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SECCIÓN DE ACERCAMIENTOS

1. Daniel Vergel, Presentación de José María Arguedas...................................................2 2. Andrés Felipe Bohórquez, Giovanni Papini: Gog y El libro negro...............................4 3. María Angélica Contreras Castañeda, Tótem y tabú.....................................................7


PRESENTACIÓN DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

Daniel Vergel* danielvergel_01@hotmail.com

En Cuzco, en el Qorikancha, dicen que los quipus, un sistema de contabilidad y de escritura compuesto por cuerdas (de diferente amarre y color) y nudos, generalmente usado para llevar cuentas o cifrar sucesos históricos importantes, sirvieron también para trazar mapas del Tahuantinsuyu (así era como se llamaba el imperio Inca). Un mapa era de los caminos “sagrados”, cada nudo era la representación de tal o cual huaca,entidadesdivinasparalosperuanosandinos. Los cordeles representan caminos que se entrecruzan, nacen de otros caminos o van paralelos. Otro mapa que los quipus representaban era de los ríos, que es en cierta medida otro mapa “sagrado”, pues en el mundo andino, las montañas (apus), el sol y los ríos (mayus) tienen una energía especial; así como algunas rocas. José María Arguedas es un escritor que ha logrado dar cuenta, por medio de una herramienta no andina como es el libro, de la sensibilidad de la experiencia andina. Así sus libros funcionan como quipus: como los cordeles, sus personajes van paralelos entrecruzándose en puntos clave (nudos) que toman una dimensión casi espiritual. Esta espiritualidad no es exclusivamente la del mundo cristiano, incluye la experiencia del paisaje, el bramar de los ríos, los temblores, el sol, etc., elementos propios de la experiencia religiosa andina. Arguedas nació en Andahuaylas en 1911, en una familia de mestizos. A los dos años de su muerte su madre murió y él quedó a disposición de su madrastra, quien lo trato como un peón y lo hizo vivir con los sirvientes indígenas. Fue durante este tiempo de su vida que se familiarizó con la sensibilidad indígena y la adoptó como suya. En 1931 ingresó a la Universidad Nacional de San Marcos donde conjugó sus vivencias de niño con la academia al dedicarse a la etnología. Entre sus obras, que se componen de trabajos etnológicos y creaciones literarias, están Agua (libro de cuentos, 1935), Canto kechwa (traducción de canciones quechuas, 1938), Yawar Fiesta (su primera novela, 1941), Canciones y cuentos del puebo quechua (compilación, 1948), Diamantes y pedernales (novela, 1954), Los ríos profundos (novela que ganó el premio Ricardo Palma, 1958), Todas las sangres (novela, 1964), El zorro de arriba y el zorro de abajo (novela póstuma, 1971).

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Su obra se caracteriza por una transición entre referentes occidentales como la literatura, la religión católica, las ciudades, etc., y referentes andinos: los cantos, las danzas, la fuerza de los paisajes. Los núcleos o nudos religiosos que arriba mencioné logran un punto máximo en el diálogo conflictivo entre estos dos elementos, así el relato y la lectura se configuran como una tensión. El símbolo más recurrente de los momentos de tensión en la novela es el huayno, canto popular de la región andina. Arguedas logra dar un giro a elementos seculares para volverlos vitales, espirituales si se puede decir. En las historias que está trazando, en los caminos que transita para hacer aparecer el huayno y la danza como un momento de iluminación, no es relevante que la letra de las canciones hable de un gavilán o un amor, lo que adquiere importancia es la sensación y la energía que se crean a partir del canto, del baile o del mismo ritmo. La energía que da la música puede adquirir la forma de un motín, una revolución, una plegaria, un luto, etc. Los momentos religiosos en la novela sostienen esto: son una esperanza o una resistencia parciales de la vida, porque son de corta duración, llegan y se van, como el rito, ante las situaciones adversas o de muerte: la peste, el abuso de poder por parte de los hacendados, los militares reprimiendo cualquier intento de sublevación. Lo mítico se da en la obra de este escritor mediante esas manifestaciones rituales que encarnan una tensión y una experiencia profunda. Así se puede hablar de que un pensamiento mítico atraviesa toda la obra de Arguedas: las historias, los senderos, los ríos, van repitiendo ciertos temas, como el de la situación social, y se van encontrando en puntos clave. Es en esto que la comparación con los quipus es válida: tanto los cordeles como la literatura de Arguedas se componen en heterogeneidad, dialéctica, simultaneidad, reiteración. En la variedad de cordeles, colores y nudos que se van paralelos o se encuentran o sobreponen, está la significación de los quipus. A veces son tan complejos que necesitan un intérprete: el quipucamayoq. La literatura de este autor también adquiere significación en estas diversas relaciones que se pueden hacer entre sus historias. Arguedas tuerce los cordeles de cada historia y alterna nudos de diferentes tipos que representan momentos de alta espiritualidad. Esta espiritualidad está en medio de una tensión evidente. Tensión que radica, para decirlo simplemente, en la confrontación entre los medios de gobierno y de poder y las manifestaciones de libertad y vida. Bibliografía -Arguedas, J. M. (1958). Los rios profundos. Buenos Aires: Losada. *Estudiante Pontificia Universidad Javeriana.Estudios literarios.

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Giovanni Papini: Gog y El libro negro

Andrés Felipe Bohórquez* jou_the@hotmail.com

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“Si alguien en este siglo es equiparable al egipcio Proteo, ese alguien es Giovanni Papini, que alguna vez firmó Gian Falco, historiador de la literatura y poeta, pragmatista y romántico, ateo y después teólogo. No sabemos cuál es su cara, porque fueron muchas sus máscaras, que luego se volvieron su cara”, es la caracterización que Borges hace de él en una entrevista hecha por Victoria Ocampo, o Derrota Ocampo, como dice Cabrera Infante, para la revista Sur. Giovanni Papini nace el 9 de enero de 1881 en Florencia, el mismo año de Picasso. Hace apenas 11 años que las tropas de Víctor Manuel II han entrado a Roma; hace apenas 11 años que Italia es nación. Su padre, que había estado con Garibaldi, y lo habían herido y hecho prisionero en Aspromonte, era un ateo extremo. Había tenido tantos desengaños con la religión que negaba toda fuerza divina. Este pensamiento de él fue transmitido a Papini: sus primeras obras reflejan (Lo trágico cotidiano, Palabras y sangre y La vida de nadie, solamente para referirnos a sus obras literarias), no un ateísmo como su padre, sino un escepticismo bien definido: “y es preferible la blasfemia a la indiferencia, porque la blasfemia presupone la existencia de un Dios que no se quiere obedecer. El blasfemo, el hereje, pueden llegar a ser grandes creyentes. El indiferente, el impasible, nunca podrá llegar a serlo” (Papini, XX, 1966).

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Y es que Gog y El libro negro son escritas cuando Papini ya ha sufrido la transformación hacia el Catolicismo: ha dejado de ser un blasfemo, un hereje, y se ha vuelto un converso. Gog, escrita en 1931, y El libro negro, en 1951, cinco años antes de su muerte. Gog y El Libro negro, que es su continuación, nos hablan de un magnate millonario Yanqui que, por medio del dinero, busca encontrar las más extravagantes y originales cosas, personas, situaciones. Sus historias son consignadas en un diario, que se lo deja a Papini, cuando abandona un manicomio: se cansa de dormir allí: ya lleva más de un mes, y se desaparece de la faz de la tierra. Las historias que aparecen referidas son variadas: entrevistas con celebridades (Lenin, Einstein, Ford, Ghandi, entre otras), sesiones espiritistas, proyectos colosales (una ciudad hecha de manera aleatoria, caótica), formar parte de grupos selectos (La FOM: Friends of Mankind, que se encarga de eliminar sistemáticamente a la gente que sea menos digna de vivir: los viejos, los inútiles y los peligrosos). Quiero referirme a tres historias en particular para que se pueda entender el carácter de nuestro amigo y sus empresas. La primera de ellas: las obras maestras de la literatura. Gog encarga a un experto en literatura que le diga cuáles son las obras cumbres de la literatura. Le hacen la lista, lee los libros indicados y dice, con gran desilusión: “Me pareció comprender, con mi cabeza virgen, que esa literatura tan alabada se hallaba en la edad de piedra […]. Es muy probable que nadie, dentro de un siglo, se dedique a una industria tan atrasada y poco remuneradora”. La segunda: Gog va a conocer la universidad de los homicidios. Es una universidad donde se estudia para cometer asesinatos, ya que las venganzas y las muertes de forma no natural están de moda en este siglo. Le enseñan los diferentes cursos que ofrece la universidad, al igual que las obras que leen: El asesinato como una de las bellas artes, De Quincey; El homicida, Ottolenghi; El perfume, Patrick Suskind. Gog se marcha contento con la visita: da una suma de dinero a la universidad. La última: el manuscrito inédito de William Blake (El paraíso hallado nuevamente). Gog se encuentra con este raro manuscrito y lo lee. No referiré toda la narración, solamente un fragmento de Blake: “El mundo ha quedado tal cual fue en su creación desde su primer día, pero los hombres, debido a la alteración de su mirada, ven en el Paraíso, ya un doloroso purgatorio, ya un horrendo infierno”. Giovanni Papini muere en Florencia el 8 de junio de 1956. Cuenta José Miguel Velloso, el que preparaba las obras completas de Papini al español, que el escritor ya no veía nada: su miopía había avanzado demasiado, que las manos ya no le respondían, una parálisis las ha aquietado; que se la pasaba en su biblioteca dictando las cuartillas, la misma que en 1944, la anécdota la cuenta el traductor, unos soldados la invadieron por las ventanas y él, impasible, proteico, hizo que se inclinaran a saludarlo y que se marcharan. Luego, años más tarde, uno de los soldados recordará el hecho y dirá: “así fue que conocí a Giovanni Papini”.

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BibliografĂ­a

Giovanni Papini, Obras Completas, Tomo 1, Aguilar, 1966. Fuente:Autor desconocido, fotografĂ­a Giovanni Papini, disponible en: http://codigopgt.files.wordpress.com/2009/10/papini.jpg *Pontificia Universidad Javeriana. Estudios literarios.

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Tótem y tabú María Angélica Contreras Castañeda* derritiendolaluna@hotmail.com El libro Totem y tabú de Sigmund Freud es un texto que está compuesto por cuatro ensayos que, según el autor, tienen la intención de aplicar la perspectiva y los hallazgos del psicoanálisis a los problemas no resueltos de la psicología social. Por lo tanto, estos ensayos son un contraste metodológico entre Wilhelm Wundt y la Escuela de Psicoanálisis de Zurich, en donde el primero busca por medio de la psicología no analítica solucionar problemas de la psicología social y el segundo busca resolver problemas de la psicología individual por medio de la psicología social. El público al cual este libro se dirige conoce de cerca los avances y la naturaleza esencial del psicoanálisis. Además Freud con este texto pretendía acercar más en el plano académico a los estudiantes de Antropología Social, de Filología, Folklore y psicoanalistas. Los temas principales de esta obra, como su propio título señala, son el tótem y el tabú que son comparados con la neurosis obsesiva con el fin último de comprender verdaderamente la esencia y el significado original del tótem. I. El horror al incesto En este primero ensayo, Freud expone uno de los argumentos más distintivos de su obra con respecto al totemismo. El autor por medio de psicoanálisis plantea hipótesis importantes que relacionan directamente la exogamia con el totemismo. Aquí la exogamia no es una institución distinta al totemismo como expone Frazer, sino que están íntimamente relacionadas. Este aspecto es planteado en este capítulo y en el cuarto es argumentado de manera más rigurosa. En El horror al incesto vemos los referentes teóricos de la Antropología que maneja Freud. Éste se basa en Frazer, Tylor y en las categorías de Morgan. En toda su obra tiene un claro tinte evolucionista, en donde afirma que al estudiar a los salvajes australianos (que según todos los etnógrafos son los grupos más primitivos y atrasados del mundo) podemos ver nuestro propio desarrollo. Al ver que estos primitivos son atrasados pero a la vez muy rigurosos con las prohibiciones de las relaciones incestuosas, el autor se da cuenta de la importancia de la organización totémica en relación con la exogamia. Esta organización totémica es la base de las obligaciones sociales del grupo y es lo que hace que los miembros del mismo tengan un antepasado común y sean como un ‘matrimonio grupal’. A partir de lo anterior, Freud se plantea la siguiente pregunta central: “¿cómo ha llegado a ser reemplazada la familia verdadera por el grupo totémico?” (Freud, 1913-1914). Dentro del grupo totémico las relaciones de parentesco se refieren a la relación del individuo con el grupo y no a la relación entre dos de ellos, por lo tanto estas relaciones son relaciones sociales más no físicas (es decir, de sangre). El grupo totémico tiene limitaciones matrimoniales que obligan al individuo a casarse con alguien de otro clan y todo aquel que viole esta regla recibirá un fuerte castigo automático. La exogamia, señala Freud, al parecer es perpetuada por la costumbre que en un principio fue una acción consciente.

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El aporte del psicoanálisis para el argumento anterior se ve reflejado en el ejemplo que expone Freud. El autor afirma que hay una prohibición que se encuentra en casi todos los pueblos, incluso en lo civilizados, y es el temor profundo al enamoramiento del yerno con la suegra. Esto ocurre porque, en pocas palabras, la suegra sustituye la propia madre del yerno que fue su primer enamoramiento y que este había realizado una transferencia afectiva a su mujer por ser la anterior una intención incestuosa. La suegra siente una identificación afectiva con la hija y se enamora del yerno por lo que la convierte en una tentación incestuosa. Para concluir, el autor agrega que este temor al incesto, que es el que motiva tales prohibiciones, es un rasgo infantil que tiene concordancia con la psicología de los neuróticos. Este aspecto lo desarrolla en otros capítulos. II. El tabú y la ambivalencia de los sentimientos. En este capítulo, Freud se dispone a definir, caracterizar y ejemplificar el tabú basándose mayoritariamente en Wundt. Aquí el autor argumenta que su interés para estudiar el tabú radica en que el significado polinesio de esta palabra no nos es tan ajeno como solemos creer, ya que un acercamiento a los tabús actuales podría revelar afinidades con los primitivos y de esta manera esclarecer “nuestro propio «imperativo categórico»” (Freud, 1913-1914). En este capítulo el psicoanalista expone el carácter emocional ambivalente de los seres humanos que se refleja en estos códigos milenarios. Para nosotros, el tabú es una prohibición de connotación negativa pero a la vez sagrada. Esta noción es contraria a la polinesia que es de donde originalmente viene la palabra, en donde tabú se refiere a lo ordinario que se manifiesta en las restricciones. Lo importante de los tabús es que carecen de todo fundamento, son imposiciones externas y no son restricciones religiosas o morales. Además, él mismo tiene clases y fines distintos que no expondré en esta reseña, pero que en general son prohibiciones para proteger y precaver. La relación que tiene el tabú con el psicoanálisis es la analogía que hace Freud del mismo con la neurosis obsesiva. La prohibición tabú y la patología tienen aspectos similares: en ambos los individuos “la temen –a la restricción– precisamente porque la desean, y el temor es más fuerte que el deseo. Este deseo es, en cada caso individual, inconsciente, como en el neurótico” (Freud, 1913-1914). La relación ambivalente está presente. La renunciación del deseo se hace por miedo al castigo, y por otro lado, la fuerza mágica del tabú hace que su violación tenga terribles consecuencias. El aspecto transmisible del tabú también se manifiesta en donde el deseo inconsciente se mueve por los objetos y las personas por medio de la asociación, tentando al individuo y recordándole su profundo deseo. Las contradicciones que continuamente suceden con el tabú, esa ambivalencia afectiva, constituyen un papel importante en la psicología del primitivo debido a que éste es una de las formas más antigua de conciencia moral. En cambio, en la vida del humano civilizado esta ambivalencia es menor, causando la desaparición del tabú. Por lo tanto, los neuróticos obsesivos, como afirma Freud, nacieron con una ‘constitución arcaica’. Gracias a este argumento, Freud puede estudiar el tabú basándose en los neuróticos para seguir con las siguientes conclusiones: la conciencia “nace de una ambivalencia afectiva inherente a determinadas relaciones sociales” (Freud, 1913-1914). Esta tiene una gran afinidad con la angustia y por último, tanto en los neuróticos como en las restricciones tabú, las tendencias sexuales tienen predominio sobre las sociales.

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III. Animismo, magia y omnipotencia de las ideas Basándose más que todo en E. B. Tylor y en Frazer, Freud analiza el sistema animista. La creación de mitos, almas y demonios es la primera forma de concepción del mundo que puede estar acompañado por reglas de comportamiento. El autor considera que es un sistema psicológico, lo que implica que es muestra de la consciencia misma del hombre. “El hombre primitivo transfiere al mundo exterior la estructura de sus propia psiquis” (Freud, 1913-1914). Por lo tanto, el estudio del animismo revela aspectos de la vida social que permanecen en estas creencias que fortalecen el análisis de la vida psíquica del primitivo. El sistema animista, el primer sistema intelectual que existe dentro de la teoría psicológica antes del sistema religioso y científico, es además el más complejo y el más lógico. Este sistema está constituido principalmente por las representaciones del alma y tiene concepciones dualistas que surgen gracias a la observación que el hombre le ha hecho a la muerte. La creación de los sistemas animistas debió ser por alguna necesidad, lo que llevó a pensar que este sistema tiene inherente un grupo de reglas y obligaciones sociales. La magia dentro de este sistema vendría siendo técnica y estrategia del mismo. Tanto la magia imaginativa (por asociación) como la imitativa (sustituye la parte por el todo) tienen un motivo claro y es el deseo. En este sistema el hombre tiene el poder de la «omnipotencia de las ideas» en el cual Freud reconoce que es una fase de ‘autoerotismo’. o fase narcisista, en donde las tendencias sexuales no están orientadas hacia algún objeto exterior en específico. De esta manera, el hombre primitivo tiene un pensamiento intensamente sexualizado que permanece en la actitud del neurótico. Entonces Freud concluye que las representaciones del alma, los espíritus y los demonios no son más que proyecciones de las tendencias afectivas. Es decir, el sistema animista es muestra de las primeras prohibiciones a lo que los mismos individuos estaban regidos. IV. El retorno infantil al totemismo Este capítulo es el más interesante del libro. Aquí todas las hipótesis y tesis de los ensayos anteriores se muestran con una relación clara. El aporte que brinda el psicoanálisis y el distintivo teórico de Freud es significativo. En este ensayo, todos sus referentes teóricos: tanto Tylor, Wundt como Frazer convergen para fortalecer su teoría. Considero que el título del mismo ensayo condensa el estilo de pensamiento del mismo autor donde vemos los rezagos evolucionistas del psicoanálisis y la antropología. Para hacer una síntesis de su teoría resume hábilmente lo que es el totemismo. El totemismo es un sistema religioso y social en donde se plantea el respeto del hombre hacia el tótem y las obligaciones sociales entre los miembros del grupo y con otros clanes. Los tótem, en un principio, eran imágenes de animales que se convertían en el antepasado del clan y prohibían la muerte o el consumo del mismo. Las restricciones que el sistema totémico tiene traen como consecuencia la exogamia, que es un efecto del horror al incesto que por medio de la costumbre se perpetúa. Ahora bien, según Freud hay una serie de problemas teóricos en donde se discute el origen del totemismo y la exogamia. Hay tres teorías que nombra en donde se muestran sus perspectivas: las teorías nominalistas, las sociológicas y las psicológicas. Las teorías nominalistas, como su nombre lo indica, justifican la diferenciación de los clanes

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por el nombre. Esta teoría, dice Freud, es insuficiente puesto que expone el porqué los clanes tienen nombre de animales, mas no explica la importancia que tiene el nombre para el mismo sistema totémico. La sociológica, segunda teoría, es la más racionalista. Esta teoría asegura que el origen del totemismo nació por una cooperación en donde cada grupo totémico se aseguraba de la abundancia de su animal. Esta acción de conservación fue gracias a la observación hecha hacia los animales, viendo que estos no se comen entre ellos mismos. Aquí no se plantea la exogamia ni tampoco las restricciones son explicadas coherentemente. Por último, la teoría psicológica afirma que el tótem representa el refugio del alma por lo que relacionaría al totemismo con el animismo. Como vimos en los anteriores capítulos, Freud hace una analogía del totemismo con la neurosis obsesiva y en este capítulo lo enfoca hacia el niño. Esto porque, según el autor, la infancia sería la etapa primitiva del desarrollo humano y la neurosis obsesiva el sistema totémico. De esta manera argumenta, basándose en casos de pacientes neuróticos, que, el animal totémico representaría el padre. Es en este punto donde el tabú y el tótem convergen. Las prohibiciones de no matar y del incesto corresponderían a no matar al padre y no tener relaciones sexuales con una persona del mismo tótem. De ahí que el complejo de Edipo, el totemismo y la exogamia cobren sentido. Según la hipótesis de Freud del origen del totemismo, los hijos que se sentían reprimidos por la ira del padre, del cual sentían odio y admiración, lo mataban. Luego de asesinar al padre, en donde satisfacen su odio, sienten un profundo remordimiento de donde nace un sentimiento de admiración mayor el cual se convierte en su tótem. Por lo tanto, “prohíben la muerte de su tótem, sustitución del padre y renunciaron a recoger los frutos de su crimen, rehusando el contacto sexual con las mujeres accesibles a ellos” (Freud, 1913-1914). Es aquí donde surgen los dos tabús fundamentales del sistema totémico. Entonces hay una clara relación entre el totemismo y la exogamia, a los Freud les da un origen simultáneo. Para finalizar, Freud afirma que su teoría puede tener varias objeciones, pero aún así si no la plantea desde la continuidad psíquica de los pueblos puede no tener ningún sentido. Este argumento, aunque válido,no comparto la idea por la manera en que lo tomó, porque hace que en aras de una generalización se convierta en una teoría absolutamente excluyente –incluso sin nombrar las relaciones de género–.Si Freud dice que en un niño podemos ver las primeras etapas del desarrollo de las sociedades, no le veo reciprocidad a la analogía. Si bien como el autor afirmó con el animismo, las creencias se reflejan al exterior como producto de su propia psiquis, entonces el niño representaría en el exterior la estructura que su sistema está imprimiendo por medio de las prohibiciones en él que (como también él ha nombrado) se transforman conforme al tiempo. Por lo tanto, las posibilidades serían infinitas (y si no infinitas, muy numerosas que simplemente no se podrían plantear en un sistema de linealidad histórica) en cuanto a organización. Así Freud sólo se estaría refiriendo a unas pocas que prevalecieron en el tiempo. Además, el autor comete un error en creer que la figura paterna, tan estática como la describe, está presente al igual que el deseo sexual hacia este. Pero por otro lado, considero que la argumentación del autor es admirable. Y mi tercer y último reproche sería que, después de una sólida argumentación, la conclusión siempre será la misma como si fuera una fórmula matemática: el complejo de Edipo. De igual manera, la oración con la que terminó el libro es tan innovadora que podría llevar a más hipótesis en donde se reflexione sobre la acción que reemplaza la idea.

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Bibliografía SIGMUND, Freud. Obras completas de Sigmund Freud. Volumen XIII - Tótem y tabú, y otras obras (1913-1914). Traducción José Luis Echeverry. Buenos Aires & Madrid: Amorrortu editores *Estudiante Pontificia Universidad Javeriana. Antropología

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presentación de autor