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DIRECTORIO Marco Tulio Castro Director marco@diez4.com Luisa Orduño Jefa de diseño luisa@diez4.com

PARECIDO A LA FICCIÓN

Carlos Aguilar Webmarketing carlos@diez4.com Sergio Nolasco Editor redaccion@diez4.com Dalia Chávez Editor de foto dalia@diez4.com Luis Mario Sarmiento Ilustrador sarmiento@diez4.com Planeación y negocios bisnes@diez4.com VENTAS Lina Contreras lina@diez4.com Abril Valdez abril@diez4.com PORTADA Nano Malhora. Sin título. Especial para Diez4. Técnica: Ilustración digital.

COLABORADORES Arturo J. Flores, Eduardo Rivera Scott, Fernando Servín, Juan Pablo Proal, Luis Mario Sarmiento, Pepe Rojo, Jorge Marme, Benjamín Flores, Alex Torres. CONSEJO EDITORIAL Juan Pablo Proal Quitzé Fernández Carlos Rosquillas César González Gama Wilberth Chong

Sacados de los lugares más extraños y al mismo tiempo reales, aquí compilamos una serie de textos que comparten la siguiente columna vertebral: un futuro que se antoja negativo. Estos textos de no ficción parecen gritar que nuestro destino no será utópico, y que llegaremos por caminos difíciles de trazar. La distopía pareció llegar con la interconexión aunque en realidad no se descubrió con el Internet. Cuando George Orwell escribió 1984, pareció haberlo dicho todo. Parece que la ecuación funciona así: a mayor información y acceso, más los ojos y las restricciones. Pero están, por supuesto, los vendedores de droga en línea, que no logran ser vistos. Son parecidos a los cyberpunks imaginados por autores de ficción de los años ochenta. La diferencia es que existen y trafican droga a todo el mundo, en sistema encriptado y monedas digitales por una red alterna y anónima. Y son perseguidos por el FBI. Hay quienes argumentan que el Apocalipsis será zombie y lo hacen a través de la no ficción. Psicoanalistas, académicos e intelectuales ven así nuestro futuro: deshumanización y pérdida de juicio. Otros más astutos, combinan la fe con la ficción y obtienen mucho dinero. Dicen que el enemigo de la humanidad a vencer es el extraterrestre. Se llama cienciología. Y al final, esto es literatura. Literatura de no ficción. Es periodismo. O intenta serlo. Una edición parecida a la ficción con un artículo dedicado a la obra de ficción de Ray Bradbury, el mago de la literatura.

Diez4 se incubó en: Diez4, año 1, número 29. Julio de 2012. Revista mensual editada y publicada por Editorial Diez4. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier sistema o método del contenido, incluyendo cualquier medio electrónico o magnético sin previa autorización por escrito del director. Derechos de autor reservados en forma y concepto. El contenido de las imágenes, la publicidad y los artículos incluidos en Diez4 reflejan solamente la opinión de sus autores o anunciantes y no representan el punto de vista de Editorial Diez4. Esta publicación se encuentra protegida y registrada ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor, Secretaría de Educación Pública, según consta en la Reserva de Derechos No. 04-2011-090909291600-102. Esta revista es producida gracias al programa «Edmundo Valadés», de apoyo a la edición de revistas independientes, 2011, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Diez4 se imprime en Cias. Periodísticas del Sol del Pacífico S.A. de C.V. Dirección: Rufino Tamayo #4 Zona Urbana Río Tijuana.

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Ray hacía que la ciencia ficción saltara del libro y se sintiera

BRADBURY; EL MAGO DE LA LITERATURA Por: Arturo J. Flores Ilustración: Luis Mario Sarmiento El fin de semana del día del trabajo en 1932 en Waukegan, Illinois, un mago tocó con su espada en el hombro y la nariz a un niño de doce años y le dijo ¡Vive para siempre! El mago, autonombrado Señor Eléctrico, que impresionaba a los niños dejándose electrificar públicamente con una rudimentaria máquina de transistores acompañado de la pirotecnia propia de las ferias ambulantes, sospechándolo o no, esgrimió con la caricia de su Excalibur una profecía que hoy nos consta, se cumplió. El niño de la historia murió el pasado 5 de junio, a los 91 años de edad. Nadie puede negar que Ray Bradbury, aquel pequeño volvió a la feria para platicar otra vez con el Señor Eléctrico, abandonó su cuerpo físico aunque su legado, en efecto, vivirá para siempre. De acuerdo con lo que cuenta el mismo Bradbury en varios de los ensayos que c3onforman el libro El zen en el arte de escribir (1995), en el que se reúnen sus reflexiones acerca del arte y la creatividad, dos veces en su vida eligió carrera. La primer cuando decidió que quería ser mago y la segunda, cuando tenía doce años y en Navidad le obsequiaron una máquina de escribir y determinó que se haría escritor. Sin embargo, concluye él mismo, hacer cuentos y novelas fue una manera de volver realidad su primer deseo, porque de la chistera de su cabeza brotaron los increíbles conjuros literarios que lo harían inmortal. A Bradbury se le conoce por Crónicas marcianas, El hombre

ilustrado y Farenheit 451, pero su vasta trayectoria abarca en realidad cerca de tres decenas de libros entre recopilaciones de cuentos, quizá el terreno en el que fue más fértil; novelas, artículos periodísticos, ensayos, adaptaciones teatrales, guiones cinematográficos, poemas y hasta curadurías de exposiciones. Lo que el viento jamás se llevó A diferencia de otros colegas que encontraron la inspiración sus viajes por el mundo o sus expediciones psicotrópicas con absenta, cocaína o LSD, Bradbury se sumergió en la droga de su memoria para descubrir las historias que ahí dormitaban en espera de ser despertadas. Su papel era como el de un reportero, un paparazzi de su subconsciente (siempre dijo que aquello que otros llamaban la Musa, para él se trata del inconsciente) que perseguía a sus recuerdos con un micrófono y una cámara fotográfica para después entregarnos un detallado reportaje que para el resto del mundo parecía un maravilloso cuento de hadas que nos quitaba el sueño. Bradbury era un mago que con dos o tres pases de su pluma podía transportarnos a la superficie del planeta Marte, donde una alienígena añorante se enamoraba de un misterioso astronauta humano, o a la habitación de juegos del futuro de cuyos muros escapaba una pareja de leones africanos que devoraba vivos a los padres de los niños. Y más allá de la originalidad, ritmo y cadencia que ofrecía cada una de sus líneas, uno no podía sino enamorarse de los hechizos

del mago porque atacaban todos los sentidos en conjunto. Cuando Bradbury escribía, su objetivo no era que cerráramos los ojos y nos imagináramos el viento golpear en nuestra cara mientras viajábamos montados en una locomotora a la que dos caballeros medievales confundían con un dragón, cuando el artefacto atravesaba un hoyo en el tiempo. Ray deseaba que sintiéramos el viento cortándonos la respiración, que el olor del carbón se nos metiera por las narices hasta obligarnos a toser, que la lengua nos supiera a quemado y que el vértigo de la velocidad nos obligara a sujetarnos con todas nuestras fuerzas a lo que tuviéramos a la mano. De la imaginación se encargaría él para lograr que cayéramos en el encantamiento. Nosotros sólo debíamos dejarnos coger por las gárgolas que nos llevarían a volar. Además, él se valía de herramientas para lograrlo, como su melancólica poesía. Su prosa estaba saturada de imágenes oníricas. «La ciudad de Venice, en California, en los viejos tiempos, era muy aconsejable para

Ilustración : Luisa Orduño


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Bradbury era un mago que con dos o tres pases de su pluma podía transportarnos a la superficie del planeta Marte. aquellos a quienes les gustaba estar tristes. Había niebla casi todas las noches y, a lo largo de la costa, el lamento de las máquinas en los pozos de petróleo, los golpes del agua oscura en los canales y el silbido de la arena contra las ventanas de las casas, cuando el viento soplaba y cantaba en los espacios abiertos y en las calles vacías». Así comienza La muerte es un asunto solitario (1985), novela fantástica que a la vez roza los terrenos de lo policíaco, que explora en la juventud del propio Bradbury, cuando veinteañero luchaba costa de teclazos en la máquina por sacudirse de encima la aplastante presencia de sus maestros Poe, Melville, Kuttner, Wolfe, Twain y Dickens, entre otros, para encontrar su propia voz narrativa. Ray se enfrentaba a sus propios fantasmas, los domaba igual que lo hacen con los tigres del circo los hombres con látigos, y nos los presentaba amaestrados; los obligaba a domarse ante nosotros, saltar entre aros de fuego y rugir furiosos para divertirnos. Eso son sus historias: dragones domados para entretener. Bradbury fue disciplinado hasta su muerte. Escribía un

promedio de mil palabras diarias (siempre en su vieja máquina, porque al mago de la ciencia ficción las computadoras sólo le gustaban como escenografía para sus historias), un cuento por lo menos a la semana y devoraba libros, revistas, cómics (Le fascinaba Charlie Brown) y series televisivas y películas de horror (Desde los tres años de edad, su madre lo metía a hurtadillas al cine del pueblo para ver las prohibidas películas de horror de Leon Chaney) compulsivamente. Tenía una memoria prodigiosa y un insaciable sentido del asombro. Se jactaba de recordar el momento de su nacimiento, cuando expulsado del vientre materno se vio obligado a enfrentar los estímulos del mundo. Tampoco olvidaba los horrores de su circuncisión, el filo del bisturí que el médico blandía delante de él. Con todo ese material, Ray escribió un cuento acerca de un bebé que, a gatas, decide asesinar a sus padres por haberlo obligado a nacer. Desde la pubertad, se acostumbró a realizar una lista de palabras al azar: El lago, La noche, Los grillos, El desván. A la postre, cada una representaba una vivencia que pasadas por el filtro de la literatura se transformarían en un cuento. La multitud, fue apuntada por el autor luego de presenciar un aparatoso accidente automovilístico en medio de una carretera solitaria. Le llamó la atención que de la nada apareciera una multitud de curiosos. Y se le ocurrió que esa multitud podría ser la misma que aparecía en todos los choques…, para llevarse las

almas de los sobrevivientes. Así nacían la mayoría de sus cuentos. Bradbury no siempre fue rico y famoso. El verdadero reconocimiento llegó después de vender Crónicas marcianas y El hombre ilustrado a una editorial neoyorkina. Antes de eso sobrevivía precariamente en compañía de su esposa Maggie, de vender relatos a 40 dólares a las revistas de fantasía. Después de la publicación de Crónicas marcianas en 1950, una serie de relatos ubicados en el planeta rojo hilvanados como novela, la vida le cambió y se volvió popular. Se hizo acreedor a diversos premios, como el tres veces consecutivo Seiun de cuento (1971-73), el Barlog de poesía (1979), el nombramiento de Gran Maestro por la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción de América en 1988 o el EMMY por el guión de la adaptación televisiva de su novela El árbol de las brujas, en 1994. Antes de que todo eso sucediera, se vio a obligado a escribir frenéticamente el primer borrador de Farenheit 451 en las máquinas de escribir públicas que la UCLA rentaba dentro de su biblioteca a unos centavos de dólar la hora. La tecleó rápido, para aprovechar el dinero. Bradbury en efecto es inmortal. Quienes sucumbimos al embrujo de aquel mago regordete detrás de cuyos gruesos lentes de pasta brillaba la mirada de fuego de un niño amante de los dinosaurios lo sabemos. Sus detractores afirman que sus relatos no son científicamente creíbles, como sucede con los de su colega Isaac Asimov, pero nunca fue tampoco su intención. Él sólo sabía hacer lo mismo que el Señor Eléctrico hizo cuando posó la espada en su hombro un fin de semana de 1932: magia.


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Cienciología: de la ficción a la explotación humana

EL CULTO QUE COMBATE EXTRATERRESTRES En la Organización del Mar es común que se recluten extranjeros con engaños para traerlos a México, desde donde la cienciología controla a sus filiales en el resto de Latinoamérica. Por Juan Pablo Proal Ilustración: Luisa Orduño Los habitantes de la casa marcada con el número 29 de la calle Río Rhin, en la colonia Cuauhtémoc del Distrito Federal, trabajan generalmente un promedio de 12 horas diarias de lunes a domingo a cambio de unos 150 pesos semanales. Algunos días incluso dejan de dormir con tal de cumplir ca ba lm en te s u m i s i ón : «clarificar al mundo». En ese inmueble viven extranjeros que están en el país con visas de turista y también mexicanos sin contrato ni prestaciones. Ven a sus familias un día cada dos o tres meses. Las mujeres tienen prohibido embarazarse; si lo hacen, las presionan para abortar. Si alguien se enferma, lo abandonan o lo echan.

Las reglas internas son rígidas y están hechas para que nadie piense siquiera en la posibilidad de huir. Muy pocos cruzan la puerta de salida. El grupo castiga muy severamente la disidencia. Se trata de la Organización del Mar, grupo semisecreto (muy pocos conocen sus reglas o saben quiénes la dirigen o cuántos miembros tiene) que controla desde aquí y para toda Latinoamérica las actividades de la Iglesia de la Cienciología (nombre extraoficial que se dan ellos mismos) o Dianética. Lo anterior se desprende de conversaciones con Rafael Gómez y Víctor Gutiérrez, quienes sí lograron escapar de la secta. No son los únicos que lo han logrado, pero sí los primeros en atreverse a denunciar los horrores que se viven en ella: trata de personas, abusos psicológicos y jornadas laborales infrahumanas. «Cada uno de los que trabajan donan toda su vida. Hablamos de una organización que se especializa en tener cautiva a la gente emocional, espiritual y hasta físicamente; se vive bajo un régimen semimilitar. Ni siquiera tienen seguro médico, rezan para no enfermarse; no les dan ni el salario mínimo y sin embargo trabajan a veces día y noche», revela Rafael Gómez, quien huyó hace cinco años. Antes de entrar en la Organización del Mar los empleados firman un contrato por un billón de años,

pues este grupo propone la tesis de que sus afiliados reencarnan. En el sitio de internet www. scientology-lies.com (la cienciología miente) hay copias de estos convenios casi eternos, como el consignado en la ficha ESO 00985 firmado por Lisa Skonetski. Las raciones de comida que les dan son paupérrimas y el menú es casi invariable: Avena en el desayuno, pasta en la comida y pequeñas porciones de pollo en la cena. Rafael estima que unas 90 personas trabajan para la Organización del Mar y la tercera parte son extranjeros que burlan la ley con visas de turista: antes de que su permiso caduque, los mandan a Guatemala y de regreso para que quede constancia de que siguen viajando. Así le ocurrió a Andrea Benítez, una argentina que llegó sin permisos y que cuando intentó volver a su país se encontró con que los miembros de la secta le habían retenido el pasaporte para evitar su salida de México. Es por eso que Alex Spatz, un miembro de la Organización del Mar fue acusado de trata de personas por una colombiana y condenado a seis años de prisión, informó la Procuraduría General de la República en el boletín 1772, del 25 de agosto de 2011. Una investigación de la Fiscalía Especializada para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas demostró que Spatz «perteneció a una persona


8 moral que contactó a una mujer colombiana en la ciudad de Bogotá y mediante el engaño fue trasladada a México, donde finalmente fue sometida a trabajos forzados», refiere el comunicado. De acuerdo con Rafael Gómez, Spatz sólo seguía las órdenes de sus superiores. En la Organización del Mar es común que se recluten extranjeros con engaños para traerlos a México, desde donde la cienciología controla a sus filiales en el resto de Latinoamérica. Para comprender qué es la Organización del Mar hay que explicar los orígenes de la cienciología o dianética, secta fundada en 1952 por el escritor de ciencia ficción L. Ronald Hubbard aparentemente a raíz de una apuesta según la cual, como narró el científico Carl Sagan en su libro El cerebro de Broca (1979): «Tenía que inventarse una religión y ganarse la vida con ella». La cienciología se anuncia como una organización

dedicada sólo a dar cursos de superación personal. En sus primeros acercamientos ofrece la aplicación de pruebas gratuitas de personalidad; en un segundo paso propone a sus potenciales afiliados cursos ligados a las fallas que encontró en los primeros tests. Si por ejemplo una persona tiene problemas con los estudios, le aconsejan cursar el taller «Aprendiendo a aprender». En las primeras etapas los cursos son muy baratos, pero se encarecen conforme el interesado avanza en su proceso. Hay decenas de cursos, libros y talleres. Quienes asisten a las charlas creen que su vida comienza a mejorar, así que continúan los cursos con entusiasmo hasta

que son llamados a trabajar como parte del equipo de la cienciología, lo que implica dar gran parte de su vida a la causa. Los más constantes son convocados a unirse a la Organización del Mar, el grupo semisecreto que controla la operación de la secta. Conforme los interesados se inscriben en más cursos, son adiestrados en la creencia de la cienciología: la existencia de extraterrestres perversos que se apoderaron del universo, que contaminan a los humanos y les impiden ser perfectos. La misión de un cienciólogo es clarificar el mundo: limpiar a la humanidad de esa influencia extraterrestre y conducirla a la perfección y la inmortalidad. Si un familiar o un amigo de algunos de

La cienciología se anuncia como una organización dedicada sólo a dar cursos de superación personal.


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La misión de un cienciólogo es clarificar el mundo: limpiar a la humanidad de esa influencia extraterrestre y conducirla a la perfección. los cienciólogos cuestiona sus creencias, la organización presiona al individuo para que corte todo contacto con aquéllos. Eufemísticamente lo llaman desconexión. En octubre de 2009 la dianética fue multada en Francia con 600 mil euros por el delito de estafa. En Rusia, el Consejo Religioso del Distrito Autónomo de Janti-Mansi prohibió los materiales de Ron Hubbard por considerarlos extremistas. En 1996 el gobierno alemán calificó a esta secta de «muy peligrosa y con tendencia autoritaria». También ha tenido problemas legales en Grecia e Inglaterra. La revista Time, la BBC, The New Yorker y decenas de medios han publicado reportajes y

documentales sobre los fraudes, trabajos forzados, esclavitud y abusos que comete la secta. Sin embargo sus adeptos pocas veces se enteran porque son amenazados con ser excomulgados (los llaman supresivos) y perder la salvación eterna en caso de leer material contrario al credo dianético. En el caso de México, en diciembre pasado solicitaron por segunda ocasión ser reconocidos como una religión. La Secretaría de Gobernación aún delibera sobre el registro. La dianética llegó a México en los sesenta. Luis González, director de Apoyo de Programas Comunitarios de la secta, informó que tiene 5 mil 300 seguidores, según publicó el periódico Reforma el pasado 27

de febrero, a raíz de la segunda solicitud dianética a la Secretaría de Gobernación. Para hacerse de más adeptos la dianética se vale de muchas fachadas. Por medio de organizaciones supuestamente civiles pega carteles, crea páginas en Internet y manda correos masivos en los que ofrece resolver todo tipo de problemas, desde empresariales hasta de adicciones. Sus principales fachadas: Entiende Más Logra Más, WISE, Narconon, Fundación Latinoamericana El Camino a la Felicidad y Soluciones Efectivas Empresariales. Gracias a esa estrategia han logrado impartir cursos en la Lotería Nacional, la Administración Federal de Servicios Educativos del Distrito Federal e incluso en escuelas de 15 ciudades de la República, incluidas primarias públicas. También lograron que TV Azteca incluyera el video


10 La cienciología suma a sus filas a estrellas del espectáculo para promoverse. En México el actor Juan Ferrara cumple esa función. El camino a la felicidad en su programación (autorización emitida por la Secretaría de Gobernación S-08-00137). Son insaciables a la hora de exigir donativos. Víctor Gutiérrez fue obligado a salirse de la Organización del Mar por embarazar a su esposa. Antes le sugirieron abandonarla y seguir dando toda su vida a la asociación. Después fue «público» (el equivalente a un laico en la Iglesia católica) pero se salió en 2009 debido a que le telefoneaban insistentemente en las madrugadas para exigirle que cumpliera con el pago de sus donativos. Tuvo que endeudarse con dos tarjetas de crédito por aproximadamente 20 mil pesos cada una con tal de satisfacer las exigencias de la cienciología, relató en una entrevista. Harto de sentirse estafado comenzó a buscar información en Internet sobre el culto, hasta que se convenció del peligro que representaba. Gracias a esta estrategia de presión para obtener donativos, la cienciología construyó su monumental e imponente nuevo templo en la calle de Balderas, en la Ciudad de México. Abarca casi una calle entera. Además la organización adquirió un terreno en Interlomas, donde erige su más ambicioso proyecto: la sede de la Organización Avanzada de México, otra de sus fachadas. Además existen otras cuatro

asociaciones en el Distrito Federal: el Instituto Tecnológico de Dianética, la Organización Desarrollo de Dianética, Centro Cultural Latinoamericano y el Centro Cultural de Dianética. También hay representaciones y grupos en León, Monterrey, Guadalajara y Puebla. A escala mundial la cienciología suma a sus filas a estrellas del espectáculo para promoverse. Pertenecen a la secta Tom Cruise, John Travolta, Katie Holmes y Anne Archer. En México el actor Juan Ferrara cumple esa función. Llamé a la Iglesia de la Cienciología para pedir su versión respecto de los abusos de los que se le acusa. Jonathan Rico, vocero de la cienciología para Latinoamérica, envió un correo a este reportero con copia a un despacho de abogados. En el mensaje exigió obtener una copia del reportaje antes de su publicación y acusó de difamar a la Iglesia de la Cienciología, no sin sugerir una amenaza: «Le deseo hacer saber también que mientras que estoy en la mejor disposición de mantener una relación institucional cordial

Sede de la Cienciología

con usted, también estamos dispuestos a defender y proteger a nuestra Iglesia, a nuestra religión, así como la dignidad de nuestra feligresía en contra de falsedades, discriminación, odio religioso y calumnias». Rico pidió como condición para dar una entrevista que se le entregara un cuestionario previo. Las preguntas le fueron enviadas por correo electrónico y además le pedí que me permitiera recorrer las instalaciones de la Organización del Mar, ver las visas de trabajo de sus empleados extranjeros así como documentos en los que conste cuánto se les paga. El primer encuentro pactado no se pudo llevar a cabo por problemas de agenda de ambos. El portavoz de la organización prometió comunicarse después para concertar otra cita. No lo hizo. En cambio durante las entrevistas que tuve con los exmiembros de la secta, hubo personas que tomaban fotografías y escapaban del lugar donde se celebraban las conversaciones. Al concluir una charla en el café Sanborns del centro de Coyoacán, uno de los

Fotografía: Benjamín Flores


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Entre más sectaria y pequeña es la secta, más abusos hay. La cienciología no es una excepción. entrevistados se percató de que un hombre nos había fotografiado e inmediatamente huyó. Además una persona que inicialmente accedió a dar su testimonio, posteriormente se retractó porque la cienciología lo amenazó con difundir aspectos de su vida privada entre sus familiares. Su versión era relevante, pues documentaba un caso de extorsión millonaria para ayudar a la construcción de uno de los edificios. La BBC publicó un reportaje de cómo la cienciología contrata investigadores privados para sacar a la luz aspectos de la vida íntima de los periodistas que se atreven a revelar los abusos que cometen. Una fuente de dicha organización confió que habían hecho lo mismo conmigo en su afán de desacreditar el contenido de este reportaje. Poder económico Desde Barcelona, el terapeuta Miguel Perlado, miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña y especialista en casos de personas afectadas por los abusos de las sectas, explica las estrategias de presión de la cienciología: «Cuando las personas salen de cienciología se sienten muy disgustadas, tienen miedo de hablar, les dicen adentro que los psiquiatras y los psicólogos les harán daño. Tienen bufetes de abogados muy poderosos y estrategias más o menos abiertas de intimidación. Amenazan con difundir información confidencial que dio la persona en supuestas sesiones de terapia».

La secta opera de tal forma, señala el especialista, que le hacen creer a sus miembros que el mundo entero es su enemigo, además de que logran desequilibrar la personalidad de sus afiliados. –¿Qué ganan con eso? –Sale ganando la cúpula, que está en Estados Unidos. Todo es un embudo que va a parar allá. Ellos buscan que todo el mundo sea cienciólogo y alimentarse de más y más personas. Mientras más adeptos, más dinero. Víctor Gutiérrez manejó las finanzas de la cienciología en los noventa. En esa época recababa de los feligreses unos 150 mil pesos semanales. Casi todo el dinero era enviado a Estados Unidos y las organizaciones locales trabajaban en números rojos. Los mandos más altos de México generalmente viven al día, convencidos de su proyecto, confía Rafael Gómez. Bernardo Barranco, investigador de El Colegio de México y director del Centro de Estudios Religiosos de México, advierte que no sólo la cienciología comete este tipo de abusos con sus adeptos. Señala que los sacristanes y ayudantes de muchos templos católicos generalmente están en bancarrota y trabajan sin horarios ni prestaciones. Respecto a la desconexión con el resto del mundo, recuerda

que en el interior de la Iglesia católica la practican los Legionarios de Cristo con sus candidatos a religiosos. «Entre más sectaria y pequeña es la secta, más abusos hay. La cienciología en este sentido no es una excepción, y se inscribe dentro de una gran tendencia de muchas otras organizaciones religiosas». El pasado 12 de diciembre, la cienciología entregó ocho kilos de documentos a la Secretaría de Gobernación para obtener su registro. En 1999 les fue negada la solicitud, aparentemente porque no cumplía con todos los requisitos; sin embargo Barranco cree que esta vez será distinto porque la organización se esmeró en cumplir todos los requisitos, además de que hizo labor de cabildeo con el gobierno federal. –¿México corre peligro? –le pregunto a Perlado. –La cienciología, aunque diga que tiene miles de seguidores, en realidad no los tiene y está muy desacreditada a escala mundial. Pero humanamente sí: hay rupturas familiares, distanciamiento con antiguas religiones, vulnerabilidad psicológica y otros desequilibrios igualmente importantes.


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Tras los pasos de Pfandleiher, el traficante número uno de la red.

EL NARCO DEL FUTURO ES CYBERPUNK Por: Eduardo Rivera Scott Ilustración: Luisa Orduño

Cuando el holandés Marc Willems, escuchó que la policía federal llamaba a su puerta domingo por la mañana, no tuvo más recurso que dejar la computadora, abrir su casa y entregarse. Lo hizo en medio de un operativo tan discreto, que pocos vecinos lograron ver al hombre de 42 años esposado y dentro de la patrulla. Aquel habitante de Lelystad, Países Bajos, era un millonario particular: había amasado su fortuna vendiendo drogas por Internet con distribución a todo el mundo. Su dedicación al comercio y sus conexiones le había dejado su primer millón de dólares a los 22 meses de trabajo y su fama crecía en The Farmer’s Market, el sitio especializado en la venta de drogas al que sólo se podía entrar con TOR, un software diseñado para garantizar el anonimato de los usuarios de Internet. Veintidos meses de compras cada vez más grandes de LSD, le aseguraron a Marc que la cresta de su ola rompía justo esa mañana, cuando la policía

preguntaba por él, a la puerta de su casa. Es que la DEA le seguía la pista al holandés Willems y a su socio estadunidense, Michael Evron hacía dos años con la ayuda de un grupo de agentes que se habían hecho pasar por clientes –clientes curiosos en experimentar con su LSD y un poco de su MDMA–. Tras indagar Farmer’s Market, encontraron que Willems y Evron habían hecho 5 mil 256 pedidos de drogas y que éstas se habían colocado en 34 países por el planeta. Antes de la captura de Willems, encontraron por ejemplo un correo electrónico encriptado que envió Evron a su socio holandés que decía esto: «La venta de las sustancias controladas está mejorando. Esta semana mejoró bastante. Si seguimos así vamos a ser ricos en muy poco tiempo si las ventas siguen creciendo a este ritmo». El dato sale del expediente de la acusación CR 11 01137, que está en una corte de federal de California, en Estados Unidos. Así es que una vez infiltrados los agentes de la DEA, compraron ácido y solicitaron las entregas a varias partes del mundo. Cuando la droga comenzó a circular, los nombres de narcotraficantes cibernéticos, también. El primero en caer fue el señor Willems. Al siguiente día cayó su socio, Michael Evron en Colombia a punto de tomar un vuelo a la Argentina. La

policía nacional colombiana le tomó una fotografía el día de su captura. Parece ser en el aeropuerto de Bogotá, llamado El Dorado. Evron simula un turista trasnochado: ojeroso, barbado y desalineado. Es un calvo que viste una sudadera negra con capucha y camisa verde olivo. Es bajo y ancho, si se le compara con los dos agentes que lo sostienen ya esposado, con las manos por detrás mientras muestra una ligera sonrisa mística. Una expresión giocondezca. Se ríe como la Mona Lisa. Ciertamente despreocupado. Después vino el efecto dominó: cayeron otros trece. Entre narcotraficantes cibernéticos de baja estofa y compradores cibernéticos. ¿Cómo pudo la DEA, en medio del anonimato garantizado por TOR, encontrar a los detenidos? Por la ruta del dinero, porque Farmer’s Market tenía un error: las ventas se realizaban mediante pagos en Western Union y PayPal y a los agentes de la DEA no les costó mucho trabajo recorrer las transacciones y resolver la identidad y paradero de Willems y Evron. Tras la detención de ambos, Farmer’s Market fue desactivado. Las capturas que tuvieron fecha en abril pasado, mostraron la punta del iceberg en el tráfico de drogas a través de TOR porque, por ejemplo, Silk Road, una versión mejorada de Farmer’s Market hace años que funciona


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14 Expediente de Acusación de Estados Unidos vs Williams, Evron y otros. con candados más sofisticados para garantizar el anonimato de compradores y vendedores, como el de Pfandleiher, el capo número uno de las drogas en línea que comercia en Silk Road, el Amazon de las drogas. Espejo de la literatura cyberpunk «Es el dealer más grande y confiable de TOR», dicen sus clientes alrededor del mundo. Pfandleiher, que significa Prestamista en alemán, lleva años especializado en la venta de MDMA o éxtasis, aunque también circula otras drogas a través de una navegación encriptada. Es un narcotraficante cyberpunk: Pfandleiher no comercia con dólares o alguna moneda tradicional, más bien su ganancia estaba en los Bitcoins: una moneda digital irrastreable que es generada a través de un equipo especializado, con la que se puede comprar prácticamente cualquier cosa, como drogas marca Pfandleiher. En junio de este año, la revista electrónica Gawker reveló en un artículo la existencia de Silk Road, el más grande sitio de

ventas ilegales en internet y lo calificó como «el Amazon de las drogas». Además de explicar cómo funcionaba la compraventa de drogas, detalló precios sobre la surtida mercancía en armas, LSD, éxtasis, marihuana, hashis, heroína negra y pedofilia; el artículo consiguió dos cosas: que el tráfico de Silk Road aumentara y que el senador demócrata de Estados Unidos, Charles Schumer’s exigiera al FBI actuar en contra de Silk Road. La respuesta del buró federal de investigación fue: «somos incompetentes para hacerlo», aunque antes de la declaración, Pfandleiher decidió ausentarse cuatro meses de Silk Road. Y cuando dejó de comerciar, sus clientes empezaron a extrañar la mercancía que en los foros aparece calificada como «la mejor que circula en TOR». Por ejemplo, Devaney: «Espero que todo esté bien con Pfandleiher y nada serio haya pasado. Tuve una excelente noche con tu producto pensando en tu regreso». O Atlas, un admirador del traficante cyberpunk: «No ha aparecido en línea en muchos días. Le pido a Dios que esté bien. Es uno de los grandes vendedores en Silk Road. Es diez veces más seguro que cualquiera en Nueva York.

Michael Evron el día de su captura.

Los buenos vendedores en Silk Road son raros estos días ¿Qué chingados está pasando?». Hoy se puede decir que nadie sabe quién es y dónde está Pfandleiher, pero de acuerdo a su perfil de Silk Road, es un «vendedor de tiempo completo que aprecia de verdad a sus clientes y trata de hacer todo para satisfacerlos». Yo más bien lo concibo como un narcotraficante cyberpunk: trafica drogas desde una computadora con una moneda digital no regulada y lo hace desde el anonimato con un proceso encriptado. Dice que responde lo más rápido que puede a través de correo electrónico encriptado, e invita a comentar sobre su droga en el foro. Y sus clientes hacen caso seguido. Como Wuty, que publicó apenas hace unos días su experiencia: «Entonces, mis buenos amigos y yo tuvimos la oportunidad de probar el MDMA de Pfandleiher y estuvo puta madre genial. Perdonarán mi estupidez e infantilismo, pero quiero contarles una historia sobre la mercancía de Pfandleiher. Hace unos meses, yo y mis amigos nos metimos 125 miligramos de MDMA y tuvimos una excelente noche». Explicar a Pfandleiher y su modus operandi sin referirse a

fotografía: elpais.com.co


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Para conocer más de Case, está la literatura de Gibson. Para contactar al Prestamista hay que alejarse de la ficción y sumergirse en TOR. Case, el protagonista cyberpunk de la novela Neuromante (1984), sería ocioso. En la obra de William Gibson, –a quien se le atribuye la creación del género literario cyberpunk–, Case es un «Cyber vaquero» que estafa a sus jefes durante una operación hacker, roba información y decide venderla por su cuenta. A Case le gusta mucho el dinero, como a Pfandleiher. William Gibson nos cuenta en la novela que Case es el mejor hacker del mundo y es adicto a «una mezcla de cocaína y meperidina». También a la betafenetilamina. A Case le gustan mucho las drogas: la narrativa del libro detalla cómo a lo largo de su vida, sus órganos se atrofian. Pfandleiher no es

muy distinto, aunque no se queja de su salud. Nos dice en el foro de Silk Road que su droga favorita es «una combinación de MDMA con hachís», aunque tiene una distinción: la cocaína no le gusta. «Como no bebo licor, la coca sólo me deja con ansiedad, y estoy my ocupado para esa chingadera». Para conocer más de Case, está la literatura de Gibson. Para contactar al Prestamista hay que alejarse de la ficción y sumergirse en TOR. The Onion Router es un software de segunda generación basado en un proyecto del laboratorio de investigación de la fuerza naval de Estados Unidos con el propósito original de proteger la información y comunicaciones del gobierno. Las investigaciones hechas en 1996 por la naval de Estados Unidos detonaron en lo que ahora es el TOR desarrollado por Nick Mathewson y Roger Dingledine –este último, asesor de Julian Assange, creador de Wikileaks–. En 2003, ellos hicieron de TOR un

software gratuito, de acceso público y open source, o de modificación libre con una regla como máxima: garantizar el anonimato de los navegantes. Y parece que lo están logrando. El desplome del futuro Tras el exhorto del senador republicano, el FBI fijó su atención en Silk Road no sólo por su surtido de productos ilegales en pornografía de todo tipo, tarjetas de crédito, pasaportes, sino por implicaciones que calificó como lavado de dinero al realizarse las compras con bitcoins: una moneda no regulada por ningún banco internacional que después se puede canjear por dinero físico en casas de cambio digitales. La creación de una moneda virtual viene de la mente de Dai Wei en 1998, a partir de la idea de que «el dinero es cualquier tipo de registro que permita el pago de bienes, servicios y deudas en un determinado contexto socioeconómico», de acuerdo a bitcoin.org. Diez años después, Satoshi Nakamoto convirtió la idea en


16 realidad. Formó una moneda no sustentada en algo tangente como el oro, o los recursos de un país, sino que se puede considerar como un recurso por sí misma. «El bitcoin es una moneda encriptada que puede servir para disminuir la regulación del dinero a cargo de empresas o gobiernos y volver irrastreable la información de quién la usa», dice Nakamoto en el sitio. Apenas el mes pasado se cumplió un año del desplome del bitcoin. Sucedió cuando alguien robó una cuenta con una cantidad considerable de bitcoins y después intentó cambiarlas por dólares. De cotizarse en 17.5 dólares la unidad, llegó a valer dos. Hoy, un año después de la catástrofe cibernética/económica, el bitcoin se cotiza en 6.2 dólares y no muestra signos de mayor crecimiento. Aun así, Pfandleiher regresó con más auge a Silk Road para confirmarse como el vendedor más prolífico de la red. Cuando las cosas se calmaron en febrero de este año, volvió el mercado de las drogas de manera espléndida: regalando drogas. Distribuyó píldoras de éxtasis a usuarios selectos de Europa y Estados Unidos. Entonces recibió decenas de comentarios como éste: «Recibí media píldora de Pfand’s hace una hora ¡y ando en un viajesote! Esta píldora es fantástica». ¿El resultado? Sus ventas no se hicieron esperar. Maxxi, un cliente fiel escribió: «Gracias

a Dios. Estaba empezando a preocuparme seriamente, genuinamente estuve un poco deprimido por la idea de que PF no fuera a regresar. Ahora podemos relajarnos». A principios de junio, Pfandleiher anunció a sus clientes que había hecho 400 envíos a todo el mundo y que se había quedado sin mercancía, por lo que pedía paciencia. Para compensarlo, ofreció algo de cocaína que tenía en existencia: «No he leído 500 correos. Hacerlo es casi imposible en este momento. Como sea, aún estoy enviando cocaína». ¿En cuanto? Los precios al público son 10 gramos de cocaína por 151 bitcoins, incluyendo la entrega a domicilio a cualquier parte del mundo, desde Alemania. Si consideramos que el bitcoin se cotiza este mes a 6.2 dólares americanos, 10 de gramos de perico marca Pfandleiher costaría unos 936 dólares. Pfandleiher se refiere a su cocaína como la «fabulosa mierda», cuyo gramo se cotiza en 18.28 bitcoins, unos 113 dólares. Dice que el éxtasis que mueve tiene 80% de pureza. Lo promociona como «Badass MDMA» y lo vende a 2 mil 146 bitcoins por kilo, que serían unos 13 mil 300 dólares. Mientras que en Tijuana el gramo de cocaína sin corte, según datos de la Policía Estatal de Baja California, cuesta unos 150 dólares, Pfandleiher lo comercia en 18.28 bitcoins, que serían unos 120 dólares.

Pfandleiher se refiere a su cocaína como la «fabulosa mierda», cuyo gramo se cotiza en 18.28 bitcoins, unos 113 dólares. Aunque el Prestamista dice tener cobertura de envíos a todo el mundo, por alguna razón no publica precios de envío a México o Latinoamérica y cuando le pedí información para negociar en México, decidió ignorarme desde la comodidad de su escritorio. Tal vez una razón sea que en México la venta por Internet no es una práctica. El año pasado 47.6 millones de pesos (unos 3.5 millones de dólares) circularon por compras por Internet en México, según la Asociación Mexicana de Internet, mientras que en Estados Unidos, generaron 194 mil millones de dólares el año pasado. Pfandleiher no está dispuesto a perder su tiempo. No como el FBI, que se declara incapaz de dar con él y desarticular el mercado Silk Road que crece como la espuma. Este mes, la cartera de clientes contentos con la mercancía del Prestamista llegó a los 1,400 compradores satisfechos, lo que convierte a Pfandleiher en un personaje, una vez más, similar a Case: antihéroes prófugos del castigo; triunfadores ilegales en un mundo digital.


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Intelectuales y te贸ricos analizan si acabaremos muertos en vida

DESTINO: APOCALIPSIS ZOMBIE

Ilustraci贸n: Jorge Marme


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Quizás es cada vez más difícil seguir funcionando como seres humanos. La condición zombie está ligada a la deshumanización. Por: Pepe Rojo Los zombies andan por todas partes. Seguro los has visto. En las pantallas grandes y en las chicas, en las paginas de los libros y en caminatas urbanas: es imposible evitarlos. Como nos resulta «más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo», de acuerdo a Fredric Jameson, el Apocalipsis es nuestra última utopía. Y de la impresionante cantidad de finales posibles, todo parece indicar que estamos condenados al Apocalipsis zombie, figura retórica que atrapa la imaginación colectiva del mundo globalizado, significante multivalente que parece condensar nuestra ansiedad actual. *** Rudy Eugene, de 31 años, atacó a un vagabundo desfigurando su rostro a mordidas antes de que la policía lo matara con seis balazos el pasado 27 de mayo en Miami. Eugene iba desnudo y quitó la ropa a su víctima antes de atacarla. La policía especula que estaba bajo el efecto de «sales de baño», que suelen elevar la temperatura corporal del que las consume. *** Los zombies funcionan bajo algoritmos sencillos. El primero indica que no escatimarán esfuerzos para comer, motivación única e incesante de su (no) vida. Su alimento de preferencia es la carne humana, aunque cualquier ser vivo funcione. El segundo

algoritmo es de índole social: zombie no come zombie. El tercero es funcional: un zombie sólo se detiene al ser dañado su cerebro, único órgano vital. Normalmente se mueven con lentitud. Como regla, son estúpidos; como junkies, implacables. «Los disidentes no son muy inteligentes», dice Juan de los muertos en la película homónima (Alejandro Brugés, 2012), en la que los zombies se apoderan de Cuba, y en la que los medios oficiales del país comunista los explica como «una nueva provocación de Estados Unidos» y los llama disidentes. *** Alex Kinyua, de 21 años, admitió haber asesinado a su víctima para después comer su corazón y cerebro, cerca de Baltimore, Maryland. Su víctima desapareció el 25 de mayo de este año. Quince días antes, había atacado con un bat a otro estudiante, fracturando su cráneo y dañado su ojo. En su página de Facebook, Kinyua posteó una pregunta dirigida a los estudiantes de «universidades históricamente negras»: ¿Son lo suficientemente fuertes para soportar sacrificios humanos masivos y rituales y seguir funcionando como seres humanos? *** Quizás es cada vez más difícil «seguir funcionando como seres humanos». La condición zombie está íntimamente ligada a «la deshumanización: la pérdida del juicio, del sentido común, de la personalidad y del propósito existencial como últimos y definitivos compromisos de la socialización», dice el narrador y doctor en estudios hispánicos Joserra Ortiz. Convertirse en zombie es ignorar prohibiciones tan arbitrarias como no andar matando otras personas, no cogerte a tu mamá, ni comerte a tus vecinos. Homicidio, incesto y antropofagia. Convertirse en


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21 El Apocalipsis ahora incluye la abolición de la propiedad privada, y parte de su encanto consiste en llegar al súper y abastecerte sin tener que pagar nada. zombie es andar por el mundo sin todas esas ficciones (o prohibiciones) estructurales que le otorgan un lugar de privilegio al otro y lo convierten en semejante. El Apocalipsis zombie sostiene la ficción teórica y seminal del filósofo Thomas Hobbes: la vida en el estado natural es «terrible, brutal y corta». La ausencia de un gobierno central nos regresa al salvajismo de la naturaleza; sin organización social, todo es terrible. Ellos viven la nuda vida. Los zombies no hablan, gruñen; no tuitean, huelen; su mayor sofisticación consiste en preferir sesos a filete. *** Brandon de León, vagabundo de 21 años, fue detenido el 4 de junio de este año cuando trató de morder al oficial de policía que tomaba sus datos médicos. Después de ser arrestado por pelear con otro cliente fuera de un restaurante, golpeó su cabeza repetidamente contra el vidrio de la patrulla mientras le gritaba a los oficiales: ¡te voy a comer! Supuestamente, también había consumido «sales de baño». *** Los seres humano inventaron la cortesía para, al encontrarse, tener otras opciones además de comer o coger, bromea el psicoanalista Jean Allouch. Los zombies han perdido cualquier redención erótica (más allá de la fijación oral). Su reproducción es infecciosa. En ellos, el cuerpo sin placer, sin la sofisticación del deseo, es tratado como una enfermedad. Ese cuerpo contagioso que sigue pidiendo comida es una especie de «residuo universal», según Steven Shaviro; es lo que queda cuando todo lo demás se va. Este residuo universal es

Fotografía : Alex Torres también la vieja carne, antes de ser filtrada por la tecnología, es aquello que simplemente no acaba de morirse y sus exigencias nos parecen groseras y brutales. Los vectores de infección en la globalización nos llenan de miedo. La propagación de enfermedades que le pueden dar la vuelta al planeta, y que nos reducen a ser sólo cuerpo, se parece a la velocidad con la que los medios han distribuido las noticias de los ataques descritos en este artículo, incluso tachándolos de ataques «copycat».

Un vocero del CDC (Centro de Control de Enfermedades) de Estados Unidos escribió al diario Huffington Post: «El CDC no tiene conocimiento de algún virus o condición que reanime a los muertos (o que provoque que se presenten síntomas parecidos a los de un zombie)». Ya podemos estar tranquilos. Los disidentes no existen. *** Carl Jacquneaux, de 43 años, atacó a su vecino en Laffayette Parish, Louisiana, arrancando una mordida de su rostro en


22 Ilustración: Nano Malhora junio de este año. La víctima logró alejarlo rociándolo con spray para avispas. Mientras tanto, Rocco Magnotta fue detenido en junio de este año en Berlín, después de ser declarado sospechoso del asesinato de un estudiante chino. Magnotta, actor de porno amateur, aparentemente subió un vídeo del desmembramiento del cadáver del estudiante, que también sometió a actos sexuales y canibalísticos. La policía de Montreal utilizará el video como prueba. El caso se dio a conocer porque Magnota mandó por correo partes del cuerpo a partidos políticos de

Canadá. En 2009, Magnotta publicó en Facebook un artículo de seis pasos titulado «Cómo desaparecer completamente para nunca ser encontrado». *** El Apocalipsis ahora incluye la abolición de la propiedad privada, y parte de su encanto consiste en llegar al súper y abastecerte sin tener que pagar nada, explica Chris Brown. Los zombies, desde Dawn of the dead (George A. Romero, 1978) película en la cual vagan por los pasillos del centro comercial, están íntimamente ligados a la sociedad del consumo. Pertenecen a las primeras

generaciones a las que les es imposible dejar de trabajar, pues incluso el tiempo libre dedicado al entretenimiento sigue produciendo dinero a otras personas. Cada click en la computadora genera dinero. Los zombies nunca descansan. Son aquellos para los que «el trabajo aparece como la única manera de existir», justo en el momento en el que «los trabajadores se han convertido en superfluos» —utilizando la terminología del colectivo anarquista El Comité Invisible—, pues son «fuentes de valor ya exhaustas», según Shaviro, víctimas del «econopocalipsis» como lo llama Mark Dery. ***


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Quizás ahuyentamos nuestro miedo disfrazándonos de zombies. Las caminatas zombies han funcionado como infección en 17 países; alrededor de 153 mil humanos han marchado disfrazados. Un profesor asociado del Instituto Karolinska en Suecia cortó los labios de su esposa para ingerirlos. Al parecer, sospechaba que su joven esposa lo engañaba y decidió comer los labios para evitar que se los pudieran coser posteriormente. *** «El mito del zombie, de los muertos vivientes, no es un mito de guerra, sino de trabajo», escribían Deleuze y Guattari. Sin casa, en harapos, sin conciencia, sin civilización: los zombies son los desposeídos, una semblanza de vida, aquellos dispuestos a comerte «solo para seguir muertos», como dice David Sklar. El miedo clasemediero es convertirse en uno de ellos.

Quizás ahuyentamos nuestro miedo disfrazándonos de zombies y saliendo a la calle, para pasear. Las caminatas zombies han funcionado como infección en 17 países; alrededor de 153 mil humanos han marchado disfrazados, ensayando durante unas cuantas horas su condición de muertos viventes. Quizás por eso en Tijuana fue tan contrastante cómo 3 mil personas salieron disfrazados de zombies mientras, en las mismas fechas, no eran más de 50 las que se reunían en Ocupa Tijuana. E ra d i fí ci l evi ta r p en s ar , a l ca mi n a r e n tre tan to zo mb i e , cu á n to s eran e n re a li d a d u n o d e

lo s 6 0 mi l mu e r to s d e l sexe n i o d e Ca ld e ró n . *** Mientras escribo este artículo, Ronnie Medellín me envía esta nota: «Otty Sánchez, de 33 años, asesinó a su hijo de tres semanas y media. Aparentemente, se comió el cerebro del bebé y algunos otras partes. Le desprendió la cara, masticó los dedos de los pies y lo decapitó antes de acuchillarse. Según la policía, Sánchez dijo que el diablo le ordenó matar a su hijo». *** Siempre es tranquilizante que el mal sea producto del diablo. El diablo siempre es otro. En cambio, los zombies somos nosotros. Es la reducción al mínimo común denominador de los derechos humanos, de la democracia y la globalización: por fin, somos todos iguales.


29 | Parecido a la ficción  

Increíbles historias de no ficción. De narcos cyberpunks a enemigos de extraterrestres.

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