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P!nk

La hora del té

Tato molina

Teatro Solís


“Jotta Magazine”, respondemos. “¿Y por qué ese nombre?” Ya nos han hecho esta pregunta mas veces de las que podemos recordar. Seguramente nuestra respuesta no les satisface, esperan que digamos que el nombre tiene un trasfondo profundo o que representa algo que nos pasó, algo que buscamos expresar, pero no. El nombre surgió como una joda entre amigos, cuando a mediados del 2009 estando en clase de facultad, pensando un nombre para el proyecto de revista que semanas antes habíamos acordado hacer, propuse ponerle Jotta inspirándome en la revista argentina Watt. El nombre comenzó como una broma pero terminó gustando cada vez más. Ese es el porqué del nombre, un simple chiste. Otra pregunta que nos han hecho –en menor cuantía- es “¿por qué Magazine?” y no “Revista” o simplemente “Jotta”. La respuesta es simple: para llevar la contra. Antes de comenzar con este proyecto tuvimos la suerte de charlar mano a mano con Mariale (ex directora de la revista Pimba!), quien nos tiró todo tipo de tips y consejos en cuanto a qué esperar de un emprendimiento de este estilo. Uno de ellos fue que no usáramos “Magazine”, ya que esta palabrita en ingles era la yeta. Las revistas que la habían utilizado habían cerrado o la habían eliminado posteriormente. Nuestro espíritu rebelde nos llevó a contrariar esta historia y desmitificarla. Esperemos no habernos equivocado. Todo comenzó una tarde de Julio del 2009 tomando una chela con Gonzo. Ambos teníamos ganas de emprender un proyecto juntos, y de esa manera surgió la idea de sacar una revista. Arrancamos con toda, pero por distintos motivos el proyecto no prosperó. Meses más adelante charlando en el bar El Surtidor, comentamos el proyecto a un grupo de amigos y a Martín le interesó sumarse. En ese momento tampoco nos fue posible arrancar, por lo cual estipulamos que arrancaríamos en Julio del 2010. Determinamos qué equipo necesitábamos, el capital a invertirse, nuestro diferencial con las principales revistas del mercado, y nos pusimos a trabajar. Durante el primer intento de largada de la revista –cuando aún estaba con Gonzo- tuve varias reuniones, pero por alguna razón la única persona que me quedó grabada en la mente fue Leandro Mangado, por lo cual no dudé en proponerlo como diseñador. Una noche de Club conocí a Ju en quien inmediatamente noté madera de redactora, y más adelante le pedí que se sumara a la revista. Después de estar varias semanas en tratativas con Lé, el nos presentó a Pablo y ahí quedó conformado finalmente el equipo. “Tiempo al tiempo” fue siempre nuestro lema. Queríamos sacar ya la revista, pero no estábamos dispuestos a largar al mercado un producto mediocre porque sí. Esta mentalidad fue la que nos llevó a modificar la fecha de salida de Noviembre a Diciembre y finalmente a Enero. “No apure caballo cansado cuesta arriba” nos decíamos el uno al otro cuando alguno se ponía ansioso, y creemos que finalmente logramos obtener una revista de la cual estamos orgullosos. Acá les presento el primer número de la Jotta Magazine, con sus defectos y virtudes. La revista no está ni cerca de ser perfecta, es más bien perfectible, pero creemos que con el tiempo nos acercaremos a crear algo –a pesar de sus errores- de lo cual estaremos orgullos visto en perspectiva. LB

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La idea no fue mía, de hecho ni siquiera se si fue de Gonzo o de Lea, pero bueno, es un detalle que no me quita el sueño. Lo cierto es que cuando me enteré de este proyecto no estaba en los planes de nadie que yo me sumara. Por aquel entonces íbamos mucho a El Surti a tomar algo. En esta oportunidad estábamos los tres en las mesitas de afuera y surgió el tema de la Jotta, me comentaron la idea que tenían y me gusto mucho, así que medio al pasar les dije que si necesitaban otro socio me avisaran. Por esas vueltas de la vida Gonzo se bajo del proyecto, Lea me llamo, yo acepté y acá estamos. Lo primero que hicimos fue formar un buen equipo, por lo que Jotta Magazine no es una obra de dos sino de cinco: Julieta, Lea, Leandro, Pablo y yo. Hasta el momento que comenzamos con la Jotta yo nunca había participado de ninguna revista ni de algo similar a ello, nunca había tenido un socio y nunca había emprendido nada desde cero, es por eso que tomo este proyecto como un desafío personal, donde el principal objetivo es crear un producto de alta calidad a la vez que rentable. Tengo más que claro que este objetivo no se logra de un día para el otro, por lo que espero que los lectores perciban nuestro crecimiento en cada ejemplar. MV

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Dirección: Leandro Bazerque Martín Villanueva Redacción: Julieta Falero Arte: Pablo Espinosa/PaulDansen Leandro Mangado Colaboran en este número: Araí Moleri, Pía Vivo, Laura Benvenuto, Florencia Durán, Eduardo Sganga, Rodrigo Camy Betarte, Chancha Cereza, Felo, Gonzalo Bazerque, Nacho Piloni. Montevideo, Uruguay Cel: 099 358 868 / 094 204 262 colaboradores@jottamagazine.com ventas@jottamagazine.com Tapa impresa en papel coteado semimate 220gr, interior impreso en papel obra 90gr, textos en Droid Sans. Prohibida la reproducción total o parcial de la publicación sin la autorización de Jotta Magazine. Impreso en TARMA S.A. Jotta Magazine no se responsabiliza por comentarios u opiniones de sus colaboradores. Jotta Magazine le agradece especialmente a Constanza Narancio y a Mariale Ariceta. 4


Eduardo Sganga . 06 La Licorne . 12 La hora del Té . 14 La repentina soltería conoce a los elite de vainilla . 18 Experiencia del viajero . 20 Laura Benvenuto . 24 P!NK . 30 Araí Moleri . 38 Tato Molina . 42 Florencia Durán . 44 Mariquita . 48 Aire fresco en la ciudad vieja . 49 Soledad García (Solari) . 50 A fuego y lágrimas . 54 Rodrigo Camy (Levedad) . 56 Across the universe . 60 Pía Vivo . 62 Usar Ubuntu es ser punk . 66 Montevideo es una ciudad prostituta . 67

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es muchas cosas y lo increíble es que todas ellas las hace bien. Es hincha de danubio. Es ilustrador. Es diseñador de moda. Es óptico. Es docente. Es hermano. Es hijo. Es novio. Es amigo. Una joyita.

http

flickr.com/photos/lalindacarpeta esganga.blogspot.com/

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La Licor ne

Llegué y me detuve a mirar los libros que estaban en la ventana y el banco del sábado a la tarde. Entré como curiosa, siguiendo la sugerencia del cartel que me invitaba a ‘animarme’ en esta verdaderamente viva librería. Ese día había una exposición de pinturas y algunos libros habían quedado relegados a segundo plano. Les cuento para qué estoy ahí y nos pusimos a conversar. Ellos actuaban como si mi presencia fuera habitual. El del escritorio tenía acento extraño y hablaba poco. El otro, Juan, pregunta por Pedro pero nadie le contesta. Me cuentan entonces que todo surgió en París, hace tan sólo un par de años. Jóvenes escritores sin rumbo ni dinero se encuentran en Shakespeare & Co., una librería que aloja artistas. Cuando uno de ellos viene a Uruguay decide hacerlo acá. “La idea es que la casa se use y se aproveche lo más que se pueda”. De a poco fueron llegando los otros, y aunque la rotación de gente es usual, hoy son cinco los que habitan la librería: Juan, tres estadounidenses y una alemana. Me entero después que la mayor tiene 25 años. Hablamos de libros. Parece decepcionante que en Uruguay sea difícil encontrar buenos libros. Qué es un buen libro? Te puedo decir lo que es un libro malo, y por descarte… Contesta Juan. Pasamos a la poesía y abordamos el tema como fenómeno social. Llega un señor que nos saluda a todos como si fuéramos amigos. Es el profesor de las clases gratuitas de violín que allí se imparten. Recorre, habla del piano y se va. Intento volver al tema. Vos qué escribís? Poesía. Y vos? Poesía. De hecho todos lo que estamos acá escribimos poesía. Menos una chica que pinta. La alemana. – comenta el chico del acento extraño. Hay alguien que es terapeuta de Ballet (!?) pero no entiendo bien quién. Sus libros están en el segundo piso. Con ellos rige un sistema de préstamo para lo que se debe pagar una módica suma anual. El estadounidense escucha música en la computadora. Todos los viernes hay cine en la azotea. Gratis. Hoy, Betty Blue. Juan sale a fumar, y al salir atropella a Felisberto.

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Yo escribo. No pueden fumar adentro hasta las 20hs. “Es lo único malo de esta librería”. Entra un muchacho joven con un violoncello en funda y conversa un poco con nosotros. El piano de la sala contigua era de un pianista que lo dejó ahí porque no encontraba a quién vendérselo. Tengo una amiga que toca piano, le voy a decir que venga. Hablaste con Pedro? Lo voy a llamar… Me muestran la casa y me llama la atención la escalera de madera que parece romántica. Me enamoro del inmenso cuadro exhibido en uno de los dormitorios, me recuerda al corazón humano. Entra gente, Juan y el otro chico se tienen que ir a buscar el proyector para el cine nocturno y dejan a cargo a John, que no habla español. Hace entonces un cartel escrito a mano que anuncia: “La Licorne is currently in English (speak)”, se le cae y mientras toma café se las ingenia para mantenerlo en pie. Le presto atención ahora a la pared que oficia de pizarrón; John pone música suave; le preguntan por Juana de Ibarbourou y vuelve Juan. A partir de ese momento las conversaciones pasan del español al inglés, y del inglés al español indistintamente. Jhon se sienta junto a mí en el sillón estilo barroco y hablamos. No logro entender bien su inglés al tiempo que come pan de una bolsita que sacó de su bolsillo. La literatura sigue siendo tema central de las conversaciones. Alguien habla de libros y parece saber. Aparece una pequeña gata que se acomoda en nuestro sillón. No tiene nombre pero John no sabe explicarme el por qué. Según un poema, ponerles nombre a los gatos es una falta de respeto hacia los mismos. “El gato es lo más interesante de este lugar”. Entran tres hombres mayores que recorren el lugar y miran libros con interés. Luego preguntan por libros viejos y usados, libros prohibidos también. Compruebo que realmente entre el público “hay de todo! Gente joven, extranjeros…”, como me había dicho Juan. Así de versátil es la vida en La Licorne. Así de simple también. El arte está en todas partes, en los dibujos de las paredes, en las tazas de café, en las originales estanterías, en el tablero de ajedrez, en la revista de cómics tirada en el suelo. Esa es la desestructurada rutina. Dejaron ya de preocuparse por las deudas y facturas, fortuitos acontecimientos se dan todos los meses que le permiten seguir adelante. Según Jhon, el lugar no aparenta lo pobres que son. Vivir del arte parecería utopía en este pequeño país, dónde increíblemente todo es posible. Cuando me fui, habían pasado tres horas de una impresionante experiencia. La vida en esa casa de libros seguía igual de pacífica que cuando llegué.

La Licorne queda en José María Montero 2884 esq. José Ellauri y su teléfono es 2710 0035.

lalicorne.com.uy

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Una gran serie de pequeños objetos que parecen muy diferentes pero no lo son tanto, llevan el nombre de La hora del té. Muchas piezas de otras épocas, dan lugar a formar un nuevo objeto contemporáneo que tendrá un uso diferente al que tenía la pieza de origen.

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La hora del té es el trabajo de María Lasarga y fue seleccionado para participar de la Bienal Iberoamericana de Diseño 2010 de Madrid mlasarg

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Siempre pensé que los pañuelos con olores no tenían propósito, puede que sea porque me considero bastante pragmática: si quiero que me invadan deliciosas esencias me pongo perfume, si quiero sonarme los mocos uso un Elite, punto. Pero tengo que admitir que hoy agradezco a la desconocida persona que se le ocurrió que los pañuelos descartables son más agradables con cierto aroma; en este caso, los de vainilla… Porque cuando una mujer se siente abandonada, sin tener claro el rumbo de su situación amorosa, cuando se siente una despechada, una paria no apreciada, una vieja inservible con sólo 21 años, agradece las mínimas satisfacciones que le da el cruel destino que la dejó perpleja y soltera en (para colmo) un día lluvioso. En el momento en que empecé a apreciar con ternura el intenso aroma a vainilla que se desprendía del pañuelito empapado de mocos, me cayó la ficha: estoy sola, después de tanto tiempo vuelvo a estar sola. Parecía que el único que quería compartir una cama y una cena conmigo era ese pañuelo, que me susurraba “no te preocupes, yo siempre voy a estar cuando estés triste, y hasta voy a tener rico olor especialmente para vos”. Y bueno, como muchos podrán imaginarse, cuando a una se le ocurren tales ideas, y empieza a encariñarse con un Elite todo moqueado, más vale que se dé una ducha antes de sucumbir totalmente al delirio, y salga a encarar el mundo sin un masculino a su lado que la acompañe… porque en algún momento hay que aceptar que se terminó, esta vez, no hay recuperación de mi unicornio. Sin embargo, el problema de todo este arranque de “no me digno a quedarme llorando por vos imbécil, porque soy divina y ya voy a estar bien y sino… tengo a mi pañuelo!” (arranque que surge después de aceptar de una vez la realidad de la soltería), es que después de tanto tiempo compartiendo la existencia con dicho masculino, me encuentro ahora perdida en la cotidianidad.

Qué hacía yo antes de conocerlo? No sé, no me acuerdo. Con qué llenaba las horas del día?, con quién hablaba sobre qué cenar?, a quién le contaba mis mini logros diarios?, con quién iba al video a sacar películas?, con quién debatía sobre las cuestiones del universo y demás hasta quedar hinchada de la joie de vivre?, a quién abrazaba hasta quedarme dormida? (Eso en realidad lo sé, a la almohada mientras miraba CSI por AXN). No tengo idea qué hacer con mis días, no puedo pasármela pintándome las uñas de colores chillones, y el calefón no aguanta que me esté bañando cinco veces al día porque sí. No sé si jugar a los Sims y ser una persona patética que ocupa el vacío de su vida real con una familia amorosa virtual; no sé si anotarme en un club y sudar las lágrimas hasta que supere definitivamente esto y logre que el recuerdo no sea tan doloroso. Ponerme a estudiar como una traga académica esta fuera de discusión, porque tampoco creo que alcancen los libros para borrarlo de mi cabeza, más allá de que me rehúso a albergar tanta información inútil, tal como funciones derivadas y demás. Salir todas las noches cual Kachorra e Isidoro tampoco entra en mis planes… a esta altura ya no me banco un borracho baboso que pretenda que yo acceda al intercambio de saliva con sólo decirme un chamuyo barato. Ni siquiera me da la cara para llamar a algún pique de aquellos de ataño, porque después de casi dos años de arraigada fidelidad perdí contacto con todos. Así que por todo eso y varias cosas más demasiado patéticas para publicar (por ahora), desde mi muy reciente calidad de soltera, son esas las dudas que me invaden hasta querer darme la cabeza contra la pared, pero para no sucumbir a eso y arruinar mi belleza tan elogiada por los obreros de la construcción, pregunto: qué hago ahora? Se aceptan sugerencias… Desde ya muchas gracias, sobre todo a los pañuelos, les estaré eternamente agradecida.

Chancha Cereza lapkniazarigueya@hotmail.com 19


- Yo soy de un pueblo de 5mil habitantes que pertenece a la provincia de Sevilla. Pero mi pueblo queda como a una hora de la capital. J - Pero estudias en Sevilla… - Yo estudio en Sevilla y voy y vengo todos los días. Podría quedarme en Sevilla perfectamente, pero como la universidad está en Sevilla y mi pueblo queda relativamente cerca y yo tengo mi coche, voy y vengo todos los días, y duermo en mi cama, y tengo todo hecho en mi casa, y estoy con mi familia. Y después, lo que yo agradezco es salir de la.. cómo lo diría yo? Del estrés de la gran ciudad, porque para mi Sevilla es la gran ciudad. Sevilla es parecido a Montevideo, pero imagínate que tuviera cuatro veces más coches, que tuviera lo que aquí son calles anchas son callecitas estrechas, porque es una ciudad muy antigua… yo que sé, a mi me quema hacer la ciudad y cuando yo me voy a mi pueblo, es la sierra, es el campo… J - Cómo se llama? - Castilblanco de los Arroyos. El nombre ya te dice un poco lo que es el pueblo, ves? Y allí lo que tenemos son pueblos muy antiguos. Mi pueblo es del 1200 o por ahí. Aquí cuando ustedes dicen muchas veces “no! es que ese es un pueblo muy antiguo, tiene más de 100 años!” No es la noción de antigüedad que tenemos nosotros, aquí empezáis ya a hablar a partir de 1800… Y fíjate que yo estuve en Colonia, y la ciudad es verdad que es muy bonita, que ustedes le dais mucha importancia, no? Y yo paseaba por allí y digo, no tiene ninguna peculiaridad que no tenga mi pueblo. J - Qué opinas de Montevideo? Montevideo lo que yo veo es que tiene un montón de patrimonio y está como abandonado, está por los suelos. Se ve que tuvo en su momento su etapa de esplendor, que sería un gozo tremendo estar aquí en esos años dorados de la ciudad, pero ahora como que vas pasando por Ciudad Vieja y miras los edificios, o en cualquier calle te encuentras 20


las casas esas antiguas, las casas coloniales, y vas andado por ahí te da lástima. A mi me va muchas veces doliendo lo mal que está la ciudad, porque dices: Ostia! Esto si estuviera con un poco de conservación era una ciudad que lo tiene todo, es que es una maravilla de pasear por aquí. La suerte que ustedes tenéis, es que tenéis un montón de espacios públicos, de zonas de ocio, de zonas para el recreo, para el libre albedrío de toda la gente, que eso sí que se hecha un poco de menos en las ciudades nuestras. Aquí nada más que ahí, alrededor de la rambla, tenéis una cintura natural que es impresionante pa’ que la gente haga lo que le de la gana. Y luego la gente también, otra cosa que aquí veo que me encanta, es que está tirada para la calle en el buen sentido de la palabra. Que hay mucha comunión, en España la gente es un poco más pa’ adentro. Y todavía en el sur, donde yo vivo, es muy diferente del norte… en el norte son mucho más sobrios, son más serios, más distantes. El sur, lo que es Andalucía y demás, es mucho más abstracto, más parecido a lo de aquí, pero no llega a ser como lo de aquí porque se ha ido perdiendo quizás esa cosa… Allí cualquier persona después de trabajar se encierra en su casa y a lo mejor no sale hasta el día siguiente; ustedes después de trabajar o después de ir a la universidad o algo, va la gente a la rambla y está la rambla llena de miles de personas que están ahí compartiendo tiempo. Es eso, la cercanía de la gente y cómo lo vuelca, lo exterioriza. Que están las calles llenas de gente y es una ciudad muy habitable, muy vivible, con muchos espacios para eso, para el encuentro de unos con otros. J - Y como defecto? O como crítica? A Montevideo o al Uruguay… - Yo diría que los precios son prohibitivos. Yo tenía una percepción antes de venirme para acá, la idea que tenía era de encontrarme con una situación, digamos, de ventaja. De España a Uruguay, digo, por poco que sea valdrá un poquito más barato no? Y ya, me calló como un jarro de agua fría la primera vez que entré al supermercado e intentaba hacer el cambio y dije: Ostia! Pero si está igual, o más caro!

J - Qué opinas de los ómnibus? - Yo lo veo bien. Creo que hay mucha frecuencia, los autobuses están bien, que si llegas… más de 10 minutos no estás esperando un autobús. Salvo la vez que me quedé esperando en la plaza Independencia el 14 o el 104, que llegué a las 11 de la noche y estuve hasta las 3 de la mañana esperando! J - Y los taxis? - Los taxis… si vas solo te parece caro, pero si vas con otros cuatro compañeros pues, igual es un precio bastante económico… Y también, como hay muchos taxis no tienes problemas. Si tienes problemas de autobús, rara es la vez que no pase un taxi al rato… En Sevilla sí sale mucho más caro el taxi, además que tampoco está muy bien regulado y depende de lo que quiera cobrarte luego el tío te lo va a decir. No es como aquí que te lo muestran en la planilla, que… aunque

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después te hagan la trampa que te hagan, no? Tienen otra confianza. Lo veo más claro aquí el proceso. J - Qué te ha parecido la gente en Uruguay? - Hay sorpresas que te dan aquí la gente… De cualquier comentario, de cualquier… yo que sé, frase inocente, tienes ahí una conversación y te puede llevar hablando un montón de tiempo. En Sevilla es raro que tu te pongas a hablar y te lleves mucho tiempo hablando con alguien que no conoces. Es más, tu puedes hacer una pregunta; yo mismo, el propio sevillano con un sevillano, a lo mejor yo me pierdo en mi ciudad, muchas veces, en Sevilla y: oye! Sabes dónde queda tal sitio?... y a veces te miran y pasan olímpicamente, les da igual. O si te contestan te dicen. No, yo no... que míra, pregúntale por ahí más pa’ lante. Y aquí es todo lo contrario! J - Te estás dedicando exclusivamente a estudiar? - Si, por ahora no es tanto estudio sino trabajo y las entregas que si te tienes que obligar más. Es verdad que cambia mucho porque en Sevilla… J - Allá es más difícil? - No es más difícil. No es más difícil porque es un sistema muy diferente. Allí hay un montón de gente en la clase y el profesor no te puede dar una clase como la dan aquí. Aquí si hay 6 o 7 personas en clase, en algunos grupos como en los que yo estoy, de alguna manera se profundiza mucho más, se avanza mucho más. Si tienes una hora y media, o tienes dos horas de clase seguidas, avanzas como cuatro veces más de lo que puede avanzar un profesor que tiene delante a 100 personas, que no conoce a quién le está hablando... aquí te obligas mucho más. Es más exigente. En la Universidad de Sevilla, todos tenemos derecho a presentarnos al examen final independientemente de que vayas a clase o que no, de que tengas apuntes o de que no. Ese es el sistema que tenemos ahí. Aquí en algunas asignaturas tienes que ganarte el examen, y eso es una cosa que yo veo muy bien en el sistema este de aquí, porque a mi, sinceramente, me da mucho coraje, no sé yo a lo mejor seré mucho más injusto o lo que sea pero... de que yo vaya y me lleve todo el año asistiendo a clases, y que después saque un 10 cualquier compañero que lo has visto tu 2 veces en clase… que vino el primer día y que después a última hora se saca los apuntes de copistería y los tiene igual. J - Contame qué opinas del mate… El mate… yo la primera vez que lo tomé fue en 2006 en Argentina. Y lo iban pasando entre los compañeros y cuando me tocó a mi, le di el sorbo al mate y por la cara que puse ya se quedaron todos los compañeros riéndose… “Puedes tirarlo si quieres, sino te gusta!” Y yo dije… acerté a decir, “No, sí me gusta!” Pero claro, era algo tan amargo, tan fuerte. Porque era al primer mate todavía, que está… sabrás tu que después va perdiendo un poco el

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gusto… la primera vez no me gustó para nada. Después es verdad que aquí cuando lo he estado tomando con los compañeros en clase, que lo llevan y demás… me gusta! Y es verdad que tiene que tener algo que te engancha porque te acaba gustando y cuando lo tomas una vez, te apetece de seguirlo tomando. No es tanto el hecho de que digas que el mate es lo más, pero como tiene tanto ritual alrededor y te lo van pasando, y estás hablando, y estás en un ambiente así que estás cómodo… pues es un elemento más, no? J - Y el asado? - La experiencia que yo tuve con el asado fue en Punta del Este. Con una compañera de clase estuve un fin de semana en la Barra de San Carlos, en Punta del Este. Salió de ella: Oye Juan, por qué no te vienes? Y nos invitó… estuvimos conociendo toda la parte de Punta del Este. Hicieron un asado para despedirnos, el domingo, y la verdad que me encantó! Y más que nada por el conocimiento que tienen los uruguayos de cada parte del asado, no? De los cortes de la carne, de las partes de la ternera o de lo que te estás comiendo… lo saben tanto, lo saben poner en su punto y tienen una técnica que… a mi me encanta desde luego, el asado! J - Es mejor carne que la española? - Es diferente. La carne sí está muy buena, es verdad que es una carne extraordinaria… pero son otros cortes, son otros bocados diferentes, otra cosa… nosotros estamos más acostumbrados a la barbacoa, que irte al campo y te haces, yo que sé, unos filetes de lomo, unas hamburguesas. No tiene nada que ver con el asado, la contundencia que tiene aquí. Y también el ritual que le dan los uruguayos al asado! Yo creo que forma parte de la cultura aquí, igual que lo del mate, el asado es otra característica muy propia que tenéis. J - Extrañás? - Yo en ningún momento puedo decir que haya un momento en el que me haya sentido solo, que diga que estoy mal o estoy extrañando… la gente me dice: y tu extrañas? Y es que no me da tiempo! Si hubiera un momento en el que yo me siento solo o me siento mal… no! No me da tiempo. Estoy tan arropado con los compañeros del intercambio, con la gente de Uruguay, con la gente de la clase que viene también de otras partes de Uruguay, que no son de Montevideo… J - Volverías a Uruguay? - Volvería a Uruguay! Me dará mucha lástima de irme, pero está claro que quiero volver. De momento lo que quiero es aprovechar al máximo lo que estoy viviendo aquí… me da lástima porque se me está yendo de las manos prácticamente, el tiempo pasa a un ritmo vertiginoso. Me gustaría aprovechar mucho más. Cuando yo vine en 2006 a Argentina, estuve como dos semanas o tres allí, y lo pasé tan bien que me propuse venir otra vez aquí, a esta zona, pero para vivirla. Yo quiería vivir esta sociedad. Después no me imaginaba que me fuera a venir para acá. Uruguay, no sabía prácticamente ni lo que era… yo llegué aquí sin prejuicio ninguno. No sabía con lo que me iba a encontrar… tenía la idea de que sería algo parecido a Argentina, pero no esperaba nada.

Juan Carlos tiene 22 años llegó en agosto de 2010 y se quedará un año mas en Uruguay

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foto: laura benvenuto 29


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Calurosa tarde de domingo. Parque Villa Biarritz como escenario, y música electrónica en el ambiente. Excelente contexto para hacer una nota de ésta categoría. P!NK. Proyecto Independiente Nacional de Electrónica. Ese es el nombre completo del colectivo. “Somos un grupo de amigos que hacemos lo que nos gusta” explica uno de ellos, intentando simplificar lo que significa el conjunto. Y así es, un grupo de artistas - djs, vjs y productores - que comparten su gusto por la música electrónica con la sociedad montevideana. Se conocen del ambiente artístico y coinciden en que su música carece de espacios en la ciudad, entonces paulatinamente nace P!NK. Su particular organización se basa en la flexibilidad, lo imprevisto, la versatilidad, las alternativas y las nuevas ideas. Compartir música y aprovechar la oportunidad para realizar un hobbie oficiando de Djs son la justificación, razón

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y causa de los eventos que organizan. En primavera, los parques y espacios abiertos de Montevideo son el perfecto lugar para invitar a los seguidores a disfrutar del momento. Los lugares cambian y la idea surge impredeciblemente, pero las ganas y el ambiente siempre están. Divulgan el acontecimiento por Internet: Facebook y su atractiva página web; además de los mensajes de texto a su base de datos. Es simple. Entrás a la página. Te registrás. Te avisan. Una atmósfera de dispersión caracteriza la movida en la que el público es sorprendentemente variado. Solos, parejas, y grupos. Edades diversas. Sol y sombra de árboles son las alternativas para tirarse en el pasto y dedicarse a escuchar música. Colores. Tatuajes. Mascotas. Mate o cerveza. Gafas de sol en diversidad de formas y colores. Clima veraniego. Curiosos que se acercan y deciden unirse a disfrutar la tranquilidad de la tarde. Niños también.

Aplausos cuando se produce el cambio de DJ. Es así el aire P!NK. Igualmente, es temprano; cuando cae el sol y el escenario carece de luz, desaparece la inhibición y la mayoría se anima a bailar. Mirá, justo están hablando de eso... cuando anochece la gente baila! – Comenta alguien haciendo referencia a un grupo de chicas que manejan la posibilidad de empezar a bailar antes de lo esperado. Pero no todo es tan ambiguo, las fiestas temáticas también hacen a P!NK. Durante el invierno, cuando el clima no acompaña a los eventos abiertos, el cumpleaños del colectivo es la excusa perfecta para no perder la costumbre, y una fiesta electrónica es la forma adecuada de festejarlo. La temática varía, pero la música y las fiestas continúan y la HallowP!NK es otro ejemplo de ello. Sin embargo, la más esperada por todos es la P!NK de Año. Una buena fiesta que pretende cerrar el año como todos se

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merecen. El lugar del acontecimiento no se revela sino hasta último momento, lo que infiltra intriga y aún más ansiedad. Todas las fiestas, de una u otra manera, tienen el distintivo P!NK: un mural de fotos, ilustraciones por doquier, muffins con creativas decoraciones. Todo pensado, todo imaginado, todo interconectado, todo sorprendente, todo para vos, todo muy P!NK. Pero hablar de P!NK implica inevitablemente hablar de RUTLUK. La mascota del equipo. Un pequeño personaje, casi caricaturesco, que no sólo tiene existencia física sino que además tiene vida propia. RUTLUK asiste a todas las fiestas y es la cabeza pensante de todo esto, las ideas se exteriorizan en él. La vida de la amarilla criatura evoluciona a medida que el tiempo pasa y cada fiesta o evento sirven para festejar cada cambio. Su existencia da cuenta de que todo en P!NK no sólo es cuidado hasta el último detalle, sino que además se sigue un lineamiento particular que hace que cada acontecimiento tenga una intrínseca relación con todo lo demás. P!NK: lo único que sabemos es que no es rosado, y que hacemos lo que nos gusta hacer. 36


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Modelo: Cecilia Gonzalez Maquillaje: Tatiana Bertina Diseño y estilismo: Sofía Doglio Foto y post: Araí Moleri

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El windsurf es un deporte que tiene dos formas de practicarse. Una es la básica, con tabla y vela, pero más parecido a velero y que es básicamente para navegar en mar más plano. La segunda es más audaz, y más complicada. Se practica con una tabla más chica y con una vela distinta también, es un equipo más liviano. En esta segunda disciplina se hacen acrobacias, maniobras, saltos y ese tipo de cosas, y también se persiguen olas, como en el surf. ¿Vos cuál hacés? Y, ¿cómo empezaste? - Yo hago la segunda. Practico windsurf desde que tengo 9 años. En realidad empecé porque lo vi, me gustó y quise practicarlo, aprender. Les pedí a mis padres que me compraran un equipo, y después de pedirlo bastante, cuando al fin me lo compraron empecé y todavía sigo.. Hace mucho que lo hago, pero llegar a practicar bien la segunda disciplina te puede llevar unos tres años más o menos. En nuestro país no está muy difundido, no? - Es verdad, en Uruguay ahora no es muy conocido. Hubo un boom de este deporte a fines de los 80’ y la década de los 90’. Era común ver muchas velas en la costa. Pero con el paso del tiempo fue perdiendo la fuerza y la popularidad. Ahora no somos muchos los que practicamos habitualmente. ¿Llevan la cuenta de cuántos son? - No sé exactamente el número, pero cuando nos juntamos todos seremos 30 más o menos, y durante el verano, que siempre hay alguien más que se anima a tirarse, somos unos 45. ¿Practican todo el año? - Sí, los que lo hacemos a nivel casi profesional practicamos todo el año. En invierno usamos traje entero, claro. ¿Y tienen una selección o algo para competir? - No hay una organización ni nada formal como grupo, pero sí nos juntamos para practicar, vamos todos a las mismas playas, pero no competimos.

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En el exterior se hacen competencias, ¿han ido a alguna? - Hemos ido a otros lugares, a hacer windsurf con gente de otros países. Por lo general vamos en grupos, armamos viajes cuando hay encuentros de windsurf, por ejemplo, fuimos a Hawai, o a veces hacemos viajes más cortos como al norte de Brasil que tiene playas muy buenas. ¿Cuáles son las mejores playas de Uruguay para practicar? - Acá casi toda la costa es buena. En Montevideo, por lo general, nos tiramos en la zona de Malvin o Punta Gorda que es dónde hay más viento. Sino en la costa, desde Punta del Este hacia arriba. ¿Qué es Ocean Mind? - Ocean Mind es un proyecto que nació hace un tiempo. La idea es promover el deporte en Uruguay. Acá no hay escuelas que se dediquen especialmente al windsurf, pero este verano vamos a abrir en la Barra de Punta del Este, en la desembocadura del río. Vamos a dar clases para los que recién empiezan, con las tablas y las velas más grandes ahí en el río; y también para quienes saben más, en la desembocadura misma del río se puede practicar perfectamente la otra disciplina. Eso está bueno porque tenés las dos opciones a 20 metros de distancia. Además vamos a tener los equipos. ¿Es fácil conseguir los equipos acá? - Antes no se conseguían. Se los tenías que pedir a alguien que viajara o los tenías que importar, pero era más complicado. Ahora nosotros tenemos licitaciones con varias marcas conocidas y vendemos los equipos acá. Entonces, ¿la idea es promocionar el deporte en Uruguay e invitar a la gente a que se sume, no? - Exacto. Ahora hay una movida en Argentina, por ejemplo, y está creciendo pila. Hay mucha gente que lo practica. Allá es más común ver unas 40 velas de windsurf un día con un poco de viento en el río, y su lado del río es más difícil. La idea de Ocean Mind es traer eso un poco para acá, para este lado del río que es mucho mejor para practicar y tenemos más costas.

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Florencia Durรกn Fibras y PSD

www. flickr.com/ photos/_fitz_/

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Anclado en la puerta de la Ciudad Vieja, ahí donde en algún momento terminaba la ciudad de Montevideo, se encuentra el Teatro Solís. El aura que se respira al llegar es de seriedad: el edificio fue construido hace más de 150 años y es todo un símbolo capitalino. Ha pasado por varias reformas, pero ninguna le ha quitado la solemnidad que caracteriza la construcción. De todos los espacios culturales que tiene la ciudad que no son pocos - el Solís probablemente sea el que menos asociamos con espectáculos que seguro iríamos a ver. Desde su reapertura en 2004 ha existido algo así como una preocupación por lograr un posicionamiento como sala que cambiara la fea imagen que tienen los montevideanos del teatro pre - reforma, con espectáculos de todo tipo y con un gran cambio en la gestión. Como resultado se han presentado allí grandes orquestas sinfónicas, conocidas compañías de ballet, y también la ópera que de alguna manera consolida esa idea de lejanía que nos queda al pensar en el Solís. Para conocer este lugar existen visitas guiadas que recorren todo el complejo, mostrando en cada uno de los espacios, todas las cosas que hay para hacer. Comenzando por el Hall central donde actores de la EMAD hacen su primera intervención, todos los lugares que se visitan son aptos para que ocurra el hecho artístico: el Foyer, la sala de exposiciones, las cajas de escaleras y hasta la Sala de Conferencias donde Nico Arnicho presentó durante tres meses su espectáculo “Super plugged”. Esto se trataba de 45 minutos durante los cuales el espectador escuchaba a través de auriculares el sonido amplificado de instrumentos que uno jamás se imaginaría amplificados.

Por debajo de esta sala de eventos, existe en el Teatro Solís un espacio que en muchos sentidos escapa a las convenciones. No sólo a las convenciones de espectáculos que son moneda corriente en el Solís, sino también a los lineamientos de cómo debe ser una sala de Teatro. La típica sala elíptica con un escenario frontal, deja paso a la imaginación en un lugar donde es la sala quien se adopta a las necesidades del espectáculo, y no a la inversa. Me refiero a la sala Zavala Muniz, un lugar que hace saltar al siglo XXI a este Teatro del XIX. La sala lleva su nombre en honor a Justino Zavala Muniz, hombre clave en la creación de la Comedia Nacional, y su inauguración fue precisamente el 2 de octubre de 2008, aniversario de este elenco municipal de teatro. Lo interesante de todo esto, va en el tipo de cosas a las que uno puede asistir en la Zavala. Lejos de aquella estampa de seriedad, por aquí han pasado shows como Luciano Supervielle, Franny Glass, Leo Masliah, Orgánica, Chicas Japonesas, Martín Buscaglia, obras de teatro de autores nacionales como Ararat, Los de siempre, o Detrás del olvido; entregas de premios, desfiles de moda y danza contemporánea, por nombrar solamente algunos de los muchos espectáculos que allí ocurrieron. Este lugar complementa de gran manera el complejo cultural que representa el Solís para la ciudad, siendo además un espacio de consagración para nuevos artistas. Al tiempo que se abre el abanico de ofertas culturales de la ciudad, los espectadores asistimos a una experiencia de cercanía con los protagonistas que pocos lugares ofrecen. Vale la pena arrimarse al Solís, a respirar un poco del aire fresco que ofrece.

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“A puro fuego y lágrimas... defiendo este amor…”*

Dicen que la poesía es cosa de viejos. Yo no creo que sea así. Sin embargo, me ha costado defender mi teoría. No sólo porque las opiniones de los jóvenes a mi alrededor han sido mayormente contrarias a la misma, sino porque en el último evento de lanzamiento de un poemario al que fui, el promedio de edad en la audiencia rondaba los sesenta y cinco años. Mi presencia, además de llamativa, era circunstancial. Fue una invitación de alguien conocido -cuya abuela era la autora- la que me motivó a ir. Sinceramente, creí que encontraría más jóvenes allí, al menos haciéndole el aguante a la mencionada nieta, que además de haber invitado, había participado del proyecto literario de su abuela. Dolió darme cuenta de que estaba equivocada. La única persona menor de treinta que había respondido a la convocatoria, simplemente por amor al arte, era yo. No voy a negar que el panel que presentaba el libro supo aburrirme en cierto momento, pero sus palabras eran acordes a los receptores de la sala, y por ser yo la excepción allí mi tedio era comprensible. 54


En fin, mi sorpresa no llegó sino hasta que una muy elocuente señora, con evidentes dotes actorales, leyó algunos de los poemas del recientemente publicado libro, “A fuego y lágrimas”. En ese momento me di cuenta de que los temas abordados incluían amor, erotismo, sexo, pasión y desencuentro. Entonces pensé: qué joven no lograría identificarse o al menos sentirse atraído por ellos? Finalizada la exposición, compré el libro (el cual logré que sea autografiado por su autora) y esa misma noche terminé de leerlo. Evidentemente mis pensamientos no estaban tan alejados de la cordura como parecía; la mayoría de los poemas describen fácilmente una adolescente relación amorosa. Ahora tengo una idea distinta del asunto. Modifiqué mi teoría. La poesía no es sólo cosa de viejos, los jóvenes deben aprender a conocerla, saber entenderla y permitirse disfrutarla. Prueben con “A fuego y lágrimas”, poemas cortos de contenido intenso. Se sorprenderán tanto como yo cuando descubran que la pasión de sus versos es mucho más juvenil de lo que creen imaginarse. Anímense, lean poesía. Consejo: lean en voz alta, escuchen poesía. * Del libro “A fuego y lágrimas” de Graciela Bula, pág. 17. 55


http://leveautobombo.blogspot.com/

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Más de treinta temas de The Beatles. Liverpool como punto de partida. Los años ‘60 estadounidenses como escenario. Todo esto sumado a un precioso morocho como es Jim Sturgess (el de 21 Black Jack), un interesante rubio – Joe Anderson – y la hermosa joven Evan Rachel Wood. El resultado de tanta mezcla es la excelente película Across the Universe. Es verdad que es un musical, pero también es mucho más que eso. Hay que verla aunque no se sea fanático de los mismos. Los efectos visuales ayudan a entender mejor el ambiente hippie y el caos de la época con las drogas y la música como protagonistas. Desde Inglaterra a Estados Unidos y la guerra de Vietnam, una historia de un amor influenciado por las protestas estudiantiles y antibélicas propias de los 60 norteamericanos, el reclutamiento de jóvenes para el combate, y luchas por los derecho civiles en las calles de Detroit. Las aventuras, los viajes y las nuevas experiencias son la guía en una trama en la que la buena música se vuelve una constante. Participaciones de músicos como Bono y Joe Cocker, además de la comediante Salma Hayek, completan el panorama. Es un film fácilmente recomendable. De 2007. Dirigido por Julie Taymor. Fue nominada al Oscar por mejor vestuario (muy merecidamente), y en 2008 al Globo de Oro como mejor película.

http: imdb + across the universe 61


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El crítico de arte Arthur Danto sostiene que estamos en un momento histórico donde los motores de la producción artística solo consiguen combinar una y otra vez formas conocidas. Danto es el teórico de la ya popular teoría de “está todo inventado!”. El contenido artístico se está agotando y la música es un ejemplo claro. Hace cincuenta años una canción podía cambiar el curso de la historia, o al menos el modo de percibirla. Hoy en día la tecnología ha desplazado al arte de este rol. A pesar de que la tecnología ha sido siempre un eje central en el transcurso de la historia, en general se había limitado a ejercer de medio, de canal de un contenido mucho más valioso. Tanto los estilos musicales como las canciones han marcado la historia del siglo XX. Es imposible imaginar el arrabal rioplatense sin el Tango o entender los años ‘20 sin elCharleston. Tampoco tiene mucho sentido la década del ‘60 sin el rock&roll, ni los movimientos anti dictatoriales en Sudamérica sin los acordes de Violeta Parra, Spinetta, Chavela Vargas o Caetano Veloso.  A ellos les tocó ser los representantes de un tiempo marcado por la música, un tiempo donde esta era generadora de identidad. La música influenciaba la estética (Hot Stuff), el pensamiento político (God Save the Queen), el religioso (When the saints go marching in) y ni que hablar de los sentimientos (All you need is love). Las tendencias y estilos musicales eran generadoras de discurso en la vida de las personas. El tipo de música con el que te identificabas representaba tu postura ante el mundo, no tenía el mismo pensamiento una persona que escuchaba El Club del Clan, otra que escuchaba ABBA,  ni 66

un seguidor de Elliott Smith. Durante determinada época para mostrar disconformidad con el señor “sistema” había que vestirse de negro y tararear “Should I Stay or Should I Go”, hoy en día para expresar la misma disconformidad hay que estar del lado del Software libre. Nuestras banderas ya no son artísticas sino tecnológicas. Ya hemos deambulado una década por el siglo XXI y musicalmente no hay mucho de qué hablar, a la hora de escuchar música actual es inevitable pensar que tal sonido se parece demasiado a Hendrix o que tal cantante está reinventando a Madonna. La verdadera novedad de los tiempos que corren es la tecnología. En mi opinión esa es la razón por la que nos identificamos con ella, es la principal característica de nuestra época, de estos últimos diez años. Es a través de las nuevas webs, software, redes sociales, wikis y tecnologías 3D que nuestro pensamiento y forma de ver el mundo llega a lugares nuevos, inexplorados en el pasado. La música y el arte no hay duda de que siguen existiendo y conmoviendo al ser humano, pero pasó de ser el plato principal a un condimento. El filósofo francés Guy E. Debord en 1967 sentó las bases de lo que sería el mayo francés del ‘68, el quiebre de la modernización. En uno de los párrafos de su oba “La sociedad del espectáculo” establecía que: “El espectáculo no quiere llegar a nada más que a sí mismo”. Ese es mi temor para con los tiempos que corren: olvidar el contenido y naufragar en la novelería.


Desde que tengo memoria, Montevideo se vende. Se vende por delante, por detrás, por arriba y por abajo. Patético. San Felipe y Santiago no tiene nada de santa. Se rematan emblemas al mejor postor y monumentos a los extranjeros. La comuna otorga permisos de construcción y demolición como si nada. He visto barrios enteros desaparecer bajo departamentos de 1 o 2 dormitorios con financiación en Unidades Reajustables. Día a día, casas de Bello y Reborati son demolidas. Construcciones de Vázquez, Barrière y Ruano abandonadas. Obras de arquitectos nacionales excepcionales como lo fueron Vilamajó o Cravotto (Facultad de Ingeniería e I.M.M. respectivamente), vendidas al mejor grupo económico para construir allí edificios para futbolistas. Cortinas de cemento en la rambla privan de sol la playa a partir de las 4 de la tarde. Con esta mentalidad, no es de sorprender que la Ciudad Vieja no tenga nada de “viejo”. Cada vez que me doy una vuelta por lo que era el recinto colonial de la ciudad, me encuentro con un nuevo edificio de oficinas de fachada espejada. Bruno Mauricio de Zavala debe estar revolcándose en la tumba. En la rambla de Kibón quedaban, apretujadas entre la cortina de cemento, las 2 últimas casas de esa zona. Digo “quedaban” porque la más grande, una mansión espectacular que supo alojar a la embajada de Egipto, fue vendida. Pronto será demolida para construir departamentos millonarios. La otra casa que sobrevive, es obra de Vilamajó. No me extrañaría que dentro de 2 años o 3, la cortina se unificara. El Palacio Salvo, edificio emblemático de la ciudad si los hay, está emplazado donde hace casi 100 años se estrenó el tango más famoso del mundo, La Cumparsita. Uno pensaría que la comuna se las ingeniaría para explotar este punto geográfico con fines turísticos y culturales, pero no. Claramente la solución era habilitar un boliche terraja ahí mismo. gonzalo bazerque

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jota #01