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EL ALA IZQUIERDA N.º 3

docente) y la información proporcionada en los informes (que no sirven para orientar prácticas de mejora, se distancian del currículum local y dicen muy poco sobre las causas de los resultados). Todas estas limitaciones, y algunas otras que por extensión no se han tratado, tienen sus correspondientes efectos. Y es que el impacto de PISA en los procesos educativos es muy alto. Debemos preguntarnos si queremos educar para este programa, siendo conscientes de que ha situado la excelencia educativa como objetivo político prioritario muy por delante de objetivos que se vinculan a una concepción de la educación más cercana a la justicia social, como la equidad. PISA contribuye, de esta manera, a la globalización cultural que solicita la globalización económica actual. Por todo ello, tenemos que dudar de la asepsia de las intenciones de la OCDE

y aconsejar una interpretación modesta y ajustada de los resultados como indicadores de calidad. Sabiendo que PISA pretende prescribir políticas educativas, debemos advertir que las políticas que han funcionado en un contexto no pueden predecir que funcionarán igual de bien en otro diferente. Sin olvidarnos que desde el primer informe hasta la actualidad han pasado trece años, un lapso de tiempo demasiado corto como para que las reformas tengan reflejo en el aprendizaje. Así que, tenemos que ser capaces de poner límites al gobierno global que está apoyando PISA en términos educativos. Debemos participar e influir en cualquier nivel de decisión política o educativa en favor de una educación pública que englobe a todos y les dote de las oportunidades necesarias para ser ciudadanos y ciudadanas responsables y críticos, con PISA o sin ella.

Gabriel Álvarez López

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Núm. 3 - Gaza: ground zero - El Ala Izquierda  
Núm. 3 - Gaza: ground zero - El Ala Izquierda  
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