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Revista Literaria Cuatrimestral. Año XIV. Mayo 2014. No.

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René Rodríguez

Soriano Revista de Arte y Literatura

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Revista de Arte y Literatura


Revista de Arte y Literatura

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Partida

E

ste Abr i l renu ncié a los ritos religiosos. La nostalgia se ha hecho asidua a ellos ú lt imamente en busca de aquel tiempo en que reinaba el fervor y la inocencia. Esta vez me sumé a la estadística general y me marché de vacaciones familiares en el asueto de Semana Santa, sin siquiera sospechar que iba a llorar. L as c i rc u nst a nc i as nos condujeron hacia el Su reste, a Dominicus, una apacible comunidad costera, con estilo, que se ha ido desarrollando alrededor del hotel del mismo nombre, una serie de cabañas

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de estructuras rústicas y techos de cana, diseminadas en un terreno aislado que acapara casi toda la playa. Ese hotel era lo único que había en el lugar un par de décadas atrás cuando estuve ahí por carreteras rurales en lugar de estas modernas vías que parece que nos trasladan a otro país al dirigirnos hacia el Este, después de la Capital. El pueblo es un asentamiento de ex t r a nje ros en su m ayor í a , donde se habla italiano mucho más que español, las damas se pasean con atuendos elegantes, y muchos caballeros se pasean con morena del brazo, en revertido intento de camuflar su decadencia con el brillo y la firmeza que exhiben -orondas y sin decoro- sus jóvenes acompañantes. La algarabía está a diez minutos en Bayahibe, un pequeño y pintoresco puer to, con playa cer t if icada y abundancia de pesca, de notorio crecimiento tanto en infraestructura como en población, de donde suelen

salir la mayoría de las excursiones hacia la isla Saona. El paseo a la isla se hace sin sobresaltos, bordeando la costa sin perderla de vista, avanzando de La Romana hasta el Parque Nacional del Este, en Higuey, el cual protege la parte inferior de la península y toda la isla Saona, que luce desde el trayecto como si fuera parte de la isla mayor hasta que se observa de frente el canal que las separa. El recorrido vale la pena, todavía al otro día comentábamos los pormenores de la travesía en el desayuno del viernes. Cuál era por ejemplo la mejor toma de unas imágenes captadas en Catuano -el destino más cercano en la isla- de las bandadas de gaviotas que se posan o alzan el vuelo sobre los restos de lo que una vez fue un atracadero, o si era la mano del hombre la que había colocado una colonia de estrellas de mar fuera de su hábitat de arrecifes y

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corales, como estratégico adorno en el fondo de unas aguas cristalinas que en pleno mar conforman una piscina natural, obligada para turistas. Est ába mos pa rlotea ndo en forma sobre el tema, cuando alguien exclamó desde atrás de un periódico, Oye, se murió García Márquez. Y después de ahí, toda palabra que quise pronunciar… salió ahogada en llanto, más aquellas con las que quería justif icar mi ridículo comportamiento, pues suelo repetir que todo el que recorre la línea completa de la vida, hay que despedirlo con alegría; y si acaso se le permite un asomo a la tristeza, sería por aquellos ancianos venerables con quienes compartimos lazos de sangre o de amistad. Así que quise explicar, a los demás y a mí misma, con frases entrecortadas, qué era lo que estaba pasando. Opté por cer ra r la boca e irme con él a desandar los pasos, reconociendo que en el transcurso de mi vida no había habido nadie que mantuviera mi interés por tanto tiempo en el imprescindible placer de la lectura. He perseguido cada una de sus líneas fascinada por ese talento suyo de mezclar realidad, ficción y poesía, para expresarlo en palabras tan precisas que el lector reconoce al instante que no puede decirse nada, de una mejor manera. Yo era todavía una niña cuando publicó Cien años de soledad, el cual leí muy joven y fue después de una relectura en la madurez cuando entendí tanta alharaca provocada por una estirpe donde el primero moría amarrado a un árbol y el último devorado por las hormigas. Pero en verdad me enamoré irremisiblemente de su genio cuando ya era un Nobel y publicó El amor en los tiempos del cólera, ese amor flotante de Florentino Ariza, un viejo testarudo y perverso Revista de Arte y Literatura

que persiguió en las sombras, durante toda su vida, a la única mujer que quiso al margen de las numerosas con las que se acostó, la cual consiguió cincuenta y tres años, siete meses y once días después, cuando ya tenía los hombros arrugados, los senos caídos y el costillar forrado de un pellejo pálido y frío como el de una rana, pero aún en ese estado de deterioro mutuo, para el resto de sus vidas, les bastaba con la dicha simple de estar juntos. De ahí en adelante me aficioné a él, naufrag ué, reneg ué de las abuelas desalmadas, me avergoncé de los tiranos latinos en otoño, de sus abusos inconcebibles, del llantito de perro con que fornicaban a sus mujeres; asistí con Nasar a la cita con su muerte anunciada…y según el orden de publicación leí su versión del general Bolívar en su laberinto, los doce cuentos que se aprecian mejor en la segunda lectura, del amor y otros demonios de una melenuda, de la realidad de las guerrillas y sus secuestros; y las memorias, Vivir para contarla, el que leí más despacio, como a un manual de aprendizaje, descifrando en su vida y sus anécdotas, el origen y los personajes de todas sus historias, mientras comprobaba que la calidad de su prosa era la misma sin importar el género. Todo en ese libro es pura poesía, para decir, por citar un caso, el signo zodiacal de su madre, no dice: ella es leo, dice: ella tiene el exquisito talento para disimular la tremenda fuerza de su carácter: un leo perfecto.

En las Putas tristes sufrí cierta decepción, creyendo encont rar trozos de texto que parecían material sobrante de las memorias, quizás ya se asomaba su enfermedad, y pienso que nos dejó como una deuda su real opinión del viejo amigo Fidel C, aunque no descarto que aparezca algo al respecto engavetado por ahí. Pero no hubo nada que lograra mellar la fascinación que ejercía sobre mí y que brotaba por donde quiera. En esta revista, claro está, en la primera edición de hace catorce años, apareció un cuento suyo publicado sin permiso, el de aquel ahogado hermoso que tenía cara de llamarse Esteban y transformó la vida de un anodino pueblito costero -que bien pudo ser Mano Juan en la Saona- en un lugar donde el viento es tan manso que se queda a dormir debajo de la cama y el sol brilla tanto que no saben hacia donde girar los girasoles, en el pueblo de Esteban... Me había quedado cavilando en silencio por buen rato, y agradecí que lo hubieran respetado por razonable tiempo. Apartada en el balcón con un tazón humeante entre las manos, evoqué pasajes i nolv idables de muchos de sus libros, y brindé sorbito a sorbito, con un café que ya estaba salobre, por los ochenta y siete años de este hombre, por haberlo leído en caliente y en mi lengua, y porque le había regalado a Latinoamérica el privilegio de arrogarse al más grande genio literario del siglo XX. 3


Contenido Revista Mayo 2014. Año XIV. Número 58 Re­v is­ta Cuatri­mes­t ral. Fun­da­da en San­t ia­go de los Ca­ba­l le­ros. No­v iem­bre de 1999 Directora: Ro­sa Ju­l ia Var­gas Comité editorial: Bruno Rosario Candelier, Luis Beiro, León David, Manuel Mora Serrano, Al­ta­g ra­cia Pé­rez Al­mán­zar, Carmen Comprés y Fausto Leonardo Henríquez. Redacción: Fiordaliza Taveras Di­se­ño y diagramación: Marleny Genao Edma’s Grafics / 809-276-9599

Foto de portada: Luis Jorge Gómez

Impresión: Editora Nani Co­la­bo­radores de los primeros números: • Bruno Rosario Candelier • Nelson Julio Minaya • Güido Riggio Pou • Julio Adames • Juan Luis Guzmán • Manuel Llibre Otero • Pura Emeterio • Máximo Vega.

René Rodríguez Soriano Biografía

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René Rodríguez Soriano por Daniela Cruz

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Entrevista a René Rodríguez Soriano

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La poética de lo Bizarro en RRS por Fornerín

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Cuento de RRS: Su nombre, Julia

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La Pintura de Jazmín Rosario Almonte

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La Poesía de René Rodríguez Soriano

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Jugar con Fuego, artículo de RRS

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Alcántara A. comenta libro de Máximo Vega

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Carta y cuento de William Almonte

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Domingo Caba escribe sobre el Cardenal

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E-Mail: myt­hos­re­vis­ta­@hot­mail­.com

Diccionario del Español Dominicano

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Edición Digital

Tony Raful, Premio Nacional de Literatura, 2014

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El valioso tiempo de los maduros

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Lo que Pasó

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Myt­hos re­ci­be con apre­cio la co­laboración de es­cri­to­res y grupos literarios y se re­ser­va el de­re­cho de pu­bli­car aque­l las que con­si­de­re opor­t u­nas. VENTAS: Li­bre­r ía La Tri­n i­ta­r ia Ar­z. Nouel esquina Jo­sé Re­yes, Santo Domingo. Cues­ta Cen­tro del Li­bro Su­per­mer­ca­dos Na­cio­nal. San­t ia­go Tienda Centro León Av. 27 Febrero, No.146, Santiago

http://issuu.com/revistamythos • Te­l.: 809-587-9528 • San­tia­go

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MINISTERIO DE CULTURA República Dominicana

CENTRO DE LA CULTURA DE SANTIAGO “Srta. Ercilia Pepín” El primer Centro Cultural de la ciudad de Santiago Trabajando por el arte y la cultura. • Animación Cultural. • Departamento Académico. • Exposiciones de artes plásticas. • Mediateca. • Sala de Teatro Héctor Incháustegui Cabral Calle Del Sol esq. Presidente Ant. Guzmán

Tel.: 809-226-5222 • E-mail: cultura.ccs@codetel.net.do


René

Rodríguez Soriano Bio-bibliografía

N

ació en Constanza en 1950. Estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y durante varios años se dedicó a la creatividad publicitaria, a la docencia universitaria y a la producción de materiales para radio, televisión y cine. Es uno de los autores dominicanos que, gracias a la intensa labor que desarrolla en importantes centros académicos de Norte, Centro y Sur América, goza de mayor reconocimiento internacional. Ha recibido galardones como el Premio de Nacional de Cuentos Casa de Teatro (1996); el Premio Nacional de Cuentos José Ramón López de la Secretaría de Educación Bellas Artes y Cultos de República Dominicana (1997); el Premio Nacional de Literatura UCE 2007 y 2008, en Novela y Poesía, respectivamente. Creaciones suyas aparecen en las más representativas antologías del país y de Las Antillas. Desde 1998 reside en Miami, Florida desde donde desempeña una ardua labor de difusión y promoción de la literatura dominicana a través de su sitio en Internet: http://mediaisla.net/revista http://rodriguesoriano.net

Boy Scouts, 1968

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René en 1977

2013

Lanzamiento de Raíces..., Biblioteca Nacional, 1981

René en 1996 Revista de Arte y Literatura


LIBROS PUBLICADOS

Solo de flauta Alfaguara - 2013

Tientos y trotes

Editora Nacional-2011

Nave sorda Libroline.com, (Formato electrónico y de papel) España - 2001

Rumor de pez Ediciones UCE (Premio de Poesía UCE 2008) Editorial Gente - 2009

Libroline. com (Formato electrónico y de papel) España - 2000

Betún melancolía

Apunte a lápiz

La radio y otros boleros

Para esta noche

Ediciones Ferilibro Colección Cuentos Completos - 2008

Biblioteca Nacional, 1996

Ediciones Paso Bajito - 2007

Sólo de vez en cuando

Editora Imago Mundi, San Juan, PR - 2005

Editorial Jaberwocky, 1992

El diablo sabe por diablo

Su nombre, Julia

Editorial Isla Negra, PR y Editorial Gente RD-1998

Ediciones Baquiana Miami FL - 2003

Publicaciones ONAP 1989

Ediciones UCE (Premio de Novela UCE 2007) Editorial Gente - 2009

Tizne de nubes

Queda la música

No les guardo rencor, papá

El mal del tiempo

Editora Alfa & Omega 1991

Muestra gratis

Editorial Gente - 1986

Todos los juegos el juego

Editorial Gente - 1986

COMPILACIONES De la Sienne au Camú. Un siécle de nouvelles dominicaines (Selección y Prólogo. Traducción de André Charland). Editora Nacional - 2009. País inverosímil. Casi dos docenas de historias que nos cuentan. (Compilador). Ediciones del Consulado Dominicano en Miami - 2008 Poetas y prosistas de la patria. (Compilador). Ediciones del Consulado General de la República Dominicana en Miami. Impreso en los Talleres de René Mario Hernández, Miami, FL, 2001.

Canciones rosa para una niña gris metal

Serigraf, SA. RD - 1983 mediaIsla editores. Miami, FL-2009 Valencia, Venezuela-1992

Textos destetados a destiempo con sabor de tiempo y de canción Editorial Gaviota - 1979

Raíces con dos comienzos y un final

Editora Taller - 1977 Editorial Gente - 1981

En Colaboración A toda complicidad, y a cuatro manos con Ramón Tejada Holguín: Probablemente es virgen todavía (1993) Y así llegaste tú... (1994) Blasfemia angelical (1995) Pas de deux (2008). En el 2002, también a cuatro manos con Plinio Chahín: Salvo el insomnio

EST U DIO SOBR E L A OBR A DE R EN É RODRÍGUEZ SORIANO Visiones de orilla [Estudios, apuntes y testimonios en torno a la obra de René Rodríguez Soriano]. Carlos X. Ardavín (Editor). Editora Nacional, Santo Domingo, RD. 2013.-

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René en diversas actividades de su VIDA LITERARIA

Con Manuel del Cabral, 1983

Israel, 1994

Miami Fair, 2009

René Daniela Cruz

Periodista y Escritora

R Universidad de Puerto Rico, recinto Río Piedras Estudiantes y Profesores de Letras, 2012

Con Marcio Veloz Maggiolo, Boricua College, NY 2012

Colectivo de escritores ...y punto!

ené nació en Constanza en 1950, en la última década que Santo Domingo tuvo otro nombre. Hasta que residió en República Dominicana, se dedicó a la comunicación y la publicidad al mismo tiempo que escribía cuentos y concursaba en Casa de Teatro, donde recibió una docena de premios y publicó senda docena de textos. Escribe porque se le agolpan las palabras en los dedos y no ha sabido hacer con ellas otra cosa. Las mezcla indistintamente en versos, como en prosa de variada extensión. Desde 1998 fijó residencia en Estados Unidos, donde ha seguido rodando porque las carreteras tardan mucho para llegar al mar. Allí se ha dedicado a seguir manoseando palabras y compartiendo las labores similares de otros en la revista mediaisla. (http://mediaisla.net/ revista http://rodriguesoriano.net) De todas las distinciones recibidas h a st a l a fe c h a p or Ro d r í g ue z Soriano, destacan el Talent Seekers International Award 2009-2010, el Premio UCE de Poesía 2008, el Premio UCE de Novela 2007,

Con Manuel Vilas y Claudia Piñeiro en Miami Book Fair, 2013

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Rodríguez Soriano el Premio Nacional de Cuentos José Ramón López de República Dominicana (1997), entre otros. El mismo autor señala como sus textos imprescindibles: Raíces con dos comienzos y un final (1977), Todos los juegos el juego (1986); Su nombre, Julia (1991), La radio y otros boleros (1996), Queda la música (2003), Sólo de vez en cuando (2005), Apunte a lápiz (2007), El mal del tiempo (2008), Rumor de pez (2009) y Tientos y trotes (2011). Aparece en cuchumil antologías, c ompi l a c ione s , e n sayo s t a nt o individuales como colectivos, tanto nacionales como internacionales, en español y otras lenguas vivas. De todas, la más reciente es “Visiones de ori l la”, en la que Carlos X. Ardavín recoge estudios, apuntes y testimonios en torno a la obra de Rodríguez Soriano, publicada en 2013 por la Editora Nacional en Santo Domingo. Desde 1991, que viajó a Venezuela a presentar “Su nombre, Julia” en la Casa Andrés Bello de Caracas, su pasapor te y las sucesivas renovaciones pueden dar fe de los infinitos viajes exteriores que el Revista de Arte y Literatura

escritor dominicano ha realizado en decenas de países e indefinido nú mero de eventos, tanto para promover sus textos en papel como para conversar, comentar y discutir sobre literatura latinoamericana. René fue homenajeado en la II Feria Regional del Libro Santiago 2005, celebrada en los jardines del Gran Teatro del Cibao de la ciudad hidalga y monumental. El domingo 25 de septiembre fue dedicado a él junto a una calle del recinto ferial, tres días después de su cumpleaños. L as hon ras i ncluyeron además actividades en toda la jornada sobre su obra y persona. En 2013, le ded icaron el V I Encuentro Letras en la Frontera, en San Antonio, Texas. La actividad fue celebrada del 19 al 22 de septiembre. Allí, quien siempre retorna a las montañas natales con su nuevo libro bajo el brazo, hizo lecturas y presentación de libros. El cuento “Su nombre, Julia”, que publicó en 1991 en el libro del mismo nombre, forma parte de la narrativa dominicana esencial de la última década del siglo XX. Y aparece en el que podríamos llamar un best seller

criollo: “Contándonos: 25 cuentos dominicanos” (Ediciones Peralta Domínguez, 2001). Si la escritura suele verse como un ejercicio íntimo, al constancero no le cuesta compartir esta intimidad creativa. Testimonio de esto son las publicaciones en colaboración que han marcado distintas etapas de su trayectoria. Ha sido reincidente con Ramón Tejada Holguín en “Pas de deux” (mediaIsla editores y lulu.com, Miami, 2008), “Blasfemia angelical” (Editora Taller, Santo Domingo, 1995), “Y así llegaste tú…” (Editorial Ja b e r wo c k y, S a nt o D o m i n g o , 1994) y “Probablemente es virgen todavía” (Editorial Mambrú, RD, 1993). Con Plinio Chahín, escribió a cuatro manos “Salvo el insomnio” (Ediciones Librería Trinitaria, Santo Domingo, 2002). E s d e lo s p o c o s e s c r it or e s dominicanos que transgrede las fronteras entre géneros literarios con la capacidad de desconcertar a los puristas y de maravi l lar a transgresores y lectores: su narrativa rezume poesía y sus versos cuentan tan ef icazmente como cualquier narración clásica. 9


Entrevista de Luana Dávila a René Rodríguez Soriano «Con el mismo daltonismo con el que el toro ataca el trapo del color que le pongan, el lector trata de leerse a sí mismo en cada texto. Rara vez ve más allá de lo que quiere ver. Con la misma lengua de nombrar la rosa, se eluden las espinas y se alude lo efímero».

LUANA DÁVILA, postulante al doctorado en literatura caribeña en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, San Juan Puerto Rico.

C

onocí a René Rod r íg uez Soriano en una presentación l iteraria en el Cent ro de Estud ios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe para estudiantes doctorales en Filosofía y Letras. Quedé impactada con la originalidad de su estilo, la soltura y desenfado con los que se deslizaba de un tema a otro. El discurso lúdico de su lenguaje, a través del cual se divierte entre la tinta y el papel, deslizándose ent re el amor y el desamor, lo efímero y lo constante, lo bello y lo erótico, lo urbano y lo rural, lo real e imaginario, lo diacrónico y sincrónico, entre frases huidizas y palabras rebeldes… sin lugar a dudas, me atraparon. René Rodríguez Soriano seduce, deslumbra, denuncia, enamora, atrapa a sus lectores y no hay manera de escapar del embeleso que provoca el deleite de la degustación de los exquisitos manjares ante los cuales nos expone, desnudos. Su lenguaje no busca impresionar al lector, es sencillamente el arte que brota de la espontaneidad que f luye como 10

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las aguas de un río que desemboca en el mar abierto. Elegí trabajar la cuentística de René Rodríguez Soriano para mi tesis doctoral. Por tal razón, le solicité esta entrevista a la cual accedió amablemente. Es mi deseo compartirla con aquellos que al conocer su obra, no pueden cesar de perseguirla.

En tu obra cuentas la historia a t r a v é s d e mú lt i pl e s vo c e s narrativas, desde el hombre, pero también desde la mujer, la radio, el discapacitado, ¿cómo lo logras? (El discapacitado lo vi en uno de los cuentos de Todos los juegos el juego, cómo logras todo eso, pensar como una mujer, como un radio, como un discapacitado; me ¿Q ué f ue lo que te a n i mó a imagino que estudias el personaje, escribir por vez primera? lo observas en detalles; porque de hecho esa manera tuya de captar Ni idea, ni recuerdo el donde ni el el detalles es monstruosa, eres un cuándo ni por qué. Quizá porque gigante; desde un radio de un momento a otro las palabras comenzaron a apozárseme en la Trato de hilvanar, con el escaso hilo boca, y se me hacía tan cuesta arriba con el que normalmente cuento, manipularlas, dejarlas salir. Desde mis historias, mis ambientes y mis entonces, supongo, piensan mis tramas. Traumas y milagros de todos dedos; son ellos los que escriben en los días. Mis personajes, mis historias realidad. no son cosas del otro mundo. Beben de la fuente de la vida misma que, En varias de tus narraciones afortunadamente, sobrepasa las escribes sobre el encuentro con chatas posibilidades binarias. Sin el amor, ¿crees que el amor a mucho esfuerzo, con tan sólo un primera vista existe o esto es parte poquito de sensibilidad podemos de una ficción? apreciar que entre el negro conviven sin percudirse ni desteñirse infinidad ¿El amor? Yo diría que sobre el de tonalidades de grises. Así sucede deslumbramiento. Mis dedos, ya con los sonidos, sobre todo en este lo he dicho alguna vez, como yo, Caribe polifónico y tenaz en que no buscan; solo encuentran, se vivimos. encuentran con sus pares. Seres de esos que van por ahí desnudos, sin ¿De qué manera haber vivido las uniformes ni sotanas, llenos de luz y dictaduras de Trujillo y Balaguer, a toda lámpara apagada. marcaron tu obra? (obviamente presentas un compromiso social Existe una simbiosis entre la en tu obra, porque no es solo música y tus historias, ¿por qué la er ot i smo, lo que se v i ve , n i música cobra tanta relevancia en majestuosidad…) tu obra? Uno se curte, se cose un traje de La música es sonido. El arte de bien amianto contra la envidia y las bajas combinar los sonidos y el tiempo. pasiones. Yo era un niño todavía Mis personajes están hechos de eso, cuando oficiaba Trujillo su sainete de sonidos, de palabras que estallan de sangre, delación y sevicia, pero y retornan paridas de instantes y leía en los sesgos y en los márgenes matices. de las cartillas de lectura, torceduras Revista de Arte y Literatura

y manías. Con Balaguer, ya fue otra cosa. Tenía ojos para ver la ceguera con la que se ordeñaba un ganado que de antemano tenía todas la de perder. Eran más burdas la trama y el escenario, o yo, tal vez, era más ducho espectador… Sin lugar a dudas, ser testigo de excepción de dos capítulos infortunadamente escamoteados a la Historia universal de la infamia, afinaron mi olfato y mi visión para cruzar de lado a lado por entre el cieno y las luces de artificio sin miedo a deslumbrarme ni a caer. ¿Te consideras machista? Sí, machista leninista y miembro de número del Partido Comunista del Niño Jesús. ¿Cuáles, en tu opinión, son las características que hacen bella a una mujer? Ser fanática de los Tigres del Licey, y bailar con su faldita azul sobre el dogaut. ¿Crees que lo efímero de una relación puede tener carácter de eternidad? Me importa un bledo el fósforo; me seduce el chispazo de luz, su permanencia. En el cuento, “No sé de qué me habla, señor”, el personaje protagón ico se en loquece a l darse cuenta que se enamoró de un travesti, no de una mujer, y lo asesina; ¿esto en alguna manera representa la homofobia del escritor? El personaje no mata a nadie. En realidad no hay ningún travesti. El personaje, ante el acoso de una pertinaz y aviesa interrogación se 11


sale de la realidad o se burla de los gendarmes para no dejarse confundir ni aceptar una culpabilidad que le quieren enrostrar. En el cuento, “Más que la palabra r o s a ”, h a b l a s d e M a l a g ó n , personaje que también conocimos en tu novela, El mal del tiempo, ¿este personaje existió en la vida real o es solo una ficción? En la aparente línea que separa lo real de lo real deseado, Malagón es un personaje que excede todos los límites de la mesura y la mensura. Fuera de la f icción, quién sabe, quizás un extra de Luigi Pirandello o de Balzac.

“El hecho de escribir, de por sí ya es una indignación”

Tu obra ha sido altamente elogiada por el manejo de un lenguaje poét ico i mpresionante, si n embargo, en el cuento “Vivir de los recuerdos”, el tono es distinto, el narrador se torna irreverente, desenfrenado, subió de tonos rojos a violetas, ¿qué puede provocar Actualmente se ha considerado realmente la indignación de René en diversos países el matrimonio Rodríguez Soriano? entre personas del mismo sexo, ¿cuál es tu opinión en torno a este Creo que ni lo uno ni lo otro. Con el tema? mismo daltonismo con el que el toro ataca el trapo del color que le pongan, No es noticia para nadie, la ley y el el lector trata de leerse a sí mismo orden siempre han ido a la zaga de en cada texto. Rara vez ve más allá la costumbre. Desde mucho antes de lo que quiere ver. Con la misma de ser instituido el matrimonio ya lengua de nombrar la rosa, se eluden existían parejas. las espinas y se alude lo efímero. El olor, el color y el dolor son gajos de ¿Cómo surgió el título Betún la misma melancolía?

naranja. Las agrias no se pagan, decía el chinero de la esquina. El hecho de escribir, de por sí ya es una indignación. Se es toro o se es vaca. Eres diverso en tu obra, romántico, osado, apasionado, cr ítico, tocas también temas como el desa mor, la locu ra , la soledad, el consumismo, la tecnología, la música, el baile, te desplazas del campo a la ciudad, además de tu amada República Dominicana, te extiendes a otros países y recreas lugares europeos, utilizas diversos idiomas, pero ¿cuál consideras que es tu tema y escenario predilecto? Más que escribir yo trato de pintar o de nadar con deslavados colores de una acuarela sorda en las aguas más profundas del olvido y la miseria. No estoy seguro de lograrlo, pero lo intento. ¿Qué consejo le dar ías a los escritores incipientes? Dudar sobre todas las cosas. Crear es todo lo contrario de creer; leer todo el tiempo.  

Yo diría que fue fácil. Mucho más fácil de lo que decían en mi pueblo sobre la costumbre de los japoneses para elegir el nombre de los recién nacidos. Aunque tiene que ver con pomos, cristales, hojalatas, cerdas y trapos… para elegir el título del texto que finalmente terminó utilizándose para nombrar la agrupación solo tuve que pensar en mi amigo Olegario, un lustrabotas de mi pueblo que en el declive de algún atardecer perdió el boleto de regreso y se quedó flotando en una nube. 12

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La narrativa de René Rodríguez Soriano:

la poética de lo bizarro Miguel Ángel Fornerín

MIGUEL ÁNGEL FORNERÍN (Higüey, RD). Doctor en Literatura de Puerto Rico y el Caribe, catedrático de la Universidad de Puerto Rico y profesor del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico

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ueño de un mundo narrativo, un estilo propio y una constancia por más de cuatro décadas, René Rodríguez Soriano es un creador excepcional en el medio literario dominicano. Ha pasado de la poesía a la narrativa, retorna a la poesía y sigue siendo poeta y narrador de pr i mera categoría. Desde finales del setenta se encuentra garabateando cuartillas como un bisoño, como si fuera un catecúmeno de la literatura. Pero ya no lo es. El tiempo ha pasado. Atrás quedaron los alardes juveniles de su generación. Caen las hojas en otoño, y sin embargo, no hay canas en su escritura. De ahí esa epifanía que abre al mundo del lector con sus obras. Esta es una rareza. Pues hay escritores que a uno le han encantado en la juventud, para luego decirnos que su lectura era un asunto coyuntural. Pero en el caso de Rodríguez Soriano no pasa lo mismo. Siempre hay algo nuevo: creativo, sorprendente en su prosa poética. Tal vez este sea uno de los cimientos de su arte. Es que su prosa va más allá de la comunicación. Ese elemento esencial al arte. Porque todo arte comunica. Pero el arte no se queda ahí. Es que cuando hablamos

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Con Miguel Ángel Fornerín en el Tower Theatre, Miami, FL2009

de comunicación pensamos en lo que se agota, en lo que satisface, sea al emisor o las querencias del receptor. Pero lo poético comunica, más allá del mensaje, su propio mensaje. Conforma a través del ritmo: un sentido propio que no puede agotarse, como moneda gastada, en una lectura. Será que lo poético está dirigido a la multiplicidad de lectores y a los variados mundos que conforman el universo del lector, que no puede ser encasillado en la coyuntura, en el momento, en la época, ni tan siquiera en las afinidades del autor y las contingencias del tiempo. Pienso que en esa arista hay que situar lo excepcional, lo raro, lo bizarro, de su poética. Es que su escritura se planta como construcción de un ritmo, que está fundado en la poesía. Narrar es para el autor construir un mundo poético. Su

narración reside en el lenguaje, en la manera de construir ese mundo. Es la suya una estética que se instaura en lo novedoso que la poesía funda. No en lo que la narrativa dice. Pues más que un decir en los cuentos de Rodríguez Soriano hay un significar. Es un encapsular significados a través de las imágenes, de los personajes y sobre todo, de la palabra. Esta poética está llena de una gallardía del significar. La palabra tiene un lugar en el decir, ella se instaura por encima de lo dicho. Crea su propia expresividad. Sin olvidar a Croce, esa expresividad constituiría todo el arte, pero no es así, la expresividad la encontramos en el resultado en el mundo del lector. En la narrativa de René Rodríguez Soriano, la expresión es una materialidad que viene de la forma, de la palabra, del ritmo, de las disposiciones de los 13


elementos narrativos; de la eclosión de lo nuevo en el giro poético. La galanura de su prosa nos hace pensar en una estética de lo sublime. Mientras otros trabajan lo soez, lo que pertenece al mundo de abajo, Rodríguez Soriano se ocupa de lo modélico, lo apolíneo. De ahí que sus narraciones conformen un mundo ideal; sus temas son universales: el amor, la pérdida del amor; la búsqueda del amor en un mundo maravi l loso. Por eso sus cuentos están atravesados por la magia: la relación de lo real y lo cotidiano con lo fantástico. Para eso no tiene que cambiar los espacios; todo lo contrario, trabaja esa universalidad desde los espacios cotidianos e identificables por el lector. Frente a la realidad política de la República la generación de Rodríguez Soriano responde de distintas maneras; pero en busca de una épica. Es una generación que niega la epicidad de las generaciones anteriores. De ahí que este cuento marque un distanciamiento con la literatura dominicana precedente. E l c u e nt o d o m i n i c a n o n a c i ó romántico y fantástico con Virginia Elena Ortea (Risas y lágrimas, 1900), regionalista y político con José Ramón López (Cuentos puertoplateños, 1904), modernista y exótico con Fabio Fiallo (Cuentos frágiles, 1908); también será de realismo social con Juan Bosch (Camino real, 1933) y Ramón Marrero Aristy (Balsié, 1938). Pasará por ser un cuento vanguardista en El hombre que había perdido su eje, (1925) de Tomás Hernández Franco, buscará el mundo citadino en Los cuentos que Nueva York no sabe, de Ángel Rafael Lamarche, (1949) y el mundo latinoamericano en su complejidad racial, negro-indiano, en El Candado

de J. M. Sanz Lajara, (1949); volverá por los fueros del pasado agrario en Cuentos del sur, (1939), de Sócrates Nolasco y en Cibao (1953) de Tomás Hernández Franco, alcanzará temas de relaciones personales en Cuatro cuentos (1953) de Hilma Contreras y explorará el mundo interior, la psicología en la narrativa de Virgilio Díaz Grullón en Un día cualquiera (1959). La generación que sale a la luz al final de la dictadura de Rafael León idas Truji l lo se encuentra con otro panorama y otra manera de narrar. Ya tienen el precedente de Bosch que consolida el cuento moderno dominicano y tienen ante sí el momento la posdictadura, el deseo de narrar los significados de esa empresa atroz de Trujillo y en la nueva situación que asoma con la Revolución Cubana. Es la década del sesenta un período en el que se recrea una nueva época política. Díaz Grullón y Marcio Veloz son los narradores más importantes de ese período. El primero va a iniciar una narrativa deudora del Boom latinoamericano y va a trabajar la violencia política de la posdictadura; Marcio está interesado en el ecosistema del autoritarismo, en cómo ese autoritarismo se inocula en el cuerpo, poder y dominio. Pasan dos promesas truncadas del cuento: René del Risco y Bermúdez y Miguel Alfonseca. Ya el cuento no tiene a Bosch como guía sino como ejemplo. La máscara es el momento de la epicidad del cuento y surgen otros narradores. Como Manuel Rueda y José Alcántara Almánzar. Cabe notar que en el decir la realidad el cuento de los sesenta expresa el mundo épico de la posdictadura. Y Domina el mundo de los guerrilleros: el tema se manifiesta en textos de Virgilio Díaz

Grullón, Carlos Esteban Deive, René del Risco y Miguel Alfonseca. Así que entre espacios y temas: el cuento ha sido, en resumen, romántico, exótico, modernista, de la manigua, rural que busca redimir a los grupos subalternos; social que busca plantear el problema de la diferencias raciales (negra e indianista), universalista en la nueva cosmópolis, íntimo y personal; también ha sido psicológico y ha regresado a la epicidad con los g uerri l leros foqu istas. En f in, una cuentística que se ha vuelto a las tradiciones y a la historia, ha expresado la relación políticapoder y cuerpo y el significado del desencanto. El cuento dominicano a partir de los años treinta tiene una expresión que va desde el realismo social que manifiesta una relación analógica entre palabra y realidad, cosa que se manifiesta en la narrativa de Bosch, Ramón Marrero Aristy, Nolasco, Tomás Hernández Franco, José R ijo, entre otros. También un giro poético donde la palabra comienza a entrarse con la extrañeza de la metáfora, con la poeticidad del lenguaje. Y eso lo podemos ver en las obras de de Néstor Caro, Sándalo, (1957) y en La mujer de agua (1949), de Lacay Polanco. Esa nueva manera de trabajar la palabra, de significar en la narrativa, vuelca el escribir hacia la relación forma-contenido y desdice la relación palabra-verdad. Pues ya los autores no buscan una narrativa que exprese la realidad (la situación de los grupos subalternos, por ejemplo, o la redención de estos a favor de la instauración del propósito nacional) sino que el escribir se dirige a la escritura, a la creación de un artefacto verbal, que no deja de significar lo social. Revista de Arte y Literatura


Estos elementos también pueden observarse en la narrativa de Marcio Veloz Maggiolo, quien trabaja una experimentación narrativa no sólo en el campo del cuento sino también en la novelística. Y logra una expresión artística donde esta poética es dominante. Su mayor logro en la narrativa breve lo encontramos en La fértil agonía del amor (1982). Mientras que José Alcántara Almánzar tiene logros significativos en textos como “Lulú y la metamorfosis” y “La insólita Irene” (El sabor de lo prohibido, 1993). Su narrativa se ve entre la expresión de una realidad y la construcción de una nueva poética que aparece de forma muy destacada en la narrativa de Manuel Rueda Papeles de Sara y otros relatos, (1985) y en su novela Bienvenida y la noche (1994). Por su parte, el autor más destacado en esta forma del significar es Pedro Peix, quien trabaja los contextos cotidianos e históricos desde un neobarroco en el que la expresión no está destinada a resaltar un proyecto nacional, aunque no se separa del todo de esta escritura. El tema de la ciudad desde un realismo social, aparece en los cuentos de Roberto Marcallé Abréu. Y basta de ejemplos. Con la generación del ochenta la escritura expresa un desencanto por lo que no se aleja del proyecto nacional. Pero no está buscando su reformulación sino que expresa su muerte. Es decir, su crisis y transformación. Esta generación ha visto caer las verdades alternativas y se presenta ante el mundo como el buen ladrón, esperando a Godot. Un mesías del que tiene conciencia que no llegará. Nada le anima. La emigración será su norte, como el personaje de Solo cenizas hallarás… (1984) de Pedro Vergés baila un bolero de la desesperanza, de la caída; entonces no hay fe en el proyecto nacional y Revista de Arte y Literatura

la epicidad que se termina al final de la dictadura, y que permanece en el período de la lucha contra Balaguer y sus doce años, ya no dice nada. Creo que en este contexto es que debemos ver la narrativa de René Rodríguez Soriano. Como un escritor consciente de su decir, la palabra informa una obra más allá de las ideologías y los proyectos que le han quitado el sueño a los escritores dominicanos anteriores. Ha sido un trabajador de la palabra, el mundo de la crisis dominicana de los ochenta cruza sus cuentos. Desde la añoranza del lar familiar y provinciano, como se puede notar en La radio y otros boleros (1996). A todo esto se une el mundo en crisis, la publicidad, la clase media dominicana en el laberinto de un proyecto nacional apagado y encharcado en su fracaso; pero más allá encontramos la salida a otros espacios, otras ciudades; la narración maravillosa y lo que es central en su narrativa, la búsqueda del amor. Ese amor está íntimamente ligado a la belleza. De ahí que la expresión bizarra que se da en el giro poético de su prosa, esté unido a lo sublime de la búsqueda del amorbelleza centrado en la mujer. La buscará ansiosamente por todos los espacios capitalinos, en los sueños, en mundos exóticos; la configurará como un ser superior, de ahí que la mujer-belleza tenga que ver con la concepción del amor cortés. Es la voz un caballero que busca esa amada que se encuentra por encima de lo cotidiano. Ella es la bizarría también, porque es la poesía anhelada. Ella es un ser exótico, fantástico; hecha de palabras. Esto quiere decir que lo que centra la narrativa de Rodríguez Soriano es la búsqueda de lo sublime a través de la mujer-belleza. Es aquí donde aparece el Santo Grial de su

narrativa. Parece decirnos, entonces, que frente a un mundo en decadencia, de frente al derrumbe de los proyectos épicos que han part icu larizado e l de c i r de l a i nt e le c t u a l id a d dominicana, lo que nos queda es el sueño, es la indagación en estas grandes ideas que nos fundan, como el amor y la belleza. Y esto está dado no solamente en lo que se refiere sino también en el decir. Por eso la relación entre decir y significar se encuentran unidas formando una estética bizarra. Ese giro inesperado y fundacional de lo poético donde el mundo del lector queda sorprendido por la epifanía de lo nuevo. La particularidad de esta narrativa que se encuentra en la plenitud del decir-signif icar de una práctica literaria de más de un siglo en la República Dominicana y Latinoamérica. Los textos de René Rodríguez Soriano establecen una relación hipertextual con autores extranjeros como Julio Cortázar, Felisberto Hernández, Juan Carlos Onetti, del Boom latinoamericano y con los dominicanos Juan Bosch, Néstor Caro, Lacay Polanco, Manuel Rueda y Marcio Veloz Maggiolo. La estética de los ochenta, entre el decir y el significar, ha creado una expresión bizarra, novedosa, poética, sublime, en la que la gallardía del decir ha estado al lado de la búsqueda de una idea universal que sirve como aliento frente al mundo destruido de las ideolog ías y el proyecto nacional. El cadáver de la nueva épica instaurado en los sesenta se sienta a la mesa y como, el primer hombre del poema de César Vallejo, se echa andar; mientras, lleva en su cartera, junto a su poética, la belleza, el amor y la mujer.


CU ENTO

Su nombre,

Julia René Rodríguez Soriano

Poeta y Narrador

«René tiene el don de manejar la poesía que deshiela el misterio. No es necesario que el cuento sea un dechado de ejercicios técnicos, su pluma nos lleva por el remolino de fantasía que puede ser teoría del recuerdo, viaja a una Europa en la que la imagen de una mujer llamada Julia habla en italiano y revela un pasado que no es el de ella misma, o aun nos trae y comienza con la Julia que puede ser la verdadera, al través de un relato inicial que nos presenta el personaje como una fantasía diseñada adrede, una mujer que recorre las calles en un automóvil junto a un galán que la ha querido seducir, una mujer que se mueve entre palomas...» Marcio Veloz Maggiolo, Santo Domingo, RD (Listín diario, 1993)

T

e quedas fijamente mirando a esa n iña que t iene sus mismos ojos, la misma boca, y acaba de decirte que la esperes, que ella te recibirá en unos minutos, que tiene varios días indispuesta y ahí, en ese instante, mirando su foto en la pared, es cuando compruebas el parecido entre las dos y piensas que tal vez esa pueda ser la razón por la que no la ves desde aquella tarde en que venías por la avenida Charles de Gaulle y, debajo de un almendro, encuentras a esta muchacha delgada, alta, ojos de un negro casi tirando 16

a c a fé , boca pronu nc i a d a con una sonrisa entre mordaz y triste. Detienes el auto y te ofreces a llevarla. Ella se monta, te sonríe y te dice que su nombre es Julia y tú la miras, piensas que has visto ese rostro otras veces, algo muy hondo te remueve esa mujer y su perfume. Desandas de un tirón lejanos momentos de tu vida, tratando de encontrarla y encontrarte junto a ella en algún lugar de tu pasado. Su voz te suena familiar y ese mohín que te arroba, los dos hoyuelos en los pómulos canela de esa Julia que acaba de llenarte el auto y los sentidos con su mágica presencia, cautivándote. Reduces un poco la velocidad, das paso a ese grupo de niños que salen del colegio. Arrancas de nuevo, miras a esa mujer que ha invadido de forma brutal y tan tranquila, como si nada pasara, el auto y todo tu ser y es entonces cuando se te ocurre la idea de prolongar el momento, de estar más tiempo junto a ella y acudes a ensayar tu mejor sonrisa. La tosecita afirma y busca dar seguridad a la suave y delicada proposición de invitarla a dar una vuelta, a conversar un rato y ella que accede y te sonríe y sus ojos cortan la tarde y el mohín y el aroma y tú, torpe, atolondrado que no sabes hacia dónde dirigir la marcha, detenido

ante el semáforo y la luz verde y el camionero maldiciendo atrás y tú, comprándole flores a la niña de los bucles doradísimos y descuidada y Julia, agradecida, que te desarma con su sonrisa austral, sin transparencias. Ahora ruedan lentamente por el malecón de Villa Duarte, el mar luce la misma calma que los ojos de Julia, y Julia, parca, como ida, orlada de un angélico misterio y tú, que te aguzas, pones el tema del calor, la maravilla del encuentro, la necesidad de seguir conversando y las cervezas y ella que, bueno, ni niega ni afirma, que se transmuta, se ilumina, sonríe y, otra vez, sientes el raro pálpito, la sensación de haber visto otra vez, muchas veces la misma sonrisa. Quieres poseerla, hacerla tuya, ahí mismo y para siempre. Pero ella propone -quilla el sonido con su voz de contralto, dulcísima, afinadavisitar las ruinas del Hospital San Nicolás de Bari y tú, conocedor, arrobado, la complaces y, mientras cr u za n el puentec ito de V i l l a Duarte, le haces creer que miras las chimeneas de El Timbeque para, sin mucho disimulo, meterte entre sus ojos, escrutar el horizonte desde allí y soñar, volar por entre el brillo que se expande. Te vas y el tráfico que te pita y repita, por haber doblado Revista de Arte y Literatura


hacia la izquierda en la Vicente Noble, pero ya es tarde. Logras burlarlo y ya están en la Ciudad Colonial y luego a la derecha, Hostos y el muchacho que se ofrece a cuidarte el carro y las palomas, las palomas que se quedan mansas y tiernas a su paso, se le posan sobre el hombro y ella, busca miguitas en el bolso y llegan más y más palomas, tantas que casi te pierdes en un árbol de plumas que se mueve junto a ti. Te arriesgas un poco más. Entras a ese terreno pel ig roso. Preg u ntas. Insi núas. Atacas. Retrocedes y contraatacas: que te hable de Julia, de dónde viene, qué hace y, ya no aguantas más, la has visto antes, estás seguro, se conocían, que la memoria te está jugando una trastada, que si fue en la universidad, en el bachillerato, en algún campamento, dónde trabaja, si estudia y ella te mira, sonríe otra vez y salen, en tropel de sus ojos, como bandadas de palomas, unos rayos de luz que cobran sonido, diciéndote que desde niña acostumbraba, con su abuelita, llevarle de comer a las palomas, se pasaba horas y más horas jugando con ellas y oyendo a la abuela contarle historias, leerle libros y soñar, juntas. Sientes que de nuevo te has ido, como que flotas y de repente, baja la luz, cobran un tono gris sus Revista de Arte y Literatura

ojos y hay menos decibelios en su voz; te cuenta que había pasado mucho tiempo sin volver a ese lugar y, al través de sus lágrimas, intentas viajar a ese pequeño mundo que te pinta; te agradece en el alma el momento, esa cerveza intacta que parece, por momentos, como si flotara en el aire poblado de palomas, y todos tus halagos y atenciones; te hace saber que jamás había sido tan feliz como esa tarde. Se seca las lágrimas, mohín, sonrisa y la luz que vuelve de repente, se refleja en las plumas de las palomas el brillo de esos ojos tan negros y perfectos y ella, te dice que es tarde, que es hora de regresar que has sido muy gentil, que qué bueno haberte encontrado, no sabes la dicha que le has dado y tú, de una sola pieza, embrujado, bobo, tratando de decir algo que no logras coordinar, triste y feliz, ofreciéndote a acompañarla y ella, cortés, que lo rechaza y tú, que no es molestia, es un placer y al fin acepta, sólo hasta la esquina. Aquí es donde me quedo -te dice- y la ves partir, decirte adiós y tú, que apenas aciertas a articular la ansiada pregunta que no sabes si ella oyó o no quiso responder. Al fin y al cabo que piensas volver mañana al mismo sitio, ala misma hora y pasas y vuelves y pasas y ya has vuelto tres veces y has dado infinidad de vueltas por el sector y la esquina donde la dejaste aquel martes13 de agosto, pero no te atreves a preguntar por Julia. No quieres romper el encanto. Quieres, sueñas, ansías encontrarla como aquella primera vez, de repente, que parezca casual y ya has pensado mil cosas que decirle, que contarle y has vuelto tantas veces por las ruinas; pero las palomas sólo te miran y se van, no acuden a ti como lo hacían con ella. Se quedan indiferentes. Nada, tomas la decisión de encontrarla, de llegar hasta donde ella está y le has regalado

cinco pesos al niño que, primero se quedó mirándote de arriba a abajo y luego, sin decir nada, sin preguntar, te trajo hasta aquí a esta casita humilde y bien arregladita -como de muñecas, piensas- pintadita de azul y rosado, techo a dos aguas, jardincito a la entrada y esta hermosa niña, angelical y dulce que te abre la puerta, te recibe con muy buenas maneras y la sonrisa que ya conoces y te invita a pasar y tú, un poco confundido, extraño y corto, le encuentras un extraordinario parecido con ella y le dices a quien buscas y te dice que sí que vive allí, que te sientes y esperes y entra un momentito por un pasillo de la casa y, miras todo, hurgas por las paredes, los muebles el piso; contabilizas los minutos, silencios, sonidos, todo. Hasta que aparece de nuevo la niña, con la misma sonrisa que conoces y te dice que ella te va a recibir, que la esperes y no puedes aguantarte más y le preguntas su nombre y parentesco y, juguetona, se te acerca y te dice que Luisa, que estudia ballet y piano, que le gustaría cantar como Yuri; pero que ahora está muy triste y apenada por las dolencias y recaída de su abuelita Julia, esa de la foto en la pared, la que en la última semana, precisamente desde el martes pasado, ha dado muestras de mejoría y se pasa las horas cantando, leyéndole historias y hablándole de unas palomas, de unas ruinas y tú, ya estás traspasando la puerta de la calle, oyendo la voz de la niña que se funde con aquella voz que te ayudó a soñar y a construir la tarde más hermosa de tus días y miras el reloj y te das cuenta que a esta hora, precisamente, las tres de la tarde de este martes, debes volver por la avenida Charles de Gaulle a ver si te encuentras de nuevo con Julia, debajo del almendro. (Su nombre, Julia, 1991) 17


Jasmín Rosario Almonte

N

ació en Buena Vista, Jarabacoa. Se inicia de manera autodidacta en la pintura en el año 1987. Ingresa a la Escuela Eugenio María de Hostos (1992-1996), dirigida por Doña Ruth Vassallo, donde estudia dibujo antiguo y pintura sobre lienzo. En 1995 recibió clases de grabado en relieve por las artistas portorriqueñas Aidé Landyn y Consuelo Gotay. En 2009 funda junto a Geraldo García la primera Casa de la Cultura y la Juventud del Distrito de Buena Vista. En el 2009 obtiene con mérito a la excelencia el diplomado “Mujer y política” en la Universidad Católica Tecnológica del Cibao (UCATECI). Miembro fundador del Movimiento Artístico Salamandras (MAS). Se encarga de los cursos de pintura, talleres infantiles y exposiciones pictóricas en la Fundación Festival de las Flores. Desde el 2011 es maestra y fundadora del Taller de arte creativo “Refugio de Ángeles”. Ha ilustrado los libros de poemas “Monedas al aire” (2010), de Julio Adames, y “Ángeles censurados” (2012), de Ramón Eloy Abreu. Ha participado en gran cantidad de exposiciones colectivas. Exposiciones personales: De la Oscuridad a la Luz 2007, El Barco Azul de los Sueños 2009, Templo del Silencio 2013.

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REFLEXIÓN DEL TEMPLO DEL SILENCIO Somos más que mujeres y hombres viviendo en este mundo: somos personas que buscamos la transcendencia, que estamos proyectados al infinito. Somos capaces de vivir una experiencia interior profunda -dimensión espiritual- que da sentido y calidad a la existencia y nos pone en relación con un ser trascendente, con un Tú. La persona con espiritualidad ve, siente y expresa de una forma sublime, aunque llena de sencillez, lo que los demás mortales vemos como ordinario y simple. Por ella ve, siente, admira y contempla lo que otros no ven, ni sienten, ni admiran, ni contemplan. La vida, el sufrimiento, las propias acciones adquieren otro tinte, otra visión. Es esta una dimensión que no aísla, sino que une más íntimamente a las personas, a la naturaleza, a la sociedad. Esta dimensión es un camino que nos abre a Dios y nos hace tener una experiencia particular del propio ser, de las personas. Y así como nos abre al Trascendente, de la misma manera nos acerca de forma digna y respetuosa a los seres humanos, compañeros de ruta. Otorga unos dinamismos que van por encima de los intereses particulares, perecederos, mezquinos y nos lleva a vivir los valores que dinamizan, agrandan y fortalecen el propio ser. Esto es lo que sucede con el “TEMPLO DEL SILENCIO” y con su creadora, Jazmín Rosario Almonte. “TEMPLO DEL SILENCIO” es un canto a lo sobrenatural, es una invitación a buscar valores altos e imperecederos, sin desprecio a la naturaleza ni a las personas y con el sentido del más supremo amor. P. Ángel R. Soto

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Acercamiento al TEMPLO DEL SILENCIO Este conjunto de obras, “TEMPLO DEL SILENCIO”, es la revelación que se produce en la conciencia interna de la artista Jasmín Rosario. La experiencia desgarradora que le ahoga el alma sale de ella y “comprende”. Y “Los guardianes” sobre la roca le anuncian el dicho de Dios a su corazón dolido. La quietud, que sólo brota cuando nos reconocemos Uno con lo creado, es expresada en los “Mandalas”. Los elementos que dan vida conjugados en la transustanciación del pan y el vino en el Cuerpo y Revista de Arte y Literatura

Sangre de Cristo, el Verbo que crea, que es la Presencia vital de los mismos elementos. En ese sendero de Nigua y Paso Bajito los Arcángeles: Gabriel, Miguel y Rafael simbolizan la anunciación que Dios le entrega a cada uno de sus hijos, la senda que debemos transitar, lo que ya está escrito desde nuestra concepción, nuestra misión y con ello todo lo que conlleva. El Arcángel Miguel como el dominio de Dios en nosotros cuando, a fuerza de meditar en el carácter de Cristo y de alimentarnos con su cuerpo en la Eucaristía, nos sometemos a la amorosa ley del amor de Dios. Entonces, cuando confiamos como un niño en Él, somos sanados (Arcángel Rafael), somos provistos 19


de toda fuerza, valor y suministro para andar la senda, una senda que se describe en la cruz, por su bilocación: El camino horizontal trasversado por el vertical, la tierra y el cielo, el hombre creado de polvo, insuflado por el Espíritu Divino... Bilocación inseparable del destino del hombre. La esfera que como vientre contiene las fuerzas creadoras, omnipresentes, omnisapientes, representadas por los ángeles, los colores que dan origen

a los demás: los colores primigenios al interior de cada obra platican de ese mundo ausculto donde mora la vida y la sabiduría de Dios, que más allá de toda vivencia terrenal está latente y es la que se encarga de llevarnos en esa barca, a pesar de los ciclos estacionales de la vida, a nuevas dimensiones de la existencia donde la artista caminó al interior de su ser..., pasó por el fuego del infierno... llegó al “Templo del silencio”...

y contempló la nada. El verbo empotrado en madera centenaria como creador y artífice de toda esta obra de la artista, las delicadas líneas de sus trazos significando lo eterno mascu l ino-femen ino, la mirada tiernísima y omnipotente en el ojo del volcán acuífero dan cuenta de su visión profunda, de su vida interior de cara a la luz de Dios en ella, a esa presencia amorosa que le sostiene, guarda y al final le da el don que aguarda. Graciela Pérez

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Poemas Del Libro: Raíces con dos comienzos y un final

AMIGO te lo debía sanguilla y te lo pago nunca haré tu poema ni hace falta cada vez que alguien te nombre aún por tu nombre o te recuerde -flaco del carajo jodedor y buenagentedesangrará la espita de la rabia para abatir la noche uniformada que te secó la risa con su ráfaga UNA RAÍZ he aquí hombre raíz la tarde oculta que muerde las entrañas de esta tierra que parcela tras parcela destila hombres hambre y miseria por los recodos del campo he aquí una historia una puerta de salida con la entrada en la mano para que la empuñemos DESDE LA VIDA ven empujemos la tarde hasta el abismo de la noche busquemos muy juntos los recuerdos que una madrugada sembré en las carnes de estas tierras acércate hagamos el comienzo del mundo con suspiros sin serpientes sin manzanas ni evas ni adanes hagamos la vida con la vida desde la vida misma

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PO ESI A

de René Rodríguez Soriano

Del libro: Muestra gratis

Lunes ocho a eme pongamos que uno salga temprano en la mañana y encuentre extraviada una mujer en la acera la empuje hasta el hidrante y se le beba el miedo sin bordes sin espuma ese no es un motivo para soltar la euforia llegar a la oficina con manchas en los hombros y tener que hablar quedo ante las secretarias no vaya a ser te que adviertan el tufo de conserva vencida ni razón para que el jefe llame a uno y le muestre tarjetas con tardanzas trabajos atrasados y un listado de quejas personales no ha sido culpa de uno la tardanza y la espera simplemente los lunes uno sueña despierto y atropella la almohada con los desperdicios del fin de semana Fatua canción bajita para la cremallera de tu falda rosa una tarde una tarde se tiñó de carteles levantó la sotana y tomó los caminos por el lado más polvo de los vientos cuentan los sin pabilo que una niña muy niña que apenas si reía espantó de las cercas los grávidos tractores sucedió que a la luna que andaba de lechuza se le zafó un disparo que alborotó a los ángeles y a varios funcionarios luego salió la mancha dos del sol con su guitarra alucinada y pobló la discoteca de amapolas y papel de sorbetes

A esta hora la velocidad atropella un nombre de mujer al décimo tercer cigarrillo la madrugada pende en los pedales de la hora con su nota más brisa transita a más de cien con las luces altas se come en rojo los semáforos y espanta a las últimas sombras con su trinar de goma desinflada a esta hora la avenida es una mano muerta que hurga sin reparos los más íntimos silencios la madrugada tiene los ojos achinados y guarda en su bolso de concha pedacitos de nada un arete muy solo entre el baldío de los cosméticos y un carnet para cruzar mi pecho enmarañado a esta hora nadie sabe exactamente la fecha un zapato azul extravía su lazo transparente el patrullero puede salir en cualquier esquina un borracho se cruza otro maldice por las luces altas con el último cigarrillo la madrugada sabe a poco y uno se mete en ella con la sábana a toda vela Acto de contrición de las tres a eme soy un tipo organizado dócil madrugador callado y aunque no lo aparente veamos sobre mi mesa puede decirse de trabajo unas fichas de libros que no recuperare periódicos de ayer revistas varias sin pergamino un superman descolorido textos subrayados un libro listo para imprenta borradores clips gomitas una agenda del ochentiuno suena mari trini en un cassette y entre las teclas de la smith corona un nombre oculto un poema que no acierto a escribir 21


Otra historia para matar el tiempo hoy el jueves tiene calcetines blancos sale solo y despejado brea pólvora y miel almacena en su armadura un martillo semillitas y un pincel en la sonrisa del puño y en el cristal de la voz una malapalabra aguda ríspida en claveles tosca y cárdena heredad para embarrar las esquinas de tiempo y la oficina La tarde se repite en la trigonometría de la lluvia sentado en el tercer pupitre este viernes se va por la ventana una moto suena lejos y trae canciones de leo favio viejas películas de fankie avalon las muchachas van sin maquillaje no llevan bolsos los muchachos hacen té de jengibre alicia apaga la última novela del canal cinco en el tiffany-bar roberto carlos deja oír una palabra amiga con miguel la lluvia se deshace en las aceras vuelve la brisa otra vez a la ventana apago el cigarrillo el flamboyán en la pared quiere salirse del cristal y alicia me desgrana las letras en esta aula llena de ausencia llueve afuera llueve y llueve quién sabe a dónde y desde qué instante mis alumnos empezaron el fin de semana

OTROS POEMAS Cortaziana con lluvia y chocolate Si una mujer te invita a un chocolate espeso espumeante insinuando la tarde con mar de albaricoque al fondo y tú no sabes si mayo o la mujer si la mujer si lluvia todo poema prometido es una mandarina esdrújula un voto en vilo un niño mudo en pleno parque una acuarela sorda o tres cerezas tristes en un trípode melódico mordaz y el chocolate o la mujer y el chocolate o la mirada que se filtra por la tarde entra por el teléfono se derrama indiscreta por las piernas de azúcar dice algo sin decirlo la lluvia la mujer el chocolate o el poema quizás el poema tal vez la tierra prometida o volver a empezar hasta que salga el poema la lluvia el chocolate la mujer o Marco teórico de la soledad Que una soledad se encuentre con otra en un texto impreso en circunstancias anónimas, tiene al menos la nobleza del mito de la botella al mar. Gabriel Zaid La soledad no está en las calles ni en los parques ni en la ciudad deshabitada ni en este cigarrillo que se apaga no está en el sopor de las estatuas ni en los colores que nos gustan ni en las canciones desoladas ni en el clavo sin marco en la pared no está en los gatos ni en los puentes ni en los absurdos pasadizos del silencio ni en el motorista que casi me atropella la soledad está en nosotros azuleando el poema pastando en nuestras fuerzas crispándonos la vida Ícaro cabalgando Vengo de ver tu voz tatuada por mis besos de oír la luz que posa en la ventana de tus ojos soy y no soy jinete de tus sueños aferrado a la silueta dulce y cálida de tu aliento dueño del mundo timón alado cuando me nombras por mi nombre y remontas vuelo viajera golondrina

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Jugar con fuego Comentario sobre Juguete de Madera de Máximo Vega

René Rodríguez Soriano

Poeta y Narrador

Escribir también es no hablar. Maguerite Duras

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uando niño, tenía un caballito trotador que pisoteaba conmigo toda la mañana sobre los yaraguales cundidos de rocío. No se llamaba Bucéfalo, que conste, iba al grano y por el camino más corto entre dos puntos. Jamás hizo esperar a una novia, dándole vueltas a la noria. Era color melao, y así se llamaba -antes había tenido uno blanco, pero era de madera-. Y era tan simple ir con él, del descampado a los sembrados y de la loma al llano, sin rodeos. Ya no abundan estos potros, la mayoría prefiere el motoconcho o irse a la bartola por la orilla del río a ver si pescan. Ahora, ya lo llevo dicho, leo. Y, sólo de vez en cuando, deshojo margaritas -sueño que escribo -, dialogo con amigos en las guaguas, en el parque, en las calles, y en los cafés, donde me plantan los que me invitan a cafés virtuales donde, más de una vez, he tenido que vérmelas con declamadores y politiqueros de películas de Spielberg. No siempre salgo con el pie izquierdo, como dicen, a un plantón de esos, precisamente, le debo el placer de haber leído Juguete de madera. Un texto en el que, interpolando planos, partiendo de un excelente uso del montaje y, sobre todo, jugando con todo (el tiempo, el espacio y la cordura del lector), Máximo Vega construye una historia que, aunque velada por la cándida visión de su personaje (Beatriz), no deja de ser un juego absurdo y cruel, capaz de dejarnos tirados en la arena, boqueando. Beatriz, una niña de apenas 12 años, decide un día abandonar su casa y se encuentra en el camino con un hombre en una camioneta, que la monta. A Beatriz le encantan las historias de niños de madera. El hombre de la camioneta vende figuritas de madera, y Beatriz se va de la casa porque sí. El hombre de la camioneta no iba para la ciudad, pero monta a Beatriz. Con todas las implicaciones que el verbo pueda tener, pienso. Así se inicia y toma cuerpo el juego absurdo que, a los ojos de Beatriz es todo niebla, camino hacia la luz que podría ser la ciudad, más allá. ¿Hacia dónde va o quién sabe de quién o de qué huye ésta y todas las Beatriz que a diario buscan, tal vez, lo que no se les ha perdido? Máximo Vega no nos lo dice. Acaso no haga falta que nos lo diga, simplemente es un juego, que podría dejar de serlo con apenas cambiar la jota inicial por una efe.

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José Alcántara Almánzar

Narrador y Ensayista Dominicano

( Palabras de presentación del libro de cuentos de Máximo Vega en la Biblioteca del Banco Central, Santo Domingo)

E

l libro de cuentos de Máximo Ve g a , c u y o t í t u l o , E r a lunes ayer, podría sugerir al lector un conjunto de crónicas periodísticas, semblanzas o ensayos, lo primero que debo aclarar es que se trata de una colección de ficciones, es decir, invenciones, creaciones de la imaginación que tienen su raíz, qué duda cabe, en la más elocuente rea l idad. Una rea l idad socia l y cultural de evidencias irrefutables, a menudo atroces, pero sobre todo la realidad íntima y personal del autor, que es siempre el punto de partida del viaje a la ficción, porque nadie puede pergeñar auténticas obras sin ese empuje avasallador e intransferible que solo emerge del corazón y la mente de un artista que pone al rojo vivo lo que en ideólogos y políticos se convierte en falacia y ocultamiento. M á x i m o Ve g a c u e n t a historias y sabe hacerlo con un estilo claro, ágil, en el que se advierte de inmed iato su domin io de la técnica de narrar cuentos, yendo directo al grano, sin eufemismos ni edulcorantes, sin ridículas poses de salón ni sentimentalismos fatuos. 24

Era lunes ayer Aprendió bien sus lecciones con maestros de la estatura de Juan Bosch, a quien tributa un homenaje en l a ú lt i ma h istor i a . E l l ibro contiene una veintena de relatos de seres humanos comunes y corrientes, cuyas vidas son ejemplos del fracaso en sus más variadas formas. Son individuos que sucumben a la rutina, el anonimato, la precariedad, las amarguras de relaciones tortuosas de desamor, infidelidad y traición. Un r a sg o dom i n a nte en los cuentos de Vega es el flagrante erotismo que recorre muchos de ellos, y la voz del narrador lo hace sin ambages. Abunda el sexo por dinero, el sexo como válvula de escape, el sexo prostituido. Toda la sociedad, con sus lacras y deformaciones, asoma el rostro en las páginas de este libro. En cada historia asistimos a un capítulo de la corrupción, la desigualdad, la discriminación, la opresión, la violencia, la inseguridad, el desamparo de los marginados. Los textos de Vega pueden interpretarse como transgresiones a la moral establecida, un frontal ataque a la doble moral que nos ahoga. Son intentos de penetrar en la sordidez y la desesperanza de unas vidas sin alicientes ni destino. Pero más allá del efecto perturbador de una escena o una frase implacable,

lo que impresiona es la crudeza para contar los aspectos más venenosos de las relaciones entre hombres y mujeres. Algunos son cuentos desgarradores y crueles sobre una violación, un infanticidio, un incesto en primer grado, en todos late algo macabro que nos estremece. El autor revela en este libro que es uno de los cuentistas de mayor talento de nuestro país y que conoce a fondo los secretos de un género que si bien ha evolucionado como pocos, constituye un desafío para cuantos pretenden cultivarlo. Sus cuentos, en los que muest ra u n d iest ro manejo de las estructuras y técnicas de la narrativa breve, son nuevas formulaciones, miradas novedosas de unas realidades ya conocidas que él transforma en cada página, con un lenguaje que corta con la precisión de un bisturí. La irreverencia se expresa no solo en la procacidad lúbrica y la expresión salaz, sino en el hastío de lo familiar, convertido en prisión o inf ierno, lejos de ser habitual rema nso; en l a cr ít ica mord a z a las iniquidades sociales; en la ironía, el sarcasmo, la implacable visión del entorno, el voyerismo, la autocomplacencia, el odio al trabajo y a las buenas costumbres. Revista de Arte y Literatura


y perfectos. Son cuentos que nos estremecerán y nos harán reflexionar sobre este ominoso presente en que vivimos. Solapa de la ed ición del Banco Central:

Muchas de las historias de Era lunes ayer, un título engañoso que no nos dice mucho de lo que vamos a presenciar, ocurren en Santiago de los Caballeros, la patria chica del autor, una ciudad que se ha vuelto insegura y caótica, como casi todas, con sus basurales y el humo asfixiante del famoso vertedero, sus endrogados, sus rateros, sus boxeadores, pintores y músicos Revista de Arte y Literatura

fracasados, sus brujos de ocasión, sus travestis, fisgones y mujeres de arrabal que a veces exhiben más compostura que las grandes damas de sociedad. En conclusión, Era lunes ayer nos sumerge en los laberintos que se encuentran bajo las felices mendacidades de la publ icidad, con su desfile de figuras impolutas, vestidas con atuendos deslumbrantes

“Máximo Vega (Santiago de los Caballeros, 1966), al escoger Era Lunes Ayer como título para este libro de ficciones, no da ninguna pista al lector que le permita siquiera suponer el contenido de la obra, en la que él demuestra con creces su dominio del género, logrado a base de estructuras y técnicas innovadoras que constituyen un verdadero aporte a la narrativa breve dominicana. En estas historias –como prefiere denominarlas su autor-, su aguda mirada transforma de continuo las realidades humanas más escabrosas a través de un lenguaje lleno de osadas propuestas. Muchos de los cuentos resultan a menudo irreverentes, mordaces, lúbricos. Son espejos en los que se reflejan la doble moral y las perversiones que corroen todo el tejido social, pero a la vez invitan a la reflexión profunda sobre el descalabro de una sociedad atrapada en el consumo, la fama o el delirio de poder. Una vez iniciada la lectura de un cuento de Vega, no podremos abandonarla, lo cual es en sí mismo un mérito, ya que un alud de palabras nos atrapa forzándonos a continuar hasta el final. Máximo Vega prueba en este libro que ahora publicamos bajo el sello de la colección bibliográfica del Banco Central que es, no sólo uno de los cuentistas más importantes del interior, sino uno de los narradores de mayor talento y proyección de nuestro país en la actualidad.” José Alcántara Almánzar. 25


Llegan Cartas Estimada señora Vargas, Soy un santiaguero que reside en el extranjero desde hace 25 años, lector ávido, y escritor aficionado. Después de leer su colección de cuentos “Doce Cuentos y Una Rosa”, descubrí MYTHOS, la revista que usted dirige. Me alegra mucho haber encontrado un «wormhole» que me conecta con mi linda y apacible aldea, como llamo a mi pueblo. Por lo menos, así es como lo recuerdo, creciendo feliz y haciéndome hombre, en los años 70; protegido por el seno de mi familia, la fe religiosa, y la ignorancia; al margen de las atrocidades cometidas por la dictadura que nos gobernaba. Pero, no es de esto de lo que quiero hablarle. Acabo de leer su artículo “Religión”, en Mythos 57. Debo confesar que lo abordé con la misma suspicacia con que leo casi todo. Desconfianza ante ciertas actitudes conservadoras y «mainstream»; encontrando (a veces donde no la hay; me declaro culpable) una cierta complicidad con el «status quo», con las autoridades encargadas de perpetuar los dogmas, las leyendas, y las mentiras históricas, con el propósito de mantenernos en la ignorancia. Porque, como usted dice, yo no soy de los muchos que tienen fe, sino de los pocos que dudan; y no solamente de los que dudan, sino de los que lo dudan todo, sobre todo si viene de las autoridades, especialmente si viene de las autoridades religiosas. Y por eso simpatizo con el pobre Nietzsche, (aunque murió joven y loco de remate, como usted dice), precisamente porque era iconoclasta. Al igual que su hijo, yo también me decepcioné de la religión antes de los 18. Y cuando tuve hijos, decidí que los criaría prescindiendo de ella. Debo confesar que, al igual que los ateos, y agnósticos de los que usted habla (yo también soy uno de ellos), a veces me asalta la duda de si hice bien. Pero no es de esto de lo quiero hablarle.

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A pesar del escepticismo con que inicio la lectura de cada revista, al final esbozo una sonrisa, porque la tarea se ve recompensada con un nuevo influjo de ideas, y unas ganas de leer más; además del éxtasis estético. En Mythos 56 descubrí a Junot Díaz. ¿Un dominicano que triunfa en los Estado Unidos, ganador del premio Pulitzer, estudiante en Cornell, profesor en el MIT, y todo eso, y yo no lo conozco? ¡Pero no es posible! Ni siquiera lo había oído mencionar. Después de leer el artículo me embalé hacia la librería, y compré “Drown”, “The Brief and Wondrous Life of Oscar Wao”, y “This Is How You Lose Her” que, valga la aclaración, leí sin parar. Se me aguaron los ojos, en Mythos 53, al leer “Los Muchachos del Memphis”, de Pedro Peix. Me recordó otro cuento muy querido de mi juventud: “Ahora Que Vuelvo Ton”, de René del Risco. Me engranojé ante la posición valiente, combativa y de denuncia de Pedro Peix en “La Droga no es el problema”. Más claro de ahí no canta un gallo. Way to go Pedro! No hay que dejar morir los ideales. En Mythos 46, fue una gozada leer de nuevo “Yelidá”, de Tomás Hernández Franco. Nunca he leído otro poema que se le pueda comparar, “Del Azar y las Lecturas”, escrito por usted en Mythos 54, me ha hecho decidirme, finalmente, a leer a Marguerite Yourcenar. Nunca la he tocado. ¡Qué vergüenza! Mañana me disparo a la librería y compro “L’Oeuvre au noir”. Pero no es de eso de lo que quiero hablarle. Lo que quiero decirle es: ¡GRACIAS! por publicar la revista; a usted y a su equipo de colaboradores. Tanto rodeo y tanta palabrería para decir: ¡GRACIAS! ¡GRACIAS! Un vicio incorregible del que aspira a ser escritor. Supongo. William Almonte Toronto, Ontario, 17 de Enero, 2014

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CU ENTO

El Príncipe

Dormido

Por William Almonte

Temprano levantó la muerte el vuelo, vecinos venían a verlo; por qué estaba Temprano madrugó la madrugada, durmiendo en una cama diferente, tan fea, pintada de blanco y gris; por -Miguel Hernández: “Elegía”. qué tenía dos hojas de laurel que le tapaban los ojos. e pa rece que hacía ya Bueno, yo sólo tengo tres varias horas que yo lo años, hay muchas cosas que no m i r a b a , d o r m i d o t a n entiendo, y la gente grande no me las plácidamente. Digo me parece, explica. Pero cuando esos hombres porque yo no sé medir bien el tiempo. le pusieron una tapa a la cama de mi Quizás había estado observándolo hermanito, y la iban a levantar para todo el día. El caso es que él dormía, llevárselo, mamá se les tiró encima tan hermoso, con su ropa tan linda. como un animal salvaje, y se abrazó a la cuna, y se puso a gritar como una Parecía un príncipe dormido. Siempre andábamos juntos, loca. Y lo que más me asustó fue, que haciendo cosas, juntos. Ya era de papá también estaba llorando; nunca día; yo ya me había levantado hacía había visto a papá llorar; yo creía horas; pero él seguía dormido. Yo que los hombres no lloraban. Fue ya me desesperaba; quería que se entonces cuando me di cuenta de que despertara, para que anduviéramos algo muy malo estaba pasando. Bueno, cua ndo ma má se juntos, haciendo cosas, juntos. L o q u e n o e nt i e n d o e s calmó, esos hombres levantaron por qué él no se despertaba; por la cama fea de mi hermanito, y la qué seguía dormido; por qué los metieron en un coche que esperaba

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afuera; un coche feísimo, negro, con ventanas de vidrios grises; con dos caballos de pelambre negra delante. Entonces se lo llevaron. Desde ese día nunca volví a verlo. Yo le pregunto a mamá que dónde está y cuándo vuelve mi hermanito. Ella dice que él está en el cielo, porque allá arriba el aire es limpio; que como mi hermanito estaba enfermo de los pulmones, y no podía respirar bien, el aire sucio de aquí abajo le hacía daño; especialmente el aire del barrio, con tanto polvo que levantan los camiones cuando pasan por la calle de tierra. Dice mamá que en el cielo él está bien, que puede respirar bien, porque allá arriba el aire es limpio. Dice mamá que un día iremos a visitarlo. © William Almonte Jiménez, 2011

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Domingo Caba

Escritor y profesor universitario

La Ira y Agresividad Verbal del

Cardenal López Rodríguez

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l cardenal Nicolás de Je sú s L óp e z Ro d r í g u e z Rod r íg uez es el jefe o máximo representante de la iglesia católica dominicana. Un rango de esa naturaleza, y la condición de sacerdote de quien lo ostenta, hace que todos conciban la falsa idea de que se trata de una persona mansa, tranquila y moderada. De un ser que con sus gestos y palabras proyecte siempre paz, humildad, santidad y espiritualidad. Con el señor López Rodríguez sucede todo lo contrario: se trata de un ser altamente soberbio, agresivo, arrogante e iracundo, rasgos estos que se apartan por completo de aquellos que se supone debe poseer un auténtico “representante de Cristo” en la Tierra. Basta con no estar de acuerdo con la forma de pensar de los demás o que alguien disienta de sus puntos de vista para que explote como un torpedo. De inmediato empleará el látigo de su verbo volcánico para descalificarlos con los más mart i l lantes y despreciables calificativos. Quien no piense como él, en tal virtud, 28

será calificado de “sinvergüenza”, “chusma”, “estúpido”, “perverso”, “lacra”, “cretino”, “pelafustán”, “vil”, “bestia” e “inescrupuloso”. Por eso cuando observo su rostro y escucho sus palabras no me parece estar frente a un pastor de la Iglesia, sino frente a un impulsivo militante de un partido político. Muy diferente es la idea que tengo acerca de los demás miembros que forman parte del episcopado dominicano. La agresividad o desenfreno verbal const ituye pues, el rasgo característ ico del presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano. Veamos: A l i n icio de los ú lt i mos diez años de gobierno de Joaquín Ba lag uer ( per íodo en el cua l dicho gobernante le construyó la impresionante mansión cardenalicia), el cardenal llamó «chusmas», «vagos» y «sinvergüenzas» a los organizadores de un paro en demanda de mejores condiciones de vida. A l presid ir la hom i l ía (septiembre 2013) celebrada en la Catedral Primada de América, el cardenal calificó de «perversos» a

los comunicadores que critican los errores cometidos por la Iglesia Católica. Esos comunicadores, al decir de don Nicolás, «son personas “v i les” que t ienen clavada una espina en su corazón…»”, «… dos o tres “pelafustanes”, porque usan un micrófono se creen que son dueños del mundo. Son “bestias”,” “estúpidos”, “cretinos” que se “creen que son gente” porque tienen un micrófono en la mano». Al doctor José Francisco Peña Gómez, en una oportunidad, lo enfrentó endilgándole veintiocho calificativos contundentes en nada apreciables. Recientemente arremet ió contra el sacerdote Mario Serrano, a quien calificó como un “sinvergüenza” que hace lo que le da la gana , y exigió a la orden religiosa Compañía de Jesús que le ordene callar y “no hablar tonterías”. “Aquí está el superior jesuita. Dígale: cállese y punto. ¿Quién es usted para andar hablando tonterías» – ordenó el señor López Rodríguez “Tonterías” llamó el jerarca católico a la defensa que hace el sacerdote de los hijos de Revista de Arte y Literatura


indocumentados haitianos que viven en el país. R e c ie nt e me nt e t a mbié n llamó “bobo” al pastor de la iglesia evangélica Ezequiel Molina Rosario. Estas fueron sus palabras al respecto: “De igual modo - afirmó - recomiendo al pastor Ezequiel Molina dejarse de “boberías”, y hablar directamente con el presidente Danilo Medina, sobre la eliminación del Concordato”. Tal pronunciamiento fue en reacción al mensaje predicado por Molina en la concentración del 1 de enero en el estadio olímpico. Muy, pero muy incómodo reaccionó el cardenal ante la decisión de la jueza Eunice Minaya Pérez de rechazar el recurso de amparo contra Profamilia. Con inocultable ironía, pero hirviendo por dentro, L ópez Rodr íg uez fel icitó a « la ilustrísima jueza por la sapientísima sentenc i a » e h i zo extensiva l a felicitación a los comunicadores que «se benefician de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que reparten dinero». «Que siga la fiesta, entonces», exclamó. Cuando el debate llevado a cabo acerca de la realización o no del aborto terapéutico, el verbo martillante del señor cardenal no se hizo esperar. Llamó “carniceros” a quienes estaban de acuerdo o defendían esta práctica médica. Así es la conducta lingüística de nuestro archipoderoso cardenal, un ser que const ituye un grave peligro contradecirlo o no coincidir con sus ideas y pensa m ientos, pues de lo contrario se corre el riesgo de engrosar la lista de los “ s i n v e r g ü e n z a s ”, “c h u s m a s ”, “estúpidos”, “perversos”, “lacras”, “cretinos”, “pelafustanes”, “viles”, “bestias” e “inescrupulosos”. Publicado por Domingo Caba Ramos jueves, 13 de febrero de 2014 Revista de Arte y Literatura

Diccionario

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n sorprendente g r ueso l ibro recoge las palabras y voces que d i fe r e nc i a n nu e st r o espa ñol , del que se habla en los demás países de habla hispana. Palabras y acepciones del vocabulario usual del dominicano que no tienen uso común en el español. El a l ma de nuest ra cu lt u ra conver t ida en frases y palabras que nos diferencian como pueblo del resto de n ac iones que habla n espa ñol , y que ya están oficialmente reconocidas y registradas e n e l D icc ion a r io de l español dom i n icano, Editora Judicial SRL, 2013. Para los estudiosos de la palabra, los escritores, el público en general, es de gran importancia contar con este diccionario, pues muchas veces se conocen y se usan las palabras pero se desconoce cómo se escriben. Los que llegan al país a aprender el español y se encuentran con tantos vocablos que no aparecen en el lenguaje establecido les va a resultar de gran utilidad. Por un acuerdo entre la Academia Dominicana de la Lengua y la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua, se cuenta con este diccionario que constituye una obra de consulta excepcional para el conocimiento y el aprecio de la variedad, la gracia y la particularidad de nuestro español. La experta en lexicografía María José Rincón fue la responsable de dirigir el equipo que confeccionó esta obra. Recomendamos al público la adquisición de este diccionario porque además del aporte intelectual, va a disfrutar de la picardía y la jocosidad del dominicano en estas páginas donde aparecen minuciosamente captadas las expresiones que antes asomaban tímidas en algunos libros o en algunos ambientes de intimidad coloquial, que ahora cogen fuerza para manifestarse vestidas de formalidad. RJV 29


Tony Raful

Premio Nacional de Literatura 2014

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l eminente escritor y poeta Tony Raful Tejada recibió el Prem io Naciona l de Literatura 2014 en una solemne ceremonia que se llevó a cabo en la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, en que se destacó la importancia de las artes literarias en el desarrollo de los pueblos. El premio es auspiciado por el Ministerio de Cultura y la Fundación Corripio.

de su otorgamiento no hay una generación de escritores, un tiempo de ideas y conceptualizaciones, un espacio de palabras compartidas, los poemas sustantivos de una época y una memoria social en movimiento”. Tony Raful

Tony Raful es escritor y poeta dom in icano, apasionado de la palabra, defensor de buenas causas, ser humano solidario, personaje encantador… la lista podría ocupar “Al recibir el Premio Nacional muchas líneas tanto si hablamos de Literatura, ese galardón alto y del ser humano, como si hablamos valioso de reconocimiento por una del escritor, así que hay que resumir vida conferida a la creación, estoy diciendo que lo que más llama consciente de que un premio en sí la atención sobre él, lo que hizo mismo no tiene validez si detrás que aplaud iera todo el que se 30

enteró de que era el PNL 2014; son sus artículos, en los que pone su sabiduría y su corazón para conseguir siempre párrafos conmovedores que se quedan en el alma del lector. Sus artículos están llenos de poesía, de la propia y la de ot ros que admira y cita con frecuencia, con la devoción de un amante que honra constantemente al objeto de su amor que es la literatura, y lo hace con la pertinencia que provee conocer a todos esos poetas a fondo, a los criollos y a los universales. Tony Raful mantiene vivos y vigentes a los poetas del mundo. En verdad el ambiente cultural estuvo de fiesta con la entrega de este premio. RJV Revista de Arte y Literatura


Lista de ganadores del Premio Nacional de Literatura de la República Dominicana 1990 Joaquín Balaguer Ricardo* Mythos 11, Oct. 2001

2000 Víctor Villegas Mythos 16 , Enero 2003

2010 Mateo Morrison Mythos 50, Julio 2011

1990 Juan Bosch y Gaviño Mythos 2, Enero 2000

2001 Carlos Esteban Deive Mythos 32, Enero 2007

2011 Jeannette Miller Mythos 27, Oct.2005

1992 Manuel del Cabral Mythos 7, Nov. 2000

2002 Hilma Contreras Mythos 12, Enero 2002

2012 Armando Almánzar Mythos 50, Mayo 2013

1993 Pedro Mir Valentín Mythos 6, Sep. 2000

2003 Franklín Domínguez -----

2013 José Mármol Mythos 56, Julio 2008

1994 Manuel Rueda González Mythos 5, Julio 2000

2004 Andrés L. Mateo Mythos 37, Abril 2008

1995 Antonio Fernández Spencer Mythos 14, Julio 2002

2005 Diógenes Valdéz Mythos 28, Enero 2006

1996 Marcio Veloz Maggiolo Mythos 8, Enero 2001

2006 María Ugarte Mythos 20, Nov 2003

1997 Virgilio Díaz Grullón Mythos 10, Julio 2001

2007 Diógenes Céspedes ----------

1998 Lupo Hernández Rueda Mythos 18, Julio 2003

2008 Bruno Rosario Candelier Mythos 23, Oct. 2004

1999 Mariano Lebrón Saviñón Mythos 15, Oct. 2002

2009 José Alcántara Almánzar Mythos 41, Abril 2009

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2014 Tony Raful Mythos 42, Julio 2009 * 1991 Desierto *En el momento de la creación del premio, Balaguer era presidente de la República, y se le otorgó un injusto empate con el profesor Juan Bosch, quien es indiscutiblemente el mejor y más reconocido escritor dominicano del Siglo XX. * Cotejando el l istado de los premios con las revistas Mythos ded icadas a los escritores dom i n ica nos, nota mos que estamos en falta con dos de ellos. También notamos que el Premio Nacional está en falta con algunos esc r itores f u nd a me nt a les de nuestra literatura. Proponemos para los próximos años a Manuel Mora serano, Federico Henríquez Gratereau x y León Dav id, imprescindibles en ese listado. 31


Cortesía de Dario Suárez

El valioso tiempo de los maduros

MARIO de ANDRADE

Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño - (São Paulo 1893 - 1945)

N o t ol e r o a m a n i p u l a d o r e s y Lo esencial es lo que hace ventajeros. que la vida valga la pena. Me molestan los envidiosos, Quiero rodearme de gente, que tratan de desacreditar que sepa tocar el corazón a los más capaces, de las personas… para apropiarse de sus lugares, Me siento como aquel chico talentos y logros. Gente a quien los golpes que ganó un paquete de golosinas: duros de la vida, las primeras las comió con agrado, le enseñó a crecer pero, cuando percibió que quedaban Detesto, si soy testigo, con toques suaves en el alma. poca s , come n zó a sabore a r l a s de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo. profundamente. Las personas no discuten contenidos, Sí… tengo prisa… apenas los títulos. por vivir con la intensidad, Ya no tengo tiempo que sólo la madurez puede dar. Mi tiempo es escaso para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, como para discutir títulos. Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas normas, procedimientos Quiero la esencia, mi alma tiene que me quedan… y reglamentos internos, prisa.... Estoy seguro que serán más exquisitas, sabiendo que no se va a lograr nada.. Sin muchas golosinas en el paquete... que las que hasta ahora he comido. Ya no tengo tiempo Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Mi meta es llegar al final satisfecho y para soportar absurdas personas en paz con mis seres queridos y con que, a pesar de su edad cronológica, Que sepa reír, de sus errores. Que no se envanezca, con sus triunfos. mi conciencia. no han crecido. Que no se considere electa, antes de Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera, llegarás..» hora. Ya no tengo tiempo Que no huya, de sus responsabilidades. para lidiar con mediocridades. Que defienda, la dignidad humana. No quiero estar en reuniones Y que desee tan sólo donde desfilan egos inflados. andar del lado de la verdad y la honradez. Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora....

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Concierto a las Madres Andrés Acevedo

Uno de los principales objetivos del Departamento de Cultura y Educación del Ayuntamiento Municipal de Santiago de los Caballeros, consiste en apoyar de manera incondicional a los artistas y grupos culturales que desarrollan actividades formativas y recreativas sin fines de lucro. Teniendo en cuenta esta meta, el Departamento de Cultura, organiza conjuntamente con el Coro Primaveral, el Concierto a las Madres, el cual se llevó a cabo el lunes 26 de mayo, en el Salón Juan Pablo Duarte de la Alcaldía. El coro pertenece a la parroquia San Vicente de Paúl, Barrio Nuevo, La Herradura, y está compuesto por 33 niñas dedicadas al canto coral, los estudios y labores comunitarias altruistas. El mismo ha participado en actividades y eventos en el Santo Cerro, San José de las Matas, Jánico, Sabana Iglesia, así como en Asilo de Ancianos, hospitales, escuelas, colegios,

universidades, clubes c u l t u r a l e s y deport ivos. El Coro Primavera l ha realizado presentaciones en la televisión local y nacional. Actualmente está organizado por Daniel Estévez y Lucía Estévez y dirigido por el profesor Persio Rodríguez, Lucía Estévez es quien acompaña al grupo en la guitarra. E n el C onc ier to a l as M a d res , el C oro Pr i m avera l interpretará canciones populares de compositores famosos latinoamericanos, como por ejemplo: “Yo vendo unos ojos negros”, “La flor de la canela”, “Alma Llanera”, “En mi viejo San Juan”, “Oh Madre querida”, “Mamá”, “Te quiero más que a mi vida”; entre muchas otras.

Las Expediciones de Junio Por Fiordaliza Taveras

El miércoles 5 de febrero en el Auditorio del Centro Cultural Eduardo León Jimenes, se estrenó para la ciudad de Santiago y toda la región el documental Las Expediciones de Junio: Hacia la Libertad o la Muerte, escrito y dirigido por el periodista Fernando Quiroz. La proyección contó con la participación de su productor, el héroe nacional Mayovanex Vargas, único dominicano sobreviviente. Con esta producción audiovisual el conocido periodista hace un aporte con el objetivo de captar y mantener la memoria de este hecho histórico en el que un grupo de dominicanos entregaron sus vidas a fin de heredar a sus descendientes un país libre del dictador Rafael Leónidas Trujillo. El material consta de 35 entrevistas o testimonios de los participantes que aún se encuentran con vida, entre ellos Mayobanex Vargas y el comandante cubano Delio Gómez Ochoa. La producción muestra la inquebrantable voluntad de este grupo de exiliados por unir fuerzas para acabar con la opresión del régimen Trujillista que por más de 29 años tenía el control del país. Estas expediciones fueron encabezadas por Enrique Jiménez Moya, quien vino desde Cuba y entró por Constanza al frente del primer contingente revolucionario el día 14. Mientras que el día 20 entraron las embarcaciones por las costas de Luperón y Estero Hondo, provincia de Puerto Plata. Revista de Arte y Literatura

Según el documental, en total vinieron al país 198 expedicionarios, entre dominicanos, cubanos, venezolanos, guatemaltecos, españoles, puertorriqueños y estadounidenses. Muchos eran jóvenes médicos, ingenieros, economistas graduados en prestigiosas universidades de los Estados Unidos y Europa. Pocos sobrevivieron, entre ellos: Mayobanex Vargas, los cubanos Delio Gómez Ochoa y Pablito Mirabal, Poncio Pou Saleta, Francisco Medardo Germán y Gonzalo Almonte Pacheco, los últimos cuatro ya fenecidos. La proyección de este material histórico se circunscribe dentro de las actividades que el Centro León realiza con el propósito de mantener la memoria nacional viva en cada uno de los dominicanos. Luego de su estreno, en el Teatro Nacional, el audiovisual fue presentado el 20 de junio de 2013 en Color Visión, Canal 9, para todo el país. En octubre pasado fue presentado en el Senado de Puerto Rico, y el 21 de febrero próximo será presentado en la Universidad de Panamá. 33


ATENEO AMANTES DE LA LUZ CELEBRA SUS CON LA ENTREGA DE SU PREMIO

140 AÑOS

Esta premiación cuenta con los auspicios de la Fundación Eduardo León Jimenes, Cervecería Nacional Dominicana y el Banco León. Con una ceremonia transmitida en vivo y directo por el canal Teleuniverso, el Ateneo Amantes de la Luz, celebró su 140 aniversario con la entrega del prestigioso “Premio al Magisterio Nacional Manuel De Jesús De Peña y Reynoso” en reconocimiento a distinas personalidades que han descollado en el ámbito Educativo, Cultural, Artístico, Periodístico y Servicio Comunitario. Con los auspicios de la Fundación Eduardo León Jimenes, Cervecería Nacional Dominicana y el Banco León, la premiación en la actual versión distinguió con la “Medalla al Mérito Cultural” al escritor y politólogo Tony Raful, mientras el músico Pen Bian Sang recibió la “Medalla Pro Arte Ganadores del Premio al Merito Magisterial que entrega el Ateneo Nacional”. Ambos por su méritos acumulados en la literatura, la cultura y Amantes de la Luz y la Fundacion Eduardo León Jimenes la música. En el renglón educativo fueron premiados los maestros José Arismendi Estévez Reyes, del Nivel Básico; Ana Felicia Peña Ventura, de la Educación Media; y Magdalena Cruz Benzán, en Educación Superior, por su honroso y valeroso trabajo en el campo de la enseñanza. De igual modo, la Escuela de Educación Especial de la Asociación Dominicana de Rehabilitación Filial Santiago- recibió un reconocimiento especial por su impresionante labor en favor de los niños, niñas y adolescentes en condiciones especiales. En el área periodística fue distinguido Ubi Rivas con la medalla “Premio al Periodismo del Cibao Darío Flores”, resaltando su trayectoria profesional en los medios de comunicación y sus aportes a la sociedad. En Servicio Comunitario fue destacada Gricelis Martínez, por su causa social. En la ceremonia amenizada por la cantante Fátima Franco, el escenario El poeta Tony Raful, recibe su reconocimiento de manos de las directivas María Amalia León Jorge y Carmen Pérez Valerio fue oportuno para que la presidenta de la centenaria Amantes de la Luz, Carmen Pérez Valerio, destacara la trayectoria del fundador Manuel de Jesús de Peña y Reynoso, por su gran legado cultural. Además la directiva agradeció el apoyo sostenido que los auspiciadores, quienes hacen posible la reputada premiación. María Amalia León de Jorge, Directora de la Fundación Eduardo León Jimenes, manifestó la satisfacción con la cual la Fundación y la Cervecería Nacional Dominicana acogen esta tradicional premiación, que reconoce principalmente la labor de los maestros y los hacedores culturales.//

CASA DE ARTE DEDICA CICLO DE CINE A GARCÍA MARQUEZ Todas las películas inspiradas en sus obras literarias más conocidas La entidad cultural Casa de Arte, en homenaje al fallecido escritor colombiano Gabriel García Márquez, presentó un ciclo de cine, con las obras literarias más conocidas que han sido llevadas al séptimo arte. Entre los filmes escogidos para proyectarlos durante cuatro semanas están, “El coronel no tiene quien le escriba”, “Crónica de una muerte anunciada”, El amor en los tiempos del Cólera´y otras que son de interés universal, según lo explicó el folklorista Rafael Almánzar, director ejecutivo de la misma. El Ciclo de Cine, con el homenaje al autor de “Cien años de soledad”, tuvo como objetivo que presentar a varias generaciones, para que conozcan aun más el escritor García Márquez y motivarlos a despertar pasiones al leerlo obligando a los lectores a volver a repasarlo varias veces; “así como a que los jóvenes conozcan sus obras, que son clásicos de la literatura” Durante la jornada, los duendes de Casa de Arte, apreciaron las películas y compartieron experiencias de lectores de los libros de las referidas producciones que demostraron la grandeza del escritor mejor conocido como “Gabo”. Las películas se proyectaron en la Sala de Audiovisuales de la casona victoriana, que aloja la casa de cultura.// 34

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UNA EXPOSICION DE PINTURA EN VALORES

Es una iniciativa del Centro León y la Vicepresidencia de la República Una muestra de 32 obras es el resultado del “II Concurso de Pintura Joven por los Valores”, coordinada por el Centro León y la Vicepresidencia de la República, como resultado de un intercambio interinstitucional a favor del arte. La exposición dedicada a los mensajes patrióticos promulgados por Juan Pablo Duarte en el marco de la celebración del Bicentenario de su natalicio, conforme a las palabras de la Gerente Ejecutiva del Centro León, María Luisa Asilis de Matos,al tiempo de destacar que ambas entidades buscan dinamizar un espacio público, abierto, dialogante y participativo con la comunidad para estimular la producción de conocimiento y el intercambio cultural. “Compartimos la iniciativa de incentivar el turismo cultural y la dinamización de las industrias culturales y por ello ambas instituciones tenemos programas dirigidos a estos fines. En la tienda del Centro León a partir de hoy ustedes podrán encontrar un espacio del programa de apoyo a la artesanía Manos Dominicanas de la VP, que junto a las artesanías del Programa Artesanía y desarrollo en la Provincia de Santiago y sus alrededores del Centro León, ofrecen una variada gama de artesanía local”, expresó la ejecutiva. En el certamen resultaron como los ganadores Modesto Santiago Álvarez, Ángel Jiménez de la Cruz y Rafael Antonio Almánzar Santana, primer, segundo y tercer lugar, respectivamente. Asímismo, fueron merecedores de mención de honor los jóvenes Alejandro Pérez Domínguez, Leonel A. Puntiel y Obed González. El jurado responsable de la selección de las obras ganadoras estuvo conformado por Directora de la Escuela de Bellas Artes de Santiago, Thelma Leonor Espinal; el artista e historiador de arte Danilo de los Santos y el Director de la Escuela Nacional de Artes Visuales, Miguel Valenzuela. La muestra y el concurso contaron con la asesoría de doña Marianne de Tolentino. En el encuentro también hablaron, Teresa Peralta, directora de la Unidad Sociocultural del programa y la diirectora de la Galería Nacional de Bellas Artes, doña Marianne de Tolentino, quienes agradecieron a la Vicepresidencia por impulsar este concurso, al que calificó como modelo de apoyo para los talentos emergentes, quienes se convertirán en los futuros maestros del arte dominicano.// Revista de Arte y Literatura

´´COMPENDIO DE LEGISLACION DE TIERRAS´´ EL LIBRO DEL MAGISTRADO MIRABAL

El magistrado y facilitador de la Universidad Abierta para Adultos (UAPA), Leonardo Mirabal, con la venia de la Escuela de Postgrado, puso en circulación su más reciente obra “Compendio de Legislación Inmobiliaria” . La obra constituye un gran aporte al quehacer inmobiliario como guía, tanto para profesionales como para los que se inician en la profesión, según las palabras del homólogo del autor, magistrado Segundo Monción, cuando hizo el análisis de la publicación. De su lado, Nicolás Arias se refirió a la hoja de vida del escritor, el cual ha descollado como abogado y como maestro de varias generaciones en el área de la Inmobiliaria. El acto se efectuó en el salón de Conferencias del Edificio de Arte y Cultura del campus universitario, escenario en el que, la directora de la Escuela de Postgrado de la UAPA, la doctora Yanet Jiminián, ponderó la investigación para la enseñanza de educación superior en esa área del Derecho. MINISTERIO DE CULTURA CON

NUEVAS CARAS EN SANTIAGO

El Ministerio de Cultura en Santiago dio a conocer los nuevos integrantes que componen el equipo de trabajo de la Dirección Regional de Cultura y del Centro de la Cultura de Santiago, con lo que se pretende dinamizar y constituir un equipo profesional que pueda promover, difundir y dar apoyo a la cultura. Recientemente, el licenciado Edwin Espinal Hernández fue posesionado como encargado del Departamento Legal del Ministerio de Cultura en Santiago. Igualmente, Luisa Rebecca Valentín como Directora del Centro de la Cultura; Javier Almánzar como encargado de Relaciones Públicas del Ministerio de Cultura Dirección Regional Norte; Lissette Martínez como jefa de la Sala Héctor Incháustegui Cabral del Centro de la Cultura y Anastasia Batista como contable. El maestro Jochy Sánchez, titular de Cultura en Santiago, resaltó el interés del Ministro de Cultura José Antonio Rodríguez, en que Santiago cuente con una oferta cultural adecuada y que, a través del trabajo de un equipo profesional, los ciudadanos y los artistas encuentren apoyo y fortaleza en las instituciones culturales.

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