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NUEVA GRECIA

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en 1964, en Madrid). El prólogo, firmado por Jesús Munárriz, de apenas cinco páginas, traza una semblanza que con acierto sitúa pronto al lector en el conjunto de la obra del autor y condensa las directrices para abordar La copla… en su contexto y circunstancias. En La copla andaluza, surge una vez más, la mirada iluminadora del crítico agudo, certero y original que fue Cansinos, celebrado por muchos intelectuales de su tiempo. Nada tienen que extrañar sus afinidades intelectuales con otro gran crítico como él; como él, andaluz, agudo, certero y original crítico, Juan Ramón Jiménez, apenas dos años mayor que el sevillano, asistidos ambos por una vasta y universal cultura. Cansinos tomará en La copla… algunos ejemplos de la obra del Nobel de Moguer, versos que tienen su raíz en la más acendrada tradición de la copla andaluza. (Para la aproximación a la relación de estos dos grandes autores andaluces, ver la reciente Por obra del instante, en edición de Soledad González Ródenas, recopilación de entrevistas… relacionadas con el Andaluz Universal, publicada por la Fundación J. M. Lara) Cansinos resalta la opinión del gran folklorista Machado y Álvarez, “Demófilo”: “…fue la copla el primer fruto del natural ingenio”. Y nuestro autor añade su reflexión: “Más que un origen exclusivamente popular de la copla habría que admitir una continua transfusión de inspiraciones entre la musa docta y la musa plebeya y a este respecto habría que estudiar la distancia entre la copla, el poema breve o el lied, en que se opera la misma síntesis de un estado de alma o una experiencia psicológica….de igual modo –y cita el ejemplo de Cancionera, de los Quintero- que con cantos populares, hábilmente unidos por un poeta, puede formarse toda una obra dramática dotada de la misma dignidad literaria”. Se interesa Cansinos por los poetas doctos autores de cantares (Villaespesa, Rueda, Juan Ramón Jiménez –como queda dicho…¿qué son si no Pastorales?- Manuel y Antonio Machado…) y se pregunta: “¿Qué les falta a muchas rimas de Bécquer para ser verdaderas coplas?” Y más adelante emite esta opinión sorprendente a propósito de Verlaine y su influjo en los poetas modernistas, lo que pudo inclinarles al cultivo de la copla, “una exhortación-dice- hacia el cultivo de la melodía pura, recogida en la tenuidad de su surgir espontáneo”: “La canción verlainiana era ya la copla, de igual modo que lo era el lied heiniano; y la copla un poco instrumentada nada más, era también las Rimas de Bécquer…” Y concluye: “La copla andaluza es la voz del individuo en el ápice de su conciencia inconsciente, naciendo en el páramo de su existencia personal. Es la voz oracular del arte. (Contra esta excesiva gravedad de la copla solitaria reaccionan los fandanguillos, tangos y jaleos

Nueva grecia nº6 primavera 2014  

revista de literatura, poesía, arte y vanguardia.

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