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AÑO 11 • NÚMERO 138 • NOVIEMBRE 2020

La disrupcion vive, la lucha sigue! !

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Disrupción en las letras: platicamos con Guadalupe Nettel y Liliana Blum El librero de Socorro Venegas 50 años de la explosión del Metal 100 años de ser sufragistas María Magdalena: Apóstola de Apóstoles 100 años de Mario Puzo

PRECIO AL PÚBLICO 25 PESOS


Tema del mes:

Directora General y editora

Disrupción

Índice 6 [El librero de] Socorro Venegas 10 Cien años de ser suffragettes Adriana Romero-Nieto

Yara Sánchez De La Barquera Vidal yara@revistaleemas.mx

EDITORIAL

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12 Una conversación con Guadalupe Nettel 14 María Magdalena, Apóstola de Apóstoles Claudia Posadas

16 The Who: Rómpelo todo/Rodrigo Coronel 18 Metal: La herida permanente del estruendo Iván Nieblas

20 A propósito de Julian Assange/Rodrigo Coronel 21 [Infinitivos cuerpos] Pronombres andróginos/Itzel Mar

22 Revolucionar las letras… o algo así Rodrigo Coronel

24 Una conversación con Liliana Blum 26 [Cine] La continua irrupción de las olas Gilberto Díaz

27 Cien años de Mario Puzo/ Gilberto Díaz 28 ¿Cómo ves si escribo un clásico? José Luis Trueba Lara

29 [Para ver y oír] /Adrián García 30 Mujeres que salvan al mundo

Coeditor

n algunas ocasiones, las palabras se desgastan y pierden toda su fuerza. Se transforman en una caricatura de sí mismas y terminan significando cualquier banalidad. La idea de romper paradigmas — que nació en la filosofía de la ciencia para dar cuenta de las grandes revoluciones del pensamiento— es uno de los ejemplos más extraños de esta degradación. Hoy, en cualquier escuela o en cualquier trabajo, se habla de “romper paradigmas” con el mismo desparpajo que tendría una conversación sobre preparar huevos con jamón. Se dice que un color distinto, un botón de más o una innovación tecnológica condenada a ser superada en dos días implican una ruptura de paradigmas. Evidentemente, entre las obras de Copérnico, Kant, Shakespeare, Picasso y esos hechos existe una distancia que sólo podría medirse en años luz; sin embargo, los estudiantes y los oficinistas están convencidos de que rompieron un paradigma y que su quincalla transformará la historia. En este número de Lee+ nos hemos preguntado sobre aquellos que —en distintos ámbitos y diferentes momentos— sí fueron capaces de crear obras rompedoras que nos obligaron a ver y comprender el mundo de una manera distinta y, además, nos llevaron a vivir de una manera no pensada. Así pues, adentrémonos en las páginas que siguen, pues en ellas descubriremos a la literatura y la música, al cine y a las mujeres que se atrevieron a enfrentarse al mundo y, por supuesto, todo esto se condimenta con las entrevistas y las noticias de la creación más rompedora de la humanidad: el libro. +

Yara Sánchez de la Barquera

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José Luis Trueba Lara jtrueba@revistaleemas.mx Director de arte y editor audiovisual Edwin Reyes Maya edwin@revistaleemas.mx Difusión Cultural Beatriz Vidal de Alba Marketing Fabián Vásquez Escalante fabian@revistaleemas.mx Editor de mascultura.mx Rodrigo Coronel Editor de contenido Gilberto Díaz Corrección de estilo Luis Bernardo Pérez Puente Consejo editorial Alberto Achar Jorge Lebedev En portada: Lemmy Kilmister,

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Svetlana Aleksiévich, Elvia Carrillo, Julian Assange, Vandana Shiva. Diseño original para Lee+ por Juan José Huitrón

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V E N E G A S Ve la entrevista en mascultura.mx y en YouTube revistaleemasdegandhi

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uesta trabajo encasillar a Socorro Venegas: ella escribe, edita y promueve la lectura; todo esto lo hace sin mancha. En este caso, tal vez lo mejor sería pensarla como una fiel de la religión del libro, como alguien que lo crea y lo recrea para compartirlo, como alguien que lleva su buena nueva sin caer en las fáciles tentaciones y sin recorrer el camino empedrado con buenas intenciones que sólo lleva al Infierno. Conocer sus libreros es una oportunidad para tratar de descubrir los secretos de una escritora, una editora y una promotora de la lectura. No por casualidad, en sus palabras hay un afán memorioso sobre la formación de los lectores y, tal vez, una presencia definitiva: el ensayo Escribir, de Marguerite Duras.

Mi biblioteca está dividida: tengo algunos ejemplares en la Ciudad de México donde he vivido desde hace unos años y otros se encuentran en Cuernavaca. Tengo, como dice la canción, el corazón partido. A mí me pasa lo mismo que a muchos lectores que desarrollan una relación entrañable con sus libros y, como tengo mi acervo en dos lugares distintos, cuando necesito un libro —por razones de trabajo o afectivas— lo compro de nuevo. Yo inicié mi colección de libros casi entrando a la adolescencia. Tenía unos once años cuando, con toda conciencia, empecé a reunirlos. En mi casa, mi padre era un comprador compulsivo de enciclopedias; los vendedores llegaban a la puerta y él adquiría lo que le ofrecieran, por eso había libros de ciencias, de bellas artes, de todo, pero ellos cimentaban la idea de mi papá de que los libros tenían que ser útiles para algo. Esto no estaba del todo mal, pues gracias a ellos fue como empecé a formarme como lectora de ficción, esto —por ejemplo— ocurría por medio de la mitología griega. Ya después, mi hermano más pequeño murió de leucemia y alguien que llegó a dar el pésame olvidó una novela. Ese fue el primer libro que atesoré en mi vida, era la historia de una chica que era hija de un comerciante de Marsella y se enamoraba de alguien que nadie sabía que se convertiría en emperador de Francia: Napoleón Bonaparte. Era una historia de amor que se convirtió en una compañía indispensable en esos días en los que todo era naufragio. Gracias a ese libro descubrí que en ese otro mundo, en el mundo de papel, los naufragios eran distintos. Ese dolor se podía dejar atrás a diferencia del que había en el mundo de lo “real”, de lo tangible, del mundo de mi familia. Después de esto seguí leyendo y entre los libros que reuní probablemente estaban mis lecturas de Mark Twain. Yo no seguía ninguna prescripción, todos mis libros eran descubrimientos y pronto descubrí la biblioteca pública. Lo que encontraba en esos estantes me maravillaba, era algo que quería conseguir, que buscaba y encontraba. De todo esto es de lo que se construye un lector: de los descubrimientos, los experimentos, de los hallazgos dispares. Por eso también tenía revistas de ovnis, comics y revistas de rock. Y muy temprano también conseguí Bajo el volcán, la novela de Malcolm Lowry, pues yo quería comprender esas aguas profundas porque vivía en Cuernavaca. Los lectores también se van formando con los libros que no se comprenden en el primer acercamiento, pero que desafían por su complejidad. 6

No podría decir si tengo más libros de un autor que de otro en mi biblioteca. Esto es sencillo de explicar: no cuento cuántos libros tengo de cada escritor, pero cuando un autor o autora me apasiona reacciono de manera compulsiva. Necesito tener todo lo que haya de él o de ella. Esto es, por ejemplo, lo que me pasó con Erri de Luca, de quien tengo todo lo que se ha traducido. También tengo otra manía: no me conformo con tener los libros en su versión electrónica, me gusta muchísimo el papel, sobre todo si es un libro importante para mí. Necesito que exista en el librero, necesito ver su lomo y saber que está allí, al alcance de mi mano. Uno de los libros más antiguos de mi biblioteca y también uno de los más importantes que me ha acompañado en distintas épocas es Escribir, de Marguerite Duras. Lo que me interesa mucho de este breve e intenso ensayo es la reflexión sobre la escritura y su vida, esa mirada tremendamente solitaria que encuentra en la escritura una especie de salvación. Ella, muchas veces, escribe desde una oscuridad muy profunda y de ella sólo logra salir porque escribe. En las páginas que están en blanco de los libros —las llamadas páginas de cortesía— yo acostumbro escribir algunas notas, en este caso, como no las tenía, utilicé la del colofón y seguí hasta la tercera de forros. +


NO FICCIÓN

FICCIÓN

FELIPE, EL OSCURO Olga Wornat PLANETA

SALVAR EL FUEGO Guillermo Arriaga ALFAGUARA

Premio Alfaguara de novela 2020. Una historia de violencia en el México contemporáneo en la que el amor y la redención aún son posibles. Marina, una mujer casada, con tres hijos y una vida familiar resuelta, coreógrafa de cierto prestigio, se ve involucrada en un amorío improbable con un hombre impensable. Salvar el fuego retrata dos Méxicos completamente escindidos. Una obra que retrata los absurdos de un país y, también, las contradicciones de la naturaleza humana. Una novela de amor que termina por brindar esperanza.

LA BAILARINA DE AUSCHWITZ Edith Eger PLANETA

Un libro sobrecogedor, potente e inspirador que busca ayudar a todas aquellas personas cuyos traumas les impiden vivir en plenitud los instantes de su existencia. Al igual que su mentor, Viktor Frankl, Edith Eger es una superviviente. Su experiencia vital y trayectoria como psicóloga le han permitido ayudar a miles de personas que viven incapacitadas por sus cicatrices emocionales.

Año 997, finales de la Edad Oscura. Inglaterra se enfrenta a los ataques de los galeses y los vikingos. La vida es difícil y aquellos que ostentan algo de poder lo ejercen con puño de hierro y, en conflicto con el rey. En estos tiempos turbulentos, tres vidas se entrecruzan: el joven constructor de barcos Edgar; Ragna, la rebelde hija de un noble normando y Aldred, un monje idealista. Los tres se enfrentrán con el obispo Wynstan en un relato de ambición y rivalidad, nacimiento y muerte, amor y odio.

La historia de este reportaje se remonta a 2011, cuando Anabel contactó a uno de los abogados de Vicente Zambada, el “Vicentillo”, quien enfrentaba un juicio en Chicago. Él le entregó varios documentos del narcotraficante: un inquietante autorretrato como payaso y los diarios que escribió durante sus negociaciones para colaborar con el gobierno norteamericano. En esas páginas, el capo reconstruyó su historia y la de uno de los cárteles más poderosos.

A propósito de nada es la autobiografía de Woody Allen. En ella nos ofrece un repaso de su vida, tanto personal como profesional, y describe sus trabajos y creaciones literarias en películas, teatro, televisión, clubes nocturnos y literarias. En este libro, Allen también habla de sus relaciones familiares y amistosas, así como de los amores de su vida. Un libro imprescindible para descubrir a una de las figuras más importantes del cine.

DE ANIMALES A DIOSES Yuval Noah Harari DEBATE

PEDRO PÁRAMO Juan Rulfo EDITORIAL RM

La obra de Juan Rulfo es la creación literaria mexicana que ha recibido mayor reconocimiento dentro y fuera de su país. Pedro Páramo tuvo una larga gestación, Rulfo la mencionó por primera vez en 1947 y la concluyó entre 1953 y 1954. Pedro Páramo recoge lo más profundo de México y las formas y técnicas literarias más avanzadas de su siglo. Pocas obras tocan al lector como ésta, un clásico de la literatura universal.

EL ENIGMA DE LA HABITACIÓN 622 Joël Dicker ALFAGUARA

Una noche de diciembre, un cadáver yace en el suelo de la habitación 622 del Palace de Verbier, un hotel de lujo en los Alpes suizos. La investigación policial no llegará nunca a término y el paso del tiempo hará que muchos olviden lo sucedido. Años más tarde, el escritor Joël Dicker llega a ese mismo hotel para recuperarse de una ruptura sentimental. No se imagina que terminará investigando el viejo crimen, y no lo hará solo.

JÓVENES TRES PROMESAS Lesslie Polinesia MONTENA

EL TRAIDOR Anabel Hernández GRIJALBO

A PROPÓSITO DE NADA Woody Allen ALIANZA EDITORIAL

LAS TINIEBLAS Y EL ALBA Ken Follet PLAZA & JANÉS

BALADA DE PÁJAROS CANTORES Y SERPIENTES Suzanne Collins OCÉANO GRAN TRAVESÍA

Este libro presenta la historia de un fracaso: el sexenio negro de Felipe Calderón, una mezcla de malas maneras y mala suerte. Él llegó a la presidencia en medio de acusaciones de fraude y permitió la existencia de un gobierno marcado por una larga serie de conflictos. En este reporetaje, Olga Wornat nos ofrece la mejor investigación sobre el calderonato.

SÍ, SI ES CONTIGO Calle Y Poché MONTENA

Hace 100 mil años seis especies de homínidos habitaban la Tierra. Hoy sólo queda una: el Homo sapiens. ¿Cómo logró nuestra especie imponerse en el planeta? ¿Por qué nuestros ancestros se unieron para crear ciudades y reinos? ¿Cómo llegamos a creer en dioses, en naciones y en los derechos humanos, a confiar en el dinero y las leyes? ¿Cómo será el mundo en los milenios venideros? En De animales a dioses, Yuval Noah Harari responde estas preguntas.

EL CLUB DE LAS 5 DE LA MAÑANA: CONTROLA TUS MAÑANAS, IMPULSA TU VIDA Robin Sharma GRIJALBO

Robin Sharma desarrolló el Club de las 5 de la mañana hace más de veinte años gracias a los revolucionarios hábitos que le permiten a sus clientes incrementar la productividad, mejorar su salud y afrontar con serenidad la época en que vivimos. Este libro, de profundo impacto personal, nos descubrirá las rutinas que han hecho posible que muchas personas alcancen grandes resultados al tiempo que nuestra felicidad y vitalidad aumenta.

UNO SIEMPRE CAMBIA AL AMOR DE SU VIDA (POR OTRO AMOR O POR OTRA VIDA) Amalia Andrade Arango PLANETA

EL LADRÓN DEL RAYO (PERCY JACKSON) Rick Riordan SALAMANDRA INFANTIL Y JUVENIL


ELECTRÓNICOS

ARTE Y RECREACIÓN

SOL DE MEDIANOCHE Stephenie Meyer ALFAGUARA

Revive la historia de amor inmortal de Crepúsculo contada desde la perspectiva de Edward Cullen. La inolvidable historia toma un cariz nuevo y definitivamente oscuro. Conocer a Bella es lo más perturbador e intrigante que le ha sucedido en todos sus años como vampiro. A medida que se nos desvelan detalles fascinantes del pasado de Edward y la complejidad de sus pensamientos entenderemos por qué este es el conflicto interno que define su vida.

PARA ENTENDER EL CÓDIGO DE RED Luis Izquierdo Blanco IBUL MEDIA SPEAK

Este libro comenta y examina algunos aspectos legales relacionados con el Código de Red. Para ello se exploran el alcance del código de red, la supervisión y vigilancia, el incumplimiento, sanciones y una revisión y actualización de las disposiciones Generales del SEN. Asimismo, se dedica una sección a examinar la mal llamada “actualización” del Código de Red que, a mayo de 2020, se encuentra en revisión por la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria.

GARCÍA LUNA. EL SEÑOR DE LA MUERTE Francisco Cruz PLANETA

¿Cómo fue que este personaje acaparó tanto poder en los sexenios de Fox y Calderón? Esta es la historia del exsecretario de Seguridad Pública que rendía cuentas a los narcos mientras mentía a los mexicanos. Un personaje que supo esconder una meteórica y corrupta carrera: de soplón de la policía a espía de Carlos Salinas de Gortari, de funcionario estrella de Fox a titiritero de la guerra de Calderón. Esta es la historia del “súper policía” que le vendió México al narco.

UN SICARIO EN CADA HIJO TE DIO VV.AA. AGUILAR

A través de testimonios escalofriantes y conmovedores, las autoras de este libro ofrecen explicaciones contundentes para entender por qué nuestros niños y niñas se vuelven criminales ante la indiferencia social, corrupción policiaca y la intolerancia del gobierno. Más aún, se detalla la incompetencia de las autoridades, los vacíos legales y la incapacidad de las instituciones para ofrecer a estos adolescentes opciones para alejarse del delito.

FELIPE, EL OSCURO Olga Wornat PLANETA

Este libro presenta la historia de un fracaso: el sexenio negro de Felipe Calderón, una mezcla de malas maneras y mala suerte. Él llegó a la presidencia en medio de acusaciones de fraude y permitió la existencia de un gobierno marcado por una larga serie de conflictos. En este reporetaje, Olga Wornat nos ofrece la mejor investigación sobre el calderonato.

MANDALAS NATURALEZA Y ANIMALES Larousse Editorial NUEVA IMAGEN En este libro puedes refrendar tu amor por la naturaleza y los animales. Sus más de 60 ilustraciones te permitirán colorearlas y crear inigualables mandalas que mostrarán tus pasiones como artista y ecologista, al tiempo que te llenarán de paz y alegría.

LAS MEDIDAS DE UNA CASA: ANTROPOMETRÍA DE LA VIVIENDA Xavier Fonseca PAX MEXICO

Todas las medidas para el diseño de una casa: desde el tamaño de los muebles hasta la altura de los accesorios. Esta obra imprescindible, ofrece al profesionista y al usuario, de manera clara y sencilla, todos los datos de la antropometría, análisis de mobiliario, diseño urbano, control ambiental, incluyendo el uso de energía solar, circulaciones y otros.

ARTE DE PROYECTAR EN ARQUITECTURA Ernst Neufert GUSTAVO GILI La nueva edición de este manual mundialmente reconocido puede considerarse como una verdadera transformación de su contenido que ha conservado el magnífico planteamiento del original y, además, se ha actualizado con el fin de dar respuesta a las nuevas expectativas que han surgido en el mundo de la construcción, especialmente las exigencias medioambientales.

EL LABERINTO DE LOS ESPÍRITUS Carlos Ruiz Zafón PLANETA Daniel Sempere ya no es aquel niño que descubrió un ejemplar único de La sombra del viento. Es ahora un joven que sigue sin poder recordar el rostro de su madre y se exige a sí mismo conocer la verdad. Como un mecanismo de relojería, el embrujo de este relato nos arrastra a través de la más fascinante de las historias, en la que comparecen todos los personajes de esta saga.

SOBRE LA FOTOGRAFÍA Susan Sontag EDICIONES GANDHI

Sobre la fotografía, publicado por vez primera en 1973, se convirtió en un clásico. En él, Susan Sontag planteó cuestiones ineludibles, en el plano moral y estético, acerca de esta forma artística. En seis penetrantes capítulos, Sontag se pregunta cómo afecta la omnipresencia de las imágenes a nuestro modo de ver el mundo y cómo hemos llegado a depender de ellas para confeccionar las nociones de realidad y autoridad.

NIÑOS JUGUEMOS A LEER. LIBRO DE LECTURA Y CUADERNO DE EJERCICIOS Rosario Ahumada EDITORIAL TRILLAS

MI LIBRO MÁGICO LOS COMPAS Y LA LECTOESCRITURA (CLÁSICO) CÁMARA DEL TIEMPO NUEVA EDICIÓN Timba VK Carmen Espinosa Elenes De Álvarez MARTINEZ ROCA GRUPO EDITORIAL ONCESETENTA

HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL J.K. Rowling SALAMANDRA

LA SINFONÍA DE LOS ANIMALES Dan Brown DESTINO


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R E VO LU C I Ó N

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© adamscarvalho

Cien anos de ser suffragettes

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A D R I A N A

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l lugar común “Las feministas de hoy ya no son como las de antes” constituye la prueba del oscurantismo que persiste en torno a la historia de este movimiento. A cien años de la vic“buenas” y las “malas” mujeres que reivindicaban el derecho al voto, traspasó toria de las sufragistas en Estados Unidos −conmefronteras y tiempos. Se convirtieron en un ejemplo internacional de resistenmoración por la cual, el pasado agosto, se erigieron cia política. La muerte de Emily W. Davison, tras ser aplastada por el caballo las esculturas de Susan B. Anthony, Elizabeth Cady del rey Jorge V de Gran Bretaña cuando intentaba ponerle un cartel sufragisStanton y Sojourney Truth en Central Park–, dicha ta, y el tormento y horror que varias militantes, como lo relata la líder de la frase todavía resuena en las redes sociales y en los WSPU, Emmeline Pankhurst, en su libro My Own Story, vivieron en la cárcel medios cada vez que un grupo de mujeres participa no fue en vano. Es cierto que la mayoría de ellas murió antes de que pudieran en una manifestación, protesta o mitin. Y es que, a ver el cambio por el que luchaban; sin embargo, dejaron la huella para las que pesar de lo mucho que se habla de esas terribles “feles sucedieron y fueron el paradigma de sus coetáneas en todo el mundo. minazis”, poco se sabe de cómo y de dónde surgieron En nuestro país, por ejemplo, Elvia Carrillo Puerto –que estudió a teóricas estos entes del horror, estas odia hombres, estas lescomo a la ya mencionada Wollstonecraft, la francesa Flora Tristán, autora bianas bigotudas. Los personajes y eventos que forde Feminismo y utopía: unión obrera, y la líder del sufragio femenino norteaman una de las luchas sociales más sostenidas y extenmericano, Victoria Woodhull– fundó en Yucatán la primera organización sas de la historia mundial son casi desconocidos por de mujeres campesinas en 1912. Posterior a esto, la “Monja Roja”, como la mayoría de los críticos de café y sillón. Por fortuna, también la llamaban, participó en la fundación de las Ligas de Resistencia la lucha por el derecho al voto de la mujer es precisaFeministas, en las que convocaba a las mujeres a organizarse en pro de la mente una de las que sí forman parte del imaginario lucha por el derecho a la alfabetización, la higiene, el control de la natalidad colectivo; ya sea gracias a clásicos como el documental y, como buena aprendiz de suffragette, el voto. Para Carrillo Puerto era Les Suffragettes, ni paillassons, ni prostituées, de Michèle imperativo que el tema del sufragio femenino se debatiera en las cámaras Dominici, o a versiones más recientes como la película legislativas. Por ello, en 1919, durante el gobierno de Venustiano Carranza, de ficción, Las sufragistas, de Sarah Gavron. Como sea, creó la Liga Rita Cetina Gutiérrez. Por desgracia, sus colegas socialistas cuando estas mujeres, en 1848, en una capilla metodista masculinos no la tomaron en cuenta. En 1923, durante un corto periodo, de un pueblecito al oeste de Nueva York, leyeron por Carrillo Puerto fue elegida diputada municipal y puso de nuevo sobre la primera vez la Declaración de Seneca Falls, marcaron el mesa la discusión en torno al sufragio de las mujeres. Por desgracia, tras la inicio de la segunda ola feminista y, desde luego, de una muerte de su hermano perdió el cargo y tuvo que abandonar Yucatán. En revolución mundial. el exilio en la Ciudad de México, la “Monja Roja” continuó su lucha con Como bien lo describe el libro clave y más recomenla Liga de Acción Femenil, por medio de la cual envió una carta, firmada dado para iniciarse en estos temas, Feminismo para prinpor muchas de sus partidarias, a la Cámara de Diputados en la que exigía cipiantes, de Nuria Varela, en el que se traza de forma una reforma al artículo 34 Constitucional para aprobar el voto femenino. ágil pero rigurosa la cronología del feminismo, la primera Finalmente, en 1953 y a diferencia de varias de sus preceptoras angloola −no sin dejar de mencionar la impronta de la poeta y sajonas, Carrillo Puerto sí pudo atestiguar cuando el presidente Adolfo filósofa Christine de Pizan y del sacerdote Poulain de la Ruiz Cortines presentó la modificación a la Constitución para reconocer Barre−, ocurrida durante el Siglo de las Luces, inició con a las mujeres como votantes en las elecciones del país. la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadaLa sublevación y rebeldía sufragistas también reencarnaron en Mosna de Olimpia de Gouges y la Vindicación de los derechos cú aquel febrero del 2012, cuando el colectivo ruso Pussy Riot lanzó de la mujer de Mary Wollstonecraft. Pero fueron las sufraun concierto improvisado al grito de “Madre de Dios, ¡Fuera Putin!”, gistas anglosajonas, como cuando las norteamericanas, en en la Catedral de Cristo Salvador. Y al igual que las mujeres del siglo 1917, rodearon por meses la Casa Blanca y cuando las briXIX, Maria Aliójina, Yekaterina Samutsévich y Nadezhda Tolokónnikotánicas, miembros de la Women’s Social and Political Union va fueron encarceladas por “socavar el orden social”. El caso, como se (WSPU), en 1906, protestaron fuera de la Casa de los Cosabe, tuvo una enorme resonancia mediática. Amnistía Internacional munes, las que literal y simbólicamente hicieron explotar los y Human Rights Watch calificaron la condena como un golpe a la licimientos del arcaico principio −establecido por el Código bertad de expresión en Rusia y un ejemplo de su régimen totalitario. Civil Napoleónico, sucesivo a la Revolución francesa− de la La indignación fue tal que personajes como Yoko Ono y Bianca Jainferioridad de la mujer. Y empleo intencionalmente la metágger, entre otros, escribieron cartas de apoyo -documentos reunidos fora “explotar” para describir las consecuencias de sus actos en Desorden púbico: una plegaria por la libertad de expresión (Editorial pues, como se sabe, sus tácticas para llamar la atención públiMalpaso), publicado por Malpaso- y estas jóvenes se convirtieron en ca no fueron siempre pacíficas: en Gran Bretaña, la militante iconos feministas. de la Women’s Freedom League (WFL), Muriel Matters, usó Desde el México de inicios del XX hasta el Moscú en el XXI, el un dirigible para lanzar proclamas feministas sobre Londres; ejemplo de las suffragettes palpita. A las feministas todavía se les caMarion Wallace Dunlop grabó en los muros del Parlamento lifica de “feas y solteronas” −o ahora con adjetivos más ampulosos la Declaración de Derechos; Leonora Cohen rompió la vitrina aunque igual de carentes de imaginación− como lo hacía el movique resguardaba las joyas de la Corona en la Torre de Londres miento antisufragio fundado en 1908 por la novelista Mary Humy miembros de la WSPU destruyeron escaparates de tiendas, phrey Ward, se les intenta callar y se les acusa de revoltosas y vánquemaron casas señoriales, escupieron a políticos, enviaron dalas. Las críticas y los medios para amordazar la lucha feminista cartas bomba y bombardearon la Abadía de Westminster. Por no han cambiado; por fortuna, el contexto de muchas mujeres alsu parte, en Estados Unidos, Alice Paul y el Partido Nacional de rededor del mundo sí se ha transformado. Cierto, “ya no son las las Mujeres organizaron grandes marchas, como aquella de 1913 de antes”, las de hoy −de ciertas sociedades democráticas y en el en la que más de ocho mil mujeres se manifestaron el día de la eje superior de la interseccionalidad− tienen derecho al voto, a la toma de posesión del presidente Woodrow Wilson, o cuando se educación superior, acceso al trabajo y a sus bienes, entre otros. encadenaron a las puertas del tribunal de Minneapolis. Sin embargo, las de hoy no olvidan que son las orgullosas nietas de La osadía de estas sufragettes, como despectivamente fueron nom- aquellas que hace cien años, en una pequeña capilla, iniciaron la bradas por el Daily Mail a inicios del XX para diferenciar entre las revolución más larga de la historia. +

Adriana Romero-Nieto, es editora, traductora y articulista. Ha sido coordinadora de proyectos culturales y editoriales en Casa Refugio Citlaltépetl. Como editora se ha desempeñado en el FCE, Editorial Océano y en el Fondo Editorial Tierra Adentro. Es socia y editora en Editorial Auieo. @adrianaromeniet

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CO N V E R S AC I Ó N

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La maternidad es una obligacion que le han enjaretado a las mujeres

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uadalupe Nettel nació en la Ciudad de México en 1973. Su novela El huésped fue finalista del Premio Herralde, el cual obtuvo unos años más tarde con Después del invierno. Ella también es autora de Pétalos y otras historias incómodas y de Después del invierno. La hija única —publicada por Anagrama— es su novela más reciente. Sus libros han obtenido muchos reconocimientos: el Premio Nacional de Narrativa Gilberto Owen, el Antonin Artaud y el Ana Seghers. Y El matrimonio de los peces rojos obtuvo el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero.

Lee+: Permíteme comenzar con una pregunta que tal vez parezca extraña, pero hay algo que me llama poderosamente la atención, no sólo en La hija única, sino también en algunos de tus libros anteriores. Una de las cosas que más me gustan de cierta literatura es cuando todo parece sencillo aunque en realidad no lo sea, justo como nos sucede cuando leemos Las batallas en el desierto o El principio del placer de José Emilio Pacheco. Cuéntame, ¿cómo le haces para que tus libros sean tan aparentemente sencillos y para que los lectores nos adentremos en ellos como si fueran un río que te lleva sin tropiezos? Guadalupe Nettel: A mí me pasa lo mismo que a ti. También me gustan los textos sencillos, aunque esto no le ocurre a todo el mundo. Hay gente que prefiere un estilo mucho más barroco y con frases largas. Lo que me interesa es crear de una manera sencilla y lo más minimalista que sea posible, pero a veces tengo que decir cosas complicadas, y ahí es cuando se dificultan la escritura y el minimalismo. Esto es lo que pasa, por ejemplo, cuando me adentro en los matices y las emociones. Ellas están llenas de contradicciones y sutilezas. Por estas razones corrijo mis textos, y los corrijo bastante más de lo que pudiera pensarse. Me considero una obsesiva de las cacofonías y soy capaz de modificar una frase con tal de que no las tenga y que en ella no existan repeticiones de palabras. Soy una integrante de la vieja escuela, pues me doy cuenta de que ahora a la mayoría de la gente no le importan estas cosas. Yo no puedo leer un texto con repeticiones y cacofonías sin traumatizarme. Ellas pueden existir sin problemas en otros escritos, pero no en los míos. También me gusta la sonoridad, el cómo se escuchan las palabras. Deben tener un ritmo y, para lograrlo, leo mis textos en voz alta mientras los reviso para evitar que se tropiecen. Lee+: ¿Cuándo estás trabajando pones a dieta tus letras para que quede puro músculo, puro filete? Guadalupe Nettel: Depende del libro, en mis cuentos esto es muy notorio, pero algunas de mis novelas —como ocurre en Después del invierno— las palabras son mucho más abundantes, más selváticas, aunque nunca llegan a ser del todo barrocas. En estos casos soy más permisiva. Al principio, cuando inicié la escritura

de La hija única, tenía la exigencia de un cuento, pensaba escribir algo muy corto y contundente, pero la historia fue creciendo sola y no quise limitarla. Lee+: Al comienzo de la novela haces una aclaración que no se puede pasar por alto: hablas sobre tu amiga Amalia Hinojosa, quien te “permitió contar los detalles de su historia”. Eso suena un poco raro. Tengo la impresión de que nunca habías hecho algo parecido. Guadalupe Nettel: Tienes razón, esta es la primera vez que escribo una novela a partir de una serie de entrevistas y, en este sentido, una parte de la obra la escribimos juntas mi amiga y yo. Ella me contaba su experiencia, lo que había sentido y lo que había vivido, aunque —al final— hay una narradora externa que nada tiene que ver con Amalia. Yo quería que La hija única tuviera el tono de una conversación susurrada, íntima. Al final, le pregunté a Amalia si estaba dispuesta a que contara su historia; no me hubiera atrevido a escribir esta novela sin su autorización. Así pues, en estas páginas hay un doble registro: uno similar a la crónica ceñida a la realidad y otro absolutamente ficcional que se muestra en los otros personajes. Lee+: Tengo la impresión de que en La hija única hay una crítica a la maternidad como algo forzoso, como una obligación femenina… Guadalupe Nettel: Me parece que, bajo ninguna circunstancia, debería ser un deber ser padre o madre. Sin embargo, durante muchísimos siglos a las mujeres les han enjaretado esta obligación. La maternidad es una exigencia social de la cual es muy difícil liberarse, puesto que la introyectamos desde la infancia. Se necesitan muchas mujeres, muchas voces, para cambiar esta situación y volverla voluntaria; es más, si alguien quiere ser madre, debe elegirlo con plena conciencia de que va a modificar completamente tu vida, pues transformará de una manera radical tu carrera, tu tiempo y tu libertad. Quizá vas a ganar otras cosas, pero la decisión es fundamental. Las mujeres que deciden no tener hijos son víctimas del oprobio, de la crítica y la incomprensión. Si un hombre no quiere tener hijos nadie le pregunta por qué y nadie sospecha si tiene un problema fisiológico o un trauma. En el caso de los varones esta decisión se toma como un acto racional, pero con las mujeres es


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muy distinto. A mí me parecía muy importante hablar de estos asuntos y ellos están presentes en La hija única. En tal sentido, mi novela forma parte de las muchas voces que en la literatura se ocupan de este hecho. Lee+: ¿Ya no tendremos “ángeles del hogar” como decían en el siglo XIX? Guadalupe Nettel: De lo que se trata es que, por lo menos, haya dos ángeles del hogar y, si se puede, sería bueno que fueran más. Lee+: El acto de la maternidad también se enfrenta a un grave problema, la posibilidad de que tenga un desenlace funesto… en La hija única ninguno sale bien. Guadalupe Nettel: Yo creo que por más que la gente trate de decir “nada es perfecto” y “siempre hay problemas”, en la realidad las situaciones son mucho más difíciles. Uno de los temas que me interesaba tratar en la novela es la “anomalía”, de la “excepción”, de lo que se suele llamar discapacidad, pero que a mí me gusta más llamar diversidad. Este problema es uno de los tabús de la maternidad y hay que ponerlo sobre la mesa. Son muchas las familias —muchas más de las que imaginamos— que tienen un hijo con una diversidad neurológica y se lo chutan solos, aislados. Y, en vez de sentirse heroicos, se sienten avergonzados. A ellos los han condicionado a aceptar que esa diversidad es algo que debe ocultarse, aunque no exista ninguna razón para que ello sea así. Estas familias pasan por cosas que deben conocerse y divulgarse. También me interesaba mostrar que lo diferente no es malo ni feo. La diversidad también puede llevar a experiencias de felicidad insospechada. Esta es una de las cosas que más me conmovían cuando trabajaba en La hija única. Lee+: ¿Y el duelo? Guadalupe Nettel: Es una de las verdades más terribles. De él también debemos hablar, pues lo vivimos de una manera muy solitaria. Hay otras maneras de enfrentarlo, pienso en las familias judías que lo viven encerradas en una casa, apoyándose, cocinando juntos y atravesándolo de una forma mucho más acompañada. Lee+: Después de leer La hija única, sé que estás de acuerdo conmigo en que el duelo por la vida de un hijo es aún más duro… Guadalupe Nettel: Es casi inimaginable. Ni siquiera lo queremos nombrar. Si te fijas no existe una palabra para el que se queda sin hijos. Los huérfanos son los que se quedan sin padres, los viudos son los que perdieron a su pareja, pero no existe un término para designar a los que perdieron a sus hijos. Esto demuestra que es algo en lo que ni siquiera queremos pensar y que, por fortuna, no ocurre tan seguido. +

Ve la entrevista en mascultura.mx y en YouTube revistaleemasdegandhi

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Los siete angeles de Maria Magdalena, Apostola de Apostoles

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l 14 de septiembre de 591, el papa Gregorio I Magno, en la homilía 33, dictó su sentencia: Peccatrix Mulier. De este modo, sólo tres tipos de mujeres eran aceptados en la Biblia y, por tanto, en la sociedad heteropatriarcal y apostólico-romana de ese tiempo: la prostituta que, penitente, pudiera salvarse, afincada en María Magdalena; la tentadora, perdedora del alma del hombre, encarnada en la figura de Eva; y la Santa Madre, virgen. Arquetipos, por cierto, que perduran hasta nuestros días. Así, la imagen de la mujer fue denigrada y estereotipada, consolidándose la voluntad histórica de anular el ser femenino en general. Peor aún, al estigmatizar a La Madeleine bajo esa sombra, en tanto en su figura desemboca y se manifiesta la tradición del Sagrado Femenino, ésta fue anulada en su calidad de Principio Creador para terminar de imponerse la visión de un dios patriarcal, acaso demiúrgico, y borrar todo vestigio del culto a la Diosa Madre. Pero a la luz de nuevas perspectivas, además de reivindicaciones de la misma Iglesia católica en voz de Karol Wojtyila (Juan Pablo II) y Jorge Bergoglio (Francisco), la impronta de Maryam se levanta y se ilumina como la Apóstola Apostolorum (Apóstola de Apóstoles), la verdadera sucesora del Cristo y fundadora del cristianismo, la copa de la simiente sagrada y, a nivel simbólico, como la encarnación de La Diosa Ancestral o de la Pistis Sophia del gnosticismo. La vida de María y sus representaciones Las fuentes coinciden en señalar a Myriam de Magdala como proveniente de la aldea de pescadores de Magdala. De acuerdo con la escritora y especialista española Cristina Menéndez, “en Lucas 8:2 se habla de María Magdalena como oriunda de Migdal Nunayah, en griego Tariquea, junto al Mar de Galilea, a 5.5 km al norte de Tiberias. Migdal es ‘torre’, pero en hebreo, ‘Megadel’, significa la que engrandece”. Sin embargo, no se tiene certeza de su ascendencia ni de sus motivos para seguir a Jesús. En documentales de Discovery, se habla de la explotación de su aldea, como tributaria del Imperio romano; se menciona que algo la volvió una renegada, de

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tal manera que huye de su región y se une a Cristo, probablemente por su mensaje de justicia y sanación. En la película María Magdalena (Garth Davis, 2018), vemos a una mujer que, debido al llamado de un espíritu más profundo que el impuesto por su tribu, en la cual la mujer sólo podía existir en función del papel de hija, hermana, esposa, madre y como un ser juzgado de antemano por el dios del pecado, cuestiona las jerarquías por lo que el consejo de patriarcas decide su sacrificio ritual. Pero María es salvada por su padre, que la ama por sobre todo, aunque no la comprende; sin embargo, ella decide seguir al Rabí, a Jesús. Otras fuentes indican que era acomodada. De acuerdo con Cristina Menéndez, el investigador José Luis Giménez, autor de El legado de María Magdalena, afirma que “existen opiniones en las que se la presenta como la hija de un noble babilonio y de una judía de la casa de Benjamín, por lo que ello justificaría la realeza de Myriam de Magdala, así como su alta capacidad adquisitiva, ya que estuvo financiando los viajes de Jesús por Galilea y Palestina”. También, la presidenta del Instituto Magdalena, Jennifer Ristin, en su reciente libro María Magdalena. Reflexiones desde la antigua Magdala, a partir de evidencia arqueológica en la región natal de María, afirma que Magdala era próspera y rica; asimismo, la especialista Marisa Ventura, autora de Sola entre ellos: un viaje de descubrimiento espiritual al corazón de María Magdalena, dice que el padre de

Claudia Posadas. Ha sido miembro del SNCA (2011, 2016). Próximamente publicará “Carmen Berenguer. Plaza tomada. Poesía (1983-2020) -UANL, CETYS, Pulsar Comunicación - del que es autora de la selección y del prólogo.


Rooney Mara como María Magdalena en la película homónima de 2018

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María era un rico comerciante de pescado y que su poblado era el centro de Galilea y paso obligado de la Ruta de la Seda, por lo que esas líneas del Evangelio de Lucas, que dicen que María Magdalena proveyó materialmente a Jesús y a sus discípulos durante su predicación en Galilea, validan estas aseveraciones. Entonces, es creíble que Magdalena, al ser una mujer de recursos, contaba con una educación, tal y como asevera Ventura: “era una mujer culta que tuvo acceso al conocimiento”. En ese orden de ideas, también es probable que haya formado parte de algún rito ancestral. Afirma la investigadora: “a los 12 años entró a formar parte de una hermandad de mujeres iniciadas, como afirma Jacobo de la Vorágine en La leyenda dorada, escrito en 1260”. María en los Evangelios

María es mencionada en cuatro de los Evangelios canónicos: Marcos, Mateo, Lucas y Juan. En resumen, se asienta que presenció la crucifixión de Jesús, así como su sepultura; también, que fue testigo de la resurrección y que comunicó la noticia a los apóstoles; asimismo, que fue la primera que vio una aparición del Cristo resucitado. Pero la mención más fuerte es la de Lucas y Mateo, que establecen que de ella salieron siete demonios. En cambio, en los Evangelios Apócrifos de Tomás y de Felipe, incluidos en los manuscritos de Nag Hammadi -doce papiros escritos en copto (siglos III y IVd.C.) y hallados en 1945, en el Alto Egipto-, en los que se muestran los fundamentos del cristianismo gnóstico primitivo, y en el Evangelio Apócrifo de María Magdalena (siglos II y V), texto del que se conservan fragmentos, se da más luz sobre su figura. En ellos, Mariham aparece como la gran discípula de Cristo y la más amada por éste, a la que con frecuencia besaba en la boca. Pero es en el Evangelio de Felipe en el que hay un pasaje significativo, que ha dado pie a muchas teorías, ya que afirma que María era la compañera de Cristo, su Koinonós, vocablo del griego antiguo que significa ‘cónyuge’. Y es aquí donde la impronta de María crece. Siendo la esposa sagrada de Cristo, de acuerdo con las interpretaciones de estos textos y con diversas investigaciones, simbólicamente sería la Madre dadora de vida. En ese orden, La Magdalena, en tradiciones herméticas, podría afincarse a la par de la Virgen María como heredera del culto iniciático de la Diosa Madre, reflejo de un matriarcado antiguo. En el gnosticismo, La Magdalena, imantada al Cristo, conformaría la Unidad de la creación. Según se establece en la Pistis Sophia, otro manuscrito antiguo que asienta las enseñanzas gnósticas de Cristo (siglo II), una emanación, Sophia, principio femenino creador, se desprende de la unidad primordial, que contiene el principio creador masculino. Ambos principios, entendidos como fuerzas, son la Fuente de vida. Sophia es usurpada por otra emanación menor, el demiurgo, dios del caos y la violencia, el Dios de la Biblia, que es el creador del mundo material, mientras que Sophia, del mundo espiritual.

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Pero sobre todo en el Evangelio de María queda muy clara su importancia. El texto comienza después de la resurrección, en el momento en que María busca a los apóstoles, quienes tienen miedo. María los conforta, instándolos a predicar. Pedro se opone, no acepta que una mujer pueda haber entendido como ninguno de ellos el mensaje del maestro y que él la hubiese preferido para revelarle enseñanzas y atestiguar la resurrección. Allí comienza la separación de la iglesia primordial de Cristo, representada por María, y la iglesia romana, levantada por Pedro. La primera feminista de la cristiandad Peccatrix Mulier. Gregorio I se valió de las aseveraciones de Lucas y Marcos para señalar a María, y además asoció a otras mujeres de nombre María, denostadas en la Biblia, con la Magdalena: Dijo: “Ella, la cual Lucas llama la mujer pecadora, la cual Juan llama María [de Betania], nosotros creemos que es María, de quien siete demonios fueron expulsados”. Así, la Magdalena se convirtió en pecadora penitente. Esto, según especialistas, es clave para la evangelización ortodoxa, para controlar y desacralizar a la mujer. Magdalena era peligrosa porque su idea de Dios era distinta. Era peligrosa, porque su impronta podría fortalecer la presencia que tenían las mujeres en las comunidades como maestras y profetas. Para Roma, era necesario consolidar e imponer su visión patriarcal de la Iglesia, que no admite mujeres en su curia y que establece que lo religioso es lo escrito en la Biblia, por lo que se debían eliminar ideas heterodoxas. Por eso fue manchada por siglos. Sin embargo, fue una iniciada y una de las primeras misioneras que predicó el verdadero mensaje de Cristo y cabeza de su Iglesia; fue testigo de su pasión y resurrección y muy probablemente fuente de su linaje. La Biblia le negó ese lugar. Sacerdotisa, líder, visionaria, encarnación de la Diosa, sanadora, la primera feminista del cristianismo. Mujer amorosa, mujer medicina. Por ello en El Evangelio según Jesucristo, de José Saramago, en voz de María, sus palabras indican, de la mejor manera, la dulzura y sacralidad de su corazón y su alma y la reivindican para siempre: “Algunos dijeron que Jesús había expulsado siete demonios de mis entrañas, pero tampoco eso es verdad. Lo que Jesús hizo, sí, fue despertar los siete ángeles que dormían dentro de mi alma esperando a que él viniera a pedirme socorro”. +

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All thi s music will fade Just like the edge of a blade. "All thi s music must fade" (201 9)

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rompelo todo

1967. Keith Moon deja caer un platillo al suelo. Ese gesto inocuo, casi inocente, desencadena en el escenario una inesperada energía cuyas expresiones más elocuentes serán los gritos destemplados de Roger Daltrey y los intentos de Pete Townshend por destruir su guitarra. Mientras el auditorio mira excitado y perplejo tales reacciones, un puñado de nerviosos técnicos se llevan lo que pueden del equipo de sonido, como si fueran marineros salvando las provisiones ante un naufragio. Así cerró The Who su participación en el Monterey Pop Festival. Fue el banderazo de salida de lo que sería conocido como el “Verano del amor”, un corto periodo en el que el sexo, las drogas y el rock & roll hicieron más amable la existencia.

Rodrigo Coronel

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Metal la herida permanente del estruendo

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s probable que en la historia de la música moderna no haya otro género tan menospreciado y amado al mismo tiempo como el Heavy Metal. A 50 años de su aparición, es una de las pocas formas musicales que se mantienen vivas y en constante evolución. Es algo parecido a lo que ocurre con el Jazz y el Hip Hop en cuanto a su longevidad y relevancia. De acuerdo con el reporte de la International Federation of the Phonographic Industry (IFPI) de 2019, el Heavy Metal se ubica en el lugar 8 entre los 10 géneros musicales más populares que se escuchan en el planeta. En el mismo reporte se señala que en México (país donde domina la música regional y el pop en todas sus variantes) el Metal ocupa el décimo lugar de las preferencias entre los consumidores de música. Aún más, cuando se revisan los calendarios mensuales de años previos al 2020, queda uno sorprendido al advertir que la cantidad de conciertos metaleros, sólo en la Ciudad de México, sobrepasa por mucho la oferta de géneros que gozan de mayor popularidad. Para disgusto e incredulidad de muchos, el Metal cambió la historia de la música, tomando aquello que se consideraba poco deseable y usándolo como una nueva forma de expresión artística. A lo largo de la historia de la música grabada y los primeros conciertos, los artistas dependían de sus capacidades físicas. Se requerían fuertes pulmones para cantar, instrumentos con grandes cajas de resonancia (o varios de ellos) para lograr el volumen que se necesitaba para llenar los distintos lugares en los que se presentaban. El volumen es una característica fundamental en la expresión musical. Con el paso del tiempo y el desarrollo de la tecnología, la electricidad se convirtió en una aliada de gran utilidad. De la mano de la invención de las primeras guitarras eléctricas, llegaron los amplificadores, los cuales eran necesarios para que los guitarristas no quedaran sepultados debajo de toda una orquesta. Sin embargo, guitarras y amplificadores tenían limitaciones. Fue a partir de la frustración que surgiría un elemento fundamental para el nacimiento del Metal: la distorsión. Se cuenta que Dave Davies, guitarrista de los Kinks, intentaba grabar una idea que tenía rondando en la cabeza. Se sentía molesto al no lograr que su pequeño amplificador Alpico le proporcionara el sonido que estaba buscando. Enfurecido y frustrado, sacó su navaja y apuñaló el cono de la bocina varias veces, como si quisiera matarlo. En consecuencia, el pequeño amplificador herido cobró una fuerza hasta entonces inaudita. Los simples acordes que ejecutaba Dave Davies en la canción “You Really Got Me”, sonaban ahora monumentales, enriquecidos y electrizantes, gracias a la distorsión de esa bocina apuñalada. Hasta ese momento, la distorsión no era un elemento deseable en una grabación; representaba el desorden de las ondas sonoras, el ruido. Entonces ¿por qué alguien querría provocar una distorsión intencional en su música? Pues porque otorga potencia y energiza los sentidos. El poder auditivo de la distorsión representa, simbólica y físicamente, un desafío al orden establecido (social o musical). La distorsión y el volumen alto dan constancia de la presencia del individuo

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ante el mundo, provocando una herida profunda en las moléculas del aire. A partir de ese punto, algunos músicos se interesaron en las capacidades de la distorsión y buscaron maneras de controlarla mediante amplificadores más grandes y usando pequeñas cajas de efectos, como los primeros pedales de fuzz. La distorsión se convirtió entonces en el sonido de la rebeldía, de lo contestatario. Así lo demostraron sus primeros usuarios, quienes encabezaron la creación de nuevos géneros que romperían los paradigmas de su época. Dick Dale, el famoso precursor de la música Surf, la usa en su más grande hit: “Misirlou”. Link Wray, autonombrado el “Padre del estruendo”, la utilizó en la monumental “Rumble”. Los Beatles comenzaron a emplearla en “I Feel Fine” y volverían a hacerlo en temas como “Helter Skelter” y “Revolution”, consideradas por muchos como las semillas del Metal. Por su parte, los Who elevaron el nivel con el himno de la brecha generacional: “My Generation”. Los Rolling Stones, con la ayuda de un pedal fuzz, le dieron vida a un riff que le había llegado en un sueño a Keith Richards, logrando que ese sonido distorsionado y poderoso fuera el llamado más emblemático de la rebeldía juvenil en “(I Can’t Get No) Satisfaction”. Jimi Hendrix llevó la distorsión a otro nivel al esforzarse para que la guitarra dejara de sonar como tal y se convirtiera en un instrumento nuevo. Para mediados de los sesenta e inicios de los setenta el volumen y la distorsión se manejaban con gran maestría. Incluso existía una camada de grupos que parecían competir para convertirse en la banda más ruidosa de todas, como Vanilla Fudge, Iron Butterfly, Humble Pie, Led Zeppelin, Deep Purple, Blue Cheer y Gran Funk Railroad. A estas agrupaciones se les comenzó a definir con el término: heavy. La “pesadez” se vio reforzada con otro recurso: la teatralidad. Algunos artistas, como Screamin Jay Hawkins y Arthur Brown, echaron mano de atuendos estrafalarios, disfraces y maquillaje


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exagerado junto con elaboradas escenografías y pirotecnia para impactar al público, algo que con el tiempo se denominó Shock Rock. Aunque la música de aquellas bandas era ensordecedora y su apariencia causaba rechazo entre ciertos oyentes, sus temas versaban sobre amores, fiestas y frustraciones propias de la juventud. Pero aún hacía falta incorporar el elemento de peligro/amenaza y el comentario social para que naciera el Metal. No olvidemos que los jóvenes de los sesenta estaban sumergidos en el ácido lisérgico y utopías de fraternidad. Sin embargo, a finales de esa década el panorama en Estados Unidos comenzó a ensombrecerse con los asesinatos de la familia Manson y el violento festival de Altamont, encabezado por los Rolling Stones. En Inglaterra las cosas tampoco eran muy agradables, especialmente en la región industrial de Birmingham, una sombría zona metalúrgica, muy alejada del entonces colorido centro londinense. En este panorama surgió Black Sabbath y con ellos el Heavy Metal obtuvo su certificado de nacimiento. Todo gracias a su canción “Black Sabbath” de su primer álbum homónimo, lanzado en 1970. La canción narra la tétrica historia de alguien que se da cuenta que ha sido elegido por fuerzas malignas para ser sacrificado y complacer a Satanás. El asunto sonaba como una película de terror de Mario Bava. El riff que le da vida utiliza el llamado “intervalo del Diablo” −Diabolus in Música−, una secuencia de tres tonos que en una época estuvo prohibida. Black Sabbath desafiaba el optimismo hippie y a la sociedad conservadora, plantando los pies con botas de hierro sobre el horror de la realidad cotidiana que alimentaba las pesadillas. Ocultismo, apariciones diabólicas, suicidio, la esclavitud de la drogadicción, críticas a la religión organizada, al poder militar y a la guerra nuclear fueron algunos de los temas con los que Black Sabbath comenzó a distinguirse del resto de las bandas pesadas. A partir de su segundo álbum, Paranoid, el grupo marcó la pauta a seguir y certificó la validez del Heavy Metal como una nueva forma de crear música. Si Black Sabbath sentó el estándar sonoro, la otra banda que se considera pionera del género, Motörhead, le sumó la actitud rebelde y bravucona propia del Punk. Su líder, Lemmy Kilmister,

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personificaba la esencia del Heavy Metal. Una voz áspera que se expresaba a gritos (como lo había hecho Little Richard en su momento), un bajo distorsionado con volumen ensordecedor, y una actitud nada complaciente y derrotista. En ese momento, el término “Heavy Metal” era elusivo. Los propios músicos de Black Sabbath y Motörhead no comprendían a qué se refería. Para sus estándares sólo tocaban Rock and Roll a volúmenes atronadores. El escritor William S. Burroughs había usado el término en un par de novelas. En una de ellas, The Soft Machine, de 1962, encontramos a un personaje llamado Uranian Willy, alias “The Heavy Metal Kid”. Otra referencia la encontramos en Nova Express, de 1964, en la cual el “Heavy Metal” eran las drogas que usaban los personajes. El grupo Steppenwolf, creadores del hit “Born to be Wild” mencionaba en su letra el “heavy metal thunder”, en referencia al rugir de los escapes de las motocicletas. Las primeras bandas en asumir oficialmente el calificativo y el sonido del Heavy Metal fueron Iron Maiden y Judas Priest, quienes uniformaron a sus seguidores con ropa de cuero, estoperoles y una música que, a diferencia de sus predecesores, no tenía un solo elemento del Blues. Era, en pocas palabras, un sonido completamente nuevo. A partir de 1980 el Metal ha estado presente en el espectro sonoro del planeta hasta el día de hoy. Pese a que nunca ha sido el género preferido de los medios ni del público masivo (excepto por ese breve pasaje a mediados de los ochenta con la explosión del Hair/Glam Metal), el Heavy Metal cuenta con una descomunal legión de seguidores alrededor del mundo. Esto podría explicarse por su carácter opositor, por estar contra los valores establecidos por el gobierno, la religión y los medios. Enarbolando la famosa frase de Marlon Brando en la película The Wild One, cuando le preguntan “¿contra qué te rebelas?” y responde: “¿qué es lo que ofreces?”. El Heavy Metal es el villano de la película. En ocasiones, cuando los gobiernos y los representantes de la moral fallan en sus compromisos con la sociedad que dicen defender y representar; cuando la tragedia mancha sus curules y púlpitos, el Metal ha sido el chivo expiatorio, el blanco fácil, el antagonista que ha podrido a la inocente juventud. El Metal se rebela contra todo. Es la antítesis del Pop. No quiere complacer; busca destruir. Incluso el Metal está en constante rebelión contra sí mismo, gracias a lo cual ha podido reinventarse a lo largo de los últimos 50 años. Es una ceremonia de opuestos y extremos. La Nueva Ola del Metal Británico era la respuesta a la explosión del Punk. El Thrash Metal se oponía rabiosamente a la escena superflua del Hair/Glam Metal. El Death Metal y el Grindcore implantaron la medida de los extremos, retando a los otros géneros por el cetro de la banda más brutal y ultra pesada o la más ruidosa y veloz. El Black Metal echó mano del satanismo y las religiones paganas para oponerse al mundo entero, y desacreditar todo aquello que no viniera de su círculo exclusivo, llegando incluso a cometer crímenes reales. En oposición a la crueldad del Black Metal, el Power Metal se enfocó en las canciones épicas, de aventuras fantásticas que exaltaban la nobleza y el valor, con melodías sinfónicas, operísticas e incluso progresivas. En resumen, el Metal es un estandarte del constante desacuerdo con los valores caducos de la sociedad establecida. A pesar de ser constantemente despreciado, nos atrevemos a afirmar que cumple una importante función social: ofrece una válvula de escape, una explosión de energía en un ambiente controlado. Si no existiera el Metal, ¿qué sería del mundo con esos millones de adolescentes marginados, furiosos y frustrados? Probablemente habría más tragedias de las que hoy podemos contar. +

Iván Nieblas, dedicado al periodismo musical desde 1993. Guitarra y voz en Black Overdrive. Locutor y guionista en la plataforma de contenidos Convoy. Acomodador de palabras. Obrero del Rock.

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A proposito de

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l periodismo libre y la libertad de expresión nunca han estado del todo a salvo. Ocasionalmente, su obstaculización o franca persecución llenan las primeras planas de los diarios de todo el mundo, cientos de editoriales y manifiestos las condenan, mientras que en plazas y calles los colectivos de periodistas toman el micrófono para denunciarlas. En todas estas expresiones del descontento es muy difícil que, en algún punto, no se pronuncie el nombre o muestre una imagen de Julian Assange. Después de Cocodrilo Dundee, Assange es el australiano más relevante del mundo. El origen de su importancia se halla, naturalmente, en su activismo y el influyente trabajo de la organización que fundó: WikiLeaks. Pero la historia misma del personaje intensifica su singularidad: Assange no es un hombre común. Las memorias y una secta En la historia de Assange nada parece lineal, obvio o definitivo. Sus propias memorias no estuvieron exentas del extraño acento de su personalidad: Autobiografía no autorizada (Editorial Los Libros del Lince). La paradoja del nombre viene a cuento, pues una vez terminada su escritura, Assange se negó a que fueran publicadas a pesar de que reconoció su calidad y precisión: “Toda memoria es prostitución”, dijo. Y si ahora ese libro ronda los estantes de las librerías, es porque el autor recibió un millón de libras por regalías, un alivio para sus exiguos bolsillos… y para sus abogados -la verdad sea dicha-. Como en toda vida, un puñado de datos podrían contextualizarla, que no explicarla del todo. Nació el 3 de julio de 1971 en Townsville, Australia. De su niñez resalta la vida errante y bohemia que vivió con su madre, Christine Hawkins, una comprometida activista social que lo mismo protestaba contra la Guerra de Vietnam o se vinculaba con grupos políticos clandestinos. De ella, reconoce Assange, viene esa implacable rebeldía contra el “sistema” y sus más disímbolas representaciones: la escuela, a sus pocos años, o la policía y los servicios de inteligencia, en la adultez. La primera educación de Assange no fue común; brincó de escuela en escuela hasta contar, por lo menos, 37 instituciones. No había cumplido la mayoría de edad, cuando sus lugares de residencia se contaban por decenas; 27, para ser preciso. Esa complicada dinámica, y la sospecha, cada día menos tolerable, de que la escuela era una pérdida de tiempo, confluyeron en su vocación autodidacta. Esa misma constante lo llevó a estudiar, entre otras cosas y de forma un tanto desordenada, asignaturas de Filosofía, Física, Matemáticas y neurociencias. Un hecho que agregaría una fuerte dosis de complejidad a la ya intensa vida de Assange, fue su adopción por una secta -La Familia, también conocida como la Gran Hermandad Blanca- que anticipaba el fin del mundo -uno más-, y que “entrenaba” a los niños de la congregación para repoblar el mundo una vez que fuera destruido. Las dinámicas de abuso, propias de cualquier congregación similar, lo orillaron, junto con su madre, a escapar, no sin antes ser objeto del acoso y la obsesión de un fanático sectario. Su hostigamiento fue sistemático y duradero, hasta que un Assange adolescente le puso punto final. Una adolescencia interesante, sin duda.

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Julian Assange Una computadora que lo cambia todo En 1987, una computadora Commodore 64 llegó a la vida de Assange para cambiarla por completo. Sus conocimientos en matemáticas e informática, aunados a su compromiso político, marcaron el camino que, a partir de entonces, seguiría. No tardó mucho en formar un grupo de hackers que aprovecharon las vulnerabilidades que solían encontrar en los sistemas de seguridad de grandes compañías. No se trataba, a decir de Assange, de un grupo precisamente politizado; detrás de ellos se hallaba la ambición de ver el mundo arder. Más tarde, una vez que la paternidad y la familia tocó a su puerta, Assange se estableció como empresario. Su negocio era sencillo: hackear sistemas de seguridad cibernéticos para hallar sus fallos y, posteriormente, repararlos. “La Iglesia en manos de Lutero”, se dirá. Wikileaks y la vida en prisión En 2006, Assange y un grupo de amigos fundaron WikiLeaks y todo voló por los aires. Todo. La apuesta de su plataforma era no dejar ni un resquicio de oscuridad a algunas de las decisiones más vergonzosas de algunos Estados y sus sistemas de seguridad. Fotos comprometedoras, reportes de inteligencia y pruebas de espionaje continuo fueron algunas de las lindezas que salieron a la luz, para vergüenza de sus ejecutores. Los que con mayor virulencia se lanzaron contra Assange fueron los Estados Unidos. Su persecución y posterior aprehensión llevan el sello de aquél país. Tal parece que el bochorno provocado por las filtraciones de Assange y WikiLeaks constituyeron la principal afrenta a la potencia. Y, claro, los 18 delitos de los que le acusan. A los que deben sumarse dos acusaciones de violación, radicadas en Suecia, y archivadas por su sistema de justicia. Algo más que un activista La historia de Assange está lejos de concluir. Su situación jurídica cambia a cada momento y el desenlace continúa siendo ambiguo. Nada para nadie. Por el momento, Assange sobrevive en una prisión inglesa de alta seguridad, y el tratamiento que se le da es el mismo que les prodigan a los terroristas. Pero la atención sobre su caso ha puesto en la palestra otras cuestiones que, en un contexto distinto, no hubieran aparecido. Como por ejemplo, su tormentosa personalidad. Quienes han colaborado más de cerca con él, refieren una clara deficiencia en sus dotes sociales y una intolerancia casi agresiva a cualquier disentimiento con su opinión. Una personalidad reservada y taciturna, casi arisca, que se ve complementada con una inteligencia sobresaliente. Algunos, incluso, lo califican como “brillante”; para otros es un hombre trastornado e irascible. Lo dicho, Julian Assange no es un hombre común. Para bien o para mal. Lo que no ha limitado la presencia de su nombre en editoriales o manifiestos, y su fotografía en reuniones y marchas. +


I N F I N I T I VO S

C U E R P O S

Pronombres androginos Itzel Mar / @aegina23 Firmaba como George Sand. Su nombre verdadero fue Aurore Dupin. Nació en París en 1804. Fumaba, vestía pantalones, escribía novelas y artículos periodísticos. La acusaron de “agitadora cultural”. Vivió apasionadas relaciones amorosas con importantes personajes como Fréderic Chopin, la actriz Marie Dorval y el poeta Alfred de Musset. Escribió más de cien novelas. Entre sus obras destacan Indiana, Historia de mi vida, Mauprat y Valentine. En todo viaje se cumple también un recorrido interior. Isabelle Eberhardt lo sabía y dedicó su vida al asombro de explorar el norte de África. Vestida como hombre y haciéndose llamar Si Mahmoud Essadi, logró adentrarse con libertad en la cultura árabe y vivir como nómada. Se convirtió al Islam y se unió a una hermandad sufí que llevaba a cabo acciones humanitarias y luchaba contra los colonizadores franceses. Se casó con Slimane Ehnni, un soldado argelino. Escribió reportajes y los libros Novelas argelinas, Diarios de una nómada apasionada y A la sombra del Islam. Murió en una inundación a los 27 años, en Argelia. Y fue enterrada con su nombre árabe, según el rito islámico. Apuntó alguna vez: “Un nómada seguiré siendo, enamorado de lugares distantes e inexplorados”. Ya en los inicios del siglo xx, Virginia Woolf, alimentada por las teorías de Freud y Havelock Ellis –quienes postulan la latencia hermafrodita en ambos sexos–, planteó la potencialidad de una “inteligencia andrógina”. En sus obras Orlando y Una habitación propia, proclama la libertad indivisible e incandescente de una conciencia global. Únicamente desde ese territorio es conquistable la totalidad de lo que puede atestiguar lo humano. +

Itzel Mar, es psicóloga, egresada de la UNAM, y cursó estudios en la Escuela de Escritores de la SOGEM. Cuenta con cuatro libros publicados y ha obtenido dos premios nacionales de poesía. Actualmente colabora en la revista Lee+ y dirige el Instituto Mexicano para la Atención del Estrés y la Ansiedad.

George Sand

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e pronto, quedé sumergida en la insistencia de sus ojos. Existía un laberinto en ellos. Me miraba como quien somete pero se rinde, como quien acomoda astromelias en el florero, como quien no sabe existir los domingos por la tarde. La distancia entre nuestros cuerpos –quizá unos dos metros y medio– parecía acortarse en la medida en que continuábamos contemplándonos. En un primer momento intentamos disimular, pero fue en vano y, entonces, ya nada nos distrajo de mirarnos: ni el estruendo de la gente que entraba y salía del vagón donde viajábamos, ni el pitido dando aviso del cierre de puertas. Su rostro, un óvalo perfecto. Tenía la piel blanca, lozana. Bajo unas cejas abundantes y perfectas, la redondez de los ojos. El cabello, castaño, muy corto. Me inquietaron sus manos: demasiado grandes para pertenecer a una mujer, pero poseedoras de gran sutileza en el movimiento de las falanges como para ser de un hombre. El atuendo: pantalones de mezclilla deslavada, tenis, camisa ancha de lino negro y una bolsa cangurera apenas sostenida por los ilíacos. En ese momento me sorprendí agitada, emotiva. Unos segundos después, ese ser de de complexión delgada, edad incalculable y belleza al estilo David Bowie o Tilda Swinton, desapareció entre el alboroto de las personas en tránsito. Por la noche recordé el suceso. Me sentí atractiva ante la mirada de ese varón, complacida por haber seducido a una mujer, agitada y emotiva ante esa única presencia: la de ambos. El calor me galopaba en el cuerpo entero. En el entero cuerpo. La belleza de los andróginos es inmaterial. Proviene de la aspiración a los estados sublimes, trascendentes. Sí, belleza como forma de la nostalgia. En El banquete, Platón asevera que, “en otro tiempo, muy diferente a lo que es hoy”, los dioses dotaron al hombre con un cuerpo esférico, incluyente, constituido por los dos sexos. Dicha redondez confería cualidades superiores, como vigor y poder. La insolencia de ese andrógino perfecto provocó el castigo divino. Entonces, esos seres plenos fueron partidos por la mitad y mezclados. Desde ese momento, insistentemente, buscan al otro que les falta. En diferentes culturas, el pensamiento humano ha configurado la existencia en torno a la dualidad: día-noche, razón-impulso, cielotierra, activo-pasivo, masculino-femenino. El principio filosófico chino yin-yang afirma la existencia de dos fuerzas opuestas, pero complementarias y esenciales que conforman el universo. En algunos monumentos egipcios aparecen divinidades hermafroditas relacionadas con el mito del nacimiento, como en el pedestal de uno de los colosos de Memnón. En ciertas doctrinas hinduistas, las naturalezas masculina y femenina se representan unidas en la divinidad; como es el caso de Ardha Naríswara, encarnación hermafrodita de Shiva, una escultura resguardada por las grutas de la isla Elefanta, cerca de Bombay, en el mar de Omán. En Mesoamérica, el dios Quetzalcóatl o Serpiente Emplumada, también conocido como Gucumatz para los quichés de Guatemala, Kukulkán para los mayas y Ehécatl para los huastecos de la costa del Golfo, es considerado el creador del mundo y de la humanidad, de los vientos, la lluvia y el aprendizaje; también representa la dualidad. La androginia es una propuesta estética, corporal, que enaltece la reivindicación de la diversidad. En el siglo xix, bajo el yugo victoriano, se instaura como una forma de resistencia y utopía, como una manera de crear. Y la literatura, por supuesto, incursiona en esta revolución. Destacadas escritoras decimonónicas decidieron vestirse como hombres para acceder a los espacios reservados a lo masculino, como los clubes y las bibliotecas. La biología comenzó a ya no determinar el destino en lo que a identidad se refería.


P O R

RO D R I G O

CO RO N E L

Revolucionar las letras... o algo asi

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n el corazón de todo escritor o escritora existe un espacio re- también pasaría por el tamiz de la cóndito donde habita un deseo inconfesable: escribir una obra disrupción. El célebre capítulo 68 maestra. Íntimamente, aunque la humildad -o al menos su apa-“Apenas él le amalaba el noema, a riencia- lo desaconseje, escribir un libro trascendental, único, que ella se le agolpaba el clémiso y caían atraiga el entusiasmo de los lectores y los halagos de la prensa, es en hidromurias, en salvajes ambouna buena motivación para salvar las dificultades inherentes de la nios, en sustalos exasperantes”- es escritura. En secreto, el Nobel es una empresa abordable, casi ineviuna temeridad, un riesgoso ejercicio table. Colar el propio nombre al altar de los “consagrados” es una estético. ambición tan apetitosa como ridícula. Pero, aun así, es constante. Cortázar no fue el único que hizo del Nadie lo admitirá abiertamente, aunque, a trasmano, haya casos lenguaje un terreno de experimentaen que dicha ambición desvele las mentes afiebradas del escritor de ción, pero quizá sí uno de los pocos en marras. Imaginemos la mordiente sensación del ridículo al afirmar, anticipar el altísimo costo de hacerlo. sin fisuras en la voz, que se escribió “una obra maestra”. Sería como El capítulo 68 no va más allá de las 20 aquel estudiante de primer ingreso en Ciencia Política que, durante líneas, de haber escrito la novela entela inevitable sesión de presentación, dijo con el rostro iluminado de ra en los límites de ese descubrimiento solemnidad: “Yo me metí a la carrera porque quiero ser presidente lingüístico, el destino de Rayuela habría de México”. ¡Vaya plomo! sido, quizás, muy distinto. Sin embargo, las obras maestras están ahí. Indiferentes y lejaLa tentación por subvertir el lenguanas, satisfechas de su trascendencia, seguras en su pedestal. je, declaración límite de la disrupción, ha acompañado otras obras de suerte irregular. Lo dicho: al menos para la letra ¿Qué es una obra maestra? escrita, los límites se ciernen sobre la inAl margen del azaroso debate del canon y el polvoso olor que des- teligibilidad y la coherencia. pide el concepto, una “obra maestra” -el término tiene un cierto aliento decimonónico y una evidente grandilocuencia- posee un Revertir desde lo cotidiano rostro inconfundible. Cada uno de esos libros únicos representó, en algún momento de su propia historia -porque, claro, cada uno En las antípodas de la reelaboración del de ellos hace su propia historia-, un viraje significativo en el rum- lenguaje se encuentran quienes, desde lo bo de las letras. Una disyuntiva siempre inesperada, pero que cotidiano, descubrieron en la literatura tese gestaba secretamente al amparo de otras obras igualmente rritorios inesperados. Svetlana Aleksiévich singulares, con las que rompe para crear algo más, quizá mejor, lleva sobre sí el distintivo de la ambigüedad: pero sin duda diferente. Así advirtió Octavio Paz la singularidad ¿literatura o periodismo? Los testimonios del proceso: “la tradición se preserva gracias a la ruptura: los recopilados por la escritora tienen ese raro cambios son continuidad”. aspecto de lo real, más opacos pero más in¿Cómo se escribe una obra así?, ¿cómo se pergeña?, ¿se sospe- tensos que los de la pura ficción. Quizá porcha que lo será una vez parida o cuando se muestren sus primeros que sabemos que alguien como nosotros, en destellos con sorpresa e incredulidad? Me declaro incompetente algún lugar, en algún tiempo, vivió lo que ella para imaginar los pensamientos que cruzaron la mente de quie- narra; alguien como nosotros, si no es que nones, efectivamente, parieron una obra de este tipo, disruptiva y sotros mismos, pudimos vivir algo así. relevante. Imagino una escena absurda: a mitad de una comida, Historias breves que se cierran sobre sí un escritor se levanta: “con su permiso, regreso al estudio: estoy mismas y que, vistas en conjunto, terminan revolucionando las letras con una obra maestra”. El diálogo me por tejer una novela a golpe de retazos. La rusa sigue pareciendo improbable, pero aún peor: malo. reivindica el papel de la escritura y del escritor Así que aquí están. Hombres y mujeres de carne y hueso como aduana de registro de las diferentes tenque, en efecto, una vez terminado su trabajo, partieron a la edi- siones que se perciben en el entorno. También torial con un manuscrito bajo el brazo y cambiaron la sensibili- es un testimonio de humildad; las palabras de dad de una época, fueron alabados por sus contemporáneos o Aleksiévich son las de los demás, pero son sus se aseguraron de que su nombre trascendiera su propia vida. ojos y oídos los que marcan el ritmo, los compaTodo en una sola maniobra. ses y los silencios de esas voces. Aventuras como éstas, como la de Cortázar o Aleksiévich, tan naturales a su carácter, no hacen Obras que van y vienen más que desalentar la de por sí escueta producción Cuando Julio Cortázar intuyó que Rayuela estaba termi- de libros relevantes -aunque se tenga registro de nada -en el caso de que un libro así pueda terminarse del algún despropósito que se haya propuesto igualartodo-, ¿sabría lo que iba a ocurrir? Esa novela escurre am- los−. Ya no digamos disruptores. Estas obras y otras bición y un espíritu militante por dinamitar las hasta en- tantas, figuran como recordatorios de nuestro dimitonces bien establecidas “reglas” del género. Pero, como nuto tamaño. Libros, frases, palabras que abrieron si no hubiera sido suficiente, la apuesta por trastornar camino en la incansable búsqueda de la creatividad la materia misma con la que estaba hecha, ¡el lenguaje!, humana para abordar lo inabordable. O algo así. +

22 Rodrigo Coronel es editor y periodista. Pero antes que otra cosa es lector.


U N A

CO N V E R S AC I Ó N

CO N

L I L I A N A

B LU M

Los horrores del cuerpo D

esde su primer libro, no ha tenido ningún miramiento con los lectores. Su escritura impía nos pone contra la pared y, por más que intentemos huir, nos obliga a observar lo que no queremos mirar, lo que preferimos tener lejos para que no nos roce con su pestilencia. Una palabra suya es suficiente para que el mal nos muerda y trabe su quijada. No por casualidad, Roberto Pliego escribió que “no es posible sustraerse a las mórbidas iniciativas de Liliana Blum, [pues ella es] capaz de ofrecer la fetidez de un cuerpo insepulto y los fulgores de un rostro molido a golpes, la indefensión de un hombre maniatado que orina sus pantalones y la de una niña vejada por sus compañeras de colegio, la descripción médica de la corrupción de la carne, el tránsito de la arrogancia machista a la sumisión por sed y hambre”. Es cierto, los mundos de Blum son sórdidos, aterradores; un hecho que se confirma en Cara de liebre, la novela que nos adentra en la cárcel del cuerpo y los mecanismos que inútilmente buscamos para tratar de esconder aquello que nos vuelve monstruosos ante los otros: los vestigios de un labio leporino, el miligramo que nos anuncia la báscula, la arruga inclemente o la flacidez que asesina al deseo. Conversar con Liliana Blum era fundamental para adentrarnos en Cara de liebre y los horrores que se revelan en el cuerpo, en la carne que se transforma en un espacio del poder, de la disciplina y la obediencia o del deseo por aferrarse a lo que está podrido.

Lee+: Cada vez que te leo, tus libros refrendan los hechos que me obligan a seguir adelante: podría decirte que escribes como los ángeles, pero esto sólo sería una mentira por los cuatro costados. Tú escribes como los ángeles, pero cuando están endiablados y sacan sus espadas para transformarse en la ira de Dios. Y, justo por eso, nos enfrentas a una literatura sórdida y brutal. Después de leer Cara de liebre, la primera pregunta que me viene a la cabeza puede ser sobradamente obvia: ¿es difícil sobrellevar nuestro cuerpo? Liliana Blum: Esta pregunta es tremenda. Sí, es muy difícil sobrellevar nuestro cuerpo, y más para nosotras las mujeres. Él es la carta por la que se nos juzga y la razón por la cual no se nos da la oportunidad de ir un poco más allá. Culturalmente se nos exige belleza, delgadez y juventud. Estos parámetros son profundamente injustos: la belleza es relativa y es resultado de la lotería genética, nada puede impedir el paso del tiempo, y la delgadez —al mirar los estándares que sin palabras nos exigen tener cierto peso— es una consecuencia de lo que nos señalan los medios de comunicación con las imágenes de mujeres que están muy por debajo de su cuerpo y que, además, gozan de la cobertura del maquillaje y de la acción de los filtros y los programas que retocan las fotografías. En el mundo real, ninguna de esas mujeres es como aparece retratada. Por esta causa, nosotras crecemos con una visión muy distorsionada de nuestro cuerpo y, como nadie nos pregunta qué piensas o cómo te sientes, se genera una silenciosa condena que nos lleva a tratar de cumplir con ciertos estándares que en más de una ocasión resultan inalcanzables. Las mujeres que protagonizan Cara de liebre se enfrentan a esta lucha: se salen de los moldes tan estrictos que tienen las mujeres y, además, una de ellas tiene un “defecto” particular: las huellas que le dejaron el labio leporino y el paladar hendido. Aunque tuvo una cirugía, todavía tiene un pequeño defecto en el rostro, una ligerísima cicatriz en el labio que delata su pasado. Esto es suficiente para desgraciarle la vida y llevarla en una dirección en la que tal vez no quería ir. Lee+: Cada vez que voy a una oficina que presume su modernidad, me doy cuenta de que a las mujeres las tienen en una cámara de rayos x absolutamente permanente. El cristal de sus oficinas las expone a todas las miradas, las obliga a no envejecer, a mantener su cuerpo con ciertas medidas, a jamás tener un cabello fuera de lugar y a que su maquillaje siempre sea impecable. No tienen derecho a vivir ni a ser como quieren… Liliana Blum: Tienes razón, hay una decisión que cada mujer debe de tomar: si va o no adentrarse en la carrera hacia el abismo de intentar mantenerse en esos estándares. Digo que es una carrera al abismo porque ellas pueden terminar deformadas por tanta cirugía y, al final, sólo muestran ese tristísimo afán de aferrarse a una juventud que ya se fue. Es muy triste ver a las mujeres operadas y operadas, a las que tienen gruesísimas capas de maquillaje; es deprimente pensar en las horas y el dinero que invierten en esta imagen sólo para parecer una mujer muy deformada y excesivamente maquillada. Hagan lo que hagan, los años no se detienen. Sin embargo, si optan por el otro camino se enfrentarán a una desgracia: volverse invisibles para el mundo. Además, está el problema de que nada tiene que ver el cuerpo real con la manera como lo mira su poseedora. La percepción se ha trastocado por completo; por eso es que muchas veces observamos a jovencitas bellísimas que se alcanzan a ver defectos infinitesimales: la bolita de la nariz está tantito más grande o mínimamente chueca y, justo por eso, no dudan en ir en busca del bisturí para arreglar el defecto que sólo ellas ven. Uno de mis personajes, Irlanda, por ejemplo, es guapa, tiene un cuerpo exuberante y tiene un cabello hermoso, pero ella sólo puede ver la cicatriz que le marca el rostro. Lee+: A pesar de los horrores que narras, las dos protagonistas de tu novela me llenan de ternura, es más, me provocan algo de lástima. Cuando estabas trabajando en ellas —una profesora y una maquillista experta en depilaciones—, ¿tuviste debilidad por alguna? Liliana Blum: Me cuesta mucho trabajo decidirme por una de ellas. Las dos me parecen fundamentales. De un tiempo para acá, siempre hago algo con mis personajes femeninos: les doy muchas cosas mías, aunque ninguno de ellos es autobiográfico. Obviamente, las anécdotas que narro son ficciones, pero Irlanda y Tamara tienen mucho de mí. Tamara, por ejemplo, quiere ser pintora y con esto se parece a mí, yo quiero seguir siendo escritora; lo mismo ocurre con la docencia de Irlanda, pues durante muchos años le di clases a jóvenes de preparatoria. Es más, te confieso que me encanta que me depilen las piernas con cera. Es un dolorcillo placentero. Gracias a esta actividad también me di cuenta de que las peluqueras, las estilistas, las maquilladoras y las depiladoras establecen relaciones muy interesantes: en el momento en que tocan el cuerpo de sus clientas se abre una intimidad muy poderosa y, gracias a ella, les contamos cosas que a veces no le relataríamos a nuestra pareja o a nuestra familia. Irlanda, 24


J O S É

LU I S

T RU E B A

L A R A Ve la entrevista en mascultura.mx y en YouTube revistaleemasdegandhi

Foto: Lisbeth Salas

P O R

además, tiene algo que me gusta: se puede salir con la suya y esto es muy interesante. Aún más, ellas y yo vivimos en un mundo en el que cada vez que salimos de casa no sabemos si vamos a regresar. Todas corremos el riesgo de que nos asesinen. Nuestra existencia transcurre en un ambiente marcado por la impunidad y eso provoca que tengamos sentimientos terribles. Por esta razón, Nick —mi personaje masculino que tanto daño hizo a lo largo de su vida— tiene un desenlace funesto y se enfrenta a una suerte de justicia y revancha. Lee+: Y tú… ¿andarías con un casi enano que fuera un malvado de tiempo completo? Tú sabes que me refiero a alguien como Nick, pero el chiste es no contar el final de Cara de liebre. Liliana Blum: Como soy bastante bajita, supongo que los casi enanos —como si el personaje que apenas tiene un metro y medio de altura— no me quedan mal. Sin embargo, confieso que he andado con hombres bastante bajitos y no me ha gustado… pero la vida es una serie de errores y aciertos. Lee+: ¿Tamara e Irlanda pueden amar a pesar de sus “defectos”? Liliana Blum: Ellas tienen una gran necesidad de sentirse amadas. Esto que les sucede no es algo extraño, es un sentimiento humano perfectamente comprensible. Sin embargo, creo que en algunas ocasiones las mujeres podemos amar más allá del cuerpo; es decir, Nick es un personaje abominable y manipula a los demás para lograr sus fines, aunque de vez en cuando pueden hacer las cosas correctas para enganchar al otro. Y, por supuesto, también estoy segura de que Tamara e Irlanda alcanzaron a ver en él algo más que les gustó y son presa de su obsesión por aferrarse a algo que no va a funcionar, pero se autoengañan y se convencen de que sí funcionará. + 25


C I N E

La continua irrupcion de las olas

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l término “nueva ola” suele emplearse para definir aquellos movimientos musicales, literarios y cinematográficos del siglo xx que tienen una característica común: surgen como una ruptura de las reglas, las formalidades y los cánones establecidos para la creación, y se colocan como símbolos de vanguardia en el seno de Gilberto Díaz sus respectivas artes. En el caso particular del cine, casi desde su nacimiento se manifestaron movimientos y escuelas que aportaron una evolución significativa en su manufactura y narrativa. Tal es el caso del expresionismo alemán (El Gabinete del Dr. Caligari, Nosferatu, Metrópolis) y la Première avant-garde francesa (Napoleón, Nana) en los años veinte, o el Neorrealismo italiano (Ladrón de bicicletas, Roma, ciudad abierta) en el segundo lustro de los cuarenta. Los impactos de estos movimientos repercutieron en el oleaje cinematográfico de las décadas posteriores con un propósito en común: contraponerse al sistema industrial del cine estadounidense y su hegemonía. Ellos son reflejo de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y la nueva conformación de un mundo que aún no deja de acomodarse. Nouvelle Vague francesa(1958-1968) En el cine, la Nouvelle Vague es el primer movimiento de ruptura que rechazó abiertamente los convencionalismos en favor de nuevos estilos visuales y narrativos que exploraban temas existenciales, sociales y políticos sin dejar de lado el espíritu artístico de cada una de sus obras. Sus principales ideólogos —François Truffaut (Los 400 golpes), Jean-Luc Goddard (Sin aliento), Éric Rohmer (Mi noche con Maud) y Claude Chabrol (Las ciervas)—, además de su trabajo como realizadores, se desempeñaron también como críticos en la legendaria revista Cahiers du cinéma. El cine paralelo de India (1958-1992) Este movimiento nace como una manera de contrarrestar la superficialidad del cine comercial indio., Se apoya en diversas obras literarias de la época, para retratar a la sociedad de aquel país y sus problemáticas. En muchos sentidos, este movimiento tomó prestados elementos del Neorrealismo italiano. Tal vez su figura más importante es Satyajit Ray, quien con su Trilogía de Apu cambió la percepción del cine de India. La nueva ola japonesa (1960-1978) El cine japonés ya tenía reconocimiento internacional gracias a directores como Yazujiro Ozu, Kenji Mizoguchi o Akira Kurosawa, pero al interior del país se percibía una fuerte necesidad de rechazar el convencionalismo en el que se estaba cayendo. De este movimiento podemos mencionar los filmes de Nagisa Oshima (Deseo robado, Los pornógrafos) y Shohei Imamura (La ceremonia, El imperio de los sentidos) como los más relevantes por sus inquietudes narrativas enfocadas en los tabúes de la sociedad japonesa, ya sean sexuales, morales o existenciales. Escuela polaca de cine (1956-1963) La escuela polaca de cine nace de los aires liberales del octubre polaco. Es una corriente que intenta retratar abiertamente la compleja historia del país tras la guerra, enfatizando sus críticas mediante el humor y el estudio del carácter. Fue uno de los primeros movimientos en rechazar el realismo socialista como canon artístico para centrarse en una identidad independiente. Entre sus directores destacan Adrzej Wadja (Cenizas y diamantes), Adrzej Munk (Sangre sobre los rieles) y Roman Polanski (Cuchillo en el agua). La nueva ola británica (1959-1966) Como una respuesta al dominio estadounidense de la producción cinematográfica y al movimiento iniciado en Francia, los realizadores británicos Tony Richardson (La soledad del corredor de fondo), Karel Reisz (Sábado por la noche y domingo por la mañana), John Schlesinger (Darling) y Lindsey Anderson (El ingenuo salvaje), iniciaron un breve movimiento que se caracterizaría por

un enfoque espontáneo, donde se busca retratar la vida tal como sucede, y cuyos temas principales se encontraban en las clases medias y las familias obreras, como un constante cuestionamiento del status quo del Reino Unido. Cinema Novo de Brasil (1960-1972) Ante la superficialidad y la condescendencia del cine tradicional brasileño de mediados de siglo, el Cinema Novo nace de la necesidad de los cineastas brasileños de crear películas más apegadas a las problemáticas sociales y humanas. Este movimiento cinematográfico se caracterizó por su versatilidad y su libertad creativa, las cuales se amoldaban a los cambios sociopolíticos de Brasil en los años sesenta y la constante lucha de clases retratada por directores como Glauber Rocha (Tierra en trance), Carlos Diegues (Joanna Francesa) y Ruy Guerra (Os Fuzis). Nueva ola checoslovaca (1960-1968) En esta extinta república de Europa central (hoy escindida en la Republica Checa y Eslovaquia) surgió una nueva ola de cine alejada del realismo socialista dictado desde Moscú. Se diferenciaba de otras —como la francesa— por mantener una narrativa mucho más sólida, lo que se refleja en su alto número de adaptaciones literarias, además de su frecuente uso de un humor negro y del absurdo. De esta ola son importantes las cintas de autores como Vera Chitylova (Las margaritas), Jiri Menzel (Trenes rigurosamente vigilados), Jaromil Jires (Valerie y su semana de maravillas) y Milos Forman (El baile de los bomberos). El nuevo cine alemán. (1966-1982) En los años sesenta y setenta, el cine de la Alemania Occidental se reestructuró bajo los parámetros de su nueva identidad ante el mundo. Una flamante generación de cineastas retomó los principios de las distintas olas europeas para integrarlos eclécticamente en los géneros hollywoodenses, construyendo una narrativa enfocada en el carácter, las repercusiones del pasado y la búsqueda de una perspectiva femenina. Destacan las cintas de Rainer Werner Fassbinder (Las amargas lágrimas de Petra von Kant), Werner Herzog (Aguirre, la ira de Dios), Margarethe von Trotta (El honor perdido de Katharina Blum) y Wim Wenders (La letra escarlata). Otras olas irrumpen Cada sociedad tiene su propia ola cinematográfica y cada una de ellas responde a un período crítico de renovación: en Estados Unidos surgió el New Hollywood en los setenta; en España la transición propició un auge cinematográfico en los ochenta, y actualmente Corea del Sur cosecha años de renovación a tal grado que podemos afirmar que Parásitos sólo fue la cresta. Así pues, cada ola irrumpe con nuevas ideas para borrar lo ya escrito en la arena y volver a empezar. +

Gilberto Díaz es comunicólogo, productor de radio cultural; y actualmente se encuentra desarrollando un proyecto de análisis y divulgación histórica de cine mexicano.


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cuando la virtud es opacada Gilberto Díaz

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umanizar al crimen constituye un acto trasgresor para la sociedad en la que vivimos, una sociedad en la cual los aspectos más íntimos, ambiguos y sensibles se convierten en un tabú que rápidamente debe ser sustituido por una versión oficial y moral de las instituciones y los medios. En dicha versión prevalece la narrativa dogmática y milenaria de las virtudes contra los vicios. Pero ¿qué pasaría si comenzáramos a contar historias que rompieran con ese esquema?, ¿qué pasaría si decidiéramos ver las cosas desde el enfoque contrario? Este 2020 conmemoramos los 100 años de Mario Puzo, quien, sin proponérselo, se atrevió a contar esas historias que pronto fueron reconocidas por su influencia e impacto mediático en los últimos 50 años, y en las que la palabra famiglia se lee como algo tan aterrador como la crueldad humana. Incluso, se puede decir —como de muchos otros autores— que su propia vida servía como fuente de inspiración y aportaba muchos elementos de referencia a sus historias: sus padres eran inmigrantes italianos que se asentaron en el barrio neoyorkino conocido como la “Cocina del Diablo”. Allí vivió hambre y pobreza junto con sus seis hermanos. Más tarde, sirvió en las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, sólo para regresar a la vida de los empleos efímeros y la dureza de las calles. Con un solo curso de escritura creativa que tomó en el City College de Nueva York, aprendió a sobrevivir redactando cuentos para revistas en lo que terminaba su primera novela: La arena sucia, publicada en 1955. En esta obra abordaba la vida de un veterano de guerra estadounidense que decide regresar a Europa por su novia alemana. La novela es una exploración del periodo de posguerra, cuando la moneda más importante eran los cigarros. En la vida real, Puzo ya había formado una familia con una germana de nombre Erika, a quien conoció durante su servicio en Europa al finalizar la guerra. Aunque el libro fue modestamente reconocido por la crítica, pasó inadvertido para los lectores. Las bajas ventas de su primera novela desanimaron a Mario, quien no volvió a publicar otra en diez años. Sostener a una familia consumía su tiempo, por lo que su escritura se mantenía activa mientras vendía sus relatos a revistas y hacía de asistente del editor de Bruce Jay Friedman en publicaciones baratas de bajo precio conocidas como pulp. Es posible que esa experiencia le sirviera para pulir su técnica y estilo. También pudo haberle ayudado a tener las ideas más claras a la hora de aventurarse de nuevo en la novela. La mamma (o The Fortunate Pilgrim en inglés) nació como una crónica novelada sobre las experiencias de la madre del propio Mario que llegó como inmigrante a Nueva York poco antes de la gran depresión. Allí se habla entre otras muchas cosas, de la discriminación que vivían los italianos. La novela recibió calurosas críticas. Incluso llegó a ser reseñada en el New York Times. Pero, una vez más, la respuesta de los lectores fue

tibia y las regalías que recibió no superaron los tres mil dólares, lo que para un escritor de 46 años con cinco hijos y muchas deudas encima resultaba frustrante. Puzo llegó a escribir libros infantiles (The Runaway Summer of Davie Shaw) con tal de encontrar una fórmula que funcionara y seguir manteniendo a su familia, pero la respuesta seguía siendo la misma. Su editor ya no podía conseguirle más adelantos para sus siguientes proyectos. Escribir sobre la inmigración italiana, a pesar de su importancia social y cultural, no generaba ventas, por lo que —por insistencia de su editor— le ofrecieron que siguiera con la misma temática, pero apelando al morbo que generaban los mitos del oscuro mundo de la mafia italiana en Estados Unidos. Con una ludopatía en desarrollo, deudas acumuladas y una familia con necesidades por satisfacer, muy a su pesar y de mala gana, entregó a los editores un manuscrito que, a su criterio, era imperfecto y no terminaba de convencerle. Incluso hasta sus últimos días, el autor se lamentaba del éxito que tuvo El padrino sobre La mamma. Sin embargo, describir literariamente el mundo de la mafia lo llevó a acercarse a su lado más oscuro, porque en el libro proyectó su malestar, sus vicios y la frustración que experimentaba por entonces. El propio autor afirmó en muchas ocasiones que nunca había tenido contacto con mafioso alguno, pero la tridimensionalidad y complejidad de sus personajes rompieron con el molde de la estereotipación del mundo del crimen desde una perspectiva policial y moralina, al grado que en la obra de Mario Puzo podemos ver reflejadas las causas marginales, hambrientas y desoladoras que detonan las acciones de la violencia, pero no en términos de redención, sino de un claro y objetivo cinismo sobre la realidad de claroscuros que construimos a través de nuestros actos y omisiones, al ver a la familia como el germen de toda dinámica de poder. +

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COmo ves si escribo un clasico?

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in ningún problema puedo entender los anhelos más oscuros de los escritores: cada vez que terminan un manuscrito desean que su obra resista el paso de los siglos para convertirlos en seres inmortales. Otros, al releer y corregir sus palabras, sueñan que tales palabras tendrán la fuerza para trastocar el rumbo de la historia. La idea de que es posible crear la obra más importante desde que la Ilíada se convirtió en libro no es una rareza. Sin embargo, en la inmensa mayoría de las ocasiones nada de esto ocurre: los autores son olvidados al poco tiempo de su muerte, sus obras más vendidas se diluyen en la nada y el mundo sigue su camino sin tomar en cuenta sus páginas. Por más que lo intenten, la finitud las devora y apenas unas pocas logran escapar del silencio que se adueña de las voces. Es más, la gran mayoría de los escribientes apenas logran que uno de sus manuscritos reciba la caricia de la imprenta y tenga la dignidad de la edición, y —para colmo de su desgracia— ese libro tiene una existencia fugaz. Nada de esto es extraño. Casi todos estamos condenados a escribir sobre lo escrito y, en un arrebato de soberbia, nos negamos a aceptar las enseñanzas que Yeh Hsieh nos legó en El origen de la poesía: “Cuando lo que escribo es idéntico a lo que escribió un maestro de antaño, significa que nos unimos en nuestras reflexiones. Y cuando escribo algo diferente de los maestros de antaño, puedo estar añadiendo algo que faltaba en su obra, o es posible que los maestros estén añadiendo algo que falta en la mía”. La razón de que esto ocurra es simple: para refutar, ampliar o crear siempre nos apoyamos en los libros de otros, en los autores que derrotaron a la nada. Por más que lo neguemos, nuestros libros están marcados por la reescritura y la reescritura de la reescritura. Si esto es lo que nos sucede a la inmensa mayoría de los autores, ¿cómo es posible que de cuando en cuando aparezcan obras capaces de transformar por completo nuestra mirada y nuestra manera de entender el mundo? Obviamente no estoy pensando en las creaciones de todos los días, en las obras condenadas a la finitud y el olvido; en mi cabeza están los clásicos de la literatura, de la música, de las artes, de la filosofía, [que —según lo explica George Steiner— son] una forma significante que nos “lee”. Es ella quien nos lee, más de lo que nosotros la leemos, escuchamos o percibimos. No existe nada de paradójico, y mucho menos de místico, en esta definición. El clásico nos interroga cada vez que lo abordamos. Desafía nuestros recursos de conciencia e intelecto, de mente y de cuerpo […]. El clásico nos preguntará: ¿has comprendido?, ¿has reimaginado con seriedad?, ¿estás preparado para abordar las cuestiones, las potencialidades del ser transformado y enriquecido que he planteado? 1 Y, por supuesto, cada uno de esos cuestionamientos nos obliga a una réplica, a repetirlo con tal de hacerlo nuestro, de refutarlo o de llevarlo a otros rumbos. Crear algo completamente nuevo y capaz de romper con los clásicos no es poca cosa ni ocurre todos los fines de semana. El clásico, aunque no haya sido tocado ni leído, se convierte en parte de nuestra vida y nos obliga a actuar y comprender el mundo de una cierta manera. Tan es así que, cuando Nabokov publicó Lolita, condenó a millones de mujeres a imitar a su personaje, y si estas caricaturas leyeron o no sus palabras no tiene importancia: las lolitas con todas las de la ley o las que enfrentan el climaterio están en todas partes. Y lo mismo podría decirse de Platón, cuyos Diálogos se hacen presentes en nuestros amores o del quijotismo que en más de un caso es peligrosísimo para sus practicantes y las personas que están cerca de ellos. A pesar de su fuerza y su permanencia, los clásicos tienen

un peculiar ciclo de vida: su nacimiento no se anuncia con truenos y relámpagos, ellos comienzan cuando la vieja mirada los descubre y los ataca hasta que, debido alguna causa que no siempre es racional, se adueñan 1

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George Steiner. Errata. El examen de una vida. Madrid, Siruela, 2000, p. 32.


P O R

J O S É

LU I S

T RU E B A

L A R A

del mundo para imponer un reinado que terminará con una nueva tormenta que los diluirá hasta transformarlos en parte de la vida cotidiana. Los ejemplos de estos ciclos son muchos, pero me conformo con hablar de uno: la publicación del De revolutionibus orbium coelestium de Copérnico a mediados del siglo xvi trastocó por completo nuestra manera de comprender el universo. Aunque este libro no es poca cosa, su edición no implicó que de la noche a la mañana se transformaran las miradas. El pasado casi siempre se resiste a ser abandonado. Las persecuciones de Bruno y Galileo, los trabajos de Kepler que convirtieron a las esferas en elipses y muchas otras cosas más tuvieron que ocurrir para que nosotros aceptáramos algo que hoy nos parece obvio: la Tierra anda dando vueltas alrededor del sol. Tanto creemos en esto que ni siquiera nos percatamos de que nuestras miradas perciben lo contrario. Los escándalos a los que me he referido no necesariamente son una obligación: algunos autores clásicos —como Flaubert, Joyce o Nabokov— enfrentaron tormentas de a deveras, pero esos juicios no fueron los que los transformaron en lo que son hoy. Si las griterías y los tribunales fueran una cualidad definitiva de los clásicos, la biografía no autorizada de un cantante o una actriz podrían serlo de inmediato y, para nuestra desgracia, le deberíamos negar esa virtud a las Investigaciones filosóficas de Wittgenstein. Para acabar pronto: los clásicos a veces provocan alborotos, pero no todos los libros que nacen entre estrépitos tienen esta cualidad. El poder de un clásico, en primer término, es que nos obliga a comprender el mundo de una nueva manera sin necesidad de poses ni palabras que parecen revolucionarias. Cuando, por ejemplo, miramos a los globalifóbicos y a los que se enfrentan al neoliberalismo con un discurso que implica volver al pasado, no estamos ante una mirada transformadora ni del surgimiento de un clásico que modificará la comprensión del mundo; sólo estamos delante de la enésima escenificación del eterno retorno, del pasado promisorio que tal vez no existió. El problema de a deveras no es cómo pensar un mundo sin globalización y sin neoliberalismo, sino un mundo que esté más allá de la globalización y el neoliberalismo. Para acabar pronto: el chiste sería no ser una serpiente que se muerde la cola. Además de esta cualidad, un clásico tiene la virtud de la metamorfósis: cada vez que nos acercamos a él se vuelve distinto. Es más, en algunas ocasiones se convierte en un espejo que nos devuelve la imagen de nuestro ánimo. A veces, cuando ando de chacota, El sofista de Platón me parece una comedia despiadada y, si ando con ganas de entender la retórica, las mismas palabras me llevan a descubrirlo de esta manera. Y lo mismo sucede con El arte de la guerra de Sun Tzu: hay días que me revela la estrategia que explica las acciones bélicas, pero también hay otros en los que sus páginas me muestran los secretos de las luchas políticas que triunfan o fracasan. En cambio, cuando leo libros comunes y corrientes no me pasa lo mismo: ellos siempre me repiten lo que dicen y, en el mejor de los casos, cuando regreso a ellos me dejan ver algún detalle del que no me había percatado. Tales obras sólo se pueden leer de una manera. Así pues, aunque no me cuesta ningún trabajo comprender los anhelos de los escritores que desean la inmortalidad, también tengo que asumir que ellos no pueden tocarme. Vale más que asuma que mis páginas no pasarán a la historia, que la eternidad es un sueño que a veces resulta agradable, pero que —en realidad— estoy condenado a reescribir y reescribir sobre lo rescrito; es más, como editor, también sé que estoy condenado a no tener en mis manos uno de los manuscritos que trastocarán definitivamente nuestras miradas. Esa suerte no me será dada y, al final del día, vale más que me conforme con mi maravillosa mediocridad, con la certeza de que mis libros apenas eran un pasatiempo y le hicieron pasar una tarde divertida a sus lectores. El futuro ya no me importa. +

Avenida Cloverfield 10 (2016, dir. Dan Trachtenberg)

Tras sobrevivir a un accidente automovilístico, Michelle (Mary Elizabeth Winstead) es rescatada por el misterioso Howard (John Goodman), quien la mantiene con vida dentro de un refugio antibombas adaptado dentro de un hogar aparentemente funcional. Con el tiempo, Michelle comienza a notar el extraño comportamiento de Howard, quien sostiene que la Tierra está siendo atacada por extraterrestres. Debatiéndose entre ficción y realidad, el filme se desenvuelve obligando a Michelle a llegar hasta las últimas consecuencias para descubrir la verdad. Avenida Cloverfield 10 mezcla los géneros de acción y de suspenso de forma magistral, dando lugar a una película inteligente y al mismo tiempo entretenida, perfecta para los amantes del cine psicológico. Basada en el universo de Cloverfield, creado por J. J. Abrams, esta entrega nos cuenta lo sucedido después de la invasión original, generando una franquicia que con esta cuenta ya con tres filmes.

Harry Styles Harry Styles

Andrógino, irreverente, “fashionista”, músico, ícono, Harry Styles lanzó su primer material como solista, y el sencillo “Sign of the Times” alcanzó la casilla más alta en las listas de popularidad de Reino Unido, y el título de Canción de 2017. Este fue el aviso de la que se convertiría en una de las carreras más sólidas e interesantes en la nueva generación de artistas digitales que lo mismo componen melodías que generan contenidos para Tik Tok. Con una mezcla de Pop, Rock, Folk y un poco de electrónica, el disco homónimo del músico inglés es prueba de que jamás se debe subestimar a un chico que haya pertenecido a una boy band. Entre los diez temas de esta propuesta encontramos “Meet Me in the Hallway”, track que engloba el espíritu de todo el material. Un trabajo que entre su fusión de ritmos se siente dotado de un halo de rock clásico de los años setenta que puede emular tanto a The Beatles del Álbum blanco como a la diva vocalista de talento recientemente revalorado, Stevie Nicks. + 29

José Luis Trueba Lara, escritor, editor y profe. Colabora en la radio y de pilón sale en la tele. Duerme la siesta con su esposa y ha publicado varios libros. Es un lector que ha llegado al extremo de trabajar para pagarse el vicio. @TruebaLara

Por Adrián García @adrian_garciros


M U J E R E S

Q U E

S A LVA N

A L

M U N D O

Yara Sánchez De la Barquera Vidal “Muchas sociedades han sostenido el dominio de los hombres sobre las mujeres, pero es con el ascenso de la industrialización que el poder del dinero se combinó con el poder patriarcal para crear lo que llamamos el capitalismo patriarcal, que conquistó todos los demás aspectos de la vida, de la naturaleza y del trabajo de las mujeres, haciéndolas invisibles, como si ellas no trabajaran. Como si la naturaleza no creara. El ecofeminismo da una resolución plausible”. Vandana Shiva (Uttarakhand, India, 1952).

Física, ecologista, pensadora ecofeminista y doctora en ciencias físicas por la Universidad de Western Ontario (Canadá). Desde 1981, Vandana Shiva realiza investigaciones en su país sobre ciencia, tecnología y políticas medioambientales. Fundó la Research Foundation for Science, Technology and Natural Resource Policy, donde colabora con la sociedad india para impulsar la agricultura ecológica, mantener la biodiversidad y la defensa de los derechos de granjeros y agricultores, promoviendo la participación activa de la mujer. Ha escrito numerosos libros en los que aboga por desarrollar un modelo de agricultura sostenible y así cambiar el paradigma alimentario, criticando los elevados costos ecológicos, sociales y económicos de la globalización, entre ellos: The Violence of the Green Revolution (1991) y Monocultures of the Mind (1993). También ha escrito sobre los abusos ecológicos, sociales y económicos de la globalización en los libros Biopiratería: el saqueo de la naturaleza y del conocimiento (Icaria, 2003) y Las guerras del agua (SIGLO XXI Editores, 2004). Su lucha más controversial es contra la privatización de las semillas por parte de Monsanto y otras empresas, que quedó plasmado en su ensayo Cosecha robada (Paidós, 2003). La peor pesadilla de las multinacionales: Plachimada vs Coca-Cola Una mujer de Plachimada en India -aldea donde Coca-Cola tenía una planta- buscó a Vandana para relatarle que les “robaban” 1.5 millones de litros de agua potable, de modo que tenían que caminar 16 kilómetros para conseguirla. Vandana fue a la aldea y vio a 500 policías tratando de contener a 100 mujeres, las insignias decían: “Quien bebe el refresco, bebe la sangre de mi pueblo”. Vandana relata: “Mi inspiración viene de esas mujeres que no olvidaron quiénes eran y qué relación tenían con la tierra. Su fortaleza es mi fortaleza. La planta cerró en el 2004. Soy de las realistas que cree que, en un lugar muy oscuro, una pequeña lámpara arroja mucha luz.”

“El grupo de las Panteras Negras se conoce en todo el mundo, pero la gente no sabe que la mayoría de los miembros eran mujeres”. Angela Davis (Alabama, EE.UU., 1944)

Activista política y profesora emérita del Departamento de Historia de la Conciencia en la Universidad de California desde 2008 (Santa Cruz). Tras graduarse en la Brandeis University en 1965, Angela Davis decidió estudiar filosofía en la Universidad J.W. Goethe (Alemania Occidental), donde pudo adentrarse en el pensamiento marxista. Es discípula del pensador de la Escuela de Fráncfort, Herbert Marcuse, de quien comenta que su enseñanza mayor fue sobre la responsabilidad que tienen los filósofos para cambiar el mundo. Hace 52 años se unió al partido de las Panteras Negras, su afiliación al Partido Comunista de los Estados Unidos supuso su despido de la plaza de profesora asistente de filosofía en la Universidad de California. Tras múltiples enfrentamientos con la justicia, fue perseguida por el FBI por su activismo revolucionario, lo que la llevó a ser considerada como uno de los diez criminales más buscados por dicha agencia. “Probablemente va armada; si la ven, no intenten hacer nada; póngase en contacto inmediatamente con el FBI. Dejen al FBI el honor de pegarle un tiro”. Así lo cuenta Davis sobre su periodo como fugitiva. Encarcelada por 15 meses, fue condenada a pena de muerte en 1972 al ser acusada de asesinato y secuestro. Fueron retirados los cargos un año después por la extensa movilización internacional que llevó a Angela a transformarse en un icono de los derechos civiles de los hombres y de las mujeres de color. Fue galardonada con el premio Thomas Merton (2006), en reconocimiento a su lucha por la justicia y en 2014 recibió el título de doctora honoris causa por la Universidad de Nanterre (Francia). En 2020 recibió el título de doctora honoris causa por la Universitat Pompeu Fabra. Entre sus publicaciones se encuentran libros como: Mujeres, raza y classe (Akal, 2006), Democracia de la abolición: prisiones, racismo y violencia (Trotta, 2016) y su Autobiografía (reeditado por Capitán Swing, 2016). En su Autobiografía explica que la igualdad entre blancos y negros sólo podría hacerse cuando exista paridad de derechos entre hombres y mujeres. Escrita cuando tenía 28 años, su autobiografía es una radiografía fundamental de las luchas sociales en Estados Unidos durante los años sesenta y setenta. Décadas convulsas que se compaginan con la actualidad. También en su feminismo hay espacio para las personas trans, en un ámbito político del feminismo: “Han elevado nuestra comprensión sobre lo que podría hacer falta para que haya justicia, porque el activismo trans no sólo aborda cuestiones de identidad de género, sino también relacionadas con lo que se considera la normalidad; por ejemplo, la estructura binaria del género. La comunidad de mujeres trans es un gran objetivo de la violencia de género”. + 30


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Lee+ 138 Disrupción  

En algunas ocasiones, las palabras se desgastan y pierden toda su fuerza. Se transforman en una caricatura de sí mismas y terminan significa...

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