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Sabias que...

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Sabias que...

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abías que la Eucaristía es el más importante de los siete sacramentos? (Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio) ¿El sacramento vértice, por el cual los otros “trabajan” y del cual dependen todos los demás sacramentos recibidos? Sobre este sacramento santo Tomás de Aquino escribió: «La Eucaristía es la invención más hermosa de Jesucristo». Sin embargo, muchos cristianos católicos no conocen y no viven este maravilloso “invento”, no conocen realmente su importancia, por lo tanto no se molestan en ir a la iglesia ni siquiera para la Eucaristía dominical. Santa Teresa del Niño Jesús dijo una vez: “Si la gente conociera el valor de la Eucaristía el acceso a las iglesias lo controlaría la fuerza pública” El filósofo Friedrich Nietzsche, feroz enemigo del Cristianismo, escribió: “También Dios tiene su infierno: es su amor por la humanidad”. Él, que negaba a Dios, había intuido que el Dios proclamado por la fe cristiana, tenía un verdadero punto débil… Era y es su amor infinito por la humanidad, demostrado a través de Jesucristo. Es tal Su amor, total e indestructible por la humanidad, que ésta es al mismo tiempo la fuente

de su “debilidad” y de su “sufrimiento”, en resumen, de su “infierno”. Todo deriva y tiene su consistencia en la afirmación de Juan el Apóstol: «Dios es amor» (1 Jn 4, 8). Y esta es precisamente la piedra angular de la fe cristiana. Dante, el más grande poeta italiano, se refiere al amor de Dios como “el amor que mueve el sol y las otras estrellas” (Dante, Paraíso XXXIII, 145). Es un amor total que envuelve todo el universo, que abarca cada ser, grande y pequeño, en cada momento día tras día. En la vida y en la muerte. Un amor tan grande que ha mandado a su Hijo Jesucristo, para nuestra salvación. Y este mismo Jesús que por amor nos salva en la Cruz decidió quedarse con nosotros y entre nosotros con sus palabras que encontramos en los Evangelios y en la Eucaristía la cual fue "inventada" (Mt 26,26-29) justamente por El para estar a nuestra disposición, para sostenernos y motivarnos en el camino cada vez que lo necesitemos. Pero ¿sabías que hay también cristianos católicos que no creen en la presencia “real” de Jesucristo en la Eucaristía? Sin embargo, para la Iglesia Católica es uno de los puntos fuertes de su enseñanza y su diferencia con otras iglesias. Escribe el Catecismo de la Iglesia Católica (n.1374): “En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía está

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Sabias que... contenido verdadera, real y sustancialmente el cuerpo y la sangre de Jesús…Jesús todo entero...” El verdadero tesoro de la Iglesia Católica es naturalmente Jesucristo, su Palabra contenida en el Evangelio, su Cuerpo y Sangre contenidas y presentes realmente en la Eucaristía. Esta “presencia real”, tangible y comestible, no es el resultado de alguna fórmula mágica pronunciada por el sacerdote, se produce por la fuerza de la Palabra de Cristo cuando “inventó” la Eucaristía en la Última Cena (Mt 26,26 ss.) y por la fuerza de su Espíritu Santo. Jesús dijo a sus

discípulos en esos momentos tan solemnes: “Este es mi cuerpo... o sea este soy Yo... hagan esto en memoria mía....”. El celebrante al pronunciar estas palabras lo hace en memoria de Jesús y es con el poder del Espíritu Santo que se hace posible la presencia real, de Cristo, mismo bajo la forma sacramental. Si nuestra fe cree en Jesucristo encarnado, muerto y resucitado, no debería tener dificultad en admitir también la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía porque El mismo así lo ha querido. Jesús quería ser recordado por nosotros, o es mejor decir, quería que nosotros nos recordáramos

Catacumbas de San Calixto, Roma

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Sabias que... de El(o sea que no lo borráramos de la memoria). La Eucaristía es así el signo real querido por el y visible con los ojos de la fe, de su presencia entre nosotros: una presencia de amor. Por supuesto todo esto es un discurso de fe. No es una presencia real como el sol que veo esplendido en el cielo y siento su calor o las estrellas que iluminan mi camino nocturno. Estas son realidades vistas con los ojos sensibles de nuestra naturaleza humana…el Cristo presente realmente en la Eucaristía lo veo con los ojos de mi fe, lo toco, lo ingiero. De hecho sólo los santos han comprendido profundamente el valor de la Eucaristía, la presencia real de Cristo en ella, porque sentían un amor más profundo y una fe más sólida en la Palabra de Jesús y en su amor por nosotros. No es por casualidad que en la misa, después de la consagración y la elevación de la Hostia y el cáliz, se proclame solemnemente: «Este es el Misterio de nuestra fe». Es un misterio. Pero estas palabra no se refieren a algo incomprensible, a un muro contra el cual inútilmente choca nuestro raciocinio. Por el contrario, es necesario verlo como un horizonte de luz lejísimo pero real, que da gozo aunque no se sepa cómo ha llegado, aunque no se entienda como se hizo, pero que conforta en el camino.

Es un misterio de fe, pero también es un misterio de amor contenido en la genialísima «invención» del amor de Jesús por nosotros. Estas son las palabras de san Pablo que mejor resumen el significado profundo de la presencia eucarística de Jesús y de su amor: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿la aflicción, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? De hecho estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni principados, ni lo presente ni lo futuro... ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8,35). Elimina la palabra “amor” y eliminarás la mejor parte del hombre. Elimina la palabra “amor” y no entenderás nada del Dios de los cristianos. Elimina la palabra “amor” y el mensaje de Cristo se convertirá en pura y simple filosofía y no “palabras de vida eterna.” Elimina la palabra “amor” y no entenderás nada acerca de Jesucristo y de su sacramento: LA EUCARISTÍA

Mario SCUDU

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La Eucaristía - La Invención más bella de Jesús  

La eucaristía es el más importante de los site sacramentos. Es el sacramento vértice, por el cual los otros trabajan y del cual dependen tod...