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Pero el problema dentro del Partido de La Matanza se agravaba si pensamos que la mayor parte de los lotes se encontraban en el sector bajo de las orillas del Río…las capas fértiles eran en esos momentos abundantes pero contaminantes, y en los sectores más poblados, la mayor parte de los espacios iban contaminando y bajando las napas que se contaminaban con los pozos negros a escasa distancia entre pozo negro y cañería de bomba fuese lo suficientemente amplia para evitar la “mezcla”. Lo que de inmediato se implementaba en la zona era el comercio, desde el habitual de venta minoritarias (provisorios y alejados de los mínimos requisitos de ordenanza) hasta los “corralones de materiales” que eran los que surtían a los albañiles realizando la mayor parte de las ventas por causas operacionales los sábados, domingos, feriados y aún en horas nocturnas. Otro de los problemas era que las normas urbanísticas estaban obviadas totalmente en las ventas de terrenos…desde la más simple de vender con los niveles aceptados hasta “olvidar” de dejar los predios para escuelas, delegación municipal, sala de primeros auxilios, plaza, etc… Y así se daba el caso de calles absolutamente “redondas” como podemos ver algunas de ellas en Tapiales, Tablada y otras zonas de las viejas radicaciones (una de ellas la calle O´Gorman). Las casas se construían de acuerdo a las necesidades y a la familia inicial sin dejar de lado el espacio libre para las ampliaciones futuras para fines “familiares” o para alquilar a algún amigo. Las calles eran absolutamente intransitables en las épocas de lluvias, sin iluminación y con solo la lamparita que la buena voluntad que el vecino ponía en algunas palmeras, esquinas o postes internos. Dentro de las viviendas, y salvo cuando se podían “colgar” de líneas existentes, la “luz” era la del farol a querosén y en casos especiales la de los quinqué de carburo, petróleo o alcohol…el baño se limitaba “al servicio de fondo” el que servía solamente para eso, en cuanto al baño de higiene o ducha, la clásica palangana para los pequeños y el fuentón o tacho grande para los mayores. Los loteos seguían aumentando a medida que la población se acrecentaba pero nada se hacía para mejorar el sistema del mismo. Recién avanzada la década del 50 es cuando algunas de las superficies que estaban destinadas a la venta son postergadas por encontrarse ubicadas muchas veces a varios metros de desnivel con respecto a las avenidas vecinas, cosa que se ve incluso con la ubicación de algunos barrios cercanos al barrio 20 de junio, en las cercanías del Hospital de Agudos Diego Paroissien o en González Cátan es precisamente en esa época que el Ministro de Salud Pública de la Nación Dr. Ramón Carrillo, se ocupan de esos problemas que posibilitan a breve plazo epidemias (no olvidemos la terrible y mortal poliomielitis del año 1956) Tampoco debemos olvidar los trabajos llevados a cabo mediante iniciativa del legislador matancero Sr. Enrique Inda…los mismos se materializarán con una canalización del Río La Matanza que debía llegar hasta la zona de González Catán partiendo desde el Puente la Noria..todo queda en la nada y el recuerdo de las inundaciones de 1946, de 1959, 1967 y las más recientes en las décadas del 70´ y del 80´ que son paliadas recién cuando se reinicia la canalización del Arroyo Morales, o hacían cómoda la estadía de los primeros inmigrantes en el Partido de la Matanza. 33

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RHB N°10 - CONURBANO BONAERENSE  

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