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La niñez se caracteriza por la dependencia del adulto, del otro; de la calidad de la presencia de este otro va a depender la calidad del desarrollo del niño. El desarrollo humano tienen diferentes ámbitos; desarrollo psicomotor, desarrollo social, emocional y afectivo, desarrollo cognitivo y el desarrollo de la comunicación y del lenguaje. Como psicomotricista, la mirada que hacemos al niño es desde la globalidad, no se puede obviar el cuerpo, la primera identidad es corporal. El progresivo control del cuerpo, desde los reflejos arcaicos (patrones de movimientos automáticos), la capacidad de prensión, las habilidades psicomotrices básicas, el tono muscular, el dominio de la representación del cuerpo, permiten la relación con el entorno. El desarrollo humano no puede producirse sin un cuerpo físico que le sustente y una maduración que lo posibilite.

El primer año de vida es una conquista que no podrá realizar solo, el niño habla porque hablan con él, el niño se relaciona porque se relacionan con él. Durante este tiempo de conquista la permanencia de la madre o persona maternante es fundamental, dará el principio de placer y el sosiego psíquico indispensable para constituir un cuerpo físico-psíquico que durante los tres primeros años de su vida formarán la identidad.

“La niñez se caracteriza por la dependencia del adulto, del otro; de la calidad de la presencia de este otro va a depender la calidad del desarrollo del niño” J. Bowlby en su libro “Una Base Segura”, sostiene que los niños/as tejen un lazo afectivo sólido con una persona concreta y se manifiestan en un conjunto de conductas (succionar, abrazar, llorar, gritar, sonreír, ir hacia o aferrarse a,...) y cuyos comportamientos tienen por finalidad mantener una proximidad de la madre y la necesidad innata de contacto con ella. El comportamiento del niño induce a un comportamiento materno al que, a su vez, responde el niño. Este juego de ida y vuelta con su madre, se inicia al lactante en la

Crianza

de la relación biológica con su madre a la relación psicológica, además de cambiar su excepcional y ventajosa situación a un mundo de ruidos, luces... de la ingravidez vivida pasa a tener que a ser sostenido. A través del llanto el bebé habla, dice como está. Llantos de dolor, hambre, malestar, soledad. El niño solicita a la madre y ésta se adapta inconscientemente. Estas reacciones de la madre constituyen las primeras envolturas, las primeras relaciones. El bebé suscita en la mayoría de los adultos un comportamiento particular: le hablan muy de cerca, buscan su mirada, adoptan una entonación y una vocalización particular para comunicarse con él.

Revista Nana #06 Septiembre-Octubre 2015  

¿Estoy de parto? Fase previa o 'Pródromos del parto'. Del gesto a la palabra. Grupos de apoyo a la lactancia materna. La importancia del gat...

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