Page 20

ENTREVISTA

36 años dando y recibiendo Cuéntanos tus comienzos Desde jovencita siempre he sentido algo muy especial por los niños. A través de una referencia, pude empezar a trabajar en la guardería donde aún estoy actualmente. Necesitaban ayuda, entonces me presenté. En aquella época no exigían estudios específicos. Estuve 15 días de prueba y fui admitida. Esto fue hace 36 años. Desde el principio sentía la necesidad de educar y aportar en la enseñanza de los más pequeños y a día de hoy sigo sintiéndolo, ya que el día a día con ellos es maravilloso.

¿Cuáles consideras que son los requisitos que debe cumplir una buena escuela? Primeramente, hay que tener en cuenta los permisos legales correspondientes, la ratio de alumnos, el proyecto educativo, etc. pero también es fundamental que los padres elijan un lugar que les transmita confianza y energía positiva, en un ambiente cálido y acogedor, adaptándose a sus expectativas y necesidades (horarios, inquietudes…) ya que al fin y al cabo la escuela será el segundo hogar de sus hijos. Cuando vienen padres a ver las instalaciones, yo les muestro todo ¡hasta el almacén y la despensa! No debe haber secretos. Nos están confiando lo más preciado que tienen. 20

• Revista Nana

amor

Es importante que el personal tenga formación, pero no es lo único. Por aquí han pasado muchas personas de prácticas y se puede apreciar cuáles tienen las capacidades necesarias y cuáles no. Las personas que trabajan con niños deben tener mucha paciencia, saber conservar la serenidad, ser alegres y muy cariñosas, mostrando en todo momento respeto y humanidad.

¿Qué expectativas crees tienen los padres al dejar a su hijo en una escuela infantil? Lamentablemente, hoy en día los padres no tienen tiempo para sus hijos y, en muchos casos, intentan compensar ese tiempo con recursos materiales y consentimientos. La educación debe empezar en la casa y una vez entran en la escuela, debe ser un trabajo compartido. Algunos padres que no pueden controlar a sus hijos pretenden que lo hagamos nosotros y eso no puede ser así. Hay que saber decir “no”. Muchas veces el problema es la falta de límites y la poca autoridad que ejercen los padres. Si se les da todo lo que piden, no aprenden a valorar las cosas. Es importante que deseen cosas y aprendan a esperar para conseguirlas. Lo que se consigue sin esfuerzo no tiene valor. Dándoles todo los estamos privando de la alegría que da el esfuerzo de haberlo conseguido.

Revista Nana #06 Septiembre-Octubre 2015  

¿Estoy de parto? Fase previa o 'Pródromos del parto'. Del gesto a la palabra. Grupos de apoyo a la lactancia materna. La importancia del gat...