Page 68

comunicación, su ombligo que la liga al afuera. Mucho después, líneas de colectivos cubrirán el trayecto a Liniers, que zigzagueando la distancia, recorríamos alegremente una vez por semana para incursionar en vidrieras y negocios mil, por las calles Rivadavia y Ramón Falcón, en las cercanías de un gran mercado, el de Liniers muy próximo a la nueva casa teníamos un mercado municipal, de reciente construcción, ésos de cúpula redonda y puestos en círculo, que era fuente del aprovisionamiento cotidiano, adonde más de una vez corrí para comprar lo que mi madre se olvidaba. Ahora que lo pienso, nuestra casa estaba en la misma manzana del mercado, en la cuadra opuesta, de ahí que nuestros vecinos más próximos fueran el frutero y el chanchero, de ese mismo mercado. Otra frontera, si se quiere muy sutil, pero que no se tocaba con los compradores amén de que entre sí la cosa pasaba también por el hecho de que los primeros fueran italianos y los segundos gallegos. Pero vayamos por partes, tratando de no caer en la nostalgia. I) Cabe ahora precisar, más allá de una ortografía adecuada, el perfil de esas fronteras a que aludiré una y otra vez, que conformaban los límites de ese "pequeño mundo antiguo", con absoluta vigencia. En primer lugar, esa percepción de la ESTACIÓN DE TREN como ombligo del pueblo, me parece feliz desde la vida social y cultural. Allí se congregaba toda la gente que debía salir del pueblo para ir a trabajar. Toda la gente empleada, que por entonces equivalía a decir de clase media baja o en tren de serlo. Pero aún siendo esto muy cierto, es también seguro que había dos calificaciones posibles para esta gente: Las que procedían del ala derecha de la estación, que vivían en el núcleo habitacional construido adhoc para residencia de personal ferroviario calificado e inglés, en un primer momento. Luego fue perdiendo esa exclusividad y aparece confundido con profesionales, o empleados, o militares, que se fueron radicando en ese sector y que orientaron sus actividades sociales en torno a un hermoso club social y deportivo, exclusivo por entonces. Los bailes que allí se daban significaban una pertenencia de privilegio. (4) la escuela, nueva y bellísima construida en el linde de Versalles con lo que luego fue la Avenida General Paz, es decir, con un suburbio fronterizo, que era la propia provincia, cuyas diferencias no eran demasiado tajantes entonces ya que en buena medida todo era un despoblado. Pero esa escuela, la Guillermo Enrique Hudson, (5) novísima y espléndida, era la vigía de esa frontera, la gran olla en donde se labraba un pueblo unido, por la historia nacional, la fiestas cívicas, los cánticos patrióticos, los pericones festivos, las representaciones en un teatro al fm del año, el juego en el patio de deportes y el más sano espíritu de competencia escolar. Todo él dirigido por una directora arquetípica, soltera y con sobrinos, de imborrable memoria y entrega total al diseño sarmientino del docente argentino, y una "gran" librería, con pocos libros y mucha papelería cara para nuestros magros bolsillos de hijas de ferroviario. Las casas lindas, los porches entrevistos en las diarias caminatas hasta la escuela, la gente "diferente" que se veía en la estación aguardando el trencito...todo con algo como espacio vedado. II) La espina dorsal del pueblo era por lo tanto entonces el riel que conectaba con el afuera. La estación, con su casa del jefe, tipo chalet inglés, con tejas rojas en el techo y en el piso, bruñidas éstas con infaltable pulimento, al igual que la campana de bronce que el jefe en persona hacía sonar. Una hija bellísima, teñida de rubio profundo y pintadísima, era el deleite de la mirada estética, y el blanco de suposiciones nunca comprobadas. Un misterio. Enfrente, una casona especie de castillo español pintada de amarillo, con columnas barrocas y patio colonial, también nos permitía soñar con señores al estilo de los que Larreta describe en sus novelas. Un bar para hombres, más tarde para choferes de una línea de 67

Profile for Revista de Historia Bonaerense

RHB N°10 - CONURBANO BONAERENSE  

RHB N°10 - CONURBANO BONAERENSE  

Advertisement