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EL ALA IZQUIERDA N.º 3 su paso, con una particularidad especial de esta crisis: no hay un perfil claro del individuo afectado. A las bolsas tradicionales de población que en estos centros se atendía en tiempos de bonanza económica, mayoritariamente de clase baja, hay que sumar los nuevos pobres. Gente que hasta ayer gozaba de un empleo y un salario, en no pocas ocasiones generoso, que les permitía llevar una vida cómoda y desahogada, e incluso empresarios hay entre los desafortunados «clientes» de estos comederos, sin olvidar niños, jóvenes, ancianos, etcétera.

«No podemos renunciar a relegar la asistencia alimenticia básica de los más desfavorecidos al espacio de la caridad permanente.» Como tantas otras veces, los más desfavorecidos del sistema sufren y se ven en la necesidad de acudir a estos centros altruistas en busca de un servicio que el sistema público es incapaz de ofrecer, bien porque no lo hace, o bien porque lo

asiste de forma insuficiente. No podemos conformarnos con la labor gigantesca, desinteresada y digna de mención y ejemplo de solidaridad que organizaciones laicas como Cruz Roja o de inspiración religiosa como Cáritas llevan a cabo día tras día en estos comedores, no solo a la hora de ponerles un plato en la mesa, sino también proporcionándoles un espacio de distracción y escapatoria de la dura realidad, sino que debemos exigírselo al Gobierno. No podemos renunciar a relegar la asistencia alimenticia básica de los más desfavorecidos al espacio de la caridad permanentemente. No es solución. El sistema público debería ser capaz de llegar a los más necesitados y cubrir sus necesidades primarias. No es algo desorbitadamente caro, ni algo que vaya a levantar crispación y polémica en los medios y en la calle, pues estoy seguro de que la inmensa mayoría de ciudadanos de nuestra ciudad, sean más de derechas o más de izquierdas, estarán de acuerdo en una medida similar a lo que se propone desde estas líneas de reivindicación y denuncia. No se entiende que desde el Ayuntamiento no se hayan puesto medidas, planes o acciones contundentes para acabar con esta horrible lacra que azota nuestra sociedad. Solo se entendería desde la perspectiva altiva y alejada de la realidad de un ejecutivo municipal, más preocupado en pagar a los que más tienen y menos necesitan, que en dar a los que menos tienen y más necesitan. Exijamos que se corrija la situación en nuestra ciudad.

Pablo Asenjo Sáez

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Núm. 3 - Gaza: ground zero - El Ala Izquierda  
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