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NUEVA GRECIA

ese mitin” terminan por perderse con frivolidad y humor “en los escotes de las mujeres”. Los Lirogramas se reúnen bajo un título que se presenta como un acrónimo formado por la unión de ‘lira’ y ‘programa’, definiendo, en nuestra opinión, un claro manifiesto programático de la poética ultraísta, en unos textos en los que “se reconocen motivos del Futurismo y resonancias bélicas del huidobriano Hallali”, en palabras de Marisa Martínez Pérsico.24 En la primera composición, bajo la denominación de “Lirogramas” 25 sin más especificaciones, la sociedad moderna lucha en su guerra nocturna contra el tiempo, desde las trincheras de la ciudad: los “relojes emboscados en la noche / estallan de hora en hora”, las minas “torpedean al Tiempo”, las “antenas radiotelegráficas” transmiten mensajes, “los reflectores” descubren al tiempo y lo intiman a parase hasta que, herido, se ve obligado a retroceder. El segundo Lirograma, “Otoño”,26 se abre con el Tiempo, de nuevo escrito con mayúscula, que “cierra su quitasol”; los elementos naturales y artificiales del paisaje urbano se mezclan hasta confundirse en una misma imagen (“de los techos cuelgan / racimos maduros / de días”) y la forma geométrica se vuelve pretexto para establecer correspondencias inesperadas: “el polo de tu cabeza, entre la nieve alta / de tus cuarenta años”. Los Lirogramas “Mañana” y “Tarde”27 presentan dos situaciones opuestas: respectivamente, la inundación en el interior de una casa y el incendio del sol en la ciudad. En el primero, de “los grifos del baño” sale “un río desbordado / por el balcón abierto” y la lámpara “brinda un cable desde su claraboya” en la habitación llena de agua; en el segundo, “los coches” del “servicio de incendios” salen para apagar el fuego del “cohete-señal” lanzado por el sol que “ha prendido en los techos de las casa”, y “mil heliógrafos […] multiplican sus llamas”, en un espectáculo de “pirotécnia [sic] peligrosa” en el que aparecen “anuncios luminosos”. El ciclo ‘lirogramático’ de las partes del día sigue con el poema “Noche”, 28 que describe la ciudad tras el fuego apagado, en el que todas las casas ardieron: / ¡mas se han salvado todas las hamacas!”; “los diarios” anuncian que el “incendio incausó víctimas”, pero “todos los hombres / han perdido la vista”, adelantando el motivo surrealista de la ceguera, símbolo de la superación de la mirada tradicional, en favor de otra más profunda y anticonvencional.

24 Marina Martínez Pérsico, La Gloria y la memoria. El Ultraísmo iberoamericano ‘suivant les traces’ de Rafael Cansinos Assens, Paris, Éditeur BoD, 2012, p. 11. 25 Rafael Cansinos Assens, “Lirogramas”, Grecia, n. 22, 20 de julio de 1919, p. 4. 26 Rafael Cansinos Assens, “Lirogramas: Otoño”, Grecia, n. 23, 30 de julio de 1919, p. 2. 27 Rafael Cansinos Assens, “Lirogramas: Mañana; Tarde”, Grecia, n. 24, 10 de agosto de 1919, p. 5. 28 Rafael Cansinos Assens, “Lirogramas: Noche”, Grecia, n. 27, 20 de septiembre de 1919, p. 16.

Nueva grecia nº6 primavera 2014  

revista de literatura, poesía, arte y vanguardia.