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01cargando... nº7 abril2014 Colaboradores/as de este número: Nacho Pillonetto Matías Noel Victor Gutiérrez R. Negüen Esther Martín Mª Teresa Sánchez Barahona Irene Villegas Sara de la Pinta Gaspar M.B. Miguel Díez Eduardo R. Salgado

Gamonal, Valladolid, Alcorcón, Madrid, zaragoza, salamanca, Barcelona, Pamplona, bilbao...son cientas las personas represaliadas en luchas sociales por el estado español en los últimos meses.

Fotografía: Jesús Díez Diseño y maquetación: Esther Martín Gaspar M.B. Edición digital: http://revistaexarchia.org Exarchia es una revista de pensamiento crítico, culturas y ciencias sociales. Nace con la pretensión de establecer un diálogo entre el mundo estudiantil-académico, la realidad social y las luchas populares. Contacto: facebook.com/RevistaExarchia twitter: @revistaexarchia email: revistaexarchia@ gmail.com Este número ha sido maquetado bajo el ritmo de ‘Amistad y Rebelión’ de Accidente.

Dep. Legal: DL VA 630-2013

Viñeta: Sara de la Pinta

01 cargando... 02 brotes de rebeldía 03 SISTEMA-MUNDO 03 la campaña por extremadura 05 TIPP. MÁS DE LO mISMO: DESTRUCCIÓN DE DERECHOS Y BENEFICIO PARA EL GRAN CAPITAL 07 fotorreportage: convención nacional del pp

09 entrevista: la estrategia de fundaciones y empresas para penetrar en los movimientos sociales 14 Fishman: memorias de pescado 19 CULTURA(S) 19 ¡clásico tú! 22 la contracrónica: El misterio de las iniciales de J. K. Rowling 24 ella tiene el culo caliente

27 TIEMPOS (POSt) MODERNOS 27 la insumisión a las penas multa como forma de insumisión al aparato estatal 29 demasiada razón


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BROTES DE REBELDÍA Como nos cuenta Fishman en esta ocasión, también nosotras y nosotros con el tiempo hemos aprendido a escudriñar la información. No solo la que se transmite a través de los medios de comunicación, sino también la institucional y corporativa. En este último ámbito es donde se gestan nuevos términos como “emprendedor social” que, detrás de una imagen de solidaridad y ayuda al prójimo, esconde un gran mercado que comercia con las necesidades convirtiéndolas en un negocio más. Es decir, al calor de la mal llamada solidaridad, desde la esfera empresarial se han creado nuevos nichos de mercado que disputan y arrebatan campos como la solidaridad y el apoyo mutuo a los movimientos sociales despojándolos de cualquier mínima amenaza al sistema. Al fin y al cabo, dentro del capitalismo todo es susceptible de ser comerciado. No tenemos más que fijarnos en el arte, donde son los grandes magnates y corporaciones quienes financian obras disfrazadas de reivindicación, pero que están muy lejos de serlo. Son obras polémicas, pero sin ninguna crítica de fondo. Por suerte podemos celebrar que en muchas ocasiones es el pueblo quien arrebata los instrumentos de los de arriba para hacerlos propios. Es el caso del dadaísmo o de la música clásica, atribuida habitualmente a las élites, pero que en multitud de ocasiones sirvieron a unas convicciones políticas revolucionarias. La desobediencia, por tanto, está presente en muchos ámbitos de nuestro día a día, tanto en pequeñas acciones como en actos decisivos. En la cultura, en formas tradicio-

nales de reivindicación, como la oposición que se está desarrollando en contra del Tratado de libre comercio que se está negociando entre Estados Unidos y la Unión Europea, o pasando a la acción como las ocupaciones que se dieron en la Segunda República por parte del campesinado extremeño y que supusieron una verdadera amenaza al plantear una nueva forma de organización y una nueva sociedad. En la actualidad, una forma que tiene el estado de reprimir la movilización social y la protesta son las multas. Como se apuntaba, la desobediencia no es patrimonio de los grandes héroes en momentos puntuales, sino que es una actitud mucho más cotidiana de lo que una o uno se imagina. En estos tiempos donde crece el descontento y, por ende, la movilización social y la protesta, las multas administrativas y las penas de multa son una forma que tiene el estado de reprimir las voces en la calle. Pero también podemos rebelarnos contra sus mecanismos, dado que hay diversas formas de evitar el pago de las multas y en caso de no ser posible, de visibilizar esa represión. Una de nuestras armas es la reflexión, pero, a veces, cuando pensamos demasiado, nos paralizamos y no actuamos, dado que las consecuencias nos asustan. No podemos dejar que esta nos induzca al miedo. La desobediencia es uno de los caminos para la transformación social y en este número de Revista Exarchia os mostramos algunas experiencias del pasado y del presente. Revista Exarchia Abril de 2014


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La Campaña de Extremadura POR IRENE VILLEGAS

Durante los años previos a la proclamación de la II República el desempleo rural se había generalizado en Extremadura. Los campesinos sin tierra eran la mayoría proletaria de una región que, al igual que el resto del Estado, no había llegado a completar su Revolución Industrial. Con las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz las tierras arrebatadas a los estamentos privilegiados y a las comunidades rurales habían caído en manos de la burguesía. La situación del campesinado continuaba siendo la misma, las tierras habían cambiado de dueño y los trabajadores del campo se encontraban ahora sometidos al mandato de un nuevo patrón. Así, el campo para el cul-

tivo quedaba anquilosado en las manos de los grandes latifundistas extremeños, unos prósperos dueños que vivían de una gran masa campesina terriblemente empobrecida. Sin duda, la concentración de la propiedad en manos burguesas y la división parcelaria de las tierras en latifundios eran los grandes problemas de la época ya que, en la región extremeña, el 79% de las familias vivía del campo. De éstas, un 24% no tenía tierras y un 63% poseía una cantidad insuficiente para su subsistencia. La llegada de la II República en abril de 1931 y su promesa de una gran reforma agraria despertó en las familias de toda la región un resquicio de esperanza. Con el nuevo régimen, se promulgaron varios decretos destinados a resolver la cuestión del campo. En mayo del 31, aparece el Decreto de Términos Municipales que

establecía prioridad para la contratación de población autóctona frente a la foránea. Esto supuso un gran beneficio para el campesinado extremeño frente al portugués, que llegaba a Extremadura dispuesto a trabajar por un jornal más bajo. En ese mismo año se promulgó el Decreto de Laboreo Forzoso que proporcionó numerosos puestos de trabajo y por último, el Decreto de Intensificación de Cultivos que facilitó el jornal a miles de yunteros extremeños. Las leyes agrarias republicanas trajeron consigo el abaratamiento de las tierras, la disminución del paro de los campesinos y supusieron un aumento de la producción agrícola aunque no lograron solventar en su totalidad el problema del campo extremeño. La C.T.A. (Comisión Técnica Agraria) legisló la ocupación de latifundios por parte de aquellos campesinos que no tenían tierras, la expropiación de fincas con indemnización e incluso la confiscación directa de las mismas pero estas medidas fueron insuficientes. La tensión social acrecentada por las hambrunas y la represión estatal derivaron en revueltas acontecidas por toda Extremadura. Son muy significativos los sucesos de Castilblanco seguidos por

La obtención de las fincas supuso para los campesinos extremeños mucho más que tierra y trabajo. Las incautaciones constituyeron un punto de encuentro para debatir el futuro de la nueva sociedad. los de Casas Viejas en Cádiz o Arnedo en La Rioja. En agosto de 1932 se produce el golpe del general Sanjurjo, acontecimiento que acelera el curso de una controvertida Ley Agraria que trajo consigo muchas tensiones y enfrentamientos. El Gobierno permitió la ocupación temporal de tierras a más de 40.000 campesinos provocando las protestas de muchos propie-


04sistema-mundo tarios que se oponían abiertamente a la reforma y disminuían intencionadamente sus superficies de cultivo. A pesar de todo, la reforma agraria republicana distaba mucho de la realidad extremeña. Hubieran hecho falta más de cien años para dar parcelas a todos los campesinos sin tierra. El proceso de expropiaciones era lento y suponía excesivas cargas burocráticas. Por todo ello, la conflictividad en el campo extremeño nunca llegó a desaparecer. En 1933 se inicia una nueva fase de la II República conocida como Bienio Negro (por su tendencia conservadora). La nueva etapa republicana continuó permitiendo los asentamientos campesinos en las tierras hasta finales del año 34, aunque estos cada vez eran más lentos y menos favorables para el campesinado. La presión ejercida por los dueños de las fincas expropiadas supuso la expulsión de los yunteros al finalizar su contrato de arrendamiento. El Bienio Negro trajo consigo una significativa disminución de los salarios y un gran aumento del paro. La oligarquía rural volvía a controlar el campo. En 1935 se promulga la Ley de Contrarreforma Agraria que supone un gran retroceso en los derechos adquiridos por los campesinos. Se elimina con ella el registro de la propiedad expropiable, sube el precio de las tierras expropiadas y se procede al desahucio inminente de 18000 braceros y yunteros. En 1936 se produce el ascenso al poder del Frente Popular bajo la promesa de llevar a cabo una rápida reforma agraria que anulase por completo la contra-

Fotografía de David Seymour (Chim) en Badajoz durante un mitin sobre la reforma agraria en 1936

rreforma del Bienio Negro.

En marzo de ese mismo año, los campesinos llevaron a cabo una ocupación generalizada de fincas por toda Extremadura. “La tierra es de quien la trabaja” rezaba el conocido lema de Emiliano Zapata que ellos aplicaron a la perfección. Esperaron cinco años a que la República les diera de comer y en marzo, hartos de su situación, decidieron que había llegado la hora. Desde el Gobierno se dio cobertura legal a estas ocupaciones y se aplicó la prometida reforma agraria. Solamente en las provincias de Toledo y Badajoz se repartieron 250.000 hectáreas en tres meses, más

de lo que se había repartido en todo el Estado desde 1900. Unos 80.000 campesinos recibieron tierras.

granjas era fundar una sociedad democrática donde las decisiones se tomaran de manera comunitaria.

La obtención de las fincas supuso para los campesinos extremeños mucho más que tierra y trabajo. Las incautaciones constituyeron un punto de encuentro para debatir el futuro de la nueva sociedad. Los nuevos ocupantes se enfrentaron a un arduo debate de cara a la gestión del terreno que les llevó a cuestionarse desde la raíz términos como propiedad, trabajo o ganancia generando en un complejo planteamiento acerca del quehacer colectivo. El propósito fundamental de la toma de

El Gobierno no tuvo otra opción que respetar las ocupaciones pero el final de la Guerra Civil acabó con las expectativas campesinas y puso término al proceso que intentó reformar en profundidad la estructura de la propiedad de la tierra. Las conquistas sociales obtenidas por el campesinado fueron suprimidas y sus principales líderes masacrados por el nuevo dictador. La utopía campesina fue breve pero lo más importante es que fue real.


05sistema-mundo TRATADO DE LIBRE COMERCIO E INVERSIONES (TIPP)

MÁS DE LO MISMO: DESTRUCCIÓN DE DERECHOS Y BENEFICIO PARA EL GRAN CAPITAL POR ESTHER MARTÍN

Desde hace varios meses, en medio del ruido informativo, pasan desapercibidas las noticias que hacen referencia a las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea “para crear la mayor zona de libre comercio del mundo”. Se refieren a las conversaciones en torno al Tratado de Libre Comercio e Inversiones (TIPP en sus siglas en inglés) que recuerda en su esencia al Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) que estuvieron negociando la OCDE y la OMC a finales de los noventa. Ambos tienen como principio básico incrementar la liberalización del flujo de capitales, es decir, crear una mayor desregulación para beneficiar a las grandes corporaciones en detrimento de los intereses y la soberanía popular de cada estado. El AMI finalmente no salió adelante debido a las fuertes movilizaciones en su contra surgidas al calor del movimiento antiglobalización en 1998. Ahora queda pendiente saber si las sociedades europea y estadounidense correrán la misma suerte más de diez años después. Se podría decir que lo que se pretende a grandes rasgos es crear una unión euroamericana que sirva para evadir las normativas internas de la UE y EEUU, así como la UE sirve para puentear las normativas internas de cada estado. En julio

Protesta contra el TTIP. Fuente: corporateeurope.org

de 2013 comenzaron las negociaciones a puerta cerrada , a las que han seguido las realizadas en noviembre, en febrero de 2014 y la última, bastante reciente, en marzo. ¿Cómo nos afecta el TTIP?

Lo cierto es que ha trascendido muy poca información en torno al tratado, pero la oposición al mismo es firme entre sindicatos, agrupaciones ecologistas y diferentes asociaciones, dado que ya son otros muchos tratados los que sirven de advertencia ante el peligro que se avecina1. La intención es que el acuerdo se cierre antes de 2015 y los medios de comunicación han recogido escue-

tas declaraciones que prometen “impulsar la economía y generar empleo a ambos lados del Atlántico”2. Asimismo, publican datos facilitados por la Comisión Europea (CE) que hablan de un incremento del Producto Interior Bruto comunitario de entre un 0,5 y un 1%. Pero esos datos y afirmaciones son cuestionados por otras fuentes. Como afirma el estudio Brave New Atlantic Partnership, basándose en declaraciones del economista Clive George, quien ha realizado informes internos para la CE, la evaluación del impacto del TTIP concluye que el incremento será de algo más de un 0,1%. Sin embargo, aparte de

estas discrepancias numéricas, que evidencian la ocultación y manipulación de los datos e intenciones reales, ciertamente lo que nos debe preocupar son los cambios en diferentes regulaciones que habrá que llevar a cabo para adaptarse a este tratado; unos cambios que son más bien sacrificios y que siguen la senda de los famosos “ajustes” impuestos por la Troika. Las cifras más optimistas de la Unión Europea hablan de que se podrían crear dos millones de puestos de trabajo. En estos tiempos duros, donde el desempleo ataca de manera implacable a muchos hogares, pudiera parecer una buena noticia. El problema es que ni Es-


06sistema-mundo tados Unidos ni la Unión Europea son fervorosos defensores de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. EE.UU. continúa sin ratificar tratados internacionales sobre el derecho de sindicación y viendo cómo la última está apostando cada vez más por la “flexibilidad” y la desregulación podemos hacernos una idea de por dónde van a ir los tiros. De hecho, el estudio sobre el impacto del tratado apunta a que industrias como ganadería, fertilizantes, agrocombustibles y azúcar tendrían repercusiones negativas y descenderían los ingresos en las industrias de maquinaría electrónica, transportes, metalurgia y en sectores madereros y de papel. Pero no solo los derechos laborales están el peligro con la excusa de defender la inversión. Estados Unidos tiene unas normas de control en el ámbito del comercio muy inferiores a las europeas, entre las que se encuentran las relativas a protección de alimentos, salud y productos químicos. Esto puede suponer que la legislación europea tenga que ser más permisiva perdiendo calidad en los controles a los productos y que nuestra salud y seguridad pese menos en la balanza que los intereses empresariales. Lo que está claro es que las grandes corporaciones serán las beneficiadas mientras que la sociedad pierde. A fecha de octubre de 2013 al menos un 93% de las reuniones para discutir este tratado fueron con grandes empresas y lobbies3. Es más, Corporate Europe Observatory, un grupo que trabaja para exponer el poder de los lobbies en Europa, ha puesto de manifiesto su preocupación acerca del mecanismo de solución de controversias

entre estado e inversores (ISDS) que se plantea incluir, ya que puede suponer un elemento de presión para los estados miembros de la UE4 . Si los estados plantean nuevas legislaciones que perjudiquen a las multinacionales, estas podrían acudir a ese órgano de arbitraje porque sus intereses comerciales se ven comprometidos, lo que puede responderse con multas para los estados en función de las ganancias-pérdidas potenciales, unas penalizaciones que pueden obligar a algunos estados a renunciar a sus intenciones de seguir profundizando en la regulación del control sanitario o alimenticio y entregar su soberanía. Las agrupaciones ecologistas, a su vez, están preocupadas por el impacto que este tratado pueda tener en las legislaciones locales que rechazan la extracción de gases y petróleo mediante fractura hidráulica o fracking. El peligro está en que el TTIP podría ser usado para romper estos acuerdos que han tenido una gran implicación social Siempre la geopolítica

Los tratados de libre comercio raras veces tienen intereses únicamente com-

erciales. La posición geopolítica tanto de la Unión Europea como de Estados Unidos en un mundo cada vez más multipolar parece pesar en estas negociaciones. No hay que olvidar que la hegemonía que sobre todo EE.UU. consiguió tras la Guerra Fría está peligrando ante el surgimiento de nuevas potencias como China, Rusia o Brasil que han cambiado el modelo y ya no aceptan los mandatos de las “viejas naciones”. Es por ese motivo por el que las negociaciones para cambiar las normas económicas se han estancado en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y se ha tenido que optar por acuerdos bilaterales.5 Si las gestiones llegasen a buen puerto, este nuevo mercado único trasatlántico supondría un 40% de la producción mundial e intentaría desplazar de nuevo el eje económico del Pacífico al Atlántico. Aunque hay escepticismo, dado que viendo la evolución de la economía más bien se apuesta por una fragmentación del mercado. ¿Qué hacer?

A pesar de la desinformación en torno a este asunto, ya hay iniciativas en toda Europa que apuestan por

NOTAS

Los tratados de libre comercio raras veces tienen intereses únicamente comerciales. La posición geopolítica tanto de la Unión Europea como de Estados Unidos en un mundo cada vez más multipolar parece pesar en estas negociaciones. paralizar el TTIP. En Alemania se ha llevado a cabo la campaña TTIP nein Danke!, en Francia se intenta crear una coordinadora y aquí el pasado febrero comenzaron las reuniones entre diversos colectivos para oponerse al tratado. De hecho se han intensificado las charlas informativas y todo parece que va encaminado a una lucha coordinada.6 El tiempo dirá si la paralización del TTIP queda en el recuerdo de los movimientos sociales como una victoria o una lucha perdida.

1 Un cheque en blanco para el poder corporativo. Periódico Diagonal. Consultado el 25/03/2014 2. Bruselas y Washington inician una semana de negociaciones de cara al TTIP. Euroefe. Consultado el 25/03/14 3. Corporate lawsuits under TTIP could block environmental and social policies. Corporateeuropeo.org. Consultado el 24/03/14 4. European Commission preparing for EU-US trade talks: 119 meetings with industry lobbyists. Corporateeurope.org. Consultado el 24/03/14. 5. Negociaciones comerciales UE_EEUU: No es economía, es la geopolítica. Real Instituto Elcano. Consutado el 25/03/14 6. Colectivos ciudadanos se organizan en Madrid para oponerse al TTIP. Periódico Diagonal. Consultado el 24/03/14


TUvO LUGAR EN VALLADOLID LA CONVENCIÓN NACIONAL DEL DURANTE EL PRIMER FIN DE SEMANA DEL PASADO FEBREROnum ifestaciones que recorrieron la ciudad man as eros las do bien reci fue cial poli ue lieg desp ivo PP. Un mas cía disuelve con extrema violencia una concentración esos días. el domingo al acabar la convención la poli das y detenidas. frente a un restaurante, dejando numerosas personas heri

CONVENCIÓN NAC


onas, mientras una de las heridas por la policía La respuesta a la represión sufrida movilizó a miles dee.pers del régimen aún estaba hospitalizada en estado grav

CIONAL DEL PP

FOTOS DE JESÚS DÍEZ


09sistema-mundo

ENTREVISTA: DANIEL GARCÍA POR GASPAR M.B.

La estrategia de empresas y fundaciones para penetrar en los Movimientos Sociales

Hace unos meses se dio en el Ateneo Republicano de Valladolid una charla sobre “La penetración del Gran Capital en los movimientos sociales”. Con un lleno absoluto, Daniel García, militante de Izquierda Anticapitalista y colaborador de la web www.filantropofagos.com, fue aportando datos durante casi dos horas en torno a la estrategia que están poniendo en práctica fundaciones, escuelas de negocio, grandes bancos y empresas. Desde Revista Exarchia no podíamos dejar pasar la oportunidad de abordar este tema. Quería empezar preguntando, por contextualizar, ¿Cómo llegaste a investigar todo esto, por donde cogiste el hilo y seguiste tirando de la madeja? Esto en realidad tiene dos hilos. Uno es personal, propio y otro es ajeno y externo. El personal viene de una cosa tan sencilla como que veía gente con chalecos de ONGs en la calle parando y entonces un día comencé a cuestionarme muchas cosas: ¿era nvoluntarios?¿trabajaban?¿c ómo trabajaban?¿para quién? Y empecé a investigar el tema ese, el porque trabajaba la

Cruz Roja con unos chicos que recurrían constantemente al “¿tienes un minuto para mí?”. A raíz de investigar el tema y llegar a tener incluso una reunión con responsables de Cruz Roja descubrí que la captación de socios era un trabajo, un trabajo muy mal pagado, en el que se cobra en función de unos objetivos cuya gran mayoría va destinada a una empresa que se llama Wesser and Partner, una empresa de servicios que está haciendo negocio con la captación de fondos. Descubrí que un 70% de la cantidad que se donaba el primer año iba para la empresa externa


10sistema-mundo y sólo el 30% para Cruz Roja…Vi que eso era una estafa, porque no se contaba. Y a partir de ahí me intereso mucho por el tema de las fundaciones, de las ONGs y sobre todo del negocio que pueden suponer los derechos sociales y la pobreza. Luego aparte de eso, un amigo mío que se llama Isidro me habló de Paco Puche, que ha investigado en profundidad el tema de las fundaciones desde hace mucho, especialmente el tema de Avina y el amianto. Isidro, que también ha investigado mucho la cuestión de Ashoka, me enganchó el tema y lo que me movió fue la curiosidad. Ninguno de los que trabajamos en Filantropófagos somos periodistas realmente, somos gente curiosa que se pregunta si detrás de las buenas palabras siempre hay una buena causa, quién está detrás, por qué y qué pretende con estas acciones. Cuando presentas la charla hablando de la penetración del gran capital en los movimientos sociales ¿A qué te refieres exactamente? Es una estrategia, una nueva estrategia. Digamos que los grandes capitales, ya no sólo transnacionales, sino la banca o las consultoras no van de frente. Ellos sí que se dan cuenta de que estamos en un momento de cambio, un momento de cambio en el que mucha gente se cuestiona el capitalismo, incluso gente poco crítica que a lo mejor antes no se lo cuestionaba. Entonces se desmontan también los derechos sociales. Hay un ataque sistemático y ese desmontaje de los derechos sociales supone crear nuevos nichos de negocio. Esos nichos de negocio ya

no son derecho. Y es así como surgen los siguientes planteamientos “no vamos a ir como BBVA o como PwC, necesitamos una herramienta que nos permita entrar ahí”. Esas herramientas son las fundaciones y dentro de ellas, los emprendedores sociales. Los emprendedores sociales son personas, digamos líderes, que vienen de abajo, que conocen a gente y que son captados por las fundaciones asumiendo la labor de acercar el gran capital al movimiento social para coger esos nichos de negocio

para recuperar un espacio y plantar en él o a lo mejor una fundación como Repsol que a través de “Hortícolas X” monta un huerto urbano. Así se explica como buscando lo mismo, se puede llevar a cabo desde arriba o desde abajo. Y por supuesto es evidente que los intereses de los de abajo son unos y los de arriba son otros. Has hablado de los emprendedores sociales. ¿Los emprendedores sociales son un tipo de emprendedor o una marca registrada de una

“...Hay un ataque sistemático y ese desmontaje de los derechos sociales supone crear nuevos nichos de negocio. Esos nichos de negocio ya no son derecho. Y es así como surgen los siguientes planteamientos “no vamos a ir como BBVA o como PwC, necesitamos una herramienta que nos permita entrar ahí”.

“...Los emprendedores sociales son personas, digamos líderes, que vienen de abajo, que conocen a gente y que son captados por las fundaciones asumiendo la labor de acercar el gran capital al movimiento social para coger esos nichos de negocio y nichos de mercado...”

y nichos de mercado. En estos momentos de transformación, surgen muchos procesos autogestionados que plantean cambios bien sea desde abajo o desde arriba. Pongo un ejemplo: los huertos urbanos. Los huertos urbanos se pueden crear de dos maneras: o bien un grupo de ciudadanos que se juntan

empresa o una fundación? Se utiliza indistintamente por muchas fundaciones, pero realmente quien introduce el concepto en España es la fundación Ashoka mediante el premio Principe de Asturias a la cooperación internacional concedido a Bill Drayton, fundador de la

misma en EEUU, en 2011. Esa es la persona que acuña el término “emprendedor social”y ahí es cuando se presenta la estrategia. ¿Podrías poner otros ejemplos en este Estado o en ambientes socialmente parecidos de estas estrategias y sus efectos? Hay innumerables ejemplos. Sólo tenemos que pensar en un sector, bien sea vivienda, comunicación, ecología, sanidad…Todos los emprendedores sociales, en este caso de Ashoka pero también de otras fundaciones, trabajan siempre en estos sectores. Pongamos como ejemplo a un emprendedor social de Ashoka, que tiene una empresa cooperativa que se llama “Techo cívico”, “Sostre civic” en catalán, y da un servicio de cooperativa de vivienda. Es un emprendedor social de Ashoka, está a sueldo de la fundación durante 3 años y uno de los financiadores es el BBVA. Entonces se da esa situación tan extraña en la que una fundación que se financia con el BBVA, un banco que se caracteriza por desahuciar a la gente, luego apoya un proyecto de “Techo cívico” para dar nuevas oportunidades y soluciones en el tema de la vivienda. En este caso, con el BBVA, ¿no estaríamos ante una forma de Obra social de la que los bancos normalmente hacen gala? No, es otro tipo. Es otro tipo porque la obra social es como la parte que llaman humanitaria con lo que pueden hacer una exposición o lo que sea, pero lo publicitan mucho; aquí van camuflados. Cuando La Caixa hace


11sistema-mundo la obra social hace la Obra Social La Caixa, sacan niños, oportunidades…aquí no. Aquí financian fundaciones, las fundaciones tienen emprendedores sociales y los emprendedores sociales son los que sobre el terreno captan, controlan la información y sobre todo también controlan los cambios. El objetivo es hacer un negocio de los derechos. Es muy curioso el tema del lenguaje. No se habla de derechos, siempre se habla de necesidades. Necesidad de sanidad, necesidad de vivienda…con lo cual, al ser una necesidad podrás optar a ellas en función de tu renta, ya no es un derecho. Hablemos de Ashoka: ¿desde cuándo existe?¿qué hace?¿a qué se dedica? Ashoka es una fundación filantrópica de EEUU. Su fundador es Bill Drayton, un estadounidense que previamente formó parte de una consultora muy grande que es McKynsey. Ashoka está presente en más de 70 países. Fundamentalmente, establece alianzas estratégicas, todas con empresas de gran capital: grandes bancos, petroleras, consultoras, escuelas de negocio neoliberales…Un aliado básico para Ashoka es

Avina, una fundación de Stephan Schmidheiny, un suizo que fue el magnate del amianto y que está procesado en Italia. Ha sido penado con un montón de años de cárcel y multas millonarias precisamente por la cantidad de muertos que ha provocado el amianto y sus industrias.

que el emprendedor social al que captan cumple unos requisitos que ellos denominan como “pragmatismo”. El pragmatismo significa, tal cual figura en sus documentos “que no se posean vicios ideológicos”. Lo dicen así, cuando evidentemente su ideología es la neoliberal.

¿Cómo llega un emprendedor social y se inserta en el tejido social? ¿Qué es lo que hace?

En el número anterior de la Revista Exarchia entrevistamos a Julio Reyero que nos habló sobre la caridad tradicional y cómo vuelve con fuerza al terreno de la asistencia social, que es un tema que Filantropófagos tenéis bastante trabajado. ¿Qué relación hay entre la caridad más tradicional y estas nuevas estrategias?

Ashoka tiene una serie de nominadores, como la gente que busca estrellas en el fútbol, que están en las bases. Para ser emprendedor social de Ashoka te nomina otra persona. Una vez que te nominan como emprendedor social porque ven que ya estás insertado en un campo de actividad social, tienes que pasar un rigurosísimo y alucinante proceso de selección. Es un proceso absolutamente exhaustivo. Por citar una anécdota: El proceso tiene 5 etapas; en la primera, una de las preguntas que sale en la guía de nominadores es que la persona que te nomina tiene que compartir todo tipo de información sobre ti como tus ideales sociales y políticos incluso en etapas tan tempranas como la infancia. Lo que buscan con esto es asegurarse de

La diferencia es que la caridad tradicional se concibe como el típico mercadillo que veíamos en Madrid en el Barrio Salamanca; gente rica que da cosas para la gente más pobre mientras que esta nueva caridad lo que plantea es un negocio, algo que permite sacar dinero de la pobreza. ¿Cómo? En esto siempre pongo el mismo ejemplo, y es el ejemplo de una plataforma que hay para “ayudar”, con muchísimas comillas, a la gente para que no sea desahuciada: la Plataforma de Afectados por la Hipoteca(PAH). La PAH lo

que hace es ocupar bancos, intenta cambiar la ley, hace presión, hace escraches, ayuda a las familias, se pone en la puerta, resiste…y por ejemplo hay otra plataforma que se llama Doafund, una pequeña plataforma de crowfunding en la que tú ves una fotografía de una familia y tú desde tu casa, en bata, coges el ordenador y puedes donar 2 euros, 5 euros. De lo que se trata sencillamente es no actuar sobre los derechos sino limpiar la conciencia y donar 2 euros desde casa a una familia a la que van a echar. Ese dinero que se dona es para que paguen la cuota del banco, no es para otra cosa y hay una empresa intermediaria que saca un dinero de eso. Ejemplos de esto hay muchísimos. Hablemos de Shopciable. Shopciable se presenta como “el primer centro comercial solidario online”. Tú compras unas zapatillas o unas gafas y eliges la ONG a la que quieres donar un porcentaje para que alguien se compre unas cabras en Ghana o una niña con una enfermedad rara tenga derecho a una asistencia. La reflexión que sale de eso es la siguiente: la asistencia sanitaria de una persona enferma depende de que tú consumas un producto. Es algo completamente perverso y que fomenta la conver-


12sistema-mundo sión de derechos fundamentales en necesidades creando además una especie de competencia para ver quién da más pena y así ver quién puede sacar más dinero. Entonces no sólo se trata de incluir en los movimientos sociales objetivos de mercado como ganar dinero, sino también de introducir ciertos valores e ideologías. Absolutamente. Es como el ejemplo de las plataformas de firmas electrónicas, que todos utilizamos y yo he usado hasta que me borré. El ejemplo más claro es Change. org. Firmar en Change.org no sirve para nada y lo mismo hay una campaña para liberar a un chimpacé del zoo de Tenerife que una llamada para conseguir una tratamiento contra una enfermedad. Estas campañas lo que hacen es recopilar datos de la gente que firma mientras que esa firma no tiene ningún valor y lo que hace un poco es dar a entender que “yo ya he firmado, ya he sido un activista, un ciberactivista”. A parte de esto, Change.org es un negocio, no lo sabe mucha gente pero ChangeEspaña no existe, la matriz de Change está en EEUU en un paraíso fiscal que es Delaware. Y por ejemplo,

Francisco Polo que es el director de Change-España, ha sido colaborador de Ashoka. Al final y eso sí que es importante todo va llevando a los mismos sitios: a las fundaciones y a las escuelas neoliberales de negocios, como la ESADE o la IESE, vinculadas a órdenes religiosas, jesuitas y Opus Dei. Nos estás dando mucha información y datos, ¿Es fácil acceder a ella? Todo esto está accesible, lo que pasa es que hay que dedicarle mucho tiempo, muchas horas y pararse a cruzar conceptos, contrastar datos y unir unas cosas con otras. Al final coincide que todo lleva al mismo sitio e incita a pensar que todo es una estrategia pensada en un momento de cambio en el que la gente busca otras maneras de actuar y vivir pero el gran capital está atento para que esos cambios no sean tal o en su defecto se controlen y así poder seguir haciendo negocio. De hecho es gracioso porque siempre nos hablan de cambiar el mundo. La frase de Ashoka es “Todos podemos cambiar el mundo”. Siempre es cambiar, cambiar y cambiar; no se dice

para qué. La redistribución de la riqueza es una cosa que nunca aparece. Hay que cambiar ¿pero cambiar hacia dónde?¿cambiar para qué? Como apuntabas, introducen ideología. Introduce una ideología basada en eso, en que los derechos se convierten en necesidades y entonces nos convertimos en clientes. Clientes de todo. Es una estrategia, y vuelvo a las escuelas neoliberales de negocios vinculadas a órdenes religiosas: IESE, ESADE… Actúan como un lobby, son un think tank en el que siempre hablan de desregular el mercado laboral, cargan mucho contra el Estado por ineficiente…Estas mismas escuelas que se dedican a dinamitar los derechos sociales se dedican a financiar a los emprendedores sociales que cogen esos derechos. No pensemos sólo en educación o la sanidad, pensemos también en temas de discapacidad o de violencia machista. La asistencia a la violencia machista está siendo desmantelada desde el Estado incluso desde el punto de vista ideológico a la hora de combatir el machismo con el tema de que no hay recursos, la crisis, etc. pero sigue habiendo víctimas del machismo.

Entonces aparece una fundación, que es la fundación Ana Bella que habla de supervivientes y que por cierto no hace una sola crítica cuando asesinan a una mujer ni a la falta de recursos para luchar contra la violencia machista, no critican nada. ¿Por qué? Porque su nicho de negocio es con las mujeres que han sufrido violencia machista. Hace como una especie de agencia de recolocación, las hace “embajadoras Danone”. Siempre trabaja para transnacionales. Su manera de empoderar a la mujer es sencillamente darle un trabajo precario en Danone. Pasando a nuestro campo ¿hasta qué punto no puede ser peligroso para los movimientos sociales sembrar la duda sobre algunas iniciativas que pueda desencadenar “cazas de brujas” contra gente sospechosa de colaborar con esta estrategia? Los emprendedores sociales de Ashoka son 25, ahora en febrero han sido otros 3 más, y están en la Web. Los emprendedores sociales de Ashoka son conocidos. Nosotros en nuestras charlas y artículos lo documentamos todo, es más, la mayoría está hecho con sus documentos no con los nuestros. El 80%

Campus Miguel Delibes. Valladolid


13sistema-mundo son documentos propios de ellos. El problema no es que haya una caza de brujas, el problema es que hay gente dentro de los movimientos sociales a los que eso les parece bien, pero eso es un debate muy interesante que debe producirse entre las organizaciones y los movimientos sociales. No hay cazas de brujas ni acusaciones, a nadie se le está machacando o acusando. Sencillamente, tenemos que saber que hay una estrategia diseñada desde arriba y hay gente que puede estar de acuerdo o no. Creemos que es sano que se sepa, la información no puede ser una “caza de brujas”. Además, el gran capital aprovecha la manipulación del lenguaje, las ganas de la gente de tener algo a lo que asomarse como “yo necesito una banca ética o agricultura ecológica o …”Ellos saben que hay una necesidad y que esta crisis está produciendo un aumento de la pobreza que lleva consigo un nicho de negocio y millones de pobres son un negocio. Tenemos el ejemplo de los microcréditos, que ya se están empezando a introducir en Europa. También ha aumentado, curiosamente, el ciudadano crítico que dice “yo quiero consumir de otra manera, incluso consumir menos” Entonces esto para ellos es un negocio. “Yo lo quiero para mí, no me quiero transformar. Lo que quiero es dar posibilidades de negocio a todos los sectores, pero lo hago yo. Y nada de cuestionar el capitalismo ni las causas de la crisis ni la distribución de la riqueza ni nada de nada”. ¿Qué nivel de concienciación ante este tipo de estrategia hay en los movimientos sociales?

Pues hay muy poco, hay muy poco debate. Yo digo un poco de broma que desde Filantropófagos parecemos unos aguafiestas. Cuando parece que hay un sitio donde agarrarte introducimos un debate que es molesto. Criticar a la gran banca, que tiene paraísos fiscales, desahucia… es fácil, el enemigo está claro y se le tiene como tal. Pero cuando una parte del enemigo está dentro y hay que debatir eso y cómo se puede evitar pues es muy difícil y muy doloroso. Yo creo que el proceso incluso personal para quienes estamos en Filantropófagos es desolador porque tenemos tendencia a lo que es social, desde abajo, autogestionado a verlo bueno, bonito, estupendo y no, todo lo contrario. Creemos que es un ejercicio de democracia y un ejercicio de información y luego los movimientos sociales ya decidirán con quién se alían, con quién trabajan. Lo que pasa es que hay cosas que no pueden ser, como el ejemplo de antes de que el BBVA promueva una iniciativa de “Techo cívico”. Hay otro emprendedor social que es Raúl Contreras que ha hecho la escuela popular de economía y hay un documento en el pone que la consultora PwC apuesta por él. No es por atacar a nadie en particular, pero hay que ver quién son nuestros aliados, qué buscan en nosotros, qué quieren y cómo nos defendemos. Hay y habido debates muy grandes en CNT o Ecologistas en Acción por ejemplo y creemos que es muy sano y muy bueno. A parte de estos ejempos que has citado, ¿hay más gente que esté traba-

jando este tema más allá de Filantropófagos o sois un islote en medio del mar? No hay mucha gente trabajando en esto. Hay gente trabajando a título particular, sobre todo destacaré la figura de Paco Puche, que lleva muchos años trabajando sobre Ashoka y Avina, con muchas dificultades por ataques personales. También el Observatorio de Multinacionales de América Latina (OMAL) ha trabajado un poco el tema pero desgraciadamente no es algo que ni en los movimientos sociales ni en los partidos políticos se esté cuestionando. Todavía. Turno libre para cerrar la entrevista. Desde Filantropófagos seguiremos denunciando el fenómeno de la pobreza, seguiremos escribiendo y dando charlas a mucha o a poca gente. También invitamos a la gente a que no pierda la curiosidad y el espíritu crítico, y a que cu-

esta crisis está produciendo un aumento de la pobreza que lleva consigo un nicho de negocio y millones de pobres son un negocio. ando vea una campaña de una fundación o un ONG empiece a buscar quién es el patronato, por ejemplo. Voy a dar una pincelada de cómo investigamos: vais a una Web, veis el patronato y empezáis a buscar nombres cruzándolos con fundaciones o vais a otra Web que se llama empresia.es y ahí, con el nombre o apellido de una persona sabes todas las empresas que tiene o que ha pisado. Es cruzar datos, que la gente pueda investigar y que el espíritu crítico siga e intentemos que no nos engañen y lo que decíamos, que el cambio sea para una sociedad mejor y no para que ganen dinero los de siempre.

Materiales: -www.filantropófagos.com -Charla “La penetración del Gran Capital en los movimientos sociales a través de fundaciones y emprendedores sociales” http://vimeo. com/82376042 -Multinacionales y movimientos sociales: resistir al “lobby oculto” de Paco Puche, Federico Aguilera Klink, Óscar Carpintero, José Manuel Naredo, Jorge Riechmann.

AUDIO Y ENTREVISTA COMPLETA Puedes acceder al contenido completo de la entrevista y escucharla en nuestra web: http:/revistaexarchia.org


10sistema-mundo


19cultura(s)

¡CLÁSICO TÚ! POR EDUARDO R. SALGADO

A menudo se escucha que vivimos en la época con más libertades, que las clases sociales ya no existen, que podemos llegar adonde nos propongamos... Palabras bonitas que en menos de cinco años de crisis económica han quedado cuando menos en entredicho. ¿Tanto ha cambiado la sociedad? ¿Acaso no se perpetúan los mismos estamentos sociales que antes? Este artículo no trata de dilucidar si la ilustración de la Pirámide del Sistema Capitalista, publicada en 1911 por Industrial Work, sigue vigente o no. Si no, cuestionar uno de los tópicos más expandidos: que la música académica europea (más conocida como clásica) es aún territorio clasista de las élites sociales, con algunos casos de compositores que reaccionaron contra el modelo capitalista. No cabe duda de que la música académica nació como instrumento de divertimento de reyes y nobles, así como uno de sus métodos más eficaces de generar propaganda pro-sistema. Sirva de ejemplo la tragedia musical Cadmus et Hermione en el que Lully alaba a Luis XIV como salvador de Francia en la guerra contra Holanda (1672-1678). Al mismo tiempo, el arte hasta que llegó Nietzsche se asumía como territorio exclusivo de la belleza; arte y belleza eran conceptos inherentes. Entonces, si la música alta, aquella digna de teatros y salones, era la única

capaz de llegar a ese ideal, resulta que la música académica es la única considerada como arte. El resto, mero entretenimiento insustancial. Pese a que esta cantinela elitista pueda sonar como la que imperó hasta la cultura de masas (The Beatles), lo cierto es que desde hace mucho se negaron estos preceptos. Ya en la Francia revolucionaria Rosseau criticaba la inexpresividad de la música culta en favor de la naturalidad de las músicas populares. Es precisamente la música popular la que relacionamos con los movimientos antisistema o de protesta política. Esto es lógico, ya que como la propia etiqueta anuncia, es la música con mayor seguimiento social. De hecho, seguro que al leer “música popular” y “protesta política”, muchos casi automáticamente piensan en Bob Dylan, Víctor Jara o Sex Pistols. Músicos que desde el folclore, el rock u otras músicas populares, escribieron letras de ideología política. La vinculación salta a la vista, ya que en estas músicas el elemento textual, la letra, suele ser el que prevalece. No es que la música instrumental sea menos importante, pero la sencillez de la forma musical facilita la construcción de estribillos fáciles de recodar, y con ello, de canciones-himno. Otra manera de verlo sería repasar los nombres de los músicos que más han vendido; la

lista la completarían en su inmensa mayoría cantantes. Si como decíamos, las élites se sirvieron de la música para difundir un orden social, con la llegada del sistema capitalista el proceso continuó. Ahora no son familias acaudaladas quienes financian el sector, si no que el modelo económico ha auspiciado una gigantesca industria que domina todo el proceso; desde la producción hasta la difusión y venta. Estos influjos de la industria se hicieron con la inmensa mayoría de la música popular de Occidente, y ahora se expanden por todo el Globo. Ni tan si quiera la llamada por algunos música culta se escapó al sistema y hoy es otro porcentaje más en los réditos de la industria. Música académica, ¿al servicio de la élite o del pueblo?

Si tomamos de referencia los precios de un concierto de música académica y otro de uno de los músicos más comerciales, vemos que las diferencias se han acercado, aunque siguen siendo notables. Para este año, la representación de la ópera de Wagner, Lohengrin, en el Teatro Real de Madrid, se piden 156€ de media, mientras para ver a Lady Gaga en el Palau Sant Jordi de Barcelona, 73€. Un aumento de más del doble en favor de la ópera, que evidencia el distanciamiento del drama musical respecto a los bolsi-

Socialmente la música académica es percibida como un arte elitista sin connotaciones de índole política y ajena a los movimientos sociales. En contraposición con el rock o el folclore que aportaron emblemas a las protestas políticas En los mismos años del Mayo del 68 y la protesta a la Guerra de Vietnam, varios compositores de la vanguardia musical trataron de acercarse con sus obras a las luchas sociales desde una ideología comunista


20cultura(s) llos mundanos. No obstante, también cabe decir que el espectáculo operístico, por el número de participantes y el despliegue de medios que requiere, obliga a importantes sumas de dinero. Lo mismo que para las megalómanas producciones de artistas como Lady Gaga, Beyonce o AC/DC. Otra reveladora diferencia estriba en el número de espectadores. Mientras el Teatro Real tiene un aforo para 1750 personas, el Sant Jordi da cabida a 24000 almas. La gran afluencia de público corrobora su ámbito populoso, mientras el valor de la entrada lo convierte en un evento de mayor exclusividad. Más bien parece que es la música más comercial la que se ha acercado al nivel económico de la música académica que a la inversa. Pese al tópico generalizado de la música de academia es indiferente a la sociedad, y con ello, sumisa al orden establecido; en la década de los 60 (los años de la Nueva Canción Chilena o del The Times They Are a-Changing de Dylan) hubo varios compositores que criticaron el modelo capitalista desde perspectivas comunistas. En 1968 Hans Werner Henze, proveniente de la vanguardia liderada por la Segunda Escuela de Viena, compone la ópera La Balsa de la Medusa a modo de requiem para el Che Guevara, asesinado solo unos meses antes. Henze es un ejemplo de compositor que cambia su estilo por convicciones políticas. Pasa de ser un baluarte en la vanguardia liderada por la Segunda Escuela de Viena, a adscribirse a finales de los 60 al movimiento comunista en plena ola de revolución social con los hippies en EEUU

y el Mayo del 68 en Europa. Este cambio de tendencia ilustra el conflicto de la deriva nihilista, desligada de toda índole social que llegó a su clímax con el dodecafonismo de Schoenberg y su separación con la música tonal. Henze, como marxista convencido, entiende su música con una función moralizante, puesto que en el contenido de sus obras busca un fin en la sociedad. En cambio, la música atonal que se inicia en la escuela vienesa, supone la cima de la idea de lo sublime de Kant, es decir, la obra es el fin mismo. Otro miembro de la vanguardia de la escuela vienesa que vincula su obra con políticas de izquierdas es Cornelius Cardew que durante los años 60 reconsidera su música como medio de motivación pública. Igualmente busca un sentido social, frente a esa idea del arte por el arte del dodecafonismo y su deriva estilística en el serialismo, que dominó la vanguardia musical del siglo XX. Cardew quiere desvincularse del elitismo de la música contemporánea y llega a cuestionar la educación musical, al considerar que solo los intérpretes más creativos y sensibles son aquellos que no recibieron enseñanza reglada; un ataque frontal al sistema académico que llega hasta nuestros días mediante los conservatorios de música. Para defender su postura refractaria al modelo de la música académica contem-

poránea, Cardew, primero inventa un tipo de notación gráfica. Combina la notación musical estándar con grafismos que expresan el sentido musical, en consonancia con su idea de limar tecnicismos académicos para acercarlo a un lenguaje sencillo. Lo puso en práctica en The Great Learning, una obra experimental que a su vez le sirvió para fundar la Scracth Orchestra en 1969, compuesta por músicos, artistas, oficinistas, estudiantes... Un cajón de


21cultura(s) sastre donde cualquiera cabía, ya que la música, como trataba de demostrar con sus partituras gráficas, no requería de estudios reglados. El Pueblo Unido Jamás Será Vencido

Pese a estos ideales en evidente contraposición con la imagen estirada del mundo académico, hasta entonces, la obra de Cornelius Cardew, como la de otros colegas que igualmente quisieron socializar la música contemporánea, (John Cage o Luigi Nono) sigue siendo música de vanguardia en el sentido de que es música alejada de los gustos populares. No obstante, Cardew se dará cuenta, y durante los años 70 compone piezas en estilo de folclore, rock o pop, como en Smash The Social Contract y There Is Only One Lie, There Is Only One Truht. El primero es una versión de la canción-bandera El Pueblo Unido Jamás Será Vencido del chileno

Sergio Ortega Álvaro. En estos años, Cardew comienza a relacionarse con el activismo político de izquierdas, y como en estas obras, incluye en varias composiciones, temáticas de inspiración marxista-maoísta. En el prefacio de su disco Piano Album, Cardew califica su obra precedente a este cambio, como inapropiada para expresar “las luchas vitales de las clases oprimidas por la toma del poder político”. Aquí, el compositor habla de la imposibilidad de la música vanguardista del docecafonismo para llegar a los temas relevantes de las sociedades, virando de este modo su producción musical hacia formas tonales que beben de ritmos y melodías de la música popular como El Pueblo Unido Jamás Será Vencido. Esta canción que hoy todos conocemos, inspiró a otro compositor comprometido políticamente con la izquierda. Frederic Rzewski compuso en 1975 sobre el tema de Sergio Ortega, símbolo del antiimperialismo, una serie de 36 variaciones para piano, donde cada una varía la melodía de la canción, en un ejercicio de brillante virtuosismo, que si bien está en clave tonal, deja entrever influencias en las técnicas seriales. Estos, y otros compositores como Nicolaus A. Huber, se opusieron por tanto a la tendencia que convierte

la música en un artefacto ajeno del contexto social. Es decir, presentan una alternativa ante aquellos que solo tienen en cuenta elementos formales o estéticos, con el único objetivo de llegar a la cumbre de la música absoluta (música sin elementos extramusicales -texto-). Una serie de alternativas desde la ideología socialista para protestar por los desmanes del capitalismo, en consonancia con movimientos de los 60 y 70, como el que espoleó a la sociedad estadounidense contra la Guerra de Vietnam. Aunque finalmente sus obras no tuvieron ni de lejos la relevancia que sus contemporáneos en el rock o el folclore, por primera vez desde destacados miembros de la música académica hay un proceso por fusionarse con el sentir popular, al tiempo, que se busca también servir de acicate para las consignas políticas que se exigen desde las sociedades. Si hablamos de canción protesta, nadie duda en mencionar a Violeta Parra, Pete Seeger o Lluís Llach como referentes de una música indómita que rechaza el modelo político vigente, mientras en la esfera comúnmente llamada música clásica, se repite el cliché de que es un arte elitista indolente a la voz del pueblo. La música académica no sobresale por su implicación política pero tampoco es cierto que haya existido como un ser frío y extraño al sentir popular.

Para saber más Dibelius, Ulrich. La música contemporánea a partir de 1945. Madrid: Ediciones Akal, 2004 Morgan, Robert. La música del siglo XX. Madrid: Ediciones Akal, 1994 Gavilán, Enrique. Otra historia del tiempo: la música y la redención del pasado. Madrid: Ediciones Akal, 2008 Cardew, Cornelius. Stockhausen Serves Imperialism. Latimer News Dimensions, 1974 Portada del disco The Peolpe United Will Never Be Defeated de Frederic Rzewski


22cultura(s) El caso de J. K. Rowling, escritora de las novelas juveniles de Harry Potter, es paradigmático porque en su éxito intervienen tanto factores extrínsecos al hecho literario (comerciales) como intrínsecos. Su primer volumen de la saga sobre el hechicero de la cicatriz, Harry Potter y la Piedra Filosofal, antes de ser leído y disfrutado por millones de personas fue rechazado por más de 10 editoriales. Esto ya da que pensar. Parece que no todo el mundo tiene igual de claro cuál es la receta mágica del éxito de ventas. Cuando la británica por fin consiguió que una editorial valorara positivamente su novela, una de las primeras cosas que se le dijo fue que debería firmar con iniciales porque varios estudios demostraban que en el mundo de la literatura infantil y juvenil vendían mucho más los escritores varones. Es decir, que no solo había sido obviada por una decena de profesionales, sino que además tenía que transigir en algo tan personal e íntimo como la firma. A primera vista parece que la decisión fue todo un éxito. ¿Alguien sabe qué nombre se esconde bajo esa “J”? ¿Alguien sabe cómo se llama la escritora que se encuentra entre las mujeres más ricas del planeta? Reducir el éxito de la saga de Harry Potter a unas simples iniciales puede parecer un ejercicio de simplificación máxima. Ahora bien, bajo este gesto más bien superficial se esconden los grandes enigmas que rodean al fenómeno best-seller. Está claro que en la comercialización de las novelas del joven mago se han utilizado las cuidadas y pulidas estrate-

La contracrónica POR VÍCTOR GUTIÉRREZ

El misterio de las iniciales de J. K. Rowling

El fenómeno del best-seller tiene en jaque a los estudiosos de la literatura. ¿El éxito de estos libros solo debe ser estudiado por la sociología de masas o hay algo más? gias de mercadotecnia ideadas por las productoras cinematográficas en Hollywood muchos años atrás. No obstante, también es cierto que la primera novela de la saga fue un éxito gracias al boca a boca. Consecuentemente, uno se podría preguntar cuál es la clave del éxito de ventas de estas novelas. La verdad es que la poción mágica (completa) no la sabe nadie. Si no, pregunten a los 10 editores que rechazaron la novelita de Rowling (los podrán reconocer por ser completamente calvos de tanto tirarse de los pelos). Harry Potter se convirtió en un éxito de masa antes de la imperial estrategia comercial que la Warner ejecutó cuando se hizo con los derechos del libro. Algo que no han olvidado muchos críticos literarios que se resisten a situar la saga del mago en el mismo estante intelectual en el que se ubican Crepúsculo o El código Da Vinci.

La base argumental para hacer esta distinción entre “best-seller malos” y “bestseller buenos” suele ser la intención comercial previa del equipo creador. Está claro que la gran mayoría de escritores desearía vender más y más libros (ya sea por ego, por dinero o, simplemente, por democratizar su arte). Sin embargo, no todos están igual de dispuestos a realizar determinadas concesiones editoriales en detrimento de la obra y en favor del público. Al final, la línea es tan delgada y tan subjetiva que es necesario esbozar algunos de los elementos que configuran los superventas literarios. Luego cada cuál podrá sacar sus conclusiones al respecto. ¿Existen diferentes clases de best-seller? David Viñas Piquer, profesor titular de Teoría de la Literatura y Literatura Com-

parada en la Universitat de Barcelona, es autor de un interesante libro titulado El enigma del best-seller: fenómenos extraños en el campo literario. En él, el teórico ubica los albores del fenómeno de la literatura de masa en 1895, cuando en una revista mensual llamada The Bookman apareció la primera lista de los libros más vendidos en los Estados Unidos de América. Por lo tanto, ni El Quijote ni Hamlet pueden considerarse “best-seller” en el sentido estricto del concepto. Si se toma este requisito histórico como elemento definitorio, es más fácil redefinir los extraños procesos que se han dado en torno a la literatura de masas. Después de publicar esa primera lista de libros ordenados por el número de tomos vendidos, se comenzó a observar que estas clasificaciones retroalimentaban la propia comercialización. Es decir, estar entre esos 10 elegidos a su vez aseguraba un mayor número de ventas, y esto más tiempo en la lista... (la pescadilla que se muerde la cola). Esto llevó a los editores a idear campañas de comercialización de fuerte impacto inicial. Ponían al principio toda la carne en el asador confiando en que luego las ventas atrajeran más ventas. Por esta razón, con el paso de las décadas se fue observando que se podía establecer una diferencia entre “short-seller” y “longseller”. Los primeros son los que producen un enorme impacto que dura entre seis meses y un año para después irse apagando (El código da Vinci, Millennium, Cincuenta sombras de Grey, El niño del pijama de Rayas, Máldi-


23cultura(s) to Karma...). Los segundos tienen un gráfico de ventas en el que la pendiente de decrecimiento es mucho menos pronunciada, más bien se acerca a la horizontalidad (El nombre de la rosa, Los pilares de la tierra...). ¿Son mejores unos que otros? Es difícil responder a la pregunta, ahora bien, aquellos libros capaces de superar la losa del paso del tiempo tienen muchas más posibilidades de ser canonizados (con todo lo que ello implica). La pregunta odiada Párrafo a párrafo he ido perfilando muy superficialmente lo que es un best-seller mediante los fenómenos extrínsecos que los configuran centrándome básicamente en la comercialización. En el fondo, de esta manera, no he hecho otra cosa que postergar la gran pregunta, ¿estos libros son malos o buenos? Como es lógico, la respuesta solo depende del baremo con el que se mida. Al fin y al cabo, ¿hay alguien que sea capaz de definir lo que es un gran libro?

La existencia de consejos de asesores en las grandes empresas del libro que aconsejan a los escritores cómo deben finalizar una historia

En el canon universitario e intelectual es prácticamente imposible que entre un bestseller como Crepúsculo. Se supone que no alcanzan los requisitos literarios mínimos para codearse con los grandes de la literatura. Sin embargo, si se mira fríamente desde fuera esto puede llegar a ser injusto. Al fin y al cabo, millones de personas lo han leído y “disfrutado”. Algo tendrá, ¿no? Lo primero que dirán los cruzados contra los superventas es que no hay nada literario en un texto de esta clase, sino que el éxito solo es construido mediante factores extrínsecos. Por esta razón, es un “short-seller”

que no pasará a la historia. El problema es que muchas veces esta respuesta está condicionada por una serie de prejuicios literarios que mantienen, muchas veces por conveniencia, las élites cultas dedicadas al estudio de la literatura. No leer estos “libros destinados a las masas” es un signo distintivo que dignifica, supuestamente, a la persona. Se produce entonces en diferentes tribus urbanas un rechazo a la corriente literaria “mainstream”, por lo que terminan solo por consumir libros minoritarios. Una conducta adoptada y exhibida como elemento confi-

gurador su identidad grupal. Esta selección muchas veces es reforzada por los críticos literarios, salvo en contadas ocasiones (Villa-Matas o Jesús Carrasco, por ejemplo). La injusticia de la generalización Al final, la reflexión en torno al extraño fenómeno del best-seller es tan compleja que al hablar del tema uno se encuentra con más preguntas que respuesta. Teóricos como David Viñas Piquer han dado un enorme paso en el estudio de esta realidad tratando de desligar los prejuicios del estudio de la literatura. Las editoriales están cometiendo enormes injusticias al capitalizar la creatividad literaria. La existencia de consejos de asesores en las grandes empresas del libro que aconsejan a los escritores cómo deben finalizar una historia para así posicionarse en el mercado es un ejemplo de estos atentados del capital a la literatura. Por otro lado, ahora parece que vender muchos libros es un pecado. Se está dejando de lado en las universidades el estudio de todo este fenómeno “subliterario”. Se pretende que el paso de los años haga justa la criba, para así poder discernir entre moda y esencia. Pero, ¿qué hacemos con escritores como Pérez Reverte que ha entrado en el canon mediante la institucionalización de su figura? Abordar estos hechos es un paso necesario para comprender la literatura del siglo XXI, para luchar contra la superficialidad impuesta por la literatura diseñada para las masas. Claro, que para esto hay que despojarse de los prejuicios. Por cierto, Rowling se llama Joanne.


24cultura(s)

ELLA TIENE EL CULO CALIENTE POR Mª TERESA SÁNCHEZ BARAHONA

Hace casi un siglo que surgió el dadaísmo como una forma de luchar contra las ideas de guerra que imperaban en Europa. Desde premisas infantiles y humorísticas trataron de hacer frente al arte racional y tradicional y rompieron con el sistema de valores estético anterior. Pocos artístas posteriores han conseguido igualar la potencia reivindicativa que consiguió Dadá. La locura tiene método. Y el método es racional, por lo tanto -se preguntarán los dadaístas- ¿Qué es lo más irracional si desde el punto de vista “racional y civilizado” se había desatado una de las mayores masacres de la Historia: la Primera Guerra Mundial? ¿Cómo responder ante eso? Con la crítica mortal de la ironía, con la inocencia de la infancia y con el humor sarcástico... curiosa manera de ir contracorriente, que resultó sin duda muy eficaz.

La subversión es la esencia de Dadá. La estética Dadá no tendría sentido sin un interés por la crítica

Ser subversivo fue la esencia de Dadá desde sus orígenes. Su forma de utilizar la sorpresa y el escándalo, de romper los moldes conociendo de antemano la reacción del público burgués tradicional y de su mano represora policial, trajo consigo una forma de hacer arte totalmente nueva y rompedora que llevó las creaciones plásticas a un extremo de imaginación y de ruptura, basadas fundamentalmente en la superposición de elementos inconexos mediante el uso del collage- que ya habían introducido los cubistas Picasso y Braquela introducción de la basura como elemento artístico, de lo feo como ideal estético y de las palabras como una forma plástica más.

“No es Dadá el sinsentido, el sinsentido es la existencia de nuestra época”. Grupo Dadá. No se considerará un arte hecho para todos, sino más bien realizado por y para aquellos intelectuales jóvenes que focalizaran sus críticas en la corrupción social y política que habían degenerado en la Primera Guerra Mundial. Normalmente la gente que no formaba parte de los grupos de élite intelectual no solía entender lo que hacían considerándoles frecuentemente locos. No buscan democratizarse. Muy al contrario: buscaban deliberadamente diferenciarse de los demás como forma más de reivindicación. Y todo ello puede resultar sorprendente desde la per-

spectiva actual. Hoy, el arte se presenta frecuentemente como un medio de reclamo social, de protesta, de lucha contra el sistema. Y sin embargo no tiene la fuerza vindicativa que tenían los artistas de Dadá. Desde el alzamiento del arte Pop de la mano de Bansky, Andy Warhol o Roy Lichtenstein entre otros, asistimos a una verdadera democratización del arte, mediante la cual esta disciplina se dirige a la masa y se convierte en popular, es decir, se vuelve digerible y accesible para todos. Sin embargo, esta supuesta democratización tiene un peligro: que el espectador sienta la

necesidad de comprenderlo todo como arte. Esta idea la explicaba de forma genial Ernst Gombrich cuando afirmaba que en ocasiones muchas personas terminan siendo snobs, perdiendo el verdadero disfrute del arte y señalando como “muy interesante” todo aquello que en realidad les resultaba repulsivo por el simple hecho de estar colocado en una bonita pared de museo o en una maravillosa vitrina de cristal. Los museos acotan el sentido crítico actual y lo disuelven. La democratización del arte lleva aparejado la unificación del gusto

Frente al ideal rupturista de Dadá, surgen ahora nue


25cultura(s) con el poder creativo. Esta vez un poder económico se cuela en los gustos, los transforma y los crea. La nueva élite económica capitalista se viste de intelectualidad a través del arte a comienzos del siglo XX. La creciente democratización y las reivindicaciones obreras de equilibrio de clases darán lugar a un intento del poder por diferenciarse y por autorreferenciarse. La falsa democratización del arte es en realidad, tal y como indicaría Foucault, un instrumento más del biopoder. ¿Puede ser el Museo tradicional un espacio para la reivindicación, para la lucha?

con el simple aire de las palabras, de tal manera que asistimos en estos momentos a una curiosa paradoja: el arte nuevo no nace de los pinceles de ningún pintor, de los recortes de periódicos de ningún ingenio, de las manos escultor alguno o de las ideas de ningún intelectual o artista... ahora el arte se fabrica, se conforma y se genera en los Museos, entre las carteras de los coleccionistas y el dinero de los inversores que alimentan tiránicamente una burbuja a punto de reventar: la burbuja del arte. Es interesante observar cómo esta historia del arte no evoluciona de la manera que cabría esperar, y así, mientras en los años veinte del s.XX, la juventud dadaísta renegaba de los museos como elemento de gener-

ación artística burguesa tradicional, los artistas “revolucionarios” actuales no pierden la ocasión de colocar alguna de sus obras en el interior de algún Museo. Asistimos de esta forma a una paradoja que ha conseguido ensalzar al artista y degradar la obra. Fácilmente conocemos los nombres de Abel Azcona, Michel Berceló o Damiel Hirst… sin embargo nos cuesta reconocer una de sus obras, o calificarla favorablemente. El arte se ha hinchado de mito tanto como su burbuja. Y por ello será explotado por el poder. De esta forma en pleno siglo XX, momento en el que comienza la democratización del arte, tal y como apunta Ortega y Gasset en su famosa “Deshumanización”, un nuevo tipo de élite se alza

Por eso la subversión Dadá fue tan potente desde premisas tan infantiles: no pretendían entrar en los museos y celebraban exposiciones conjuntas en locales o en el famoso Cabaret Voltaire que les acogió. Su obra era rechaza de forma visceral por el poder y la alta sociedad que les calificaba como jóvenes amorales y endiablados. Sin embargo, su potencialidad crítica traspasó fronteras y se extendió como la pólvora desde el minúsculo cabaret de Zuricht hasta los centros de creación alemanes y franceses, cruzando también el mar para llegar a Norte América y el mundo entero hasta el centro Dadá de Tokyo. El rechazo frontal hacia la guerra y su brutalidad, el miedo a ser enviados al frente a morir unificó su forma de hacer arte y dio lugar a un ideal estético basado en la irracionalidad artística: “Dadá pretendía destruir el engaño de la razón y descubrir el orden irracional” desde sus diversos centros artísticos. El Dadaísmo surge como

un grito de guerra a la tradición racionalista desde diversos puntos de vista aunque los más importantes puedan ser el artístico y el político, que en muchas ocasiones van dados de la mano. Para explicar esta lucha contra la llamada “civilización” productora de masacre los dadaístas utilizaron una palabra de lo más infantil: Dadá.

“Dadá no significa nada; queremos cambiar el mundo con nada” Richard Huelsenbeck. Y así con una balbuceo irracional consiguieron hacer frente a su mayor enemigo: la racionalidad. Su nihilismo es la mejor de sus armas frente a las convicciones burguesas que rechazan o a una clase política dedicada a la guerra. Con un significante insignificante darán significado a tantas cosas que la revolución antisocial que proclamaban. Llama la atención que en la actualidad, artistas que se proclaman antisistema declarados como es el caso del afamado Abel Azcona, hayan de dotar su arte de explicaciones cargadas de palabras- o palabrería-. Tratar de crear significaciones ocultas no es hacer arte, es contar historias. Abel Azcona se viste de anti-social para vender su obra, fundamentada en una historia de vida personal a través de la cual va a justificar una forma de hacer perversa basada en la venta de su propio cuerpo donde cabe desde la violación a la mutilación, pasando por el maltrato. Todo aderezado y bien adornado con una explicación filosófico-personal de


26cultura(s) sus propias sensaciones durante el proceso de creación. Y así con una balbuceo irracional consiguieron hacer frente a su mayor enemigo: la racionalidad. Su nihilismo es la mejor de sus armas frente a las convicciones burguesas que rechazan o a una clase política dedicada a la guerra. Con un significante insignificante darán significado a tantas cosas que la revolución antisocial que proclamaban. Llama la atención que en la actualidad, artistas que se proclaman antisistema declarados como es el caso del afamado Abel Azcona, hayan de dotar su arte de explicaciones cargadas de palabras- o palabrería-. Tratar de crear significaciones ocultas no es hacer arte, es contar historias. Abel Azcona se viste de anti-social para vender su obra, fundamentada en una historia de vida personal a través de la cual va a justificar una forma de hacer perversa basada en la venta de su propio cuerpo donde cabe desde la violación a la mutilación, pasando por el maltrato. Todo aderezado y bien adornado con una explicación filosófico-personal de sus propias sensaciones durante el proceso de creación. Sus efímeras performance cargadas de un dolor sinsentido y brutal se venden a través de fotografías cargadas de belleza y sensualidad. En este punto cabía preguntarse quién es el verdadero artista, si el actor performance que cobra 36.000 euros por “bolo” o su fotógrafo contratado miserablemente por obra y servicio. Por otro lado la subversión que plantea empieza y acaba en el Museo, el recipiente más tradicional del arte que pueda existir. Una

ruptura verdadera con el sistema debería partir de la idea de no contar con el modelo tradicional de museo-arte. Podemos considerar como ejemplo el planteamiento de Dadá contra el orden establecido en un momento de profunda crisis como fue la Primera Guerra Mundial: “Dadá es la sal. Dadá es el huevo. Dadá es la policía de la policía”. Richard Huelsenbeck. Y es que tal y cómo ellos decían, Dadá puede ser un arte pero también un seguro de incendios. Puede que no sea nada y que con eso, sencillamente, sea todo.- Esto dice mucho de cómo hacer para ahorrarse palabrería a la hora de reivindicar algo a través del arte. Desde este maravilloso ejemplo que nos dan estos artistas de los años veinte, cabría plantearse la necesidad de romper modelos de forma creativa. Cómo cambiar el mundo y levantarse contra un sistema retroalimentado y productor de gusto- en el sentido que le daba Walter Benjamin en su obra: La obra de arte en la época de

su reproductibilidad técnica”. Dadá como referente crítico a la política y a la estética más tradicional

Sus experiencias destructoras basadas en el azar y lo absurdo les llevó a deconstruir la estructura formal de los cuadros, la música o los poemas. Además el grupo de Berlín cargó las tintas sobre la crítica política tal y como se observa en los miembros de este grupo: Richard Huelsenbeck, George Grosz y John Heartfield que luego evolucionarán de forma completamente diferente, pero con un transfondo de su aprendizaje Dadá muy potente en todas sus obras. Éste es un ejemplo interesantísimo de cómo la sencillez de una idea potente puede ser mucho más rompedora de lo que

aparentemente parece. Es un ejemplo de subversión artística muy atractiva, que artistas posteriores retomaron con admiración. Otros artistas tales como Frida Kalho o Basquiat también consiguieron desde premisas de lucha contra el orden establecido, hacerse un hueco entre los artistas más importantes del planeta a pesar del recelo inicial de los aristócratas del arte. Quizá Abel Azcona también tenga el culo caliente como la nueva Mona Lisa que visionó Duchamp… pero lo cierto es que sus polémicos desnudos, no son más que eso: polémicos, y tal vez por ello jamás alcanzarán el propósito subversivo que buscan y que creen tener, de una forma tan eficaz como la que consiguió Dadá.

1. PORTAU DE LA MUELA, Luis Miguel “ Dadá y el valor artístico de la obra de arte en el siglo XX” Plumilla educativa, nº7 2010. 2. BENJAMIN, Walter “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” Abada, Madrid (2008)


27tiempos (post)modernos

LA INSUMISIÓN A LAS MULTAS COMO FORMA DE INSUMISIÓN AL APARATO ESTATAL POR R. NEGÜEN

La represión es una de las formas que el Estado emplea a la hora de eliminar a todo aquello que pone en peligro su hegemonía. En función de la amenaza que le supongan distintas actividades o acciones que puedan resultar subversivas y/o de la aceptación popular que estas tengan, el Estado no dudará en emplear diferentes mecanismos represivos que pueden ir desde el acoso a personas o colectivos hasta el encierro, la tortura (1) o el asesinato de los individuos que le resulten molestos (2).

SANCIONES ADMINISTRATIVAS Existen dos tipos de multa que se nos pueden imponer: las multas administrativas y las penas multa. Las multas administrativas son sanciones económicas que la administración impone a quien incumple una serie de normas que esta dicta (como las ordenanzas antisociales, los reglamentos de armas...). Una de las características que se puede destacar de este tipo de multa es

que muchas veces se centran en tratar de prohibir no tanto hechos concretos sino medios que habitualmente utilizamos para desarrollar nuestra actividad política o para expresarnos y comunicarnos socialmente. Frente a estas existen diferentes estrategias para evitar su pago, empezando por el recurso sistemático de todas las sanciones de este tipo que nos pongan, lo que puede llevar al agotamiento de los plazos para su resolución, nuestro expediente se puede extraviar durante este tiem-

po, etc. evitando así que la sanción se consume, además de la correspondiente carga de trabajo que generamos a la administración. Este proceso lo podemos realizar nosotras mismas sin la necesidad de recurrir a abogadas ni a ninguna otra experta. ¡Apostemos también por la autogestión de nuestros trámites burocráticos! Somos conscientes de que el lenguaje utilizado por el poder en materia de legislación es complicado y enrevesado. Esto no es casual, sino que con ello se nos di-


28tiempos (post)modernos ficulta el poder defendernos de sus imposiciones legales. Si tras el proceso administrativo correspondiente finalmente somos sancionadas siempre podemos evitar que la sanción se haga efectiva si somos insolventes. También podemos una vez finalizada la vía administrativa recurrir a la vía judicial si creemos que la sanción que se nos ha impuesto no se ajusta a la estipulada. Para ello habríamos de recurrir al juzgado de lo contencioso administrativo y se celebraría un juicio en el que si que sería necesario contar con una abogada.

PENAS MULTA El segundo tipo de multa son las penas multa. Estas han de ser impuestas por un juez tras un juicio. En él se nos condena a pagar un determinado importe económico (que variará en función de nuestra situación económica entre los 2 y los 400 Euros) durante un determinado número de días (desde los 10 días a los 2 años) y tienen la particularidad de que en caso de no pagarlas (ya sea voluntariamente o a través de un embargo) nos son conmutadas por días de prisión a razón de un día de encierro por cada dos días de impago. Si hemos sido condenadas a una pena multa tenemos varias posibilidades para evitar pagarla sin tener que entrar en prisión, aunque para ello hemos de ser insolventes, por que si no lo somos nos embargarían nuestro dinero o nuestros bienes automáticamente. Algunas de ellas son: -En caso de que el juez nos lo conceda podemos sustituir la entrada en prisión por

el arresto domiciliario o por “trabajos en beneficio de la comunidad” (lo cual supondría realizar gratis un trabajo por el que se debería de pagar a alguien). - En caso de no aceptarlos o de que el juez no nos los conceda y de que aún así no pagásemos la multa deberíamos de entrar en prisión a cumplir los días estipulados (entre 5 días y 1 año), pero siempre podemos no hacerlo voluntariamente, lo que supondría pasar a estar en una situación de busca y captura. Esta situación dependiendo de la gravedad de nuestro delito o de nuestra falta podría no suponer una gran amenaza, ya que seguramente ni siquiera tratasen de buscarnos, aún así deberíamos de evitar ser identificados durante el tiempo que dure el plazo en que pueden encarcelarnos, lo que puede suponer bastante incordio. Cada cual a de valorar sus circunstancias, sus posibilidades y su forma de enfrentar su proceso represivo. - En el caso de que finalmente ingresásemos en

prisión lo primero hemos de saber es que en el momento en que se pagase la parte de multa que aún nos quedase sin pagar nos soltarían. Aún así podemos tratar de sacar rédito político a nuestro encarcelamiento (así como a nuestro arresto domiciliario) visibilizando el proceso represivo a que hemos sido sometidas.

APROVECHANDO POLÍTICAMENTE NUESTRO PROCESO REPRESIVO Si no podemos evitar la represión siempre podemos utilizarla para visibilizar las luchas, los procesos represivos, etc. rompiendo el aislamiento que el poder trata de imponernos.

Una forma de sacar rédito político a nuestras sanciones sería por ejemplo ante una pena multa no pagada por una lucha vecinal forzar nuestra detención en medio por ejemplo de las fiestas del barrio, esto supondría una muy mala prensa para la administración estatal y para las fuerzas represivas, así como una oportunidad de visibilizar el conflicto por el que hemos sido sancionadas. Otro ejemplo sería el pasar el arresto domiciliario por ejemplo en un centro social y aprovecharlo para denunciar públicamente nuestro caso represivo o para hacer campaña a favor de la insumisión a las penas multa. Las posibilidades son infinitas y dependen en gran parte de la imaginación que sepamos echar al asunto.

REFERENCIAS 1. Dossier sobre la tortura aparecido en la revista Punto de fuga número 11. 2. Artículo Las “otras” víctimas en el número 6 de la revista Contrahistoria


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DEMASIADA RAZÓN POR MIGUEL DÍEZ

Nos pasamos el día decidiendo. Desde las cosas más ordinarias como elegir el tipo de ropa que nos vamos a poner hasta otras más trascendentales que marcarán el destino de nuestra vida como hacernos fans del Real Madrid o del Barça, constantemente estamos tomamos decisiones. Da pereza sólo de pensarlo. Menos mal que la mayoría de decisiones las tomamos de forma inconsciente. Y es que si tuviéramos que reflexionar constantemente sobre todo lo que hacemos no daríamos ni una. Nos llevaría mucho tiempo y el gasto mental no merecería la pena. Por eso el cerebro ha ido guardando a lo largo de nuestra vida una serie de conclusiones que, sin que seamos conscientes de dónde vienen, aparecen en nuestra cabeza a modo de corazonadas o como dirían aquellas películas ochenteras a modo de “pálpitos”. Pues bien, estas corazonadas y pálpitos no son otra cosa que intuiciones. Es decir, respuestas instantáneas que sentimos que sabemos ante diferentes problemas que se nos platean en nuestra vida. El mejor ejemplo del uso de la intuición lo podemos encontrar en las relaciones personales. Cuando conocemos por primera vez a una persona sólo tardamos unos pocos segundos en formarnos una impresión sobre ella. Más allá de si acertamos o no –cada uno verá lo atrofiada que tiene su intuición-, lo que parece claro es que de entrada ya creemos saber si un desconocido nos cae bien

o mal y lo intuimos porque un rasgo físico, su forma de moverse o su forma de vestir la asociamos a otra persona que ya conocemos y de la cual ya tenemos una idea. Puedes ser la persona más buena del mundo, pero como decidas llevar el mismo bigote que Hitler ya puedes olvidarte de ser invitado a la celebración de un Bar Mitzva. Hablando así de las intuiciones parece que son algo de lo que hay que desconfiar. Y es que si no reflexionamos detenidamente podemos caer en conclusiones precipitadas. Por eso habrás oído decir a tus padres aquello de “piensa dos veces antes de actuar” o a grandes filósofos seguir máximas como la de que “el que nada duda, nada sabe”. Como éstas eran frases de progenitores preocupados por sus inexpertos hijos y sabios sin soporte científico, hasta hace pocos años la psicología social ha estado intentando demostrar que

las intuiciones fallan para convertir en ley digna de un Premio Nobel aquellas frases que ya circulaban en el imaginario colectivo. Precisamente una de las cosas por las que Daniel Kahneman ganó el Premio Nobel de Economía en 2002 fue por demostrar que la intuición falla. Es decir, que a partir del 2002 la intuición de que las intuiciones fallan dejó de ser una intuición. Pero hoy en día la psicología social parece estar cambiando de rumbo y libros como Decisiones instintivas de Gerd Gigerenzer (2008) se han convertido en auténticas biblias en campo de la psicología social. Por llevar la contraria a los premios nobel, la idea que intentan transmitir es que la intuición puede llegar a ser mejor que los modelos de elección racional. Y esto es llevar mucho la contraria, ya que siempre se ha pensado que en la toma de decisiones

es mejor esperar y sopesar todos los factores que guiarse por respuestas intuitivas. De hecho, cuando alguien tiene en cuenta pocos factores se le suele tachar de irracional: “no estás contemplando todas las posibilidades”, dicen. Pero sopesar todas las posibilidades viene a ser algo así como querer tener todo bajo control. Difícil, por no decir imposible. Parece claro que en el campo de las relaciones personales la intuición es algo valioso que incluso supera a la razón, sin embargo cuando hablamos de otros campos nos ponemos serios y desconfiamos de la intuición. ¿Qué pensarías de alguien que elige una carrera o un trabajo siguiendo a su corazón? Pues bien, esto es precisamente lo que sucede en el ámbito de las acciones políticas de la ciudadanía en el espacio público: la intuición no existe. Todos nos escandalizamos ante las in-


30tiempos (post)modernos justicias pero a la hora de demostrar nuestro descontento públicamente nos solemos amedrentar. Alguien pudiera argumentar que la razón del inmovilismo ciudadano se debe a una serie de motivaciones bien estudiadas e inducidas a la ciudadanía desde el poder. Puede ser. Pero lo que hace realmente todo ese entramado sutil de sometimiento es anular tu intuición. Imagina que te encuentras con algo que consideras una injusticia, la primera impresión que probablemente tengas sea la de enfrentarte contra ella. En un segundo momento de más calma y reflexión lo que probablemente harás será pensar en las consecuencias del enfrentamiento. Harás una lista mental y valorarás los pros y los contras, donde tu autoconservación y el miedo a perderla acabarán por determinar el dilema. Llegados a este punto el fuego interno que había iniciado la reflexión se habrá apagado. De este modo cuantas más posibilidades tomamos en consideración, más dudamos y más rápido caminamos hacia el inmovilismo. A pesar de que podamos pensar que una elección acertada tiene que ser fruto de poner en una balanza todas las posibilidades, la realidad parece demostrar que el exceso de información y reflexión desemboca en saturación y parálisis. En el espacio político sucede precisamente esto: no parece muy efectivo ser excesivamente racional. ¿Se puede llegar a establecer una argumentación definitiva sobre qué tipo de ideología política es mejor para vivir en sociedad? ¿Existe una respuesta definitiva en los debates ideológicos?

Quien crea tener una respuesta final a estas cuestiones es que ha decidido suspender el pensamiento y comenzar a sentir. La intuición dice: lo hago. La razón se pregunta: ¿lo hago o no lo hago? La intuición dice: lo sé. La razón dice: creo que lo sé. La intuición actúa, la razón duda. Y nunca deja de dudar, porque ese es su cometido. ¿Acaso llegaste alguna vez a conclusiones inamovibles mediante la razón? Cuando decides hacer algo es porque has decidido dejar de pensar, porque has decidido dejar de dudar, porque has decidido escuchar a tu corazón. Pero esto no es ser irracional, sino simplemente escuchar unas razones más que otras, unas razones que nacen de forma intuitiva más que deliberativa. Si queremos actuar tenemos que sentir las ideas más que pensarlas. De otro modo seremos lo que Hegel llamó “el alma bella”, que condena moralmente el curso del mundo pero no puede adentrarse en él para trans-

formarlo.En un mundo marcado por la incertidumbre querer tener todo bajo control intentando sopesar todas las consecuencias de una acción es una tarea de locos. Y es que en un mundo incierto puede ser bueno ignorar parte de la información que tenemos y dar más importancia a las razones que nacen del corazón. Aceptar la incertidumbre que nos rodea nos permite coger mejores caminos donde la intuición juega un papel fundamental. Es por eso que hacer caso a las intuiciones no sólo puede servirnos para elegir mejor, sino también para conocernos mejor a nosotros mismos.

Pensar en exceso genera ruido, nos paraliza. La duda nunca desaparece porque todo es susceptible de duda. Por ello quizás lo mejor sea decidir dejar de pensar, aunque sólo sea por un momento, para poder alguna vez hacer algo. Seguir la intuición no es otra cosa que escucharnos a nosotros mismos, parar de pensar y notar cómo nos sentimos. Pero no es tarea fácil: seguir el camino del corazón en un mundo que nos bombardea con excesiva información exige ignorar parte de la información que tenemos. ¿Podrás hacerlo?

ALGUNOS DOCUMENTALES 1. Punset, E. (2008): “La intuición no es irracional”, en Redes, RTVE. 2. Montserrat Rosell, A. (2012): “Rescatar la intuición”, en Tres14, RTVE.


Barcelona. CSO La Carbonería. Desalojado en febrero de 2014. Foto: Gaspar M.B.

EXARCHIA nº7 abr2014

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