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NUEVA GRECIA

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después incluidas en El Amor y la Muerte (capítulos de novela) (1913). Sabemos por Carlos Salvador Martín, que las primeras firmas de Cansinos pertenecen, en esa publicación, a reseñas bibliográficas de temas diversos (“Geografía médica de la Península Ibérica”, 30 dic. 1912), críticas teatrales y artículos en defensa de sefardismo (“Los sefarditas de Salónica”, 14 enero 1913). Pero el primer artículo de crítica literaria plenamente desarrollado, se titula precisamente “Un libro de Manuel Machado. Canciones y dedicatorias”, el 19 de febrero de 1915, que después formaría parte del T. I de La Nueva Literatura (1917). Manuel Machado, en el piso de Fuencarral, en aquellas fechas, convoca a compañeros en ideales estéticos (Valle-Inclán, Maeztu, Alejandro y Miguel Sawa, Villaespesa y Cansinos). Los jóvenes modernistas, a su vez, en 1901, planean revistas (Electra, Juventud). En ese mismo año, 1901, en noviembre, vuelve a Madrid, también procedente de Francia, al Sanatorio de Rosario (o “del Retraído”, como lo llamará el poeta), el poeta Juan Ramón Jiménez. Allí va a visitarlo el grupo de la gente nueva, encabezado por Villaespesa y Manuel Machado. Dos años después, no parece que hubiera buena relación de Juan Ramón con el mayor de los Machado, según Ricardo Gullón11. La admiración de Cansinos por el moguereño todavía se testimonia en una revista de la vanguardia, de la época de la República. El n. 3 (5 mayo 1934), de Frente Literario, el periódico literario que sólo alcanzó tres números, con Burgos Lecea como director y Sánchez Trincado, de secretario, publica un homenaje a Juan Ramón Jiménez. Allí se encuentran poemas y artículos de Benjamín Jarnés, Giménez Caballero, Enrique Azcoaga, A. Valbuena Prat, Antonio Machado y la firma de Cansinos. También en el n. 1 (enero 1934), se había publicado un cuento de Cansinos, bajo el título “El hijo del sur”. El joven Cansinos se detiene ahora en su compatriota: “Machado primogénito, recio y viril, ha sorprendió el retorno de las cosas y gusta de embriagarse largamente de ensueño, como un hombre fuerte y desgraciado” (“Nuestra juventud”, La Nueva Literatura. T. I Los Hermes, 2 ª ed. 1925; en la primera edición de 1917: “Machado primogénito, soñador de un sueño inacabable, que marcha lentamente, como si arrastrase un áureo grillete de poesía, y murmura palabras entrecortadas como un hombre que aún conserva la embriaguez del día anterior”). De la influencia de Machado sobre Cansinos y de la crisis de la juventud modernista del momento son reflejo estas palabras de La novela de un literato: “Yo me hundía con una dejadez dulce en aquel abismo seductor y enervante. Un impulso suicida, acaso el despecho de los fracasos 11

Ricardo Gullón, “Relaciones amistosas y literarias entre Juan Ramón y Manuel Machado”, Cuadernos Hispanoamericanos, 127, julio 1960, pp. 115-139.

Nueva grecia nº6 primavera 2014  

revista de literatura, poesía, arte y vanguardia.

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