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Puto, Rojo, Barroco y pasional Entrevista a Gustavo Pecoraro

Nunca Más La Niña Mujer

Número 6 mayo 2013 pág 1


SUMARIO

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Victoria Briccola

Puto, rojo, barroco y pasional Sol Santalucía

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El día que la naturaleza respondió

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Un ave despegando

8 9 10

Yardhi Abu Aiach

Diana Leonor Di Stefano Del “tratar” al “sentirse” animal Juan Jaramillo Nunca más

La casa de mis padres

Celeste Piazza

11 13 14

Jazmín Soria Ilusa Facundo Fagnano Pasado

Vos

Enzo Verón

Daniela Cháves

15/16

La niña Mujer

17/18

Loca

18/19

Palabras Ajenas

Daniela Cháves

Fragmentos Varios


EDITORIAL

Hacemos Frenesí:

Mayo trae los días mas lindos del año, el sol brilla como el mejor día del verano. La diferencia la hace la temperatura, a medida que pasan las horas, el frío se instala con mas crudeza. Aunque, por momentos se hace imposible explicar con palabras muchas de las cosas que nos sucedieron y nos suceden. Como poesía desencajada, inentendible, la ciudad de La Plata se transformo en un caudal frenético de agua y cortinas de nubes, encargadas de enceguecer y anegar las calles de las diagonales. Por la noche, mientras muchos dormían, media ciudad intentaba salvarse. La lluvia caída de color negro, parecía provenir de la explosión de la refinería. Comenzar de nuevo, un arduo trabajo para todxs. Muchos vecinos que perdieron lo material y lo más importante, familiares. Nos inundamos de saqueos inexistentes por doquier. De muertos flotando por las calles. De un intendente que miente por Twitter y no se hace cargo, ya a un mes del desastre. ¿Y las obras? Hoy 3 de mayo nuevamente hay calles anegadas por una nueva lluvia. ¿Y? ¿Otra vez?. Al intendente lo tapa el agua, ya no se sabe hasta cuando va a aguantar. La otra parte de La Plata estaba inundada de desinformación. No sabían que hacer, ni como estaba el resto de la ciudad. Algunos se enteraron de la desgracia luego, a través de diversos medios, la misma ciudad incomunicada por tres días, un caos total, sin dejar de

Nehuén Paulucci María Victoria Briccola Yardhi Abu Aiach Sol Santalucía Caterina D´Ascanio Antonina Kruger Nicole Martínez Maru Zanassi corrección: Agustina Stazzone colaboración: Matias M.

Diseño y Maquetación Pablo Corradini <pablo.corradini@outlook.com>

Contacto Publicitario 0221 567-30827

mencionar la explosión en la refinería, otro peligro dejado de lado. Un desastre que todavía no tiene respuestas, pero cabe destacar a muchos vecinos que voluntariamente ayudaron de todas las formas posibles. El agua paso y quedaron muchas verdades embarradas, el diluvio no pudo escurrir entre la gran cantidad de edificios construidos. Si Dardo Rocha estuviera, sacaría del culo a mas de uno. Le están hundiendo la ciudad. Además otros se aprovechan de la gente necesitada para hacer política. Con esto no intentamos defender a nadie, sino criticar para corregir. Falta la puesta en marcha de un plan de contingencia, de educación en la gente para así saber como actuar ante los hechos. A pesar de todo, seguimos haciendo Revista Frenesí. Seguimos adelante con cuestiones que nos llegan a todxs e intentamos resaltar los errores, las expresiones, las imágenes, lxs escritorxs y las opiniones. Seguimos siendo un medio de expresión, de experiencia y de crecimientos personales como futuros profesionales, donde los estudiantes son parte. No pertenecemos a ninguna ideología partidaria, aunque resulta necesario decirlo. Nuestras opiniones podrán ser diferentes pero siempre buscamos seguir un camino, el de los derechos humanos, garantizando la libertad de los individuos. Ceemos en una sola cosa, seguir siendo comunicadores sociales.

/revistafrenesilp //revistafrenesi.blogspot.com.ar @RevistaFrenesi revistafrenesi@hotmail.com.ar

TAPA Agustín Leonardo Addesso


Puto, rojo, barroco y pasional

Frenesí // Periodismo Entrevista Victoria Briccola

Revista Frenesí me regaló la oportunidad de entrevistar a Gustavo Pecoraro: militante de la palabra y la diversidad. Hombre de radio, y un escritor que lleva la poesía como segundo nombre. Siempre defendí la idea que la búsqueda de inclusión, diversidad y la conquista de los derechos de la comunidad LGTBIQ tiene que ser una bandera levantada por toda la comunidad y no sólo por dicho sector. Pienso que todxs deberíamos confiar en que una sociedad más igualitaria, tolerante y diversa, sin prejuicios ni discriminaciones, es posible. Los avances en cuestiones de leyes y políticas públicas son conquistas históricas para todo un país y no solamente para quienes lideran esta lucha. Este pensamiento es compartido por Gustavo Pecoraro, en su programa de radio “El Vahído”, que transmite los domingos a las 21 hs. por FM La Tribu, 88.7 (http://www.fmlatribu.com/): un semanario de crítica social, cultural y política LGTBIQ del cual es conductor. Aquel es escritor, periodista, poeta y activista gay. También, es autor del libro Deseo: palabras en el viento, publicado en julio del año pasado. Esta obra es una compilación de poemas, escritos en el transcurso de quince años, y doce de ellos fueron vividos fuera de la Argentina. Así es que me contacté con él para preguntarle, entre otras cuestiones, sobre su rol de comunicador, de hombre de radio, de militante e integrante del ámbito LGTBIQ. Gustavo, contanos qué significa en tu vida ser comunicador social. Significa tener en claro que la posibilidad de ser un formador de opinión a través de la comunicación es algo que tiene una enorme responsabilidad, sobre todo, si esa comunicación conlleva análisis social y político. Por eso me sitúo en la comunicación independiente, plural

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y alternativa. Nutro mis opiniones de mis ideas pero también del aporte de los demás. ¿Qué simboliza el hacer radio? El espacio de la radio es un espacio mucho más directo, casi instantáneo, de intercambio de ideas. La interacción con mis compañeros de equipo Vida Morant y Diego Tedeschi es importantísima. Otra cosa es el lujo de poder hacer radio en un espacio como FM La Tribu, con tanta trayectoria ideológica que avala su posicionamiento bregando por un medio alternativo y popular. ¿Cómo nace “El Vahído” y qué cambios ha tenido a lo largo de estos años en el aire? Volví a Argentina en 2010 (luego de 11 años en Europa) por cuestiones de salud, a esperar que esos problemas se solucionaran. Empecé a sentir las ganas de hacer algo en Argentina, algo que pudiera poner otra cuota de activismo en medio de la conflictividad que las organizaciones argentinas tenían en 2010. Por eso, decidí quedarme y generar un espacio comunicacional que es el programa radial orientado a la comunidad LGTBIQ. Fue extraño crear este espacio, porque no entendía bien qué pasaba. Si bien siempre estuve al tanto de las cuestiones en Argentina, no había vivido en carne propia la pelea tremenda entre organizaciones. Mi voz fue coincidiendo con otras voces que pensábamos que esa pelea no nos pertenecía, que queríamos discutir qué hacer, pero desde otro lugar. Así nació El Vahido como un espacio de memoria, de pluralidad y,


como siempre decimos, con un mantel extendido para todos y todas. ¿Cómo definirías tu militancia, desde la adolescencia hasta hoy? Me siento parte de la vanguardia de activismo político que surge en Argentina con la caída de la Dictadura Militar, después de la Guerra de Malvinas, en 1982. Una vanguardia que nació y creció en el movimiento de DDHH junto a los Organismos de DDHH y, fundamentalmente, a las Madres de Plaza de Mayo. En 1983, ingreso a un partido de izquierda (el MAS: Movimiento al Socialismo, cuyo referente era Luis Zamora, quien fuera dos veces diputado nacional en Argentina) y al siguiente año entro a militar en la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) con la organización que había fundado en el MAS. Luego fundaría varias organizaciones en Argentina como GAYSDC (Gays y Lesbianas por los derechos civiles), ACTUP Bs As, o la DAG (Deportistas Argentinos Gays). Desde 1999 a 2009 viví en España y Alemania, y participé de algunas actividades de algunos grupos de activismo LGTB. De 2010 hasta hoy, mi espacio es el comunicacional. Creo que las organizaciones han cumplido un punto y final para mi vida. Prefiero interactuar desde afuera, con aplausos y con críticas, y siempre desde el análisis: ese es mi aporte. ¿Cuáles son tus principales banderas? Debo aclarar que, como marica de clase media capitalina, creo como deber tomar “otras principales banderas” que hacen a las demás identidades de la comunidad LGBTIQ. Si bien la lucha que nos toca es la lucha cultural y la vigilancia sobre todo lo que pasa (o mejor dicho, que NO pasa) en las provincias, hay un sector

Fotografía:Laura Benítez

La lucha que nos toca es la lucha cultural y la vigilancia sobre todo lo que pasa en las provincias que es el que más debemos apoyar: el de las identidades trans. Los putos tenemos demasiados privilegios como para no ser generosos en esto. En otra entrevista, cuando hablaste sobre la construcción de tu identidad sexual dijiste: “Soy un puto que se hizo solo”. Contanos un poco más de qué se trata. Dije que me hice solo porque mi adolescencia fue bajo la dictadura, bajo el miedo represivo y el mandato familiar heteronormativo, en un país detenido en la represión. De todos modos, salí bien marica, militante y anticlerical, moldeándome con caminar las calles en soledad, meterme en cuanta tetera descubría, leer los escasos textos que aparecían y, sobre todo, escuchar mucho a alguna marica mayor que alguna vez te contaba algo. La adolescencia de cualquier marica bajo la Dictadura fue de soledad y miedo.

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Lo que estaría bueno ahora es que las jóvenes y los jóvenes LGTBIQ puedan conocer más de dónde viene la libertad, cómo se lucho, quiénes la pelearon. Memoria e historia. ¿Qué le reconocés al kirchnerismo en cuanto a los derechos sexuales y de diversidad y cuáles pensás que son las cuentas pendientes en relación a otros derechos? La cuenta pendiente es el aborto legal, seguro y gratuito. Lo que me horroriza es la conversión oportunista que provoca la entronación de Francisco I, que no es otro que Bergoglio, que dijo que había una guerra contra Dios por el matrimonio igualitario. Lo que reconozco es que el escenario político favorable a nuestros derechos se amplió cuando el kirchenrismo decidió apoyar los reclamos. Pero la lucha viene desde 1967, y no fue sino hasta casi 40 años después que el Estado y un gobierno decidieron involucrarse. ¿Qué significó para vos la producción de DESEO: palabras en el viento?

mudo…” escribí en “Puto, rojo, barroco y pasional”, especie de manifiesto personal. “Así soy…”, y así me presento con mis miserias y mis glorias, sin miedo a mostrar todo, “incorporarme al devenir ajeno, deconstruir mi propio cuerpo”, reitero en “Construcción” el último de los “Reflejos propios, ajenos y extraños”, que hecha ya la presentación personal cierra el hablar de mí y mis adorados seres, y da pase a la segunda parte “Amores propios, ajenos y extraños”, donde cada poema tiene una dedicatoria a algunos hombres que amé y que me amaron. También, hay una manifiesta posición a que la política y el activismo hablen de amor, por eso, tantos poemas dedicados a esta temática. Por último, Gustavo ¿qué es la poesía para vos? La expresión más subjetiva del deseo. En mi caso, la expresión literaria y política de un activista político y marica. Si lo veo desde mi mirada personal, incluso egoísta ¿por qué no?, es un manifiesto de otra forma de activismo político y de otra forma de amor.

En realidad, fue una decisión que viene de la necesidad de reconstruirme como persona a mi vuelta en Argentina, después de 12 años viviendo en España y Alemania. La reconstrucción como persona me dio la posibilidad de la reconstrucción como sujeto político. Son 41 poemas, divididos en dos partes, “Reflejos propios, ajenos y extraños” y “Amores propios, ajenos y extraños”. Utilizando la poesía como herramienta política, por esos reflejos y esos amores desgrano con palabras las amistades, los amantes, el sexo, el dolor, el amor y también la muerte. ¿Qué hay detrás de la letra del poema “Puto, rojo, barroco y pasional”? Hay una intencionalidad de declararme en abierta construcción, lejos de los moldes heteronormativos sociales y religiosos, y también de los normativos que se imponen últimamente dentro de la propia diversidad de la comunidad de gays, lesbianas y personas trans e intersex. “…de Norma no tengo ni el nombre, que muta,

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El día que la naturaleza respondió Día corto para algunos, largo para los que igual teníamos que trabajar. Unos venían de un fin de semana de seis días otros de al menos un feriado. Saqué el piloto y lo volví a guardar, no sospeché que iba a llover. Pero a eso de las cuatro de la tarde las gotas despabilantes comenzaron a llenar cada rincón de la ciudad y terminó por arruinar aquel 2 de abril en donde tendemos a recordar a nuestros combatientes caídos de la guerra Malvinas. Y el cuál, ahora, tendremos a lamentar a los cientos de víctimas que dejó la inundación en la ciudad de La Plata. Lo que comenzó con una llovizna terminó en un aguacero, como si el mismo cielo se estuviera cayendo a pedazos y el pavimento era el pañuelo que secaba tanta agua. Pero los pañuelos también se empapan y el suelo también se inunda. El agua comenzó a subir por las paredes de las casas, por las suelas de los zapatos, por los muebles de los hogares, por la ignorancia de los platenses. Muchos creyeron que fue una lluvia más porque sus casas estaban en pisos o casas altas. En lugares seguros. Otros suplicaban que deje de llover, que estaban perdiendo todo, algunos incluso hasta la esperanza de poder recuperar algo. En menos de tres horas llovió lo que tendría que haber llovido en tres meses; en solo una tarde miles de hogares quedaron destrozados, inhabilitados y destruidos; en solo un día el agua se llevó a decenas y hasta cientos de personas que no pudieron refugiarse, que salieron a dar una mano y perdieron la vida. Que no lograron volver a casa. Algunos tuvimos suerte, nos mojamos, caminamos por las diagonales inundadas y encontramos un refugio seguro desconociendo lo que horas más tarde sabríamos que fue una

Opinión Sol Santalucía

catástrofe. Encima no había ningún servicio, hubo días sin ellos en varios lugares. Nada ayudaba. Ni el clima, ni la temperatura, ni los teléfonos, ni el ánimo de quienes habían perdido todo. Los días posteriores fueron de caras preocupadas, de gente que conocía gente de las cuáles algún pariente, amigo o compañero de trabajo o estudio habían sido afectados. Quizás ni conocían a ese alguien que había sufrido la inundación pero lo sentían, todos lo sentíamos. Las caras eran desbastadoras. En ese contexto vinieron los días después, los comentarios de barrio, las historias deslumbrantes de algunos, los relatos tristes de otros, el llanto y la desesperación, los enojos y los pasos equivocados de aquellos que aprovechando la situación desbalijaban a los que habían perdido mucho. Carlos tiene 30 años y vivía en el barrio Villa Elvira junto a sus tres hijos pequeños. Un día después, relataba su historia con lágrimas enjuagando sus ojos de cómo el temporal arrasó con su humilde casa; de cómo el agua crecía en el barrio y se volvía más peligrosa. “El agua estaba turbia, cuando intentaba rescatar algunas pertenencias comenzó a arrastrar a uno de mis hijos, el de doce. Sentí que se llevaba mi vida. Desesperado comencé a nadar y después de una cuadra lo encontré sostenido apenas de un alambre que de milagro lo salvó. Volvimos a lo que era nuestra casa, lo que había quedado de ella. Sin poder soltarlo del miedo de que me lo vuelva a arrancar. Nuestros vecinos, dos ancianos con un niño pequeño estaban solos en el techo. Logré sacar al chico antes de que el agua se lleve la casilla junto a la pareja y a los dos los encontraron muertos cuando el agua bajó”.

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Se siguen reconstruyendo hogares y vidas de los afectados Escribo y la piel se me pone de gallina de recordar los rumores en mi trabajo de que el número de muertos crecía más y más. La radio no dejaba de anunciar refugios, gente desaparecida y testimonios dolorosos. Llegué a lo de mis amigos en barrio norte un día después y no había quedado nada. El agua había bajado pero había dejado sus consecuencias arruinándolo todo. Los muebles estaban dados vueltas, las maderas mojadas, los electrodomésticos sin funcionar, la pequeña empresa hecha añicos. Y después había que volver a empezar, ordenar lo que se pudo rescatar, limpiar el desorden, secar lo mojado, buscar y recibir ayuda, dibujar una sonrisa. La solidaridad resurgió de todos

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lados, al menos de la mayoría: con un alimento, donando ropa, yendo a hablar con la gente y atendiendo sus necesidades, ayudando en los centros de evacuados, descargando camiones, cebando un mate al otro, aportando no solo una mano. Ambas. Hubo frentes y contra frentes de quienes fueron los responsables, si se hubiera podido evitar, cuáles fueron las consecuencias de la explosión de YPF, quienes ayudaban más, y quienes menos. Peleas políticas, disertaciones y enojos. Simplemente política. Y ahora a casi un mes se sigue ayudando, se siguen escuchando historias, se siguen reconstruyendo hogares y vidas de los afectados. Pero ¿Hasta qué punto se está concientizado del tema? ¿Cuáles son los pasos a seguir? ¿Cuál es el manejo político de ahora en más con respecto a la construcción de edificios y la basura que afecta la ecología? ¿De qué forma quitar el miedo ante la próxima lluvia sin creer que volverá a ser una inundación? Miedo, paranoia e indignación fueron las sensaciones que dejó este 2 de abril de 2013.

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Un Ave despegando El mundo de la moda suele manejar siempre los mismos nombres, las mismas tendencias, las mismas caras, es por esto que desde Revista Frenesí, reestructuramos esta sección para buscar nuevos talentos. Este mes, hemos encontrado una marca que pisa fuerte en las ferias platenses: Ave del Paraíso. En charla íntima con su diseñadora, Agustina Ortelli, nos contó su reveladora visión de la moda y el diseño independiente. Revista Frenesí: ¿Cuáles son los objetivos de la marca y su visión de la moda? Ave del Paraíso: Como marca lo que buscamos es tener una identidad propia.

Entrevista Yardhi Abu Aiach ¿Apuntan a diferentes estilo de mujer en cada temporada? Siempre apuntamos a la misma mujer, pero cada temporada la estrella es una distinta, nos gusta que cada temporada sea distinta pero siempre

Empiezo a buscar imágenes, desde paisajes hasta cartas de colores

¿En qué sentido decís identidad propia? Generar un estilo propio, como objetivo principal queremos que la gente conozca nuestro trabajo y pueda identificar una prenda “Ave del Paraíso”. Nuestras prendas son únicas, no tenemos ninguna influencia de la moda mundial. Nos guiamos por el estilo de mujer que queremos representar. Mayormente nos inspiramos en las culturas del mundo. Desde EE UU hasta la cultura Hindú, pasamos meses estudiando lo que va a ser nuestra futura colección, estudiando países, nombres, prendas típicas, colores y su simbolismo. También tenemos una gran base espiritual y religiosa: hinduismo, budismo, catolicismo, judaísmo, y todas las religiones que se te crucen por la mente. ¿Que tipo de mujer usa Ave del Paraíso? Creemos que la mujer es libre y joven siempre, por eso creamos moda y talles para mujeres de 18 a 99 años. La mujer “Ave”, es espontánea, un poco retro, desatada, libre y sin miedo al futuro pero siempre mirando las culturas del pasado. Es muy religiosa en el sentido espiritual de la palabra. Es muy abierta, acepta a todos los seres de la tierra como hermanos, tiene un gran corazón y mente muy despierta, ríe mucho y mira al mundo con ojos de alegría.

con la misma inspiración, le sacamos el jugo a cada parte del mundo para crear bordados, diseños, apliques colores y estampados distintos. ¿Cómo es el proceso creativo? Mencionaste tus influencias, que son muchas, pero como deciden cuál va a ser la de la temporada? El proceso creativo arranca antes de que termine la temporada, es decir que para este invierno, estamos trabajando desde diciembre del 2012. Siempre empiezo con música, es mi inspiración para el diseño, una vez que tengo los estilos de música que me gustan, armo una lista de reproducción que escucho una y otra vez hasta cansarme. Empiezo a buscar imágenes en internet, muchas son fotografías, pueden ser desde paisajes hasta cartas de colores. Cada temporada tiene varias líneas, en este caso fueron 4: Rock Folk, Viejo Oriente, Our origins y Militia. ¿Cómo se describen cada linea? En Our Origins se reúne la combinación de colores, texturas, efectos visuales y tramas. La inspiración proviene de todas las culturas aborígenes, hindúes, y étnicas del mundo para crear una conjunción de ideas que explota en la adoración a los dioses, a la naturaleza y a los

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seres vivos. Milita tiene colores tierra y fríos, géneros con estructura y fuerza propia, nos inspiramos en las formas y pureza de los antiguos trajes militares y navales: El dorado y plateado, símbolos de medallas y estrellas, los colocamos en tachas, apliques y bordados de esos colores que dan fortaleza y carácter al estilo. En Viejo Oriente se destacan los textiles pesados, elaborados y complejos bordados. Inspirados en kimonos y sedas naturales de la antigua China dan lugar a esta combinación sumamente rica en colores, bordados y apliques. El color rojo es la clave para resaltar la fortaleza de la antigua china. Por último, Folk Rock tiene flecos y gamuza, géneros con gran libertad y expresión; el denim y paños acompañan este estilo con pisada fuerte. Representado por el viejo oeste de EE UU y un toque del rock sesentoso que representa la rebeldia y libertad. ¿Cómo fueron los comienzos de la marca? La marca empezó como todas las marcas nacientes, de cero. La aparición como marca con carácter más profesional fue en la temporada otoño-invierno 2012. Deborah Moscoso, una amiga fotógrafa, me planteó la idea, y me encantó, me puse a buscar de un lugar que

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representase mis ideas, y lo encontré en el parque Pereyra Iraola y la escuela Vucetich, donde con un permiso especial, entramos a sacar fotos para la campaña. A partir de ahí la marca fue profesionalizándose durante todo el verano y nuevamente este invierno, la verdad es que mis ideas crecieron junto con mi proyecto y en un año alcanzó un nivel inesperado de alcance al público. ¿Como difundís la marca? Actualmente estoy en ferias casi todos los domingos del mes, y la gente que no conocen la marca se va con unas tarjetas de presentación. El facebook es muy importante también, porque es una gran forma de dar a conocer tu trabajo, pero lo que más me sirve es el boca en boca, que todas se pasen entre ellas la data sobre talles a medida y un servicio de calidad es lo que más me ayuda. ¿Qué conclusión personal tenes vos como diseñadora, sobre la moda? Ave del paraíso, no es una marca de moda, es un estilo. Llevar Ave del Paraíso implica sentirse única y distinta. El diseño de por si es arte, el arte es para apreciarlo, usarlo y hacerle el honor a ese gran diseño que costó mucho trabajo elaborar. Por más simple que sea, el diseño tiene mucho trabajo y estudios atrás. Y no hay que confundir moda con estilo.

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Del “tratar” al “sentirse” animal Si existe algo que caracteriza nuestro momento socio histórico es, definitivamente, la Crisis. Pero no hablo de crisis económica, mucho menos política, sino de todas esas representaciones imaginarias que nos mantienen unidas como sociedad. No hace mucho tiempo atrás, habían supuestos que todos acataban: el amor incondicional materno, el padre trabajador ajeno a la crianza, la eterna fidelidad matrimonial, el saber del anciano. Hoy, todo eso, está fragmentado y diluido. Y está bien que así sea, porque se esboza un espacio a la diversidad y al pensar distinto. Sin embargo, en nuestras significaciones sociales cristalizadas, los cambios no están del todo contemplados. En una época donde todo es efímero, algo tiene que mantenerse como certeza, y por eso nos inventamos fechas para celebrar y conmemorar. Abril es el mes del animal, y al menos ese día los trataremos bien. Pero ¿qué pasa el resto del año? En una familia, un padre que ya no funciona como mero productor y una madre que es independiente y trabaja, son funciones que chocan con “lo esperado”. Y pueden acarrear variadas consecuencias: desvalorizar al otro, agredirlo psíquicamente o dañarlo en forma física. Muchas veces, el resto del año sólo nos

Ensayo Diana Leonor Di Stefano tratamos como animales, seres “inferiores” a los humanos. El problema es que, este “ser tratado” como animal, puede significar un “sentirse animal”. Un simple hecho de violencia, una palabra o un golpe, al repetirse por tu pareja, tu familia y el resto de las instituciones por las que atravieses, pueden transformar tu posición subjetiva, la manera de enfrentarte a los otros. Esa subjetividad que te hace único, pero ahora busca borrar tu singularidad y te homologa al animal. La violencia funciona como solución a esta crisis de significaciones. Una solución aún “inferior” al ser animal, porque no permite que emerjan novedades ante los cambios de roles sociales. Como sociedad, es necesario que encontremos otras maneras de enfrentar el sufrimiento que acarrea la falta de modelos e ideales; la violencia sin sentido no lleva a nuevas construcciones. Deberíamos dejarnos guiar por nuestros mejores amigos: no hay fechas en el calendario para recordar las cosas importantes; la vida se construye por cada cambio y discontinuidad. Ser tratado como un animal es una acción externa, pero sentirse animal esconde una decisión. No será fácil, pero es nuestra elección el camino a tomar.

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Frenesí // Literatura

Nunca más

Cuento Juan Jaramillo

Recién despertaba, era una madrugada bajo estaba creciendo desde los veintitrés años y cero como las últimas. Esa mujer de nuevo, no pararía hasta detener el funcionamiento pensaba él con una indisposición premeditada. correcto de su cuerpo; junto a esto, la soledad Lo miró directo a los ojos, ella lo observaba le susurraban las noches y la oscuridad con desdén pero trataba de conquistarlo sin inundaba su alma, así, ambas resultaban ser vacilar. Se miraron y notaron dentro de sí una las musas de su destrucción. Amelia, esta pizca de ternura, algo pasajero. El hombre mujer enferma por una caricia de Agustín era trataba de descubrir su cuerpo con las pocas la única dentro de sus círculos sociales que fuerzas que le quedaban del día anterior. Ella seguía teniendo algún tipo de contacto con por lo pronto sigue ahí, de pie, con una sonrisa él; en poco menos de dos meses logró cortar pícara. Él trataba sentarse sobre la cama pero el todo vínculo con su familia haciéndoles pensar mundo no se detenía, que ya estaba muerto, giraba sin darle al siempre supo que la hombre un respiro, y importancia de ellos Encontraba excitante la idea de inmediato, corrió hacia sus problemas al baño, se arrodilló era nula; y Amelia, de estar con un hombre a ante el retrete y al esta pobre muchacha, abrazarlo, cada vez siempre estuvo punto de morir. más fuerte, el vómito enamorada de él. Le le sucedía. La mujer generaba un placer vio el sufrimiento de aquel y caminó con sus casi sexual escucharlo hablar en las clases de tacones por toda la habitación, anteponiendo la universidad, mientras él exponía su punto el pie derecho al izquierdo sin afán hasta llegar de vista ella se perdía entre pensamientos al baño. Se ubicó en la espalda del hombre, imaginando como su boca mordía sus orejas, lo abrazó apretando sus manos contra el deslizando la lengua entre sus senos para abdomen mientras besaba su cuello; anhelaba después tocar el perineo y masajear con sus llegar a su boca. Le resultaba enfermizo como manos los pezones que algún día juró serían alguien lo deseaba en esas condiciones; vírgenes. Entre sollozos y risas Amelia no después observaba la sangre que salía de su soportaba más verlo sufrir, su cara daba una garganta y olvidaba el fetiche horripilante de su muestra fidedigna de que era tiempo para compañera. detener todo, como un impulso animal agarró una almohada, colocó sus caderas encima Ella, por su parte encontraba bastante del estómago de Agustín y con una fuerza excitante la idea de estar con un hombre sobrehumana apretó la almohada sobre la cara que estaba a punto de morir. Aunque hablar del hombre. Así de fácil fue como Amelia mató de muerte para Agustín no era un misterio, el amor aunque siempre vivirá con el recuerdo sabía que el cáncer que consumía su hígado de un placer mundano que nunca probó.

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LA CASA DE MIS PADRES La casa de mis padres, mi casa, la casa donde nací; casa, la primera casa, como si uno nunca dejara de pertenecer totalmente a la misma. De hecho, cuesta decir “la casa de mis viejos”. Aunque, luego de unas horas, el malestar se haga presente y uno quiera huir para no ahogarse, quiera proteger a su hijo de los fantasmas que la habitan, miedo a quedar poseído ¿nuevamente? Después de todo, son fantasmas conocidos, de la familia… nosotros los creamos. “Estoy en casa”, “¿en tu casa?”, “No, en la casa de mis viejos”. Pero es esa casa y no otra. Es esa construcción y no otra. Es el espacio pero también es el lugar: son esas pinturas, esos colores, esos objetos, esos empapelados, los ventiladores que, a pesar del gran cuidado, no han podido sustraerse a la erosión, al deterioro, al desgaste del tiempo y a aquellos períodos de violencia. ¿Qué no ha entrado en aquella casa? ¿habrá entrado o habrá nacido allí? Obviamente, sus habitantes parieron todas esas pasiones y esos padecimientos. Esa casa cada vez está menos habitada por la luz. Curiosamente, mis ojos y mi cabeza empiezan a doler muchísimo, hay que hacer un gran esfuerzo. Creo que un día no lo voy a soportar y voy a romper esas lamparitas siniestras. La que era mi habitación quedó arrasada por la presencia de otros durmientes. Siempre me pregunté por qué mi hermano no siguió durmiendo en su habitación, pero la suya y el escritorio están desarmados en un “ancestral”

Cuento Celeste Piazza intento de mudanza, como si lo que ellos vieron, como si sus paredes y sus objetos, no hubieran podido soportar tal espanto y ahora pujaran por ser los primeros en partir, en abandonar la casa. Nosotros no parecemos aquellos que la habitaron y seguramente no lo somos. Parece que la casa no nos expulsó sino que nos parió… tal vez nadie huyó, sencillamente, de allí y tenemos con la casa, la misma conexión que uno puede tener con el vientre de su madre mucho después de haber nacido. La cantidad de recuerdos que porta cada ambiente es casi insoportable: esos recuerdos oscilan permanentemente entre el amor y la muerte, son los dominios de Eros y Tánatos en todo su esplendor. Un día entré en “mi casa” y descubrí sus ruinas como un cuerpo exhausto, como una mujer avejentada que ha perdido cierto esplendor… una señal, tal vez, de que su tiempo se acaba. La locura, el amor y la muerte. Morada de Perséfone, la casa de mis padres, la misma Deméter. Hemos sido terriblemente felices y hemos sido terriblemente desdichados. Pero nadie huyó. Hoy lo sé. Todos fuimos siendo paridos, a su tiempo. ¿Será así con todas las casas? Estas casas que fundan familias. Hay almas que nunca encuentran un vientre desde donde nacer. Hay seres que no logran nacer en toda su vida y el útero se vuelve cárcel. Reja de la impotencia. El útero se vuelve féretro. http://www.flickr.com/photos/bmurtaugh/

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Ilusa

Cuento Jazmín Soria

Presiento que algo va a pasar, ella me va a decir que tiene algo para decirme y yo estaré ahí parado, mirándola. Viendo la curvatura de sus labios, sus ojos un tanto separados y los dientes blancos… siempre blancos. Quizá sonría, pero me temo que esta vez no. Encenderá un cigarrillo y yo la retaré por eso… Mejor no, esta vez no diré nada y si ella dijera: qué raro no me retas, tan sólo sonreiré y a lo mejor agrego que ya no me interesa hacerlo porque quiero que sea libre. Sí, eso diré. Porque soy un idiota y nunca dejé de criticarla y ahora me doy cuenta que defectos no tiene y que en todo caso, yo soy el idiota y no ella. Ayer la vi con él, iban caminando en silencio. Miraban hacia abajo y es probable que ella estuviera pensando en mí, ¿qué digo? Es seguro que estaba pensando en mí, porque al cabo de dos cuadras se despidió de él con un beso algo indiferente y vino a casa. Justo detrás de mí. Maldito el día en que lo conoció, maldita Claudia por invitarnos a esa fiesta de mierda a la que ninguno de los dos quería ir y sin embargo fue. Cada uno con su cara, ella: del orto y yo, como siempre y como cobarde e hipócrita que soy, sonriendo.

yo sepa que ella tiene un amante y que me va a dejar. Termino de preparar la cena, coloco en su lugar el plato más pequeño porque sé que comerá poco. Cuando está tensa no come, pero dará vueltas la comida en el plato y luego, habiendo dejado más de la mitad, dirá: riquísimo, como siempre. Yo la besaré en la frente, juntaré los trastos, los dejaré en el lavaplatos y la abrazaré por la espalda mientras ella fuma. A costa de tenerla cerca, me tragaré el humo de un Marlboro que sustituirá luego otro, y otro más hasta que gire para decirme: tengo que decirte algo. Es seguro que lo dirá despacio, pero se enojará cuando yo no conteste y gritará frente a mi cara de estúpido: ¡Tengo un amante! Y yo, como ahora, sólo miraré sus ojos, la curvatura de sus labios, sus dientes blancos, siempre blancos. ¿Cómo hará para que el cigarrillo no los manche? Tal vez le pregunte eso.

Es obvio que quien más disfrutó fue ella, porque desde entonces se reúne todos los días con “su mamá”. Y él le lleva libros que más tarde ella trae a casa olvidando que yo sé que su madre no sabe leer. Ilusa. Iluso yo que no me doy cuenta- hasta ahora- que estaba queriendo que

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PASADO

POESÍA

Facundo Fagnano

La cara de Dios encriptado bajo un pilar de monedas, con fechas de días pasados (angustias de piedras y arenas). Nubes de blanco colérico, algodonización de las cosas que fueron. Pasado de arpías mamando los senos áureos del cielo. Pocas cosas hay misteriosas, como aquella navaja de hierro que cortó para siempre a las hadas, atadas al río del tiempo. La hermana mejor separada sin duda es la menor, la odiada. Pasado se llama y llora las causas de las invariables decisiones tomadas. Hay algo en pasado que anuncia que presente y futuro son tenues, que nos ríen siempre al perderse en un mármol que no puede escogerse.

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Fotografía: Pablo Corradini

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VOS

Literatura Enzo Verón

El calor del sol dando directamente en su cara ofició como el más efectivo de los despertadores. La luz que llenaba todos los rincones de aquel desierto bestial, comenzó a molestar su involuntario reposo, al tiempo que intentaba entreabrir los ojos para situarse. Su cuerpo tendido en el suelo, sus ropas andrajosas, el dolor que lo consumía por completo y la incapacidad de reconocer dónde estaba. El fuerte olor de la pólvora, nuboso espesor en que se había visto envuelto horas antes, se había impregnado ya en su piel, pero también se había trasladado a su cabeza, a su vista, nublada. Algunos recuerdos difusos aparecían como fotografías inconstantes y desenfocadas. Con lentitud intentó erguirse con algunos torpes movimientos, ayudado por la reja que separaba la vereda, del verde de una casa aparentemente deshabitada. Sin embargo fue inútil, tras descubrir con sorpresa que era demasiada la sangre que se había vertido de su propio cuerpo. De repente, los brutales gritos de sus compañeros de sueños se filtraban en su mente cual flechazos encendidos de odio y sangre sucia. Aumentados por la cruel imagen que yacía en su derredor, conformaron un cóctel imposible de digerir, que lo depositó con intensa brusquedad en su realidad. Recordó en súbitos segundos tantas cosas. Tantas risas y llantos, discusiones apasionadas, peleas políticas, abrazos hermanos, encuentros profundos. Recordó a su familia, a sus amigos y vecinos. Ideas cruzadas que ahora atormentaban su mente al punto de estallar.

En ese instante, le sobrevino una postal que fue más fuerte que todas. Una que le hizo finalmente comprender el verdadero sentido de su lucha y la de tantos. Una que le devolvió la calma, con esa misma satisfacción que te da el hecho de haberlo dado todo, sin negociar una gota de sudor, o una lágrima de esperanza. Aún recostado, tomó la imagen del bolsillo superior de su campera e inició el final de su agonía, mientras besaba sentido el papel. Su pequeño hijo, de dos años de edad. El futuro. NOSOTROS. NUNCA MÁS, DEPENDE DE VOS, DE MÍ, DE TODOS NOSOTROS. COMPROMISO. PATRIA.

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La niña mujer Sus suspiros irrumpen en la mañana. Ya han sido cuatro desde que el reloj dio las 10. Intenta liberar su brazo derecho de entre la cintura y el brazo izquierdo del hombre incorruptible, que no fuma, no toma, no nada, pero no es fácil: habría que llamar a la fuerza y con ella a los duendes del desvelo. Ella sólo yace con la cabeza sobre su pecho, la mano en su pelo, el suave vaivén del torso masculino que inhala y exhala recordándole agriamente al ciclo interminable de la desesperanza – desesperanza que ella misma se ha traído sobre sí. Nadie obliga al preso a dar la última estocada y ser condenado de por vida. Nadie más que él mismo. Nadie obliga a la “dama” a despojarse de sus principios, promesas y valores, a entregarse a la fantasía improbable de ser la que le robe un sueño al adulador profesional, a dejarse influenciar por la mentira barata de que “no significa nada”. La fortaleza de cada persona recae en su habilidad para vencerse a sí misma. No hay enemigo más grande que el propio genio, cuando éste no concuerda con los planes e ideales que guardamos para nosotros. No hay mayor tramposa que la imaginación, el deseo de ser más, la utopía de que esta vez será diferente. He aquí nuestras batallas perdidas, y las muy pocas ganadas, que son parte de una guerra milenaria del hombre contra el destino. Un enfrentamiento que no terminamos de entender hasta que somos completamente vencidos, o llegamos al final y comprendemos que no depende de nosotros. Los rayos de luz que hacía poco entraban por la ventana, por encima de los cuerpos entrelazados, ahora llegaban desde una perspectiva más agresiva y vertical, como retándola a sacar todos sus fantasmas a la luz. Sólo debe desenredar sus brazos y piernas de los de él y tomar la decisión de retirarse con la poca dignidad que le queda. Pero no lo hace. Por supuesto que no lo hace. Porque el mundo es más fuerte, porque esa dignidad es sólo visible para ella - y casi ni siquiera - porque a él le importa un carajo que ella se quede o se vaya, porque es débil, somos

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CUENTO

Daniela Cháves débiles, y no tenemos la gracia necesaria para aceptarlo. Al tiempo se desvanece su visión. Se ha entregado a la más traicionera de las anestesias: el sueño, y sueña con verdades, deseos que sí se cumplen, amores retribuidos, acuerdos que no se rompen. Pero despierta, como siempre pasa, y ese mundo se cae en pedazos. La realidad entra a la fuerza y ahoga con su peso. Lo mágico no desaparece, pero se esconde, y nuestros ojos desisten de buscarlo. La inspiración se burla, danza en frente de ella y salta fuera de su alcance. La determinación la abandona, pero en el medio de su desolación redescubre un poder en sí misma. Ya no pelea por ella, pelea por los suyos, por los que no puede decepcionar. Y ahora sí encuentra la voluntad para despegarse del hombre que pasó a ser una entidad, por su estado de ensueño y por su falta

La fortaleza de cada persona recae en su habilidad para vencerse a sí misma de valor emotivo para ella. Esta idea la punza, le duele saber que ya no queda nada en su corazón, que ahora sí: NO SIGNIFICA NADA… pero sabe que debe seguir. Cubre su desnudez vulnerable, con una camisa olvidada que trae recuerdos no gratos de la noche anterior, y se levanta. En esa parada encuentra fe, ganas. En el gesto recupera valor, y reconoce que la batalla no está completamente perdida. El picaporte se siente frío y duro en su palma, y parece un precio pequeño a pagar por volver a ser libre. El paso que cruza el umbral la alienta, puede hacerlo, ella sola. Y sin embargo. camina con la cabeza baja, porque aunque la puerta se cerró detrás de ella, el pasado no se borra. El recuerdo sigue ahí, y nuestro desafío más grande es aprender a vivir con él y aceptar que lo hecho, hecho está. Que vale más tratar de compensar por los malos actos, que arrepentirse

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y lamentarse por las inevitables etapas de fragilidad que nos emboscan en varias etapas de nuestra vida.

Sabé que no estás sola, y que no sos invencible, pero tampoco indefensa Así que te urjo, niña, vos que perdiste la fe, vos que ya no ves de la misma manera, vos que

ya no creés en el amor: a no bajar los brazos, a no rendirte, a luchar con los intereses de los tuyos en tu corazón, a sacar fuerzas de donde no haya, a atreverte a sentirte orgullosa de nuevo, a creer en la gente. Y sabé que cuando vuelvas derrotada, a lamer tus heridas y recargar artillería, aquí estará esta memoria, este legajo que es lo único que puedo ofrecerte. Sabé que no estás sola, y que no sos invencible, pero tampoco indefensa. Dejá ver esa belleza delicada y dulzura interminable que te caracteriza, porque es lo que te define y lo tuyo, lo que nunca nadie te va a poder rebatar. Creé que estos rasgos enamoran, creelo por mí, porque yo no puedo.

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Loca

Reflexión Daniela Cháves

Es que mi preocupación no es por lo que vendrá, no lo es porque el cielo no se apiade de mí (aprendí a no creer en los milagros), ni por lo que sea que genere la crueldad de la gente. Por la noche, y hasta la madrugada, no consigo dormir esperando, en contra de toda esperanza, que nunca dejes de sentir lo que sentís por la vida, que nunca abras los ojos y te despiertes de tu sueño de idealista, que tus manos peleen, si es lo que deben hacer, hasta la muerte o la libertad. Todo lo que te hace ser un árbol, todas tus ramas, libres en el viento pero siempre atadas a tu alma, a tu esencia, a tu nombre -que ahora me suena como la melodía más dulce-, son las mismas ramas que por alguna gracia que no merezco se enredan con las mías: más secas, más grises, más ciegas. Son tus labios los que arrancan la maldad de mi ser, de adentro hacia afuera, dejándola en la superficie, ahora debilitada, para que yo pueda darle el golpe de gracia. Son tus manos que fortalecen mi columna, que alientan a mis piernas, que endulzan mi sonrisa. Y tus ojos, la inmensidad, el gran precipicio en el cual quiero caer, dos lagunas verdes de brillo fantástico en los que me ahogo cuando me dejás. Pero hasta en esos momentos me salvás. En esos tiempos de locura, de delirio, tomás de mi mano y me levantás, me recordás que los rótulos no sirven, que lo importante es la confianza, el amor, la voluntad de más, pero no el abandono de lo propio. El desecho de mis metas no es amor, el descuido de mis canciones no es quererte, el rechazo de mis logros no me eleva. Y te amo más. Amo que me ames, y lo que plantas en mí. El cuidado, el cariño, la pasión, el respeto, la inspiración, el calor, el aroma, la caricia, el cuidado. Es todo lo que perdí esa tarde. Tendría que haberla previsto: la inevitable desgracia y desmoronamiento de la realidad que se concreta cuando todos los elementos de nuestras vidas van por el camino correcto y nuestros deseos, bañados en negligencia, se vuelven realidad.

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Y tus ojos, la inmensidad, el gran precipicio en el cual quiero caer Con la luna en la frente, con los pies mojados pero vivos, un paraguas que entrevé las luces amarillas de la aventura que es esta ciudad, invoco tu imagen, te veo a mi lado, me río y me acobijo en tu mano. Demasiado pronto, nuestro destino se nos encima, y el corto viaje por vías de algodón se desvanece mientras pulso el botón que anuncia mi llegada. Vos te evaporás en la lluvia, me dejás sola frente al monstruo de edificio, y me decís que es hora de volver a la realidad. ¿Y si no quiero? No es una opción. El mundo pesa demasiado, es demasiado brillante para ignorarlo bajo la cubierta de mi imaginación. Y por una puerta de cristal diviso a otro de mis pilares: una mujer con la fuerza del hierro, la belleza de las estrellas y la delicadeza de una madre con su niño. Mi amiga, mi heroína, mi protegida, mi pedacito de corazón que no es mío. Pero otra vez hay algo que se burla de mí. Otra vez esa voz soberbia que susurra que su mirada no es lo que debería ser, que sus ojos no esconden la pena, que sus palabras son de una índole sospechosa, que nuestra relación se ha marchitado. Pero, como siempre, la mando a callar. Hago oídos sordos a lo que me dice el mundo, que tantas veces es suficiente para reducirme a lágrimas, que la mayoría de las horas quiere reconfortarme y no sé por qué. Tal vez si no me hubiera tornado indiferente, hoy no estaría aquí. Tal vez todavía podría volar, tal vez todavía podría reír, ser dueña de mí. Pero el caso es que lo hice: me rodeé de paredes impenetrables, paredes impermeables a todo lo que no fuera tu pecho y mi mano, mi beso en tu sonrisa, tus pestañas diafragmando la luz matutina. Nunca advertí el cambio, nunca acepté la voluntad del verdugo de nuestras vidas.

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Por eso no entendí por qué esa diosa griega me abrazó por los hombros, casi sosteniéndome, y me murmuró palabras de contención, guiándome a la seguridad de su amparo. No comprendí que yo era objeto de preocupación, que el resto de la gente no te veía, que aunque me tocabas, la sensación de una tela entre nuestra piel estaba allí, siempre presente. Mis ojos te buscaron mientras me empujaban a lo mundano, te encontraba siempre en el reflejo de alguna ventana, entre las caras mediocres de una multitud, escondiéndote entre los árboles del boulevard. Y así me mantuve, y así llegaron ellos: mis demonios de blanco. Qué tontería asociar lo blanco con lo bueno, con lo puro. El blanco, para mí, es el infierno. El blanco me rodea y me asfixia, el blanco me retiene y me ahoga, y mata

tu espectro. El blanco no me deja verte ni sentir tu toque, cubre mis ojos con cortinas sólidas, mis oídos con zumbidos de olvido. Traté de explicarles. Traté de convencerlos, pero sólo asientan sin escuchar y me torturan con pinchazos de agujas somníferas. Y me abandonan en el cuarto reluciente, con almohadas en todos los puntos cardinales, con superficies que se tragan mis pasos, con una chaqueta de la última moda de la locura. Mas nunca entendieron, y nunca lo harán. No sienten tu fuego quemarlos, no saben que tu aliento es verdad. Han olvidado qué se siente amar, han destruido su fe en lo celestial, por eso no entienden, por eso me dicen “no está, ya se fue y no va a volver”. Por eso me encierran y me llaman loca.

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Palabras Ajenas

(Donde nos apropiamos de fragmentos/poesías/ prosas de autores destacados de la literatura universal de todos los tiempos, y describimos con sus palabras el mundo frenético de hoy)

Ray Bradbury

Fragmento de Fahrenheit 451

“Se vio en los ojos de ella, suspendido en dos brillantes gotas de agua, oscuro y diminuto, pero con mucho detalle; las líneas alrededor de su boca, todo en su sitio, como si los ojos de la muchacha fuesen dos milagrosos pedacitos de ámbar violeta que pudiesen capturarle y conservarle intacto. El rostro de la joven, vuelto ahora hacia él, era un frágil cristal de leche con una luz suave y constante en su interior. No era la luz histérica de la electricidad, sino... ¿Qué? Sino la agradable, extraña y parpadeante luz de una vela. “

Emily Dickinson

(EEUU, 1920-2012) Escritor estadounidense de ciencia ficción, poesía, obras de teatro y guiones cinematográficos.

Poesía: Podría estar más sola

“Podría estar más sola sin mi soledad, tan habituada estoy a mi destino, tal vez la otra paz, podría interrumpir la oscuridad y llenar el pequeño cuarto, demasiado exiguo en su medida para contener el sacramento de él, no estoy habituada a la esperanza, podría entrometerse en su dulce ostentación, violar el lugar ordenado para el sufrimiento, sería más fácil fallecer con la tierra a la vista, que conquistar mi azul península, perecer de deleite. “ pág 19

(EEUU, 1830-1886) Poetisa estadounidense creadora de una lírica excepcionalmente personal que trata con una gran inteligencia temas universales como el amor, la muerte y la inmortalidad.


Fedor Dostoievski

Fragmento de Crimen y Castigo

“(…)¿Donde he leído -pensó Raskólnikov prosiguiendo su camino-, dónde he leído lo que decía o pensaba un condenado a muerte una hora antes de que lo ejecutaran? Que si debiera vivir en algún sitio elevado, encima de una roca, en una superficie tan pequeña que sólo ofreciera espacio para colocar los pies, y en torno se abrieran el abismo, el océano, tinieblas eternas, eterna soledad y tormenta; si debiera permanecer en el espacio de una vara durante toda la vida, mil años, una eternidad, preferiría vivir así que morir. ¡Vivir, como quiera que fuese, pero vivir! “

Octavio Paz

(Rusia, 1821-1881) Novelista ruso que indagó hasta el fondo de la mente y el corazón humanos. Su obra narrativa ejerció una profunda influencia en todos los ámbitos de la cultura moderna.

Fragmento de Libertad bajo palabra

“(…)Allá, donde los caminos se borran, donde acaba el silencio, invento la desesperación, la mente que me concibe, la mano que me dibuja, el ojo que me descubre. Invento al amigo que me inventa, mi semejante; y a la mujer, mi contrario: torre que corono de banderas, muralla que escalan mis espumas, ciudad devastada que renace lentamente bajo la dominación de mis ojos. Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día. “

(México, 1914-1998) Poeta y ensayista mexicano. Su obra poética viaja del vacío del yo a la plenitud del mundo y el amor. Mientras que sus ensayos son un mosaico de reflexiones puntuales sobre los aspectos más diversos de nuestra época. pág 20


La CONTRA (tapa)

La Papa Universal HUMOR Seba Lino // Nico Viola

Senderos de café Es increíble. Tal vez, fascinante. Una pizca de canela y de inconsciencia. No se registran llamados. Pero los pensamientos aterrizan en la pista de café. Un café puro, con leche y tres de azúcar. Delicioso, pasionante. Los colores se sumergen en la escala de los marrones y todo se vuelve como el presente. Asombroso el sentir del dulce y el amargo. Es como todo. La taza se

Kevin. B. Katok vacía lentamente. Heterogénea va quedando el alma. Los ojos se tiñen de colores verdes y amarillos. Sobre las paredes de la inconsciente taza quedan rastros. Rastros de café, que se van desvaneciendo formando un ligero y angosto sendero que llega a los últimos mares. Nunca me atreví a probar lo último. Estoy seguro que no es por miedo… Tal vez me fascina observar el paso de la vida.

Revista Frenesí Mayo 2013  

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