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NUEVA GRECIA

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el mayor prosaísmo y modernismo de los primeros, frente al experimentalismo de los segundos, más marcadamente vanguardistas.21 En la revista Grecia, Juan Las firma siete composiciones que van bajo el epígrafe de Lirogramas, incluidos en los nn. 22, 23, 24, 27 y 49, además de “Plenilunio ultraísta” publicado en el n. 25 y “Poema crepuscular” en el n. 31. En “Poema crepuscular”22 aparece una secuencia de estrofas de tres o cuatro versos, herederas de las greguerías, donde el fragmentarismo se hace patente en las imágenes que tan sólo comparten el hecho de estar colocadas en los dos momentos crepusculares del día: el amanecer y el atardecer; al mismo tiempo, el título remite a su significado literario, puesto que la poética ultraísta comparte con el crepuscolarismo italiano la voluntad de romper con la tradición y el rechazo de la sublimación del sentimiento. La centralidad de las imágenes es evidente, aunque se superponen las del Ultra (entre ellas, “las arañas viajeras” que “cuelgan chales de sombra / en las espaldas de las mujeres”, o “el pavo real de los incendios” para indicar el reflejo de la luz) y otras de reminiscencia simbolista (como el sol que “lanza puñales de oro”, o “los espejos de la mañana”). Como requiere la nueva estética, hay vocablos pertenecientes a los campos semánticos típicos de la vanguardia: los medios de transporte futuristas (“las locomotoras”), los elementos procedentes del ámbito científico (“el éter”, “los telescopios”), la geometría y la atención cubista a las formas (“el negro / cascarón de los telescopios”); tampoco falta el tono burlón, aunque disimulado (“Y la luna otoñal esparce / sus hojas secas sobre todo”), que es uno de los principales soportes del ludismo vanguardista. De plena adscripción ultraísta, como anuncia el título, es el poema “Plenilunio Ultraísta”,23 que se abre con “El motor del plenilunio” que “atruena la ciudad” y, como un avión, “ronronea sobre todas las casas”. El “plenilunio ultraísta” se describe mediante la metáfora de la sinfonía, en unos versos que remiten a la cultura moderna en su dimensión lúdica, musical y festiva (“las charangas de las retretas / tocan a un tiempo la misma partitura”, “un enorme fonógrafo / repite el disco único”), y al bullicio urbano (el “sombrero de paja / todo lleno de gritos” del “ventriloco” –nótese el neologismo–, “¡En la ciudad no se puede dormir!”), con “astrónomos sordos” que miran desde las ventanas de las casas. El maquinismo acompaña la música con “los surtidores de los relojes”, mientras que “obuses” de los cañones disparados para “desolver 21 Lo confirma también Jorge Urrutia, quien escribe: “La stessa figura di Cansinos-Asséns […] cede talvolta al gusto de la poesia ultraista e […] pubblica alcune composizioni sulla rivista Grecia con lo pseudonimo di Juan Las” (Jorge Urrutia, “Il movimento ultraista”, en Gabriele Morelli (ed.), Trent’anni d’avanguardia spagnola: da Ramón Gómez de la Serna a Juan-Eduardo Cirlot, Milano, Jaca Book, 1987, p. 89. 22 Juan Las, “Poema crepuscular”, Grecia, n. 31, 30 de octubre de 1919, p. 4. 23 Juan Las, “Plenilunio Ultraísta”, Grecia, n. 25, 20 de agosto de 1919, p. 12.

Nueva grecia nº6 primavera 2014  

revista de literatura, poesía, arte y vanguardia.

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