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La Voz de los Docentes “Doña Dolores, y si tuviéramos que reeditar su propia historia o reinventar una nueva, pienso que esa depresión se podría tratar más bien de “una tristeza perezosa discapacitante para el trabajo”, ¿o no?” Terminamos con retórica para obligarla a un sí. “O tal vez, más que depresión sea sólo un lapso de un triste atolondramiento melancólico que le resta ganas de vivir, ¿verdad?, o dígame con sus propias palabras cómo podemos definir esa depresión para saber que estamos hablando de las mismas cosas en que vamos a trabajar, ¿se da cuenta?, ¿puede darse cuenta?¿no es así? Retórica, retórica y más retórica, ¿o no?”

Podemos ahora proponerle a través de la Técnica de alternativa ilusoria lo siguiente.

Llegados a este punto, y si el cliente/paciente nos compra esta retórica persuasiva de cambio (nueva idea), luego entonces podemos comenzar a planificar el contraste de la definición de su propio self para reenmarcarla y transformarla.

“Y dígame cuándo fue la última vez que usted recuerda en que se sentía alegre, feliz, ¿con quién estaba?, ¿qué hacía?, ¿y qué más…? ¿O cuándo fue que usted recuerda haberse involucrado en cualquier actividad con amigos, compañeros, familiares, etc. sintiendo que la vida vale la pena vivirla, sabiendo hacer frente a las contingencias que se le pongan en el camino, y sacar lo mejor de esas experiencias?”

Imaginemos que Depresión, como:

doña

Dolores

definió

aquella

“Qué le parece Doña Dolores si ahora nos ponemos a trabajar en transformar “aquella mujer con tristeza perezosa discapacitante para el trabajo”, en “una mujer alegre, proactiva con ganas de trabajar” o en “una mujer que sabe hacer frente a las contingencias que la vida le pone” Nos ponemos a buscar sus lados fuertes, es decir excepciones al problema, y dejamos de hablar de la queja y de interrogar en ese contexto.

“Una tristeza perezosa discapacitante para el trabajo”. De aquí en delante le podemos decir que, de acuerdo a nuestra experiencia profesional, que aquello que se diagnosticó depresión, aun con todo el respeto que se merezca su médico o quien le haya dado aquel diagnóstico, sólo se trataba de “una tristeza perezosa discapacitante para el trabajo”, o de “un lapso de un triste atolondramiento melancólico que le resta ganas de vivir” y. a partir de ahora, ya entendiéndonos bien, podemos empezar por dirigirnos a un objetivo soluble, es decir crear una meta de tratamiento y trabajar en esto. Luego entonces, ponemos contraste a su propia definición de “una tristeza perezosa discapacitante para el trabajo”: para tristeza puede ser alegría, para pereza puede ser activa o proactiva, para discapacitante puede ser con ganas de trabajar, y así buscamos contraste para cualquier adjetivo calificativo que haya usado para redefinir su self . Nuestra meta ahora se puede convertir en lo que llamamos una alternativa ilusoria.

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UMM Junio 2017

Revista Posgrado UMM Julio 2017  

Equidad de Género

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