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G A L E R A INTELECTUAL y FRÍVOLA

#46 02.2013


10 I EDITORIAL RUBIO Y TARADO

La rubia tarada* * Letra de la famosa canción de Sumo, originalmente titulada Una noche en New York City.

Caras conchetas, miradas berretas y hombres encajados en Fiorucci. Oigo “dame” y “quiero” y “no te metas”, “¿Te gustó el nuevo Bertolucci?”. La rubia tarada, bronceada, aburrida, me dice “¿por qué te pelaste?”. Y yo: “por el asco que dá tu sociedad. Por el pelo de hoy, ¿cuánto gastaste?”. Un pseudo punkito, con el acento finito quiere hacerse el chico malo. Tuerce la boca, se arregla el pelito, se toma un trago y vuelve a Belgrano. ¡Basta! Me voy, rumbo a la puerta y después al boliche a la esquina a tomar una ginebra con gente despierta. ¡Esta sí que es Argentina!

QUIÉNES SOMOS

COLABORAN

MUCHAS GRACIAS

Propietario y director comercial Marco Simeone marco@intelectualyfrivola.com

Wally Diamante, Facu Garayalde, Iuri Izrastzoff (foto Casas de Buenos Aires), Enrique Espina Rawson (texto Casas de Buenos Aires), Urko Suaya (Retratos), Julieta Barrionuevo (foto De la galera), Paul Roger (foto Adivina adivinador) y Javier Velasco (Grandes vestimentas).

Nicolás Palacios, Amores Gómez Tomei, Miguel Larreta, Eduardo (h) Costantini, Fernando Farré, Ramiro Lucero Marín, Soledad Carranza, Gustavo Castagnino, Marcela Rémoli, Jazmín Chebar, Eugenia Fontana, Diego Romero, Lucía Echevarría, Tomás Donlon, María Florencia Méndez, Cecilia Anavi, María Belén Rivarola, Ever Miguez, Natalia Antolin, Aldana Pagani, Silvia Di Mario, Marcela Etcheverry, Romina Levy Daniel, Carla Cabral, Claudia Akian, Aníbal Ohanian, Andrea Ezquerra, Hernán Tantardini, Lucas Besasso, Matías Garda y a todos los que nos conocen.

Director editorial Esteban Feune de Colombi esteban@intelectualyfrivola.com Director de arte Juan Moreno juan@intelectualyfrivola.com Producción Rosario Bibiloni rosario@intelectualyfrivola.com Prensa y relaciones públicas Grupo Mass PR

info@masspr.net Impresión Akian Gráfica Editora Clay 2992 / 4773-6245 Distribución y logística Intersexion SRL inter-sexion.com.ar

GALERA INTELECTUAL Y FRÍVOLA es una publicación de Marco Simeone (CUIL 20-93923078-6), French 3112 (Ciudad de Buenos Aires). Las opiniones de los entrevistados y los artículos no reflejan necesariamente la opinión de quienes hacen Galera Intelectual y Frívola. Se prohíbe la reproducción parcial o total del contenido publicado en esta edición. Hecho el depósito que marca la ley 11.723.

ENCONTRANOS EN Novecento, Hotel Faena, Dadá, Tienda Malba, Felix, Ruth Benzacar, Aldo’s, Lupe, Pic Nic, Kabinett, El Postigo, Miau Miau, Florería Atlántico, Franks, galería Elsi del Río, Bartola, Osaka, Roho, Nucha, Crespín, Ginebra, Malvón, Florencio, Popa, Proa, Le Blé, Dadá, Laura O, Gardiner y Farinelli.

Número 46, febrero 2013 Tirada: 10.000 ejemplares Fotografía de tapa: Sebastián Mun Estilismo: Maru Cabrera Maquillaje: Fabiana Pereyra para Estudio Frumboli Retoque digital: Sebastián Bar Modelos: Sofía Fanego (Look 1) y Nuel Mc Gough (K-mgmt)

GaleraGalera

intelectualyfrivola.com


VOLVER I 11

Serge Gainsbourg y Jane Birkin fueron, durante años, la pareja más canchera de París. La canasta de paja que se ve en la foto originó que Hermès creara su famosa cartera “Birkin”. La historia, en las “patadas de chancho”…


Mónica Antonópulos y Coraje Ábalos en el recital de Norah Jones invitados por Alto Palermo.

Juliana Awada, Patricia y Rossella Della Giovampaola en la comida de HSBC en La Huella.

Lara Bernasconi en Freddo en Punta del Este.

Wally Diamante junto a Jodie Kidd y su hijo, Indio, en el parador de HSBC en José Ignacio durante el desfile de Laurencio Adot.

La Luli y Cata Martin en la fiesta de Vitamin Water en La Caracola.

Valeria Mazza en su finca durante la fiesta de Chandon.

Teté Coustarot y Susana Giménez en Las Cárcavas, junto a Stella Artois.

Pablo Roemmers y su esposa, Katrine, en la fiesta de Fiat en Tequila. Álvaro Albarracín, jinete de Paseo Alcorta, participó del Campeonato Salto Hípico Punta Jump.

Jorgelina Airaldi y Ceci Méndez en el almuerzo HSBC y Harpers Bazaar.


CIENCIAS SOCIALES I 13

Nazareno y Alfredo Casero en Personal Fest en Mar del Plata.

Mora Furtado con sus nietos Justina y Lorenzo pasaron por el TATA durante sus vacaciones en Punta del Este.

Francesca Versace y Lea T en la comida de Rochas en Narbona. Leo Sbaraglia y Lupe Marin en la comida de Finca La Anita en Mendoza.

Juana Viale y Gonzalo Valenzuela en la fiesta de Vitamin Water.

Kia Sportage intervenida por Cynthia Cohen.

Leo Balcarce, Facu Garayalde y Julieta Cardinali en La Caracola, en la fiesta de Vitamin Water.

Andrea Frigerio y Lucas Bocchino en la fiesta de Mercedes-Benz en Laguna Escondida. Teo Escalante, Zelmira Frers y Nieves Zuberbuhler en la comida de Rochas en Narbona.

Lucía y Sofía Sánchez Barrenechea en la fiesta Lacoste en La Huella. Maxi Patané estuvo en la comida de Stella Artois en El Camino.

Santiago Garrahan, Nicolás Pieres, Polito Pieres y Gonzalo Pieres en la comida de Stella Artois en El Camino.


14 I VISIONARIO: HAROLD ACTON

E

n 1924, en la Universidad de Oxford, un pequeño grupo de estudiantes varones empezó a usar unos pantalones que jamás se habrían puesto sus padres. Conocidos como “bolsas de Oxford” por su aspecto excesivamente ancho, esos lompas se deslizaban sin esfuerzo sobre la abultada ropa interior. ¿Quién pescó y, digamos, “patentó” ese estilo”? Don Harold Acton (19041994), un escritor, historiador y memorialista inglés que residió durante gran parte de su vida en Villa La Pietra, Florencia. De sus libros, vale destacar las imprescindibles Memorias de un esteta, publicadas a fines de los ’40 y convertidas en un clásico. A sir Acton se le adjudicó el epíteto de “esteta” apenas salió del colegio. Pese a tener clara consciencia de las connotaciones que podían haber dado un sesgo caricaturesco al significado del término, nunca se arrepintió de habérselo aplicado él mismo, dado que lo fue en el más propio de los sentidos. Su obra es un ingenioso y vivaz relato de una época en que el “esteta” aún mantenía el pie firme ante el especialista y el político y en la que todavía existía la posibilidad de ser un auténtico ciudadano del mundo.


D

icen los que saben que somos el primer productor mundial de envidia. Dicen los que sabe que nadie se rasca como uno. Dicen los que saben que una buena amistad se basa en la admiración. Dicen los que saben que un vaso de whisky tiene 300 calorías. Dicen los que saben que la palabra checa “staropramen” significa “fuente antigua”. Dicen los que saben que Kafka era vegetariano. Dicen los que saben que ah, ¡el placer de caminar! Dicen los que saben que los picaflores pesan 21 gramos. Dicen los que saben que lo que la Gotita pega, nada nada lo despega. Dicen los que saben que Fogwill inventó el slogan “el sabor del encuentro”. Dicen los que saben que una pila alcalina contamina 175.000 litros de agua. Dicen los que saben que pónganse las pilas. Dicen los que saben que los pájaros no transpiran. Dicen los que saben que la llave inglesa es un invento… ¡sueco! Dicen los que saben que la pogonofobia es el miedo a las barbas. Dicen los que saben que Nuna la sigue rompiendo en su segunda temporada en Punta del Este. Manténganse atentos a lo que dicen los que saben.

A

nte la pregunta “¿Qué expresión numérica del tipo ‘te llamé 1.000 veces’ les agrada?”, formulada en nuestra página en Facebook, nos contestaron, entre otras cosas, lo siguiente: 1) “Vos querés la chancha, los 20 y la máquina de hacer chorizos”; 2) “Te parto en 8”; 3) “Queda en el quinto pino”; 4) “Cada 2 por 3”; 5) “Tres al hilo”; 6) “De una”; 7) “Hice la 314”; 8) “Pasarse 3 pueblos”; 9) “Le canté las 40”; 10) “Ponete en 4”; 11) “Es de quinta”; 12) “Te ayudo de 1.000 amores”; 13) “Quichicientos besos”; 14) “Dos secas, man”.

L

a actriz y cantante Jane Birkin contó una vez que, viajando de París a Londres en 1981, se cruzó en el avión con el presidente de Hermès. Ella se movía de acá para allá con una canasta de paja porque era lo más cómodo que conocía; mucho mejor que cualquier cartera. El señor, entonces, le ofreció de inmediato diseñarle un bolso a su medida. Ella hizo un par de bocetos y rápidamente le cartera Birkin salió a la venta y fue –sigue siéndolo– un éxito absoluto. Tanto, que una vez le preguntaron a Charlotte Gainsbourg, en New York, ¡si era hija de la cartera!

PUNGA DEL ESTE

E

PATADAS DE CHANCHO I 15 scribió el famosísimo publicista David Ogilvy en su autobiografía: “Siento pasión por el paisaje, pero nunca he visto que los carteles embellecieran ninguno. Cuando todo alrededor es bello, el hombre muestra su rostro más vil al colocar una valla publicitaria. Cuando me jubile de Madison Avenue, juro que voy a fundar una sociedad secreta de enmascarados que viajarán por todo el mundo en motocicletas silenciosas destruyendo todos los carteles bajo la luz de la luna. ¿Cuántos tribunales nos condenarán cuando nos sorprendan realizando estos actos a favor del ciudadano?”.

D

e Wikipedia: “Un libro intonso es aquel cuyos cuadernillos son producto del plegado de un pliego de mayor tamaño y sus bordes no son refinados; es decir, no pasan por el proceso de corte que dota a las hojas de uniformidad. Tradicionalmente, el libro intonso resulta especial porque las páginas que no han sido separadas bajo procesos de corte mecánico deben ser divididas mediante el uso de una cuchilla o un abrecartas, detalle por el cual esos ejemplares son considerados un objeto de gran valor estético pues emula las ediciones antiguas en las que predominaba el acabado rústico”.


16 I TOP CINCO VISITANTE

Estas son las jugosas recomendaciones de Nico Palacios, dueño de No Me Olvides y Fish Market, dos –a esta altura, clásicos– restaurantes de Manantiales.

A UNA PLAYA No hay como Las Rocas, en Manantiales: siempre ofrecen algún reparo, podés pescar, estar con amigos… En 100 metros de playa hay de todo.

B

C

D

UN PLATO Elijo un buen choripán. Si pudiera, comería eso todo el tiempo, pero creo que moriría a los tres días ¡y no vale la pena morir así! Aunque, pensándolo bien, sería una hermosa manera de suicidarse, jaja.

UN LIBRO Eso es más fácil: cualquier novela boluda que no me haga pensar.

UNA CANCIÓN Depende del momento, por eso se hace bravo elegir. Aquí van algunas: “Heartbeats” (la versión en vivo de The Knife), “Ouro de tolo” (cantada por Caetano, escrita por Seijas), “Sentimiento nuevo” (de Franco Battiato), un tango de Piazzolla y “Río manso” (folklore del litoral del mejor).

E UN TRAGO Me gustan muchos que tengan vino porque te predisponen a una conversación noble y sacan lo mejor de mí. Para no llevar la contra, elijo uno, el Pirlo, hecho con Campari, vino blanco, soda y un gajo de limón.


TOP CINCO RESIDENTE I 17

2

Paseo Alcorta auspicia el Ultra Music Festival, que tendrá lugar el 19 y 23 de este mes. Tocan, entre otros, los DJs Armin van Buuren y Carl Cox.

1

Hasta mediados de abril se puede visitar una mega expo del fotógrafo francés Antoine d’Agata en la institución parisina Le Bal. Imperdible.

3

En abril, brindarán otra vez sus cursos en Buenos Aires algunos de los referentes de Central Saint Martins y de London College of Fashion. ¡Vayan!

4

Tremenda la nueva campaña de Stella Artois con fotos de la legendaria Annie Leibovitz que fue presentada en el Sundance Festival.

5

Ruedan que ruedan las alpargatas Rueda, alias las “bigotudas”, que volvieron al ruedo sobre sus ruedas de yute, así que ¡rueden sin parar!


18 I CASAS DE BUENOS AIRES

N

o figura esta singular obra en los registros fotográficos de Julián Jaime García Núñez, arquitecto argentino recibido en Barcelona, responsable de muchos exponentes del art nouveau –también llamado modernismo catalán– que pueblan la ciudad, como el Hospital Español. El primer interesado

en permanecer en la penumbra parece haber sido el propio creador puesto que algunos de sus diseños están firmados “J. García” y otros ni siquiera llevan rúbrica, como es el caso que nos atañe. El suntuoso y severo edificio que reseñamos esta vez, situado en Las Heras 1914 y construido en las primeras décadas del siglo pasado, evoca murallas medievales, acentua-

das por las sombrías piedras de granito gris tallado que cubren parte del frente. Coronando la pieza, en la esquina de la ruidosa avenida con Ayacucho, surge una construcción de hierro y vitraux que, simulando ser una cúpula, resplandece al sol de la tarde con radiantes colores. ¿Alguien la mirará? No importa: allí está para quienes, curiosos, levanten la mirada. www.fervorxbuenosaires.com


ÁRBOL GENEALÓGICO I 19 BOTA DE COWBOY Forma parte de la vida militar ecuestre desde hace siglos y llegó a nuestro continente desde España. No hay buen western sin estas botas… HUARACHE Es la versión latinoamericana de la sandalia, originaria de algunas zonas de México, adonde era usada por campesinos y frailes franciscanos. ALPARGATA Documentada en Europa desde 1322, deriva de la sandalia egipcia en la que se inspiraron los romanos para elaborar una pantufla cubierta. ZUECO Saludable aunque no lo parezca, este zapatazo de madera de nogal proviene, según cuenta la leyenda, de España, Holanda y, claro, Suecia. ZAPATO CON TACO Arranca en el siglo XV por el uso de estribos y se corrobora en dibujos de Da Vinci. El récord Guinness del taco más alto es de ¡42 cm.! MOCASÍN Su nombre proviene del idioma powhatan (“makasin” significa “zapato”). Empezaron a usarlo nativos americanos y fue popularizado por italianos. OJOTA También llamada “chancleta”, “romanita” o “chinela”, cobró muchísima popularidad gracias al éxito global de las brasileñas Havaianas. ZAPATILLA Explotaron en el mundo con la creación de marcas como Nike, Adidas o Reebok y, por desgracia, hoy abundan en cualquier momento y ocasión. GETA Se trata del típico calzado japonés, que consta de una tabla de madera y dos dientes, por debajo, que soportan todo el peso del usuario.

9 calzados eclécticos


DE LA GALERA I 21

¿Cuál es vuestro estado mental más frecuente? A: Activa. M: Contemplativo. ¿Qué fue exactamente lo último que compraron? A: Un tender. M: Un bebito negro en una juguetería. ¿Con qué personajes históricos se enfiestarían hasta el cansancio? A: Con Adán. M: Con Madame Lynch. ¿Qué robarían? A: Entraría armada hasta los dientes a sedería José. M: Un dulce a un niño. ¿Cuero o látex? A: Látex. M: Látex. ¿Cuál es su mayor extravagancia? A: Odio comprarme ropa. M: Tener más ropa que Amores. ¿Qué les da asco? A: El pelo engrasado. M: El olor a pucho apagado. ¿Cuál es vuestra palabra preferida? A: “Querido”. M: “Hermosa”. ¿Adónde les gustaría morir? A: En el Fernández. M: En el Río de la Plata. ¿Quiénes son el hombre y la mujer mejor vestidos del planeta? A: Carlos Monzón y Susana juntos. M: Divine y Sean Lennon. ¿En qué proyecto trabajan actualmente? A: En Amores Trash Couture. M: ¡Orden! Si fueran magos, ¿qué harían salir de la galera? A: Los talleres de Balmain. M: Un teclado.


22 I LA FRASE: JEAN-PAUL GAULTIER

“Le pedí matrimonio tres veces a Madonna y siempre me dijo que me prefería como amigo, no sé por qué”.


PRODE I 23

EL PRODE DE GALERA CONCURSO Nº 46 DEL MES DE FEBRERO 2013

Eduardo (h) Costantini LOCAL EMPATE VISITANTE

NOMBRE Y APELLIDO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

L SIN PUENTE

E CON PUENTE

V

L MAR

E MONTAÑA

V

L AUTO

E MOTO

V

L RUBIAS

E MOROCHAS

V

L VERANO

E INVIERNO

V

L DIGITAL

E 35MM

V

L FÚTBOL

E TENIS

V

L ROGER MOORE

E SEAN CONNERY

V

L BOX

E YOGA

V

L CASA

E DEPTO

V


24 I TRASTIENDA DE TAPA

Kafkiano Para acompañar los inquietantes retratos de tapa de Sebastián Mun, presentamos “La capa”, un relato del escritor italiano Dino Buzzati (1906-1972), autor de la famosísima novela El desierto de los tártaros, llevada al cine por Valerio Zurlini y protagonizada por Vittorio Gassman.

Al cabo de una interminable espera, cuando la esperanza comenzaba ya a morir, Giovanni regresó a casa. Todavía no habían dado las dos, su madre estaba quitando la mesa, era un día gris de marzo y volaban las cornejas. Apareció de improviso en el umbral y su madre gritó: “¡Ah, bendito seas!”, corriendo a abrazarlo. También Anna y Pietro, sus dos hermanitos mucho más pequeños, se pusieron a gritar de alegría. Había llegado el momento esperado durante meses y meses, tan a menudo entrevisto en los dulces ensueños del alba, que debía traer la felicidad. Él apenas dijo nada, teniendo ya suficiente trabajo con reprimir el llanto. Había dejado en seguida el pesado sable encima de una silla, en la cabeza llevaba aún el gorro de pelo. “Deja que te vea”, decía entre lágrimas la madre retirándose un poco hacia atrás, “déjame ver lo guapo que estás. Pero qué pálido estás”. Estaba realmente algo pálido y como consumido. Se quitó el gorro, avanzó hasta la mitad de la habitación, se sentó. Qué cansado, qué cansado, incluso sonreír parecía que le costaba. –Pero quítate la capa, criatura –dijo la madre, y lo miraba como un prodigio, hasta el punto de sentirse amedrentada; qué alto, qué guapo, qué apuesto se había vuelto (si bien un poco en exceso pálido) –. Quítate la capa, tráela acá, ¿no notas el calor? Él hizo un brusco movimiento de defensa, instintivo, apretando contra sí la capa, quizá por temor a que se la arrebataran. –No, no, deja –respondió, evasivo–, mejor no, es igual, dentro de poco me tengo que ir… –¿Irte? ¿Vuelves después de dos años y te quieres ir tan pronto? –dijo ella desolada al ver de pronto que volvía a empezar, después de tanta alegría, la eterna pena de las madres–. ¿Tanta prisa tienes? ¿Y no vas a comer nada?


–Ya he comido, madre –respondió el muchacho con una sonrisa amable, y miraba en torno, saboreando las amadas sombras–. Hemos parado en una hostería a unos kilómetros de aquí. –Ah, ¿no has venido solo? ¿Y quién iba contigo? ¿Un compañero de regimiento? ¿El hijo de Mena, quizá? –No, no, uno que me encontré por el camino. Está ahí afuera, esperando. –¿Está esperando fuera? ¿Y por qué no lo has invitado a entrar? ¿Lo has dejado en medio del camino? Se llegó a la ventana y más allá del huerto, más allá del cancel de madera, alcanzó a ver en el camino a una persona que caminaba arriba y abajo con lentitud; estaba embozada por entero y daba sensación de negro. Nació entonces en su ánimo, incomprensible, en medio de los torbellinos de la inmensa alegría, una pena misteriosa y aguda. –Mejor no –respondió él, resuelto–. Para él sería una molestia, es un tipo raro. –¿Y un vaso de vino? Un vaso de vino se lo podemos llevar, ¿no? –Mejor no, madre. Es un tipo extravagante y es capaz de ponerse furioso. –¿Pues quién es? ¿Por qué se te ha juntado? ¿Qué quiere de ti? –Bien no lo conozco –dijo él lentamente y muy serio–. Lo encontré por el camino. Ha venido conmigo, eso es todo.

Parecía preferir hablar de otra cosa, parecía avergonzarse. Y la madre, para no contrariarlo, cambió inmediatamente de tema, pero ya se extinguía de su rostro amable la luz del principio. –Escucha –dijo–, ¿te imaginas a Marietta cuando sepa que has vuelto? ¿Te imaginas qué saltos de alegría? ¿Es por ella por lo que tienes prisa por irte? Él se limitó a sonreír, siempre con aquella expresión de aquel que querría estar contento, pero no puede por algún secreto pesar. La madre no alcanzaba a comprender: ¿por qué se estaba ahí sentado, como triste, igual que el lejano día de la partida? Ahora estaba de vuelta, con una vida nueva por delante, una infinidad de días disponibles sin cuidados, con innumerables noches hermosas, un rosario inagotable que se perdía más allá de las montañas, en la inmensidad de los años futuros. Se acabaron las noches de angustia, cuando en el horizonte brotaban resplandores de fuego y se podía pensar que también él estaba allí en medio, tendido inmóvil en tierra, con el pecho atravesado, entre los restos sangrientos. Por fin había vuelto, mayor, más guapo, y qué alegría para Marietta. Dentro de poco llegaría la primavera, se casarían en la iglesia un domingo por la mañana entre flores y repicar de campanas. ¿Por qué, entonces, estaba apagado y distraído, por qué no reía, por qué no contaba sus batallas? ¿Y la capa? ¿Por qué se la ceñía tanto, con el calor que hacía en la casa? ¿Acaso porque el uniforme, debajo, estaba roto y embarrado? Pero con su madre, ¿cómo podía avergonzarse delante de su madre? He aquí


26 I TRASTIENDA DE TAPA que, cuando las penas parecían haber acabado, nacía de pronto una nueva inquietud. Con el dulce rostro ligeramente ceñudo, lo miraba con fijeza y preocupación, atenta a no contrariarlo, a captar con rapidez todos sus deseos. ¿O acaso estaba enfermo? ¿O simplemente agotado a causa de los muchos trabajos? ¿Por qué no hablaba, por qué ni siquiera la miraba? Realmente el hijo no la miraba, parecía más bien evitar que sus miradas se encontraran, como si temiera algo. Y, mientras tanto, los dos hermanos pequeños lo contemplaban mudos, con una extraña vergüenza. –Giovanni –murmuró ella sin poder contenerse más–. ¡Por fin estás aquí! ¡Por fin estás aquí! Espera un momento que te haga el café. Corrió a la cocina. Y Giovanni se quedó con sus hermanos mucho más pequeños que él. Si se hubieran encontrado por la calle ni siquiera se habrían reconocido, tal había sido el cambio en el espacio de dos años. Ahora se miraban recíprocamente en silencio, sin saber qué decirse, pero sonriéndose los tres de cuando en cuando, obedeciendo casi a un viejo pacto no olvidado. Ya estaba de vuelta la madre y con ella el café humeante con un buen pedazo de pastel. Vació la taza de un trago, masticó el pastel con esfuerzo. “¿Qué pasa? ¿Ya no te gusta? ¡Antes te volvía loco!”, habría querido decirle la madre, pero calló para no importunarlo. –Giovanni –le propuso en cam-

bio–, ¿y tu cuarto? ¿no quieres verlo? La cama es nueva, ¿sabes? He hecho encalar las paredes, hay una lámpara nueva, ven a verlo… pero ¿y la capa? ¿No te la quitas? ¿No tienes calor? El soldado no le respondió sino que se levantó de la silla y se encaminó a la estancia vecina. Sus gestos tenían una especie de pesada lentitud, como si no tuviera veinte años. La madre se adelantó corriendo para abrir los postigos (pero entró solamente una luz gris, carente de cualquier alegría). –Está precioso –dijo él con débil entusiasmo cuando estuvo en el umbral, a la vista de los muebles nuevos, de los visillos inmaculados, de las paredes blancas, todos ellos nuevos y limpios. Pero, al inclinarse la madre para arreglar la colcha de la cama, también flamante, posó él la mirada en sus frágiles hombros, una mirada de inefable tristeza que nadie, además, podía ver. Anna y Pietro, de hecho, estaban detrás de él, las caritas radiantes, esperando una gran escena de regocijo y sorpresa–. Sin embargo, nada. “Muy bonito. Gracias, sabes, madre”, repitió, y eso fue todo. Movía los ojos con inquietud, como quien desea concluir un coloquio penoso. Pero sobre todo miraba de cuando en cuando con evidente preocupación, a través de la ventana, el cancel de madera verde detrás del cual una figura andaba arriba y abajo lentamente. –¿Te gusta, Giovanni? ¿Te gusta? –preguntó ella, impaciente por verlo feliz–. “¡Oh, sí, está precioso!”, respondió el hijo (pero, ¿por qué se empeñaba en no quitarse la capa?) y continua-

ba sonriendo con muchísimo esfuerzo. –Giovanni –le suplicó–. ¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa, Giovanni? Tú me ocultas algo, ¿por qué no me lo quieres decir? Él se mordió los labios, parecía que tuviese algo atravesado en la garganta.

¿qué haces?, ¡déjalo en paz, Pietro! –gritó la madre temiendo que Giovanni se enfadase–. –¡No, no! –exclamó el soldado, advirtiendo el gesto del muchacho. Pero ya era tarde. Los dos faldones de paño azul se habían abierto un instante–.

–Madre –respondió, pasado un instante, con voz opaca–, madre, ahora me tengo que ir.

–¡Oh, Giovanni, vida mía!, ¿qué te han hecho? –tartamudeó la madre hundiendo el rostro entre las manos–. Giovanni, ¡esto es sangre!

–¿Que te tienes que ir? Pero vuelves en seguida, ¿no? Vas donde Marietta, ¿a que sí? Dime la verdad, ¿vas donde Marietta? –y trataba de bromear, aun sintiendo pena–.

–Tengo que irme, madre –repitió él por segunda vez con desesperada firmeza–. Ya lo he hecho esperar bastante. Hasta luego Anna, hasta luego Pietro, adiós madre.

–No lo sé, madre –respondió él, siempre con aquel tono contenido y amargo; entre tanto, se encaminaba a la puerta y había recogido ya el gorro de pelo–, no lo sé, pero ahora me tengo que ir, ése está ahí esperándome.

Estaba ya en la puerta. Salió como llevado por el viento. Atravesó el huerto casi a la carrera, abrió el cancel, dos caballos partieron al galope bajo el cielo gris, no hacia el pueblo, no, sino a través de los prados, hacia el norte, en dirección a las montañas. Galopaban, galopaban.

–¿Pero vuelves luego?, ¿vuelves? Dentro de dos horas aquí, ¿verdad? Haré que vengan también el tío Giulio y la tía, figúrate qué alegría para ellos también, intenta llegar un poco antes de que comamos… –Madre –repitió el hijo como si la conjurase a no decir nada más, a callar por caridad, a no aumentar la pena–. Ahora me tengo que ir, ahí está ése esperándome, ya ha tenido demasiada paciencia –y la miró fijamente–. Se acercó a la puerta; sus hermanos pequeños, todavía divertidos, se apretaron contra él y Pietro levantó una punta de la capa para saber cómo estaba vestido su hermano por debajo. –¡Pietro! ¡Pietro! Estate quieto,

Entonces la madre por fin comprendió; un vacío inmenso que nunca los siglos habrían bastado a colmar se abrió en su corazón. Comprendió la historia de la capa, la tristeza del hijo y sobre todo quién era el misterioso individuo que paseaba arriba y abajo por el camino esperando, quién era aquel siniestro personaje tan paciente. Tan misericordioso y paciente como para acompañar a Giovanni a su vieja casa (antes de llevárselo para siempre), a fin de que pudiera saludar a su madre; de esperar tantos minutos detrás del cancel, de pie, en medio del polvo, él, señor del mundo, como un pordiosero hambriento.


28 I EL MANIFIESTO

Publicado en Weimar en abril de 1919 con motivo de la inauguración de la famosa escuela de diseño, arte y arquitectura, el Manifiesto Bauhaus fue concebido por el arquitecto, urbanista y diseñador Walter Gropius para reflejar la ideología de sus novedosas propuestas uniendo la idea de artista y artesano.


EL MANIFIESTO I 29

1 ¡El último fin de toda actividad plástica es la arquitectura! Decorar las edificaciones fue antaño la tarea más distinguida de las artes plásticas, que constituían elementos inseparables de la gran arquitectura. Actualmente presentan una independencia autosuficiente de la que solo podrán liberarse de nuevo a través de una colaboración consciente de todos los profesionales. Arquitectos, pintores y escultores deben volver a conocer y concebir la naturaleza compuesta de la edificación en su totalidad y en sus partes. Sólo entonces su obra quedará de nuevo impregnada de ese espíritu arquitectónico que se ha perdido en el arte de salón.

2

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Las viejas escuelas de Bellas Artes no podían despertar esa unidad… ¿y cómo podrían hacerlo, si el arte no puede enseñarse? Deben volver a convertirse en talleres. Este mundo de diseñadores y decoradores que sólo dibujan y pintan debe convertirse de nuevo en un mundo de gente que construye. Cuando el joven que siente amor por la actividad artística vuelva a comenzar como antaño su carrera aprendiendo un oficio, el artista improductivo no estará condenado a un ejercicio incompleto del arte pues su pleno desarrollo corresponderá al oficio en el cual puede sobresalir.

¡Arquitectos, escultores, pintores, todos debemos volver a la artesanía! No existe un arte como profesión. No existe ninguna diferencia esencial entre el artista y el artesano. El artista es un perfeccionamiento del artesano. La gracia del cielo hace que, en raros momentos de inspiración, ajenos a su voluntad, el arte nazca inconscientemente de la obra de su mano, pero la base de un buen trabajo de artesano es indispensable para todo artista. Allí se encuentra la fuente primera de la imaginación creadora.

¡Formemos pues un nuevo gremio de artesanos sin las pretensiones clasistas que querían erigir una arrogante barrera entre artesanos y artistas! Deseemos, proyectemos, creemos todos juntos la nueva estructura del futuro, en que todo constituirá un solo conjunto, arquitectura, plástica, pintura y que un día se elevará hacia el cielo de las manos de millones de artífices como símbolo cristalino de una nueva fe.


30 I VIDRIERA

D

Enigma anterior: Jade Jagger.

ebajo de esta rockerísima campera hay una mujer muy refinada, de apellido italiano, viuda de un príncipe, bailando al ritmo de Brazilian Girls en la fiesta de Mercedes-Benz en Laguna Escondida. ¿QUIÉN SERÁ?


Retratos de Urko Suaya

ABRIL


MERCEDES


MELISA


Fotografía: Urko Suaya Estilismo: Macarena Pérez San Martín Maquillaje: Estefanía Novillo para Estudio Novillo Peinado: Facundo Díaz para Estudio H Retoque digital: Diego Speroni

SOL


ANITA


38 I JAVIER VELASCO



Galera #46