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II año - número 1: julio-agosto 2016 ISSN 2448-5438 costo: $20.00 crédito al autor de la imagen

fotografía dibujo pintura haptica musica literatura deporte

ISSN 2448-5438 ISSN 2448-5438 costo: $20.00 costo: $20.00

Pintura: Levantón de Armando Moreno

II año - número 1: julio-agosto 2016 II año - número 1: julio-agosto 2016


EDITORIAL Iniciar siempre es difícil. Uno tiene que hacer un listado de los aspectos necesarios, de los elementos indispensables para un motor que habrá de estrenarse dentro de poco. Sin embargo, siempre habrá un tornillo que no encaje bien, un poco de aceite faltante que permita su buen funcionamiento, y, probablemente, un accidente imprevisto que desajuste al motor casi por completo. Sí, iniciar es difícil y nosotros lo comprobamos. Pero de eso han pasado más de 365 días, en los cuales aprendimos grandes cosas gracias a la experiencia, a estos desajustes imprevistos de la vida, y también a los consejos de algunos buenos feligreses. No obstante, este año veremos si continuar es o no más complicado, con compañía de ustedes, amables lectores. De manera que continuamos. Reiniciamos un año de Engarce y ojalá sólo sea parte de una larga duración, en la que podamos enlazarnos con cada vez más personas, temas, palabras, lugares y tiempos. En este número, por cierto, estrenamos secciones: trabajo social y opinión. Ambas con buenas reflexiones de sus exitosas autoras reconocidas: Guadalupe Jacqueline Ávila Cedillo y Guadalupe Loaeza. Ojalá disfruten de este motor renovado, arreglado y mejorado, que esperamos nos traslade a nuevos parajes con ustedes de copilotos. ¡Favor de mantener brazos, piernas, ojos y mente dentro del vehículo en todo momento!

ENGARCE, Año 2, No. 1, julio-agosto de 2016, es una publicación bimestral editada y publicada por José Andrés Guzmán Díaz, Av. Torremolinos 474 Int. Torremolinos Sur 254, Condominio Francisco Villa 3, C. P. 45130, Zapopan, Jal., Tel. 33-1637-6650, correo electrónico: <guzmandiaz_23@yahoo.com.mx>. Reservas de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2015-071717374200-102, ISSN 2448-5438, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor, Licitud de Título y Contenido en trámite. Impresa por Impresiones Empresariales, Calle Pino Suárez 1379, Col. El vigía, C. P. 45140, Zapopan, Jal., Tel. 1077-2686. Este número se terminó de imprimir el día 10 de julio de 2016 con un tiraje de 100 ejemplares. Las opiniones expresadas por los autores no están basadas en las posturas del editor ni de la revista. Se permite el uso del material incluido, y reproducir su contenido para trabajos académicos o de otra índole, siempre y cuando se cite la fuente.V


CONTENIDO DIBUJO Billar .................................................................... 4 Heart of candle ................................................... 6 El ataque a Polifermo ........................................ 7 OPINIÓN La minifalda ........................................................ 8 FOTOGRAFÍA Ehwey ...................................................................10 Oswaldo Hernández ........................................... 15 MÚSICA El auténtico compromiso de la música.............12 LITERATURA Vianka Ladin ........................................................18 HISTORIA Porfirio Díaz .........................................................22 TRABAJO SOCIAL Nuevas Rutas de Trabajo social .........................26 RESEÑA De historia y otras ciencias en Tlalpujahua ......30 EXPRESIÓN La represión como expresión del discurso corporal. Una mirada desde la masuclinidad...34


Equipo Editorial

Codirección engarce.drc@gmail.com Andrés Guzmán Díaz Germán Robles Pérez Maria Griselda Mayagoitia Cueva Finanzas y Publicidad engarce.fnz@gmail.com Susana Gabriela Ochoa Villarreal Corrección de estilo lenadebarthiz@gmail.com Beth Guzmán Edición engare.revista@gmail.com Andrés Guzmán Díaz Diseño - Maquetación Galilea Torres Dibujos Javier Ochoa Villarreal Fotografías Oswaldo Hernández Consejo Editorial Corinna Ramírez Germán Robles Pérez José Luis Santiago Bautista Lourdes Cano Vázquez Mariana Dome Margarita Ortega Rodríguez Viana Flores

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EDITORIAL

SEMBLANZAS Andrés Guzmán Díaz

Germán Robles Pérez

Nacido en Guadalajara, Jalisco. Estudiante del diplomado en Cultura jalisciense en el Colegio de Jalisco y de la licenciatura en Letras hispánicas en la Benemérita Universidad de Guadalajara; egresado de la Preparatoria No. 7 de la misma casa de estudios. Cofundador de la revista Engarce en 2013. Miembro del consejo editorial y escritor de la revista trimestral digital Ágora 127. Participa en el proyecto de investigación “Raíces con tinta. Antología de escritoras jaliscienses del siglo XIX”.

Estudiante de Letras por convicción (Universidad de Guadalajara) y rapero de alma. Miembro del consejo editorial de Himen, reportero de Manhattan project.

Beth Guzmán

Viana Flores

Nació en Tepatitlán de Morelos, Jalisco, el 17 de julio de 1995. Estudia sexto semestre de la licenciatura en Letras hispánicas de la Universidad de Guadalajara. Tiene varios textos publicados (online y en físico) en diferentes revistas, como Luvina, Ahuehuete y la propia Engarce. Apasionada por la investigación, tanto literaria como lingüística.

Nacida el día 2 de diciembre de 1994 en Zapopan, Jalisco. Egresada de la Preparatoria Número 7. Estudiante de la licenciatura en ingeniería en Alimentos y biotecnología en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías de la Universidad de Guadalajara. Procura cada semestre presentar proyectos modulares especializantes.

Lourdes Cano Vázquez Politóloga y estudiante de la licenciatura en Derecho en la Universidad de Guadalajara.

Corinna Ramírez Originaria del Distrito Federal. Estudia la licenciatura en Letras hispánicas en la Universidad de Guadalajara.

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DIBUJO

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Billar // Autor. Armado Moreno.

( Grafito 35 x 22 cm )

La obra de Armando Moreno Vista por Ulises Xolo.

¿Siente que todos los días son el mismo día?, ¿Que la vida se ha vuelto un uróboro interminable, cuya cola y cabeza habitan dentro de usted? ¿La gente conocida ahora le resulta indistinguible o toda la gente en marabunta ahora le resulta familiar? ¿Extraños en la calle le dicen cosas que no entiende? ¿Tiene ganas de hacer cosas extraordinarias de camino al trabajo, como tomar un bate y romper todos los vidrios que logre encontrar?

Tal vez usted se ha vuelto loco. Pero tal vez, simplemente se haya reconocido a sí mismo como un átomo dentro de un organismo saturado: repleto, en fricción constante, harto; cuerpo cancerígeno de células replicándose sin control.

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Si lo ha hecho, si se ha reconocido como tal, entonces encontrará en la obra de Armando Moreno el último resquicio de supervivencia. El retrato de esta sociedad hipermoderna y hacinante. Pero no como una queja, ni como el llanto conformista e histérico que no pasará de chocar su lamento contra una pantalla, sino que lo encontrará como un susurro, como el secreto que le es confiado a un amigo, a un paria, a un compañero de celda. Tranquilo, aquí no hay evangelizaciones pesimistas, ni metáfora de lo superfluo, de lo habitual, sino simplemente el testimonio de una obra que, acompañando al espectador, se refleja en él. Que es causa y es consecuencia, pero de ambas indistinguible, conmutable a


DIBUJO

placer. Aquí los tonos oscuros nos difuminan el tiempo externo. Las escenas más cotidianas de nuestro subdesarrollo se licúan con los tonos oscuros y soberbios de la antigua prosperidad europea. Detrás de su elegancia oscura nos acecha un peligro inminente, como una casona lúgubre invitando a entrar de noche, como el paradero del metro en la madrugada, como maja escotada en un cuadro viejo: podemos oler su peligro, la agriedad atravesando su vestido desde la entrepierna, y aun así seduciéndonos; como un barrio bajo, con su alcohol y sus drogas y sus armas y sus muertos. Ahora que se sabe parte de este tumor, por favor no grite. Conserve la calma y véase retratado. Armando Moreno le ha hecho un close up inmejorable.

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DIBUJO

Heart of candle Rafael Macias Gomez

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DIBUJO

El ataque a polifermo Rafael Macias Gomez

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OPINIÓN

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por Guadalupe Loaeza

Ha llegado el día de hablar de la minifalda. La minifalda que hace exactamente 50

años hizo detenerse a media humanidad para admirarla y, al mismo tiempo, insultarla. Antes, la ropa iba de los hombros a los pies, aunque muchas veces se detenía con elegancia debajo de la rodilla, lo que llegó a llamarse el largo Chanel. Nadie se imaginaba que una joven modista cambiaría por completo no sólo la moda, sino la visión de la mujer y hasta las relaciones sociales. En su boutique de King’s Road, Mary Quant hizo a una falda un corte que podríamos llamar histórico. Esta modista, que hoy tiene 81 años, un día vio a una bailarina practicando sólo con un suéter y una pequeña falda plisada, de tal manera que dejaba ver sus muslos y hacía que toda la atención recayera sobre sus calcetines y el movimiento de sus pies. “Era la mujer que yo quería ser, así de libre, alegre y bonita. Me di cuenta de que esa joven era dueña de sí misma. Así que volví a mi estudio y comencé a ensayar un nuevo modelo”. En su taller, rodeada de telas y de maniquíes, armó una verdadera revolución. Muchísimas veces, a Mary le han preguntado por qué le puso “mini”. “Muy fácil”, responde con alegría, “le puse así porque mi coche favorito siempre ha sido el Mini Cooper”. Cuando puso la minifalda a la venta en su escaparate, la gente se indignó. Coco Chanel dijo que era horrible y muchos hombres opinaban lo mismo: se detenían ante su negocio y la insultaban. “¡Es degradante, pornográfico!”, gritaban ofendidos mientras ella vendía feliz cada vez más minifaldas. Londres sería desde entonces: pelo a la “despeiné” (inspirado en el chongo de Brigitte Bardot) y faldas

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cortas. Gracias al libro Le XXe Siècle des Femmes, de Florence Montreynaud (Nathan, 1989), sabemos que un modista francés, André Courregès, se disputa también la creación de la minifalda. Según él, ya en 1963 había hecho una prenda similar. Pero la verdad es que sólo hasta 1965 presentó su propia minifalda, basada en la primera mujer astronauta, Valentina Tereshkova. El día en que la lanzó, Courrèges hizo una especie de “teatro espacial”: todo era de vinil blanco y los asistentes fueron recibidos por modelos “cosmonautas”, vestidas con minifalda y unas botas “galácticas”. Estas jóvenes no eran modelos profesionales, sino jóvenes reclutadas en la calle. Los asistentes a la pasarela se sintieron felices, a la última moda y muy vanguardistas, porque el final de esta reunión fue la presentación de la primera maniquí negra. La minifalda siempre ha tenido sus enemigos: en Francia, muchos hombres aseguraban que las mujeres habían perdido “su misterio”. Y no olvidemos que los gobiernos panistas y priistas tenían por costumbre prohibir la minifalda en muchos de los lugares en que gobernaban. “Vienen a trabajar, no a una fiesta”, dijeron en el gobierno de Tamaulipas, cuando intentaron prohibirlas en 2011. Pero, en realidad, desde que se creó, causó escándalo: el Vaticano estaba contra la minifalda, muchos colegios expulsaban a sus alumnas si se atrevían a llegar con esa prenda inmoral. Sin embargo, modificó todo el guardarropa de las mujeres. La faja quedó fuera de moda y, en cambio, significó el

OPINIÓN

boom de las pantimedias. La ropa íntima más pequeña y más ligera también fue resultado de la nueva manera de vestir. Como además se hizo para vender de manera industrial, fue todo un fenómeno social. Pero no olvidemos que también fue un objeto de discusión política, social y hasta filosófica. El pensador francés Roland Barthes escribió que, en realidad, no se veían tantas minifaldas por las calles, pero su impacto había sido tan grande que se convirtió en un mito, en el discurso general de una época. Los ingleses y los franceses se enfrentaron para dirimir quién había sido el verdadero creador. ¿A quién se le debe el mérito de la minifalda, del gran momento en que la mujer se liberaba y podía comenzar a vivir su sexualidad? Los fans de Courrèges y los de Quant se enfrentaban. Pero ya había trascendido cuando Jackie Kennedy decidió ponerse una minifalda blanca, pero con tanta elegancia que la hizo una prenda más aceptada socialmente. El gobierno inglés se apresuró a ganar la guerra y, en 1973, Mary Quant fue nombrada miembro del Imperio Británico. Para el cumpleaños 50 años de la minifalda, me permito contar una anécdota. En 1968, trabajaba con don Roberto García Mora, en el legendario piso 17 del Banco Internacional. Un día me propuso acompañar a Francia a doña Rosario: “Nada más le pido un favor. Mi madre odia las minifaldas”. Dos semanas después, estaba feliz, hospedada en una suite del Hotel Maurice. Antes de salir de México, bajé la bastilla a mis faldas y vestidos. Mientras paseaba por Champs Elyseés, al lado de doña Rosario, me sentía, en tanto veía a todas las chicas con minifalda, totalmente demodé…

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FOTOGRAFÍA

Inés EHWEY

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FOTOGRAFÍA

María EHWEY

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MÚSICA

Gerardo Ochoa

el auténtico compromiso con

Javier Ochoa Villarreal y Andrés Guzmán Díaz (Continúa del número anterior)

¿Cree que el ambiente laboral actual para los músicos es reducido? Yo pienso que es un círculo vicioso. La gente no va a escuchar la trova porque no hay trova de calidad profesional; el 90% de los trovadores son amateur. Me refiero a la palabra estricta: ser amateur es no dedicarle al 100%. Cuando no vives de eso, eres amateur. Si vives de eso, eres profesional. El 90% no lo es, entonces se vuelve un círculo vicioso: no eres profesional, no haces bien tu trabajo, la gente lo nota, después ya no te vuelven a oír porque no se oye chido y los lugares están vacíos. Ahí está [señala con la mirada el salón adjunto al lugar de la entrevista, en el cual estaba programado un evento a las 21:00 de música folclórica]. Entonces los lugares se reducen. Cuando presentas pura trova, los lugares quiebran. Rojo Café estaba a punto de cerrar el año pasado [hace poco se anunció su quiebra definitiva] porque hay un círcu-

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lo vicioso, entonces, tú llegas y dices “bueno, voy a pagar un cover de $150”. Llegas y escuchas a un güey que no hace pro su trabajo ni se preocupa por hacerlo. Esa es una preocupación que debe tener un músico. Yo debo respetar el escenario. Aunque sea el Rojo Café, lo debo respetar. ¿Cómo lo respetas? Llegando a tiempo, sonorizando a tiempo, vestuario chingón. [Hay] gente que se sube ahí con tenis y mezclilla, como si fuera al Soriana. No puede ser. Entonces llegas tú como público y dices “qué pedo, ¿por eso pagué $100?”. Aunque sean $100, ya no se diga $300. [Este tipo de músicos] no ensayan. De repente hay cuatro músicos y uno no está bien afinado, o se equivocan, o lo hacen por empirismo, las voces, y a veces no checan. [Incluso dicen] “no, pues yo pienso que suena así bien”. No. No suena bien, te equivocaste. O ese acorde no iba con el bajo. Un error muy clásico de los amateurs es que el bajo no cheque con la batería; no van en el mismo beat. Eso es muy clásico, sin ofender a nadie [se refiere a los ensayos que se escuchan en el salón]. Pero yo no ofendo a nadie, no más estoy diciendo que si no se presenta un trabajo de calidad profesional —en la palabra estricta de lo que significa ser profesional, presentarse pro—, la gente no viene a oír. Se vuelve muy difícil. Se vuelve un trabajo [no] cultural, [sino] culturaloide, porque eso está mal encausado. Entonces, ¿qué tienes que hacer? Tú como músico da todo. Sé pro para gustar. Pero debe ser una oleada, no puede


MÚSICA

ser el trabajo de una sola persona. Esto va para largo y va a ser batalla, y cada vez peor porque las nuevas generaciones no están [teniendo] el gusto por esta corriente. Sí hay chavos que les gusta, [aunque] cada vez menos, [pero] no significa que esté muerta la trova. Sí hay gente para llenar aquí. Por lo menos debería haber entre tres y cinco buenos escenarios en cada ciudad grande o de ciudades medianas para arriba, que pudieran darte [como público] a los cabezas de serie —como los llaman en el futbol— [y que ellos] puedan vivir bien de eso, profesionales que se dediquen al 100%. Entonces, levantarte tú [como músico] por las mañanas y decir “yo soy trovador y hoy voy a componer una canción y al otro día otra y al otro día otra…”, y tienes cinco canciones en una semana y a lo mejor de esas cinco, una está chingona. Pero al mes tienes veinte y cuatro chingonas; eso es ser pro. Y las otras dieciséis pues las tiras o haces lo que quieras con ellas. Pero así pasa, es como todo. Si tú eres un chef e inventas cien recetas, dos van a ser tu chingonería y las otras noventa y ocho no. Cuando Edison hizo el foco, fabricó mil intentos. Eso es un cliché, pero es muy cierto. Sin embargo, ¿cómo puedes llegar a lograr hacer eso si te levantas y tienes que ir a la oficina ocho horas? Llegas a tu casa —a mí me pasó como arquitecto— a las siete o las ocho de la noche y ¡ya!, no quieres componer una canción. Lo que quieres es estar con tu familia, ver una película, cenar y ya te acuestas. Entonces, dejas la cuestión

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MÚSICA

pro de la música como segundo o tercer término. Cuando tienes una presentación o un evento, todo es al vapor: “ah, pues nos juntamos dos o tres días antes y ahí armamos algo”. Es más, hay cabrones que ensayan ahí en el momento [antes de la presentación]; le están dando vueltas o al cabezazo, como decimos en la música. No puedes hacer eso. Y se está volviendo muy normal. ¡[Hasta] el palomazo!, es muy normal; la gente lo ve normal y está mal. Si yo no me sé la rola bien, no la toco porque la voy a cagar. [Pero] no lo están viendo así las nuevas generaciones, como que le están faltando mucho al respeto del escenario y de la trova. No lo están haciendo de manera pro. Entonces no van a vivir de eso. Te puedo contar con la mano a los que viven de eso y cada vez [son] menos, si es que quieres vivir, digamos —dentro de los parámetros sociales— “bien”, dignamente: poder mantener a tus hijos, tres comidas al día, una casa normal, tu carro, una buena guitarra, un buen micrófono, buenos aparatos. ¿Cómo lo vas a lograr si te dan $100 [por evento]? Las cuerdas de ahora, que te costaban $150, ya cuestan $300 con [el alce] del dólar. Y te siguen pagando $100, pero ¿por qué? No es porque el dueño de aquí no quiera, es porque no le sale [ganancia]. No sé cuánta gente haya ni qué hora sea porque a las 21:00 dijo que empezaba, ¿qué horas son? 21:30 y no ha empezado. ¿Por qué? Porque te aseguro que no hay nadie. Pues además que es martes, ya es difícil obviamente. Pero ¿qué hace un

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lugar como este para sobrevivir? El otro día estaban cantando boleros ahí [en el salón]: tres güeyes cantando música como para mi abuelita. No es lugar para eso. Debería ser un lugar digno para el estilo que se debe hacer, incluyendo el rock y todo, pero que sea alternativo. A esos cabrones los puedes ir a escuchar al Sanborns y sin pagar cover. Te sirves unas enchiladas suizas por $60 y los estás escuchando. (Continúa en el siguiente número)


FOTOGRAFÍA

Oswaldo HERNÁNDEZ

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FOTOGRAFÍA

Oswaldo HERNÁNDEZ

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FOTOGRAFÍA

Oswaldo HERNÁNDEZ

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LITERATURA

Revés 9

Telarañas de significados incomprensibles llenas de letritas en minúscula, las mayúsculas entre las plantitas de los alrededores, el rocío de la mañana que amenazaba por llegar y los gritos… ¡los gritos! También los insectos que volaban alrededor, haciendo vibrar las fibras de las telarañas para formar palabras más coherentes. ¡Los gritos! ¡Los gritos! Las minúsculas se iban formando y la claridad del sol iba iluminando poco a poco… Un sonido, un timbre... Una mosca había detenido su vuelo para mirarlo fijamente. Como suspendida en el aire, sin batir sus alas, clavó su mirada en él, ¡en él! Había un brillo especial en aquellos ojos que llegaba a enternecerlo de una manera casi terrorífica. La mosca paró su trompa y habló un español mexicano clarísimo. A cerca acerca. —Jorge, despierta. Parecía una voz despiadada que se iba dulcificando. México iba escapando de aquella tonalidad. —Enderece su asiento y abróchese el cinturón de seguridad. Jorge abrió los ojos de repente y se encontró con el uniforme rojizo de la azafata que amablemente le pedía, con un acento extravagante, que atendiera a las indicaciones. Aún modorro, se tomó un momento de seria reflexión para fijarse en el rostro de la mujer que le seguía hablando; no parecía mosca, pero paraba la trompita. ¿Tendría alas, la condenada? Enderezó su asiento como se lo pidieron y miró hacia el lado izquierdo para darse una idea de dónde estaba. No se veía ni un carajo. Tuvo un momento para 18


LITERATURA

mirar el reloj que traía en la muñeca y cerciorarse de una hora que enseguida olvidó. De todos modos, no importaba. El cielo estaba oscuro y el frío le calaba hasta lo más profundo de su alma. ¿Adónde se dirigía? Parecía una mala broma porque por más que trataba de recordar lo que estaba haciendo allí, no podía; todo se le presentaba como una película de bajo presupuesto, con cortes innecesarios en las partes importantes. El asiento en el que reposaba era bastante incómodo cuando tenía el respaldo recto; su espalda se lo comunicaba gritando, y era la única, porque las nalgas las tenía dormidas. Suspiró de mala gana y se reacomodó como pudo. Buscó a la azafata que le recordaba a la mosca mexicana del extraño sueño que había tenido y vislumbró las viscosas alas en su pequeña espalda. Sus brazos eran peludos y zumbaba de una manera preocupante con las demás azafatas en la parte trasera: algo no andaba bien. Pensó en José Luis, con su cara chata y sus clarísimos ojos, y lo imaginó sentado a su lado. —No te preocupes Jorge. Si Carlos, Juan, tú y yo estamos aquí, nada malo puede pasar —sonrió como de costumbre, con ese bigote cien pies que caminaba en el mismo sitio.

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LITERATURA

—Pero Juan no está —su voz se escuchó extraña, como si también zumbara. La madrugada, y cuando el suelo estuvo lo suficientemente cerca, ¡crash! ¡Los gritos! ¡Los zumbidos de las azafatas! Todo pasó tan rápido que no tuvo tiempo de pensar en nada más. Un primer impacto contra el suelo y los compartimentos se abrieron como sorpresas de confeti. Volaron bragas, cuadernos y drogas por igual mientras el alma humana se arraigaba fuertemente al sentimiento: jamás se habían sentido tan vivos en tan efímero ascenso. El segundo impacto contra el suelo y los desnucados de los asientos delanteros habían terminado la carrera abruptamente; esos desgraciados se encontraban en la meta. Los anarquistas que habían conspirado en secreto contra el uso del cinturón habían desplegado sus alas. ¡Eran insectos voladores también! Jorge los admiraba con la boca abierta. Los hombres se habían desprendido de sus zapatos y realizaban danzas folclóricas en el aire. Todos les aclamaban con desesperados gritos. ¡Pum! ¡Zaz! ¡Crack! El tercer impacto hizo que Jorge cerrara los ojos para parpadear. No porque fuese más fuerte que los dos primeros, ni porque rompiera la mayoría de las ventanas, ni porque terminó por aplastar los cráneos de algunos pasajeros, sino porque necesitaba parpadear. Dos impactos con los ojos abiertos… Él no era como los demás insectos; él necesitaba parpadear de vez en cuando. Un humo negro comenzó a envolver a los que aún se encontraban aclamando las hazañas de los que habían salido volando. Lento pero seguro, entre los restos y pedazos de carne humana, fierros torcidos y esperanzas, todo se había pintado de negro. Jorge tardó en darse cuenta de que aquel humo era el pesado telón de su obra maestra. Entró en negación. —¡Jorge! —la mujer que estaba a su lado ya no era José Luis, era una chica temblorosa— ¡Jorge, no puedo morir! ¡No quiero morir! Isabel, la mujer que le había hecho compañía durante un largo trayecto, tenía el miedo plasmado en las pupilas. Apretaba una de las manos de Jorge con fuerza sobrehumana. —¡No vas a morir, Isabel! ¡No vamos a…! 20


LITERATURA

¿Era demasiado tarde para decirle a la chica que sobrevendría una explosión? ¿No debió haberle dicho que los que salían por las ventanas no eran trapecistas? Entre llantos y ovaciones, aplausos y amargas despedidas, los pasajeros comenzaron a corear sin quitarse los cinturones: ¡otra! ¡otra! ¡otra! —Vamos a… Isabel se acercó hasta su oído y murmuró con la suavidad de una protagonista trágica: Jorge, la mosca. —¡La qué…! Un chasquido le hizo levantar la cabeza rápidamente. Joy estaba detrás de él, sosteniendo una de las páginas que él mismo había colocado a un lado de la máquina de escribir. Todavía sin correcciones. —Cantaba —la voz de Joy sonaba casi celestial— like singing, right? Con el brazo babeado y los cabellos de criatura mística, Jorge había asentido. Habría querido decirle que detestaba cuando agarraba sus trabajos, así como así, pero se quedó callado, zumbando para sus adentros, tratando de quitarse aquel amargo sentimiento de pesadilla. —So… ¿pensaste lo que dije? —¿Qué dijiste? —por un momento lo había olvidado— Ah, sí. La cosa esa de la cultura hispanoamericana en… ¿Perú? —Colombia —colocó en su lugar la hoja que había tomado sin permiso— ¿Irás? —No lo sé —acarició el incompleto borrador de la novela que reposaba a un lado y pensó en las palabras que le había dicho al buen Manuel cuando andaban de gira artística por Europa, con la mochila al hombro y la vagancia embarrada en los zapatos. Sí, quería viajar, le había dicho que viajaría siempre—, pero es que tuve una pesadilla. Joy se sorprendió: su Jorge no era el tipo de persona que creía en sueños ni nada por el estilo. Se vanagloriaba de no tener fe ni creer en cosas sobrenaturales. —Tú no eres así, darling —le sonrió coqueta, despeinándolo aún más— ¿puedo leer tu novela ahora? —No, no, no —el aludido sonrió—. La terminaré del otro lado del charco y luego podrás hacerle un bonito cuadro. —¿Es de mala suerte leerla antes? Eres supersticious, darling! Supersticioso, ¿él? ¡Bah! Ni que fuera mexicano. 21


HISTORIA

Porfirio Díaz,

¿estadista glorioso o colosal criminal? por. Alfredo Tapia Reyes

El mayor honor de un gobernante es pasar a la historia como estadista, pero ese honor se reserva a quienes jamás pensaron en serlo, de ello la historia es testigo. Anónimo Sin duda alguna, Porfirio Díaz ha sido un personaje histórico de gran relevancia, quien ha hecho surgir innumerables opiniones y juicios en favor o en contra, situándolo ya como un notorio estadista, un ambicioso de poder o un colosal criminal. Díaz es reconocido y recordado mediante los libros, documentales, caricaturas, críticas y muchas batallas. Sin embargo, es olvidado cotidianamente a comparación de otros personajes históricos inmortalizados en monumentos, estatuas, edificaciones e incluso en calles y avenidas por toda la ciudad, pues su nombre no aparece con tanta frecuencia. Muchos lo conocen y recuerdan como el dictador que se aferró al poder del país, y algunos cuantos más lo recordamos como el héroe de innumerables batallas, victorias y hazañas, reflejos de sus ideales, convicciones y del amor a una patria que, al ser tan difícil de sostener, lo hacía decir: “tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Es importante aclarar cada uno de los aspectos que lo contrastan tanto. Para esto, el mismo Díaz se ha encargado de que la historia hable por él sin que ella, no obstante, no le guarde un lugar especial como a otros. No debemos olvidar que aquel Porfirio Díaz, huérfano de padre a los tres años, se inició en la educación en un seminario, aprendiendo lo básico para después seguir la carrera de leyes y ser discípulo del mismísimo Juárez, quien entonces dirigía el Instituto de Ciencias y Artes en Oaxaca. El joven Porfirio Díaz dejaría inconclusa su carrera para convertirse en el reconocido General Porfirio Díaz, titulo merecido y otorgado por Juárez como reconocimiento de las importantes victorias de Díaz: la Revolución de Ayutla contra Antonio López de Santa Anna; la Guerra de Reforma, en la que colaboró incansablemente para el derrocamiento de los conservadores; aquella gloriosa batalla del 2 de abril de 1867, en Puebla, decisiva para la expulsión de la invasión Francesa; sin olvidar, la constante lucha contra del Imperio de Maximiliano.

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HISTORIA

Durante más de veinte años “Porfirio Díaz, fue un genio para la organización, con agudo juicio de la naturaleza humana, laborioso” (Turner, 2010: 191), valeroso y patriótico para una nación en pasos de restauración. Pese a todo lo dicho, se vio opacado por la sed de poder no solo militar sino política, la cual no se le daba como a los que él llamaba “expertos en la pluma y la verba, tinteros”. De este modo, comenzó de nuevo varias campañas políticas con propósito revolucionario, alterando la paz restaurada de esos días. De cierta forma, Díaz manchó su gloria militar con las revueltas. Derramó sangre para su interés con las guerras civiles que organizó con el fin de llegar al poder supremo, como lo fueron todos los Planes proclamados en favor de la purificación de la Constitución y a la no reelección del actual presidente Benito Juárez. También organizó: el principiante Plan de la Noria; el sucesivo Plan de Tuxtepec y el definitivo Plan de Palo Blanco, con los cuales se hizo acreedor de la silla tan anhelada tras la muerte de su maestro, como llamaba a Juárez; y el exilio de Lerdo a los Estados Unidos de América. Fue así como empezó la nueva e importante etapa histórica que todos conocemos como el Porfiriato. Al llegar al poder posicionó en importantes cargos a todos sus colegas militares que lo ayudaron en sus planes, formando así toda una red nacional de conocidos puestos a sus órdenes. Además, empezó a activar la economía hacendada por medio de la esclavitud de yaquis y demás grupos indígenas, terminando por exterminarlos con tanto trabajo y tortura laboral en las haciendas de henequén, caña y tabaco, entre otras.

Así, la historia lo reivindica como el hombre “pacificador, el gran príncipe de la paz” (Turner, 2010: 190), que después de alterar el orden hasta llegar al poder, lo restauró “por las malas o por la peores” (Flores Rangel, 2010: 79) haciendo uso de la represión en todas sus expresiones: periodística, política, rural, la ya mencionada indígena, y cualquier otra que atentara contra sus intereses en el poder. Como aquellas cuatro huelgas tan famosas, en hechos anteriores a la Revolución, Díaz forzó el orden y la paz con crueles y sangrientas matanzas a sangre fría. Prueba de ello es el telegrama dirigido al entonces Gobernador de Veracruz, Luis Mier y Terán, quien había apresado a personajes enemigos para los intereses del presidente. En tal telegrama, Díaz simplemente ordenó: “mátalos en caliente”. Está también aquella venganza en su natal Oaxaca, en Juchitán, por el asesinato de su hermano Félix el chato Díaz. El apodo se lo ganó por las mismas manos de Porfirio que, demostrando su crueldad desde pequeño y enojado con

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HISTORIA

su hermano por un hecho trivial, le colocó pólvora a este en la nariz mientras dormía y le prendió fuego. Después de semanas ocurridas tras la muerte de su hermano, Díaz ordenó enviar tropas a Juchitán y ellas, en una tarde de reunión en la plaza principal, abrieron fuego contra todos los que estaban ahí, dejándolos muertos o en agonía. Solamente por venganza. Se justificaba a sí mismo con las siguientes palabras: “Fuimos duros, algunas veces hasta llegar a la crueldad, fue mejor derramar un poco de sangre para salvar mucha, la sangre derramada era mala sangre, la que se salvó, buena” (Krauze, 1987). De este modo fue como logró una paz forzada que indudablemente trajo beneficios al país. Cabe mencionar que Díaz es recordado también por dar a conocer a nuestra nación ante el mundo a partir de la etapa de modernización que inició, desarrolló y apoyó firmemente, trayendo consigo avances tecnológicos como el ferrocarril, la electricidad, los tranvías, el teléfono, el desagüe, el alcantarillado, la construcción y renovación de los puertos, exportaciones e importaciones del país, así como también, el establecimiento de relaciones diplomáticas con diferentes países de Europa y América, promoviendo la cultura y conocimientos de diferentes países en el teatro, la música y la literatura, entre otras disciplinas artísticas. Sin embargo, todo esto, ¿a precio de qué? Se le juzga, critica y encasilla de vende-patrias. Así es, Don Porfirio Díaz, al promover la modernización de la nación, permitió y buscó la entrada de capital extranjero; los gringos principalmente, al ver que toda la nación estaba en una paz estable, decidieron llenarse los bolsillos invirtiendo en negocios en México, apoderándose de tierras y esclavos. Pero seamos realistas. Los mexicanos no poseíamos los medios para invertir en nuestro país en todas las áreas que requerían el flujo de capital para alcanzar el desarrollo tan significativo que se dio en esa época, uno de los más grandes. Debemos puntualizar también el marco histórico en el que se dio dicha modernización, puesto que muchos países, aparte de México, ya estaban en vías de progreso. Era cuestión de tiempo para que la modernización llegara a nuestro país, que sufría un atraso en lo político gracias a las reelecciones indefinidas del General. La permanencia en el poder es también un punto muy controversial, ya que Díaz llegó a la presidencia con la promesa purificadora a la Constitución de la no reelección que, a la postre, modificó para sus intereses y poder propios en reelecciones indefinidas. Semejante contradicción trajo un rezago democrático y político; “menos política y más administración”. Un poco más de treinta y cuatro años en el poder hicieron de México un país próspero y calmado, aunque solo en apariencia; convivían generaciones jóvenes y revolucionarias con un sistema viejo, arcaico y deteriorado, el cual gobernó con la ayuda de la ignorancia del pueblo casi completamente analfabeta. Tan solo un 16% de la población de la época sabía leer y escribir, porcentaje mucho menor que el de la pobre Japón, donde casi el 95% de su población lo hacía. Es así que, con la esperanza de que una entrevista lo ayudara —la famosa entre-

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vista del periodista Creelman—, Díaz dibuja el principio de su fin. El fin de su régimen para pasar a la historia como un individuo incomprendido; querido y respetado por muchos, pero odiado por muchos más. Contradiciendo las letras inmaculadas del Himno Nacional, su sepulcro yace lejos de su patria, olvidado, deambulando en su idea intangible de ser alguien de admiración y benevolencia, esperando que la historia le haga justicia. Bibliografía Delgado de Cantú, Gloria (2006). Historia de México I. México: Pearson Educación. Flores Rangel (2010). Historia de México 2. México: Cengage Learning. Gonzales, Luis (2000). Historia general de México. México: El Colegio de México. Krauze, Enrique (1987). Biografía del poder. Porfirio Díaz, místico de la autoridad. México: FCE. Madero, Francisco (1986). La sucesión presidencial. México: INEHRM. Turner, John K. (2010). México bárbaro. México: EDU. tt

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Nuevas rutas del trabajo social: de lo ortodoxo a lo disruptivo. Guadalupe Jacqueline Ávila Cedillo

Me permito escribir estas líneas con el fin de aportar a una de las disciplinas más importantes de las ciencias sociales: el trabajo social. Profesión, disciplina y últimamente denominada también tecnología social, que por su corpus teórico ecléctico y metodologías híbridas, consiente una visión holística e integral de la sociedad y sus problemáticas cotidianas. Este texto pretende analizar las nuevas rutas de acercamiento al trabajo social, así como los más actuales cauces y caminos que la juventud está abriendo en esta disciplina. Iniciamos con una mirada a la historia del trabajo social. Nace en México en el año de 1933 y en Jalisco en el año de 1953. En el plan de estudios se encontraban materias como administración doméstica, costura a mano, dactiloscopia (1937), antropología cultural, situación agraria, derecho familiar (1976), y en época actual, podemos encontrar materias como política social, población y medio ambiente, psicología del desarrollo humano e investigación social (2016). En este tenor vemos cómo de 1930 a 1970 hay una avance en cuanto a teoría y metodología para formar licenciados en Trabajo social, ya que se elimina el nivel técnico y deja verse como profesión auxiliar. Sin embargo, de 1970 a la época actual se han modificado pocas materias en el plan de estudios, quedando un gran porcentaje de la formación académica ortodoxa. En este sentido es indispensable —y el mundo actual lo demanda— formar científicos sociales con la capacidad de intervenir en un mundo complejo como lo es México en estos momentos; un país con vastos problemas de salud mental, pobreza, desigualdad, violación de derechos humanos, cambio climático, etc. Es por todo lo anterior que las nuevas generaciones, llenas de energía, ímpetu y conocimiento fresco e innovador, tenemos que generar una disrupción positiva para transformar las estructuras del trabajo social. Esto sin ignorar por ningún motivo la historia, raíces y bases del trabajo social, sino más bien, tomarlos como referencia para generar una deconstrucción transdisciplinaria. ¿Cómo lograr esta reingeniería en el trabajo social? Si queremos 27


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generar una ruptura brusca y un cambio muy importante en nuestra disciplina, debemos generar cambio desde la acción y no desde el discurso. Crear microproyectos enlazados con las nuevas tecnologías nos puede dar, por ejemplo, un auge mundial que nos permita no solo quejarnos, en diversos escenarios, de las desigualdades que se viven en nuestro entorno cotidiano. A manera de conclusión se plasma un decálogo para la transformación e innovación en el trabajo social. Decálogo disruptivo del trabajo social 1. Nunca te quedarás con alguna duda o inquietud, pues expresarla será imprescindible para captar la mayor parte de los conocimientos. 2. No permitirás una educación vertical, aquella en la que sólo vas al aula a escuchar y tomar notas. 3. Generarás un ambiente de aporte circular de enseñanza-aprendizaje continuo. 4. Serás crítico, analítico y propositivo en torno a la disciplina del trabajo social. 5. Usarás las nuevas tecnologías en proyectos que sean pertinentes para mejorar su impacto. 6. No replicarás ideas ortodoxas, institucionalizadas o asistencialistas en el trabajo social. 7. Sistematizarás tus experiencias de intervención profesional para contribuir al conocimiento bibliográfico de la disciplina. 8. Tus acciones estarán encaminadas por los preceptos de la justicia social y la autogestión en los sujetos. 9. Te actualizarás teórica y metodológicamente para incidir de manera efectiva en los nuevos escenarios sociales. 10. No serás una barrera u obstáculo para el ejercicio y acción de otro trabajador(a) social. tfenómenos tanto globales como locales. A partir de dicho escenario podemos ubicar al trabajo social como una de las profesiones de mayor relevancia en los momentos históricos actuales. Desde este marco es posible la reflexión y el análisis del sujeto con 28


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demandas sociales, a más de acceder a nuevas respuestas que permitan comprender a profundidad al mismo sujeto; construir junto con él, las posibilidades de transformar la realidad social. Los profesionistas que hablan de trabajo social deben evitar caer en la demagogia constante y sistémica. No decir solamente que aman al trabajo social o que el trabajo social es maravilloso, sino demostrarlo con acciones concretas. De nada sirve una charla de autoayuda a los trabajadores sociales cuando no dejas en la persona un rastro de crítica, análisis, reflexión y, sobretodo, acción. Como se dijo antes, se genera más con esto último que con el discurso.

SEMBLANZA Guadalupe Jacqueline Ávila Cedillo es licenciada en Trabajo social con mención sobresaliente por el Centro Universitario UTEG. Es diplomada en Trabajo social y fortalecimiento institucional, en Métodos alternos en solución de conflictos, ambos por el Instituto de Justicia Alternativa del Estado de Jalisco (IJA), diplomada en Administración de los servicios de salud, gerencia social y fortalecimiento institucional: miradas desde el trabajo social. Ha colaborado en diferentes proyectos académicos en países como Canadá, Estados Unidos de América, Chile, Bolivia y Colombia. Es directora fundadora de la Red de Estudiantes y Egresados de Trabajo Social en Jalisco (REETSJ) y editora de Caleidoscopio, revista digital de trabajo social.

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RESEÑA

De historia y otras ciencias en Tlalpujahua. Reseña del primer Congreso Nacional Beth Guzmán

Hace como un mes, junto con mi amigo y jefe, Andrés Guzmán, tuve la oportunidad de hacer un viaje a un lugar que dejó una profunda huella en mí. Quizá por ser el primer congreso al que asisto como ponente, quizá por el viajecito de nueve horas, quizá por todas las experiencias y vínculos que uno se lleva consigo en aventuras como esta que les reseño a continuación. La legendaria mina Dos Estrellas (hoy museo tecnológico y patrimonio cultural) de Tlalpujahua, Michoacán, fue la sede del primer Congreso Nacional de Historia y Ciencias Sociales con una duración de dos días; jueves 26 y viernes 27 de mayo del presente año. Contó con la participación de veintiuna instituciones nacionales y una extranjera. La ceremonia de inauguración contó con la presencia de algunas de las personalidades más destacadas tanto de las universidades convocantes como de las

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con la participación de veintiuna instituciones nacionales y una extranjera. La ceremonia de inauguración contó con la presencia de algunas de las personalidades más destacadas tanto de las universidades convocantes como de las entidades auspiciadoras. Entre ellas, el presidente municipal de Tlalpujahua, el ingeniero Ramón García Rebollo, y la directora de la Facultad de Historia en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la maestra Tzutzuqui Heredia Pacheco. Además, los organizadores del evento que representaban a todo un equipo de trabajo, el doctor Alejo Maldonado Gallardo y el estudiante Tonatiuh Uribe Sánchez, ambos procedentes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. El doctor Maldonado, en su discurso, expresó lo que es la base de congresos como el que nos encontrábamos: reunir en un mismo lugar a investigadores con una larga trayectoria, con publicaciones y renombre, junto con investigadores jóvenes llenos de proyectos frescos, vivaces pero incipientes. Lo anterior con la finalidad de enriquecimiento tanto de la parte catedrática como de la estudiantil. Evito catalogarnos, a los jóvenes investigadores, como amateurs porque si bien no tenemos un registro en el Sistema Nacional de Investigadores, lo que nos sobra es pasión por lo que buscamos. Nos moldea y define, y da dirección a nuestra carrera académica, no se diga nuestra identidad. Son espacios como aquel, incluyentes y valorizadores, los que cimientan la presente y futura investigación. Después de que cada miembro del presídium dio unas palabras de bienvenida y agradecimiento por la asistencia, se inauguró oficialmente el primer Congreso Nacional de Historia y Ciencia Sociales. Aunque toda la mina Dos Estrellas estaba designada como el lugar donde se llevaría a cabo el evento, los ponentes y asistentes ocupamos solamente una ala del enorme complejo. Las mesas de ponencias fueron simultáneas en dos salas del museo; la del almacén y la de accionistas. Más de sesenta ponentes presentaron, durante los dos días, parte de la investigación en la que trabajan actualmente . Escuchamos exposiciones sobre la construcción de la identidad patriótica mexicana a partir de la expropiación petrolera, de la importancia de la de la mujer en movimientos artísticos y civiles en el siglo XIX y XX, así como el rol de los obreros mexicanos en la recién iniciada industria mundial del siglo XX. Versadas otras sobre el papel que juega la religión y la política en el país, como también otras que abordan el aspecto teórico de la sociedad en general. Hubo investigación histórica que fue desde los siglos de la conquista, pasando por los albores de un México revolucionario, hasta la actualidad. Sin duda, la exposición de las pesquisas nos enriqueció a todos; colegas y público. Este último conformado casi en su totalidad por agentes de la policía turística de Tlalpujahua. No solo la rama de la historia tuvo representantes (si bien, obviamente, fueron los más). Presentes estuvieron también expositores de las ramas de psicología, antropología, sociología y letras. Andrés y una servidora participamos con la ponencia titulada Raíces con tinta: Antología de escritoras jaliscienses del siglo

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entidades auspiciadoras. Entre ellas, el presidente municipal de Tlalpujahua, el ingeniero Ramón García Rebollo, y la directora de la Facultad de Historia en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la maestra Tzutzuqui Heredia Pacheco. Además, los organizadores del evento que representaban a todo un equipo de trabajo, el doctor Alejo Maldonado Gallardo y el estudiante Tonatiuh Uribe Sánchez, ambos procedentes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. El doctor Maldonado, en su discurso, expresó lo que es la base de congresos como el que nos encontrábamos: reunir en un mismo lugar a investigadores con una larga trayectoria, con publicaciones y renombre, junto con investigadores jóvenes llenos de proyectos frescos, vivaces pero incipientes. Lo anterior con la finalidad de enriquecimiento tanto de la parte catedrática como de la estudiantil. Evito catalogarnos, a los jóvenes investigadores, como amateurs porque si bien no tenemos un registro en el Sistema Nacional de Investigadores, lo que nos sobra es pasión por lo que buscamos. Nos moldea y define, y da dirección a nuestra carrera académica, no se diga nuestra identidad. Son espacios como aquel, incluyentes y valorizadores, los que cimientan la presente y futura investigación. Después de que cada miembro del presídium dio unas palabras de bienvenida y agradecimiento por la asistencia, se inauguró oficialmente el primer Congreso Nacional de Historia y Ciencia Sociales. Aunque toda la mina Dos Estrellas estaba designada como el lugar donde se llevaría a cabo el evento, los ponentes y asistentes ocupamos solamente una ala del enorme complejo. Las mesas de ponencias fueron simultáneas en dos salas del museo; la del almacén y la de accionistas.

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Más de sesenta ponentes presentaron, durante los dos días, parte de la investigación en la que trabajan actualmente . Escuchamos exposiciones sobre la construcción de la identidad patriótica mexicana a partir de la expropiación petrolera, de la importancia de la de la mujer en movimientos artísticos y civiles en el siglo XIX y XX, así como el rol de los obreros mexicanos en la recién iniciada industria mundial del siglo XX. Versadas otras sobre el papel que juega la religión y la política en el país, como también otras que abordan el aspecto teórico de la sociedad en general. Hubo investigación histórica que fue desde los siglos de la conquista, pasando por los albores de un México revolucionario, hasta la actualidad. Sin duda, la exposición de las pesquisas nos enriqueció a todos; colegas y público. Este último conformado casi en su totalidad por agentes de la policía turística de Tlalpujahua. No solo la rama de la historia tuvo representantes (si bien, obviamente, fueron los más). Presentes estuvieron también expositores de las ramas de psicología, antropología, sociología y letras. Andrés y una servidora participamos con la ponencia titulada Raíces con tinta: Antología de escritoras jaliscienses del siglo XIX. Sentimos la ausencia en el evento de nuestra compañera y amiga, Vanessa Xochihua. Después de la orden del día del jueves, como actividad extra, estaba planeado un recorrido por la asombrosa mina-museo. Un lugar antaño majestuoso, hoy sin actividad minera, pero no olvidado. Gracias a los esfuerzos de Gustavo Bernal y como continuadores de su trabajo, la asociación civil Rescate Ecológico, Cultural y Minero, el lugar se mantiene como pieza fundamental de la historia del pueblo y como recuerdo patente en la historia del estado. Digo lo anterior tanto por la importancia económica de la mina en su pasado, como por la tragedia que marcó su fin: el deslave de cuatro mil toneladas de desecho minero sobre el pueblo de Tlalpujahua. Sin afán de restarle importancia al congreso como tal, me permito hablar un poco sobre el lugar sede. Tlalpujahua de Rayón porta honradamente la insignia de pueblo mágico ya que en definitiva es bello. En mi corta estancia pude percatarme del orgullo que sienten los oriundos por sus tierras, su historia y sus tradiciones. A unos colegas de la Universidad Autónoma Metropolitana de Iztapala, a Andrés y a mí nos tocó la suerte de participar en un recorrido nocturno por el pueblo, lleno de leyendas locales de terror. También asistimos a un evento de música regional en el teatro local Cenobio Paniagua, compositor tlapujahuense. Lo que quiero decir es que los locatarios nos hicieron saber que aman su pueblo y nosotros, acabamos amándolo también. Yo me quedo esperando con ansias el próximo Congreso, esta vez internacional, de Historia y Ciencias Sociales e invito a todos aquellos que se dedican a la investigación a encontrar espacios donde devenirse, a hacerlos posibles, a llevarlos a otros.

1 Compartido a voluntad por la autora. Original publicado en Niñas bien… ¿abuelas bien? del Grupo Reforma el 12 de mayo de 2016, en <http://gruporeforma-blogs.com/guadalupeloaeza/>.

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La represión

como expresión del discurso corporal. Una mirada desde la masculinidad (parte I) Juan Jesús Rodríguez Ramírez

Resumen: En este trabajo se abordará un tema que es muy importante: la represión. Esta se actúa en varios aspectos de la vida, tanto profesional como personalmente, influyendo no solo en lo social sino también en lo corporal, convirtiéndose en un círculo vicioso, una espiral descendente que nos lleva a involucionar como especie y como género. La represión es un lenguaje ambiguo, ya que negamos lo que deseamos al censurar la expresión emotiva y sentimental no solamente en la razón, sino también en el cuerpo; el escenario de voces calladas por la cultura, la sociedad, la moral y las creencias limitantes. Quizá nos acostumbramos a escuchar y atender únicamente la voz articulada fonéticamente y, desde una mirada psicológica (en particular desde el mundo masculino actual permeado por los estudios de género), mostraré lo que ignoramos y anulamos. Ese otro lenguaje: la expresión somática. Es por esto que propongo ampliar la mirada a un mundo fascinante pero desconocido, un universo de micromovimientos y percepciones fisiológicas revestidas de interpretaciones conocido como el lenguaje corporal. Tal lenguaje es el primero que apareció, antes que la palabra. Evoluciona pero no trasciende, mostrando con esto que la ambigüedad de su desarrollo se debe principalmente a desconocer e ignorar los propósitos por los que fue sabiamente heredado de nuestros antepasados.

Palabras clave: ambigüedad, represión, cuerpo, emociones. La represión emerge desde que la vida en sociedad comienza a determinar los rumbos y destinos de la humanidad. Aparece como una necesidad de contener, frenar, delimitar y ocultar el accionar del hombre para así regular su crecimiento y desarrollo. Es un acto que se ha vivido como tortura y se ha sufrido de maneras distintas. Desafortunadamente no se ha dado un beneficio para la especie, por el contrario, se utiliza como una estrategia de poder y control como lo refiere desde hace siglos Plauto: “Lupus est homo homini non homo quom qualis sit non novit” [traducción: lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro] (2010: 76). Querer demostrar los beneficios de la represión es como pretender justificar la violencia; son algo más allá de las polaridades que nos constituyen desde una mirada psicoterapéutica y psicológica. La represión es determinante, puesto que sin ella quizá habría menos malestar, desamor, injusticia y no viviríamos la crisis actual en la históricamente.

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Observemos, pues, cómo la ambigüedad del acto de reprimir aparece: la represión es negación. Desde la psicología (precisamente desde la psicoterapia Gestalt), representa el doble discurso correspondiente al lado oscuro, lo oculto, lo que no aceptamos tener pero que no podemos dejar de mostrar. La función de la psicoterapia Gestalt es lograr integrar ambos polos y reconciliar la razón con el sentir y así completar el ciclo de la experiencia vital, integrando los fragmentos de lo que es el ser humano. Recordando el planteamiento de Aristóteles, “el todo es más que la suma de las partes” (2015: 374), no es lo mismo un Ser dividido y aparentemente funcional que un Ser completo con acciones que nacen desde lo profundo de su existir, que tienen sentido y dan sentido a cada sueño, a cada deseo, a cada encuentro que tiene con otros(as) como él. La represión se presenta entonces como un freno hacia el encuentro, ya que en todo este proceso de desarrollo psicoemocional, el cuerpo manifiesta también respuestas ante los estímulos y las ideas que recibe desde el exterior del sujeto que lo conforma. Podemos observar que la represión es la antítesis de la emoción y el pensar porque cada que se presenta una situación en la que necesitamos realizar movimiento (significado de emoción), aparecen aquellas voces que detienen las reacciones necesarias que el cuerpo quiere expresar. Así, reprimiendo las respuestas, es como hemos crecido. El asunto de la represión se manifiesta en todas las sociedades, en todos los estratos sociales, en cada una de las culturas. Quizá la historia nos explicará a posteriori los para qué de tales conductas y comportamientos adquiridos en este lapso de tiempo. Hoy es nuestra responsabilidad limpiar el terreno inhóspito en que hemos convertido el pertenecer a esta sociedad, a nuestra familia, a nuestra vida actual. La represión parece ganar terreno al destruir el contacto y el encuentro, cegando la evolución y cambiando el rumbo de la comunicación. Se nos presentó una manera y una forma de actuar en los escenarios sociales y familiares, utilizando como recursos las diversas máscaras para conseguir un lugar dentro del enramado socio-cultural, buscando una pertenencia y posición privilegiadas que nos ayudaran a negar el gran dolor de ser un pueblo sin una identidad profunda, de ser ignorados y anulados por nosotros mismos. La antigua fórmula dividit et vincere, heredada y mejorada por algunos poderosos, hace eco en ese anhelo de ser reconocidos y recuperar lo que perdimos al nacer: el espacio seguro y protegido que nuestras madres nos regalaron desde la concepción hasta nuestra llegada al mundo. Partiendo de esa gran pérdida nos enojamos profundamente con el entorno, las personas que comparten su vivir a nuestro lado, con los compañeros de trabajo, de escuela, de actividades, con conocidos y desconocidos, con nosotros mismos y con nuestro cuerpo. Al no expresar, creemos erróneamente que se solucionan las cosas, que la realidad dura y cruda es borrada y no es así. Lamentablemente aparece la agresión como resultado de nuestra incapacidad de pedir, de saber solicitar antes que imponer y demandar. Violentamos y nos violentamos una

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y otra vez sin cesar, sea por inconsciencia, por deseo (paradójicamente, a veces así resulta) o por no encontrar alternativas debido a nuestra desconexión con los(as) otros(as), pues estamos replicando una manera de vivir que nos lleva a involucionar y a afrontar la cotidianidad sin herramientas ni recursos porque, al adoptar esta postura de ser los(as) fuertes, nos negamos la posibilidad de experimentar el mundo emotivo y sentimental prohibido, el de ser vulnerables y frágiles. Las emociones son vehículos para transitar y aprehender de la vida, al negarlas perdemos la capacidad de adaptación al entorno y por consiguiente, la represión gana la partida. Cuando nos reprimimos no somos, pero sí estamos; es aquí donde la ambigüedad se manifiesta con claridad, pues la existencia se limita a tener un lugar pero no tomarlo, como lo menciona David Le Breton “al cambiar su cuerpo, el individuo busca cambiar su existencia” (2011: 162). Asumimos cuerpos no deseados, vamos perdiendo la capacidad de elegir y nos dedicamos a obedecer en vez de reflexionar acerca de lo que se nos dice. Así es como, en la mayoría de los casos, nuestros antecesores aprendieron que debía ser la vida y, con la intención de que creciéramos de una forma “correcta y productiva”, nos educaron más hacia la obediencia que al libre y sano pensar, lamentablemente. Lo

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que nos legan es una mirada de un mundo parcial y focalizado, una historia de derrota y fracaso, un profundo malestar y el deseo oculto de rebelarnos y comenzar a transformar esa realidad en justicia, igualdad, equidad e inclusión. Pero fallan esos deseos y la represión gana terreno. Compramos la idea de que solo naciendo en una realidad distinta a la que vivimos podremos hacer y generar esos cambios, agudizamos nuestros temores y sobredimensionamos a todos(as) los que nos proponen hacer lo que nosotros(as) no nos atrevemos, delegamos el poder de decidir a unos cuantos y así, caemos en una espiral destructiva. Es aquí donde la represión se empodera de nuestro futuro y de este modo, sin darnos cuenta, las clases sociales se polarizan y el mundo se convierte en un sufrimiento y un castigo divino. El decir lo que se quiere es difícil en la actualidad, pues hemos sido educados de manera que el sentir es considerado “malo” o “pecado” por la sociedad. El género al que se pertenezca también marca la tendencia hacia lo que es legal y permitido contra lo ilegal o prohibido. En esta dicotomía es que nos encontramos inmersos, y, por estas causas, me surge la reflexión de si en realidad se puede hacer algo para transformar la realidad en algo mejor para todos. Quizá la idealización y la fantasía estén formando parte de este discurso, pero, ¿no son estas dos (idealización y fantasía) algo que hemos reprimido? Es curioso escuchar a aquellos que dicen lo anterior; tal vez se les olvide que, de niños, todos participamos de tales momentos. ¿Dónde fue

o en qué momento nuestra percepción cambió? (Continúa en el siguiente número)

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EXPRESIÓN Bibliografía (2011) Diccionario latín-español. Barcelona: Vox. Aristóteles (2015). Metafísica (edición trilingüe realizada por Valentín García Yebra). Madrid: Gredos. Bateson, G., E. Goffman, E. Hall, P. Watzlawick et al. (1990). La nueva comunicación, selección e introducción de Yves Winkin. Barcelona: Kairós. Beauvoir, S. (1966). El segundo Sexo. Buenos Aires: Siglo XXI. Bisquerra, R. (2000). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Praxis. Bloch, S. (2009). Al alba de las emociones. Lima: Viento nuevo. Corsi, J. (1995). Violencia masculina en la pareja. Barcelona: Paidós. Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós. Le Bretón, D. (1995). Antropología del cuerpo y modernidad. Buenos Aires: Nueva Visión. — (2011). Adiós al cuerpo, una teoría del cuerpo en el extremo contemporáneo. Argentina: La cifra editorial. — (2012). “Por una antropología de las emociones” en Revista latinoamericana de estudios sobre cuerpos, emociones y sociedad (RELACES), Año 4, No. 10. Córdoba. Foucault, M. (1981). Historia de la sexualidad I. México: Siglo XXI. Lamas, Marta (Comp.) (1996). El género y la construcción de la diferencia sexual. México: UNAM, Programa Universitario de Estudios de Género. Maturana, H. (2002). Emociones y lenguaje en educación y política. España: Océano. — (2002). Transformación en la convivencia. España: Océano. Perls, Fritz (2005). Yo, hambre y agresión. México: FCE. Plauto (2010). Asinaria. Barcelona: Gredos. Salama, H. y C. Castanedo (2002). Manual de diagnóstico, intervención y supervisión para psicoterapeutas. México: Manual Moderno.

SEMBLANZA Juan Jesús Rodríguez Ramírez es psicólogo y miembro del Programa Institucional de Estudios de Género Iztacala de la facultad de Estudios superiores Iztacala.

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Fe de erratas en el número anterior P. 6, marco de texto. Léase “auditivos” en lugar de “auditios”. P. 7, línea 9. Léase “mi” en lugar de “mí”. P. 16, marco de texto. Léase “está” en lugar de “etá”.


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II año - número 1: julio-agosto 2016