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EL ALA IZQUIERDA N.º 3 los males actuales radica en el gasto público. Por ello, se ha iniciado una operación sistemática de recorte de tal gasto, lo que ha provocado una merma muy relevante en muchas de las prestaciones sociales que venían recibiendo los ciudadanos.

«Corresponde abanderar esta ardua causa a los sectores socialdemócratas del mundo occidental.» El gran sufrimiento que soportan amplias capas de la población, unido a la certeza de que detrás de la crisis se encuentra la codicia y el lucro desenfrenado de unos pocos, ha generado en algunos ámbitos la idea (tal vez la necesidad) de empezar a hablar de la posible figura de los crímenes económicos contra la humanidad.

«La finalidad inmediata es la de generar sufrimientos en la población (siendo la mediata la de obtener nichos de mercado).» Es conocido que los crímenes contra la humanidad nacen con la intención de ser herramienta de castigo de la barbarie nazi. Previstos en el Estatuto de la Corte Penal Internacional, incluyen acciones tales como el exterminio, la esclavitud, la tortura… así como «otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos». ¿Pueden incluirse en ese tenor literal las conductas de las que venimos hablando? No debe perderse de vista que estamos ante un tipo penal que requiere para su uso la existencia de un inequívoco dolo. Ha de existir la voluntad de causar

esos sufrimientos. Pues bien, la mayoría de las acciones de quienes estuvieron detrás de la especulación que provocó la irrupción de la crisis buscaban únicamente saciar su ingente codicia, pero sería complejo decir que su fin era causar sufrimientos a la población. Por lo general hablamos de individuos que especulaban sin escrúpulos y sin tener en cuenta las posibles consecuencias de sus actos. El comportamiento es altamente censurable, pero la categoría de los crímenes económicos contra la humanidad no es apta para su persecución. Distinta sería la cuestión si hablamos de empresarios o políticos que buscaron dinamitar determinados servicios sociales para ofrecer coberturas privadas que paliaran esos déficits de atención pública. En este caso, pese a la dificultad de prueba, la finalidad inmediata es la de generar sufrimientos en la población (siendo la mediata la de obtener nichos de mercado). En todo caso, la complejidad en el uso de esta figura penal internacional para perseguir este tipo de actividades aconseja la creación de un delito específico de índole económica, que fuera perseguido por alguna especie de comisión con expertos en la materia. Su creación, siendo sinceros, es altamente dificultosa, pues a muchos países seguirá interesando amparar estas acciones y el neoliberalismo es una corriente con poderosas influencias que suele boicotear cualquier intento de limitar la instauración de mecanismos de regulación de la actividad financiera. Corresponde, a mi juicio, abanderar esta ardua causa a los sectores socialdemócratas del mundo occidental.

Daniel López Rubio

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Núm. 3 - Gaza: ground zero - El Ala Izquierda  
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