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La planta de Lago Verde recibe de forma diaria principalmente camiones con residuos de la empresa Piscifactorías de Los Andes, más conocida como Piscis. Allí realizan un proceso biológico, que consiste en agregar bacterias lácticas, al cual se le adiciona melaza, un poco de azúcar y ácido. Eso ayuda a que se estabilice el proceso de putrefacción y comience otro proceso de autodegradación. El gerente general de Lago Verde explica que de esa forma activan las mismas bacterias de la flora intestinal de la trucha, generando una autólisis. “Por medio de ese proceso, se genera proteína y aceite. La proteína se vuelve líquida, al igual que la grasa. Se separan esas fases, se recupera el aceite y se almacena durante casi un mes en cilindros, donde se asienta gran parte de la proteína soluble, para posteriormente realizar el bombeo final al estanque de almacenamiento”, indica Pardo Figueroa. En el caso de la proteína, también se realiza el proceso de ensilaje. Luego, se separa la proteína y se deja un tiempo para que se termine de licuar, después se efectúa un proceso de colado y se almacena para su envío final a Lima. El aceite es sin refinar, con un alto contenido de ácidos grasos EPA y DHA (Omega 3). Los clientes de Lago Verde van desde empresas chilenas (Bioils) hasta firmas peruanas ubicadas en Lima. A su vez, la proteína la comercializan a firmas productoras de fertilizantes que, a su vez, son aplicados en la industria vitivinícola. “Al parecer, el producto les está dando buenos resultados, ya que los clientes están solicitando el envío de mayor cantidad de proteína”, señala Luis Pardo, quien reconoce con-

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acuicultura

versaciones con una firma chilena para ampliar y mejorar las instalaciones de su planta.

Creciendo junto a otros productores

A solo cuadras de la planta de Lago Verde se ubican las instalaciones de proceso de Piscifactorías de Los An-

des, la empresa exportadora de trucha más antigua de Puno. Casi el 80% de producción va a mercados como Estados Unidos, Canadá, como principales destinos, además de la Unión Europea y Japón. La empresa tiene una trayectoria de 39 años en el rubro acuícola y su producción se concentra en el Lago Titicaca, donde posee una concesión con 10 módulos de jaulas industriales. “Nos concentramos en el tamaño pansize. A veces se presentan enfermedades esta-

cionales, como la producida por Yersinia (Yersinia ruckeri), además de bajas de oxígeno, producto de los cambios de temperatura en el lago. En lo posible se trata de controlar las mortalidades con bajas densidades”, afirma Jesús Marín, subgerente de Producción de Piscifactorías de Los Andes. Actualmente, la planta de Puno procesa entre 1.500 a 1.800 toneladas mensuales, aunque la firma también posee una planta de ahumados en Huancayo y una de maquila en Tacna. “Tenemos 120 personas en planta, que son mujeres, y 25 operarios en centro de cultivo. No tenemos máquinas en el proceso, el despinado es manual. En las jaulas tenemos equipamiento adquirido en Chile, además de seleccionadores de peces importados desde allá”, manifiesta Marín, agregando que la planta de Puno tiene capacidad para procesar 2.000 toneladas, por día. “Abastecemos a la empresa Lago Verde con restos orgánicos del proceso y es una excelente forma de aprovechar esos residuos”, dice sobre la alianza con la firma de Luis Pardo. Uno de los aspectos que llama la atención de Piscis es que, a pesar de ser la mayor exportadora de trucha de la región de Puno, solo poseen un solo centro de cultivo. A pesar de eso, tienen la intención de seguir creciendo, tanto en procesamiento como en envíos al exterior. Y sin nuevas concesiones o cultivos propios. Su proyección se basa en un programa llamado Cadena Productiva, que se basa en conseguir productores de trucha que se alineen con las buenas prácticas que Piscis exige para obtener materia prima de calidad, y así ser ingresados como parte de su producción. “Actualmente tenemos 5 socios que nos proporcionan materia prima, supervisada por nuestros profesionales, quienes supervisan buenas prácticas para el logro de estándares aceptables para exportación”, declara Jesús Marín. De acuerdo con lo expresado por el ejecutivo peruano, a futuro se pretende seguir incrementando dicha cadena, que cierra un ciclo de producción. “Muchas veces, el productor tiene materia prima, pero no un destino para ésta. Con nuestra empresa, los productores pueden cerrar su ciclo, con la comercialización de su producto”, precisa el subgerente de Producción de Piscis.

Edicion 115  

Cultivando truchas a 3800 metros

Edicion 115  

Cultivando truchas a 3800 metros

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