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No 81 OCTUBRE 2013 ISSN 1995-1086

Dos artistas conversan Haroldo Higa y Aldo Shiroma


SUMARIO Foto: Jaime Takuma

Foto: Óscar Chambi

[ 4 celebración ] Ya viene la Semana Cultural de Japón

[ 18 entrevista ]

Arte, memoria y paternidad

Foto: Óscar Chambi

[ 12 libros ]

Ilustración: Colección Kuyou, Universidad de Waseda

Un clásico moderno. El Relato de Genji, la primera novela de la historia

[ 6 especial ] 110 años del budismo en el Perú

Arte y reflexión ¿De qué conversan dos artistas plásticos cuando se juntan? Kaikan reunió a Aldo Shiroma y Haroldo Higa –quienes coincidieron recientemente con muestras individuales– para conocer sus reflexiones sobre su quehacer en el arte, sus motivaciones y experiencias. Ambos representan a una generación de artistas nikkei que, aunque jóvenes, cuentan ya con una importante trayectoria y una destacada presencia en la escena nacional, de la cual nos sentimos más que orgullosos. Va nuestro reconocimiento a ambos, que aportan con su gran talento y creatividad, con sus sueños y fantasías, a la plástica peruana, como lo han hecho también grandes artistas como Tilsa Tsuchiya, Venancio Shinki y muchos más. Jorge Yamashiro Yamashiro Presidente Asociación Peruano Japonesa

Director Juan Adaniya Higa Editora Harumi Nako Fuentes

No 81 OCTUBRE 2013 ISSN 1995-1086

Coeditor Enrique Higa Sakuda Editor gráfico Óscar Chambi Echegaray Impresión Gráfica Lima ISSN 1995-1086. Depósito Legal: 98-3235

Dos artistas conversan Escultores Haroldo Higa y Aldo Shiroma. Foto: Óscar Chambi.

KAIKAN INFORMATIVO. AÑO XVIII Nº 81 - OCTUBRE 2013 Revista mensual de la Asociación Peruano Japonesa editada por el Departamento de Comunicaciones y Marketing. Teléfono (51 1) 518 7450 anexos 1022, 1023, 1061. E-mail: kaikan@apj.org.pe. Web: www.apj.org.pe/kaikan. : Revista Kaikan ASOCIACIÓN PERUANO JAPONESA Dirección: Centro Cultural Peruano Japonés, Av. Gregorio Escobedo 803, Residencial San Felipe, Jesús María, Lima 11 – Perú. Teléfonos: (511) 518-7450, 518-7500. E-mail: info@apj.org.pe. Web: www.apj.org.pe KAIKAN OCTUBRE 2013 3


L Semana CELEBRACIÓN

lega noviembre y, para los amantes de la cultura japonesa, crece la expectativa por toda una semana de actividades en la que conocerán la música, el arte, los sabores, el cine y las danzas del Japón tradicional y contemporáneo. Organizada por la Asociación Peruano Japonesa y la Embajada del Japón, la Semana Cultural ofrecerá como en cada edición un variado programa, que tiene como presentación principal un espectáculo de lujo: “Una mirada al kabuki. Demostración de danza”, que estará a cargo de los artistas japoneses Tatsuma Hanayagi, Tamajyaku Gojo y Tamataro Gojo. En el kabuki, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO, cada movimiento y el propio maquillaje (kumatori), tan peculiar, expresivo y característico de este arte están llenos de simbolismos. Lo están también las danzas como el Kagami Jishi (Danza del león) que nos ofrecerán los artistas en esta imperdible y única presentación en el Teatro Peruano Japonés. La Semana Cultural llega también con la esperada ceremonia del té, exhibición de bonsái y origami, torneos de I-go y Shogi y una exhibición de karate a cargo de integrantes de la federación peruana de este popular arte marcial. Una breve muestra de cuatro cintas del maestro Kenji Mizoguchi (Tokio 1898-1956), que alcanzaron el reconocimiento mundial y fueron galardonadas en los festivales de Venecia nos acercarán a la vasta filmografía de este reconocido director, que tiene en Cuentos de la luna pálida (Ugetsu Monogatari) a una de sus películas más emblemáticas. Los sabores de Japón estarán presentes no solo en el espera-

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¡Ya viene!

Cultural de Del 2 al 9 de noviembre regresa la gran fiesta de la cultura japonesa, que este año nos trae como espectáculo central una mirada al kabuki, arte escénico tan tradicional y estilizado, así como arraigado en el pueblo japonés, a través de la representación de tres destacados artistas.

Michiko Aoki presentará la muestra “Fósiles de Coral”.


CELEBRACIÓN do Festival Gastronómico, sino también en la charla de cocina japonesa que ofrecerá el afamado chef Mitsuharu Tsumura. Y el arte viene esta vez de la mano de la escultora japonesa Michiko Aoki, quien presenta “Fósiles de Coral” en un escenario que es una galería natural: el jardín japonés del Centro Cultural. La música irá desde el J-Musik, que presenta a bandas como Akinee, Okinawa Chanpuru y K-chiashi, hasta el Festival de Danzas y Canciones de Japón, que en esta ocasión tiene como invitados especiales a la familia Gushiken, difusores de la música okinawense. Para compartir en familia, llega “Asobimasho!” (¡Juguemos!). La 4.ª Miniferia del Libro, con publicaciones de la APJ y librerías invitadas, y una conferencia sobre el código de honor de los caballeros medievales y los samuráis completan el programa que tiene como cierre el infaltable Matsuri en el Estadio La Unión. Todos están invitados a esta gran fiesta de la cultura japonesa, que garantiza disfrutar de una experiencia con todos los sentidos. Ceremonia central: Una mirada al kabuki. Exhibición de origami.

Dónde

Centro Cultural Peruano Japonés. Cuándo: Del 2 al 9 de noviembre. Ingreso libre, capacidad limitada (a excepción del Matsuri, que se realiza en el Estadio La Unión).

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Mire el programa de actividades en: www.apj.org.pe

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Ceremonia del té. KAIKAN OCTUBRE 2013 5


ESPECIAL

Doctrina religiosa llegó al país con el segundo grupo de inmigrantes japoneses

110 años de budismo en el Perú [texto Daniel Goya / fotos Óscar Chambi]

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ESPECIAL

La venerable Jisen Oshiro y monjes de la comunidad budista Sotoshu en la ceremonia de Urabon en el Templo Jionji de Ca単ete.

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ESPECIAL

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odo libro empieza con una letra. Todo concierto con una nota musical. Todo mar con una gota de agua. La historia de la comunidad budista en el Perú no es la excepción: se inició con un viaje y una idea. En medio de una calle miraflorina, a media tarde, el monje Sengen Castilla abre la puerta del templo y su sonrisa es una señal de bienvenida. Una escalera larga lleva hacia el segundo piso, donde un mural de fotografías da testimonio de lo activa que es la comunidad budista. Encuentros, paseos, reuniones. 110 años han pasado desde que el venerable Taian Ueno llegó al Perú con la misión de difundir el budismo, y es imposible no imaginar que cuando arribó lo hizo con la misma sonrisa con la que hoy Sengen Castilla recibe a sus visitas. Fue en 1903, en la segunda embarcación con inmigrantes japoneses, que llegó al Perú. Allí estaban Taian Ueno, de la escuela Sotoshu, y Kakunen Matsumoto y Senryu Kinoshita, de la escuela Jodo Shinshu. Los tres comenzaron a trabajar como superintendentes en haciendas agrícolas y conocieron de cerca el mundo que enfrentaban los migrantes japoneses, aquella realidad de enfermedades sin medicinas, de explotaciones, de

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Oficio budista ofrecido por el venerable Taian Ueno por el fallecimiento de un niño (1910).

soledad, de injusticias. Un claro ejemplo fue lo que pasó en la Hacienda Casa Blanca, donde fueron prohibidos los entierros individuales. Eran tantas las muertes que se producían cada mes que los trabajadores pasaban más tiempo en los funerales que en el trabajo. Ese escenario terminó por convencer a Matsumoto y Kinoshita de regresar al Japón. Sólo Ueno se quedó para cumplir con la misión que le habían encomendado. *** Aquel que nunca ha visitado un templo budista puede tener la sensación de encontrarse en un lugar donde el orden de las cosas no solo busca la organización, sino que rescata una labor mucho más profunda, un estilo de vida, una entrega. Sengen Castilla camina con pasos calmados, como si cada uno fuera parte de un ejercicio de respiración. Un templo es, en el fondo, un refugio. Por eso, allí dentro todo parece irradiar armonía; afuera en la calle, todo parece más caótico. “La comunidad budista en el Perú mantiene relaciones con las de otros países y siempre estamos realizando actividades dentro y fuera del templo. Lo único que tienen que hacer las personas que se interesan por el budismo y la meditación es venir y aprender”, explica Castilla mientras se sienta en el piso.

*** El primer templo budista lo construyó Ueno. Gracias a la colaboración de los migrantes japoneses y las donaciones que pudo conseguir, se inauguró el templo Nanzenji, en la provincia de Cañete, en 1907. Solo un año después el venerable Taian Ueno fundó la primera escuela peruanojaponesa de Sudamérica que comenzó a funcionar con nueve alumnos. En 1908, el templo Nanzenji pasó a nombrarse Taihezan Jionji, luego de ser reconocido como tal por Sotoshu desde Japón. Luego de haber trabajado en la Hacienda Tumán, Ueno se dedicó a sus labores en el templo, a recibir la visita de las familias japonesas que llegaban al Perú y a la enseñanza en la escuela. *** Cuando toma el té, Sengen Castilla parece reverenciar el momento. No se trata de calmar la sed, sino de calmar el alma. El budismo enseña que para meditar hay que buscar el lugar y el momento adecuados, pero que incluso es posible hacerlo en medio del ruido de la calle que ingresa por la ventana. Así, Castilla es inmune a la alarma del auto que viene sonando hace más de cinco minutos y al sonido del claxon que se filtra entre las paredes. Tiene una mirada intensa, que dice lo mis-


ESPECIAL mo que sus palabras, comunica con todo su ser. “Hemos visto personas que vienen buscando tranquilidad, la encuentran y luego se van. Pasa un tiempo y nuevamente vuelven. Eso pasa mucho”, explica. *** En 1917, el venerable Taian Ueno entregó el templo a Senpo Saito y regresó a Japón donde murió en 1950. Saito continuó con el trabajo de Ueno, siguió cumpliendo con las tareas que demandaba el templo, celebraba las ceremonias para las familias y se dedicaba a la enseñanza. Lamentablemente, fue víctima de la influenza y falleció con tan solo 31 años. Tras él más personajes entrañables tomaron la batuta del budismo en el Perú, como Doya Oshio, quien se encargó de reubicar el templo en San Luis, en Cañete. Kenryu Sato, quien promovió la construcción de un monumento para preservar las cenizas de los inmigrantes pioneros. Shodo Nakao, quien fundó en el jirón Paruro el templo Nanbeizan-Chuoji. Jisaki Shinkai, quien restauró el monumento construido por Kenryu Sato. Ryoko Kiyohiro, quien trasladó el templo de San Luis a San Vicente, siempre en la provincia de Cañete.

Venerable Taian Ueno.

EL BUDISMO ENSEÑA QUE PARA MEDITAR HAY QUE BUSCAR EL LUGAR Y EL MOMENTO ADECUADOS, PERO QUE INCLUSO ES POSIBLE HACERLO EN MEDIO DEL RUIDO DE LA CALLE QUE INGRESA POR LA VENTANA.

*** Cuando ya no quedó ningún monje de Sotoshu, la escuela Jodo Shinshu asumió el papel de organizar las ceremonias de obon y ohigan en el templo Jionji. Fue así que en el 2005 llegó al Perú la venerable Jisen Oshiro, desde Argentina, su país natal. Ella se formó en el templo Zuihoji en Japón y luego estuvo en los templos Busshinji y Zengenji, en Brasil. Oshiro formó la Comunidad Budista Soto Zenshu del Perú en el 2005, que luego pasó a llamarse Comunidad Budista Sotoshu. Allí, en su local de Miraflores, se dictan clases de KAIKAN OCTUBRE 2013 9


ESPECIAL

En setiembre la comunidad budista Sotoshu donó a la APJ una campana de la amistad y celebró el Urabon en Cañete.

ikebana, charlas de dharma y se realizan ceremonias funerarias y de bodas. Las gestiones de Oshiro han ayudado a que en el 2010 se inaugure en el templo Jionji la Sala de Monjes Fundadores Kaisando. Su trabajo, encomiable, ha consistido en desarrollar las buenas relaciones con la comunidad nikkei y enfocarse en la integración del budismo a la sociedad peruana. *** La noche entra por la ventana del templo y Sengen Castilla explica con pausada voz la historia del budismo en el Perú. Resuelve preguntas como un profesor encantado con la enseñanza. “El corte de pelo es para alejar la vanidad. Cuando nos desprendemos de ella podemos alejarnos de esas distracciones”, afirma como si diera un testimonio de vida. Camina alrededor de varios butsudanes y reconoce cada uno. “Hemos visto cómo crece el números de familias peruanas que no son nikkei que practican el budismo. Cada vez son más”, dice. 10 OCTUBRE 2013 KAIKAN


AVISOS

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LIBROS Ilustraci贸n del Cap铆tulo 3 Utsusemi, en el Genjimonogatariemaki, por Kanou Yusei. De la colecci贸n del archivo Kuyou de la Universidad de Waseda.

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LIBROS

El relato de Genji, la primera novela de la historia

Un clásico moderno

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[texto Raúl Ortiz Mory]

ublicado por el Fondo Editorial de la Asociación Peruano Japonesa, El relato de Genji (Genji Monogatari) constituye la primera traducción hecha directamente del japonés de esta pieza clásica de la literatura nipona, considerada la primera novela de la historia. El relato de Genji fue escrito en el siglo XI durante la época Heian (794-1192) por Murasaki Shikibu, una dama de la corte que describe las venturas y desventuras amorosas de un personaje llamado Genji, el hijo del emperador producto de la relación con su concubina preferida. Los primeros 27 capítulos también hacen referencia al ascenso, la caída y el recobro del poder político en la corte imperial. Elaborada durante el esplendor del régimen aristocrático Heian, la obra de Murasaki Shikibu muestra a un joven que podría parecer frívolo y hasta promiscuo; no obstante, el personaje hace un recorrido reflexivo por el destino que lo

rige. La muerte prematura de su madre, la envidia que causó esta entre las demás mujeres, la seducción como herramienta de conquista, la ambición que despierta el poder entre los hombres, son algunos de los temas que comprende el libro. Si bien la obra ha sido traducida a muchos idiomas, esta es la primera vez que se hace directamente del japonés. El trabajo estuvo a cargo de la Dra. Hiroko Izumi Shimono y del Dr. Iván Pinto Román, expertos y estudiosos de la cultura y la historia nipona. La materialización del proyecto se dio gracias al Fondo Editorial de la Asociación Peruano Japonesa, que para el siguiente año publicará la segunda parte del mencionado libro.

CUANDO EL CONTEXTO DETERMINA Sobre los antecedentes de la traducción de este texto, el Dr. Pinto señala que el primer intento se dio a través de un ensayo del Instituto Vienés de Estudios Orientales en 1857. Sin embargo, el trabajo no pudo concluirse por el desconocimiento sobre la

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LIBROS estructura política, económica, cultural y religiosa de la época Heian. También refiere que el aspecto de la contextualización es una de las características más relevantes al momento de emprender el proceso de traducción. “Para entender El relato de Genji en una dimensión cercana a lo que quiso decir la autora hay que conocer la historia, la estructura social y el panorama económico de la época. De otra forma la interpretación podría ser errónea”, asegura. El experto asegura que El relato de Genji solo pudo haberse escrito en el tiempo Heian por las detalladas descripciones de las costumbres cortesanas que realiza Murasaki Shikibu. Otra particularidad del libro es que fue escrito por una mujer, a pesar de la condición de sujeción que tenía al varón y de su total soslayo en el funcionamiento de la corte, algo natural en esa época. “En el siglo XI la mujer sólo era motivo de ornamentación del hombre. Predominaba la poligamia cortesana –cada noble tenía entre nueve y diez concubinas oficiales– a las que el noble cortesano estaba dispuesto a sustentar. Más allá de esa subordinación, las mujeres Heian de clase alta eran muy cultas, sabían leer y escribir. Por el contrario, el pueblo era completamente ignorante, desconocía cualquier tipo de manifestación artística procedente de la corte. Tampoco practicaba la religión budista, que sí conocía la nobleza”, ilustra Pinto. Cabe anotar que el surgimiento de la literatura en Japón no está ligado a la prosa. Es un compendio privado de poemas del año 760 (Manyohû) el primer gran referente de las letras del archipiélago. Esta selección de versos se preservó gracias a la tradición oral y abarcaba desde poemas escritos por integrantes de las 14 OCTUBRE 2013 KAIKAN

Tapa de Capítulo 1 Kiritsubo del Genjimonogatari por Sanjyonishi Saneki. Colección del archivo Kuyou, Universidad de Waseda.

“LAS MUJERES HEIAN DE CLASE ALTA ERAN MUY CULTAS, SABÍAN LEER Y ESCRIBIR. POR EL CONTRARIO, EL PUEBLO ERA COMPLETAMENTE IGNORANTE, DESCONOCÍA CUALQUIER TIPO DE MANIFESTACIÓN ARTÍSTICA PROCEDENTE DE LA CORTE”. clases altas hasta campesinos, pasando por prostitutas. OBRA SIN PRECEDENTES La riqueza de El relato de Genji también radica en que es la primera novela de la historia, entendida en esos términos desde la óptica crítica de Occidente, mucho más antigua que Don Quijote de la Mancha

de 1605. Además, el texto de Murasaki Shikibu se concibió completamente en japonés. Hasta ese momento la literatura nipona todavía tenía influencia china, tanto en el tipo de escritura empleada como en los temas que abordaba. Pinto explica que la primera antología oficial de poemas del año 905, Kokin Wakashû,


LIBROS Hiroko Izumi Shimono

Iván Pinto Román

fue introducida por un prólogo en chino. Unos años después se añadiría a ella un determinante prólogo en japonés. La admiración por el arte de China era muy elevada, las letras no eran la excepción. Es en la etapa Heian que se rompe el lazo de dependencia cultural que por muchos años había caracterizado la relación de las dos sociedades. Murasaki Shikibu utilizó el silabario kana, empleado por las mujeres de la corte. Los varones escribían mayormente empleando ideogramas (kanji) de origen chino. Esta situación hizo que el trabajo de la Dra. Shimono y del Dr. Pinto fuera más laborioso, debido a que el japonés de ese tiempo es distinto del actual y además porque era una lengua en proceso de consolidación. El relato de Genji presenta muchas palabras homófonas que sólo pueden entenderse por el contexto en que se presentan.

Aun así existen otras que son ambiguas y que no siempre son deducibles por el contexto. “Para hacer la traducción recurrimos a estudios y traducciones. Quisimos determinar cuánto se habían alejado estas versiones del texto original. Este trabajo nos tomó 4 años y medio. Con la Dra. Shimono trabajamos una página por día, intercambiando correos entre Lima y Tokio. Las partes que más nos demoraban fueron los poemas, tenían muchos significados posibles y venían colmados de alusiones. Sólo pueden entenderse con un diccionario de arcaísmos. Definitivamente fue un trabajo de coordinación constante”, asegura Pinto. PASIONES HUMANAS Para el entrevistado, El relato de Genji es una novela que se refiere a las pasiones humanas, las mismas que han gobernado el espíritu del

hombre en el pasado y que lo conducen en el presente. Las mismas que determinarán su futuro. El amor, la pasión, la atracción por el sexo opuesto, la belleza, son algunos de los temas que predominan en el texto y que le dan un carácter de vigencia más allá de que haya sido escrito hace más de mil años. A nivel literario la obra de Murasaki Shikibu presenta una característica novedosa: descripciones psicológicas detalladas de los personajes. Sin duda eso la convierte en el primer gran referente de la novela psicológica de todos los tiempos. La edición del Fondo Editorial de la Asociación Peruano Japonesa pretende destacar estos rasgos y poner al servicio del lector peruano un texto de gran valía en el marco del 140 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Perú y Japón. Una obra imprescindible. KAIKAN OCTUBRE 2013 15


LIBROS

Características del libro

El relato de Genji (Genji Monogatari) - Parte I Autora: Murasaki Shikibu Traducción al castellano: Hiroko Izumi Shimono, Iván A. Pinto Román ISBN: 978-9972-9205-9-2 Fecha de publicación: Agosto 2013 Lugar: Lima, Perú Edita: Fondo Editorial de la Asociación Peruano Japonesa Páginas: 740 Formato: 18 x 24cm Parte I (Capítulos 1 al 27 del total de 54)

Apuntes sobre

El relato de Genji Ilustraciones y notas En la presente versión aparecen numerosas notas para guiar a la comprensión profunda de los lectores e investigadores. Asimismo el texto incluye notas preliminares del Dr. Haruo Suwa, profesor emérito de la Universidad de Gakushuin sobre los textos e ilustracio-

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nes del Genji Monogatari; y del Dr. Katsumi Fujiwara, profesor de la Universidad de Tokio, sobre el amor descrito en esta obra. El libro cuenta además con 10 ilustraciones de la colección Kuyou de la Universidad de Waseda, Japón.


LIBROS

Los traductores

Miradas

Hiroko Izumi Shimono es doctora en Literatura Japonesa por la Universidad de Gakushuin, Tokio. Ha llevado a cabo investigaciones sobre las artes escénicas y la literatura de Japón. Iván Augusto Pinto Román es diplomático, abogado, estudioso de la historia cultural japonesa y docente en el Centro de Estudios Orientales (CEO) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). De manera conjunta han traducido anteriormente otros clásicos de la literatura japonesa como El libro de la almohada (Makura no soshi) de Sei Shonagon (junto con Oswaldo Gaviria) y Diario de Tosa de Ki no Tsurayuki, ambos de la Colección Orientalia

“En el Japón, desde fines del siglo X hasta inicios del XI, aparecieron en el escenario literario mujeres escritoras, siendo la más encumbrada Murasaki Shikibu. Aquella fue una época en que todavía quienes escribían eran mayoritariamente hombres, y a la mujer correspondía simplemente una existencia secundaria, dependiente. ¿Existió acaso, otro lugar del mundo en el que las mujeres presidieran el medio literario de una época, como lo fuera en el Japón de entonces? Ciertamente, no. Sucedió solamente en el Japón de la época Heian, cuyas peculiares circunstancias permitieron que las mujeres pudiesen escribir obras maravillosas”. Hiroko Izumi Shimono

del CEO de la PUCP. En 2006 la APJ publicó la primera traducción al castellano del libro Kagerô Nikki Apuntes de una efímera. Confidencias de una dama de la época Heian, de Michitsuna no Haha.

“En su obra pinta Murasaki Shikibu un vasto panorama de la ambivalencia del amor, destacando que en él gozo y pesar se hallan entremezclados. Esta constatable verdad torna vigente la novela a través del tiempo, convirtiendo al relato en un reflexivo escrito sobre la pasión humana”. Iván Pinto Román “Se dice que esta obra es la más representativa de la novela larga japonesa. Sin embargo, si la comparamos con las de la literatura europea, da la impresión de que la obra es un ‘conjunto de novelas cortas’, en realidad. Tal vez el frecuente cambio del objeto de la descripción, que muestra con claridad la característica de la literatura antigua japonesa, haya impedido que la obra sea catalogada como una ‘novela larga’ desde el punto de vista occidental”. Haruo Suwa, profesor emérito de la Universidad de Gakushuin “¿Habrá otra obra que haya sido tan malinterpretada como ésta? Entre las personas que conocen esta obra por su título, pero en realidad no la han leído y sólo saben de su contenido a grandes rasgos, hay muchos que creen que su protagonista, Hikaru Genji, es un hombre lascivo que busca vivir en libertinaje”. Katsumi Fujiwara, profesor de la Universidad de Tokio KAIKAN OCTUBRE 2013 17


ENTREVISTA

Haroldo Higa y Aldo Shiroma dialogan, reflexionan y comparten experiencias

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[entrevista Enrique Higa / fotos Ă“scar Chambi]


ENTREVISTA

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ENTREVISTA

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as muestras “Irreversible”, de Haroldo Higa, y “Nostalgia de héroes”, de Aldo Shiroma, están pobladas por personajes de la cultura popular como Mickey Mouse y Blancanieves en el caso de la primera, y Goldar y el Samurái Fugitivo en el de la segunda. La infancia y los recuerdos las emparentan, pero cada una tiene su propia mirada sobre el pasado. ¿Qué los impulsó a hacer estas individuales? Aldo Shiroma: Yo decidí hacer una revisión de momentos importantes o cosas que me han marcado. Quería revisar files antiguos, de proyectos que había realizado, y dentro de ellos estaba este trabajo de memoria, de traer cosas que habían sido sumamente importantes para mí en esta etapa infantil, afectiva, emotiva. Haroldo Higa: Yo creo que es parte natural de todas las personas revisar su pasado. Esa

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Haroldo Higa

revisión del pasado la puedes hacer de miles de formas. En mi caso, quizá también como en el de Aldo, es ver la infancia como un escenario para poder contar algo. ¿Por qué ahora? ¿Han llegado a una etapa de sus vidas en la que hacen una parada y reflexionan sobre su pasado? HH: Para mí mirar el pasado es una manera cotidiana de la vida. AS: Es un ejercicio constante, ¿no? HH: Sí. No es por nada en especial, sino que uno siempre recuerda el pasado para poder mirar hacia adelante. AS: Creo que ha sido coincidencia. Cuando he llevado a la galería las piezas, la galerista me llama para contarme sobre tu muestra y le digo “mostro”, cómo las cosas se van dando, por coyuntura, sin preverlas. HH: Lo interesante es que son dos muestras que miran hacia el pasado, pero también son dos muestras diferentes. Cuando

las ves te das cuenta de que hay muchas maneras de enfrentar el pasado, de representarlo. AS: Están llenas de matices diferentes, las miradas son diferentes. HH: Eso es lo bacán. Lo bacán es que de todas maneras produce un eco. Yo cuando fui a tu muestra, Aldo, fue muy divertido, porque me hizo recordar a todos los personajes que me gustaban, y también me hizo recordar mucho el trabajo que hacía yo en madera, que me gustaba mucho también. Cuando veía las piezas de Aldo decía “pucha, tengo que volver a la madera en algún momento”. Que suceda eso en el arte es bacán. AS: A mí me ha hecho recordar, cuando he visto ahora tu muestra, que una de las primeras veces que fui a la Facultad (de Arte de la PUCP) fue a una muestra de fin de año, era el año en que tú salías… HH: Asu mare (risas). AS: En ese momento te parece superlejana, que es una cosa que tú no vas a llegar a poder


ENTREVISTA

Aldo Shiroma

hacer. Pero es bonito poder tenerla cerca, poder empaparte. Es lo mismo que ahora, venir a ver la muestra y ver los detalles con los que trabajas, la laboriosidad, el impacto, retroceder y ver cómo esta obra no solo está bien hecha, sino que te cuestiona muchas cosas. Tiene una mirada bien crítica, bien ácida. El Mickey Mouse no lo veo yo, siento que él me está viendo a mí. Mostro.

manera de decir que uno quiere seguir adelante.

Haroldo, una vez dijiste que para ti el arte es buscar lo que no has podido hacer. ¿Qué has encontrado haciendo esta muestra? HH: En las últimas muestras he tratado de lograr cosas que no podía. Esa era una de las premisas. Y para ello tenía que probar con recursos diferentes. Creo que todavía no he logrado nada, porque siempre siento que falta mucho por mejorar. Y eso ya tiene que ver con una cuestión de exquisitez personal, una obsesión técnica, pero de hecho son pasos que uno va dando. Es una

En tu caso, Aldo, ¿qué tipo de búsqueda hay? AS: Yo he estado más abocado al desarrollo de mis personajes como una reedición de una iconografía que trato de hacer cada vez más propia. Esta muestra lo que me permitía era no disfrazarlos, pero sí jugar mucho con su forma de ser y con estos personajes de los comics y las series de TV de esa época que tienen ya características muy definidas. Las muestras anteriores siempre iban relacionadas con momentos importantes o cosas que he querido desarrollar, a ve-

La búsqueda permanente es un estímulo. HH: Hay varios tipos de estímulo en la vida, y uno de esos, en el arte, puede ser esta idea de resolver las cosas de manera diferente, por un lado. Y por otro lado, jugar con la formalidad de las cosas, los tamaños y todo eso, para ver qué produce.

ces imposibles, como levantar el vuelo, un sueño recurrente que he tenido desde chico. Tiene mucho que ver con esta cuestión de querer ser un superhéroe, salvar el mundo. Son como visiones utópicas de adónde quieres llegar, qué es lo que quieres ser. Ese es un poco el motor que va moviendo mis exposiciones. La capacidad de soñar es una constante en tu obra. AS: Lo que te permite visualizar mejor el escenario es la capacidad que tienes de desapegarte por un instante de la realidad y replantearte las cosas de formas muy diferentes. En la vida cotidiana yo soy quizá demasiado realista, trato de controlar y asir todo, pero a la hora en que creo es más bien el instante en que hago todo lo contrario, y puedo permitirme desfogar y mirarlo de otra forma. HH: Totalmente de acuerdo. ¿El arte es como un refugio? HH: Sí, puede ser un refugio y un escape. El arte es una locura. KAIKAN OCTUBRE 2013 21


ENTREVISTA Si fuéramos fríos, calculadores, el arte no tendría esa vida que tiene cuando lo vemos en las exposiciones. De repente hay algo que no funciona bien en nosotros (risas), precisamente eso es lo que nos hace producir. En la vida real yo también trato de ser lo más realista posible, si no mi esposa me jala de los pelos. AS: Mi hijita también… HH: Una hija bella. Yo tengo gemelos. El día a día es como tratar de anclarse y conectarse con la gente, con las cosas que pasan, pero cuando uno se enfrenta al arte tiene la suerte, no digo de desconectarse, pero sí de entrar en otra dimensión, y de repente de soñar con el desapego, con la posibilidad de ser nuevo, de ser otro. Son miles de vuelos. Eso es lo interesante. Felizmente, creo que hemos escogido una de las carreras más bellas que hay, aunque también una de las más jodidas (risas). Te gusta cuando alguien tiene una lectura de tu obra distinta de la que habías previsto, ¿no? HH: Sí, el arte tiene eso. Tú creas algo y quieres que tenga cierto impacto en la gente, pero lo más interesante es cuando tiene varias interpretaciones. Se vuelve muy enriquecedor con la gente que ve tu obra porque empieza a describir elementos que tú no tenías previsto. Eso es chévere. Ahora, lo que estoy buscando es no tener un lenguaje propio, estoy tratando de escaparme de eso. Estoy tratando de desarrai-

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garme rápidamente de las cosas que hago para volver a plantearme cosas. AS: Qué difícil (ríe). HH: Así como cuando hay un ejercicio de identificación con el trabajo de uno, creo que también es posible el ejercicio de darle la espalda a lo que uno ha hecho. No ser reconocible. HH: Exacto. Es como buscar las cosas a la inversa. AS: Cuando en el 2008 me fui a España a hacer una maestría, junto con Karen, mi esposa, el hecho de estar fuera y tener circunstancias completamente diferentes a las que tenemos aquí me sirvió para replantear mi obra desde un punto de vista completamente diferente. Al cambiar las circunstancias también te permitía zafarte de lo que todo el mundo reconocía como tuyo y de hacer cosas diferentes. Eso es superdifícil. Al final, no fue iniciativa mía, fue el resultado de cómo se habían dado las situaciones. Pero me cuesta mucho el desapego a la forma en que hago las cosas. HH: En mi caso ya no cuesta tanto. Lo que pasa es que ya son más o menos diez años los que vengo planteándome romper con el trabajo que hacía. ¿Cómo nació ese propósito de romper? HH: Sentía que ya había explotado al máximo lo que hacía, no encontraba ningún tipo de mo-

tivación. Y ese fue un momento difícil para mí, tenía miedo, felizmente me di cuenta de que el arte no era el problema, el problema era qué es lo que estaba haciendo. Cuando yo hago un análisis de lo que he hecho, encuentro mucha similitud en todo. Hay una línea conductora que quizá no es visible, pero yo sí encuentro que hay como un encadenamiento. Lo que pasa es que el aspecto formal cambia mucho, pero el feeling es el mismo. AS: Alguien que sigue tu obra – yo la sigo desde la universidad– logra ver como que hay una tela por detrás que va uniendo una trama. Es bonito eso. Aldo, casi todos tus héroes son japoneses. AS: Sí, excepto uno. Lo que pasa es que yo los evocaba de los dibujos que daban en canal 7, que eran mis recuerdos más antiguos, y la mayoría eran anime o series japonesas: Goldar, Ultrasiete, Ultraman. Ahí se coló uno que no es del universo japonés, que es Shazam. Cuando he comenzado a analizar a todos los personajes, me di cuenta de que todos pertenecían al imaginario japonés, excepto este personaje. HH: En mi caso los personajes son más bien norteamericanos, menos el Maneki Neko, que es un personaje criollo en realidad, está instaurado en el imaginario limeño, peruano. Lo que yo quería hacer era invertir la mirada, tratar de que nosotros seamos pequeños frente a los juguetes, que ya no lo son, que son personajes grandes, que nos pueden mirar, nos pueden observar, analizar. Un cambio de escala que produce esa resonancia psicológica… AS: De quién juega con quién. HH: De quién es el juguete, quién el dominador. Por eso trato de lograr dos cosas con la escultura: una empatía, que te atrae, pero también algo que de alguna manera te sacuda, te interpele.


ENTREVISTA

Menos calle, pero más afecto Ambos tienen hijos pequeños. ¿Creen que el mundo en el que crecieron es mejor que el de ellos? AS: Cuando era muy pequeño, vivíamos en Breña, en una calle donde los autos casi no podían pasar porque los ambulantes habían tomado toda la pista, pero hacía que tú pudieras jugar con niños más o menos de tu edad, eso fue hasta que tuve cinco años. Yo tuve más vida de calle hasta los cinco años que después. Nos mudamos a Pueblo Libre, a una casa con dos rejas para poder ir a la calle. Ya no me dejaban salir. Yo siempre pensaba que cuando fuera padre iba a dejar que (mis hijos) salieran, y hoy día ¿tú crees que yo dejo que mi hija se acerque a la puerta? Me da un poco de pena porque todo ese mundo que descubres cuando eres niño yo creo que se ha perdido. Trato de dárselo a mi hija desde otro punto, jugar más con ella para que construya cosas, que sepa crear su mundo, no aceptarlo porque ya viene listo del envase. ¿Tú cómo haces con mellizos? (risas).

HH: Difícil. Nosotros hemos vivido en otra época. Yo paraba en la calle, mi viejo salía a buscarme para que entre a la casa. Ahora no se puede. Lo que no tienen los chicos ahora es calle, están sumamente sobreprotegidos, pero lo interesante es que tienen una relación con sus padres como no la teníamos nosotros. ¿Más cercana? HH: Más cercana, más afectiva. Tienen una mayor relación amical, fraternal. Eso es bacán. AS: Claro, no es tan vertical como en nuestra época. HH: Eso está bueno. Y otra cosa chévere, Érica y yo cuidamos a nuestros hijos, no tenemos a nadie que nos ayude, y eso hace que las cosas sean más intensas, más complejas. AS: Y con dos además, al mismo tiempo. Yo tengo una y te juro que en los momentos de cansancio en la madrugada digo cómo has hecho (risas). HH: Sí, es más difícil. Pero bueno, si uno puede con uno, va a poder con dos. Yo te digo esto porque

no sé qué es cuidar a uno, yo sé lo que es cuidar a dos. Mejor no te cuento todo lo que he pasado, pero pucha… Felizmente ya tienen cinco (años), pero después se viene lo peor, dicen, ¿no? Cada vez que van creciendo tienen rollos diferentes. AS: Pero eso no es justo (risas). Cuando tenía uno (te decían) “no te preocupes, a partir de los dos (años) se tranquiliza”. Ahora que está por cumplir dos me dicen “no, era mentira, ahora comienza lo bueno”. HH: Es increíble. AS: Sí. Te nutre de otra manera. HH: Uno no piensa que la vida es tan increíble. Cuando nacen los hijos te das cuenta de que recién empieza todo. AS: En mi época la relación con los padres era más vertical, no había una conexión afectiva tan fuerte. Yo puedo estar destruido de cansancio, arrastrando los pies del taller, y viene mi hijita, me sonríe, me abraza, y de pronto como que te olvidas de todo tu cansancio en ese momento. Te tiras al suelo, juegas, como que te recargan las baterías. KAIKAN OCTUBRE 2013 23


EMPRENDEDORES

Patricia Yamamoto estรก al frente de Sumito. 24 OCTUBRE 2013 KAIKAN


EMPRENDEDORES

Sumito, la aventura en el Callao de una emprendedora

Buscando nuevos mercados para la comida nikkei

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[texto Enrique Higa / fotos Roberto Sinche] ada vez es más fácil encontrar comida japonesa o nikkei en Lima. No obstante, la oferta apunta básicamente al mismo tipo de público, que se concentra en ciertos distritos tradicionales de la ciudad. Para apartarse del mol-

de, Patricia Yamamoto decidió explorar otros territorios para captar consumidores de zonas emergentes. Así llegó al Mall Aventura Plaza del Callao, donde abrió Sumito. Al principio no tenía previsto operar un restaurante, sino una barra de sushi, como en el Real Plaza Centro Cívico, donde empezó con este formato que

le parece ideal para los centros comerciales. Sin embargo, la oportunidad se cruzó en su camino y no la dejó ir. Su propósito es llevar la comida nikkei a gente que no está familiarizada con ella y abrir nuevos mercados. Hay sectores que están avanzando económicamente y quieren ampliar su mundo accediendo KAIKAN OCTUBRE 2013 25


EMPRENDEDORES

De la contabilidad a la cocina

Patricia Yamamoto llevaba 13 años trabajando en el área de contabilidad de un banco cuando decidió darle un vuelco a su vida. Los números no eran lo suyo. A los 31 años dejó todo y se puso a estudiar cocina. Fue una feliz decisión. Hoy es dueña de dos negocios (en sociedad) que emplean a alrededor de 60 personas y dicta clases en la USIL. “La comida japonesa comenzó como una moda, pero se está consolidando cada vez más”, dice. Hace hincapié en que se vende incluso en restaurantes no especializados. “Todas las semanas hay gente que por ley come maki, ya es parte de su cultura culinaria”, destaca.

EL PROPÓSITO DE PATRICIA YAMAMOTO ES LLEVAR LA COMIDA NIKKEI A GENTE QUE NO ESTÁ FAMILIARIZADA CON ELLA Y ABRIR NUEVOS MERCADOS. HAY SECTORES QUE ESTÁN AVANZANDO ECONÓMICAMENTE Y QUIEREN AMPLIAR SU MUNDO ACCEDIENDO A NUEVAS EXPERIENCIAS, DICE. a nuevas experiencias, dice. En poco menos de dos meses en actividad, la respuesta del público ha sido positiva, asegura Patricia. El principal gancho de Sumito son sus almuerzos parecidos a los bento, que atraen sobre todo a gente de oficina. Como los fines de semana el grueso de su clientela son familias, los maki vuelan. Los más conocedores se inclinan por el yakisoba, el ramen o el yasaitame. Los meseros están instruidos para orientar a los clientes. Para los que recién se aventuran en la comida nikkei, Patricia recomienda el yakimeshi, por su semejanza con el arroz chaufa, y entre los maki el acebichado. Animarlos de arranque por platos como el sashimi

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no es lo ideal, explica. Hay que llevarlos poco a poco. Sumito es el segundo emprendimiento gastronómico de Patricia. El primero es K’tana, el restaurante ubicado en el Centro Cultural Peruano Japonés que abrió hace cuatro años. Creó Sumito teniendo en mente un público más joven. El concepto era sencillo: módulos pequeños –para 20 o 25 personas– en malls, donde la rotación es alta y siempre hay gente dispuesta a gastar. La primera experiencia en el Centro Cívico fue tan buena que instaló una segunda barra de sushi en el Real Plaza Primavera. Su mira ahora está puesta en Lima Norte. Fuera de la Lima tradicional hay un vasto territorio por conquistar.


PERSONAJE

Alberto Matsumoto comparte reflexiones sobre los descendientes de japoneses

Definiendo la identidad nikkei [texto Javier GarcĂ­a Wong Kit / fotos Gonzalo CĂĄrdenas]

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PERSONAJE

or teléfono, Alberto Matsumoto puede sonar como cualquier argentino hincha del equipo de fútbol River Plate. En una fotografía puede parecerse a cualquiera de los nikkei que van al Centro Cultural Peruano Japonés a encontrarse con los amigos. Sentado frente a mí, y de pie en un auditorio colmado de escolares, el licenciado en Relaciones Internacionales nos muestra que es ambas cosas y además un analista de la identidad nikkei. Ha investigado la historia de la inmigración japonesa en América Latina, ha estudiado una maestría en derecho laboral y económico en Japón (donde además es intérprete judicial) y es conferencista y consultor del Ministerio de Trabajo de Japón. Matsumoto encontró que muchos latinos nikkei no entendían la forma en que se aplicaba la ley en Japón. “Más que la ley, no entendían el trasfondo cultural. Mi trabajo era facilitar la comprensión entre ambos”, dice Alberto, cuyo interés por la esencia de los nikkei se inició entre tribunales para continuar en aulas y salones de conferencias, como ahora en que se acomoda el micrófono inalámbrico para dirigirse a su público adolescente. “Yo enseño historia de la inmigración japonesa en América Latina a los becarios de JICA. Cada año llegan 130 chicos a Japón que muchas veces, por ser sansei o yonsei, no conocen el origen de los issei que llegaron a estas tierras. Saben que hubo dificultades, saben que sufrieron, pero no saben qué pasó exactamente”. HISTORIAS DE INMIGRACIÓN Matsumoto estudió la historia de los inmigrantes japoneses que llegaron a casi todos los

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países de América Latina, encontrando en cada comunidad de inmigrantes características muy especiales que son parte de su vida e historia. “Todos son absolutamente distintos. Creo que si llegara un nikkei de Bolivia o Paraguay al Perú, no sabría qué hacer”, dice convencido tras conocer que muchos jóvenes sansei de los que crecieron en zonas inhóspitas de estos países, que luego se convirtieron en prósperas colonias agrícolas, mantienen su idiosincrasia japonesa. “Tengamos en cuenta que se han educado en colegios japoneses y aprenden ese idioma como si fuera su lengua materna”. Se trata de micromundos que parecen ambientados en un Japón de hace cuarenta años, como escenografías de una película antigua. “Lo primero que uno ve en la entrada de una de estas colonias japonesas en Paraguay es un jinja, el templo sintoísta, color rojo”. Acaso este anacronismo corresponde a la preservación de unas tradiciones por las que se tuvo que luchar. No en una guerra, pero sí contra la adversidad geográfica. “Donde más adversidades hubo, más fuerte se hicieron las colonias. Entonces, formaron las asociaciones, mutuales y cooperativas. En Brasil incluso hasta tienen un banco. Fue una forma de protegerse”, dice el argentino, quien destaca que en el Perú la mayor adversidad para los nikkei peruanos fue la Segunda Guerra Mundial. “Fue algo que ellos no podían controlar y que además solo ocurrió en el Perú”. UNIÓN E IDENTIDAD En Argentina, los nikkei se han reunido en la cámara de tintoreros para ayudarse entre ellos mismos. Las cooperativas han sido una forma de unirse y apoyarse, como ocurrió en Brasil hasta hace unos años y que para Alberto Matsumoto, que

“JAPÓN ES UN PAÍS CON 126 MILLONES DE PERSONAS. TODOS LOS DÍAS, POR LA ESTACIÓN DEL METRO DE TOKIO PASAN UNAS TRES MILLONES Y MEDIO DE PERSONAS. PARA VIVIR ASÍ SE NECESITA ORDEN Y PARA TENER ORDEN SE NECESITA PACIENCIA, UNA DE LAS HERENCIAS DE NUESTROS ANTEPASADOS”.


PERSONAJE

ha estado en tantos países de la región, tiene su máxima expresión en el Perú. “No se puede hablar de integración sin conocer la historia”, reflexiona antes de hablar con los chicos de La Unión y otros colegios sobre la identidad nikkei. “¿Qué es para ustedes la identidad nikkei?”, pregunta Alberto, cuyas dotes de orador se manifiestan en las sonrisas y la atención de los colegiales luego de saludarlos con un “ohayo”. La familia, el idioma y los rasgos físicos asoman como alternativas, hasta que algunos de los alumnos empiezan a hablar de los valores. Respeto, orden, humildad y confianza surgen como respuestas acertadas. “Japón es un país con 126 millones de personas. Todos los días, por la estación del metro de Tokio pasan unas tres mi-

llones y medio de personas. Para vivir así se necesita orden y para tener orden se necesita paciencia, una de las herencias de nuestros antepasados”, les dice Alberto quien, durante la entrevista, señala que la cultura japonesa tiene sus contradicciones, como cualquier otra. “No son perfectos, ellos mismos hoy en día cuestionan su vida cotidiana. Hay un deterioro de ciertos valores”, sostiene Matsumoto, quien no deja de resaltar la actitud ejemplar de los ciudadanos de ese país ante el terremoto y el tsunami de 2011. “Muchos nikkei que van a conocer Japón para reencontrar los valores que heredaron sienten que el país es muy distinto al que les contaron sus abuelos”. REALIDAD Y ACTUALIDAD El Japón actual no es el de las

Matsumoto, al centro, con Jorge Igei, director de Organización de la APJ; José Sugiyama, presidente de la Cooperativa Pacífico; Jorge Yamashiro, presidente de la APJ; y Richard Yagui, director de Juventudes de la APJ.

leyendas míticas, sostiene Matsumoto. “Okinawa vive de las bases americanas y del turismo, es otra realidad”. Incluso muchos brasileños y peruanos nikkei tuvieron que regresar a sus países luego de la crisis económica, aprovechando una serie de incentivos económicos. “Se dieron cuenta de que en América Latina se vive de otra forma, muy distinta a la que vivieron los dekasegi hace 20 años”. El segundo regreso a Japón, por llamar de alguna forma la vuelta de los nikkei que habían ido con mucha ilusión al país de sus ancestros, era cargada de nostalgia por esta tierra en la cual también está su identidad. “Yo me siento argentino a pesar de que vivo muchos años en Japón, pero cada cierto tiempo también necesito volver a mi país y recorrer América Latina”, dice Alberto respirando un poco del aire de este lado del Pacífico. Pero no todo es nostalgia. Volver implica conocer otro Perú y otro estilo de vida al que hay que adaptarse. “Aunque los departamentos se parezcan ahora a los de Japón porque son más chicos, está el costo de vida más caro, el tránsito y otras situaciones”, dice entre risas. Cada realidad tiene sus bemoles y la comunidad de más de 50.000 peruanos en Japón (la más grande de habla hispana en ese país) vive una particular, que él no considera mejor ni peor. “Mi trabajo es lograr que la integración de ellos con los japoneses no sea tan traumática, pero van a tener que pagar un derecho de piso, de aprendizaje”, dice Alberto, quien como nikkei se siente cómodo en Japón, donde vive hace 23 años, pero también en Argentina, donde vivió hasta los 28 años. “Pero solo tengo una nacionalidad y con esa me basta”, dice en una fría mañana limeña mientras toma el té y no el mate. KAIKAN OCTUBRE 2013 29


COLABORACIÓN

El arquitecto brasileño Humberto Yamaki comparte su mirada sobre el cementerio japonés de San Nicolás

Memorias de piedra

E

[texto Humberto Yamaki]

l desértico cerro Chimú Cápac marca el paisaje de los alrededores del poblado de Supe, en la costa norte de Perú. Contrasta con las ruinas de la hacienda San Nicolás y las plantaciones de maíz que se extienden por las partes planas. En los meses que anteceden al invierno una densa neblina cubre todo de tiempo en tiempo, reforzando la atmósfera del lugar. La hacienda San Nicolás fue el lugar donde llegaron entre 1899 y 1909 cerca de tres mil inmigrantes japoneses para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. La diferencia en las costumbres y las arduas condiciones de trabajo, la desnutrición y las enfermedades endémicas causaron muchas víctimas. Así, en 1907 fue abierto un camposanto en la propia hacienda, que quedaba en la falda del cerro Chimú Cápac. Se afirma que desde entonces fueron sepultados cerca de 500 pioneros entre adultos y niños. Actualmente es posible acceder al local a través del camino

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AVISOS que conecta el poblado de San Juan hacia San Nicolás, cerca de la antigua carretera Panamericana. Al final de un camino de tierra es posible ver el terreno cuadrado de altos muros, teniendo al fondo una elevación de piedra y arena rojiza. El cementerio de San Nicolás impresiona por su buen estado de conservación. Por la historia grabada en las placas del lugar, se sabe que fue prácticamente reconstruido en 1935, debido al estado de abandono en que se encontraba. Durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial, San Nicolás fue olvidado una vez más, pero fue recuperado en 1945. Finalmente, en la conmemoración de los 80 años de inmigración japonesa al Perú en 1979, adquiere la apariencia actual. La construcción y la reconstrucción reflejan momentos históricos vividos por los inmigrantes, y lo más importante es que a cada tiempo surgieron personas o grupos interesados en su recuperación y conservación. Al pasar por la pesada puerta de fierro, avistamos escalones construidos con bloques de piedra. Según descripción en una publicación conmemorativa, recuerdan terrazas incaicas. Obeliscos marcan el inicio n Humberto Yamaki es profesor de posgrado de la Universidad de Londrina, en Paraná, Brasil. Visitó el valle de Supe en abril de este año. n Ha organizado en Brasil una serie de exposiciones sobre el cementerio de San Nicolás. En julio presentó la exposición fotográfica “Memorias de piedra El cementerio japonés San Nicolás Perú” en la festividad de Shokonsai - Fiesta de Invitación de las Almas. n La muestra se realizó en el cementerio japonés de Alvares Machado - Sao Paulo, construido en 1919 y considerado el más antiguo de la comunidad japonesa en Brasil.

y el final del camino principal, cerro arriba. En distancias ritmadas están afincados los “sotobas”, plaquetas confeccionadas de base de cemento con estructura de caña y que traen grabados mantras del budismo. A partir de algunos escalones surgen acá y allá lápidas monolíticas sobre escalones de 3 niveles, de centenaria tradición japonesa. Se pueden leer en las plaquetas informaciones de los que ahí descansan. Nombre, edad, provincia y lugar de nacimiento grabados permiten conocer la trayectoria de la vida de los inmigrantes. Algunas lápidas son de piedra bruta. Raros crucifijos evidencian el sincretismo religioso. Todo el suelo del camposanto está cubierto de piedras. Pasajes transversales son marcados con bloques circulares de concreto y recuerdan los tradicionales jardines japoneses. Caminar sobre las piedras es una experiencia sonora, táctil y visual única. Un paisaje de piedra que guarda la memoria de los pioneros inmigrantes. A pesar de la buena impresión inicial, existe riesgo eminente con algunas modificaciones en curso. La adición de imágenes religiosas con forma de nichos en las lápidas existentes rompe el estilo y simplicidad del conjunto, y podría recibir mejor atención. Aparte, los espacios libres en los límites del cementerio vienen siendo ocupados, con riesgo permanente de inserción de nuevas tipologías y quiebra de ornamentos. El cementerio japonés de San Nicolás en Perú es todavía un muy buen ejemplo para los históricos cementerios de inmigrantes que existen en todo Brasil. Preserva el carácter del conjunto de estructuras tumulares centenarias que tienen grabadas importantes referencias culturales de la inmigración y de los definidores del paisaje etnográfico.

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T. 5187450 anexo 1023

e-mail: kaikan@apj.org.pe KAIKAN OCTUBRE 2013 31


L

HISTORIA

a Segunda Guerra Mundial fue una época aciaga para la comunidad japonesa en el Perú. El hecho más oprobioso fue la deportación de casi 1.800 japoneses y sus descendientes a campos de concentración en Estados Unidos. En México, aunque los inmigrantes japoneses no fueron expulsados del país, no se salvaron de los abusos. El gobierno de México se negó a deportar a los inmigrantes japoneses, pero obligó a los que residían a lo largo de la frontera con Estados Unidos a concentrarse en las ciudades de México y Guadalajara. Si no podía tenerlos encerrados, Washington los quería lejos de su territorio. México actuaba en pared con EE.UU. La Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales, el organismo de inteligencia mexicano de aquel entonces, seguía los pasos de los inmigrantes japoneses. Sergio Hernández, profesor e investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, descubrió que los inmigrantes tenían abierto un expediente que informaba al detalle sobre sus vidas desde que pisaron por primera vez tierra mexicana. Para profundizar su estudio, Hernández viajó a Estados Unidos, donde averiguó que el recelo de ese país hacia los japoneses no había surgido en vísperas o durante la Segunda Guerra Mundial, sino mucho antes. La victoria de Japón sobre Rusia en la guerra que los enfrentó entre 1904 y 1905 consolidó al primero como una potencia en Asia y lo convirtió en una amenaza para los intereses de EE.UU. A principios de siglo, América no era un continente ajeno a Japón, que mantenía relaciones

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diplomáticas con varios países de la región y estimulaba la inmigración como parte de una política de Estado. Alertado por la expansión nipona, EE. UU. comenzó a vigilar a los inmigrantes japoneses en México en 1907. Podían ser quintacolumnistas o espías, según la inteligencia estadounidense. “FUE DIFÍCIL, PERO NO ME APRESARON” Los japoneses no fueron puestos tras las rejas durante la Segunda Guerra Mundial, pero de algún modo estuvieron encerrados. Concentrados en México D. F. y Guadalajara, no podían salir sin permiso de las autoridades. Los que residían en la frontera con Estados Unidos perdieron sus negocios u ocupaciones, la educación de sus hijos fue interrumpida y tuvieron que arrancar de cero. No obstante, los inmigrantes, al compararse con sus pares en Estados Unidos o el Perú, se sentían afortunados. “Fue difícil, pero no me apresaron”, le dijo uno de ellos a Hernández como si no ser encarcelado hubiera sido un privilegio. Los japoneses eran hostilizados y discriminados en Estados Unidos y el Perú. En México no. “Hay que considerar la situación histórica de México. México siempre ha tenido problemas con EE. UU., ha sido invadido por EE. UU. La población mexicana por ese entonces no simpatizaba con EE. UU. y tampoco quería pelear una guerra que no era del país. Incluso los migrantes cuentan que cuando (ocurrió) lo de Pearl Harbor, muchos mexicanos se acercaron (a decirles): ‘Qué bueno, pégales a los gringos, sigan adelante’. En general, la población mexicana simpatizaba con Japón, no porque apoyara a Japón, sino por un sentimiento antinorteamericano muy fuerte, muy arraigado”, aclara el investigador mexicano.


HISTORIA

Investigador mexicano Sergio Hernández revela aspectos desconocidos de la inmigración japonesa a su país

La historia detrás de las historias [texto Enrique Higa / fotos Óscar Chambi]

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HISTORIA

Todo comenzó con el boom económico

Sergio Hernández es economista. Su interés por Japón nació en la década de 1980, durante el auge de la economía japonesa. “Todo el mundo quería estudiar a Japón, cómo funcionaba su modelo económico. La economía japonesa era el boom”, recuerda. Cuando se desclasificaron los archivos de la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales, comenzó a estudiar la inmigración japonesa a su país. “Mi giro de investigación cambia porque hay una gran veta. Son historias que no se conocen. En México no se conocía que había una migración japonesa que fue vigilada, acosada. Me preocupó mucho que esta historia no fuera difundida. Hubo gente presa, cuyos derechos fueron violados. Por esta guerra eras un peligro por tu origen sanguíneo, no porque hubieras cometido un delito. Son historias que como investigador hay que difundir, si no se van a repetir”, dice. Los japoneses no formaban parte de ninguna ofensiva imperialista en América. Solo buscaban un futuro mejor. Hernández lo explica: “Los inmigrantes venían a trabajar, a enriquecer tanto al Perú como a México. No eran terroristas, ni kamizake. Eran gente humilde y sencilla que trabajó y enriqueció a nuestros países, no solo económica, sino también culturalmente”. 34 OCTUBRE 2013 KAIKAN

Además, los japoneses se habían ganado el respeto de la población local gracias a su reputación de trabajadores responsables. “Eran cerca de seis mil migrantes. El gobierno mexicano decía que estaban vigilados y no consideraba que fueran un peligro para la seguridad nacional. Esto fue promovido de manera propagandística por EE. UU., no solo en México, sino en toda América Latina. Se empezó a difundir que los japoneses eran gente peligrosa porque obedecían los designios del emperador, que tenían una visión fanática de él y que podían causar atentados. Tanto no fue así que no hubo un solo atentado en EE. UU. con una población japonesa tan grande”, subraya. Asimismo, recuerda que hubo un regimiento, el 442, formado por estadounidenses de origen japonés, que combatió en la Segunda Guerra Mundial y fue uno de los más galardonados en la historia militar de EE.UU. En el caso del Perú, Estados Unidos mostraba un particular interés por las escuelas japonesas, que consideraba un medio para apuntalar la expansión de Japón en nuestro país. Los estadounidenses querían saberlo todo: cuántas escuelas existían, qué enseñaban, cuánto alumnos tenían, cuántos profesores, etc. En este campo aún no está todo dicho. Hernández continúa investigando y visitó el Perú para ahondar sus pesquisas. SIETE AÑOS EN PRISIÓN POR UNA BRAVATA Hubo un caso singular en México: Masao Imuro, un japonés de 21 años, fue encarcelado en 1942 a petición del gobierno de Estados Unidos. Su delito: escribir una inflamada carta a un amigo en la que aseguraba que asesinaría al entonces presidente estadounidense Franklin Roosevelt. Su misiva fue interceptada y abierta, llegó a manos del director del FBI, Edgard

“LA POBLACIÓN MEXICANA POR ESE ENTONCES NO SIMPATIZABA CON EE. UU. Y TAMPOCO QUERÍA PELEAR UNA GUERRA QUE NO ERA DEL PAÍS. INCLUSO LOS MIGRANTES CUENTAN QUE CUANDO (OCURRIÓ) LO DE PEARL HARBOR, MUCHOS MEXICANOS SE ACERCARON (A DECIRLES): ‘QUÉ BUENO, PÉGALES A LOS GRINGOS, SIGAN ADELANTE’”. Hoover, y posteriormente a las del mismo Roosevelt. Imuro era un modesto inmigrante que no pertenecía a ninguna organización ni mantenía contacto con la embajada nipona. Era apenas un joven nacionalista ofuscado por la ideología militarista en boga en su país y educado en un clima bélico y antioccidental. No representaba ningún peligro. Sin embargo, el gobierno mexicano lo encerró. Salió en libertad en 1949, cuatro después del fin de la guerra. Actualmente, tiene 92 años y vive en la ciudad de México.


AVISOS

La Cooperación enriquece nuestras Vidas Somos la Cooperativa Líder en el sector a nivel nacional, con 32 años de vida institucional, y promotores de la ayuda mutua que enriquece la vida de nuestros asociados. Únase hoy a nuestra gran familia!

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GALERÍA

[Artes marciales ]

Alumnos y profesores del dojo de la APJ realizaron una exhibición de aikido, judo, kendo, iaido, karate shotokan, karate shoryn ryu y enshin karate, dando a conocer detalles sobre su práctica, la disciplina y la esencia ética en torno a las normas del Bushido. Fotos: Jaime Takuma

[50 años] Nomura Ryu Ongaku Kyokai Perú Shibu celebró cinco décadas con un colorido festival que se realizó en el Centro Cultural Peruano Japonés. Dirigidos por el sensei Héctor Igei, los integrantes de esta agrupación, afiliada a la prestigiosa escuela de música Koten de Okinawa, interpretaron en el sanshin variadas melodías. Los músicos estuvieron acompañados de números de odori (baile) y de koto.

Fotos: Jaime Takuma


Fotos: Óscar Chambi

[Le canto y le bailo al Perú] Una gran fiesta con sabor a Perú se vivió el 5 de octubre en el Teatro Peruano Japonés, donde un nutrido grupo de artistas ofreció un espectáculo de música y danza que reunió la gran variedad de expresiones artísticas del Perú multicolor. La gala, organizada por el grupo In Crescendo, tuvo como invitada especial a Angélica Harada , la “Princesita de Yungay”.


GALERÍA

Fotos: Watshoi TV

[Convención en Buenos Aires]

Del 12 al 14 de setiembre se realizó en Buenos Aires, Argentina, la XVII Convención Panamericana Nikkei (COPANI) en la que participaron delegaciones de diversos países del continente y de Japón. Con el lema “Nikkei 3.0, protagonistas del cambio”, la COPANI se desarrolló a través de mesas de trabajo temáticas, presentación de casos de éxito, entre otras actividades.

Representantes de las delegaciones de los países panamericanos.

Sebastián Kakazu, presidente de la XVII COPANI, y Ricardo Hokama, vicepresidente de la Asociación Panamericana Nikkei (APN), flanquean a Jorge Yamashiro, presidente de la APJ; Julio Gushiken, presidente de la AELU; y Luis Hirata, presidente de la APN filial Perú.

Parte de la delegación peruana, encabezada por el presidente de la APJ, Jorge Yamashiro.



Kaikan81 octubre 2013