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Adolfo Nigro

4 Editorial

7 Roberto Baschetti

12 Carlín

13 Mariscal, médico recibido en Cuba

16 La Pilastra de Arturro Jauretche

18 Ocaso de un amanecer, Cuento

20 Irreversible

22 Walter Malosetti

24 Daniel Santoro 28 Machi Rufino 32 Zaffaroni: El paco no es pasta base 34 Refugiados 36 Cynthia García 40 La Frontera, Cuento 41 Microartículo 5, por Capellano 42 Pedro Brieger 44 Adolfo Nigro 46 Estallando desde el océano 48 Teatro en la cárcel

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Sumario


Director: Damián Cots Editora responsable: Natalia Morandeira Colaboró M. Eugenia Mastropablo Consejo Directivo: Damián Cots, Julián Saud. Santiago Mouradian, Natalia Morandeira Diseño Gráfico: Martín Bianchi Ilustración: Veronique Pestoni, Leandro Gillig, Marcelo Mosqueira, Diego Parés, Daniel Santoro, Adolfo Nigro, Jorge Abot, Ana Diez Fotografía: Ernesto González, Veronique Pestoni, Charles Mathieu Dessay, Horacio Sbaraglia, Celeste Alvarez Bertón, Aníbal Martínez, Valeria Forster, Gisela Mouradian, Roberto Suárez, Gastón Vera Arte de tapa: Veronique Pestoni, Marcelo Mosqueira Consejo de Redacción: Damián Cots, Julián Saud, Santiago Mouradian, Natalia Morandeira, Ignacio Ibáñez, Silvana Jáuregui, Santiago Gómez, Leandro Gillig, Gabriel Cócaro, Jimena Riveros, María Eugenia Mastropablo, Pablo Román Malizzia, Ricardo Capellano Colaboran: Carolina Ianuzzi, Agustín Pineau, Julieta Inés Dal Lago, Arturro Jauretche, Raúl Eugenio Zaffaroni Carlín: Escribe, Diego Cots Diseña, Federico Rombolá Producción: Gisela Mouradian, Nicolás Capusotto, Nicolás Blanco, Elena Hernández Administración: Matías Sbora Imprenta: Editorial Acercándonos Cultura Cochabamba 894, CABA Simple mortal: Federico Larumbe Agradecimientos: Juan Carlos Junio, Luis D’Elía, Carlos Barragán, Victor Hugo Morales, Leonardo Cofré, Profe Romero, Cynhia Otaviano, Cynthia García, Fabiana Segovia, Eduardo Aliverti, Ángel Saud, Fernando Roperto, Romina Cárdenas, Editorial Acercándonos, Nico y Diego Capusotto, Grupo Argamasa, El Tano de Arriba Bar, Asociación Civil Hamártires de la Cultura En caso de que no sepa en qué invertir su dinero, tenemos a su disposición el número de cuenta corriente y CBU de Hamartia.

Editorial El día que el peso

le ganó al dólar

A los gobiernos que buscaron salir de sus crisis de neoliberalismo con integración latinoamericana, la derecha intenta tumbarlos. Ahora los golpes son con juicios express, cacerolas, policías amotinados, medios de comunicación con noticias adulteradas y vicepresidentes que se dan vuelta. La derecha lo logra a veces como en Paraguay, volteando a un Lugo débil que no llegó al gobierno con la mejor alianza ni logró construir el suficiente respaldo popular en la calle. Pero falló en Venezuela y en Ecuador, porque hay pueblo y organizaciones que reconocen lo que ganaron en estos procesos y saben que fuera de ese rumbo no tienen chances de progreso. Acá también la derecha falló. En el 2008 vieron la 125 como una oportunidad para dar un golpe con maquillaje ruralmediático, pero no les dio la nafta y después vino el aluvión de votos con un 54%. Cuatro años después del voto no-positivo de Cobos, estamos a punto de terminar de pagar la deuda que nos dejó el corralito y sin embargo los medios hablan más del dólar Blue. Pero aunque los tilingos se quejen, el peso acaba de ganarle una batalla al dólar. Después de Estados Unidos, somos el país con mayor cantidad de dólares per-cápita. Nadie en el resto del mundo confía tanto en la moneda de un país en crisis como los argentinos y esos sólo compran dólares para guardarlos debajo del colchón. Preocupación de los que tienen dinero de más, mientras para la mayoría, la preocupación real es no llegar al depósito para el alquiler y no el dólar “blue”. El acceso a la vivienda es un problema más general, pero en los noticieros inflan el problema de una minoría que quiere seguir especulando con dólares. Si los medios apuestan a la devaluación y paranoiquean diciendo que el dólar se va por las nubes, es porque sus propios intereses están vinculados a la especulación de divisas. “Que se den por notificados, yo no soy la presidenta de las corporaciones, soy la presidenta de los 40 millones de argentinos”, dijo Cristina en la asunción de su segundo mandato. La advertencia siguió con medidas que terminaron por cerrar la venta de dólares como opción de ahorro, parando la posibilidad de la fuga de capitales que no pueden justificar su origen. El gobierno de Cristina contuvo cinco corridas bancarias que le significaron al Banco Central vender 15.897 millones de dólares de sus reservas. Esas maratones del dólar surgieron de empresas concentradas del establishment, algunas de ellas dueñas de los monopolios de comunicación. Por ejemplo, en el 2008 hubo un intento de los sojeros para desvalorizar al peso y aumentar la competitividad del sector. Los especuladores sacan dólares de circulación, generando una suba en el valor y el gobierno tiene que apelar a las reservas de dólares del Banco Central para estabilizar el tipo de cambio. La reserva de dólares, destinada a desendeudarse y a la compra de insumos y maquinarias importadas para la producción, es desviada para hacerle frente a los buitres desestabilizadores, que intentan generar olas inflacionarias con la fuga de capitales. “Guarda, que no va a haber más dólares”, dicen los medios y los tilingos le hacen el juego a la especulación. Com-

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“EVA PERÓN CASTIGA AL NIÑO ROQUISTA”, intervención de la obra “Eva Perón castiga al niño marxista leninista” de Daniel Santoro

pran papeles verdes que ya ni siquiera tienen un correlato en oro. Hoy se calcula que para comprar una onza troy de oro, se necesitan treinta veces más dólares que en 1971, cuando Estados Unidos decretó el fin del respaldo constante del dólar en oro. Si alguien guardó dólares en los ‘70, perdió. Hoy le quedaría sólo un tercio. Estados Unidos estafó al mundo. Entonces, ¿por qué guardar la guita en una moneda que pierde valor con el paso del tiempo? Mejor que guardarla es ponerla a trabajar. Gana el que invierte en la producción y no el que amarroca. Aunque no es tan fácil saber en dónde invertir. Más que en la cotización ilegal del dólar Blue deberíamos trabajar la articulación en eso: falta la

articulación entre el que tiene plata y no sabe qué hacer, y el que tiene una pequeña empresa o una cooperativa y necesita financiamiento. Argentina pudo darle un golpe a la cultura del imperialismo. La ficción que igualaba a los pesos con los dólares se financiaba con la miseria del pueblo. La soberanía se construye con política, con economía, con militancia y persistencia. Que se haya resuelto reemplazar a Roca por Evita, no es poca cosa. Se trata de matar al genocida que mató a los indios, para recuperar a la mujer que luchó por la inclusión y la justicia social. El kirchnerismo no representa una época de cambios, sino un cambio de época.

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Escribe Santiago Gómez Fotos Charles Mathieu Dessay

Entrevista a Roberto Baschetti

El archivo de la resistencia Entrevistar a Roberto Baschetti no fue sólo la posibilidad de conversar con quien permitió masivamente acceder a documentos fundamentales de la historia argentina con la publicación de sus libros con documentos, sino que gracias al espacio que en su página web le da a los compañeros detenidos y desaparecidos, pude acercarle a un amigo información sobre los últimos días de su padre en el Vesubio. Gracias compañero. La pasión por coleccionar material gráfico comenzó de niño con las figuritas y continuó con revistas políticas y documentos cuando inició su militancia en el peronismo. Su educación en un colegio alemán lo acercó a la disciplina necesaria para ordenar el material. Más tarde, la solidaridad de una amiga le permitió conservar los documentos durante la dictadura. El

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compromiso y la militancia en su trabajo, lo honró con las donaciones de muchos compañeros que le brindaron sus archivos personales. Baschetti está a cargo del Departamento de Adquisiciones e Intercambio Bibliotecario de la Biblioteca Nacional. Es el autor de los distintos tomos de “Documentos de la resistencia peronista”, que van del 55 al 77, de “Rodolfo Walsh, vivo”, “Campana de palo. Antología de poemas, relatos y canciones de 35 años de lucha 1955-1990”, entre otros. Estos son citas obligatorias en la mayoría de los libros que revisan los momentos más importantes en los últimos sesenta años de la historia argentina. El compañero nos recibió a principios de mayo en su oficina en el sótano de la Biblioteca, donde continuó con su gene-

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rosidad y donde realizó afirmaciones que se anticiparon a lo que estaba por venir y permiten pensar la construcción del kirchnerismo.

¿Cómo es tu relación con los documentos? ¿Cómo llegaste a ellos? Empecé cuando tenía quince años, en 1965, y seguí así hasta el golpe, y ahí llegó la prueba de fuego porque yo militaba. En mi casa no podía guardar los documentos y a la gente que le podía pedir que me los guardara, estaba en la misma. Así que tuve que buscar una alternativa: una amiga que cuyo padre era gerente general de una multinacional. Le dije: “Se viene el golpe”. Estamos hablando de mediados del 75, ya había caídas, estaba la Triple A. “Yo esto no lo puedo tener en casa, lo que te ga-


rantizo es que no son explosivos, ni balas, son papeles, de los que no me quiero desprender, si lo podés guardar en algún lado, me harías un gran favor, si no me lo podés guardar, está bien...” Estamos hablando de una situación límite. Organizamos y en un fin de semana armamos toda la mudanza. Lo metió en la baulera de su casa, vivía con los padres en un departamento en Callao y Quintana, un lugar imposible en el que hicieran un rastrillaje, salvo que fueran puntualmente a buscar algo o a alguien. Durante la dictadura militar todos los diarios y las radios transmitían en cadena contra la subversión apátrida y acá viene la historia, dije: “Quizá con todo lo que guardé el día de mañana se pueda hacer algo”. Fue una pregunta y una gran voluntad. En el ‘88 publican mi primera versión

la juventud del tipo que estaba juntando. A partir de ahí fue una catarata, mucha gente que tenía cosas o me las dio o me dijo dónde podía conseguir más y gente que volvió del exilio, como Ernesto Jauretche que estuvo en JP y Montoneros y tenía un archivo muy importante. Así se fue acrecentando y cuando reedito Documentos de la resistencia peronista ya no tiene 60 documentos, sino 118. Ahí fue un alud, a medida que pasó el tiempo hubo diferentes interesados en la lectura, por un lado los que habían militado entre los ‘50 y los ‘70, que querían encontrar esos documentos que de alguna manera los tenía como partícipes de la historia. Por otro lado, a medida que la democracia se fue ampliando, la nueva gente que militaba buscaba referencias

Si vos llevás las tres banderas históricas del peronismo: justicia social, independencia económica y soberanía política, sos peronista. de los “Documentos de la resistencia peronistas 1955-1970”, acotado, 60 documentos, pero que realmente eran fundacionales. Cada uno era un período o una acción muy importante, a punto tal que cuando lo saqué nadie pensaba la edad que tenía, treinta y pico de años, pensaban que era un tipo de sesenta que los guardó, por lo que la primera sorpresa fue

en los documentos. A medida que se democratizó la cultura y la educación, en algunas facultades empezaban a pedir los libros como lectura y apoyo. Se armó una buena cantidad de lectores. Empezamos con 1955-1970, después 1970-1973, 7376 dos volúmenes y 1977 el año pasado. Estoy armando el del 78, cuya publicación la editorial postergó para el año próximo,

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porque van a reeditar los libros que están agotados. La idea es llegar hasta el 83 y tratar de mostrar la historia de una manera diferente que la académica, que es válida y muy interesante, pero es muy acotada la gente a la que llega. Nosotros así, con este tipo de libros, llegamos a un público mucho más masivo.

¿Y las revistas? Muchas revistas eran clandestinas, estamos hablando de las primeras proscripciones del peronismo y me llegaban porque militaba, nos las pasábamos. Después cuando no hubo proscripción las comprábamos en los kioscos, pero cuando volvió la mala había que guardar también las que compramos en los kioscos. Estábamos con el mismo problema corregido y aumentado. Siempre junté, me llamaban la atención las notas históricas que traían las revistas, entonces las guardé, con la importancia del orden para evitar que se me perdieran. Al empezar sociología, con otras armas o bagaje intelectual o técnica, que tienen mucho que ver con periodismo, no necesariamente con las ciencias sociales, empecé a armar dossier, carpetas, cajas especializadas. Hasta el día de hoy me lleva una o dos horas por día armar ese laburo, pero lo hago con placer.

¿Cómo entraste al peronismo? Leyendo “Operación Masacre”. Muchos entramos a militar por ese libro, era un

hecho histórico de la resistencia peronista ahogado en sangre, donde veías toda la prepotencia del Estado, de los gorilas, de los oligarcas. Después de leer ese libro no podías estar neutro o imparcial, había que tomar partido con “los condenados de la tierra”, como diría Fanon (Franz Fanon, autor del libro de lectura obligatoria entre los militantes en los ‘60 y ‘70 “Los condenados de la tierra” y militante por la liberación de Argelia). Después hubo una segunda tanda de pibes a los que les pasó algo parecido, comenzaron a militar con la masacre de Trelew. Muchos dijeron: “Acá hay que cambiar las cosas porque estos milicos vienen a matar y asesinar”. Otra cosa que quizá también me volcó a la militancia es que venía de un colegio católico, donde estaban muy claros los preceptos cristianos: solidaridad con el prójimo, con el que menos posibilidades tenía de vivir bien, por decirlo de alguna manera, y yo iba a estudiar derecho. Conseguí un trabajo de meritorio en un juzgado laboral y estaba en la cocina del juzgado, donde había audiencias de conciliación antes del juicio, y donde siempre veías a un pobre hombre, que lo habían esquilmado, y que encima si te descuidás tenía que pagar él y no el tipo que lo había echado, el patrón. Ver tantas injusticias juntas, me llevó a darme cuenta que eso tenía que cambiar y que no me podía quedar nada más en lo religioso, sino que tenía que asumir un compromiso político, y obviamente en la Argentina eso pasaba, desde mi entender,

por el peronismo.

Tuviste la posibilidad de releer los documentos que te llegaron como militante. Imagino que hubo muchos Baschetti lector. ¿Cómo fue esa relectura? Tengo una gran ventaja, como muchos,

cuenta que hay un salto cualitativo, que es muy importante el triunfo de la revolución cubana en 1959. Ese fue un caso de un documento interesante, porque fue hecho después de la revolución fusiladora, que cuando lo leés en detalle te permite entender lo que luego va a suceder con la tendencia revolucionaria del peronismo. Otro caso: la famosa polémica Olmedo,

Me parece excelente lo que está haciendo el gobierno de apostar a los movimientos sociales y no respaldarse en el viejo pejotismo o en las estructuras sindicales que sabemos muchas veces en qué terminan. que es ordenar material para después publicar, por lo que después de un período de tiempo, con el diario del lunes podés acertar los partidos del domingo, esto es parecido. Por ahí decís “Hay cosas a las que no le di la importancia que tenían” y realmente la tienen en función de lo que sucedió después. Me pasó más de una vez. Un caso concreto: los congresos obreros de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962), época de Frondizi en adelante. Yo en ese momento, cuando los leí, no les di la importancia que realmente tenían, pero cuando empezás a releer y ves que es un poco donde el peronismo rompe el cascarón y no sólo se preocupa por la realidad interna del país, sino que empieza a hablar de hermanos latinoamericanos, las guerras de liberación, etc., y te das

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FAR con el PRT-ERP que salió en “Cristianismo y Revolución”, una secuencia de dos o tres que hablan, contestan, apasionante. Empezás a leer y decís Olmedo tiene razón, después nos enteramos que era Olmedo, las FAR tienen razón. Leés la contestación del PRT y decís: “No, che, estos tipos...”

¿Cómo era estar en el peronismo y leer al PRT que les decía Bonapartismo? Por ahí pecaba de voluntarismo, en grado extremo, pero estaba seguro que la revolución pasaba por el peronismo, porque era el sujeto de la revolución, la clase trabajadora. Uno podía aplicar categorías marxistas, materialismo histórico, materialismo dialéctico y siempre terminábamos


en lo mismo que es: que el sujeto histórico es la clase trabajadora y la clase trabajadora era peronista. No sólo lo pensaba yo, muchos sectores de izquierda intentaron hacer lo que se llamó “entrismo” dentro del peronismo y no sólo no entraron, sino que se convencieron de que pasaba en el peronismo la cosa. Sigo pensando que pasa por ahí. ¡Ojo! El peronismo cambió, hay otra realidad, me parece excelente lo que está haciendo el gobierno de apostar a los movimientos sociales y no respaldarse en el viejo pejotismo o en las estructuras sindicales que sabemos muchas veces en qué terminan. Es una apuesta muy fuerte, que hasta ahora está dando resultados y que había que hacerlo.

¿Crees que podría haber un peronismo en el que la columna vertebral no sea la CGT? Los trabajadores siguen siendo importantes, pero lo que es la categoría trabajo, la categoría sindicato, cambió totalmente en los últimos treinta años. Es mucho más importante en este momento el trabajo barrial, territorial, que el sindical, y eso hace treinta o cuarenta años era totalmente diferente. A partir de que se redujo la capacidad de trabajo, las acciones de

entre militantes, dónde ponemos el punto, la coma, si ponemos una cosa o la otra, y todo el trabajo intelectual para hacerlo. Imaginate un volante, que parece una categoría menor, en la que en 10 cm tenés que poner la palabra exacta, la frase exacta, que llame a movilizar, porque generalmente estábamos en la oposición o proscriptos, que llame a actuar, a pelear contra la dictadura de turno. Todo eso era muy importante y nadie le dio pelota, lo consideran algunos un género menor. Es la historia de nuestro pueblo, porque hasta tienen los errores de ortografía, te das cuenta que es un tipo que por ahí no terminó el secundario pero que tenía claro lo que era la liberación nacional.

¿Considerás que hay algo de anticipatorio en los documentos? ¿Qué decirle a un pibe que empieza a militar y que hoy lee esos documentos? Eso es tan subjetivo como personas existan, nadie lee igual un mismo documento. Cuando doy una charla y va gente joven les digo: “Aprovechen este momento sublime donde hay una continuidad democrática que les permite juntarse, discutir y hacer”. Nosotros de esos no tuvimos

Se habla de los errores de la conducción de Montoneros, pero yo quisiera saber cuántos tipos de veinticinco años, promedio, pueden dirigir una organización político militar fuerza se dieron mucho más en el territorio. No hay que descuidar lo otro, pero ya no es preeminente y exclusivo, ahora es compartido, como nichos, donde se puede desarrollar el poder popular.

Después de haber leído el diario del lunes. ¿Cómo leés ahora? Obviamente asimilar conocimiento enriquece, pero lo fundamental es si uno tiene algunas categorías claras, de por dónde pasa, qué quiere mostrar o a dónde quiere ir. Por ejemplo, con el Instituto Perón vamos a hacer un libro, esencialmente gráfico, la historia del panfleto y el volante peronista, del 43 al 83. Es otra manera de mostrar la historia, para los que quieren hacer un estudio de investigación, pocos saben lo que costaba escribir un documento, porque era una discusión

absolutamente nada, todo se tuvo que hacer a pulmón, entre gallos y medianoches, con condiciones típicas que se saben. Se habla de los errores de la conducción de Montoneros, pero yo quisiera saber cuántos tipos de 25 años, promedio, pueden dirigir una organización político militar, la más importante de América Latina, sin hacer cagadas, y más en un momento donde todos los días pasaba algo nuevo. Era una cosa impresionante. Yo era un convencido de que era lógico y estaba bien pasar a la clandestinidad. Después de tanto tiempo uno se da cuenta de que no. ¿Qué era lo que había que hacer? Uno era el patito de la feria que te tiraban hasta que te embocaban, tampoco había una solución ahí a la vista.

¿Qué crees que fue lo que pasó que en los ‘70 un tipo de

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22 era un hombre y hoy la juventud llega hasta los 40? En ese momento se vivía intensamente, de otra manera, vos agarrás a todos los militantes que tenían entre 18 y 20, militaban y se jugaban la vida, y pese a eso decían: “Tenemos que tener hijos”. Si lo llegás a pensar ni sabías si a esos chicos los ibas a ver crecer, como pasó, y sin embargo había una necesidad de comprometerse, pelear, luchar y de ser hombre, persona, para también incluir a las mujeres, rápidamente. El famoso hombre nuevo, la ética, lo que había detrás de la revolución. Se vivía rápido, pero también se moría rápido. Pensemos en la pastilla de cianuro, que está en mi último “Documentos”, leés eso hoy y decís cómo se puede hablar de la muerte con esa frialdad, con esa precisión de cuándo hay que tomar algo para quitarse la vida, qué importante, según el documento, administrar esa pastilla y no tomarla al boleo. Creo que está directamente relacionado con cómo se vivía y cómo se moría y ahora por suerte las cosas son diferentes. Es otro modo de encarar la vida, el mundo, las relaciones, las prioridades, el mundo cambió.

¿Cómo es vivir sin poder desplegar tu identidad política? No es fácil, pero nos ayudaba que teníamos una gimnasia. Calculá que cuando cae Perón tenía cinco años.

Fuiste la juventud que lo trajo, los niños… “Vamos a ganar la elección con los niños…” (Se ríe) Cumplo años el 16 de junio. Mi papá me contaba que cuando compró la torta, que la fue a comprar al centro porque laburaba en Harrods, y en el medio de los bombardeos gambeteaba con la torta. A partir de ahí, siempre proscripción, voté recién con 23 años. Si bien yo cuando era chico no estaba proscripto, de alguna manera me sentía proscripto porque tenía una hermosa materia que se llamaba Educación Democrática, donde te explicaban lo que era el voto, el poder legislativo, el ejecutivo, pero la realidad nada que ver. Me crié en la proscripción y te das cuenta que te entran las generales de la ley: te pueden perseguir, te pueden cagar a patadas, te pueden apalear, meter en cana, y uno va buscando la gimnasia para que ese tipo de cosas no te ocurran.

En un momento pasó que dentro del movimiento estaba el enemigo. Lógico, pero eso siempre estuvo latente, si lo ves en mis documentos no hay que irse muy lejos. Ves que siempre hubo una gran resistencia peronista a nivel gremial, que era por donde pasaba el sujeto histórico, y a partir de que se recuperan los sindicatos con las 62 Organizaciones hay como un quiebre y por un lado están los que siguen

otras maneras de acceder a la realidad y no quedarse con vacíos o con huecos. Acá se privilegia mucho la acción, pero discusión escrita, formación, todavía falta y es lógico que falte. Cuando se hizo el acto en Huracán, todos fueron descolgados, pero al de Vélez fueron participando en algún tipo de organización. Hay que darle tiempo al tiempo, después los mejores o los más activos o los más capaces o los no sé qué, serán los que irán formando, es-

¿Por qué el mérito de Walsh? Porque dijo A, vivió por A y murió por A. Con Kirchner pasó lo mismo, fue fiel a sus principios. peleando por la vuelta del peronismo al poder, la vuelta de Perón, y otros que se sacan la camiseta peronista y empiezan a trabajar en beneficio propio, cuyo máximo exponente es Vandor. Hay una película en que se lo ve muy claro, “Los Traidores” que hizo Gleyzer del libro de José Murillo, se ve claro cómo el peronismo combativo se hace fuerte y termina siendo una tendencia revolucionaria divisora de aguas.

¿Y con la vuelta de la democracia? Se pagan todos los platos rotos de lo que pasó antes. No es casual la primera derrota electoral, todas las discusiones y divisiones que hubo después en el peronismo, donde los políticos eran empleados de las grandes corporaciones y por eso tanto se valora a un hombre como Néstor Kirchner que vino a dar vuelta todo y poner las cosas en su lugar.

¿Qué diferencia ves entre esta juventud y tus compañeros? En cuanto a la juventud como concepto, como categoría, sobre todo la juventud política y en la Argentina, así vamos acotando, no hay muchas diferencias y más dentro del peronismo. Ese espíritu contestatario, de cambiar las cosas, esa manera de querer encabezar la lucha y tratar de cambiar el sistema, es igual, cambian las herramientas, el momento. Están criados de otra manera, nosotros éramos mucho más lectores, ávidos por averiguar, por conocer, porque un compañero del movimiento villero peronista no podía leer lo mismo que yo que fui a la universidad, eso se cae de maduro, pero ese tipo tenía

cribiendo y armando nuevos documentos, nuevas discusiones. Hay que tener en claro, siempre les digo a mis hijos (N.E.: uno de sus hijos fue candidato a intendente de Peronismo Militante en San Miguel), que hay que trabajar en conjunto, nadie es el dueño de la verdad, y menos en un crecimiento colectivo como el peronismo. Las banderas sagradas están.

¿Qué te provocó el kirchnerismo? Para los que tenemos más de 60 años la posibilidad de tener un revival, no sólo emotivo, de “te acordás como era esto”, sino te acordás de cómo era esto y estos lo están haciendo, es muy fuerte y muy lindo, reivindican lo hecho por los compañeros que no están. La prueba es que cuando muere Néstor, día del censo, nadie trabajaba, fui a Plaza de Mayo, desde Bella Vista. El tren que venía de Pilar a Retiro traía banderas que le salían de los costados, como los trenes de Eisenstein.

Kirchner movía cosas que no movió nadie, cuando llegamos a Retiro muchos se me acercaron a preguntarme cómo llegar a Plaza de Mayo, gente que en su puta vida fue al centro, que no sabe dónde está Plaza de Mayo, y que vio la necesidad de homenajear a una persona que pensó en ellos. Kirchner es un caso muy parecido a Rodolfo Walsh. ¿Por qué el mérito de Walsh? Porque dijo A, vivió por A y murió por A. Salvando las distancias, con Kirchner me pasó lo mismo, fue fiel a sus principios, por eso para muchos jóvenes es el tipo contestatario contra el sistema. Si vos llevás las tres banderas históricas del peronismo: justicia social, independencia económica y soberanía política, sos peronista. El que no las llevó no fue peronista. Este hombre las llevó hasta sus máximas consecuencias.

¿Cómo ves para adelante? En esta próxima elección posiblemente los jóvenes no van a tener cargos importantes, pero sí seguramente en la otra. Nosotros vamos a seguir porque no hay nadie que te pueda pelear. Lo importante es que se apunta a los movimientos sociales, que es inédito y muy riesgoso, pero es el momento, sino lo hacés ahora no lo hacés nunca más. El riesgo es que se fraccione, como muchas veces se quiso hacer un tercer movimiento histórico y no alcanzó. Me parece que esta vez sí da, con todos estos movimientos kirchneristas da como para cambiar las estructuras y no tener que depender de un partido justicialista que está anquilosado, que ya no es, o de una CGT que es una moneda en el aire. Es el momento para hacerlo, será un cambio cuantitativo y cualitativo importante.


“No es posiblepensar a la medicina

sin el humanismo” Emiliano Mariscal, estudiar medicina en Cuba Escribe Jimena Riveros Fotos Roberto Suárez

A los 19 años, Emiliano Mariscal llegó a Cuba para estudiar en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). En el 2010, integró la Brigada Internacional Henry Reeve, una organización de profesionales de la salud de 28 países graduados y estudiantes de la ELAM, que actuó en Haití luego del terremoto que azotó a ese país, con el objetivo de reconstruir el sistema de salud haitiano. Desde su misión en la Brigada, escribió una carta que refleja el espíritu con el que son formados los médicos en Cuba: “Ser joven tiene eso de sentir la convicción de que uno vive momentos determinantes para la historia de la humanidad. Al mismo tiempo la vorágine del día a día no permite interiorizar la importancia de la acción: materializar el sueño de que jóvenes humildes de América Latina sean capaces de brindar asistencia médica a quienes la necesiten en cualquier sitio del mundo (...). En cualquier recóndito lugar la lucha es una sola, una nueva visión del mundo y de la vida impera en nuestro continente”. Ahora Emiliano tiene 30 años y está haciendo la especialidad de Higiene y Epidemiología. El año que viene concluye esa etapa y comienza otra muy importan-

te, porque vuelve a Argentina con el precepto de José Martí acerca de la utilidad de la virtud. “Nuestro saber nos compromete a hacer todo lo posible por convertirlo en algo bueno para la humanidad”, piensa. Y no tengan dudas: su ejercicio de la medicina estará íntimamente ligado con el ideario martiano, el internacionalismo y el ejercicio de la solidaridad.

¿Por qué decidiste estudiar medicina en Cuba? Cuando terminé el secundario, empecé el Ciclo Básico Común en la UBA. En ese tiempo realicé cursos de electrocardiograma y entré en contacto con personas que estudiaban medicina y que me transmitieron su descontento respecto de la forma en que se aprendía en la UBA, la poca experiencia práctica y los excesos academicistas de muchos profesores. En fin, argumentaban que todo lo relacionado con la vocación de sanar, de consolar en caso de que la cura no sea posible, se iba perdiendo en la madeja del proceso docente educativo. Aquello, de alguna manera, me puso en alerta. Desde pequeño pensaba estudiar medici-

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na. Creo que la pérdida de mi abuela paterna luego de un proceso de enfermedad prolongado contribuyó decisivamente en mi elección. Cuba era para mí un país especial, conocía de manera general aquella isla rebelde y sentía mucha admiración por su historia (de la cual hoy puedo decir que desconocía totalmente). Un día supe que en La Habana existía un sitio llamado Escuela Latinoamericana de Medicina, donde se formaban jóvenes de todo el continente con la idea de que regresaran luego a sus lugares de origen y supe que iba a estudiar ahí. Lo que, gestiones mediante, se pudo concretar en abril de 2001.

¿Qué es la Escuela Latinoamericana de Medicina? La Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) es un proyecto de la Revolución Cubana, nacido a raíz del paso de 2 huracanes por Centroamérica y el Caribe (George y Mitch). El líder histórico del proceso revolucionario cubano, Fidel Castro, interesado en ayudar de verdad a los pueblos humildes del continente, realizó el siguiente razonamiento: “Luego de los primeros momentos posteriores a un de-


sastre natural, la ayuda internacional comienza a disminuir. En la medida en que los medios de comunicación van pasando a otras noticias, los pobladores de aquellos sitios, fundamentalmente las personas de extracción más humilde, padecen la falta de todo tipo de atención”. Cuba, desde los inicios de la revolución hizo del internacionalismo uno de sus valores fundamentales. Motivado por ello brindó ayuda a numerosos países del mundo ante situaciones de desastres o necesidades en salud. Pero aquel razonamiento iba más profundo y buscaba una manera concreta de que Cuba pudiera contribuir a que aquella situación de carencia de personal de salud, se resolviera de forma permanente. Así surge la idea: por qué no formar médicos que sean de aquellos lugares, de manera que al concluir sus estudios puedan regresar a sus pueblos y brindar salud a todo el que la necesite. Eso es la ELAM.

¿En qué condiciones estudian los extranjeros en Cuba? Durante los dos primeros años vivimos en una escuela ubicada en La Habana, allí cursamos los estudios de lo que se denomina Ciencias Básicas, estudiando materias esenciales como fisiología, bioquímica, anatomía, embriología, agentes biológicos, entre muchas otras. Aquel sitio se convierte en una pequeña ciudad en la cual convivimos jóvenes de muchos países del mundo, nuestros profesores son eminentes profesionales cubanos de las ciencias médicas. Nos proveen la biblio-

El desarrollo exponencial del Polo Científico constituye un hito en el avance de la ciencia y contempla resultados impensados para países del tercer mundo: -Producción de interferones alfa y gamma recombinantes -Vacuna recombinante contra la Hepatitis B -Factor de crecimiento epidérmico recombinante -Estreptoquinasa recombinante -Anticuerpos monoclonales para el diagnóstico y la terapéutica -Sistema de diagnóstico del SIDA basado en proteínas recombinantes -Descubrimiento de la vacuna antimeningocóccica del grupo B -Obtención de anticuerpo monoclonal para administrar a pacientes con trasplantes de órganos que presenten reacciones de rechazo -Creación del UMELISA (Sistema Ultramicroanalítico, SUMA) -Creación del centro de Química farmacéutica y Centro de investigaciones y desarrollo de medicamento -Creación, en 1994, del Centro de Inmunología Molecular

¿Y después de esos dos primeros años? A partir del tercer año continuamos los estudios en las universidades médicas ubicadas en cada una de las provincias del país (hay que aclarar que existen en Cuba 24 instituciones universitarias de medicina) iniciando lo que se denomina las Ciencias Clínicas. Allí emprendemos el conocimiento del método clínico epidemiológico a partir de la educación en el trabajo, vinculados a Hospitales Universitarios. Desde ese momento y hasta que concluimos la carrera aprendemos con pacientes, nos responsabilizamos con diferentes acciones según el año de la carrera en que estamos, siempre bajo la supervisión estricta de los profesionales médicos de cada una

solidaridad y la hospitalidad de un pueblo con mucha riqueza de valores.

¿Reciben la misma formación los médicos cubanos que los extranjeros? La única diferencia entre los médicos cubanos y los que estudiamos en la ELAM es que no recibimos clases de filosofía e historia de Cuba, tampoco nos imparten clases de preparación militar que sí figura en la currícula de los estudiantes cubanos.

¿Qué es lo que debería hacer un médico argentino recibido en Cuba al volver a su país? Si bien no existe para el graduado en la ELAM ningún documento que comprome-

“El futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que estamos sembrando. Lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia, ya que una parte considerable de nuestro pueblo no tenía acceso a la cultura, ni a la ciencia. Era una riqueza de la cual no podía esperarse nada porque no tenían la oportunidad”. Fidel Castro Ruz grafía gratuitamente; al mismo tiempo nos brindan uniforme, aseo personal, así como un estipendio mensual. Vivimos en habitaciones ubicadas en la propia escuela y comemos en sus comedores. Además, la escuela cuenta con áreas verdes para la realización de deportes en los tiempos libres. Y la ubicación en la costa habanera la convierte en un sitio especial.

de las salas. Entramos en contacto estrecho con la población cubana, lo cual se constituye en fuente de aprendizaje, de enriquecimiento permanente. Nuestros profesores, muchos de ellos con experiencias internacionalistas en países del mundo, nos van transmitiendo su saber y fundamentalmente el sentido humanista de nuestra profesión. Vivimos a diario la

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ta una acción determinada, la impronta de la experiencia, el contacto cotidiano con su pueblo, van marcando el camino de la acción futura en muchos de nosotros. Por ejemplo, al calor de la crisis del neoliberalismo en Argentina nació el proyecto Tatú, que tiene que ver con el compromiso asumido de regresar a nuestros sitios de origen y brindar atención médica a quien

no tenga acceso a ello. Luego de la primera graduación en el 2005, dos compañeras egresadas iniciaron el trabajo de atención médica en estrecha relación con movimientos sociales de aquel entonces. El nombre Tatú surge como símbolo de internacionalismo, pues así fue llamado el Che Guevara en su misión en el Congo. El compromiso con los más humildes ha dado el fruto de muchos trabajos realizados en diferentes asentamientos y barrios del Gran Buenos Aires, denominados Misiones. En el camino, han surgido muchas iniciativas, proyectos que están basados en una interpretación del proceso Salud-EnfermedadAtención, que pone en el centro al hombre. Se trata de considerar a la salud como el objetivo fundamental, de ahí el carácter preventivo de nuestra acción. No es posible pensar nuestra práctica médica sin el humanismo, esencia del pueblo cubano cuya raíz se encuentra en el ideario de José Martí. El humanismo del que hablo estriba en el amor al ser humano, en la confianza en su superación, en colocarlo en el centro del asunto, de manera que su bienestar y por tanto su estado de salud es la preocupación fundamental. Esto genera el ejercicio de una solidaridad que a nivel de Cuba ha sido fuente de estoicas y heroicas obras de solidaridad en disímiles países del mundo. Resumiendo, en ejercicio de ese humanismo, nuestra práctica se dirige a alcanzar bienestar colectivo. La premisa fundamental del buen estado de salud es la capacidad del individuo de exceder el marco individual, de adaptarse a las condiciones del medio, de lograr un estado de equilibrio en el cual desarrollarse en armonía con la naturaleza. Otro precepto martiano refiere a la utilidad de la virtud: adquirir un conocimiento se convierte inmediatamente en un compromiso con los demás, para hacer que del mismo surjan las herramientas capaces de contribuir al mejoramiento humano. Como mínimo, todo graduado en la ELAM ha de sentir la necesidad de ayudar al otro, lo único que nos piden es que al regresar hagamos algo por la gente que lo necesita. Estas palabras cualquier egresado las ha oído en innumerables oportunidades.

¿Cómo es que Cuba logra ser pionera en avances biotecnológicos? El pueblo de Cuba tiene la profunda determinación de defender siempre su sobe-

ranía, manejar siempre las riendas de su futuro. En este sentido ante la inminente caída del campo socialista, y contando con un recurso humano muy capacitado, amparada también en el pensamiento visionario de su líder histórico, Cuba emprende el camino del desarrollo de la biotecnología. Con el paso del tiempo y la recuperación progresiva se ha logrado un polo científico con un rosal de éxitos en el campo de la biotecnología, al punto de convertirse en un referente a nivel mundial. El desarrollo de la Salud Pública en Cuba ha contado con un factor fundamental: la voluntad política potenciada con una amplia participación social en el enfrentamiento de los principales problemas de salud. Garantizar niveles adecuados de vida a la población al mismo tiempo que se brindaban servicios de salud universales, gratuitos y accesibles a toda la población fue dando frutos en los principales indicadores sanitarios. Hitos de este proceso lo constituyen 12 vacunas para la prevención de 13 enfermedades aplicadas en prácticamente el 100% de los niños, la erradicación de enfermedades infecciosas como la poliomielitis, difteria, tétano neonatal, tos ferina, meningitis postparotiditis, meningitis tuberculosa, síndrome de rubeola congénita, sarampión, rubeola y parotiditis. Otras enfermedades como la meningoencefalitis meningocóccica redujeron su mortalidad en un 98% y la morbilidad en un 93%, la incidencia de hepatitis B muestra una reducción del 98% en menores de 15 años. En los primeros años de revolución y en medio de dificultades económicas que hubieran podido constituir un obstáculo insalvable, es creado el Centro Nacional de Investigaciones Cien-

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tíficas (CNIC), el cual se constituiría instrumento necesario para ejercitar la creación científica en el país. Luego se crean los 12 institutos de investigación de salud pública que funcionan en la actualidad entre los que se destaca el Instituto de Medicina Tropical. En la década de los 80 se produce el salto cualitativo a partir del uso intensivo de interferón como una potente arma antiviral utilizado en el tratamiento de las epidemias de dengue y conjuntivitis, que determinó en 1982 la creación del Centro de Investigaciones Biológicas, que luego se convertiría en el hoy reconocido Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (1986), pionero en los estudios de biología molecular y en el desarrollo de métodos de ingeniería genética.


LA

PILASTRA DE

ARTURRO A “ penas un gil avivado”

Escribe Arturro Jauretche Ilustra Leandro Gillig

Cuando mi amigo Arturro Puig, me ofreció escribir esta columna, lo rechacé sobremanera. Enseguida me excusé con el cuento de que yo era algo que ya había pasado de moda. Pero él, muy audaz por cierto, me convenció de que por el contrario, mi excesiva precisión para pelar una mandarina, podría generar resultados magníficos. Pero no en cualquier porción del público, sino específicamente en la juventud. Eso me motivó. Siempre supe que doscientos gurices con ganas de ponerla pueden ser mucho más productivos que cinco gerontes que apenas se les para. Hola, mi nombre es Arturro Martín Jauretche, tengo 38 años y aunque parezca de 110, les puedo asegurar que a más de uno, me lo cojo con la pija muerta. El otro día me junté a comer un asado con mi amigo el gordo Jorge Altavista. Lo felicité porque, es cierto, su movimiento ha crecido considerablemente en los últimos años. De hecho, le reconocí que hoy su fuerza es la fuerza de izquierda tradicional más grande de la Argentina. Y enseguida me saltó con lo de YPF, con el vaciamiento K y toda esa larga lista de peros y perones que, según él, desembocarán inexorablemente en una administración más fascista que los fachos. Como siempre dije, los intelectuales suben al caballo por la izquierda y bajan por la derecha. Lo que cuesta y de hecho concibo como inadecuado, es permitirme clasificar a unos y otros como intelectuales o hacedores. A veces son las dos cosas o ninguna. La comodidad del prejuicio, el goce de los escalones y los

escalafones, no es para hombres de patria como los que requiere este pueblo, sino para los remolones del cambio, para los ingenieros de los ideales perfectos, para los prefectos de las ideas ingenuas. No pretendo hacer un trabalenguas con todo esto, pero basta mirar un afiche del Partido Obrero, para comprender en un nivel preciso a que me refiero exactamente. Las disputas de la izquierda argentina son como los perros de los mataderos: se pelean por las achuras, mientras el abastecedor se lleva la vaca. Ojo que yo no soy un "vivo", soy apenas un gil avivado. Pero el Gordo es el Gordo y yo lo quiero como es. Si en mi país ideal no entra el Gordo es porque no soy capaz de construir con el Gordo un país sin desnutrición, ni analfabetismo, ni frialdad ni tristeza. Sí, ni tristeza, porque pareciera que en ciertos sectores de la población, la tristeza es un bien de cambio, una gripe arrasadora que te mete en la cama y te tapa los ojos. ¿Ahora vamos a echarle la culpa a las almohadas de que faltan colchones? ¿En qué momento nos auto-conferimos la condición de panes tristes? Los panes son panes y está el que los come y el que no los come y está el que los tira en el piso y el que los levanta. No es una cuestión de roles ni de sueños. Porque los sueños son como el colesterol, hay un sueño bueno y uno malo. Hay uno que es patrimonio del reposo y otro que se llama agenda, laburo, empeño, militancia. Creo que ya es hora de dejar de vivir en la comodidad del goce y bancarnos vivir la vida en la incomodi-

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dad del placer. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza. Me siento un decrépito de 100 años comentándoles a ustedes, los jóvenes, que no hay que escupir para arriba, que no es posible detener los relojes del garzo una vez que la saliva es gastada sin razón. Lo que tengo de viejo, lo tengo de atrevido y si me gritan "Truco" les canto falta envido. La falsificación de la historia ha perseguido precisamente esta finalidad: impedir, a través de la desfiguración del pasado, que los argentinos poseamos la técnica, la aptitud para concebir y realizar una política nacional. Mucha gente no entiende la necesidad del revisionismo porque no comprende que la falsificación de la historia es una política de la historia, destinada a privarnos de la experiencia, que es la sabiduría madre. El nacionalismo de algunos se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre; el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo. La juventud tiene su lucha, que es derribar a las oligarquías entregadoras, a los conductores que desorientan y a los intereses extraños que nos explotan. Y yo tengo la mía, que es exactamente la misma. Entonces no me vengan con que nací en 1901 y ya estoy fuera de tiempo para hablar en este espacio. No es posible quedarse a contemplar el ombligo de ayer y no ver el cordón umbilical que aparece a medida que todos los días nace una nueva Argentina a través

de los jóvenes. No se lamenten los viejos de que los recién venidos ocupen los primeros puestos de la fila; porque siempre es así: Se gana con los nuevos. Entonces yo le dije a Altavista: "Mirá Jorge, no es casualidad que hayas elegido ese apellido. Porque convengamos que a veces, como dirían los jóvenes fumadores de sustancias celulósicas: "Alta mira y baja puntería". Pero créanme cuando les digo que yo soy más guevarista que Cámpora y más camporista que Guevara. Fíjense que a mí me hicieron una calle que tiene apenas cuatro cuadras. Y no es casualidad tampoco que de esos cuatrocientos metros, el 50% esté a 100 metros de un parque centenario. Pero justamente, yo soy más que centenario, casi te diría que la primera vez que la puse fue en la reforma universitaria del 18. Ese es el gran problema argentino: es el de la Inteligencia que no quiere entender que son las condiciones locales las que deben determinar el pensamiento político y económico. Pero

bueno es lo que discutía con el gordo la otra vuelta. Él cree que el polvo es la ingeniería del deseo y yo creo simplemente que el polvo, es la dispersión de la ingeniería del deseo. El polvo es polvo, que flota en el aire y da alergia, pero no alegría. Mi nombre es Arturro Jauretche, tengo 72 años de una vida y 38 años de otra. La que tengo ahora es casi la mitad de la que tuve. Y la que tuve es casi el doble de la que tengo. Pero les aseguro que la tercera es la vencida. Y no es una cuestión de posiciones, como decía el General, porque en general, lo que suele definir el abismo no son las posiciones. Lo que define el abismo son las acciones y las acciones no aceptan en su empresa el concepto de tercerización. Es cierto, sí, reconozcámoslo de una vez, no tiene nada de malo que seamos números binarios, al fin y al cabo, la cuarta dimensión siempre valió más que la tercera y la segunda vez nunca fue como la primera. Para pensar, están los siglos, para revisar están las dé-

cadas, para los zapatos están los lustros, para la experiencia están los años, para los trámites están los meses, pero para los días, para los días, está la vida. Vamos a seguir reflexionando una y otra vez sobre el mismo tema hasta que un día el paisano acabe con este infierno, y haciendo suyo el gobierno, con sólo esta ley se rija: o es pa' todos la cobija, o es pa' todos el invierno. Qué quieren que les diga, yo no sé, si como dice Cristina el fútbol es para todos, pero los que al menos tenemos la valentía de jugar el partido, vamos a querer ganarlo. No se confundan gurices no es bilardista mi teoría. No. Es sólo el resultado lo que importa. Si ganamos con o sin caños no importa, que al fin y al cabo la vida es corta y los años el cuchillo que la corta. Mi nombre es Arturro Jauretche y si yo fuese titular o técnico o hincha, a Scioli y a Macri, les pondría marca personal.


Cuentos con historia

Ocaso de

amanecer El campanario se recortaba sobre el cielo tachonado de estrellas, apenas iluminado de azul en la pared oeste, una luna que se negaba a ocultar todavía. Las fogatas se repetían, salpicando de manchones anaranjados tanto allí como a la distancia, y entre unas y otras sólo una gran pradera todavía en penumbras. Él les tenía miedo. Aquellas fogatas lejanas pronto se transformarían en los cientos de hombres que –del otro lado– seguramente debían sentir lo mismo. Posiblemente los otros también habían encendido más fogones de los necesarios, para aumentar las dudas con respecto a su número real. Alguien le pasó un mate y él lo saboreó largamente, sin dejar de mirar las estrellas anaranjadas de esa colina, allende la pradera todavía en penumbras. Devolvió el mate y se alejó hacia los árboles, buscando un refugio para orinar. Al pasar frente a la carpa principal, ésta se abrió y el General apareció bruscamente, quedando frente a frente con él por primera vez en la vida. Ambas miradas se encontraron a sólo un paso de distancia, y se congelaron por un instante. Luego el General, palmeándole el hombro, dijo con su voz paternal y firme: –Hoy no me falle, soldado... ¡No se me cague en las patas! –No mi General... –respondió, y bajó la vista retomando su camino hacia el ombú que había elegido para descargar tanto amargo. –¡Capitán, prepare todo! –alcanzó a escuchar mientras corría para ocultarse tras el tronco del gran arbusto. El sol asomaba por oriente, coloreando la cúpula del campanario cuando él se bajó el pantalón. El miedo, o el mate –o las dos cosas– lo estaban traicionando, y las palabras mencionadas por el General parecieron premonitorias. Un río de mierda caliente y líquida brotó incontenible tras el ombú, apenas a tiempo. Una trompeta sonó a la distancia y

supo que ése era su llamado. Buscó hojas a su alrededor, pero no encontró ninguna. Buscó su pañuelo, pero lo había perdido. El amanecer era ya un hecho, y de pronto

la trompeta volvió a sonar llamando a la carga. Timbales equinos redoblaron cascos en la pradera, de un lado y del otro, y los gritos

Por Pablo Román Malizzia Ilustra Mosqueira

para darse valor resonaron salvajes, puntualizados por cañones y silbidos de metralla. Quiso pararse y correr hacia la contienda, pero otro río caliente brotó de sus

entrañas traidoras. El rostro se enrojeció en un esfuerzo por evacuar de una vez todo lo que quedara. Se subió los pantalones sin siquiera limpiarse. Corrió desde

la parte trasera del Convento, hasta que la visión del fragor del combate lo paralizó de miedo. Frunció el culo, decidido a no ensuciarse el uniforme. Del otro lado de la pradera el enemigo avanzaba con sus banderas rojas al viento; la infantería por delante y la caballería luego, apoyados desde la retaguardia por los cañonazos que pasaban por sobre las cabezas de aquellos, y despedazaban a los de este lado. Corrió hacia la contienda en una especie de locura que le ocultó todo vestigio de cansancio en su aliento. Ambas infanterías se habían encontrado en el centro de la pradera y la caballería enemiga se había dividido en dos para rodear a sus compañeros, intentando hacer trabajo de pinzas. Los cañones de este lado parecían insuficientes para evitar la maniobra, y la orden del General sonó clara y fuerte conminando a la caballería a dividirse para evitar el encierro enemigo. Él giró, sorprendido por la nitidez de aquella voz que había reconocido aún en medio del caos, y la buscó con la mirada. En ese momento vio a un lancero de uniforme rojo atravesar las verijas del caballo de su General. El corcel trastabilló, cayendo a tierra y atrapando al Caudillo. En un arrojo instintivo, tiró su sable y corrió a liberar la pierna atrapada bajo el animal. Con una fuerza que desconoció en sí mismo, tomó al General por los brazos y tiró de él hasta que pudo liberarlo y ponerlo de pie. Entonces sintió que algo frío lo empujaba por la espalda, y al mirarse el pecho pudo ver el filo de un sable asomando por el esternón, para luego desaparecer. Levantó la vista con un sabor a sangre regurgitada entre dientes. Buscó con la mirada mansa la mirada de su Jefe, para luego caer de rodillas. Allí comenzó el ocaso, apenas despuntada la mañana. –Hoy no me falló, Soldado... –fue lo último que escuchó.


IRREVERSIBLE

De cara a las elecciones legislativas del 2013

Escribe Agustín Pineau Ilustra Daniel Santoro

La posibilidad cierta de que el proyecto político iniciado en 2003 devenga irreversible constituyó, y constituye, el núcleo de la mayor preocupación de los poderes fácticos internos y externos. Consecuentemente, la pretensión de desgastar la legitimidad del mandato popular y el capital político del gobierno nacional, afloró desde el primer día posterior a la re-elección de Cristina Kirchner. Las elecciones de 2013 pueden colocar al oficialismo en una situación de crecimiento de su fuerza parlamentaria que le permitiría consolidar institucionalmente sus políticas y despejar el horizonte hacia el 2015. Ante la falta de expresiones partidarias que los representen, los actores del mercado se ven obligados a jugar en la arena política articulando una oposición devenida en corporativa y mediática, a la que se suman dócilmente, desde sus partidos jibarizados, desgastados dirigentes y aspirantes a serlo.

Mientras tanto el gobierno nacional, poniendo eje en la gestión, enfrenta los coletazos de la crisis global, logrando sostener contra viento y marea el crecimiento y la tasa de empleo. En el transcurso del primer semestre, el superávit acumulado de la balanza comercial alcanzó los 7.500 millones de dólares, la proyección para todo el año se acercaría a los 12.000 millones, casi un 40% más que lo estimado en el presupuesto nacional. De esta manera se ha revertido lo que aparecía como una amenaza asociada a la caída del comercio internacional y la salida de divisas acentuada por la necesidad de importación de combustibles, vitales para sostener la tasa de crecimiento prevista. En la cuestión cambiaria, siguen vigentes las presiones devaluatorias, que habían comenzado ya a mediados del año pasado, cuando bancos privados, entre ellos el City, alentaban a sus clientes a tomar créditos en pesos para comprar dólares, estimulando de

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esta manera la fuga de capitales. La acción coordinada de distintos organismos del Estado, ha impuesto con eficacia, y a pesar de los costos políticos, la decisión de cerrar el grifo a la fuga de divisas. Los instrumentos empleados son limitar la remisión de utilidades mediante acuerdos con las grandes empresas multinacionales, e idéntico objetivo se cumplió con los bancos al disponer el aumento forzado de sus niveles de capitalización, poniendo en función la reciente reforma de la carta orgánica del Banco Central. Por último, en estas últimas semanas, la adquisición de divisas mediante créditos hipotecarios para la comercialización de inmuebles, se ha visto fuertemente trabada por la AFIP, en dirección a una creciente pesificación del mercado inmobiliario. Continuando con la política de desendeudamiento, el 3 de agosto, se cancela el Boden 2012, último resabio del corralito 2001, cuyo monto asciende a 2.281 millo-

nes de dólares. Para el mes de diciembre se ha programado el pago del Cupón PBI, emitido en 2005, durante la reestructuración de la deuda defaulteada, con una erogación de 3.435 millones dólares. Cada vez que se dispara el dólar paralelo, el club devaluacionista festeja, ya ahora en forma tibia pero dándole amplia difusión y tratando infructuosamente de sembrar pánico. Ese club sabe que sus pretensiones fracasan frente a la firme decisión política de mantener un deslizamiento administrado, que persigue mantener al peso en posiciones competitivas y desecha la posibilidad de cualquier variación brusca del tipo de cambio. En el mercado internacional, el precio de los granos ha sufrido grandes variaciones durante el primer semestre, generando incertidumbres por su volatilidad, pero sin amenazar en ningún momento las previsiones presupuestarias donde el precio de

la soja se estimó en 415 dólares la tonelada. Muy lejos de ello, en el último mes se ha perforado el techo de los 600 dólares. La bonanza de precios, además de quitarle sustento a los reclamos de la “mesa de desenlace”, brinda un aumento de ingresos al fisco en función de las retenciones aplicadas sobre el 30% de la cosecha que aún no ha sido comercializada. En el ámbito sindical, en donde las negociaciones paritarias han culminando con recomposiciones salariales, a las que se arribó sin mayor conflictividad, Hugo Moyano, fue caminando desde una Plaza de Mayo con sabor a poco hasta Ferro, donde frente a una tribuna sin mayor entusiasmo quedó al frente de una CGT devaluada. En un camino sin retorno ha quemado todos los puentes. Cobijado por el Grupo Clarín se ha lanzado a un reposicionamiento político, para ubicarse de manera decidida e impúdica en la vereda de la oposición.

Los designios del General Magnetto se extienden más allá de la cooptación del líder camionero, el hombre en su ambición ha logrado algo que hasta hace poco parecía casi imposible, dejar descolocado y sin traje antiflama al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, marcándole, a partir de la agenda mediática, un pulso y tiempos cuyos ritmos no son compatibles con las características excesivamente prudentes de quien es hasta ahora vislumbrado como “la gran esperanza blanca”. El camino, de cara a las elecciones legislativas de 2013, no es lineal ni libre de obstáculos, sin embargo, el afianzamiento de las condiciones económicas estaría brindando la base necesaria de poder para lograr un desenlace con consecuencias políticas e institucionales que marcarían la continuidad y posibilitarían la irreversibilidad del proyecto.


WALTER MALOSETTI

Escribe Gabriel Martín Cócaro Fotos Horacio Sbaraglia Walter Malosetti es una de las últimas leyendas vivas del jazz argentino. El guitarrista, nacido hace 81 años en la localidad bonaerense de San Patricio, se relacionó con la música desde pequeño. A los cinco, escuchaba con atención a su padre interpretar en la guitarra tangos y valses. Y a los catorce, a la par de su trabajo como mensajero, empezó a tomar lecciones del instrumento que lo convertiría en figura, la guitarra. “En aquella época –recuerda– había varias orquestas pero no eran de jazz puro porque también hacían boleros, mambos y algún foxtrot. El jazz era tocado por aficionados, músicos no muy estudiosos pues tenían otra profesión para poder vivir. Con el tiempo, eso cambió”. A comienzos de la década del ’50, mientras el circuito jazzístico porteño crecía de la mano de clubes enfrentados estilísticamente como el “Hot Club de Buenos Aires” y el “Bep Bop Club Argentino”, Malosetti daba los primeros pasos. Mostró su talento en proyectos como Guardia Vieja Jazz Band, Swing Timers y el trío Crazy Fingers. La consagración llegó de la mano de Swing 39. Un quinteto que, inspirado en el estilo del “Hot Club de France” de Django Reinhardt, marcó un hito en el jazz local. Desde su debut, el 18 de octubre de 1972 en el desaparecido Teatro Odeón, el grupo gozó del beneplácito de los amantes del género, quienes abarrotaban las salas donde se presentaba. “A los shows, venían personas ma-

EL PADRE DEL JAZZ yores pero también mucho público joven porque generábamos un clima muy caliente”, sostiene Malosetti. El suceso se debía a la alquimia de un puñado de músicos talentosos que le otorgaba un renovado ímpetu a reconocidos números jazzeros. A la hora de grabar, los temas eran interpretados en directo, sin trucos de estudio, dando por resultado registros a puro swing y rebosantes de adrenalina. “Swing 39 fue

Tengo varios alumnos que tocan más que yo pero, en realidad, ninguno es mejor que nadie. Todos tocamos distinto. un conjunto popular, tocamos por todo el país y hasta dimos un show en el Teatro Colón. No teníamos la repercusión de una figura del tango o del rock pero, dentro del jazz, fuimos los primeros en alcanzar masividad”, dice el guitarrista. El legado del combo quedó plasmado en seis álbumes, la mayoría de ellos, hoy, descatalogados. En paralelo a sus actividades artísticas, Malosetti comenzó a ejercer la docencia. Una vez obtenido el título de Profesor Superior de Guitarra creó, en 1960, la primera escuela de jazz del país. En la actualidad, dirige su propio establecimiento educativo por el que pasaron discípulos de la talla de Miguel Botafogo y Luis Salinas. Consultado sobre esta faceta de su profesión,

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el músico afirma: “Me gusta transmitir conocimientos, siento un placer muy grande cuando al otro le gusta lo que le voy pasando”. “Cuando enseño –continúa– lo hago sin egoísmo, aunque muchos colegas escamotean información por temor a ser superados. Ese miedo es ridículo, tengo varios alumnos que tocan más que yo pero, en realidad, ninguno es mejor que nadie. Todos tocamos distinto”. El hijo de Walter, Javier, es un bajista de reconocido prestigio. Tocó, entre otros, con Luis Alberto Spinetta, Jaime Ross y Rubén Rada. Además, lleva adelante una celebrada carrera solista. En septiembre de 2007, tras varios encuentros informales, los Malosetti ofrecieron un concierto juntos por primera vez. “Tocar con ‘el nene’ fue muy emocionante, hubo momentos donde mi cabeza se llenó de imágenes y contemplé en cámara rápida toda mi vida”, rememora conmovido el maestro. Con cinco décadas de trayectoria, Walter Malosetti sigue adelante con la misma pasión y entusiasmo de siempre. El camino recorrido ha sido largo y motiva una reflexión final: “No suelo regodearme en mi pasado, sería un ególatra si lo hiciera. Ni siquiera disfruto de mis discos porque, al escucharlos, me parece que podría haber tocado mejor. Sin embargo, cuando miro para atrás, estoy tranquilo porque hice lo que quise y obtuve el cariño del público. No hay mayor felicidad que esa, la de recibir el amor de la gente”.


SANTORO

SANTORO Arte

Descamisado

Escribe Santiago Mourandián Fotos Veronique Pestoni

Bienvenidos al taller de la calle Solís donde trabaja Daniel Santoro, el pintor descamisado. Las obras están ahí, gigantes y pequeñas. Al terminar de subir la escalera, una enorme Evita negra nos confirma que estamos en el lugar donde el peronismo es un sueño vivo. Santoro nunca vivió los días felices del peronismo. Ni como militante ni como artista plástico. Más bien aprendió el peronismo feliz en los ‘70 por tradición oral, por los relatos míticos de los viejos que participaron de la resistencia. Él, como el negro Caloi, como De la Sota o como Raúl Carnota, siendo apenas un pibe se sumó a la Guardia de Hierro, uno de los núcleos duros del peronismo, que fue su primer trinchera para defender al descamisado de los gorilas. La dictadura lo encuentra en la escuela de arte Pridiliano Pueyrredón, donde sus ideas se trenzaron con los óleos y los lienzos. Su obra es como un árbol de tronco peronista con ramas tendidas hacia lo metafísico, hacia el mundo místico de la Cábala, la numerología y la escritura china. La muestra “Mundo peronista” es tal vez una de

las formas más incisivas que adoptó la estrategia conceptual de su obra. Partiendo de los manuales del niño peronista, trabajó allí con artefactos visuales provocadores. Un edificio de la CGT, las bombas y los aviones, el descamisado, el gorila, la fundación Eva Perón, la máquina de coser junto al luto infinit. Así se transforma en el primer artista argentino en abordar los

¿Por qué hay objetos visuales que crean quilombo? Me gusta indagar ahí. bombardeos a la Plaza de Mayo del ‘55. Paradójicamente, esa muestra que pone sobre la mesa una iconografía a base de cabecitas negras, se inauguró en Recoleta durante el gobierno de De La Rúa. ¿Habrá sido un adelantado?, ¿un kirchnerista en tiempos de la Alianza? La muestra fue un éxito tan grande que todos le pidieron que pinte “Evitas” por encargo y él, claro, los mandó a la mierda. Él es el timonel de su obra y no el mercado. No piensa en vivir

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de su arte. No es un Andy Warhol peronista. El día de los inocentes de 1987, Santoro junto con otros artistas montaron en pleno centro de la city porteña, Mitre y San Martín, la “Kermesse financiera”. Instalaron murales gigantes, mesas de juego y un cajero automático con forma de monstruo que arrojaba dólares con la cara de Gardel. El grupo de gente que intervino, marchó luego al Banco Central a depositar las bolsas de dólares “gardeleanos”. “Pagar la deuda con dólares tan truchos como la deuda misma”, fue la consigna. Y andá a cantarle a Gardel. Cristina lo convocó para realizar las dos Evitas gigantes que fueron emplazadas sobre el edificio que la vio morir, el de Acción Social que está sobre la 9 de Julio. Son dos, la de Ricardo Carpani, militante, enojada, gritándole al micrófono, mira hacia el norte que la desdeñó; mientras que la de “La razón de mi vida”, más tierna, como una estampita de Santa Evita, mira hacia el sur de sus grasitas, de sus descamisados de la patria. Como dice Cristina, cualquier semejanza con la reali-

dad es pura coincidencia. Daniel Santoro es un artista latinoamericano de su tiempo. En su crítica al quehacer del arte deja en claro que será necesario apropiarse de lo erudito, de “lo que está bien” y ponerlo en clave de lo nuestro. Por eso pinta a Perones y Evitas, no sólo por su afiliación política sino que indudablemente representan la expresión más propia de nuestra identidad cultural. De ahí que se lo juzgue como grasa, del montón, lo otro. El desafío en esta Argentina que sueña que es europea, es mostrar la realidad latinoamericana que le brota por todos lados.

¿Cuándo aparece decisivamente el peronismo en tu obra? Yo empecé a trabajar con el peronismo desde la cultura, desde la visión de construcción cultural, no desde la política. Nunca me interesó mucho el peronismo desde lo político porque el peronismo como objeto político es una incógnita siempre, nunca sabés para dónde se desliza y si es el lugar que uno cree que debería tener. Pero desde el punto de vista de lo cultural el peronismo es muy claro: siempre tenés ahí una pertenencia cultural, la construcción del personaje del negro peronista es inevitable. Yo estaba siempre escribiendo en bares dibujos y pensamientos desarrollados visualmente sobre el tema del peronismo. Nadie había abordado esto, incluso el bombardeo a Plaza de Mayo es un tema que nunca había sido abordado por el arte. Desde el punto de vista artístico, un bombardeo tan trágico, 350 muertos, una cosa tan tremenda que desde el punto de vista visual es riquísima, los Gloster pasando y arrojando bombas sobre la plaza, hay algo ahí para ser visto, hay imaginario. Y sin embargo ningún artista, ninguno lo abordó. Eso lo vi en una muestra de arte y política de los ‘60 y los ‘70. En esa muestra de arte argentino y político había por lo menos seis Guernicas pintados por Alonso, por Berni y por grandes pintores, Castagnino también, todos pintaban Guernicas... Te estoy hablando del cincuenta y pico, sesenta, setenta, y ninguno pintó el bombardeo a la Plaza de Mayo, ¿te das cuenta? Hay un tema que pasa por el racismo, por lo político, por aquello de “eran negros peronistas” o “se lo tenían merecido”, uno puede analizar todas esas cosas que pensaron

esos artistas para no pintarlo, para seguir conmoviéndose con Guernica, que por supuesto es terrible y trágico, pero loco, acá en la esquina tuviste un bombardeo y no te pasó nada. Es un tema que pasa por lo político, por la pertenencia al PC, en su momento muy antiperonista, y toda la historia stalinista. Entonces pienso que ahí hay un tema, cómo no voy a pintar eso, quiero ir hacia ahí. El mundo de la cultura “culta” no homologa al peronismo.

¿Cómo recibió tu obra el circuito cultural? La primera muestra de “Mundo Peronista” me la rechazaron en una galería privada, me dijeron “ni locos vamos a mostrar esto” y la pude hacer en el Centro Cultural Recoleta, todavía estaba De La Rúa y nunca hubiera podido mostrarla de forma privada porque no la querían. Y sin embargo, fue un éxito. Después, querían

que pintara Evas Perones, vinieron ofertas de todo tipo que yo rechacé. Lo pude rechazar porque no vivía de eso, porque si no entrás en la picadora de carne y te ponés a fabricar. Yo lo que no quiero es fabricar, quiero meterme un poco más allá. Si pongo un edificio de la CGT es porque quiero provocar y eso es parte de la estrategia conceptual de la obra, ir a los lugares donde se produce un quiebre, donde visualmente hay un quilombo ¿Por qué hay objetos visuales que crean quilombo? Me gusta indagar ahí.

Fue difícil entrar a las muestras de arte político... Todavía me pasa, no tanto ahora, pero en su momento me pasó que yo no ingresaba en las muestras de arte político, como la paradoja de Soriano, que le hacía decir a un personaje “Yo en política no me meto,

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yo soy peronista”. En el arte pasa más o menos lo mismo, te dicen: “Esto no es arte político, esto es peronismo”. Yo creo que tiene que ver con que el arte político está homologado desde la izquierda, entonces si vos no tenés en la obra un tipo con el puño izquierdo levantado ya no es arte político, es un el emblema del arte político. Yo conozco a los chicos del Ojo Obrero, del PO y tenían que hacer un mural, entonces les dije que “No pongan gente así con el puño levantado, prohíbanse poner un puño así, no lo hagan, a ver si sale algo distinto”. No lo pudieron hacer, está el mural ahí en Avenida de Mayo y están con los puños ahí porque si no, no es, hay una tara con la simbología.

¿Por qué creés que no aparecen vanguardias colectivas como las que supo construir el arte político? El paradigma de las vanguardias se agotó en la primera mitad del siglo XX, después no hubo más vanguardias, lo que hay son reelaboraciones de las vanguardias. Pero aquella irrupción vanguardista fue muy fuerte en la primera mitad del siglo XX. La paradoja es que “No es moderno ser vanguardista”. Está la cosa de la cita permanente, como una visión hacia atrás, la “trasvanguardia” y las nuevas formulaciones de la idea de que no hay novedades sino la posibilidad de reelaborar y recombinar lo que ya fue dado. Se sabe que todo está visto y ya fue elaborado de alguna manera. Ya no está el hecho heroico de la novedad en sí misma, el héroe de vanguardia no existe como posibilidad ni como personaje, como tampoco existe el genio del arte, porque junto con eso estaba “el genio”. Van Gogh no está tampoco, ahora somos todos trabajadores de la cultura si se quiere. ¿El incentivo a la cultura por parte del Estado estimula la construcción de identidad? Nunca se construye identidad porque el Estado ponga plata en algo, eso me parece que va por otro lado, estamos hablando de políticas culturales pero no de construcción de identidad. La construcción de identidad sucede. No creo que se haya construido identidad porque desde el Estado salió algo que incentivara la irrupción del tango en la década del ‘20, que desde el Estado se haya dicho “Vamos a apos-


si se quiere, querer voltear paradigmas. Los chicos están en esa movida. Hay una especie de oficialismo diluido, como un fondo de cocción. No es un oficialismo militante en el sentido tradicional. Hay un ánimo de querer pertenecer, de estar cerca de este lugar, casi tiene que ver con la moda incluso. “Hay hasta un Palermo K” –dice, y se ríe a carcajadas–. Todo eso, lo generó Kirchner.

tar al tango porque esto nos define culturalmente”; pero a veces un evento concreto en el marco de una política cultural acorta camino. Lo del Bicentenario es un ejemplo, es la experiencia vital que provocó, la experiencia colectiva de identificación colectiva. Y eso sí que vale más que muchas políticas culturales juntas. Es una experiencia colectiva real donde van millones de tipos y se sienten identificados y circulan por lugares y miran cosas y se genera un fenómeno identitario. Todos se sienten involucrados en eso y te emociona esa experiencia vital. Son hechos que suceden muy de vez en cuando. Y lo del Bicentenario fue eso, una cosa impresionante que deja una marca que uno ya no se va a olvidar, como de algunas situaciones vividas en ese momento. Eso vale

El bombardeo a Plaza de Mayo es un tema que nunca había sido abordado por el arte. mucho, eso es construcción cultural, construcción de identidad real y no es fruto del tiempo, de maceraciones, sino que es un evento puntual. Y ahí te identificás con millones de tipos, que pensabas que no estaban en ningún lado y, de repente, están todos ahí con vos.

Y al mismo tiempo del Bicentenario, había una fiesta cerrada en el Colón, ¿cómo viviste ese contraste? Había como un abismo, un muro divisorio invisible entre las dos realidades. De todas maneras una era mucho menos masiva, pero había un ánimo de separar las cosas: estaba el Chaqueño en un lugar juntando a millones de tipos y estaba en operaciones el ballet del Teatro Colón, en otro lugar. Esa contemporaneidad era muy chocante, porque eran las dos Buenos Aires, de la Avenida Córdoba hacia un lado y, hacia el otro, era una frontera que se veía muy claramente. Era muy extraño, la proximidad de esa masa de Barrio Norte que quiere una pertenencia cultural determinada que tenía como una tensión y, por el otro lado, había como un relax. Porque la cultura “culta”, produce tensión, como diciendo “voy a poner todos mis sentidos en captar este momento sublime de puro arte”, el otro es más una fiesta, más kermesse, más

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Rescate de la mamá de Juanito Laguna frente a la costa de Chapadmalal quilombo. Y esos dos mundos contrastaban muchísimo, tuvo un valor simbólico muy grande.

¿Existe una política cultural peronista? El peronismo en el mundo de la cultura se mueve así: le chupa un huevo. Si hay que hacer Teatros Colones hace Teatros Colones. A María Callas no la trae el conservadurismo, la trae el peronismo, ¿y qué tiene? Fueron los conservadores los que la fueron a escuchar. El peronismo nunca se planteó una política cultural clara, es más divergente. Desde Ivanisevich y la cosa más nazi que te puedas imaginar, hasta la colección de arte moderno del Museo de Arte Contemporáneo y la vanguardia más marxista-leninista. En el año ‘47 se funda el movimiento MADI. Todo eso sucedía mientras estaba Ivanisevich. Y el gobierno, ¿qué hace? A la Bie-

Desde el punto de vista de lo cultural el peronismo es muy claro: siempre tenés ahí una pertenencia cultural, la construcción del personaje del negro peronista es inevitable. nal de San Pablo envía a todos los MADI. ¿Eso qué es, política cultural del peronismo? Eso no es nada, eso es lo que se daba. Es que florezcan mil flores y agarraban de un lado un ramo de crisantemos y del otro un ramo de margaritas.

Hoy tu obra pareciera contactar más con la época.

Colonia de vacaciones en Mina Clavero

Lo que pasa después con el kirchnerismo, que es un fenómeno del peronismo, uno de los últimos fenómenos interesantes del peronismo, es que hay una apropiación inevitable, entonces me siento involucrado también en eso. Pero no hay una intencionalidad, hay una coincidencia temporal que hace que se resignifiquen algunas obras mías. Hoy, con tipos como Capusotto y el negro Dolina, nos sentimos identificados con lo que está sucediendo inevitablemente. Hay como una especie de revolución cultural

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Ya que lo nombraste, ¿qué reflexión te merece la figura de Néstor Kirchner? Néstor tenía un liderazgo endeble, frágil. Un tipo que el día que va asumir se choca con una cámara y le sale sangre, eso te está indicando que se va a chocar y se va a lastimar y por ahí hay que darle una mano y uno se suma, la gente se siente identificada, se trata de un liderazgo que está mucho más abajo, más cerca y eso hace que uno se sume más rápidamente a ese movimiento. Uno lo podría definir a Néstor como una especie de tarambana heroico, un tipo que no se maneja bien ni con el bastón de mando y, sin embargo, tiene una heroicidad que te deja helado, es como Charly García tirándose del octavo piso del hotel, ahí en Mendoza, tiene algo que ver con Néstor en ese sentido. ¿Uno por qué lo quiere a Charly? Por lo mismo, porque el tipo dice que se tira y se tiró y por ahí se mata, entonces esa situación es la que te genera, te exige, te interpela y no te podés quedar en el medio. El tipo mandó la 125 y todos pensábamos que había que parar con eso y no paraba. No te dejaba otra opción que bancarlo.

El barroco y el racionalismo latinoamericano La base de la construcción cultural latinoamericana siempre es el barroco, entendido como acumulación, no es el barroco como estilo europeo sino que es el ingreso de cosas y la apropiación de esas cosas que ingresan. Hechos y artefactos culturales que son apropiados. El barroco mismo es apropiado, reconstruido y puesto ahí como una nueva construcción cultural. Eso es el “barroco latinoamericano”, una maniobra de apropiación permanente. Esa identidad cultural, que está hecha de pedazos, está sostenida, y esa es la clave, con una mirada ingenua. Yo la llamo así, se puede llamar una mirada popular, pero de lo que se trata es de una mirada contraria a la mirada erudita, que es la mirada académica, la mirada que sanciona y que te va a decir siempre que las cosas sobran, esa mirada que cree que tiene que sostener un status de las cosas como vienen dadas. En cambio, el racionalismo acá entra así: viene Le Corbusier en un viaje apostólico desde Europa y nos trae el racionalismo. Y, ¿en qué país de América construye su única edificación? En Argentina, se construye la casa Curuchet en La Plata y se la deja como un templo para la adoración del racionalismo. Y acá todos dijeron “no hay nada que ponerle al racionalismo”, y es así, qué le vas a poner al racionalismo si es pura forma y sentido. Pero en México y en Brasil tienen una voz propia, fruto de una mirada ingenua previa a la mirada erudita. En Brasil, ese mensaje que venía de Europa lo mezclaron con mensajes de la selva y ahí se dio la apropiación barroca. Eso es Niemeyer, el gran arquitecto latinoamericano que es hijo del racionalismo pero también tiene sus antecedentes en la selva. Entonces pone una banana en el techo, azulejos lucitanos, su herencia simbólica ancestral, la herencia portuguesa la vuelve a elaborar con el racionalismo europeo. Eso se llama producción barroca. Niemeyer es un arquitecto barroco y es el gran arquitecto latinoamericano porque tiene una voz propia. En México también dicen “yo tengo una voz propia”, por la herencia de los pueblos originarios, por lo que sea, pero dicen “Yo tengo algo que decir”, entonces vos me traés una pared blanca y yo te la pinto de violeta, porque tengo un mensaje azteca que me gustó y esa es la apropiación ingenua, no hay un motivo, es simplemente porque me gusta a mí, es decir yo estoy presente acá y tengo algo para decir y lo digo y lo pinto y esa pared blanca ahora violeta ya es mejicana. En cambio, en Argentina tenemos una imposibilidad para la construcción barroca latinoamericana porque siempre tenemos esa visión de lo erudito ajeno a lo popular. Las viejardas que leen La Nación dirían “Uy, que cache” porque le han pintado una pared violeta al Malba. No lo podrían tolerar porque quieren estar como en París o en Nueva York, quieren estar en Manhattan cuando van a tomar el té al bar del Malba. No quieren estar en Buenos Aires y sentir que acá alguien puso una voz propia, les molesta eso. Y esto es una condición de la cultura argentina, una condición fortísima. Por eso somos el país menos latinoamericano de Latinoamérica.


El hombre del bajo Escribe Leandro Gillig Fotos Ernesto González

Durante décadas fue convocado como bajista para los discos más importantes del rock nacional. Artistas de la talla de Luis Alberto Spinetta y Pappo han formado con él sus etapas más significativas y clásicas. Machi Rufino nos abrió la puerta de su casa con muy buena onda y, entre fotos de rock, bajos, atriles y música flotando en el aire, conversamos sobre su trayectoria.

Los comienzos con el bajo Lo que gatilló en mí las ganas de tocar, quizás, fue que yo soy contemporáneo de los Beatles, es decir, yo era adolescente cuando los Beatles irrumpieron en el mundo. Un poco eso me atrapó porque yo estaba en una vereda totalmente opuesta, estaba en la Marina y pensaba hacer carrera ahí. Y de repente los Beatles. Ya mi cabeza nunca fue igual. Yo desde niño ya tenía el hábito de cantar, mi padre había sido violinista (de ahí lo del violín) y siempre la música estuvo presente desde muy niño, más que nada cantando. Y cuando aparecieron los Beatles yo quería tocar la batería. Era el instrumento con el cual yo soñaba. Cuando todavía no me había ido de la Marina, iba a los ensayos de una banda que estaba en Palermo, que era mi barrio, donde yo me había criado. Y me quedaba, iba a los ensayos y me quedaba en un rinconcito escuchando eso que me parecía fantástico. Me producía como una adrenalina, tener a los tipos tocando ahí, que seguramente no eran muy buenos pero a mí eso no me importaba... Un día voy al ensayo y me estaban esperando ahí en la puerta todos y me dicen: “Mirá, el bajista de la banda se fue y nosotros pensamos que vos sos la persona ideal”. Yo les dije que no sabía tocar. Me dijeron aquello de que el bajo era fácil, que tiene 4 cuerdas, ese tipo de cosas. Mi entusiasmo

era tan grande que si me hubieran dicho: “Mirá, necesitamos un panderetista o un armoniquista o cualquier cosa”, yo hubiera dicho que sí igual. En ese mismo momento se decidió por mí mi camino musical como bajista y no como baterista, y así empecé. Yo me había comprado el bajo Fender y me fui un día a la famosa cueva de Billy Bond, que estaba ahí en avenida Rivadavia. Iba con el bajo en un estuche de madera, me paré ahí, estaban tocando y vino un tipo. Me dijo [imitando a Pappo con voz grave]: “Mucho gusto, yo soy Pappo”, me dio la mano, “¿me prestás el bajo?”. Entonces le di el bajo y se lo llevó a Alejandro Medina. Fue una frustración, se vino a presentar para manguearme el bajo, así lo conocí. Pero después nos veíamos, él venía por casa, tenía un Fiat 1500 color azul y era un personaje, siempre muy gracioso. Un día estábamos con Héctor y con Black y me dicen “A que no sabés quién viene”. Asoma la nariz y era Pappo, y abrazos y qué se yo. Pappo era un tipo que enseguida decía [imitando con voz grave] “Bueno, hoy hacemos esto”. Enseguida armó para tocar esa noche, tocamos de teloneros de una banda que no me acuerdo cómo se llamaba en un teatro en el centro. La gente deliró, era Héctor Starc y Pappo en guitarra, Black Amaya en batería y yo en bajo. Tocamos así, la gen-

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te estaba muerta. Cuando salimos, en el hall de ese teatro, Pappo viene y me dice: “Tenemos que hablar. Mirá, yo estoy con Pomo”. Yo a Pomo no lo conocía. Al otro día, lo fuimos a buscar a Pomo y de ahí fuimos a un sótano en Caseros, de esos que son una trampa en el piso y te tenés que mandar, y me acuerdo que lo primero que tocamos fue All along the watchtower de Bob Dylan pero la versión que hacía Jimmy Hendrix. Yo creía que estaba en el paraíso, estaba tocando y estaba flotando, lo que tocó Pappo era increíble, lo que tocaba Pomo también, y yo trataba de no desentonar con eso, fue tremendo. Y bueno, duramos un año y pico, lo cual era mucho decir, porque las formaciones de Pappo eran efímeras en esa época, cambiaba de músicos como cambiaba de ropa. Pero quizá lo más halagador en lo personal, es lo que dijo Pappo en un reportaje que le hicieron en un diario. El periodista le preguntó: –¿Y, Pappo?, ¿cuál fue el mejor Pappo’s Blues? –¿Y para qué me lo preguntan si todo el mundo lo sabe? ¡¡Con Pomo y Machi!! – Eso lo dijo él. A mí me cierra la idea de decir que participamos de una de las formaciones de las tantas que tuvo Pappo’s Blues, que tuvo mil reencarnaciones. El disco Volumen tres, es un disco de culto y


las composiciones de “Sucio y desprolijo” hasta “Pájaro metálico” o “Sandwiches de miga” que compuse con él, son como clásicos. Yo me llevaba muy bien con Pappo, es raro, porque no éramos muy parecidos, pero sin embargo en un punto… Mirá, Pappo era un tipo que tenía algunos, digamos, prejuicios, como por ejemplo que nunca iba a besar a un hombre. Sin embargo, la última vez que lo vi, yo estaba de invitado con Divididos, en Obras, y en esa época yo estaba en una depresión muy grande. No tocaba, había abandonado la música, había muerto mi hija en el 95 y no sentía motivaciones para nada, mucho menos para tocar. Pero, como mi hija era fanática de Divididos, tenía cuadernos con las letras, el 38, qué se yo… Pensé, cuando me invitaron, que hubiera sido una gran alegría para ella ver a su papá tocando con

una de sus bandas preferidas. Y acepté. Inclusive les conté a ellos lo que a mí me pasaba y lo tomaron de la mejor manera. Esto fue en el 2003. Y aparece Pappo, y no aparece solo, sino con Tico, con Pomo, estaban los Riff por ahí dando vueltas, o sea, había mucha gente especial. Y me vio y me dijo [imitando a Pappo con voz grave]: “¡Tocins!”. Porque “Tocins” era por tocino, tocino era por Rufino, que es mi apellido, porque a él le gustaba deformar los nombres. Entonces en vez de Rufino me decía Tocino, pero Tocino le sonaba muy, muy, muy… latino, entonces lo hacía un poco más anglo, Tocins. “Tocins” viene delante de todo el mundo y me dio un beso. Pappo no daba besos. Y yo sentí que en esa actitud, él me decía todo lo que por ahí con palabras no era capaz de decirme a partir de que había muerto mi hija. O sea, sé que esas cosas no las hacía

habitualmente, así que por eso me atrevo a decir que nos entendíamos muy bien. A Pappo muchas veces lo defenestraron. Cuando salió, por ejemplo, Pappo’s Blues Volumen 3 la revista Pelo lo prendió fuego mal. Decía: “Cómo se atreve a hacer un tema como Sucio y desprolijo”. El disco hoy por hoy sigue teniendo su peso y la revista Pelo es un recuerdo para los que la leyeron en aquella época y nada más, entonces, a veces, la vida y el tiempo ponen las cosas en su justo lugar. Estilísticamente hablando, Pappo es un tipo que siempre ha sido fiel a un estilo y el ser fiel a ese estilo le costó. Muchos lo tildaban de cuadrado, de que no salía del Blues, de los tres tonos. Hasta que se la tuvieron que comer, porque un señor llamado BB King lo invito a tocar en el Madison Square Garden.

No se puede vivir al margen de lo que pasa, es muy idiota pretender estar al margen o decir “No bueno, yo soy artista, entonces al ser artista me pongo al margen”. Hago las cosas que hace cualquier persona, veo a la gente durmiendo en los portales de las casas, cuando escarban una bolsa de basura, no puedo permanecer al margen de eso. Nunca tuve posiciones políticas públicas pero en lo privado sí las tengo, por supuesto. No estoy de acuerdo con mucha gente y estoy de acuerdo con mucha gente. Nunca voté en blanco, considero que eso es ponerse al margen y que no está bien. Y creo que sin duda este gobierno me representa más que muchos otros.

Como decía Pomo, cambiamos de guitarrista Ante todo te digo: siempre fui muy abierto con los gustos musicales, yo tenía 12, 13 años y escuchaba jazz, me moría con Sergio Mihanovich, (Baby) Lopez Furst, músicos de jazz argentinos. Raro, ¿no? Un chico de 12, 13 años. Sin embargo, por esas vueltas de la vida yo terminé tocando con Baby Lopez Furst, 4 años después, en una etapa jazzística que tenía… O sea que no por tocar con Pappo no me gustaba Luis Alberto, adoraba la música de Spinetta. Yo fui a ver el primer concierto de Almendra en el Instituto Di Tella, me acuerdo hasta cómo estaba vestido Luis, con un jardinerito de jean y la guitarra Huevo. Y morí. Lo admiraba a más no poder. Cuando me vino a buscar, me tocó el portero eléctrico y me dijo: –¿Machi?

–Sí. –Luis Alberto. –¿Qué otro Luis Alberto podía ser? El único Luis Alberto es él. Me dijo:– Mirá, yo ya estoy con Pomo y queremos que… Que toques. –Y así fue. Eso fue Invisible. Luis Alberto es una persona que musicalmente siempre te va a sorprender, siempre, porque tiene un vuelo diferente. Yo hasta Invisible no había estudiado música, lo digo con cierta vergüenza, no sabía nada, no era capaz de leer un cifrado o un pentagrama. Mucha gente me pregunta: “¿Cómo podías hacer un bajo como el de Jugo de Lúcuma si no sabías nada?” Intuición pura, por haber escuchado tanta, tanta música. ¡Yo escucho mejor de lo que toco! Luis Alberto, en mi opinión, no lo digo por

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el cariño que le tengo, es un genio. Si los genios existen, él es un genio. Estamos hablando de 1977, “A 18 minutos del sol” es de 1977. Fijemos esa fecha, 1977. En el año 1985, un señor inglés llamado Sting desarma The Police y arma una banda con Kenny Kirkland, Brandford Marsallis, Omar Hakim y Darryll Jones, todos músicos de jazz, todos negros y todos yanquis. Se filma una película. Y la película se llama Bring on the night, es como la génesis de esa banda y el primer concierto que hacen en París. Era una banda donde obviamente había movimientos jazzísticos de Kirkland y Marsallis mezclado con la cosa pop de Sting y demás. A mí me invitaron a ver la película la primera vez en un cine para después opinar. Y había periodistas, entonces cuando termina la película uno

de los periodistas me mira y me dice: “Qué genio Sting, qué extraordinario”. Y yo lo miré con un destello de bronca y le dije: “Sí, el problema es que Luis Alberto hizo esto en 1977 y ustedes lo prendieron fuego, dijeron que esto era una porquería y que Luis estaba estafando a su público y que bla bla bla”. Años después, me llama Lito Vitale y me dice: “Mirá, Machi, estoy produciendo un disco homenaje por los 40 años del rock nacional. Me gustaría que estés en el disco, tendrías que grabar con Luis Alberto”. Yo le dije: “¿No hay otra opción?” [Risas]. Yo ya estaba más cerca del sí que del no y le dije que sí. No obstante eso, fui a la grabación absolutamente desanimado, pensando “Va a salir mal, para qué habré dicho que sí. Va a ser una porquería” (por mí, obvio). En el estudio estaban Jota Morelli, Baltasar Comotto, Luis Alberto y Lito Vitale. El clima que se creó fue tan especial que hicimos tres tomas de “Tres Agujas” de Fito Paez y cualquiera de las tres servían. Estábamos recontra conectados, fue un clima muy lindo. Lo disfruté mucho y, sobre todo, lo que pasó después, al día si-

guiente, a los días siguientes, internamente pensaba “Qué lindo es volver a hacer música”. Para mejor me llama Luis Alberto y me dice: “Muy lindo todo, muy lindo todo, pero Machi haber grabado con vos de nuevo para mí, no sé qué”. Le digo “No me hagas llorar, Luis” y me hizo llorar, por supuesto. Así que ahí quedó picando. Así que por esas cosas que tiene la vida me llama El Tuerto Wirtz (baterista) y me dice “Quiero tocar con vos” y yo le digo “Pero yo no estoy tocando” y me dice: “Dale, Machi vamos a tocar, vamos a tocar” y por esto que te comentaba de que estaba conmovido le dije “Bueno, vamos a tocar”. Lo llame a Héctor Starc y se interesó, entonces armamos un cuarteto con Ciro Fogliatta en teclados, el Tuerto, Héctor y yo. Ahí nomas ya pintó un concierto en Mataderos en el Anfiteatro, se llamó “La Superbanda”. Durante el concierto Héctor Starc dice: “Lo que les quiero comentar es que lo importante esta noche es que Machi está regresando a la música”. Tuve que hablar, empecé a dar mis razones y la gente no me dejó terminar, estalló en un aplauso y yo conmovido, porque tomé conciencia de que aún siendo siempre “parte de”, “el bajista de”, la gente tenía un cariño por mi persona mas allá de lo que yo hubiera hecho. A los 15 días de esto le descubren un tumor cerebral al Tuerto

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Wirtz, que le costó la vida. Entonces me quedo con que el Tuerto me sacó de mi casa, me subió a un escenario y, como se dice vulgarmente, “Se va de gira”. Y yo qué podía hacer ¿Me quedaba nuevamente en mi casa? No me quería volver a mi casa, entonces la opción era buscar un baterista y seguir tocando con Héctor o buscar otro guitarrista. Y me acordé de Cristian (Judurcha) porque yo tenía un proyecto para tocar con él junto con Guillermo Arrom, justo en la época que muere mi hija y yo derrapo mal, quedó todo cancelado. Me acordé de él y lo llamé. De la mejor manera me dijo que sí, nos fuimos a ensayar pero… Entre Judurcha y Starc cero química y ahí fue la disyuntiva de si buscaba otro batero u otro guitarrista, y opté por buscar un guitarrista, porque con Héctor ya habíamos tocado mucho tiempo antes y me parecía bueno buscar un cambio. A la semana me llama Cristian y me dice: “Soy Cristian, tengo novedades, hablé con Lito Epumer y me dijo YA”. A Lito ya lo conocía, lo admiraba, habíamos intentado tocar con él y Pomo después de Invisible, después me fui con Spinetta y Pomo me odió. Así que fue un reencuentro. Lo que hacemos con Lito está en la frontera entre el jazz y el rock, ya desde hace tres años que estamos juntos, sacamos un disco, de momento pensamos seguir tocando, no tenemos mucha actividad porque realmente esta música es difícil para la gente. Veremos más adelante cómo se van dando las cosas. Creo que me siento con pilas y con ganas de hacer muchas cosas.

ienso que en este momento el rock carece de ideología. Si alguna vez la tuvo, ya no la tiene. A mí no me representa ni la bengala, ni la hinchada, ni el rock barrial, ni todos esos códigos futboleros que no tienen absolutamente nada que ver conmigo. No me gusta la violencia, no entiendo a un tipo que va a un concierto de rock a hacer pogo, es una violencia innecesaria, yo vengo de una generación de gente que escuchaba música desde un estado de contemplación, se percibía de otra manera. Hay un dicho que dice que “la música amansa a las fieras”. ¿Sí puede con las fieras pero no con las personas? Que alguien me lo explique porque yo no lo entiendo. Eso sumado a esta cuestión de las bengalas, donde se le pretende dar al público un protagonismo que nunca tuvo. El público es público y el artista es el artista, el que le tiene que dar a la gente cosas para que se sienta conmovida. Ahora, cuando los roles se cambian y el que hace el espectáculo es el que está abajo, estamos en el horno. ¿Qué querés que te diga? Lo único que veo es un ardid de tipo comercial, yo le hago creer al tipo que es parte del espectáculo y entonces va a juntar la moneda para pagar la entrada una y otra vez.

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POR RAÚL ZAFFARONI

EL PACO NO ES PASTA BASE Ilustra Diego Parés

El Doctor Raúl Zaffaroni nos cuenta el trabajo que realiza combatiendo el consumo de paco. Termina con el mito urbano de que la sustancia que consumen los niños y jóvenes marginales que viven cerca de grandes centros urbanos está hecha con Pasta Base. Cuando los profesionales no saben qué inventar.

Nosotros, al concentrar los secuestros de paco en un juzgado, pedimos la formación de una brigada especializada en paco. Debo reconocerle a la Policía Federal que, si bien no fue eso lo que se hizo exactamente, nos pusieron un equipo que funcionó muy bien. El paco en particular no es una caja grande, de modo que puede haber afectado sectores medios marginales institucionales. Evidentemente que afectó. Secuestramos en dos años más de cuatro millones de dosis. Encontramos una facilidad para llevar adelante esto, el paco plantea un problema que no lo plantean los otros tóxicos: es un veneno. Tiene muchas bocas de expendio pequeñas, entonces está el inconveniente de poder detectarlas todas. Pero tiene una ventaja enorme, la de que no nos estamos enfrentando con el cártel de no sé dónde. Si tengo que enfrentarme a eso digo “muchachos vámonos a casa porque me van a bajar con un cañonazo de dólares o con un cañonazo de plomo”. Geopolíticamente estamos protegidos momentáneamente, no estamos en la situación de México, no somos país productor, no somos país de elaboración y no estamos pegados geográficamente a la principal fuente

de demanda y de consumo. Respecto de la cocaína podemos ser un punto de triangulación. No somos país de lavado tampoco, nuestros mercados son chicos, cualquiera que quiera hacer un lavado de cincuenta millones de dólares acá lo miran todos, llama la atención del Banco Central, de todo el mundo. Pero hay mil tráficos, trata de personas, de armas, no es el tóxico el único. Me decían que el paco es el residuo de la pasta base. No puede ser el residuo de la pasta base, sin laboratorios qué vamos a tener pasta base, quizá tendremos alguno por la frontera, es muy difícil que tengamos en semejante cantidad, no porque seamos santos, si no porque la materia prima es muy voluminosa, no producimos coca en el país. Cuando lo analizamos no es pasta base, se toma un kilo de cocaína y se hacen un millón de dosis mezclándolo con cuanta porquería se les pueda ocurrir. Lo que tiene de cocaína es casi un residuo. Produce lesiones cerebrales frontales, en la parte de la voluntad, lesiones pulmonares, proclividad a la tuberculosis, los pibes pierden peso muy rápido y se mueren. Lo segundo que hicimos fue ver de qué medios dispone el Estado, porque

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nosotros hacemos los secuestros, pero qué se hace con los pibes ya no es competencia nuestra. De cualquier manera teníamos que ver qué se hacía. Una de las cosas que nos sorprendió es encontrar que el Estado tiene medios pero que no se habían articulado, así que mínimamente juntamos algunos hombres sabios: psiquiatras, psicólogos, neurólogos... No se ponían de acuerdo, les dijimos: “Enciérrense y cuando hagan fumata nos dicen qué hacemos”. Más o menos salió un protocolo de lo que hay que hacer. No había protocolo de tratamiento, ese era el problema, porque es un tóxico que afecta a capas muy pobres, entonces no hay clínicas privadas. Hicimos unas cartillas con las indicaciones de las instituciones estatales, sean del orden nacional o de ciudad, y empezamos a hacer los secuestros. Se colocaron en algunos barrios de emergencia centros sanitarios. Había cierta resistencia pero se consiguió un vehículo para el transporte de los pibes, que lo usa la policía pero sin signos policiales externos, tipo policía ambulancia. Se creó una cátedra dependiente del decanato de la Facultad de Medicina, pero se tiene que ir por más.

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Africanos en Argentina

REFUGIADOS Escriben Julieta Inés Dal Lago y María Eugenia Mastropablo Fotos Valeria Forster

Todos los días llegan al país ciudadanos africanos en búsqueda de refugio. Muchos de ellos parten de sus tierras escapando de conflictos sociales o políticos. En suelo argentino, tratan de insertarse laboral y socialmente y, en este intento, se enfrentan a diferentes problemáticas que les hace difícil encontrar la paz y estabilidad que tanto buscan.

“¡Run for your life!”, ¡corre por tu vida!, es el disparo de salida que muchos africanos escuchan y los impulsa a dejar atrás su tierra natal, cuando no les queda más opción que salir corriendo de sus países en búsqueda de refugio. Son perseguidos, o temen serlo, por razones de religión, raza, nacionalidad, algunos por sus opiniones políticas, otros por pertenecer a un determinado grupo social. Pero todos tienen un rasgo en común: deben escapar. Sus pies corrieron por el suelo de Ghana al escapar de la tribu a la que pertenecía: Elefantes. En un clima de tensiones, frente a la muerte del cacique, un día despertó y tuvo la sorpresa de encontrar muerta a su madre y, al día siguiente, a su padre. No tardó en darse cuenta de que él podría ser el próximo. Por eso no dudó y emprendió la partida. Subió a un barco que transportaba semillas asistido por un empleado, quien, luego de escuchar de su propia boca la historia, le dijo: “Quedate tranquilo, te voy a ayudar para que puedas salir del país”. Así fue como Joseph (17) llegó al suelo argentino. Sus pies ahora caminaban por las calles de Buenos Aires, sin saber dónde estaban ni adónde iban. Le decía a la

gente que estaba perdido, pero no le entendían por su idioma, hasta que encontró a un hombre que le dijo que fuera al barrio de Once, donde podría hallar a alguien de su misma nacionalidad para darle una mano. Allí conoció a Clement (18), también ghanés, quien estaba vendiendo bijouterie en la calle, y lo acompañó a la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE). La CONARE es el órgano administrativo nacional encargado de evaluar y decidir si los solicitantes de refugio o asilo reúnen las condiciones suficientes para ser reconocidos como refugiados. Al igual que el resto de los Estados del mundo, la Argentina tiene la responsabilidad de amparar a quienes llegan al país en búsqueda de refugio o asilo. Por tal motivo, le compete facilitar la inserción de todas estas personas a la comunidad nacional. Joseph, al igual que varios jóvenes y mayores que llegan al país, presentó la solicitud de refugio ante la CONARE, la cual debe brindar la asistencia de un intérprete y un abogado. Así obtuvo una residencia precaria (que lo habilita a trabajar), luego el DNI, y tuvo la posibilidad de aprender español.

Clandestinos con papeles En la búsqueda de obtener un fácil y rápido medio de subsistencia, tanto los mayores como los menores acuden a la venta ambulante, sobre todo de bijouterie. Pero no resulta tan simple poder dedicarse a esta actividad, ya que en la Ciudad y en la Provincia de Buenos Aires está prohibida, aunque en el sector bonaerense la normativa es más flexible. El artículo 83 del Código de Faltas y Contravenciones de la CABA habilita la venta ambulante para mera subsistencia, pero no permite ocupar un espacio en la vía pública. Esto genera un conflicto: cuando los solicitantes de refugio y refugiados salen a la calle a vender sus productos, se encuentran con personal de la Policía Federal, de la Metropolitana e inspectores fiscales de Espacio Público que, en cumplimiento de la norma, confiscan su mercadería. Pero ésta no es la única dificultad que enfrentan. También suelen ser víctimas de abuso de autoridad, racismo y muchas veces son detenidos, según informa el fundador senegalés del Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Integración (IARPIDI), Celestin Nengumbi, quien además explica: “La persecución policial comenzó en los ‘90 por parte de las brigadas de las municipalidades, pero se fue incrementando a medida que aumentó la presencia de los afro en el país. A partir del 2000 la tendencia fue creciente. Pero desde 2008 aumentó aún más y las autoridades sumaron al secuestro de mercadería, la xenofobia e insultos, como ‘negro de m’, ‘no queremos más negros’ y ‘váyanse a su país’ ”. Nengumbi explica que frecuentemente se vieron obligados a entregar algunos de

sus productos a modo de soborno: “La técnica fue primero pedir regalos todos los días, pedían uno, al otro día dos, o les decían ‘mi nene quiere eso’. A tal punto que les estaban destruyendo el capital limitado que tenían”. Frente a este accionar comenzaron a resistirse y las autoridades empezaron a pedirles los documentos y a insultarlos. La Policía, sin reparar en la situación de precariedad documental en la que se encuentran, suele detenerlos cuando les piden una identificación y ellos muestran el único papel que tienen: la residencia precaria. Además, temen realizar la denuncia por miedo a futuras represalias. Marcos Filardi, tutor público oficial ad hoc de la Defensoría General de la Nación Argentina en niños y adolescentes peticionantes de refugio, explica: “La residencia precaria acredita mínimamente la identidad y sirve a los efectos contravencionales”. A partir del precedente que sentó el hábeas corpus Bara Sakho, disminuyeron los casos de abuso hacia los refugiados que venden en la calle. Esta acción judicial fue iniciada a partir de tres casos ocurridos entre diciembre de 2008 y enero de 2009. La demanda denunciaba racismo y abuso de autoridad por parte de la Policía en los procedimientos de confiscación de mercadería. En uno de estos casos hubo “extravío” de documentación en la Comisaría 16, del barrio de Liniers. “La policía le tiró el pasaporte y éste desapareció”, denuncia Nengumbi. La Justicia porteña resolvió que la venta ambulante de baratijas no es ni una falta ni una contravención. Al respecto, Nengumbi afirma: “Esto constituye una herramienta de defensa frente al hostigamiento policial”. Por otra parte, Filardi sostiene: “No sé si a partir del fallo Bara Sakho la situación ha cambiado sustancialmente.

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Senegaleses en una pensión. Constitución, Buenos Aires. Falta el conocimiento de qué es la residencia precaria y para qué sirve”. Uno de los inconvenientes de la falta de conocimiento público acerca de la residencia precaria, se da en materia laboral. Según informó Sergio Bertini, integrante de la Fundación MYRAR, “a veces los empresarios, los dueños de los comercios, no les creen que es legal”.“Nosotros hicimos difusión en las oficinas de la ANSES y Ministerios Públicos, porque a veces los mismos trabajadores del Estado no conocen esto”, agrega. Filardi advierte que la nueva Ley de Ordenamiento y Espacio Público, sancionada el año pasado, restringe aún más la venta ambulante porque termina circunscribiéndola a espacios de comercialización determinados y a ciertos productos, como los artesanales y las antigüedades. A pesar de que en la Argentina la legislación es bastante avanzada en cuanto a la protección de los refugiados, todavía falta la implementación de políticas públicas que les brinden un mayor amparo e integración social. Por otro lado, continúan existiendo en la comunidad conductas discriminatorias y una falta de apertura hacia los inmigrantes. “He soñado con la idea de una democracia y una sociedad libre en la cual las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades”, fueron palabras expresadas por Nelson Mandela en defensa de los derechos de los ciudadanos africanos, quienes históricamente han vivido actos de hostigamiento social. La xenofobia y el racismo son conductas que deben ser erradicadas de la sociedad argentina, ya que no van de la mano de un Estado que se caracteriza por la defensa de los Derechos Humanos. Como dijo Mandela: “La democracia exige que los derechos políticos y de las minorías se resguarden”.


Entrevista a Cynthia García

“A 678 le faltaba debate interno” Escriben Santiago Mouradián y Damián Cots Fotos Veronique Pestoni Ilustra Ana Diez

A Cynthia García muchos ya le conocían la voz y otros tantos sabían de sus columnas y de su trabajo de investigación en el programa de radio La Mañana, de Víctor Hugo. Pero saltó a las pantallas en un debate con Pablo Sirvén, en el programa Palabras más, palabras menos. ¿Quién es esa chica que defendió a Zaffaroni, denunció la campaña difamatoria de Perfil, La Nación, Clarín y TN (en el mismo aire de TN), y lo dejó tan mal parado a Sirvén?, se habrán preguntado muchos. La chica tenía argumentos. Seria y prolija, pasó a estar en la mira de muchos, logró hacerse escuchar en su propio programa de radio y llegó a 678 para darle un respiro. Una periodista que arriesga, porque investiga. Si tiene que criticar al kirchnerismo, lo hace sin ser benévola. Fue una de las primeras en criticar a Schiavi tras la tragecia de Once, fue la que en 678 y en La Mañana hizo las preguntas más insidiosas sobre la megaminería, piensa que Scioli es lo mismo que Macri y que un pobre tipo llamado Lanata trabaja concretamente en instalar una crisis económica. Viajó a Paraguay para entender de primera mano qué intereses recorren América Latina y por qué allí lograron hacerle un golpe de estado a Lugo. Con el ojo sobre la Ley de Medios, Cynthia García es de las que se anima al desafío de repensar la comunicación.

Fuiste una de las pocas que estuvo trabajando exhaustivamente en Paraguay, ¿con qué te encontraste? Primero, con la adrenalina del trabajo periodístico de campo. Salir de la comodidad de un estudio de radio o de televisión y moverte en el territorio donde están pasando las cosas. Es lo que me apasiona, hay una pulsión, una adrenalina, que te hace visualizar las cosas de otra manera. Me encontré con un poder muy golpeado, con una sociedad que intenta hacer una resistencia. Con ilusiones y desilusiones, con una situación clara de golpe de estado y con una conciencia no sólo en la militancia juvenil si no en la “no militancia” también. En Asunción, todo el mundo sabía que era un golpe de estado; los que lo negaban, lo negaban, pero todos sabían que era un golpe de estado. Tuve la oportunidad de hablarlo un momento con Lugo. Tal vez, el problema de Lugo fue la imposibilidad de haber generado un espacio político que lo sostuviera, además del apoyo popular que seguía teniendo. Yo creo que una de las principales causas

del golpe son los intereses que se concentraron, que fueron los mismos que lo llevaron a Lugo al poder en un principio. La sensación personal que tengo es que Lugo intentó engañarlos. Su investidura eclesiástica le venía bien a muchos sectores que lo apoyaron y esa concertación hizo que Lugo estuviera en el poder. Después Lugo no pudo, pero creo que sí lo intentó. Hay distintos parámetros. Yo hago eje sobre la televisión pública porque estuve los cuatro días ahí adentro. La televisión pública tenía seis meses nada más, fue un proyecto que excedía la cuestión de mostrar el discurso gubernamental, era una televisión a la que se entraba por concurso. En el aire de la programación se veía, por ejemplo, a personas hablando de los desaparecidos de la dictadura de Stroessner, los derechos de los campesinos, la concentración de la tierra, realmente para la sociedad paraguaya eso no había pasado nunca. Claro que ese proyecto ahora quedó truncado, pero culturalmente Lugo metió mano a un montón de cosas. Se acercó a los líderes campesinos, reforzó las estructuras del campesinado para-

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guayo, hay una concentración de la tierra abismal y hay una penetración muy fuerte de los agro sojeros brasileños y Lugo intentó tibiamente, es fácil decir desde acá tibiamente, romper con esa estructura. Todos los intereses de los agrosojeros, los exportadores, los medios, la derecha concentrada confluyeron para sacarlo. Él hizo lo que pudo. También, por supuesto, tiene sus déficits de construcción de poder.

Mientras describías el escenario del golpe de estado que derrocó a Lugo, pensaba en lo parecido al escenario que hubo en nuestra país allá por la 125. Son los intereses que sobrevuelan la región. Lo que pasa es que Cobos no fue Franco porque nosotros tenemos otra sociedad, porque la 125 sacó lo mejor de nosotros, porque Cristina con unos ovarios enormes manda la 125 al Congreso y habilita el voto no positivo de Cobos, lo pone en evidencia. Y eso hace reverdecer la militancia, nosotros tenemos una estadista de la talla de Cristina Fernández

de Kirchner que realmente hace imposible una situación como la de Lugo y una sociedad politizada profunda, una clase media extendida. No podría haber pasado, los intereses son los mismos.

El gobierno le acaba de girar la plata a Scioli para apaciguar las aguas pero ahí se abrió una grieta, un conflicto. ¿Cómo lo analizás? La Provincia de Buenos Aires tiene una complejidad enorme por su propia composición, ahí conviven las tierras más ricas del país con los bolsones de pobreza concentrados más grandes. Convive el sector más poderoso de la Argentina con la brutalidad del desmadre de la Policía Bonaerense alejada del control político. Si vos me preguntás concretamente por Scioli y el kirchnerismo, a mí me parece que acá se están tensando las fuerzas de la construcción política a futuro. No es el presente de la Provincia de Buenos Aires lo que está en juego, es la construcción de cómo va a continuar el kirchnerismo y qué rol va a ocupar Scioli, porque hasta ahora está dentro del proyecto kirchnerista, como muchos otros gobernadores que podría discutirse si representan o no al modelo, pero bueno, así se construye la política. Por eso, gracias a Dios, ¡me dedico al periodismo! Pero así se construye, si no cómo podés construir un proyecto de país con extensión territorial si no generás estos acuerdos. Yo no pondría las cosas en términos de amigos o enemigos, no lo personalizaría tanto. La propia Cristina no lo hace, pero sí hay una clara tensión y las aspiraciones presidenciales de Scioli no son nuevas, se las dijo al propio Néstor Kirchner y son legítimas. Ahora, una de las preguntas que se me ocurre en principio es qué proyecto político se va a atrever a representar Daniel Scioli, cuál es su plafón político, a quién se quiere acercar y si estuviese dentro del poder político, ¿continuaría con un proyecto de país distributivo alejado de los poderes concentrados? No parece dar muestras de eso, pareciera que Scioli representa más a un sector cercano a los poderes concentrados. Como dice Víctor Hugo: “Algunos medios protegen a Cristina, otros protegen a Macri pero todos protegen a Scioli”.

¿Cuándo

empezó

a

pasar

esto de que uno lee la tapa de Clarín y no puede creer ni en el pronóstico meteorológico? ¿O siempre fue así y no nos dábamos cuenta? Yo ejerzo el periodismo desde el 95 y siempre la frase fue que Clarín es un

un monopolio. Creo que el quiebre lo pone Néstor Kirchner cuando dice “Qué te pasa Clarín, estás nervioso”. Acá cito a Horacio Verbitsky, que en el último Congreso de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Plata cuenta que cuando lo escuchaba a Néstor decir eso no entendía

El desafío es repensar la comunicación y que no sea sólo en términos de mercado. transatlántico, esa imagen da la cuenta de un poderío que avanza. Clarín ejerce el dominio del mercado comunicacional absoluto. Tienen un poder de dominio y una marcación de agenda que lo definen como

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la jugada que se estaba preparando y después comprende la dimensión porque Néstor los sitúa, los sube al ring, les dice “ustedes no son ángeles, no tienen alas, están en el barro igual que nosotros”. Los


Víctor Hugo. Es todo, periodísticamente para mí es todo. No quiero ser obsecuente, de verdad no hace falta con él. Víctor Hugo es el ejemplo de la pasión por el periodismo y por otro lado de la accesibilidad, creo que ejerce un periodismo popular, que yo trato de imitar. Mauricio Macri. Es una expresión de la derecha. Luis D’Elía. Es un gran editorialista. Políticamente es interesante pero además hace unas editoriales muy acertadas. Lanata. Es un pobre tipo, me parece. Scioli. Igual que Macri. Alguien dijo alguna vez que eran iguales, con la diferencia de que Macri lo expresaba en público y Scioli en privado. Néstor Kirchner. Lo conocí tarde. No creí al principio en el proyecto kirchnerista, porque no vengo del peronismo, porque la década menemista golpeó mucho, el duhaldismo, el aparato, pero en 2002 viajé a Calafate y lo empecé a conocer. Sabía que había que prestarle atención pero no adhería. Recuerdo su primer discurso cuando asumió la presidencia que dice que viene de una generación diezmada e instaló ideas de lo que era un estado de bienestar. Igual no le creí, le empecé creer cuando bajó el cuadro de Videla, cuando entró Zaffaroni a la Corte Suprema, y después y después y después. Me hubiese gustado haberle seguido los pasos desde antes.

sube al ring y les pide que devuelvan el golpe de igual a igual. Los sitúa como los actores políticos que son porque una cosa es ser un medio de comunicación involucrado un proceso político y otra cosa es ser un actor de presión política, con candidatos claros y apoyos concretos. La feria

o los grupos concentrados? Ese es el debate y desde que los involucra como actores políticos, el grupo empezó a mostrar los dientes. Todos los días hay una tapa para desmentir, la última postal de esta evidencia es que lo ponen a Jorge Lanata, que había sido el crítico del propio diario,

El kirchnerismo es como el patito de la feria: es al único al que le podés pegar, al único que le podés pedir, el único que te va a dar, al único que le podés exigir. Expo-agro que es la sociedad entre Clarín y La Nación factura alrededor de 1500 millones de dólares por año. Una fortunada de plata, y esa sociedad da cuentas claras de quién es quién porque los principales accionistas del grupo Clarín son productores agroexportadores. Esa sociedad con el sector que presionaba al gobierno en la crisis del campo, nunca se la contaron a la gente, nunca le blanquearon a la sociedad que los lee que ellos eran socios del sector que presionaba al gobierno, entonces eso es un factor de presión política directa, un partido en las sombras. El kirchnerismo ejerció un quiebre sobre esa discusión: ¿dónde está el poder, lo tiene el Estado

como un mascarón de proa de un discurso que ya no les es efectivo, entonces lo que necesitan es que Lanata sea efectivo por ellos.

Leí en un tweet tuyo donde decías que Lanata es el mascarón de proa de la búsqueda de construir una crisis económica. ¿Cómo sería? Gran parte de la sociedad, comprendió que Clarín miente. El grupo lo contrató a Lanata justamente para tener esa efectividad que había perdido. El grupo Clarín y el diario La Nación están puestos a crear una crisis económica. Mi nena de 7 años lo ve

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a Lanata y se da cuenta, te lo juro, es tan obvio, Lanata es efectivo porque maneja bien el show, renuncia al periodismo y construye falacias con retazos de verdades, porque así se construyen las falacias. De repente, se muestra Tucumán, con todos los problemas que pueda tener el gobierno de Alperovich, que la verdad que no es santo de mi devoción, pero él transmite desde un comedor, enuncia la censura y habla de que la gente está desnutrida y no contextualiza que la mortalidad infantil bajó tres puntos, y que todas esas madres que van a los comedores, están cobrando la Asignación Universal por Hijo, que eso un poco les cambia la ecuación, el tema lo conozco bastante porque soy tucumana. La intencionalidad de instalar la crisis es muy palpable.

No puedo dejar de preguntarte, porque es el momento en qué te conocí periodísticamente: el debate con Pablo Sirvén en TN, fue un momento clave en desenmascarar una operación. Contame cómo fue. Fue un momento de inspiración. De hecho, yo lo había entrevistado a Sirvén varias veces y si bien teníamos en claro que

pensábamos distinto, siempre fue en el marco del respeto, incluso en ese debate. Lo de la campaña contra Zaffaroni era evidente que no tenía sustancia, se construye con un dato cierto una difamación porque los artilugios venían por ejemplo del diario Libre (que en paz descanse) porque duró lo que tenía que durar. Por suerte la gente ya repele ese amarillismo. Pero ese día fue una casualidad, porque al productor Claudio Martínez, que es el productor de “Palabras Más, Palabras Menos”, un gran productor, se le había caído Marta Dillon, que es quién iba a participar del debate. Hay que reconocer que Zlotogwiazda es muy interesante, Tenembaum cada vez menos, pero Zloto seguro que es interesante. Me llamaron porque se les había caído el invitado. Yo estaba en casa con mi nena, tomando mate, no pude preparar nada, eran las 8 de la noche y el debate era a las 10, tuve tiempo sólo de bañarme e ir al canal. Creo que como tengo una formación en derecho, tenía una ventaja frente a Sirvén y la verdad es que utilicé esos conocimientos y funcionó, pero no es que fue una estrategia, es simplemente lo que uno puede hacer cuando tiene argumentos y los muestra. Entonces fue fácil porque Sirvén es un tipo con bastantes limitaciones. Insisto que no es personal, pero lo cierto es que es un tipo muy básico.

Respecto a tu rol en 678, en los primeros programas le pusiste los puntos a Diana Conti, después atendiste a Schiavi apenas pasó lo de los trenes. Resonó tu participación y 678 dio un giro con tu aparición. ¿Cómo es tu rol ahí, está hablado? Cuando Gvirtz me propone la columna yo le comento que a mí me parecía que a 678 le faltaba un debate interno. Si él me decía que había un formato establecido, bueno, le decía “Gracias, paso”. Pero no me dijo eso, por el contrario me incentivó a que diga lo quiera: “Si a mí me decís que vas a aportar a un debate interno, felicidades”. Fijate también el prejuicio que uno puede tener.

Lo interesante del kirchnerismo fue la capacidad de generar una alianza gigante pero con un núcleo muy duro, dentro de cuyos límites siem-

pre va a haber fluctuaciones. ¿Cuál es el límite de esa amplitud de alianzas? Es verdad que el kirchnerismo funciona bien en los momentos de presión. Pero yo incluiría lo popular. Esa mirada de Néstor sobre la transversalidad hizo que muchos sectores progresistas no peronistas se incorporaron al kirchnerismo y si la pregunta es por qué, yo creo que el tema está en que el kirchnerismo representa a los más pobres, a los sectores vulnerables que han sido históricamente desprotegidos. Ahí está el eje, mientras el núcleo siga representando a los pobres de la Argentina, el proyecto se va a ampliar y se va a nutrir de esos sectores límite, que exceden las perspectivas personales. Por ejemplo, la Ley de Medios no está del todo implementada, y todos aquellos que entendimos que esa lucha era una lucha por la liberación comunicacional, estamos obligados a pedir que la AFSCA, las autoridades, los intendentes, los gobernadores, no hagan la vista gorda con la Ley de Medios por los tongos que tienen con las señales de cable locales. La cuestión está en que a veces la desilusión personal que uno tiene sobre algunos temas puntuales es excedida ampliamente por este proyecto. Lo que pasa es que el kirchnerismo es como el patito de la feria, es al único al que le podés pegar, al único que le podés pedir, el único que te va a dar, al único que le podés exigir. En la feria está sólo el patito. Y además, es la mejor opción porque tiene una representación que no había tenido nunca en los sectores populares. No es solamente el 54% sino cómo está compuesto. Es la elección más polarizada de la democracia desde el 83 a esta parte. La mayoría de los pobres votaron a Cristina. Ahí está la clave para agrupar y seguir sumando a esos procesos límites que decíamos antes.

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Llegamos a diciembre, se termina el plazo para Clarín. ¿Y después qué? No es solamente la desinversión del Grupo Clarín. La Ley de Medios de la que se habla es una mirada menos capitalista sobre la comunicación. De todas maneras, hay desafíos que me exceden a mí como periodista. Lo hablaba con la decana de la Facultad de Comunicación de La Plata, este desafío que se presenta, lo tenemos que construir. Repensar la comunicación y que no sea sólo en términos de mercado. Martín Almada, en Paraguay, me decía “La salida está en la comunicación comunitaria”. Y yo creo que sí, que hay que repensar la mirada sobre la comunicación.


Cuentos con historia

La frontera Para ellos, él era mucho más que un “Gran Capitán”. Los muchachos de su ejército, de uniformes azules, lo miraron expectantes. El imperio enemigo estaba al frente, del otro lado de esa frontera color nieve. Montó su caballo e hizo lo que debía, confiando en que Dios iba a ayudarlo. Después de todo, el Dios ya le había dado una mano anteriormente. Entonces el negro Enrique le pasó la pelota y tuvo que pisarla y girar para no perderla. Cruzó la cordillera blanca de la mitad de la cancha, algo que se le hizo eterno en el tiempo, que transcurría aletargado entre el sonido de su propia respiración que se mezclaba con la cantidad de información que se le cruzaba por la mente: la situación del campo de batalla, la posición de sus tropas, la de los contrarios. Se veían los uniformes enemigos avanzar desde la distancia, pero al mirar atrás vio que sus hombres avanzaban a paso de vencedores. Eso lo llenó de confianza, dejando

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Micro artículo Por Ricardo Capellano Ilustra Jorge Abot (Tiempo de otoño)

Por Pablo Román Malizzia Ilustra Mosqueira

atrás al primer adversario. Comenzó a galopar sabiendo que tratarían de detenerlo, y casi se sorprendió de que el segundo marcador central se inclinara tanto hacia su perfil derecho, algo que le permitió pasar muy fácilmente por la izquierda. Solamente por no aburrirse, decidió variar y optó por la derecha para eludir al siguiente, quien quedó también desparramado a sus pies. Pisó el área grande y miró hacia el otro lado, donde algunos uniformes azules avanzaban casi a la par suya. Reconoció a José Luis y reflexionó sobre cuán rápido había llegado hasta allí, siendo que poco antes lo había visto parado cerca del círculo central. Con el rabillo del ojo percibió que un enemigo lo acechaba desde atrás y otro por el frente, así que optó por abrirse hacia la derecha –ya que si iba por el medio se complicaba– y cuando quiso darse cuenta estaba dentro del área chica.

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Allí, Shilton le salió completamente despatarrado. En ese momento recordó que su hermano Lalo una vez le dijo –después del gol a Fillol en el Monumental– que se había arriesgado demasiado al querer gambetear enganchando para adentro. Por eso, siguiendo el consejo, se abrió apenas a la derecha y dejó al arquero sentado en el pasto. Su seguidor más inmediato se le tiró a los pies desde atrás intentando hacerle penal, mientras que otro buscaba cerrar la línea de meta. “Bueno: llegó el momento”, pensó. La besó con el empeine, borrando todas sus manchas. Llevó las riendas al pecho y el caballo se irguió rampante. Con la mano derecha desenvainó el sable, apuntó al cielo y ordenó la carga. Con la red sonriendo, soltó el barrilete y se fue gritando.

El término “independiente” en música equivale al término desocupado en el resto del mundo laboral. No se trata de una posición artística, ya que la gran mayoría de las músicas de los “independientes” expresan una contundente dependencia con las estéticas dominantes de mercado, ancladas en formatos de géneros y tendencias que oscilan entre 1950 y 1990 (tradicionalismo). Se trata, entonces, de músicos cuya independencia es una transición que finalizaría si ese mercado los aceptara. Esta transición, además, se caracteriza por un cuentapropismo extremo, que conduce a una visión pseudoempresarial a partir de la cual es razonable que las pérdidas sean extraordinariamente superiores a las ganancias. Los procesos de creación son autogestionarios y las músicas resultantes son independientes en la medida

de la búsqueda de libertad compositiva, frente a lo establecido o predeterminado, para expresar contemporaneidad (no como categoría, sino como estado de los sentidos del presente). La tríada autogestión, independencia y libertad, constituye nuestra soberanía artística. Inclaudicable. Posteriormente, los compositores dependemos de distintas instancias para la inserción de nuestras músicas en la sociedad, que se autodenominan en conjunto industria cultural, y que actúan en diversos planos del mercado, desde el mayoritario-dominante hasta el minoritario-tangencial. La creación de una estructura de inserción en poder de los músicos no se llama independencia, ni alternativa ni marginalidad organizada. Se llama contrahegemonía y es una gran construcción sociopolítica que nos excede. Claro que aquí y ahora nada parece una utopía.

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Cuando algo molesta hay que sacarlo. El ex-presidente paraguayo Fernando Lugo presidía un gobierno progresista en uno de los países más desiguales del mundo y en donde el 2% de la población posee más del 80% de las tierras, muchas de ellas adjudicadas ilegalmente durante la dictadura de Alfredo Stroessner. El 22 de junio Lugo fue destituido en un breve y turbio juicio político luego de la masacre de la ciudad de Curuguaty en la que murieron 17 personas. Este caso se suma a la seguidilla de golpes, e intentos de golpe, que viene azotando a América Latina desde 2002. Hamartia entrevistó al analista en política internacional Pedro Brieger para que nos cuente su opinión sobre el conflicto. “En el juicio no cabe la menor duda de que hubo un golpe de Estado parlamentario”, sentencia.

¿Cómo evaluás la reacción de Lugo de acatar su destitución? ¿Se contradice con sus dichos de que “la masacre de Curuguaty fue organizada para desplazarlo”? Lugo fue cambiando de postura, por lo tanto es muy difícil saber qué es lo que piensa o si va pensando algo diferente en cada momento. De todas maneras, como dijo Rafael Correa el día del golpe, esto excede a la figura de Lugo. En el juicio no cabe la menor duda de que hubo un golpe de Estado parlamentario.

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Escribe María Eugenia Mastropablo Ilustra Ana Diéz

alguien de EE.UU., alguien de Canadá, etc. Ya la presencia de EE.UU. y Canadá en la delegación le da un cáliz ideológico que hubiera sido diferente si en la misión hubieran estado Venezuela, Nicaragua, Brasil y Ecuador, por ejemplo.

¿Cómo cubrieron los medios paraguayos el golpe? En la prensa paraguaya la inmensa mayoría de los medios de comunicación han apoyado el golpe de Estado, eso está claro. Y principalmente, sus referentes más importantes como el diario ABC. Algunos periodistas, no todos, de los que trabajaban en radio Ñanduti criticaron las desprolijidades de que no se le diera más tiempo a Lugo para defenderse pero, en líneas generales, los medios de comunicación en Paraguay están en manos de opositores a Lugo. Por eso no sorprende la postura.

¿Pensás que con esta postura fue difícil para la Unasur y el Mercosur defender a Lugo?

¿Cómo ves esta nueva metodología de los golpes de Estado constitucionales?

La condena del Mercosur y la Unasur fue dura. La postura de Lugo, que aceptó su destitución, les creó un problema. Digamos que habría sido mucho más sencillo para la Unasur y el Mercosur si Lugo no aceptaba la destitución.

Yo creo que una de las características novedosas de los golpes de estado en América Latina es que no tienen la característica de los de la década del ‘40, ‘50, ‘60, ‘70 ni ‘80, donde el ejército tomaba el poder, se bajaba al presidente, se lo mandaba al exilio, se cerraba el Parlamento, se restringían las libertades individuales, los partidos políticos eran prohibidos, se declaraba el estado de sitio, etc. Lo que hay es una nueva metodología donde lo que se busca es inculpar al presidente de turno de que él es quien está violando la Constitución, una especie de golpe de estado preventivo. Hay que hacer un golpe porque se está violando la Constitución, ya se decía eso respecto a Manuel Zelaya, a quien se lo echó del país porque él estaba por colocar la famosa cuarta urna para convocar un referéndum para ver si se quería reformar la Constitución. Entonces, se lo acusó de estar violando la Constitución, cosa que tampoco había sucedido. Todo lo que se hace, se hace en defensa de la constitucionalidad.

¿Qué te parece la actuación de la OEA que se negó a suspender a Paraguay como miembro de la organización? Está claro que políticamente la Unasur y el Mercosur fueron un bloque que hoy tiene características diferentes a la OEA, no solamente porque en la OEA está Estados Unidos sino porque la Unasur nació como un bloque político regional marcado por gobiernos progresistas. No me extraña la posición de la OEA de no querer sancionar a Paraguay, de no suspenderlo y decir “Bueno hay que supervisar, hay que ver”, la misión fue e investigó. El tema no es si hubo represión después del golpe. La OEA dice “está bien, está todo tranquilo” pero el tema no es qué pasó después del golpe, el tema es el golpe.

¿Te parece efectiva la misión que envió la OEA a Paraguay? Es interesante ver que la misión que fue de la OEA a Paraguay encabezada por José Miguel Insulza está formada por

¿Cómo era la situación previa al golpe? A Lugo lo quisieron derrocar desde que asumió. A mi juicio encontraron el momento. No pensaron ni siquiera que faltaban 10 meses para las elecciones.

Encontraron la oportunidad para sacárselo de encima y lo hicieron. Lugo implicaba fuerzas progresistas, porque significaba un acercamiento a los gobiernos progresistas de América Latina, algo que claramente los sectores de poder rechazaban. La prensa paraguaya lo reflejaba claramente. Había una constante descalificación hacia el gobierno de Bolivia, Ecuador, Venezuela, Argentina. Lugo representaba todo eso, el demonio.

Existen dos cables de Wikileaks que anunciaban en 2009 la pronta destitución de Lugo por vías constitucionales, ¿cuál es tu opinión sobre eso? La derecha de Paraguay fue explícita al respecto. Yo entrevisté a varios políticos paraguayos que habían dicho que había que sacar a Lugo del poder y el diario ABC decía abiertamente que había que destituirlo. No es una sorpresa, creo que la sorpresa fue que nadie suponía que finalmente sucedería, ni siquiera el propio Lugo. Y la rapidez con que lo hicieron, fueron muy hábiles.

¿Cuál te parece que es el rol de Frente Guazú que es el principal defensor de Lugo? El Frente Guazú tiene un problema, es un Frente que agrupa distintos movimientos sociales pero que no ha logrado ocupar un lugar central dentro del Estado. Lugo le ha tratado de dar un espacio, lo que pasa es que el conjunto de partidos, movimientos que lo apoyaron es muy amplio, hubo repartos de poder, cada uno trató de colocar a su gente, había pujas internas y el problema de la institucionalidad. Hay que recordar que Lugo ganó las elecciones sin tener mayoría en las dos Cámaras. Ahí hay un problema muy serio, y eso se paga.

¿Pensás que la represión a los campesinos continuará luego de acabada la masacre? Creo que el gobierno de Federico Franco encuentra mayor libertad para tratar de

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aplastar a diversos movimientos. Durante la presidencia de Lugo era más difícil porque, si bien Lugo podía tener una postura ambivalente, apañaba a los grupos sociales a pesar de que los había díscolos y muchos. Pero hay que recordar que cuando hablamos de Paraguay, hablamos de un país que estuvo décadas gobernado por el Partido Colorado y sigue teniendo mayoría en la Cámaras.

En Paraguay el 2% de la población posee el 80% de las tierras y durante los últimos años la producción sojera se multiplicó. Además, Lugo fracasó en su intento de aplicar retenciones a la soja. ¿Es posible la coexistencia de un gobierno progresista con un modelo extractivo? A priori te diría que no. Pero también es verdad que uno aprovecha los recursos naturales que tiene, que permiten generar divisas. Es un problema extremadamente complejo. Es uno de los problemas que enfrentan todos los gobiernos progresistas en América Latina, que tienen también con la minería. El país tiene una riqueza muy importante bajo tierra que les permite a corto plazo generar divisas pero implica negociar con multinacionales que para entrar, por lo general, consiguen ventajas impositivas muy importantes. Creo que es un problema no resuelto.


Adolfo Nigro

El artista trotamundos Escribe Silvana Jáuregui Foto Veronique Pestoni

Podríamos llamarlo sin equivocarnos: trotamundos. La presencia permanente de la aventura perdura en las múltiples facetas del artista plástico Adolfo Nigro. Y el “mundo” fue y es para él la apropiación de lo cotidiano materializado en su obra. En su taller, sus pinturas, dibujos y figuras narran ciudades, maestros, influencias. “La vida va entrando a mis cuadros, yo puedo contar cada uno de ellos. Acá mi hija Trilce volando con un pez”. Habla de sus obras con el mismo cariño que cuando nos cuenta de sus seres queridos. Nigro termina de contar el cuadro y dice: “Todo tiene un nombre”. Es en su Rosario natal donde lo cotidiano deja la primera huella en sus maneras de expresar y decir. “Pintar fue para mí como un destino. Comienzo a pintar de muy pequeño junto a mi hermano gemelo Jorge, ante la mirada complacida y el aliento de mis padres”. El carro, las ruedas, la chacra, las noches de luna, el río apacible. “La base de mi formación en Rosario es afectiva, de allí recuerdo mis juegos de la infancia. Mi familia era muy humilde, pero era una gran familia. Vivíamos juntos tía, tíos primos, mucho amor. Yo me crié en ese ambiente de alegría. En Buenos Aires es diferente, mi padre se viene a

Buenos Aires a trabajar a una fábrica y allí cambia todo el panorama, mi relación con esa ciudad es de rechazo porque además enseguida tengo que ir a trabajar. ¿Qué infancia, trabajar a los 13 años?”. Sin embargo, recuerda con alegría “el período en que con mi padre tuvimos carro y eramos feriantes de la estación de Nuñez. Recuerdo que cruzaba con un carro Cabildo y Republiquetas, yo lo manejaba lleno de verduras”. Son imágenes que aparecen en su obra “Viaje a Munro”. “El personaje que está arriba es el quintero que trabajaba con nosotros”, nos cuenta Nigro. “Él se venía con el carro cargado y desbordado de tomates enormes. Rufino se llamaba”. “Nos gustaba ir al mercado de Abasto, ibamos a las 3 de la mañana, era un sacrificio. Mi papá ahí era poderoso, yo veía como elegía y compraba. Aprendí de él a manejarme comercialmente: así manejo la venta de mis cuadros”. Además de las enseñanzas de su padre, en Buenos Aires se encarna en la cotidianeidad del conventillo. Los inmigrantes, la lucha por la vida, las cartas que llegan y no olvidan, las tías que arropan y un tío que incentiva la lectura de revistas de historietas como las de Oesterheld. Entonces Nigro nos cuenta que Héctor Germán Oesterheld, su creador, era ya un argumentista prestigioso cuando lanzó sus dos primeras publicaciones de historietas, Frontera y Hora Cero. “Oesterheld había

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incursionado un año antes en la edición de los libros de bolsillo dedicados a Bull Rocket (una de sus creaciones que continuaría en la revista Misterix de la Editorial Abril) y al Sargento Kirk. La primera revista, Hora Cero, nació con una marcada orientación hacia un nuevo tipo de historieta bélica a la vez que pacifista, aunque esto parezca una paradoja. Y Frontera, como su mismo nombre lo anunciaba, con argumentos de tema “de frontera”, vaqueros, oeste, indios”. Luego, ya en Buenos Aires, estudia en Bellas Artes. “Uno va a la escuela de Bellas Artes pensando que allí le van a enseñar todo lo que falta. Y nadie enseña todo lo que falta, la obra la desarrolla uno mismo con su experiencia. Cuando era chico todo lo leía en los libros, pero en realidad aquí no existía esa realidad. Yo vivía en un conventillo en una pieza y pensaba en Arlés y lo veía a través de los cuadros de Van Gogh, entonces siempre soñé con irme a Arlés, a París. Todos queríamos ser como Van Gogh”. Es más tarde, cuando consigue ir a Arlés, cuando viaja a Europa y puede recorrer los museos y conocer las obras de los artistas que admira, que logra sintetizar: “No hay que copiar, hay que influenciarse. Yo me influencio de Cezanne pero no copio a Cezanne. Tiene que haber un momento de semejanza y de imitiación. Todas las culturas imitan, pero todo cambia”.

Adolfo Nigro, artista plástico, nace en Rosario en 1942. Egresa de la escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano de Buenos Aires en 1960. Se radica en Montevideo en 1966 donde se relaciona con integrantes del Taller de Torres-García. Fue discípulo de José Gurvich. Obtuvo importantes premios nacionales e internacionales, entre ellos: Primer Premio en el XXIV Salón Nacional de Grabado y Dibujo 1988, Gran Premio de Honor LXXVIII Salón Nacional de Artes Plásticas 1989; Premio Trabuco Academia Nacional de Bellas Artes 1994. Hoy vive y trabaja en Buenos Aires. En la edición web de Hamartia, pueden ver la entrevista.

Otro de sus mundos fue la calle. “Cuando salíamos de la escuela de Bellas Artes, volvíamos todas las noches junto al escultor Aurelio Macchi, con quien vivíamos. Nos mostraba las molduras de los edificios y nos enseñaba la historia del arte universal. Todo lo que decía lo anotábamos, lo dibujábamos”. Pero fue Víctor Magariños quien lo encauzó en el conocimiento de la pintura moderna y en los postulados del creador uruguayo Torres García. Para Víctor –según cuenta en el libro de Andrea Giunta “El objeto en la obra de Adolfo Nigro”–, Joaquín Torres-García “siempre buscaba vagamente al principio, un orden, un significado en la plástica que la hiciera armonizar con el todo universal”. Nigro agrega: “Este pensamiento de Joaquín Torres-García, a quien Víctor admiraba y me hizo conocer, expresa plenamente su posición como creador. Nos hablaba siempre del hombre creador, el hombre que desarrolla sus capacidades y que lucha para lograrlo en una sociedad injusta. La luz más pura para acompañar los sueños del hombre. Hablar en el lenguaje del universo. Hablar de uno mismo. Hablar de los otros”. Mundo fue también su paso por San Pablo. Lo recuerda como “La posibilidad de conocer Museos con obras de artistas como Modigliani”. Mundo maravilloso y decisorio de reelaboraciones nuevas en la producción posterior de Nigro, fue

también –y especialmente– Montevideo, donde decide radicarse en el año 1966. Es allí donde encuentra un grupo de pintores y artesanos que le brindan apoyo y amistad. Es entonces cuando definitivamente empieza a producir artísticamente y logra tener un taller. “Trabajaba incesantemente, fundamentalmente en artesanías. Lo hacía sin parar, había abandonado el trabajo de obrero para siempre”. En Montevideo realiza su primera exposición individual y allí se produce el encuentro con quien sería definitivamente su maestro, José Gurvich, uno de los discípulos más importantes del universalismo constructivo de Joaquín Torres-García. A la artesanía le sigue el collage: comienza a dar forma y contenido a sus nuevas creaciones de papeles pegados. “Juego con el papel, tomo la tijera como si fuera un pincel, trazo líneas y contornos en el aire, y creo”. De su maestro, nos cuenta: “Gurvich me dice un día: ‘Nigro, ¡tire todo! ¡Si ya lo sabe! ¡Puede ya romperlo todo!’ Otro día, viene y me dice: ‘Nigro, ¡termínela con esta paleta! Levántese azul’. Así te enseñaba. Acá nadie te enseña así, no sé qué enseñan”. Otro de sus mundos fue Chile. En 1971, realiza allí tejidos sobre arpillera o cacharros esmaltados, verdaderas obras de arte singulares, donde lo aprendido como los dibujos constructivos o los modelos del arte indígena se estampan en su obra. En 1974 vuelve a Buenos Aires y desde enton-

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ces vive y trabaja allí. Pero sigue viajando. En 1975, viaja a Europa, Francia, Madrid, Holanda. Enriquece su mirada viendo las pinturas de aquellos que conocía sólo en los libros. Tapies, Miró, Picasso, Chagall, entre otros, predisponen a Nigro a nuevos desafíos. Y ancló en Barcelona en 1976. “Puedo pintar todo el día escuchando música catalana”. Es en esta etapa donde en lo temático, vuelve a sus orígenes, a sus recuerdos, a su Rosario. Lo necesita. El llamado proceso de reorganización nacional, la dictadura más sangrienta de nuestro país, provoca que su obra busque signos connotativos de poder y de denuncia. Aparece la palabra, el texto, la carta, los nombres. Lo entendemos como un rescate de la memoria, de lo que está lejos, de lo que ya nunca vendrá o de lo que simplemente quiere evocar. Sus trabajos más recientes abordan las temáticas del agua, la tierra, el aire, el fuego; los elementos que toma del filósofo francés Gastón Bachelard. “Uno no puede elegir los elementos concientemente, vos estas trabajando con cualidades que son arquetípicas de los hombres, de otros tiempos, de otras edades y de otras tierras. El primero que me alerta de la idea del fuego fue Bachelard. Bachelard en su ensayo dice que el fuego está en la pasión. Pero el fuego no aparecía. ¿Qué es la pasion? Yo no sé qué es la pasión. Yo quiero verla”.


Por Ignacio Ibáñez Foto Gastón Vera Ilustra Veronique Pestoni

How does it feel? Estar por tu cuenta, sin una dirección a casa, como un completo desconocido, like a rolling stone. Hay que gritar. En algún lugar está el dolor y hay que sacarlo, de la garganta o de algún rincón oscuro del corazón. Decir las cosas, respirar. Vivir. Todo pasa tan rápido. Guardo el billete, el paquetito y la gillette en el bolsillo del pantalón y salgo del baño. Inhalo. Me desprendo del grito como si fuese un coágulo, el resto de rabia y vida que me queda. Exhalo. Tengo que tranquilizarme. La ginebra ayuda, también un cigarrillo. El paraíso puede estar en cualquier lugar, siempre que se tengan ganas de vivir. Y a mí nada me da más ganas de vivir que un bar de mala muerte. Necesito bajar la ansiedad. Lo miro al Tano para ver si estoy muy pasado. –Quisiera volver a casa temprano –le digo. –Ya estamos grandes, no te voy a decir yo cuándo tenés que volver a tu casa. Pensá en otra cosa –me dice, y con la mirada me señala a la nena boba que está sola y refriega el culo en la silla dejando esa fragancia a pollo seco, no se da cuenta de que se le nota en la pintura de las uñas que hace meses no le tocan un pelo. Aunque es preferible a la fauna marina de siempre, manatíes y morsas sumergidas en Blackberrys asomando apenas el hocico del océano virtual, focas recién bañadas festejando tener las tetas paradas, la pollera bien corta y mil amigos en Facebook. Desde la barra los miro a todos sin mirar a ninguno, apago el cigarrillo. Esta noche soy un mecanismo, mi mano apagando el cigarrillo es un engranaje más que se

acopla de golpe y hace girar otro. Quisiera irme, dejar de repetir esta gira de noches y amaneceres en el bar persiguiendo la fantasía de que no estoy solo, de que no somos todos un manojo de soledades buscando compartirse. Alguna vez hubo un camino para volver a casa, pero lo perdí y no puedo ocultarlo, menos después de cuatro ginebras, cuando empiezo a transpirar soberbia y a masticar el miedo. A todos nos pasa en algún momento. Como la rubia que acaba de entrar por ejemplo, hace girar la cabeza de varios que siguen el vaivén de sus caderas hasta la mesa de la nena boba. La rubia es un pavo real, la saluda como si no viese la cara de orto que pone su amiga para darle a entender que llega tarde. Todos llegamos tarde. O estamos esperando, solos. En algún momento creí en la familia, pero después me desprendí como una hoja de un árbol para nunca más volver. Después sentí amor, por las personas y por una mujer, pero es tan humanamente cruel decir “para siempre” en el amor que nunca vamos a poder dejar de hacerlo. Cuando muere el amor es que terminamos de aceptar la soledad propia y la ajena, y cuando se hace intolerable es que decidimos tener hijos, porque creemos que ellos nos acompañarán el resto de nuestras vidas, esperamos morir pronto, no ya, ya, pero pronto. Y también es un engaño, porque no morimos, cada vez vivimos más y más, en el siglo XXII las personas viviremos hasta los cien años sin ningún problema, y nuestros hijos nos abandonarán de la misma forma en que lo han hecho siempre.

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Pido la quinta ginebra mientras el humo del cigarrillo me rodea, la noche se derrama rápidamente y mi cuerpo la acompaña, mi cuerpo donde todo está caliente, en movimiento. Salto de la barra al baño y del baño a la barra, a otro cigarrillo, otra ginebra, otra mirada sucia sobre los huecos del bar. Cada tanto me recuerdo que tengo que pestañar, que tengo que controlar mi mandíbula, otra vez el humo de cigarrillos mal apagados, recién prendidos, casi ahogándome cuando se seca la garganta y empiezo a dejar de sentir la nariz. Porque se duerme, se endurece a veces como las encías, al final como todo el cuerpo. Las pupilas se cristalizan: el Tano escurre un trapo y lo refriega sobre la barra. Sin mirarme me pregunta si vi a la rubia. Claro que la vi, respondo. Y qué pasa que sigo sentado, abrochado al trago sobre la barra, qué hago que no aprovecho, ¿no tengo huevos? No vale la pena, Tano, le digo, tantas noches, tantas madrugadas me fui sobre los talones, abrazado a cualquiera y alguna vez hasta abrazado a dos a la vez y acá me ves, siempre estuve sentado en esta barra conversando con vos, a veces hasta sin ginebra de por medio, y si no, no sé de qué estamos hablando. De minitas, boludo, me dice el Tano. Yo pensé que hablábamos de vivir hasta los cien años. Pero tomando merca así no llegás a los sesenta, le digo, no sé, fijate. –De minitas –me dice–, ¿acaso se puede hablar de otra cosa a esta hora? Ya es tarde, deberías ir yendo para tu casa vos. –Pero voy una vez mas al baño, nadie puede negar la verdad cuando la tiene de-

lante de sus ojos, la inmensa soledad de las ciudades donde el baño es sólo otro rincón más. El camino a casa ya está perdido, no hay paraíso, sólo desconsuelo, porque sufrir es fácil, a veces la gente se confunde y piensa que de eso se trata la vida, un océano infinito y calmo. Nunca es tarde, nadie nos espera del otro lado, Dios murió mucho antes que la primera persona del mundo, después sólo le quedó su conciencia y su soledad, afuera están todos solos y ninguno puede gritar, yo tampoco y hasta me tiemblan las

manos de la fuerza que hago para contener el grito. Todo pasa muy rápido, mi mano, la gillette cortando la piedrita, el billete enrollado y la última línea del párrafo. No hay maldad, soy tan bueno como puedo serlo, pero antes de guardar la gillette, atravieso con ella la piel de las muñecas y corto las venas que hay debajo. Después de unos minutos me derrumbo en el suelo del baño. Se me cierran los ojos, lo último que veo son los pies de alguien que entra al baño y grita. Luego sólo escucho el silencio sobre la música de fondo. Hay que gritar. ¡Carajo! ¿Por qué se callan todos? Hay que va-

lorar los momentos donde todos sentimos lo mismo, ese instante donde la soledad desaparece porque hay otro que está sintiendo lo mismo que uno. La pantomima de lo que pasa fuera del monólogo, ese pequeño negocio interior donde soy mi propio cliente. Y el cliente siempre tiene la razón, aunque el libro de quejas y sufrimiento está enterrado más allá de la mentira y la soledad, ahí donde ningún grito llega, donde la rabia de ahora es únicamente el silencio a mi alrededor, porque nadie grita, sólo el Tano que me da una cachetada, lo último que siento de la vida. Reacciono apenas y le susurro que ya tarde, mejor me voy a casa.


gritan las pibas para que nos dejen salir (Diego Torres nos mintió, nadie grita “Guardias” en la cárcel).

Las

almas repudian todo Escribe Carolina Ianuzzi Fotos Celeste Alvarez Bertón

encierro

Luces Libres: teatro en la cárcel Desde la ventanita del control policial que mira al Pabellón 12, les dije a las chicas de mi elenco que la jefa del sector femenino del penal me acababa de informar que por algún quilombito tumbero, que ahora no recuerdo, ellas no iban a poder salir a ensayar. “¡Qué venga el diretor! ¡Que venga el diretor y nos lo diga en la cara!”, gemían furiosas y atrincheradas una manada de leonas encerradas, llenas de purpurina, rimmel y la misma ropa que usan para la visita o para ir al juzgado. La ropa no deportiva, la que para mí es informal: jean, zapatillas y algún sweater coqueto, es lo que compone la indumentaria de gala en la cárcel. Una versión criolla de Chicago. Eso. El glamour tumbero Nac. & Pop. No reclamaban que no hubiera agua, ni que durante la requisa les hubieran roto sus cosas. No puteaban porque el penal

está lleno de ratas del basural aledaño del CEAMSE. Ese flor de embrollo era porque querían salir a teatro. Somos actrices, queremos actuar... En cana o no, no importa. Lo que sí importaba era que se acercaba la fecha de estreno de la creación colectiva “Bar Los Amigos”, ópera prima de la Compañía teatral Luces Libres. Y faltaba ensayo... No iban a salir verdes a la cancha. Después de meses de entrenamiento actoral para la temporada, había que lucirse... Hablé con mi abogado, le dije que me ayude. “Vamos a hacer el documental de la vida de Romina Cufré”, nos decía Tanya en medio del griterío. Romi era la más chica del elenco, 20 años y cadena perpetua. Nos pasaron el guión crudo que habían estado escribiendo. Un verdadero culebrón, lamentablemente real, que in-

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cluía bebés muertos por balas perdidas, amenazas dignas de “El Padrino” y niños violados por sus tíos. Con Mechi decíamos, ya afuera, esquivando macumbas alrededor del sendero que nos conducía al Camino del Buen Ayre, ¿por qué no pudo con nosotras el menemismo, si crecimos en los ‘90? ¿Por qué no estamos más preocupadas por hacernos las tetas y tener un novio con auto que por si por torturaron al protagonista de la obra con agua hirviendo? Lejos de creernos la versión sexy de la Madre Teresa de Calcuta, nos pasa que a veces nos preguntamos qué carajo estamos haciendo, ¿cómo llegamos a situaciones como quedarnos encerradas en el salón de visitas después del taller de teatro porque no nos vienen a abrir la reja? “¡Encargada del SUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUM!”

Ahora nos vamos a dividir en grupos: cada grupo va a sacar un papelito de mi mano. “Jardín de infantes”, “Plaza” y “Congreso de la Nación” fueron los 3 que salieron. La improvisación tiene que transcurrir en el espacio que les tocó. “Caro, ¿podemos sacar otro papelito? Nos tocó el Congreso y no se nos cae una idea...”. No. Tanya se parece a la presidenta. Con tatuajes hechos con tinta china y una aguja de coser, la piel seca, un cuerpo pasado de pastillas y 7 años de engome. Pero se parece a Cristina. Ahora vamos a exponer las escenas frente a los demás compañeros y compañeras. Tanya/Cristina da un discurso, se van a abrir escuelas en Catamarca. Rosa, su asesora, mira atentamente a la Jefa de Estado. Entra Javi en escena: “Mi amor, mi amor...”, le dice. La presidenta se descoloca, nadie lo ve, ni siquiera ella. “Mi amor, ¿qué están haciendo con el país?”. La presi empieza a perder la compostura. “Mi amor, ¿es verdad que me estás cagando con el presidente de Venezuela?”. Tanya/ Cristina interrumpe su discurso: Ella (A los periodistas):– ¿Ustedes no escuchan nada raro? Él:– Mi amor, ¿no me vesh? –dice Néstor/Javi, poniendo un ojo bizco, aunque paradójicamente se parece mucho a Chávez. Los medios hegemónicos se regodean, publican ríos de tinta diciendo que la Presidenta se volvió loca en cadena nacional. Ocurre teatro. Como todos los martes, en la U46 del Complejo Penitenciario Bonaerense San Martín, construido sobre el mítico basural de Operación Masacre. Un lugar feo, con una energía de mierda y un olor que descompone. 10 de diciembre de 2009. Día Internacional de los Derechos Humanos. No buscamos esa fecha a propósito, pero que la primer obra que estrenamos en la cárcel coincidiera con ese día nos obligó a dejar el ateísmo de lado por un rato. Pelos recién teñidos, planchados o con peinados tirantes. Un calor agobiante. La Policía nos miraba mal porque tanto movimiento los obligaba a trabajar más. “Linda idea la de ustedes de hacer teatro... Las presas de

El Complejo Penitenciario Bonaerense San Martín está compuesto por las unidades 46, 47 y 48. Se ubica en el Camino del Buen Ayre y Debenedetti, en José León Suárez. Fue construido hace aproximadamente 6 años y fue locación de la película “Leonera”, dirigida por Pablo Trapero. Las unidades 46 y 47 son mixtas y la U48 es únicamente de hombres. En la U46 se alojan 500 hombres y 80 mujeres aproximadamente. El taller de teatro de la Compañía Luces Libres es completamente independiente y ad-honorem. Participan entre 10 y 20 personas privadas de su libertad, en su gran mayoría procesados, todos los martes de 14 a 17 horas.

todos los pabellones quieren venir a ver la obra y si se cruzan se van a cagar a facazos”, nos decía una penitenciaria. “Anoche hubo bardo en el pabellón, las chicas que no vienen a teatro están celosas. Pero ellas tuvieron la oportunidad de venir. Pasa que muchas vienen un par de meses a geder, a descolgar... Nosotras vinimos todo el año. Yo no me metí en la pelea porque si me sancionaban hoy no iba a poder actuar, y me va a venir a ver mi familia”, decía Delia. Esto que nos comentaba a mi compañera y a mí, la tenía muchísimo más preocupada que su debut actoral. “Hace años que no los veo, están enojados por lo que hice, pero yo estoy acá pagando. Hablé por teléfono, nunca me vienen a visitar, pero les dije que voy a actuar y cantar en una obra de teatro y decidieron venir”. Una doña ruda, bravísima. Imponente y demandante con nosotras, se le llenan los ojos de lágrimas y dice: “¡Vinieron! No lo puedo creer... Vinieron”. Eran su hermano, una de sus 7 hijas y su nieta bebé. Desde ese día la visitan. Batallitas ganadas. No hay revolución sin alegría. “¿Querés saber tu futuro? mandá un SMS al 2020 con la palabra ‘TROLOGA’ y enterate de todo lo que te va a pasar en el 2010”, anunciaba la pantalla pegada en la pared, que en realidad era una sábana más o menos blanca. Celeste, la astróloga, entra indignada en escena: “¡Rajá ya a

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los productores de este programa! Me pusieron TROLOGA en vez de ASTRÓLOGA y no pararon de llamarme degenerados”. “No te preocupes, ya mismo los echo”, la trataba de tranquilizar Nati, la conductora del programa de chimentos “La Casona feliz”, que es también el nombre de la primer obra de la Compañía teatral Intrusas cotidianas. Al año siguiente, estrenamos “Una noche increíble con Doddy Choty”, una comedia acerca de una familia de clase baja, en la que una de las hijas está por cumplir 15 años y la madre y las tías le organizan una fiesta a todo culo, pero la nena quiere cumplir su sueño, conocer a Daddy Yankee y que cante en su cumpleaños. Frente a este pedido, la tía Yirol contrata a cambio de un vino a un vago del barrio para que se haga pasar por el cantante. A la nena le ponen “tontolín” en la bebida y cree que ese pibe es el reggatonero en serio... En el momento de la torta el público se unía a los personajes para cantar y brindar. Los primeros 2 años, 2009 y 2010, trabajamos únicamente con mujeres. Desde el 2011 hasta hoy coordinamos un grupo mixto. Otra batallita. Alguna ley medieval dice que no puede haber actividades carcelarias mixtas. Así se formó la segunda compañía teatral, Luces libres. Nunca me voy a cansar de escuchar: “Es como salir a la calle. En este espacio somos libres”.


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Hamartia Numero 5  

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