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Cuando observamos a un niño gatear con un patrón contralateral perfecto, vemos que ambos lados del cuerpo (el derecho y el izquierdo) funcionan juntos y coordinados (también lo hacen la parte superior e inferior). El hecho de que los dos lados del cuerpo tengan una buena comunicación y funcionen en colaboración supone que así están funcionando también ambos hemisferios cerebrales. Una buena comunicación interhemisférica será necesaria para poder leer fluidamente y con comprensión, por ejemplo. Pero hay más… el hecho de que ambos lados del cuerpo trabajen en equipo sienta las bases para que los dos ojos lo hagan también. Y los dos oídos, cuya colaboración es absolutamente necesaria para un correcto desarrollo del lenguaje y para poder leer, pues al fin y al cabo, la lectura es la transcripción de sonidos que el oído ha de percibir con calidad para que el niño pueda llegar a decodificarlos con facilidad. ¡Leemos con los ojos y con los oídos! “Los movimientos contralaterales, como los que hace un bebé cuando gatea, activan los dos hemisferios de una forma balanceada. Estas actividades hacen que trabajen de manera nivelada los dos lados del cuerpo y requieren la participación coordinada de ambos ojos, ambos oídos, ambas manos, ambos pies y los múscu-

los centrales. Cuando se usan de manera equilibrada los ojos, los oídos, las manos y los pies, el cuerpo calloso que armoniza los procesos entre los dos hemisferios se desarrolla más plenamente. Debido a que entran en acción ambos hemisferios, se destaca la función cognitiva y se incrementa la facilidad con la que uno aprende… Hemos sabido durante muchos años que cuando a un niño se le priva de la etapa (vitalmente importante) del gateo, más adelante puede manifestar dificultades para el aprendizaje” - Carla Hannaford.

Salud

Como estamos viendo, el gateo supone una fase fundamental para el desarrollo del niño. Al ser un ejercicio en el que ambos lados del cuerpo se ven obligados a trabajar de forma conjunta y coordinada, fortalece las rutas neurológicas por las que viaja la información entre los dos hemisferios cerebrales. Estas rutas de comunicación interhemisférica (que forman el cuerpo calloso) no sólo son necesarias para funciones motrices, sino que resultan imprescindibles para funciones cognitivas, facilitando requisitos escolares como la lectura, la escritura o las matemáticas.

Al gatear el niño sigue visualmente sus manos al avanzar y esto favorece la coordinación óculo-manual. Durante el gateo, el niño utiliza también la pinza del dedo pulgar y el índice pues el estímulo que le produce el roce de la palma de su mano contra las diferentes superficies del suelo inhibe el reflejo de prensión y le permite pasar del agarre a la pinza y recoger pequeños objetos del suelo. “Los niños que no han vivido experiencias en el suelo porque se han pasado el primer año de vida sentados o en el parque, pasivos e inmovilizados, pueden tener menos habilidad manual” - Jorge Ferré “El gateo supone un paso muy importante en el desarrollo del control de la cabeza, la maduración del sistema visual y auditivo, el control de la mano y la integración de los movimientos cruzados entre las extremidades superiores e inferiores del cuerpo” - Marc Giner “El arrastre y el gateo son esenciales no sólo para andar, sino para la programación global del cerebro” - Glenn Doman

Rosina Uriarte

Educadora infantil Máster en Neuropsicología y Educación Presidenta de la Asociación Laztana para la estimulación y el desarrollo infantil Revista Nana •

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Revista Nana #06 Septiembre-Octubre 2015  

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