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REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 01


Editor responsable Haro, Agustin

Organismo(s) / Persona(s) responsable de la publicación //Chaile, Facundo Ezequiel //Córdoba, Julio Javier //Haro, Agustin

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Arte de tapa · Matías Muzzillo


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Índice SECCIÓN BICENTENARIO 10 | La “desgraciada raza indígena” y la independencia Cristina del Carmen López 18 | Revisitando la Independencia Elena Perilli de Colombres Garmendia 28 | Parentesco y poder. Reflexiones en torno al Tucumán borbónico y la Independencia María Lelia García Calderón 36 | El concepto de libertad en El Sol de las Provincias Unidas (1814) Carolina Luongo Roca 44 | Conceptos Políticos en la Gazeta de Montevideo hacia el Final del segundo Sitio (Enero-Junio de 1814). El caso de la Lealtad Guido Guintela 54 | Costos y beneficios de una economía en guerra. Tucumán 1810-1825 María Paula Parolo 64 | La Iglesia católica frente a las presiones democráticas del Centenario Miranda Lida 72 | Las mujeres instruidas asumen el desafío de tomar la palabra: representaciones de la Independencia en el fin del siglo Marcela Vignoli

SECCIÓN ARTÍCULOS 80 | El conflicto de los “ismos” dentro del Revisionismo histórico y en torno a la Guerra del paraguay Ariel Julián Otal Landi 90 | “El arte en la calle”. Vidrieras de autor y experiencia histórica de las imágenes Juan Cruz Pedroni 98 | ¡América! Vladimir Mayakovski en México a través de la fotografía de Tina Modotti, 1925 María De las Nieves Rodríguez y Méndez 108 | Cine, censura y catolicismo durante la primera presidencia de Perón (1946-1952): el caso de la revista Criterio María Alejandra Bertolotto 118 | Historia viva en una narrativa de muerte: el kaidan japonés Antonio Míguez Santa Cruz 128 | El movimiento sindical ante el “68’ uruguayo” y los “rosariazos de 1969” Sabrina Alvarez Torres 138 | Dunas de sangre y Estados de arena: una revisión historiográfica sobre las estrategias de integración de las etnias kurdas en Siria e Iraq Eduardo Núñez Mayeya


Diseño gráfico Dot Estudio, Tucumán, Argentina www.dotestudiografico.com


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Índice SECCIÓN RESEÑAS 150 | Lida Miranda / “Años dorados de la cultura argentina. Los hermanos María Rosa y Raimundo Lida y el Instituto de Filología antes del peronismo” Eudeba, Buenos Aires, 2014, 264 p. Cecilia Guadalupe Neubauer 154 | Lic. Cristina López / “Arrieros y carreteros tucumanos. Su rol en la articulación regional (1786-1810)” En Revista Andes, Salta, Nº 6, 1993 Julio Javier Córdoba 158 | Munilla Lascasa, María Lía / “Celebrar y gobernar. Un estudio de las fiestas cívicas en Buenos Aires 1810-1835” Buenos Aires, Miño y Dávila Editores, 2013, 295 p. / ISBN: 978-84-15295-42-6 Marcela Ana San Miguel 162 | Fortuny Natalia / Memorias fotográficas: Imagen y dictadura en la fotografía argentina contemporánea La Luminosa, Buenos Aires, 2014 Miguel Ángel Ochoa

TRANSCRIPCIÓN DE DOCUMENTOS 168 | Leyes sobre buenas costumbres y deberes ciudadanos Andrés Camilo Suarez Garzón 180 | Archivo General de la Nación (México), Causa formada al padre mercenario Fray Melchor Talamantes por infidencia, 1808, colección: Historia, sección: Instituciones coloniales, vol. 586, fs. 184-189 Jesús Ángel Torrijos Mayén


Palabras preliminares A la pregunta de qué es el pasado -que sin duda es la primera que

esta ardua tarea de analizar los artículos que ustedes podrán

debería formularse- habría que responder recordando que, en la

disfrutar. Entre tantos, hacemos extensiva nuestra gratitud a

más elemental aproximación que podemos hacer a él, se advierte

Laura Casas, Miranda Lida, Erika Bano, Patricia Méndez, Carlos

que es algo inexistente. Es en realidad un fantasma. Pero en cuanto

González, Gustavo Chalier, Magdalena Flores, Regina Tapia,

intentamos el análisis y la aproximación […] se descubre que esa

Sebastián Martínez Botero, José Santos Hernández Pérez y

cosa inexistente tiene todos los caracteres de la realidad.

Jeremías Silva.

José Luis Romero, El Historiador y el pasado

1

En consonancia con lo que planteamos con nuestro dossier de Antes de dar inicio a la presentación de este nuevo número de

Historia Oral, en este número 3 buscamos darle espacio a ar-

Revista Historia para Todos, siempre es necesario recordar los

tistas locales a través del diseño de las portadas. En el dossier,

objetivos que nos impulsan desde el primer momento. En pocas

a Silvana Cazón de la ciudad de Aguilares – ubicada al sur de

palabras, gracias a la desinteresada y gratificante guía del his-

Tucumán – y en la presente edición a Matías Muzzillo, artista,

toriador Antonio Annino, podemos situarnos dentro un espacio

ilustrador e historietista, que abre y cierra el número. Matías

que puede considerarse de “alta divulgación”. ¿Qué quiere decir

nos presenta como portada una suerte de sincretismo socio –

esto? Nuestra idea primigenia y que sigue en pie, es ubicarnos

histórico, en donde a partir de hojas desgajadas podemos ver

dentro de un lugar intermedio: entre la academia y la divulgación.

la mirada fulgurante de Bernardo de Monteagudo, las faccio-

Siempre manteniendo el foco, dentro de la problematización de

nes del general Manuel Belgrano y finalmente el atuendo que

la historia, buscamos abrir un espacio dentro del cual la historia

representa a los pueblos originarios. Todo ello acompañado

pueda ser interpretada y explorada por un público más amplio

de nuestra Estatua de la Libertad, obra de la gran Lola Mora.

fuera de los ámbitos estrictamente disciplinares.

Es sin lugar a dudas, una muestra de la persistencia de lo que

2

somos y de lo que hubiéramos podido ser: la persistencia de Queremos una vez más agradecer a todos los evaluadores –

las luchas del pasado, hoy. Hacia el final, el grito de jura de la

del comité y externos – que tan generosamente, colaboran en

independencia de 1816, la firma y la bandera española siendo separada de esta nueva nación aparecen en la ilustración “El

1  Disponible en http://www.unicen.edu.ar/iehs/files/001-%20Romero%20Jose%20Luis%20-%20El%20historiador%20y%20el%20pasado.pdf

Grito Argentino”.

2  Antonio Annino es un historiador italiano encargado de investigar acerca de los procesos de Independencia en América Latina. Este año, tuvimos el honor de reunirnos y de recibir de su parte, valiosos consejos durante el Congreso del Bicentenario organizado por la Academia Nacional de la Historia en Tucumán en el mes de mayo.

Esta tercera entrega que ustedes leerán, comenzó a ser diagramada mientras el número 2 veía la luz. La razón es sencilla, celebraremos en breve los 200 años de nuestra Independencia. Ante tal acontecimiento, decidimos realizar una sección especial de-


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dicada a esta gesta y también a lo que significaron los procesos

durante la última dictadura militar argentina. En cuanto a las

del centenario, buscando revalorizar ese contexto histórico. Para

transcripciones, dos trabajos, vienen a consolidar una sección

esto, nos pareció importante invitar a investigadoras de Tucumán

de ayuda a través de “leyes sobre buenas costumbres” y una

y Buenos Aires, sin olvidar aquellos aportes de investigadores

causa judicial al Fray Melchor de Talamantes.

uruguayos que se sumaron a través de la convocatoria. De Tucumán, Cristina López, María Lelia García Calderón, María Paula

Queremos agradecer a Ariel Julian Otal Landi; Juan Cruz Pe-

Parolo, Elena Perilli de Colombres Garmendia, Marcela Vignoli; de

droni; María de las Nieves Rodríguez y Méndez; Antonio Mí-

Buenos Aires, Miranda Lida; y de Uruguay, Carolina Luongo Roca

guez Santa Cruz; María Alejandra Bertolotto; Sabrina Álvarez

y Guido Quintela. A todos ellos, muchísimas gracias por permitir

Torres; Eduardo Núñez Mayeya; Julio Javier Córdoba; Cecilia

crear un espacio de encuentro, con sus diversas miradas, que

Guadalupe Neubauer; Marcela Ana San Miguel; Miguel Ángel

permiten enriquecer el análisis de estos procesos tan complejos

Ochoa; Andrés Camilo Suárez Garzón; Jesús Ángel Torrijos

y tan importantes para la identidad.

Mayén. A todos ellos nuestra más amplia gratitud por haber formado parte de este histórico número y por ser parte de este

Siguiendo con nuestra idea, tanto lo que fue la Sección Bicen-

espacio, que nos pertenece a todos, como reza nuestro título.

tenario, como la de artículos y reseñas críticas, se buscó una variedad importante de temáticas. En la sección de historia

En síntesis, esperamos que disfruten de esta nueva publica-

general – artículos – contamos con la colaboración de pro-

ción que van a tener frente a ustedes, es extensa pero a la

fesionales e investigadores de Argentina, México, España y

vez, sumamente enriquecedora para la disciplina histórica y

Uruguay. Sus producciones abarcan desde discusiones his-

la cultura en general. Esperamos encontrarlos nuevamente

toriográficas argentinas, pasando por historia de la cultura vi-

en diciembre de este año cuando el número 4, salga a la luz;

sual, historia del arte, historia social, fotografía, historia social

igualmente faltan unos meses y esperamos que el presente

japonesa, historia de la censura eclesiástica en el cine durante

sea de su agrado.

el primer peronismo, historia de movimientos sociales, historia de la problemática kurda y su correlación con la actualidad. Las secciones de reseñas críticas y de transcripción de docu-

Julio/16

mentos, sigue el mismo objetivo. En estas encontrarán análi-

Agustín Haro – Director

sis acerca de la cultura argentina mediados del siglo XX; del

Facundo Chaile – Co-director

Tucumán de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX; de las

Julio Javier Córdoba – Co-director

celebraciones patrióticas del siglo XIX; y del rol de la fotografía


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SECCIÓN

BICENTENARIO


La “desgraciada raza indígena” y la independencia Cristina del Carmen López

A pesar de la significativa presencia indígena en la región del antiguo Tucumán muy pocos pueblos de indios sobrevivientes de la colonia lograron perdurar. Ello se debió fundamentalmente a la pérdida de sus tierras, que se agravó a partir de la revolución de Mayo. Hoy asistimos a cierto redescubrimiento y reconocimiento de los derechos de las familias descendientes de aquellas comunidades aunque parte de ellas sólo sobrevive en la memoria histórica y en la toponimia de los parajes rurales de la región. Nuestra propuesta analiza las disposiciones que en torno a la población indígena impusieron los primeros gobiernos revolucionarios y sus efectos sobre ella. Palabras Clave: Revolución/Independencia – pueblos de indios – tierras

Desde 1940 cuando se llevó a cabo el Primer Congreso Indi-

Desde el regreso de la democracia en nuestro país hubo avan-

genista Interamericano realizado en Michoacán (México) se

ces significativos sobre este tema, algunos de los cuales se

inició un proceso de reconocimiento del indigenismo ameri-

plasmaron en la reforma de la Constitución Nacional de 1994.3

cano y de la población aborigen del continente.1 La respuesta

Antecedentes jurídicos previos de índole internacional fueron

fue dispar en cada país. En Argentina la política indigenista es

adoptados por Argentina y ratificados por algunas provincias.

bastante reciente pues los gobiernos que surgieron a partir de

Aun así, son insuficientes para unas ochocientas comunida-

la Revolución de Mayo y los que se sucedieron desde la con-

des indígenas que se reconocieron habitando en nuestro te-

formación del Estado Nacional se caracterizaron por negar la

rritorio a comienzos del año 2000, de las cuales la mayoría

existencia de los pueblos de indios en el territorio. Cuando lo

carece de los resortes legales para apelar por sus tierras.4

hicieron fue para denostarlos como “bárbaros”, “miserables”, “incivilizados”, y despojarlos de sus tierras.

La legitimidad de los reclamos de los pueblos se ha revitalizado desde la sanción de la Ley 26160 del 23 de agosto de 2007,

La historia de negación y despojo no se inició con la revolu-

que declara la emergencia en materia de posesión y propie-

ción, es cierto, sino con los conquistadores españoles y crio-

dad de las tierras tradicionales ocupadas por las comunidades

llos que ocuparon el territorio desde mediados del siglo XVI de

indígenas que sufren procesos tendientes a desalojarlas. Se

lo que hoy es la Argentina, exterminando poblaciones o some-

trata de una medida excepcional de carácter imperativo que

tiéndolas a sistemas de servicio personal y esclavitud. Pero

tiende al diagnóstico sobre los derechos que les asisten a las

persistió a partir de 1810, y se extendió con la conquista del

comunidades para lograr el título comunitario. En Tucumán

“desierto” patagónico y del Chaco, y con la usurpación y desmembramiento de las tierras de comunidad de los antiguos pueblos del Tucumán y del Río de la Plata. Esto último dio por resultado la desaparición física y cultural de muchos pueblos y la invisibilización de la población indígena en pos de construir una nación blanca y civilizada.2 1  La Convención de Pátzcuaro a la que hacemos referencia es el origen de la declaración de principios de la política oficial a favor de los pueblos de indios y de la conmemoración del Día del Aborigen Americano que se celebra el 19 de abril. 2  Monbello, Laura, Evolución de la política indigenista en Argentina en la década de los noventa, Instituto de Desarrollo Económico y So-

cial (IDES), Universidad Nacional del Comahue, 2002; Arenas, Patricia, “La participación de Tucumán en el Relevamiento Territorial de la Ley 26160: una mirada desde las prácticas”, Población y Sociedad, Vol. 20, N° 2, 2013, pp. 125-136, son algunos trabajos entre muchos que se pueden consultar sobre la materia. 3  Los derechos indígenas son reconocidos en el artículo 75, inciso 17 de la Carta Magna. 4  Las solicitudes de personería jurídica que avala las demandas de los pueblos es otorgada por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), creado en 1989 con el objetivo de implementar las políticas sociales. Ellas se han visto sujetas a las coyunturas gubernamentales y han sido frecuentemente ignoradas.


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varias comunidades han sido reconocidas como pueblos con

dad indígena tucumana sobre la base del mosaico étnico origi-

derecho a su identidad pero cuando se trata de la propiedad

nal ya que la política de traslados masivos, el intenso proceso

comunitaria el tema se vuelve complejo porque confluyen dis-

de mestizaje, las rebeliones y sus represalias, la anexión de

tintos intereses privados, e incluso los de los estados nacional

pueblos y reducciones, el agregado de familias o “piezas” pro-

y provincial como ha planteado Arenas.

cedentes del Chaco, dieron por resultado una profunda altera-

5

ción de las comunidades originales. El proceso de mestizaPara dar cuenta de las dificultades que presenta el reconoci-

ción trajo aparejado además el crecimiento de la población no

miento de los derechos que sobre tierras les asisten a los anti-

tributaria (o de indios “sin pueblo”), que vivían en la ciudad o en

guos pueblos de indios sobrevivientes, es necesario indagar en

las reducciones en calidad de “forasteros”, con o sin tierras.7

el pasado colonial y posrevolucionario para seguir el derrotero de los despojos, traslados y reinstalaciones que han sufrido.

A pesar de la pérdida de la identidad de muchas parcialidades,

En el presente trabajo se analizan brevemente los efectos de

a fines del siglo XVIII los pueblos sobrevivientes mostraban in-

las disposiciones que se aplicaron a fines del período colonial

dicios claros de adaptación al sistema colonial, lo que les per-

y las emanaron de los primeros gobiernos revolucionarios,

mitió conservar sus autoridades étnicas y acudir a las justicias

además de las que se infieren a partir de las argumentaciones

en defensa de sus tierras. La recuperación demográfica que se

registradas en los expedientes judiciales sobre pleitos por tie-

observa a fines del período colonial alcanzó al 8% en general.8

rras de tres comunidades que perdieron sus derechos desde la década de 1820.

Algo diferente se observa en los últimos empadronamientos de las encomiendas que sobrevivían entonces. La revisita efec-

LA SITUACIÓN DE LOS PUEBLOS DE INDIOS EN LA COLONIA

tuada en 1786 registró un total de veinte encomiendas (entre

Algunos informes y estados generales de la población que habi-

las que tributaban directamente a la Corona y las privadas)

taba la jurisdicción de San Miguel de Tucumán a fines del siglo

que se redujeron a catorce en los padrones de 1792 y 1806. En

XVIII estimaban que el territorio albergaba unos 20.000 habitan-

términos de población involucraba unas 1.800 personas du-

tes de los cuales aproximadamente 4.000 residían en la ciudad.

rante el primer registro y una retracción a casi a la mitad (973)

El conjunto se componía de quienes eran reconocidos como es-

a comienzos del siglo XIX. Las cifras parecieran contradecir

pañoles, indios, esclavos y castas (mestizos, zambos y negros

la estimación de la recuperación demográfica de los censos

libres). El sector de los indios representaba una cuarta parte de

generales. La explicación pasa por considerar que si las enco-

la población total, es decir, unos 5.000 habitantes. Entre ellos se

miendas iban disminuyendo en número era por la anexión que

incluía a los “indios de pueblos”, que eran los efectivamente se

efectuaban los funcionarios reales para contrarrestar la caída

encontraban bajo el régimen de encomiendas.

demográfica y la rentabilidad de algunas reducciones. A la vez, esa retracción demográfica obedecía a múltiples factores re-

Durante dos siglos y medio transcurridos desde la conquista

lacionados, en gran medida, con la presión de las Reformas

del territorio las comunidades habían atravesado múltiples situaciones que provocaron evoluciones dispares según cada parcialidad o grupo.6 Por lo tanto es difícil hablar de la socie5  Arenas, Patricia, “La participación de Tucumán, Op.cit., p. 130 6  En el Tucumán colonial los españoles utilizaron el término “parcialidad” para identificar grandes grupos de familias (internamente divididos y jerarquizados), como también a pequeñas jefaturas (integradas por uno o dos linajes), evidenciando que su uso tenía mayor flexibilidad que en otras regiones más periféricas. Lorandi, Ana María, “El servicio personal como agente de desestructuración en el Tucu-

mán colonial, Revista Andina, 6, N° 1, Centro Bartolomé de Las Casas, Cuzco, 1988, pp. 135-173 7  La condición de forastero daba la posibilidad de acceder a la tierra a través del matrimonio con una india de la comunidad en la que se instalaba. Esta situación fue en aumento hacia fines del período colonial. 8  Las estrategias de reproducción incluían la incorporación de forasteros, migraciones temporales y afluencia de población procedente de las provincias altoperuanas que se sumaba a los pueblos en condición de agregados y arrenderos.


Borbónicas implementadas a fines del periodo colonial. En los

tos y disposiciones de las Asambleas constituyentes que con-

estudios efectuados se han detectado importantes porcenta-

vocaron los gobiernos provisionales instalados en Buenos Aires.

jes de migraciones estacionales o permanentes de la población masculina sujeta a tributación, que se empleaba como

La revolución de Mayo de 1810 inició un proceso de cambios

peones de estancias, troperos o arrieros, tratando de evadir

que tuvieron diversa aplicación y efectividad. Como dijimos,

el peso de las nuevas disposiciones. También se observaron

cierta ideología favorable a la condición del indio se instaló

comportamientos en los que las mujeres se casaban con mes-

entre los sectores de poder revolucionarios, en concordancia

tizos, zambos e incluso esclavos, para modificar la condición

con las ideas del Iluminismo y algún sesgo liberal que afectaba

de sus hijos.9

a la América hispana del siglo XIX. Es más, la extinción formal del tributo se aplicó desde México hasta el Río de la Plata aun-

Desde el punto de vista de la política colonial borbónica la Real

que con diverso alcance, y en algunos casos, con su reinstala-

Cédula de 1771 tendía a concretar la tan mentada “repúbli-

ción tiempo después como ocurrió en los Andes. Antes que en

ca de indios” diferenciada del resto de la sociedad, además

América las disposiciones formaron parte de las propuestas

de eliminar el “servicio personal” y las encomiendas privadas.

del Consejo de Regencia y de las Cortes de Cádiz.10

Ello fue propiciado a través de la aplicación taxativa del corpus legal promulgado desde fines del siglo XVI (Ordenanzas de

En el territorio rioplatense, la Junta Grande declaraba en el Re-

Abreu, Ordenanza de Alfaro, Recopilación de Leyes de Indias),

glamento del 1 de setiembre de 1811 que

y mediante el afianzamiento y creación de nuevas reducciones. El objetivo era posibilitar la sobrevivencia de los pueblos

“Nada se ha mirado con más horror desde los primeros

a los que se les reconocieron sus tierras comunales, y facilitar

momentos de la instalación del actual gobierno como

el control sobre la población sujeta a tributación.

el estado miserable y abatido de la desgraciada raza de Los indios. Estos nuestros hermanos, que son cierta-

Estas disposiciones generaron un doble efecto: por un lado un

mente los hijos primogénitos de la América, no podían

mínimo proceso de estabilidad y recuperación de la población

dejar de interesar la sensibilidad de un gobierno empe-

indígena, producto en gran medida del mestizaje y el amparo

ñado en cimentar la verdadera felicidad general de la

de las tierras. Pero por otro, un mayor control y presión fiscal

Patria ( … ) desde hoy en adelante para siempre queda

sobre los indígenas en condición de tributar.

extinguido el tributo que pagaban los indios a la corona de España en todo el territorio de las Provincias Unidas”.

REVOLUCIÓN E IGUALDAD JURÍDICA PARA “LA DESGRACIADA RAZA DE LOS INDIOS”

El decreto fue ratificado por la Asamblea General de 1813, que

A comienzos del siglo XIX el movimiento revolucionario inicia-

declaró además, que se

do por el cabildo de Buenos Aires el 25 de mayo de 1810 se tradujo en nuevos problemas que debieron afrontar los pue-

“deroga la mita, las encomiendas, el yanaconazgo y el

blos de indios sobrevivientes. Ya no pasó por el sistema de tri-

servicio personal de los indios bajo todo respecto y sin

butación (que fue abolido casi inmediatamente), ni la recons-

exceptuar el que prestan a las iglesias y sus párrocos

trucción de las identidades comunitarias, sino que el desafío

o ministros, siendo la voluntad de esta soberana cor-

se centró en la declamada igualdad jurídica de los individuos y

poración el que del mismo modo se los haya y tenga a

la legitimidad de los derechos sobre la posesión de las tierras

los mencionados indios de todas las Provincias Unidas

comunales.

por hombres perfectamente libres y en igualdad de derechos a todos los demás ciudadanos que los pueblan”.

En la jurisdicción de San Miguel de Tucumán no hubo disposiciones específicas sobre la condición de la población indígena

La constitución de 1819, aunque no entró en vigencia, estable-

durante el período posindependiente, Sin embargo, a partir de

ció en su artículo 128 que

los pleitos por tierras que involucraron a algunos pueblos sobrevivientes de la región se advierte el clima común en el que quedaron insertas las ciudades del antiguo Virreinato del Río de la Plata en materia de legislación, y que provino de los reglamen-

9  López, Cristina, Los dueños de la tierra. Economía, sociedad y poder en Tucumán (1770-1820), UNT, Tucumán, 2ª edición, 2014 (1ª. edición, 2003)

10  Doucet ha destacado la filiación de las disposiciones de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias Unidas con las tomadas por el Consejo de Regencia y sobre todo por las Cortes de Cádiz, inclinándose por subrayar el carácter coyuntural de la extinción del tributo proclamada por la Junta en 1811. Doucet, Gastón: “La abolición del tributo indígena en las Provincias del Río de la Plata: indagaciones en torno a un tema mal conocido”, en Revista de Historia del Derecho N° 21, Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho, Buenos Aires, 1993, pp.133-207


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“siendo los indios iguales en dignidad y en derechos a

cosechas, y algunas creencias muy mestizadas con el culto

los demás ciudadanos gozarán de las mismas preemi-

católico, como el de la Pachamama, las salamancas, las min-

nencias y serán regidos de las mismas leyes. Queda

gas y los convites.

extinguida toda tasa o servicio personal bajo cualquier pretexto o denominación que sea. El cuerpo legislativo

La abolición del tributo liberaba a los indios de las cargas la-

promoverá eficazmente el bien de los naturales por me-

borales y fiscales pero tuvo como reverso la pérdida de los

dio de leyes que mejoren su condición hasta ponerlos

derechos comunales sobre las tierras pues, de no mediar título

al nivel de las demás clases del estado”.

legitimante de la propiedad (como ocurrió en la mayoría de los pueblos que no contaban con sus títulos), el único lazo que

En el proceso de construcción de una nueva legitimación so-

les daba derechos de uso sobre las tierras en las que vivían

cial a partir de la igualdad de los hombres ante la ley pretendía

era el de pertenecer a la casta tributaria. Existe una carencia,

la desarticulación de las categorías étnicas que provenían de

es cierto, de legislación específica sobre este tema en la pro-

la colonia para reemplazarla por la de ciudadanos, condición

vincia, como un marcado “silencio documental” sobre la mate-

jurídica que debía construirse y que involucraba nuevas cargas

ria. En los sucesivos años unos pocos registros de los pleitos

y obligaciones. En lo concerniente a los pueblos de indios y a

sostenidos por las familias sobrevivientes de los pueblos de

la población indígena en general la igualdad dispuesta fue de

indios fallaron en contra de sus demandas y se convirtieron

difícil o retaceada aplicación pues la diferencia ya no pasó por

en arrendatarias de sus propias tierras.

su condición de tributario sino por sus diferencias culturales. Por otro lado, en este proceso no se definió la situación de los

Entre las décadas de 1820 y 1830, en plena contienda facciosa

pueblos de indios y su relación con las tierras que ocupaban.

de las provincias argentinas, los gobiernos revolucionarios de

Esa materia quedó pendiente y cada provincia resolvió los ca-

turno compensaron a sus seguidores otorgando mercedes de

sos según sus intereses, pero por lo general desconociendo

tierras “vacantes”, de un modo similar al que acostumbraba

los derechos previos.11

la Corona española siglos atrás, pero esta vez con beneficios fiscales para las arcas locales. En la jurisdicción tucumana las

CONFLICTOS POR TIERRAS DE LOS PUEBLOS DE INDIOS EN

tierras aptas para la explotación agraria no eran muchas to-

EL SIGLO XIX

mando en cuenta la pequeña extensión territorial y la ausencia

La tierra ha tenido siempre un sentido diferente para las po-

de fronteras abiertas, razón por la cual las nuevas concesiones

blaciones indígenas y para el colonizador ya que los primeros

se hicieron en desmedro de los ocupantes sin títulos o con

privilegiaron su valor de uso mientras que la propiedad de los

títulos dudosos, y las tierras que habían sido entregadas a los

dominadores valía por su posesión efectiva que se expresa-

pueblos de indios.

ba en el título que otorgaba la fuerza potestativa para que el beneficiario pudiera “vender, dar, enajenar, emplear y hacer de

El archivo provincial ha conservado los litigios de seis casos de

ello y en ello todo lo que quisiere”. Aún hoy esas diferencias

pueblos que iniciaron pleitos judiciales para evitar su desalojo,

se expresan en términos de tierras y territorios como concep-

amparados por los derechos que les asistían tras los reconoci-

tos diversos en el marco de las demandas y relevamientos de

mientos de los funcionarios borbónicos: el pueblo de Marapa,

terrenos que ocupan las comunidades actuales. Mientras las

las familias de la Ramada y el pueblo de Naschi (tres pueblos

tierras aluden a sistemas de producción y privatización, los

de la llanura de muy temprana anexión al sistema colonial), y los

territorios (comuneros) son espacios de apropiación y vivencia

de Chuschagasta, el de Amaicha y el de Colalao y Tolombón (co-

de una comunidad que ejerce sus derechos colectivos y acti-

munidades valliserranas desnaturalizadas del valle Calchaquí

vidades para su sobrevivencia. El apego a la tierra de origen

a mediados del siglo XVII). Los tres últimos lograron preservar

se tradujo en la perduración de algunos cultos ancestrales

parte de sus tierras aunque en distintas circunstancias.12

como las festividades de los calendarios de las siembras y Nos limitaremos aquí a analizar algunos de los argumentos 11  En Córdoba, por ejemplo, no parecen haberse puesto en cuestión las tierras comunales de los pueblos de indios al menos hasta bien entrado el siglo XIX. Pero también es necesario marcar las diferencias que se han observado en relación a la conformación de tales pueblos, que contaban con sus autoridades étnicas y cabildos indígenas, algo que no se registró en la jurisdicción de San Miguel de Tucumán. Tell, Sonia, “Los pueblos de indios de Córdoba en la primera mitad del siglo XIX. Conflictos internos, justicia privada, pleitos por tierra y distribución del agua”, XI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, Tucumán, 2007

utilizados por las partes litigantes en tres de los casos por reclamos de tierras: el de la Ramada, el de Naschi y el de Colalao 12  La situación de la población de Amaicha fue relativamente excepcional pues contaba con la Cédula Real de reconocimiento de las tierras del pueblo. Esta situación no parece haber sido única, pero tampoco frecuente. Por otro lado, en el caso de las tierras del pueblo de Colalao que logró conservar parte de ellas para la comunidad, consistían en tierras adquiridas por compra por lo que también contaron con títulos.


y Tolombón. El propósito es subrayar que luego del proceso

La venta de las tierras se había producido varios años antes,

afrontado por las comunidades indígenas que poblaban el Tu-

cuando en 1819 don Gregorio Araoz, hermano de don Bernabé

cumán durante el período de colonización hispánica, la expe-

Araoz, compró al gobierno unas tierras “bacas y despobladas”

riencia revolucionaria y posindependiente fue una coyuntura

ubicadas en el curato de Chicligasta por valor de 200 pesos”.

que acentuó la precariedad de los derechos sobre las tierras

Pero no fue sino hasta la muerte del gobernador Araoz, y el

comunales que fueron objeto de cuestionamiento para conver-

ascenso de Javier López, yerno de Araoz, cuando los represen-

tirlas en propiedades privadas, generando nuevas relaciones

tantes del pueblo hicieron la presentación ante el gobernador.

con los dueños al tener que pagar arriendos y otras obligaciones impuestas para permanecer en sus antiguos dominios.

Araoz hizo su descargo argumentando que admitía que pudiera haber “indios” viviendo en los terrenos y aceptaba si el

El pleito entablado por las familias del pueblo de “la Ramada”

gobernador disponía su devolución a las familias residentes

se inició en agosto de 1825, cuando Manuel Toledo, “vecino”

pero exigía el resarcimiento de lo pagado en su oportunidad.

y “a nombre de los demás compartes de aquel vecindario” se

Pero lo más relevante de su defensa dejaba en claro la imagen

presentó ante el gobernador de la provincia, don Javier López,

que las principales familias de la elite que integraba el gobier-

para denunciar “el despojo violento que hemos padecido y los

no tenía sobre los “indios”:

perjuicios que se nos han originado con la mayor intimidad, atacando nuestras propiedades que son seguridad de todo

“que el Gobierno se decida tomar otro temperamento

ciudadano tan recomendado por las leyes Americanas en

en estos negocios de tierras de Indios, porque no todos

nuestro sistema Patrio”

merecen la protección de las Leyes, a causa de que no forman reducciones, no se puede en ellos conseguir,

La retórica de la igualdad predicada por revolución queda ex-

la civilización ni policía: que estos terrenos los más se

plícita a lo largo del juicio en los términos que como “vecinos”

hallan despoblados, inavitados e intransitables por su

y “ciudadanos”, invocan las familias indígenas aludiendo a los

soledad y por buen gobierno debe tomarse el tempe-

derechos que “las leyes Americanas del sistema Patrio”, les

ramento o providencia que sea más eficaz para culti-

ha concedido y que les brinda “seguridad”. Pero tras esos de-

var estos terrenos y hacerlos ocupar por vecinos más

rechos se escondían algunas pérdidas,

pudientes, más sivilizados, y poder dar a la Provincia otro estado más interesante, de que no son capaces

“Así es que nos hallamos en el día despojados de nuestras

los Indios, por la natural apatía, flojedad y vicios, según

posesiones sin saber el motivo porqué y sin las formali-

la experiencia lo ha demostrado.”

dades que el derecho previene. Porque nuestros antecesores eran tributarios, y de consiguiente nosotros, a los

La presentación dio lugar al requerimiento de testigos para dar

cuales según Ley nos daban tierras para hacer nuestras

fe sobre si el pueblo de la Ramada tenía “Indios” y cuántas fa-

habitaciones y trabajar en ellas, para que con aquellos pro-

milias eran. Se efectuó el padrón correspondiente de “origina-

ductos pagásemos la pensión que se nos imponía por el

rios del Pueblo de la Ramada, de los agregados o arrendadores

Gobierno despótico Español. Mas cuando entró el sistema

que hayan sido de castas tributarias”. De acuerdo al padrón el

de nuestra libertad se pronunció un auto que ya no había

terreno en litigio estaba ubicado a la vera del río el Conventillo,

tales tributos, y que las tierras nos quedaban para mientras

con una legua aproximadamente, y “tiene bosques y campos a

viviésemos por haber pagado tantos años estos referidos

propósito para crías de ganado y sementeras”. En ese momento

tributos y que habíamos pagado más de lo que valían las

se empadronaron veintitrés familias encabezadas por hombres

tierras. Y solo nos pusieron la pensión de sirviésemos a la

que habían sido tributarios y diecisiete familias de agregados.

nación con fidelidad, lo que tenemos efectuado con nuestros bienes y personas, con la mayor constancia en todo lo

En setiembre de 1825 el gobernador Javier López reconocía

que se nos ha ocupado y nos ha sido posible (…) Mas aho-

el derecho legítimo de las familias del pueblo, pero como el

ra veinte días nos han intimado una orden de Don Gregorio

Estado no podía hacerse cargo de la devolución del dinero que

Araoz que nos despojen de nuestras posesiones porque

reclamaba Araoz, dictaminó que

no quisimos pagar el arriendo de tales tierras y que estas las tienen vendidas a Don José Velázquez, mas nosotros

“mas no es lo que principalmente se debe observar en

ignoramos ¿Cómo vino a ser dueño de ellas? ¿Ni menos

el actual estado que se hallan los Pueblos de Indios,

cómo nos despojan de una gracia que el Estado nos dio?”13

el cambiamiento público en las condiciones que se

13  Archivo Histórico de Tucumán (AHT), Sección Judicial Civil, Serie

A, Caja 64, Expte 17.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 15

obligaron para obtener estas propiedades, su ineptitud

EL CONFLICTO DE LAS TIERRAS DEL PUEBLO DE COLALAO

para poder poseer terrenos dilatados, y la necesidad

Para comprender la suerte de las poblaciones de Colalao y

de hacerlos poblar y cultivar por otras manos más in-

Tolombón es necesario tomar en cuenta el contexto en el que

dustriosas y seguras…debe tener el Gobierno por vacos

fueron desarraigados de sus tierras originales, su posición en

estos Pueblos, por firme la venta que hizo Don Gregorio

relación con los funcionarios de la Corona, su interacción con

Araoz con la modificación de que los indios que sean

los encomenderos, la apropiación de sus nuevos asentamien-

de castas Tributarias sean mantenidos en la posesión

tos y su inserción en el marco del proceso de fuerte mestizaje

y propiedad de los Terrenos que actualmente ocupan,

cultural.15 Pero lo más relevante a tomar en cuenta en relación

con sus ranchos, corrales y rastrojos mientras vivan

al tema tratado es que las tierras del pueblo fueron producto de

que el comprador no les cobre arriendos, ni se sirva de

una compra, lo que creaba una situación jurídica distinta, y fue

ellos menos sea por conchabo y convenios, quedando

lo que en parte les permitió preservar sus derechos hasta fines

el comprador con la absoluta y omnímoda propiedad

del siglo XIX. Por otro lado hay que reconocer que la extensión

de Todos los Terrenos que no se hallen ocupados por

de las tierras involucradas (unas 120 a 150.000 has), y el núme-

Indios que hayan sido Tributarios, sin conceder regreso

ro de familias propietarias (sesenta y dos a fines de la colonia),

a los demás que hayan salido fuera del Pueblo y se ha-

les dio un poder mucho mayor para defender sus derechos.

llen en otras chacras pertenecientes a los particulares”. Los pleitos por las tierras de la comunidad se habían iniciado La mayor parte de las tierras del pueblo quedaron para Araoz

prácticamente desde que los pueblos fueron trasladados del

y sólo se reconocieron siete familias de “casta tributaria” que

valle Calchaquí en 1665, e instalados en el valle de Choromo-

podían gozar de sus parcelas mientras vivieran, aunque no sus

ros (hoy Trancas). Por casi dos siglos las familias del pueblo

descendientes. El resto de la comunidad debió pagar arrien-

fueron hostigadas por sus vecinos españoles. El litigio que se

dos a los nuevos propietarios.

inició tras de la revolución no era nuevo, solo habían cambiado algunos actores, las circunstancias políticas y las disposicio-

La retórica de la igualdad y seguridad comenzaba a mostrar

nes legales con respecto al tema.

sus vetas discriminatorias: la civilización y la riqueza frente a ineptitud, flojedad y vicios.

En las actuaciones que se reactivaron a partir de 1830 se advierte que la única comunidad involucrada en el pleito era la de

Algo similar ocurrió con las familias del pueblo de Naschí.

Colalao. También se puede notar el pueblo ya mantenía una doble residencia, a ambos lados de las cumbres calchaquíes:

En 1826, León Florián por sí y a nombre de los “Indios originarios

sus antiguas tierras (donde hoy se ubica la villa de Colalao en

del pueblo de Naschi” se presentó ante el Juez para pedir resti-

el valle Calchaquí), y las que compraron cuando fueron desna-

tución de los terrenos que les habían pertenecido “desde que se

turalizados (en el valle de Trancas).

redujeron los naturales de la América a sociedad”. Tales terrenos se encontraban sobre la ribera occidental del río Chico y se ha-

Desde la revolución y hasta 1839 los pleitos por las tierras de

bían declarado vacantes y vendidos por el Estado. Advertidos de

la comunidad tuvieron un “impasse” y permitió que la comu-

la situación las “trece familias de Indios casados, muchas viudas

nidad conservara sus dominios aunque no sin presiones. En

y huérfanos que se mantienen labrando sus terrenos y en otras

1840 doña Juana Cornejo, viuda del gobernador Alejandro He-

ocupaciones honestas”, hicieron formal presentación ante la jus-

redia y hasta entonces dueña de la estancia de Zárate, vendió

ticia local. Argumentando la invalidez de la venta por la “falsedad

sus posesiones a don Manuel Paz. El nuevo propietario hizo

y engaño”, algunas pocas familias lograron el amparo de sus tie-

caso omiso de los deslindes y comenzó a hostigar a los arren-

rras (cuatro en total). El hostigamiento de los presuntos compra-

datarios del pueblo, ocupando con sus mulas las pasturas de

dores (don Fabián Mendivil y don Valentín Figueroa, miembros de

Chuscha y la Aguada. El pleito es sumamente extenso y duró

la elite local) convirtieron en nulo el amparo y obligó a los miem-

varios años. Tomamos aquí unos pocos argumentos que nos

bros de la comunidad a realizar nuevas presentaciones ante la justicia, pero nunca fueron resueltas. Lentamente las familias fueron desapareciendo por muerte, traslados o mestización y hasta el nombre de la población casi se pierde entre tantos otros de los que no quedan más recuerdos que el de un topónimo que indica que alguna vez existió un pueblo.14 14  AHT, Sección Administrativa, Volumen 32, folios 71-76, 1826.

15  Para ampliar sobre este tema que no podemos desarrollar aquí por su extensión remitimos a los trabajos de López de Albornoz, Cristina y Bascary, Ana María, “Pueblos indios de Colalao y Tolombón: identidad colectiva y articulación étnica y social”, en Humanitas, N°27, Revista de la Universidad Nacional de Tucumán, 1991, pp. 71-112; López, Cristina, “Tierras comunales, tierras fiscales: el tránsito del orden colonial a la revolución”, Revista Andina Nº 43, Centro Bartolomé de las Casas, Cusco, 2006, pp.215-238


permiten sostener como la retórica revolucionaria de libertad

Finalmente en 1874 las tierras de la estancia de Colalao, tal co-

e igualdad operó en contra de la comunidad.

mo se las conocía entonces, fueron vendidas parceladas a don José Albezo y a don Leocadio Paz. Una parte de la propiedad

En este caso los elementos de significación sobre el

comunal que aún se encontraba indivisa pasó a conformar la

trato que debían tener los pueblos de indios fue un pun-

actual villa de San Pedro de Colalao.

to clave discutido por el apoderado de Paz. El litigante puso el acento en que si los miembros de la comunidad

Los derechos instaurados por la Revolución de Mayo y la In-

querían ser considerados “ciudadanos” no podían tener

dependencia deshicieron los viejos lazos entre los pueblos

Protector de Naturales porque antes de la revolución

de indios y sus tierras. Los derechos fueron conculcados por “vecinos más pudientes, más civilizados”. En ello jugaron va-

“el nombramiento de protector es nulo, ilegal e injusto cuando

rios factores: la contradicción entre comunidad/sociedad de

fuese algo Los Indios cuando eran tributarios gozaban de es-

individuos, el avance de la ideología liberal y privatista, y la re-

tos privilegios, y estaban bajo la inmediato protección de todas

significación de la diferencia sociocultural y jurídica, ya no en

las autoridades muy principalmente de la del Sr. Protector gral.,

términos de súbdito/casta tributaria como lo era en la colonia,

pero desde que se declararon hombres libres exemptos de tribu-

sino para expresarse en términos de “civilización y policía” e

tos, no hay exemplo, Ley ni estatuto que justifique el nombrado

“ineptitud, desgracia, apatía y vicios”. El resultado fue la ne-

pretendido (…) Desde que los naturales por superiores resolucio-

gación de la existencia del indio, incluso proyectada hacia el

nes mudaron la segunda condición a que los redujeron Leyes

interior delos propios pueblos.

tiranas, quedaron sujetos a las leyes Generales en los asuntos civiles y criminales porque no es regular ni de justicia que unos hombres que gozan ya de todas las libertades civiles, reconozcan ciertos privilegios que no los tienen los demás”

FUENTES DOCUMENTALES Asambleas Constituyentes Argentinas, seguidas de los textos

La contradicción del sistema se reflejaba en el discurso del

constitucionales, legislativos y pactos interprovinciales que

abogado de Paz cuando sostenía que los “naturales” eran

organizaron políticamente la Nación, seleccionadas por Emi-

iguales ante la ley. El argumento utilizado para el trato de las

lio Ravignani, Tomo I, Instittuto de Investigaciones Históricas,

familias del pueblo seguía haciendo alusión a su condición de

Universidad de Buenos Aires, 1937

“naturales”, manteniendo así la brecha que diferenciaba a los indígenas de los ciudadanos comunes en términos no ya de di-

Archivo Histórico de Tucumán, Sección Judicial Civil, Serie A,

ferencias étnicas, sino de civilidad y de desdén, lo que también formó parte de la argumentación del propio defensor asignado

Caja 64, Expediente 17, año 1826

a la comunidad, según se puede advertir. Caja 56, Expediente 6, año 1832 “La Ley del protectorado ha tenido sus causas especiales como todas las demás: sus fundamentos no han sido, ni

Caja 77, Expediente 1, año 1840

pudieron ser otros que la debilidad, el temor, pobreza, e indigencia suma de estos infelices desgraciados” La única representación posible para los pueblos de indios

Caja 89, Expediente 26, año 1850 Caja 93, Expediente 3, año 1855

a partir de entonces fueron los Defensores de Pobres nombrados por los gobiernos provinciales. Para ello era necesario

Archivo Histórico de Tucumán, Sección Administrativa, Volu-

probar pobreza, algo que no se condecía con la situación de

men 32, folios 71-76, año 1826

las familias de Colalao. En este caso se designó igualmente un Defensor de oficio.

BIBLIOGRAFÍA Arenas, Patricia, “La participación de Tucumán en el Releva-

La noción básica de diferencia planteada desde el etnocentrismo

miento Territorial de la Ley 26160: una mirada desde las prác-

de la civilización dejó sin efecto, en la mayoría de los casos, la

ticas”, Población y Sociedad, Vol. 20, N° 2, 2013, pp. 125-136

pregonada igualdad jurídica del indio, al punto que el Protector de Naturales reapareció temporalmente en el derecho argentino.16 16  En 1859 una ley de la provincia de Salta creo el cargo de “Protec-

tor de Indios”, y por decreto del presidente Avellaneda, en el año 1879 se designó un Defensor de Pobres e Incapaces” para las familias indígenas reducidas en las campañas militares del “desierto” patagónico.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 17

Doucet, Gastón: “La abolición del tributo indígena en las Provincias del Río de la Plata: indagaciones en torno a un tema mal conocido”, en Revista de Historia del Derecho N° 21, Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho, Buenos Aires, 1993, pp.133-207 Lorandi, Ana María, “El servicio personal como agente de desestructuración en el Tucumán colonial, Revista Andina, 6, N° 1, Centro Bartolomé de Las Casas, Cuzco, 1988, pp. 135-173 López de Albornoz, Cristina y Bascary, Ana María, “Pueblos indios de Colalao y Tolombón: identidad colectiva y articulación étnica y social”, en Humanitas, N° 27, Revista de la Universidad Nacional de Tucumán, 1991, pp. 71-112. López, Cristina, Los dueños de la tierra. Economía, sociedad y poder en Tucumán (1770-1820), UNT, Tucumán, 2ª edición, 2014 (1ª. edición, 2003) López, Cristina, “Tierras comunales, tierras fiscales: el tránsito del orden colonial a la revolución”, Revista Andina Nº 43, Centro Bartolomé de las Casas, Cusco, 2006, pp.215-238 Monbello, Laura, Evolución de la política indigenista en Argentina en la década de los noventa, Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES), Universidad Nacional del Comahue, 2002 Tell, Sonia, “Los pueblos de indios de Córdoba en la primera mitad del siglo XIX. Conflictos internos, justicia privada, pleitos por tierra y distribución del agua”, XI Jornadas Interescuelas/ Departamentos de Historia, Tucumán, 2007

Cristina del Carmen López

Licenciada en Historia por la UNT, Magister en Historia Latinoamericana por la Universidad Internacional de Andalucía (Sede La Rábida), Doctora en Historia por la UNT. Investigadora Independiente del CONICET, Profesora Titular en Historia Argentina (curso general) de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT. Directora de proyectos del CIUNT y CONICET, autora de libros y artículos en revistas especializadas nacionales e internacionales. Ha sido Directora de la Maestría y Doctorado en Ciencias Sociales (orientación Historia o Geografía) de la UNT . cristina.lopez.clio@gmail.com


Revisitando la Independencia Elena Perilli de Colombres Garmendia

Se considera la trascendencia de la Declaración de la Independencia en 1816 en relación a la Revolución de Mayo, revalorizándola por su significado. Se analizan las circunstancias en que se reunió el Soberano Congreso enfrentando una difícil situación económica y las penurias de la guerra. Se rescatan figuras protagonistas (Bernabé Aráoz, Cayetano Rodríguez, Pedro Miguel Aráoz, José Agustín Molina, Manuel Belgrano y otros) y el legado del Congreso. Se fundamenta que fue esta Asamblea la que declaró la independencia y no el llamado “Congreso de Oriente” convocado por Artigas. El trabajo tiene por objetivo esclarecer la polémica en torno a la importancia de 1810 o 1816 ante la proximidad del Bicentenario.

Palabras Clave: Bicentenario, Independencia, Congreso

Transcurrimos tiempos de bicentenarios que se iniciaron en

La Revolución de Mayo fue un hecho local producto del Cabil-

2010 con la celebración de Mayo y continúan sucediéndose

do de Buenos Aires e inauguró un proceso, un ciclo fundacio-

hasta hoy. En estos días se ha puesto en vigencia el cuestio-

nal de experiencias que integró y homologó la Declaración de

namiento de temas tradicionalmente afianzados. Se tiene la

la Independencia de 1816.1 Esta contribuyó poderosamente en

sensación de que la Declaración de la Independencia no fue

aquellos días infaustos de la revolución a hacerla irrevocable.

un acontecimiento que suscitó gran impacto para la población rioplatense y es necesario aclararlo y reafirmar su importancia

En esos seis años que transcurren desde 1810 a 1816 se da

cuando se cumplen dos siglos de este acontecimiento.

la madurez política en los hombres que habían hecho la Revolución. Por seis años se postergó bajo la engañosa fórmula de

El año1816 fue para el territorio del Río de la Plata de enor-

vasallaje al monarca español: subrogar la soberanía del Rey

me importancia política, en tanto se tomaron decisiones que

impedido de ejercer su autoridad sobre los reinos de Indias.

implicaban un compromiso total con una causa que pasaba por las más grandes dificultades. En la historiografía se habla

Producida la Revolución de Mayo se inició un proceso tormen-

hoy de “revisitar” al volver a considerar momentos históricos

toso hasta la Declaración de la Independencia, cuando pasado

decisivos a la luz de nuevos enfoques.

el optimismo inicial quedaron en descubierto los inesperados problemas que representaba el dar gobierno a la Revolución.

Celebrar 1810 o 1816 fue objeto de disputa y controversia en

Los sucesos europeos enfrentaron a los habitantes del Río de

distintos momentos de nuestra historia; el 25 de Mayo era “la

la Plata con la ausencia del poder real y la urgencia de garan-

feliz revolución” pero quedaba asociado a Buenos Aires y al

tizar la gobernabilidad de estos territorios.

centralismo, mientras que el 9 de Julio prefiguraba una patria integrada de las provincias aunque el Congreso, en cuyo seno

A la confusión inicial le sucedió un proceso de politización

se declaró la Independencia, no pudo resolver la organización

creciente en las acciones y en los lenguajes que pudieron nu-

constitucional de la Nación. Existen puntos de acercamiento y

trirse de una combinación de tradición hispánica, teorías del

de diferencias entre esas fechas que van más allá de la simple

derecho natural y de gentes y de la Ilustración donde predo-

oposición Buenos Aires- interior y que intentamos definir.

minaron ideas pactistas según las cuales era necesario el consentimiento de los integrantes de la sociedad para fundar una

Desde 1810 fue el arma de la soberanía la que se esgrimió en

nueva autoridad política.

todos los pueblos. La aparición de las dos tendencias: la que sostuvo la existencia de una única soberanía como base para la

A medida que avanzaba la crisis los criollos tendieron a le-

creación de un Estado Nación unitario se opuso a la que defendía

gitimar la reasunción de la soberanía en los pueblos. Pero

la creación de tantas soberanías como pueblos (ciudades convertidas en provincias) y dividió tanto a porteños como provincianos.

1 Noemí Goldman “2010 o 2016?” en La Gaceta, Tucumán, 25-V-2015.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 19

1810 fue un año de dilemas e incertidumbres en el que por

lo referente a brindar alojamiento eran escasas. La casa de

un lado se afirmaba en la ciudad de Buenos Aires un gobierno

los Bazán Laguna había sido facilitada desde 1812 por doña

autónomo que logró con la guerra concitar el apoyo de varias

Francisca para el alojamiento de tropas. Esto la dejó muy dete-

ciudades del Virreinato y por otro lado se mantenía fidelidad a

riorada y no había reportado ningún alquiler a los propietarios.

Fernando VII. La guerra sería la consecuencia inmediata de la

El gobernador Bernabé Aráoz dispuso en noviembre de 1815

rebelión criolla frente a las armas españolas.

que se arreglase por cuenta del Estado, además de alquilarla para que allí funcionara la Caja General y la Aduana de la Pro-

Sabemos que desde 1810 el proceso apuntaba hacia la eman-

vincia. Doña Francisca acordó con el gobierno un alquiler de

cipación, pero en la Junta las palabras se morigeraban durante

25 pesos.

la hegemonía de Moreno en aras a la riesgosa política que se iniciaba. La acción de los dos triunviratos fue prudente en ese

Así fue como en febrero de 1816 ante la inminente reunión

tema, la legislación y la política de la Asamblea del Año XIII

del Congreso el gobernador expresó al Ministro Principal de

conducían a un camino sin retorno con España pero tampoco

Hacienda “que no encontraba otra casa más adecuada para

este cuerpo la declaró, no obstante las presiones de la Logia

este fin que la que habitaba con el manejo de las cajas, alma-

en su seno. Sí se apresuró la Asamblea a borrar los signos de

cenes y aduanas” y le indicaba que “trasladase la Caja a otra

la vieja servidumbre española.

casa que él solicite quedando exonerado por ahora de la de los almacenes de guerra, que oportunamente avisaré a Ud. quien

En enero de1814, concentrando el poder en una sola mano, se

se ha de recibir de ellos con el correspondiente inventario”,

arrastraba por el sendero de las intrigas y desde entonces bajó

mientras se buscaba donde ubicar los almacenes.

de la altura para entregarse al servicio de uno de los partidos internos, descendió a la oscuridad de las sociedades secretas y desapareció la Asamblea envuelta en la catástrofe. Hacia abril de 1815 parecía enseñorearse la inestabilidad y quizás la anarquía en el territorio del Río de la Plata, el movimiento revolucionario iniciado en Mayo de 1810 se asentaba sobre bases endebles; rápida de reflejos la dirigencia porteña procedió a la elección de un Director Provisorio y una Junta de Observación encargada de dictar un Estatuto Provisorio para el funcionamiento de las instituciones. El Estatuto Provisional de 1815 establecía la reunión del Congreso Constituyente “luego que el Director Supremo se posesione del mando invitará con particular esmero y eficacia a todas las ciudades y villas de todas las provincias interiores para el pronto nombramiento de los diputados que hayan de formar una Constitución, los cuales deberán reunirse en la ciudad de Tucumán”. El Congreso se erigía con pretensiones constituyentes. Sería este Congreso el que lograría lo que la

Portada Casa Histórica – Foto Angel Paganelli

Asamblea de 1813 no pudo. Hubo que reacondicionar la casa íntegramente, a tal fin. El GoLA CASA HISTÓRICA DE LA INDEPENDENCIA

bernador Aráoz dispuso “el blanqueo de la casa en que se halla

En enero de 1816, Tucumán comenzó los preparativos del

la soberanía” la que se hizo con cal, y se pintaron las “puertas de

gran acontecimiento. Las posibilidades de Tucumán en todo

la casa con azul de Prusia, aceite de linaza y albayalde”. También


se construyó un nuevo pozo en la Casa del Soberano Congreso

más, en sendas mulas algunos de Cuyo, seguidos por muchos

y Juan Venancio Laguna y Bazán, hijo de la propietaria, fue enco-

cabestreros con sus cargas de petacas y retobos”.5 Doña Fran-

mendado por Aráoz para realizar la reparación y ordenó que “el

cisca contaba 72 años de edad en los tiempos del Congreso y no

Tesoro le entregue las cantidades que pida”. Trabajaron en la obra

se conoce con certeza si habitó la Casa cuando se realizaron las

peones asalariados y “cinco negros del Estado” que en calidad de

sesiones, aunque se considera improbable su permanencia en la

esclavos no percibían dinero, solo ropa y comida. La Casa tenía

misma dado el continuo movimiento de gente y las dimensiones

35 varas de frente y fondo de solar entero de 83 varas y alojaba

de la casa. Dice Zavalía Matienzo, que “viuda y septuagenaria no

en1816, 24 personas, siendo la casa de mayor número de habi-

ejercía el dominio total de su lucidez mental. Nos cuenta la tradi-

tantes para esa fecha en la ciudad.

ción de familia que al reunirse el Congreso solo atinaba a pregun-

2

tar por qué entraban tantos hombres a su casa. Posiblemente, en su escaso razonar, supondría un flirteo de sus nietas o algún desliz de sus esclavas”.6 SE INSTALA EL CONGRESO El 24 de marzo de 1816 se instaló el Congreso de las Provincias Unidas bajo la presidencia, que sería rotativa, del doctor Pedro Medrano. La función religiosa inaugural se llevó a cabo el día siguiente en San Francisco y pronunció la oración patriótica el doctor Manuel Antonio Acevedo, diputado por Catamarca. Se designó prosecretario al doctor José Agustín Molina. Tucumán fue elegida por su protagonismo en la Guerra de la IndeBernabé Aráoz – Primer gobernador de Tucumán

pendencia con el triunfo de Belgrano, el 24 de septiembre de 1812, por la necesidad de descentralizar los acontecimientos y por su

Desde el 20 de febrero fue ocupada. Hubo que eliminar un ta-

condición de centro geográfico en relación a las distintas zonas

bique que separaba el comedor de una sala contigua a fin de

del ex Virreinato, y por su categoría de provincia desde 1814. La

habilitar un ámbito lo suficientemente grande. Allí tuvieron lugar

obligación de promover su reunión en Tucumán obedecía a arre-

las reuniones que culminaron con la Declaración de la Indepen-

batar un nuevo pretexto de descontento a los celos, que con ma-

dencia. Todo esto se hizo en época de gran penuria económica.3

yor o menor vivacidad, se habían despertado en las provincias. El

Se solicitaron en préstamo mesas y sillas a los conventos y a

Congreso, al intentar manejar la política y limitar las atribuciones

particulares y el gobierno costeó mobiliario. Según crónicas de

que se tomaba Buenos Aires tomó una característica nacional, no

la época las sillas que usaron los congresales eran de madera

solo por su composición sino por el espíritu que animó su gestión.

tallada, patas de cabra, con asiento de suela labrada con tachas de bronce y perillas. Iluminaba el salón una araña de 8 velas de

A Tucumán le correspondían tres diputados pero tras largas

esperma, posiblemente de Santo Domingo; un dosel ornamenta-

deliberaciones solo tuvo dos: Pedro Miguel Aráoz y José Ig-

ba el salón lo que certificó años después don Pedro Patricio de

nacio Thames,7 ambos sacerdotes. También se destacaron

Zavalía esposo de Carmen Zavalía Laguna en una nota que decía

José Eusebio Colombres representante por Catamarca y José

“clavo del cual pendía el dosel bajo el cual se juró la Independen-

Agustín Molina, que desempeñó la tarea de prosecretario. Vale

cia de Sur América el que conservo por ser de mi propiedad y

recordar que el Congreso sesionaría en Tucumán hasta tanto

haberse jurado la independencia en mi casa”.

se decidiese dónde habría de seguir su tarea.

4

Los diputados comenzaron a llegar en marzo y se alojaron en los conventos y en casas de familia. “A caballo unos, en galera los 2  Ramón Leoni Pinto “Notas y rectificaciones sobre la Casa de Tucumán” en: Revista de la Junta de Estudios Históricos de Tucumán, Nº4, (Tuc., 1974) pág. 147. 3  Roberto Zavalía Matienzo, La Casa de Tucumán. Historia de la Casa de la Independencia. (Tucumán, 1969). 4  En todo lo referente a la Casa Histórica, agradezco a la señora Sara Peña de Bascary los datos suministrados. Los brindados por Pedro Patricio Zavalía corresponden al 2-IX-1834.

5  Paul Groussac, cit por Carlos Páez de la Torre en Tucumán, la historia de Todos, La Gaceta, Tucumán, 2010 6  RobertoZavalía Matienzo, La Casa de Tucumán…op cit (Tucumán, 1969) . 7  Thames apellido extinguido, probablemente se escribía “Tames”, su madre era de apellido La Madrid..Nacido en Tucumán residió en Salta, en cuya catedral era canónigo. Se vinculaba a las familias Colombres y Córdoba. En agosto de 1816 fue presidente del Congreso y firmó el Manifiesto dirigido a las Provincias Unidas que redactó el diputado Serrano y formó parte de la Comisión Parlamentaria que dio instrucciones al Diputado Corro, en su misión ante Artigas.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 21

de sus representantes el único asilo que les queda, la única sagrada áncora de que asirse en el naufragio, en que ven expuesta su libertad, y el interés común de salvarse a toda costa”.8 Graves preocupaciones sacudían el espíritu de los patriotas en 1816. Los triunfos de los realistas en toda América, la amenaza de Goyeneche sobre Salta, la disidencia de Artigas, que ya llegaba a Córdoba y la inexistencia de una conducción verdaderamente revolucionaria constituían motivo de inquietud Pedro Miguel Aráoz

para los espíritus patriotas. A ello puede agregarse: en Europa mandaban los reyes, en América la revolución independentista retrocedía en todo el territorio hasta en la vecina Chile; la invasión portuguesa a la Banda Oriental se ahondaba con la actitud de Artigas. Todo esto hacía de la decisión del Congreso un acto de enorme coraje y valentía. Cuando declaró la Independencia componían el Congreso: la diputación de Charcas (también Tupiza, Mizque, Cochabamba y Chuquisaca), Tucumán, Salta, Córdoba, Cuyo y Buenos Aires.

José Ignacio Thames

Todo el este estaba segregado bajo la influencia de Artigas. Mantenían serias diferencias con los convocantes del Congreso de Tucumán que encarnaba un federalismo moderado. Por su parte estos reclamaban la formalización legal de las decisiones de mayo de 1810. Nada alcanzaba que no fuera la proclamación de la independencia. ¿25 DE MAYO Ó 9 DE JULIO? Es notorio, sin embargo que la efemérides del 25 de Mayo sea celebrada con más regocijo y fervor que el 9 de julio. Al año siguiente, en el primer aniversario de Julio los festejos fueron

José Eusebio Colombres

muy modestos debido a los problemas económicos del erario, “los gastos de la guerra nacional y las lágrimas de las viudas y los huérfanos”. En el Redactor del Congreso se expresa que en sesión del miércoles 2 de julio de 1817 el Director Supremo consultaba cuándo debía celebrarse la Independencia: el 9 de Julio o el 10 en que fue publicada y celebrada. El Soberano Congreso dispuso que se conmemorase el 9 de Julio. Fue un efímero presidente, Bernardino Rivadavia, quien expresó el singular criterio de que a pesar de la Declaración de la Independencia en 1816 “es y será siempre memorable su so-

José Agustín Molina

lemnidad, en los considerandos de un decreto del 6 de julio de 1826 que disponía que los actos del 9 de julio “se reducirán a

Los mismos congresales aludiendo a la ausencia de diputados

tres salvas de costumbre por la fortaleza, baterías y Escuadra

de las provincias en manos realistas o bajo el mando de Artigas,

Nacional con iluminación a la víspera y en el día.”

ante la urgencia de que el Congreso se reuniese argumentaron: “Pero los que se han reunido, y que componen las dos terceras

Así estuvieron las cosas hasta que siendo gobernador Juan Ma-

partes de los nombrados, han querido instalarlo sin pérdida de

nuel de Rosas decretó (11-VI-1835) que sería día festivo el 9 de

momentos, así para ocurrir del modo que esté a sus alcances a los inminentes males que amenaza el retardarlo, como para llenar los votos de los pueblos libres, que miran en el Congreso

8  El Redactor del Congreso, cit por JulioP. Avila, La ciudad arrribeña. Tucumán 1810-1816. Reconstrucción Histórica (Tuc., 1920), pág. 398.


Julio en igualdad de condiciones que el 25 de mayo, dejando sin

La Declaración del Congreso fue muy importante porque homo-

ningún valor ni efecto, subrayaba, el citado decreto de Rivadavia.

logó lo que ya estaba en el corazón de todos. Era la definición jurídica de nuestra existencia como Nación ante el mundo.

En las consideraciones previas expresaba Rosas que: “El 9 de julio de 1816 debe ser no menos célebre que el 25 de Mayo de 1810; porque si en este el pueblo argentino hizo valer el grito de libertad, en aquel se cimentó de un modo solemne nuestra independencia, constituyéndose la República Argentina en nación libre e independiente del dominio de los Reyes de España y de toda otra dominación extranjera.” Decía luego que “siendo justo tributar al Ser Supremo las debidas gracias en el aniversario del 25 de Mayo y por motivos igualmente poderosos, manifestarle también nuestro reconocimiento en el aniversario del 9 de Julio, pues con el auxilio de la Divina Providencia, se halla la República en el goce de esa

Momento de la Jura de la Independencia (Pintura de Henri Stein)

libertad e independencia que ha conquistado a esfuerzos de grandes e inmensurables sacrificios.9 El acto de voluntad irreparable que significó la decisión del En general los movimientos independentistas americanos

Congreso de Tucumán fue un gran estímulo. Hacerlo antes

empezaron su proceso proclamando la independencia de la

hubiera sido inútil y prematuro, julio de 1816 fue la data exac-

región en que se desarrollaban. En el caso del Río de la Plata,

ta. Las palabras y las ideas sirven tanto como las armas para

los patriotas procedieron al revés. Llevaron adelante el proce-

llevar adelante una revolución. Pero hay revoluciones que se

so hasta que su propia dinámica hizo necesario formalizar la

agotan solo en las palabras.

Independencia. Los vasallos de su majestad se fueron acostumbrando gradualmente a la idea de su autodeterminación.

Las palabras de la Declaración de la Independencia fueron tan bien

El solemne pronunciamiento de Tucumán certificó que asu-

elegidas, representativas de ideas tan arraigadas en la población y

mían el ejercicio de la libertad.

lanzadas en un momento tan oportuno que resultaron el optimo estímulo para dinamizar la causa revolucionaria en su recta final.10

Cualquiera de las dos alternativas era válida: la proclamación independentista inmediata o la retardada. Pero es significativo

La Asamblea de 1813 reunida en Buenos Aires excluyó de su

observar que nuestro país fue el único que no sufrió la recon-

fórmula de juramento la fidelidad a Fernando VII pero no decla-

quista por parte de los españoles. En todas las restantes co-

ró la Independencia, sí preparó en forma conveniente el terreno

marcas de América donde se proclamó la independencia los

para el Congreso Histórico que debía reunirse en Tucumán.11

realistas lograron en algún momento sofocar la rebelión. Lo que equivale a decir que la independencia se evaporó, quedó en

EL CONGRESO DE ORIENTE (1815)

mero recuerdo. En cambio, en Argentina, cuando se proclamó

Hubo antecedentes en dirección a proclamar la independen-

la Independencia, lo fue para siempre. Paul Groussac recordó

cia, además de la ya mencionada Asamblea, como el llamado

en sus escritos que no hubo discusión en cuanto a la indepen-

“Congreso de Oriente” que convocó Artigas en Concepción del

dencia, los diputados contestaron con una sola aclamación.

Uruguay o Arroyo de la China. De este no existen actas y en tres cartas (de Artigas al cabildo de Montevideo; del diputado

La Declaración de Tucumán se emitió cuando las cosas an-

José A. Cabrera al gobernador de Córdoba y del diputado Pas-

daban mal en todo el territorio americano para los rebeldes, la

cual Diez de Andino de Santa Fe) todas ellas fechadas el 30

causa había sufrido graves contrastes. Al respecto es conoci-

de junio, que se refieren a lo sucedido el 29 de junio de 1815,

da la actitud de San Martin que instaba desde Cuyo a dar el

no hay ninguna mención concreta de semejante propósito o

paso solemne de la proclamación para inspirar entusiasmo a

declaración de Independencia. Esta expresaba lo siguiente:

los ejércitos y al pueblo. 10 Felix Luna, Confluencias y armonías en la Historia Argentina. (Bs As, 1989) 9  Carlos Páez de la Torre (h): Apenas ayer. “25 de mayo y 9 de Julio” en, La Gaceta, Tucumán, 25-V-2015.

11  Julio P. Avila. La ciudad arribeña. Tucumán 1810-1816… op cit,( Tucumán 1920)


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 23

“Conducido siempre por la prudencia y ansioso de la

con los diputados de dicho gobierno, se ha tenido por

concordia general llamé a los pueblos por medio de sus

conveniente en dicho Congreso, reproducir las mismas

diputados para formalizar cualquier medida competen-

reclamaciones hechas anteriormente con dicho se-

te a su ulterior felicidad. No pudimos acordar con los

ñor General autorizándolas con una diputación en que

diputados de Buenos Aires los principios que debían

hemos sido electos los ciudadanos doctor don Simón

fijarla, en cuya virtud se retiraron sin haber concluido

García de Cossio, don Miguel Barreiro, doctor don Pas-

el ajuste preciso. Creyendo que lo importante del asun-

cual Andino y yo. Como el objeto principal de esta ne-

to debía sujetarse al escrutinio de la expresión general

gociación es el de conservar nuestra integridad e inde-

convoqué a un Congreso de todos los diputados, que

pendencia provincial, restableciendo el equilibrio de las

hasta aquella fecha se habían reunido tanto de la Ban-

provincias que deben unirse he adherido a esta nueva

da Oriental, como de los demás pueblos que tengo el

investidura, que sin destruir ni desnudarme de la pro-

honor de proteger. Ya reunidos en esta Villa de la Con-

mesa que he recibido de este pueblo, ha reunido en mi

cepción del Uruguay en 29 del corriente expuse lo ur-

causa y en mi persona la respetable representación vos

gente de las circunstancias para no dejar en problema

y derechos de los pueblos vencedores del Oriente; uni-

estos resultados. Califiqué las proposiciones que por

dos con sus derechos y los que nos da nuestra justicia

ambas partes se habían propuesto. Su conveniencia

, presentaré los míos y haré las reclamaciones por 50

por disonancia en todas y cada una de sus partes y

fusiles, de que la provincia de Buenos Aires es deudora

después de muchas reflexiones resolvió tan respetable

de la nuestra, pidiendo además en justa indemnización

corporación marchasen nuevamente ante el Gobierno

de otros perjuicios seis piezas de artillería, quedando

de Buenos Aires cuatro diputados, que a nombre de es-

advertido de dar a VS parte o noticias de las resultas

te congreso general representasen la uniformidad en

de esta presentación que servirá a VS de gobierno

sus intereses y la seguridad que reclaman sus Provin-

para impartirme las ordenes que sean de su superior

cias. Al efecto, partirán en breve para aquel destino los

agrado. Dios guarde a VS muchos años. Concepción

ciudadanos doctor Cossio, nombrado por el Entre Ríos,

del Uruguay y junio 30 de 1815. José Antonio Cabrera.

el doctor Andino por Santa Fe, el doctor cabrera por

Señor Gobernador Intendente de la Capital de Córdoba

Córdoba y don Miguel Barreiro por la Banda Oriental, to-

Coronel don Javier Díaz”.13

dos con poderes e instrucciones bastantes a llenar su comisión. Todo lo que comunico a usted para que per-

A su vez el doctor Diez de Andino se expresaba de esta forma:

petrado de las circunstancias ponga en ejecución las providencias que le tengo impartidas y las demás que

Realizado el Congreso el día 29 del corriente, el señor

usted estime convenientes. Tengo el honor de saludar a

General en Jefe de los Orientales don José de Artigas

usted y dedicarle mis más afectuosas consideraciones.

nos hizo saber, a todos los individuos de esta Corpora-

Villa del Uruguay, 30 de junio de 1815, José Artigas. Al

ción la negativa de los señores delegados de Buenos

muy Ilustre Cabildo de la ciudad de San Felipe y Santia-

Aires a sus arregladas y justas reclamaciones, que solo

go de Montevideo”. 12

miran el interés de todas y cada una de las Provincias Confederadas: en esta virtud se resolvió por unánime

La carta del diputado Cabrera al gobernador de Córdoba decía:

acuerdo del Señor General Protector y Representantes mandar a Buenos Aires una diputación de cuatro indi-

“Tengo el honor de dar parte a VS del primer paso de

viduos cuya elección se practicó en la persona del doc-

mi comisión. Reunidos en Congreso los Diputados de

tor José Antonio Cabrera, doctor don Simón del Cossio,

esta Banda Oriental y demás pueblos de la Liga y Con-

don Miguel Barreiro y mía: será para mí muy satisfac-

federación que están bajo la protección del jefe de este

torio si esta medida (que no lo dudo) merece el agrado

Ejército, don José Artigas para tratar de los medios de

de VS. Tengo la honra de saludar a VS y ofrecerle mis

una unión libre, igual y equitativa , con el gobierno de

más sinceras consideraciones. Villa de Concepción del

Buenos Aires, y fundar sobre esa base una paz sólida

Uruguay, junio 30 de 1815.”

y duradera, abierta ayer (29 de junio) la primera acción, en que fuimos instruidos por el señor General del éxito

También se atribuyen a ese Congreso expresiones como “pri-

desgraciado que había tenido la negociación entablada

mer hito de ruptura” que no está explicitada en documento alguno. La única gestión que aparece allí documentada es el

12 Dictamen de la Academia Nacional de la Historia. Academia Nacional de la Historia, (Bs As 2015)

13 Ibídem


envío de una misión a Buenos Aires para celebrar la paz, propósito este que había llevado a Artigas a convocar al Congreso para discutir y acordar las proposiciones de paz y arreglo que llevarían los comisionados. Cuando la misión volvió y dio cuenta de su fallida gestión, la asamblea se disolvió. Además, llama la atención que un hecho de semejante importancia no sea mencionado en las cartas antes citadas. Fue el Congreso reunido en Tucumán en 1816 el que proclamó la definitiva independencia de las Provincias Unidas de Sud América. Así mismo dejaba atrás la revolución para conservar el “orden” al mismo tiempo que Buenos Aires prestaba su apoyo a la guerra de la Independencia ya continental. Las definiciones pro independencia no fueron fáciles y no cristalizaron tan rápidamente los diputados dudaban, San Martín, desde Mendoza, urgía la declaración al diputado Godoy Cruz y decía:

Manifiesto del Congreso de los pueblos

“¿Hasta cuándo esperaremos declarar nuestra independencia? No le parece a Ud. cosa bien ridícula acuñar moneda, tener

Además de la Independencia, el Congreso tomó antes, el 3 de

pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al so-

mayo de 1816, otra medida fundamental: nombrar como Di-

berano de quien en el día se cree que dependemos? ¿Qué nos

rector a Juan Martín de Pueyrredón, era el candidato de San

falta más que decirlo, por otra parte? Qué relación podemos

Martín y de la Logia Lautaro. Entre 1811 y 1817 el Alto Perú fue

emprender si estamos a pupilo?”

escenario de lucha permanente entre fuerzas realistas y expediciones libertadoras; en Salta, Guemes organizó un ejército de

Por su parte Fray Cayetano Rodríguez decía del Congreso “No

gauchos para detener las invasiones realistas y en Cuyo San

quieren todavía declarar la independencia porque dicen que

Martín preparó el cruce de los Andes para liberar a Chile. Al

no es tiempo y que es muy peligroso. Aun les parece corto el

día siguiente de su nombramiento Pueyrredón escribió a San

tiempo de nuestra esclavitud y mucho rango para un pueblo

Martín anunciándole su propósito de pasar al Ejército del Perú

americano ser libre. Vamos pues “fernandeando” por activa y

para imponerse de sus necesidades. Después de la Declara-

por pasiva, casados con nuestras malditas habitudes”. El 6 de

ción de la Independencia el Director aprobó con San Martín

julio el general Belgrano hizo una larga exposición, en sesión

el plan continental que tendría comienzo con su expedición a

secreta, sobre la conveniencia de declarar la Independencia.

Chile, comprometiendo todo el apoyo nacional.

EL MOMENTO OPORTUNO

Quedaba por resolver la forma de gobierno, algunos como

La Independencia era una toma de decisión hacia afuera, era

Belgrano pensaban que debía ser monárquico y moderado y

afirmar la soberanía externa de la nación, era dar el marco jurí-

encarnado por un hijo de la Casa de los Incas; otros diputa-

dico al proceso revolucionario. El asunto ocupó a destacados

dos preferían un descendiente de una dinastía europea, pero

hombres públicos, asambleas y reuniones y a la prensa patria

todos coincidían en que era innegociable la independencia y

dentro de un clima político internacional variable que requería

el reconocimiento del nuevo Estado por el mayor número de

sus propias estrategias.

naciones posible. Los menos, como fray Justo Santa María de Oro, diputado por San Juan argumentaban que antes de dictar

Solo se alcanzó la apetecida declaración de la Independencia formal y definitiva en el seno del Congreso General Constituyente, convocado por el Estatuto de 1815 y reunido en San Miguel de Tucumán al año siguiente y que fue comunicado a todas las naciones mediante un célebre manifiesto expedido por el mismo Congreso.14 14  Carlos Páez de la Torre (h) “Apenas Ayer.: El Manifiesto de 1816” en La Gaceta, Tucumán 1-VII-2015. El Manifiesto era de bastante extensión y explicaba las causas próximas y remotas de la declaración del 9 de Julio, fue redactado en agosto de 1816 y sufrió un largo tratamiento. Guillermo Furlong y Enrique de Gandía analizaron cuidadosa-

una forma de gobierno había 15que consultar a las provincias. mente el documento y asestaron fuertes críticas a largos tramos de su contenido sobre todo a las apreciaciones que formulaba sobre la relación de España con su colonia antes de la Revolución. Furlong lo divide en dos partes y lo considera “tan endeble, extremosa y errada la primera de ellas como firme razonada e históricamente exacta la segunda”. Su estilo acusa dice “dos plumas diversas y las ideas responden a dos mentalidades diversísimas”. Fernando VIII conoció el documento y ordenó al inquisidor fray Manuel Martínez que redactara y publicara una refutación aunque sin carácter oficial, ella consta en un pequeño libro que hoy es una joya bibliográfica. 15  José Claudio Escribano, “Tucumán, 9 de Julio de 1816” en: La


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 25

UN JUICIO DE SARMIENTO Hacia mediados del Siglo XIX Domingo Faustino Sarmiento desde las páginas del diario El Nacional se refería a los días patrios del 25 de Mayo y el 9 de Julio comparándolos con la gesta de la Independencia de los EEUU del 4 de Julio. Consideraba que era hijo legítimo del 14 de Julio en Francia. De los artículos que publicó en El Nacional se desprende su admiración por aquel país como expresión cabal de República y democracia en cuanto a la similitud del proceso independentista. Reflexionaba sobre la necesidad de concientizar sobre el profundo significado del Congreso de Tucumán, superador del 25 de Mayo. El 9 de Julio quedó único en la historia sudamericana como declaración de los derechos del hombre y Acta de la Independencia. El 4 de julio era consanguíneo del 9 de Julio porque nuestros padres proclamaron los mismos principios y fue cuando las provincias rioplatenses declararon el derecho

Acta de la declaración de la Independencia

revolucionario que las colonias del norte habían declarado el 4. Para el sanjuanino el 9 de Julio era el “único acontecimiento de En esto les tocó a los habitantes del Río de la Plata ser los

la historia de Sudamérica que en su declaración de los dere-

primeros en seguir las huellas de los Estados Unidos. Se lla-

chos del hombre y en el Acta de la Independencia había mani-

maron Provincias Unidas del Río de la Plata para mostrar su

festado el anhelo de ser América”.Luego vendría otra respons-

intento de ser fieles a los principios que sostenían los EE UU.

abilidad, la forma de gobierno. El Congreso tenía que resolver el problema de limitar la autoridad: la división de poderes se

Describía en un artículo publicado en 1856 el estado de nues-

introdujo en el discurso político para evitar el despotismo.

tra patria durante la guerra de la Independencia, el cuadro de desorden y a la vez de vitalidad. En estas condiciones se re-

En El Redactor se dejó de usar en forma paulatina la palabra

unía el Congreso de Tucumán y dice:

rioplatense para ponderar lo sudamericano. El Acta no solo se refiere al Río de la Plata sino a todas las provincias de Su-

“Del seno de ese caos un Congreso reunido de prisa, por ver si

damérica. Tiene un propósito de unidad continental y la políti-

ponía término a este desquicio, sin recursos para pagar un correo,

ca del Directorio apuntó a consolidar la unidad sudamericana

sin autoridad para imponer contribuciones, impotente para con-

mediante la liberación de Chile y Perú, con la intención de ad-

tener el derrumbe de una sociedad que se desbandaba, anunció

herir a otros pueblos. En esa dirección se halla la designación

una mañana que estas colonias habían dejado de ser patrimonio

de Santa Rosa de Lima como patrona de América del Sur. Se

de un rey y con el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata

publicó en castellano, quechua y aymara para su mejor di-

asumían su puesto entre las naciones del mundo”.16

fusión en los pueblos a los que estaba destinada.

Quedó como imperecedero de aquel Congreso y de una Casa

El Congreso, dirá Avellaneda dio “La declaración de la Indepen-

de Tucumán nuestra Acta de Independencia y un orden que

dencia, acto del más sublime y heroico patriotismo, contribuyó

España tuvo que acatar virtualmente y que todas las naciones

poderosamente en aquellos días infaustos de la revolución a

del mundo reconocieron. Sarmiento consideraba que esta Ac-

hacerla irrevocable e invencible, no dejando otra alternativa,

ta era una lección sublime ya que el Congreso de Tucumán no

sino la libertad o la muerte”.17 Se rompía para siempre con el

se había detenido en curar dolencias individuales, insurrec-

pasado colonial.

ciones parciales, sino que declaró la Independencia de España y elevó la lucha a un terreno mayor, toda la América del Sur

Al año siguiente, en enero de 1817, el Congreso declaró clau-

apoyando los planes de San Martín.

suradas sus sesiones para reanudarlas en Buenos Aires. Los hombres del 9 de Julio se trasladaron al pueblo del 25 de Mayo

Nación, Buenos Aires, 10-VII-2015.

y el Congreso siguió un camino turbulento, intentando constru-

16  Domingo Faustino Sarmiento “Páginas Literarias” en Obras de ... (Bs. As. 1900). Tomo XLVI, pág. 9

17  Nicolás Avellaneda, El Congreso de Tucumán. (Tucumán, 1916)


ir la república pero fracasó y culminó en Cepeda en 1820 con

5- Goldman, Noemí “¿2010 ó 2016”?, en La Gaceta, Tucumán,

su disolución cuando estalla, en tumulto, la desorganización

25-V-2015

interior. 6- Groussac, Paul, Ensayo Histórico sobre el Tucumán. ReEn las grandes ciudades los murmullos sofocan los recuerdos

producción facsimilar, Banco Comercial del Norte (Tucumán

lejanos lo que no debe suceder en los pueblos interiores como

1981).

Tucumán, que ha conservado vivo por muchos años todos los recuerdos que se refieren a la histórica asamblea que hospedó

7- Leoni Pinto, Ramón, “Notas y rectificaciones sobre la Casa

en su seno.

de Tucumán”, en Revista de la Junta de Estudios Históricos de Tucumán, IV, (Tucumán, 1974).

Recordemos nuestro pasado no para admirarlo y deificarlo, sino para sacar de ahí enseñanzas y estímulos; para establecer

8- Leoni Pinto, Ramón, “Tucumán y el Congreso”, en La Gaceta,

la filiación de la vida actual y la explicación y rectificación de

Tucumán, 9-VII-1978

nuestras instituciones. 9- Luna, Félix, Confluencias y armonías en la Historia ArgentiEl Acta de la Independencia es lo que nos queda de aquellos

na, Ed. Sudamericana. (Buenos Aires, 1989)

ensayos legislativos y lo que se conserva y se conservará por los siglos, a través de los borrascosos vaivenes de nuestra

10- Páez de la Torre, Carlos (h), Historia de Tucumán, Plus Ul-

vida política, los derechos del hombre -la igualdad democráti-

tra, (Tucumán, 1987).

ca- la unidad y la independencia de la Patria. 11-Páez de la Torre, Carlos(h), “5 de Mayo y 9 de Julio”, en La Tienen vigencia para Tucumán las palabras del gobernador

Gaceta, Tucumán, 25-V-2015

Ernesto E. Padilla cuando se acercaba el Primer Centenario en 1916. “Creo que nos corresponde hacer toda clase de esfuer-

12- Sarmiento, Domingo Faustino, Páginas Literarias, en Obras

zos para que el 9 de Julio el sentimiento nacional encuentre

de Sarmiento, Vol. XLVI (Bs As, 1900)

la digna acogida que le debe la capital provinciana, a la que le tocó desempeñar en la Historia de la Patria un papel que los

13- Ternavasio, Marcela, Gobernar la Revolución. Poderes en

pueblos civilizados de la tierra, que cuentan en su territorio y

disputa en el Río de la Plata 1810-1816, Siglo XXI Editores (Bs

en su tradición con un sitio y un acontecimiento semejantes,

As, 2007)

se honran en respetar y en venerar”.

18

14- Zavalía Matienzo, Roberto, La Casa de Tucumán. Historia BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES

de la Casa de la Independencia, Archivo Histórico de Tucumán,

1-Academia Nacional de la Historia, Dictamen en respuesta a

(Tucumán, 1969)

la consulta del Área de Investigación y Contenidos de Filatelia del Correo Oficial de la República Argentina. (Bs As, 2015). Archivo Sara Peña de Bascary, Inédito. Agradezco los datos sobre el Museo Casa Histórica de la Independencia. 2- Avellaneda, Nicolás, El Congreso de Tucumán. (Tucumán 1916) 3- Gianello Leoncio, Historia del Congreso de Tucumán, Academia Nacional de la Historia, (Bs As, 1916). 4- Goldman,Noemí, “Revolución, República y Confederación” (1806-1852) en Colección Nueva Historia Argentina, Tomo III, Ed. Sudamericana,(Bs As, 1999) 18  Provincia de Tucumán, Mensaje del Gobernador Ernesto Padilla a la Legislatura Provincial.(Tucumán 1916)

Prof. Elena Perilli de Colombres Garmendia

Tucumana, profesora en Historia egresada de la UNT. Directora de los Centros Cultural Alberto Rougés y de Estudios Juan Dalma de la Fundación Miguel Lillo. A cargo del proyecto La Generación del Centenario y su proyección en el Noa. 1900-1950. Es Miembro Correspondiente por Tucumán en la Academia Nacional de la Historia y en la Junta de Estudios Históricos de Catamarca y Salta y Vicepresidente de la Junta de Estudios Históricos de Tucumán. Realizó artículos de su especialidad, publicó entre otros libros: Tucumán en los dos Centenarios 1910-1916; El cura Miguel Martín Laguna. Su azarosa vida y su historia social y política de Tucumán. elenaperilli@hotmail.com


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 27


Parentesco y poder. Reflexiones en torno al Tucumán borbónico y la Independencia. María Lelia García Calderón

El rol de algunas familias adquiere una gran significación ya que mediante la presencia capitular de algunos de sus miembros, los linajes principales quedaron en contacto con todos los asuntos de la ciudad. Formar parte del cabildo a fines de la colonia no era solamente una cuestión de prestigio y diferenciación social, sino sobre todo una cuestión de poder. Este se mantuvo así en manos de ciertos grupos de parentesco que orientaron sus influencias a perpetuarse y reorganizarse frente a los embates del poder central (primero la Corona y sus representantes, los gobiernos revolucionarios porteños en un periodo posterior). En consecuencia, hacia principios del siglo XIX nuevos actores parientes de antiguas familias perduraban en el nuevo escenario político institucional. Palabras Clave: parentesco-poder-Tucumán

Sin duda el proceso revolucionario de 1810 y la subsiguiente

En esta línea de trabajo, poniendo atención en los actores que

guerra alteraron la sociedad tucumana. Los sucesos ocurridos

emergen, procuramos conocer la procedencia de quienes fue-

en Buenos Aires generaron la reacción del cuerpo de veci-

ron protagonistas en la toma de decisiones. Estos formaban

nos que una vez más, como lo hacían desde la fundación de

parte de ciertas familias que se consideran aquí a partir de la

la ciudad, debieron tomar decisiones frente a las novedades

categoría de élite sociopolítica y económica, lo que nos permi-

planteadas por la revolución.

te identificar a los principales agentes sociales involucrados en el control del conjunto social. La observación de sus estra-

¿Cómo reaccionaría Tucumán ante lo acontecido en Buenos

tegias familiares y clientelares, su habilidad en las negociacio-

Aires? ¿Cómo impactarían las novedades administrativas en-

nes, sus distintas relaciones y espacios de influencia permite

tre quienes conducían la ciudad? ¿Qué cambios provocaría

mostrar la dinámica de sus acciones en la confluencia entre

la revolución y la guerra por la independencia en la sociedad

la realidad social y el poder de Tucumán en el marco de la

tucumana? Creemos que para acercarnos a responder estas

etapa tardo colonial y el proceso revolucionario que condujo a

cuestiones es necesario volver la mirada hacia el último siglo

la independencia.

de dominio español en América y explicar el cuadro social y político que presentaba Tucumán en los albores de la revolu-

Sin embargo no se debe excluir en este panorama a los am-

ción para mensurar los efectos locales del nuevo orden políti-

plios sectores populares (o la plebe) de la época que cons-

co instaurado en Buenos Aires.

tituían un alto porcentaje de la población y que componían un sector de gran diversidad. En su mayoría eran los blancos

La historiografía últimamente está expresando la estrecha

pobres, indios, negros y mulatos dedicados a actividades arte-

correspondencia que existe entre la realidad social y política.

sanales, al trabajo como conchabados, agregados, sirvientes

Se puso el interés en las dinámicas sociales analizando las

o esclavos, éstos últimos fundamentalmente para el ámbito

prácticas sociales y su relación con el poder en todas sus

doméstico. Todos ellos de algún modo se encontraban rela-

manifestaciones (político, económico, social, simbólico). Esta

cionados al grupo principal de la ciudad mediante vínculos de

perspectiva dio como resultado investigaciones que revelan

distinta índole. Estas relaciones se materializaban en el peo-

el complejo escenario tucumano en un lapso de cambios que

naje, el control de la producción y el comercio, la conformación

abarca el final del dominio español y gran parte del siglo XIX.1

de los cuerpos de milicianos, entre otras.

1  Los autores tucumanos que han publicado sus conclusiones son Bascary, Ana; López Cristina; Tío Vallejo Gabriela; García de Saltor, Irene; Robledo Beatriz; Iramain, Pablo, entre otros.

Estudiar los sectores de élite que ocuparon una posición rele-


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 29

vante en la sociedad local de fines de la etapa borbónica, supo-

sociedades locales que, tan alejadas del centro de dominio,

ne fijar la atención en los grupos de poder que hegemonizaban

se habían acostumbrado a conducirse con una tolerada au-

los recursos políticos, económicos y sociales en la ciudad. Es-

tonomía.

tos estaban integrados por las familias de la sociedad tucumana relacionadas por su parentesco con los fundadores de la

Desde mediados del siglo XVI, culminada la etapa de la con-

ciudad, su unión o filiación con peninsulares, cierto predominio

quista, los territorios del Río de la Plata, Paraguay, Tucumán y

económico y posesión de tierras, y el ejercicio o proximidad a

Cuyo habían quedado incorporados política y económicamen-

cargos militares y políticos al servicio de la corona.

te al Virreinato del Perú dependiendo en materia judicial de la Audiencia de Charcas, a excepción de Cuyo vinculado a la de

Este grupo principal se había consolidado en el periodo co-

Chile. En ese espacio la gobernación del Tucumán incluía siete

lonial y tendría una actuación fundamental en el proceso re-

ciudades entre las cuales Santiago del Estero era sede del go-

volucionario. En su seno, las familias desplegaron ciertas es-

bierno eclesiástico y temporal, aunque el gobernador residiera

trategias en virtud de sus propósitos políticos, económicos y

la mayor parte del tiempo en Salta, al tiempo que Jujuy con-

sociales que influían en sus acciones. En ese sentido afianza-

centraba la Real Hacienda. Esta fragmentación y distribución

ron los parentescos y las dependencias personales articulan-

de la autoridad era característica del diseño metropolitano en

do unos linajes con otros en amplias redes sociales para hacer

América.

frente a los cambios que se fueron produciendo en el periodo colonial tardío. Sin embargo, el comportamiento del grupo

En este contexto San Miguel no era una ciudad central en la

principal no fue siempre homogéneo y con cada coyuntura se

esfera administrativa, y la distancia a la sede virreinal de Lima,

plantearon conflictos que generaron adaptaciones, fricciones

de la Audiencia y hasta del gobernador le confirió una diná-

intra familiares, reacomodamientos o nuevas vinculaciones y

mica particular a la hora de tomar decisiones. Justamente “el

comportamientos solidarios.2

papel asumido por (los vecinos) saca a relucir su permanente defensa de las tradicionales maneras de elegir, gobernar, hacer

Sabemos que el siglo XVIII español había comenzado con

justicia y administrar los bienes públicos”.3

cambios en la monarquía tras el arribo de la casa de Borbón. Esto trajo aparejada una nueva orientación política de la coro-

Así es que el gobierno local estaba en manos de los vecinos

na que presentó básicamente tres objetivos: la centralización

miembros del Cabildo. Allí el rol de algunas familias adquiere

administrativa con el fortalecimiento del absolutismo, la reor-

hoy, a vista de los historiadores, una gran significación puesto

ganización del aparato estatal y la defensa militar de los domi-

que mediante la presencia capitular de algunos de sus miem-

nios; el control y la fiscalización en el campo económico que

bros, los troncos familiares principales quedaban en contacto

se tradujo en la afirmación del monopolio; y el reforzamiento y

con todos los asuntos de la ciudad. Por eso formar parte del

acentuación del regalismo en materia eclesiástica.

cabildo no era solamente una cuestión de prestigio y diferenciación social, sino sobre todo una cuestión de poder. Cier-

Estas tres líneas de acción se tradujeron en una serie de trans-

tamente, los cargos capitulares posibilitaban el ejercicio de

formaciones políticas, sociales y económicas para América

influencias entre oficiales de la corona, permitían administrar

hispana, que si bien no fueron implementadas de manera si-

justicia, controlar el acceso a solares, tierras y mano de obra,

milar en todas las regiones, redefinieron los vínculos de las

fijar el precio de distintos productos, autorizar habilitaciones

2  Entendemos que la solidaridad implicaba apoyo, protección, defensa, adhesión a una causa, cohesión del grupo, estrategias en común, entre otros comportamientos.

3  López, Cristina del Carmen “Redes familiares y poder en el Tucumán de comienzos del siglo XIX” en García de Saltor, Irene y López, Cristina del C (comp), Representaciones, sociedad y política en los pueblos de la Republica. Primera mitad del siglo XIX, UNT. Tucumán. 2005, p. 13


entre otras funciones que se conducían muchas veces de

sostenido por la Ilustración. El ascendiente de los jesuitas en

acuerdo a los intereses de los capitulares de turno y las con-

la enseñanza de los jóvenes en los colegios mayores en Es-

veniencias de sus familias.

paña y en las universidades en América donde constituían la segunda orden misionera, era una preocupación para ciertos

Ya en el siglo XVII se había consolidado la élite tucumana que

sectores de la administración real. Con más de 38 colegios y

reunía a aquél conjunto de familias, casi todas criollas, propie-

19 seminarios en ultramar, los jesuitas ejercieron gran influen-

tarias de tierras, de encomiendas y de cargos en la adminis-

cia entre sus discípulos, muchos de los cuales se destacarían

tración de la ciudad y de la campaña. Precisamente los miem-

en el siglo XIX por su formación humanística y filosófica y su

bros de este grupo principal eran los que ocupaban cargos

intervención en los tiempos revolucionarios como sacerdotes,

capitulares: los Villafañe, los Araoz, los Alurralde, los Molina,

catedráticos, diputados, etc.

los Sánchez de la Madrid.4 En nuestra región, precisamente en la ciudad de Córdoba se Esta situación tendría algunos cambios luego de la mitad del

encontraban dos instituciones acreditadas que pertenecían a

siglo XVIII como consecuencia de la política llevada a adelante

la Compañía de Jesús: la universidad y el colegio convictorio

por los monarcas Borbones, como veremos a continuación.

que recibían a los estudiantes de las élites criollas de ciudades del Tucumán, Buenos Aires, Alto Perú y Chile.

Se indicó más arriba que el primer objetivo de la nueva dinastía era la centralización administrativa y la necesaria defensa

Luego de la expulsión jesuita, y con el fin de regentear los

militar de los dominios americanos. Ese aspecto, en nuestra

cuantiosos bienes temporales que se confiscaron, se creó la

región, se plasmó en la creación del Virreinato del Río de la

Junta Superior de Temporalidades a cuyo frente se encontra-

Plata de 1776 y la posterior división en Intendencias de 1782.

ba el gobernador de Buenos Aires. De ésta dependían las Jun-

Ambas medidas obedecían a la intención de contar con ór-

tas Municipales, entre las que se encontraba la de Tucumán.

ganos de gobierno de mayor capacidad ejecutiva y funciones

La flamante Junta Municipal tucumana, formada en 1771 por

mejor delimitadas sobre territorios menos extensos de ma-

los mismos vecinos que habían desempeñado funciones ca-

nera tal que el poder monárquico llegara de forma efectiva a

pitulares o sus parientes, tuvo relevancia en el cumplimiento

todas las posesiones. Para ello, estas reformas apuntaron al

de la orden real de traspaso de los bienes jesuitas a los par-

nombramiento de funcionarios fieles a la corona, en las ciu-

ticulares. Al mismo tiempo constituyó un nuevo reducto para

dades centrales, y capacitados para ejercer los cargos en los

la acción de los representantes de las redes de parentesco y

territorios de ultramar.

sociales formadas por las familias principales tucumanas que luchaban por mantener su situación hegemónica.

Sin embargo, en el marco de esa estrategia del rey Carlos III de consolidar el poder de la monarquía neutralizando cualquier

Ciertamente uno de los efectos indudables de la expulsión fue

otro sector que lo menoscabara, se decretó la medida de ex-

el impacto que tuvo en este grupo encumbrado de la sociedad

pulsión de la Compañía de Jesús en 1767. Esta disposición,

tucumana que encontró la ocasión para reclamar la ocupa-

dada con anterioridad a la creación del Virreinato platense,

ción de inéditos espacios de poder a partir de la necesidad de

al Reglamento y Aranceles para el Comercio Libre de España

administrar los bienes temporales que dejaba la orden jesuita.

e Indias (1778), a la Real Ordenanza de Intendentes (1782) y otras, no es sino un componente más en la intención de afir-

Las instrucciones de la expulsión causaron conmoción entre

mar las extendidas facultades regias también en aspectos re-

los súbditos tucumanos y esto demuestra en parte por qué

ligiosos y, con ello, la acentuación del regalismo.

en muchos casos la lealtad al rey se mostró debilitada. La reacción social fue inmediata y comenzaron a exteriorizarse

LA EXPULSIÓN DE LOS JESUITAS

discrepancias entre los vecinos que se alinearon detrás de

La expulsión de la Compañía habría sido un factor de cohe-

los agentes de la expulsión (Gobernador de Buenos Aires Don

sión de intereses diversos que invocaban motivos religiosos

Francisco de Paula Bucareli, Gobernador Don Juan José de

para quebrantar la influencia del pensamiento de la orden je-

Vértiz, Gobernador de Tucumán Juan Fernández Campero,

suita secularmente opuesta al absolutismo de derecho divino

Don Pedro Collante, Don Rafael de Hoyos, Don Gerónimo Román, Don Juan José Zevallos, Don José de Thames y otros)

4  López de Albornoz, Cristina “La Sociedad de San Miguel de Tucumán en la primera mitad del siglo XVIII” en Muñoz Moraleda, Ernesto (comp). La ocupación del espacio de san Miguel de Tucumán y su jurisdicción, 1770-1750. Facultad de Filosofía y Letras, UNT, Tucumán, 1994, p. 52

o detrás de los que, opuestos a esta medida borbónica, eran partidarios de la vuelta de la Compañía de Jesús (Virrey Amat, Gobernador de Tucumán Gregorio Matorras, Don Vicente de Escobar, Simón Chaver Domínguez, Diego de Araoz, Don Pedro


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 31

Antonio Araoz hijo del anterior, Don Gabriel Rubert, Francisco y

Fue así como paulatinamente el grupo de encomenderos fue

Fermín Tejerina entre otros).

cediendo paso a los grandes comerciantes y estancieros loca-

5

les que supieron mantener a miembros de su red familiar en VECINOS TUCUMANOS Y PODER

los cargos capitulares. Estas redes no incluían sólo a parientes

La aparición de la Junta de Temporalidades como una nueva es-

consanguíneos sino también a padrinos, ahijados, allegados,

tructura administrativa en manos de miembros de las familias

afines, clientes y paisanos. De esta manera se iba formando

principales para entender directamente sobre los bienes tempo-

un sistema de lealtades, no libres de conflictos, que actuaban

rales de los jesuitas expulsos y la actuación que tuvieron en ella

en defensa del sector y se acomodaban para reproducir el po-

las facciones de vecinos, hace pensar que no fue sencillo para las

der del grupo principal según las circunstancias.

autoridades borbónicas lograr la centralización e imponer funcionarios. En otras palabras, no fue posible eludir la injerencia que

Asimismo, y como resultado de estas estrategias, se dio la

siguieron teniendo los grupos locales en esta nueva política por-

permanencia en la sala capitular de un puñado de familias

que la relación que establecieron los funcionarios como virreyes,

de larga trayectoria en la ciudad. Entre los más destacados

gobernadores o sus tenientes, oidores, o sus allegados con las fa-

mencionamos a miembros de la familia Araoz y sus parientes

milias principales desplegó alianzas y redes de vínculos que debi-

los Sánchez de La Madrid. Junto a ellos aparecieron vincula-

litaron y restaron eficacia a la capacidad de control de la metrópoli.

das otras familias como los Villafañe y Guzmán, los Medina y Montalvo y los Fernández Campero que mantuvieron cargos

Por otro lado para afrontar los gastos de la nueva gestión po-

en el cabildo a lo largo de los primeros cincuenta años del si-

lítico-administrativa se ideó un plan de reformas económicas,

glo XVIII. A partir de entonces se produjo el ingreso de nuevos

que obedecen al segundo objetivo de los Borbones que deja-

apellidos emparentados con los primeros, entre los que se en-

mos señalado. Este, entre otros efectos, dio mayor impulso al

contraban los arribados a fines de la centuria: Escobar, Fernán-

comercio con la metrópoli a partir de la legalización de nuevos

dez Moure, García Cárdenas, Ibiri, Ojeda, Paz, Posse, Reboredo,

puertos, entre ellos el de Buenos Aires (1778). Esta “apertura”

Ruiz Huidobro, Ruiz Poio, Tejerina, Terri, Zavalía y Zavaleta.

del comercio mantenía el monopolio, pero como resultado vigorizó las actividades económicas de Tucumán que, por su

La Real Ordenanza de Intendentes (1782) que dividió el territorio

ubicación estratégica, siguió siendo enlace entre circuitos co-

del Tucumán y dejó fuera de la jurisdicción a La Rioja y Córdoba,

merciales hacia el norte y hacia el litoral porteño.

colocó la cabecera en la ciudad de Salta. Esto ubicó a la élite tucumana en situación de subordinación con respecto a los funcio-

Importantes comerciantes peninsulares se establecieron en el

narios borbónicos establecidos en aquella capital de Intendencia

litoral atlántico y se vincularon con otros españoles de la mis-

generándose tensiones jurídico-territoriales de larga permanen-

ma actividad llegados hacia la mitad del siglo XVIII a la ciudad

cia. No obstante, San Miguel a través del accionar de su cabildo

de San Miguel, los que muy pronto se emparentaron mediante

logró revitalizar su poder y afianzar su autonomía, según ha estu-

el matrimonio con las familias tradicionales tucumanas. Entre

diado la historiadora Gabriela Tío Vallejo.6

los recién llegados se encontraban José Ignacio Garmendia, Manuel Posse, Cayetano Fernández Moure, Miguel Laguna,

Pero a pesar de este aparente frente común de los vecinos

Francisco de Monteagudo, Salvador Alberdi y otros.

para no perder su espacio de decisión, debemos señalar que hacia el interior de la élite se producían fragmentaciones cir-

De acuerdo a las investigaciones de la historiadora Cristina

cunstanciales que variaban. Ya vimos cómo con la expulsión

López, las uniones entre familias tradicionales y comerciantes

de los jesuitas se habían formado facciones pero ésa no fue

españoles permitieron a la élite tucumana renovar sus capi-

la única ocasión ni el único ordenamiento en el alineamiento

tales y su impulso para el control de la producción, la cría de

de los vecinos.

ganado y el control de los itinerarios comerciales. A los recién llegados les permitió rápidamente formar parte de la socie-

Las facciones eran grupos que actuaban alrededor de ciertos

dad con condición de vecinos y, consecuentemente, tener una

actores que lideraban redes personales, familiares y econó-

efectiva participación en el Cabildo.

micas y que sostenían posicionamientos y cuestionamientos que hacían de contrapeso al poder central del monarca y sus

5  García Calderón, María Lelia “Aportes al estudio de las disputas por el poder en San Miguel de Tucumán luego de la expulsión de los jesuitas” en Robledo, Beatriz, Perilli de Colombres Garmendia, Elena y Tío Vallejo, Gabriela (comp) Jornadas de Historia de Tucumán. Ramón Leoni Pinto-in memoriam- Junta de Estudios Históricos de Tucumán, Tucumán, 2009.

funcionarios. Esto se traducía en pleitos, acusaciones, denuncias, encarcelamientos, y otras estrategias que no hacían más 6  Tío Vallejo, Gabriela Antiguo régimen y Liberalismo. Tucumán, 1770-1830.Humanitas. UNT.Tucumán, 2001, p. 116 y ss.


que revelar el celo del grupo principal local ante el posible des-

Entonces fue necesario elegir un diputado para enviar a Bue-

medro de su poder por parte de autoridades externas y que,

nos Aires en abril de 1810 y se seleccionó al doctor don Ma-

con el tiempo, garantizaron la pervivencia de las élites.

nuel Felipe Molina. Este era miembro de una antigua familia descendiente de conquistadores, hermano del doctor José

TUCUMÁN ENTRE LA REVOLUCIÓN Y LA INDEPENDENCIA.

Agustín Molina y sobrino del único jesuita expulso que volvió

Los actores y los apellidos se reiteran en los documentos que

a Tucumán, Diego León de Villafañe.

revelan las decisiones tomadas en distintos momentos. Es así que, en las actas capitulares estudiadas por la historiadora Ire-

Este “obedecimiento” a la Junta porteña involucró a Tucumán

ne García de Saltor, hasta fines del siglo XIX en el cabildo se re-

en inmediatas y sostenidas respuestas a los requerimientos

pite la presencia de Don Joaquín Monzón, Don Pedro Antonio

que se hacían desde Buenos Aires que implicaron durante un

Aráoz, Don Juan García Cárdenas, Don José Antonio Álvarez

largo periodo el aporte de auxilios en tropas, fondos, ganado,

de Condarco, Don Miguel Laguna, Don Clemente Zavaleta, Don

monturas, armas, vituallas y tantas otras contribuciones para

José Ignacio Garmendia, Don Salvador Alberdi, Don Cayeta-

sostener la causa revolucionaria y el posterior emplazamiento

no Rodríguez, Don Francisco Araoz de la Madrid, Don Manuel

del ejército revolucionario en espacio tucumano.

Araoz de la Madrid y Don Pedro Antonio de Zavalía.7 Ya en 1812 eran miembros del cabildo Pedro Bernabé GraObservamos así la permanencia de apellidos de las familias

majo, Diego de Araoz, Cayetano Araoz, Fermín Molina y Pedro

más antiguas de Tucumán junto con los de aquellos arribados

José Velarde. Cuando se hizo preciso elegir delegados para en-

a fines del periodo colonial. Lo que nos revela que los mismos

viar a Buenos Aires de acuerdo a las sucesivas disposiciones

actores o sus parientes, una y otra vez, eran los que dirigían

y reglamentaciones, nuevamente figuraron entre los electores

los destinos de la ciudad.

los parientes de las familias principales algunas de las cuales que ya hemos mencionado con insistencia: Carmona, Terán,

Al producirse los acontecimientos de mayo en Buenos Aires

Colombres, Zavaleta, Araoz, Laguna, Ugarte, Molina, Velarde y

fue ineludible resolver si apoyar o no la revolución. El cabildo

Gramajo, entre otras. Los distinguidos para tales oficios gira-

tucumano esperó la respuesta del gobernador Intendente de

ban también en torno a estas familias, a veces con reticencias

Salta que fue de aceptar lo actuado para asegurar los dere-

por parte de otros vecinos, que no siempre estaban de acuerdo

chos del monarca. En Tucumán no todas las voces se alinea-

con los procedimientos llevados a cabo.

ron fácilmente en esta dirección, pero finalmente el cabildo resolvió apoyar a la Primera Junta.

Por otro lado, en circunstancias en que se planteaba el enfrentamiento con las tropas leales al rey en el norte, el general Ma-

7  García de Saltor, Irene La construcción del espacio político. Tucumán en la primera mitad del siglo XIX. Facultad de Filosofía y Letras, UNT. Tucumán, 2003.

nuel Belgrano nombrado en febrero de ese año como jefe del ejército auxiliar del Perú, contó con el apoyo de las principales familias tucumanas del momento que lo persuadieron de no


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 33

continuar la retirada hacia Córdoba ordenada desde Buenos

los títulos de los otros dos elegidos fueron declarados nulos.

Aires y, por el contrario, presentar batalla en Tucumán.

En una nueva elección se favoreció otra vez a Pedro Miguel Araoz que finalmente se unió al Congreso el 10 de junio de

Especialmente se destacan en estas circunstancias los miem-

1816. Serapión de Arteaga también electo en esa oportunidad,

bros de la familia Araoz que estuvieron vinculados al ejército

renunció a la distinción y no se incorporó.10

a través de Eustoquio Díaz Vélez hijo de la tucumana María Petrona Araoz y también a través del joven teniente Gregorio

Una vez más, un miembro de la antigua familia Araoz se encon-

Araoz de la Madrid, que llegó a ser en 1825 Gobernador de Tu-

traba en un escenario histórico como lo era el Congreso consti-

cumán. Asimismo Bernabé Araoz que adhirió desde la primera

tuyente. Este diputado se había formado en el Real Colegio de

hora a la causa revolucionaria junto a sus parientes Don Die-

San Carlos de Buenos Aires y en la Universidad de Córdoba. En

go, Cayetano y el cura Pedro Miguel Araoz que ofrecieron los

Tucumán fue cura rector de la catedral y vicario foráneo. Siem-

hombres y pertrechos necesarios para resistir en Tucumán.

pre apoyó la causa de la revolución animando a la participación

8

decidida contra los ejércitos leales al rey y acompañando como El general Belgrano destacó después de la batalla del 24 de se-

capellán de la milicia revolucionaria al ejército de Belgrano ha-

tiembre la acción de los tucumanos “que dieron las demostra-

cia el norte. Su preparación intelectual lo llevó a participar en

ciones más positivas de sus esfuerzos y el empeño de libertar

debates importantes dentro del Congreso.11

la patria…” y que “desde el último individuo del ejército hasta el de mayor graduación se habían comportado con el mayor

Por su parte Bernabé Araoz, a la sazón gobernador de Tucu-

honor y valor”.

mán, había dispuesto todo lo necesario para la reunión del Congreso. La historiografía señala que actuó con precisión y

En efecto, toda la sociedad tucumana se dispuso a satisfacer

autoridad12para preparar la histórica reunión de 1816. Todas

las necesidades de las tropas. Para esa fecha el 70 % de la

las disposiciones para el funcionamiento del Congreso en

población pertenecía a los sectores populares y de entre ellos,

Tucumán con las dificultades económicas reinantes, fueron

una parte importante de la población masculina fue afectada

atendidas y solucionadas por Araoz para llegar exitosamente

por la militarización una vez derrotadas las fuerzas realistas

a declarar la independencia.13

provenientes del Alto Perú. En este sentido, como expresó la historiadora tucumana Marisa Davio,9 los sectores populares

A MODO DE CONCLUSIÓN

tuvieron una participación dentro del proceso político revolu-

Los efectos que tuvieron la revolución, la guerra y el proce-

cionario mucho más visible de lo que suponemos, fueron los

so de militarización sobre la sociedad todavía es materia de

que se enfrentaron en forma directa con el enemigo en nume-

investigación. Sabemos que Tucumán tuvo un particular pro-

rosas batallas.

tagonismo como frontera revolucionaria y como asiento del ejército auxiliar del Perú, lo cual no significa que toda la pobla-

En enero de 1816 en Tucumán empezaron los preparativos

ción apoyara la causa.

para la reunión del Congreso que declararía la independencia. Para entonces aún no se resolvía quiénes serían los diputa-

El grupo principal de la sociedad tucumana liderado por miem-

dos tucumanos en dicha histórica asamblea. En junio del año

bros de la familia Aráoz, que no admitía una retirada aun des-

anterior se había elegido a los sacerdotes Pedro Miguel Araoz

estimando las órdenes superiores, animó a desobedecer al

y José Agustín Molina, y al abogado Juan Bautista Paz. Sin

general Belgrano para enfrentar al enemigo en la ciudad dete-

embargo, Araoz renunció inmediatamente al nombramiento

niendo el avance realista.

y recién en enero de 1816 el cabildo, aceptando su renuncia, nombró en su lugar a José Ignacio Thames quien formado en

Los sectores populares también fueron protagonistas de la

la Universidad de Córdoba era canónigo de la catedral de Salta

contienda pues se mantuvo vigente la práctica vinculada con

desde 1813. Este fue el único en agregarse al Congreso, pues

los tradicionales sistemas de reclutamiento que imponían a los vecinos la obligación de acudir con su gente para la defensa

8  El general José María Paz en sus Memorias dejó sentado que en Tucumán la causa de la patria era muy pronunciada, lo que se debía en gran parte a la influencia de la familia de los Araoz. Paz, José María Memorias póstumas. Buenos Aires, 1917.

10  Páez de la Torre, Carlos. Historia de Tucumán. Plus Ultra, Buenos Aires, 1987, p. 233.

9  Davio, Marisa “El proceso de militarización durante loa Revolución. Tucumán 1812-1819” en López, Cristina del Carmen (comp) Identidades, representación y poder entre el antiguo Régimen y la Revolución. Tucumán 1750-1850. Prohistoria. Rosario, 2009, p. 89.

12  Páez de la Torre, Carlos. Cit. p. 237.

11  Gianello, Leoncio. Historia del Congreso de Tucumán. Academia Nacional de la Historia. Buenos Aires, 1966. p. 51-52.

13  Páez de la Torre, Carlos. Cit. p. 238-239.


del territorio. En este sentido, el aporte de Bernabé Araoz y sus

la diputación de comercio y más adelante, luego de iniciada

parientes fue decisivo. Pero en la batalla de Tucumán, además,

la revolución, como diputados en Buenos Aires y aún como

se puede percibir la voluntad de los tucumanos de combatir

representantes para el Congreso de Tucumán, continuaron

más allá del reclutamiento forzoso. La plebe, que había des-

sucediéndose los mismos vecinos o sus parientes de larga

tinado tradicionalmente su producción artesanal al consumo

trayectoria en la ciudad.

de la ciudad y a la exportación hacia el puerto de Buenos Aires y al Alto Perú se vio obligada, con las exigencias del ejército, a

BIBLIOGRAFÍA

contribuir para satisfacer las necesidades de la tropa.

Acevedo, Edberto Oscar La rebelión de 1767 en el Tucumán. Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza. 1969.

La producción textil y de alimentos quedó en manos fundamentalmente de población femenina ya que las levas para a la

Bascary, Ana María Familia y vida cotidiana. Tucumán a fines

guerra disminuyeron la cantidad de hombres para el trabajo.

de la colonia. Facultad de Filosofía y Letras. UNT. Tucumán,

Según investigó Ana María Bascary,14 hacia 1812 se percibe el

1999.

aumento en la proporción de mujeres solteras en los sectores populares en relación a un porcentaje más bajo de varones

Corominas, Jorge Matrimonios de la Catedral de Tucumán

como consecuencia de las emigraciones.

1725 a 1765. Fuentes Históricas y Genealógicas argentinas. Buenos Aires. N· 138, 1987.

En este panorama demográfico también tuvo sus efectos la militarización y la guerra. Se produjeron migraciones forzosas

Davio, Marisa “El proceso de militarización durante loa Re-

que fueron dispuestas por autoridades militares como el éxo-

volución. Tucumán 1812-1819” en López, Cristina del Carmen

do jujeño y otras voluntarias de familias que, alineadas con el

(comp) Identidades, representación y poder entre el antiguo

bando revolucionario o el leal al rey, seguían a las tropas según

Régimen y la Revolución. Tucumán 1750-1850. Prohistoria.

el curso de la guerra y aportaban lo que tenían para colaborar

Rosario, 2009.

con los ejércitos. García Calderón, María Lelia “Aportes al estudio de las disputas Entre las familias principales los efectos fueron diversos. El

por el poder en San Miguel de Tucumán luego de la expulsión

poder político ejercido por el grupo principal desde la época

de los jesuitas” En Robledo, Beatriz, Perilli de Colombres Gar-

colonial, se mantuvo identificado y legitimado por el poder

mendia, Elena y Tío Vallejo, Gabriela (comp) Jornadas de His-

social aún en las primeras décadas del siglo XIX. El grupo de

toria de Tucumán. Ramón Leoni Pinto-in memoriam- Junta de

familias que había concentrado el poder político a través del

Estudios Históricos de Tucumán, Tucumán, 2009.

control del cabildo y el económico a través de la producción rural y el comercio, dio paso a sus jóvenes descendientes que

García de Saltor, Irene La construcción del espacio político. Tu-

comenzaron a actuar ampliando así la participación de los

cumán en la primera mitad del siglo XIX. Facultad de Filosofía

mismos grupos del periodo anterior.

y Letras. UNT. Tucumán, 2003.

Hacia principios del siglo XIX nuevos actores parientes de an-

García de Saltor, Irene La construcción del espacio político. Tu-

tiguas familias perduraban en el nuevo escenario político ins-

cumán en la primera mitad del siglo XIX. Facultad de Filosofía

titucional. De modo que encontramos sacerdotes, abogados,

y Letras, UNT. Tucumán, 2003.

licenciados y otros actores vinculados a las casas principales que cobraron gran peso en ese contexto. Algunos por su

Gianello, Leoncio. Historia del Congreso de Tucumán. Acade-

calidad de hombres instruidos, especializados en leyes, o por

mia Nacional de la Historia. Buenos Aires, 1966.

sus importantes contactos en la capital del antiguo virreinato y otros por sus contribuciones económicas para el sosteni-

Iramain, Pablo “El proceso de independencia a través de las

miento del ejército.

familias principales. Tucumán entre 1810 y 1820” En García de Saltor, I. y López, Cristina. (2005) Representaciones, sociedad

En otras palabras, ya fuera en el cabildo, en la Junta de Tem-

y poder. Tucumán en la primera mitad del siglo XIX. Facultad

poralidades, en la comandancia militar, en la real hacienda, en

de Filosofía y Letras. UNT. Tucumán, 2005, p. 85 a 163.

14  Bascary, Ana María Familia y vida cotidiana. Tucumán a fines de la colonia. Facultad de Filosofía y Letras, UNT Tucumán. 1999, p. 53-55.

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REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 35

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María Lelia García Calderón

Grado máximo alcanzado: DOCTORA EN CIENCIAS SOCIALES (ORIENTACION HISTORIA) UNIVERSIDAD NACIONAL DE TUCUMAN- ARGENTINADocente universitaria e Investigadora categorizada integrante de sucesivos Proyectos de investigación, sus indagaciones giran en torno a las repercusiones que tuvo en el seno de los grupos de poder del Tucumán la expulsión de los jesuitas en 1767. Miembro integrante del programa Inter universitario de Historia Social con Enfoque Comparado y Regional. Entre sus publicaciones recientes se encuentran los artículos: “Las Temporalidades jesuíticas y sus compradores en la jurisdicción de San Miguel de Tucumán a fines del siglo XVIII”, “Aportes al estudio de las disputas por el poder en Tucumán luego de la expulsión de los jesuitas” y “La Administración de Temporalidades de San Miguel de Tucumán. Entre el poder central y el poder local”, entre otros.. marilegc@hotmail.com.ar


El concepto de libertad en El Sol de las Provincias Unidas (1814) Carolina Luongo Roca

En junio de 1814 Montevideo, último bastión realista de la región, se incorporaba a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Las autoridades bonaerenses pretendieron contagiar a los recelosos habitantes montevideanos del espíritu revolucionario mediante la edición de un periódico: El Sol de las Provincias Unidas. La prensa periódica tuvo un papel destacado durante el proceso independentista ya que fue el mecanismo a través del cual las nuevas ideas políticas pudieron llegar a un público más numeroso. Una lectura panorámica del periódico alcanza para notar ciertas ideas recurrentes que los redactores utilizaban. Este artículo analizará el concepto de la voz libertad dentro del periódico, partiendo de la libertad política pero apuntando a identificar una variedad más amplia de significados. Palabras Clave: Prensa periódica - Provincias Unidas - Análisis conceptual

1. INTRODUCCIÓN

El caso de la Banda Oriental es singular por constituir el único

La situación de los pueblos, ciudades y provincias que con-

territorio del Virreinato que permanecía fiel a la corona españo-

forman actualmente la República Argentina es sumamente

la, aunque no sin dificultades. Los dos sitios a Montevideo y

variada, debido en parte a la gran extensión del territorio pero

las derrotas militares que habían sufrido desde 1811 a manos

también a circunstancias sociales, económicas, productivas

de los revolucionarios debilitaban progresivamente la resis-

y demográficas diferentes. Esa conjunción de factores se re-

tencia de los realistas. La intervención de José Artigas, que

fleja en las decisiones políticas gubernamentales que deben

oscilaba entre el apoyo y el enfrentamiento con el Directorio

procurar un equilibrio de los intereses y las realidades de cada

según la situación, es otro factor a considerar.

región. Desde el inicio de la Revolución de 1810, y durante el periodo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la difi-

Desde hace algunas décadas, se viene produciendo en el análi-

cultad para gobernar ha interferido en los planes de quienes

sis histórico un giro que apunta a trascender las fronteras

procuraban, desde un gobierno centralizado, administrar un

nacionales para enriquecer y descompartimentar los estudios

territorio tan vasto. En este sentido, las grandes distancias y

regionales. Si esto es deseable para toda Latinoamérica, es

las dificultades en la comunicación no hacían sino ampliar la

aún más necesario para el Río de Plata, donde las identidades

brecha entre la capital y las provincias. En las del centro y el li-

y los procesos están tan interrelacionados, en particular en

toral, se registraban intentos de instaurar gobiernos regionales

la época que referiremos.2 La Revolución de 1810 tuvo una

que pudieran responder mejor a cada coyuntura, oponiéndose

variedad de repercusiones y vertientes que se diversificaron y

al modelo planteado desde Buenos Aires.1

siguieron rumbos propios. ¿Qué tan importante es, para el análisis histórico, la interpretación

1  Noemí Goldman lo sintetiza de esta manera: “Del gobierno de Alvear había quedado un triste balance: bajo la concentración unipersonal del poder, la dirección revolucionaria se aisló de sus propias bases de sustento en la ciudad de Buenos Aires. Por otra parte, la Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe formaban la Liga de los Pueblos Libres bajo la protección de Artigas. El Ejército del Norte se autogobernaba apoyado en los pueblos del noroeste; Cuyo, desde 1814, constituía la base de poder de San Martín, quien había cambiado la jefatura del Ejército del Norte por la de gobernador intendente de ese territorio.” Goldman, Noemí, “Libertad de imprenta, opinión pública y debate constitucional en el Río de la Plata (1810-1827)”, en Prismas Revista de Historia Intelectual, Buenos Aires, N°4, 2000, p. 11.

de los hechos – e incluso la mera selección de los mismos – realizada por el historiador? Esta pregunta invita a reflexionar sobre los diversos grados de profundidad que puede tener el análisis histórico, cuyos extremos son, de un lado, la crónica, y del otro el análisis crítico en base a fuentes. La maduración de la disciplina 2  Véase, entre otros: Fradkin, Raúl & Garavaglia, Juan Carlos, La Argentina colonial. El Río de la Plata entre los siglos XVI y XIX. Siglo XXI, Buenos Aires, 2009; Frega, Ana (coord.), Historia Regional e Independencia del Uruguay. Proceso histórico y revisión crítica de sus relatos. Banda Oriental, Montevideo, 2011.


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histórica implica que el historiador debe jugar un papel activo en

Por su parte Reinhart Koselleck, representante de la escuela

la investigación, interpretando los hechos para dar un sentido al

alemana de Historia conceptual, expresa: “La historia de los

devenir. En otras palabras, siguiendo determinadas pautas met-

conceptos (…) Literalmente se pregunta por la evidencia de la

odológicas, el historiador debe producir conocimiento nuevo. Su

transformación que se produce en esa época [de transición

función no puede reducirse al relato fáctico.

hacia la modernidad], cómo se ha articulado lingüísticamente en los conceptos.”6

Es a partir de estas consideraciones que empiezan a surgir nuevas interrogantes. Una de ellas se relaciona con las palabras (o

La prensa periódica jugó un papel destacado en el proceso

voces) utilizadas en las fuentes escritas. Es posible inferir que

revolucionario del Río de la Plata7, ya que permitió a una mayor

las ideas que se asocian a las palabras hayan experimentado

cantidad de personas entrar en contacto con los conceptos

transformaciones en el transcurso de los siglos. Como afirma

politizados y el vocabulario simbólico que este tipo de publica-

Noemí Goldman, “pudo establecerse que los significados de es-

ciones presentaba. El hecho de que muchas veces el relacio-

os términos no eran unívocos, ni se ubicaban necesariamente

namiento con los textos fuera indirecto – por ejemplo, a través

en una línea de continuidad con los significados que hoy se les

de la lectura del periódico para un público amplio – también

atribuyen.” Surge así el estudio de la Historia de los conceptos,

propiciaba la formación de espacios de sociabilidad donde

o Historia conceptual como nuevo campo de estudio dentro de

se compartían e intercambiaban ideas. La importancia que

la disciplina histórica a partir del último tercio del siglo XX. La

había comenzado a cobrar la prensa periódica fue percibida

investigación en esta área, si bien es relevante para cualquier

por todos los actores políticos, quienes se valían de ella ya

periodo histórico, lo es más para coyunturas revolucionarias

para legitimar al gobierno español en la zona, ya para incitar y

como la que estudiamos, pues muchos conceptos se amplían

argumentar la necesidad del cambio.8

3

4

o modifican debido a la circulación de nuevas ideas políticas. Como señala Javier Fernández Sebastián: “En las últimas décadas del siglo XVIII y en las primeras del XIX, coincidiendo con las reformas ilustradas y, sobre todo, con las llamadas revoluciones liberales y de independencia, se produjo en el Atlántico hispano-luso una mutación profunda en el universo léxico-semántico que vertebraba las instituciones y las prácticas políticas. Gran parte del entramado simbólico que daba sentido a las costumbres, normas e instituciones que ordenaban la vida colectiva se vio sometida a una renovación extensa y profunda.”5 3  Goldman, Noemí, “Introducción” en Goldman, Noemí (dir.), Lenguaje y revolución. Conceptos políticos clave en el Río de la Plata, 17801850. Prometeo, Buenos Aires, 2008, p. 9. 4  Para un análisis de las vertientes de la Historia conceptual dentro del área de la Historia de las ideas, véase Palti, Elías J. “De la historia de las ‘ideas’ a la historia de los ‘lenguajes políticos’. Las escuelas recientes de análisis conceptual. El panorama latinoamericano” en Anales, Instituto Iberoamericano de la Universidad de Göteborg, N° 7-8, 20042005, pp. 63-81. 5  Fernández Sebastián, Javier, “Introducción. Hacia una historia

atlántica de los conceptos políticos” en Fernández Sebastián, Javier (dir.), Diccionario político y social del mundo iberoamericano. La era de las revoluciones, 1750-1850 [Iberconceptos-I]. Fundación CarolinaSociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales- Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2009, p. 28. 6  Koselleck, Reinhart. “Un texto fundacional de Reinhart Koselleck. Introducción al Diccionario histórico de conceptos político-sociales básicos en lengua alemana” (Trad. y notas de Luis Fernández Torres) en Anthropos, Barcelona, N°223, 2009, p. 99. 7  Véase, entre otros, Acree, William, La lectura cotidiana. Cultura impresa e identidad colectiva en el Río de la Plata, 1780-1910. Prometeo, Buenos Aires, 2013; Guerra, Francois-Xavier, Modernidad e independencias. Ensayos sobre las revoluciones hispánicas. MAPFRE, Madrid, 1992; Guerra, François-Xavier, Lempérière, Annick et. al.: Los espacios públicos en Iberoamérica. Ambigüedades y problemas. Siglos XVIIIXIX. Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos – Fondo de Cultura Económica, México, 1998. 8  Entre 1810 y 1815 se publicaron en el Río de la Plata Gazeta de Montevideo (que se suspendió con la caída del dominio español en esa ciudad), Correo de Comercio (dirigido por Manuel Belgrano), Gazeta de Buenos-Ayres (a cargo, en sus inicios, de Mariano Moreno; siguió editándose hasta 1821), El Censor, Mártir o Libre y Grito del Sud. González Demuro, Wilson, “El Sol de las Provincias Unidas: un comentario sobre el periodismo, la revolución y la difusión de ideas en Montevideo a fines de la época colonial” en Colonial Latin American


El objetivo de este artículo es analizar en clave conceptual

las Provincias Unidas, Carlos María de Alvear, el 23 de junio

uno de los medios de prensa – El Sol de las Provincias Unidas

de 1814. La denominada “dominación porteña”10 se extend-

(1814) – que circulaban en la Banda Oriental en los años de

ería hasta fines de febrero de 1815. La caída de Montevideo

transformaciones que siguieron a la Revolución. Las razones

significó un duro golpe para los españolistas, pues denotaba

por las que hemos seleccionado esa publicación para el análi-

la creciente influencia y poder material ostentados por el go-

sis son, en primer lugar, su adecuación al marco coyuntural

bierno revolucionario. A su vez impuso un freno al avance del

revolucionario que describe Fernández Sebastián. Por otra

artiguismo, que se venía apropiando de la campaña oriental y

parte, resulta interesante observar, a través del periódico, la

que la capital revolucionaria veía con desconfianza por consti-

preocupación de los editores por entablar un vínculo amistoso

tuir un rival de peso a sus pretensiones centralistas. A pesar

entre el Directorio y los vecinos de Montevideo, evidenciando

de esto, el gobierno de Buenos Aires no podía asumir el ries-

así que ese vínculo no se había producido naturalmente y era

go de romper relaciones abiertamente con Artigas ya que el

necesario estimularlo. Dicho de otra forma, la fuente permite

Directorio era consciente del prestigio que aquel tenía en la

ver cómo el Directorio, a través de un periódico oficialista y me-

Banda Oriental. Lo veían como “un auxiliar a la vez precioso e

diante la apelación a un lenguaje rico en fórmulas maniqueís-

incómodo”, “al que convenía recortar discretamente las alas”11.

tas, intenta ganar la confianza de los habitantes de una ciudad

Lo cierto es que, si bien Montevideo estaba indudablemente

donde las huellas de casi un siglo de dominación española

sujeta a la autoridad bonaerense, no ocurría lo mismo con la

estaban aún frescas.

campaña, que era objeto de pugna entre el Directorio y Artigas.

2. SITUACIÓN DE MONTEVIDEO EN 1814

Luego del triunfo de Alvear Montevideo fue incorporada a las

La ciudad de Montevideo, que en el año 1814 aparecía como

Provincias Unidas del Río de la Plata. La unión se completó

único bastión realista de la región del Río de la Plata, era la

con el nombramiento de Nicolás Rodríguez Peña como Cor-

misma que al comienzo de la crisis institucional española de

onel de los Ejércitos de la Patria, Presidente del Consejo de

1808 había convocado a una Junta Gubernativa para que el

Estado, Delegado Extraordinario de Su Excelencia el Director

pueblo reasumiera su soberanía a raíz de la vacancia del trono.

Supremo, y Gobernador político y militar de la Provincia de la

A simple vista hay una aparente contradicción entre estos dos

Banda Oriental del Río de la Plata, el 9 de julio por el Director

sucesos. Sin embargo, el historiador Arturo Bentancur afirma

Supremo Gervasio Antonio de Posadas12. Ahora tocaba a las

que las dos acciones – convocar a una junta primero, negar el

nuevas autoridades ganarse la simpatía de una población que

reconocimiento a la junta en Buenos Aires dos años después

no olvidaba los daños que el prolongado sitio había ocasiona-

– conformaron una línea coherente de oposición a la vecina

do en la ciudad hasta pocas semanas antes, y que veía con

ciudad; oposición que se fue formando a causa de disidencias

cierta desconfianza al gobierno bonaerense.

políticas, económicas y jurídicas.9 Sin embargo, la incorporación de la sociedad montevideana El dominio español en el Río de la Plata estaba representado

al ámbito de las Provincias Unidas no fue tan exitosa como

únicamente por Montevideo en 1814. Tras sus murallas, los

se había pensado. El primer choque ocurrió el mismo día de

habitantes resistieron dos sitios, el primero en 1811 y el se-

la capitulación, en que Alvear no cumplió con las condiciones

gundo entre 1812 y 1814. Hacia el final del segundo sitio la

establecidas por él mismo anteriormente, con la consiguiente

capacidad de abastecimiento de la ciudad estaba ya muy dis-

“violación de la fe pública” que comprendió el arresto del capitán

minuida, especialmente luego del bloqueo marítimo impuesto

general que gobernaba en la ciudad, el español Gaspar de Vi-

por Guillermo Brown desde abril de 1814 que puso en duda el

godet, el izado de la bandera de Buenos Aires y el tratamiento

supuesto poderío de la flota españolista. Las fuerzas realistas

de los soldados españoles como prisioneros de guerra; disposi-

terminaron por capitular ante el comandante del ejército de

ciones que no habían sido acordadas en las negociaciones pre-

Historical Review, vol. 13, N°1, 2004, p. 60. 9  “Ambas disidencias deben ser vistas por tanto como dos gestos coherentes a pesar de su signo aparentemente diverso, porque los principios defendidos fueron los mismos: lealtad a la Corona española y oposición a la capital, por lo que John Street ha dicho que en la segunda instancia ninguna de las dos ciudades varió su actitud anterior.” Bentancur, Arturo, “Buenos Aires y Montevideo coloniales: entre la comunidad y la controversia” en Silva, Hernán A. (dir.), Los caminos del MERCOSUR: historia económica regional etapa colonial. Instituto Panamericano de Geografía e Historia, México, D. F., 2004, p. 444.

10  Reyes Abadie, Washington & Bruschera, Oscar & y Melogno, Tabaré. El ciclo artiguista. Tomo 1. Margarita Silberberg, Montevideo, 1975, p. 491. 11  Halperin Donghi, Tulio, Historia argentina. De la revolución de independencia a la confederación rosista. Paidós, Buenos Aires, 1987, p. 71. 12  Academia Nacional de la Historia, El Sol de las Provincias Unidas. Reproducción facsimilar. Buenos Aires, 1961, Nº 4, 28/VII/1814, p. 8.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 39

vias13. Las agresivas reformas económicas y jurídicas llevadas

ta de Mayo, Mariano Moreno, desarrolló una destacada carrera

a cabo por la nueva administración perjudicaron a todos los

política y periodística en ambas orillas del Río de la Plata. Al

habitantes de la ciudad – en especial a los peninsulares, pero

igual que su hermano mayor, estudió en el Colegio San Carlos

no exclusivamente a ellos – y contribuyeron a crear el ambiente

de Buenos Aires. A partir de los sucesos de 1810 desempeñó

de descontento que los editores de El Sol… observan en sus edi-

cargos en los sucesivos gobiernos de las Provincias Unidas, y

toriales . Comenzando por nombrar nuevas autoridades, fieles

perteneció a la prestigiosa Logia Lautaro. También fue el autor

al Directorio, procedieron luego a confiscar los bienes – propie-

de la biografía de su hermano Mariano, a la muerte de este en

dades y mercancías – de los vecinos de la ciudad, aumentaron

1811. En el periodo que nos ocupa, Moreno era el secretario de

las contribuciones y recortaron la autonomía del comercio en el

Rodríguez Peña en Montevideo.

14

Puerto de Montevideo . En este contexto es que, apenas diez 15

días después de la capitulación española, comenzó la publi-

La trayectoria de Antonio Díaz es más sinuosa y lo encon-

cación de El Sol de las Provincias Unidas.

tramos primero como secretario del virrey Vigodet en 1810, posteriormente participando como secretario del Congreso de

3. CARACTERÍSTICAS DEL PERIÓDICO

Tres Cruces, y por último distanciado de Artigas y en cercana

Obedeciendo a circunstancias materiales, el nuevo periódico

relación con Alvear. En los tres últimos números del periódico

utilizó la misma imprenta que la realista Gazeta de Montevi-

aparece un tercer editor, Pedro Feliciano Sáinz de Cavia, doctor

deo, que se publicó hasta junio de 1814. Esa imprenta había

en Leyes, quien acumulaba una variedad de puestos políticos

sido donada por la princesa Carlota Joaquina de Borbón en

de diversa filiación: integrante de la Junta de 1808, secretario

1810, en un intento por contrarrestar la oleada de noticias

de varios protagonistas de la Revolución de 1810, y autor de

revolucionarias que llegaban desde Buenos Aires a partir de

un libelo contra José Artigas en 1818. 18 Los tres editores de-

mayo. Solo cuatro años después, los revolucionarios se hi-

muestran, echando un vistazo a su trayectoria personal, su

cieron con esa imprenta para utilizarla, justamente, en la di-

adscripción a la élite política revolucionaria del Río de la Plata.

fusión de ideas revolucionarias. 4. ANÁLISIS DEL CONCEPTO DE LIBERTAD19 En cuanto a sus aspectos formales, El Sol de las Provincias

El derrotero de las nociones que se relacionan con la voz lib-

Unidas tuvo catorce números entre ordinarios y extraordinari-

ertad es largo y exigiría una investigación propia; bastará con

os – estos últimos se editaron por lo general con ocasión de

decir aquí que no se trataba de un término nuevo en Hispano-

la publicación de decretos del Directorio o de alguna noticia lle-

américa en el periodo revolucionario rioplatense.20 Sin embar-

gada de Europa – que aparecieron entre el 2 de julio y el 18 de

go, lo recurrente de su mención en El Sol… permite analizar

setiembre de 1814. Su epígrafe – frase que va en la portada del

las variaciones del concepto e identificar las diferentes ideas

periódico – expresa el ideal de la unión de las provincias y la in-

con que sus editores lo relacionaban. En todos los casos, el

dependencia del dominio extranjero, bajo la protección de Dios:

concepto invariablemente desemboca en las ideas de felicidad

Dulcis amor patriae, dulce videre suos. Ovid. (“Es dulce el amor

y orden que el nuevo gobierno pretende asegurar. Si bien to-

a la patria, es dulce ver a los suyos”) y Deus nobis haec otia fecit.

das las nociones halladas están de alguna manera relaciona-

Virg. (“Dios nos ha hecho este momento de descanso”)16. Sus redactores fueron Manuel Moreno (1782-1857) y Antonio Díaz (1789-1869), responsable y colaborador respectivamente17. El primero, hermano del secretario de la Primera Jun13  Bauzá, Francisco, Historia de la dominación española en el Uruguay. Tomo tercero. Talleres gráficos “El demócrata”, Montevideo, 1929, p. 197-198. 14  Véase, por ejemplo, Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 12, 8/IX/1814, p. 41. 15  Reyes Abadie, Washington & Bruschera, Oscar & y Melogno, Tabaré, El ciclo artiguista. Tomo 1. Margarita Silberberg, Montevideo, 1975, p. 491 y ss. 16  González Demuro, Wilson, “El Sol de las Provincias Unidas”, ibídem, p. 63. 17  Furlong, Guillermo, “Introducción” en Academia Nacional de la Historia, El Sol de las Provincias Unidas, 2/VII/1814- 15/IX/1814, N°

1-13. Reproducción facsimilar. Buenos Aires, 1961, p. 10. La mayoría de los artículos no estaban firmados y, en los casos en que sí había firma, consistían solamente en unas iniciales (M.M., J.G.V., etc.). 18  González Demuro, Wilson, Prensa periódica y circulación de ideas en la Provincia Oriental, entre el final de la dominación española y la independencia (1814-1825). Tesis de maestría. Inédito, 2013, pp. 188-191. 19  Para un análisis de los conceptos enfocado en el periodo revolucionario, véase Caetano, Gerardo (coord.), Historia Conceptual. Voces y conceptos de la política oriental (1750-1870). Banda Oriental, Montevideo, 2013; Goldman, Noemí (dir.), Lenguaje y revolución, ibídem. 20  “Si bien no estaba generalizada, a fines del siglo XVIII la noción de «libertad americana» se había introducido en los vocabularios políticos con distintos sentidos.” González-Ripoll, Loles & Entin, Gabriel (ed.), “Libertad” en Fernández Sebastián, Javier (dir.), Diccionario político y social del mundo iberoamericano. Conceptos políticos fundamentales, 1770-1870 [Iberconceptos-II] tomo 5. Universidad del País Vasco, Madrid, 2014, p. 28.


das con la nueva situación política, existen matices y algunas

ra del dominio napoleónico de gran parte de Europa, El Sol de

ideas se acercan más al ámbito económico o al civil.

las Provincias Unidas incluyó en su conceptualización también a las naciones europeas dominadas por aquel gobernante:

4.1 LIBERTAD POLÍTICA

“Cada pueblo tiene derecho a fixar soberanamente su fortuna,

La idea más clara de libertad es aquella que permite terminar

y la libertad con que debe manejarse independiente de influ-

con el gobierno extranjero y que, en consecuencia, le da a los

encia extrangera, será siempre el obgeto mas sagrado y mas

habitantes de Montevideo la libertad de incorporarse a las Pro-

justo de todos sus desvelos.”25

vincias Unidas. La incorporación a la nueva entidad política 21

es la única acción posible en el orden “natural” de cosas según

En esta dicotomía libertad – esclavitud es posible ver

la visión de El Sol...:

además cómo se filtra el concepto de patria26. Dentro de él, se distinguen dos acepciones. La primera, tratada con más

“Habitantes de Montevideo: – Vuestro pueblo dejó de ser el asilo

profusión en el periódico, tiene un sentido prioritariamente

de nuestros enemigos: desde entonces la compasion por vues-

geográfico, y la identifica como el lugar donde se nace (Améri-

tras desgracias es el sentimiento que me ocupa. Restituidos al

ca), y a los compatriotas como aquellos que nacen/viven en el

seno de la Patria es preciso haceros sentir á cada paso que ya

mismo lugar. La libertad para los revolucionarios puede estar

perteneceis á vuestros amigos, y á vuestros hermanos.”

relacionada, entonces, con ser gobernados por un compatrio-

22

ta. El enemigo de la patria, el que los esclaviza, es extranjero. Como consecuencia de esto se deduce el vínculo entre revo-

Pero a la vez, y complementado con lo anterior, la segunda

lución y libertad, siendo la primera noción la que permite que

acepción de patria se relaciona con el lugar donde se goza de

la segunda pueda existir. Pero se refiere a un tipo particular de

un buen gobierno y se pueden ejercer las libertades individ-

revolución; la que protagoniza Buenos Aires a partir de 1810.

uales (entendidas como libertad civil, de la que hablaremos

A propósito de esta idea, llama la atención la omisión casi to-

más adelante). La siguiente cita ilustra las dos acepciones:

tal que el periódico hizo del artiguismo, un fenómeno que en esa época había alcanzado una dimensión considerable. La

“Ya está Montevideo en el seno de la Revolucion misma, es de-

artiguista era un tipo de revolución que el Directorio no estaba

cir, ya su suerte no depende de manos extrangeras: los Hom-

interesado en difundir, pues implicaba un grado de radical-

bres destinados á dirigirla han nacido en su mismo terreno;

ización del concepto que lo volvía peligroso para sus intereses.

sus corazones están inflamados del deseo del bien general, y

Con el artiguismo, “el sentido del concepto se deslizó hacia el

su pecho urna la virtud y aspira al heroismo.”27

de igualdad social”23, idea que quedaba por fuera del concepto de libertad que manejaba el gobierno bonaerense.

Sin embargo, el no ser compatriota (en el primer sentido: ser americano) no convertía automáticamente al individuo en

Existe también un acercamiento al concepto de libertad a

un enemigo de la libertad. De hecho, los españoles europeos

través de su opuesto, la esclavitud impuesta por la dominación

podían acceder a los beneficios de la libertad, siempre que

española. En este sentido las citas son abundantes y directas:

apoyaran a la revolución: “La america es ya libre, feliz, é in-

“Por desgracia, una pluma servil é inepta (…) se empleó por largo

dependiente, deben serlo igualmente todos sus habitantes; el

tiempo en este pueblo para agravar los yerros de su esclavitud

pacifico, el virtuoso ciudadano, sea cual sea el lugar de su na-

(…) Educado en la servidumbre, envejecido entre cadenas…”24

cimiento, cuento y espero [sic] con firmeza toda la proteccion

Pero la libertad como fin de una esclavitud impuesta desde afuera no aplicaba sólo al caso de Montevideo. En la coyuntu21  Esta idea se plantea para el caso de la Cruzada Libertadora: “... es posible percibir dos registros de libertad: como cese de la dominación exterior (...) y como reasunción de soberanía para reincorporarse a las restantes provincias rioplatenses...” González Demuro, Wilson, “El concepto de libertad: un acercamiento a su evolución, desde el fin de la época colonial a la primera modernización estatal uruguaya” en Caetano, Gerardo (coord.), Historia Conceptual, ibídem, pp. 181-182. 22  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 4, 28/VII/1814, p. 8. 23  González Demuro, Wilson, “El concepto de libertad”, op. cit., pp. 179-180. 24  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 1, 2/VII/1814, p. 1.

25  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 4, 28/VII/1814, p. 12. 26  Para un análisis del concepto de Patria véase Caetano, Gerardo, “La Patria resignificada tras los «lenguajes del patriotismo»” en Caetano, Gerardo (coord.). Historia Conceptual, op. cit.; Di Meglio, Gabriel, “Patria” en Goldman, Noemí (dir.), Lenguaje y revolución, ibídem; Entin, Gabriel, “El patriotismo americano en el siglo XVIII. Ambigüedades de un discurso político hispánico” en Véronique Hébrard & Geneviève Verdo (ed.), Las independencias hispanoamericanas. Un objeto de historia. Casa de Velázquez, Madrid, 2013 y Peire, Jaime, “Patriotismo y patriotismos rioplatenses, 1767-1812” en Amadori, Arrigo y Di Pasquale, Mariano, Construcciones identitarias en el Río de la Plata, siglos XVIII-XIX. Prohistoria Ediciones, Rosario, 2013. 27  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 8, 18/VIII/1814, p. 25.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 41

de un Gobierno justo.”28 Esta afirmación vuelve sobre el vín-

sagrado á las propiedades, y á la persona del Ciudadano”33,

culo, ya mencionado, entre revolución y libertad: la revolución

“La Plaza ha sido rendida á discrecion, pero á discrecion de un

tiene como consecuencia el acceso a la libertad.

enemigo generoso. Vuestras vidas y propiedades merecerán la mas decidida proteccion.”34

4.2 LIBERTAD ECONÓMICA Y CIVIL Otra noción de libertad es la que vincula a esta voz con la idea

La libertad civil estaba relacionada con las garantías que el

de liberalismo económico (como lo entendemos hoy en día; la

gobierno podía proporcionar para asegurar la paz y el orden

palabra liberal en la primera mitad del siglo XIX tenía otro sig-

en la ciudad. Es significativo que estas citas hayan sido toma-

nificado29). Muestra de esto fue la intención del nuevo gobierno

das de los primeros números del periódico; podría ser consid-

de terminar con el “metodo observado hasta aquí de rematar el

erada otra prueba de la persistente desconfianza con que los

[abasto] de carnes á cargo de uno ó mas individuos exclusiva-

vecinos de Montevideo veían a las nuevas autoridades. Des-

mente, de que han resultado los daños que representa el Sindi-

confianza que estaba fundada en causas reales, ya que como

co Procurador General.”30 Este procedimiento – el monopolio del

señala Bentancur las fuerzas de Alvear operaron un “verdadero

abasto de carne –, que se aplicó durante la dominación españo-

saqueo”35 contra Montevideo después de la capitulación, y que

la, era perjudicial para una economía liberal ya que limitaba la

luego sería confirmada por los abusos cometidos por las auto-

producción e imposibilitaba la libre competencia.

ridades porteñas que administraron la plaza.

Juntamente con esta modificación en la producción ganadera,

La libertad de imprenta, considerada como libertad de ex-

se dio un nuevo impulso a la actividad comercial y mercantil.

presión, también podría ser identificada como un componente

Se veía al comercio como el futuro económico de las provin-

de la libertad civil, aunque esta relación no esté expresada de

cias; la actividad que traería abundancia y fortuna – ambas

manera explícita en el periódico. A decir verdad, las referen-

palabras clave en el discurso del periódico –, que sería capaz

cias a la libertad de imprenta que aparecen en El Sol de las

de agregar a la libertad política una nueva dimensión del con-

Provincias Unidas apuntan al ámbito europeo. Sin embargo,

cepto: “…romper las travas de un comercio mezquino, destruir

es posible inferir de esas menciones un interesante vínculo

el monopolio, y entablar un plan mercantil, cuyas bases son

por oposición entre las ideas de libertad y licencia. El decreto

la liberalidad, y la beneficencia (…) el comercio es el que está

expedido por Fernando VII para anular la Constitución de Cádiz

en mejor aptitud para recibir los impulsos beneficos…”31 Como

dice: “De esta justa libertad gozarán también todos para comu-

han señalado Loles González-Ripoll y Gabriel Entín, existen ref-

nicar por medio de la prensa, sus idéas [sic] y pensamientos,

erencias a la libertad comercial en Hispanoamérica desde las

mas dentro de aquellos límites que la sana razon soberana

últimas décadas del siglo XVIII.

é independiente prescribe á todos para que no degenere en

32

licencia.”36 Por su parte, el Senado francés en sesión de 14 de Se encuentran también indicios de los elementos que com-

abril de 1814 asegura “la [libertad] de la prensa respetada con

ponen la libertad civil para los redactores del periódico. La lib-

restricciones necesarias para el órden público...”37

ertad que las Provincias Unidas introdujeron en Montevideo atravesaba también la esfera privada y beneficiaba a cada indi-

La noción de libertad de imprenta que el periódico exponía se

viduo. Se define, nuevamente, por oposición al despotismo, en

identificaba con lo dispuesto por el decreto IX de las Cortes de

el sentido de que proporciona un equilibrio que garantiza las

Cádiz de 10 de noviembre de 181038 y por los decretos de 20

condiciones de existencia de la libertad civil. A grandes rasgos, esta se relacionaba con la seguridad individual y la defensa de

33  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 2, 3/VII/1814, p. 3.

la propiedad. Véanse las siguientes citas: “Que haya un respeto

34  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 3, 9/VII/1814, p. 7.

28  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 3, 9/VII/1814, p. 7. 29  “... el término liberal era mayormente empleado para calificar a un sujeto como pródigo, generoso o dadivoso aunque mesurado.” Wasserman, Fabio, “Liberal/Liberalismo” en Goldman, Noemí (dir.), Lenguaje y revolución.., op. cit., p. 67. 30  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 12, 8/IX/1814, p. 43. 31  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 3, 9/VII/1814, p. 6. 32  González-Ripoll, Loles & Entin, Gabriel (ed.), “Libertad”, ibídem., p.24.

35  Bentancur, Arturo, “Buenos Aires y Montevideo coloniales”, op. cit., p. 446. 36  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 7, 16/VIII/1814, p. 23. En el mismo decreto se expresa: “... el respeto que se debe á la Religion y al Gobierno, y el que los Hombres mutuamente deben guardarse entre si, en ningun Gobierno culto se puede razononalmente [sic] permitir que impunemente se atropelle y quebrante.” 37  Academia Nacional de la Historia, El Sol…, Nº 8, 18/VIII/1814, p. 25. 38  Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz, “Decreto IX de 10 de noviembre de 1810” (disponible en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes).


de abril (promulgado por la Junta Grande) y 26 de octubre de

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES ÉDITAS CITADAS

1811 del Triunvirato de las Provincias Unidas: hay diferencias

FUENTES

entre libertad y licencia. Aun después de las modificaciones

Academia Nacional de la Historia. El Sol de las Provincias Uni-

introducidas por el decreto del 26 de octubre, una publicación

das, 2/VII/1814- 15/IX/1814, N° 1-13. Reproducción facsimilar.

incurría en delito si “compromet[ía] la tranquilidad pública, la

Buenos Aires, 1961.

conservación de la religión católica o la constitución del Estado”39 La libertad de imprenta tenía su límite en los temas

“Decreto IX de 10 de noviembre de 1810. Libertad política de

concernientes a la religión y las leyes. Traspasar esos límites

la Imprenta” en Colección de los decretos y órdenes que han

era considerado un acto de licencia y, por consiguiente, debía

expedido las Cortes Generales y Extraordinarias desde su in-

ser castigado. Esta variante de libertad, la de imprenta, se

stalación en 24 de septiembre de 1810 hasta igual fecha de

acercaba, una vez más, a la idea de orden.

1811. Cádiz: Imprenta Real, 1811. Disponible en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

5. CONCLUSIONES Todas las nociones de libertad tratadas en este artículo re-

“Decreto de la libertad de imprenta” en Estatutos, reglamentos

sponden, en mayor o menor medida, a dos ideas fuerza que

y constituciones argentinas (1811-1898). Universidad de Bue-

son felicidad y orden. Esas dos ideas atraviesan horizon-

nos Aires, Buenos Aires, 1956.

talmente el concepto y orientan el pensamiento político del periódico. Se trata de una libertad que hoy podríamos calificar

BIBLIOGRAFÍA

de moderada, que se ubica como un punto medio entre el des-

Bauzá, Francisco. Historia de la dominación española en el

potismo monárquico y la libertad autonomista del artiguismo.

Uruguay. Tomo tercero. Talleres gráficos “El demócrata”, Mon-

A su vez presenta tintes de liberalismo económico, tanto en

tevideo, 1929.

las políticas económicas que propone como en la defensa de la seguridad y de las propiedades, rasgo típico de esta cor-

Bentancur, Arturo. “Buenos Aires y Montevideo coloniales: en-

riente de pensamiento. La felicidad se relaciona, justamente,

tre la comunidad y la controversia” en Silva, Hernán A. (dir.).

con la idea de ser gobernado por compatriotas, que garanti-

Los caminos del MERCOSUR: historia económica regional eta-

cen el cumplimiento de las libertades individuales. El orden,

pa colonial. Instituto Panamericano de Geografía e Historia,

por su parte, se vincula a la existencia de unas autoridades

México, D. F., 2004.

que provean un marco jurídico adecuado a la nueva situación política, más flexible que la anterior y eliminando el despotis-

Fernández Sebastián, Javier, “Introducción. Hacia una historia

mo, pero sin llegar a degenerar en licencia.

atlántica de los conceptos políticos” en Fernández Sebastián, Javier (dir.), Diccionario político y social del mundo iberoamer-

Hemos visto cómo, al cuestionarnos sobre aspectos de las

icano. La era de las revoluciones, 1750-1850 [Iberconceptos-I].

fuentes que no son los tradicionales, surgen matices y nue-

Fundación Carolina- Sociedad Estatal de Conmemoraciones

vas nociones que enriquecen el análisis del periodo. En este

Culturales- Centro de Estudios Políticos y Constitucionales,

caso hemos podido profundizar en las herramientas políti-

Madrid, 2009.

co-ideológicas que un gobierno utilizaba contra su predecesor. Este tipo de análisis, de carácter más bien particular, sin duda

Koselleck, Reinhart. “Un texto fundacional de Reinhart Koselleck.

podrá aportar una perspectiva desde otro ángulo al complejo

Introducción al Diccionario histórico de conceptos político-socia-

fenómeno de las repercusiones del proceso revolucionario en

les básicos en lengua alemana” (Trad. y notas de Luis Fernández

el Río de la Plata.

Torres) en Anthropos, Barcelona, N°223, 2009, pp. 92-105. Furlong, Guillermo. “Introducción” en Academia Nacional de la Historia. El Sol de las Provincias Unidas, 2/VII/1814- 15/ IX/1814, N° 1-13. Reproducción facsimilar. Buenos Aires, 1961. Goldman, Noemí. “Introducción” en Goldman, Noemí (dir.). Lenguaje y revolución. Conceptos políticos clave en el Río de la Plata, 1780-1850. Prometeo, Buenos Aires, 2008.

39  “Decreto de la libertad de imprenta” en Estatutos, reglamentos y constituciones argentinas (1811-1898). Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1956, p. 31.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 43

Goldman, Noemí. “Libertad de imprenta, opinión pública y debate constitucional en el Río de la Plata (1810-1827)”, en Prismas Revista de Historia Intelectual, Buenos Aires, N°4, 2000, pp. 9-20. González Demuro, Wilson. “El concepto de libertad: un acercamiento a su evolución, desde el fin de la época colonial a la primera modernización estatal uruguaya” en Caetano, Gerardo (coord.). Historia Conceptual. Voces y conceptos de la política oriental (1750-1870). Banda Oriental, Montevideo, 2013. González Demuro, Wilson. “El Sol de las Provincias Unidas: un comentario sobre el periodismo, la revolución y la difusión de ideas en Montevideo a fines de la época colonial” en Colonial Latin American Historical Review, vol. 13, N°1, 2004, pp. 53-87. González Demuro, Wilson. Prensa periódica y circulación de ideas en la Provincia Oriental, entre el final de la dominación española y la independencia (1814-1825). Tesis de maestría. Inédito, 2013. González-Ripoll, Loles & Entin, Gabriel (ed.), “Libertad” en Fernández Sebastián, Javier (dir.), Diccionario político y social del mundo iberoamericano. Conceptos políticos fundamentales, 1770-1870 [Iberconceptos-II] tomo 5. Universidad del País Vasco, Madrid, 2014. Halperin Donghi, Tulio. Historia argentina. De la revolución de independencia a la confederación rosista. Paidós, Buenos Aires, 1987. Reyes Abadie, Washington & Bruschera, Oscar & y Melogno, Tabaré. El ciclo artiguista. Tomo 1. Margarita Silberberg, Montevideo, 1975. Wasserman, Fabio. “Liberal/Liberalismo” en Goldman, Noemí (dir.). Lenguaje y revolución. Conceptos políticos clave en el Río de la Plata, 1780-1850. Prometeo, Buenos Aires, 2008.

Carolina Luongo Roca

Estudiante avanzada de la Licenciatura en Ciencias Históricas, opción Investigación. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UdelaR, Montevideo. Ayudante (Grado 1) del Departamento de Historia Americana de la misma casa de estudios desde mayo 2015. Por el momento mis temas de investigación se centran en la difusión de las ideas políticas durante el siglo XIX en el actual territorio uruguayo. caroliuss@hotmail.com

Primer número de El Sol de las Provincias Unidas. Este número constaba de una sola página. En él se anuncia el fin del gobierno realista y los objetivos del periódico, junto con información respecto al costo y días de publicación. Nótese la fecha de publicación (nueve días después de la toma de Montevideo) y el epígrafe, en el que se lee una frase de Ovidio. Reproducción facsimilar. Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1961.


Conceptos Políticos en la Gazeta de Montevideo hacia el Final del segundo Sitio (Enero-Junio de 1814). El caso de la Lealtad Guido Guintela

Este artículo forma parte de una investigación de más largo aliento que se centra en los conceptos políticos manejados por la Gazeta de Montevideo hacia las postrimerías del segundo sitio de la Plaza, más específicamente entre los meses de enero y junio de 1814. Para este caso específico nos centraremos en dar al lector un primer acercamiento tanto al periodo como a la Gazeta en sí. Luego, realizaremos un breve análisis de las principales características de su discurso. Para finalizar, nos adentraremos someramente en el concepto de lealtad y en los elementos que la componen como base fundamental de una de las tantas soluciones al problema de la reasunción de la soberanía que coexisten durante el periodo revolucionario en el espacio rioplatense. Palabras Clave: Prensa periódica - Soberanía - Historia conceptual

1. INTRODUCCIÓN:

impresos para transmitir sus ideales, entre ellos sobresalía la

El historiador Fabio Wasserman propone que la revolución trajo

Gazeta de Buenos-Ayres. Este periódico, editado por el sec-

consigo una sucesión de hechos “tan inesperados como vertig-

retario de la Junta de Buenos Aires, Mariano Moreno, estuvo

inosos”. Dentro de este estado de cosas, continúa, se “requirió

relacionado desde el comienzo -el 7 de junio de 1810 apareció

movilizar y reformular los recursos intelectuales y simbólicos

su primer número- con el poder revolucionario. Hijo del nuevo

disponibles, así como también la creación de otros novedosos”.

gobierno, logró gran difusión en base a ciertas medidas im-

Para Wasserman, este fenómeno tenía su base en la necesidad

puestas por este; por ejemplo, en noviembre de 1810 se volvió

de poder interpretar a cada uno de los sucesos y, sobre todo,

obligatoria su lectura en las iglesias3. En esta línea, y a partir

para tornar inteligible el sentido del proceso revolucionario .

de la gran comunicación y del extenso tráfico mercantil y de

1

personas existente entre ambas orillas del Plata, la Gazeta de Como consecuencia de esto, y conjuntamente con la legit-

Buenos-Ayres se presentó ante Montevideo -bastión realista

imidad que presentaba la novedad de la letra de molde2, se

del ex-virreinato- como un auténtico enemigo.

dio en el Río de la Plata una proliferación muy interesante de impresos de tinte político con la finalidad de extender las dif-

Desde la otra orilla del Plata, las autoridades montevideanas

erentes propuestas a las poblaciones.

se movilizaron rápidamente para procurar una imprenta y “combatir la publicidad juntísta con sus mismas armas”4. Es-

Luego de la revolución de Mayo, el gobierno bonaerense, en

tas consideraban necesario “ordenar un sistema de noticias

la búsqueda de construir un nuevo orden, utilizó diferentes

para neutralizar la información de Buenos Aires”5. El filólogo Néstor Cremonte cita un extracto de una carta en la cual José

1  Wasserman, Fabio. “Experiencias de tiempo y cambio conceptual en el proceso revolucionario rioplatense (1780-1840)”, en e-l@ tina, revista electrónica de estudios latinoamericanos, Buenos Aires, Vol. 14, Núm. 54, enero-marzo 2016, p.3. Disponible en URL: https:// www.academia.edu/24081811/EXPERIENCIAS_DE_TIEMPO_Y_CAMBIO_CONCEPTUAL_EN_EL_PROCESO_REVOLUCIONARIO_RIOPLATENSE_1780-1840_ [Consultado el 20/05/2016] 2  ACREE, William. La lectura Cotidiana. Cultura impresa e identidad colectiva en el Rio de la Plata, 1780-1910.Prometeo libros, Buenos Aires, 2013,p. 29

María Salazar, Comandante del Apostadero de Montevideo, es-

3  González, Wilson. Prensa periódica y circulación de ideas en la Provincia Oriental, entre el final de la dominación española y la Independencia. Tesis de maestría, inédito, 2013, p. 155 4  Ibídem, pp. 155-156 5  Cremonte, Néstor. La Gazeta de Buenos-Ayres de 1810. Luces y sombras de la ilustración revolucionaria”. Editorial de la Universidad de La Plata, La Plata, 2010, p.122


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 45

cribía a Gabriel de Ciscar, Ministro de Marina español, y enu-

A fines de ese mismo mes, y mientras se acondicionaba el

meraba algunas de las necesidades de la Plaza montevideana:

lugar para que funcione el taller de tipografía, el Cabildo resolvió editar un periódico con el que se “fija[se] la verdadera

Entre las cosas necesarias (…) es una de las prime-

opinión de los pueblos de este continente, deformada por la

ras una imprenta, porque en la de Buenos Aires solo

Junta Revolucionaria de Buenos Aires”9.

se reimprime, y publican aquellos papeles de España y extranjeros, que creen convenirles, lo que es de un

El primer número de la Gazeta de Montevideo vio la luz el 13

grandísimo perjuicio a la buena causa; además sin ella,

de octubre de 1810 y existió ininterrumpidamente hasta ju-

carecemos de los medios de manifestar, y extender

nio de 1814. Este medio significó la voz de las autoridades

nuestro modo de pensar al interior6

montevideanas que rechazaban la Revolución y se mostraban a favor de la causa españolista. Durante este tiempo se

Estos comentarios llegaron también a conocimiento de Carlo-

sucedieron tres editores del periódico: Nicolás de Herrera, un

ta Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII, quien estaba

controvertido abogado y político montevideano, quién había

casada con el príncipe regente portugués en Río de Janeiro,

sido electo por el partido francés en España como diputado

Juan de Braganza. Esta envió una imprenta que llegó en seti-

para las cortes de Bayona. Joaquín de Soria lo nombró como

embre de 1810 a Montevideo y fue bautizada como La Carlota.

primer editor de la Gazeta de Montevideo, cargo en el que duró solamente dos números. Herrera se excusó de este alegando

Una carta enviada junto con la imprenta dejaba en claro las

problemas de salud, sin embargo, el cronista Isidoro de María

pretensiones de Carlota de utilizarla para “evitar los males que

dice que estaba “fresco como una lechuga”10. Lo cierto es que

seguramente causaría en esas provincias la pérfida impostura

posteriormente se adhirió a la revolución y dejó la Plaza para

con que esa cábala de facciosos pretende alucinar a los pueb-

pasar a Buenos Aires, donde incluso llegó a ser director de la

los”7. Asimismo, Cremonte recoge algunas declaraciones del

Gazeta de esa ciudad.

historiador y diplomático José Presas en su obra sobre las memorias de Carlota:

Posteriormente, Mateo de la Portilla y Cuadra, quién había sido el abogado de la Audiencia de Lima, se encargó del periódico

Desde el momento en que los disidentes de Buenos Ai-

aproximadamente durante nueve meses.

res se apoderaron del mando y establecieron su junta suprema, decretaron también la libertad de imprenta,

El tercer editor, y el de mayor importancia, fue el clérigo es-

por cuyo medio propagaron no solo las ideas que cre-

pañol Fray Cirilo de Alameda y Brea. Este había llegado a

yeron más propias (…) sino que llenaban de dicterios,

Montevideo en junio de 1810, dónde se instaló hasta la caída

de calumnias e inventivas al gobierno y habitantes de

del dominio español de la misma luego del sitio. Luego volvió

Monte-Video. Entonces fue necesario hacer frente a este género de guerra, tan terribles algunas veces como las que pueden hacerse con las armas.8 6  Ibídem, p.122 7 Gazeta de Montevideo, 13 de octubre de 1810. Pág. 1. Disponible en URL http://www.periodicas.edu.uy/o/Gazeta_de_Montevideo/Gazeta_de_Montevideo_1810_10_13.pdf [Consultado el 28/05/14] 8 Presas, José. Memorias secretas de la Princesa de Brasil, actual

reina viuda de Portugal, la señora Carlota Joaquina de Borbón, en: Biblioteca de Mayo, Tomo I, p. 785-926. Citado en: Cremonte, Néstor. La Gazeta... Op. Cit., p.123 9  Acta del Cabildo, 24-IX-1810, citado en González, Wilson. Prensa periódica… Op. Cit., p.157 10  De María, Isidoro. Montevideo Antiguo: tradiciones y recuerdos, tomo 2, S/E Montevideo, 1887, p. 66. Disponible en URL: http://www. periodicas.edu.uy/Libros%20sobre%20pp/Isidoro_De_Maria.pdf [Consultado el 20/05/2016]


a España para y continuó con su carrera eclesiástica apoy-

con la entrada las tropas bonaerenses en la Plaza luego de

ando la política absolutista de Fernando VII, llegando a ser

mantenerla sitiada desde octubre de 1812.

Arzobispo tanto de Burgos, como de Toledo11. El historiador Wilson González destaca que durante su etapa como editor

La historiografía existente coincide en señalar que una de las

del periódico, Alameda prestó atención a los hechos locales,

principales causas del sitio se remonta a la firma del armisticio

temática que había sido relegada por los editores anteriores.

entre la Corona portuguesa y el gobierno de las Provincias Uni-

A demás tomó medidas en pos de implantar mayor austeri-

das en mayo de 1812. Esto generó que las tropas portuguesas

dad y orden administrativo teniendo en cuenta las penurias

abandonaran la Banda Oriental, dejando un espacio propicio

económicas del Montevideo sitiado12.

para que se renovasen las ya conocidas hostilidades entre las fuerzas subversivas de Buenos Aires y los patriotas realistas

Lo que resulta interesante aquí es que la motivación de las

atrincherados en Montevideo. Luego de algunas batallas, el

autoridades montevideanas era totalmente la opuesta a la de

sitio se hizo efectivo en octubre de 1812 por parte de las tro-

las bonaerenses: mantener el antiguo orden que tan favorable

pas bonaerenses, mientras que en abril de 1814 la flota de

a sus actividades proselitistas era. Por tanto su principal ob-

Guillermo Brown sitió la Plaza también por mar, llevando a la

jetivo no era el de tornar inteligible el proceso revolucionar-

rendición de la Plaza montevideana en el mes de junio.

io como dice Wasserman, sino todo lo contrario. La Gazeta de Montevideo buscó generar una “disputa retórica”13 con el

El ejército sitiador estuvo comandado por José Rondeau (has-

nuevo ideario político a través de resaltar aquellos conceptos

ta Mayo de 1814, cuando Carlos María de Alvear pasó a co-

que históricamente hacían alusión a la monarquía como in-

mandar las tropas), y desde febrero de 1813 contó también

stitución sobre la cual debía residir la soberanía. De allí que

con el apoyo del Ejército Oriental comandado por José Artigas,

para este caso nos centraremos en uno de los conceptos más

hasta la conocida Marcha Secreta del 20 de enero de 181416.

atacados por la prensa revolucionaria y, a la vez, más reivindicados por la españolista como lo fue la lealtad.

Cabe señalar determinadas cuestiones acerca de la realidad que vivió Montevideo durante estos veinte meses:

La Historia conceptual se ha incorporado recientemente a la historiografía académica local con trabajos como el coordina-

Se estima que la población montevideana oscilaba aproxi-

do por Gerardo Caetano “Historia conceptual. Voces y concep-

madamente entre los 11.000 y 12.000 habitantes, y estaba

tos de la política oriental (1750-1870)” . Esta obra, en la que

compuesta por autoridades políticas y militares, tropas -en

intervienen varios investigadores uruguayos, es fruto de las in-

constante aumento-, comerciantes, ciudadanos y vecinos17,

14

vestigaciones realizadas en el marco de la “red iberoamericana de Iberconceptos”; consideramos que este trabajo se puede inscribir dentro de esa renovación . 15

2. EL SEGUNDO SITIO DE MONTEVIDEO: El período que vamos a tratar se corresponde con el “segundo sitio de Montevideo”, el cual terminó el 23 de junio de 1814

11  González, Wilson. Prensa periódica… Op. Cit., pp. 159-160 12  Ibídem, pp. 159-160 13  Goldman, Noemí. “Introducción”, en Goldman, Noemí (Dir.). Lenguaje y Revolución. Conceptos políticos clave en el Rio de la Plata, 1780-1850. Prometeo libros, Buenos Aires, 2008, p.10 14  Caetano, Gerardo (Coord.). Historia conceptual. Voces y conceptos de la política oriental (1750-1870). Banda Orienta, Montevideo, 2013 15  Como se mencionó, en este caso se hará un abordaje desde lo conceptual. De todos modos no podemos dejar de traer a colación otros abordajes posibles, por ejemplo desde la recepción. En este marco se destacan los trabajos de Robert Darnton La gran matanza de gatos…, y de Roger Chartier el mundo como representación… Para el caso de la América Hispana podemos mencionar el aporte de William Acree (ver nota N° 2).

16  Siguiendo a: Ferreira, Pablo. “El Motín del 20 de junio de 1814. Tensión social e insubordinación militar en el ocaso del poder español en Montevideo”. Ponencia en: 5tas jornadas de Investigación, Asociación uruguaya de Historia Económica. (Simposio 3, “Guerra y sociedad. Las formas de hacer la guerra durante los movimientos de independencia iberoamericanos y sus implicancias políticas y sociales.”), inédito, p. 4 - Ribeiro, Ana. Los muy fieles, leales a la corona en el proceso revolucionario rioplatense Montevideo/Asunción 1810-1820 estudio comparado. Tomo I. Planeta, Montevideo, 2013, p. 139 17  Cabe destacar que las nociones tanto de vecino como de ciudadano no representaban lo mismo que hoy en día se entiende por ambos conceptos. Según la constitución de Cádiz de 1812 (Vigente en el periodo que nos corresponde) eran ciudadanos (Ver también la conceptualización de Español -Tít. 1; Cap. 2; Art. 5°-): Art. 18: (…) “aquellos españoles que por ambas líneas traen su origen de los dominios españoles de ambos hemisferios, y están, avecindados en cualquier pueblo de los mismos dominios.” Art. 19: “Es también ciudadano el extranjero que gozando ya de los derechos del español, obtuviere de las Cortes carta especial de ciudadano.” Art. 20: “Para que el extranjero pueda obtener de las Cortes esta carta, deberá estar casado con española, y haber traído o fijado en las Españas alguna invención o industria apreciable, o adquirido bienes raíces por los que pague una contribución directa, o estableciéndose en el comercio con un capital propio o considerable a juicio de las mismas Cortes, o hecho servicios señalados en bien y defensa de la Nación.” (Tít. 2; Cap.4). Disponible en URL: http://www.congreso.es/constitucion/ficheros/historicas/


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 47

los sectores populares18, entre otros. A este número habría que

rias y refuerzos de España (…) Había otros que llamaban Em-

agregarle alrededor de 4.000 habitantes más, quienes, leales

pecinados; estos eran exaltados, activos y bullangueros…”22.

a la corona o no, huyeron de la revolución a refugiarse tras las Por otro lado, podemos detectar una dicotomía de sentimien-

murallas de la ciudad19.

tos para con la Revolución en sí. Tanto las fuentes como la La evolución demográfica, junto con el estado de aislamien-

bibliografía consultada dejan entrever que dentro de la plaza

to que representó el sitio, se conjugaron para conformar una

existían por un lado los leales a la monarquía, y por el otro

situación nada ventajosa para la ciudad. Las autoridades

los adeptos a la Revolución, situación que se traducía en la

se enfrentaban diariamente no solo al ejército sitiador, sino

prensa23. También se puede constatar el hecho recurrente de

a problemáticas de todo tipo que afectaban el diario vivir de

los “pasados” o desertores. Compartimos las palabras de la

la plaza, causadas por el difícil acceso a alimentos y a agua

historiadora Ana Ribeiro cuando dice: “Todo desertor del Sitio,

fresca para abastecer a la población, la dificultad para aco-

además de incurrir en traición, vulneraba las murallas que se

modar a las tropas, el atraso o nulidad en los pagos militares.

suponían infranqueables y delataba la ansiedad que generaba

La situación empeoró más aún luego de bloqueado el puerto.

el encierro…”24.

Mayo de 1814 presentaba un Montevideo en donde el desabastecimiento era una condición constante y en donde las al-

3. LA PRENSA PERIÓDICA Y LOS LECTORES:

teraciones sociales, los riesgos y la muerte formaban parte de

Para el historiador François-Xavier Guerra, el período que va

la penuria de todos los días20.

desde 1808 hasta 1814 y que se condice con la crisis de la monarquía española, la invasión napoleónica y con el comien-

En este marco cabe destacar la dificultad de las relaciones en-

zo de la época revolucionaria en la América Hispana, se car-

tre las autoridades políticas y militares de la plaza hacia el final

acteriza también por ser clave en el mundo hispánico para la

del sitio, resultantes en gran medida de las variadas divergen-

aparición de la opinión pública moderna: “La proclamación de

cias ideológicas dentro de las élites montevideanas. El poeta

la libertad de prensa por las Cortes de Cádiz y por las juntas

Francisco Acuña de Figueroa , en su Diario del Sitio, presenta

americanas y la multiplicación de gacetas y periódicos abren

varios “bandos” existentes dentro de la plaza, y destaca: “El

ciertamente una nueva época”. Claramente, precisa el autor, no

bando del Tío Vicente (…) una porción de fanáticos vejancones

es un sentido moderno de opinión pública, sino que más bien,

inútiles, pero charlatanes, que forjaban planes aéreos de victo-

como muchos otros conceptos que nacen de la modernidad,

21

se irá forjando durante todo el siglo XIX.25 cons_1812.pdf [consultado el 25/06/14] En tanto vecino: “…los habitantes (…) no existían políticamente si no poseían la calidad de vecino, por cumplir las condiciones de tal: casado -de hecho entonces a partir de los 25 años de edad-, con propiedad y casa abierta en la ciudad.” En: Chiaramonte, José Carlos. Ciudades, provincias, Estados: Orígenes de la Nación Argentina (1800-1846). Ariel, Buenos Aires, 1997, p. 115. 18  Por información más detallada de la composición de los sectores populares ver: Di Meglio, Gabriel. Historia de las clases populares en la Argentina: desde 1516 hasta 1880. Sudamericana, Buenos Aires, 2012, pp. 9-11 19  Ribeiro, Ana. Los muy fieles… Ibídem. Tomo II. pp. 141-142 20  Para una mayor profundidad en estos asuntos ver: Bentancur, Arturo. Análisis historiográfico del diario del sitio. Segunda entrega: La temática social. UdelaR-FHCE, serie “Papeles de Trabajo”, Montevideo, 1992, pp. 7-37. 21  Este nació en Montevideo en 1791 y en un principio perteneció al bando españolista de Montevideo. Luego de tomada la Plaza, 1814, se refugió en el Brasil y desempeñó varios cargos para el gobierno imperial en la década de 1820. Luego de 1825, trabajó para el Gobierno Revolucionario como veedor de aduana. En 1833 fue el compositor de la letra del Himno Nacional de la recientemente creada República Oriental del Uruguay. Paralelamente, durante toda su vida colaboró con una gran cantidad de periódicos y editó numerosas publicaciones literarias. Entre ellas una de las fuentes utilizadas para este trabajo: Diario histórico del sitio…

Resulta claro que en momentos como este, en los cuales coexisten propuestas sobre la reasunción de la soberanía una vez perteneciente a Fernando VII, los escritos representan los instrumentos ideológicos por excelencia. Es más, si se toman en cuenta las propias palabras de las autoridades montevideanas, el propósito de editar un periódico pasaba por combatir la prensa revolucionaria bonaerense con un medio que defienda otra realidad, otro posicionamiento político. Utilizando la categorización del semiólogo Eliseo Verón, acerca de los tipos discursivos, entenderemos al de la Gazeta de Montevideo, como un tipo de discurso político que se destaca por:

22 Acuña de Figueroa, Francisco. Diario Histórico del Sitio de Montevideo Años 1812-13-14. Tomo I. Biblioteca Artigas Colección de Clásicos Uruguayos Vol. 157-158, Montevideo, 1978, p. 141. -Nota al pie N° 10923  Ver, por ejemplo, la imagen adjunta al final de este artículo 24  Ribeiro, Ana. Los muy fieles,.. Tomo II. Op. Cit. p. 143 25  Guerra, François-Xavier. “«Voces del Pueblo». Redes de comunicación y orígenes de la opinión pública en el mundo hispánico (18081814)”, en Revista de Indias, , Madrid, vol. LXII, núm. 225, 2002, p. 357


Situarse a sí mismo y en situar a tres tipos de destina-

Este tipo de datos nos da espacio para decir primero, que se

tarios diferentes, por medio de constataciones, explica-

destinaba una interesante porción de los ejemplares para ser

ciones, prescripciones y promesas, respecto de las enti-

entregada directamente a las autoridades políticas de la Pla-

dades del imaginario: por un lado respecto de aquellas

za. Pero también nos da lugar a inferir que realmente existió

entidades de las cuales el enunciador busca construir

en Montevideo una gran circulación de este periódico dada la

una relación (…) y por otro respecto de la entidad que

relación de la cantidad de ejemplares con una población poco

funda la legitimidad de la toma de palabra, el colectivo

numerosa y con lo pequeño que era el sector españolista que

de identificación

quedaba en el Río de la Plata.

26

En esta caracterización, el autor menciona que el campo dis-

Claramente luego de la victoria del ejército revolucionario en

cursivo de lo político necesariamente debe tener, al menos, dos

el territorio oriental y el posterior sitio de la Plaza se haya da-

tipos de destinatarios diferentes. Si bien Verón se centra para

do una disminución en los tirajes, pero resulta interesante el

hacer este esquema en los discursos políticos dentro de las de-

hecho de que a pesar de las penurias, las autoridades monte-

mocracias modernas occidentales, podemos tomar algunas de

videanas no se plantearon nunca el cierre de la Gazeta32.

sus concepciones para el caso de la Gazeta de Montevideo27. Este medio nos presenta, por lo menos en el período consulta-

En otro orden, no nos podemos olvidar de los lectores indirec-

do, un contradestinatario bien definido: la Junta revolucionaria

tos. Con este término nos queremos referir a todos aquellos

de Buenos Aires. En esta línea, Wilson González da cuenta de

que, analfabetos o no, a través de las redes de socialización

que el gobernador de Montevideo, Joaquín de Soria, expone a

primarias accedían a la información a partir de lo que los

través de la carta en la que ofrece el cargo de editor de la Gazeta

demás comentaban en los lugares públicos, o incluso a partir

a Nicolás de Herrera que esta se debería de usar como herra-

de lo que se pregonaba en las calles. Estos probablemente no

mienta para “instruir al pueblo en sus verdaderos intereses, y

representaban el tipo de individuo al que apuntaba la Gazeta

señalarle el camino por el que deb[ía] dirigirse en las espinosas

de Montevideo, pero tampoco se los puede obviar como pro-

circunstancias del día” . Por tanto, los prodestinatarios, e incluso

tagonistas dentro de las circulación de ideas y como recep-

los incipientes paradestinatarios se reconocen en ese “pueblo”.

tores -y por qué no, transmisores- de la opinión pública33.

En esta línea es que cabe preguntarnos ¿Quién o quiénes

Wilson González dice que el hecho de mantener el periódico

componían el “pueblo”? Los estudiosos de la lengua, como

a pesar de las penurias que se vivían en la Plaza nos puede

Néstor Cremonte, nos dejan ver que el círculo de letrados era

llevar a inferir la existencia de un campo lector interesante,

mínimo, y probablemente la palabra “pueblo” se redujera a la

como base para fundar una opinión pública necesaria para

élite política y económica de los centros urbanos platenses29.

consolidar la hegemonía de quienes lo editaban34.

28

Por tanto, los lectores directos de estos periódicos serían muy pocos. Mientras que este autor dice que el tiraje de la Gazeta

4. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA POSICIÓN DE LA

de Buenos-Ayres rondaba los trescientos ejemplares en 1811

GAZETA DE MONTEVIDEO:

-de los que doscientos se destinaban a las autoridades-30, Wil-

Dentro de la enunciación de la Gazeta de Montevideo sobre-

son González maneja que para fines de ese año, el tiraje de

salía el tratamiento de todos aquellos temas favorables a

las ediciones de la Gazeta de Montevideo se aproximaba los 580 ejemplares. Ese mismo mes, se registró un tiraje total de 4050 ejemplares. De estos, 2600 fueron enviados a librería,

32  Por más información: González, Wilson. Prensa periódica... Op. Cit., pp. 160-165.

30  Ibídem, p.12

33  En esta línea compartimos las siguientes palabras del historiador Gabriel Di Meglio: “…no es posible comprender la política porteña de la época si no se atiende a la participación plebeya (…) [su] intervención en las disputas entre las facciones revolucionarias, la presencia masiva en manifestaciones públicas, la propagación de rumores, la circulación de ideas, periódicos, pasquines y canciones patrióticas en calles, mercados, plazas y pulperías, la realización de motines liderados por plebeyos en el ejército y la milicia. Se observan también la fuerte identificación de la plebe con la patria, la intransigencia mostrada hacia sus enemigos, la construcción de liderazgos populares y la existencia de una conflictividad social al interior de la vida política.”. En: Di Meglio, Gabriel ¡Viva el bajo pueblo! La plebe urbana de Buenos Aires y la política entre la revolución de mayo y el rosismo, Prometeo libros, Buenos Aires, 2006, pp. 15-16

31  González, Wilson. Prensa periódica... Op. Cit., p. 160

34  González, Wilson. Prensa periódica... Op. Cit., p.165

619 fueron entregados a los funcionarios de gobierno y 761 quedaron sobrantes en la imprenta31.

26  Verón, Eliseo. “La palabra adversativa”, en AA.VV. El discurso político. Lenguajes y acontecimientos. Hachette, Buenos Aires, 1987 , p.23 27  Ibídem, pp. 17-18 28  González, Wilson. Prensa periódica... Op. Cit., pp. 157-158 29  Cremonte, Néstor. La Gazeta... Op. Cit., pp.99-100


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 49

la causa realista. Es decir, se distinguen diferentes informa-

transcurriendo los meses finales no solo del sitio, sino del

ciones sobre los avances de las fuerzas antinapoleónicas en

poderío español en el Río de la Plata. De lo que se despren-

Europa, mas no así sobre las derrotas o fracasos. Por su par-

de un elemento sustancial para entender el posicionamiento

te, las noticias del ámbito americano pasaban por el lado de

de la Gazeta de Montevideo como periódico oficial durante el

las victorias de los bandos realistas en diferentes puntos del

primer semestre de 1814: se la nota muy optimista para con

ex imperio; mientras que en el medio local las publicaciones

el desenlace de la guerra y presenta a la Plaza como una mu-

referían a alentar de diferentes maneras la lealtad a la causa

ralla inquebrantable, mientras que los hechos en lo global nos

españolista.

muestran como a medida que se sucede el año la situación militar y política de Montevideo se debilitaba cada vez más.

Francisco Acuña de Figueroa proporciona su visión con respecto a lo tratado por la Gazeta:

Esto, consideramos, se debe al hecho de que el gobierno estaba en búsqueda de nuevas alianzas para contrarrestar la fuer-

La Gaceta de Montevideo daba tan escasa luz sobre

za bélica de los revolucionarios. Al separarse de su hermana

el estado de la guerra, la política y las calamidades de

de la orilla sur del Río de la Plata, Montevideo extendió sus

la población que a veces se recorre una colección de

relaciones a los puntos realistas que quedaban en la región. A

siete u ocho números seguidos, sin que se adivine por

demás de su ya conocida conexión con Río de Janeiro, se bus-

su lectura que la plaza estaba sitiada y sufriendo horro-

có intensificar la relación con el Virreinato del Perú, alianza que

rosas angustias (…) Si alguna vez algo decía, era desfi-

se convirtió en realidad principalmente a través de salvatajes

gurando los hechos según los intereses del Gobierno, a

económicos, hecho que siempre se noticiaba en la Gazeta:

cuya vista se publicaba…”

35

En medio de las muchas atenciones de aquel Superior La Gazeta de Montevideo se posicionaba desde su lugar como

Gobierno [el del Perú] y de los frecuentes donativos y

el medio portador de la “verdad absoluta”, actitud que también

erogaciones del benemerito comercio de Lima se ha

se puede reconocer en otras publicaciones periódicas de la épo-

atendido con la preferencia posible al socorro de esta

ca. Según la investigadora Alicia Torres, este medio privilegiaba

importante y heroyca Plaza. Eso acredita el patriotismo

unos sucesos sobre otros, manipulaba los antagonismos y en-

de los insignes limeños el acierto con que dirige su li-

cubría las contradicciones entre distintos relatos36. En síntesis,

beralidad para sostener la sagrada causa de la Nacion

controlaba los discursos, excluía otras voces e intentaba hacer

en estas Provincias38.

valer las verdades propias, rechazando a menudo las ajenas. A medida que se suceden los números del periódico se denoPara François-Xavier Guerra, el tono unanimista de este tipo de

ta un sentimiento bipolar con respecto a Buenos Aires, capaz

publicaciones se corresponde con lo que estas pretendían ser:

de ser enmarcado dentro del planteo del historiador Arturo Bentancur, autor que concibe a la relación entre ambas ciu-

…[las] portavoces del pueblo —de la comunidad política—

dades como continuamente oscilante entre la comunidad y

o de los diferentes cuerpos que lo componen, o, dicho de

la controversia39. Lo que nos da cuenta de una concepción un

otra manera, esa suprema instancia de legitimación que

tanto bipolar desde el medio montevideano para con la plaza

es la vox populi (…) Esta unanimidad no remite, como es

bonaerense. La Gazeta de Montevideo consideraba a la po-

obvio, a la opinión pública en su sentido moderno, sino

blación como un sujeto pasivo, cuyos “infelices” habitantes se

más bien a la manifestación del sentir del pueblo —del

encontraban subyugados bajo el poderío de los revolucionari-

«público» en el sentido antiguo de la palabra—: a sus

os y por tanto debía ser rescatada. En este sentido, existió una

creencias, a sus temores y a sus esperanzas37

constate alusión a la ciudad de Buenos Aires como “cautiva e infeliz (…) que gime baxo el yugo de hierro que la inaudita

No es redundante destacar el hecho de que las élites de la plaza no sabían, para el momento estudiado, que estaban 35  Acuña de Figueroa, Francisco. Diario Histórico del Sitio... Tomo I. Ibídem, pp. 10-11 36  Siguiendo a: Torres, Alicia. La Gazeta de Montevideo (18101814). Encubrimiento y Representación. Rebeca Linke Editoras, Montevideo, 2010, p. 40 37  Guerra, François-Xavier. “«Voces del Pueblo»… Ibídem, p.359

tiranía impone a aquellos infelices”40. 38  Gazeta de Montevideo, 1 de Marzo de 1815, “Montevideo 1° de Marzo”. Pág. 87 39  Bentancur, Arturo. “Buenos Aires y Montevideo coloniales: entre la comunidad y la controversia”, en Silva, Hernán (Dir.). Los Caminos del Mercosur: Historia Económica regional, Etapa Colonial. Instituto Panamericano de Geografía e Historia, México D.F, 2004, pp. 427-448 40 Gazeta de Montevideo, 22 de Feb. de 1814, “Buenos-Ayres 11 de Febrero de 1814”


La concepción sobre el gobierno revolucionario era realmente

La necesidad de apelar a la lealtad dentro del discurso surge a

negativa, y siempre que se podía se hablaba de sus derrotas

partir de la variación del concepto de soberanía en un territorio

militares, navales, y de su “pronta aniquilación”. La Gazeta lo

como el del ex Imperio español donde se superponían diferentes

calificaba como constituido por “…monstruos de iniquidad sin

soluciones al problema de la reasunción de la misma. En este

honor, y sin conciencia”, y que “nunca conseguirán persuadir a

marco es que surge el proyecto de lealtad al Soberano en forma

los hombres de bien No contentos con haber alarmado a los

semi-abstracta, ya que este -como personificación- no existía, pe-

pueblos hermanos contra si mismos”41.

ro su poder estaba siendo conservado por los funcionarios. Según Noemí Goldman, su soberanía se era asumida en depósito46.

En correlación con lo antedicho, compartimos las palabras de François-Xavier Guerra, cuando dice que “lo que expresan la

El rey se presentaba como el orden normal/natural: su figura

mayoría de estos escritos no son opiniones, sino valores”, se

personificaba el orden, sus sentencias y mandatos también.

exhortaba la fidelidad al rey, se rechazaba a Napoleón y al rev-

Esta normalidad se representaba en la idea de Nación Españo-

olucionario bonaerense, y se condecían en el discurso con la

la como una unidad. En contraposición, la Revolución lo que

exaltación de la patria, de la religión, de las leyes y las costum-

hacía era menguar esa unidad. Desde la Gazeta se apelaba a

bres. El mismo más adelante dice: “El registro en que todos

los revolucionarios como “egoístas irreconciliables con la feli-

estos discursos se sitúan es el del combate: justificación de la

cidad general”47, es decir, con la Nación.

lucha, exhortación a la resistencia, legitimación de los nuevos poderes, execración del enemigo”42.

Consideramos que la necesidad de apelar a los leales, suponía implícitamente la existencia de los no leales. Es decir, la lealtad

5. LOS LEALES:

ya no era directamente algo inherente a la persona, ya no era

Desde la Gazeta se desprende que la lealtad se le debía a la

algo indiscutible. El concepto se presentaba desde el discurso

Nación Española . Este concepto, consideramos, giraba en

como un mérito, como un adjetivo que glorificaba al individuo

torno a la idea de que el Rey y su pueblo constituían conjunta-

y hablaba de la excelencia personal. Por otra parte, la lealtad

mente un cuerpo. Por ende, la lealtad emerge de la propia na-

no era solo individual, sino que también se podía traducir en

turaleza del súbdito, esta no debía ser cuestionada e incluso el

una actitud colectiva que debía fortalecerse ante la amenaza

mismo sistema monárquico estaba configurado en base a es-

externa: “Fieles, y valientes Montevideanos (…) vuestros sacrifi-

ta idea. Si se hila más fino, se la puede concebir como herencia

cios deben terminar en breve; pero mientras que llega el día del

del vasallaje, como una lealtad basada en la protección y que

triunfo debeis seguir constantes dando pruebas inequívocas

con el correr de los siglos se tornó en axioma incuestionable.

de vuestro acendrado patriotismo (…)”48.

La Nación, para la Gazeta de Montevideo, se personificaba en

Esas “pruebas inequívocas”, podían materializarse de difer-

el monarca. Este, ausente en América, era el que monopoliza-

entes maneras. Por ejemplo se medía en metálico, cuando la

ba la violencia -simbólica- a través de los funcionarios reales,

patria llamaba, se debía contribuir:

43

quienes eran especialmente importantes: eran los que le daban cuerpo y forma44. El rey era elevado a una figura virtual

Monevideanos, llegados son los momentos de que con-

omnipresente en todo su Imperio, “para reforzar tal efecto se

currais con donativos, y con vuestro singular valor al

recurría a las posesiones, tanto tangibles como abstractas de

logro de lo expuesto. La Patria os llama: ¿sereis insen-

la Corona: la correcta era siempre <<La Causa del Rey>>, las

sibles e inobedientes a su imperiosa, y razonable voz?

leyes regulatorias formaban <<El derecho del Rey>>….”45

No es creible que los Montevideanos ensordezcan a sus

41 Gazeta de Montevideo, 15 de Feb. de 1814, “Montevideo 15 de Febrero”. pp. 55-56 42  Guerra, François-Xavier. “«Voces del Pueblo»… Op. Cit., p.359 43  Según la constitución de Cádiz (Tít. 1°; Cap. 1°; Art. 1°): “La Nación española es la Reunión de todos los españoles de ambos hemisferios.”, también esta estipula en su Artículo 3° que “La soberanía reside esencialmente en la Nación”(Tít. 1°; Cap. 1°; Art. 3°). Disponible en URL: : http://www.congreso.es/constitucion/ficheros/historicas/ cons_1812.pdf [consultado el 09/07/14] 44  Siguiendo a: Ribeiro, Ana. Los muy Fieles… Tomo I. Op. Cit. pp. 37-40 45 Ibídem, p. 63

clamores. Son valientes, y amantes acerrimos de su opinión, de su onor, y de los blasones que han adquirido…49 46 Goldman, Noemí. “Las experiencias de 1808 en el Río de la Plata: En torno al depósito de la soberanía”, en Avila, Alfredo – Pérez Herrero, Pedro (Comps.). Las experiencias de 1808 en Iberoamérica. UNAM – Universidad de Alcalá, México D.F, 2008, pp. 559-570 47 Gazeta de Montevideo, 8 de Marzo de 1814, “BANDO”. pp. 105106 48 Gazeta de Montevideo, 11 enero de 1814, “Montevideo 10 de enero”. pp. 15-16 49 Gazeta de Montevideo, 22 de Feb. de 1814, “Buenos-Ayres 11 de Febrero de 1814”.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 51

Por otro lado, la Gazeta informaba a través de sus números

mencionar la importancia de analizar el porqué, a pesar de la

de una enorme proliferación de rituales públicos. Por ejemplo,

crisis económica, política y social que representó el sitio para

en ocasión de la celebración por el aniversario de la jura de

Montevideo, se procuró por parte de las autoridades seguir

la constitución de Cádiz, daba cuenta de festejos en los que

editando el periódico.

hubo “salvas de artilleria, e iluminación general” y en donde: Contribuye a este aspecto el hecho de que por lo menos de …se canto en la iglesia matriz un solemne Te Deum (…)

parte de las autoridades montevideanas, existía una real

[que] vigorizó en todos los ciudadanos y habitantes de

creencia en el poder de penetración que potencialmente podía

esta benemerita Plaza aquel sublime patriotismo con

tener la palabra escrita. William Acree se refiere a este tema

que han caracterizado hasta ahora su decidido empe-

planteando que, desde esa época, los impresos comenzaron a

ño por sostener la dignidad y la gloria tan debida a los

verse como signos tangibles de legitimidad, y que abrieron una

españoles fieles .

nueva esfera de interacción entre las capas sociales. Señala

50

también que el período revolucionario fue el comienzo de un Según Ana Ribeiro: “…los súbditos americanos personalizaban

mayor contacto entre la gente y la imprenta53. En este sentido

el trato con el rey a través de un profuso ceremonial público”,

pretendemos ahondar dentro del campo de lectores de este

y en donde “cada una de esas ceremonias era un acto de afir-

tipo de productos literarios durante el período que nos corre-

mación de la autoridad de un rey ausente, recreado y legitima-

sponde.

do por (y en) el ceremonial.” . 51

En otro orden, cabe dejar planteadas también las primeras En este sentido rescatamos también las palabras de Fran-

puntas del análisis en torno al concepto de lealtad manejado

cois-Xavier Guerra, quién nos habla de que estos rituales

por la Gazeta de Montevideo. Desde nuestro punto de vista,

servían para reafirmar elementos ya existentes, pero que en

la utilización de este tipo de conceptos pertenecientes a un

momentos de crisis eran más importantes aún:

lenguaje propio del período colonial dentro de la coyuntura revolucionaria nos permite entender: primero, y como ya se

“…la exaltación patriótica (…) lleva a imprimir y a reim-

dijo, la conjugación de las diferentes propuestas políticas en

primir no sólo los diferentes documentos patrióticos —

un mismo tiempo y espacio. Segundo, la lentitud con la que

oficiales o privados—, sino también los relatos de actos

se produjeron los cambios del léxico político, en tanto coin-

y acciones que lo expresan: rogativas, Te Deums y di-

cidieron nuevas y viejas acepciones, y más interesante aún

versas ceremonias religiosas; juras de Fernando VII, co-

resulta el hecho de que se reivindicaron a través de la prensa.

mitivas y procesiones alegóricas y toda clase de fiestas patrióticas; narraciones de manifestaciones de apoyo

Párrafo aparte merece nuestra concepción sobre que la

popular, batallas y actos de heroismo de los patriotas

necesidad de exaltar este tipo de palabras es claramente hija

españoles, etc. La circulación de todos estos textos y

de una realidad que cambiaba la manera de concebir el mun-

su publicación en muy diversos lugares refuerzan lo

do, y en Montevideo las clases dominantes aún no estaban

que ya existía, aunque en menor grado, anteriormente:

preparadas para entenderlo de la manera que el ideario de la

la Monarquía no es sólo un único espacio político y un

Revolución lo indicaba.

espacio humano estructurado por densas redes familiares, sino también un espacio de comunicación muy unificado, en el que las ceremonias regias (…) hacen que los habitantes estén inmersos en una misma comunidad de alegrías, penas y preocupaciones”.52 6. CONSIDERACIONES FINALES: Para dar cierre a este trabajo resulta interesante dejar planteadas determinadas cuestiones que darán pie a nuevas y más profundas miradas sobre nuestro tema. En primer punto, cabe 50 Gazeta de Montevideo, 22 de Marzo de 1814, “Montevideo 22 de Marzo”. Pág. 132 51  Ribeiro, Ana. Los muy Fieles… Tomo I. Op. Cit. Pág. 59 52  Guerra, François-Xavier. “«Voces del Pueblo»… Op. Cit., p.360

53  Ibídem, pp. 29-30


FUENTES DOCUMENTALES:

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Provincia Oriental, entre el final de la dominación española y la

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2013.

28/05/14] Guerra, François-Xavier. «Voces del Pueblo». Redes de comuniGazeta de Montevideo, Enero-Junio de 1814. BibNa, Montevi-

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Acuña de Figueroa, Francisco. Diario Histórico del Sitio de Montevideo Años 1812-13-14. 2 tomos. Biblioteca Artigas

Ribeiro, Ana. Los muy fieles, leales a la corona en el proceso

Colección de Clásicos Uruguayos (Vols. 157-158), Montevideo,

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estudio comparado. 2 Tomos. Planeta, Montevideo, 2013.

De María, Isidoro. “La imprenta: 1807-1838”, en De María,

Torres, Alicia. La Gazeta de Montevideo (1810-1814). Encubrimien-

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D.F, 2004. Ferreira, Pablo. “El Motín del 20 de junio de 1814. Tensión social e insubordinación militar en el ocaso del poder español en Montevideo”. Ponencia expuesta en 5tas jornadas de Investigación, Asociación uruguaya de Historia Económica. (Simposio 3, “Guerra y sociedad. Las formas de hacer la guerra durante los movimientos de independencia iberoamericanos y sus implicancias políticas y sociales.”), Facultad de Ciencias Sociales – UdelaR, 23 de noviembre de 2011. Goldman Noemí. “Introducción”, en: Goldman Noemí (dir.). Lenguaje y Revolución. Conceptos políticos clave en el Rio de la Plata, 1780-1850. Prometeo libros, Buenos Aires, 2008, pp. 9-18 Goldman, Noemí. “Las experiencias de 1808 en el Río de la Plata: En torno al depósito de la soberanía” en Ávila, Alfredo & Pérez Herrero, Pedro (Comps.). Las experiencias de 1808 en Iberoamérica. UNAM – Universidad de Alcalá, México D.F, 2008.

Guido Quintela Bartel

Estudiante avanzado de la Licenciatura en Ciencias Historicas FHCE-UdelaR. Integrante desde 2013 del Grupo de estudios sobre el fútbol uruguayo (GREFU) y desde 2016 Integrante activo del grupo de estudios “Crisis revolucionaria y procesos de construcción estatal en el Río de la Plata”, programa “Claves del Siglo XIX en el Río de la Plata” . He contribuido con un artículo al libro editado conjuntamente entre el GREFU y la Biblioteca Nacional llamado “Futbol, Política y Sociedad”. He participado en varias ocasiones como ponente en las jornadas organizadas por la FHCE.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 53

Carta de Lector publicada en el Suplemento a la Gaceta de Montevideo el día 25 de abril de 1814, y firmada por Antonio Garfias. Montevideo: BibNa, Sala de Materiales Especiales. [Escaneo independiente]: La publicación se destaca por ser la única carta de lector publicada durante el año 1814 en el medio Montevideano. A través de ésta Garifas, quien era funcionario real, se describe como “El más acérrimo partidario de la independencia y la libertad política de la Nación Española”. Tan seguro de su patriotismo se muestra que desafía a cualquiera que tenga una prueba en su contra a elevarla al superior gobierno a al juez.


Costos y beneficios de una economía en guerra. Tucumán 1810-1825 María Paula Parolo

La Revolución de Mayo, fenómeno de neto corte político, no podría haberse sustentado sin el apoyo de fuerzas. De este modo, la Revolución llevó a la guerra y la guerra convirtió al hecho político inicial en un fenómeno también militar. La necesidad de recursos para sostener dichas fuerzas fue tiñendo al fenómeno político-militar de connotaciones económicas y sociales. En este marco, preguntarnos sobre los costos y los beneficios materiales que trajo consigo la guerra – tanto para la economía doméstica como para las cuentas fiscales de la provincia- constituye una invitación a revisitar una etapa trascendental de nuestra Historia, pero con otras lentes, que permitan hacer visibles aspectos poco conocidos del proceso revolucionario. Palabras Clave: costos – beneficios – guerra

PRESENTACIÓN

impacto en las diferentes dimensiones de las historias latino-

Ni la Revolución de Mayo, ni la independencia hispanoameri-

americanas del siglo XIX.1

cana, ni la construcción de nuevos Estados-Naciones podrían haberse sustentado sin el apoyo de fuerzas. De este modo, la guerra convirtió al hecho político inicial que dio origen al estallido revolucionario, en un fenómeno también militar. Asimismo, la necesidad de recursos para sostener dichas fuerzas -movilización de grandes contingentes de personas, la militarización, el mantenimiento de las tropas- fue tiñendo al primigenio fenómeno político-militar de connotaciones económicas y sociales. A partir de la Revolución, entonces, la guerra se instaló en la vida cotidiana de la gente –y especialmente de los tucumanos, que desde fines de 1811 tuvieron apostado en la ciudad al Ejército Auxiliar del Perú– alterando profundamente no sólo la economía de la región, sino hasta las fibras más íntimas de la organización social. A pesar del peso que las fuerzas armadas tuvieron en la consecusión de la Independencia y en la construcción de las nuevas naciones, en el imaginario colectivo sobre el trascendental Congreso de 1816 y la Declaración de la independencia, poco lugar ocupa el conflicto armado y sus costos humanos y materiales. Hasta hace no mucho tiempo, la guerra -en tanto fenómeno económico y social- era uno de los tantos tópicos velados que recuperó, en los últimos años, la atención perdida por parte de los historiadores. A partir de una mirada superadora de la mera enunciación de hechos bélicos y descripciones de batallas, la guerra se convirtió en un objeto de estudio abordado desde múltiples perspectivas, abriéndose así un amplio abanico de preocupaciones en torno a ella y a su

1  Sobre el papel de la guerra en Hispanoamérica cfr. Alves Carrara, Angelo & Sánchez Santiró, Ernest, coords., Guerra y fiscalidad en la Iberoamérica colonial (siglos XVII-XIX), Instituto Mora, México, 2012; Garavaglia, Juan Carlos; Pro Ruiz, Juan & Zimmermann, Eduardo, eds., Las fuerzas de guerra en la construcción del Estado: América Latina, siglo XIX. Prohistoria, Rosario, 2012; Ortemberg, Pablo, dir., El origen de las fiestas patrias. Hispanoamérica en la era de las independencias, Prohistoria, Rosario, 2013. Para el caso del Río de la Plata esta línea de análisis demuestra un particular desarrollo en el ámbito bonaerense. Cfr. Halperín Donghi, Tulio Guerra y finanzas en los orígenes del Estado Argentino (1791-1850), Prometeo, Buenos Aires, 1982 (1º Reedición, 2005); Salvatore, Ricardo “Reclutamiento militar, disciplinamiento y proletarización en la era de Rosas”, en Bol. Inst. Hist. Argent. Am. Dr. Emilio Ravignani, núm. 5, Buenos Aires, 1992, 25-47; Cansanello, Carlos “Las milicias rurales bonaerenses entre 1820 y 1830”, en Cuadernos de Historia Regional, Luján, núm. 19, Luján, 1998, 7-51; Mayo, Carlos y Latrubesse, Amalia, Tenientes, soldados y cautivos. La frontera, 1736-1815, Biblos, Buenos Aires, 1998. Garavaglia, Juan Carlos “Ejército y milicia: los campesinos bonaerenses y el peso de las exigencias militares, 1810-1860”, en Anuario IEHS, núm. 18, Universidad Nacional del Centro, Tandil, 2003; Míguez, Eduardo “Guerra y orden social en los orígenes de la nación argentina, 1810-1880”, en Anuario IHES, núm. 18, Universidad Nacional del Centro, Tandil, 2003; Ratto, Silvia “Soldados, milicianos e indios de ‘lanza y bola’. La defensa de la frontera bonaerense a mediados de la década de 1830”, en Anuario IEHS, núm. 18, Universidad Nacional del Centro, Tandil, 2003; Fradkin, Raúl “Las formas de hacer la guerra en el litoral rioplatense” en Bandieri, Susana (compiladora), La historia económica y los procesos de independencia en la América hispánica, Prometeo, Buenos Aires 2010.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 55

Pero estos avances en el plano académico pocas veces im-

también se contempló, estipulándose en un apartado especial

pactan en los imaginarios históricos que se reproducen en la

dentro de los reglamentos de enrolamiento.2 El reclutamiento

memoria colectiva de un país, al que le cuesta mucho mod-

fue, entonces, una demanda constante por parte del gobierno

ificar, releer o revisitar las historias patrias aprehendidas y

revolucionario y, por lo tanto, una amenaza permanente sobre

adoptadas como relatos unívocos y monolíticos. En este mar-

las familias tucumanas. En febrero de 1818 una nueva orden

co, la intención de este artículo no es derribar ídolos, sino mirar

de alistamiento recaía sobre los jóvenes a través de un oficio

algunos aspectos que quedaron solapados en los relatos de la

del Cabildo. En esta oportunidad se apelaba a una recluta pru-

“Historia Patria” impulsada por Mitre en el siglo XIX. Hacerlos

dente “respetando á la viuda el hijo único qe la mantiene, al an-

visibles e integrarlos en el análisis histórico del proceso per-

ciano, padre y madre, el que le sirve de apoyo, á las familias el

miten advertir algunas variables que matizan, enriquecen y a

marido”,3 reconociendo implícitamente los abusos cometidos

veces hasta cuestionan ciertas formas de entender la Historia.

años anteriores. Efectivamente, la leva significó la ausencia de hombres; ya sea por las bajas en el campo de batalla, por

En este sentido, el objetivo de este estudio es focalizar el

deserción o por invalidez, la población masculina disminuyó

análisis en la guerra como fenómeno social y económico. Es

significativamente en los recuentos censales del período. Si

decir, indagar en su impacto, sus efectos, sus costos y ben-

bien no disponemos de cifras precisas respecto de las bajas

eficios para Tucumán, la ciudad donde vivían cerca de 4.000

de soldados tucumanos en los ejércitos revolucionarios, en nu-

habitantes; que alojó alrededor de 2.000 soldados que se

merosas fuentes se alude a pérdidas de esposos, hijos, padres

apostaron en ella; en la que se doblegó en 1812 a las tropas

o hermanos en el campo de batalla. Asimismo, el análisis de

realistas que iniciaron su repliegue hacia el Perú; y que fuera

los padrones de población de 1812 arroja para la campaña

elegida, en 1816, sede del Congreso que declaró la indepen-

una tasa de masculinidad promedio de 90/100. Según Cristina

dencia de las Provincias Unidas en Sudamérica, mientras sus

López esta tendencia generalizada en toda la jurisdicción no

arcas fiscales languidecían por los gastos de mantener una

hace sino advertirnos del impacto de las guerras por la inde-

guerra sobre cuyos triunfos y derrotas se asentaba el avance

pendencia y del consecuente reclutamiento de hombres.4 En la

o retroceso del proceso político que desembocaría en las independencias y la creación de nuevos Estados. LOS COSTOS La coyuntura bélica iniciada con la guerra por la independencia provocó una constante presión por parte del gobierno revolucionario primero y de los gobiernos provinciales después, en pos de satisfacer las necesidades de los ejércitos. Actores sociales e institucionales de todo tipo (gobierno, corporaciones, Iglesia, clases mercantiles, “gente común”) participaron activamente en el abastecimiento de las fuerzas militares, asumiendo los costos humanos y materiales que la guerra exigía. El primer impacto puede advertirse en la demanda de soldados. El enrolamiento atravesó a la sociedad toda. A través de la organización de fuerzas liderada por el Cabildo, Tucumán ofreció un alto número de enrolados que habría rondado los 3000 individuos durante toda la década. En su mayoría, provenían de los sectores populares aunque el servicio de los vecinos

2  En marzo de 1812 se observa el enrolamiento de pardos y morenos y, en agosto de 1813 desde Salta llegaron las órdenes del Gobierno de creación de un regimiento de esclavos a cambio de su libertad. Al año siguiente, el gobierno dispone la formación de un Regimiento de Esclavos. En 1812, Belgrano ya contaba con un cuerpo de pardos y morenos de 310 individuos, de un total de 1600 hombres (Ávila, Julio P. La ciudad arribeña. Tucumán 1810-1816. Reconstrucción histórica, Tucumán, Universidad Nacional de Tucumán (1920), 2003, pp. 368-370). Sobre la participación de esclavos en regimientos revolucionarios Cfr. Novillo, Jovita María “Entre la libertad y la propiedad. La formación de los regimientos de libertos en Tucumán durante la Guerra de Independencia” [CD] XI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, Tucumán, 2007. 3  Archivo Histórico de Tucumán (en adelante AHT), Sección Administrativa (SA), Vol. 27, año 1818, fol.115. 4  Recién a mediados del siglo XIX, superados los conflictos bélicos, los departamentos ganaderos recuperaron las tasas de masculinidad de fines de la colonia, mientras que en los lugares de producción especialmente agrícola, de pequeñas haciendas, de subsistencia y escasa participación en el mercado, el índice de masculinidad continuó bajo e incluso disminuyó (López, Cristina Los dueños de la tierra. Economía, sociedad y poder en Tucumán (1770-1820), Universidad Nacional de Tucumán, Tucumán, 2002).


ciudad la tendencia fue mucho más acentuada aún. La presen-

Pero no sólo la vida y la economía familiar se vieron alteradas

cia femenina era superior a la del ámbito rural, descendiendo

por las demandas del enrolamiento, la ausencia de la po-

el índice de masculinidad a 70/100. El análisis desagregado

blación masculina provocó también una escasez de brazos,

por edad y sexo muestra que en todas las cohortes la cantidad

lo que repercutió en las actividades productivas (agrícolas y

de mujeres superaba a la de hombres, especialmente entre

ganaderas) de la provincia. Los pedidos de baja del ejército

los 30-39 y los 40-49 años, segmento este último en el que

para recuperar sus puestos de trabajo o sus parcelas de tier-

llegaron a duplicarlos.

ra que se hallaban improductivas; así como los reclamos de patrones para que el alistamiento no recaiga sobre sus peona-

Durante la primera década pos independiente los pedidos de

das, constituyen claros indicios de los efectos de las levas en

ayuda económica presentados por inválidos de guerra, viudas

la economía rural.

de combatientes o esposas de oficiales en campaña, dan cuenta del impacto del alistamiento sobre la economía familiar.5 Frente

El comercio a larga distancia y las actividades mercantiles

a esta contundente realidad los gobiernos revolucionarios imple-

urbanas no resultaron menos perjudicados. La interrupción

mentaron las pensiones a viudas e inválidos y el pago de asig-

de los circuitos de intercambio por el devastador paso de las

naciones de parte del sueldo de los soldados en campaña para

tropas, la inseguridad de los caminos y la escasez de moneda

la manutención de sus familias, como una tímida respuesta a

fueron los principales argumentos de los comerciantes que se

las consecuencias de la guerra. A pesar de la reglamentación de

definían como “arruinados” y sus negocios “paralizados” por

dichas asignaciones, los asientos contables de la Hacienda Pro-

el conflicto bélico. Los pedidos se ceñían, en estos casos, a

vincial revelan que los pagos fueron interrumpidos y rebajados

rebajas o eximición de impuestos, préstamos de capital para

de manera recurrente ante el déficit del erario provincial y la falta

recuperar negocios perdidos y permisos especiales para habil-

de respaldo del poder central. En efecto, en octubre de 1817 el

itar nuevos emprendimientos.8

gobernador Feliciano de la Mota Botello ordenaba al ministro de Hacienda reducir las pensiones y asignaciones.6

Hasta aquí, las voces que se hicieron oír a través de los reclamos al gobierno, refieren a una guerra que caló muy profun-

Las secuelas de la guerra dejaban, además de inválidos, viu-

do en el entramado social y alteró profundamente la organi-

das y huérfanos, una importante franja de individuos sin ocu-

zación social, familiar y laboral. Inválidos sin posibilidades de

pación para proveerse la subsistencia. De allí que a partir de

trabajo, esposas abandonadas a su suerte, viudas sin recur-

1840 proliferen en la documentación los pedidos de “socorro”

sos, pequeños comerciantes diezmados, soldados y oficiales

al gobernador. La “miseria”, la “pobreza extrema”, la “desnudez”

despojados de sus tierras, enfermos sin posibilidades de cura.

y los “perjuicios” sufridos por el paso de las tropas, fueron los

Es decir, una profundización del estado de miseria y desampa-

principales argumentos de los pedidos de ayuda al gobierno,

ro en el que ya vivía gran parte de la población tucumana a

entre los que se solicitaba ropa, alimentos, limosna, remedios

comienzos del siglo XIX.9

o “aquello que concidere ser del superior agrado de VE” y que pueda aliviar el estado desesperante del suplicante que, en

A los costos humanos hasta aquí reseñados –difícilmente

muchos casos, lindaba con la indigencia.7

mensurables por la debilidad de los datos estadísticos del período- se sumaron los materiales. La necesidad de finan-

5  AHT, Petitorios y reclamos al gobierno, SA, Vols. 22 a 32 (Años 1812-1826)

ciamiento convirtió a la guerra por la independencia en una

6  Durante la década de 1820 se mantuvieron las pensiones y asignaciones, modificándose, empero, su monto e implementación. En 1826 se reglamentaron nuevamente las asignaciones estipulándose en el artículo primero que “las mugeres, madres, é hijos de los militares qe salieran á campaña gozarán una 3° parte del sueldo mensual qe estos perciban según la arma en qe sirven”. Al año siguiente el gobierno de la provincia fijó un orden de prioridades en los pagos así como la exigencia de certificaciones correspondientes para percibir las pensiones. En el año 1829, el gobierno renovó su compromiso con los reclutas del ejército y sus familias, pero modificó sustancialmente la forma de pago de las asignaciones así como el origen de los fondos para cubrirla (Parolo, María Paula “El impacto social de la guerra en el Tucumán post-independiente”, en Americanía. Revista de Estudios Latinoamericanos. Nueva Época (Sevilla), Número Especial, pp. 198239, mayo, 2015)

de las tropas se tornaba una cuestión decisiva. De este modo,

7  AHT, Pedidos varios de baja y asignaciones a madres, viudas y

verdadera guerra de recursos en las que el aprovisionamiento el poder central revolucionario (Juntas, Triunviratos, Directorio) y los Cabildos (poder municipal) definieron prioridades presupuestarias, diseñaron políticas fiscales y distribuyeron huérfanos, SA, Vols. 22 a 25, años 1812-1816. 8  AHT, Reclamo por paralización del comercio, Actas de la Sala de Representantes de Tucumán, Vol. I, p. 18, Sesión del 19 de noviembre de 1823. 9  Sobre la pobreza en el período cfr. Parolo, María Paula, “Nociones de pobreza y políticas hacia los pobres en Tucumán en la primera mitad del siglo XIX”, en Revista Población y Sociedad, Vol. 12/13. Fundación Yocavil, Tucumán, 2005/2006, pp. 137-168.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 57

las cargas que corresponderían a cada uno de los segmen-

comerciales (importación, exportación, tránsito, almacenaje) que

tos de la sociedad para sostener la movilización del ejército

constituía la actividad más dinámica de la provincia. Asimismo,

revolucionario.

podemos advertir que fueron los bienes de mayor consumo y distribución los que fueron gravados con estos impuestos indi-

El primer impacto se sintió en la administración de la Hacienda

rectos, lo que repercutirá de manera contundente directamente

provincial. A los viejos tributos coloniales se agregaron nue-

sobre los consumidores, ya que el costo de los mismos era

vas presiones impositivas. La mayor parte de éstas recayeron

trasladado a los precios finales.11

sobre todo –aunque no exclusivamente- sobre los sectores mercantiles a través del aumento de las tasas de los impues-

En efecto, si bien los precios de algunos productos se vieron

tos ya existentes o con la creación de nuevos impuestos al

más afectados que otros según las diferentes coyunturas, es

tránsito y a la venta (impuestos indirectos) y por medio de las

posible advertir una tendencia general al alza en casi todos los

contribuciones extraordinarias (empréstitos forzosos).

bienes durante los convulsionados años ’20 (enfrentamientos interprovinciales a nivel “nacional” y luchas facciosas a niv-

Entre los nuevos impuestos -destinados específicamente a sol-

el “provincial”), cuyo pico se registró entre 1823 y 1827. Sin

ventar los gastos del ejército- encontramos el impuesto “extraor-

duda la guerra ocupó un lugar destacado en este proceso. El

dinario de guerra” que pesaba sobre la introducción de yerba, azúcar y vino a la provincia, vigente hasta la promulgación de la Ley de Aduana de 1826, que generalizó el pago a todos los efectos introducidos en la jurisdicción.10 La mayoría de los tributos afectaba la circulación de mercancías, es decir los intercambios

10  Bousquet, Alfredo Estudio sobre el sistema rentístico de Tucumán, de 1820 a 1876, Imprenta La Razón, Tucumán, 1878 (Reedición de la Fundación Banco Comercial del Norte, Tucumán, 1971)

11  Sobre la presión fiscal y las políticas impositivas durante la primera mitad del siglo XIX Cfr. Parolo, María Paula “La presión fiscal sobre el comercio en Tucumán durante el siglo XIX”, en Revista Escuela de Historia, Año 10, Vol. 1 y 2, Nº 10 (ISSN 1667-4162) Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Salta, Año 2011 y Parolo, María Paula “La construcción de la fiscalidad provincial en la primera mitad del siglo XIX. Tucumán, 1814-1854”, en Parolo, María Paula & Herrera, Claudia (coordinadoras) Estado, impuestos y contribuyentes. La construcción del sistema fiscal en Tucumán en el siglo XIX, Prohistoria, Rosario (en prensa)


mantenimiento de los ejércitos provinciales supuso un fuerte

caballos para las tropas; práctica que puede ser considerada

incremento en la demanda de bienes y servicios, e impactó

también como un empréstito forzoso, pero en especie. Los jefes

contrayendo la oferta de bienes agropecuarios debido –entre

de las tropas en campaña tenían autorización directa del gobier-

otros factores- a la falta de brazos y descuido de campos por

no para exigir contra entrega de un simple recibo –la mayoría de

causa del enrolamiento. Asimismo, la crisis monetaria que

las veces inexistente- lo que les fuera necesario para el sosten-

implicó la escasez de metálico y la depreciación y posterior

imiento de sus tropas. Estas exacciones eran ejecutadas por los

extinción de la moneda Federal en 1824, profundizó los prob-

jueces de campaña, pero la falta de un registro de las mismas

lemas de intercambio comercial. A estos factores se sumaron

hace imposible su cuantificación. Tratándose de un Estado débil,

cuestiones climáticas que colaboraron especialmente en el

con una administración precaria que no disponía de recursos

incremento de los precios agrícolas y ganaderos, junto con

para solventar sus gastos de funcionamiento, el abasto de ali-

las prácticas mercantiles de Antiguo Régimen asentadas en

mentos y pertrechos para las huestes se hallaba supeditado a la

la especulación y búsquedas de mejores oportunidades de

habilidad de los funcionarios (jueces y receptores de campaña,

las clases comerciales, en desmedro del consumidor. Por otra

comandantes militares, jefe de policía) para conseguirlos. Asimis-

parte, en un contexto de inestabilidad institucional y confront-

mo, numerosas solicitudes de reintegro de los bienes entregados

ación política, las tímidas políticas de control de precios y de

al gobierno –o saqueados por las tropas- dan cuenta del alcance

abasto de la plaza local no lograron frenar, hasta comienzos

que tuvieron la requisitorias de ganado sobre un amplio espectro

de la década de 1830, la tendencia alcista tanto en los precios

de contribuyentes de las más diversas extracciones sociales.14

de productos locales como de los importados.

12

En suma, el costo material del mantenimiento de las tropas Otra vía inmediata y efectiva de obtención de recursos que re-

recayó de manera generalizada en la población tucumana. No

cayó sobre la población local fueron los empréstitos forzosos.

sólo fueron los sectores propietarios y comerciantes más en-

Si bien la práctica de imponer a la población contribuciones di-

cumbrados los que sostuvieron el peso económico y material

rectas para solventar gastos extraordinarios no fue una nove-

de la guerra de independencia -y de las posteriores guerras ci-

dad de los gobiernos revolucionarios, las guerras por la inde-

viles- sino una amplia variedad de segmentos sociales. Estos

pendencia en la década de 1810, hicieron que se haya acudido

debieron solventar con dinero (empréstitos), con bienes (aux-

con regular frecuencia a este tipo de práctica confiscatoria. Es

ilios en especie), con el incremento de los impuestos y de los

así que en 1816 y 1819 se impusieron los primeros emprésti-

precios, los interminables enfrentamientos armados que sign-

tos del período independiente en la provincia de Tucumán. En

aron la historia tucumana durante la primera mitad del siglo XIX.

13

ambas oportunidades los contribuyentes fueron comerciantes y tenderos, en cuyos nombres se puede ver la continuidad de

Otra dimensión para analizar los costos de la guerra son las

la presión recaída sobre muchos de los grandes, medianos y

cuentas fiscales. Los registros contables de la Hacienda pro-

pequeños prestamistas al Estado del período tardo colonial

vincial dejan en claro que los gastos de guerra y los sueldos

(empréstitos de 1806, 1807 y 1808). Sin embargo, la presencia

militares fueron las prioridades del gasto público durante toda la

de artesanos y pulperos en los listados, así como los reclamos

primera mitad del siglo XIX.15 En efecto, los registros de egresos

de muchos contribuyentes por la inequitativa distribución de

de la caja provincial dan cuenta de que entre esos años casi el

las cargas, confirmarían que la presión fiscal no sólo recayó

60% de las erogaciones del fisco fue destinado a gastos mili-

en los sectores mercantiles más encumbrados, sino sobre un

tares (sueldos y gastos de guerra) porcentaje que fue variando

amplio espectro de actores pertenecientes a los sectores me-

según las diferentes coyunturas por las que atravesó la guerra

dios y altos de la sociedad tucumana.

y la evolución de los ingresos del erario tucumano.16

Del mismo modo que los gobiernos pos-independientes exigi-

14  AHT, Solicitudes de reintegro de bienes requisados, Sección Hacienda, Mayores de Contaduría, Vols. I a IV. Años 1816-1825.

eron a los sectores mercantiles de la ciudad aportes de dinero para la “causa patriótica”, exigieron al resto de la población (especialmente de la campaña) los llamados auxilios de reses o de 12  Parolo, María Paula “La evolución de los precios de bienes de consumo en Tucumán (Argentina) durante la primera mitad del siglo XIX”, en Congreso Internacional Viejos y nuevos mundos: Los desafíos globales de la Historia Rural - VI Encontro Rural RePort - XV Congreso de Historia Agraria de la SEHA, Lisboa, 27-30 de Enero de 2016 13  AHT, Padrones de empréstitos, SA, Vol. 25, Año 1816, fols. 271 y v; Vol. 27, Año 1819, fols. 14-36.

15  AHT, Planillas de gastos de guerra, Sección Hacienda (SA), Libros Mayores de Contaduría, Tomos I a IV, años 1816-1825. 16  Un análisis diacrónico permite advertir que el porcentaje varió de un año a otro resultando el año 1816 el de mayor gastos de guerra (75% del total de egresos), seguido por los años 1819 y 1820 en los que se destinó alrededor de un 73% y de un 69% de los gastos – respectivamente- al rubro militar, superando en los tres casos la media porcentual del período (62%). Durante 1817 y 1818, por el contrario, el porcentaje de gastos se encontró por debajo de la media del período con un 43% y un 59%, respectivamente (Parolo, María Paula “Las demandas de la guerra. Evolución y estructura de los gastos militares en


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 59

La constante preeminencia de los gastos militares en las cuen-

como proveedores del ejército, invitan a pensar que no sólo

tas del erario se mantuvo durante toda la década, sin embargo

el costo material de la guerra habría recaído sobre las clases

las diferentes coyunturas políticas, económicas y bélicas hic-

mercantiles tucumanas, sino también algunos beneficios. Re-

ieron variar el peso relativo de los mismos en determinados

sulta evidente que muchos de ellos se vieron favorecidos por

años. El análisis de la evolución y estructura de dichas ero-

la coyuntura bélica que dinamizó la demanda de bienes que

gaciones nos permitió distinguir tres momentos o ciclos en

estos sectores comercializaban.

los que el nivel de gastos y su composición se modificaron, en clara correspondencia con las coyunturas económicas y

LOS BENEFICIOS

político-institucionales por las que atravesaba la provincia en-

Las necesidades de manutención de las tropas convirtieron al

tre 1816 y 1825. En el primero de ellos (1810-1816) advertimos

Ejército en una suerte de entidad económica-.financiera que

que los elevados gastos de guerra se encontraban vinculados

demandaba bienes y servicios específicos, introduciendo en

a un populoso ejército que se encontraba en plena acción béli-

el mercado local un nuevo sector consumidor “institucional”

ca y demandaba todo tipo de bienes (lo que habría dinamizado

(el propio ejército) y otro individual (oficiales y soldados).18 Los

el comercio de importación en la provincia) y, sobre todo, de

gastos de guerra generaron, entonces, un drenaje de dinero

hombres para enviar al frente de batalla, lo que explicaría que

hacia diferentes rubros de actividades que habrían ejercido un

más del 60% de los gastos fueran destinados a pagos de suel-

papel dinamizador en la economía local que luego de recuper-

dos. Entre 1816 y 1818, la reducción del ejército en número

arse del impacto inicial de la interrupción del intercambio mer-

de efectivos, su apostamiento en Tucumán y las funciones de

cantil con el Alto Perú, recobró y mantuvo una fluida y sosteni-

apoyo y retaguardia de las huestes apostadas en Salta, alter-

da actividad comercial a un ritmo uniforme -y por momentos

aron el patrón de gastos militares. A partir de 1816 se observa

creciente- hasta fines de la década de 1810.

un mayor gasto de guerra que en sueldos, manifestándose una importante participación de los rubros transporte y retri-

En este contexto cabe preguntarnos hacia dónde se orientó el

buciones orientados, sin duda, a cubrir los costos de fletes

gasto y cuáles fueron los sectores que se vieron más estim-

para abastecer a las tropas del frente norte. El tercer ciclo se

ulados por esta inyección de metálico. Según las planillas de

insinúa a partir de 1819, con la retirada del Ejército del Norte,

gastos de guerra de la contaduría provincial, las erogaciones

la reducción de la guarnición a solo 300 efectivos y el creci-

se orientaron en primer lugar hacia la adquisición de bienes de

ente protagonismo del poder militar en los enfrentamientos

consumo. Los alimentos ocuparon el primer lugar en los gas-

facciosos locales que habrían redundado en una estructura de

tos de manutención de las tropas (67%). En segundo lugar se

gastos dominada por el pago de sueldos y de gratificaciones

encontraban los gastos en bienes no alimenticios (leña, velas,

a las tropas, fenómeno que podríamos interpretar como me-

carbón, suelas) de producción local y otros efectos provenien-

canismos de captación y consolidación de lealtades hacia las

tes del comercio de larga distancia (telas, hierro, papel), que

facciones de turno.

representaron el 32% de las compras del Ejército. Asimismo, la circulación y el transporte de efectos y personas (fletes y con-

A pesar de la castigada economía provincial y la escasez de

ducción) recibieron un importante caudal de dinero en los prim-

metálico que atravesaron la década bajo estudio, la evolución

eros años de guerra. Un lugar muy significativo lo ocuparon las

de los ingresos fiscales registran una evolución similar a los

retribuciones por servicios (jornales, auxilios, gratificaciones)

gastos militares. En consecuencia, podríamos afirmar que la

que si bien denotan un alto flujo de metálico destinado al pago

actividad económica provincial giraba en torno a la guerra y el

de mano de obra durante el primer año y una marcada fluc-

fisco orientó todos sus esfuerzos en la costosa tarea de ob-

tuación en los siguientes, en términos generales mantuvo el

tener recursos para responder a sus demandas. Impuestos al

tercer lugar en el orden de erogaciones por rubros, después de

comercio y empréstitos forzosos nutrieron las arcas provin-

los alimentos y de los bienes de consumo no alimenticios. Los

ciales mientras “diezmaban” las fortunas de los comerciantes

gastos en confección o compostura de manufacturas habrían

locales, según testimonios de la época. El incremento de la

impactado positivamente en las actividades artesanales, espe-

recaudación de alcabalas -analizado por Cristina López- y la

cialmente sastres, herreros y carpinteros.19

17

reiteración de nombres de comerciantes y hacendados locales

Tucumán, 1816-1825”, en Revista Prohistoria, Rosario, Nº 23, 2015)

18  Halperín Donghi, Tulio “Gastos militares y economía regional: el Ejército del Norte (1810-1817), en Desarrollo Económico, vol. 11, núm. 41 (abril-junio), Buenos Aires, 1971

17  López, Cristina “Revolución, libre comercio e importaciones en Tucumán, 1809-1819”, en López, Cristina (compiladora) Identidades, representación y poder entre el Antiguo Régimen y la revolución. Tucumán, 1750-1850, Prohistoria, Rosario, 2009.

19  Sobre la estructura de los gastos de guerra durante el período pos-independiente cfr. Parolo, María Paula “La fiscalidad extraordinaria de guerra. Gastos e ingresos de la caja de Tucumán (Río de la Plata – Argentina) durante la primera mitad del siglo XIX”, en Gil Lázaro,


Hasta aquí las cifras hablan de un importante drenaje de din-

dor. Se trataba, entonces, de un grupo numeroso y variado en

ero hacia el sector mercantil y ganadero y en menor medida

el que habría participado alrededor de un 20% de la población

hacia el transporte y las manufacturas. Asimismo, se desta-

residente en la ciudad. Sin embargo, la distribución de los

ca un significativo porcentaje de gastos dirigidos a pagos por

beneficios entre ellos no fue equitativa. El 10% de los provee-

mano de obra o beneficios personales. En este sentido, cabe

dores identificados (alrededor de 86 individuos) concentraron

inferir que estos capitales se distribuyeron entre hacendados,

más del 75% del capital proveniente de las ventas al Ejército.21

comerciantes, fleteros, artesanos y jornaleros, quienes se con-

Efectivamente, los mayores beneficios parecían haber estado

virtieron en proveedores de una creciente demanda interna

reservados para una minoría de abastecedores que resultaron

motorizada por un Ejército convertido en un gran consumidor

ser reconocidos e influyentes comerciantes y hacendados del

de bienes y servicios. En efecto, alimentos, efectos militares,

medio quienes, a su vez, ocupaban destacados cargos políti-

uniformes, carbón, leña, casas en alquiler se encontraban den-

cos y militares. Encabeza la lista de beneficiados Javier López,

tro del amplio espectro de necesidades que fueron cubiertas

un reconocido comerciante tucumano que ocupó el cargo

por una gran variedad de actores locales que cumplieron -de

de gobernador en dos oportunidades entre 1822 y 1825. Su

diversas formas y con diferente intensidad y regularidad- el rol

posición en la economía local se encontraba consolidada so-

de proveedores del Estado. Entre ellos se observa una mar-

bre la base de negocios (villar, café) y propiedades inmobiliar-

cada heterogeneidad. Encontramos viudas que asumieron

ias. Lo acompañan en el listado renombrados hacendados y

como jefas de hogar y continuaron con las actividades de sus

comerciantes (Pedro José Velarde, Bernabé Piedrabuena, San-

maridos vendiendo reses, leña y hasta armas de sus finados

tiago Colombres, Diego Aráoz, José Gregorio Aráoz, Cayetano

esposos; así como propietarias de viviendas que alquilaban

Aráoz, Domingo García) quienes cumplieron importantes fun-

al gobierno para alojamiento de oficiales o dependencias del

ciones de gobierno como capitulares e inclusive llegaron a ser

Ejército (como la imprenta, depósito de pólvora o el hospital

primeros mandatarios de la provincia. Todos ellos comparten

militar); mientras que un importante segmento de mujeres

el haber contribuido sistemáticamente con los tan resistidos

aparecen vendiendo producciones caseras como pan, em-

empréstitos forzosos que recayeron, entre otros, sobre las

panadas, velas y ollas de barro. A pesar de su presencia no-

clases mercantiles más pudientes. También encontramos

toria (en número y permanencia) como proveedoras, un mín-

productores de cueros y fleteros que amasaron importantes

imo porcentaje del dinero gastado por el Ejército llegó a sus

fortunas gracias al comercio de exportación desde tiempos

bolsillos. En la misma situación se encontraba otro segmento

coloniales, actividades que los colocaron en la esfera de la élite

de abastecedores, conformado por artesanos, especialmente

política local y los catapultaron hacia altos cargos políticos y

herreros, carpinteros, plateros, sastres y zapateros, cuya par-

militares (José Mur, Francisco Ugarte, Juan Bautista Bergeire).

ticipación relativa en los beneficios por las compras del Esta-

Completan el listado pulperos, troperos, comerciantes, afinca-

do no resultaron significativas. Por otra parte, un importante

dos, sobre quienes no encontramos evidencia de participación

porcentaje de los gastos se orientaron hacia sujetos no identi-

en la política local, sin embargo gran parte de ellos figuran en

ficados en los registros (asentados como “individuos varios”)

los padrones de cobro de empréstitos del período, lo que per-

quienes abastecían de los bienes de mayor demanda como las

mite inferir que se trataba de de sujetos con capacidad con-

reses (carne), la leña y el carbón. Probablemente la existencia

tributiva, es decir con un mínimo capital acumulado plausible

de estos últimos se explique por la insuficiente capacidad de

de ser gravado.

abasto de los proveedores “oficiales”.20 A MODO DE CIERRE Descubrimos, así, un universo amplio y heterogéneo de abas-

Del estudio de los costos humanos y materiales de la guerra

tecedores entre los que detectamos una mayoría masculina;

en el Tucumán pos-independiente concluimos que el peso del

una notable diversidad de ocupaciones y oficios y la super-

mantenimiento de la misma había recaído con disímil inten-

posición de funciones políticas y militares con el rol de provee-

sidad entre los diferentes segmentos sociales de la población tucumana decimonónica. Más allá de las tradicionales hipóte-

Alicia & Herrera, Claudia E (coordinadoras) El Pensamiento liberal atlántico 1770-1880. Fiscalidad en perspectiva comparada. Papeles de discusión IELAT (Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Alcalá), N° 10, Diciembre 2013, Madrid, pp. 26-47 (Disponible en: Http://www.ielat.es) 20  Los proveedores oficiales o por contrata, se comprometían con el Estado (por medio de contrato) para abastecer de los bienes básicos (especialmente alimentos) al Ejército a cambio de una mesada (pago mensual).

sis sobre la participación casi exclusiva de los más encumbrados vecinos en el sostenimiento material de la guerra, comprobamos que las contribuciones y sacrificios atravesaron todos 21  Un análisis pormenorizado del perfil de los proveedores del Ejército y la distribución de los beneficios en Parolo, María Paula “Los beneficios económicos de la guerra. El perfil social de los proveedores del ejército en Tucumán, 1816-1825”, en Actas de V Jornadas Nacionales de Historia Social, La Falda (Córdoba), 13 al 15 de mayo de 2015.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 61

los estratos sociales. Si bien es cierto que el fisco orientó to-

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

dos sus esfuerzos a la costosa tarea de obtener recursos para

Alves Carrara, Angelo & Sánchez Santiró, Ernest, coords., Guer-

responder a las demandas de guerra y que los impuestos al

ra y fiscalidad en la Iberoamérica colonial (siglos XVII-XIX), In-

comercio y los empréstitos forzosos eran las principales fuen-

stituto Mora, México, 2012.

tes que nutrían las arcas provinciales, consideramos necesario revisar la idea del aniquilamiento de las fortunas de los comer-

Ávila, Julio P. La ciudad arribeña. Tucumán 1810-1816. Re-

ciantes locales instalada en el imaginario por la historiografía.

construcción histórica, Tucumán, Universidad Nacional de

De allí el interrogante en torno a si sólo los costos materiales

Tucumán (1920), 2003.

recayeron sobre los sectores mercantiles tucumanos o si la guerra trajo también algunos réditos.

Bousquet, Alfredo Estudio sobre el sistema rentístico de Tucumán, de 1820 a 1876, Imprenta La Razón, Tucumán,

Si examinamos el rol dinamizador del Ejército en tanto nuevo

1878 (Reedición de la Fundación Banco Comercial del Norte,

“consumidor institucional” que, instalado tempranamente en la

Tucumán, 1971).

provincia, generó una demanda constante y sostenida de variados bienes y servicios, se advierte que el incremento de la de-

Cansanello, Carlos “Las milicias rurales bonaerenses entre

manda interna estimuló la producción y circulación de bienes,

1820 y 1830”, en Cuadernos de Historia Regional, Luján, núm.

fenómeno que puede constatarse –entre otros aspectos- en el

19, Luján, 1998.

aumento de recaudación impositiva durante la década, especialmente de la alcabala que gravaba la circulación de mercancías.22

Fradkin, Raúl “Las formas de hacer la guerra en el litoral rioplat-

Asimismo, las demandas del Ejército conformaron un amplio y

ense” en Bandieri, Susana (compiladora), La historia económi-

heterogéneo universo de proveedores que no recibieron, empe-

ca y los procesos de independencia en la América hispánica,

ro, beneficios ecuánimes. Los resultados de la estimación del

Prometeo, Buenos Aires 2010.

grado de equidad en la distribución de los capitales obtenidos por ventas al gobierno, nos induce a pensar que así como los

Garavaglia, Juan Carlos “Ejército y milicia: los campesinos bonaer-

costos y sacrificios materiales y humanos que impuso la guerra

enses y el peso de las exigencias militares, 1810-1860”, en Anuario

no se distribuyeron de manera equitativa, los réditos económi-

IEHS, núm. 18, Universidad Nacional del Centro, Tandil, 2003.

cos tampoco se repartieron entre todos los segmentos sociales por igual. El capital que el Estado destinó a la manutención de

Halperín Donghi, Tulio “Gastos militares y economía regional:

las tropas se concentró en un reducido grupo de actores pert-

el Ejército del Norte (1810-1817), en Desarrollo Económico, vol.

enecientes a las familias, clanes y facciones dominantes, que

11, núm. 41 (abril-junio), Buenos Aires, 1971

controlaban –algunos de ellos desde la Colonia- tanto los cargos capitulares como el poder ejecutivo provincial.

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María Paula Parolo

Profesora, Licenciada y Doctora en Historia egresada de la Universidad Nacional de Tucumán. Docente en la cátedra de Historia Económica en dicha casa de estudios e Investigadora Adjunta del CONICET. Publicó un libro, 10 capítulos de libros, 19 artículos en revistas científicas y realizó más de 40 presentaciones en congresos, sobre temáticas vinculadas a los aspectos sociales y económicos de la guerra de Independencia, la fiscalidad, la estructura social y la distribución de la riqueza en Tucumán durante la primera mitad del siglo XIX. Actualmente dirige dos proyectos de investigación financiados por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y por la Universidad Nacional de Tucumán. Integra el Consejo Directivo del Instituto Superior de Estudios Sociales (UNT- CONICET) y es miembro del Comité Editorial de Travesía, Revista de Historia Económica y Social, que edita la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT. paula_parolo@hotmail.com


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 63


La Iglesia católica frente a las presiones democráticas del Centenario Miranda Lida

La Iglesia Católica se plegó al coro de voces que exaltó el progreso argentino antes de la Primera Guerra Mundial. En torno de 1910 proyectó celebrar un Congreso Eucarístico internacional, anhelo que se haría realidad en 1934. Sin embargo, su adhesión no fue sin claroscuros. El debate entre las élites de promover una reforma electoral que avanzara hacia el sufragio universal daba cuenta de las crecientes presiones democráticas, presiones frente a las cuales la Iglesia católica no podría mostrarse indiferente. Este artículo repasa la actitud del catolicismo frente al Centenario, con el propósito de mostrar que estuvo teñida de grises, más allá de la retórica celebratoria de los Te Deums oficiales. Palabras Clave: Iglesia Católica- democracia- Argentina

INTRODUCCIÓN

licos) y hacer frente a las crecientes presiones democráticas,

La Iglesia Católica se plegó al nutrido coro de voces que exaltó

frente a las cuales la Iglesia católica no quiso mostrarse indife-

sin matices el progreso argentino antes de la Primera Guerra

rente de todas maneras.

Mundial. Procuraba posicionarse como un actor social y político de peso. Desde 1880, su papel en la sociedad y frente al Estado

CUADRO DE SITUACIÓN. RETRATO DEL CATOLICISMO AR-

se había modificado sustancialmente. Pero las reformas laicas

GENTINO HACIA 1910

del ochenta no fueron suficientes para desplazar a la Iglesia

A pesar del repliegue que significó para el catolicismo que en

Católica a un papel secundario. Por el contrario, salió fortaleci-

la década de 1880 se introdujeran la enseñanza laica y el regis-

da y reconocida, a la larga, si bien esto no implica desconocer

tro civil, su lugar en la sociedad y la política no se vio del todo

que de todas formas atravesaba dificultades institucionales y

menoscabado. Por el contrario, el aparato institucional de la

contradicciones internas que obstaculizarían su conformación

Iglesia continuó fortaleciéndose luego de 1880, y más todavía

como un movimiento sólido y cohesionado, al menos en aquel

durante la segunda presidencia de Julio A. Roca, cuando se

momento. Sin embargo, y dadas las transformaciones que el

restablecieron relaciones regulares con la Santa Sede. Desde

Centenario traería consigo en la sociedad argentina gracias a la

fines de la década de 1890, hasta el Centenario, las diócesis

apertura hacia la democracia con la Ley Sáenz Peña de 1912 y

se duplicaron en la Argentina, pasando de cinco a once, con

sus implicancias sociales, la Iglesia Católica argentina procuró

la creación de los obispados de Tucumán, La Plata y Santa

adaptarse en la medida de las posibilidades a los cambios en

Fe, en 1897, y los de Corrientes, Santiago del Estero y Cata-

marcha, y a su vez ejerció una presión cada vez más fuerte en

marca, en 1907. Las más nuevas debieron construirse sobre

pos de hacer del catolicismo un movimiento social y político de

bases prácticamente inexistentes, así el caso de Santa Fe, de

masas. Con este afán, en las vísperas del Centenario se dirigió

crecimiento explosivo gracias a la bonanza de la pampa grin-

a la Santa Sede para solicitar que Buenos Aires fuera designada

ga.1 (El presupuesto de culto, como era habitual, costeaba el

sede del Congreso Eucarístico Internacional que se celebraría

alto clero; el resto se financiaba con colectas y aportes de los

en 1910. Fracasó en la iniciativa, como se sabe, dado que el

fieles, además de las subvenciones que a partir de 1895 se

Congreso Internacional recién se celebraría en 1934, pero ello

confirieron a través de la Lotería Nacional, fuente de ingentes

no impidió que la Iglesia argentina, por su parte, preparara para el Centenario de la Independencia, en 1916, el primer Congreso Eucarístico Nacional. Así, pues, para estas fechas, la Iglesia ya era un actor que procuraba gravitar en la sociedad y la política argentinas, con la intención de encauzar los cambios, morigerar sus aristas potencialmente más “peligrosas” (según los cató-

1  Diego Mauro, “La Iglesia católica argentina entre el orden y las prácticas. Políticas diocesanas y mundo parroquial. Santa Fe, 19001935”, en Rábida, Diputación de Huelva, Huelva, 27 (2008); Arthur Liebscher, “Institutionalization and evangelization in the Argentine church: Córdoba under Zenón Bustos, 1906-1919”, The Americas, vol. XLV, n. 3 (1989), pp. 363-382.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 65

recursos que se destinaron a culto y beneficencia, en especial

ello, fueron insuficientes en los hechos para integrar y naciona-

en las provincias.)

lizar el catolicismo argentino, puesto que se hallaban atravesados por varias líneas de falla. En primer lugar, está el hecho de

Por otro lado, se sentaron las bases de algunas organizaciones

que procurara presentarse como una asociación interclasista,

del laicado que procuraron alcanzar una proyección nacional

de tipo mutual, con la intención de saldar las brechas sociales

sobre todo el territorio, como fue el caso de la Federación de los

entre sectores patronales y asalariados, en una sociedad donde

Círculos de Obreros, fundados por Federico Grote, sin embargo,

la brecha entre ricos y pobres, agravada por la crisis económi-

en los hechos, el laicado católico estaba escasamente integrado,

ca de 1890, se introdujo, también, puertas adentro de los tem-

y no había un movimiento nacional con suficiente fuerza como

plos. Así los Círculos tuvieron un fuerte aspecto paternalista en

para aglutinarlo. Las dificultades para alcanzar esta meta res-

la Argentina, de hecho contaron con el padrinazgo de grandes

pondían a varias razones. Entre ellas, la persistencia de fuertes

terratenientes. El resultado es que una asociación como los Cír-

regionalismos, a pesar de que el episcopado había comenzado

culos cumplió con grandes dificultades su tarea de integración

a celebrar sínodos periódicos en todo el país, con el objeto de

y nacionalización del catolicismo argentino.

aglutinar al clero y uniformar sus criterios. Por otro lado, también operaban en este sentido las diferencias de clase; la brecha entre

Por otro lado, los Círculos de Obreros integraron poco y mal a

parroquias y diócesis ricas y pobres era una realidad palpable en

las mujeres. Grote fundó los Círculos como una asociación emi-

la Argentina del Centenario, y más en una época de despliegue

nentemente masculina, en la que las mujeres tan sólo podían

de un boato aristocrático exuberante, tal como se daba en al-

participar en sus actividades sociales, pero no tenían voz ni voto.

gunas regiones, que contrastaba visiblemente con la rusticidad

Siquiera estaban autorizadas a asistir a las peregrinaciones que

de las zonas más marginales. La clase social era un factor de

los Círculos organizaban anualmente en Luján: “solo hombres”,

primer orden que obturaba cualquier aspiración a integrar al lai-

se publicaba a modo de advertencia en la prensa católica. Tan

cado en un movimiento católico que trascendiera las diferencias

sólo cuando Miguel De Andrea comenzó a oficiar de secretario

sociales; por el contrario, en el Centenario había muchos indi-

del Círculo Central, en 1902, comenzó a abrirles muy lentamente

cios que permitían llegar a la conclusión de que la Iglesia estaba

las puertas a las mujeres. Pero ya era tarde: fue muy difícil borrar

demasiado apegada a las clases altas, de las que recibía toda

la impronta masculina que tuvieron desde sus inicios. Claro que

clase de subsidios.2 Si se supone que la Iglesia Católica, dada su

la distinción según género no debería sorprender, puesto que era

universalidad, ha de trascender las diferencias de clase y llegar

frecuente en la época, y más en ámbitos católicos, por tradición

por igual a todos los sectores sociales, en el caso argentino no

conservadores en cuestiones de género. Y al mismo tiempo que

era muy difícil advertir que, por el contrario, no podía permanecer

los Círculos y otras asociaciones católicas de varones relegaron

inmune a la influencia de las clases propietarias, y en especial

a las mujeres a un papel secundario, no le dieron ningún recono-

las elites terratenientes, con las que tejieron estrechos vínculos.

cimiento especial a las comunidades de inmigrantes, y lo mismo

Esta fractura obstaculizaba, entre otras, la posibilidad de confor-

cabe decir de sus formas de identidad étnica y sus diversas len-

mar un movimiento integrado a nivel nacional.

guas, que en algunas parroquias jugaban, sin embargo, un papel de primer orden. Las bolsas de trabajo de los Círculos recibían

De hecho, el catolicismo argentino tuvo pocas organizaciones

extranjeros recién llegados de todas las nacionalidades, sin ha-

de alcance nacional antes de 1930. La federación de las aso-

cer distinción alguna según su procedencia. Así, dos actores de

ciaciones católicas, múltiples y dispersas en general, era una

gran importancia para el catolicismo del novecientos, las muje-

auténtica aspiración de la jerarquía eclesiástica argentina, pero

res y los inmigrantes, no tuvieron ningún lugar destacado en los

no era una realidad. Los Círculos de Obreros si bien aspiraron a

Círculos fundados por Grote.

2  Miranda Lida, “Los terratenientes pampeanos y la Iglesia Católica”, Cuadernos del Sur. Historia, Bahía Blanca, 34 (2005), pp. 125-149.

Las diferencias de origen inmigratorio eran sin embargo una realidad palpable en el catolicismo argentino de comienzos del


siglo XX, y podían convertirse también en una fuerte traba para

Frente a una sociedad plural y cosmopolita como la de la

la nacionalización de los católicos, puesto que había parroquias

ciudad de Buenos Aires, donde más del cincuenta por cien-

de italianos, irlandeses, franceses, españoles, alemanes, vascos,

to de la población era de origen inmigrante, el culto religioso

etc., que conservaban vivas las devociones de origen, e incluso

se postulaba, en las vísperas del Centenario, como un sólido

la lengua, y a su vez reclamaban que los sacerdotes fueran de la

vínculo de unión nacional. Sin embargo, cabe dudar si esto no

misma comunidad inmigratoria que el grueso de los fieles. Así,

era más una expresión de deseos que una realidad: es posible

la Iglesia Católica adquirió tintes cosmopolitas, en especial en

preguntarse hasta qué punto eran suficientes en 1910 el idio-

Buenos Aires. Podríamos enumerar algunos ejemplos: en manos

ma y el ritual para cohesionar a un catolicismo plural, aunque

de la congregación alemana del Verbo Divino se encontraba la

desmembrado. La invocación a la nación católica, que apa-

parroquia de Guadalupe, en el barrio de Palermo, Buenos Aires; la

rece con fuerza en el Centenario, parece ser más declamada

iglesia de la Santa Cruz, en San Cristóbal, estaba a cargo de los

que practicada. Las peregrinaciones de las comunidades de

pasionistas, de origen irlandés; los italianos tenían por su parte

inmigrantes a Luján, muy comunes en el Centenario, se hacían

una vasta presencia, a través de varias parroquias salesianas

de manera fragmentaria, puesto que cada comunidad quería

(en Almagro y La Boca) y distintas capillas que eran conocidas

lucir su propia bandera nacional; incluso competían por tales

como “italianas” por la composición de sus fieles; asimismo, la

exhibiciones. O sea que la nación y el idioma segmentaban

Virgen del Pilar, que tenía varios santuarios, capillas y altares en

más de lo que la Iglesia hubiera deseado. Aun entre los creyen-

Capital y alrededores, era netamente española. Más todavía:

tes de una misma fe es difícil dar con un movimiento católico

las devociones “importadas” convivían con la predicación y las

homogéneo, menos aún, masificado, al menos en la Argentina

misiones que se daban regularmente en idioma extranjero (y

que se halla a caballo del siglo. Iniciativas de pretensión ho-

sabemos lo importante que es el idioma para la definición del

mogeneizadora no faltaron, pero son tantos los clivajes que lo

sentimiento nacional en este período). También se publicaban

atraviesan que las tensiones no son fáciles de superar.

diversos periódicos católicos en idioma nativo (The Southern Cross, The Hiberno-Argentine Review, Cristoforo Colombo, y el

Recapitulemos: el género, el idioma y las diferencias sociocultu-

Volksfreund). Son sólo unos pocos ejemplos que ilustran este

rales, incluidas las de clase, segmentaban el catolicismo argen-

punto. Los abundantes estudios en torno a la relación entre inmi-

tino y ponían trabas a cualquier aspiración a integrarlo bajo un

gración y religión dan cuenta de la densidad de este entramado.

movimiento nacional, una aspiración que ganó fuerza en el fin de siglo, sin embargo. Las diferencias regionales, quizás más

En este panorama cosmopolita, los idiomas utilizados en los

fuertes antaño, pesaron menos en el Centenario, en la medida

templos no eran sólo el latín y el español. No faltaban las mi-

en que el país se vio territorialmente mejor integrado a través

siones religiosas en italiano, francés, inglés o alemán, así como

del Estado y del ferrocarril. Los obispos viajaron de diócesis en

también la predicación incluso en dialecto. En un informe de

diócesis, ya sea para celebrar sínodos, festividades marianas u

1907 elaborado por el arzobispado acerca de la cuestión de la

otro tipo de eventos. Otros datos que se pueden mencionar son

inmigración (un tema acuciante para la Iglesia, como se ve, que

la celebración de reuniones periódicas del episcopado, la firma

debió abocarse a preparar un informe al respecto), se llegaba a

conjunta de diversos documentos, la participación mancomu-

la conclusión de que la mejor manera de sortear las diferencias

nada en la campaña contra el divorcio en 1902, entre otros. Ello

de idioma era a través de la lengua española, puesto que, dada la

no quita sin embargo que no persistieran hondas diferencias

diversidad de dialectos existentes, en especial entre los italianos,

regionales de todas maneras. En Córdoba, la tradicional fiesta

el español era “para los oyentes de más fácil comprensión que la

de la Virgen del Rosario, que contó en 1896 con la visita del

propia lengua oficial de su nación”. Y proseguía, con cierta cuo-

poeta Rubén Darío, quedó sometida a querellas casi puebleri-

ta de exageración, que más allá de las diferencias de idioma y

nas.4 Las diferencias sociales, culturales, las vastas distancias

dialecto, lo que verdaderamente era capaz de amalgamar a una

y la menor densidad de población en algunas regiones del in-

población tan heterogénea era la propia religión católica:

terior, hacían que fuera difícil uniformar las prácticas religiosas en todo el país, como pretendía el episcopado. Ni siquiera podía

Sus centros sociales, sus cofradías, sus colegios, rebo-

enseñarse de manera uniforme el catecismo dada la persisten-

san de todas las nacionalidades.[...] se funden gusto-

te brecha que existía entre las ciudades y la campaña, donde la

samente en una sola entidad: la católica. Debido a ese

alfabetización avanzaba más pausadamente.5

hecho innegable ha podido decir un pensador que la religión es el medio más eficaz para la caracterización de la tan debida “alma argentina”.3 3  “Religión e inmigración”, La Voz de la Iglesia, 20 de noviembre de 1907.

4  Arturo Capdevila, Rubén Darío. “Un bardo rei”, Buenos Aires, Espasa Calpe, 1946, pp. 104-129. 5  Informe en disidencia sobre el Pequeño Catecismo que presenta al Episcopado de la República Argentina Monseñor Doctor R. J. Lugones,


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 67

De ahí que la Iglesia buscara la manera de entroncarse con la

los congresos católicos internacionales rara vez salían de Eu-

idea de nación, a través de la cual esperaba superar algunas

ropa. Buenos Aires, pues, debió aguardar más de dos décadas

de estas fisuras. Era un signo de época de todas maneras. En

para ver realizado su postergado anhelo.

la Europa de fin de siglo, la nación se halló en sintonía con la expansión del imperialismo y la xenofobia, así como también

Pero a pesar de que el congreso internacional no llegó a ser ce-

lo hizo con los avances de la modernidad, la construcción de

lebrado en la Argentina de 1910, la Iglesia no se vio defrauda-

nuevos estados y la búsqueda de mecanismos para integrar

da en sus expectativas por ocupar un papel protagónico en los

cultural y políticamente a sus poblaciones. Así, la nación resul-

festejos del Centenario. La presencia del arzobispo de Buenos

tó polisémica: podía ser un salto hacia adelante, en la medida

Aires, monseñor Espinosa fue una constante en cada uno de

en que permitiera ampliar horizontes, dejar atrás los provincia-

los documentos fotográficos de la hora: participó de todo tipo

nismos y las tradicionales identidades ancladas en el terruño.

de ceremonias oficiales, junto al gobierno y la infanta española,

Podía, también, ser una invitación a la intolerancia y el autori-

y tuvo un rol protagónico en las ceremonias sagradas que las

tarismo, cuando se aferraba a definiciones esencialistas y ex-

acompañaron. La celebración de Corpus Christi, que tuvo lugar

clusivistas. En el catolicismo argentino se pueden leer ambos

a tan sólo unos pocos días de los festejos del 25 de mayo del

sentidos, el inclusivo, pero también el visceral e intolerante.

Centenario superó las expectativas de los organizadores y puso

Y además, todo ello se combinó con una relectura mítica del

en evidencia que el movimiento católico era capaz de reflejar un

pasado, en la que el catolicismo se presentó como un actor

vasto eco popular en las calles. En lugar de marchar ceremo-

clave de la revolución nacional de independencia inaugurada

niosamente, rezar el rosario y hacer la señal de la cruz, en aquel

en 1810, un relato que cobrará intenso predicamento a me-

Corpus Christi la gente aplaudió, aclamó y gritó: se comportó

dida que nos aproximemos al Centenario. Con este discurso

como cualquier otra multitud callejera. Ser católico no exigía una

de tono nacionalista, no ha de sorprender que se adviertan

conducta muy diferente a la del hombre corriente. En una socie-

tempranos acercamientos con el Ejército, desde fines del si-

dad como la porteña, con grandes contingentes de trabajadores

glo XIX incluso. La realización de la misa de los conscriptos,

inmigrantes, muchos de ellos recién llegados, el catolicismo se

que comenzó a celebrarse en 1901, en coincidencia con la Ley

mostraba capaz de acoger en sus filas a hombres que estaban

Riccheri, que estableció el servicio militar obligatorio y alentó

de paso en Buenos Aires o que tenían poco arraigo en las parro-

la profesionalización del Ejército es un buen ejemplo; también,

quias y las asociaciones laicales ya conformadas. Muchos de

la presencia de batallones armados, que servirían de garantes

ellos, en efecto, eran hombres, según destacaron las crónicas

del orden en las festividades religiosas, incluso en los Te Deum

periodísticas. El carácter masculino y callejero de la movilización

que acompañaban las fiestas patrias.6 Veamos lo que ocurrió,

le dio un aspecto novedoso al catolicismo porteño, puesto que

pues, al fragor del Centenario.

se mostró popular, plebeyo y a la altura del hombre de la calle:

LA IGLESIA SALE A LA CALLE. 1910- 1916

Una enorme multitud comenzó a congregarse ante el pa-

Mientras el país se aprestaba a celebrar los fastos del Cente-

lacio del arzobispado, se escucharon voces que pedían

nario, el arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Espinosa, elevó

que hablara monseñor Jara, monseñor Romero, monse-

una propuesta al Vaticano con la expectativa de que la ciudad

ñor De Andrea, monseñor Piaggio. La multitud crecía por

porteña pudiera celebrar a la par su primer congreso eucarís-

momentos y redoblaba sus pedidos. […] En seguida la

tico internacional. El progreso económico y el crecimiento de-

multitud que ya iba tomando un incremento colosal en

mográfico del país (en especial, de la región litoral) fueron los

un clamoreo que imponía, pedía que hablara monseñor

argumentos con los cuales el arzobispo procuró convencer a

De Andrea. […] [Sus] palabras causaron un entusiasmo

la Santa Sede. No es casual que en los intercambios epistola-

que rayó en el delirio y la inmensa muchedumbre forma-

res con el Vaticano acerca del festejo se hablara del Congreso

da en su casi totalidad de hombres no cesaba en sus

Eucarístico “bonaerense”, como si fuera un evento regional, y

vítores y aplausos hasta que monseñor De Andrea con

no nacional.7 La propuesta no prosperó: en plena belle époque

otro arranque pidió para terminar […] entonasen juntos el

Buenos Aires, 1902. 6  “En 25 de Mayo”, La Voz de la Iglesia, 16 de septiembre de 1895; “Fiestas en Santa Lucía”, La Voz de la Iglesia, 14 de diciembre de 1896; “Hoy en el bosque de Palermo una misa de campaña”, El Pueblo, 8 de marzo de 1901; “El Te Deum. La revista militar en Palermo”, El Pueblo, 7 de julio de 1905. 7  “Congreso Eucarístico”, Revista Eclesiástica del Arzobispado de Buenos Aires, 1906, p. 30.

himno nacional. La multitud cantó y después prorrumpió en nuevas manifestaciones de aclamación.8 Así, puede argüirse que en ocasión del Centenario la Iglesia mostró una faceta que anunciaba las transformaciones que no 8  “La procesión del Corpus”, El Pueblo, 26, 27 y 28 de mayo de 1910. El destacado es nuestro.


tardarían en sobrevenir en el catolicismo argentino. Es significa-

Frente a la ampliación del sufragio y la afirmación de la demo-

tivo que Corpus Christi, una de las más importantes fiestas del

cracia, la Iglesia dio muestras de intentar plegarse al clima de

calendario católico, no se celebrara con un Te Deum solemne en

la hora. Apoyó al radicalismo en las elecciones presidenciales

la catedral al que sólo accedían las autoridades (eclesiásticas,

de 1916, ya fuere por intermedio del Partido Constitucional,

civiles y militares) junto a un puñado de familias de renombre.

conformado luego de la Ley Sáenz Peña, o a través de las pági-

Lejos de ello, fue una fiesta para el hombre común. No contó

nas del diario católico El Pueblo, que recomendó sin ambages

con la pompa de una celebración intra muros, pero verificó el

el voto por Yrigoyen. Compuesto por una conspicua elite cató-

entusiasmo y el calor populares. La voz de Monseñor De An-

lica que en su mayor parte eran abogados y ocupaban los pri-

drea, desde el púlpito, coronó las festividades con una oración

meros cargos en los Círculos de Obreros y otras instituciones

patriótica en la que celebró el inesperado “resurgimiento del

católicas, el Partido Constitucional aspiraba a convertirse en

patriotismo” de la hora, desde su punto de vista. Ante todo, lo

un partido de masas, sobre la base de un programa inspirado

que exaltaba era el clima de armonía e integración social en

en la Constitución Nacional y los valores católicos. El partido

el que se desarrollarían los festejos: “ni el sexo, ni la edad, ni

católico no tuvo suficiente fuerza electoral sin embargo; apoyó

la política, ni la condición social han podido detenernos en esa

en 1916 el voto radical para las presidenciales, pero tan sólo

impulsión misteriosa que nos llevaba a agruparnos en torno de

en unos pocos distritos presentó sus propios candidatos para

nuestra bandera”. Como si una sociedad hasta entonces bas-

las legislativas. Conscientes de que el sistema electoral no los

tante compartimentada hubiera podido amalgamarse dejando

favorecía puesto que la ley Sáenz Peña únicamente reconocía

a un lado todos sus clivajes. El espectáculo “de nuestro pueblo

la representación de la mayoría y la primera minoría, el Partido

concurriendo en masa” lo sorprendió. Los festejos fueron un éxi-

Constitucional terminó por diluirse en el corto plazo, si bien hi-

to, recalcó, favorecidos −paradójicamente− por la propia incerti-

zo reiteradas campañas por promover una nueva ley electoral

dumbre que los precedió. Según De Andrea, “aquellas siniestras

que permitiera la representación proporcional. La avanzada de

amenazas”, fruto de las “ideologías disolventes” en boga −baste

los católicos en el terreno electoral estuvo lejos de ser exitosa.

9

recordar en este sentido la bomba en el Teatro Colón− no fueron más que una “feliz provocación”, insinuó, que contribuyeron

En las calles, sin embargo, la situación era diferente, tal como

a magnificar todavía más los festejos, de cuyas posibilidades

puso en evidencia la celebración del primer Congreso Euca-

de éxito prima facie podía dudarse. El optimismo de De Andrea

rístico Nacional, que tuvo lugar en Buenos Aires en julio de

reflejaba bien el clima del momento. La Iglesia se sentía rea-

1916, en coincidencia, casi, con los festejos del Centenario de

firmada en su convicción de haber sido un actor fundante de

la Independencia y, además, con la efervescencia política de

la nacionalidad argentina, como afirmara el capellán castrense

un año electoral intenso, que le daría el triunfo a Yrigoyen. Los

Agustín Piaggio −más tarde vicario general de la Armada− en

festejos oficiales incluyeron desfiles de tropas acompañadas

una obra premiada en el Centenario.10

por las bandas de música de los respectivos regimientos que circulaban por arcos de triunfo conmemorativos, con vasto

Así, el Centenario puso de relieve la cuestión nacional, pero es-

despliegue de carruajes y de iluminación eléctrica en las ca-

to pronto se entrelazaría con otras transformaciones propias

lles céntricas. El espectáculo se completó con un despliegue

de la segunda década del siglo: en primer lugar, la cuestión

de aviones y exhibición de destrezas en el aire que ejecutaban

democrática, dados los reclamos, que se venían preparando

los pilotos militares —hubo incluso pilotos chilenos que parti-

desde años antes, para ampliar el sufragio en la Argentina, que

ciparon del evento—. El público en las calles se agolpaba para

daría por saldo la promulgación de la Ley Sáenz Peña de 1912;

ver el espectáculo.

por el otro, la cada vez más acuciante cuestión social, en especial, luego del inicio de la Primera Guerra Mundial, que impactó

Pero 1916 fue, ante todo, el año de Yrigoyen. El fervor desper-

en la economía argentina provocando crecientes dificultades

tado en las calles por las elecciones era tan fácil de advertir

que se irían agravando con el correr del tiempo para terminar

que incluso la movilización anual de los Círculos de Obreros

por desencadenar una fuerte oleada de conflictividad social en

creció esa vez más de la cuenta: desde la Plaza de Mayo hasta

los primeros años de posguerra.

el Congreso, y desde allí, por Callao hasta Santa Fe, para culminar finalmente en la Plaza San Martín. Significativamente, La

9  Oración patriótica de acción de gracias por el éxito de las fiestas del Centenario pronunciada en la Catedral de Buenos Aires por Mons. Dr. Miguel de Andrea el día 2 de junio de 1910, Buenos Aires, Alfa y Omega, 1910, p. 16. 10  Certamen literario hispanoamericano celebrado por la Academia Literaria del Plata en conmemoración del Primer Centenario de la Independencia, Buenos Aires, Alfa y Omega, 1910.

Prensa escribió: “la manifestación […] recuerda a las grandes demostraciones populares realizadas algunos días antes de las últimas elecciones”.11 El catolicismo se hacía eco del fervor 11  La cita de La Prensa fue republicada en “El imponente desfile del domingo”, El Pueblo, 21 y 22 de mayo de 1916.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 69

del momento. A sólo unos pocos días de las elecciones na-

sociedad comenzaba a ser leída como amenazadora por el

cionales, con suma presteza, se conformaron las comisiones

catolicismo, al menos, para con los estándares morales tradi-

encargadas de organizar el primer congreso eucarístico nacio-

cionales. El catolicismo se propuso proporcionarle a sus fieles

12

nal. Este fue el marco que le dio sentido. La crónica periodís-

algunas herramientas para saber elegir en la cada vez más

tica de la fecha destacaba que “ha sido quizá la primera vez

vasta oferta de productos culturales que asomaban, en espe-

que el elemento masculino católico forma en una columna de

cial, en las grandes urbes. Así, a fin de orientar a los especta-

tanta magnitud”.13 La propia Iglesia se sorprendió cuando se

dores de todas las salas de cine, el diario católico El Pueblo se

14

dijo que habían asistido 200 mil personas. Al Congreso asis-

inició en 1913 en la valoración moral de los espectáculos de

tieron militares en traje de gala, bandas de regimientos que

cine y teatro, un rubro que ya nunca más abandonaría. El juicio

con sus variopintos uniformes ritmaban con sus tambores el

cinematográfico del diario quería convertirse en el termóme-

paso de la multitud —intentando poner algo de orden en las

tro al cual debía recurrir el católico a la hora de elegir uno de

filas—, asociaciones católicas masculinas, femeninas y de jó-

los tantos espectáculos que se desarrollaban en la ciudad. Su

venes. Algunos llevaban estandartes; otros, se ubicaban a los

intervención en el campo fue muy temprana, si tenemos en

costados sólo para mirar de lejos los desfiles. Y otros tantos

cuenta que el papado tan sólo se pronunció sobre el cine en

más saludaban desde los balcones o intentaban sumarse a

1936, a través de la encíclica Vigilanti Cura. La escala de valo-

último momento, amenazando con romper el orden que los

res utilizada en la prensa católica era por demás enrevesada y

militantes católicos se esforzaban tanto por preservar.

ponía de relieve la preocupación moral que sostenía la Iglesia:

Así, pues, el primer congreso eucarístico argentino ponía en

A) Obra aceptable.

evidencia el pujante activismo católico en las calles. Salir a la calle en movilización era una manera de aceptar que las

Av) Obra aceptable aunque vulgar. O sea, para personas de

masas ganaban creciente visibilidad, pero al mismo tiempo el

una educación no muy refinada.

catolicismo comenzaba a preocuparse por encarrilar esa participación en un sentido católico, ordenado, sin desbordes de

R) Recomendable.

ningún tipo, puesto que no quería que las movilizaciones se vieran opacadas por incidentes. Por eso, procuraba colocar a

E) Escabrosas. Las que por incidencias de su acción, frases de

las masas bajo la bandera nacional. Dicho de otro modo, bien

sus diálogos, detalles coreográficos o escénicos ofendan los

podría argüirse que el congreso eucarístico de 1916 fue uno

sanos principios y las buenas costumbres sin que la inmorali-

de los primeros pasos que dio el catolicismo argentino hacia

dad sea su tema dominante.

la nacionalización de las masas —masas que, naturalmente, la Iglesia anhelaba ver convertidas al catolicismo—.

M) Malas. Las de tendencias contrarias a la verdad religiosa. [...]

En ocasión de las transformaciones sociales y políticas del

Mm o Em) Malas o escabrosas, pero en música.

Centenario, el catolicismo se vio presionado a dar respuestas a las inquietudes y desafíos que suponía el nuevo siglo, incluso

P) Pornográficas. Las que colman toda medida en el sentido

también en otro aspecto: el cultural. Las novelas de Gustavo

de la inmoralidad.15

Martínez Zuviría (Flor de durazno, de 1911 y Valle negro, 1918, entre otras), pronto convertidas en best-seller, fueron un primer

Si bien todos los espectáculos escénicos no podían sino ins-

síntoma de la aparición de una literatura popular de contenido

pirar suspicacias entre los católicos, la aparición de obras de

católico y moralizante, que buscaba influir por sobre la cul-

teatro con contenido religioso que comenzaron a difundirse en

tura de masas de la era del Centenario. De hecho, la Iglesia

fechas centrales del calendario católico −Semana Santa, Navi-

Católica pronto aspiró a moralizar in toto la cultura de masas,

dad− los obligaron pronto a comenzar a ser más indulgentes

cine, teatros y libros baratos, puesto que la masificación de la

con la cultura de masas en expansión. Las personas verdade-

12  “Congreso Eucarístico Nacional. Auto de erección de la comisión nacional de señoras”, El Pueblo, 10 y 11 de abril de 1916. 13  La crónica de El Diario fue reproducida por El Pueblo, 24 y 25 de julio de 1916. 14  “Sobrepasó las esperanzas más halagüeñas”, escribió el arzobispo Bottaro años después. Véase “El Congreso Eucarístico Internacional de 1930. Su probable realización en la Argentina”, El Pueblo, 20. 1.1927.

ramente devotas no debían volcarse por esos espectáculos vulgares, se decía, pero había que hacerse la idea de que esas obras podían también servir como “vehículo de conversión”.16 Así, cine y teatro se volvieron, si no recomendables, al menos tolerables. La cuestión cultural, desde un enfoque moralizante, 15  El Pueblo, 4 de febrero de 1914. 16  El Pueblo, 27 de marzo de 1918.


fue pues otro eje de primera importancia que adquirió cen-

CONCLUSIÓN

tralidad en la década del Centenario y llevó al catolicismo a

La década del Centenario tuvo una importancia decisiva en el

posiciones cada vez más tradicionalistas.

catolicismo argentino, dado que se vio atravesada por cuestiones clave que, de alguna manera, marcaban su ingreso

Pero la cuestión social y las huelgas, algunas de ellas violen-

en el siglo XX: la cuestión democrática por un lado, dada la

tas, como la Semana Trágica, que se desencadenaron hacia

expansión del sufragio; la cuestión nacional, de la mano de

el fin de la Primera Guerra Mundial acercaron el catolicismo,

un proceso de integración y nacionalización de las masas; la

cada vez más, a posiciones que con el tiempo se volverían

cuestión cultural, y el temor creciente a la cultura de masas

cada vez más recalcitrantes, antiliberales y de un nacionalis-

y sus eventuales desbordes; el agravamiento de la situación

mo exacerbado. La participación de algunos sectores de la

social, que se agudizó conforme avanzaba la década, produ-

Iglesia Católica en la fundación de la Liga Patriótica en 1919,

ciendo la necesidad de repensar el problema desde un cato-

grupo paramilitar que se formó a la luz de las fuertes huelgas

licismo que, desde tiempos inmemoriales, tuvo en la caridad

de ese año y que contó incluso con la participación, en sus

su forma tradicional de manifestación. En este sentido, puede

inicios, del moderado Monseñor De Andrea, fue sintomática

afirmarse que la década del Centenario constituye un perfecto

del corrimiento que se estaba produciendo en el catolicismo,

laboratorio en el que testear muchas de las transformaciones

cada vez más atemorizado por “los bárbaros que estaban a las

que sufrirá el catolicismo a lo largo del siglo XX.

puertas de Roma”, según se dijo por esas fechas. No es casual que en este contexto la Iglesia se lanzara de manera orgánica a procurar crear instituciones nacionales (y de marcada impronta nacionalista) para organizar el laicado. En 1919, bajo la iniciativa de Monseñor de Andrea, se lanzó la Unión Popular Católica Argentina (émula de la Unión Popular sturziana), con la intención de crear una entidad de alcance nacional capaz de amalgamar el laicado católico de todo el país, a fin de salvar las líneas de fractura que atravesaban hasta ahí el catolicismo argentino. La UPCA suele decirse que fracasó, por varias razones. En parte porque la carrera de Monseñor de Andrea, su fundador, se vio envuelta en muchos conflictos en la década de 1920, que no viene al caso narrar aquí. En parte también porque la UPCA, y a pesar de su nombre, no logró despegarse de las elites, y fue quizás ésta la principal causa de su “fracaso”, como suele decirse. El hecho de que los cargos directivos de la UPCA permanecieran en manos de grandes apellidos se contradecía de manera flagrante con el carácter “popular” que se pretendió darle a la asociación; no faltaron en este sentido las críticas. Fracasó en lo esencial: amalgamar a un movimiento católico que pujaba por mostrarse cohesionado bajo la bandera nacional. Si la UPCA constituyó el más acabado intento por parte del catolicismo de enfrentar los conflictos de clase —cada vez más agudos— con invocaciones a la nación, no cabe duda alguna de que fue insuficiente para erigir la bandera nacional por encima de las diferencias sociales. Habrá que esperar a la conformación de la Acción Católica Argentina en 1931 para encontrar en la Iglesia argentina un movimiento de escala nacional más o menos bien articulado.

Miranda Lida

Doctora en Historia por la Universidad Torcuato Di Tella. Investigadora de Carrera, categoría Independiente en CONICET, Argentina. Profesora titular de Historia Argentina en la carrera de Historia (Universidad Di Tella, Buenos Aires) y en la carrera de Historia (asignaturas: Historia Moderna e Historia Contemporánea) de la Universidad Católica Argentina. Se especializa en temas de historia argentina de la primera mitad del siglo XX, desde una perspectiva de historia social, cultural y política. Becaria Fulbright. Entre sus libros se cuentan: Años dorados de la cultura argentina. Los hermanos María Rosa y Raimundo Lida y el Instituto de Filología antes del peronismo (México, El Colegio de México, 2016 y Buenos Aires, Eudeba, 2014); Historia del catolicismo en la Argentina. Entre el siglo XIX y el XX (Buenos Aires, Siglo XXI, 2015) y Monseñor Miguel De Andrea. Obispo y hombre de mundo, (Buenos Aires, Edhasa, 2013). Ha publicado más de 70 artículos en revistas especializadas y libros.


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Oración patriótica de acción de gracias por el éxito de las fiestas del Centenario pronunciada en la Catedral de Buenos Aires por Mons. Dr. Miguel de Andrea el día 2 de junio de 1910, Buenos Aires, Alfa y Omega, 1910

FOTO PROCESION DEL CENTENARIO. FUENTE: Caras y Caretas, 4 de junio de 1910, s/p.

FOTO DE LA PROCESION EUCARÍSTICA EN PLAZA DE MAYO, EN DIRECCIÓN HACIA EL CONGRESO Y AVENIDA DE MAYO. FUENTE: Memoria del primer Congreso Eucarístico argentino, Buenos Aires, Herrando y Cía, 1916.

VISTA PANORAMICA DE PLAZA DEL CONGRESO EN EL MOMENTO EN QUE LLEGA LA PROCESIÓN EUCARÍSTICA. FUENTE: Memoria del primer Congreso Eucarístico argentino, Buenos Aires, Herrando y Cía, 1916.


Las mujeres instruidas asumen el desafío de tomar la palabra: representaciones de la Independencia en el fin del siglo Marcela Vignoli

El presente trabajo explora las distintas formas que asumió la participación femenina en festejos patrios que desde la celebración evocaban la Independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica. Su desempeño para estas fechas pautadas por la liturgia patriótica como oradoras o escritoras de pequeños ensayos en las revistas literarias, así como desde la pintura y la música constituyen instantes visibles de un complejo proceso a través del cual se modificarían ciertos patrones de sociabilidad de índole cultural en Tucumán. Palabras Clave: Independencia – Sociabilidad – Género

INTRODUCCIÓN

El propósito de este trabajo será analizar la incorporación de

El último cuarto del siglo XIX en Argentina hubo una expansión

algunas mujeres instruidas de la ciudad de San Miguel de Tu-

de experiencias asociativas de índole cultural-educativa que

cumán a este ambiente cultural de celebración patria, y, en

convocó sobre todo a jóvenes alumnos o egresados de esta-

este marco analizar las representaciones de la Independencia

blecimientos educativos nacionales así como también univer-

que emanaron de sus discursos e intervenciones artísticas.

sitarios de Córdoba y Buenos Aires. Una de las características de este asociacionismo que la historiografía argentina ha ca-

En efecto, esta participación femenina se llevó a cabo de dis-

racterizado como “efímero”, “disperso” y por lo tanto difícil de

tintas maneras -como oradoras, escritoras, así como desde la

estudiar, fue que entre sus variadas inquietudes la evocación

pintura y la música- constituyendo instantes visibles para al-

patriótica ocupó un lugar relevante, llegando en algunos casos

gunas mujeres que formaban parte de un complejo proceso a

a constituir el principal motivo aglutinante.

través del cual se modificarían ciertos patrones de sociabilidad de índole cultural. En efecto, será en el Tucumán de fin de siglo

El interés por desarrollar una veta patriótica manifestado por la

cuando las mujeres se incorporen a una trama asociativa cul-

juventud se sumó, en algunos casos, a propósitos del Estado

tural que hasta ese momento había sido predominantemente

por extender y fomentar valores identitarios entre una pobla-

masculina. Consideramos que algunas mujeres lograron ocu-

ción que se alimentaba de una gran cantidad de inmigrantes.

par un lugar expectante en el espacio público a partir de apelar

De ese modo, las fechas emblemáticas del pasado argentino

a una pauta patriótica, tanto en sus creaciones artísticas co-

sirvieron al tiempo que para conmemorar, para inculcar una

mo en sus textos y ensayos. Respecto de estos últimos, este

cultura cívica en la población, en la que se debían extender

trabajo pretende dilucidar cuales fueron las representaciones

valores argentinos. Pero además, estas manifestaciones de

que sobre la Independencia circularon, en el período bajo aná-

patriotismo sirvieron para visibilizar diferentes grupos que a

lisis, a partir de las intervenciones femeninas en actos patrios.

partir de llevar adelante tareas de evocación cívica, lograron ocupar un lugar expectante en el espacio público. En otras in-

LA FORMACIÓN DE UN AMBIENTE DE SOCIABILIDAD CUL-

vestigaciones hemos demostrado como los jóvenes socios de

TURAL Y LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES INSTRUIDAS

la Sociedad Sarmiento de Tucumán –creada en 1882- lograron

Un rasgo común de las asociaciones decimonónicas de índole

notoriedad a través de la tarea de cimentar valores cívicos en

cultural o educativa en Tucumán, es que a pesar que apelaban

la población sobre todo durante la década de 1890.

1

1  Vignoli, Marcela. “La Unión universitaria de Buenos Aires y Córdoba en las peregrinaciones patrióticas a la Casa Histórica de Tucumán.

Dramatización del pasado y sacralización de la nación a fines del siglo XIX” en Academia, Buenos Aires, núm. 17, 2011 y Vignoli, Marcela, Sociabilidad y cultura política, La Sociedad Sarmiento de Tucumán, 1880-1914. Prohistoria, Rosario, 2015.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 73

formalmente a la participación femenina a través de sus esta-

como análisis sutiles de prácticas de sociabilidad nos invitan

tutos, estaban integradas exclusivamente por hombres en lo

a pensar en que el acercamiento de las mujeres instruidas a

que concierne a sus registros de reuniones, elecciones y co-

las asociaciones formales vinculadas al mundo de la cultura

misiones directivas. Aparentemente, y ateniéndonos a un uso

en el Tucumán de fin de siglo, podría ser pensada también co-

estricto de la categoría de sociabilidad formal, las mujeres ha-

mo una experiencia que sirvió de ensayo para que las mujeres

brían estado ausentes de gran parte de este mundo asociativo

desplegaran prácticas asociativas en años sucesivos. Coinci-

cultural, por lo menos hasta los primeros años del siglo XX.

dimos con Danielle Genevois, en que las investigaciones sobre

2

la sociabilidad femenina deben intentar “[…] apreciar la dosis Por ejemplo en la Biblioteca Alberdi, aunque sus estatutos

de espontaneidad que puede, a la larga, desembocar en una

expresaban que “No reconoce privilegios de sexos, de nacio-

asociación formal”.5

nalidades ni de religiones. […] abre sus puertas á (sic) toda persona instruida y á (sic) la que desee instruirse”, no contó con

No resulta fácil caracterizar el modo en que las mujeres se

presencia femenina en su comisión directiva.

acercaron a la Sociedad Sarmiento durante las últimas dé-

3

cadas del siglo XIX. Aunque no formaban parte formal de su Sin embargo, las prácticas de sociabilidad encarnan diversos

membrecía, ya fuera como socias activas o contribuyentes,

sentidos y el hecho de que las mujeres no fueran registradas

pudimos constatar que su participación en las actividades de

en los libros de actas como parte de la membrecía de las aso-

la Asociación era habitual. Por ejemplo, consultaban libros en

ciaciones culturales así como tampoco ocupando cargos en

su biblioteca, dado que la apertura al público decidida en 1884

su comisión directiva o votando en las elecciones, no significa

las incluía, y participaban en charlas y conferencias que la Aso-

que no hayan estado próximas a ese mundo de sociabilidad.

ciación dictaba regularmente. No es ocioso destacar que la

De hecho, si bien Maurice Agulhon propuso distinguir el cam-

apelación de la Sociedad se dirigía también a las familias, por

po del asociacionismo de formas de sociabilidad más espon-

lo que la participación de la mujer en los diferentes eventos

táneas, muchos autores han comenzado a matizar lo que pu-

culturales podría haberse iniciado a partir de su condición de

do en un primer momento aparecer como una oposición entre

esposa, hermana o hija.

ambas categorías . Estos trabajos, que podrían concebirse 4

En cuanto a la escritura, algunas maestras habían enviado sus 2  En efecto, en el fin de siglo todavía se podía percibir la primacía de una sociabilidad literaria exclusivamente masculina en la provincia a partir de la consulta de actas de diferentes asociaciones como la Sociedad Sarmiento (1882), la Sociedad Científica (1885), la Sociedad Amigos de la educación (1884), la Biblioteca Avellaneda (1895); y la Biblioteca Alberdi (1903). 3  Biblioteca Alberdi (BA), Reglamento, 30 de junio de 1903, p. 7. 4  “Sociabilidad”, un concepto proveniente de los estudios sociológicos, fue introducido en el terreno de la historia a fines de los años sesenta y en la década siguiente por Maurice Agulhon. A partir de aquí esta categoría abrió un amplio campo de posibles investigaciones. Entre los espacios de sociabilidad abordados por los estudios se encuentran los cafés y las tabernas, la vida familiar y las plazas, las asociaciones obreras y militares, la vida de salón, las agrupaciones políticas y las logias masónicas, etc. Agulhon, Maurice. Historia vagabunda. México, Instituto Mora, 1994.

poemas o escritos sobre educación a la sección “Colaboración del bello sexo” que la revista El Tucumán Literario publicaba desde 1894, generando incluso polémicas con algunos de los socios.6 Incluso a mediados de la década de 1890 comenzó a 5  La autora considera que resulta interesante examinar el aporte de la tesis de Agulhon al conocimiento de colectivos femeninos, es decir si la sociabilidad funciona como categoría renovadora para los estudios de género, Genevois, Danielle “Por una historia de la sociabilidad femenina: algunas reflexiones” Hispania, Valencia, núm. 214, 2003, p. 617. 6  La poetisa simoqueña Josefa Díaz, las educadoras Caridad Jayme, Catalina Jiménez, Enriqueta Lucero, Otilde B. Toro, Petronila B. de Albuernes, además de otras mujeres que firmaron sólo con nombre o seudónimo. Una de las polémicas registradas fue la que mantuvo Caridad Jayme con el socio Francisco Astigueta acerca del acceso


circular una publicación escrita por mujeres que se llamó La ni-

para que distintas mujeres, “niñas” o jóvenes, consiguieran

ña tucumana. Esta participación, aunque fue espasmódica a

notoriedad en la sociedad tucumana. Ya fuera por su “belleza”,

fines del siglo XIX, preanunciaba de algún modo el ocaso de esa

“dulzura”, “amabilidad”, pero también por su talento o destreza

sociabilidad predominantemente masculina. En efecto, durante

en tareas vinculadas a lo artístico o literario, algunas de estas

los primeros años del siglo XX, las mujeres se integraron de un

mujeres comenzaban a ser conocidas y reconocidas en la so-

modo más formal a estos espacios asociativos. Diferentes fue-

ciedad tucumana.

7

ron las vías que utilizaron para esta incorporación, y, entre ellas considero que el desarrollar una pauta patriótica constituyó un

En otro trabajo, centrado en las primeras expresiones artísti-

modo efectivo de ocupar un lugar expectante en el espacio públi-

cas de la joven Lola Mora en Tucumán, analizamos la singu-

co. Si bien esta participación trajo innegables beneficios perso-

lar obra que presentó en ocasión del festejo del 9 de julio de

nales para quienes llevaron a cabo estas prácticas, significaron

1894.8 En efecto, en el marco de una Kermesse organizado

la apertura de estos espacios hacia un amplio grupo de mujeres.

por las señoras de la Sociedad de Beneficencia en la Escuela Normal de Maestras Lola Mora presentó una obra compuesta

MAESTRAS, ARTISTAS Y ESCRITORAS EN LOS FESTEJOS

por una serie de retratos de 20 gobernadores tucumanos (ac-

PATRIOS

tualmente conocida como La Galería de los Gobernadores de

Las fechas pautadas por la liturgia patriótica constituían ins-

Tucumán). Realizados en papel canson, con carbonilla, goma

tantes privilegiados para que diferentes grupos que perseguían

y esfumino, utilizados para definir la luminosidad y los contras-

alguna notoriedad en el espacio público. A lo largo de la última

tes y quitar rigidez a los rostros, que en la mayoría de los ca-

década del siglo XIX y la primera del siguiente se desató una

sos fueron extraídos de fotografías.9 La exposición de dibujos

especie de entusiasmo patriótico que contagió a diferentes

y pinturas constituyó uno de los más interesantes actos del

asociaciones, y, entre estas, la Sociedad de Beneficencia tuvo

9 de julio, según la reseña realizada por El Tucumán Literario:

a su cargo la organización de Kermesses y otras actividades con motivo del festejo del IV Centenario de la Conquista de

“El amplio local de la Escuela Normal de Maestras, don-

América, que a su vez perseguía el objetivo de recaudar fondos

de se abría al público la Exposición artística que estaba

para los más necesitados de la provincia.

organizada por las distinguidas damas de la Sociedad de Beneficencia, con el doble fin de honrar a la patria y

Estas actividades, al tiempo que le otorgaban visibilidad co-

allegar recursos para los necesitados […] las diversas

mo grupo, también constituían una excelente oportunidad

secciones en que estaba dividida aquélla, no dejaron nada que desear y fueron atendidas por elegantes y

de las mujeres a la educación superior. En esa oportunidad el socio rechazaba enérgicamente la posibilidad del ingreso de las mujeres a la Universidad mientras Caridad Jayme defendía esta posibilidad. Hemeroteca de la Facultad de Filosofía y Letras, Tucumán, El Tucumán Literario, 4 de junio de 1893. 7  Con respecto a periódicos o revistas escritos por mujeres sabemos que en 1870 circuló en Tucumán La Mariposa, publicación que fue analizada por Lucrecia Johansson. Lamentablemente no es posible identificar al grupo de mujeres que escribió en esta revista, ya que casi ninguno de sus artículos está firmado. No obstante, los tópicos analizados por estas autoras giraban en torno a los derechos civiles y políticos de las mujeres, lo que llevó a la autora mencionada a considerarla la primera revista feminista de Tucumán Johansson, Lucrecia “La Mariposa, primer periódico escrito por mujeres en Tucumán” en Humanitas, Tucumán, núm. 33, 2006, pp. 289-307. En 1879 apareció El órgano de las niñas, periódico también escrito por mujeres, del que no hemos podido ubicar ningún ejemplar y cuya referencia encontramos en el diario La Razón, 16 de junio de 1879, Tucumán. Por último, “La niña tucumana” aparecía, como indicamos, en mayo de 1894. La única referencia que encontramos fue una nota de El Tucumán Literario: “Ha visto la luz pública el periódico de este nombre, redactado por distintas señoritas de esta sociedad. Al saludar a La Niña…nos complacemos en manifestarles nuestros sinceros votos convencidos como estamos del inmenso bien que puede hacer a favor del desarrollo y progreso intelectual del bello sexo de esta ciudad”. Redacción. Hemeroteca de la Facultad de Filosofía y Letras, Tucumán, El Tucumán Literario, 6 de agosto de 1894, Tucumán.

discretas señoras y señoritas que con su hermosura y exquisito trato, contribuyeron a darle mayor realce a la exposición […] Queremos hacer mención especial del salón que ostentaba los cuadros originales debido al lápiz o al pincel de distinguidas aficionadas al hermoso arte de la pintura y el dibujo, los que demostraban una vez más el talento y el buen gusto de las niñas tucumanas, que tan importante papel desempeñan en todos los torneos de la inteligencia y de la caridad”.10 Como es conocido, el conjunto de la obra realizado para este evento fue donado por la artista al gobierno de la provincia a través de una nota que expresaba: “Deseo asociarme en algo a las nobles expansiones del patriotismo en este día inmortal

8  Vignoli, Marcela “Lola Mora no pintaba mariposas: una estrategia femenina para la conquista del espacio público” en Páginas, vol. 3, núm. 5, 2011. Rosario. 9 Celia Terán. El retrato en Tucumán antes del siglo XX. EDUNT, Tucumán, 2008, p. 315. 10  Hemeroteca FyL, Revsita El Tucumán Literario, T. II, 22.07.1894, f. 38.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 75

de nuestra historia […]”.En octubre, el diputado Eudoro Vázquez

Al iniciar su discurso no hay referencias a las mujeres que par-

presentaba un proyecto en el que proponía que se acordara a

ticiparon en las batallas pero sí a la situación de desprotección

Lola Mora diez mil pesos “como recompensa al mérito y al tra-

en la que quedaban las mujeres luego que sus maridos e hijos

bajo artístico […]”. Dos años después el Poder Ejecutivo Na-

participaran en las batallas.

11

cional le concedía una beca para su capacitación en Europa. A medida que avanza la exposición, exalta la idea del progreso Unos años después, para festejar el 9 de julio de 1902 se pla-

material y habla de la necesidad de reemplazar “los aceros

neaba una velada literario musical en los salones de la Sociedad

bélicos por el arado y la hoz del labrador, y el humo de la pelea

Sarmiento con un programa que anunciaba una nota distintiva,

por el del ingenio y la locomotora que lleva la civilización y el

la participación de tres mujeres: Margarita Todd leería un discur-

progreso a sus más apartadas regiones”.15 Estas inequívocas

so alusivo a la fecha; Indalmira Cabot estaría a cargo de una de

referencias a la industria azucarera aparecen junto al acceso

las partes musicales del acto y Ángela Ugarte recitaría el poema

a la educación y el desarrollo de las comunicaciones como las

de Rafael Obligado “El hogar paterno”. En su edición posterior al

tareas de la hora. “No, no son las luchas de la espada las que

festejo El Orden publicaba un elogioso comentario:

deben hoy conmover y asaltar la tranquilidad del pueblo –decía–, […] son las luchas del trabajo y de la industria [las] que

“Merece la fiesta de anoche, el calificativo que le hemos

brindan la felicidad y ahuyentan la miseria”.16

dado: fue espléndida en toda la extensión de la palabra. Ella abre para la sociedad sarmiento una nueva era, que

Al finalizar sí refiere a las mujeres excepcionales que partici-

deseamos sea fecunda, pues incorpora el concurso de

paron en diferentes combates de principios del siglo XIX, “Y si

la mujer a los torneos intelectuales de esa institución”.

alguna vez la ambición de otros quisiera turbar la paz, nunca

12

con sangre fratricida empañe el brillo de sus espadas, la tierra El Orden también transcribió el discurso de Margarita Todd y

de San Martín, Bustamante y Aráoz, de las oromi (sic.), la esca-

vale la pena detenernos en su contenido, no sólo porque era la

lada y muchas otras que como Marina Céspedes, se conquistó

primera vez que una mujer hablaba en público en los salones

el grado de mayora de ejercito libertador”.17

de la Sarmiento, sino porque la oradora explicita –apelando a un análisis de tipo histórico con valoraciones sobre el papel

Esta mirada que rescataba a las mujeres destacadas, era ha-

desempeñado por las mujeres en el pasado provincial, argen-

bitual hasta que se comenzaron a elaborar algunos avances

tino y latinoamericano–, los significados que atribuía a los

respecto de la participación de las mujeres durante el proceso

festejos patrios.

de militarización y como parte integrante de los ejércitos constituidos en la etapa revolucionaria y republicana . Como ha des-

Todd comienza justificando su participación en el festejo co-

tacado Marisa Davio aunque son escasas las fuentes sobre las

mo parte de uno de los deberes cívicos de la mujer “[…] inspi-

mujeres en estos procesos, en los últimos años algunos inves-

rada como vosotros dejo sentir mi voz, rompiendo acaso la

tigadores se han interesado por casos nacionales a fin de com-

armonía”. Repasa la historia nacional y provincial y propone,

plejizar y desmitificar la visión de las mujeres en ese contexto.

una mirada diferente de la fecha, sin dejar de hacer referencia

Según la autora se trata de “rescatar de la historia a aquellas

al lugar tradicional que habrían ocupado las mujeres en los

mujeres que actuaron directa o indirectamente en las guerras,

tiempos de la independencia:

es decir, combatiendo al lado del varón, sufriendo males y enfer-

13

medades, muriendo por la causa revolucionaria, o contribuyen“[…] el ideal de esposo y madre, era el amor por la

do con víveres y vestimentas para oficiales y tropas”.18

patria que les viera nacer […] ¡Qué esposas y qué madres aquellas! Que con tanto arrojo y desprendimiento

Margarita Todd no sólo había obtenido un lugar de notoriedad

ofrecían el sacrificio de los suyos por causa tan justa

en un ámbito que hasta ese momento era predominantemente

[…] demostrasteis de una manera digna el patriotismo

masculino, sino que además había logrado incorporar un tópico

de las espartanas… Haciendo generosa entrega de los vuestros…cooperasteis en la gran causa”.14 11  Paéz de la Torre, Carlos y Celia Terán, Lola Mora: una biografía. Planeta, Buenos Aires, 1997, p. 32. 12  Archivo Histórico de Tucumán (AHT), El Orden, 5 Julio de 1902. 13  AHT El Orden, 8 de julio de 1902. 14  AHT El Orden, 8 de julio de 1902

15  AHT El Orden, 8 de julio de 1902 16  AHT El Orden, 8 de julio de 1902 17  AHT El Orden, 8 de julio de 1902 18  Davio, Marisa “Mujeres militarizadas: en torno a la búsqueda de fuentes para el análisis de la participación de las mujeres en Tucumán durante la primera mitad del siglo XIX” en Revista electrónica de fuentes y archivos, Córdoba, núm. 5, 2014, p. 85.


de alguna manera inédito en estos festejos: a la par del rol tradi-

En efecto, aunque su participación, entonces, estaba ceñida a

cional reservado a las mujeres durante la guerra como era el de

la presentación de trabajos en las reuniones de la Sociedad, la

madres o esposas abnegadas que esperaban el regreso de los

colaboración en las veladas literario-musicales y en las confe-

suyos, hablaba de las mujeres excepcionales que participaron en

rencias abiertas al público, en algunos casos disertando ellas

los combates, e iba más allá en el deseo de reemplazar las luchas

mismas sobre temáticas referidas a educación, no dejaba de

y combates por el acceso a la educación y al mundo del trabajo.

ser un gran avance su incorporación al principal ámbito cultural de la provincia, hasta entonces totalmente masculinizado

Su lectura fue tan importante que el principal periódico tucu-

y que a partir de ese momento se convertía en un espacio de

mano, El Orden, decidió su publicación.

intercambio y circulación de hombres y mujeres.

La notoriedad obtenida tanto por la artista Lola Mora en la

CONSIDERACIONES FINALES

década de 1890, como por la maestra Margarita Todd en los

A fines del siglo XIX, las asociaciones culturales de la ciudad

primeros años del siglo XX, no debe opacar un proceso que

de San Miguel de Tucumán y el poder político provincial, coin-

estaba ocurriendo en Tucumán a principios de siglo y que fue

cidieron en el interés por fomentar una conciencia cívica y pa-

la progresiva incorporación de algunas mujeres instruidas a un

triótica entre la población. En particular, en torno al festejo del

ambiente de sociabilidad que hasta fines del siglo XIX se había

9 de julio se conformó una especie de entusiasmo patriótico

mantenido exclusivamente masculino.

que llevó a proyectar la provincia mucho más allá de sus fronteras transformándose en un sitio de peregrinación y exalta-

En efecto, en agosto de 1902 cuando la Sociedad Sarmiento

ción patria para jóvenes de todo el país.

decidió abrir su membrecía al sexo femenino, incorporando formalmente a las mujeres en calidad de socias, ese mundo

Este ambiente cultural que enfatizaba en los festejos pauta-

masculino entraba en su ocaso. Las nuevas socias podían

dos por la liturgia patriótica contagió a algunas mujeres que

participar de las reuniones y asambleas. No obstante, no

a través de iniciativas espasmódicas participaron a fines del

podían votar ni ser elegidas para los cargos de la comisión

siglo XIX y principios del XX desde diferentes registros que

directiva ni podían participar de la toma de decisiones. De to-

abarcaron desde la plástica hasta la reflexión histórica, pasan-

dos modos, aunque el real alcance de sus posibilidades de

do por la poesía y la música.

19

participación haya estado restringido a determinadas áreas, no carece de importancia la irrupción de las mujeres en un

La participación femenina, si bien fue muy reducida comparada

espacio hasta ese momento reservado al universo masculino.

con la presencia de varones en estos ambientes literarios y educativos, de los últimos años del siglo XIX y primeros del siguien-

Considero que fue en el camino de lograr acceso a estos im-

te, dejó huellas sobre las representaciones de la Independencia

portantes servicios culturales, que definitivamente permitían

a principios de siglo. El énfasis en las mujeres excepcionales

a las mujeres instruidas capacitarse de mejor manera para su

en el proceso hacia la Independencia, constituyó sólo una de

desempeño laboral, donde comenzó a gestarse la inquietud de

las aristas exploradas. La exaltación del progreso material, la

contar con un espacio en el que compartieran sus experien-

cultura del trabajo y el valor de la educación, constituyen otras

cias con otros maestros, sus pares, y de ese modo acotar las

de las demandas a que estos discursos hicieron referencia.

inquietudes al mundo del magisterio. Por último y no menos importante es que estas intervenciones En este sentido coincidimos con Asunción Lavrín en que la parti-

preanunciaban el ocaso de ese mundo de sociabilidad predo-

cipación femenina en asociaciones constituyó un engranaje clave

minantemente masculino. En este sentido, considero que el

en el cambio de mentalidad respecto del papel de la mujer en al-

desarrollo de una pauta patriótica por parte de algunas muje-

gunos países del Conosur durante las primeras décadas del siglo

res además de reportar beneficios individuales, logró impactar

XX. En efecto, para la autora […] la sociabilidad fue imprescindible

en un grupo más amplio de mujeres instruidas que vieron en

para […] superar el problema de la comunicación de ideas, intere-

las asociaciones culturales y de evocación patria un medio de

ses y estrategias como grupo, constreñidas como estaban por

mejorar su situación laboral.

las restricciones en su movimiento fuera de la casa”.

20

19  La lista de ingresantes incluía a 37 mujeres, la mayoría de las cuales eran alumnas, egresadas y maestras de la Escuela Normal de Maestras, que había sido creada en 1888 en Tucumán. AHT, El Orden, Agosto de 1902. 20  Lavrín, Asunción “Cambiando actitudes sobre el rol de la mujer:

experiencia en los países del Cono sur a principios de siglo”, European review of Latin American and Caribbean studies, núm. 62, 1997, p. 80.


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FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

Vignoli, Marcela “Lola Mora no pintaba mariposas: una estra-

Archivo Biblioteca Sarmiento, Libro de Actas de la Comisión

tegia femenina para la conquista del espacio público” en Pági-

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nas, Rosario, vol. 3, núm. 5, 2011.

Archivo Biblioteca Alberdi, Reglamento, T. I, 1903.

Vignoli, Marcela, Sociabilidad y cultura política, La Sociedad Sarmiento de Tucumán, 1880-1914. Prohistoria, Rosario, 2015.

Archivo Histórico de Tucumán, periódico El Orden, 1894-1903. Hemeroteca de la Facultad de Filosofía y Letras, Revista El Tucumán Literario, T. II, 1890-1896. Agulhon, Maurice. Historia vagabunda. México, Instituto Mora, 1994. Davio, Marisa “Mujeres militarizadas: en torno a la búsqueda de fuentes para el análisis de la participación de las mujeres en Tucumán durante la primera mitad del siglo XIX” en Revista electrónica de fuentes y archivos, Córdoba, núm. 5, 2014. Genevois, Danielle “Por una historia de la sociabilidad femenina: algunas reflexiones” Hispania, Valencia, núm. 214, 2003. Johansson, Lucrecia “La Mariposa, primer periódico escrito por mujeres en Tucumán” en Humanitas, Tucumán, núm. 33, 2006. Lavrín, Asunción “Cambiando actitudes sobre el rol de la mujer: experiencia en los países del Cono sur a principios de siglo”, European review of Latin American and Caribbean studies, núm. 62, 1997. Paéz de la Torre, Carlos y Celia Terán, Lola Mora: una biografía. Planeta, Buenos Aires, 1997. Priego, Natalia “Heroínas anónimas de la ciencia en México: Petra Martínez, maestra”. En Género y ciencia en América Latina: mujeres en la academia y en la clínica (siglos XIX y XX), Madrid, Iberoamericana, 2011. Primer Congreso Femenino Internacional de la República Argentina, Buenos Aires, Ceppi, 1911. Terán, Celia. El retrato en Tucumán antes del siglo XX. Tucumán, EDUNT, 2008. Vignoli, Marcela. “La Unión universitaria de Buenos Aires y Córdoba en las peregrinaciones patrióticas a la Casa Histórica de Tucumán. Dramatización del pasado y sacralización de la nación a fines del siglo XIX” en Academia, Buenos Aires, núm. 17, 2011.

Dra. Marcela Vignoli

Profesora y Doctora en Historia egresada de la Universidad Nacional de Tucumán. Investigadora asistente CONICET. Docente en la cátedra de Metodología de la investigación histórica de la carrera de Arqueología de la UNT. Recientemente ha publicado su libro por la editorial Prohistoria Sociabilidad y cultura política. La Sociedad Sarmiento de Tucumán, 1880-1914. Asimismo cuenta con artículos en revistas entre las que se destacan “Lola Mora no pintaba mariposas: una estrategia femenina para la conquista del espacio público” en la revista Páginas. “Asociacionismo, cultura y política en tiempos de crisis, la Sociedad Sarmiento de Tucumán, 1900-1909”, en Travesía y “Educadoras, lectoras y socias. La irrupción de las mujeres en un espacio de sociabilidad masculino. La Sociedad Sarmiento de Tucumán (Argentina) entre 1882 y 1902” en la revista mexicana Secuencia. vigmarce@gmail.com


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SECCIÃ&#x201C;N

ARTICULOS


El conflicto de los “ismos” dentro del Revisionismo histórico y en torno a la Guerra del paraguay Ariel Julián Otal Landi

En 1969 desde el Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas “Juan Manuel de Rosas” Juan P. Oliver desataba una fuerte polémica que retrataba el conflicto político-ideológico que se desarrollaba dentro de la coyuntura nacional y, motivada por ella, dentro del revisionismo histórico argentino. La polémica partía luego que el autor acusara en su publicación al trabajo “La Guerra del Paraguay: gran negocio” de León Pomer como “una táctica comunista de infiltración”. En dicha denuncia no sólo acusaba con alto tono conspirativo a Pomer sino también a los referentes de la denominada “izquierda nacional” y a los “neorrevisionistas”, dándose de manifiesto una profunda crisis y la consiguiente disputa simbólica sobre el “ser revisionista”. Palabras Clave: Bicentenario, Independencia, Congreso En 1969 el revisionista Juan Pablo Oliver1 desataba una fuerte

de violencia4, de compromiso político, donde el antiliberalismo y el

polémica que retrataba el conflicto político-ideológico que se de-

discurso revisionista se constituía como “sentido común”5.

sarrollaba dentro de la coyuntura nacional y, motivada por ella, dentro del revisionismo histórico argentino2. Mientras el gobierno

La polémica iniciada por el revisionista Oliver a través del Bo-

de facto de Onganía adhería a la “Doctrina de Seguridad nacional”

letín del Instituto de Investigaciones Históricas “Juan Manuel

impulsada por los EEUU para frenar la amenaza de “infiltración

de Rosas” partía luego que el autor acusara en su publicación

marxista”, en la sociedad argentina se vislumbraba un clima de

“Rosismo, comunismo y lopismo” al trabajo “La Guerra del

ideas que marcaba la época “rebelde”3 atravesada por un clima

Paraguay: gran negocio” de León Pomer6 como “una táctica comunista de infiltración en las corrientes nacionales de los

1  Juan Pablo Oliver (1906-1985) fue una de las figuras que integraron, desde un principio, la corriente revisionista nacida al calor de los años cuarenta. Como varios de sus colegas, Oliver adhirió al nacionalismo alistándose en un movimiento llamado Unión Revolucionaria Juventud Argentina, se constituyó como uno de los tantos nacionalistas adeptos a Uriburu que participaron en los violentos enfrentamientos de setiembre de 1930 que dieron pie al primer golpe cívico militar en nuestro país. Se enroló en la Legión Cïvica Argentina, de carácter paramilitar en los tiempos de Uriburu. Durante los años cuarenta, luego de la llamada “Revolución del ‘43” se afilió a la Alianza Libertadora Nacionalista que adhería a un nacionalismo de corte populista. Dentro de su labor historiográfica se destacan sus trabajos de Historia político económica como “La política económica de Rosas” y “Los unitarios y el capital extranjero”. 2  El revisionismo histórico argentino forma parte de una corriente historiográfica nacionalista y profundamente antiliberal que se dio a la luz durante la década de los cuarenta en nuestro país, conocida como la “década infame”. La misma adquirió suma relevancia por entonces y cuenta con determinadas raíces ideológicas, aunque en principio se pueden distinguir una de corte “conservador” y otra “populista” como la que emanara el grupo yrigoyenista FORJA también en los cuarenta. El denominador común es su defensa de una serie de valores nacionales, su reconocimiento a la herencia hispánica y su posicionamiento contrario al liberalismo, constituyéndolo como responsable moral y material de todos los males. 3  Como considera Claudia Gilman: “en términos de una historia de las ideas, una época se define como un campo de lo que es públicamente decible y aceptable –y goza de la más amplia legitimidad y escucha- en cierto momento de la historia, más que como un lapso temporal fechado por puros acontecimientos, determinado como un mero

países que denominan <<coloniales o dependientes>>”.7 En dicha denuncia no sólo acusaba con alto tono conspirativo a Pomer sino también a los referentes de la denominada “izquierda nacional” y a los “neorrevisionistas”8. recurso ad eventa”. Esta noción de época la autora la enmarca entre 1959 hasta circa 1973 o 1976. Nosotros, al centrarnos a una problemática de índole nacional preferimos establecerlo desde 1955, ya que consideramos como propio de la época al desarrollo de la denominada “Resistencia peronista” que es previa a la Revolución cubana. Gilman, Claudia, Entre la pluma y el fusil, Siglo XXI, Buenos Aires, 2012, p. 36. 4  Carassai, Sebastián, Los años setenta de la gente común, Siglo XXI, Buenos Aires, 2014. 5  Terán, Oscar, Nuestros años sesentas, Siglo XXI, Buenos Aires, 2013. 6  León Pomer (1928) es un historiador ligado a la “izquierda nacional” fue profesor de la Universidad Nacional de Buenos Aires y del Salvador. Dedicado al estudio e investigación de temas latinoamericanos, “La Guerra del Paraguay: gran negocio” es su libro más reconocido tanto en Argentina como en el Paraguay. Tuvo muchas reediciones, la última está a cargo de la editorial Colihue retitulado como “La Guerra del Paraguay: Estado, política y negocios” (2008). 7  Oliver, Juan Pablo, “Rosismo, comunismo y lopismo” en Juan Manuel de Rosas. Boletín del Instituto Juan Manuel de Rosas de Investigaciones históricas, Buenos Aires, Año II, Segunda época, N°4, 1969, p. 24. 8  Tomamos las denominaciones “izquierda nacional” y “neorrevisio-


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El debate en ciernes que transcurriría durante 3 números den-

fue motor de una crisis interna dentro del instituto9. No obstan-

tro de las publicaciones del Instituto manifestaba un profundo

te, resulta importante profundizar en la disputa simbólica que

malestar político ideológico que ponía en evidencia cómo la

se infiere dentro de la mentada polémica (que fue reducida y

“política de la historia” ocupaba un lugar de trascendencia den-

cancelada abruptamente por la propia dirección del Boletín)10.

tro de la sociedad convulsionada de la época.

En principio, porque la misma ejemplifica las distintas concepciones que englobaba al revisionismo y a la disputa de su

El presente trabajo pretende realizar, entonces, un abordaje

capital simbólico y como se desarrollaba de manera clara una

historiográfico de las obras y artículos que participaron o fue-

“política de la historia” en el mismo.

ron cuestionadas dentro de la polémica a fin de contemplar y dar cuenta de la problemática en cuestión. ¿Por qué la polémica en torno a la Guerra de la Triple Alianza constituyó el disparador del conflicto dentro del revisionismo? ¿Cómo se definió el “ser revisionista” dentro de un contexto político nacional e internacional convulsionado? A partir de estos interrogantes también se profundizará en determinados autores que estuvieron involucrados en la polémica y que ilustran las distintas concepciones que adquirió el revisionismo histórico durante esta época. La polémica en torno al libro de León Pomer sobre la Guerra del Paraguay dentro de las publicaciones del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas ya ha sido abordada y resumida por Julio Stortini, tomándola como ejem-

Portada del Boletín del Instituto Rosas en el que se inicia la polémica por la Guerra del Paraguay. BIJMRIH, Abril de 1969.

plo sintomático de la crisis de homogeneidad de la corriente revisionista que estaba sufriendo durante los años 60 y que

nismo” a fin de poder distinguir las diversas corrientes aunque existan posiciones encontradas al respecto. A grandes rasgos, podemos mencionar que el “neorrevisionismo” es una denominación que realizó Halperin Donghi (El revisionismo histórico argentino, Siglo XXI, Buenos Aires,1970), y englobaría a los revisionistas de carácter populista que adhirieron al nacionalismo popular que desarrollara FORJA en los años 40 y que luego de la caída del gobierno peronista en el ’55 tomarían una posición reivindicatoria del mismo, estableciendo una identificación del peronismo con el “primer gobierno popular” de Rosas y el liderazgo de los caudillos federales donde el “pueblo” es el actor fundamental de la interpretación historiográfica. La “izquierda nacional” nace por parte de algunos intelectuales marxistas (provenientes muchos de ellos del troskismo y del comunismo) que también adhirieron al peronismo, asumiendo una formulación antiimperialista y recurrentemente latinoamericanista fundada en la dupla nacional- popular. A diferencia del “neorrevisionismo” o “revisionismo populista”, la izquierda nacional parte desde un análisis historiográfico desde un enfoque de tipo marxista.

9  Stortini, Julio. “Polémicas y crisis en el revisionismo argentino: el caso del Instituto de Investigaciones Históricas <<Juan Manuel de Rosas>> (1955-1971)” en Devoto, F. y Pagano, N. (editores) La historiografía académica y la historiografía militante en Argentina y Uruguay, Biblos, Buenos Aires, 2004, pp. 81- 106. 10  La polémica desatada por Juan Pablo Oliver publicada en el 4 número (Abril de 1969) se desarrolla en los dos siguientes. En el número 5 fueron Ortega Peña y Duhalde, Fermín Chávez y Faustino Tejedor los que salieron al cruce de la acusación que Oliver realizara. La dirección del Boletín destaca profusamente el prestigio del polemista y se abstiene de tomar posición historiográfica, “dado que escapa al período histórico que es objeto de esclarecimiento según establecen los Estatutos”. Luego, afirma, que el Instituto no cerraba las puertas a la polémica, aunque le ponía un fin abrupto a la misma en el siguiente número en Setiembre de 1969 dejando a Oliver con las palabras de cierre. Resulta notorio también que, y la propia dirección del Boletín lo asumía, habían recibido numerosas cartas de las cuales sólo publicaban las de Chávez y Tejedor por considerarlas las más “representativas”. Sin embargo, según testimonio del propio autor, León Pomer no logró que el Instituto le publicara su respuesta a la acusación de Oliver. Laino, Domingo, “Prólogo para la edición en Paraguay” en Pomer, León. La Guerra del Paraguay, Colihue, Asunción, 2012.


LA GUERRA DEL PARAGUAY Y EL CONFLICTO DE LOS “ISMOS”

“La presente apuntación bibliográfica es motivada por

En abril de 1969, la revista del Instituto publicaba un artículo

una corriente publicitaria (…) caracterizada por la sis-

virulento de Juan Pablo Oliver, del cual destacaba su trayectoria

temática tergiversación de los sucesos de 1865, obe-

(por pertenecer a la primera línea de la promoción fundadora

deciendo a la táctica comunista de infiltración en las

del instituto, por integrar la comisión directiva de entonces, por

corrientes nacionales de los países que denominan

sus “innumerables conferencias” y por su labor como profesor

<<coloniales o dependientes>>. Su objetivo no lo consti-

de historia argentina. Aunque el editor argumentaba que podían

tuye, desde luego, la investigación veraz del pasado, sino

“caber otras interpretaciones lícitas en aspectos secundarios”,

la divulgación de una serie de mitos o esquemas con-

su presentación legitimaba el discurso en clave de denuncia

feccionados con exclusivas finalidades de proselitismo

que realizaba Oliver. Tomando por excusa analizar el libro “La

marxista. Esta, de Pomer, no aporta elementos inéditos

Guerra del Paraguay: gran negocio” de León Pomer, Oliver de-

o argumentación novedosa pero acentúa respecto a sus

nunciaba la desviación histórica con fines políticos que realiza-

congéneres, una cruda desolación espiritual y absoluta

ran marxistas disfrazados de revisionistas a fin de provocar un

apatía ante cualquier actitud nacional…”13

sentimiento de rencor entre Paraguay y Argentina. A los ojos de Oliver, el “lopismo” no era más que una máscara marxista que

Las acusaciones de Oliver afirmaba que la obra de Pomer for-

buscaba presentar al Paraguay Solano López (“gobierno socia-

maba parte de una de las tantas obras “pseudo revisionistas”

lista y paternalista”) como el país más rico y progresista de His-

que mediante técnicas marxistas buscaban infiltrarse para

panoamérica que fuera arrasado por la “deliberada destrucción

corroer el sentimiento nacional y amenazar el orden interno

que le llevaron Argentina y Brasil, inducidos por los industriales

utilizando la falacia y la adulteración heurística y hermenéutica

de Birmingham y Manchester” cuando en realidad, la respon-

bajo una “serie publicitaria lopista-montonera”. La supuesta es-

sabilidad del conflicto fuera por parte del propio Paraguay, que

trategia marxista era la de difundir una “teoría del resentimien-

desde 1864 se había constituido en una especie de “protectora-

to” que buscaba perturbar las relaciones con el Paraguay y en

do británico”. Justificar la “invasión” que realizara Solano López

el orden interno, inculcaba una “pérdida de fe en la Argentina”.

en territorio argentino y que provocase la declaración bélica por

La crítica, entonces, ampliaba su denuncia hacia otros “pseudo

parte del gobierno de Mitre no corresponde al espíritu revisionis-

revisionistas”, algunos pertenecientes al Instituto rosista como

ta ya que “como expresión historiográfica del nacionalismo, no

los casos de los autores Ortega Peña y Duhalde aunque lo ha-

le corresponde hacer cuestión de partidos y de hombres sino de

cía también extenso hacia los representantes de la denomina-

actitudes nacionales o antinacionales” : dicha argumentación

da “izquierda nacional” como Jorge Abelardo Ramos, Jorge E.

provoca también una sisma dentro de la interpretación revisio-

Spilimbergo, Eduardo Astesano, entre otros.

11

nista de entonces ya que destaca la primacía del “nacionalismo territorial”, más allá del gobierno de turno. La posibilidad de

Más allá del exceso de macartismo visible y consecuente en

hacer las analogías pertinentes de acuerdo al relato de Oliver

Oliver lo que se manifiesta es una crisis simbólica y de legitimi-

se traslucen sin necesidad de hacerlo explícito: los enemigos

dad que acentuaba lo evidente del cambio de época en el que

internos (los marxistas) de hoy son los mismos que justifican

el revisionismo histórico argentino alcanzaba a establecerse

los enemigos internos de ayer: los caudillos y sus seguidores

en el “sentido común”, diferenciándose al imperante en sus

que se “rebelaban o desertaban de sus deberes militares” que

inicios durante los años 30, plena “década infame”14.

eran los mismos que combatieron contra Rosas, que “con su apología historicista el marxismo enseña el deber de rebelión

En función de ello, la obra de Pomer sin reconocerse en ningún

y deserción en caso de un actual conflicto internacional”.12 El

momento a sí misma como “revisionista” es apartada y con-

discurso de Oliver se enmarcaba ideológicamente dentro de la consigna emanada de la Doctrina de Seguridad Nacional: la misma alertaba sobre el “ser subversivo”, es decir, la infiltración marxista (esto es de un enemigo interno) que amenaza, subvertía el orden y aquellos valores morales y espirituales que pertenecían a la civilización occidental y cristiana. Juan Pablo Oliver daba una señal de alarma puertas adentro: hacia sus pares, los nacionalistas que, como tales, no podían ser otra cosa que “auténticos” revisionistas: 11  Oliver, Juan Pablo, “Rosismo, comunismo…”, Op. Cit., p. 30. 12  Oliver, Juan Pablo, “Rosismo, comunismo…” Op. Cit. , p. 26.

13  Oliver, Juan Pablo, “Rosismo, comunismo...”, Op. Cit., p. 24. 14  Adherimos al fragmento de Halperín Donghi en el que manifiesta que “la continua vigencia del revisionismo parece entonces deberse (…)sobre todo a una infinita capacidad de adaptación al temple cambiante de capas crecientes de opinión pública, despertadas gradualmente a los problemas del presente y el pasado argentinos por una crisis que no cesa de ahondarse”, aunque no compartimos su apreciación de que el revisionismo histórico se convertía cada vez menos una “corriente historiográfica y cada vez más una construcción de alegorías retrospectivas…” ya que a nuestro entender es mucho más complejo y heterogéneo su desarrollo como para delimitarlo de esa manera. Halperín Donghi, Tulio, Ensayos de historiografía, El cielo por asalto, Buenos Aires, 1996, p. 124.


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denada no sólo por Oliver sino también por los detractores del

estandarte nacional sino que la relativiza y a su vez enaltece

mismo: los autores Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde.

a “caudillos menores” pertenecientes al momento pos Case-

Se denota el valor simbólico del “ser revisionista” y qué se en-

ros que habían combatido contra Rosas como los casos del

tiende por ello puertas adentro. Sin embargo, la obra de Pomer

Chacho Peñaloza y Felipe Varela, por lo cual estos últimos no

“La Guerra del Paraguay. Gran negocio” (1968) si bien hace un

representaban al auténtico pueblo.

análisis económico desde la teoría marxista, no la categoriza dentro de los estándares del análisis de la izquierda “tradicio-

En resumidas cuentas: lo que inferimos en torno a la polémica

nal” y tampoco se la puede relacionar con la corriente troskis-

desatada por Juan Pablo Oliver es en relación a una disputa

ta o gramsciana, conteniendo muchos puntos de análisis en

simbólica en torno al revisionismo. La misma tiene que ver con

común con las interpretaciones de los representantes de la

el establecimiento de una concepción emergente del revisio-

“izquierda nacional”, aunque Pomer no utiliza como fuentes

nismo, reformulada ante una nueva “época rebelde”, en con-

principales las obras de estos autores sino, las de los revisio-

traposición a la interpretación del revisionismo de corte “con-

nistas y/o “neorrevisionistas” como Atilio García Mellid, Raúl

servador” ligado a las ideas del primer revisionismo histórico.

Scalabrini Ortiz, Fermín Chávez y José María Rosa, además

No sólo el discurso revisionista había sufrido modificaciones

de algunos artículos realizados por la dupla Ortega Peña y Du-

sino que, por decantación, el rosismo adquiría un nuevo matiz

halde. Pomer si bien trabaja con conceptos de Marx, Engels y

menos “principesco” y “autócrata” y más emparentado con el

Lenin (sobre el imperialismo) los menciona sobre todo como

peronismo, luego de la violencia suscitada bajo el golpe de Es-

cita de autoridad más que a un nivel de enmarcar su análisis

tado realizado por la denominada “Revolución Libertadora” en

en los lineamientos que difundiera la Academia de ciencias

1955 y consecuente a esto, la proscripción del peronismo, la

Sociales de la URSS, según aseveraba el denunciante . “La

persecución acompañada de la adscripción de la dictadura co-

Guerra del Paraguay” de Pomer aunque establecía un análi-

mo continuadora de la línea “mayo-caseros”. Como respuesta

sis político económico sobre las causas y consecuencias del

natural al discurso oficial, la línea “Rosas-Perón” era asumida

conflicto entendiendo el mismo como el reflejo “en un mun-

por el relato peronista y por el propio líder. No es casual que

do cada vez más controlado por el capitalismo de las gran-

el revisionismo “nacional y popular” emergente luego de 1955,

des potencias (donde) el Paraguay debía despertar grandes

“resistencia peronista” mediante, reconfigurara la imagen de

aprensiones” , lo enmarcaba también desde la óptica cultural

Rosas y también prestara suma atención a la “resistencia fe-

“clásica” del análisis historiográfico revisionista argentino: el

deral” pos-Caseros, reflejadas en las montoneras del Chacho

dilema sarmientino de “civilización y barbarie” era la clave para

Peñaloza, Felipe Varela y en la revolución jordanista. Los caudi-

distinguir la puja de poder y los intereses que se soslayan en la

llos “pos Caseros” establecían una línea de continuidad con la

Guerra de la Triple Alianza.

lucha de la resistencia y posteriormente la hacía propia a nivel

15

16

simbólico y discursivo las numerosas organizaciones armaSin embargo, el revisionismo, a los ojos de Oliver, se concebía

das (en su mayoría asumiendo al peronismo como camino a

como “expresión historiográfica del nacionalismo, no le co-

una revolución de corte socialista) entendida como respuesta

rresponde hacer cuestión de partidos y de hombres sino de

a la línea “Mayo-Caseros”.

actitudes nacionales o antinacionales y, según estas, juzgar a aquellos”. Entendida como tal, daba lugar al supuesto “lopis-

La respuesta a la acusación de Juan Pablo Oliver era realizada

mo” de Pomer que fomentaba el odio del pueblo paraguayo

por otros integrantes al Instituto Juan Manuel de Rosas que

hacia la Argentina y que cuestionaba por otro lado, las deci-

habían sido también tratados de “infiltrados”: los historiadores

siones “nacionalistas” del gobierno de entonces (Bartolomé

pertenecientes al peronismo de izquierda Rodolfo Ortega Peña

Mitre). Es decir, a pesar de ser denostada por el revisionismo,

y Eduardo Duhalde17. Ambos habían publicado una obra dedi-

Oliver defendía el desempeño de Mitre como estadista de entonces, por haber tomado la decisión necesaria a la hora de frenar la amenaza lopista (que buscaba con la colaboración británica invadir la Argentina). El revisionismo también era entendido para Oliver como un lógico rosismo: Rosas era la máxima expresión de la nacionalidad. Destaca entonces que el “pseudo revisionismo” no recupera la imagen de Rosas como 15  Pomer, León, La Guerra del Paraguay, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1987. 16  Pomer, León, La Guerra del Paraguay, Op. Cit., p. 254.

17  Rodolfo Ortega Peña (1935-1974) y Eduardo Luis Duhalde (19392012) no sólo fueron prolíficos historiadores sino también polemistas y ejercieron una labor clave como abogados de presos políticos durante la dictadura de Onganía. A mediados de los sesenta impulsarían la conformación de un grupo de intelectuales y militantes peronistas denominado “CONDOR”. El primer documento de CONDOR subrayaba “la necesidad de constituir un centro ideológico activo, resuelto al desenmascaramiento implacable de todas las formas económicas y culturales del colonialismo” y destacaba el “papel hegemónico de la clase obrera” en esa batalla. Esa amplitud dejaba espacio a que sus integrantes ocuparan puestos de lucha en distintos partidos políticos. Eso permitió sumar desde Hernández Arregui hasta John William Cooke y el artista plástico Ricardo


cada a la figura de Felipe Varela y de la última montonera que

“Felipe Varela contra el Imperio británico” (1966) consideran que

se alzaba ante las arbitrariedades y la violencia del gobierno

tanto Felipe Varela como Francisco Solano López encarnaban

argentino durante el transcurso de la Guerra de la Triple Alian-

“la lucha americana, en su última tentativa histórica por supe-

za contra el Paraguay del Mariscal López. Ellos también hacen

rar la balcanización operada en nuestra América, como conse-

uso de la disputa simbólica del “ser revisionista”, manteniéndo-

cuencia directa de los designios de la Alta Banca y el Foreign

se al margen de la interpretación que realizara Pomer: aunque

Office”19. A su vez, hacían uso de la interpretación marxista leni-

desde luego no hacen uso de una retórica macartista como

nista de la historia y del concepto imperialista según su lectura

Oliver, aseguran que León Pomer no es revisionista ya que

al igual que Pomer, trabaja con fuentes y autores similares en líneas generales. ¿Qué los hacen, entonces, revisionistas a Orte-

“presenta efectivamente la guerra como un negocio de

ga Peña y Duhalde? La legitimidad y las voces de autoridad que

proveedores y comerciantes, pleno de miserias e inte-

ellos mismos se encargan de destacar para ser reconocidos

reses, en el que no surge ningún punto nacional para

como revisionistas: su trabajo cuenta (y se encargan de des-

los argentinos en el cual apoyarse. La <<paraguayiza-

tacar también) con apéndices de carta a los autores por parte

ción>> de Pomer, digámoslo así, es de rango similar a

de Arturo Jauretche y de José María Rosa, dos exponentes del

la <<cubanización>> o <<chinoísmo>> de tantos zurdos

revisionismo “nacional y popular” consagrados por el público ya

locales. La crítica de Oliver, hasta aquí, es justa, pero

que habían adquirido notoriedad sus obras y sus colaboracio-

aquello ocurre porque en su obra no aparecen los mon-

nes en determinados medios gráficos. Además también desta-

toneros argentinos. Si Pomer los hubiera hecho surgir

caban con entusiasmado y agradecimiento “las continuas in-

en su obra –aplicando la metodología del revisionismo-

dicaciones, sugerencias y correcciones formales formuladas a

hubiera tenido un punto nacional a que referirse en el

los originales” realizadas por el “prestigioso pensador nacional”

drama del 65”18.

Juan José Hernández Arregui, otro renombrado exponente de la “izquierda nacional”. Y vale destacar que, todos ellos, hacían

Del mencionado fragmento encontramos varios argumentos

uso de una política de la historia focalizándose en el regreso del

que sostienen esta disputa simbólica en torno al revisionismo

exiliado líder para alcanzar la consecuente liberación nacional.

y lo que implica su significado durante esta época: Pomer no

Además en la obra mencionada encontramos la justificación

es revisionista porque en principio no destaca ningún “punto

que dan los autores del por qué el revisionismo antecesor no

nacional”, es decir, es “lopista” al no resaltar en dicho trabajo

había realizado una aproximación efectiva a la figura de Varela:

la lucha de las montoneras (aunque en su trabajo menciona la resistencia y la “repulsa del pueblo” ante la guerra encarada

“Creemos que no fue sólo el simple hecho de funcio-

por Mitre y los sectores comerciales asentados en el Plata).

nar esta corriente historiográfica como antítesis de

Casi como cayendo en un silogismo, interpretamos el razona-

la liberal. La explicación central proviene del excesivo

miento de Ortega Peña y Duhalde de esta manera: el revisio-

<<rosismo>> del <<revisionismo>>, el cual trabó la in-

nismo es nacionalista porque recupera algún “punto nacional”

vestigación. La participación de Felipe Varela, junto al

que destaque sus valores; Pomer no rescata ningún “punto

Chacho, en la <<Coalición del Norte>> contra Rosas,

nacional” ergo Pomer no es revisionista.

la proclama de 1866, y su <<urquicismo>>, lo hacían aparecer a los ojos revisionistas como una especie de

Pero además, Pomer no es revisionista porque no es peronis-

<<anti-Rosas>>, de menor jerarquía. (…) (José María)

ta. Al no ser peronista, no es nacionalista y, por lo tanto, es

Rosa es, sin embargo, una excepción dentro del revisio-

de “rango similar a la <<cubanización>> y <<chinoísmo>> de

nismo y a él se le debe el <<descubrimiento>> efectivo

tantos zurdos locales”.

de Varela20.

Ortega Peña y Duhalde buscando legitimar su doxa y praxis revisionista se diferencia de esa forma de Pomer, aunque en su esencia, incluso desde la heurística y la hermenéutica comparten los mismos lineamientos historiográficos: en su trabajo Carpani, entre otros. Celesia, Felipe & Waisberg, Pablo, La ley y las armas, Aguilar, Buenos Aires, 2007, p. 79. 18  Ortega Peña, Rodolfo & Duhalde, Eduardo, “La Guerra de la Triple Alianza y el revisionismo mitrista” en Juan Manuel de Rosas. Boletín del Instituto Juan Manuel de Rosas de Investigaciones históricas, Buenos Aires, Año II, Segunda época, N°5, 1969, p. 24.

19  Ortega Peña, Rodolfo & Duhalde, Eduardo, Felipe Varela contra el imperio británico, Schapire, Buenos Aires, 1975, p. 22. 20  Estas afirmaciones, por lo menos apresuradas y poco fundamentadas por los autores, fue motivo por el que el revisionista Fermín Chávez le saliera a responder con su trabajo “El revisionismo y las montoneras. La <<Unión Americana>>, Felipe Varela , Juan Sáa y López Jordán” en el cual busca refutar a los autores mencionados la afirmación del descuido historiográfico que habría realizado el revisionismo hacia la figura de Varela. Chávez, Fermín. El revisionismo y las montoneras, Theoria, Buenos Aires, 1966.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 85

“En esta obra, los autores procuran demostrar que todo

casos de Ortega Peña y Duhalde. Si éstos últimos legitiman su

el antirosismo formal de Varela, tendía a lograr el apoyo

revisionismo a partir de la influencia de José María Rosa, Juan

político del litoral mesopotámico. Que dicho plan políti-

Pablo Oliver (así como lo hiciera antes De Paoli24 y posterior-

co se estructuraba en la necesidad de unificar la Amé-

mente, Elías Giménez Vega25) lo tratará de “distinguido publi-

rica del Sud, y que en última instancia, como programa

cista de fanta-historia y patricia prosapia porteña (…) quien a

efectivo, no era sino la realización final de la <<Carta de

veces coincide con la realidad”26 y relativizará su interpretación

la Hacienda de Figueroa>>”21.

histórica, tildándolo de oportunista poniendo en duda su rigor historiográfico. Al cierre del debate, Oliver vuelve a mencionar

De esta manera, comparten por un lado la visión de Oliver en

su preocupación hacia la supuesta “corriente publicitara de cu-

torno a la figura de Varela y de los caudillos pos Caseros pero

ño marxista promovida en la Argentina” que buscaba “pertur-

para legitimar su postura enmarcada en un revisionismo “na-

bar un fraternal y sincero entendimiento entre ambos países,

cional y popular”, donde la mención recurrente hacia la figura

pues viene insuflando en el pueblo paraguayo un creciente an-

de Rosa es necesaria para legitimar su discurso revisionista y

ti-argentinismo, de tipo plañidero y revanchista…” Sin embargo,

para distanciarse precisamente de aquel revisionismo “conser-

en el número anterior donde habían aparecido las respuestas a

vador” y “mitrista” como lo tildarían a Oliver los autores:

la nota de Oliver, aparecía una nota de Eduardo Castilla donde se mencionaba con sumo orgullo la condecoración del Para-

“La crítica de Oliver a Pomer se torna disparatada cuan-

guay a José María Rosa27.

do para afirmar una posición nacional ante la actitud enajenada de León Pomer, nos dice que <<su aparente lopismo no pasa de pretexto para denigrar a quienes tocó en aquellas circunstancias cumplir con su deber nacional>>, es decir ¡al mitrismo!”22. Por lo tanto para los autores, el auténtico revisionismo es nacionalista y por eso, es esencialmente “antimitrista” (o sea, antiliberal), “montonero” (porque las montoneras representaron el sentir popular que está en el pueblo y en sus caudillos, estos últimos como intérpretes de lo nacional) y “prolopizta” (porque tanto López como Varela alentaban la “Unión americana” en detrimento de lo antinacional que era el avasallamiento imperialista de Inglaterra y el Brasil y el liberalismo mitrista. Dicha interpretación contribuía a un acercamiento fraternal con el Paraguay de entonces)23 En el final abrupto de la polémica, Oliver sale a responder a Ortega Peña y Duhalde, a Fermín Chávez y a Tejedor, aunque presta principal atención a los primeros: mientras que con Chávez mantiene un dialogo más “fraternal” y “caballeroso”, con Ortega Peña y Eduardo Duhalde su discurso se torna virulento. El propio Oliver reconoce quién es un auténtico “revisionista” (a pesar de no compartir su postura) como en el caso de Chávez (por su condición de “no marxista”), y quienes serían unos “pseudo revisionistas”, además de “infiltrados” como los 21  Ortega Peña, Rodolfo & Duhalde, Eduardo, Felipe Varela contra el imperio británico, Schapire, Buenos Aires, 1975, p. 23. 22 Ortega Peña, Rodolfo & Duhalde, Eduardo, “La Guerra de la Triple Alianza y el revisionismo mitrista” en Juan Manuel de Rosas. Boletín del Instituto Juan Manuel de Rosas de Investigaciones históricas, Buenos Aires, Año II, Segunda época, N°5, 1969, p. 25. 23 Ortega Peña, Rodolfo & Duhalde, Eduardo, “La Guerra…”, Op. Cit., p. 27.

24  Esta crisis relacionada al “ser revisionista” se había anticipado mediante la crítica que realizara Pedro de Paoli a la obra “Rivadavia y el imperialismo financiero” (1964) del por entonces consagrado José María Rosa. La intención del autor de “El revisionismo histórico y las desviaciones del Dr. José Ma. Rosa” (1965) era no sólo realizar una proclama sobre el auténtico revisionismo sino que también con eso buscaba deslegitimar el trabajo de José María Rosa que, a los ojos de De Paoli, infringía los valores históricos del revisionismo nacional para luego iniciar un pretendido análisis sobre “Rivadavia y el imperialismo financiero”, donde detallaba las “desviaciones” de corte “marxista” que se vislumbraba aparentemente en la obra del mismo. 25  Elías Gímenez Vega fue otro historiador revisionista, también miembro colaborador del Instituto Juan Manuel de Rosas que se sumó a la polémica que desatara Soares de Souza en su libro “La Caída de Rosas: fraude, invención, embustes y adulteración documental de José María Rosa” (Devenir, 1969) quien descalificara a Rosa por su obra “La caída de Rosas”. La polémica que fue llevada incluso a juicio, siendo Ortega Peña y Duhalde los abogados de Rosa para iniciar acciones legales contra el editor del mismo, José Raed, tuvo la respuesta de Rosa en una publicación solicitada por el propio Instituto. Gimenez Vega aprovecha y publica un folletín titulado “Revisión al revisionismo: Contribución a la polémica de Rosa con Soares de Souza” (1969) en donde no solo respalda las denuncias del autor brasilero y bisnieto del vizconde de Uruguay Paulo José Soares de Souza (figura clave en torno al conflicto que desembocara en Caseros y posterior derrocamiento de Juan Manuel de Rosas) sino que también acusa a Rosa de haber sido un funcionario público durante la “década infame”, su oportunismo político, de haberse “apropiado” del instituto rosista, además de ser admirador del marxismo: “(…) En la calle Maipú se podía encontrar en piyama al presidente (Rosa), que hablaba de marxismo, prestaba los libros de Lenín, ponía un disco con el ultimo discurso de Fidel, abominaba de Perón o lo aplaudía, según su humor…” Gimenez Vega, Elías S. Revisión al revisionismo, Buenos Aires, 1969, p. 18. 26  Oliver, Juan Pablo, “Rosismo, comunismo y lopizmo” en Juan Manuel de Rosas. Boletín del Instituto Juan Manuel de Rosas de Investigaciones históricas, Buenos Aires, Año II, Segunda época, N°6, 1969, p. 32. 27  Castilla, Eduardo, “La condecoración del Paraguay a don José María Rosa es un poco de todos” en Juan Manuel de Rosas. Boletín del Instituto Juan Manuel de Rosas de Investigaciones históricas. Bue-


Se puede apreciar, entonces, cómo se filtraban determinadas

una expresión de un discurso nacional y popular que atrave-

apreciaciones en torno al revisionismo (aunque la dirección

saba a la sociedad y ponía en alerta al revisionismo tradicio-

del Boletín prefirió, sin hacerlo explícito, respaldar el discurso

nal. Mientras que el primero se hacía protagonista dentro del

de Oliver) dentro de la propia Institución que reflejaba distintos

peronismo revolucionario (el nombre con que se bautiza la

posicionamientos en torno a la política de la historia que se

organización armada peronista “Montoneros”, el símbolo de

tornaba como condición sine qua non: uno tradicionalista (o

la estrella federal hasta el relato revisionista que adquiere una

conservador) frente a uno “nacional y popular” (y por lo tanto,

historieta dentro su revista “El Descamisado” bajo guión de

mucho más amplio, heterogéneo, cuya característica principal

Oesterheld y dibujos de Durañona cuya influencia historiográ-

era su vinculación con el peronismo).

fica de José María Rosa se hacía elocuente) hasta el alcance masivo que adquiere el uso de símbolos revisionistas que se

La mención de Rosa en torno al reconocimiento de su obra en el

integraban en el momento del “boom” del folclore nacional; el

Paraguay demostraba su grado de alcance historiográfico (sobre

revisionismo tradicional agudizaba su discurso nacionalista

todo el que había adquirido Rosa), además de un funcionamien-

también antiliberal pero profundamente antimarxista, y en

to de redes de intercambio intelectual entre nacionalistas de los

tanto esto último, consideraba alarmante cualquier atisbo de

países vecinos, sobre todo de Uruguay. José María Rosa había re-

retórica de izquierda filtrada dentro del discurso revisionista31.

cibido colaboración tanto de Methol Ferré y Pivel Devoto para su

La publicación y réplica de Juan Pablo Oliver representa esta

trabajo sobre la caída de Rosas y, sobre la Guerra del Paraguay,

tendencia que evidenciaba una crisis de sentido en torno al

recibió la ayuda de fuentes facilitadas por el reconocido revisio-

“ser revisionista”, una transformación y resignificación de los

nista oriental Luis Alberto de Herrera. Dicho trabajo había sido

“ismos” que estaban intrínsecamente ligados en torno a este

publicado en notas en la revista “Mayoría” entre 1958 y 1959 que

como es el nacionalismo y el rosismo como expresión histó-

luego tomaría el formato libro en 1964, titulándose “La Guerra del

rica del mismo. El grado persecutorio ante la amenaza “roja”

Paraguay y las montoneras argentinas”, en el cual destacaba el

que detecta Oliver alcanza el paroxismo de calificar al intelec-

grado heroico de lucha del pueblo paraguayo y de su líder, consi-

tual y expresidente paraguayo Natalicio González de “militante

derando que la República del Paraguay de aquel entonces “era un

comunista”. Esto despertó la alarma de Fermín Chávez y de

verdadero estado socialista”28 y que la guerra “no había sido una

Faustino Tejedor donde, en ambas cartas, salieron a contestar

lucha del pueblo argentino contra el paraguayo, sino de un parti-

semejante despropósito.32

do político argentino arrastrado por la diplomacia brasileña”29. La descalificación que realizara Oliver a José María Rosa a pesar de

En caso de Fermín Chávez es de sumo interés para poder

no generar una réplica de este último, motivó un distanciamiento

interpretar las diferencias entre estas dos diversas maneras

entre ellos producto de estos posicionamientos político ideológi-

de concebir el revisionismo y, en consecuencia, el naciona-

cos cuando habían mantenido una amistad previa.30

lismo. En su breve carta ya consideraba un absurdo que el autor Oliver prefiriera asumir “las tesis de la historia mitrista”

Todas estas menciones reflejan un cierre dentro de las fronte-

para “refutar una interpretación marxista del mariscal López y

ras ideológicas dentro del revisionismo histórico. Manifiestan

de la Triple Alianza”. El mencionado historiador de origen en-

nos Aires, Año II, Segunda época, N°5, 1969, p. 19.

trerriano ya tempranamente inauguraba en 1956 una nueva interpretación historiográfica desde el revisionismo con su

28  Rosa, José María, La Guerra del Paraguay y las montoneras argentinas, Peña Lillo, Buenos Aires, 1974, p. 17.

obra “Civilización y barbarie”. Posteriormente participaría en

29  Hernández, Pablo J. Conversaciones con José M. Rosa, Colihue/ Hachette, Buenos Aires, 1978, p. 155.

nado “Columnas de Nacionalismo Marxista” (1957). En dicha

30  El biógrafo de José María Rosa, Enrique Manson, menciona que “Los nuevos términos del debate historiográfico coincidían con los tiempos políticos. La decadencia del proyecto cesarista de Onganía preanunciaba la revalorización de Perón, su acercamiento con las juventudes rebeldes y la corrida a la izquierda de la política argentina. No es extraño que los viejos fachos, que pensaban desde unos años atrás que <<Pepe Rosa se había vuelto comunista>>, reaccionaran. Así lo hizo el antiguo amigo y abogado de Pepe de los tiempos en que estuvo en la Penitenciaría, Juan Pablo Oliver”. Más adelante afirma que “Alberto Contreras tenía una mesa permanente en el café Tortoni en el que se reunían nacionalistas y rosistas. Pepe (Jose María Rosa) y Hans (J. P. Oliver) siguieron asistiendo, pero se sentaban cada uno en una punta, y se ignoraban, pese a las continuas chicanas del anfitrión para que reanudaran el diálogo”. (Manson, 2008: 284-288).

y marxismo” donde, ante una nueva coyuntura, se debía con-

un emprendimiento dirigido por Eduardo Astesano denomirevista, Fermín publicaría un artículo titulado “Nacionalismo ciliar ambas tendencias que en su esencia no eran antagónicas, siempre y cuando el interés principal sea el bienestar del pueblo. Dicha tesis la tomaba de un nacionalista francés poco recuperado en nuestro país llamado Thierry Maulnier quien en

31  Goebel, Michael, La Argentina partida, Prometeo, Buenos Aires, 2013. 32  Chávez, Fermín, “Dos cartas” en Juan Manuel de Rosas. Boletín del Instituto Juan Manuel de Rosas de Investigaciones históricas, Buenos Aires, Año II, Segunda época, N°5, 1969, p. 29.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 87

un ensayo titulado “Más allá del nacionalismo” (1938), instaba

del “comunismo” infiltrado en las filas del revisionismo. Otros

a que los marxistas debían acercarse a la idea de nación, en

aspectos a tener en cuenta, y que debería desarrollarse en otro

vez de perderse en la dialéctica del burgués-proletario, e invo-

trabajo específico, son las diversas interpretaciones en torno al

lucrarse en la problemática social concreta y, a su vez, pedía

concepto de “Estado- nación” que se tornaron visibles dentro

que el nacionalismo deje ser “burgués” para, en efecto, acer-

del revisionismo histórico: mientras Oliver resolvía ponderar la

carse al pueblo y convertirse en voceros de su padecer ante la

defensa de un nacionalismo territorial (incluso expansionista)

opresión económica33.

que se hermanaba con la Doctrina de Seguridad Nacional, tanto los “neorrevisionistas” como los pertenecientes a la “izquierda

“(…) Frente al marxismo, los nacionalistas hemos asu-

nacional” no lograban esclarecer los límites del nacionalismo

mido casi siempre una actitud de total incomprensión.

dentro de su visión regional y latinoamericana. Si bien todos

El nacionalismo de nuestros maestros estuvo mezcla-

ellos, en mayor o menor medida, enfatizaban la visión de Amé-

do en sus orígenes con elementos francamente conser-

rica Latina como una “Patria grande” no lograban encuadrar

vadores y algunos ocultamente liberales. (…)¿Es posible

dicha concepción bajo sus parámetros que habían heredado

en nuestro país un acercamiento entre nacionalismo y

del viejo revisionismo. Se constituyó como “el talón de Aquiles”

marxismo? La respuesta ya ha sido dada por la realidad

sobre todo de los “neorrevisionistas” quienes comulgaban dicha

misma de nuestro proceso político-cultural. Ese acer-

idea integradora mientras que en su producción historiográfica

camiento no sólo es posible, sino que es un hecho real,

continuaba la concepción del revisionismo clásico, aunque con

una maduración que se ha ido produciendo incons-

la variable de que el actor principal era “el pueblo”, que no dejaba

cientemente en todos aquellos espíritus que venían lu-

de ser “el pueblo argentino”.

chando para superar los mitos políticos e ideológicos trabajar con realidades…”34 CONSIDERACIONES FINALES La polémica que desataba Juan Pablo Oliver desde el boletín del Instituto Rosas representa un ejemplo sintomático de cómo el revisionismo había adquirido un nuevo carácter dentro de una nueva época inaugurada abruptamente luego de la caída del peronismo en 1955 y su posterior proscripción y resistencia, atravesada también por clima de descolonización, el movimiento tercermundista, la aparición de una teología de la liberación, el despliegue de un peronismo combativo y revolucionario, la gran influencia que generaba la Revolución cubana en América Latina y en contraste de todo esto, el desarrollo de los gobiernos dictatoriales o, en su defecto, pseudo democráticos, amparados bajo la presencia efectiva de los EEUU que imponía su doctrina de seguridad nacional. El revisionismo adquiría una notoriedad inusitada, asumía un discurso nacional y popular donde el peronismo era una expresión del nacionalismo y una continuidad del rosismo (este también reformulado como una expresión popular). A los ojos de los representantes del revisionismo tradicional, esta nueva expresión historiográfica traía consigo una infiltración marxista que tenía como objeto amenazar el orden interno y corroer el sentimiento de nacionalidad. En ese sentido el “lopismo” como postura historiográfica en relación la denominada Guerra de la Triple Alianza era una expresión solapada

33  Maulnier, Thierry, Más allá del nacionalismo, Nuevo Orden, Buenos Aires, 1963. 34  Chávez, Fermín, “Nacionalismo y marxismo” en Columnas de Nacionalismo Marxista. Buenos Aires, de Liberación Nacional. N° 1, 1957, p.2.


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Profesor en Historia egresado del Instituto Superior de Profesorado “Dr. Joaquín V. Gonzalez”. En la actualidad es Profesor adjunto en dicha institución de la catedra “Historia de la Historiografía y Teoría de la Historia” cuyo titular es el Profesor Juan Carlos Cantoni. Además es Investigador externo en el proyecto “Trayectorias e itinerarios de intelectuales durante el peronismo” dirigida por Marcelo Summo en el marco del Programa de Estudios de Historia del Peronismo, 20142016 de UNTREF. julianotal@gmail.com


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 89


“El arte en la calle”. Vidrieras de autor y experiencia histórica de las imágenes Juan Cruz Pedroni

El artículo formula preguntas en torno al ciclo “El arte en la calle”, desarrollado por la casa comercial Harrods de Buenos Aires entre las décadas de 1940 y 1970. Se interroga el potencial político-estético y epistémico movilizado por las vidrieras de artistas realizadas en el marco de este programa, a partir de un acercamiento a la experiencia de las imágenes como condensaciones de deseos y de ensoñaciones que participan en una trama cultural de época. Se reflexiona sobre las prácticas mostrativas puestas en juego en el dispositivo vidriera, trazando remisiones a otros modos epocales de dar a ver. Se concluye con una reflexión sobre la perspectiva metodológica trabajada. Palabras Clave: vidrieras – arte argentino – cultura visual

INTRODUCCIÓN La sucursal porteña de la tienda comercial Harrods fue inaugurada en 1914 y tuvo sucesivas ampliaciones y modificaciones entre 1915 y 19451. Terminadas las mejoras, el local presentaba vastas vidrieras a la calle en la planta baja, una gran entrada en la esquina, rematada en una torre con templete y una estructura interna de hierro y de vidrio2. En el año 1941, la empresa toma la iniciativa de convocar a artistas que gozaban de un amplio reconocimiento en el circuito artístico local, para diseñar las vidrieras de la tienda, en las que se exhibirían los artículos de la temporada primaveral. Este programa de la empresa seguiría realizándose en forma anual, con algunas interrupciones, hasta por lo menos el año 1971. De la larga nómina de artistas participantes, podemos mencionar, entre muchos otros, a Héctor Basaldúa, Juan Batlle Planas, Horacio Butler, Raquel Forner, Raúl Soldi, Juan Carlos Castagnino, Pedro Domínguez Neira, Emilio Pettoruti, Orlando Pierri, Jorge Larco, Antonio Berni, Aquiles Badi y Pablo Curatella Manes.

Anuncio de la XIII° exposición “El arte en la calle” en revista Lyra, 140142, tercer trimestre de 1955

Con el título de “El arte en la calle”, la propuesta fue anunciada

Las vidrieras, de las que tenemos registro visual a través de

en diarios y revistas de la época; de este modo se contribuía a

estas publicaciones en la prensa periódica y de la serie de

formar un cierto horizonte de recepción, el establecimiento de

fotografías que conserva el Archivo General de la Nación3, con-

un marco de relativas previsibilidades para la recepción de la

sistían en la construcción de dispositivos complejos, a partir

propuesta por un determinado público.

de diversos materiales y técnicas (vidrios, plásticos y maderas cortados y ensamblados, pintura sobre cartón y tablas, am-

1  Radovanovic, Elisa, “Thompson y Harrods, un mismo destino” ” en Gutiérrez, Ramón (Ed.) Estudio de arquitectura Follet 1891-2008. Conder, Follet, Farmer, Centro de Documentación de Arte y Arquitectura Latinoamericana, 2008.

bientaciones con telas y objetos), más o menos vinculados

2  Corsani, Patricia V., “Escaparates y vidrieras en la calle Florida” en Saavedra, María Inés (dir). La ciudad revelada. Lecturas de Buenos Aires: urbanismo, estética y crítica de arte en La Nación 1915-1925, Vestales, Buenos Aires, 2004.

3  El registro programático de estas vidrieras de autor y su ingreso en el acervo oficial deben ser así mismo considerados como operaciones significativas, en un sentido tanto de circulación discursiva de las imágenes como de política cultural.

al estilo de autor de los artistas convocados. Las vidrieras incluían, además, cédulas que detallaban los datos de la cons-


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 91

trucción -autor y título- así como la firma del artista graficada

vida moderna. En el plano de las imágenes, la condición de

en gran formato, ya sea en el piso del escaparate o en alguna

posibilidad de esta “lectura” radica en un tipo específico de

zona visible de las construcciones. Estos rasgos confirman el

construcción: el montaje. El montaje visual es capaz de susci-

estatuto plenamente autoral de estos artefactos. No obstante,

tar significados que permanecen ocultos en los textos lingüís-

el objetivo de estas “exposiciones” , término con que la tienda

ticos, en el sentido en que “los objetos materiales (…) no se

las designaba en sus publicidades en la prensa gráfica, con-

someten dócilmente a los signos lingüísticos, sino que poseen

sistía en el diseño de una puesta en escena para los productos

fuerza semántica para poner en cuestión los signos”7.

4

que ofrecía a la venta. En consecuencia, los únicos objetos que de forma necesaria intervenían en la confección de estos dis-

Los campos de desempeño de lo que se reconoce socialmente

positivos, eran aquellos artículos que podían adquirirse en la

como “moda” y como “arte”, mantienen distintos regímenes

casa comercial. Se producía de este modo una trama de reen-

de aparición visual y de inscripción en un horizonte temporal.

víos entre la firma del artista y la firma comercial: la casa Ha-

La autoproclamada originalidad de la propuesta de Harrods

rrods exponía a los artistas; pero lo que estos diseñaban eran,

estribaba en el reacomodo de los mismos. Podríamos formu-

a su vez, artefactos para exponer a los artículos de Harrods5.

lar las preguntas-problema que orientan el presente artículo de la siguiente forma: ¿podían estas construcciones activar

La práctica escópica del espectador se encontraba ante estas

sentidos desviantes o críticos sobre las mercaderías a las que

vidrieras, ubicada entre dos vectores de mirada imbricados

servían de marco?, ¿qué efectos semio-políticos podía produ-

y superpuestos: la mirada de una mercadería y la mirada de

cir la yuxtaposición de estos dispositivos escénicos artísticos

una producción artística, paradójicamente no susceptible de

y autorales y las mercancías?, ¿puede hablarse en este sentido

comercialización. Los mecanismos de inclusión de la mercan-

de un potencial epistémico y político en estas imágenes?, ¿de

cía en la vidriera de autor eran diversos, de acuerdo al proce-

qué forma una mirada histórica sobre estas construcciones

dimiento constructivo que dominaba la poética, comúnmente,

puede incluirlas en constelaciones de época y restituir su di-

de tipo alegórico o narrativo.

mensión como imágenes dialécticas?.

Encontramos en el pensamiento de Walter Benjamin un cam-

Las particularidades de la Casa Harrods Buenos Aires, sus

po de posibilidad para el abordaje de estas producciones. En

características arquitectónicas y de emplazamiento urbano,

su libro Dirección Única y en el inconcluso proyecto de los

así como la época de su actividad comercial y el tipo de tem-

pasajes, editado en forma póstuma en 1982 como Das Pas-

poralidades plausibles de ponerse en juego en la experiencia

sagen-werk, el autor vierte observaciones sobre el acto visivo

del espectador-paseante, nos previenen de hacer una transpo-

del espectador y sobre su potencial político y cognitivo, que

sición mecánica de las observaciones de Benjamin sobre los

se ubican en el análisis más general de la experiencia de la

pasajes decimonónicos. No obstante este recaudo metodoló-

ciudad moderna. A propósito del proyecto de los pasajes, S.

gico, encontramos que las consideraciones del filósofo sobre

Buck-Morss observa que para Benjamin la moda puede ser

la moda, la experiencia urbana, los procedimientos de alegoría

leída, a través de una lectura alegórica, como jeroglífico de la

y montaje y las potencialidades epistémicas de los objetos

6

4  Revista Lyra , Buenos Aires, N° 140-142, tercer trimestre de 1955. 5  En este punto puede ser orientativo el uso de la noción de exposición que hace G. Didi-Huberman desde una perspectiva fenomenológica, en su Pueblos expuestos, pueblos figurantes, Manantial, Buenos Aires, 2014. 6  Sigo en este punto el concepto de mirada tal como es expuesto por Mieke Bal. Cfr. Bal, Mieke. “Conceptos viajeros en las humanidades”, en Estudios Visuales N°3, Enero de 2003.

materiales, tienen un valor heurístico para formular preguntas sobre estas vidrieras de autor. Avanzaremos a partir de un análisis de la vidriera como indicio, en el sentido en el que intentamos descubrir en el “pequeño 7  Buck-Morss, Susan, Dialéctica de la mirada, Walter Benjamin y el proyecto de los Pasajes. p. 77.


momento singular el cristal del acontecer total”. La trataremos

ferida sobre la vendedora de la casa comercial. En una escena

en definitiva como síntoma, cuya emergencia “hace aparecer

de la Vendedora de Harrods estos poderes del objeto-maniquí,

la larga duración de un pasado latente”8.

en efecto, aparecen tematizados. La protagonista procura pasar desapercibida y logra camuflarse exitosamente posando como

HARRODS: VIDRIERAS, MANIQUÍES, FANTASMAGORÍAS

maniquí entre otros muñecos ubicados a su lado, en una de las

Con la instalación de la sociedad de consumo, no sólo el ar-

galerías del centro comercial. Al observarla, uno de los persona-

te se vuelve mercancía, sino que la mercancía se transforma

jes emite un juicio sobre la factura de estos maniquíes: “cada

en arte, adquiriendo un carácter onírico y fantasmático. La

vez los hacen más lindos, parecen verdaderos” (26:00)10.

fantasmagoría transfigura la realidad al ocultar el carácter de productor de mercancías de la sociedad, al tiempo que inviste,

La eficacia del maniquí como aparato estético estribaba en-

por operatorias estéticas, de nuevos poderes a la mercancía.

tonces en su potencial mimético. El énfasis de la mercadotecnia en producir maniquíes con mayor poder ilusionista,

El espacio al que abrían los grandes vidrios de Harrods era un

comentado en la película, reanimaba también un topos de la

marco que habilitaba especialmente la referida ensoñación.

larga duración histórica: el de la efigie que excede el rango de

De este modo lo registra La vendedora de Harrods, una novela

la representación para acceder al orden de las cosas efectiva-

sentimental escrita por Josué Quesada para la colección La

mente existentes, la representación que mágicamente pasa

Novela Semanal, que alcanzó un éxito tal como best-seller que

a ser lo representado. La fantasía de que el maniquí cobre vi-

condujo incluso a su transposición al cine en 1950 con el título

da, se inscribe finalmente en el orden de la percepción. En un

de La vendedora de fantasías.

momento, un movimiento de la actriz protagonista no alcanza a completarse en las sombras y llega a ser advertido por el

En la película, las galerías de Harrods aparecen como el lu-

alcohólico sereno de la tienda, que, viendo el prodigio, huye

gar de un trajinar constante, de un movimiento incesante.

espantado (28:50). La secuencia termina con empleados de

Los cuerpos entran y salen de los probadores, los pasillos se

la casa dejando un carro con maniquíes, que incluye al per-

vuelven angostos para el caudal de compradores, vendedores,

sonaje encubierto, en el depósito repleto de muñecos: “este

ascensoristas, paseantes, que los recorren. Frente a esta expe-

sótano se parece cada vez más a un cementerio”, sentencia el

riencia del movimiento, las vidrieras aparecen como un mundo

empleado de la tienda. Los maniquíes de Harrods, entonces,

detenido, una zona obcecada en darse a la mirada.

estaban muertos pero para la imaginación contemporánea podían despertar a la vida.

Para la época en que se inicia el programa “El arte en la calle”, hacía ya varias décadas que la entrada a los comercios sin obli-

LAS VIDRIERAS DE AUTOR

gación de compra se había instalado como medio de atracción

Los monigotes y figurines utilizados en las vidrieras de artistas

de las masas al mercado y como estrategia para la extensión

eran radicalmente distintos de aquellos habituales en Harrods

de la sociedad de consumo en la ciudad de Buenos Aires9. Po-

a los cuales sustituían, diseñados para aparentar naturalidad.

demos pensar a ese público ampliado engrosando el afluente

Podemos caracterizar la operación realizada por los artistas

de posibles consumidores que recorren los pasillos del gran

en este sentido como la introducción de un comportamiento

almacén en la película. Los objetos que se multiplican en distin-

reflexivo en aquellos artefactos transitivos, de una opacidad

tos dispositivos de exhibición, registrados por el celuloide y la

en su funcionamiento transparente: mostrarlos en definitiva en

gelatina de plata, son el símbolo desiderativo de esa multitud: a

tanto maniquíes, rompiendo la ilusión de la mímesis. De este

la vez aquello que la moviliza y aquello que reclama su atención.

modo desarreglaban tanto la modernidad de las técnicas de exhibición comercial –la que permitía que “parezcan verdade-

Tanto en las vidrieras a la calle como en el recibidor central del

ros”- como los mitos de larga duración que aquellas, en forma

primer piso y los pasillos del local, los maniquíes eran utilizados

involuntaria, suscitaban. Como solía subrayar Benjamin, en lo

para exhibir la prendas de vestido a la venta. El carácter ilusio-

que históricamente se presenta como novedad en la mercan-

nista de estos maniquíes queda de manifiesto en la película re-

cía, insisten imágenes arcaicas.

8  Seguimos en este punto la lectura de W. Benjamin que realiza Georges Didi-Huberman en Ante el tiempo. Historia del arte y anacronismo de las imágenes, p. 144.

No obstante, la intervención de los artistas en los dispositivos

9  Rocchi, F., “Inventando la soberanía del consumidor: publicidad, privacidad y revolución del mercado en Argentina, 1860-1940” en Devoto, Fernando & Madero, M. (dir.) Historia de la vida privada en la Argentina II, Taurus, Buenos Aires, 1999.

expográficos introduce otra modernidad y otro conglomerado de mitos, es decir, reasume desde otra manera de hacer esa opera10  Disponible en línea, en: <https://www.youtube.com/watch?v=U5uv-0Z10tw, [septiembre de 2015].


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toria por la cual la modernidad promueve a su vez la irrupción de la novedad y el retorno de lo siempre idéntico a sí mismo. Las vidrieras diseñadas por los artistas para el programa “El arte en la calle” seguían un principio de construcción alegórico. Se despegaban de una mirada naturalista, de los efectos ilusionistas, que buscaban las vidrieras de la época. Se separaban, especialmente, del naturalismo regular en el uso del maniquí, y del dispositivo de identificación que el mismo ponía a funcionar. El cuerpo-maniquí, en las intervenciones de los artistas, tendía a aparecer desfigurado, mutilado, desnaturalizado. La identificación entre el paseante de calle Florida y el modelo de vestimenta que ofrece el maniquí aparecía fallada, equívoca, imposible. Conectado con lo antes dicho, podemos observar que frente al trajinar de la experiencia urbana, las vidrieras de artistas producían en general una suspensión. Si bien la detención o el reposo son propiedades que pueden convocar los mannequins en general, el repertorio gestual y cinético que utilizan los artistas para construirlos o acondicionarlos las vuelve más notorias.

Vidriera realizada por Raúl Soldi. Archivo General de la Nación. Dpto Doc. Fotográficos. Bueno Aires. Argentina

Para permanecer eficazmente en la penumbra de su uso trans-

La enseñanza de la figura humana ocupó un lugar central en

parente, como cuerpos obliterados, los maniquíes deben cons-

la enseñanza académica de bellas artes, hasta bastante en-

treñir cualquier gesto límite: pena, ira, dolor, alegría, en suma,

trado el siglo XX. El mismo Raúl Soldi recuerda esto en una

cualquier signo de humanidad debe ser borrado. Este orden na-

entrevista sobre su período de formación en la Academia de

tural en el que los maniquíes aparecen con una eficacia tal que

Brera. El trabajo sobre la figura como un territorio de la prác-

se vuelven imperceptibles es trastocado por la intervención de

tica artística se explica en parte por esta centralidad asigna-

los artistas. A través de la artificialidad de las posturas, de las

da en la Academia. Las prácticas de los aprendices, recuerda

flexiones de extremidades y de manos a las que son sometidos

Soldi, incluía la ejercitación semanal “con modelos completa-

los muñecos, es puesta a prueba su naturalidad o su ilusión

mente inmóviles: los cadáveres de la morgue”13. No se trata

de mímesis. Es frecuente, por ejemplo, que en las vidrieras de

de un pasado que tenga efectos “derivativos” o “influencias”

autor los muñecos aparezcan en posiciones inestables, sugi-

que intentemos verificar en ese pasado que recortamos co-

riendo un movimiento que hubiera sido interrumpido. El reposo

mo nuestro objeto, –el de la ejecución y la experiencia visual

de los maniquíes pasa de no percibirse o de percibirse como

de las vidrieras-. Postulamos que esta experiencia del pasado

mera quietud, como grado cero del movimiento, a ser pasible

pudo suscitar los fantasmas del más-que-pasado memorativo

de mirarse como un movimiento detenido. En este sentido, la

que en el caso de Soldi, por lo menos, se inscribió como una

operación enfatizaba una cultura vuelta naturaleza, terreno de lo

experiencia recordable.

siempre idéntico a si mismo: la vidriera se hacía evidente como inventario de fragmentos culturales petrificados11.

El trabajo de Héctor Basaldúa sobre la figura humana también es significativo por su desvío en relación a su práctica artísti-

La dislocación de los maniquíes, quitados de su habitual plano

ca en otros emplazamientos escénicos. Además de las vidrie-

de apoyo y colgados en el aire, dispuestos de acuerdo a una

ras de “El arte en la calle”, que realiza varias veces, Harrods

simetría radial que se desvía en forma visible del naturalismo

le encarga los murales del hall central de los nuevos salones,

corriente en las escenas de escaparates, ubican a la vidriera

en ocasión de remodelarse el edificio. Si comparamos estas

que Raúl Soldi prepara en 1950 en “un espacio y un tiempo

figuras con los figurines realizados por el artista para las pues-

sin orillas”, en ese “mundo circundante físicamente alejado del

tas que ejecutó como escenógrafo del Teatro Colón, podemos

que nos rodea en la vida diaria” que la crítica contemporánea

hacer algunas observaciones. Frente a los figurines realizados

encontraba en su poética visual . 12

Fundación Lorenzutti, Buenos Aires, 1969. 11  Buck-Morss, S. Dialéctica de la mirada, p. 75. 12  Nessi, A.O. “Raúl Soldi” en Panorama de la pintura argentina I,

13  Gutiérrez Zaldívar, I. El arte de los argentinos: Raúl Soldi., Atlántida, Buenos Aires, 2009, p. 11.


para las puestas teatrales, tanto más esquemáticos y seriales, los del salón de Harrods presentan rasgos que remiten a la descripción hecha por O. Traversa de una particular variante del figurín que ha ganado expresividad, a través de “las elongaciones de los rasgos (…) cierta desmesurada arrogancia o contenido hiperbólico del gesto”14. Como si el figurín no mostrara ya a las prendas sino que se volviera sobre sí mismo, mostrando el cuerpo-soporte del maniquí.

Vidriera realizada por Leopoldo Torres Agüero. Archivo General de la Nación. Dpto. Doc. Fotográficos. Buenos Aires, Argentina

Es decir, que si la técnica de las vidrieras consistía en maximizar la mostración de las prendas mediante el borramiento del cuerpo, de ese cuerpo evanescido cuya sombra es el maniquí15, la práctica de los artistas cuando menos complicaba esta relación de primacía y secundariedad, inventando nuevos visibles. La ensoñación aparece como un leitmotiv en el film al que ya hemos referido, en primer lugar, asociada a la lectura de novelas sentimentales como causante de un comportamiento desviante: sueños durante la vigilia, desatención, nerviosidad16. En segundo lugar, asociada a el poder de los objetos exhibidos en Harrods. Alfombras, gargantillas, camisones, pendientes, son objetos-símbolos de los que se predican las acciones centraHall de entrada al nuevo salón de Harrods, decorado por Héctor Basaldúa. Archivo General de la Nación. Dpto. Documentos Fotográficos. Buenos Aires, Argentina

les del relato: falsificados, examinados, solicitados a la visión, escondidos y sustituidos, regalados en estentóreas ceremonias. El film La vendedora de fantasías registra el mundo de los objetos de Harrods como fetiches que irradian poderes

En otras ocasiones, el encuadre temático que los artistas otor-

especiales, que movilizan deseos, liberan pasiones y arrastran

gan a la presentación de las vestimentas es la escena mitoló-

los sujetos hacia acciones extremas. En las intervenciones de

gica o historicista. Mediante los procedimientos materiales y

Soldi y de Basaldúa comentadas, se convocan especialmente

retóricos que elevaban al cuerpo del maniquí del rango de una

en el cuerpo humano, los poderes del objeto.

apoyatura silenciosa para las mercaderías al protagonista de una narración que tenía la vidriera como marco escénico, los

VIDRIERAS Y ENSOÑACIÓN

artistas llamaban la atención sobre los dispositivos que daban

En tanto articuladores de distintas prácticas culturales, los esca-

a ver las mercaderías, corrían o modulaban el umbral de lo per-

parates condensaban deseos. El fragmento que citamos a conti-

ceptible mediante la incorporación del fondo al nivel de la figura.

nuación in extenso alude en particular al deseo de visibilidad que lograban generar las vidrieras de las librerías de la calle Florida: “Los libreros Moen, Arnoldo y Balder, de origen dinamarqués, establecidos desde 1885 en la calle Florida […] autorizaban con su nombre prestigioso, sin comprometer 15  Idem

14  Traversa, O. Cuerpos de papel. Figuraciones del cuerpo en la prensa 1918-1940, p. 214.

16  La película sigue en este sentido una representación instalada en los discursos sobre la lectura y sus efectos en el cuerpo y la psiquis femenina, topos de larga duración.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 95

un centavo, las obras de los escritores que lograban tan-

país de las maravillas”, la “atracción de la firma para fin de año”19.

to honor. Cuando un poeta o un novelista decía: ´Moen

La vidriera era uno de los marcos escénicos en los que la casa

me hace una vidriera´, lo contemplábamos con la mis-

comercial construía narraciones que envolvían a las mercancías.

ma envidiosa admiración con que hubiéramos mirado

A ésta se agregaban el espacio público urbano y mediático.

a quien nos dijese: “El emperador Guillermo me invitó a su yate”, o: “Estuve en una cacería con Eduardo VII”. Ha-

En Argentina, el reclamo de la atención y de los favores del con-

cer una vidriera significaba llenarla durante una semana

sumidor, es decir, las operaciones de construcción de su figura

con libros que llevaban al pie el nombre de los supuestos

a través del discurso publicitario, se instaló a costa de un pro-

editores, coronada la artística pila por el retrato del feliz

yecto de diferenciación respecto de los anuncios de servicios

autor flanqueado por los recortes de algún suelto perio-

esotéricos y de prácticas milagrosas, a los cuales estaba cul-

dístico elogioso. Había grados en el honor. Aquella era

turalmente asociado el espacio discursivo de la propaganda20.

la máxima jerarquía. Inmediatamente por debajo estaba la muy apetecida de merecer todo el primer plano de la

Con el programa de “El Arte en la calle” quizás podamos reen-

vidriera, y ya era bastante favor conseguir de los herma-

contrar lo sobrenatural que las firmas comerciales intentaron

nos Moen, no siendo ellos los editores responsables, que

reprimir, re-emergiendo a la superficie de las reclamaciones

exhibieran un libro argentino entre los franceses que for-

al consumidor.

maban la habitual población de su vidriera”17 Las vidrieras de Harrods que a menudo echaron mano de las Harrods comprendió la centralidad de la vidriera como disposi-

operaciones del surrealismo, de la ambientación onírica y meta-

tivo de organización de la mirada y lo hizo lugar de propuestas

física, reingresaron al repertorio de modos de apelación al con-

específicas. No obstante, el emprendimiento de las vidrieras de

sumidor todo un campo mitológico por largo tiempo asociado

autor debe entenderse en un marco más amplio de técnicas

a la promoción de mercancías, que la moderna mercadotecnia

publicitarias que el almacén llevaba adelante en Buenos Aires.

sugería reemplazar por un registro de tipo más pragmático.

Las narraciones que envuelven en una suerte de fantasmagoría

El retorno de aquellas fantasías puede vincularse con otros ho-

no sólo la vida del local sino también la vida de la ciudad, tienen

rizontes de promesas que espesaban las expectativas y deseos

un resplandor inusual en diciembre de 1955, cuando Harrods

individuales en la cultura argentina de la época, vinculados tanto

anuncia la llegada de Papá Noel a Argentina y organiza en torno

a la ensoñación por los así llamados “descubrimientos” y avan-

a su presencia un despliegue seguido por una ingente concu-

ces tecnológicos21 como a la extensión del psicoanálisis que

rrencia: desde su arribo en el aeropuerto de Ezeiza hasta su en-

especialmente en Argentina permeó áreas de desempeño social

tronización en una sala de Harrods, pasando por su traslado por

muy diversas ya a partir de la década de 193022, generando ex-

las calles de Buenos Aires. El acontecimiento registrado por una

presiones fantásticas en distintas formas de la cultura popular.

dilatada serie de fotografías en el Archivo General de la Nación, nos hace pensar en la escala que tuvo la escenificación. En el

¿Qué otras imágenes de la época establecían una promesa? La

reverso de una de las fotografías se lee: “Casa Harrods. Niños

enciclopedia Jackson, de extendida circulación, era anunciada

acompañados por sus familiares en el Aeroparque de Ezeiza a

en el departamento de librería de la tienda Harrods, por grandes

donde se han trasladado en un convoy de automóviles, dispues-

carteles en la época, tal como muestra una fotografía del A.G.N.

tos por dicha firma, con motivo de la llegada de Santa Claus”.

Con ella, se prometía la conquista de un saber absoluto. En el mismo período, la enciclopedia aparece publicitada en los me-

La modernidad de la operación comercial, lejos de actuar en un

dios gráficos, donde se la figura como un reservorio de saber

marco de desmitificación o desencantamiento de lo social produ-

infinito, dentro de una retórica que asocia el objeto-libro a un

ce su re-encantamiento, la “reactivación de los poderes míticos” .

cofre en el que se contienen invaluables tesoros. La aparición

18

Otra iniciativa comercial que mereció el registro fotográfico, fue la que tuvo lugar en una oportunidad en fin de año, donde también lo maravilloso aportó el tema de encuadre. En la puesta en escena realizada en Harrods, se pueden observar en una cueva rocosa, entre estalactitas y ciervos, a las “hadas que habitan el 17  Citado en De Diego, J. Editores y políticas editoriales en Argentina, 1880-2010, Fondo de Cultura Económica, 2014. 18  Benjamin, W. Citado en Buck-Morss, S. Dialéctica de la mirada, p. 280.

19  Archivo General de la Nación. Documento fotográfico N°268726 20  Rocchi, F. Op Cit. 21  Sarlo, B. La imaginación técnica: sueños modernos de la cultura argentina. Nueva Visión, Buenos Aires, 2004. 22  Plotkin, M.B. “Sueños del pasado y del futuro. La interpretación de los sueños y la difusión del Psicoanálisis en Buenos Aires (ca. 1930 – ca. 1950)”, en Gayol, Sandra & Madero, M. (ed.). Formas de Historia Cultural, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2003.


de las vidrieras de artistas de Harrods coincide con la extensión

A escasa distancia del local de Harrods, se realiza en el Parque

de emprendimientos editoriales en Argentina, en las que tiene

San Martín una exposición de pinturas y esculturas organizada

un lugar central la literatura de divulgación, que en la difusión de

por el Centro de Estudiantes de la Escuela Nacional de Artes.

un saber promueve sus propias imágenes míticas. Imágenes de

La Nación informa del suceso con el significativo título: “Ha

un saber que aspiraba a lo eterno e imágenes de la moda que

sido puesto el arte en contacto con el pueblo”. Leemos en el ar-

llamaban sobre lo nuevo cohabitaban en las escenificaciones

tículo que “a los salones va o suele ir el gustador iniciado, con

de Harrods, intercambiando sus posiciones.

el ánimo dispuesto a recibir una impresión o a confirmarla en sus estímulos. El transeúnte no, en la calle pasa y se detiene, ´lo detiene´, mejor dicho, una causa imprevista, un espectáculo nuevo”23. De este modo se imaginaban los poderes de la imagen de arte sobre un público espontáneo que recorre la calle. La imagen artística dada a la vía pública, quitada de su marco espacial habitual, reconfigura una atencionalidad dispersa, la detiene, requiriéndole una mayor concentración. ¿Cómo interceptaba este reclamo de la imagen de arte al reclamo del objeto mercancía tras los vidrios de Harrods? ¿Podía la primera mostrar algo que se escatimara en los modos usuales de exhibir el segundo, o, por el contrario, contribuía a su encubrimiento? La pregunta no se dirige a la ideología de los artistas, al rastreo de programas políticos de los mismos que pueda

Hadas que habitan el país de las maravillas. Atracción de la firma Harrods en 1955. Archivo General de la Nación. Dpto. Doc. Fotográficos. Buenos Aires, Argentina

indicarnos el “sentido” de las producciones en términos de in-

Más acá de este marco, el escaparate contaba, no obstante,

aquí intentamos acercarnos, la “intención” del autor es un dato

con una particularidad que remarca su singularidad en tanto

relativamente prescindible, como ya lo señalara, en su momento

dispositivo. La estrecha contigüidad entre la mercancía y los

y con otros alcances, la crítica estructuralista. El modo en el que

objetos que operaban su enmascaramiento asignándola a un

la visualidad y el mundo de los objetos tienen la capacidad de

entorno visual y discursivo diferente, generaba una yuxtapo-

articular un efecto político de conocimiento sobre la realidad,

sición inédita entre la mercancía y los objetos autorales dise-

sigue lógicas específicas que aquí sólo tratamos de sugerir.

tervenciones tácticas. En el campo de efectos de sentido que abarca la experiencia histórica de las imágenes, que es a lo que

ñados para su presentación. Objetos no comercializables, que sólo ingresarían al mercado del arte varias décadas después,

INTERROGACIONES FINALES

a través de las casas de subasta que, actualmente, ponen a la

La pesquisa de estas producciones produce, una y otra vez,

venta los restos de las vidrieras.

nuevas preguntas: ¿Podían construir estas intervenciones las condiciones para un despertar en el sentido dado por Benja-

Si las vidrieras habituales de Harrods se caracterizaban por un

min a esta expresión? En tanto fabricantes de una imaginación

ocultamiento de su condición de artefactos, de su carácter de

colectiva, con un primer asentamiento en las vidrieras pero

construcciones, ya sea por la vía de una invisibilización de los

multiplicada en los diarios y las revistas, las imágenes de arte

dispositivos de presentación de las mercancías o por la de su

llamaban la atención sobre las mercancías de una forma tal que

inserción en una escena naturalista, los escaparates ofrecían

entre éstas y su dispositivo de presentación no dejaba de crecer

la posibilidad de una mirada alegórica: una hermenéutica que

una línea de fisura más o menos marcada. A esta operación que

avanza a partir del desciframiento de fragmentos.

podríamos llamar de montaje, se acopla otra operación de montaje, la que genera el trabajo historiográfico. ¿Puede el trabajado

La dislocación de los dispositivos de presentación que realizan

del historiador producir un escenario que restituya a un mismo

los artistas hace aparecer una grieta en el tiempo de la novedad,

tiempo el brillo de la novedad y el retorno de lo siempre igual,

suscita la emergencia del anacronismo, la supervivencia de anti-

que ponen a trabajar estas producciones? ¿Son las formas na-

guos gestos que la cultura cree clausurados, lo intempestivo que

rrativas de la escritura histórica las más ajustadas para producir

reingresa, en el decir de Benjamin, “con nuevos ropajes” invistien-

conocimiento sobre ese diferencial de tiempos?

do a la novedad. LAS PROMESAS DE CONTACTO

23  Sin autor. “Ha sido puesto el arte en contacto con el pueblo”, La Nación, Buenos Aires, 15 de noviembre de 1931, sin dato.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 97

El rechazo de Walter Benjamin a una exposición totalizadora y sistemática de su aparato de análisis es una de las dificultades más importantes para una aplicación de su metodología. En ese sentido, intentamos seguir algunas de las indicaciones dejadas en sus trabajos, tanto en la conformación de series de imáge-

Crary, Johnathan, Las técnicas del observador. Visión y modernidad en el siglo XIX. CENDEAC, Madrid, 2008. De Diego, José Luis. Editores y políticas editoriales en Argentina, 1880-2010, Fondo de Cultura Económica, 2014.

nes como en la manera de interrogarlas, montándolas en un

Didi-Huberman, George, Ante el tiempo. Historia del arte y ana-

plano en el que unas pueden echar luz sobre los problemas de

cronismo de las imágenes, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2011.

otras. Entre el horizonte de deseos y fantasías que trabajan las imágenes míticas de la época y la historia material de las operaciones constructivas de las vidrieras, podemos señalar quizás,

Didi-Huberman, George. Pueblos expuestos, pueblos figurantes, Manantial, Buenos Aires, 2014.

el lugar en el que se pudieron articular, en la época, experiencias

Plotkin, M.B., “Sueños del pasado y del futuro. La interpreta-

de un conocimiento político a través de la imagen.

ción de los sueños y la difusión del Psicoanálisis en Buenos Aires (ca. 1930 – ca. 1950)” en Gayol, Sandra & Madero, Marta.

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Juan Cruz Pedroni

Profesor en Historia de las Artes, con orientación en Artes Visuales (Facultad de Bellas Artes, Universidad Nacional de La Plata). Instituto de Historia del Arte Argentino y Americano, FBA, UNLP. Becario de formación por la FBA-UNLP (2013-2014). Becario de investigación EVC-CIN (2014-2015). Ayudante adscripto a la cátedra de Historiografía de las Artes (FBA-UNLP). Colaborador en proyecto de investigación “Territorialidad, artes y medios” (FBA-UNLP).


¡América! Vladimir Mayakovski en México a través de la fotografía de Tina Modotti, 1925 María De las Nieves Rodríguez y Méndez

Vladimir Mayakovski, poeta soviético, decide visitar Estados Unidos en 1925. La demora de su visado le impide entrar en el tiempo convenido y tiene que esperar en la Ciudad de México. Si bien para él aquella era una visita “inútil” el apoyo que recibe en el país por parte de la embajada y del pintor Diego Rivera lo sorprenden descubriendo el arte y el desarrollo revolucionario de un país que marca para siempre su obra. Esta visita fue retratada por Tina Modotti, parte vital del círculo intelectual que lo recibe en el país. Palabras Clave: Vanguardia, México posrevolucionario, Fotografía

Vladimir Mayakovski en México. Fotografías inéditas de Tina Modotti1* Ma. de las Nieves Rodríguez y Méndez2 A Penélope

Nacido en la villa georgiana de Bagdadi el 7 de julio de 1892,

Ampliar el volumen de su vocabulario con palabras arbitrarias y derivadas. Rechazar el odio invencible al idioma que existía antes de ellos.

Vladimir Mayakovski tuvo desde muy temprana edad la in-

Arrancar con honor de sus orgullosas frentes la corona

quietud por la lucha social. En 1905 se adhirió al bando del

de gloria de a centavo tejida de varas de abedul propios

grupo social demócrata local para luego unirse al movimiento

de los baños.

bolchevique una vez que su familia se mudó a Moscú donde fue encarcelado tres años después por realizar una intensa labor propagandística en contra del gobierno autocrático za-

Tenerse de pie en la roca de la palabra “nosotros” en medio del mar de silbidos y ultrajes.

rista como parte del Partido Comunista. Después de casi un

Y si bien por ahora persisten en nuestro verso las sucias

año en la cárcel Mayakovski, que había dedicado este tiempo

huellas de su “sentido común” y “buen gusto”, ya tam-

a leer sobre arte y política, se convirtió en uno de los mayores

bién, por primera vez, brilla en ellos el Relámpago de la

exponentes del movimiento futurista en el país publicando, en

Nueva Belleza Futura de la Palabra Autosuficiente3.

1912, lo que sería su Manifiesto “Una bofetada al gusto del público” junto a algunos de sus amigos de la Escuela de Arte de

La Revolución de 1917 abrió las puertas a Mayakovski para la

Moscú: David Burliuk, Velimir Jlébnikov y Alexandr Kruchenyj.

consecución de una obra futurista debido, en parte, a que tras

A través de este texto los artistas se oponían abiertamente

la realización y el éxito del film Octubre el futurimo fue abierta-

a los preceptos clásicos de la praxis artística acogiendo en

mente impulsado por el régimen de Lenin que hizo de la van-

sus obras las nuevas premisas de la modernidad: la ciudad y

guardia el lenguaje oficial del movimiento revolucionario4. Su

su movimiento, exigiendo una serie de derechos que debían

posición política le otorgó un papel preeminente dentro de la

estar intrínsecamente relacionados con la práctica poética y el

escena artística durante este período poniendo al servicio del

soterrado ánimo antiburgués que profesaban. Propugnaban :

nuevo estado leninista su talento y producción. De este modo fue que realizó carteles, poemas e incluso películas5 con el fin

1 *Agradezco al Dr. Irving Reynoso Jaime por su atención y cuidado de las colecciones como Director del Archivo Histórico del Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista (México) así como su oportuno apoyo para que este material fuera usado para esta investigación. 2 Licenciada y Maestra en Historia del Arte es profesora de Artes en la Universidad Anáhuac México Sur.

3 Juan Bonilla, Prohibido entrar sin pantalones, Madrid, Ediciones Seix Barral, 2013, pp. 14-15. 4 El movimiento futurista fue gran influencia para los artistas soviéticos, ecos de su desarrollo pueden advertirse en el cine de Sergei Eisenstein, Dziga Vertov, el grupo FEKS o la labor teatral de Meyerhold. 5 Mayakovski entró en contacto con el cine en el año de 1913 debido


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 99

de difundir masivamente los preceptos de la nueva revolución

del proletariado como fundador y Director de la Revista del

a los preceptos del nuevo arte soviético leninista. Su poesía

Frente de la Izquierda del Arte (LEF) que acogió en sus filas a

debía carecer de personajes principales, enfatizando un tipo

los artistas e intelectuales más prominentes del modernismo

de literatura al servicio de la comunidad con el objetivo de co-

soviético como Sergéi Eisenstein, los teóricos Ossip Brik, Vik-

municar al pueblo las luchas del proletariado como parte de

tor Shklovsky y Vsevolod Meyerhold, afamado director teatral

la Revolución. Para él la poesía era “un himno amoroso a la

de nombre internacional.

Revolución, al socialismo, un llamado constante a los lectores

La obra poética de Mayakovski se articuló en torno

para que no se desviaran de la nueva ideología, era una copla El movimiento revolucionario trajo consigo múltiples cambios

patria, una arenga politicopoética, una conversación belicosa

en la sociedad y en el arte soviético. El impulso leninista dado

y original como su talento”6 y fue por esta misma razón que

a los círculos artísticos y su consecuente libertad para rea-

su poesía se desarrolló intrínsecamente bajo los preceptos

lizar ejercicios experimentales fueron fundamentales para la

impuestos por el Comintern con el objetivo de conducir a las

industria cinematográfica y la plástica que se desarrolló como

masas a la victoria del proletariado. La ideología de los artistas

una reacción natural a los medios y materiales usados hasta

de la izquierda fue la base teórica para transformar la creación

el momento, postulando el uso y la fabricación de obras de

artística en arte de masas y, en su opinión, sólo el público

arte de modo mecánico tratando los objetos artísticos como

obrero y los campesinos como constructores verdaderos del

cualquier otro producto manufacturado. Sus propulsores fue-

socialismo tenían la labor de convertirse en lectores capaces

ron fundamentalmente Liubov Popova y Aleksandr Rodchenko

de difundir el mensaje de su nueva existencia por todo el mun-

quienes lograron sobrevivir con grandes esfuerzos a la margi-

do, sólo ellos podían convertirse en “lectores de verdad: y yo

nalidad a la que fueron condenados por el régimen estalinista

debo ser su poeta”7.

que terminó por truncar el movimiento. Sus trabajos arrancaron junto con la Revolución de octubre aplicando el diseño a

VLADIMIR MAYAKOVSKI EN MÉXICO

varios de los experimentos que resolvieron bajo estructuras

La voz de Maiakovski es como la tempestad que va a batalla

formales de abstracción geométrica que aplicarían posterior-

(una tempestad guerrera)8

mente a la publicidad, a la propaganda, al teatro o al cine. La

En 1925 el poeta fue comisionado para realizar un viaje repre-

temprana muerte de Popova (fallecida en el el año de 1924)

sentativo que le llevaría de Moscú a los Estados Unidos pero

inclinó a Rodchenko hacia una particular visión del constructi-

un robo truncó y acortó visiblemente sus planes9. Sin darse

vismo en base a la fotografía y el cine. Fue a partir de 1924 que

por vencido, ahorró por meses para proyectar lo que sería un

Rodchenko entraría en contacto con Mayakovski e, inspirado por su poesía de corte futurista, comenzarían a crear un arte conjunto que fue denominado “constructo-publicista” donde promocionaron las industrias estatales del régimen en base a una conjunción de imágenes con poesía. a que conoce a Perski, un pequeño productor cinematográfico que invitó al poeta a colaborar en su revista Kino-Revista. De este mismo año datan dos incursiones en la cinematografía. La primera se llamó Los futuristas de Moscú y en ella Mayakovski apareció como parte del grupo moscovita de los cubofuturistas que celebraban la inauguración de una muestra pictórica en la capital. En la segunda, igualmente, se mostraba una reunión de los artistas futuristas entre los que se podían reconocer a Mayakovski, Burliuk o Kamenski. La cinta, una producción francesa de la operadora Éclair de París, se perdió. Fernández Santos, Ángel, Maiakovski y el cine, Tusquets Editor, Barcelona, 1974.

6 Castellote, Carmen, De Pushkin a Tolstoi y Mayakovski, Universidad Obrera de México, México, 1987, p. (37). 7 Fuster, Jaume, Poesía y Revolución, Península, Barcelona, 1974, p. (105). 8 Bustamante, Jorge, El perro vagabundo. Memorias de escritores rusos, FONCA, CONACULTA, México, 2008, p. (59). 9 Elsa Troilet da cuenta del robo sufrido por Mayakovski un día antes de su partida hacia México. La cantidad sustraída fueron 25.000 francos que denunció a la policía y tuvo que sufragar pidiendo a sus compatriotas prestado aprovechando que en esos días se estaba celebrando en París la Exposición de Arte Decorativo al cual habían acudido muchos intelectuales y artistas soviéticos. Un telegrama, enviado a Lili Brik desde París el 10 de junio diría: “Beso a mi querida Gatita. No te preocupes y no me mandes dinero. Pero insiste en Gosizdat. El boleto no me lo robaron. Besos. Todo tuyo, Perrito”.


viaje de aproximadamente un año y que le llevaría por varios

dor mexicano se encargó de expedir el visado correspondiente

continentes . Mayakovski, como el primer poeta de la Unión

para que pudiese entrar a México “estimulando el interés del

Soviética en visitar un país capitalista, se vio profundamente

poeta soviético en el nuevo arte revolucionario mexicano [ale-

impactado por el modo de vida de las urbes americanas, tan

gando que] este arte estaba muy relacionado con el que el pro-

distintas entre sí y ejerció un análisis fundamental y compa-

pio Maiakovski contribuía a difundir, activamente, en la Unión

rativo sobre la nueva modernidad en las ciudades del capital

Soviética”14. De este modo fue que embarcó. Pero la parada en

tan diferenciadas de la vieja y no tan moderna Unión Soviética.

México era, sin lugar a dudas, estratégica. Mayakovski viajaba

10

con un pasaporte soviético y, para 1925, pocos eran los países Vladimir Mayakovski abordó el vapor Espagne en el puerto

que habían reconocido la legitimidad del nuevo gobierno de la

francés de Saint Nazaire rumbo a América en el mes de junio

Unión Soviética. Las relaciones diplomáticas entre este país y

de 1925. Europa no le había dejado un buen sabor de boca. A

México se abrieron en 1924 con la llegada de Stanislaw Petko-

pesar de su contacto en Paris con Jean Cocteau, Fernand Lé-

vski. Éste, fuertemente influido por la política de Lenin, trataría

ger o Pablo Picasso (que supusieron la entrada del poeta en el

de implantar y seguir sus lineamientos en el país. Educación

mundo del avant-garde parisino en un momento en el cual era

e Ideología eran fundamentales en la República Socialista y el

definitivo el empuje del cubismo y las vanguardias en las artes

gran auge del arte, el apoyo estatal sobre la nueva casta inte-

universales), el artista vivió esas semanas muy angustiado por

lectual permearon de algún modo en México a través del cine,

el poco entendimiento que ofrecía la intelectualidad bohemia

baluarte fundamental en la difusión ideológica leninista.15 El

hacia su expresión artística .

apoyo de Petkovski al joven Partido Comunista Mexicano hizo

11

que fuese cesado de sus actividades como embajador ya que el La visita en París durante el mes de mayo al embajador mexica-

nuevo presidente Plutarco Elías Calles, contrario a su activismo,

no, Alfonso Reyes12, fue definitiva para que Mayakovski decidie-

solicitó al gobierno soviético un cambio.16 El embajador, así, se

se embarcar a aquel país. Su charla, triangulada con las decla-

convertiría en una pieza clave para el viaje del poeta pues sin

raciones de Diego Rivera sobre la Revolución y el movimiento

contar con visado para entrar a los Estados Unidos, México pa-

pictórico muralista nacional, hicieron que Mayakovski mirase a

recía el lugar idóneo donde esperar el viaje.

México (a pesar de su recelo inicial) como un punto estratégico para alcanzar su meta final: viajar a Nueva York13. El embaja-

“Necesito viajar”, escribiría Mayakovsi, “para mí, el contacto con todo aquello que respira vida casi sustituye a la lectura de

10 El itinerario del viaje fue el siguiente: Moscú, Königsberg (en avión), Berlín, París, Saint-Nazaire, Gijón, Santander, La Coruña (España), La Habana (Cuba), Veracruz, Ciudad de México, Laredo, Nueva York, Chicago, Filadelfia, Detroit, Pittsburgh, Cleveland, Le Havre (Francia), Paris, Berlín, Riga y Moscú.

libros. El viaje emociona al lector de hoy. En lugar de historias

11 El 6 de diciembre de 1924 escribió a Lili Brik:

hacer una breve parada en el puerto de la Habana, Cuba. La

“No declamé en ningún lado. Únicamente en casa: a media voz y delante de personas seleccionadas”.

tierra caliente y el intenso sol de la isla caribeña lo inspiraron

Maiakovski, Vladimir, Cartas de amor a Lili Brik (1917-1930), Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1978, p. (84).

visión resplandeciente de un paisaje del trópico18. El 8 de julio

12 Alfonso Reyes fue uno de los intelectuales más destacados en México. Fundador de El Ateneo de la Juventud, estudió Leyes y desarrolló una fulgurante carrera diplomática. Residió en España, donde fue discípulo de José Ortega y Gasset, hasta ser nombrado embajador en Argentina. Regresó a México en la década de los treinta donde le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura y residió hasta su muerte en el año de 1959. 13 En la correspondencia enviada a Lili Brik se puede encontrar una referencia de noviembre de 1924 en donde, una vez en París y tras habérsele concedido el permiso de estadía, Mayakovski se enfocó a establecer contactos con América para realizar el deseado viaje a Nueva York descartando, en un primer momento, el paso por México por parecerle “inútil” a su objetivo final. Con el pasar de los días y sin obtener el resultado esperado Mayakovski, desesperado, escribió: “Mi principal sensación es de angustia, una angustia hasta las lágrimas y absoluta falta de interés hacia todas las cosas de aquí (¿Cansancio?)”. Unos días más tarde, en un telegrama enviado desde París el 27 de noviembre, confirmaría: “Espero visa americana. Si no recibo dentro mes, mes y medio vuelvo a Moscú”.

ficticias, supuestamente curiosas, sobre temas, imágenes y metáforas aburridas, surgen experiencias interesantes por sí solas”17. El 3 de julio de 1925 arribó a costas americanas para

a detallar en su Diario y en el único poema escrito de la isla la

Maiakovski, Vladimir, Cartas de amor, pp. (79, 82). 14 Richardson, William, “Maiakovski en México”, en Historia Mexicana 29, 4, 1980, p. (624). 15 Para más información véase María de las Nieves Rodríguez y Méndez, “Imágenes colaterales. La influencia de la vanguardia soviética en la obra de Tina Modotti”, en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, núm. 106, 2015, pp. (149-177). 16 “El compañero Petkousky regresa a la U. R. S. S.”, El Machete, 30 de septiembre de 1926, p. 1. 17 Mayakovski, Vladimir, Mi descubrimiento de América, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 2013, p. (29). 18 La naturaleza lo deslumbraba mas no así tanto la sociedad. Unas pocas horas le valieron al poeta para percibir, desde la borda, la profunda escisión social que se vivía en el país y el anhelo de un movimiento como el que entendían se había desarrollado en la lejana Unión Soviética. El título de aquel poema, Black and White, describiría


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llegaría al puerto mexicano de Veracruz. Mientras penetraba

sido presa de tantos ataques de vandalismo. Aquella representa-

la inmensa vegetación en la noche de la selva veracruzana a

ción de la Historia mexicana, de aquel “paraíso virgen con trabajo

bordo del tren que lo conduciría a la ciudad de México, escribía

libre, antiguas costumbres, fiestas de maíz, danzas del espíritu

sus primeras impresiones de la nación mexicana. Admiración

de la muerte y de la vida, ofrendas frutales y florales”22 parecían

y sorpresa había marcado su llegada al puerto donde se ha-

teñir la visión objetiva de la misma de un cierto enfoque populis-

bían quebrado los imaginarios estereotípicos forjados por la

ta y proteccionista que corría un velo sobre la verdadera causa

lectura de novelas idealizadas19.

política revolucionaria. Para Mayakovski, el sentido de la palabra “revolución” en México estaba fuertemente disociada de lo que

El verdor, la selva, los campesinos..., todo lo inspiraba profunda-

significaba en la Unión Soviética. En su juicio “el revolucionario

mente. Su confrontación con la realidad mexicana supuso una

mexicano es cualquiera que derroque el poder con armas con la

nueva construcción de todo el imaginario: los indios, las escenas

mano, no importa de qué poder se trata. Y, como en México cual-

populares, los limpiabotas, los vendedores de lotería o las ma-

quiera ha derrocado, está derrocando o quiere derrocar a algún

rionetas que ofrecían espectáculos callejeros le asombraban y

poder, todos son revolucionarios”23. Pero no era él el único so-

le sorprendían al mismo tiempo. Había descubierto una nación

viético que en México podía atestiguar esta impresión, ya que el

profundamente arraigada y, en parte, surrealista en la expresión

mismo embajador soviético o su sucesora, Alexandra Kollontai

de sus tradiciones populares donde la lucha del campesinado

en 1927 escribiría en su diario de viaje impresiones análogas24.

actuaba como un testimonio vital de la reciente Revolución.

Con todo, impactado por las decenas de muros pintados y de su discurso prolijamente seleccionado, llevaría consigo diversas

Arribó a la capital mexicana la mañana del 9 de julio donde

reproducciones fotográficas realizadas por Tina Modotti de la

una comisión liderada por Petkovski y otros funcionarios de la

obra de Diego Rivera en la Secretaría de Educación Pública con

embajada e intelectuales lo esperaban.

las cuales materializaría sus impresiones mexicanas en las conferencias que dio a su regreso a la U.R.S.S., vía fundamental de

Diego Rivera20, en representación del Partido Comunista Mexi-

conocimiento de la obra del mexicano en aquel país.

cano, se encargó de fungir como guía durante la estancia del poeta en la ciudad. Mayakovski, impresionado por el volumen

La demora en la expedición de su visado para entrar a territo-

y la capacidad artística de Diego, se dejó imbuir de sus orienta-

rio norteamericano le retuvo en el país por tres semanas. La

ciones e impresiones de la vida nacional. A Mayakovski el pintor

embajada soviética y su embajador brindaron todo el apoyo al

le resultaba “una persona robusta, con una buena barriga, un

camarada y fue a través de ésta que se insertó en el mundo

rostro ancho y siempre sonriente”21;sus historias, mitomanías en

cultural del momento. Mayakovski llegó a México en un año

ocasiones, divertían al ruso y le daban herramientas para termi-

donde la confluencia de migrantes culturales llegados sobre

nar de entender la complejidad social y cultural del mexicano.

todo desde los Estados Unidos, había hecho emerger la na-

Por supuesto, Rivera le mostró su casa, las costumbres y los

ción como un epicentro cultural fundamental en el continente,

murales que se encontraba pintando en la Secretaría de Edu-

como el “París” americano.

cación Pública. Para Mayakovski parecía claro que aquella obra pertenecía a una campaña para ejercer una activa propaganda

Las primeras impresiones del poeta en la ciudad fueron en-

comunista en el país y por eso no era de extrañar que hubiese

contradas, por un lado, se sentía fascinado por la diversidad cultural del país pero por el otro percibía la ciudad como una

la subcultura que parecería aflorar en el intrépido movimiento de un puerto, la visión falsa de una realidad que en apariencia engañaba al visitante pero que lucía dramática bajo la tinta de Mayakovski. 19 La censura del Partido Comunista sobre la literatura extranjera fue exhaustiva llegando a purgar la entrada de obras que, según su criterio, podían distorsionar la idea de América Latina que el ámbito cultural soviético pretendía instaurar seleccionando sólo autores de tendencia abiertamente comunista. En consecuencia, el imaginario de los soviéticos sobre América Latina fue bastante limitado. 20 Rivera, para 1925, era uno de los artistas más famosos de la nueva nación mexicana, líder indiscutible del movimiento muralista había apoyado la creación del Sindicato de Obreros, Técnicos, Pintores y Escultores Revolucionarios (SOTPE). Había pintado ya el Anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria y se encontraba pintando los patios de la SEP. 21 Mayakovski, Vladimir, Mi descubrimiento, p. (43).

urbe “pesada, desagradable, sucia e infinitamente aburrida”25. 22 Mayakovski, Vladimir, op. cit., p. (44). 23 Mayakovski, Vladimir, op. cit., p. (59). 24 Alexandra Kollontai había denotado que el militante mexicano no poseía todas las características de un revolucionario, en su juicio el partido y sus inscritos eran “poco numerosos, careciendo de líderes preparados, no está en condiciones de dirigir los acontecimientos e influir en su curso; va a la zaga de los sucesos” denotando entre ellos la heterogeneidad de sus miembros y la falta de hábito de disciplina debido a esto, sólo mantuvo relación con algunos de los camaradas con los que en verdad entabló una amistad. Rina Ortiz, Alexandra Kollontai en México. Diario y otros documentos, México, Universidad Veracruzana, México, 2012, p. (170). 25 Maiakovski, Vladimir, Cartas de amor, p. (102).


Con Diego Rivera como guía, Mayakovski visitó museos, cines,

La casa diplomática soviética celebró asiduamente reuniones

teatros, dictó conferencias y acudió a algunas reuniones en

donde el poeta pudo declamar abiertamente sus versos. Fue a

la sede del Partido Comunista26. Se interesó, desde el primer

través de estas reuniones que Mayakovski conoció y se integró

momento, por las costumbres y tradiciones mexicanas que,

al círculo intelectual mexicano de Rafael Carrillo, secretario del

en cierto modo, le recordaban aquellas de la Rusia pre-revolu-

comité central del Partido Comunista Mexicano, el diputado ve-

cionaria. Tina Modotti lo fotografió durante su visita a la plaza

racruzano Francisco Moreno, el senador Luis Monzón, el pintor

de toros México. Mayakovski aparece en este retrato de perfil,

Xavier Guerrero y Úrsulo Galván, jefe de la Liga de Comunidades

de pie en la tribuna de la plaza momentos antes de que inicia-

Agrarias. Visitas a las que acudía también una casi recién llega-

se la corrida. Las gradas estaban vacías, sólo se advertía una

da Tina Modotti que para este momento, inserta en el mundo

pequeña multitud sobre la puerta de los corredores. Su figura

intelectual-artístico a través de Diego Rivera, comenzaba a incur-

se yergue, sólida, en mitad del círculo. Devoraba con su mi-

sionar en el mundo de la fotografía como artista independiente

rada el paisaje, la gente, la estructura del edificio que parecía

de su maestro (Edward Weston). Fue ella quien realizó siete de

dominar. Es la única foto de exterior que se ha conservado de

las fotografías que reflejan su estancia en la capital mexicana:

los paseos a los que Diego Rivera invitó al poeta, de singular

la ya referida visita a la corrida de toros y otras de las reuniones

peculiaridad al representarse solo, en un momento íntimo de

que sostuvo dentro de la embajada con líderes e intelectuales

la visita en la cual sus pensamientos lo absorbían.

mexicanos. Cuatro de estas fotografías, muestran a modo de documento histórico, la reunión entre el poeta, Francisco Moreno, Volynski y otro intelectual que no hemos podido identificar. Las distintas tomas rebelan a un Mayakovski humano, afín a sus acompañantes a los que siempre demuestra un gesto afectuoso.

Fig. 2. Tina Modotti, Vladimir Mayakovski con Francisco Moreno y Volinsky, 1925. Ciudad de México. Fig. 1. Tina Modotti, Vladimir Mayakovski en una plaza de toros, 1925. Ciudad de México. AHCEMOS, Col. Gianni Pignat.

AHCEMOS, Col. Gianni Pignat.

Otra, sin embargo, muestra a Mayakovski junto a Moreno, diputado local comunista que fue asesinado tan sólo unos meses después, en septiembre de 1925 en el Palacio de Gobierno

26 Su estancia en el hotel duraría tan sólo una noche, ya que como él explicó a Lili Brik en una de sus cartas, consideró mejor mudarse a la embajada. Primero, es más agradable, porque la casa es hermosa y, a diferencia de las otras representaciones, hay “poquísima gente. Cuatro personas (después de la partida de Volynski y señora) componen todo el personal. Segundo, es más cómodo, desde que en español no sé decir una palabra y confundo todavía todo: gracias con excusado-que ya es closet. Tercero, no tengo plata, y aquí la cuota es de dos pesos (dos rublos) por día, lo cual para la vida mexicana tan cara es fabuloso”. Maiakovski, Vladimir, op.cit., p. (101).

de Xalapa, Veracruz, tras una disputa con el gobernador del estado, Heriberto Jara, que confrontaba una dura crisis entre la propia situación política derivada de su mandato y los líderes de la Liga de Comunidades Agrarias de Veracruz.


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Querido señor Mayakovsky: Sus amigos nos han informado de su deseo de visitar Estados Unidos y organizar aquí una exposición de sus carteles y demás material propagandístico. Nuestro estudio le dará con gusto tal oportunidad y está además dispuesto a ayudarlo en todo lo necesario. Estamos escribiendo al respecto al Departamento de Estado, informando que nos alegraremos de ayudarlo a usted, que viene a invitación nuestra y por tiempo limitado, que desea conocer el arte americano y el estilo americano de vida, y también exponer algo de su obra. Esperamos tener el gusto de verlo pronto y le deseamos un buen viaje28. De esta manera fue que al poeta se le asignó el 24 de julio por parte del Vicecónsul, el visado correspondiente para poder ingresar al país. Ese mismo día, en el Servicio Consular Norteamericano de la ciudad de México, Mayakovski declaraba : Quiero ir a Estados Unidos con el fin de exponer allí mi Fig. 3. Tina Modotti, Vladimir Mayakovski con Francisco Moreno, 1925. Ciudad de México. AHCEMOS, Col. Gianni Pignat.

obra y me propongo a permanecer por un período de hasta 5 meses. Mi dirección en Estados Unidos de América será Willy Pogany, 152 West 46 Street, New York29. Tras conseguir su visado logró atravesar la frontera con al-

Mayakovski, a pesar de disfrutar y entregarse a los distintos

gunos percances y llegar a la ciudad de Nueva York el 30 de

eventos de los que fue parte en México27, no quitó nunca aten-

julio donde el periódico Novy Mir se hizo eco de su llegada. La

ción de su verdadero objetivo: ingresar a los Estados Unidos.

visión de Nueva York impactó al poeta ruso de sobremanera

Numerosos telegramas fueron enviados a la embajada nortea-

tanto por la iluminación pública como por la modernidad que

mericana hasta que llegó el visado gracias a la intervención

la electricidad le ofrecía a la ciudad. Fue su visión futurista

de Willy Pogany, ilustrador húngaro asentado en Nueva York

sobre el lugar lo que plasmó en su diario: la Luz en farolas, pu-

quien, el 15 de julio le escribiría directamente :

blicidad, escaparates, ventanales de grandes edificios, cines, teatros, luz en los trenes subterráneos y en los letreros publici-

27 El 10 de julio el periódico Excélsior le haría una entrevista, la que sería verificada en las oficinas de la embajada soviética junto al secretario de la Legación y traductor, Volynski. Durante la charla Mayakovski se mostró afecto al país de acogida por el cual declaró sentir una gran curiosidad y estar escribiendo un libro con el fin de divulgarlo en la Unión Soviética donde aseguró que existía “un gran interés por el temperamento mexicano” [“Notable poeta ruso que llegó a esta capital. Vladimir Majakovsky se encuentra desde ayer en esta ciudad”, en Excélsior, 10 de julio de 1925, p. (1)]. La simpatía despertada por Mayakovski fue de eco también entre los círculos gubernamentales. La visita realizada por el embajador Petkovski con el fin de presentar al poeta con el secretario de Educación Pública, Manuel Puig Casauranc, le valió para asentar su reputada fama entre los artistas del momento. En Antorcha, el semanario dirigido por José Vasconcelos, fueron publicados igualmente dos de sus poemas donde se dejó advertir que “la poesía revolucionaria respira[ba] a compás del aliento colectivo, y tiene el ritmo de grandes masas” [Los poemas publicados fueron “Nuestra Marcha” y “Marcha a la Izquierda”: Mayakofsky, Vladimir, Antorcha. Revista mexicana de Cultura moderna, agosto de 1925, pp. (21-22)]. Kahan, Salomón, “La poesía rusa de la Revolución frente a la poesía “estética” (Con motivo de los poemas de Vladimir Mayakofsky)”, en Antorcha. Revista mexicana de Cultura moderna, agosto de 1925, p. (19).

tarios; “luz, luz y más luz”30. Mayakovski acudió a esa cita con la capital del imperialismo como poeta del primer país socialista con el propósito de divulgar el mensaje del proletariado en la clase obrera americana entre la cual era cada vez más aceptada la nueva ideología bolchevique. En la entrevista dada a New York World el 9 de agosto, Michael Gold dejaba ver la impaciencia y desilusión que sentía Mayakovski por la ciudad: El dinámico poeta ruso encuentra tibio Nueva York; para Mayakovsky somos anticuados, desorganizados; “Manhattan es un accidente con el cual tropezaron unos niños”, declara.

28 Woroszylski, Wiktor, Vida de Mayakovsky, Era, México, 1980, pp. (375-376). 29 Woroszylski, Wiktor, Vida, p. (376). 30 Mayakovski, Vladimir, Mi descubrimiento, p. (91).


Mayakovsky está en Nueva York; ¡Vladimir Mayakovsky!

ron a “impulsar el estudio de las debilidades y fortalezas de

¡Bum, bang, bum!

los Estados Unidos en vista de una lucha lejana”33. En estas conferencias Mayakovski leía su poesía ante la expectación de

Arranquen el tren subterráneo. Enróllenlo al cuello de

los que acudían a verlo. Los boletos siempre se acababan y se

la Torre de Woolworth, y que ondee como una bufanda

vendían todos los libros que llevaba a tal efecto. Vendió 10.000

en el viento.

ejemplares autografiados durante estas presentaciones encargándose David Burliuk de publicar otros dos libros más: Sol y

Disparen y tumben al sol carente de sentido y denle

Mi descubrimiento de América que fueron igualmente un éxito

usos modernos. Píntenlo con anuncios culturales futu-

de venta34.

ristas y suéltenlo otra vez en los cielos vacíos. A Nueva York le siguieron las ciudades de Chicago, Cleveland, ¡Campanas de iglesia en vez de címbalos, cañones

Filadelfia y Pittsburgh por las que pasó sin que le causasen

enormes en vez de tambores y mil salvajes cornetas,

el impacto de la anterior. Sólo en Chicago creyó encontrar la

trombones y tubas de bronce para tocarle una serenata

fuerza obrera necesaria para abanderar un movimiento colec-

a Mayakovsky!

tivo de importancia en el país, pero las condiciones pésimas a las que eran forzados los trabajadores lo hizo denunciar el

¡Que el tren elevado ruja al doble de decibeles, que re-

trabajo en las fábricas, que en la ciudad de Detroit alcanzó

suenen los tranvías, que los taxistas chillen y piten y

cotas trágicas.

traqueteen como matracas, los soldadores requiquen y golpeen, la ciudad es demasiado silenciosa para Ma-

REFLEXIONES FINALES

yakovsky!31.

El diario de viaje reflejó las profundas impresiones de Mayakovski sobre los países que visitó y que ejercieron, sobre todo

Era verdad. Mayakovski sintió la profunda soledad y el avance

en el caso de México y los Estados Unidos, un fuerte impac-

imparable de la máquina, de la prisa y el futuro sobre la propia

to sobre su obra posterior. Esta opinión había sido formada

humanidad. Un futurismo, en cierta forma, primitivo que era

a partir de la mera observación debido a que el poeta no ha-

desarrollado e impulsado desde una perspectiva industrial que

blaba ni entendía la lengua española o la inglesa y, por tanto,

alienaba al ser humano y lo desplazaba de su medio y su senti-

no alcanzaba a comprender su pensamiento ni su forma de

miento natural para convertirlo en una pieza más del engrana-

vida, de concebir a la sociedad, la política o el mundo. Para

je mecánico que sostenía el régimen capitalista. El encuentro

él, acostumbrado a usar la palabra para ejercer una influen-

con Nueva York hizo que Mayakovski realizase un ejercicio

cia sobre su entorno, encontrarse “mudo” fue una experiencia

comparativo de reflexión entre la ciudad y Moscú, llegando a

que le hizo enfatizar otros sentidos para llegar a formar parte

declarar a un reportero americano:

y mezclarse en las sociedades que visitó. El viaje, un proceso emocional del propio autor, le hizo revelar su nostalgia y

Estamos caminando ahora por una de las calles más ricas del mundo: rascacielos, palacios, hoteles, tiendas y mucha gente. Pero tengo la sensación de que camino entre ruinas, y estoy deprimido. ¿Por qué no me deprimo en Moscú, donde el pavimento está realmente

33 Maiakovski, Vladimir, Mi descubrimiento, p. (157). 34 David Burliuk terminó por acuñar el título del libro como El Sol visita a Mayakovsky. Una anécdota acompaña el relato de las conferencias del poeta que lo recordaba así:

respuesta es sencilla: porque allí hay vida, pujante, efer-

“Supongo que los extranjeros me respetan, pero no es imposible tampoco que piensen que soy un idiota... Pónganse en el lugar de los norteamericanos: han invitado a un poeta de quien se les ha dicho que es un genio. Genio es algo más que personalidad. Vengo y lo primero que digo es: “¡Denme té por favor!”.

vescente; la energía de toda una colectividad nacional

Muy bien. Me dan té. Espero, y luego: “Denme té por favor...”.

ha sido liberada y fluye y se derrama... .

Me sirven té otra vez.

deteriorado y no ha sido reparado, donde hay muchas casas en ruinas, donde los tranvías están sobrecargados y tan gastados que es imposible repararlos?. La

32

Fueron varias las conferencias dadas que, organizadas por

Y sigo y sigo, cambiando mi inflexión y la expresión de mi cara: “Denme” y “té”, “té” y “denme”. Y así pasa la velada...

periódicos de izquierda como el Novy Mir o el Freiheit, sirvie-

“Tradúceles esto”, le grito a Burliuk. “Si supieran ruso, podría -sin tocar sus camisetas- clavarlos con mi lengua a sus propios tirantes, haría girar en el asador a toda esa colección de insectos...”.

31 Woroszylski, Wiktor, Vida, p. (378).

Y Burliuk traduce concienzudamente: “Mi eminente amigo, el señor Vladimir Mayakovsky, pide otro vaso de té”.

32  Epstein, Shajno, “Con Vladimir Mayakovsky por la Quinta Avenida”, en Freiheit, 14 de agosto de 1925.

Woroszylski, Wiktor, Vida, p. (388-389).


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 105

su revalorización por la patria en un poema final llamado “A

dente en el orden de la estética, pero que esta revolución no

casa” escrito en el vapor que lo conducía de vuelta a la Unión

parece surgir aún en ninguna parte y en la menor proporción37.

Soviética. La respuesta de Stalin no fue la esperada por ninguno de los Mayakovski regresó a Moscú a bordo del vapor francés Ro-

tres visitantes. El líder consideraba que las revoluciones cultu-

chambeau donde tras varias semanas de travesía lograría es-

rales y artísticas no eran desarrolladas de modo paralelo a las

cribir sus impresiones en lo que fue el Diario de su experiencia

políticas y, basándose en los textos de los marxistas ortodo-

americana, uno de los libros más importantes escritos sobre

xos, denostó lo que era el academicismo y el formalismo re-

Estados Unidos en los años veinte desde la Unión Soviética.

presentado por Mayakovski que asociaba irremediablemente

El contacto con los artistas e intelectuales mexicanos volvió

al mundo del capital. Las palabras del secretario conmovieron

a emerger a finales del año de 1927 cuando, comisionados

profundamente a los artistas que cambiaron de dirección en

por el propio Partido Comunista, Diego Rivera y David Alfaro

su creencia y obra después del encuentro. Siqueiros evolucio-

Siqueiros -entre otros- viajaron a la Unión Soviética con moti-

nó hacia su doctrina fundamental; Rivera, por su parte, adop-

vo de su participación en la celebración del IV Congreso de la

tó una acérrima simpatía por el trotskismo incentivada por la

Internacional Roja (la PROFINTERN). Mayakovski se mostró

conferencia en el Congreso del catalán Andrés Nin que le llevó

afecto a pasear y convivir con los mexicanos, sobre todo con

a establecer su propia casa en México como un lugar franco

Diego con quien había conocido de cerca el desarrollo mu-

donde refugiar a Trotski a partir de 1936. Mayakovski, por su

ralista en México unos años antes y con el que conservaba

parte, sufrió las inclemencias y persecuciones del régimen

una amistad desarrollada a través del embajador Petkovski, a

estalinista. En el año de 1929 expuso una dura crítica hacia

quien igualmente visitaron en ese tiempo . En sus memorias,

el nuevo régimen en dos obras de teatro de posterior fama:

Siqueiros recordaba que una mañana Diego y Vladimir fueron

La chinche y El Baño. Estas obras fueron sentenciadas por

a buscarlo al hotel donde se alojaba para compartirle la idea

Pravda , uno de los diarios de mayor repercusión en la Unión

de ir a hablar con Stalin sobre la situación del arte en el país.

Soviética, en lo que sería una nota “Sobre los caprichos del

Para estos, el apoyo estatal hacia los viejos profesores de las

izquierdismo” del autor al que presentaron como un títere de

escuelas de Bellas Artes había hecho caduco el propio sistema

su tiempo sujeto a los gustos burgueses y comprometido fal-

de enseñanza y, por ende, el arte producido por los jóvenes

samente con los preceptos del comunismo y el régimen.

35

artistas soviéticos. La nación, abocada a la reconstrucción nacional merecía de un nuevo arte que correspondiese a los

En 1930, presionado por la férrea línea direccional estalinista

nuevos paradigmas de la vida y la cultura soviéticas mostrán-

y bajo los efectos de un estado depresivo causado por una

dose indispensable “emparejar el arte a las condiciones revolu-

decepción amorosa, Mayakovski se suicidó dejando una breve

cionarias que estaba siguiendo toda la sociedad”36. Los tres se

nota que justificaba este hecho. Años después fue declarado

dispusieron, entonces, a la Secretaría del Partido Comunista

por el propio Stalin como “el mejor y más talentoso poeta de

en donde -en menos de dos horas- fueron recibidos por el líder

la era soviética”38.

al que se dirigieron como Camarada Stalin: Estos compañeros mexicanos, cabezas del gran movimiento muralista mexicano, que en mi concepto constituye la mejor manifestación internacional de lo que debe ser un arte expresión del proletariado revolucionario, consideran, como yo, que el Estado soviético, la más revolucionaria manifestación del mundo, a través de su historia, en lo que se refiere al Estado, no puede seguir considerando en la práctica como su arte oficial el academicismo de las escuelas gubernamentales de Bellas Artes, en cualquier parte del mundo. Estos camaradas pintores creen, como yo, que a la transformación revolucionaria del país en el orden de la política y de la economía, debe corresponder una revolución igualmente trascen35 Siqueiros, David Alfaro, Me llamaban el Coronelazo, Grijalbo, México, 1977.

37 Siqueiros, David Alfaro, op. cit., pp. (233-234).

36 Siqueiros, David Alfaro, Ibidem, p. (233).

38 Mayakovski, Vadimir, Mi descubrimiento, p. (22).


BIBLIOGRAFÍA

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Woroszylski, Wiktor, Vida de Mayakovsky, Era, México, 1980. María De las Nieves Rodríguez y Méndez

Ma. de las Nieves Rodríguez y Méndez (España, 1981) es maestra en Historia del Arte por la Universidad Nacional Autónoma de México y profesora de Artes en la Universidad Anáhuac México Sur. Es autora de dos libros sobre Tina Modotti y de más de una decena de artículos de investigación sobre su especialidad: el arte posrevolucionario mexicano. julianotal@gmail.com


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 107


Cine, censura y catolicismo durante la primera presidencia de Perón (1946-1952): el caso de la revista Criterio María Alejandra Bertolotto

Desde su creación, el cine se consolidó como un poderoso lenguaje nuevo que abría la posibilidad de difundir historias e ideas entre los espectadores y no tardaron en suscitarse también las dudas acerca del contenido de aquello que se iba a difundir. La Iglesia Católica, tanto en el nivel de la jerarquía como en el ámbito laico, tuvo un rol fundamental como promotora activa de la censura y, al mismo tiempo, como propulsora de un cine moral e incluso religioso. El siguiente trabajo se centra en el análisis de la censura como mecanismo que intentó resolver la problemática de la protección de los espectadores ante los posibles males que emanaban de las películas a partir del caso de las críticas cinematográficas y los artículos sobre cine aparecidos en la revista católica Criterio en el período 1946-1952. Palabras Clave: Cine, censura, catolicismo

INTRODUCCIÓN

análisis de los aspectos técnicos y artísticos de los films que,

En las páginas que siguen se analizará la crítica cinematográ-

en algunos casos, se verán más jerarquizados que los aspec-

fica en la revista católica Criterio en el marco de un proceso de

tos morales. Deberemos entender estas críticas dentro de un

crecimiento de la industria cinematográfica y de consolidación

proceso de secularización signado por la relevancia cada vez

de la censura como instrumento central para ejercer el control

mayor de los laicos en el mundo católico, así como también por

sobre la producción de películas cuyos contenidos amenazaban

la separación de las esferas de incumbencia. El arte y el cine se

la moral. La elección de esta publicación obedece a la relevan-

entenderán cada vez más como ámbitos con sus propias reglas

cia pública que adquirió la revista a partir de la década del ´30

y lenguajes que deberán ser analizados por especialistas.

1

al asumir Gustavo Franceschi como director. Por otro lado, la periodización del artículo se justifica ya que durante los años

EL CINE DURANTE LA PRIMERA PRESIDENCIA DE PERÓN:

de la primera presidencia de Perón la industria cinematográfica

PROTECCIONISMO ESTATAL Y CENSURA

argentina adquirió características particulares en tanto fue ob-

Si bien existen sobre el llamado “cine del peronismo” algunas

jeto de una intervención estatal sólida que modificó su devenir.

ideas que asocian dicha actividad con la propaganda política

Nuestra hipótesis es que Jaime Potenze, a cargo de la sección

y la censura, Clara Kriger demuestra que estas ideas solamen-

de crítica de cine de la revista Criterio, si bien siguió los linea-

te pueden aplicarse al caso de los documentales (noticiarios,

mientos generales acerca de lo que debía hacer un crítico cató-

cortos y mediometrajes institucionales) que formaron parte

lico de cine, también se dedicó a desarrollar un pormenorizado

de una política de comunicación construida por el estado y respondían a la necesidad de difundir actos y políticas del go-

1  Podemos distinguir dos niveles de censura: la censura oficial y la censura moral: La primera queda en manos del gobierno y sus instituciones, se aplica en un territorio determinado y está legitimada por leyes oficiales. La segunda, en el caso particular que analizamos, es realizada por la Iglesia desde la jerarquía y también desde los círculos católicos laicos, y está legitimada por las leyes de Dios y el dogma católico. [Simanca Castillo, Orielly, “La censura católica al cine en Medellín: 1936-1955. Una perspectiva de la Iglesia frente a los medios de comunicación”, Historia Crítica [en línea] 2005: [Fecha de consulta: 20 de mayo de 2016] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=81102804> ISSN 01211617.] Como veremos, la Iglesia y los católicos buscarán influenciar a los poderes públicos para oficializar la censura, aunque con éxito relativo.

bierno. Según la autora, “la intervención estatal no incidió de manera significativa en las formas o en los contenidos de los largometrajes de ficción”.2 En oposición a las tesis tradiciona-

2  Kriger, Clara, Cine y peronismo: el Estado en escena. Buenos Aires: Siglo XXI, 2009, p10.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 109

les de la historiografía del cine34 Kriger sostiene que, aunque

marcó un viraje con respecto a las difusas políticas cinema-

el estado peronista intervino en el desarrollo de la actividad

tográficas previas. Es durante estos años cuando comienza el

cinematográfica al igual que lo hizo en la economía, las leyes,

proteccionismo en el cine. 8 Con respecto a la censura política

regulaciones y medidas destinadas a proteger y desarrollar di-

e ideológica, se aplicaron criterios similares a los de los países

cha industria, no se tradujeron en un control generalizado de

democráticos en el marco de la posguerra: se siguieron las

los argumentos de las películas. Asimismo, la autora concuer-

pautas adoptadas en las conferencias de San Francisco y de

da con los trabajos más recientes que destacan, por un lado,

Chapultepec que pretendían eludir los films que trataran sobre

la imposibilidad de identificar en materia cultural a las políticas

formas políticas autoritarias contrarias a la democracia. Las

culturales del primer peronismo con las de los autoritarismos

cuestiones morales se juzgaban a nivel nacional, aunque luego

europeos y, por otro lado, la inexistencia de una política cultu-

cada municipio podía cortar o prohibir la exhibición local de

ral precisa y coherente por parte del peronismo.6

determinado film según considerara.9

Aunque hubo intentos previos por regular la actividad cinema-

Luego de la victoria de Perón en las elecciones de 1946, eran

tográfica , el período abierto por el golpe de estado de 1943

dos las preocupaciones en cuanto al cine: garantizar el cum-

5

7

plimento del decreto 21.344 y desarrollar un sistema de otor3  La historiografía más tradicional del cine se ha construido a partir del trabajo fundante de Domingo Di Núbila, Historia del cine argentino. En general, se desarrollaron una serie de puntos comunes en los trabajos posteriores que resaltan: en primer lugar, que la política proteccionista del peronismo perjudicó a la industria cinematográfica generando un desinterés por la competencia; en segundo lugar, que se generalizaron la propaganda política y la censura (tanto a las películas como a las personas del medio); y en tercer lugar, que las películas del período tenían temáticas “pasatistas” y no reflejaban los conflictos de la sociedad. El resultado sería un cine de casi nulo valor social y pobre desde el punto de vista artístico, censurado e incapaz de competir en el sector. [Di Núbila, Domingo, Historia del cine argentino. Buenos Aires: Cruz de Malta, 1959-60.] 4  Kriger. Cine y peronismo…, p. 11-12. 5  Gené, Marcela, Un mundo feliz. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2005. 6  Giunta, Andrea, Vanguardia, internacionalismo y política. Arte Argentino en los años sesenta. Buenos Aires, Paidós, 2001; “Del conflicto a la coexistencia: el arte moderno durante el peronismo”, en José Emilio Burucúa (dir.), Nueva Historia Argentina. Arte, sociedad y política, vol. II. Buenos Aires: Sudamericana, 1999. 7  En 1933 se sancionó la primera norma de orden nacional que regula en campo del cine y crea el Instituto Cinematográfico Argentino (que en 1941 pasó a llamarse Instituto Cinematográfico del Estado) presidido por Matías G. Sánchez Sorondo (presidente) y por Carlos Alberto Pessano (director técnico). Desde un marco de ideas nacionalistas y católicas, se entendió al Instituto como un órgano para producir políticas hacia el sector y también para elaborar pautas de censura. El énfasis de la gestión estuvo puesto en la necesidad de dirigir y orientar la industria del cine, como así también en la protección del público a través de intentos por censurar las películas desde el Estado (en contraposición con el modelo estadounidense donde, como veremos, la censura se daba en función de

gamiento de créditos para la industria. Este segundo punto quedó resuelto en diciembre de 1947 cuando se reglamentó la primera Ley de Cine del país (n° 12.999) que afirmaba lo establecido por el decreto 21.344.10 Paralelamente a la política crediticia y a las medidas proteccionistas, se imponían limitaciones a través de la censura oficial. La superposición entre el ámbito nacional y el municipal continuaba vigente en lo que respecta al contenido moral de las películas, como así también un grupo de empresarios y de la Legión de la Decencia). Si bien desde el Instituto se presentó un proyecto de ley que condensaba estas ideas, no fue aprobado y la gestión del organismo no modificó sustancialmente el campo del cine. (Kriger, op. cit., pp. 28-31). 8  En 1944 el poder ejecutivo dictó el decreto n° 21.344 que obligó a los cines a exhibir películas argentinas. Los cines de Capital Federal de primera línea (con las de 2.500 localidades) deberían exhibir al menos una película argentina cada dos meses durante una semana incluyendo un sábado y un domingo; el resto de los de la zona central, una por mes. Los demás, tanto de la Capital como del interior del país deberían pasar películas argentinas dos de cada cinco semanas, incluyendo dos sábados y dos domingos. Además, la explotación comercial debía realizarse a través de un sistema de porcentajes, pagando el 40% de la entrada bruta en los cines más importantes. El decreto también creaba la Junta Arbitral Cinematográfica para casos en donde se necesitara mediación entre partes. (Kriger, op. cit., p. 37). 9  Kriger, op. cit., p. 43. 10  Solamente se introdujeron dos modificaciones: se aumentó la cantidad de películas nacionales que debían exhibirse y se establecieron sanciones para quienes no cumplieran las normas.


las mencionadas conferencias que regulaban la censura polí-

de los principales entretenimientos de la cultura popular. Su

tica e ideológica en el ámbito nacional de acuerdo a los pará-

lenguaje resultó irresistible para las masas. Pero el mundo ca-

metros internacionales. Este sistema de censura que se con-

tólico, esta atracción se tradujo en preocupación y también

solidó en Occidente regía tanto para el caso de los menores de

en acción. Para los católicos el cine resultaba especialmente

edad, como para el público en general. Las ideas que servían

controversial. Las salas donde se exhibían las películas eran

de sostén a la censura se enraizaban en la consideración del

de por sí, en los comienzos del cine mudo, un gran problema.

cine como un poderoso lenguaje capaz de incidir en la men-

Ambientes cerrados, oscuros, atiborrados de personas, don-

talidad y la conducta de un público concebido como pasivo y

de las parejas iban más a tomarse de las manos que a ver

fácilmente manipulable por las imágenes llamativas de las pe-

los films. Tanto los católicos como los primeros reformadores

lículas. Las bases de la censura obedecían a razones morales,

sociales estadounidenses que comenzaron a militar la causa

políticas e ideológicas y se generó un consenso alrededor de

de la censura y la regulación del cinematógrafo a principios

la limitación de la libertad de expresión como mecanismo para

del siglo XX, creían que las películas ejercían en la mente del

lograr la protección del público, materializada esta limitación

espectador una gran influencia: lo que se veía en la pantalla

en los sistemas de calificación por edades, en el corte de las

se aprendía. La construcción de los valores morales estaba

cintas o, en algunos casos, en la prohibición del film. Como

amenazada por el cine ya que, si se exhibían los valores inco-

veremos, la Iglesia Católica tuvo una fuerte influencia en los

rrectos, niños y adultos tenderían a adquirirlos y llevarlos a la

mecanismos y criterios de censura, tanto en el plano nacional

práctica.14 Ahora bien, enseguida los partidarios de estas ideas

como en el internacional.

se percataron de que el cine también podía ser una herramienta valiosísima si se lo utilizaba correctamente. Es decir, si las

En 1949 la nueva Constitución nacional marcó un triunfo ro-

películas reflejaban los valores cristianos, el público los incor-

tundo para el peronismo al mismo tiempo que se acentuó la

poraría y emularía. El desafío del catolicismo era pues doble:

tendencia a la concentración del poder del estado en el marco

combatir el cine inmoral a través de la censura y generar un

de una crisis económica. Ese mismo año y en consonancia

cine alternativo que, como veremos más adelante, transmitie-

con la tendencia centralizadora, Raúl Alejandro Apold asumió

ra valores positivos acordes al dogma.

11

como subsecretario de Información y Prensa de la Nación. En septiembre, Apold ya cosechaba uno de los primeros resul-

En medio de este clima de cuestionamientos al cine por parte

tados de su gestión, la sanción de la Ley de Cine n° 13.651

de los católicos, en diciembre de 1929 el Papa Pío XI difun-

que modificaba la ley n° 12.999: entre otras modificaciones, la

dió la encíclica Divini Illus Magistri en la que por primera vez

nueva ley aumentaba la cantidad de películas argentinas que

se refirió al cine lamentándose de que un potente órgano de

debían exhibirse . Asimismo, la nueva reglamentación esta-

difusión se usara para “el incentivo de malas pasiones y a los

blecía una única instancia de censura nacional y dictaminaba

intereses de sórdidos negocios”15. Posteriormente, en 1936, el

12

que la Dirección General de Espectáculos Públicos tenía la fa-

Papa dio a conocer la encíclica Vigilanti Cura donde proponía

cultad de excluir de las ventajas de la ley a las películas que

la estrategia norteamericana para abordar el problema del cine

carecieran de un nivel mínimo de “calidad cultural y artística”.

e impulsar mayores controles sobre las películas.

Aún así, si bien “comenzaron a escucharse muchas anécdotas sobre las presiones que provenían de la Subsecretaría de

Desde 1934 hasta finales de los ’60 la Legión de la Decencia

Información y se dio a conocer la ‘lista negra’ de artistas opo-

norteamericana tuvo el poder de controlar y censurar los con-

sitores” , Kriger sostiene que en el cine de ficción no existió

tenidos de las películas de Hollywood consolidándose como

un control férreo semejante al que se produjo en otros medios.

el guardián moral del público norteamericano. En un proceso

13

privado, un pequeño grupo de revisores de la Legión evaluaba LA CENSURA CATÓLICA AL CINE Y LA REVISTA CRITERIO

las películas previamente a su estreno y emitía una calificación

Nacido en Francia a principios del siglo XX y consolidado en

que podía ser, en el peor de los casos “C” (“condenada”). En

los EEUU a través de una industria cinematográfica de en-

este momento los productores del film tenían la posibilidad

vergadura, el cine como espectáculo sobrepasó los límites

de modificar los contenidos que la Legión considerara conde-

étnicos, sociales, religiosos y políticos convirtiéndose en uno

natorios y cambiar la película para así poder recibir una calificación que permitiera a los católicos ver dicha cinta, por lo

11  Su estilo autoritario hizo que se ganara el apodo de “zar del cine”. 12  Salvo en las salas de estreno y de cruce, se proyectaría cine nacional 26 semanas, mientras que en las otras 26 podrían exhibirse films extranjeros.

14  Black, Gregory, “Restricciones en los espectáculos: la censura cinematográfica”. En: Hollywood censurado. Madrid: Cambridge University Press, 1998, p. 19.

13  Kriger, op. cit., p. 70.

15  Pío XI, encíclica Divini Illus Magistri, 31 de diciembre de 1929.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 111

que la Legión actuaba como un verdadero órgano censor. Las

el cine adquirió más fuerza y se tradujo en una interpelación a

películas condenadas eran objeto de boicot: la Legión llamaba

los poderes públicos para que levantaran trabas para la difu-

a los católicos a no asistir al espectáculo. La condena suscita-

sión de películas (como así también libros y obras teatrales)

ba también ataques de la prensa contra la película y las salas

consideradas inmorales. En la década siguiente, y de acuerdo

donde se proyectaba.16 En general la Legión de la Decencia

al modelo norteamericano, la Acción Católica Argentina creó

trabajaba en conjunto con la Production Code Administration

el Secretariado de Moralidad con el objetivo de influir tanto en

(PCA), un consejo de censura que había sido creado en 1934

la industria cinematográfica como en los gobiernos de turno

por William Hays dentro de la Motion Picture Producers and

en materia de cine, logrando incluso el apoyo del intendente

Distributors of America (MPPDA), fundada en 1922.17 Hays

de Buenos Aires que creó una comisión especial dedicada al

nombró como director de la PCA al católico seglar Joseph I.

tema con la amplia participación católica.20 Los años inme-

Breen y le cedió a la nueva oficina el control absoluto sobre

diatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial consti-

contenido de las películas. La PCA adoptó un código moral de

tuyeron un desafío para el catolicismo: debía “acompañar los

normas para regular el contenido de las películas que había

rápidos cambios de posguerra sin salir atropellado”21. En este

sido redactado por el padre jesuita Daniel Lord. El objetivo era

proceso, los laicos tuvieron un lugar destacado y se moviliza-

que no se rebajase la moral de los espectadores y que no se

ron principalmente por cuestiones relativas a la moral, que “tal

los incitara a tomar partido por el mal, el pecado o el crimen.

como se manifestaba en la vida cotidiana y las costumbres,

El llamado “Código Hays” detallaba claramente aquello que

era un terreno en el que existía una disociación cada vez más

quedaba prohibido que se retratara en las películas (como por

grande entre los principios imperantes del catolicismo y las

ejemplo el desnudo, el consumo de drogas, los detalles acerca

modas o valores sociales que se difuminaban en la socieda-

de robos, asesinatos o crímenes en general, la blasfemia y las

d”22. El cine fue uno de los epicentros de estas disputas. Sin

escenas de besos y abrazos) así como también establecía que

embargo, aún en el caso estadounidense donde la Legión de

el cine debía promocionar las instituciones del matrimonio y

la Decencia siguió actuando con fuerza hasta principios de los

la familia, tratar las instituciones religiosas respetuosamente

años sesenta, comienza a desdibujarse el peso de la tradicio-

y defender la integridad del gobierno.

nal calificación moral católica de cine. Las películas se volvían

18

cada vez más osadas y desafiantes, y el público, cada vez más En nuestro país, en cambio, no existió un organismo católico

numeroso en los años peronistas, ya no prestaba tanta aten-

como la Legión estadounidense que llegara a funcionar como

ción a las objeciones morales.

un órgano censor, si bien la jerarquía y el laicado a través de la censura moral, la opinión pública, de algunos ataques a salas

Fundada en 1928, la revista semanal Criterio23 puede consi-

de cines y de los órganos de prensa católica, buscaron ejercer

derarse como un “faro” para la cultura católica sobre todo a

presión sobre la industria y el Estado, así como también “for-

partir de 1932, cuando Franceschi asumió su dirección. Con

mar” el gusto del espectador. La preocupación de la Iglesia y los católicos por intervenir en los debates culturales iba de

XXI, 2015, p. 81.

la mano con los procesos de modernización, masificación y

20  Ibidem, “Al compás de las grandes ciudades”, Historia del catolicismo…, p. 160.

democratización de la sociedad. En el campo cinematográfico estas inquietudes se manifestaron en, por ejemplo, la introducción de una calificación moral de las películas en el diario cató-

21  Ibidem, “Tiempos modernos. El catolicismo frente a los cambios socioculturales de posguerra”, Historia del catolicismo…, p.191.

lico El Pueblo en 1913, fecha temprana teniendo en cuenta que

22  Ibidem, p. 193.

el Papa se manifestó por primera vez con respecto al cine en 1936.19 Durante la década del ’20 la militancia católica contra 16  Black, Gregory. La cruzada contra el cine (1940-1975). Madrid: Cambridge University Press, 1999, p. 11-14. 17  La MPPDA estaba presidida por Hays y había surgido como una agrupación gremial que nucleaba a la industria cinematográfica con el objetivo de sortear los cuestionamientos que la industria debía soportar desde varios flancos y en oposición a la intervención estatal en el sector. 18  Black, Gregory. Hollywood censurado. Madrid: Cambridge University Press, 1998, pp.vv. 19  Lida, Miranda. “Nación, democracia, clase”. En: Historia del catolicismo en la Argentina. Entre el siglo XIX y el XX. Buenos Aires: Siglo

23  La revista ha sido objeto de numerosos análisis. Ver por ejemplo: Rápalo, María Esther, “La Iglesia católica y el autoritarismo político: la revista Criterio, 1928-1931”, en Anuario IEHS, nro 5, Tandil, Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires, 1990; Montserrat, Marcelo, “El orden y la libertad. Una historia intelectual de Criterio. 1928-1968”, en Girbal-Blacha, Noemí y Quattrocchi-Woisson, Diana (dir.), Cuando opinar es actuar. Revistas argentinas del siglo XX. Buenos Aires: Academia Nacional de la Historia, 1999; Montserrat, Marcelo y Floria, Carlos, “El pensamiento de Gustavo Franceschi y la revista Criterio en la cultura política de la Argentina contemporánea (1928-1978)”, en M. Montserrat, Los usos de la memoria. Razón, ideologías e imaginación históricas. Buenos Aires: Sudamericana-Universidad de San Andrés, 1994; Ruschi Crespo, María Isabel. Criterio: un periodismo diferente. Génesis y fundación. Una respuesta católica al desafío de la prensa en la Argentina en la década de 1920. Buenos Aires: Nuevohacer, 1998: Lida, Miranda, “Un paréntesis sobre Criterio”, op. cit.


una gran calidad gráfica, la participación de colaboradores

garía una sección exclusivamente consagrada a las artes plás-

destacados del ámbito nacional e internacional, y destinada

ticas. El espacio que regularmente se le dedicaba al cine era

a un público culto en sentido amplio, la revista más impor-

considerable. Además, ocasionalmente otros colaboradores

tante del catolicismo argentino abordaba problemáticas su-

(incluso de nivel internacional) publicaban artículos referidos

mamente variadas, desde temas teológicos hasta culturales,

al tema cinematográfico o a la censura.

24

pasando por la actualidad política, económica, social. Criterio estaba además comprometida con la necesidad de elevar las

Una de las primeras preguntas que surgen al momento de

costumbres y la cultura de los argentinos, especialmente en

analizar la crítica de cine católica es si ésta admite la sepa-

Buenos Aires. La revista tenía dos secciones dedicadas al arte

ración entre el aspecto artístico de una película y el aspecto

en cada número: una sección de “Crónica musical” y otra de

moral. En general, Potenze tendía a separar ambos, es decir,

“Crónica de cine y teatro” a cargo del abogado y crítico de cine

la crítica en su sentido puramente artístico, de la crítica en su

Jaime Potenze. Posteriormente, hacia los años ´50, se agre-

sentido moral. Así, sus críticas solían tener hacia el final un

25

24  Según el propio Jaime Potenze, entrevistado por Lila Caimari, en el año 1955 la revista llegó a tener una tirada de 11.000 ejemplares. [Caimari, Lila, “Justicialismo y utopía católica. Tres lecturas de la experiencia peronista”. En: Perón y la Iglesia católica. Religión, Estado y sociedad en la Argentina (1943-1955), Buenos Aires: Emecé, 2010.] 25  Jaime Potenze terminó la escuela primaria en el Colegio del Salvador y se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires. Nunca cursó estudios específicos sobre arte, cine y teatro, sino que se formó en la materia de manera autodidacta. Su avidez por la cultura lo llevó a acercarse al cine, lenguaje que lo cautivó completamente. Potenze llegó a Criterio de la mano de Franceschi entre finales de la década de 1930 y principios de 1940. Durante los primeros momentos se dedicó a la crítica de cine y luego también a la de teatro. Formó parte del comité de redacción aunque posteriormente lo abandonó y vendió las acciones de la revista que tenía. Sin embargo, continuó participando en la sección de crítica de cine y teatro. La revista funcionó como una plataforma fundamental en la carrera de Potenze, tanto es así que en 1960 logró ser el primer jurado argentino en el Festival de Venecia. Este fue un momento muy importante en su recorrido como crítico, en tanto se consagró como jurado internacional y como cronista del festival para Criterio. Al margen de su actividad en la revista, Potenze dirigió el grupo de cine debate de la Parroquia del Socorro y también el del Instituto de Cultura Religiosa Superior que se realizaba en el Teatro de la Comedia. Asimismo, escribió en las publicaciones La Prensa, La Nación, La Opinión, Tía Vicenta (donde además de críticas, escribía cuentos), Viernes sábado domingo (dirigida por Carlos Fontanarrosa), La Gaceta, Confirmado, Panorama, Patoruzú, Esprit (París), Revue Internationale du Cinema (Bruselas) y Orden Cristiano. Se destaca también su participación en la Enciclopedia dello Spetacolo (Roma). Como docente, se desempeñó en el Instituto Grafotécnico de Periodismo, de raigambre católica. Luego de la llamada “Revolución libertadora” de 1955 Potenze logró su único cargo político, como director del “Departamento de Radioenseñanza y Cinematografía Escolar”. Como humanista cristiano y firme antiperonista desde los orígenes del movimiento, participó en los orígenes del Partido Demócrata Cristiano en 1945, aunque rápidamente se separó del grupo. También fue cofundador de la Agrupación Cine y Miembro del Directorio del Fondo Nacional de las Artes en Argentina. Ocupó cargos en el Museo Social Argentino. Se desempeñó como abogado del Cine Cosmos, de cuyo dueño, Argentino Lamas, también era amigo. Potenze llevó a cabo dos juicios exitosos, en reacción a la prohibición de las películas Solos en la madrugada (1978) y Parranda (1977). La primera, finalmente, resultó ser un gran suceso. Acompañó toda una serie de movimientos teatrales nuevos, como “La botica del ángel”, espacio artístico singular creado en 1966 por Eduardo Bergara Leumann y los “Café Concert” que florecieron en Buenos Aires en la década del setenta. Tenía una “notable apertura” para ir a ver espectáculos de todo tipo. Sin embargo, dadas las particulares características de algunos de éstos, Potenze no

comentario acerca del contenido moral de la película de turno. Este aspecto incluía cuestiones relacionadas con el tratamiento que se hacía en el film de temas como: el amor, el romance, el desnudo, la familia, la mujer, los valores, la violencia, la religión, entre otros. La crítica puramente artística de la película a menudo aparecía al principio del texto y trataba cuestiones como: el guión, los trabajos actorales, la fotografía, la musicalización, el vestuario, la dirección, la trama, el tema, el ritmo de la película. Se abre así la posibilidad de que una película objetable moralmente, sea buena desde el punto de vista artístico y es esta una problemática que Potenze tendrá muy presente. En junio de 1946 se estrenó en la Argentina (en EEUU se estrenó en 1945) la película estadounidense del director Fritz Lang Mala mujer. El film había suscitado una gran controversia tanto en los EEUU como en Inglaterra. En su crítica Potenze sostenía: “una de las cuestiones que más nos ha interesado en nuestra condición de críticos católicos, es la de las relaciones entre la moral y el arte. Mala mujer es un ejemplo patente de una obra inmoral hecha con indiscutible talento artístico, que por momento llega a lo excepcional.” Esta “verdadera obra de arte cinematográfica” era una de las extraordinarias de la temporada. Sin embargo, lamentaba que su tema (un buen hombre seducido por una mujer mala) fuera “tan desagradable”. Si bien las escenas eran fuertes y chocantes, ninguna era “de sugestividad que predisponga al pecado.” La película, por lo tanto, no era aconsejable para el “público general”, aunque podía ser vista por personas de “criterio muy formado, que se especialicen en la crítica cinematográfica, la caracterología, o que simplemente deban estar informados ampliamente sobre el movimiento cinematográfico”.26 Otro caso similar fue el de la película Memorias de una doncella (1946) de Jean Renoir. La obra era, según Potenze, “modelo de técnica cinematográfica, dechado de fina penetración, de equilibrio formal y de práctica”. Ahora bien, al mismo tiempo, los reseñaba en Criterio, sino en La Prensa. 26  Potenze, Jaime. Criterio, 13 de junio de 1946.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 113

del film emanaba un “hálito nauseabundo de vicio y de inmora-

el desafío del crítico cinematográfico (y de artes en general)

lidad” sofocante e intolerable para “el espectador consciente”.

católico fue entonces mantener sus críticas en el nivel de las

La crítica resulta en frases un tanto contradictorias como: “hay

discusiones que se daban en el campo artístico y cultural, y

que ver con que magnífico colorido y variedad de matices, el

al mismo tiempo, ofrecer una mirada católica de las obras,

talentoso hijo del pintor hace florecer las malas pasiones en

artistas y movimientos propios del siglo XX.

el luminoso escenario de los jardines floridos de la campiña francesa” o “creemos que no hace falta decir más para ca-

Como la revista católica más influyente, Criterio era un ór-

lificar de inaceptable esta película magistralmente dirigida e

gano central para ejercer cierta influencia en la censura y la

interpretada”. Aquí pareciera que la condena moral hace que

calificación de las películas desde la Iglesia. Era también una

la película no deba ser vista ni siquiera por aquellas personas

plataforma estratégica para intentar educar el gusto de los es-

de “criterio formado”.27

pectadores e intentar guiarlos hacia el buen cine. La Iglesia en Argentina, al no contar con una organización como la Legión

Estas críticas que logran analizar por canales separados la

de la Decencia estadounidense, debería valerse de medios

cuestión artística o técnica, por un lado, y la moral, por el otro,

como Criterio en la cruzada contra los efectos del cinemató-

se entienden dentro de un proceso de secularización que im-

grafo. Las observaciones morales de las críticas de Potenze

plicó un lento desplazamiento de la jerarquía católica, en al-

van a ser entonces un punto clave a la hora de buscar guiar al

gunos ámbitos, de aquel rol privilegiado de hacer inteligible

público y también al momento de interpelar a los organismos

lo sagrado. Este proceso se verificará en dos niveles: “como

calificadores.

separación de las esferas de incumbencia y como disminución de la autoridad religiosa, a nivel social e intracatólico”28.

En general, las películas que de alguna manera interpelaban

Así, la estética, la moral y la religión comenzarán a concebirse

las instituciones de la familia y el matrimonio así como tam-

de manera independiente. Por otro lado, estos textos donde

bién los roles tradicionales del hombre y la mujer, se encon-

lo artístico cobra mayor relevancia, se enmarcan dentro de la

traban observadas moralmente. Todo lo relativo a la sensua-

progresiva profesionalización y especialización del campo de

lidad, la sexualidad y el cuerpo tampoco era aceptado por la

la crítica cinematográfica29, como así también dentro del ver-

crítica de Criterio al punto de calificarlo como “pornografía”.

tiginoso desarrollo de la industria cultural . En este contexto,

Por otro lado, también se condenaban las películas con de-

30

terminados contenidos políticos, como por ejemplo el nacio27  Potenze, Jaime, Criterio, 4 de julio de 1946. 28  Zanca, José, “La fe de Prometeo. Crítica y secularización en el catolicismo argentino de los años cincuenta”, Prismas, Buenos Aires, N° 14, 2010, pp. 95-114. 29  De acuerdo a la periodización que realiza Kriger para la historia de la crítica cinematográfica y sus revistas en nuestro país, en la década del 1930 se abre un nuevo período con el arribo del cine sonoro. Al calor de la emergente industria cinematográfica en proceso de consolidación, crecen las publicaciones especializadas preocupadas por la difusión del star system y por el devenir del cine local. El período posterior, abierto en la década de 1960, se caracterizará por la modernización del cine y por la profundización del proceso de especialización de los críticos de cine. [Kriger, Clara (dir.), Paginas de cine, Archivo General de la Nación, 2003.] 30  A comienzos del siglo XX la circulación y producción de revistas inició un proceso de crecimiento (que llegaría en sus picos más altos en la década de 1940) enmarcado en las transformaciones urbanas del cambio de siglo: la inmigración masiva, el crecimiento de las clases medias, la alfabetización, la ampliación de la participación política y el crecimiento de la cultura y el entretenimiento de masas. [Ver Eujanian, Alejandro C., Historia de las revistas argentinas. 1900/1950. La conquista del público, Buenos Aires: Asociación Argentina de Editores de Revistas, 1999; Garramuño, Florencia, Modernidades primitivas. Tango, samba y nación. Buenos Aires: Siglo XXI, 2007; Sarlo, Beatriz, Una modernidad periférica: Buenos Aires 1920-1930. Buenos Aires: Nueva Visión, 1988; Girbal-Blacha, Noemí y Quatrocchi-Woisson, Diana (dir.), Cuando opinar es actuar. Revistas argentinas del siglo XX, Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1999.

nalismo desmedido o la exaltación de la guerra. Películas con personajes particularmente avaros, mentirosos, embusteros y superficiales también eran condenadas, sobre todo si el film no contrarrestaba esto con la exaltación de valores positivos. La valoración moral positiva de una película se daba cuando el film actuaba como un difusor de los valores e instituciones cristianos. También obtenían el visto bueno, aquellas películas donde no sucedía nada incorrecto desde el punto de vista moral, aunque tampoco nada particularmente positivo digno de ser resaltado por la crítica católica. La película argentina El ángel desnudo (1946), dirigida por Carlos H. Christensen y protagonizada por Olga Zubarry había sido estrenada luego de un gran revuelo debido a que las propagandas anunciaban el desnudo (el primero del cine argentino) de la protagonista. Finalmente, no resultó un desnudo tan escandaloso ya que Zubarry se encontraba desvestida, pero de espaldas. La cinta no dejaba “enseñanza positiva alguna” para Potenze que estaba de acuerdo con la calificación municipal que prohibía la entrada a los menores de dieciocho años para ver el film. En cuanto a los aspectos técnicos y artísticos, el autor sostiene que el director de El ángel desnudo manifiesta gran talento en el enfoque, la iluminación, el ritmo y que logra sortear con éxito “los escollos del argumento”. Las actuacio-


Al tiempo que lo condenaban, la Iglesia y los católicos también resaltaban las potencialidades del cine como un medio de consumo masivo con una poderosa capacidad para influir en el pensamiento y en el comportamiento de las personas. Por lo tanto, era necesario desarrollar un cine católico que difundiera los valores correctos. La revista Criterio fue partícipe activa de esta cruzada difundiendo en sus páginas las iniciativas católicas que tenían que ver con la generación y la propagación del buen cine. Partiendo de la base de que “la Iglesia es siempre moderna”, el padre Federico Rademacher sostenía que el cine podía considerarse un moderno método de apostolado: “no cabe duda de que todo apóstol debe hablar el idioma de su tiempo”. Por esta razón, por ejemplo, festejaba la iniciativa nes también constituyen un punto a favor para el film, aunque

“Ven y Ve”, una especie de cine rodante (también tenía una

no sucede lo mismo con el libreto, cuya adaptación del relato

biblioteca, discos de música religiosa y una capilla) montado

de Arthur Schnitzler en manos del libretista César Tiempo, de-

en un gran camión que recorría los pueblos del interior con un

jaba mucho que desear según Potenze.31 La crítica de Criterio

equipo formado por tres laicos y un sacerdote. El objetivo del

a esta película que había generado numerosas controversias

emprendimiento era la acción apostólica a través de cine y de

tanto por las escenas de desnudez como por el argumento

actividades atractivas.34

–un escultor pone como condición para prestarle dinero a un hombre que su hija pose para él-, puede resultar sorpresiva por lo favorable. Potenze no parece muy escandalizado por el desnudo de espaldas y sostiene que si bien la trama es compleja desde el punto de vista moral, los peligros son saldados por la correcta dirección de Christensen. Según el crítico pareciera que la clave está en el balance entre desnudo y trama, es decir, la trama debe resolver y justificar, de alguna manera, el desnudo.

que admite ser “claustrofóbico” y tenerle aversión al matrimonio, institución fundamental para el catolicismo, y lo expresa en frases como: “el matrimonio es anti higiénico” o “yo nunca me voy a casar”. El personaje de Susana Freyre, Valentina, es una joven que, en su obsesión por casarse con el médico, es capaz de montar una farsa junto a su familia que implica que viaje en auto y comparta habitación con un hombre que, todavía, no es su esposo. Y más aún, durante el viaje los protagonistas terminan en la casa de un “otomano” que practica la polígama y cuyas hijas intentan seducir a Severito. 34  Rademacher, Federico, Criterio, 8 de diciembre de 1949.

Sin embargo, el film del mismo director Con el diablo en el cuerpo (1947), tendría una suerte diferente. Según Criterio, parecía que Christensen estaba “condenado a dirigir películas deleznables después de haber probado su inteligencia cinematográfica” y no tenía rival al momento de realizar “cintas pornográficas y aburridas” que combinaran “guaranguería” con situaciones de lo más desagradables. La crítica de Potenze resultó lapidaria: “Los diálogos de Con el diablo en el cuerpo son lo más inmoral que hemos oído jamás en el cine”.32 Al mismo tiempo, el crítico se mostraba muy disconforme con el permiso municipal que habilitaba la proyección del film: “no podemos menos que señalar que solo con una Comisión de Control formada por incapaces se puede dar el visto bueno a Con el diablo en el cuerpo”. El film cuestionaba directamente las instituciones católicas del matrimonio y la familia, al mismo tiempo que sus personajes principales no cumplían con los roles tradicionales de hombre y mujer.33 31  Potenze, Jaime, Criterio, 12 de diciembre de 1946. 32  Potenze, Jaime, Criterio, 3 de julio de 1947. 33  La película tenía escenas comprometidas desde el punto de vista católico. El personaje de Severito (Juan Carlos Thorry) es un médico


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 115

Criterio también se encargó de difundir las actividades de

que la OCIC realizó en Lucerna en mayo de 1951. Entre otras

C.I.N.E., una organización creada en 1949 con motivo de la

cuestiones, aclaraban que cuando una película de gran mérito

visita a la Argentina de André Ruzskowski, secretario de rela-

artístico fuera, sin embargo, desaconsejable desde el punto

ciones exteriores de la Oficina Católica Internacional del Cine

de vista moral, el crítico católico debía dar cuenta de esta si-

(OCIC)35. El semanario saludó con optimismo la creación de

tuación teniendo en cuenta ambos aspectos, y no alabar a la

esta organización dedicada al “apostolado cinematográfico”

película por su calidad artística y simplemente escribir “una

y transcribió su manifiesto. Criterio siguió de cerca y difundió

frase banal sobre el peligro moral de la película”.39 Como vimos

los encuentros de cine-debate organizados por C.I.N.E. que

en las críticas de Potenze, se admitía la posibilidad de anali-

desde el comienzo se afilió a la OCIC.

zar una película en dos aspectos: el moral y el artístico. Sin

36

embargo, desde la OCIC advertían que las cuestiones moraSiempre atenta al mundo, el semanario publicó en octubre de

les nunca debían ser un comentario al pasar. El hecho de que

1950 un artículo del secretario de la OCIC, A. Ruzskowski. Se-

esta problemática se mencionara sugiere que efectivamente

gún el autor, los católicos debían volcarse a producir cine ya

existían este tipo de críticas que solamente hacían comenta-

que les daba la posibilidad de “enseñar a toda la humanidad un

rios “banales” acerca de los peligros morales, es decir, parecie-

modo de vida”. Ahora bien, un film religioso no tenía que tener

ra que las críticas le prestaban cada vez más atención a las

necesariamente un tema religioso: cualquier película podía ser

cuestiones artísticas y estaban dejando en segundo plano el

considerada como tal mientras que nos hiciera conscientes

asunto moral.

de la Divina Providencia y nos recordara que el fin de nuestra CONCLUSIONES FINALES

existencia en la tierra es la salvación.37

La Iglesia tuvo desde el principio una relación problemática La revista se encargó también de destacar aquellas películas que

con el cine. Las reacciones de los católicos combinaron una

resultaban extraordinarias desde una perspectiva católica. Fue el

enérgica condena a la industria del cine productora de pelícu-

caso de, por ejemplo, el film sueco El camino al cielo, del director

las inmorales, con iniciativas por construir y difundir alterna-

Alf Sjöberg. La cinta narraba la historia de una pareja de novios

tivas de buen cine. El caso de EEUU resulta paradigmático en

que decide casarse justo cuando la joven es acusada de brujería

tanto fue en este país donde los católicos se organizaron en

y es sentenciada a muerte. El novio, sin comprender la justicia

la Legión de la Decencia que actuó (junto con la PCA) como

Divina decide ir al encuentro con Dios. A Potenze la película le pa-

un poderoso órgano de censura logrando modificar el conte-

reció tan maravillosa que confesó haberse quedado sin adjetivos

nido de las películas previamente a su estreno. En EEUU regía

para describirla. Desde todos los aspectos la considera una “obra

entonces un sistema de “autorregulación”40 donde la industria

de arte perfecta” que justifica que al cine se le llame séptimo arte.

se censuraba a sí misma de acuerdo a los cánones de morali-

La escena del Nacimiento en Belén, sostiene Potenze, “es quizá

dad católica para evitar que una mala calificación moral de las

la más hermosa que se haya filmado jamás”. Potenze se hacía

películas vaciara las salas debido a un “boicot” de la Legión.

eco de las ya excelentes críticas que había tenido El camino al

En nuestro país, la influencia de la Iglesia y los católicos no

cielo a nivel mundial incluso más allá del ámbito católico.

llegaría a traducirse en una organización independiente del

38

Estado que efectivamente lograra modificar el contenido de Por otro lado, los deberes del crítico de cine católico fueron

las películas, como sí lo hizo la Legión estadounidense. Esta

explicitados claramente en las conclusiones de una reunión

particularidad nos lleva a preguntarnos si no estamos frente a la presencia de una jerarquía consciente de que su influencia

35  La OCIC había sido creada en La Haya en 1928. Era una organización internacional católica que tenía el objetivo de estudiar el cine como forma de comunicación. 36  Las siglas C.I.N.E. expresaban muy bien el espíritu y los objetivos de la organización: “Hémonos agrupado en esta entidad denominada precisamente C.I.N.E. porque nuestros propósitos son: Cooperar con todos los productores bienintencionados; Inspirar películas artística y moralmente dignas; Neutralizar los efectos perniciosos de obras censurables, señalando los intentos de minar fundamentos de la moral y Encauzar las energías dispersas hacia la real dignificación del llamado séptimo arte”. [Manifiesto de la agrupación C.I.N.E., citado por Criterio, 14 de octubre de 1948.]

social es relativamente limitada. Por lo tanto, el catolicismo en la Argentina debía librar su pelea contra el cine inmoral apelando al Estado y a otros recursos. En este contexto, Criterio funcionó como una plataforma para difundir las ideas católicas sobre el cine. La observación moral de la revista no implicaba necesariamente que nadie pudiera ir a ver el film. En general se realizaban algunas aclaraciones acerca del público que no podía ver determinada película, que solían ser menores de edad y personas sin un “criterio formado”. Las observaciones morales no eran en realidad tan rígidas y fueron pocos los

37  Ruzskowski, André, “Luces y sombras del film religioso”, Criterio, 19 de octubre de 1950.

39  Ibidem, Criterio, 28 de junio de 1950.

38  Potenze, Jaime, Criterio, 18 de julio de 1946.

40  Black, Hollywood censurado, p. 12.


casos en que se llamó a la prohibición de la película. Por otro

Montserrat, Marcelo y Floria, Carlos. “El pensamiento de Gus-

lado, las críticas desdoblaban el aspecto moral del aspecto ar-

tavo Franceschi y la revista Criterio en la cultura política de la

tístico de las películas. El hecho de que la OCIC esperara esto

Argentina contemporánea (1928-1978)”, en M. Montserrat, Los

de la crítica cinematográfica católica insinúa que analizar el

usos de la memoria. Razón, ideologías e imaginación históricas.

cine exclusivamente desde el catolicismo no era suficiente: el

Buenos Aires: Sudamericana-Universidad de San Andrés, 1994.

desafío para el catolicismo era interpelar a los fieles sin perder la actualidad del discurso.

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María Alejandra Bertolotto

Profesora de Enseñanza Media y Superior en Historia por la Universidad de Buenos Aires. Estudiante de la Maestría en Investigación Histórica de la Universidad de San Andrés. Profesora de Historia Social I y II en la Universidad Nacional de Moreno. Profesora de Historia en colegios secundarios. ale_tres@hotmail.com


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Historia viva en una narrativa de muerte: el kaidan japonés. Antonio Míguez Santa Cruz

Es difícil explicar la relevancia que alcanza El más allá en la tradición japonesa. Sin embargo, dicha trascendencia dista mucho de ser monolítica o inalterable, y bien se podría decir que estudiando la figura del fantasma japonés se podrían desentrañar muchos de los hitos sociales acaecidos en aquel país. Así, el fantasma es el reflejo del mártir por excelencia en Japón, una mujer condenada a servir, cosificada sexualmente e individuo prescindible en casi cualquier caso. No obstante, el fin del sistema Ie, la liberalización de las mujeres, y, sobre todo, la consciencia de grupo marginal que éstas han ido obteniendo, ha influido en el cuento de fantasmas moderno hasta hacerlo una forma de vindicación. Con este artículo intentaremos demostrarlo. Palabras Clave: Historia, fantasma, femenino.

INTRODUCCIÓN

neos espectros de ese periodo, pues si aquellas mujeres no

Para designar toda la cohorte de fantasmas, duendes y de-

tuvieron consciencia de ser explotadas en función de diversos

monios propios del folclore japonés se han utilizado diversos

mecanismos sociales y religiosos ¿de qué se habrían de ven-

conceptos a lo largo de la tradición popular. Muchos estudio-

gar una vez muertas? Pero antes de entrar en materia debe-

sos los llaman en conjunto Ayashi, pero aún más vigoroso es

mos asimilar cual es el principal soporte narrativo japonés

el término mononoke -literalmente cosa espectral- por apa-

donde aparece lo fantasmático.

recer en una de las novelas más importantes de la historia de la literatura, el Genji Monogatari. Precisamente uno de los personajes de aquella historia, Rokujō no Miyasudokoro, es esencial para entender el trasfondo eminentemente feminista del espectro japonés. También llamada La Dama de la Sexta Avenida, nos hallamos prácticamente ante un concepto de mujer ideal creado por la autora Murasaki Shikibu. De cualquier forma, el hecho de ser una dama notable no le valió para conseguir el amor de Genji, galán voraz e incapaz de ser fiel a mujer alguna. Así, las vejaciones sociales sufridas fueron despertando paulatinamente al llamado ikiryō1, una especie de espíritu representativo de los anhelos más profundos de Rokujō, y caracterizado por sentimientos que no entienden de épocas o contextos geográficos: los celos y la venganza. De tal forma el mundo invisible2 de la mitología nipona no sólo se erige en una fuente inagotable de referencias religiosas, folclóricas y antropológicas, sino que es además un medidor implacable del grado de represión sufrido por la mujer en cada etapa de su Historia. Básicamente nosotros pensamos que, cuanto mayor es la preeminencia masculina en una sociedad dada, menor es el índice de venganza mostrado por los femí1  Literalmente fantasma de un vivo. Existen conceptos hasta cierto punto comparables en la mitografía occidental como el doppelganger. 2  Entiéndase como sobrenatural.

Rokujō y Aoi. Ilustración de Waki Yamato.


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¿QUÉ ES EL KAIDAN?

debemos sumar su comprometida situación tectónica, pues

Más que género, el kaidan es una temática narrativa cuyo ori-

las islas se hallan cerquísima de las Grandes Placas Filipina

gen se incrusta en los albores culturales de Japón. Al contrario

y Pacífica5. Como es público y notorio, la coyuntura genera

de lo que muchos pudieran suponer el concepto no se refiere

múltiples terremotos y tsunamis en la zona, por no hablar de

exclusivamente a los cuentos de fantasmas, sino que atañe

la profunda inestabilidad energética del manto superior, causa

a cualquier suceso extraño del mundo sobrenatural; es decir,

principal de la ingente cantidad de volcanes existentes en la

duendes, demonios, animales fantásticos, espíritus o budas,

tierra del Fujiyama.

podrían ser tan eventuales protagonistas de este tipo de historias como un yūrei3. Por tanto, un kaidan no tendría por qué

Por supuesto, el hecho ineludible de hallarnos en una ínsula

provocar miedo de forma necesaria, o mejor expresado, su

también implicó que gran parte de su población viviese de

función primordial no sería obligatoriamente esa. Lo esencial

cara al mar, sempiterno representante de lo desconocido,

en este caso sería aportar un poso moral de trasfondo religio-

razón constante de respeto, inquietud e incluso temor para

so4 en el que lo grotesco actuaría como simple advertencia pa-

los hombres. No hay más que recordar las múltiples leyendas

ra explicar lo que les ocurriría a los hipotéticos transgresores.

fantásticas surgidas en torno al océano en todas las culturas históricas. El mismísimo Hideo Nakata hizo mención a lo

LA CREENCIA SOBRENATURAL DE LOS JAPONESES

anterior diciendo que: al vivir en una isla pequeña tenemos

Obviamente, el protagonismo del fantasma en las Artes Univer-

un pavor subconsciente al agua. Una contradicción, ya que el

sales se explica porque todas las culturas y civilizaciones han

agua es el fundamento de la vida, pero también puede quitarla

creído en el Más Allá. Si recapitulamos, los sumerios tuvieron el

como hemos visto con el tsunami de 20116.

honor de crear a Enkidú, el primer fantasma recogido en un texto escrito; Homero también lo demostró en la Odisea cuando Ulises bajó al Hades y habló con la melancólica sombra de Aquiles; Séneca lo hizo a su vez plasmando a las umbrae y simulacra en sus Tragedias; están los múltiples relatos medievales de los navie eslavos; los varios espectros presentes en las obras de un tal Shakespeare; y eso por no hablar de la literatura gótica o el terror moderno. Todos y cada uno de estos retornados representaban los temores y anhelos de sus respectivas sociedades, lo cual ni mucho menos es óbice para que actualmente, en la época de las telecomunicaciones e internet, de la Globalización y la técnica, no se siga creyendo en los seres del otro mundo. Pero Japón quizá sienta una mayor proclividad hacia este tipo de creencias, y he aquí algunas de las razones. La gran ola de Kanagawa (Katshushika Hokusai, circa 1830). Aquí

No debemos obviar el hecho de encontrarnos en un territorio

la muestra más universal de la ferocidad de los elementos en Japón

de clima áspero y sin apenas transición entre el calor húmedo de los meses estivales y la severidad del gélido invierno. A ello

Por tanto, si los primeros dioses de toda civilización fueron el sol y la luna, el viento y las estrellas, cómo no iban a estar los

3  Yū (幽) simboliza lo turbio, tenebroso o empañado, mientras que Rei (霊) representa el alma o espíritu de alguien. En general hablamos de un fantasma lóbrego y de cariz negativo, alejado del talante romántico que algunos de sus homólogos presentan en la literatura europea. 4  Aunque esto no tendría que ser siempre así.

5  https://geografiaevert.wordpress.com/2013/05/12/placas-tectonicas/. (Consultado 13/01/2015). 6  ALEJO ÁLVAREZ, M.A., Más allá del J-Terror. Dos Gatas Producciones. Granada. 2014. p. 33.


japoneses predispuestos a creer en la sobrenaturalidad cuan-

te el trayecto siguiendo órdenes oficiales8. A partir de entonces

do su medio se manifestaba más radical que ningún otro.

eventos paranormales castigaron la ciudad de Nagaoka; la peste y el clima debilitaron a su población, y diversos personajes de

Las superstición en criaturas del más allá en las islas del sol

la corte imperial y del clan Fujiwara comenzaron a desaparecer

naciente también se explica por su marcada diversidad reli-

en circunstancias inexplicables. La connatural predisposición a

giosa, caldo de cultivo para generar una suerte de creencias

creer en los sucesos del más allá, unido al inexorable karma, hizo

mixta y compleja. Así, las mismas devociones se fueron mez-

pensar a los afectados que Sawara se hallaba detrás de aquellos

clando a todos los niveles, implicando la fusión de sus respec-

infortunios, y por ende intentaron satisfacer al muerto otorgán-

tivos bestiarios sobrenaturales. Por ello no es extraño pensar

dole el título de emperador póstumo Sudo. Con todo y ello un

que en respuesta a semejante caudal los japoneses sintieran

aire malsano seguía invadiendo la recién estrenada ciudad y la

la inclinación a creer en seres fantásticos que los trascendían7:

sombra del espectro aún pesaba sobre aquellos que le habían dado muerte. Quizá por el miedo a seguir siendo atormentados,

LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL FANTASMA

el emperador promulgó un nuevo traslado de la capital desde

Como estamos viendo, es extremadamente complejo expli-

Nagaoka al ya definitivo asentamiento de Heian, lo cual significó

car la relevancia que alcanza lo sobrenatural en la tradición

el cese definitivo del empeño vengador del resentido aristócrata9

étnica japonesa. Además, dicha trascendencia dista mucho

(Morris 2007: 30). Hemos de recordar que no estamos ante una

de ser monolítica o inalterable, y bien se podría decir que, es-

leyenda o ficción literaria, sino ante un acontecimiento que los

tudiando la figura del fantasma japonés, podrían verse refle-

gobernantes de Japón del siglo IX creyeron real, lo cual se puede

jados muchos de los hitos sociales que han ido moldeando

apreciar en una enciclopedia tan célebre y formal como la Cam-

el país del sol naciente hasta mostrarlo como es hoy día. Por

bridge History of Japan10.

consiguiente, en la evolución del kaidan podemos diferenciar diversas etapas. A continuación haremos un levísimo repaso

De Kamakura a inicios de Edo (s. XII-XVII): la tradición oral y la

por ellas, para así percatarnos de los cambios fundamentales

literatura: ahora es muy importante establecer una relación en-

sufridos por el yūrei a lo largo de la historia nipona.

tre el grado de vejación social al que la mujer es sometida con, no sólo la proliferación de espíritus femeninos, sino también las

4.1. De Nara a fines de Heian (s. VIII -XII): los fantasmas históri-

motivaciones -o ausencia de ellas- en estos fantasmas. Hemos

cos: en Japón existen episodios paranormales tratados como

visto cómo antes de la llegada de los shogunatos11 el sexo de los

pseudo-históricos, es decir, presentes o relatados en algún tipo de

espíritus estaba equilibrado porque ningún grupo tuvo conciencia

documentación oficial. Destaca además el sexo masculino de los

de maltratar o ser maltratado en gran medida12. Las mujeres, en

espectros en esta etapa, pues si exceptuamos a Rokujō no Mi-

efecto, no lo estuvieron, ni comparándose con otras culturas co-

yasudokoro, como hemos visto un personaje literario, los relatos

etáneas ni mucho menos haciéndolo con las japonesas de unos

más famosos de este periodo siempre estaban protagonizados

siglos más adelante. Asimismo, los grandes relatos de espíritus

por hombres. Entre ellos destacan el de Sugawara no Michizane

implicaban a hombres en su mayoría, pues era su responsabilidad

y sobre todo el de Sawara, hermano del emperador Kanmu (781-

cargar con las tareas de Estado y la gestión de la política. En este

806 d.C) y enemigo acérrimo del pujante clan de validos Fujiwara.

contexto, Murasaki Shikibu creó un fantasma vengador porque a

El príncipe Sawara era contrario al ascenso de Tanetsugu no Fuji-

pesar de no ser un sector deprimido las mujeres comenzaban a

wara, arquitecto acusado de obtener ilícitamente los terrenos de

entender que su situación era injusta. A esta reflexión nunca se

construcción de la nueva capital Nagaoka a cambio de promocio-

hubiera llegado careciendo de cultura, conocimiento, y sensibili-

nar a cierta familia de origen chino. Sawara vio en esto una doble

dad social, algo que, como veremos a continuación, se perdería

amenaza para sus intereses, por lo que decidió acabar con Tanet-

indefectiblemente con la llegada de las dictaduras militares.

sugu contratando una banda de asesinos. Era obvio, la venganza de los Fujiwara no se hizo esperar y rápidamente se sucedieron los ajusticiamientos de los implicados con excepción del prínci-

8  KITAGAWA M. Religion in japanese History. Columbia University Press. 1990. Nueva York. p. 47.

pe, de hecho el instigador original, pero también amparado en la nobleza de su linaje. Finalmente se dictaminó su exilio a la isla de Iwaji del mar interior, aunque al parecer fue asesinado duran-

7  TERRADES VICENS, E. “Japón Fantástico: folclore cinematográfico”. En ROBLES ÁVILA, A. (coord.) Cine fantástico 100% Asia. UMA. Málaga. Málaga. p. 27

9  MORRIS, I. El mundo del príncipe resplandeciente. Atalanta. 2007. Girona. p. 30. 10  McCULLOUGH, W.H. The Heian Court. En Donald H. Shively & William McCullough (eds.), Cambridge History of Japan. Vol. 2. Heian Japan. Cambridge University Press. 1999. Cambridge. P. 24. 11  Dictaduras militares acaecidas en Japón a partir del siglo XII. 12  Salvo unas pocas mujeres preclaras.


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Pero qué razones explican el aumento de fantasmas femeni-

un espíritu inofensivo y melancólico, fiel reflejo de una mujer

nos a partir de la batalla de Dan-no-Ura . Y sobre todo, cómo

que ningún tipo de reproche le haría al hombre por tratarla co-

afectó el sistema bakufu14 a la mujer japonesa.

mo lo que era: un ser inferior. Llegados a este punto debemos

13

relacionar el maltrato de género endémico a partir de 1185 con Aproximadamente tres de cada cuatro fantasmas japoneses

dos consecuencias notables para nuestro estudio: aumento

son mujeres, un hecho en absoluto gratuito, y que respond-

radical en el número de fantasmas femeninos y disminución

ería a una serie de procesos sociales y religiosos que primero

ostensible en la tentativa de venganza en el espectro.

van calando en una comunidad, después se filtran a través del inconsciente colectivo para conformar una base folclórica

Con toda la información anterior rescatemos por un momento

firme, y finalmente derivan en una narrativa fantástica a medio

la bellísima descripción de fantasma que da Federico Luppi al

camino entre la advertencia, el remordimiento y, por encima de

comienzo de la película El espinazo del Diablo (Guillermo del

todo, la turbación.

Toro, 2001):

Los efectos del cambio de gobierno a partir del siglo XII para

¿Qué es un fantasma? Un evento terrible condenado a repe-

la mujer japonesa fueron radicales. La organización social se

tirse…una y otra vez…Un instante de dolor quizá…Algo muerto

apuntaló mediante el más férreo sistema patriarcal imaginado,

que parece por momentos vivo aún…Un sentimiento suspendi-

estableciendo la heredad por línea masculina y en consecuen-

do en el tiempo…como una fotografía borrosa…como un insec-

cia excluyendo sin miramiento al género femenino. Esta no

to atrapado en ámbar…Un fantasma…eso soy yo.

fue la única novedad histórica perjudicial para ellas, ya que a partir de ahora serían obligadas a casarse exclusivamente

Eventos terribles e instantes de dolor, algo esencialmente

según el interés socioeconómico del padre15. Como es natural

traumático condenado a repetirse…un insecto atrapado en

la práctica dio lugar a múltiples relatos donde los yūrei ambi-

ámbar. Más o menos así se podría definir también la situación

cionaban retomar algún amor frustrado en vida, seguramente

marginal de la mujer con respecto al hombre a partir de las dict-

por la existencia de un matrimonio concertado o debido a la

aduras militares, ya que, aunque disciplinadas y resignadas, sus

diferencia social existente entre los dos amantes.

sentimientos casi siempre girarían en torno a la tristeza y el desamparo. ¿Alguien podría llegar a pensar que la desgraciada protag-

Al tradicional papel subsidiario impuesto a la mujer japonesa

onista de Vida de Oharu, mujer galante (Kenji Mizoguchi, 1952)

por el budismo se fue uniendo la radicalización del mensa-

desearía venganza por las penurias sufridas? Aquella mujer ex-

je confucionista, que la fue imaginando cada vez más como

puesta a una crueldad sin límites nunca deseó nada más allá de

un mero objeto de asistencia. Ya a la altura del shogunato de

la paz y la felicidad de su hijo, lo cual no le impidió acabar en una

Tokugawa (1600 d. C), el sistema de las tres dependencias

situación de desahucio social. La cuestión es que, al igual que el

alcanzó su punto álgido al cohibir la movilidad femenina hasta

personaje llevado al Cine por Mizoguchi, hubo infinidad de mu-

límites semejantes a la esclavitud. Una vida enclaustrada y de-

jeres que padecieron ese dolor pero igualmente fueron incapaces

pendiente del variable humor de su responsable masculino se

de reaccionar. De ahí la enorme cantidad de féminas que, una vez

agitaba únicamente al limpiar y servir la comida, a complacer

muertas, fueron imaginadas como sombras por la misma socie-

en grado máximo, y finalmente al consumar su principal moti-

dad que las maltrató, quizá en un reflejo pancultural inconsciente

vo de existencia: ser madres.

de uno de los sentimientos más poderosos sentidos por el ser humano: el remordimiento.

Poco a poco vamos cerrando el círculo. Si antaño el ikiryō de Rokujō albergó cierto deseo de venganza hacia el hombre por

En esta etapa es esencial mentar toda la amalgama de cuen-

conocer su situación de inferioridad dada su cultura y prepa-

tos conservados de generación en generación por medio de

ración, según lo visto el yūrei propio de los shogunatos sería

la cultura popular. Sin duda alguna el cénit del kaidan llegaría con el juego Hyakumonogatari kaidankai16, consistente en re-

13  Batalla naval desarrollada en 1185 entre los Taira y los Minamoto. Supuso de facto el fin del periodo Heian y el comienzo del primer shogunato.

unirse por la noche a la luz de cien velas para contar otras

14  Sinónimo de shogunato. Literalmente significa gobierno detrás de la cortina, en alusión al ibaku, telón donde los militares urdían sus tácticas en batalla.

rescatando cuentos de su pueblo de origen, o justificándolas

15  Es cierto que la práctica se llevaba a cabo en periodos anteriores aunque siempre tendiendo a un sentido común en busca de la felicidad de la hija que ahora se pierde por completo.

tantas historias cortas de fantasmas o duendes. Era común que los participantes narrasen vivencias personales, quizá mediante alguna experiencia propia. Al fin de cada relato una 16  DRAZEN, P. A gathering of the spirits. Iuniverse. 2011. Bloomintong. P. 38.


vela se apagaba17 con el fin de ir creando una atmósfera cada vez más tensa e inquietante, pues como sucede con la ouija se suponía que al extinguir los cien cirios algún espíritu descarriado acudiría invocado por la energía de los participantes. Por este motivo pocos se arriesgaban a contar las cien fábulas, pero el morbo consistía en aproximarse lo máximo posible. Este fenómeno cultural llegó a ser tan potente que actuaría como elemento sociabilizador entre las gentes de Tokugawa de forma análoga al flamenco en la España de finales de XVIII, si estableciéramos correlaciones. Por su parte, el protocapitalismo del periodo Edo pronto vio en el auge de este entretenimiento una oportunidad empresarial, ya que proliferaron los llamados kaidan-shu, libritos de temática sobrenatural colmados de historias impresas para aderezar y completar las sesiones nocturnas del hyaku monogatari. Muchos de los cuentos más famosos del terror japonés proceden de esta masiva transferencia de cultura hablada. Los más destacables soportaron un proceso de selección natural a base de cosechar éxito en las reuniones nocturnas, de ir de boca en boca, o de ir alcanzando una consistencia prácticamente realista en ocasiones18. De hecho la realidad y la ficción sobrenatural llegarían a fusionarse en no pocas ocasiones, y como paradigma está Tokaido Yotsuta Kaidan, en donde se entremezclan una serie de asesinatos coetáneos a la obra, el conocidísimo suceso histórico de Chusingura19 y

El fantasma de Okiku (Katshushika Hokusai, 1831). El pozo será un elemento esencial en la obra de Hideo Nakata.

obviamente el componente fantástico de Oiwa y su venganza

Si como veremos enseguida el kaidan podría aplicarse “extrao-

hacia Iemon . Precisamente serían la relevancia social y el

ficialmente” al teatro, la literatura tampoco se vería eximida en

índice de veracidad dado a la leyenda urbana las claves pa-

este sentido -sobre todo si era de extensión menor-. Después

ra que ulteriormente fueran plasmadas en papel o represen-

de todo ahí están cuentos de fantasmas impresos en papel

tadas en teatro. Es ocioso subrayar que el componente oral

tan importantes como Ugetsu Monogatari (La Luna de las

20

implicaría múltiples versiones de una misma historia por lo

lluvias) de Ueda Akinari; Mimibukuro (Relatos que escuché),

que no debería extrañar que existan adaptaciones del Banchō

selección de las historias más relevantes escuchadas duran-

Sarayashiki en las que la muerte de Okiku fuera a manos de

te la vida profesional del conocido funcionario Negishi Yasu-

su señor y otras donde la protagonista sea quien se suicide,

mori24 -muchas de ellas sobrenaturales- y sobre todo la obra

por apuntar un simple ejemplo .

de Lafcadio Hearn, en la que destacan Japanese fairy tales,

21

22

23

In ghostly Japan, o la anteriormente citada Kwaidan: stories and studies of the strange things. Hearn, grecoirlandés que llegaría a las islas a finales del siglo XIX, pasaría a la historia 17  ALEJO ÁLVAREZ, M.A., Más allá del…Ibidem. P. 11

sin embargo por Kwaidan, la cual fue llevada a la gran pantalla

18  Queremos decir que gran parte del pueblo creía en estas historias.

por el maestro Masaki Kobayashi allá por 1964.

19  La venganza de los 47 ronins.

En este tipo de historias predominan los casos de amores cor-

20  Más adelante hablaremos superficialmente sobre el argumento. 21 AGUILAR, D. Japón sobrenatural. Susurros de la otra orilla. Satori. 2013. Gijón. p. 54. 22  Cuenta la historia de Okiku, una cortesana asesinada por su señor por romper una carísima vajilla de porcelana fina. Su cadáver fue arrojado a un pozo, lugar desde donde su espíritu se aparecía en forma de gusano con cabeza humana. 23  ALEJO ÁLVAREZ, M.A., Más allá del…Ibidem. p. 32.

respondidos o no, pero que de cualquier forma van más allá de la muerte e incluso de las diferencias sociales. Tal es el caso de Linterna de peonía, -Botan doro- fábula donde un samurai llamado Saburo mantiene una relación antinatural con su amada ya fallecida. El cuento, despojado de cualquier tipo 24  Más concretamente magistrado principal de la ciudad de Edo (machi bugyō).


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 123

de connotación romántica y más cercano tanto al tabú como

el momento en que Saikaku dio a la luz su Kōshoku Ichidai On-

al mundo de lo escatológico, explica que las relaciones con

na27, máximo exponente del ukiyo-zōshi, literatura muy novedosa

los muertos tan sólo pueden llevar a la corrupción, influencia

de tono costumbrista y con goteos de la picaresca española de

claramente shintoista y que reconoceremos en el cine de Kan-

nuestro Siglo de Oro. En ésta como en aquella se ponía de relieve

eto Shindō con su Gato negro (Kuroneko, 1968). A partir de

la difícil coyuntura social existente por medio de las desventuras

esta etapa los fantasmas serán casi siempre femeninos, pero

de una mujer en la feroz Edo de finales de s. XVII.

no buscan la venganza per se, sino más bien el deseo de permanecer en el mundo de los vivos a pesar de que ello conlleve

Probablemente, sin que su origen guardara relación alguna

la caída de las personas que los rodean.25

con todo lo anterior pero sin poder afirmar con rotundidad nada de lo contrario, nacieron por estas fechas escuelas populares preferiblemente en las ciudades grandes, aunque también en muchos municipios orientados al mundo del campo. Según Ishikawa Ken en las postrimerías del siglo XVII existían cerca de doscientas cincuenta escuelas a lo largo y ancho de Japón, en lo que sería un proceso imparable hasta alcanzar las casi cuatro mil a comienzos de la Era Meiji28. Dichas escuelas demostraron la voluntad de transmitir una idea más liberal del mundo, al menos en mayor grado que la dispensada por los centros hanko, específicamente pensados para educar a los hijos de la casta buke29. A pesar de que naturalmente la mayoría de los alumnos de estos centros populares fuesen varones30 podemos hablar de un sutil cambio de dinámica a la hora de concebir la educación de las niñas, priorizando en algunos casos la creatividad individual en vez de la cerril concepción

Linterna de peonía (Utagawa Toyokuni, circa 1800). Extraña muestra ukiyo-e del género shunga.

cosmogónica -obviamente desde la perspectiva de la mujerpropia de los textos budistas y neoconfucionianos.

4.3 De Genroku a Showa (s. XVII-XX): el teatro. El retroceso por estas fechas del hasta ahora indiscutible dinamizador de la socie-

Germen de conciencia grupal casi volátil, conato de percepción

dad nipona -el samurai- se vio acompañado por el ascenso de un

sobre lo injusto, quizá no, pero lo cierto e innegociable es un cam-

estrato social moderno, una burguesía mercantil emergente -cho-

bio evidente en el modus operandi de un fantasma que seguía

nin- al unísono de la también nueva capital efectiva del país, Edo.

apareciéndose en las ingentes proporciones femeninas del peri-

Dicho grupo, arribistas y nouveaux riches para la élite tradicional,

odo anterior. Ahora, en vez de simplemente padecer en un plano

prosperó al amparo de una cultura bohemia y frívola, lo cual con-

distinto, el yūrei adopta la incipiente motivación de desagravio, e

cedió un leve hálito de protagonismo a la mujer japonesa por ser

incluso podemos llegar a hablar del “renacimiento” del onryō31.

parte indisoluble de ese contexto de delectación. Y decimos leve

Esto, no obstante, es complicado dilucidarlo al cien por cien, ya

porque si bien es cierto que la gravedad de su situación social no

que si bien los fantasmas ahora confunden y ofuscan a sus ver-

varió ni un ápice, sí comenzaron a desempeñar un papel hasta

dugos apareciéndose ante ellos, lo cierto es que no ejecutan una

cierto punto protagonista en el llamado mundo flotante, ese uni-

venganza propiamente activa como lo harían Sadako o Kayako

verso de lo sensorial y contradictorio26 procurado por los distritos

en el J-Horror de siglos más tarde. Es decir, el fantasma no intervi-

rojos como Yoshiwara, donde las prostitutas de lujo y las geishas

ene en un sentido directo en la muerte de su víctima, sino que es

eran la atracción; también por las casas de té o cha-shitsu, y por supuesto los teatros kabuki, plaza de reverberación constante de muchísimas historias de yūrei femeninos legadas por la cultura popular y que removieron tanto la consciencia como los sentidos de quienes las presenciaron. No nos olvidemos, este también es 25  Aunque hay algunas excepciones. Recordamos por ejemplo la historia de un kimono maldito que ocasionaba la muerte de todo el que estaba a su alrededor. Dicho concepto de maldición fue utilizado por Takashi Shimizu en su película The Grudge (Ju-on, 1999). 26  Porque fomentaba justo lo contrario que las diferentes ramas del budismo japonés.

27  Obviamente es la novela en la que se inspiró Kenji Mizoguchi para crear su Vida de Oharu, mujer galante. Sin embargo el carácter de ambas protagonistas, la literaria y la cinematográfica, cambia radicalmente. 28  SAITO, A. Mujeres japonesas entre el liberalismo y el totalitarismo. Atenea, Estudios sobre la mujer. 2006. Málaga. p. 68. 29  Grupo social predominante en Japón formado por los militares. Para saber más, MASS, J. Antiquity and Anachronism in Japanese History. Stanford UP. 1992. Stanford. p. 49. 30  En torno al 85%. 31  Espectro japonés cuya única razón de ser es la venganza.


ésta, a través de un estado de enajenación motivado por la visión

una gran preparación cultural. El estilo directo del kabuki tam-

del espectro, quien de una forma u otra termina con su vida.

bién vino a consumar el cambio de tendencia teatral a finales del siglo XVII, que osciló del eje Kyoto/Osaka -eminentemente

Por otra parte, es un hecho muy común que a pesar de su origen

litúrgico y tradicional- al de Sendai y sobre todo Edo -urbano,

oral el género kaidan se aplique también al teatro. La dinámica

popular y consumista-. Por consiguiente la fineza y elegan-

comienza durante el siglo XIV con el noh, pero explotaría con el

cia minimalista del noh se sustituiría por temáticas más es-

auge cultural en Edo a finales del siglo XVII y las escenificaciones

catológicas donde la prostitución, la venganza, la violencia, y lo

kabuki de los cuentos populares. La obra más paradigmática en

escabroso, coparían los intereses de los potenciales clientes33.

este periodo es Yotsuya Kaidan, pieza escrita por Tsuruya Nanboku IV directamente para su representación en 1825. En ella, un

Por su parte, ciertos factores escénicos de esta tipología justi-

samurai llamado Iemon causa la muerte de su mujer Oiwa con

ficaban la propensión hacia la temática sobrenatural, aunque

el fin de casarse con una amante más rica. A partir de entonces

por encima de los demás destacaba la acústica de los recin-

el fantasma de su antigua esposa lo ofusca hasta el punto de

tos y su iluminación con velas, capaces de recrear atmósferas

que Iemon mata a la nueva mujer y a su suegro. En este sentido

idóneas para las representaciones de fantasmas. Es fácil en-

asistimos como decíamos a una evidente tentativa de venganza

tender que esta plataforma adaptase los kaidan casi literal-

del espíritu en cuestión hacia su asesino, algo que acabaría de

mente, rescatándolos para la historia y consolidándolos visual-

concretarse definitivamente en la siguiente etapa32.

mente para el futuro J-Horror cinematográfico. De hecho, la mayoría de yūrei no sewamono34 más importantes como el ya conocido de Yotsuya Kaidan (Historia fantasmal de Yotsuya); Kasane ga Fuchi (La ciénaga de Kasane); Botan Doro (Linterna de Peonía); Banchō Sarayashiki (La Casa de los platos); y la mucho menos conocida Kohada Koheiji35 (El fantasma de Koheiji Kohada), fueron adaptados por directores de Cine desde la llegada misma del cinematógrafo a Japón.

El fantasma en la linterna (Kuniyoshi Utagawa, 1852). Oiwa atormenta a Iemon apareciéndose en una lámpara.

Toshio, uno de los fantasmas de Ju-on, aparece con el maquillaje típico del kabuki.

4.4 De la posguerra a Heisei (segunda mitad s. XX); el Cine. Si El kaidan de Oiwa se insertó sin trauma en la explosión urbana

bien antes de la Guerra Mundial el yūrei-eiga36 se nutrió de pelícu-

del periodo Edo, la cual originaría tipos de teatro acordes con

las decisivamente influenciadas por el teatro, la estancia de los

la sociedad del momento. Ahora es cuando todos evocamos

americanos y la liberalización parcial de la mujer configuraron la

el colorido, la danza, el maquillaje o los efectos especiales del kabuki como la justa y natural contrapartida de las altas artes

33  AGUILAR, D. Japón sobrenatural…Ibidem. P. 59.

teatrales, probablemente inaccesibles para espectadores sin

34  Teatro popular de temática fantasmal.

32  De entre las treinta adaptaciones cinematográficas de esta historia destaca Tokaido Yotsuya Kaidan (1959, Nobuo Nakagawa), hito del J-Horror moderno y que tanto influiría en las futuras producciones de 90´s

35  Actualmente no se conserva ninguna adaptación cinematográfica de esta obra kabuki, pero tenemos constancia de varias versiones mudas desaparecidas después del terremoto de Kanto. 36  Literalmente cine de fantasmas en romaji.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 125

forma en que se iba a mostrar en adelante el J-Horror. El conjunto de cambios anteriores supusieron el comienzo de un lento proceso de desarticulación en el sistema ie37 tradicional. Hablamos de un fenómeno complejo y colmado de dicotomías, pues a pesar de existir una legalidad superflua las familias seguían rigiéndose por la inercia de tantos siglos anteriores. La novedad consistió en el cada vez mayor número de mujeres aspirantes a conseguir la igualdad de facto una vez fue conquistada la igualdad oficial. En ese transcurso surgieron nuevos conceptos de familia que, o bien confrontaron con el preexistente, o quizá siguieron un transcurso paralelo. En el primer caso existirán necesariamente los problemas generacionales, entendiéndolos más concretamente como el choque entre hijos y padres, mientras que en el segundo el enfrentamiento sería en exclusiva a nivel social, pues se busca -o no- una aceptación pancultural que homologue el nuevo formato y le dé cabida en el sistema. La solución a sendas cuestiones se encontrará definitivamente con la extinción vital de todos aquellos cuyo paradigma es el clásico. De igual forma la lucha de la mujer es contra esas mismas personas que poco a poco van

Fotograma de Ringu. Sadako emerge de la TV en una de las escenas más recordadas del terror contemporáneo.

desapareciendo, aunque a la vez también porfía por alcanzar su

Es muy interesante destacar que nos hallamos ante la primera

asentamiento definitivo en la nueva dimensión ie. Una vez con-

gran película donde se introducen elementos sobrenaturales

seguido esto será por extensión un individuo pleno e insertado

interaccionando con la tecnología en la narrativa. El mundo ya

equitativamente, ahora sí, en la colectividad.

no es el mismo, y si Oiwa se aparecía a través de una lámpara, Sadako lo hace saliendo de la TV, del mismo modo que la

Si nos centramos ya en el J-Horror38 debemos apuntar que es

emancipación de la mujer parecía tomar cada vez más cuerpo.

un género compuesto por miles de cintas, aunque casi la total-

La escena donde Shizuko es entrevistada por una multitud de

idad de ellas son deudoras en mayor o menor término de Rin-

periodistas es muy válida para hacernos entender. Si prestamos

gu (1998, Hideo Nakata). El film supuso un antes y un después

atención nos percataremos de que entre los periodistas no hay

para el género del terror universal por su renovada estética,

ni una sola mujer, luego el autor desea potenciar la diferenciación

tan alejada del mainstream americano, así como por la uni-

básica entre ella -la madre de Sadako- y ellos -los periodistas-; en

versalización de elementos hasta ahora casi desconocidos39.

la historia madre e hija representan una evolución peligrosa para

Entre ellos podríamos destacar el tratamiento del cabello co-

el hombre, puesto que sus poderes mentales pueden ponerlo en

mo mecanismo aterrador, icono indeleble de una adaptación

peligro, pero alegóricamente subyace el miedo masculino a per-

fílmica convertida en hito al igual que tiempo atrás fue la obra

der la situación de preeminencia que ha disfrutado a lo largo de

de Yotsuya Kaidan para el teatro.

la historia. De ahí viene la actitud timorata de los entrevistadores,

40

enfrentados a lo desconocido, al igual que el hombre de Showa La historia, simple pero efectiva, bebía de la mayoría de ley-

vio cómo su preciado status cada vez se veía más cuestionado

endas urbanas que empezaron a proliferar en la sociedad ja-

por el ascenso femenino a partir de la década de 50´s.

ponesa a partir de la década de 90´s. Todo aquel que viera cierta cinta maldita recibiría ipso facto una llamada telefónica que avisa de su muerte pasada una semana. Reiko, mujer periodista y prima de una de las víctimas, empezará unas pesquisas que la conducirán hacia la terrible vida de una niña asesinada por su padre llamada Sadako. 37  Familia en japonés. 38  Japanese Horror. 39  OLIVARES MERINO, J.A, The Ring. Una mirada al abismo. Ediciones Jaguar. 2005. Madrid. p. 10. 40  Masaki Kobayashi ya abordó este concepto en Pelo negro, primero de los cuatro mediometrajes que componen Kwaidan.

Fotograma de Ringu. Como vemos entre los periodistas no hay ni una mujer.

Pero al fin y al cabo la situación no acaba de invertirse, estamos tan sólo ante un amago que quizá libere parcialmente a la mujer,


sí, pero que a la vez la sigue sometiendo de una forma inconsci-

pado en ámbar, pero aún así debemos abordarlo como cualquier

ente, que mantiene la inercia de casi diez siglos de tradición. Por

otro rasgo cultural legado por una sociedad dada, y sobre todo sin

ello Sadako, a diferencia de la mayoría de cuentos tradicionales

el velo de los perjuicios comunes a este tipo de estudios. Si lo hac-

busca venganza, pero no al estilo selectivo de Oiwa, sino medi-

emos de este modo a buen seguro aprenderemos profusamente

ante una cólera irracional que devora a cualquier individuo que

de las colectividades que crearon esos fantasmas -literales o figu-

contacte con ella. Esto perseguiría la destrucción del sistema ac-

rados- ya sea Japón como es el caso, la Grecia Clásica, el imperio

tual, el mismo que ha maltratado tradicionalmente a las mujeres

romano, la bohemia bajo medieval, o la Inglaterra Victoriana.

y que originó su cruel destino. Dicho de otro modo, el espíritu de Sadako, un onryō, representa el deseo de equiparación femenino

Eso es quizá lo menos importante.

respecto a lo masculino, aunque ello signifique la destrucción de las estructuras actuales. Lo anterior convierte la figura del fantasma en un female avenger, concepto ya visto en otros géneros japoneses anteriores, pero que aquí se observa de manera desmedidamente potenciada; el desagravio no llegaría con el castigo al asesino, al maltratador, o al amante que no corresponde -de hecho Sadako no acaba con su padre- sino con la desestructuración de la maquinaria que ha originado tales individuos. Por otra parte, la inclusión de tópicos modernos no implica que El círculo de Nakata olvide los guiños hacia la tradición popular; como ejemplo nombraremos el pozo donde se aparece Sadako, clara evocación del cuento de Okiku. Es por esto precisamente, el mantenimiento de las líneas fundamentales del género junto a la inclusión de elementos sociológicos y técnicos, por lo que se considera a “The Ring” el principal exponente del llamado neo-kaidan41, subgénero tan abundante como breve en su amplitud cronológica. CONCLUSIONES A lo largo de las páginas anteriores hemos explicado cómo el yūrei alberga un sentido vindicativo del género femenino en gran parte de su historia. No podía ser de otra forma cuando la enorme mayoría de fantasmas que aparecen en los cuentos, en la literatura, o en las obras de teatro japoneses fueron mujeres, además en proporción nunca vista en cualquier otro contexto. Y es que probablemente en pocos países ellas han sufrido una coyuntura tan crítica, situación que ya sea conscientemente o no el espectro se ha ocupado de recordar de manera constante. Así, en los

BIBLIOGRAFÍA AGUILAR, D. Japón sobrenatural. Susurros de la otra orilla. Satori. 2013. Gijón ALEJO ÁLVAREZ, M.A., Más allá del J-Terror. Dos Gatas Producciones. Granada. 2014. DRAZEN, P. A gathering of the spirits. Iuniverse. 2011. Bloomintong. KITAGAWA M. Religion in japanese History. Columbia University Press. 1990. Nueva York MASS, J. Antiquity and Anachronism in Japanese History. Stanford UP. 1992. Stanford. McCULLOUGH, W.H. The Heian Court. En Donald H. Shively & William McCullough (eds.), Cambridge History of Japan. Vol. 2. Heian Japan. Cambridge University Press. 1999. Cambridge. MORRIS, I. El mundo del príncipe resplandeciente. Atalanta. 2007. Girona. OLIVARES MERINO, J.A, The Ring. Una mirada al abismo. Ediciones Jaguar. 2005. Madrid. SAITO, A. Mujeres japonesas entre el liberalismo y el totalitarismo. Atenea, Estudios sobre la mujer. 2006. Málaga. TERRADES VICENS, E. “Japón Fantástico: folclore cinematográfico”. En ROBLES ÁVILA, A. (coord.) Cine fantástico 100% Asia. UMA. 2010. Málaga.

momentos históricos donde las japonesas han alcanzado mayor consciencia de grupo, a la consabida mayoría de espíritus femeni-

Antonio Míguez Santa Cruz

nos se unió una mayor virulencia en su “comportamiento” frente

Magíster (Tesis doctoral finalizada a falta de depósito. Director

a los hombres. De alguna manera instintiva la figura folclórica del yūrei se usa para canalizar las frustraciones de todo un sector social, e incluso para proyectar una especie de venganza privada en retribución a todos aquellos siglos de descompensación entre géneros. Por ello el yūrei es, como decía Luppi, un insecto atra41  Algunos autores extranjeros se han referido al concepto neo-kaidan, pero ninguno ha asentado las bases de lo que verdaderamente significa. Aquí, según lo visto, daremos por sentado que está compuesto por historias sobre espectros femeninos vengadores en una contextura tecnológica actual o futurista, así como en un periodo social de transición. Ejemplos muy claros podrían ser la ya citada The Ring, The Grudge o Kairo.

Enrique Soria Mesa). Universidad de Córdoba (España).

Profesor Colaborador Honorario de la UCO, pertenece al Grupo de investigación Frontera Global de la Universidad de Alcalá, además de ejercer como redactor de la iniciativa consular japonesa Cool Japan. En su haber se encuentran varias publicaciones de temática asiática, así como la organización, coordinación y participación de varios cursos y seminarios a nivel nacional. gesto_tecnico@hotmail.com


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El movimiento sindical ante el “68’ uruguayo” y los “rosariazos de 1969” Sabrina Alvarez Torres

El presente artículo es producto de un trabajo de investigación que se encuentra en etapa inicial. El mismo busca ser un medio de comunicación con aquellos interesados, y porque no, involucrados en el asunto en cuestión; así como con la comunidad académica. En el mismo intento comparar y observar las relaciones de dos «hechos»/ «acontecimientos» históricos de relevancia para la región («‘68 uruguayo» y «rosariazos» de 1969). Intento también realizar un aporte a la observación, descripción y análisis de las relaciones y vinculaciones de movimientos sociales y sindicales de una región común, que vivía, de alguna manera, situaciones comunes. Asimismo, indagar sobre el significado que dieron, y las posiciones que tomaron las distintas expresiones del movimiento sindical en ese contexto Palabras Clave: movimiento sindical-rosariazos-68 uruguayo INTRODUCCIÓN.

Desde fines de los años ‘50 Uruguay veía deteriorarse su mo-

A partir de las elecciones de 1966 Uruguay retornaba a la sen-

delo de desarrollo industrial por sustitución de importaciones,

da del «presidencialismo», dando, a través de la Reforma «Na-

pasando a inspirar sus políticas económicas en los postulados

ranja», mayores poderes al Poder Ejecutivo para luchar contra

del FMI (a pesar de los bien fundamentados análisis aportados

la crisis económica y social que vivía el país desde fines de la

por políticos e intelectuales de la época basados en el «desa-

década de 1950. A los pocos meses de haber asumido la pre-

rrollismo» y la «teoría de la dependencia»). Las medidas econó-

sidencia moría Oscar Gestido sucediéndolo en el cargo Jorge

micas tomadas, tendientes a la liberalización de la economía y

Pacheco Areco quien a partir de 1968 dio una tónica particu-

el debilitamiento del proteccionismo de Estado estaban conlle-

lar al gobierno caracterizado como «Liberalismo conservador»

vando el deterioro de la industria local y, por ende, el aumento

con ribetes de «autoritarismo»1.

del desempleo, descenso de salarios y capacidad de consumo.

Paralelamente en 1966 se produjo un nuevo Golpe de Estado en

En Argentina a lo largo de los años ‘60 se pusieron en prácti-

Argentina, esta vez bajo el nombre de «Revolución Argentina», por

ca medidas económicas de tipo «desarrollista» que buscaban

el que llegaba al poder el Coronel Juan Carlos Onganía. Esta for-

la industrialización y el desarrollo de áreas estratégicas de la

ma de dictadura que fue caracterizada como «Estado burocrático

economía. Esto conllevó al ingreso masivo de capitales ex-

autoritario», venía a instaurar el orden necesario para el desarrollo

tranjeros, así como al debilitamiento de áreas de la economía

de una economía crecientemente transnacionalizada y controlar

vinculadas al sector agroexportador. En la zona del Gran Ro-

a una sociedad cada vez más movilizada2.

sario esto significó el crecimiento exponencial de la industria

1  Cfr. Rico, Álvaro. Del Liberalismo democrático al Liberalismo conservador. El discurso ideológico desde el Estado de emergencia del 68. EBO. CEU. FHCE. Montevideo, 1989. Demasi, Carlos. «1968: Del Neobatllismo al Autoritarismo» Revista Encuentros. N°7. Montevideo, 2001. pp. 11-44.

«de punta» (automotores, siderurgia, química y petroquímica) vinculada a capitales extranjeros, conviviendo con la industria metalúrgica «tradicional» de la zona destinada al mercado interno. El desarrollo de este modelo económico, si bien significó

Hubo actores dentro del movimiento sindical que, al poco tiempo de aplicadas las Medidas Prontas de Seguridad, comenzaron a catalogarla de «dictadura legal». Ver, por ejemplo, Carta enviada a la CNT en Cores, Hugo. «Anexo» en Cores, Hugo. Reflexiones sobre el Movimiento Obrero y la Crisis Política Uruguaya. 1968-1973. «Edición provisoria». Montevideo, 1996. En Archivo del CEIL-CEIU. FHCE-UdelaR. pp. 5-7.

para algunos sectores laborales muy buenos ingresos, implicó

2  Cfr. O’ Donnell, Guillermo. «Antecedentes teóricos e históricos para el estudio del Estado burocrático autoritario» en O’ Donnell, Guillermo. El Estado burocrático autoritario. Triunfos, derrotas y crisis. Editorial de Belgrano. Buenos Aires, 1996. pp. 13-62. Según la caracterización de O´Donnell, en Uruguay se instaló el Estado Burocrático Autoritario con el Golpe de Estado de 1973, de todos modos se pueden observar

provincias vecinas que veían deteriorarse sus posibilidades de

el crecimiento de la explotación desde la lógica del aumento de la «productividad». Cabe destacar que esta zona se convirtió en un lugar sumamente atractivo para la emigración interna proveniente de zonas rurales de la provincia de Santa Fe y de

varias prácticas similares (aumento de la represión, medidas económicas anti-populares, «saneamiento» de la economía, endeudamiento externo) que se instalaron a partir, en especial, de 1968 tendientes a superar la crisis económica, social y política.


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subsistencia en el medio rural. Este contingente de población,

«central» buscaba el acercamiento con otros sectores sociales

que no siempre lograba ser absorbido por la industria, fue con-

como intelectuales, capas medias, pequeños comerciantes y

formando «villas de emergencia» de importante envergadura3.

estudiantes.

En Uruguay a lo largo de los ‘60 el aparato represivo del Esta-

En Uruguay el movimiento sindical había llegado a un punto

do sufrió un proceso de modernización y perfeccionamiento

de convergencia unitaria en 1966 con la culminación del pro-

en el marco de la lucha anticomunista, aplicándose de forma

ceso de fundación de la Convención Nacional de Trabajadores

creciente a toda expresión social y política que se opusiera a

(CNT). La misma se sustentaba en la elaboración programá-

la política del momento. En Argentina desde la proscripción al

tica emanada del «Congreso del Pueblo» de 1965 que plan-

peronismo iniciada en 1955, pero también con la permanente

teaba un «Programa de soluciones a la crisis» y que serviría

persecución a la izquierda, el aparato represivo funcionaba de

de guía de acción de la nueva organización «unitaria». Dentro

manera permanente.

de la misma convivían sectores preferentemente de izquierda que, a su vez, tenían visiones particulares sobre la situación

En esos contextos la población en general vivía situaciones difí-

del país y la región. Asimismo, pervivía la Confederación Sin-

ciles a nivel laboral, salarial y de libertades públicas. La juventud

dical del Uruguay de tendencia «democrática» (vinculado al

(estudiantil-universitaria) apareció como un sujeto «novedoso»

«sindicalismo libre» apoyado por agencias del gobierno de los

que expresó ese descontento: en Argentina ya en 1966 enfren-

Estados Unidos y de algunos países europeos) aglutinando a

tando el golpe de Onganía; en Uruguay en particular en 1968 ante

pequeños sindicatos.

el avance, primero, de medidas económicas «anti-populares» (aumento del boleto estudiantil, aumento de desempleo, congelación

Si bien es evidente la diferencia a nivel de estructura política

de salarios) y luego contra la creciente represión.

-Rosario es una ciudad importante parte de una provincia en un régimen federal, Montevideo es la capital de un país (de

Por otra parte cabe destacar que el movimiento sindical ar-

dimensiones similares a las de una provincia argentina)- es

gentino vivió desde fines de los ‘50 (iniciando con el progra-

posible identificar características comunes que, trascendiendo

ma de «Huerta Grande») un proceso de particular formulación

la mirada de los «estados-nación» podrían permitir hacer un

programática y la consecución de destacadas luchas que

estudio comparado.

desembocó en 1968 en la conformación de una nueva CGT («de los argentinos») que, representando a una minoría del

Tanto Rosario como Montevideo y sus áreas de influencia (co-

conglomerado de sindicatos existentes, pretendía distanciar-

mo epicentros de los acontecimientos a analizar) podrían ser

se del «participacionismo» y los «negociadores» . Esta nueva

caracterizadas como ciudades-puerto, centros neurálgicos de

4

su región para el desarrollo industrial, comercial, financiero y 3 Águila, Gabriela. Viano, María Cristina. Algunas reflexiones en torno a los trabajadores de la zona Norte del Gran Rosario en la primera mitad de los años ‘70. Un estudio de caso. Anuario de la Escuela de Historia. Facultad de Humanidades y Artes. UNR. Segundo época, N° 17. Rosario 1995-1996. Simonassi, Silvia. Industria, trabajadores y empresarios en un espacio en transformación: el Gran Rosario, Argentina (1958-1976): problemas y procesos. Ponencia XIV International Economic History Congress Helsinki, Finland, 21 to 25 August 2006. Disponible en http://www.helsinki.fi/iehc2006/papers2/Simonassi.pdf 4 Dawyd, Darío. Sindicatos y política en Argentina, 1968-1970. De la división a la fractura del peronismo. Ponencia. Segundo Congreso de Estudios sobre el Peronismo (1943-1976) Universidad Nacional de Tres de Febrero. Disponible en http://redesperonismo.com.ar/archivos/CD2/ Dawyd.pdf

educativo (en particular de nivel terciario y universitario); motivo por el que fueron históricamente receptoras de inmigración exterior e interior. En ambas es posible identificar la existencia de comunidades obreras en torno a zonas fabriles como «El Cerro» en Montevideo y el «Saladillo» en Rosario, ambas conformadas en torno a la industria frigorífica, ambas en crisis en ese momento. Por lo tanto, en este trabajo ensayo una indagación a partir de la idea de «acontecimiento» como momento de máxima expresividad de un problema, expresión de «lo estructural»; así como la interacción de una propuesta «estratégica» de largo aliento (como


la del movimiento sindical) con la «espontaneidad» de nuevas ex-

El estudio de «acontecimientos» requiere de una definición preci-

presiones populares que emergieron en el contexto de lo que po-

sa de los mismos, señalar sus alcances, sus significados, y, por

dríamos considerar como el «68 global»: aquellas expresiones que

lo tanto, su relevancia «histórica». Respecto del «68 uruguayo»

tuvieron como centro el «mayo francés», continuado por las ma-

podríamos decir que fue un momento de «ebullición social», de

nifestaciones de México, EE.UU, la «Primavera de Praga» y otras

emergencia de un tipo de «movimiento» particular. Para algunos

expresiones «antisistémicas» en distintas partes del mundo .

estudiosos, estuvo fuertemente asociado a los «60s globales»;

5

para otros, fue un momento de cambios profundos en materia En primer lugar expongo una serie de definiciones que entien-

económica (a través de la creciente represión de la movilización

do pertinentes para el acercamiento al asunto; luego observo,

popular) propiciados por el accionar de las clases dominantes.

a través de la bibliografía consultada hasta el momento, lo que

Esto significó el «fin del Uruguay liberal» y del «Neobatllismo»

se destaca en general respecto de aquellos hechos; más ade-

dando inicio del «liberalismo conservador»8.

lante hago una breve sistematización y descripción de las acciones emprendidas por el movimiento sindical en el contexto

Por lo tanto, dependiendo de la «agencia» de qué actores prio-

abordado; a continuación, y a través de fuentes y bibliografía

ricemos puede ser visto como un momento de «ofensiva» y

consultadas, esbozo algunas líneas generales sobre las posi-

triunfo de las clases dominantes o de «ruptura» e importantes

ciones tomadas por distintos actores del movimiento sindical.

cambios en las izquierdas (con pretensión histórica de vincularse con el movimiento sindical) y el «campo popular» hacia

Cabe destacar nuevamente que esta es una investigación en

posiciones más «contestatarias», la mayoría de ellas protago-

curso, que recién está comenzando su etapa de relevamiento

nizadas por jóvenes9.

de fuentes para el caso uruguayo. De todos modos entiendo pertinente comenzar a esbozar una sistematización a fin de

La denominación «rosariazos» se podría decir que tiene un

intentar darle un orden a los materiales que he ido encontran-

marco de definición y apelación en los «azos» («cordobazo»,

do y, sobre todo, ponerlas en diálogo con los interesados y

«tucumanazo», «villazo») más preciso, identificado y «elabo-

especialistas en el asunto.

rado» tanto en la memoria colectiva como en la historiografía argentina. Las «puebladas» o «azos» son expresiones de

ALGUNAS DEFINICIONES CENTRALES

«masas» en las que convergen diversos actores del «pueblo»

Identifico al «movimiento sindical» como sujeto de los hechos

o «el campo popular» a través de la movilización callejera y la

a indagar y objeto de investigación en un sentido amplio, en

apropiación del espacio público, generando enfrentamientos

el que se consideran las «centrales sindicales» (Convención

con «las fuerzas del orden»10. Cabe destacar que el rosariazo

Nacional de Trabajadores (Uruguay), Confederación General del Trabajo «Azopardo» y Confederación General del Trabajo de los Argentinos6), sindicatos específicos integrados a las distintas «centrales sindicales», sindicatos independientes/autónomos (no pertenecientes a ninguna central) y expresiones no «orgánicas», «no organizadas» de trabajadores. Partiendo del planteo de E.P. Thompson, resulta fundamental para comprender las dinámicas de «la clase obrera» y sus formas de organización considerar el factor «relacional» de su constitución y desarrollo7; más aún en el contexto que se aborda en este trabajo caracterizado por la fuerte represión y utilización de la violencia como camino de solución a los problemas. 5 Tarrow, Sydney. «Introducción». En Tarrow, Sydney. El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la política. Alianza Editorial. Madrid, 1997. pp. 17-32. Tilly, Charles. Wood, Lesley J. «El estallido del movimiento social de 1968» en Tilly, Charles. Wood, Lesley J. Los movimientos sociales, 1768-2008. Editorial Crítica. Barcelona, 2010. pp. 141-147. 6 En adelante CNT y CGT respectivamente 7 Thompson, E.P. «Prefacio» en Thompson, E.P., La formación de la clase obrera en Inglaterra, Capitán Swing Libros, Madrid, 2012. pp. 27-32

8  Cores, Hugo. El 68 uruguayo. Los antecedentes. Los hechos. Los debates. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo, 1997. Descargado de http://memoriaviva5.blogspot.com/2009/01/el-68-uruguayo-hugo-cores.html. Markarián, Vania El 68 uruguayo. El movimiento estudiantil entre molotovs y música beat. Editorial Universidad Nacional de Quilmes. La Plata, 2012. Varela Petito, Gonzalo. De la República liberal al estado militar. Crisis política en Uruguay 1968-1973. Ediciones del Nuevo Mundo. Montevideo, 1988. Varela Petito, Gonzalo. El movimiento estudiantil de 1968. El IAVA, una recapitulación personal. Ediciones Trilce. Montevideo, 2000. Rico, Álvaro Del liberalismo democrático al liberalismo conservador :el discurso ideológico desde el Estado en la emergencia del 68. EBO, Montevideo.1989. 9 Para el caso uruguayo, señala Markarián como antecedente destacable las movilizaciones de 1958. Así, cuando comenzaron en mayo de 1968 las movilizaciones de estudiantes secundarios «...sus prácticas, en ocasiones violentas, fueron asimiladas a la tradicional combatividad de los estudiantes en la calle, por lo menos desde 1958, con la consecuente acción de la policía.» Sin embargo, afirma que «hacia mediados de junio, alrededor de la fecha en que se implantaron las Medidas Prontas de Seguridad, cambió la naturaleza de las reivindicaciones y aumentaron notoriamente los niveles de belicosidad estudiantil mientras se modificaban sustancialmente las modalidades de la represión policial.» Markarián, Vania. Op. Cit. p. 47. 10 Balvé, Beatriz & Balvé, Beba. El ‘69. Huelga política de masas.


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«estudiantil» de mayo de 1969 ha sido más recordado que el

LO QUE SE RECUERDA DE AQUELLOS HECHOS

rosariazo «obrero» de setiembre del mismo año. Ambos se

En el recuerdo de los hechos de 1968 en Uruguay (podríamos

desarrollaron en el contexto de fuerte represión de la dicta-

hablar de un período que va de junio a octubre), construido a

dura de Juan Carlos Onganía así como de tensiones dentro

partir del aporte de memorias personales y algunos trabajos

del movimiento sindical con la aparición de la CGTA en 1968,

académicos, destacan las movilizaciones estudiantiles, prin-

organización en la que el «clasismo» tenía presencia.

cipalmente concentradas en la zona céntrica de la ciudad de Montevideo en el entorno de la sede central de la Universidad

Para pensar estos «mojones históricos» que señalan una su-

de la República -sin dejar de considerar otros puntos de la ciu-

cesión específica de hechos entiendo que hay dos nociones

dad como el entorno de las Facultades de Medicina y Química

centrales que deben ser abordadas, siempre en relación a

y el barrio «obrero» Cerro-.

otras que pueden darle sustento. El 14 de agosto murió el estudiante de Odontología y militante En primer lugar, y como mencioné anteriormente, la noción de

de la Unión de Juventudes Comunistas (UJC) Líber Arce, luego

«acontecimiento». Esta ha sido abordada por la historiografía

de que fuera herido de bala en una movilización estudiantil

en el siglo XX en especial a partir de los Annales y en particu-

callejera. En esa fecha se conmemora hasta la actualidad a los

lar con los estudios de Braudel y sus posturas contrarias a la

«mártires estudiantiles». Un mes después murieron, también

«historia acontecimental». Desde esa perspectiva, los aconte-

heridos en movilizaciones callejeras, Susana Pintos y Hugo de

cimientos señalan «el tiempo histórico» más breve, rápido y,

los Santos, estudiantes igualmente afiliados a la UJC.

por ende, confuso. Es el que menos mostraría «lo real» de la historia y sus procesos11.

En Rosario, el protagonismo estudiantil se visualiza en el «primer» rosariazo que se desencadena luego de una serie de moviliza-

Sin embargo, podemos pensar que, esta «brevedad» y «ra-

ciones motivadas por el asesinato del estudiante José Cabral en

pidez» de algunos acontecimientos dan prueba de su «tras-

Corrientes (antecedidas por una serie de movilizaciones desde

cendencia» histórica y son la expresión de «rupturas» de la

principio de año, expresión del deterioro de las condiciones y posi-

«estructura»12.

bilidades materiales de estudio). La muerte del estudiante Adolfo Bello que participaba de una movilización estudiantil habría mo-

En la «rapidez» de estos movimientos se pueden visualizar

tivado la efervescencia social y el apoyo de diversos sectores so-

expresiones «espontáneas» de los sujetos involucrados. Las

ciales. Para el «segundo rosariazo», según cifras de prensa de la

mismas han sido catalogadas por diversos actores del con-

época citadas por Balvé y Balvé, en un total de 30.000 personas

texto que estudiamos de forma negativa, ubicadas en contra-

movilizadas, 4.000 eran estudiantes.

posición a aquellas organizadas desde espacios legitimados como la dirección de una central sindical. De todos modos

Ambos casos aparecen como un momento de protagonismo

parece ser que la espontaneidad es parte constituyente de

y emergencia estudiantil/ juvenil, como una posible «ruptu-

este tipo de expresiones populares a lo largo de la historia y no

ra» generacional. Sin embargo, al tiempo que se sucedían las

implica necesariamente un «retroceso», sino, por el contrario,

movilizaciones estudiantiles, los trabajadores en fábricas y

una forma de avance de los sectores «subalternos» frente a

barrios daban su lucha contra el deterioro de las condiciones

los «dominantes»13.

salariales, laborales y el desempleo; mientras crecía y se perfeccionaba la capacidad represiva del Estado.

Rosariazo-Cordobazo-Rosariazo. CICSO. Editorial Contrapunto. Buenos Aires, 1988. 11 Braudel, Fernand. «Historia y duraciones. En Braudel, Fernand. La historia y las ciencias sociales. Madrid, Alianza,1984. pp. 64-82. 12 Ver: Chartier, Roger. «Los tiempos de la historia». En Chartier, Roger. La historia o la lectura del tiempo. Gedisa, Madrid, 2007. pp. 8893. Foucault, Michel. «Nietzche, la genealogía, la historia» en Foucault, Michel. Microfísica del Poder. Ediciones de la Piqueta, España, 1992. pp. 5-29. Ricouer, Paul. «Eclipse del acontecimiento en la historiografía francesa» en Ricouer, Paul. Tiempo Y Narración I. Configuración del tiempo en el relato histórico. Siglo XXI. Argentina, 2004. pp. 170-194. 13 Chakravarty, Dipesh. «La poscolonialidad y el artificio de la historia» en Chakravarty, Dipesh. Al margen de Europa. Pensamiento poscolonial y diferencia histórica. Tusquests Editores. Barcelona, 2008. Guha, Ranahit. «La prosa de la contrainsurgencia» en Guha, Ranahit.

En un contexto de profundización de una «crisis estructural» (iniciada a fines de los años 50) el «movimiento popular uruguayo» había realizado su «Congreso del Pueblo» en 1965. Un Las voces de la Historia y otros estudios subalternos. Crítica. Barcelona, 2002. Guha, Ranahit. «Las voces de la Historia» en Guha, Ranahit. Las voces de la Historia y otros estudios subalternos. Crítica. Barcelona, 2002. Gramsci, Antonio. «Espontaneidad y dirección consciente» (1931). En Gramsci, Antonio. Escritos políticos. Marxists Internet Archive, año 2002. https://www.marxists.org/espanol/gramsci/gra1931. htm. HOBSBAWM, Eric. Rebeldes primitivos. Estudio sobre las formas arcaicas de los movimientos sociales en los siglos XIX y XX. Ariel. Barcelona, 1983. Thompson, E. P. Costumbres en común. Crítica. Barcelona, 1995.


año después culminaba el proceso fundacional de la Conven-

LAS PRINCIPALES ACCIONES DEL MOVIMIENTO SINDICAL.

ción Nacional de Trabajadores (CNT). Esos años habían sido

- Uruguay -

de un intenso desarrollo programático y habían puesto al movimiento sindical (acompañado desde 1958 de manera casi

A fines de abril de 1968 llegó a Montevideo la cuarta marcha

permanente por el movimiento estudiantil) en un rol central de

de «los cañeros» nucleados en la Unión de trabajadores Azu-

la vida nacional.

careros de Artigas18 (UTAA) con las consignas «‘Por la Tierra y con Sendic’» y «‘!Basta ya de dialogar, hay que armarse pa’ lu-

Señala la historiadora Vania Markarián que

char¡’» con el objetivo, entre otros, de participar en la manifestación del 1° de mayo. Según Gonzalo Varela Petito, Sociólogo

«la argumentación del decreto del 13 de junio [de instala-

y ex-estudiante del Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (IAVA)19,

ción de las Medidas Prontas de Seguridad14] refería a la

la llegada de los cañeros marcó un punto de «inflexión» junto

‘perturbación profunda de la paz social y el orden público’

con las Medidas Prontas de Seguridad (aplicadas el 13 de ju-

que podría devenir como consecuencia de los varios con-

nio) para la «radicalización» de los estudiantes del menciona-

flictos sindicales en curso fundamentalmente entre los

do Instituto.

empleados públicos y de la banca oficial, sin hacer referencia directa a los disturbios estudiantiles.»15

Durante el 1° de mayo se sucedieron enfrentamientos con la policía ante los que aparecieron versiones discordantes con la

Así, se podría decir que mediante estas medidas el gobierno

«oficial» planteada por la CNT respecto de las causas de los

buscaba poner un freno a la protesta principalmente sindical

mismos. Mientras la CNT se los adjudicaba a «provocacio-

y desconocer los mecanismos de negociación tripartita origi-

nes» de «infiltrados», en el Documento III del Movimiento de

nados en el «Estado de bienestar» neobatllista. Por su parte

Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) se decía que «dos-

la CNT argumentaba que la aplicación de estas medidas de

cientos cañeros actuando como foco de repudio activo a la

seguridad no habían hecho más que empeorar la situación e

embajada de los EE.UU obligó a una manifestación de miles

imposibilitar la vuelta a la tradicional «tranquilidad» del país.

de trabajadores el 1° de Mayo a enfrentarse a la policía cuan-

16

do los planes de los, al parecer, omnipotentes dirigentes de la En Argentina en 1968 con la conformación de la CGT de los

CNT eran muy otros.»20

Argentinos se formalizaba una postura crítica a las posiciones sindicales más conciliatorias con el régimen (como el «vando-

Desde mediados de mayo se sucedieron una serie de movili-

rismo») y convocaban a amplios sectores sociales a la lucha:

zaciones estudiantiles en contra del aumento del boleto estu-

profesionales, estudiantes, vecinos, pequeños comerciantes.

diantil. Asimismo se realizaban numerosos paros docentes y

Esta nueva experiencia organizativa de los trabajadores ha-

se sostenían conflictos en otros gremios. En el mes de junio

bría abierto la posibilidad de un mayor protagonismo de las

registra Hugo Cores, militante de la Resistencia Obrera Estu-

«bases», en contraposición a las direcciones «burocráticas»17.

diantil (ROE), las primeras «barricadas»21. El 13 de junio se decretaron las Medidas Prontas de Seguridad. El 18 del mismo mes se realizó el primer paro general convo-

14 «Las medidas prontas de seguridad son disposiciones garantizadas por la Constitución, que ante casos graves e imprevistos de ataque exterior o conmoción interior le confiere al Poder Ejecutivo facultades que permiten mantener el orden institucional. Desde el punto de vista constitucional sólo pueden ser justificadas cuando ese fin no puede ser alcanzado por los medios ordinarios.» Kierszenbaum, Leandro. “Estado peligroso” y Medidas Prontas de Seguridad: Violencia estatal bajo democracia (1945-1968). Contemporánea. Historia y problemas del siglo XX | Año 3, Volumen 3, 2012, ISSN: 1688-7638. pp. 100-101. 15 Markarian, Vania. Op. Cit. p. 41. 16 Varios artículos del Diario El Popular (órgano de prensa del Partido Comunista del Uruguay) entre junio y diciembre de 1968 dan cuenta de estas declaraciones. 17 Ver Sagen Gil, Guillermo. La CGT de los Argentinos en Rosario. Disponible en http://www.cgtargentinos.org/pdfs/cgta_rosario.pdf. Última revisión 6 de abril, 2016.

cado por la CNT en contra de estas. A mediados del mes fueron militarizados los primeros funcionarios públicos (bancarios), sucediéndose nuevas militarizaciones a lo largo del año. En todo el año se llevaron adelante siete paros generales convocados por la CNT. En varios de ellos (sobre todo los últimos), solo participaron los trabajadores del sector privado de la economía. 18 Departamento al norte del país, a unos 600 kms. de distancia de la capital del país. 19 Por varios meses este fue uno de los principales centros de organización de la movilización estudiantil. 20 Varela, Gonzalo. El IAVA... Op. Cit. p. 67 21 Ver Cores, Hugo. El 68 uruguayo... Op. Cit.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 133

En paralelo a los enfrentamientos estudiantiles se produjeron

Blanco, estudiante y trabajador metalúrgico de 15 años.

numerosas ocupaciones, movilizaciones y paros de trabajadores de distintas ramas de la industria22. Esto parece intensifi-

El mismo 21 se produjo la «re-unificación» de las filiales loca-

carse entre octubre y noviembre, cuando ya la efervescencia

les de las dos CGT convocando al «plenario de la unidad». En

estudiantil parece ir decayendo. Hacia fines del año se debate

el mismo se acordó la huelga para el día 23 acompañando el

en el Parlamento (a propuesta del Poder Ejecutivo) la confor-

sepelio de Blanco. Las acciones callejeras continuaron los días

mación de una Comisión «tripartita» de regulación de produc-

posteriores pero con menor intensidad.

tividad, precios e ingresos (COPRIN). En una de las cláusulas de la ley se establecía una especie de reglamentación sindical

- «Rosariazo obrero» (setiembre) -

que fue duramente criticada por los gremios de trabajadores y la CNT. Finalmente la CNT decidió proponer sus delegados

La CGT-A programó un paro para el 1 de julio que la CGT «Azo-

para «oponerse a los ataques contras los derechos y las con-

pardo» no acompañó. Desde el gobierno militar se dispusieron

quistas» y para evitar que la representación obrera fuera «usur-

suspensiones a los trabajadores que habían participado de los

pada por elementos amarillos que designaría el Gobierno.»

paros. Un empleado administrativo y delegado gremial de la

23

Unión Ferroviaria, Mario Horat, se negó a aplicar las medidas En paralelo a los numerosos conflictos que se llevaban a cabo,

motivo por el que fue sancionado por las autoridades de la

la dirección de la CNT se concentró en generar espacios de

Empresa. Las suspensiones no fueron levantadas y la huelga

negociación para el levantamiento de las Medidas Prontas de

estalló en el «Ferrocarril Mitre» de la localidad de Rosario, el 8

Seguridad, la congelación de salarios e incidir en el articulado

de setiembre y por tiempo indeterminado, la que, desde Rosa-

de la Ley que desembocaría en la conformación de la COPRIN.

rio y alrededores se fue esparciendo por el país. A las manifes-

Como podremos ver más adelante, no todas las expresiones

taciones obreras se fueron sumando nuevas movilizaciones y

de trabajadores organizados nucleadas en la CNT compartían

actividades estudiantiles, principalmente con motivo del tercer

esta «táctica».

aniversario de la muerte de Santiago Pampillon, estudiante y trabajador cordobés, asesinado en setiembre de 1966 en el

- «Rosariazo estudiantil» (mayo) -

marco de una huelga universitaria contra el golpe de Onganía.

La situación social de la ciudad de Rosario estaba signada

La CGT-A en clandestinidad procuraba la organización de un

por una creciente ola de despidos, el crecimiento de «villas de

paro de 24 o 48 horas; mientras tanto los trenes eran conduci-

emergencia», combinado con desastrosas inundaciones que

dos por empleados jerárquicos y los talleres no funcionaban.

no hacían más que empeorar la situación. Desde marzo de

El viernes 12 el paro ferroviario fue declarado ilegal por lo que

1969 se sucedían movilizaciones estudiantiles.

la CGT «re-unificada» de Rosario se declaraba en estado de huelga. Unos días después el Plenario de gremios de la CGT

En mayo se produjo la muerte de Adolfo Bello. El Rector de la

«re-unificada» de Rosario resolvió un paro de 38 horas a ini-

Universidad Nacional de Rosario (UNR) decidió cerrar el come-

ciarse el 16 a las 10 de la mañana.

dor universitario, armándose una «olla popular» en el local de la CGT-A seccional Rosario.

El día del paro el operativo policial se desplegó desde la mañana temprano, momento desde el que se produjeron enfrentamien-

Se convocó para el 21 de mayo a una «Marcha del silencio»

tos. El enorme operativo policial desplegado estaba destinado a

para acompañar el cortejo fúnebre de Bello. «Durante la mar-

evitar la llegada de las columnas que salían desde distintos pun-

cha del silencio el centro de la ciudad quedó en manos de los

tos de la ciudad en dirección hacia el local de la CGT ubicado en

manifestantes.»24 El violento desalojo de manifestantes que

el centro de la ciudad. Así se generaron numerosos «frentes de

habían ingresado a la emisora LT8 se cobró la vida de Luis

lucha» pequeños y dispersos a lo largo de toda la ciudad.

22 Especialmente intensas fueron las ocupaciones del emblemático Frigorífico Nacional que fueron acompañados por los estudiantes del Liceo del Cerro (barrio en el que se encontraba el mencionado Frigorífico) y que llevaron a importantes enfrentamientos con la policía.

La policía local fue la encargada del operativo en un principio

23 «CNT presentará sus candidatos a COPRIN». Diario El Popular. 31 de Diciembre, 1968. Año XII. N° 4213. p. 2. 24 Balvé & Balvé. Op. Cit. p. 38. Ver también Viano, Cristina. “Una ciudad movilizada (1966-1976)” en PLÁ, Alberto J. Rosario en la historia (de 1930 a nuestros días). UNR Editora. Rosario, 2000.

pero debió recurrir a refuerzos de otras localidades. También intervino el ejército para «normalizar la situación» sobre las ultimas horas del segundo día del paro25. El 17 subsistían algunos pequeños focos de enfrentamiento, por ejemplo en el barrio «Empalme Graneros». 25 Balvé & Balvé. Op. Cit. p. 46


Al parecer la conducción del segundo «rosariazo» estuvo en

de Estado, considerando la situación vivida en países de la re-

manos del movimiento sindical «re-unificado», el protagonis-

gión, en especial Brasil y Argentina. Grupos sindicales como

mo fue de los trabajadores movilizados desde sus barrios y

«la Tendencia» entendían que estaban ante una situación de

centros de trabajo desperdigados por toda la ciudad.

este tipo y que la CNT debía tomar inmediatamente cartas en

26

el asunto. Reclamaban además una «CNT para luchar» puesto LAS POSICIONES DENTRO DEL MOVIMIENTO SINDICAL

que no había posibilidad de «‘dialogar’»29.

Para el caso uruguayo resulta particularmente evidente (al menos en la bibliografía y las fuentes consultadas hasta el momento)

Dice Markarián que a pesar de todos los cuestionamientos

que existieron divergencias dentro del movimiento en conjunto.

recibidos

Para el caso rosarino, pareciera que a, grandes rasgos, el debate se dirimió entre la conducción de las «dos centrales» y en ese

«los comunistas hacían algo más que rendir pleitesía

mismo contexto se logró que volvieran a unificarse.

a su ortodoxia ideológica y combatir visiones alternativas: estaban también reafirmándose en su liderazgo

No podemos negar las diferencias existentes entre la línea de

del movimiento obrero que, a diferencia de lo sucedido

la CGT-A y la CGT «Azopardo» y, es probable, que se hayan evi-

a nivel estudiantil, no fue desbancado en esta etapa. A

denciado en los debates respecto de las medidas a tomar o en

pesar del crecimiento indiscutido de los grupos más

el grado de convocatoria y participación de los gremios afilia-

confrontacionales, el PCU mantuvo su poder en varias

dos a cada una; pero es de destacar que el conflicto de mayo

ramas importantes de la actividad sindical y en los ór-

propició la re-unificación de los dos organismos a nivel local, al

ganos de decisión de la CNT... (...). Al contar también

parecer, por iniciativa de las dirigencias sindicales . A grandes

con una fuerte presencia en los barrios populares de

rasgos se podría decir que el movimiento sindical rosarino fue

Montevideo, los comunistas desplegaron una estrate-

protagonista de las acciones emprendidas, además de «legi-

gia que, en consonancia con sus postulados políticos,

timador» de las mismas, asumiendo un papel predominante,

combinaba paros y huelgas con reivindicaciones y

aunque «desbordado» por expresiones diversas y novedosas.

planteos frente a los organismos oficiales de negocia-

27

ción colectiva en materia de salarios y en el nivel parlaPara el caso uruguayo se sucedieron importantes críticas a la

mentario, por ejemplo.»

dirección mayoritaria de la CNT (vinculada al Partido Comunista del Uruguay) por no haber «avanzado» más en un contexto

Lograron así mantener una cobertura importante de estos es-

que se entendía podía y debía desembocar en una huelga ge-

pacios, no pudiendo ser superados por estos grupos, y seguían

neral/revolucionaria.

apareciendo como el «partido de vanguardia» de la clase obrera30.

En una carta enviada a la CNT por gremios integrados a «la

Los grupos que le fueron críticos, con una estrategia confrontacio-

Tendencia»28 el 17 de julio de 1968 reclamaban un «plan de

nal marcada «coincidían en asignar un papel central a los obreros

lucha» ante la instalación de lo que ellos entendían como «una

y sus organizaciones en las explicaciones del proceso histórico

Dictadura, más o menos legal». De acuerdo a lo pactado en

contemporáneo» donde se encontraba una «fuente de valores

el «Congreso del Pueblo» de 1965, con presencia de amplios

morales ‘auténticos’» Estos posicionamientos llevaron el acerca-

sectores sociales de todo el país, el «pueblo uruguayo» respon-

miento directo de grupos estudiantiles y obreros que compartían

dería con una huelga general ante cualquier intento de golpe

espacios de militancia barrial (como en el Cerro y la zona de las facultades de Medicina y Química y la fábrica «Alpargatas»).31

26 Balvé & Balvé, Op. Cit. 27 Cabe destacar que este es un tema a indagar en mayor profundidad, tratando de observar las posiciones de las bases ante esta re-unificación. Por el momento no he encontrado referencias específicas al caso rosarino. De todos modos significa una guía importante el trabajo de Darío Dawyd en el que da cuenta del proceso de re-unificación de la CGT a nivel nacional, producto de las distintas dinámicas que vivían las organizaciones en el contexto que se aborda. 28 Organización con presencia sindical originada en los años 60, con presencia en algunos gremios integrados a la CNT. Planteaba la necesidad de la confrontación directa con las patronales y el gobierno; descreídos de la disputa parlamentaria; proponen un cambio radical con la centralidad de los trabajadores. Ver Cores, Hugo. Reflexiones... Op. Cit. pp. I-V.

Por su parte, el grupo de origen anarquista Resistencia Obrera Estudiantil (ROE) o el Partido Socialista (en su expresión como «izquierda nacional») valoraban sobremanera las movilizaciones estudiantiles de ese año y ponían en cuestión el papel del movimiento sindical32.

29 Cores, Hugo. «Anexo» en Cores, Hugo. Reflexiones... Op. Cit. pp. 5-7 30 Markarian, Vania. Op. Cit. p. 83 31 Markarian, Vania. Op. Cit. pp. 83-84 32 Ibidem p. 84


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 135

Varias de estas discrepancias fueron puestas en público en el

jóvenes estudiantes conllevó el apoyo a las movilizaciones de

Congreso de la CNT de mayo de 1969, en el que, en opinión del

amplios sectores sociales. En el caso uruguayo quedó más

militante del Congreso Obrero Textil (COT)33 Héctor Rodríguez

marcado en la «memoria colectiva» la fecha de la muerte del

se dio «un voto conformista sobre el pasado.», sosteniendo

primer estudiante. En el caso rosarino, se recuerda un momen-

que «la probada voluntad de lucha de los trabajadores (...) de-

to asociado con la muerte de un joven, pero también la expre-

mostraron a posteriori que la huelga general era una medida

sión popular, la «pueblada», «los rosariazos»; aunque, como

apropiada y que, aun en el caso de resultar derrotada, hubiera

veíamos, uno más que otro.

acumulado nuevas fuerzas, enseñanzas y reservas morales para el futuro del movimiento sindical.»34

Llama la atención que en ambos casos tiende a recordarse más las acciones estudiantiles desarrolladas en el año frente

Por su parte, Enrique Rodríguez, militante sindical y diputado por

a las «obreras», siendo que estas fueron cuantiosas, notorias

el PCU señala que la táctica empleada en el bienio 1968-1969

y también habrían incorporado «repertorios» distintos a la lucha. Se podría pensar que lo «novedoso» de la participación

«era ajena a todo voluntarismo, extremismo acalorado o

estudiantil, la sensibilidad que generó la muerte de jóvenes

aventurismo insureccional sin base firme. Era todo lo con-

estudiantes, los «repertorios de lucha» más violentos, así co-

trario y no por temores o por prejuicios reformistas sino

mo el contexto internacional que daba cuenta de numerosas

como fruto de un análisis frío que pretendía ser científico

experiencias donde los jóvenes eran los protagonistas de una

con la correlación de fuerzas, de considerar las emergen-

nueva posible «revolución», podrían explicar porque se recuer-

cias de 1968 no como el fin de toda perspectiva o una

da más la experiencia estudiantil que la sindical.

guerra total sin regreso donde hay que jugar el ‘todo o nada’, sino como una fase más, por supuesto -y por suerte-

Entiendo que observar estos acontecimientos desarrollados

más aguda del proceso revolucionario uruguayo cuando

en ciudades (como epicentros) de similares características, en

la situación objetiva no era una situación revolucionaria

un contexto que, con diferencias, daba cuenta de algunas diná-

concreta, sino una encrucijada preñada, sí, de elementos

micas sociales, políticas y económicas regionales; habilita a la

de radicalización pero ubicada en las etapas de prepara-

comprensión de estos problemas en una clave que trascienda

ción y maduración para el cambio.»

la mirada «estado-nacional», faceta sustancial para indagar en

35

la historia de los grupos «subalternos». REFLEXIONES FINALES Como señalaba al principio del artículo, este es un trabajo en

Quedan varias preguntas pendientes: ¿qué debates se suscita-

pleno desarrollo que intenta comenzar a esbozar algunas hipó-

ron en el marco de la «re-unificación» de las CGTs de Rosario?,

tesis. Con el mismo intento hacer un aporte al análisis de los

¿cómo se procesaron las diferencias dentro del movimiento

movimientos sociales y en particular del movimiento sindical en

sindical uruguayo respecto de los hechos acaecidos?, ¿qué

clave regional, superando las perspectivas «estado-nacionales».

postura tenían gremios y trabajadores más afianzados en la base respecto de lo mismo?, ¿qué articulaciones sociales y po-

A grandes rasgos, podemos encontrar puntos en común pero

líticas se propiciaron a través de estas acciones?. Las mismas

también importantes diferencias en cuanto al desarrollo de los

se intentarán ir respondiendo a lo largo de la investigación que

«acontecimientos» analizados. De todos modos entiendo que

vengo desarrollando.

muestran un momento de ruptura, de cambios tanto en las expresiones del «campo popular» como del «antagónico» que detentaba los recursos del Estado para mejorar su situación y perfeccionar la represión. Por un lado podríamos reconocer «repertorios de lucha» similares: movilizaciones callejeras con enfrentamiento a «las fuerzas del orden», barricadas, paros generales. La muerte de 33 Sindicato crítico de las posturas centrales de la CNT 34 Rodríguez, Héctor. 30 años de militancia sindical. Centro Uruguayo independiente, Montevideo, 1993. p. 224 35 Rodríguez, Enrique. Uruguay: raíces de la madurez del movimiento obrero. S/d., Montevideo, 1980. p. 126


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Sabrina Alvarez Torres

Licenciada en Ciencias Históricas-Opción Investigación Maestranda en Ciencias Humanas-Opción Historia Rioplatense Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación; Universidad de la República. Docente e investigadora en el Departamento de Historiología del Instituto de Historia de la FHCE-UdelaR. Investigadora en el convenio firmado entre el Sindicato único de la Construcción y anexos (SUNCA) y la UdelaR, desarrollando el proyecto «Historia del SUNCA en la última dictadura (1973-1985)». Becaria de la Comisión Académica de Posgrados (CAP) de la UdelaR con el proyecto de tesis de Maestría «Movimientos sociales y sindicales rioplatenses: Montevideo (1968) y Rosario (1969)».

Marcha de los cañeros (1968). Fotograma del film «Liber Arce, liberarse» de Mario Handler, Mario Jacob y Marcos Banchero. Estrenado en 1969

s.alvarez.torres@fhuce.edu.uy Sepelio de Liber Arce (1968). En www.uruguayeduca.edu.uy


Dunas de sangre y Estados de arena: una revisión historiográfica sobre las estrategias de integración de las etnias kurdas en Siria e Iraq Eduardo Núñez Mayeya

Históricamente, los kurdos han carecido de un Estado propio. Hay trabajos sobre su situación en Turquía, pero pocos tratan sus problemas actuales en Iraq y Siria. Como Historia del Presente, este artículo plantea que la intervención estadounidense en Iraq en 2003, la revolución siria de 2011, y la aparición del Estado Islámico propiciaron contextos de integración kurdos en Iraq y Siria. Mediante un análisis histórico y de sus proposiciones a partir de la historiografía, se plantea que diferentes escenarios catastróficos darán paso a un reordenamiento de estructuras sociales y políticas, y a nuevas sociedades civiles que concreten distintos proyectos de integración. Esto, en función de la teoría del proceso de adquisición de poder, del sociólogo Barrington Moore Jr. Palabras Clave: Etnonacionalismo – Sociedad civil - Kurdistán Este artículo propone que la ocupación estadounidense de

ese sentido, se sugiere que estos tres factores provocaron un

Iraq en 2003, la revolución siria de 2011, y la aparición del Es-

vacío de poder que facilitó el ensayo de diferentes bosquejos

tado Islámico (ISIS) posibilitaron escenarios de integración

de integración en ambos países, esto a cargo de sus socieda-

kurdos en Iraq y Siria. Cabe mencionar que los kurdos son una

des civiles en distintos escenarios. Así, se analiza un abanico

etnia residente en Turquía, Iraq, Siria e Irán, que carece de un

de ideas mediante la historiografía sobre el tema, por ejemplo,

Estado propio oficialmente y que, en función de esto, intelec-

el confederalismo democrático de Abdullah Öcallan, líder del

tuales y grupos kurdos han planificado autonomías, o expe-

PKK en su obra Guerra y Paz en el Kurdistán, las autonomías

rimentos recientes como comunidades anarquistas en Siria,

con derechos civiles en Siria en The Kurds of Syria. Political

además, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK)

2

Parties and Identity in the Middle East de Harriet Allsop, un

ha luchado por una independencia en Turquía. Primero, es

Gobierno Regional en Iraq expuesto por Kerim Yildiz en The

importante explicar la postura turca para comprender la tran-

Future of Kurdistan. The Iraqui Dilemma; o comunidades anar-

sición de la lucha independista kurda en Turquía hasta el sur-

quistas en Rojava, Siria reportadas por David Graeber, de The

gimiento de una autonomía en Iraq llamada Gobierno Regional

Guardian en su artículo Why is the world ingnoring the revolu-

del Kurdistán (GRK) que administran el Partido Democrático

tionary kurds in Syria?

1

del Kurdistán (PKD) y la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) desde 20053, asimismo, se aclaran las problemáticas entre el

¿AUTONOMÍA O INDEPENDENCIA? EL DILEMA DEL GOBIER-

GRK y el gobierno iraquí que resultaron de la ocupación de

NO REGIONAL DEL KURDISTÁN

2003. Segundo, se esclarece la posición del Estado sirio sobre

Antes de abordar el caso de la disyuntiva entre autonomía e

una integración kurda y se sugiere que la guerra civil de 2011

independencia del GRK en Iraq, hay que ahondar en el proceso

alentó el resurgimiento de un nacionalismo kurdo mediante

de resistencia del PKK en Turquía y las reacciones del gobier-

partidos políticos que exigen autonomías y derechos civiles.

no, esto para comprender un elemento esencial del problema

Tercero, se aclara la relevancia de ISIS para ambos contextos,

para los kurdos, los países que habitan y el mismo ISIS, el pe-

una organización islamista que desconoce todo nacionalismo

tróleo. Primero, cabe mencionar que las fronteras de Turquía,

otorgando al islam una connotación similar al de nación. En

Siria, Iraq, e Irán fueron definidas al final de la Primera Guerra

1  En adelante, ISIS que significa Islamic State of Iraq and Syria, y es la sigla más conocida de la organización. 2  En adelante, PKK, que son las siglas kurdas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán. 3  Dada la extensión del trabajo, los nombres del Gobierno Regional del Kurdistán y de los partidos políticos kurdos de Iraq y Siria se mencionan en un primer momento para después presentarlos mediante sus respectivas siglas.

Mundial, el Imperio Otomano fue disuelto e Iraq y Siria quedaron como mandatos. Luego, el Tratado de Sevrés de 1920 delimitó las fronteras turcas y en su artículo 62 reconoció al pueblo kurdo y la posibilidad de un Estado futuro.4 Posterior4  “Pero el Tratado reducía el territorio del Kurdistán a las provincias pobres, dejando el resto en manos de ingleses y franceses.” Daverio, Daniel Matías, Kurdistán: la tierra negada, Observatorio de Conflictos, Buenos Aires, 2009, p.7.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 139

mente, con el Tratado de Lausanne de 1923 se definieron los

una disyuntiva a raíz de dos proyectos, por un lado, el PKD apo-

territorios de Turquía, Siria, Iraq, e Irán, sepultando las aspira-

yó una autonomía, mientras que la UPK encabezó una lucha

ciones de un Estado kurdo. Segundo, Turquía reprimió a las

independiente ligada al tribalismo tradicional y al dominio de

etnias del país mediante políticas nacionalistas que censura-

zonas estratégicas como rutas petrolíferas. El siguiente mapa

ron identidades, territorios, idiomas, y costumbres. Jacqueline

muestra que los mayores yacimientos petrolíferos en Iraq se

Sammali refiere en su obra Ser kurdo ¿es un delito?: retrato de

encuentran en Mosul, Kirkuk y otras regiones que se ubican

un pueblo negado el testimonio de la profesora Afet Inan del

justo en la región del GRK.

23 de abril de 1930 sobre manipulaciones de la Historia para exaltar la identidad turca: “El tronco más elevado y el más antiguo de la cultura de la humanidad es el tronco turco, con el Altai y el Asia central como patria. Los turcos fueron la base de la civilización china”.5 En respuesta, entre 1915 y 1925 la Asociación para el Desarrollo y el Progreso del Kurdistán, y la Asociación para la Propagación de la Educación entre los Kurdos lideraron una resistencia desde la prensa, pero fue en 1984 con el PKK cuando se presentó un frente armado para luchar por la independencia. Así, de 1986 a 1990, el PKK, el Partido Democrático del Kurdistán de Turquía (TKDP), y el Frente de Liberación Nacional (ERNK) emprendieron una guerrilla bajo el lema “unidad nacional por encima de tribus” en alusión a la tradicional organización tribal kurda. La lucha fue criminalizada por Turquía e ignorada por otros países, en la Conferencia Islámica del 20 de marzo de 1988 se criticó asuntos como la guerra iraní-iraquí, pero no se dijo nada de la situación kurda. ¿Por qué la omisión? İsmail Beşikçi afirma en su obra Kurdistán, una colonia internacional: reflexiones críticas sobre la realidad del pueblo kurdo que los países ignoraron la cuestión por considerar al Kurdistán una colonia común: “Los kurdos son un pueblo al que se quiere esclavizar y desposeer de su identidad; dicho más claramente, cuya cultura e idioma se quiere borrar de la faz de la tierra.

Fuente: Calatayud, José Miguel, “El Kurdistán iraquí juega la carta del petróleo” en El País, 14 de junio de 2014, http://internacional.elpais. com/internacional/2014/06/14/actualidad/1402765801_115263.html

El objetivo es aniquilar completamente la identidad kurda.”6 Es

Ahora, dada la repercusión de los yacimientos, es importante

posible que esto extendiese el nacionalismo kurdo en países

mencionar la relevancia de los intereses estadounidenses sobre

con mayor margen de acción para luchar. Así, en Iraq se llegó a

el petróleo iraquí y sus nexos con la intervención de 20037, así como sus consecuencias para los kurdos en Iraq. En una revisión

5  Sammali, Jacqueline, Ser Kurdo, ¿es un delito?:retrato de un pueblo negado, Txalaparta, París,1995, p.111. 6  Beşikçi, Ismail, Kurdistán, una colonia internacional: reflexiones críticas sobre la realidad del pueblo kurdo, IEPALA Editorial, Madrid, 1992, p.16.

historiográfica, encontramos en The Kurds of Iraq. Ethnonatio7  Bignell, Paul, “Secret memos expose link between oil firms and invasion of Iraq” en The Independent, 18 de abril de 2011, http://www. independent.co.uk/news/uk/politics/secret-memos-expose-link-between-oil-firms-and-invasion-of-iraq-2269610.html


nalism and National Identity in Iraqi Kurdistan de Mahir A.Aziz, y

2004 se discutieron las Provisiones Especiales para el Kurdistán,

en la compilación de Brendan O´Leary, John Mc Garry y Khaled

que fueron incluidas en la Ley Administrativa de Transición que

Salih, The future of Kurdistan in Iraq, que el GRK fue el área más

regiría al Iraq post Saddam y se reconoció oficialmente al GRK.

estable en Iraq desde 2003, también explican el origen de esta

Desde entonces, el PKD y la UPK han administrado lo admins-

autonomía tras varios intentos del PKD y la UPK para lograrlo.

tran,aunque no se ha legislado nada sobre recursos naturales.

En contraste con el fracaso independentista del PKK y su ne-

Ahora bien, la capital del GRK, Erbil consta de 40 000 km2, con 4

gatividad del autogobierno, en Ethnonationalism: The Quest for

o 4.5 millones de personas, la zona de Kirkuk es estratégica por

Understanding Walker Connor explica mediante el fenómeno del

su petróleo, y no es fácil reclamarla tras las políticas de arabiza-

etnonacionalismo, que una etnia suele integrar un partido para

ción de 1988 a 2003 que introdujeron poblaciones turcomanas,

reclamar autogobierno, cosa que potencialmente posibilita el sur-

árabes, caldeas y cristianas asirias que también reclaman el te-

gimiento de una solidaridad nacionalista que conduce al recla-

rreno12. Puede decirse que el GRK es un Estado en formación por

mo de un Estado propio , además, las élites poseen los recursos

su incipiente política exterior, y su dependencia económica del

necesarios para constituirlo, por tanto, es equívoco: “equiparar el

turismo y el petróleo, además, el presupuesto para este último lo

nacionalismo con el sentimiento de lealtad al Estado y no con la

define el gobierno iraquí:

8

lealtad a la nación”.9 Es entonces cuando se comprende que los partidos kurdos se erijan como representantes de su etnia en Iraq

“According to an agreement on oil export and budget,

y Siria por identificarse con su nación aunque surjan faccionalis-

reached last December between the KRG and the Fede-

mos entre distintas propuestas al mismo tiempo que apuestan

ral Government of Iraq, Kurdistan Region is committed

por la autonomía. Probablemente la oportunidad de los kurdos de

to export 550,000 barrels per day in return for a Budget

Iraq para consolidar esto fue la guerra entre Irán e Iraq de 1980 a

entitlement close to one billion dollars per month to be

1989, en la cual, el gobierno de Hussein desplazó a 60 000 kurdos

paid by the federal government.”13

hacia Turquía y emprendió programas de arabización en regiones con presencia étnica. En respuesta, el ex presidente turco, Turgut

En 2008 se preparó un referéndum para decidir la inclusión de Kir-

Özal y el primer ministro británico John Major, establecieron re-

kuk al GRK, pero las tensiones intracomunitarias lo pospusieron

fugios kurdos con vigilancia aérea. En ese entonces ya existían

y aún no tiene un status definitivo14, no obstante, el GRK aprobó

los grandes partidos kurdos de Iraq; el PKD de Marsoud Barza-

la Ley de Marco de Hidrocarburos y de Gestión de Ingresos para

ni y la UPK de Jalal Talabani, Özal recibió a este último el 8 de

negociar con Western Oil Sands y Sterling Energy. Por otro lado,

marzo de 1991 cuando Talabani declaró su aceptación de residir

los partidos han promovido la literatura, el arte, la música, y el uso

en un Iraq federado: “We were able to convince them we do not

del idioma kurdo en la escuela, incluso, la enseñanza del inglés

pose a threat to Turkey… Our goal is to establish a federation of Arab, Turkomans, and Kurds.”10 Fue con la formación del GRK y el Congreso Nacional Iraquí (INC) en el Congreso de Salahaddin de 1992 como ambos organismos unieron a Barzani y Talabani en la búsqueda de esa autonomía en Iraq. Más adelante, en la intervención de 2003, ambos líderes sumaron 100 000 peshmerga11a la Cuarta División de Infantería estadounidense, lo que les valió el respaldo y alianza con Estados Unidos cuando el 13 de febrero de

8  Connor, Walker, Ethnonationalism: The Quest for Understanding, Princeton University Press, Nueva Jersey, 1993, 250 p. 9  Connor, Walker, Etnonacionalismo, Editorial Trama, Madrid, 1998, p. 87. 10  “Hemos sido capaces de convencerlos de que no planteamos una amenaza para Turquía... Nuestro objetivo es establecer una Federación de árabes, turcomanos y kurdos.” Véase “Kurdish Leader on Significance of Talks an Ankara” en Foreign Broadcast Information Service-Near East and South Asia (FBIS-NESA) ,1991.Citing broadcast Ankara Anatolia in English, 1515, GMT, 14, 15 de marzo de 1991, p.39. 11  Significa: “los que enfrentan a la muerte”. “The Kurds had become America´s most numerous ally in Operation Iraqi Freedom. Never had Kurdistan’s stock been so high internationally, or within Iraq.” O´Leary Brendan, John Mc Garrry y Khaled Salih (eds.), The future of Kurdistan in Iraq, University of Pennsylvania Press, Philadelphia,2005, p.271.

12  “De 1988 a 2003 el régimen de Ba´th se comprometió con la la limpieza étnica de Kirkuk bajo una política llamada “corrección de nacionalidad”, destinada a cambiar el idioma y el origen étnico de todos los habitantes de la ciudad al árabe respectivamente. Si los no árabes se negaban a cambiar su nacionalidad, eran deportados y se confiscaron sus tierras, propiedades y pertenencias.” Aziz, Mahir A., The Kurds of Iraq. Ethnonationalism and National Identity in Iraqi Kurdistan, I.B. Tauris & Co Ltd, Londres, 2011, p.78. 13  “Según un acuerdo sobre exportación de petróleo y presupuesto, alcanzado en diciembre pasado entre el Gobierno Regional de Kurdistán y el Gobierno Federal de Irak, la región de Kurdistán se compromete a exportar 550.000 barriles al día a cambio de un derecho de presupuesto cercano a 1 billón de dólares por mes pagados por el gobierno federal.” Véase: “April Report: Kurdistan Region oil production at record level, export commitments met.”en Kurdistan Regional Government Web Site, may 23, 2015. cabinet.gov.krd/a/d. aspx?=040000&12&a=53346 14  “La prisa obedece a que, hoy por hoy, en el Kurdistán se produce la mitad del petróleo iraquí destinado a la exportación, a que en la zona de Kirkuk se encuentra una tercera parte de las reservas iraquíes de crudo y a que las compañías estadounidenses, canadienses y francesas apuestan por la ruptura del monopolio gubernamental.” Arteaga, Félix, “Cruce de Conflictos en el Kurdistán Iraquí” en Política Exterior, Madrid, vol. 22, no. 121, enero-febrero 2008, p. 112.


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 141

antes que el árabe.15 El dilema del GRK es preservar una auto-

Respecto a la seguridad, los peshmerga han combatido a ISIS

nomía que permite explotar recursos, comerciar por oleoductos

dada la debilidad del ejército iraquí. El primer ministro kurdo,

como Ceyhan y Basiyas desde Kirkuk, formar un sistema de go-

Nechirvan Barzani afirmó que la violencia y la fragilidad del

bierno y educativo independiente de la política y cultura iraquí, o

gobierno podrían facilitar la independencia: “Iraq is now a fai-

demandar la independencia si Iraq entra en crisis. Sobre esto, el

led state. There is no iraqi nation. But Independence won´t be

6 de abril de 2005, Talabani fue electo presidente del GRK, aun-

offered to us, we´ll have to take it. If the Kurds are diplomati-

que dimitió el 24 de julio de 2014, mientras que, en febrero de

cally skillful, it could be achieved in five or six years, maybe”.19

2006 Nouri al Maliki tomó posesión como primer ministro iraquí

Ahora bien, la debilidad del ejército no sólo es estratégica, ISIS

y pareció incluir a las minorías. En su lugar, instauró Concejos

ha usado el miedo como arma a tal grado que en ocasiones se

de Ayuda Tribal, instituciones leales a su mando en regiones con

huye antes de enfrentarlos según el soldado Maysar Hassan:

mayoría kurda, cosa que obstaculizó la autonomía del GRK. En las elecciones de 2010, la imagen de Maliki cayó con las noticias

“When ISIS moved into Mosul and the surrounding re-

de ofrecimientos de puestos de gobierno, plantaciones, armas y

gion in June 2014, thousands of Iraqui soldiers simply

oro a sus adeptos, y la invención de 800 000 votos.

fled, leaving their American weapons and military vehi-

16

cles to be looted by ISIS fighters. The forces are widly Mientras, Talabani integró un Concejo Presidencial con dos

seen as incompetent at best, and oppressive and sec-

vicepresidentes, el sunnita Tariq al Hashimi, y el chiíta Adel

tarian at worst.” 20

Abd al Mahdi. Nicoló Perazzo asegura que las elecciones de 2010 marcaron un cambio en la reconciliación nacional con

Patrick Cockburn destaca que en enero de 2014, mientras se

este tipo de medidas porque:

liberaba Fallujah, se distribuyeron videos de victorias del ejército sobre ISIS en Facebook, al final no eran más que bombar-

“Se afirma la idea de que la reconciliación nacional no

deos estadounidenses contra talibanes, recursos de aliento.

se juegue más en contraposición entre shiíes y suníes,

La toma de Fallujah duró seis meses.21 Conviene subrayar, que

o sea entre las influencias iraníes y saudíes, sino entre

Turquía apoya militarmente a los peshmerga de Iraq contra

los partidarios de un estado unitario y centralizado con

ISIS, no obstante, su postura sobre el PKK no ha cambiado. Se-

la formación de al-Maliki y los partidarios de un estado

gún Zidane Zeraoui: “La política oficial turca es desconocer la

federal o confederal, donde nos encontramos los kur-

existencia kurda y favorecer su exilio hacia las ciudades para

dos, una parte de sunitas y por supuesto también los

su integración nacional y su pérdida de identidad.”22

partidos con enfoque laico.”17 Después, la pugna por los recursos y la seguridad entre el gobierno, el GRK , el PKD y UPK se agudizó con la firma de un contrato entre el GRK y la petrolera Exxon Mobil en octubre de 2011. En respuesta, Maliki monopolizó para su gobierno todo acuerdo petrolero, por lo cual, Ashti Hawrami, ministro de recursos naturales del GRK expresó su descontento por el porcentaje de petróleo para el GRK: “The issue is that we are entitled to 17 percent of (Iraq´s) refined products, but the central government sends us only 3 percent and our refining capacity is not enough to satisfy domestic demand.”18 15  “En la era posterior a 1990, los niños kurdos han crecido sin tener que aprender historia o idioma árabe.El inglés, en lugar del árabe se ha convertido en la lengua universal de esta generación.” Aziz, Mahir A., The Kurds of, Ibídem.., p.91. 16  Yildiz, Kerim, The Future of Kurdistan. The Iraqi Dilemma, Pluto Press, Londres, 2012, p.48. 17  Perazzo, Nicoló, “Kurdistan Iraquí, de hecho un Estado dentro del Estado” en Documento Opinión, Instituto Español de Estudios Estratégicos, Madrid, 29 de abril de 2013, www.ieee.es/en/Galerias/fichero/ docs_opinion/2013/DIEEE040-2013_kurdistan_Iraqui_N.Perazzo.pdf 18  “La cuestión es que tenemos derecho a productos de 17 % de

los productos iraquíes refinados, pero el gobierno central nos envía solamente 3 % y nuestra capacidad de refinación no es suficiente para satisfacer la demanda interna”.Véase: “Iraqi Kurds press on with oil pipe to Turkey despite US fears” en Reuters, february 7, 2013, http:// www.reuters.com/article/us-iraq-kurds-oil-idUSBRE9160KD20130207 19  “Iraq es un Estado fallido ahora. No hay nación iraquí. Pero la independencia no nos será ofrecida, deberemos tomarla. Si los kurdos son diplomáticamente hábiles, podría ser alcanzada en cinco o seis años, probablemente”. “Kurdistan. Ever closer to Independence” en The Economist, february 21st, 2015, p. 58. 20  “Cuando ISIS se trasladó a Mosul y la región circundante en junio de 2014, miles de soldados iraquíes simplemente huyeron, dejando sus armas estadounidenses y vehículos militares los combatientes de ISIS. Las fuerzas son ampliamente son vistas como incompetentes en el mejor de los casos, y opresoras y sectaristas en el peor.” Collard, Rebecca, “Why the Iraqui Operation to Retake Mosul Is Such a Mess” en TIME, march 29th 2016, http://time.com/4275445/iraq-mosul-operation/ 21  Para mayor información sobre éste y otros testimonios, véase: Cockburn, Patrick, The Rise of Islamic State. ISIS and the New Sunni Revolution, Verso, Nueva York, 2015, p.62. 22  Zeraoui, Zidane, “El dilema kurdo: el derecho a la autodeterminación y las exigencias regionales” en Ruiz Figueroa, Manuel (coord..), El Islam y Occidente desde América Latina, El Colegio de México, Ciudad de México 2007, p.303.


LOS PARTIDOS POLÍTICOS KURDOS, ANARQUISMO Y RESIS-

2008 se acentuó la marginalización económica de las mino-

TENCIA EN SIRIA

rías con el Decreto Presidencial No. 49, el cual, dictó que toda

El caso sirio es distinto, aunque el Europäisches Zentrum

modificación de suelos para uso agrícola o urbano, requeriría

für Kurdische Studiums inauguró un campo de estudios de

aval de los ministros del Interior, de Asuntos Municipales y del

Kurdología y Estudios Kurdos23 y Jordi Tejel ha analizado a la

Directorio de Seguridad, además se debía poseer ciudadanía

sociedad kurda-siria en Syria´s kurds: History, Politics and So-

siria, no ajanib o extranjero, ni maktumin o separatista, de

ciety, falta investigar las iniciativas de los partidos en cuanto

modo que, se excluyó a los kurdos. Asimismo, se prohibió el

a la integración, lo social, y cultural. Sobre esto, The Kurds of

Kurmanji, la variante kurda en Siria y se persiguió a los kurdos

Syria, Political Parties and Identity in the Middle East de Ha-

que lo hablasen, Allsopp refiere que:“They have been monito-

rriet Allsopp, y Demystifying Syria, de Fred H. Lawson, son

red and heavily policed or restricted in ways that make their

las principales obras que abordan los roles de los partidos en

practice ilegal. It is not legal either to teach or to learn kurdish

la identidad nacional y las reacciones nacionalistas contra el

or to speak kurdish in the work place and in other specified

Estado a partir de acontecimientos como la masacre de al-Qa-

public spaces.”27Assad fortaleció su mukhabarat, y los abusos

mishli en 2004.

contra las minorías aumentaron.28 De hecho, la identidad nacional resurgió a raíz de una riña el 12 de marzo de 2004 entre

Primero, cabe mencionar la existencia de un proceso de ex-

fanáticos del equipo árabe de fútbol, Futuwwa y seguidores

clusión de partidos desde el gobierno central ya que de 1949 a

del kurdo, Qamishli, que derivó en quemas de edificios en Da-

1954, los gobiernos de Huisni Za´im y Adil al-Shishakli aplica-

masco, asaltos en Derik, y la entrada de 100 000 policías a

ron programas de arabización para remover la referencia his-

Qamishli. Los partidos políticos kurdos se desligaron del PKK

tórica kurda del Estado árabe. En respuesta, el 22 de febrero de

por priorizar de 1980 a 1998 la lucha contra Turquía en vez

1958 se fundó el Partido Kurdo Democrático de Siria, aunque

de discutir los derechos civiles. Tejel afirma que los partidos

fue ilegalizado en 1961 como todo partido kurdo de acuerdo

desarrollaron un encuadre cultural como protesta en ausencia

con Allsopp: “Kurdish political parties are ilegal. As such, they

de una sociedad civil:

cannot enter into elections or compete for power: they cannot achieve any representation within government, nor can freely

“This allows them to act as incontestable intermedia-

express the interests of the constituencies they seek to repre-

ries between the regime, local security forces, and the

sent.24” En 1963, luego de varias luchas entre élites y una clase

Kurdish populations. Even if the relationship between

media antiimperialista siria, el Partido Ba´th llegó al poder y en

the regime and the Kurdish parties clearly favors the

1970 fue declarado como partido único por el ex presiden-

former, some members of the regime have become

te, Hafiz al Assad que además creó un grupo represor contra

aware, since March of 2004, of the Kurds’ capacity for

minorías, el mukhabarat.25 En 1973, bajo el lema “Unidad, li-

protest, so much so that the Kurdish movement is able

bertad y socialismo” modificó constitucionalmente el nombre

to reclaim a certain legitimacy within its population.”29

República Siria a República Árabe Siria destacando la homogeneidad. Por otro lado, Assad sostuvo tratos comerciales con Turquía como el de 1987 con el primer ministro turco, Turgut Özal sobre reparto de aguas con Siria a cambio del combate al PKK. Después de su muerte en 2000, su hijo, Bashar presidió el gobierno hasta la fecha y continuó con sus políticas, así, en 2004, Siria y Turquía acordaron un Tratado de Libre Comercio que excluyó a los kurdos de toda negociación.26 En octubre de 23  Ver página web de Europäisches Zentrum für Kurdische Studium en http://kurdologie.de/about-us/ 24  “Los Partidos políticos kurdos son ilegales. Como tales, no pueden entrar en las elecciones o compiten por el poder: ellos no pueden alcanzar representación dentro del gobierno, ni pueden expresar libremente los intereses de los distritos electorales que pretenden representar”. Allsopp, Harriet, The Kurds of Syria. Political Parties and Identity in the Middle East, I.B. Tauris and Co Ltd, Nueva York/Londres,2014, p. 6. 25  Significa Agencia de Inteligencia en árabe. 26  Para mayor información sobre los rubros de los acuerdos comerciales y militares expuestos por el Jefe del Estado Mayor turco, Hüseyn

Kirvikoglu, véase Conde, Gilberto, Turquía, Siria e Iraq, entre amistad y geopolítica, El Colegio de México, Ciudad de México, 2013, p.117. 27  “Ellos han sido monitoreados y fuertemente controlados o restringidos de formas que hacen su actividad ilegal. No es legal enseñar o aprender kurdo, o hablar kurdo en el lugar de trabajo y en otros espacios públicos especificados”. Conde, Gilberto, Turquía, Siria e Iraq, Ibídem., p.27 28  “Si bien Assad ha debilitado sistemáticamente al ejército sirio por temor a un golpe de Estado (similar al proceder de Gadhafi en Libia), al mismo tiempo ha fortalecido en gran medida a sus fuerzas más leales, como la policía y la Guardia Republicana”. Lobo Fernández, Juan Francisco, “La intervención humanitaria ante la crisis en Libia y Siria: un estudio comparativo” en Estudios Internacionales, Santiago de Chile año XLIV, no. 173, septiembre-diciembre, 2013, p. 51. 29  “Esto les permite actuar como intermediarios indiscutibles entre el régimen, las fuerzas de seguridad locales y las poblaciones kurdas. Aunque la relación entre el régimen y los partidos kurdos favorece claramente al primero, algunos miembros del régimen se han vuelto conscientes desde marzo de 2004, de la capacidad de los kurdos para protestar, tanto es así que el movimiento kurdo es capaz de recuperar una cierta legitimidad dentro de su población”.Tejel, Jordi, Syria´s Kurds. History, Politics and


REVISTA HISTORIA PARA TODOS | 143

Así, intelectuales como Osman Sabri, prepararon publicaciones

ron puestos de ese tipo, por tanto, aunque dirigieron su combate

de protesta en Kurmanji, se publicó la revista Penus de gramática,

contra Assad, también se enfrascaron en una lucha con el KNC

poesía y folklore desde Alemania, y Hiwar en árabe desde Qami-

hasta que acordaron la paz en Erbil, en junio de 2012. Más tarde,

shli sobre política, incluso, cuenta con artículos de especialistas

arribaron islamistas como los Mártires Islámicos de Saddam, los

como Abdul Hamid Darwish. Los partidos kurdos que intervi-

cuales, no queda claro de qué lado están. Ahora, el Ejército Libre

nieron fueron el Partido Kurdo Democrático de Siria, el Progre-

Sirio acusa al PYD de ser leal al régimen sirio, mientras el PYD le

sista, la Unión Democrática Kurda Siria, el Izquierda Kurdo-Sirio,

relaciona con el gobierno turco.35 En cuanto a los derechos civi-

y el Movimiento Kurdo del Futuro. El Estado actuó con cautela

les, ambos grupos demandan una reforma constitucional que los

permitiendo autonomías kurdas de facto para mantener cierta

otorgue junto a una autonomía dentro de Siria.36 En julio de 2012,

armonía social y brindarle espacios de actividad a los partidos.

los partidos kurdos ocuparon el norte de Siria, y en septiembre de

Por lo que se refiere a suscampos de acción, Allsopp menciona

2013, el CNS eliminó el carácter árabe del proyecto de la futura

que se dedicaron a difundir quejas sociales, mantener la cultura

República Siria, por lo cual, podemos estar cerca del reconoci-

y el idioma, y a resolver conflictos comunitarios, no obstante, la

miento de una autonomía regional por pragmatismo en lugar de

etnia no obtuvo personalidad jurídica, ni los partidos políticos

una pequeña administración no oficial dentro de un Estado que

adquirieron un reconocimiento oficial, se les usó para pacificar

se fractura constantemente.37

lo que el Estado sirio alentó tiempo atrás, esto es, los ánimos de rebeldía.30 Así, durante la década del 2000 se organizó a través de

Sin embargo, existe otra alternativa de integración en Siria, se

Internet una de las mayores muestras de inconformidad kurda; la

trata de la opción del anarquismo luego de la aparición de ISIS

celebración del Newoz o año nuevo kurdo del 20 al 21 de marzo

en 2014, una organización que pretende un Califato, se opone a

que los partidos festejan clandestinamente desde 1980 ya que

cristianos, judíos, chiítas, y le atribuye un carácter expansionista

está prohibido.31 De esta forma, se difundió ampliamente el even-

al islam sin reconocer nacionalidades. Su origen se dio a raíz del

to que honra el arribo de la primavera, la libertad y la revolución,

derrocamiento de Hussein y de que Nouri al Maliki asumiese el

según Allsopp.32 Pero, la rebeldía popular estalló con las revueltas

cargo de primer ministro en Iraq, esto debido a una inversión de

de 2011 que desencadenaron marchas solidarias por lo vivido en

posiciones de los privilegiados en la política iraquí. Mientras los

otros países. Por ende, el 2 de febrero tuvo lugar un Día de Furia

sunnitas ocupaban puestos en el régimen de Hussein, al Maliki los

para Egipto, pero el 18 de marzo, se arrestó a niños en Deraa y se

persiguió y facilitó el ascenso de chiítas a su administración. Pero,

desplegó a las milicias shabbiha y al mukhabarat que atacaron a

¿de dónde surge el conflicto entre los seguidores de las grandes

la población. El 15 de septiembre, la diáspora siria fundó el Conce-

ramas del Islam? Si bien, existen diferencias religiosas que atañen

jo Nacional Sirio33, principal oposición a Assad, y surgió el Ejército

a sus interpretaciones del Islam, y actualmente Irán y Arabia Saudí

Libre Sirio el 29 de julio de 2011. Del lado kurdo, los partidos y

se erigen como los grandes representantes del chiísmo y sunnis-

la sociedad impulsaron actos como la conmemoración de dere-

mo respectivamente, en este caso, el asunto adquiere un matiz

chos kurdos el 30 de marzo y 6 de abril en respuesta a que Bur-

estratégico relacionado con al Qaeda. Fue Abu Mazub al Zarqawi,

han Ghalan, líder del CNS expresó su rechazo a un Estado kurdo

miembro de dicho grupo quien enunció la misión de combatir a

en una futura Siria. Así, el 20 de abril de 2011, jóvenes y partidos

dos enemigos, la coalición internacional y los chiítas recurriendo al

presentaron la iniciativa “Here is Kurdistan”, y se fundó el Conce-

salafismo, una posición ideológica radical que rechaza los valores

jo Nacional Kurdo , organización con la cual existen tensiones

occidentales y su influencia, un discurso que de manera deforma-

luego de que el CNS apoyase la militarización de la revuelta con

da puede justificar una cara bárbara del Islam. El salafismo es

el despliegue de puntos de chequeo en ciudades sirias y kurdas.

una variante radical del islamismo que es la utilización política del

34

Islam para justificar los peligros de la modernidad.38 A menudo, El escenario es complejo, el Partido de la Unión Democrática (PYD) y sus Unidades de Protección Popular (YPG) implementaSociety, Routledge, Nueva York, 2009, p. 136. 30  “Su capacidad para realizar todos estos roles es obstaculizada y facilitada en diversas maneras por el Estado y por las propias comunidades kurdas.” Allsopp, Harriet, The Kurds of Syria, Ibidem., p. 146. 31  Incluso, Hafiz al Assad declaró ese día como Día de la Madre. Allsopp, Harriet, The Kurds of Syria, Op. Cit., p.131. 32  Allsopp, Harriet, The Kurds of Syria, Op.Cit., p. 130.

35  Allsopp, Harriet, The Kurds of Syria, Op. Cit., p.218. 36  “Una solución aceptable para todos los partidos políticos kurdos en Siria, sólo podría lograrse con una reforma constitucional que elimine las especificaciones acerca de la identidad racial y nacional del Estado y su gente, que reconozca a los kurdos como una minoría nacional en Siria con derechos nacionales garantizados, y que elimine la cláusula que define al partido Ba´th como el partido gobernante en Siria y permita que existan otros partidos políticos.” Allsopp, Harriet, The Kurds of Syria, Op.Cit., p.43

33  En adelante CNS, siglas del Concejo Nacional Sirio.

37  Leenders, Reinoud,“How the Syrian Regime Outsmarted its Enemies” en Current History, Birmingham, december 2013, p. 334.

34  En adelante KNC, siglas del Concejo Nacional Kurdo.

38  “El Islamismo es la utilización política del Islam por parte de los


esto se difunde como yihadismo, que en realidad es la práctica

En contraste con el confederalismo, el reclamo de derechos

de la yihad, un concepto que no implica una guerra santa necesa-

civiles en Siria, o una autonomía como el GRK, hubo kurdos

riamente. La palabra yihad deriva del verbo yahada que significa

que desarrollaron una estrategia particular con otras minorías

esforzarse, se entiende como yihad mayor el cumplimiento de las

en Rojava, Siria en noviembre de 2013 al anunciar un gobier-

tareas de un buen musulmán, y por yihad menor una connotación

no autónomo, fundar un Comité Supremo Kurdo y delegar la

defensiva y militar en caso de amenaza extranjera. De ahí que al

seguridad a las YPG. Además, el PYD y el KNC recuperaron el

Qaeda o ISIS se anuncien como estandartes de la yihad. En 2004,

control de regiones atacadas por ISIS como Kobani, Hasaka

Osama bin Laden nombró a Zarqawi jefe de la célula de al Qae-

y Qamishli. David Graeber, de The Guardian reportó en 2014

da en Irak, Tawhid al Yihad, que significa monoteísmo y yihad,

que el autogobierno democrático sería la primera fase de un

el grupo que más tarde se convirtió en Estado Islámico de Iraq y

proyecto comunal anarquista que busca abolir instituciones

Levante y ahora es Estado Islámico de Iraq y Siria o ISIS. Zarqawi

coercitivas, incluso se fundó el Movimiento de la Sociedad

murió en 2006, pero su proyecto de guerra sectaria contra chiítas

Democrática (TEV-DEM) que supervisa y crea instituciones

en Iraq fue retomado por un integrante de su organización, Abu

de democracia directa, esto es, con una jerarquía de inferior

Bakr al-Baghdadi, que en un principio anunció una guerra contra

a superior para remover relaciones de dominio y explotación.

corruptos, sin embargo, pronto la orientó hacia la expansión de la

También se fundaron Academias de Policía o Asarys que im-

ley islámica o sharia en los territorios mediante una interpretación

parten cursos sobre resolución pacífica de conflictos y teoría

radical con ayuda de ex militantes de al Qaeda de Iraq, de La Ar-

feminista a la población para eliminar a la policía y al sistema

mada Victoriosa jordana, y ex militares del ejército iraquí. En pocas

patriarcal. En pocas palabras, se trata del surgimiento de una

palabras, buscan fundar un Califato. A diferencia de Zarqawi que

sociedad civil capaz de transformar su entorno tras adquirir

no pudo desatar el caos en Iraq por tener que luchar contra la opo-

poder en países azotados por la violencia que ahora carecen

sición estadounidense, el ejército iraquí, y una resistencia llamada

de un Estado formal. Si se considera la premisa weberiana

Despertar Sunní, al-Baghdadi enfocó su proyecto en 2014 en Siria

del Estado como aquel que posee el monopolio legítimo de la

que se hallaba en plena guerra civil contra un enemigo muy claro,

violencia, en este caso pertenecería a los rebeldes y anarquis-

Bashar al Assad. Loretta Napoleoni explica que: “Era un sueño tan

tas luego de la represión de Assad, la negación de derechos

ambicioso como el de Zarqawi, recrear el califato de Bagdad me-

civiles, y los ataques de ISIS. Los kurdos están creando una

diante una guerra de conquista contra los enemigos cercanos, las

integración desde sus cimientos, con instituciones propias,

élites corruptas y oligárquicas que gobernaban en Siria e Irak: los

una organización social equitativa, y con visos de defender a

chiíes.” En respuesta, el GRK y los partidos kurdos sirios busca-

su nación y confrontar a ISIS o a un futuro Estado que en caso

ron preservar su seguridad. Anteriormente, una propuesta impor-

de ser totalitario, no los elimine. Ernest Gellner afirma que:

39

tante fue el confederalismo democrático de Abdullah Öcalan, líder del PKK, quien propuso en su obra Guerra y Paz en el Kurdistán,

“La sociedad civil consiste en un conjunto de diferentes

que las comunidades tuviesen soberanía económica, social y po-

instituciones gubernamentales suficientemente fuertes

lítica, instituciones democráticas, y que el principal agente políti-

para contrarrestar al Estado y aunque no impide al Estado

co fuese el pueblo en Concejos abiertos, y parlamentos locales.

cumplir con su función de mantenedor de la paz y de árbi-

Los autogobiernos formarían una unidad simbólica mediante una

tro de intereses fundamentales, puede no obstante evitar

Confederación porque el incremento del nacionalismo facilitaría la

que domine y atomice al resto de la sociedad.”41

radicalización, Öcallan afirmó que: Las comunidades de Rojava han integrado a asirios, árabes, “Una intensificación del nacionalismo kurdo podría ra-

turcomanos y armenios.42 El 27 de junio de 2015 se liberó

dicalizar aún más a los nacionalistas persas, árabes y

la ciudad de Kobani43 y los peshmerga han mermado a ISIS

turcos, dificultando la posibilidad de una solución. Este panorama debe ser contrarrestado con una posición

nal Initiative, Colonia, 2008, p.38

libre de aspiraciones nacionalistas y reconocedora de

41  Gellner, Ernest, Condiciones de la libertad, Paidós, Barcelona, 1996., p.16.

las fronteras estatales existentes.”40 actores de una protesta que perciben la modernidad como algo que atenta a su identidad tanto nacional como religiosa.” Étienne, Bruno, ¿Qué inquieta al Islam?, Bellaterra, Barcelona, 2005, p.67. 39  Napoleoni, Loretta, El Fénix Islamista. El Estado Islámico y el rediseño de Oriente Próximo, Paidós, Barcelona, 2015, p. 31. 40  Véase, Öcalan, Abdullah, Guerra y Paz en el Kurdistán, Internatio-

42  Para mayor información acerca de la organización e ideas anarquistas aplicadas en Rojava, véase la entrevista a David Graeber; profesor de Antropología en la London School of Economics, escritor en The Guardian. David Graeber and Pinar Öğünç, “No. This is a genuine revolution” en ZNET, 26 de diciembre de 2014. Consultado en https://zcomm.org/ znetarticle/no-this-is-a-genuine-revolution/ el 14 de enero de 2016. 43  “Los kurdos retoman el control de Kobani en Siria” en EuroNews, 27 de junio de 2015. Consultado en http://es.euronews.


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que últimamente presenta signos de debilidad económica y

no tolerarían una administración caracterizada nuevamente por

descontento social en los territorios que controla. Ahora, se-

su represión. La demanda de derechos civiles ha sido un común

gún la teoría de adquisición de poder del sociólogo Barrington

denominador para el desarrollo de protestas sociales. Por último,

Moore Jr., que se da en situaciones de alto grado de coordina-

no se puede afirmar que las situaciones que viven los kurdos y

ción central como un estado de guerra en este caso, en lo que

el resto de las minorías se deba exclusivamente a los autorita-

concierne a los kurdos iraquíes, estos han ganado poder para

rismos de Hussein o Assad; en realidad, los trazos de fronteras

mantener su autonomía luego de la defensa conjunta con el

políticas que omitieron la importancia del elemento multiétnico

ejército y el aseguramiento de petróleo. Mientras, dada la au-

nos remiten necesariamente a los repartimientos coloniales

sencia de un Estado sirio y la guerra civil, los kurdos de Rojava

posteriores a la Primera Guerra Mundial. No obstante, después

optaron por idear comunidades anarquistas con instituciones

de las independencias no se han establecido condiciones para

propias, retomaron ideas de otros proyectos como la equidad

constituir auténticos Estados que se rijan bajo derecho, posean

de género del confederalismo democrático e inculcaron a su

el monopolio legítimo de la violencia, y otorguen garantías socia-

población la necesidad de luchar contra ISIS. Finalmente, Moo-

les a su población. En este contexto, los kurdos podrían edificar

re Jr. enlista cuatro problemas en el proceso de adquisición

nuevos proyectos.

44

de poder, estos son: establecer partidarios, acordar alianzas tácticas, compartir o no el poder con otros grupos políticos, y mantener o no las estructuras sociales y políticas anteriores. El GRK ha recibido auxilio de Turquía y del ejército iraquí, mientras que los anarquistas de Rojava han incluido a otras etnias en su organización y defensa, aún es pronto para que compartan o rechacen a otros grupos en política, sin embargo, ya emprendieron transformaciones estructurales.45 En conclusión, los partidos políticos kurdos de Iraq y Siria han implementado estrategias que pretenden integraciones reconocidas, han fortalecido su economía y seguridad independientemente de las políticas de los Estados en que residen, esto a partir de procesos de adquisición de poder que derivaron de laguerra e inestabilidad institucional. En el caso del GRK, este tiene la disyuntiva de mantenerse en el poder y conservar sus facultades de comercio, reconocimiento internacional y defensa ahora que Iraq se encuentra fracturado institucionalmente y atacado por ISIS. Con respecto a Siria, el PYD tomó la delantera en la reorganización social y en el rescate de las ciudades y provincias atacadas por ISIS, además se ha involucrado en la creación de un autogobierno luego dela revolución siria de 2011, no está claro si Bashar al Assad retendrá el poder, pero las minorías y la población árabe que viven en él com/2015/06/27/los-kurdos-retoman-el-control-de-kobani-en-siria/ el 30 de enero de 2016. 44  “Algunos analistas consideran que puede haber perdido hasta un 75% de sus ingresos. Eso dificulta que ISIS se mantenga luchando y proporcionando servicios a aproximadamente 8 millones de personas que viven bajo su mando. Esto puede explicar los signos de tensión interna. El movimiento ha comenzado a matar a sus propios seguidores, a veces por huir de la extorsión, de la violenta represión y el declive de los servicios públicos.” “The Caliphate cracks” en The Economist, march 21st, 2015. 45  Para consultar la teoría de adquisición de poder con más detalle, véase: Moore Jr., Barrington, Poder político y teoría social. Seis Estudios, Editorial Anagrama, Barcelona, 1958, pp.18-31.

Eduardo Núñez Mayeya

Grado máximo alcanzado: Licenciado en Historia Institución: Universidad Nacional Autónoma de México Soy licenciado en Historia por la UNAM, mi línea de investigación es Historia Universal Contemporánea. He presentado ponencias en Encuentros Nacionales de Historia e Internacionales de Historiografía en la Universidad Autónoma de Querétaro y en la Universidad Autónoma Metropolitana. Enfoco mis investigaciones principalmente en las regiones de Asia y Europa en materia política, social, económica e historiográfica. Cuento con un Diplomado en Estudios de Asia y trabajo como asistente de investigación de dos historiadores en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). eduardomayeya_historia@hotmail.com


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SECCIÓN

RESEÑAS


Lida Miranda,

“Años dorados de la cultura argentina. Los hermanos María Rosa y Raimundo Lida y el Instituto de Filología antes del peronismo”, Eudeba, Buenos Aires, 2014, 264 p.

Cecilia Guadalupe Neubauer Grado máximo alcanzado: Maestría en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM- México) Licenciada y maestra en Historia, actualmente realizando el doctorado en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Líneas de investigación: Historia Intelectual, cultural y diplomática entre México y Argentina (1930-1946), redes intelectuales, publicaciones periódicas, revistas culturales. gneubauer16@gmail.com

“Los años dorados de la cultura argentina” es una historia, como bien afirma su autora, de lo que María Rosa y Raimundo Lida “pudieron llegar a ser y las oportunidades a las que accedieron en el curso de sus vidas en la ciudad de Buenos Aires”. Miembros de una familia inmigrante de origen judío llegados a la ciudad de Buenos Aires, los Lida como muchas otras familias fueron producto del fenómeno de la inmigración masiva que caracterizó a la nación del Plata de principios de siglo. En el contexto de la “era aluvial” es donde se entronca la historia de estos hermanos, como símbolo de una época marcada por la posibilidad de ascenso social y el cambio de fisonomía de la Argentina de principios de siglo XX. El texto, se enmarca en un proyecto mayor, destinado a rescatar la historia y la memoria de la Universidad de Buenos Aires y sus instituciones conformantes, como el Instituto de Filología a poco tiempo de celebrar el centenario de su fundación. “Años dorados…” discurre entre la historia familiar, a la que se suma el contexto marcado por el crecimiento de la ciudad de Buenos Aires a la vez que el camino a la profesionalización del intelectual, a través de su labor en la universidad y sus institutos de investigación, el universo editorial, y su protagonismo en el universo de las revistas del momento. En aquella Buenos Aires, especie de Babel rioplatense, la diversidad lingüística atentaba contra la pérdida de pureza del idioma español, lo cual fue una constante preocupación en la casa de los Lida, quienes siempre abogaron por instruir a los niños Emilio, María Rosa y Raimundo, un español sin imperfecciones, aprendido y corregido en la casa, sin la contaminación de la calle, la cual resultaba burda y corriente. La lucha por el reconocimiento social a través de la escolarización, quedó plasmado en la posibilidad de acceso a la educación superior, para lo cual, el trabajo remarca un aspecto que forma parte del debate actual: las diferencias en cuanto al género, que hicieron más allanado el camino a Raimundo, pero no así para María Rosa, quien a partir de su propia experiencia fue reflejo del cambio paulatino en cuanto a las actividades de las mujeres en el seno de las sociedades modernas de principios de siglo pasado. Ejemplo de ello es el relato de su ingreso al Liceo Nacional de Señoritas de la Capital, y posteriormente en la Universidad de Buenos Aires, gracias sobre todo al apoyo de su hermano mayor Emilio.


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Al mismo tiempo, la graciosa actividad del flâneur,1 de la mano de su maestro Edmundo Guibourg, llevó a Raimundo fuera del ámbito escolar, a socializar con la calle, donde acontecía un cambio por demás significativo: la instalación de vanguardia literaria, reunida al calor de las publicaciones del momento, como Martín Fierro o Proa. Como consecuencia de dicha expansión del horizonte cultural, tanto por el acceso al conocimiento y el establecimiento de redes de sociabilidad, ambos hermanos forjaron una serie de amistades incondicionales como por ejemplo con Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo, los siempre maestros Roberto Giusti y Amado Alonso, así Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes, Daniel Cosío Villegas y Arnaldo Orfila Reynal. La creación del Instituto de Filología dependiente de la Universidad de Buenos Aires en 1923, trajo consigo una serie de cambios relacionados al status de Buenos Aires como ciudad capitalizadora de las nuevas tendencias en Latinoamérica. El Instituto conoció su época de esplendor bajo la dirección de Amado Alonso y bajo la dirección de éste, dicha casa de estudios fue el albergue académico-intelectual tanto para María Rosa como para Raimundo. A lo anterior se suma un contexto definido por la época de mayor esplendor de la filología en Argentina que coincide con la estadía argentina de Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes, ambos provenientes de México, quienes retroalimentaron y redirigieron la mirada de los círculos de ideas, el arte y la cultura argentinos hacia América. Los anudamientos con Norteamérica estaban amarrados junto con estos personajes, y promovieron a los hermanos Lida a establecer contactos con otras realidades y proyectos a nivel continental, en un clima definido por el ascenso del nazismo, el ascenso del conservadurismo y la II Guerra Mundial. La llegada del peronismo al poder marcó para siempre las actividades de estos intelectuales, muchos de los cuales fueron desplazados de la escena académica local como fue el caso de Amado Alonso. Raimundo y María Rosa, quienes probaron suerte en Estados Unidos, gracias a becas de estudio, iniciaron un nuevo camino en México y Harvard el primero y la segunda en California. Ninguno de los dos regresó jamás a trabajar a la Argentina. Desde otro ángulo del trabajo de Miranda Lida, la actividad del flamante Instituto de Filología no podría haber sido posible sin un contexto favorable a la producción editorial. 1 Término francés que designa al escritor “paseante”. Edmundo Guibourg, como Raimundo Lida, fervientes admiradores de Jorge Luis Borges, imitaron a éste último en sus interminables caminatas nocturnas por los barrios arrabaleros de Buenos Aires, sus paisajes de suburbio, sus facones y sus lunfardos, en una época en que las transformaciones urbanas se veían día a día. Para más datos, véase Lida Miranda, Años dorados de la cultura argentina, Eudeba, Buenos Aires, 2014, p. 56.


Definido por varios factores, como la ampliación del público lector gracias a la escolarización y el contexto general de traslado desde Madrid a Buenos Aires del epicentro de producción cultural de habla castellana, producto de la Guerra Civil española. Editoriales como Espasa Calpe, Losada, y posteriormente Fondo de Cultura Económica permitieron elaborar una geografía del papel o un espacio de interlocución de las actividades del instituto con los saberes circulantes de la época. Otro espectro de acción lo constituyeron las revistas, tanto las surgidas en los claustros universitarios donde los hermanos Lida realizaron sus primeros pasos, como Verbum, a la vez de Sur, publicación de definía el canon intelectual y cultural de la época, y otras más populares, como El Hogar, donde Raimundo escribía bajo un seudónimo, marcando un doble juego entre acercar el saber al público en general desde una perspectiva profesional. Pero sin dudas, para ambos filólogos el ámbito de promoción de sus trabajos y actividades fue la publicación del propio Instituto, la Revista de Filología Hispánica, espacio creado por Amado Alonso para dar a conocer el trabajo filológico de avanzada que se estaba realizando en Argentina. Fue tan importante dicha publicación, que el destino de Raimundo estuvo ligado a ella casi de por vida, y que definió su traslado a México por 1947, a formar parte de una institución homónima al Instituto rioplatense, en el marco del creado recientemente Colegio de México. El acceso de la investigadora a los archivos familiares así también aquellos en Argentina como en Estados Unidos y México, así como la reproducción de fotografías familiares, hacen de la investigación un trabajo que por momentos roza lo biográfico, atravesado por ribetes de historia intelectual sobre un trasfondo de la Argentina profunda de los cambios políticos, económicos y culturales; que significaron las tres primeras décadas del siglo xx. Su aporte más valorado radica en dar a conocer la trayectoria académico-intelectual de los hermanos Lida, la cual permite anudar tanto las actividades intelectuales en Argentina, como en Estados Unidos y México, el establecimiento de redes de trabajo y pensamiento con trayectorias construidas a nivel continental en circunstancias sui generis que permitieron que hoy consideremos a la década de 1930 bajo la mirada de un prisma diferente, más que infame, de enorme producción literaria, académica que posibilitó la apertura a otros espacios de conocimiento en otras latitudes.


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Lic. Cristina López.

“Arrieros y carreteros tucumanos. Su rol en la articulación regional (1786-1810)”, En Revista Andes, Salta, Nº 6, 1993

Julio Javier Córdoba Estudiante de grado avanzado de la carrera de historia de la Universidad Nacional de Tucumán. Forma parte del proyecto universitario de inclusión educativa Ñampi Cuscas (Caminar Juntos) a cargo de la Mg. Olga Sulca. juliodelsiambon@gmail.com

La autora realiza un análisis a través de los registros documentales sobre los arrieros y carreteros en Tucumán, abarcando el período entre 1786-1810, en el territorio del Río de la Plata. Además, en este artículo se aclara que el objeto de estudio es ver de qué manera se insertaron en la economía regional y en los circuitos y flujos mercantiles los arrieros y carreteros tucumanos. Las fuentes consultadas para este período sobre las carretas en la actividad económica de la jurisdicción tucumana son muy escasas. Pero “existen otras fuentes más bien indirectas, que son las guías de comercio expedidos desde Tucumán.”1 Las cuales sirvieron para registrar el movimiento comercial de exportación y re-exportación de productos en el período ya mencionado, donde se puede notar, entre otros datos, familias completas, los circuitos que recorrían, el número de viajes efectuados por año y el número de carretas. La presencia de carreteros tucumanos a fines del siglo XVIII tiene que ver con la base de riqueza que poseían los colonos de la época, además de las ventajas ecológicas de la jurisdicción de San Miguel de Tucumán. Fue la primera de estas actividades que permitió a los tucumanos abastecer el sistema de transporte de la región a través del negocio de la fletaría. “Se conservó un registro de fines del siglo XVI, en donde se constataron 14 carretas y 120 bueyes que servirían para tirar las mismas.”2 Según la opinión de la autora, la cita de “Concolorcorvo,”3 es de gran importancia, ya que para fines del siglo XVIII, clasificó en tres clases a los carreteros: la primera reunía a los más distinguidos de Mendoza, San Juan de la Frontera, Santiago del Estero y San Miguel de Tucumán; el segundo grupo eran aquellos que tenían menos posibilidades, y en el tercer grupo estaba la gente de arbitrio. Los hombres ocupados en este tráfico durante el siglo XVIII pertenecían a todos los grupos sociales tucumanos. Entre 1786 y 1810 se registraron 125 personas diferentes, de las cuales una decena eran originarias de otras jurisdicciones y 48 tucumanos, reunidos en 16 apellidos, que formaban parte de las familias más acaudaladas. Por ejemplo, 1  Las guías de comercios que se expedían a la solicitud de los comerciantes interesados en traer productos de la jurisdicción eran registrados por la caja menor de Tucumán, y se conservan prácticamente completas para el periodo comprendido entre 1786-1809, en los cuadernos de toma de razón de guía. Uno de los datos contenidos en esas guías consistían en el nombre del carretero, el destino de las mercancías y, eventualmente, el número de carretas que conformaba la tropa. 2  Este registro data de 1591 donde el gobernador Juan Ramírez de Velazco, contó con carretas y bueyes de su propiedad. (Jaime Freire Ricardo, El Tucumán del siglo XVI, Buenos Aires, 1916, p.71.) 3  Concolorcorvo. El lazarillo de ciegos caminantes, desde Buenos Aires hasta Lima. Buenos Aires (1773), 1942, p.72-73


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la familia Villafañe y sus hijos se dedicaron a la carretería, otras de las familias son los Ibiris, García, Lobo, Cainzo, Avila, Robles, figuraban como los vecinos más acaudalados de San Miguel de Tucumán, otras de las familias que serian las más distinguidas de la jurisdicción son los Araoz, Governa, Guevara, Helguero, Rodríguez y Rubio, se las puede identificarse dentro del primer grupo clasificado por Concolorcorvo. No existen registros en el artículo acerca de si existió tráfico ilegal con respecto a las carretas, porque hay que tener en cuenta que sólo se registraban con los pagos de alcabalas aquellas carretas que pasaban por Santiago del Estero y que se dirigían a las distintas jurisdicciones. También se registraba a los carreteros ocasionales, es decir que venían comerciantes provenientes de Salta, Jujuy, Buenos Aires entre otras, trayendo a colación numerosos problemas que tuvieron que pasar hasta llegar a Tucumán desde Buenos Aires, elevando una nota al alcalde de segundo voto para denunciar el mal estado de los caminos, entre otros inconvenientes. Con respecto al sistema de habilitaciones de tropas, los principales comerciantes en efecto de castilla y de la tierra no se dedicaban al negocio del transporte. En otras palabras, participaban indirectamente de esta actividad, habilitando troperos para el transporte de sus mercancías, alquilando las tropas de carretas, o facilitando créditos a los fleteros, los cuales se podrían otorgar en mercancías o metálicos. Los encargados de realizar el viaje eran los peones, arrieros y boyeros, ya que algunas veces los dueños de las carretas no realizaban el viaje. Un ejemplo claro de esta situación lo constituyen las cuentas que se registraron en 1805, donde aparecían los gastos de insumo de las tropas de carretas de Marcos Ibiri, que hacían el recorrido desde Buenos Aires a Tucumán, donde se detectaron personas conchabadas. Con respecto al pago del jornal, oscilaba entre 1 y 2 rs. por día, el conchabo se realizaba por días necesarios. Pero en el caso de los baqueanos, el salario llegaba a 3 rs. diarios más gastos extras. No todas las carretas eran tucumanas. Según Concolorcorvo, “desde Buenos Aires a Jujuy había 407 leguas4, cada arroba5 de conducción en carreta salía alrededor de ocho

4  Legua: medida de longitud que equivale a 5.572 metros. 5  Arroba (@): unidad de peso antigua equivalente a 11,502 kilogramos.


reales6, es decir unos 150 ps. por carreta.”7 Una carreta tucumana cargaba unas 150 a 200 arrobas, las tropas estaban compuestas entre 14 y 16 carretas que trasladaban mercancías hacia todos los rincones del virreinato, y el total de animales empleados para cada viaje sumaban entre 100 a 120 bueyes. El giro de los troperos decayó con el tiempo. Esto se puede registrar en un informe del Consulado de Buenos Aires en 1798, en donde se enunciaba que a causa de no hallar carga que transportar desde la capital virreinal hasta las provincias, se abandonaron los bueyes y carretas. El impacto de esto fue tan profundo, que desde 1797/98, los efectos de las guerras internacionales redujeron el comercio de importación y exportación, al menos a través del Océano Atlántico; y a partir de 1802/3 surgieron nuevos signos de reactivación comercial y el transporte de mercancías. Según un informe de Manuel Posse, la exportación de carretas a comienzos del siglo XIX registraba al año unas 200 carretas. Muchas veces se solía pagar las deudas con carretas, bueyes, yugos, estacas, etc. Esto se puede corroborar en un documento de 1768 en donde se menciona a Don Francisco Xavier de Villafañe, vecino de la ciudad de Tucumán, con Don Juan de Basaldúa, vecino de Santa Fe. Por último, cabe destacar que las rutas de las carretas a fines del siglo, creció con el aumento de la actividad mercantil, a pesar de los distintos cambios políticos, económicos, y sociales que se vinieron dando desde la expulsión de los jesuitas en 1767 hasta la Revolución de Mayo de 1810 donde se produce una reconversión de la economía y además de las distintas guerras por la independencia, que tuvo que pasar la región del Tucumán.

6  Real: antigua moneda española de niquel que valía 25 céntimos de peseta. Pero este no era el único valor, poseía otros dependiendo del lugar de España. 7  Ibídem, p74


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Munilla Lascasa, María Lía,

“Celebrar y gobernar. Un estudio de las fiestas cívicas en Buenos Aires 1810-1835” Buenos Aires, Miño y Dávila Editores, 2013, 295 p.

ISBN: 978-84-15295-42-6

Marcela Ana San Miguel Licenciada en Ciencia Política (Facultad de Ciencia Política y RRRUNR) Actualmente cursante del Doctorado en Ciencia Política (Facultad de Ciencia Política y RRII- UNR) marcela_sm83@hotmail.com

Celebrar y gobernar propone el estudio de los universos simbólicos creados en y/o para las fiestas cívicas, además hace visibles las operaciones de trasmisión y recepción de los valores e ideas a través de imágenes y representaciones presentes en las mismas. Desde la historia del arte, Munilla Lascasa analiza el papel desempeñado por las fiestas cívicas- conmemorativas en Buenos Aires entre el estallido de la Revolución de Mayo1 y la segunda gobernación provincial de Juan Manuel de Rosas en el año 1835. La selección temporal, obedece al rol asignado a las fiestas cívicas como parte esencial de la política pedagógica y propagandística del poder político que las consideró como espacios de formación, consolidación y circulación de discursos y representaciones ligados a la búsqueda de una nueva identidad colectiva conducente a la construcción de la nación argentina. Tres hipótesis estructuran esta obra: La primera, pone de manifiesto la importancia de las mismas en el proceso de construcción de la nación, así la fiesta cívica de la primera mitad del siglo XIX es presentada como el lugar por excelencia de participación, comunicación y negociación de valores e imaginarios. La segunda hipótesis hace referencia a estas fiestas como valiosas herramientas difusoras de nuevos credos e ideales a través de las manifestaciones artísticas- decorativas transitorias levantadas para la ocasión. La última hipótesis asevera que tales manifestaciones de arte efímero son susceptibles de ser estudiadas como fenómeno estético en sí mismo. El primer capítulo, recorre las fiestas cívicas organizadas durante los primeros diez años revolucionarios con énfasis en el primer aniversario de la Revolución de 1810. Durante estos años, ante la inminente necesidad de construir legitimidad, las fiestas cívicas, combinación de usos y costumbres de la vieja tradición española con elementos de nuevo cuño, fueron regidas y controladas por los gobernantes. Reglar los aspectos definitorios del ceremonial o etiqueta, constituyó parte integral de los procesos políticos de las nuevas autoridades. Por lo antedicho, el segundo capítulo analiza estos aspectos y pone el foco en el accionar de la Asamblea del Año XIII, especialmente en la declaración del 25 de Mayo como fiesta cívica para todo el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata. La autora, hace hincapié en “las cuestiones del ceremonial—en tanto moderadoras de la imagen del poder—formaban parte integral del universo simbólico del que debieron valerse los gobiernos revolucionarios para, primero poder diferenciarse de las tradiciones españolas—símbolos de dependencia colonial—y segundo, poder definir una imagen acabada de sí mismos. […] los sucesivos gobiernos revolucionarios fueron construyendo 1  La autora considera la Revolución de Mayo como el punto de inflexión del orden colonial, desencadenante de la disolución del Virreinato del Río de la Plata y la apertura del camino a complejos procesos sociales, políticos, culturales y simbólicos, ello justifica el inicio del período de análisis seleccionado.


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una imagen de poder, de autoridad, de gobierno, que se mostraba, se probaba y se corregía en cada celebración” 2 El tercer capítulo estudia los vínculos entre la política reformista rivadaviana durante el gobierno de Martín Rodríguez y los cambios organizacionales de los eventos festivos: concretamente las Fiestas Mayas de 1822, cuya organización y fiscalización estuvo por primera vez a cargo de instituciones estatales. Para la reconstrucción de éstas, Munilla Lascasa utiliza como fuente principal el periódico bonaerense El Argos, de manera que analiza en forma complementaria el nuevo rol de la prensa en la difusión del ideal rivadaviano que se hizo presente en las ornamentaciones efímeras de la Plaza de Mayo para esta ocasión. En tal sentido, “el discurso simbólico presente en los despliegues visuales-ornamentales levantados en los espacios públicos de la ciudad en ocasión de las fiestas Mayas de 1822, habría significado una transposición en imágenes de la práctica sobre la victoria, el poder y la gloria de Buenos Aires frente al interior del país, pero también habla del tipo de ciudad y ciudadano que el rivadavianismo creía necesarios construir para poder concretar sus ideales”3. Las fiestas cívicas de la “feliz experiencia”, de alto valor político y pedagógico no hubieran sido posibles sin la existencia de una aceitada maquinaria organizativa, el cuarto capítulo aborda la función de los nuevos técnicos a cargo de las dependencias organizadoras de las fiestas, las características formales e iconográficas de los despliegues escenográficos, el mensaje político subyacente, el papel de los artesanos que intervenían en la construcción de esas decoraciones, las polémicas en torno al ejercicio de sus oficios, los vínculos con la esfera del arte consagrado del periodo y su inserción social. El último capítulo cierra el recorrido trazado abordando la primera gobernación de Juan Manuel de Rosas, iniciada en 1929. Rosas, en el contexto de un convulsionado escenario político, logró hegemonizar los tres poderes constitucionales del Estado provincial, sometió a su control el ejército, las milicias de campaña y la Iglesia. A tal fin monopolizó las instituciones públicas en sus manos, aplicó una política propagandística a favor de su gestión y controló los mensajes circulantes tanto en forma escrita como las representaciones visuales. Al referirse a estas últimas, la autora rescata del olvido al arquitecto italiano Carlos Zucchi cuyo rol permitió la apropiación de las fiestas cívicas, el

2  Munilla Lascasa, María Lía, “Celebrar y gobernar. Un estudio de las fiestas cívicas en Buenos Aires 1810-1835”, Buenos Aires, Miño y Dávila Editores, 2013, p.125. 3  Munilla Lascasa, María Lía, “Celebrar y gobernar” Ibídem, p.160.


debilitamiento de la tradición ideológica de los valores de Mayo4 y el direccionamiento de las celebraciones hacia el homenaje a la figura de Rosas. En 1835, cuando Rosas es nombrado gobernador y capitán general de la provincia con la suma de poder público y facultades extraordinarias por la Sala de Representantes, logra la definitiva exaltación del 9 de Julio, fecha para recordar la Independencia como hecho histórico, pero principalmente para glorificar al nuevo héroe de la nación independiente. Celebrar y gobernar presenta una lectura clara y precisa, múltiples láminas y un apéndice documental acompañan el texto. Como indica el Epílogo, la importancia de este trabajo, producto de la tesis doctoral de la autora inscripta dentro de la perspectiva historiográfica inaugurada en la década de 19805, abre nuevos caminos para la indagación futura en un terreno poco estudiado en Argentina: el de las fiestas cívicas como bases consensuales del sistema de dominación. Desde esta perspectiva, las fiestas constituyeron espacios privilegiados de circulación de ideas, creencias, valores y prácticas que permitieron a las elites gobernantes lograr su necesaria legitimidad, de allí su papel pedagógico. En conclusión y parafraseando a la autora: “En una sociedad donde sólo una minoría de sus miembros estaba alfabetizada, las representaciones simbólicas del poder poseían una importancia fundamental: era este lenguaje que, por vía de lo sensible, de lo estético, gran parte de la población podía entender y compartir. En efecto, la transmisión de valores patrióticos así como de las nuevas ideologías debió ser confiada tanto o más a la eficiencia de la imagen que a la circulación de la palabra escrita” 6

4  Entre las operaciones de debilitamiento de los ideales de Mayo pueden destacase algunas acciones tendientes a lograr dicho objetivo, como ser la ceremonia central, que dejó en un plano inferior todo tipo de festividades en el convulsionado año 1829 consistió en el traslado de los restos del Coronel Manuel Dorrego a Buenos Aires en el primer aniversario de su fusilamiento. La suntuosa celebración tuvo lugar en el mes de diciembre, fue ornamentada por el arquitecto Zucchi y estuvo encabezada por Rosas, ello le permitió presentarse ante los ojos de sus seguidores como el legítimo heredero de uno de los más conspicuos federales, reafirmando su poder y popularidad, simultáneamente se iba acentuando el enfrentamiento entre unitarios y federales. Como en este caso, el régimen rosista continuó valiéndose de las fiestas y despliegues ornamentales para instrumentar la política propagandística en torno a la figura de Rosas, así por ejemplo, para las Fiestas Mayas de 1830 Rosas no se encontraba en Buenos Aires, ello contribuyó a ponderar la celebración del 9 de Julio, en otras oportunidades, como ser el caso de 1832 Rosas se hallaba presente en Buenos Aires y los despliegues ornamentales dejaron en un segundo plano la memoria de la Revolución y exaltaron la figura del Restaurador. Finalmente, tras el éxito de la “Campaña del Desierto”, Rosas se posicionó como el héroe militar exitoso cuya figura fue exaltada durante las Fiestas Mayas de 1834 y 1835. 5  La autora alude aquí a las obras pioneras de los años ochenta, como ser “La Inversión de la tradición” de Eric Hobsbawm y Terence Ranger o “Comunidades imaginadas” de Benedict Anderson, textos que postularon el surgimiento de las naciones modernas como resultantes de un proceso de construcción e invención deliberada, en contrapunto con las interpretaciones alusivas a un pasado remoto y místico de las naciones del cual no han quedado registros. 6  Munilla Lascasa, María Lía, “Celebrar y gobernar”, Op. Cit., p. 225.


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Fortuny Natalia,

Memorias fotográficas: Imagen y dictadura en la fotografía argentina contemporánea, La Luminosa, Buenos Aires, 2014.

Miguel Ángel Ochoa Licenciado en Historia. Maestrando en Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Luján. mikel_otxoa@yahoocom.ar

El libro de Fortuny aborda un conjunto de producciones artísticas, que producidas con posterioridad a la última dictadura cívico-militar en la Argentina, tienen en común el uso de la fotografía como soporte para reflexionar sobre la violencia de Estado acaecida durante los años 1976-1983. La memoria es una temática largamente indagada por las ciencias sociales, la cual ha sido revisitada en más de una ocasión cuando se explora la última y más sangrienta dictadura de la historia reciente en Argentina; particularmente en los últimos tres lustros, cuando ya con una democracia y, una producción académica consolidada, a los historiadores del arte e historiadores se han sumado otros especialistas provenientes principalmente de la sociología y politología. El libro que nos ocupa surge de un trabajo de tesis doctoral presentada por la autora en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Su autora, formada académicamente en Ciencias de la Comunicación, también ha cursado estudios de posgrado en Historia del Arte, en paralelo a su itinerario intelectual se hallan sus exploraciones estéticas vinculadas a la fotografía y a la escritura de poesía. Fortuny aúna en este libro, el rigor crítico de la formación académica con la sensibilidad de la fotógrafa y la prosa de la poeta. Estos rasgos ciertamente colocan al lector ante una obra –en el amplio sentido del término- que intelectual y estéticamente estimulan y sensibilizan, simultáneamente. Se conjugan así rigurosidad académica y belleza estilística. La fotografía es presentada como símbolo del recuerdo mostrando su relación con lo real y con el tiempo pasado. La autora busca y consigue, mediante la selección de imágenes realizada, desafiar la clausura del adjetivo “irrepresentable” para una etapa de la historia reciente, que sin exceso puede caracterizarse como perturbadora y traumática. La series originalmente producidas por los artistas elegidos: Res1, Juan Travnik, Hugo Aveta, Fernando Gutiérrez, Helen Zout, Inés Ulanovsky, Paula Luttringer, Diego Aráoz, Gerardo Dell’Oro, Lucila Quieto, Gustavo Germano, Gabriela Bettini, Marcelo Brodsky, Soledad Nívoli y Gustavo D’Assaro, Verónica Maggi, Martín Acosta, Guadalupe Gaona) son reconfiguradas desde una mirada que las reagrupa y, las pone en diálogo mediante distintos núcleos temáticos, cada uno de los cuales resignifica las fotografías creando secuencias nuevas para nada estáticas que son releídas desde el presente. 1  No todos los artistas poseen un sitio web propio, no obstante, creemos que el acceso a algunos de los trabajos y, artistas posibilita notar la elocuencia de las imágenes por sí misma, y tal vez, de una manera mediada, destacar el aporte de Fortuny. http://www.resh.com.ar/esp/textos.php?trabajo=10&idioma=1


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Los distintos capítulos: “De restos y huellas: La desaparición en el espacio público” presenta principalmente vistas de la ciudad que exponen “las ausencias y ofrecen la desolación de los espacios urbanos de la primera posdictatura”2; “Máquina fotográfica: Los dispositivos y las tecnologías de la represión” aborda “los automóviles Ford Falcon, los aviones y los centros clandestinos de detención” asimismo “se verán fotos que exponen la máquina torturante a partir de las secuelas: los sobrevivientes y [sus] marcas”3; “Fotos de familia: Del álbum incompleto a la foto reconstruida” permite reflexionar sobre las “fotos que quedan hablan también de las fotos que hubieran podido ser y no fueron (…) El álbum colabora con el establecimiento de un pasado que es construido y dinámico”4; “Cajas chinas: La foto dentro de la foto y el retrato como tesoro” propone asir “el luto [como] una de las principales razones para tomar uno de estos retratos dobles, que permiten que la vida y la muerte estén cara a cara frente a la cámara. Estos retratos convierten la experiencia de ser fotografiado en una acto explícito de recuerdo”5; “Palabras fotográficas: Imagen, escritura y memoria” aquí se busca “examinar con cuidado las obras fotográficas de los capítulos precedentes [destacando una constante] una constante: en gran medida las fotografías que refieren al pasado traumático están íntimamente acompañadas por palabras”6; posibilitan ver cómo el libro se halla, en una zona fronteriza, donde claramente prima el carácter interpretativo (en el mejor sentido de lo propuesto por Clifford Geertz7) que en toda su extensión invita a la reflexión y, evoca la célebre –y triste- frase acuñada en el Juicio a las Juntas Militares en la Argentina en 1983: Nunca más. El conocimiento técnico que la autora posee en materia fotográfica lo expone en cada uno de los análisis que efectúa, los cuales están hilvanados con una cadencia escritural que permiten hacer inteligibles las íntimas fibras de las imágenes, las cuales de otra manera presumiblemente dejarían al espectador sin palabras. Imágenes mudas que, sin embargo, por su potencia resultan elocuentes; su mayor poder comunicacional radica en ser un corte en el tiempo, en cristalizar un momento, en sugerir, en invitar a la reflexión. 2  Fortuny Natalia, Memorias fotográficas: Imagen y dictadura en la fotografía argentina contemporánea, La Luminosa, Buenos Aires, 2014, p. 49. 3  Fortuny Natalia, Memorias fotográficas, Ibídem, p. 61. 4  Op. Cit., p. 79. 5  Op. Cit., p. 106. 6  Op. Cit., p. 116. 7  Cliffort Geertz, “Blurred Genres: The Refiguration of Social Thought” en Cliffort Geertz, Local knowledge. Further essays in interpretative anthropology, United States of America, Basic Books, Inc., 1983, pp. 19-35.


Entender las fotografías artísticas presentadas y puestas en diálogo como memorias fotográficas ha sido una tarea productiva para aprehender estas imágenes como memorias sociales de un pasado en común, al mismo tiempo que artefactos fotográficos –con sus improntas temporales, políticas y estéticas- y, elaboraciones artísticas creadoras de recursos visuales y testimoniales abiertos a otras miradas, lecturas e interpretaciones. Las secuencias fotográficas recreadas por Fortuny recuperan las memorias, los recuerdos, las vivencias, los silencios desde sus secuelas: la evocación de las ausencias, que paradójicamente aluden a presencias detenidas en el tiempo, que perviven en la imagen. No son escasos los méritos del libro, que independientemente de las valoraciones de quien efectúa esta reseña, merece por sí mismo la lectura atenta para descubrir y, ponderar un texto relevante para las ciencias sociales.


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TRANSCRIPCIÃ&#x201C;N DE

DOCUMENTOS


Leyes sobre buenas costumbres y deberes ciudadanos1 1  El documento presentado no contiene título, por ello se ha nombrado con el alcance y contenido que se presenta en el archivo. Archivo General de la Nación de Colombia (AGN), Leyes sobre buenas costumbres y deberes ciudadanos Sección Colonia, Fondo Policía, Legajo 3, f. 819r.-826v., Maracaibo, 1802

“Señor don Félix de Soto, ha mandado echar un bando, al que vendiere tabaco, que se lo lleven volando” Tonada el conejo- Códice Martínez de Compañón Este documento de 1802, fue dictado por Fernando Miyares, quien fue el gobernador de la provincia de Maracaibo, lugar donde se produce el texto. Se encuentra guardado en el Archivo General de la Nación, y no se conoce si se tienen copias de este documento en otras regiones. Se debe tener en cuenta que Maracaibo tuvo conexiones con las ciudades como Caracas y Cartagena, como también Santafé, lo que explicaría la ubicación de este documento1. En este bando, escrito a mano por el escribano José Balbuena, se enumeran diferentes leyes y decretos que intentan crear un orden socio-económico en el puerto de Maracaibo, para mejorar las buenas conductas y los deberes de los ciudadanos en dicha región. Algunos de estos decretos son tomados de publicaciones anteriores como el caso de las famosas Leyes de Indias. Fernando Antonio Vicente Miyares Pérez, elegido por sus méritos y servicios, fue el gobernador de la provincia de Maracaibo para los años de 1799 a 1812, a quien se le recomienda, como a sus antecesores, la “reorganización política, económica y social”2, que debemos entender como un proyecto general en la américa hispánica, de la corona española. Poseía el título de brigadier de los reales ejércitos, que era dado a coroneles ilustres y de larga trayectoria, al iniciar su vida militar cuando tenía 15 años3. Su edicto, aquí presentado, muestra el intento de organizar la ciudad en la cual gobernaba, ya que Maracaibo era la ciudad oficial de la provincia. Maracaibo había pertenecido al Nuevo Reino de Granada, cuando fue declarada por la corona como Virreinato, y luego pasa a ser parte de la Capitanía General de Venezuela, en el año de 1777, dentro del proyecto de unificación de las regiones de tierra firme4. Como era un puerto, por él entraban esclavos y se comerciaba con productos como el cacao, el tabaco y el azúcar. De allí viene su influencia mercan1  Para controlar a Maracaibo se presentaron problemas ya que “las diferencias patentes entre los distintos núcleos poblacionales que la integraban alimentaban una casi endémica rivalidad entre unos y otros que dificultaba a la postre enormemente su gobernabilidad”. Fuente, María, “Crónica de una pequeña historia de Maracaibo. La vestimenta femenina y las autoridades de la colonia”, en Estudios Humanísticos. Historia, León, N° 8, 2009, p.207. 2  La designación de gobernadores “responde a las iniciativas reformistas e ilustradas que para la segunda mitad del siglo XVIII requerían de leales y eficientes administradores para afrontar la implantación y desarrollo de las iniciativas propuestas” Ver en: Berbesí, Ligia, “Genealogía social de los gobernadores de la Provincia de Maracaibo 1787-1812”, en Procesos históricos: Revista de historia y ciencias sociales, Mérida, Año 3, N°6, 2004. 3  Para ver un estudio detallado de la vida de Miyares, ver en: Ligia Berbesí, “Genealogía social de”, Ibídem. 4  Ver en: Fuente, María, “En principio emigraron las ideas… Transferencia de pautas de gobierno y realidad colonia. Maracaibo, Venezuela, 1750-1800”, en Campos, Xosé Ramón (editor) Migracións e globalización, Universidade de Vigo, Vigo, 2008, pg. 181-192.


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til, donde se realizaban toda serie de transacciones, desde la compra cotidiana, hasta el intercambio de esclavos5. “Maracaibo era, desde el punto de vista administrativo, la primera y principal ciudad de una provincia situada en la parte más occidental de la actual República de Venezuela”6. Su población, como provincia, según estudios de José Rus, equivalía a 700.000 habitantes7. Dichos habitaban en las ciudades de “Gibraltar, La Grita, Mérida, Trujillo y las Villas de San Cristóbal, Nuestra Señora del Rosario de Perijá y San Bartolomé de Sinamaica”8, ciudades y villas de la provincia. El objetivo de este documento está implícito en su introducción. Su finalidad era combatir los vicios que se podían desarrollar en la sociedad, tales como el juego y el desorden, que fueran en contra de los fines socio-económicos, y por ende en oposición a los dictámenes de la corona. Dicho procedimiento se debe enmarcar en las reformas borbónicas que se pusieron en funcionamiento en el siglo XVIII, para dinamizar la extracción de recursos en América y generar ilustración, orden y obediencia. “Ese proceso se evidenció con la creación de la Intendencia de Ejército y Real Hacienda (1776), la Capitanía General (1777) la Real Audiencia (1786) y el Consulado de Caracas (1793)”9. Además, produjeron cambios como la creación de estancos, más impuestos, universidades, entre otras cosas. Por ello el siglo XVIII se presenta como una etapa de cambio donde van a surgir los primeros síntomas de rechazo, con las bagatelas en Santafé, y levantamientos en contra de las autoridades regionales. Vale recordar los movimientos de Túpac Amaru y los Comuneros, que llegó hasta la provincia de Maracaibo. Lo que se persiguió fue la creación de la “sociedad ideal como expectativa de los nuevos tiempos que vivía Europa y que involucraría tarde o temprano las posesiones ultramarinas de la Península Ibérica”10. Para ello se usó a los gobernadores, quienes se tomaron como los promotores “del fomento económico y progreso moral de las provincias que estaban a su cargo”11, quienes debían crear bandos para toda la población con el fin de mejorarla. 5  Era tan importante el uso de esclavos, que en décadas anteriores, José Rus había propuesto la entrada de mayor número de dicha mano de obra, y que también se contara con ayuda de la corona. Maldonado, Vitoria, “La provincia de Maracaibo a fines del siglo XVIII: la visión de Francisco de Saavedra y José Domingo Rus”, en Revista de Ciencias Sociales, Maracaibo, Vol. 14, N° 3, 2008, p. 586. 6  Fuente, María, en “Crónica de una pequeña”, Ibídem, p. 206. 7  Maldonado, Vitoria. “La provincia de Maracaibo”, Op. Cit., p. 584. 8  Maldonado, “La provincia de Maracaibo”, Op. Cit, p. 581. 9  Maldonado, “La provincia de Maracaibo”, Op. Cit, p. 577. 10  Maldonado, “La provincia de Maracaibo”, Op. Cit, p. 578. 11  “No sólo fueron instrumentos para ejercer el control estatal sobre Hispanoamérica y revitalizar la economía de la monarquía; sirvieron para poner en práctica el sentido “utilitario” pregonado por la Ilustración mediante la labor desplegada por los funcionarios de la Corona española”. Maldonado, “La provincia de Maracaibo”, Op. Cit, p. 576.


Este documento es una exquisita muestra de los problemas socio-económicos que se tenían en Maracaibo. Su estudio podría brindar respuestas sobre cómo se querían confrontar los problemas coloniales, tales como la esclavitud, la vagancia, el ordenamiento urbano, entre otros. Así, se puede decir, que cada ley se muestra como un tema de investigación que puede cautivar a gran cantidad de público, por la diferencia de costumbres que se hallan en el pasado, contrastadas con el presente. DOCUMENTO {f 819 r.}12D[o]n Fernando Miyares, caballero de la Real, y distinguida or[de]n española de Carlos tercero, coronel de los R[eale]s Ex[erci]tos, Gov[ernado]r Com[andan]te g[ene]ral, Yntendente de R[ea]l Has[ien]da en esta Prov[inci]a y en ella subinspector de las tropas veteranas y de milicias p[o]r el Rey N[uestro] S[eñor], et[ceter]a= Por quanto es conforme al d[ere]cho el publicar bandos de buen gov[ier]no en todas las Rep[ubli]cas bien ordenadas a fin de prevenir con oportunidad q[uan]to convenga al remedio de los vicios, y exesos a la conservacion de las buenas constumbres y observancia de las Leyes, concordia, paz; y union entre todos los vecinos a las reglas de politica, p[ar]a el mejor regimen, ornato, y aseo del rublo. Por tanto, y deseosos de q[u] e todos arreglen sus operaciones a lo junto, he mandado publicar el presente bajo los capitulos siguientes 1° La ley 36, tit[ulo] 1°, libro 1° de la Recopi[lacio]n de Yndias, proviene q[u]e todos los fieles cristianos, de qualesquiera dignidad, o grado, son obligados a arrodillarse en tierra a hacer reverencia al S[antisi] mo Sacramento, y este asi hasta q[u]e el sacerdote haya pasado. Y tambien acompañarlo hasta la Yglecia de donde salió, y q[u]e no se excusen p[o]r lodo ni polvo, ni otras causas, bajo la {f 819 v.} pena de seiscientos maravedises aplicados en la forma q[u]e expresa, y mando se execute, con o tambien, que ninguna persona se atreva a blasfemar, del santo nombre de Dios, el de su S[antisi]ma madre, ni demas s[an]tos, ni mofar de los actos de devocion, y piedad, apena vistos con las penas q[u]e imponen las Leyes, a los q[u]e incurrieren en tan abominable crimen. 2° Que ninguno en la ciudad lleve armas prohividas de fuego, ni blancas largas, ni cortas, a esepcion de las personas permitidas a los q[u]e gosan de privilegio, y en los caminos p[ar]a defensa de sus personas: asi mismo, q[u]e marinero alguno, pescador, calafate, carpintero, ni de otro oficio, cargue con sigo en tierra cuchillo, arma, ni otro instrum[en]to cort[an]te y punsante, sin que se les valga el pretesto de llevarlos p[ar]a el trabajo de sus oficios, pena a los que contravinieren, de q[u]e serán castigados con el rigor de las leyes y r[eale]s pragmaticas 3° Se prohive toda diversion pu[bli]ca, como toros, comedias, marchas y demas, sin preced[en]te lic[enci]a de este Gov[ier]no la qual deberán tambien obtener p[o]r escrito, sin costo alguno, la gente de color, humilde y del estado llano p[o]r los bailes particulares, q[u]e tengan en sus casas, y pasen de las dies de la noche, bajo las penas de seis p[eso]s de multas. 4° Que ninguno se atreva a desafiar a otro, y los q[u]e lo executasen, admitiesen, sirvieren de padrinos, o de ellos tuvieren noticia, y no diesen cuenta a la R[ea]l Just[ici]a seran castigados con to{f 820 r.}do el rigor de las leyes, y pragmatica sancion q[u]e le prohive. 12 AGN, Leyes sobre buenas costumbres y deberes ciudadanos Sección Colonia, Fondo Policía, Legajo 3, f. 819r.-826v., Maracaibo, 1802. Agradezco a Jorge Gamboa por su ayuda en la aclaración de algunas abreviaturas.


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5° Que si en esta ciudad, como en toda su jurisdicción se zelen p[o]r las respectivas justicias los amancebados, alcahuetes, ladrones, y otros pecados graves, p[ar]a q[u]e con prontitud sean castigados, y expulsados los q[u]e no tengan impedimento, y los q[u]e de tales deliquentes supieren, y no diesen puntual denuncio, serán cohersidos conforme a las Leyes. 6° Se prohive a todas las personas sin distincion, el que se disfracen de noche, o que usen havitos q[u]e no les corresponda, ni anden juntos en quadrilla, bajo la pena de ocho dias de carsel, y cuatro pesos de multa. 7° Que los esclavos de uno y otro amo no anden desnudos, ni de noche p[o]r las calles de las dies p[ar]a arriba a menos q[u]e hagan constar van a precisar diligencias de sus amos: asi mismo, q[u]e no hagan corrillos, unos como otros, mesclandose varones con hembras, bajo la pena de veinte, y cinco asotes en la carsel pu[bli]ca. 8° Se prohive q[u]e nadie permita dormir sus esclavos fuera de sus casas, ni nadie p[ar]a ello les alquile quartos, o asesorias bajo la pena, de q[u]e s[iem]pre, q[u]e se aprehendan sufrirán cinqüenta asotes en la R[ea]l carsel, igualm[en]te se manda a los dueños de esclavos, q[u]e no precisen de las hembras a ganar jornal {f 820 v.} dandole al efecto entera livertad, pues solo lo podrán hacer poniendolas p[o]r su conducto en casas conocidas, o algunas honestas ocupaciones, del mismo modo, q[u]e a los varon[e] s en fabricas, i otros exercicios de utilidad procurando zelar su con[uc]ta y evitando el libertinage, y ociosidad bajo la pena q[u]e se reserva al arbitrio de s[u] s[enorí]a según la calidad de las infracciones. 9° Se prohive a todo genero de personas el juego de dados, y otros de embite prohividos p[o]r las leyes, bajo la pena; a los esclavos de cinqüenta asotes; a las personas de estado llano, de seis de precidio en las fuerzas de las barras; y a los sugetos de distincion de dies días de arresto, y quatro p[eso]s de multas. 10° Que todo forastero q[ue] venga a esta ciudad se presente precisam[en]te a s[u] s[eñori]a y todo el q[ue] subsista sin oficio, dependencia, o negocio conocido del mismo modo q[ue] los vagabundos, y olgasanes seran aplicados p[o]r las justicias a exercicios utiles, y de no convenirse seran expulsados. Y qualquiera que mantenga en su casa individuos de esta clase lo manifestará a la just[icia]a p[ar]a q[ue] tome la correspond[ien]te provid[enci]a pena de seis p[eso]s de multa. 11° Que todos los marineros forasteros q[ue] viven en sus Barcos, deven recojerse a bordo desde las siete de la noche, bajo la pena al que encontrare en tierra sin motivo justo despues de d[ic]ha hora, de ser preso en la R[ea]l carzel. 12° Que ninguna persona pueda comprar Alhaja de oro, u plata, piedras preciosas, ni otras de estimaz[io]n sin q[ue] el vendedor les manifieste papel de su dueño, y se previene a los {f 821 r.} plateros, y a todas las demas personas a quienes se vayan a vender sin este requicito, se informen, y den cuenta inmediatamente a las Just[icia]s p[ar]a la averiguaz[io]n y correspondiente providencia, baxo la pena q[ue] se recerva a los q[ue] contravinieren.


13° Estrecham[en]te se previene a todas personas q[ue] crian serdos, dentro de la ciu[da]d los mantengan amarrados dentro de sus corrales, pues todo el q[ue] se encuentre suelto p[o]r las calles será muerto, y aplicado a los pobres del Hospital, y carzel, cuya provid[enci]a se executara sin atender a ning[u]n pretexto y excusa. 14° Se previene a todos los propietarios de casas q[ue] amenasan ruina, las hagan componer, a percibidos q[ue] de no hacerlo, se mandaran demoler p[o]r la Just[ici]a a su costa, que asi mismo traten luego de repararlas dentro de quatro meces, y de no verificarlo se les obligara a q[ue] las vendan, para q[ue] lo executen los compradores, en el termino de otros quatro meces, y q[ue] en caso de q[ue] d[ic] has casas o solares, pertenezcan a mayorazgos, capellanias, patronasgos u otras fundaciones perpetuas, no p[o]r esto dejen de venderse, sino q[ue] el precio q[ue] s[u]p[e]re debe ser a justa tasacion, se depocite judicialm[en]te hasta nueva impocision, siendo estensiva esta providencia a todo genero de solares que no se empiecen a fabricar después de quatro meces de esta publicación; a exep[ci]on de los solares exidos q[ue] en lugar de venta se repartieran p[o]r el M[uy] Y[lustre] A[yuntamiento] en la forma acostumbrada, a los q[ue] quieran fabricarlos. Ygualm[en]se te previene respecto a los exidos q[ue] todos los que en adelante se {f 821 v.} dieren p[o]r la ciudad sean bajo las formalidades correspondientes, seg[u]n Leyes, y costumbre, y los q[ue] poseeren sin este requicito ocurran a formalizarle dentro de quatro meces; asi mismo se ordena, q[ue] nadie pueda vender, o enagenar d[ic]hos exigos fabricados o p[o]r fabricar, sin que proceda la licencia del M[uy] Y[lustre] C[abildo] y noticia de los s[eñore]s mi[ni]stros R[eale]s bajo la pena unos, y otros de diez pesos de multa. 15° Se preceptúa a todos los moradores, q[ue] cada uno haga componer, limpiar, y barrer la parte de calle q[ue] le corresponda al frente de la casa en q[ue] vive en todos los ocho dias, haciendo conducir las vasuras a la Laguna o al Monte, o parages distantes, como mas les acomode; asi mismo y ninguno en los recintos de su casa junte, ni consiente que p[o]r otros se montonen vasuras todo bajo de la pena de ocho m[aravedies] de multa. Se previene particularmente a los dueños de las casas nuevas de la Marina, q[ue] inmediatam[en]te hagan segar, limpiar, u acear el terreno q[ue] le corresponde, dejando libre y expedito el aso y carrera q[ue] debe haver en el margen de la Laguna, en cuyo paraje desde hoy en adelante se prohive el q[ue] se varen Barcos de ning[un]a calidad, ni de carenen, ni fabriguen, cuyas operaciones deberan executarse desde el sitio de la Tenencia h[as]ta el manglar, baxo la pena de diez pe[so]s de multa. 16° Que todos los q[ue] tengan cavallerias mayores, o menor p[ar]a su servicio, las tengan atadas p[ar] a q[u]e no handen sueltas p[or] las calles baxo la pena de quatro m[aravedies] p[o]r cada vez q[u]e se encontrare suelta de la cavalleria. 17° Se previene {f 822 r.} a las lavanderas, el q[ue] no exerciten su oficio en los Domingos y dias festivos, q[ue] quando lo hagan sea, sin desnudez, sino con la decensia y honestidad correspondiente, asi mismo q[ue] ning[un]a lave ropa en la Playa q[ue] se comprende desde la factoria hasta la casa de D[on] Salvador Perez en la calle nueva de la Marina, dejando esta parte de Laguna expedicta con menos escrúpulo de inmundicias p[ar]a q[ue] el Pueblo se surta de agua p[ar]a beber bajo la pena de dos p[eso]s de multa.


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18° Todos los niños y niñas huérfanos de padres, ó a los tienen viciosos y les dan mal exemplo y ning[un]a ocupa[cio]n contando de ocho años y p[ar]a arriva, se aplicarán los primeros a oficios, y las segundas a servir en casas honestas hasta q[ue] tomen estado, encargándoles su buena crianza y educa[cio]n. 19° En observancia de lo prevenido en R[ea]l Cedula de nueve de Ab[ri]l de 1780, q[ue] prohive castigar a los esclavos con crueldad se previene a todos los s[eñore]s de estos q[ue] cuanto sea neces[ari]a la correcc[io]n la executen con moderaz[io]n no usando del manati, revengue, ni latigo embreado, bajo la pena al q[ue] lo executare, de hacerle vender el esclavo; pero si estos validos de semejante auxilio, se quejasen con malicia, seran en{f 822 v.}tregados a sus amos, p[ar]a q[ue] los escarmienten con el devido castigo. 20° Se ordena q[ue] nadie pueda mantenerse en su casa ni fuera de ella, publica o secretam[en]te juegos de bolas, trucos, billares, ni otros de los que son permitidos sin expresa licencia por escrito de s[u] s[eñorí]a q[ue] serán obligados a refrendar todos los años, y a los q[ue] los tuvieren de este modo, se les previene muy restringidamente no permitan usar en las casas de d[ic]hos juegos ningunos otros de los prohividos, ni admitan en ellos hijos de familias, o esclavos, ni tampoco a los mersenales en los días de trabajo, percividos con la pena de veinte p[esos] de multa, y diez días de carcel. 21° Que ninguna persona, ni los plateros, con pretexto de sus obras mantenga en su casa solemian, y se previene a todos los q[u]e los tengan a exep[cio]n de los médicos y provadores y recividos, q[ue] desde el día de esta publicaz[io]n lo ponga p[o]r via de depocito en la votica nuevamente establecida en esta ciu[da]d en donde solo se podría vender a precio moderado a personas conocidas, y en cantidades q[ue] no dejen duda ser solam[en]te p[ar]a los usos de utilidad q[ue] se aplicará p[o]r tercias partes; dos a la R[ea]l camara; y gastos de justicia, y la otra al denunciador. 22° Que ning[un]o fie preste, compre, venda, trate, ni contrate {f 823 r.} con hijos de familia, y esclavos sin expreso consentim[ien]to de sus padres y dueños, bajo la pena de q[ue] no sera oida su demanda, sino q[ue] se le sacarán quatro p[eso]s de multa, por su inobservancia, y se dará p[o]r perdido el dinero, y efecto del contrato, pues aun que se recaude de otra persona en q[ue] se halla, se aplicará p[o]r mitad, al hospital y pobres de la carzel. 23° Se previene q[ue] qualesq[uier]a Tendero, regaton, pulpero; u otra persona q[ue] fiare al soldado mas cant[ida]d q[ue] la de dos m[aravedies] no sera oído, ni tendra d[erec]ho p[ar]a pedir q[ue] se le pague, ni su comand[an]te o cap[ita]n lo podran executar p[o]r el mal exemplo q[ue] resultaría en proceder contra lo ordenado p[o]r s[u] M[ajestad] en el reglam[en]to de seis de Julio de mil setecientos setenta y ocho. 24° Se prohive a todas las personas q[ue] con nom[bre] de cura[nde]ros, sin haverse instruido en la facultad de medicina ni ser aprobados ni recibidos en el M[uy] Y[lustre] C[abildo] se introducen a asistir enfermos, aplicándoles remedios del mayor riesgo, el q[ue] se haga desde el dia de la publicación de este, apersividos de no contenerse en semejante exercicio, q[ue] hacen p[o]r propio lucro con perjuicio


de la humanidad, los varones con el destierro, de quatro años de esta ciu[da]d , y su Jurisdicc[io]n, y las emoras con cinquenta p[eso]s de multa q[ue] se aplican mitad en la forma ordinaria, y la otra mitad p[ar]a la asistencia de los enfermos del Hospital. 25° Que en las diverciones publicas de encierro, de toros, u otras que suelen permitirse de t[iem]pos en tiempos, no se profieran palabras malpensantes, escandalosas, y deshonestas, ni otras algunas dirigidas contra el honor, y reputaz[io]n de personas determinadas; apercividos los blancos {f 823 v.} y mujeres de color, con veinte dias de carzel, y los negros zambos, y mulatos con dos meces de grillete, asi mismo se previene a toda clase de personas se abstengan de formar propalar, fixar, o recitar versos aun q[ue] graciosas satiricos contra el honor, y buena fama de qualq[uie]r vecino bajo la pena de las Leyes establecidas p[ar]a los autores de livelos infamatorios. 26° Atendiendo a evitar los perjuicios q[ue] causa en el trafico la nimia escrupulosidad de alg[una]s personas, en recivir las monedas de plata q[ue] llaman macuquinas, sin atender a la poca uniformidad q[ue] guarda en esta clase de numerativo, se previene q[ue] ning[un]a persona de qualquier estado, privilegio u condicion q[ue] sea, pueda rechasar ni poner duda en la acept[aci]on de d[ic]has monedas por gastadas del uso, bajo la pena de dos p[eso]s de multa, pues solo de este modo se facilitara en igualdad el reciproco giro del mimerario, exeptuando por las monedas falcificadas o maliciosam[en] te cortadas. 27° Se prohive absolutamente, pena de dies p[eso]s de multa, que ning[u]n vecino mate cerdos ni otro animal alguno en las calles publicas. 28° Se prohive baxo la pena de seis p[eso]s de multa el q[ue] p[o]r ning[u]n pretexto se tiren tiros de camara, ni coetes de polvora {f 824 r.} de ning[un]a calidad en precaus[io]n de las vecinas q[ue] p[o]r este motivo se han esperimentado, y obcervancia de la R[ea]l Pragmatica q[ue] los priva. 29° Se previene a los Alc[alde]s de la Hermandad, y Petancos de los partidos q[ue] no concientan q[ue] alguno, a un que sea exiador, no teniendo ganados mayores dispersos de q[ue] deverán dar cuentas, hagan velas en vevederos bajo de la multa de quatro p[eso]s precaviendo p[o]r este modo los avigeatos q[ue] p[o]r aquel medio se convierten. 30° Procurando remediar los daños q[ue] causa en el vecind[ari]o el excesivo numero de perros inutiles q[ue] handan sueltos p[o]r las calles, se previene a todas las personas no mantengan semejantes animales, y q[ue] de necesitarlos p[ar]a la custodia de sus casas, los tengan enserrados, y encadenados, de modo q[ue] no perjudiquen o incomoden, apercividos q[ue] de causar alg[un]o extorcion a mas de pagar los perjuicios, se le sacaran dos p[eso]s de multa, y no solo se procedera p[o]r las Justicias a matar a d[ich]os perros, sino q[ue] se permite a qualq[uier]a vecino lo verifique. 31° Se manda p[o]r regla general q[ue] ninguna embarcaz[io]n menor q[ue] venga con carga de qualq[uier]a calidad q[ue] sea llegue a otro puerto q[u]e el del muelle a fin de q[u]e sea registrada p[o]r el Resguardo; asi mismo q[u]e ning[un]a de d[ic]has embarcaciones, pueda hacerse a la vela de noche


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sin licencia del Gov[ier]no, y noticia de guardam[ent]o, o de q[uie]n haga sus veces en la Aduana, apercividos sus dueños, o patrones, q[u]e de no executarlo, como se previene, se les exigiran quatro p[eso] s de multa, aplicadas en las formas ordina{f 824 v.}ria. 32° Que todo el pescador que trahiga peces, deve venir con todo el que de su pulquería al sitio al sitio q[ue] esta señalado en la Marina p[ar]a su venta al publico, pues de aberiguarse q[ue] lo expende en otro Puerto, u parage de la laguna se le exigiran quatro p[eso]s de multa, aplicad[o]s en la forma ord[enad]a. 33° Se prohive absolutam[en]te, q[ue] ning[un]a persona mate res alg[un]a bacuna, fuera de la carniseria, si q[ue] con pretexto u motivo alguno lo verifique en su prop[i]a, o agena, o en el resinto de la ciudad, a menos q[ue] p[ar]a ello con causa justificada, obtenga licencia de s[u] s[eñoría] lo q[ue] devera dársele por escrito, con el pase, constame de los s[eñore]s ministros pr[incip]ales de R[ea]l Has[ien]da baxo la pena de q[ue] se daran p[o]r decomiso las reces q[ue] se encontrasen muertas, y dies p[eso] s de multa; asi mismo incurrirán en d[ic]ha pena de los dies p[eso]s aquellos q[ue] trayendo alg[una] s reces p[ar]a el avasto, después de entrar en el corral de la ciu[da]d procedan a enagenarlas en pie, practicando ventas clandestinas a regatones de esta expecie con perjuicio del pulcro y de los R[eale] s d[e]r[ech]os de S[u] M[ajestad]. 34° Que nadie tenga hoyos de currimbre, ni execute el of[ici]o de curtidor, sin licencia p[ar]a ello p[o]r escrito de s[u] s[eñoría] registrada p[o]r el M[uy] Y[lustre] C[abildo] p[ar]a q[ue] conste en el padron de los de este vando, y q[ue] los abilitadores de esta manera, no recivan cueros sin q[ue] primero esten marcados con el hierro de la ciu[da]d bajo la pena de perdimi[en]to de los cueros q[ue] se aplicaran {f 825 r.} a los prop[io]s de la ciu[da]d y quatro pesos de multa. 35° Se prohive a todas las personas el que pongan tiendas publicas, puesto, vatea, u otro qualquiera modo de venta, q[ue] no sea con licencia del Gobierno p[o]r escrito con el pase de los s[eñore]s ministros cuyas licencias han de ser precisam[en]te registradas p[o]r el M[uy] Y[lustre] C[abildo] en donde debe haber padrón de toda esta clase de personas, y a todas las q[ue] se encontraren parados veinte dias de la publicaz[io]n de este, se le exigirán dies p[eso]s de multa. 36° Se señala p[ar]a los vended[ore]s de primera mano, u bastecedores q[ue] vienen de fuera a vender leña, carne salada; quesos, gallinas, pollos, aves de caseria, huevos; verduras, sebo, manteca; o qualq[uier]a otro reglon el sitio de la marina frente de la Aduana p[ar]a q[ue] lo expendan al publico sin que puedan executarlos en otro paraje, bajo de dos p[eso]s de multa; y se prohive a todos los revendedores o revendedoras, el q[ue] puedan vender en d[ic]ho sitio, y ningun pretexto de hacerlo p[o]r cuenta del dueño; asi mismo el que compren allí h[as]ta después de las ocho de la mañana apercibidos los q[ue] contrevinieren con la misma multa p[o]r la primera vez, y p[o]r la seg[un]da a mas de esta pena ocho dias de carsel. 37° Se señala p[ar]a mercado pub[li]co de toda suerte de vituallas, y comestibles el citio de la plazuela de S[an] Fran[cis]o, cuyo terreno se dividirá p[o]r el M[uy] Y[lustre] C[abildo] en puestos señalados con un horcon clavado, de quatro casas, y ni correspond[enci]a num[éric]a, cuyos puestos se repartiran


p[o]r el mismo cav[il]do a los vendedoras y vendedores q[u]e tengan su licenc[i]a con los requisitos q[u]e arriba quedan expresados, pagandose p[o]r cada puesto quatro p[eso]s mensuales a la R[en]ta de propios, y se previene a todas las dueñas de los puestos q[u]e no tengan sus ventas en el bulo sino sobre medias o vanquetas, y q[u]e tengalas desde las siete de la noche, prohibiendo absolutam[en]te luego q[u]e esten seña{f 825 v.}lados los puestos el q[u]e nadie pueda vender cosa alg[un]a fuera de el coy bajo la pena de dos p[eso]s de multa. 38° Que todo vendedor o vendedora de qualq[uier]a especie q[u]e sea, tenga suvastas, pesos, pesas y medidas contrastadas, con arreglo a las leyes, cuyo reconocim[ien]to estrecham[en]te se encarga al Reg[id]or Fiel executor q[uie]n igualm[en]te zelara q[u]e ning[u]n vendedor precise a los compradores de comestibles a q[u]e lleven aguartillado, u acompañado con otro efecto q[u]e no necesitan todo bajo de la pena de quatro p[eso]s de multa p[o]r la prim[er]a vez, y p[o]r la reincidencia con prision, dando parte a s[u] s[eñoria] q[u]e arreglara el castigo q[u]e corresponda en just[ici]a. 39° Y respecto a q[u]e h[a]sta ahora no se han establecido en la d[ic]ha ciudad las pulperias se ord[en]a q[u]e son corresp[ondien]tes, se previene a todos los q[u]e vendan caldos y toda clase de comestibles en casas particulares q[u]e teng[a]n los p[eso]s, pesas, y medidas del metro q[u]e esta prevenido y q[u]e p[o]r el mero hecho de vender al pu[bli]co, lo deben hacer p[o]r los Aranceles q[u]e deve formar el M[uy] Y[lustre] C[abildo] con aprovacion de s[u] s[eñoría] siendo regla g[ene]ral p[ar]a toda suerte de vendedores que compran en el pueblo, p[ar]a revender por menos en el mismo Pueblo la observ[anci] a de d[ic]hos Aranceles, y q[u]e los renglones q[u]e no los tengan, no puedan venderlos p[o]r mas precio que con la quinta parte de ganancia sobre su pr[incip]al costo, apercibido todo el q[u]e contravenga con dies p[eso]s de multa, cuya pena se reagravara si reincidieren. 40° Que todas las tiendas, puestos y lugares, con las causas particulares en donde se venda qualesq[uier]a generos, o efectos, están sugetas a las vicitas q[u]e de of[ici]o debe hacer todos los años el Fiel executor, y paga de de[re]c[h]os q[u]e estan señalados, y a todas las demás questa ellas pueda hacer, siempre q[u]e lo jusgue conveniente al cumplim[ien]to de su oblig[acio]n. 41° Siendo muy frequente, con con especialidad en las mugeres del citado llano, y del color de esta ciudad, el informarse publicam[en]te sin resp[e]to a la honestidad, ni al deshonor de sus maridos, padres {f 826 r.} y Familia, se prohive balo la pena de un mes de pricion, y demas que exija la gravedad de la ofensa, en la intelig[enci]a q[u]e serviran de suficiente Justif[icacio]n p[ar]a el caso, dos, o tres t[esti]gos imparciales. 42° Siendo excesibo el n[umer]o de esclavos, y gente de color q[u]e mantienen los vecinos de esta ciudad en sus casas inutilm[en]te con perjuicio de sus propios intereses, de la Agricultura, arte y aumento de la ociosidad; se prebiene la mayor vigilancia, a fin de destruir este desorden, y las personas que p[o] r contemplación indiscreta no procediesen a remediarlo que en sugetas a que a lo verefique el Gov[ier] no o Just[ici]as Ord[inari]as, con la pena de privarles al formal, salario, o arrendami[en]to q[u]e ganen en el t[iem]po de quatro meses los referidos esclavos, o criados, cuyo producto liquido, se aplicara a obras pub[li]cas, llevandose por el Y[lustre] C[abildo] rason del acta de este ramo.


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43° Los s[eñore]s Alc[ald]es ord[nari]os, cavalleros, regidores, y proc[urad]or de este M Y A, como tamb[ie]n el Alc[ald]e m[ay]or prov[inci]al, y la de la hermand[a]d en sus casos, se hallan suficientem[en]te autorizados p[o]r las Leyes p[ar]a zelar, y hacer cumplir los bandos, y provid[enci]as de buen govierno como asi lo espera, y encarga s[u] s[eñoría] estrecham[en]te en quanto a los cap[itulo]s incertos en este, que ordena se publique en la forma acostumbrada, p[ar]a q[u]e nadie pueda alegar ignor[anci]a, y q[u]e el pres[en]te es[criban]o lo pase después al de cav[il]do, a fin de q[u]e se saque coía autorisada, la qual deberá existir en el archivo del ayuntami[en]to, y lease en el, cada seis meses, lo menos. Y por este q[ue] s[u] s[eñoria] proveyó asi lo madó, y firmó en la ciudad de Maracaybo a veinte, y cinco de Mayo de mil ochocientos, y dos añ[o]s= Fernando Miyares= Ante mi, J[ose]ph Fran[cis]co del pulgar Es[criva] no pub[li]co, y de Gov[ier]no= Entre reng[lon]es = Lib[r]o 1°= Procurando velar su conducta, y evitando el libertinage, y ociosid[a]d= se abstengan= Los de todo [sic]= Texto= ordin[aria]=en= nov[iembr]e Es copia del vando de Govierno, de su contenido; y en virtud de mandato verbal del S[eño]r Ten[ien] te de Gov[ernad]or, auditor de g[ue]rra, y asesor g[enera]l de este Gov[ier]no D[o]n {f 826 v.} Manuel Martinez Mancilla, pongo la presente en Maracaybo a doce de Junio de mil ochocientos y dos. José Miguel Balbuena escribano público y de cavildo


BIBLIOGRAFÍA Fuentes documentales AGN, Leyes sobre buenas costumbres y deberes ciudadanos Sección Colonia, Fondo Policía, Legajo 3, f. 819r.-826v., Maracaibo, 1802 Bibliografía general Berbesí, Ligia, “Genealogía social de los gobernadores de la Provincia de Maracaibo 1787-1812”, en Procesos históricos: Revista de historia y ciencias sociales, Mérida, Año 3, N°6, 2004. Fuente, María, “Crónica de una pequeña historia de Maracaibo. La vestimenta femenina y las autoridades de la colonia”, en Estudios Humanísticos. Historia, León, N° 8, 2009, p. 205-224. Fuente, María, “En principio emigraron las ideas… Transferencia de pautas de gobierno y realidad colonia. Maracaibo, Venezuela, 1750-1800”, en Campos, Xosé Ramón (editor) Migracións e globalización, Universidade de Vigo, Vigo, 2008. Luengo, Jesús, “La sociedad venezolana del siglo XVIII ante la modernidad”, en Presente y Pasado. Revista de Historia, Mérida, Año 12, N° 24, 2007, pg. 247-256. Maldonado, Vitoria, “La provincia de Maracaibo a fines del siglo XVIII: la visión de Francisco de Saavedra y José Domingo Rus”, en Revista de Ciencias Sociales, Maracaibo, Vol. 14, N° 3, 2008, pg. 575-589. Rincón, Luis, “Redes personales y capital social en una parroquia rural de la Provincia de Maracaibo (Venezuela) a fines del siglo XVIII: La Inmaculada Concepción de La Cañada (1784-1804)”, en Revista de historia regional y local, Medellín, Vol. 7, N°14, 2015, pg. 15-58.

Andrés Camilo Suarez Garzón

Estudiante del pregrado de historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, quinto semestre. acsuarezg@unal.edu.co


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Archivo General de la Nación (México), Causa formada al padre mercenario Fray Melchor Talamantes por infidencia, 1808, colección: Historia, sección: Instituciones coloniales, vol. 586, fs. 184-189.

El documento presentado, forma parte del acervo del Archivo General de la Nación, lo podemos encontrar en la colección Historia, en el apartado Instituciones Coloniales, volumen 586, específicamente a partir de la foja 184 hasta la 189. Dicho documento está escrito en cinco fojas, tres de ellas por ambos lados. Presenta dos tipos de escritura, la primera, visible en la portada del documento, la podemos ubicar temporalmente a mediados del siglo XIX, ya que hace referencia al mismo como meramente histórico, lo que indica que fue un primer intento por catalogarlo. La segunda, que es el tipo de letra predominante en las demás fojas, la podemos catalogar como letra de tipo bastarda; ya que “se había generalizado en todas las clases sociales. Se usaba en las cartas, en los libros manuscritos, en los documentos privados, y hasta había conseguido hacerse de exclusivo uso en las secretarías y cancillerías reales”,1 la podemos identificar por “el reforzamiento de las astas descendientes y porque es muy clara e inteligible”.2 El soporte es indudablemente papel de fibras de algodón, mostrando en la cara de cada foja los sellos que les otorgaban legalidad los cuales plasman la frase: “años de 1808 1809 Carolus IIII D. G. M”. No presenta filigranas, presenta algunas anotaciones señaladas con llaves, en las láminas dos, tres, cinco y ocho. Además, la lámina cinco presenta un número nueve romano, escrito en rojo y una tilde circular escrita en azul. El título del documento nos muestra que es parte de un expediente judicial, debido a la palabra “causa”, entendiéndose como: “todo aquel seguimiento judicial llevado a cabo en contra de cualquier sospechoso”.3 Este documento es jurídico y original, a pesar de tener las anotaciones, estas solamente son aclaratorias, no para corregir los datos contenidos en el documento, otro elemento por el cual lo podemos identificar como jurídico es la validatio, ya que plasma la frase: “Doi Fee” al calce del texto. Es menester comenzar por aclarar que la importancia de este documento radica en la conservación y análisis de las figuras consideradas menores en los procesos de independencia de los territorio americanos, Melchor de Talamantes fue de los primeros novohispanos en idear un proyecto de nación para lo que posteriormente se conocería como México y, a pesar de que su intento se quedaría en eso, resultó ser un gran antecedente para el posterior proceso y rebelión de 1810. Empecemos por hablar un poco del protagonista del documento, Fray Melchor de Talamantes era peruano de nacimiento y liberal de pensamiento.4 Algunos intelectuales posteriores a él como Lucas Alamán, desaprobaban su forma de pensar, dándole calificativos como “rebelde” u “hombre de mente inquieta”; pero otros como Fray Servando Teresa de Mier, veían en él la génesis del movimiento independentista de México. Mientras que otros como Manuel Puga y Lorenzo de Zavala lo veían cómo el primer mártir de la causa libertadora de México. 1  Muñoz y Rivero, Jesús, Manual de paleografía diplomática española de los siglos XII al XVII, Viuda de Hernando, Madrid, 1889, p. 41. 2  Muñoz y Rivero, Jesús, Manual de paleografía diplomática Ibidem. 3  s. v. “causa” en Diccionario de la lengua española, Real Academia Española, Madrid, 2014. 4  Nació en Lima, Perú el 10 de enero de 1765 y falleció en el fuerte de San Juan de Ulúa en el puerto de Veracruz el 9 de mayo de 1809. Cfr. Puga, Manuel, Verdad y Talamantes, primeros mártires de la independencia, El Progreso Latino, México, 1908, p. 19.


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Llegó a la Nueva España en 1798, sólo como una escala momentánea en su viaje hacia España, sin saber que este territorio sería el último que conocería. La portada y el contenido del documento nos señalan que era «mercenario», lo primero es puntualizar que este es un arcaísmo y que la palabra que maneja actualmente el Diccionario de la Real Academia Española es el de “mercedario”, para que no haya confusión con aquellos que ofrecen sus servicios militares al mejor postor. Fray Talamantes pertenecía a la “Real, Celestial y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos”, creada en 1218 y ratificada por la Santa Sede en 1235; su fundador fue San Pedro Nolasco, para “la redención de los cristianos cautivos en manos de musulmanes. Los mercedarios se comprometen con un cuarto voto, añadido a los tradicionales de pobreza, obediencia y castidad de las demás órdenes, a liberar a otros más débiles en la fe, aunque su vida peligre por ello”5 y además se caracterizan por su devoción a la Virgen de la Merced.6 Talamantes, prospero como intelectual y pensador. Con la caída de la península ibérica en manos francesas para 1807, el virrey de la Nueva España José de Iturrigaray empezó a mostrar intereses autonomistas para evitar que el territorio que gobernaba sucumbiera ante la misma situación, acto que fue frustrado por la aristocracia novohispana; Talamantes jugó un papel importante en los planes de Iturrigaray ya que en algún momento de su vida estuvo encargado de la administración fronteriza del virreinato, lo que le daba la formación perfecta para elaborar un plan de defensa, una acción que lo colocaba como cómplice y que lo llevo a los tribunales, además del hecho de que lo realizó con brillante eficacia y rapidez. TRANSCRIPCIÓN Foja 1 Tomo 1°7 Historia = Causa formada al padre mercenario Fray Melchor Talamantes por infidencia. Año de 1808 Foja 2 México año de 18088 q[uadern]o 1° 5  Le Goff, Jacques, Diccionario razonado del Occidente medieval, Trad. Ana Isabel Carrasco Manchado, Akal, Madrid, 2003, p. 617. 6  La iconografía usada para representar a esta Virgen de la Merced, es aquella cuya vestimenta es su manto (a partir del siglo XVI, con el hábito de la orden de la Merced), mientras ora o cobija bajo él a un grupo de presos cautivos, pero también a santos, o personas de todas las clases sociales. Brandon, S. G. F., Diccionario de religiones comparadas, Madrid, ediciones Cristiandad, 1975. p. 716. 7  Anotación superior central en documento: 184; Anotación superior lateral en documento: + y Eu. 8  Anotación superior central en documento: N° 1.


Causa formada por las jurisdicciones R[ea]l y ec[lesiásti]ca al religioso mercenario Fray Melchor Talamantes aprehendido por el pueblo por sospechoso de infidelidad a nuestro soberano9 Foja 3 Don Jose Rodriguez Gallardo escribano10 real de su majestad, receptor y propietario de los del numero de la Real Audiencia de esta Nueva España y teniente del señor Marqués del Valle de la Colina, secretario de cámara en el oficio mas antiguo del dicho supremo tribunal y su Real Audiencia11 Certifico que estando el dia de hoy en acuerdo extraordinario los seis ministros que lo componen pidieron licencia para entrar Don Ypolito Ondraita, Don Pantaleon Garcia y Don Ramon Martinez de Arellano; y habiendoseles otorgado , hicieron entrega de dos llaves respectivas a un Baul en que se hallan los papeles interceptados al Padre Fray Melchor Talamantes; el qual se halla en poder del señor don Guillermo de Aguirre justamente con varios expedientes pertenecientes a la Secretaria de cámara del Virreynato y otros tribunales. Y habiendo los referido Oudraita y compañeros hecho presente que en la celda12 Foja 4 Al referido Padre Talamantes había varios muebles y otras cosas, mediante su allanamiento, mandó el tribunal pasase el receptor Coloma en su compañía e hiciese un inventario de lo que se encontrase; y lo que fuese se entregase al prelado del convento de quien se recogiese el respectivo recibo. Y para que conste de orden verbal del su alteza pongo la presente. Mexico diez y nueve de Setiembre de mil ochocientos y ocho.13 Foja 5 En la Ciudad de Mexico14 a 19 de Septiembre de 1808, el excelentísimo señor virrey15 Don Pedro Garibay con acuerdo y pare cer de los señores regente y oydores a presencia de los tres señores fiscales dixo: que por cuanto el dia 16 de este, a solicitud del pueblo se mandó arrestar, por sospechoso en su fidelidad, al padre Fray Melchor Talamantes, religioso mercenario, en cuyo dia trageron a presencia de su excelencia los comisionados de la prision cantidad de papeles ma9  Sello: Archivo General y Publico de la Nación. Anotación lateral en documento: 16. Anotación lateral en documento: Jueces comicionados El señor oidor D[on] Ciriaco Gonzalez Carvajal y el s[eñor] Provisor D[octo]r D[on] Pedro de Forte Escribano el receptor D[on] Vicente Coloma. 10  Margen superior central: Crismón. Sello: Sello quarto, un quartillo, años de mil ochocientos ocho y ochocientos nueve. 11  Anotación lateral en documento: certificacion. 12  Sello: Archivo General y Publico de la Nación. 13  Firma y rúbrica al calce: Me Rodrigo Gallardo. Sello: Archivo General y Publico de la Nación. 14  Anotación superior lateral en documento: 2. Anotación superior central en documento: N° 3. Sello: años de 1808 1809 Carolus IIII D. G. M. Número IX y tilde color azul. 15  Anotación lateral en documento: Auto se comicion dada por el Real Acuerdo al señor oidor Don Ciriaco Gonzalez Carbajal.


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Foja 6 nuscritos de letra al parecer del mismo padre, cuyo contexto conspira a introducir la libertad e independencia, delito que merece ser sumariado o substanciado por la jurisdicion Real y eclesiástica unidas segun lo prevenido en la Ley 11 L. 1 T. 15 del nuevo codigo debía de nombrar, y nombra para ello por parte de la primera al señor oydor Decano Don Ciriaco Carbajal Parese oficio al Ilustrisimo Señor Arzobispo a fin de que nombre por su parte al eclesiastico que ten ga por conveniente, y evaquado se remitirán á estos dos señores los referidos papeles, y los demas que constan en la antecedente ser Foja 7 tificacion16 como igualmente dixo mucho que se le encontraron al dicho padre y parece que pertene cen a la comision de limites entre este Reyno y el Nuevo Orleans que en parte se le tenia encarga da por el Superior Gobierno bajo la dirección del mismo Señor Carbajal, quien a cada uno de los expedientes que no pertenescan a la causa dará el curso que corresponda.17 Foja 8 En la Ciudad de Mexico18 a Diez y nueve de septiembre de mil ochocientos ocho,19 el Señor Don Ciriaco Carbajal Caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos Tercero, del consejo de su majestad su oidor de como en esta Real Audiencia, ministro honorario del Real y Supremo Concejo de Yndias etcétera. Habiendo su señoria visto la comisión que en el auto que antecede se lo infiere para sumariar o substanciar en union del eclesiastico que el muy reverendo Arzobispo de esta diócesis tenga a bien nombrar al religioso mercedario Fray Melchor Talamantes, arrestado en la cárcel del Arzobispado por sospechoso de infidelidad a nuestro soberano, dijo: Que aceptándola como la acepta en forma nombrada, y nombro al infrascripto escribano de su majestad y receptor del numero de la misma Real Audiencia para que le asista, y se practiquen ante el todas las actuaciones que sean necesarias. Y por el precente asi lo mandó y firmo. Doi Fee.20

16  Anotación superior lateral en documento: 4. 17  Al calce: siete rúbricas. Firma y rúbrica: Francisco Jimenez 18  Sello: Un quartillo, años de 1808 1809 Carolus IIII D. G. M. 19  Anotación lateral en documento: Aceptacion del señor oidor comisionado, y nombramiento de escribano. 20  Anotacion lateral en documento: F. Firmas y rubricas: Ciriaco Gonzalez Carvajal y Vicente de Coloma.


BIBLIOGRAFÍA Alamán, Lucas, Historia de México desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente, Fondo de Cultura Económica e Instituto Cultural Helénico, México, 1985. Chust Calero, Manuel, La eclosión juntera en el mundo hispano, Fondo de Cultura Económica; El Colegio de México y Fideicomiso Historia de las Américas, México 2007. Le Goff, Jacques, Diccionario razonado del Occidente medieval, trad. Ana Isabel Carrasco Manchado, Akal ediciones, Madrid, 2003. Mier, Fray Servando Teresa de, Historia de Revolución de Nueva España, Fondo de Cultura Económica, México, 1986. Puga y Acal, Manuel, Verdad y Talamantes, primeros mártires de la independencia, El Progreso Latino, México, 1908. Ramos Pérez, Demetrio, Emancipación y nacionalidades americanas, Ediciones Rialp, Madrid, 1992. Terán, Marta y José Antonio Serrano Ortega, Las guerras de independencia en la América española, El Colegio de Michoacán, México, 2002. Torre Villar, Ernesto de la, Desarrollo histórico del constitucionalismo hispanoamericano, Universidad Nacional Autónoma de México e Instituto de Investigaciones Jurídicas, México, 1976. Zavala, Lorenzo de, Ensayo histórico de las revoluciones de México desde 1808 hasta 1830, Secretaria de la Reforma Agraria y Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México, México, 1981.

Jesús Ángel Torrijos Mayén

He desempeñado labores docentes a nivel bachillerato y universitario enfocado en las lenguas e historia de la Antigüedad europea. Como investigador me he especializado en la historia militar y cultural de la Antigüedad y la Edad media europeas, por medio de artículos, conferencias, ponencias y traducciones, enfocándome en el desarrollo social y evolución urbana a partir de la influencia de los ejércitos sobre los pueblos que conquistaron. chucho_6923@hotmail.com


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Hoy 6 de Junio y tal como lo anunciamos, lanzamos nuestro tercer número. Sin dudas, sumamente especial por la fecha que se acerca para nuest...

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