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“La conversación es el índice de la mente”

Lucio Anneo Séneca

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MIGUEL ÁNGEL ROJAS

Nace en Bogotá. La trayectoria y pluralidad de su obra lo han convertido en un referente obligado del arte contemporáneo. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en Colombia y alrededor del mundo. Ha sido merecedor de premios a nivel internacional entre los que se encuentran el Primer Premio en la IV Bienal de Puerto Rico. Vive y trabaja en Bogotá.

DIEGO OBREGÓN

Hijo del pintor Alejandro Obregón. Actualmente administra el legado de la obra de su padre. Gracias a su generosidad se hizo posible la elaboración de la revista Mundo número 10 dedicada al artista.

JUAN CARLOS HAAG

Arquitecto de la Universidad de los Andes. Se hizo artista plástico y expuso en los Países Bajos. Recientemente participó en una exposición colectiva en la Galería Valenzuela & Kleener en Bogotá, que se tituló Erase cuestión de tiempo.

DANIEL BERMÚDEZ

Ha dedicado veintinueve años a ejercer la arquitectura. Heredó de su padre, el arquitecto Guillermo Bermúdez, la capacidad de desarrollar los detalles, la insistencia y la precisión en su trabajo. En Bogotá ha realizado importantes obras: La Biblioteca El Tintal, el Edificio Lleras de la Universidad de los Andes, el edificio de Postgrados de la universidad Jorge Tadeo Lozano, entre otros. La revista Mundo número 16 se dedicó a este arquitecto.

CARLOS DUQUE

Nace el Palmira. Estudia dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de Cali y Fotografía en Los Angeles. Su práctica profesional ha sido principalmente como director creativo de importantes agencias de publicidad. Actualmente dirige su propia empresa especializada en proyectos de publicidad, comunicación e imagen. Carlos Duque se ha dedicado también al área del diseño gráfico y a la fotografía, el retrato es uno de sus temas preferidos.

DICKEN CASTRO

Arquitecto y diseñador colombiano. Sus contribuciones en arquitectura y diseño gráfico, su recuperación de expresiones populares y del diseño precolombino, y su trabajo académico han sido de gran importancia. La revista Mundo número 8 está dedicada a su vida y obra.

RODRIGO FACUNDO

Nace en Bogotá. Estudia Artes en la Universidad de los Andes de Bogotá y posteriormente en Barcelona. También se especializó en Pintura en la Universidad de Illinois. Ha tenido exhibiciones individuales y colectivas en Colombia, México, Brasil, España, Suiza y Alemania.

NADÍN OSPINA

Maestro en Bellas Artes de la universidad Jorge Tadeo Lozano. Ganador del XXIV Salón Nacional de Artistas. Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en Colombia, Cuba, Mexico, España, Estados Unidos y Costa Rica. La edición 19 de la revista Mundo, titulada Elogio a la Ironía, es una interesante retrospectiva de su obra.

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CARLOS JACANAMIJOY

Este artista nacido en Putumayo, estudió Artes Plásticas en la Universidad Nacional de Colombia. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en Colombia y en el exterior. La revista Mundo le dedicó su edición número 7 que se titula Una extraña fascinación. Actualmente reside en Nueva York.

CESAR LÓPEZ

Este músico bogotano ha constituido una red de proyectos que busca nuevas maneras expresivas y de sensibilidad en la música con un profundo sentido humano y de compromiso con el país. Destacado compositor y pianista. Entre sus mas recientes trabajos musicales se encuentran: Alas de prueba II y La resistencia.

DAVID MANZUR

Nace en Neira. Realiza estudios en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, en el Art Student’s League de Nueva York y en el Instituto Pratt de la misma ciudad. Ha tratado temas de una amplia diversidad que van desde el arte del retrato tradicional y el bodegón, hasta los estudios de desnudos. Durante toda su vida artística el pintor ha mantenido un diálogo con los antiguos maestros europeos, en pinturas en las que reverberan el arte de la antiguedad así como la esencia del espíritu moderno. Gran parte de su vida y obra se puede apreciar en la revista Mundo número 12.

CARLOS SALAS

Nace en Pitalito. Tiene una extensa hoja de vida en exposiciones en Colombia y en el exterior: París, Madrid, Ginebra, Nueva York, Caracas, San José de Costa Rica, entre otros. El Museo de Arte Moderno de Bogotá le hizo una retrospectiva de su obra en 1999. En 2005 expuso su obra Camino en varias ciudades del país. Actualmente expone su último trabajo pictórico, titulado El retorno, en la Galería La Cometa en Bogotá.

ROGELIO SALMONA

Uno de los más reconocidos arquitectos colombianos. Trabajó nueve años junto a Le Corbusier en París. Se preocupa por la función social de la arquitectura y por las necesidades concretas del individuo. A partir de 1958 vuelve a Bogotá. Entre sus obras más significativas se encuentran: el conjunto residencial El Parque en Bogotá, La Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena y la Biblioteca Virgilio Barco en Bogotá. La edición número 2 de la revista Mundo se dedicó a este importante arquitecto.

ANA MERCEDES HOYOS

Nace en Bogotá. Recientemente la Universidad de Antioquia le concedió el grado Honoris Causa como maestra en Bellas Artes. Esta importante pintora fue merecedora del primer premio en el XXVII Salón Nacional de Artistas con la serie Ventanas. Un día llegó a un mercado de la costa colombiana llamado Bazurto, este lugar marcó su trazo y actualmente es reconocida por su obra colorida y fresca dedicada a los mercados de frutas y a las palanganas que cargan las palenqueras. La revista Mundo le dedicó la edición número 4.

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AMELIA CAJIGAS

Estudió en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional donde obtuvo el título de Maestra. También realizó estudios de arte en Nueva York. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en Colombia. Actualmente vive y trabaja en Bogotá.

HENRY LAGUADO

Fundador y director del Festival de Cine de Bogotá, evento que se ha convertido en uno de los más importantes de América Latina. A su vez está encargado de administrar el Legado del Maestro Enrique Grau. Su inmensa colaboración hizo posible la revista Mundo número 14 dedicada al artista.

JORGE ALBERTO MARTÍNEZ

Fotógrafo autodidacta. Comenzó su carrera profesional en 1988. Durante los últimos cinco años su trabajo se ha centrado en la fotografía arquitectónica. En el ámbito personal su interés se centra en el retrato y la figura humana utilizando las técnicas tradicionales del blanco y negro. Las fotografías que aquí se muestran hacen parte de su primera exposición individual en el Centro Cultural de la Universidad de Salamanca en 2005.

FABIAN ALZATE

Decidió hacerse fotógrafo luego de estudiar filosofía en la Universidad Nacional de Colombia. Ha colaborado en varias publicaciones de arte y ha registrado la obra de importantes artistas colombianos. Aunque la fotografía de arquitectura es uno de sus campos de interés, el tema que más lo apasiona es la naturaleza. La revista Mundo número 9 que se titula Deleite del espíritu, es un bello ejemplo de la pasión de Alzate.

NESTOR MARAGUA

Nace en Neiva. Estudió licenciatura en Artes Visuales en la Universidad Surcolombiana de Neiva y se especializó en Arte y Folclor en la Universidad del Bosque en Bogotá. Ha recibido numerosos reconocimientos de la Gobernación del Huila y ha realizado exposiciones individuales y colectivas en diferentes ciudades del país.

CECILIA VARGAS

Importante ceramista nacida en Pitalito. Creadora de La Chiva en cerámica que se ha convertido en ícono internacional de Colombia. A través del barro, Cecilia cuenta la historia de nuestra sangre. Universo de sueños se titula la revista Mundo número 11 dedicada a la artista.

JUAN JARAMILLO

Nace en Medellín. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en Colombia, Estados Unidos, Bélgica, Suiza e Italia. Acreedor de una beca de la Banca Alemana en Italia (1984) y ganador del primer premio en el V Concurso Nacional de Pintura organizado por el Banco Ganadero. Actualmente vive en Barichara.

ANDRÉS JARAMILLO

Nace en Medellín. “Monarca del deleite y la recreación”, así lo define el periodista Yamid Amat en la revista número 6 dedicada a su obra. Es creador y gestor del restaurante Andrés carne de res. Andrés dedica la mitad de su tiempo a ser empresario y la otra mitad la dedica a ser artista. El arte de Andrés se centra en reciclar, acumular y reelaborar.

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ABDU ELJAIEK

Realizó estudios de Bellas Artes en la Universidad Nacional de Bogotá. Es uno de los fotógrafos con más historia en colombia. Fue pupilo de Leo Matiz y Ansel Adams. Ha realizado numerosas exposiciones en Colombia y ha sido merecedor de varias distinciones.

ALEJANDRA MATIZ

Hija del fotógrafo Leo Matiz. Estudió Restauración de Arte en Italia. Desde hace 25 años se ocupa de la promoción de la obra de su padre en el mundo. Gracias a su gestión, Mundo pudo dedicar la edición número 19 a este fotógrafo. Actualmente, Alejandra preside la Fundación Leo Matiz.

DIEGO MONTOYA

Nace en Roldanillo. De gran sensibilidad, folclorista, músico, amante de las danzas y apasionado por la pintura. Hace parte de una nueva generación que ha crecido y se ha formado en el Museo Rayo, bajo la orientación del Maestro Omar Rayo.

OMAR RAYO

Pintor, caricaturista, grabador y dibujante colombiano inscrito al movimiento Op Art. A lo largo de su carrera ha cultivado la abstracción geométrica pura. En 1981 fundó en el municipio de Roldanillo en el Valle del Cauca, el Museo Omar Rayo. Ha ganado numerosos premios en Colombia, Mexico, Estados Unidos y Brasil. La revista Mundo dedicó su primer número a este artista.

JUAN CARLOS HERRERA

Fotógrafo profesional. Realiza el diseño y la fotografía de libros y catálogos para diferentes galerías de arte de Bogotá. En el medio publicitario trabaja en diversas agencias. Pleno conocedor de las artes gráficas, desde joven estuvo entre policromías tintas, planchas y tramas donde surgió su gusto por los colores y la fotomecánica, elementos que lo impulsaron a la fotografía. Actualmente es director creativo de una empresa de diseño gráfico.

BEATRIZ CABALLERO

Nació en Bogotá. Escribe para niños desde hace muchos años. También ha escrito guiones para televisión y cine. Es hermana del pintor Luis Caballero, su inmensa colaboración hizo posible la revista Mundo número 15 dedicada al pintor.

MARTA TRABA

Nace en Buenos Aires en 1930 y muere trágicamente en un accidente aéreo en 1983. En Colombia realizó una importante y extensa labor como crítica de arte. La revista Mundo número 5 es un homenaje a su trabajo.

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Es muy grato poder ofrecer a ustedes el número veinte de Mundo. Es motivo de celebración el lograrlo en el dificilísimo campo de la edición cultural. Y lo celebramos invitando a los personajes o a sus albaceas que han sido motivo de nuestros números anteriores, para que establecieran diálogos con artistas que fueran de sus más cercanos afectos. Así construimos lo que hoy pueden disfrutar, unas páginas donde a partir de charlas informales se demuestra que el diálogo es posible y muy necesario ahora que se recuerdan con nostalgia los tiempos de tertulias animadas, de grupos que ocupaban la mayor parte de su ocio en charlas y discusiones sobre lo que nos ocupa: el arte. Vale la pena citar las palabras del Cardenal Agustino en su libro Pablo VI: “La vida interior, el progreso espiritual y material, te alimentan todos en la misma fuente. La historia del progreso humano es nada más que la crónica de los resultados obtenidos mediante el diálogo con otras personas, con el ambiente, con las personas que nos precedieron y, en cierto sentido, con las que vendrán después de nosotros. La persona que no dialoga con sus semejantes, que se excluye de la realidad, que no escucha ni responde, se amustia como una planta en suelo seco. Se separa de todo el curso de la historia en un aislamiento estéril, donde corre peligro de atrofiar tanto la inteligencia como el corazón”. Para la portada hemos corrido con suerte. Miguel Ángel Rojas nos facilitó de sus archivos, las excelentes fotografías ya muy conocidas por todos de su David. Miguel Ángel enfrentó un reto del que sólo sale airoso un gran artista como él. En el caso de esta revista, esta magnífica obra nos habla del diálogo con el pasado artístico y con el presente doloroso de nuestra patria mostrándolo en su tragedia con una luz de esperanza. Con el número veintiuno iniciamos una nueva aventura: Una separata dedicada al arte que empieza a surgir en el presente siglo. Como editora estará Katherine Hernández quien acaba de regresar de México donde obtuvo su licenciatura en Historia del Arte. Carlos Salas

EDITORIAL DIÁLOGOS

Generar nuevos discursos sobre el arte contemporáneo no es tarea fácil, sin embargo en el próximo número, MUNDO incursionará en los frágiles aspectos del arte coetáneo en la escena plástica nacional. Frente a la necesidad que aqueja al arte actual de puentes o vínculos que permitan un mayor entendimiento o bien acercamiento, es que se busca este nuevo espacio que ofrece un dialogo o múltiples, entre el espectador y la obra. Dado que ciertas manifestaciones dentro del arte carecen de historia documentada, es necesario crear un espacio que registre y proponga nuevas líneas de acción sobre el arte emergente. Instalaciones, fotografía, performance, nuevos medios, entre otros van a ser los campos de estudio sobre los que se desarrollen nuevas líneas de investigación que permitan problematizar el contexto artístico, y de esta manera crear hilos conductores que visualicen las nuevas propuestas de artistas, curadores, críticos y centros de legitimación. Contextualizar el arte con su momento histórico y por ende gestar una interdisciplina desde diferentes rubros con el arte, permitirá una lectura más digerible sobre aquello que parece tan lejano e incomprensible: el arte contemporáneo. Son los soportes y materiales no convencionales los que en ciertas ocasiones ponen trabas a una interacción con la obra, será entonces la literatura, acompañada de imágenes, la que osadamente se proponga fungir como mediadora, ya que el arte como ente vivo necesita de nuevas interpretaciones y reapropiaciones que le den el carácter de gestor social, promotor y difusor de ideas al igual que sentimientos. Abrir un espacio independiente que permita nuevos aportes y discursos, lucha contra la extinción de las políticas culturales, que ofrecen el desarrollo folclórico y al mismo tiempo globalizado en un país. Katherine Hernández


LA IMAGEN ES UNA Dicken Castro: Escogí a Carlos Duque por una razón muy simple: ha sido un amigo inmejorable. Carlos tiene una cualidad, especialmente ahora que está dedicado a la fotografía: encontrar muy directamente la almendra de los personajes que retrata. En diseño gráfico tiene la misma cualidad, identificando una empresa o haciendo una campaña para un candidato político, halla el momento preciso y la idea que caracteriza a esa persona o a esa industria. Carlos Duque: A Dicken lo conozco desde hace mucho tiempo, desde antes de conocerlo personalmente es lo que quiero decir. Lo que me ha unido profesionalmente a Dicken es que creo que nos parecemos en muchas cosas: somos multidisciplinarios. Dicken siempre se sale de la arquitectura y hace investigaciones por otros lados, es antropólogo de la imagen en el mejor sentido, es un científico del diseño e incursiona en terrenos que normalmente a los arquitectos no les atraen. Dicken ha sido muy audaz en eso; lo conocí primero por el diseño de marcas que por la arquitectura. ¿Es más importante en Dicken Castro el arquitecto o el diseñador? No lo sabría decir porque los aportes que ha hecho a la historia del diseño y la arquitectura son impecables. Pero va mucho más allá porque es investigador de la identidad nuestra ligada con materiales como la guadua, el ladrillo. Nos parecemos en que yo soy publicista pero me salgo todo el tiempo para hacer fotografía, diseño, creatividad en imagen y lo hago con la misma curiosidad y fascinación con que Dicken me ha enseñado a recorrer los otros caminos. D.C: Soy analfabeto en informática. Enseñé diseño gráfico durante treinta años en la Universidad Nacional y a medida que la informática empezaba ha tomar fuerza con respecto a la producción de diseño gráfico, lo veía como una competencia desleal. Decía que eran cosas sin ningún pensamiento, muy bien hechas mecánicamente y me fastidiaba. Sin embargo, ayer me invitaron a la Universidad Nacional a determinar los cuatro mejores proyectos del 15 Salón de Diseño Gráfico con el tema de La letra. Todos estaban presentados con la ayuda de la informática, con excepción de dos alfabetos en donde se veía el dominio del dibujo. El primero era un alfabeto fantástico basado en la figura de un dragón, el otro un largo estandarte con un admirable toque de manualidad. Fue muy difícil la selección, todos los trabajos presentaban una calidad profesional inigualable, ¿Sería que la informática les dio esa calidad? ¿Tu qué opinas? C.D: Yo diría que a todos nos ha pasado algo parecido. El primer encuentro con la informática es un poco frustrante porque demanda habilidades que uno no ha desarrollado tradicionalmente. No es como los muchachos de hoy, que desde pequeños usan esa herramienta. Ese temor con el tiempo se va venciendo. El computador es un buen aliado, y lo mejor es que uno descubre que no es enemigo de la mano. Realmente los computadores están diseñados para obedecer la mano, lo que pasa es que tiene sus programas y hay que hacer una capacitación. Me interesa mucho la manualidad del lápiz, me gusta, me divierte. La carpintería del computador no es tan divertida, es una mezcla de contabilidad con trazo. Yo la delego un poco. Pero hoy la creatividad con computador sí funciona. Hay gente muy buena, insuperable, hacen cosas que uno no podría hacer. Nosotros nos movemos en otro esquema visual así utilicemos los computadores para el trabajo, manejamos una dimensión de lo visual diferente. Yo diría que ya hay una generación que ha entrado en unos terrenos que son muy interesantes pero pienso que cada cual reina en su momento. No siento envidia ni temores frente a eso. La imagen en el fondo es una con computador o sin computador. D.C: Yo tuve una gran sorpresa hace unos días; no sé si recuerdas que nosotros, cuando fuimos socios con Gustavo Sorzano, a él se le ocurrió hacer algo con los vagones... C.D: Sí, un proyecto bellísimo... D.C: A mí se me había olvidado. De pronto me llamaron de la Universidad de los Andes a preguntar por el proyecto, me puse a buscarlo y lo encontré. Son veinte láminas y no sé si algo así se puede producir en el computador. C.D: Por supuesto que no. Es que a eso me refiero. El computador de alguna manera envidia el trabajo de la mano, trata de hacerlo pero ese no es el camino. Recuerdo que cuando empezó a aparecer la imagen de computador, los tipos de letra cambiaron y empezaron a aparecer imágenes

Página anterior: Cartel promocional Monólogos de la vagina / Carlos Duque / 2000 / Teatro Nacional

Dos colegas del diseño gráfico se reunieron para esta publicación. Su entrañable amistad y mutua admiración hicieron posible este diálogo.

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Página siguiente: Diseño de Imagen corporativa Central Hidroeléctrica del Alto Anchicayá / Dicken Castro / 1970

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que uno relacionaba con el mundo del computador, y uno a mano quería parecerse a eso. Uno dice que es la tecnología la que se quiere parecer a uno pero eso es maravilloso porque gente que no tiene las habilidades del artista nato puede hacer cosas muy bonitas si lo maneja con criterio y con buen gusto. D.C: Echo de menos muchas cosas, por ejemplo la correspondencia, yo recibo muchos e-mail pero... C.D: No hay como el papel firmado... D.C: El perfume de las cartas... estoy mucho antes que la máquina de escribir. C.D: ¿Te llegaban muchas cartas perfumadas? D.C: No, estoy exagerando... C.D: Claro que uno abre un sobre de Europa y huele a Madrid ... D.C: Y la escritura de la persona... C.D: ¿Pero en arquitectura cómo ves tu eso? Porque me parece que se ha sofisticado mucho más inclusive que en el diseño, porque en el diseño depende mucho de unas habilidades... D.C: En arquitectura encuentro que uno sí puede dar órdenes al grupo de trabajo, porque es mucho más exacto lo que uno quiere hacer. C.D: Los computadores logran en arquitectura algo que me parece increíble y es que se adelantan al producto final. Uno puede ver, recorrer internamente un edificio, ver cómo son los espacios, cambiar la textura de la pared, poner la iluminación... D.C: ¿No hablamos ya de informática? C.D: Esta bien. Tú eres un hombre que se ha dedicado a entregar la información que tienes a la gente joven que está empezando y por supuesto en ese recorrido has conocido mucho talento joven. ¿Dónde está esa gente? ¿Este país sí tiene espacio para los diseñadores, para todo ese talento y creatividad que has visto por ahí? D.C: Coincidimos. La pregunta que me hiciste te la iba a hacer. Pero me refiero a, si toda esa cantidad de escuelas ha mejorado el diseño gráfico en Colombia. Y me contesto que no. Sigue habiendo un pequeño grupo que trabaja muy cuidadosamente. Creo que es problema de incomprensión de todas las posibilidades que tiene el diseño gráfico. Veo muchas escuelas y universidades, miles de alumnos ¿y dónde están cuando salen de la universidad? C.D: Desde que nos conocemos he oído cuatro o cinco nombres máximo alrededor del tema del diseño gráfico. Y ha pasado mucho tiempo y muchos jóvenes diseñadores por las facultades de diseño. Muchos que han ido al exterior a estudiar diseño. Y yo digo ¿Qué sucede, que no hemos logrado conectar y renovar con nombres nuevos? Este es un país muy raro porque es un país de cacaos, y yo siento a veces que tú y yo somos un par de cacaos. Pero toda esa gente que durante años ha estado estudiando diseño gráfico y la teoría del color profundamente, la historia de la tipografía, más las aplicaciones, ¿Dónde está hoy? Voy por la calle y veo unos graffiti de plantilla qué hacen hoy espectaculares y eso es gente que estudia arte y diseño que está muy conectada con el mundo. Veo que todo está lleno de eso que hacen hoy los muchachos que son los volantes que invitan a fiestas, donde hay derroche de diseño, de color y de medios. Mucho afiche callejero pequeñito que pegan por todos lados ¿Por qué son diseñadores alternativos cuando deberían estar reemplazándonos hace rato en esto? Todavía cuando alguien piensa en un logotipo te llaman a ti. D.C: Yo pienso en esto, desde mi punto de vista de arquitecto, lo que pasa es que nuestras profesiones, se comercializaron. No buscan talento sino la forma de pagar lo menos y conseguir lo más, me refiero a arquitectura. Todo se ha vuelto metálico y creo que eso pasa también en diseño gráfico ¿o no? C.D: A mí me han pasado cosas tan curiosas como esta: -Necesitamos señor Duque que nos diga cuánto cuesta un logotipo para la empresa. -Sí claro, con mucho gusto. Pero déjeme ver que tienen ustedes de logotipo, es sencillo, bonito, ¿Quién se los diseño? -Mi secretaria. Y es mucho más de lo que uno cree, la secretaria dentro de una empresa diseña. Como ya ellas son las que manejan el fax, el computador, cuadran las cartas, les ponen el cabezote y si no hay logotipos ellas van y sacan unos clips que hay en los programas y arman las cosas. Y uno piensa que el diseño está al alcance de todo el mundo y esa especulación que antes se hacía que solamente uno podía hacer un trazo y decir su logotipo es una R Bodoni Bold roja. Y eso es una decisión de diseño. Pero hoy eso es una decisión que la puede tomar cualquiera porque tienen el computador, las fuentes y les pueden poner el color y armarlas. Entonces nos toca otra vez repensar el cuento. No es suficiente tener la capacidad de tomar decisiones si no que cada vez hay que ser mas creativo. Es que ya a nadie le llama la atención una foto de un desnudo sino que tiene que ser una cosa bien explícita, impactante y eso es a todo nivel. Es quién golpea más duro. D.C: Tú dices que falta creatividad... C.D: Tratemos de definir ¿Para ti qué es creatividad? D.C: Producir conceptos, formas únicas. C.D: Ser distinto no es ser creativo. Yo puedo pararme en una esquina y pegarle una patada a una


C.D: Mira, vamos a juntar dos temas. Cuando me siento a trabajar en algo me divierto porque vivo muy intensamente los procesos pero sufro mucho. Y cuando veo a la gente joven trabajando en los mismos tipos de proyectos hay una alegría y una irresponsabilidad, que parece que nosotros estamos en la olla porque no sabemos disfrutar. No aprendimos a ser suficientemente irresponsables. A ti todavía no se te ha caído un edificio... Entonces somos unos cacaos de quinta porque fuera de que sufrimos mucho, somos esa especie de árbol, que no deja ver el bosque. Me voy a tener que morir yo y se van a tener que morir tú y Marta Granados; ya se nos fue David Consuegra, a ver si se ven los demás y ocupan el espacio que seguramente tendrán que ocupar con muchos más méritos que nosotros.

Conversación realizada en septiembre 28 de 2005

monja eso es ser distinto pero no tiene contexto. A mí me parece que la creatividad tiene que ver con la disciplina de una búsqueda que compromete íntimamente al ser humano, a la persona y la creatividad tiene un costo personal profundo. D.C: Compromiso. C.D: Cuando tú intentas crear algo que no había sido hecho antes, lo peor que te puede pasar es que aprendas que eso que hiciste no era lo que querías hacer, y eso ya es aprender mucho, ya es una experiencia maravillosa porque hay un compromiso. La creatividad por la creatividad me parece que no es. Si yo me pinto una raya en el ojo puede funcionar, pero no hay un compromiso del artista o del autor ni con el resultado ni con el proceso. Lo rico y valioso de la creatividad es el proceso creativo. Eso se ha perdido mucho, el disfrute de ese compromiso ya es a otro nivel a otro precio, la investigación se ha empobrecido mucho, la curiosidad de conocer raíces, antecedentes, de saber qué están haciendo otros y por qué y eso es triste porque empobrece la cultura de la creación. D.C: Hay otros intereses que no tienen que ver nada con la creación. Intereses económicos... C.D: Yo no sé si eso tiene que ver con que uno se va volviendo grande y va envejeciendo y esas vainas... pero veo que la gente joven tiene una alegría y una ingenuidad a la que nosotros no estamos acostumbrados. D.C: Yo quiero volver a algo que dijiste hace rato con respecto a las nuevas generaciones ¿Porqué uno sigue siendo el gran cacao?

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LA MÚSICA ES UN SIGNO

David Manzur: Napoleón decía: "La música es el menos molesto de los ruidos", es una frase maligna porque en el fondo un ruido se puede volver música. Cesar López: Eso he ido descubriendo con el paso de los años. D.M: Vivo rodeado de gente de tu edad y eso me mantiene en ebullición; esa edad exige un reto todo el tiempo y uno tiene que estar estudiando para poder contestar. Fundé un taller y eso me dio este sentido combativo. Cuando aparecen figuras que están proponiendo cosas interesantes uno siente curiosidad. Esa curiosidad la tengo contigo, porque eres muy joven pero que creo que estás muy bien enfocado. Yo pude haber dialogado con otro pintor, pero tendríamos un lenguaje común. Contigo quiero tomar el leiv motiv, el trasfondo de las cosas. Porque eso nos une a los artistas de distintas disciplinas: un pintor, un escritor, un músico. Las artes visuales son un medio de expresión de algo que el hombre siente, está en la vida y el arte es el vehículo para expresarlo. En una obra de arte visual, lo primero que ves es un tema, de muy fácil lectura, es la parte superficial, que en la música existe también: Liszt por ejemplo, toma el canto de un panadero y lo vuelve una rapsodia. Es un tema que se repite y va variando en la música misma. Un escritor tiene el sartén por el mango porque tiene el don de la palabra. La música es un signo, una manifestación que me niego a decir que es abstracta. Siento por los músicos una enorme admiración. No soy músico pero me alimento mucho de la música. C.L: ¿Y alguna vez tuviste curiosidad por los instrumentos? D.M: Sí. Tengo la casa llena de instrumentos pero son silenciosos. Una vez pinté una partitura de Luis Antonio Escobar, un fragmento de un adagio para clarinete y piano. En Nueva York, estando exhibido el cuadro, un muchacho cogió un clarinete y tocó exactamente el fragmento que reproduje. Entonces le seguí encargando obra a Escobar, no para ser tocada sino pintada. Esa es la relación. Pero a través de mi vida he tenido la oportunidad de conocer a varios músicos: John Corigliano, quien ganó el oscar con la música de la película El violín rojo. Un músico increíble, hijo del primer violinista de la sinfónica de Nueva York; Luis Antonio Escobar, hombre con quien dialogué y aprendí mucho; tuve la suerte de conocer a Heitor Villa-lobos, un año antes de su muerte, en casa de Guillermo Espinoza en Washington. Guillermo tenía una esposa italiana que hacía unos bizcochos increíbles, entonces le dije que si me daba un bizcocho iba a esa reunión. Él me sentó al lado de un viejo que hablaba portugués y que me echaba las cenizas de un tabaco en el plato; no sabía quién era. Hoy caería de rodillas ante esas cenizas, pero entonces protestaba para que me lo quitaran del lado. Yo había visto y oído ese trabajo tuyo sobre el cuerpo humano, imagino que básicamente hay un sentido de percusión, no estás buscando melodía. C.L: Es un proyecto que nació como investigación. Nunca quiso ser un espectáculo. Me causaba mucha curiosidad ver cómo se estaban repitiendo los timbres en los estudios para hacer música. Estaba cansado de los instrumentos tradicionales y de repente me veo a mí mismo y empiezo a golpearme y a sacarme sonidos distintos. Yo quería hacer la mejor grabación de esos sonidos y empecé toda una investigación, toda una exploración de conocimiento de la piel y pienso que era algo que la gente tenía que ver. El trasfondo del que hablabas al principio muchas veces también va llegando, se nos va apareciendo todo el tiempo. Ando con un radar prendido capturando la ciudad, la gente y se me van apareciendo las cosas y atravesando los proyectos, las imágenes, los sonidos. Definitivamente hay que andar en una actitud de permanente búsqueda. D.M: Al ver a una persona como tu pienso: ¿De dónde viene? ¿Y adónde va? Lo he pensado mucho oyendo esta música tuya. En tus trabajos Alas de prueba II y La resistencia, hay dos manifestaciones relativamente distintas ¿Son de la misma época? C.L: No, Alas de prueba II tiene dos años. D.M.: ¿Pero hay un Alas de prueba I?

Página anterior: La ciudad de mis recuerdos / David Manzur / 2006 / Acrílico y óleo sobre lienzo / 130 x 160 cm

David Manzur, quien siempre ha sentido una enorme admiración por la música, se reunió con el músico Cesar López para hablar sobre el trasfondo de las cosas

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Página siguiente: Carátula disco La Resistencia / Cesar López / 2004

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C.L: Sí, pero es de 1998. D.M: En este trabajo encontré una cosa muy curiosa que está sucediendo en los músicos: se están desligando del rigor de la clasificación. La música se está fundiendo. ¿Tú tocas ese piano? C.L: Sí. D.M: Eres muy buen pianista. La entrada de esta pieza es lo que uno no espera de un joven combativo; es que el adagio tiene un poder psicológico de tranquilidad y es de una belleza increíble. De ahí pienso que tú tienes herramientas para seguir por un camino. Lo veo dentro de una gran formalidad donde el artista no desecha una palabra, que parece prohibida, indispensable en el mundo del arte: Romanticismo. Hay una manera moderna de ser romántico. Hay una manera agresiva de ser romántico. C.L: La obra que abre el disco Alas de prueba II, se llama Mientras amanece. La compuse en varios amaneceres y tiene un pulso de reloj con el que comienza; es la única pieza del disco que es hecha por encargo. Es una historia muy divertida. Yo estaba viviendo en Nueva York, donde puse un negocio que decía: "Me alquilo para componer", empapelé Manhattan con avisos como: "tu le puedes regalar a ella una obra original". Me contaban la historia y yo componía una obra, la grababa y la entregaba en un disco compacto. Esa obra es para mí muy especial porque es la historia de dos personas contada con las teclas del piano. Hay dos personas que vienen de sitios distintos y eso se manifiesta en el piano. De repente hay un juego y se encuentran; a partir de ese momento, en toda la obra, las manos caminan juntas y nunca se vuelven a separar. D.M: Hay unos pianistas que han decidido desarrollar una serie de rapsodias combinadas con percusión o con instrumentos de cuerda a nivel de grupo de cámara, es decir con pocos instrumentos; uno de ellos se llama David Lance y encontré una cierta similitud con tu trabajo. Te voy a decir lo siguiente: ese cuento de la originalidad a la brava es muy peligroso porque raya en la extravagancia. La extravagancia es igual a la originalidad, lo que pasa es que la originalidad viene de algo y va a algo y la extravagancia no. Es un acierto en el aire que después no tiene continuidad. Esto ha ocurrido mucho en las artes visuales, hay ídolos que se suben y que se caen. A mi me parece muy bello lo que están haciendo estos veinte artistas especializados en piano, porque no entran en la nueva era, no están buscando efectos artificiales sino que le están sacando a los instrumentos comunes una dimensión más. Tus obras son muy interesantes ¿Adónde va Cesar? En un futuro tienes posibilidades de ir muy lejos. C.L: Estoy atravesando un puente crucial en mi carrera, siento que finalmente me he desprovisto, me he quitado bastantes cargas de encima que uno se va construyendo a lo largo de su carrera musical. Estoy lleno de incertidumbres. Por eso hemos decidido irnos a Europa para mostrar estos trabajos. Quería preguntarte ¿Cuando llevas tus cuadros a un lugar que no conoces, a una galería nueva o un espacio distinto, cuál es tu expectativa de la respuesta de la gente? D.M: Hay varias cosas que vas a encontrar en la vida. La opinión de la gente tiene dos fuentes: la sofisticada, que siempre está en un carácter de análisis y que casi siempre quiere imponer una postura limitada: "Cesar quiero que te dediques a lo dodecafónico o a lo atonal, o te sugiero que te inclines por lo formal, lo muy melódico"; y está también la persona espontánea que no es músico pero que dice: "¡Qué berraquera, yo no sé cómo, pero esto me impactó!". Ese es el que más vale para mí. El camino que llevas nunca va a ser como el del roquero. El tuyo es un camino mucho más limitado pero más selecto, más importante en la música. La música importante nunca es un gran negocio. El mundo de los roqueros que tienen ese gran éxito es un flash que brilla, el tuyo no es un flash, el tuyo queda y deja. A Obregón le importaba mucho el cine y me decía: "¡Carajo, yo pinto y un tipo con una cámara hace en cinco minutos algo mejor que lo que hago yo!" Resulta que es la misma diferencia: tu ves una gran película y te impacta, pero no soportarías una repetición; una pintura no es impactante al principio, pero con el tiempo se crece, una obra de música lo mismo, inclusive un libro, a medida que lo relees vas encontrando cosas. Entonces esta obra tuya, La resistencia, tiene esa parte que estamos haciendo todos, que es reflejar lo que nos rodea de injusticia, de violencia, de desplazamiento, del que sobretodo el cine colombiano está un poco saturado. Pero lo importante es que la música es muy válida. Me impresionó mucho Juanita Delgado, no lo que dice sino la modulación de su voz, y el equipo de gente de producción es una maravilla. C.L: Nos hemos vuelto amigos. Tengo la gran fortuna de que ellos van a mi casa y yo puedo experimentar más hasta encontrar la sonoridad que estoy buscando. En este momento soy un mar de preguntas y es un momento artístico muy crucial, de muchas decisiones. He sentido el rigor del oficio, el costo, el ejercicio creativo que a veces es bastante alto. D.M: Te iba a hablar del papel de la música, especialmente la tuya que es como un campo abierto, que eso es lo que más admiro. No se puede poner una etiqueta entre estos dos trabajos, hay unas diferencias que hacen pensar que es alguien que quiere adaptar todo pero en la música seria. Me parece que tu trabajo es completamente mímico, al escucharlo casi me hace dibujar con un sentido ondulado y cuando entra la percusión, el pulso se altera y es como si alguien le guiara a uno la mano. Cuando tenía taller usaba mucho la música para manejar a la gente. Era muy rígido pero al final del año yo dibujaba delante de ellos y la única manera de aguantar, porque todo el


Conversación realizada en octubre 21 de 2005

mundo quería ver el momento en que yo me iba a equivocar, era con la música porque creaba una especie de diálogo. C.L: Me encantaría poder hacer esa prueba en vivo. D.M: No lo descarto. No sé si soy muy atrevido, pero digo que este es el futuro. No sé cuántos Cesar López habrá, pero es como veo que va a ser la música en un futuro. Hoy en día las comunicaciones nos hacen tan universales que no estoy pidiendo que tenga que ser colombiano, sino que esto ya es universal. Lo único colombiano es la parte temática, literaria que tiene que ver con esta cosa nuestra de la injusticia, la violencia y todo este tipo de cosas. Yo por ejemplo ya no voy a seguir con San Sebastián. C.L: Cuando estuve en el Ministerio de Cultura contando de la gira, casualmente llevaba La resistencia y me dijeron: "mira es que nosotros estamos cansados de los artistas que se están dedicando a este tipo de causas"; me sonó muy agresivo al principio, pero ahora que lo he masticado con calma creo que tienen algo de razón. Nos estamos obsesionando con los mismos temas. D.M: La música es lo que vale, de pronto yo no leo esos textos y a mí me fascina esta música. Yo la interpreto de otra manera. La música es anímica. A veces la gente no sabe cuál es la música que más le gusta cuando se lo preguntan. La respuesta la tenía alguien en estos días: "La música que estoy oyendo". A mí me gusta esta cosa fresca, impredecible, arriesgada como punto de trampolín. El hecho de que tú manejaras la piel; creo que ni a John Cage se le ocurriría. Esa es la inquietud importante, y soy un admirador tuyo. Voy a tener una exposición el año entrante en el Museo de Arte Moderno y no descarto la idea de hacer algo contigo. Va a ser sobre el tema de Narciso. No tengo muy clara la concepción. No sería complementar la exposición, sino el Narciso en música, como un cuadro más. C.L: Me encantaría empezar a componerlo ya. D.M: Narciso implica el reflejo de sí mismo, la duplicación, lo que sería dos temas en paralelo que se miran en el agua. C.L: Antes de finalizar quiero decir que siento que este encuentro va a arrojar unos frutos muy importantes porque pienso que es el inicio de una gran comunión, me siento muy afortunado de tener tus palabras. Son palabras importantes en este momento en el que me siento asfixiado, siento que mi territorio se está agotando y que los públicos no están sino esperando escuchar a Juanes. D.M: Yo creo mucho en las nuevas generaciones universitarias porque hay una mayor información. La música le está llegando a todo el mundo y hay un sentido selectivo en la gente joven que está buscando la dimensión en este tipo de cosas. Hablo no solamente de Bogotá sino de la provincia. Pero está muy dentro de este público más juvenil y sofisticado esta obra que es mucho más pensante. Yo no creo que tengas que sentirte afectado. Sería muy fácil hacer cosas comerciales. Tú tienes mecanismos para hacer cantidad de cosas comerciales. Recuerda que en el siglo XIX a Berlioz le comisionaron una obra por dinero que él necesitaba. Esa obra que él llamaba superficial es una de las más bellas: Cantos de verano. Tu obra es de una altura que no es masiva. Tiene un sentido mucho más profundo, más de cámara, más pensante, como el arte también. C.L: Bueno, pues vamos a seguir luchando.

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LAS VOCES DE LAS CULTURAS SE ESTÁN OLVIDANDO Desde su estudio en Nueva York, el pintor Carlos Jacanamijoy sostuvo una conversación telefónica con el artista Nadín Ospina. En el diálogo compartieron diversas opiniones acerca de la función social de las galerías de arte. Carlos Jacanamijoy: Tan pronto recibí esta invitación quise establecer la conversación contigo, por la afinidad que existe entre nuestras obras, por la amistad de tantos años y por tantas experiencias que hemos compartido a través del tiempo. ¿Estás de acuerdo o qué piensas? Nadín Ospina: Aparte de una cercanía que es lo más evidente, de una relación personal de amistad que nos une, hay una coincidencia en términos generales en la manera como vemos el mundo del arte contemporáneo, de hecho hemos participado juntos en muchos proyectos. Yo creo que hay cosas en nuestra obra que se unen en aspectos complementarios. Tú trabajas desde un punto de vista que une tu visión cosmogónica relacionada con la tradición, el pasado y un sentimiento étnico, con una interpretación del mundo contemporáneo. Yo hago una operación similar desde otro punto de vista más irónico, desde afuera, con una visión urbana pero relacionando temas similares de la tradición, de la cultura, del pasado y del presente. Esas diferencias y esas singularidades de los procesos me interesan mucho. C.J: ¿En algún momento te gustaría experimentar la pintura directamente o lo has hecho antes en el taller? N.O: Desde hace muchos años he considerado la pintura como un medio importante de expresión y para contestar directamente a tu pregunta, sí, durante muchos años hice mi trabajo pictórico con mis manos, para decirlo claramente porque mucha gente sabe que hoy en día yo trabajo a través de subejecutores, de personas que pintan las obras para mí. Ahora, por medio del trabajo en el computador he llegado a descubrir que tiene un sentido pictórico. Por otra parte esa distancia que hay con la elaboración física de la obra me resulta fascinante porque hay una manera de ver el proceso como a través de un cristal, como en un laboratorio de experimentación. Hay algo que me es ajeno pero que también puedo controlar, es una proyección del proceso creativo. C.J: ¿Recuerdas ese viaje que hicimos a Machu Pichu? Me encantó porque tuvimos una conversación muy fluida alrededor del arte. Pero además de la conversación, disfruté mucho tener la compañía de un artista que trabaja precisamente esos temas. N.O: Hay cosas que nos unen como artistas de una manera muy profunda, por ejemplo la mirada, es algo que hemos compartido en nuestro viajes. Hay algo que he admirado mucho en ti y sobre todo ahora que estás viviendo en Nueva York y es ese valor de trasladar tus circunstancias vitales de un lugar a otro. ¿Cómo ha sido esa experiencia de trasladarte? C.J: Siempre me ha encantado la idea de riesgo y a veces me he ido en contra de ciertas comodidades. Empezando por mi pueblo, era más cómodo estar allá, sin embargo uno tiene esa curiosidad de asomarse a los bordes de la imaginación. A veces, mucha gente cuando ve el arte desde lejos no se da cuenta de verdad sobre las opciones, los riesgos humanos que uno asume con esta postura. En el momento en que estoy en la ejecución de un trabajo, al igual que cualquier otro artista, estoy siendo yo mismo, y lo más importante es enfrentarme al reto de un lienzo en blanco en el que quiero mostrar un sentimiento, una vivencia. N.O: ¿Estar ahora en Nueva York qué implica? C.J: Es muy importante. Depende del tipo de trabajo, hay muchos artistas que trabajan con el entorno directamente. A veces yo hago que sea irrelevante pero la gran mayoría de las veces hago posible que me afecte también. Y particularmente ahora sí estoy haciendo que me afecte. Estoy trabajando sobre la idea del tiempo. Hacerlo concientemente se vuelve un experimento. N.O: ¿Eso significa que tu trabajo ha cambiado? C.J: Eso es lo que yo quiero. Pero mi trabajo no lo he querido hacer a grandes saltos. Las voces de las grandes culturas ya están por todos los rincones, pero las voces de las culturas se están olvidando. Es un territorio que está inexplorado y sobretodo en las artes y en el arte

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Arriba: Despertar / Carlos Jacanamijoy / 2005 / Ă“leo sobre lienzo / 150 x 170 cm


Atlante / NadĂ­n Ospina / 2005 / Talla en piedra / 200 x 50 x 50 cm


contemporáneo. En América sobre las culturas indígenas del continente, hay muy pocos artistas que están experimentando ese tema con lo contemporáneo. ¿Y a ti te gustaría hacer el trabajo por fuera del país? N.O: Para mí ha sido ligeramente diferente, a mi me tocó desarrollar mi carrera en Colombia y mi trabajo está ligado al país. Siento un poco que hay una diferencia con tu caso porque tu llevas eso adentro y te puedes desplazar de un lugar a otro, hay algo en tu producción que es el recuerdo, la tradición; de alguna manera podría ser irrelevante si pintas en Tokio o en París. Para mí hay una relación más directa entre los momentos de producción y los acontecimientos de mi entorno, por eso tiene ese carácter crítico y político. Definitivamente para mi es importante que la obra sea desarrollada desde Colombia. C.J: ¿Qué le aconsejarías a un artista joven sobre esos grandes saltos que están dando de manera exagerada, porque a veces son demasiado versátiles? N.O: Hay un poco de afán con las cosas. Siento que hay una nueva generación que tiene mucha prisa. Quieren llegar muy rápidamente a lo que otras generaciones han logrado con mucho esfuerzo. Siento que los jóvenes artistas que acaban de salir de la universidad sienten que merecen estar en las mejores colecciones internacionales y estar escogidos por las instituciones curatoriales para formar parte de grandes exposiciones y resulta que hay que trabajar y ponerle mucho empeño a la tarea artística para lograrlo. C.J: Las dudas y cuestionamientos sobre el arte se han dado de la misma manera, las respuestas son las que han ido cambiando. En las artes creo que a veces se lo toman de una manera muy improvisada tanto las instituciones culturales del Estado y las galerías, no están cumpliendo su gran papel de cuestionar y jalonar un poco a los artistas y sobretodo a la juventud porque es un grupo que se deja estigmatizar. N.O: Hay un facilismo en el medio artístico contemporáneo que no solamente se está dando en Colombia sino en el mundo entero. Hay una contracorriente que pone como gran valor la

precariedad. Me parece tremendamente aburrido este tipo de producciones que se basan en cualquier cosa que se encuentra en el camino y de la cual se construye todo un discurso que es el que le da validez. El tema de las galerías me parece muy interesante con relación a estos jóvenes artistas y al mundo del arte en Colombia. Hay un gran surgimiento de galerías y veo que la mayoría no se comprometen con el desarrollo y las propuestas de los artistas. El artista cumplía su función creativa y el galerista tenía que cumplir su función de difusión y comercialización. Ahora se le pide muy seriamente al artista que también participe en un aspecto de autogestión de su obra en términos económicos y esto significa un gran esfuerzo para el artista. Creo que eso tiene que cambiar, tiene que haber una conciencia entre los jóvenes artistas de poner las cosas en orden. C.J: Es un hecho cultural como esa frase que dice "en el camino vamos arreglando las cargas". Con esa ligereza con que se quieren hacer las cosas no hay tiempo para la reflexión. Se puede caer muy fácilmente y las galerías también caen en eso, solamente se preocupan por lo comercial y no hay una reflexión seria alrededor del papel y la responsabilidad que tienen. N.O: Se ha olvidado ese papel fundamental que jugaron las galerías y que juegan en muchas partes del mundo de ser agentes pedagógicos, de construir un pensamiento artístico colectivo. Lo más fácil es no enseñarle a un coleccionista a ser más exigente y venderle lo más sencillo y lo más decorativo. Creo que hay un reto muy serio y es que los coleccionistas están sobrepasando ese esquema y hay un descreimiento muy serio alrededor de la galería que no está prestando un servicio educativo y de apoyo en la gestión artística.

Conversación realizada en septiembre 23 de 2005

Se ha olvidado ese papel fundamental que jugaron las galerías de arte de ser agentes pedagógicos y de construcción de un pensamiento artístico colectivo.

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Revista Mundo No 20