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El poder de las farmacéuticas

millones de dosis. Únicamente unos 6 millones de alemanes se vacunaron. Holanda compró 34 millones, pero a finales de noviembre de 2009 decidió vender 19 millones. En Italia se adquirieron 48 millones pero a finales de enero de 2010 menos de un millón de italianos habían sido vacunados. En Bélgica se compraron 12,6 millones de dosis que costaron 110,2 millones de euros. España llegó a encargar 37 millones, aunque al final la petición oficial se redujo a 13 millones. De esos 13 millones, solo 3 millones de vacunas fueron aplicadas a la población. El coste para las arcas públicas fue de 270 millones de euros. ¿Estaba justificada la alarma? ¿O por el contrario fue interesada y provocada por la industria farmacéutica para recaudar elevadas cantidades de dinero? Muchas voces se alzaron entonces contra la OMS, a la que acusaron de alimentar el alarmismo a favor de los intereses de las empresas farmacéuticas que fabricaron las vacunas. La organización defendió la alerta creada porque la gripe A era “muy diferente” de las otras modalidades de virus gripales en circulación, desencadenando en algunos casos graves formas de neumonías virales. Pero lo cierto es que catorce meses después, en agosto de 2010, se declaró el fin oficial de la pandemia mundial. El 'letal' virus H1N1 había producido unas 18.000 muertes en 214 países (271 en España). La gripe estacionaria produce alrededor

en 2009, españa gastó 270 millones de euros en comprar 13 millones de vacunas contra la gripe a en plena alerta sanitaria. solo se utilizó menos de la cuarta parte

de medio millón de muertes al año en todo el mundo, unas 3.000 en España, según datos de la OMS. El epidemiólogo alemán Wolfgang Wodarg impulsó una investigación que en su día llevó a cabo el Consejo de Europa para decidir si esa alarma fue innecesaria. Wodarg aseguró que los especialistas de la OMS están asociados de manera “muy estrecha” a la industria farmacéutica. Para Wodarg, el comportamiento de la OMS es sospechoso, ya que en principio la institución aconsejó a los gobiernos dos o tres inyecciones de la vacuna, cuando siempre había sido suficiente con una dosis, y además recomendó usar únicamente las vacunas producidas por unos laboratorios determinados. El científico cuestionó también que la OMS cambiara en mayo del 2009 su definición de pandemia, apenas dos

semanas después de que se detectaran los dos primeros casos de la nueva gripe. Hasta entonces, era necesario que muriese una proporción significativa de gente para poder declarar una pandemia. Sin embargo, ese requisito fue eliminado en la última modificación. Entre las voces críticas en España con la campaña de vacunación contra la gripe A destacó la de Teresa Forcades. Esta monja benedictina, teóloga y doctora en Medicina, difundió un vídeo a través de YouTube llamado Campanas por la gripe A en el que denunciaba las irregularidades de la vacuna. Fue duramente criticada por las instituciones y la OMS, pero el tiempo confirmó sus dos tesis: la gripe A no era una pandemia y no era necesaria una vacunación masiva que podía ser lesiva para algunas personas, aunque suponía un buen negocio para algunas farmacéuticas.  77

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Revista Números Rojos 006  

Esta democracia no nos sirve

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