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INDICE Nº3

EDITORIAL. Javier Romero.

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Festival VIBO. Presentado por Lucas Agudelo.

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ARTISTAS… Cisky. Entrevista de Macarena Romero.

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Un paseo con El Greco. Sheila Calvo Soria.

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ARTES PLÁSTICAS… Juan Carlos López Davis

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NARRATIVAS DESDE LO ARTÍSTICO… SEMEFO: Entre la vida y la Pag. 17 muerte. Rocío Abellán. ARTE… Evaristo Valle: El maestro olvidado de la modernidad. Alicia Vallina Vallina.

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PATRIMONIO CULTURAL… Un patrimonio cotidiano: el pan. Sergio Larrauri.

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FOTOGRAFÍA…. Fernanda Frazao.

Pag.35

LETRAS… El Jarrón. María Vedia. Pag. 36 No te valles. Diego Mattarucco. Pag. 39 Ficciones desde la historia: Música en Egipto. María Eloísa Caro. La piel que me has dado. Javier Romero.

Pag. 40 Pag. 42

SOBRE LOS ARTISTAS DEL MES…

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Ilustración de la portada: Dictinio de Castillo.


NOS SENTIMOS ACOGIDOS

EDITORIAL

Amor, y sufrir por amor, y qué hay de nosotros en los espacios que dejamos, y cómo somos cuando estamos pensando en nosotros mismos… son memorias en forma de arte y literatura que hemos traído para este tercer número de LaCharca, puesto que son temas que nunca hay que dejar de repensar. Nuestro equipo, con muchas caras nuevas portadoras de distintas identidades, han alcanzado en este mes de junio a aportarnos otras miradas de gran interés, desde esta charca que ya es veraniega. Otras miradas como decíamos, sobre los temas que siempre han existido y que pervivirán por siempre. Y este ha sido su gran acierto: ofrecernos nuevas ventanas, nuevos prismas desde los que mirar nuestro mundo, que en gran parte es el que llevamos dentro. Y lo han conseguido, los que se estrenan con nosotros y los que prosiguen fieles a nuestro proyecto, cada uno desde su rincón particular de la creación: desde la pintura Dictinio de Castillo, Juan Carlos López Davis y Cisky, la fotografía – Fernanda Frazao-, y la literatura – María Vedia, Diego Mattarucco, María Eloísa Caro y quien firma estas líneas; y por supuesto desde las disciplinas culturales que nuestros académicos han considerado poner en relieve. Hemos tenido el honor de contar de nuevo con expertos en diferentes campos del pensamiento. Agradecemos especialmente las colaboraciones que han llevado a cabo Alicia Vallina, Rocío Abellán, Macarena Romero, Sheila Calvo, Lucas Agudelo y Sergio Larrauri.

Conforme nuestra andadura cultural se va haciendo al camino, conoce nuevos lugares y encuentra nuevas personas, crecemos y conseguimos más lectores. Sois vosotros, a los que dirijo estas líneas, la razón de nuestra entrega. Con pocos medios hemos conseguido que os intereséis por lo que hablamos en LaCharca, conozcáis la creatividad que emerge de los campos abiertos de la sociedad y vengáis a nuestro lugar de reposo cultural, esta charca donde hablar y calmar la sed, y donde ahora que ya hace calor, hemos plantado entre todos un gran árbol que nos da una sombra espléndida. Me gustaría por último, antes de invitaros a leer todo lo que hay de nuevo este mes, daros a conocer algunas cifras sobre vosotros. Entre todos habéis leído o compartido nuestros números pasados en issu más de 3100 veces. Sois casi 400 seguidores en facebook y más de 50 en twitter. Cada post en facebook lo leéis de media unas 200 personas, y los primeros días de cada mes, cuando sacamos la portada y el número, habéis llegado a ver nuestra publicación más de 2000 personas. A todos, un sincero agradecimiento, y desde luego una invitación a que nos compartáis con más gente, puesto que nosotros tenemos los brazos tendidos a todo el mundo. Desde mi rincón particular me despido formalmente de vosotros hasta el mes siguiente, aunque estaré junto con mis compañeros en las redes sociales todos los días, haciéndoos llegar contenidos que os susciten reflexiones únicas.


FESTIVAL VIBO Lucas Agudelo, creador de Dibujo Madrid, es una persona apasionada por la cultura y le encanta idear nuevas propuestas, que están verdaderamente haciendo evolucionar el actual tejido artístico madrileño. En esta ocasión nos presenta brevemente el festival VIBO, que se desarrolló el pasado fin de semana en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Como siempre os remitimos a las actuaciones de Dibujo Madrid, que son el núcleo de nuevas ideas que como ésta, se irán desarrollando a lo largo del año.

Proyectos Culturales Autora: Marta Agullo.

¿Qué es VIBO? VIBO –VideodiBujO- ha sido una muestra de acciones cortas en la que se ha trabaja sobre algunas ideas, en tiempo real y con transmisión en video (pantalla gigante). Se dice "dibujo" porque cada colaborador estructura y "boceta" un problema o pregunta, desde sus propios medios y

materiales, específico.

sobre

un

tema

Cada artista ha tenido un tiempo de 5 minutos para “activar, “accionar”, “manufacturar” o “desarrollar” su proceso y dar paso al siguiente participante. Cada acción ha sido elaborada en una página, y cada edición que se


vaya a realizar dará lugar a una revista. En esta ocasión se ha trabajado en VIBO la idea de página como soporte físico y/o conceptual. La página o las páginas que componen un libro son, por definición, “cada una de las dos caras de una hoja de un libro o cuaderno” pero también “es el suceso o episodio en la vida de alguien o en la historia de algo”, una parte de una realidad conjunta y complementaria. Cada página puede ser un momento, una acción, un beso, un pedazo, pieza, lugar, o cualquier parte del libro. Una página puede estar hecha de papel, de besos, de gestos, de lo que sea.

Referencias:

Para más información sobre VIBO y futuros festivales consulta: Dibujomadrid.wordpress.com


CISKY Os presentamos en la siguiente entrevista concedida a LaCharca a Francesco Gabriele, nacido en Bari el 25 de abril de 1981 (Italia) y más conocido por el apodo de “Cisky”, artista contemporáneo pugliese, cuyo talento y pasión por el arte convierten su mayor afición en su profesión. Macarena Romero Licenciada en Historia del arte

Arte

Francesco Gabriele, pintor, decorador y gran viajero en continua búsqueda de conocimiento e inspiración. Crea en el mismo estudio que su abuelo, del que probablemente proviene su talento artístico: “De él he heredado todo, el nombre, el apellido, la pasión, incluso el soporte y el lugar de trabajo. En éste “modesto” local, de pequeño yo le observaba a él, ahora probablemente él me observa a mí”1 Además de sus pinturas sobre tela y madera, se dedica a la decoración y restauración de muebles tanto viejos, creando en ellos un aire proveniente del “pop-art”, como la decoración de mobiliario contemporáneo dónde deja su huella intacta creando una fusión de colorido inigualable.

Acrílico con grabado sobre convertido en banco al exterior.

1

http://blog.vanityfair.it

madera,

”Rayo de Soul”, Decoupage realizado sobre un viejo maniquí, inspirado en los años 50, spray y acrílico.

Cisky, es un gran apasionado de los años 70, de su música y su movimiento. Ello lo podemos observar en las reproducciones que realiza de los principales iconos musicales de esta época, donde no podrían faltar talentos cómo los componentes del grupo Pink Floyd, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Mick Jagger, Jim Morrison, John Lennon y Yoko Ono, entre otros.

baúl

Pink Floyd, acrílico sobre lienzo.


“En todos los sentidos” 80x80 acrílico sobre lienzo. (Experimento de “speed painting”)

"A piece of peace, please." Técnica mixta sobre madera.

Siempre utiliza colores vivos para plasmar su talento, como por ejemplo el “verde, porque lo asocio con los viajes y la naturaleza, pero también el fucsia y el naranja. Elijo los colores fuertes, que no pasan desapercibidos”2. Otra característica a destacar en una gran parte de sus pinturas es el carácter de protesta e inconformismo hacia la sociedad, Muchas veces no somos conscientes nosotros mismos de lo que provocamos, de cómo contribuimos a que esa desigualdad se propague. Cisky realiza algunas de sus obras reivindicando valores de la sociedad y actuando como denuncia social. A continuación, os dejamos una breve entrevista, dónde nos desvela los principales secretos de su arte.

2

http://www.barinedita.it

¿Cuándo empezaste a pintar? ¿Cómo? Empecé a pintar, o más bien a dibujar, a la edad de 4-5 años. En los cartones rectangulares que se encuentran en los paquetes de las medias de mujer reproducía las portadas de "Mickey Mouse", donde, evidentemente, ya soplaba el controvertido colorido del “pop”. ¿Qué es para ti pintar? Pintar es respirar, es meditar, es saciar tu interior dibujando el entorno que te rodea. ¿Cómo desarrollaste tu estilo? Bueno, si hablamos de la técnica de la pintura, yo diría que hablamos del fruto de una búsqueda insaciable. Miro a mi alrededor, en mi estudio; me topo con una espátula, un lápiz, un cutter etc. Sólo “saboreándolo" todo, es posible comprender tus propios gustos. ¿Qué técnicas utilizas y cómo sueles comenzar a realizar una pintura? Por lo general suelo utilizar acrílicos, pero a veces me pierdo mezclando otras técnicas, ¿Cómo empiezo un


cuadro? En absoluto silencio, mirando fijamente el lienzo en blanco y fumándome vorazmente un cigarrillo.

¿Podrías decirnos algún artista que haya influido en tu carrera? Y hoy en día, ¿con qué artistas te sientes más identificado?

¿Afecta tu ciudad, Bari, en tus pinturas?

Bueno, lo que me influye principalmente no tiene un nombre; Lo que más influye en mi producción, es todo aquello que veo con mis propios ojos, en mis viajes lejos de casa, pero no solo eso, también las conversaciones que escucho en un autobús, un estado en Facebook, una charla con mi abuela etc. Yo creo que se trata de lo siguiente: atención, curiosidad, y hambre por la vida. Más que identificarme con otros, admiro siempre la genialidad y la fuerza comunicativa de Warhol, Picasso, Banksy, Basquiat y Schifano entre muchos otros.

Bari ocupa un espacio enorme en mi corazón, y todo lo que se encuentra allí no puede no influir en mi pintura.

“Yo creo que se trata de lo siguiente: atención, curiosidad, y hambre por la vida”

"Amor fati"(amor del destino) (Lienzo inspirado en un viaje realizado a Tanzania).

Referencias: www.facebook.com/ciskypop


UN PASEO CON EL GRECO Excursión por los principales puntos de la exposición celebrada en Toledo con motivo del cuarto centenario de la muerte del Greco. Sheila Calvo Soria Licenciada en Historia y guía de museos.

Arte Al abrazo del Tajo, en lo alto de una colina se cierne la que fuera ciudad imperial de Carlos I, el rey más poderoso que vería España. Toledo, ciudad de las tres culturas, madre de los mejores aceros, fue el último hogar de Doménikos Theotokópoulos, o como lo conocemos nosotros, del Greco. Aquí vivió en la última etapa de su vida, donde desarrolló su estilo más personal y vanguardista, excéntrico y mágico. Aquí es donde toda una ciudad se engalana para mostrarnos un completo programa cultural dedicado al gran artista, con motivo del cuarto centenario de su muerte. Aunque uno siempre a podido contemplar geniales obras del pintor en la catedral primada de

Toledo, ahora se han reunido una cantidad ingente de obras, provenientes de diversos lugares de todo el mundo. Desde el museo metropolitano de Nueva York hasta obras traídas de Atenas, París etc. La clave para entender la importancia de esta colección es que es la primera vez que se realiza en Toledo. Aunque la sede principal de la exposición sita en el museo de Santa Cruz,( al que , por cierto, es casi imposible entrar sin cita previa) la idea más original del certamen, es que el público pueda ver las obras del Greco en el lugar preciso donde él mismo pensó dejarlas. Así pues, encontramos, a parte de la exposición principal de Santa Cruz, los “espacios Greco”, donde los originales han sido expuestos tal como el griego dispuso. Los principales espacios son el hospital de Tavera, la iglesia de Santo Tomás y la iglesia de Santo Domingo. La primera visita que hice con mi grupo fue al hospital, extramuros de la ciudad, lejos por ahora de las dolorosas cuestas toledanas. Lo primero que aprendemos aquí es la huella personal del arte de Alonso Covarrubias (1541-1603) quien será protagonista de muchas más obras imprescindibles de la ciudad y en concreto de los espacios del Greco. Trabajó desde en la puerta de bisagra hasta en la propia catedral. Este edificio en concreto, al que también llamaban hospital de “las


afueras” está advocado a San Juan Bautista y sirve de panteón de su principal mecenas: el cardenal Tavera. En el itinerario de la exposición del Greco , se entra directamente a la iglesia del hospital, a través de los dos patios gemelos de orden renacentista, igual que la mayor parte del hospital. Nada más entrar en la iglesia vemos al protagonista, o más bien su sepulcro, obra de Berruguete en precioso mármol de carrara. Resulta verdaderamente sobrecogedor ver como el aspecto de la cara del cardenal en su lecho de muerte es exactamente la misma que la de su retrato en vida. Esto es una de las cosas que más me sorprendió.¿ Por qué el Greco haría un retrato tan tétrico, con unas facciones casi cadavéricas? Pues resulta que nuestro pintor hizo el retrato décadas después de la muerte del cardenal, y lo único que tenía a mano para inspirarse era una máscara funeraria ( si, de las que se hacen sobre el fallecido) y poco más. Otras obras peculiares que albera la pequeña iglesia son una pequeña construcción de madera con una talla de un cristo desnudo en su interior. Resulta que a parte de pintor, el Greco como buen artista del retablo, también dominaba la talla en madera y los secretos de la escultura. Pretendía llenar las hornacinas de este pequeño panteón con pequeñas esculturas, que no nos han llegado. El Cristo que se sitúa dentro de la construcción se pretendía mantener suspendido en el aire, según las fuentes mediante un juego de imanes. Dicha imagen verdaderamente llamaría la atención, no sólo por la puesta en escena del Cristo resucitado levitando sino porque en la época

dudo se vieran muchas imágenes de desnudo religiosos. Esto sin duda nos lleva a la siguiente obra: la sagrada familia y Santa Ana.

El Greco fue un verdadero pintor de la contrarreforma. Ésta humanizaba santos, dioses y vírgenes para crear una cercanía entre humanos y divinos. Una manera de humanizar a la virgen fue nada más y nada menos que mostrarla dando el pecho a su hijo. Puede que esto ahora no nos sorprenda, pero en la época no era políticamente correcto que una dama diese el pecho personalmente en vez de usar una nodriza. Podéis imaginar el revuelo de la imagen de nada más y nada menos que la mismísima Virgen dando el pecho. Se dice también que esta clase de cuadros era una propaganda de “la buena leche”, pues se defendía que no había nada más sano y natural que criar a un niño con la leche de su madre. Al margen del tema de la leche, también vemos otro detalle que destacará en la obra del Greco y es el uso que hace de las manos.


Todas en el cuadro inspiran un sentimiento, en este caso el calor humano de los protagonistas buscando tocar con gran delicadeza al niño. Tanto este cuadro como la mayorÍa de los que en Tavera se encuentran serán representados varias veces por el pintor: Las lágrimas de San Pedro, San Francisco en oración, etc. Saliendo del hospital uno se pregunta que hay más allá de las puertas que no entran dentro del itinerario de la exposición. Y es que el Hospital de Tavera alberga un sinfín de obras y curiosidades más allá del Greco. Está el museo de la Fundación del Duque de Lerma ( con el famoso cuadro de la mujer barbuda), tiene una farmacia, una gran biblioteca y la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional. Actualmente es propiedad de la Casa de Medinaceli. Pero esto lo dejaremos para otro día. Siguiendo la senda de la ruta del Greco nos toca empezar a subir cuestas. Atravesamos los muros de la ciudad por la puerta nueva de bisagra, obra de Covarrubias, con su águila bicéfala, símbolo de Carlos I, quien necesitaba que su águila imperial tuviera dos cabezas para mirar sus reinos en el Este y en el Oeste. Llegamos al famoso Zocodover, centro neurálgico de la ciudad y atravesamos el arco de la sangre para dirigirnos al museo-hospital de la santa cruz, no sin antes saludar al amigo Quijote, que se presenta en medio de la calle a modo de estatua como conmemoración de la “ruta del Quijote” que también pasa por Toledo. Hay que reconocer que la fachada de este edificio es preciosa. Además está llena de simbología, pues yo ni sabía la historia completa

de la santa cruz ni de su portadora, santa Elena. Al parecer Elena, madre de Constantino, era una ferviente creyente y no descansó hasta encontrar los resto de la “santa cruz” , de donde fue crucificado Jesús. Es por esto que es la patrona de los arqueólogos y que su iconografía es protagonista de la fachada plateresca del edificio, diseñado principalmente por Covarrubias. Dentro del edificio encontramos un alto número de obras, muchas de ellas copias o versiones de una sola, como la Sagrada Familia, Lágrimas de San Pedro, San Francisco, etc. Lo curioso es que están mezcladas las etapas del Greco y puedes ver el tríptico de Módena al lado de una vista de Toledo o de una Purificación del templo…

La verdad que la mejor guía para no perderse en esta exposición es un documental que se proyecta ininterrumpidamente en una salita bajo la escalera monumental de los patios.


El video es largo, muy largo, pero explica perfectamente las tres etapas del greco, y curiosidades como la imprimación de rojo que el Greco hacía en sus cuadros antes de empezar a pintar (Esto explica las líneas rojas que a veces envuelven las figuras de sus pinturas). Para resumir el tema de las etapas diremos que antes de Toledo hay tres principalmente. Tomaría el dominio del dibujo de Miguel Ángel y el perfecto uso del color de Tiziano En 1576, el Greco abandonaría definitivamente Italia para instalarse en España. Huía así de la feroz competencia con grandes como Tintoreto y buscó alcanzar la fama como pintor de corte de Felipe II. No obstante, Felipe no supo admirar el estilo del Greco y tan sólo encargó dos obras al pintor. El sueño de Felipe II y El martirio de San Mauricio, donde aparece el propio rey. Veremos que el Greco solía incluir personajes famosos en sus obras.

Etapa en Creta. Aquí presenta obras sobre tabla de iconografía religiosa, con gran uso del dorado y carencia de expresividad, de claro estilo Bizantino. En el año 1567 se traslada a Venecia y ahí se deja influir por el estilo de Tiziano y Tintoreto. Aprende a crear dimensiones mediante fondos de dibujo arquitectónico, pinta la luz proveniente de focos concretos y usa un color muy natural, tan diferente de los ácidos de su etapa toledana. Se considera que estas épocas italianas fueron un periodo de estudio y preparación para su arte más personal que surgiría en Toledo.


Una vez instalado en Toledo el Greco desarrolló plenamente su estilo propio. No fue fácil, pues muchas de sus obras fueron cuestionadas tanto económica como ideológicamente.

Ya se ha dicho que el Greco fue un pintor de la Contrarreforma y los cristianos más ortodoxos no veían con buenos ojos ciertas interpretaciones de figuras divinas como cercanas e incluso humanas. Por ejemplo, en el expolio, no gustó nada que el gentío se situase por encima de Cristo, bajando a Éste de su “jerarquía divina”. La gran mayoría de obras de esta etapa se encuentran en el Hospital de la Santa Cruz. En ellas veremos la catarsis del estilo Greco. 1. Cambia los fondos naturales o arquitectónicos por el Horror Vacui de personajes, dejando a un lado la profundidad (Bueno, esto se ve fácilmente en el cuadro del expolio). 2. Los cuerpos se distorsionan, alargan, deforman y dibujan escorzos imposibles. Sus formas son serpentiformes y flamígeras. Ejemplos claros son su San Martín y el mendigo (donde el caballo es casi tan alto como el mendigo) o su San Sebastián.


Esto se ve en varios cuadros de la exposición, por ejemplo en la Visión del Apocalipsis o en La Adoración de los Pastores. Hay otros cuadros paradigmáticos que habría que mencionar y que también se encuentran en este hospital: La Magdalena penitente o La Visión de Toledo.

3. Los colores protagonistas serán el rojo de la pasión, el azul de la espiritualidad, los verdes y amarillos muy ácidos. Los cielos normalmente tendrán nubarrones y serán oscuros y tétricos como símbolo de la muerte de Jesús.

El primero destaca porque se considera la cara de Magdalena como una de las más bellas junto con la de la Virgen en su cuadro de la Sagrada Familia y Santa Ana.

Por otra parte, La Visión de Toledo es considerado por muchos como un preludio del Impresionismo y lo comparan incluso con La Noche Estrellada de Van Gogh.


Después de contemplar toda esta exposición aún nos quedaría ver un par de enclaves más. Debemos ir a la iglesia de Santo Tomás. Aquí tenemos un único cuadro. Sobre su sepulcro se expone el cuadro de Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor y Conde de Ordaz, enterrado por San Esteban y San Agustín como premio a su gran piedad.

A parte del ya nombrado Horror Vacui que ya hemos comentado, observamos también la típica disposición del Greco de dos dimensiones, una terrenal y otra espiritual superior. En este cuadro además también vemos el mencionado uso de personajes reales para llenar el espacio en sus cuadros. No obstante hay que decir que todos los que aparecen en el cuadro no vivieron en la misma época.

Tras visitar tan impresionante obra, me dirijo a ver un último sepulcro, el del propio Greco, en el convento de Santo Domingo El Antiguo. Esta tumba casi pasa desapercibida, pues hay que verla a través de una verja, bajo un cristalito. También aquí hay obras del maestro. Podemos ver a San Juan evangelista, con su evangelio y a

San Juan Bautista, con su pobre atuendo de pieles raídas. También vemos La Trinidad y la Asunción de la Virgen. También aquí vemos la delicada posición de las manos, su gran expresionismo, siempre con alguna importante función, ya sea señalar o tocarse la barba en señal de concentración… Vemos la doble dimensión de humanos en el plano inferior y divinidades y/o ángeles en la parte alta del cuadro. Por último los colores ácidos, en los cuadros centrales y el claroscuro en los cuadros de San Juan.

Por último y tras finalizar nuestro recorrido desde Tavera a Santa Cruz, Santo Tomás y Santo Domingo, nos hemos ganado comer un dulce típico de Toledo: el mazapán, y no hay sitio mejor que un convento donde las monjas los hacen artesanalmente a diario. Así que entre arte y gastronomía, me dispongo a dar un último paseo por Toledo, pensando en el próximo viaje, que espero sea la mitad de interesante que este.


SEMEFO: ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE. A través del siguiente texto, se pretende contraponer el sentido lúdico y festivo otorgado a la muerte en el folclore y la cultura popular mexicana, a esa otra obscenidad y radicalidad con la que es tratada tanto la muerte, como su corolario, el cadáver, en las prácticas más recientes y subversivas del arte contemporáneo mexicano a través de dos de las obras más representativas del ya extinto grupo SEMEFO.

Rocío Abellán. Licenciada en Bellas Artes. Investigadora (Universidad de Murcia).

Narrativas desde lo artístico


uso del luto y la asistencia de plañideras. Dicha celebración de la muerte, aunque de origen prehispánico, fue adaptada tras la conquista en un intento de conciliar tales ritos con la religión cristiana. Actualmente, el Día de los Muertos es festejado el uno de noviembre con desfiles, ofrendas y sobre todo con la construcción de grandes altares conmemorativos, que hacen que tal devoción por la muerte se erija, como ya se ha apuntado, como uno de los mayores símbolos de identidad del pueblo mexicano.

La muerte, considerada el tabú por antonomasia, se ha convertido en uno de los símbolos de identidad de la cultura popular y del arte mexicano. El culto a los muertos, caracterizado por una particular iconografía que fomenta el carácter lúdico y distendido, repleta de color y de optimismo, nunca exenta de humor, pero si de terror, se convierte, en consecuencia, en una celebración de carácter inusitado, y muy alejada de las prácticas llevadas a cabo en otras latitudes, como el caso del continente europeo, sin ir más lejos, donde siempre se han presentado como más comunes el

Quizá, debido a este fuerte carácter identitario que adquiere el culto a los muertos, se haya convertido en la tradición mexicana más conocida internacionalmente, llegando incluso a ser considerada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, esta curiosa y jovial posición ante la muerte contrasta notablemente con las prácticas artísticas realizadas en dicho país en los últimos años que, sirviéndose de la misma temática y de su derivación lógica, el cadáver, paradójicamente se aproximan de forma más fehaciente a la cruda realidad que día a día se vive en México. Puede que la artista más conocida a nivel internacional sea Teresa Margolles1, quien ha 1 Margolles clausuró recientemente en el CA2MCentro de Arte 2 de Mayo (Madrid), la exposición El Testigo, en la que expuso la realidad que se vive diariamente en Ciudad Juárez, y que la


dedicado toda su carrera a exponer los resultados de sus reflexiones en torno a la realidad de la muerte y la violencia en su país. Margolles, dio sus primeros pasos junto a Juan Pernáz, Arturo Angulo ,Juan Luis García Zavaleta y Carlos López en la formación que ellos mismos denominaron SEMEFO (Servicio Médico Forense), nombre adquirido quizá como consecuencia de sus procesos creativos, más cercanos a la práctica forense que a la artística, así como al uso de materiales orgánicos como restos de animales o de cadáveres y sus fluidos procedentes de la morgue, para la realización de sus obras.

SEMEFO comienza su trayectoria en 1990, evolucionando a lo largo de dicha década desde la performance y la instalación

hasta una producción más minimalista y conceptual, que siempre ha girado en torno a las implicaciones socio-culturales de la muerte, a partir de la manipulación del cadáver y sus transformaciones2. Obsesionados con lo que dieron a llamar ‘la vida del cadáver’, y con claras influencias procedentes del pensamiento de Antonin Artaud y de Georges Bataille, sus obras no pueden sino remitirnos a las producidas por los artistas pertenecientes al movimiento Accionista Vienés3, quienes llevaron a cabo puestas en escena absolutamente orgiásticas, en las que la sexualidad, el rito, el sacrificio y la destrucción confluían. Como ejemplo paradigmático de dichas influencias y como evocación de esa ‘vida del cadáver’, no podemos dejar de referirnos a la obra que supuso para SEMEFO su verdadero reconocimiento como grupo artístico: Lavatio Corporis. Esta obra, exhibida en 1994 en el Museo Carrillo Gil, está compuesta por un carrusel de tamaño natural en el que un caballo en erección comparte espacio con pequeños potros en una macabra espiral de inerte movimiento a ritmo de música thrash-metal. El cadáver, en este caso animal, aparece en palabras de Kristeva 2 Ver en www.mexartdb.com

artista viene documentando y denunciando desde hace más de una década.

3 Ver Piedad SOLÁNS, Accionismo Vienés, San Sebastián, Nerea, 2007.


como ‘el colmo de la abyección. Es la muerte infestando la vida’4, y se presenta como la necesidad de quebrantar ciertos tabúes, transgrediendo las representaciones

de la muerte más allá de iconografías y creencias populares y religiosas, mostrándola en su total obscenidad, porque SEMEFO, tal y como ellos mismos sostienen, son pura obscenidad5. Según Corinne Maier, lo obsceno, uno de los principales componentes del arte, comprendería a todo aquello que no puede ser mostrado en escena, y que por consiguiente debe permanecer oculto y apartado. Según la autora, la muerte sería el paradigma de tal obscenidad, y sólo podría manifestarse siempre 4 Julia KRISTEVA, Poderes de la perversión, Madrid, Siglo XXI, 2006, P. 11. 5 Afirmación extraída del vídeo-documental realizado para e proyecto Lavatio Corporis.

que ‘exista una voluntad, ya sea artística o comercial, de mostrarla’6. SEMEFO inscribe la violencia de la muerte en el imaginario visual a través de la presentación directa y sin mediar de la realidad7,no como representación de una realidad existente, sino como una fusión absoluta entre el arte y la vida. Fieles discípulos, como ya se apuntó con anterioridad, de las teorías de Artaud en relación a lo que el autor denominó el Teatro de la crueldad, SEMEFO parece ‘protestar contra la idea de una cultura separada de la vida, como si la cultura se diera por un lado y la vida por otro; y como si la verdadera cultura no fuera un medio refinado de comprender y ejercer la vida’8. Los cuerpos inertes, los fluidos, los humores … hacen visible un estado que en nuestras sociedades actuales parece velarse cada vez más. La muerte no sólo por razones higiénicas, sino también por miedo, superstición, asco, o quizá simplemente porque nos recuerda la condición finita de nuestra propia existencia, es, simplemente, apartada de nuestra cotidianeidad9. Tal y 6 Corinne Maier, Lo obsceno, Buenos Aires, Nueva Visión, 2005, P. 30. 7 Ver Mario PERNIOLA, El arte y su sombra, Madrid, Cátedra, 2002. 8 Antonin ARTAUD, El teatro y su doble, Barcelona, Edhasa, 2006, P. 12. 9 Ver Philippe ARIÉS, Historia de la muerte en Occidente. De la Edad Media hasta nuestros días, Barcelona, El Acantilado, 2000.


como sostuvo Geoffrey Gorer, ‘in the 20th century, however, there seems to have an unremarked shift in prudery; whereas copulation has became more and more ‘mentionable’, particulary in th Anglo-Saxon societies, death has become more and more ‘unmentionable’ as a natural process’10. En su artículo The pornography of death, Gorer señala cómo en los últimos doscientos años hemos asistido a una inversión en los modelos de comportamiento: lo que antes resultaba innombrable (el sexo y el alumbramiento) ahora no lo es, y la muerte, tratada antaño con total naturalidad, resulta en la actualidad insoportable. Mientras que en Lavatio Corporis se mostraba la carnalidad del cadáver, su condición física, abyecta e inerte, en 1996, SEMEFO presenta Dermis, en la el cuerpo desaparece en detrimento de su huella, de sus restos. Esta obra consta de una serie de telas blancas, que a modo de sudarios, han sido colocadas sobre los cuerpos inanimados aún en la morgue, y en las que han quedado impresas las huellas de la sangre y otros fluidos que aún rezumaban del cadáver. Dermis compone la cartografía de la podredumbre en la que el resto aparece como la metáfora del cuerpo ausente. Esta ausencia del cadáver ‘pone de manifiesto la vulnerabilidad 10 Geoffrey GORER, The pornography of death, P. 50. En Encounter, UK, 1955, Pp. 49-52.

de la propia representación, su evidente insuficiencia y la consiguiente necesidad de llevar el proceso de interpretación más allá de los límites determinados por la misma’11. Tanto el cadáver, como en este caso, sus detritos, aparecen como un desafío para el espectador, enfrentándolo a ‘aquello que irremediablemente ha caído, cloaca y muerte, trastorna más violentamente aún la identidad de aquel que se le confronta como un azar frágil y engañoso (…) tanto el deshecho como el cadáver, me indican aquello que yo descarto permanentemente para vivir. Esos humores, esta impureza, esta mierda, son aquello que la vida apenas soporta’12. SEMEFO se inscribe debido a su trayectoria artística, en la tradición mexicana de representar la muerte, pero de forma diametralmente opuesta a la costumbre popular. Pero, ¿Por qué resulta tan violenta y desagradable esta visión de la muerte, sobre todo en contraposición a la celebrada en el folclore tradicional? De nuevo, Gorer parece encontrar la respuesta a dicha cuestión, y la sitúa entre el tabú que supone la muerte, y la religión. El autor sostiene que mientras la creencia cristiana de la vida después de la muerte hacía soportable la realidad de la corrupción del 11Pedro A. CRUZ SÁNCHEZ, La muerte (in)visibl e. Verdad, ficción y posficción en la imagen contemporánea, Murcia, Tabularium, 2005, P. 111. 12 Julia KRISTEVA, Op. Cit., P. 10.


cadáver al creer firmemente en la gloria de la inmortalidad, añadiendo que sin tales creencias ‘natural death and physical decomposition have became too horrible to contemplate or to discuss’13. La realidad de la muerte sin ambages, se hace del todo insoportable. Del mismo modo que a través de la religión se cree en la vida del alma tras la muerte, SEMEFO pretende poner en relieve el hecho de que el cadáver también puede seguir viviendo: supura, huele, exuda… Sin espiritualidad, sólo nos queda la materialidad corrupta del cuerpo.

muerte y del cadáver. Sin embargo, esta realidad adquiere en el particular caso de México, unos tintes absolutamente macabros: a las festivas celebraciones de la muerte se le yuxtaponen la brutalidad de los asesinatos que de forma creciente se suceden en sus calles. Fuera de ritos y supersticiones, de altares y celebraciones, la muerte en un país como México es alarmantemente cotidiana, conformando la sangre, actualmente, parte del imaginario colectivo de los mexicanos. Puede que sea del todo impreciso sostener que las obras de SEMEFO remiten simplemente a la situación social de una zona geográfica en particular atestiguando la violencia social de su tiempo y localización, haciendo visible a través de su discurso la multitud de muertes anónimas que cada año se producen en México como producto de los cárteles de la droga o los feminicidios14.

Indiscutiblemente, las obras de SEMEFO se posicionan de forma crítica, a la vez que obscena, en relación a la realidad de la

Lo que si es cierto es que además de analizar el estado y la evolución del cuerpo como cadáver, hacen visible una situación social algo más alarmante y extrapolable a otras latitudes y realidades: la violencia, y por ende la muerte, se ha extendido a todas las formas de sociedad, independientemente de su situación geográfica, cultural,

13 Geoffrey GORER, Op. Cit., P. 51.

14 Ver Silencio en Juárez, Agentina: Eyeworks/Cuatro Cabezas para Discovery, 2009.


política o económica. Gorer continua sosteniendo en el ensayo anteriormente mencionado que, a medida que los avances médicos iban disminuyendo los casos de muerte natural, la muerte por violencia iba aumentando peligrosamente comenzando incluso a formar parte de las ficciones que se nos ofrecen como entretenimiento (películas, libros, comics, videojuegos), haciendo de la muerte y la violencia algo habitual en nuestro día a día. El sistemático bombardeo de tal tipo de imágenes ha tenido como consecuencia que ‘la recepción de este tipo de imágenes se ha producido en el marco de una domesticación de la violencia, que implica su consumo en el curso de determinadas dinámicas cotidianas, encargadas de vertebrar lo que se podría denominar como un proceso de normalización del impacto, en virtud del cual lo violento se convierte en un elemento más del hábito, de la costumbre del individuo’15. De modo que es, en este caso, el arte al que le corresponde hacer que la sociedad despierte de la alienación a la que está sometida: el arte ha dejado de alejarnos de la realidad para proporcionarnos una experiencia más fuerte e intensa de la misma16, exponiéndola en su cruda materialidad.

Estas propuestas visuales aparecen como alternativas contraculturales que no pretenden otra cosa que transgredir los límites de la espectacularización social17. Sostiene Pere Salabert que ‘no es la provocación la que convierte determinada cosa en arte; por el contrario, es el arte, en la medida de su validez, el que puede constituir una provocación’18, y es que el hecho de mostrar la muerte en toda su crueldad no pretende más que provocar a través de la perturbación, la asimilación de una realidad difícil de afrontar. Entendamos o no, compartamos o no, este tipo de producción artística, lo cierto es que la muerte, exceso por naturaleza, ‘es, sin duda, aquello que de ninguna manera puede tener medida, que resulta imposible de contener entre unos límites y que, por tanto, siempre rebasa la capacidad de comprensión del hombre’19.

17 Ver Guy DEBORD, La sociedad del espectáculo, Valencia, Pretextos, 2008.

15 Pedro A. CRUZ SÁNCHEZ, Op. Cit., P. 25.

18 Pere SALABERT, La redención de la carne. Hastío del alma y elogio de la pudrición, Murcia, CENDEAC, 2004, P. 90.

16 Mario PERNIOLA, Op. Cit., P. 17.

19 Pedro A. CRUZ SÁNCHEZ, Op. Cit., P. 73.


EVARISTO VALLE: El maestro olvidado de la modernidad

Arte

Evaristo Valle (1873-1951) es uno de los principales representantes de la pintura moderna de la primera mitad del siglo XX. Su visión melancólica y marcada por un profundo lirismo sienta sus bases en la tierra asturiana. De una prodigiosa imaginación, Evaristo Valle ensalza en sus obras la naturaleza humana universal de la mano de tipos humildes, campesinos y aldeanos protagonistas de escenas donde el paisaje de Asturias cubre de verdor la pureza de un arte atemporal. Alicia Vallina Vallina Técnico de Museos Estatales en la Subdirección de Protección de Patrimonio Histórico.

magistrado en tierras de Ultramar, a donde se había trasladado con su segunda esposa y madre de Valle y sus siete hijos-, fallece cuando el pintor tiene 11 años. De regreso a España, el joven Evaristo, al igual que el resto de su familia, pasa por importantes necesidades económicas lo que le empuja a buscar un empleo alejado de los pinceles. Trabaja en una casa de banca, en una refinería de petróleo y finalmente en una litografía. Su formación como artista es, por tanto, autodidacta.

Evaristo Valle. Archivo Fundación-Museo Evaristo Valle, Gijón

La pintura española tiene en la figura del asturiano Evaristo Valle una de las más singulares originalidades del arte de entre siglos. Nacido en Gijón el 11 de junio de 1873 en el seno de una familia burguesa, conoce pronto el sufrimiento y la penuria. Su padre,

Alejado del academicismo de corte tradicional, Valle trata de abrirse camino como artista original buscando sus primeros apoyos en la figura del banquero Florencio Rodríguez Rodríguez, fundador del Banco de Gijón y padre del futuro marido de su querida sobrina María1. D. Florencio financia su primer viaje a París, cuna de la pintura de vanguardia y lugar de nacimiento del impresionismo, de Gauguin, de 1 Por iniciativa de María Rodríguez del Valle se crea la actual Fundación-Museo Evaristo Valle (Somió, Gijón), que recoge una buena parte de la obra del genial gijonés.


Toulouse Lautrec, de Picasso o Modigliani2. En la capital de Sena no logra el triunfo ansiado pero entra en contacto con el gran ilustrador y dibujante Daniel Urrabieta Vierge (1851-1904), de quien aprende la técnica litográfica. De vuelta a Gijón trata de ganar algún dinero como profesor de dibujo y realiza sus primeras exposiciones individuales. D. José Francos Rodríguez (1862-1931), director de El Heraldo de Madrid, descubre el arte de Valle durante una de estas muestras. Corre el año 1902. Admirado por la originalidad de la obra de Evaristo intercede para que le sea concedida una beca para viajar a París financiada por el Ayuntamiento de Gijón. Valle viaja de nuevo a la capital francesa aunque pronto le será retirada la beca. La causa: el cuadro que envía desde París no gusta al jurado ya que representa a unos novios

El palco y la niña rubia, 1905. FundaciónMuseo Evaristo Valle, Gijón

2 Con Amadeo Modigliani (1884-1920) coincide Evaristo Valle en el número 7 de la Rue Belloni, en el conjunto de estudios de pintores que por aquel entonces malvivían en París.

aldeanos con fondo rural de paisaje y éstos esperan una obra más vanguardista y acorde a los postulados de la pintura moderna3. En ahora cuando entra en contacto con otro de sus principales y más importantes valedores: D. Luis Bonafoux Quintero (1855-1918). Corresponsal en París del diario El Heraldo de Madrid y gran amigo de Francos Rodríguez, Bonafoux le introduce en el ambiente artístico del París de comienzos del siglo XX. Le presenta al gran Ignacio Zuloaga (1870-1945), con quien Valle entabla una relación de amistad y mutua admiración, y le proporciona algunos encargos de retratos burgueses que le ayudan a subsistir. Presenta obra en los Salones de la capital de los años 1905 y 1906 pero ante el poco éxito de sus composiciones regresa de nuevo a Asturias. Pero Evaristo, luchador infatigable, confía en el genio de sus pinceles, en su innata captación del paisaje y la tierra, en su especial concepción del género humano. Regresa de nuevo a París. Esta será la última vez que lo intente. Tiene ya 34 años y está cansado de dar tumbos. Expone en el Salón de 1909, pero la enfermedad de su madre Dña. Marciana y el fallecimiento de su gran amigo Isidro Nonell (1872-1911) en la más absoluta de las miserias le hacen regresar de manera definitiva a Gijón. Dña. Marciana fallece en 1912, año dramático para Valle ya que nuca superará la ausencia de su madre. Comienza ahora a

3 El cuadro que envía al jurado es La Promesa


desatarse su agorafobia, su gran crisis personal y la época de un encierro que dura unos tres años. Sin salir de casa, en su estudio gijonés, Valle pergeña un mundo propio donde solo la escritura le permite liberarse de sus miedos y amenazas. Escribe ahora su primera novela de corte naturalista, enmarcada en el mundo rural y campesino de la Asturias de finales del siglo XIX y que lleva por título Oves e Isabel. Al igual que hace en su pintura, Valle retrata en su literatura los mismos tipos que se convierten en protagonistas de sus pinceles: campesinos y aldeanos, señores y criados, políticos sin escrúpulos. Y en medio de todos ellos, dando forma y puliendo la singularidad de cada uno, el artista, el genio olvidado y fracasado al que espera un destino trágico.

Charla de pescadores, 1919. FundaciónMuseo Evaristo Valle, Gijón.

La literatura recupera a Valle para la pintura y de nuevo comienza a exponer. Exposición tras exposición alcanza el éxito deseado primero en Madrid y finalmente en Asturias. En 1922 se consagra como artista nacional en la muestra que sobre su obra se celebra en el Palacio de Congresos y Bibliotecas, repitiéndose ese mismo éxito unos meses después en Gijón. Viaja a Londres, a Nueva

York y a Cuba, donde expone con desigual fortuna, pero el arte de Valle es ya imparable. El Museo de Brooklyn le adquiere una de sus más importantes carnavaladas, tema por excelencia de su composición pictórica, pero de nuevo regresa a su Asturias del alma. Como una madre protectora frente al hijo cansado y agobiado de vivir varias vidas en una sola, Evaristo regresa una y otra vez a Asturias. Tras cada éxito, tras cada fracaso, el verdor y los cielos plomizos de su tierra le recuerdan ese vínculo de pertenencia que vincula al genio con su musa. Y de nuevo escribe. Estamos en 1934. El clima pre bélico que se vive en Gijón es excusa más que suficiente para ambientar su primera comedia dramática: El sótano. Un grupo de prisioneros espera ser ajusticiado, capturado en el sótano de un lugar cualquiera. Los personajes son de nuevo los mismos que en su pintura: curas de aldea, criados y señores. La desazón, el miedo a la muerte y el poder igualatorio de la parca recuerdan a las danzas medievales y a la literatura barroca española del siglo XVII. Valle tiene 63 años y la guerra civil acaba de estallar. Son años duros. No hay encargos y el trabajo escasea. Se decide a pintar pequeños cuadritos de temática religiosa, especialmente dedicados a la Virgen con el Niño en brazos y al Sagrado Corazón de Jesús. Gracias a su venta logra subsistir durante unos años de sequía económica y ahogamiento nacional. Presenta obras en algunas exposiciones regionales y es admirado por las nuevas generaciones de pintores asturianos como uno de los grandes


maestros modernos junto a Nicanor Piñole (1878-1978). Sin embargo un último golpe de suerte habría de bendecir el camino del genial Valle. En 1946 conoce al historiador y crítico de arte D. Enrique Lafuente Ferrari (1898-1985)

Las tres brujas, 1945. Fundación-Museo Evaristo Valle, Gijón

con quien entabla una profunda amistad y que resultará esencial en el resurgimiento de la pintura del asturiano. D. Enrique da alas al viejo Evaristo, se convierte en su más fiel admirador e incentiva una y otra vez su pincel ensalzando sus cualidades artísticas y humanas. Comienza ahora, a la edad de 73 años, una de las etapas más fecundas en la producción pictórica del asturiano. Retoma con impulso joven el arte de la pintura y realiza un sinfín de obras de merecida calidad donde sus tipos y paisajes son, una vez más, los protagonistas indiscutibles de su obra. Valle, empujado por Lafuente, finaliza sus días entre el pincel y la pluma.

Fallece en una tarde fría y gris del mes de enero de 1951 como un autor consagrado entre los suyos. Gijón y Asturias entera le rinden pleitesía y recuerdan su triunfo. Sin embargo, la gloria nacional se le resiste. D. Enrique, deseoso de homenajear al amigo perdido escribe la primera biografía del artista. La vida y el arte de Evaristo Valle, editada por la Diputación Provincial de Oviedo en 1963 se convierte en el tributo personal de Lafuente al gijonés. Años más tarde, en 1986, el director del diario asturiano El Comercio, D. Francisco Carantoña, sigue la estela de Lafuente y completa e ilustra hechos y anécdotas de la vida del pintor. Del mismo modo, y por iniciativa de su sobrina María Rodríguez del Valle, se inaugura en 1983 la FundaciónMuseo Evaristo Valle en el barrio gijonés de Somió, lugar donde se levanta el palacete en el que residieron la propia María y su esposo, D. José María Rodríguez, hasta su fallecimiento. Transcurridos 28 años desde la última biografía publicada del artista, se hace imprescindible para la investigación llevar a cabo una nueva revisión de la vida y de la obra de Evaristo Valle. Por ello, la tesis doctoral Evaristo Valle (18731951): Confluencias entre su obra pictórica y su obra literaria, permite sacar a la luz datos inéditos y desconocidos de la vida del pintor gijonés. Repasando su biografía podemos descubrir sus conexiones personales con la Institución Libre de Enseñanza, con el pensamiento noventayochista y con algunas de las intelectualidades más relevantes del siglo XX. Del mismo modo, es de especial interés destacar la estrecha


relación existente entre la producción pictórica y literaria del artista, hecho que se evidencia en cada una de sus producciones y que trataremos de analizar en artículos posteriores. Evaristo Valle merece ser recuperado para el arte. Su alma pura, llena de belleza y con una particular sensibilidad para acomodar a su vista todo aquello que le hace estremecerse sienta las bases de la pintura asturiana contemporánea. Abre el arte a la personalidad original de su paleta y crea un universo propio donde el aldeano, el paisaje, la actividad y el descanso se mecen en los brazos de la humedad de la tierra asturiana.

Carnavalada, 1922. Fundación-Museo Evaristo Valle, Gijón.


UN PATRIMONIO COTIDIANO: EL PAN. El pan forma parte de nuestra cultura, de nuestro día a día y por tanto también de nuestra historia. Su sabor, su olor y su esencial atributo nutricional conviven en mesas y recuerdos, en niños y adultos. Sirvan estas líneas para resaltar su valor no desde un consabido punto de vista alimenticio sino también como un recurso patrimonial aún por “amasar”.

Sergio Larrauri Redondo Historiador. Técnico en Patrimonio Histórico-Artístico. Gescultur, Iniciativas Culturales.

Patrimonio Cultural

miles de años: la mezcla de harina de cereales y agua, a la que se puede añadir otros componentes como levadura y sal, constituye uno de los pilares de la alimentación más completos y populares. Pero también hay un motivo cultural, pues su presencia constituye un rasgo de nuestro estilo de vida adquirido desde tiempos inmemoriales.

Molino de viento. Ocón (La Rioja).

Uno de los mejores recuerdos al que la memoria colectiva remite nos aproxima al cautivador aroma que despiden los obradores de pan en pleno trabajo. Dicha esencia inunda las calles de los pueblos o las manzanas de las ciudades, expresando un aspecto positivo en nosotros. Quizá sea una cuestión genética motivada porque el pan forma parte de nuestra alimentación básica desde hace

No hay que remontarse muchos años atrás cuando la elaboración del pan era una actividad esencial de la economía de autoabastecimiento de nuestros pueblos. Cada familia, cada grupo familiar, debía amasar su propio pan, cocerlo en el horno propio o en el comunal y guardarlo para su consumo hasta la siguiente hornada que no era diaria. Una labor que requería mucho esfuerzo vital de los miembros de la comunidad en un proceso largo que incluía diferentes estados como siembra del grano, siega, molienda y transporte, y concluía con la propia elaboración del pan. Hoy, sin 1


pueden dividir en tres bloques: colección etnográfica, maquinaria y didáctica. No son necesariamente apartados diferentes ya que los proyectos más modernos se nutren de los tres.

Del trigo al pan.

embargo, conocemos y ensalzamos el producto terminado en sus numerosas variantes de formas, de ingredientes y de cocciones olvidándonos de muchos de sus ricos aspectos, una falta de atención vinculada a su presencia cotidiana. Todo aquello que concierne a la elaboración del pan forma parte del conjunto de bienes heredados de las generaciones anteriores, un hito en las relaciones entre hombre y medio, la comunidad y el territorio. El pan es, por tanto, patrimonio y cultura, y como tal es objeto que tiene cabida dentro de las instituciones museísticas. En este sentido son varias las propuestas creadas con el propósito de explicar la evolución del pan a lo largo de la historia, el proceso que sigue desde el campo hasta el hogar, los diferentes métodos de elaboración, los útiles y la maquinaria utilizada, las tradiciones panaderas regionales, su significado y simbolismo, o los diferentes profesionales que intervienen. Las propuestas de museos y centros de interpretación entorno al pan se

Taller de arqueología experimental sobre el pan (Gescultur).

Las instituciones museísticas tradicionalmente han tratado el pan como un producto básico en nuestras mesas y en nuestra historia. De este modo, mediante la exposición, definición e ilustración de colecciones de objetos e instrumentos utilizados se persigue explicar el proceso de elaboración del pan a partir de la harina como materia prima. Cedazos, artesas, sobaderas, sellos de pan, medidas de capacidad, arcas o palas son explicados en función de su aplicación en el procedimiento de confección del pan: el cernido de la harina, las mediciones, su mezcla con agua, sal y levadura de masa madre, el reposado de la pasta, el sobado, el sellado y finalmente la cocción. Más recientes son la adecuación de espacios donde los utensilios como los anteriormente citados adquieren sentido al tener el 2


continente también vinculación con el proceso productivo del pan: molinos harineros y hornos. Ambos son maquinarias imprescindibles en el ciclo del pan y por ello facilitan su explicación así como la de su propia secuencia funcional. El molino, de viento o hidráulico, servía para moler el cereal y transformarlo en harina base del pan. El de viento se caracteriza por

Museo del Pan en Mayorga de Campos (Valladolid).

una estructura de piedra de forma cilíndrica o troncocónica elevada sobre la que se apoya una parte superior y cubierta móvil. En esta última, al exterior, se ubican las aspas mientras que, al interior, el engranaje que con la fuerza del viento permitía mover la muela o piedra volandera (superior) que fricciona el grano sobre otra piedra estática o solera. Este mismo procedimiento se da en los molinos hidráulicos harineros si bien la fuerza motriz es en este caso el agua. Ejemplos de estas construccionesmaquinaria recuperadas para aulas o centros de interpretación los encontramos en la Villa de Ocón (La Rioja) -molino de viento- o Zubieta (Navarra) -molino

hidráulico-. Incluso se han musealizado edificios fabriles dedicado a producción industrial de harinas del siglo XX como “La Dolores” de Caldearenas (Huesca) o el Centro de Visitantes Caminos de la Harina de Pesquera (Cantabria). Si la labor de los molinos es una fase previa a la intervención del panadero, la actividad de éstos concluía con el último paso de la panificación: la cocción. La cocción necesitaba del concurso de una construcción especial, el horno. La forma más primitiva de cocción del pan se basaba en colocar la masa sobre losas de piedras, chapas de hierro o platos cerámicos previamente calentados. Con el tiempo se procedió a cubrir estas bases con grandes tapaderas de barro con la función de conservar durante más tiempo el calor. A este principio básico pertenecen los hornos de pan, construcciones de planta circular sobre un pedestal que facilitaba su empleo, cubierta de cúpula construida con ladrillos o adobes cogidos con barro y una solera lisa a la que se añadía sal, porque con las continuas cocciones se fundía y proporcionaba una superficie resistente al roce y más limpia. Los hornos familiares se localizaban en diferentes lugares de la casa. Podían estar dentro de la cocina, en las plantas altas con la cúpula dentro del inmueble o adosada y volada al exterior de la fachada 3


por lo que se protegía con un tejadillo. Otros hornos, de carácter comunal y de uso público, se situaban fuera de las viviendas en un edificio o en una bajera específica. Son varios los ejemplos de recuperación de hornos comunales como centros de interpretación que escenifican el tradicional proceso de elaboración del pan y su horneado: el Museo del Pan de La Hoz de la Vieja (Teruel), el Museu del Pa de Torá (Lérida)o el Rincón del Pan de Legazpi (Guipúzcoa). Mención especial merece el Museo del Pan de Mayorga de Campos (Valladolid)1. El edificio, una antigua iglesia completamente acondicionada para albergar dependencias museísticas, cuenta con cuatro plantas dedicadas a explicar didácticamente el mundo del pan: desde los cereales a la molienda, de la panificación a la cocción, la cultura y simbolismo del pan, aspectos nutricionales o el funcionamiento de un obrador que en verdad opera.

A nivel internacional hay que destacar el excelente Museum der Brotkultur en Ulm (Alemania)2. Su colección está formada por más de 18.000 objetos de todo tipo a través de los cuales se cuenta la relevancia de la elaboración del pan, las técnicas y su evolución a lo largo del tiempo, o la historia social, cultural y simbólica del pan y el hombre. La panificación o diferentes aspectos del proceso de elaboración del pan también se desarrollan a través de diversas iniciativas prácticas eventuales y de carácter divulgativo-festivo o como parte del programa pedagógico de los departamentos didácticos de los museos.

Sello de pan. Museo de Salamanca.

Museum der Brotkultur en Ulm (Alemania).

1 www.provinciadevalladolid.com/es/centrosturisticos-provinciales/museo-pan

Al primer grupo pertenecen celebraciones como la Fiesta de la Molienda de la Villa de Ocón (La Rioja), donde se rememora participativamente la tradicional siega del cereal, la trilla y la molienda en un molino de viento, o fiestas con talleres donde los participantes elaboran el pan por sí

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www.museum-brotkultur.de.

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mismos como la Festa do Pan de Carral (Coruña). Al segundo grupo corresponden aquellos talleres impulsados por los museos en los cuales niños y mayores se convierten en “creadores de pan”. El ámbito a desarrollar, siguiendo por ejemplo las culturas neolíticas o celtíbera, incluye la molienda del grano en un molino barquiforme o de mano, el amasado de la harina con agua y sal y finalmente su cocción en alguna placa u hornillo. El resultado: un rico y caliente bollito de pan ácimo hecho por uno mismo. Y es en este punto donde museo y vida diaria convergen compartiendo sensaciones. El pan nos estimula y llama la atención por el deleite olfativo y gustativo, un apreciado y sabroso alimento que, como hace miles de años, sigue formando parte de nuestra esencia cultural y existencia cotidiana.

Horno de pan exterior en Ribalmaguillo (La Rioja).

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Fernanda Frazao


El jarrón María Vedia. Email: mvtercero85@gmail.com

Nuevos escritores

Había algo inquietante en su modo de llenar los espacios. Las estancias se hacían luz, ¿sabe? No sé si entiende la manera que tienen los objetos de aprisionar los ojos, de encarcelarlos en su belleza a pesar de su vacío sustancial. Aquél jarrón era así, hueco por dentro pero delicioso por fuera. Si pudiera verlo, comprendería de lo que hablo. Adoraría como yo, los días en los que le envolvían pequeñas flores amarillas livianas, engarzadas en su porcelana limpia. Maravillosamente planas y móviles, emanando un delicioso aroma a fresco, a rocío, a pureza. Sé que no lo entiende, no hace falta que ponga esa cara. Trato de explicárselo pero no encuentro las palabras exactas. Es difícil, nunca hablo de sentimientos. Me enseñaron que los hombres callan para demostrar su virilidad. ¿Qué puedo hacer ante eso? Y sin embargo, quiero que vea la imagen en su cabeza. Los detalles sonrosados y jugosos, llamándome, reclamando a gritos la atención de cualquiera que entrara en la habitación y lo admirara en la mesa. Sí, como un cuadro impresionista lleno de pinceladas sutiles donde los pocos colores calientes encienden el lienzo. ¿Los ha visto alguna vez? Son maravillosos, hacen que uno se sienta mejor persona sólo con contemplarlos. Y por ese mínimo instante, vale la pena todo lo demás. Ahí reside su utilidad, en

María Vedia es periodista, escritora ocasional y aficionada a escuchar historias cotidianas.

----------------------------------------------------hacerle a uno feliz. ¿Cómo decirlo? Es como entrar en un espacio y sentir la calma, la tranquilidad dibujada en una sonrisa, eso es. Dígame que ha tenido esa sensación alguna vez, dígamelo, no quiero que piense, como los demás, que he perdido la cabeza. ¿Cómo dice? ¿Qué sí? Sabía que en algún punto teníamos que estar de acuerdo. No estaba seguro de que pudiera continuar, su voz me hablaba de miedo. No se asuste, por favor. Ahora que mis ideas pelean entre sí por salir de mi cabeza, no puede obligarme a parar. Seré sincero. No había hecho esto antes. Contar lo del jarrón me cuesta. Más si me pide que recuerde qué fue lo que salió mal. ¿Qué quiere que le diga? Me sentía orgulloso de tenerlo. Iba con mi personalidad. Poseer cosas de valor es mi punto fuerte. Si he llegado


hasta aquí es porque me las merezco, porque yo soy alguien fuera de lo común. De otra forma no sé por qué iba a querer estar conmigo la estúpida gente que me rodea. ¿Por qué pone esa cara otra vez? ¿Es que no lo entiende? Es muy simple. Proyecto una imagen atrayente a los demás, deslumbro a las mujeres y a los hombres. Tengo un sistema de ver el mundo que otros nunca alcanzarán a comprender. Y por eso, me admiran, por percibir todas las posibilidades lógicas, hasta aquellas que la sociedad no me deja escoger porque se salen de la norma establecida. Eso me frustra, claro. Pienso, pienso en ellas constantemente pero no puedo romperlas. Y en la conformidad siempre llego a lo mismo: ¿alguna compensación debo adquirir? Y esa es, sin duda, la ovación del resto. Deseo fascinar. Por desgracia, muchos sólo ven objetos que poseo, como el jarrón. ¿Qué si me defino como seguro de mí mismo? Por supuesto y me aprovecho de ello. ¿Sabe? Quizás el problema vino de ahí, de las otras personas. A veces, en presencia del jarrón a penas me demostraban respeto. Yo no les interesaba. Su luz les cegaba, los olores de las tibias campanillas les embriagaban, esa palidez magnética, la hipnosis de su fragilidad… Su muda e insólita belleza llegó a aterrarme. Daba igual que lo colocara en la cocina o en el baño, su imagen se quedaba impregnada en la retina de aquellos que visitaban mi casa. Y temí no ser el centro, perderlo, incluso, ante las codiciosas miradas de los invitados, temí que me arrebataran el jarrón. ¿Nunca ha sentido la necesidad de conservar algo bello sólo para sí? Llámame

egoísta si quiere pero ese anillo de oro que luce en su dedo contesta a lo que le pregunto. No se desprenderá de él a menos que se vea obligada. ¿Ha pensado en un lugar oscuro donde esconderlo de manos ajenas? Búsquelo, hágame caso. Se sentirá más segura. Conozco el procedimiento porque ésa fue mi solución: ocultar el jarrón. Pero no funcionó, claro. Eso es lo siguiente que me va a decir. Que si la cosa se hubiera resuelto usted y yo no estaríamos aquí, charlando. Confieso que sí, señorita, tiene toda la razón. Mentiría si no reconociera, además, que intenté romperlo. Más de una vez lo golpeé furioso. Vi saltar los añicos de porcelana en el suelo y no contento con eso, los aplasté con las suelas de mis botas hasta borrar sus pequeñas pinceladas rojas. No sé qué pasaba por mi cabeza, lo juro. Al terminar, cuando el charco de agua lo empapaba todo y fluía sin control por los baldosines, yo no entendía, y trataba de pegar los trozos otra vez, temeroso de que alguien pudiera vislumbrar alguna grieta dejada por mi torpeza. Así, día tras día. Y, ¿qué ocurrió? Que una mañana, los pedazos eran tan pequeños que no pude recomponerlos. Tenía el puzle frente a mí pero ni siquiera las múltiples posibilidades que agotaban mi cabeza me daban la solución para ordenarlo de nuevo. Así que lo dejé tirado, ni me moleste en barrerlo. ¿Me pregunta si me arrepiento? No lo sé. Desde el momento en que lo encerré en el armario para que nadie lo encontrara dejó de brillar, de refulgir en las estancias. Ya no me hacía feliz de la misma manera, ¿comprende? Así que creo que la respuesta es no. ¿Cómo dice, que si entiendo que mi mujer no era un


jarr贸n? Claro, pero usted me ha pedido que usara una met谩fora para explicar lo que pas贸.


No te valles Diego Mattarucco

Nuevos escritores

Tú, la llave de mi lluvia (tú, mi lluvia) Tú, el valle de mi lluvia (tú, mi valle) Tú, la llave que en mí llevo y a ti lleva. Tú, mi valle, mi llave, mi lluvia, no te valles. Tú, la yema de mis dedos, mi yema, la llama de mis millas y mis mayos; ¿no te oyes en mis huellas?, ¿no me oyes, que me huyes?, ¿no me oyes que me humillo y te pido: no te valles? Tú, mi baya, mi avellana que más me llena, no me ates más a llanos, no me ayunes, no te valles. No mezquines tus esquinas, ni tus centros, ni tus antros, no te podes, no te impidas ni me impidas, no te valles. Y te pido, no te valles, bayoneta de mis metas; y te pido, no te valles, mayorazgo en mis hallazgos. Mi belleza y mi bullicio, mi belleza más vellosa, no te valles, que me bulles. No te vayas. No te valles.

Diego Mattarucco aterrizó en España en 2012 y desde entonces ha actuado en diferentes espacios y festivales, convirtiéndose en poco tiempo en un referente de la poesía contemporánea que bulle en los bares. Tiene 2 obras en cartel que combinan poesía, música y teatro, y ha ganado más de una veintena de Poetry Slam (combates poéticos) en varias ciudades españolas.

Referencias: http://diegomattarucco.wordpress.com/ http://poesiacacofonica.com/index.html http://diegomattarucco.wordpress.co m/ http://poesiacacofonica.com/index.ht ml


FICCIONES DESDE LA HISTORIA: Música en Egipto Mª Eloísa Caro Durán Licenciada en Historia –especialidad de Arqueología-, y escritora de relatos históricos. pedacitosdehistoria@gmail.com

Nuevos escritores Después de mucho tiempo aprendiendo las técnicas de la música Hatset ya dominaba el arpa a la perfección y llegó la hora de demostrarlo ante todos. Estaba especialmente nerviosa porque el sacerdote maestro de la música había elegido aquel día, el de las fiestas en honor a Hator diosa protectora de la música. Su instructor le advirtió que si fallaba tal vez no fuera digna de tocar en el templo. Hatset había ensayado mil veces, tocaba sin necesidad de leer la música, había afinado rigurosa y pacientemente su arpa decorada con hermosas flores de loto. Llegado el momento, el gran sacerdote ataviado con su deslumbrante túnica de lino blanco, presidía la ceremonia desde el altar. Mientras el sacerdote lector recitaba los textos sagrados, las

María Eloísa Caro es licenciada en Historia, especialidad de arqueología. Tiene un blog de relatos históricos a través del cual pretende divulgar el patrimonio Histórico y Arqueológico.

Referencias: http://pedacitosdehistoriayarqueologia.bl ogspot.com.es/

----------------------------------------------------bailarinas danzaban y el director de los músicos coordinaba el sonido susurrante de las cañas que salía del sistro, el sonido a veces agudo a veces grave de la flauta y la profundidad del arpa. Pero por un momento Hatset rompió la armonía del conjunto, sus notas desafinadas interrumpieron la perfección, el equilibrio sagrado.


El sacerdote lector le lanzó una mirada fulminante. Totalmente alterada y con los ojos llenos de lágrimas la joven intentó sobreponerse y superarse, como sólo un verdadero profesional sabe hacerlo, anteponiendo sus amplios conocimientos a la rotura de una de las cuerdas de su arpa fabricada con fibras de palmera y que al parecer tampoco pudo resistir la emoción. El gran sacerdote la miró y le dedicó una cómplice y benevolente sonrisa que la llevó de nuevo a la cadencia de aquella melodía divina.


La piel que me has dado Javier Romero.

Te llevo. Te llevo a volar

Nuevos escritores

a los colores a los nidos a las melodías. Te encuentro y me incendio como un ocaso de radiantes y fugaces y pintadas palabras tuyas. Me traspasas con tu cuerpo cuando llega la noche candelaria -purificación y dientes de fuegoque tañe y tiñe nuestros asombros, sonidos secretos, sobre la entera piel que has creado en mí.

Javier Romero es licenciado en historia del arte, educador de museos y está realizando actualmente el Doctorado de Estudios Artísticos, Literarios y de la Cultura en la Universidad Autónoma de Madrid. Su carrera profesional la combina con su pasión por escribir. Ha publicado sus poemas en varias revistas culturales, y tiene un audioblog de poesía. Dice estar en incesante búsqueda de un estilo propio, y en el camino estar pasándoselo en grande. La poesía le ayuda a conectar mejor con la vida.

Referencias: http://escuchapoesia.blogspot.com.es/


ARTISTAS DEL MES Dictinio de Castillo

Para conocerlos mejor

Dictinio de Castillo-Elejabeytia Gómez nace en la ciudad de Murcia el 10 de Mayo de 1985. Desde que tiene uso de razón se recuerda muy cerca de un bolígrafo negro pero no tardó en acercarse al color. Sus padres nunca dejaban la casa sin papel ni tinta, y esta sigue siendo a día de hoy, una de sus formas esenciales de expresión. Licenciado en arquitectura, actualmente está finalizando en Madrid el Máster en Proyectos Avanzados de Arquitectura y Ciudad. Este 2014 ha arrancado rico en el desarrollo de sus inquietudes artísticas con la publicación de su primer libro como ilustrador, Verde como el Hielo, ilustrando para la revista bartleboothmag, LaCharca, GO! Murcia (con la ilustración del mes de Marzo), mi Petit Madrid y realizando cartelería para eventos, así como obra para encargos privados (pintura y dibujo) y la realización de cuatro exposiciones, entre Murcia y Madrid. Entre otros proyectos que van surgiendo…

Referencias: http://tintica.blogspot.com.es/ Y para leer más sobre él, una entrevista que le hicieron en Petit Madrid: http://www.mipetitmadrid.com/mipetitmadrid/web/secciones?cmd=mod&nregseccion=6&nregdocumento=6635

Fernanda Frazao Fotógrafa brasileña de gran potencial, es licenciada en Comunicación Audiovisual. Ha publicado sus trabajos fotográficos en numerosas revistas y exposiciones, y ha sido premiada también por sus otras facetas artísticas: videoarte y documental. En su aportación para LaCharca nº3 nos ha traído unas imágenes de bahía con mucho magnetismo, que le gustan especialmente y que ha seleccionado para nosotros, remitiéndonos a una visión del mundo más pura y primigenia. Actualmente lleva a cabo ensayos fotográficos con diferentes líneas conceptuales, y retratos.

Referencias: http://www.fernandafrazao.com/ emaildafernandafrazao@gmail.com


Juan Carlos López Davis Nace en Lorca (Murcia) en 1982. Ha vivido en Berlín y actualmente reside en las Islas Baleares. Por su trayectoria destaca en el panorama artístico con varios premios de pintura, la valoración de la crítica, y la realización de numerosas exposiciones en galerías, centros y ferias de arte.


LaCharca nº3 Junio 2014  
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