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Adicción

a las cirugías Daniel Ávila Certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría Grupo Médico Fátima Tel. 214.15.30 Urgencias (662)189.28.99 y 99 contacto@sanamente.com.mx www.sanamente.com.mx www.facebook.com/5anamente Céd. Prof. 5178488 / Ced. Esp. 12652

Digamos que una persona piensa que tiene una nariz demasiado abultada y es infeliz con ella, tal vez el resto de la gente no lo note o incluso opine lo contrario, pero su defecto percibido la está volviendo infeliz y piensa que una cirugía podría incrementar su autoestima. Tal vez mejorando esta característica física pueda verse y por ende sentirse mejor. No es un secreto que una buena apariencia brinda muchas ventajas en la vida. Por lo general es un comienzo simple, quitar las arrugas, afilar el mentón, respingar la nariz. Pero cuando las cirugías cosméticas se asocian a una disminuida capacidad de satisfacción, el riesgo de abusar de estos procedimientos aumenta exponencialmente.

Entre otras circunstancias que nos puede llevar a abusar de las cirugías cosméticas se encuentra la obsesión con lograr el parecido a alguna celebridad, que puede llevar a algunas personas a hacer lo que sea con tal de obtener esos atributos, muchas veces con expectativas poco realistas de lo que se puede obtener con las cirugías. El caso más severo de esta insatisfacción con nuestro físico lo constituye un síndrome psiquiátrico conocido como trastorno dismórfico corporal, una condición que genera obsesiones intensas con la percepción física de uno mismo que lo puede llevar a abusar de los procedimientos cosméticos para “corregir” sus imperfecciones. Este trastorno afecta tanto a hombres como mujeres y comienza por lo general en la adolescencia, las personas que lo padecen pueden tardar horas en un espejo ocultando defectos que por lo general son mínimos o incluso imperceptibles para el resto de las personas. Es por ello que estas personas buscan las operaciones para sentirse mejor hacia ellos mismos, tratando de lograr la imagen perfecta, y en muchos de los casos esto termina afectando su belleza natural en lugar de mejorarla.

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Fotografía: Google.com

No existe una adicción real (física) a las cirugías, sin embargo existen numerosos ejemplos de factores psicológicos que hacen que una persona considere necesarias múltiples cirugías para lograr la satisfacción y bienestar deseados. Uno de los factores que deben tomarse en cuenta antes de realizar un procedimiento estético es el estado de salud mental. Las personas que cuentan con una baja autoestima, antecedentes de bullying o cuadros depresivos encuentran innumerables defectos en sí mismos que son la manifestación de su estado anímico y pueden llegar a buscar ese algo que los haga felices en una cirugía, cosa que no ocurre en la mayoría de los casos.

De acuerdo a investigaciones recientes, hasta dos tercios de los pacientes de un cirujano plástico son pacientes que ya han tenido algún procedimiento cosmético con anterioridad, esto no significa que todos los pacientes sean adictos a las cirugías, pero es fácil detectar a los que podrían serlo buscando señales de alarma: • Expectativas irreales de la cirugía, como pensar que la volverá idéntica a una celebridad, que conseguirá el amor de una persona o un trabajo mejor pagado. • Satisfacción con la cirugía reciente, e inmediatamente una preocupación por otra característica física considerada como inaceptable.

Lo más importante a tener presente al momento de considerar una cirugía estética es valorar nuestro estado de ánimo y autoestima, informarte sobre los alcances y consecuencias de la cirugía y sobre todo tener expectativas realistas, sin buscar ser alguien más sino una mejor versión de nosotros mismos.

ELEMENTOS - Guía para una vida saludable  

Junio - Julio 2015 Edición Luzco #6

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