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Año 01 Número 03


Revista FF Revista FF N°3, 2006 Editores Simón Ergas Claudio Rodríguez Colaboradores Armisticio Zapata Mr. Rasp Dabron Dul-Dul Juan Firula Bonso Benavides Garoto Cabroto Santa Claus Nicolás Leyton G. del espacio Chulchul Totec Carolina Olmedo Los nuevos chicos del barrio Distribución y management Filito Papa Mayor Tom King Gordon Fatman Rullardo Quiplín Marrago Zoga Amarillismo Peter de la Vega Armando Galápagos Jesuita Comodoro Naoko Nakamura

¡Jo Jo Jo! Bienvenidos, lectores, a nuestra edición especial de navidad. Revista FF se hace presente en tan grata ocasión con los últimos chismes, copuchas y reportajes que sabemos a todos les gustan. Pues claro, en esta navidad no hay nada mejor que regalar un FF, porque FF es la navidad. Las penurias que el equipo ha sobrepasado para poder sacar esta edición durante las fechas navideñas han sido grandes, pero sabemos que estaremos bien recompensados por las sonrisas que daremos a todos ustedes, queridos lectores, en esta navidad. Porque recuerden, estos días de navidad son los días de mayor importancia para todos los que buscan amigos, regalos y buena lectura. Sólo queda agregar que esta navidad es sin duda especial, y Revista FF no ha querido dejar de lado a los más pequeñitos del hogar, y este número está especialmente dedicado a todos aquellos que tienen un niñito en la casa, el corazón y el estómago. Saludos, saludos, que pasen buena navidad, los editores. Niños, recuerden, esta navidad visiten el hogar oficial de Santa en:

http://RevistaFF.googlepages.com Y escríbale sus cartas, comentarios, artículos y sus peticiones para un buen 2009 a:

revistaff@gmail.com


revistaff@gmail.com

Las cartas del editor ¡En navidad!

Querido editor: La carta que me envió fue recibida por uno de mis pequeños elfos trabajadores (¡que sí están sindicados!), quien, tras leerla, decidió hacerla pública ante el comité revisionista élfico. Decidieron que el apoyo humano a la causa laboral élfica les permite por fin lanzar una protesta masiva, lo que detendría la producción en un 92% (siendo el 8% restante compuesto por trolls inmigrantes). Ahora mismo el comité élfico de asuntos humanos (CEDAH) se dirige a su residencia para constatar que su opinión es la misma de todos los humanos. Quiero que sepa que yo sí trabajo, y no me llevo todo el crédito. Mis elfos tienen buen salario y plan dental, pero su carta ha hecho que la navidad de este año quede pospuesta indefinidamente. No creo que tenga el valor de publicar esta carta en su revistucha de mala muerte, así que no me importa: ¡cuando mis renos paren su huelga, iré yo mismo a su casa y le sacaré la cresta, y después daré su dirección a todos los niños del mundo para que lo maten! Sinceramente suyo, Santa Claus, el viejo pascuero (K. K.) Querido tio editor: Sus articulos de la rebista hisieron que quiciera ser escritor, asi que e desidido empesar mi primera nobela: El perro que me persige. Ojala que les guste. Pepito Señor editor: Deje de meterle ideas en la cabeza a Pepito. Ya tengo suficiente con que se comporte como cabro chico a sus 24 años. Feliz navidad, Doña Flora


Porque esta navidad todos los niños y adultos lo desean, Revista FF presenta un reportaje de Sancho Sanhueza sobre el tema del momento:

La Literatura Zombie 

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Pese a la asociación que se hace de la idea de literatura zombie con la de escritura gore, existe un movimiento de no-muertos que ha mantenido una postura firme con respecto a esta producción literaria. La literatura zombie, de acuerdo a Gnaarg Bgnaa, no es un movimiento de seres vivientes que escriben sobre zombies, sino algo más desconocido, la escritura de muertos vivientes. Si bien este tipo de literatura es rotundamente desconocido, debido principalmente a los bajos tirajes de las ediciones, ha encontrado un fiel público seguidor, tanto de vivos como de no-muertos. Glorgh Ack, un zombie escritor, comenta de su obra que “es un conglomerado de GAAARH, en el que la humanidad está presente como el desprecio sobre la minoríaargh, y CEREBROS en la sensación intertextual que subsiste a la blooorgh”.

Aquí, Glorgh Ack con su último manuscrito.

ATENCIÓN

Del mismo modo, el escritor zombie Booragh Cerebros comenta que “la obra literaria zombie no trasciende de la humanidad, sino que se apoya en ella para GOOORGH con relación a la BLUUUUUGH CEREBRO”. Estos escritores no ven la necesidad de llevar su obra hacia otros lados, sino que espera que sean ciertos elegidos los que se acerquen a ellos, tanto zombies, quienes normalmente se adjuntan a estos círculos, como humanos, quienes se vuelven dulces presas de estos escritores, quienes no han perdido calidad literaria, aun estando muertos. Sobre eso existe una dura pelea intelectual, la cual se resume en la dualidad de estar muerto y estar vivo. Ciertos intelectuales zombies, como Rabingraaa Braga, asumen una posición “tumbífera”, como él mismo ha afirmado, la de un muerto cuya escritura refleja su muerte, pero otros, como Puaargh Nwoorf, busca expandir su estado “zómbico”. Dice haber poseído a través de su literatura a cientos de humanos, a los cuales ha privado de su cerebro como acto simbólico de la apreciación humana por la muerte y de la muerte como muerte hacia el hombre. Nwoorf, en un texto exclusivo, ha comentado a Revista FF que la idea de adquirir un nuevo cerebro es parte de su poética, por lo que espera que incluso los eminentes escritores pasen un día a ser parte de su séquito literario. Su último trabajo, aún no publicado, se llama “Cada día otro cerebro” y es una recolección de poemas escritos tras la ingesta de cerebros diversos. Por lo que ha comentado al investigador de Revista FF, pronto dará una entrevista exclusiva, y en estos momentos entra a esta residencia.

Este texto es lo último que dejó Sancho Sanhueza. Tras su investigación en terreno, no ha vuelto a aparecer. Se presume que ha dejado el país y se ha ido a las Bahamas, pero su paradero es desconocido. El escritor Nwoorf se refirió a él como “un sabroso invitado”, pero desconoce su paradero.


Armisticio Zapata el milico lingüista Hoy: Indisciplinados ¡Soldados! ¡Firmes! ¿Saben por qué hemos sonado la corneta más temprano esta mañana? ¿A nadie se le ocurre, tropa de inútiles soldadinhos? Como han visto, nuestra inocente campaña por copar el continente ha dado frutos. Hemos estado presentes en varios países de habla hispana, pero ahora, camaradas, deberán ahondarse en otro mundo. Si creyeron conocer la vida porque hablaron diferentes españoles, porque pudieron comunicarse con otro tipo de personas, yo como su tutor, creo que no han logrado nada. Si creen que son maestros en el arte de hablar, por haber podido cambiar un par de letras en su diccionario interno, yo me río de eso y barro el piso con sus habilidades. Señores, esto es el ejército, dejémonos de juegos para niñas. Ahora debemos enfrentarnos a otra cosa más diferente aún. Un extenso territorio y gente que viene de otros lados. Hacen las cosas como quieren y para qué comentar cómo las dicen. Señores, es un idioma nuevo que… ¡Silencio ahí!… Bueno, dudo que lo hayan oído y menos utilizado. Hagamos una prueba. ¡Cabo Loureda, ¿de qué destino estamos hablando? No puede no saberlo, señor. Sí, eso está bien, el país susodicho está en Sudamérica; pero no es suficiente. ¿¡Nadie sabe!? Y se hacen llamar fuerzas elite. ¿Saben? No se los voy a decir, queda de tarea, tropa de tontos. ¡Coronel Toulmin, no se queje! Usted va a responder la siguiente pregunta. ¿Cómo se dice necesito en portugués? No lo sabe: perfecto. ¿Usted soldado Feres sabría pedir permiso en portugués? …No tenga miedo, señor. Su ignorancia no será objeto de burla mientras esté en el ejército. Por eso aquí viene aprender.

¡Cómo van a saberlo si todavía no les enseño el secreto! ¿Se dicen soldados? ¡De juguete lo parecen! Escúchenme atentos, porque este consejo es medular y no se los voy a repetir: cuando quieran hablar el portugués deben casi reproducir su español, pero al escoger cada palabra, deben hacer uso del sinónimo más rebuscado que encuentren. ¿Está claro? ¿Así de rápido lo entendieron? No les creo. A ver. ¡Fernández, ¿cómo diría usted hamaca en portugués?! Eso es. Así me gusta. ¿Oyeron todos?: rede; como una red. Sargento Suazo, usted dígame la palabra auto. Bien: carro. ¡Allá los que están cuchicheando! Gonzáles, quiero que traduzca la palabra vivir. ¿No? ¿Soldado Meléndez, puede usted responder? Ajá. Eso es. Morar. ¿Se dan cuenta? Sinónimos raros. Cabo Jiménez, un verbo. Diga quiero. Es difícil, piénsela. Mientras, soldadito nuevo, Sánchez, diga lavatorio. Exacto: tanquesinho. Yo les puedo decir que cambiar es trocar y con permiso, com licença. ¿Ven lo que significan estos dos lenguajes? Tan cerca y tan lejos. Dos caminos diferentes que siguió el latín. ¡Jiménez! ¿y? Bien, bien, me sorprende. Quiero se dice preciso. Señores, practiquen. Todos bien y sobre todo a estos últimos soldados, ya que saben el portugués, espero que al menos mejoren para la pelota. Nos vemos en la campaña. Dispensados, porra.

¡Atención! ¡Bajaron de precio! A sólo dos mil el tarro.

aceitunasantorini@gmail.com


La Voz Que Raspa

La navidad es un tiempo especial para todos esos seres hegemonizados, esos seres intimidados por el enorme y único poder que ejercemos los hombres de las letras más profundas. Así que declaro en esta navidad: NO PODRÁN VENCERNOS. Somos quienes ven en la literatura más que una venta en un mall. Somos quienes escribimos porque así cambiamos el mundo. Esta sociedad hegemónica es una hegemonía que debe ser antihegemonizada por nosotros, los grandes letrados del siglo XXI. Mi regalo a ustedes, débiles lectores, es éste: la navidad es una expresión de la hegemonía masculina, déjenla de lado y olvídense del loco Viejo Pascuero. Él sólo lleva regalos, yo les llevo el conocimiento. Nada más de hegemonía, viva la revolución. ¡La navidad no existe!

¡En navidad!

La calumnia del astronauta Con motivo de este nuevo número navideño, y siendo consecuentes con la seriedad (tiránicamente) impuesta por los editores de Revista FF, es un agrado, honor, alegría y un gozo en el alma; presentarles a nuestros queridos lectores un nuevo espacio para el desarrollo de las “artes" “poéticas" (ambas entre comillas). La Calumnia del Astronauta viene para quedarse acompañando en su quehacer “artístico" (ojo con las comillas) a la Voz del Inmigrante, evento de amplia difusión en esta misma revista. Estos nuevos poemas bajados del espacio sideral, del Olimpo poético, por el Astronauta están empapados de la voz suave y melódica de las letras nacionales, sin dejar de lado por supuesto una profunda, bien profunda, reflexión académica. En esta oportunidad el navegar cósmico de nuestro querido Astronauta lo hizo toparse con un tipo de boina y pinta de vejete socarrón, ante su hablar pastoso nuestro amigo se quedo sin habla, al igual que muchos otros, pero tras un par de poemas se le soltó la lengua y esto fue lo que le dio por respuesta:

Puedo escribir las cosas más raras esta noche, decir, por ejemplo: “La academia está cagada, y tiritan, de miedo, allá arriba, esos viejos”. Y sentir, que ese texto baila en sus cabezas calvas. Puedo escribir las cosas más raras esta noche, yo te quise, poesía, y a veces sólo mierda dices. En las tardes te pase leyendo entre un par de fasos, te quemé tantas veces bajo el techo de granito,

ella quiso, a veces yo en tus manos me perdía, y cómo no haberse pajeado entre tanto tonto grave. Puedo escribir las cosas más raras esta noche, pensar que no les llega, sentir que se la violaron, escuchar al farsante, farsanteando sobre ella y el libro cae a la cama como una puta rosada. Qué importa el amor y sólo mandar a guardárselo, las letras, estrellas estrelladas, no están conmigo. Eso no fue todo, a lo lejos aun latean, y no tan lejos. no contento con haberles pedido acercarse despacito con su mirada brusca siguen hablando, y ella no es quien lo pide, la misma letra que hace morir los mismos poemas, ellos, los de arriba, sólo saben de ese olvido:

que ya no la entienden, es cierto, pero puta que inventan, y mi que voz te buscaba a tientas para callar sus odios. De otro. Será de otro. Como antes estos versos, Sus voces, sus cuerpos magros, sus mentiras. Yo no los entiendo, es cierto, que no los entiendo, es tan corto el poema, y tan largas sus farsas, porque en noches como estas se les arrancaron de los brazos y sus almas narcisistas no se callan el haberla perdido, aunque este sea el último dolor que ellos me causan, y estos sea algo de lo que nunca escriban, salud!


LA RESEÑA DE LIBROS

Los especialistas le aconsejan qué leer en estas fechas tan especiales Todas íbamos a ser astronautas

Cambriolo Tirolés, 2005

La obra maestra de Cambriolo Tirolés. Dura novela sobre cuatro mujeres que deciden, por sobre todas las cosas, volverse astronautas en una sociedad que las restringe. Novela apasionada que hace guiños a la poetisa nacional.

Las palabras fallan

Marcelo Santinelli, 2006 Colección de cuentos del reconocido ingeniero y autor nacional Marcelo Santinelli, que abarcan desde las más cercanas relaciones amorosas hasta los más duros quiebres sentimentales. La madre tierra y el hombre cóndor Mary Subizarreta De La Croix, 2006 Colección de poemas que hablan sobre la naturalidad del ser sudamericano, conectado con la tierra y con la visión de mundo característica de los pueblos prehispánicos. Poesía mística desde los ojos del hombre reprimido por la sociedad europea. Salamandras y leones

John Mckentucky, 1996 Novela que relata la historia de un hombre, Peter Willigom, quien se ha perdido en el tiempo sin saber por qué. Intrigante historia con vuelcos inesperados que llevaran al lector a lugares poco conocidos cultural y temporalmente.

La isla sin agua

Abhar Khalmed, 2006 Retrato cruel de la vida en el Medio Oriente a través de los ojos de un niño que sufre la pérdida de sus familiares y amigos. La guerra ha devastado el mundo que conoce y ahora él se enfrenta solo al futuro.

Las lauchas que se alimentan

Marcelo Gafredo, 2002

Ensayo crítico y literario sobre el modo de comer de las lauchas. Presenta un análisis estructuralista y posestructuralista de la forma en que estos roedores comen y cómo hacen intertextualdad con textos franceses del siglo XX.


Los viajes de...

S O E Z D N I BO NAV BE

HOSTALES DEL MUNDO por Bonzo Benavides.

En un viaje, la suerte juega un papel importante pero peligroso. Si está contigo, puedes llegar a ver las estrellas; si no, el cielo se pondrá oscuro y caerá sobre vuestras cabezas. Al viajero suelen perseguirlo, además del azar, las decisiones. Estas últimas marcan la ruta o la calidad, pero cuando son acompañadas por el juego del destino, el viajero entra en una ruleta en la que puede perder todo; así como también se puede ganar. De tal manera llegamos al segundo hostal en nuestra lista: gracias a la suerte y a una señorita. La persona de la que hablo era la terramoza del bus que nos internó en la selva., un viaje lleno de percances por lo que se dio fácil la charla en busca de información. —¿Saben?—nos dijo ella finalmente— yo me quedo en Pucallpa hasta el lunes. Pueden ir al hostal conmigo, decimos que hacen un trabajo para la empresa. Vamos, pe. Gracias a esto, al bajar del bus revista FF pudo obviar las incansables ofertas de los miles cazaturistas. —¿Hostal?—nos abordaron varios peruanos—¿Barco a Iquitos? ¿Taxi? Desaforados por negociar, da lo mismo qué, cualquier cosa que les dé soles. Si no es un alojamiento, que sea el barco y por último, una carrera en taxi. Optamos por esa última opción, pero nos montamos en una máquina desconocida: el mototaxi. Es como una araña, donde el conductor se sienta en su mitad delantera que es

una moto y nosotros en el gran trasero donde caben hasta tres. Viajamos en eso hasta el no famoso hostal Fredi. Dicen que en la selva no hay ley, que entre más te internes todo se pone truculento y sólo logra sobrevivir el más fuerte. En Pucallpa, recién ad portas de la jungla, la cosa se puso turbia, el agua se hizo cafesosa e imposible de beber. —Esperen aquí. Yo voy y hablo con la Sra. Pásenme treinta soles. Primera rareza: tuvimos que esperar en la calle mientras nuestra amiga negociaba el alojamiento. Después de todo, nos quedamos en dos piezas matrimoniales y pusimos un colchón para un quinto integrante del equipo. Se dormía bien, pero para el cuerpo la humedad era algo nuevo y el calor te hacía sudar la noche entera. El valiente era el que iba al baño de noche: frente a la oscura caseta, antes de hacer ingreso en ella, se oían los ruidos de los insectos que habían dentro; era la selva, podían ser gigantes o mortales, ¿quién sabe dónde se metía uno? En todo caso, al encender la luz se silenciaban. Como cualquier baño peruano, el retrete estaba falto de tapa, uno ya dudaba si era una manía o una comodidad prescindible. Una sana recomendación: cada vez que vayas al baño dúchate, es mejor estar mojado que sudado. Lo que significa una zona con calor todo el año es la ausencia de agua caliente en las duchas. Toda la vida allí sólo quieres refrescarte, por lo tanto, la ducha sólo ofrece una llave de agua. Acentuando otra vez el misterio de la gente, saliendo una noche, una sola noche, el equipo presenció

proxenetas, metralletas, prostitutas, coca, marihuana…Todo turbio. Si eres un fiel lector de revista FF, recordarás la máxima que utilizamos en la edición pasada en esta misma sección. Si no, te regalaré unas líneas para que lo recuerdes, mientras seguimos develando situaciones intrincadas: 1El administrador del hostal, ingeniero agrónomo, vendía hierba. 2Sin avisarle a nadie, nos cobraron diez soles demás por ese colchón prestado. 3El tercer día, que de todas maneras nos íbamos, nos echaron de una forma curiosa: la dueña del hostal, la Sra. Nora, le mandó la cuenta a la empresa de buses y se destapó la olla. 4La famosa terramoza entre que nos ayudó y se ayudó a ella, porque ella consiguió las tres habitaciones por 30 soles que pagábamos nosotros pensando que eran quince por habitación. 5Por último, esa misma “amiguita” nuestra, si no era mentirosa era de una turbiedad inimaginable para el más cerdo de nuestros lectores. Dijo ser hija del dueño de los buses, contó que llevaba en su bus cocaína a Lima por la cantidad de dos mil dólares, aclaró que quien hacía los controles aduaneros era su tío, que le importaba todo nada. Me encantaría poder entonar a coro la frase, para darle fuerza y ayudar a que todos la tomen en serio. Otra vez fue demostrado, que en Perú, NADA ES LO QUE PARECE. Me despido. Desde Pucallpa, Perú. Bonzo Benavides.


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