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Editorial

Ya hace más de un año. Un día, un amigo (yo te ayudo, le dije) me comentó de una página de internet, música entre amigos, gente de San Pedro. A solateras no me importa ir añadiendo pequeños articulos, informaciones, cosas curiosas, ahí están, por si a alguien le interesan. La verdad sea dicha, es tal la inundación informativa que

Sumario páginas 3,4 y 5 Discos páginas 5,6 y 7 La Extraordinaria vida del tahur Diego A. Manrique páginas 8 y 9 Canciones de callejón Rafa Cervera páginas 10 y 11 Genio de estudio al descubierto Ramón Fernández Escobar página 12 Melody Garlot Carlos Galilea página 13 Pat Metheny Andrea Aguilar 12 de junio de 2010 Lorem ipsum dolor sitamet

a veces reacciona uno un poco tarde (aún tengo textos de hace más de una década). Lo mejor, según los gustos de cada uno, con esto de la red de redes, de internet-hastaen-la-sopa, es ver los blogs de peridoidstas especializados, muchos auténticas enciclopedias o buscar gente más cercana. Musicalmente hablando es curioso que mis otros dos hermanos sean abnegados musicos: batería y guitarra y yo recopile información como un archivista mediaval. Estaré por aquí.


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Una revulsiva mixtura de folk-rock setentero y experimentación de la escuela Hauschka abre People, el nuevo disco de Skeletons, combo afincado en Brooklyn que lidera el músico y cineasta Matt Mehlan. Se trata de la pieza L'il Rich, una historia amarga sobre una joven víctima de la violencia entre bandas. Y una suerte de góspel laico cierra el álbum: sobre una base solemne de ruidos, construcciones y reconstrucciones, escuchamos la letanía de la esperanza: "No importa cómo de raros los sientas / los sentimientos son reales / Todos somos simplemente personas / No importa qué palabras necesitas / las encontrarás con facilidad". Skeletons, que gira en órbita similar a la de grupos como Dirty Projectors, reúne en People narraciones reveladoras y un coherente discurso sonoro armado con brillantes retazos de historia musical.

O brother, where art thou?

Skeletons

Banda sonora

People

Universal Music

Crammed / Karonte

CARLES GÁMEZ 15/10/2011 Ha pasado una década y la efeméride sin duda era una buena ocasión. Aquí está de nuevo una de las bandas sonoras que mejor sabor de boca nos han dejado. Con O Brother pasa una cosa parecida a la de otras bandas sonoras históricas, pienso ahora en American Grafitti y la América adolescente del rock and roll de inicio de los años sesenta. Como aquella, aquí, el talento de T Bone Burnett como productor le dio corazón a las canciones de una época, la de la Depresión, consiguiendo hacer una vibrante crónica musical, y como las buenas bandas sonoras, parte indivisible de la película. La banda sonora de O Brother ofrece la oportunidad de recoger todo ese conjunto de músicas primitivas, country, blues, góspel, que con el tiempo acabarían forjando gozosas convergencias. La edición aniversario incluye un segundo disco con temas no publicados en su momento y otros bocados que abren el apetito hasta al más desganado.

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DIEGO A. MANRIQUE 24/09/2011 En el Londres de los primeros sesenta, Fame era el gran propagandista de los ritmos afroamericanos. Desde el escenario del Flamingo (aquí se incluyen algunos temas en directo), el organista y cantante instruía a la ansiosa tropa mod y deleitaba a inmigrantes jamaicanos, soldados estadounidenses de permiso o estudiantes africanos. Esta recopilación, confeccionada en Japón, finalmente muestra toda la amplitud de su arsenal. Conocíamos su dominio del soul, el jazz bailable y diversas variedades del rhythm and blues, pero Georgie también hacía calipso y ska (entonces conocido como blue beat), aparte de incorporar elementos cubanos, brasileños y sudafricanos. Sencillamente, no había entonces una banda tan políglota y exuberante. Lastima que Fame no entendiera que los tiempos exigían autoexpresión y cancionero propio. Esas carencias le terminaron condenando al circuito de salas de fiesta, hasta que, bendito sea, se atrevió a volver al jazz.

Pierre de Gaillande

Georgie Fame

Bad reputation

For Café Après-midi

Barbès Records / Resistencia

Universal

CARLOS GALILEA 15/10/2011

Un título en inglés, La mala reputación, y el subtítulo que ya no deja lugar a dudas: Pierre de Gaillande sings Georges Brassens. Podría parecer otro de esos retos destinados al fracaso -traducir a Brassens al inglés-, pero no. Pierre de Gaillande logra un resultado magnífico. Desde la primera canción del disco, The princess and the troubadour, y con una voz que puede recordar a la de un joven Leonard Cohen y el sonido acústico de guitarras, clarinete, charango y xilofón, uno se adentra en el universo del autor francés. Con sus canciones irreverentes, hilarantes, críticas con los poderosos y tiernas con proscritos y marginales: políticamente incorrectas -gracias, Georges-. En To die for your ideas y Ninety-five percent, a Pierre de Gaillande le ayuda Keren Ann. La oportunidad de descubrir a Brassens, uno de los mayores trovadores del siglo XX para quienes solo gustan de oír música en inglés.

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Dente. L'amore non é bello. Ghost/ Green Ufos. RAMÓN FERNÁNDEZ ESCOBAR

los notables arreglos de viento de Enrico Gabrielli, arreglista reciente del gran Vinicio Capossela.

12/06/2010 Con un año de retraso, se distri- buye en España el álbum elegido mejor disco independiente italiano en 2009. Dente es el alias del mú- sico de Fidenza (Parma) Giuseppe Peveri, antiguo guitarrista de grupos como Quic o La Spina, y ahora cantautor rampante. Este tercer largo lo confirma: alguien capaz de mirar a los clásicos (el lirismo de Lucio Battisti y algún deje de Fran- cesco de Gregori) sin dejar de irradiar frescura. Se mueve con elegancia entre la melancolía y la vocación irónica y puede presumir de acompañantes, sobre todo por

La Extraordinaria vida del tahur Diego A. Manrique 10/4/2010

Compositor de éxito en los sesenta, jugador profesional en los ochenta, Chip Taylor, uno de los supervivientes del Brill Building, se ha reinventado como un narrador musical Un respeto. El caballero del pelo blanco es uno de los supervivientes del Brill Building, aquella fabulosa fábrica neoyorquina de canciones que alcanzó su apogeo en los prime- ros sesenta. Chip Taylor aclara que él no trabajaba exactamente en el Brill sino en otro edificio cercano, también en Broadway. "Eran verdaderas colmenas, plantas convertidas en cubículos donde !

se componía sin parar. Firmabas un contrato que, a cambio de un fijo, te obligaba a crear un número limitado de canciones. Un engaño, luego te pedían muchas más. Aparte, entrabas en una dinámica muy extenuante: tenías que grabar maquetas para ofrecérselas a los artistas y terminabas ejerciendo además de arreglador, productor y cantante. Allí yo era un raro: no usaba el piano, tocaba la guitarra. Sonaba más country, más rhythm and blues que lo de Burt Bacharach, por ejemplo". Se lo calla pero también destacaba por su origen: no era judío, a diferencia de tantos compositores y ejecutivos de aquel ambiente. De verdadero nombre James Wesley Voight, había nacido en 1944, en Yonkers, localidad industrial cercana a Nueva York. Se cambió el nom de plume después de editar

discos de rockabilly como Wes Voight, y comprobar que los locutores solían atragantarse al pronunciarlo. Su hermano mayor, curiosamente, sí triunfó como actor llamándose Jon Voight, pero su sobrina también se re- bautizaría en Hollywood: es Angelina Jolie. Conviene situarle ya que acaba de sacar un trabajo autobiográfico, Yonkers, NY (Train Wreck / Karonte), amorosamente diseñado, con fotos de infancia y adolescencia. "Creo en el disco como objeto bonito, con una envoltura que te ayuda a profundizar en la mú- sica". En realidad, es un doble CD ya que las once canciones pueden escucharse en forma pura o complementadas con anécdotas. Taylor pertenece a la categoría de losstorytellers y se deleita trenzando recuerdos. PÁGINA 5


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Es historia viva de aquella vibrante industria musical neoyorquina, dinamizada por sellosndependientes como Atlantic, Bell, Roulette, Bang o Sue. Detrás, disqueros visionarios pero "capaces de birlarte hasta la cartera. No literalmente, entiéndase: eran magos de los porcentajes". Sus canciones fueron registradas por Aretha Franklin, Lorraine Ellison, Dusty Springfield, Peggy Lee, Janis Joplin o Barbara Lewis, "yo tenía cierta habilidad para reflejar la sensibilidad femenina Su misma biografía rompe los esquemas. A principios de los ochenta, abandonó la música y se convirtió en un jugador de blackjack, con dedicación parcial a las apues- tas de caballos, unas pasiones que aparecen en Yonkers, NY. "Ya sé que eso suena muy romántico, visto desde Europa. Vengo de un país grande, lleno de posibilidades, donde cualquiera puede reinventarse. Durante mis primeros años, creía que mi padre era agente del FBI. En realidad, se dedicaba profesionalmente al golf, algo aún más exótico que trabajar para J. Edgar Hoover". Su trayectoria como compositor del Brill está recogida en una de esas eruditas recopi- laciones de Ace Records (distribuidas en España por Popstock). La suya se titulaWild thing: The songs of Chip Taylor, en referencia a una de las piedras angulares del rock de garaje: Wild thing era elemental, lúbrica, arrolladora. Fue grabada un par de veces en 1965, pero prácticamente nadie se enteró. Hasta que Chip decidió enviarla al Reino Unido, donde ya había conseguido éxitos con Cliff Richard (On my world) y, sobre todo, los Hollies de Graham Nash (I can't let go). Un desconocido grupo inglés estaba buscando material para su segundo single y... "Los Troggs escucharon mi maqueta y siguieron su pauta. Cambiaron una parte sil- bada por un solo de ocarina, pero lo demás es lo mismo. Con más volumen, con elec- tricidad: para mí, es el comienzo del punk. Pero resulta que Jimi Hendrix la incorporó a su repertorio, convirtiéndola en... otra cosa. La tocó en el festival de Monterrey y ya era puro sexo, termina-

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ba incendiando su guitarra". Wild thing está en las antípodas de Angel of the morning, la segunda generadora de beneficios para Chip Taylor: ha sido éxito, en diferentes décadas, para Merrilee Rush, Juice Newton y el jamaicano Shaggy. "Bueno, también tuvo su polémica. Estaba pen- sada para Connie Francis, que no se atrevió con la letra: no era frecuente contar un polvo de una sola noche desde el punto de vista femenino. Los años sesenta no fue- ron tanswinging como ahora nos creemos". Cierto. La llegada de la contracultura, con su énfasis en la autoexpresión, supuso el eclipse del concepto industrial de la música pop, tal como se practicaba en el Brill Buil- ding y alrededores. "Espero que no sea la pura nostalgia lo que me hace reflexionar que era una buena forma de ganarse la vida. Iba allí, componía, hacía tratos para co- locar mis canciones y todavía me quedaba tiempo para estudiar la prensa hípica y hacer mis apuestas. En el fondo, todos teníamos mucho de jugadores: las discográfi- cas eran la banca y casi siempre ganaban. Los compositores estábamos más resguar- dados, aunque también hubo quien firmó acuerdos horribles. No era agradable que algún directivo exigiera figurar como coautor tras cambiar un par de palabras". Chip supo entender el cambio de paradigmas, que incluía la devaluación del single y la importancia del elepé. Conectó con un grupo llamado The Flying Machine, encabezado por James Taylor. "Me enteré luego de que tonteaba con la heroína pero incluso enton- ces ya poseía carisma. El problema es que grabamos con Jubilee, una compañía pop que no entendió que estábamos en 1967, que había que lanzar un elepé y moverlo desde abajo. Lo siguiente que supe es que James se había ido a Londres y quería fi- char por Apple, el sello de los Beatles. ¿Cómo negárselo? Rompimos el contrato y quedamos tan amigos".

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REVISTA ENCLAVE 3! Se le pudo ver fugazmente en Un inciso. Quizás no fuera to- una película de Jonathan do tan amistoso. En 1971, con Demme (Melvin and Howard,1980) pero luego se suJames Taylor convertido en mergió en el mundillo del juesuperestrella de la introspección, Chip lanzó finalmente su go y las apuestas. Nada truelepé con Flying Machine, an- culento, asegura, aunque sus te la consternación de Warner habilidades determinaron que Bros. Y en 1996, cuando lo re- los casinos de Atlantic City le editó en CD, cambió el orden prohibieran entrar. Musicalde los temas y añadió algunas mente, reapareció a mediados pistas instrumentales, alteran- de los noventa, grabando en do lo que era una grata mues- sellos pequeños y acomodándose en ese movimiento conotra de folk-rock al estilo Greenwich Village. Pero uno debe cido jugar con las car- tas que el destino reparte y -¡sssh!- Chip como Americana oalt.country. Lucinda Williams o John Prine ha pasado por momentos bale reconocen como un igual y jos. han grabado con él. Su perfil de yanqui con sonido sureño le Durante los años setenta, hace especial- mente atractivo Chip Taylor volvió a cantar y para el público europeo: gira editó media docena de álburegularmente por Suecia, Homes. Daba la talla como perlanda o Reino Unido. sonaje pintoresco y no tuvo problemas en engatusar a vaPrimero, Chip reivindicó su rias multinacionales; además, pasado con Hit man (1996), tras el fenómeno de Carole recreaciones de sus éxitos. En King, provenir del Brill Buil2000, fundó un sello, Train ding sumaba méritos ante las Wreck Records, donde se discográficas. Pero le costó permite editar un doble toencontrar mercado: "Era demasiado adulto para el público rren- cial(The London sessions de los cantautores y demasia- bootleg) o un libro-con-disco, Songs from a dutch tour. Tamdo urbano para la gente del bién publica hermosos proyeccountry.Ya me había pasado tos de sus acompañantes habiantes, en los sesenta. Chet Atkins, entonces jefe de RCA tuales: ahí están el guitarrista en Nashville, se había quedado John Platania, que también encantado con mis canciones toca con Van Morrison, o dos pero no se podía creer que vi- poderosas cantan- tes-violinistas, Kendel Carson y Carrie nieran de un neoyorquino. Rodríguez. "Soy consciente del Aun así, fueron grabadas por disparate de in- vertir en una Willie Nelson, Waylon Jennings o Bobby Bare. Yo mismo discográfica, pero no pierdo la tuve algunos éxitos modestos esperanza de que cambien las tendencias: me reconforta que en las listas decountry". vuelva a haber demanda de

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JUNIO 2012 discos de vinilo; ya estamos fabricando elepés". Además, añade, todos los años usan Wild thing o Angel of the morning en películas, anuncios, series de televisión; los derechos de sincronización ayudan a cuadrar las cuentas. Nadie imaginaba que aquellas canciones de usar y tirar se demostrarían tan duraderas. "En Yonkers, NY está un tema donde cuento el día que fui con mi her- mano a ver Semilla de maldad, la película de Richard Brooks donde sonaba Rock around the clock. Cuando salió el disco de Bill Haley, las emisoras lo boicotearon creían que era un artista negro- y sólo fue un éxito menor. Pero allí representaba la música de los gamberros, sonaba irresistible y los chavales que estábamos en el cine nos pusimos a armar follón. Cuando salíamos, le dije a Jon que ahora nadie podría parar el rock and roll. Así fue: Haley llegó al número uno. Al poco, yo cantaba en di- recto y sentía que nuestra generación iba a conquistar el mundo. Y de alguna manera...". Yonkers, NY. Train Wreck / Karonte

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Canciones de Callejón RAFA CERVERA 05/06/2010 Reedición de lujo del disco de los Stones Exile On Main St. y del libro de Bill Ja- novitz sobre su grabación Sticky Fingers y Exile On Main St. son discos en los que los Stones estaban sos- teniendo el testigo de la promesa de una generación que se deslizaba hacia la irrelevancia (...), la vida diabólica llevándoselos en sus coletazos". Así describe el músico Bill Janovitz el momento en el que se hallaban los Rolling Stones cuando crearon Exile On Main St., una de sus obras clave, que en estos días es objeto de una lujosa reedición en la que no falta material inédito, y que a su vez coincide con la edición en castellano del libro que Janovitz escribió sobre su grabación. En 1971, fecha en la que comienza a gestarse Exile...

apostaba por volver al sonido negro que hizo nacer al quinteto, una estrategia en la que el productor Jimmy Miller fue elemento clave y que le llevó a producir al grupo entre 1968 y 1973. En cuanto a Richards, se empeñó en dotar a Exile

los Stones, con los Beatles una vez desaparecidos, eran la banda en activo más importante de los sesenta. Reinaban a su antojo, y los excesos de su corte les acompañaron cuando replantearon sus cimientos empresariales. Después de librarse de un mánager negrero, Allen Klein, y lograr pleno derecho sobre su mú- sica, el quinteto se instaló en Francia para eludir la presión fiscal británica. Ese verano, Keith Richards y su familia ocuparon una mansión en Nellcôte, que se convierte en centro de trabajo para el grupo. Los efectos de la adicción de Richards a la heroína no tardaron en afectar a las sesiones. "Wyman advirtió que Mick estaba muy preocupado por Keith", cuenta Janovitz en su libro, "y que las dro- gas duras estaban dividiendo al personal en facciones". Así comenzó a gestarse un disco que comenzó llamándose Tropical Disease y que se finalizó en Los Ángeles cuando el acoso policial que sufrió el guitarrista se hizo insoportable. Exile... es también un pulso entre Jagger y Richards. Desde la debacle psicodélica deTheir Satanic Majestic Request en 1967, el cantante

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... de un sonido que no dejó muy satisfecho a Jagger. "Suena, en varios momentos,underground y un poco experimental, y en otros, clásico y hasta nostál- gico", se dice en el libro, y esa es precisamente la garra de un álbum que narra ese hedonista viaje de regreso a las raíces. Tal como explica Janovitz, los Stones tenían una comprensión intrínseca de los idiomas del blues, el soul, el country y el rock and roll americanos. Salvo Happy y Tumbling Dice, Exile ... no contiene muchos himnos stonianos entre sus 18 canciones. Algunos críticos no lo recibieron demasiado bien, pero nada pudo evitar que se convirtiera en el siguiente paso de la banda hacia su conquista definitiva del trono del rock. Llegó a las tiendas en mayo de 1972, envuelto en una desconcertante portada con aire de freak show, obra de Robert Frank, maestro del realismo fotográfico gracias a su particular mirada sobre la cotidianeidad americana. El collage gráfico que envuelve Exile... es una interpretación visual de unas canciones que saben a callejón, aguardiente y bur- del. Frank también fue contratado para filmar un documental verité sobre la gira nor- teamericana que el grupo realizó en el verano de 1972. La película resultante, Cocksucker Blues, mostraba a los Stones de puertas adentro y la imagen resultante, en los casos en los que las drogas y el sexo estaban en primer plano, no resultaba demasiado favorecedora. Por esta razón, su estreno fue vetado. El tour, que también generó otro documento imprescindible, el libroViajando con los Rolling Stones, de Robert Greenfield, supuso el colofón perfecto para un disco monumental y quizá también para una etapa. Exile On Main St. no es sólo el álbum más extraño de los Stones, es también el último gran disco de la que, quizás ya entonces, Exile On Main St. (Deluxe Edition) está editado por Universal. Exile On Main St., de Bill Janovitz, está editado por Discos Crudos.era la banda de rock and roll más grande del planeta.

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Genio de estudio al descubierto RAMÓN FERNÁNDEZ ESCOBAR 22/05/2010 El músico estadounidense Van Dyke Parks, tras medio siglo de carrera, visita Barcelona en su primera actuación en España. "Quiero salir de mi burbuja y ver algo de mundo" Discos eternos cruelmente ignorados y un toque mágico en casi todas las salsas ajenas, de The Beach Boys a Joanna Newsom, pasando por Randy Newman, Ry Cooder o Vic Chesnutt: "Siempre me ha tocado bailar cuando nadie miraba, ese es mi sino", admite Van Dyke Parks (Hattiesburg, 1943) desde su refugio en Los Ángeles, en vísperas de su primera actuación en España. Una rareza: "Hasta hace dos meses ni siquiera tenía agente. Sí he tocado varias veces en Holanda, quizá porque por mi nombre piensan que soy de allí. Ya no corro, pero camino rá- pido, y mientras pueda, quiero salir de mi burbuja y ver algo de mundo". El compositor y cantante, pianista de for- mación clásica, productor y virtuoso de los arreglos siempre prefirió el anoni- mato. "Desde que me asenté en Califor- nia en los sesenta, ambicioné crecer como músico en el estudio -The Byrds, Judy Collins o Tim Buckley le disfrutaron como sesionero-, no los dólares ni la fama. Nunca me atrajo tocar la guitarra eléctrica frente a un tropel de chicas que gritaban. Me gustan las que no

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JUNIO 2012 chillan". Parks vive ajeno al faranduleo: "No me inte- resan los Grammy ni los Oscar ni mirarse tanto el ombligo. Por eso admiro a Paolo Conte, uno de los pocos al margen de eso, y para mí el más grande. El mundo discográfico que conocí ya no existe por culpa de la codicia de las compañías. Pero yo aún pretendo fajarme con las canciones: estoy preparando un álbum. Y acabo de terminar una banda sonora -ha trabajado para Ro- bert Altman, Walter Hill o Jack Nicholson- y casi también un proyecto de música pan- americana con sabor spanglish". El interés de Parks por otras culturas ("anoche mismo toqué algo de Granados"), desde su rincón californiano y siempre en relación con la estadounidense, no debe sorprender: hay en su obra incluso un par de acercamientos al mundo oriental, el score de la miniserie televisiva Broken trail (2007), sobre la inmigración china en el Far West, y un arriesgado disco de cancio- nes, Tokyo Rose (1989), a propósito de la emergencia de Japón. "Quería comprender a los japoneses y la crisis psicológica que su auge producía en mi país", asegura. Su ansia por redefinir lo americano le había lle- vado antes a mirar al Caribe: publicó Disco- ver America (1972), una zambullida en el calipso de Trinidad y Tobago, con letras de perspectiva yanqui. Obra maestra incomprendida, a la que quita hierro: "Era más reflejo que creatividad, dado mi amor por esa música, por su cadencia y la agudeza con la que habla de las necesidades". En el

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álbum participó Little Feat. "El líder, Lowell George, llamaba drive gauche a tomar la carretera menos transitada, algo que yo he hecho a menudo". Otro ejemplo: en su época de ejecutivo en Warner, su sello de siempre, fue pionero del vídeo promocional "para paliar tanta gira, una invitación entonces a la sobredosis".

como cruzar el Rubicón. El disco pasó desapercibido, pero le sacó de su lecho de enfermo y le convenció para continuar". La versión definitiva de Smile y su poso agridulce: "Sólo me pidieron unas le- tras. No aspiraba a otro rol, sino a una amistad más activa con Brian. No hablé con él: todo a través de su mujer, como si fuera un prisionero. Por eso las Brillante letrista, Parks ha ido abandonando la nuevas amistades me refrescan tanto, jóvenes a libre asociación de Smile, su mítica entente veces menores que mis nietos", confiesa Parks. con Brian Wilson, por un lenguaje más accesi- Alude a sus arreglos o cameos para Rufus ble. "Nadie ha igualado en aquello a Bob Wain- wright, Inara George y Clare Muldaur, Dylan, y yo no buscaba ser críptico, sino conhijos de músicos amigos (con la última y su fortar. Aun así, sigo creyendo que escribir can- grupo, Clare and the Reasons, comparte esta ciones es un proceso inconsciente". La relación gira). con The Beach Boys daría para un best seller, desde que conoció a Wilson en 1966. "Sus Van Dyke Parks actuará en el festival Primavehermanos resultaban amables, pero Mike Love, ra Sound de Barcelona el 29 de mayo. el vocalista, decía cosas como '¿por qué un chelo? Nadie en el grupo lo toca'. Yo nunca discutí, mi trabajo no era con él. Mike representaba a muchos fans que no querían que Brian creciera solo". Parks se bajó de un barco al que la psiquis alterada del genio de The Beach Boys hizo encallar. Aunque antes de que éste por fin mostrara al mundo Smile en 2004 hubo un reencuentro, Orange crate art (1995), compuesto por Parks para Brian Wilson. "Fue

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Melody Gardot / My one and only thrill

CARLOS GALILEA 26/12/2009

JUNIO 2012 forma de terapia. A esta esta-

producción de Larry Klein

dounidense con apellido

-asegura que la contactó tras

francés, que compone y toca

oírla cantar en la radio-. Dice

guitarra y piano, ya la han

que si vas a versionar una

comparado con Peggy Lee y

canción conocida tienes que

Julie London. Viene de la

hacer algo diferente con ella.

gran tradición americana: la

Y es lo que hace Melody

que va del jazz a la bossa

Gardot con Over the rain-

nova. Y este disco melancó-

bow, ese clásico que descu-

Una madurez impensable con lico enamora desde la prime24 años. Quizá por tener que ra escucha. Una voz carnosa

brió de niña viendo una y

sobreponerse a las secuelas de siempre al servicio de la canción, sedosos arreglos de un accidente de tráfico, que

televisor de su abuela. (Uni-

la trajeron a la música como

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otra vez El mago de Oz en el versal Music).

cuerdas de Vince Mendoza y

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Pat Metheny, hombre orquesta "Las ideas, cuando surgen, crean su propio ambiente", afirma el legendario jazzista, que ensaya en una iglesia” ANDREA AGUILAR 23/01/2010

"Las ideas, cuando surgen, crean su propio ambiente", afirma el legendario jazzista, que ensaya en una iglesia de Brooklyn Dice Pat Metheny que su mujer nunca había estado tan con-

tas grabadas, el guitarrista las crea sobre la marcha y puede controlar esta orquesta desde distintos instrumentos. "Esto es algo que respira y que te ofrece una experiencia distinta como compositor, músico e improvisador", explica. Con esta sofisticada versión de hombre orquesta siglo XXI ha grabado su nuevo disco, Orchestrion, que sale al mercado la próxima semana. En febrero viajará

tenta de verle salir de

con ella a España en una serie de conciertos pro-

su apartamento. El

gramados en Madrid (día 18), Valladolid (19), Lo-

genial guitarrista se llevó consigo un par de pianos de cola, baterías, bajos, triángulos, pan-

groño (20) y Barcelona (21). La historia de cómo este músico, ganador de 17 premios Grammy, se ha embarcado en este proyecto se remonta a su in-

deretas, cascabeles, bongos, el vibráfono, la ma-

fancia. Metheny (Kansas City, 1954.

rimba, y dos gaitas compuestas de varias decenas

www.patmetheny.com), que a los 8 años tuvo su

de botellas de cristal. Salió con su nuevo orchestrion y desde finales de octubre lo ha tenido desplegado en la iglesia de Saint Luke en Broo-

primera trompeta y a los 12 se pasó a la guitarra, pertenece a una larga estirpe musical. "Tan lejos como alcanza mi memoria recuerdo estar tocando

klyn, Greenpoint, donde ha ensayado 10 horas ca-

dúos o tríos, recuerdo el olor de la trompeta", ex-

da día. "Mi conexión con los espacios físicos es

plica. En el sótano de casa de su abuelo materno,

limitada", asegura, "las ideas, cuando surgen, crean su propio ambiente". El templo donde ensaya ya no tiene uso religioso así que Metheny y su equipo

el músico Delmar Bjorn Hansen, descubrió una vieja pianola con la que él y sus primos jugaban. Su fascinación por el instrumento mecánico no cayó

montaron en la nave central el fantástico instru-

en el olvido. Siempre le ha interesado la tecnología

mento en el que han ensamblado partes inventa-

pero ha querido mantenerse en los márgenes y

das por distintos creadores.

buscar un punto de conexión entre tradición e in-

Si Metheny no estuviera al frente, parecería que

novación. El inquieto y vanguardista Metheny, que

un conjunto de duendes invisibles hubiesen asal-

con este proyecto no abandona a su grupo ni

tado una tienda de música. Mediante tecnología

demás trabajos, trataba tan sólo de descubrir

neumática y electroimanes, las teclas del piano

una nueva ruta. "Ha sido como aprender a tocar

tocan las notas que el músico marca desde las

con músicos desconocidos".

cuerdas de su guitarra. Al pisar un pedal la melodía que ha creado continúa sonando y él incorpora la batería o los timbales o la marimba. No hay pis!

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