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M ENÚ DEL DÍA :

P A ’ LA SANDUNGA , JALA LA ALDABA

M ESTIZA E DICIÓN S EMANAL 010

16.04.13

Luciernagas (Neville Longbottom)

1 minuto (Ezkiga)

Enanocuentos (Muro)

Petulancia divina (El Gordo Farrugia)

El secreto más oscuro de mi amigo el mimo. (El Arlequín)

L UCIÉRNAGAS El mal, como todas las cosas, procede de las luciérnagas. Es esa cosa que les brilla en la cola. Por eso los niños, que son seres malignos, acuden a su llamado por las noches y las persiguen como locos con el único fin de devorarlas igual que los guerreros devoraban el corazón de sus enemigos. Hay datos al respecto, innegables. Dicen los antiguos que el último aliento de Judas Iscariote fue un cúmulo de luciérnagas todavía encendidas aglutinadas en saliva y sangre, colgándole de la boca mientras se balanceaba sujetado por una cuerda a punto de romperse. En la tumba de María Magdalena, los primeros cristianos no encontraron sino restos de luciérnagas marchitadas. Lo mismo que en la tumba de Eva. No es raro. Resultan sospechosas desde el primer momento. Es demasiada luz para un cuerpo tan pequeño. ¿A qué viene el intento por llenar la noche de puntos luminosos? Esa ha sido la encomienda perenne de las estrellas. Los sabios se esforzaron por transmitirlo. Todo aquel mito de Dios y la Creación no fue sino una cubierta. Al inicio de Todo no había más que una luciérnaga agónica y mal formada, retorciéndose en Nada, muerta de una muerte eterna. No debemos precipitarnos, sin embargo, a pensar que la solución es su extermi-


nio. Es ingenuo. No hay manera de acabarlas. De ellas procedemos. Su muerte es nuestra muerte. Lo hemos notado. Todo está lleno de luciérnagas, ahí, donde algo brilla. En el destello del ojo. En la magia inmemorial de la sonrisa. En tu piel. En los cabellos negros de ella que me mira desde su aura sagrada. Es inevitable. Las hemos tragado, nos han llovido, hemos respirado en ellas. En su eterna luminosidad maligna. Ante esta verdad, muchos han enloquecido. Otros han formado murallas de Imperios para alejarlas. Unos más han buscado la muerte apresurada. Los más venturosos, han decidido mirarlas de frente, en todo su terror, en ese instante que llamamos coito. Pero nunca las encuentran. No saben que son ellas quienes los devoran. La ingenuidad de los niños, su inocencia, consiste únicamente en que creen que pueden alcanzarlas y meterlas en su boca; venir a ser, de esa forma, más horribles que la luciérnaga primigenia. Pero yerran. Es muy tarde cuando lo descubren.

En cuanto a mí, no tengo respuestas, me repito una y otra vez que podría ser un buen escritor. Si tuviera en las manos algo más que luciérnagas…


1 MINUTO Y que el tiempo se lleve consigo Que la vida te aleje de mí Ya no quiero vivir el castigo Que mi cuerpo se quede sin ti Como el ave que deja su nido Como el agua que no he de beber Que la tierra se lleve consigo Todo aquello que no tocaré Y que el viento me deje vacío Si la vida se burla de mí Ya no queda ni un solo motivo Que mis pasos se alejen de aquí Muerto el aire quedo entre nosotros Ni la lluvia lo vuelve a traer Si pudiera salir un segundo Si pudiera dejarte de ver Ay del cielo y tus ojos cariño El remanso que agobia mi ser La ternura y tu cuerpo malditos La nostalgia y el tiempo también Solo vivo y respiro caudillo Esperando poder renacer Y que el alba se lleve consigo Todo aquello que me hace ceder Tanto tengo y me siento vacío Como el miedo que encarna mi piel Si el momento se pierde al olvido Ya no quiero vivirlo otra vez Vuélvete esos tus labios te digo Ya no puedo dejar de creer Que si un día la vida me alcanza En suspiros yo he de caer.


I Banal fugacidad de la soportable efimeridad de la existencia y su correspondiente historicidad Hubo en un tiempo incierto un personaje incógnito cuya vida se desplegó en la más absoluta intrascendencia… murió ignorado. Así pasó a esta historia.

E NANOCUENTOS

II Sin oficio Todo lo hacía mal – y le era inadvertido-. Se creía gran escritor –aunque todos lo refutaban-. No cejaba en su ánimo –eran insulsas sus narraciones-. Sus intentos se quedaban en cuatro líneas.


III Estructura canónica Personajes: un sapo único en su especie, un cuervo albino al servicio de las falsaciones popperianas; y una víbora de ancestrales mañas. Ambientación: un bordo venido a menos, un árbol en el cual reposaba y pernoctaba el cuervo; amplios espacios de tránsito para la víbora. Trama: el cuervo albino no era bien querido por los de su especie que no toleraban al diferente en su especificidad, de ahí que su lugar usualmente era las alturas de un árbol desde el cual se había acostumbrado a ser un literal francotirador mediante su mirada; su panóptico le permitía una visión envidiable, sobre todo para enterarse de los chismorreos de los pájaros que eran las delicias de los humanos sin saber exactamente que hablaban mal de ellos pero en un lenguaje críptico. En apariencia, era un buen día para la víbora; un mal día para el sapo – en la consabida relatividad einsteniana-. El día, que realmente era muy soleado, había sido antecedido por un diluvio torrencial. La víbora salió de su madriguera. El sapo, un tanto obligado por el lodazal y un tanto deseoso de recibir un baño de sol, se aventuró a saltar en terrenos peligrosos sin imaginarse lo que le iba a suceder. Nudo o punto climático: el cuervo se percató que el sapo había invadido la propiedad privada de la víbora; ella, con el cuerpo erguido, vio cómo el sapo brincaba de forma ingenua, entonces pensó ‘¡esta tonta, un poco más y me la trago!’. El sapo siguió brincando hasta que estuvo tan cerca de la víbora que ella sólo tuvo que abrir sus fauces y se lo tragó de un bocado. Reiteró el acto de pensar: ‘¡estúpido sapo que fácil perdió la vida de un salto kierkegaardiano!’ En la panza cavernosa de la víbora, el sapo comenzó a inflarse –como si fuesen los cachetes de Dizzy Gillespie cuando sopla su trompeta-. Desenlace: la víbora no resistió tal embate, muriendo destrozada ante la mirada atónita de un singular cuervo.


P ETULANCIA D IVINA Estamos en horas de caos. Y así corro mientras escribo esto. Mis manos tiemblan y esperan mantenerse despiertas, pero nadie avisa nada al Tiempo. Tengo espacios que no se llenan; observa mis manos-mis pulmones-mi lengua; observa. Tengo vacíos que ya no hablan: observa a las nubes-los pastos-el viento; calla. Ya no tengo letras ni voz. Ya no tengo nada. Me absorben los post- de los cuentos de ahora y me ahogo en infinitos acentos donde nadie acentúa nada. Déjenme morir si algún día les he importado. No los odiaré más de lo que les he odiado, tan sólo ruego. Mátenme con miedo de que existan otros como yo. De esos que mueren por deseo, y asfixian al pobre gritando “¡Yo si soy un pordiosero!”; de esos que salpican de miseria a la tierra y el mismo Infierno no sabe dónde esconderlos; de esos que miran a los ojos las personas y aun así, no sienten mayor tristeza que la de su reflejo. Mátenme con odio y con recelo. Que de nosotros los bastardos es el reino de los cielos, y que de ustedes, los malditos, es el sueño placentero.


E L SECRETO MÁS OSCURO DE MI AMIGO EL MIMO

El decir es un acto que implica no solo el movimiento de los músculos de la boca acompañado de diversas gesticulaciones que integran lo que se dice con lo que se expresa. El decir es un acto de valentía, de afirmación y de compromiso, dejar de lado la apariencia y la mentira, es dar un paso hacia a la espiritualidad, alejarse del eufemismo y aceptar las tentativas que nos presenta el futuro. El decir es desnudar el alma, la oportunidad de transgredir la apariencia, de abrir un camino a la verdad, por más peyorativa, socavada, caótica e intransigente que sea. El decir es dejar de lado el miedo, es la posibilidad de recrear, de nutrir la ilusión que nos mantiene unidos a este mundo, es la oportunidad de amar y dejarnos amar, decir es existir, es la razón de mis palabra y la esperanza de que las leas.


Si tres semanas de disturbios, guerras, marchas y decepciones pamboleras no fueron suficientes, y porque ustedes lo pidieron, su publicación semanal favorita está de regreso. Olvídense de los problemas, de las presiones escolares, de las decepciones amorosas y déjense apapachar por la sensualidad de sus letras. Si les gusta, nuestra publicación y quieren tener sus 5 minutos de fama, los invitamos a que manden sus escritos a... lamestiza@outlook.com Y ahora también búsquenos en Facebook como “Mestiza” la comunidad mestiza se los agradece..

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Mestiza 10