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NUEVA GRECIA

que se acompañan y corean). Por esto o por el carácter pasional y moral de sus temas se comprende que todos los grandes poetas andaluces hayan querido forjar su inspiración en el molde de esa copla, que siendo estrecho, es capaz de contenerlo todo”. El autor de La copla… bucea, desde su amplio conocimiento y cercanía (recuérdense su origen judío, el dominio entre otras, de las lenguas árabe y hebrea, y obras suyas de esta temática como Las luminarias de hannuká o El candelabro de siete brazos…así como su interés por los pueblos marginados y perseguidos) bucea –decimos- en las hipótesis judeomorisca y gitana de los orígenes de la copla, tratadas con hondura y honestidad, aunque –como la mayoría de los estudiosos de estos ámbitos- moviéndose más desde intuiciones que desde un argumentario concluyente. Respecto a la primera, dice: “tienen un aire versicular y forman como un salterio desgarrado, como los fragmentos de un salmo único” tesoro perdido que encontramos en los acentos de la copla. Dice Cansinos “El andaluz de la copla tiene su equivalente más marcado con el árabe, no de la kasida, claro está, sino del sachal o canto del pueblo” Encontraremos pues, alusiones a los cantos sinagogales y a los de mezquita, y a un “metabolismo gitano-andaluz…” Y en la temática, en el drama, (las mujeres caídas…el hombre y la mujer malos…) en el fatum o sino, sus ámbitos y sus consecuencias, el dolor, la pérdida, el fracaso… “La descarga emotiva de la copla representa una catarsis” y también, en ocasiones, dice Cansinos, “la copla es desconsoladoramente nihilista”. Hace asimismo el autor una traslación a lo cristológico, a esa bajada a los infiernos que a veces hace la copla en busca de redención, y pone acento en la leyenda de Susana, judía en Sevilla. Llega también en su tratamiento espectral, hasta un fondo o un trasfondo místico: “En la copla andaluza solloza como en un vasto Miserere todo el dolor irreprimible de un pueblo, todo el dolor irreprimible de la humanidad, aunque expresado con los acentos de un duelo personal e íntimo” Para Cansinos el destino es siempre trágico, y como dijo Federico García Lorca: “La tragedia, la desgracia, es siempre barroca”. No en vano ambos autores han profundizado en ello, en la sensibilidad del pueblo andaluz con las liturgias y los mitos, transformaciones todos de tradiciones clásicas y orientales; así sucede en la central Semana de Pasión…la expresión barroca por excelencia. Cansinos ve en esa fiesta señalada, una conversión en Panateneas, la época anual en que Andalucía, el andaluz, se siente pueblo. Así –dice el autor“el misterio religioso se convierte en misterio humano, y la liturgia cristalizada se retrotrae a su génesis emocional”, por lo que “la versión que la copla nos ofrece de las tesis teológicas resulta

Nueva grecia nº6 primavera 2014  

revista de literatura, poesía, arte y vanguardia.

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