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magellan De viajero a viajero

Año 2 - Septiembre 2016

NUEVA ZELANDA

ALPES SUIZOS

MÁGICO VIAJE A LA TIERRA MEDIA

ASCENSO A LA CIMA DEL BISHORN

GROENLANDIA

HOLANDA ENTRE MOLINOS Y PUEBLOS COSTEROS

EXPEDICIÓN A TIERRAS POLARES

MOSCÚ

EFERVESCENTE GRANDEZA

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magellan De viajero a viajero

magellan De viajero a viajero

Año 2 - Septiembre 2016

EDITORIAL NUEVA ZELANDA

Año 2 - Nº21 - Septiembre 2016 Publicación de periodicidad mensual

ALPES SUIZOS

MÁGICO VIAJE A LA TIERRA MEDIA

ASCENSO A LA CIMA DEL BISHORN

GROENLANDIA

HOLANDA ENTRE MOLINOS Y PUEBLOS COSTEROS

EXPEDICIÓN A TIERRAS POLARES

MOSCÚ

EFERVESCENTE GRANDEZA

Editor Fabrizio Rodilossi fabrizio@magellanmag.com Redacción Laura Fabregat redaccion@magellanmag.com Redes sociales Gonzalo Paraíso redes@magellanmag.com Publicidad Xavier Reverter publicidad@magellanmag.com Marketing marketing@magellanmag.com Han colaborado en este número Josep Prats Irache Sanz Chaves Txema González Allende Jordi Pañella Soler Álvaro Jacobo Suscripciones Suscríbete y te mantendremos informado sobre la salida de cada número y acerca de todas las novedades de Magellan. Contacto Tel. +34 680624660 info@magellanmag.com Web www.magellanmag.com

‘Magellan’ no se hace responsable de los artículos firmados por los autores. Foto de portada: Moscú - Catedral de San Basilio (Josep Prats)

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Con el viaje tan reciente se escribe mejor...

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uchos de los que nos estáis leyendo seguramente aún tenéis muy presente en la memoria todos los recuerdos de las vacaciones. Somos conscientes de que la mayoría regresáis con infinidad de fotografías que estos días mirareis en multitud de ocasiones, y si bien las fotografías mantendrán intactas toda su nitidez, poco a poco sin embargo el recuerdo de las vivencias pasadas irá diluyéndose en la memoria. La belleza de escribir un diario del viaje radica precisamente en eso, en acompañar a las imágenes para que cuando dentro de unos años volvamos a mirar las fotos recordemos siempre como lo vivimos y como nos cambió aquella experiencia. En este regreso de vacaciones queremos invitaros a que recopiléis esos recuerdos e imágenes y os animéis a participar en nuestro Primer Concurso de Relatos de Viajes que organizamos conjuntamente con la Escuela de Escritura Laboratori de Lletres. Un concurso abierto a todos los viajeros que quieran explicar el relato de su mejor viaje y optar a un premio tan especial como una ruta por la Sicilia de Salvo Montalbano explicada de la mano de quien mejor lo puede hacer, un grupo de jóvenes entusiastas de la isla en la que Andrea Camilleri creó al singular personaje por el que sin lugar a dudas lo recordaremos siempre. Esperamos vuestros relatos...


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CONCURSO DE RELATOS DE VIAJES

La revista Magellan y la escuela de escritura Laboratori de Lletres convocan un concurso de Relatos de Viajes

COMO PARTICIPAR Todos los participantes que quieran enviar su relato de viajes podrán presentar su historia siguiendo las indicaciones de las bases del concurso , que figuran junto a la mecánica de envío, en el enlace siguiente: www.magellanmag.com/concurso/relatos.html Entre todos los relatos que se reciban desde el 1 de octubre hasta el 31 de octubre de 2016 el Jurado Calificador, formado por profesionales de la revista Magellan y de la escuela de escritura Laboratori de Lletres, se elegirán a los tres ganadores.

PREMIOS Primer premio: Un estancia de tres días para dos personas en Sicilia: “Siguiendo los pasos de Montalbano”. De la mano de la Associazione di Promozione Turistica Sud Tourism se realizará un itinerario por los lugares que configuran los escenarios de las historias del Comisario Salvo Montalbano, protagonista de las novelas de Andrea Camilleri. Segundo premio: Curso presencial o virtual en la escuela de escritura Laboratori de Lletres de Barcelona. Tercer premio: Set de tres maletas Gladiator modelo New Light. Los tres relatos ganadores aparecerán publicados en el numero de diciembre de Magellan Maletas


PAGINAS ESPECIALES 1ER CONCURSO DE RELATOS DE VIAJES

¡Escribe la historia de tu mejor viaje y gana un fantástico premio!

Ragusa Ibla

1º Premio: Un estancia de tres días para dos personas en Sicilia: “Siguiendo los pasos de Montalbano” (incluye alojamiento y pensión completa durante tres días - dos noches). Un itinerario por los lugares que configuran los escenarios de las historias del Comisario Salvo Montalbano, de la mano de la Associazione di Promozione Turistica Sud Tourism.

Modica

Ragusa

Scicli

2º Premio: Curso presencial o virtual en la escuela de escritura Laboratori de Lletres de Barcelona 3º Premio: Un set de tres maletas de la firma Gladiator modelo New Light. Maletas

Mas información y bases del concurso en: www.magellanmag.com/concurso/relatos.html


PAGINAS ESPECIALES 1ER CONCURSO DE RELATOS DE VIAJES

Participar en el concurso es muy fácil:

Diseño: Alba Fernandez Rella - albafrella.wordpress.com


SUMARIO GROENLANDIA

MOSCÚ HOLANDA ALPES

NUEVA ZELANDA

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08 Noticias Repasamos las últimas novedades y

mejor foto de mi viaje 10 La Este mes visitamos Suiza, hacemos parada en Londres, tocamos el mar en España, y navegamos por Bangkok.

eventos más destacados de la agenda internacional en nuestra sección de noticias. Y en nuestro Top Ten, nos subimos a las cascadas y saltos de agua más impresionantes (y más altos) del mundo: de Hawai a Noruega, pasando por Perú o Canadá.

poderío moscovita 14 El Recorremos la vibrante ciudad de Moscú fascinados con su grandeza, su historia, su luz y, por supuesto, sus monumentos.

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SUMARIO

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Zelanda, tierra de hobbits 28 Nueva Nos colgamos la mochila (y el anillo) y nos

allá de la maravillosa Ámsterdam 60 Más Nos alejamos del bullicio de las grandes ciu-

adentramos en escenario de la fantástica Tierra Media. Todo un ‘tesooorooo’...

dades holandesas para descubrir los secretos de sus pueblos y rincones más recónditos.

a 4.000 metros 50 Aventura Ascendemos a las cumbres de los Alpes

dibujo de un sueño 74 Groenlandia, Viajamos al paisaje blanco y gélido de

Suizos con la ayuda de un grupo de amigos que traza (y culmina) rutas de altura.

este país extremo, que resulta a la vez romántico y literario.

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NOTICIAS El festival de la ciudad fantasma

BURNINGMAN.ORG

La Black Rock City es una ciudad fantasma. Una ciudad a orillas de un lago que se crea y destruye para existir únicamente una semana al año: la que dura uno de los festivales más populares de EE UU, el Burning Man Festival. Allí, en pleno desierto de Nevada, los improvisados habitantes de esta particular ciudad construyen para luego quemar una enorme escultura de madera con forma de hombre (de ahí el nombre) y un templo de madera. La quema, que tiene lugar a principios de septiembre, resulta espectacular: fuegos artificiales y explosiones precedidos de silencio. ¿El objetivo? Todo un experimento de autoexpresión y autosuficiencia. http://burningman.org

Atenas estrena opera El magnífico conjunto arquitectónico diseñado por el arquitecto Renzo Piano, realizado gracias a la donación efectuada por la Fundación Stavros Niarchos, ve al fin la luz tras años de trabajos, y Atenas estrena orgullosa una nueva Opera Nacional y también una nueva Biblioteca Nacional. Unos 600 millones de inversión que han tomado forma en las antiguas instalaciones del hipódromo.

‘Oktoberfest’ pasada por vino Muchos conocen la gran fiesta alemana encargada de abrir la temporada de otoño a golpe de cerveza y canciones tradicionales alemanas, pero parece que al célebre festival le ha salido competencia: su versión vinícola, el Dürkheim’s Wurstmarkt, que lleva más de 550 años celebrándose en Weindorf, es ya la fiesta del vino más grande del mundo. Se celebra del 9 al 19 de septiembre. ¡Y hay más de 150 variedades de vino! http://duerkheimer-wurstmarkt.de

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NOTICIAS Exposición Fotográfica de Josep Prats

TOP 10 CATARATAS Por altura y grandeza, estos son los diez saltos de agua más impresionantes del planeta. ¿Nos zambullimos?

El próximo 16 de septiembre Josep Prats, colaborador habitual de nuestra revista, inaugura en la Sala de Arte Carles Sindreu de L’Ametlla del Vallés una exposición fotográfica bajo el título Naturaleza, Gente y Cultura. Es un paseo cámara en mano por diversos lugares de nuestro planeta plasmando no sólo las bellezas naturales que nos regala el mundo, sino también los legados culturales que nos va dejando el hombre a lo largo de los siglos y la difícil vida de personas en rincones de continentes diferentes en los que la religión, las costumbres y el instinto de supervivencia les ayuda para seguir para adelante. El objetivo principal de esta exposición es recaudar dinero para Gracious View Children´s Centre, y colaborar en poder hacer mejor la vida de los niños de un orfanato de Arusha (Tanzania).

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Salto Ángel (Venezuela). Mide 997 metros y se encuentra en el Parque Nacional de Canaima. Es increíble.

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Salto del Tugela (Sudáfrica). En pleno parque nacional Natal Real, este salto impacta por sus cinco caídas.

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Las Tres Hermana (Perú) . Situada en el parque de Otishi, es todo un tesoro natural gracias a sus 914 metros.

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Olo’ upena (Hawai). Está en la isla de Molokai, y su caída de 900 m sólo puede ser vista desde el mar o el aire.

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Yumbilla (Perú). 960 metros de altura y cuatro caídas de agua. Y además, está en pleno Amazonas.

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Vinnufossen (Noruega). Con 860 m. de altura este salto del municipio de Sunndal es el más alto de Europa.

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Baläifossen (Noruega). También noruego, el salto de Hordaland es segundo en el pódium europeo.

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Pu’uka’oku (Hawai). Está situado en la costa norte de Molokai,y dada su situación es difícil de fotografiar.

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James Bruce (Canadá). Sus 840 m. convierten a este salto de la Columbia Británica en la más alta de Norteamérica.

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Browne (N. Zelanda). Es la mayor del país, y tiene una ubicación envidiable: el Fiordo de Doubtful Sound.


LA MEJOR FOTO DE MI VIAJE

Envíanos tu mejor foto a: fotos@magellanmag.com

David González Armes Castelldefels Gruyères (Suiza). Esta pequeña localidad alemana ha mantenido su aspecto medieval hasta la actualidad. Antigua residencia de condes, está situada en una colina sobre el río Saane, y su castillo, del siglo XIII, es hoy un museo que explica la historia regional de ocho siglos.

Rita Falcón Martínez Burgos Londres. El famoso Big Ben. Es la popular campana del reloj situado en el lado noroeste del Palacio de Westminster, que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad de Londres. Merece la pena visitarlo: es tan impresionante como parece.

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LA MEJOR FOTO DE MI VIAJE

Envíanos tu mejor foto a: fotos@magellanmag.com

Guillermo Cornejo Días Castellón Tarragona. Tiene una salud envidiable, y unas vistas idílicas: el anfiteatro de la antigua Tarraco, construido en el s.II, muy cerca del mar, se excavó en la roca, y tenía capacidad para unos 14.000 espectadores. Gladiadores, fieras y ejecuciones estaban siempre en su programa.

Karel De Koster Barcelona Bangkok (Tailandia). La capital de Tailandia ha crecido de manera increíble los últimos 200 años, y hoy es el centro económico del sudeste asiático. Pese a sus 8,5 millones de habitantes, la ciudad guarda rincones de calma a orillas del río Chao Phraya, entre sus barcas de cola larga.

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APPS DE VIAJES

Wikiloc

Minube

Aviso a navegantes: esta es una app para aventureros. Wikiloc permite descubrir y compartir rutas al aire libre, ya sea a pie o en bicicleta. La app te permite diseñar tus propias rutas GPS y subirlas directamente a Wikiloc para compartirlas en las redes sociales y a su vez, ver las de otros. La app dispone de mapas ‘offline’ gratuitos, puedes grabar tus rutas al aire libre sobre un mapa y compartir fotos de la ruta y añadirlas desde tu móvil. ¡A la aventura!

¿Te falta inspiración para decidir a dónde vas a viajar? Minube te permite planificar tus viajes y escapadas gracias a recomendaciones de personas parecidas a ti. Puedes encontrar los mejores sitios cerca de ti para ver, comer o dormir y visualízalos en un mapa ya que la app te da acceso a las experiencias y fotos de millones de viajeros. Además podrás planificar tu viaje creando tus propias guías turísticas con tus sitios y lugares favoritos.

eDreams

iTranslate

Todo lo que necesitas en una sola aplicación: compra billetes de avión, reserva hoteles, alquila coches y organiza tus vacaciones. Podrás buscar vuelos donde y cuando quieras, con distintas aerolíneas y rutas. La app te permite, con un solo clic, elegir coche o acceder a una guía de viajes gratis con más de 500 destinos. Está disponible en ‘Mis viajes’ tras hacer una reserva. y podrás utilízala sin red en tu viaje.

¿Problemas con el alemán o el chino? Esta es sin duda tu app: iTranslate es la principal aplicación de traducción del mercado. Traduce texto y sitios web, y entabla conversaciones de voz en más de 90 idiomas. El nuevo modo sin conexión te permite usar la app en el extranjero sin altos costes de roaming. Dispone de dialectos diferentes, y su versión premium (esta sí, de pago) tiene reconocimiento de voz.

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magellan De viajero a viajero

Disponible gratuitamente en el App Store

Lee Magellan a travĂŠs de su exclusiva app Disponible tambiĂŠn para otros sistemas operativos en la App gratuita PressReader:


El poderío moscovita La capital rusa, que vive un increíble rejuvenecimiento, luce orgullosa los vestigios de su pasado: de la Plaza Roja a su fascinante red de metro TEXTO Y FOTOS JOSEP PRATS FECHA DEL VIAJE OCTUBRE 2014

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u grandiosidad, su historia, la fuerza estética de sus edificios abruma a quien llega por primera vez a Moscú. Hay que estudiar bien el plan de visita para quien disponga de pocos días, como nuestro caso, para visitar esta enorme ciudad. Nosotros nos alojamos en un hotel cercano (a diez minutos andando) a la Plaza Roja, el corazón de Moscú. Llegamos a primera hora de la mañana, cuando el sol empezaba a asomar. La mejor manera de trasladarse del aeropuerto al centro es el Aeroexpress, un servicio ferroviario que comunica con las estaciones de metro de la línea circular, la que acerca a todos los lugares de interés de la ciudad. Como llegamos antes de seis de la mañana (el servicio del tren empieza a esta hora) decidimos tomar un taxi. Cuidado con esto. Por razones de seguridad, mejor moverse en taxis oficiales, que son de varios colores, pero siempre con una luz de taxi en el techo y un símbolo a cuadros blancos y negros. Lo mejor es pactar el precio aunque el vehículo tenga taxímetro. Pagamos 1.600 rublos (unos 24 euros). Es una tarifa para un vehículo normalillo tirando a dejadillo. En otros de más calidad y comodidad se paga más. El recorrido fue nuestro primer contacto con Moscú. Una neblina mañanera empañaba el tímido sol. Intenso tráfico, mucha gente andando con prisas. Como en cualquier gran urbe a la hora de ir a trabajar. Atravesamos anchas avenidas flanqueadas por los sobrios y tristes edificios de viviendas de la época de Krushov. Bloques de cemento,

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Cúpulas del Kremlin desde el río Moscova

Catedral de Cristo Salvador

prismas enganchados y agujereados por puertas y ventanas sin ninguna vocación estética. Tardamos más de hora y media para llegar a nuestro hotel. Dejamos el equipaje en recepción (aún no era hora para el chekin). Tomamos un té y salimos a patear. Estábamos en el centro. No entramos en la Plaza Roja (lo dejamos para el mediodía),

paseamos plácidamente por los Jardines de Alejandro. Una zona verde y tranquila. Destacan fuentes con personajes de cuentos de hadas. Las diversas cafeterías al norte de estos jardines evidencian que es una zona de recreo para después del trabajo o días festivos. A la entrada, se halla la tumba del Soldado Desconocido, con una perenne llama, dedicada a los millones de soldados soviéticos que murieron en la II Guerra Mundial. El paseo flanquea los muros del Kremlin, sus torres, como la de la Trinidad, la más alta de la fortaleza. Al final de los jardines, otra ilustre torre, la Borovitskaya en uno de los ángulos. Es la entrada presidencial al Kremlin. Desde allí se ve la cúpula dorada de la catedral del Cristo Salvador. Nos fuimos acercando por una avenida que bordea el rio Moscova.

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La entrada al recinto a través de un puente es espectacular. Este edificio tiene una convulsa historia. El originario acabó de construirse en 1883 para conmemorar la milagrosa liberación de Moscú de las tropas napoleónicas. Por su profundo significado religiosa Stalin ordenó volar la catedral en 1931 y su solar sirvió de base a una piscina popular al aire libre. En 1990 Boris Yeltsin dio la orden de reconstruirla, igual que el original, con el sufragio popular, en plena efervescencia de la fe ortodoxa. Es un monumento blanco que le da más fuerza a su dorada cúpula. Merece una reposada visita. Sus pinturas interiores tienen una enorme intensidad y enlazan con los sentimientos religiosos de antes de la revolución. Estuvimos más de una hora disfrutando de su bellísimo interior.

LA PLAZA ROJA Y EL KREMLIN

Al salir del recinto de la catedral de San Salvador, atravesamos por el puente de Bolshoi Kammennyy el rio Moscova. El paseo desde su otro flanco ofrece unas bellísimas vistas de las torres y cúpulas de las catedrales del Kremlin. Su blanco y dorado contrasta con el color rojizo de la muralla y torres. Era media mañana, la neblina ya se había disipado y el sol iluminaba este escenario. No nos dábamos ninguna prisa. Teníamos a nuestra izquierda un cuadro de Moscú reflejo de su historia. Pero nos faltaba llegar a su corazón. Atravesamos otra vez el rio por un puente que nos asomó a otra torre esquinera del Kremlin, la Beklemishevskaya. Desde allí ya divisamos las cúpulas de la catedral de San Basilio. Entramos a la Plaza Roja por

Entrada a la Plaza Roja

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Torre de Spasskaya en la Plaza Roja

DNI DEL VIAJERO

Nombre: Josep

Nombre: Roser

Apellidos: Prats

Apellido: Boj

De: Barcelona (España)

De: Barcelona (España)

Edad: 66 años

Edad: 65 años

Dividimos nuestra visita de nueve días en dos partes: cuatro en Moscú y cinco en San Petersburgo. Son ciudades muy distintas. En este relato nos centramos en la capital. Imponente en todo. Sus dimensiones, sus edificios, la colosal Plaza Roja, la historia acumulada debajo las doradas cúpulas del Kremlin, el legado artístico musical que transmite el teatro Bolshói y un metro con estaciones que son auténticas obras de arte. Son atractivos para disfrutarlos con calma.

la parte de atrás. El sol de mediodía intensificaba el colorido de aquellas cúpulas. Nos deleitamos de esta joya artística desde distintos ángulos. Una belleza única. Un poco de historia. A finales del siglo XV, Ivan III dio la orden de derribar las casas que estaban delante de la muralla del Kremlin para dejar


sitio a esta gigantesca plaza. En principio sirvió de mercado pero los puestos de madera ardían con mucha frecuencia por lo que pasó a denominarse popularmente plaza del Fuego. El nombre actual data de finales de aquel siglo. Proviene de la voz rusa krasnii, que en su origen quería decir ‘bella’, pero que en los años se ha convertido en sinónimo de ‘roja’. No hay que establecer ningún paralelismo entre el nombre de la plaza y el color-símbolo del comunismo. Mide 500 metros de longitud. A lo largo de los siglos ha servido de múltiples escenarios: Discursos, ejecuciones, festejos o grandes paradas militares. No es difícil imaginar su grandiosidad dadas las dimensiones del recinto. En la actualidad la plaza alberga actos culturales, conciertos, exhibiciones de fuegos artificiales y celebraciones festivas. Fue una pena que no coincidiéramos con ninguna de éstas.

Frente a la catedral de San Basilio, en el extremo opuesto de la plaza, hay un edificio de ladrillo rojo, con dos afiladas torres. Alberga el Museo Histórico con más de cuatro millones de piezas que representan el surgimiento y la expansión de Rusia. A su izquierda, una preciosa y minúscula catedral, la de Kazan. Es una copia perfecta de la que fue demolida en 1936 también por orden de Stalin. En 1637, cuando fue consagrada, albergaba el icono de la Virgen de Kazan. Se reconstruyó entre 1990 y 1993, obra apadrinada por Boris Yeltsin, igual que la catedral del Cristo Salvador. Se puede entrar. Su interior es pequeño, pero bellísimo. A la izquierda de la Catedral de San Basilio, la torre, para nosotros, más bonita de la muralla del Kremlin, la Puerta del Salvador, y a la derecha, unos cuantos metros más adelante, está GUM (significa Grandes Museo Estatal de Historia

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Galería comercial GUM

Almacenes del Estado), la mayor galería comercial de Rusia. Es un majestuoso edificio con arcos, rejas de forja, galerías con relieves y estucos. Todo iluminado por los rayos del sol que penetran a través de su Catedral de San Basilio

techo de cristal. En tiempos de Stalin las tiendas fueron requisadas o convertidas en oficinas. Hoy día GUM alberga cafés, restaurantes y tiendas con las mejores firmas europeas. Es una delicia pasearse por su interior. Un lugar ideal para hacer compras… y también para comer, como hicimos nosotros. Una hamburguesa con ensalada en uno de sus exquisitos bares. Algo rápido. Teníamos que volver al hotel, hacer el check in y prepararnos para una tarde que esperábamos con mucha ilusión: Íbamos a asistir a una obra de danza en el teatro Bolshoi. Dejamos la visita al Mausoleo de Lenin para el día siguiente y abandonamos la Plaza Roja por la monumental Puerta de la Resurrección, con dos torres gemelas rojas, coronadas por cúpulas verdes piramidales. De día es preciosa, pero de noche, iluminada, aún más.

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A las seis de la tarde ya estábamos sentados en la plaza, junto a la fuente, delante del teatro Bolshoi. Nos deleitamos sin prisas con su preciosa fachada, con su pórtico de ocho columnas, su frontón neoclásico y la escultura de Apolo en el carro del Sol que culmina la entrada. Media hora después entramos en el vestíbulo. Gente, no de etiqueta, pero muy bien arreglada. Olor a buen perfume. Ambiente bastante selecto, muy educado. Dejamos los abrigos en guardarropía. Por una suntuosa escalera llegamos a la quinta planta, donde teníamos la reserva. Una amabilísima acomodadora nos indicó dónde estaban nuestros asientos. Éramos los únicos extranjeros. Nuestros vecinos de fila, muy corteses al dejarnos pasar. La obra que disfrutamos fue Las llamas de Paris, un

homenaje a la Revolución Francesa que, según nos dijeron, encantaba a Stalin, por la fuerza del poder popular que transmitía. Pudimos seguir el argumento por un folleto en inglés que nos dio la amable acomodadora. Dos horas y media que nos pasaron volando con este fantástico espectáculo. A la salida, ya de noche, nos sentamos otra vez en la plaza, en el mismo banco, deleitándonos otra vez con la fachada del teatro, ahora iluminada. Un consejo, si queréis ir al Bolshói comprad las entradas con antelación a través de internet. El aforo acostumbra a agotarse pronto. No queríamos irnos a dormir sin regresar a la Plaza Roja, a pocos minutos del teatro. La encontramos iluminada, con el colorido de las cúpulas multicolor, como bolas de El teatro Bolshói

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helados tuttifrutti, de la Catedral de San Basilio, resplandecientes. La silueta del edificio GUM estaba dibujada por luces blancas y el ladrillo rojo del Museo Histórico parecía más intenso que durante el día. Despedimos la jornada tomando una café en uno de los bares con la Puerta del Salvador enfrente, engrandecida por la luz de los focos. Día largo, pero redondo. A la mañana siguiente, temprano, visitamos el Mausoleo de Lenin. Al morir en 1924 se decidió conservar para la posteridad, en contra de sus deseos, el cadáver del emblemático dirigente soviético. El cuerpo embalsamado de Lenin está en un habitáculo en forma de pirámide de cubos de granito rojo

y negro. Se forman largas colas para entrar, pero la visita va rápida. Unos guardianes con caras de pocos amigos evitan que la gente se pare, que hable alto. Impacta ver lo perfecto que se conservan los rasgos de su cara. Un laboratorio se dedica a la conservación del cadáver, que precisa la inyección de fluidos especiales. Detrás del mausoleo, casi adosados a la muralla del Kremlin, se encuentran tumbas de otros comunistas ilustres, como Stalin o Bréznev. También yacen la esposa y hermana de Lenin, Yuri Gagarin, el primer astronauta ruso que viajó al espacio y el escritor Máximo Gorki entre otros. A continuación visitamos el Kremlin. Las taquillas están en los Jardines de Alejandro

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de las otras edificaciones religiosas. En un día soleado como el que nos tocó disfrutar el brillo que desprenden es majestuoso. Descendimos hacia la Torre Borovitskaya, donde está la salida, pasando junto al Gran Palacio del Kremlin. La grandiosidad de Moscú se nos había expresado en su máxima dimensión. Por la tarde, mapa en mano, recorrimos diversas calles del centro de la ciudad. Pasamos junto la Lubianka, un lúgubre y macizo edificio amarillo que albergó la sede de la Seguridad del Estado, el epicentro del terror bolchevique. Recorrimos bulevares, nos sentamos en parques. Fue una inmersión en el día a día de la vida de los moscovitas. Al siguiente íbamos a realizar otra inmersión: la del metro.

Río Moscova con el Kremlin al fondo

Campanario de Iván el Grande

y la entrada la realizamos por la Torre de la Trinidad. Menos de la mitad del recinto es accesible al público, pero sí se pueden visitar algunas de sus joyas, como las catedrales y la Armería Estatal. Vale la pena invertir tiempo en esta visita: entrar en las catedrales de La Asunción, Anunciación y del Arcángel por sus fantásticos y bien conservados frescos, que decoran desde el suelo al techo; pasar junto al Cañón del zar, forjado en 1586 y que pesa 40 toneladas, y la Campana también llamada del zar, la mayor del mundo, de la que se desprendió un trozo que pesa casi 12 toneladas. En la plaza de las catedrales sobresale el imponente Campanario de Iván el Grande entre las preciosas cúpulas doradas

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Estación del metro

OBRAS DE ARTE BAJO EL SUELO

El metro en sí mismo es una atracción turística. Moscú ofrece una extensa red de metro. Doce líneas que cubren toda la ciudad a excepción de los barrios más periféricos. Para el visitante, la línea circular es la más importante ya que te acerca a los lugares de más interés. No hay que asustarse por el plano. Lo mejor es organizar el trayecto con antelación. Centrarse en las líneas, estaciones y transbordos que vas a hacer y llevar una copia del nombre de estas estaciones. A la entrada, hay la caja (kassa) para comprar la tarjeta magnética. Hay que pasar esta tarjeta por el lector amarillo de la barrera automática. En los andenes, figuran los nombres de las líneas y las estaciones en una dirección u otra. Hay que fijarse en las líneas verticales

debajo cada estación de transbordo, que indican las estaciones a las que se llega al cambiar de línea. Al principio es un poco de lío, pero te aclaras pronto. Esta extensa red de metro es un excepcional laboratorio antropológico. Las esplendorosas estaciones simbolizan los ‘palacios’ del pueblo trabajador. Algunas son auténticas obras de arte. Su decoración representa asuntos como la Revolución, la defensa nacional y el modo de vida soviético. En la estación de Mayakovskaya, sus amplios vestíbulos se sustentan en columnas de mármol y acero inoxidable. Azulejos, a modo de botones, decoran el techo. La de Ploshchad Revolyutssi (Plaza de la Revolución) esculturas de bronce representan a los estamentos más importantes de la sociedad socialista:

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el obrero, la campesina y el soldado. Una galería de héroes anónimos. Otra preciosa estación es la de Komsomolskaya, con relucientes mosaicos que representan desfiles militares y figuras de la historia rusa. Es recomendable hacerse, como decía más arriba, un croquis, con los transbordos que hay que realizar para visitar las estaciones más artísticas. Después de nuestro recorrido subterráneo salimos al exterior en la estación de Arbastskaya. Andamos por la calle peatonal Ulitsa Arbat. Está bordeada de tiendas de antigüedades, de libros, de cuadros, de modas, cafés con terrazas y restaurantes. Esta zona era en el siglo XIX un reducto de artistas, poetas, músicos e intelectuales. Hoy los artistas callejeros le confieren a la zona una renovado ambiente bohemio. Fue un paseo muy

interesante, otra perspectiva de Moscú. Lo recomendamos. Nuestro último día en Moscú lo dedicamos al Monasterio Trinitario de San Sergio, uno de los centros de peregrinación más importantes de Rusia. Está en Sergiev-Posad, una zona boscosa a unos 70 kilómetros de Moscú. Tiene una larga historia. Si decidís visitarlo, recomendamos que la leáis. Se puede acceder en tren desde la estación Yaroslavskiy o en autobús desde la estación central de Moscú. Es un lugar muy bien cuidado y estéticamente precioso por el realce que le dan las cúpulas azules y doradas de sus torres e iglesias. Se ingresa al recinto por la Torre Hermosa. Las murallas que rodean el recinto miden doce metros de altura. La Iglesia de San Juan Bautista está anexa a este acceso. Fue construida entre 1692 y 1699 gracias a Monasterio Trinitario de San Sergio

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Catedral de la Asunción

donativos. Los peregrinos pueden confesarse allí antes de entrar en el monasterio. La Catedral de la Asunción, inspirada en la del Kremlin, tiene una preciosa decoración interior. La Iglesia de San Sergio luce una fachada decorada con paneles ajedrezados que provocan un curioso efecto tridimensional. El campanario que se levantó entre 1741 y 1769 consta de cinco plantas y su galería superior ofrece una impresionante vista del Monasterio. Una curiosa construcción es la Rotonda. Con columnas talladas de piedra blanca, está situada junto a la capilla de El Pozo, llamada así porque se ubica sobre un manantial al que acuden los peregrinos a llenar botellas de agua bendita. Realizamos

nuestra visita en domingo y nos sumamos a esta tradición. Hay muchos rincones de este Monasterio para visitar. De verdad, vale la pena conocerlo. A mediodía del día siguiente dejamos Moscú, sabiendo que nos habían quedado muchas cosas en el tintero. Sólo visitamos el Museo Pushkin de Bellas Artes, pero hay muchísimos más. Moscú es tan grandioso que necesitas muchos días para una visita completa. Lo dejamos para otra ocasión. Tocaba, según nuestro plan de viaje, ir a la estación y coger el tren hacia San Petersburgo. Una especie de AVE que en cuatro horas nos dejaría en una ciudad muy distinta a Moscú... v(continuará...)

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Nueva Zelanda, tierra de hobbits Sus impresionantes paisajes, sus doradas llanuras, sus altas montañas y sus fantásticos valles la han convertido en ‘el hogar de la Tierra Media’ TEXTO Y FOTOS IRACHE SANZ CHAVES FECHA DEL VIAJE 30/09/2015 A 20/10/2015

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Auckland

C

uando uno piensa en Nueva Zelanda, seguramente lo más común sea imaginar que es un destino imposible por su lejanía. Nuestras antípodas situadas a unos 20.000 km de distancia no solo son un sueño para la mayoría de los viajeros que anhelan poder viajar al país de la nube blanca sino también la personificación en la vida real de la Tierra Media y uno de los lugares mas hipnotizantes y mágicos del planeta donde uno puede experimentar todos tipo de paisajes y climas en tan solo un día. En mi caso, hace 15 años, cuando vi por primera vez La Comunidad del Anillo en cines, allá por diciembre de 2001 quede cautivada por la belleza de Nueva Zelanda. Desde entonces poder viajar a ese mundo fue mi sueño imposible aplazado muchas veces por distintos motivos. Península de Coromandel

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Reserva Wai-O-Tapu

con los encargados de las películas, saben mil anécdotas, tienen muchos contactos, sus excursiones en muchas ocasiones son únicas, ya que con ellos se accede a localizaciones que no están abiertas al público en general, y lo más importante lo que ofrecen es de calidad. Cuando alReserva Te Puia guien ama lo que hace y pone toda su energía en ello contagia a los deFinalmente en 2015 decidí que era el año más. Es un tour hecho por fans y para fans y definitivo. Tras valorar opciones contacté eso se nota. con una empresa local: Red Carpet Tours. En total en el tour fuimos 17 personas de Lo bueno de ellos es que realmente aman lo diferentes nacionalidades. La verdad es que que hacen, son fans de Tolkien y durante to- nos convertimos en una auténtica Comunidad dos estos años han estado muy en contacto del Anillo y les echo a todos mucho de menos.

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COMIENZA LA AVENTURA

Empezamos nuestra aventura en Rotorua, un lugar donde uno experimenta como sería estar en el mismísimo infierno por su intenso olor a azufre...Tanto la reserva de Wai–O– Tapu como la de Te Puia son absolutamente recomendables: piscinas de colores imposibles en plena naturaleza de origen volcánico, geiseres, actividad volcánica… En la misma zona puede visitarse las famosas cuevas de Waitomo que desgraciadamente no pude ver debido a que se encontraban cerradas por altas concentraciones de CO2 en su interior Este fenómeno es bastante inusual pero ocurre varias veces al año por lo cual es una posibilidad a tener en cuenta si uno planea disfrutar de este espectáculo natural de luciérnagas.

Rotorua es una ciudad preciosa, los Government Gardens son cautivadores en los días soleados y además dentro de la ciudad se puede seguir disfrutando de la actividad termal de la región porque hay varias piscinas naturales, eso sin olvidar el Lago Rotorua que es grandioso. Cerca de la zona se puede optar por reservar un espectáculo-cena típico maorí. Para quien no lo conozca puede resultar espeluznante porque realmente el Haka y sobre todo la forma de interpretarlo de los maoríes es muy visceral. Creo que es bastante recomendable y al final forma de la cultura neozelandesa, al igual el flamenco en nuestro país. Puede que no sea 100% autentico pero Nueva Zelanda no esta a la vuelta de la esquina para plantearse verlo en una futura visita. Government Gardens

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Cathedral Cove

Otra visita obligada es la península de Coromandel, uno de los lugares mas bellos de Nueva Zelanda que en ciertos momentos recuerda a la bella y verde Irlanda pero que posee arboles de cuento de hadas, playas majestuosas y una amplia flora. Os recomiendo el Driving Creek Railway, que es un idílico trenecito que sube a través de toda la montaña en pleno Coromandel y permite tener una visión espectacular del paisaje y la flora del lugar. En la zona también se pueden admirar los arboles Kauri, los arboles típicos neozelandeses y visitar Hot Water Beach. Esta playa es conocida por el hecho de que cuando hay marea baja uno puede cavar su propio agujero en la arena y tener una auto-piscina de spa.

Y como colofón final, esta Cathedral Cove, o lo que es lo mismo, la entrada al país de Narnia. Para llegar a él, hay que hacer el Cathedral Cove track, de aproximadamente media hora, pasando además por el Bosque Memorial de la Primera Guerra Mundial. El premio al completar este track es llegar a la playa, refrescarse y disfrutar de este lugar mágico, el cual fue, por razones obvias, escogido para ser la entrada al mundo mágico de Narnia. Finalmente no hay que olvidarse de los alrededores de Auckland donde destacan el Monte Eden que es un antiguo volcán inactivo cuyo cráter se ha mantenido todo este tiempo y cuyas vistas desde el lugar son inmejorables, Waitakere Rangers, una reserva natural a las afueras de Auckland

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que cuenta además con el Arataki Visitor Centre, donde orientan sobre rutas a seguir, y desde donde hay unas vistas impresionantes del Manukau Harbour, con el extra de poder avistar a varios tuis, que son junto con el kiwi, el ave estrella de Nueva Zelanda; o la zona de Te Wao Nui o Tiriwa (The Great Forest of Tiriwa) que básicamente es una zona preciosa que parece estar anclada en la era jurásica, con bosques, cascadas como la de Karekare, tracks para andar, etc. Precisamente desde la misma zona hay una panorámica de la playa de Karekare famosa porque allí se rodó una secuencia muy famosa de la película El Piano de la directora Jane Campion, con Holly Hunter y los neozelandeses Sam Neill y Anna Paquin. Y hablando de playas, no hay que olvidarse de Piha, una de las playas más famosas desde donde puede observarse el mar de Tasmania. En Auckland se encuentra también la Sky Tower. La vista no es que sea nada del otro mundo, pero permite ver la ciudad desde las

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DNI DEL VIAJERO Nombre: Irache Apellidos: Sanz Chaves De: Gallarta Vizcaya (España) Edad: 34 años Mi nombre es Irache Sanz Chaves tengo 34 años, soy enfermera y llevo unos 10 años viajando siempre que puedo. He visitado lugares como París, Roma, Venecia, Florencia, Londres, Irlanda, Nueva York, Japón, Portugal, etc… Me encanta el cine, la cultura japonesa del manga y el anime y la literatura fantástica. Me encanta visitar localizaciones de diversas películas en los viajes que hago. En mi viaje a Nueva Zelanda no solo pude disfrutar del país y sus hermosos paisajes sino como fan de Tolkien visite la mayoría de lugares donde se rodaron las películas.

Waitakere Rangers


Piha Beach

alturas, su famoso puente Harbour Bridge y el puerto. Atravesando Tamaki Drive hacia Mission Bay, uno descubre porque Auckland es conocida por ser “la ciudad de las velas”. Eso sin olvidar atravesar el Harbour Bridge para ver la zona de Parnell y como colofón pasearse por Davenport, Takapuna Beach y subir al (Takarunga) Mount Victoria para admirar las vistas de la ciudad. El Mount Victoria es el volcán inactivo más grande de Auckland, y está coronado por una curiosa decoración de setas. Aunque Auckland es la ciudad de Nueva Zelanda que mas se parece a nuestro concepto de ciudad, tal y como la entendemos, y es el lugar donde se concentra el mayor porcentaje de población del país, su visita es altamente recomendable. También la de sus alrededores. Aunque las ciudades suelen ser las grandes olvidadas en este tipo de viajes,

no creo que en este caso deba ignorarse ninguno de estos lugares. Tras estos primeros días donde pude experimentar la belleza del país, comenzó el tour propiamente dicho. Acabamos siendo un grupo muy variopinto, una especie de torre de Babel donde estuvimos cual Comunidad del Anillo: americanos, brasileños, ingleses, australianos y yo, una española que emprendía cual Bilbo Bolsón una gran aventura. ISLA NORTE

Durante la primera semana del viaje recorrí la isla norte, que es una preciosidad, a veces eclipsada por la popularidad de su hermana, la isla Sur, pero realmente merece la pena verla. Quizás sus paisajes sean más agrestes, con playas salvajes, montañas, naturaleza de aspecto selvático y por supuesto el Tongario National Park y sus estampas volcánicas

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que es una belleza más dura y salvaje pero maravillosa. En la zona de Matamata se encuentra el Disneyland de los amantes del mundo de Tolkien: Hobbiton. El lugar es como estar metido dentro de un cuento de hadas. El nivel de cuidado a todos los detalles es inmenso. Todo es real: el huerto, las casitas, la ropa, etc...Casi parece que en cualquier momento vas a ver a Gandalf o a Bilbo paseando por allí. Es como estar dentro de la película. Pude visitar también la taberna del Poney Pisador, que esta reconstruida enteramente por dentro y degusté una cerveza (en mi caso una Ginger Bread) junto con una comida excelente cual Hobbit de La Comarca. Hobbiton

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PioPio

Parque nacional de Tongariro

Siguiendo el recorrido por la isla norte, pude admirar la zona de PioPio que presenta grandes contrastes. De repente como por arte de magia aparece en este lugar, formaciones rocosas maravillosas casi de la era jurásica junto a un semi-escondido y enorme bosque con una vegetación también que parece de otro mundo.

Una visita obligada en la isla norte es el Parque Nacional de Tongariro. La verdad es que el paisaje de la zona hipnotiza. Como todavía era octubre tuve la suerte de poder ver la nieve en las cumbres. El sitio es cautivador, sobre todo por el paisaje de aspecto volcánico y lunar del lugar. En la zona de Tongariro se encuentra un hotel de visita obligada para los amantes de las películas de Peter Jackson. Se trata del Powderhorn Chateau que se encuentra en Ohakune. El hotel aparte de ser muy acogedor tiene su historia porque en él se alojaron los actores de El Señor de los Anillos cuando rodaron la primera trilogía. Al grupo con el que viajaba como íbamos en el tour nos dieron las habitaciones donde durmieron los actores. A mí me tocó la de Sean Astin (Samsagaz

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Gamyi). Y para completar la cota de fanatismo Tolkeniano en ese mismo hotel me encontré con nada más y nada menos que el actor neozelandés Manu Bennet –Crixo en la serie Spartacus, Azog en las películas de El Hobbit y ahora conocido por interpretar al druida Allanon en la serie Las Crónicas de Shannara–. El actor se portó fenomenal, una de las ventajas de viajar con Red Carpet Tours es que llevan muchos años ofreciendo tours basados en El Señor de los Anillos y conocen a muchos de los actores de las películas, por eso la gente que ha trabajado en estas películas no suelen tener problemas en acercarse y hablar normalmente con los que estamos haciendo el tour. Pero no todo en Nueva Zelanda son paisajes, como muchos sabréis en este país es donde se inició el puenting y es donde muchos amantes de las emociones fuertes practican deportes de riesgo. Opte por probar el Canyon Swing que básicamente es una caída libre

de 50 metros a 145 km/h. . He de confesar que yo soy la típica persona que se monta en cualquier atracción de feria lo pasa mal, así que me daba mucho respeto esto pero al final fue genial! ¡Es una descarga de adrenalina total! Os recomiendo que si nunca habéis probado algo como esto, lo hagáis, merece la pena. Por ultimo no debemos olvidarnos de la capital del país: Wellington. La ciudad tiene grandes atractivos a visitar pese a pasar desapercibida por muchos viajeros (como suele ocurrir con las ciudades en Nueva Zelanda). En la capital visité los estudios Weta que pertenecen a Peter Jackson (director) y Ri-

Estudios Weta

Wellington

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Museo Te Papa Tongarewa

chard Taylor (técnico creador de efectos especiales) y en los últimos años su fama y calidad de trabajo han crecido exponencialmente, ya que han trabajado en películas como District 9, Alien vs Predator o King Kong. También disfruté de una charla con el calígrafo Daniel Reeve, que trabajó en todas las películas de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Este hombre es un gran artista que ha trabajado diseñando mapas, props, etc. para estas y otras películas. También esta el Teatro Roxy, un antiguo teatro reconvertido en restaurante, cerca de Miramar, propiedad de Richard Taylor. Por la zona de Island Bay, aparte de las vistas costeras, se encuentran los estudios de cuero de Meniscus, una pequeña empresa local que realiza productos de cuero: ropa, accesorios, etc… y que ha trabajado en las películas de El Hobbit o Dracula Untold.

En el aeropuerto se pueden ver las figuras gigantes de Gandalf y las águilas, Gollum los trolls y Smaug. Y en el Mount Victoria, aparte de visitar otras localizaciones en una zona muy bucólica y en la cual, según nos contaron, Peter Jackson jugaba de pequeño con sus amigos disfrutamos de su mirador para admirar la ciudad desde las alturas y sobre todo ver a los aviones despegar y aterrizar en un aeropuerto tan pequeño y con tendencia a soportar grandes rachas de viento. En Wellington, además, es recomendable acercarse a la zona de Civic Square, al museo Te Papa Tongarewa, (uno de los más importantes de Nueva Zelanda y que cuenta con varias zonas dedicadas a la cultura maorí, arte moderno, pintura, etc.), a ver la famosa escultura del Albatros. El teatro Embassy, que es donde se han hecho las premieres mundiales

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de El Hobbit y Cuba Street una de las zonas más pintorescas, con un montón de artistas callejeros, mercadillos, figuras de arte en la calle, etc…Y por último subir en el teleférico de la ciudad que es bastante curioso, sobre todo porque en los túneles del teleférico hay una iluminación multicolor que hace del viaje una experiencia muy curiosa. Desde arriba las vistas son preciosas y cerca se encuentra el Jardín Botánico de Wellington que es una delicia para los amantes de las flores.

llegada a la isla sur, más concretamente a la zona de Picton, navegando entre los fiordos. Tras la llegada a la isla sur me esperaba una excursión en helicóptero con la compañía Reid Helicopters. Esta compañía ha trabajado con Peter Jackson y ellos se han encargado muchas veces de transportar a los actores y resto del equipo de rodaje a los lugares más remotos para grabar escenas. En esta excursión visité el Mount Olympus (un lugar casi mágico, en la cima de las montañas, donde no hay absolutamente nada ni nadie y que

ISLA SUR

La isla sur del país es como la niña bonita. Es una belleza pura, casi mágica e irradia una calma total. Para llegar a ella una de las mejores opciones es coger el ferry desde el puerto de Wellington. El viaje entre las dos islas son unas 4 horas pero lo bueno es que permite disfrutar de unas vistas fantásticas, tanto a la partida de Wellington como a la

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Mount Olympus

Navegando entre los fiordos


hace que uno se dé cuenta de que realmente Nueva Zelanda es la Tierra Media) y el Mount Owen, a 1875 metros, que son dos localizaciones muy muy remotas, en medio de las montañas a unos 2000 metros de altura y la única forma de acceder a ellas es por helicóptero. Vamos, una excursión espectacular por la que merece la pena la inversión. En mi caso tuve muchísima suerte pues me toco ir delante con el piloto, así que pude disfrutar de unas vistas de quitar el hipo, brutales!!

En la coqueta y encantadora localidad de Nelson donde se encuentra la joyería de Jeff Hansen e hijos. El lugar es muy prestigioso y famoso porque ellos fueron los joyeros encargados de forjar los anillos que salen en las películas de El Señor de los Anillos y El Hobbit, además conservan las réplicas originales que pude ver y tocar. Otro parque de visita obligada es el de Abel Tasman, al igual que el de Tongariro su visita es imprescindible en la isla Sur.

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Mount Owen

Siguiendo con los deportes de riesgo se puede disfrutar de una jornada kayak en el mismo río donde se grabó la famosa escena de los enanos en los barriles de La Desolación de Smaug, el río Pelorus. Es un nivel muy fácil y los monitores son muy majos y expertos, dando mucha seguridad a la gente, incluso a la gente como yo que tiene algo de miedo al agua. No hay que olvidarse de las pequeñas ciudades que se pueden encontrar a largo del camino como la pequeña localidad de Blenheim famosa por sus mejillones verdes, la zona de Waipara Valley, donde uno puede disfrutar de catas de vinos del país visitando alguna de sus famosas bodegas, o la tristemente conocida Christchurch, que aún se esta recuperando de las consecuencias del terremoto de hace unos años. Bordeando la costa del Pacifico se llega a la reserva de crías de foca de Ohau. La verdad

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Abel Tasman


es que es una maravilla verlas en plena naturaleza, nada de zoos o jaulas. Para los amantes de El Señor de los Anillos el monte Sunday en la zona de Canterbury cerca

de Christchurch, que sirvió para recrear Edoras es un lugar de visita obligada. Es un lugar remoto y fascinante por su belleza, un paraje con 360º de pura naturaleza. En el camino uno se encuentra primeramente con el Lago Camp, donde se respira paz Lago Camp por los cuatro costados y el reflejo de las montañas y el agua cortan la respiración. Una vez en la cima del monte Sunday no hay palabras para describir este lugar, hay que estar allí y vivirlo: 360º de pura naturaleza.

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Monte Sunday

Otra parada con la que quedarse embobado mirando los paisajes es el lago Tekapo, uno de los lagos más bellos de Nueva Zelanda, donde se encuentra una pequeña iglesia: la Iglesia del Buen Pastor y la estatua de un perro pastor que en 1968 se colocó allí para rendir homenaje a los perros de raza Collie y la labor que desempeñan en la ganadería. Tampoco hay que olvidarse de su hermano el lago Pukaki, otra de las joyas de la corona. El agua tiene un tono azul tan especial que uno se pregunta si no le habrán echado algún tipo de colorante al agua. Allí también podréis admirar la estatua de bronce de un Tahr, un animal que se puede encontrar en

las zonas del Himalaya, y como no el monte Cook al fondo adornando las fotos, la joya de la corona de los Alpes neozelandeses y bastante difícil de ver en su totalidad debido a las nubes que suelen cubrir su pico. Uno parece que este metido dentro de una postal en lugares como estos. En Twizel una zona donde la naturaleza se impone a la civilización y los cielos apenas tienen contaminación atmosférica uno puede disfrutar del espectáculo, en noches despejadas, de ver la Vía Láctea y otras constelaciones como la Cruz del Sur o Escorpio. En la zona de Mackenzie Country se encuentra otra de las localizaciones de rodaje

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Iglesia del Buen Pastor en el Lago Tekapo

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Lago Pukaki y el Monte Cook


más conocidas: Los campos de Pelennor. En si la localización es bastante sencilla y no tan espectacular como cabría esperar pero impresiona pensar cómo se pudo rodar allí semejante batalla. No muy lejos se encuentra otra de las localizaciones estrella de El Hobbit: Laketown. Es una granja privada llamada Tasman Down y su dueño es el simpático Ian Hayman. Situada a la orilla del cristalino Lago Pukaki y de nuevo con los Alpes neozelandeses de fondo; las fotos no hacen justicia a un sitio tan hermoso donde esas aguas cristalinas y de un azul irreal emanan tranquilidad. Siguiendo el periplo de pueblos de la isla Sur se encuentra Alexandra, una pequeña y encantadora ciudad, famosa por su reloj en la montaña, después nos dirigimos hacia Oturehua en Otago para empezar las visitas del día. De camino se puede seguir disfrutando del paisaje y pasar por algunos sitios relevantes como el puente Daniel O’Connell de 1880 u Ophir, un pueblo tan pequeñito que hasta el banco parece más una casita que un edificio público.

Siguiendo esa ruta se llega al Old Moa Creek Hotel, un hotel construido en 1912 y que sustituyo a otro hotel más antiguo construido en 1861 y que antiguamente alojaba mineros, actualmente aún se puede uno hospedar en él, es bastante antiguo y uno tiene la sensación de que en cualquier momento Norman Bates de Psicosis va a aparecer por cualquier esquina pero tiene su encanto y es toda una experiencia estar en él, es como viajar en el tiempo. La dueña del lugar es una adorable mujer, Sue Falconer, muy aventurera en su juventud que además se presta a servir de guía por todas las localizaciones de la zona que están en una granja privada con lo cual poca gente tiene acceso a visitarlas como tal. Sinceramente no os podéis imaginar lo que es estar allí, realmente uno siente que está en la Tierra Media, todo es naturaleza una vez que uno se adentra en la inmensa granja, no hay ni poste de luz o teléfono una vez que uno se adentra en las tierras y da la sensación de que en cualquier momento van a aparecer

Laketown, localizaciones estrella de El Hobbit

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soldados de Rohan a caballo o algo así. Visitamos varias localizaciones y la zona de los lagos donde uno puede alquilar una casita y aislarse unos días para pescar. Aparte existen diversos pueblos pequeños por descubrir como el de Arrowtown, un pueblo minero muy bonito cercano a Queenstown, o se puede bordear el lago Wakatipu cuya belleza es impresionante para dirigirse a la zona de los lagos Mavora. De nuevo el contraste del cielo y la naturaleza hacen que se pueda disfrutar de auténticos paisajes de postal. En la hermosa zona de Hikurangi, en la zona superior de los lagos Mavora, se filmaron diversas escenas de las películas entre ellas la famosa escena al final de La Comunidad del Anillo.

Uno puede descubrir lugares curiosos como Garston, una pequeña localidad que tiene dos curiosas características primera se trata de la población mas interior de Nueva Zelanda, y la segunda en ella se encuentra la oficina postal más pequeña del país o de vuelta uno puede circular por la famosa State Highway 6, esta conocida autopista que recorre de norte a sur toda la isla sur, cerca de Queenstown tiene un tramo conocido como Devil’s Staircaise, o lo que es lo mismo La Escalera del Infierno, un tramo de carretera muy tortuoso al final de la orilla sur del lago Wakatipu. La última parada relevante en el camino es Queenstown, una de las ciudades más importantes de Nueva Zelanda, pero que sin

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Lago Mavora

Lago Wakatipu

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embargo parece más un pueblecito costero que una de las ciudades top del país. Al contrario que Auckland o Wellington, Queenstown es un lugar mágico y bucólico. Es un pueblecito costero encantador, tranquilo y acogedor pero rodeado de una belleza que corta la respiración: el lago Wakatipu, The Remarkables, etc... Además es una ciudad con rincones por descubrir, os recomiendo a todos los que planes viajar a Nueva Zelanda que guardéis un huequito en el planning para visitarla y disfrutarla. En la ciudad hay diversas actividades a realizar, muchas giran en torno al lago como el K-Jet donde se recorren 43 kilómetros a

toda velocidad en lancha motora con giros de 360º a toda velocidad, atravesando el lago Wakatipu para adentrarse por el rio Kawarau, pasando por Frankton Arm, Kawarau Falls Down, Shotover River y Tucker Beach. Además se tiene acceso al observatorio submarino del lago Wakatipu que permite ver la fauna marina. No hay que olvidarse de las zonas de Glenorchy y Paradise. Bordeando a través del lago Wakatipu uno disfruta de paisajes de infarto se llega a la preciosa zona de Glenorchy que es una zona rural muy bucólica, en cierta manera me recordó mucho a Irlanda, sobre

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panorámicas de Ben Lomond, el lago Wakatipu y Queenstown, lo que convierte este lugar en una fantástica oportunidad para hacer fotos y disfrutar de la vertiginosa experiencia de subir en teleférico. Cabe destacar que si tenéis la opción de despegar del aeropuerto de Queenstown, este se encuentra al lado de la cordillera de los Remarkables por lo cual si uno tiene suerte puede sobrevolarlos y admirarlos gratuitamente en días despejados. Finalmente y como dice la canción todo lo bueno tiene un final y nuestro pequeño grupo tuvo que emprender caminos diferentes guardando en nuestros corazones la experiencia vivida y dejando un trocito de nosotros para siempre en Nueva Zelanda. Aunque parecía increíble que el viaje se hubiera acabado tras casi un mes, como Bilbo dice al final del El Hobbit: “por fin estaba en casa”. v Queenstown desde Skyline Gondola Restaurant

todo por la cantidad de ovejas y corderos que se ven. En la zona de Paradise se encuentra el Dart River donde se puede admirar el Mount Earnslaw y su glaciar. Lo bueno del lugar es que además se puede admirar el comienzo de los Alpes neozelandeses que comienzan por el lugar. Como colofón uno puede optar por cenar en el Skyline Gondola, que para más señas es un restaurante situado en la cima del Bob´s Peak y que permite unas

Mount Earnslaw

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Aventura a cuatromil metros Los Alpes suizos son el lugar ideal para los amantes de la naturaleza, del riesgo y de la adrenalina que genera subir a explorar las alturas TEXTO Y FOTOS JORDI PAÑELLA SOLER FECHA DEL VIAJE JULIO 2016

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S

iempre intento ser consciente de cada momento. No me gusta perderme en pensamientos que distraigan mis sentidos, prefiero en última instancia que mi mente se estimule a través de lo que siento. Aquí, en plena ascensión al Bishorn, uno de los muchos cuatromiles que se alzan imponentes en los Alpes, descubro lo fácil que es acostumbrarse a la belleza y perderse la oportunidad de vivir cada momento. Todos son únicos, irrepetibles. Pero este es casi el final de una aventura de cuatro días. Empezaré por el principio. Cada año, más o menos en el mes de julio, nos reunimos un grupo de amigos para hacer una escapada a los Alpes y disfrutar por unos días de la aventura que siempre lleva consigo realizar una ascensión. Hace ya unos años que esta escapada veraniega se ha convertido en un ritual que tiñe de blanco puro la gama de grises de una gran ciudad. Partimos desde Barcelona en coche, siempre de noche para llegar a los Alpes al atardecer del día siguiente. El primer paso es pasar a buscar a los amigos. Es genial ese momento de salir de casa cargado con la mochila llena de artilugios montañeros y dirigirse al punto de encuentro. Cada vez que uno de nosotros se suma al grupo se respira una energía especial. Volvemos a vernos. Risas, bromas, abrazos, y caras de sueño dan ese toque especial al inicio de nuestra expedición. Este año somos cuatro los que salimos desde Barcelona, Ariadna, Fonsi, Chus, yo mismo, y dos más que se unirán a nosotros en el hotel suizo donde pasaremos la primera noche. Por

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Grimentz

delante nos quedan muchas horas de coche y autopistas que parecen no terminar nunca. Recuerdo que cuando era pequeño, y reconozco que ahora me sigue pasando, las distancias siempre me parecían pequeñas en los mapas. Francia dejó de ser pequeña cuando la atravesé en coche por primera vez hace unos años... Siempre me ha hecho gracia esa indicación de algunas señales de trafico que pone “rappel” y significa simplemente “recuerde”, pero que a mi siempre me recuerda a nuestro adivino televisivo. Bromas aparte atravesar Francia en coche requiere paciencia y muchas horas al volante. Hacemos turnos para conducir y algunas paradas para tomar café, comer algo, visitar el baño, y llenar el tanque de combustible. No tarda en hacerse de día y el amanecer no

trae grandes cambios a la vista. Autopista y más autopista... Todos esperamos ese momento especial en nuestra ruta que nos recuerde que los interminables kilómetros de autopista tienen un final certero. Cuando empiezas a adentrarte en los pre-Alpes sabes, sin ninguna posibilidad de duda, que hay algo inmenso esperándote. Salimos de la autopista y nos adentramos en carreteras que empiezan atravesar valles y a adentrarse en ellos por los primeros puertos de montaña. Ya hemos olvidado el gris de la autopista, ha sido fácil. Nos dirigimos a nuestra parada especial de cada año, un pequeño lago a los pies del glaciar del Montblanc, a pocos km de Chamonix. Allí bajo la imponente mirada del gigante, comemos y respiramos aire puro, ya estamos en los Alpes.

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Ultimo apretón de coche para llegar a destino. Esta vez es un pequeño pueblo de los alpes suizos llamado Grimentz. Al llegar encontramos fácilmente el hotel donde pasaremos la primera y la ultima noche de nuestra escapada. Allí nos reciben con los brazos abiertos Alfonso y Virgin, que nos llevan unos días de ventaja en el paraíso. Hacemos el registro en la recepción del hotel Alpina y tras ocupar nuestras habitaciones nos decidimos a dar un paseo por el pueblo. Es un pueblo pequeño, encantador. Sus casas de madera oscurecida, adornadas con flores sin excepción, nos recuerdan donde estamos. Los pueblos de montaña suizos tienen una magia especial. Calles empedradas, decoración por todas partes, hasta parece que las casas ocupen el lugar predestinado para ellas. Todo encaja a la perfección. No es extraño recibir saludos y sonrisas de sus

habitantes. Bon jour... Toca cenar y no cenamos tarde. Elegimos un pequeño restaurante y comida típica de la zona: Rosti de patata. Genial elección. Toca ir a dormir pronto. Por la mañana llega la primera ascensión hasta el refugio. El Tracuit, a 3.256 metros de altura. Nos despertamos a las siete de la mañana para poder disfrutar con calma de una buena ducha y del desayuno del hotel, donde destacan los diferentes tipos de pan realizados en el obrador de la panadería del pueblo por un panadero campeón suizo en 2015. Preparamos las mochilas cargadas llenas de material de montaña y nos acercamos en coche al punto de partida hacia el refugio. El camino empieza en Zinal, en el valle de Anniviers, un paisaje hermoso nos envuelve en lo bajo del valle. Vamos ascendiendo tranquilamente atravesando un frondoso bosque mientras nos cruzamos con otros

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Lago en Chamonix

Indicación hacia el Tracuit

montañeros que descienden del refugio. No tardamos en divisar una gran cascada que adorna nuestro lado del valle. Allí, junto a la cascada paramos a tomar un tentempié y a disfrutar de unas vistas increíbles. Nos quedan unas horas hasta el refugio y no tardaremos en pisar las primeras nieves. Me encanta ese momento en el que la altura deja atrás la vegetación y todo empieza a teñirse de blanco y roca. Las grandes cumbres que nos rodean empiezan a crecer a cada paso que damos, ofreciendo a los sentidos y sobretodo a la vista, un espectáculo inolvidable en el que te pararías a hacer una foto tras otra, pero hay que seguir para llegar a una hora decente al refugio. En los refugios se cena bastante temprano, sobre las seis y media. Así que tras unas horas y con algunos pequeños contratiempos que recordamos entre sonrisas, llegamos al refugio a tiempo para cenar. El Tracuit es un refugio moderno, metalizado y con pinta de nave espacial con ventanas al paraíso blanco. Nada más entrar encontramos la zona donde despojarse de las botas y calzarse las crocs y os aseguro que el olorcillo que emanaba de esa habitación no era precisamente agradable, pero quitarse las botas después de unas cuantas horas es un auténtico placer a pesar del tufillo. Es un refugio de tres plantas: Los baños, el comedor y las habitaciones. Llaman la atención los inmensos ventanales del comedor con vistas al valle por donde hemos ascendido: Sencillamente increíble. Comer a 3.256 metros de altura con esas vistas no tiene precio y os aseguro que los refugios no son precisamente


DNI DEL VIAJERO Nombre: Jordi Apellidos: Pañella Soler De: Barcelona (España) Edad: 42 años Siempre me ha gustado practicar deporte. Empecé muy joven y disfrutaba tanto que me dediqué profesionalmente a ello. Hoy en día sé que fue una de las mejores decisiones de mi vida. Me encanta leer, escribir y encontrar la forma de transmitir lo que siento a los demás. Y por supuesto me encanta viajar. Creo que en cada viaje no solo descubres nuevos horizontes, sino que al mismo tiempo realizas un viaje a tu propio interior. ¿Mi próximo destino? Bali. Coming soon...

baratos. Unas cervezas de medio litro a siete euros cada una acompañan nuestra llegada. Salud! No tardamos en ir a dormir. Hay que descansar para afrontar a las pocas horas la ascensión a la cumbre. En pizarra en la recepción del refugio están escritas las horas de los desayunos acordes a las cumbres que se quieren ascender. Nuestro objetivo, el Bishorn de 4.153 metros de altura, tiene asignado el desayuno a las cuatro de la mañana. Así que a las nueve todos en la cama, intentando dormir entre ronquidos de otros compañeros de habitación. A las cuatro desayuno y a prepararse para la ascensión. Es un momento

El Tracuit


Vistas desde el Tracuit

especial. Aún es de noche y entre otras cosas no es fácil encontrar un lugar para sentarse a calzarse las botas en la habitación de los olores, pero ya está. Conseguido. Decido salir del refugio a disfrutar de la noche mientras el resto de compañeros terminan de prepararse. Fuera, algunas cordadas ya han salido y se aprecian sus frontales a lo lejos, trazando caminitos de luces a través del glaciar. Otras cordadas terminan de prepararse a las puertas del refugio. Calzándose los camprones, colocándose los arneses y otros rituales que los montañeros conocemos bien. Llega nuestro turno y estamos todos listos. Falta un pequeño procedimiento que te hace saber que estás a punto de entrar en un glaciar: Encordarse. Es otro de esos momentos especiales porque desde

ese momento estamos unos unidos a otros y no solo en la literalidad de la palabra unirse. Una cordada significa confianza en tus compañeros, seguridad, trabajo en equipo y una unión especial entre los miembros que la componen. Ya estamos de camino a la cima y esta vez a diferencia de otras ascensiones se hace rápido de día, ya no necesitamos la luz de los frontales para ver. Ha nevado los últimos días y la nieve está blanca, resplandeciente. A pocos minutos del refugio pasamos cerca de una inmensa grieta a pocos metros de nuestro camino. Detrás de ella, un gigante de cabeza redondeada nos da los buenos días: El Bishorn. A lo lejos las cordadas que nos preceden nos indican la ruta que deberemos seguir.

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Ningún cuatromil de los Alpes es fácil, algunos son mucho más técnicos y difíciles y otros mucho más llevaderos pero no calificaría como fácil a ninguno de ellos. Es necesario saber y ser consciente del reto que estás acometiendo y sentir un absoluto respeto por esos gigantes blancos que pueden engañarte con su embriagadora belleza. El Bishorn no es una ascensión técnica y no requiere mucho más que cierta experiencia en alpinismo y una forma física aceptable. Pero todas esas ascensiones tienen algo en común: Estás en un lugar hermoso dirigiéndote a la cima de una de esas grandes montañas. Y quizá hay algo mucho más importante que describió magistralmente Edmund Hillary en esta frase conocida por cualquier alpinista: “No conquistamos montañas, sino a nosotros mismos.” Proseguimos con la ascensión hacia la cumbre paso a paso, con un ritmo intermedio, ni muy rápido ni demasiado lento,

pero con muy pocas paradas para descansar. El amanecer, a mitad de camino nos ofrece un regalo para los sentidos y para el alma. Permitidme aquí retroceder al inicio de mi narración. A veces se te olvida donde estás, que estás haciendo, quién eres y cual es propósito y el sentido de tu vida. La rutina, nuestra mente adaptativa, la conocida zona de confort y muchos otros condicionamientos de nuestras ajetreadas vidas ayudan a olvidar la magia de cada momento. Os dejo aquí una frase de una película especial para mi, “El guerrero pacífico” que sin duda os recomiendo. Esta es la frase: “Cada momento es único, no hay instantes vacíos.” En esos momentos, en plena ascensión, me di cuenta de que por momentos mi mente se adaptaba silenciosamente a tanta belleza y le restaba importancia. Recuerdo pensar que si en ese lugar, en ese amanecer cerca de los cuatromil metros de altura, perdía la capacidad de estar presente que fácil es Vistas del Matterhorn desde la cima

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perderla cuando estamos en uno de nuestros días de trabajo habituales. Reaccione al instante y miré alrededor. La nieve en polvo giraba en espirales impulsados por un viento frío. El sol asomaba detrás de un manto blanco enmarcado por cientos de cumbres en todas direcciones, más allá de donde alcanzaba la vista. Volvía a estar allí. Presente. Vivo. Llegar a la antecima no fue tan fácil como parecía, la ruta ganaba grados de pendiente y las piernas empezaban a quejarse. Algunas cordadas ya descendían de la cima. Basta mirar a la cara a un alpinista para saber si está subiendo o bajando. Llegamos a la antecima. Una pequeña explanada para preparar el último tramo hasta la cima. Una pequeña escalada que con la ayuda del piolet no resultó difícil pero que aportó esa pequeña dosis de adrenalina que siempre hace que una ascensión sea un poquito más interesante. En la cima nos abrazamos y disfrutamos de otro reto conseguido y de unas vistas que, una vez más, son capaces de dejarte sin palabras.

El descenso, largo pero fácil, nos dejo en el refugio a la hora de comer y tras un pequeño descanso, y una buena comida nos dispusimos a bajar hasta el valle donde nos esperaba el coche. No sin antes despedirnos de nuestra montaña y mostrarle nuestro respeto y agradecimiento por habernos permitido formar parte de ella. En la cima del Bishorn Llegamos al coche, disfrutamos de unas cervezas en una bonita terraza y regresamos a nuestro hotel en Grimentz. Ya os podéis imaginar como sienta una ducha con agua calentita en esos momentos... Al día siguiente de regreso a Barcelona, Francia me vuelve a recordar que no es pequeña con sus km y km de autopistas. Llegamos a Barcelona. Todo sigue igual.. Nosotros diferentes. No puedo terminar esta narración sin este último párrafo dedicado a una persona especial: Alfonso de Arquer, un amigo y alpinista que sabe lo que es conquistar uno de los ochomiles del Himalaya, el Shisha Pangma, y que se conoce los Alpes como la palma de su mano. Gracias por organizar todas nuestras expediciones con tanta dedicación y cariño. v

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PUBLIREPORTAJE

Y… a estos montañeros les une Prohabits, que se dedica al cambio de hábitos saludables Ariadna de Arquer (Coach) y Marcos Rossinés (preparador físico) fundadores de Prohabits, nos cuentan su proyecto personal y empresarial ¿Qué es Prohabits? Prohabits es un método exclusivo que ayuda a conseguir el cambio de hábitos para que sean saludables y sostenibles en el tiempo. Prohabits tiene tres pilares: Prohabits Personal (dirigido a las personas), Prohabits Profesional (dirigido a las empresas/empresarios) y Prohabits Sin Fronteras (dirigido a personas y empresas sin recursos económicos). Si hablamos de Prohabits Personal entenedos que hablamos de personas o individuos, ¿Qué hacéis? Prohabits Personal acompaña al cliente en su día a día, con el fin de facilitar a la persona que integre los hábitos saludables de forma natural y los haga suyos. Prohabits es innovador ya que supone la integración de las 3 disciplinas interdependientes: coaching sistémico (emociones), nutrición, y actividad física. Los profesionales se adaptan a la agenda, espacio y tiempo. Es un traje a medida para la persona. ¿Y por qué cambiar hábitos? Tenemos la suerte de poder darnos cuenta de que la felicidad que siempre ansiamos está en nuestro día a día, en cada momento. No somos lo que somos, sino lo que hacemos, y la actitud con la que lo hacemos.

nal. Como por ejemplo, a personas que comen rápido y con ansiedad, a las que están hartas de dietas y tienen sobrepeso, a las personas que duermen mal, a las que no les gusta el deporte, a las que quieren conseguir un reto deportivo, a las que necesitan un cambio profesional, a las que están estresadas… etc.

Los hábitos que influyen más en nuestra vida son aquellos que influyen directamente en nuestras necesidades primarias como son: comer, evacuar, dormir, y moverse. En definitiva, cuando cuidas tus hábitos, estás bien y más feliz. ¿Quiénes formáis Prohabits Personal? Contamos con un equipo de profesionales apasionados por ayudar a los demás, personas como Jordi Pañella Soler dispuestos a trabajar en equipo para cambiar vidas. Nuestro equipo está formado por: Coachers, nutricionistas, y preparadores físicos. ¿A quién va dirigido? Nos dirigimos a personas con objetivos muy diversos, en general a cualquier persona que quiera cambiar o mejoras algún hábito nutricional, deportivo o emocio-

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¿Dónde os encontramos? Nos movemos en la zona donde vive o trabaja el cliente adaptándonos a su agenda y tiempo disponible; en su casa, en su parque público, en su zona de trabajo, en su misma empresa. ¿Algún consejo para nuestros lectores viajeros? Estéis donde estéis se puede encontrar el equilibrio entre vuestros posibles homenajes gastronómicos, vuestro momento relax, vuestro jet lag, vuestras “caminatas”…siendo conscientes de la importancia y de cómo inciden nuestros hábitos (aquello que repetimos a diario) en vuestras vidas. No hay excusas. Para más info: www.prohabits.es


Mรกs allรก de la maravillosa Amsterdam Holanda esconde tesoros lejos de sus grandes ciudades: castillos fascinantes, pueblos pintorescos y, claro, sus maravillosos molinos TEXTO Y FOTOS TXEMA GONZรLEZ ALLENDE FECHA DEL VIAJE MARZO 2008

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Y

a conocíamos las principales ciudades de Holanda: Amsterdam, La Haya y Rotterdam. Pero siempre nos habíamos quedado con el gusanillo de volver para visitar otra parte más desconocida de Holanda, con sus pequeños pueblos y diferentes paisajes, así que decidimos hacer este viaje para descubrir un buen número de esos lugares más desconocidos y nos quedamos maravillados de los tesoros que esconde este pequeño país.

Viajamos en coche desde Bilbao a Holanda haciendo escala en París. Nuestro primer destino fue la pequeña ciudad de Maastricht en el sur del país. Es una bonita ciudad a orillas del río Maas, por la que es muy agradable pasear. Destaca la plaza del ayuntamiento y la plaza donde se encuentra la bonita basílica de St. Servaas. Hay además una buena colección de iglesias y al otro lado del río te encuentras con una zona más moderna con edificios también muy interesantes. No hay ningún lugar espectacular pero es una ciudad

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Basílica St. Servaas, Maastricht

cercano Elsloo, donde nos alojamos tras una corta visita por sus pintorescas calles. Al día siguiente viajamos a Thorn, un precioso pueblo, de los más bonitos del país, formado por callejuelas empedradas con casas completamente blancas, algo muy distinto de todo lo que uno se espera enconCastillo de Hoensbroek trar en Holanda. Es un pueblo realmente pintoresco en un muy agradable para pasear. Tras la visita nos entorno natural de prados verdes y canales, dirigimos al cercano pueblo de Hoensbroek realmente encantador. Tras Thorn pudimos donde pudimos visitar el precioso castillo, ver el precioso castillo de Heeswijk, otra con sus pintorescas torres y en un empla- espectacular muestra de los castillos que se zamiento natural precioso, rodeado de un pueden ver por Holanda, también rodeado pequeño lago. Tras esto, nos desplazamos al por agua. Muy cerca de allí nos dirigimos a

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la población de s’Hertogenbosch. La zona vieja es realmente preciosa. Hay un canal que discurre en parte por debajo de la ciudad bajo edificios que hacen de puentes. Paseando por el centro pudimos ver diferentes edificios medievales, la iglesia y el propio ayuntamiento. Todo está muy cerca y se puede recorrer en poco tiempo y como ya se hacía de noche cenamos en una animada zona de bares y cafés cerca del canal. El día siguiente lo empezamos en Heusden, un pueblo fortificado muy bien conservado. Aquí pudimos ver los primeros molinos tan típicos en Holanda, perfectamente integrados en el pueblo fortaleza y también los típicos puentes

levadizos. Recorrimos los muros y puertas de la ciudad e hicimos numerosas fotos. Toda la zona fortificada se encuentra rodeada por agua y por un pequeño puerto, que ofrecen numerosos rincones para fotografiar. Después seguimos nuestro viaje hasta Dordrecht, una interesante y pequeña ciudad. Tiene

Castillo de Heeswijk

Calle de Thorn

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un bonito puerto donde hay muchos edificios pintorescos y una iglesia enorme que destaca sobre las bajas casas. Paseamos por la zona del puerto y las calles interiores, que llevaban hacia un canal interior. Además de la iglesia y los edificios se conservan algunas cosas interesantes como varias puertas de la ciudad. Dejamos Dordrecht y nos dirigimos hacia Kinderdijk, uno de los lugares donde mejor se pueden observar los típicos molinos holandeses. De hecho fueron declarados Patrimonio de la Humanidad. Se visitan caminando por un sendero muy agradable a orillas de un canal, en cuyos márgenes se van sucediendo los molinos. El lugar es muy

bonito y especial, ya que hay un montón de molinos y además el entorno natural está perfectamente preservado. Es una de las imágenes que mejor recuerdo del viaje. Tras estas visitas nos desplazamos a la costa sur de Holanda, donde hay enormes playas que se suceden una tras otra. Pero eso sería el día siguiente. Empezamos la visita a la costa por Zierikzee, un bonito pueblo con numerosos edificios antiguos, un bonito puerto y como no, los típicos puentes y molinos. Aquí pudimos ver también varias antiguas puertas de la ciudad, unas altas construcciones de planta cuadrada y una buena altura realmente

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Puerto de Dordrecht

al estilo holandés. Hay una zona de dunas preciosa por donde pudimos pasear y subir a un mirador con fantásticas vistas de la costa y el pueblo. En el pueblo justo en la playa destaca un edificio impresionante que es un hotel y en las afueras pudimos ver, aunque no entramos, otro espectacular castillo, el Westhove. Seguimos por la carretera de la costa hasta otro bonito pueblo, Westkapelle, donde hay un espectacular faro. Finalmente acabamos el día en Middelburg. El conjunto carece del encanto de otros pueblos pero hay dos edificios que destacan: el espectacular ayuntamiento y la abadía. Un paseo por la zona vieja fue realmente agradable y un gran final para otro día de viaje muy completo. El día siguiente deshicimos nuestros pasos y retomamos la dirección norte, llegando a la ciudad de Delft. Es una preciosa ciudad

pintorescas. Seguimos hacia el sur por la costa atravesando la maravillosa obra de ingeniería de diques y barreras que protege a Holanda del mar – es un país prácticamente plano y muy expuesto -. Hicimos varias paradas para contemplar algunas de las construcciones y finalmente llegamos a Domburg, un pueblo de veraneo

Mirador en las dunas de Domburg

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Vistas desde la torre de la iglesia, Delft

con calles de elegantes casas alrededor de sus canales. El centro es una enorme plaza con el bonito ayuntamiento en un lado y una iglesia con una enorme torre en el otro. Llegamos en día de mercado y toda la plaza estaba cubierta con puestos de productos locales. Subimos a la torre de la iglesia desde donde hay unas vistas espectaculares de la ciudad. Tras esto recorrimos las diferentes calles que bordean los pintorescos canales. Tras Delft seguimos hacia el norte por la costa hasta la población de Scheveningen. Es un gran centro de vacaciones cerca de La Haya pero que conserva su encanto. Paseamos por su pequeño puerto y por su larga playa de arena. Allí destaca un enorme muelle que se adentra en el mar con un diseño realmente

espectacular, con zonas de restaurantes, cafeterías, etc… En el centro de la playa hay un gran edificio clásico que pertenece a un hotel. Seguimos por la costa hacia el norte y atravesamos grandes extensiones de los famosos campos de bulbos. El colorido parecía fantástico pero el tiempo había empeorado y nos cayó una buena tromba de agua que nos impidió disfrutar del espectáculo. Finalmente nos dirigimos a Muiden, una agradable población con un bonito castillo. El nuevo día nos llevó a Zaanse Schans, una zona donde se pueden ver una serie de molinos tradicionales elevados sobre postes sobre casas típicas de madera. El conjunto es realmente pintoresco pero para poder verlo mejor hicimos un pequeño recorrido en

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DNI DEL VIAJERO Nombre: Txema Apellidos: González Allende De: Bilbao (España) Edad: 42 años Ingeniero, fundador de la app de viajes TravelEchoes. Desde que empecé a recorrer mundo no he podido parar. Viajar es algo que te engancha y aunque ahora con niños tengo que plantear los viajes de otra manera espero poder inculcar a mis hijos esa pasión por viajar y conocer nuevas culturas. Me encanta viajar en coche a mi aire porque me da mayor libertad y también soy un apasionado de la fotografía, otra afición que se complementa perfectamente con la de viajar.

barco. Las vistas desde el lado opuesto del río son lejanas y limitadas ya que es una zona ocupada por numerosas casas y pabellones, realmente poco interesante. Tras la pequeña travesía en barco nos dirigimos a la turística población de Edam. Esta población es sobre todo famosa por su queso como se puede comprobar en sus numerosas tiendas aunque también tiene edificios y rincones interesantes. Después nos desplazamos a Volendam, en la costa. A pesar de ser un pueblo Molinos elevados de Zaanse Schans

Muelle de Scheveningen

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Puerto de Volendam

muy turístico es realmente encantador. La calle que bordea su línea costera es preciosa con numerosos edificios típicos de madera de colores que crean un conjunto realmente precioso. Las callejuelas del interior son también muy interesantes y pasamos un buen rato descubriendo sus diferentes rincones. Para terminar otro gran día viajamos a Enkhuizen, más al norte, otra población costera con interesantes edificios como una espectacular torre formada por varios cilindros junto a un típico puente levadizo. También hay un interesante museo que recrea un antiguo pueblo pesquero de la zona y que contiene edificios muy bonitos. Lo tuvimos que ver muy rápido ya que la hora de cierre se nos echaba encima. Aprovechamos lo

que quedaba de día para disfrutar del bonito pueblo. El día siguiente lo dedicamos a Amsterdam. Aunque ya la conocíamos y no era el objetico de este viaje no pudimos resistirnos a reservar un día para disfrutar de esta maravillosa ciudad. Aunque esta ciudad merece mucho más de un día y daría para un artículo ella sola, recorrimos los principales canales, la zona del puerto, y también dimos un paseo por el barrio de los museos. Fue un día maravilloso, a pesar de que ya conocíamos todos los lugares, pero siempre se descubre algún rincón nuevo que merece la pena. Tras este paréntesis en el viaje pusimos rumbo norte y llegamos a la bonita ciudad de Kampen, con un curioso puente que

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ofrece vistas maravillosas hacia una línea de preciosas casas con un muelle cubierto por espectaculares barcos de gran tamaño, todos ellos clásicos. Dimos un paseo por el muelle y por las calles interiores donde pudimos ver numerosos monumentos. Media hora al norte nos encontramos con Urk, un pintoresco pueblo pesquero muy típico con calles estrechas, donde estuvimos paseando sobre todo por el puerto. La iglesia y el faro también añaden encanto al conjunto. Este pueblo fue el pueblo costero que más nos gustó, nos pareció de lo más auténtico del viaje. Tras disfrutar de su encanto llegamos a otro pueblecito muy

peculiar: Giethoorn. Este pequeño pueblo está compuesto por una serie de edificios típicos rurales, comunicados por canales y numerosos puentes, al estilo de Venecia. Aunque hay una parte que se puede recorrer a pie la mejor forma es hacerlo en barco. Es realmente sencillo, ya que pudimos alquilar

Amsterdam

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Puente levadizo en Enkhuizen


un pequeño barco eléctrico con el que hicimos una ruta por los canales y el lago que está junto al pueblo. Lo manejas a tu antojo, y es una gozada, una verdadera experiencia recorrer los canales a tu aire, disfrutando de la tranquilidad y las pintorescas casas. Una vez acabada la excursión en barco dimos un paseo por las partes en las que se podía ir a pie para ver una nueva perspectiva del pueblecito. Una hora más en coche y llegamos hasta Hindeloopen, aunque ya lo visitaríamos el día siguiente pues nos quedábamos sin luz.

Este pueblo es también precioso, cuenta con una serie de pintorescos canales y bonitos edificios rurales por los que es una maravilla pasear. La estampa más típica es una construcción junto a la esclusa que da paso al canal interior y que tiene una especie de campanario de madera. La parte exterior del pueblo está rodeada por una barrera cubierta de hierba que lo protege del mar y que ofrece bonitas vistas del pueblo y del mar. Tras recorrer sus callejuelas y el parapeto exterior nos dirigimos más al norte, hasta Harlingen. Esta es otra población costera pero de

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Puerto de Urk

nada que ver con lo que te puedes esperar en un gran puerto. Estuvimos callejeando un rato por esta parte y pudimos ver rincones realmente pintorescos. El faro y el ayuntamiento son otros dos edificios destacados que añaden encanto al conjunto de casitas y viejos almacenes que pudimos recorrer. Tras la visita paramos en Leeuwarden, donde encontramos una zona de canales y edificios antiguos interesante, pero que tampoco aportaba mucho a lo que ya habíamos visto, así que no nos entretuvimos demasiado y seguimos hasta nuestro destino final de ese día: Dokkum. Éste es un bonito pueblo donde pudimos pasear por sus canales y callejuelas y donde lo que más nos gustó fueron dos preciosos molinos de los elevados sobre postes, que además iluminaban por la noche y quedaban realmente espectaculares. El último día de nuestro viaje solo nos dio tiempo a hacer dos visitas más: Zoutkamp

bastante mayor tamaño a las que habíamos visitado anteriormente. En su puerto pudimos ver una gran actividad de ferrys. La parte del puerto es realmente bonita, con numerosos edificios antiguos bien conservados, y diferentes monumentos. Para ser un puerto de ferrys es un lugar con mucho encanto y agradable,

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Canal en Giethoorn


Ferry en el Puerto de Harlingen

y Orvelte. Zoutkamp es un diminuto pueblo de pescadores donde pudimos ver una buena colección de bonitos barcos clásicos y algunas casitas de pescadores realmente encantadoras. La visita se hace en muy poco tiempo ya que el pueblo en sí es realmente pequeño. Parte del encanto reside también en lo aislado del lugar. Esta zona de Holanda, la zona de Frisia y Groningen, está mucho menos habitada que el masificado centro y sur del país, por lo que se agradecía conducir por carreteras más solitarias entre suaves prados, muchas veces con caballos pastando. Orvelte fue el último sitio donde nos dio tiempo a parar. Es una especie de museos al aire libre con numerosas granjas y edificios

típicos donde se recrea la vida rural y los oficios de la zona. Es un lugar tranquilo, todo peatonal y muy pintoresco. Dimos un paseo por las diferentes callejuelas y sin entretenernos mucho más iniciamos nuestro largo viaje de vuelta, que contaría de nuevo con una escala esta vez en Amiens, en Francia. Aunque nos dejamos algún pueblo más en el tintero por falta de tiempo, el viaje fue increíble. Descubrimos una Holanda diferente y nos sorprendió la cantidad de lugares preciosos que hay en este país, así como la educación y amabilidad de los holandeses. Para alojarnos reservamos hoteles previamente desde aquí y la verdad que en general la relación calidad-precio es excelente. v

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O ER AJ VI A RO BL O G UE DE

Groenlandia: el dibujo de un sueño Disfrutando de una expedición única en las fascinantes tierras polares, en un viaje de los que nos cambian para siempre TEXTO Y FOTOS ÁLVARO JACOBO FECHA DEL VIAJE AGOSTO 2011

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Cuando cuento, sólo estamos tu y yo, juntos, Pero cuando miro hacia delante en el camino blanco Siempre hay otro que anda a tu lado. T.S. Elliot, La tierra yerma Para mis compañeros de sueño: Aznar, Melania, Dámaso, Irene, Roberto, Giovanna, Pilar, Horacio, Mª Carmen, Paco y Conchi, y mi compañero-guía Dani Sastre

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Igaliku, con el barco ballenero Puttut en travesía

n los tiempos más antiguos, cuando tanto las personas como los animales vivían en la tierra, una persona podía convertirse en animal si quería y un animal podía convertirse en ser humano; a veces eran personas, y a veces, animales, y no había ninguna diferencia, hablaban todos el mismo lenguaje. Era la época en que las palabras eran como magia, la mente humana tenía poderes misteriosos; una palabra pronunciada por casualidad podía tener extrañas consecuencias, de repente cobraba vida y lo que la gente quería que sucediera podía suceder, lo único que tenías que hacer era decirlo. Nadie podía explicar esto: así es como era. (Leyenda Inuk). En esta época, en que las palabras han perdido parte de su magia, y en un tiempo en que el misterio de lo desconocido se ahoga por el conocimiento global, es necesario creer que puedes volar más allá de tu imaginación, más allá de tus sentidos, que aún existen fronteras que puedes rebasar. Y como en la leyenda inuk, el origen de este relato

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fue una palabra pronunciada por casualidad, y lo que quise que sucediera, sucedió: Groenlandia. ¿Cuándo se pronunció? Lo recuerdo con exactitud, fue a inicios de julio, cuando buscaba con cierta ansiedad una escapada a la rutina del trabajo, unos días de desconexión que le dieran sentido a un año cansado y difícil. Y allí apareció, bajo la forma de una expedición de aventura, de deporte, de comunión con la naturaleza, de un sueño de tierras polares, paisaje blanco y azul intenso. Y allí la pronuncié por primera vez, sin saber que con ello iniciaba una de las mejores experiencias de mi vida. Dejando atrás la inquietud sobre viajar solo, el equipaje necesario y las compras de

última hora en ropa de alta montaña, el nerviosismo iba abriendo paso a la expectativa casi infantil de cumplir un sueño construido a partir de lecturas sobre Shackleton, Amundsen, Reverte… Pronto me daría cuenta que en esta tierra los sueños de los demás no son más que una guía para dibujar tu propio sueño, y el mío tenía la forma de una pequeña foca, una foca blanca. Al igual que Ulises, emprendí el viaje hacia el profundo mar abierto, con un único barco que era yo mismo, y con una pequeña banda de compañeros que conocí el primer día y que rápidamente se convirtieron en cómplices de una aventura de emociones. Leí que las distancias en Groenlandia se miden en

Glaciar activo de Qoorooq

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El mítico ballenero Puttut

DNI DEL BLOGUERO Nombre: Álvaro Apellido: Jacobo De: Cartagena (España) Edad: 40 años Blog: vocesrobadas.blogspot.com.es Mi nombre es Álvaro Jacobo y soy de Alicante, aunque vivo en Cartagena. De profesión Arqueólogo y Profesor de Historia, mi pasión es viajar, fotografiar y escribir. No sé con certeza cuando empezó esta pasión. Debió arrancar en mi infancia, en esa etapa en la que se crecía entre la realidad y el mito, construyendo sueños a través de las lecturas de Jack London, Mark Twain, Emilio Salgari, o conociendo nombres como Malaspina, el almirante Valdés y el Capitán Cook; lecturas que hablaban de aventuras y supervivencia, de tierras boreales y noches de aurora, de peligros incontables, de bestias salvajes, tribus hostiles, bosques vírgenes e impenetrables y de grandes cordilleras montañosas; las lecturas que nos cambian para siempre, porque supone situarnos en ese camino “donde las cosas pueden ser” del que hablara Rosa Chacel.

sinik, en “sueños”, en el número de pernoctas que dura un viaje; y abrí los ojos ante los 17 sueños que tenía ante mí. Enzia Verduchi, poeta italiana, describía Groenlandia recordándola, sin conocerla, como si se pudiese añorar lo que se desconoce:

“tu nombre es un continente. Kalaallit Nunaat; tu nombre es una herida, una elipsis, una isla entre el Atlántico y el Ártico; tu nombre es el deseo, el olvido; es la tundra, la corriente del Labrador; tu nombre es un destello en la nieve; la bahía de Baffin y el Estrecho de

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Davis, tu nombre, arde”. En el vuelo desde Reykjavik, pronunciaba su nombre, en silencio, mientras observaba desde la ventanilla la costa de Tierra verde, un relieve abrupto y erosionado dominado por una banquisa que se fragmentaba entre glaciares, montañas nevadas, fiordos helados y un blanco que teñía de solemnidad todo el trayecto. Y cuando aterrizamos, en Narsarsuaq, un pequeño aeropuerto huella de la presencia norteamericana durante la II Guerra Mundial y la Guerra Fría, mis ojos fueron más allá de la pequeña torre de control y la exigua pista de aterrizaje para posarse en los icebergs, que, enmarcando toda la costa, parecían darnos la bienvenida flotando impasibles en el agua azul ante nuestro ajetreo. Y no nos abandonarían en el resto del viaje. En ese momento, no podías dejar de sentirte como un expedicionario, cargando con tu mochila y afinando los sentidos ante un mundo nuevo, en el que el blanco esperado contrastaba con el verde y la tundra, sin carreteras, sin ciudades, tan sólo la naturaleza y

Pequeño pueblo de pescadores de Qacortoq

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algo que descubriríamos muy importante, el tiempo. Y, como expedicionarios, nos recibió nuestro guía, Dani, una persona que el paso de los días confirmaría no sólo como cicerone


Maravilloso paisaje florido de Igaliku

sino como un soñador más. Él fue quién nos introdujo en el condicionamiento del tiempo, enseñándonos una palabra inuit que nos acompañaría cada día: immaqa, quizás. Porque de nada servían los itinerarios prefijados, las rutas establecidas o las previsiones de más de un día, si el tiempo y la naturaleza decían que no, quién sabe que podríamos hacer en cada momento. Había que valorar

cada día. Immaqa, esa fue la primera lección que aprendimos de los inuit. Alojados en Qassiarsuk, a modo de campamento base, nuestro primer sueño cobró la forma de una pequeña aurora boreal. Esa noche dudo que hubiera alguien en el mundo que tuviera más ilusión en sus ojos, lo que para los habitantes del campamento era algo normal, para nosotros era un acontecimiento

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Trekking en Ulamertorsuaq

extraordinario, una auténtica danza verde en el cielo por pequeña que fuera. Un guía nos contó que la leyenda del Ártico decía que estas fascinantes luces se las denominaba “Revontulet” o “Los Fuegos del Zorro”, y que resultaban de los golpes que daban los zorros contra los montones de nieve en las montañas de Laponia, el golpe de estos producía en el cielo estos reflejos. Sin embargo, los inuit creían que la Aurora Boreal no era más que el camino celestial a un mundo más allá, y su luz se desprendía de la llegada de espíritus nuevos. Recuerdo que me dormí pensando en que era un espíritu nuevo en una tierra desconocida, blanca y verde, y que aún me quedaban sinik, una quincena de sueños por vivir.

DE LA TIERRA VERDE AL HIELO DEL INLANDIS.

El espíritu del oso polar, considerado a su vez el espíritu del Ártico, ha estado presente en la historia oral del pueblo inuit a través de varias leyendas, como la del oso Nanoq y la madre-humana. Dicen que Nanoq mantenía una estrecha relación con la madrehumana y vivían en armonía. Hasta que un día los hombres del pueblo, los cazadores, mataron a Nanoq. La madre-humana se convirtió entonces en una piedra de dolor ante el desamparo de su pérdida. La leyenda representa la pérdida espiritual de la cultura inuit ante las adversidades del mundo externo y la lucha por sobrevivir en los tiempos modernos.

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Por ello, viajar por Groenlandia, querer ser por unos días expedicionario, es respetar a la naturaleza y a la cultura inuit. Olvidarse de las comodidades y las infraestructuras de un viaje ordinario y abrir la mente y el espíritu a un entorno virgen y a un modo de vida tradicional, algo que desde un principio tuvimos claro y que desarrolló en nosotros un enorme sentimiento de libertad. Cada sinik nos ofreció diferentes lecturas de un mundo que seguía siendo auténtico, real, sin la contaminación del prejuicio y la diferencia. Poco importaba, más bien se disfrutaba, lo que significaba ser autosuficientes: los traslados continuos, el ponerse todas las capas de abrigo para los viajes en zodiac (¡gafas, guantes, gorro!), el montaje de tiendas, las cadenas humanas para el transporte del equipaje y los familiares bidones azules estancos que

contenían nuestra comida (¡nunca nos supo mejor el paté, la Nutella, la leche y el capuccino en polvo, el té, la manzanilla, el arroz, el queso cortadito por navajas, arenques, las lentejas, los garbanzos, las adictivas galletas digestive, “el cuando no hay lomo de todo como”…!). Es increíble cómo, en un pequeño hornillo, Dani nos pudo preparar, en su faceta escondida de gran chef, deliciosos cous-cous, cocido, lentejas, revueltos, postres…Como bien decía nuestro compañero Horacio, “dadme una lata de paté y echaré a andar…”. Nuestra ruta nos llevó desde Qassiarsuk al glaciar Qoorooq en el hermoso barco ballenero Puttut; un glaciar activo que nos permitió iniciarnos en el espectáculo de observar el desprendimiento de bloques de hielo y su conversión en icebergs, rodeándonos en

Campamento de Tasermiut, maravilla del ártico

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silencio en su desplazamiento por el agua. En el lento acercamiento al glaciar, evitando el contacto con los grandes bloques de hielo, creímos ser Melville degustando literalmente el blanco hielo, tan sólo interrumpidos en el silencio por el ruido seco del desprendimiento. De ahí, en un tiempo que no avanzaba al compás de un reloj, sino en amaneceres y atardeceres, recorrimos en trekking y zodiac Igaliku hasta Qacortoq, un pequeño pueblo de pescadores donde nos enseñaron palabras inuit (sila= tiempo; ajunngilaq= bueno; sila ajunnqilaq, el buen tiempo que durante toda la expedición nos brindó el espíritu del ártico); de allí al fiordo de Unartoq,

para bañarnos al atardecer en sus naturales aguas termales entre icebergs y donde pasamos la noche en un campamento a la orilla del fiordo, despertando con el arrullo de las olas y las gaviotas. Se sucedieron los sinik en trayectos en zodiac y trekking por Tasiusaq, el pequeño campamento de Qusuak (el valle del río salmonete) en el fiordo de Tasermiut (combinando un imponente glaciar con un rincón de tundra verde que nos permite practicar la pesca del salmón y la recogida de mejillones) hasta llegar al inolvidable campamento de Tasermiut. No se puede describir con palabras la sensación de dormir en tiendas a los pies de una de las maravillas del ártico, refugio de escaladores

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disfrutar de las casas modernas de los inuit, que asomaban prefabricadas entre el blanco del hielo y el azul del mar, como fichas de colores, azul, verde, rojo, amarillo. A través de sus ventanas, apenas cubiertas con visillos y colgantes, se podía entrever una vida cotidiana que hablaba de cientos de historias a través de los amuletos colgando, los juguetes de los niños, los trineos y kayaks a sus pies o los restos de electrodomésticos. Todos tuvimos la impresión de que había más ciudades y nombres en Groenlandia que habitantes o inuit habitándolas…, y que la modernización había destruido en parte una sociedad tradicional, sin dar tiempo a construir una nueva con sus propias raíces. Pese a ello, la Travesía por glaciares de Narsaq

Impresionante campamento de Fletanes, en el Fiordo de Qalerallit

de todas las nacionalidades, los trekking a los pies de Nalumartosoq y Ulamertorsuaq, llenando la cantimplora en los innumerables arroyos de agua dulce mientras observas un águila real en su nido; o lavando la ropa (y el cuerpo) en la cascada junto al campamento producto del deshielo; sin contar las risas y conversaciones con los compañeros a la hora de la cena en el duomo-comedor bebiendo una infusión a la luz de las velas. El regreso a la civilización en forma de ducha caliente que supuso las dos noches de Nanortalik y Narsaq, nos permitieron

cercanía de los niños y la sonrisa de los inuit, daban la calidez necesaria para abandonar rápidamente esos pensamientos. La penúltima etapa de nuestro viaje nos llevó a Fletanes, un impresionante campamento frente a tres lenguas de un glaciar

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en el fiordo de Qalerallit, que servía de inicio a las rutas de ascenso al casquete polar, al inlandis. Un campamento que te hacía enmudecer, cerca de una playa de arena fina, casi una base espacial, en un valle de aspecto desértico que miraba hacia los glaciares. No podías apartar la vista del fiordo donde constantemente caían seracs (enormes bloques de hielo), produciendo un estruendo, un ruido seco, que nos recordaba lo pequeños

y frágiles que éramos en comparación con la naturaleza. Tu mente se desnudaba, se abría a la libertad que te ofrecía la proximidad del inlandis, de una naturaleza virgen. Durante las tres noches que pasamos allí, no importaron los ronquidos de los compañeros, el estruendo de los seracs desprendiéndose era el mejor de los bálsamos. Tras el avistamiento de los caribús, liebres árticas, lagos escondidos entre montañas y

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la zodiac. Puede que el tiempo se hiciera cómplice de nuestro ánimo, que preveía el fin de nuestro viaje. Pero dado que aún nos quedaban unos días y muchas cosas que hacer, ambos, tiempo y ánimo, mutaron hacia un sol brillante y unas expectativas renovadas cuando llegamos a la casa de Tierras Polares. Un trayecto en kayaks entre icebergs, trekking por el valle de las mil flores, rodeados de montañas con pequeñas cascadas que caían por sus laderas, en un paisaje de tundra sembrado de pequeñas florecillas y algodón artico que culminaba en un fuerte desnivel. Una vez lo escalamos, ayudados por una cuerda, la visión que pudimos grabar en nuestra retina merecía la pena: la lengua en descenso del inlandis del glaciar Kiattuut. Nos sentamos, en silencio, para respirar profundamente Fiordo de Qalerallit y despedirnos inconscientemente de la naturaleza ártica. Ahora, en una ruta sobre el inlandis para practicar el el recuerdo, lo asocio a un poema inuit que desplazamiento con crampones y la escalada leí hace poco: dos hombres llegaron a un en hielo, iniciamos la última etapa de nues- agujero en el cielo; uno le pidió al otro que le tra expedición regresando a Qassiarsuk, el ayudara a subir… pero el cielo era tan bonipunto de origen. El día amaneció gris, con to que el hombre que miraba por encima del una niebla que lo cubría todo, y los glacia- margen lo olvidó todo, olvidó a su compares que la noche antes nos habían brindado ñero al que había prometido ayudar y salió un espectáculo de luces de atardecer, ahora corriendo hacia todo el esplendor del cielo. parecían hielos fantasmales acompañando Así permanecimos un rato, observando el el rugido de la banquisa sobre el casco de glaciar, olvidándonos de todo. Un precioso

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Ruta en el inlandis de Qalerallit

final para nuestro último trekking. Nuestro último sinik. Decía Javier Reverte en su libro, En Mares Salvajes, que en el Ártico percibía que no había felicidad en la nieve y en el hielo, mientras sentía que viajaba hacia la nada. No puedo estar más en desacuerdo. Para mí, Groenlandia, la nieve, el hielo, no sólo me aportaron algunos de los momentos de mayor felicidad de toda mi vida, sino que me hizo sentir libre y en paz como pocas veces lo he podido sentir, en un viaje hacia mi mismo, el viaje más importante de todos. Pero todo viaje adquiere un color y una forma especial, dependiendo de algo tan sencillo como al lado de quién se estuvo, porque todos los lugares lo son gracias a la gente que

Frente del Glaciar Qalerallit

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Lengua en descenso del inlandis del Glaciar Kiattuut

conocimos y amamos en ellas. El color, el blanco y el azul, en todas sus tonalidades. La forma, un dibujo, un dibujo especial, que dio forma a Groenlandia y al sueño que la configura: el de una pequeña foca blanca que me dibujó el último día el compañero Dámaso. Un dibujo que me permitió ver, como indica Martín Garzo, que en la vida, como en los viajes, todos vamos trazando un dibujo desconocido, y que nuestra tarea es hacer todo lo posible para que no quede incompleto. Esa foca la empezamos a dibujar todos desde el primer día, en el inicio de nuestro sinik, en nuestro camino blanco, y por eso terminó de dibujarse, sobre papel, el último. La verdad no cabe en un solo sueño, y necesita del entrelazarse de los muchos sueños para revelarse. En este caso, el sueño de

El dibujo que dio forma al sueño de Groenlandia, por el compañero Dámaso

Groenlandia necesito de un dibujo y doce sueños, el de cada uno de mis compañeros. ¿Volveremos a Groenlandia? ¿Mantendremos vivo el sueño? Immaqa. v Nunca la bandera arriada, nunca la última empresa. (Sir Ernest Shackleton)

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Basilica del Sacré-Coeur de Montmartre

Galeria Vivienne, cercana al Palais Royal

París

en imágenes El Sena a su paso por el Pont Saint-Michel

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La primera vez que viajé a París, incomprensiblemente no me gustó. Ahora no sólo me gusta, ahora la amo incondicionalmente, mi única duda es, si me gusta más de día o de noche. Fotos: Sandra Vidal

Museo del Louvre y su famosa pirámide


Iglesia de la Madeleine

Las torres de la Catedral de Notre Dame

La Torre Eiffel un espectĂĄculo de noche

Palacio Garnier u Ă“pera Garnier

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LAST MINUTE...

Aracataca Literatura, agua y calma. Hogar de infancia del Nobel de literatura Gabriel García Márquez, este publecito colombiano es todo un símbolo del país.

Consejo: Ara cataca es un pueblo muy pobre de Co lombia que vive en calm anclado en el a, pasado. Los visitantes qu decidan dorm e ir allí deben saber que só cuenta con u lo n pequeño h ostal.

El Instagram

@aracataca_oficial

El libro

En la maleta. Sea estación seca o no, lo cierto es que la lluvia y la humedad no abandonan nunca Aracataca. ¡Id preparados!

racatanir’. En A e v u o ‘s l E con un il hacerse ca es difíc uchas m no hay recuerdo: s a sus ta n si pregu ro e P s. a e tiend nderán qu s te respo su o lg a habitante r . Po s su agua ra’. la c a lo mejor e u g ifica ‘a n g si l ia ic ‘Ara’ in

El plato Cayeye (Guineo cocido con queso)

La ruta Ruta de Macondo. Todo en Aracataca recuerda al Nobel, por alusión directa, como su casa natal, o por salir retratado en su obra: como la estación de tren, la casa del telegrafista o el barrio Macondo. Esta ruta que va de Sta. Marta al pueblo permite impregnarse del paisaje que inspiró el realismo mágico del autor.

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‘Cien años de soledad’, obra maestra de la literatura mundial, relata la ‘mágica’ historia de los Buendía. Gabo contaría después que la inspiración le llegó al realizar en 1952, junto a su madre, un viaje a Aracataca, su pueblo natal. El autor lo convertiría en el célebre Macondo, y ‘volvería’ a él en muchas de sus obras.

La ‘playlist’ 1. Vallenato. Rafael Escalona 2. La despedida (BSO El amor en los tiempos del colera). Shakira 3. La puya vallenata. Tradicional


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En el próximo número:

Viajamos a Japon

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Revista de viajes Magellan Nº21  

Revista de viajes escrita por viajeros. En este numero: Moscú: Efervescente grandeza Nueva Zelanda: Mágico viaje a la tierra media Alpes Sui...

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