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La Voz de los Docentes A las anteriores etapas se puede añadir que, durante el nacimiento del niño hasta llegar a la etapa de adolescencia, se establece una transferencia cultural de carácter externo; es decir, que la persona se ve en la necesidad de adaptarse a esa influencia externa que lleva al individuo a un aprendizaje. En este proceso de desarrollo, las modificaciones del comportamiento se entienden como el conjunto de reacciones del organismo que actúan o se modifican en respuesta a un estímulo del medio interno o externo, y se puede apreciar objetivamente. Por tal motivo se entiende que la alimentación, el calor, etc., modifican la conducta dentro de una dinámica de transferencia, donde el medio exterior estimula y el cuerpo reacciona. Otra manera de identificar las dinámicas de la transferencia cultural interpersonal lo encontramos en la los grupos primarios, secundarios, terciarios y en la integración económica del individuo. Para comprender lo anterior se necesita aclarar el concepto de socialización, Munne expresa que más que ser el auténtico aprendizaje social, la socialización es un proceso complejo de carácter psicosocial que cada hombre inicia en la observancia de las normas de comportamiento, y valores que caracterizan a un determinado grupo, seguido por una adaptación de convivencia en la manera que determinado grupo socializa (Munne, 1974). De lo anterior se desprenden dos elementos cuestionables o que deben aclararse, como son la interacción social y la relación social, siendo la primera la acción social mediante la cual se afectan mutuamente dos o más individuos, quedando en ella el elemento explícito de la comunicación. Por ejemplo, los medios de comunicación, un espectáculo, una película, una carta o un anuncio, que son interacción social, además de la obvia interacción entre individuos, mientras que la relación social es un modelo continuo de interacción social (Phillips, 1996).

En la familia, siendo un grupo primario de interacción cultural interpersonal muy sólido en nuestro contexto actual, se tiene la sospecha que dicho núcleo familiar ha fallado y que de ella se derivan los resultados observados hoy en día. Para Chinoy, la familia es un sistema de parentesco que lleva, en sus diversas funciones, una principal: la educación y el cuidado del niño. Aunque ésta no debería considerarse como algo constante, ya que la familia tiene distintas formas y funciones dentro de una sociedad. Por esta razón debe ponerse la atención debida para cada contexto social, tanto así que la familia es usada, como ejemplo, por las estructuras políticas, para que ella alcance sus objetivos políticos. Por otra parte, la familia puede ser nuclear (padre, madre e hijos) o extendida (padre madre, hijos, nietos, abuelos) o compuesta (el padre o la madre tiene uno o más cónyuges). Sin embargo, sea como se encuentre su estructura, siempre existirá el parentesco entre sus miembros. (Chinoy, 1961). Es por lo anterior que la transferencia cultural interpersonal sucede por la interacción entre los miembros de la familia en un proceso que inicia por la satisfacción de necesidad de pertenencia, debido a que al ser personas sociables contamos con ese sentir, con el sentido de ser parte de un determinado grupo, y el primero de éstos es la familia. Por ello, es este impulso de satisfacer la necesidad de pertenencia el que lleva a la persona a la obediencia de las normas establecidas por el o los patriarcas; es decir, que el padre o tutor establece las reglas de conducta y moral dentro del núcleo familiar y el nuevo miembro deberá obedecerlas para sentirse parte de la familia y, por ende, generándole ese sentir de pertenencia. Por otra parte, los conductistas mencionan que se puede considerar que la transferencia cultural interpersonal está en base del acondicionamiento positivo o negativos como serian los estímulos y los castigos al miembro familiar.

UMM Junio 2017

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Revista Posgrado UMM Julio 2017  

Equidad de Género

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