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Revista Literaria Trimestral. A単o X. Octubre 2010. No.

Cuentos de Fernando Ure単a Rib Augusto Bueno

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ará un par de semanas que estuvimos presentando el nuevo libro de Luis Martín Gómez en la Alianza Cibaeña, institución que se mantiene muy activa en la realización de actividades literarias, con el dinamismo que le imprime la actual Dirección encabezada por Don Jhonny Guerrero. Este nuevo libro me llamó la atención por la temática orientada a la protección del planeta con todo y que el autor aclaró que cuando escribe, como todo artista, se deja llevar por la vena creativa sin tener ningún objetivo en mente, sin embargo en este libro de cuentos la mayoría de los personajes parecen tener el encargo de apelar a la conciencia de los que heredarán la tierra y hacerlos más conscientes de su deber de protegerla y conservarla. El hombre Grama y otros cuentos verdes y pintones es un libro de literatura infantil, cuyo autor, que no es nuevo en ese género, además de ser un consagrado cuentista dominicano galardonado con el Premio Nacional de Cuentos

en dos ocasiones, también se alzó en el 2003 con los lauros nacionales en el renglón de literatura infantil. Muchos pensarán que hacer literatura para niños puede resultar más cómodo o más simpático que la creación orientada hacia un público de adultos, relacionándola talvez con la facilidad con que se instalan para siempre en las vidas de uno los inolvidables personajes que conocemos en la niñez. Me da la impresión, fundada en mi incapacidad de meterme en la piyama de Wendy, que crear para niños puede ser hasta más complicado, porque el autor se está dirigiendo y provocando asombro en un público que combina inteligencia y memoria, imaginación e inocencia, en el momento en que se encuentran en su máxima expresión. Ya sabemos cómo la adultez disminuye algunos de estos dones, los mutila o los canaliza en lo que llamamos actividades productivas. Es en ese privilegiado periodo de la infancia cuando el individuo está en capacidad de creerse que todo es posible. El respeto por ese público tan influyente es lo que ha llevado a la creación de personajes que no sólo son disfrutados por los niños, sino por los que andan por ahí disfrazados, con el pantalón corto asomando debajo de un traje de años transcurridos. Se han creado personajes tan fabulosos orientados a este público que aún impregnados de la tierra y la era de donde son oriundos, trascienden a todas Revista de Arte y Literatura


las latitudes y a todas las épocas. Tenemos a un milenario Simbad, a un centenario Peter Pan y al reciente Harry Potter, que se dice que incluso ha superado la fama adquirida en cinco siglos por el muy adulto y recurrido Quijote. Tenemos una bella durmiente nacida en época de las monarquías y a su consecuente príncipe encantado, y la bella y a la bestia que para ser felices necesitan que el monstruo se transforme, y la versión más actual, más acorde con la gente sobrealimentada -una parte de la humanidad inflada con lo que le toca a la otra parte que se muere de hambre– la de la princesa orejona y gorda que se desvive por su Shrek, está feliz con ser ogra y para quien el príncipe de cuentos de hadas no es mas que un blandengue mequetrefe caza fortunas. Cada época, cada zona del planeta y cada circunstancia crearán sus propios personajes trascendentes. No es de extrañar entonces que en nuestro depredado mundo actual surjan personajes como los Navis de Avatar o como el Hombre grama de Luis Martín Gómez. Para crear uno de estos personajes, me parece a mí, que además de escritor hay que tener algo de genio, o de mago, o de duende, hay que conocer la palabra mágica que consiga abrir las puertas de la imaginación. Los escritores de literatura infantil tienen su abracadabra. Tienen su lámpara mágica que nos pone a disposición el genio que nos abre a todas las posibilidades. Luis Martín a través de sus personajes, nos presenta a su genio, que aún no sea esa su intención, llega con el encargo de recordarnos que el mundo es una aldea, que debemos cuidar. Y claro está que la aldea está pintada con todos los colores de la dominicanidad, en cada historia aparecen los colores de esta tierra, los paisajes, los ríos, los lagos, las ciudades, las aves, la vegetación. Y hay que destacar lo primorosamente logrados que están esos colores y esas historias a través de las ilustraciones de Tulio Matos, complemento de un libro encantador en contenido y presentación, Revista de Arte y Literatura

que debería estar presente en las escuelas, en los hogares y en todos los lugares donde se forjan los lectores y se siembran las ideas que transforman. Cuesta seleccionar cuál de ellos comentar, me quedo con el que trata sobre lo peligroso que resulta desear algo con tanta intensidad que se corre el riesgo de que se vuelva real, el de la caracola que le da por parir un mar, y me quedo también con el que le da nombre al libro, sobre un hombre grama fumador, metáfora de nuestro planeta en deterioro, que plantea el temor y la destrucción, la insensatez de los que conspiran contra el planeta a causa de la ambición, los que tienen tan corta visión que no les da para mirar más allá de los talvez ochenta años que estarán viviendo sobre su mundo y acumulan y acaparan riquezas sin importar el daño que provocan escarbándolas en las entrañas de la tierra, en el fondo de los mares, en la profundidad de los bosques. No vayan a creer que este cuento tiene algo que ver con la guerra, o con el derrame de alguna petrolera o con el atentado reciente en contra de los Haitises, no, es un cuento que trata también sobre la esperanza del hombre y sobre su capacidad de renacer. Un hermoso libro infantil que a mí me ha cambiado el panorama. Suelo contemplar a campanita -guárdenme el secreto- revoloteando al otro lado de las ventanillas del avión, pero de ahora en adelante apuesto a que lo que voy a contemplar, fruto de un cuento corto que pone el mundo al revés, son las ballenas, delfines y tortugas creadas por el genio de Luis Martín, y que andan por ahí saltando entre las nubes.

Octubre 2010. Año X. Número 47 Re­vis­ta Tri­mes­tral. Fun­da­da en San­tia­go de los Ca­ba­lle­ros. No­viem­bre de 1999 Directora: Ro­sa Ju­lia Var­gas Comité editorial: Bruno Rosario Candelier, Luis Beiro, León David, Manuel Mora Serrano, Al­ta­gra­cia Pé­rez Al­mán­zar, Carmen Comprés y Fausto Leonardo Henríquez. Redacción: Fiordaliza Taveras Arlyn Abreu Di­se­ño y diagramación: Marleny Genao Edma’s Grafics / 809-226-5580 Impresión: Editora Nani Co­la­bo­rador Especial de este número: Minerva del Risco Co­la­bo­radores de los primeros números: • Bruno Rosario Candelier • Nelson Julio Minaya • Güido Riggio Pou • Julio Adames • Juan Luis Guzmán • Manuel Llibre Otero • Pura Emeterio • Máximo Vega. Myt­hos re­ci­be con apre­cio las co­laboraciones de es­cri­to­res y se re­ser­va el de­re­cho de pu­bli­car aque­llas que con­si­de­re opor­tu­nas. VENTAS: Li­bre­ría La Tri­ni­ta­ria Ar­z. Nouel esquina Jo­sé Re­yes, Santo Domingo. Cues­ta Cen­tro del Li­bro Su­per­mer­ca­dos Na­cio­nal. San­tia­go y S­to. Do­min­go. Li­bre­ría Avante Arzobispo Nouel. Ciudad Colonial Philobiblia Al­ma Ma­ter esq. Jo­sé Do­lo­res Al­fon­se­ca, UASD, Sto. Do­min­go. Librería Macallé Arzobispo Nouel, Sto. Do­min­go.

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Contenido Biografía de René del Risco

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René del Risco por Ángela Peña

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Ahora que vuelvo Ton, cuento de RRB

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Recordando a RRB por Marcela Mirabal 13 Poemas de René del Risco 14 Más poesía de René del Risco 16 El Nobel a Vargas Llosa 21 Pastiche para Museo, de Agusto Bueno 22 Sonetos de Francisco L. Bernárdez 23 El Interiorismo, 20 años 24 José Saramago por Jochy Herrera 26 Manuel García C. comenta Los convidados 27 Mora Serrano y los poemas de Sally 29 Sociedad Cultural Renovación 82 años 30 Lo que pasó 32

La Pintura de Tony Saint-Hilaire

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Sobre la perversidad de los mounstruos cuento de Fernando Ureña Rib

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René del Risco Biografía

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ació en San Pedro de Macorís el 9 de mayo de 1937. Nieto del poeta Federico Bermúdez. Su vida transcurrió en un ambiente de precocidad que lo haría alcanzar en poco tiempo el bachillerato. A temprana edad produjo composiciones poéticas que asombraron a todos, desempeñándose también como actor en veladas infantiles y como autor de canciones. Más tarde empezó en Santo Domingo sus estudios de derecho, interrumpidos por su 6

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vocación política que lo llevaría a luchar contra la dictadura hasta el extremo de ser llevado a prisión y enviado a un forzoso exilio a Puerto Rico. Regresa al país y se dedica con mayor entusiasmo a la lucha política, fundando con otros escritores jóvenes el grupo denominado «El Puño» durante los días de la guerra de abril de 1965. En 1966 uno de sus cuentos es premiado por la sociedad cultural «La Máscara». Su primer libro de poemas, titulado El viento frío, es eminentemente autobiográfico. Aunque rodeado de muerte por todas partes, en estos poemas, según nos dice, desea poner sus palabras del lado de la vida. Porque el amor siempre estuvo unido a sus preocupaciones y está presente en sus más crudos poemas de lucha. Muere en Santo Domingo el 20 de diciembre de 1972, a causa de un accidente automovilístico, cuando ya empezaba a producir su obra de madurez, cuando las formas poéticas comenzaban a entregársele con nitidez, y temática y estilo alcanzaban una amplia gama de resonancias enriquecedoras. Creó la publicitaria Retho en los momentos de mayor éxito de su carrera. En 1981, con prólogo de Ramón Francisco, sale a la luz pública un volumen con el título de Cuentos y poemas completos, que dejando fuera a El viento frío, recoge su narrativa y su producción poética inédita

en donde, por primera vez, quedan claras las posibilidades que el destino le reservaba. Su nombre ha sido enarbolado como una consigna que representó los ideales de toda una generación, en este caso, la de postguerra. Le sobreviven sos hijos, Minerva del Risco Musa y René Ernesto del Risco Bobea. OBRAS PUBLICADAS: El viento frío (1967), Del júbilo a la sangre (1967), En el barrio no hay banderas (1974, 1989), Cuentos y poemas completos (1981).

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René del Risco Bermúdez Ángela Peña

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stuvo apenas treinta y cinco años en este mundo pero, en tan breve tiempo, combatió con ardor y sin temores la tiranía trujillista, luchó en la revolución constitucionalista de abril de 1965, publicó narraciones, poesía, fundó grupos literarios, compuso canciones, creó empresas, produjo populares programas en la radio y la televisión y dejó a su descendencia el legado de su sensibilidad humana y el regalo de sus lauros pues su canto, sus cuentos, sus versos originales, superiores, enriquecedores, hermosos, merecieron el reconocimiento general. La tiranía lo persiguió con encono hasta lograr capturarlo el veinte de enero de 1960. En la cárcel La 40 sufrió la tortura de la silla eléctrica y su cuerpo quedó marcado para siempre con las cicatrices de los azotes en la espalda y las oquedades en las piernas por los cigarrillos que sus verdugos apagaban en su carne tierna. Tuvo un segundo nacimiento, al parecer de su madre, el catorce de julio de 1960 cuando fue liberado de esa mazmorra. Pero la calle resultó más peligrosa que la prisión por los esbirros y espías que lo vigilaban y acosaban y fue preciso enviarlo a Puerto Rico el once de octubre. El exilio no detuvo sus ímpetus patrióticos. Junto a Antonio Zaglul, Miguel Feris Iglesias y otros combatientes contra la dictadura continuó su campaña denunciando

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Vivió intensamente para las letras y la gran causa de la libertad las atrocidades del régimen hasta 1962 cuando retornó a la Patria para seguir enfrentando desigualdades e injusticias sociales en el Movimiento Catorce de Junio. “Acusado por la misma pandilla de bandidos” debió abandonar Macorís y radicarse en Santo Domingo. René del Risco Bermúdez agotó con intensidad sus escasos años en la tierra. Doña América, la progenitora de frágil cuerpo y espíritu indomable, aliada del hijo que apoyó sus ideales, dice que él vino a completar la misión de su abuelo, el excelso poeta y apasionado nacionalista Federico Bermúdez. Cuando una llamada telefónica interrumpió la existencia del incansable cantor de amores y pasiones, en diciembre de 1972, recordó que en varias ocasiones él había anunciado que dejaría de existir justo a esos años. “Nadie muere a destiempo. René fue un predestinado. Venimos con los días contados. Él vino a cumplir una misión: prestar su concurso a la causa del pueblo, defender sus derechos. Desde muchacho lo predijo: yo voy a morir a la misma edad de mi abuelo Federico”. Las vidas de ambos guardan asombrosos paralelismos. Doña América Bermúdez Escoto, maestra, historiadora, escritora, furibunda antiimperialista y antibalaguerista, recuerda con esplendidez todos los detalles de la vida de René, desde que lo trajo al 7


mundo en San Pedro el nueve de mayo de 1937. Su primera escuela fue la de la señorita Rosa Elena Vilomar. En 1943 estuvo entre los alumnos fundadores de la Anexa a La Normal y apenas en un año fue promovido a quinto curso. Inició bachillerato en la Normal Superior José Joaquín Pérez, “con no poco trabajo de mi parte pues él y Agustín Perozo decían que no iban a estudiar francés ni religión porque ni Barón del Giudice ni Federico Nina (prestigiosos abogados macorisanos) sabían francés, y vivían muy bien, y ellos no iban a ser curas”. Amenazado con un “entonces vas a trabajar donde Simoncito Haché”, presentó las asignaturas. Pasó entonces a la Universidad de Santo Domingo a estudiar Derecho, interrumpido al tercer año pues “se enroló en la política contra Trujillo”. “Ya en La Normal había tenido problemas porque hablaba bien de Fidel Castro. Cuando cayó preso, decía que era el prisionero más distinguido de San Pedro de Macorís. Se puso un traje que había estrenado el día de Pascuas, lo fue a buscar el gobernador José Roca Castañer y de la fortaleza a La 40 lo llevaron en el yip del comandante del Ejército, esposado junto a Papilín, un seminarista de La Romana que desapareció”. Doña América esperaba ese momento. “Cuando vino con Danilo Aguiló a decirme que ya habían caído Frixo Messina, Julio Escoto, Manolo Tavarez, les dije: pues prepárense, que yo estoy preparada. El que no sabía nada era el papá, yo no, yo fui su cómplice. Estuve un año sin salir para oír los programas de Cuba y Venezuela y tenerlos a ellos al corriente de todo”. El padre de René era Víctor René del Risco Aponte. “En los seis meses que estuvo preso, recé todos los salmos de la Biblia. La gente se admiraba de mi seguridad cuando salí a anunciar: ¡Ya se lo llevaron! Les decía que yo lo esperaba, y si ya estaba hecho, sólo quedaba pedir a Dios que saliera bien. Iba a verlo los domingos, a veces no les daba la gana de dejarme 8

entrar. Cuando lo soltaron le pedí: ¡No me digas lo que pasaste, que busco uno de esos calieses y lo mato!”.

El Intelectual René del Risco casó el ocho de enero de 1961 con Altagracia Musa Grunning, que le acompañó al destierro, donde nació su primogénita, Minerva. Luego tuvieron a René Miguel, fallecido días después de su venida al mundo. En 1970 casó por segunda vez con Victoria Bobea Amor, madre de René Ernesto. Doña América comenta: “no es porque está muerto, René tenía un alma blanca, se compadecía del dolor de todo el mundo, no dañó a nadie. Se quitaba las cosas de encima para ayudar al otro”. Considera que “era bastante agraciado, color trigueño, claro, cabello negro, de un perfil muy bonito y de una boca que llamaba la atención. A pesar de que no era alto, era elegante”. “Comenzó a escribir desde muy joven. Minerva, su hija, conserva el original del que hubiera sido su primer libro, Nenúfares”, cuenta. También actuaba en veladas infantiles y componía canciones. Escribía en el semanario El Este, dirigido por Javier Martínez, y sus poemas fueron leídos en Nueva York, en el espacio La noche es joven. Organizó además, el programa Atardecer, en HI1J, “que tenía como fondo el vals Candilejas” y trabajó en HIN con el programa Montecarlo. Fue fundador y conductor de Sábado de Ronda, en Radio Televisión Dominicana. Trabajó en las publicitarias Bergés Peña y Young and Rubicam y en septiembre de 1972 se unió a José Augusto Tomen para fundar la publicitaria Retho. Previamente había laborado en la secretaría de Agricultura y en la Ferretería Reid, “pero lo dejó porque ¿tú te imaginas a René vendiendo tornillos?”, se pregunta doña América. “En la guerra de 1965 se metió en la zona constitucionalista, en el departamento de Prensa del gobierno

de Caamaño, con Miñín Soto. Iba a verlo todas las semanas, como su cooperadora, para alentarlo. Los reaccionarios de aquí lo mataron dos veces, en el asalto al Palacio y en un bombardeo en la 30 de marzo. Me trasladé a Santo Domingo con una vela y una caja de fósforos en la cartera, pero eran mentiras”. La vida literaria de René es del absoluto dominio de doña América. Ese conocimiento no se limita a sus años juveniles. Al concluir la contienda bélica, explica, fundó el grupo El Puño, con Ramón Francisco, Miguel Alfonseca, Marcio Veloz Maggiolo, los hermanos Echavarría... En 1966 le premiaron el cuento La máscara, “porque entonces se dedicó a la narrativa”. Otras obras de René son Ahora que vuelvo, Tom, El viento frío, En el barrio no hay banderas, Del júbilo a la sangre, El cumpleaños de Porfirio Chávez. En 1981 se publicó Cuentos y Poemas Completos, con prólogo de Ramón Francisco. Del Risco participó en diferentes festivales de la canción en los que sus composiciones alcanzaron primeros lugares. La noche del diecinueve de diciembre de 1972 “se encontraba con un grupo de amigos en el restaurante El Dragón, que estaba en los bajos de donde vivía Miñín Soto, recibió una llamada y se levantó intempestivamente. En la denominada Curvita de la Muerte, de la George Washington, chocó con un camión cargado de habichuelas. Murió en el hospital Lithgow Ceara. El doctor Castellanos me anunció: “bregamos hasta lo imposible para salvarlo, pero llegó en estado agónico. Me tocó consolar a Victoria, a René, el papá, pero fue un golpe duro, inolvidable. Díos prepara a la gente: me dio poco cuerpo, pero mucho espíritu. Al año y medio enterré a mi esposo, víctima de un cáncer”. “Creo en la reencarnación, pienso que él reencarnó el espíritu de Federico Bermúdez. Parece que él vino a terminar la obra de su abuelo”. Periódico Hoy, 9 de marzo 2003

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Ahora que vuelvo, Ton Por René del Risco Bermúdez (1937-1972) Poeta y narrador dominicano

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ras realmente pintoresco, Ton; con aquella gorra de los Tigres del Licey, que ya no era azul sino berrenda, y el pantalón de kaky que te ponías planchadito los sábados por la tarde para irte a juntarte con nosotros en la glorieta del Parque Salvador a ver las paradas de los Boys Scouts en la avenida y a corretear y bromear hasta que de repente la noche oscurecía el recinto y nuestros g ritos s e

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apagaban por las calles del barrio. Te recuerdo, porque hoy he aprendido a querer a los muchachos como tú y entonces me empeño en recordar esa tu voz cansona y timorata y aquella insistente cojera que te hacía brincar a cada paso y que sin embargo no te impedía correr de home a primera, cuando Juan se te acercaba y te decía al oído “vamos a sorprenderlos, Ton; toca por tercera y corre mucho”. Como jugabas con los muchachos del “Aurora”, compartiste con nosotros muchas veces la alegría de for mar aquella rueda en el box “¡rosi, rosi, sin bom-ba - Aurora Aurora - ra-

ra- ra!” y eso que tú no podías jugar todas las entradas de un partido porque había que esperar a que nos fuéramos por encima del “Miramar” o “la Barca” para darle “un chance a Ton que vino tempranito” y “no te apures, Ton que ahorita entras de emergente “. ¿Cómo llegaste al barrio? ¿Cuándo? ¿Quién te invitó a la pandilla? ¿Qué cuento de Pedro Animal hizo Toñín esa noche, Ton? ¿Serías capaz de recordar que en el radio en casa de Candelario todas las noches “Mejoral, el calmante sin rival, presenta “Cárcel de mujeres”, y entonces alguien daba palmadas desde la puerta de una casa y ya era hora de irse a dormir, “se rompió la taza...” Yo no sé si tú, con esa manera de mirar con un guiño que tenías cuando el sol te molestaba, podrías reconocerme ahora. Probablemente la pipa apretada entre los dientes me presta una apariencia demasiado


extraña a ti, o esta gordura que empieza a redondear mi cara y las entradas cada vez más obvias en mi cabeza, han desdibujado ya lo que podría recordarse de aquel muchacho que se hacía la raya a un lado, y que algunas tardes te acompañó a ver los trainning de Kid Barquerito y de 2222 en la cancha, en los tiempos en que “Barquero se va para La Habana a pelear con Acevedo” y Efraín, el entrenador, con el bigote de Joaquín Pardavé, “¡Arriba, arriba, así es, la izquierda, el jab ahora, eso es” y tú después, apoyándote en tu pie siempre empinado, “¡can-cancan-can!” golpeando el aire con tus puños, bajábamos por la calle Sánchez, “¡can-can-can! “jugabas la soga contra la pared, siempre saltando por tu cojera incorregible y yo te decía que “no jodas Ton” pero tú seguías y entonces, ya en pleno barrio, yo te quitaba la gorra, dejando al descubierto el óvalo grande de tu cabeza de zeppelin, aquella cabeza del “Ton, Melitón, cojo y cabezón!” con que el Flaco Pérez acompañaba el redoble de los tambores de los Boys Scouts para hacerte rabiar hasta el extremo de mentarle “¡Tumadrehijodelagranputa”, y así llegábamos corriendo, uno detrás del otro, hasta la puerta de mi casa, donde, poniéndote la gorra, decías siempre lo mismo “¡a mí no me hables!”. Para esos tiempos el barrio no estaba tan triste Ton, no caía esa luz desteñida y polvorienta sobre las casas ni este deprimente olor a toallas viejas se le pegaba a uno en la piel como un tierno y resignado vaho de miseria, a través de las calles por donde minutos atrás yo he venido inútilmente echando de menos los ojos juntos y cejudos del “búho Pujols”, las latas de carbón a la puerta de la casa amarilla, el perro blanco y negro de los Pascual, la algarabía en las fiestas de cumpleaños de Pin Báez, en las que su padre tomaba cervezas con sus amigos sentado contra la pared de ladrillos, en un rincón sombrío del patio, y nosotros, yo con mi traje blanco almidonado; ahora recuerdo el bordoneo puntual y melancólico de la guitarra de Negro Alcántara, mientras alrededor del pozo corríamos y gritábamos y entre el 10

ruido de la heladera el diente careado de Asia salía y se escondía alternativamente en cada grito. Era para morirse de risa, Ton, para enlodarse los zapatos; para empinarse junto al brocal y verse en el espejo negro del pozo, cara de círculos concéntricos, cabellos de helechos, salivazo en el ojo, y después “mira como te has puesto, cualquiera te revienta, perdiste dos botones, tigre, eso eres, un tigre, a este muchacho, Arturo, hay que quemarlo a golpes”; pero entonces éramos tan iguales, tan lo mismo, tan “fraile y convento, convento sin fraile, que vaya y que venga”, Ton, que la vida era lo mismo, “un gustazo: un trancazo”, para todos. Claro que ahora no es lo mismo. Los años han pasado. Comenzaron a pasar desde aquel día en que miré las aguas verdosas de la zanja, cuando papá cerró el candado y mamá se quedó mirando la casa por el vidrio trasero del carro y yo los saludé a ustedes, a ti, a Fremio, a Juan, a Toñín, que estaban en la esquina, y me quedé recordando esa cara que pusieron todos, un poco de tristeza y de rencor, cuando aquella mañana, (ocho y quince en la radio del carro) nos marchamos definitivamente del barrio y del pueblo. Ustedes quedarían para siempre contra la pared grisácea de la pulpería de Ulises. La puya del trompo haciendo un hoyo en el pavimento, la gangorra lanzada al aire con violenta soltura, machacando a puyazos y cabezazos la moneda ya negra de rodar por la calle; no tendrían en lo adelante otro lugar que junto a ese muro que se iría oscureciendo con los años “a Milita se la tiró Alberto en el callejoncito del tullío” escrito con carbón allí, y los días pasando con una sorda modorra que acabaría en recuerdo, en remota y desvaída imagen de un tiempo inexplicablemente perdido para siempre. Una mañana me dio por contarles a mis amigos de San Carlos cómo eran ustedes; les dije de Fremio, que descubrió que en el piso de los vagones, en el muelle, siempre quedaba azúcar parda cuando los barcos estaban cargando, y que se

podía recoger a puñados y hasta llenar una funda y sentarnos a comerla en las escalinatas del viejo edificio de aduanas; les conté también de las zambullidas en el río y llegar hasta la goleta de tres palos, encallada en el lodo sobre uno de sus costados, y que una vez allí, con los pies en el agua, mirando el pueblo, el humo de la chimenea, las carretas que subían del puerto cargadas de mercancías, pasábamos el tiempo orinando, charlando, correteando de la popa al bauprés, hasta que en el reloj de la iglesia se hacía tarde y otra vez, braceando, ganamos la orilla en un escandaloso chapoteo que ahora me parece estar oyendo, aunque no lo creas, Ton. Los muchachos quedaron fascinados con nuestro mundo de manglares, de locomotoras, de cigüas, de cuevas de cangrejos, y desde entonces me hicieron relatar historias que en el curso de los días yo fui alterando poco a poco hasta llegar a atribuir a ustedes y a mí verdaderas epopeyas que yo mismo fui creyendo y repitiendo, no sé qué día en que quizás comprendí que sería completamente inútil ese afán por mostrarnos de una imagen que, como las viejas fotos, se amarilleaba y desteñía ineludiblemente. La vida fue cambiando, Ton; entonces yo me fui inclinando un poco a los libros y me interné en un extraño mundo mezcla de la Ciencia Natural de Fesquet, versos de Bécquer, y láminas de Billiken; me gustaba el camino al colegio cada mañana bajo los árboles de la avenida Independencia, el rostro de Rita Hayworth, en la pequeña y amarilla pantalla del “Capitolio”, me hizo olvidar a Flash Gordon y a los Tres Chiflados. Ya para entonces papá ganaba buen dinero en su puesto de la Secretaría de Educación, y nos mudamos a una casa desde donde yo podía ver el mar y a Ivette, con sus shorts a rayas y sus trenzas doradas que marcaban el vivo ritmo de sus ojos y su cabeza; con ella me acostumbré a Nat King Cole, a Fernando Fernández, los viejos discos de los Modernaires, y aprendía a llevar el compás de sus golpes junto a la mesa de Ping-Pong; no le hablé nunca de ustedes, esa es la verdad, quizás Revista de Arte y Literatura


porque nunca hubo la oportunidad para ello o tal vez porque los días de Ivette pasaron tan rápidos, tan llenos de “venmira-esta es Gretchen el Pontiac de papi dice Albertico - me voy a Canadá” que nunca tuve la necesidad ni el tiempo para recordarlos. ¿Tú sabes qué fue del Andrea Doria, Ton? Probablemente no lo sepas; yo lo recuerdo por unas fotos del “Miami Herald” y porque los muchachos latinos de la Universidad nos íbamos a un café de Coral Gables a cantar junto a jarrones de cerveza “Arrivederci Roma”, balanceándonos en las sillas como si fuésemos en un bote salvavidas; yo estudiaba el inglés y me gustaba pronunciar el “good bay...” de la canción, con ese extraño gesto de la barbilla muy peculiar en las muchachas y muchachos de aquel país. ¿Y sabes, Ton, que una vez pensé en ustedes? Fue una mañana en que íbamos a lo largo de un muelle mirando los yates y vi un grupo de muchachos despeinados y sucios que sacaban sardinas de un jarro oxidado y las clavaban a la punta de sus anzuelos, yo me quedé mirando un instante aquella pandilla y vi un vivo retrato nuestro en el muelle de Macorís, sólo que nosotros no éramos rubios, ni llevábamos zapatos tennis, ni teníamos caña de pescar, ahí se deshizo mi sueño y seguí mirando los yates en compañía de mi amigo nicaragüense, muy aficionado a los deportes marinos. Y los años van cayendo con todo su peso sobre los recuerdos, sobre la vida vivida, y el pasado comienza a enterrarse en algún desconocido lugar, en una región del corazón y de los sueños en donde permanecerán, intactos tal vez, pero cubiertos por la mugre de los días sepultados bajo los libros leídos, la impresión de otros países, los apretones de manos, las tardes de fútbol, las borracheras, los malentendidos, el amor, las indigestiones, los trabajos. Por Revista de Arte y Literatura

eso, Ton, cuando años más tarde me gradué de Médico, la fiesta no fue con ustedes sino que se celebró en varios lugares, corriendo alocadamente en aquel Triumph sin muffler que tronaba sobre el pavimento, bailando hasta el cansancio en el Country Club, descorchando botellas en la terraza, mientras mamá traía platos de bocadillos y papá me llamaba “doctor” entre las risas de los muchachos; ustedes no estuvieron allí ni yo estuve en ánimo, de reconstruir viejas y melancólicas imágenes de paredes derruidas, calles polvorientas, pitos de locomotoras y pies descalzos metidos en el agua lodosa del río, ahora los

nombres eran Héctor, Fred, Américo, y hablaríamos del Mal de Parkinson, de las alergias, de los test de Jung y de Adler y también de ciertas obras de Thomas Mann y François Mauriac. Todo esto deberá serte tan extraño, Ton; te será tan “había una vez y dos son tres, el que no tiene azúcar no toma café “ que me parece verte sentado a horcajadas sobre el muro sucio de la Avenida, perdidos los ojos vagos entre las ramas rojas de los almendros, escuchando a Juan contar las fabulosas historias de su tío marinero que había naufragado

en el canal de la Mona y que en tiempos de la guerra estuvo prisionero de un submarino alemán, cerca de Curazao. Siempre asumieron tus ojos esa vaguedad triste e ingenua cuando algo te hacía ver que el mundo tenía otras dimensiones que tú, durmiendo entre sacos de carbón y naranjas podridas, no alcanzarías a conocer más que en las palabras de Juan, o en las películas de la guagüita Bayer o en las láminas deportivas de “Carteles”. Yo no sé cuáles serían entonces tus sueños, Ton, o si no los tenías; yo no sé si las gentes como tú tienen sueños o si la cruda conciencia de sus realidades no se lo permiten, pero de todos modos yo no te dejaría soñar, te desvelaría contándote todo esto para de alguna forma volver a ser uno de ustedes, aunque sea por esta tarde solamente. Ahora te diría cómo, años después, mientras hacía estudios de Psiquiatría en España, conocí a Rosina, recién llegada de Italia con un grupo de excursionistas entre los que se hallaban sus dos hermanos, Piero y Francesco, que llevaban camisetas a rayas y el cabello caído sobre la frente. Nos encontramos accidentalmente, Ton, como suelen encontrarse las gentes en ciertas novelas de Françoise Sagan; tomábamos “Valdepeñas” en un mesón, después de una corrida de toros, y Rosina, que acostumbra a hablar haciendo grandes movimientos, levantaba los brazos y enseñaba el ombligo una pulgada más arriba de su pantalón blanco. Después sólo recuerdo que alguien volcó una botella de vino sobre mi chaqueta y que Piero cambiaba sonrisitas con el pianista en un oscuro lugar que nunca volví a encontrar. Meses más tarde, Rosina volvió a Madrid y nos alojamos en un pequeño piso al final de la Avenida Generalísimo; fuimos al fútbol, a los museos, al cine-club, a las ferias, al teatro, leímos, veraneamos, tocamos guitarra, escribimos versos, y una vez terminada 11


mi especialidad, metimos los libros, los discos, la cámara fotográfica, la guitarra y la ropa en grandes maletas, y nos hicimos al mar. “¿Cómo es Santo Domingo?”, me preguntaba Rosina una semana antes, cuando decidimos casarnos, y yo me limitaba a contestarle, “algo más que las palmas y tamboras que has visto en los afiches del Consulado”. Eso pasó hace tiempo, Ton; todavía vivía papá cuando volvimos. ¿Sabes que murió papá? Debes saberlo. Lo enterramos aquí porque él siempre dijo que en este pueblo descansaría entre camaradas. Si vieras cómo se puso el viejo, tú que chanceabas con su rápido andar y sus ademanes vigorosos de “muñequito de cuerda”, no lo hubieras reconocido; ralo el cabello grisáceo, desencajado el rostro, ronca la voz y la respiración, se fue gastando angustiosamente hasta morir una tarde en la penumbra de su habitación entre el fuerte olor de los medicamentos. Ahí mismo iba a morir mamá un año más tarde apenas; la vieja murió en sus cabales, con los ojos duros y brillantes, con la misma enérgica expresión que tanto nos asustaba Ton. Por mi parte, con Rosina no me fue tan bien como yo esperaba; nos hicimos de un bonito apartamiento en la avenida Bolívar y yo comencé a trabajar con relativo éxito en mi consultorio. Los meses pasaron a un ritmo normal para quienes llegan del extranjero y empiezan a montar el mecanismo de sus relaciones: invitaciones a la playa los domingos, cenas, a bailar los fines de semanas, paseos por las montañas, tertulias con artistas y colegas, invitaciones a las galerías, llamadas telefónicas de amigos, en fin ese relajamiento a que tiene uno que someterse cuando llega graduado del exterior y casado con una extranjera. Rosina asimilaba con naturalidad el ambiente y, salvo pequeñas resistencias, se mostraba feliz e interesada por todo lo que iba formando el ovillo de nuestra vida. Pero pronto las cosas comenzaron 12

a cambiar, entré a dar cátedras a la Universidad y a la vez mi clientela crecía, con lo que mis ocupaciones y responsabilidades fueron cada vez mayores, en tanto había nacido Francesco José, y todo eso unido, dio un giro absoluto a nuestras relaciones. Rosina empezó a lamentarse de su gordura y entre el “Metrecal” y la balanza del baño dejaba a cada instante un rosario de palabras amargadas e hirientes, la vida era demasiado cara en el país, en Italia los taxis no son así, aquí no hace más que llover y cuando no el polvo se

traga a la gente, el niño va a tener el pelo demasiado duro, el servicio es detestable, un matrimonio joven no debe ser un par de aburridos, Europa hace demasiada falta, uno no puede estar pegando botones a cada rato, el maldito frasco de “Sucaril” se rompió esta mañana, y así se fue amargando todo, amigo Ton, hasta que un día no fue posible oponer más sensatez ni más mesura y Rosina voló a Roma en “Alitalia” y yo no sé de mi hijo Francesco más que por dos cartas mensuales y unas cuantas fotos a colores que voy guardando aquí, en mi cartera, para sentir que crece junto a mí. Esa es la historia. Lo demás no será extraño, Ton. Mañana es Día de Finados y yo he venido

a estar algún momento junto a la tumba de mis padres; quise venir desde hoy porque desde hace mucho tiempo me golpeaba en la mente la ilusión de este regreso. Pensé en volver a atravesar las calles del barrio, entrar en los callejones, respirar el olor de los cerezos, de los limoncillos, de la yerba de los solares, ir a aquella ventana por donde se podía ver el río y sus lanchones; encontrarlos a ustedes junto al muro gris de la pulpería de Ulises, tirar de los cabellos al “Búho Pujols”, retozar con Fremio, chancear con Toñín y con Pericles, irnos a la glorieta del parque Salvador y buscar en el viento de la tarde el sonido uniforme de los redoblantes de los Boys Scouts. Pero quizás deba admitir que ya es un poco tarde, que no podré volver sobre mis pasos para buscar tal vez una parte más pura de la vida. Por eso hace un instante he dejado el barrio, Ton, y he venido aquí, a esta mesa y me he puesto a pedir casi sin querer, botellas de cerveza que estoy tomando sin darme cuenta, porque, cuando te vi entrar con esa misma cojera que no me engaña y esa velada ingenuidad en la mirada, y esa cabeza inconfundible de “Ton Melitón cojo y cabezón” mirándome como a un extraño, sólo he tenido tiempo para comprender que tú sí que has permanecido inalterable, Ton; que tu pureza es siempre igual la misma de aquellos días, porque sólo los muchachos como tú pueden verdaderamente permanecer incorruptibles aún por debajo de ese olvido, de esa pobreza, de esa amargura que siempre te hizo mirar las rojas ramas del almendro cuando pensabas ciertas cosas. Por eso yo soy quien ha cambiado, Ton, creo que me iré esta noche y por eso también no sé si decirte ahora quién soy y contarte todo esto, o simplemente dejar que termines de lustrarme los zapatos y marcharme para siempre. Noviembre 3, 1968, Santo Domingo, R. D.

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EL YA NO VUELVE, TON

Por Antonia González 1989

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aramba Ton, justo hoy contando horas y días hace exactamente diecisiete años que lo esperamos, porque sé que tu, igual que yo, aún te resistes a creer que él no vuelva. “Ese es otro de sus cuentos”! Como dijo alguien al saber de su partida. Recuerdo que unos días antes de “aquel día” conversábamos de cosas, de nuestro encuentro después de algunos años sin comunicarnos, de cómo circunstancias fortuitas nos habían acercado tanto en los dos últimos años. Ay!, Ton, si nos hubieses visto.

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Parecíamos dos niños, riendo, tomados de las manos y recordando vivencias, días felices de nuestra niñez y adolescencia cuando él iba de vacaciones al ingenio donde vivía la tía Mercedes. No sé si te lo habrá contado, pero cuando “Fremio descubrió que en el piso de los vagones en el muelle siempre quedaba azúcar parda” ya hacía tiempo que él había probado caña dulce y fresca pelada con los dientes, que sustraía, burlando la vigilancia del chuchero y del maquinista, de los vagones que pasaban frente de la casa de la tía. No sé Ton, pero a veces creo que él está en su despacho de la publicitaria y no quiere que le molesten. A lo mejor le dijo a su secretaria: “Si llaman, digan que no estoy”, o que está de viaje, ¡o qué sé yo!, pero no concibo que “así tan sencillamente” se haya marchado. Pero también a veces pienso que no debe volver, porque quizás muchos de los que fueron sus amigos hoy ya no lo serían, porque muchos de sus sueños

aún no se han realizado y porque el mundo sigue igual y distinto. Ton, si él viera como la mediocridad y el servilismo forman parte integral de muchas de las personas con las cuales ahora trataría, ¡te aseguro que no vuelve! Porque parece mentira que en tan corto tiempo hayan cambiado tanto las cosas… ¿Tú crees que estaría escribiendo? Yo creo que sí, porque a pesar de que en los últimos años antes de “aquel día” estaba tan inmerso en los trabajos de la publicitaria y apenas escribía, ahora tendría más años y más tiempo, vivencias y experiencias nuevas. No vamos a compararlo ni a encasillarlo ahora, porque el “simplemente fue”, y te aseguro que estaría lejos de la polémica de que si los de la post-guerra, que si los de la generación del 80. Ton!, Ton! ¿No me escuchas? ¿Por qué estás tan distraído? Sé que hace rato esperas a un estudiante de la UCE que te debe un dinero de unos zapatos que limpiaste la semana pasada y apenas me escuchabas. Sé que también me puedes preguntar: ¿De quién me hablaba, Señora? Publicado en el Periódico La Información de Santiago el 20-12-89 por Marcela Antonia Montes de Oca de Mirabal bajo el seudónimo de Antonia González.

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René del Risco Bermúdez

o la patria sorprendida

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ené del Risco fue un poeta equilibrado y sensible. Del Risco nació en 1936 en Macorís del mar, tierra de peloteros y poetas, la poesía la llevaba en la sangre, siendo nieto de Federico Bermúdez, el notable cantor de Los humildes. Hoy se sabe que descolló como animador, publicista, narrador y poeta. Desde muy joven incursionó en la literatura destacándose ampliamente. Es el escritor más brillante de su generación, debido a lo novedoso de su obra fundamentada en la cotidianidad con un fuerte acento social. Sus textos más divulgados son el poemario El viento frío y los cuentos “Ahora que vuelvo Tom” y “En el barrio no hay banderas”. La noche del 20 de diciembre de 1972, René del Risco Bermúdez acudió a una cita con el destino, a la muerte prematura, muerte a destiempo junto al mar en el Malecón de la Capital de la Republica que el poeta tanto amaba. A fin de tratar de entender la sociedad, y buscando maneras de integrar las nuevas percepciones del humanismo con la ideología y encontrar las raíces, causas, leyes que gobiernan, el desarrollo de la historia o los factores de la naturaleza humana, René del Risco Bermúdez nos ha dejado un legado poético de incuestionable valor literario en la que subyace una conciencia critica, critica al subdesarrollo, critica a la dependencia, critica en suma, a la sociedad, para coadyuvar a la felicidad de la gente. Oye patria, es un poema que reclama clara y airadamente una nacionalidad menospreciada, es como un rugir rabioso y a la vez afectivo que se vale de cualquier lugar común para burlar a los patrioteros de mi patria Tomado de: josefj.Blogspot.com

OYE, PATRIA... Patria, no sé por qué, pero se me hace como que estas medio bronca a veces, que te disgusta esto que dejarte vivir gratuitamente (48 mil kilómetros de nombre) para que un día, el menos pensado, quizás, alguien se ajuste el keppis y diga, como si tu no fueras de carne y hueso, patria: “aquí mandamos yo y los que como yo sepan leer como les venga en ganas, al revés o al derecho. “ Y en ese instante no cuenta nadie más, ni el hombre del burro carbonero, 14

ni la freidora de empanadillas, ni el morenito limpiabotas, ni la costurera, ni el tamborero, ni yo patria, que a fuerza de no contar me estoy quedando casi fuera del censo por completo. Y a mi se me hace como que no estas a gusto, que eso de la sequía unas veces, o de las inundaciones con muchísimos muertos, o de la fiebre aftosa, o esa gripe que cunde alguna vez dejando a todo el mundo en cama cuatro días con dolor en el pecho, no es mas que tu malhumor cobrándose una parte de lo que hacen contigo desde mil cuatrocientos noventa y dos, cuando tu lomo arqueado, ese que lavas en aguas del Atlántico, lo rascó la Santa María antes de que te embanderillaran con una cruz “¡y olé”, dijo Colón, realmente quiso decir : “ Amen...” Después de eso, patria todo ha sido vivirte de regalo, agarraron tu viento y con el primer arcabuz te hicieron el primer agujero, hoy, patria, es francamente un espectáculo ver como se cuelan bandas de mosquitos y rumores entre los huecos de tu viento ! Ha habido gente muy pesada contigo, eso es lo cierto. Gente que te ha dividido y repartido, quemando a fogonazos tus cabellos,te han ofrecido en venta, en souvenir, en préstamo, “ que le parece este pedacito de Quisqueya ? ¡ Pruebalo ! “ se la regalo entera por un título, por un golpe de estado, por un puesto, por una execración en las aduanas, ¡vaya le doy en territorio integro !” Y, en efecto, te han empeñado cantidad de veces y a tan módico precio que se lo han repartido diez familias que todos conocemos... se habla de ti muchísimo, en los periódicos, en la televisión, en el congreso en el Baluarte cuando conmemoran aquel bautizo tuyo en febrero. Revista de Arte y Literatura


Se dice “patria”, con un traje blanco, con un grueso cigarro entre los dedos, con un contrato a punto de firmarse con unos inversionistas extranjeros, se dice “patria”, se repite “patria”, y otra vez “patria” se dice con un celo que hasta a tí misma, patria, te han dormido mas de una vez con ese mismo cuento. “¡Como se salva un pueblo”, se lamentan, lo criollo no sirve, por supuesto. Por eso es vago el campesino criollo, borracho y jugador es el obrero, tus cantantes son pésimos, tus jóvenes, una bandada de malcriados y turberos “¡Aquí no sirve nada, amigo! -así sentencianNi la bauxita, ni el café, ni el azúcar, ni el merengue liniero, aquí Las Casas la metió hasta el codo, hay que viajar y ver que diferente resulta el extranjero y que sucede? que de eso viven de decir que no sirves, que es un paisaje esto, y hay que ver la cara con que fingen que, en realidad, les duele comprenderlo por eso, patria, se me hace a veces que tu, que tienes carne y hueso, que estás cansada de que te repartan entre latifundistas y usureros, vas a salir un día con tu rostro mas plebe, mas grave, mas paupérrimo, para decir entonces solamente, “ ¡señores, ya está bueno!”. Por lo que se ha dicho y puede apreciarse, hay pocas notas alegres en la obra de René del Risco y Bermúdez, incluyendo sus cuentos, sus magníficos sonetos y versos libres. En más de un sentido, su arte poética es anticipación y presagio de la muerte, de muchas formas posibles de la muerte, entre ellas la muerte física y la muerte por inmersión social.

ENTONCES, PARA QUE ? Para qué cerrar los ojos y andar a tientas bajo los letreros, entre los ruidos de la calle, para qué apretarnos el cuello y conservar lustrosos los zapatos, cuidar cada detalle nuestro, los botones, las cartas, las cuentas a cobrar, los agradables paseos cerca del mar, para que hablar con palabras suavizadas a propósito... Para qué pretender estar tranquilo, ir mostrando ese rostro educado, sereno, despejado, domesticado pacientemente Revista de Arte y Literatura

para no dar la nota discordante, para qué querer ser el conforme, el ameno, el puntual, el útil, el sensato, el correcto, para qué ese rosario de expresiones corteses, medidas cautelosas y el gesto complaciente a cada paso y ser amablemente cómplice de todo... ...24 horas al día ...52 semanas tranquilas cada año ...12 meses de cobro puntual y sin protesta. Para qué ejercitar esa admirable vocación de servicio puesta a prueba en las campañas benéficas, en las colectas públicas, en las generosas apelaciones al amor... Para qué entonces si sabemos que nada de esto bastará para ocultar el cuchillo, para tapar la herida, la horrible cortadura por la que viene desangrándose toda la humanidad, toda la gente apretujada bajo nuestros pies, bajo nuestra cama, bajo nuestra mezquina condición de seres educados... comidos...satisfechos...leídos...descansados. Para qué entonces si sabemos que esta hoja de parra del amor mentiroso, se cae a cada instante y nos desnuda y nos muestra tal como somos... hipócritas...cobardes...ingenuos a propósito...verdugos...lamedores a sueldo del látigo y el palo... coro de los fusiles ...llaga de los enfermos ...terror de los que huyen ... dolor de los sufridos. Para qué entonces tanta engañosa bondad, tanto silencio, tanta camisa limpia, tantas manos lavadas, tanto perfume en las orejas, tantos libros leídos, si estamos atajando todo el lodo del mundo, si pretendemos limpiarle el rostro al día, aparecer correctos y tranquilos, para que no se sepa que estamos gordos de sangre y agonía...que contamos obedientemente:4,3,2,1,0. Porque hablamos de Cristo y humildad, para que no se sepa que somos cínicos voceadores de precios por las nubes, sufra, decimos, sufra y calle, plátano a diez centavos?, desaloje esa casa sino paga...esta camisa cuesta cinco pesos? no se puede vivir...calle, sufra y calle señor, señora, niño. Y entoces para que tanto decir amén, y tanto dar limosna, y tanto sonreír a todas horas, y tanta invitación a la esperanza, y tanto decir...”Espere no se muera “ Si somos eso Cómplices, amigos de los que rajan la barriga a los pobres, caja de resonancia para engañosas palabras, pacientes mentidores... Reclutados en las Universidades, en las avenidas, en los cenáculos, en los cines, en los partidos políticos, en las fiestas, en los periódicos, en las televisoras, ante las vitrinas de las tiendas, en el interior de los automóviles, en las concentraciones públicas. Y entoces hablamos un día de libertad y justicia y queremos lavarnos la cara con orines y desplegar una bandera incolora, mercenaria, pirata, traidora, sobre tantas cabezas cortadas, sobre tantas manos amarradas, sobre tantos disparos. Y tanto huir y tanto agonizar en sombras en el mundo para qué cerrar los ojos, para qué esa sonrisa complaciente, para qué esa corbata, si somos : Asesinos encubiertos conciliadores del muerto y de la bala. 15


Poesía de René del Risco El viento frío

Debo saludar la tarde desde lo alto, poner mis palabras del lado de la vida y confundirme con los hombres por calles en donde empieza a caer la noche. Debo buscar la sonrisa de mis camaradas y tocar en el hombro a una mujer que lee revistas mordiendo un cigarrillo; ya no es hora de contar sordas historias episodios de irremediable llanto, todo perdido, terminado… Ahora estamos frente a otro tiempo del que no podemos salir hacia atrás, estamos frente a las voces y las risas, alguien alza en sus brazos a un niño, otros hay que destapan botellas o buscan entretenidamente alguna dirección, una calle, una casa pintada de verde con balcones hacia el mar... Debo buscar a los demás, a la muchacha que cruza la ciudad con extraños perfumes en los labios, al hombre que hace vasijas de metal, a los que van amargamente alegre a las fiestas. Debo saludar a los camaradas indiferentes y a los que viajan hacia otra parte del mundo, porque todo ha cambiado de repente y se ha extinguido la pequeña llama que un instante nos azotó, quemó las manos de alguien, el cabello, la cabeza de alguien. Ahora se acaban aquellas palabras se harán ceniza del corazón, se quedarán para uno mismo... Es hermoso ahora besar la espalda de la esposa, la muchacha vistiéndose en un edificio cercano, el viento frío que acerca su hocico suave a las paredes, que toca la nariz, que entra en nosotros y sigue lentamente por la calle, por toda la ciudad...

Eurídice Invencible

Digo amor y es el tiempo de los pasos cantando y la invencible alondra que cuidó nuestro invierno. Digo amor y de pronto principio a conocerte inmóvil junto al muro con tu voz resignada... Digo amor y camino buscándote el aliento con la misma mirada con que escribí tu nombre al sur de aquella tarde que, tibio, el mar lamía, para que tú me dieras tu beso repetido. Digo amor, y regresas hacia los pastizales aromados de lluvias y cercanas violetas; tu cabeza de niña busca el dormido pecho donde los días sueñan con tu risa y tu frente. Digo amor y hago un alto bajo el cielo que rueda hacia ti suavemente, como rueda este canto con que yo te recuerdo imperdonablemente... Digo amor, y esta isla tendrá tu nombre: Eurídice...!

Meditación en la Guerra

Todos lo sabían. Lo sabía el leñador desde su alba sudorosa. Lo sabía el albañil, el hacedor de libros, y el pescador... También lo sabía el viento cuando traía el agrio olor de los cadáveres, y la novia que se quedaba sola, y la Madre con los labios partidos por el llanto... Lo sabían también... Lo sabían todos sin preguntarse el día, Revista de Arte y Literatura


el sitio de las llamas, el hogar del polvo y agria brisa. Hasta los hombres timoratos lo sabían sin querer repetírselo hundiéndose en la cama por las noches para no escuchar el estallido... Todos lo sabían... Por miedo, lo sabían. Por odio, lo sabían. Por el luto y la costumbre, lo sabían... Todos estaban ciertos... Vendría un turbio día de paredes calientes; un día amarillento, subterráneo, anegado en aguas extrañas, y cabezas de musgo endurecido... Sería un día de largas uñas y de fuerte madera bajo el brazo. La misma forma del plomo la tomaría la luz en las esquinas, se alejarían las dulces cabelleras queridas en una niebla de terror... Nombres que eran para el amor parecerían palabras enemigas; y todo caería de repente en el pozo del miedo, en un sórdido túnel con animales que huyen de la muerte...! Todos estaban ciertos. Vendría el momento de los dedos retorcidos como raíces en la tierra. Vendría el momento de las bocas rotas contra el cemento y los cristales. Vendría el momento del corazón crujiendo, apretándose como un puño, o una piedra... Vendría para todos... Vendría. Primero fue la voz y la pisada... Después, la boca del fusil y el golpe. Luego vino la llama, y fue la risa y la mano en las cenizas, Revista de Arte y Literatura

el duro cráneo bajo el metal y el ruido y los quemados pájaros y la soledad...

Y se marcha

¡Hay golpes en la vida tan duros! Yo no sé. César Vallejo

A veces (podría suceder una mañana), se da un pistoletazo el hombre y cae dañada para siempre la corbata, en un charco de sangre y se oscurece, se evade, pierde, en fin, la partida, lo pierde todo. Nada, que uno a veces (bien puede suceder una mañana) se cansa de vivir, baja del auto y echa a andar por el bosque, entre las ramas, y después aparece con la boca hormigada, inexplicablemente para los otros, muerto. Un ajedrez, talvez? Una mala jugada, un paso en falso, un pájaro caído de la rama, un no volver la vista a los aviones, un dejar una frente abandonada, un optar por negarse al odio de la vida, a las conversaciones, las sabidas palabras dichas en la desdicha de sentirse habitación del miedo, a la quebrada bajo imprevistas ráfagas. Y nada, que el hombre a veces deja su sombrero, sus libros, su guitarra, se olvida de la lluvia tras el cristal de la ventana, se desenamora de las cosas, renuncia a sus costumbres, y entonces (bien puede suceder una mañana), se prepara a dar un golpe al mundo, un solo golpe. (Dejará una cuchara, un sillón empolvado, unas monedas, una última imagen espejada). Cierra todas las puertas Y se marcha…! Diciembre 1970 Poema publicado en la Revista Vetas No.9. Julio 1985

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TONY

SAINT-HILAIRE L os artistas viven en esa búsqueda intensa de identificarse con figuras, animales, objetos y detalles para lograr su trascendencia y su sello de identidad a través de una propuesta que vaya más allá de los linderos de la extensión territorial en que nacieron. Ello se cumple en el santianguese Tony Saint-Hilaire, un artista completo en el buen sentido de la palabra, ya que ha descollado en la pintura, fotografía, grabado, dibujo y el performance. A eso se le suma su trabajo como gestor cultural y primer gobernador del Monumento de los Héroes de la Restauración, como entidad. Pero, este artista conocido por su propuesta temática, que es el caballo, ha ido escalando peldaños en el buen arte de la ciudad de Santiago y el país, a través de sus exposiciones colectivas e individuales y su colectivo Ojos Urbanos. Y es precisamente la fuerza, pureza, dominio y esa magia que tiene el caballo en sí, lo que le hace inspirarse para crear su obra, cargada de color y poder, desde que se inició en el arte hace más de dos decenios. Recuerda que quien lo inspiró y motivó a involucrarse en el arte fue en su barrio natal el pintor Dagoberto Domínguez, quien le enseñó las primeras técnicas, para después incursionar en la Escuela de Bellas Artes bajo las instrucciones de Chiky Mendoza y perfeccionarse en Altos de Chavon donde logró una beca como premio a su talento junto a sus homólogos German Salcedo y Rider Ureña. Luego viaja -para continuar su profesionalización- a los Estados Unidos a la Escuela de Parson y concluye en la Liga de Arte de esa ciudad anglosajona, donde se especializa en anatomía animal

y conoce el caballo desde su estructura hasta su comportamiento. Esa formación artística lo hace trascender en el país, como el pintor de los caballos… Tony Saint-Hilaire, que sientes hacia el animal caballo? Refleja todo lo que es poder, nobleza, sentimientos y fidelidad. Es un animal que conjuga todo lo que ha sido nuestra historia. Es algo muy especial por eso, para mí. Desde niño siempre me atrajo esa magia, porque frente a mi casa había una finca y allí conocí el animal, aprendí a montarlo y a apreciarlo. En la actualidad que inventas por el arte criollo? Estoy trabajando con Ojos Urbanos con algunos proyectos para seguir la proyección de este colectivo que busca trabajar en la parte íntegra de los artistas y hacer cosas con otra visión y expresar el arte local, nacional e internacional. Te atreves a definirte como artista? Soy un polifacético del arte. Se puede saber a quién admiras en las artes plásticas nacionales? Al maestro Ramón Oviedo como artista de cierto nivel, de coherencia y apego al trabajo. Es el artista que más nos identifica. En tu faceta como gobernador del Monumento de Santiago, cuáles son tus aportes a la entidad? Cuando asumimos en el 2007 como el primer gobernador de la institución, me tracé la meta de lograr que se quitara el prejuicio de que los artistas no pueden ser gerentes, administradores y estar al frente de las instituciones. Hemos logrado en Revista de Arte y Literatura


LA MAGIA DEL CABALLO ME ATRAJO DESDE NIÑO

la gestión hacer muchas cosas y hacerlas bien. Hemos logrado crear una plaza con un nivel de confianza para los santiaguenses y todos los que visitan el Monumento, con un área limpia, acogedora y de mucho esmero en el cuidado de la estructura.

Estamos dando los toques finales a un plan de proyección de la institución, tanto a nivel nacional como internacional.

Muy intimo: Tu nombre completo: Enetali Ant. Gómez Saint-Hilaire Que no haría: No hacer arte Ritual para pintar: Sentarme después de las siete de la noche en mi espacio sagrado

Color preferido: Marrón Obra favorita: La casa de los lobos Tu obra especial: El caballo Que prefieres el día o la noche: la noche, soy nocturno Hijos: tres

Has ganado algún premio del Concurso León Visitan los santiaguenses y los turistas, el Eduardo Jimenes o la Bienal Monumento? Y Mucho que lo visitan. En lo que tenemos al frente de como también se la entidad, existe un registro de 149 mil personas que han conoce? En la última versión, visitado la parte interna del Monumento. tres de mis obras fueron Que lees en la actualidad? Estoy leyendo la vida de Pedro Francisco Bonó, seleccionadas y eso para considerado el primer sociólogo dominicano. Quiero mi es un premio por la adentrarme en la historia para conocer más la gente y cantidad de artistas que participan. Me sentí muy poder entender muchas cosas. bien con la elección de mis Y ahora que planes tienes como gobernador del obras, en ese importante concurso. monumento?

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Cuento

MONSTRUOS SOBRE LA PERVERSIDAD DE LOS

…“En los cuentos de Ureña Rib hay mucho de imaginación y de invención, pero se afincan en la realidad interior de su hacedor, que no busca dar lecciones ni se queda en la simple anécdota, sino que invita al lector a que descubra lo que está oculto en las palabras…” Las Fábulas urbanas de Fernando Ureña Rib, El lector apasionado (Ensayos sobre literatura), José Alcántara Almánzar, Letra gráfica 2010.

Fernando Ureña Rib

M

Pintor y escritor dominicano. La Romana 1951.

i nombre es Erick Lauten y decidí dar inicio a este estudio sobre la perversidad de los monstruos en una estepa abandonada, casi llegando al malecón de la Habana. Era una brumosa tarde de verano, en 1951. El mar rugía arrastrando troncos, malezas y pestilencias. Hasta hacía poco había estado a mi lado Alberto Mandieta (Tico) quien era desde la infancia como mi hermano mayor. Yo tenía trece y él quince años. Acostumbrábamos a echarnos sobre las olas y montarlas no bien pasado el mediodía. A las doce y dieciocho, para ser exacto. El surfing duraba unos cuarenta minutos, porque después la mar cambiaba y se embravecía y no había quién entrara o saliera. Pero Tico estaba empecinado en demostrarme que era un voraz monstruo marino lo que agitaba aquellas aguas. Aunque las noches eran sumamente calmadas, se oía un ronquido sordo. Tico aseguraba que el monstruo marino merodeaba un destartalado caserón 20

enorme que había frente al mar y que en

otros tiempos había sido la residencia de un embajador de Chile. Era allí donde el monstruo descansaba. Y para demostrar su teoría me invitó una noche a observar los movimientos del monstruo. Primero empezó un fuerte oleaje que se arrojaba vertiginosamente sobre los salientes del

dique de cemento armado. Aunque el dique estaba todo resquebrajado, servía de muro de contención. El estallido de la espuma emblanqueció la noche. Luego se produjo un gran silencio y vimos una enorme sombra azul que se movía con pasos cansados hacia el caserón. Yo sentí temblores en el estómago y hubiera querido escapar, pero las piernas no me obedecían. Tico me sembró en el arenal. Cállate me dijo, o eres hombre muerto. Yo me encogí, cerré los ojos y esperé lo peor. Cuando logré enderezarme, Tico me susurró que él estaba planeando asesinar al monstruo. Y entonces fue cuando me dio miedo. Un gran miedo horroroso y punzante. Mi casa estaba en Miramar, a poca distancia y esa noche no pude dormir por la fiebre nerviosa y los sobresaltos. Mi mamá se dio cuenta de mi ansiedad febril y se lo contó a mi padre, quien me obligó a confesar el gran secreto. Mi padre, Konrad Lauten, era un hombre pragmático y enérgico; un alemán oriundo de Lingen que se quedó varado Revista de Arte y Literatura


en el puerto de La Habana y que nunca quiso volver a echarse a la mar, porque se enamoró de una mulata, mi madre, sin que le fuera preciso pronunciar palabra. Hubo reunión de familia. El ambiente era tenso, las órdenes estrictas. No más baños de mar, no más surfing. El castigo por la transgresión habría de ser severo y memorable. Que ni se me ocurriera por un momento pensar en saltar de nuevo. Pero el monstruo existía. Yo lo había visto, inmenso, con mis propios ojos y estaba de acuerdo en que aquella amenaza bestial debía morir. La mañana siguiente el mar estaba más encabritado que nunca y Tico tuvo que esperar casi hasta las tres de la tarde para montar las olas. Además, esta vez él iba con escafandras y armado con una red barredera, un arpón de ballesta y cuchillos de pesca. El aire estaba impregnado de salitre, porque el monstruo batía las olas con una ferocidad que hasta entonces yo no había visto. Le dije a Tico que a mí se me tenía prohibido echarme al agua y montar las olas, así que me quedé sentado sobre el dique de contención tratando de no perderme ni el más ínfimo detalle de lo que se avecinaba, el combate heroico más fabuloso y cruento de la historia. La mar calmó de pronto y hubo un silencio sobrecogedor. Tico se incorporó, respiró profundo y dijo: “¡Éste es el momento!” y se lanzó como un delfín, hundiéndose en la cálida bruma del mar. El me había dejado la red y una soga, para que se la lanzara, si acaso necesitara auxilio. Empezó la pelea. Parece que Tico hirió al monstruo varias veces, primero con el puñal y luego con el arpón porque el mar empezó a agitarse extremadamente de nuevo, revolteándose, enloquecido, con grandes estallidos. La cantidad de espuma que producía el choque de las olas contra el muro era tal, que no me permitía ver con claridad la pelea, que no debió durar más de unos quince minutos. Tiempo que me pareció eterno. Acto seguido la gente empezó a congregarse y se oyeron gritos y el estridente ulular de las sirenas. Y no volví a ver a Tico hasta que vinieron los buzos y los bomberos y le sacaron sangrante y destrozado por las garras malignas del gran monstruo. Revista de Arte y Literatura

Premio Nobel

a Don Mario Vargas Llosa

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l pleno de la Real Academia Española ha rendido homenaje a don Mario Vargas Llosa, con motivo de haber recibido el Premio Nobel de Literatura 2010. La ceremonia de entrega del premio se realizará el próximo 10 de diciembre en Estocolmo. El escritor hispanoperuano, que presentó recientemente en Madrid su última novela (El sueño del celta), fue elegido miembro de la Real Academia Española (silla L) el 24 de marzo de 1994. Su toma de posesión se celebró el 15 de enero de 1996, con el discurso titulado Las discretas ficciones de Azorín, al que respondió, en nombre de la corporación, don Camilo José Cela, también Premio Nobel de Literatura. El nombre de Mario Vargas Llosa se suma desde este año al de

otros cuatro académicos españoles que obtuvieron en el pasado este mismo galardón, el Premio Nobel de Literatura: don José Echegaray, don Jacinto Benavente, don Vicente Aleixandre y don Camilo José Cela. Vargas Llosa es el sexto escritor latinoamericano que recibe el Nobel de literatura, los otros fueron Gabriela Mistral y Pablo Neruda de Chile, Miguel Ángel Asturias de Guatemala, el colombiano Gabriel García Márquez y el mexicano Octavio Paz. El jurado que le otorgó el Premio Nobel de Literatura ha destacado de la obra de Mario Vargas Llosa «su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual».

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Cuento

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Pastiche para museo

omaría una de las mesas en mis manos que al parecer tendría el peso de una pluma o la levedad de un alma en pena vagando por entre mis ojos aguzados e inyectados de un rojo sangre de rabia y la sed de una asesina en potencia. Estaría en el bar tirándome unos tragos para alivianar el peso de la vida. Unas horas antes pediría a dos de mis amigos que me acompañaran, tal vez así podríamos levantarnos unas putas e irnos por ahí a gozarlas. Nunca aceptaría quedarme a amanecer en los prostíbulos. Llevaríamos algunas botellas de ron, medio borrachos, y unos tipos, que alcanzarían a llegar al bar en unas motos, se sentarían a poca distancia de donde yo y mis amigos nos encontraríamos. Uno de ellos me caería pesado, no soportaría que me mirase como un bicho extraño por ser mujer que se aventura a tomar junto a dos idiotas. Continuaríamos riéndonos de las incidencias de las putas que bailarían desnudas en el show de media noche y el tipo, que a propósito, no me quitaría los ojos de encima, me provocaría el valor de meterme en el escenario, agarrar la mujer que más provocativa, besarla delante de todo el mundo, hacerle eso ahí mismo para que se le saliera las babas de envidia. La escultura me llevaría a pensar en mi amante. El paseo matinal de los turistas por el museo corroboraría mi impotencia de no ser en realidad lo que era. Tomarían fotos a cada figura instalada en lugares específicos para darles una 22

Por: Augusto Bueno Montecristi 1974

mejor proyección de sus ángulos. En una oportunidad me excusaría, iría al baño a hacer alguna necesidad de mujer, aunque en realidad necesitaría fumar. Al regresar los turistas ya estarían admirando otra de las obras. Pero habría una copia que me sumergiría en la pasión de los dioses y los artistas de tiempos griegos y romanos o quizás en los mismos años que el escultor encontraría la belleza de un Apolo para crear la perfección. No sería una ni dos las veces cuando retirados los visitantes me

quedaría imbuida contemplado aquella figura pensativa y aparecería en un bar tras

una de las putas que me prometería que esa noche se iría conmigo a revolcarnos en una sola imagen colgada de la punta de un relámpago y mis dos amigos, siempre idiotas, que me acompañarían al lugar dirían que yo estaba jugando con fuego porque uno de los tipos de al lado le hacía de chulo a la hermosa mujer. Pero eso no me importaría sino gozar su cuerpo delicado y esa misma noche al arrebatársela al tipo, frente a sus narices, me daría la seguridad de ser quien era. Conseguiría el empleo de guía gracias a las relaciones de mi padre, a mi habilidad con los idiomas y al periodo que permanecí viviendo en Alemania. Eso me daría facilidad de ver las instalaciones, las pinturas y las esculturas con otra visión distinta a todos los que trabajaríamos en el museo. En los tiempos que vivía en Europa fui un par de veces a Holanda con un grupo de amigos a pasear por días. En esos paseos probé de todo, desde el antiguo hachís hasta las píldoras de éxtasis. En un momento dado pensé que me convertiría en una opiómana y gracias a la inteligencia de mi madre pude salvarme de algo tan terrible y me envió junto a mi padre a mi país de origen. El acto finalizaría con aplausos silbidos y ovaciones; en eso agarraría una servilleta para limpiarme el sudor sentada junto a mis amigos que se me caería de las manos por el placer encontrado con la tipa. Agacharía mi cuerpo para recogerla y el tipo de mirada presuntuosa se acercaría a mi mesa y plantaría unos de sus codos Revista de Arte y Literatura


a modo de juego en mi omoplato derecho, lo que me llevaría a caer de bruces contra el piso. Me incorporaría de un salto mirando a mis estúpidos amigos que se quedarían bocas abiertas sin hacer nada para defenderme y con la agilidad de un karateca le echaría mano a la mesa que permanecería desocupada cerca de nosotros, tan liviana como una cuchara de aluminio, y le daría con ella en la quijada destrozándosela; con un borde le partiría el cuello y a otro, que querría ayudarle, le proporcionaría uno o tres mesazos que esquivaría con suma presteza pero al fin pondría su cara para que le diera y se deslizaría inconsciente al suelo con su cara machacada repleta de sangre. Los otros no se atreverían a levantarse de sus asientos, se quedarían quietos al verme tan enfurecida. Sin mostrar el menor remordimiento, mis amigos, aclamando mi valentía, y yo, nos retiraríamos del bar con las sobras del ron internándonos en un hueco. Las personas que quedarían en el museo correrían al escuchar los gritos y ruidos. La réplica de la escultura de El Pensador de Rondín estaría destrozada por todo el lugar. Otros dos tipos, compañeros de trabajo, que se habrían aventurado a ver qué sucedía, estarían inconscientes en el piso con los rostros desfigurados en un charco de sangre, mientras, estaría horrorizada y presa de un sentimiento angustioso al ver a todas esas gentes que me mirarían con temor llevando en mis manos uno de los tubos que sostenían las cintas que formaban un corredor para que los visitantes del museo no se desviasen. Augusto Bueno es egresado en Educación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Miembro fundador del Taller Literario del Centro de la Cultura de Santiago y del Círculo de Escritores de Valverde. Textos de su autoría han aparecido en periódicos y revistas de circulación nacional y publica de manera periódica poesías y cuentos en el blog www. seresinsomnesdeloimaginario.blogspot.com. Segundo lugar de poesía en el concurso Nacional de literatura Alianza Cibaeña 2005 con el poemario Carne Abierta; en este mismo concurso Primer Lugar con el libro Ciruela 2006 y Premio de Poesía 2009 Emilio Prud’Hombre del Concurso Literario por Nuestro País Primero con su obra Introspección del retorno. Varios de sus poemas aparecen en las antologías poéticas Milagro de jueves y Letras del sol. En el 2007 publica su primer libro de poesía: Otra forma para morir. Revista de Arte y Literatura

Sonetos de Francisco Luis Bernárdez Soneto Si para recobrar lo recobrado debí perder primero lo perdido, si para conseguir lo conseguido tuve que soportar lo soportado,

Soneto del amor milagroso Aquel entendimiento que callaba tiene toda la voz que no tenía, y aquella voluntad que estaba fría tiene todo el calor que le faltaba.

si para estar ahora enamorado fue menester haber estado herido, tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado.

Aquel entendimiento que ignoraba tiene la ciencia de que carecía, y aquella voluntad que no quería tiene el deseo que necesitaba.

Porque después de todo he comprobado que no se goza bien de lo gozado sino después de haberlo padecido.

Porque para que el uno se levante del sueño en que vivía sumergido es suficiente con que yo te cante.

Porque después de todo he comprendido que lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado.

Porque para que aquella no se muera de la muerte que hubiera padecido es suficiente con que yo te quiera.

Soneto ausente El sentido del tiempo se me aclara desde que te ha dejado y me has traído, y el espacio también tiene sentido desde que con sus lenguas nos separa. El uno tiene ahora canto y cara porque vive de habernos dividido, y el otro no sería conocido si no nos escondiera y alejara. Desde que somos de la lejanía, el espacio, que apenas existía, existe por habernos separado. Y el tiempo que discurre hacia la muerte no existe por el tiempo que ha pasado sino por el que falta para verte. Poeta argentino 1900-1978. Tiene su obra una entonación lírica y romántica influida por los poetas místicos, pero conservando su propio estilo que siempre reflejó su criterio y su forma de enfocar la belleza de la vida. Fue miembro de la Academia Argentina de Letras. Entre sus obras más destacadas se cuentan: «El buque», «La ciudad sin Laura, «Poemas elementales» y «Poemas de carne y hueso». ©


Reflexiones

en torno al

Movimiento Interiorista

Por Henry Santos Lora letrasinsulashispanas@hotmail.com

Ensayo

A

lgo ha estado ocurriendo, especialmente al interior del país, en torno a la realidad literaria de la República Dominicana. Hace ya veinte años, en la ciudad del viaducto, Moca, fue fundado el Ateneo Insular, correspondiente del Movimiento Interiorista, con doce apóstoles, dentro de los cuales se encuentran algunos apóstatas, renegados y, por otro lado, un inusitado grupo de fervientes seguidores del ideario estético del Interiorismo. Pero a fin de cuentas lo importante es respetar el trabajo honesto, realizado con entereza, dedicación, mucha disciplina y capacidad, como el llevado a efecto por el maestro don Bruno Rosario Candelier, al mismo tiempo que respetar las posiciones de cada quien, sin dogmatismos, sin fundamentalismos y sectarismos, tal como lo expresara el intelectual y académico, don Plinio Matos Moquete, en su interesante y enjundiosa intervención en el lll Congreso Internacional Interiorista, celebrado recientemente en la Fundación Democracia y Desarrollo (Funglode), para celebrar los veinte años de esta nueva expresión literaria. Partiendo de que la voz de la poesía es un lenguaje especializado, que pueden alcanzar los iniciados, es decir, aquellos que han decidido cultivar esa sensibilidad artística, es que el Interiorismo inicia su búsqueda estética, ahondando en la profundidad de ese lenguaje a partir de un nuevo 24

modo de ficción: el modo de ficción metafísico. Pero aquellos que se quedan en el entorno de la vivencia común o que no sienten ese llamado o apelación del misterio, no logran alcanzar ese lenguaje especializado o esa comunicación de ficción. Esa búsqueda, desde el punto de vista Interiorista, debe ser espiritual y trascendente. Este último concepto trataremos de explicarlo de la siguiente manera: el poeta parte de su propia realidad, que es su motivo de inspiración. Y que es lo mismo que decir la realidad objetiva. Pero paralelamente a esa realidad, existe otra que es la realidad subjetiva. Esto equivale a expresar que, en la medida en que el poeta es impactado o conmocionado por la realidad objetiva, que puede ser observada por todos, en esa misma medida él trata de testimoniar de una manera especial lo que ve o lo que siente a través de sus herramientas básicas en la escritura, como son las imágenes y los símbolos. De esta forma, el poeta trata de dar una idea, un concepto de lo que acontece en su interior. Aristóteles en su Arte poética, ya lo había prefigurado en el tiempo que la poesía era imitación, tratar de reproducir el mundo, pero de una manera diferente mediante una comunicación de ficción. Desde el punto de vista interiorista, el poeta sufre y vive una compenetración personal con lo que observa. Él, como sujeto creador, observa una realidad –como ya dijimos antes-, pero esa

realidad, captada por sus sentidos físicos, trata entonces de rehacerla o de explicarla a su modo a través de la intuición (o sentidos interiores) y es entonces cuando el poeta interiorista se disuelve con la cosa misma, colocándose en el interior de ella. El resultado de esa apelación es totalmente personal y subjetiva, por lo que podemos llegar a estar o no de acuerdo con ella. Ahí entra la estética y la forma cómo ésta se expresa, tratando de colocarse en el interior de la cosa, auscultando sus móviles profundos y su belleza; por ejemplo, cuando habla de la flor, no solo pretende hablar de ella de manera superficial o con metáforas vacías y huecas, o bien con retruécanos fútiles, sino que trata de auscultar su sentido profundo. Eso quizás podemos explicarlo a través de una visión metafísica en un fragmento del poema interiorista “De espejos” de Guillermo Pérez Castillo, cuando expresa lo siguiente: Frágil a huir/ en su delirio/ Flor que se mira/ en agua que se ausenta/ ¿La nada es algo en este espejo? Pero el poeta debe crear sus propios símbolos y debe, sobre todo, encontrar su propia voz personal, auscultando su yo profundo, único e irrepetible, por lo que un verdadero poeta no debe parecerse o ser igual a otro, aunque tenga rasgos comunes de tiempo, estética y principios con otros pares. Otro fragmento de un poema interiorista del libro “El Ciervo Herido” del sacerdote Fausto Leonardo Henríquez, nos puede Revista de Arte y Literatura


llevar a comprender lo trascendente en el orden místico, es decir, el poeta colocado frente a esa realidad desde una perspectiva mística de lo viviente, para ver la expresión sagrada de lo divino. Veamos: A esta vasija le puedes contar/ las costillas por donde mana la nostalgia del agua/ como un gemido de ángel./ Este odre sin vino, secos los labios,/ tristes los párpados, atisba el viñedo./ Mójale la lengua con fuego/ alégrale el paladar/ con el lagar del cielo. Así podríamos seguir enumerando valiosos aportes en el orden interiorista desde varias vertientes poéticas que van desde lo simplemente estético y bello de lo real, hasta lo imaginario, metafísico, cósmico y místico. Por lo que en el interiorismo no solo los poetas místicos tienen espacios; también aquellos que se expresan a través de diferentes visiones, pero siempre en busca de lo trascendente, auscultando el valor profundo de las cosas y fenómenos. No importan tampoco las creencias religiosas, ya que la mística está presente en casi todas las religiones y culturas del mundo. Lo fundamental es el hombre espiritual en busca de lo trascendente, sustentado y apoyado en los valores interiores como la ternura cósmica, la verdad profunda, la belleza sublime, entre otros. La ética y el vínculo con la Energía Cósmica en el poeta interiorista juega un papel fundamental. Pero lo importante de todo es que el Movimiento Interiorista habla bien de nuestro país, de nuestra cultura y de nuestras condiciones como entes referentes dentro del universo de la creación literaria. Al final los interioristas serán valorados y apreciados por sus aportes a la literatura como otros tantos movimientos, corrientes o grupos dentro del quehacer literario nacional. Nosotros los dominicanos hemos sido tan prolijos y fecundos que nuestra historia literaria dentro de su capítulo moderno está matizada por grandes momentos de significativos aportes, realizados por importantes poetas desde Domingo Moreno Jiménez que es quien, al decir de muchos, inaugura la gran poesía dominicana, pues, desde éste hasta la fecha la lista se hace extensa. Nuestra notable tradición poética es por demás Revista de Arte y Literatura

interesante, y la misma vive una lucha permanente en procura de reinventarse una y otra vez. Sus creadores, lejos de disentir en contenido, comprensión y estética del fenómeno poético, han venido sucediéndose en el tiempo o cohabitando un mismo espacio, con un común denominador que es su aporte a esa construcción de la base espiritual, estética y literaria de nuestro país, a partir del constructo que cada uno defiende y sustenta. Los tiempos por venir, de seguro serán escenario de grandes confrontaciones estéticas; pero al final, todo eso no determinará quien tendrá la verdad poética. Cada poeta es un mundo, cada poética es un

camino. No obstante, dentro de ese contexto es que entendemos que entra y se sitúa el Movimiento Interiorista, no para detractar ni menoscabar espacios ganados por otros, sino para contribuir a seguir construyendo esos valores intangibles y estéticos que forman de alguna manera el alma de los pueblos y la cultura del mundo. A fin de cuentas, la poesía une a todos aquellos que son convocados en torno a ella. Es una región de iguales, pero donde cada uno cuenta con sus propias herramientas de trabajo. Respetarla debe ser el principio básico de todos; trabajarla debe ser el fin de cada uno. 25


Jochy Herrera

Escritor dominicano residente en Chicago

Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.

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n Portugal, en la aldea medieval de Monsaraz, hay un fresco alegórico de finales del siglo XV que representa al Buen Juez y al Mal Juez, el primero con una expresión grave y digna en el rostro y sosteniendo en la mano la recta vara de la justicia,

el Segundo con dos caras y la vara de la justicia quebrada (...) la lección cívica que esas antiguas figuras nos transmiten es clara e ilustrativa. Hay jueces buenos y justos a quienes se agradece que existan; hay otros que, proclamándose a sí mismos justos, de buenos tienen poco, y finalmente, además de injustos, no son, dicho con otras palabras, a la luz de los más simples criterios éticos, buena

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de José Saramago gente. Nunca hubo una edad de oro para la justicia. Hoy, ni oro, ni plata, vivimos en tiempo de plomo”. Es de esta forma cómo José de Sousa Saramago (Azinhaga, Portugal, 1922) se refería al juez Baltasar Garzón cuyo destino, a su parecer, estaba en las manos del pueblo español y no de los malos jueces retratados en aquél fresco medieval hoy encarnados en los que le han suspendido por haberse atrevido a tocar la aún aparente viva llaga del franquismo. Cuatro meses después de estas declaraciones ha muerto el cuerpo de Saramago, campeón de la dignidad y la solidaridad, la que aclamó en rincones tan apartados de la Península Ibérica como Haití, Palestina o Chiapas. Lugares donde ejerció con grandeza ejemplar un sui generis oficio de sonriente escritor infeliz que anunciaba a todas voces que “...los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor”. Único Nobel portugués y autor de 39 obras en múltiples géneros, Saramago debuta con la novela Tierra de pecado en 1947. Después de décadas de silencio literario publica Manual de pintura y caligrafía y culmina su trabajo literario con Caín en 2009. Fue, no en este azaroso orden, poeta, editor, cerrajero, periodista, mecánico, blogero, novelista famoso y más que nada, hombre justo que lleno de valentía nos acusó a todos de ser ciegos: ciegos de los “que pueden ver, pero que no miran”. Desafiaba y estremecía al lector la prosa del lusitano autoexiliado en España después de que el gobierno de su país se negara a presentar El Evangelio Según Jesucristo al Premio Literario Europeo; él, autodefinido “escritor lógico”, fue hacedor de una obra que en palabras del comité del Nobel: “mediante parábolas sustentadas con imaginación, compasión e ironía, nos permitía continuamente captar una realidad fugitiva”. Con la urgencia

impuesta por la conciencia de su edad escribió seis últimas grandes novelas durante los nueve años posteriores al premio sin nunca descuidar el trabajo periodístico. Fuera la muerte o su enemiga –la inmortalidad narrada en Las intermitencias de la muerte- ; fuera la inquietud sobre la identidad del individuo --el ¿qué pasaría si?-- la ceguera total contada en las páginas del Ensayo sobre la ceguera; fuera la sacudida al Dios del poder católico en El Evangelio Según Jesucristo, aquella gran novela que días después de su muerte aún no le perdona el Vaticano –el mismo inquisidor que en el diario L’osservatore Romano acaba de acusarle de ser “un banal desestabilizador de lo sagrado”-; fuera el recoger recuerdos infantiles en una única y última memoria –Las pequeñas memorias-Saramago, a veces obsesivo y otras lleno de ternura, creó, a juicio de muchos, “textos fundidos entre una narración y oralidad desgarradoras y reflexivas que se convirtieron en referentes de una moral de compromiso”. El teólogo Juan José Tamayo nos ha recordado en una reciente elegía aquella frase con la que Saramago explicaba su relación con lo místico: “Dios es el silencio del universo, y el ser humano el grito que da sentido a ese silencio”. Contrario a las ya mencionadas odiosas palabras de Claudio Toscani, amanuense del Papa Ratzinger publicadas en L’osservatore, Tamayo indica cómo “el Dios asesino de la última novela de Saramago sigue presente en no pocos de los rituales bélicos de nuestro tiempo: en los atentados terroristas cometidos por supuestos creyentes musulmanes que en nombre de Dios practican la guerra santa contra los infieles y en respuesta a dichos atentados por parte de dirigentes políticos cristianos que apelan a Dios para justificar el derramamiento de sangre de inocentes

Revista de Arte y Literatura


en operaciones que llevan el nombre de Justicia Infinita o Libertad Duradera”. El corazón de José Saramago descansa hoy en las cenizas repartidas entre su aldea de la provincia de Ribatejo y bajo un olivo del jardín de la casa de Lanzarote que le vio partir; allí, quizás aguardando la oportunidad para alumbrarnos como la Vía Láctea que soñaba junto a su abuelo Jerónimo “en estas oscuras noches de la humanidad arropada por la mentira universal en lugar de las verdades plurales”, allí, yace un heterónimo posmoderno que despreocupado y convencido de su propia disolución en la nada, vivirá junto a la que siempre consideró la única defensa contra la muerte: el amor. Justamente luego de una casimuerte provocada por la leucemia en la primavera de 2004, Saramago regresa -no resucita- para seguir contándonos urgentes historias una vez más presintiendo la desaparición física. De tal forma, satisfecho con el devenir de su vida tras publicar Caín, confesó hace unos meses que ya podía darse el lujo de reducir la velocidad: “cumpliré pronto 87 años. La vida es como una vela que va ardiendo, cuando llega al final lanza una llama más fuerte antes de extinguirse. Creo que estoy en el período de la última llamarada, antes de la extinción.” Pilar del Río, compañera y traductora de Saramago, le confesó al diario español El País cómo “ella ansiaba que él regresara a ocupar la biblioteca, el sitio preferido de la casa”; penosamente, de acuerdo al periodista Juan Cruz, a Saramago “ya sólo le animaban las bromas, la persistencia de Pilar en continuar los hábitos cotidianos: el pan con aceite, las verduras, el bacalao portugués, la vida viva que siempre quiso”. Es la propia Pilar, nos alerta Cruz, quien en el funeral ha puesto bajo la cabeza de su marido un paño bordado con la frase enviada por un lector argentino: “estaremos extrañamente conectados a la bondad del mundo”. Es esa frase justamente la que en mis sueños yo escuché una vez en boca del más grande escritor del siglo XX. Jochy Herrera, miembro de la mesa directiva de contratiempo y autor de Extrasístoles (y otros accidentes). revista contratiempo Revista de Arte y Literatura

Los convidados

de Rafael Chávez

Comentario a la primera edición 2009

por Manuel García Cartágena

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uisiera comenzar recordando algo que hemos oído decir muchas veces: un relato policial puede ser “blanco”, si el policía o el detective actúa como el representante del orden como valor establecido en el relato, o “negro”, si el detective o el policía aparece confundido de alguna manera con la representación de los antivalores que atentan contra el mantenimiento de dicho orden. Según ese esquema maniqueo, Los convidados, de Rafael Chávez, sólo podría ser una novela “gris”, porque los buenos que aparecen representados en ella nunca son lo suficientemente buenos, y los malos que allí figuran presentan rasgos que los hacen parecer simpáticos al lector. Blanca, negra o gris, la novela policial Los convidados se ajusta a la mayoría de las características tipológicas fijadas por modelos textuales anteriores. Podría incluso asociarse su escritura a una “tendencia” como la que instauró Raymond Chandler en la literatura norteamericana, desde el punto de vista de su propensión a presentar personajes estereotipados, casi simbólicos de una condición o de un estatuto social, como el militar, el político, el gángster, la esposa hermosa y adúltera, la secretaria pulposa y tonta, etc. A Chávez no le interesa la minucia detallista de un Truman Capote, ni la lógica implacable de un Dashiel Hammet, para sólo citar a dos autores canónicos del relato policial. Lo suyo es el análisis de los roles sociales ejercidos por sus personajes, como condición indispensable para garantizar el funcionamiento del entramado ficticio del relato. Por esa

razón, la descripción suele presentar en su texto un estatuto puramente gestual, como en el caso del siguiente fragmento en el que se presenta al personaje llamado Juan Francisco, el jefe de los “malos”: «Juan Francisco, mulato de aspecto sombrío y vacilante, de hablar tosco y cortante, era el jefe del grupo. A un costado, en su cintura, notoriamente, tenía un bulto exagerado que todos veían pero nadie cuestionaba lo que era, pues era obvio para todos de qué se trataba.» Pero es en el tratamiento del personaje del Licenciado, el cual permanece anónimo a lo largo del relato, donde la escasez de descripción adquiere un cariz sintomático. De hecho, en ningún lugar del texto encontraremos al autor comentando o describiendo la cúspide, la carencia total de escrúpulos, el machismo y la desfachatez libidinosa de este personaje. Todos estos y otros argumentos, sin embargo, nos aparecerán revelados de manera indirecta en multitud de pasajes de la novela como efectos de lectura por medio del rápido fraseo y de los diálogos que el autor emplea con gran pertinencia en la elaboración de su texto. No obstante, es cuando se toman en cuenta los aspectos técnicos a partir de los cuales ha sido tramada la historia que se cuenta en Los convidados que se hace evidente el hecho de que esta novela es un texto escrito con la intención de que funcione en paralelo con ciertos aspectos de la realidad dominicana contemporánea. El primero de estos aspectos técnicos es la significativa erosión de las marcas espaciales del texto por 27


parte del autor. En efecto, si nos saltamos el breve introito que abre la narración, o sea, si comenzamos nuestra lectura en el primer capítulo, prácticamente no hay en todo el texto ninguna expresión que nos permita ubicar el desarrollo de la historia contada en un lugar preciso de nuestro país, como si, de alguna manera, el narrador quisiera convencernos de la virtualidad de lo mismo que nos narra. Lo único que los lectores sabemos a ciencia cierta es lo que se nos dice en el mencionado introito, es decir, que la historia se desarrolla en una ciudad: «Como toda ciudad, mi ciudad es mi fortaleza, esa guarida donde se juntan las almas de los mortales y se conjuran las ideas de aquellos que apetecen el poder.» Esta misma indefinición en que se mantiene el marco espacial en el que se desarrollan los acontecimientos narrados en la novela afecta por igual su marco cronológico: el lector no dispone de ningún indicio que le permita ubicar esos acontecimientos en una época o en un periodo histórico determinada. Lejos de afectar la comprensibilidad del texto, esta manera de narrar se aviene perfectamente con la naturaleza de los hechos que se cuentan e instaura el relato en un plano pragmático que se asoma al universo testimonial característico de la novela comprometida, sin caer nunca en él. En efecto, uno de los principales méritos de Los convidados es que se trata de una novela que se lee amenamente de principio a fin. En mi opinión, esto se debe, entre otras cosas, al funcionamiento 28

particular que presenta el tipo de narrador que Chávez construye para que cuente su historia, el cual aparece trabajado en una tercera persona omnisciente que emplea muy a menudo un registro verbal de tipo informal bastante parecido al que manifiestan los demás personajes del texto. Sin lugar a dudas, esto último constituye a la vez un rasgo particular del estilo de Chávez en Los convidados y una apuesta sociocultural que nos permite intuir el tipo de público al que la novela va dirigida. Otro aspecto importante es el que se relaciona con la naturaleza sicológicamente disociada que presenta la mayoría de los personajes de la novela. Se trata, en efecto, de caracteres afectados por distintos grados de esquizofrenia: tanto el Licenciado, político corrupto y adúltero, quien paralelamente mantiene una activa campaña política de corte paternalista distribuyendo fundas de comida y canastillas para las recién paridas, como doña Sol, su esposa, quien vive su unión con él como un martirio, lo cual la hace caer en la vorágine

del adulterio, o como el comandante Cuasimodo, militar recio y despiadado en su trato con subalternos y con los prisioneros a los que “interroga” en su oficina, pero que insiste en mantener una vida licenciosa incompatible con el rango que ostenta. Es precisamente esta dualidad psicológica de los personajes de Los convidados lo que le permite a Chávez elaborar una radiografía de la corrupción que impera en la comunidad anónima en donde se desarrolla la acción relato sin necesidad de asumir una perspectiva moralista o moralizante, sino, precisamente, limitándose a contar lo que sucede a la manera de un cronista moderno. Después de lo anterior, sólo me resta decir que son muchos los pasajes de Los Convidados que parecen sacados directamente de la realidad contemporánea de cualquier ciudad de nuestro país, razón por la cual estoy seguro de que los lectores contemporáneos disfrutarán de la lectura de esta novela. Revista de Arte y Literatura


El Animal sagrado de Sally Rodríguez

Escritor dominicano Manuel Mora Serrano

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n título así, espanta y asusta. Nos lleva a muchos lugares mágicos. Ya que este libro se ha convertido en un animal diferente, en un ser natural que se ha emparentado con la divinidad desde el momento en que se sacraliza. ¿Qué es una sacerdotisa, al fin y al cabo si no un animal sagrado? ¿Acaso la poesía en sí no participa de esta animalidad sacra? ¿Por ventura, los versos de Sally misma no resultan algo parecido? Esta antología incluye títulos tan llamativos como Luz de los cuerpos (1985) (Colección Orfeo, Biblioteca Nacional de Santo Domingo); Diálogo sin cuerpos (2003) (Ángeles de Fierro, San Francisco de Macorís) y La llama insomne. De los cuales me correspondió prologar y presentar el primero, que, a pesar del tiempo transcurrido, toda una vida, 25 años, casi la edad de su hijo Alex, sigue manteniendo su frescura lírica, su transparencia íntima y toda su gracia, gemela de la autora. Estos otros libros penetran a otros vericuetos del ser y se aventuran hacia los espacios interiores y exteriores con otras armas líricas, quizás producto de largas meditaciones solitarias en la casona de Estancia Nueva después de sus aventuras ultramarinas caribeñas que la llevaron a Panamá y Puerto Rico entre otros destinos hacia donde la llevaron sus impulsos. Para no irme por las ramas o por las raíces, que al fin y al cabo es lo mismo, acorde con los versos maravillosos de Francisco Luis Bernárdez: “Lo que el árbol tiene de florido,/ vive de lo que tiene sepultado”, debo confesar que leyendo a Sally la siento pariente cercana de tres poetas intimistas: Emily Dickinson, Julia Revista de Arte y Literatura

de Burgos y Alejandra Pizarnik, no sólo porque también ellas fueron apasionadas a su manera, (sobre todo Julia), porque crearon sus versos aparentemente para ellas, obsesionadas por la poesía misma, ese monstruoso animal sacrosanto que exige la inmolación total del espíritu y del cuerpo de quien oficie en su ara. Demos un breve paseo por las rutas líricas de nuestra autora, iniciando con Luz de los Cuerpos. Noche/ Estoy al final de la noche/ Una espantosa belleza/ me hiere/ Es demasiado para mis ojos/ que morirán mañana// Estoy llorando / por no saber qué hacer/ con el presuroso río/ y esa luna clavada /en su soledad Luz de los cuerpos/ El vuelo blanco sentí/ de garzas en mis senos/ Hoy/ no quiero /morir / El tiempo resbala / en el cristal/ y resbala / la luz Carpe diem/ Qué frescura tan honda levanta mis cabellos/ Cantaban todas ayer/ con blancos vestidos giraban/ y ahora es mujer/ Se alzó la falda un día/ sonrió como un abismo/ a su hermano/ Afuera está la noche / sé que un caballo blanco me espera Oh tristeza oigo una canción/ (lirios cala)/ Hoy te esperé en la transparencia / te hablé y no me hablaste/ me desnudé/ no te acercaste/ Por quien estoy llorando/ Debería volar Dejándola con las alas abiertas, angelada en el deseo, concluimos el paseo rápido por la Luz de los Cuerpos, mirándola desnuda y llorosa, deseando alzar el vuelo. Del segundo libro, no tan intensamente lírico, como dijimos, Diálogo sin cuerpos. Es decir sin la luz de los otros que quedaron flotando en los árboles como guajacas que el viento hace cantar en los bosques, aunque esa sensualidad al mismo tiempo que retenida, queda expuesta como un torrente interior, veamos para iniciar este verso antológico: Otoño adentro/

Dibújame acostada otoño adentro Finalmente, veamos cómo nos cuenta sus experiencias interiores: Danza lluviosa El sonido de un arpa / se desliza lluvioso/ en ángeles/ que delicadamente me tocan/// ¿ante quién me desnudo?/¿quién me acoge/ y me esconde muy dentro/ mientras la música/ cae a cántaros? Espigas del deseo/ El tigre que me acecha/ salta se convierte en mi sangre/ me arroja/ a la hoguera/ donde ardo / lloro y me desangro/ furiosamente Reclinar todos mis rostros /Reclinar todos mis rostros/ sobre el alma/ Acoger/ las espigas que dormitan/ en el susurro/ de los adioses De modo que, así, tocada por los ángeles, reclinando todos sus rostros en el espejo del verso, los de enamorada, los de madre, los de la siempre muchacha de Estancia Nueva, se reclina sobre su alma para acoger las espigas que dormitan en el susurro de los adioses, que casi es lo mismo que decir, de los dioses, de los sacros animales de quienes hablábamos al principio. Aunque no he dicho nada, creo que hemos vivido una experiencia lírica maravillosa, porque Sally Rodríguez, tímida, siempre en claro-oscuro, asustada de su propio atrevimiento de desnudarse interiormente, pudorosa de sí, nos demuestra que ella, sin puntos y sin comas, sin estridencias ni gritos, resiste el salto del tigre que le acecha y bebe a sorbos el instante, que es una definición maravillosa del acto creativo, y todo ello mientras fluye la poesía, ese animal espléndido y sagrado, como fluye la savia en los flamboyanes para que su sangre vigorosa encienda los paisajes. Así ella nos ha iluminado los versos. Bendita seas. Bendito sea tu animal sagrado, Sally Rodríguez. 29


Sociedad Cultural Renovación años en pro del desarrollo de la Cultura Dominicana

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on el deseo de contribuir al desarrollo de la cultura, nació en la atlántica ciudad de Puerto Plata la Sociedad Cultural Renovación un siete de mayo de 1928. Esta entidad sociocultural surgió para brindar un espacio para el quehacer artístico de sus habitantes. Renovarse es re-crearse y en estos ochenta y dos años la Sociedad Cultural Renovación se ha re-creado mediante el espíritu artístico de quienes visitan este centro al servicio del arte, la educación y la cultura. La apertura de las puertas de la biblioteca comunal en enero de 1881 fue la antesala de la creación de Renovación, como es llamada comúnmente. Y desde su formación ha contado con el apoyo de Brugal & Co. Con una trayectoria de muchos años en favor de la cultura y la identidad, no sólo de Puerto Plata, sino de todo el país, la Sociedad lleva a cabo un programa de actividades formativas y de entretenimiento, que incluye talleres y conferencias, además de sus importantes servicios de biblioteca. Renovación es un legado a Dominicana como ejemplo de servicio y cuidado del patrimonio de la “Novia del Atlántico” y del país. Ha ofrecido a las personas de todas las edades una plataforma para la reflexión y el diálogo sobre el arte en sus diversas manifestaciones. Lilian Russo, presidenta de la entidad es el timón que ha llevado la responsabilidad de guiar a la institución. Espíritu entusiasta comprometido con las artes en todas sus expresiones. Uno de los proyectos más destacados del centro cultural es su concurso literario: “Por Nuestro País Primero”. 30

Este certamen que impulsa las letras tanto para adultos como para jóvenes y niños, celebra tres décadas incentivando la creación literaria en el país. “Por Nuestro País Primero” es sin dudas un escenario para los artistas de la pluma, y un claro compromiso de preservar los mejores valores y la identidad de un pueblo creativo. La premiación consta de distintas categorías: infantil, juvenil y adulta, ésta última a nivel nacional. La convocatoria del certamen literario queda abierta a partir de octubre de cada año. El mismo es auspiciado por la Fundación Brugal. A propósito de la conmemoración de las tres décadas de creación del concurso se comparten las distintas opiniones de los talleristas y jurados de la premiación: “Por Nuestro País Primero”: Ramona Rodríguez Como tallerista y como miembro del Jurado del Concurso, he tenido la gratificante experiencia de poder aquilatar los extraordinarios valores humanos, tanto de los compañeros componentes del jurado, de los formadores y facilitadotes de los talleres, así como de los participantes y concursantes en esta experiencia de trabajo creativo. José Mármol Haber gozado del privilegio de ser parte del crecimiento, de la evolución y permanencia de este concurso literario; de haber conocido el trabajo y las aspiraciones artísticas de tantos niños y jóvenes, algunos ya hombres y mujeres hoy día, consagrados artistas y escritores otros, y de haber compartido con renombradas figuras de la educación, las

artes y las letras de nuestro país los afanes en talleres y escrutinios me hacen sentir dichoso, verdaderamente afortunado. Manuel Matos Moquete Aprecio mi participación como jurado en el premio de ensayo y en los talleres, así como en encuentros con los escritores de esa gloriosa y culta ciudad, como una página excepcional en mi vida intelectual y educativa, pues me permitió aprender mucho y dar con alegría e interés conocimientos y entusiasmo. Basilio Belliard Este concurso, que ya tiene categoría nacional, ha colocado a Puerto Plata a la altura de otras provincias y de la ciudad capital, pues tiene un premio de literatura donde participan muchos autores no solo inéditos, sino de gran reconocimiento nacional, en razón de la seriedad y la proyección que ha alcanzado. Plinio Chahín Me sumo al regocijo de la Sociedad Renovación, y con ello, vaya mi reconocimiento a doña Lilian Russo, por el invaluable trabajo, dedicación y entrega Revista de Arte y Literatura


durante estos 30 años en favor de la juventud de Puerto Plata. Enhorabuena! Eleanor Grimaldi Siempre digo que este proyecto merece que las autoridades provinciales y nacionales le pongan toda su atención y que se conviertan todas las provincias en una realidad igual; que el sueño que hemos ayudado a realizar en estos valiosos 30 años, se multiplique. Carlos Fernández-Rocha Este concurso en particular tiene la característica especial de contar con una larga historia de talleres literarios de todo tipo que han ido formando una inusual cantidad de jóvenes. El futuro lo dirá, pero creo que es promisorio. Margarita Noboa Celebramos estos años como un binomio perfecto: Renovación cada día contribuyendo a desarrollar los talentos literarios de los infantes y jóvenes del país, estimulando una actitud pro-activa frente a los libros; y la Fundación Brugal apoyándola y respaldándola en todo lo que emprenda. Danilo De los Santos Recuerdo la primera vez que resonó desde los ojos a los oídos la proclama “por nuestro país primero”, un elevado principio de conciencia nacional que si bien buscó respuestas puertoplateñas de todas las edades en relación a un concurso literario, no tardó en extenderse a convocantes de todo el país. Rafael Peralta Romero El concurso de Renovación es el más amplio en cuanto a cantidad de premios entre todos los que se realizan en el país, y por su antigüedad se ha convertido en paradigma nacional, despertando el interés de creadores literarios de todas las edades, establecidos de uno a otro confín del territorio nacional. Lucía Amelia Cabral ¡Treinta años palpitantes y palpables! Espacio de trabajo consagrado. Testimonio de fe de Renovación, que Revista de Arte y Literatura

se registra en los anales del anhelo y compromiso con el presente y el porvenir de la República Dominicana. Emelda Ramos Participar como tallerista y jurado del Concurso Por Nuestro País Primero, ha sido una experiencia invaluable por cuanto me ha permitido, como escritora y educadora, entrar en contacto directo con la nueva generación, lograr procesos de intercomunicación, tomarle la temperatura espiritual, que hace posible apreciar: -Los valores que permanecen y los que se están desdibujando en su interior. -Los hábitos, carencias y necesidades lectorales. -El nivel de dominio, desarrollo y evolución de la lengua. y -La canalización de sus capacidades expresivas y creativas a través del cuento y la poesía. Diógenes Valdez Al cumplirse estos primeros treinta años de la creación del concurso literario Por Nuestro País Primero, los frutos cosechados no podrían ser más abundantes ni más agradables al intelecto y esa llama que encendieron las manos de un grupo de mujeres que dirigen la institución, esperamos que siga ardiendo por muchísimo tiempo más, para beneficio de todos los dominicanos, porque de una manera muy particular en el corazón de los habitantes de esta “novia del Atlántico”, Nuestro País está Primero. Pura Emeterio Rondón (…) mi experiencia como tallerista es de honda satisfacción y de entera compenetración con esta tarea humanista y educativa. Siento que con mi participación respaldo y contribuyo modestamente a un trabajo de inmensa proyección patriótica


Libros nuevos El placer de la lectura

Nuevas ediciones de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias (CPEP). “A la memoria de los dominicanos que en el pasado sacrificaron sus vidas por legarnos una patria” dedica el compilador José Chez Checo la cuarta edición 2010 del Ideario de Luperón (1839-1897), una de las obras reeditadas este año para el aniversario de las gestas restauradoras por la CPEP. Editada originalmente en el 1989 esta obra pone a disposición de los interesados en los orígenes de la república un perfil completo del héroe restaurador. También fue reeditada en el 2010, Proclamas de la Restauración, un compendio de las proclamas escritas por Gaspar Polanco y otros líderes políticos y militares de la Restauración. Obra presentada por Juan Daniel El lector apasionado (Ensayos sobre Balcácer, presidente de la CPEP, que literatura) es el título del nuevo libro de José incluye el acta de Independencia de Alcántara Almánzar, una serie de ensayos 1863. agrupados según el género literario donde comenta sobre cuentos, novelas y poesía dominicana, que también incluye otras opiniones sobre algunos autores nacionales y sobre la literatura en general. Editado por Letra Gráfica con este sugerente título, El Lector apasionado provee una visión reciente e ilustrativa del panorama literario dominicano. Con la calidad que caracteriza la prosa de Alcántara Almánzar y el cuidado que se toma en sus ediciones, nos ofrece sus puntos de vista sobre libros y autores dominicanos invitando a acercarse a estas obras de una forma muy amena, como lo haría el lector, que antes que el crítico que conoce a fondo los elementos para juzgar una obra, se deja llevar por el entusiasmo y la pasión que le despierta la lectura. Entusiasmo contagioso que a su vez nos atrapa cuando tenemos a mano El Lector apasionado. RJV 32

Bajo el título “El ciempiés fuma arcoiris en pipa y otras verdades” inspirado en Alejo Carpentier, Lady Diana Castillo Villalón publicó bajo los auspicios de la Editorial Santuario en febrero del 2010 un conjunto de trece cuentos infantiles que al decir del laureado escritor León David: “La fantasía borbota, burbujea en cada una de las páginas generando la magia fulgurante de lo maravilloso…”.Sobre dicha obra el Premio Nacional de Literatura 2010, Mateo Morrison expresa que al leerla: “…experimentó una importante sensación de que no estoy frente a un libro más de literatura para niños, sino frente a un conjunto de relatos escritos con los mejores elementos del idioma, donde cada expresión y cada palabra está plenamente seleccionada para que responda al proceso comunicativo cuyo resultado sea una obra artística.” La autora, cultivadora de este difícil subgénero, es tan guantanamera como la guajira de la melodía de Joseíto Fernández y que da la vuelta al mundo en las ondas radiales bajo los versos del apóstol Martí, y ella teniendo sólo 18 años, con esta obra obtuvo el Premio Nacional Eladio Boti y el Premio Especial a un Autor Joven en su Cuba natal en el año 2000. Entre otras distinciones ganó la Beca de la Creación Literaria del año 2003, así como el Premio La Ciudad 2000, entre otros. Reside desde hace unos años en República Dominicana. Su última creación es “La hija del Rey”. Por: Juan Luis Guzmán Revista de Arte y Literatura


ENTREGAN PREMIO

CONCURSO DE ARTE EDUARDO LEÓN JIMENES

Por Fior D´Aliza Taveras

Jimenes; la señora María Amalia León de Jorge, directora de la Fundación Eduardo León Jimenes; Rafael Emilio Yunén, director del Centro Cultural Eduardo León Jimenes; Don José León, Presidente del Consejo de Directores del Grupo León Jimenes y Carmen León de Corrie, Fundadora del Centro León. Waschmann definió el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes como “el primer estímulo permanente que recibe el artista dominicano de parte del sector privado”.

E

l Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, en su vigésima tercera versión entregó los premios a los ganadores de sus distintas categorías, en el que el jurado seleccionador otorgó tres premios igualitarios a las piezas “Helicopcity” del artista Jhonny Bonnelly, “Mirándote espero a me que lleves II” de Mónica Ferreras y “La Cápsula” de Natalia Ortega quienes recibieron medio millón de pesos cada uno, en el marco de la ceremonia celebrada en los jardines del Centro León En el acto de entrega tambien fueron distinguidos los artistas David Pérez, quien obtuvo una Residencia de Artista en la ciudad de México otorgada por la Colección Patricia Phelps de Cisneros, así como a Gustavo Peña con una beca al Talento Joven en Francia auspiciada por la Embajada de Francia. En esta versión se distinguió con Mención Honorífica la obra “Guardarropía” de la artista Raquel Paiewonsky. Un total de 131 dossiers Revista de Arte y Literatura

fueron presentados al Concurso, de los cuales el Jurado seleccionó a los artistas: Mónica Ferreras, Hilda Guzmán, Gerard Ellis, Pascal Mecariello, Raquel Paiewonsky, Johnny Bonelly, Sayuri Guzmán, Gustavo Peña, David Pérez (Karmadavis) y Natalia Ortega cuyas obras se exhiben en el Salón representativo de esta edición del certamen. El proceso evaluativo fue responsabilidad de tres especialistas de reconocida trayectoria: Gabriel PérezBarreiro, crítico de arte y Director General de la Colección Patricia Phelps de Cisneros con asiento en Nueva York; Rosina Cazali, crítica y curadora independiente con especialización en arte contemporáneo de Guatemala; y Jorge Pineda, artista dominicano, merecedor de numerosas distinciones a lo largo de su carrera. El acto de premiación fue presidido por las autoridades; Abel Waschmann, presidente de Grupo León

OBRAS GANADORAS Johnny Bonnelly (1951) Helicopcity De la serie Período blanco. 2010 Instalación de objetos reciclados Mónica Ferreras. (1965) Mirándote espero a que me lleves II 2010 (Políptico de 108 piezas) Acuarela, tinta y lápiz de color sobre papel acuarela Natalia Ortega Gámez (1980) La cápsula. 2010 Cerámica Barro refractario de Bonao, arena, musgos y helechos naturales, yogurt y mantequilla 33


Por Fior D’aliza Taveras

PLAZA JUAN BARÓN SE LLENARÁ DE HIP HOP Este género surgió en los Estados Unidos, a finales de la década de 1960. El Primer Festival Nacional de Hip Hop será realizado en el país el domingo 21 de noviembre, a las 6:00 de la tarde, en la Plaza Juan Barón del Malecón de Santo Domingo. Este evento es organizado por el Ministerio de Cultura y forma parte de las actividades de la Capital Americana de la Cultura 2010. Los grupos que resulten ganadores en el Festival Nacional de Hip Hop recibirán premio en metálico, placas de reconocimiento y trofeos. El encuentro ha sido coordinado por el MINC, junto a los actores de los movimientos dancísticos de República Dominicana, en busca de llenar las expectativas de la danza actual y contribuir con el desarrollo de la cultura nacional. Dentro de la Capitalidad Cultural, para fortalecer y expandir la clase artística en nuestro país, se han programado presentaciones, charlas, festivales y encuentros a lo largo de la geografía nacional.

EL MAESTRO TORIBIO EXPONE INDIVIDUAL EN SANTIAGO Parte de las obras vendidas fueron destinadas a actividades de ayuda para Haiti El versátil artista Ricardo Toribio, presentó su nueva propuesta pictórica denominada Aprendiz de Jardinero´´, en la cual fusiona su pasión por la música, los colores caribeños y su influencia del paisaje rural, el mismo que aprecian sus ojos desde la Sierra del Cibao. La exposición en un reencuentro del pintor con su ciudad natal en la sala Yoryi Morel del 34

Centro de la Cultura de Santiago, escenario que ha visto su evolución de alumno a maestro, por casi tres decenios. En esta exposición con un contenido social y de compromiso con sectores empobrecidos como la nación de Haití, el artista utiliza su arte para solidarizarse y llevar esperanza a esa nación vecina. En el encuentro, el expositor valoró la muestra como un aporte a la sociedad y la búsqueda de soluciones a las problemáticas que aquejan el país. Ricardo Toribio es un consagrado de las artes plásticas, sus obras han sido exhibidas en las principales salas del país y del extranjero.

Fortunato, en el marco de la celebración de ´´Encuentro con los Grandes´´ El emulado artista, ha desarrollado una incesante carrera en la realización de

DEDICAN FESTIVAL DE COROS RELIGIOSOS A MONSEÑOR DE LA ROSA Se le dedicó al líder católico por su trayectoria y consagración sacerdotal

documentales sobre la historia dominicana, los que han permitido que presentes generaciones conozcan de fuente fidedigna acontecimientos como la Tiranía de Trujillo en diversos trabajos: “La herencia del Tirano”, “El poder del Jefe”, “La trinchera del honor” y “La violencia del poder” . También ha realizado otros trabajos cinematográficos sobre la historia reciente como: ´´Bosch, presidente de la frontera imperial y otros que le han ganado buenos comentarios de la crítica especializada. El especialista se refirió a su trayectoria y a los trabajos realizados, los cuales buscan siempre orientar sobre los acontecimientos históricos del país, para difundirlos entre las presentes y futuras generaciones. El director ejecutivo de Casa de Arte, el folklorista Rafael Almánzar, valoró al cineasta como uno de los grandes del país y a sus producciones como un legado al desarrollo cinematográfico criollo. René Fortunato ha presentado sus documentales en los principales escenarios del país y en el extranjero, donde ha exhibido su cine documental//

En reconocimiento a su labor parroquial, el Viceministerio de Cultura Región Norte, dedicó la Primera Versión del Festival Regional de Coros Religiosos al Arzobispo de Santiago, su excelencia reverendísima Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio. El certamen en que participaron diversas agrupaciones corales cibaeñas, contó con la presencia de grupos profesionales como: Orfeón de Santiago, Coro de la Catedral Santiago Apóstol, Florecillas de Jesús, entre otros más. La celebración se efectuó en la Iglesia San José de las Montañas, en donde el viceministro, poeta Enegildo Peña, destacó la trayectoria del líder católico, tanto en en el aspecto intelectual como en su consagración sacerdotal. Además el funcionario cultural valoró el concurso como una oportunidad de intercambio entre los pueblos.// CASA DE ARTE RECONOCE A RENE FORTUNATO El artista fue distinguido, durante su participación en “Encuentro con los Grandes” En reconocimiento a su labor como investigador, la institución cultural Casa de Arte, rindió un homenaje al cineasta René

ANGEL BARRIUSO PRESENTA LIBRO EN SANTIAGO El autor es reconocido periodista que ha dirigido importantes medios del país La centenaria entidad Alianza Cibaeña, acogió en sus instalaciones al destacado periodista Ángel Barriuso para poner en circulación su primera obra ´´Comunicar con un Pensamiento Estratégico´´, una guía para profesionales y estudiantes de periodismo. Revista de Arte y Literatura


SOCIEDAD CULTURAL ALIANZA CIBAEÑA ENTREGA PREMIO EUGENIO DESCHAMPS 2010 Los distinguidos fueron; Rafael Cantisano, Elsa Brito de Domínguez, Linda Read de Portela y Ángel Hernández

La presentación del libro estuvo a cargo de Edwin de Moya, del Plan Estratégico de Santiago, quien valoró la obra como aliada para profesionales y estudiantes, no solo del periodismo tambien del marketing y la publicidad. Añadió que la forma es que está escrita la publicación y la propuesta en sí, la califican como novedosa, por ser la primera en abordar la comunicación estratégica. El presidente de la Alianza Cibaeña, doctor Jhonny Guerrero, en las palabras de acogida al encuentro, resaltó la importancia de la obra y el privilegio que siente la directiva de la legendaria institución en que el autor, la eligiera para presentar el libro en la Ciudad Corazón. “Comunicar con Pensamiento Estratégico”, es el primer libro de Barriuso, el cual se enfoca en la comunicación estratégica, conceptos, teorías y métodos respecto a esa disciplina. La publicación consta de diez capítulos diseminados en 175 páginas. El libro con portada de Fausto Hernández Fontana, esta dividido en dos partes, la primera de las cuales están dedicadas al pensamiento, apoyándonos en concepciones filosóficas y científicas de cómo funciona la mente. Además aborda el concepto de la visión y del pensamiento estratégico. La segunda parte trata sobre la comunicación y como podemos entrenamos para comunicarnos con un pensamiento estratégico. Luego procedió a entregar dos ejemplares a la biblioteca de la Alianza Cibaeña, para el acervo cultural y científico de los cientos de usuarios que acuden diariamente. El periodista Juan Carlos Bisonó, directivo de la Asociación de Locutores de Santiago, fungió como maestro de la ceremonia.

Revista de Arte y Literatura

En reconocimiento a sus aportes al desarrollo del país, a través de la ciencia, la cultura y la educación, la sociedad cultural Alianza Cibaeña, entregó el Premio Eugenio Deschamps al doctor Rafael Cantisano y la Medalla Onofre de Lora a la educadora, Elsa Brito de Domínguez, en una concurrida ceremonia celebrada en ocasión del 126 aniversario de existencia de la Institución. El doctor Cantisano es un médico de más de 50 años de ejercicio y maestro de varias generaciones en la medicina del país. En tanto, Elsa Brito, es una educadora, gestora cultural y escritora, que ha desarrollado una incesante labor en el Cibao. En el acto también fueron reconocidos la fundadora de la Escuela Yaque y actual presidenta de su patronato, la doctora Linda Read de Portela, así como el doctor Angel Hernández, rector y fundador de la Universidad Abierta para Adultos (UAPA), entidad considerada pionera en la educación superior a distancia del país. El presidente de la legendaria institución cultural, doctor Jhonny Guerrero, expresó que la premiación de la Alianza Cibaeña, es muy valorada por la sociedad dominicana, dada la calidad de los reconocidos, quienes contribuyen desde su accionar con el desarrollo del país, resaltando el proceso cultural de la nación. En el desarrollo de la entrega, el tesorero de la entidad, Juan Núñez, leyó el acta Constitutiva. En tanto, que los directivos, Luis Córdova leyó la hoja de vida de Elsa Brito de Domínguez, Fior D’Aliza Taveras la de

Linda Read de Portela y Charles Albino la de Angel Hernández. El historiador Edwin Espinal se refirió a la semblanza del galeno Rafael Cantisano. Al recibir la distinción cada uno de los homenajeados agradeció el gesto de la destacada sociedad cultural, que es un ícono de la región del Cibao. La exquisita presentación artística de los artistas de la Escuela de Música, El Hogar de la Armonía, bajo la dirección de Gertrudis Ely, deleitaron a la concurrencia que asistió al encuentro celebrado en la biblioteca cibaeña. PRIMERA FERIA NACIONAL DE LIBROS DE TEATRO Por Arlyn Desire Abreu

El Taller de Autores Dramáticos de Santiago (TAUDRAS), celebró la Primera Feria Nacional de Libros de Teatro. El evento reunió la presencia de importantes dramaturgos de Dominicana, como Iván García, Noé Zayas, Gerardo Mercedes, Rafael García, entre otros, que abordaron temas referidos a la dramaturgia dominicana, a la extranjera y a la creación dramática actual. Además contó con un programa amplio de actividades artísticas y educativas, como la escenificación de distintas piezas teatrales y conferencias tales como el presente y futuro del teatro Dominicano. La difusión del teatro, la promoción de los libros de este género, la presentación de distintos grupos teatrales a la sociedad fue móvil que impulsó la realización de esta feria por parte del taller de autores. TAUDRAS, fue creado el 20 de agosto del 2007 por un grupo de artistas de la pluma de las tablas que buscaba albergar a los creadores en el género. En el 2008 el taller editó los libros “Fantasías Perdidas”, de Lorenzo Sosa, y la antología “Martes a las 6”, en el que participan: Bernardo Araujo, José Adolfo Pichardo, Ramona Liriano, Yojaira Bonilla, Lorenzo Sosa y José de León.

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Revista de Arte y Literatura


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Revista mythos 47 René del Risco  

Revista literaria dominicana

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