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REVISTA ETCÉTERA 

CURSO ​2019-20


PRESENTACIÓN

Cerramos este curso tan peculiar en el que todos hemos aprendido algo nuevo: una pandemia ha cambiado todo aquello que pensábamos inmutable. A pesar de todo, también hemos aprendido que no se pueden poner límites a las ganas de aprender, a la imaginación, a nuevas formas de hacer lo que ya conocíamos. Y resurgimos de estos meses con fuerzas renovadas, dispuestos a seguir aprendiendo. La capacidad del ser humano para afrontar las dificultades y renovarse ha quedado demostrada una vez más. Como dice la canción “Extraños” de Octubre Polar, “cambiaremos el mundo, cambiaremos el rumbo”. Por eso, sale este nuevo número de la revista del IES Valle de Leiva que esperamos os guste mucho. Agradecemos a todos los que lo han hecho posible su colaboración y esfuerzo, y de forma muy especial a Amparo Ruiz Guirao (profesora de Audición y Lenguaje) el diseño de nuestra portada, y a Soledad Sola Almirante (profesora de Plástica) el diseño de la contraportada. Finalmente, nuestro homenaje y cariño a las tres profesoras que se jubilan este curso, a las que va dedicada la despedida de la revista.

Mercedes García Coordinadora de la Revista Etcétera

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ÍNDICE

- RECUERDOS DEL INSTITUTO ……………………………………… ...4 - RELATOS ………………………………………………………….……..8 - CON MUCHO ARTE ……………………………………………………24 - PASATIEMPOS …………………………………………………………33 - VIOLENCIA MACHISTA, LA OTRA PANDEMIA ……………………37 - DESPEDIDA …………………………………………………………….39

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RECUERDOS DEL INSTITUTO EXCURSIÓN INCREÍBLE Nosotras recordamos con mucho gusto el viaje que realizamos a Madrid para ver el musical de “Ghost”. Pasamos un día y una noche increíble junto a los cuatro profesores que nos acompañaron Ángel Ramírez, Mari Carmen Merlos, Elisa Cano , y en especial ,a Fernando Molina el cual lo hemos tenido como profesor de música los tres años que llevamos en el Instituto y nos motivó a ir a este viaje tan inolvidable porque nos lo pasamos muyyyy biennnnn……

lía y Erica South Fernández 3ºESO

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CARNAVAL,CARNAVAL,... CARNAVAL Te quiero, LA,LA,LA,LA,LA,LA,LA…… Chicos/as del Valle de Leiva, seguro, que vosotros y nosotros como profesores coincidimos en los gustos de las vivencias tenidas a edades jóvenes. En particular, lo que más me gustaba de mi Instituto eran las fechas de Carnaval porque los/as compañeros/as de clase nos reuníamos, semanas antes, para elegir y preparar el disfraz.

Si observáis la foto de uno de mis Carnavales, soy la payasa más verde del grupo, y fue un día de instituto genial en mi vida, si os contara, jijijijij… Recuerdo bonito de Cristina Tormos Mármol.

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¿Y TÚ QUÉ OPINAS? ¿Qué es lo que más te gustaba del instituto? Los ratos de risas con alumnado y profesorado. Carmen Maldonado Poder ver a los alumnos en clase, por los pasillos, ... Mercedes García De primero a tercero, nada salvo algún profesor. Rosa, de lengua. Begoña, de francés. Fuensanta, de inglés. Pepa, de religión. Y Ángel de francés. De 4°, mis compañeros. Y en bachillerato, mis compañeros. Aunque todo el elenco de profesores de segundo, chapó. Alícia Díaz Serrano Las actividades que más me gustan son las excursiones y las tutorías. Daniel López Cava

¿Cuál era el mejor momento del día? A tercera, que sabes que pronto llega el descanso para el almuerzo. Carmen Maldonado El recreo, para poder descansar y coger nuevas fuerzas y seguir con la segunda mitad del día. Mercedes García Inglés o francés, si tocaba. Alícia Díaz Serrano El mejor momento del día es el recreo porque puedo hablar con mis amigos. Daniel López Cava

¿Qué es lo que menos te gustaba del instituto? Los días de lluvia. Carmen Maldonado Los exámenes, porque ponen nerviosos a los alumnos. Mercedes García El bullying sufrido por mis compañeros desde primero hasta tercero. Y algún tipo de trato incorrecto por parte del profesorado. Alícia Díaz Serrano No me gusta algunos comportamientos de los/as alumnos/as. Daniel López Cava

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¿Tienes alguna anécdota divertida? Cuéntala brevemente.​4 respuestas La celebración del 50 aniversario, el encuentro con los antiguos alumnos y profesores del 5 de abril. Me encantó ver a mis antiguos compañeros, y por supuesto a aquellos alumnos ya universitarios. Carmen Maldonado Una vez, un alumno no entendía bien lo que estaba explicando, y tras varias preguntas seguidas dijo: ¿pero mamá? Todos nos partimos de la risa, incluído el alumno. Mercedes García La vez que fuimos de viaje a la ruta del Duero, y una profesora se cayó a la entrada de una cueva y retumbó por todos lados. Todos nos giramos para ver si estaba bien, y bajo su paraguas gritó: “estoy bien, no os preocupéis”; fue muy gracioso. Alícia Díaz Serrano De camino a mi clase, una profesora me dijo que entrara a su clase de primero de Bachillerato, y no me dio tiempo decirle que yo era de segundo de la ESO. Finalmente, la profesora y yo nos partimos de la risa porque se confundió de alumno al pasar lista. Daniel López Cava

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RELATOS

ESCAPANDO DEL VALLE DE LEIVA El instituto Valle de Leiva es un centro educativo de Alhama de Murcia, fue construido hace más de 50 años y es un edificio muy antiguo. Un verano, cuando el instituto estaba cerrado, se colaron en él un grupo de 4 adolescentes. Estos adolescentes, dos chicos y dos chicas, eran amigos y compañeros de clase. Todos estudiaban en el Valle de Leiva y pensaron entrar a ver cómo era el instituto sin alumnos ni profesores. Una noche de julio decidieron entrar al instituto pero tuvieron que pensar cómo hacerlo. El grupo de amigos pensó en dar una vuelta al instituto y encontraron una ventana abierta y sin reja porque estaban cambiándola por una nueva. Aprovecharon la ventana para colarse y entraron directamente a la sala de los profesores. Estaba todo oscuro y tuvieron que encender la luz. Cuando por fin podían ver, encontraron por la mesa archivos de alumnos problemáticos y la curiosidad les hizo leerlos. Cuando salieron de la sala de los profesores se fueron a la primera planta y se metieron en el laboratorio. Allí encontraron platos con comida, vasos, tenedores, ... - ¡Hala! ¿qué hace esto aquí? -dijo un chico. - Parece que hay alguien más con nosotros -contestó la chica. El grupo de amigos estaban asustados porque encontraron los platos en el laboratorio y eso significaba que había más personas en el instituto y no estaban solos como pensaban. Aunque estaban preocupados fueron a ver si había más pistas que les llevaran a la misteriosa persona. Bajaron de nuevo a la planta baja y escucharon ruidos que venían del salón de actos. Rápidamente fueron al salón de actos, entraron por una puerta y vieron una sombra salir por la puerta del escenario. - ¡Qué miedo! Yo me voy -dijo un chico. - No voy a dejar que te vayas, vamos a buscar más pistas- respondió el otro chico. Se fueron al gimnasio y encontraron una cama con almohadas y una manta. Se asustaron y fueron al cuarto de baño de los chicos. Todos se sentaron y una de las chicas vio ropa sucia y fue corriendo a decírselo a los demás. Cuando salieron del cuarto de baño vieron la sombra y fueron a perseguirla hasta la segunda planta. Llegaron al aula de biología y la sombra no podía escapar.

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-

¿Quién eres?- preguntó una chica.

Todo el grupo vio que era un hombre descuidado, delgado, bajo, mayor y parecía asustado. - Tranquilo no soy mala persona. Soy un hombre de A Alhama que me quedé sin trabajo y sin casa y no podía pagar la hipoteca.No quiero causar daños solo quiero un techo, no quiero quedarme en la calle, por favor no aviséis a la autoridades ni a los profesores. El grupo de amigos se quedó por un momento en silencio. Hicieron un pequeño corrillo y decidieron guardar el secreto pues sintieron compasión por ese hombre tan desdichado. Unos de los niños se dirigió al hombre y dijo: -No te preocupes, nosotros no diremos nada así tienes todo el verano para pensar y buscar algo de trabajo.

En septiembre, cuando volvieron al instituto, ya no estaba el hombre ni sus cosas. El grupo nunca dijo nada de lo que había pasado y guardaron el secreto.

FIN

María Nieves Heredia Escudero 2ºD

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UNA NOCHE EN EL VALLE DE LEIVA El trece de marzo del año dos mil veinte, llegó un mensaje al instituto Valle de Leiva que informaba sobre un virus llamado Covid-19. Se decidió cerrar el instituto para evitar que sus alumnos se contagiaran. Ese día tres amigos, dos chicos y una chica, estaban en el aula P2B3 de Geografía e Historia y se habían quedado dormidos. Cuando el instituto cerró, se quedaron encerrados en él. Los tres amigos estudiaban primero de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y tuvieron miedo cuando se dieron cuenta de que era de noche y estaban solos. Pronto los tres amigos se pusieron a pensar qué podían hacer. Primero, los amigos fueron a comprobar si estaban realmente solos. Después, buscaron un teléfono para llamar a la policía o los bomberos y pedir ayuda. -​ ​¡Oh, no! No tiene línea. El teléfono no funciona -dijo la chica del grupo. -​ ​No pasa nada. Pensemos otra opción para salir del instituto y llegar a casa -contestó el más valiente. -​ ​Vale, rápido que me da miedo estar aquí a oscuras -dijo el más miedoso. Los tres chicos habían visto, durante su paseo por el instituto, una ventana abierta en el aula P1B3 que daba hacia la pista y pensaron en salir rápido y sin hacerse daño. Por eso, fueron al gimnasio del instituto y pensaron en construir una escalera con los materiales de allí para salir por esa ventana. En el gimnasio, el amigo miedoso estaba muy preocupado porque no sabía cómo hacerlo pero el amigo más valiente lo tranquilizó y se pusieron de acuerdo para trabajar en equipo. - ​Chicos, yo usaría las escaleras del gimnasio, en las que los chicos se cuelgan, para hacer una grande -propuso la chica. -​ ​¡Genial! También usaremos cuerda para unirlas -añadió el chico. Los tres amigos empezaron a construir la escalera para escapar y les pareció muy fácil porque en seguida la hicieron y consiguieron una escalera fuerte y larga. Después, apareció otro problema ¿Cómo podían subir la escalera al aula P1B3? Entre todos, llevaron la escalera en posición vertical aprovechando los techos altos del instituto. Al llegar a la escalera que sube a la primera planta, decidieron dividirse para subir mejor. Uno de los chicos se colocó en el principio de la escalera, el otro chico se puso en el medio y la chica se puso en el otro extremo para poder subirla cómodamente con la que ellos habían construido y poder llegar a la P1B3. Cuando consiguieron subir e iban caminando por el pasillo, vieron la sombra de una persona. -​ ​¿Qué ha sido eso? ¿Lo habéis visto? -dijo un chico. -​ ​No tengo ni idea. ¿Qué puede ser? –contestó la chica.

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-​ ​Vamos a ir a ver qué es – afirmó el valiente. El grupo de amigos dejó la escalera en el pasillo y fueron a buscar a esa sombra. Entraron en el aula P1B4 donde se había escondido la misteriosa sombra. La clase estaba vacía y con todas las luces encendidas. Al principio, no veían a nadie pero pronto se fijaron bien y encontraron a la sombra. Era un profesor que también se había quedado encerrado como los chicos. Estaba asustado y se escondía porque, aunque era adulto, tenía miedo a la oscuridad y lo estaba pasando mal con el instituto a oscuras y estando solo. En seguida, los chicos y el profesor fueron a coger la escalera que habían dejado en el pasillo para poder escapar juntos y rápido y volver a sus casas. Llegaron a la P1B3 y sacaron la escalera por la ventana. Pensaron en cómo hacerlo bien para que la escalera no se rompiera y no tener que hacer otra. Primero bajaron los chicos y el profesor sujetó la escalera para que ellos bajaran de forma segura y no se cayeran. Después, bajó el profesor y, al llegar todos al patio, saltaron la valla para escapar por fin del instituto. En septiembre, cuando comenzaron 2º de ESO, los compañeros y profesores felicitaron a los chicos por haber sido tan valientes. Hicieron una celebración en el salón de actos del instituto para agradecer la valentía del profesor y de los alumnos.

FIN THE END

Valentín Plamenov Dimitrov 2º ESO E Coral Ortiz Montiel 1º ESO C

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MISTERIO , ENGAÑO Y DESAPARICIÓN Toda esta historia comenzó con un grupo de amigos: Álvaro, Pedro, Pablo, Noelia y Almudena. Todos se conocieron en primero de la ESO y desde ahí fueron amigos. Empezó un nuevo curso para todo el grupo pero ese año era especial porque era el último que estarían juntos, después cada uno empezaría su nueva vida lejos de ese instituto en el que tanto tiempo estuvieron juntos. Como todos los años, siempre el primer día quedaban en la puerta del instituto diez minutos antes de entrar en clase. Como siempre, la primera en llegar era Almudena, después Pedro, Noelia y el resto. Cuando todos estaban sentados esperando a que entrara su nuevo tutor estuvieron hablando de lo que hicieron durante todo el verano. Todos hicieron cosas increíbles y divertidas cuando de repente apareció el maestro y todos se callaron al segundo. El maestro era alto, delgado, mayor y tenía cara de simpático. Parecía también un poco estricto y maniático. Entró y se sentó en su silla, dejó sus cosas y se presentó. - Hola soy vuestro tutor. Me llamo Mario y como habéis podido observar soy nuevo en este centro. Espero empezar bien y no meter la pata con ninguno, así que en mi clase va a haber una serie de normas un poco estrictas. Sacad una libreta y un boli, por favor. El grupo de amigos se miraron entre ellos y se acercaron todos un poco para comentar sobre el maestro. - A mí, a simple vista, me cae bien. Espero que sepa explicar bien porque sino… madre mía –dijo Noelia. -A mí también me parece majo -contestó Pedro. Almudena y Álvaro dijeron lo mismo. - La verdad, a mí no me convence. Yo le veo algo raro como si ocultara algún secreto que te pone los pelos de punta -dijo Pablo con cara de curiosidad . - ¡Venga ya, Pablo! No lo parece. Eso es tu imaginación porque ves muchas pelis -dijo Almudena con una sonrisa en los labios. -Sí puede ser pero no sé, yo le veo como un lado malo. A lo mejor son imaginaciones mías -dijo el joven. Pero de repente el maestro levantó la voz y dijo: - Parece que el grupito del fondo no quiere escribir las normas, ya que no para de cuchichear. Están castigados. Al final de la clase se esperan en sus pupitres -dijo el profesor con cara de pocos amigos. Todos asintieron. Al final de la clase, como dijo el profesor, se quedaron todos en sus asientos. Les dio un discurso de porqué las normas se tenían que cumplir y debían callarse en clase.

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- Que no vuelva a ocurrir en mi clase nunca más porque de lo contrario se van a arrepentir todos -dijo Mario tan serio que casi daba miedo. Todo se disculparon y salieron de clase asustados. La teoría de Pablo parecía ser verdad pero los demás no le escucharon aunque él no iba a bajar la guardia con aquel profesor. Pasaron unos meses después de aquel día. Durante ese tiempo, Pablo veía cosas extrañas en Mario que hacía que desconfiara más de él. Sus amigos no le creían y decían que estaba soñando, pero eso es porque les caía bien Mario ya que lo explicaba muy bien todo y sacaban buenas notas. Todos menos Pablo, claro, que iba pelado aunque él no lo entendía. Se pasaba todo el tiempo estudiando pero nada. Hasta empezó a pensar que le tenía manía o algo así. - Vale quiero decir una cosa antes de que termine la clase. Quiero hacer un experimento con mi clase. Solo con vosotros, los de 2º de bachiller. Trata de que este viernes vamos a hacer una acampada en el instituto. Será divertido y así nos conocemos mejor como grupo -dijo el profesor con una amplia sonrisa. Todos aceptaron y les gustó la idea del experimento. A todos menos a uno. En el recreo el grupo se sentó en sus mesas de siempre para comerse su almuerzo, cuando de repente saltó Álvaro. - ¿No os parece divertido eso de pasar una noche en el insti? Es como una típica peli de terror en la que los alumnos van desapareciendo -dijo con una sonrisa. - Sí, ¡claro! y el maestro es un asesino a sueldo, ¿no? - dijo Noelia soltando una carcajada. Se rieron todos. Pablo presentía que algo muy malo iba a ocurrir esa noche pero no dijo nada y les siguió el rollo. - Quitando todo eso, ¿qué os vais a llevar? Yo he pensado en el saco de dormir y montones de comida -dijo Pedro. - Yo me llevaré lo mismo -afirmó Almudena. Todos siguieron hablando de lo que iban a hacer pero Pablo no hablaba mucho. Estaba pensado si lo que dijeron Álvaro y Noelia no fuera cierto. Toda la clase quedó a las diez en punto en la puerta del instituto y esperaron al maestro a que abriera la puerta. A las once estaban todos en el salón de actos ya que esa era la más amplia y cabían todos perfectamente. -Voy a salir un momento de la clase no quiero que nadie salga, ¿vale? – dijo Mario, su tutor, y salió del aula. - Chicos, ¿nos damos una vuelta por el centro? Tiene que estar guay verlo de noche. Tiene que dar escalofríos -dijo Álvaro. - No. ¿No has escuchado a Mario? No se puede salir de clase –a Almudena no le gustaba desobedecer al maestro.

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- ¡Venga, Almudena! Si no va a pasar nada. No creo que nos mate nadie - le dijo Noelia tranquilizándola. - Yo estoy con Almudena. No creo que sea muy buena idea - Pablo tampoco quería cabrear al maestro. - Pues yo me voy con vosotros. Si me voy a tirar aquí toda la noche por lo menos quiero hacer algo divertido -afirmó Pedro levantándose para irse. Noelia , Pedro y Álvaro salieron del aula pero lo que no sabían es que se iban a encontrar con algo de lo que nunca se les olvidaría en su vidas. Estaban por el pasillo del laboratorio cuando sonó un ruido muy extraño. Una de las puertas estaba abierta y los tres se acercaron sigilosamente hasta que se asomaron por el marco y vieron a Mario con instrumentos de tortura. Se quedaron todos boquiabiertos pero salieron corriendo en cuanto Mario se dio cuenta de que lo vieron. Él salió tras ellos. -A dónde creéis que vais -dijo Mario con una voz espeluznante. Los chicos corrieron todo lo que pudieron pero Mario fue listo y los acorraló a todos. Los llevó a donde estaba el departamento de música, una clase minúscula con un montón de cajas y telarañas. - Os dije que no podíais salir de clase. Como no obedecéis mis órdenes os quedaréis aquí y seréis mis maniquís de tortura -Mario les relevó su cara oscura y esa voz daba tanto miedo que no reconocían a su profesor. Mario cerró el aula con llave y los chicos se quedaron en shock. No se podían creer que Pablo pudiera tener razón pero el profesor escondía algo escalofriante aunque pareciera un buen maestro. - Chicos, ¿qué hacemos ahora? Tenemos que salir y llamar a la policía. Toda la clase está aquí y podría secuestrarnos a todos. Para eso quería tener este finde de acampada y sin ningún profesor más ¡para llevar a cabo su plan maléfico! -dijo Noelia muy atacada y con ojos de pánico. - Tranquila Noelia, todo va a salir bien. Si nos ayudamos y elaboramos un plan mejor que el del profesor saldremos todos sin ningún rasguño, te lo prometo - le dijo Pedro a Noelia dándole un abrazo y consolándola presa del pánico. - Pero qué plan vamos a hacer si estamos aquí encerrados. No podemos salir y a mí se me ha olvidado el móvil -afirmó Álvaro. - Y a mí se me ha apagado el mío -dijo frustrado Pedro. - Yo me lo dejé en casa con las prisas. ¡Espera tengo una idea! - Noelia sacó una horquilla de su cabello –voy a intentar abrir la puerta con esto. Lo hice una vez pero tardé como una hora. - Vale, nosotros tenemos que idear un plan pero no sabemos el tiempo que tendremos hasta que vuelva Mario. Hay que darse prisa -dijo Álvaro. Los chicos se pusieron manos a la obra aunque no sabían que la noche que les esperaba se iba a convertir en la más larga de sus vidas.

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Mientras tanto en el salón de actos todos seguían como si no hubiera pasado nada pero dos personas se empezaron a preocupar. Sus amigos estaban tardando demasiado en regresar. - ¡Qué aburrimiento! deberíamos haber ido con los demás y no estar aquí viendo como todos hablan y comen -Almudena miró el móvil- además, son ya las doce y están tardando demasiado, ¿no crees? - Sí, a mí también me extraña mucho. A ver si les ha pasado algo - Pablo se levantó de un brincoVamos a buscarlos, a lo mejor necesitan ayuda. - No sé yo. No quiero desobedecer al maestro, no lo quiero enojar -dijo Almudena. - Pero, ¿y si están en apuros? Yo de Mario no me fio ni un pelo, creo que tiene algo que ver -Pablo se puso muy nervioso. - Vale, pero el maestro no nos puede pillar -Almudena se levantó . De repente Mario entró empírico . Los dos amigos se sentaron de repente asustados. - Hola, siento la tardanza. Me ha surgido un problemilla, así que mientras lo resuelvo os pondré una película: “Nunca apagues la luz” -Mario se acercó al ordenador y puso la pizarra digital- durante una hora y media que dura la peli no quiero que salga nadie del salón de actos, ¿vale? Mario salió del salón de actos directo a la pequeña habitación donde estaban encerrados Noelia, Álvaro y Pedro. - Almudena, vámonos ya, esto no tiene muy buena pinta -Pablo se levantó otra vez dispuesto a salir de la clase. - Sí, vámonos ya, a mí tampoco me gusta eso -y salieron los dos juntos en busca de sus amigos. De repente sonó una alarma en todo el centro avisando que había un incendio y Pablo y Almudena salieron disparados más asustados que antes. Quince minutos antes de que tocara la alarma. - Vale, tengo una idea. Hacemos un incendio en el instituto pero que parezca accidental, de ese modo tendríamos que tocar la alarma de incendios y toda la clase se vería obligada a salir del centro y nos vendría genial porque la alarma está conectada a la central de la policía y vendrían los bomberos y la poli -a Pedro se le ocurrió un gran plan- pero necesitamos pruebas de que Mario es un psicópata. - Podríamos ir, en cuanto demos la alarma, a la clase del laboratorio a echar algunas fotos y salir rápidamente con los demás de nuestra clase -dijo Álvaro, orgulloso de su idea. - Chicos esos planes suenan geniales, así que vamos a llevarlos a cabo -Noelia movió si horquilla un poco más y la puerta se abrió- Ya está, podemos salir. - Venga, a la sala de informática, así podemos hacer un corto circuito con algún ordenador y parece que ha sido accidental -dijo Pedro.

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- No, mejor Álvaro y yo nos vamos a tocar la alarma mientras tú haces eso con el ordenador así tendrás más tiempo -Noelia y Álvaro empezaron a andar- y luego nos reunimos en la clase de laboratorio. - De acuerdo, allí nos vemos, tened cuidado. - Lo mismo digo, Pedro. Cada uno se fue por su camino y dieron la alarma. Pedro encendió el fuego y fueron corriendo a la clase acordada pero Almudena y Pablo vieron a Pedro y fueron tras él. - Pedro, dónde estabas. Os estamos buscando. Ha sonado la alarma de incendios, tenemos que salir ya de aquí -Pablo dio una bocanada de aire de correr tanto. - Chicos no os lo vais a creer pero, Pablo, tú tenías toda la razón desde el principio. Mario no es quien creéis que es. Nos encerró en la pequeña clase que hay al lado de la de P1C1. Venid y os termino de explicar todo el plan que tenemos de camino -Pedro echó a andar. - ¡No puede ser! Con lo bueno que es Mario, no me creo todo lo que me has contado -dijo asombrada Almudena . - Pues creételo -Pedro se paró justo en la clase acordada donde estaban los demás. Los chicos forzaron un poco la puerta y consiguieron entrar en la clase. Se quedaron boquiabiertos de ver todos los instrumentos de tortura, desde uñas de gato hasta mordazas, incluso una guillotina en miniatura para los dedos. Eran casi todos aparatos de la Edad Media que daban escalofríos. - Esto me está dando mal rollo. De dónde habrá sacado todo esto. Tiene que tener mucha historia. Mucha gente habrá sido torturada y matada. Este profesor está demente -Álvaro le entró angustia de pensar en cómo se utilizaría todo eso. -Sí, a mí se me está poniendo mal cuerpo -Noelia se puso una mano en la barriga del malestar que sentía. - Dejaos de tonterías y vamos a echar las fotos para las pruebas. Pablo y Almudena, ¿tenéis móvil? dijo Pedro. - Sí, ten - le dio el teléfono lo más rápido que pudo porque tenía unas ganas tremendas de salir de allí cuanto antes. Pedro empezó a echar fotos cuando de repente escucharon una puerta cerrarse. Los cinco se giraron muy despacio y presos del pánico y miraron fijamente a los ojos del asesino. Mario se encontraba de pie y se acercó despacio al grupo. - Vaya, vaya pero qué es lo que tengo aquí. ¿Qué os pensáis? ¿Qué podéis escapar de mí tan fácilmente? -una sonrisa malvada apareció en sus labios y se acercó más al grupo- a mí nada me detiene, ¿entendéis? NADA.

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Todos se quedaron mudos, no les salía ninguna palabra y estaban muertos de miedo. Mario les ordenó que cogieran una silla cada uno para poder atarlos y manipularlos mejor. Los chicos le hicieron caso y los ató. - Estoy pensando si quiero haceros chillar de miedo o de dolor, ¿qué preferís? -Mario les dio varios segundos para contestar- ¿Es que os ha comido la lengua el gato? Pobrecitos, me tenéis miedo -dijo con una carcajada maléfica. Estaban todos en sus asientos mientras Mario estaba de espaldas eligiendo qué instrumento usar primero. - A ver, ¿quién quiere ser el primero? Tú, Pablo. ¿Sabes? No me has caído nada bien. Siempre supe que tú ibas a ser torturado por mí y vaya por donde, lo he conseguido -se iba acercando a Pablo con su instrumento elegido preparado para utilizarlo. - ¿Sabes? A mí tampoco me caíste bien. Desde el primer momento sabía que tenías algo y todo lo que llevamos de curso me has estado fastidiando pero no me importa, ¿sabes por qué? -Pablo sacó una sonrisa vengadora ocultando el miedo- porque yo me pienso vengar. Y otra cosa, cuando ates a tu próxima presa, si es que la llegas a tener, aprende a atarla bien. Pablo se había soltado fácilmente de la cuerda unos minutos después de que lo atara el profesor. Cogió, de la mesa que tenía al lado, un bisturí y se lo puso en el cuello empujándolo hacia atrás y chocando con el armario y con los productos químicos. Al chocar cayó encima del profesor un líquido que le estaba dejando unas heridas muy horrorosas en la cara y se la desfiguraba. - ¡AAAAAHH! - Mario empezó a chillar, no veía nada porque le cayó algo de líquido en los ojos. Mientras Mario estaba agonizando Pablo ayudó a sus amigos a desatarse. - La policía ya ha llegado con los bomberos -dijo Noelia asomándose por la ventana. - Salgamos de aquí ya -afirmó Álvaro. - Esperad. Atemos al Profesor antes para que no escape y lo pueda coger la policía -dijo Pedro recogiendo las cuerdas que había utilizado el profesor antes en ellos. - Pero daros prisa, mientras yo termino de echar las fotos- dijo Almudena cogiendo su móvil. Los demás ayudaron a Pedro a atar a Mario y cuando terminaron salieron de la clase pero el humo del incendio que habían provocado los asfixiaba, así que todos hicieron fila india y fueron a gatas hasta la planta baja. Abajo se pudieron levantar y salir corriendo por el vestíbulo hasta la puerta donde se encontraba su clase con la policía y los bomberos. El grupo de amigos se acercó a un guardia que había ahí y le contó todo lo sucedido y enseñándole las pruebas para que así le pudiera creer. - Tranquilos chicos, ese hombre estará un alarga temporada en la cárcel. Nos os dará más problemas y le pondremos una orden de alejamiento -el policía los tranquilizó a todos y se sintieron mucho mejor- Si queréis podéis iros a vuestras casas, nosotros nos ocuparemos del resto, ¿vale? El grupo asintió y se alejaron del instituto todos juntos.

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- Espero que no nos vuelva a pasar, no creo que pueda confiar en ningún maestro más -dijo Noelia. - Con lo bien que me caía antes, hasta sacaba las mejores notas en su asignatura -Almudena puso una cara triste. - Bueno, miradlo por el lado bueno, no nos ha tocado ni nos ha torturado -dijo Pedro dando ánimos. - ¿Por qué no hacemos un pacto? Ninguno del grupo dirá una palabra más del tema, como una regla que nunca se debe romper - dijo Álvaro muy serio. - Por mí genial, no puedo quitarme de la cabeza lo que ha pasado ni un momento -dijo Pablo- pues ya está, desde este preciso instante no se habla más del tema. Y como se dijo y propuso Álvaro, el grupo no volvió a hablar nunca más de esa noche. Pasaron unos meses y se graduaron pero lo bueno de ese grupo es que ellos nunca se separaron. Por todo lo que pasaron, siempre estarán juntos y nada ni nadie los separará .

FIN ​Noelia Martínez Moreno 3ºE

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ESTE LUGAR Todas las historias deberían empezar desde el principio, pero no es tan sencillo con esta. En el suelo de una sala había un chaval inconsciente en el mismo. Se despertó o eso creyó ¿Qué más da? Alrededor suyo todo estaba completamente a oscuras. Aún así el chaval intentó levantarse… ``el chaval´´…¿Cómo se llamaba? No me acuerdo. Da igual, el caso es que trató de levantarse como buenamente pudo, en serio, daba pena ver como intentaba ponerse en pie. la forma en la que le temblaban los brazos al apoyarlos al suelo no era ni medio normal. No sé qué le pasaba, ni cómo llegó hasta ese sitio, pero desde luego no estaba bien en absoluto ¿Por qué? Ni él lo sabía. No es que yo me acuerde mucho de él, pero sí me acuerdo que era un zagal de 15...14 años más o menos o los aparentaba. Tenía el pelo castaño claro y algo corto. la piel de un tono rosado, ojos marrones, creo recordar que también se estaba dejando bigote y siempre llevaba una chaqueta roja (Esa estúpida chaqueta roja) y hasta ahí me llega la me memoria. Aquel chaval comenzó a caminar hacia la nada esperando encontrar algún tipo de salida, interruptor, persona...Lo que él no sabía en ese entonces era que de todas esas posibilidades sólamente la primera le hubiese venido bien, pero no adelantemos acontecimientos. De todas formas qué iría a saber él, que por un momento se creía que estaba en una especie de pesadilla. Siguió caminando levantando la voz lo máximo que sus condiciones actuales le permitían pero nadie respondió, lo cual, lejos de tranquilizarlo le produjo una horrorosa sensación de frío recorriendo lentamente la espina dorsal, como si tuviese la mano de un muerto detrás de él deslizando su dedo por su espalda., estoy hablando claramente de ese tipo de sensación que seguramente tú has sentido alguna vez. Sí tú, quien me está escuchando ahora mismo, sé que tú también lo has sentido al igual que sé que me estás escuchando: -¿Verdad? -... Justo cuando el chaval sintió aquel frío recorriéndole la espalda empezó a aligerar el paso, pues así se alejaría de lo que sea que él creyera tener pegado a su espalda. Siguió caminando; cuando empezó a escuchar a alguien o algo respirar cerca del lugar que empezó a dejar atrás se puso a andar más rápido todavía. Cuando escuchó la madera chirriar cerca de donde ya se había alejado como si hubiese algo muy voluminoso y pesado acercándose hacia él de forma muy lenta pero sin pararse, entonces empezó a correr.

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El pobre chaval no podía ni ir derecho mientras jadeaba por esa sala que, según él, era prácticamente infinita, con sus lágrimas empapando el suelo por el que caminaba mientras pronunciaba repetidas veces ``No, no, no, no, no, no…´´ deberás, su cara de sufrimiento debía de ser un poema en ese entonces, pensando qué pasaría cuando lo que sea que le estuviera persiguiendo haría cuando finalmente terminara de hacerse con él. ¿Encontraría alguna vez la salida de esa sala?, ¿Qué había hecho él para que merecerse lo que le estaba pasando? La lista de seguro es interminable. De todas formas no pudo mantener el equilibrio por más tiempo y acabó por darse de bruces contra el suelo. El chaval ya no podía levantarse otra vez, había hecho demasiado esfuerzo a la hora de correr. Lo único que pudo hacer era quedarse en el suelo en posición fetal y suplicaba, entre llantos ahogados por la mucosidad, que se le acumulaba en su nariz, a una deidad inespecífica que esa cosa no le encontrara, que de alguna forma le hubiese perdido el rastro, que sencillamente la criatura se hubiese olvidado de él o sencillamente estuviera distraído o distraída persiguiendo a otro monstruo, otro humano que por crueles azares del destino también acabase en el mismo sitio donde él estaba, le daba igual. No quería encarar a aquel bicho, en ningún momento lo vio pero por el ruido y su presencia como tal se lo imaginaba como un monstruo grotescamente obeso y colosal, solo de ahondar todavía más en el posible aspecto, que aquello de lo que hace escasos segundos estaba huyendo, no pudo evitar hacérselo encima, siendo así su pis el ingrediente que le hacía falta para coronar aquel cóctel de lágrimas y mocos líquidos especiado con rabia, películas mentales de posibles futuros maravillosos hechos añicos y el miedo y la desesperación más pura e infantiloide con el que el chaval se estaba mojando parte de su cara...Delicioso: -¿Verdad? -... Ya habían pasado varios minutos y el chaval ya había aceptado su destino. Ya escuchaba como aquel ser estaba cada vez más cerca de él pero resultaba que nunca terminaba de hacerse hacia el chaval. Era casi como si aquella mole no pudiese ver en la oscuridad. El chaval se dió cuenta de ese detalle y decidió utilizarlo a su propio beneficio ¿Cómo? Simplemente quedándose donde se había tropezado esperando a que sus ojos terminaran de acostumbrarse a la oscuridad y, por suerte, localizar una salida y así permaneció, casi inmóvil, esperando a ubicar alguna vía de escape y aguantándose las ganas de llorar y gritar pues en una ocasión la cosa que rondaba por la sala estuvo a pocos centímetros de pisarlo. Le puso lo que parecía ser su pie casi pegado a la cara del chaval si a eso se le podía llamar pie. era una especie de muñón tremendamente hinchado que una gran cantidad de cortes en el mismo, de los cuales salía un líquido negro que aparentaba haberse secado hace mucho tiempo y que cubría las heridas formando costras pútridas y grotescas de lo que iba siendo el muslo para abajo. Solo con ver eso el chaval ya con la vista aclarada casi vomitó y no solo eso, le sirvió como advertencia de lo

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que se encontraría si se le hubiese ocurrido alzar la vista o si hubiese gritado delatando así su posición para finalmente verse con su perseguidor cara a cara. Decidió morderse los labios y rezar para que no le pisara cuando fuese a dar el siguiente paso.Tuvo suerte. la cosa pasó de largo y no se percató de su presencia ni de aquel charco de fluidos corporales que había dejado en el suelo. El chaval sintió un alivio colosal pero no podía permitirse el lujo de relajarse todavía, tenía que encontrar una salida, y así siguió ahí, esperando hasta poder ver algo, una ventana, una tapa de alcantarilla ,...No le importaba el riesgo, simplemente quería salir de ese sitio. No le importaba si saltaba de un sexto piso y quedaba inválido, quería escapar de ese sitio lo antes posible. No podía aguantar la presión de tener a alguien gigante rondando un cuarto enorme cazándolo constantemente. Estaba de mierda hasta el cuello, ya no podía aguantar la presión hasta que al fin la encontró: Una puerta pareja con barandillas metálicas y a judgar por un cartel que había encima se tenía que empujar para abrirla. Era claramente su billete de salida y lo tenía delante de sus narices. El chaval ya no podía aguantar la euforia, ya había recuperado las fuerzas por el tiempo que estuvo reposando en el suelo, estaba listo. Entonces se levantó y empezó a correr en dirección hacia la salida. grave error. Aquel iluso, del entusiasmo no pudo darse cuenta de que ya no escuchaba a la criatura andar alrededor, porque estaba esperando a que el chaval delatara su posición por segunda y última vez justo a pocos metros desde la posición donde casi le aplasta. No sé si es porque la criatura era o muy lista o muy tonta o quizás porque en realidad ya había visto al chaval y quería hacer que se confiara y luego abalanzarse sobre él por puro sadismo. No sé tú, pero personalmente cada día tengo más claro que la primera posibilidad no podía ser. Tan pronto como sintió al chaval caminar, se abalanzó de una hacia él, rompiendo varias tablas de madera a su alrededor conforme impactó contra el suelo. Casi pilla al chaval pero justo cuando no notó las vísceras ni tan siquiera el crujir de los huesos del chaval, aquella criatura comenzó a gritar de una forma espantosa. El chaval casi no podía verla pero si pudo escuchar y más o menos ver su mandíbula abriéndose de forma monstruosa y sumamente visceral pues sabía que lo tenía delante de sí misma esta vez no le iba a ponerle las cosas tan fáciles. El chaval empezó a gritar de terror pero aun así su grito quedó sobrepasado por el chillido ensordecedor de aquella cosa que ya estaba apoyándose sobre cogiendo impulso para volver a lanzarse hacia él con lo cual, sin pensarselo dos veces, empezó a correr como alma que lleva el diablo pero, justo entonces, ese ser ya se había impulsado nuevamente y en esta ocasión en vez de caer al suelo y volver a coger impulso se puso a cuatro patas y fue gateando a por el chaval, moviendo toda la carne que le sobraba y la mandíbula, ya tan grande que

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parecía un portón, todo al son de sus pasos en los que perdía el equilibrio constantemente dado su elevado peso. El chaval ya no quería mirar hacia atrás. Él sabía que si se giraba, tan solo un poco, de algún modo eso le permitiría a la bestia cazarlo más rápido todavía. Corrió, gritó, lloró a chillidos pero eso a su persecutor no le conmovió en absoluto, más bien estaba disfrutando con el espectáculo que estaba dando. Cada vez el acosador del chaval iba más y más rápido, cada vez más cerca de reclamar su trofeo. El chaval no lo veía pero podía sentir que la salida estaba cada vez más cerca y efectivamente así era; estaba a metros, a centímetros y solo tenía que pegarle un empujón a la puerta. Así, en una muestra de fuerza de voluntad, cruzó los brazos delante de su rostro y se dirigió a la puerta gritando como si fuese un espartano enfilando contra las filas de sus adversarios en plena batalla. Atravesó la puerta. El chaval consiguió salir de esa habitación y en cuanto al monstruo, bueno, el se quedó atascado en la salida y justamente en un primer plano perfecto para que el chaval pudiese contemplar cada parte de su rostro pesadillesco. Tenía la cabeza casi perfectamente redonda, no tenía nariz solo dos agujeros en medio de las cuencas de los ojos, los cuales estaban en sobre proporción y completamente blancos como si aquel adefesio no tuviera alma. Aparte estaba su colosal mandíbula mostrando un túnel sin fin de colmillos y su piel que estaría blanca como la nieve si no fuese por la suciedad y la mugre que tenía la bestia. Por unos segundos, su mueca de ira se convirtió en una sonrisa de oreja a oreja, asquerosa y siniestra con la que se despidió del chaval mientras su rostro era engullido por la oscuridad de dentro de lo que resultaba ser esa sala, un pabellón deportivo. Fue en ese momento en el que el chaval empezó a girar a su alrededor y reconoció el sitio en el que estaba: era el instituto en el que él y yo estudiábamos pero era distinto (o eso era lo que él sentía), no solo el centro como tal sino también el ambiente. Estaba lloviendo, no se sabía si era de noche o mediodía, pero no había nada de brisa, no habían coches alrededor, no sabría describirlo pero podíamos sentir algo así como que el sitio estaba muerto. Es una sensación muy rara de describir pero seguro que sabrás a lo que me refiero: -¿Verdad? -... El chaval aún le estaba dando vueltas a lo que había pasado: qué le pasó al instituto, cómo llegó al pabellón del mismo, qué era esa cosa, porqué estaba sonriendo cuando él consiguió escapar,… ¿Qué iba a saber él o yo en ese momento? Personalmente no debería responder a ninguna de esas preguntas menos la última aunque creo que ya te la has imaginado, aun así lo dirí: aquel monstruo sonreía

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porque no era nada más que un dulce de lo que le esperaba a ese chaval de chaqueta roja y al resto de nosotros en este lugar.

Escrito (con mucho esfuerzo) por: Mario Díaz Forné 4ºE

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CON MUCHO ARTE Os dejamos aquí una variada selección de obras de arte de nuestros alumnos, grandes artistas que ya apuntan maneras. Esperamos que la disfrutéis.

Viktoria Kadik, 1º C

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Mohammed El Guyly, 1ยบ E

Mohammed El Guyly, 1ยบ E

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Natalia Starsik, 1ยบ E

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Sara Martín Sánchez 2º B

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Sara Martín Sánchez 2º B

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Sara Martín Sánchez 2º B

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Senecio, de Paul Klee. Interpretación de Sofía Sánchez Sarabia, 2 C ESO

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Mujer leyendo, de Pablo Picasso. Interpretaciรณn de Patricia Olmos Carpe, 2 C ESO

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Francisco Alcaraz García 1º Bach

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PASATIEMPOS

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VIOLENCIA MACHISTA, LA OTRA PANDEMIA EN RECUERDO DE TODAS LA MUJERES Y NIÑOS QUE HAN MUERTO EN EL AÑO 2020 EN ESPAÑA VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO.

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Tus miedos duelen más que tus heridas. Tus miradas dicen más que tus palabras. Maldito silencio del miedo, que ha pintado de temores tu conciencia y embadurnado tus iras de mentiras creyendo que el dolor no deja huellas. Pero las huellas son signos sumadores que dan por resultado la violencia.

Escritor: José Luis González Cáceres.

Mujer caída​. Escultura callejera en Vigo.

Raquel Ruiz Serra Orientadora

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DESPEDIDA

Casi sin darnos cuenta, el curso está a punto de acabar una vez más. La mayoría de nosotros tenemos un ojo puesto en el nuevo curso, cuando esperamos que los pasillos, las aulas, los patios, el instituto en definitiva, presenciarán probablemente la tradicional actividad. Caras conocidas y otras nuevas, tanto de alumnos como de profesores, ocuparán esos espacios. Pero ya no estarán físicamente, aunque sí en nuestro recuerdo y en nuestros corazones, tres personas que han dejado durante años una huella indeleble. La labor que han desarrollado va más allá de la etiqueta de profesoras. Han sido consejeras, confidentes, hombro en el que apoyarse, punto de referencia para profesores y generaciones de alumnos que hemos tenido la suerte de conocerlas. Hemos disfrutado de su presencia durante años y ahora llega el momento de despedirnos. Y no quisiera que fuese de forma triste, en absoluto, sino que las recordemos con su mejor sonrisa. Compartamos con ellas la alegría del merecido retiro tras sus largos años de docencia, deseándoles que las personas que las rodean sigan disfrutando de su compañía por mucho tiempo. Gracias, Ana Alcaraz, Fina Marín y Fina Sánchez por habernos regalado vuestra compañía y saber hacer.

Mercedes García Coordinadora de la Revista Etcétera

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"La reina del carbono" ( homenaje a Mildred Dresselhaus, nanotecnรณloga.)

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Revista Etcétera 2020  

Revista del IES Valle de Leiva curso 2019/20

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