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04 | MEDIAPUNTA | OPINIÓN

Un wikileaks del fútbol HISTORIAS DE PELOTAS

POR ALBERTO FERNÁNDEZ-SALIDO Periodista.

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JORNADA 16 38

acía tiempo que la lectura del periódico cada mañana no se volvía una distracción tan apasionante. Que no se enfriaban el café y la tostada del desayuno. Las filtraciones de Wikileaks han dado la vuelta a las portadas de los diarios. Aunque la mayoría de las revelaciones no sean más que cotilleos personales y opiniones de la casta diplomática sobre destacados actores de la escena política internacional, tienen la fabulosa virtud de desnudar al poder y de revelar sus secretos de mesa camilla. A veces se trata sólo de miserias del alma humana, como la que señala a un ministro español, José Blanco, como un tipo no fiable porque no mira a los ojos cuando da la mano o a esa presidenta argentina sobre la que pende la sospecha de necesitar un psiquiatra. O las debilidades carnales del fiestero Berlusconi, el mandatario más cachondo y caliente del planeta. Wikileaks airea un jugoso puñado de certezas intuidas, saltándose por los aires la tibieza clásica de la diplomacia y causando sofocos entre sus protagonistas. ¿Cómo será el siguiente encuentro entre Aznar y Rajoy, su delfín elegido a dedo? ¿Cómo María Teresa de la Vega agachará la cabeza cuando alguien le recuerde los días del “no a la guerra”? Un wikileaks en el fútbol sería fascinante para los aficionados. Los clubes de élite son un hervidero de egos, donde vuelan las zancadillas y no sólo entre quienes se visten de corto el domingo. Saber qué piensa Valdano de Benzema, por ejemplo. O Guardiola de su presidente Rosell. O Del Nido de Luis Fabiano. O Míchel de Ángel Torres. O Raúl de Villa. Pellegrini de Florentino Pérez. Aragonés de Del Bosque... Pero lo que piensan de verdad, a micrófono cerrado, cuando se

Los clubes de fútbol son un hervidero de egos, y no sólo entre los de corto. ¿Qué piensa Valdano de Benzema, Guardiola de Rosell, o Raúl de Villa? apagan las cámaras y ya no es necesario armar una respuesta de caballero. Las filtraciones de lo que sucede en el interior de los vestuarios, ese lugar en el que se todavían se enjuagan muchos trapos sucios. En el fútbol, como en la política, todo se acaba sabiendo. Las filtraciones del detenido Julian Assange tienen el mérito de ahorrarnos un par de décadas. Sólo es cuestión de tiempo que los papeles más secretos de un estado acaben desclasificándose o que un futbolista despechado cambie de equipo para que abra la boca y se despache. Hace poco ocurrió con la salida repentina de Ibrahimovic del Barça. A Guardiola le llamó filósofo, como si éste fuera un insulto en el sudoroso mundo del balompié. Ya sabemos lo que Manolo Preciado opina de José Mourinho gracias a su calentón en aquella rueda de prensa que tanto dio que escribir. El míster portugués quizá sea uno de los pocos personajes del planeta fútbol que no dulcifique sus pensamientos ni sus intenciones. Como en el esperpento de las tarjetas en Amsterdam. La ilustración de esta página, basada en la del gran Norman Rockwell, serviría también para aquella cadena de mensajes entre Dudek, Casillas, Ramos y Xabi Alonso que tan cara le ha salido al Real Madrid.

Mediapunta | Nº 116 | Jornada 16  

Aquí está el último número de la revista gratuita Mediapunta. Una publicación que mira el fútbol desde otro punto de vista. Presente en 12 e...

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