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Helen hesse. Entrevista con NN Fotógrafos......................................................................................................... [págs. 5-8] Rodolfo Ybarra. En el vientre de una noche sórdida............................................................................. [págs. 16-21] eloy jáuregui. Crónica Antonio Cisneros, In memoriam......................................................................... [págs. 48-51]

revista cultural de lima

04 año 2012

JORGE VIGNATI OJEDA

Una vida de película “Yo no tengo título universitario, por eso no puedo enseñar en la universidad...”


PISCO PURO AROMATICO

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Sumario

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Música: Christian Van Lacke.

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Fotografía

Cine: Entrevista a Santiago Mitre. Rodolfo Ybarra: En el vientre de una noche sórdida. Escultura: Marinés Agurto.

Abel Salazar: Concreto brasileño. Alexis Iparraguirre: Poesía “Desde el otro cielo”. Literatura: Adios Guernica, Julio C. Vega. Cine: Jorge Vignati, “Una vida de película”. Eloy Jáuregui: Antonio Cisneros, In Memoriam. Arte Urbano: “Mask” el Quijote del Grafiti. Luis Moreno: Poetas Suicidas.

EN PORTADA RODOLFO MUÑOZ, mODeLO DeSNUDO mÁS ANTIGUO DeL PeRÚ.

Encuéntranos como Revista Lima Gris

Teatro: José Rosas Ribeyro.

Entrevista a Jorge Pimentel.

Director Edwin A. Cavello Limas. Consejo Editorial Hugo Salazar Chuquimango. Luis Moreno. Edith Díaz. Diseño y Diagramación Jorge Senisse Sáenz. Jorge Fernandez. Retoque fotográfico Jorge Fernandez. Foto de portada

Marialejandra Rengiffo. Colaboradores Omar Críspin. Rodolfo Ybarra. José Rosas Ribeyro. Abel Salazar. Luis Moreno. Rufus T. Firefly. Diego Alonso García. Alexis Iparraguirre. Eloy Jáuregui. Orlando Ma. John Martínez Gonzales.

Hellen Hesse. Guillermo Toro –Lira. Fernando Laguna. Gabriel Ruiz Ortega. Fotógrafos Hugo Enrique Alejos. Luis Pizarro. Carmen Malo. Pamela Soria. Roberto Garcés. Dante Escalante. Nadia Cruz. Carla Santillán.

editorial La cultura en el Perú continúa siendo víctima de la ignorancia política, en estas semanas hemos conocido diferentes abusos, sensuras y atropellos tanto en galerías como en espacios públicos. El patrimonio histórico sigue siendo destruido por intereses empresariales y personales, que han llevado a la pérdida de la memoria histórica del país. Espacios emblemáticos como el Palais Concert en el Centro de Lima, la Casona El Buque en Barrios Altos y, la Casa de la Literatura han sido el blanco de la estupidez humana. A esto se suma los nuevos atentados contra la naturaleza. El alcalde de Jesús María Enrique Ocrospoma, no tuvo mejor idea que destruir un área verde del parque Matamula, para la construcción de un centro comercial, produciendo la tala de árboles, que son el único pulmón de la ciudad. El alcalde anteriormente también permitió la tala de árboles en el Campo de Marte para el famoso Mistura. Los hechos nos permiten darnos cuenta que los políticos carecen de sentido común. Un país sin historia, arte y cultura termina siendo solo un pedazo de tierra con una bandera de dos colores. El Director

Erick Cuichap. Jorge Verástegui. Susana del Castillo. Juan C. Michileiro. Corrector de estilo José Rosa Ribeyro. Luis Chávez. Humorista e ilustrador José Jhoel Mamani Espinoza. Diseño Web Marco Alegría.

NN FOTÓGRAFOS

“Una fotografía no solo hace historia, también la cambia”

Diseño Gráfico Web Marco Angulo Portocarrero. Publicidad prensa@limagris.com Teléfono 992452244 Depósito legal Nro. 2011-08484 Imprenta Nedagraf E.I.R.L.

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fotografía a FOTOGRAFÍA mIGUeL MeJÍA.

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entrevista Helen Hesse

odrá sonar increíble, pero cuando en 1994, Kevin Carter ganó el Pulitzer por fotografiar a un niño sudanés en el instante que un buitre esperaba su deceso para devorárselo, este fotorreportero de origen sudafricano hizo lo que nadie había podido lograr hasta ese momento: sensibilizar al mundo exponiendo con esa imagen la situación de miseria y hambruna del pueblo africano. Solo fue una foto, la que cambió la historia. Lo cierto es que estos hombres de prensa gráfica, que los imaginamos siempre llevando una vida trajinada, viviendo a “salto de mata” en zonas de conflictos, adentrándose en los lugares más recónditos como capturadores de la historia a través de su lente se encuentran en vía de extinción: El consumo masivo del internet, facilismo de las fotos y la imparable tendencia de recortar gastos en los medios informativos han modelado la profesión del fotoperiodismo cuya identidad se halla en la cuerda floja. En el año 2008, preocupados por esta situación “y al no existir una movida en Lima”, un grupo de reporteros gráficos que laboran en diversos medios periodísticos empezaron a reunirse como colegas y así compartir sus experiencias, crearon una página en el Facebook, y como “quién no quiere la cosa” formaron NN FOTÓGRAFOS. Actualmente son el único proyecto de fotoperiodistas que existe, compuesto

por reporteros gráficos de vasta experiencia que se dedican a realizar conversatorios, talleres y seminarios con la finalidad de difundir esta rama del periodismo olvidada y ninguneada por las escuelas de formación, llámese: Universidades, Institutos, etc. NN Fotógrafos está conformado por: Martín Pauca, Miguel Mejía, Alberto Orbegoso y Carlos Chavarry. Fuimos en busca de Martín Pauca (Perú 21) y Miguel Mejía (La República), quienes conversaron con nosotros sin tapujos ni regodeos efectistas. ¿Es verdad que el fotoperiodismo está desapareciendo? Martin Pauca: En algunas partes se dice que el fotoperiodismo ha muerto, otras que está en vías de hacerlo y otras que está muy fuerte. En nuestro país existe una ausencia, es cierto, y eso se ve principalmente desde las aulas, las escuelas de fotografía son todistas, lo cual es bueno, pero el fotoperiodismo y fotodocumentalismo se ven reducidas a un espectro muy pequeño, y esto se debe porque justamente los directores o maestros de estas escuelas no son fotoperiodistas y eso lo puedes comprobar viendo la curricula. Miguel Mejía: Pero eso no significa falta de interés, con decirte que en el último conversatorio que hicimos en el Centro Cultural Ricardo Palma de la Municipalidad de Miraflores, en la que trajimos al ganador de la World Press Photo, y en la que solo podían ingresar 200 personas, quedaron más de 100 personas afuera, la acogida es buena, la gente

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siempre está preguntando cuando será el próximo conversatorio, el porcentaje de colegas que asiste es mínimo, el 80% que van son estudiantes y el resto, público interesado. Hay mucha gente que le interesa el fotoperiodismo sin serlo. ¿Y a qué creen que se deba eso? Miguel Mejía: Es que con la llegada de nueva tecnología, hoy es fácil acceder a una cámara fotográfica, la puedes encontrar hasta en un smartphone, ¿quién no tiene una cámara de fotos digital hoy en día?, la cámara es una herramienta que te puede ser útil para narrar una realidad y lo cierto es que la gente quiere contar historias. Es por eso que el 80% de gente que nos sigue en la web, en el facebook o asisten a nuestros conversatorios lo componen la gente aficionada. ¿Pero no creen que las fotografías tomadas desde los smartphones demeritan una foto? Martin Pauca: Hace poco, la revista Times publicó en su portada una imagen del huracán Sandy tomada con un Iphone, esa fue la primera vez que han utilizado fotógrafos de amplia trayectoria mundial para hacer ese tipo de fotografías, y según los editores era por cuestiones de rapidez pero en sí lo que quedó en claro fue que muy por encima de la cámara y de los fotógrafos ciudadanos es que la labor del fotoperiodista va más allá, todo el mundo puede hacer historias fotográficas, porque la cuestión mecánica de tomar una foto la hace cualquiera, pero encontrar el hilo de esa historia es difícil. Es que la principal función de un fotoperiodista es la de conmover, sino conmoviéramos con la foto, sencillamente no existiríamos. ¿Entonces, no se puede ser autodidacta? Martín Pauca: Exacto, porque aparte de la técnica se requiere una preparación como fotoperiodista, en el fotoperiodismo no necesitamos fotos abstractas, lo que necesitamos es que la gente la entienda tal cual como nosotros las ob-

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servamos, como parte de la denuncia que hacemos, ha habido casos en que los fotógrafos hacen uso y abuso del photoshop y a veces una fotografía de denuncia, la convierten en obra artística diluyendo de esta manera lo que se pretendía decir. Miguel Mejía: Se debe entender que un fotorreportero es un cronista que en vez de usar un bolígrafo utiliza una cámara para contar una historia visual, para eso se requiere preparación y bagaje cultural. Existe la percepción de que el fotoperiodista es una persona que vive siempre “en el ojo de la tormenta”, va a zonas de guerra, viven expuestos al peligro ¿qué tan cierto es esto? Martín Pauca: Lo que decimos siempre en nuestras charlas es que para tomar “la fotografía”, uno no tiene que salir fuera del país o irse hasta Sarajevo. Es el caso del fotoperiodista Alejandro Kirchuk, quién ganó la World Press Photo, uno de los concursos más importantes del mundo retratando a su abuela que sufre de alzheimer. Él no se fue a un sitio devastado, una gran historia la puedes encontrar hasta en la puerta de tu casa. Eso es lo que nosotros inculcamos a la gente. ¿Qué fotorreporteros reconocidos han traído hasta ahora para los conversatorios que ustedes organizan? Martín Pauca: Para nuestros conversatorios hemos traído a Alejandro Kirchuk, ganador del World Press Photo, Vera Lentz, Ernesto Bazán, que ha ganado premios de fotoperiodismo en el mundo, Rodrigo Cruz, fotógrafo que trabajó para el New York Times, Esteban Félix, fotoperiodista peruano de la agencia AP., entre otros. ¿El rol del fotoperiodista está delimitado o existe un abuso de esos roles? Miguel Mejía: Yo creo que el fotoperiodista debe tomar lo que ve en realidad y buscar conmover al espectador con respecto a lo que está viendo sin manipulación, pero que si se da, se da. Hace tiempo cuando iban a juzgar a Abimael Guzmán en la Base Naval se juntaron todos los fotoperiodistas y en un momento en que estaba toda la cúpula de Sendero al

aPORTALWeB

www.NNFOTOGRAFOS.COm

“Se debe entender que un fotorreportero es un cronista que en vez de usar un bolígrafo utiliza una cámara”

b XII CONVeRSATORIO, CON VeRA LeNZ eN eL CeNTRO CULTURAL RICARDO PALmA De MIRAFLOReS.


fotografía

música

CHRISTIAN VAN LACKE

“ERA MÁS ESTRELLA DE ROCK TOCANDO EN LA CALLE DE LO QUE SOY AHORA”

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a VI CONVeRSATORIO, CON eL FOTÓGRAFO eSPAÑOL GeRVASIO SÁNCHeZ.

otro lado, muchos fotógrafos empezaron a golpear el vidrio y a decirle que levante el puño, eso es realmente gravísimo porque nosotros no podemos ser parte ni protagonista de la noticia y de la peor manera, nosotros sugerimos no manipulamos. Martin Pauca: Lo que pretende cualquier fotoperiodista en el mundo es hacer historia, pero si no tenemos claro la parte ética y el rol que tenemos en la sociedad, y la responsabilidad que esto involucra nuestra labor siempre estará incompleta. La labor como fotorreporteros no solo está en que tomemos la foto noticiosa sino la social, de expresar y decir “lo que queda a la posteridad” ¿A parte de la labor noticiosa hay una trascendencia social? Martín Pauca: El proyecto tiene entre sus objetivos mostrar el tejido social que no está expuesto por las políticas de educación, salud, la vida marginal. Lo que NN FOTÓGRAFOS pretende es mostrar lo no evidente y que a través de la fotografía puede ser compartida con todo el mundo, esa es la motivación que se quiere plasmar,

“Queremos ser cronistas de la historia de nuestro país, no solo a nivel noticioso sino también social”

esenfadado, rústico y hasta salvaje, así podría definir al argentino Christian Van Lacke. Lo más cercano que tiene de sí mismo es su música, que es su esencia, su alimento. La guitarra, su fiel compañera y a la que nunca toca con uña sino a dedo porque a él le gusta tocarla “sin nada en medio”, nos confiesa en esta entrevista, que la vida nunca fue fácil que tuvo que vivir en la calle solo para probarse a sí mismo de qué estaba hecho. En el 2007 fundaste la banda de rock Tlön, sacaron tres discos y después de muchos años se desintegró. ¿Qué pasó? Creo que todo tiene un ciclo, no tenía pensado disolver Tlön y hacer de solista, pero mientras estaba grabando el tercer disco de la banda, me di cuenta que tenía 12 temas distintos al estilo de Tlön, más melodioso con acordes, no tan riff, con una línea acústica, y de pronto, tomé la decisión de hacer este disco solo, conversé con Walo y César y disolví Tlön, pero todo en

por eso en nuestro portal tenemos una galería virtual, que es nuestra ventana para contar historias y ver historias de otros. Miguel Mejía: Nosotros hemos tenido proyectos con municipalidades, con Promperú, el año pasado tuvimos una exposición en Arequipa y otra en Larcomar, sobre una muestra de fotografías documentales que tomamos en un pueblito alejado del Cañon del Colca en Arequipa. Lo que buscaba el proyecto era llevar turismo a la zona y hemos logrado que eso suceda, hicimos que ese pueblo ahora figure en el Google y difunda su cultura. ¿Finalmente como NN FOTÓGRAFOS, a qué apuntan? Martín Pauca: Queremos ser cronistas de la historia de nuestro país, no solo a nivel noticioso sino también social, rescatar y hacer documentales registrando actividades tradicionales y ancestrales de todas las regiones del país bajo nuestra propia mirada. Miguel Mejía: Sería fantástico que la generación venidera en un futuro coja un tomo de nuestros libros y diga: “Ese es el tomo I de lo que NN fotógrafos dejó para el país”.

muy buenos términos, ellos comprendieron. Y así sin más te lanzaste de solista. Ajá, cuando disolví Tlön en mayo de este año ya

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estaba con el material entonces me dije, ya no tengo la banda ni con quién tocar, ya había tomado la decisión y había que sacar el disco. ¿Cómo podrías definir tu disco “Christian Van Lacke y la fauna”? Si tuviera que ponerle un rótulo sería “música para volar”, las canciones son intimistas, inspiradas en paisajes naturales, visiones cósmicas y búsquedas electroacústicas en plano sonoro y armonioso. En la elaboración de tu disco como solista han participado varios músicos invitados, no? Así es, con el material en mano me dije “tengo que reforzar el disco” y llamé a medio mundo, está Tito La Rosa (Flauta andina), Tavo Castillo (Steel y flauta traversa), Daniel F, RafoRáez, Magali Luque, Inga Matthies, Tania Duarte, Julieta Rimoldi, Oliver Castillo, Sergio Flores (Contrabajo), Fernando Vann (Flauta), Ronald Rivera, Jairo Zuleta, Beto Martínez (ex Polen), Manuel Cornejo (ex Laghonia), entre otros. ¿Hay alguna canción o cover en tu disco solista? A mí no me gusta tocar covers, tributos ni ninguna de esas mierdas, a mí me gusta tocar mis canciones. Nosotros, los que nos volamos la cabeza por hacer algo nuevo y creativo cada vez tenemos menos espacios para tocar porque toda la mancha que hacen tributos está acaparando los pocos lugares que quedan. ¡Hay que defender la creatividad señores! Pero en esto de la movida underground hay muchos que no lesinteresa ser “famosos”, tú qué opinas? Esos que dicen “yo no salgo en los medios”, lo dicen por poseros, vagos o porque no tienen nada qué decir, viven en la casa de sus papás o son diseñadores gráficos y la hacen linda, he escuchado a muchos decir que “viven en la calle”, pero yo no conozco ninguno que viva en la calle y lo digo yo, que he vivido en la calle, y sé lo que es. (Hellen Hesse) - Leer entrevista completa en www.limagris.com -

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cine

SANTIAGO MITRE

“Tengo que estar agradecido al INCAA que no le gustó mi guión, porque tal vez no lo hubiera filmado nunca”

a SANTIAGO MITRe, DIReCTOR ARGeNTINO De LA PeLÍCULA EL ESTUDIANTe eSTUVO eN LImA Y CONVeRSÓ CON LImA GRIS.

ENTREVISTA RUFUS T. FIREFLY FOTOS MARIALEJANDRA RENGIFFO

Muchas veces la realidad es más sorprendente que la ficción, y esta historia es un ejemplo. Santiago Mitre luego de no ser elegido en el concurso de guiones del INCAA decidió filmar su película sin dinero pero con muchas ganas, pasión y talento. Todos trabajaron sin cobrar ni un centavo. El resultado fue “El estudiante” película que lo llevó al cineasta argentino a ganar y estar presente en diversos festivales del mundo, entre ellos BAFICI, Cannes y el Festival de Cine de Lima.

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uego de la primera proyección de El Estudiante en los espacios independientes de Buenos Aires, los asistentes salían transformados, después de muchos años una película argentina agitaba las calles, el placer y la emoción se convirtieron en un virus bonaerense, el boca en boca recomendando la película fue todo un fenómeno que ocasionó largas colas y entradas agotadas. Un filme sorprendente, de fuerte prosa y tinte político, dirigido

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atrevidamente por un hombre de apellido Mitre. Los premios fueron llegando uno por uno, como también los aplausos y la crítica favorable. Luego de visitar Cannes, Olimpo de los grandes cineastas, Santiago Mitre aterrizó en Lima, en el aeropuerto Jorge Chávez. Con porte de arquero y andar relajado llegó al hotel. Su película es una de esas joyitas que sorprende por su historia y por lo que hay detrás de la ella. Un cineasta talentoso que despertó una gran polémica en su país, un director que conquistó al público peruano y que le dice en voz alta a la industria del cine, que


cine empezar a filmar, tiene que estar esperando años para que te liquiden la cuota. En muchos casos matan la fuerza vital que tiene un director para filmar. Yo partí para hacer esta película con nada; entonces, lo único lo que tenía era la voluntad y la fuerza vital para hacer la película. De alguna manera son los amigos que te ayudan, porque trabajaste con Mariano Guinas y Pablo Trapero como guionista. Ellos son los que te apoyan a cumplir esto. Ellos son dos referentes, son dos cineastas con un talento enorme. Yo agradezco haber trabajado con ellos y que además sean mis amigos. Marino fue la primera persona que confió en el proyecto y me alentó a hacerlo así, además de que él viene haciendo una escuela del cine independiente en Argentina. Él produce todas sus películas sin ayuda del instituto, y con un mecanismo de producción siempre muy novedoso, sin que ello resigne su ambición, porque la mayoría está con esa idea de que el cine de bajo presupuesto significa hacer una película con tres amigos, un fin de semana en alguna casa, pero no: el cine que hace Mariano o mi película son ambiciosos narrativamente, y con una complejidad tan grande que incluso a la industria le costaría producirla. Bueno, a Mariano –por suerte- le interesó mucho el proyecto y fue colaborador de guión. Yo tenía reuniones todas las semanas con él, e íbamos corrigiendo muchas cosas, y en muchas ocasiones inventábamos escenas y secuencias. Y con Pablo Trapero trabajé en tres películas, es también alguien a quien admiro y respeto, lo siento como una gran influencia en lo que hago. ¿Por qué decides filmar en la facultad de sociales de la UBA? Eso fue lo primero que hubo en la película: yo quería armar una ficción ambientada en la universidad de Buenos Aires, porque me interesaba el retrato de esa institución que es central para la vida de la ciudad. Por esa facultad pasaron miles y miles de alumnos; casi todos los profesionales de la ciudad pasaron en algún momento por ese lugar y el cine argentino prácticamente no lo había filmado. A partir de ese ámbito específico imaginé este personaje que no tenía vocación, que deambulaba y no sabía qué hacer de su vida; que había pasado por tres carreras y estaba un poco perdido, pero que tenía esta cualidad un poco extraña de resultarle atractivo a las mujeres y poseer cierto carisma, y empecé a imaginar si era posible que este tipo, que a priori no tenía ningún interés por la política, ninguna formación ideológica o preocupación

social, pudiera tener un recorrido exitoso a través de ella; y preguntarme si en la política actual alguien como él puede llegar ser exitoso y convertirse en un dirigente, y así determinar qué es lo más importante: si la capacidad para la práctica y la ejecución, o la formación ideológica. Eso es lo que termina articulando el conflicto en la película, la tensión entre la práctica y la ideología que en algunos casos uno puede creer que se termina anulando. Tú insertas la voz en off de forma inteligente, porque esto le da una distancia y no eres tú el que le da esta mirada crítica al tema social. Sí, bueno es que la película parte de un retrato y un ámbito muy específico, la militancia universitaria que tiene un montón de singularidades que la mayoría de gente no la conoce, pero la política de la universidad de Buenos Aires está usada como un reflejo de prácticas políticas de cualquier ámbito; entonces para mí la película es y no es sobre militancia universitaria. La voz en off es como esa distancia del que te hace ver que esto es una ficción. Además, porque la película tiene cierta pretensión de ensayo político, y hay como una gran tradición en el cine político latinoamericano, así que la voz en off, en tercera persona, sirve como forma de bajada de línea directa, ésta voz en off no baja línea tan solo distancia, y sirve para poner una perspectiva. ¿La política es erótica? Sí. Bueno, qué sé yo, la película es sobre la juventud también, es ese momento en que uno era joven y llega a la universidad y está como muy estimulado por un lugar nuevo, por gente nueva; es también como una especie de irrupción de lo sexual, y Roque tiene como eso, y a priori uno lo ve como alguien voraz por la mujeres, que está todo el tiempo queriendo seducir a una chica, es alguien que tiene ese deseo muy fuerte, después ese deseo, esas ganas por las mujeres se empieza a trasformar en un deseo por el poder. Es un personaje que tiene una necesidad de destacar las cosas que quiere, no se busca comparar la voracidad sexual con la voracidad de poder. Entonces lo sexual tiene que ver más con Roque, que con las ideas que yo tenía de la política. Tu familia viene de una tradición política, tú abuelo fue peronista, tus padres son de izquierda, y tú, ¿de qué posición política eres? A ver, no me posiciono en ningún lado. Esta película fue bastante polémica en Argentina, y algo de esa polémica tiene que ver con este tema. Yo trato de desmarcarme, digamos por lo menos, con eso de los

“Nosotros, como

a PROTAGONISTAS De EL ESTUDIANTe ROmINA PAULA Y ESTeBAN LAmOTHe.

sí se puede hacer películas sin dinero y además ganar premios. Aquí la entrevista a Santiago Mitre, ganador del premio de la crítica internacional del Festival de Cine de Lima. Además, desmitifica la tan admirada ley del cine argentino. En tu película existe una fuerte prosa ¿te gusta la literatura? Sí, claro, me gusta la literatura, pero me gusta más el cine. Creo que mi formación como narrador viene más del cine que de la literatura. Yo pienso en términos cinematográficos cuando imagino potenciales relatos y, ciertamente, tengo la fantasía de hacer cine hace muchos años. Me gusta mucho la escritura, y no es casualidad que haya comenzado a escribir antes que a dirigir. ¿Escritores argentinos que te gustan? Hay muchos. Por suerte tenemos una tradición literaria muy buena. No voy a ser muy original: me gusta Borges (Risas), también Puig; después hay muchos narradores jóvenes que me gustan. Trato de estar muy en contacto con mis contemporáneos de las otras artes, leer lo que están haciendo. Ahora hay un tipo que se llama Leonardo Yola que escribe unos policiales alucinantes; Josi Avidio, escritor que está haciendo unas cosas que me gustan mucho; también esta Romina Paula que es la actriz de El Estudiante. Es una novelista brillante que tiene dos novelas que son alucinantes.

Tu guión lo presentante al INCAA, pero curiosamente fue rechazado. Se presentó a un concurso y no fue elegido, no es que haya sido rechazado, el guión era muy parecido a la película. ¿Apelaste? No se podía apelar, y además yo había imaginado la película producida en este sistema de independencia; sabía que era un momento difícil para conseguir financiación, y que aún consiguiendo el apoyo del Estado hubiese sido difícil de hacer, y en un punto tal vez más difícil de hacer que del modo en que lo hice yo. Las películas que ganaron aquel concurso en el que yo me presente todavía no se han filmado y ya han pasado tres años. Entonces de alguna manera estas agradecido… Sí, en ese momento lo viví con mucho pesar, porque no es bueno que presentes algo y te digan “no nos interesa”; pero ahora, viéndolo con detenimiento, creo que tengo que estar agradecido a las personas a las que no les gustó el guión. Porque tal vez no lo hubiese filmado nunca. Hay un nivel de retraso de las liquidaciones de los premios y los créditos en el instituto del cine argentino que es tremenda, se pagan con dos años de diferencia. Pero tienen buenas leyes… Sí, la ley en abstracto es muy buena, pero la ejecución de esa ley no lo es tanto y provoca esos problemas. Si uno tiene un proyecto que le gusta y quiere 12> Lima Gris

generación, todavía no hemos producido un movimiento político que nos pertenezca”

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CINE discursos más establecidos. La película no es peronista, tampoco se podría decir que tiene un discurso troskista, es una película bastante huérfana en identidad política, y creo que era eso lo que incomodaba y molestaba. Algunos me acusaban de ser o no ser político. Esta película es un poco distanciada, que intenta señalar algunas cuestiones, y tiene que ver también con mi confusión y la confusión que tenemos muchos con respecto a la política, yo siento que hay una revalorización de la participación política, un nuevo interés por eso es algo que hay que celebrar y alentar. También siento que hay muchos jóvenes que están repensando cuál es el lugar por donde se tienen que acercar a la política. Tengo la sensación que nosotros, como generación, todavía no hemos producido un movimiento político que nos pertenezca. Y hay una suerte de oposición en la película con los viejos y los jóvenes, uno ve que nuestro protagonista es usado y casi abusado por el dirigente de esta agrupación, pero hay algo de eso que yo no termino de entender, y esa respuesta negativa que da el personaje al final tiene que ver con mis dudas. Hay una frase de un escritor argentino que se llama David Villas, que me gusta mucho y que la repito “para empezar a pensar, primero hay que decir que no” entonces un poco es eso, como fregar y pensar desde que lugar van a participar en política, cosa que yo nunca voy a hacer, porque voy a seguir haciendo cine (Risas). Curiosamente tu película gana un premio por la fotografía y son cinco los fotógrafos que trabajan acá, es la primera vez que pasa esto. Ese, tal vez fue el premio que más nos sorprendió, y cuando me enteré que lo ganamos, llamé a los chicos y se morían de la risa. Pero a la vez uno dice okey, que amplitud de criterio tenía este jurado que eran directores de fotografía del sindicato de fotografía argentina. ¿Cómo poder lograr la misma mirada de los cinco? Lo que pasa que la idea de fotografía está buena como para repensarla, ha habido como un criterio estético en el manejo de lente, como el tipo de encuadre que usábamos en el movimiento de cámara, pero no se iluminaba casi nunca, no teníamos luces, no había disposición de un carro de trávelin, la película solo era la cámara y el foquista, a veces un rebote o alguna cosa, pero siempre muy básico; sin embargo se diseñó como una especie de sistema estético, sistema de registro, que hiciese posible que si un día el director de fotografía no podía filmar porque tenía otro trabajo donde le pagaban, pudiera ausentarse. Entonces, se llevó cinco directores de fotografía, cinco sonidistas,

“La única responsabilidad que tenemos los cineastas es que las películas existan”

la directora de arte venía solo en las jornadas donde podía estar, y en las que era necesario que esté sí o sí, el vestuario se diseñó completamente antes de empezar la película, y después lo seguían los protagonistas, ellos tenían fotos de cómo era su vestuario en cada escena y los responsables de que el vestuario quedara bien eran ellos, todos los actores, yo no les estaba pagando, pero tampoco les podía prohibir que ganen dinero en otro lado. Tú haces dogma sin querer hacer dogma prácticamente… Bueno hay sonido por sincronizado en algunas escenas, pero lo que pasa también es algo lógico, sobre la cinematografía periférica de la Argentina y de latinoamérica, uno tiene que filmar y las nuevas tecnologías te dan la posibilidad de filmar así, con una calidad técnica que te permiten milagrosamente ganar un premio a la técnica incluso. Pero bueno, hicimos un trabajo de previa en cuanto a la fotografía de pruebas de cámara bastante interesante, ver en qué condiciones de luz daba mejor, nos dimos cuenta que la película tenía muchas escenas de noche y notamos que esta cámara rendía muy bien de noche con los hoyos de la ciudad y que era muy sensible y era algo que había que aprovechar, y que le da como un grano medio raro los hoyos, incluso era mejor en esa condición de luz que de día, y había muchas escenas que eran de día y las pasé de noche, porque me gustaba como rendía la cámara así. Es interesante la forma que miras, esos planos sobre el rostro de Roque, como que sus gestos nos cuentan qué está sucediendo y qué puede suceder. Yo creo que el diálogo de la película es casi contextual, como que lo central de la película pasa por cómo Roque observa esos diálogos, o cómo observa los personajes que están hablando, y también en el proceso interno que tiene el personaje. Está muy cerrado todo. Roque es como una especie de cazador de algún modo, lo cual es fundamental para contar un relato. Y todo esto es gracias a Esteban, el protagonista, que es un actor que tiene una capacidad y una expresividad haciendo casi nada, que resulta única. En muchos casos empezaba a filmar en un plano abierto pero después lo miraba a él, y le ponía el primer plano porque era más potente. Hay una de mis escenas preferidas que es cuando Roque va a negociar a la terraza, y les dice que tiene que entrar al rectorado. Yo lo había filmado como un apoyo de cámara, pero después lo vi a Esteban tan seguro de todo lo que decía, que terminé dejando solo el primer plano de él. Hablando de cazador, el cazador aquí fuiste tú, porque no hiciste un casting, sino fuiste cazando a cada uno de tus actores visitando los teatros, 14> Lima Gris

a ESCeNA De LA PeLÍCULA eN LOS PASILLOS De LA UBA.

observándolos, creándoles un personaje y escribiendo tu guión. En eso también lo relaciono con lo que te decía antes de los escritores, hay un movimiento de teatro independiente en Buenos Aires que es espectacular escribiendo y haciendo obras increíbles. Yo también quiero apoyar en esta especie de recambio generacional en todo ámbito, en la técnica, en el modo como se produce y, también en los actores. Era importante que fueran actores nuevos, que no hubieran aparecido en cine, pero que sean actores. Viendo la cantidad de gente talentosa que había en el teatro independiente, me fui enamorando de muchos actores, y cuando no había un personaje para un actor que me había volado la cabeza, se lo inventaba y escribía algo. Y después que había otra cosa, que trabajaban gratis, que buena onda, buenísimo, y a mí me daba culpa que viniesen y no hicieran nada, y entonces tenía que inventar un personaje. Yo trataba de que, si el actor venía para filmar un día, tuviese la oportunidad de actuar, que por lo menos esa jornada fuese un desafío para él como actor, bueno no te pago pero por lo menos vas a poder desempeñarte en algo. La forma como narras tu película me hace recordar mucho a Bielinsky ¿conociste a Fabián? No, no lo conocí, pero es un director que me gusta, me encanta lo que hacía. Nueve Reinas es una película tremenda, El Aura también, era un cineasta que tenía un acercamiento a lo clásico, un director clásico diciembre >15

parecía, con un manejo en la puesta de escena muy importante y a la vez una profundidad en el modo de relatar que me gusta mucho. Él lograba que sus películas siendo complejas y muy honestas, lograsen una comunicación directa con el público. Era una cosa medio mágica que no todos los cineastas logran, que es hacer lo que quieren y que el público aprecie su cine. Es una trampa en la que caen muchos cineastas cuando quieren buscar al público, y hacen concesiones y creen que yendo a formulas de género o recurriendo a determinados actores van a ser populares, y terminan desnaturalizando completamente su poética. ¿Qué les dirías a los jóvenes que se encuentran sin dinero para realizar una película? Que la única responsabilidad que tenemos los cineastas es que las películas existan, y hay que filmar con lo que se tenga, sino se tiene nada se filma con nada, si se tiene todo se filma con todo, hacer cine es siempre difícil y se presenta con complejidades, y lo importante es filmar y en definitiva no creerle a la industria cuando dice que no se puede hacer una película por menos de medio millón de dólares, como que eso es mentira. Alejandro Fadel hizo su película Los salvajes con 30 mil dólares y conozco infinidad de casos de directores que dicen yo filmo así y así se puede filmar. Si uno tiene disposición de una cámara, equipo de sonido y amigos que tengan ganas de acompañarte en hacer la película, la puedes hacer.

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REPORTAJE

BIENVENIDOS AL TOUR DE UNA LIMA QUE NO CONOCES...

EN EL VIENTRE DE UNA NOCHE SÓRDIDA ¿Acaso Lima es solo Larcomar, el Golf, o la avenida El Polo? Pasada la media noche nos atrapan sus otras arterias, por donde transita la locura, el alcohol, las drogas, y la prostitución, y que nos incitan a experimentar los excesos de la noche. fotoS Susana del Castillo y Juan Carlos Michileiro

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ima es ya una ciudad cosmopolita, aunque no tiene free ways ni cableado subterráneo, mucho menos verdaderos rascacielos o teleféricos podemos decir que “funciona” el tren eléctrico, los malls con marcas europeas, las sachatiendas de Larcomar, Jockey Plaza, Chacarilla del Estanque, El Polo, Eisha, los restaurantes gourmets, los Audis, los Hammers, los alas deltas, los puenting, los paseítos en globo aerostático en Lurín, los departamentos de 4 millones de

dólares en el Golf de San Isidro y las casas rodhesianas y los clubes lujosos que han aparecido como racimos de uvas hacia el sur; y también, cómo no, ese deporte de aventura que es el sexo-sauna para ejecutivos o el sexo callejero a balazos o a las patadas que casi siempre está al margen de la ley, en lugares impredecibles y/o poco perceptibles para el ojo no avizor de los mortales y que a las justas asoma sus pantimedias por los anuncios clasificados de los periódicos: señoritas kinesiólogas A1 ofrecen sus servicios a caballeros solventes. Pero lo que pocos saben es el ritmo que toma Lima después de la media noche cuando el común de los 16> Lima Gris

ciudadanos se va a dormir. Así, como las ratas pestosas saltan de los desagües y las cucarachas americanas se apoderan de las cocinas y los gatos erizados brincan de los techos escapando de un encuentro furtivo, así mismo otra Lima con otro tipo de seres emerge desde las alcantarillas metamorfoseándose en una Lima bestial. Más allá del epíteto “Lima, La horrible” del taumatúrgico César Moro, la Lima City de Héctor Velarde, más allá de la Lima aristocrática de Valdelomar, de Raúl Porras Barrenechea, de Adán Felipe Mejía “El Corregidor”; más allá del “Astalculo: Lima revienta o Lima morirás” de Leucemia o el “Lima Limón” de los Mojadiciembre >17

rras o el apitucado chill out de Jaime Cuadra o Novalima, se levanta una ciudad que muy bien podríamos calificar como Lima frankenstein o Lima Monstruo. Desde mi insomnio y mi “oficina portátil” en un rincón del Pharmax –uno de los pocos locales de Lima que atiende como farmacia de turno: las 24 horas del día– y con un aguado capuccino, me reúno con mis informantes caneros, culturosos, viejos comensales de porciúnculas y parroquianos de lugares perdidos en el tiempo. Primero quedamos para “observar” y “mapear” la investigación (a lo Bunge) y discutir algunos criterios (entre el edípico Lacán, el maoísta Zizev y el hippie Sloterdick). Ellos, conocidos solo por sus alias, son El Hombre Elefante, el Doctor Octopus y el Señor Peña, les planteo la “importancia histórica” de este reportaje a la Lima ultrabizarra (no la que pirateó Rafo León) y les ofrezco lo que ellos me pidan, siempre y cuando esté dentro de mis posibilidades (libros raros, vinilos inhallables, pequeños artilugios eléctricos hasta una impresora láser, etc.), ya antes he trabajado con estos “nuevos cronistas” a lo Guamán Poma de Ayala, John Reed o Hunter S. Thompson, sicarios y/o mercenarios de la noticia y he cumplido mi palabra, así que esta vez no se me hace difícil convencerlos de algo que para ellos es su estado natural: la sordidez, la sordidez de Lima. Luego de planificado el asunto quedamos en reunirnos durante la semana, pero de forma aislada, un día con cada uno, para visitar los objetivos, hacer trabajo de campo y ensuciarse los zapatos. No considero como eficaz al método grupal Phillips y prefiero siempre trabajar a dos manos, espalda a espalda, hombro a hombro, en tándem o al alimón –como diría el maese Portals Zubiate–. Así que, con los semáforos en luz roja y sin casco ni traje espacial, decidimos adentrarnos en el vientre meteorizado de semejante monstruo pantagruélico que, si nos descuidamos, nos devorará de un bocado, nos arrancará la cabeza, los brazos y las piernas sin que nos demos cuenta. El dilema es que necesitamos que Jonás entre en la ballena, que alguien le ponga el cascabel al león, que alguien se sacrifique voluntariamente por “la causa “. En mi primer fichero han quedado marcados los antiguos nombres de Huatica, otrora lenocinio que funcionaba en La Victoria en una calle que tenía el nombre de la República Italiana y cuya queja determinó el nombre del río que pasaba a unas cuadras. También el prostíbulo El Botecito que ya no existe (al parecer el mismo camino seguirán La Salvaje y El Trocadero) o el tío KuKi o el tío Cañandonga que quedaba entre el jirón Washington y el pasaje Pedro Dávalos Lisson o La Ramadita en el pasaje Ilo, o; el otrora fumadero y “cámara de gas”, El Buque, a una cuadra del jirón Ica; o La Fontana, el cine porno La Colmena, el cine trasnoche y porno también Le Paris (muerto y resucitado y

reportaje Rodolfo Ybarra


entrevista muerto otra vez), el famoso estriptisero ABC, el viciado para machos-mans-gays, Cine Colón, de la plaza San Martín; “El Castillo del Terror” entre la avenida Salaverry y el jirón Domingo Millán en Jesús María o “Los Cabros”, un lugar de extrema sordidez y de libre expendio de drogas duras y sexo-travesti con espuelas, a unas cuadras del RQ de Balconcillo entre la avenida Canadá con la Vía Expresa o el famoso “Submarino”, submundo de mutantes en pleno Paseo de La República, cuyo ingreso subterráneo era un bloque de cemento, etc., etc. Hoy todos estos espacios fueron fagocitados por la “nueva” Lima y su boom de la construcción, sus neoserenazgos, robocops, dredds y ese aire decadentista que llaman post-postmodernidad o “ingreso (doloroso) al segundo mundo” con fórceps y solo visible con lentes infrarrojos y franqueable con tarjeta de crédito oro o Premium. Como es natural en el método inductivo, había que empezar desde el centro a lo Bruegel, así que me dirijo con El Hombre Elefante hacia la avenida Wilson, en especial a los jirones Dávalos y el jirón Chota que, por una gestión directoral de la municipalidad titulado “Respeta Barrio”, se han cerrado al paso de los vehículos y se ha trazado líneas blancas en la pista para que los travestis hagan su deporte y jueguen su partido de vóley, como calentando, para el partido de fondo que es el sexo al paso, el mismo que se da en el jirón Dávalos y el jirón Chota; pero eso es solo rutina, lo más interesante de esta zona, aparte de las miradas lujuriosas y el desdén de ciertos vecinos sicalípticos, es que existe un corralón u otrora playa de estacionamiento donde, por tres soles de entrada, ocurren hechos dignos del Kamasutra, The Golden Book of Sex, el Marqués de Sade o la envidia de cualquier filmador de películas porno: decenas de travestis y prostitutas se encuentran de pie ejerciendo el meretricio entre cunnilingus, fellatios y “posición de microbús” y un fuerte olor a urea, amoniaco y lejía, hecho que se salpimienta y atosiga con los vendedores de fritangas, ambulantes, taxistas y hombres solitarios que entran por un lado y salen por el otro, y todo en actos de exhibicionismo involuntario o por carencia (que muy bien podríamos llamar “naturalismo”) como si de un gang bang o de un “todoscontratodos” se tratara. Cerca de este espacio, que no tiene que envidiarle en nada a las cinco equis de Ámsterdam y sus prostitutas ucranianas, rumanas o polacas (nada más que allá todas las escenas ocurren detrás de marquesinas y lunas transparentes), se encuentra un lenocinio con chicas jovencísimas, nínfulas provincianas traídas de contrabando de Puno, Huancavelica y Tingo María (según me entero por un datero), el mismo que es publicita-

“Por tres soles de entrada, ocurren hechos dignos del Kamasutra, The Golden Book of Sex o el Marqués de Sade”

do a grandes voces por un par de zambos hutus que aplauden y alcanzan pequeños volantes en fotocopia ofreciendo tres cosas que no podrían dar de ninguna manera: higiene, seguridad y discreción. La higiene son unos tinajos con agua sucia sacados de un cilindro oxidado, la seguridad son unos perros esqueléticos que oletean moribundos entre las piernas torcidas de las meretrices con genu varo o genu valgo, y la discreción viene con la batida policial que es cosa de todos los días: los cupos aquí, como si estuviéramos en guerra permanente, se tienen que pagar a la ley y a los que están al margen de la ley. Cualquier desbalance rompería la frágil homeostasis y podría desencadenar un tiroteo. “Ya ha sucedido antes”, me comenta el Hombre Elefante señalándome con su trompa los huecos de balas en las paredes. Son la 1 de la madrugada El centro de Lima arde en deseos imposibles de satisfacer, los jóvenes subterráneos con crestas de gallo multicolores se arriman a una desportillada pared que da al jirón Quilca y por donde se ingresa a ese otro no lugar de azufre llamado El Averno, ahí entre el negro Acosta, Leyla, Richie Lakra, el Primo Mujica y bandas con nombres que parecen insultos como Los Viejitos de Barrón, Hongos en el Cerebro, Dogma SS, Autonomía, Cirko Terror, etc., etc., se levanta un pogo infernal que deja malheridos a algunos universitarios cachimbos que han ido de curiosos a ver el último concierto que se celebra en tan libertino lugar. El Averno Ha perdido todos los juicios judiciales y el cierre es eminente, pero, como un animal agonizante, todavía ruge en la noche de vampiros, hombres lobos y luna llena. A un par de cuadras, en el Bar Zela que queda en un sótano de la guerra fría hay un recital de escritores contraculturales y la tocada del grupo Ilusión Marchita y su líder histórico Melancox, sobreviviente de esa vieja incursión artística noventera denominada “Los Lunes del Sapo” en un local que más parecía un presidio de nombre “Las Rejas” y que dirigía el delpueblista Piero Bustos y la leyenda viviente del rocabilly peruano César N. Hordas de metaleros se desplazan con cabelleras flameantes y rostros flagelados por trago, drogas y malasnoches continuas, ellos se dirigen al jirón Chota al concierto del legendario y sabático Mazo con los íncubos Coco Cortés y el Ñaka, Julio Almeida. Aquí la gente hace “mosh” y beben como vikingos, marrocas con púas se blanden en las caras de estos bárbaros herederos de Odín, Baphonet o de algún otro Dios pagano, mientras que Coco, perfil de galleta, recién llegado de los states se contornea con su bajo en forma de cruz cargándolo entre las piernas (como una prolongación de su natura) hacia el Gólgota del clímax entre las wiccas que le 18> Lima Gris

jalan los pelos y los zombis e hipnotizados seguidores que piden a voz en cuello que cante “Birro, el Mórbido”: “Estás a gusto aquí donde ningún ser normal entró/ El aire apesta allí, se llena de lamentos del que rogó/ No hay piedad en ti y en demencia muere el infeliz/ y en tu brutalidad los días pasan y el mundo gira, gira…”. Y la batahola vuelve a crecer como un cabrilleo ensordecedor ante los punteos de guitarra y una bronca que ha empezado entre dos bandos, y ante el intempestivo sonido de un patrullero cochambroso y la alarma general, y de acuerdo al plan trazado a priori, decidimos alejarnos rápidamente rumbo al Marañón en el Rímac, que es vox populi uno de los lugares más famosos en la venta de drogas y estupefacientes. Son unas calles sucias repletas de prohombres y seres maltrechos y destruidos por el soma y la adicción a la pasta básica de cocaína. Aquí nadie piensa, casi como una omnimente todos tienen la mirada perdida y solo están pendientes de que alguien les alcance cualquier cosa para llevarse a las narices. A unas casas del callejón principal, hay un fumadero donde por solo un sol (“un miserable sol”, replica un pastrulo que se da de cabezazos contra las paredes) te dejan aspirar lo que sea y embrutecerte un rato con las sustancias más tóxicas de la tierra porque, como se supone, aquí las drogas son de baja calidad, una calidad que linda con lo nocivo para la salud, con la lesión permanente al mesencéfalo y al sistema nervioso en general. Un dealer con pinta de náufrago emerge de ese maremágnum de podredumbre y miseria humana, y nos ofrece un cóctel de barbitúricos e inyectables usados con una droga en estado líquido que llama “keta”. Pregunto el precio y me dice: “a solo 3 soles la picada”. Noto que algunas de las agujas tienen rasgos sanguinolentos, prueba irrefutable de que han sido usadas por sabe quién. Ante nuestra falta de respuesta se mete la mano al bolsillo y saca unas “piedras” y nos las ofrece, es crack en su estado puro, la misma que se vende con una porción de bicarbonato de sodio en una bolsita transparente de marcianos; “hay mecheros y cucharas”, nos dice nuestro vendedor de ilusiones y nos invita a pasar al fondo de un laberinto que debe conducir al fondo de la tierra. Una noche con el doctor Octopus Al día siguiente, acompañado de El Doctor Octopus, tentacular exponente del ludibrio citadino, me dirijo a La Parada de Lima, a la cuadra 4 de la avenida Aviación donde el poeta Ángel Izquierdo Duclós tiene su fortaleza de libros, una librería de poesía en plena Tacora Motor’s; pero en esta ocasión no es precisamente la literatura la que nos trae aquí sino un local llamado “El Naranjito”, una especie de prostíbulo itinerante que se muda cada vez que es intervenido por diciembre >19

la municipalidad. Sus proxenetas y ex convictos vigilantes tienen cubierto todo el área y cada vez que la ley quiere ponerles las manos en la masa solo lanzan los colchones mugrientos hacia cualquier casa vecina, por eso siempre ocupan las áreas de las azoteas y reinstalan el lenocinio como si fuera un circo de barrio. Las mujeres no importan mucho, son reemplazables y en la comisaria no las pueden tener más de 24 horas (la misoginia es común en los extremos, lo lumpen y la ley se dan la mano). El negocio viene con un bar y altoparlantes, bembas con twiters, que se ponen en las calles para que el sonido, como un canto de sirena, atraiga a los repudiados rateros, paqueteros, botelleros, fumones y demás gente de mal vivir pero con derecho al placer. “Todos tienen derecho a un momento de sano y grato esparcimiento”, me recuerda irónicamente mi acompañante cefalópodo.

Caminando por la avenida 28 de julio y como yendo a Manzanilla llegamos al mítico y prostibulario san José, así con nombre de santo, quizás por eso el milagro: mil veces cerrado y mil veces reabierto, imposible de bajarle las faldas a este viejo negocio que no usa prendas íntimas. La señal es un hombre mugriento y con el rostro tasajeado y recosido como costal de papa que nos pide pagar peaje: un sol cuesta el ticket de rifa, por los aires latiguea los oídos la música de El Chacal que está ofreciendo un concierto de chicha dura a un par de calles y la gente camina con su botella de cerveza “hechizo” en las manos tomando de pico, danzando como en fiesta patronal, lanzando palabrotas que salen con escupitajos y restos de comidas que inmediatamente perros, roedores y palomas nocturnas se disputan a dentelladas y picotazos. El san José también es conocido como “la casa del jabonero”, el que no camina, resbala; y quizás, por eso y en tobogán, es fácil entrar en sus incómodas instalaciones con gente bebiendo esa pócima llamada Thunder-

a LImA, UN PAISAJe eNTRe LA LOCURA Y LA FANTASÍA.


entrevista cats (que te hace ver más allá de lo evidente) y chicha de jora hecha de periódicos. Aquí la mayor parte de las meretrices son gordas y deformes, en su mayoría amas de casa sin trabajo o abandonadas por el marido. Casi todas se pasean semidesnudas con las barrigas flácidas y caídas exhibiendo cicatrices de cesáreas mal hechas, cabellos enmarañados, liendrosos y las tetas hasta el ombligo. El aguatero es un enfermo mental, un muchacho al que han esclavizado de forma ruin y que mecánicamente lleva y trae lavatorios y papel higiénico sin entender qué está haciendo en realidad. Mi asombro llega cuando el homúnculo le dice “mamá” a una de las meretrices y me queda mirando como esperando a que entre en ese habitáculo oscuro y con olor a aderezo que más parece una guarida de serpientes o una mazmorra de Los Miserables. Y me imagino que en esa pocilga,

a LA TÍA VeNeNO, UNA PARADA NeCeSARIA PARA CALmAR eL HAmBRe De mADRUGADA.

lodazal o chiquero lo único que se podría hacer cómodamente es estirar la pata. Al tercer día de esta búsqueda por los lugares hardcore de esta Lima pacharaca, y esperando la resurrección, me encuentro con el señor Peña que, de los tres colaboradores, es el más cuerdo, o al menos eso quiero creer, e inmediatamente y recogiendo las barbas en remojo me propone ir a comer un sustancioso y opíparo saltado de “tripulina”. “Algo que le daría dolor de cabeza al cocinero Gastón”, me dice Peña, y nos vamos por la avenida Venezuela directamente al Callao a Chacaritas para pasar “revisión técnica” (Peña quiere asegurar el paseo con un “huanchaco” y una vara de acero) y de ahí a las cuadras 7 y 8 de Loreto de un barrio de prontuariados y “gente de mal vivir”, aunque ese es un decir porque todos aquí viven bien. Luego, después de beber un “Sport Boys”, que se hace con Kola Inglesa, pisco puro y un chisguete de yogurt de fresa, salimos caminando con las manos en los bolsillos hacia La Siberia donde nos encontramos con la señora Elena quien preparará semejante saltado hecho de verga de caballo que

corta en tajaditas a lo Lorena Bobbitt (la célebre ecuatoriana que desmembró a su esposo). Los cierto es que el sabor es a molleja, nada más que después de unos instantes empezamos a sudar y a sentir un ligero mareo que me puso en guardia. El señor Peña dice que eso es normal para los “primerizos” y que ha habido casos en que muchos comensales han ido a parar al hospital con cuadros de arritmias cardiacas. Me toco el pulso, pero nada, todo sigue bien, sigo con mis 72 pulsaciones por minuto. Y no me dejo convencer por aquel mito urbano. El Callao El puerto tiene su propia sordidez, no por algo es el primer puerto y provincia constitucional del Perú, aunque en realidad es como un tumor que le ha brotado a Lima, una apéndice o tejido adiposo en el vientre del monstruo que empieza y termina en el mar, con marinos rusos, japoneses, británicos o chinos que ni siquiera se bajan para recibir alguna dosis de doping para calmar la desesperación que es estar durante meses flotando en un charco. La historia de los botes que llevan mujeres, drogas, parrandas y bacanales a los barcos se escucha en las orillas, solo hay que coger un caracol y ponerlo en los oídos o preguntar a los boteros, lancheros o “pescueceadores” artesanales. De ahí a los narco barcos solo debería haber un paso, como darse un clavado en la playa Chucuito. Unas horas después me vuelve a llamar El Hombre Elefante, me informa que la Municipalidad de Lurigancho-Chosica ha intervenido y clausurado los locales hipersórdidos Mónaco, La Cochera y El Hueco que funcionaban como fachadas de video pubs. Nos ganaron por puesta de mano, sin embargo dice que todavía tiene algo para mí y me dirijo con él a Barranco a rumiar unos “happy brownies”, o sea unos queques de tetrahidrocannabinol hechos por las manos de una octogenaria que no le teme a la policía: “la yerba es alimento para el alma”, alega la señora Doris, frase que en boca de un rastafari o un boboshanti estarían perfectas, pero que dichas por una persona de la tercera edad, una viejecita bonachona y de risa amplia, suenan a locura, a demencia senil, exabrupto o burla. Y la señora Doris nos dice que los h.b. de las Galeras de metaleros y los que hacen en una iglesia vedanta del centro de Lima, no les hace competencia. Cuando le pregunto por la receta, me responde que eso “es un secreto de estado” y que, también, cómo no, reparte a domicilio. Mi acompañante de esta ocasión se ha embutido 5 h.b. y empieza a sentir los efectos; como la absorción es intestinal tarda un poco más pero en un determinado tiempo ya no se sabe qué hacemos caminando entre gente que busca y escarba en montones de basura. Y qué hago yo con estos apuntes arrugados que llevo en uno de los bolsillos de mis pantalones. 20> Lima Gris

Más tarde y después de lavarme la cara, me dirijo al Tequila de Miraflores, he quedado por teléfono con una linda chica escort o call girl a quien he convencido para una entrevista picante. “Te tienes que matricular”, me ha advertido y me ha lanzado su tarifa 280 soles, con hotel aparte. Replico si podemos ahorrarnos lo del hotel y me responde que no es una callejera, así que por 100 soles nos tomamos un café en el Haití, detrás de las lunas transparentes por donde se pude ver a los turistas enceguecidos por los flashes de “las mantequeras” (bricheras), y a los fletes caminando a carrendilla detrás de un carro de lunas polarizadas. Una compañera de la noche La chica escort, a quien llamaré Katty, me cuenta su situación, es madre soltera y se cachuelea de esta forma. Por dinero no le importa hacer lo que le pidan: lesbianismo, tríos, bestialismo, sado, sumisión, bondage, fifting, etc., etc. “Lo más aburrido –dice– son los viejos millonarios que han perdido la libido y solo quieren que le escuche sus peroratas mientras se coquean y lloran a moco tendido”. “Esos son los peores”, vuelve a recalcar. Le pregunto qué es lo más raro que le han pedido y me dice que una vez un empresario minero le pidió que se disfrazara de gallina y que le arrojara huevos. ¿Y qué pasó?, le preguntó intrigado, y me dice que el hombre de negocios le dio “un huevo de dinero” (risas); pero todo se acaba, incluso la plata y el tiempo. En la madrugada llamo otra vez al Doctor Octopus para ir a las Cucardas a ver un espectáculo tipo Sodoma y Gomorra. Veo a la chica escort alejarse entre las chiquillas rubionas de la calle de las pizzas y los dealers con cabellos pegados al cráneo ofreciendo su mercancía a muchachos ebrios (a 50 lecas el join) y un Charlot que hace muecas mudas y un hombre disfrazado de robot o terminator disparando en cámara lenta rayos láser o gamma a todos los loosers de la avenida Larco, mientras me alejo en un fade out, dejando atrás a la pose arribista de Miraflores Mélody (Ampuero dixit). Entramos por la Colonial hacia Ricardo Treneman y estacionamos el carro a unos metros donde un negro con pinta de cogotero o “apretón” nos dice que se va a hacer cargo de nuestro carro, como si tuviera que darle agua a un caballo. Y entramos en un ambiente psicodélico donde el humo del cigarro, gas metano y el perfume bamba del Chanel nro 5 trasciende en el ambiente como si fuera ácido muriático o algún otro químico corrosivo que amenaza con deshacernos ipso facto. En la barra central se encuentra una pareja donde un hombre fornido somete sexualmente a una mujer entrada en carnes que emite gritos orgásmicos fingidos y que, como vestimenta, solo tiene una colita de conejo; la música de fondo es el Tra-tra-tra. El acto se va moviendo de mesa en mesa al compás del reguetón hasta ubicarse en frente de nosotros. La mujer nos mira con diciembre >21

lascivia ofreciendo su sexo herido mortalmente mientras que el hombre trata de no perder la concentración en estos asuntos del himeneo, esta vez bajo la música de una salsa sensual les permite cambiar de posición, y sin separarse el hombre-mujer o la mujer-hombre, como el andrógino de Platón, van caminando en cuatro patas hasta el centro del escenario en una explosión de un producto lácteo que un asistente rocía sobre el cuerpo de la mujer, casi al mismo tiempo en que los aplausos y las copas se estrellan unas a otras en una celebración que solo durará unos segundos antes de que aparezca las otras nudistas con leotardos y mallas cortas maillot a hacer un show continuado alternando cuerpos siliconeados atravesados de piercings, tatuajes y peinados de fantasía. Lo obvio es que esa pasarela es la vitrina natural para la cópula prepago. Ochenta soles balbucea una pelirrubia con acento ecuatoriano o colombiano mientras ofrece “trato de pareja” a un viejo calvo que le logra colocar 20 soles en un elástico del hilo dental. Mientras tanto, la noche continúa en Lima. Luego es el trayecto para llegar al estómago del monstruo, aún no hemos ido a ver los piques de autos con gas helio por el estadio de la U, las peleas ilegales de “vale todo” donde a los perdedores los recogen con espátula en la playa de estacionamiento de un edificio de Barranco, al igual que la pelea de perros o de gatos que hiere la sensibilidad de los antitaurinos y de los amantes de los animales, o el espectáculo nom plus ultra de un performer psicótico en Surco que se filetea el cuerpo y come sus propios excrementos y todo por una entrada que cuesta 30 soles sin teleticket. Lima es un monstruo pero sabe esconderse detrás de la careta, sabe cómo dejar de ser Hulk y convertirse otra vez en David Banner, cómo desdoblarse entre el doctor Jeckyll y Mister Hyde y pasar desapercibido. “Lima o el largo camino de la desesperación”, diría el poeta suicida Carlos Oliva. A lo lejos se ve a los cachineros trasnochadores de la plaza Bolognesi, que continúan tirando manta aprovechando la oscuridad para pasar un jabón Bolivar por una radio a pilas, entre parceros artesanos, tatuadores a clavo y martillo, ropavejeros, mercachifles de verijas y condones usados, y travestidos sin atractivo alguno y mujeres devaluadas que se entregan por un óbolo o “tu voluntad”. Y esos lugares que nunca cierran están a toda máquina botando humo por las chimeneas como en el célebre Chinchorro de Barrios Altos o Renovación de La Victoria, solo para mostrar un par de ejemplos contrafácticos que se elevan como altares ante los ojos de un narcoléptico cuando la madrugada llega a su fin y el sonido de las chicharras de los panaderos y los cláxones de los carros y los pitos de los policías y el trinar de los pájaros fruteros empiezan a sonar, y a pesar de todo nadie ha salido herido. El ojo de Tondera vuelve a brillar. Es hora de ir a dormir.

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ESCULTURA

MARINÉS AGURTO

a LA ARTISTA eN UN DeSCANSO eN SU BALCÓN FReNTe A LA

PLAZA SAN MARTÍN.

“EL CENTRO DE LIMA TE DESPIERTA MUCHOS SENTIDOS” entrevista Edwin cavello limas fotoS hugo alejos

Marinés con 28 años es una artista que sorprende con su obra, sus esculturas despiertan emociones y un inquietante placer. En el 2009 ganó el premio de la crítica en la PUCP. Dejó Barranco para instalarse en el corazón de Lima. Su taller se encuentra ubicado en Zona 30, una casona frente a la plaza San Martín que se ha convertido en el nuevo punto cultural de la ciudad. 22> Lima Gris

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ESCULTURA

a MARINÉS Y UN TRAJe De meTAL.

E

lla recorre todos los días las calles de Lima, “lo generoso del centro es que se encuentra de todo” nos dice con una sonrisa. Camina a diario en busca de sus materiales, entre las calles Lino Cornejo, Jirón Contumaza, Lampa y Azángaro hasta llegar a Pachitea, allí una enorme galería llena de ferreterías se convierte por un momento en el paraíso deseado. Marinés Agurto con sus manos le ha arrancado la belleza a casi todo, ha acariciado el metal, la madera, el papel, el plástico y el cartón. Sus esculturas acompañadas de su talento han comenzado a destacar. Una vanguardista que se aleja de las etiquetas, que explora en silencio las formas y que sabe muy bien como ser artista en el Perú sin

morir en el intento. Marinés, vienes de una familia dedicada al arte, entre la arquitectura y la escultura Sí, básicamente al arte de espacios, por allí es donde va la cosa, mi tío bisabuelo, mi abuelo, mi papá, mi tío, mi prima y yo, más o menos hemos ido entre esas dos especialidades. Entonces, eso está en los genes ¿ser artista se hereda? Yo creo que sí, genéticamente, y también es la costumbre de ver y tener como ejemplo algo grande mayor a ti, y que sea tan cotidiano, crecer con eso y sentirte cómoda con eso, no solo la universidad es donde aprendes, si no, en la casa desde muy chica, viendo todos estos ejemplos. Y curiosamente tú mamá también es artista… Mi mamá sí, es una artista escénica, es otro tipo de arte, hay veces cuando voy al teatro me pongo a pensar y digo: como esta gente puede hacer esto. De repente lo rechazo un poco hacia mi persona. ¿Por qué lo rechazas? No para mi mamá, a ella le encanta, yo se lo fomento y me encantaría que ella retome, pero ahora está en otro tipo de trabajo. Lo que pasa que a mí me dan un poco de vergüenza las cámaras, las entrevistas, me ponen un poco nerviosa. En cambio a mi mamá le ponen una cámara y ella sabe como posar, como hablar. En ese sentido me parezco más a mi papá. Cuando decides entrar a la universidad, comienzas a estudiar diseño industrial, pero luego te cambias a escultura ¿por qué? Sí, era más apegado a la arquitectura, con mucho número y acabados más prolijos, pero al año que comencé a probar todo esto, me di cuenta que quería tener un poco más de libertad. Y bueno, al final me cambié a escultura. ¿Por qué decides la Universidad Católica y no Bellas Artes? Bueno, decidí Católica porque ha habido veces que Bellas Artes tiene huelgas o ha tenido, y eso pues retrasa un poco, de repente por eso, más que nada. Pero mostro la Católica, me ha encantado, he estado muy contenta de estar allí, aunque tenga algunos parámetros clásicos al igual que Bellas Artes. Pero después de un tiempo, por lo menos en escultura luego de haber aprendido ciertas técnicas, tú ya puedes plantear tus propios proyectos. Por lo que tengo entendido te fue muy bien en la Universidad Católica, terminaste ganando el premio de la crítica… Sí, bueno yo siempre le he puesto mucho empeño a mi carrera y mi trabajo, por el mismo hecho que me gusta. Terminé con el premio de la crítica, 24> Lima Gris

que es un premio externo a la universidad, es decir, el jurado no forma parte de la universidad, era un jurado invitado. Y es un concurso donde compiten los alumnos que egresan, y tuve la suerte de ganarlo en el 2009. Cualquiera que te ve caminando por la calle, no se imagina lo fuerte que trabajas… Me encanta (Risas). Me encanta cargar, martillar, soldar, me gusta estar en constante movimiento físico, para mí es importante tener las dos cosas, tanto la intelectual como la parte física unida. No me veo con un caballete y un pincel haciendo detalles, me desesperaría, soy mucho más dinámica, no me gusta cerrarme a un material, si no también ir explorando, obviamente cuando llegas a uno que te gusta tanto, le sacas provecho, lo conoces y el resultado es mejor. A muchas personas la soledad les asusta, pero veo que a ti te gusta… Yo vengo a mi taller y estoy feliz, yo ni traigo computadora, no traigo nada, tengo el celular más arcaico. El internet me encanta, pero en mi casa, el internet es una herramienta fabulosa donde me nutro de imágenes, no leo mucho, soy más visual. Pero al venir acá, me gusta desconectarme de todo, hay veces salgo al balcón y veo la plaza San Martín, donde ahorita hay toda una revolución caliente, o si no estoy en el techo donde es un espacio buenazo. Me encanta estar sola sin que nadie me moleste. ¿Por qué mudaste tu taller de Barranco al centro de Lima? El centro de Lima me encanta, lo he redescubierto, de hecho lo conocía, pero no me ubicaba tan bien. Siempre mi abuelo me ha hablado mucho del centro de Lima, porque en épocas anteriores era aquí donde todo pasaba. Justo la otra vez conversando con mi abuela, me decía que la familia de mi abuelo vivía en Colmena, y cuando mis abuelos se casaron, ellos alquilaron un departamento en Colmena. Y entonces yo le digo: abuela yo me bajo en la estación Colmena. Y se emociona y me dice, yo vivía ahí. Entonces es bonito, me hubiese gustado poder conversar con mi abuelo sobre el centro, ahora que lo conozco más. Ya va ser un año que tengo mi taller acá. Aquí hay tanto movimiento, tanta diversidad, desde los bares, las huelgas, las calles, la gente. Todo ese movimiento hace que se te prenda el motor, y te impulsa a que enriquezcas más el trabajo. En cambio Barranco era una cosa mucho más pasiva, no te encontrabas con los punks, con los locos de la calle, el centro de Lima te despierta otros sentidos, y también hace que conozcas la historia, que es tan importante. El centro de Lima es una mezcla de muchas culturas. diciembre >25

Y curiosamente tu taller queda arriba del bar Vichama y de una iglesia evangélica Sí, para que veas lo loco que es, en este edificio en el primer piso esta Vichama, que yo hasta ahora no me he atrevido a ir, porque como se conecta hasta aquí, los fines de semana un olor emana ese bar (Risas). Y digo: ya lo conozco. En el segundo piso están los evangelistas, que la verdad son buenos vecinos, pero tienen sus horas de canto, y yo les hago la competencia con doble nueve, que es mi fiel compañera de radio. Y en el tercer piso estamos nosotros, Zona 30, que es un lugar mostro, una plataforma artística, donde vienen residentes nacionales y extranjeros, y donde también tienen espacios para alquilar y uno de ellos lo he tomado yo. En tu obra se respira mucha libertad, es bastante vanguardista y sé que no te gusta que te encasillen a una corriente. No me gustaría que me encasillen. No me gusta quedarme encerrada en un mismo lenguaje, en una misma forma, en una misma técnica. Si descubres un material hay que explotarlo, meterte de lleno y de allí, poco a poco pasar a otra cosa. La otra vez vino a visitarme una amiga de la universidad, y como yo en la universidad trabajé full metal, porque me encanta el fuego, chancar el metal. Y entonces me comenzó a decir: oye que pasó con el metal, que pasó con las balas, estás soft, me dice (Risas). Es que, entró y vio todos estos entes flotantes en blanco, que no pesan, formas onduladas y orgánicas. He cambiado de tema en esta última muestra que tuve en el Centro Cultural Ricardo Palma. El tema ha sido más intimo, quizás, los anteriores han sido algo más polémicos, temas dirigidos a lo que está pasando con el mundo, con el tiempo, la violencia. Pero ahora sigo explorando, de la resina he pasado a los libros, madera, pernos. Me gusta variar, pero siempre en esa variación hay un estilo, un sello, así cambies de técnica o material. Y dime ¿cómo ser artista en el Perú y no morir en el intento? Muchas veces me pregunto, si me debería de conseguir un trabajo fijo, pagado mensual, y es difícil también eso. Pero no, no podría. A mí me gusta venir acá, ser libre, manejar mis propios horarios, es mucha responsabilidad, felizmente tengo buena disciplina, yo me levanto y voy hacer mi deporte todos los días, bien relajada, me alisto y vengo acá, y me quedo hasta las nueve o diez de la noche, o hasta la hora que me provoque, si tengo una

“Zona 30 es un lugar mostro, una plataforma artística, donde vienen residentes nacionales y extranjeros”


ESCULTURA reunión me voy a la reunión, si tengo que dar clases en el puericultorio, voy y doy las clases. Creo que no muchos trabajos tienen esa libertad de horario y de hacer lo que uno quiere. Pero siempre existe esa disyuntiva de tener un sueldo fijo. Un artista puede vender toda su obra en un día y tener muchísima plata o no vender nada en un año, y pucha, andar con los mismos zapatos rotos todo el año, ya qué importa, lo mismo que usas para el trabajo, lo mismo usas para salir, y ni sales, porque toda tu plata te la gastas en materiales. Hay veces mis amigas me dicen: me he comprado este polito, y yo les digo yo me comprado esto: alicate, sierra, discos de corte, y se matan de risa. Entonces, en vez de comprarte ropa, cosméticos, perfumes o hacerte una manicure, prefieres mil veces comprar tus materiales… Claro, irme a ACE, comprarme mis maquinas, estoquearme. No hay lugar en el que yo pueda pensar día a día y estar más tranquila que venir acá, tener mis materiales y expresarme. Yo creo que poniéndole perseverancia, con disciplina, amor y ganas, sales adelante, tarde o temprano. Igual, siempre estoy ajustando, pucha que ya va llegar el fin de mes, pero felizmente, siempre te cae algo, hay algo que te salva, y ese algo que te salva, es el motivo que te hace seguir. ¿Uno de tus lugares favoritos es una ferretería? Sí, ya que cubre muchas de mis necesidades, yo voy muy seguido a la ferretería, aunque me encanta ACE ó SODIMAC, más que la ferretería, esos centros grandes donde puedes comprar de todo. Ya cuánto quisiera ir y decir: me llevo esto, esto y esto. Aunque a veces vas y ni siquiera compras nada, y solo te quedas viendo. Cuéntame ¿cómo es esta experiencia de trabajar enseñando arte a los niños en el puericultorio? Bueno, no es tarea fácil, pero me encantan los niños, te dan una energía increíble, sus cariños, sus besos, la forma como trabajan, tan espontánea, no les interesa nada, solo lo plasman, igual dentro de los temas que le planteamos son libres, pero siempre con una pauta. Al final les queda como un juguete, un juguete que no lo quieren soltar ni para dormir, ya que es algo que ellos lo han hecho. Es una satisfacción muy grande, me nutro de energía con ellos.

“A mi me encanta la galería Revolver, soy amiga de Giancarlo Caglia, es una galería joven, que es dirigida por un chico casi de mi edad”

La movida artística en el Perú ha crecido bastante ¿cómo ves eso? Ahora con la crisis en Europa ya nadie quiere estar allá, antes uno pensaba: ah, quieres ser artista, entonces te tienes que ir afuera, si no, no la haces. Y cuántas amigas mías se habrán ido, y ahora por la crisis que están pasando allá muchos se están volviendo. Acá la cosa esta creciendo, hay más concursos, coleccionistas, espacios y eso lleva a tener más oportunidades. Sigue siendo muy difícil, porque el arte quién lo compra, no lo compra cualquier persona. Entonces es difícil pero si se puede, hay oportunidades y eso crea un futuro positivo. A algunos artistas no le interesan los concursos ¿A ti te interesan? Sí, me gustan, porque me considero competitiva, pero no me meto a cualquier concurso, lo que me gusta es ser pasiva, encerrarme y trabajar tranquila, que nadie vea nada, y cuando me sienta segura, salir, y si es que coincidió con un concurso pues me meto, o si coincidió para presentarlo en una colectiva pues en buena hora. Tampoco creo que es bueno lanzarse así por así y tirarse a la piscina vacía, siempre hay que estar un poco seguro de lo que vas a presentar y apostar. Trato de calmarme y decir, no, todavía no es el momento, termina de hacer esto, y cuando termines recién preséntate. ¿Cuáles son tus referentes en escultura? Para empezar respeto mucho a Johana Hamma, que ha sido una de mis profesoras, a Martha Cisneros, también la artista Raura Oblitas y Ishmael Randal que me encanta, y entre los artistas extranjeros hay un oriental que se llama Doho Zsu. ¿Cómo ves la relación que existe entre el artista y la galería? ¿Crees qué algunos artistas solo hacen obras comerciales? Creo que el artista debe siempre de pensar un poco en la parte de la economía, porque si no vendes, de dónde vas a sacar para tus materiales, cómo te vas a mantener vigente, en desarrollo, es casi imposible. Al menos que hagas lo que yo hice, me mandé con toda esta producción para la exposición de la Ricardo Palma, me quedé más misia que el chavo, y qué hice, fui a buscar lo que tenía a la mano, los retazos de madera, los libros de acá de la casa, que pedí permiso y que dijeron que ya, entonces te recurseas un poco, eso es hasta un cierto punto, de hecho que de allí te tiene que caer algo para poder seguir. Creo que tener un convenio o formar parte de una galería es una buena opción, de repente para comenzar, pero también es un doble filo, porque muchas veces formas parte de una galería y ya no puedes hacer lo que tú quieres hacer, no te puedes presentar en cualquier sitio si te invi26> Lima Gris

tan, no puedes vender así no más a otras personas externas, siempre tiene que haber un porcentaje y muchas veces el porcentaje es un poco alto. Pero también hay la ventaja de que si es una buena galería te mueve, te dan salas, de repente te llevan alguna feria internacional. No descarto esa posibilidad, pero ahora que estoy comenzando, estoy feliz, gestionándome independientemente. Como te digo tiene sus pros y sus contras. ¿En Lima, qué galería te parece que está haciendo un trabajo interesante? Bueno, a mi me encanta la galería Revolver, soy amiga de Giancarlo Caglia, es una galería joven, que es dirigida por un chico casi de mi edad, un poco mayor que yo, donde él no es tan formal, existe un entendimiento más a la par, es una galería distinta, que apunta más a talentos jóvenes, incluso es una galería que es reconocida más internacionalmente que nacional. Siempre invita a artistas jóvenes que están surgiendo en diferentes países, y artistas reconocidos, pero siempre apostando por la juventud y eso es lo que me gusta. ¿Si no te hubieras dedicado a la escultura, a qué te hubieras dedicado? Hubiera sido bailarina creo, yo he bailado por siete años ballet clásico, me encantaba de niña, me encanta el baile, me encanta la música, más para bailarla, estar en movimiento me provoca adrenalina. Siempre en el arte se habla de la inspiración, se habla de la musa ¿en tu caso tienes un efeo? Un efeo, varios (Risas). De hecho hay cosas que pasan por tu vida, parejas sentimentales, experiencias, viajes, momentos de descanso, yo saco mucha inspiración de no hacer nada, irme a la playa, tirarme en la arena, revolcarme, irme al mar, bañarme, mirar el paisaje, comer mi ceviche, mi chela, y ya tengo mi idea. Mucho me encantan los espacios libres, la naturaleza, y por ahí siempre el amor presente. ¿Eres de enamorarte fácilmente? Soy muy apasionada, muy cariñosa, el amor siempre está muy presente en mi vida, me encanta dar amor y recibir amor, soy mucho del tacto, tocar, muy relacionado con mi trabajo, no soy seca ni desganada, todo lo contrario, me gusta demostrarlo, hay veces puedo ser tímida cuando conozco a alguien, pero si me conoces, uy, para que me conociste. Pero si soy enamoradiza, de la vida, del trabajo, de las relaciones que tengo. Es interesante tu trabajo con el reciclaje, de alguna manera rescatas objetos y le das vida a diciembre >27

lo que mucha gente deshecha. Lo que trato es de rescatar lo no rescatable, trato de darle significado a lo que la gente ve como basura. Tratar de disipar un poco la mente y no estar tan apegado a la realidad del día a día, a las noticias y las muertes. Creo que el arte esta para ver la vida de otra forma. ¿Crees, que en tiempos de guerra un artista más es un soldado menos? No, es una cosa muy contradictoria, porque un artista también es un revolucionario, un artista también crea conciencia, no necesariamente con las armas, con violencia o con sangre, sino sugerentemente, depende también que artista seas, hay artistas muy de armas tomar, muy liberales o pegados a la política. Un artista también puede ser igual de revolucionario pero con otro tipo de llegada, con otros medios. Me doy cuenta que eres de las pocas personas que vive haciendo lo que le gusta Creo que he tenido mucha suerte de haber encontrado esto, pero también creo que poco a poco la gente de mi generación se ha dado cuenta que tiene que hacer lo que le gusta, lo que le haga feliz. Ya no es una utopía, ya no es un sueño, y uno ya no tiene que hacer lo que tus padres quieren que seas, felizmente eso está cambiando. ¿Marinés Agurto es feliz? Sí, es feliz, le gusta lo que hace, sufre sí, le cuesta sí, como todo el mundo, pero creo que el arte también me ayuda mucho a canalizar todo esto, es todo una terapia, por eso también es rico.

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a MARINÉS AGURTO eN SU TALLeR CON SUS ReCIeNTeS OBRAS.


ARTE ABSTRACTO

LA SEGUNDA VANGUARDIA DEL ARTE LATINOAMERICANO

a ESCULTURA De FRANZ WeISSmANN.

CONCRETO BRASILEÑO El concreto brasileño, tiene sus orígenes en toda la parafernalia geométrica que se dio en el arte -sobre todo ruso-, a partir de la primera década del siglo pasado. El gran maestro ruso Kasimir Malevich es el primero en realizar obras totalmente "concretas", delimitando su pintura a una economía mínima de elementos plásticos, a la que él definió como SUPREMATISMO; es decir la supremacía de la sensibilidad en el arte.

M

escribe abel salazar

avelich no solo hizo arte “concreto”, sino que se adelanta en décadas al movimiento Hard Edge, al minimalismo y al mismo arte cinético, muy prolífico en los años 60’s. Sin duda Kasimir Malevich, es la piedra angular de todas las vanguardias surgidas desde el siglo XX hasta la actualidad. Sin embargo él no lo llamaba arte concreto -que en la práctica era lo mismo que él hacía-, pues este término lo acuñaría años más tarde Theo Van Doesburg, pintor perteneciente al grupo holandés conocido como DE STIJL. Pero con un concepto diferente al del gran maestro ruso; Van Doesburg pensaba que el término de arte abstracto era impropio, ya que negaba -paradójicamente- en sí, su intrínseca naturaleza. El prefirió llamarlo arte concreto, ya que esta nueva forma de hacer arte se basaba en la concreción, la comprensión del arte como tal, es decir de una comprensión universal como consecuencia de su simplicidad formal. La vía para esto era la geometría, produciendo por ende una obra concreta, libre de contextos específicos y de nula emotividad. En síntesis para Van Doesburg el arte no debería llamarse abstracto sino concreto, pues nada es más real que una línea, un color o una superficie. Ante esta eclosión concreta que se desarrollaba en Europa, es qué una nueva generación de artistas brasileños surge adoptando el dogma y planteamientos racionales para hacerla suya, identificándose con ella en contraposición al doméstico y ortodoxo arte académico de entonces. Nace pues “EL CONCRETO BRASILEÑO”. Movimiento local que también tiene como preámbulos varios hechos previos a su creación. Entre ellos la fundación en 1947 del Museo de Arte de Sao Paulo. Tanto aquí como en el Museo de Arte de Río de Janeiro se realiza exposiciones de arte contemporáneo, entre la que se destaca la de Max Bill; maestro suizo que influyó notablemente en toda una legión de artistas jóvenes locales.

Otra influencia importante en este movimiento fue el aporte del crítico e historiador de arte brasileño Mario Pedrosa, quien se basa en la teoría de la gestalt. Este nuevo aporte perceptivo al arte causa sorpresa en el público, ya que observaban obras en las que los espasmos visuales y la interacción de los colores generaban cierto movimiento virtual, años más tarde desarrollado enormemente por el OP ART-CINETISMO. Es así que se forma el movimiento “CONCRETO” en 1952, con dos grupos: el grupo “RUPTURA” de Sao Paulo y el grupo “FRENTE” de Río de Janeiro. Sin embargo algunos historiadores sostienen que el MOVIMIENTO CONCRETO nace en 1953. El grupo RUPTURA lo fundan Waldemar Cordeiro, Luis Sacilotto, Geraldo de Baros, Lotear Charoux, Kazmer Fejes, Anatol Wladislaw y Leopold Haar. El motivo esencial de este grupo era la geometría pura, la racionalidad total, desechando por completo los simbolismos en el arte. El grupo FRENTE lo funda Iván Serpa y lo integran: Abraham Palaknit, Decio Vieira, Helio Oiticica, Joao Da Costa, Aluisio Carvao, Lygia Pape y Lygia Clark. Este grupo no descartaba lo orgánico en la creación de sus obras y por tanto de cierto gusto expresionista. Esta diferencia creativa -y hasta cierto punto antagónica- se pudo apreciar en la primera exposición de ARTE CONCRETO en 1956. El grupo “RUPTURA” insultó y acusó al grupo “FRENTE” de haber traicionado el dogma racional que inicialmente los unía. Pues mostraba obras ambiguas de índole gestual y de cierta intuición en las mismas. Es decir el rechazo de la primacía de la razón sobre la sensibilidad. El “CONCRETISMO” por tanto desecha el subjetivismo y lo sustituye por los criterios racionales de la geometría plana. Investiga las relaciones óptico-sensoriales, democratiza la forma racionalizando su propio ambiente y conjuga magistralmente la línea, el punto, el plano, el color y el volumen. Hace de la percepción 28> Lima Gris

el elemento central de la obra pictórica, de la expresión estética y crea una poética de la línea y el plano. Identificando al cuerpo humano como una “máquina visual”, para lo cual solo percibe lo monocromático y lo ortogonal. Muchas obras de este período emplean elementos geométricos en negro sobre fondos planos, con énfasis en la línea y en el peso de los volúmenes. En cuanto a la escultura concreta, esta se ve enriquecida y muy influenciada por la llegada a Sao Paulo del gran escultor vasco Jorge Oteiza, quien además coincide con el escultor local de origen austriaco Franz Weissmann en el hecho de desocupar la estructura de la obra y resaltar su “negativo”, o sea el vacío. Aquí ambos maestros heredan una de las premisas del CONSTRUCTIVISMO; “el vacío es parte inherente de la propia escultura complementándose con su propio volumen en una acertada simbiosis plástica”. Esto es lo que el maestro Oteiza define como “estética objetiva”. A pesar de comulgar en casi todos los aspectos teóricos en cuanto a lo “concreto”, la discrepancia entre los dos grupos -”RUPTURA” y “FRENTE”- origina casi por inercia que se cree el grupo “NEOCONCRETO”, con su respectivo manifiesto en 1959. El cual realiza su primera exposición en el Museo de Arte Moderno de diciembre >29

Río de Janeiro. Lideró este movimiento el poeta Ferreira Gullar, quien escribió el susodicho manifiesto. En resumen este dice así: “Proponemos la reinterpretación del NEOPLASTICISMO, del CONSTRUCTIVISMO y de los demás movimientos afines, para lo cual hacemos uso de una nueva plástica, sin actitudes cientifistas; el arte no es “maquina” ni “objeto”, es un “cuasi corpus”, una instancia que no se agota en la relación con los elementos externos que lo rodea”. La construcción de Brasilia coincide con el “MOVIMIENTO NEOCONCRETO”. Estos artistas se plantean como hacer participar al espectador en la creación de las obras. Así es como el racionalismo purista concreto es sustituido por la sensualidad del color y la intervención del público en la misma obra de arte. En el 2003 también se realizó la exposición Cuasi Corpus en el Museo Rufino Tamayo de México. En esta muestra se pudo observar la notable vigencia, atemporalidad e importancia del “CONCRETO BRASILEÑO” -que no hace sino confirmar la trascendencia omnipresente de todo lo racional en el arte contemporáneo-, con artistas como Cildo Meireles, Ernesto Neto Y Eduardo Kac.

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LITERATURA

DESDE EL OTRO CIELO

Mariela Dreyfus y Roger Santiváñez en Manhattan

1.

Me encontré con los poetas fuera del King Juan Carlos Center, luego de una presentación de poesía, en el campus de NYU (un conjunto de edificios con afán concéntrico en el rumbo de Greenwich Village, el antiguo barrio bohemio). Tras discutirlo, Dreyfus y Santiváñez convienen en seguir la noche en el Apple, un restaurante casi a oscuras, del que ambos son habituales, de barras de neón y veloces mozos coreanos, a dos calles de ahí. Mientras caminamos, Santiváñez se cala un sombrero blanco de Catacaos bajo las ramas de Washington Square Park. Dreyfus sonríe. Desde luego, la complicidad de ambos gestos —la marca de identidad del objeto y lo que descubre quien lo observa— solo se entiende entre peruanos. Para los estudiantes de NYU que terminan clases a esas horas y para los incidentales turistas que se cruzan no hay misterio; en Manhattan, una prenda de vestir es solo (con cuanta rotundidad) una prenda de vestir. Pero para Dreyfus y Santiváñez se expresa, simultáneamente, una probada lealtad al hecho de vivir, así no fuese notorio, en permanente originalidad. Afines en esa lucha, cuesta pensar que sus personalidades, tan diversas en gestos individuales, concibieran, antaño, el gregarismo como modo de expresión cultural (pero, sin duda, fueron los fundadores del grupo Kloaka, aunque pareciera, entre los rascacielos rojos y grises que ciñen nuestros pasos, una edad remota). 2. Un ángel se cruzó con Santiváñez en las galerías de Temple University en Filadelfia. Él venía del Perú para seguir vivo. Aseveró que los estupefacientes lo iban a matar. Kathy Kangas no lo quiso así. Santiváñez apenas si se propuso concluir los estudios de la universidad (pendientes desde comienzos de los ochenta cuando sanmarquino). Confiaba en la disciplina de los libros, en la soledad del extranjero, para olvidarse de sí mismo. No advirtió, en ese empeño, que 30> Lima Gris

la poesía nunca olvidaba a sus devotos. Desde las altas galerías del Temple University descendió un ángel que lo apaciguó. Había descuidado que Filadelfia significa “amor fraternal”, la virtud de quienes, siendo extraños, permanecen juntos. Se casó con ella. Santiváñez, entendiendo el curso de los signos, tituló a su siguiente poemario Eucaristía, es decir la comunión, la unidad de los hombres, pero que trasciende a los hombres, en agradecimiento por devolución de la salud. Vive aún con Kathy, con quien reincide, según propia confesión, en la virtud del amor.

nía con la voluntad de ruptura radical del Movimiento Kloaka. No obstante, también el estudio meticuloso, de la obra poética de Lezama Lima, el cubano icónico del neobarroco latinoamericano, fue de sus últimos años en el Perú. Santiváñez se aficionó a la frondosidad de imágenes y a la sintaxis de ramificación reverberante que distingue ahora su poesía. En el trance de la composición, los caminos del lenguaje le revelan una dimensión del intelecto y los sentidos que busca alcanzar, como un saxofonista encuentra en la improvisación del jazz una nueva dimensión del tiempo.

3. El ángel de la muerte aleteó junto al oído de Dreyfus en las calles de Manhattan. Rompió el sello que hablaba de un gran ruido sobre la tierra. Aseveró que seguir en el Perú era imposible en 1989. El ángel lanzó dos aviones contra las torres más altas. Hubo un estruendo como si una catarata enorme rompiera sobre la isla. Pero esta vez Dreyfus lo encaró de frente porque gestaba su segundo hijo y experimentaba la fuerza de la vida. También había disertado como doctora sobre César Moro en Columbia University. Había vivido una temporada en los campos de Alabama, en el aislamiento centenario del Deep South. Allí corrió el riesgo de olvidarse de sí misma (nadie vivía cerca de nadie y nadie quería hacerlo). Ahí Dreyfus también agotó la lectura de la poesía de autores norteamericanos locales. Por todo ello, pudo espantar cualquier mal augurio. Y, en efecto, la esperaba la educación completa de su segundo hijo. Dreyfus ya había vuelto a Manhattan, primero al Sarah Lawrence College, luego a New York University. Fundó con otras dos escritoras amigas una Maestría de Escritura Creativa en la universidad. Entonces, pudo dedicarse plenamente al culto, a la poesía, esa en la que había persistido en vivir.

7. En Estados Unidos, Dreyfus se decidió por una poesía de actitud dialógica. Asumió que su voz necesitaba el asombro de los sentidos antes que la violencia verbal de su primer poemario, Memorias de Electra. Buscó un registro distinto al de la escena callejera, pero semejante en efectividad; se entrenó en la pericia con la imagen asombrosa. Medió, lo sabe ahora, la maduración de su amor adolescente por los surrealistas franceses. Cita con afecto la Antología de la Literatura Surrealista en lengua Francesa. Pero niega alguna repercusión en su arte del automatismo de las vanguardias porque lo ha hecho crecer con la disciplina de un calígrafo desde de la inanidad del aullido juvenil a la potencia del versículo, el verso de las Escrituras. Para lograrlo se ejercitó en crear personajes y cultivar paulatinamente un registro de cuidadas superficies estéticas, cuya expresión mejor lograda es el poemario Ónix. No obstante, en 2005, se revolvió contra el esmero como realización. Se propuso expresar, con sus hesitaciones y delirios, la proliferación de la vida humana y de la vida urbana neoyorkina en Pez, una serie de poemas largos cuyo objetivo era referir su embarazo en el contexto de la incesante actividad de Manhattan. El 11 de setiembre desvío su propósito. Aterida por los atentados, concibió la imagen de la ciudad como fragua de fuego, destruyéndose y elevándose, abrazándola y abrazando a su hijo nonato en el líquido amniótico. El resultado es un poderoso canto dividido en muchos poemas de largo aliento, cuyo efecto, en conjunto, es el de una concentrada épica sobre los ciclos de la vida. En su nuevo tono, de verso largo, que no excluye el montaje de imágenes en secuencia narrativa, empezó a componer su siguiente poemario, Morir es un arte, la contraparte doméstica de la realidad como oscilación antitética entre vida y la muerte. En esta ocasión,

4. Ambos poetas están de acuerdo en esta frase semejante: “Incluso en los peores momentos, y con más razón en esos momentos, estuvieron presentes los versos, las imágenes”. 5. Luego de dejar el Perú, Santiváñez emprendió un proyecto poético que ha sufrido distintas cristalizaciones. Se encargó de poner en orden su producción peruana, de distinguir aquello mejor según su nuevo presente. Ese inventario cabe en el volumen, frecuentemente citado, Dolores Morales de Santiváñez. Antes que distinguir una etapa de otra, el libro, según lo entiende el poeta, revela las señales de su actual dirección. Prima en estas composiciones el lenguaje de la poesía coloquial, que descreía de la solemnidad del verso y lo modelaba en registros de las voces de la Lima pauperizada de inicios de los ochenta, en sintodiciembre >31

escribe ALEXIS iPARRAGUIRRE

“En Estados Unidos, Dreyfus se decidió por una poesía de actitud dialógica. Asumió que su voz necesitaba el asombro de los sentidos antes que la violencia verbal”


LITERATURA expresó el quehacer cotidiano de la mujer esposa, de la mujer madre y de la mujer hija que pierde a su madre; en el poemario, transitó con naturalidad del ámbito erótico y fisiológico al canto funerario; no se intimidó ante Vallejo, el Vallejo omnipotente, quien antecedía con genialidad en la enunciación del monólogo a la madre muerta. Dreyfus conversó con la poesía del trujillano hasta altas horas, y, luego de muchos versos, profirió el canto a la más memorable de las difuntas que figura en Morir es un arte. 8. Ambos poetas admiran a John Ashberry, autor de Self-portrait in a Convex Mirror, un libro comentado a profundidad por Harold Bloom, y merecido ganador del Premio Pulitzer en 1976, y a John Berryman, autor de The Dream Songs. a ROGeR SANTIVÁÑeZ, FUNDADOR DeL GRUPO KLOAkA.

9. Santiváñez empezó a escribir Eucaristía en Perú y fue su primer poemario concluido en tierra norteamericana. Lo concibió como un espacio para desplegar su estética afinada como un cadencioso instrumento por la lectura de Lezama Lima. El resultado fue un duelo entre el bronce y el dorado de la imaginaria cristiana y la oscura retórica lumpen, que la blasfema y empaña, en un meticuloso contrapunto por alcanzar, una antes que otra, la experiencia sublime de la trascendencia; como en el sacramento, el objetivo es la transubstanciación, la conversión milagrosa, pero en este caso de la expresión contingente del poeta en el meollo mismo de la más fina poesía. Santiváñez definió su trabajo aquí como una “mística negativa” puesto que el lenguaje callejero consigue figurar el colorido extático a partir de profanarlo con sus voces. Desde ese momento, empieza en Santiváñez la búsqueda de una “mística positiva”, que perfila en Amastris, su primer poemario exclusivamente escrito en Norteamérica. En este, los versos se despliegan en la hoja al estilo del Pound de los Cantos, y configuran un escenario de bucolismo pagano, en el que expresiones del inglés doméstico se entrelazan con voces piuranas, propias de la infancia del poeta. Este accede al arrobamiento místico, y sus visiones, a

partir de entonces, se confeccionan con un léxico licencioso que coquetea con la poesía popularista del Siglo de Oro, siempre legible como alegoría de éxtasis menos carnales. En este poemario, la percepción trascendente revela las cadencias de un cortejo amoroso de largo aliento, quimboso en el desarrollo de la frase, con el fuego sonoro de los ritmos en permanente polifonía, cuyo registro encuentra un justo medio entre el habla popular fosilizada y el arcaísmo culterano español o el neologismo hermético. Labranda y Roberts Pool Crepúsculos solo testimonian la destreza y continuidad de esa voz, que Santiváñez quiere proseguir ampliando y transformando en Virtú, su poemario de próxima aparición, en el que, adelanta, apuesta por una integración completa del influjo anglosajón con la sensualidad castiza de la mística. Confiesa que fue una ambición entrevista desde que compuso algunos poemas de ese estilo en Pueblo Libre, a fines de los años 90.

Julio C. Vega Guanilo

ADIÓS, GUERNICA, REFUGIO Y CANTO A LA ETERNIDAD Fotos Carla Santillán

10. La utopía de Santiváñez es el poema en su más radical destilado y confiesa que perseguirlo es el sentido de su vida. Dreyfus se inclina por la unidad sublime del poemario porque cada uno de los que ha compuesto le ha consumido la emoción y el conocimiento. Pero existen otros cielos. “Al principio fue muy difícil”, me confía Santiváñez, “el choque cultural es desgarrador”. Se cala nuevamente el sombrero blanco de Catacaos. Ya es tarde en Manhattan en esta fresca noche de fines de otoño, como descubre el migrante. “A veces uno tiene miedo de saber cómo se va a sentir cuando se vuelve de visita al Perú”, explica Dreyfus en su oficina de NYU. Tiene dos hijos que aman el Perú, pero que viven la vida real en inglés. Ambos, los poetas, caminan en esa noche que los junta nuevamente en recitales, aunque no sean los de antaño. Hemos terminado la velada en el restaurante Apple, premunidos de amena conversación y la música del mundo que completa la emoción y la oscuridad de esos locales. Luego él vuelve a Filadelfia donde Kathy y ella toma su tren para Uptown. Hablan frecuentemente por internet. Y su poesía crece.

Adiós, Guernica. Una de las mejores novelas peruanas de los últimos diez años.

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32> Lima Gris

diciiembre >33


LITERATURA

escribe Luis chávez alpaca

C

aminamos por Barranco con Julio César Vega, que esta vez se hallaba sin su característico bigote y barbilla de personaje artístico, lo que me hacía pensarlo como un tipo actual, de nuestra sofisticada modernidad, pero a medida que andábamos por el pasaje Sánchez Carrión, justo logré transportarlo hacia atrás en el tiempo, al mostrarle la casona que había sido el hogar de nuestro poeta vanguardista Martín Adán. Entonces su sorpresa no se dejó esperar, y se tornó nuevamente -por decirlo de alguna manera- “épico”. Y en breves minutos, luego de instalados en un café, se inició la conversa que haría que nos enajenemos del resto de mortales, para ingresar de lleno al mundo del “Paseo de sombras”, y poder divisar “Los pájaros negros”, hasta llegar a percibir “El aroma canela y limón de mamá”; y así estar lejos, muy lejos, del “General Muerte”. Símbolos que están vivos y latentes en su novela. Julio, háblanos un poco de tu niñez. Mi padre es de Ayacucho, mi madre es de Trujillo y yo nací en Lima porque ellos se conocieron en la universidad pública, y, bueno, yo siempre me sentí ligado a la comunidad quechua, por mis abuelos, y también a la familia de mi madre que son del norte gente que venía de otro proceso. Incluso mi abuelo, un viejo militante del Apra, perseguido. Pero yo nací en Lima, en esa mezcla de historias. Mi niñez fue una niñez de bastantes historias de los abuelos, el tratar de entenderlos con sus identidades y sus culturas. También tengo el recuerdo del mar, porque vivíamos frente al mar en el distrito de San Miguel, vivíamos en un colegio, y recuerdo muchas tardes frente al malecón y también a los bomberos que muchas veces llegaban allí porque en el malecón había suicidas que eran rescatados de los barrancos del parque Media Luna. Yo diría que tuve una infancia melancólica, porque no viví con mis padres ya que ellos eran profesores y viajaban al interior del país. Por eso en mi primera infancia más recuerdo que estuve con mis abuelos y de los libros que había en una biblioteca que era del colegio, porque mi abuelo era conserje de ese colegio. Es inevitable tocar el tema de la guerra interna. ¿Podrías recordar tus breves años?, ¿cómo te tocó esa etapa que golpeó a todos los peruanos? En esa niñez evidentemente había algo que estaba sucediendo. Te lo digo porque mi familia ve-

“La literatura siempre estuvo presente porque mi padre era profesor y mi madre también”

nía de Ayacucho, porque mi papá es de Huanta, incluso tengo unos textos (cuentos), que están allí guardados, sobre esos tiempos. Y uno como niño no tiene cabal conocimiento de lo que está sucediendo, pero sí sabe y entiende cuando hay temor y dolor alrededor. Tengo familiares que han sido tocados directamente por el horror de los asesinatos y recuerdo incluso que en casa llegaban familiares a refugiarse porque habían sido tocados por la violencia que existía en Ayacucho. Y venían acá, a la capital, y entonces nos encontrábamos los primos que éramos limeños frente a los que eran de Ayacucho y que, de alguna manera, eran los que estaban vinculados al terror. También recuerdo la historia de una prima que todavía sigue viviendo en la sierra de Ayacucho: ella nos contaba cómo se escapaban cuando venían los de Sendero Luminoso al pueblo y entonces todos salían de sus casas y se iban para el monte y duraba muchos días. Pero en ese momento, en tu percepción de niño, ¿qué pensabas, que te parecía? Parecían historias de terror y tú te das cuenta que eso estaba sucediendo en un país absolutamente lejano y en otra dimensión, y tú lo que sabias era que había algo terrible. Pero, poco a poco esa dimensión del terror fue acercándonos a Lima, la capital, y allí es donde me agarra la adolescencia, en una Lima sitiada, con los coches bomba. Y ya fue una realidad más directa y los jóvenes ya podíamos sentir la violencia con mayor presencia. Además, yo salgo de la casa de los abuelos y me voy a vivir con mis padres en un barrio de Lima donde, a cinco cuadras de mi casa había sucedido una explosión en una comisaria. Y, precisamente, en mi cuadra habían atrapado a un joven universitario que fue acusado de terrorismo y luego lo vimos en televisión. Ya cuando uno va creciendo va entendiendo que todo eso no es un chiste y es más bien una cosa muy grave. Sin embargo, a pesar de todo de lo que nos hizo doler, había espacio para poder vivir, y nos dábamos esa oportunidad para proseguir. ¿Cómo fue tu primera experiencia a partir de ese momento con la literatura? La literatura siempre estuvo allí porque mi padre era profesor y mi madre también. Los dos enseñaban en un colegio nacional y, bueno, él siempre nos leía cuentos, por la mañana. Los domingos, por ejemplo, nos decía: o se meten a la ducha con agua fría, a eso de las cinco o seis de la mañana, o les leo un cuento; y todos los hermanos preferíamos que nos leyera un cuento. Desde allí, entonces, siempre me ha fascinado la literatura, porque mi padre me hacia enamorar de los libros. 34> Lima Gris

Ya escribir es otro rollo, porque yo tengo un hermano que es de Bellas Artes, y él escribía mejor que yo y hacíamos concursos, escribíamos y le presentábamos los cuentos a mamá y también hacíamos caricaturas y comics, cosas así. Pero si hablamos de querer escribir ya en serio, fue una vez que vi a mi padre escribiendo un libro en su máquina de escribir de esas mecánicas. Aunque ese libro nunca se publicó, yo hubiera querido que ese libro se publicara, y entonces me quedó siempre esa sensación de querer escribir, e intentaba hacerlo más allá de lo que pudiera significar, una especie de hobby. Entonces heredé esa máquina de mi padre, es una Olympia, y escribí con ella mis primeros cuentos, los que publiqué en la universidad, en los pasillos de San Marcos. Y cuando había lecturas públicas, yo mismo leía mis cuentos escritos con máquina mecánica, aunque, en verdad, yo empecé a escribir con lapicero. Para mí escribir en máquina era como una ceremonia, era la imagen de mi padre escribiendo y peleándose con las palabras y las máquinas. ¿Y qué relación tienes con tu padre? Muy buena, y los cuentos que ahora escribo los hago con él, aunque ahora está ciego. Además, él habla quechua pero yo no lo heredé de él y eso por una razón que se manifestó al salir yo de Ayacucho y hacerme profesional. El quechua estaba mal visto, por aquellos años, en Lima, para toda actividad profesional, y él creo que se equivocó en algo fundamental respecto a eso, y se lo he dicho varias veces. Me puse pues, a estudiar quechua, y tuve que retomar clases. En mis cuentos de esta nueva etapa, que pienso publicar pronto, aparecen muchos personajes quechua hablantes que vienen del mundo andino, y mi padre me dice si esos personajes están bien o están mal, él es como mi editor en esta etapa de mi literatura. Háblanos un poco de tu novela Días y noches con un demonio en el ojo izquierdo, que recibió una mención honrosa en el premio de novela corta del BCR en el año 2002. diciembre >35

La novela, que no ha sido publicada aún, habla acerca de un pintor que está saliendo de la cárcel para reencontrarse con la vida que le arrebataron. Y encuentra un país que es totalmente ajeno y extraño para él, y debe ponerse en la disyuntiva de seguir siendo él mismo o, simplemente, reinventarse en un mundo que le es ajeno. Este personaje está negado a seguir pintando o dibujando porque cometió un crimen, y está ligado al tema político e ideológico, pero también al estético. Creo que no salió publicada porque simplemente no hubo la oportunidad, y pudo haber sido polémica en los años de cambio en el Perú, porque estamos hablando de los años de la caída de Fujimori. En Adiós Guernica la infancia está presente, háblanos sobre “los niños del horror que, frente a los escombros y a la tragedia que padecían, seguían jugando su partido de fútbol y eran felices Claro. Son niños que vienen de diferentes historias, de diferentes guerras, diferentes situaciones, pero que se encuentran todos en un sueño, en un espacio donde pueden ser felices. Es un espacio donde están lejos de todo el sufrimiento que tengan y todos los dolores que tengan, tanto físicos como espirituales o lo que fuera. En ese espacio solamente se juega y no hay lugar para el dolor ni la infelicidad y, por lo tanto, es una especie de obligación el hecho de ser felices. Y, además, me gustó esa imagen de ellos dándole

a JULIO C. VeGA eNTRe eL DOLOR Y eL ReCUeRDO.


LITERATURA espacio al personaje principal para que él juegue, como diciéndole: “oye, todo puede ser tan terrible y doloroso, pero, a pesar de ello, míranos a nosotros, y solo juega”. Y eso fue lo que me atrapó, porque ellos, los personajes, hicieron que detone todo y así se convierta en una novela. Pero estamos hablando solo de unos personajes, aunque la novela está plagada de personajes de distintas índoles y distintos perfiles, como el personaje de Madame Ducasse, que, para muchos, podría representar el oportunismo y las ganas de supervivir a costa de todo, atropellando muchas veces lo ético, pero que, al mismo tiempo, se interioriza para poder convertirse en un ser humano sensible y vulnerable, como otro cualquiera. Por eso te digo cómo aparecen los personajes, pero si es que esos personajes no me dan esa “ilusión de vida”, entonces no los continúo. Y en el caso de Madame Ducasse, si bien era un personaje fuerte, que puede aparentar ser una cosa pero al final termina siendo otra cosa, sus acciones no necesariamente están reflejando sus emociones, sino que a veces los personajes, como en la vida nuestra también, están actuando porque el contexto mismo los lleva y los embarca dentro de una realidad y un marco de acción. Entonces ella puede ser una mujer terrible en todas sus manifestaciones, un personaje detestable, oportunista, todo lo que fuera, pero tiene algo también de generoso, y los personajes, como en la vida misma, son iguales en el tiempo, y entonces ellos evolucionan también. Y en el caso de ella me parece que es el reflejo de la amargura, es como que “yo quise ser, pero no pude, y todo el mundo estuvo contra mí, y entonces lo único que puedo entregarle al mundo es mi peor amargura, mi peor ser”. Eso me pareció interesante, además de que permanezca junto al personaje principal. Un personaje que no podía faltar es el de la madre, una mujer alentadora que todo el tiempo refugiaba a su hijo; y también está el padre, alguien que nunca estuvo físicamente, pero que siempre le enviaba cartas a la madre narrándole sus múltiples muertes en la guerra. Desde el plano técnico narrativo, el padre y la madre no son personajes dentro de la historia, y son más bien ejes, como espíritus que viajan y atraviesan toda la novela; como si fueran planos éticos en los cuales se ampara el personaje para poder sobrellevar toda su situación. En el caso de la madre,

“La presencia de Guernica en la novela no es ni histórica, ni la representación de una realidad, es más bien un Guernica simbólico”

también es un personaje ausente físicamente dentro del relato, pero está presente moralmente, incluso como sensación, porque la madre es felicidad en todo sentido. El padre, por su parte, actúa a través de las cartas que envía desde el frente, y, como tú dices, está contando todo el tiempo sus muertes, y cada vez que él comienza a narrar lo que le está sucediendo, les recuerda que lo único que muere es el cuerpo, pero siempre está él espiritualmente dando su presencia al hijo. Adiós Guernica evidentemente hace alusión al funesto bombardeo de la época de la guerra civil española, pero también evoca la obra que le fue encargada al gran Pablo Picasso para que luego sea expuesta como una especie de memoria de toda la barbarie que se vivió en ese ataque. Y muchos se preguntarán si eso tiene que ver con la novela, pues tampoco vemos tiempo ni espacio, y no sabemos si es España o el Oriente o, probablemente, un escenario peruano. ¿Entonces no es precisamente una narración histórica? Como tú dices, la presencia de Guernica en la novela no es ni histórica, ni la representación de una realidad, es más bien un Guernica simbólico. No es la Guernica ciudad, no es la guerra civil española, pero sí es la Guernica simbólica de la obra de Picasso, es a partir de esa obra. Incluso el propio Picasso llegó a decir en algún momento que las interpretaciones de su obra van más allá de ella, es decir, que la obra no es una representación de la realidad, sino una interpretación. Entonces, yo no voy a lo que muchos creen o pueden decir que es una obra que evoca un momento histórico, sino que lo que atrapa de la novela es el aspecto simbólico de Guernica. ¿Qué significa Guernica, no? Incluso he tratado de establecer algunos paralelos con la novela en relación a la obra Guernica de Picasso, por ejemplo, el personaje principal de la pintura, el toro, la madre con el niño en brazos, el caballo que es también un personaje principal. E incluso, muchos la han relacionado al personaje del niño, el personaje del caballo. Y también hay otro elemento clave que es la espada y la flor, entonces no se debe leer la novela desde el punto de vista histórico, porque no es una novela realista sino simbólica, es por eso su lirismo y sus personajes que interactúan en planos oníricos. Es una novela de sensaciones, personajes y sentimientos, y de ideas, ideologías que están dando vueltas, principalmente eso: el plano simbólico que me llamó muchísimo la atención para poder finalizar la novela. Además, han sido ocho años de corrección. 36> Lima Gris

Entonces es una novela de sentimientos que también alimenta el ejercicio del refugio como primer paso, hasta llegar a la resignación, pero sin caer en los abismos de la desesperación. Por eso tú planteas una dualidad que consiste en que todo lo oscuro tiene una parte luminosa, y todo lo triste puede tener otra alegre. Así, dentro del caos y el horror, como la opresión del general Muerte, las meretrices mutiladas y el hambre, entre otras cosas. Dentro de todo ello, la novela también muestra esperanza y la búsqueda de la libertad. Estoy totalmente de acuerdo porque, finalmente, el lector pone el cincuenta por ciento de la construcción de la novela, como te decía. Y hay gente, por ejemplo, que la puede leer como la novela fatalista, hay gente que la puede leer más bien contrariamente a eso, como la esperanza. En sí hay muchas formas de leer la novela, pero lo cierto es que los personajes viven en contextos terribles, pero igual pueden vivir, y, a pesar de todo, van construyéndose, y hay un punto en el cual -como tú bien lo mencionas- los personajes tienen que construirse su propio refugio. Y si es que eso puede ayudar al lector a construir refugios o fortalezas, sería genial. También hay un tema básico que es la conmiseración como la única forma de sobrevivir y perdonarse a sí mismo en todas las dimensiones de sus errores, y tener conmiseración de sí mismo es la única forma por la cual los personajes pueden salir adelante, lo que es también un punto clave en la novela. Y sí que salen adelante, a través de sus imágenes y pasajes poéticos. En ese sentido, ¿Te inspiraste en algunos poetas? Sí, claro. Porque la manera en la cual uno se puede acercar a esos momentos tan terribles de dolor, es a través de aquellos que han conocido el dolor desde adentro, y lo han expresado en palabras. Es por ello que yo también he recurrido, en un momento de la historia, a poetas que estuvieron de alguna manera vinculados con procesos de violencia, o que incluso han participado en la misma guerra, y que me han ayudado a entender algo que, de otra manera, hubiera sido difícil de entender a la hora de construir los personajes con esas sensaciones, esos sentimientos, y esas dudas complejas que tienen. Y allí, pues, puedes encontrar a poetas como Walt Whitman, Rafael Alberti, Guillaume Apollinaire, y una serie de poetas que están ahí en el texto. Muchas novelas son llevadas al cine, y Adiós Guernica me da la impresión de que es una película que ha sido llevada a la novela. Tiediciembre >37

ne mucho de neorrealismo italiano, lo que nos hace recordar películas de Visconti, de De Sica o, algo más contemporáneo, como Benigni. ¿Fue importante el cine para ti? El cine es vital. Y la forma en la cual está construida la novela puede ser lírica, pero también intenta ser bastante visual y, definitivamente, esas películas del neorrealismo italiano me fascinan, como las historias de gente común que está envuelta en contextos avasalladores o más grandes que ellos mismos, y que intentan ubicarse y sobrevivir dentro de estos mundos. Parte de esas películas que también me impresionaron en ese sentido de búsqueda, de encuentros, de dimensiones que van desde lo individual a lo épico,

a TRAS LAS ReJAS De LA FICCIÓN.


LITERATURA también están presentes, como imágenes visuales, en la novela. ¿Qué piensas de los que dicen que no se podría vivir de los libros y las publicaciones? No sé si un autor pueda vivir de sus publicaciones, y lo más interesante es que vivimos en un momento en que podemos prescindir de la mediación entre el autor y el lector. Lo interesante sería crear una especie de incentivo y protección al autor mismo, porque él es el eslabón más abandonado y descuidado en toda la cadena del libro. Y en una industria incipiente, como la nacional, obviamente está creciendo un poco más el mercado, pero también se debe proteger al autor brindándole mayores oportunidades, porque en otros países hay becas de lectoría, becas de creación para autores. El Estado peruano invierte seis millones de soles para el cine local y, sin embargo, invierte cero soles para el autor (escritor) peruano. Lo más paradójico es que ya existe una ley de democratización del libro, pero que no favorece propiamente a los autores. Un escritor en el Perú sabe de plano que haciendo libros no va a ganar un cobre, pero eso no significa que el Estado no deba apoyar la literatura peruana. Además, creemos que la historia de los pueblos no se hace necesariamente en los libros de Historia, sino más bien se hace en las ficciones, en las novelas y en los cuentos de los autores que viven en ese contexto del lugar, el espacio y el tiempo. La

literatura en general de un país es la historia última de los individuos que viven en ese país. Es por eso que se tiene que apoyar de alguna manera la creación, aunque no todos tengan la capacidad de escribir, pero quien tenga la voluntad de hacerlo no debe ser desmotivado para poder desarrollar ese talento. Y si un escolar en Ayacucho, en Piura o en Moyobamba, etc. tiene la voluntad de escribir esa historia de los individuos de su pueblo, debería tener la oportunidad de desarrollar ese talento que tiene. Y en el Perú, como te dije, no existe una política real de apoyo al autor nacional, y el escritor está simplemente abandonado a su suerte. Tu novela fue publicada por la editorial Casa Tomada, y tú tienes un concepto muy particular sobre las llamadas “editoriales independientes”. La palabra “independiente” me parece ridícula en un país en que la literatura de por sí está totalmente independiente. Cuando hablamos de “independencia” estamos hablando desde el punto de vista de que los libros no forman parte de la industria española y, en ese sentido, todo libro peruano es independiente, por lo tanto, toda la creación en el Perú es independiente, pero la palabra independiente no me cuadra. Pero hoy se escucha por doquier decir, editores y editores. Lo que pasa es que en el Perú hay mucha creatividad y mucha producción de relatos y de literatu-

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ra, y, en los últimos años, no ha habido la oportunidad de publicación, mientras que ahora sí existe la oportunidad de publicación porque la tecnología lo permite, porque los costos incluso nos permiten desarrollar estas publicaciones, pero los que están haciendo plata son los que median el trabajo del autor frente a los lectores. Entonces, gana la librería, gana el editor, pero se debe apoyar también el trabajo del autor porque no es sostenible en el tiempo.¿ Y qué pasa si ese autor invierte su dinero, y principalmente su tiempo y creatividad para construir una novela y luego se mata trabajando para poder publicar esa novela? Finalmente, esa novela no llega a las librerías de Lima y no tiene donde distribuir esos libros, y al no venderlos, luego de haber gastado su dinero se queda con ellos, y simplemente ese escritor, que hubiera podido tener la oportunidad de sacar un segundo o tercer libro, se siente totalmente ajeno a la industria y al mercado del libro y, por lo tanto, se queda siendo autor de un solo libro, a pesar de que tenga diez manuscritos detrás de él, pero nunca verán la luz de la publicación porque ya fue totalmente desmotivado con esa experiencia. Y, a pesar de ello, existe un contraste. Porque en Sudamérica somos uno de los países con el menor nivel de difusión de libros y de tráfico comercial en el tema editorial, además del menor número de bibliotecas funcionando, en Colombia, por ejemplo, hay bibliotecas municipales en todos los barrios. Y, pese a ello, aquí siguen surgiendo más autores. Definitivamente. Pues, tenemos solo unas cuantas librerías en cuatro distritos pudientes de la capital de Lima, y el resto del país simplemente tiene pequeñas ferias y no existen librerías, y los chicos no tienen dónde encontrar los espacios de venta de libros, y las bibliotecas están totalmente abandonadas en todo el Perú. Entonces hay una emergencia que necesita ser mirada por los políticos, por los ciudadanos, y por las empresas. No nos podemos desarrollar en nada si el país está bloqueado para conocer su propia producción cultural. Y las bibliotecas son un espacio que hemos abandonado y están en emergencia actualmente. De hecho, el cincuenta por ciento de las bibliotecas públicas han desaparecido en los últimos diez años en el Perú. Y, precisamente, en los últimos años, han aparecido las redes sociales. El facebook satisface una serie de necesidades, y muchos escritores inéditos, artistas visuales, etc., se manifiestan ahí, y forman grupos, como una especie de círculos que, paralelamente, organizan eventos diciembre >39

culturales de poesía, lecturas de textos, etc. ¿Qué piensas al respecto? Definitivamente que las redes sociales dan la oportunidad de que fluya la comunicación entre las personas que están conectadas. Pero hay que ser bastante sinceros en esto: en el Perú no todos están conectados, solamente está conectada Lima y algunas ciudades. Además, la conexión que vemos hoy es muy fatua y frívola, es una conexión mediata, muy de contexto. ¿Te parece entonces muy superficial? No me agradaría decir superficial sino, más bien, muy contextual. Entonces, eso no permite una reflexión mucho más atemporal de los sucesos. Pero también es genial que suceda eso, al menos para el tema cultural evidentemente que ayuda muchísimo. Sin embargo, el gran sueño de los escritores es la publicación en papel, me refiero al libro mismo, porque la lectura en libro significa casi un ritual, pero debe ser un libro muy bien hecho, bien editado, con una buena caja, y buen diseño y diagramación, que es lo que realmente comunica. Algunos decían que el libro iba a desaparecer, pero el tema es que el libro en papel va a convivir con otras formas de trasmisión de contenidos, como el libro digital, en los tablets, etc. Pero la literatura yo creo que va a haber todavía un tiempo en que va tener que existir como un libro impreso. Aunque por ahí leí un texto de un escritor mexicano que decía que todas las personas que se aferran al libro son idiotas. Y eso es una falacia, porque hay libros que definitivamente van a funcionar en el formato digital, porque son textos de otra índole, y de repente hay un grupo de lectores que ya están preparados para el libro digital, pero hay otros grupos que no, que aún desean el impreso. Julio, ¿en estos momentos estás en algún proyecto? Ahora tengo un conjunto de relatos con personajes de la Lima vertiginosa en la cual vivimos, de las múltiples identidades, también con personajes andinos que hablan quechua. Y te contaba que mi padre me estaba ayudando a darles alguna dimensión de identidad. Esos relatos ya están terminados, y solamente hay que darle una pequeña forma. Y hay una novela que está en proceso, que es más bien política, que se desarrolla en San Marcos, la universidad. Y está la probable edición de la novela que salió finalista en el BCR, y también se cumplen ya los diez años de mi primer libro de relatos Cuatro Gatos.

“La palabra independiente me parece ridícula en un país en que la literatura de por sí está totalmente independiente”

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CINE

JORGE VIGNATI

“Lo difícil lo hacemos ahora, lo imposible un poco después” FOTOS MARIALEJANDRA RENGIFFO

Cusqueño de nacimiento, lleva toda una vida dedicada al cine, su talento con la cámara lo llevó a recorrer el mundo, trabajó al lado del maestro alemán Werner Herzog, juntos realizaron Fitzcarraldo una de las mejores películas de la historia del cine.

J

orge Vignati nos recibió en su casa de Barranco, una gorrita, un cigarro en la boca y una sonrisa nos dieron la bienvenida, su casa está llena de recuerdos, sus paredes cuentan una historia, entre cuadros de la escuela cusqueña, cámaras antiguas, libros de cine y fotografía. A sus 72 años goza de una intensa juventud, amable y cariñoso nos cuenta sobre su infancia en el Cusco, su encuentro con el cine, los días en la pesca, su experiencia con Herzog y sobre su gran amor Sonia Llosa. Además nos confiesa sobre el rollo de película que le robaron y crítica la pobre enseñanza de cine en el Perú. Y confiesa que ser homenajeado en el festival de cine de Lima también le hizo pasar momentos desagradables. ¿Qué recuerdas de tu infancia en el Cusco? De niño lo primero que recuerdo es el campo, porque en vacaciones mi familia nos mandaba allá, era lindo recorrer libre el campo, había un lago donde íbamos a cazar patos. Nos encantaba esas vacaciones. ¿Y es cierto que desde niño ibas mucho al cine con tus amigos? Sí, con mis compañeros de colegio íbamos al cine mucho, los domingos sobre todo. Es que no había muchos centros de diversión. Estudiaste la primaria en el colegio La Salle del

a JORGe VIGNATI eN POSe De TOTÓ A LOS CINemA PARADISO.

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Cusco, en esa época a ustedes los llamaban los babosos ¿Por qué? En esa época no había el término pituco, y existían diferencias sociales de clases que son una cojudez, y nos decían babosos porque los curas tenían una cosa blanca en el pecho que se parecía a un babero. Y luego la secundaria la estudias en el Colegio de Ciencias, para que te hagas hombre, supuestamente… Eso decían antes, ahora vas a estudiar en el Colegio de Ciencias para que seas hombre. Pero primero estudié en el colegio San Francisco. En esa época había cursos de trabajos manuales, mis trabajos manuales yo lo hacía recortando la revista Billiken. Usaba las imágenes y con un carrete e hilo creaba como un proyector. También con otros amigos hacíamos una especie de revista tipo comic. Recuerdo que coleccionábamos los fotogramas que recortaban de las películas, eso lo vendían en la puerta del cine y nos poníamos a intercambiar como figuritas. Tu madre cusqueña y tu padre un hombre dedicado al negocio pesquero ¿de dónde viene ese amor por el cine? Yo mismo no he encontrado una respuesta sobre eso. Tal vez sea algo ancestral, por parte de mi abuelo paterno que hacia fotografía. ¿Cómo descubres el cine club del Cusco?


CINE

entrevista Edwin Cavello Limas

Mi papá me hablaba, mencionaba el cine club y comencé a merodear. Un lindo descubrimiento, se hablaba de artes en general y de cinematografía; se analizaban películas, también se hablaba de literatura, escultura, pintura. Era un grupo genial. ¿De qué personajes te acuerdas? Estaba Eulogio Nishiyama, Luis Figueroa, el ‘wanka’ Villanueva, un señor al que le decían ‘goloso’ Ramos, gran periodista; Hernán Velarde, Luis ‘cholo’ Nieto un gran poeta, Juan Prado un pintor. Recuerdo que se analizaba siempre la película El Acorazado Potemkin de Eisenstein. Se hablaba de cómo se había logrado esa película. ¿Tú eras el más joven de todos ellos? Claro, mucho más joven, me tomaron cariño y me pusieron el apodo de ‘crespito’, cuando me veían llegar decían “allí está el crespito, entra, entra”. Y un tiempo después nos reuníamos en el estudio de Nishiyama, y siempre que se reunían tomaban té con Pisco. Nishiyama tenía su cocinita eléctrica, allí preparaba té con canela y Pisco, y a mí me invitaban galletitas, Eulogio sobre todo, muy amoroso, porque había una pastelería cerca y antes de que vayan los amigos siempre compraba pastelitos y les decía esto es para el ‘crespito’. A los 16 años fuiste un joven afortunado, tu padre te regala tu primera filmadora de 8 milímetros que te compró en la tienda de la familia Nishiyama. Exacto, pero eso fue a tanta insistencia que le decía “me gusta esto”, y al final me lo regaló, recuerdo que fue para navidad. Y con eso hacía mis pininos. Grababa la plaza de armas, las calles del Cusco, desfiles, fiestas folclóricas. Terminaba de filmar y tenía que entregar el rollo a la tienda de Nishiyama, de allí lo mandaban a Panamá y luego de dos meses de espera recién enviaba el rollito para proyectar y por supuesto que tenía muchos errores (Risas). ¿Kukuli fue una película que se realizó colectivamente? Sí. Este grupo se junta, Hernán Velarde hace el guión de Kukuli y Eulogio Nishiyama con un gran esfuerzo compra una cámara de 16 milímetros. Entonces existe una desinformación, ya que como director muchas veces solo aparece Luis Figueroa en los créditos. Sí. Pero tampoco hubo como aclarar eso, el trabajo grupal tuvo que haber preponderado y reconocido y no el personalismo, un poquito creo que eso hace el sismo de este grupo maravilloso. Después se

“Nishiyama tenía su cocinita eléctrica, allí preparaba té con canela y Pisco, y a mí me invitaban galletitas”

por formar un empresita de cine”. Cómo así le dije, y me cuenta: “Guillermo Palacios, pues, el chileno que habló contigo hace tiempo”. ”Que bien”, dije, salté de alegría. Y me dijo: “no, siéntate tranquilo, vamos a empezar y como no hay mucha cinematografía vamos armar la empresa de cine. Yo sé lo que ganas en la pesca, aquí tendrías que empezar con un sueldo mínimo”. Acepté rápidamente. Nosotros fuimos los primeros en hacer documentales sobre las antiguas culturas del Perú en el año de 1964. Hicimos diez documentales. Esos documentales fueron distribuidos por todo el mundo. Para nuestra buena fortuna por esa época estaba por acá Carlos Montalbán, la voz de oro de Hollywood. Carlos Montalván, que estuvo hospedado en el hotel Bolívar… Claro, allí fue el contacto y todo. Le dijimos que queríamos mostrarles unos documentales y si los podía narrar, y el mexicano, muy simpático, nos dijo: “bueno vamos a verlo sin compromiso, si no me gusta me da carraspera en la garganta”. Pero lo vio y le gustó, y es justamente narrado por Carlos Montalbán, y como

quiso hacer otro largometraje con ‘wanka’ Villanueva, que a través de la película Kukuli llegó al Cusco y se quedó a vivir para siempre. Él fue el primero que revela a color. ¿Por qué Jorge Vignati no se quedó a vivir para siempre en el Cusco? En el Cusco en esa época no había muchas oportunidades, había mucho centralismo, todo se tenía que comprar en Lima, incluso se enviaba para revelar. Pero nunca he estado alejado del Cusco, siempre seguí ligado al Cusco, mis hermanos y toda mi familia siguen allá. Tú llegas a Lima a la edad de 20 años, ¿cuál fue el cambio que sentiste? Lo que me llamó la atención de Lima es que era plano, calles planas, el edificio más alto del Perú estaba en el parque universitario, que era el ministerio de Educación, me llamaba la atención sus veinte pisos. Otra de las cosas que también me llamó la atención es que Lima era gris, el cielo no es azul como en la sierra. Antes de dedicarte al cine trabajaste en una empresa pesquera… Sí. Esa época tenía un pariente con el que conversaba, me hablaba de diversos trabajos y yo a todo le decía que no, hasta que me preguntó que me gusta, y le dije que deseo hacer cine, entonces él me responde y me dice: como actor te vas a morir de hambre. Le expliqué que no quería ser actor, sino filmar películas, y me dijo: igual te vas a morir de hambre pues hijo. Entonces, me comentó que tenía acciones en una empresa pesquera, vio que me entusiasmé, “eso quiero”, le dije, y me respondió: “¿estás seguro?, tú que vienes de la sierra vas a ir a salarte los huevos al mar”. “Eso quisiera”, le dije, porque otra de las pasiones que uno tiene de jovencito es viajar. Entonces acepté, pero fue duro realmente. Pero ganabas muy bien imagino. Sí. Parte de ese dinero se quedaba en los muelles, en los night clubs. Como ganábamos bien (yo venía al centro de Lima -cuando era el gran centro de Lima-) nos íbamos al bar Zela, al Bolívar, y allí conocí a un chileno que era cineasta, y nos pusimos hablar de cine. Yo entusiasmado escuchaba, pero la intención de él era hacer documentales en el Perú. Me decía “ustedes tienen paisajes, tienen todo y no hay una empresa cinematográfica”; esto se lo comenté a mi tío, aquél que me mandó a la pesca, e hice el contacto. Me fui otra vez a la pesca, pasó como seis meses y me llamaron por la radio para que vaya a la oficina. Mi tío Julio me dijo: “yo te he mandado llamar para conversar contigo, tanto que me has hablado hace tiempo sobre cine, estamos 42> Lima Gris

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a JORGe VIGNATI Y SUS FIeLeS COmPAÑeROS “LAS CÁmARAS”.


CINE ¿Pero sabotearon la filmación? Sí, lo sabotearon. Movieron las comunidades nativas, unos diciéndoles que cómo iban a participar en una película de un cauchero que casi extermina a nuestros ancestros, cosa que es verdad. Entonces hubo una serie de problemas allí, quemaron los campamentos que habíamos construido para la estadía de todo el grupo, y tuvimos que buscar otra locación. Y como los dos barcos ya estaban construidos, fue todo un reto llevar esos barcos del río Amazonas al Ucayali y de allí navegar por el río Urubamba, por eso que la película dea JORGe VIGNATI Y SUS eSPOSA SONIA LLOSA eN eL QOYLLUR RIT’I - CUSCO.

no había cómo pagarle le dimos acciones de la empresa. ¿En qué momento llega la oportunidad para trabajar con Herzog? Cuando estaba trabajando con Dennis Hopper el año setenta, llegó el grupo de Herzog a Cusco para filmar Aguirre la ira de Dios. Entonces me convocó el productor para conversar, allí también estaba Herzog. Al final yo no trabajé en “Aguirre la ira de Dios”, pero colaboré mandándole extras. Así surge el contacto, y cuando viene hacer Fitzcarraldo ya me convoca él, porque había visto las películas de Jorge San Güines y en los créditos salía: cámara - Jorge Vignati. Mi estilo que era cámara en mano, plano secuencia, le resultó un lenguaje diferente e innovador. Entonces Herzog me elige de asistente de dirección y segunda cámara, allí nace la amistad con Werner Herzog. Resultó muy complicado al final filmar en la selva… Geográficamente Herzog buscaba un sitio ideal, que era para pasar el barco por la montaña y que hubieran dos ríos paralelos y que allí cerca hubieran comunidades nativas porque ellos también iban a ser actores principales.

moró tres años. Cuando suceden estos problemas en la selva peruana, Ecuador invita a Herzog para filmar en su territorio… Sí. En esa época al enterarse, porque se publicó mucho en el extranjero y acá, la prensa le dio de alma a Herzog. Entonces lo invitan para filmar en Ecuador y le dicen que ellos le darán todas las facilidades, de Brasil igual, entonces yo le pregunto a Herzog “¿nos vamos a Ecuador o Brasil?”. Me respondió que no, porque si me voy a Ecuador, estos hijos de puta van a seguir jodiendo, y si me voy a Brasil, igual, estos van a decir “lo han echado del Perú, por eso ha venido a filmar acá”, y el problema va subsistir. Y me dijo: “Jorge o hacemos la película acá o dejo mis huesos en la selva”. ¿Es cierto qué Herzog dejó en tus manos la escena del barco cruzando el monte? Sí. Sucede que él tenía que filmar en el teatro de Manau y era complicado filmar en Manau por los tiempos, o iba a filmar en esa época o tenía que esperar un año más para esa escena que era importante, es allí donde Herzog me dice: “te encomiendo a ti toda la jalada y la subida del barco, se que lo vas hacer bien. Te estoy dejando el corazón de la

“Werner Herzog me dijo: Estos hijos de puta van a seguir jodiendo, y si me voy a Brasil, igual, estos van a decir “lo han echado del Perú” 44> Lima Gris

película”. Él se fue de viaje y yo me hice cargo de la filmación junto con todo el equipo de producción, la logística, y también hacía sonido salvaje. Cuando Herzog regresó de Manau el barco ya estaba arriba. Me abrazó. En esa época se mandaba cada cierto tiempo los rollos en avioneta a Pucallpa, de Pucallpa a Iquitos y de allí a Estados Unidos, y luego enviaban los copiones. Apenas llegaron los copiones de lo que había filmado, salimos en avioneta a un cine de Iquitos, lo proyectaron y Herzog vio el resultado y me agarró de los pelos diciéndome: “muy bien desgraciado, que lindo, muy bien”. ¿Qué le gustaba tomar a Herzog? Como buen alemán cerveza, pero era muy disciplinado, en el rodaje no bebía ni una gota de cerveza. Pero recuerdo que Dennis Hopper sí, una vez le conté 24 botellas desde que empezaba el rodaje a las siete de la mañana hasta que terminaba a las seis de la tarde, tenía un asistente que le cambiaba la botella. ¿Y qué recuerdas de Klaus Kinski? Yo lo he conocido bien, y era un neurótico de nacimiento, pero un neurótico genial, y con Herzog siempre tenía los choques. Herzog muchas veces lo provocaba, ponía trampas para sacarle esa neurosis, porque siendo Kinski gran profesional, sabía continuidad de luz y de vestuario, entonces filmaba una secuencia un día y la misma secuencia debía continuar cinco días después, y la fuente de luz que era al lado izquierdo se cambiaba a lado derecho a pedido de Herzog, Kinski se daba cuenta y decía en alemán: “mierda diletante, imbécil, continuidad de luz”. Y botaba la mesa como un loco. ¿Qué le gustaba a Herzog del Perú? Su historia, su geografía, él siempre decía: el Perú es un país maravilloso para hacer películas, tiene costa, sierra, selva, tienen todo. ¿Y qué le gustaba a Jorge Vignati de Herzog? Su perseverancia, su vehemencia y también el hecho de que no buscara cosas artificiales, sino que filmara en la misma selva. La montaña es la verdadera montaña, todo es natural. El cine te dio muchas cosas lindas en la vida, diciembre >45

pero también te hizo conocer a tu esposa Sonia Llosa. Sí. Son muchas cosas maravillosas. Mi esposa es también cineasta, dirigió unos cortos y también trabajó con Herzog. Es gracias al cine que tengo una esposa maravillosa, y seguimos juntos. ¿Cuál es el secreto después de 34 años de matrimonio? Comprensión. Quererse, entenderse en las buenas y en las malas y hablar el mismo lenguaje. Y a tu hijo Renzo ¿le gusta el cine? Mira, siempre hemos dejado que cada uno escoja su destino, el escogió estudiar ciencias de la comunicación, pero al año tiró la esponja, y me dijo que se había dado cuenta que los cineastas son misios y no hay trabajo, hay tantos egresados que son súper explotados con el cuento de que eres principiante. Por eso dejó ciencias de la comunicación y ahora está en ingeniería civil. Cuéntame del rollo de película “Ruta de pastores” que filmaste y te lo robaron… Un lindo documental, seguí la ruta de los pastores, la ceremonia de fertilidad y fecundidad de las alpacas, lamentablemente hay que decir la verdad, se lo robaron. Años después cuando estuve en Fran-

cia conocí una amiga en común y me comienza a decir que había visto un documental con unas escenas lindas y me comienza a relatar la historia, y habla de una escena muy precisa, que en una ceremonia le sacan el corazón vivo a la alpaca y todavía

a JORGe VIGNATI Y SUS PRemIOS. SU TRABAJO HA SIDO ReCONOCIDO eN DIVeRSOS FeSTIVALeS De CINe.


CINE esta latiendo. Y yo le digo que eso lo había hecho yo con mi grupo y mi esposa, y me dijo “no puede ser”. Ese documental era de un tal Zapata que vivía en Francia. Sí, pero no sé si se lo vendieron a él o qué había pasado. Pero se lo robaron de Perú. Tú perteneces a una época del cine, ahora que se está digitalizando todo ¿cuál es tu mirada? Me parece maravilloso estos cambios tecnológicos, y la tecnología digital te da las posibilidades de poder expresarte, pero a algunos realizadores le falta un poco más de profesionalismo, un poco más de voluntad, el HD te puede registrar bien la imagen, pero cuando la miras es plana o saturada y no dibujan con la luz, no hay ese esfuerzo de querer iluminar y pintar con la luz, solo registran con el fin de contar una historia, pero falta un poquito de rigor. Al final es una maravilla el digital, abarata los costos y es más accesible. ¿Por qué crees que al peruano no le gusta el cine peruano? Es cuestión de gustos y costumbres creo, para muchos ir al cine es para divertirse. Es lo que hizo Hollywood, una industria. Acá están acostumbrados desde niños a ver la televisión y eso deforma los gustos, y quita el interés de ver cine nacional siquiera. En los setenta el cine nacional vivió una buena época, pero actualmente no hay apoyo. Apoyo sería una cuota de pantalla, donde se pudiera ver cine latinoamericano y nacional, porque el 95 % son películas de Hollywood. ¿Por qué no nos dan una pequeña cuota de pantalla siquiera del 2 %? Entonces cuando pasan una película peruana no dura ni una semana y la sacan de programación; así no se puede seguir produciendo. Deberíamos apoyar al cine nacional. Tú eres una de las personas que apoyado mucho al cine peruano prestando tus cámaras. Yo he prestado mis cámaras para películas nacionales y también he alquilado a un precio simbólico, mis equipos han envejecido apoyando al cine peruano, todo lo que tenía lo ponía al servicio del cine nacional, porque sabes lo difícil que es esta industria y es cuestión de comprensión. ¿La gente sigue viniendo a tocarte la puerta a pedirte ayuda? Sí. Hasta ahora todavía y yo encantado de la vida.

“Yo he prestado mis cámaras para películas nacionales y también he alquilado a un precio simbólico, mis equipos han envejecido apoyando al cine peruano”

¿Y qué notas en los ojos de los jóvenes que hacen cine ahora? Un poco, esa pasión por investigar más, pero a veces veo frustraciones también. Hacen su película y no tienen donde exhibirla, ni siquiera en la televisión local, y si lo exhiben es porque te hacen un favor y no te dan ni cien dólares. Pero allí están, perseverando. Hay buena generación, hay cineastas en potencia. ¿Por qué no puedes enseñar en la universidad? Yo no tengo título universitario, por eso no puedo enseñar en la universidad, ya que se exige un título para poder enseñar, y creo que yo sería antieconómico para las universidades como profesor. ¿Por qué antieconómico? Porque podría formar directores de fotografía o cineastas en un año, y que ya por su cuenta estudien teoría del arte, crítica de cine y que vean muchas películas. ¿Quieres decir que la universidad se aprovecha de los alumnos? Debe ser la currícula. Pero cuando egresan no tienen la práctica que deben tener. Muchas veces los que egresan salen con título de director y cuando van a filmar no saben qué hacer en la práctica, y no saben de óptica, de encuadre, ni siquiera saben poner el nivel del trípode. ¿Te sorprendió ser homenajeado en el 16 Festival de Cine de Lima? Por una parte me sorprendió y me alegró. Hasta ahora no sé quiénes han sido los que influyeron en esto, para mí fue muy grato. Pero también el homenaje después te causó momentos desagradables, por las llamadas y amenazas de los delincuentes. Sí, pensaron que yo tenía plata. Si supieran que me falta para pagar la luz este fin de mes. Recibir esas llamadas me molestó mucho, incomoda y asusta a la familia. ¿Qué me puedes decir de Armando Robles 46> Lima Gris

Godoy? Bueno, ha sido uno de los “pioneros” del cine, Armando ha dejado una escuela, a pesar que también me ha puesto varias trampas en el camino. Armando hacía creer que con él nace el cine peruano y desconocía la escuela cusqueña. O sea, amigos no eran entonces… Amigos sí, antes de que falleciera siempre lo veía por la avenida Larco, lo saludaba y me decía: “si pues Jorge somos los últimos dinosaurios que existimos”. ¿Qué película peruana te gusta? “La boca del lobo” y “Pantaleón y las visitadoras” de Lombardi. También “En la selva no hay estrellas” de Robles Godoy. ¿Qué te ha dejado el cine peruano? Mucha enseñanza. A mí me interesa mucho el aspecto humano, sin diferencias sociales ni clases sociales, al recorrer el país he aprendido de la sabiduría de la gente. diciembre >47

¿Qué sientes cuando miras por una cámara? A mí me da la impresión de que es la prolongación de mis sentidos. Cuando estoy detrás de la cámara, hay ese feeling. He tenido la suerte de filmar en todos los formatos. ¿Alguna vez dormiste con tu cámara? Varias veces, sobre todo en la puna, en “Qoyllur Rit’i”, porque en la altura la batería siempre se bajaba, y además cuando hay mucho frío el rollo se puede poner rígido, así que muchas veces he dormido abrazando mi cámara. ¿Si vuelves a nacer, volverías hacer cine? Pero por supuesto, hasta pagaría por hacerlo. Hay una frase tuya que le dijiste a Herzog… Sí. Eso le gustó a Herzog; lo aprendí cuando hacía películas con pocos recursos, y en la desesperación de la lluvia, el tiempo y la incertidumbre de si el barco iba a pasar o no. Entonces le dije: “Herzog, lo difícil lo hacemos ahora, lo imposible un poco después”.

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a LA mIRADA CURIOSA De VIGNATI, SIemPRe eN BUSCA De LA BeLLeZA.


CRÓNICA

Antonio Cisneros, In memoriam

Saber morir cuesta la vida FOTOS JORGE VERÁSTEGUI

S

i los poetas en el Perú también se mueren entonces hay una frase que se la escuché al doctor Salomón Lerner Febres, que la vida era “un instante entre dos eternidades”. Pero fue en este julio opaco en la Feria del Libro de Lima en el parque de los Próceres cuando lo recordé y al fondo Antonio Cisneros leía a lo lejos su poema: “Yo, espero que las aguas se separen y vuelvan a juntarse y todo quede / limpio y azul. Como en el mapa”. Estaba emocionado Toño y yo

lo oí desde lejos, con ese imperio de su voz que nos atraía a Vanessa, a mí, a los otros que compraban libros. “Un instante entre dos eternidades”, y apenas vivió unos días más manteniendo la compostura y los cojones para despedirse sin drama y sin aliento. Luego lo abracé como siempre. Lo acompañé mientras Jorge Verástegui le tomaba una y otro foto. Y esta vez con sus cinco nietos, atentos al abuelo, con sus tres hijos dispuestos a no olvidarlo. 48> Lima Gris

Con “La negra”, que lo acompañaba de siempre y se está muriendo de pena. Porque ya desde ese julio intolerable se sabía del cáncer. Pero él igual. Enamorado de la reedición conmemorativa que Peisa le hizo de su libro “Canto ceremonial contra un oso hormiguero”. Y ahí han quedado los retratos, Cisneros el hermano mayor, el amigo, el poeta de Lima. Porque nadie como él guardaba las costumbres –las estimables y las huachafas—de las gentes de este valle del Señor. Hediondo de aromas, fermentado de atisbos. diciembre >49

Y he leído por ahí que Cisneros ha dicho que empezó a escribir poesía cuando aprendió efectivamente a escribir. Jodido, crear textos en paralelo. Desde muy niño tenía la perversa certeza de que era un escritor pero no sólo de poesía, sino, de novelas, teatro, ensayos y de crónicas criollas. ¿Hay? En realidad, Toño Cisneros fue un cronista de gringas en los setentas –el otro fue Abelardo Sánchez León–, y no había más. De él aprendimos las gracias para ser desgraciados al momento de reírnos del drama humano de la estupidez. Probablemente yo haya sido el periodista que más entrevistas le hice para la televisión. Toño decía en medio de ellas: “apaga la cámara que te voy a decir la verdad”. Y rajaba de las palomas que se había comido sus libros. Y le daba duro a la mediocridad. Y no se cansaba de hablar de su familia, sus padres que fueron amigos de los míos, y el fútbol, y los toros, y el cine, y las mujeres. ¡Vamos Toño, tanta vida! Al escritor Ricardo Bada le dijo una vez en Berlín que sus preferencias eran Brecht –pero no el dramaturgo sino el poeta–, Pound, Eliot, Lowell, Ferlinghetti, Ginsberg, Octavio Paz hasta el 60, Ernesto Cardenal hasta poco después, y el más grande de la generación del 27, Luis Cernuda, siempre. En un texto aparecido en El País de España señala: “Me fui apartando de Lorca cuando sentí que era pura emotividad. Constaté en su poesía una ausencia de humor que me fue alejando de él. Empezó en cambio a interesarme Brecht. Su ironía que destroza la lógica burguesa. Me interesa su idea de contar el otro lado de la historia. Pero no sé, siempre trataba de soslayar la influencia de la Biblia. Otra no tan evidente, excepto en el “Tercer movimiento (affettuoso) contra la flor de la canela”, es la de la poesía de John Donne. Y una tercera, Quevedo. Una vez, en un programa que dirigía Tania Libertad en Panamericana Televisión, agarró viaje y se puso a cantar a capella el vals “Ventanita”. Y Toño perteneció a una generación de poetas trovadores. Como cantaba César Calvo imitando a Alfredo Zitarrosa o el mismo Cisneros que se computaba John Lennon. Cuando dirigía el Garcilaso, el centro cultural del Ministerio del Exterior, medio en joda me dijo que era un izquierdista decente y conservado, jamás un “caviar”, fanático del fútbol y especialmente del club Sporting Cristal e indomable cervecero sin resaca. Por ello tenía tantos premios; el Nacional de Poesía (1965), el Casa de las Américas (1968), el Rubén Darío (1980), el Gabriela Mistral (2000) y el Pablo Neruda (2010). Cisneros no era un cojudo y aceptó la condecoración al Mérito Cultural de parte de Hungría, mientras que el gobierno de Francia lo designó Caballero de la Or-

escribe ELOY JAUREGUI

b ANTONIO CISNeROS ACOmPAÑADO De SUS NIeTOS eN LA ÚLTImA FeRIA De LIBRO De LImA.


CRÓNICA

g EL POeTA FIRmANDO SUS LIBROS eN LA FIL.

den de las Artes y las Letras del Gobierno Francés, entre muchas distinciones más. Cisneros fue doctor en Letras por la Universidad Católica y cuando prolífero periodista, laboró como planillero en televisión, radio, periódicos y revista: “El caballo

rojo” allá en la Av. Salaverry y luego fundó “El búho” y “30 días”. Era un lujo también tenerlo de profesor de literatura inglesa en San Marcos y no me olvido que fue guionista y traductor. Este “Oso Hormiguero” escribía sobre todos los temas, desde esos perros que mueven la cabeza en los taxis o por qué el ají limo es mejor en el cebiche de lenguado. Ese fino humor irónico y cachoso del limeño que fue traducido a 14 idiomas, incluidos el mandarín, el japonés y el griego. Por ello en crónicas y ensayos publicó “El arte de envolver pescado”, “El libro del buen salvaje”, “El diente del Parnaso” y “Cuentos idiotas para chicos con buenas notas” y otros textos que se fueron amarillando como los amores en la tarde de los parques. Porque el poeta tiene RUC y paga la luz y el agua en esta villa de sospechas. Y eso no lo sabe el resto o no lo quiere saber. Que dice que uno es un tal por cual y que no está en planilla y que le falta CTS. Que el poeta se enferma y tiene sexo. Que es hincha de la “U” y baila con Willie Colón. Entonces. Desde Vallejo que es un caso y pasando con Carlos Oquendo de Amat que fue un jijuna, el poeta transpira igual que el otro y le gusta su cebiche y su pisco y se mete su playazo. 50> Lima Gris

Yo admiré a Javier Heraud antes de leer su poesía y más cuando supe que era guerrillero. Y conocí a sus padres como conocí a los padres de Toño Cisneros y que eran amigos de mis padres y de los padres de Heraud. Y era en aquel Miraflores de Vargas Llosa donde uno descubrió la templanza y el júbilo. Y que Heraud se fue a Cuba a estudiar cine y lo asesinaron de 30 balazos. Y lo lloramos también como a un vaquero joven y enamorado en una cinta de Sam Peckinpah. Y eso es la poesía, el testimonio de los humanos que viven intensamente. Como intenso es mi maestro Carlos Germán Belli a quien encontré en el refectorio de Surquillo. Sentado en unas bancas y entre los pacientes, mirando un Corazón de Jesús. Y lo imaginé pergeñando un poema perfecto sobre las enfermedades del alma porque las heridas del cuerpo ya estaban cicatrizadas. Y luego leí que decía: “He nacido en los altos de una farmacia de Chorrillos. Mi madre era farmacéutica, mi padre estaba también ligado a la farmacia. Me he criado en una farmacia posteriormente en el barrio de Santa Beatriz. He estado muy ligado a este mundo y ello, unido a mi carácter de enfermo imaginario... Asumo este mundo farmacéutico como fuente de inspiración”. Y César Calvo, que escribía poesía desde que se quedó detenido frente a los ojos de su abuelo paterno y se dijo que siempre sería un gran poeta joven. Y ya en San Marcos, junto al llamado Grupo Cahuide, suerte de célula militante de fachada, arrumaba a jóvenes preocupados por los dogmas marxistas. Ahí estaba un imberbe Mario Vargas Llosa, el joven Felix Arías Schereiber y la lúcida Lea Barba. Fue Calvo, en ese entonces, quien junto a grupo de comunistas adolescentes y otros poetas radicales, impulsaron la formación de Vanguardia Estudiantil Revolucionaria que tiempo después lograron atraer a un grupo de belaundistas y otro de la Democracia Cristiana, para conformar el épico Frente Estudiantil Revolucionario, el FER. Calvo explicaría su militancia de esta manera: “En pleno ochenio, San Marcos era un bastión del aprismo. Quienes me llevaron a la Juventud Comunista fueron Carlos y César Franco que eran mis amigos. Héctor Béjar y Juan Pablo Chang que tenía años en la universidad, también eran mis amigos. Yo caminaba con Samuel Agama y Pancho Guerra. Después conocí a Javier Heraud que era de la universidad Católica y nos hicimos como hermanos a raíz del concurso El Poeta Joven del Perú”. Como poeta joven fue Manuel Morales que se murió allá en su casa de Porto Alegre, al sur de su Brasil pintado en su camisa y clavado a su corazón diciembre >51

y adonde se fue hace 35 años. Como cuenta Tulio Mora: “Se marchó en 1977 tras de su esposa, una preciosa brasileña que aún recuerdo hoy con un pañuelo verde en la cabeza y un monito tití en el hombro”. Manuel Morales que vio la luz de este mundo en Iquitos en 1943, se despidió de este mundo en ese hogar de colores y besos. El 2 de octubre del 2007 se fue quien fue el que fue. Un hombre insular al principio. Otro, aquel que nos consentía y nos pedía audacia y temple. El poeta que llegaba con encomiendas y talegas de cariño. Y entonces nos escribió: “Soy, como ya dije a mi hermano Miguel Gutiérrez, un hombre libertino cuyo profesión ahora es enamorar. Vivo en el sur del Brasil. Un lugar muy interesante por sus mujeres lindas. Ya habrá oportunidad para que les cuente mi vida”. Y así quedó escrito. Por ahí aseguran que los poetas son gente complicada y turbia. Dicen que esos seres que escriben poesía están signados con la marca de la tragedia. No es cierto, con el ejemplo de Jorge Pimentel se archivan esas palabras porque el poeta es un ser común y corriente. Pimentel es del barrio de Jesús María. Con esposa e hijos. Limeño de clase media, amante del ceviche y la cerveza helada, padre titulado, que desde su adolescencia de peruano de carne y hueso, le ha impregnado a la poesía un aliento distinto, fresco y renovador. Pimentel es fundador de Hora Zero, movimiento literario que desde 1970 no sólo conmocionó a la crítica académica, sino que sentó un hito en la poesía peruana. Cuando hablo con él hablo con mi hermano y el eco es este texto que hace tiempo quise escribir. Y los poetas también se mueren. Nos dejó Paco Bendezú en su dormitorio y en una mano las cartas de Silvana Mangano y en la otra un larga duración de Charlie Parker. Se fue Pablo Guevara que tanto sabía de los misterios del cine y sus arreboles. Y yo acompañé hasta el campo santo a Juan Bullita que se suicido atiborrado de belleza. Por eso hermano Toño Cisneros, ahí están tus hijos. Y tú que viviste con la seducción en tu palabra de actor italiano, perdona a estos imberbes que creen que el poeta es un pelotudo. Y aunque me asombre tu vacío cada tarde de chelas, serás interminable, y en ti ese instante de las dos eternidades, será también perpetuo e infinito. Buen viaje Toño, luego te llevo tu vino.

“Este Oso Hormiguero escribía sobre todos los temas, desde esos perros que mueven la cabeza en los taxis o por qué el ají limo es mejor en el cebiche de lenguado”

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ARTE URBANO

b AUTOReTRATO De JAVIeR QUIJANO.

JAVIER QUIJANO

“MASK” EL QUIJOTE DEL GRAFITI No es un personaje de Cervantes pero podría serlo fácilmente, no se llama Alonso pero se llama Javier Quijano (35), su armadura es una máscara, sus armas son el spray, el rodillo y cientos de municiones convertidas en aerosol, el color es su lenguaje, su compañero es la música, no monta a rocinante pero cabalga a ritmo de hip hop.

C

ENTREVISTA PABLO AMES ILUSTRACIÓN JAVIER QUIJANO

onversar con Javier Quijano resultó más que interesante, es uno de los artistas más completos que he conocido. Su obra está llena de cine, literatura, política y esperanza. Como todos aquellos que nacieron a fines de los años setenta, es hijo de la violencia interna que se vivió en el Perú. Villa El Salvador lo vio sobrevivir, un distrito gris que le enseñó a pintar el mundo. Quijano es uno de los artistas que difunde la cultura peruana, sus personajes autóctonos en su mayoría siempre están presentes en sus comic, historietas y grafitis. Trabaja el realismo y estos últimos meses la sicodelia a encendido sus obras. Sus comics e historietas han sido publicados en varias revistas de Argentina, sus grafitis están por todos los muros del Perú. Comenzó en el arte como diseñador gráfico pero en el 2008 el grafiti le cambió la vida. Aquí la entrevista con Javier Quijano, más conocido como Mask en las calles. ¿Javier hace cuánto tiempo te dedicas al grafiti? Empecé en el grafiti hace cuatro años en el 2008, eso fue después de hacer ilustración.

52> Lima Gris

diciembre >53

Toda tu vida viviste en Villa El Salvador ¿este distrito a marcado tu trabajo? Sí. De hecho que todo lo que he realizado y sobre todo en la ilustración tiene un gran parecido a las cosas de mi entorno, todo lo que he visto y vivido. ¿Qué edad tenías cuando el Papa visitó Villa El Salvador? Yo era chibolo, pero sí recuerdo que me hicieron latear hasta el fondo de Villa, recuerdo mucha gente, la arena y vendedores ambulantes. En el arte comienzas con la ilustración pero ahora te dedicas más al grafiti ¿por qué? La ilustración la sigo realizando, pero ya el encuentro con los muros es otra experiencia, es como llevar la ilustración pero a un nivel grande, la obra cobra más vida cuando es más grande. A mí me parece que mi trabajo ya tiene un cierto contenido, pero lo que me falta es integrarlo más con el paisaje, con el entorno urbano y que también cumpla una visión muy visual, muy decorativa, esa es mi búsqueda ahorita. Tu talento está siendo reconocido, tus ilustraciones siguen siendo publicadas en revistas de Argentina ¿Crees que te conocen más en Argentina que en Perú? De repente como ilustrador sí (Risas). Allá tiene bastante acogida mi trabajo, la temática que realizo


ARTE URBANO

“El grafiti es como el hip hip pero en colores”

les resulta bastante interesante. Raf es la persona que te sumerge en el grafiti ¿cómo se inicia tu amistad con él? Fuimos a pintar una casona que estaba destruida en Barrios Altos, y ese fue mi primer acercamiento con los muros y el grafiti, allí vi como pintaba Raf y como usaba el aerosol. Entonces, con esa primera experiencia me engancha con el grafiti. Te escuchado decir que el grafiti es como el hip hop pero en colores… Claro, es parte de la misma onda, es como la forma de caminar del rapero, los mimos colores, la misma elegancia. ¿En qué distritos de Lima hay más movida grafitera? Yo he visto bastante en San Juan de Lurigancho, el cono norte y el Callao. Los grafiteros tienen su propio lenguaje ¿qué es el bombing? Es ir a pintar de noche como ilegal, bombardear e intervenir un espacio prohibido. Pero obviamente el bombing no permite desarrollar lo que se hace en un muro a plena luz del día, hay menos opciones de plasmar más formas y colores. ¿Y qué es taggear? Eso es dedicarse a dejar tu firma por todas partes, figurar por tu nombre, hay algunos taggeadores populares como Anto, Zero y Hopper que están en todos los muros de Lima. ¿Qué piensas de la gente que dice que los grafiteros son vándalos, que lo único que hacen es ensuciar las paredes, incluso algunos dicen que lo que ustedes realizan no es arte? Ese es un sector de gente que lo asocia solo con las pandillas, también hay gente que cree que el arte solo se encuentra en una galería. En mi caso yo no ensucio paredes, yo hablo con las personas para pintar en un muro y si me dan permiso lo hago, sino

no tengo ningún problema con eso. Incluso muchos grafiteros somos perseguidos por el serenazgo, porque nos asocian con la gente que pinta ilegalmente, ya se ha creado un resentimiento con nosotros. Uno de tus grafitis es un personaje con una máscara antigás que tiene más de tres años en el muro de la avenida Brasil con La Marina… Claro, ese es uno de los primeros muros que hice, eso lo realicé con mi brother Lucho de ilusión marchita, él fue el que consiguió ese muro y me dijo vamos hacer un grafiti pero tipo dark, bien gris. Entonces, le dije que ya y me mandé con la máscara, que es un símbolo que siempre uso. Y bacán pues, ya van como más de tres años y la gente lo ha respetado. ¿Eres de bocetear o pintas de frente? Muchas veces prefiero ir de frente y que en ese momento salga, que fluya, me gusta improvisar. Incluso cuando me toca hacer rostros de personajes me guio de una foto, pero luego ya yo lo transformo a mi manera. ¿Y cuáles son tus referentes del grafiti en el extranjero? En Europa me gusta el trabajo de C215, me gusta sus colores y su trabajo en esténcil y plantilla es muy bueno. También me agrada la obra de Sheppard Fairy de los Estados Unidos, es bravazo su buena serigrafía. Independientemente al trabajo que yo haga porque son cosas muy distintas siempre me pego al trabajo de ellos, su mensaje y sus colores siempre me capturan. Actualmente en tu obra es muy fuerte la sicodelia… Sí. Me pego a meterle bastante color, pero es todo una búsqueda, no puedes meterle color por meter, o sea es que se te ocurrió meterle un color y ya, antes tienes que estudiarlo y escalar bien los colores. ¿Cuánto se invierte en pintar un muro? Depende, lo que es en aerosol me puedo gastar una caja o dos cajas en colores, cada caja cuesta sesenta soles, pero muchas veces no se usa todo y siempre te queda para otras pintas. ¿Es cierto que no puedes pintar sin música? Yo prefiero pintar con música. (Risas). Es como te decía que es igual que el hip hop, se tiene que alimentar uno con otro, es allí donde se relacionan, y mientras vas pintando los trazos y poniendo color el estilo te va saliendo bien hip hop. ¿Se vive del grafiti? Bueno, del grafiti un poco, más que nada soy diseñador gráfico, y ahorita estoy sacando una marca de polos, antes eran a mano, ahora estoy por sacar una línea serigrafiada, y ya pues, de allí tiene que salir drilo (dinero) para los demás proyectos. Hay muchas herramientas que se usan para 54> Lima Gris

grafitear, no solamente es el spray… Claro, yo ahora último estoy explorando bastante el rodillo, hace poco viaje a Huaraz y dejé dos obras hechas con rodillo, no solamente se usa el spray, en estos tiempos se está experimentando con diversas herramientas. ¿Te imaginas Lima sin grafiti? Pucha no, ya como está ahora no me la imagino sin grafiti (Risas). Ya ni me acuerdo como era antes. El grafiti le da alegría a la ciudad y vida a las calles. ¿Es cierto que eres un fanático del cine independiente y de la literatura? Sí. Soy bien hincha del cine independiente, de la serie B, y también de la literatura, me gusta mucho los cuentos, entre mis escritores favoritos esta Bukowski y Lovecraf. Incluso creo que cuando publico los comics, mis historias tienen un swing de ellos, también la poesía está presente, recuerdo que cuando fui para Argentina la primera obra que llevé fue sobre Vallejo, un fragmento a los heraldos negros, siempre estado pegado a la literatura. Hablando de tus comic, en tus historias aparecen siempre el mar y Villa El Salvador… La primera historia que hice fue de la relación de la gente con el mar en Villa El Salvador, porque en ese mar mucha gente conocida ha muerto. Y además hay esa relación del mar con la libertad, quien no se ha tirado la pera y no se ha ido a la playa. Además el comic que hago, está cargado de sordidez, hasta el punto de llegar al drama, porque a los personajes los someto a diferentes pruebas, situaciones trágicas y siempre están revelándose, más allá de que yo lo disfrace con fantasía o ficción, es el claro drama de muchas personas hoy en día. Curiosamente de toda tu familia eres el único que se dedica al arte ¿de dónde crees que salió esa vena artística? No sé qué cosa hace que un hombre sea como es, las personas tienen defectos y virtudes, pero no se pueden asegurar en qué momento las adquirió y yo también no creo saber por qué pinto, pero si sé que cuando pinto, hay alguien allí que se está manifestando, o algo dentro de mí se está manifestando. Pero nunca voy a terminar de explicarme eso. ¿Vez el cuerpo y la piel como un mural? Sí. También me vacila, o sea creo que es un soporte más, una forma de hacer arte gráfico son los tatuajes, tengo dos en el cuerpo, una máscara en el hombro y otro tatuaje en la mano, y se podría decir que no soy muy disciplinado como para hacerme más tatuajes, porque es como irse a cortar el pelo, tienes que tener un tiempo y un día para ir y yo no me doy ese tiempo (Risas). ¿Qué les dices a los chicos y chicas que comiendiciembre >55

zan con el grafiti? Bueno, aquí la cosa es guerrearla nomás, porque el arte no es una cosa fácil, no es una carrera que estudias y comienzas a trabajar, esta es una carrera que necesitas mucha dedicación. Hay veces me preguntan cuánto tiempo hay que dedicarle para tener un buen level, y yo siempre digo que puedes dedicarle toda tu vida y nunca va ser suficiente. Entonces, el que se quiere meter, lo tiene que hacer de lleno, sino es perder el tiempo. Ahora sucede algo interesante, que gracias al grafiti estás recorriendo el Perú, ya que te invitan a diversos festivales de arte… Sí. Sucede que ya he demostrado bastante nivel, por el contenido y los colores de mi trabajo, y también hay mucha gente que conoce mi trabajo y me invitan a diferentes eventos, y lo de bueno de esos eventos, es que todos los gastos son cubiertos por los organizadores. Entonces, esos días no te quedas trabajando en Lima pero viajas y puedes difundir más tu obra. ¿El grafiti te cambió la vida? Sí. Me dio una nueva perspectiva, me ha situado en otro punto. Y cuando te preguntan a qué te dedicas ¿qué respondes? A pintar nomás digo yo (Risas). Es que todo paro pintando, llego a mi casa y pinto, voy para allá pinto, llego a los muros y pinto, o sea todo es pintar nada más.

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c LOS HeRALDOS NeGROS De VALLeJO. c GORDO MIkY.

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POESÍA

b POeTA INGLeSA SYLVIA PLATH

C

omo dejando sobre un altar su pulsión desesperada por alejarse, de forma perentoria, de un mundo en el que sentía que jamás podría encajar. Al igual que Sylvia, muchas mujeres entregadas a las letras terminaron siendo dueñas absolutas del punto final para sus vidas, luego de danzar durante tantas noches con la tentativa de la muerte entre páginas cargadas de tormento y melancolía. La soledad no sólo se ceñía sobre su oficio: la soledad era para ellas un absoluto, era el mundo por completo, cargado de sinsabores. Prisioneras en su tiempo, visionarias en una sociedad que las relegaba constantemente, buscaron siempre una manera de aplacar la carga que significaba pulular sin sentido a través de esa realidad insoportable. La peor soledad, dicen, es aquella que te acompaña incluso cuando estás rodeada de mucha gente. Esta, sumada al desamor, tiende el puente perfecto para el paso final. Sylvia Plath (Boston, 1932) tenía 30 años cuando decidió suicidarse, luego de sucesivos intentos en diferentes etapas de su vida en el que la constante era esa marcada distancia que tenía con una sociedad que creía farsante y congestionada por reglas absurdas, y una sobrecargada melancolía que la llevaba a profundos niveles de depresión. Ya de joven había intentado tomarse una botella completa de tranquilizantes, pero fue salvada a tiempo y tuvo que estar internada en un manicomio donde recibió terapias de electroshock. Alumna sobresaliente, siempre distinguida, trabajaba de manera compulsiva por pulir su estilo. Esa exigencia la llevó a buscar una conexión perfecta entre la realidad y sus poemas, aunque nunca pudo alcanzarla. ‘El no ser perfecta me hiere”, escribió en su diario en 1957. Ese aire de desánimo condujo a que, en 1963, luego de su terrible fracaso amoroso (su esposo Ted Hudges la abandonó por otra mujer) y sumida en una profunda perturbación melancólica, se encerrara en su cocina luego de servir el desayuno a sus hijos, sellara la puerta y metiera su cabeza en el horno, muriendo por envenenamiento con gas. Plath dejó una obra cargada de un aire siniestro: un cuarto oscuro apenas iluminado por una luz ambarina que batalla duramente contra la penumbra. (‘Ahora yaces bajo una lápida / quieta, más allá del frío, /más allá de los voltios azules, mas allá / de tu luna perturbadora.’, escribió en ‘Piedras y Rosas’, como si se tratara de una bola de cristal.

Once años después, su rival literaria y amiga Anne Sexton (Massachusetts, 1928) haría algo similar inhalando monóxido de carbono en el garaje de su casa, sentada en su Cougar rojo modelo 1967, con un vaso de vodka en la mano y la música de The Doors en la radio. Sylvia y Anne, ganadoras del Pulitzer por su obra (Plath lo recibió de forma póstuma), hicieron migas rápidamente por sus interminables veladas de copas en las que conversaban sin tapujo alguno sobre la depresión, la desdicha y la muerte. Sexton, si bien dejó testimonio de lo mucho que amó a su familia, nunca pudo acoplarse al rol de esposa, ni silenciar los fantasmas que la atormentaban desde el nacimiento de su primera hija. Sus poemas son un canto penoso a la carga que sentía por ser mujer, y en muchos de sus versos coquetea tenazmente con la muerte (basta con leer su poema “Her kind”, sobre todo el final: ‘Una mujer así no se avergüenza de morir. Yo he sido una de esas’). Anne perdió el control con el alcohol y la ingesta de sedantes, hasta que finalmente, luego de pasar una tarde con su mejor amiga Maxine Kumin, regresó a su casa y se aisló de todo aquello que la lastimaba, para siempre. La lucha interna puede ser una batalla de toda la vida, como un cilicio permanente que afecte el espíritu de acuerdo al momento. Sin embargo, a veces la salud termina quebrándose, creando la grieta por donde se cuela la decisión del suicidio. Alfonsina Storni (Suiza, 1892), aquejada por los dolores del cáncer, termina con toda la morfina que queda en su pensión de Mar de Plata. “Gracias. Adiós. No me olviden. No puedo escribir más”, son sus últimas grafías antes de perderse entre las aguas de la playa La Perla. La poetisa argentina había luchado toda su vida por mantenerse con la cabeza erguida en una sociedad machista e ingrata. Despreciada por Borges –no así por Horacio Quiroga-, Storni crea una poesía pionera, adentrada en el manifiesto del deseo. El suicidio de Quiroga la devastaría eternamente. ‘Si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista, que he salido…’ escribe en su poema “Voy a dormir”, cinco días antes de su muerte. Tenía 46 años. Su compatriota, Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936), de infancia difícil, severa autocrítica a su físico y consumidora compulsiva de anfetaminas, dedicó su oficio a reverenciar la soledad, el dolor y la muerte. Sus continuos cuadros depresivos la

“La lucha interna puede ser una batalla de toda la vida, como un cilicio permanente que afecte el espíritu de acuerdo al momento”

POETAS SUICIDAS ELLAS DECIDIERON IRSE…

“Morir es un arte, como todo lo demás. Yo lo hago excepcionalmente bien. Lo hago para que se sienta como el infierno. Lo hago para que se sienta real. Se podría decir que he recibido un llamado”, dice Sylvia Plath en su poema “Lady Lazarus”.

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escribe Luis Moreno


POESÍA d POeTA ARGeNTINA ALeJANDRA PIZARNIk

d VIRGINIA WOOLF.

llevaron a buscar el punto final para su vida en dos ocasiones, sin éxito. Siempre de cara a la pobreza y a la frustración de tener que optar por trabajos lastimeros para poder ganar algo de dinero, cultivó sus mejores momentos poéticos en un pequeño cuarto en Francia, donde logra una nutrida amistad con Octavio Paz y Julio Cortázar (a quien luego critica sardónicamente por su politización a favor de la Cuba comunista). En sus últimos días, ya en Buenos Aires, la depresión que la aquejó durante toda su vida se intensifica a pesar del tratamiento recibido para su crisis dramático-emocional. Sus últimos libros publicados dejan claras alusiones al suicidio (‘el soplo de la luz en mis huesos cuando escribo la palabra tie-

rra. Palabra o presencia seguida por animales perfumados; triste como sí misma, hermosa como el suicidio’). En 1972 es internada en el hospital siquiátrico de Buenos Aires pero, aprovechando un día de permiso para descansar en casa, realiza un tercer intento por acabar con su tormento, e ingiere una sobredosis de Seconal. Había dejado de creer en la poesía y la posibilidad de que la literatura la hiciera notoria entre sus conocidos. Tenía 36 años. La pobreza no sólo fue un lastre para Pizarnik, también hizo mella en el cuerpo y la mente de Marina Tsvietáieva (Moscú 1892), poestisa rusa que tuvo que ver morir a su esposo –partidario del ejército blanco antibolchevique- ante un pelotón de fusilamiento y que, sumida en la miseria, tuvo que dejar a su hija en un orfanato ya que no contaba con los medios para mantenerla. Devota a pie juntillas de la poesía, amparada por la dimensión de su lenguaje –la simbología y profundidad de idioma ruso-, sufrió un golpe contundente cuando Nabokov la criticara sin miramientos: (Leerla sólo causa estupor y dolor de cabeza). Los problemas de su esposo con el gobierno ruso la condenaron a una desaprobación oficial, que le impidió conseguir vivienda y trabajo. Luego de la muerte de su esposo, su hija Adriana sería arrestada y su hija Irina, ya en el orfanato, moriría de hambre debido a las pésimas condiciones del lugar. Terminó exiliada en Tarataristán mientras Moscú sufría el férreo bombardeo de las tropas Nazis. En 1941, Marina se ahorca usando la cuerda de su maleta de exilio (‘Hace mucho pongo la vida y muerte entre comillas, como chismes notoriamente vacíos’, escribe en su ‘Carta de año nuevo”). Su obra, finalmente, ha sido traducida al español y es considerada como un tesoro cargado de musicalidad como nunca antes lo hubo en la poesía rusa. Virginia Woolf (Londres 1882), figura destacada del modernismo literario, no pudo lidiar con la muerte de sus familiares, en especial la de su padre, lo cual afectó drásticamente su estabilidad mental. Afectada por estados de sicosis breves, trastorno bipolar: “un mundo de histeria, desesperación y violencia”, en palabras de su esposo Leonard, Virginia inició su flirteo con la muerte a los 13 años, cuando se arrojo por una ventana, momento desde el cual estuvo internada en un sanatorio en diversas ocasiones. En 1913 se brinda una segunda chance tras ingerir Veronal, pero es salvada de milagro. Dos años de fuerte reclusión en el sanatorio le brindaron la estabilidad necesaria para empezar su rica producción literaria, que no la abandonaría hasta 1936, año el que recaería temporalmente, para luego escribir “Los años” y “Entre actos”. Fi58> Lima Gris

nalmente, en 1941, Virginia, se ahogaría en el río Ouse. Le encontraron piedras en sus bolsillos. Todos los que la conocían sabían que la situación de Virginia era crítica: incluso en sus momentos de estabilidad, Virginia afirmaba oír voces demoníacas, voces que la atormentaban, que no la dejaban en paz. Por momentos risueña, muchas veces pesimista y depresiva, Virginia decidió ponerle fin a ese conflicto en su cabeza y acabar con el desencanto que le producía la vida (“Esto es lo que me espanta de mi melancolía: ves pasar una aleta a lo lejos, un atisbo de la esencia de la realidad”, escribió en “Mrs. Dalloway”). Tenía 59 años. Una fuerte depresión fue, según quienes la conocieron, la que llevó a María Emilia Cornejo (Lima, 1949) a ingerir una sobredosis de pastillas a los 23 años. Dicen que un embarazo fallido fue el detonante de una crisis existencial que la sumió en una vorágine de excesos para paliar la melancolía que la acechaba. Finalmente las fiestas y el alcohol no lograron mermar el deseo suicida que crecía en su interior. Tres poemas la hicieron famosa (“Soy la muchacha mala de la historia”, “Como tú lo estableciste” y “Tímida y avergonzada”), y la elevaron casi de forma mítica como la voz enarbolada del feminismo. Mucho se dijo de su potencial, de la promisoria condición poética truncada por su muerte prematura en 1972 hasta que, 17 años después, el Centro de la mujer Flora Tristán publicó todos los poemas de María Emilia, en un libro dividido en cinco partes, ubicando los tres poemas consagrados en la parte final. Los versos intimistas, cargados de sensualidad y erotismo, son el reflejo fiel de los apuntes que María Emilia había hecho en su cuaderno de notas. Y sin embargo el contraste con sus tres poemas emblemáticos, ubicados en el final del poemario, salta a la vista. Los lectores minuciosos repararon rápidamente en una serie de versos repetidos, en una diferencia marcada entre sus poemas consagrados, que arrostran al machismo con desenfado, y el resto de escritos, sumisos, quejumbrosos: apuntes timoratos similares a los que cualquier adolescente atormentada haría sobre su diario (claro que con un poco más de consecuencia).

“Virginia Woolf decidió ponerle fin a ese conflicto en su cabeza y acabar con el desencanto que le producía la vida”

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La explicación tardo algunos años de llegar. José Rosas Ribeyro contó que, junto a Elqui Burgos, armaron tres poemas con el material que Hildebrando Pérez, amigo de María Emilia, les alcanzó un año después de su suicidio. Fueron estos tres poemas los que, hechos a manera de homenaje, consagraron a una muchacha cuya vocación no estaba del todo decidida. Ni José Rosas, ni Elqui Burgos imaginaron la trascendencia que tendrían estos tres poemas, ni la significancia que cobrarían para la voz poética femenina. María Emilia, a diferencia de las otras poetas aquí citadas, se marchó inédita, y, dadas las circunstancias, es difícil saber cuál hubiera sido el derrotero de su novicio talento. “Es sólo el tiempo que viene en mi contra y no me deja morir porque ya no, ya no le temo a la muerte…”, escribe en el último verso de su poemario. Dueñas de un talento particular, imposible de determinar si este fue afectado o no por la vida caótica en la que estuvieron sumidas, estas mujeres dejaron para la posteridad obras con una voz que fue más allá del simple oficio de escribir: páginas cargadas de sentimiento, de dolor, de pesadumbre, como si cada hoja en blanco fuera una ventana a esa libertad que tanto ansiaban; un paliativo a su dolor, una bandera de tregua a esa lucha tenaz que libraron contra la desolación, la locura y el desamor y, como dignas contendientes, vendieron cara su derrota, y no permitieron que la vida se saliera con la suya y las doblegara. No sólo supieron huir de ella, supieron plasmar su verdadero rostro –ese que el común de los mortales nunca quiere ver- de distintas maneras, creando una justa simbiosis entre talento, carácter y obra. La muerte, lejos de acallarlas, sólo consiguió elevar sus voces al lugar que ellas querían, a ese espacio entre la perfección y la inmortalidad.

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c ALFONSINA STORNI.

cMARINA TSVIeTÁIeVA


TEATRO

Hace 20 años, el 15 de abril de 1989, murió en París Bernard-Marie Koltès, uno de los mayores dramaturgos franceses contemporáneos. Poco tiempo antes había regresado del que sería su último viaje a México y Guatemala, dos países que amaba al igual que Nicaragua, Costa Rica y Brasil.

S BernardMarie Koltès en Latinomérica: cartas y teatro

ino hubiera sido una de las víctimas iniciales del Sida, BernardMarie Koltès habría cumplido 64 años en 2012, ya que nació el nueve de abril de 1948, en Metz, ciudad del este de Francia. Hijo de un oficial del ejército, estudió en un colegio de sacerdotes jesuitas, y a los veinte años hizo un viaje a Nueva York. Este será el primero de una serie de viajes por Europa, Asia, y las tres Américas. De regreso de Nueva York, en 1969 se instala en Estrasburgo. Y es allí que se enamora del teatro y hace estudios de arte dramático. Muy pronto funda su propia compañía, y a partir de entonces, y durante los veintiún años de vida que le quedan, escribió las obras que lo harán célebre: La noche justo antes de los bosques, Andén Oeste, Combate de negro y perros, En la soledad de los campos de algodón, El regreso al desierto y Roberto Zucco. Las impresiones de Bernard-Marie Koltès en los diversos países que visitó se encuentran reunidas en Lettres (Cartas), un volumen de 523 páginas publicado por las Éditions du Minuit. Se recogen en él todas las misivas que se han conservado de las muchas que escribió el dramaturgo entre 1955, cuando tenía siete años, hasta poco antes de su muerte. Esas mismas cartas las utilizó su amigo, el director escénico Bruno Boëglin, para montar el espectáculo Koltès voyage (Koltès viaja) que siguió los pasos del dramaturgo por Centroamérica, México y Brasil. Esta aventura teatral dio lugar a su vez a Boëglin-Koltès, un filme documental sobre la gira del espectáculo por México y Centroamérica, realizado por Didier Dematons. 60> Lima Gris

“No hay mejor biografía de él que lo que se puede leer en este libro”, escribe François Koltès, hermano de Bernard-Marie, en la introducción a Lettres. Y, precisamente, en esta “autobiografía epistolar” descubrimos, entre otras cosas, la relación profunda, carnal, entrañable, que tuvo el dramaturgo con los países latinoamericanos en los que estuvo una y varias veces. La primera referencia en su correspondencia tiene que ver con México: “21 de agosto de 1978. Mamita mía. (…) ¡Y ya, por fin llegué! El viaje ha sido largo: llegué a México a las cuatro de la mañana (hora francesa), mientras aquí el sol empezaba recién a ponerse. (…) El hotel en el que estoy alojado es adorable, lleno de cucarachas de un tamaño increíble, pero aparte de eso, que es folclórico, es acogedor y no parece esconder otras enfermedades. El primer día creí que no lograría poner dos palabras en español una detrás de otra, pero ya hoy comprendo mejor su increíble acento y logro hacerme comprender. ¿Qué más decirte? Es todavía muy pronto, pero mi primera impresión es sobre todo la de la enorme cantidad de lustrabotas y de mendigos.” Algo que siempre impresionó a Koltès, según se puede deducir de sus cartas, es la presencia de niños en las calles de las ciudades latinoamericanas. Niños que no están jugando sino trabajando. El 10 de septiembre de 1978 le escribió desde Ciudad de Guatemala a Emmanuel Koltès, su sobrino: “Aquí todos -o casi todos- los niños de tu edad no van a la escuela; trabajan: o sino, venden periódicos (gritan en la calle como locos con paquetes más grandes que ellos), o sino vigilan por la noche en la entrada de los hoteles (se quedan despiertos durante toda la noche mientras sus padres duermen), o son lustradores de zapatos: se pasean por la calle con cera en una bolsita y una cosa de madera para que la gente ponga los pies, escupen sobre el zapato para lavarlo, le ponen cera con los dedos y se embarran la cara. A mí me miran con extrañeza porque llevo alpargatas…”. Koltès muestra además en su correspondencia que no quería ser en Latinoamérica un turista cualquiera. Siempre quiso, por ejemplo, expresarse en español, desde el primer día de su llegada a México. En otra carta del 10 de septiembre, dirigida ésta a su “querida Magdalena” (así, en español), el dramaturgo intenta incluso escribir en la lengua de Cervantes: “Ahora, puedo hablar español como un castellano, y si me viera, estaría llena de admiración. Creo que yo hágo (sic) muchas faltas, pero los amigos de aqui (sic), me entienden, y podemos charlar y charlar de todo; también conoseo (sic) muchas malas palabras y insultos (sic), lo que me diciembre >61

gusta mucho. Espero que tu aprendes con consciencia cada dia (sic), y cuando nos veamos podremos decirnos muchos secretos que nadie entendra (sic)…” Bruno Boëglin, quien fuera su amigo y el primer director escénico de una de sus obras -Sallinger, en 1977-, explica: “Francois Koltès hermano de Bernard-Marie, quien tiene las cartas, me dijo: ¿Crees que puedes hacer algo con estas cartas? Aprovechamos entonces la ocasión. Las leímos y descubrimos verdaderas maravillas. Una correspondencia que no me hubiera imaginado nunca. Las cartas tienen un estilo muy depurado. Cuando le escribe a su madre y describe las ruinas de Tikal, los templos mayas en la selva virgen de Tikal, hace literatura de la más grande. Son textos fabulosos. Cuando dice porqué escribe, también utiliza palabras maravillosas. Es algo extraordinario. Por eso nos dijimos Dominique Bacle -mi asistente- y yo: vamos a seleccionarlas según nuestro interés y después vamos a hacer una lectura. Y para hacer esa lectura vamos a seguir los pasos de Koltès en Centroamérica.” Así, pues, nació Koltès voyage, obra que en la región parisina fue presentada en el prestigioso teatro de Nanterre. El espectáculo de Boëglin, incluso en Francia, era bilingüe y fue interpretado en cada país de los visitados por Koltès, por el propio director escénico y un actor local. Para las representaciones en Francia, sin embargo, se tuvo que recurrir a uno solo de ellos y el elegido fue el guatemalteco Otto Ricardo Gaytán. “En realidad Bernard-Marie Koltès es prácticamente un desconocido en Guatemala, como lo es en Centroamérica y en varios países de América Latina -explica Gaytán-, se lo conoce muy poco. En Guatemala hubo una compañía, que se llama Rayuela, que montó una obra de Koltès, Roberto Zucco, en un convenio con la embajada francesa. Fue lo único que se conoció de él y todavía no se lo conoce más porque no ha sido publicado en español. Yo no lo conocía y tampoco conocía a Burno Boëglin, y fue realmente una oportunidad especial que el Nuevo Teatro decidiera hacer este recorrido, esta forma de seguirle los pasos a Bernard-Marie por Centroamérica y que hablaran en cada país con un autor local para poder tener este intercambio.” El mismo Otto Ricardo Gaytán destaca la gran precisión con que Koltès describió lo que iba descubriendo en México y Centroamérica, regiones con las que se sintió identificado: “Fue una

escribe José Rosas Ribeyro

“Algo que siempre impresionó a Koltès, según se puede deducir de sus cartas, es la presencia de niños en las calles de las ciudades latinoamericanas”


TEATRO

c PRImeRA BIOGRAFÍA De KOLTÈS, PUBLICADO PARA qUe COINCIDIeRA CON eL VIGÉSImO ANIVeRSARIO De SU mUeRTe.

literatura identificación plena. Bernand-Marie Koltès tenía una habilidad tan grande que en pocas líneas describía la esencia de cada país. Lo hizo con los distintos países que visitó. Con lugares específicos, como Tikal, donde manifiesta de una manera muy particular lo sorprendente que es ese lugar. Lo hace también con El Salvador, con Nicaragua, con México, con Río de Janeiro o Sao Paulo”. Otra de las personas que participó en la aventura teatral de Koltès voyage es Dominique Bacle, el asistente de dirección, quien precisa: “Era muy interesante para nosotros cambiar de actor en cada país, porque eso nos permitía profundizar el viaje, lo cual es muy importante. Empezamos con Nicaragua. Luego, en Guatemala, conocimos a Otto Ricardo Gaytán, de casualidad, porque no lo conocíamos antes. Comenzamos a actuar con él y funcionó maravillosamente. Entonces el espectáculo se enriqueció con Otto y después con un actor que se llama Gerardo Arce, de Costa Rica, y después con Antonio Rojas en México. El problema es que teníamos que elegir uno solo de los cuatro para venir a Francia. Entonces elegimos a Otto Ricardo Gaytán, no porque los otros fueran malos, sino tal vez porque él tenía algo más hondo que los otros. Además, iba muy bien con Bruno Boëglin, ya que entre ellos hay como una complicidad, un no sé qué que es interesante.” Sobre la selección para su espectáculo entre las cartas que Koltès escribió desde Latinoamérica, explica Bruno Boëglin: “Hay muchas cartas, todas muy bellas. Seleccionamos algunas y con ellas hicimos un montaje. Cortamos algunos fragmentos de las cartas y las sometimos a algunas “torturas”. Yo le dije a Dominique Bacle: falta algo, un poco más de elementos anecdóticos. Y recordé a Antonin Artaud cuando estuvo en la región de los tarahumaras, en México, sin mucho dinero, y que pasaba mucho tiempo escribiendo llamados de auxilio para que desde Francia le enviaran dinero.

Igual ocurre con las cartas de Koltès a su madre y a sus amigos: todo el tiempo pide dinero. Lo hace de manera magnifica. Pide dinero porque lo necesita y no lo tiene. Le dije, pues, a Dominique que este tema debía ir marcando el espectáculo. No obstante, al final sólo ocupa una página, pero creo que con eso basta para que se comprenda lo que le pasaba. Eso es lo que puedo decir sobre las “torturas” a las que sometimos esas cartas. Cartas que son realmente grandiosas.” El dispositivo escénico creado por Bruno Boëglin era muy austero: una mesa y una lámpara y sobre la mesa dos velas y tres fotos. “Es muy sencillo porque en una carta que escribió Koltès a su madre le dice: ‘tu foto está en el centro de una mesa, entre Dostowiesky y James Dean.’ Entonces Bruno tuvo la idea de utilizar eso para hacer un pequeño decorado. Con eso, él fabricó el dispositivo escénico y después decidimos poner también unas velas. Cuando llegamos a un país solamente pedimos una mesa y dos sillas. Llevamos la lámpara que compramos en Managua, que todavía está aquí en París, y ya está. Para la música sólo hace falta un dvd player para poner cuatro canciones de Bach, porque Koltès escuchaba a Bach en su casa. Después hay música de Latinoamérica y una música de viaje”, precisa Dominique Bacle”. De esta forma, algunos fragmentos de las cartas de Koltès desde América Latina, se convertían durante el espectáculo en el texto de un ritual que se repetía cada día con mínimas variaciones. Como bien lo señala Otto Ricardo Gaytán: “Yo creo que la puesta en escena es un gran ritual. Quizás no como una misa, pero de hecho empieza casi como una misa antigua, con el sacerdote de espaldas a la asistencia y frente al altar.” Y ya que hablamos de rituales, vamos a concluir citando lo que le escribe Bernard-Marie Koltès a su madre, desde San Pedro, en Guatemala, el 1 de noviembre de 1978, en la posdata de una carta: “Acabo de asistir a la fiesta de muertos. Una gran fiesta en el pueblo. El cementerio había sido transformado en una kermesse; había una orquesta y todo el mundo bailó durante todo el día. Los hombres, utilizando palas, cavaron en las viejas tumbas para extraer huesos y hacerlos participar en la fiesta. Da gusto ver tanta falta de respeto y, sobre todo, tanta ternura. Creo que si tú hubieras vivido con una relación como ésta con la muerte, ya no tendrías ningún temor ante ella. Yo, por mi parte, pienso que me gustaría que me enterraran en un lugar como ese, alejado de la frialdad, de las lágrimas y de lo siniestro de los cementerios occidentales.”

UN PREMIO NOBEL CHINO DE RISA

TODOS LEÍMOS A MO YAN A estas alturas no nos sorprenden los criterios que manejan los abuelitos de la academia sueca. Me los imagino con dolores de próstata, bebiendo tecito y leyendo a las justas las páginas impresas de los candidatos al Nobel de Literatura, sacadas de Wikipedia, como tiene que ser.

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n lo personal, el Nobel de Literatura ya no despierta mi entusiasmo, no me dice gran cosa, son tantos los yerros que han cometido estos abuelitos, que llama mi atención cómo es que, a la fecha, el mundo literario, más sus barras bravas de Facebook, pueda caer en una algarabía infestada de lugares comunes. Al respecto podría brindar una lista de autores que merecieron este galardón literario, y olvidarnos así de inefables condecorados como Dario Fo. Ahora, pasemos revista a la tradición del premio. Aunque viéndolo bien, no hay mucho que decir, solo que se trata de uno signado por el más ultramontano conservadurismo, al menos así es como se pinta y vende. Sabemos de sobra de sus beneficios, y más allá de los pecuniarios, sería risible no aceptar la difusión que trae. Miles de lectores en todo el mundo se acercan a las librerías en pos de algún título del último premiado. Constatamos así lo bueno, lo malo y lo cuestionable. Hasta nos llenamos de esperanzas, al menos esto sentí cuando descubrí la prosa de Coetzee, a quien no hubiera llegado si no fuera por los réditos promocionales que de la nada empezaron a tener sus libros entre nosotros.

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Escribe Gabriel Ruiz Ortega

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Para la última edición del Nobel de Literatura, se c ILUSTRACIÓN barajaron los nombres de siempre, volvieron a re- JHOeL MAmANI ESPINOZA. sonar Roth, Adonis, McCarthy, Ashbery, Parra, Dylan, a quienes ahora se les sumaron los españoles Marsé y Vila-Matas. Las casas de apuestas hacían lo que mejor saben: especular, y más de uno cayó en el atarantamiento, haciendo suyas y nuestras las expectativas. Conozco a patitas que, de acuerdo a sus posibilidades, lanzaron sus apuestas. Pues bien, reconozco que, en alguna que otra ocasión, también me presté al juego. Es que esta salvaje algarabía es de tal magnitud que tarde o temprano, seduce al más reacio. Total, a todos nos gusta la frivolidad. Nos gusta barajar, mandamos al ruedo... a CONTINÚA eN LA PÁGINA 70.


POESÍA

JORGE PIMENTEL

“DESDE QUE UNO DECIDE SER POETA TODO LE ESTÁ NEGADO”

Una de las voces más importantes de la poesía hispanoamericana, Jorge Pimentel (Lima, 1944), habló con Lima Gris. Esquivo para la entrevistas, buscamos conversar sobre cosas pocos conocidas, con el alguna vez llamado l’enfant terrible de la poesía peruana.

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FOTOS Sandra Enciso Gonzales

esde la casa de Jorge Pimentel se ve parte de la ciudad, dividida entre el follaje del parque el reducto de Miraflores y los edificios que crecen cada vez más. Mientras nos invita chicha morada, nos cuenta que vive aquí desde hace más dos décadas junto a Pilar, su compañera durante 40 años. Inquieto, entra y sale de la sala; nos trae panes, vuelve a salir, se coloca una bufanda. Trae café, se sienta, cambia de sitio. Entonces intervengo: ¿Si te pones a pensar en tu infancia, qué es lo primero que recuerdas? Yo vivía en un edificio en Mariscal Miller, cuadra 11, en Jesús María. Nací en ese edificio, en 1944. Allí vivían una serie de personajes medios locos, extranjeros, yugoslavos, ameri-

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canos, italianos que habían venido a vivir al Perú. En el segundo piso, arriba nuestro, vivía una familia italiana, eso era como una película. Eran muy alegres, yo me hice amigos de ellos. El primer recuerdo que tengo fue en ese edificio, se cayó un chiquillo por la ventana y murió. Luego recuerdo que una de las cosas que más me gustaban era agarrar mi bicicleta Hércules (la cual frenaba poniendo un pie en la llanta trasera, porque ni frenos tenía) y me iba por todo Lima. Era mi liberación, montar mi bicicleta, pasearme solo. Salir de toda esa bulla del edificio, eso fue en la época en la que estaban construyendo el hospital del empleado. ¿Cómo era Jesús María en aquellos tiempos? Era un barrio: jugábamos fulbito en la calle; peloteábamos. Yo era defensa (buen defensa), inclusive formé mi equipito que se llamaba "Huracán". Hicimos una colecta, nuestros viejos nos dieron para comprar camisetas, y así jugamos los campeonatos inter barrios. ¿Nos puedes hablar de tus padres? Enrique


POESÍA

y Victoria. Mi padre... (titubea), no creas, nosotros hemos vivido apretados. Mi viejo era gerente de ventas de la compañía Inca Kola, mi madre en ese momento no trabajaba. Mi padre era muy buena persona pero era medio loco, le gustaba la vida -no quiero hablar mal, yo adoro a mi padre- pero hubo una separación. Mi madre comenzó a trabajar en el Correo Central. Mi padre se fue a Ica. ¿Lo dejaste de ver? Si porque vivía en Ica con otra señora. ¿Qué pasó con tu madre? A mi madre la adoro. En esa época por primera vez la veía tomar una combi (no había combi en ese momento, estaba el "moradito"), hacia el correo central, su primer trabajo. Ella no había trabajado nunca. Mis padres se casaron muy chibolos. Entonces yo vivía con mi madre y mi hermana Cynthia. A veces había poca plata, no alcanzaba siempre. ¿Dejaste de estudiar para trabajar? Terminé el colegio gracias a mi madre. No es que mi padre se portara mal, sino que a veces enviaba menos dinero. No porque no nos quisiera, sino... bueno. Total que yo veía a mi madre tomar el ómnibus y me daba mucha pena. Yo estaba aún en el colegio. Lo que hicimos fue mudarnos de casa, fuera de mi viejo barrio. Contratamos un camión y nos fuimos de ese barrio maldito (risas). Fue como un símbolo de libera-

ción. Nos fuimos a vivir a Francisco de Zela, cuadra 8. En la esquina estaba el desaparecido bar Pilsen, en la avenida Salaverry. Empezamos una nueva vida. ¿Es cierto eso que cuentas en un poema de Ave Soul, que ibas a buscar a tu madre a su trabajo y te sonrojabas porque la gente pensaba que eras su novio? Sí. Porque mi madre era muy bella y se casó muy joven. Es cierta esa anécdota. Volvamos. ¿Qué recuerdos de esa nueva casa? Los mejores, haber salido del edificio, de esas voces que se iban presentado una tras otra, fue bueno. Alejarse de los gritos fue una liberación. Además esta era otra cosa, una casita, no un departamento. La mudanza nos salvó. ¿Quizá esa es una influencia inconsciente que aparecería en tus libros, donde las voces aparecen, y por momentos -como lo señala tu editor al hablar de Tromba de agosto- son legión? Yo creo que sí, porque mira: era un edificio que tenía un hueco y por allí se escuchaba a italianos, ingleses, yugoslavos, chinos, peruanos, gente excéntrica. Cada uno con su lenguaje. Todo eso lo escuchaba y me tuvo que influenciar. ¿Y en esa época la relación con tu padre, cómo fue? Venía los fines de semana a la ciudad, desde Ica, y dejaba dinero para la semana. Yo no creía que le gustaba la poesía, pero cuando murió, muy joven, en un accidente en su auto, descubrí que entre sus cosas estaban todos los recortes relacionados con mi poesía. Él era más bien, enamoradizo, medio playboy, le gustaba la carrera de carros, pero no era millonario. Cuando murió no dejó nada. Todo lo que tuvo lo despilfarró. Yo comencé a realizar trabajitos para Inca Kola, donde mi viejo trabajaba. En las vacaciones de 4° y 5° de media, en el verano, trabajaba en un camión repartidor. Allí comienza mi poesía. Yo era supervisor, viajaba en el camión con el chofer y los repartidores, salíamos a la ruta desde las 7 a.m. Así conocí todo Lima. También conocí a un filósofo de la calle, un argentino llamado Machín. Con él charlábamos y también con los repartidores. Así conocí el lenguaje de la ciudad, en la calle. ¿Ya escribías en ese momento? Escribía mal, escribía tonterías. No eran mías, sino cosas influenciadas. Tenía poemas esporádicos pero no me bastaban, sentía que faltaba algo. ¿Sentías en ese momento que faltaba algo o lo supiste después? Con la experiencia de los camiones me sirvió mucho, cambié radicalmente. Me di cuenta que la vida era otra cosa, que la realidad era otra. Ese fue mi primer bautizo. Me involucré totalmente. Yo escuchaba la jerga todo el día, el lenguaje, el cochineo, las risas, 66> Lima Gris

el cariño de la gente. Hablaba con todos, de todo. Eso me dio una nueva mirada de la vida, del Perú. Situación que se reforzaría en la universidad Villarreal, donde conoces a gente de Chiclayo, Piura, Pucallpa… Ese fue mi segundo bautizo, cuando conozco a la gente de la Villarreal. Yo cambié mi turno de la mañana a la tarde y así conocí a Juan Ramírez, Jorge Nájar, Mario Luna, a José Carlos Rodríguez, Manuel Morales, Julio Polar, gente extraordinaria de provincia, ellos me hicieron crecer aún más. Todos ellos no se chupaban con nadie. Conocí el “aputamadramiento” que traía Mario Luna. No era caminar por caminar, era darle estilo a la caminada. Era gente que se reía de la vida (Pimentel se para e imita un caminar achorado mientras hace una broma nombrando a Melcochita). Era el estilo. Mario venía de Chimbote. Yo aprendí mucho de él, de ese “aputamadramiento”. ¿Esa es una de las características de Hora Zero (HZ), no? Claro, HZ, era eso. Decíamos: -¡Vamos hacerlo! -¡Vamos! -¡Vamos a sacarle la putamadre a ese huevón! -¡Vamos! Todo era ¡vamos, vamos, vamos! Esa era la actitud siempre, no tenerle miedo a nada, ni a nadie. Otras de las cosas que me influenció fueron las risas, en especial la de la gente de la selva. Con Manuel Morales, Nájar y Rodríguez. Con ellos nos imbuimos a la psicología de la risa. La gente de la selva es muy risueña, no se hace problema de nada. Eso también aprendí. Si hay un problema, -¡A la mierda!- (suelta una risa estentórea con un gesto despreocupado). Pero eran responsables y a la vez relajados. Hermosa contradicción. Otro aporte es que cada uno traía sus jergas, historias, mitos, leyendas; mejor dicho, su barrio. Y se ve en su poesía. Nosotros descubrimos que todas nuestras historias -las de Chimbote, Chiclayo, Huancayo, Pucallpa, Cerro de Pasco- eran poesía. Y también había poesía en La Victoria, Lince, El Callao, Pamplona. La idea era poetizar desde tu propia provincia, hacerla universal desde allí, desde donde estabas. En esa atmósfera decidimos fundar HZ, estábamos hartos de toda esa frivolidad. La gente en verdad creía esas frases de R. Hinostroza “más vale un desnudo griego que un cholo calato”, y “más vale contemplar el río Támesis que el río Rímac”. HZ prefirió al cholo calato que al desnudo griego, y al río Rímac que al Támesis. Volteamos la torta. En esa época (y hasta ahora) se sigue

poetizando a la manera inglesa. En esos tiempos era un sacrilegio escribir cosas como (mira a la fotógrafa y le pregunta su nombre, luego recita): “Estoy caminando con Sandra, por jirón Quilca…” eso era una tontería. Si lo escribías así te tiraban piedras, te apartaban. Nosotros sentimos que lo que uno vivía no estaba en la poesía peruana de esa época. Aquí se vivía algo inédito, Lima fue inundada de gente, se creó un nuevo escenario. Y la prueba son los poetas de HZ, que venían también desde esa inmigración. La poesía que había en esa época reflejaba otro país. Los poetas estaban escribiendo como en el siglo de oro español o como las generaciones anteriores. Yo no me identificaba con esa poesía y aún no lo hago. Yo veía a mi viejita subirse al ómnibus para ir a trabajar al Correo Central y me preguntaba dónde estaba eso en la poesía peruana. ¿Entonces el movimiento denuncia eso y lo consolida con las publicaciones individuales? Porque comenzaron inéditos. Inéditos, nadie tenía libros. Salimos con una revista, pusimos nuestro manifiesto y cambió todo. Luego de la primera etapa de HZ, que tiene una gran repercusión, te vas a Europa. ¿Cómo fue eso? Me voy en un barco italiano. Vendí algunas cosas y me fui solo. No conocía a nadie, me fui sin ninguna referencia o dirección. El barco se fue desde el Callao hasta Panamá y luego de allí hicimos 10 días de puro mar, hasta llegar a Barcelona. Estuve 2 años en España, desde allá llamé a Pilar para que vaya. En España se nos terminó rápido la plata y la mejor opción era Münster (Alemania), a donde fuimos. Logramos trabajar juntos lavando platos. Me fijé la meta de trabajar todos los turnos durante 3 meses y no cobrar sino hasta el final de ese tiempo, me compré unos audífonos y trabajaba así. Los alemanes me hablaban cosas ininteligibles, me daban las sartenes y me enseñaban a lavar pero yo no sabía ni alemán ni inglés y entonces me hablaban (Pimentel imita el alemán divertidamente) lo único que entendía era Dhis o This, la única palabra que repetían para que yo entendiera. Estaba enloquecido con ese lenguaje monosilábico, que no era ni inglés, ni alemán. El trabajo quedaba lejos de donde vivía y hacia largos viajes en bus. Una vez subí y pagué mi pasaje -ya sabía cuál moneda usar-. El chofer, que parecía uno de esos alemanes malos de las películas, la recibió y me quedó mirando mientras yo me sentaba atrás. Entonces me di cuenta de que el carro no arrancaba, el

“La idea era poetizar desde tu propia provincia, hacerla universal desde allí, desde donde estabas. En esa atmósfera decidimos fundar Hora Zero”

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entrevista John Martínez


POESÍA chofer aceleraba y en eso, desde un altoparlante, oí su voz que gritaba (Pimentel vuelve a imitar un alemán increíblemente real y nos invade la risa). Me asusté mucho, no sabía qué hacer. En eso, un español que estaba allí me dice que el chofer me llamaba. Con miedo me acerqué al chofer, él dijo algo que nunca comprendí y me dio mi vuelto. Luego en España, publicas Ave Soul, no puedes publicar algunos poemas que estaban en Lima. ¿Qué pasó? Si, luego de Alemania vuelvo a España y publico Ave Soul. Había dejado cosas mías en Lima, dentro de una caja de leche Gloria, y en ella, 3 poemas que no estuvieron en la primera edición. Eran otros tiempos, yo no sabía cómo explicarle a mi vieja la forma de encontrarlos. No había fax, ni celular, solo el telegrama. Fue una cosa muy rápida, saqué el libro y al toque me vine. Sabes lo que pasa, es que yo soñaba con una voz que me decía: “tienes que ir al Cordano, a tomarte un vino de la casa y un tallarín rojo”. Soñaba eso. Me dije: tengo que volver a Lima. Sentía que ya no tenía nada que hacer por allá. Yo quise sacar HZ en España pero… Tú les escribes a los horazerianos residentes en Lima, solicitando que aprueben esa filial…. Claro, siempre hemos sido democráticos, no podía actuar al caballazo. Y aquí dijeron no. O sea mi viaje fue para formar HZ allá; tenía todo preparado, a los poetas, a los poemas. Pero no se dio. Entonces te vuelves a Lima y en el barco conoces a un mexicano a quien le regalas decenas de tus libros…. Fue en el puerto de Cataluña. Antes de subir al barco, me encuentro con un mexicano. Yo me iba en media hora, así que le di algunos Kenacort y Valium 10 (primer libro de Pimentel), y unos 200 ejemplares de Ave Soul, solo me quedé con 50 para traer a Lima. Así, supongo, este mexicano le alcanza el libro a Roberto Bolaño, a Mario Santiago, a los Infrarrealistas. En Lima, los familiares nos recogieron a Pilar y a mí, pero yo agarré un taxi y me fui al Cordano a tomarme esa copa de vino.

“Mira, lo importante es escribir libros. Sin libros el poeta no vale nada. Ahora nosotros nos dedicamos a escribir, a publicar, criticar y sobre todo a estar atentos a lo que está pasando en la poesía peruana”

ESCRIBIR Los últimos 5 años has tenido actividad editorial, cosa que no es habitual en ti, pese a que escribes mucho. Si, es que acá nunca nadie me va a becar. Un poeta no tiene que esperar nada. Aquí hay mucha gente

que ha esperado becas para escribir. O escribes o no escribes, así es. La experiencia es escribir, no publicar… Si, entonces yo mismo me beco, encuentro la inspiración. La inspiración es el oro y el oro es el lenguaje. Encuentras una palabra, dos líneas de un poema y ya está, encuentras el lenguaje. Y lo tienes que hacer al toque. Entonces vendes unas cosas, trabajas más, te becas. Yo me becaba un mes. No hay plata para más. Entonces durante 30 días tienes que escribir y terminar el libro. Tú con ese dinero te puedes ir donde quieras, a la punta del cerro, al cine, hacer lo que necesites para escribir. Te puedes tomar una cerveza pero solo una, cuando escribes no puedes hacerlo borracho. No hay mayor placer que escribir dos poemas en un día, sentarse solo en un bar y leer lo que has escrito, con una cerveza tomada a sorbos, nada más. Al día siguiente, lo mismo, a la calle y escribir. Cuando escribo un libro lo guardo un año, si veo que funciona y el lenguaje no ha envejecido. Si sigue funcionando, lo vuelvo a guardar. Luego, a los dos años, si ese libro funciona, ya te metes a corregir. El libro debe tener un reposo, para ver si funciona. Entonces crees que hay mucha gente que publica por publicar… Claro, hay poetas que sacan sus memorias, sus obras completas. El primer libro lo publicas y luego aguántate. Ve qué proyecto tienes. Tu proyecto tiene que madurar. ¿Qué tema será? ¿Qué lenguaje hay para el tema? ¿Qué requiere? Siempre tienes que estar pensado en tu proyecto, todo el tiempo, todo el día. Caminar pensando en tu proyecto, acostarte con el proyecto en la cabeza, despertarte con el proyecto en la cabeza; levantarte, ver televisión y tener un lápiz contigo, porque en algún momento va aparecer el lenguaje para ese proyecto. Puede ser una frase, una palabra, una línea. Y sobre eso ya construyes el poemario. Pensar todos los días, hasta que se aparece no la musa, sino el lenguaje. Allí captas y te encierras a escribir. ¿Cuál es el momento actual de HZ? Más de 40 años después Mira, lo importante es escribir libros. Sin libros el poeta no vale nada. Ahora nosotros nos dedicamos a escribir, a publicar, criticar y sobre todo a estar atentos a lo que está pasando en la poesía peruana. Por ejemplo lo último que ha habido con los conchudos de la antología consultada (refiriéndose a Susti, Güich, Chueca y López Degregori). Ellos mismos se hacen su canon, les preguntan a sus amigos. ¿Por qué no le preguntan a gente de las universidades de provincia? Los consultados son -la gran mayoría- caviares. La poesía es más amplia. La gente que está en la poesía es más amplia. El número de jóvenes es inmenso en las universidades del Perú. Ese es un grupito que, como si 68> Lima Gris

fuera un té de tías, elige cómodamente. Para consultar que les pregunten a otras personas, no solamente a nombres que paran en reuniones frívolas. La poesía no es frívola. La poesía no puede hacer encuestas. Los que hacen canon y encuestas, son los que no tienen poesía. Y como no van a figurar en la historia de la poesía peruana, ni latinoamericana, entonces hacen sus propias encuestas, sus propias antologías. Y son unos conchudos porque ellos mismos se incluyen. Esa actitud invalida todo. Yo no estoy allí, me autoexcluí, así como Tulio Mora. La poesía no es marketing. HZ está atento a lo que pasa, pone y dice las cosas. No somos un club. Todos los días hablamos por teléfono, hacemos poesía, queremos hacer recitales. Estamos presentes, escribiendo, libres y hermosos. Además de la obra, qué otra cosa ha sido importante para ti en HZ. Lo importante ha sido cómo puede ser que tanta gente haya creído que había que cambiar la poesía peruana. ¿Por qué creyeron eso? Nos siguieron, hay gente que ya no está, muchos murieron: Manuel Morales, Juan Ramírez, Mario Luna, Isaac Rupay (quien era un canillita). Eso era lo deslumbrante y lo maravilloso. Porque esa gente nos creyó y nos siguió durante años. Y no había ningún premio de por medio, ni petróleo, ni diplomas, ni plata. Pero nos siguieron, y lo hicieron cuando lo único que había era un ceviche de jurel, un rin, pasajes de ida y vuelta, una chata de ron y verdadera poesía. ¿Cuál es el futuro de la poesía peruana? ¿Cuál es la influencia de HZ en la poesía actual? Nunca hemos pretendido que la gente escriba como HZ, lo que hicimos fue liberar a la poetas de esa influencia de Inglaterra, estatuas griegas y campos de golf (con el respeto que le tengo a Cisneros e Hinostroza). Liberamos a la poesía peruana de eso, pero nunca obligamos a nadie a escribir como nosotros. Si te fijas, en HZ cada uno escribe diferente pero lo que nos une es la intención, es decir, mirar al otro sin frivolidad, hablar claro y tener siempre un cuestionamiento crítico. Todos nuestros poetas escriben diferentes. Aquí el único patrón es la poesía integral. Hay una frase de Palabras urgentes que dice “Se nos ha entregado una catástrofe para poetizarla”. Ahora existe la misma catástrofe, ¿qué cosas más existen en nuestro país? Hay más chifas, más centros comerciales, pero luego todo es igual: existe el hambre, la desocupación, los coimeros, los murciélagos que quieren chuparte la sangre por todas partes, gente que quiere robar al estado. Estamos iguales, no hay gran transformación, ese fue otro cuentazo. El país todavía está por hacerse, yo me siento como si viviese en los años setenta. Para mí el Perú no ha cambiado nada, diciembre >69

b LIBROS PUBLICADOS De JORGe PImeNTeL.

solo ha cambiado las apariencias. ¿Y los poetas han cambiado? Hay poetas que quieren buscar su bequita, que quieren subir al parnaso rápido. Veo mucha frivolidad, veo que hay mucho ayayerismo, mucha mafia literaria. Pero también veo la influencia de HZ. Veo esa libertad de no tenerle miedo a nadie. Por ejemplo, cuando yo hice reto a Cisneros (Antonio) quise demostrar algo. ¿Por qué un muchacho sin libros, de HZ, desconocido como yo, retó a Cisneros, que recién había llegado de Europa, con un Premio Casa de las Américas bajo el brazo? ¿Por qué? Lo hice para demostrar que no hay que tener miedo a nadie. Los poetas no tienen que tener miedo a nada. Solo a uno mismo y a su poesía. Por eso lo hice. Luego unos se fueron por un lado y los demás por el otro. Con esto no estoy criticando a Cisneros, ahora su poesía habla por él. Fue un buen tipo. Hubo diferencias poéticas pero nada más.

40 años sin hablarse. ¿Hubo un reencuentro? Solo nos veíamos por la calle. Pero hace como un año, en el café Haití, yo estaba con Fernando Obregón, y Toño apareció. Nos saludamos, dejó a sus acompañantes en otra mesa y se pasó un rato a la nuestra, a conversar. Fue todo muy cordial. No solo conmigo, un par de meses antes de su fallecimiento se encontró con Tulio Mora en la exposición de un artista plástico, Tulio se acercó, le dio un abrazo y un beso en la frente y Toño le agradeció.

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a nuestros escritores favoritos y después que cumplimos nuestra parte en el cronometrado rol de estupideces fugaces, seguimos cruzando los dedos, ya en silencio, y esperando sí o sí que los prostáticos abuelos de la academia nos demuestren que no son tan vacuos y vacíos como pensábamos. “¿Y este quién mierda es?”, fue lo primero que me pregunté cuando en las redes sociales empezaron a rebotar la noticia del último Premio Nobel de Literatura, el chino Mo Yan. Al respecto debo emitir un reparo personal, asentado en el más duro de los prejuicios hacia la literatura oriental. He leído lo que he tenido que leer de esta tradición, sean japoneses, coreanos y chinos. Desde siempre me ha parecido una literatura rica en símbolos y en miradas reposadas que se refocilan en los detalles. Y al momento de escribir estas líneas, no he encontrado obra alguna que se acerque a mi canon personal, a lo mejor esto se deba a que mi sensibilidad de lector se encuentre cercenada, quizá debido a ciertas lagunas provenientes de mis años formativos de lector, cuando me significan todo las novelas de Dumas, Salgari, Balzac y el ciclo artúrico. A mediados de julio pasaba por la librería El Virrey de Lima. Tenía que hacer algunas gestiones y aprovechaba en ver las novedades que me podían interesar. Reviso la sección de libros de Impedimenta. Leo la solapas de algunas novelas. Cuando se supone que ninguno llamaba mi atención, me puse a hablar con Jorge Giraldo, quien entonces trabajaba en dicha librería. Le cuento de mis últimas lecturas, le hago énfasis en mi desmedido afán por las biografías. Y él me dice que acaba de reafirmar su gusto por la narrativa oriental, que acababa de leer a Mo Yan, la novela Grandes pechos, amplias caderas. Y fui yo quien empezó la discusión. Y creo que salí perdiendo. Pero no puedo hacer nada, y eso que a la narrativa oriental le he dado muchas oportunidades y por más que he puesto todo de mí, detalle que deviene en un punto en contra, con mayor razón cuando pregono desde todos los espacios posibles el hecho de que nuestra relación con la literatura debe basarse precisamente con los libros que nos gustan, no he podido hacerla mía, ni siquiera con esa imitación de Thomas Mann en onda pop y onanista, Haruki Murakami. Me acerqué a la mesa en donde estaba la novela en cuestión, le pedí a Jorge que guardara silencio y me sumergí en sus páginas y pude notar desde las primeras líneas que estaba ante un narrador mágico

“La frivolidad, posería y estupidez marcan la línea de los usuarios de Facebook. Prácticamente ahora todos habían leído a Mo Yan”

instalado en un realismo cotidiano. Pero más no puedo decir. Desconfío de los inicios. Dejé la referida novela en su sitio. Hice lo que vine a hacer a la librería y me quité. Y de allí en adelante me olvidé de Mo Yan, hasta que lo designaron Nobel de Literatura 2012. La frivolidad, posería y estupidez marcan la línea de los usuarios de Facebook. Prácticamente ahora todos habían leído a Mo Yan. Llamé al Virrey del Centro y pregunté por el ejemplar del autor que había visto meses atrás. La encargada me respondió lo siguiente: “Ese libro no se movía, pero hace una hora un cliente lo ha separado. Era el único que teníamos”. Volví a Facebook y aquellos que habían permanecido callados por la obra del nuevo Nobel, demostraban su entusiasmo por ir a la librería más próxima para leerlo ya, cuando lo cierto era que iban a llevarse una mayúscula sorpresa, si es que se le lograba encontrar en alguna librería, y no solo por el precio, sino porque los libros de este chinito son de casi de mil páginas. Es decir: Mo Yan desde el saque te dice que no es apto para poseros. Sobre este punto faltaría un poco de sinceramiento, nuestro puto mundo no se acaba si no hemos tenido la oportunidad de leer a este chino con pinta de cocinero experto en arroz chaufa especial. Los días transcurren y empezamos a tener noticias sobre sus lazos políticos con el gobierno chino. Imagino que habría que ser un habitante de Neptuno para no saber que estamos ante un estado represor y dictatorial. Entonces, la pregunta flotante para los suecos vendría a tener más de una rama cuestionadora sobre esas miras paralelas alejadas de las parcelas literarias. No existe indicio contrario que nos indique que Mo Yan no haya sido beneficiado por el gobierno de su país, lo cual implica una aceptación en la práctica de lo que tanto ha cuidado en preservar la academia sueca: el respeto a la libertad del ser humano y todo lo que venga con él. Revisando en la red podemos constatar que la fama de Yan como escritor es muy justificada. Empero, tampoco podemos pasar por alto los reclamos que vienen de otros escritores chinos exiliados, que no han dudado en calificarlo de miserable, convenido y beneficiado de un régimen que no ha hecho otra cosa que no sea que atentar contra las libertades mínimas. Bajo este sentido, entonces la academia ha cometido un error de costumbre y que a la vez nos permite abrigar la esperanza de estar ante una posibilidad de cambio: que de ahora en adelante prevalezca el juicio eminentemente literario, que para estos menesteres es lo que nos debería importar.

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I FESTIVAL DE ARTE COMUNITARIO

ESTE PUERTO ALUCINADO Festival Cultural Comunitario - Chimbote 2012

Una de las ciudades que lleva realizando un trabajo cultural interesante es Chimbote. Una ciudad conocida por su pesca y su famoso olor que ha calado en la memoria de sus visitantes. Pero en estos tiempos Chimbote aparecemúsica, más sorprendente Teatro, cine, fotografía, poesía y másque nunca.

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Gracias al Centro Cultural Centenario se viene realizando diversas manifestaciones culturales que han transformado la ciudad inyectando color, alegría y cultura. Continuando con el sorprendente y admirable labor de la directora Silvia Diestra, el Centro Cultural Centenario de Chimbote realizará este 7 y 8 de diciembre el I Festival de Arte Comunitario titulado “Este puer- artistas de la talla del actor Christian Esquivel, el a FOTO NADIA CRUZ to alucinado”. Un evento que se desarrollará en cantante de hip hop NN la voz, los grafiteros Javier diferentes sedes, donde el público podrá disfrutar Quijano, Raf y Yandy, el pintor Luis Calixto, los y compartir del cine, teatro, danza, música, litera- performeros Félix Méndez y Alan Pool entre otros tura, grafiti, hip hop, poesía, performance, pintura artistas nacionales. También habrán recitales de poesía; uno dedicay escultura. También se realizará conversatorios y Con la participación de: Espacios descentralizados: do en homenaje al poeta chimbotano Juan Ojeda. talleres. y Esteras, FENACO, Javier Quijano, Plazas Universidades, AA. HH. enArena Así que en diciembre este NNfotógrafos, puerto será alucinante, Una púbicas, gran movida cultural se concentrará Y CONTROL Hipverdadera Hop “La Voz”, Fabulinka muchos fiesta de la culturayque busca más... sorChimbote,Clausura: desde LimaSABOR viajan reconocidos gruposNNuna en concierto culturales entre ellos Arena y esteras, FENACO prender a chicos y grandes. Todos están invitados, (Festival internacional de cortometrajes), NN- dentro de la programación figura concierto en vivo, Fotógrafos, Ángeles de arena. Bandas de música micrófono abierto para todo aquel que se anime a como el grupo salsero Sabor y control. También cantar o leer poesía. MÁS INFORmACIÓNInstituto eN CeNTROCULTURALCeNTeNARIO .ORG Ambientalista FILIAL CHIMBOTE

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Visítanos:

Centro Recreacional

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ROTARY CLUB CHIMBOTE

CHIMBOTE.

ANCASH. PERU


Festival Cultural Comunitario - Chimbote 2012

Teatro, cine, fotografía, música, poesía y más

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Espacios descentralizados: Plazas púbicas, Universidades, AA. HH. Clausura: SABOR Y CONTROL en concierto

Con la participación de: Arena y Esteras, FENACO, NNfotógrafos, Javier Quijano, NN Hip Hop “La Voz”, Fabulinka y muchos más...

FILIAL CHIMBOTE

Centro Recreacional

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Instituto Ambientalista CHIMBOTE.

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Revista Lima Gris 4