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AÑO 8 · NOVIEMBRE 2016

Para una sociología fantasmal

Bob Dylan: El Nobel para un rebelde Sobre Stephen King

100 años de Elena Garro

EL LIBRERO Margo Glantz

EL PERFIL

Shirley Jackson

ENTREVISTAS

Rafael Tovar y de Teresa Roger Clarke


MARGO GLANTZ

03

Es un estudio-biblioteca que la escritora y viajera mexicana Margo Glantz mandó construir en la azotea de su casa. Aquí pasa buena parte del tiempo: de 10 de la mañana a 3 de la tarde, todos los días. Tiene un sillón para recostarse. Ha publicado, entre otros libros, Las genealogías (1984), Síndrome de naufragios (1984), El rastro (2002), y Saña (2008). Ha sido becaria de las fundaciones Guggenheim y Rockefeller. Su más reciente libro se titula Por breve herida, editado por Sexto Piso. Esto fue lo que nos contó sobre su librero. +

Foto: Ciro Costantini©

EL LIBRERO DE...

¿Cuántos libros tienes? No sé, porque tengo tres bibliotecas: este cuarto, el de abajo y uno más. Y lo tengo todo en doble y hasta en tercera fila, así que no sé realmente. Los he ido coleccionando a lo largo de mi vida. ¿Cuál es el libro más viejo? Tengo algunos que heredé de mi padre, uno de Shakespeare, Calderón, García Lorca, algo de Lope, el Quijote y otro que no encuentro, una antología de poesía que empezaba con Safo y terminaba con Leopardi. ¿Cuál es tu favorito? Va dependiendo de la época. En una fue Proust, En búsqueda del tiempo perdido; en otra, El príncipe idiota, de Dostoievski; también Borges, durante una época no podía escribir si antes no leía algo de él; Roland Barthes, Ensayos críticos, Fragmentos de un discurso amoroso; mucho Walter Benjamin, Calle de dirección única; últimamente leo a David Markson, a Lydia Davis, a George Perec y a Sebald. ¿Qué libro no has leído aún? Durante un tiempo tuve dificultades para leer El Quijote por problemas de adolescencia. Me daba vergüenza no haberlo leído completo en una época, entre los quince y dieciocho años. Ése fue mi pecado máximo. ¿Qué libro te hace falta? Muchísimos. Últimamente han salido muchos autores que me gustaría poder leer y que creo que no tendré tiempo de leerlos.

¿Cuál es la joya de la corona del librero? 
 Yo prestaba muchos y me han robado muchos. A mi hija le presté una edición de Alfaguara dirigida por Pedro Salinas, una traducción de Calle de dirección única, de Walter Benjamin, y lo perdió, consiguió una copia, la encuadernó pero no es aquel que yo tenía. No es que fuera un libro físicamente bello, sino intelectual y poéticamente. No regalaría nunca mi Proust, En busca del tiempo perdido, que compré cuando tenía veintisiete años y era como mi biblia. ¿Qué libro has regalado? Los míos. Quiero regalar el de Lucia Berlín; regalo mucho libros de Sergio Pitol y Bellatin. A mi hermana le regalo los libros que leo, como la única novela de Lydia Davis. ¿Qué autor se repite más veces en el librero? Tengo muchísimos libros de Borges; me han robado muchas de sus primeras ediciones. Robert Arlt, Felisberto Hernández, Dostoievski, Alejandro Dumas, Julio Verne. ¿Cuál es el más nuevo? Son dos: el de los cuentos de Lucia Berlín que compré en Nueva York y otro de Philip Roth que se llama Indignation; algunos que me han regalado de Sexto Piso, uno con los dibujos de Kafka y otro de Rubén Gallo dedicado a Proust. ¿Cuál libro no has regresado? (es decir, que no es tuyo). Uno de Roland Barthes que me robé de una casa: El sistema de la moda, de la época más estructuralista de él, la que menos me gusta, pero ahí lo tengo. Creo que quien lo compró nunca lo leyó. Además, no me interesa el libro. +


EDITORIAL

CONTENIDO

“Los aparecidos pueblan todas las literaturas: están en el Zend-Avesta, en la Biblia, en Homero, en las Mil y una noches”, dice Adolfo Bioy Casares en la introducción de la Antología de la literatura fantástica, libro clásico, compilado por Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y el propio Bioy. Espectros, fantasmas, presencias, espíritus, espantos… son muchos nombres para tratar de definirlos, de hacerlos visibles en nuestras mentes donde, se crea o no en ellos, un buen día aparecen sin avisar.

EL LIBRERO DE… Margo Glantz

03

¿¡ALGUIEN DIJO BÚ!? Niños a ¡leer!/ Karen Chacek

08

ROGER CLARKE Entrevista

10

RAFAEL TOVAR Y DE TERESA Entrevista

12

¡HABRASE VISTO...! Fábulas del Tío Hoffs/ Antonio Malpica

14

EL RINCÓN GOURMET

16

VAMOS A ESPANTARNOS UN RATO Jóvenes/ Raquel Castro

18

PARA UNA SOCIOLOGÍA FANTASMAL Isaura Leonardo

22

EL CEMENTERIO DE BEETLEJUICE

24

FANTASMAL Mono-grafías/ F. G. Haghenbeck

26

ELENA GARRO. LA GRAN IMAGINADORA DEL SIGLO XX Geney Beltrán Félix

28

SOBRE STEPHEN KING Alberto Chimal

34

INSTRUCTIVO PARA ENCONTRARLE FORMAS A UNA NUBE Cuento/ Paulina del Collado

36

EUGÉNIE GRANDET Cuento clásico/ Honoré de Balzac

38

EL PERFIL Shirley Jackson

46

BOB DYLAN. EL NOBEL PARA UN REBELDE Mariel Argüello

54

FANTASMAS

Dice el escritor británico Patrick Harpur en Realidad daimónica, que toda esta corte de mitos y leyendas donde conviven fantasmas, duendes, extraterrestres y monstruos, no es otra cosa que el inconsciente colectivo, el cajón en donde hemos arrumbado la parte irracional de nuestro ser por la idea de que la razón rige nuestra existencia. Ver un fantasma es, según Harpur, la manifestación de aquello a lo que le hemos dado la espalda y que como un pariente que pide no ser olvidado, un día llega sin avisar y toca la puerta. Creamos o no en fantasmas, ¿quién no ha escuchado una historia de miedo a la medianoche, frente a una fogata, una chimenea o en medio de una habitación oscura, sintiendo cómo se eriza la piel? ¿Quién no ha querido entrar a una casa embrujada, deseo que F. G. Haghenbeck quiere materializar en un relato? Aunque la idea suena masoquista, como dice Raquel Castro en su columna, muy pocos nos resistimos a vivir la experiencia, aunque sea mediante un cuento, como hace Antonio Malpica con el espíritu de Tortuga. “Hay de fantasmas a fantasmas, algunos adoptan las formas menos esperadas, quizá sea eso lo que los hace lucir más inquietantes”, dice Karen Chacek antes de recomendarnos varias lecturas para no pegar el ojo en toda la noche. Roger Clarke, crítico de cine inglés y columnista en The Independent, se ha pasado buena parte de la vida intentando ver un fantasma. Lo entrevistamos por su libro La historia de los fantasmas. 500 años buscando pruebas; por su parte, Rafael Tovar y de Teresa ha escrito una crónica sobre los últimos meses de Porfirio Díaz en el poder, De la paz al olvido; un fantasma histórico que se niega a desaparecer. Antes de irse a dormir, no dejen de leer esta joya del escritor inglés George Loring Frost, incluido en la Antología de la literatura fantástica: al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo: —Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas? —Yo no —respondió el otro—. ¿Y usted? —Yo sí —dijo el primero y desapareció. Ilustración: Beetlejuice New Pop, Patrice Murciano. www.patricemurciano.com Patrice Murciano (1969). Artista visual francés. Después de varios años de investigación en diversas áreas (escultura, fotografía, cine, diseño de modas...) Desarrolló el estilo “New Pop” en 2012. Esta revista utiliza tipografías Gandhi Sans y Gandhi Serif, diseñadas para una mejor lectura. Puedes descargar ambas fuentes en:

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LOS+VENDIDOS

06

NO FICCIÓN

FICCIÓN LA CHICA DEL TREN Paula Hawkins PLANETA Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas y la misma parada en la señal roja. Son sólo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente.

LOS HEREDEROS DE LA TIERRA Ildefonso Falcones GRIJALBO Barcelona, 1387. Las campanas de la iglesia de Santa María de la Mar siguen sonando para todos los habitantes del barrio de la Ribera, pero uno de ellos escucha su repique con especial atención... Hugo Llor, hijo de un marinero fallecido, a sus doce años trabaja en las atarazanas gracias a la generosidad de uno de los prohombres más apreciados de la ciudad: Arnau Estanyol.

MISS PEREGRINE Y LOS NIÑOS PECULIARES Ransom Riggs PLANETA De niño, Jacob formó un vínculo especial con su abuelo, quien le contaba extrañas historias y le enseñaba fotografías de niñas levitando y de niños invisibles. Ahora, con dieciséis años, Jacob sufre la inesperada muerte del anciano. Entonces, en manos del joven cae una misteriosa carta que lo empuja a emprender un viaje hacia una remota isla de Gales, donde su abuelo se crió, para descubrir si todas esas historias que había oído de niño... son reales.

VÉNDELE A LA MENTE, NO A LA GENTE Jürgen Klaric PAIDÓS El método y las técnicas aquí expuestos salieron de diversos estudios realizados en laboratorios científicos. El autor prueba en este libro que los procesos de ventas a los que estamos acostumbrados son sumamente desgastantes y poco efectivos, debido a que no sabemos cómo funciona la mente, aunque sí le hagamos caso a la gente.

Y COLORÍN COLORADO ESTE CUENTO AÚN... Odín Dupeyron DIANA Y colorín colorado este cuento aún no se ha acabado se editó por primera vez en el año 2001 y desde entonces ha sido leído, releído, regalado, prestado y recomendado por lectores de todas las edades, géneros, religiones, preferencias y nacionalidades. A menos de dos años de su publicación se convirtió en best seller nacional, pero ha vivido una historia atípica, brincando de la impasibilidad al lanzamiento humilde, al lanzamiento en grande, al destierro y al renacimiento.

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO Viktor Emil Frankl HERDER

Estremecedor relato en el que Viktor Frankl narra su experiencia en los campos de concentración. Él, que todo lo había perdido, que padeció hambre, frío y brutalidades, que tantas veces estuvo a punto de ser ejecutado, pudo reconocer que, pese a todo, la vida es digna de ser vivida y que la libertad interior y la dignidad humana son indestructibles.

CÓMO GANAR AMIGOS E INFLUIR SOBRE LAS PERSONAS Dale Carnegie DEBOLSILLO

DESPUÉS DE TI Jojo Moyes SUMA DE LETRAS Lou Clark tiene muchas preguntas: ¿Por qué ha terminado trabajando en el pub irlandés de un aeropuerto donde cada día tiene que ver cómo otras personas se van de viaje a conocer sitios nuevos? ¿Por qué a pesar de que ya lleva meses viviendo en su apartamento aún no se siente en casa? ¿Le perdonará su familia lo que hizo hace año y medio? ¿Y superará alguna vez la despedida del amor de su vida?

CORAZONADAS Benito Taibo PLANETA Encontré la caja por pura casualidad; era pequeña y estaba firmemente atada con un cordel azul. Con marcador negro, en la tapa, tenía impreso el nombre del propietario: Paco. Así, sin apellidos, sin ninguna advertencia de no tocar o frágil o material peligroso. Dentro podría haber cualquier cosa, desde mariposas disecadas, un huevo de dinosaurio, el mapa de una isla misteriosa o una pluma de pájaro dodo.

El único propósito de este libro es ayudar al lector a que descubra, desarrolle y aproveche esos poderes latentes que no emplea. Primera Parte: Técnicas fundamentales para tratar con el prójimo. Si quiere recoger miel, no dé puntapiés a la colmena. El gran secreto para tratar con la gente. Segunda Parte: Seis maneras de agradar a los demás.

DE LA ESTUPIDEZ A LA LOCURA. CRÓNICAS PARA EL FUTURO QUE NOS ESPERA Umberto Eco LUMEN El libro póstumo de Umberto Eco es una sucesión de pequeños placeres intelectuales. Una recopilación de artículos de prensa, publicados a lo largo de quince años, que nos ofrece a un Umberto Eco lleno de humor, unas veces incisivo, otras, tierno, pero siempre crítico con su tiempo. Por estas piezas se pasean hombres y mujeres de relevancia internacional, como James Bond o los protagonistas de algunos de sus cómics favoritos.

JÓVENES HARRY POTTER Y EL LEGADO MALDITO (UNO Y DOS) J. K. Rowling SALAMANDRA

UNO SIEMPRE CAMBIA AL AMOR DE SU VIDA Amalia Andrade PLANETA

ATADOS A UNA ESTRELLA Claudia Celis SM

LUCAS Y YO Audrey O'Hearn SM EDICIONES

EL GRAN GIGANTE BONACHÓN Roald Dahl SANTILLANA


07

ELECTRÓNICOS

ARTE MANDALAS PARA LA ABUNDANCIA Y LA PROSPERIDAD Martha Patricia López Caballero DIANA

LA CHICA DEL TREN Paula Hawkins PLANETA Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas y la misma parada en la señal roja. Son sólo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente.

HARRY POTTER Y EL LEGADO MALDITO J. K. Rowling POTTERMORE Ser Harry Potter nunca ha sido tarea fácil, menos aún desde que se ha convertido en un atareadísimo empleado del Ministerio de Magia, un hombre casado y padre de tres hijos. Y si Harry planta cara a un pasado que se resiste a quedar atrás, su hijo menor, Albus Severus, ha de luchar contra el peso de una herencia familiar de la que él nunca ha querido saber nada.

LA TERNURA CANÍBAL Enrique Serna PÁGINAS DE ESPUMA

El mandala o círculo sagrado es una poderosa y antigua herramienta de meditación que nos recuerda que el orden natural del universo está siempre presente en nuestra realidad. Su coloreado consciente acalla el ruido mental diario, nos devuelve el equilibrio interior y nos conecta con la sabiduría del alma. Este libro ha sido creado para ayudarte a manifestar abundancia en todas las áreas de tu vida.

MANDALAS LIBRO DE ARTE PARA COLOREAR NUEVA IMAGEN Más de sesenta mandalas hindúes para colorear y crear hermosos mosaicos. Plumones, acuarelas, pasteleras, elige la mejor técnica y deja de volar tu imaginación. Al final, ¡tu libro de arte será único!

#COLOREANDING MÉXICO Malacara & Gale VERGARA Y RIBA EDITORAS

La mordaz ironía con que Enrique Serna escudriña los tumores del alma nos muestra al desnudo las secretas intenciones que todos tratamos de ocultar en los avatares cotidianos de nuestra guerra fría con el prójimo: la lucha por el poder en las relaciones de pareja, la fuga hacia delante del rencor solitario, la imposibilidad de conciliar el individualismo hedonista con la entrega amorosa, los crueles espejismos de la vanagloria, las pequeñas y grandes traiciones que socavan la vida conyugal hasta convertirla en un campo minado.

#Coloreanding es un verbo que no existe en los diccionarios, pero algo es seguro: es una invitación a llenar de color la página. La propuesta de esta colección es sencilla, se trata de divertirse y dejar que la creatividad aflore. Los atractivos diseños retoman elementos de la naturaleza, así como las formas y figuras que distinguen lo mexicano.

CORAZONADAS Benito Taibo PLANETA

LAS MEDIDAS DE UNA CASA: ANTROPOMETRÍA DE LA VIVIENDA Xavier Fonseca PAX MEXICO

Encontré la caja por pura casualidad; era pequeña y estaba firmemente atada con un cordel azul. Con marcador negro, en la tapa, tenía impreso el nombre del propietario: Paco. Así, sin apellidos, sin ninguna advertencia de no tocar o frágil o material peligroso. Dentro podría haber cualquier cosa, desde mariposas disecadas, un huevo de dinosaurio, el mapa de una isla misteriosa o una pluma de pájaro dodo.

LA CIUDAD DESOLADA Random Riggs PLANETA El viaje extraordinario que comenzó en El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares continúa con la huida de Jacob Portman y sus insólitos compañeros en busca de un cura para su querida maestra, Miss Peregrine. Perseguidos por sus enemigos, al llegar a Londres encuentran una ciudad destrozada por las bombas en la que el peligro acecha en cada esquina.

Todas las medidas para el diseño de una casa. Desde el tamaño de los muebles hasta la altura de los accesorios. Esta obra imprescindible da al profesionista y al usuario, de manera clara y sencilla, todos los datos de la antropometría, análisis de mobiliario, diseño urbano, control ambiental, incluyendo el uso de energía solar, circulaciones y otros.

TEORÍA DE LA MÚSICA Francisco Moncada García EDICIONES FRAMONG La más sencilla, útil y práctica teoría con la que toda persona puede aprender los conceptos de la música con base en un sistema de preguntas y respuestas.

NIÑOS MI LIBRO MÁGICO Carmen Espinosa NORI

JUGUEMOS A LEER Rosario Ahumada FCE

MOMO Michael Ende ALFAGUARA CLÁSICOS

EL PRINCIPITO Antoine de Saint-Exupéry EMECÉ

LOS CUENTOS DE BEEDLE EL BARDO J. K. Rowling SALAMANDRA


Hay de fantasmas a fantasmas, algunos adoptan las formas menos esperadas, quizá sea eso lo que los hace lucir más inquietantes. Como sea, todos hemos leído una que otra receta para encarar el avistamiento de una sábana con ojos que flota por el pasillo de la casa, pero rara vez hemos leído un consejo para hacer frente a un balón amarillo que aparece sin aviso en nuestra recámara, que nos observa de manera sospechosa, que suponemos cuchichea con los demás juguetes que viven olvidados debajo de la cama y juntos confabulan un plan siniestro. Lo peor viene en la noche cuando todo se vuelve oscuro; perdemos de vista dónde exactamente se encuentran El intruso (Pablo Albo y Cristina Sitja Rubio, A buen paso) y las demás presencias, intuimos que nos observan con más atención de como lo hacían horas antes, a plena luz del día. ¿Será suficiente cubrirnos con la cobija hasta la cabeza? Algunos fantasmas viven condenados a nunca perder su vigencia, dado que un puñado de autores consiguieron atraparlos de manera astuta en relatos fascinantes. Para muestra Historias clásicas de fantasmas (Silver Dolphin), una compilación de cuentos ilustrados de horror y misterio, que incluye obras como “La caída de la casa de Usher” (Edgar Allan Poe), “El ladrón de cadáveres” (Robert L. Stevenson), “La muerte y la condesa” (Gertrude Atherton), “La leyenda de Sleepy Hollow” (W. Irving), “El fantasma de Canterville” (Oscar Wilde), “La casa de muñecas” (M. R. James) o “Cuento de Navidad” (Charles

Dickens), entre otras joyas. Supongo que los títulos antes mencionados formarán parte de la biblioteca secreta de cierta mansión victoriana de la calle Paseo de las Ánimas. ¿Recuerdan el lío que les conté hace unas semanas sobre una vieja casona que fue arrendada por un escritor gruñón, quien terminó viviendo allí con el fantasma de la antigua dueña de la casa, un niño abandonado por sus padres y un gato? Pues cuando por fin parecía que el embrollo se había solucionado de manera discreta, apareció de la nada, como buen fantasma, Sobre mi cadáver (Kate Klise, Castillo); una sorpresiva complicación que incluye un anticuento de fantasmas, una visita obligada a un orfanato y otra a un hogar para desquiciados. Confieso que mientras leía el libro llegué a creer que ninguno de los protagonistas saldría bien librado de la aventura. No paraba de preguntarme quién habría sido el misterioso responsable de haber puesto de cabeza lo que ya funcionaba. Menos mal que no hice ningún tipo de apuesta; entenderán a qué me refiero cuando lleguen a las últimas páginas.

mino la vemos tropezar en la nieve, después hallar una casona y decidirse a entrar. En la siguiente página descubrimos que un montón de animales bien vestidos le ofrecen té y golosinas. Sería fácil pensar que Kiko protagonizó un sueño estando despierta. Ella misma lo habría creído así, de no ser porque al llegar a casa de su abuela y abrir la caja de regalo que cargaba consigo, descubrió que en el interior guardaba algo maravilloso. Para cerrar con broche de oro esta columna, imaginemos a un niño de once años, experto observador de los detalles significativos de la vida, y obsesionado con resolver una gran pregunta. Los escenarios de la historia son una casa lujosa, una escuela privada, un auto con chofer, un cruce de calles tomado por los limpia parabrisas y un cuarto de azotea donde parece repetirse diariamente un milagro. A todo esto, claro, sumemos un fantasma que toma notas precisas de cuanto sucede con el niño de once años; un espectro que está en todo aunque nadie se entere, y que cuando la situación lo amerita interviene sin que nadie se dé cuenta.

Ya que hablamos de misterios, es el turno de mencionar ese otro tipo de apariciones benévolas; presencias que se muestran cuando las necesitas, y cuyo auxilio aceptas aunque más tarde te veas en aprietos a la hora de explicarte su existencia. La merienda en el bosque (Akiko Miyakoshi, Oceano Travesía) ejemplifica perfecto este punto. En el transcurso de la historia acompañamos a Kiko, quien se dirige a casa de su abuela. A mitad del ca-

En la vida hay respuestas que no saben a nada si te las explican; se requiere sentirlas para comprenderlas. De eso y otras cosas trata Un viejo gato gris mirando por la ventana (Antonio Malpica, FCE), un libro que más vale guardar en el botiquín de Primeros auxilios y leerlo cuando se requiera aliviar un día de poca ilusión y mucha lluvia, dolencias que no se curan con una aspirina ni un jarabe ni una curita, sólo con una fabulosa historia. +

Ilustraciónes de María Bazán, “Bazana”. mariabazanathie@gmail.com FB: BazanArt


H

abía una mujer muerta al final del pasillo. Jamás llegué a verla, pero sabía que estaba allí. El pasillo se encontraba en lo alto de las escaleras y giraba a la izquierda hacia la habitación desocupada y el dormitorio de mis padres. El fondo siempre estaba en penumbra. Me desagradaba mucho aun en pleno verano. Al regresar de la escuela el pueblo a media tarde estaba solo en casa, y todos los días retrasaba el momento de subir las escaleras, hasta que emprendía una carrera alocada camino de mi cuarto, con los ojos cerrados con todas mi fuerzas y las manos frías”. No es el comienzo de una novela o un relato de terror. Es un libro titulado La historia de los fantasmas. 500 años buscando pruebas, escrito por Roger Clarke. ¿Quién es este inglés que ha escrito un extenso libro sobre apariciones, y que dice que su afición por tema empezó de la manera más fácil?: “Crecí en una casa encantada y todo mundo vio al fantasma menos yo”. Clarke es periodista y crítico de cine, colaborador habitual del diario inglés The Independent. Su afición al tema lo ha acercado a los más connotados cazafantasmas ingleses y se convirtió en el miembro más joven de la Sociedad para la Investigación Psíquica. El libro es un recorrido histórico por este mundo nebuloso que aparece a la menor provocación cada que surge esa pregunta inevitable que involucra creencias religiosas, reta a la percepción y sacude el raciocinio: “¿Crees en los fantasmas?”. “En un sentido básico, los fantasmas existen porque la gente no para de contar que los ha visto”, dice Clarke en su libro. Más allá de decir sí o no, la respuesta divide al mundo en dos bandos irreconciliables, como tirios y troyanos. Los que dicen “no” se escudan detrás del muro de la razón, de la lógica, de la ciencia, y desestiman las afirmaciones y los testimonios de personas que no tendrían por qué mentir al respecto, afirmado que no existen razones científicas que expliquen el retorno de las almas —cuando no se sabe exactamente qué pasa después de la muerte—, o que un objeto se mueva de su lugar sin la acción de una fuerza externa. Los creyentes, sin pruebas, cuentan de buena fe que un conocido vio algo, un amigo sintió una presencia extraña en la vieja casa de la abuela recién fallecida o que un miembro de la familia posee un muy desarrollado sexto sentido que lo hace capaz de percibir a los espíritus. A pesar de que Roger Clarke no ha visto jamás un fantasma, cree fervientemente en ellos. Al final de este debate que siempre termina empatado, hablar de esos seres transparentes que atraviesan puertas y paredes se vuelve un ejercicio universal. Sin importar el nivel cultural de un país o la lengua que se hable, los fantasmas están ahí, siempre dispuestos a acudir apenas se pronuncia su nombre. Fantasmas, brujas, duendes, banshees, nahuales, y demás manifestaciones que se aparecen en los caminos, en las márgenes de los ríos, en los sótanos y en los áticos, pueblan las mitologías de todos los pueblos de la tierra.


Entrevistado vía correo electrónico, Clarke respondió a una serie de preguntas acerca de su libro. Empecemos por una pregunta simple: ¿qué es un fantasma? Roger Clarke (RC): Hay, al menos, doce explicaciones para diferentes tipos de fantasmas; sólo una de ellas dice que son espíritus de personas muertas. En el libro, Clarke comparte la taxonomía de los fantasmas de su amigo Peter Underwood, famoso cazafantasmas, que los divide en ocho categorías: • • • • • • • •

Elementales. Poltergeists. Fantasmas históricos o tradicionales. Manifestaciones de improntas mentales. Apariciones relacionadas con situaciones de crisis o cercanas a la muerte. Saltos en el tiempo. Fantasma de los vivos. Objetos inanimados encantados.

Si cada época crea sus propios monstruos y fantasmas, es obvio que la definición de fantasma también se transforma al paso del tiempo. Cuéntanos sobre la evolución histórica que estableces en La historia de los fantasmas.

RC: Conocí a Peter Underwood y también a su contemporáneo Andrew Green, quien era más racional y científico. Les ayudé con sus libros mientras yo aún estaba en la escuela, y así es como pude saber mucho del tema. Cualquiera que encuentre una casa donde se garantice que ocurrirán cosas paranormales se convertirá en una persona muy rica. ¿Cuál es tu película de terror favorita? RC: The Innocents, película de comienzo de los sesenta, basada en Otra vuelta de tuerca, de Henry James, quien escribió la historia a partir de un relato y yo, en La historia de los fantasmas, resolví un misterio de cien años de antigüedad, al hallar la fuente original de la historia. También me gustan las historias de fantasmas donde los niños están involucrados, como en las miniseries de televisión como Salem’s Lot o en la película de Nicole Kidman, Los otros. Me gusta el misterio que pone la piel de gallina, que sugestiona, más que ir de paseo a la feria.

Ignoro si los cazafantasmas que nunca han visto un espectro son optimistas al respecto. Roger Clarke lo es cuando, al reconocer que aún no ha visto un fantasma, no pierde la esperanza: “Sigo esperando. Veo cosas cuando me levanto y cuando me voy a dormir, pero creo que son solamente alucinaciones fáciles de explicar”. +

Por Jorge Vázquez Ángeles

RC: En el Reino Unido, donde nací y crecí, originalmente los fantasmas estaban conectados con creencias religiosas, y tendían a regresar para instar a la gente a llevar una vida mejor. Se creía que eran espíritus que pasaban tiempo en el purgatorio y cuando parecían, la gente buscaba marcas en sus ropas para hallar evidencia de su cercanía con el infierno. En el siglo xvii, el rey de Inglaterra, que era protestante, no creía en la posibilidad del retorno de las almas y pensaba que los fantasmas eran producto de hechizos y brujerías. Hacia el siglo xviii los fantasmas regresaban porque tenían asuntos pendientes, querían ver a sus viejos amigos o necesitaban indicar la existencia oculta de un testamento o un documento legal. En el siglo xix nació la novedosa idea de poder hablar con fantasmas mediante sesiones espiritistas. El siglo xx confirmó la existencia del poltergeist y la posibilidad de que esto emanara de personas vivas. Hacia los años sesenta los fantasmas se convirtieron en un campo de emociones, una sensación que las personas tienen cuando entran a una casa. En esos días, se crearon nuevos fantasmas como “Slender-Man”, o el “Niño de los ojos negros”, a menudo inspirados por la televisión. En el libro Realidad daimónica, Patrick Harpur, el autor, dice que fantasmas, brujas, duendes y extraterrestres representan el lado irracional del ser humano que ha sido sepultado debajo de la losa de la razón. Sus repentinas apariciones son, en realidad, un llamado de atención para no olvidar que forman parte de nuestra humanidad. ¿Estás de acuerdo con esta idea? RC: Creo que diferentes eras y culturas ven la misma cosa, de diferente manera. Esta idea de que los fantasmas de alguna forma se adaptan a las percepciones de los vivos es interesante. Parece confirmar que de alguna forma el cerebro está trabajando, y esto no puede ser una experiencia puramente objetiva. También creo que las historias de fantasmas son una de las pocas construcciones culturales que pueden mandarnos de vuelta, sin pausa, a los recuerdos de la infancia. A propósito de su amigo Peter Underwood, muerto en 2014, y autor de un libro famoso editado en México por Selector, Manual del cazafantasmas, le pregunto a Clarke que por más que busqué en el libro, nunca hallé el capítulo donde se explica el método para encontrar una casa embrujada.

LA HISTORIA DE LOS FANTASMAS. 500 AÑOS BUSCANDO PRUEBAS Roger Clarke SIRUELA


Foto: Ciro Costantini©

T

odos afirmamos —o casi todos— que el régimen de Porfirio Díaz concluyó con el inicio de la Revolución mexicana en noviembre de 1910. En automático imaginamos que Díaz hizo las maletas y abordó el tren presidencial con rumbo al puerto de Veracruz donde lo esperaba el Ypiranga, barco de vapor que lo llevaría primero a Cuba y después a Europa. La velocidad del relato deja fuera muchos detalles y no ofrece la justa dimensión del tiempo: entre el 20 de noviembre de 1910, fecha pactada en el Plan de San Luis para el inicio de la revolución, y la partida de Díaz al exilio, el 31 de mayo de 1911, transcurrieron seis meses, periodo que suele obviarse en el relato histórico. En De la paz al olvido. Porfirio Díaz y el final de un mundo, libro de Rafael Tovar y de Teresa, estos seis meses se muestran a detalle, para dar una idea precisa de lo que ocurrió después de las fiestas del Centenario, tema con el que arranca el texto, y que después se concentrará en la travesía de Díaz hacia Europa y su última estadía en París, donde murió en 1915. En una sala de juntas del Auditorio Nacional, Rafael Tovar y de Teresa habla de un personaje que, a pesar de la distancia, hace pelear a tirios y troyanos: “Porfirio Díaz es una figura atractiva históricamente porque es un hombre que fue un artífice de la paz y de la construcción de México a través de políticas económicas y culturales, y que con la revolución perdió ese doble

registro que poseen todos los personajes históricos para quedar como un hombre que le hizo un profundo daño a la patria. Díaz es varios Porfirios Díaz: desde el joven soldado que lucha por la república, durante la Intervención francesa, hasta convertirse en uno de los héroes más importantes y que acompaña a Juárez al triunfo de ‘la República Restaurada’. Su ascenso al poder y su permanencia en él son algunos carices con los que mucha gente no está de acuerdo”. Las fiestas del Centenario son la antesala del desmoronamiento del castillo porfirista que, como si fuera de naipes, se derrumbará dos meses después. ¿Cómo entender esa repentina fragilidad y el destino de Díaz? Tovar y de Teresa responde: “Hay que recordar que en 1910, cuando se cumplen los cien años del inicio de la independencia, Díaz hace una enorme fiesta a México, a la patria, en la que se busca mostrar todos los avances que ha tenido el país durante estos años de gobierno, y que él tuvo muy claros en su programa de modernización. Con recursos, ayudado por su ministro de Hacienda, José Yves Limantour, se construyen más de mil cuatrocientas obras en todo el país, lo mismo escuelas, bibliotecas, panteones, plazas, jardines, puentes, mercados, oficinas públicas. En la memoria histórica, en el imaginario mexicano, olvidamos que estas obras se hicieron con Díaz, pero no se asocian con él. Las fiestas del Centenario no fueron un escenario para la vanidad de Díaz y su realización personal, sino al contrario: en todas

las obras hay un fin social. Es una visión que no volverá a darse en mucho tiempo en nuestro país”. El debilitamiento del régimen, en opinión de Rafael Tovar y de Teresa, se debió al estilo personal de gobernar de Díaz: “Aun cuando en 1910 hay opiniones que empiezan ver fragilidades en el régimen, sobre todo por la relación con Estados Unidos, el ánimo nacional no era tan pesimista. Sin embargo, cuando empiezan a surgir pequeños levantamientos en distintos estados de la República hacia el mes de septiembre de 1910, que en noviembre muchos serán ya una realidad, no había solidez política porque su estilo de gobernar se basaba en lealtades personales que empiezan a resquebrajase por una sencilla razón: muchos de sus contemporáneas empiezan a morir”. Además de contar cómo fueron los últimos días de Díaz en la presidencia de México, en De la paz al olvido. Porfirio Díaz y el final de un mundo se cuenta el itinerario desde Veracruz hacia su nueva vida y el exilio de miles de mexicanos, aspecto poco conocido: “Hay dos temas que toco en el libro: la vida de Díaz en Europa, cómo son los últimos días de su gobierno, cómo se da el proceso de la renuncia, cómo llega a Francia, primero a Burdeos, y de ahí París; cómo es su vida cotidiana, con qué recursos vivía y, sobre todo, cómo le llega la información de la Revolución mexicana. Cómo


Las fiestas del Centenario son la antesala del desmoronamiento del castillo porfirista que, como si fuera de naipes, se derrumbará dos meses después. ¿Cómo entender esa repentina fragilidad y el destino de Díaz? va entendiendo o por lo menos informándose de algo desconocido para él, algo que ve como traiciones entre grupos, más que como un proceso histórico. La otra parte es sobre el exilio de decenas de miles de mexicanos que van a San Antonio, a Nueva York; en América Latina van a Guatemala o a El Salvador, y los más pudientes a Francia. Cómo se desperdiga este exilio y qué pasa con ellos cuando están allá, de qué viven, porque muchos de ellos eran beneficiarios del régimen porfirista y de un día a otro se quedan sin ningún apoyo económico. Hubo casos de esposas de diplomáticos que se metieron a cantar en lugares públicos, o diplomáticos varados en China o Japón. Hay quienes hablan de quinientas mil personas exiliadas, incluso hasta un millón, una cifra enorme teniendo en cuenta que el país, en ese momento, tenía quince millones de habitantes”.

Si algo impacta de la figura de Porfirio Díaz es cómo su vida transitó por buena parte del desarrollo de la nación, desde las cenizas aún humeantes de la Nueva España hasta la consolidación y modernización del país. Dice Rafael Tovar: “Porfirio Díaz nace en las estructuras coloniales, en Oaxaca, estructuras que respondían a una organización social mucho más cercana a la Nueva España que al país que ya buscaba la independencia. En 1830, cuando él nace, acaban de pasar nueve años de la consumación de la independencia. Para Porfirio Díaz y su generación, que lo acompañó en sus tareas de gobierno, ¿cómo se fueron acoplando a ese nuevo mundo? ¿cómo fueron modernizándolo desde el punto de vista del ejército, de las instituciones políticas, de la infraestructura, de las formas de gobierno? Díaz contó con un enorme talento para poder llevar a cabo todo este programa tan importante que a él le toca vivir en el siglo xix. El problema con Díaz es que queremos verlo como personaje del siglo xx y juzgarlo a partir de los criterios del siglo xx, cuando él es un personaje del siglo xx”. ¿Qué hacer con Porfirio Díaz? ¿Cómo devolverlo al sitio que le corresponde?, se le pregunta por último a Rafael Tovar y de Teresa: “Creo que cualquier movimiento voluntario perjudicaría a Díaz. Estas cosas se tienen que ir dando de modo espontáneo. Díaz tuvo un papel especial cuando fueron los cien años de la Revolución, hecho que hubiera sido impensable hace veinte años. La repatriación de los restos es un tema en la esfera familiar del propio Díaz. El Estado no debe forzar nada; eso provocaría una división que en este momento es lo último que quisiéramos como ingrediente de nuestro presente”. +

Por Jorge Vázquez Ángeles

El libro también desvela las razones del afrancesamiento del régimen porfirista, algo que suele señalarse como defecto o vanidad: “El afrancesamiento de la vida del país, de la capital, del propio gobierno, no fue propósito: era la corriente internacional que en ese momento dominaba. Es como ir a un centro comercial en Bosques de la Lomas: si no es una copia es bastante parecido a los que hay en Estados Unidos, y es el mismo que puede estar en la India, en Singapur o en Rusia. Yo no sería tan radical de decir que Porfirio Díaz y su clase gobernante eligen el afrancesamiento como una forma cultural, sencillamente porque en ese momento es la que rige el mundo. El francés es el idioma universal, la arquitectura era francesa, la moda también, lo mismo que la gastronomía. Era el imaginario que en ese momento dominaba el mundo”. Aunque De la paz al olvido. Porfirio Díaz y el final de un mundo es una crónica histórica, hay ciertos recursos narrativos presentes en la escritura de Rafael Tovar y de Teresa. Autor de la novela Paraíso es tu memoria, en la que recrea la vida cotidiana en el Porfiriato, algunas pinceladas narrativas se cuelan, como dice el autor: “Siempre es un problema desligarse del impulso narrativo y de la ficción. Lo que trato de hacer en una novela es plantear el mundo de lo que fue o lo que pudo haber sido; en el caso de una crónica o un libro que pretende ser una pequeña aportación a la historia, lo que uno busca es dar certezas, que cada coma tenga un sustento, una investigación, que todo lo que se diga ahí corresponda a la realidad y a la certeza. Creo que eso es lo mas difícil cuando uno incurre en la ficción. Como disfruté mucho haber escrito uno y otro, espero no haber confundido los papeles”.

DE LA PAZ AL OLVIDO. PORFIRIO DÍAZ Y EL FINAL DE UN MUNDO Rafael Tovar y de Teresa TAURUS


Ilustraciónes de María Bazán, “Bazana”. mariabazanathie@gmail.com FB: BazanArt

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Aquiles: ¡Hey! ¡¿Qué es ese ruido?! Tortuga: Soy yo. Déjeme entrar. Aquiles: ¡Por los clavos de las visagras del ataúd del rey de Dinamarca! ¡Qué manera de despertarlo a uno! ¿De qué se trata? ¿De que muera yo también? Tortuga: No sería mala idea. Déjeme entrar. Aquiles: ¡Oh, sombra maldita! ¡Vuelve al cobijo del inframundo y deja de atormentar a los que aún respiran! Tortuga: Y usted deje de hablar como maldito actor victoriano y abra la ventana, que hace un frío como para morirse. Aquiles: ¡Pero si usted ya está muerto! Tortuga: ¿Y qué con eso? ¿Acaso no puedo seguir muerto en mi propia casa? Aquiles: Era tan bueno que no podía durar. Al fin libre de sus ronquidotes. O de su maldita manía de cambiar de canal durante los comerciales. O de cantar a Don Giovanni en la bañera. Tortuga: ¿Y cree que yo lo extraño a usted? En lo absoluto. Pero tampoco se trata de penar por el mundo si tengo un lugar al que aún me llega la correspondencia. Aquiles: ¿Cómo hace para flotar ahí afuera? ¡Son cuatro pisos! ¿No se marea? Tortuga: Porque... aún me llega la correspondencia, ¿cierto? Aquiles: ¿Sus malditos catálogos de porquerías inútiles? Sí. Aún le llegan. Tortuga: ¡Hey! ¡Más respeto por los que ya no están! ¿Olvida que compramos la tostadora musical a través de uno de esos catálogos?

Aquiles: Ah. Por cierto, tiré a la basura la tostadora musical. Tortuga: ¿Qué? Aquiles: Sin usted aquí... bueno... pensé que... Tortuga: ¡Era de suponerse! ¿Y de qué otras cosas se deshizo en mi ausencia, ser sin alma? Aquiles: Bueno, ya que lo pregunta... sus discos de Pimpinela... Tortuga: ¡Oh, fuego del infierno! Aquiles: ...sus DVD de Clavillazo... Tortuga: ¡Ánimas en pena! Aquiles: ...y todos sus manuscritos inéditos. Tortuga: ¡Por Hades! ¡Habrase visto mayor vileza! ¡Y pensar que venía a pedirle que reintentara la publicación de todos mis textos! Aquiles: Son malos. Disculpe que se lo diga ahora, pero... bueno... comprenda que mi principal temor era que se muriera de un disgusto. Tortuga: Qué considerado. Ahora jamás le diré la contraseña. Aquiles: ¿Qué contraseña? Tortuga: Con la que está encriptada mi colección de porno en el disco duro. 450 gigas de la más fina selección. ¿Cree que no sabía que ha intentado romper la clave durante años? Aquiles: Habrase visto mayor vileza. ¿De qué le sirven ahora a usted todos esos gigabytes si no es más que puro ectoplasma? ¡Dígamela, ruin espectro! Tortuga: Abra la ventana, vulgar mortal. Aquiles: Primero la clave, Catalina Linton. Tortuga: Oiga... si me va a comparar con algún espíritu chocarrero, preferiría ser lord Simon Canterville.

Aquiles: Igual no puede atravesar un simple vidrio, Gasparín. Así que suelte la contraseña. Tortuga: Jamás la va a adivinar. Como tampoco va a adivinar el lugar en Chapultepec donde enterré su obra poética. Aquiles: ¿De qué habla? Si todos mis versos están en... ¡por Bécquer! ¡Qué le hizo a mi obra poética, desgraciado ladrón sin cuerpo! Tortuga: El horóscopo decía: “Recibirás un golpe de suerte y serás traicionado por un amigo”. Por eso me curé en salud, como dicen. Y ya ve. Las dos cosas se cumplieron. Antes de que me atropellara ese camión de la Lotería Nacional me ocupé de su “obra poética”. Era mala, por cierto. Aquiles: ¡No! ¡No puede ser! ¡Años de arrastrar la pluma! ¡Años de evadir la rima! ¡¡¡Estaba seguro de ahora sí ganar el Aguascalien...!!! Tortuga: ¡Por los clavos de las visagras del ataúd del rey de Dinamarca! ¡Qué manera de despertarlo a uno! Aquiles: Pe... pe... pero... ¿Qué hace usted ahí? Tortuga: ¿Cómo qué hago? ¡Pues intentar dormir! Claro que, con las pesadillas que le dan a usted cada vez que cena waffles es imposible. Aquiles: No tiene idea de cuánto gusto me da verlo de este lado de la ventana. Y por cierto... ¿ese tostador que toca “Sombras” de Javier Solís? Una maravilla. Tortuga: Lo sé. Gran compra, ¿eh? Pero mañana platicamos. Por ahora intente dormir. Aquiles: Se lo juro. Una verdadera maravilla. +


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WISH YOU WERE HERE BOX SET Pink Floyd IMMERSION EDITION Lanzado en 1975, Wish You Were Here se convirtió en un éxito de ventas en Estados Unidos y en el Reino Unido. El disco que inicia con un tributo a Syd Barret, “Shine On You Crazy Diamond”, se presenta totalmente remasterizado, con objetos coleccionables y facsímiles.

A GAME OF THRONES. THE GRAPHIC NOVEL George R. R. Martin HARPER VOYAGER Adaptación de los famosos libros de George R. R. Martin, a cargo de Daniel Abraham y Tommy Patterson, ahora A Game of Thrones se puede disfrutar en este formato colorido. Cuatro volúmenes que cuentan la historia de los Siete Reinos, luchas por el poder, conflictos y aventuras que han hecho de esta saga una de las más leídas y vistas alrededor del mundo.

EL LIBRO ROJO Carl Gustav Jung MALBA FUNDACIÓN CONSTANTINI Entre 1914 y 1930, Carl Gustav Jung, psiquiatra y psicólogo suizo, escribió e ilustró el libro “rojo”, llamado así por las tapas de piel que lo protegían. Incomprensible para muchos, El libro rojo es una pieza de arte para contemplarse y soñar. ALFRED HITCHCOCK. THE MASTERPIECE COLLECTION BLURAY El maestro del suspenso está más presente que nunca, con sus películas que nos atrapan desde que comienzan. Esta caja reúne quince de sus mejores filmes, como The Birds, Rear Window, Vertigo o Psycho. Incluye un libro con descripciones de cada película, diseño de vestuario, notas de producción, cartas de Hitchcock y carteles. Esta caja no puede faltar en el librero de un verdadero cinéfilo.

DEATH ON THE ROAD Iron Maiden LP Este disco fue grabado en vivo en la ciudad de Westfalenhalle, en Dortmund, Alemania, el 30 de agosto de 2005, durante la gira de la banda británica Iron Maiden, que ha hecho de los esqueletos y los demonios parte de sus espectáculos de fuego, luces y pirotecnia. El LP contiene dos discos y dieciséis canciones con clásico como “The Trooper”, “Lord of the Flies” y “The Number of the Beast”. Si quieres vivir la experiencia completa, este concierto también lo puedes ver en DVD.


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A finales de los setenta, en una pequeña ciudad suiza, Eddy Ricaart sale de prisión y se aloja en casa de su amigo Osman. A cambio del alojamiento, Eddy se ocupará de cuidar a su hija de siete años mientras la mujer de Osman se somete a una revisión en el hospital.

Medio siglo después de la publicación del libro El cine según Hitchcock, de François Truffaut, el director Kent Jones invita a algunos de los mejores directores de nuestro tiempo a compartir sus pensamientos sobre el maestro del suspense, Alfred Hitchcock.

Ulises de quince años y Sofía de catorce; son dos adolescentes enamorados que caen en las manos de Marcos, el padre de Ulises, quien obliga a su hijo a prostituir a chicas jóvenes, haciendo que Sofía sea su primera víctima. Así, Ulises termina por entrar al mundo que negó: el negocio del tráfico de mujeres.

Tony está ingresada en un centro de rehabilitación después de una grave caída esquiando. Dependiente del personal médico y los analgésicos, se toma el tiempo necesario para recordar su tumultuosa historia sentimental con Georgio. ¿Por qué se han querido tanto?

Doce años después de la Liberación y del descubrimiento de los campos de concentración nazis, Alain Resnais entra en el desierto y siniestro campo de Auschwitz. Lentos travellings en color sobre la arquitectura despoblada alternan con imágenes de archivo que reconstruyen la inimaginable tragedia que sufrieron los prisioneros.

LANG LANG

THE BEATLES

EL 5TO ELEMENTO

ÓNIX ENSAMBLE

IL VOLO

New York Raphsody

Live at the Hollywood Bowl

Los fuegos de San Telmo

Furia y silencio

Note Magica

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UNIVERSAL MUSIC

DISCOVERY MUSIC

DISCOVERY MUSIC

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La llamada “Gran Manzana” ha sido fuente de inspiración para crear obras y canciones; todo un universo de la gran urbe que ahora el pianista Lang Lang plasma con su gran talento en varios temas como “Empire State of Mind”, “Rhapsody in Blue” y “New York Minute”.

Grabado en el periodo donde dominaban el mundo, este auténtica joya muestra cómo sonaba el Cuarteto de Liverpool en medio de los gritos eufóricos de miles de fans que los adoraban; sin duda, un documento histórico.

Quinta producción de El 5to. Elemento, agrupación de jazz con diecisiete años de trayectoria en la escena nacional y que deja ver su talento en un género que no tiene difusión comercial, pero que se mantiene vigente en el país gracias a su calidad.

Ónix Ensamble interpreta obras de Charles Halka, Juan Pablo Contreras y Sebastian Currier. Temas como las desaparecidas de Juárez, estudiantes asesinados, entre otros, están presentes en las cuatro piezas que integran el disco.

El combo de voces sensación hace un tributo al legendario Three Tenors, conformado por tres de los más grandes exponentes de la ópera: Carreras, Domingo y Pavarotti; esta nueva generación de cantantes hacen justicia a quienes fueron sus héroes e influencia.


Mucha gente no entiende el gusto por las historias de fantasmas: les parece masoquista que uno se ponga a leer (o a ver películas, según el caso) para sentir miedo. Lo curioso es que así como hay mucha gente que no entiende la afición, hay también muchas personas que aman las historias de fantasmas. Y es que las buenas historias de terror logran un efecto físico: que se te acelere el pulso, se dilaten tus pupilas, te cueste trabajo respirar y —y ésta es mi parte favorita— que se ericen los vellitos de la nuca, como si alguien estuviera acechándote o, por lo menos, leyendo por encima de tu hombro. No sé desde cuándo soy fanática del horror, pero sí sé que, a pesar del cariño que les tengo a los zombis y el poder de seducción que ejercen sobre mí los vampiros, los fantasmas son mis grandes favoritos cuando se trata de leer cuentos de miedo. Por ejemplo, un libro que me dejó incapaz de dormir por una semana fue Fantasmas, del escritor estadounidense Peter Straub: una novela que relata las experiencias sobrenaturales de cinco hombres que han sido amigos desde su juventud. Cada uno cuenta su historia de fantasmas y poco a poco nos vamos enterando de que lo que platican esconde una historia aún más terrible, que es compartida por todos. Es una lástima que actualmente esta novela es muy difícil de encontrar, pero si leen inglés pueden conseguirla bajo su título original, Ghost Story, tanto en edición impresa como electrónica (¡ojalá algún editor visionario se animara y encargara una traducción en español de México!).

CASTRO

En caso de que el inglés no sea su fuerte pero tengan ganas de conocer al autor, tal vez puedan encontrar alguno de los libros que ha escrito en coautoría con un gran amigo suyo, Stephen King. Y ya que hablamos de King, otro libro que me obligó a no apagar las luces para dormir fue El traje del muerto, de Joe Hill (Suma). Hill es nada menos que el hijo de Stephen King, pero se cambió el apellido para que lo juzgaran por su trabajo y no por el de su papá. Y ¿qué creen? Que sus libros son buenísimos. En éste, en particular, la forma en que describe a los fantasmas es muy original e inquietante, mientras que la manera en que éstos establecen comunicación con los vivos sí puede causar pesadillas. Y, sí, lo confieso: me gusta tener pesadillas. Es decir, me gusta cuando mis pesadillas tienen seres sobrenaturales y ambientes macabros y no cuando sólo tratan de voy a llegar tarde a casa luego de una fiesta y que mi papá me va a regañar (les juro que, a pesar de que hace doce años que no vivo en casa de mi papá, sigo teniendo esa pesadilla). Porque, aunque en ambos casos despierto agitada y con el corazón latiendo a todo lo que da, cuando mis sueños tienen ánimas en pena que se arrastran por las sombras me siento como personaje de un cuento salido de Ella fantasma, 14 relatos espectrales de escritoras del siglo xix (Cal y Arena). Por cierto, esa colección es buenísima. Mi cuento favorito es “El tapiz amarillo”, en el que una mujer enferma y encerrada en su cuarto descubre que hay un ser macabro atrapado en el tapiz que cubre sus paredes, y en la narración se combinan los elementos típicos de una historia de horror con detalles que apuntan a otro tipo de espanto: el de una mente que comienza a resquebrajarse. Ahora bien: si lo de ustedes son las culturas orientales, asómense a Fantasmas y samuráis: cuentos modernos del viejo Japón, de Okamoto Kidô (Alfaomega Grupo Editor). Es como si combinaran la película El aro con los cuentos de Edgar Allan Poe. Por otra parte, si prefieren la tradición occidental, no se pierdan La más densa tiniebla, de Antonio Malpica (Ediciones El Naranjo). En este libro, Malpica retoma algunas de las historias clásicas de Hans Christian Andersen, pero con un toque macabro. Las ilustraciones de Joaquín Aragón son también sublimes. Lo que tienen en común, a pesar de ser libros aparentemente tan distintos, es que en ambos podemos explorar nuestros propios miedos y obsesiones. Creo que esa última parte es lo que más me gusta de las historias de fantasmas: que me hacen pensar en mis propias telarañas mentales. De pronto estoy leyendo una y pienso: y a mí, ¿qué me daría más miedo: enfrentarme a un fantasma o creer que estoy frente a un fantasma? Es decir, ¿encarar lo sobrenatural o sospechar que mi cordura se está fracturando? Luego de pensarlo un rato, llego siempre a la misma conclusión: prefiero leer cómo otros se ven de cara a lo sobrenatural o a la locura. A fin de cuentas, por buenas historias de espectros no paramos. +

Ilustración de María Bazán, “Bazana”. mariabazanathie@gmail.com FB: BazanArt

RAQUEL


Aftermath Joel Meyerowitz PHAIDON El 11 de septiembre de 2001 las Torres Gemelas que dibujaban el skyline de Nueva York se convirtieron en un gigantesco cementerio de acero y concreto. La destrucción causada por los atentados y el posterior retiro de los escombros fue fotografiado por Joel Meyerowitz, uno de los pocos fotógrafos que pudieron atestiguar todo lo que ocurría en Ground Zero.

Ennio Morricone EAR BOOKS El catálogo de Ear Books une dos universos maravillosos: letras y música. En este libro dedicado a Ennio Morricone, compositor italiano que gracias a su música volvió inolvidables decenas de películas, encontrarás cuatro CD con piezas compuestas para filmes como Once Upon a Time in America, Cinema Paradiso, The Mission, The Good, The Bad and The Ugly, entre otras, además de un recorrido fotográfico por la vida de este hombre nacido en 1928.

Héroes de blues, el jazz y el country R. Crumb (ilustraciones) NORDICA COMIC Además de ilustrador, R. Crumb es un apasionado de la música. En los ochenta creó una serie de postales con los héroes del blues, jazz y country, que ahora se reúnen en este pequeño libro. Con textos de Stephen Calt, David Jensen y Richard Nevins, Héroes de blues, el jazz y el country viene acompañado por un CD con veintiún temas elegidos por R. Crumb.

Mostrología del cine mexicano Marco González Ambriz et al. CONACULTA/ CAJA DE CERILLOS El cine de espantos mexicanos coleccionó grandes personajes como lloronas, fantasmas, monstruos, momias aztecas, nahuales, hombres lobos, todos ellos tropicalizados. Este libro es una mitología de todos esos monstruos que asustaron a generaciones enteras de ávidos cinéfilos.


Ilustraciónes de María Bazán, “Bazana”. mariabazanathie@gmail.com FB: BazanArt

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E

n aras de no desaparecer, aparece. El yo se desdobla para no desaparecer. Entre el otro y el Otro habita el fantasma. “El fantasma lo definiremos, si les parece, como lo imaginario capturado en cierto uso de significante”, dice Lacan en el seminario 5.

El fantasma, sin embargo, es tan viejo como la civilización. Mucho antes que el yo aprendiera a caminar y campeara entre el Occidente, los antiguos de todas latitudes habían dotado su relación con el mundo de aquellos símbolos, relaciones y causalidades a las que llamamos magia, y las que según Borges, en “El arte narrativo y la magia”, son la veta “poética” de la narrativa fantástica: “En la novela de continuas vicisitudes, esa motivación es improcedente, y lo mismo en el relato de breves páginas y en la infinita novela espectacular que compone Hollywood con los plateados ídola de Joan Crawford y que las ciudades releen. Un orden muy diverso los rige, lúcido y atávico. La primitiva claridad de la magia”. Sí, en ese mismo ensayo de 1932, Borges tira por tierra al realismo y a la novela psicológica, y erige una “poética” narrativa que prefiere la magia (y su lógica interna) por sobre el realismo o las elaboraciones psicológicas: “He distinguido dos procesos causales: el natural, que es el resultado incesante de incontrolables e infinitas operaciones; el mágico, donde profetizan los pormenores, lúcido y limitado. En la novela, pienso que la única posible honradez está con el segundo. Quede el primero para la simulación psicológica”. Este fantasma no captura lo imaginario, sino que es su propia realidad. No pretendo discutir a Borges o a Lacan o ponerlos a pelear, quiero tirar de ambas cuerdas para dialogar con los fantasmas de cuatro libros poblados de espectros y apariciones. Si el fantasma captura y significa, como dice Lacan, ¿qué es lo capturado y qué está significando? Por un lado su propio mundo (para seguir a Borges, es decir, algo por fuera de la racionalidad, y por lo tanLOS FANTASMAS César Aira ERA

to, mistérico), y por otro, el mundo presente en el que irrumpen. Su desdoblamiento. Y es que el fantasma rebasa los acotamientos: desborda la casa, los edificios, el tiempo; como en Los fantasmas, de César Aira, extraño relato en el que los espectros desnudos andan como Juan por su casa en un edificio en construcción, riendo a carcajadas, a veces ignorados y a veces siendo vistos al extremo de servir a los vivos como muebles, literalmente. Pero Aira no ha podido sustraerse de la sociología que la novela fantasmagórica permite explorar de formas tan deliciosas, y a partir de esta interacción hace un panorama profuso en detalles cotidianos, entrecruzando las vidas de los albañiles que construyen el edificio y las familias de élite que los habitarán. Porque represente, signifique o simbolice, la magia y el fantasma, en tanto se narren, hablan de lo humano, y en ciertos casos, de lo específicamente social. Igualmente deliciosas son las narraciones fantasmagóricas de Henry James, un maestro del género, sin duda. Educado en la más exquisita tradición narrativa del siglo xix europeo, los relatos de Fantasmas despliegan uno de los mejores panoramas de la aristocracia anglosajona de la época llevados al relato. Colmado de minucias y dotado de un particular sentido del humor, James hace gala de un conocimiento milimétrico de las costumbres de la sociedad acomodada de su tiempo, y muy en particular de los alcances de la frivolidad del alma humana. Sus fantasmas perturban en la medida en que dejan ver las pulsiones más elementales de que están hechos: celos, envidia, “diabólicas” bellezas, vampirismo emocional, etc., con un estilo seguramente entrenado en el folletín, que hace que el lector no pueda soltar el libro.

narrativa de Henry James, y retrata ya no la frivolidad del alma humana, sino más bien sus amaneramientos sociales, como la lucha entre la entrega en la superstición casi de abolengo y el pragmatismo más racionalista que busca desmontarla. Cultura inglesa vs. cultura estadounidense fantasma de por medio, y no carente de humor. No hay ciudad sin fantasmas. Y la Ciudad de México, con su Centro Histórico colonial y sus calles llenas de leyendas, no es la excepción. De ello da cuenta Ciudad fantasma. Relato fantástico de la Ciudad de México (xix-xxi), tomo I, editado por Almadía, que reúne cuentos de autores nacionales emblemáticos del género, y otros a quienes no siempre se los relaciona con los espectros, de Ramos Arizpe a Bernardo Esquinca, pasando por José Emilio Pacheco y su notable “Fiesta brava”, un relato que lleva inscrito el sello de la segunda persona del singular tan evocativo de esa Aura ominosa, de Fuentes. Y en el que, desde luego, y una vez evocada Aura, no puede faltar “La cena”, de Alfonso Reyes. ¿Están todos los que tienen que estar?, ¿faltan nombres?, ¿sobran nombres? Eso es una discusión aparte a la que, por lo demás, no puedo sumarme en vista de mi supina ignorancia. Entre el otro y el Otro habita el fantasma. Es decir, su hogar es el intervalo, una brecha. Una casa embrujada, un vagón del metro, una distopía, un baúl de ropas viejas. Uno o muchos libros. Quienes ven a los fantasmas, quienes lo narran, desdoblan o representan, deslizan, fabulan o fantasean, en todo caso descubren y testimonian. No es de ellos de quienes hablan. + Por Isaura Leonardo

Y si de costumbres aristócratas se trata, un nombre lo dice todo: Oscar Wilde. El fantasma de Canterville, clásico relato fantasmal, se inscribe en esa misma línea

FANTASMAS Henry James PENGUIN CLÁSICOS

EL FANTASMA DE CANTERVILLE Oscar Wilde EDICIONES GANDHI

CIUDAD FANTASMA. RELATO FANTÁSTICO DE LA CIUDAD DE MÉXICO (xix-xxi), TOMO I Vicente Quirarte/ Bernardo Esquinca ALMADÍA


Josef K.

Alonso Quijano

Pedro Paramo

Billy Bibbit

Libro: El proceso, Franz Kafka Causa de muerte: homicidio con arma blanca Aunque inconclusa, El proceso es una novela de Franz Kafka publicada en 1925 por Max Brod. Josef K. es arrestado por una acusación nunca aclarada. El camino del acusado se irá cerrando cada vez más hasta el infausto día en que un par de guardias terminan con su vida.

Libro: Pedro Páramo, Juan Rulfo Causa de muerte: homicidio con arma blanca Juan Preciado viaja a Comala para conocer a su padre, un tal Pedro Páramo, y así cumplir la promesa hecha a su madre. Sin embargo, el objetivo de la búsqueda ha muerto a manos de su hijo ilegítimo.

Libro: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha Causa de muerte: vejez Tras largo tiempo de aventuras, enfrentamientos y filosofía repartida en buena parte de la Mancha, Alonso Quijano regresa a su hacienda para cumplir la palabra empeñada al bachiller Sansón Carrasco. Una repentina fiebre de seis días lo debilita. Dicta testamento y se confiesa ante el sacerdote. Luego trasciende a la inmortalidad.

Libro: Alguien voló sobre el nido del cuco, Ken Kesey Causa de muerte: suicidio con arma blanca Tras una noche de copas y perder la virginidad con Candy Starr, Billy Bibbit enfrenta las consecuencias: la siempre recta enfermera Ratched lo amenaza con acusarlo con su madre. Por respuesta, Billy se corta las venas.

Emma Bovary

Capitan Ahab

Ruisenor

George"Georgie" Denbrough

Libro: Madame Bovary, Gustave Flaubert Causa de muerte: suicidio con arsénico La vida en el campo no es tan idílica como se piensa. El aburrimiento y el desamor hacen presa fácil de Emma Bovary quien tras varios tropiezos y ver frustrados sus sueños vanidosos, decide salirse por la puerta fácil.

Libro: El ruiseñor y la rosa, Oscar Wilde Causa de muerte: suicidio con espinas de rosal Las rosas rojas valen cualquier sacrificio y eso lo sabe muy bien el ruiseñor de este cuento de Oscar Wilde, quien ni tardo ni perezoso, con tal de ver contento al joven enamorado en cuyo jardín no hay rosas rojas, obedece los dictados del rosal.

Libro: Moby Dick, Herman Melville Causa de muerte: ahogado La venganza que corroe al capitán más famoso de la literatura lo lleva al grado de poner a su tripulación en las garras de la muerte. El arpón con que ataca a Moby Dick se convierte también en su muerte: Ahab no lo soltará aunque en eso le vaya la vida.

Libro: Eso, Stephen King Causa de muerte: homicidio La advertencia de no hablar con desconocidos también aplica para los payasos que les regalan globos a los niños. Georgie Denbrough se convertirá en una víctima más de Pennywise, mortificando para siempre a su hermano William, quien vivirá para siempre la traumática experiencia hasta el enfrentamiento final con Eso.

Ana karenina

Libro: Ana Karenina, Lev Tolstoi Causa de muerte: suicidio Locomotoras, rieles y desamores no se llevan bien. Ana Karenina se desquita de su amado Vronski, tras enterarse de la existencia de una amante, quitándose la vida en la misma estación donde años atrás se conocieron.

Charlotte Haze

Libro: Lolita, Nabokov Causa de muerte: atropellada Leer diarios ajenos no sólo es de mal gusto: puede significar una sentencia de muerte. Eso le sucede a Charlotte Haze al descubrir las verdaderas intenciones de su marido, Humbert Humbert, respecto de su hija Lolita. En su desesperada huida, un inoportuno coche la envía al otro mundo.


C

Gollum (Smeagol)

Libro: El señor de los anillos, Tolkien Causa de muerte: quemado Apegarse a lo material nunca ha sido bueno. Bien dicen que los vienes terrenales no se irán con nosotros al morir. Smeagol o Gollum, hechizado por un anillo maldito, no pudo remediar su codicia y muere quemado en la lava del Monte del Destino.

Javert

Libro: Los Miserables, Victor Hugo Causa de muerte: ahogado Aferrarse a un rígido código moral lleva al oficial Javert a tomar una decisión mortal. ¿Cómo meter a la cárcel al hombre que le perdonó la vida? Mientras vaga por París buscando una respuesta, las aguas del río Sena serán su tumba, aunque su muerte se convierta en un cliché de lo más romántico.

omo bioexorcista, Beetlejuice siempre tiene mucho trabajo que hacer. Dedicado a expulsar a los vivos de decenas de casas habitadas por inocentes fantasmas, tambien se da tiempo para representar a los personajes de cuentos y novelas que tuvieron la mala fortuna de fallecer en circunstancias tan diversas como accidentes, asesinatos o suicidios. En este camposanto reposan todos los personajes de Shakespeare, uno de los autores que mas muertes causaron en todas sus obras, y de un sinfin de escritores que no tuvieron mas remedio que enviar a sus personajes a dormir el sueno eterno.

Jean Baptiste Grenouille

Libro: El perfume, Patrick Süskind Causa de muerte: linchamiento con fines caníbales Un olfato extraordinario hace de Grenouille el mejor de los perfumistas; como todo gran poder conlleva un gran responsabilidad, para un ser que no emana ningún olor corporal, la búsqueda de uno lo convierten en un asesino que termina sus días a merced de una turba atraída por el olor de los ángeles.


F. G . H A G H E N B E C K Que levante la mano quien quiera conocer una casa embrujada. Apostamos a que a varios de ustedes, lectores, les gustaría vivir una experiencia así. F. G. Haghenbeck también querría visitar una o, por lo menos, escribir una novela que transcurra dentro de una, como pasa en las historias de Stephen King o de Shirley Jackson, referentes universales de las moradas habitadas por espíritus inquietos y chocarreros.


Elena Garro, ilustración de María Bazán, “Bazana”. mariabazanathie@gmail.com FB: BazanArt


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lena Garro nació en Puebla, Puebla, hace cien años, en diciembre de 1916, y falleció en Cuernavaca, Morelos, en agosto de 1998. Es decir, su existencia cruza casi de principio a fin el siglo xx. En esta consonancia, su obra recorre las luchas y dificultades de buena parte de la centuria pasada en México, de la Revolución y la guerra Cristera hasta los movimientos obreros y las demandas rurales durante el Milagro mexicano. Ya sea en el campo o en la ciudad, la escritura imaginativa de Elena Garro se finca en el testimonio y el examen de las conflictivas relaciones de pareja, así como en el devenir adverso de grupos sociales vulnerables: campesinos, mujeres, indígenas, niños, ancianos, inmigrantes, todo esto con una imaginación y un poder verbal propios de un artista literaria superior. Elena Garro se dio a conocer en 1957 con la lectura dramatizada de un puñado de breves piezas teatrales, Un hogar sólido, en el ciclo Poesía en Voz Alta, de la unam, recibidas con aplauso por el público y la crítica y publicadas al año siguiente en un tomo por la Universidad Veracruzana. Este es el primer perfil de Elena Garro: la creadora de poderosas realidades escénicas, nacidas de una percepción inquieta de los desajustes entre las rutinas de la realidad y los escapes de la fantasía. Garro demostró desde sus primeros textos una intuición indudable en el manejo del espacio y la confrontación dramática, así como un hálito verbal de consistente fuerza lírica. El Fondo de Cultura Económica ha reunido en un solo tomo la producción dramática completa de Elena Garro; se trata de un auténtico manjar de la imaginación, que ha recibido el beneplácito y el entusiasmo de muchos grupos y compañías teatrales, por piezas como La señora en su balcón, Felipe Ángeles, Los perros, El rastro, Parada San Ángel, entre otras. Luego de su debut en el terreno de la dramaturgia, Garro irrumpió con una fuerza no menor en el gran género de la modernidad: el de la novela. Esto ocurrió en 1963 con Los recuerdos del porvenir, una obra que reiteradamente ha sido tildada de “precursora del realismo mágico” pero que vale por sí misma en un grado mucho mayor a lo que valdría como antecedente de Cien años de soledad. Es decir, Los recuerdos del porvenir, un libro de impresionante madurez, dio forma en sus páginas a un mundo ficcional autónomo, que nada parecía deber al pasado, por los modos originalísimos en que, precisamente, trataba el difícil tema del pasado en México. Concretamente, Los recuerdos del porvenir es la gran novela sobre la guerra Cristera, un episodio incómodo, vilipendiado por la historia oficial durante décadas, y que para los años sesenta aún irradiaba polémica. A la par de la revisión de un momento beligerante de nuestra historia, Garro supo desarrollar, con perspicacia, los conflictos que se plantean por la imbricación del poder y el amor, por medio de las desiguales relaciones de pareja. Sus dos personajes femeninos, Julia e Isabel, exhiben en su devenir los escasos caminos que parecería tener la mujer en una sociedad machista: la re-

beldía o la sumisión, la traición o la huida. Los recuerdos del porvenir señala, además, el vigor de una prosa narrativa paradigmática: poética, sensorial, memoriosa, dotada de un expresivo talante fantástico.

Lola demuestran la maestría técnica y estilística de una autora de primer orden. Por fortuna para los lectores, Alfaguara ha publicado los Cuentos completos de Elena Garro en un solo volumen.

El tercer debut de Elena Garro se dio en 1964, en el cuento, con la aparición del volumen La semana de colores. En primer término, en esta obra maestra destaca el tratamiento del mundo de la infancia, mediante dos pequeñas hermanas, quienes viven en un pueblo de nombre Tixtla, en medio de una familia heterodoxa. La percepción de las dos niñas es la que funda la prosa de varios de los cuentos de La semana de colores. Quiero decir: Garro no sólo retrata una serie de episodios en el crecimiento de un par de chiquillas poco atendidas por sus padres, sino que otorga a su prosa las formas libres, desobedientes y soñadoras como las niñas ven y viven su realidad, lo que se aprecia de forma inmejorable en cuentos como “La semana de colores”, “El día que fuimos perros” y “Antes de la guerra de Troya”.

A partir de 1981, Elena Garro regresa al género de la novela e incursiona también, con generosa fortuna, en la novela corta. A lo largo de los ochenta y noventa, Garro entrega a las prensas un puñado de obras que han sido mucho menos atendidas por la crítica y que, luego de la muerte de la autora, empezaron a desaparecer de los anaqueles en las librerías. En esta segunda etapa de su obra, Garro se concentra con mayor constancia en los vínculos mujer-hombre, aunque esto lo hace con una variedad de soluciones creativas que dan fe de su aguda conciencia sobre la naturaleza técnica de la escritura. Una de las piezas mayores de este periodo es Reencuentro de personajes, una novela claustrofóbica, ejemplo superior del terror psicológico, en que una pareja de amantes recorre varias ciudades de Europa mientras se odian y se destruyen sin lograr separarse fácilmente. Ediciones Cal y Arena acaba de publicar una Antología general de la obra de Elena Garro en que ha sido recuperada, en su texto íntegro, esta sorprendente novela. Hay que señalar que esa Antología también pone de nuevo en circulación tres novelas cortas de los años noventa: Un traje rojo para un duelo, Un corazón en un bote de basura y Primer amor, tres diferentes estrategias con las que la autora aborda las secuelas emocionales y sentimentales de la ruptura de los afectos entre un hombre y una mujer.

Una segunda línea dramática en La semana de colores es la de las relaciones mujer-hombre. El ejemplo clásico aquí es el primer texto del tomo, “La culpa es de los tlaxcaltecas”, una de las creaciones más altas de la ficción literaria en Hispanoamérica. A través del destino de su protagonista, una mujer de clase media alta en la ciudad de México de los años cincuenta, este cuento despliega una crítica del machismo en la sociedad mexicana, a la vez que hace ver una concepción del tiempo de signo antirracionalista: el tiempo es cíclico, la historia se repite, y la vida de una mujer reprimida por su esposo en 1950 hace eco de la caída de México-Tenochtitlan. Elena Garro deja México en 1972, como secuela de su equívoca participación contra el movimiento estudiantil de 1968. Esto la lleva a Nueva York, Madrid y París, a lo largo de poco más de dos décadas. Sin embargo, a pesar de las dificultades económicas que sufrió en distintos momentos de su exilio, Elena Garro no dejó de escribir. Así, en 1980 regresa a las librerías con su segunda compilación de ficción breve: Andamos huyendo Lola. La mayoría de los textos aquí están protagonizados por una mujer y su hija, quienes se ven obligadas a huir de su país por razones políticas no enteramente explicadas. El tono de Andamos huyendo Lola es mucho más tétrico y oscuro, casi por entero pesimista, que el de La semana de colores. Las dos mujeres conocen estaciones de hambre, miseria y desamparo extremo. Pero, más que una autobiografía disfrazada, Garro ofrece en este tomo un retrato crítico de la condición en que los inmigrantes apenas si sobreviven a su llegada a las ricas e indiferentes sociedades primermundistas. Es decir: los efectos de la precariedad destruyen la estabilidad psicológica de los personajes, quienes se vinculan con la realidad ya no como adultos racionales, sino como seres que ansían regresar a las aparentes facilidades de la infancia. Caras opuestas de una misma poderosa mirada ficcional, La semana de colores y Andamos huyendo

De este último periodo de Garro también son Testimonios sobre Mariana, La casa junto al río, Y Matarazo no llamó…, Busca mi esquela y Mi hermanita Magdalena —textos que están por volver a librerías gracias al Fondo de Cultura Económica, sello que lanzará al mercado estas semanas la compilación Novelas escogidas, 1981-1998—. Se trata de un puñado variopinto de obras narrativas, que, con una excepción, privilegian el punto de vista femenino para esbozar las formas que asumen la paranoia, la crueldad, el miedo y las ansias de libertad que propician los vínculos amorosos que han dejado de serlo. Como se puede ver por este veloz itinerario, la obra literaria de Elena Garro va mucho más allá de sólo un título, Los recuerdos del porvenir, por el que sin duda merecía desde el primer instante el reconocimiento como una voz literaria singular e innovadora. El centenario de su nacimiento es una oportunidad inmejorable para acercarse a las otras — poco leídas hasta hoy— franjas de su potente escritura. +

Por Geney Beltrán Félix* *Durango, 1976. Es autor de las novelas Cualquier cadáver (2014) y Cartas ajenas (2011), el volumen de relatos Habla de lo que sabes(2009) y los libros de ensayos literarios El sueño no es un refugio sino un arma (2009) y El biógrafo de su lector (2003).


Edgar “Saner” Flores, artista mexicano con reconocimiento internacional, ejercita esa misma inteligencia de la que hablaba Valéry, mediante la cual explora elementos gráficos como el grafitti, el neomuralismo, la ilustración y el arte urbano. Egresado de la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad Nacional Autónoma de México (unam), decidió expresar mediante su creatividad la tradición mexicana y el folklor para mezclarlos con la cultura pop. El trabajo de Saner representa la cotidianidad, adaptado a su lenguaje hermeneútico, formando un discurso social por medio de personajes prehispánicos. Las máscaras son un elemento en su obra, influidas por el folklor mexicano con personajes y animales como dioses, calaveras, jaguares, y coyotes; en este momento Saner prepara la presentación de su libro Kobén (Edelvives), que habla sobre los miedos internos. La parte creativa Mi pasión es el dibujo. Cuando empecé a hacer grafitti los formatos me llamaron la atención. Trabajar sobre un papel te da límites, pero si trabajas en un espacio más grande requieres de un esfuerzo más grande, porque las proporciones varían y no puedes controlarlas. El aerosol se volvió una herramienta muy fácil, al igual que la presión y los trazos; fue toda esa inquietud la que me llevó a experimentar y la que me ayudó a buscar nuevos horizontes. El hecho de estudiar Diseño me ayudó a entender la intervención del espacio público y el diálogo con el espectador. Una cosa es generar códigos específicos para cierto sector y otra intentar hablar con un público más abierto. En el grafitti tienes que trabajar estilos, letras, y habilidades para extender el diálogo con el espectador.

/mascultura @revistaleemas /revistaleemasdegandhi

La sensibilidad del momento Todo en la vida es un regalo y tenemos que saberlo aprovechar. Si un proyecto se cae y vives con esa frustración toda la vida, sólo estarías deteniéndote y no aprovecharías lo que viene. Me quedo trabajando con el presente. Vivimos en un mundo que vive muy rápido. No podemos vivir mal el día a día. El intercambio e interés del desarrollo artístico Es complicada esta época donde nos tocó vivir, tenemos demasiada información. Obviamente de pequeño te llega

Foto: Ciro Costantini©

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a imagen es una acción única e incontrolable que luego de introducirse por los ojos impacta el cerebro. Paul Valéry escribió en 1931 “Del suelo y de lo informe”, donde dice que “aquí [en lo informe] es donde el artista puede ejercitar su inteligencia, y donde el ojo debe encontrar, en sus movimientos sobre lo que está viendo, los caminos del lápiz sobre el papel”.

lo que hay: libros de texto, biografías, revistas, y todo se relacionaba con mi país. Algunas de las corrientes artísticas que más me gustan son el impresionismo, el cubismo y el gótico. Como movimientos artísticos terminas tocando casi todos. Es muy difícil separar todas las imágenes con las que nos han bombardeado y decir que no perteneces a esa corriente artística. La complejidad es buscar el hilo negro, algo que sea único. Parece que en México no está pasando nada, que no tenemos una identidad artística. ¿Crees que hay una crisis actual con toda esta información disponible en internet? La crisis viene desde hace mucho; intentamos imitar otro tipo de culturas y con la globalización se abrió el panorama para nosotros. Todos queríamos tener la misma ropa o grupos que tocaran cierto tipo de género musical. Lo interesante es que a mí me pasó y durante un tiempo me vi copiando a gente de Europa y Estados Unidos. En ese momento tuve una crisis de identidad, nació esa necesidad de encontrarme a mí mismo, voltear a ver las raíces y el pasado. Después de todo, yo intento moldear lo que para mí es el México contemporáneo; lo amasamos y tenemos esto. ¿El arte está curando a esta generación? La sanación es complicada en un ser humano. Tenemos gente que sí habla de esta necesidad. Mi trabajo tiene esa búsqueda, de contaminar a las personas y de cuestionarlas, que se pregunten qué es lo que está pasando. Cuando tú te reencuentras contigo mismo, a partir de eso podrás tener todos los conocimientos que tú quieras y solventar tus necesidades. Cada quien tiene su propia búsqueda. ¿Qué libros te inspiran? Son varios: el Popol Vuh, biografías de algunos pintores para saber cuál ha sido su proceso, como el trabajo de los hermanos Coronel expuesto en Bellas Artes; me gusta mucho el trabajo de Goya. ¿Qué movimientos artísticos sigues? El Renacimiento es uno de los momentos que más me impactó por el cambio que tuvieron en la búsqueda. El Bosco, por ejemplo, comenzó a pintar escenas públicas. ¿En este momento de tu vida te sientes estable? Cuando haces algo que amas puedes vivir de una manera feliz y esto no se vuelve trabajo, es un desarrollo. La idea es que crezcas. Y debes de saber que también no es para siempre, que tal vez llegue otra cosa que te divierta y te haga disfrutarlo. +

Por Ulysses Avath


“La selfie de Stephen”, ilustración de María Bazán, “Bazana”. mariabazanathie@gmail.com FB: BazanArt

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sta época vive de repetir, remasticar, rehacer obras e historias de su propio pasado: es una época de mucho miedo al cambio, al riesgo y al futuro mismo.

Una prueba está en una serie de televisión que se puso de moda hace poco: Stranger Things (pongo el título en inglés porque nadie se molestó en traducirlo para México, en cuya zona central el abandono del español por el inglés es un síntoma del complejo de inferioridad nacional). La serie es un juguete hermoso: una historia de ciencia ficción cuyo argumento recuerda a numerosas obras literarias, televisivas y cinematográficas de aquella década. Aunque la trama tiene tintes de horror, la sensación que deja la serie al final es reconfortante, sobre todo para quienes vivimos esos años y recordamos haber visto, digamos, La cosa del otro mundo, de John Carpenter (o E.T. de Steven Spielberg), o bien haber leído los cuentos de Clive Barker y de otros como él. Ya sospechábamos lo que iba a pasar casi en cada episodio y cada vuelta dramática. La historia en su conjunto tiene la familiaridad de lo predecible y, desde luego, algo parecido a un final feliz. Por otra parte, una fuente poderosa y abundante de las referencias en aquella serie todavía es capaz de emocionar por sí misma: de estremecer. Es la obra de Stephen King (1947), narrador estadounidense que tú conoces aunque no hayas leído uno solo de sus libros.

King está en Stranger Things desde sus créditos de entrada, que muestran, básicamente, detalles de las dos palabras del título, compuestas en perfiles rojos sobre fondo negro con una fuente llamada Benguiat: la misma que se usó durante años para componer los títulos en muchas ediciones rúsitcas de King. Y en la serie misma hay elementos numerosos que provienen de sus cerca de doscientos cuentos y cincuenta y cinco novelas: la vida rural estadounidense, marcada por las dificultades de hombres y mujeres de clase media y baja con muchos problemas y fallas de carácter; las organizaciones secretas —en muchos casos afiliadas al gobierno estadounidense— embarcadas en proyectos siniestros que siempre están a punto de escapar de su control; las numerosas posibilidades de la destrucción catastrófica; los niños como representaciones de la inocencia, depositarios de grandes poderes que no entienden del todo y víctimas de la manipulación de los adultos; la amenaza constante del descubrimiento del horror en la existencia diaria. Todos estos elementos se pueden encontrar, en diferentes combinaciones, en libros disponibles a perpetuidad, como Carrie, Cujo, La hora del vampiro, La danza de la muerte, Ojos de fuego, El resplandor, El cuerpo, La zona muerta, Cementerio de animales, Eso…, y en todos se encuentra, además, la cualidad más conocida y más perdurable de la prosa de King: su gran habilidad para provocar el horror. El propio King, como muchos narradores del medio editorial estadounidense, menosprecia la noción de

estilo literario, de un uso particular del idioma que se vuelve parte de la identidad reconocible de los escritores, y defiende por el contrario la idea de una prosa eficiente, parca, que se hace invisible y no “estorba” la lectura de ninguna manera, para que el lector se deje capturar por la ficción sin traba alguna. Como en México, allá la idea de un estilo literario —de toda aspiración de la escritura más allá de comunicar algo de modo superficial e inmediatamente perceptible, en realidad— está mezclada con una serie de prejuicios de clase que con frecuencia limitan ciertas posibilidades de lectura y de escritura a ciertos sectores de la población. Hemos visto esto con frecuencia: es la razón por la que la “alta cultura” desprecia a autores como King, que venden millones de libros y cuya obra es disfrutada por personas que no pertenecen a las élites, y también es la razón por la que ese desprecio llega a ser recíproco en muchas ocasiones. A pesar de los homenajes que ha recibido en años recientes de instituciones como el Fondo Nacional de las Artes (National Endowment for the Arts) de su país, King sabe dónde está su público y ha sabido mantenerse fiel a él. Sin embargo, no es verdad que King no tenga estilo: sus textos no son anónimos, indistinguibles de los de sus otros colegas. Los aficionados a sus libros saben reconocerlo, porque reconocen también el modo en que logra sus efectos. Sus frases, por ejemplo, son breves y nunca demasiado complejas, y están siempre escritas con un vocabulario coloquial, accesible para la mayoría de los lectores de su idioma y en el


que los términos sofisticados de la ciencia, el arte o la política aparecen siempre sin pudor, pero (se podría decir) desde una perspectiva un poco extrañada: la de un ciudadano de a pie con interés por el mundo y deseo de saber, pero también escepticismo ante lo que le parece pretencioso o deshonesto. Algunas veces hay personajes así en sus narraciones, con esta visión del mundo, desde Stu Redman en La danza de la muerte hasta Clay Riddell en Cell; otras, la perspectiva es meramente la de un narrador impersonal, que juzga de forma sutile a los personajes de los que habla como en las novelas del siglo xix, sin transformarse en ninguno de ellos. En cualquier caso, este uso del idioma es constante y hace pensar incluso en una actitud general de la obra de King, que se puede ver como una expresión muy particular de la mentalidad liberal y la mitología de su país. Éste es un autor que cree en el valor de la expresión y el esfuerzo individual, pero que desconfía del abuso del poder y de la ignorancia que facilita la manipulación y la violencia. (No hay que olvidar que, en la actualidad, King critica de modo abierto a los políticos rapaces y fanáticos que se han fortalecido en lo que va del siglo con el deterioro de los gobiernos democráticos.) Antes de él, el autor de historias de terror con más influencia en la cultura mundial era H. P. Lovecraft, un narrador elitista —nativista, incluso—, cuya actitud esencial era el miedo y el rechazo de lo que no podía comprender. King es un narrador de lo que se comprende imperfectamente: de la inconformidad y de la insuficiencia. A la hora de describir el horror, King utiliza esta postura ante el mundo para crear expectación e inquietud. Sus personajes acostumbran estar firmemente colocados en existencias para las que basta lo que ya conocen, y que no suelen anticipar modificación alguna en sus vidas. Éstas, de hecho, pueden ser bastante horribles de por sí (King es excelente a la hora de describir la frustración, la pobreza y el abuso). Sin embargo, poco a poco empiezan a ocurrir cosas: hechos que no parecen terribles, ni siquiera extraños, a los personajes, pero que son anticipos de una invasión, una aparición de lo espantoso en toda su plenitud. Los personajes están demasiado ocupados con sus esfuerzos cotidianos para darse cuenta de todo: los lectores, que observamos desde una posición segura y podemos cerrar el libro en cualquier momento, vamos por delante de ellos y notamos la amenaza incluso aunque tampoco podamos comprenderla. Cuando la invasión se consuma, puede venir acompañada o no de lo sobrenatural: como sea, siempre implica una fractura definitiva de la vida de quienes la sufren, quienes se ven forzados no sólo a intentar sobrevivir, sino a cargar por el resto de sus vidas los cambios que se producen en sus conciencias, y a constatar la fragilidad de lo que ya se perdió. En cierto modo, incluso en los textos donde el horror es vencido o al menos mantenido a raya, Stephen King termina siendo un autor apocalíptico: sus personajes siempre están en mundos que terminan, en los que de una manera u otra siempre hay alguna pérdida irreparable. Lo que sigue tras ella es siempre incierto. Carrie (1974), la primera novela de King, tiene ya todos estos elementos centrales. A partir de ésta, de su éxito editorial y de su estupenda adaptación al cine, dirigida por Brian de Palma, King puede ir dejando atrás sus inicios difíciles, llenos de privaciones, dedicarse a escribir de tiempo completo y perfeccionar su “fórmula” (o la exploración de sus obsesiones personales) en sus libros más influyentes, que quizá

llegan hasta Eso (1986) y pasan por al menos tres textos cruciales, una vez más porque el cine les permite una difusión masiva que continúa hasta hoy. Estos textos centrales son la novela El resplandor (1977), adaptada por Stanley Kubrick en 1980, y dos novelas cortas, ambas publicadas en 1982 en la colección Las cuatro estaciones: “El cuerpo” y “Rita Hayworth y la redención de Shawshank”, adaptadas respectivamente como Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1986) y Sueño de fuga (Frank Darabont, 1994). El resplandor de Kubrick es un clásico del cine del siglo xx, aunque al propio King no le gusta, pues varias ideas del director chocan con las del novelista y las hacen a un lado en la película: paradójicamente, ésta fijó en la cultura popular del mundo las imágenes de King y lo esencial de su visión del mundo, salvo —acaso— su interés en el tema de la adicción, que él mismo padeció durante años hasta que abandonó el alcohol y las drogas en la década de los ochenta. Por su parte, las dos novelas cortas, partes de un proyecto en el que King intentaba por primera vez la narración realista sin elementos obvios de horror sobrenatural, resumieron partes importantes del imaginario de la cultura de los Estados Unidos de finales del siglo xx; sus adaptaciones son referentes hasta hoy y Sueño de fuga tiene la distinción de figurar en muchas listas —de las hechas por medios de habla inglesa, al menos— de las mejores películas de la historia. Hay que mencionar, además, otros dos efectos importantes causados por aquellas novelas cortas. King ha sido acusado (con razón, hay que admitirlo) de escribir demasiado: de entregar libros inflados, con muchas páginas de “relleno”, y de repetirse en sus historias de terror; sin embargo, desde Las cuatro estaciones se ha permitido cada vez más, a la par de continuar en la corriente principal de su obra, experimentar nuevas posibilidades de su obra narrativa, y así ha creado una serie de grandes cuentos (como “El sobreviviente” o “El hombre del traje negro”) en los que su talento literario se ve incluso con mayor claridad que en sus novelas; dramas en esencia realistas como Misery (1987) o Dolores Claiborne (1992), y hasta su propia saga épica: La torre oscura (1982-2012), de la que pronto habrá, cómo no, una adaptación. Esto significa que Stephen King no es ya un autor de literatura de horror, sino más bien uno que parte del horror como efecto, como experiencia inevitable de la vida, para examinar numerosas facetas de la existencia humana. Pero justamente para eso nos hacen falta las historias en las que el horror ocurre: la literatura examina la existencia para encontrar sentido en el sinsentido del mundo, y contar el horror, darle la forma de una narración, nos permite fortalecer nuestras conciencias, darles un respiro al menos ante el espanto que nos rodea. Esta época —como decía, de mucho miedo al cambio, al riesgo y al futuro mismo— sigue necesitando historias para lidiar con sus temores, y sigue teniendo a Stephen King, así como a todos los que siguen su estela, para contarlas. +

Por Alberto Chimal


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ogelio extiende el brazo y apaga la alarma del despertador a las siete de la mañana. Abre los ojos y permanece inmóvil, boca arriba. Contempla el techo; para él un manto blanco sobre su cabeza. Ve pequeños puntos negros titilar sobre el yeso. Escucha el barullo que viene de la calle en forma de motores encendidos y voces ininteligibles. Recuerda que cuando comenzó a perder la vista le dijeron que desarrollaría un oído prodigioso, pero eso no ha sucedido. De todos modos, sus hijas insisten en que, a su edad, remarcan esto último como si fuera un logro llegar a los ochenta y ocho años, debería estar agradecido de que su único padecimiento sea la degeneración macular. Incluso una de ellas, la mayor, le dijo que ya había visto demasiado. Los puntos negros dejan de agitarse y se transforman en manchas que cambian de forma según se les vea. Escucha su respiración y recuerda el resoplido de una máquina a punto de desmoronarse. Su cuerpo insistiendo en despertar todos los días. Rogelio sopesa la posibilidad de no levantarse de la cama. Hace años que no tiene que llegar a ningún lugar y todos los días son réplicas exactas del día anterior. Nadie espera que Rogelio se levante, sin embargo él sigue programando la alarma a las siete de la mañana. Esta vez no se pone los lentes enseguida. En las últimas semanas le ha agarrado gusto a escudriñar las sombras, las figuras nebulosas que envuelven y transforman todas sus pertenencias en otra cosa; el armario en un oso erguido, la lámpara en un hongo gigante, el cuadro de un tren que atraviesa el desierto en una oruga abriéndose paso por el interior de una manzana. Lo de la oruga es nuevo, le causa gracia y lo lleva, por un instante, de regreso a su infancia. Rogelio era de esos niños a los que le gustaba ver las nubes y encontrarles formas durante los días de verano; también era de aquellos a los que les aterraba la vida que adquirían las sombras por las noches. Solía imaginar que lo estaban acechando todo tipo de alimañas. Ahora le parece gracioso. Nadie le dijo que las luces se irían apagando de esa forma. En cuanto al miedo, con la edad aprendió a perderle el temor a las bestias y a ganárselo a las personas. La gente es la que hace la guerra, pone bombas y mata por dinero, piensa.

Todavía no es tiempo de ponerme los lentes, se dice Rogelio y acaricia la almohada de Ofelia, ha perdido el dejo a aceite y avena que ella le impregnaba a todas las cosas. Rogelio no sabe si el olor simplemente se desvaneció o si fue él quien olvidó a qué olía su mujer. La olvida por partes, como si la memoria fuera una película a la que el tiempo le censurara tomas furtivamente hasta borrar escenas enteras. Ha perdido la capacidad de reproducir la voz de Ofelia en su cabeza, no recuerda a qué sabía su sexo y confunde con frecuencia el color exacto de sus ojos. Las manchas negras del techo se escurren hacia las paredes. En esta sección aparecerán relatos de autores contemporáneos. Cada mes una ficción para arrebatarle un espacio a la vida cotidiana.

CUENTOS INÉDITOS

Instructivo para encontrarle formas a una nube Paulina Del Collado

Quiere hacerle una pregunta a Ofelia y gira la cabeza hacia su derecha. Se encuentra con un vacío verde y plano, la continuación del edredón de lana que lo ha cobijado por décadas. Recuerda de pronto que ese lado de la cama lleva vacante algún tiempo. A veces olvida que su esposa está muerta, le sucede sobre todo por la mañana. Cada vez que abre los ojos tiene que revisitar los últimos eventos de su vida para contextualizarse. Rogelio empieza por lo más obvio, el inventario de las articulaciones que duelen: la espalda, el cuello, la cadera un poco del lado izquierdo. Después se pregunta por el trabajo, por el paradero de sus hijas, eventualmente recuerda el entierro de Ofelia. Evoca el evento. Le pareció excesiva la ceremonia pero a él nadie le preguntó nada. Sus hijas se encargaron de todo porque habían decidido que su padre no tendría cabeza para otra cosa. Parecía como si quienes se estuvieran quedando ciegas fueran ellas, que no notaban que él no había muerto. Fueron a enterrar a su esposa vestida con un trapo que ella detestaba, se lo había regalado su hija menor en un cumpleaños. Ofelia sentía que era exagerado, barroco, llegó a comentar. Por eso lo había refundido en un rincón del armario hasta el día en que se le ocurrió morirse. Hasta el día en que la hija menor concluyó que, de entre todos los vestidos en los que se sentía cómoda su madre, debía llevarse precisamente ése a la tumba.

Paulina Del Collado Ciudad de México, 1990. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la unam. Ha sido becaria de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores (Córdoba: 2014-2015) y del programa Jóvenes Creadores del Fonca (2015-2016). Su novela El extraño caso de Santi y Ago le valió el XIX Premio de Novela Infantil El barco de Vapor (SM, 2014).

Una idea ridícula lo asalta: tal vez dejó de ver los contornos que hay fuera para verse por dentro. Apenas lo considera, ríe. Se siente estúpido. Cree que se está volviendo un viejo sentimentaloide. Decide que es tiempo de levantarse y extiende la misma mano con la que apagó la alarma del despertador hacia el buró. Va en busca de los lentes. Su mano no encuentra nada, palpa la superficie del mueble pero no halla nada. Maldice. Se contextualiza. Repasa las actividades del día anterior. Imposible hacerlo. Todos los días son iguales, todos los días son el mismo. Regresa. A las ocho de la noche cenó pan dulce y un vaso de agua porque se acabó la leche. Después prendió la tele. Vio una película en blanco y negro en el canal que retransmite todas las que estrenaron cuando era joven, cuando en el cine exhibían una o dos cintas, y no lo sobresaturaban de basura como ahora. ¿Y de los lentes? De eso no recuerda nada. Podría ponerse de pie y abrirse paso entre los muebles y llegar al teléfono. ¿A quién llamarle? Si le habla a la mayor no recibirá más que sermones, sugerencias que suenan a órdenes. La menor se mostrará angustiada pero no tanto como para visitarlo con más frecuencia o hablarle de su vida, del tipo con el que vive o de las drogas que consume. No, Rogelio no necesita una cuidadora y sí, puede limpiarse el culo solo. Le sorprende que lo traten como a un niño. Tan imbécil no podía ser, después de todo, sacó a una familia adelante y se partió el alma trabajando sesenta años. Pero a ellas se les olvida. Olvidan que su padre fue quien les enseñó a lidiar con el mundo. Ni hablar, eso sucede. Rogelio decide no llamar a nadie. Considera que conoce bien cada detalle de su casa. Se dice que puede hacer su vida como si no pasara nada aunque no pueda verse ni el contorno los dedos a unos centímetros de sus ojos. Al carajo los lentes. Lo primero es el café. Llega a la cocina con torpeza. Inventario: un esquinazo en la cadera con el comedor y un golpe en el empeine del pie derecho con el filo de la puerta, éste duele como si su extremidad estuviera en llamas. No acierta a presionar el botón de On en la cafetera, ¿es esa la cafetera? Esto no va a modificar mi vida, afirma en voz alta para ganar confianza. Luego, para probarse autosuficiente, saca algo obvio, una olla grande que apesta a todos los caldos que una vez cocinó, la pone a llenarse debajo del grifo. Espera mientras escucha correr el agua. Siente de súbito ganas de orinar. Piensa en el trayecto que ha de recorrer para llegar a su meta: la puerta, el comedor, el sillón, otra puerta. Se asoma al corredor para evaluar la dificultad de la empresa. Sus muebles son trampas, bestias hambrientas y escondidas que se revelan sólo bajo el velo macular de sus ojos. No vale la pena, puede aguantarse, no es un niño. El empeine le sigue doliendo, baja la vista y atisba una mancha roja que se extiende con densidad por sus calcetines. Localiza los cerillos en el cajón de siempre, prende uno y una imagen lo asalta: mece una luciérnaga entre las manos. Olvida la incandescencia y se quema los dedos. Maldice. Toma otra cerilla, esta vez prende el fuego de la estufa y pone a hervir el agua. Una sensación punzante debajo del estómago le recuerda que tiene que orinar. Pero él puede aguantarse. El agua burbujea, siente las ondas de vapor. Orinar. Rogelio gira la perilla de la estufa. Sabe que no podrá llegar ileso al baño pero no va a mearse en los pantalones. Agarra a tientas un paño para manipular la olla pero no acierta a tomar la agarradera. Da un manotazo desesperado, instintivo, y ve caer el agua humeante sobre su cuerpo. Aturdido, sigue con la mirada aquella sombra que cubre su cuerpo, un dolor abrasador desciende por su estómago, alcanza sus testículos y se escurre entre sus muslos. Antes de desmayarse, Rogelio ve animales en la cocina; una jirafa en miniatura donde estaba una silla y una serpiente plateada en lugar del grifo. Rogelio es de esos niños a los que les gustaba encontrarle forma a las nubes. Por fin está acompañado. Se calma y siente sobre la carne quemada un alivio fétido que moja, aún más, sus pantalones.


“Arroyo y Balzac” del artista español Eduardo Arroyo. http://www.institutfrancais.es

Clásico es aquel libro que se ha convertido en muestra representativa de la época en que fue escrito y que marcó el camino para las siguientes generaciones de escritores y de lectores. Estos clásicos son como puertos a donde todo lector puede llegar para quedarse largo tiempo, cuando se ha fatigado en el mar de las novedades editoriales.

Honoré de Balzac es uno de los escritores de novelas más notables del siglo xix, lectura indispensable para aquellos que quieran dedicarse al arte de la ficción. Nació en Tours, en 1799. Estudio Derecho y ejerció durante un tiempo hasta que lo dejó todo para ponerse a escribir. Y lo hizo en serio trabajando jornadas de entre quince y dieciocho horas diarias, para crear más de mil personajes. En 1833 firmó el contrato para darle forma a Estudios de costumbres del siglo xix del que forma parte la primera novela de este periodo, Eugénie Grandet. Murió en París, en 1850. Fue enterrado en el cementerio de Père-Lachaise.


E

n algunas ciudades de provincias hay casas cuya visión inspira una melancolía pareja a la que provocan los claustros sombríos, las landas más desiertas o las ruinas más tristes. Tal vez esas casas encierren a la par el silencio del claustro, la aridez de la landa y la osamenta de las ruinas: la vida y el movimiento son en ellas tan apacibles que un extraño creería que están deshabitadas si súbitamente no se hallara ante la mirada pálida y fría de una persona inmóvil cuyo rostro casi monacal aparece sobre el alféizar de la ventana al oír paso desconocidos. Estos principios de melancolía se dan en la fisonomía de un edificio situado en Saumur, al final de la calle empinada que conduce al castillo, en lo alto de la ciudad. Esa calle, actualmente poco frecuentada, calurosa en verano y fría en invierno, oscura en algunos rincones, destaca por la sonoridad de su pedregoso pavimento, siempre limpio y seco, por la estrechez de su tortuoso recorrido y por la paz de sus casas que forman parte del casco antiguo y dominan las murallas. Esas viviendas de más de tres siglos aún son sólidas a pesar de haber sido construidas con madera, y sus diversos atributos contribuyen a la originalidad de esta parte de Saumur que atrae a amantes de lo antiguo y a artistas. Es difícil pasar frente a esas casas sin admirar los enormes maderos de extremos tallados en forma de extrañas figuras y que coronan con un bajorrelieve negro la planta baja de la mayoría de las mismas. Aquí, unas maderas transversales cubiertas de pizarra dibujan líneas azules en los frágiles muros de una casa rematada por un tejado en entramado que los años han doblegado y cuyas tablillas se han retorcido bajo la acción alterna de la lluvia y del sol. Allá, aparecen antepechos desgastados, ennegrecidos, cuyas delicadas esculturas ya apenas se distinguen y que parecen demasiado ligeros para la maceta de barro en la que se yerguen los claveles o las rosas de una pobre obrera. Más lejos, hay puertas decoradas con enormes clavos en que las que el genio de nuestros antepasados grabó jeroglíficos domésticos cuyo significado jamás será posible descifrar. Ora un protestante que afirmó su fe, ora un simpatizante de la liga que maldijo a Enrique IV. O a un burgués que estampó en ella la enseña de su “nobleza de campanas, la gloria de su olvidado paso por la casa consistorial. En ellas está la historia entera de Francia. Junto a la temblorosa casa de muros rellenados con cascotes en la que el artesano rindió culto al cepillo de carpintero, se alza el palacete de un gentilhombre donde en plena cimbra de la puerta de piedra se ven aún vestigios de sus armas, vencidas por las diversas revoluciones que desde 1789 han agitado al país. En esa calle, los bajos comerciales no son ni tiendas ni almacenes, y los apasionados de la Edad media hallarán en ellos la cándida sencillez de los obradores de tiempo atrás. Esas salas de techos bajos que carecen de escaparate, vitrina o cristalera son profundas, oscuras y sin decoración exterior ni interior. Sus puerta son de dos batientes macizos y burdamente herrados, el superior se abre hacia adentro y el inferior dispone de una campanilla con muelle y va y viene constantemente. El aire y la luz acceden a esa especie de antro húmedo por encima de la puerta o por el espacio que hay entre la bóveda, el suelo de madera y el muro que llega a la altura de la mitad de la puerta y en el que se encastran unos sólidos postigos que se desmontan por la mañana y con unas barras de hierro empernadas vuelven a colocarse y se dejan allí por la noche. Ese muro sirve para exponer las mercancías del comerciante. Ahí no hay cháchara ninguna. Según la naturaleza del comercio las muestras consisten en dos o tres fuentes de sal o bacalao, en unos bultos de tela de vela, jarcias, latón colgado de las vigas del techo o de aros en las paredes, o unas piezas de paño en los estantes. ¿Entramos? Una muchacha pulcra, joven y pimpante, con pañoleta blanca y brazos sonrojados deja su labor de punto y llama a su padre o a su madre que acude y le vende a uno lo que necesite, flemáticamente, complacientemente o con arrogancia, según su carácter y ya sea por diez céntimos o por veinte mil francos de mercancía. Podrán ver a un comerciante de duelas, sentado de brazos cruzados ante su puerta mientras conversa con su vecino, y que aparentemente no dispone más que de unas maderas de mala calidad para baldas de botellas y de dos o tres

fajos de listones; en el puerto, sin embargo, su taller provee a todos los toneleros de Anjou; sabe, sin errar de una duela, cuántos toneles puede vender si la cosecha es buena; el sol lo enriquece y la lluvia lo arruina: en una misma mañana el precio de una barrica puede oscilar entre once francos y seis libras. En esa región, al igual que en Turena, las vicisitudes atmosféricas dominan la vida comercial. Viticultores, propietarios, comerciantes de madera, toneleros, posaderos y marineros acechan por igual un rayo de sol; al acostarse por la noche tiemblan ante la posibilidad de descubrir de buena mañana que ha helado durante la noche; temen la lluvia, el viento y la sequía y desean agua, calor, y nubes según sus propias fantasías. Hay una lucha constante entre el cielo y los intereses terrestres, y el barómetro aflige, anima o alegra las fisonomías. De un extremo al otro de esa calle, la antigua calle mayor de Saumur, las palabras “Hace u tiempo de oro” se tasan de puerta en puerta. Y se le dice la vecino “Llueven luises”, sabedor de lo que le reporta un rayo de sol o una lluvia oportuna. El sábado, hacia el mediodía, cuando el tiempo acompaña, no podrá comprar nada a esos esforzados industriales. Todos tiene su viña, su parcela, y se van a pasar dos días al campo. Allí, como ya la compra, la venta y el beneficio están presupuestados, los comerciantes pueden dedicar su tiempo a animadas apartidas, a la observación, el comadreo y el continuo fisgoneo. Un ama de casa compra una perdiz sin que los vecinos le pregunten al marido si estaba guisada en su punto. Una joven no puede asomarse a la ventana sin que la vean todos los grupos de desocupados. Así, las conciencias se muestran a la luz del día y, al igual que esas casas impenetrables, negras y silenciosas, pierden todo misterio. La vida se desarrolla mayormente al aire libre: cada familia se sienta a su puerta, y come, cena y charla allí. No hay persona que pase por la calle que no sea estudiada y antaño, incluso, cuando un extraño llegaba a una ciudad de provincias, se mofaban de él de puerta en puerta. De ahí vienen las anécdotas y la fama de chistosos los habitantes de Angers que destacaban en esas burlas urbanas. Los viejos palacetes del casco antiguo se hallan en la parte alta de esa calle donde vivieron los gentilhombres de la región. La casa cargada de melancolía donde tuvieron lugar los acontecimientos de esta historia era precisamente una de esas residencia venerables, restos de un siglo en el que las cosas y los hombres tenían esa sencillez que las costumbres francesas pierden día a día. Tras seguir los recodos de ese camino pintoresco en el que los más nimios accidentes despiertan recuerdos y la impresión general que produce tiende a sumergir en una especie de ensueño espontáneo, se percibe un hueco bastante sombrío en el centro del cual se oculta la puerta de la casa del señor Grandet. Es imposible valorar esa expresión provinciana en su justa medida sin ofrecer la biografía del señor Grandet.

Más libros clásicos ODISEA Homero PENGUIN CLÁSICOS

FÁBULAS Esopo PENGUIN CLÁSICOS

EL LIBRO DE LA SELVA/ EL SEGUNDO LIBRO DE LA SELVA Rudyard Kipling PENGUIN CLÁSICOS

NOVELAS EJEMPLARES Miguel de Cervantes Saavedra PENGUIN CLÁSICOS

POESÍA Luis de Góngora PENGUIN CLÁSICOS

EUGÉNIE GRANDET Honoré de Balzac PENGUIN CLÁSICOS


Latinoamérica es una región que alberga gran riqueza en muchos sentidos: natural, mineral, cultural, pero también guarda un alto índice de desigualdad, de pobreza y explotación. Este tipo de violencia se subdivide todavía más, se quiebra y también fragmenta el continente, tan profundo, que a veces trastoca sueños y esperanzas.

I ¿Hambre? No. Sólo algo similar, como un tipo de irritación que percibo cuando asciende por mi garganta y me doy cuenta de que pasan de las dos de la tarde, mientras en el trabajo ya varios se preparan para ir a comer. ¿Vienes? Sí, nada más termino de escribir este parrafito… y… ¡listo! Una vez que vuelvo, lo retomo, ligeramente somnoliento, y escribo este segundo párrafo. La molestia de mi garganta cede un poco, pero sé que volverá, ya sea por apetito o por la siguiente taza de café. ¿Hambre? Nuevamente no, a ella no la he conocido o no puedo aceptar haberla experimentado si en el mundo, como convence Martín Caparrós en su libro El hambre, mueren diariamente cerca de veinticinco mil personas con enfermedades o problemas relacionadas con, sí, por tercera vez en este párrafo, el hambre. II Mi familia materna es oriunda del estado de Hidalgo y, como muchas otras en aquellas tierras descuidadas durante la primera mitad del siglo xx, se dedicaban a trabajar la tierra, para ganarse la supervivencia. Cuando comenzaba a brillar —por su ausencia— el “milagro mexicano”, familias enteras migraron a la ciudad. Si el campo ya estaba lastimado, el boom urbano lo condenó al olvido. Fueron, sin embargo, algunos pocos los que se aferraron a defender aquellos manojos casi baldíos, desde Emiliano Zapata a Serapio López, tío de mi abuela de quien apenas he escuchado algunos recuerdos. Aquel milagro mexicano si llegó a iluminar fue con “una luz mucho más tomada por las sombras que iluminadoras de ellas”, como dice Paulo Freire en La importancia de leer y el proceso de liberación. La pobreza, junto con el hambre, también migró con aquellos desamparados y a muchos hasta les sobrevivió. América Latina es una región dividida. Nos fue despojada América para quedarnos únicamente con Latina, que apenas dice algo de nosotros: es una palabra rota. Ni siquiera hemos aprendido a convivir en ese reducto que se resiste a ser sub, pero se reivindica Latinoamérica, así, todo junto y sin escisiones. De esa misma herida entre la palabra, surge la desigualdad. Fue así como iniciamos la segunda década del siglo xxi, con una sobresaliente cantidad de países en la lista de los más desiguales en el mundo, según el libro Lo esencial no puede ser invisible a los ojos: pobreza e infancia en América Latina. III A finales de mayo pasado asistí al Festivalatina, donde se presentaron cuatro propuestas musicales distintas pero

con el común denominador de ser proyectos encabezados por mujeres: Tulipa Ruiz, de Brasil; Sol Pereyra, de Argentina; Leiden, de Cuba/México, e Ingrid Beaujean, también de México; voces jóvenes que van tomando impulso dentro de la escena musical latinoamericana. Hubo dos momentos que, en lo personal, atraparon fuertemente mi atención. Primero, cuando Ingrid dedicó su canción “Los árboles callan” a la gente que de alguna forma (porque las hay muchas) ha perdido su voz, su libertad. La segunda fue con Leiden y su canción “Turbio el corazón”, pieza que incluía “El Otro”, sobrecogedor poema de su abuelo, el escritor y crítico cubano Roberto Fernández Retamar. Retamar, en su poema, nos habla del sacrificio; ofrendar la vida por un bien común y una suerte de herencia que le deja al otro, que es uno mismo. De leerlo y releerlo me da un escalofrío. ¿Sobre qué muerto estoy yo vivo? En México caminamos a diario sobre ellos y ni siquiera nos molestamos en mirarlos: muertos con nombres y apellidos. Necesitaría más páginas como ésta que lleno con estas palabras que van leyendo para nombrarlos: latinoamericanos perdidos en Latinoamérica. IV Era Día de Muertos de 2015. Aquella mañana me invitaron unos amigos para apoyarlos en un pequeño festival cultural que se llevaría a cabo en la Plaza Manuel Tolsá. La parafernalia hollywoodense con la que se suele imaginar la celebración de nuestros difuntos no se veía en la calle de Tacuba, donde un año antes, mientras permaneció cerrada varios días consecutivos, se había desarrollado la filmación de algunas de las escenas de la vigesimocuarta entrega del 007. Hacia el final del evento se acercó un chico que nos habló en un español poco entendible; repitió sus palabras con más cuidado y nos enteramos de que buscaba el refugio para migrantes. Se veía desorientado y la desconfianza permeaba su mirada. No es de extrañarse. Como dice L. M. Oliveira en Árboles de largo invierno. Un ensayo sobre la humillación: “De noche nadie puede caminar tranquilo en México, todos tenemos el miedo en la epidermis, aquí es tan natural como respirar, y más si se camina en esas rutas plagadas de ruindad”. Aquel chico se fue con agua y comida que le ofrecimos. Además de eso, sólo cargaba con bolsas de plástico y una mochila descosida, rota, como la dignidad de los migrantes latinoamericanos y las palabras de este texto que, a su vez, se escapan como la seguridad y la esperanza, por un huequito descuidado. +

Por Rolando Ramiro Vázquez Mendoza


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Bitch Boxer PasaLee: Es el 2012 y ya se aproximan las olimpiadas en Londres. Por primera vez habrá boxeo femenil olímpico y va a ser en Stratford, a la vuelta de la esquina donde vive Chloe. Ella es como cualquier chica de veintiuno años, le gusta salir con sus amigas a bailar, chelear, boxear. Hasta se podría decir que lo único que quiere hacer es boxear. Mientras Chloe se prepara para la pelea más importante de su carrera, tiene que lidiar también con la influencia de dos hombres en su vida. ¿Será que la pelea más importante se encuentra fuera del ring? Dónde: Foro Shakespeare, Espacio Urgente 2 (Zamora #7 Col. Condesa) Temporada: Hasta el 26 Diciembre Días y horarios: Lunes 20:45 h Redes: Facebook @Bitch Boxer Mexico / Twitter @ BitchBoxerMx / #BitchBoxerMx

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NOVEDADES LEE+ LOS FANTASMAS CIBERNÉTICOS El desarrollo de las tecnologías de la información avanza a pasos agigantados, haciendo más fácil nuestra vida, pero también se ha convertido en un peligro si no tenemos cuidado en el manejo de nuestros datos. Millones de personas y grandes empresas se han visto amenazados por fantasmas cibernéticos, los hackers, que roban información confidencial para cometer fraudes y perjudicar a usuarios de tarjetas de crédito o corporativos de renombre internacional. Los hay de varios tipos: Fantasmas financieros: su objetivo principal es robar información a corporativos. Muchas firmas de renombre han tenido pérdidas millonarias por este tipo de ataques cibernéticos, como Target, Microsoft y Sony Pictures. Fantasmas caóticos: muchos geeks son fantasmas que crean conflictos en páginas de internet robando identidades, molestando a personajes públicos o hackeando cuentas de redes sociales de celebridades, políticos o líderes de opinión para filtrar información, fotos o videos con contenido polémico. Beyoncé, Hillary Clinton, Donald Trump y, aunque no lo crean, el exdirector del fbi, Robert Muller, han sido víctimas.

MATERIAL SENSIBLE Neil Gaiman SALAMANDRA Con una enorme legión de fieles lectores en todo el mundo, Neil Gaiman es considerado uno de los escritores de imaginación más fértil y perturbadora de la actualidad. En este volumen, el creador de Coraline y Sandman ha reunido una extraordinaria colección de veinticinco relatos y poemas que puede entenderse como un auténtico festín, un repertorio que concentra todo el potencial fantasioso y onírico de Gaiman: historias de terror y de fantasmas, ficción especulativa y cuentos de hadas, fábulas perversas y versos sorprendentes.

LA NOCHE DE ÁNGELES Ignacio Solares TUSQUETS Una noche sin estrellas de 1918 el general Felipe Ángeles cruza las aguas del río Bravo para volver a México, cansado del exilio estadounidense y dispuesto a morir fusilado, en batalla o en una prisión fría, como mande su destino, pero en su país y luchando por la justicia y la libertad. Nadie como él encarna los ideales de la Revolución, pero también sus vaivenes y sus paradojas: militar de carrera que buscaba pacificar por medios pacíficos, terminó peleando al lado del brutal Pancho Villa.

TANGOS PARA BARBIE Y KEN Maritza M. Buendía TEXTOFILIA Estas páginas exploran por la mirilla una sexualidad perversa donde los estereotipos se confrontan. Aquí el juego es creación y los relatos exponen sus reglas en un universo erótico donde los roles y las identidades se trastocan. Alondra, de niña, juega con sus muñecas en un intento por comprender sus orígenes. Como mujer, es la protagonista de su propia puesta en escena y se desdobla en Barbie, cuyas obsesiones muestran los síntomas de una sociedad enferma.

Fantasmas activistas: héroes anónimos de las causas sociales, religiosas, políticas y del medio ambiente, filtran información confidencial sobre sustancias prohibidas en alimentos procesados, o defienden especies en peligro de extinción y atacan a grandes empresas que amenazan bosques, lagos, mares y cualquier hábitat natural.

OFF THE ROAD. MIEDO, ASCO Y ESPERANZA EN ESTADOS UNIDOS Andy Robinson ARIEL

Fantasmas del engaño: ¿quién ha recibido en su correo electrónico una propuesta para compartir una gran herencia o las ganancias de un jugoso negocio en África o Asia? Este tipo de engaños es muy común; la gente sigue cayendo y lo único que sucede es que dan información personal, de tarjetas de crédito o cuentas de banco.

En formato de pequeñas y delirantes crónicas, con el autor inmiscuyéndose en la vida diaria de los ciudadanos, el libro no sólo nos sumerge en ciudades como Nueva York, Detroit, Las Vegas o San Francisco, sino que nos descubre Vermont y su movimiento independentista; Albuquerque, escenario de Breaking Bad, donde francotiradores policiales matan impunemente a drogadictos e indigentes; o Nogales y Tucson, sedes de un complejo industrial de seguridad fronteriza y cárceles privadas cuyo negocio bebe de una oferta inagotable de inmigrantes deportados.

Todos somos vulnerables a este tipo de ataques. Cambiar de contraseñas constantemente y usar adecuadamente la banca en línea pueden ser de gran ayuda para el ciudadano común; las empresas buscan alternativas y contratan servicios de seguridad cibernética profesionales. Si quieres conocer más sobre el tema te recomendamos: Hackers, de Paul Taylor. La práctica de la piratería informática es un tema que preocupa para la seguridad en las sociedades occidentales, los gobiernos y las grandes empresas. Hacking Ético 101, de Karina Astudillo B. ¿Siente curiosidad sobre cómo realizan pruebas de intrusión los hackers? ¿Ha querido tomar cursos presenciales de hacking ético pero no tiene el tiempo o el dinero para hacerlo? Este libro tiene la respuesta. + Por Edson González LIBROS ELECTRÓNICOS HACKERS Paul Taylor routledge

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HILDA KRÜGER Juan Alberto Cedillo DEBATE Hilda Krüger, una atractiva y sofisticada actriz alemana, protagonizó uno de los episodios más extravagantes de mediados del siglo xx. En la capital mexicana habría de ganarse los favores de connotados políticos, principalmente Miguel Alemán, secretario de Gobernación de Manuel Ávila Camacho y previsible candidato a la presidencia. Pocos conocían el velado objetivo de la hermosa rubia: obtener información clave para el régimen nazi.

HISTORIA SOLAR Jair Cortés EL ERRANTE EDITOR Los poemas que componen Historia solar se leen como señales que el pasado transmite desde el resplandor de la memoria, concluyen que el ser humano recorre un camino de luz que va del “alumbramiento” a la “iluminación” de la muerte. La energía que se desprende de la infancia, el amor, la enfermedad, la bomba atómica, lo divino y la escritura provoca, en el lector, una reacción en cadena de significados.

El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo, es, sin duda, un clásico en el sentido más literal del término, pero también uno de los libros peor entendidos de la historia de la literatura mundial. Baste pensar en el sentido negativo que en todas las lenguas se da al término “maquiavélico”, con el que usualmente se designa un uso del poder político carente de escrúpulos, en el que el fin justifica cualquier medio. No ha existido hombre poderoso en la tierra, de Carlos V a Catalina de Médicis, de Luis XIV a Napoleón, pasando por los dictadores de la época contemporánea, que no hayan sido acusados de leer secretamente El Príncipe para obtener consejo e inspiración. Maquiavelo se esfuerza por extraer las relaciones, las constantes y aquellas leyes que permiten a los Estados durar y prosperar. Ofrecemos aquí una edición especialmente cuidada de esta peculiar obra, acompañada de los comentarios de Napoleón Bonaparte y precedida de una introducción del reconocido especialista Giuliano Procacci.

EL PRÍNCIPE Nicolás Maquiavelo EDICIONES GANDHI


Ilustración del libro The Shirley Jackson Project, editado por Robert Kirby.

La fama le llegó repentinamente, como un relámpago. Fue gracias a “La lotería”, cuento publicado el 26 de junio de 1948 en la revista The New Yorker. El texto provocó una avalancha de correos que desbordó el escritorio del editor en jefe. En algunas cartas le pedían que revelara el nombre del pueblo donde ocurre la acción; en otras, la mayoría, la protesta y la indignación de los lectores se traducían en la amenaza de una cancelación masiva de suscripciones. ¿Qué ingredientes contenía “La lotería” como para provocar semejante reacción y establecer el récord de más cartas recibidas, hasta ese momento, en la historia de The New Yorker?

Es probable que como una manera de escapar a este acoso psicológico, Shirley encontrara en la ficción la mejor salida. Es sabido que ella misma se encargó de propagar la idea de que era bruja, que coleccionaba grimorios y leía el Tarot. Sin embargo, la baja autoestima cultivada desde que era pequeña, le cobraría factura. Si en sus cuentos se respira un ambiente sobrecogedor, de personajes ensimismados y sin posibilidades de enfrentar al mundo, un buen día Shirley ya no pudo salir más de su casa. El parte médico señaló: agorafobia y ansiedad aguda, caso parecido al de Constance, personaje de We Have Always Lived in the Castle.

Shirley Jackson, la autora de “La lotería”, nació en San Francisco, California, el 14 de diciembre de 1916. Desde su paso por la Universidad de Siracusa, en Nueva York, colaboró en diversas revistas publicando cuentos, y donde conocería a su futuro esposo, el crítico literario Stanley Edgar Hyman. En la más reciente biografía de la autora, Shirley Jackson: A Rather Haunted Life, escrita por Ruth Franklin, se revelan aspectos de su infancia que podrían explicar la temática de sus historias. Su madre, Geraldine Jackson, mujer conservadora y chapada a la antigua, criticaba constantemente el aspecto de su hija, su poco interés en lucir “como una mujer” y su sobrepeso. En un arranque, le confesó que ella había sido producto de un aborto fallido. En las cartas que siguió enviándole a pesar de la distancia, Geraldine no dejó de humillar a su hija.

El fracaso de su matrimonio selló para siempre su destino. El alcohol y su adicción a las metanfetaminas, en ese entonces recetadas para contrarrestar la obesidad, terminaron por matarla el 8 de agosto de 1965. Gracias al tiempo, la calidad de su escritura y varios escritores que han reconocido su trabajo y luchado para que su obra no se olvide, entre ellos Neil Gaiman y Stephen King, hoy Shirley Jackson es reconocida como una de las grandes cuentistas estadounidenses, no tanto por el miedo de sus historias sino por hacernos conscientes de que en la mente de todos nosotros existe una casa embrujada. +


Una bruja de rostro verde En 1995, el escritor estadounidense Gregory Maguire publicó un libro titulado Wicked, The Life and Time of the Wicked Witch of the West. De portada y contraportada prácticamente en tono negro —a excepción de las letras en verde esmeralda del título y los cantos del libro, también a tono con la Ciudad Esmeralda— la novela cuenta la historia de Elphaba, una niña que nace con la piel verde y que se convertirá en la Bruja del Oeste, azote de Oz. Como la curiosidad es parte fundamental en la formación de cualquier escritor, Gregory Maguire debió preguntarse: ¿cómo fue la infancia de la bruja del oeste? ¿Por qué se volvió mala? Para encontrar la respuesta, recorrió el camino amarillo en sentido contrario para indagar en su pasado y tratar de descubrir la verdadera naturaleza del mal mostrando una tierra de Oz no tan inocente, sino una sociedad dividida, un tanto convulsa. El libro se convirtió en un éxito de ventas y recibió muy buenas críticas, entre ellas la de John Updike, publicada en The New Yorker, y se adaptó para un musical en Broadway. Diez años después, Maguire publicó la segunda parte de la historia: Son of a Witch. De acuerdo con su testimonio, lo hizo por las cientos de cartas que recibía de los fans del primer libro, quienes lo animaban a seguir adelante, y tras el escándalo de las fotografías de la cárcel iraquí de Abu Ghraib. La segunda parte trata sobre Liir, un adolescente que podría ser hijo de Elphaba. Mientras Liir trata de saber quién es, también buscará a su media hermana Nor, vista por última vez en la prisión de Southstairs. Con una historia cargada de intrigas y un ambiente político que recuerda a los años de George Bush en la presidencia de Estados Unidos, Maguire siguió adelante con una nueva historia: A Lion Among Men, aparecida en 2008, donde Brrr, el león cobarde, aparece como un empleado del Estado, debe recopilar datos sobre Elphaba, por lo que viaja por buena parte de Oz. La última parte de esta saga, Out of Oz se publicó en noviembre de 2011. Varios años después de que Dorothy dejó Oz, ahora Shell Thropp, el hermano menor de Elphaba, controla la ciudad, al tiempo que se libra una guerra civil y una batalla por controlar el agua. Sin duda, la saga de Gregory Maguire, inspirada en El mago de Oz de L. Frank Baum, supo recrear una de las historias más maravillosas de la literatura para hablar de temas actuales y universales sin renunciar a la imaginación. + WICKED Gregory Maguire HARPER COLLINS

SON OF A WITCH Gregory Maguire HARPER COLLINS

Seis latinoamericanos han obtenido el prestigiado premio Nobel: dos chilenos, un guatemalteco, un colombiano, un mexicano y un peruano. Aquí te los presentamos mediante algunas frases de sus escritos.

¿Ya los leíste todos?

1945. Gabriela Mistral, chilena (1889-1957) “El mundo cambia en un instante y nacemos en un día”. “Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino”. Recomendamos: Desolación, Tala, La bella durmiente del bosque.

1967. Miguel Ángel Asturias, guatemalteco (1899-1974) “El trabajo del novelista es hacer visible lo invisible con palabras”. “Los espejos son como la conciencia. Uno se ve allí como es, y como no es, pues quien se ve en lo profundo del espejo trata de disimular sus fealdades y arreglarlas para parecer a gusto”. Recomendamos: Leyendas de Guatemala, El señor presidente.

1971. Pablo Neruda, chileno (1904-1973) “¡Cómo sabría amarte, mujer cómo sabría amarte, amarte como nadie supo jamás! Morir y todavía amarte más. Y todavía amarte más”. “Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida”. Recomendamos: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Canto general.

1982. Gabriel García Márquez, colombiano (1927-2014) “El primer síntoma de la vejez es que uno empieza a parecerse a su padre”. “Locamente enamorados al cabo de tantos años de complicidad estéril, gozaban con el milagro de quererse tanto en la mesa como en la cama, y llegaron a ser tan felices, que todavía cuando eran dos ancianos agotados seguían retozando como conejitos peleándose como perros”. Recomendamos: Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera.

1990. Octavio Paz, mexicano (1914-1998) “Voy por tu cuerpo como por el mundo, tu vientre es una plaza soleada, tus pechos dos iglesias donde oficia la sangre sus misterios paralelos”. “[…] la poesía y la revolución: las dos eran facetas del mismo movimiento, dos alas de la misma pasión”. Recomendamos: El arco y la lira, El laberinto de la soledad.

2010. Mario Vargas Llosa, peruano-español (1936)

A LION AMONG MEN Gregory Maguire HARPER COLLINS

OUT OF OZ Gregory Maguire HARPER COLLINS

“Eso era la historia, una rama de la fabulación que pretendía ser ciencia”. “México no queda exonerado de la tradición de dictaduras latinoamericanas. Encaja con un matiz: México es la dictadura perfecta”. “La cultura, desgraciadamente, es, sigue siendo, un monopolio de la izquierda convencional, muy inalterable, que disfruta de privilegios y se permite satanizar a quienes no comparten sus ideales”. Recomendamos: La ciudad y los perros, La guerra del fin del mundo.


Se le ve tenso. Es por los resultados.

ROLANDO EN LA TABERNA

¿Le entregaron exámenes médicos? ¡No! ¿Qué no ve la formidable salud de la que gozo? Eh… sí, bueno. Entonces qué resultados. Pues verá. Entré a un concurso de cuento hace medio año y el fallo lo emitieron hace un par de meses. Fue en la pequeña esquela que le dedicaron en el periódico, entre la olvidada sección de espectáculos, que reseñaba un par de películas y obras de teatro, y la lista de obituarios, donde me di cuenta que Bolaño había participado también. ¿Roberto Bolaños? No. Bolaño. Usted siempre corrige mi mala pronunciación y ahora usted se está tragando las letras. Para nada. Yo no hablo del chapulín ése, o el chavo de no sé dónde, sino de Roberto Bolaño, el escritor chileno que llegó aquí durante los años sesenta, de hecho, el mismo año del movimiento estudiantil. Entonces a él no lo conozco. En fin. Lo sorprendente es que ni él y, por supuesto, ni yo, obtuvimos uno de los tres lugares premiados y sólo nos nombraron para un pequeño reconocimiento. Evidentemente fui, más por la oportunidad de platicar con Bolaño que por el papel y el lote de libros que suelen regalar. Cuando llegué me dediqué a buscar la melena enmarañada de Bolaño antes que ubicar un lugar para sentarme. Sin embargo y para mi mala fortuna no lo encontré. Pero era claro: Bolaño no necesita más condecoraciones si ya tiene Amuleto, Los detectives salvajes y varios libros más. En todo caso, su participación puede justificarse porque necesitara un poco de dinero o una forma para quitarse el aburrimiento. Y ¿eso lo tiene tenso? No, verá. Cuando caí en la cuenta de que Bolaño no llegaría, decidí buscar otra forma de contactarlo. Así que, de entre los organizadores que chacotearon durante la premiación, encaré a uno que, con un par de copas de vino, me facilitó su dirección para escribirle. No dejé pasar ni un día. En cuanto llegué a mi casa, escribí una larga carta en la que le contaba lo apenado que me tenía el resultado de la convocatoria. Que quizá él debió haber obtenido una de las premiaciones. Asimismo le mandé mi cuento, que valía más para mí lo que él pudiera opinar que el fallo de un jurado de nombres desconocidos. Seguro su cuento fue de borrachos. ¿Entonces no le gustó a su amigo chileno? Me mandó observaciones puntuales. Pero ése no es el problema, sino que en su carta me confesaba que lo internarían en el hospital y que le preocupaba que aquello interfiriera los textos que estaba preparando. ¿De qué está enfermo? No me quiso contar, pero lo sospecho. Tal vez vaya a verlo estos días. No estoy seguro, antes terminaré de leer su libro de cuentos, que me mandó junto con su última carta. ¿Cuál es? Se titula Llamadas telefónicas, apenas voy a iniciar el cuento que se llama “Sensini” y ya tengo la impresión de saber lo que allí sucede. Por R. R. Fullton @LordNoa

Esténcil de Roberto Bolaño en Barcelona, 2012.


Zelda y Scott Fitzgerald están enterrados en el cementerio de Rockville, en Maryland. El epitafio corresponde al enunciado final de El Gran Gatsby, obra cumbre de Fitzgerald, quien murió el 21 de diciembre de 1940. Zelda murió al incendiarse el hospital psiquiátrico donde estaba internada, el 10 de marzo de 1948.

William Shakespeare está enterrado en la iglesia Holy Trinity Church, en Stratford-upon-Avon, lugar donde nació el gran Bardo. Ben Johnson, uno de sus contemporáneos dijo alguna vez que “Shakespeare no pertenece a una sola época sino a la eternidad”. No se equivocó.

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Edgar Allan Poe falleció a los cuarenta años tras llevar una vida de excesos y pobreza. ¡Que Dios ayude a mi pobre alma! Fueron sus últimas palabras antes de dejar este mundo. Edgar descansa en el Westminster Hall and Burying Ground, en Baltimore, Maryland.

Antes de morir, Emily Dickinson escribió una carta a sus parientes, una de las últimas cosas que haría en la vida. En en ella puso “Little cousins, called back, Emily”, de donde se tomó la cita que aparece en su epitafio. Falleció el 15 de mayo de 1886, en Amherst, Estados Unidos donde fue enterrada en el Amherst West Cemetery, Massachusetts, Estados Unidos.

En un epitafio se trata de resumir la vida de una persona para que nunca sea olvidada. Por su brevedad, escribir un epitafio se considera un arte, tan complejo como elaborar aforismos. Para esta breve selección, elegimos seis epitafios de escritoras y escritores. Algunos son muy ingeniosos, otros dramáticos; o han sido construidos con enunciados, o personajes, de las obras más emblemáticas de estas personas que trascendieron más allá de sus epitafios.

Murió a los cincuenta y un años de edad, el 17 de febrero de 1673 en su natal París. Su sentido agudo y mordaz lo convirtieron en el dramaturgo más famoso de Francia, trascendiendo a todo el mundo. Enterrado en el cementerio de Père-Lachaise, Moliere nunca perdió el humor.

Sylvia Plath murió en Londres el 11 de febrero de 1963, a la edad de treinta años. Su suicidio con gas es uno de los más dramáticos en la historia de la literatura. Su fragilidad emocional la llevó a tomar la decisión de quitarse la vida, dejando una breve pero importante obra: El coloso (1960), La campana de cristal (1963) y Ariel (1965). Fue sepultada en el St. Thomas A. Beckett Churchyard, en Heptonstall, Reino Unido.


La literatura no sólo se escribe: también es una experiencia que se vive y se disfruta a flor de piel.

Bob Dylan, ilustración de María Bazán, “Bazana”. mariabazanathie@gmail.com FB: BazanArt

Recordemos lo siguiente: la poesía nació íntimamente ligada a la música. Esto se debe a que los primeros poemas se declamaban acompañados por un instrumento musical. Así, la entonación al leer un poema se aproximaba más a los compases musicales que servirían de fondo a la hora de recitarlos. La mañana del pasado jueves 13 de octubre, la voz de la secretaria de la Academia Sueca, Sara Danius, pronunció el nombre de un eterno aspirante, un músico que por varios años fue incluido entre los nominados, y que también era uno de los chistes más recurrentes entre los incrédulos, y es que el triunfo parecía ser una especie de espejismo. Esa mañana, el anuncio cambió todos los paradigmas y prejuicios. ¿Qué llevó a la Academia Sueca a elegir a Bob Dylan como el nuevo Nobel de Literatura? Según el fallo del jurado, que se dio a conocer aquella mañana, el músico recibió el premio “por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense’’. La elección tiene, sin embargo, otros motivos de igual probabilidad: de alguna manera, se reconoce la revolución cultural de los sesenta, de la que Dylan fue esencial catalizador. Durante muchos años, Bob Dylan ha sido una gran paradoja americana: un artista que revolucionó la composición de canciones populares con una obra desafiante y totalmente sincera, alguien que ha sabido representar canciones de protesta, pero que ha mantenido al margen lo que rodea su vida personal y su creatividad. Hasta el cierre de esta edición, Dylan no ha respondido a ninguna de las llamadas de la Academia sueca. Propio de un rebelde, tal vez Dylan no lo acepte. Démosle un repaso al cartel del festival Desert Trip, realizado en Indio, California: Dylan, los Rolling Stones, Paul McCartney, Neil Young, The Who y Roger Waters. Olvidemos fama y rango de ventas de cada uno de ellos: es evidente que sólo uno tiene categoría de maestro. Una palabra desgastada, pero que aquí se aplica de manera literal: todos los demás invitados estudiaron los discos del ahora premio nobel, desde 1965, si no es que antes. Las letras del rock cambiaron radicalmente a partir de sus primeros álbumes. Ampliaron su temática, enriquecieron sus expresiones y buscaron ese aliento poético. Su evolución y talento como compositor han permanecido intactos y qué decir de su influencia reconocida por gente como Johnny Cash, Patti Smith, Bruce Springsteen, Cat Power, Pearl Jam, U2 y cualquier ícono del rock y del pop que se nos venga a la cabeza. La popularidad de Dylan no ha dejado de crecer conforme pasan los años. Aunque Dylan no ha declarado nada sobre dicho reconocimiento, sí lo hicieron algunos de sus contemporáneos como Leonard Cohen, que durante la presentación de su nuevo disco, declaró que darle el Nobel de Literatura a Dylan era como darle una medalla al Everest. Así de obvio e inapelable. Tom Waits tampoco quiso quedarse atrás y por medio de sus redes sociales también lo felicitó: “Es un gran día para la literatura y para Bob. Antes de que los cuentos épicos y los poemas fueran escritos, viajaban en el viento de la voz humana y no hay voz más grande que la de Dylan”. La obra y magia de Dylan son la conjunción alquímica de todo ello. Por eso la Academia, por primera vez, dio el Nobel de Literatura a alguien a quien, antes que leer, hay que escuchar. Los tiempos están cambiando. Con frecuencia se dice que él nunca se propuso cambiar la música pop o la sociedad en sí. A diferencia de otras estrellas del rock, su meta principal no era simplemente estar en las listas de popularidad u obtener galardones. “Siempre admiré a los artistas auténticos, los que tenían dedicación y aprendí de ellos”, comenta Dylan en una entrevista para el periódico El País en el 2004: “La cultura popular generalmente llega a su fin con mucha rapidez. La arrojan a la tumba. Yo quería hacer algo que perdurase junto a los cuadros de Rembrandt”. “Para mí, el intérprete viene y se va”, recalcó alguna vez. “Las canciones son la estrella del espectáculo, no yo; Intento siempre estar aquí y ahora. No quiero hacerme nostálgico ni narcisista como escritor ni como persona. Yo creo que la gente que tiene éxito no habita en el pasado. Creo que es algo que sólo hacen los perdedores”, dijo en la misma entrevista. Ahora, con este galardón, y tras haber recibido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2007, su inmortalidad está asegurada al convertirse en el primer músico que consigue el Nobel de Literatura. Sara Danius declaró minutos después del anuncio del galardón que “Si miramos miles de años hacia atrás, descubrimos a Homero y a Safo. Escribieron textos poéticos hechos para ser escuchados e interpretados con instrumentos. Sucede lo mismo con Bob Dylan. Puede y debe ser leído”. Es verdad: Bob Dylan ha reafirmado que si la poesía no es cantada, carece de vida y que nunca está de más una valoración de la canción como forma de arte. Éste es un punto a favor para el rock y la canción popular, y de que a partir de ese momento, la gente no únicamente correrá a las tiendas de discos, sino también a las librerías para descubrir el verdadero secreto del nuevo premio Nobel de Literatura. +


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