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Edición N° 2 Revista La Mentira

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Edición N° 2 Revista La Mentira

JUVENTUD ECOCONSTRUCC IONES

¿buen o mal joven?

La tragedia de la vejez

Melena inculta

ne Juventud sin jóve s


DIRECTORA

EDITORIAL

Paola Bogotá

DIRECCIÓN DE ARTE Carlos Rubiano DIAGRAMACIÓN Y DISEÑO COLUMNISTAS:

Estefanía Alves Andrés Olarte

CARICATURISTAS: Bernardo Higuera

César Leal

REDACTORES:

Monica Molina Juan David Higuera

Juan Pablo Alfaro

Paola Andrea Vargas Paola Andrea Vargas Julian Bahamon Andrés Bustos Alex Cano

“una publicación de la revista juvenil La Mentira copyrights © 2014. prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin autorización escrita de su titular. las opiniones de los columnistas son suyas y no reflejan la postura de la revista La Mentira., y por lo tanto ellos son responsables de las mismas”.

El maravilloso mundo lleno de utopías con el que hemos soñado puede ser posible, o por lo menos es el mensaje que deja esta edición. Cuando el mundo entero decide volver la mirada y atención sobre los jóvenes, se encuentra con una generación valiente, inteligente, multicultural, anhelante de tener el mundo rendido a sus pies. Para muchos puede ser una mirada ilusa, muy a pesar del hecho de que los jóvenes se enfrentan a entornos difíciles, como conflicto armado, violencia, soledad, abandono, adicciones entre otros factores. En este sentido, el correr del día a día muchas veces no permite visualizar un modelo de sociedad que dé lugar a una parte de los jóvenes para que tomen las riendas determinantes y se den a la tarea de construir un futuro mejor. Aun así, todavía podemos percibir una congregación de jóvenes con el ímpetu de generar pequeñas revoluciones que den como resultado a cambios positivos, a vivir sin miedos, a vivir el presente encaminándolo a la materialización de las utopías. Finalmente, el mensaje que nos deja esta edición es que los jóvenes deben “recuperar el habla y la utopía, ser jóvenes sin prisa y con memoria. Situarse en una historia que es la suya y no convertirse en viejos prematuros” Mario Benedetti.

Paola Bogotá

CARTA DE LA DIRECTORA


Texto de Paola Bogotá/ @PaoBogota

En España: Los habitantes de la Península Ibérica, aprovecharon las condiciones favorables que reúne el territorio para realizar bio-construcciones con termo-arcilla, con mano de obra fácil, materiales reciclados y sin pagar impuestos industriales.

Un segundo ejemplo es el arquitecto boliviano Juan Carlos Miguez, quien diseñó un modelo de vivienda ecológica móvil empleando material aislante de contaminación auditiva, de cambios climáticos, potenciándola para ser sismo resistente.

En el mundo muchos guardianes del medio ambiente han generado conciencia para cuidar la naturaleza creando magnas construcciones ecológicas en donde la base de cada diseño arquitectónico está hecha de energías renovables. Estos nuevos ordenamientos territoriales se encuentran ligados a las condiciones climáticas de cada territorio y por consiguiente al aprovechamiento energético del entorno, por ejemplo:

Finalmente, se encuentra la construcción ecológica con botellas recicladas, esta innovadora idea se basa en el principio del eco-ladrillo. En este sentido, los arquitectos usan botellas de plástico de diversos colores para simular los efectos de cristales.

Las ventajas de estas edificaciones son: 1) Reutilización de la basura 2) Los materiales de construcción son de bajo costo 3) Son construcciones livianas. 4) Posibilita a personas de bajos recursos acceder a una vivienda. Un ejemplo de ello es la Isla del Princide Eduardo, Canadá, donde realizaron una capilla y un bar de botellas recicladas.


Texto de Paola Bogotรก/ @PaoBogota


OPINIÓN

¿Buen o mal joven?

Texto de Andres Olarte/ @andresolarte

Durante años, el ser humano se ha enfrentado al gran dilema, moral principalmente, de elegir como pasar los años en los que la juventud está intacta en su alma, mente y cuerpo. A partir de esto y regidos por modelos católicos, sociales, políticos y económicos; la gente alrededor del planeta encasilla a cualquier sujeto que sea menor de 24 años de edad (adoptando el numero tope de años que puede tener un “joven” según la ONU), entre los dos grandes grupos que existen para las personas que atravesamos por esta etapa: El buen joven o el mal joven.

instrumentos musicales en sus manos, libros con portadas extrañas y por sobre todo, la innegable evidencia de que tienen una vida repleta de felicidad, haciendo lo que a ellos les gusta, pero que ante la retina de María, son una especie de “vándalos” que solo están convirtiendo a este mundo en un lugar peor. Claramente, para María las cosas son así y difícilmente algún día permita que por sus oídos y haciendo conexión con su cerebro, entren unas palabras que le permitan comprender que no está del todo mal, lo que hacen el segundo grupo de sujetos.

Muy probablemente, para María de 60 años (una señora promedio latinoamericana, con fuertes tendencias conservadoras), un buen joven seria aquel que tiene un empleo digno, sueña con casarse en el corto o mediano plazo, es profesional de pregrados como Medicina, Abogacía, Economía o Ingeniería, no usa malas palabras en público, no tiene tatuajes “satánicos” sobre su piel y los fines de semana los pasa junto con su familia o pareja (de toda la vida), en total calma. Evidentemente, este sería un joven ejemplar, puesto que no le hace mal y nadie, y además, está aportando al sistema que para esta señora, desarrollada mentalmente en otra época, es el que debe continuar instalado en la sociedad actual, para que continúe con su camino “normal”. No importa si la vida de este joven, está inmersa en la completa desolación y no tiene nada más que un espacio de vida de 3 metros cuadrados, que muy posiblemente lo lleven a no vivir en plena felicidad y que para colmo, lo convierte en un títere mas de esta sociedad “correcta”. Por otra parte, conforme pasan los días, María no soporta el hecho de tener que salir a las calles de su ciudad y terminar viéndolas inundadas de los “malos jóvenes”, aquellos sujetos que con cabellos largos, olor a cigarrillo (en el mejor de los casos),

Lo más paradójico del caso, es que la señora Maria, cuando tenía 20 años de edad, ya era madre de su hijo mayor y nadie la juzgo. Por otra parte, ella siendo una persona tan “culta”, probablemente no ha leído el 20% de los libros que el joven “inculto” ha leído. Ella, con toda su razón, posiblemente no conoce más escenarios de pensamiento que el joven que lleva un cigarrillo en su mano derecha que emana un extraño olor. El “buen joven”, puede ser un maltratador de su novia, pero que como no se proyecta a la sociedad, valida el concepto positivo, en cuanto a lo moral de este sujeto. Seguramente, el “mal joven” ha donado mucho más tiempo y dinero a construir una sociedad justa que la misma señora, quien eventualmente al ver a un niño pobre en la calle, reacciona de manera mecánica agarrando con más fuerza su bolso. Por supuesto, no todos los jóvenes que pertenecen a uno u otro grupo son así. Esto no es un llamado para crear más división, solamente es un aviso para comprender que el tiempo de los tabú, debe llegar a su final y valorar en realidad, la esencia de cada persona mas allá de la profesión, rango social, inclinaciones sexuales, pensamientos, etc.


OPINIÓN

ANTAÑO

Texto de Estefanía Alves/ @tifa_alves

“En vez de bajarles línea, a los chicos hay que escucharlos; porque en sus nervios hay mucha más información del futuro que la que los tipos de nuestra edad pueden tener como para aconsejarlos.” (Indio Solari, músico argentino).

LA TRAGEDIA DE LA VEJEZ

La primaria, la secundaria, una carrera que te permita realizarte con éxito en un trabajo, una familia, la estabilidad económica, el perro, la casa y la vejez. Todas estas premisas de lo que está políticamente correcto son veneradas por generaciones que no pueden pensar en otras opciones. Pero, lo más aterrante no es que no puedan cuestionárselo sino que castiguen a sus hijos con creencias sistemáticamente cómodas. Sin indagar demasiado nos podemos remitir al sistema educativo mundial y nos damos cuenta de cómo actúa la gran fábrica produciendo personas que le sirvan al sistema y tratando de “diferentes” o, lo que es peor, de escasos de inteligencia a aquellos que no se ajustan como se espera. Investigando encontré una interesante encuesta realizada por el Banco de Desarrollo de América Latina para determinar las aspiraciones de los jóvenes y sus preocupaciones respecto del futuro: según expresa la entidad, esta muestra tiene el objeto de afirmar que “la inversión en el capital humano supone consolidar modelos sustentables para la formación de las capacidades y el fortalecimiento de las competencias (…)”. Esta frase tiene infinitos desgloses posibles pero centrémonos esta vez en estas últimas cuatro palabras: “fortalecimiento de las competencias”.

En primer lugar debiera la entidad desarrollar en su informe que las competencias no son agotables y que cada joven tiene las propias, las que a su vez, desarrollaría mejor si lo hiciera a su manera e incentivado por un sistema educativo que lo alentara a hacerlo; un sistema educativo que estimulara la creatividad para desarrollar las competencias y las capacidades personales de cada uno. Por otra parte, la encuesta del Banco de Desarrollo de América Latina examinó a jóvenes de entre 15 a 29 años para intentar estudiar qué políticas sociales y económicas se necesitarían para que estos visualizaran un futuro promisorio y de mayor inclusión. Pero esta reflexión para cambiar las políticas debería ser pensada para un rango etario inicial donde el sistema educativo actúa de manera absorbente y donde deja para siempre sus huellas. Son preciosos y políticamente correctos los exámenes científicos acerca del por qué los jóvenes se sienten presionados y frustrados. También son inútiles esas conclusiones si siguen mirando una porción de lo que el sistema ya hizo. Cualquier política vacía de contenido que inventen dentro de este escenario lo único que hace es afirmarnos aún más en la que convincentemente llaman la tragedia de la vejez.


OPINIÓN

Texto por:Julian Bahamon @julianbahamonch

LOS GRANDES HÉROES Tal vez los años han pasado, nos vemos el cabello y podemos encontrar uno que otro pelo blanco, pero si buscamos en nuestro interior, siempre encontraremos a ese niño que nunca se va de nuestro corazôn, lleno de esperanza y con ganas de combartir el mal como lo hacia su personaje favorito de los comics. Wolverine con su factor curativo extremadamente aumentado y buen sentido del olfato; la Mujer Invisible con su campo inmaterial generado por desviación de luz; las toxinas mortales provenientes de las plantas cultivadas por Hiedra Venenosa; Batman, quien a pesar de no poseer superpoderes, utiliza los conocimientos científicos, habilidades de detective y una gran destreza física para combartir el mal;

el grande Biclope “The Blue ear”, cuyos audífonos azules le permiten oír cuando una persona necesita ayuda sin importar en que lugar se encuentre; Cheetara que posee un sexto sentido felino que le permite detectar si hay algún peligro o el mal está cerca; Iron Man con su armadura lista para destruir el primer peligro que se encuentre en su camino y Spiderman por poseer una gran fuerza, agilidad para trepar paredes y su sentido arácnido. Podria describir todos los superheroes conocidos, pero los nombrado previamente son los que identifican a los colaboradores de “La Mentira”


OPINIÓN La fantasia es parte de los pequeños de la casa, ese estado irreal, donde todos podemos ser lo que deseamos, sin importar el mundo real. “Nuestra casa” fue testigo del desastre que dejó un enfrentamiento campal con los Villanos, objeto de batallas milenarias, mientras portabamos prendas y objetos del hogar simulando el traje y el arma de nuestro superheroe preferido. A nuestros mentores, papá o mamá que estuvieron allí sirviéndonos de influencia y orientación para llegar a ese heroísmo que representó nuestro pasado, es presente y será el futuro, se convertirá en nuestro legado, nuestra herencia de poderes pasaran a otra generación con el mismo mensaje de siempre,

Texto por:Julian Bahamon @julianbahamonch

luchar por una justa causa. Pero no debemos encasillar a un superheroe en el traje y el arma respectiva, también existen superhéroes no declarados, sin superpoderes, pero hacen parte de nuestras vidas. Se la pasa protegiendo a su princesa Olivia del villano Brutus, su fuente de energía llamada espinaca hacía que su debilucho cuerpo pasará a ser el de un fortachón, por mi superhéroe comí verduras de niño, no tiene escudo, pero llevo la P de Popeye en mi pecho y una heroína más actual llamada Lisa Simpson quien no necesita poderes, ya que con su curiosidad, inteligencia y constante investigación logra el objetivo que desee y demostrar lo valiosa que puede ser.

No han pasado de moda y nunca lo harán, en el día tenemos nuestra identidad terrenal, pero en la noche, cuando el campo irreal llamado sueño tome la rienda de nuestros cuerpos, podremos luchar contra el mal como nuestros queridos superhéroes.


CULTURA

Texto por:Julian Bahamon @julianbahamonch

La juventud de Corea del Sur versus jóvenes del resto del mundo, ¿que hay en unión de esta cultura con las demás del resto del mundo? Simplemente un gusto que está creciendo bastante rápido entre hombres y mujeres por esta nueva cultura, la vestimenta es llamativa, son muy estrictos en combinar sus atuendos, la música llamada k-pop y sus telenovelas escuchadas y transmitidas internacionalmente es un eje para crear el encanto, tenemos el más cercano ejemplo PSY – Gangnanm Style desde Corea del sur, que a más de uno encantó con su baile, pero no solo él, grupos de hasta ocho integrantes conforman muchos grupos de K-pop; chicas que idolatran ¬a sus integrantes por considerarlos “atractivos”, llegan a un punto no sé si definirlo exagerado o simplemente una obsesión con estos artistas que se ven en un futuro casados con ellos o celebrándoles el cumpleaños desde la lejanía, no las estoy juzgando chicas, a mí me gusta el K-pop. Pues sí, indirectamente los que no conocíamos de ellos, ¡lo hicimos!, lo hicimos porque yo no tenía idea de ellos, por dos amigas una mexicana y otra colombiana, no nombro a las musulmanas;

las que me dieron a entender parte de esta fanaticada, “son muy respetuosos entre ellos, para ellos no existe el segundo lugar, ni mucho menos el tercero, algo que me llamó la atención”, “los Doramas, (series coreanas) son tan tristes y reales que hasta uno se cree eso y termina con el ojo aguado”, además con la obsesión de aprender el idioma de ellos y adoptar una identidad o personalidad. Algo curioso que me di cuenta estando en un grupo virtual de coreanos, es la soledad entre ellos mismos y la necesidad de encontrar amigos de otras partes, así sea virtualmente, pero eso se contrapone el egoísmo que tienen otros coreanos para aceptar a jóvenes de otras culturas o nacionalidades, aún no he encontrado la respuesta a esto. Por mi parte la arquitectura es la que ha gustado, lo moderno, lo innovador hace que las calles así sean vista por imágenes, nos atrape para ir a conocer y esto se enlaza con la obsesión que tienen ellos con la belleza, tantas cirugías que se hacen solo para verse mejor y ser “aceptados” en su sociedad. En occidente no es frecuente ver estos casos en mayoría, finalmente esta cultura llegó para quedarse.


CULTURA

REBELDÍA

¿

N I S D U T JUVEN S E N E V Ó LOS J

?

Texto por:Paola Vargas

Al buscar conceptos o imágenes que nos expliquen que es “juventud”, es común encontrar referencias constantes a la rebeldía, la irreverencia y la libertad que parece padecer el ser humano entre su infancia y su adultez. Cada una de estas referencias lleva consigo una representación de “los jóvenes” en donde su papel en la sociedad es el de madurar: corregirse para encontrar un buen trabajo (dejar de ser rebeldes), “sentar cabeza” (dejar de ser irreverentes), y prepararse para “llegar a ser alguien en la vida” (dejar de ser libres). La juventud parecer ser un mal que sufrimos todos los seres humanos por una temporada no exacta en donde se nos permiten los errores, pero todos esperan que los corrijamos pronto y los dejemos de cometer. Tristemente, quienes se han encargado de definir quiénes son los jóvenes (sea desde la academia o desde la política) han sido en su mayoría adultos o jóvenes-adultos que han apropiado el discurso adultocéntrico, el discurso que explica y justifica la juventud como un hecho pendiente, como una deuda, como algo que potencialmente será pero aún no logra ser, como una apuesta a futuro… Y digo tristemente porque desde este escenario adultocéntrico se han construido desde los modelos de consumo de los jóvenes hasta las políticas de juventud de los Estados; quiero decir, se ha diseñado y explicado el ser joven sin los jóvenes y las consecuencias han sido nefastas.


CULTURA Tanto el mercado como el Estado, las dos instituciones oficiales que diseñan y organizan las sociedades modernas, han construido una representación de lo joven que ha excluido a los jóvenes de la posibilidad de participar en serio en la toma de decisiones frente a la pregunta ¿qué hacer con los jóvenes?. Las voces diversas de los jóvenes nunca son escuchadas sin prejuicios o miedos (porque los jóvenes se presuponen irresponsables),

sin risas o burlas (porque los jóvenes se presuponen fantasiosos y de apariencias extrañas), sin una suerte de folclorización (porque los jóvenes son alternativos y “excéntricos”); en consecuencia, sus palabras nunca son escuchadas como razones de interlocutores válidos, son simplemente presencias invisibles. No obstante, a pesar de esto o precisamente por esto, y sin pretender han aprendido a actuar en los escenarios no

Texto por:Paola Vargas oficiales, en las fronteras de lo institucional y lo no formal. Cuando la oficina, la escuela y la casa se hacen la institución oficial, ellos saltan a los parques, a las calles, a los estadios… y viceversa! Cuando lo institucional no es suficiente, fundan instituciones o resignifican las antiguas. Los y las jóvenes logran visibilidad a pulso, ocupan y distribuyen territorios, hacen ruido, incomodan; pero también saben hacer silencio cuando es necesario. Sus prácticas diversas

en pequeños círculos fáciles de definir desde el escritorio: los jóvenes son entonces “rockeros” o “raperos”, “barristas” o “religiosos”, “trabajadores” o “estudiantes”, “viciosos” o “futuros empresarios” cuando en realidad, los cruces entre estos y otros adjetivos son infinitos, flexibles y móviles y (atención) no son solo exclusivos de una edad en particular a la que llaman juventud. No puedo dejar de reco-

En mi opinión, para complejizar la cosa e ir pensando en opciones más acordes a la realidad, es necesario ir apuntando acciones hacia el final del adultocentrismo. Creo que dos cosas podrían ser un bueno comienzo: 1) Hablar de jóvenes desde y con los jóvenes, situación que implicaría reconocer las voces diversas de la juventud como voces válidas y promovería la participación de los y las jóvenes en la construcción de patrones de consumo pero también en la construcción de políticas y programas para juventud.

dan oxígeno a las ya clásicas instituciones a través de la transformación, la adaptación o la destrucción. Desde lo que para muchos podría ser incertidumbre o riesgo, la juventud se empodera, no es promesa futura, es presente latiendo; pero no siempre esto implica rebeldía o irreverencia o libertad. A mi parecer, análisis de juventud desde temas como las “tribus urbanas” o los “problemas de la juventud” van haciendo de los jóvenes el gueto que es capaz de enmarcar a muchos sujetos

música y baile, que practican algún deporte en su tiempo libre o se organizan detrás de alguna acción colectiva en procura de su bienestar; no obstante, no me puedo olvidar de los y las jóvenes que han sido padres y madres sin desearlo, o de los que han tenido que empuñar un arma por las guerras de otros, o de los muchos que han tenido que criar a sus hermanos menores ante la ausencia de sus padres, o esos que tuvieron que trabajar desde tempranas edades porque no había de otra… ¿O es que ellos y ellas no son jóvenes? …

2) Deconstruir el imaginario de juventud en donde los jóvenes se pueden concentrar y definir en círculos precisos y, por ende, limitar y controlar. Una acción de esta índole debe tener en cuenta todas las intersecciones posibles pues no hay una sola forma de ser joven, hay múltiples sentidos inacabados de juventud atravesados por identidades que van más allá de la edad (etnia, raza, género, identidad sexual, lugar de origen, etc., etc., etc,)

nocer las valiosas acciones (tanto a nivel cultural como a nivel político) de los y las jóvenes que pintan en los muros, que hacen


Texto por: Juan David Higuera/ @Juan_Higuera1

Para nadie es desconocido saber que América Latina es rica en población juvenil. Según las proyecciones del FPNU en América Latina y el Caribe viven hoy 617 millones de personas, de las cuales 109 millones están en el grupo de edad de 15 a 24 años y 276 millones en el de 25 a 29. 385 Millones de soñadores y emprendedores caminan por nuestro continente, la maravilloso de ser joven es nuestra capacidad de crear, de soñar, de construir. Aunque algunos, piensan mas en vivir su presente y disfrutar de la “flor de la vida”, otros nos preocupamos por la actualidad social que atraviesan nuestros países y la región en si. Muchos jóvenes desde que cumplimos los 18 años nos interesamos en las noticias, en la actualidad política que se mueve a diario por este lado del mundo, en Colombia (para no irme mas allá), entre las grandes preocupaciones que tenemos los jóvenes están la corrupción, la inseguridad, la falta de garantías a la hora de participar en procesos políticos. A los jóvenes nos subestiman, los “adultos” no creen aun en nuestras capacidades para construir, para movilizar, para proponer; por lo menos, en Colombia los “grandes” lideres políticos nos usan para entregar volantes. Todos estos factores alejan a los jóvenes de la política, este tema para un joven es un tema harto, no salimos a votar, no participamos en presupuestos participativos porque “pa que ir si se van a robar la plata”, no nos preocupamos por escuchar propuestas de candidatos que quieren ser nuestros representantes ante las instituciones, no indagamos, actualmente es mas facil quejarse por facebook y las diferentes redes sociales que construir, actualmente nos preocupamos mas por la película que están rodando y cuando estará en cartelera, sin darnos

cuenta que esta indiferencia que le prestamos a la participación en política es uno de los factores grandes del problema político que atraviesa no solo el país, también todo el continente.

Pero no todos los jóvenes de mi país ni del continente son indiferentes a la política, conozco muchos casos de jóvenes soñadores que antes de alcanzar la “madurez” deciden trabajar desde temprana edad por cambiar la realidad de nuestros territorios. En la ciudad de Bogotá capital de Colombia mas exactamente en la Localidad de Kennedy, con tan solo 18 años de edad, sale al ruedo político Diana Alejandra Rodríguez Cortes. En el año 2004 hace su primera campaña política en la Localidad de Kennedy como candidata a Edil del Polo Democrático quedando electa por el periodo 2004 – 2007 y repitiendo periodo hasta el 2011 año en el que avanza un poco mas en su vida política siendo elegida Concejal de la ciudad periodo que cumple hasta el año 2015, se caracteriza por su lucha en la inclusión de los jóvenes en la política y participación de la ciudad siempre y cuando se brinden garantías para estos jóvenes que quieran incursionar. En Ecuador se destaca Douglas Reyes con su fundación Dukers que se expande también en nuestro país teniendo su primer grupo de “Dukers” en la ciudad de Medellín y por ultimo en mi opinión personal la líder juvenil mas popular del continente Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling, líder juvenil en chile, se destaco en el movimiento estudiantil del país y actualmente sale electa como senadora. Como ven usando nuestra capacidad de crear, de movilizar, las ganas de cambiar la realidad de nuestros países podemos lograr grandes cosas, dejemos de lado la pereza que muchas veces nos invade y busquemos formas de construir sociedad. De nosotros depende el mundo que heredaremos a nuestros hijos a nuestros nietos, mi invitación es a no permitir que nuestra generación sea conocida como una generación perdida, que no se intereso por las problemáticas que atraviesan nuestros países, seamos la generación que se caracteriza por ser el cambio que tanto se necesita, la decisión se radica en cada uno de nosotros, demostremos que no somos la “melena inculta” como muchos nos ven.


Texto por: Monica Molina

Aunque esta es una revista para público latinoamericano y por ende debe darse discusión a temas de interés general, quiero resaltar un proceso que se está dando en mi país, en Colombia, un proceso de lucha por la identidad ciudadana que no puedo dejar pasar sin comentar, pues sería un atropello el invisibilizarlo porque hace parte de un contexto histórico nacional que ha permeado de forma positiva y negativa a toda Latinoamérica. Desde la década del 30 del siglo XX en Colombia (para no entrar en discusiones coloniales y postcoloniales), la población ha sufrido un desgaste físico y psico-emocional muy fuerte porque sectores políticos, militares e insurgentes determinaron los rumbos del país. En principio se evidenciaba las líneas divisorias de izquierdas, derechas, centros y de luchadores defensores de los intereses políticos democráticos. Sin embargo, el auge del narcotráfico junto con los intereses individuales de las grandes familias fueron matizando todo el sistema político, económico y social del país por medio de desplazamientos forzados a las gentes que no querían hacer parte de grandes mercados, asesinatos y desapariciones a los que no estaban de acuerdo con alguno de los sectores imperantes en el momento o peor aún si se habitaba en un sector en cual se localizara. No había salida política, dialógica, comunal, social, de ningún tipo, éramos invisibles en nuestro punto de opinión (fueron muchos los que lo dieron y los que lastimosamente ya no nos acompañan en este momento), llegando al punto extremo de penetrar en nuestra cultura, en nuestra forma de vida y en nuestra forma de concebir el mundo. El miedo nos atrapó. La opacidad en la que nos encontrábamos legitimaba todo tipo de decisiones que se tomaban en nuestro nombre, así no estuviéramos de acuerdo con ello. La matización de nuestro sistema era absoluta, una red que entretejía a todos los sectores y los intereses individuales que a la vez descartaban los gritos ajenos a esta red, los del campesino,

los del trabajador de 8 horas diarias, los que toman el colectivo diariamente, los de la madre cabeza de familia, el de los desescolarizados (incluso la mayor parte de escolarizados), el del universitario, el del docente, el del desplazado. Este artículo se escribe en tiempo pasado, porque actualmente el país está viviendo una desestructuración mental, con la que estamos superando nuestros propios miedos, caminando hacia la búsqueda de un bienestar, que solo nos podemos ofrecer nosotros mismos: el Paro Agrario por parte de nuestros campesinos llevado a cabo por la inequidad, los plantones en Bogotá por parte de los citadinos realizado por la vulneración a los derechos democráticos que nos fueron otorgados, y el apoyo que han recibido estos movimientos por parte de toda la nación, son la muestra de ello. En este momento Colombia se pinta con un aire de nuevas juventudes, con irreverencias y análisis de las paradojas e ironías que solo este país nos brinda, enmarcándolas en su contexto histórico para dar una opinión coherente y eficaz buscando todas las fuentes para llenarse de humanidad, respeto, tolerancia e identificación con las problemáticas del otro. No se trata simplemente de sectores políticos y/o económicos, de candidatos o representantes (de los cuales se encuentra permeada obviamente la situación), se trata del surgimiento de una nueva voz en búsqueda de coherencia entre el discurso y la acción, para dejar de lado la hipocresía de los que asumen el rol de jueces (otorgada por potestades de dioses o leyes inconmensurables), y lograr establecer límites a los absurdos abusos del poder. En conclusión, esta voz quiere empoderarse, reconocerse y legitimarse a sí misma, porque es la razón de ser del sistema que la nubló.


TECNO

Texto por: Juan Alfaro @juanpall

FACEBOOK Y LOS JÓVENES ;) ¿una relación en problemas?

¿Recuerdan cuando las personas comenzaron a mudarse de MySpace a Facebook? Eso está pasando ahora. Los jóvenes buscan nuevas alternativas y siguen lo que es “tendencia”, como también lo dijo Karp,

Muchos de nosotros hemos pasado horas y horas en Facebook enterándonos de lo que hacen nuestros amigos. Somos testigos de aplicaciones de juegos (cómo olvidar Candy Crush y Farmville, los más molestos), mensajes en el muro, fotos, relaciones sentimentales que inician y terminan. Pero para los jóvenes esto es un problema. No quieren compartir tanta información en un espacio en el que también están sus padres.

El hecho de que los jóvenes y adolescentes de ahora le están perdiendo el gusto a esta red social no es del todo nuevo. A continuación les expondré tres razones me han llevado a esa conclusión, La primera consiste en una encuesta del Centro de Investigación Pew revelada en mayo de 2013, la cual que fue hecha a 802 adolescentes entre 12 y 17 años. Se menciona que Facebook se convirtió en una necesidad y en algo útil, lo que le quitó lo divertido, y que ellos se identifican más con redes como Twitter e Instagram. Otra de las razones se relaciona con un reporte hecho por iStrategyLabs y revelado el pasado 15 de enero, en el que se muestra que el número de jóvenes

estadounidenses entre 13 y 17 años en Facebook se ha reducido en un 25% desde 2011 y que los usuarios de edades entre 18 y 24 años es un 8% menos ahora que hace tres años. Pero estos datos son solo números sin una historia que lo sustente. En Mashable, sitio web de tecnología en inglés, una bloguera de 13 años llamada Ruby Karp publicó una entrada al respecto. Menciona que, aunque tiene cuenta en Facebook, es “inútil sin amigos” ya que ninguno de ellos usa esta red social. ¿Por qué sucede esto? Karp menciona que, estando sus padres en Facebook, puede meterse en problemas por una sola foto que suba un amigo suyo de una fiesta en la que se consuma alcohol, que le pueden pedir no estar más ahí si se enteran que

sufre de matoneo o ‘bullying’ por chat. Todos alguna vez hemos querido tener algo y cuando por fin lo pudimos tener, ya no nos hacía sentir igual. Esta sensación también es descrita por la adolescente, quien menciona que sus deseos de abrir una cuenta propia en Facebook cuando tuviera 13 años se desvanecieron cuando llegó a esa edad. Explicó que hubo un gran cambio repentino, especialmente entre el “viejo Facebook” y la llamada Biografía, que no le interesaba ver publicidad mientras navegaba por el sitio web y que prefería redes sociales con diseño “más simple” como Twitter.

siéndolo Instagram y Snapchat (reconocido en estos días por problemas de seguridad). ¿Facebook dará con una forma de atraer jóvenes? De lo contrario podría quedar como la “red social de los adultos” (sí, yo me considero uno de ellos, tengo 23.)

Con el tiempo veremos qué sucederá con Facebook y si alternativas como Twitter, Instagram y clientes de mensajería instantánea como Snapchat, Whatsapp, Line, Viber podrían quitarle aún más usuarios.



Revista La Mentira edición 2