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En diferentes cónclaves se le ha atribuido a José Fornaris ser el precursor de emitir el mensaje de que la décima es la estrofa nacional, toda manifestación cultural que llega al pueblo y este la devuelve con reminiscencias hasta extenderse por toda la nación, adquiere un valor patrimonial, y por ende una preferencia dentro de esta hasta convertirse en elemento importante de expresión. La décima es parte significativa de la identidad cubana, en ella se expresa, se conoce y se reconoce la vida de los campesinos y de los hombres del pueblo, sirve como elemento trasmisor de nuevas tendencias culturales, deja de ser solo el revestimiento del campo para enfocar temas diversos: la historia, la filosofía, la música, las artes plásticas, la danza, así como la crítica desde la semiótica y lo exegético. La estrofa es una manifestación del pueblo cubano, un pueblo con un sentido y una formación cultural diferente, que lo hace una sociedad distintiva. Los creadores asumen la escritura en décima de forma tradicional o experimental, sin un prototipo establecido, ni una técnica de creación exclusiva, de momento rompen con lo determinado y ofrecen una obra nueva, heterogénea y múltiple, pero sigue reflejando la identidad cultural con una visión antropológica que lo hace discursar sobre el otro desde lo ontológico, partiendo de una decodificación, con la hermenéutica como paradigma. Décima e identidad son dos términos que se entrelazan con respecto a elementos caracterizadores del cubano y esa identidad implica, entre otras cuestiones, la noción del ser, la unidad y la existencia y su relación con el cambio. La identidad cultural es la producción de respuestas y valores que, como heredero trasmisor, actor y autor de una cultura, se realiza en un contexto histórico como consecuencia del principio diferenciación –identificación en relación con otros grupos o sujetos culturalmente definidos. Es, sin dudas, un proceso socio psicológico sujeto a la dinámica de la formación y consolidación de los grupos. También en la comunidad se asume de forma consciente, en tanto existen rasgos comunes a los cuales se responde desde la colectividad, mientras otros elementos distintivos acercan a grupos y familias, puesto que en ello se ven reflejados. Está relacionada, además con el conjunto de valores, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento que funciona como elemento cohesionador dentro de un grupo social y su cultura y que actúan como sustrato para que los individuos que lo forman puedan fundamentar su sentimiento de pertenencia. Al reconocer la décima como elemento de la identidad cubana se revitaliza una de las tradiciones en el país, y aludir a la tradición implica ir a la búsqueda y conservación de elementos genuinos, en tanto esta categoría responde a aquellos temas o asuntos que se quedan y se trasmiten en las sociedades de un grupo a otro, de un tiempo a otros que le continúan, al respecto expresa la Dra. Rafaela Macías Reyes: Las tradiciones son costumbres, ritos, usos sociales, ideas, valores, normas de conducta, históricamente formados y que se trasmiten de generación en generación, elementos del legado sociocultural que durante largo tiempo se mantienen en la sociedad o en distintos grupos sociales. (Macías; 2014: 64)

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Revista Literaria Guatiní

Nro 165  

PARA ACERCARTE AL ARTE Y LA LITERATURA

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