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Jorge Valdano • La Real de 1982 • Luis García Montero • Manuel Jabois Quim Gutiérrez • El fútbol de la Stasi • Julio Maldonado • El once de Enric González

Fútbol • Nostalgia • Moda • Cultura • Relatos

5 EUROS Número uno Verano 2012


“Poco tiene de poesía todo lo que hoy rodea al fútbol. La mercadotecnia, los empresarios sin escrúpulos y el ansia de triunfar a cualquier precio hacen que el alma del llamado deporte rey agonice. Pero hubo un tiempo en que en España (sí sí, en España) el fútbol era tan real y sincero que atrajo la atención de los poetas”. Pedro Zuazua, (EL PAÍS)


EDITORIAL

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utbolizar la cultura o culturizar el fútbol. Esta publicación es un humilde intento por conseguir esos objetivos. Introducir en el mercado del arte impreso y audiovisual una pelota o sembrar letras en la hierba requiere visión de juego. Quién mejor que un líbero para emprender esa tarea. Un jugador que se adelanta a las jugadas, analiza mejor que nadie el esquema y sobre todo, hace mejor a todo el que se relaciona con él. El líbero es un defensa que ataca. En el ostracismo desde que el fútbol se autodenomina moderno, esta posición táctica es la única capaz de enseñar a todo aquel que se acerque a este maravilloso juego a ver el fenómeno fuera de la caverna de Platón. Desde que este jugador desapareció de las pizarras de los vestuarios en favor del doble pivote, pongamos que en los años 90, el deporte ha caminado al galope hacia la banalización. El aficionado, a veces, sólo se aproxima a un bombardeo de imágenes reflejadas en la pared platoniana. Los héroes cambian de domingo a miércoles -o de lunes a jueves, o de martes a sábado- gracias al consumismo que muchas veces encumbra a jugadores con pies de arcilla. Los empeines de porcelana se pierden en las categorías inferiores donde las tragedias y la debilidad humana no tienen cabida. ¿Dónde habita el fútbol de verdad? El primer ejemplar de Líbero busca en el pasado para revitalizar las emociones de este deporte. La memoria no es un simple ejercicio de nostalgia. Para pasar página, hay que leerla primero. Albert Camus dijo que desde la portería aprendió mucho en la vida de las grandes ciudades, “donde la gente no suele ir siempre de frente”. “La pelota nunca viene por donde uno espera que venga”, comparaba. Un portero es el único actor del teatro de los 11 preparado para lo imprevisto. Nuestro objetivo es que el lector vuelva a sentirse como el niño que vuelve a casa después de haber hecho su primer regate. Como el joven que vio por primera vez a su equipo levantar una copa. Como el adulto que sonríe cuando su hijo le narra el gol del recreo. Puede que el fútbol no resuelva ninguno de los problemas de la sociedad actual. Pese a todo, como dice el poeta granadino Luis García Montero: el fútbol “son noventa minutos en un vaso de agua, pero a mí me han quitado muchas veces la sed”.•

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EQUIPO

DIRECTORES

COLABORADORES

Óscar Abou-Kassem y Diego Barcala

Luis García Montero Joaquín Estefanía Thilo Schäfer Antoni Daimiel Ángel Luis Menéndez Albert Martín Vidal Lucía Taboada Mariola Selfa Alejandro Meitín Enric González Quim Gutiérrez Julio Maldonado ‘Maldini’ Rut Vilar Emilio Sánchez Jesús Miguel Marcos Daniel Lozano Andrés Neuman Rodrigo Marciel Iván Castelló Javier Salas Manuel Jabois

DIRECCIÓN EMPRESARIAL Ignacio Barcala y Mikel Zamacona

EDITOR Revista Líbero SL

DIRECTOR DE ARTE Artur Galocha

EDICIÓN GRÁFICA Fabio Cundines y Lino Escurís

FOTOGRAFÍA Humberto Bilbao, Tamara Castro, Fabio Cundines, Lino Escurís, Quique García, Fernando Sánchez y Amaia Zabalo

ILUSTRACIÓN Denís Galocha, Clara Prieto, Diego Quijano y Álvaro Valiño

IMPRESIÓN

Líbero se publica con una licencia Creative Commons que permite su difusión siempre que no sea con fines lucrativos y se refiera siempre a los autores. No se permite la generación de obras derivadas. ISSN 2254-4755 • Depósito legal M-18437-2012 • Distribución SGEL (Avda. Valdelaparra 29, 28108 Alcobendas (Madrid) Tel. 91 657 69 00) Web www.revistalibero.com • Contacto info@revistalibero.com • Dirección postal Avda. Los Claveles 45, 1º A, 28221, Majadahonda (Madrid)

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CONTENIDOS

LÍBERO | NÚMERO UNO

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EL FÚTBOL DE LA STASI

MODA Y CÉSPED

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NUNCA CAMINARÁS SOLO

ESPECIAL EUROCOPA

El Dynamo de Berlín, el campeón en tiempos de la RDA, el equipo del implacable jefe de la Stasi, Erich Mielke, deambula ahora por la quinta categoría del fútbol alemán.

Los aficionados del Liverpol 'exiliados' en la capital madrileña mantienen vivo el espíritu de Anfield en una taberna celta del barrio de Malasaña. Los 'Madridreds' viven cada partido del conjunto inglés como una final.

El Ganso presenta su colección Primavera Verano. Diseño 'british' para un estilo de vida cada vez más inspirado y conectado con los estadios.

Enfoque de los efectos económicos del evento en una Europa en quiebra. Análisis de posibles duelos ardientes como el Inglaterra – Irlanda y un perfil literario de Manuel Jabois sobre una de las estrellas del torneo: Özil.

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ENCUENTRO CON VALDANO

El escritor Benjamín Prado analiza el fútbol, la literatura y otras artes con el ex jugador, ex entrenador y ex directivo Jorge Valdano.

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LEO CONTRA MESSI

Marc Baiges, ‘Leo’ para sus amigos, ignoró durante una década que le había roto la pierna a Messi en 2001. La historia de la lesión que pudo cambiar el sentido del fútbol actual.

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LA REAL CAMPEONA

Un equipo brillante de esforzados guipuzcoanos se quedó a las puertas de la Copa de Europa hace 30 años. La Real Sociedad bicampeona de Liga perdura en el recuerdo de dos ilustres aficionados: los hermanos Gabilondo.

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Luis García Montero analiza el duelo de versos de Celaya y Alberti tras un partido entre Barcelona y Real Sociedad en 1928.

Cada recomendación cultural de Guardiola se convierte en un éxito. El público se fía del gusto del entrenador.

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El periodista y escritor Joaquín Estefanía escribe sobre la decepción del madridismo tras la eliminación contra el Bayern.

Un cuento de Andrés Neuman recuerda el partido que los tres hermanos Maradona jugaron con el Granada en 1987.

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El carismáico presidente del Atlético de Madrid hizo del club el símbolo de un equipo construido por y para los socios.

El papel de España en las Eurocopas a color. Desde Italia 1980 hasta el campeonato conseguido en 2008.

62 Arantxa del Puerto, fiel reflejo de la situación del fútbol femenino, consiguió el título de entenadora en la promoción de Guardiola.

78 El periodista Enric González, elige su once ideal, además de su entrenador, himno, estadio, camiseta, presidente y bar para ver el fútbol.

80 El actor Quim Gutiérrez hace memoria y recuerda sus primeras impresiones infantiles cuando jugaba al fútbol.

82 Julio Maldonado, ‘Maldini’, rescata uno de los ejemplares de ‘El Gráfico’ de su valiosa biblioteca, el 0-5 de Colombia a Argentina.

88 El músico madrileño Quique González hace un repaso crítico al fútbol actual.

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GRADAS E

l fútbol ha estado presente de alguna manera en todos los grandes episodios políticos del siglo XX. Escritores, poetas, pensadores y artistas han alimentado la emocionante relación entre la creación y el deporte. Este número pasa por un duelo de versos, el fútbol comunista y un presidente emblemático. Gradas culmina con una charla cultural entre Jorge Valdano y Benjamín Prado.

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DUELO DE POETAS Gabriel Celaya y Rafael Alberti intercambiaron impresiones futbolísticas en verso después de un triple duelo entre el Barcelona y la Real Sociedad en en la Copa del Rey en 1928

Texto Luis García Montero Ilustración Diego Quijano

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a Real Sociedad y el Barcelona disputaron la final de la Copa del Rey en 1928. Fue el cuento de nunca acabar, porque entonces no existían los recursos tajantes de la prórroga y los penaltis. Si el árbitro pitaba el final con empate, había que repetir el partido. Se necesitaron tres encuentros para que el Barcelona ganase 3 a 1. Rafael Alberti asistió al primer partido, celebrado en Santander el 20 de mayo. El poeta pasaba unos días en casa de José María Cossío, recuperándose de una crisis sentimental. Impresionado por la actuación del portero del Barcelona, escribió una 'Oda a Platko'. Buscaba en el deporte un signo de los nuevos tiempos, la épica del siglo XX, el combate entre colosos adaptado a la vanguardia. Su poema, recogido en el libro 'Cal y canto' (1929), fue una de las primeras y mejores piezas dedicas al fútbol. Pero Gabriel Celaya no estaba para literaturas. Seguidor de la Real, se indignó ante las actuaciones arbitrales de Pedro Vallana, Pedro Escartín y Pablo Saracho. No aceptó de buen grado la derrota, sucedida por fin el 29 de junio.

'Contraoda del poeta de la Real Sociedad' por Gabriel Celaya

¡Aquella final triple fue un robo! Y así se lo dijo al maestro Rafael Alberti en una 'Contraoda' en la que quiso poner las cosas en su sitio. Entre las multitudes y el anonimato del siglo XX, el fútbol se convertía en una seña de identidad.•

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Y recuerdo también nuestra triple derrota en aquellos partidos frente al Barcelona que si nos ganó, no fue gracias a Platko sino por diez penaltis claros que nos robaron. Camisolas azules y blancas volaban al aire, felices, como pájaros libres, asaltaban la meta defendida con furia y nada pudo entonces toda la inteligencia y el despliegue de los donostiarras que luchaban entonces contra la rabia ciega y el barro, y las patadas, y un árbitro comprado. Todos lo recordamos y quizá más que tú, mi querido Alberti, lo recuerdo yo, porque yo estaba allí, porque vi lo que vi, lo que tú has olvidado, pero nosotros siempre recordamos: ganamos. En buena ley, ganamos y hay algo que no cambian los falsos resultados.


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NOCHES DE BLANCO SATÉN Desde hacía muchos meses tenía bloqueados en mi iPhone los días 18 a 20 de mayo para ir a Múnich. Ninguna otra cita

Texto Joaquín Estefanía | Ilustración Álvaro Valiño

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desde principios de abril, cuando los blancos eliminaron a los esforzados chipriotas del Apoel, había reservado vuelos de ida y vuelta y hotel para mi hijo y para mí. Sólo me faltaban las entradas pero, en última instancia, confiaba en las preferencias del club hacia los periodistas. Lo dudé bastante, porque según la teoría de las probabilidades no es verosímil viajar cuatro veces a cuatro finales y ganar las cuatro. No quería anular las posibilidades de victoria de mi equipo abusando de tanta felicidad. Además, Múnich tenía pluses añadidos a los deportivos. Quería estar en la capital de Baviera para celebrar la décima en la cervecería de los nazis y, como otras veces, no dejársela a ellos y su leyenda. Pasear por las calles por las que se inició el ‘putsch’ de Hitler de los años veinte y por los restos de la ciudad olímpica donde tuvo lugar la masacre de Septiembre Negro, en 1972, e intentar entender lo inentendible de las violencias y las pesadillas. O rendir homenaje a los pocos antifranquistas que allí celebraron su contubernio hace justo ahora cincuenta años. También iba a pasar unos días con una sobrina arquitecta que ha tenido que dejar España y emigrar a Alemania para sobrevivir en su oficio. Sabía que si éramos muchos los madridistas que cumplíamos planes parecidos e invadíamos Múnich con nuestras charangas y alegrías, la señora Merkel iba a pensar que quién trabaja en España y que cómo puede estar a punto de la intervención un país con un equipo en el que juegan algunos de los futbolistas más cotizados y pagados. No pudo ser. El Real Madrid cayó en el Bernabéu con el Bayern de Múnich en la ruleta rusa de los penaltis. A los madridistas no nos gustó la arrogancia del portero Neuer (digno sucesor del

orangután Kahn) al fallar Ramos la última pena máxima. Por ello, en la final íbamos por la sorda con el Chelsea, a pesar de no apreciar mucho su estilo de juego (el contrario al de la carga de los búfalos, del Real), y porque ganó al Barcelona, reparándose la injusticia del partido dirigido por el trencilla Ovrebo (¡cinco penaltis no pitados en el área catalana!). Y nos relamimos de gusto cuando Didier Drogba coló el disparo que otorgaba la orejuda al equipo inglés y se la quitaba a Neuer y cía. Digno castigo a la arrogancia. Venganza de la historia. La segunda quincena del mes de mayo incorpora, desde hace más de medio siglo, noches de blanco satén. En Ámsterdam (contra la Juventus del genio Zidane, antes de que éste fuese un caballero blanco), París (donde Raúl dribló con tanta facilidad a Cañizares y le hizo llorar otra vez) o Glasgow (la jornada en la que Zidane, esta vez ya merengue, trazó la obra de arte acaso más veces repetida por televisión), mayo tuvo mucho de mágico, probablemente porque la magia es más escasa de lo que desearíamos. En los meses de mayo se dan con cuentagotas, como en la maravillosa balada de Moody Blues, las “noches de blanco satén/ que nunca llegan a terminar”. Ya estamos esperando la del año que viene.•

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LA LIGA DE LOS OTROS

El Dynamo Berlín, el club campeón del jefe de la Stasi, y el Unión Berlín, equipo de la disidencia, rememoran en las categorías inferiores alemanas los derbis políticos de la RDA

Texto Thilo Schäfer (Berlín) | Fotografía BStU y Thilo Schäfer

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uando uno llega en tranvía a la calle Sandino en Hohenschönhausen, un barrio del Berlín oriental más profundo, entra en un mundo del pasado. El Sportforum, el centro deportivo de excelencia en tiempos de la RDA, preserva su estética socialista aunque la decadencia de las instalaciones es visible. Este miércoles de abril, en el campo central juega el BFC Dynamo Berlín contra el Malchower SV, un partido de la quinta categoría del fútbol alemán. Sólo han venido unos 400 espectadores, quizás porque es un día gris y frío o porque el Dynamo ya no se juega nada en esta temporada.

sirve como sede del club dan testimonio del pasado glorioso cuando el BFC Dynamo era casi imbatible. Sin embargo, los éxitos no eran sólo fruto del trabajo bien hecho. El presidente del club, desde su fundación en 1953 hasta la caída del muro en 1989, era ni más ni menos que Erich Mielke, el jefe del Ministerio de Seguridad de la RDA, la temida Stasi. La manipulación y los apaños con que el Dynamo consiguió sus títulos convirtieron al club en objeto de odio, incluso para afines al régimen, un pasado que todavía hoy lastra la imagen de la institución. “¿Mielke? No tengo ningún problema con esto. Todos los países tienen sus servicios de seguridad“, espeta mosqueado Georg, un hincha cincuentón que ha vivido los buenos tiempos. Tiene razón, pero no es tan común que los espías dirijan un equipo de fútbol. “Qué va. Esto existía en otros

El campeón récord en tiempos de la RDA, el equipo emblemático del régimen comunista, lleva años en los sótanos del fútbol. Las fotos gigantes que decoran el restaurante que 12


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» PÁGINA ANTERIOR El jefe de la Stasi, Erich Mielke, patea un balón en un acto oficial. » ARRIBA Bar del actual estadio del Dynamo Berlín.

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» EL SPORTFORUM DEL DYNAMO BERLÍN La poca afluencia de público evidencia los malos momentos por los que pasa el club que fue campeón en la Alemania del Este.

países soviéticos y en Latinoamérica“, defiende antes de tomar su asiento en la grada principal.

fuera de juego necesarios para asegurar la victoria. Por si aún así no resultaba suficiente, los rivales del equipo de Berlín muchas veces fueron debilitados en los partidos previos con tarjetas y expulsiones dudosas. La prensa, controlada por el régimen, no informaba de estas manipulaciones, lo cual no dejó de fomentar el descontento incluso dentro de las filas del Partido Socialista Unificado (SED).

Conforme con la ideología comunista, en la RDA se disolvieron todos los clubes deportivos 'burgueses' y se crearon nuevas instituciones que fueron adjudicados a diferentes colectivos laborales como los trabajadores de ferrocarril (Lokomotive), de electricidad (Turbine) o de agricultura (Traktor). Las fuerzas de seguridad se quedaron con la marca Dynamo en los dos principales centros en Berlín y Dresde. El Dynamo de Dresde fue el gran equipo en los años 70, pero Mielke no ocultaba sus preferencias por el club capitalino. “Ha ganado el Dynamo equivocado”, dijo el jefe de la Stasi en la celebración del título de liga del Dresde en 1978. No volvió a ocurrir. En los diez años siguientes, hasta 1988, sólo hubo un campeón: el Dynamo Berlín.

El derrumbe de la imagen del equipo de Mielke queda reflejado en la caída de los espectadores en casa. De una media de 15.000 personas en la temporada 78/79 bajó hasta sólo 8.800 en la de 87/88, cuando logró su último título. Por el contrario, el BFC Dynamo tuvo un impresionante tirón fuera de casa. Solía llenar los estadios, por un motivo obvio. “Los espectadores aprovechaban el partido del año para airear a gusto su rechazo, a veces odio sin tapujos, hacia el equipo de Mielke”, explica el politólogo Hanns Leske en ‘Fußball in der DDR. Kicken im Auftrag der Stasi’ (‘Fútbol en la RDA. Patadas en nombre de la Stasi’)

Esta racha impresionante no hubiera sido posible sin la presión y el miedo que creaba Mielke. Cuando el Dynamo llamaba a la puerta de otros equipos para llevarse al jugador estrella resultaba muy difícil resistirse. Los árbitros protagonizaron un sinfín de actuaciones escandalosas que beneficiaban a los futbolistas del Dynamo, a los que concedieron todos los penaltis y goles en

Hoy los seguidores jóvenes del Dynamo no quieren saber nada de este pasado turbio. “El tema de la Stasi ya no importa nada. Estamos aquí porque es nuestro club en Berlín oriental”, 14


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comenta Tobias, que era demasiado pequeño cuando su equipo dominaba el fútbol de la RDA. Ha heredado la afición de su abuelo, cuenta, mientras observa un saque de esquina del Malchower. Después de la caída del Muro y la reunificación el club cambió su nombre a FC Berlín para deshacerse del pasado. Años más tarde, la presión de los aficionados logró que se volviera a llamar como siempre: BFC Dynamo, sin complejos. El club bajó a los fondos ligueros y los seguidores recaudaron dinero para salvarlo de la quiebra. Año tras año se frustraron las expectativas para salir del fango. A principio de esta temporada el equipo prometía hasta que, poco antes de Navidad, el entrenador se marchó a un club de Qatar. Con él se fueron varios jugadores y el equipo se desinfló.

El largo brazo de la Stasi llegó a todos los grandes clubes de la RDA, pero especialmente a aquellos que competían en Europa. En cada equipo hubo varios informantes entre jugadores, entrenadores, fisioterapeutas y oficiales, que, a menudo, se espiaban los unos a los otros. Cuando se abrieron los archivos de la Stasi tras la reunificación en 1990 salieron a la luz numerosos casos de informantes y se produjo una auténtica caza de brujas. Estos tiempos quedan muy lejos hoy en el Sportforum. Los aficionados están preocupados por otros temas. En diciembre pasado, 12.000 espectadores vieron la derrota del Dynamo en casa frente al Kaiserslautern en la primera ronda de la copa alemana. Al final del partido hubo graves disturbios que han alienado a muchos seguidores y patrocinadores. “La imagen del club de la Stasi ahora es el menor de nuestros problemas”, admite resignado Andreas, uno de los muy pocos hinchas de la parte occidental de Berlín.

Lo que más les pica a los seguidores fieles del Dynamo es el hecho de que esta temporada les ha superado incluso el equipo filial del Unión Berlín, el eterno rival local en el este de la capital alemana. En tiempos de la RDA el Unión era el refugio de los descontentos con el régimen. Era uno de los pocos clubes de élite que no estaban controlados por un colectivo laboral, aunque su base obrera le ganó el apoyo del sindicato único. “No todos los hinchas del Unión son enemigos del Estado, pero todos los enemigos del Estado son hinchas del Unión”, escribió la revista satírica ‘Eulenspiegel’, según cita Leske. Cuando le pitaban una falta cerca del área y los jugadores rivales se alineaban para formar la barrera, la hinchada del Unión solía gritar: “¡Quitad el muro!”. El Unión sólo ganó un título, la copa de 1968, pero tuvo más público que la mayoría de sus competidores.

El 2-0 final contra el Malchower esta tarde es poco consuelo para una hinchada que sueña con poder vengarse algún día de su viejo rival, que se ha consolidado en Segunda División. En agosto de 2005, el Unión recibió al Dynamo en su campo de Köpenick después de varios años sin coincidir en la misma categoría. El ambiente con 14.000 espectadores fue digno de los grandes derbis del pasado. Pero esta vez se jugaba en igualdad de condiciones y el equipo local no desaprovechó la oportunidad para tomarse la revancha por tantas humillaciones durante la época de la RDA. El 8-0 fue la mayor victoria del Unión en el derby y la hinchada local no dudó en señalar a los 3.000 aficionados del Dynamo en el campo los motivos del cambio en la supremacía berlinesa. “Ohne Mielke habt ihr keine Chance”, cantaban: “Sin Mielke no pintáis nada”.•

“La rivalidad entre el Dynamo y el Unión perdura desde tiempos de la RDA, cuando los de Mielke solían machacarles”, comenta en la grada del Sportforum, Martin Müller-Mertens, redactor del diario Berliner Umschau, uno de los pocos medios que aún informan con regularidad sobre el campeón récord de la RDA. El espíritu antisistema del Unión convirtió a los oficiales, jugadores y muchos seguidores del club en objetivos de espionaje por parte de la Stasi. Tras unos graves disturbios entres hinchas y policía en 1977, Mielke no aguantó más y planteó abiertamente el cierre de este nido de inconformes. Sin embargo, otros altos rangos del régimen le convencieron de que las consecuencias de un cierre podrían ser aún peores.

» EL DEPORTE EN LA ALEMANIA ORIENTAL La RDA era una superpotencia mundial en deportes, especialmente en atletismo, aunque muchos éxitos eran fruto del dopaje. Sin embargo, para desazón de los líderes comunistas, el país apenas jugaba un papel importante en el fútbol, el deporte más popular en la RDA. El mayor éxito fue la victoria sobre la Alemania de Beckenbauer, Müller y Netzer en Hamburgo en el Mundial de 1974 con el gol de Jürgen Sparwasser. La RDA terminó sexto pero nunca más volvió a clasificarse para la fase final. El seleccionador de entonces, Georg Buschner fue informante informal de la Stasi. Durante años elaboraba informes sobre sus jugadores. El Ministerio de Erich Mielke tenía infiltrados en todos los equipos. A pesar de la vigilancia varios jugadores lograron fugarse al oeste, como Lutz Eigendorf que murió en un misterioso accidente de coche cuando jugaba en el Eintracht Braunschweig. A nivel de clubes sólo hubo un título internacional. En 1974 el Magdeburgo ganó la Recopa al imponerse al Milan. Aquel año, el Magdeburgo jugó contra el Bayern de Múnich. La Stasi ofreció instalar micrófonos en el hotel y el vestuario del rival pero el club lo rechazó.

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EL ALMA DE 'THE KOP' EN MADRID

La peña oficial del Liverpool en la capital, los Madridreds, evoca a la grada más fiel de Anfield en una taberna del barrio de Malasaña

Texto Óscar Abou-Kassem | Fotografía Fabio Cundines

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er aficionado del Liverpool en Madrid a principios del presente siglo era algo complicado. Bien lo sabe Amador Moreno. Cada fin de semana la misma guerra. Él y sus compañeros ‘reds’ se disputaban contra hinchas de otros equipos, principalmente Arsenal y el Manchester, qué partido era el que se debía ver en las pantallas del Triskel, su pub preferido. El proceso empezó siendo muy sencillo. Wendy, la dueña del local y fiel seguidora del Leeds, organizaba una votación entre los asistentes minutos antes de arrancar la jornada para deter-

minar el partido elegido. Los ganadores se hacían fuertes en el Triskel, mientras el resto comenzaba una penosa y frenética travesía por el barrio de Malasaña. Con el tiempo, Amador ya lo recuerda como algo divertido: “Íbamos de bar en bar buscando uno que diera nuestro partido”. Amador logró imponer a su querido Liverpool en varias ocasiones a través del voto telefónico, algo que provocó varios enfados entre la clientela habitual y que llevo a Wendy a establecer que la única votación válida era la presencial. 16

» SUFRIENDO JUNTOS La peña Madridreds ha logrado cumplir las exigencias del Liverpool. La más importante es mantener un carácter integrador entre aficionados británicos y ‘los nativos’. Son 65 socios y 85 simpatizantes. Los Madridreds organizan viajes a Anfield y están hermanados con la peña ‘red’ de Barcelona.


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» "SÓLO PENSABA EN LOS MIL EUROS" Varios de los miembros de la peña asistieron a la mítica final de 2005 contra el Milan en la que el Liverpool fue capaz de ganar en los penaltis tras igualar el 3-0 con el que los italianos habían llegado al descanso. Allí, en el estadio Olímpico de Estambul, cada uno lo vivió a su manera. “Yo sólo pensaba en los mil euros que me había costado el viaje”, recuerda Neil. Mientras, Amador escribía a su chica un sms que decía “El Depor le metió cuatro al Milán el año pasado. Queda tiempo todavía hay que tener fe”.

Los Madridreds se juntan para ver los partidos del Liverpool en la cervecería Triskel Tavern (C/ San Vicente Ferrer 3).

La competencia se hizo tan feroz que Amador decidió fundar una peña oficial del Liverpool y formar un grupo consistente con el que dominar el Triskel. “Queríamos tener un bar fijo para ver los partidos y poder organizar viajes para ir juntos a ver al equipo”, cuenta. Tras un intento fallido en 2003, consiguieron fundar en 2008 la peña Madridreds con el reconocimiento oficial desde Anfield. Gracias a internet la peña fue ganando adeptos y cumpliendo con una exigencia del club. Que la presencia de británicos no sea claramente superior a la de los aficionados locales ‘reds’. Son 65 socios y 85 simpatizantes. Cada año organizan viajes al templo de Anfield. “Todos quieren ir a The Kop (la enorme grada de fondo donde más se ánima). Pero a The Kop hay que ir entrenado y saberse las canciones”, recomienda Amador. El mejor lugar para ensayar es la planta baja del Triskel un día de partido. En su particular caverna retumban las versiones ‘reds’ del ‘Ring of fire’ de Johnny Cash o 18

el ‘Just Can't Get Enough’ de Depeche Mode dedicado a Luis Suárez. Entre los que mejor se las saben está Roberto. “Yo me hice del Liverpool por el gol de Alan Kennedy al Madrid. Mi familia me decía que cómo podía animar a un equipo inglés, pero yo estaba picado por las ligas que había perdido el Sporting contra el Madrid y como el Liverpool también iba de rojo…”, se justifica Roberto sonriendo. Al bilbaíno José Antonio la pasión también le llegó por la televisión: “El ambiente que veía en los resúmenes de Televisión Española en los años 80 me recordaba al de San Mamés”. Nunca olvidará su primera visita a Anfield. Su sobrina convenció a un grupo de amigos para regalarle un viaje para ver al Liverpool. “Ganamos 3-0 al Newcastle y fue el mejor regalo que me han hecho nunca”.•


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» JUSTICIA PARA LOS 96 La peña Madridreds es fiel a las campañas de la afición en memoria de los 96 fallecidos en Hillsborough, un tema extremadamente sensible en Liverpool. En la foto José Antonio, Roberto, Stuart Andrews, Amador, Neil Thomas y Tim Evans.

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EL PRESIDENTE DE LOS SOCIOS

El futuro cambio de estadio invita a revisar la vida de Vicente Calderón, el dirigente que presidió la época dorada del club rojiblanco entre 1964 y 1987, ganando cuatro Ligas, cuatro Copas y una Intercontinental

Texto Antoni Daimiel | Fotografía Archivo personal de la familia Calderón

hora que el Atlético de Madrid celebra en la gloria continental con dos títulos de la Europa League. Ahora que el Atlético ha sido a Dominguín lo que Agüero y Falcao podrían ser a Ava Gardner y Romy Schneider y, aunque efímeras, se viven pasiones con algunos de los amores más selectos del panorama. Ahora que los coches de la M-30 se sumergieron por debajo del río para justificar a la vista la humedad de un estadio tan frío en su medicina interna como caliente en su epidermis. Ahora que el recinto rojiblanco tiene firma sin fecha de ejecución y derrumbe pongamos que hablamos de Vicente Calderón, el hombre del que tomó el nombre el coliseo rojiblanco.

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para fijar por costumbre al Club Atlético de Madrid entre los grandes. Durante los dos mandatos presidenciales de Vicente Calderón (64-80 y 82-87) el Atlético incrementó su palmarés con cuatro Ligas, cuatro Copas y una Intercontinental. El apelativo de ‘Pupas’ fue pronunciado por Calderón después de que el Bayern le empatara en la final de la Copa de Europa en el minuto 119 con el gol de Schwarzenbeck. El portero, Reina, ya se estaba quitando los guantes y el presidente, junto a su hijo, buscaban el camino para llegar hasta el presidente de la UEFA, Artemio Franchi, para recibir el trofeo. Dos días después se jugó el partido de desempate y el Bayern venció 4-0.

Hace pocas fechas se cumplieron veinticinco años del fallecimiento de aquel dirigente con una habilidad innata

Vicente Calderón fue un dirigente sereno de pose y acelerado de pensamiento. Un niño nervioso que derivó en un hombre 22


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» UN PRESIDENTE GANADOR El legado de Vicente Calderón dejó en las vitrinas del club nueve títulos de primer nivel.

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» ENTRE LOS GRANDES El dirigente y su secretario técnico, Víctor Martínez, tenían un gran ojo para los fichajes en Brasil. En la imagen, Calderón con Pelé.

hecho a sí mismo, intuitivo en los negocios, elegante, de mirada sugerente, con la ambición en la mano derecha y la ética en la izquierda, dominador de la palabra y los giros galantes y decorosos para lograr sus objetivos. Cántabro de origen, fue socio del Atlético de Madrid desde mediados de los años cuarenta. Progresó económica y socialmente debido a sus actividades profesionales en el comercio exterior, la construcción y el desarrollo inmobiliario y fue el elegido para tomar las riendas del Atlético en un momento convulso.

viudedad en una dedicación completa al Atlético de Madrid.

PADRE DEPORTIVO DE LUIS ARAGONÉS

Don Vicente era un dirigente versátil, un directivo que manejaba las dos piernas. Agresivo pero educado, ambicioso y templado, exigente y paciente. Alimentaba las buenas relaciones convenientes y las innecesarias. Recién nombrado presidente convenció a Collar para que se quedara y a continuación fichó tres jugadores del mismo equipo, del Betis. Uno de ellos era Luis Aragonés. El ex seleccionador español siempre definió a Vicente Calderón como su padre deportivo.

A principios de los años sesenta el extremo Peiró tuvo que ser traspasado al Torino por 26 millones de pesetas de la época y se habían vendido los terrenos donde radicaba el estadio Metropolitano a la Inmobiliaria Vista Hermosa, con capital israelí. Así las cosas, Vicente Calderón se encontró en 1964 una presión social contraria al ex presidente Javier Barroso, a Enrique Collar en rebeldía sin querer jugar hasta que no le subieran el suelo a un millón por año, un estadio vendido en 120 millones de pesetas y los terrenos comprados desde 1961 para construir el nuevo al lado del río Manzanares, sin financiación para acabarlo y sin permisos ni licencias para legalizarlo. Para colmo, la esposa de Calderón, María de los Ángeles, había fallecido en octubre de 1963. Vicente refugió su

Otro colaborador cercano y perenne fue su ojeador de cabecera, Víctor Martínez, dueño de un instinto especial para descubrir talentos y un pez en las aguas del fútbol argentino y brasileño. Martínez estuvo detrás de fichajes como Heredia, Ayala, Luiz Pereira, Leivinha, Leal, Julio Alberto y Dirceu y descubrió a Juan Gómez “Juanito”, Quique Ramos y Capón. Calderón, que batalló en el ejército franquista en la Guerra Civil y llegó a participar en el Frente de Teruel, trabajó diecisiete años a confianza llena con Martínez, ex soldado republicano que llegó a estar preso durante la guerra e incluso recluido en prisiones y 24


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» RELACIONES CORDIALES Agustí Montal, presidente del Barcelona, y Santiago Barnabéu, presidente del Real Madrid, con Vicente Calderón.

campos de concentración de las provincias de Valencia y Teruel. Una muestra más de la personalidad conciliadora del presidente atlético.

La construcción del actual estadio, entonces llamado Manzanares, fue, y nunca mejor dicho, una auténtica guerra sin cuartel. El entonces alcalde de Madrid y posteriormente presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, era el gran obstáculo. Siempre apoyado en las ordenanzas de “Canalización del Manzanares” Arias Navarro le negó al Atlético en reiteradas ocasiones la licencia de construcción, incluso con las obras bastante avanzadas. Utilizaba a la prensa para acusar al Atlético de informalidades diversas y éste se rebeló contra la alcaldía denunciando negligencias y una oposición tendenciosa. Calderón amenazó con que si llegaban las máquinas para derruir lo levantado, él estaría allí con miles de socios por si hacía falta sucumbir ante las excavadoras.

Vicente Calderón siempre mantuvo excelentes relaciones con el club rival, el Real Madrid y un trato cercano con Santiago Bernabéu. El único conflicto contra el club blanco lo enfrentó con Raimundo Saporta, entonces vicepresidente. En el espacio entre la defunción del Metropolitano y el estreno del Manzanares Calderón solicitó permiso para que el Atlético pudiera jugar en el estadio madridista. Saporta aceptaba pero exigía que los socios madridistas pudieran acudir gratis a los encuentros del Atlético. Calderón entendió la exigencia como una ingratitud, teniendo en cuenta que el Atlético le había cedido el Metropolitano al Real Madrid durante un año y medio a mediados de los cuarenta, mientras se construyó el Nuevo Estadio de Chamartín.

UN NUEVO ESTADIO

Si bien los arquitectos del nuevo estadio junto al río Manzanares eran el ex presidente del club Javier Barroso y Miguel Ángel García-Lomas, quien finalmente desbloqueó el conflicto fue el teniente general Antonio Barroso, ex ministro del Ejército, amigo personal y colaborador de Franco desde la guerra y hermano de Javier. La negociación final empujó más hacia el río el estadio para dejar sitio a bloques de viviendas

En 1987, tras el fallecimiento de Vicente Calderón, resultó emocionante el impoluto minuto de silencio guardado en el Bernabéu y los aplausos posteriores con los que los aficionados madridistas despidieron al presidente del equipo rival, otra seña del respeto granjeado por Calderón. 26


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» CAMPEÓN DE LIGA El equipo entrenado por Domingo Balmanya se impuso por un punto al Real Madrid en el Campeonato Nacional de Liga 1965-66.

ENFRENTAMIENTO CON JESÚS GIL

militares en el Paseo de los Melancólicos. Curiosamente, el alcalde de Madrid que sustituyó en el cargo a Arias Navarro fue García-Lomas.

Calderón llegó a coincidir con Jesús Gil. El vicepresidente Santos Campano le insistió en que le incluyera en su junta directiva debido a su gran actividad y ferviente militancia colchonera. Un mes después, Calderón le invitó a dejar el club agobiado por su insistencia en llevar al equipo a concentrarse a Los Ángeles de San Rafael y en abrir un bingo del club.

Se empezó a jugar en el estadio Manzanares en 1966. El eslogan elegido por Vicente Calderón para el estreno fue: “Ya estamos en nuestra casa y nadie nos ha humillado. Mientras ellos van de pie, nosotros todos sentados”. Un estadio rompedor en aquella época con un aforo para 62.000 espectadores todos de asiento. En 1972 se dispuso una reinauguración oficial con motivo de un partido internacional entre España y Uruguay. Durante seis años el presidente rojiblanco peleaba por un permiso para instalar un ascensor que uniera la zona de vestuarios con el palco de autoridades, otro permiso que le era constantemente denegado. Cuentan testigos que Vicente Calderón acompañó a Francisco Franco, con 80 años de edad y delicado de salud y al entonces Príncipe Juan Carlos I desde el césped al palco de autoridades. Cientos de escalones que, una vez ascendidos, dieron paso a la frase de Calderón a un Franco jadeante: “Excelencia, fíjese si tuviéramos un ascensor para este trayecto. Llevamos mucho tiempo solicitando la licencia pero no nos la conceden”. Dos días después comenzaron las obras para la instalación del ascensor.

El mismo olfato que buscó alejar a Gil, captó para el Atleti, en una operación financiera de tintes pioneros, al ‘crack’ brasileño Alemao a través del leasing con la entidad de capital francés Ecofinance y el Banco di Roma. Fue su último fichaje, su legado final.•

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JORGE

VALDANO POR BENJAMÍN

PRADO Edición ‘Líbero’ | Fotografía Lino Escurís y Fabio Cundines

E

l poeta Benjamín Prado (Madrid, 1961) asienta sus ideas futbolísticas en sus visitas al Bernabéu de la Quinta del Buitre y en su admiración por los héroes imperfectos como Diego Maradona. Jorge Valdano (Las Parejas, Argentina 1955) esperó el pase del diez contra Inglaterra en 1986 y como entrenador abrió a su admirado y amigo Butragueño la puerta de la retirada. Pese a tener sueños y realidades futbolísticas emparentadas el poeta madrileño y el delantero argentino difieren en algunos discursos balompédicos. ‘Líbero’ reúne a ambos en un hotel madrileño para charlar sobre fútbol. O sobre la vida, porque para ambos, conversadores natos, el balón es una fuente de inspiración que sirve para tratar cualquier debate de la vida. Valdano fue un pionero en la introducción del pensamiento cultural en el fútbol y Prado, como su homólogo

en el camino inverso, es un apasionado del arte que expira una jugada maravillosa. En una charla cómplice, trufada de risas, repasan la comparación entre Maradona y Messi, entre Raúl y Guti, y entre las aficiones de España y Argentina. Jorge construye su opinión desde la experiencia del que lleva décadas cerca de personalidades como Menotti o Di Stefano. Benjamín debate desde el bagaje de quien compartió madrugadas con Rafael Alberti o Ángel González. “¿Por qué los intelectuales le perdieron el miedo al fútbol en los últimos años?”, le pregunta Valdano a Prado a bocajarro. “Antes, cuando llegabas a un ámbito cultural y decías dos palabras sobre el fútbol te miraban como diciendo, “este va de listo o es que es tonto”no había otra opción. Ahora todo ha cambiado”, sentencia Benjamín antes de contar la primera anécdota de la charla. Una sobre Puskas. 28


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«Rechazar el Nobel vale, pero no festejar un gol…»

Benjamín Prado. El otro día tuve una experiencia maravillosa. Fui a Budapest invitado a una conferencia. Inmediatamente fui a ver, como Dios manda, la tumba de Puskas. Está enterrado en una catedral en el centro. Ahí está Puskas. Un tipo me llevó al restaurante al que iba a comer Puskas. Los camareros me dijeron que me iban a sentar en el sitio exacto donde se sentaba Pancho con su mujer. Y en ese momento, entró una señora, a la que todos los camareros besaron la mano, y era la mujer de Puskas. Me emocionó tanto como visitar la tumba de Borges.

un cantante, en un accidente de coche y en el año 75 murió ( José María) Gatica que es un boxeador de última generación cruzando la calle. Eso marca la decadencia de Argentina. Morir caminando.

Jorge Valdano. Hay quien dice que fue el mejor jugador que pasó nunca por Madrid. Amancio habla de él con tanto amor como de Alfredo (Di Stefano). Me sorprendió mucho. Prado. Esas son mis teologías. Las tumbas y esculturas de escritores. Allá donde hay tumba de Cortázar desecho la Torre Eiffel. Y además, los futbolistas. La primera vez que fui a Argentina fui a ver la tumba del boxeador (Luis Ángel) Firpo. Un cementerio lleno de ángeles y ves la estatua de él, en batín de cuerpo entero. Vamos, ni Gardel. Un boxeador.

Prado. Alberti conoció a Gardel. Valdano. El partido del Barcelona en el que dedica una oda a Platko lo vio con él. Prado. Sí, y después fueron a un parque zoológico y Gardel tuvo una genialidad. Se quedó mirando a una jirafa y dijo: 'Ese animal no existe'. Es fabuloso. Parece de (Vicente) Huidobro, surrealismo total.

Valdano. Me decía un argentino que en el año 30 murió Gardel en un accidente de avión, en el año 60 murió Hugo del Carril, 30


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«El último gran sobresalto que tuve en una cancha fue con el tacón de Guti a Benzema»

Valdano. Nunca perdí el punto de vista del aficionado. Incluso dentro de la cancha. Era consciente de que jugaba al lado de Maradona. Una dimensión nos hacía iguales, pero otra mirada, que tenía que ver con la Historia, me ponía en una condición de espectador con el mito. El día que jugué contra Cruyff tenía la conciencia de que aquello iba a durar para siempre. Prado. A mí una vez me escribió una carta en El País (Rafael) Azcona diciendo que me había equivocado en un artículo atribuyéndole la famosa frase: “Fuera de casa como en ninguna parte”. Yo creía que era suya pero era de un actor. Me pareció un honor extraordinario que Azcona se detuviera diez segundos en leerme. En la literatura me pasa igual. Tuve la suerte inmensa de conocer durante 14 años a Alberti, desde que le conocí con 17 años en un bar. Tripliqué la suerte porque luego fui muy amigo de dos poetas que eran Jaime Gil de Biedma y Ángel González.

que el gol de Maradona no es un poema? Y Diego me mandó una camiseta de Boca dedicada. La guardé y pensé: Cuando tenga un hijo me la pongo. Tuve un primer hijo y pensé: es sólo un niño, ¿Y si la mancho? Está sin estrenar. Me la regaló en el 94 o por ahí. Por cierto, nunca entendí la sanción de ese Mundial. Siempre desee que lo que tomó Maradona lo hubiera tomado Julio Salinas para que lo expulsaran a él. Entiendo que te sancionen por tomar algo beneficioso para el cuerpo, pero no por algo perjudicial.

Valdano. Maradona me llamó hace tiempo dos o tres veces y no me encontraba y ya cuando hablamos me dijo: 'Valdano, ¿vos que te pensás que sos? ¿Maradona?' Buenísimo.

Valdano. Diego, en toda la relación que tuvo con la droga fue contra su cuerpo, no a favor. Pero en EEUU parece que la sustancia fue estimulante. Pero fue un episodio tan oscuro que no sé si se ha aclarado. En Argentina hay una deuda

Prado. En Buenos Aires,me preguntaron, ¿Se puede hacer poesía y novela? Y en una película o jugando al fútbol. ¿O es 31


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«Me sorprendería que Raúl no fuera entrenador. Porque recogió todo de todos los entrenadores y te lo sabe desgranar»

sentimental de un par de generaciones con Maradona que lo hacen impune. Le van a perdonar de aquí hasta que se muera cualquier cosa.

a Shilton en las mismas circunstancias siete años después, le pasó por la cabeza, como un relámpago, la imagen de su hermano y decidió seguir el consejo. No sobran los jugadores de ese estilo. Cuando aparece un Guti, te sobresaltas. El último gran sobresalto que tuve en una cancha fue con el tacón de Guti a Benzema.

Prado. Deberían tener piedad con tipos como él. Ayer leí un artículo que decía que venía una nueva era digital que acabaría con los libros, pero que habría que enterrarlos con honores. Debió ser la leche jugar con él.

Prado. Por lo que tenía además de displicencia por no querer meter el gol.

Valdano. Sobre todo entrenar. En un partido, el ambiente te va absorbiendo. Pero entrenar, te acomplejaba. Empezaba a hacer jueguitos y a los cinco minutos te sentabas y le decías: haz juegos tú solo. Todo lo que le pasaba por la cabeza lo hacía.

Valdano. Devolvió al fútbol a la condición de juego. Prado. Como aquello tan bonito que escribió Peter Handke de Butragueño. Decía que había inventado la inmovilidad. Cuando entraba en el área y bajaba los brazos y no hacía nada, los defensas entraban en estado de locura. No sabían que hacer ante un tipo que se negaba a moverse.

MESSI CONTRA MARADONA Prado. ¿Crees que Messi le llega?

Valdano. Curioso, porque la inmovilidad de Butragueño estaba basado en la confianza de la velocidad de arranque. Y cuando perdió la velocidad perdió paciencia para la inmovilidad. Se frenaba pero tenía un zapateo intranquilo.

Valdano. No tiene ese sentido artístico pero tiene un talento igual de eficaz. La pregunta es un homenaje. Con 24 años, emparentarlo con Maradona, ya tiene algo de reconocimiento, porque le quedan diez años de carrera. No sé hasta dónde puede llegar. Ahora, cuando empiezas a compararlo y ves alguna imagen de Diego, te das cuenta de que tenía un sentido poético. Todo en él expiraba fútbol. La pausa, la carrera, cómo escondía la pelota, cómo daba el pase más simple del mundo, pero te lo daba perfecto. Sin ningún defecto. La sensación de que el arte redime. Regordete, enano, pero con la pelota en los pies era bello.

Prado. Tuvo que venir un entrenador y sentarlo. Valdano. Pero yo le admiraba mucho. En el vestuario había gente que decía que jugábamos con diez y otros le admirábamos mucho. Dentro de la cancha le he dado siempre el mismo estatus que a Maradona. Si estaba marcado, había que darle la pelota como si estuviera solo. Yo le daba la pelota porque la defendía tan bien que era como si la tuviera en una caja fuerte. Era un tipo con mucha imaginación, no tenía técnica a la altura de su imaginación. Pero mientras conservó la velocidad era indescifrable.

Prado. No se sabía que tenía en los pies. Igual el cerebro. No sólo por los malabarismos con naranjas, que eso igual hasta lo encuentras en un circo, pero esa ráfaga fulminante de pensar cosas impensables para el resto de la humanidad en un segundo. En otro nivel se lo admiraba mucho a Guti. Cuando daba esos pases entre las piernas de los rivales.

Prado. Cuando yo empecé a ir al Bernabéu en la época de la Quinta, la gente a Butragueño le quería mucho. Y cuando empezó a estar mal, la gente aplaudía y le animaba. Ahora tengo la impresión de que tres cuartas partes del campo está deseando que Cristiano, a quien tanto necesitan, falle para pitar a gusto. Noto admiración pero no noto cariño.

Valdano. Es que Guti fue grande de verdad. Y con la velocidad que trabaja la cabeza de un genio en acción. Cuando Maradona se enfrentó a Shilton se acordó de su hermano. Él había enfrentado al mismo portero siete años antes y el hermano le dijo entonces que debería haberlo driblado. Diego le respondió: 'Escucháme, que soy Maradona, no Dios'. Y cuando se enfrentó

Valdano. A Raúl el madridismo le cuidó y mimó hasta el último momento porque era un representante de la esencia. 33


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«Las coreografías de los goles son como los acuerdos prematrimoniales. Si te casas, te casas, joder, y no andas de entrada con abogados»

Por su capacidad de entrega, su sentido del servicio dentro de la cancha, el espíritu colectivo. Eso le emparentaba incluso a Di Stefano. Incluso ahora hay cierto malestar porque no se le dio el homenaje que recibía.

Prado. Ahora en el fútbol cada vez hay menos sitio para lo distinto. Todo parece igual. Valdano. El jugador va buscando soluciones a sus defectos naturales. Fui testigo de una conversación entre Maradona y Caniggia en la que Diego le decía: 'Para ti el fútbol es facilísimo. Cuando te viene un rival, tiras para adelante la pelota y no te alcanzan. El problema lo tengo yo que para defenderme de la lentitud tengo que andar enseñándola y mostrándola'. Como si fuera una cruz que llevaba. Yo le decía, pero eso es lo que te hace Maradona.

Prado. No soy muy raulista. Yo soy más de Guti. Soy más del 10. Zidane, Laudrup. Valdano. Primero van a desaparecer los 10 y luego los espectadores que aman a los 10 así que tienes fecha de caducidad. Prado. La llevo escrita en la frente. A mí el fútbol demasiado físico como la literatura demasiado ampulosa no me gusta. Me pasa lo mismo con los futbolistas que lo basan todo en el físico como Lass. Me fatigan tanto como los poetas ultraístas que lo basan todo en la imagen. La mezcla es lo magnífico pero ahora los jugadores son muy atléticos. Incluso Messi que parece pequeño y vaya piernas tiene.

Prado. Miguel Poveda se fue a vivir dos años a Jerez para poder oír cómo hablaba la gente. Consideraba que para cantar como se hace en ese barrio, que es una de las cunas del flamenco, no sólo tenía que imitar la manera de cantar sino que durante dos años se fue a oír cómo hablaba la gente.

Valdano. Tiene un cuello de obispo. La primera vez que le vi, me pareció que tenia cuello de toro. Raúl era un ‘crack’ mental. Le tengo una gran admiración porque tenía la calidad de superviviente que caracteriza a Nadal. La resistencia a la derrota. Eso lo tenía Raúl. Y una inteligencia superior que nadie le ha reconocido. De partido a partido le iba añadiendo cosas que iba recogiendo para hacerle cada vez mejor. Sin ser rápido, ni fuerte, ni hábil se cansó de meter goles porque es muy inteligente.

RAÚL ENTRENADOR

Valdano. Eso lo dijo muy bien Menotti con respecto a Maradona, “es impensable un Maradona japonés”. Maradona es hijo de Villafiorito, un lugar donde es perfectamente posible jugar ocho horas al fútbol porque donde te metas te vas a encontrar a otros diez con la misma enfermedad que tú por el fútbol. Prado. Aquí nunca ha habido un Maradona, entendiéndolo como figura nacional que aunara a todos. Nunca hasta la Eurocopa y el Mundial cuando la gente salió a la calle para cantar aquello de “yo soy español”, eso fue una cosa extraordinaria por lo que simboliza la bandera y el patriotismo que siempre es considerado de derechas. Valdano. ¿De dónde sale la fuerza del fútbol para no hacer sospechoso al que levanta una bandera?

Valdano. Me sorprendería que Raúl no fuera entrenador. Porque recogió todo de todos los entrenadores y te lo sabe desgranar. Capello me dio esto, tú aquello... Lo tiene clarísimo. Además de lo que el juego le ha dado. Los problemas de la intuición, la velocidad punta de la inteligencia que le permitía anticiparse al defensa que le convirtió en un tipo temible leyendo los partidos. El día que jugó el Athletic en Alemania hubo un momento del partido en el que el Schalke se puso 2-1 y el Athletic flaqueó. En ese momento, Raúl percibió la debilidad de la víctima y dijo, hay que matarlo. Empezó a correr detrás de todo lo que se movía, a gritar... Y Bielsa me dijo: 'Raúl olió la sangre'.

Prado. Todo el mundo acepta que el fútbol es algo al margen de la realidad y por eso la gente no suele entrar en esos debates sobre el precio de un jugador. Siempre digo que en el campo de fútbol es el único lugar donde estoy plenamente relajado. No trato de buscar inspiración para una novela o un poema. En el fútbol sólo estoy en el fútbol. Valdano. Siempre digo que al Bernabéu van 70.000 tipos y ninguno tiene más de 12 años, porque emocionalmente el fútbol te devuelve a la niñez. 34


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Prado. A mí el fútbol es de las cosas más me gustan. Me importa menos de lo que me gusta. Al acabar el partido ya vuelvo a pensar en mis cosas.

Prado. Rechazar el Nobel vale, pero no festejar un gol… Valdano. En Uruguay se cuenta que De Marta, jugador sordomudo de Temperley, convirtió un gol y salió corriendo a celebrarlo. Al acercarle un micrófono dijo: “mamá… gol”. El gol es algo tan espontáneo que admite coreografías.

Valdano. ¿Pero no lo vives como un espectáculo dramático? Prado. Yo de pequeño era del Athletic y me gustaba mucho Iribar. Mi padre me sentaba en primera fila, la primera vez que le vi en el Calderón me lancé al campo hacia él pero fui placado por un policía. Luego me he preguntado alguna vez que si hubiera llegado donde Iribar… ¿qué coño le hubiera dicho?

Prado. Las coreografías de los goles son como los acuerdos prematrimoniales. Si te casas, te casas, joder, y no andas de entrada con abogados. No me gusta el público o los futbolistas que se indignan por hacer genialidades tipo la espaldinha. Es como si yo hago un verso digno de Neruda y los compañeros de profesión me retiran el saludo por chulo.

Valdano. ¿Y qué recuerdas de Iribar? Prado. Que se tiraba al suelo una vez cada quince partidos. Daba la sensación de que él le ordenaba al balón dónde tenía que ir. Me impresionaba su hieratismo, su tristeza, era como 'la Pasionaria' con pantalones cortos, siempre tan negro… Nunca he sabido si tenía mucho que callar o poco que decir pero la imagen era de alguien con graves pensamientos en su interior.

COMPROMISO POLÍTICO EN EL FÚTBOL Prado. En el fútbol no hay muchas ganas de significarse. Valdano. También influye la desconfianza del futbolista en los medios, piensan que se puede romper la sintonía con el aficionado medio si se expresa cualquier tipo de opinión política. Hubo una época que lo prohibían. Nada más llegar al Madrid se publicó una entrevista en ‘Diario 16’ en la que yo decía que era “antimilitarista y socialista”. Fui pasando por todos los directivos del Madrid uno por uno.

Valdano. Es curioso que a un niño le gustara un tipo tan gris. ¿Por qué? Prado. No te podría decir. De la misma manera que no te puedo decir porque me hice del Madrid y no del Atleti. Luis García Montero es mucho más forofo que yo y sufre mucho.

Prado. ¿Recibiendo collejas?

Valdano. ¿Y a ti no te pasa eso?

Valdano. Así fue. Esperanza Aguirre habla del himno inmediatamente sale un coro a proclamar aquello de no mezclemos el fútbol y la política. Y el futbolista tampoco quiere arriesgar su opinión para no meterse en líos.

Prado. Me recupero antes. Vamos juntos al Bernabéu y mi imagen del Madrid si empatamos o perdemos un partido importante es la de estar consolando a un Luis abatido, como desinflado y yo intentando animarle. Supongo que será porque vivimos rodeados de gente del Atleti, Almudena Grandes, Chus Visor, Joaquín Sabina…

Prado. Durante años se han dado 100.000 teorías sobre como el Barcelona y Athletic perdían seguidores por las cuestiones políticas y nada más lejos de la realidad de cómo han multiplicado sus seguidores a través del buen juego.

Valdano. ¿Pero Joaquín no es muy futbolero no? Prado. Se está haciendo porque cada vez sale menos de casa. Un día nos llamó para preguntarnos que nos parecía el himno del centenario del Atleti. Luis le dijo: “Demuestra dos cosas. Que no entiendes nada ni de fútbol ni de himnos”. Nos juntamos a ver partidos en casa de Joaquín que es el que tiene la tele más grande. Recuerdo el derby en el que a los quince segundos el anterior Ronaldo ya había metido gol. Luis y yo nos limitamos a hacernos un gesto, que repetimos en el segundo. Cuando el Madrid metió el tercero a los 40 minutos, Joaquín se levantó y nos gritó: “¡Metéos vuestra piedad y educación por el culo. En mi casa se celebran los goles o ya sabéis donde está la puerta!”. No soportaba nuestra falta de entusiasmo. Si algo detesto en este mundo es el futbolista que no celebra el gol.

Valdano. Cuando fiché por el Alavés me obligaron a firmar un texto en el que renunciaba a volver a jugar con la selección. Era, básicamente, una humillación por dejar el país. Una cosa absurda porque a Kempes le obligarían a firmar lo mismo pero era imprescindible. La FIFA fue claramente cómplice de los militares y es una carga que acompañará a la institución toda la vida. Menotti, antes de la final del 78 les dio a los jugadores un discurso muy social, que lo hicieran por el pueblo no por los que estaban en el palco.•

Valdano. El gol es un acontecimiento hasta en el parque de la esquina es una cosa que te sale por los poros.

Esta charla tuvo lugar en el Hotel NH Eurobuilding de Madrid el pasado 30 de mayo.

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quipos legendarios. Jugadores imposibles. La sección más deportiva de ‘Líbero’ analiza la pureza del juego. El Brasil del 70 o el Milan de Sacchi, por poner un ejemplo de mitos de este juego, tienen muchas caras B por descubrir. Son las canciones de The Beatles que se redescubren escuchando sus álbumes completos. ¿Qué pudo ocurrir si Messi llega a hacer caso a su padre cuando le propuso en 2001 volverse a Argentina? ‘Líbero’ da a conocer al joven que pudo cambiar la historia del fútbol. Marc Beiges, delantero del Tortosa, recuerda el partido en el que rompió el peroné del argentino hace más de una década. Con el fútbol vasco reinventándose celebramos el 30 aniversario de La Real Sociedad que ganó dos ligas consecutivas y cayó en semifinales de Copa de Europa.

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LEYENDA SIN CORBATA

Del milagro a la constatación de la realidad. Hace 30 años, un grupo de jugadores de la cantera guipuzcoana, se proclamó campeón de Liga por segundo año consecutivo. Sus protagonistas más ilustres rescatan a la mejor Real Sociedad de su historia. Texto Ángel Luis Menéndez | Fotografía Amaia Zabalo y Museo Real Sociedad

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» EL GOL DE ZAMORA Tras perder la liga en Sevilla en la última jornada de la temporada anterior, la Real se encaminaba a una nueva decepción en El Molinón, donde iban perdiendo 2-1. El Real Madrid acababa de ganar su partido en Valladolid por 1-3 y daba por sentando el alirón. En el descuento, Górriz, agarró un balón rebotado en la frontal e intentó un tiro a puerta que acabó en los pies de Zamora. El centrocampista, con una gran calma dada la situación, controló el esférico y disparó superando a la defensa rival para marcar el gol más importante de la historia de la Real, el que valía su primera liga.

N

o podía pedir más. Con 21 años había debutado apenas seis días antes en la élite. Fue un inolvidable 8 de abril de 1979, después de un viaje eterno de San Sebastián a Madrid sentado solo en uno de los asientos traseros del autobús. Los nervios, única compañía del novato durante kilómetros y horas, se esfumaron en cuanto pisó la hierba de Vallecas luciendo la zamarra y el escudo del único club de su vida, la Real Sociedad. Fue el estreno ideal, victoria por goleada (0-4) fruto de una soberbia actuación colectiva. Ahora estaba a punto de actuar en casa y ante los suyos, de vestir por primera vez de blanquiazul en Atotxa, de sentir el ensordecedor cosquilleo en la nuca de su gente. Hasta que el sueño mutó en pesadilla cuando, a los 35 minutos, vislumbró en la banda la tablilla con el número 5, el suyo. Han pasado 33 años, pero a Alberto ‘Bixio’ Górriz no se le ha olvidado todo lo que vino después.

EL ONCE TITULAR

» ENTRENADOR Alberto Ormaetxea

OLAIZOLA

ZAMORA LÓPEZ UFARTE

KORTABARRIA ARCONADA

ALONSO

SATRÚSTEGUI

GÓRRIZ

IDÍGORAS

“Nos visitaba el Sevilla, perdíamos 0-1 y Rubio, pequeño y habilidoso delantero, me estaba creando muchos problemas, así que el entrenador decidió cambiarme. Me sustituyó Iriarte y yo me hundí. Durante el descanso permanecí cabizbajo en un rincón del vestuario y allí me quedé cuando los demás salieron. De pronto vi que se acercaba el míster (Alberto Ormaetxea). Me sorprendió porque era muy poco dado a charlas, y menos de

CELAYETA

DIEGO

» UN 4-3-3 Y AL CONTRAATAQUE El juego de aquella Real Sociedad no era precisamente el del fútbol control pero sí se apoyaba en un equilibrio físico, técnico, táctico y mental. La clave era el contraataque y el juego colectivo. La fortaleza estaba en la unión del grupo. El 4-3-3 podía ser modificado a un 4-4-2 más conservador.

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forma individual. Simplemente me dijo que era joven, que aquel era sólo un partido y que yo jugaría muchos más”. Górriz (54 años) no sólo fue uno de los centrales titulares de la gran Real de los años 80, sino que sigue siendo el futbolista que más veces, 599, ha vestido la camiseta blanquiazul.

(1982-83), jugar diez años en Europa, con la selección… Es increíble. Un equipo con todos de allí, ¿cómo pudimos lograr tanto? Yo creo que fuera de nosotros es algo que no se ha valorado en su debida medida, es impensable”, reflexiona Zamora, con sitio fijo en el olimpo realista como autor del gol que valió la primera Liga.

El auténtico espíritu de aquella fabulosa Real Sociedad no anida en las copas que dan lustre a su museo. Los cimientos sobre los cuales se edificó el mejor equipo de la historia de un club con 103 años de vida están compuestos por capas de vivencias, dentro y fuera del campo, hoy en desuso. Un glorioso libro de capítulos como el del citado estreno de Górriz o, curiosamente, el de su retirada.

La historia del fútbol español no se concibe sin aquel episodio del 26 de abril de 1981, última jornada, en El Molinón. El Sporting no se jugaba nada y a la Real le valía un empate gracias a un mejor coeficiente goleador que el Real Madrid, cuyos jugadores ya celebraban el título sobre el césped de Zorrilla tras vencer al Valladolid (1-3). La Real perdía 2-1 y el encuentro encaraba su minuto final. A la desesperada, Alonso bombea la pelota, Castro despeja de puños y el balón cae a pies de Górriz, al acecho, al borde del área escorado hacia la derecha. El central golpea flojo y mal, pero la pelota circula por el barro hasta Zamora quien, dentro del área, marca raso con la derecha.

“ATOTXA ES Y SERÁ SIEMPRE MI CASA”

“Días antes del último partido en casa de la Liga 92-93, Toshack (entrenador galés) me dijo que no contaba conmigo para la temporada siguiente –rememora ‘Bixio’- y que para despedirme eligiera entre jugar el último partido en la historia de Atotxa (13 de junio de 1993 ante el Tenerife, 3-1) o el amistoso contra el Madrid que inauguró Anoeta (13 de agosto). Que me lo pensara. No tengo nada que pensar -le respondí inmediatamente- Atotxa es y será siempre mi casa”.

“Zamora siempre me toma el pelo con esa jugada, pero yo le digo que fue un pase a lo Laudrup de la época”, bromea Górriz. “Fue el peor tiro de mi vida y me salió el mejor pase. Tuvimos la suerte de que le fue el balón a él quien, con mucha fortuna que nunca reconoce, marcó. Obtuvimos el premio del título que se nos había negado el año anterior”.

Con domicilio en el entrañable y, a la vez, aguerrido Atotxa, la Real alcanzó el éxito desde su alma de familia unida, sencilla y orgullosa. “Había una amistad grande entre todos y un compañerismo enorme”, recuerda Jesús María Satrústegui (58 años). A 'Satrus', delantero centro y todavía máximo artillero de la historia del club, 162 goles, le pellizca la nostalgia: “Hoy echo un poco en falta esa actitud de entrega hasta el final que se contagiaba de unos a otros y hacía muy complicado ganarnos. Esa garra, ese espíritu de superación, de lucha. Si había algún jugador que estaba flojo o tenía algún problema los demás le ayudábamos”.

El autor de tan histórico gol va más allá en su análisis: “Es curioso, pero muchas veces compartí habitación con Satrus y se lo decía. Él era el goleador y, lógicamente, suyos los goles decisivos, pero en los tres partidos que nos jugamos títulos de Liga siempre marque yo”.

EL ORIGEN DE LA GLORIA

Sevilla. En la capital andaluza, a 1.000 kilómetros de Donosti, se halla el origen de la gloria. Allí, de la amargura nació la felicidad el 11 de mayo de 1980, penúltima fecha de la Liga 79-80. El conjunto txuri urdin (blanquiazul) llegó al Sánchez Pizjuán con una marca de imbatibilidad, 32 partidos, aún vigente y un punto por encima del Real Madrid. Perdió 2-1 pese a jugar los últimos 25 minutos contra nueve rivales ( Juan Carlos y Blanco fueron expulsados). “Fue un partido de mucha tensión. Ellos empezaron ganando, empatamos y nos desconcertamos. Unos querían tirar para adelante, otros para atrás a defender un resultado que prácticamente nos hacía campeones y luego, en un tiro malísimo, de esos que le meten uno de cien a Arconada, aquel día le marcaron. Fue muy duro porque habíamos hecho un campeonato extraordinario y teníamos mucha ilusión. De hecho, fue el año que más nos merecimos el título”, cree Satrústegui.

Arconada; Celayeta, Górriz, Kortabarria, Olaizola; Diego, Alonso, Zamora; Idígoras, Satrústegui y López Ufarte. Una alineación, un plantel integral de canteranos –Larrañaga, Uralde, Bakero, Gajate….- crecidos a orillas de La Concha que despertaron la admiración general. “Éramos muy queridos. Todos de la casa, fuimos formando el equipo desde juveniles”, señala Jesús Mari Zamora (57 años). “Además, teníamos una imagen muy buena. Y eso que nosotros rompíamos todos los patrones de márketing. Íbamos cada uno con una pinta diferente, éramos un desastre. Luego, con Toshack, la cosa cambió, llegó la elegancia británica y nos uniformamos”.

Hay consenso sobre los merecimientos de aquel grupo que se quedó a un paso del cielo. “Ese es el año que sí teníamos que haber ganado, aunque quizás el mejor que jugamos fue el anterior (1978-79), cuando entramos en UEFA. Se nos escapó por un partido que perdimos. En Sevilla nos salió toda la tensión y

“La verdad es que éramos muy normales. El fútbol era nuestra profesión, pero éramos de pueblo. Conseguimos dos títulos de Liga (1980-81 y 1981-82), otro que se nos escapó (1979-80), una Copa (1987), otra final de Copa (1988), una Supercopa 41


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«Un equipo con todos de allí, ¿cómo pudimos lograr tanto? Yo creo que fuera de nosotros es algo que no se ha valorado en su debida medida, es impensable», reflexiona Zamora

la inexperiencia, y en Gijón eso nos ayudó a conseguirlo”, opina Zamora.

titular no señaló la posición ilegal de Von Heesen. Galler concedió el segundo gol germano y cercenó las opciones donostiarras de acceder a la gran cita continental donde esperaba la Juventus.

“Nosotros ya jugábamos con el 4-3-3 de ahora, aunque no igual. En el centro del campo éramos Diego en la banda derecha, Perico Alonso en el centro y yo en la izquierda. Ahora juega un pivote por delante de los centrales y los otros dos están más cerca de ese pivote y no desplazados a las bandas. Esa es la diferencia. Y a veces pasábamos de ese 4-3-3 a un 4-4-2, con Idígoras y Satrus más dentro y López Ufarte que bajaba un poco a la línea nuestra”, explica el centrocampista de Rentería. “Quizás no era un fútbol de tener la pelota y a través de esa posesión llegar arriba, sino un poco más de contraataque y, sobre todo, de juego colectivo. Y es que teníamos un equipo muy equilibrado en todos los aspectos: física, técnica, táctica y mentalmente. Era un conjunto muy fuerte y eso nos daba diferentes formas de ver el fútbol y de aplicarlo”.

La serena figura de Alberto Ormaextxea, plasmada para la eternidad en la escultura que recibe a los aficionados en el anillo exterior de Anoeta, es otro argumento básico para entender los logros de la Real Sociedad de los 80. El entrenador eibarrés, fallecido en 2005, escenificaba el alma sobria, natural y sensata del equipo. “Aunque luego nos hemos dado cuenta de que también era muy bromista con los amigos, en el ámbito profesional era una persona muy seria, recta y trabajadora. Veía que tenía un gran equipo y no nos alteraba. Las cuatro cosas que tenía que decir las decía, pero no era un hombre de grandes charlas”, resume Satrus. Bajo el discreto liderazgo de Ormaetxea, la Real se blindó frente a todo. Dentro y fuera. A los integrantes de aquel plantel prodigioso les puede más la nostalgia de un grupo unido y un entorno limpio y entregado que la de los éxitos nunca revividos en San Sebastián. Y hablan de ello con enorme sentimiento.

Aquella Real hizo añicos todos los moldes. Por ejemplo, nadie asocia su propuesta con tópicos norteños tan manidos como garra, rudeza o cerrojo. Bajo el paraguas de Arconada, modelo universal de portero, defendían muy bien, sí, pero con criterio colectivo, sin maltratar la pelota y sabiendo qué hacer con ella cada vez que la recuperaban. Lo ilustra Zamora: “Para lograr éxitos se tienen que dar todas las circunstancias. Y se daban. Entre ellas, la de contar con dos técnicos como Alberto Ormaetxea y Marco Antonio Boronat (segundo). Boronat había estado en Inglaterra viendo al Liverpool y trajo cosas novedosas. En aquel tiempo ya nos entrenábamos en terreno reducido, haciendo partiditos de 2 contra 2 o 4 contra 4 como se hace ahora. Hicimos cosas importantes y mucha parte del mérito fue suya”.

“El fútbol se está alejando. En los quince años que estuve en la Real siempre tuve la sensación de cercanía. Y no sólo con los compañeros. Tengo muy buenos amigos entre la directiva de aquella época, entre aficionados, periodistas…”, recuerda Górriz. “La actual lejanía no me gusta. Algunos dicen que lo nuestro era menos profesional, pero yo me sentía profesional al máximo y lo daba todo”. “Hoy se mueve tanto dinero que hay mucho elemento alrededor que no se si hacía falta. Hace un año salió en el periódico el organigrama de la Real y no cabía toda la gente del club en dos páginas. Nosotros éramos el médico, el masajista, el entrenador y los directivos”, reivindica Satrústegui. Al final todo confluye en un concepto que hoy, manoseado sin pudor, asoma desvaído y vacío: el sentimiento de club, de unos colores. Que se lo pregunten a Górriz: “Yo siempre he conside-

FUERA DE JUEGO EN HAMBURGO

Y estuvieron a punto de hacer algo más grande aún. Zamora no olvida a Bruno Galler, árbitro suizo que les atropelló en su ruta hacia una final de Copa de Europa. Fue el 20 de abril de 1983 en el Volksparkstadion de Hamburgo. “Coincidió que había cuatro o cinco jugadores lesionados -Satrus, Kortabarria, yo y alguno más- y el árbitro, que nos hundió con el gol decisivo en fuera de juego”. El partido de ida de semifinales jugado en Atotxa terminó con empate a uno. En la vuelta, el marcador era idéntico seis minutos antes del final. Pero el juez de línea alemán que en el descanso había sustituido al lesionado auxiliar

» PLIEGO ANTERIOR El último partido de la segunda liga consecutiva de la Real enfrentó en 1982 al equipo donostiarra con el Athletic de Bilbao en Atotxa. » DERECHA Un equipo que jugó unido desde la playa de la Concha.

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«Éramos un grupo de amigos que íbamos vestidos normal, de vaqueros. Nos encontrábamos con equipos todos trajeados y parecíamos una banda», evoca Satrus

rado una suerte permanecer 15 años sólo en la Real. Y nunca digo que dejé el fútbol, sino que me echaron. Tenía 35 años y estaba tan a gusto que hubiera seguido de lo que fuera. Tuve una oferta golosa para jugar un año más en el Valladolid, pero me quedé con la satisfacción de terminar en la Real porque tuve un sabor de boca tan bueno que no quería estropearlo. Sé que en los tiempos actuales suena un poco a peloteo, pero cada partido que jugaba yo disfrutaba como un enano. Yo hubiera pagado por vestirme con la camiseta de la Real y jugar con ese escudo”.

Así era la Real. Y así despertó en la afición guipuzcoana un fervor inigualable. “Mi mejor recuerdo es el recibimiento bestial que nos hicieron después del primer título. Estoy seguro de que ni ahora se vería algo así –asegura Zamora-. Volvimos de Sevilla, aterrizamos en Vitoria, nos subimos al autobús y desde que entramos en Guipuzcoa por Oñate paramos en todos los pueblos que atravesaba la carretera. Salimos del aeropuerto a las nueve de la mañana y hasta las once y media de la noche no llegamos al ayuntamiento de San Sebastián. Empleamos 14 horas en un trayecto que se hacía en hora y media. Es algo que yo no he visto nunca. Y cuando llegamos al Ayuntamiento y bajamos había miles de aficionados. No te dejaban ni pasar y había alguien que todo el rato me agarraba. Intentaba soltarme, pero seguía agarrándome. ¿Quién será este pelma?, pensaba yo. Hasta que me di la vuelta, miré y era mi padre”.

O que Satrústegui desvele por qué el goleador del club campeón no emigró a cambio de un puñado de millones de pesetas. “Es cierto que existía el derecho de retención sobre los jugadores durante dos años y que el club nos forzó a más de uno para que nos quedáramos, pero nadie discutió por ello con el presidente ( José Luis Orbegozo). Entonces no había asesores, así que yo hablé con mi padre. ‘Déjate, sigue en San Sebastián, que estás muy a gusto y es buena gente’, me dijo. No dudamos. El club hacía un poco más de esfuerzo con los que éramos internacionales y punto”.

“Ha habido un antes y un después a nosotros. Antes está la gente que fundó la Real y la dio a conocer; y después, ya con títulos, pasa a ser uno de los clubes elegidos en la historia”, sintetiza el centrocampista que, al igual que varios compañeros, lucirá para siempre en los cromos melena y bigote. “Eso era antes, me lo afeité hace diez años. Ahora todo es pelo cortito y bien puestito en la parte de arriba”, bromea Jesús Mari.

Orbegozo, fallecido en 2010, supo manejar la situación con ese estilo paternal de los presidentes anteriores a las sociedades anónimas. Lo apostó todo a la casilla de la cantera y reventó la banca del fútbol español. “Para renovar sólo hacía falta hablar con el presidente. Apalabrabas las condiciones y quedabas en ir a firmar otro día, cuando te llamaran. La palabra iba a misa. Eran otros tiempo y otro club”, relata Bixio.

Sin mechas, pero con pólvora; sin traje ni corbata, pero señorial; sin fisuras, pero abierto; sin secretos, pero impenetrable; sin figurines, pero con estilo; sin extranjeros, pero universal; sin voces, pero ruidoso; sin florituras, pero atractivo. Así era la Real Sociedad de los años 80. Equipo total, genuino, competitivo y poderoso. Un campeón auténtico.•

RECEPCIÓN DE CALVO SOTELO

“Éramos un grupo de amigos que íbamos vestidos normal, de vaqueros. Nos encontrábamos con equipos todos trajeados y parecíamos una banda. Las risas que teníamos entre nosotros…”, evoca Satrus. Górriz recuerda la celebración del primer título liguero: “Como jugábamos Copa en Sevilla, desde Gijón nos fuimos directamente a Madrid. En el hotel Alcalá coincidimos con Osasuna y lo celebramos juntos”. Lo que no esperaban es que a la mañana siguiente el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, llamara por sorpresa para invitarles a una recepción en La Moncloa. La juerga pasó factura y sólo acudieron Arconada, Alonso, Zamora, Satrústegui, el entrenador, el doctor Echavarren y un directivo. “Ahora me entero –confiesa GórrizNo sabía nada de esa visita, pero me hubiera gustado ir”. 46


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» LAS JOYAS DEL MUSEO Górriz, Satrústegui y Zamora (de izquierda a derecha en la fotografía superior) fueron reunidos por 'Líbero' en el Museo de la Real Sociedad para recordar los dos campeonatos de liga consecutivos logrados hace 30 años. Los tres posan ante una réplica de la grada de Atotxa y los trofeos de las dos ligas. Entre los tres suman 1.290 partidos en Primera División con la Real Sociedad.

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LA REAL DE ÁNGEL E IÑAKI GABILONDO

El exministro de Educación y el periodista hablan de fútbol y analizan qué supuso para Euskadi la irrupción de la Real Sociedad en los 80 Edición 'Líbero' | Fotografía Lino Escurís y Fabio Cundines

» LIBROS Y VINOS La cita tuvo lugar en Tipos infames (C/ San Joaquín, 3, Madrid)

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«Que el Madrid gane no tiene nada de particular, que lo haga la Real es un acontecimiento extraordinario»

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os hermanos recuerdan el momento más feliz de su equipo de corazón. O de sus vidas. Porque para la familia Gabilondo, la Real Sociedad es algo más que su equipo. Donostiarras absolutos, admiten que ser‘txuri urdin’ (blanquiazul) es una manera de afrontar la vida. “Mi padre, el día que nació Iñaki le hizo socio. Es decir, fue a los dos sitios que hay que ir. Le hizo de la Real y luego, de paso, le empadronó”, explica el ex ministro de Educación Ángel Gabilondo (San Sebastián, 1949) sobre su hermano mayor, el periodista Iñaki Gabilondo (San Sebastián, 1942). Líbero reúne a ambos para analizar el 30 aniversario de la Real Sociedad bicampeona de Liga.

primera liga con 45 puntos y la segunda con 47. El Madrid ha ganado con 100.

DE REPENTE UN EQUIPO CAMPEÓN

Iñaki. Siete u ocho jornadas antes del final estaba el sexto.

Iñaki Gabilondo. La ciudad estaba entusiasmada. Era una quinta fantástica y un acontecimiento muy grande. La Real había sido siempre un equipo modesto. Amarró un equipo bueno y fue una gran sorpresa. Como existía el derecho de retención, mantuvo el equipo durante años y acabó cuajando. Si hubiera existido la Ley Bosman, los Arconada... se habrían ido.

Ángel. Al Madrid y al Barcelona no les pilló en un buen momento. Había pocos extranjeros pero no había este apabullamiento de ahora, esta diferencia actual entre el 1º y el 3º de 30 puntos. Para mí, fue una sorpresa enorme. Pensábamos que la Real no iba a ganar una liga nunca. Iñaki. No estaba previsto. Es como si de repente me dicen que me han nombrado marqués.

Ángel Gabilondo. El fútbol era más igualado. La Real ganó la 50


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«Con Di Stéfano aprendimos que un jugador se podía mover por todo el campo»

Ángel. Es cierto que mirando futbolísticamente los equipos, la Real no era peor que los demás, era mejor. Iñaki. Era un equipo que se lo sabía de memoria. Yo era director de informativos de Televisión Española el año de la primera liga y entonces la redacción era del Madrid y del Barcelona. Cuando la Real empató con el famoso gol de Zamora, estaban los jugadores del Madrid en el campo del Valladolid como los del Manchester United este año. Los jugadores del Madrid se quedaron tirados, desolados, Juanito, Stielike... Entonces yo dije: 'Vamos a abrir el informativo con esa imagen congelada'. Gran motín en la redacción, de Matías Prats, etc. Entonces les dije: 'Que el Madrid gane no tiene nada de particular, que lo haga la Real es un acontecimiento extraordinario y le daremos tratamiento de acontecimiento extraordinario'.

Iñaki. El año anterior, la Real batió el récord de jornadas sin perder y en la última, cuando iba a ganar la Liga en Sevilla, perdió el partido. Aquel año nos entró el pánico a ganar. El síndrome de Luis Ocaña. Tenía tanto miedo imaginando los ataques de Merckx que se dio un castañazo del pánico. Aquello conectaba bien con nuestra sorpresa de estar a esas alturas.

Ángel. Oí el gol en la radio. La emoción de ganar la Liga solo tiene un poco que ver con el desastre de bajar. Me tiré sobre la cama. Oí que un vecino había tirado el transistor por la ventana de alegría. Quedaba un minuto, cuidado. Conociendo a la Real, como somos nosotros de patéticos, nos podríamos haber metido uno en propia meta. Eso es muy guipuzcoano, eso de pensar que va a ocurrir una desgracia.

Ángel. Aquel tiró la radio para que pasara antes el minuto. Me acuerdo de una vez que iba a jugar y alguien me dijo una cosa muy bonita: 'Venga saca rápido que se va a hacer de noche'. Igual estudié Metafísica por eso porque pensé: 'Qué tendrá que ver que juguemos rápido con lo que dura el partido'. Él pensaba que si corríamos mucho, el partido iba a durar menos. Fantástico. 51


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Iñaki. Me sentía más identificado con los que en el último segundo pueden perder que con los que en el último segundo pueden ganar. Cosa que nos pasó. Cuando ese año se dijo íbamos a ganar pensé: 'Algo pasará'. Y me llevé un gran disgusto, pero no una sorpresa. Por eso el año siguiente, cuando ganamos, me llevé una gran alegría y una gran sorpresa.

del Madrid a Atotxa. Del Madrid hemos aprendido cosas maravillosas. Como por ejemplo de Di Stefano. Aprendimos que un jugador se podía mover por todo el campo. También descubrimos que las faltas con barrera se pueden tirar con efecto. Hasta entonces creía que había que tirar a que se quitara la barrera. Iñaki. Hasta que no vi a Kubala, no sabía que se podía tirar con efecto. Yo quedé de cine un día hablando de fútbol con unos sobre la ‘folha seca’ de Cristiano Ronaldo. Dije: 'Yo le he visto meter un gol así a Didí, en Atotxa'. Que parece que va al gallinero y gol.

Ángel. Pensar que vas a ganar en el último minuto lo puede pensar uno de Bilbao pero no uno de San Sebastián.

UNA GENERACIÓN DE GRAN NIVEL TÉCNICO Y TÁCTICO

Ángel. Fuimos educados en un fútbol básico y de repente surgen Zamora, Satrústegi, López Ufarte e incluso la misma defensa. Jugaban. Y fue una sorpresa, pero a mí lo que convierte la ratificación del equipo es que se ganó dos años seguidos. No fue un milagro.

Ángel. En el gol de Zamora intervienen muchos jugadores. Teníamos una imagen de la Real rudimentaria. La jugada comienza con Kortabarria saliendo de su campo -dejándole salir, porque este central sabía de qué iba esto-, el balón acabó en un centro de Perico Alonso, el padre de Xabi, acaba con Satrústegui, un follón en el área y gol. Pero antes habían participado Olaizola... Estas expresiones que ahora decimos con total naturalidad como ‘abriendo a una banda’, ‘saliendo con la pelota jugada’… No era lo que más habíamos visto. A veces Iñaki y yo hemos hablado de la sorpresa que supuso para nosotros la visita

Iñaki. La Real era un equipo ascensor, estuvo bastantes años en segunda, hasta que ascendió en 1967. Y un día en el Bernabéu empató a 2. Iba ganando 2-0 y al final el ángel de la guarda empató a dos no se sabe cómo. Cuando la Real salía al contrataque con Satrústegui... surgía el terror en el Bernabéu. Es una 52


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«Sentir los colores de la camiseta es importante en todos los ámbitos de la vida»

de las sensaciones más sorprendentes que yo he visto. Porque la Real era un equipo que jugaba a la defensiva. Cuando la Real jugaba al cerrojo en Madrid, decían que era derrotista, antifútbol... ahora ya es 'moderno', pero antes era antifútbol. Por cierto, la Real del antifútbol en Atotxa no jugaba al antifútbol, jugaba directo con el pelotazo.

Iñaki. Un equipo hecho con chicos de allí. Ángel. No creo que hubiera uso político del equipo. Alguna vez se ha visto así la foto de Kortabarria con Iribar con la ikurriña. Pero esto es una reivindicación de identidad que ahora sería normal. (Los capitanes mostraron la ikurriña antes de un derby vasco en Atotxa en 1976, cuando todavía era un símbolo ilegal)

Ángel. Incluso había algunos buenos suplentes. Estaba Bakero por ahí.

Iñaki. La anomalía no era la fotografía. La anomalía era que aquello no fuera lo normal. En aquel momento, los futbolistas recogieron una cosa que estaba ahí.

Iñaki. Aquel equipo llegó a semifinales de Copa de Europa con el Hamburgo. En la semifinal, la Real empató a uno en Atotxa y luego en la vuelta, los alemanes marcaron en fuera de juego clarísimo y nos eliminaron. El Hamburgo ganó después la final.

Ángel. La Real lleva la ikurriña en la manga de la camisa. Pero el Barcelona lleva la suya, y el Valencia, y los equipos andaluces. Había una identificación del equipo con toda la comunidad. Y en el caso del País Vasco, donde había detrás toda una historia de desatención a esa identidad, por no decir palabras más duras, aparece esa emergencia de la propia bandera, del euskera... que aunque es anterior, cuaja en los 80.

Ángel. Eso confirma que había buenos jugadores. López Ufarte era extraordinario. Y Diego. El 3-2-5 estaba en la cabeza del futbolista. Parecía que si un extremo se movía había perdido la posición. Luego hablamos de la naranja mecánica, que Cruyff se movía por todo el campo, el fútbol total. Pero esa evolución de la rigidez al desplazamiento coordinado, la Real lo hacía muy bien.

Iñaki. Este equipo acaba siendo una explosión de aquello.

EL SENTIMIENTO FAMILIAR DE LOS COLORES DE LA REAL

Iñaki. Diego que era el mediocentro de la gran Real. Su debut fue para marcar a Cruyff. Como jugaban con chicos de casa, se iban haciendo poco a poco. El público pasaba con ellos la novatada. Era un juego diferente. Se hicieron grandes porque estuvieron años formándose.

Iñaki. En nuestra casa éramos todos de la Real e íbamos al fútbol desde muy pequeños. De nacimiento. Había seis o siete carnés de socios. Mi padre era una persona de nulos aspavientos, pero era muy aficionado al fútbol. Él quería mucho a la Real, como toda la familia y toda la ciudad. En Madrid o Sevilla, la gente no lo puede entender, pero en San Sebastián, todo el mundo era de la Real. La prueba era que por la ciudad se soltaban cohetes cuando marcaba.

UN EQUIPO IDENTITARIO AL MANDO DE ORMAETXEA Ángel. Hay que hablar de Ormaetxea, el entrenador, que hacía en una temporada menos gestos que un entrenador de ahora en cinco minutos. Había cierta austeridad. Otra cosa importante es que era un momento político, aquel de los 80, en el que se empezaba a recuperar cierta ilusión del pueblo. Valores democráticos. Cuando la Real ganó se fue por todos los pueblos de Guipúzcoa antes de ir al Ayuntamiento. Tenía cierta vinculación con la sociedad, con los pueblos, con la provincia, y era un momento de resurgir. Un resurgir político. Luego ganó el Athletic de Bilbao los dos años siguientes. Fueron cuatro años que tienen un poquito que ver con una sociedad emergente que recupera la ilusión y la identidad.

Ángel. Se decía que era para que lo supieran en los barcos. Iñaki. Todo el mundo, aunque no le importara nada el fútbol, decía ¿qué ha hecho la Real? Ángel. Sentir los colores de la camiseta me parece importante en todos los ámbitos de la vida. A veces sueño que juego al fútbol. Esa idea de ganar juntos, me parece enormemente atractiva. Creo que toda la vida he estado marcado por esta idea de jugar en equipo, sentir los colores, querer ganar y saber perder. Esta 53


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«Pensar que vas a ganar en el último minuto lo puede hacer uno de Bilbao pero no uno de San Sebastián»

didáctica pedagógica sirve para reivindicar el deporte en edad escolar. Nosotros no necesitábamos eso porque éramos una familia de nueve. Éramos 16 con entrenador, masajista...

antigua fábrica que tenía un cartel en un fondo. Un fondo era Múgica y el otro Frutas. Cuando entrabas el domingo, pasabas, y no eran tornos, olía a fruta pisada. Pasar la puerta para entrar al campo por Frutas es el recuerdo a un olor un poco agrio. A la fruta y verdura que había estado durante la semana. Era un olor fortísimo.

Iñaki. Incluso jugábamos partidos en casa, por el pasillo. Ángel. Recuerdo la primera vez que jugamos con camisetas y colores. Sentía una emoción.... Por eso, el azul y blanco de la Real, no es un asunto lateral. En algunas otras ciudades donde hay más equipos, los colores son muchos, pero es que el azul y blanco... Ese azul además. La Real sacó hace poco contra el Valencia, sólo para ese partido, una camiseta especial. Y vi el azul y dije: 'Menos mal'. Porque he sufrido durante muchos años porque el azul no era el azul de siempre.

Ángel. ¿Sabes dónde huele un poco así? En la Habana. Me pasó lo mismo. Iba por La Habana y me parecía que iba a jugar la Real. Ese olor a fruta pasada de la Habana vieja. Iñaki. Y siempre embarrado. Recuerdo esos días con el cielo azul, después de unos días en los que se comentaba aquello de 'las playas abarrotadas...', llegar al campo y dos palmos de barro. Pero barro, de no poder andar. Me contaba un día Elías Querejeta que, cuando jugaba él, y venía el Madrid de Gento, que era como si fuera en moto, pisoteaban la zona del campo del extremo izquierdo para que aquello fuera un potaje enorme.

Iñaki. El de la bandera de la ciudad. Que es más marino. Ángel. Ni celeste ni negro como llevaban a veces. En Bilbao pasa con el rojiblanco, de la bandera de Vizcaya. Esos colores, que a veces dejamos que lo lleven otros equipos, los siento profundamente y los reconozco en muchos sitios como los de la ciudad. La unión de equipo, ciudad, provincia es todo de un mundo afectivo. Has sido educado en los afectos desde niño. Iñaki dice que es de la Real, pero es que no recuerdas haber elegido. Es como ser de San Sebastián. Yo no recuerdo haber dicho un día, 'voy a ser de San Sebastián'.

Ángel. El campo ayudaba a mantener al equipo en Primera porque era muy difícil ganar a la Real en su campo. El Rayo ha conseguido algo parecido. Ha tratado de hacer de su campo algo distinto. Los jugadores se descolocan al llegar. Iñaki. Los equipos llegaban a Atotxa pensando: 'lo que vamos a sufrir. Nos van a entrar...' Era Supremo. Cuando paso ahora por donde estaba el estadio me quedo atónito. Veo aquellos pisos y me dan palpitaciones. Me produce una extraña sensación, como si Atotxa estuviera escondido por ahí.

Iñaki. El color tenía un valor simbólico tremendo. Está muy vinculado con la infancia. Se te mete en la cabeza un pedazo que nunca te va a abandonar ni vas a abandonar. Se te pega a tu corazón de una manera extraña como el olor de tu casa, metido en los rincones de los sentimientos imborrables para siempre. Recuerdo el aroma de mi casa, era una realidad donde se instaló la Real. Está metida en un sitio que es el portal de nuestra casa. Recuerdo perfectamente como olía Atotxa.

Ángel. A mí me parece que han hecho trampa. Utilizar un campo de fútbol para hacer casas es trampa. Eso es siempre Atotxa. Ahora está ocupada. Han puesto unos okupas en el campo, pero la sensación es de que esos lugares forman parte de nuestra identidad. Es como si pusieran cemento en la concha. Como si asfaltaran la bahía para ir en bici. Siempre vería la Concha.

Ángel. A hierba. Voy a correr por El Retiro y huelo la hierba recién cortada y pienso: huele a Atotxa. Es decir, para el que ha jugado a fútbol, el olor a hierba es indescriptible. La hierba regada y cortada huele a fútbol. Ahora vamos a decir la verdad. A lo que huele la hierba es a fútbol y no al revés. Eso es de toda la vida. Iñaki. Además de oler a hierba, Atotxa olía a frutas. Una de las porterías daba al mercado de frutas que estaba debajo de las gradas durante la semana. Enfrente estaba Múgica, que era una

MITOS DE LA MEMORIA FUTBOLÍSTICA Iñaki. Le veía de niño y me parecía Dios. Nunca he vivido el asombro que viví con Di Stefano. Era el futbolista que más odiaba la gente en San Sebastián. Hasta el punto que un día lle54


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gó a pegar a un periodista con una toalla. Era un hombre al que la gente admiraba de manera superlativa y le tenía manía igual porque era un líder al que no había manera de ganarle. Con toda la manía que se le tenía, Di Stefano tiene el tambor de oro de San Sebastián, la máxima distinción de la ciudad. Aunque admirar, admiraba a Sebastián Ontoria, 'El gerente'. Un medio, calvo, redondito. Sentía asombro.

Iñaki. El año que vino Simonsen fue un año muy metafórico en la historia de la Real. Fue el año 62. El Madrid fichó a Araquistáin. El portero. Por este motivo nos cedió a cuatro jugadores que eran Raba, Villa, Chus Herrera y Simonsen. Eran cuatro que le daban un toque de calidad excelente. Aquel año nos lo prometíamos muy felices. Bajamos a Segunda. Hasta entonces, el bueno de los nuestros era como el resto de Primera, pero tenía un coraje, una garra y un vigor máximo. Y de repente llegaron unos chicos que jugaban francamente bien, pero bajamos a Segunda porque lo que nos había mantenido era estar muy unidos y luchar como leopardos.

Ángel. A mí me gustaba López Ufarte. Primero porque era zurdo y a mí que alguien haga algo con la zurda me parece que tiene más calidad. Porque no era físicamente muy alto, era menudo y era muy vertical .Coincidía con el fútbol que en ese momento necesitaba el equipo. Y se asociaba mucho con los compañeros. Y luego porque le oí decir que el día más feliz de su vida fue cuando ganó la Real.

Ángel. Ahora nos sorprende que el portero de la Real sea chileno. Y me parece fenomenal. Pero hay una escuela de porteros que debe estar por otro lugar.

Iñaki. De aquel equipo la figura más importante era Kortabarria, aunque hubiera otros mejores que él. Era como el árbol plantado. Y Arconada.

Iñaki. No es que ahora el portero que salga tenga que ser un gran portero. Antes no lo eran, pero se hacían. Ángel. A mí me da temor el año que viene. Vela, Griezmann, Aguirretxe... El problema es si podemos durar cuatro años con el mismo equipo. Es complicado. Confío en la estabilidad. A veces esto que llamamos garra, echarle no sé qué, tiene que ver en jugar confiado. No es sólo el carácter y creo mucho en los entrenadores.

Ángel. Kortabarria jugaba ese estilo de central que jugaba. Era como Beckenbauer, capitán. Yo miraba a los defensas. El estilo de defensas. No tendría que hablar bien de la Real si hablo de las defensas, porque he visto cosas increíbles. Algunos que levantaban la cabeza para dar un pase y la mandaban a la bahía. Lo bonito no era que la echara fuera del graderío sino que señalaba antes de lanzar, como si fuera una jugada ensayada.

Iñaki. También conciencia de quién eres. Porque si el equipo campeón equipo se hubiera creído exquisito no habría tenido garra. La tenían porque eran conscientes de ser un equipo inferior técnicamente por los años de la garra. Nuestra fuerza, es nuestra garra.•

Iñaki. Te refieres a Martínez. Ángel. No he dicho nombres. Iñaki. Pues te lo digo yo, Martínez. Ángel. Eran un problema. Elizondo, Peporro, Alardi, son más de cromos de chocolate Zahor (Se repartían en sus recipientes en la década de 1950).

DE LOS EXTRANJEROS A LA REAL MODERNA Iñaki. Lo de los extranjeros lo llevo fatal. Entiendo la ley Bosman. Los jugadores son personas que se tienen que acoger a las leyes del trabajo. Pero me descolocó un poco. La Real se ha pasado un montón de años pensando en saber por dónde iba, una vez que había perdido aquel juego que iba desde la playa, a los juveniles, el Sanse y la Real. Ángel. La figura del oriundo también trajo un cierto desconcierto. Por los latinoamericanos, que no contaban como extranjeros si venían de una familia española. Hubo unas trampas horribles. A algunos les preguntaban de dónde eran y respondían ser de Celta, de Osasuna... Esto llenó el fútbol no siempre de los mejores sino de los que estaban bien de precio. De la Real sí recuerdo extranjeros que se identificaron bien como Oceano o Simonsen. 55


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LEO CONTRA MESSI

Marc Baiges, ‘Leo’ para sus amigos, ignoró durante una década que le había roto la pierna al jugador argentino en 2001, en el que era el segundo partido del delantero con el Barça, y que pudo finiquitar así su carrera como azulgrana. Ésta es la historia de dos niños prodigio con distinta suerte que celebran sus goles mirando al cielo. Texto Albert Martín Vidal | Fotografía Quique García

“Antes de salir del campo conviene recordar a los jugadores de sombra, los que se quedaron en el camino, con los huesos o los nervios rotos, aquejados por las variadas circunstancias con que los días preparan su asedio. Ellos, los nunca vistos, fueron tan necesarios como las líneas blancas que separan las letras en los libros”. Dios es redondo, Juan Villoro

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» EL LUGAR DE LA FATALIDAD La casualidad hizo que Marc Baiges posara justo detrás de Messi, quinto por la izquierda en la fila de abajo, antes de comenzar el partido. Ese campo de hierba artificial quedó partido por las obras de la línea 9 de metro.

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l primer fin de semana de mayo de 2012 Leo Messi le marca cuatro goles al Espanyol y alcanza los 72 en una sola temporada; mientras eso ocurre, Marc Baiges, sancionado, ve cómo su equipo, el Tortosa, se complica la permanencia en Primera Catalana con una derrota que llega en el minuto 94. La tarde del 10 de enero de este mismo año, Marc prepara en su piso de estudiantes los exámenes del primer semestre de tercero de Fisioterapia mientras Messi recoge su tercer Balón de Oro. El 27 de mayo de 2009 Leo logra su segunda Champions ante el United y anota el 2-0 con un cabezazo que Marc Baiges corre a celebrar a la Rambla de Canaletes de Barcelona. El 3 de agosto de 2008 Messi hereda el dorsal 10 de Ronaldinho, por entonces Marc, que pasaba el día en la playa de L’Ampolla, ya llevaba temporadas luciendo ese dorsal. El 11 de marzo de 2007 Messi se consagraba con un ‘hat trick’ contra el Real Madrid que Baiges disfruta desde un local de Tortosa alquilado junto a sus amigos. A pesar de la aparente distancia entre las vidas de estos dos jóvenes, hubo un día que llegaron a cruzarse: el día que Baiges le rompió el peroné a Messi.

que iban a enfrentarse en la jornada 27 del Grupo I de la Liga Preferente de infantiles. Para subsanar la confusión, la entidad azulgrana invitó a desayunar a la expedición visitante y poco antes del partido, los jugadores de ambos equipos se hicieron una foto sobre el césped; azares del destino, Marc se colocó justo encima de Leo, que ya lucía entonces una sonrisa desangelada. Era un chaval con problemas de crecimiento - apenas levantaba 148 centímetros sobre el suelo-, no hablaba jamás y no era la estrella de su equipo: “La referencia de aquel Barça era Mendy, un portento físico que se hinchó a marcar”, apunta Carlos Blanch, entrenador del Ebre. El técnico de aquel Infantil B del Barça, Xavi Llorens, recuerda las primeras impresiones que le dejó aquel argentino introvertido que llegó a media temporada: “Con el balón era tremendo, hacía lo mismo que ahora, pero era pequeñito, físicamente muy poca cosa”. Messi no pudo demostrar nada aquel día, pero en el primer minuto de juego se sucedieron dos noticias que pudieron cambiar su historia en el Barcelona. La primera llegó con el silbido inicial: tras un mes esperando el tránsfer y un debut contra el Amposta en que marcó, el pequeño argentino sumaba su segundo partido como infantil y superaba así un requisito federativo imprescindible para jugar en años venideros choques oficiales

Ocurrió un lejano febrero de 2001, en una mañana que comenzó rara. La Federació había dado distintos horarios a los delegados del Infantil B del Barcelona y del Ebre Escola Esportiva, 58


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«No es que no supiera que le había roto el peroné a Messi, es que no sabía que le había roto la pierna a nadie»

siendo extranjero y menor de edad. Albert Benaiges, figura clave del fútbol base barcelonista durante años, fue quien descubrió la norma y dio la señal de alerta. “Hubo que correr: si no llega a jugar esos dos partidos, no habría podido jugar después en categoría nacional hasta tener 18 años”. En cuanto rodó el balón aquel niño de 13 años puso la primera piedra para poder completar una fulgurante formación en los equipos inferiores del Barça. Unos segundos después, esa trayectoria en azulgrana pudo quedar finiquitada.

de 5-1 y el guardameta es de los pocos que conservaba en su memoria algo del partido: una finta que le hizo Mendy en uno de sus tres goles: “Aún lo busco”.

AMAGO DE EXILIO

La lesión de Leo no era grave pero coincidió con malas noticias en casa de los Messi. Se habían instalado en un piso de Les Corts que les cedió el club. Allí estaban los padres del ‘‘crack’’, sus dos hermanos y su hermana pequeña, María Sol, que no se adaptaba a aquel nuevo medio. Al poco, Jorge, el cabeza de familia, vio como todos volvían a Rosario mientras él se quedaba en la capital catalana con un proyecto de futbolista con la pierna izquierda enyesada. Inevitablemente surgieron las dudas. Al padre de Messi aún se le humedecen los ojos cuando recuerda la escena que tuvo lugar en aquel piso, cuando se acercó al niño para plantearle una cuestión importante. -Lío, qué querés que hagamos. ¿Volvemos? -No, papá, yo quiero triunfar en el Barcelona.

Fue una jugada anodina. El balón llegó rápidamente a su posición, la de extremo zurdo, donde correteaba con el dorsal número 11 a la espalda. Perdió el control y se le fue fuera. Marc Baiges, el diez de su equipo, recibió entonces el saque de banda en fase defensiva. Escorado al lateral, decidió lanzar un pelotazo arriba. Armó la pierna y cuando sólo esperaba sentir el impacto del cuero, una sombra irrumpió por su derecha y se interpuso entre su bota y el balón. Fue esa sombra la que recibió el impacto: se oyó un chasquido y ambos rodaron por el suelo; el árbitro no pitó falta. La sombra intentó levantarse pero comprendió que no podría hacerlo. Fue en esa jugada desgraciada cuando Messi sufrió la primera y última fractura de su vida.

Durante su recuperación, se hizo habitual verle de pie, con sus muletas, junto al campo donde sus compañeros entrenaban, mirando el balón con una añoranza infinita. “Estuvo jodido, imagínate, tres meses fuera en su situación, se perdía toda la temporada, pero a él no teníamos que animarle como a Capel, que lloraba todo el día”, recuerda Xavi Llorens, que entrenó también al extremo del Sporting de Lisboa y ex del Sevilla. Echando la vista atrás, no hay duda de que ese periodo fue lo más cerca que nunca estuvo Messi de abandonar el Barcelona, el equipo en el que, dirigido por Guardiola y arropado por una generación única de futbolistas, ha exorcizado el derrotismo de décadas. Cuando el peroné de su zurda mágica se recuperó, formó parte del afamado equipo de la Quinta del ’87, con Piqué, Cesc y Víctor Vázquez, tanto en el infantil A como en el cadete. Sólo dos años después de aquella lesión, Messi detonó: en la temporada 2003-2004 jugó en el Juvenil B, el Juvenil A, el Barça C, el Barça B y hasta debutó con el primer equipo de Rijkaard en un amistoso contra el Oporto de Mourinho. Un año más tarde, el astro debutó en partido oficial y entre profesionales ya se daba por hecho que había nacido un nuevo genio. En verano de 2005, Capello pronunció su célebre sentencia sobre el ‘crack’: “Este chico es un fenómeno, en mi vida he visto un jugador tan joven hacer las cosas que nos hizo a nosotros... No veía una cosa así desde que estaba Maradona en el Nápoles”. Un tiempo

No se había cumplido un minuto de juego y en la retransmisión televisiva aún repasaban las alineaciones. Marc se disculpó, Leo abandonó el campo y aquel episodio fortuito quedó sepultado de la memoria de los que jugaron el partido. Baiges nunca supo lo que había ocurrido hasta que ‘Líbero’ contactó con él: “¿Qué dices que le rompí? ¡Madre de Dios!”, exclamó. “No es que no supiera que le había roto el peroné a Messi, es que no sabía que le había roto la pierna a nadie”. El partido prosiguió. El Barça se adelantó 2-0, pero en el minuto 22 Baiges recibió una perfecta asistencia de su amigo Jordi Pitarque para superar al portero con un chut que impactó en el poste antes de entrar. Las imágenes del partido demuestran que lo celebró alborozado, como el niño que era, y que huyó de la piña de abrazos para ir a agradecérselo a ‘Pita’. Marc tampoco recordaba ese momento feliz hasta que vio el vídeo. “Los jugadores eran demasiado pequeños para darse cuenta de todo aquello y a Messi no le conocía nadie”, dice hoy Carlos Blanch. “Para nosotros, el partido era una fiesta, íbamos a pasar un día a Barcelona”, confirma el portero visitante, Aitor Arasa, que esta temporada ha estado en el Burgos. Al final, el resultado fue 59


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» EL 1001 Ese fue el número de la primera ficha federativa que tuvo Messi en España. Su firma de entonces recuerda que tenía sólo 13 años.

después, Rijkaard recibió la célebre pregunta de si era posible parar a Messi. “Sí”, respondió, con ojos enrojecidos y semblante pétreo. “¿Cómo?”, le insistieron. “No lo sé”, replicó, erigiendo un desternillante monumento a la indiferencia. Quedaba mucho para que el director del diario español más leído se mostrara partidario de frenar a Messi “por lo civil o por lo criminal”.

y medio y perdió para siempre el tren de la alta competición. “No he tenido demasiada suerte”, dice el actual delantero del Tortosa, la ciudad del sur de Tarragona en que creció. Mientras Messi acumula premios y fortuna, él es un nimileurista a quien sus amigos de L’Ampolla llaman desde hace muchos años “Leo” por la similitud fonética de su apellido con el de Leo Biagini, ex delantero del Atlético de Madrid. A día de hoy disfruta con el Barça en la tele, admira a Iniesta, Drogba y Messi y no se ve jugando más allá de Primera Catalana. Lo que quiere es hacer carrera como fisioterapeuta.

EL ‘CRACK’ QUE NO FUE

A 200 kilómetros al sur de Barcelona, la vida también sonreía a Marc Baiges. Estudiaba y se dedicaba a jugar a fútbol, tenía verdadero talento. En la temporada 2002-2003, militando en el Reus, llamó la atención de ojeadores de equipos como el Real Madrid o el Real Zaragoza con sus más de 35 goles en Liga. Fue convocado para la selección catalana y jugó un campeonato de España; finalmente fichó por el Nàstic de Tarragona. Después de marcar tres goles en sus dos primeros partidos de Liga, todo se torció. Un golpe sacó a relucir unas molestias hereditarias en la espalda que los médicos eran incapaces de diagnosticar. “Mis padres un día me sentaron y me preguntaron que por qué no quería jugar”, recuerda ahora. Tras muchas consultas, al final supo que Marc no inventaba nada, que padecía espondilolisis, una dolencia de la columna. Estuvo sin jugar un año

Pero aquella lesión de espalda no fue el golpe más duro que le tocaría recibir. En septiembre de 2010 falleció de un infarto su mejor amigo, Jordi Pitarque, el confidente con quien compartió piso y sueños cuando el Nàstic les fichó a ambos. Tenía sólo 23 años. “Fue un golpe muy duro, pasé un año fatal. Jordi era una pasada de persona, en las Terres de l’Ebre no hay mucha gente que destaque, y él era un personaje mítico”, dice ahora. “Es ley de vida: siempre se van los mejores”, añade en un murmullo. Marc tiene ahora 25 años, es atractivo y disfruta de una apacible vida de estudiante de Fisioterapia en una universidad privada. La suya es una familia unida y tiene una novia de toda la vida. 60


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Marc estuvo sin jugar un año y medio y perdió para siempre el tren de la alta competición. «No he tenido demasiada suerte», dice el actual delantero del Tortosa

Pero sus ojos desprenden una dureza que evoca esa pérdida. Pitarque está presente en el fondo del escritorio de su ordenador y a Marc le gusta hablar de él. “Lo único que puedo hacer es recordarle”, repite. Con esa convicción, desde aquel triste día de 2010 Baiges ha celebrado todos sus goles señalando con los dos índices al cielo y buscando arriba con la mirada, exactamente el mismo gesto que Messi dedica a su abuela, Doña Celia, la visionaria que insistió a los mayores para que le aceptaran en el potrero. Ahora que ya no luce el 10, a Marc le toca chocar cada fin de semana contra los durísimos defensas de la Primera Catalana. Desde esa realidad, relativiza la lesión que le causó al tres veces Balón de Oro en aquel remoto partido de infantiles: “Ni siquiera fue falta”. Hombre de pocas palabras, confiesa que si por algún azar se encontrara con Messi no se acercaría a hablarle: “No soy de esos”. No hay ninguna necesidad: sus historias se cruzan y se necesitan, Villoro diría que Baiges representa las “líneas blancas” en la antología al fútbol que firma Messi. Los dos siguen soñando goles y hay domingos en que ambos marcan; cuando eso ocurre, en un universo paralelo se saludan una anciana testaruda y Jordi Pitarque, el chico que regaló un gol a su amigo Marc en el olvidado partido que enfrentó a Leo contra Leo.•

» DE MISSI A MINIRONALDO Los futbolistas del Ebre Escola Esportiva que jugaron aquel partido de febrero de 2001 no supieron que se habían enfrentado a Messi hasta nueve años después, cuando le identificaron en la vieja foto que los dos equipos se hicieron antes de empezar el partido. El hallazgo corrió por Facebook y repasando el resto de caras, llegaron a la errónea conclusión de que Piqué y Cesc también disputaron aquel choque. Todo lo que 'Líbero' ha podido saber del partido entre el Barça y el Ebre Escola Esportiva se debe a que el partido fue retransmitido en directo por Barça TV. El padre de Óscar Muñoz, uno de los jugadores del Ebre, grabó el partido en VHS y conservó un documento plagado de perlas. El locutor llamó "Missi" al ‘crack’ argentino y en ningún momento llegó a saber contra quién jugaba el Barça; en su confusión se refería a un C. E. Tortosa que ni siquiera existe, ya que el principal club de esa ciudad es el C. D. Tortosa. El sonido ambiente hizo posible que mediado el segundo tiempo se oyeran con total nitidez los gritos de la madre del niño a quien Messi arrebató la titularidad: "¡Vamos, David, que tú puedes, cariño!". La estrella del choque, sin embargo, fue Djong Mendy, a quien el narrador se refería como "miniRonaldo" y que ha jugado esta temporada en el Atlético Pulpileño, de Tercera División.

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EN EL BANQUILLO POR VOCACIÓN

Arantxa del Puerto fue la única mujer que superó el curso de entrenadores en 2005 junto con la generación de Pep Guardiola. Él afronta un año sabático, ella entrena al Irún y trabaja de informática. Un ejemplo de la crisis del fútbol femenino Texto Lucía Taboada | Fotografía Humberto Bilbao

» LUGAR DE TRABAJO Arantxa del Puerto entrena al equipo femenino de Irún.

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» VESTUARIOS Las jugadoras del Irún se cambian en el campo por la distancia a la que se encuentran los vestuarios.

A

escasos kilómetros de Madrid, en las instalaciones que la Federación Española de Fútbol tiene en Las Rozas, se concentraron en 2005 un puñado de estrellas. 42 ex futbolistas obtuvieron el nivel 2 del curso de entrenadores. Entre los alumnos sobresale un conjunto de nombres nacidos del legado del Dream Team: Guardiola, Luis Enrique, Amor, Sergi, Busquets, Cuéllar, Julio Alberto, Nadal, Pizzi, Julio Salinas, Ferrer y Miquel Soler. En el otro bando, los madridistas, representados por Alkorta y Martín Vázquez. Las risas las pone Pepe Mejías, las cartas Julio Salinas. Currículos dilatados, identidades forjadas sobre el verde. Pero entre todos ellos destaca el itinerario futbolístico de una mujer presente en el curso: la vasca Arantxa del Puerto. Tres Copas y tres Ligas con el Añorga, y unas 70 convocatorias con la selección absoluta le avalan. “Una chica en el Dream Team”, rezan los titulares: “Algunos debieron de pensar que qué valiente o temeraria era por meterme en el curso rodeada de chicos, pero no hubo ninguna diferencia, me trataron muy bien. Yo lo tenía claro. Quería compartir lo que sé, mi pasión”.

despertando del anonimato. Con el viento peinando al mar, en la donostiarra playa de la Concha, el grupo de chicas dio sus primeros botes al esférico. “Era muy duro jugar en la playa, había que montar el campo y desmontarlo cada día”, recuerda. Y de la sílice se pasó al fútbol 11: “Poco a poco se fueron creando más equipos y estructura”. The Football Asociation venía de reconocer en el año 1969 la rama femenina del fútbol como consecuencia del incesante crecimiento registrado a raíz del Mundial de Inglaterra 1966. En España, el 5 de mayo de 1971, se reunían en el hotel Claridge de Madrid los presidentes de trece clubes femeninos de diversos puntos de España con el objetivo de constituir un Consejo Nacional del Fútbol Femenino. Pese a las dificultades iniciales, el fútbol femenino también viviría su primera experiencia internacional, un 21 de febrero de 1971 en el campo de la Condomina de Murcia. En noviembre de 1980 se lograba el reconocimiento oficial de la Real Federación Española. El camino andado por las mujeres en éste ámbito es tan largo en lo temporal como corto en la distancia recorrida. A veces con zafios escépticos, otras bajo los efectos de la pandemia del machismo, pero con el respaldo mayoritario de una sociedad que dejó de ver en ellas la excepción. Pese a todo y aún con la

Arantxa del Puerto, nacida en el donostiarra barrio de Añorga el 8 de marzo de 1971, fue con el club local abanderada de una competición, la femenina, que comenzaba a dar bandazos 64


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«Para mi el fútbol ha sido y es un hobby. Pocas jugadoras de primera división cobran en sus fichas, siempre tienes que tener un trabajo o estudios»

existencia de competiciones de ámbito nacional, no se contempla la existencia de licencias profesionales para las mujeres. Una situación injusta tolerada que hace que vivir del fútbol femenino algo sólo al alcance de las algunas fichas de la máxima categoría, una quimera para las competiciones inferiores. Actualmente solo existen unas diez licencias profesionales femeninas repartidas por el territorio nacional. Hay jugadoras de Primera División que no cobran, otras que reciben una pequeña ayuda en concepto de desplazamiento y transporte u otras, las que menos, perciben entre 1.000 y 2.000 euros mensuales. Lo común es que sean deportistas vocacionales. “Para mí, el fútbol ha sido y es un hobby. Te dedicas a él porque te gusta pero a costa de muchos sacrificios. Pocas jugadoras de Primera cobran en sus fichas, siempre tienes que tener un trabajo o estudios, un complemento que además te permita jugar. Hoy en día casi nadie pondría en peligro su trabajo por el fútbol, y menos aún tal y como están las cosas”, admite Arantxa. Ella tampoco, informática de profesión. Desde la Federación argumentan que los clubes difícilmente podrían soportar el peso de las fichas. Sin presupuestos, cada partido se convierte en un baile de cifras asfixiadas.

de jugadoras que reclaman una liga seria y competitiva, etc. Es inaceptable que equipos que han perdido su categoría en el campo, sean premiados con un ascenso en los despachos (...) Es una depreciación al mérito deportivo”, firmaba un comunicado de 222 jugadoras. Pese a contar con el rechazo de las mismas, este formato duró dos años. En el 2011 se volvió a cambiar. La Superliga pasa a llamarse Primera División. De los tres grupos de la temporada anterior se pasaba a una Liga única de 18 equipos con nuevas incorporaciones. A orillas del Bidasoa se pone el sol sobre el Stadium Gal de Irún, espacio en el que entrena Arantxa desde el 2010. Las jugadoras del juvenil-senior del Real Unión saltan al césped. Son jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y 27 años. Se cambian en el propio campo por la distancia existente con los vestuarios. Varios curiosos siguen el entrenamiento desde la barrera y recogen el esférico cuando brinca lejos de la cancha. En la cabeza de Arantxa repica la ideología de Guardiola, su modelo en todos los códigos que marcan el fútbol, y resurgen los recuerdos: “Es impresionante cómo colocaba, como dirigía en el campo, se le veía desde siempre sus genes de entrenador”. No se cansa de repetir el‘noi’ de Santpedor que el mayor respeto que se le puede proferir al rival es competir al máximo de tus posibilidades. Ella lo sabe, pese a las dificultades. Desde aquellos pupitres de la Federación, caminos separados, ahí sigue Arantxa, peloteando el esférico objeto de cuero, soñando con llegar a entrenar en la Primera masculina, siendo la feliz anomalía de un deporte que crece con párvulos pasos. Todo en el fútbol femenino es a la vez intrascendente y heroico; caótico y fértil. Hasta que algún día todas las jugadoras profesionales, sin máculas ni peros, puedan “vivir del fútbol”.•

EL INTENTO DE LA SUPERLIGA

En los últimos años se ha allanado la senda con el respaldo de organismos como la Asociación de Futbolistas Españoles, y las ampollas se van aplacando lentamente. El error, según Arantxa, es “caer en el agravio comparativo respecto a los chicos”. Difícil saber dimensionar el deporte femenino respecto a su homólogo masculino. El 26 de mayo de 2009 la Real Federación Española de Fútbol presentó un proyecto para potenciar la Superliga que pretendía contar con un club que representara a cada comunidad autónoma. De 16 se pasó a 24 equipos. El organismo federativo invitó a los clubes masculinos de la Liga Nacional de Fútbol Profesional a formar parte en el torneo. Al calor de las promesas de la Federación surgieron nuevos equipos. Algunos al no recibir las subvenciones prometidas se retiraron. Una situación que unió al fútbol femenino: “La puesta en marcha de este proyecto hace que la competición de la que actualmente somos partícipes quede totalmente desvirtuada. La ampliación sin criterio lógico del número de equipos en la máxima categoría va a provocar un descenso considerable del nivel deportivo, lo que traerá consigo graves consecuencias, como por ejemplo resultados abultados, disminución del interés público por nuestra competición, retirada anticipada 66


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endencias, material deportivo y cultura de moda. Recomendaciones y productos pensados para las taquillas de los lectores de 'Líbero'. Un equipo elegante demuestra qué hay que ponerse después de las ligas de fin de semana. El tercer tiempo es igual de importante para 'Líbero' como la charla previa al partido del siglo en el Hotel. La marca madrileña El Ganso viste de forma elegante el verde de la hierba.

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El color de la hierba

Alba Galocha es modelo y bloguera de la revista Vogue. Con ocho años vivió la séptima del Real Madrid. Desde entonces no se ha quitado la camiseta blanca. Fabio Cundines es modelo y fotógrafo. Tuvo que esperar hasta los 21 años para ver al Barcelona convertirse en el mejor equipo del mundo.

LÍBERO PARA EL GANSO Texto Mariola Selfa | Fotografía Lino Escurís | Estilismo Alejandro Meitín

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e estrecharon la mano hace tiempo. El fútbol no es sólo deporte; y la moda no se reduce a prendas que vestir según la estación del año. Ambos son mucho más que eso: pasión, diversión, un estilo de vida al fin y al cabo. Y El Ganso salta al campo, de nuevo, para demostrarlo con sus prendas y accesorios. Inspirada en el más puro estilo british, la marca madrileña nacida hace casi una década en busca de looks elegantes con toques de originalidad, lo ha vuelto a hacer, la nueva colección Primavera Verano no decepciona. Además de mantener su ADN -con sus prendas fetiche como los blazers o las zapatillas deportivas y estampados tan distintivos como los cuadros escoceses, príncipe de Gales o los vichys–, incorpora a sus patrones nuevos tejidos como el denim para los jeans y el lino para las americanas masculinas y femeninas,

vestidos e incluso en zapatillas. Imprescindibles en cualquier armario de cara a los próximos meses de verano. La paleta de colores también se amplía para los más atrevidos. Tonos fluor, rojos intensos, verdes, naranjas… Y como la subida de temperaturas no está reñida con el estilo y la elegancia, El Ganso va más allá con su nueva colección 'Basics', un paso más en una carrera de fondo en la que cada movimiento cuenta. Esta línea, pensada de momento para hombres, se presenta como una amalgama de piezas con colores neutros como el blanco, el azul marino o el beige. Pantalones y bermudas, polos, camisas… una nueva visión para los que quieren marcar la diferencia estén donde estén, en el campo o en grada. No todo vale, sólo El Ganso.• 69


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espués de buscar en las bibliotecas, en las bandas de los campos y en los recovecos de los vomitorios de los estadios llega la hora de ver el fútbol desde el sofá. Periodistas, cantantes, actores y escritores demuestran que el arte y el ocio mezclan muy bien con el fútbol. Una selección de locos por el balón elige su once ideal, su revista preferida y recuerdos de infancia de este deporte. Antes del especial de la Eurocopa, Líbero destaca cuatro reseñas de la literatura, del cine, la música y los videojuegos. De broche un relato de una pelota enamorada de Maradona.

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Mi once más seis » ENRIC GONZÁLEZ Periodista

Ilustraciones Clara Prieto

PORTERO Banks Porque, además de hacer

El periodista y escritor Enric González (Barcelona, 1959) decidió ser del Espanyol para toda la vida tras una dolorosa derrota en Sarrià contra el Castellón. Su fe periquita le ha acompañado como corresponsal de El País por Londres, París, Nueva York, Roma y Jerusalén. Además de 'Todas las historias' (RBA) ha publicado la imprescindible 'Historias del Calcio' (RBA) y 'Una cuestión de fe' (Libros del KO). El club ideal que Enric González ha elegido para 'Líbero' cuenta con una buena dosis de clásicos y de alguna debilidad personal.

la 'parada del siglo' en 1970, es el único gran portero que intentó seguir jugando como profesional después de perder un ojo. Sin gran éxito, hay que reconocerlo.

LATERAL DERECHO Cafú Subía, bajaba,

cortaba, centraba, aplaudía a los compañeros, felicitaba a los rivales, y cada vez que sonreía se iluminaba el estadio.

CENTRAL Moore Corría lento pero llegaba rápido, y porque sabía por dónde iba a ir la jugada cuando el contrario aún estaba pensándoselo.

LÍBERO Beckenbauer Porque el balón estaba enamorado de él, y porque su fútbol, de puro elegante, era casi un pecado de soberbia.

LATERAL IZQUIERDO Facchetti Por la

zancada y por la caballerosidad, y porque pocas veces se ha visto correr tan rápido a un tipo tan pulcro y meticuloso. 78


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«SI LA GUITARRA DE KEITH RICHARDS HUBIERA JUGADO AL FÚTBOL, HABRÍA JUGADO COMO GEORGE BEST»

MEDIOCENTRO Pelé Por ser Pelé.

PRESIDENTE Pep Guardiola Por lo que imagino que puede hacer cuando sea presidente del Barcelona.

MEDIAPUNTA Totti Porque le he visto jugar, y le he visto hacer cosas que nadie más hace: una mezcla de inteligencia callejera y sentido de la eternidad.

CAMPO San Mamés Porque suena como ningún otro y porque pronto dejará de existir.

EXTREMO DERECHO Maradona ¿Hace falta

BAR Centro Gallego de Nueva York

explicación?

Porque en su antena parabólica podría jugarse una final de Champions y aún sobraría espacio. Y por la tortilla.

EXTEMO IZQUIERDO Garrincha Por feo y

por cojo, por zumbado, porque después de ganar una final preguntó cuándo se jugaba la vuelta, y porque no existió un defensa capaz de pararle.

HIMNO El de la Roma Estará de

acuerdo conmigo cualquiera que lo haya escuchado en el Olímpico, antes de un derbi Roma-Lazio.

DELANTERO Cruyff Sólo jugó cinco años, pero qué cinco años: dentro de un siglo su fútbol seguirá siendo futurista.

CAMISETA La del Inter Me impresionó de pequeño y sigue impresionándome.•

DELANTERO Best Si la guitarra de Keith

Richards hubiera jugado al fútbol, habría jugado como él. Y por aquella frase inmortal: “Gasté en montón de dinero en copas, mujeres y coches; el resto lo derroché”.

ENTRENADOR Bill Shankly Porque recogió

al Liverpool en Segunda y le hizo campeón, porque impuso la equipación roja, porque colgó en el túnel de vestuarios la famosa placa que dice “Esto es Anfield”, porque al pie de su estatua está escrito que fue “el hombre que hizo feliz a la gente” y porque estableció que “el fútbol no es una cuestión de vida o muerte, sino algo más importante que eso”. 79


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Mi recuerdo de fútbol » QUIM GUTIÉRREZ Actor

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o soy un buen jugador de fútbol. Tampoco soy malísimo, pero tengo un alto nivel de autoexigencia y no soy todo lo bueno que me gustaría ser. Tengo unas capacidades físicas notables, no se vayan a creer, siempre he hecho mucho deporte, desde pequeño corro y tengo buen fondo; pero creo que el fútbol no es lo mío. Desde el nutrido bagaje de fracasos de mis treinta años sé que no pasa nada. Pero en la cabeza de un niño las cosas se ven de otra forma. A veces, empujado por ideas imprecisas, uno se empeña en triunfar en aquello para lo que no está dotado o a jugar a aquello que no le gusta. Y el fracaso no se asume fácilmente. Porque además, en la infancia española, da igual que seas un excelente tirador de triples en baloncesto o que tengas un ‘drive’ portentoso. O juegas a fútbol o no existes. A todo ello yo le añadí un ingrediente personal y es que se ve que de pequeño ya pensaba mucho, actividad que he seguido practicando obstinadamente a lo largo de los años. Pensar mucho y no siempre bien. Cuando eso ocurre se hacen conjeturas con atropello, se toman por ciertas cosas que no lo son y se llega a conclusiones dramáticas, que a la postre no lo son tanto. Y es trabajo de uno analizar con calma si efectivamente hay que amputar y buscar prótesis o si con un par de masajes y reposo la cosa se pone en su sitio por sí sola. A ese tránsito intelectual imaginario de la ansiedad del quirófano al sosiego del sofá se le llama madurar.

que a base de correr mucho y algo de fortuna me otorgaban de vez en cuando alguna actuación puntual moderadamente destacable, pero en conjunto podría decir que no se esperaba mucho de mi. Yo lo notaba e intuía que algo no iba bien. Pero acababa el curso y en verano, me pasaba horas entrenando. En el transcurso de partiditos en la playa experimentaba una cierta mejoría. Empezaba a desarrollar un aceptable control del balón, cambios de ritmo, movimientos que a mi juicio no estaban nada mal. Destellos de buen juego que hacían pensar en una continuidad, en el estímulo suficiente para seguir en aquello.

DE VUELTA AL PATIO DEL COLEGIO

Sin darme cuenta los atardeceres se acortaban, llegaba el otoño, y sonaba el timbre que anunciaba la salida al patio del colegio. Ese primer día me armaba de valor, me plantaba en el centro del campo, forzando las posiciones del resto de mis compañeros asentadas a lo largo de toda una educación primaria, dispuesto a cambiar el rumbo de mi vida. Y no lo hacía mal. A veces, en ese primer día de central me desenvolvía con el desenfado necesario para demostrar que de vez en cuando podía ocuparme del reparto del juego. Jamás hubo aplausos que celebraran la mejoría de mis habilidades pero tampoco objeciones de ningún tipo y, a pesar de ello, en pocos días y con una naturalidad descorazonadora me recolocaba en posiciones defensivas que Mis primeros contactos con el fútbol fueron más por motivos de desempeñaría el resto del año. integración escolar que por el placer del juego y consistieron en la práctica de la inquebrantable rutina de los partidos diarios en Esa renuncia anual me escocía, ese poder y no querer tan el recreo. Solía adoptar papeles secundarios, de defensa, portero, orgánico que se oponía a lo que se esperaba de mi, a lo que se 80


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«NO SÉ SI HABÍA MEJORADO MUCHO EN ESOS DOS MESES DE VACACIONES, PERO HABÍA DISFRUTADO COMO NUNCA JUGANDO AL FÚTBOL»

esperaba de todos nosotros, generaciones de niños rodeados de adoración futbolística, víctimas inconscientes del proselitismo insaciable del deporte rey. El pánico a no dar la talla jamás iba haciendo poso, se acumulaba en algún sitio junto con las primeras declaraciones de amor no correspondidas y los regalos de Navidad equivocados, frustraciones y miedos que todavía no sabía cómo manejar preparados para reclamar mi atención en el momento más inesperado.

y busqué consuelo en la idea que probablemente, sus problemas eran peores que los míos. Sentí un temblor en las rodillas, un leve mareo y finalmente un pitido agudísimo. La desolación británica no me calmaba. Por un segundo recuerdo que pensé que no, yo no tenía la culpa de nada pero me encontraba muy mal. En los albores del que podía ser mi primer ataque de ansiedad tuve una intuición, un impulso de madurez. Noté el cosquilleo de las palabras en la lengua, recolocándose en el orden adecuado antes de pronunciarlas: si no te gusta el fútbol, tampoco pasa nada.

¿A MÍ ME GUSTA EL FÚTBOL?

El verano del Barcelona 92 eclosionaron las expectativas deportivas acumuladas de millones de personas, en una ciudad poseída por el espíritu olímpico desde hacía años. Vulnerable a las fantasías pre-adolescentes de un futuro profesional en el deporte, un mundo de posibilidades se abría ante mi, animado por ese estado de euforia colectiva.Una tarde calurosa y terriblemente húmeda, la televisión, inaudible por el zumbido constante de un ventilador de aspas, emitía el repaso diario a los acontecimientos olímpicos más destacados mientras yo desarrollaba el siguiente argumento: mi altura no tenía por qué ser un problema grave para situar en primera posición de mis aspiraciones deportivas al baloncesto, que practicaba desde los nueve años; pero era muy rápido en los contraataques ciertamente y además tenía mucho aguante, a lo mejor el atletismo era compatible. Tampoco podía olvidar que en las carreras en la piscina familiar siempre ganaba a mi hermano menor que ya por aquel entonces me superaba en altura así que la natación no quedaba descartada.

El pitido cesó a la hora de cenar. No conté nada a nadie y todavía estaba agitado cuando me metí en la cama. La imagen del llanto silencioso del velocista inglés es lo único que vi al cerrar los ojos porque luego me dormí en el acto. Acabaron el verano y los Juegos con una medalla de oro para la Selección Española de fútbol que celebré sin concesiones y como siempre, sin darme cuenta, estaba saliendo al patio a jugar el primer partido del curso. No le había dado más vueltas al tema y no sabía lo que podía pasar. Apreté los dientes en los primeros compases esperando que algo sucediera. Después de un par de jugadas me olvidé. Y no pasó nada. Al volver a clase empapado en sudor, mientras arañaba con la uña el papel de aluminio del bocadillo, me di cuenta de que sí había una diferencia inesperada, me importaba muy poco jugar en defensa o en el centro, me daba igual marcar goles o que me los metieran jugando de portero, y no sé si había mejorado mucho en esos dos meses de vacaciones, pero había disfrutado como nunca jugando al fútbol.•

La secuencia de la lesión de Derek Redmond se repetía en la pantalla una y otra vez a cámara lenta; lloraba trágicamente apoyado en el hombro de su padre. Supongo que el recuerdo de la piscina me llevó al concepto verano, más amplio, de ahí otra vez a Redmond y finalmente a la formulación de una pregunta que no fui capaz de anticipar pero que por su rotundidad daba la impresión de llevar tiempo esperando en la recamara: ¿a mi me gusta el futbol? No lo sé, no se me da bien, no me siento cómodo. ¿Me aburre verlo en la tele? A veces, cuando juega el Barça no, pero en general, me entra sueño. En parte es por el color verde del campo que me relaja desde siempre. A lo mejor, sencillamente, no me gusta. Miré de reojo a Derek que seguía rompiéndose y avanzando y llorando lentamente, sin descanso, 81


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La biblioteca de Maldini » EL GRÁFICO Septiembre de 1993

Texto Julio Maldonado, ‘Maldini’

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n Europa yo sería Gardel” dijo Alfio Basile antes del Argentina-Colombia. Y digo del Argentina-Colombia porque aunque hubo y habrá más, por el Argentina-Colombia sólo se puede entender uno, el 0-5 del Monumental en septiembre de 1993, el que encumbró a Valderrama, Rincón y Asprilla y sepultó a varios mitos argentinos, el que supuso un antes y un después en el fútbol de América, el de la famosa tapa negra de ‘El Gráfico’. Esa frase altiva del seleccionador Basile hay que entenderla en su contexto. Argentina venía de ganar las dos Copas de América en 1991 y 1993, con explosiones primero de Caniggia y después de Batistuta. Y para los argentinos la derrota en la final del mundial 90 había sido sobre todo un despojo de la FIFA hacia Maradona con el árbitro mejicano Codesal como brazo ejecutor. Hubo regresó como ganador moral, el más peligroso de los títulos. Argentina se sentía inexpugnable, y hasta el cruce con Colombia llevaba 33 partidos sin perder. Todos desde que el propio Basile se había hecho cargo del equipo en un amistoso ante Hungría en Rosario en febrero de 1991. La autoestima albiceleste intacta, pues. El propio ‘El Gráfico’ batió récords de ventas con la portada en la que Simeone y Goycochea brindaban pajarita al cuello y champán en mano con la Copa América a sus pies. El país futbolero hervía, la euforia se instaló. Ya nadie se acordaba de Maradona, incluso criticado en público. Importante para

entender la debacle, las reacciones, también para comprender que nadie levantase la voz cuando Argentina fue aplastada en Barranquilla en el inicio del desastre.

BARRANQUILLA, AGOSTO DE 1993

Las eliminatorias para el mundial 94 habían arrancado bien, con triunfos en Perú con un zurdazo de Batistuta y en Paraguay en un partido muy cómodo, que engañó a casi todos. Goycochea seguía en forma, Simeone como eje, Redondo había mejorado con respecto a su discreta Copa América de Ecuador, Batistuta las seguía enchufando, incluso Ramón Medina Bello rendía mejor de lo esperado, más allá del límite de sus posibilidades. Pero todo eso quedó en evidencia en Barranquilla. Argentina perdió 2-1, un resultado corto para la diferencia en el campo. Fue un baile colombiano en toda regla. Con y sin balón, porque la presión del equipo de Maturana ahogó a la albiceleste. La primera vez que Argentina se acercó al área colombiana, un tiro fuera del Beto Acosta justo antes del descanso. Antes Iván Valenciano ya había clavado un zurdazo abajo, en el palo izquierdo de Goycochea. Luego marcó ‘El Tren’ Valencia, los argentinos no tuvieron respuesta alguna ante el toque de Valderrama, Rincón o Lozano pero llegaron los titulares de “no es para volverse locos” o “alguna vez tenía que ser”.

» REVISTA LEGENDARIA El deporte tenía muy poca cabida en los medios de comunicación, las reuniones boxísticas eran clandestinas y los diarios las ubicaban en policiales. Aníbal Vigil, hijo del fundador, fue el primer director de 'El Gráfico' (hasta 1923). Así comienza la historia de una de las revistas fundamentales del fútbol mundial que decidió pintar su portada -tapa, en el vocabulario del periodismo argentino- de negro en señal de fracaso tras la derrota en casa por 0-5 ante la selección de Colombia.

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» REFERENCIA ARGENTINA La tirada promedio actual de la edición mensual de la revista 'El Gráfico' es de 42.000 ejemplares, según los datos facilitados por la propia publicación. También edita productos especiales. En 2009, por ejemplo, se publicaron 14, incluyendo tres ediciones de lujo con la historia de 'El Gráfico' en su 90 aniversario, los especiales de los campeones, los libros de los 100 años de Huracán y Vélez y cuatro revistas de Polo. El autor de este artículo guarda todos los ejemplares desde 1946.

Argentina miraba para otro lado, en busca de convertir en un accidente puntual lo que era una realidad futbolística. Y no. Incluso días antes del Argentina-Colombia la albiceleste le ganó a Perú 2-1 pero dejó síntomas muy preocupantes en defensa. Cada vez que los peruanos combinaban por abajo la línea Craviotto-Borrelli-Ruggeri-Cáceres temblaba. Perú desnudó a la selección argentina incluso en los balones aéreos. No era tan difícil sospechar que cuando Percy Olivares, Del Solar, Palacios o Baroni se cambiasen por Valderrama, Rincón, Valencia o Asprilla las cosas serían distintas. La Colombia qua había destrozado por 4-0 a la misma selección peruana que hizo sudar a Argentina. La Colombia que convertiría aquel 5 de septiembre de 1993 en un día histórico.

se saltó las normas, en una demostración de confianza. La primera vez que agarró la pelota Valderrama se le echaron encima Ruggeri, Simenone y Zapata. La pisó y forzó la falta. La primera pelota que tuvo Argentina, un balón largo a Medina Bello al que tuvo que salir Córdoba. Y Colombia repitió la misma presión cuando perdía el balón con la que había ahogado a Argentina en Barranquilla. Uno jugaba y otro peleaba. Eso dolería tanto como los cinco goles, que Colombia humillara a Argentina con la pelota. Con “la nuestra” como se repitió una y mil veces. Sobre todo fue eso. La misma convicción que provocó la ola de críticas a Bielsa tras el desastre del 2002. Argentina puede perder un partido, un título, pero nunca la pelota. Cayeron los goles. El primero, pase de Valderrama que Rincón controla en carrera, recorta a Goycochea hacia afuera y da un pase a la red. El segundo, control magnífico de Asprilla que se cambia la pelota de pie dos veces antes de marcar. Luego Rincón con un derechazo mordido, Asprilla con un toque magistral con la derecha por encima de un empequeñecido Goycochea. Y el quinto, ‘El Tren’ Valencia en la humillación

MONUMENTAL DE BUENOS AIRES, EL GRAN BAILE.

Colombia saltó antes al campo. Tradición es que en Sudamérica el equipo local salte antes, para que el visitante no soporte la presión ambiental del recibimiento. Hasta en eso Colombia 84


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» HONORES A COLOMBIA Lo que peor llevó la hinchada argentina de la derrota frente a la Colombia de Maturana fue el baño de juego al que fue sometida la selección de Alfio Basile. 'El Gráfico' tituló: 'Qué lindo es ser colombiano' en este mítico número de 1993. El reportaje de la revista de Buenos Aires repasa el carisma de aquellas estrellas colombianas que no se libraron del fiasco con su eliminación en el Mundial de 1994. La muerte de Escobar días después de esa derrota terminó de mitificar a aquella Colombia.

más dolorosa. Minutos finales surrealistas, entre el silencio del bochorno y los rezos para que no marcasen los paraguayos un tercer gol en Perú que hubiese dejado a Argentina fuera del mundial. Luego las comparaciones Zapata-Leonel Alvarez, Medina Bello-Rincón, Gorosito-Valderrama. En todas perdía Argentina. Y con Faustino Asprilla fuera de catálogo, claro. El intocable Goycochea triturado por la prensa, sobre todo en una bochornosa encerrona en el programa televisivo “Tiempo Nuevo” en el que José Sanfilippo le maltrató verbalmente. El “pibe, usted se comió todos los amagues” pasó a la historia de la televisión argentina tanto como la irrupción en el plató del mismísimo Bilardo. La derrota fue peor aun que el 6-1 ante Checoslovaquia en el mundial de 1958, porque fue en casa y sobre todo ante un rival al que Argentina consideraba inferior, al que había superado por sistema, el país al que se habían marchado como maestros ídolos argentinos a finales de los cincuenta, Di Stefano entre otros. Ni el peor de las pesadillas se pensaba en algo parecido. Por eso se solicitó ayuda divina, y llegó Maradona para la repesca

con Australia. Hasta seis titulares cayeron tras el ArgentinaColombia, se mantuvieron Goycochea, Ruggeri, Simeone, Redondo y Batistuta. Argentina sufrió, pero se metió en el mundial por la ventana, con un gol de Batistuta pero la certeza de que las cosas nunca serían como antes. Colombia se había encargado de ello. Y no lo fueron.•

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» LABORATORIO AUDIOVISUAL El día que Julio Maldonado fue visitado por los reporteros gráficos de Líbero, el periodista estaba pasando de cinta VHS a DVD un partido sub21 de hace dos décadas entre Holanda y Suecia. Un ejemplo del laboratorio de Maldini.

» 16 MANDOS Un sofá frente a tres pantallas con 16 mandos a distancia para no perderse nada de la actualidad futbolística mundial. El despacho de Maldini es una redacción de un medio de comunicación en sí mismo.

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» LA TELE DE GABÓN El rastreo del fútbol mundial llevó al periodista de Canal Plus a importar una antena parabólica desde Australia. Con un andamio soporta el peso de estas antenas para ver hasta la televisión de Gabón.

» UN ARCHIVO HISTÓRICO Todas las ediciones de 'El Gráfico' desde 1946. El 'World Soccer' desde 1960. 'France Football' desde 1970. 'Onze' desde el número uno de 1977. 'Guerin Sportivo' desde 1980. 'Placar' desde 1970...

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» QUIQUE GONZÁLEZ Cantautor

“Soy más jugador de club que galáctico”

Texto Diego Barcala | Fotografía Lino Escurís y Fabio Cundines

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u amor por los jugadores de clase le llevó a la puerta del Estadio Santiago Bernabéu el verano que Florentino Pérez decidió vender a Fernando Redondo. “Fui con la camiseta y la colgué en la valla hasta que uno de seguridad la quitó. Mi novia no se lo podía creer”, recuerda el músico Quique González, (Madrid, 1973). Por aquel entonces, julio de 2000, el cantautor ya había publicado su disco Personal. La decisión que le impidió “ver juntos a Zidane y el Príncipe” le provocó tal pena que decidió manifestarse. Más de una década después, González es un artista de éxito que no ha abandonado su pasión por la pelota aunque reconoce que ha “perdido el forofismo” salvo para defender los viejos códigos que le llevaron a admirar a un jugador clásico como Carlos Santillana.

¿De qué gusto futbolístico se siente heredero?

He heredado de mi padre su amor por los jugadores de clase. Recuerdo mucho que me hablaba del toque de pelota. “Qué toque de pelota tiene”, decía de jugadores como Velázquez, por ejemplo. Mi ídolo total es Santillana. Recuerdo las remontadas como la del Inter. Aunque le cogí en el último tramo de su carrera, justo en el cambio generacional con la quinta del Buitre que para mí es fundamental en el fútbol. Como aficionado llegaste incluso a pedirle un autógrafo a Santillana.

Ese día vi a mi héroe en problemas. Con la explosión de la quinta del Buitre, el fútbol estaba de moda y los futbolistas cambiaron. Ya eran de otro tipo, como de diseño, de un gran diseño además porque jugaban muy bien. Los futbolistas comenzaron a ser estrellas del rock en ese momento, y Santillana, en el último tramo de su carrera, con 33, 34 años, estaba entrenando en una loma detrás del campo de entrenamiento. Estaba ejercitándose con el fisioterapéuta porque estaba lesionado. Yo me acerqué a una valla, a unos 35 metros, y cuando vino el fisioterapéuta, le dije: le puedes pedir un autógrafo porque es mi ídolo. Con esas palabras, le dije: es mi ídolo. Volvió con la firma y le pregunté: ¿Qué te ha dicho? Y me respondió: Que no se lo cree. Me dio una tristeza tremenda pensar que estaba en el ocaso de su carrera y tenía que aprovechar cada minuto que salía al campo. Recuerdo empezar a leer periódicos y buscar en las crónicas de los partidos del Madrid el nombre de Santillana. Saltaba las líneas buscando la palabra Santillana para ver si hablaban de él porque mi padre no me dejaba quedarme a ver los resúmenes de Estudio Estadio.

¿Cuál es el primer partido que recuerdas?

El homenaje a Pirri en el Bernabéu. Me llevó mi padre al campo y fue todo un acontecimiento en la familia. Mi padre había sido socio hasta que se casó y dejó de serlo. Me llevaba de pequeño. Yo tenía la idea de que él era socio y desde que me llevó por primera vez yo quería ir todos los domingos, aunque fuera imposible. Ir al fútbol era y sigue siendo uno de los vínculos más fuertes con mi padre. De hecho, cuando voy ahora me sigue produciendo mucha ternura ver a un padre que lleva a su hijo al fútbol. Creo que es una unión difícil de romper. Siempre que hay un partido importante nos llamamos antes o después para comentar las jugadas. Con el tiempo, hay diferencias generacionales con tu padre, pero esto se mantiene y eso tiene un valor añadido. 89


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«NO CREO QUE EL MADRID NECESITE MACARREAR TANTO CON EL ARSENAL QUE TIENE»

¿Quién suplió a esa generación de futbolistas de los 80?

En tus canciones haces menciones al fútbol e incluso tienes un verso en el que se pregunta si “ganará el Madrid contra el Barça el domingo”. ¿Te refieres a algún duelo concreto?

Creo que algo del espíritu de Santillana en Raúl. Es el último vínculo con el Real Madrid clásico.

Esa canción es una fotografía de ese día. Se llama 'Día de feria'. Todo lo que cuenta ocurrió de verdad y jugaba el Madrid contra el Barça el domingo. Pero no recuerdo qué partido concreto era. Hay muchas risas con esa canción en Barcelona porque o la cambio haciendo una broma o no la cambio y entonces siempre se escuchan unos pitos y siempre hay uno que grita desde el fondo: “Hala Madrid!”. He llegado a decir: ganará el Madrid de Mourinho, he metido al Atleti en lugar del Barça.

Muchos críticos musicales describen tu carrera como la de un artista luchador, orgulloso, de pocas palabras y mucho talento. ¿Te sientes identificado con Raúl?

En esas cosas sí. En mi faceta siempre he sido muy guerrero y muy luchador. Quizá muy tradicionalista. Defensor de los viejos códigos. Soy más jugador de club que galáctico. ¿Cuándo cambio el estilo del fútbol?

Yo diría que los primeros modernillos fueron los Mijatovic, Suker... Creo que ahí la cosa empezó a ir por otro lado. Ahora Xabi, Esteban Granero, Iker Casillas son los que mantienen los valores. En otro equipo, Puyol, que el otro día interrumpió la celebración de otro jugador de su equipo. Es un fútbol u otro. Pues yo estaría con Puyol interrumpiendo esas cosas. Como la celebración de la cucaracha que era horrible.

¿Los artistas tienen miedo a que por declararse aficionados a un club se ganen el desprecio del público del equipo rival?

He perdido forofismo con el paso de los años. Soy del equipo donde juegan mis amigos. He perdido ese sentimiento de hincha, de defensor de equipo, dar caña... Me he tomado con deportividad las últimas derrotas del Madrid contra el Barcelona y no he aprovechado las últimas victorias para devolver algo, a modo de revancha. Hay que dar normalidad. Puede que haya algún enfermo para el que sea algo realmente importante. Pero no puede ser. Por ejemplo, a mí me encanta Serrat y la canción en la que nombra a la delantera mítica me parece maravillosa y sería absurdo no valorarlo.

Se deduce que el Madrid actual es poco de tu gusto.

Pertenezco a los viejos aficionados. Al espíritu de los viejos aficionados. No lo comparto mucho el fútbol como un espectáculo de marketing. No creo que el Madrid necesite macarrear tanto con el arsenal que tiene. El fútbol tiene muchas formas de ganar y recovecos, pero no comparto que haya que ganar a cualquier precio. Y pienso que es una cosa nueva en el Madrid. Lo digo de otro modo, yo soy de los aficionados para los que si se fuera Cristiano, que me parece un jugador estratosférico de indudable calidad, no sería ni la mitad de trauma como si se fuera Xabi Alonso. Si se fuera Xabi es como cuando se fue Redondo. Se fue una guía de un fútbol antiguo.

En otra canción, 'Te lo dije', utilizas una expresión de regateador: Si me das un metro, te hago un descosido.

Es una expresión coloquial. Hacer un roto. Pero sí, es totalmente por el fútbol. En el próximo disco hago algunas alusiones al fútbol pero no lo puedo decir. Sólo puedo decir que he metido el gol de Iniesta. Él lo ha metido en un mundial y yo en una canción, pero ese gol sólo lo hemos metido los dos.

¿Ha perdido el Bernabéu ese gusto?

¿Son expresiones de alguien que todavía siente que juega al fútbol?

Se ha perdido pasión, ambiente, quizá por la globalización. El hecho de que la identidad con tu equipo no sea siempre necesaria para disfrutar en un campo. El público del Bernabéu siempre ha sido muy dificil. A mí me ha fastidiado siempre lo difícil que lo han tenido los jugadores de clase. Se premia más el esfuerzo. No sé, Gravesen, con todos mis respetos, ha jugado en el centro del campo del Madrid. Y la gente se encendía. Salía Guti 15 minutos, daba dos pases de gol, perdía tres balones y le pitaban. Le exigían más por la clase que sabían que tenía, pero le perdonaban menos que a Gravesen.

Hace relativamente poco seguía soñando con meter el gol decisivo en el último minuto en el Bernabéu. Y además con amigos míos, lo cual hace del sueño algo inigualable. Y cuando te despiertas después de un sueño así tienes una sensación de felicidad. Pero claro, cuando hablábamos de Santillana, yo pensaba que era un tío muy mayor y tenía treinta y pocos años. Y realmente los músicos tenemos la suerte de poder alargar la carrera a los 40 a los 50, e incluso puedes hacer cosas más potentes porque no necesitas la energía física. A mí me parece que los futbolistas se retiran muy pronto. 90


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«PERTENEZCO A LOS VIEJOS AFICIONADOS, NO COMPARTO EL FÚTBOL COMO ESPECTÁCULO DE MARKETING»

De niño llegaste a probar con el Real Madrid, ¿De qué jugabas?

Además del Real Madrid, ¿Por qué otros equipos simpatizas?

Me gustaba jugar adelante. Era pequeñito y jugaba mucho al fútbol sala. Marcaba muchos goles. Luego, al pasar al fútbol grande era muy canijo y me metieron de lateral derecho. Yo no era de pierna de hombre. Con el paso de los años yo pienso que era mejor de lo que era. Y ahora, he tenido tanto el fútbol en mi cabeza, que creo que jugaría mejor. Ahora tengo el concepto del juego, de pequeño no lo tenía. De pequeño tienes pasión por jugar en el barrio que es donde más he jugado. Ya no se juega en la calle. Sobre todo en las ciudades grandes. En Argentina se juega muchísimo y supongo que ahora habrá ciertos barrios donde se siga jugando con porterías hechas con jerseys.

Soy de Independiente. Mi amigo Lisandro, es un artista argentino, es de Independiente y me hizo hincha. Soy muy de Bochini. Hay un chaval ahora que me gusta mucho, Patito Rodríguez. Es el 10 de Independiente, debe tener 19 años. Es delantero, tipo Agüero. En Inglaterra, soy del Liverpool porque si vas a ver un partido a Anfield tienes muchas posibilidades de hacerte Red. Sólo con escuchar el himno... Es una cosa tremenda. Nos invitó Xabi Alonso cuando jugaba allí y me he hecho fan. Los partidos del Liverpool los intento ver todos. En Italia, quizá la Fiorentina, por Batistuta. Me encantaba. Era muy grande, tipo Falcao. Muy guerrero. Además era hasta guapo, lo tenía todo. Muy guerrero.

¿Qué recuerdas de aquel partido en la antigua Ciudad Deportiva?

Tenía unos 10 años. Un día super lluvioso. El campo estaba encharcadísimo. Campo de tierra. Marqué un gol, pero lo mejor fue vestirme con una camiseta de entrenamiento del Real Madrid. Azul, antigua. Me fui sin duchar a casa y cuando llegué con mi padre le dije que metiera la llave en el buzón para ver si en apenas tres cuartos de hora, que era lo que habíamos tardado en llegar desde la Ciudad Deportiva, había llegado la carta en la que me decían que querían contar conmigo. Una locura.

¿Le falta eso a Messi? Ser guapo, tener carisma...

A mí me encanta que Messi sea así. Dentro de sus compañeros creo que sí tiene carisma. Aunque sus compañeros creo que sí le miran como un extraterrestre. Yo me imagino a Messi y creo que todas las mañanas al levantarse, lo primero que debe hacer es dar tres toques al balón. Yo me lo imagino así. Como un niño. ¿A quién ficharía?

Hay un chaval de la cantera que me tiene enamorado. Juega en el juvenil. Se llamá José Rodríguez, no, Jesé, que es el del Castilla. Me hablaron de él, busqué vídeos en Internet y me tiene fascinado.•

Una carta que nunca llegó, ¿Sientes frustración por ello?

Nunca me sentí frustrado. De hecho, me sentí feliz sólo por el hecho de haberlo hecho. Como comencé a jugar bastante en el colegio, ya sentí que había cumplido. Yo los viernes por la noche cuando tenía partido al día siguiente, no podía dormir porque jugaba el sábado. Quería dormir con las botas puestas. En los extras del disco 'Avería y redención' cuentas que te tuviste que operar la rodilla, ¿Fue una lesión por el fútbol? ¿Cuál fue el último partido que jugaste?

Sí, fue jugando al fútbol, hace cinco años. Tenía 33. Juego de vez en cuando pero poco porque tengo un poco de miedo. Hace 6 o 7 meses jugué con Leiva (integrante de Pereza) y su hermano al fútbol sala y ganamos además contra unos tíos. Es que Leiva es muy bueno, juega muy bien. No te veo jugando con botas de colores.

Lo de las botas rosas lo llevo fatal. El otro día las ví en el Corte Inglés, no rosas, fucsias. Eso no me gusta. ¡Las botas tienen que ser negras hombre!

Entrevista realizada en el Circo de las Tapas, Corredera Baja de San Pablo 21, Madrid, el pasado 11 de mayo de 2012

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La guía cultural de Guardiola

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principios de mayo, Pep Guardiola acudió al Hospital Clínic de Barcelona para visitar a Eric Abidal, convaleciente de un trasplante de hígado. En una librería cercana al centro sanitario, el entrenador compró un detalle para el francés: ‘Memòria d’uns ulls pintats’ (Memoria de unos ojos pintados Empúries), la primera novela de Lluís Llach. “Un acto de amor”, en palabras del propio Llach, a todos aquellos que cuentan sus particulares “batallitas” sobre la República, la Guerra Civil y la posguerra, etapa que el músico vivió como un “pseudo exiliado en París”. Un guiño de Guardiola al futbolista, empeñado en conocer la historia de un lugar donde pretende establecerse con su familia y orgulloso de la soltura de sus dos hijas pequeñas con el catalán.

Texto Rut Vilar

“Llach, maestro largamente acreditado en la confección de pequeñas historias en forma de canción sabe que el secreto para llegar directamente al corazón de la gente se basa en dos factores: disponer de una buena historia y explicarla con eficiencia. Ni más ni menos que eso es lo que creo que ha hecho en este libro. Una historia de amor. Si alguien dice que ‘Memòria d’uns ulls pintats’ es una novela de la guerra civil en Barcelona, no miente, pero sí que comete una lamentable inexactitud ya que, en el fondo, lo que hace Lluís Llach en este libro es explicarnos una historia de amor”, Josep Isern para VilaWeb.

"Me gusta la lectura, pero no me considero un lector empedernido. Compro muchos libros, pero no los leo todos". Con apenas 20 años, Pep Guardiola provocó que ‘El ponts de Madison County’ (Columna), de Robert Waller, multiplicara las ventas en Cataluña. El entonces mediocentro del Barcelona reveló en una entrevista televisiva cuánto le había agradado esta novela romántica y su comentario disparó la demanda en las librerías. Desde bien jovencito, asumió Guardiola con desagrado la etiqueta de “futbolista intelectual”, un calificativo, quizá exagerado, que, paradójicamente, le ha reportado más dolores de cabeza que halagos.

Durante el último curso, además del libro de Llach, Pep ha devorado, entre otros, ‘Fórmula Barça’ (Cossetània), de Ricard Torquemada, y ‘El arma de los invisibles’ (Punto Rojo), de José Manuel García Otero. Torquemada, periodista que ejerce en Catalunya Ràdio, le entregó su exhaustiva disección del equipo azulgrana un jueves y el sábado ya fue felicitado por el preparador. “Lo comentaremos”, le emplazó aquel día Guardiola. Poco quedaba por comentar, porque Pep y el periodista habían hablado largo y tendido durante la gestación del ensayo. Con ‘El arma de los invisibles’, una historia de sentimientos, de amor y odio, de amistad, rebeldía y lealtad, amenizó el entrenador el viaje y concentración en Palma, justo antes del Mallorca-Barça.

CINE Y TEATRO

“No vi al Madrid, tengo familia, hijos, y había una película buena en La2”. Guardiola salió así al pasó en marzo, cuestionado por qué le había parecido el Villarreal-Madrid. Tanto a Pep como a Cristina Serra, su compañera, les gusta el cine y esa noche no quisieron perderse ‘Azul oscuro casi negro’, de Daniel Sánchez Arévalo. “‘Azul oscuro casi negro’ es una historia sobre la ilusión, sobre el engaño necesario para poder seguir desafiando al destino que se supone impuesto para nosotros”, detalla Daniel Sánchez Arévalo. 94


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Tampoco vio Guardiola, o como mínimo no lo siguió en directo, el Chelsea-Benfica de Liga de Campeones, de cuyo emparejamiento salió el rival del Barcelona en las semifinales del torneo. A la hora del partido, el entrenador estaba en el teatro Romea, al lado de La Rambla, atentísimo a una de las representaciones más celebradas de la temporada: ‘Incendis’, dirigida por Oriol Broggi. “Estaba en primera fila, con su mujer. Y al final le vimos aplaudir mucho, con los ojos brillantes”, recuerda Julio Manrique, coprotagonista de ‘Incendis’ junto a Clara Segura. “Nos dijo que había flipado, que le había entusiasmado el trabajo, pero que necesitaba digerir la función”, añade el actor. “Palabras mayores, intensas sacudidas emocionales y estéticas. Una obra que busca y crea belleza. Tres horas y cuarto que se siguen sin perder comba. Ni una escena de relleno, ni una bajada de tensión: aquí todo quema, y cada llama genera la siguiente. Un elenco superlativo en el que relumbran Clara Segura y Julio Manrique”, escribía en El País sobre ‘Incendis’ Marcos Ordóñez. Guardiola también se ha dejado ver este año por el Liceu, donde acudió con su mujer para disfrutar de la vuelta al Gran Teatro de ‘La Boheme’ (interpretada en esta ocasión por Fiorenza Cedolins, Ramón Vargas y Ainhoa Arteta, una función que a punto estuvo de suspenderse por la amenaza de huelga de los trabajadores del recinto, acuciados entonces por un ERE. “‘Una Bohème’ correcta en todo, pero no arrolladora, que es lo que uno le pide al imperecedero exceso sentimental pucciniano”, según el crítico musical Agustí Fancelli.

MÁS MÚSICA

“Tu que em coneixes, saps que sóc aquell que estimes…” (“Tú que me conoces, sabes que soy aquel que amas”). Pep Guardiola ha colaborado activamente esta temporada en el libro-disco ‘Tribut de sorra i fulles’ (Tributo de arena y hojas), un homenaje a la obra del poeta fallecido Miquel Martí i Pol, gran amigo del entrenador del Barcelona a quien dedicó su libro ‘Llibre de les solituds’ (Libro de las soledades), (Empúries). Concretamente, Pep participa en un videoclip del grupo Mokodude, en el que el de Santpedor recita los versos de ‘L’hoste insòlit’ (El huesped insólito) por debajo de la voz de la cantante, Araceli Godina. Un ensayo de cara al debut del entrenador en el Palau Sant Jordi. También la amistad, en este caso con Lluís Llach, y una buena causa, recaudar fondos para la Fundación Lluita contra el sida, presidida por el doctor Bonaventura Clotet, han convencido a Guardiola para formar un trío artístico con Silvia Pérez Cruz y el propio Llach en un macroconcierto solidario. •

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» VARIOS AUTORES 2012

Hooligans ilustrados Texto Emilio Sánchez | Fotografía Portada de 'El autoestopista de Grozni'

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l único punto en común entre los seis fajadores que componen la alineación titular de Hooligans Ilustrados es que ninguno de ellos es periodista deportivo y que todos ellos, mal parafraseando a Shankly, escriben con la certeza de que el fútbol es mucho más importante que el fútbol. Donde otros esforzados estrategas ven planteamientos tácticos, ellos divisan la infancia, el padre y las ocasiones perdidas. La zamarra como una ecuación sentimental. Tras el madridismo gamberro de Jabois, vestido de un pequeño Nicolás pontevedrés que disfruta, de niño, emborrachando a los parroquianos del bar de su abuelo, se esconde la búsqueda desesperada de la felicidad: “Yo quería hacer con los goles de Hugo Sánchez lo que después quise hacer con mi vida: detenerlos en el tiempo, congelar la felicidad y mantenerla envasada en la nevera para cogerlos cualquier día y abrirlos como si fuesen un helado”. Otro pontevedrés, Marcos Abal, dibuja un barcelonismo introspectivo y culpable de extrarradio, de niño triste con pantalones cortos de domingo que se hace del Barça “como se elige la melancolía frente a la euforia y los tonos otoñales sombríos frente a la brillantez deslumbradora de las luces de una sala de espera o de un centro comercial”. El beticismo feroz y desencantado de Antonio Luque (‘Marchito Azar Verdiblanco’) es el hilo conductor de un libro que puede leerse como un ajuste de cuentas. En sus páginas, no hay jugadas mágicas grabadas en la retina del niño, sino la nostalgia por esa “pátina de taberna pobre y republicana de los bebedores verdaderos, esa roña de la vida, ese paso de las jornadas futbolísticas y 28 de los barriles de cerveza, ese

ennegrecimiento atávico de los chorreones de aceite, de las colillas de cigarros preñados de esencias mágicas”. Julio Ruiz, el locutor de Disco Grande, radiografía la historia colchonera a través de tres generaciones y una banda sonora de Nick Hornby castizo en donde retumban los ecos de ‘Manchester Cathedral’ a la entrada del viejo Metropolitano. En ‘El autoestopista de Grozni’, Ramón Lobo, el corresponsal de guerra que juega a imitar a Casillas en Sierra Leona y que lleva cartas a la familia de Kodro durante la guerra de Yugoslavia, llega a la práctica conclusión de que “saber de fútbol no es de derechas o de izquierdas, embrutecedor o inteligente, es solo un conocimiento útil, una herramienta de trabajo”. Una cuestión de fe, de Enric González, es un ejercicio de precisión demoledor. A falta de más espacio, Enric González logra en 60 páginas desmontar el discurso catalanista y antifranquista del Barça, juntar en un mismo párrafo a Hitler, Stalin y Clemente y describir la jugada de gol más hermosa de la literatura reciente.

» HABLAR DE FÚTBOL Veteranos y no tan nóveles periodistas del Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Betis y Espanyol componen el plantel escogido por la recientemente creada editorial 'Libros del KO'. Manuel Jabois, (Sanxenxo, 1978), Marcos Abal (Pontevedra, 1975), Antonio Luque (Sevilla, 1970), Julio Ruiz (Madrid, 1952), Enric González (Barcelona, 1959) y Ramón Lobo (Venezuela, 1955) son los Hooligans ilustrados de esta colección.

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Gradas Actas

LÍBERO | NÚMERO UNO

» THE WHITE STRIPES 2003

Seven nation army Texto Jesús Miguel Marcos | Fotografía Portada de 'Elephant' (Universal)

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i no suena, no es fútbol”. De no haberse retirado, Vujadin Boškov lo habría dicho algún día. El fútbol es muchas cosas y el sonido no es de las menos importantes. Un partido a puerta cerrada casi no es fútbol, es un simulacro, como el funeral de un desconocido, como una ambulancia sin accidente. Si el ‘catenaccio’ condena al fútbol a cadena perpetua, bajarle el volumen sería la pena de muerte. Y no se trata ni de meter mucho ruido ni de que los jugadores saquen los violines. Hay quien critica la ópera del Bernabeu, cuando en realidad se trata de la sublimación de la relación entre fútbol y sonido, en Chamartín diluidos, inseparables, una misma cosa. 90.000 almas escuchando carne, taco y madera. Silencio, murmullo, rugido y estallido. Con los fulgurantes contragolpes de Mourinho, eso sí, las óperas son más bien himnos punk. El sonido es física: mueve las ondas, empuja el balón. Por eso en casa se gana más fácil. Los entrenadores saben de todo esto y piden al estadio que se llene. Sin embargo, todavía no se conoce al técnico capaz de dibujar la estrategia y dirigir el coro de la afición al mismo tiempo. Como mucho, les meten un chute de decibelios a los jugadores antes de salir, como hacía Guardiola con Coldplay. Pero al público, menos lila, le van cosas más brutas, viriles, rocosas. Mientras Pep insuflaba nervio a Messi con la infecciosa aunque almidonada ‘Viva la Vida’, los tifosi embrutecían a sus gladiadores con la melodía violenta y demoníaca de ‘Seven Nation Army’, de los tristemente disueltos The White Stripes. La aparición de este anti-himno en el mundo del fútbol es un caso único, desconocido hasta la fecha. ¿Cómo es posible que un dúo procedente del underground de Detroit, que sólo

utilizaba una guitarra eléctrica y una batería en sus canciones y que era desconocido para la gran masa de habitantes terminara rompiendo tímpanos en los estadios de fútbol? El milagro no lo obraron los tifosi, sino un grupo de seguidores del Brujas, que escuchó la canción en un bar de Milán antes de un partido de Champions en octubre de 2003. ‘Seven Nation Army’ se había publicado seis meses antes y, aunque tuvo bastante éxito en Estados Unidos y Reino Unido, en Europa no había trascendido más allá del público iniciado. Los aficionados del Brujas adoptaron la canción, que terminó sonando por la megafonía de su estadio con cada gol. Pero como ocurre a menudo en el mundo de la música, unos escriben la partitura y otros la convierten en un éxito. Tras un Brujas-Roma en 2006, los tifosi robaron el infernal “Po, po, po, po, pooo” (así lo acabaron titulando) y lo extendieron por los estadios italianos. Ese mismo verano, tras proclamarse campeones del mundo, los White Stripes, ese extraño dúo de Detroit, sonaron en todas las plazas de Italia. Como si fueran Coldplay.

» HUESO, ELECTRICIDAD Y SUDOR ‘Seven Nation Army’, apertura del cuarto álbum de The White Stripes, ‘Elephant’, contiene el último gran riff de la historia del rock. Tan sencillo como siete notas en poco más de tres segundos. Oscura, diabólica y afilada, la guitarra de Jack White es el 90 por ciento de este himno totémico en el que solo se añade voz, batería y una segunda guitarra en la parte central. Su repercusión ha sido tan apabullante que la mente la recrea mucho más ornamentada. Pero al escucharla de nuevo te recuerda que no, que es solo hueso, electricidad y sudor.

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Actas Gradas

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» JEFF Y MICHAEL ZIMBALIST 2010

Los dos Escobar Texto Daniel Lozano | Fotografía Cartel de la película (ESPN)

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os dos Escobar’ son muchas historias en una sola. La primera y fundamental son las vidas cruzadas del que fuera narcotraficante más poderoso del planeta, Pablo Escobar, y del magnífico central Andrés Escobar, llamado a ser el sucesor de Baresi en la defensa del Milan. Vidas cruzadas y también muertes violentas: a los dos les mataron los mismos personajes siniestros en aquella Colombia de la furia. A Pablo le dispararon porque era su destino. A Andrés le robaron la vida y los sueños por un autogol. Como si de una matrioska colombiana se tratase, los hermanos Zimbalist arman un formidable relato, que va descubriendo una historia dentro de otra con ritmo hitchcockiano y tramas que parecen extraídas del realismo mágico de aquella tierra. Por momentos parecen un remedo de los hermanos Coen. Pero todo lo que cuentan es tan real como la vida y la muerte: el auge y caída de Pablo, su guerra contra el Estado, el narcofútbol… En definitiva la historia de un país. ‘Los dos Escobar’ está trufado de imágenes inéditas del cartel de Medellín, entrevistas con familiares y sicarios, con futbolistas y políticos. El escorpión de Higuita, el gol imposible de Asprilla, la elegancia de Andrés, tan hegemónico como Hierro y tan elegante como el propio Baresi. Entre atentados y operaciones millonarias, en ‘Los dos Escobar’ emergen tres grandes momentos en la historia del fútbol. En el primero, Nacional de Medellín, el equipo mandado por Andrés desde la defensa, entrenado por Maturana y pagado por Escobar, conquista la Copa Libertadores ante el Olimpia paraguayo en 1989. Empate a dos y tanda de penaltis. Andrés, el elegido para el primer disparo, no falla. Luego llegó la gloria para Higuita. El narco Pablo Escobar había gastado muchos millones en fichajes. “Ver

al patrón eufórico era muy difícil, era un témpano de hielo”, recuerda uno de sus sicarios. La apoteosis del fútbol llegó en 2003. Colombia acudía a Buenos Aires para rematar su clasificación para el Mundial. Escudada en su juego de toque en el centro de campo y en la vertiginosa velocidad de sus puntas, se conjuraron. Querían dar una imagen distinta de la Colombia del narco y de la sangre. Higuita, Valderrama, Rincón, Asprilla y… Andrés Escobar. Cada uno de los cinco goles fue una obra maestra. Y el 0-5 final ya forma parte de la historia del fútbol. Una historia que se quebró en el Mundial de EEUU por obra y gracia de la misma mano negra que asfixiaba Colombia. Todo lo que allí sucedió y lo que vino después se narra en ‘Los dos Escobar’ con tanta pasión como dolor. Maturana, director de aquella orquesta mágica que jamás se volvió a clasificar para un Mundial (van sextos para Brasil 14), lo resumió con sus palabras tranquilas: “Andrés era uno del fútbol que lo mató la sociedad”.

» 30 AÑOS DE DEPORTE En 2009 la cadena de televisión estadounidense ESPN cumplía 30 años desde su primera emisión, un 7 de septiembre de 1979. Para celebrarlo la cadena preparó una serie de 30 documentales, realizados por 30 directores, que recogen los acontecimientos deportivos más importantes de esas tres décadas. La amistad rota de Divac y Petrovic, el duelo dialéctico de Reggie Miller y Spike Lee o la historia del narcofútbol colombiano son algunas de las obras que conforman esta pieza de coleccionismo.

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Actas

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» EA SPORTS 2012

Vida extra para el FIFA 12 Texto Óscar Abou-Kassem | Fotografía FIFA 12 (EA Sports)

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cabadas la Liga, la Copa y la Champions y con un el mercado de fichajes a punto de estallar, a los videojuegos de fútbol les sientan muy mal estas fechas. Envejecen de golpe mientras los usuarios se desesperan actualizando las plantillas a la espera de la próxima edición, prevista para mediados de septiembre. Para alargar la vida del brillante FIFA 12, la compañía EA Sports ha lanzado una expansión que permite a los jugadores trasladar la emoción del campeonato que reinará todo junio a sus consolas. Los usuarios de FIFA 12 no tendrán que comprarse un juego nuevo, basta con descargar la ampliación (por 19,99 euros). Los principales atractivos del juego son el siempre competitivo campeonato online y el nuevo modo expedición. El formato online repite el modelo del Copa Mundial 2010 que tan buen resultado dio simulando la celebración del torneo y emparejando al usuario con rivales de su nivel y en la misma fase de la Eurocopa que uno vaya superando. El modo expedición permitirá al jugador exprimir el juego cuando se haya acabado el furor de la Eurocopa. Se puede crear una selección a la carta y configurar el vestuario, el escudo y el nombre de la formación, ideal para los que no se sientan identificados sentimentalmente con ninguna bandera. Se comenzará con una autentica banda de futbolistas desconocidos. Para poder mejorar el plantel habrá que ir ganando a todas las selecciones europeas. El objetivo: derrotar a todas tres veces. Los jugadores ocasionales encontrarán un nivel competitivo muy alto por parte de la IA del videojuego. Si se elige la dificultad máxima (Leyenda) se sufrirá, pero será el mejor entrenamiento antes de lanzarse contra rivales online.

UEFA Euro 2012 deja muy pocos apuntes de lo que será el próximo FIFA 13. En otras ediciones dedicadas a la Eurocopa de 2008 o el acertado Copa del Mundo de 2010 se podían apreciar alguna de las novedades de la siguiente edición pero en este apenas se nota una ligera rapidez en el tempo de los partidos. El sistema defensivo, al igual que FIFA 12, ha dejado de castigar a los equipos más técnicos, que sufrían para conservar el balón ante los más físicos. Algo que selecciones como la de España agradecen. En cualquier caso, la clave para triunfar, sobre todo en la jungla online, sigue siendo tener un sólido sistema defensivo. La intensidad en la presión, el corte de líneas de pase y la precisión en las entradas resultará determinante. La única pega es la falta de licencias oficiales para 24 de las 53 selecciones del juego. De los participantes en la Eurocopa sólo falta Ucrania. En las plantillas afectadas los nombres están ligeramente cambiados, como en el mítico Pro Evolution Soccer.

» 'IT'S IN THE GAME' La saga FIFA de EA Sports ha pasado prácticamente por todas las plataformas de consolas desde 1993. En aquel primer FIFA solo aparecían selecciones nacionales y contaba con el mítico truco de plantarse delante del portero para recibir un pelotazo y marcar. El célebre 'It’s in the game' de la introducción ha ido pasando de los cartuchos de los 90 hasta los blu-ray actuales. Hasta el salto a las consolas de última generación la dinastía había sufrido mucho ante la competencia de la saga Pro Evolution Soccer, de mayor jugabilidad pero sin las licencias oficiales de FIFA.

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UN RELATO DE FÚTBOL

La pelota de los hermanos Maradona Relato Andrés Neuman | Ilustración Clara Prieto Hace ya un cuarto de siglo, el 18 de noviembre de 1987, Diego Armando Maradona y su hermano mediano Hugo disputaron un amistoso con la camiseta del Granada C. F. para promocionar el flamante fichaje de su hermano menor, Lalo. El encuentro enfrentó al Granada contra el Malmoe sueco y terminó con victoria local, goles de Diego y Hugo incluidos. Aquel legendario partido de los tres Maradona fue el comienzo de un sueño para la ciudad, y también el preludio de una fatal temporada. Nos lo recuerda ahora este relato de Andrés Neuman, narrado desde el punto de vista más insospechado pero también más importante: el de la pelota.

Y

o nunca he sido una pelota caprichosa. Si tengo que saltar, salto. Si me tengo que chocar contra el poste, allá voy. Y si toca descansar, pues se descansa. Aquí, además, tampoco es que tengamos a demasiada gente exquisita sobre el césped. Pero esa tarde fue distinta. Esa tarde de noviembre me moría de nervios. Durante el calentamiento, rodaba mucho más rápida de lo normal. Se me iban los efectos para los lados y botaba como una loca. Los jugadores suecos ni se dieron cuenta. Llamándose Malmoe, tampoco podía esperarse nada demasiado sutil de ellos. En cuanto los vi abalanzarse sobre mí, tan rubios, fornidos y torpes, pensé: son todos guapísimos, pero ninguno es un artista. Los utilleros del club me habían lavado y lustrado enterita. Me habían inflado con esmero y hasta me habían pesado. Jamás me habían prestado tanta atención. En Los Cármenes no cabía un alfiler, la afición no dejaba de chillar y eso aumentaba mi impaciencia. Con tanta gente aquí, pensé, Maradona y yo no vamos a tener ni un minuto de intimidad. Lo cierto es que empezó el partido y yo, entre giro y giro, entre pase y pase, miraba de reojo. Pero él siempre andaba lejos, trotando con desgana. El partido sólo era un amistoso. Y una sabía de sobra que él tenía otras pelotas más ilustres que atender. A poco de comenzar, recuerdo que se me acercó un muchacho flaco y con carita de miedo gritándome: «Vení, soy Maradona, pará, pelota, quieta, soy Maradona, venite conmigo». Pero yo desconfié desde el primer momento. Ese Maradona no podía ser el mío, el que yo andaba buscando, porque me trataba como todos y tenía el pie muy áspero. De pronto, más o menos en el minuto 20, un sueco enorme al que llamaban Palmer metió la cabezota, me marcó la piel del golpe y me vi dentro de la portería. Qué malos modos, aquel sueco: adelantarse en casa ajena no es de buena educación, y mucho menos en un amistoso. Me rescataron de las redes y me mandaron de nuevo al centro. Las patadas siguieron durante un

rato, ni demasiado buenas ni demasiado malas. La cosa estaba animada, es cierto. Los muchachos me movían rápido y hasta diría que con cierto entusiasmo. Pero una, la verdad, esperaba otra cosa. Todavía no me había repuesto de la impresión del cabezazo de Palmer, cuando de pronto escuché una voz distinta, familiar, de barrio, como la voz de un novio al despertarte o la de un padre cantándole a su hija. Me di cuenta enseguida de que esta vez era él. Mi príncipe. Mi dueño. Mi galán. Supe que era Diego en cuanto me escondí debajo de su bota: a pesar de los tacos, podía notar lo blando de la planta del pie, la curva tranquila del empeine y la cosquilla de los dedos bien abiertos. No podía ser otro, porque jamás había sentido nada igual. Entonces Maradona, el verdadero, el mío, me susurró: «Hoy no voy a poder tocarte mucho, ¿sabés?, este partido es de mi hermano, ¿me entendés, pelotita?, portate bien con él, dale, sé buena, buscá un poco su pie, haceme ese favor y yo te voy a mimar como te merecés, voy a pisarte despacito, te lo prometo, pero ahora andá un rato con mi hermano, dale, tonta, estás muy linda…». Ni corta ni perezosa, más redonda que nadie, enseguida rodé toda arrobada hasta el pie del otro Maradona, que me empujó hasta la portería de los suecos para júbilo de la grada. Pero Diego no me felicitó. Me hizo un guiño irresistible, como si se hubiera enfadado de broma, y en cuanto tuvo ocasión de dominarme con el pecho me dijo: «Che, pelotita, muchas gracias por el gol, eh, pero ese no era el hermano correcto, mi vida, al que yo quiero que beses es al otro, al más joven, ¿lo ves?, es un poquito atolondrado pero muy buena gente, ya vas a ver, en serio, es cuestión de acostumbrarse, dale, preciosa, andá con él, yo enseguida vuelvo, corré, corré…». Juro que lo intenté con todas mis mañas. Rodé boca arriba. Me escabullí entre las piernotas de los suecos (ay, qué piernas). Salté hasta quedarme exhausta. Lo intenté todo, pero no hubo manera de ayudar a Lalo Maradona. El pobre lo intentaba,

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corría como un condenado, aparecía aquí y allá, me pedía ayuda. Pero siempre acababa entregándome a un contrario o lanzándome tan desviada que ni yo misma podía remediarlo. El otro hermano, Hugo, todavía tenía un pase. Sin hacerme maravillas, por lo menos sabía dónde tocarme. Pero el pobre Lalo, nada: pura vulgaridad. Cuando yo buscaba consuelo y me acurrucaba junto al tobillo acolchado de Diego, él me tranquilizaba, me pedía paciencia y me prometía: «Seguí así, pelotita, no te asustes, va a mejorar, mi hermano, todavía es chico y le falta mundo, ¿viste?, vos seguí así tal cual y yo te regalo un córner, dale, corré, nos vemos en la esquina, besos, linda…».

se había sentido jugador del Granada durante 90 minutos. ¡Maradona, jugador del Granada! Ay, Dios mío. Aquel año intentaron darnos gato por liebre. Que si con ese apellido no puede ser tan malo. Que si tiene su misma sangre. Que si vamos a hacer el negocio del siglo. Y así nos fue: esa misma temporada descendimos. Ahora que soy vieja, que me desinflo toda y mi cuero está ajado, todavía me parece que he vivido solamente para rodar esa hora y media sobre el césped invernal de Los Cármenes. Porque una pelota no mira el apellido, sino el amor del pie.

Más o menos a la mitad del segundo tiempo, mientras los Maradona trataban de engatusarme, recibí una coz del Johansson ese, o como diablos se llamara, que me dejó turulata. Ya íbamos perdiendo 1–2 y Diego se me acercó, me dejó que le lamiera la suela, me cuidó bien, me impulsó un metro, hizo un túnel, volvió a buscarme y me pidió: «Diez minutos, corazón, aguantá diez minutitos más.» Y me soltó. A esas alturas yo estaba despechada, pero decidí confiar en él por última vez y empecé a contar los pases que quedaban. Hice un intento o dos más con Lalo, sin mucha fe, pero la cosa con él seguía igual de poco romántica. La afición empezó a bajar el tono y el césped perdía brillo. Pero entonces, ay, entonces, ilusión de mi tarde, llegó el minuto 72. En el minuto 72 uno de los suecos, no me acuerdo si el bruto Eminovski o el ordinario Larson, hizo una falta. Y todos nuestros jugadores, el estadio, la ciudad entera, se volvió para mirar a Maradona. Al primero, al único, a mi Diego. Entonces él se acercó a paso sereno, se agachó para peinarme y me susurró: «Pelotita, mi reina, mirá, falta un cuarto de hora y vamos perdiendo, así que me parece que esto vamos a tener que arreglarlo vos y yo nomás.» Yo rodé un centímetro en señal de asentimiento y contuve la respiración, agradecida. Él apenas se alejó un paso. Y, ¿y qué decir? Fue una caricia apenas. La rosca pareció un paso de baile. El viaje fue de ensueño, como volar entre nubes y caer sobre plumas. Cientos de flashes me envolvieron como a una diva de ópera. Al tocar el fondo de las redes me deslicé entre ellas poco a poco, enamorada, y al quedarme dormida sentí que jamás me habían tratado así, y que nunca volverían a quererme de esa forma. Al final ganó el Granada y todo, creo que con un gol del bueno de Manolo, a mí qué me importaba. Sólo recuerdo que me desperté con el sonido del silbato y la gente enloqueció. La prensa invadió el campo. Los niños pedían autógrafos. Las banderas se agitaban. Pero yo seguía en trance. Llevaba un cuarto de hora como flotando. Cuando me quise dar cuenta y busqué a Diego, el muy donjuán ya había desaparecido por el túnel. Sé que después del partido, antes de marcharse a su reino de orondas pelotas napolitanas, Diego declaró coquetamente que 102


Hierba

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EUROCOPA D

e pronto, en mitad de la tensión de la prima de riesgo, sonará un silbato para dar inicio a una fiesta en Polonia y Ucrania. Aunque países como Grecia no saldrán del pozo aunque ganen la Eurocopa, durante un mes el ánimo despistará la cartera. El periodista Simon Kuper cree que políticamente Europa no es lo que era. Como prueba el posible cruce entre Inglaterra e Irlanda que enfrentaría a los equipos de las islas 17 años después. El periodista Manuel Jabois tiene claro que para que España repita triunfo deberá superar al “lánguido” Mesut Özil.

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EUROCOPA

EL DINERO DE LA EUROCOPA Mientras Fernando Torres superaba a Lahm aquella calurosa noche de junio de 2008, se generaba mucho dinero. El éxtasis de la Eurocopa de 2008 arrasó por minutos las preocupaciones cotidianas de los españoles.

Texto Lucía Taboada | Fotografía Tamara Castro | Infografía Artur Galocha

A

ún con las evidentes dificultades que conlleva cuantificar en términos económicos la euforia, muchos declararon que ese gol y esa final habían mejorado la economía española. “El buen ánimo invita al consumo”, analizaba el entonces ministro de economía, Pedro Solbes. Un informe de Mastercard detalló que el impacto económico del campeonato de hace cuatro años en España fue de 90 millones de euros. El impacto total en todo el continente de la última Eurocopa fue de 1.400 millones de euros, según un estudio del Birbeck Sport Business Centre de Londres. De pronto, el fútbol colisionó con los “animal spirits” de Keynes, el factor irracional, la variable anímica en la actividad económica general.

En Italia, por ejemplo, la austeridad venció al sueño olímpico. Financiar la candidatura de Roma 2020 sería un uso “irresponsable de dinero público”, en palabras de su primer ministro, el tecnócrata Mario Monti. “Lo importante es que en esta época de crisis que estamos atravesando, estos eventos deben de dimensionarse correctamente a la situación que vivimos. Los grandes despliegues deben dar paso a eventos ajustados a las realidades del momento”, asegura Álvaro Merino, director del Master in Sports Management de la Escuela de Estudios Universitarios Real Madrid-Universidad Europea de Madrid.

Aunque no siempre ha sido así. Poco después de que Franz Beckenbauer alzara la Copa del Mundo, la República Federal de Alemania entró en recesión. O cuando Argentina ganó en 1978 y su inflación se disparó hasta niveles insospechados.

La mayor parte de la inversión de Ucrania y Polonia ha sido realizada cuando los azotes de la crisis económica no eran tan tangibles. Pero en torno a un 90% de la misma será pública, con el riesgo que conlleva vaciar las arcas y desatender otros servicios. “Desde un punto de vista político, las inversiones en eventos “populares” tienen una rentabilidad inmediata pero las

En un contexto de crisis económica mundial, saltan las alarmas sobre la rentabilidad de un evento de estas características.

INVERSIÓN PÚBLICA

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inversiones en educación, investigación, etc. tienen efectos multiplicadores permanentes. No obstante, tras el evento quedará un rastro de modernidad en infraestructuras necesarias en estos países para desarrollar su capacidad productiva”, subraya Carlos Puente, especialista en Políticas de la Unión Europea. Para Francesc Puyol, profesor de Económicas de la Universidad de Navarra, la elevada inversión es un problema que proviene, en parte, de las exigencias de la UEFA: “Deberían ser más responsables al exigir inversiones a según qué determinados países”. En todos los rincones de Polonia y Ucrania se puede leer: “Juntos creamos el futuro”, eslogan del torneo. La Eurocopa 2012 se entiende como un acelerador de los cambios del país, aunque es difícil hacer estimaciones a largo plazo. “Ni la organización de la Eurocopa de fútbol ni la de los Juegos Olímpicos son actividades que tengan una importante incidencia en la actividad económica del país organizador”, asegura Carlos Puente. Los expertos señalan que en esta clase de acontecimientos lo importante es


EUROCOPA

» LA SEDE DE ESPAÑA La ciudad polaca de Gdansk acogerá los primeros partidos de la selección en la Eurocopa.

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EUROCOPA

» APOYO INSTITUCIONAL Polonia y Ucrania confían en que la celebración del evento contribuya a la mejora de su situación económica.

«El deporte es una herramienta para colocarse en el mundo. No olvidemos que estamos hablando de fútbol» lograr visibilidad, enfatizar la marca del país. Para Álvaro Merino, “la proyección internacional del mismo puede resultar muy rentable. El deporte es una herramienta para colocarse en el mundo. No olvidemos que estamos hablando de fútbol, el deporte europeo por excelencia”.

mucho que ganar con la celebración de un evento como la Eurocopa. Antes de comenzar el torneo la mayor parte de las noticias que afloran sobre el país son negativas pero si éste funciona bien cambia la percepción general”, señala Francesc Puyol.

El ucraniano es un caso especial. Inmersa en el temporal Yulia Timoshenko, mientras la Unión Europea le exige cambios para demostrar que “comparte los valores europeos”, ellos se afanan en demostrar que los tiene. La inestabilidad política e intereses cruzados lo dificultan. El trampolín de la Eurocopa puede ser un salvavidas oportuno. “Los países con una marca baja como Ucrania siempre tienen

Diferente es la situación de Polonia que, abrazada al capitalismo hace dos décadas, ya dio lecciones a las grandes economías europeas cuando fue el único país de la UE que aumentó su PIB allá por el 2009. Polonia ha crecido en el último lustro a un ritmo superior al 3%, pero con una tasa de paro superior al 8,5%. Queda mucho camino por asfaltar, literalmente. En un país lastrado por la burocracia 106

y por una de la red de carreteras más obsoletas de la UE, la Eurocopa se presenta como la promesa de avance en el ámbito civil, con nuevas autopistas, vías férreas e infraestructuras deportivas. El alcance real de las cifras lo veremos a partir del 1 de julio, cuando Europa ya haya renovado su trono futbolístico.•


EUROCOPA

QUIÉN GANARÁ LA EUROCOPA » POR TASA DE PARO Cada partido lo gana el país con una tasa de desempleo más baja

GRUPOS 8-19 de junio

GRUPO A

TASA DE PARO

POSICIÓN EN LA 1ª FASE

5,8 6,7 10,1

RUSIA R. CHECA POLONIA

HOLANDA DINAMARCA

2A

1 de julio

5,8 5,6

RUSIA ALEMANIA

5,0 5,6 8,1

CROACIA

15,3

ALEMANIA HOLANDA

1C

INGLATERRA

R. CHECA

UCRANIA FRANCIA

7,3 8,1 8,6 10,0

HOLANDA SUECIA

1D 2D

SUECIA IRLANDA

5,6 5,0

5,0 6,7

HOLANDA

2C

24,1

ESPAÑA SUECIA

5,6 8,1

9,8 8,1

ITALIA INGLATERRA

14,5 15,9

IRLANDA

INGLATERRA

2B

9,8

ITALIA

ALEMANIA 1B

PORTUGAL

GRUPO D

FINAL

27 y 28 de junio

21,7

ALEMANIA

GRUPO C

SEMIFINALES

21-24 de junio

1A

GRECIA GRUPO B

CUARTOS DE FINAL

5,0 7,3

7,3 14,5

Datos de Eurostat de marzo de 2012 salvo Grecia (datos de febrero), Rusia (de abril extraídos de tradingeconomics.com) y Ucrania (de diciembre de 2011 de ukrstat.gov.ua). Los datos de Inglaterra corresponden a R. Unido.

» POR DEUDA PÚBLICA

» POR DEUDA PRIVADA

Gana la selección con una mayor deuda (en porcentaje del PIB en 2011)

165,3 81,2

1A 2B

GRECIA ALEMANIA

1C 2D

ITALIA 120,1 INGLATERRA 85,7

1B 2A

PORTUGAL POLONIA

107,8 56,3

1D 2C

FRANCIA IRLANDA

85,8 108,2

GRECIA

165,3

ITALIA

120,1

Gana la selección con una mayor deuda (en porcentaje del PIB en 2010)

GRECIA IRLANDA PORTUGAL

107,8

IRLANDA

108,2

165,3 108,2

» POR PIB PER CÁPITA GRECIA 21.900 DINAMARCA 31.000

1C 2D

IRLANDA 31.100 INGLATERRA 27.300

1B 2A

HOLANDA R. CHECA

32.500 19.400

1D 2C

SUECIA ITALIA

30.100 24.600

GRECIA 125,2 DINAMARCA 244,2

1C 2D

IRLANDA 341,3 INGLATERRA 209,4

1B 2A

PORTUGAL R. CHECA

250,2 77,2

1D 2C

SUECIA ESPAÑA

235,0 227,3

DINAMARCA 244,2 IRLANDA

341,3 IRLANDA SUECIA

PORTUGAL

250,2

SUECIA

235,0

341,1 250,2

» POR RANKING FIFA

Gana la selección con un PIB per cápita mayor (en euros a precios corrientes)

1A 2B

1A 2B

Gana la selección con mejor puesto en el ránking FIFA

DINAMARCA 31.000 IRLANDA

31.100 IRLANDA 30.100 HOLANDA 32.500

HOLANDA

32.500

SUECIA

30.100

107

1A 2B

RUSIA HOLANDA

11 4

1C 2D

ESPAÑA FRANCIA

1 16

1B 2A

ALEMANIA GRECIA

1D 2C

INGLATERRA CROACIA

2 14 7 8

HOLANDA

4

ESPAÑA

1 ESPAÑA ALEMANIA

ALEMANIA

2

INGLATERRA

7

1 2


EUROCOPA

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EUROCOPA » SIMON KUPER Escritor y columnista del Financial Times

“Esta Eurocopa hubiese sido una guerra si se hubiese disputado hace 20 o 30 años”

Texto Rodrigo Marciel | Fotografía Fernando Sánchez

M

odesto y recogido, el hotel donde nos encontramos a Simon Kuper (Uganda, 1969) define la personalidad de un escritor que ha recorrido medio mundo buscando respuestas sobre el fútbol y su relación con la política y la sociedad. Su nuevo libro, 'Fútbol contra el enemigo' (Editorial Contra 2012) profundiza sin temores sobre la relación entre la sociedad de numerosos países y los acontecimientos deportivos. Amante del tren como transporte y de la palabra como arma, Kuper ha vivido en países tan distintos como Alemania, Estados Unidos o Sudáfrica que le han permitido crecer entre la diversidad y que definen la personalidad de un hombre singular. Tímido en el trato pero directo en sus mensajes, resume en 21 capítulos lo que es, ha sido y quizás será siempre el fútbol de hoy en día. 'El fútbol contra el enemigo', un título que nos lleva a reflexionar y a preguntar a Kuper ¿Cual es el enemigo del fútbol en la actualidad?

fue amañado, el árbitro está ahora en prisión, llegó además a Nueva York con heroína debajo de sus pantalones. Queda claro que es un criminal y de lo que era capaz de hacer. Tienes que saber lo que ha pasado, si el Corea del Sur-Italia fue comprado ¿Quién te dice que el Corea del Sur-España no lo fue? Estamos hablando del mismo Mundial. Ya no hay gente que hable de lo de Argentina en el 78, está todo muy claro. Uno los capítulos lleva el título de 'El Barça y la cuestión escocesa' ¿Qué conexiones políticas encuentras en el Barcelona como institución?

El amaño de partidos con claridad, las apuestas ilegales, lo que pasó con el Argentina-Perú aunque ahora todo se centra en las apuestas. Es muy lucrativo el hecho de comprar un partido como ocurrió en España con el Hércules o hace poco con un Chievo-Sampdoria en Italia en la que todos apostaron por un empate y luego así sucedió. Esto pasa mucho en Italia y también en Europa del Este. Todo el mundo habla del Argentina-Perú de 1978. Después de investigar todo aquello, ¿Qué conclusión sacas? ¿Fue el momento más triste del momento del fútbol?

Ya se demostró que los argentinos pagaron, es triste pero no es la única vez que pasó. El Corea del Sur-Italia de 2002 también

El fútbol es un juego pero cuando hay tanta gente que se interesa por esto deja de serlo. El fútbol dice mucho de un país, de una cultura. Sabemos, por ejemplo, que el Barcelona es más que un club, yo intento de explicar de una manera neutral mi visión. El caso del Barça es similar al escocés porque el Barça es tan importante ya que no existe un Estado catalán. Si hubiese un Estado catalán, el Barcelona no sería tan necesario. De ahí que eso es un gran ejemplo de saber que el fútbol nunca puede ser considerado como sólo un juego. En España asistimos a una crisis económica en la que el fútbol representa un claro ejemplo. Numerosos equipos están en Ley Concursal aunque, a diferencia de otros países, sobreviven año tras año ¿Cómo se ve desde fuera?

En el libro intento utilizar el fútbol par ver la realidad de un país. En España puedes ver la crisis del fútbol es muy distinta. Aquí existen Bancos regionales que han dado mucho dinero a los clubes de cada zona debido a la 'regionalización' del país. El 109


EUROCOPA

«LOS GOBIERNOS PUEDEN UTILIZAR EL FÚTBOL PERO NO SIEMPRE ESO SIGNIFICA QUE CONTROLEN AL PUEBLO»

Gobierno autonómico de turno te dice que tienes que mantener a este equipo como ha sucedido con el Sporting de Gijón. Lleva la publicidad del Principado y la de la propia ciudad. Son cosas que sólo he visto en España y llama mucho la atención. Has dado la vuelta al mundo para escribir tu libro ¿Qué país te ha impactado más por su relación entre fútbol y política?

Cuando llegué a Argentina nadie se sorprendió de la intención de mi libro. Todo el mundo asumía con claridad las conexiones entre el fútbol y la política. Desde Perón, en Argentina los vínculos han sido muy fuertes, no sucede tanto como en Europa ni mucho menos. Es muy palpable. Siempre se habla de Reino Unido, de Escocia, de Celtic y Rangers y todo lo que rodea a la religión. ¿Es tan fuerte ese odio? Lo que sucede en Escocia se puede asemejar con lo que pasa con Barça y Madrid. Hay una gran rivalidad pero no es tan fuerte como se dice. El tema religioso es inexistente, los aficionados del Celtic no van a la Iglesia. Hablé con un cura y me dijo que los que cantaban y nombraban al Papa nunca los vio por su la Iglesia. Los católicos y los protestantes trabajan juntos, se casan entre ellos y el fútbol no es más que una exageración. El día a día no es tan radical, la rivalidad es muy fuerte pero lo que vemos en las gradas no es más que una decoración para hacer más grande el evento en sí. Y en un Madrid-Barça pasa lo mismo. ¿Cómo se refleja todo esto en una Eurocopa o una Copa del Mundo? Por ejemplo, ahora con Polonia y Ucrania organizando una fase final, algo impensable hace unos años.

Todo ha cambiado mucho. Destaco lo que pasó entre Holanda y Alemania o entre Polonia y la URSS pero ahora ya no es así antes era como una guerra llevado al césped y al estadio. Después de la Primera Guerra Mundial hubo mucho odio pero he visitado seis Copas del Mundo y los aficionados se abrazan, se dan sus camisetas, se hacen fotos y no pasa nada. El nacionalismo es muerte y ahora la Eurocopa va a ser un carnaval, una fiesta, lejos de lo que pasaba antes hace 20 o 30 años donde el fútbol era reflejo de un conflicto político, era como una guerra.

Thatcher pensó en terminar con el fútbol profesional en Inglaterra. No le interesaba el fútbol, siempre veía problemas ahí. Le dijo a sus ministros que por qué no se acaba con todo eso. Sin embargo, por fortuna se cambiaron los estadios después de Hillsborough y luego todo aquello fue un ejemplo para Europa. En el capítulo 'Gazza, Europa y la caída de Margaret Thatcher' hablo de Gascoigne como una persona muy importante de aquellos tiempos porque jugaba como un europeo y tenía un carácter muy inglés. Representaba lo que quería la sociedad inglesa. Nos sentimos a veces europeos y a veces no. Esa combinación de persona inglesa con estilo europeo era el ideal que Inglaterra buscaba y alejarse de ver las cosas como una guerra. Ahí el fútbol te enseña de una forma simple el por qué de muchas cosas. ¿Existe racismo en el fútbol?

Beckham ha sido uno de los ejemplos contra el racismo. El fútbol no puede cambiar una sociedad pero si señalar el camino para que todo vaya por otro sitio. Antes en los campos ingleses se notaba mucho y ahora entre todos hemos logrado que eso no pase, al menos ya es algo. Has viajado por veintidós países para elaborar tu obra. ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?

Encontrarme a Mandela, a Roger Milla, viajar en tren por todos los rincones del mundo, historias increíbles en cada lugar que he visitado. Tenía la sensación de lo que me pasaba no podía ser verdad. Es más sorprendente de lo que hubiese esperado. El fútbol es una cosa política pero he descubierto mucho más que eso. Espero que el libro ayude a cambiar la imagen que se tiene del fútbol.•

Inglaterra representa uno de los países más atractivos en el mundo del fútbol y según cuentas, los 80 marcaron al país así como a Europa. ¿Cómo es la sociedad inglesa y su relación con este deporte?

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EUROCOPA

EL PARTIDO QUE SE PARÓ EN EL MINUTO 27 Irlanda e Inglaterra podrían verse las caras 17 años después del último amistoso entre ambas que tuvo que suspenderse por la violencia de un grupo de aficionados ingleses en Dublín

Texto Rodrigo Marciel | Fotografía Getty

S

iempre se ha dicho que la política ha hecho extraños compañeros de cama. En el deporte, y en concreto en el fútbol, es difícil que eso suceda. Juntar en un mismo campo a Brasil y a Argentina o a Turquía frente a Grecia siempre encierra y encerrará un clima tenso, insomnio para muchos en las noches previas. La Eurocopa de Ucrania y Polonia nos acerca a un acontecimiento que llevamos sin presenciar desde el 15 de febrero de 1995. La República de Irlanda lleva sin acudir a una fase final desde 2002, donde España sufrió para eliminarles y si hablamos de Eurocopa habría que trasladarse hasta 1988, dos años después de aquellos goles de Butragueño en México 86. Eran años de dominio holandés en el fútbol y agitación política en las calles, la URSS agonizaba.

» IRLANDA Jack Charlton

En esta Eurocopa, irlandeses e ingleses están más cerca que nunca de reencontrarse en un terreno de juego. No se ven desde hace casi dos décadas pero el sorteo de la Euro fue caprichoso. España, Italia, Croacia y la República de Irlanda por un lado y Francia, Inglaterra, Ucrania y Suecia por otro. No sería una

» DOS BUENAS GENERACIONES La República de Irlanda e Inglaterra se enfrentaban a poco más de un año del inicio de la Euro de 1996. Los ingleses jugaron numerosos amistosos con una selección liderada por Shearer, Beardsley y compañía. La Irlanda del 95 quería repetir el éxito de 1994. Los irlandeses paseaban con orgullo su camiseta gracias a una gran generación con Jack Charlton al mando.

A. Kelly Kernagham McGrath Irwin

Phelan Townsend McGoldrick Stauton

D. Kelly

Platt

Sheridan

Quinn

Shearer

Beardsley

Le Tissier Le Saux

Adams

Anderton

Ince Pallister

Barton

Seaman

locura ver un cruce entre dos enemigos, entre Irlanda e Inglaterra en Cuartos de Final. Ya en la Eurocopa de 1988 y en el Mundial de 1990 se vieron las caras. Un día después de un San Valentín de 1995, ambas naciones coincidieron por última vez en un campo de fútbol. El partido se disputó en el viejo Lansdwone Road (antigua ‘catedral’ del fútbol irlandés’) de Dublín, un estadio que ha vivido las grandes gestas del once del trébol. Era un amistoso, quizás el apelativo más equivocado para aquella cita. Inglaterra preparaba su Eurocopa mientras que Irlanda se asomaba a un cambio de ciclo en los últimos meses como seleccionador irlandés de Jack Charlton.

» INGLATERRA Terry Venables

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INGLESES EN DUBLÍN

Miles de ingleses viajaron a Dublín y fueron ubicados en la grada alta del estadio, encima de los hinchas irlandeses. Los disturbios comenzaron cuando algunos aficionados ingleses escupían y lanzaban objetos a la zona irlandesa. La sombra de ‘hooliganismo’ despertaba y el partido tuvo que ser suspendido en el


EUROCOPA

» SUSPENSIÓN Los jugadores de ambas selecciones se vieron sorprendidos por la interrupción del partido en el minuto 27 de la primera parte.

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EUROCOPA

» HOOLIGANS Los aficionados ingleses aprovecharon su posición en la grada sobre los irlandeses para lanzarles todo tipo de objetos como palos y asientos.

minuto 27. Numerosos heridos y sobre todo la rabia de ver como ese día se ponía fin a una tradición de partidos que siempre habían estado cargados de gran pasión desde 1946. Irlanda e Inglaterra disputaron seis partidos amistosos entre 1946 y 1995 y ocho más en duelos oficiales. La disputa de aquel choque en 1995 se enmarcaba dentro de un contexto político clave. Reino Unido y la República de Irlanda luchaban como nunca para acabar con la violencia en Irlanda del Norte. El IRA provisional declaró el alto el fuego en 1994. Aunque, en algunas ocasiones, los alto el fuego no fueron respetados, esos años marcaron de manera efectiva el final de la violencia a gran escala del conflicto. Lo que no cambió fue la actuación de la policía que dejó mucho que desear

como en las tragedias de Heysel o Hillsborough. Colocar a los “hinchas” ingleses encima de los irlandeses no invitaba al optimismo. Por suerte no hubo fallecidos y lo más dañado fue el fútbol. A veces sólo se profundiza en los problemas cuando las muertes ascienden a un número concreto y por ello el suceso no se llevó a la repercusión mediática necesaria. Desde entonces, los sorteos de las fases clasificatorias no han deparado nunca un enfrentamiento entre ambas naciones y jamás se ha organizado siquiera un amistoso. Periódicos referencia como 'The Irish Times' lo tacharon como 'La noche más triste del deporte irlandés'.

SALUDOS NEONAZIS

Bernard O’Byrne, Jefe de Seguridad de la FAI (Federación irlandesa de fútbol), confesó años después que nunca se 114

esperaron tanta gente llegada de Londres. “Preparamos aquel acontecimiento como si fuese una final de un Mundial, nuestros agentes evitaron una tragedia mayor”. Para muchos lo peor fue ver las fotos que salpicaron la prensa irlandesa aquellos días. Saludos neonazis de gran parte de los hooligans y sobre todo ver como la tensión política se trasladaba al deporte. Resulta curioso observar como Jack Charlton, el seleccionador irlandés mejor valorado de la historia, era castigado por algunos radicales de ambas aficiones una vez terminado el partido. Charlton, inglés, fue despedido al grito de ‘Go Home’ (¡Vete a casa!) mientras que desde el lado de su propio país tampoco se oyeron bonitas palabras. El tiempo le sitúo como uno de los personajes más queridos en la República de Irlanda y respetado siempre en Inglaterra. 'La Jirafa', apelativo de su etapa como jugador por su espigada figura, fue siempre un puente de unión


EUROCOPA

Escocia

IRLANDA

INGLATERRA

Irlanda del Norte Dublín

Gales

IRLANDA

Londres

» SIGLOS DE CONFLICTOS Tras la invasión normanda de Irlanda liderada por el rey Enrique II en 1171, la isla quedó bajo control inglés durante los ocho siglos posteriores. La ruptura con la iglesia papal por parte de Enrique VIII no llegó a Irlanda. Mientras galeses y escoceses aceptaron el cambio, los irlandeses se mantuvieron católicos pese a las represiones sufridas. Tras varios pasos tibios hacia la autonomía en el siglo XIX, Irlanda logra en 1921 la independencia a costa de ceder el control del norte de la isla, con una fuerte presencia protestante, al Reino Unido. El conflicto marcó para siempre las relaciones entre Dublín y Londres. A pesar de declararse neutral durante la Segunda Guerra Mundial, miles de irlandeses se presentaron como voluntarios en las filas británicas. En 1949 Irlanda se declaró oficialmente una República y abandonó la Commonwealth.

INGLATERRA

» DATOS SOCIOECONÓMICOS Y DEPORTIVOS POBLACIÓN En habitantes

» PRESENCIA EN EUROCOPAS IRLANDA

51.456.400

1

INGLATERRA No 1ª clasif. fase

4.588.252

7 1/4

1/2

2º Campeón

1960 1964 PIB PER CÁPITA En euros

1968 1972

31.100 34.940 TASA DE DESEMPLEO En porcentaje

Inglaterra alcanzó las semifinales en Italia 68 y en Inglaterra 96

1976 1980

14,5

1984

7,9 1988 DEUDA PÚBLICA En % del PIB. (*) Datos de Reino Unido.

Irlanda sólo ha participado en Alemania 88

1992 108,2

85,7*

1996 2000

RÁNKING FIFA Puntos FIFA. Entre paréntesis, puesto.

2004

891 (18) 1.132 (8)

2008

FUENTE: FIFA, Eurostat, CIA World Factbook, ONS

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entre irlandeses e ingleses. Quizás fue el personaje que peor lo pasó en aquella triste noche de 1995. Margaret Thatcher, Primer Ministro de Reino Unido desde 1979 hasta 1990, nunca quiso el fútbol y es más, informaciones cercanas al Gobierno conservador de la época aseguran que intentó erradicarlo de la sociedad británica. Para ella era un problema y algunos utilizaron los incidentes entre Inglaterra e Irlanda para dar valor a aquel argumento estando 'La dama de Hierro' ya fuera del cargo. Hoy, 17 años después, la violencia de los aficionados ingleses parece parte del pasado. Es el momento de disfrutar de una fiesta del fútbol con una Eurocopa apasionante. En aquella Inglaterra aparecían nombres como Alan Shearer, Tony Adams o Peter Beardsley, a poco más de un año de que se disputase la Eurocopa de 1996. Los irlandeses se hubiesen enfrentado a Inglaterra en esa Eurocopa ya que, Holanda, quedó encuadrada en el grupo de Inglaterra después de eliminar en el play off a los irlandeses. Ahora, el destino ha jugado sus cartas y espera un cruce marcado por la historia y que podría poner fin a un conflicto en las gradas. Aquel minuto 27 de Dublín puede seguir avanzando.•


EUROCOPA

ESPAÑA, EN LAS EUROCOPAS A COLOR Con la instauración de un formato de fase clasificatoria y fase final con, al menos, ocho participantes y de nuevo grupos antes de las eliminaciones a partido único, la Eurocopa de Naciones dio un salto hacia la modernidad en la década de los años 80 con la organización de Italia

Texto Iván Castelló

ITALIA 80

FRANCIA 84

ALEMANIA 88

SUECIA 92

» ESPAÑA-INGLATERRA 1-2 (Dani 48’ p.)

» FRANCIA-ESPAÑA 2-0

» ALEMANIA FEDERAL-ESPAÑA 2-0

» ISLANDIA-ESPAÑA 2-0

Arconada

Cundi Alexanko Olmo

Zamora

Juanito (Dani)

Saura

Gordillo

Uría

Santillana Cardeñosa (Carrasco)

Arconada

Zubizarreta

Zubizarreta

Urquiaga Salva Gallego Camacho (Roberto)

Tomás Andrinúa Sanchís Camacho

Abelardo Solozábal Goikoetxea Sanchís

Víctor

Víctor

Señor Francisco J.Alberto (Sarabia)

Bakero

Míchel

Gordillo

Vizcaíno Míchel Eusebio

Martín Vázquez (Hierro)

Martín Vázquez

Santillana Carrasco

Butragueño (Julio Salinas)

Manolo

Butragueño

» Seleccionador Ladislao Kubala

» Seleccionador Miguel Muñoz

» Seleccionador Miguel Muñoz

» Seleccionador Vicente Miera

Italia 80 marca un hito porque es la primera fase final larga de la historia de la Eurocopa de Naciones, con dos grupos de cuatro selecciones y directamente tercer y cuarto puesto y final. Se disputó en estadios semivacíos de Turín, Milán, Nápoles y Roma. España no faltó, pero sufrió para clasificarse contra Yugoslavia y sólo lo certificó con el 1-3 en Chipre, sin televisión en directo y con la retransmisión por radio de Héctor del Mar, el hombre del gol. El larguero de Juanito en San Siro contra Italia, la impotencia al perder 2-1 contra la mejor Bélgica de todos los tiempos (finalista contra la Alemania Federal de Schuster) y el que Dani fallara el penalti para el 2-1 a favor contra Inglaterra propiciaron que la ley implacable del fútbol convirtiera aquello en un 1-2 con gol de Woodcock. España, pues, eliminada de primeras y fin de ciclo para Ladislao Kubala como seleccionador antes de España 82.

Marcada la fase clasificatoria por la gesta del 12-1 a Malta en el Benito Villamarín de Sevilla, España se subió al carril del éxito y sólo lo apeó el fallo de Arconada al lanzamiento del libre directo del, por otra parte, mejor especialista del mundo y quizás de la historia, Miichel Platini. MM conformó un grupo de carácter, con menos fútbol que lo que se le presuponía pese a Francisco, Gallego, Sarabia o Carrasco, pero más garra que nunca, y superó a potencias del momento como Alemania Federal (con el agónico gol de cabeza de Maceda en el Parque de los Príncipes, otro tanto para el recuerdo) y la ‘Dinamita Roja’, Dinamarca, esta vez con el último penalti de la tanda materializado por Sarabia. Se rehizo de un mal comienzo con empates ante Rumanía y Portugal, ambos 1-1. La Quinta del Buitre continuó la obra en México 86, pero faltó ambición para haberle ganado el Mundial a Maradona.

Un goleador como Rudi Völler nos ajustició con dos tantos, uno en cada tiempo, en el partido que supuso la eliminación, en una fase final de la Eurocopa para España claramente de más a menos. Del triunfo por 3-2 en Hannover contra Dinamarca (goles madridistas de Míchel, Butragueño y Gordillo) para abrir el Grupo 1 a la derrota contra Italia (gol de Gianluca Vialli) y la confirmación de las peores previsiones frente a los organizadores del torneo, los alemanes de Beckenbauer, luego apeados por la incomparable Holanda de Gullit, Rijkaard y Van Basten (ese gol en la final de Múnich a Dasaev, meta de la Unión Soviética…). La pronta eliminación, con mal juego y los exasperantes pases hacia atrás de Bakero, fue el final de etapa de un histórico como Miguel Muñoz al frente de la Selección y la llegada de Luis Suárez, quien fracasaría en el Mundial de Italia 90 con KO tempranero ante Yugoslavia.

Enorme el fracaso de La Roja en la fase de clasificación para la Eurocopa de Suecia 1992, en un grupo en el que la derrota en Islandia entra en el imaginario popular como uno de los mayores ridículos jamás sufridos, comparable al 2-0 contra Finlandia en 1966. Vicente Miera, segundo de Miguel Muñoz y al que no le dieron la oportunidad cuando eligieron antes a Luis Suárez, fue ahora el seleccionador para tratar de enderezar la nave. La hundió en aguas profundas para ser luego oro olímpico en Barcelona 92. Fueron polémicas las declaraciones de Martin Vázquez en Reikiavik negando el desastre: “No es ningún fracaso haber perdido aquí”. Marcaron por Islandia unos sujetos llamados Örlygsson (71’) y Sverrisson (79’) en un estadio llamado Laugardalsvöllur. Nos apeó matemáticamente Francia, con la victoria 1-2 en el Benito Villamarín de Sevilla. También perdimos 3-2 contra Checoslovaquia.

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EUROCOPA

INGLATERRA 96

BÉLGICA Y PAÍSES BAJOS 00

PORTUGAL 2004

AUSTRIA Y SUIZA 08

» INGLATERRA-ESPAÑA 0-0 (4-2)

» FRANCIA-ESPAÑA 2-1 (Mendieta 38' p.)

» PORTUGAL-ESPAÑA 1-0

» ALEMANIA-ESPAÑA 0-1 (Torres 33’)

Zubizarreta Abelardo Alkorta Nadal (López) Belsué Sergi Amor

Hierro

Cañizares Abelardo Salgado

Mendieta (Urzaiz)

Casillas

Paco

Puyol

Aranzabal

Helguera Guardiola (Gerard)

Joaquín (Luque)

Kiko Manjarín (Caminero)

Salinas (Alfonso)

Munitis (Etxeberría) Alfonso

Raúl

Casillas

Juanito Helguera Raúl (Morientes) Bravo

Ramos

X. Alonso Albelda (Baraja) Vicente

Iniesta

Raúl

Torres

Puyol

Marchena Capdevila Senna

Xavi

Cesc (X. Alonso) Silva (Cazorla)

Torres (Güiza)

» Seleccionador Javier Clemente

» Seleccionador José Antonio Camacho

» Seleccionador Iñaki Sáez

» Seleccionador Luis Aragonés

Otro de los eternos problemas con los que ha chocado España históricamente nos apeó sin merecerlo de la Euro que volvía a casa, la de los inventores del fútbol, a Inglaterra. El arbitraje del francés Batta fue una de las principales causas de la derrota contra los ‘pross’ tras pasar por los pelos en el grupo ante Bulgaria, Francia y Rumanía. En Wembley hubo dos goles injustamente anulados a España, que fue mejor y tuvo hasta más posesión con Manjarín y Salinas como flechas arriba ante Seaman. En los penaltis de desempate, dos centrales, con tendencia a chutar muy fuerte por el centro, fallaron: Hierro y Nadal. Adiós con la cabeza alta, pero adiós. Clemente, desbocado, dio el espectáculo al seguir alineando tantos defensas como podía pero obtener mejores resultados de los esperados que oponer contra la pléyade de detractores que le esperaban entre prensa y aficionados.

Por resumir, fue esta Eurocopa organizada conjuntamente por Bélgica y Holanda la del penalti fallado por Raúl contra Francia en el último minuto en Brujas. Esto impidió una segunda oportunidad en forma de prórroga para cruzar los cuartos de final, el trauma habitual, también con el impulsivo José Antonio Camacho de seleccionador. Pero es que era una gran selección francesa, con Zidane y Djorkaeff, superior a España como confirmaría con el 3-1 también eliminatorio dos años más tarde, en el Mundial de Alemania. Gloriosa e inaudita fue la remontada en un minuto contra Yugoslavia en el último partido del grupo (4-3) con goles de Mendieta, éste de penalti, y Alfonso. Dio inesperadamente la ocasión de medirse a los franceses. Pero España ya arrancó mal, con aquella derrota 0-1 ante Noruega en el estadio De Kuip de Rotterdam con Molina de portero y el pírrico triunfo 2-1 contra Eslovenia.

La Eurocopa de Portugal resultó francamente mediocre para España, apenas capaz de ganarle en el estadio de Algarve de Faro 1-0 a Rusia en su partido inaugural con gol de Valerón. Después, empate 1-1 (tanto de Morientes) contra una Grecia sin nombre todavía en un torneo que luego ganaría y que obligaba a jugársela contra los anfitriones portugueses en el último encuentro del Grupo A. Los peores temores se confirmaron en el Jose Alvalade de Lisboa con el gol del benfiquista Nuno Gomes a los 57 minutos que dejó a la España de Iñaki Saez, técnico meritorio en las inferiores de España, sin respuesta alguna ni liderazgo sobre el terreno de juego. La pésima imagen de grupo, además, se confirmó con la foto final: no hubo viaje conjunto de vuelta, cada uno como quiso hasta origen. Saez fue destituido y reemplazado por Luis Aragonés, un gran éxito del presidente Ángel María Villar.

Tenía que ocurrir alguna vez y ocurrió. Al fin, España se sacudió el complejo histórico de los cuartos y, con la sabia dirección de Luis Aragonés, armó un equipo campeón, sólo el comienzo de la obra finalizada por Vicente del Bosque con el título de campeona del mundo dos años después en Suráfrica 2010 y que pasa examen en Polonia y Ucrania 2012 sobre su vigencia. Sobre la base de un pivote como Marcos Senna, España giraba su ‘tiquitaca’ hacia el talento de Xavi e Iniesta para conectar a través de jugadores como Cesc, Silva y Xabi Alonso con Villa y Torres. La seguridad defensiva fue brutal, con Ramos y un redivivo Capdevila en los laterales, más el mejor Marchena posible y el rocoso Puyol. Pese a encajar un gol en cada partido del grupo ganado con pleno (4-1 a Rusia, 2-1 a Suecia y 2-1 a Grecia), Iker y cierra España en los duelos directos ante Italia (0-0 y 4-2 en penaltis), Rusia (3-0) y Alemania (1-0).

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EUROCOPA

EL BALÓN DE LA EUROCOPA Cada dos años aparece un nuevo balón que crea a su alrededor una liturgia propia. Por un lado los expertos hablan de sus bondades y defectos. Por otro, los niños sólo ven la ilusión de algo nuevo que patear.

Infografía Artur Galocha | Fuente Adidas y FIFA

196O-1964-1968

1972-1976

ADIDAS TELSTAR

X12

X12

X20

El adidas Telstar Mexico fue el primer balón Adidas utilizado por la FIFA. El Mundial de México 70 fue el primero en ver los 20 hexágonos blancos y 12 pentágonos negros.

El primer balón utilizado en la Eurocopa de 1960 estaba compuesto de 12 partes. Cuatro años más tarde se compondría de 16 partes. En 1968 se comenzaron a usar los hexágonos y pentágonos.

1992

1980-1984-1988

ADIDAS ETRUSCO

ADIDAS TANGO

X12

X12

X20

El Adidas Tango fue utilizado por primera vez en el Mundial de Argentina 78. Seguía la misma estructura de hexágonos y pentágonos que se mantuvo hasta el 2008.

X20

Para la Eurocopa de Suecia se utilizó el mismo balón que dos años antes se había utilizado en el Mundial de Italia 90. Las cabezas de león etruscas son ya un símbolo dentro del fútbol.

1996

2000

ADIDAS QUESTRA

ADIDAS TERRESTRA

X12

X12

X20

Estados Unidos vio nacer los hexágonos espaciales del Questra en el Mundial de 1994, para dos años después pasearse por el césped de la Eurocopa organizada por Inglaterra.

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X20

La Eurocopa organizada por Holanda y Bélgica fue la primera en ver un balón fabricado exclusivamente para el torneo europeo, sin haber sido utilizado previamente en ningún Mundial.


EUROCOPA

LAS PRUEBAS DE LA FIFA Los balones FIFA deben cumplir unos estándares medidos en pruebas de laboratorio para ser aprobados.

CIRCUNFERENCIA

REDONDEZ

REBOTE

68.5-69.5 cm

Menos del 1’5% del diámetro promedio

135-155 cm desde una altura de dos metros

ABSORCIÓN DE AGUA

PESO IDEAL 420-445 gramos

Menos del 15% del peso

2004

PÉRDIDA DE PRESIÓN

CONSERVACIÓN DE TAMAÑO Y FORMA

Máxima 20%

1,5 cm máximo de distorsión

2008

ADIDAS ROTEIRO

ADIDAS EUROPASS

X12

X20

X8

El Roteiro fue el primer balón hecho sin costuras a mano. Los 32 paneles que lo componen han sido selladas térmicamente, lo que lo hace impermeable.

X6

El Europass se basa en la tecnología del Teamgeist, el balón utilizado en el Mundial de Alemania 2006. Los paneles se redujeron a 14, obteniendo un círculo casi perfecto.

2012

TANGO 12

X5 X9

CÁMARA DE LÁTEX

X6

Similar al Jabulani, sus 20 paneles corrigen las deficiencias del balón del Mundial de 2010. Para su desarrollo y fabricación se han utilizado dos años.

POLIESTER Y ALGODÓN

PANELES EXTERIORES

TEXTURA Asegura un mejor agarre en cualquier condición meteorológica, tanto para porteros como jugadores.

68,9 cm

432 gr

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EUROCOPA

LA CIENCIA DEL FÚTBOL

Porteros de derechas, penaltis regalados Texto Javier Salas | Ilustración Denís Galocha

L

os penaltis no son un cara o cruz, no los decide la suerte y, desde luego, no son una lotería. Si nos centramos en los datos y la experiencia, este tópico no es más que una excusa de mal profesional. No son pocos los estudios científicos que se han centrado en estudiar la materia de los penaltis, y todos obtienen la misma conclusión: hay mucho margen para mejorar el rendimiento tanto de lanzadores como de porteros. Pero sobre todo de estos últimos. Los guardametas ‘parapenaltis’ no son genios dotados de un talento premonitorio para descubrir hacia dónde chutará el rival, sólo son deportistas que saben hacer bien su trabajo. Como le gusta decir a Sergio Goycoechea, uno de los

mejores arqueros argentinos de la historia y ‘especialista’ en la materia, “el secreto para atajar los penales es tirarse para el lado donde va la bola”. El problema surge cuando la presión no te deja hacer el trabajo en condiciones porque nubla el funcionamiento normal del cerebro. Entonces, los guardametas se dejan llevar por un impulso automático. Un reciente estudio de la Universidad de Ámsterdam muestra que los porteros en apuros, con su equipo perdiendo la tanda de penaltis, se tiran instintivamente a la derecha. Un automatismo que mucho tiene que ver con el ciclo de éxito de España que comenzó en la anterior Eurocopa, pues ayudó a superar al fin los malditos cuartos 120

de final. En Viena, ante Italia, cuando Buffon tenía que parar sí o sí el lanzamiento de Cesc, el guardameta toscano eligió su derecha. Fàbregas chutó raso al palo contrario y comenzó la leyenda de La Roja.

COSAS DEL INSTINTO

“Los tiradores son los únicos que tienen algo que perder en los penaltis. Los porteros son los únicos que pueden ganar y convertirse en héroes”, sostiene Khan, y las cifras le dan la razón. Lo normal es meter los penaltis (en los Mundiales, más del 70%). Lo extraño, y a veces épico, es pararlos: el portero sólo detiene por lo ge-


EUROCOPA

neral uno de cada cinco. Sin embargo, hay una circunstancia en la que es el arquero el que tiene toda presión: cuando su equipo va por debajo en el tanteo. Entonces deja de pensar con la relativa tranquilidad que da su posición y se siente obligado a desviar la bola. Y falla, como es natural, cuando la quita las riendas a sus habilidades y se las entrega a sus impulsos instintivos. El mismo estímulo que lleva a los sapos a lanzar hacia ese lado su lengua cuando creen que el moscón se les escapa y que provoca que los perros meneen el rabo hacia la derecha cuando ven a su dueño. Así, en lugar de hacer su trabajo, le conceden al jugador contrario una gran ventaja, un regalo imperdonable: todo el

lado izquierdo de la portería. Los investigadores repasaron lo sucedido en todos los penaltis lanzados desde que se presentó en sociedad Naranjito: entre el Alemania Occidental - Francia de 1982 hasta el Uruguay - Ghana de 2010, se han tirado 204 para dirimir 22 encuentros. En todas esas tandas, cuando el equipo del portero iba empatado o por delante, el guardameta se venció por igual hacia izquierda o derecha, fifty-fifty. En cambio, cuando su selección iba por detrás, la probabilidad de que el portero cayera sobre su costado diestro se multiplicó: el 71% de la veces se tiró a la derecha, el 29% a la izquierda. La consecuencia fue nefasta. Como los tiradores siguieron chutando indistin121

tamente hacia un lado u otro, la tasa de paradas se desplomó en todas esas tandas de penaltis. Y así, los porteros pasaron de obtener un 22% de efectividad a tan sólo vencer en un lamentable 8% de sus duelos, dejando de ser eficaces. Como Buffon en 2008. •

Javier Salas es periodista de Materia (esmateria.com) Denís Galocha forma parte de Twee Muizen (tweemuizen.com)


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El 10 invisible

» MANUEL JABOIS Periodista y columnista de Diario de Pontevedra

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esut Özil siempre es sustituido en la segunda mitad por una razón genial, a la altura de su fútbol: transparenta. Si uno se fija en el alemán, a medida que avanza el partido comienza a desfigurarse lentamente y se desubica de sí mismo, en una especie de traslación a dimensiones abisales. Esto se comprueba cuando uno mantiene contacto con él en el campo, pues en lugar de sudor Özil desprende fina cera que cae por su cara mutando en un suave muñeco. Esa cualidad difuminadora de Mesut, provocada por el cansancio y una capacidad camaleónica de especie subacuática, le da al mediapunta unos pocos minutos de gloria antes de desmayarse definitivamente y borrarse entero del campo. Es entonces cuando Özil se convierte en letal y comienza a flotar literalmente entre líneas como un globo que se desinfla enloquecido sin que ningún defensa pueda asirlo. Esta temporada el momento más conmovedor de Mesut Özil fue en esos minutos de éxtasis, cuando se deslizó hacia la banda del Camp Nou y allí permaneció parado como si fuera a pedir un botellín de agua. En ese momento se fue quedando tan solo que parecía muerto o loco. La defensa del Barcelona lo vigilaba con la mirada y a duras penas, pues Özil se había hundido en el silencio de sí mismo, absorbido por sus entrañas, y apenas era la sombra blanquecina de un yonqui flaquísimo del que sólo se atisban los pómulos. Le llegó la pelota y la soltó en un movimiento de petanca, agitando su pie izquierdo como la muñeca de un jubilado. Lo último que se supo de él fue que

corría blandamente al encuentro de Cristiano, según testigos. Luego siguió su personal evaporación y languideció hasta que fue sustituido cuando amenazaba con dejar un charquito de cera sobre el campo, ya sobrevenido el estertor final. Este genio moderno y sutil es el 10 de la Mannschaft y del Real Madrid. Atribuye su técnica y sensibilidad a su sangre turca, y la disciplina y la actitud a la caudalosa vertiente germana. De jovencito llevaba looks estrafalarios de chico de reformatorio, como Roger Federer, y superada la veintena sólo se concede el lujo del cigarro, que es como la querencia por la coca de Sherlock Holmes: una manera de matar el aburrimiento. Su juego tiene algo de espía tradicional, siempre a punto de llenar de electricidad el último pase, y ello se debe no sólo a sus virtudes sobrehumanas sino a lo congénito de su juego, que es el equilibrio fascinante entre la vida y el arte. Qué imita a qué es lo indescifrable de Mesut, pues caza por instinto, como un rasgo propio. De esa velocidad finisecular con la que ejecuta al rival, divagando mientras degüella secretamente a un defensa, depende el futuro alemán. Nada le gustará más a Merkel que volver a encontrárselo semidesnudo en el vestuario, donde Özil explota sin miramientos su lado más inocente y turco.•

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Líbero 01 - Jorge Valdano  

El primer número de Líbero salió a la venta en verano de 2012. Jorge Valdano entrevistado por Benjamín Prado, la Real Sociedad de 1982 comen...

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