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LA PRODUCCION DEL DISCURSO INFORMATIVO IMPRESO El desarrollo de la prensa a nivel internacional viene siendo marcado por una serie de ínter-relaciones que dan cuenta de un proceso más complejo que el que -a menudo- se tiende a reconocer. El proceso de construcción de la noticia, el mercado en el cual se inserta la prensa, los condicionantes económicos, políticos y culturales que le sirven de contexto, las renovaciones tecnológicas y el grado de dependencia o autonomía en relación a las fuentes internacionales de información, determinan en buena medida los rumbos diferentes que se perciben claramente en el desarrollo de los diarios o los informativos de radio y televisión que se difunden hoy en América Latina. En este marco se produjo en los años 70 el debate en torno al rol de la prensa y el Nuevo Orden Internacional de la Información. Pero más allá de las comprensiones o incomprensiones que dicho proceso desató, lo cierto es que -a pesar de todo- el diálogo producido no ha sido en vano y ha generado mejores condiciones para una comprensión cabal del rol de la prensa, y de los otros medios de comunicación, en cada uno de nuestros países. Queda claro, sin embargo, que el proceso no se agota ni se continúa en el debate mismo. Hoy, a nivel internacional y no sólo en América Latina, se desarrollan nuevos enfoques teóricos y conceptuales sobre la prensa misma y sus múltiples dimensiones. Hoy se producen también nuevas formas de una Prensa Masiva que hubiera sido inimaginable tan solo veinte años atrás. A ello debe unirse igualmente el modo en que los sectores populares van reaccionando frente a esa prensa masiva y construyendo sus propios instrumentos de información que rebasan largamente las experiencias artesanales. Hoy queda más claro que nunca el alcance de las diferentes "libertades". "deberes" y "derechos" que reivindican no sólo los propietarios sino también los trabajadores (periodistas, técnicos y administrativos) y los diferentes sectores de nuestras naciones -afectados o influidos- por los productos de la prensa misma. Todo ello ha terminado por cambiar el panorama global de la prensa internacional y genera otras condiciones para asumir los múltiples problemas estructurales y de fondo que siguen marcando el desarrollo de la prensa diaria o semanal. En "Dia-logos", por las razones anteriores, hemos querido asumir-en esta edición N 24, un conjunto de valiosos ensayos que dan cuenta de esa diversidad de experiencias: reflexiones teóricas algunas comparaciones otras, evaluaciones de lo sucedido antes y después del NOMIC y nuevas formas de construcción de la prensa, que esperamos sean de utilidad para todos nuestros lectores. En síntesis, logros y problemas que generan también nuevas condiciones de trabajo, nuevas formas y contenidos, nuevas lecturas y nuevas influencias que se instalan cotidianamente en el ejercicio de este proceso de comunicación y que demandan de todos los comunicadores sociales nueva reflexiones en la búsqueda permanente de una comunicación social comprometida -cada vez más- con los intereses y reivindicaciones sociales de nuestros pueblos.


TREINTA AÑOS DE PERIODISMO EN DEMOCRACIA FEDERICO ALVAREZ En el balance sobre las conquistas y las deficiencias de la democracia venezolana, a raíz de cumplirse treinta años de las jornadas del 23 de enero de 1958, hubo una omisión inexplicable: la del análisis crítico del comporta miento de los medios de comunicación social en ese proceso político. La referencia es obligante, entre otras razones, por el papel protagónico que prensa y periodistas jugaron durante la resistencia al silenciamiento impuesto por el autoritarismo militar. La dictadura (1) interrumpió, en forma abrupta, el despliegue del debate ideológico iniciado, con limitaciones y timideces, al día siguiente de la muerte de Juan Vicente Gómez. Cerró periódicos comprometidos con los partidos opositores, detuvo periodistas que trataban de romper las barreras de la censura y estableció, por la vía del decreto, una regimentación rígida en materia informativa. La libertad de información y de opinión aparece así como la primera víctima del cuartelazo de noviembre de 1948. Por otra parte, en una categórica demostración de coherencia con tales antecedentes, la insurrección contra la tiranía tuvo como vanguardia una huelga de prensa, dirigida por editores y periodistas, así como la figuración estelarísima de dos periodistas en la Junta Patriótica (2), organismo que comandó desde la clandestinidad el combate por el rescate de las libertades: Fabricio Ojeda, quien la presidió, y Guillermo García Ponce, motor organizativo de aquellas jornadas. Y si obligantes resultan las motivaciones derivadas de la historia real, lo mismo podríamos decir de las correlaciones que, entre política y comunicación, establece la teoría. Para la doctrina liberal, la existencia de una prensa libre y pluralista es condición indispensable para la vigencia de la democracia. La circulación de las ideas y el flujo de las informaciones constituyen la atmósfera vital del sistema político. Toda interrupción, bien que sea impuesta por la ley o por desmanes de la arbitrariedad, anula la eficiencia de los canales comunicacionales en su función de contribuir a una fluida corriente de demandas de la base social hacia la cúpula donde se toman las decisiones del sistema político y, a la inversa, distorsionaría el acto decisional mismo, al privarlo de referencias objetivas. Podríamos agregar una circunstancia motivante más, que no por coyuntural carece de importancia: la conmemoración del 23 de enero coincidió con la más intensa y severa campaña de denuncias acerca de violaciones de la libertad de expresión que haya sufrido gobierno alguno en estos treinta años. La oposición catalogó al régimen de Jaime Lusinchi como el que "mayores atentados" había cometido contra la prensa libre, en especial en el campo informativo, en todo lo que ha transcurrido del período democrático. El memoria de agravios qué designado ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) por uno de los principales editores venezolanos, el diputado Miguel Henrique Otero. La denuncia cobró especial relieve debido a que ocurrió en pleno proceso electoral. Por eso, dio lugar a foros y seminarios en universidades e instituciones culturales, así como también en el Congreso Nacional. Pero el centro de ponencias y discusiones no fue la determinación de la idoneidad del sistema comunicacional respecto del sistema político, sino el examen casuístico de medidas y acciones que, a juicio de los denunciantes, vulneraron la libertad de información y opinión. La lista es variada: se impidió el libre acceso de los reporteros a las fuentes vitales en asuntos conflictivos; hubo presiones desde las alturas del poder para omitir informaciones o censurar opiniones; se ejerció violencia física y coacción contra periodistas y editores; se utilizó el otorgamiento de divisas por parte de organismos competentes -Recadi - (3) para presionar a los medios, en especial los de la provincia.


Atropellos concretos, perfectamente ubicables en el tiempo y en el espacio, pero en modo alguno exclusivos del gobierno de Lusinchi. Una revisión histórica, aún la más superficial, permitiría demostrar que esa ha sido la conducta de todos los gobiernos democráticos venezolanos en estos treinta años. La letra democrática de la Constitución continuamente sacrificada por un comportamiento autoritario en el ejercicio cotidiano del poder. Para completar la historia, no sólo habría que rastrear los antecedentes, sino también ampliar el enfoque para no dejar fuera a factores tanto o más insidiosos que los desmanes oficiales: la presión constante, callada y letal del sector privado con las armas de la pauta publicitaria, y las tendencias de los editores hacia la autocensura. Y, para que el panorama sea equilibrado y veraz, se debe señalar sin eufemismos la parte que corresponde a las debilidades técnicas, ideológicas y éticas de los profesionales del periodismo. La tarea que estamos proponiendo es lo suficientemente vasta y compleja como para rebasar las posibilidades de una investigación individual. No pretendemos agotar la temática, sino asomar una perspectiva general. La profundización en las distintas áreas demandará tiempo y empeño indagatorio en fuentes vivas y hemerográficas. Tampoco está definitivamente resuelta la estrategia metodológica, en parte, porque deseamos resolverla a medida que avanzamos, en parte poque la formación personal empuja espontáneamente hacia una reflexión menos ceñida a métodos y epistemologías deliberadamente escogidas. La preocupación que guía este trabajo es, básicamente, la de encontrar respuestas a algunas preguntas que vinculan la relación sistema político-sistema comunicacional con los objetivos generales del proyecto de investigación Autocracia y Democracia en América Latina: ideología, poder político y comunicación. (4) Esas preguntas son: - ¿Cuáles fueron las metas de los periodistas venezolanos en la lucha por el rescate de las libertades y de la democracia política? - ¿Han contribuido los medios de comunicación social a desarrollar las condiciones básicas de una democracia: pluralismo confrontación de ideas, debate abierto, conflictividad de intereses? - ¿En el seno de los medios de comunicación social venezolanos se ejercita cotidianamente la democracia? ¿Cuáles son los grados de participación de los periodistas en la toma de decisiones? - ¿Garantizan los MCS el acceso de todos los sectores de la sociedad en forma tal que asegure su real participación en el sistema político? - ¿Cuáles son los principios o premisas doctrinarias que guían la acción de los MCS en Venezuela? PUNTOS DE PARTIDA El pensamiento liberal, ya se ha dicho, privilegia la función de la prensa libre en la constitución y vigencia del sistema democrático. El ejercicio de la soberanía popular, base de ligitimación del sistema, se resuelve en última instancia en la toma de decisiones por parte de los individuos que integran una comunidad. El funcionamiento de la teoría en la práctica real supone que esa toma de decisiones sea consciente, producto de una evaluación racional de las ofertas que el ciudadano recibe de aquellos que aspiran a ganar su apoyo. La base de esa racionalidad está en la posibilidad de recibir elementos de juicio sobre los cuales cimentar el comportamiento cívico. Esos son, justamente, los que deben proporcionar la información y las opiniones que constituyen el contenido y la razón de ser de los medios de comunicación social. Desde ese punto de vista, la democracia política depende, en grado sumo, de la existencia de un flujo informativo libre y amplio, así como de la abierta confrontación de opiniones. El politólogo norteamericano Karl W. Deutsch propone, en Los Nervios del Gobierno, (5) una perspectiva más amplia. Todo sistema político requiere de un sistema comunicacional que conjugue con los objetivos que persigue. A los medios corresponde un papel decisivo, funcional, en la canalización de las demandas desde la base social hasta los centros de decisión política, en sus diferentes dimensiones: local, regional, nacional. Del mismo modo, los medios permiten la oportuna y vasta difusión de las decisiones de los centros de poder, con lo cual posibilitan su cumplimiento. De no existir esa mediación, la vida pública sería un caos.


Ni los centros de poder dispondrían del conocimiento básico indispensable para determinar las necesidades y aspiraciones de la comunidad, clave para decisiones racionales, ni los ciudadanos estarían al tanto de las decisiones del poder y, en consecuencia, carecerían del marco de referencia para orientar su conducta diaria. Las relaciones entre la sociedad política y la sociedad civil, entre el Estado y la ciudadanía, reposarían, según Deutsch, en el funcionamiento idóneo de los MCS. Adviértase que, en la perspectiva teórica de Deutsch, esta comunión política-comunicación no es exclusiva de la democracia. Aún los regímenes dictatoriales se atascarían sin el concurso de los MCS, pues también en ellos el ejercicio del poder se resume en la toma de decisiones. Sin embargo, es obvio que el objetivo de las dictaduras no es, precisamente, promover la participación en la toma de decisiones, sino reducirla a minorías excluyentes. De allí deriva una lógica diferencia en cuanto al comportamiento de los medios. Digamos, por último, que tanto en la retórica política como en la comunicacional ocupa sitio privilegiado la invocación a principios doctrinarios que, supuestamente, guían la actividad práctica. Esos principios constituyen la dimensión ética en ambas esferas y procuran la legitimación de las instituciones políticas, y de los MCM ante la sociedad. Dennis McQuail resume, en Introducción a la teoría de la comunicación de masas, (6) las teorías sobre la libertad de información y opinión que ya habían sido expuestas por F. Siebert, T. Peterson y W. Schramm, en Four Theories of the press. (7) Ellas son: la autoritaria, la liberal, la teoría de la responsabilidad social, la teoría soviética, la desarrollista y la democrático-participativa. Un examen de los postulados de cada una de ellas sirve para comprobar numerosos puntos de contacto, de lo cual se desprende que ni en la teoría sería posible encontrar una expresión pura de ninguna de ellas, ni siquiera de la soviética. De más está decir que no describiremos aquí estas teorías. Sólo precisaremos las características de aquellas que, a nuestro juicio, son asumidas por los editores venezolanos o presentadas como altenativas para los organismos gremiales y por los estudiosos de la comunicación en el país. Conviene también advertir que, en este caso, se utiliza por parte de los autores mencionados el término teoría con bastante liberalidad. No se trata de una elaboración conceptual para la explicación de un fenómeno, ni tampoco de la aportación de instrumentos de análisis para determinar las tendencias de esos fenómenos. Ni diagnóstico, ni prognosis. Simplemente, un conjunto de postulados con una finalidad estrictamente pragmática. La tentación de llamarlas doctrinas, en vez de teorías, se detiene solamente ante la complicación que supondría entrar en una discusión más deletérea. Bien, con las salvedades señaladas, penetremos en el espacio que deseamos explorar preguntándonos por los objetivos que perseguían los periodistas cuando con tanto denuedo y constancia, asumieron puestos de vanguardia en la lucha por la restitución de la democracia. Para que haya mayor claridad, examinemos previamente lo que había antes del golpe de 1948 y qué caracterizó el desarrollo del periodismo venezolano en los diez años de la dictadura, pues conviene adelantar que no se produjo un vacío general. Antes, al contrario, en ese decenio culmina la modernización del periodismo nacional. EL DEBATE INTERRUMPIDO Desde comienzos de siglo, a pesar de las restricciones que interponen las tiranías de Castro y Gómez, se inicia la penetración de las técnicas informativas que dominaban ya en la prensa norteamericana y europea a partir de la segunda mitad de la pasada centuria. Los diarios nacionales insertan despachos cablegráficos concebidos a la usanza del periodismo mercantil y reproducen entrevistas y reportajes al nuevo estilo. Se trata, sin embargo, de un proceso muy lento, si lo comparamos con el avance que esas mismas modalidades habían registrado en Argentina, Chile, México y Cuba. Esa renovación redaccional, especie de racionalización del trabajo periodístico para colocarlo a tono con el ritmo de la producción industrial, continuó con parsimonia en el decenio del'30, en especial después de la aparición del diario Ahora, en 1936, en cuyas páginas comienzan a adquirir presencia el reporterismo y la información gráfica. La irrupción definitiva sólo adviene entre 1941 y 1943, con la aparición de Ultimas


Noticias y El Nacional, diario éste que proclama por primera vez en el país una filiación expresa con el "periodismo objetivo" y la ratifica con la eliminación del editorial y su reemplazo por un género nuevo: la mancheta. Pero no eran las preocupaciones técnicas las que dominaban la escena comunicacional venezolana después de la muerte de Gómez. La explosión de periódicos que se produce entre 1936 y 1937 reviste el signo del periodismo comprometido, de cruzada. Su objetivo es la difusión y defensa de ideas y doctrinas políticas, que habían sido diseñadas en la clandestinidad en el destierro por los líderes de una nueva generación política. El momento era especialmente conflictivo, no sólo en Venezuela, sino en todo el mundo. La lucha contra el nazifascismo, la encendida polémica en tomo a la guerra española, se unían en las páginas de la prensa con la ofensiva contra el gomecismo, todavía vivo en las instituciones políticas y en la práctica cotidiana del poder. Una nueva sociedad pugnaba por emerger desde las sombras de la tiranía. La temática del debate era variada y candente: las libertades públicas, el derecho a organizar partidos, las garantías para la vida sindical y para la huelga como recurso de los trabajadores, la enseñanza laica, la reforma agraria, la nacionalización del petróleo, el comunismo, el sufragio universal directo y secreto. Y en medio de la tormenta, el esfuerzo por superar años de atraso en vialidad, salud y protección a la infancia. En una palabra, se discutían modelos contrapuestos para acceder a la modernidad. Eso, más que las disquisiciones técnicas, colmaban las pautas de los periódicos. Los había nuevos, como El Popular, Orve, UNE y FEV, comprometidos con partidos políticos o con las organizaciones estudiantiles. Otros, como Ahora, identificados con el proceso de democratización, sin filiación partidista o gremial. Y los viejos diarios -La Esfera, El Universal, El Heraldo- que abrieron sus páginas a la discusión y tomaron posiciones en la controversia. El proceso continúa con mayor amplitud y fluidez durante el gobierno del general Isaías Medina Angarita, que elimina las restricciones autoritarias de López Contreras, hasta culminar con la legalización de Acción Democrática en 1941 y del Partido Comunista en 1944. A partir de entonces, la identificación de los periódicos con proyectos políticos específicos es más directa. AD funda El País; el PCV se expresó sucesivamente en el semanario Aquí Está, en El Popular y en Tribuna Popular; los sectores medinistas se cobijaron en Ahora y en El Tiempo; Copei, fundado en 1946 sobre bases de las organizaciones derechistas de 1936, crea El Gráfico. Y el espectro se enriquece con un vivísimo periodismo humorístico, cuyas cumbres fueron Fantoches y El Morrocoy Azul. La tecnificación seguía adelante, al compás con el influjo que en esos años ejercía la información internacional centrada en los acontecimientos de la Il Guerra Mundial y la presencia incipiente de la publicidad como mecanismo de financiamiento de la empresa editorial. Desde 1941, los periodistas se habían organizado, ya en forma definitiva, en la Asociación Venezolana de Periodistas, institución que conjuga su definida vocación política con la preocupación por la formación profesional. En el año de 1946, logra que la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Rómulo Betancourt, decrete la creación de la primera escuela de periodismo del país, cuyos planes de estudio siguieron la pauta sentada en la materia por la institución creada en la Universidad de Columbia bajo los auspicios de Joseph Pulitzer. Su misión sería, al igual que la de sus similares en Latinoamérica, la de servir de plataforma para la introducción sistemática, escolarizada, del periodismo objetivo en las redacciones venezolanas. Estos eran, sin embargo, elementos secundarios. Lo fundamental era el debate ideológico y político. Los medios de comunicación social -prensa y radio tenían como función habituar a una población sin costumbres democráticas a vivir en medio de la contienda de las ideas. La intensa movilización de las masas que arranca el 18 de octubre de 1945 inaugura un estilo de hacer política completamente desconocido. Los muy viejos tenían el recuerdo de la última campaña electoral del Mocho Hernández. Los demás sólo sabían de silencio y temor. El ejercicio político era subversivo, propio de los "malos hijos de la patria". ¿Cómo convencer ahora a la ciudadanía de lo contrario, de que se trataba, no sólo de algo normal, sino además necesario para una nación civilizada?,La prensa tenía ahora la compañía de la radio. López Contreras la usó intensamente, pero monopolizó su uso político, quizás siguiendo el ejemplo de Hitler. La apertura democrática de 1945, al establecer la transmisión directa de los debates de la Asamblea Nacional


Constituyente, permitió el contacto directo del hombre común con las ideas y los proyectos políticos en pugna, y produjo una socialización política rápida, intensa y duradera. Aquel período es conocido en la historia contemporánea de Venezuela como la "época del canibalismo político". Y así fué, en efecto. El experimento populista dirigido por Rómulo Betancourt desde el poder produjo una movilización que llegó hasta las más mínimas aldeas del país. La marca arrasó, en tres años de gritería permanente, las ilusiones gradualistas de las élites oligárquicas, que hubieran deseado llegar a la misma meta paso a paso, sin rupturas, sin traumas. Podríamos decir, entonces, que el sistema comunicacional venezolano respondió adecuadamente a los propósitos del sistema político. Contribuyó a acelerar, a profundizar y a generalizar una democracia de conflicto. La población entera se contagió y participó, en niveles distintos, en aquel proceso de modernización. La pugnacidad comprometió a todos los sectores, no sólo a los partidos políticos. La iglesia, los sindicatos, los gremios, las universidades y liceos, las escuelas primarias con sus "Repúblicas Escolares", los militares. Todo fue envuelto por la vorágine política. Los que presentían el desenlace violento pedían una tregua, un tiempo para consolidar lo conquistado. Pero ya no había lugar para la prudencia. La misma prensa que había servido de soporte a la renovación actuó ahora como catapulta del golpismo. El golpe frío del 24 de noviembre de 1948 cerró aquel intenso período de democracia conflictiva. El debate quedaría interrumpido por diez años. El periodismo habría de buscar otros caminos. MODERNIZACION SIN LIBERTAD Los diez años de la tiranía perezjimenista cortan la discusión abierta en el campo político, pero dejan algún espacio al análisis ideológico no directamente comprometido con la política contingente. Asistimos a una ofensiva unilateral, llevada desde las páginas de El Heraldo, convertido en diario oficioso por el ministro de Relaciones Interiores Laureano Vallenilla Lanz, contra los partidos ¡legalizados y en defensa de un proyecto de modernización basado en la urbanización galopante, la industrialización ligera y el desarrollo de las industrias básicas. La idea venía de los positivistas de Juan ^Vicente Gómez: se necesita orden y paz social para asegurar el progreso. Los partidos y los sindicatos significan bochinche, despilfarro de tiempo y de recursos. Comienza la Venezuela de las autopistas y de los "grandes planes destinados a transformar el medio físico". La única respuesta está en los periódicos clandestinos y en los artículos, en apariencia intemporales, de algunos ensayistas: Uslar Pietri, Mariano Picón Salas, Miguel Acosta Saignes y, en especial, Mario Briceño Iragorry. Una discusión con sordina y mucha precaución. El universo de la comunicación sufre una transformación notoria. Aparece la televisión en 1952, y con ella la posibilidad de llevar el circo al hogar. Telenovelas, shows musicales y la lucha libre copan el tiempo de los venezolanos. De cuando en cuando, Pérez Jiménez llena las pantallas con las inauguraciones a fecha fija, imagen que seguirá dominando el paisaje durante los treinta años de democracia representativa. La racionalización técnica que había comenzado en 1936 se acelera en la prensa. No es este el lugar para detenerse a describir ese proceso, pero sí conviene resaltar algunos de los cambios. En primer lugar, el periodismo se profesionaliza. La figura del reportero se vuelve familiar, entre otras razones, porque también se regulariza la distribución y cobertura de las fuentes informativas. Termina la época romántica de escribir sobre lo que se nos ocurre. La búsqueda de la noticia, que en los años '40 era costumbre en la información policial, se generaliza a todas las áreas. Jóvenes dirigentes políticos, escritores y educadores dejan los viejos demonios de la creación para someterse, algunos para siempre, a la disciplina del reporterismo. Se consolidan y diversifican las especializaciones informativas, una vez que el avasallante interés por el hecho político debe sublimarse en otros menesteres. La información económica, que había aparecido con ribetes definidos en Ahora y se había desarrollado significativamente en la década del'40, adquiere robusta presencia, al punto de ganar casi siempre los titulares de bandera de la primera plana. Lógica consecuencia de un sistema político que buscaba su legitimación en el progreso. La informacíón internacional adquiere fisonomía y organización. Llena casi siempre la primera página, pues es otra forma de llevar el ingrediente


político sin molestar a las autoridades. Los venezolanos que éramos entonces adolescentes quizás debamos a esta circunstancia una firme vocación por los acontecimientos mundiales. El tercer rango corresponde al deporte. Desde entonces gana un cuerpo completo en los principales diarios del país, respondiendo así al clásico triángulo de la prensa mercantil norteamericana: crimen-sexo-deporte. El ingrediente sexual debería esperar hasta el neofrancés para sobreponerse al aldeanismo consuetudinario. El crimen constituía, en esos años, otra manera de asomarse a la política: casi siempre las páginas rojas eran abastecidas por la Seguridad Nacional. La información cultural adquirió un relieve que no ha alcanzado de nuevo en la prensa venezolana. La noticia, la reseña, la entrevista y la crítica constituían una verdadera cátedra paralela a los liceos, con la ventaja de ser más actuales y, en cierto modo, más autorizadas. Gracias a las secciones culturales de esos años, los jóvenes venezolanos se mantenían en relación con la contemporaneidad literaria, artística y en el plano de las ideas. Con menor empuje, pero con valor innegable, se desarrolla también la información científica. Los dictámenes del positivismo se hacen sentir también en este campo. Organizaciones como la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (ASOVAC), instituciones como el IVIC, personalidades como Augusto Pi Suñer y Francisco de Venanzi entraban en el mundo cotidiano de los lectores de periódicos. Estas líneas de especialización, así como la modernización gráfica y la introducción de las innovaciones tecnológicas de la época, colocaron al periodismo venezolano entre los más resaltantes de Latinoamérica. De allí no procedían las motivaciones que impulsaron a los periodistas a enfrentar la dictadura y buscar un cambio. Lo que deseaban era, realmente, reanudar el debate interrumpido por el golpe de 1948. Pero las cosas ocurrirían de manera muy distinta. ADEMÁS DEL GOBIERNO En los dos primeros años, después del derrocamiento de la dictadura, se tuvo la impresión de haber recuperado el debate interrumpido diez años atrás. Los partidos editaron otra vez sus diarios: AD publicó La República; Copei ensayó varios voceros de vida efímera; algunos sectores de URD dieron vida a Clarín; los comunistas continuaron en la legalidad la edición de Tribuna Popular, de heroica vida clandestina; los diarios comerciales abrieron sus páginas a la discusion política, mediante la inserción de columnas firmadas; la televisión se encendió con programas de opinión, entre los cuales El Café de la Tarde ocupó puestos de vanguardia. Desde el triunfo de la Revolución cubana, en 1959, la controversia giró en torno a dos opciones ideológicas fundamentales: democracia formal contra democracia socialista; reforma frente a revolución. Esa polémica desplazó rápidamente a la pugna democracia vs. dictadura que agitó las aguas mientras menudeaban las reacciones golpistas del perezjimenismo. Las alternativas eran las de consolidar el régimen de libertades todavía limitadas conquistadas el 23 de enero, o profundizar el proceso de cambio político hacia un tipo de sistema más radical, aunque no necesariamente similar al cubano. El fuego de este debate recibió un baño de agua fría, cuando Sears-Roebuck de Venezuela y la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA) decidieron boicotear a El Nacional retirándole la publicidad, con el pretexto de que ese diario respondía a las directivas de Fidel Castro. Fue, entonces, cuando se tuvo una noción precisa, real, de otros poderes mediatizadores de la libertad de información y de opinión, tanto o más eficientes que el de los gobiernos: la publicidad, base del financiamiento de los medios de comunicación social en el mundo occidental, utilizada como instrumento político. No es que se desconociera esto. Había abundante literatura acerca de este poderoso agente de manipulación. Sin embargo, su presencia no fué muy notoria en el trienio 1945-48, porque todavía se trataba de un negocio rudimentario, incipiente y predominantemente nacional. Tampoco en la década dictatorial, debido a la ausencia de discusión política. Ahora, la manifestación de ese poder se hizo en forma brutal, demoledora, perinitiendo además descubrir la


mano transnacional en la conjura. De ahí en adelante, no hubo más pelea: los medios acataron el dominio de este factor insidioso, constante, metido en la carne misma de la empresa informativa. Desde luego, no sería lícito reducir a este choque la totalidad del problema. Al escoger la izquierda el camino de las armas, el gobierno de Betancourt tuvo manos libres para convertir al país en un cementerio de periódicos. Con las garantías suspendidas desde el momento mismo en que se aprobó la Constitución de 1961, y aún desde antes, pudo cerrar periódicos, establecer la censura previa con el pretexto de la insurrección, detener periodistas y ganar la adhesión de la prensa mercantil para una política restrictiva de la discusión política. El Pacto de Puntofijo (8) consagra la voluntad de las élites nacionales -partidos, fuerzas armadas, iglesia, sindicatos y gremios, empresarios- de establecer en el país una democracia consensual. Betancourt tuvo la habilidad de excluir, ab initio, a los comunistas del juego concertado con los demás agentes políticos y sociales, con el argumento de que la doctrina marxista es incompatible con la democracia. Esa estrategia le permitió a mediano plazo superar el aislamiento inicial de su gobierno y liquidar al adversario fundamental. Raúl Leoni continuó esa línea, con menos pugnacidad que su compañero de partido, y comenzó a abrir ventanas para una reconciliación, que culminó con la "pacificación" adelantada por Rafael Caldera. A la vuelta de unos años, podíamos apreciar cambios sustanciales en el escenario comunicacional. Habían desaparecido los periódicos de partido, con la excepción de Tribuna Popular, que mantenía una vida precaria en la clandestinidad. El discurso revolucionario desapareció de las páginas de la prensa comercial. La televisión mantuvo programas de opinión dedicados exclusivamente a los líderes del sistema. La radio perdió los ímpetus de los años sesenta. Volvíamos a vivir en la realidad lo que Jacques Kayser denomina "coro de muchas voces que cantan en un solo tono”. Sería insensato pensar que AD y Copei, cuya hegemonía era ratificada quinquenio tras quinquenio en las urnas electorales, hubiesen renunciado a difundir su mensaje ideológico o que carecieran de audiencia. Paradójicamente, un diario excelente como La República nunca sobre un tiraje de sobrevivencia -10 a 15 mil ejemplares- en circunstancias en que AD ganaba millones de votos en las elecciones. Los analistas de la comunicación suelen decir que el público prefiere a los medios independientes a los que se identifican claramente con organizaciones partidistas. Podría ser, aunque es posible señalar casos que demuestran lo contrario, tales como el de L’Unita, en Italia. Lo concreto es que, en los últimos veinte años, los dos grandes partidos de¡ sistema se conforman con los generosos espacios que les otorgan en los medios comerciales, básicamente consustanciados con la democracia del consenso y con el capitalismo. ¿Para qué arriesgar dinero y esfuerzos en diarios que pocos leerán? Lo curioso es que este fenómeno coincide en el tiempo con una explosión retórica sobre las políticas comunicacionales y el Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC), alentada desde los aparatos del Estado. Las viejas oficinas de prensa de Miraflores son transformadas en Oficina Central de Información (OCI), primero, y Ministerio de Información y Turismo, después, para retornar de nuevo, en una etapa de repliegue, a OCI. El gobierno estimula la creación de departamentos de investigación estatales, destinados a desenmascarar la falacia del "libre flujo informativo` preconizado por las grandes agencias internacionales de noticias. Y más curioso aún: este es también el tiempo en el cual surge un discurso informativo diferente al viejo discurso del periodismo objetivo. Como olas que se superponen, casi sin dejar huellas, aparecen las proposiciones del periodismo interpretativo, el nuevo periodismo y el periodismo investigativo. Una retórica encendida flamea en las escuelas de Comunicación Social y en las redacciones: muerte a la pirámide invertida, al diablo las cinco preguntas sagradas, que viva el periodismo crítico. Se plantea la participación del periodista en la elaboración de las políticas editoriales de los medios. Se rechaza la pauta como instrumento mediatizador de la creatividad del periodista. En resumen, se proclama la liberación de la


conciencia profesional de las viejas servidumbres. ¿Qué sentido tiene ir cinco años a una universidad para seguir haciendo lo que antes se aprendía en las redacciones con seis meses de práctica? Del mismo modo, periodistas, docentes y organismos gremiales agitan teorías distintas a la liberal, con la pretensión de renovar las dimensiones éticas de la profesión. En un comienzo, se insiste en que la noticia no debe ser una mercancía, ni la libertad de prensa bastardeada en libertad de empresa. Los medios, se dice, deben cumplir una función social. El público es, en última instancia, el verdadero dueño de la información. Ese es su derecho, como persona, como ciudadano. Con la imposición de las tesis desarrollistas en las políticas públicas del Estado y en el discurso de los especialistas, aparecen las teorías desarrollistas, según las cuales los MCS deben colocarse al servicio del desarrollo económico nacional, de los procesos de modernización y de la superación de vieja sociedad rural. La difusión de innovaciones aparece así como el desideratum comunicacional. Y no termina ahí el asunto. Vinculado al desarrollo de los movimientos vecinales, comunitarios y a la teología de la liberación, emerge la propuesta de la teoría democrático-participativa, a la cual McQuail le discute su rango de teoría, pues se trata de la conjunción de postulados de las teorías liberal, de responsabilidad social y desarrollista. Mas teoría o no, la idea de sus promotores es la de presentar alternativas comunicacionales a los grandes medios. La participación democrática es, a su juicio, imposible en el seno de la empresa comunicacional, donde la toma de decisiones será siempre vertical y se regirá por la búsqueda del beneficio económico, no del servicio público. Sólo en las pequeñas empresas comunicacionales será posible una real participación, no sólo de los profesionales que hacen el mensaje, sino de los receptores. Unicamente allí, se logrará el ideal de la comunicación como un bien social. "Small is beautyfull". NUEVO MAQUILLAJE VIEJO PERIODISMO Lo único cierto es que, por encima de la espuma retórica, lo que permanece es el viejo periodismo objetivo, cimentado en la vulnerable teoría liberal. El antiguo principio de "los hechos son sagrados, la opinión es libre" acaba de ser ratificado por el director actual de El Nacional, Franklin Whaite, en declaraciones al redactor de ese mismo medio Misael Salazar Leidens. (9) Las nuevas tecnologías recubren hoy con maquillaje electrónico el mismo viejo mensaje informativo, que muchas veces ignora la existencia de la televisión y de la radio. En función de las exigencias técnicas, se ha producido reorganizaciones en la redacción, aparecen nuevos cargos (editores), se estimula el vedettismo disgregador, desolidarizador, como mecanismo de recompensa y se tolera la "bolsa de noticias", tumba de orgullo profesional, porque no hay competencia a la vista. Los reporteros han ganado, ciertamente, el derecho a escribir en las páginas de opinión y lo hacen ya con mayor frecuencia que antes. Los recursos personalizadores del nuevo periodismo y las exigencias analíticas del periodismo intcrpretativo asoman, de cuando en cuando, en un inmenso panorama de monotonía. Sin embargo, lo dominante sigue siendo la elaboración de un mensaje "muy selectivo, muy discriminatorio y escasamente representativo de lo que ocurre en la realidad", para decirlo con palabras de Jean Stoetzel. Así lo confirmaron los redactores políticos en el taller organizado por el Consejo Venezolano de la Enseñanza y la Investigación de la Comunicación (CONVEIC), en el cual participaron periodistas, docentes, investigadores y politólogos. Se tiende, por rutina o por imposición editorial, a resaltar las coincidencias, a minimizar la disensión y el conflicto, en la información política. Se privilegia aquellos géneros que, como la entrevista, dejan poco campo al periodista y sirven para lan7ar, día a día, las mismas imágenes y las mismas palabras de la misma gente. No puede ser de otra manera. El periodismo objetivo se rige por una lógica de selectividad que conduce, necesariamente a la discriminación, a negar el acceso a la disidencia, a remachar sistemáticamente aquellos elementos que validan y reproducen los valores admitidos. Es un mecanismo que impone sus propias leyes y enerva la capacidad de crítica del periodista, anulándola en la red de filtros que se interponen entre el


redactor y lo que sale finalmente en la edición del día. El periodista termina por internalizar ese procedimiento, hasta llegar a considerarlo "natural”, único. Y de ese modo, sin tener mucha conciencia del papel que juega, se convierte en pieza clave de un proceso antidemocrático. Así como los partidos reproducen desde el poder las prácticas autoritarias que rigen su vida interna, del mismo modo los MCS esterilizan en su propio seno la posibilidad de contribuir a profundizar la democracia en la sociedad. Esto, que parece ser algo consustancial y hasta inconsciente, ha recibido consagración explícita en los últimos años. Poco después de las elecciones de 1983, el entonces gerente general de El Diario de Caracas, el hoy defenestrado Carlos Ball, sostuvo en artículo editorial el derecho que tienen los medios a negar sus espacios a periodista identificados con partidos que hayan recibido una baja votación en los comicios. En otras palabras, proclama el derecho de la mayoría para aplastar y silenciar a las minorías, reviviendo así el viejo fantasma de 9a tiranía de la mayoría" que tanto angustiaba a Alexis de Tocqueville. La democracia concebida como el respeto a los derechos de las minorías y al acceso que deben tener a los medios, porque es su única posibilidad de aspirar a ser mayoría, no tiene cabida en ese código peculiar, propio del autoritarismo más craso. Lo mismo podríamos decir de la política editorial enunciada por el director de El Universal, Luis Teófilo Núñez, cuando justificó la censura de las declaraciones de la doctora Gladys de Lusinchi, primera dama de la República para esa fecha, con el argumento de que los medios deben silenciar aquellas informaciones que "atenten contra el interés nacional. Estamos ante una paradoja más, entre las muchas que caracterizan a la actividad comunicacional venezolana: el director del diario que encama en el país los postulados más ortodoxos del liberalismo, en economía y en política, esgrimiendo principios expresos de la doctrina autoritaria. En efecto, los postulados de esta teoría, según la resume McQuail, son los siguientes: 1) Los medios de comunicación no deben hacer nada que socave la autoridad establecida: en este caso la del presidente de la República. 2) Deben subordinarse siempre, en última instancia, a la autoridad establecida: fue público y notorio que el presidente, o quienes actuaron en su nombre, trató de impedir la difusión de esas declaraciones, producidas en rueda de prensa. 3) Se justifica la censura en función de los valores morales y políticos dominantes: está claro que Núñez prefirió los valores políticos a los morales, en su inesperada defensa de la autocensura. El único principio constante en los MCS venezolanos sigue siendo la búsqueda de la ganancia. Si la conquista de esa meta supone la banalización de la política, o la autocensura, o la distorsión de la democracia, o la transformación de los periodistas en "profesionales-objeto", no hay por qué vacilar. Cualquier duda que hubiere sobre el particular acaba de ser disipada por el comportamiento de los canales privados de televisión en la cobertura de las visitas de Daniel Ortega y Fidel Castro. Las mismas pantallas que, hasta ayer nomás, se cubrieron con oleadas de mensajes desinformadores sobre Cuba y Nicaragua, llevaron en estos días las imágenes y las palabras de los dos comandantes revolucionarios, presentados como seres abominables hasta la víspera, con una generosidad desconcertante. Y no sólo eso, la gritería promocional que ahora sostienen ambos canales, cruda exhibición de autobombo, es una fase más de la batalla mercantilista por la explotación de dos figuras que, sin lugar a dudas, monopolizarían el "rating" durante la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez. En conclusión, los medios de comunicación social sirven a los objetivos de un sistema político que privilegia el consenso sobre el conflicto. Actuán en un desierto de mensajes alternativos. Asistimos a una crisis muy honda del mensaje revolucionario, entendido no como un llamado a las armas, sino a la conquista de un modelo diferente de sociedad. Ni siquiera los pocos periódicos que escapan al oligopolio comunicacional proponen nada distinto a la 1,concertación" que rige el sistema. El mismo proceso de reforma del estado sirve para promover coincidencias, aún de parte de aquellos que serán sus víctimas.


Ni siquiera la crisis perturba este panorama. En estos treinta años de democracia, el pueblo venezolano ha vivido una sorda guerra de clases, recubierta con el teflón de la "paz social", cuyos resultados son hoy evidentes: un 65 por ciento de la población vive en la pobreza crítica, según datos del Ministerio de la Familia; la marginalidad amenaza a gran parte de las capas medias; la inflación condena al empobrecimiento progresivo a todo el que vive de un sueldo o un salario. Una minoría ha despojado a la inmensa mayoría de la población en un proceso sórdido, insensible, protegida por el manto de la democracia consensual. El Pacto Social, con los diversos nombres que ha recibido en el período, ha resultado para los humildes un verdadero pacto con el diablo. No busquen en los medios el discurso de las víctimas. ¿Aparecerá ahora, cuando Pérez instaure la democracia de conflicto? Referencias 1 . A la dictadura que se refiere este trabajo es a la que jefaturó el general Marcos Pérez Jiménez entre el 1948-1958. La otra dictadura histórica en la Venezuela del siglo XX fué la de Juan Vicente Gómez (1909-1935). 2. La Junta Patriótica fué el organismo político integrado por el Partido Comunista, Acción Democrática, Unión Republicana Democrática y el Partido Social Cristiano Copei para conducir la lucha contra Pérez Jiménez a partir de 1957. 3. Recadi. Régimen de Cambios Diferenciales. 4. El Proyecto de Investigación Autocracia, Democracia en América Latina: Ideología Poder Político y Comunicación es adelantado por investigadores del Instituto de Investigaciones de la Comunicación y el Instituto de Filosofía de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela. 5. Deutsch, Karl W.: Los nervios del gobierno. Ed. Paidós, Buenos Aires, 1971. 6. McQuail, Denis: Introducción a la teoría de la comunicación de masas. Ed. Paidós. Paidós comunicación, Buenos Aires, 1983. 7. CONVEIC: Por un mejor periodismo. Taller sobre periodismo político. Ediciones CONVEIC. Caracas, 1988. 8. El Pacto Puntofijo fué acordado por los liderazgos de Copei, Acción Democrática y Unión Repúblicana Democrática con exclusión del Partido Comunista Venezolano. Se llama así porque se firmó en la residencia del Dr. Rafael Caldera para la fecha (1958) llamada Puntofijo. Hoy se conoce como pacto de Punto Fijo. 9. CONVEICC. Op. Cit.


LA COMUNICACION POR SU ENVES MAURICIO ANTEZANA Un pájaro que se encuentra con un perro no deja, por el encuentro, de ser pájaro ni el perro, perro. Sin perder sus propias naturalezas o identidades, sin embargo y debido al encuentro, ambos se reconocen distintos. Del reconocimiento de la distinción, ante la comprobaci0n de la diferencia entre, sus naturalezas y propiedades, resulta a la postre la constancia de la desigualdad entre el pájaro y el perro. Dicha comprobación de la diferencia y constancia de la desigualdad, empero, nunca es inocua; supone en su resultado la emergencia de un repertorio de significados rudimentarios, primarios, elementales instintuales, se dirá, pero, al fin, significados que por diferentes que resulten ser los lenguajes a través de los cuales son vehiculizados, debido a su instintivo común denominador, para ambos, para el perro y el pájaro, significarán lo que mínimamente deben significar. Por elemental, por animal, que sea la carga significativa. Esa significación básica - instintiva se reiterará-, ha dado lugar a un hecho, soportado en una estructura en permanente constitución y proyector de un proceso también en constante modelación: la comunicación. Dos o mis paradigmas de significación, distintos, puestos mutuamente ante sí por el encuentro de protagonistas de diversas naturaleza y propiedades; paradigmas reunidos, colocados uno frente al otro en relación de interconexión, intermediación o mediación, por la inercia que imponen las fuerzas de la sobrevivencia y la reproducción de las especies, han de organizar, siempre, una vinculación sintagmática entre ellos: que los haga recíprocamente traducibles aunque sólo sea en aquella mínima parte que permite la indispensable circulación de información entre los seres, la misma que los habilita a explorarse y comprobarse. Se trata, pues, de la organización de una zona de "intersección de conjuntos" (se diría en matemáticas) en la que dos o más especies de animales, por la fuerza de la naturaleza, han sido determinadas a ponerse en contacto. Su reunión histórica la realizan, a partir de sus propios paradigmas, por medio de sucesivas operaciones sintagmáticas, las mismas que tienen sus particulares sintácticas y semánticas. "Instintivas, sólo instintivas", seguramente se terminará insistiendo; pero ya sobre base de una certidumbre: que de estas operaciones sintagmáticas sustentadas en los dispositivos instintivos de las especies, activados por siempre peculiares sinergías, aparece sustantivizada, aunque con diversas morfologías, la comunicación. Todavía puede decirse que se trata de un "mero intercambio de información" por oposición a una "real comunicación". Bueno, si así se quiere, pero se trataría de una "información" que está proveída de una constante síntesis, por elemental e instintiva que sea. Cuando un perro enseña los dientes a un gato, éste "sabe" qué es lo que no debe hacer y si una hormiga ha "sentido" la cercanía de la pata de un caballo, asumirá una posición de alerta, al menos. Así la sindéresis, negativa o positiva, que une o separa, en todo caso "avisa" a través de la señal básica o, si se prefiere, del signo, como unidad básica de significación. Y este "aviso" ya es, pues, una forma de comunicación, por elemental que sea. Todavía muchos afirman que los sistemas de comunicación animal no son esencialmente diferentes de los usados por el hombre. Para algunos sabios no es una gastada metáfora hablar del lenguaje de los pájaros. En efecto, en los lenguajes animales aparecen las dos notas distintivas del habla: el significado-reducido, es cierto, al nivel más elemental y rudimentario- y la comunicación. El grito animal alude algo, dice algo: posee significación. Y ese significado es recogido y, por decirlo así, comprendido por los otros animales. Esos gritos inarticulados constituyen un sistema de signos comunes, dotados de significación. (1). De los paradigmas reconvertidos sintagmáticamente, nace la comunicación. Que, por lo mismo, no requeriría de la comparescencia mutua y combinada de dos paradigmas iguales para lograrse históricamente. Puesto que más allá, pero simultáneamente mas acá de sus diferencias encodificatorias y connotativas, los


paradigmas, y los paradigmas humanos enfática e invariablemente, han de construir a partir de sí una por lo menos mínima unidad sintagmática de significación común, han de construir un mismo interpretante, un sentido semejante, los cuales emergen, con más o menos violencia, de la irreductible presencia de las diferencias existentes en las relaciones sociales y, coextensivamente a ellas, de las desigualdades: de clase, étnicas, de género, generacionales, institucionales, religiosas y, así, sucesivamente, hasta la más micro y la más macro de las disparidades, de la historia humana. Pero, el sujeto social (distinto ontogenéticamente de toda otra entidad existente), no ha construído tan sólo sintagmas de básica significación (aunque dada su virtualidad animal, también lo hace), sino que el YO, el TU, el NOSOTROS y los 0TROS hemos podido hacer experiencia y ciencia; construir pretextos, textos y contextos; hemos alcanzado hasta aquí el grado máximo de indicación, emoción y de representación (la función tripartita de las palabras, según W. M. Urban. LENGUAJE Y REALIDAD F.C.E. México, 1952), expresado, por ejemplo, en la poesía: metáforas simples, metáforas sobre metáforas; metonimias y metonimias de las metonimias, metáforas de y en las metonimias; metonimias de y en las metáforas. Esto es, la emoción estética, propia del ser, indicada y representada por las palabras, ("La palabra es hombre mismo" 0. Paz) lo ha puesto ante la posibilidad de la contemplación, de la ideación, de comprensión, de la asociación; también lo ha colocado ante la opción del trabajo, ante la inminencia de conciencia de la conciencia, ante la constante asunción de la vigencia de su propia vida y ante certidumbre de la inevitabilidad de su muerte.

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Pero, la emoción estética no es un factum del YO, estático e inmutable; sí, es un dato, pero un dato sobre el que el sujeto social trabaja, al que lo modela y le da consistencia y vigencia históricas. Así nuestros sintagmas son más que instrumentales; son sintagmas envolventes, porque les damos sentido y al dárselo éstos nos lo devuelven dándonos sentido, ubicándonos, proyectándonos y, finalmente, trascendiéndonos al otorgarnos trascendencia. El hombre hace de su actividad vital el objeto de su voluntad y de su conciencia. Posee una actividad vital consciente. No es una determinación con la cual funda directamente su individualidad. La actividad vital consciente distingue directamente al hombre de la actividad vital animal. Es precisamente a causa de esto que es un ser esencial o es solo porque es un ser esencial que es un Ser consciente, es decir, que su propia vida es un objeto para él. Solamente a causa de eso su actividad es libre (2). Todo esto no quiere decir que el trabajo con el paradigma nos sea extraño. Al contrario, puesto que constituye la materia prima a partir de la cual edificamos nuestros sueños y hechos. Pero, se trata de una materia prima que demanda su aleación con otros paradigmas. La pureza de la comunicación humana, de suyo insinuadamente involucrada con la inercia de la sincresión debido a la sobredeterminación hacia el sintagma que la rubrica, consistiría precisamente en que el sujeto social es el único capaz de modelar sintagmas que son, simultáneamente, denotativos y connotativos, que son, a un tiempo, signo y símbolo. "...desde el momento en que existe sociedad, cualquier función se convierte automáticamente en signo de tal función. Esto es posible a partir del momento en que hay cultura" (3). La producción, recreación y trasformación simbólicas son privativas del sujeto social por cuanto éste es el único, entre los seres vivos, propietario y poseedor de un factor que es, a su vez, de pasión y dolor, de fe y ciencia, de producción y destrucción: la conciencia. La conciencia que también es un fáctum del YO pero que, al ser claustro materno de la opción indicativa, de la compulsiva búsqueda (o necesidad) de representar y de la propia emoción estética, no es por naturaleza incólume o inmutable; al contrario, es frágil, delicada, sutil y por su propia fragilidad, delicadeza y sutileza, puesto que el sujeto social es la residencia de la contradicción, de la ambigüedad y del dilema, es también fuerte, torpe, necia. De la conciencia emergen, potentes pero también vacilantes, las propensiones, investidas por una terca e irreductible capa, gruesa, siempre bien custodiada, casi impenetrable: la pulsión; tan definitiva y estructural


como los instintos que son, paradógica y simultáneamente, vacíos y también energías que deben realizarse en función de la sobrevivencia y de la reproducción: si vacíos, exigentes por ser llenados y si energías, requiriendo desplegarse a todo lo ancho y a todo lo largo de su propia insaciabilidad, hasta la muerte. El animal, por eso, mata para comer sin parar mientes en el sentido o destino del objeto de su satisfacción; nace, se desarrolla, procrea y muere sin asumir, sin "comprender" el significado del sufrimiento ni las posibilidades de la alegría, del festejo, propio o de su semejante. El animal, es como un fantasma que, instintualmente, recorre sin transitar, su paso episódico por la vida. Sin duda, el animal existe pero no es, salvo cuando el ser humano ha alcanzado a conocerlo y, por consiguiente, a nominarlo. Lo cual quiere decir que el animal no es para sí sino para el sujeto social que lo nomina, sobre cuya nominación construye elaboraciones simbólicas de diverso tipo. El animal es, pues, instintivo, lo que no quiere decir falto de una determinada racionalidad que le organiza su propia naturaleza. Los hay, sabemos, animales más y otros menos "inteligentes"; pero se trata de una inteligencia gobernada exclusivamente por el instinto, vigilante éste de la sobrevivencia y también de la continuidad de la especie. En lo que de animal tiene el sujeto social, ciertamente existe no sólo parecido sino radical semejanza con el comportamiento instintivo. Sin embargo -ya se dijo- el sujeto no es sólo instinto, es, además, pulsión. Y aquí, en el recubrimiento cultural del instinto es donde se puede encontrar el referente explicatorio del comportamiento humano. Casi dicho a manera de sofisma: si al despliegue de los instintos le corresponde una forma básica de organización de la vida y de la continuidad de las especies que suponen la vigencia de sistemas de significación primaria; a la presencia actuante de las pulsiones le correspondería, correlativamente, una forma cultural de organización de la vida y de su recreación; esto es, le pertenecería la formación de sistemas simbólicos. Es verdad que en algunos gritos animales hay débiles indicios de comunicación, más en ningún caso se ha comprobado la existencia de la función simbólica o representativa. Así pues, entre el lenguaje animal y humano hay una ruptura. El lenguaje humano es algo radicalmente distinto de la comunicación animal. Las diferencias entre ambos son de orden cualitativo y no cuantitativo. El lenguaje es algo exclusivo del hombre. (Hoy no afirmaría de modo tan tajante las diferencias entre comunicación animal y humana. Cierto, hay ruptura o hiato entre ellas pero ambas son parte de ese universo de la comunicación, presentido por todos los poetas bajo la forma de analogía universal, que ha descubierto la cibernética) (4). De donde resulta que la Cultura no es un accidente: es la coextensión de la actividad de las pulsiones, es su más acabado como inevitable producto. Sí, para el ser humano es de importancia fundamental comer, pero no comer en general, sino hacerlo de una manera particular a través de la cual se exhibe implacablemente la forma que tiene de relacionarse con la naturaleza, de representarse el gusto, el placer, de practicar un sistema específico de símbolos y, por último, también de ejercer la vida. Al igual que comer, le es fundamental abrigar su cuerpo de acuerdo a una normativa cultural resultante del sistema simbólico que históricamente (por lo tanto objeto de trasmutaciones constantes) ha constituido el sujeto en su relacionamiento social. Tan importante como comer y vestir, le resulta gustar de alguna experiencia no material, "satisfacer sus necesidades espirituales", se suele decir, pretendiendo a éstas como "secundarias". Sin por ahora interpelar la anterior forma de categorizar las necesidades humanas de la que se han derivado abusivas taxonomías, conviene asentar que esta forma peculiarmente humana de satisfacer las necesidades supone el palpitar de la pulsión, devela su potencia así como revela su acentuada presencia activa para complacerse a sí misma. La pulsión habita en la conciencia, la reina. De ahí que como ésta, es constitutivamente contradictoria y, además, es la energía que activa el conflicto. De este modo, la conciencia es fuente de la pulsión y del conflicto; pero, si es su venero es porque también su espacio propio de realización. El conflicto nace en la


conciencia del sujeto social, allí mismo es y se desarrolla y, eventualmente, encuentra sus propias formas de extinción o de transformación, muy difícilmente de superación en el sentido de "supresión" del conflicto. Quizá Octavio Paz tenga razón cuando afirma: "En el flujo y reflujo de nuestras pasiones y quehaceres (escindidos siempre, siempre yo y mi doble y el doble de mi otro yo), hay un momento en que todo pacta. Los contrarios no desaparecen, pero se funden por un instante. Es algo así como una suspensión del ánimo: el tiempo no pesa" (5). Tal momento, de plena liberación de la pesadez pero también de la livianidad del ser, sería el encuentro con el amor, propiamente, con el catártico acto de la cópula. Pasado éste, rubricando la fugacidad de dicho etéreo pasaje, otra vez recomienza el conflicto; retornamos a la cotidianeidad de los opuestos que se hostilizan cuando no guerrean abiertamente. Conflicto que escinde, rompe, triza a la sociedad mediante cortes horizontales, verticales, diagonales, transversales; circulares, de líneas continuas y también discontinuas. De este infinito agrietamiento de la sociedad se forman sus pedazos, que son los estamentos sociales: géneros, clases, etnias, gobernantes y gobernados, individuo e instituciones, generaciones y generaciones, iglesias e iglesias, y así, sucesiva, irremediable, interminablemente. La Cultura, pues, no sería más que la cristalización de los productos humanos, soportados en las pulsiones, pero unos productos que no son resultado de energías armónicas, unidas por vínculos de positividad, sino la expresión inmanente y consistente a la vez de las oposiciones interiores que dan movimiento propio a la conciencia, individual y colectiva así como matriculan factualmente la naturaleza del relacionamiento social, rubricada consiguientemente por el conflicto. Este, el conflicto, deja estelar e indeleblemente su impronta no tan sólo en el encuentro de los sujetos sociales entre sí sino, incluso, en la propia soledad del YO, tomándola inquieta, traumatizándola. Ni en el mayor repliegue sobre sí mismo al que llegue el sujeto social, ni en su más extendido despliegue sobre el mundo y las relaciones sociales, se conseguirá libre del conflicto, estructural y condicional a su propia existencia y vigencia. Y es que para el ser humano, el nacimiento y la muerte, la vida y su finito tránsito por ella, no son meros datos, son situaciones de trabajo, de amor, de placer, como lo son de desgarramientos, de sufrimientos, de tragedias. De este modo, el conflicto consustancial al sujeto, es el dispositivo cultural (por pulsional) que le organiza la intrincada trama de afectos y desafectos, de prodigaciones y de violencias cotidianos, a través de la que se desempeñará en una travesía hecha de interminables actos de sobrevivencia y reproducción ontogenéticos; actos que por lo adaptativos, transformativos y creativos que debe hacerlos el sujeto de sí mismo como de sus circunstancias, tienen sustantiva y compulsivamente presente la marca de la pasión, del odio y del amor, en fin, de la fuerza y de la violencia. Porque si la vida es una oportunidad para amar, resolviendo así una "necesidad" humana, lo es también una sistemática ocasión, o determinación, de ejercer la violencia, de violentar, de violar; de supervivir; pues con la pasión del corazón agitado, se ama y se mata., sintiéndolo, sabiéndolo que se ama o que se mata: nunca ignorándolo. La Cultura humana y su revés, la comunicación, son hechos cuyo chorpus constitutivos están sustantivizados y modelados por actos de amor y de muerte, por la pasión de la construcción y la de la destrucción, resultando ellos mismos el espejo en el que el ser humano se retrata, empequeñecido con respecto de sus propias creaciones (puesto que la Cultura y la comunicación lo son), pero también engrandecido por ellas. Ante sí mismo como ante sus semejantes y ante la naturaleza, el sujeto social no puede sino medirse en función de lo que son sus propios sentimientos, pensamientos y obras, siempre referidos hacia su entorno físico y social: esto es, hacia lo que su transcurso por la vida ha hecho de ella en su beneficio o perjuicio propios. Así, la Cultura no podría ser más que el gran escenario histórico en lo que las sociedades se encuentran y desencuentran, en el que las clases, etnias, géneros, estamentos, instituciones, generaciones, hijos, padres,


enamorados, nos encontramos y desencontramos simultáneamente, al ritmo que impone la propia marca social siempre determinada por la presencia del conflicto que desata, ávido, las fuerzas que lo habitan para sembrarlas, para con ellas inundarlos; para incorporarlos, para embutirlas en los sentidos y destinos sociales, en los empeños y desempeños de la historia. Si los actos humanos fundamentales son de adaptación no sólo en un sentido "sociológico", sino también en un sentido ecológico, psicológico, lingüístico, lúdico, sexológico, etc. y varios etcéteras), de transformación (mismo paréntesis anterior) y de creación (mismo paréntesis anterior), y si sus consecuencias históricas han de ser tan plenas e íntegras como pleno e íntegro puede ser un acto adaptativo, como el de entender a la naturaleza y acomodar nuestros ritmos vitales al día y a la noche; o un acto creativo, por ejemplo: producir un nuevo utensilio; o un acto transformativo: como de la madera de un árbol conseguir un instrumento musical, entonces los productos de dichos actos humanos no podrían ser, en ningún caso, entidades de una sola o única naturaleza, sino cristalización de la complicada gama de componentes y factores intervinientes en los procesos sociales; esto es, productos multicausados y multicausales, multiformes y de una policromía inasible, inaprehensible. Todo ello, ese churrigueresco, plateresco, barroco escenario (la Cultura), podría ser, en una operación de recambio teórico, retrotraído al nivel de la naturaleza primera y última, de la apariencia visible de los productos que lo constituyen y, al fin, encontramos con dos presencias únicas, con dos solitarios personajes que deambulan fantasmagórica, espectralmente; que fluyen como vaporaciones, emanaciones, formativas de constelaciones y que emplazan los sistemas de mediación e intermediación sociales. Se trata, nada más ni menos, de lo sólido y lo gaseoso, de lo físico y de la idea, de lo consistente y de lo inmanente. Esto es, dichas presencias, contundentes, pesadas y ligeras a la vez, son la materia y el espíritu, encarnadas por el objeto (si material, simbólico y si simbólico, material) que nunca tiene sólo dos valores (de uso y de cambio), sino siempre uno tercero más, conectado con los anteriores: el valor simbólico. Ciertamente se puede interpretar el intercambio de mercancías como fenómeno semiótico (Rossi-Landi, 1968), pero esto no se debe a que implique intercambio físico, sino porque en él el valor de uso de la mercancía se convierte en valor de cambio -y por ello se produce un proceso de simbolización, perfeccionado más adelante por la aparición del dinero, que "sustituye" a "Otra cosa" como sucede con los signos (6). Quizás esta cita torne más clara la idea que se propone: que entre aquello que se suele denominar el mundo subjetivo y lo que se designa por el objetivo, no habría sino una diferencia teórica, siendo uno y otro versiones exteriores de un mismo y singular hecho. 0 sea, todo objeto (físico o simbólico) está compuesto, simétrica y sincrónicamente, de un componente físico y material dependiendo su versión exterior del mayor peso de un componente sobre el otro. Por ejemplo: un martillo, por supuesto que es un pedazo de madera de determinada forma unida a otro pedazo de hierro de también determinada forma. Pero, un martillo no es sólo eso; es eso y algo más: es la expresión de las relaciones de producción, es la síntesis de la estética y de la tecnología de una época, es la versión concretada de un sistema simbólico; también es la expresión de los sueños y las frustraciones humanas.; en suma: es la materialización de la conciencia que una época tiene de sí misma, expresada en un martillo. Así como un sueño no está sólo formado de sí mismo, no es mera inmanencia. El sueño está soportado por procesos materiales y tiene una objetivísima pesadez que marca con uno u otro signo los procesos de la vida material. El sueño es, pues, el soporte material hecho de desplazamientos invertidos, de transferencias trastocadas, de la vida cotidiana; el sueño habita nuestros espacios y, por consiguiente, nos habita objetiva, histórica y, hasta podría decirse, "materialmente".


La Cultura, reiterando, sería ese vasto escenario histórico cuyos trama y límites, dominios y términos, están dados por la disposición concreta en que se encuentran los productos humanos (de dicha doble naturaleza constitutiva), por la forma en que se relacionan los utensilios y las ideas, por la interconexión del mundo "subjetivo" y del mundo "objetivo". Ahora bien, dichos productos humanos generados en actos adaptativos, transformativos y creativos, actos éstos que, a su vez, son el virtual correlato de las fuerzas de la sobrevivencia y la recreación; que se suponen mutuamente, que se implican recíprocamente, tienen una vigencia histórica, es decir, tienen condición actuante. Su específica interactuación, su concreto movimiento histórico, es decir las leyes de su dinámica, están dados por la presencia del conflicto. Dados por esa inmutable e inefable, constante ("ley") de las relaciones sociales, que las activa otorgándole, en fin, sentido a la historia: el conflicto que no supone necesariamente la exclusión, pero sí la continua oposición, la misma que puede ser, quizás, imprescindible para la prosecución de la vida en función de ese presupuesto tan extendido a lo largo de la historia: el que apela a la unidad del día y la noche, de la concordancia de los dispares. La comunicación humana, así, es también la ocurrencia que sucede al conflicto, es su primer y último rasgo. Puesto que la palabra constituye al YO, lo hace desgarradoramente, poniendo de manifiesto, de mil modos, la escisión de la conciencia y, al hacerlo, expresa la propia y profunda ambigüedad de la palabra, su propio "trauma básico", de representar algo que no es y de representar mucho más de lo que sólo representa. Donde adquiere profundidad semio-antropológica, no sólo moral o ética, la martillante idea del "ser o no ser", reconvirtiéndose en un probable ser y dejar de ser o ser no siendo. Condición propia del sujeto social pues éste, al vivir, muere y cuando muere (se dice que se muere todos los días un poco) cobra posesión de su vida. Por ejemplo, en la extendida espacialidad de abrupta geografía en que transcurren las relaciones de género, el conflicto se expresaría tenso entre dos paralelas, la del bien y la del mal, de la vida y la muerte. Así nos lo propone Simone de Beauvoir: Ya se ha visto que, en verdad, el paso al derecho paterna¡ se ha cumplido a través de lentas transiciones. La conquista masculina ha sido una reconquista: el hombre no ha hecho más que tomar posesión de lo que ya poseía; ha armonizado el derecho con la realidad. No ha habido ni lucha ni victoria, ni derrota. Esas leyendas, sin embargo, tienen un sentido profundo. En el momento en que el hombre se afirma como sujeto y libertad, la idea del Otro se mediatiza. A partir de es¿ día la relación con el Otro es un drama: la existencia del Otro es una amenaza, un peligro. La vieja filosofía griega, a la que Platón no desmiente en este punto, ha mostrado que la alteridad es la misma cosa que la negación, es decir, el Mal (7). Conviene reiterar aquí que para que se entable la comunicación, no se requiere imprescindiblemente de dos personas; basta una sola (solitario se convierte en emisor y destinatario de una comunicación". U. Eco) Y basta, por cuanto en esta sola persona, en su sola conciencia, habita el Otro, habitan todos los otros, de distinta manera, a través de representaciones simbólicas semantizadas diversamente, según la experiencia del sujeto. Puesto que él no es exclusivamente la unicidad individuada, es la diversidad singularizada. Una diversidad que no sólo cobra tal naturaleza por su inserción en el contexto social, sino porque ha sido inscrita en un conjunto amplio de recíprocos y multilaterales relacionamientos, entre los que se podría destacar tres: del YO consigo (que equivale al vínculo del EGO con el ALTER EGO), del YO con el TU (el Otro fisificado, el Otro social) y del YO con la naturaleza. Se trata, en todo caso, de relaciones siempre fijadas por el conflicto, pues éste que encuentra su focalidad en la conciencia, se expande e interviene, ocupa las relaciones humanas, delimitándolas. La humanidad que se refleja en cada individualidad está compuesta de diversos elementos: 1) el individuo; 2) los otros hombres; 3) la naturaleza. Pero el segundo y tercer elemento no son tan simples como puede parecer. El hombre no entra en relación con los demás hombres por yuxtaposición, sino orgánicamente, es


decir, en cuanto forma parte de organismos, desde los más simples hasta los más complejos. Así, el hombre no entra en relación con la naturaleza simplemente por el hecho de ser él mismo naturaleza, sino activamente, por medio de la técnica y el trabajo. Y aún estas relaciones no son mecánicas. Son activas y conscientes; corresponden al grado mayor o menor de conciencia que de ellas tenga el hombre (8). Y si son relaciones concientes, lo son conflictivas: embrolladas, ambiguas, contradictorias, locas, caprichosas, en consecuencia también lógicas, esto es, humanamente lógicas. Es posible que lo anterior quede mejor expresado si reflexionamos una situación vital, fundamental, definitivamente humana: la del afecto entre dos personas de sexo diferente (no opuesto), entre una mujer y un hombre. Entre otras de las determinaciones culturales que pesan sobre las relaciones amorosas entre las parejas, está la de enamorar al otro a través de la denominada "conquista". Pero, la conquista no sólo refiere el pleno logro de la empatía amorosa, sino también alude al enfrentamiento entre diferentes y, por supuesto, entre opuestos excluyentes, habida cuenta del conflicto. En este último sentido, la conquista, como resultado, no es sólo la parte culminante de un esfuerzo destinado a derrotar al oponente u orientado a la defensa propia desde la cual, y supuesta la tenacidad de esta defensa, puede eventualmente también obtenerse una forma de victoria. La conquista, tampoco es sólo un estado infinito al que el aventurero, un ejército, un jefe político o un pueblo acceden de una sola vez y para siempre y cuyo acceso habilita a su protagonista a gozar de un estado de espíritu desde ese momento imperturbable. La conquista, por lo demás, no es únicamente conquista de un oponente físico, permanente o circunstancial o pasajero. Tampoco supone siempre la apropiación de otro que no sea uno. Pues, sabido es que en la conquista del YO, por sí y para sí mismo, radica -según algunas lógicas estéticas y éticas típicamente occidentales- uno de los más importantes logros humanos. La conquista es, pues, un proceso quizás informe; polícromo, eso sí-, multicausado y multicausal; punto de partida así como puerto de llegada y, simétricamente, itinerario también. Además, la conquista no requiere condicionalmente de la comparescencia mutua de dos cuerpos en el ocasional y no siempre literal "campo de marte" de la cultura y de la historia; la conquista se basta con el YO para realizarse. Inclusive, podría decirse, la conquista del YO sobre el Otro empieza siendo un desplazamiento coextensivo de la conquista original producida al interior de la conflictiva armadura y tesitura del YO. Cuando se ha conquistado -se suele decir-, es que recién empieza la tarea de la sobre construcción de lo conquistado. Sin embargo, emprender construcciones sobre construcciones supone, simultáneamente, reconstruir y destruir para construir. Y en las sobreconstrucciones es cuando se puede ver, con la mayor nitidez histórica, que la conquista es un proceso inacabable e inacabado, si se la piensa como se la suele pensar: en tanto momento culminante y constante que sucede al tráfago. Conquistar, adueñarse, apoderarse, tomar, ocupar. Conquistar: persuadir, convencer, ganarse, seducir, catequizar. Conquistar: seducir, galantear, camelear. Entre estos tres grupos de acepciones, con diversa carga semántica cada uno, o con disimétricos énfasis connotativos; sin embargo, parece filtrarse, espectralmente, a pesar o, más bien, a propósito de las diferencias, de las distinciones, un factor constantemente representado, un componente alusivo: que la conquista supone, recíproca y concomitantemente, a dos dinámicas contrarias que se complementan paradójicamente o que se repelen llevadas de la fuerza de una insondable mutua atracción. Se trata de las dinámicas de proyección y de identificación de las que surge, como persistente pero cambiante resultado, la identidad. Ello ocurre en 6 experiencias bélico militares a través de las que se busca dirimir diferencias antiguas o actuales, rencores y venganzas o, también, ambiciones insatisfechas así como necesidades insufribles,


como ocurre con las conquistas ideológicas a través de las cuales se intenta obtener el alineamiento de posturas sociales antes dispares, o la uniformización de los comportamientos frente a situaciones determinadas (1), o la profesión generalizada de una misma ritualidad. Algo semejante ocurre en las conquistas para el amor y por el amor en la cotidianeidad y la regularidad de lo concreto social, se ama para ser amado o, dicho de otro modo, se conquista y se es conquistado. Esta última situación, la de la conquista por el amor y para el amor, es la que con mayor virtualidad exhibe la presencia conflictiva de esas fuerzas, a la vez, centrífugas y centrípetas, que se atraen y repelen: la proyección y la identificación. Al efecto y para continuar, hay que empezar diciendo que, por ejemplo, hacer al otro de uno o del otro uno (dicho coloquialmente, "hacerla mía" o "hacerlo mío" y "hacerme suya o suyo") supone, concordantemente, ocuparlo, persuadirlo y seducirlo; esto es, supone de modo idéntico la concurrencia de los tres grupos de acepciones que se vio; tres grupos de acepciones que en este caso revelan, con fuerte carga, su misma semántica de base, su unidad espectral por lo alusivo de su carácter semiótico. Así, es difícil distinguir el sentido de dichas acepciones cuando se trata de analizar, a través de ellas, alguna situación concreta, pues, pareciera que "en los hechos" las tres acepciones se implican multilateralmente, las unas a las otras. Podría haberse tomado varias definiciones instrumentales de "proyección" y de "identificación"; pero, para los efectos de esta reflexión, de una y de otra con la ayuda de Gregory Bateson, puede asentarse lo siguiente: "Cuando A se 'proyecta' sobre B, simplemente postula que las señales de B deben ser interpretadas como A las interpretaría si las hubiera emitido él mismo. Es decir, A postula que B opera en función de sistemas de codificación similares al suyo. [ ... 1 A puede contar con que B realice una acción significativa del tipo de aquella que algún personaje histórico en la vida de A habría realizado en circunstancias similares (transferencia); o bien puede esperar que B se conduzca como él mismo se habría comportado en circunstancias parecidas (proyección). [ ... 1 Este principio explicativo [el de la identificación] apela a la idea: 'Si no puedes vencerlos, únete a ellos' ... o, al menos, imítalos tal como los ves. Se dice que A se identifica con B cuando se pone a modelar sus propios actos significativos en función de lo que piensa que son los principios de codificación de B" (9). Es difícil asegurar que los procesos proyectivos operen independientemente de los de identificación. Puesto que ambos suponen la concurrencia de A y B, es decir, de al menos dos interlocutores, es de suponer que en ambos se interconectarán, de acuerdo a una específica relación intersubjetiva e interobjetiva, los dos procesos según una dinámica sincrónica. Pero, tampoco puede decirse que, entre una pareja de enamorados, ya que de ello trata esta ejemplificación, se da de un lado sólo la proyección y del otro únicamente la identificación. Los afectos en la vida cotidiana no suelen funcionar con la lógica formal con la que pueden ser abtraídos especulativamente. En la cotidianeidad, más bien, podría decirse que de parte de cada uno de los interlocutores se despliegan, simultáneamente, energías identificatorias y proyectivas; es decir: A y B 'Jugarían", alternativamente, identificándose y proyectándose uno con y en el otro. De la infinita gama de combinaciones, aleaciones, refractaciones y exclusiones que se da entre estas espesas tramas que tienden entre sí los enamorados (y todos los otros protagonistas del sujeto social en diferentes situaciones vitales) y que los envuelven en un proceso de intercambio simbólico activo, se presenta un nuevo resultado procesual con efectos retroactivos; es decir, se constituye una nueva energía que impone su inercia a esas espesas tramas que de un lado contextúan y separan -sin, empero, nunca polarizarlos hasta el aislamiento-, a los sujetos. Esta nueva energía es de tal intensidad y expansividad que, por sí sola, se introduce en el subjetivo colectivo y en el objetivo social, Regando a trascender la individualidad de cada sujeto, la idiosincrasia de los distintos agrupamientos sociales e, inclusive, la efímera solidez de las grandes masas humanas. Se trata de una


energía cuya matriz está en la propia corporeidad del sujeto social, individuado, colectivizado o masificado; se trata, en consecuencia, de una emanación de los cuerpos, de una secreción de las pulsiones humanas. Pero que, apenas se libera de los cuerpos y emana violentamente de ellos, se convierte en un pesado gas, no asfixiante pero sí envolvente, que no sofoca pero que involucra, que enlaza, irremediablemente. Esta energía que puede pensarse como inmanente a las relaciones humanas (porque es su emanación, es "emanente" de ellas) ha sólido ser interpretada como el inconmovible sino de la especie, como su inesquivable destino. No se trata de un destino que espera a los seres humanos en algún ignorado lugar como, por ejemplo, la tierra prometida; pero sí de un destino que matricula actuantemente la cotidianeidad estructural de las relaciones sociales así corno rubrica sus desenlaces pasajeros. Esa energía, cuyo epicentro societario es difícil de definir pero que bien podría estar encamado por la Iucha de clases", o por lo que podría designarse ahora como el secular enfrentamiento entre distintas "culturas"; o que también podría encontrarse en la desgarradora desigualdad histórica que "opone" a los géneros; o que sin mucho esfuerzo puede aún ser identificada en la oposición individuo - instituciones, o en esa otra siempre conflictiva relación que se presenta entre los gobernantes y los gobernados o en la no menos conflictiva que suele enfrentar entre sí a las generaciones Jóvenes - adultos o aquella que se interpone entre distintas religiones, o que, en fin, puede ser ubicada simultáneamente a todo nivel del entramado social y en cualquier segmento que lo constituye (inclusive entre los enamorados del ejemplo) podría estar conceptualmente expresada por la noción de relación de fuerzas. Conviene, ahora, volver al A y B de la proyección y de la identificación y a los enamorados que ejercen en lo concreto sus afectos y desafectos. En cuanto a ellos, por lo hasta aquí dicho, no podría pensárselos sino involucrados en un vínculo de mutua relación de fuerzas, del conocido "tira y afloje" o del también conocido "toma y daca" que se expresan, precisamente, en el proceso activo de identificación proyección. Entre ellos, que se buscan, que se tocan, que se sienten y añoran, que se exigen y reclaman, que se apoyan y prueban, que se esconden y rehuyen, que se extorsionan y liberan, que son cómplices y amigos, que se aman, en fin; dicha relación de fuerzas (entre proyección/identificación e identificación/proyección), ha de suponer, en ulterior instancia, para uno, la extensión del YO escindido a través de su proyección en el Alter Ego y, por consiguiente, en la realización de su "unicidad" a través, indispensablemente, del Otro. Y para éste (el Otro), también en ulterior instancia, habrá de suponer la realización del YO escindido en la negación de su unicidad para dar lugar en sí mismo al Alter Ego; tratándose, en este caso, de una conformación de la "unicidad" por la vía de la alteridad, de la otredad. En definitiva, aunque la conquista de uno por el otro suponga, de suyo, que el otro también sea conquistado por uno, alguno, entre ambos, ha de terminar imponiendo, por lo menos dentro de una temporalidad convencional y considerando que las relaciones sociales no se desenvuelven sino dentro de marcos de regímenes institucionales disciplinarios y convenciones normativas punitivas, su poder sobre el otro. Dicho ejercicio del poder, del uno hacia el otro o del uno sobre el otto, no tiene por qué ser pensado, estructural y permanentemente, en términos siempre favorables a los "As", por ejemplo, y desfavorables a los "Bs". Que dichos términos se inclinen a favor de uno o de otro de los enamorados, o de los amigos que se desencuentran, o de los comerciantes que disputan, o de los enemigos enfrentados en la política o, por último, de los adversarios que se aniquilan en la guerra, dependerá siempre de las circunstancias históricas que inclinarán hacia un lado o el otro la antedicha relación de fuerzas. Lo cual tiene recia relación con el sistema simbólico existente en una sociedad concreta. Pero, la que sí puede ser tomada como estructural y permanente, propia de las relaciones humanas, es la presencia de las diferencias y su coextensión histórico concreta que son las desigualdades. Y, a consecuencia de ellas, el surgimiento palpitante, radical, normativo y determinante del conflicto. Este, el conflicto, sustantiviza el sentido y la direccionalidad de las relaciones de fuerza, esto es, de la pulsión


conquistadora, y ella decide que entre los seres humanos, tanto en nuestras relaciones más inmediatas e íntimas y privadas, así como en nuestros desempeños sociales verdaderamente trascendentes en la historia, estemos ejerciendo, de unos hacia otros, de unos sobre otros, constante, ininterrumpida, y por no decir involuntaria hasta inconcientemente, el poder. De donde se mostraría probable la siguiente formulación hipotética en torno de la comunicación humana: que es el intercambio simbólico, sometido a la permanente inercia de la relación de fuerzas la cual, en su propia materialidad, supone de parte de los protagonistas de la comunicación, el ejercicio cotidiano, sistemático, continuo del poder. Pero este ejercicio del poder para nadie nunca es simple y unívoco. Y no lo es porque el ser humano, quizá exceptuando situaciones de una intensa, indescifrable e insondable pasión que direccionan el sentido y los actos en una sola línea, sin equivocaciones, sin vacilaciones, posibles: como cuando se tiene que matar y se mata (situaciones más bien efímeras, fugaces); el resto del tiempo, es decir, el tiempo normal, el cotidiano, que si no ocupa todo el tiempo de los individuos lo hace casi la totalidad de su transcurso vital, está regido por una irreductible ambigüedad, proveniente tal vez de su tensión pulsional ontogenética derivada de la comprensión que tiene de su paso por la vida y de su próximo e inesquivable "arribo" a la muerte; es decir, de la conciencia de la conciencia que tenemos de que vivimos y de que vamos a morir. ... las relaciones de poder pueden penetrar materialmente en el espesor mismo de los cuerpos sin tener incluso que ser sustituidos por la representación de los objetos. [ ... 1 Entre cada punto del cuerpo social, entre un hombre y una mujer, en una familia, entre un maestro y su alumno, entre el que sabe y el que no sabe, pasan relaciones de poder que no son la proyección pura y simple del gran poder del soberano sobre los individuos; son más bien el suelo movedizo y concreto sobre el que ese poder se incardina, las condiciones de posibilidad de su funcionamiento (10). 1. PAZ_ Octavio. EL ARCO Y LA LIRA, págs. 31-32. F.C.E. (México, 1981) 2. MARX, Carlos. MANUSCRITOS ECONOMICOS Y FILOSOFICOS DE 1844., pág. 77. Editorial Pueblo y Educación. U Habana, Cuba, 1975. 3. ECO, Umberto. LA ESTRUCTURA AUSENTE (Introducción a la semiótica), págs. 35-36. Editorial LUMEN. España, 1986. 4. PA7- Octavio. Op. Cit. Pág. 33. (El texto entre paréntesis corresponde a una corrección introducida por el autor en. la edición corregida y aumentada de su obra, publicada en 1967. La edición aquí consultada es de 1981. 5. PÁ7_ Octavio. Op. Cit. Pág. 24. 6. ECO, Umberto. Op. Cit. Pág. 36. 7. DE BEAUVOIR, Simone. EL SEGUNDO SEXO (Los Hechos y Los Mitos)., págs. 103-104. Ediciones Siglo Veinte. Buenos Aires, Argentina. 1987. 8. GRAMSCI, Antonio. CUADERNOS DE LA CARCEL: EL MATERIALISMO HISTORICO Y LA FILOSOFIA DE B. CROCE. (Tomo 3). págs. 36-37. Juan Pablos Editor. México, 1975. 9. BATESON, Gregory, et al. LA NUEVA COMUNICACION, págs. 126-127. Editorial KAIROS, España, 1984. 10. FOUCAULT, Michel. MICROFISICA DEL PODER, págs. 156-157. Las Ediciones de LA PIQUETA. España, 1980.


IMPACTO DE LA INFORMATIZACION EN LA PRENSA ARGENTINA PRESENTACION DEL PROBLEMA El tema de la informatización de la prensa ha merecido creciente interés por parte de organismos de investigación privados y oficiales en distintas partes del mundo. En América Latina, por ejemplo, se han efectuado algunos trabajos exploratorios en México, Brasil y Chile (1). En España, la Asociación para la Investigación Aplicada en Comunicación (AIC) y FUNDESCO, han realizado un profundo trabajo (le investigación (2), en el que se analiza el proceso de transformación de la prensa ante la incorporación de las nuevas tecnologías informatizadas y se desarrollan algunas hipótesis sobre la transformación de los lenguajes y contenidos en la prensa actual. En Argentina son escasos los trabajos de investigación sobre la actual transformación tecnológica de la industria cultural y sobre impactos socioculturales de las nuevas tecnologías de la información. Por otra parte, tampoco son abundantes los estudios sobre la prensa argentina que superen una descripción histórica de su trayectoria (3). En nuestro caso, hemos iniciado una investigación sobre la actual reconversión tecnológica de la industria periodística Argentina. Este reconversión se verifica en el contexto de profundos cambios: en la estructura económica de la industria de las comunicaciones, en el papel que cumple cada medio en la construcción de los flujos informativos, en las formas sociales de acceso a la información, en fin, en el amplio horizonte que ofrecen las innovaciones culturales que acompañan el proceso actual de mutación socio-técnica. Otros rasgos, a su vez, caracterizan esta etapa: el estancamiento o descenso de la circulación de la prensa diaria y el crecimiento de los costos del papel y otras materias primas. Ante la competencia de los medios electrónicos, relativamente más baratos, la informática tiende a reducir costos mediante el ahorro de mano de obra, el incremento de la productividad y la eficiencia y rapidez de la producción. Las nuevas tecnologías en el taller gráfico y en la redacción producen cambios en la organización y en los procesos de trabajo, provocan desplazamiento o recalificación de ciertas profesiones, transformaciones en la estructura gremial y en las culturas laborales y una previsible reestructuración de los lenguajes periodísticos. Mientras tanto, y en términos generales, los trabajadores gráficos y periodistas, sí bien identifican la relación que existe entre automatización y desempleo, no prestan demasiada atención a los otros fenómenos, que, a largo plazo, configurarán transformaciones sustantivas en su vida laboral. Esta despreocupación sobre el tema -que incluye a los investigadores- encuentra alguna explicación en la celeridad y opacidad que caracterizan los cambios: quienes cotidianamente operan las nuevas máquinas (4) con frecuencia permanecen distantes y escasamente informados. Habría que agregar que la modernización tecnológica se produce, en Argentina, en el marco de una crisis económica y social que, entre otras consecuencias, comporta una fuerte reestructuración del papel de los sindicatos. OBJETIVOS PROPUESTOS A partir de la situación anteriormente descripta, nos propusimos los siguientes objetivos: 1. Analizar las consecuencias de la incorporación de las nuevas tecnologías para el manejo de la información en la industria periodística argentina. 1.1 El lugar de la prensa en las redes y sistemas globales de información que tienden a desarrollarse nacional e internacionalmente. 1.2 El papel de la automatización en la transformación de la industria periodística. 1.3 Cambios en las fuentes, contenidos y lenguajes periodísticos. 1 A Cambios en los hábitos de lectura de los receptores. 1.5 Influencia de la tendencia a la concentración económica del sector y a la diversificación de inversiones en otras áreas de la industria de las comunicaciones.


2. Analizar la incorporación actual de nuevas tecnologías en el proceso de redacción de la noticia y en la composición e impresión y su repercusión en los procesos y las condiciones de trabajo de periodistas y del personal gráfico. 2.1 Cambios en la clasificación, desplazamiento de ciertas profesiones o su recalificación, pérdida de puestos de trabajo, cambios en las secuencias y en la velocidad del mismo, distribución de beneficios derivados del aumento de la productividad, cambios cualitativos en el trabajo y la vida laboral. 2.2 Posibilidades que ofrecen al periodista las nuevas técnicas en el proceso de redacción y en el acceso a múltiples fuentes de información y posible pérdida de iniciativa y creatividad, parcialización de la tarea, pérdida del sentido del trabajo, reducción de la autonomía del periodista frente al editor y pérdida de control de resultado final de su trabajo. 3. Analizar la situación vigente en el campo laboral. 3.1 Información que posee el trabajador sobre las nuevas tecnologías, adaptación o rechazo ante las nuevas condiciones de trabajo y las aptitudes dejadas de lado. 3.2 Evaluaciones efectuadas por los sindicatos sobre el tema, análisis sobre la transformación que el cambio técnico puede producir en las estructuras gremiales, participación de los trabajadores en la negociación y decisión del cambio. 4. Analizar la política y el estilo de dirección de las empresas. 4.1 Causas que generaron la incorporación de las nuevas tecnologías, forma en que se resuelve esta incorporación y beneficios que se preven obtener con el cambio como consecuencia de la eficiencia en la producción. 4.2 Incremento en la productividad, modificaciones de los costos, cambios en los productos. 4.3 Repercusiones sociales y laborales. LA MARCHA DE LA INVESTIGACION. ALGUNAS PRECISIONES ACERCA DE LA METODOLOGIA Los primeros pasos en el trabajo de investigación se centraron en la búsqueda bibliográfica con el fin de reconstruir la historia de la transformación tecnológica de la industria periodística argentina, los cambios cualitativos en el trabajo gráfico y en las prácticas periodísticas, los procesos de formación y profesionalización de la actividad periodística, los cambios en la organización del trabajo y en la estructura profesional. Del análisis de la información (que incluye libros, estudios y documentos producidos en otros países y en especial en Argentina y América Latina) se deduce que los diagnósticos e informes provenientes de países desarrollados -cuyas industrias periodísticas están ya en un avanzado y global proceso de informatizacióntienen un alcance considerablemente mayor que los latinoamericanos, con procesos de reconversión técnica más lentos e irregulares. Este análisis muestra también que las características propias del contexto en el que la informatización se produce determina impactos sociolaborales y culturales no homogéneos, así como diferentes respuestas gremiales. La heterogeneidad tecnológica que aún se advierte en el interior de las grandes empresas periodísticas de la Argentina (y en la industria en general), producto de una sustitución paulatina, determina que los efectos sean difíciles de percibir. Procesos de trabajo sólo parcialmente automatizados, antiguas máquinas readaptadas, terminales que se suman a las viejas máquinas de escribir, conviven en un mismo espacio laboral. Este sector -de mano de obra intensiva, con trabajos muy calificados y una compleja organización del trabajo- se transforma gradualmente. Los impactos tienden a neutralizarse o naturalizarse ante la fuerza de los hechos consumados. En consecuencia, las demandas gremiales se desplazan hacia la resolución de problemas más urgentes e inmediatamente visibles (salarios, defensa del puesto de trabajo).


Nuestro método de investigación incluye, con carácter prioritario, entrevistas a trabajadores gráficos en las que se trata no sólo de obtener datos sobre la transformación de los procesos de trabajo, la reorganización del trabajo y el desplazamiento de ciertas profesiones -área en la que se ha indagado con bastante profundidad en otras investigaciones- (5) sino que se buscan indicios sobre la vivencia subjetiva del trabajador frente a su nueva situación, laboral y del significado de esta transformación de la cultura laboral del gremio. Las entrevistas a periodistas, por otra parte, tienden a analizar el cambio que la automatización de los procesos editoriales está produciendo en su trabajo, la forma en que se relaciona con los instrumentos, el cambio en las rutinas profesionales y en la forma de escribir. En otro nivel, se intenta analizar en qué medida este proceso genera transformaciones cualitativas en la noticia; si redefine o no el lenguaje periodístico; si tiende o no a standarizar y simplificar la información. Durante el trabajo de campo se hizo necesario incorporar métodos de búsqueda de información no considerados en el proyecto, como producto de inconvenientes no previstos. En efecto, el acceso formal a las empresas, las visitas para observar las instalaciones de la redacción y el taller y el equipamiento técnico, la autorización para que el investigador realizara las entrevistas a periodistas y trabajadores gráficos, las entrevistas con instancias gerenciales para obtener datos precisos sobre la planificación de¡ cambio técnico (etapas o secuencias de su implementación, inversión en equipamiento y beneficios que se obtienen y/o se preven obtener cuando se complete el proceso de informatización); la obtención de datos sobre la elección del hardware y el software más conveniente; características del actual equipamiento (cantidad, marca, país de origen), la política empresaria frente al personal, presentaron dificultades no sospechadas en una primera instancia. Trabas burocráticas, postergaciones indefinidas o simples negativas de los responsables hacia los que nos dirigimos, nos obligaron a buscar atajos y a un proceso de reconstrucción de fragmentos de información obtenidos en contactos con sindicatos, en reuniones con Comisiones Internas de los trabajadores gráficos de los medios analizados, en visitas informales realizadas a diarios y agencias informativas, en entrevistas a periodistas. Estas dificultades, a la vez que nos impulsaron hacia nuevos caminos en la búsqueda de información, nos aportaron conocimientos y destacaron preguntas no formuladas. ¿Por qué la negativa de las empresas a brindar información sobre el tema y por qué el miedo de algunos trabajadores a contestar las encuestas y/o a que sean grabadas sin previa autorización de la Gerencia de Personal? Este contexto de temor, de retaceo de la información y de prevención frente a la investigación puede atribuirse a secuelas de la etapa dictatorial vivida hasta 1983, a la inseguridad laboral condicionada por la crisis actual. Pero, por otra parte, es un indicio de la forma en que se produce en nuestro país la reconversión industrial en este sector, y del previsible desorden de las políticas empresariales. El problema -sin embargo- parece no ser privativo de la Argentina. En la investigación de AIC/FUNDESCO, "La reconversión tecnológica de la Prensa diaria", ante el intento de evaluar el parque tecnológico de la prensa española, el resultado más significativo " ha sido el silencio mayoritario de los periódicos de dar información sobre sus instalaciones". De 100 diarios encuestados sólo 21 respondieron el cuestionario en forma parcial o incompleta. "El problema -dice el autor- parece sobrepasar nuestras fronteras, por cuanto la investigación Carter y Cullen, cuyo trabajo de campo se extendió a 392 empresas periodísticas, obtuvo la respuesta de sólo 68, el 17,3 por 100". (6) PRIMERAS CONCLUSIONES CRISIS Y RECONVERSION DE LA PRENSA ESCRITA Es conveniente reiterar que la actual reconversión de la prensa se verifica en un contexto de crisis del sector frente a la convergencia competitiva de los medios audiovisuales, al desarrollo de nuevos medios y nuevas tecnologías de la comunicación, a cambios sociales en los hábitos de lectura, a la transformación de la oferta y la posibilidad de acceso a la información y el entretenimiento, a las modificaciones en el papel de cada medio y del sistema que conforman, así como el de las agencias de noticias en la producción y circulación


de la información periodística. Veamos, con algún detalle, los aspectos que caracterizan la transformación de la prensa. El estancamiento o descenso de la circulación de la prensa diaria se manifiesta en el mundo entero en el período 1960-1985. En parte es atribuible a la competencia de otros medios en el mercado informativo (radio, televisión, otras publicaciones no diarias), pero está también relacionado con cambios profundos en los hábitos de lectura y en las formas de organización, adquisición y circulación de la información y el conocimiento. "La aparición de la radio, primero, y posteriormente de la televisión, como alternativas informativas para el gran público, no sólo supusieron una ruptura del monopolio y de la hegemonía de la prensa, sino que introdujeron nuevos códigos, nuevas formas de sedimentación cultural y, desde el punto de vista comercial, una fragmentación de los mercados de la información y la publicidad" (7). La inmediatez y simultaneidad de la transmisión de la información en la radio, la capacidad de visualizar los acontecimientos, el enriquecimiento de los códigos y lenguajes audiovisuales con la aparición del color y la ampliación de la cobertura informativa en la transmisión vía satélite de la televisión, alteraron la hegemonía de la prensa como fuente de información. La difusión de sistemas de televisión por cable, la videocassettera, la computadora personal, el videotexto, la transmisión vía satélite, la antena parabólica, perfilan un nuevo cambio en los consumos culturales. Algunos aspectos que se vinculan con la transformación de la industria periodística adquieren particular importancia, al menos en el caso argentino: a) Se advierte una tendencia a la segmentación de los consumos, fragmentación de los públicos, entre los que tienen acceso a un equipamiento diversificado y costoso (videocable, videocassettera, diarios, revistas, cine, radio y televisión multinorma, antena parabólica, computadora personal) y los que reducen su consumo de medios a la radio y la televisión y a un contacto poco frecuente con diarios y revistas. b) Con los nuevos medios se acentúa la tendencia a la priva tización de los consumos informativos, a la posibilidad de seleccionar información y entretenimiento. La suscripción a un sistema de videotexto de información y servicios -por ejemplo- conectado a la computadora por vía telefónica, permite acceder a los servicios de noticias, clasificados por temas, de las agencias informativas nacionales y extranjeras y a un servicio especializado de información económico-financiera, a entretenimientos, consultoría sobre diversas disciplinas, compras y consultas en línea sobre diferentes productos y avisos clasificados electrónicos. e) Se produce un cambio en las relaciones entre los medios masivos y en las funciones de cada uno de ellos y de lasagencias de noticias en la producción y circulación de la información periodística. La transformación del periodismo radial y televisivo recompone considerablemente los procesos de génesis, difusión y consumo de la noticia y elpapel de las agencias nacionales como fuentes de informa ción, permite a los diarios reducir el personal (corresponsales, reporteros, redactores) y ampliar la información cotidiana. Algunos ejemplos pueden ilustrar sobre estos procesos de recomposición: los programas periodísticos radiales de la mañana incorporan la lectura de diarios, comentarios, reportajes telefónicos y enriquecen el papel informativo del medio generando un flujo informativo que alimenta a las agencias de noticias y a los otros medios. En televisión también se han enriquecido los telenoticieros por las posibilidades que otorgan las nuevas tecnologías terrestres y espaciales de transmitir con celeridad imágenes, fotos, gráficos, construyendo un lenguaje simple y sintético mediante el montaje de imágenes y la lectura de textos breves. Estos cambios en las tecnologías de comunicación, los nuevos lenguajes y canales, las nuevas relaciones entre los medios en las que se desdibujan las antiguas demarcaciones tiende, según algunos análisis, a la convergencia e integración de la industria de los medios audiovisuales (radio, cine, y televisión) ' la de los medios impresos (diarios, revistas, libros) y la de la computación, en una sola industria cultural. Convergencia que tendrá su correlato económico en la tendencia a la concentración monopólica del sector y a la constitución de la empresa multimedia (8).


El complejo cuadro de mutación socio-técnica que se perfila en la comunicación masiva está también relacionado con cambios profundos en los hábitos de lectura y en las formas de organización, adquisición y circulación de la información y el conocimiento. Los tiempos de lectura, la reflexión y el análisis que exige la palabra impresa, parecen contraponerse con la celeridad, la síntesis y exterioridad de la percepción audiovisual y a la rapidez y facilidad de acceso a la información que ofrece la computadora. Una historia social y cultural del cambio técnico en los medios y procesos de comunicación social puede dar cuenta de la relación que existe entre la innovación socio-técnica y el desarrollo o cambio en las formas de percepción o de sensibilidad humana, de cambios en los procesos de aprendizaje y de construcción del conocimiento, en las formas de presentar la información y en los estilos discursivos. La Argentina muestra en el sector Prensa un panorama similar a la tendencia mundial. La circulación de dos de los tres grandes diarios de Buenos Aires, Clarín y La Nación y el vespertino La Razón, se mantiene estancada o desciende, haciendo un análisis comparativo de su circulación diaria en los últimos treinta años. En el período entran en aguda crisis de sobrevivencia o desaparecen varios diarios prestigiosos como Crítica, El Mundo, La Opinión. El cuadro siguiente es demostrativo de estos cambios. Desde 1960, por otra parte, descienden los ingresos publicitarios de la prensa, y aumentan los costos operativos (mano de obra, papel y otras materias primas). En 1977, los diarios Clarín, La Nación y La Razón, en sociedad con el Estado, entran a la industria del papel de diario con la empresa Papel Pren y desde entonces empiezan a revertirse los elevados montos de importación de este insumo, que llegó a representar, entre 1969-75, el 79% del total de las materias primas importadas. Entre 1973 y 1984, la evolución de la industria gráfica muestra un aumento del número de establecimientos (de 3.864 a 4.109), de la ocupación total (de 40.208 a 43.000 ocupados) y de los asalariados (de 32.419 a 34.623). Sin embargo, en la rama diarios y revistas, que es el sector en que se encuentran los establecimientos más grandes -en términos de empleo por unidad- y los de mayor productividad, se produjo una acentuada disminución de plantas posibles. De 353 establecimientos en actividad en 1973, en 1984 quedan 195, lo que significa una reducción del 46% de los mismos. La crisis de este sector no se diferencia de la de otras industrias y está en relación con el agotamiento del modelo de organización y división del trabajo del tipo taylorista y fordista y la crisis de organización productiva rígida y con tendencia al gigantismo. La reconversión tecnológica permitirá, previsiblemente, resolver algunos de los problemas que en este nivel se plantean al sector empresario. Las nuevas tecnologías permiten sustituir mano de obra por equipos automatizados y reducir los costos de producción, incrementar la productividad al reducir el tiempo necesario para cada operación y eliminar los "poros" o tiempos muertos en la jornada de trabajo, flexibilizan la producción y diversifican los productos por la plurifuncionalidad de algunos equipos, facilitan la transmisión a distancia de la información superando límites de tiempo y espacio. EL CAMINO DE LA RECONVERSION Ayudada por las nuevas tecnologías, la prensa ensaya estrategias de recuperación. Algunos de estos caminos apuntan a la transformación de códigos, lenguajes y contenidos periodísticos; otros actúan sobre la estructura económica de la industria de las comunicaciones. El perfil del periodismo gráfico se redefine: un sector se orienta hacia el periodismo especializado y de opinión, no cubierto por otros medios. En otro nivel, se responde a la segmentación del público consumidor con una oferta variada de suplementos sectoriales (económicos, culturales, de ciencia y técnica, de arquitectura, de industria, agropecuarios, juveniles, femeninos, zonales, regionales, revistas semanales) con lo que el diario entra en el campo de las publi-


caciones no diarias. Los análisis de mercado reorientan la organización del material periodístico. La prensa diaria se superpone y entra en competencia con los espacios tradicionales de la revista. Responde a la reducción de los tiempos de lectura y consumo de medios, con una publicación que organiza la información en secciones recurrentes, la amplía y diversifica, de acuerdo a los intereses fragmentados de diversos actores sociales; atiende a la necesidad del comentario analítico de la realidad con un periodismo especializado y de opinión. En la prensa mundial se perfilan dos tipos de periódicos de características contrapuestas que tenderían a conformar "una nueva generación de periódico? (9). Por una parte, el diario de opinión, como La República de Roma, The Independent de Londres, El País de Madrid, Le Monde de París (que sirvió de modelo a casi todos los otros y que había inspirado la experiencia argentina de La Opinión). En el extremo opuesto aparece el diario de masa, cuyo paradigma es el norteamericano USA Today, con 1.600.000 ejemplares diarios, emergente del cruce -en el espacio de la prensa- del código conciso y visual de la televisión y de los patrones de producción textual y económica del lenguaje que parece fomentar la informática. Las nuevas tecnologías informatizadas posibilitan además, en este caso, el diseño de gráficos, diagramas, cuadros sinópticos, símbolos que se suman a textos cortos (artículos de 500 palabras) construyendo un lenguaje mixto de texto e imagen. Simplificación de códigos y contenidos periodísticos, economía del lenguaje, orientación hacia un diario próximo al estilo de la televisión, en un extremo; tendencia a la diversificación temática y periódico crítico y de opinión, en el otro, parecen delinear los nuevos modelos periodísticos que acompañan la reconversión tecnológica del medio. La informatización de la prensa hace posible que se desarrolle y amplie el vínculo con las agencias informativas y que parte del proceso de producción de la noticia pueda realizarse fuera de la planta del diario, permite dividir el proceso de redacción y composición y el de impresión, enviando electrónicamente (vía satélite) las páginas del diario a impresoras distribuidas en diversas regiones y al flexibilizar la producción y acelerar los tiempos de edición, posibilita la diversificación del producto periodístico mediante la proliferación de suplementos y/o medios editados por la misma empresa. La respuesta económica de la industria de la prensa frente a la reducción de la demanda y el crecimiento de los costos operativos, se traduce en una concentración del sector en torno a las empresas líderes con la crisis y desaparición de las medianas y en la diversificación de las inversiones, que se orientan hacia otros sectores de la industria de las comunicaciones. En la Argentina, los diarios líderes (La Nación y Clarín) conservan sus lectores frente a la desaparición de las empresas medianas y concentran altos porcentajes de inversión publicitaria en medios gráficos, en 1977 los diarios Clarín, La Nación y La Razón ingresan a la industria de papel de diario e invierten en la agencia informativa Diarios y Noticias. Clarín, en la actualidad, es propietario de Radio Mitre e intenta expandirse hacia el negocio de la televisión. La reconversión tecnológica de la prensa, ya lo hemos señalado, tiende a resolver, por fin, algunos de los problemas que se plantean al sector empresario, mediante la reducción de costos, ahorro de mano de obra, el incremento de la productividad y la eficiencia y rapidez de la producción. LOS PROCESOS DE TRABAJO En el taller gráfico, el actual cambio tecnológico es un paso cualitativamente diferenciado que pone en cuestión la existencia misma del oficio. La historia -estrechamente ligada al desarrollo y la expansión de la prensa masiva- reconoce etapas relevantes. U invención de la rotativa (1846), que automatiza el proceso de impresión suplantando el trabajo manual de la prensa anterior, y del linotipo (1886), que suprime la composición manual de tipos móviles, genera algunos impactos sociales típicos del pasaje de la manufactura a la industria. Multiplicación de la fuerza productiva de trabajo; desplazamiento, descalificación y desvalorización de la mano de obra; posibilidad de que un trabajador no calificado reemplace al obrero de oficio en el trabajo con las nuevas máquinas, acompañan el ahorro de tiempo, la reducción del costo del producto y el cre-


cimiento de la productividad (la rotativa permitía imprimir 96.000 ejemplares por hora frente a los 1. 100 del sistema anterior y el linotipo componía en ese tiempo más de 5.500 letras frente a 1.500). En el sistema de composición "en caliente" sobre plomo cada proceso de trabajo tiene todavía una fuerte impronta manual y requiere de obreros de oficio con una larga experiencia de trabajo y de ayudantes y aprendices que se inicien en el mismo. Las distintas operaciones que se realizan están separadas, lo que hace que se pierda tiempo entre una tarea y la otra y en el traslado espacial del producto. Por otra parte, la manualidad característica de ciertas tareas y la destreza requerida hace que el trabajo sea lento. Un linotipista diestro podía componer hasta 5 líneas de texto por minuto, pero cuando se incorpora -después de la Segunda Guerra Mundial- la linotipia perforadora de cintas que trabaja con las instrucciones del operador, se duplica la velocidad de composición del viejo modelo pasando de 5,500 letras por hora a 9.500. El proceso de composición se automatiza sin ser todavía un sistema informatizado, al que se llega cuando un Procesador Central (PC) enlaza todas las operaciones gráficas y las de redacción. Los textos se tipean en pantallas con memoria y en el proceso de fotocomposición se transforman en papel fotográfico al que los galerones sacan fotocopias para entregar a la sección de corrección y la de armado. En este proceso se cortan y pegan los textos ya corregidos sobre una página del tamaño del diario, a la que se agregan los elementos gráficos. " página armada pasa al proceso de fotograbado, donde se graba en una plancha de aluminio o de plástico, por el sistema offset, para luego ser montada en la rotativa. Los linotipistas son recalificados para el manejo de las nuevas máquinas o son reemplazados por trabajadores jóvenes o mujeres. La mujer que sabe escribir a máquina rápidamente se adapta a un teclado similar e ingresa a un proceso realizado antes exclusivamente por hombres. Los tipógrafos se transforman en armadores o diagramadores de página. El trabajo se simplifica y la automatización transforma el trabajo directo y manual en indirecto. Estos cambios generan modificaciones en la estructura del gremio y en la cultura laboral. Aunque los trabajadores sean capacitados para el manejo de las nuevas técnicas, desaparecen oficios que requerían un largo período de aprendizaje y se reemplazan por otras tareas en las que disminuye el tiempo y el costo de formación, lo que permite una fácil sustitución, con la consiguiente pérdida de poder -desde el punto de vista gremial- frente a la empresa. En realidad, la reconversión tecnológica de la industria periodística entra en una fase de cambio radical cuando el procesamiento del texto y su definición gráfica pasa del taller gráfico a la redacción. La informatización de los procesos editoriales en la prensa profundiza aún más la reorganización del trabajo. En la fase de recepción de la información, la transmisión electrónica elimina el teletipo y la señal proveniente de terminales de agencias noticiosas (nacionales e internacionales), corresponsalías o receptorías de avisos, se almacenan en la memoria de un procesador central (PC) para ser distribuidos en el departamento de redacción o, en el último caso, en el de avisos. La incorporación de las videoterminales (VDT) altera los tradicionales sistemas de redacción, composición, corrección, diagramación y edición de la noticia porque su plurifuncionalidad permite realizar estas operaciones en la misma fase de trabajo. El periodista puede procesar un texto que le llega desde una agencia informativa o escribir su nota que tipea en el tablero de la VDT al tiempo que el escrito aparece en la pantalla. Simultáneamente puede manipular el texto, agregarle datos, acortarlo, corregirlo y puede completar la información estableciendo la conexión de su terminal con el archivo o un banco de datos. Una vez terminada la operación envía la nota, al PC, de donde pasa al Jefe de Sección o al Jefe de Redacción. Este comienza una nueva etapa de elaboración del texto: además de las operaciones que puede realizar el periodista, agregar las instrucciones necesarias sobre el tipo de letras, diagramación, aplicación de fotografías, etcétera. El PC las recibe, compone las cintas del texto a una velocidad de 25.000 líneas por minuto y entrega columnas nítidas sobre tiras de papel. Estas son cortadas y pegadas en el proceso de diagramación. En esta fase se le agregan las fotos o ilustraciones que pasan a la impresión de planchas.


Los nuevos equipos posibilitan la distribución electrónica de la página completa o paginación: diagraman la página y la transmiten directamente sobre la plancha. Para la grabación de la página montada se emplea el láser que lee la imagen (texto y fotografías) y la graba en la plancha impresora, con lo cual se integra desde el principio al fin el proceso de redacción e impresión. Es posible también enviar (por diversos medios, incluidos satélites) las páginas del diario para que sean editadas en plantas distribuidas en diversas regiones. USA Today -por ejemplo- utiliza este sistema editando el diario en 30 plantas distintas. En Argentina, Clarín estudia la posibilidad de diversas ediciones regionales. Suelen describirse tres etapas en la informatización de la prensa: 1) la etapa que se limita a la sustitución de la tipografía por la fotocomposición; 2) la que se circunscribe a la computarización -parcial o total- de los talleres de fotocomposición y 3) la etapa presidida por la informatización de la Redacción y del Departamento de Publicidad, con la consiguiente desaparición del papel como soporte de los originales (10). En los casos de Clarín y La Nación, los diarios estudiados, se encuentran en la transición de la segunda etapa a la tercera. A partir de 1979, se inicia el proceso de incorporación de la composición en frío. Desde entonces la política de ambas empresas ha sido la incorporación gradual de las nuevas tecnologías y se ha tendido a redistribuir al personal gráfico vacante a otras secciones, con lo que se garantiza el empleo aunque se pierde el oficio. En la redacción, el uso de VDT ha sido voluntario. En Clarín, por ejemplo, casi un 50% de redactores continúan utilizando la máquina de escribir. De esta manera, convive el sistema informatizado con el anterior sistema de redacción con máquina de escribir y composición en el taller gráfico. Es acelerada, en cambio, la reconversión del sistema de avisos clasificados. Las empresas receptoras de avisos disponen de terminales con lo que se desplaza este proceso de trabajo del diario a la agencia receptora, las que cubren un tercio del total de la sección. En esta etapa de transición los nuevos equipos informatizados acumulan en un proceso diversas operaciones con lo que eliminan mano de obra y reducen el tiempo de producción al hacer el trabajo más rápido y compacto. La labor del periodista se intensifica porque se suma a su tarea específica la de composición, corrección y armado. El taller gráfico tiende a quedar marginado de esos procesos. La profunda reorganización del trabajo periodístico puede producir una transformación radical o la desaparición del sector gráfico. En otro nivel, el cambio técnico tiende a modificar cualitativamente la labor periodística, a transformar el antiguo oficio de búsqueda de información, gestión y construcción casi artesanal de la noticia en un proceso en el que el periodista tiende a transformarse en el nexo entre la entrada y la salida de noticias. Se produce en este caso una simplificación de las tareas y una división del trabajo intelectual similar a la que la fábrica moderna había producido en el trabajo manual. También hay una tendencia a la polarización de las calificaciones y los periodistas se estratifican en dos categorías: el editorialista especializado que colabora en uno o varios medios simultáneamente y que muchas veces trabaja fuera del ámbito de la redacción y el periodista "que en el diario se dedica cada vez más a ordenar y presentar los servicios que le vienen desde fuentes externas... " (11). Esta polarización ofrece, en un extremo, un campo de trabajo intelectual más rico e interesante, mientras, en el otro, surge una tarea que se carga de contenido rutinario, escasamente creativo. El pasaje de la escritura con máquina de escribir y papel a la producción electrónica está acompañado, también, por cambios difíciles de evaluar que afectan la manera en que el periodista se relaciona con- los instrumentos de trabajo, las rutinas profesionales y las formas de escribir y que inciden en el nivel de satisfacción que obtiene en el trabajo, en la pérdida de autonomía y el distanciamiento con el producto final de su trabajo. Las nuevas tecnologías establecen la posibilidad de que el jefe de redacción o de sección controle en su pantalla el trabajo del periodista y posibilitan una más fácil manipulación del resultado del mismo. Queda por investigar si el cambio también supone transformaciones cualitativas en la noticia y una


redefinición del lenguaje periodístico. Si esta redefinición tiende a simplificar y estandarizar la información o se aprovechará la posibilidad potencia¡ de ampliar y enriquecer el grado de información del periodista y su capacidad de acceso a múltiples fuentes de información. En síntesis, en el caso de la industria periodística argentina, en los dos casos estudiados, se mantienen todavía los procesos de fotocomposición, corrección y armado. El efecto de la informatización sobre el empleo, en una primera etapa, se vio compensado por el crecimiento de las empresas y la diversificación de la producción de suplementos especializados. "Una segunda etapa -dice Jacona- que ya se ha iniciado (y de la que todavía no pueden ofrecerse cifras definitivas), parece indicar que una vez alcanzado el desarrollo permitido a los medios escritos de prensa, éstos comenzarán a utilizar las máquinas en su potencialidad y comenzarán a reducir costos por camino de la reducción de los puestos de trabajo" (12). Por ahora es limitada la participación de los trabajadores prensa en la implementación de los cambios, si bien el tema adquirió prioridad en la discusión de los Convenios Colectivos de Trabajo, en marcha a fines de 1988. CITAS 1. Amorin, J. Salomao; Instituierae e automacao do trabalho do Jornalismo, Brasilia 1986; Casalet, Mónica; El cambio tecnológico y sus efectos en la organización del trabajo en la industria periodística en México, México, 1982; Festa, Regina; Computadoras revolucioam a Folha de Sao Paulo e o jornalismo brasileiro, IPAL, Sao Paulo, 1986; de Lima, Marcia Helena: Novas Técnologias na industria editorial e grája, SENAT, Sao Paulo; Echeverria, Magdalena, Tecnología y trabajo: proposiciones a partir de la industria gráfica chilena, Santiago, 1986. 2. Investigación AIC/FUNDESCO, La reconversión tecnológica de la prensa diaria. Estado de la cuestión y análisis prospectivo - 4 tomos, mimeo, Madrid, 1988. 3. Rivera, Jorge y Romano, Eduardo; "Sobre maneras de leer y de pensar la prensa periódica en Claves del periodismo argentino actual, Ed. Tarso, Buenos Aires, 1987. 4. Sutz, Judith, 1983. 5. Smith, A. "Good bye Gutemberg", Ed. Gustavo Gil¡, Buenos Aires, 1983. 6. Diaz Nosty, Bemardo, "La Prensa hoy: reconversión y tendencias", pág. 269, Primera parte de la Investigación AIC/FUNDESCO '1-a reconversión tecnológica de la prensa diaria", mimeo, Madrid, 1988. Se hace referencia a Carter, N. M. y Cullen, J. B., The computarization of newspaper organization, Boston, 1983. 7. Díaz Nosty, B. op. cit., p. 10. 8. Brand, Steward, "El laboratorio de medios" - Inventando el futuro, Ed. Galápago, Buenos Aires, 1988. 9. Alvarez, J. T. 'Impacto, evaluación y efectos sociales de la reconversión de la prensa", Tercera parte de la investigación /FUNDESCO cit. 10. Smith, A., op. cit., p. 9. 11. Pasquini Durán, J. M. "El periodismo: un oficio que cambia", mimeo, Buenos Aires, 1984, p. 24. 12. Jacona, Juan "Impacto tecnológico en los gremios gráficos y de Prensa", mimeo, Buenos Aires, 1987.


LA FUNCION DEL DOCUMENTALISTA EN LA SOCIEDAD ERNEST ABADAL En España se está discutiendo actualmente el proceso de Reforma de la Enseñanza Universitaria, lo que supondrá un vuelco absoluto en las carreras tradicionales existentes hasta el presente y la aparición de un nuevo panorama en los estudios universitarios. Dentro de este contexto hay que valorar positivamente la posible creación, entre otras, de la Licenciatura de Ciencias de la Documentación, heredera parcial de la Bibliografía y de la Biblioteconomía (Bibliotecología, en Latinoamérica). Su instauración permitirá la consolidación y cohesión de los conocimientos impartidos actualmente de forma muy dispersa en diversas Escuelas Universitarias -entre ellas las de Biblioteconomía- y Facultades, como las de Ciencias de la Información de Madrid, Navarra y Barcelona, las cuales disponen de secciones específicasde documentación en sus planes de estudio. Por otro lado, será una oportunidad inmejorable para poder formar adecuadamente a los documentalistas -los profesionales encargados de¡ análisis y tratamiento de la información para así facilitar su rápida localización y recuperación- especialmente en una época como la actual, caracterizada por la súper abundancia de mensajes de todas las longitudes, formas y contenidos y en la cual, además, se hace especialmente difícil escoger o encontrar aquellos que realmente nos interesan. Ahora bien, ni el documentalista ni su antecesor, el bibliotecario, son unas figuras eternas o inmóviles, sino que han ido perfilando y definiendo su papel en la sociedad -como se verá a continuación- respondiendo a unas necesidades y demandas concretas procedentes del mismo tejido social. EL RECHAZO DE LA ESCRITURA Si nos remontamos a la antigua Grecia, podemos comprobar cómo se manifestó repetidamente, entre los círculos intelectuales de la época, un cierto temor a la palabra escrita, al "libro" (aunque éste no se presentara físicamente tal y como lo conocemos actualmente) porque se creía que con él se encorsetaba y desvaloraba el auténtico saber. Platón, por ejemplo, escribió el famoso pasaje del Fedro en el cual se niega a la escritura la capacidad de transmitir ciencia. Según el filósofo griego, la escritura sólo puede transmitir una sombra de sabiduría o de ciencia ya que, en el momento de interrogar un escrito, éste no podrá defenderse ni argumentar y, por tanto, no permitirá al lector profundizar en lo que dice. El documento escrito, por tanto, sólo conserva las palabras, escapándosele el pensamiento, la situación vital de la cual ellas manaron. El fragmento aludido, en definitiva, constituye una defensa ferviente de la dialéctica, de la palabra, como única forma viva y animada de discurso, la cual se ha de inscribir forzosamente en el espíritu del iniciado o del sabio, y no fosilizarse en la letra. Plutarco, en su Vida de Alejandro, nos recuerda una carta que el emperador macedonio escribió a su tutor Aristóteles en la cual le recrimina el haber hecho públicas (publicado) sus enseñanzas. En el fondo de ambos textos se palpa claramente una preocupación: el auténtico saber ha de ser forzosamente elitista, una ciencia para unos pocos iniciados. El miedo a la escritura es, en realidad, un temor a la vulgarización (extensión) del saber. A pesar de todo, esto no fue óbice para que, poco a poco, mediante la escritura en papiros, códices, tablillas de madera... y finalmente en el libro impreso, la sabiduría se propagase y extendiese haciéndose necesario


el surgimiento de una figura dedicada a la conservación y ordenación de los compendios escritos, máxime cuando éstos comenzaban a aumentar en cantidad y variedad. El bibliotecario fue, pues, el primer encargado de ocuparse de estas tareas. LA EXPLOSION DE LA INFORMACION En el año 1935 Ortega dicta en Madrid el discurso inaugural del Congreso Internacional de Bibliotecarios bajo el título Misión del bibliotecario. En él, presenta este oficio como una profesión definida y socialmente reconocida. Después de hacer un repaso histórico a la profesión se dedica a constatar los retos que la asedian. Según él, hay un exceso de producción de libros -"selva de libros"- que imposibilita la asimilación de todo aquello que el intelectual tendría que leer. Además, dentro de esta "selva de libros", se encuentran montones de obras inútiles y muchas otras redundantes que obstaculizan aún más la tarea del investigador. La (nueva) misión que él propone al bibliotecario es la de convertirse en guía o domador de libros para así orientar a los lectores en el seno del caos editorial. Quizá Ortega estuviera pensando en el caso paradigmático de Mendel, cuyos estudios sobre genética fueron publicados en oscuras y restringidas revistas de la época y, por tanto, no pudieron ser difundidos ni conocidos entre los círculos académicos de entonces hasta transcurrido un tiempo considerable. Esta "explosión de la información", que ya intuía Ortega pero que no llega a su punto álgido hasta después de la 2a. Guerra Mundial, ha hecho variar y complicar sensiblemente la misión del bibliotecario, el cual se ha visto desbordado por la variación cuantitativa y cualitativa de los documentos (han aparecido muchos soportes documentales diferentes a los escritos sobre papel: micrográficos-microfilm, microfichas informáticos -disquettes, cintas magnéticas...-, ópticos -videodisco, CD-ROM...-). Ahora bien, de forma paralela a este fenómeno se han ido desarrollando unos sistemas de análisis, control y recuperación de la información que han permitido tanto al estudioso como al hombre de la calle poder navegar a través del agitado mar de los libros o de la información. LA APARICION DEL DOCUMENTALISTA A partir de estas necesidades se ha ido forjando la figura del documentalista, de la persona encargada de gestionar y controlar estos volúmenes ingentes de información. Ante la imposibilidad del científico o investigador de estar al día de todo lo que se publica sobre su especialidad, ante los volúmenes de información de actualidad que colapsa la actividad de los mass-media, adquiere sentido la presencia del documentalista como analizador y guía instantáneo de esta "selva" informativa, y que ya no ejerce exclusivamente como conservador de la misma, tarea que hasta el presente realizaban principalmente los bibliotecarios y archiveros. El énfasis se coloca ahora en el tratamiento de esta información. La aparición y desarrollo de la informática y de las Tecnologías Avanzadas de la Información ha dado una nueva dimensión a las tareas del documentalista y le ha permitido afrontarlas con mayor eficiencia, rapidez y fiabilidad. De esta manera, pues, ha aparecido un nuevo vocabulario: bases de datos, teledocumentación, telemática, indización automática... Se han ido adecuando, por tanto, los progresos técnicos a las necesidades del tratamiento de la información. Los postulados de Platón y de Ortega han resultado injustificados: sus dictámenes apocalípticos no han podido superar la visceralidad. Ni la escritura se ha demostrado perniciosa o destructora de la auténtica sabiduría, ni tampoco el exceso de producción de información, la "selva de libros", ha ahogado o polucionado el intelecto humano. Además, han surgido las figuras del bibliotecario y, en este siglo, la del documentalista, los cuales, muy discretamente, sin estruendos y de forma aséptica (no están preocupados por el contenido de la información que conservan o analizan: sea cual sea, utilizarán siempre las mismas


técnicas de conservación y análisis) han procurado facilitar la tarea de los científicos, de los letrados, de los hombres de empresa, de los periodistas y comunicadores... la necesidad de aumentar y mejorar la formación de los profesionales de la documentación es un rasgo distintivo y a la vez ineludible de las sociedades avanzadas. Bellaterra, diciembre 1988


DE LA REVOLUCION A LA EVOLUCION: TREINTA AÑOS DE COMUNICACION EN CHINA LEONARD L. CHU Los drásticos cambios que se han producido en China han preocupado a los intelectuales chinos y extranjeros, quienes han empezado a examinar la experiencia China bajo el comunismo (Broyelle, et. al., 1980; Brugger, 1980; Frolie, 1980; Leys, 1980). Un autor afirmó incuestionablemente que "ha llegado a ser dolorosamente evidente que la Revolución Cultural no condujo al progreso, sino a un destructivo salto hacia atrás que sugirió que la historia China debía ser escrita nuevamente" (Laulan, 1981). Leys, quien ha sido crítico del comunismo chino aun cuando la mayoría de los "expertos en China" pensaban románticamente en la existencia de una Utopía Comunista (Leys, 1977) es representativo de la posición crítica y muy áspero en su evaluación. El dice: "Todas las declaraciones de los líderes chinos desde la muerte de Mao y todas las informaciones de prensa, indican que el desastre maoísta se remite a inicios de 1957, y el cuadro completo es aún más terrible que el peor reportaje internacional. Es imposible entender las valientes, enérgicas y riesgosas decisiones adoptadas por los líderes chinos sin tener en cuenta las verdaderas dimensiones de esta catástrofe maoísta, las cuales fueron ignoradas por los expertos 11 durante mucho tiempo" (Leys, 1980 a). La crítica de Leys se aplica totalmente a los "expertos" en la comunicación y el cambio en China. Los estudiosos y planificadores en muchos países en desarrollo expresaban su frustración con el modelo occidental de desarrollo a la vez que se acercaban con entusiasmo a la experiencia comunista China (Worth, 1967; Ryan, 1969 p. 413; Andors, 1971; Gurley, 1971; Smythe, 1973; Chen y Miller, 1975; Rogers, 1976 pp. 129-133; Rogers 1978, 1979; Rogers y Chen, 1979; Schrwnm y Lemer, 1976 pp. 5, 51, 55, 82, 231 - 233, 249, 258). El interés de estos investigadores no era sobre si "¿Lo hicieron los comunistas chinos sino "¿Cómo lo hicieron?. Sus entusiastas reportes no tuvieron en cuenta lo que está actualmente ocurriendo en China después de la muerte de Mao. Pero también otros han expresado dudas o críticas a la experiencia China (Bamett, 1967, 1979; Yu, 1963, 1967; Pool, 1973; Lewis, 1968; Loewenthal, 1970; Whyte, 1973, 1974, 1977; Berger, 1974, p. 162179; Durdin, 1976; Oshima, 1976; L. Chu, 1977 pp. 113-123; G. Chu, 1977, pp. 267-272; Pye, 1978; Nathan, 1979; Lee, 1980; Liu, 1981). En vista de la enorme cantidad de evidencia que está apareciendo sobre lo que acontece en China, necesitamos reevaluar nuestra idea de la experiencia China con la comunicación y el cambio, al menos desde la misma perspectiva crítica desde la que los líderes comunistas lo han hecho. INVESTIGACION EN COMUNICACION Y CAMBIO EN CNINA Al ser una de las más antiguas civilizaciones del mundo, China siempre ha fascinado a estudiosos de Oriente y Occidente. La creación de la República Popular en 1949 concluyó varias décadas de guerras y puso a la mayor población del mundo bajo un régimen comunista. Cerrada para el exterior, China atrajo a muchos investigadores, quienes desde su curiosidad intelectual se asomaron al misterio que envolvía este país. El resultado fueron diversos estudios que han sido publicados. (Bunge y Shinn, 1981). En tanto país comunista, China ha modelado la mayoría de sus instituciones a imagen y semejanza de las de la Unión Soviética. Creyendo firmemente en el principio leninista que reza que la prensa no es sólo un propagandista colectivo, un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo, y basados en su experiencia revolucionaria con la propaganda los comunistas chinos empezaron pronto a desarrollar una red de comunicaciones a nivel nacional.


La investigación sobre China surge de la necesidad en Estados Unidos de entender al más populoso país comunista, sea como uno de los mayores enemigos durante la guerra fría o como uno de los más importantes aliados después de la visita del Presidente Nixon a China en febrero de 1972. Los cambios en las relaciones de China con el resto del mundo y especialmente con los Estados Unidos, han influido en la investigación realizada sobre el país, como se evidencia en el creciente interés en indagar desde temas primordialmente políticos y militares hasta un amplio espectro de problemas económicos y sociales. La investigación sobre las comunicaciones y el cambio en China ha coincidido con este desarrollo general y corresponde a la tendencia en las universidades norteamericanas a asumir a la comunicación como un campo de estudios. Al igual que este interés genera 1 en los estudios de comunicación, la investigación sobre las comunicaciones en China se ha producido desde diversas disciplinas cercanas al periodismo o la comunicación, tales como las ciencias políticas, sociología y psicología; y los métodos de análisis usados fueron igualmente heterogéneos.' Los estudios respecto al sistema chino de comunicaciones han sido abundantes en cantidad y variedad. Estos estudios han tratado el desarrollo de los media, análisis psicológicos y sociológicos de los mensajes, han discutido el rol de las comunicaciones en las miles de campañas dirigidas a la participación política, la difusión de la planificación familiar o la innovación agrícola Q Chu, 1982). Pese a que un análisis profundo de las variadas y contradictorias hipótesis y generalizaciones sería deseable, este paper se limita a la discusión de los procesos teóricos y metodológicos que han llevado a este caótico, y frecuentemente sobrestimado, estado del arte. ROL DE LA IDEOLOGIA EN EL CAMBIO La relación entre los valores o ideología y una sociedad cambiante siempre ha atraído la atención de los estudiosos. Weber (1948) ha examinado la relación entre Confucionismo y la ausencia de capitalismo en China. Trabajando en la misma línea que Weber, McCIelland (1963) ha planteado que ciertos valores pueden no conducir al cambio. Posteriormente este investigador planteó la hipótesis de que los valores promocionados por los comunistas chinos, que enfatizaban en la necesidad de logro, han contribuido a romper con los valores del Confucionismo tradicional y a crear un clima sicosocial conducente al cambio. Soloman (1969) propuso que los mecanismos de crítica y auto-crítica de los comunistas chinos contribuyeron a una mejor expresión de las necesidades de la población, y de esta manera facilitar la comunicación vertical y horizontal. Para Soloman, el comunismo chino logró lo que el Confusionismo no fue capaz de hacer por milenios. Pero los indicadores de los últimos cinco años respecto a los medios oficiales chinos expresan lo contrario. En el análisis de Weber la ética de Confucio, en comparación con la ética protestante, ha fallado en lograr un capitalismo moderno. Al instalarse el gobierno comunista chino en 1949 y con el relativamente rápido restablecimiento de la economía en los 50’s., los estudiosos han adjudicado este logro a la sustitución de los viejos valores de Confucio por los comunistas (Yang, 1964). Este optimismo simplista choca con la propia experiencia China, especialmente con los diferentes retrocesos políticos y re-interpretaciones ideológicas que se han producido tras la purga de la Banda de los Cuatro y la subsiguiente rehabilitación política de Deng Xiaoping. Fuera de China, el éxito económico en comunidades chinas como Singapur, Hong Kong y Taiwan, al igual que Corea del Sur y Japón, donde el Confucionismo se acepta en diversos grados, ha cuestionado la tesis de Weber (Holheinz y Calder, 1982; King, 1983). Así, es de gran importancia intelectual y práctica un análisis del rol que desempeña la ideología en el desarrollo económico y social, especialmente en el caso de China.


El marxismo - leninismo, en tanto ideología fundamental en China, sin lugar a duda ha cambiado de orientación. Tal como fue interpretado por los líderes comunistas, particularmente por Mao mismo, las consignas básicas pueden ser resumidas en el famoso: "ni destrucción, ni establishment. En su implementación los valores tradicionales Confucionistas eran los que serían destruidos mientras que los "progresistas" valores comunistas eran los que serían establecidos. Más adelante, una vez establecidos, los valores comunistas permanecerían y nunca serían reemplazados. En este sentido éstos fueron definidos como valores finales, debían ser cuidadosamente obedecidos y practicados, y nunca ser cuestionados. Este es el sistema ideológico, que junto con su rígido reforzamiento a través del Partido Comunista y la burocracia estatal, convirtieron el "progresista" Marxismo-Leninismo, "naturalizado" en China como Pensamiento Mao Tse Tung, en una ideología "conservadora" y "moribunda" que ha entrampado a la población China en la falta de innovación y ha olvidado la modernización del país. La ideología es un sistema general y abstracto de ideas y valores. Para maximizar su impacto debe arraigarse en la gente y la sociedad. Mientras que al Confucionismo le tomó dos milenios expandirse y arraigarse en China, la ideología comunista lo ha intentado lograr en décadas. Impuesta desde arriba, esta ideología "orientada al cambio" realmente existe más en los media que deben propagarla y en las diferentes instrucciones de los líderes que en la mente de la gente. De esta manera el comunismo se hace ritual y superficial. Al olvidar la internalización de las ideas por la población, cualquier ideología, sea orientada al cambio o no, puede tener sólo un pequeño efecto. Estrechamente vinculado a esta difícil internalización está el problema de implementar una ideología general y abstracta. En China, la operacionalización de los valores del comunismo ha tenido dos problemas. Primero, su implementación ha demandado una uniformidad absoluta. Cómo debían ser interpretados los valores era predeterminado por el Partido y no por la población, quienes pueden sólo obedecer y aplicarlos. La tolerancia a una interpretación incorrecta era muy poca, y la pena era en ocasiones severa. Junto con esta exigencia de uniformidad ideológica la experiencia comunista china se caracterizó por una discontinuidad en su implementación. Esto es, cada vez que el poder cambiaba de manos, la operacionalización de valores se modificaba, resultando a menudo en la negación de posiciones previamente aprobadas. Estos dos fenómenos por lo general no se han producido en otros países, y son la causa de las restricciones a la creatividad de la población y a la difusión de innovaciones en el país. De esta manera, una ideología que en el nivel manifiesto está orientada al cambio puede, de hecho, llegar a ser resistente al cambio o indiferente a éste. Aquí no interesa si los líderes chinos tuvieron o no en cuenta las consideraciones anteriores. Lo que realmente ocurre es que se están manifestando síntomas de que las exigencias por operacionalizar una unificación ideológica están cediendo ante una ideología más pragmática que enfatiza en la sustancia más que en la forma. Los valores Confucionistas que fueron severamente castigados en el pasado han resurgido, confirmando que la modernidad, en el pensamiento o en la acción, no puede desarraigarse del pasado y que el cambio sólo es posible dentro de una continuidad (Chodak, 1973; Riggs, 1964). Sólo dentro de éste contexto puede ser evaluado realistamente cualquier programa chino de modernización en agricultura u otras áreas. PRINCIPIOS DE COMUNICACION Y DIFUSION Dado que la ideología comunista soviética y la estructura política prescribían el rol instrumental de los media bajo la dirección del Partido, los mass media y la comunicación han sido beneficiados con los cambios o desarrollos que se han producido en China. Considerar a la comunicación como clave para el desarrollo no es una perspectiva que se haya limitado a la experiencia china, sino que también se ha aplicado en otros países en desarrollo. Pero mientras la experiencia china fue considerada como un éxito, las de otros países


generalmente se caracterizaron como frustraciones. (Schramm y Lerner, 1976). Los cambios y reformas introducidos tras el segundo período de Deng han servido para admitir que China realmente pertenecía al grupo de los países frustrados. La lección China descubre unos cuantos principios básicos sobre la comunicación y la información. Podemos establecer dos tipos ideales de comunicación o difusión de información. El tipo legislativo que enfatiza en la recolección de información para la toma de decisiones antes de la implementación. Aquí, se da un proceso continuo de 'Información - revisión - información". En otras palabras, se posibilita el feedback de información que sirve para la formulación e implementación de políticas. Debido a que el frecuente feedback se estimula e incorpora al proceso administrativo, se espera una mayor adecuación respecto a las políticas originales. Este modelo "legislativo" de comunicación toma por lo general más tiempo y un mayor costo en lograr las metas originalmente propuestas. En contraposición con el modelo legislativo está el modelo "ejecutivo" de comunicación. Cuya principal obligación es la ejecución, no la formulación de políticas. En este proceso, la recolección de información es importante sólo en razón de servir para implementar políticas, tales como tratar con puntos de vista opuestos, salvar dificultades o coordinar el uso de recursos. Este modelo requiere de todo medio de comunicación, sea masivo o no, para ser unificado en razón de las metas de la élite de poder. El deber de la población es apoyar y lograr las metas determinadas por los líderes. La información sólo es bien recibida si contribuye a la ejecución de la política. Como en este modelo lo más importante es la ejecución de políticas, es deseable la performance de los media o la conducta individual que se anticipe a los deseos de los superiores. Esta performance anticipatoria frecuentemente se dirige más a agradar a los superiores que a informar sobre la verdad. Así, la ejecución de la política generalmente parece pronta y eficiente. La experiencia China en comunicaciones se parece notablemente al modelo ejecutivo en sus características menos deseables. El modelo ejecutivo parece más efectivo si el logro de la meta es considerado como el único criterio. Sin embargo si se trata de lograr metas como las del gran salto hacia adelante de China, la promoción de las Brigadas Dazhai como modelo agrícola o la mecanización de la agricultura, el modelo legislativo puede considerarse más adecuado que el ejecutivo. En este sentido hay signos de que la comunicación en China se está transformando del modelo ejecutivo hacia el legislativo (Liu, 1982). Las tres décadas de experiencia de China comunista con el modelo ejecutivo nos remiten a la actual controversia sobre el periodismo y comunicación para el desarrollo. (Quebral, 1975; Gunaratne 1976, 1978), que llama a la movilización de los recursos de comunicación en función del desarrollo nacional. La experiencia China puede servir de lección para otros. En la teoría y en la práctica el sistema de comunicaciones en China se ajustaba a su estructura burocrática estatal. Pero las instituciones estatales pueden distinguirse de las instituciones de comunicaciones. Distinción meramente administrativa. Los funcionarios de los media eran a la vez funcionarios estatales y en muchas instancias ambas funciones se traslapaban lo que facilitaba la coordinación. Pero éste orden estuctural era vulnerable al abuso del poder político y el poder personal en los media (L. Chu, 1983). Así, la cuestión ya no es si los media deberían o no ser usados para el desarrollo, sino si los procedimientos que supone, disponer los media para tal uso han incorporado algún mecanismo contra el abuso del poder en los media con fines políticos o personales. A la vez que la contribución positiva de los mass media para el desarrollo ha sido el foco de atención de los estudiosos desde fines de los 50s. Scliramm (1964, Lemer y Scliranun, 1967), las disfunciones latentes de los mass media respecto al desarrollo no han sido objeto de estudio. La penosa experiencia China sugiere que las disfunciones latentes de los mass media merecen igual o más atención de los estudiosos que sus funciones manifiestas. En China la conceptualización de la comunicación y el desarrollo se basa en la filosofía Taoista del youwei (hacer cosas o ejecución), opuesto al wuvei (no hacer nada o inacción). Estos conceptos tienen un significado particular para la evaluación de programas de desarrollo en un país comunista porque el


comunismo es quizás la filosofía política más youwei dado que tiene el firme propósito de hacer cosas en nombre del pueblo usando el poder político. Esto puede tener consecuencias desastrosas al carecer de una fuerte institución legal que proteja del abuso político. Como observó Frei hace 36 años, esto es como "correr en una carretera de una sola vía". Cuando las políticas no tienen el input de la opinión de las masas, éstas finalmente sufren las consecuencias. La omnipresente y omnipotente burocracia estatal agrega gasolina a éste fuego. Mientras que en la China tradicional la burocracia estatal sólo alcanzaba a intervenir en un nivel local, en la China comunista puede alcanzar a todos los individuos a través de cuadros políticos ubicados en todas partes y de organizaciones como los comités vecinales en las ciudades o los equipos de producción en el campo. Así se asegura la maquinaria política, y los cuadros y miembros del Partido disfrutan de un mayor status social. Otra brecha es la disponibilidad de tecnología moderna de comunicación. Si bien es cierto que la estructura de comunicaciones está retrazada respecto a los nuevos medios, la diestra organización de cuadros o de gente común como propagandistas, el establecimiento de redes de altavoces y la formación de grupos de lectura han permitido que la estructura de comunicación, un tanto primitiva, alcance a la mayoría de la población china. Esto explica en parte por qué la población sufrió tanto durante el Gran Paso Adelante y la Revolución Cultural, y por qué las campañas a nivel nacional como el aprendizaje del modelo agrícola Dazhai hicieron mucho daño a la gente. Todos estos problemas fueron discutidos en publicaciones oficiales chinas, y los esfuerzos que se vienen llevando a cabo se dirigen a reducir las conductas partidarias youwei, limitar el poder de los burócratas y permitir mayor apertura en los media. La experiencia china ha confirmado un importante teorema de comunicación: que pese a que la comunicación ayuda a alcanzar metas, tiene limitaciones. Pese a que el poder absoluto del Partido puede asegurar la uniformidad en las comunicaciones, no puede controlar mensajes de oposición que existen en el medio social objetivo. El dirigir las comunicaciones enfáticamente al logro de metas puede sólo crear un fenómeno de unidad; no puede asegurar que se logren las metas. Los media pueden estar saturados con informaciones triunfalistas, pero si la realidad los contradice, los esfuerzos desplegados en comunicación pueden ser vanos y hasta contraproducentes. La comunicación es fácilmente efectiva cuando es compatible con la realidad. Una aparente unidad puede ser útil para la propaganda externa, dado que los extranjeros generalmente carecen de información alternativa que sirva de referencia, pero convencer a la población china es mucho más difícil. La disponibilidad de recursos es otra limitación clave que interfiere en el proceso de comunicación. La difusión y adopción de innovaciones agrícolas requiere la existencia de tales innovaciones, lo que a su vez requiere de especialistas que las inventen o provean de ellas. Si se dan estos prerrequisitos, la comunicación tiene un rol que cumplir. Que la sola comunicación no es suficiente condición para el éxito, es una afirmación de validez en todas las culturas. La experiencia de comunicaciones en China también proveyó de objeto para la discusión sobre si los mass media son agentes de cambio o reforzadores del status quo. Para responder ésta pregunta, antes debemos preguntarnos: cambio para quién, con qué consecuencias, a qué costo. Si no se obtienen respuestas positivas a todas estas preguntas es fútil discutir si los mass media contribuyen al cambio o no, ya que no siempre están entre los intereses de la gente el cambio o el status quo. Una discusión más trascendente sería la que tratara sobre las condiciones en las que el cambio se daría, los medios de comunicación empleados, el contenido de los media y el área en que se producen los cambios o se mantiene el status quo. CHINA COMO UN MODELO DE DESARROLLO


La experiencia China impresionó mucho a algunos investigadores quienes llegaron a considerarla como un modelo a emular por otros países en desarrollo. Sin embargo, estas evaluaciones positivas fueron revisadas por análisis más cautos y escépticos(1). Los cambios producidos en los años posteriores a Mao han demostrado que mientras que aquello que los revolucionarios chinos hicieron respecto a la comunicación fue cuidadosamente observado y documentado, no se podría decir lo mismo respecto a una evaluación de su contribución al desarrollo. Lo presentado en los media a fines de los 70 e inicios de los 80 sugiere que las interpretaciones habrían sido muy optimistas. Hay una razón histórica que explica por qué se vio a China como un modelo. Entre los estereotipos tradicionales en occidente, China es considerada como un lugar lleno de misterios. Se le imaginaba poblada de millones de pobres gobernados por una casta de corruptos y malvados dirigentes. Décadas de guerras civiles e invasiones por potencias extranjeras fortalecieron estos estereotipos. Así, cuando el Partido Comunista tuvo éxito en reemplazar al gobierno nacionalista proclamando que sus objetivos eran la reforma agraria, mejorar los niveles de vida y lograr una China independiente y autosuficiente, los observadores extranjeros, especialmente aquellos que simpatizaban con estas promesas, aceptaron la nueva posición oficial. Esta convicción fue reforzada por un oculto sentimiento de culpa hacia China, debido a los sucesivos despojos realizados por imperialismos occidentales durante el siglo XIX e inicios del siglo XX. En consecuencia, se tendió a soslayar los errores de China y a tener en cuenta sólo sus logros. Algunos analistas frustrados por sus experiencias en países en desarrollo que seguían el modelo occidental capitalista, vieron en China un modelo Alternativo. De allí recibían informaciones de desarrollo, que contrastaban con la guerra civil y la pobreza anterior al régimen maoísta. Los analistas comenzaron a mirar a China en busca de inspiración, pero este ejercicio tenía serias limitaciones en sus implicaciones teóricas y prácticas: se basaba en poca información y ésta no era absolutamente verdadera. Los medios oficiales chinos generalmente enfatizaban más en la comunicación de las metas que en la realidad. Así, los ideales que los líderes querían alcanzar recibían una amplia cobertura en los media. La realidad que rendía cuenta del logro o no de los ideales no era reportada. Y la información de control accesible dentro y fuera de China era subestimada por los estudiosos. En estas circunstancias, los investigadores tendían a confundir realidad simbólica y realidad social. Así, la costumbre China de informar sobre las metas proveyó de información incompleta a los analistas. A los investigadores que tuvieron la oportunidad de ir a China a realizar observaciones de primera mano no les fue mejor. Primero, la norma de comunicación de metas no se limita sólo al contenido de los media, también se da en la comunicación interpersonal. Informes de visitantes durante la década de los 70 mostraban la uniformidad de respuestas que recibían de diferentes personas. Hubieron casos de visitantes que fueron ubicados en hogares modelo para ser mostrados(2). La situación funcionaba debido a la hospitalidad mostrada a los visitantes (3), y a las inclinaciones ideológicas de éstos(4). En realidad, la comunicación era tal que incluso los mismos periodistas chinos habían dejado de creer en la desinformación proporcionada por sus propias fuentes (Yiu, 1983). Otra razón para considerar a China como un modelo tiene que ver con la susceptibilidad de los estudiosos al clima político. Teóricamente los investigadores deben ejercer independientemente su habilidad crítica en sus propósitos académicos, pero algunos, al igual que cualquier hombre común, son igualmente susceptibles a la atmósfera política. Si la atmósfera es tan favorable como la que hay hacia China Comunista, estos estudiosos tienden a adecuarse a ella, ya que conformarse con la posición mayoritaria es más fácil que asumir una prudente distancia. La tensión de defender posiciones independientes por lo general es muy intensa y no puede ser sostenida por investigadores con poca convicción en sus propios artículos, especialmente si estos se basan en información esquemática en la que ellos mismos no creen mucho.


Mientras que las observaciones sobre China solían caracterizarse por ser retratos rosa de la realidad, aún cuando China cayó en el abismo de la Revolución Cultural, los recientes acontecimientos han oscurecido este panorama pese a que las actuales condiciones son mucho mejores que las anteriores.(5) Sin embargo nuestro conocimiento de China es muy limitado, la manera en que conocemos de China no es muy diferente de cómo nos informamos sobre otros países. De manera que ver a una sóla experiencia nacional como un modelo de emulación o transferencia puede ser muy peligroso(6). Una actitud más conveniente sería considerar esta experiencia como "lecciones" de las cuales uno puede aprender cuestiones generales más que específicas (7). Estas lecciones pueden estimular el pensar acerca de los problemas del propio país. ESFUERZOS PARA EL DESARROLLO FUTURO Tras los sucesivos fiascos de la planificación centralizada comunista, especialmente el craso error de la Revolución Cultural, los líderes chinos post Mao se han lanzado al ambicioso programa de las "Cuatro Modernizaciones". El éxito o fracaso de este programa tendrá un impacto definitivo en la supervivencia del Partido Comunista y el bienestar de la población. Esta consideración es quizás la más poderosa fuerza motivadora tras las reformas que son actualmente implementadas en China. China Comunista está dejando una aproximación revolucionaria al desarrollo en favor de una aproximación evolutiva. Esta última exige la libertad de pensamiento en razón de sus implicancias para la reforma institucional y el incremento de la productividad. Sin embargo los "cuatro principios" del camino socialista, practicados durante la dictadura democrático-popular, siguiendo el liderazgo del Partido Comunista y las creencias en el Marxismo -Leninismo - Maoismo, aún siguen siendo observados, pero cada vez menos. Este cauto y gradual proceso de despolitización y liberación debe ser observado detenidamente para determinar qué roles cumple la ideología en los futuros esfuerzos de desarrollo del país. Junto con la liberación del pensamiento se ha producido una reforma en la operación de los media, sin embargo estos están aun bajo el control del Partido. Se ha incrementado el índice de noticias publicadas y el contenido de los media se ha diversificado. Las tres mayores manifestaciones ideológicas -reportar casos ejemplares, escudriñamiento e investigación, y crítica y autocrítica -se aplican con referencia a las metas de desarrollo. De esta manera se ha incrementado la publicidad, dirigida a la difusión de innovaciones. En este sentido, desde 1980 se han creado muchos media especializados para campesinos y dirigidos a la divulgación científica y tecnológica. Se desea que esta línea continúe en la planificación futura(8). Todos estos procesos de comunicación deben ser estudiados. "Campesino Chino" y los muchos periódicos locales pueden ser objeto de un content analysis para determinar los tipos de información que consignan. Los investigadores chinos formados en el extranjero ya han expresado el genuino interés en realizar surveys sociales e investigación de audiencia. A la vez se tolera más la investigación administrativa de tipo no crítico realizadas por investigadores extranjeros. Estas tendencias pueden abrir nuevas posibilidades para un análisis más profundo de los cambios que se vienen produciendo en el sector rural chino. Ha habido una carencia de literatura sobre las consecuencias de los programas de desarrollo (Rogers y Shoemaker, 1971: 324). Tal como la experiencia China nos lo demuestra, la investigación sobre los efectos funcionales y disfuncionales, especialmente en el nivel latente, es de extrema importancia para evaluar el rol que la comunicación debe cumplir en todo programa de desarrollo. Treinta años de estudio sobre el sistema de comunicaciones chino son en cierta forma comparables al propio devenir de la experiencia China. Cuando la comunicación masiva e interpersonal estuvo bien organizada y ejecutada por los comunistas chinos llegó tan lejos corno podía alcanzar. Mientras los investigadores se limitaban a recorrer caminos perdidos que les ofrecían una visión limitada del terreno en el que se encontraban.


Notas: 1. Rogers (1979), Liu (1978), G. Chu (1977), y G. Chu et. al. (1976) han tomado la posición optimista. Liu (1981,1982), L. Chu (1976c), Durdin (1976) y Bamett (1967, 1979) han asumido una posición más cauta. 2. Estos acontecimientos se sustentan en muchos informes de viajeros en China. Ver por ejemplo: "China: Day by Day" BaIzer, BaIzer y Hsu, 1974. 3. Sobre cómo la hospitalidad afecta las observaciones de los investigadores, ver 'Political hospitality" (1981)de Hollander. 4. Simon Leys ha hecho un análisis cuidadoso de los artículos de Han Suying en "Where Han Suying was dien and where she is now", Far Eastern Economic: Review, 26 de diciembre 1980-81- Enero 1981, pp. 22 - 25. Como concluye Leys, Han basado en sus propias observaciones sus comentarios respecto a las políticas de "ultra izquierda". Pero su posición ideológica ha teñido sus artículos. Otra fuente para el análisis de observaciones tendenciosas de China es Berger (1974: 175 - 178). 5. Los trabajos de Butterfield (1982), Berristine (1982), Mosher (1983), y Mathews & Mathews (1983) están entre- las publicaciones críticas más serias respecto a China. 6. Berger (1974) considera que descartar a China como un modelo de desarrollo es el primer paso hacia una "política de desarrollo moralmente aceptable". 7. La posibilidad de transferir la experiencia China como un modelo ha sido discutida por Y.Clui et. al. (1976) y L. Chu (1977). 8. Esta tendencia se resume en un comentario de el "People's Daily" (7 dic. 1984) titulado 'Teoría y Práctica", que decía que "no podemos depender de los trabajos de Marx y Lenin para resolver nuestros problemas contemporáneos". En diciembre de 1984 "People's Daily" incluyó otro comentario": "Revisando Teoría y Práctica", reiterando la posición anterior, donde se llamaba a la población a tener en cuenta los cambios que recientemente se producían en China. Traducción: Max Tello Ensayo traducido especialmente para la revista DIA-LOGOS de la Comunicación, con autorización de la World Association for Christian Communication. Original en Media Development. VI. XXXIII.


NO ES FACIL ROMPER LA DEPENDENCIA. EL CASO DE LAS NOTICIAS RAQUEL SALINAS Aunque resulta aburrido repetir cosas sabidas, el hecho es que cuando se trata de sintetizar el panorama de la comunicación masiva en América Latina la mejor palabra es: "dependencia". En todo el Tercer Mundo, somos el continente con mayor número de medios masivos, con más escuelas de comunicadores profesionales, con mayor número de producciones propias. Nuestra infraestructura de comunicaciones, aunque está lejos de ser satisfactoria, está más avanzada que en Africa y Asia. Y, sin embargo, en todos los campos el rasgo dominante no es la producción en un sentido original, creativo y autónomo, sino el consumo acrítico de modelos y productos foráneos. La producción y consumo de noticias es uno de los tantos casos que ilustra esta regla. Las primeras agencias de noticias se crearon a mediados del siglo pasado (Havas en 1935 y Associated Press en 1848). Muy temprano, en 1870, las agencias europeas determinaron que América Latina sería territorio exclusivo de Havas (Francia, antecesora de la actual AFP) y Reuters (Inglaterra). Por rencillas internas entre ellas y por desencuentros con las norteamericanas AP y UPA (antecesora de la actual UPI), a partir de 1915 nuestra región se transformó en un bocado disputado por las agencias norteamericanas y europeas. Y poco después de los años 30 quedó claro que la batalla había sido ganada por las agencias norteamericanas. Con altos y bajos (la UPI, por ejemplo, lleva varios años acumulando pérdidas), hasta hoy el mercado de la noticia internacional en América Latina sigue dominado por fuentes norteamericanas y europeas (1). ¿Qué importancia puede tener este hecho? Las agencias de noticias tienen una función peculiar: su negocio es describir el mundo. Podemos entretenernos de muchas maneras, pero si queremos saber qué está pasando en el mundo, no hay más remedio que leer, escuchar o ver las noticias. Las agencias nos dicen acerca de qué hay que pensar. Y aunque les agrada alegar perfecta objetividad, también nos dicen qué pensar sobre ello. Para la mayoría de la gente, las agencias son la única fuente de información internacional. Ellas definen los límites y categorías de la información pública sobre los asuntos mundiales. Y al definir la realidad, también definen los límites de la acción colectiva: no se puede hacer nada acerca de lo que no se conoce. Y es difícil reaccionar en contra de lo que parece natural. Así, los latinoamericanos estamos obligados a ejercer nuestro raciocinio y nuestra capacidad de juicio sobre los asuntos mundiales y regionales, a partir de datos y enfoques seleccionados por fuentes ajenas. Es como recibir una mano con naipes marcados. Tal vez por eso cuesta tanto encontrar juicios y acciones realmente autónomos en las relaciones internas y externas de América Latina. A principios de 1970 el Tercer Mundo comenzó a reaccionar en contra de esta situación. Comenzando por la IV Conferencia Cumbre de los Países No Alineados, en 1973, y siguiendo por varias Conferencias Generales de la UNESCO e innumerables reuniones de expertos y medios masivos, la década del 70 estuvo marcada por un acalorado debate sobre este tema. Fue la década de la gran lucha por un "nuevo orden informativo internacional, NOMI", que en América Latina se dio con rasgos especialmente virulentos. En la misma época, como única acción realmente práctica, nuestra región dio a luz tres intentos concretos para vencer la dependencia en el campo de la noticia: a) En 1976 nació CANA, Caribbean News Agency o Agencia de Noticias del Caribe, formada por medios privados y públicos de la subregión caribeña; b) en 1979 nació ASIN, Acción de Sistemas Informativos Nacionales, formado por diez gobiernos de América Latina; y c) en 1984 comenzó a funcionar ALASEI, Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Información, formada con apoyo de UNESCO a partir de acciones de un comité de nueve países miembros del Sistema Económico Latinoamericano.


FUENTES REGIONALES CANA surgió como uno de los tantos esfuerzos hechos por el Caribe de habla inglesa para liberarse del dominio colonia] ejercido por el Imperio Británico durante más de 300 años. Varias islas lograron su independencia formal en las décadas del 60 y 70, y con ello surgió el deseo de tener una fuente propia para contrarrestar su total dependencia de Reuters, la agencia inglesa. En su creación participó UNESCO, que realizó estudios de factibilidad para responder a una necesidad expresada por los gobiernos caribeños, y Reuters, que le cedió personal e infraestructura técnica (2). La participación de Reuters no fue generosa. En 1967 los caribeños comenzaron a hablar de la conveniencia de tener una agencia propia y, para calmar sus inquietudes, Reuters trasladó su mesa editora del Caribe desde Londres a Barbados. En 1971, sintiendo que tenía todo bajo control, Reuters anunció un gran aumento en el precio de su servicio caribeño. Pero entonces los caribeños descubrieron -gracias a un estudio de UNESCO- que el costo de crear una agencia propia era apenas un poco mayor que lo que pagaban a Reuters. De ahí en adelante Reuters opuso varias dificultades a la creación de CANA -por ejemplo, pidió un precio altísimo para darle noticias mundiales pero, al constatar que la agencia caribeña iba a nacer de todos modos, prefirió llegar a algunos acuerdos. El primer llamado formal a la creación de una agencia propia fue hecho por los gobiernos caribeños en la misma época en que crearon el Banco para el Desarrollo Del Caribe, la Comunidad del Caribe (CARICOM) y un Mercado Común Caribeño. Para que la unidad política y económica pudiese funcionar, pensaron entonces, era indispensable que sus países pudiesen comunicarse sin intermediarios. Al advertir que los medios masivos privados no querían negocios conjuntos con ellos, los gobiernos dejaron la iniciativa en sus manos. Como los medios privados no podían financiar solos una agencia, decidieron formar CANA con quince accionistas privados y públicos. Los medios privados tenían poco más de la mitad de las acciones, y el hecho de que los medios públicos fuesen de varios países y representaran diversas ideologías les daba suficiente garantía de que la agencia no estaría sometida a ningún gobierno. ASIN surgió de una inquietud equivalente, pero siguió un curso distinto. En una reunión de periodistas del área andina, en 1978, el entonces presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, planteó los problemas de relaciones entre países andinos creados por las distorsiones de las agencias transnacionales. Como ejemplo citó el caso de las negociaciones de un acuerdo de integración automotriz. "La desconfianza entre nosotros llegó a tal extremo, que para llegar a un entendimiento final tuvimos que sostener diariamente rondas telefónicas entre los jefes de estado", dijo Pérez (3). En el mismo encuentro el Director de Inter Press Service (IPS), Roberto Savio, le sugirió que la solución de este problema estaba en manos de los estados: era cuestión de crear un sistema de intercambio diario entre las oficinas de prensa de las presidencias. IPS podía prestar asesoría técnica para organizar este intercambio. Poco después el presidente Pérez llamó a Savio para comunicarle que su gobierno deseaba poner en práctica la idea. Para que el sistema garantizase la igualdad entre los países, agregó, la operación debía quedar en manos de un organismo técnico profesional independiente. Y las informaciones del servicio debían estar disponibles para los medios públicos y privados que quisiesen publicar los temas de este intercambio entre gobiernos. El presidente de Venezuela propuso que el sistema fuese integrado por los ministerios de información de cada país (o su equivalente) y que la secretaría operativa estuviese a cargo de IPS. Con esta propuesta en sus manos, el director de IPS inició entonces una serie de visitas a los jefes de estado de la región. A diferencia de otras redes creadas por países del Tercer Mundo en los años 70, la constitución de ASIN fue muy rápida y eficiente. En marzo de 1979 se juntaron en Caracas los organismos de información oficial de diez países (Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Jamaica, Panamá, Perú, República Dominicana, Surinam y Venezuela) y aprobaron el Documento Constitutivo de Acción de Sistemas Informativos Nacionales, ASIN. El intercambio comenzó el mismo día gracias a las medidas técnicas adoptadas por IPS


en su calidad de secretaría operativa del sistema. Desde entonces ASIN ha transmitido cinco veces por semana, sin interrupciones, y el número de países que participan en el sistema aumentó a más de veinte. Su Documento Constitutivo (1979) y su Estatuto (1982) lo definen como un sistema de intercambio directo de informaciones entre estados que se asocian libremente. Su tarea es servir como "instrumento alternativo e integrado? y llenar un vacío de inalienable competencia de los estados. ASIN no compite ni niega las funciones de otras redes. Simplemente, ofrece la versión oficial que los gobiernos tienen derecho a intercambiar en el ejercicio de su soberanía y por ello nunca ha tenido encuentros ni desencuentros con otras agencias que operan en América Latina. Cada país, representado por su agencia nacional -o ministerio de información, u oficina de prensa de la presidencia, según el caso envía diariamente sus noticias a la mesa central, situada en Costa Rica, la central ordena el material y lo rebota con mínimas modificaciones -aprobadas en su manual de estilo- a los países miembros. Cada país tiene derecho a usar el material como mejor le parezca, incluyendo la posibilidad de distribuirlo a los medios privados. La secretaría operativa y carrier del sistema, IPS Tercer Mundo, traduce al inglés para facilitar el intercambio con los miembros del Caribe e incluye una selección de noticias de ASIN en su propio servicio. Así, los intercambios de ASIN pueden llegar a los abonados de IPS en otras regiones. El nacimiento de ALASEI fue mucho más laborioso. Su origen está ligado a los debates sobre el nuevo orden informativo internacional –NOMI- y a reuniones de expertos auspiciadas por UNESCO. En 1976, la Primera Conferencia Intergubernamental sobre Políticas de Comunicación en América Latina y el Caribe -también auspiciada por UNESCO, y primera de su género en todo el mundo- recomendó crear una agencia de noticias regional, o un consorcio de agencias cuyos principios programáticos, régimen de tenencia y demás detalles debían ser definidos por los países interesados. Y en UNESCO, el entonces Consejero Regional de Comunicaciones para América Latina y el Caribe, periodista Germán Carnero, puso todo su empeño en llevar a la práctica la recomendación de los estados. En 1978 UNESCO auspició varios estudios de factibilidad que examinaron los aspectos jurídicos, periodísticos, organizativos, costos y telecomunicaciones. IPS Tercer Mundo apoyó también esta tarea, ya que su director general realizó el inventario inicial y con su propio equipo aportó la experiencia -que no tenía ningún experto- indispensable para el diseño organizativo y de telecomunicaciones. En 1980 se realizó un estudio de receptividad que incluyó a 86 medios masivos e instituciones pertinentes de ocho países. El 91% de los entrevistados apoyó la idea de crear un servicio complementario de artículos especiales para mejorar la comunicación dentro de la región y con el resto del mundo. Para que el servicio tuviese éxito, agregaron, era imperativo que no fuese controlado por los gobiernos ni por ningún otro grupo de poder político ni económico (4). La conferencia intergubernamental que dio origen a estos estudios recibió virulentos ataques de la Sociedad Interamericana de Prensa (S IP) y la Asociación Interamericana de Radiodifusión (AIR), convenientemente apoyados por la cobertura de la Associated Press. Pero en 1979 se produjo una tregua. Los estudios de UNESCO concluyeron que, para garantizar el pluralismo y eliminar desconfianzas, la nueva agencia debía incluir en su consejo a los gobiernos, representados por el Sistema Económico Latinoamericano; medios privados, representados por AIR y SIP; investigadores, representados por ALAIC; periodistas, representados por FELAP; y la opinión pública, representada en principio por los educadores. UNESCO presentó el proyecto a todos lo interesados en una reunión realizada en Costa Rica, 1979. Allí la SIP y AIR le felicitaron por la original ¡dad y forma constructiva de abordar el Lema, y expresaron su acuerdo con la ejecución del proyecto a través del SELA. El proyecto pasó entonces a un Comité de Acción formado por nueve países del SELA que se reunieron por primera vez en 1981. Los gobiernos de Panamá, México y Costa Rica se destacaron en las gestiones iniciales, con apoyo de Cuba, Guyana, Haití, Nicaragua, Perú y Venezuela. El Comité continuó la tarea hasta que, a fines de 1984, ALASEI comenzó a distribuir sus artículos desde su sede central en México. Germán


Carnero, motor de las gestiones de UNESCO, pasó a ser secretario ejecutivo del comité y posteriormente, con permiso de UNESCO, aceptó actuar como primer gerente general de la nueva agencia, cargo que ocupó hasta 1987. 1 1 organización de ALASEI es bastante peculiar. Su organismo rector es un Consejo en el que participan los estados, los periodistas, docentes e investigadores de la comunicación. Su estatuto deja espacio para SIP y AIR pero estas entidades, aunque dejaron de oponerse, nunca se integraron al Consejo. La organización de los investigadores es una ilusión óptica y, si bien FELAP y FELAFACS son reales, no tienen peso para afectar las decisiones estratégicas ni operativas. En la práctica, por tanto, ALASEI depende completamente de los gobiernos. Pero por una extraña mezcla de generosidad e incompetencia, los gobiernos han respetado las atribuciones de la gerencia general -designada por el consejo- y tanto la contratación de corresponsales como la producción periodística son "mente autónomas. Sus contenidos nunca han tenido un carácter oficialista y sus corresponsales no dependen en absoluto de los gobiernos en cuyos países actúan. Así, pese que los invitados a participar en la dirección de ALASEI no han jugado el papel que se esperaba de ellos, ALASEI ha cumplido hasta ahora con su obligación de ser pluralista. La forma de distribución también es diferente a la de otras agencias. Durante sus primeros años ALASEI tuvo apoyo de IPS y redujo costos usando sus canales para recoger los envíos de sus corresponsales. El servicio se distribuía en forma de carpeta enviada semanalmente por correo especial. Actualmente la carpeta se sigue distribuyendo por courier, pero desde hace un par de años instaló equipos propios que le permiten recoger la información por medio de teléfono y computadores instalados en cada corresponsalía. INFORMACIONES Y MERCADOS CANA no tuvo problemas para ganar mercado porque sus propios accionistas eran los medios masivos, públicos y privados. Cuando comenzó, en 1976, debía servir a quince accionistas y otros cinco abonados de siete países del Caribe de habla inglesa. Tampoco tuvo que luchar con gobiernos porque éstos no pueden ser accionistas y, si bien los medios públicos pueden participar, el estatuto concede también una gran autonomía a la gerencia. A fines de 1981 sus suscriptores habían aumentado a 34, incluyendo a 5 de Estados Unidos y transmitía 10-15 mil palabras diarias de material propio y unas 15-20 mil palabras de material seleccionado del servicio mundial de Reuters. Sus comienzos, por tanto, fueron muy alentadores. Los contenidos, sin embargo, resultaron más problemáticos. El objetivo de CANA era suministar "un servicio de noticias independiente y eficiente", con reportajes justos, amplios, exactos e imparciales de los sucesos y progresos del Caribe y de otros lugares... con especial referencia al interés público del Caribe". Pero la práctica mostró que, luego de 300 años de colonialismo, no era fácil definir en qué consiste una perspectiva propia. Para comenzar, al crearse la agencia recién se estaban creando las primeras escuelas de comunicación del Caribe y por tanto no existían periodistas formados por escuelas propias. CANA tuvo que comenzar con personal formado por Reuters y su primer gerente general fue Harry Meyers de Jamaica, editor de Reuters para el Caribe. En 1981 una investigación mostró que varios suscriptores se quejaban porque algunos corresponsales carecían de un enfoque regional, faltaba contexto en las noticias, los países más pequeños recibían poca cobertura, el ritmo de la agencia era lento, las notas contenían inexactitudes, la cobertura de deportes erá pésima, etc. La Asociación de Prensa de Jamaica llegó a decir que CANA había fracasado en su tarea de identificarse con los problemas reales que enfrentan los pueblos de] Caribe y con los esfuerzos que realizan para superarlos. En la misma época surgieron algunos problemas políticos. En una reunión de ministros de información los gobiernos de Guyana, Granada, Barbados, Antigua, Monserrat y Saint Kitts se quejaron de que los corresponsales de CANA actuaban en contra suya y no ayudaban en absoluto a sus esfuerzos de desarrollo.


Jamaica se quejó de que CANA no ofrecía suficiente cobertura del resto del Tercer Mundo. En 1981 la Corporación de Radiodifusión de Guyana -estatal- canceló tres suscripciones y decidió crear una agencia nacional propia. Otros gobiernos pidieron a CANA que acudiera a otras fuentes -cambiando a Reuters- para recibir mejores informaciones del resto del mundo. La agencia guyanesa se suscribió a Associated Press e IPS Tercer Mundo. Pese a las críticas y debates, sin embargo, los editores caribeños estaban de acuerdo en que CANA representaba un avance en comparación con el servicio que antes les prestaba Reuters. Y todos coincidían en que era preciso trabajar mucho más en la formación de personal propio para lograr una perspectiva informativa auténticamente caribeña. ASIN tampoco tuvo que luchar por un mercado porque su objetivo nunca fue ganar mercado. Los gobiernos crearon este sistema para superar la incomunicación y promover la cooperación entre ellos mismos, y para ésto se fijaron metas concretas: intercambiar noticias sobre temas, hechos y procesos que cada país considere de interés para la difusión de su propia realidad y útil para los países receptores; prestar asesoría para la creación y fortalecimiento de las agencias nacionales; y adiestrar a los profesionales que trabajan en dichas agencias o servicios gubernamentales de prensa. La difusión a los medios privados no ha sido nunca un objetivo central del sistema, sino un derecho que cada país puede ejercer o no del modo que le parezca más conveniente. ASIN no ha sufrido problemas políticos porque es un sistema de intercambio entre gobiernos que no pretende imponer a otros sus informaciones ni deja espacio para que otros discutan su derecho soberano a intercambiar informaciones. Su organismo máximo es la asamblea general de ministros de informaciones o equivalentes -no todos los países tienen ministerios en este campo-, la cual se ha reunido siete veces en diez años (la última se realizó en Lima, en marzo de 1987). IPS participa en las asambleas generales en su calidad de organismo técnico, pero no tiene derecho a voto. El Comité Directivo está formado, por ministros de cuatro países que se renuevan por con, senso en cada asamblea general. Además de la secretaria operativa, cargo que ejerce IPS, el sistema cuenta con una secretaría ejecutiva que depende del comité directivo. Pese a que ASIN no ha buscado competir ni reemplazar a nadie, sus contenidos han sido sometidos a un monitoreo constante. Tanto así, que entre 1980 y 1987 esta autora realizó, por encargo de IPS, más de 30 análisis de contenidos cada dos, tres o cuatro meses. Con variaciones a lo largo de los años. ASIN ha estado transmitiendo entre 6 y 10 mil palabras diarias, lo cual representa entre 25 y 30 notas por día. Entre el 10 y el 15% de sus informaciones cubren hechos de cooperación entre países y el 90% de las noticias se ubican en los países de la propia región. En el último análisis, realizado en 1987, los temas económicos ocupaban el 57% del volumen y los temas políticos el 30%. El resto se dividía entre un 7% de cultura y comunicación, 2% de educación, 1 %de ciencia y tecnología y un 3% de misceláneos (5). Pese a los muchos análisis y recomendaciones, el sistema nunca ha podido superar las dificultades para producir mayor información sobre educación, ciencia y tecnología y otros temas claves del desarrollo. En cambio, siempre ha mostrado una tendencia a enfatizar los temas políticos, cosa que supera cada cierto tiempo a partir de críticas y metas planteadas en las asambleas generales. En cuanto a los actores de estas noticias, las variaciones siempre han sido mínimas. Normalmente, el 60% corresponde a ministerios y oficinas de gobiernos; 9 - 11 % de organismos internacionales; 10 - 12% de expertos, artistas, comunicadores y otros actores culturales; 6 - 8% de empresas privadas; 8 - 9% de partidos políticos y organismos de bases; y 2 - 4% de misceláneos. Las asambleas generales han recomendado muchas veces cuidar la proporción y enfoque de los actores sociales, con vistas a evitar el oficialismo chato. Los periodistas, sin embargo, no han logrado cambiar esta tendencia. En la última asamblea comenté al respecto que la evaluación de este aspecto es relativa. Si ASIN desea llegar sólo a


organismos estatales, el hecho de cubrir tantos actores de gobierno no es problema. Si quiere llegar a una clientela más amplia, esta tendencia puede afectar la credibilidad del servicio. Hasta hoy, sin embargo, ASIN nunca ha tomado una postura definitiva sobre esto y tampoco se ha interesado en evaluar la distribución ni el uso real de sus informaciones. A diferencia de las dos anteriores, ALASEI tuvo que vencer varios obstáculos para encontrar una clientela propia. Comenzando por las reservas de la SIP y la AIR, y las distorsiones de la AP en los años 70, su futuro siempre fue incierto. Al tener corresponsales propios que no dependen de agencias estatales ni de grandes medios privados, su posibilidad de ganar clientela nunca estuvo garantizada por nada. Por ello mismo, su ingreso al mercado latinoamericano es realmente meritorio. En un análisis de artículos y recortes realizado por esta autora en 1986 -el tercero solicitado por ALASEI- los resultados mostraron que en apenas seis meses la tasa de publicaciones había subido de 14 a 24 recortes por cada 10 artículos ofrecidos. 0 sea, había subido casi al doble y sus publicaciones estaban apareciendo en 13 países, con muy buena acogida en México, Colombia, Ecuador, Perú y República Dominicana (6). En cuanto a sus contenidos, en ese momento ALASEI estaba cumpliendo fielmente con su mandato. Ofrecía 15 artículos semanales y el 24% estaba formado por artículos sobre necesidades básicas (incluyendo cultura, educación y derechos humanos); 33% sobre recursos para el desarrollo (defensa de materias primas, tecnologías y cooperación técnica, producción y transporte, finanzas y deuda externa); 33% sobre política nacional e internacional y un 10% de misceláneos, incluyendo deportes. Los actores de estos temas estaban formados por un 47% de entidades de gobierno, 17% de partidos y organizaciones de base, 15% de actores del campo de la cultura, educación, comunicación y ciencia, y un 5% de empresas privadas de diversos rubros. El mismo análisis mostró que las diferencias entre el menú informativo ofrecido por ALASEI y la selección realizada por los medios eran mínimas. Los medios acogían muy bien los temas de finanzas y deuda externa, economía, necesidades básicas, cultura, educación y comunicación, seguridad y armamentismo. En cambio, no favorecían tanto los artículos sobre comercio y materias primas, ni los panoramas de política nacional. Este análisis, al igual que otro anterior realizado por esta autora, mostró que, después de todo, el estudio de receptividad realizado en 1980 no anduvo descaminado; era cierto que los editores estaban dispuestos a publicar, por ejemplo, sobre necesidades básicas de la población y otros temas claves que siempre habían sido descuidados por las agencias transnacionales. Sólo había que ofrecerles la información adecuada. Pero este feliz comienzo no ha tenido un desarrollo muy afortunado. Por confusiones de su Consejo y gerencia, ALASEI no supo definir una buena estrategia para consolidar sus logros iniciales y comenzó a dispersar esfuerzos. Por un tiempo quiso competir con IPS Tercer Mundo, cosa que era no sólo innecesaria sino también de mal gusto, ya que su propio nacimiento le debe mucho a IPS. Luego quiso competir con Informe Latinoamericano y se puso a crear carpetas nuevas para diversificar su mercado antes de consolidar sus logros iniciales. Simultáneamente, careciendo de recursos propios y sin poder financiarse en base a ventas, puso más empeño en conseguir tecnología avanzada -por donaciones de países dispuestos a cooperar con el desarrollo- que en afianzar ventas y asegurar el pago de sus corresponsales. El resultado es que, en la actualidad, la calidad del servicio ha bajado notoriamente. Desde hace un año, por lo menos, la carpeta pone un énfasis excesivo en los temas políticos -que resultan más fáciles para corresponsales que deben vivir de otros ingresos- y, aunque la presentación de su producto es agradable, los contenidos ya no son un gran aporte a la cobertura de los procesos de desarrollo. En una reunión realizada en octubre de 1988 los corresponsales y la gerencia llegaron a un 11 pacto" para superar esta situación, pero ese pacto requiere que los corresponsales reciban sus sueldos -muy atrasados - para que puedan dar más tiempo a la producción de ALASEI, por tanto su cumplimiento es incierto.


Por otro lado, no está descartado que ALASEI pueda sufrir presiones políticas parecidas a las de CANA a principios de los 80. Hasta ahora los gobiernos han respetado la autonomía del trabajo periodístico de la agencia, pero en la última reunión del Sistema Económico Latinoamericano -realizada a mediados de 1988varios gobiernos se quejaron de que la cobertura de ALASEI les desfavorecía y algunos quisieron poner condiciones en este aspecto. Esto no ha tenido ningún impacto sobre la producción periodística, pero eso se debe más a la incoherencia que a la generosidad de los gobiernos. Lo cierto es que, si quisieran ejercer control, la ausencia de contrapartes fuertes en el Consejo de ALASEI se los permitiría fácilmente. ROMPER LA DEPENDENCIA NO ES FACIL La evaluación de estas creaturas tampoco es fácil. El hecho de que existan es un logro enorme que rompe una historia larga y continua en la cual América Latina siempre fue objeto de versiones noticiosas ajenas. En este sentido, su mera existencia es un triunfo importante. Por otro lado, la originalidad de los modelos es única en el Tercer Mundo, ya que en otras regiones sólo se ha aplicado el modelo de intercambio entre agencias gubernamentales. En tercer lugar, la persistencia y regularidad del funcionamiento de estas agencias es notable. En cuarto lugar, en todos los casos se ha dado una verdadera preocupación por los contenidos y normas para crear un tipo de información realmente distinta a la ofrecida por las fuentes transnacionales. Y en quinto lugar, si bien los impactos no son tan claros ni han sido suficientemente estudiados, los datos disponibles indican que la recepción ha sido mucho mejor de lo que se podría haber esperado hace diez o quince años. Pero esto no es todo, porque la existencia de estas agencias contiene grandes contradicciones y absurdos. Un absurdo mayúsculo, por ejemplo, es el hecho de que los países de América Latina y el Caribe quisieron crear estos sistemas para reafirmar la autonomía en sus comunicaciones, pero hasta hoy la mayoría de ellos no ha hecho ni el menor esfuerzo para financiar este empeño. Los gobiernos quieren ser autónomos, pero siempre y cuando alguien cubra los costos de su soberanía. En el caso de ASIN, las obligaciones de los estados miembros son sólo tres: a) designar un corresponsal -entre el personal de su propia agencia nacional- para facilitar el diálogo entre la mesa central y los miembros del sistema; pagar una cuota anual que oscila entre 1.000 y 2.000 dólares según el sistema usado por el SELA (países de Grupo A, B y Q; y ceder a la Secretaría Operativa, IPS, el uso del tramo nacional de un canal telegráfico full – duplex. Hasta hoy, 1989, las agencias nacionales nunca han cumplido seriamente con la obligación de designar un corresponsal y sus gobiernos han olvidado -todos los gobiernos de diversas tendencias que se han turnado en diez años de cómoda participación en ASIN- el pago de sus cuotas. Los países cumplen con aportar los canales, pero eso no es mucho decir ya que, como señaló el director de IPS en la última asamblea general del sistema, el costo real de un canal telegráfico es apenas US$ 60. Como los países pagan sólo el tramo nacional, queda en manos de IPS el pago del tramo internacional sin el cual el intercambio sería físicamente imposible. En esa ocasión Savio agregó que, si bien este sistema era perfecto para los países y podía seguir así unos cien años, IPS prefería que los gobiernos se decidieran de una vez por todas a transformar ASIN en un instrumento realmente soberano (7). El mismo problema afecta a ALASEI, ya que hasta hoy los países miembros han sido incapaces de pagar sus cuotas. Estas siguen también la escala del SELA, que asigna cuotas mínimas o francamente ridículas, ya que un estado no debería hablar de soberanía si no puede pagar siquiera US$ 1.000 anuales. Y, aunque los gobiernos no participan directamente en CANA, su incompetencia es también parte de los problemas económicos de esta agencia, ya que pese a desear tanto una perspectiva caribeña en las noticias, no han sido capaces de fijarle las tarifas rebajadas de telecomunicaciones que los foros internacionales han recomendado para apoyar a las agencias del Tercer Mundo.


Debido a la incoherencia de los gobiernos que las han apoyado, el financiamiento de estas redes depende fundamentalmente de la cooperación externa. Sus equipos, sus cursos de entrenamiento y otros gastos son cubiertos por donaciones de países industrializados que simpatizan con las aspiraciones de autonomía informativa. Las ventajas de estas ayudas es obvia, pero sus desventajas no han sido evaluadas seriamente. Algunos podrían pensar que estas ayudas perpetúan la dependencia y, en cierto modo, esto es cierto. Pero ningún donante pone condiciones políticas ni de contenido y, por ello los resultados dependen sólo de sus cuadros directivos. Personalmente, pienso que la principal desventaja de esta ayuda es que crea un colchón que amortigua el duro contacto con la realidad de los mercados informativos y, al liberarles de la necesidad de competir por su subsistencia, les permite sobrevivir independientemente de la calidad de sus resultados. Un resultado de esto es la falta de realismo en todo lo concerniente a la distribución. En general, estas agencias tienen una visión mágica de la comunicación: al parecer, bastaría con producir un mensaje para que éste llegue al destinatario. Siempre hablan de la necesidad de tener jefes de ventas, pero sus prioridades siempre son otras y así, el tiempo sigue pasando sin que ninguna tenga una estrategia seria para la distribución. Es verdad que tienen dificultades económicas, pero todas administran algunos fondos y por lo menos en un caso -ALASEI- no se podría decir que sus cuadros directivos hayan estado mal pagados. El problema es la falta de prioridad para este aspecto. Está muy bien que se ocupen de fijar líneas de contenido y evalúen sus servicios con monitoreos regulares. Pero, tal como he dicho ante algunas asambleas de ministros de ASIN, todo es trabajo perdido a menos que revisen seriamente sus estrategias de distribución y la llegada real a los usuarios. En ASIN esta llegada es un misterio. IPS se ocupa de que el material circule entre los países y su eficiencia en este aspecto puede comprobarse fácilmente. No ocurre lo mismo, sin embargo, con la distribución dentro de cada país. Esta depende de las agencias nacionales u oficinas de información de cada gobierno y su forma de enfrentar la tarea varía tanto y es normalmente tan poco lógica y eficiente, que no se podría afirmar nada sobre la utilidad final y concreta de tanto esfuerzo. En cuanto a ALASEI, si bien su mecanismo de distribución probó ser bueno, la confusa estrategia de competencia con fuentes afines y complementarias ha hecho que la agencia no explote bien su mercado potencial ni piense seriamente en lograr una mejor proporción de ingresos por ventas. Parte del problema radica en la incapacidad que han tenido hasta ahora para definir su público-objetivo. Para CANA esto no es realmente un problema porque el objetivo está dado por la composición de sus accionistas, medios privados y públicos. Eso no resuelve todas las incógnitas, pero ayuda mucho a convivir con ellas. En ASIN y ALASEI, en cambio, la naturaleza de sus públicos no es tan evidente. Ambas agencias fueron creadas para apoyar el desarrollo y la cooperación mutua y, aunque no siempre los respetan, ambas han definido criterios para traducir estos fines en contenidos periodísticos. Lo que no está tan claro, sin embargo, es a quién y por qué medios o canales deberían enviar esta información. Yo misma comprobé, por ejemplo, que en la época más álgida del shock de la deuda externa, ASIN no estaba dando una buena cobertura de las negociaciones y debates del "no-cártel de deudores". Y su servicio no estaba llegando a los actores claves: ministerios de hacienda y bancos centrales, por ejemplo. En cuanto a ALASEI, sus principios enfatizan la cobertura de necesidades básicas y por algún tiempo cumplió con esos principios, pero hasta hoy pone más empeño y orgullo en llegar a la gran prensa que no está al alcance de los necesitados, y no parece tener ninguna estrategia para llegar a los numerosos organismos no gubernamentales que trabajan en proyectos de desarrollo auto-sostenido con los sectores más pobres de América Latina. La formación del personal también es parte del problema. Por un motivo u otro, todos los periodistas de gobierno entienden que su tarea es cubrir las acciones del ejecutivo y, por más entrenamiento que reciban, les cuesta mucho pensar o imaginar algo diferente. La idea de que la información pueda o deba ser útil en los procesos de toma de decisiones les resulta completamente ajena. Y con este mismo criterio, tampoco


piensan en organizar un esquema de distribución para llegar a los que toman decisiones sobre finanzas, industria, agricultura, etc. En ALASEI es obvio que sus periodistas no piensan en hacer propaganda a los gobiernos, pero tampoco es claro en qué usuario están pensando cuando escriben. 0 bien, escriben simplemente como cualquier periodista bien entrenado: para el mundo en general, sin nadie particular in mente. Esto no es un problema exclusivo de estas agencias. Al contrario. Todo periodista bien formado sabe que su negocio consiste en informar al mundo, sin preocuparse nunca de los muchos matices que puede tener ese mundo. Esto es parte del "ethos" profesional y por eso la superación de este problema no depende sólo de las nuevas redes. Así como el Caribe no puede producir una perspectiva caribefla de buenas a primeras, después de 300 años de dominación colonia¡ y con sus escuelas de comunicación recién formadas, en América Latina no se puede esperar que, después de un siglo y medio de colonialismo informativo, nuestros periodistas den a luz todo un sistema nuevo para definir sus objetivos, sus temas, sus estilos y sus públicos. Por ello estas agencias deben ser vistas más bien como gérmenes de nuevos estilos... que probablemente tardarán varias décadas antes de llegar a su plena madurez y capacidad para dar frutos más efectivos. Referencias 1. Sobre el dominio de las agencias transnacionales ver Raquel Salinas: Agencias transnacionales de información y el Tercer Mundo. Quito: CIESPAL, Colección Intiyán, Quito, julio de 1984. Este libro es la fuente más completa que existe en castellano sobre todo lo relacionado con la producción y circulación de noticias en el mundo, e incluye datos originales sobre todas las redes creadas por el Tercer Mundo en las dos últimas décadas. El título del libro, tan poco imaginativo y burocrático, fue impuesto por el director de CIESPAL -Luis Eladio Proaño- sin consultarme. Por mi parte, reivindico el título original -"Ruido de teletipos"- y aún espero que algún día CIESPAL responda por este atentado a mis derechos de autora. 2. Las informaciones sobre CANA están basadas en estudios realizados por la doctora Marlene Cuthbert. Como síntesis, ver Cuthbert: "Agencia de Noticias del Caribe, CANA", publicado como capítulo XIII de mi libro sobre agencias de noticias, op. cit. pp. 312 - 337. 3. Para informaciones más detenidas sobre los orígenes y estatutos de ASIN y ALASEI, ver los capítulos XIV y XV de mi libro, op. cit. pp. 338 - 392. 4. Raquel Salinas: Estudio exploratorio de receptividad posible de una agencia latinoamericana de servicios especiales de información. Estocolmo: Instituto de Estudios Latinoamericanos, Occasional Papers, febrero 1980. La recolección de datos en ocho países fue realizada por Gloria de Vela, Luis Gonzaga, Femando Reyes, Walter Neyra, Josep Rota, Luis A. Gómez y Eduardo Ramos. La autora recogió datos en Argentina y Bolivia y preparó el informe final del estudio. El título fue determinado por contrato con UNESCO y por tanto va sin comentarios. 6. Raquel Salinas: "ASIN, o las ventajas de saber más". Presentado a la VI¡ Asamblea General de Ministros de Información de ASIN, Lima, marzo de 1987. Publicado en el Informe final de la VII Asamblea General de Acción de Sistemas Informativos Nacionales, ASIN, pp. 36-51. Versión bilingue -castellano e ingléseditada por ANDINA, agencia nacional del Perú y sede la presidencia elegida en dicha asamblea. Lima: Editora Perú. 6. Raquel Salinas: Noticias que hacen noticia. Contenidos y publicaciones de LASEL Estudio realizado a solicitud de la agencia de ALAS El, Informe interno, mayo de 1986. 7. Roberto Savio: "Informe de la Secretaría Operativa". Presentado a la VII Asamblea General de ASIN. Informe final de dicha asamblea, op. cit., pp. 25 - 35


LA HISTORIA EFECTIVA DE UNA UTOPIA POLITICAS Y PLANIFICACION DE LA COMUNICACION EN AMERICA LATINA MAX TELLO 1. LA HISTORIA EFECTIVA Es muy tentador decir que nada cambió y que entre 1976 y 1988 el discurso sobre las políticas de comunicación cayó en el vacío sin mayor fruto que la discusión teórica o la retórica política. Pero para quienes fuimos formados en el espíritu de este discurso y en el contexto de vertiginosos cambios sucedidos en estos doce años en las comunicaciones en América latina, se nos hace difícil creer en un fracaso absoluto de tantos esfuerzos. Es preferible pensar que la situación actual de las comunicaciones en la región es producto de las múltiples presiones por el cambio, la democratización, el desarrollo empresarial, la innovación tecnológica y la eficiencia de los procesos. En estos doce años todo se transformó y una generación de comunicadores, decisores y empresarios provista de una nueva forma de pensar su práctica tomó la posta. Quizás ya no se trataba de los modelos ideales de los 70, de la sociedad deseable democrática y de participación plena. Pero junto con la paulatina democratización de la región, la ampliación de los públicos y la acumulación empresarial, industriales, académicos y políticos respondieron a tendencias crecientes en los sistemas de comunicación: producción nacional, libertad de expresión, información regional, exigencias de integración, niveles de calidad, racionalización económica. Pese a que aún no terminan de reconocerlo, hay un lenguaje común que opera desde adentro de ellos sin que se den cuenta. Este no es producto de la incidencia de recomendaciones de expertos, sino es expresión de la tendencia general de las sociedades hacia un cambio inevitable. El mérito de quienes participaron en la discusión teórica y política no se mide por la efectividad cuantificable de las recomendaciones tenidas en cuenta o no, sino por el aporte que significa haber sido los primeros en decirlo o en intentar formalizarlo. La preocupación gubernamental por las comunicaciones es anterior a la reunión de Costa Rica: en Chile Frei y Allende, en Perú Velasco, en Venezuela Carlos Andrés Pérez, en México Echeverría, dieron pasos sustantivos hacia lograr un flujo más equilibrado y generar políticas orgánicas y coherentes. Por otra parte la exigencia del cambio en el sector se convierte en demanda de diferentes sectores sociales. Esto pasó en el Perú de Velasco, en México de López Portillo y en Argentina df, Alfonsín. Sólo el ser expresión de la demanda social posibilitó que los proyectos tuvieran cierta convergencia más allá de la diversidad de apoyos financieros. Y es esta capacidad de expresar la demanda lo que hay que rescatar de la situación actual en tanto síntesis. No nos atreveríamos a reducir la evaluación de esta coyuntura a la efectividad ejecutoria de las intervenciones gubernamentales en el sector. Los gobiernos militares fueron muy ejecutivos en sus intervenciones, pero no transparentaron la demanda. Los gobiernos democráticos fueron menos ejecutivos, pero crearon condiciones para transparentar la complejidad social. Definitivamente en la actual coyuntura hay mucho reconocible como característico desde hace dos décadas: vacíos legales, incoherencia política, falta de explicitación, alianzas privadas frente a las iniciativas estatales que pudieran significar cambios, no trasgredir el concepto clásico de libertad de expresión.


Son todos rasgos de sociedades donde las fuerzas que exigen libertad de comercio tienen aún una fuerte capacidad de presión. Sin embargo grandes cambios se produjeron, cambios que merecen el esfuerzo desplegado y comprueban que lo que vislumbraban los hombres del 76 era en cierta forma inevitable. Casi todas las legislaciones tienen en cuenta el problema de la concentración y los monopolios, la necesidad de contemplar una cuota de programación nacional y de normar la publicidad. Los medios de comunicación deben ser accesibles a toda la población y la oferta debe ser diversificada. El estado debe velar porque se procuren los servicios complementarios necesarios. Los estados son conscientes de la importancia del recurso espectro electromagnético y los países ecuatoriales disputan por la soberanía de la órbita geoestacionaria. Las tempranas experiencias colombiana y mexicana en el uso de la radio para la educación y la promoción social se han extendido a toda América Latina. La presión popular pugna por expresarse. En todas partes surgen radios populares, productoras de video alternativo, centros multimedia de apoyo a sindicatos, organizaciones barriales y comunidades campesinas. Los media tienden a extenderse descentralizadamente dentro de los países. Y a la vez tienden a integrarse para la producción y la circulación de programas regionales. Se ha impuesto la racionalidad en el empleo de la comunicación como un recurso para el desarrollo nacional La conciencia de que la comunicación es un recurso planificable. En todos los países se han creado instituciones reguladoras y de decisión: Ministerios de telecomunicaciones, comunicaciones e información, Sistemas Nacionales de Comunicación Social, Oficinas Centrales de Información, Consejos de Cultura. El tema se ha legitimado, es parte del discurso legal, empresarial y académico. Al punto que la innovación tecnológica ya no encuentra el vacío crítico de décadas anteriores. La evaluación social de la tecnología es condición de necesidad. Y es que todo cambió, no porque hubieran premeditadas intervenciones, sino porque como toda utopía, ésta no dejaba de tener razón. 2. OSCILACIONES DEL EQUILIBRIO DESEABLE Hablar de políticas, legislación y planes para un flujo más equilibrado de información es remontarse a los años sesenta, cuando se dieron las bases para la definición de los dos sistemas televisivos heterodoxos de la región: Colombia y Chile. En la definición de la televisión colombiana y la creación de Inravisión (1963) constituyendo un sistema mixto, dentro de un gran esfuerzo de concertación entre los sectores público y privado, se dan los primeros pasos hacia una ampliación del número de emisores. Y si bien inicialmente se da una alianza entre tres programadoras privadas para copar el tiempo de transmisión ofrecido por el Estado a través de Inravisión, paulatinamente surgen otras propuestas comerciales e ideológicas. Así desde 1975 se incrementa gradualmente la posibilidad del gobierno de controlar el equilibrio en la oferta informativa de los dos principales partidos políticos a través de la televisión.


En el caso de Chile el gobierno demócrata cristiano de Frei (1964-70) promulgó la ley 17.377 que define la gestión universitaria y estatal de la televisión, con el propósito de garantizar el pluralismo y el nivel cultural de la programación. El gobierno socialista de Allende a través del Estatuto de Garantías Constitucionales reafirmó este espíritu. Y pese al uso represivo y propagandístico que dio Pinochet a la televisión, esta sigue en manos de las instituciones que demócrata cristianos y socialistas pensaron como las más pertinentes. Entonces el problema de base es tomar la decisión política en el momento oportuno. En la década del 60, cuando se incorporaba la tecnología en América Latina y no se habían constituido aún poderosos conglomerados industriales, era más sencillo optar por fórmulas innovadoras que supusieran una mayor participación. De hecho la retórica de la incorporación televisiva remitía siempre a la educación y la promoción cultural. Y estas fórmulas eran innovadoras porque otros medios como la prensa y la radio eran y son predominantemente privados. Pero disuadir resistencias en los 60 era tarea realizable. Pese a las notables intervenciones de gobiernos como los de Carlos Andrés Pérez y Herrera Campíns en Venezuela, Velasco Alvarado en Perú, Echeverría y López Portillo en México, el sistema de comunicaciones permaneció predominantemente privado y comercial, sostenido en recursos publicitarios. Las intervenciones gubernamentales por parte de regímenes de fácto en Brasil, Chile o Argentina no modificaron este modelo. Sin embargo hay que precisar que no todos los medios fueron objeto de similar tratamiento. Mientras la prensa y los medios impresos eran dejados al libre mercado, la radio era descuidada y se convertía en el mejor canal del discurso alternativo, y la televisión era objeto de reiterados controles y propósitos intervencionistas. Esto corresponde a las tendencias de diferenciación de públicos entre medios impresos y audiovisuales. Los últimos alcanzan las masas, por lo tanto son objeto de mayor atención. La intervención gubernamental no siempre significó censura, concentración o mecanismos reductores de la complejidad social. Pudo haber significado apertura como en Colombia y Chile democrático, negociación y convergencia de intereses como en México o la imposición de un discurso socializante como en Perú. En general podríamos decir que los gobiernos militares fueron muy ejecutivos en su acción sobre el sector, pero transparentaron menos la demanda social. Y los gobiernos democráticos fueron más discursivos que ejecutivos, pero crearon condiciones para transparentar más la demanda social. Esto es importante porque el discurso que expresa la tendencia al cambio en el sector fue recogido por gobiernos socialdemócratas como los de Carlos Andrés Pérez, Echeverría, López Portillo y García, por gobiernos socialistas como los de Allende y el general Velasco Alvarado, o por demócrata cristianos como el antecedente que significó Frei y la continuidad pluralista de Herrera Campíns. Salvo el caso de Velasco Alvarado, los gobiernos militares mantuvieron una posición liberal y privatizante convergente con los promotores de la libertad de mercado como Belaunde y Lusinchi. Las políticas militares eran por lo general las de un estratega: la comunicación sirve para el desarrollo, la integración nacional, la defensa y el control, por lo tanto había que ampliar las redes e innovar la tecnología. Esto se expresa en la preocupación por la cobertura de las telecomunicaciones y por el fundamento geopolítico de los sistemas satelitales, el caso Brasilsat es prueba palpable de este interés. Pero cuando la ejecutiva militar interviene directamente los medios con una preocupación en el discurso y con fines socializantes como en Perú (196875), la resistencia empresarial y la escasez de recursos públicos se constituyen en variables intervinientes que afectan el desarrollo industrial del sector y sacan del mercado internacional a los productos del país. Así la expropiación del 5 1 % de las acciones de los canales de


televisión y la creación de un monopolio estatal de programación significaron el atraso tecnológico del medio y el corte de la exportación de telenovelas. Radio y Televisión (1973) y permitió el acceso de los partidos a los medios estatales. El presidente López Portillo (1976-82) continuó con la misma línea. Durante su administración se dio el gran debate nacional sobre el derecho a la información. Este debate sobrepasó las intenciones gubernamentales y las dimensiones del tema, surgiendo de sectores políticos, laborales y académicos la demanda por políticas nacionales de comunicación, legislación pertinente y participación. Rebasado el gobierno, la imposibilidad de tomar decisiones demostró una vez más la fuerte presencia empresarial, los límites de la regulación gubernamental y las contradicciones al interior del aparato estatal. Las propuestas venezolanas estuvieron marcadas por un espíritu de concertación con el sector privado y por el interés por brindar servicios complementarios. Los presidentes Pérez (74-79) y Herrera Campíns (79-84) realizaron planteamientos de políticas de comunicación en una continuidad pluralista, pese a las presiones empresariales, la crisis económica y las limitaciones del Estado. Los corpus políticos venezolanos han sido los más coherentes e integrados de América Latina. La razón es que siempre se han sostenido en un esfuerzo de investigación previa. Durante la administración del presidente Pérez se reguló la publicidad, se crearon y reorganizaron los Ministerios de Comunicación e Información, se creó la Oficina Central de Información y la Comisión Nacional de Cultura. Esta última encargó la producción del informe Ratelve, que contenía propuestas sobre radiodifusión de servicio público, concertación entre los sectores público y privado, servicios complementarios, calidad de infraestructura y programación y ampliación de la cobertura. El V Plan de la Nación (1976-80) -durante la administración de Pérez- vincula la comunicación al desarrollo, reconoce la necesidad de control estatal, plantea la creación del Sistema Nacional de Comunicación Social, la participación colectiva, la integración regional y la evaluación de la tecnología a incorporar. Finalmente se pronuncia en favor del Nuevo Orden Económico Internacional Durante la administración de Herrera Campíns el VI Plan (81-84) define las políticas de la comunicación en razón del desarrollo, el acceso y la participación, la consolidación del sistema de medios del Estado y el apoyo al Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación. Los esfuerzos por un flujo más equilibrado no han sido solamente nacionales, sino también regionales. Hay que mencionar las experiencias de ASIN (1979), Acción de Sistemas Informativos Nacionales, y ALASEI (1983), Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Información. ASIN es una red que integra las agencias oficiales nacionales. ALASEI es un servicio regional que ofrece material de información complementario. Ambas experiencias son asesoradas y apoyadas por Inter Press Service. A través de ASIN los Estados han establecido una real vinculación directa más allá de las coyunturas políticas, distribuyendo información latinoamericana entre medios masivos estatales y privados. ALASEI ha logrado una regular aceptación y mantiene una línea independiente de los gobiernos y comprometida con el Nuevo Orden Económico Internacional y el Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación. Pero la tendencia a potenciar el flujo. sur-sur también ha llegado al sector comercial. Los canales de televisión latinoamericanos tienden a incluir cada vez más programación local y regional, la cual tiene los mayores ratings de la televisión. Y la ampliación de los emisores se extiende al video, la radio alternativa y toda la gama de la comunicación popular. Esta ampliación responde más a la presión de sectores sociales que pugnan por hacerse escuchar que a la legislación que formalizaría tal expresión.


De hecho el vacío legal en algunos países ha posibilitado la extensión de la oferta de mensajes, la recomposición de grupos y la introducción de nuevas tecnologías como prolongación de conglomerados ya existentes. Y probablemente estos sean los retos más urgentes de la presente coyuntura. 3.

NO MAS ALLA DE LA LIBERTAD DE EXPRESION

La historia demuestra que ha sido mucho pedir que el ejercicio de la libertad de expresión vaya más allá de los límites liberales del concepto. En toda América Latina los periodistas exigen el respeto a una libertad que se sostiene en la posibilidad de conseguir y cubrir información dentro de los parámetros de tratamiento y selección impuestos por la dirección de sus medios. La libertad de expresión se limita a la libertad de mercado, no trasgrede esta premisa porque no hay demanda para hacerlo y porque en la convulsionada historia de golpes de estado y revoluciones militares lo primero en desaparecer era el mito de una libertad sostenida en el vacío de la desregulación. Esta libertad fue víctima de los intentos socializantes de Velasco y de los retrocesos estratégicos de Morales Bermúdez. Primero liberales y luego socialistas, los periodistas peruanos sufrieron la intervención a la prensa, clausuras, confiscación de ediciones, presiones políticas, deportaciones, restriciones gubernamentales. Los estilos brasileño, argentino y chileno fueron mucho más duros. En la década de los presidentes Castelo Branco y Da Costa e Silva se produjo un eficiente aparato legal para la censura y la represión. La Ley de seguridad nacional y el Acta Institucional Nº 5 cerraron el congreso, suspendieron las libertades, instalaron la censura previa, posibilitaron la prisión y acallaron a la prensa. El régimen chileno fue muy preciso: expropió empresas, radios y diarios. La razón estratégica militar lleva a estos gobiernos a limitar la conglomeración y los monopolios. La concentración privada podía hacer fuerte a la oposición en Perú y Argentina. Oposiciones empresariales ante gobiernos que se representaban excesivamente izquierdistas o derechistas. Así la ley 19020, Ley General de Telecomunicaciones del Perú (197 1) restringe la concentración y la ley 22285, Ley de Radiodifusión de Argentina (1980) hace lo propio. Cuando los gobiernos democráticos tienen iniciativas políticas la claridad y la precisión de sus propósitos va desde la confusión hasta el rigor de la incorporación del sector en la planificación nacional. El caso más evidente de confusión es el de la Argentina de Alfonsín. El gobierno no ha logrado definir una clara política respecto a las comunicaciones. Desde 1985 el congreso discute sucesivos proyectos de ley de radiodifusión en los que se comprueba que no hay una correspondencia constante entre las propuestas y los proyectos políticos de los partidos. Una explicación es que la preocupación respecto a las políticas recorre toda la sociedad civil y probablemente esto se manifieste en una continuidad entre propuestas provenientes de diversas posiciones. Una explicación similar es útil para entender la continuidad entre los planes nacionales de social demócratas y demócrata cristianos en Venezuela. Sin embargo los proyectos argentinos en sus diferencias específicas evidencian que la actual indecisión se sostiene en la importante presencia de grupos empresariales y segmentos de la sociedad civil a través de las diversas propuestas radicales y justicialistas. La convergencia se ubica en razón de propuestas antimonopólicas o limitantes de la concentración; pero a la vez ampliando las posibilidades de relativa conglomeración más allá de los márgenes impuestos por los militares. Las propuestas siguen siendo privatistas, pero se enfatizan en la programación nacional y en la legislación publicitaria. Pero lo realmente vanguardista es que se hable de promover la apertura a otros emisores: universidades, municipalidad, asociaciones intermedias. El discurso de la participación también fue empleado en Perú. El general Velasco hablaba de que se estaba creando una sociedad de participación plena. En razón de esta participación en 1974 se expropiaron los diarios de circulación nacional para ser entregados a los sectores organizados de la sociedad; pero mientras


se producía la organización necesaria de estos sectores el gobierno cumplía con administrar la prensa. Definitivamente nunca se produjo la transferencia esperada y los sucesivos gobiernos procedieron a devolver los medios expropiados otorgando en resarcimiento a los empresarios afectados indemnizaciones, exoneraciones de impuestos e incentivos financieros que hacen del sector privado de los media un grupo privilegiado de la industria nacional. El actual gobierno peruano del presidente García, siguiendo la tradición socialdemócrata, intentó a inicios de su administración convocar a una comisión de políticas de comunicación que representara a los diversos sectores comprometidos. Sin embargo la instalación e implementación de la comisión nunca se realizó y el progresivo debilitamiento del régimen condicionó que su intervención en el sector no se manifestara. Pero la tendencia al cambio también se hace patente en el sistema peruano. Los empresarios descubrieron las ventajas de la programación nacional y de la promoción cultural. Los públicos son convergentes respecto a esta tendencia y se evidencia un incremento en la calidad del producto local. Estas tendencias se dan antes y en mucho mayor medida en grandes productores como Brasil y México. No se trata de procesos similares, pero sí paralelos. En Brasil el nacionalismo fue una de las peticiones de principio que impusieron los sucesivos gobiernos militares a cambio de facilitar la expansión del sector privado. A los gobiernos no les faltaban armas: licencias, recursos financieros y subsidios publicitarios eran razones más que convincentes para la concertación. En México el nacionalismo es una tradición que remite hasta 1934 con las leyes de incentivo del cine y la música nacional. El sector privado es predominante, concentrado en la televisión y disperso en la radio y la prensa. Pero la fuerte presencia gubernamental y la concordancia política han facilitado intervenciones reguladoras en la programación, publicidad, producción nacional y promoción cultural. El Estado cuenta con recursos como el control de insumos, créditos y auspicio publicitario. El presidente Echeverría (1970-76) se expresó críticamente de los empresarios, intervino en la regulación de la publicidad y la programación, promulgó el reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisión (1973) y permitió el acceso de los partidos a los medios estatales. El presidente López Portillo (1976-82) continuó con la misma línea. Durante su administración se dio el gran debate nacional sobre el derecho a la información. Este debate sobrepasó las intenciones gubernamentales y las dimensiones del tema, surgiendo de sectores políticos, laborales y académicos la demanda por políticas nacionales de comunicación, legislación pertinente y participación. Rebasado el gobierno, la imposibilidad de tomar decisiones demostró una vez más la fuerte presencia empresarial, los límites de la regulación gubernamental y las contradicciones al interior del aparato estatal. Las propuestas venezolanas estuvieron marcadas por un espíritu de concertación con el sector privado y por el interés por brindar servicios complementarios. Los presidentes Pérez (74-79) y Herrera Campíns (79-84) realizaron planteamientos de políticas de comunicación en una continuidad pluralista, pese a las presiones empresariales, la crisis económica y las limitaciones del Estado. Los corpus políticos venezolanos han sido los más coherentes e integrados de América Latina. La razón es que siempre se han sostenido en un esfuerzo de investigación previa. Durante la administración del presidente Pérez se reguló la publicidad, se crearon y reorganizaron los Ministerios de Comunicación e Información, se creó la Oficina Central de Información y la Comisión Nacional de Cultura. Esta última encargó la producción del informe Ratelve, que contenía propuestas sobre radiodifusión de servicio público, concertación entre los sectores público y privado, servicios complementarios, calidad de infraestructura y programación y ampliación de la cobertura.


El V Plan de la Nación (1976-80) -durante la administración de Pérez- vincula la comunicación al desarrollo, reconoce la necesidad de control estatal, plantea la creación del Sistema Nacional de Comunicación Social, la participación colectiva, la integración regional y la evaluación de la tecnología a incorporar. Finalmente se pronuncia en favor del Nuevo Orden Económico Internacional. Durante la administración de Herrera Campíns el VI Plan (81-84) define las políticas de la comunicación en razón del desarrollo, el acceso y la participación, la consolidación del sistema de medios del Estado y el apoyo al Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación. Los esfuerzos por un flujo más equilibrado no han sido solamente nacionales, sino también regionales. Hay que mencionar las experiencias de ASIN (1979), Acción de Sistemas Informativos Nacionales, y ALASEI (1983), Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Información. ASIN es una red que integra las agencias oficiales nacionales. ALASEI es un servicio regional que ofrece material de información complementario. Ambas experiencias son asesoradas y apoyadas por Inter Press Service. A través de ASIN los Estados han establecido una real vinculación directa más allá de las coyunturas políticas, distribuyendo información latinoamericana entre medios masivos estatales y privados. ALASEI ha logrado una regular aceptación y mantiene una línea independiente de los gobiernos y comprometida con el Nuevo Orden Económico Internacional y el Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación. Pero la tendencia a potenciar el flujo. sur-sur también ha llegado al sector comercial. Los canales de televisión latinoamericanos tienden a incluir cada vez más programación local y regional, la cual tiene los mayores ratings de la televisión. Y la ampliación de los emisores se extiende al video, la radio alternativa y toda la gama de la comunicación popular. Esta ampliación responde más a la presión de sectores sociales que pugnan por hacerse escuchar que a la legislación que formalizaría tal expresión. De hecho el vacío legal en algunos países ha posibilitado la extensión de la oferta de mensajes, la recomposición de grupos y la introducción de nuevas tecnologías como prolongación de conglomerados ya existentes. Y probablemente estos sean los retos más urgentes de la presente coyuntura. NO MAS ALLA DE LA LIBERTAD DE EXPRESION La historia demuestra que ha sido mucho pedir que el ejercicio de la libertad de expresión vaya más allá de los límites liberales del concepto. En toda América Latina los periodistas exigen el respeto a una libertad que se sostiene en la posibilidad de conseguir y cubrir información dentro de los parámetros de tratamiento y selección impuestos por la dirección de sus medios. La libertad de expresión se limita a la libertad de mercado, no trasgrede esta premisa porque no hay demanda para hacerlo y porque en la convulsionada historia de golpes de estado y revoluciones militares lo primero en desaparecer era el mito de una libertad sostenida en el vacío de la desregulación. Esta libertad fue víctima de los intentos socializantes de Velasco y de los retrocesos estratégicos de Morales Bermúdez. Primero liberales y luego socialistas, los periodistas peruanos sufrieron la intervención a la prensa, clausuras, confiscación de ediciones, presiones políticas, deportaciones, restricciones gubernamentales. Los estilos brasileño, argentino y chileno fueron mucho más duros. En la década de los presidentes Castelo Branco y Da Costa e Silva se produjo un eficiente aparato legal para la censura y la represión. La Ley de seguridad nacional y el Acta Institucional Nº 5 cerraron el congreso, suspendieron las libertades, instalaron la censura previa, posibilitaron la prisión y acallaron a la prensa.


El régimen chileno fue muy preciso: expropió empresas, radios y diarios que tuvieran relación con la Unidad Popular, privó del derecho de expresión a locutores, actores y cantantes. La ley de seguridad interior del Estado permitió la suspensión de medios y la clausura de radios y revistas. El gobierno de Pinochet, al igual que los regímenes de facto de Argentina y Perú, por diferentes razones tuvieron una fuerte oposición de los gremios empresariales de la prensa. Pero las soluciones a los conflictos fueron diversas: en Perú se expropiaron los diarios de circulación nacional, en Chile se llegó a un estado de autocensura bajo control de la División Nacional de Comunicación (DINACOS) y en Argentina la ley 22285 permitió reiterados atropellos a la libertad de expresión. En este contexto el nivel de aspiración se redujo a objetivizar la libertad formalizada en las Constituciones. Y los gobiernos democráticos de la región trataron en lo posible de cumplir con este objetivo. No faltaron oportunidades en las que la tenacidad por defender lo logrado les hizo incurrir en contradicciones: los gobiernos venezolanos que proponían una mayor participación no dudaron en suspender algunos programas de radio y televisión o prohibir películas nacionales; el presidente Belaunde, adalid de la irrestricta libertad de prensa, respaldó sutiles intervenciones represivas como las leyes antiterrorista y de desacato. Sólo el gobierno mexicano de López Portillo incorporó en 1977 el derecho a la información en la Constitución. El Presidente había dejado traslucir el sentido de este derecho: pluralismo ideológico, participación, nacionalismo, consolidación del régimen de libertades y alcanzar una nueva dimensión de la democracia. Haciendo gala de tal derecho la Cámara de Diputados abrió los debates previos para reglamentarlo. Después de más de cien ponencias y de muchas presiones empresariales la Cámara no encontró una fórmula para reglamentar aquello que en el espíritu liberal se considera irreglamentable. En 1981 el informe sobre la comunicación en México de la Coordinación de Comunicación Social de la presidencia incluía una propuesta legislativa para ordenar la participación social en el ejercicio del derecho a la información. La propuesta se dirigía a promover la democratización y la participación popular en el manejo de los medios, pero por propia decisión gubernamental no progresó. En suma, era imposible ir más allá de reiterar la definición clásica de libertad de expresión. 4.

COMUNICACION RECURSO PLANIFICABLE

En general los gobiernos latinoamericanos son concientes de la necesidad de planificar sus recursos de comunicación e información. Esta planificación se realiza en razón de diferentes intereses. Los gobiernos militares la orientan hacia la integración nacional y el control social. En Argentina la Secretaría de Estado de Comunicación (SECOM) dependía del Ministerio de Economía. Esta evidente articulación a la gestión económica indicaba el rol instrumental que se asignaba a la comunicación durante la dictadura. En Chile la División Nacional de Comunicación (DINACOS) desarrollaba un rol de control y policía. La estrategia militar tuvo dos etapas: la primera de guerra psicológica al socialismo y la segunda, de integración social, control y reconocimiento de los logros del gobierno. Hubo dos experiencias realmente estructurales, la de Venezuela y la de Perú. En Venezuela la planificación nacional es una tradición en la gestión pública. Los V y VI Planes de la Nación incluyeron al sector. Y si bien no se lograron todos los cambios que se propusieron, los efectos legales e institucionales fueron trascendentales: se crearon nuevas instituciones como el Ministerio de Información, el Consejo Nacional de Cultura, el Fondo Cinematográfico y Venezolana de Televisión. Se dieron leyes nacionales como la ley de Cultura, la ley Orgánica de la Administración Pública, la ley de Educación. Se nacionalizó la actividad


publicitaria, se incentivó la producción nacional, la prensa de provincia y la cinematografía. Se realizó el proyecto Ratelve y se impulsó la presencia de Venezuela en la discusión mundial sobre la comunicación. El caso peruano remite al Plan del Perú de 1971 o Plan Nacional de Desarrollo 1971-75, donde se trataba la creación de un sistema participativo de comunicación y de usar los medios para la educación. En la misma época el Plan de Transpones y Comunicaciones trata el control del espectro y el Plan de Educación contemplaba un programa de extensión educativa y la creación de una Dirección Ministerial de Comunicación Social. La creación del Sistema Nacional de Información y la promulgación de las leyes de telecomunicaciones y de prensa indicaban que se trataba de una planificación del sistema total de comunicaciones en razón de los objetivos estratégicos del gobierno del general Velasco. Los posteriores gobiernos civiles argentino y peruanos no han tenido una concepción de la comunicación más allá del criterio instrumental. Han priorizado ordenar y planificar otros sectores ante las urgencias de la coyuntura actual. El caso mexicano es prototípico de una actitud diferente. Los intentos gubernamentales por planificar el sector han devenido en rotundos fracasos ante la presión empresarial. En el país latinoamericano de los grandes sistemas la planificación empresarial arrastra consigo la decisión gubernamental. El Estado se limita a ser un regulador de propuestas privadas y multinacionales. El modelo colombiano es más discreto y equilibrado. Desde 1976 el Ministerio de Comunicaciones articula su planificación al Departamento de Planeación de la Presidencia. TELECOM, la empresa nacional de telecomunicaciones, es factor primordial del Plan Nacional de Desarollo. Y el control estatal de la infraestructura de transmisión de televisión lo podemos entender como un esfuerzo por responder a la política cultural predefinida o por mantener el equilibrio político del país. En todos los casos mencionados la conciencia de planificar las comunicaciones surge paralelamente a las recomendaciones de Costa Rica. Se sostiene en la estrategia militar, en las doctrinas socialdemócratas o socialistas y en la urgencia de racionalizar el sector. Perola necesidad de planificar demandó un esfuerzo académico al respecto. Así, siguiendo las recomendaciones, el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) con auspicios de la Fundación Ebert, viene desarrollando desde 1981 un programa de capacitación, asesoría y publicaciones especializadas. La experiencia del CIESPAL ha tenido un gran intercambio con los promotores de la planificación de la comunicación en Venezuela. En términos específicos la formación que ofrece CIESPAL responde a las necesidades de capacitar especialistas en políticas de comunicación y diseño de proyectos. Su radio de influencia es el público académico y el de los proyectos de comunicación para el desarrollo. A ellos se dirigen cursos y publicaciones. Los consultores de CIESPAL y FES han llevado a cabo asesorías en casi todos los países de la región, dirigidas principalmente a proyectos y organismos públicos. Hasta el momento han capacitado a más de mil personas en la región, proporcionándoles formación técnica y constituyéndose en el mayor espacio de intercambio de experiencias de proyectos que se lleven a cabo en toda América Latina. El efecto multiplicador de CIESPAL está en los orígenes de la creación de cuatro Maestrías especializadas en Planificación de la Comunicación: la del ITESO (Guadalajara), la de la Universidad Iberoamericana (México), la de la Universidad Central de Venezuela y la de la 1 Iniversidad Autónoma de Santo Domingo.


Otro efecto importante es la racionalidad que ha impuesto entre quienes manejan proyectos de desarrollo que tienen componentes de comunicación. En América Latina existe la conciencia de que la comunicación es un recurso planificable. Esto ya es un gran cambio. 6. NIVELES DE DECISION Nunca se llegó a instalar un Consejo Nacional de Políticas de Comunicación. El tema no pasó de la etapa de propuestas y discusiones. El principio de participación que supone un Consejo era incompatible con gobiernos liberales, militares y con las presiones empresariales que actuaban sobre las administraciones que sacaran a luz la sola posibilidad de instalarlo. Lo que sí se encuentra en casi todos los países son instancias gubernamentales de decisión respecto a las comunicaciones. Estas instituciones tienen orígenes diversos: racionalidad administrativa, promoción cultural, ejecutar una política orgánica o control social. El nivel de integración dentro del aparato de estado también es heterogéneo. Difícilmente las instituciones creadas eran desmontadas por gobiernos sucesivos. Se les reorganizaba de acuerdo a la nueva estrategia y los principios políticos del partido gobernante, pero la conciencia de necesidad permanecía. Estas instituciones eran de dos tipos: las relativas a las telecomunicaciones y las relativas a los contenidos. Por lo general las primeras lograban legitimidad con mayor facilidad que las segundas. Estas eran asociadas con mecanismos de censura, control y represión. Los casos de Venezuela y Colombia son los más representativos de la aceptación por parte de la sociedad civil de la conformación de instituciones políticas en el sector. En 1974, durante la administración del presidente Pérez, se creó el Ministerio de Información de Venezuela. El órgano ministerial para manejar la política de comunicación era la Oficina Central de Información. Las funciones de esta oficina eran: coordinar la información y asesorar al Presidente a fin de que el ejecutivo pudiera llevar a cabo programas y proyectos específicos; coordinar con diferentes niveles gubernamentales lo concerniente a la información oficial; proponer al ejecutivo programas y proyectos para incorporarlos a los planes nacionales y sectoriales. El mismo año se crea la Comisión Nacional de Cultura, encargada de diseñar políticas de producción, difusión y conservación culturales. El resultado más notorio de su labor fue el informe Ratelve, en cuya elaboración estuvieron representados los sectores público y privado. En Colombia el Ministerio de Comunicaciones tiene a su cargo adoptar la política de comunicaciones del país. Comprende la administración postal, la empresa nacional de telecomunicaciones y el instituto de radio y televisión. Los mecanismos de mayor participación se encuentran al interior de INRAVISION: el Consejo Nacional de Televisión, conformado por tres miembros del sector gubernamental -representantes del Ministerio de Comunicaciones, del Director de Colcultura y del Presidente, y un conjunto de representantes no gubernamentales, de los periodistas, las Academias de Historia y Lengua, las Facultades de Comunicación, de los exdirectores de Inravisión y de los miembros de la Comisión de Vigilancia. Esta última está conformada por representantes de diversos sectores sociales: padres de familia, Universidades, artistas, iglesia, consumidores, organizaciones campesinas y sindicales, gremios de la producción, profesionales de salud, críticos de TV, anunciantes y empresas de publicidad. En México la ley federal de radio y televisión de 1960 contemplaba la creación de un Consejo Nacional de Radio y Televisión con una estructura semejante; pero nunca se instaló. Lo mismo ocurrió con el Consejo Nacional de Comunicación Social propuesto en el anteproyecto presentado por la Coordinación General de Comunicación Social de la Presidencia de la República durante la administración de López Portillo.


El presidente López Portillo privilegió la secretaría de Estado de Gobernación, encargada de vigilar el contenido de las transmisiones comerciales y de difundir las transmisiones gubernamentales. Creó dentro de ella la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, desapareciendo la subsecretaría de radiodifusión dentro de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y trasladando sus funciones de producción a la Productora Nacional de Radio y Televisión (PRONARTE), dependiente de la nueva Dirección General. Este cambio define a los medios de comunicación como instrumentos de política interna. En 1983, durante la administración del presidente La Madrid se anunció la creación del Sistema Nacional de Comunicación Social, con el propósito de definir la política de comunicación del gobierno federal y usar coherentemente los recursos estatales. En razón de esta propuesta el gobierno convocó a un Foro de Consulta Popular muy amplio, pero la iniciativa no avanzó más allá de la discusión y publicación de las ponencias. Los gobiernos militares fueron más expeditivos en la constitución de organismos. El gobierno del general Velasco creó el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (1968) y el Sistema Nacional de Información (1974). Eran organismos estratégicos que formulaban políticas y ejecutaban planes, cumpliendo un rol ordenador en el sector. El SINADI concentró mucho poder. Su oficina principal era la OCI (Oficina Central de Información), la que tenía por funciones normar, coordinar y controlar las actividades de información del Estado, normar y racionalizar el empleo de la cinematografía y los servicios de radiodifusión. El jefe de la OCI debía formular la política nacional de información y someterla a consideración del Presidente. Este aparato se consolidó tras las expropiaciones de la prensa, televisión y radio. Posteriormente fue debilitado por diferentes gobiernos, pero aún mantiene su rango ministerial . En Brasil hasta 1967 las decisiones respecto a las comunicaciones se concentraban en el Presidente. Ese año se crea el Ministerio de Comunicaciones. En 1979 se crea la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia de la República (SECOM), con la competencia de definir políticas de comunicación y divulgar actividades gubernamentales. La dictadura militar chilena heredó el Consejo Nacional de Televisión, un mecanismo ejemplarmente democrático, y desvirtuó conformándolo con representantes controlados por el régimen. En 1976 se crea la División Nacional de Comunicación (DINACOS), con el propósito de regir las comunicaciones desde la Secretaría de Gobierno. El DINACOS es una instancia directriz de control y represiva. Entre sus funciones están el asesorar al Ministerio en la formulación de políticas de comunicación y vigilar los abusos de publicidad y prensa. Las instituciones argentinas tenían igualmente una función predominantemente represiva. La Secretaría de Estado de Comunicaciones (SECOM), encargada de fijar políticas, objetivos y lineamientos, era dependiente del Ministerio de Economía, cumpliendo un rol fundamentalmente instrumental. Durante la administración del presidente Alfonsín la confusión respecto a la política de comunicación se ha institucionalizado en las contradicciones al interior del aparato de estado. 6. INVESTIGACION Y DEMANDA Sólo en tres ocasiones la investigación respondió directamente ala demanda de la decisión gubernamental: en Perú, México y Venezuela. Esto no significa que en el continente la investigación se mantenga al margen de la demanda social; por el contrario, los gobiernos suelen no dar la debida importancia a las voces de alerta que provienen del sector académico o de los centros privados de investigación.


En el Perú el gobierno militar sustentó la toma de decisiones en la investigación. Es célebre el estudio sobre la radio y televisión realizado en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones para decidir las características de la Nueva Ley General de Telecomunicaciones. Las decisiones del Ministerio de Educación sobre control de contenidos en la programación y publicidad también se sustentaron en investigaciones realizadas en la Dirección de Comunicación Social de dicho Ministerio. El Instituto Nacional de Investigación y Capacitación en Telecomunicaciones -creado en la Primera Fase del gobierno militar- desarrolló investigación para la innovación tecnológica en el sistema de telecomunicaciones. Durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez la división de Planificación e Investigación del Ministerio de Información realizó sucesivas investigaciones que alimentaron la toma de decisiones y constituyeron sustento para los Planes de la Nación. En México la Coordinación General de Comunicación Social de la Presidencia de la República desarrolló en la década del 70 una intensa actividad de investigación que dio por resultado el anteproyecto de Bases Estratégicas para la Estructura del Sistema Nacional de Comunicación Social. En la década de los 80 en el sector privado destaca la acción de instituciones como INTERCOM en Brasil, CIESPAL en Ecuador, CENECA, ECO y ILET en Chile, CINEP en Colombia, ILET en México, ININCO en Venezuela, IPAL en Perú, CEDES en Argentina. Las Universidades también han aportado a la discusión teórica y política sobre las comunicaciones en la región; es el caso de la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Autónoma de México y la Universidad de Lima. Finalmente los investigadores asociados en cada país han conformado a nivel regional la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación, que constituye un foro de intercambio y discusión de los problemas de la comunicación en el continente, contribuyendo con diferentes organizaciones académicas y regionales. En conclusión, el tema de las políticas está en la agenda de los investigadores y de los centros privados de investigación; pero en contadas ocasiones de los núcleos de decisión gubernamental han tomado contacto con estos recursos. Las razones para esta brecha son de orden político y profesional. Los investigadores suelen tener una mayor actitud crítica que los decisores. Los primeros son profesionales expertos que llevan mucho tiempo trabajando el tema, los segundos son funcionarios coyunturales que no mantienen la continuidad necesaria entre si, y se limitan a mantener o regular el sistema establecido. 7. INTEGRACION PARA LA PRODUCCION Y LA CAPACITACION En este punto es pertinente mencionar los logros de proyectos integrados como el Programa Expedición Andina, el Programa de Televisión Andino y la Unión Latinoamericana y Caribeña de Radiodifusión; la acción de las organizaciones de la iglesia UCLAP, UN-DA-AL y OCIC-AL, y la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social. En todos estos proyectos participan representantes de varios países latinoamericanos, la representatividad puede o no ser gubernamental. El apoyo financiero proviene de la UNESCO, la Fundación Ebert, la Fundación Konrad Adenauer, la Comunidad Económica Europea y otras fuentes. Pero cabe destacar la convergencia de todos estos proyectos, el interés por la integración, la participación y por elevar los niveles de performance tecnológica.


El Programa Expedición Andina se inicia en 1981 con la participación de los países miembros del Convenio Andrés Bello: Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, España, Panamá, Perú y Venezuela. Sus objetivos son intercambiar materiales audiovisuales y contribuir a la formación de la conciencia latinoamericana. En su contexto se han producido casi 150 programas de televisión. Cuenta con apoyo de la fundación Konrad Adenauer. El programa de Televisión Andino se inicia en 1980 con la participación de los países miembros del Acuerdo de Cartagena. Su objetivo es producir programas de televisión de alta calidad que fomenten la conciencia integradora de los habitantes del grupo andino. El proyecto ha producido 50 programas, 3 especiales, 25 documentales técnicos, 160 microprogramas y 50 spots. Los recursos para la producción provienen de la cooperación de organismos internacionales, principalmente de UNESCO y la Comunidad Económica Europea. Ambos proyectos de televisión son intergubernamentales. La Unión latinoamericana y Caribeña de Radiodifusión congrega a instituciones no gubernamentales y estatales de servicio público y sin fines de lucro. ULCRA se fundó el año1985 con los objetivos de contribuir al mutuo conocimiento entre los pueblos de la región, promover el desarrollo en el campo de la comunicación, mejorar la calidad técnica y de programación en las emisiones. ULCRA ha organizado tres mercados latinoamericanos del audiovisual, produce un programa informativo semanal de televisión llamado "El Latinoamericano" y se apresta a lanzar un servicio diario de información televisiva vía satélite para toda la región: el proyecto "Latinvisión". ULCRA cuenta con el apoyo de la Fundación Ebert. Las organizaciones católicas de carácter continental y nacional han manifestado su convergencia parcial con los planteamientos de políticas y con el NOMIC. Estas organizaciones son tres: Unión Católica Latinoamericana de Prensa (UCLAP), la Organización Católica Latinoamericana de Radio y Televisión (UNDA-AL) y la Oficina Católica Internacional del Cine de América Latina (OCIC-AL). Estas organizaciones cuentan con afiliados vinculados a la iglesia en todos los países de América Latina. Sus objetivos son profundizar la opción evangélica por los pobres, favorecer los valores propios de nuestras culturas, desarrollar un programa de formación, producir y distribuir piezas propias y de los miembros, promover en el seno de la Iglesia el debate sobre un orden democrático y transformador de la comunicación. El Secretario Conjunto de las tres organizaciones ha publicado libros, revistas fichas de material audiovisual latinoamericano. Se han realizado investigaciones sobre la situación del video en la región, seminarios sobre el uso pastoral de los medios, se están produciendo videos para la formación pastoral se han organizado múltiples encuentros, seminarios y conferencias sobre la problemática de los medios en la región; múltiples cursos de capacitación sobre nuevas tecnologías, lectura crítica, producción de radio, edición y prensa popular. En suma, se trata de organizaciones que integran regionalmente actividades de producción y capacitación. La Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social se crea en 1981. Integra a 200 Facultades en 20 países. Sus objetivos son contribuir al mejoramiento integral de la enseñanza de la comunicación, promover la participación de la Federación y de sus miembros en la formulación de políticas de comunicación y en la elaboración de normas que rigen el desempeño de la profesión. FELAFACS ha alcanzado una presencia regional y se ha constituído en un foro de discusión de los grandes temas de la comunicación. 6.

PERSPECTIVAS DEL USO DE SATELITES

En América latina no se han producido acuerdos intergubernamentales respecto al uso de la comunicación por satélites o respecto al contenido de la información que debe circular vía satélite.


La mayor parte de los países son miembros de Intelsat y hacen uso de sus servicios, llegando a comprar uno o dos traspondedores para el servicio doméstico. México y Brasil tienen sistemas satelitales propios que han sido instalados debido a las demandas de servicios y de la televisión comercial. Y hay un sólo proyecto multinacional de instalar un sistema satelital: el Proyecto Cóndor de los países del Pacto Andino. El proyecto Cóndor o Sistema Andino de Telecomunicaciones por Satélite (SATS) es producto de la HI Reunión de Ministros de Transportes, Comunicaciones y Obras Públicas de los países miembros del Acuerdo de Cartagena: en su resolución 111. 41 se declaró prioritario este proyecto, concibiéndolo con el propósito de integrar áreas rurales y fronterizas, lograr una cobertura total de televisión doméstica en los cinco países y optimizar las comunicaciones entre estos. El proyecto ya ha realizado los estudios económicos, técnicos y de diseño del sistema. Las tendencias generales en la región evidencian una actitud realista frente a innovaciones tecnológicas como la recepción directa de televisión transnacional, respecto a la cual las iniciativas de legislación se limitan a prohibir la comercialización de la señal recibida. Esta innovación no ha provocado mucha preocupación en los sectores empresariales debido a la barrera lingüística y a la notoria preferencia de los públicos por la programación regional. Por el contrario, las mayores empresas de televisión de la región vienen utilizando sistemas satelitales nacionales y privados para emitir internacionalmente su programación. Los gobiernos latinoamericanos se preocupan por utilizar los satélites con propósitos de integración nacional, desarrollo y propaganda gubernamental. En este sentido, tanto el sector privado como el público son concientes de la importancia de la nueva tecnología, pero pronto aparecerán nuevas interrogantes respecto a problemas como la competencia en el interior del mercado latinoamericano o la soberanía de los países.


PRENSA Y LA RADIO REGIONAL: PROBLEMAS ACTUALES Y DESAFIOS FUTUROS GISELLE MUNIZAGA

COMUNICACION, DEMOCRATIZACION Y DESARROLLO INTEGRAL La comunicación tiene primordial importancia entre los múltiples factores que inciden en los procesos conducentes al fortalecimiento social, económico y político de las regiones. Ella es un factor clave para una democratización del país expresada en una participación real de los distintos sectores que componen la nación. En las sociedades modernas, los medios de comunicación masivos juegan un papel fundamental. Son importantes canales de conocimientos útiles para el funcionamiento social y económico de personas y grupos. Otorgan visibilidad y reconocimiento a los diversos sectores que componen el cuerpo social. Operan como un espacio de debate público tematizando problemas de interés general y legitimando a individuos, organizaciones e instituciones. También constituyen una fuente de referencias culturales. Vehiculizan valores y costumbres más permanentes o introducen innovaciones, nuevos modos y modas proveedoras de símbolos de identidad, distinción e integración social. Por las razones anteriores, la existencia de un sistema de comunicación abierto a la expresion e información plural es un logro fundamental para el desarrollo integral de un país. Es necesario establecer un sistema que cautele un acceso y control amplio de los diversos grupos y se despliegue en distintos niveles sociales y geográficos. Dentro de este esquema, el problema de la comunicación regional cobra una gran importancia. LAS TENDENCIAS A LA CENTRALIZACION La formulación de políticas eficientes para el logro de un desarrollo armónico encuentra grandes obstáculos en países como Chile, donde existen procesos de creciente centralización en áreas estratégicas de la actividad nacional. La acumulación de los centros de decisiones en la Metrópoli tiene como consecuencia que los habitantes de las regiones vean dificultado su acceso a los beneficios del progreso y debilitado su poder para influir en las políticas nacionales. Vemos que en la Metrópoli se concentra aproximadamente un 40% de la población del país. El crecimiento demográfico de esta ciudad es mayor que el del resto del territorio. Asimismo ella monopoliza el poder político y económico. (1) Los problemas de descentralización e integración nacional han sido enfrentados mediante políticas de división administrativa del territorio nacional y planes de fomento al desarrollo económico regional. Sin embargo, ni los más recientes intentos del gobierno militar, ni los de gobiernos anteriores, han producido el desarrollo armónico e integral de las distintas localidades y provincias. (2)


Las políticas de regionalización del actual gobierno han fracasado en su objetivo de revertir la corriente centralizadora. Mis aún, algunos polos regionales de desarrollo industrial gestados en el pasado, como el de Concepción, sufren actualmente un gran deterioro. Por otra parte, el importante crecimiento de las industrias extractivas pesqueras, forestales, etc., no ha repercutido en el desenvolvimiento de otros sectores económicos, ni ha solucionado los problemas de la extrema pobreza y de las migraciones. Además, los planes de regionalización formulados por el gobierno actual han permanecido fundamentalmente en niveles declarativos. Los mecanismos de descentralización no se han constituido en una realidad visible en la base social. (3) EL ROL DE LA COMUNICACION MASIVA EN LAS POLITICAS DE DESARROLLO REGIONAL Entre los múltiples factores que inciden en los procesos de fortalecimiento regional-democrático tiene primordial importancia la comunicación. Sin un intercambio comunicativo, plural y diverso, no se promueve el compromiso activo con las metas colectivas. Tampoco se fortalece el sentimiento de destino común sobre el cual basar los esfuerzos solidarios, y una adhesión, eficaz e instrumental, a las diferentes tareas del desarrollo local. En la década del sesenta, junto con la formulación de modelos desarrollistas se pone en la agenda de las discusiones sobre políticas de crecimiento, el tema de la comunicación masiva. Los expertos ven en los medios de comunicación , por su gran cobertura, herramientas útiles para motivar actitudes y comportamientos favorables al cambio y la modernización. Sin embargo, estas orientaciones no incluyeron una preocupación por canalizar los deseos y necesidades de la base social; primó una perspectiva verticalista. Actualmente, se tiende a buscar nuevos modelos de desarrollo capaces de dar cuenta de las diferentes aspiraciones de los grupos que componen la sociedad y de reconocer y aprovechar las dinámicas que estos poseen. Acorde con esta nueva perspectiva, se redimensiona el fenómeno de la comunicación masiva. Se pone en debate cuestiones relacionadas con: -la participación social en las políticas que regulan los contenidos y programaciones de los medios, -el interés o capacidad de los medios de expresar las realidades locales y regionales, -el tema de la recepción crítica, etc. EL CRECIMIENTO HISTORICO DEL SISTEMA MASIVO Y LA SITUACION ACTUAL El reconocimiento de la importancia de la comunicación en los procesos de democratización, desarrollo y regionalización hacen necesario estudiar el sistema de medios masivos. Como los otros sectores del quehacer nacional, los medios de comunicación masivos se han visto afectados por las dinámicas de concentración y centralización. A partir de la década de los cincuenta, el sistema de comunicación se transforma modernizándose y masificándose. El gran desarrollo de la radio y luego de la televisión, los efectos de la extensión de la


electrificación, los cambios tecnológicos, el aumento del nivel educativo de la sociedad chilena, son todos factores que influyen en el desarrollo de un público consumidor masivo de los medios de comunicación. Un número importante de chilenos, sobre todo habitantes de zonas rurales, se ven expuestos, de manera más permanente, a la comunicación masiva y a los efectos de sus contenidos. Con la mayor gravitación de los medios en la vida social aumenta la orientación comercial en el sistema masivo aunque sigue vivo el interés político de influir en la opinión pública. Dentro de la creciente competencia por captar públicos y publicidad, empiezan a tener ventajas comparativas las grandes empresas sobre las pequeñas y las de la capital nacional, Santiago, sobre las regiones. Las empresas más grandes, establecidas en la metrópoli, tienen un mejor acceso a los avisadores, las agencias de publicidad, los estudios de mercado, una profesionalidad de más alto nivel, etc. Chile enfrenta, hoy en día, grandes desafíos relacionados con la redemocratización y el desarrollo económico y social del país. Entre ellos, uno muy importante es la puesta en marcha de políticas de comunicación favorables al establecimiento de una red amplia y plural de información y expresión. Para enfrentar este desafío, es fundamental el fortalecimiento del sistema regional de prensa y radio. A partir del análisis de la situación de la prensa y la radio de la Región de Bio-Bio, el presente trabajo examina las potencialidades y obstáculos para su desarrollo local. La elección de estos medios no es arbitraria. Frente a una televisión fuertemente centralizada y vertical, con un problemático desarrollo regional, la prensa y la radio son los medios que tienen mayor potencialidad para constituirse en canales de expresión local diversificada. SOBRE LAS TENDENCIAS HISTORICAS, Y ACTUALES EN LA EVOLUCION DEL SISTEMA DE PRENSA Y RADIO: LOS PROCESOS DE EXPANSION Y CENTRALIZACION El desarrollo de la prensa La prensa es el medio más antiguo; el que acompaña en su historia al Chile independiente. Nace fundamentalmente como doctrinal y política. Ningún grupo de influencia se concibe sin un órgano de prensa. A lo largo de todo Chile se editan periódicos, de los más diversos sectores, destinados, fundamentalmente, a formar opinión pública. Junto a este diarismo temprano, en el siglo XX se genera una prensa comercial. Esta, aunque con mayor diversificación en sus contenidos, mantiene una importante función de dirección ideológica. La génesis doctrinal-ilustrada de la prensa chilena se traducirá en un sistema nacional, amplio y diversificado que durante muchos años mantendrá una importante presencia en muchas regiones. Sin embargo, hacia fines de los 50, la mercantilización y masificación de la comunicación masiva afectará al sistema de prensa. Se producirán los siguientes fenómenos: -concentración de la prensa comercial, -fortalecimiento de la prensa de grupos políticos-empresariales y de partidos políticos y -pérdida de importancia de la prensa regional. (4)


Poco a poco, se afianzará un sistema dual y polar, expresado actualmente en un reducido número de grandes empresas que publican periódicos de carácter nacional y una cantidad en disminución de pequeñas empresas que editan diarios de carácter periférico. Las grandes empresas se caracterizan por su capacidad de modernización tecnológica y de gestión. El caso más significativo es el de "el grupo Mercurio", que controla una importante cadena de diarios, en la zona norte y sur del país, a través de la Sociedad Chilena de Publicaciones y Comercio y la empresa El Mercurio. Esta empresa también controla gran parte de la inversión publicitaria, operando con una red de periódicos propios afiliados. (5) Con respecto del crecimiento geográfico del diarismo, las tendencias señalan que este ocurre, durante los sesenta, principalmente en ciudades con tasas crecientes de densidad urbana y de industrialización. Actualmente, la creación de nuevas empresas periodísticas regionales es prácticamente nula. Además de las grandes empresas periodísticas y de los diarios regionales, hasta 1973, existe un conjunto de diarios eventuales de corta duración, hojas políticas editadas en vísperas de las campañas electorales. Estos dejan de publicarse en 1970, en Santiago, pero continúan editándose en provincias. (6) Al momento W golpe militar, existen 52 diarios en el país. De estos 12 se editan en Santiago y tienen circulación nacional. Esta situación se modifica fuertemente después del 11 de septiembre como consecuencia de las dinámicas de represión y censura desatadas por el gobierno militar. Se produce una concentración del sistema por razones políticas y económicas. Desaparece la prensa política, directa o indirectamente vinculada a partidos de izquierda y, debido al nuevo modelo económico, se dificulta la sobrevivencia de las empresas periodísticas regionales medianas y pequeñas. En 1985, el número total nacional de diarios es de 40. De estos 7 están en la región Metropolitana (cuadro Nº l).

--------------------------------------------------------Cuadro No. 1 Periódicos por regiones Regiones

1 u fil IV V vi vil VIII

Número de Número de periódicos diarios 4 6 2 5 8 6 8 5

2 5 2 3 5 1 5 3

Tiraje anual total periódicos 4.904.303 5.139.555 685.550 973.309 15.223.002 1.089.600 2.406.140 4.484.393


ix X Xi XII Metrop.

3 4 1 2 11

2 3 1 1 7

Total

65

40

7.149.845 5.110.090 202.800 1.800.000 202.861.240 252.029.827

Fuente: INE 1985. Anuario Cultura y medios de comunicación. Nota: La cifra de periódicos incluye las publicaciones, diarias semanales, bisemanales, trisemanales y otras. Cuadro No. 2 El siguiente cuadro permite ver las características de este aumento: Regiones Número de Radioemisoras 1984

1985

Diferencia

1 u ni 1V V vi VII Viii ix X Xi XII Metropolitana

16 14 9 11 22 8 14 27 19 7 7 11 32

15 14 12 14 27 9 18 34 19 28 6 10 25

Total

197

231

-1 +3 +3 +5 +l +4 +7 +21 -1 -1 -7

Fuente: DW, 1984 y 1985. Anuarios Cultura y medios de comunicación. El desarrollo de la radio Distinto es el desarrollo de la radio, que inicia su historia en 1922. En su primer momento, la radio tiene un interés experimental-tecnológico. Algunos ingenieros, profesores universitarios, atraídos por la innovación de este medio, realizan las primeras incursiones en él. Más tarde, sectores empresariales establecen las primeras emisoras. En sus comienzos están radicadas en las grandes ciudades. (7) A partir de los sesenta se produce una rápida extensión geográfica y social de la radio. Es decir, la oferta radial se extiende y paralelamente crece el consumo radial. Esto se debe a la ampliación de las redes de electricidad y a la transistorización y abaratamiento de los aparatos receptores. La audición radial, que había sido privilegio de capas altas y medias, predominantemente urbanas, se "populariza" y se ruraliza. Se establecen emisoras en localidades que anteriormente carecían de ellas. Se aumenta la potencia


transmisora de las radioemisoras de ciudades grandes y medianas. Crece el sistema de "cadenas" entre las radioemisoras de las grandes empresas y radioemisoras de localidades pequeñas. Junto con el aumento de los auditores se diversifican los medios de programación radial. Hay radioemisoras que se dirigen a los públicos urbanos medios-altos y hay otras que quieren Regar a un público masivo popular. También algunas radioemisoras empiezan a programar bloques en función de los gustos y necesidades de sectores específicos como mujeres, jóvenes, etc. Hasta hoy en día el sistema radial es un sistema en constante expansión. Cada día hay más radioemisoras y en más ciudades. En 1984 hay un total de 197 radioemisoras. En 1985, es decir un año después, el número de emisoras es 23 1, habiéndose Producido un aumento anual de 34 (cuadro N 2). Sin embargo no podemos concluir que estamos frente a una descentralización de la radiofonía chilena por tres razones: de alcance, de ingreso y de personal. Con respecto al alcance, la mayoría de las emisoras regionales tiene un estrecho radio de llegada mientras que, en general, las metropolitanas cubren amplios territorio. En 1985, de las 7 emisoras de alcance nacional, 5 están en la región metropolitana y 2 en las regiones. Estas últimas son parte de una extensa red de radios del gobierno militar. También podemos observar la concentración del poder radial en Santiago mediante el estudio de los datos de ingreso. Existe un gran desequilibrio entre los ingresos metropolitanos y los regionales. De un total general, en 1985, de aproximadamente 2,149 millones de pesos las radios de la región metropolitana reciben más de un 50% (cuadro N- 3). La Metrópoli no solo tiene un ingreso promedio por radio muy superior al de las radios regionales, sino que también recibe una proporción mucho mayor del ingreso que proviene de fuentes distintas a la publicidad. Asimismo, si observamos el promedio de personal por radio, vemos que las cifras favorecen ampliamente a la región Metropolitana, tanto en términos globales como en términos del personal periodístico y de locución. Las radios de Santiago acaparan un alto porcentaje del personal periodístico que trabaja en radios (cuadros N' 4). En conclusión, a pesar del aumento constante de radio emisoras a lo largo del país, se puede hablar de concentración del sistema radial en términos de recursos económicos y de personal calificado. La evolución de la comunicación masiva en la octava región. Esta región tiene patrones de evolución de los medios masivos similares a los de otras regiones. La dramática disminución de la prensa queda de manifiesto al examinar la lista de los diarios que circularon en la región entre 1958 y 1973 y han dejado de publicarse. (8). Actualmente existen cuatro periódicos: Cuadro No. 3 (miles de pesos) Fuente:INE 1985. Anuario de Cultura y medios de comunicación. Cuadro No. 4


Cuadro de número de personal por radio 1985 Regiones Total personal

periodístico

locutores

(Promedio por radio)

¡v V vi vil Viii IX X Xi Xil Metrop.

11,8 13,7 9,0 9,1 14,9 11,5 12,2 13,0 9,8 14,1 10,3 12,4 28,2

1,0 1,8 0,7 0,5 1,2 1,1 0,9 1,4 0,6 1,1 (,8 U 4,2

2,3 2,8 2,6 2,0 3,7 3,7 2,8 3,1 2,7 3,1 2,5 2,7 4,1

Fuente: INE 1985, Anuario Cultura y medios de comunicación.

Estas publicaciones alcanzan, en días de semana, un tiraje aproximado de 25.000 ejemplares. (9) Su circulación se realiza principalmente en las ciudades donde se editan y en algunas localidades próximas. Solamente El Sur se distribuye ampliamente en la región. Por otro lado, las cifras de ventas de periódicos nacionales (Mercurio,Tercera y Ultimas Noticias) en esas mismas localidades muestran una relación no tan desequilibrada en la circulación de diarios locales y nacionales. (10) Con respecto a la radio, se observa un crecimiento en el número de radioemisoras. En 1984, el número total de emisoras en la III Región era de 27, con un total de 23 emisoras comerciales, 1 estatal y 3 no lucrativas. De estas, ninguna era de alcance nacional, 14 de alcance regional y 13 de alcance local. En 1985, aumenta el número de radioemisoras a 34 (hay siete más). De estas, 3 son de administración estatal, 29 comercial y 2 no lucrativas. Con respecto a su alcance, una es de alcance nacional, 15 de alcance regional y 18 de alcance local. El examen de una serie de indicadores nos señala que la Región de Bio-Bio está en un nivel intermedio con respecto a su situación radial. Ocupa un lugar bastante inferior al de la Región Metropolitana, pero, en general, se eleva por encima de] de otras regiones, tanto en lo que dice relación a su personal, (11) y (12) como a sus ingresos. (13) Es decir, la Región de BioBio enfrenta problemas, derivados de la concentración de los recursos radiales, similares a los del resto del país. Por otra parte, al interior de la región se vuelve a reproducir el fenómeno de centralización. Concepción, la ciudad capital dentro de la región, concentra el mayor potencial empresarial y éste es muy débil en Arauco, la capital de la provincia más rural. La estructura de producción.


Con respecto a la estructura de producción de la prensa, las cuatro empresas son diferentes en sus recursos tecnológicos y de personal. (14) Existe la empresa moderna que trabaja con tecnologías actualizadas (computadores, telex, telefoto, composición en compugraphi, impresión en off set); la empresa mixta que simultáneamente ocupa tecnologías antiguas y modernas (impresión en off set y linotipia en prensa plana); la empresa que todavía trabaja con tecnologías antiguas (prensa rotativa) y; la empresa artesanal que se edita mediante stencil y mimeógrafo. Asimismo se dan grandes diferencias en términos de los recursos humanos de cada empresa. La más modernizada trabaja con 150 empleados y obreros; entre ellos 35 son periodistas. Le siguen las empresas cuyas tecnologías son fundamentalmente antiguas: una tiene 65 trabajadores y 7 periodistas y la otra 18 trabajadores y 1 solo periodista. Por último, la empresa artesanal, produce con 4 trabajadores y sin ningún periodista. Un problema básico es la escasez de periodistas profesionales, lo que en gran parte se debe a que para estos la capital es una plaza con mayores y mejores oportunidades. A esto se suma la clausura de la carrera en la Universidad de Concepción. Existe presión en la zona para abrir esta carrera y conciencia de la importancia de contar con recursos profesionales formados en la localidad. En general los diarios de esta región se financian con la venta y la publicidad. Con respecto a la venta tienen que competir con la prensa nacional y entre sí. Con respecto a la publicidad en general contratan avisaje con empresas locales. Entre un 90 y un 100% es de este origen en los diarios medianos y pequeños. La excepción la constituye la empresa más desarrollada la cual tiene un convenio publicitario con un diario nacional. Similar a lo que sucede con las empresas periodísticas, las radios de Id región de Bio-Bio presentan una gran diversidad con respecto a sus características de producción. Esta se expresa tanto en los diferentes tipos de propiedad de las concesiones como en los alcances de las emisoras. Existen emisoras de empresarios privados colectivos e individuales (estas últimas, generalmente, son empresas familiares), del Estado, de la Iglesia Católica y de la Universidad. Asimismo, las potencias de transmisión son disímiles. Encontramos radios de 10.000 watss, de 5.000, de 1.000, de 500 y de 250 watss. Con respecto al equipamiento se observan diferencias entre las radios de menor potencia, las de potencia media y las de mayor potencia. La mayoría de las últimas tienen un equipamiento abundante y sujeto a una renovación más o menos permanente. En general las limitaciones en la innovación tecnológica radican en carencias económicas y no en la falta de interés por su incorporación. La disparidad de recursos de las emisoras también se produce respecto al personal. Existen radios pequeñas, generalmente ubicadas en las localidades con menor densidad urbana, que se manejan con un personal muy reducido dedicado a diferentes tareas. Las radios más grandes tienen mayor número de personal que trabaja en tareas especializadas. En el total de los casos el personal se forma en el medio mismo. Existe una fuerte competencia por el enganche a aquellos que destacan, la cual favorece a las empresas más grandes. Asimismo, la competencia por el financiamiento, cuyo origen es casi totalmente publicitario, es desigual. Las emisoras "grandes", con un amplio alcance, una audiencia mayor y situadas en mejores plazas tienen acceso a una cartera publicitaria más importante y pueden cobrar montos mayores por sus avisajes. Hay una gran disparidad en los costos. Tomando como medida de comparación el valor de una frase de 20 segundos diarios durante un mes, encontramos que los días de semana, en las radios de menor potencia, el valor es


de $ 3.500. En las medianas, este oscila entre $ 5.000 y $ 12.000, mientras que, en las grandes, los precios van de $ 7.000 a $ 39.000. la gestión empresarial. Al examinar la capacidad de modernización empresarial de la radio y la prensa del Bio-Bio y la visión que tienen los directores de los medios con respecto a sus desarrollos futuros se concluye que existen diferencias notorias entre los cuatro medios. Estas están relacionadas directamente con los recursos tecnológicos, de personal y financieros. En muchos casos, aunque existe la visión y voluntad de introducir innovaciones, no se cuenta con las condiciones objetivas para ello. Es difícil acceder a las evaluaciones, capacitaciones, cte., necesarias para realizar procesos de toma de decisión y de administración no fundados en la sola experiencia y el "olfato". En la VIII región, solo en una de las empresas el propietario maneja el diario. El nivel de autonomía de los otros directores es bastante variable, lo que dificulta la incorporación de consideraciones basadas en criterios técnicos. Con respecto a la radio, en general, la gestión y orientación de las empresas están basadas en la experiencia laboral inmediata de los directores y del personal que allí labora. Las decisiones son tomadas a partir de factores internos sin mayor evaluación de los efectos de la situación local y nacional o de la competencia de los otros medios. Sin embargo, no necesariamente se correlacionan las capacidades de innovación e iniciativa con los tamaños o potencia de las emisoras. Así como se encuentran radios pequeñas con directores de visión innovadora, existen radios grandes con directores adheridos a esquemas tradicionales de funcionamiento del medio. La expresividad regional. En general los periódicos tienen un alto contenido regional pero este tiene una orientación de servicio más que de expresión y debate de las problemáticas locales. Tampoco se realiza una labor importante de constitución y legitimación de actores locales. Este hecho está en parte relacionado con la situación de restricción que impone el régimen militar, pero también, es reflejo de la capacidad de producción informativa de estos órganos. Como hemos visto, en su mayoría las empresas cuentan con un reducido número de periodistas y recurren a la radio u otros diarios para extraer noticias. Los diarios regionales tienen un alto contenido local. Alrededor de un 60% de las noticias del diario mas modernizado en su forma de producción y en su modelo periodístico (El Sur) son de ese origen. Este porcentaje sube mucho más en los otros dos periódicos (91% en un caso y 76% en el otro). (15) Las temáticas más frecuentes en los contenidos regionales son: servicios a la comunidad y vida social que ocupan 16% en un caso, 19% en el otro, y 25% en el tercero y deportes con un 19%,15% y 31% respectivamente. Por otra parte, en los contenidos nacionales el deporte es también un tópico con alta frecuencia. Es interesante subrayar que de este origen es la mayoría de la información política que contienen otros periódicos. Es decir, según estos resultados, la prensa regional expresa y dinamiza la vida social de la región proporcionando un importante volumen de información práctica cotidiana, pero no tematiza políticamente los asuntos y problemas de la localidad, ni proporciona una interpretación desde el punto de vista regional de las políticas nacionales.


En los temas económicos el actor más importante es el Gobierno seguido de las empresas. Las organizaciones laborales tienen una escasa presencia. En los temas de educación se constituyen en actores regionales importantes el Ejecutivo, las municipalidades, las organizaciones sociales y las universidades. Cabe aquí subrayar el protagonismo de las municipalidades, relacionado con su papel en la actual estructura educacional. Las organizaciones sociales son el actor con más alta frecuencia de figuración en noticias políticas regionales. Cabe anotar que estas organizaciones no son, en general, organizaciones populares (poblacional, sindical, cte.). En su mayoría son clubes filantrópicos, colegios profesionales, organizaciones de beneficiencia y voluntariado femenino. Al igual que la prensa, la radio cumple un rol informativo local relacionado fundamentalmente con la actividad cotidiana de sus auditores (servicios públicos, reuniones sociales, celebraciones, eventos, etc.), y con su recreación (deportes, música). Estudiado solamente a nivel de los programas de noticias el rol informativo local de la radio aparece menor que el de la prensa, pero esto no es así ya que la radio realiza una gran labor de información de servicios y vida social en programas distintos a los noticieros. El 75% de las radios estudiadas se conectan a cadenas noticiosas. Algunas transmiten integral y directamente todo el noticiario, otras lo graban y realizan una selección posterior. (16) Por otro lado, existe una ausencia de programas periodísticos de conversación o debate. Solo esporádicamente algunas emisoras realizan entrevistas y en la mayoría de los casos esto ocurre cuando visitan la zona personeros nacionales. Con respecto al otro aspecto de la programación, el musical, algunas radios tienen programas folklóricos pero no están específicamente orientados a rescatar y difundir el folklore local. En su totalidad la música difundida es en español teniendo gran importancia la música mexicana, los tangos y la música romántica latina. Podemos pensar que, con la apertura democrática, los periódicos y las radios aumentarán su rol informativo-político local. De esta manera contribuirán a crear opinión pública regionalizada sobre temas y figuras locales. Volviendo a la regionalización y la comunicación La legendaria imagen del nudo gordiano sirve para representar los intrincados lazos entre el desarrollo regional y el fortalecimiento de los medios de comunicación locales y viceversa. Por un lado, el desarrollo descentralizado de los medios de comunicación no es ajeno al crecimiento armónico de las regiones. Sin información y expresión local es difícil lograr el involucramiento colectivo para impulsar las dinámicas de progreso. Por ejemplo' el sentimiento de identidad, vinculado a la voluntad, energía y responsabilidad por producir en y para la región. También, la disminución de Ias tendencias de evasión", es decir, de las ideas que situan la esperanza del éxito solo en el migrar. Por otro lado, sin un mayor desarrollo regional los medios de comunicación no encuentran el apoyo para transformarse en empresas capaces de niveles adecuados de modernización y expresividad local. Constatamos una debilidad en los medios regionales que se traduce en una creciente disminución de los órganos de prensa y en una inflación de las radioemisoras. En general la mayoría de estas empresas carece de los recursos financieros y profesionales para desarrollarse y mejorar sus standares de producción.


Esta situación puede ser atribuida a diversos factores: 1) Constatamos que hay tendencias históricas hacia una concentración y centralización de los medios, producto de: - La ausencia de políticas nacionales de comunicación que apoyaran en el pasado o, apoyen, hoy en día, a los medios de comunicación frente a la creciente competencia producida por la televisión y los medios nacionales. - La composición del empresariado de medios regionales. Muchas de las empresas periodísticas han permanecido en un estado de latencia (no desarrollándose o cerrándose) dado el interés de sus dueños de no deshacerse de un medio de influencia pública-política. Sin embargo, no representa, para ellos, una forma de subsistencia económica o profesional. A su vez muchas de las empresas radiales corresponden a empresas familiares cuyos miembros las han sostenido porque es su forma tradicional de subsistencia careciendo de un involucramiento empresarial más activo e innovador respecto a la producción comunicativa. 2) A estos factores se agregan actualmente: - Un desarrollo económico que ha privilegiado el surgimiento en las regiones de empresas orientadas a la exportación y cuya gestión esta radicada en la capital, con un casi nulo beneficio a la comunidad en que están situadas. Esto debilita el mercado consumidor y publicitario local. Las medidas de restricción política que debilitan los procesos de debate público que alimentan los medios masivos. - Una creciente mercantilización de la comunicación masiva y un mayor debilitamiento de la orientación política y cultural frente a los medios. Los medios crecientemente funcionan como vendedores de públicos con fines de publicidad, con las consecuentes desventajas de los medios regionales con públicos más acotados y restringidos. - El desarrollo de empresas y una profesionalidad relacionada con tareas de promoción y estudios de mercado que, situada en la Metrópoli, acentúa las tendencias centralizantes de la inversión publicitaria. Para ayudar a revertir esta situación es necesario: Implementar políticas públicas encaminadas al fomento de los medios regionales respetando la libertad empresarial y su autonomía. Por ejemplo: -establecer límites a la expansión de empresas nacionales mediante una normativa que dificulte su acción en provincias, -excenciones tributarias a las empresas regionales, -orientación de la publicidad de organismos y empresas del Estado hacia las regiones, -estímulo a las empresas que realizan inversiones publicitarias en las regiones en que operan, -aumento de los fondos de fomento regional -y destinar parte de ellos a acciones de apoyo a los medios, -disminución de aranceles para la importación de tecnologías en insumos. Fomentar a través de los organismos privados y públicos de promoción social programas tendientes a incrementar formas de interacción entre los medios y la comunidad. Por ejemplo, mediante producción de programas educativos y culturales, formación de corresponsales populares, organización de foros, etc. Elaborar entre las empresas decomunicación proyectos para: establecer políticas de desarrollo tecnológico en base al estudio de las tecnologías apropiadas; lograr una mayor uniformidad tecnológica de las empresas que permita establecer convenios de asistencia y de compra


de insumos, -convenios de impresión y distribución, -cadenas de publicidad con el fin de ofrecer a los avisadores mejor llegada a públicos más amplios, -agencias de noticias, --convenios en suplementos, etc. Ejecutar a nivel de las asociaciones gremiales servicios de investigación que faciliten la toma de decisiones en cuanto al desarrollo de la infraestructura de producción de las empresas, el mercado publicitario, los públicos lectores o auditores. Realizar cursos de capacitación para directores de medios, periodistas y profesionales en general. Promover en las universidades y centros de estudio la creación de escuelas de comunicación y periodismo que impartan educación orientada a las necesidades y desafíos del periodismo regional. También impulsar la investigación y sobretodo, la experimentación en este campo. Colaborar con las empresas en la definición de modelos informativos y de programación innovadores y adecuados a la época, posibilitando romper con orientaciones muy tradicionales en el diarismo y con modelos estereotipados en la radio. Notas. 01. Esta realidad se traduce en una distribución muy desigual de los recursos nacionales. Por ejemplo en 1982 el gasto público se concentraba en un 89.3% en la región metropolitana dejando solo un 10.75 para el resto del país. Fuente, Contraloría General de la República. 02. Entre 1818 y 1936 existe un conjunto de proposiciones de división política-administrativa del país. En 1936 se establece la división en 25 provincias, situación que se mantiene hasta 1970.También, dentro de una política de industrialización y diversificación de la economía, en 1939, se crea la Corporación de Fomento, CORFO.Este organismo desempeñará un importante papel en el desarrollo industrial de algunas regiones. Desde la década de los 60 el tema de la regionalización cobra especial relevancia dentro de las teorías desarrollistas en boga. Inspirados en estas elaboraciones y respondiendo a los postulados de descentralización, los gobiernos de la época establecen una serie de mecanismos de fomento y estudio de políticas de regionalización. En 1962, se crean los Comités Provinciales de Desarrollo y, en 1965, la Oficina de Planificación Nacional, ODEPLAN. Este último organismo realiza una importante tarea de investigación para fundamentar, con datos empíricos, las políticas de regionalización. Propone un esquema de división político-administrativa muy similar al que será más tarde adoptado por el gobierno militar. En Julio de 1974, mediante un decreto de regionalización, el gobierno autoritario de Pinochet establece una nueva división político-administrativa del país. Se forman doce regiones, más la región metropolitana. Posteriormente, esta división se consagra en el capítulo doce de la Constitución del 80. Dentro de un organigrama de administración nacional se crean los Consejos Regionales de Desarrollo (CORERES) y los Consejos de Desarrollo Comunal (CODECOS). Sin embargo no se definen las normas que deben regir su funcionamiento. Otra iniciativa es la fundación del Fondo Nacional de Desarrollo Regional. -Desde el punto de vista económico, al gobierno militar le preocupa la existencia de áreas de bajo desarrollo y de migración a grandes ciudades. 03. Lo dicho se desprende claramente de una encuesta de opinión realizada en la provincia de Concepción. Sus resultados señalan que un 69.2 no ha oído hablar de los Codecos, un 19.3 ha oído pero no sabe lo que son, un 3.4 los conoce pero no cree que es importante que la gente participe en ellos y solo un 6.2% sabe de su existencia y cree que es importante la participación social en ellos. Encuesta Regional realizada en Abril de 1988 por el Presor, Improde, Flacso y Cenpros. 04. Gutiérrez, Munizaga, Riquelme, "Sistema de comunicación, Estado y sociedad civil en Chile", Ceneca No. 19, y Gutiérrez, "Los diarios en el período 1958-197Y Mimeo, Ceneca. 05. Actualmente la empresa El Mercurio posee la siguiente cadena de diarios: -Nacionales, "El Mercurio" y 'Las Ultimas Noticias"; -Metropolitano, "La Segunda"; -Regionales, "La Estrella de Iquique", "La Estrella de Arica", "El Mercurio de Antofagasta", "El Mercurio de Calama", 'Ia Prensa de


ACERCAMIENTO SISTEMICO DE LA PRODUCCION DE NOTICIAS EN LAS EMPRESAS DE COMUNICACION MASIVA MICHEL MATHIEN La comunicación masiva no es ya lo que era. .. De año en año los progresos de la electrónica, de la informática y de las redes de telecomunicación consagran los nuevos cambios que los grandes media experimentan en los sistemas de difusión de noticias. Pero, a priori, estos progresos no remueven las estructuras mismas de la comunicación masiva, la que no depende solamente de la tecnología. El acercamiento sistémico confirma la existencia y la permanencia de principios generales del funcionamiento de la comunicación masiva, y más particularmente de la circulación de sus productos, las noticias. EL ENTORNO ECONOMICO CULTURAL Considerada como un sistema (en el sentido de la teoría general de sistemas desarrollada por Bertalanffy), la empresa de comunicación masiva es, en nuestros días, el lugar por excelencia donde se fabrican las noticias. Este sistema requiere un entorno socio-político, económico y cultural en el cual está "inmerso", es decir, que tiene con él numerosos lazos orgánicos. Es porque está "inmerso" en el conjunto social, que él es productor. Esta es una primera constatación entre otras. Un sistema de comunicación masiva no puede ser percibido fuera de su entorno. (Figura l). La dependencia respecto a la economía constituye una segunda condición de funcionamiento que determina su devenir. Los grandes media (radio, televisión, diarios o revistas de grandes tirajes) necesitan un mercado de la información, mercado diferenciado porque las noticias son producidas para públicos determinados. El desarrollo de un marketing, aún "primitivo", especialmente entre los periodistas, muestra la importancia creciente de este aspecto del funcionamiento de los media. Se agrega además, para muchas empresas, la dependencia con respecto al mercado de los anunciadores. Consideremos, por ejemplo, la prensa escrita diaria: el periódico aparece como un conjunto de órganos, elementos estructurales puestos en acción por el funcionamiento conjugado de dos circuitos, por una parte las noticias redaccionales que son difundidas y motivan la difusión de su soporte, y , por otra parte , los avisos publicitarios que cohabitan en la cadena de fabricación entremezclándose a nivel del soporte papel, sin nunca, en principio, confundirse. Son interdependientes: el flujo de uno influye sobre el flujo M otro, pero también igualmente sobre el producto final y la imagen que de él se hacen los lectores. ( Figura 2) Esta descripción sumaria muestra sobre todo que la economía, con las presiones que impone, es un principio motor del sistema. Este no funciona en una sola y única dinámica cultural justificando la producción de noticias. El ciclo socio-cultural en el cual cada medio participa (Moles), es "controlado" por los responsables de la fabricación de noticias (director de la publicación, de la información, jefe de redacción ... ) encargados de imponer valores provenientes de otra lógica de la acción que aquella dependiente de la sola dinámica de la novedad, o de hechos notables. Si la comunicación masiva no es disociable de la economía, ella no lo es menos de sus receptores (lectores, telespectadores o auditores) de los cuales los media se preocupan de saber si han recibido las noticias fabricadas por ellos y si ellas no suscitan reacciones en contra del sistema. De ahí los estudios de opinión, sondeos, análisis de porcentajes de escucha, de lectura, etc..., cuyo objetivo es revelar las razones de descontento más que de satisfacción. Son informaciones de retroacción "inyectadas" en entrada (inputs) que auto-regulan el sistema en el sentido de mantenimiento del producto hacia el objetivo escogido. Estas reacciones proceden de un proceso de control (homeostático) que contribuye a la conservación del sistema tal como es o tal como está definido. (Figura 3)


En la práctica las empresas de comunicación masiva llegan a estabilizar el número de "descontentos" de su "clientela" instaurando de hecho -o previendo un margen de dispersión al límite de las normas donde las Redacciones buscan la materia original de las noticias. La suma de noticias surgidas de este margen debe mantenerse constante a fin de no incrementar el número de insatisfechos: existen siempre porque la novedad provoca fenómenos de rechazo en la masa de los individuos. Esta práctica da lugar a un proceso de aprendizaje de los receptores que se habitúan progresivamente a ciertos tipos de noticias, cuya difusión, a la larga, no tiene razón de ser "marginalizada". Los dirigentes de las empresas de comunicación masiva son muy sensibles, en Francia particularmente en la prensa escrita, a los aspectos económicos del descontento. El temor de desagradar a una parte de la audiencia, basta, en algunas condiciones, para eliminar una noticia, y para reducir su presentación con riesgo a ocupar una parte del espacio redaccional (o del tiempo de antena) por seudo-acontecimientos (Boorstin). La influencia del entorno sobre el sistema le impide "ver todo y decir todo", a falta de "entender todo"... Pero no es sólo la correlación del sistema con el mercado económico lo que frena la dinámica de la novedad. Las reacciones a la difusión surgen también de los grupos de presión (lobbies), incluso de fuentes institucionales o aún de personalidades particularmente influyentes, queriendo sancionar la publicación de una noticia que les concierne. Las reacciones de los partidos, de los líderes de opinión, revistiendo a veces un aspecto hostil a algunos media, entran a menudo en el ciclo de la información y llegan a ser futuras noticias. Ciertamente hay excepciones: un ejemplo se dio en junio de 1976 con la campaña, de boicot a una estación de radio (Europa I) por el Partido Comunista Francés. LA RED Y LAS FUENTES INSTITUCIONALES La originalidad del acercamiento sistémico reside también en el hecho de que no encierra a los media y muy particularmente a los periodistas, en la posición de Sirius. Antes de emitir, o de proceder a la emisión de las noticias que ellos fabrican, los periodistas son primero receptores de una cantidad de mensajes (inputs) que llegan a la entrada del sistema. Seleccionadas, tratadas y envasadas, las noticias que salen de la "máquina" no nacen pues del vacío. Son más bien productos acabados (outputs) que necesitan materias primas (inmateriales) cuyo aprovisionamiento está asegurado por una vasta red canalizadora de flujos de mensajes. Estos flujos provienen de fuentes múltiples y diversas, unas más abundantes que otras por el valor de los mensajes trasmitidos o más regulares a veces por su periodicidad. Pero la existencia de estas fuentes no devalúa sin embargo a aquellas que son menos "abundantes" y que pueden proporcionar de vez en cuando una información excepcional. Para la empresa de comunicación masiva, lo importante es estar segura del buen funcionamiento de su red, que va desde las Agencias de Prensa al corresponsal local ocasional y de las conexiones hechas en el lugar con las fuentes en él comprendidas, a las fuentes "desconocidas" como aquella del "teléfono rojo" establecido por una estación de radio (Europa I). Entre las fuentes que permiten a una empresa de comunicación responder a su misión social -y esto es una constatación general- las fuentes institucionales ocupan un lugar cada vez más preponderante. La influencia de estas fuentes, gubernamentales o administrativas, se extiende a todos los media y a todos los niveles de sus campos de difusión, de la escala nacional a la escala local. Para una pequeña empresa que difunde un pequeño noticiero, el "peso" institucional de un alcalde es tan importante como el del jefe de gobierno para la Redacción del noticiero de una cadena centralizada de televisión. La abundancia o la importancia de los mensajes que emanan de estas fuentes de las cuales los media tienen necesidad para informar a sus


receptores, sobre todo cuando además, ellas están en el origen de los acontecimientos, les da el poder de cerrar el "caño”y por tanto de presionar. Independientemente de esta eventualidad, puesta en práctica aquí o allá, el desarrollo de las fuentes institucionales no está compensado por un aumento de la capacidad de los periodistas de apreciar, verificar y analizar estos mensajes. Aparte de algunos editorialistas vedettes, o de grandes firmas, la mayoría de los periodistas no tienen ni el tiempo, ni los medios materiales, ni a veces la competencia para ejercer esta capacidad. La mayor parte de las veces son conducidos a utilizar directamente los mensajes trasmitidos, aportando algunos arreglos formales: llegan a ser así, "repetidoras" de los "portavoces" institucionales, de la escala nacional a la escala de la localidad. Ellos participan así, más activamente que lo que a menudo lo desearían, en la representación permanente del poder en sus respectivos escenarios (Balandier). Esta constatación es tanto más evidente cuanto que los "observadores de lo destacable los "presentadores de la novedad" (o aquello que se dice como tal) tienen cada vez menos la oportunidad de realizar encuestas, reportajes, entrevistas. Estos géneros periodísticos "nobles" son menos practicados que el rewriting de despachos o comunicados, o la síntesis de documentos o de expedientes. Para los media de hoy, las relaciones que mantienen con estas fuentes revelan de hecho una transacción que se puede resumir así. "yo les abro los caños de la información permitiéndoles fabricar noticias interesantes pero, en contraparte, ustedes se comprometen a no ocasionar ningún perjuicio a mi representación social ni a la imagen que yo me he hecho". Para algunas fuentes, se plantea la pregunta de saber si ellas no preferirían dirigirse directamente a los receptores de los media, pero sin la intermediación de los media en el marco de una relación directa productores - consumidores. (Figura 4) LOS FACTORES PERSONALES-LOS PERIODISTAS La existencia de circuitos de influencia que se manifiestan a la entrada y a la salida del sistema de comunicación masiva se encuentra también al interior del mismo, al costado de los apremios técnicos y de organización del trabajo ligados al desarrollo de una cadena de producción. La razón es simple, cada periodista, sea cual sea su posición en la jerarquía de su Redacción, puede ser considerado corno una "entrada" del sistema en contacto directo con los elementos de su entorno. El es también destinatario de intervenciones diversas yendo en el sentido de una transacción, de una retroacción anticipatoria a la difusión de una noticia o de una reacción que, aún cuando no dé lugar a un reajuste del contenido de las noticias, lo habrán obligado a reaccionar inclusive negativamente. De hecho, la empresa de comunicación masiva es esencialmente linear, de ahí las distorsiones que sufre, en algunos casos, la información. La aplicación de la teoría sistémica de las noticias, dibujada aquí en sus lineamientos generales, invita a tener en cuenta no solamente la posición de los periodistas en el circuito de mensajes y de noticias, sino también su personalidad. Ultimo elemento analizable del sistema- o última caja negra a descomponer-, él juega, en tanto que persona, un rol (casi) final en la selección y tratamiento de las noticias. La fabricación de noticias, aún cuando esté estandarizada en sus formas, corno por ejemplo el caso de las agencias de prensa, no se limita a una serie de operaciones despersonalizadas surgidas de la organización científica del trabajo (Taylor). Para el periodista, en tanto receptor de mensajes diversos, precisos, difusos, completos o incompletos, provenientes de la red de aprovisionamiento de su empresa, la búsqueda de la información es en este proceso global tan importante corno la información misma. Ciertamente, los mensajes son seleccionados y tratados según los principios propios de la empresa pero también según la experiencia y la apreciación de las cosas del mundo del periodista, es decir, factores personales en los cuales intervienen su educación, su formación, su sensibilidad, etc... El mensaje decodificado por él no es lo mismo que el mensaje emitido por la fuente: él puede, ciertamente, serle más o menos fiel, pero es, por naturaleza, objeto de distorsión. El mensaje retenido por el periodista ha sido


ya objeto, consciente o inconscientemente, de una síntesis personal prefigurando ya su suerte, su explotación futura, su rechazo puro y simple, o su puesta en posición de espera (stock). La transformación del mensaje retenido en "noticia" está, asimismo, influenciada por su autor. (Figura 5) UN LARGO PROCESO DE APRENDIZAJE Al exterior como al interior del sistema de la comunicación masiva, la existencia de mecanismos de influencias muestra que los problemas de la comunicación no pueden resolverse en el esquema emisor-receptor. El proceso de selección y de tratamiento de las noticias procede de un largo proceso de aprendizaje que contribuye a la autorregulación del sistema. Esta búsqueda permanente del equilibrio de las relaciones entre el sistema y el entorno condiciona el desarrollo de la empresa de comunicación masiva. Por supuesto, la situación varía según el contexto político-económico y el carácter de los media. Algunos de ellos han sido en efecto creados para defender y difundir ideas (o ideologías) mientras que otros intentan asegurar una misión de servicio público de información independiente de toda opinión partidaria. El acercamiento sistémico reviste toda su importancia en esta segunda perspectiva en la cual se sitúan muchas empresas, privadas o públicas. No es porque un medio afirme un "a-politicismo" de principio, que él no defienda una ideología política o que no privilegie, a menudo inconscientemente, la imagen de ciertos grupos sociales, o de líderes de opinión. El método sistémico, construyendo una serie de organigramas precisos para explicitar la estructura interna del sistema y estudiando sistemáticamente los flujos que influyen entre ellos recuerda en fin contra toda ilusión; ingenua o voluntariamente sustenta, esta verdad ancestral según la cual no hay comunicación sin influencias. La existencia de circuitos de influencias en el conjunto del proceso de fabricación de noticias subraya con fuerza que la objetividad no puede ser más que un milo dinámico cuyo impacto cultural permite a los periodistas tener una relación de resistencia también fluctuante según las circunstancias y las empresas. Para la comprensión de los sistemas de comunicación masiva, lo importante es conocer estos circuitos y los mecanismos que los animan, a fin de que los responsables de los media, y, en última instancia, los lectores, los auditores o los telespectadores, no sean "esclavizados" por uno u otro de entre ellos. Traducción: Hernán Valdizán C. Copyright: Institut de Psychologie Sociales des Communications. BIBLIOGRAFIA 1. BALANDIER, Georges. Le pouvoir sur scénes. París, 1980. 2. BERTALANUY, Ludwig von. General system theory. Nueva York, 1968. 3. BOORSTIN, Daniel. L'Image (Fraduction), París, 1971. 4. MATHIEN, Michel. Analyse systémique d'wle entreprise de communication de masse: Le jourrial régional, Tesis, Instituto de Psicología Social de Estrasburgo, 1980. 5. MATFUENMichel. La machine á fabriquer les nouvelles. Uanalyse systémique de I'entreprise de


communication de masse. En Les Cahiers de la Communication, volumen 1, N' 3, París, 1981. pp 327-342. 6. MATHIEN, Michel. La presse quotidienne régionale. Presses universitaires de France, coll'Que sais-je? París. (por aparecer). 7. MOLES, Abraham. Sociodynamique de la culture, París, La Haye, 1971. 8. MORlN, Edgar. La médiode, t. l., La nature de la nature. París, 1977.


¿ES POSIBLE HABLAR DE UNA RECEPCION CRITICA DE TELEVISION? LOGROS Y DIFICULTADES EN LA EXPERIENCIA DE RECEPCION CRITICA CON ESCOLARES Y MAESTROS PERUANOS TERESA QUIROZ El informe que a continuación ofrezco como avance de investigación, es producto del trabajo colectivo de un equipo que viene desarrollando los temas de comunicación y educación desde el año 1983. Integrado en sus diferentes etapas por profesores, jefes de práctica, alumnos y asistentes de investigación, asoció su labor directamente a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, a las preocupaciones que en el desarrollo de la enseñanza se fueron planteando y al Centro de Investigación en Comunicación Social -CICOSUL-, al interior del cual nació como proyecto y se mantiene. Dados estos antecedentes, es motivo de gran satisfacción, constatar la continuidad que este proyecto guarda a través de los años transcurridos y la posibilidad de realizar investigación en las Facultades, aprender a través de ella de la cambiante y rica realidad, recrear con sus avances el trabajo académico en el aula. El equipo de investigación se encuentra integrado por Jesús Astorga, Jenny Canales, Milagros Renjifo, Rosario Nájar y Claudia Velasco. Su reflexivo, disciplinado y efectivo trabajo, y su espíritu contestatario, han garantizado una dinámica basada en la crítica permanente. Nuestra experiencia se inicia con un diagnóstico sobre la disponibilidad, acceso y consumo de medios masivos por parte de los escolares de Lima Metropolitana. Con este fin fue aplicado un cuestionario a 1,600 niños de 40 colegios de Lima, cuyos resultados aparecieron en el No. 1 de Cuadernos CICOSUL, titulado: "Los medios: una escuela paralela' (1985). La interpretación de los datos referida muy directamente al consumo de los productos de los medios como actividad homogénea en todos los escolares, no consideraba las significativas diferencias que se manifiestan en su uso, de acuerdo a los espacios sociales y culturales desde los cuales son consumidos. Más adelante se realizó una investigación para la Asociación Latinoamericana de Teleducación Universitaria (ALATU) con el fin de experimentar con niños de centros escolares diversos, la recepción que tenían de los programas producidos por las Universidades, cuyo trabajo había consistido en adaptar cuentos latinoamericanos a la televisión. Se detectó la importante demanda de material audiovisual por parte de los escolares, sobre todo de centros estatales, pero que contrastaba con sus hábitos por los tradicionales formatos narrativos e impactantes de los programas comerciales. Se planteó allí la necesidad de iniciar una educación para la recepción. A lo largo de todos estos años, el trabajo con los estudiantes del curso de Educación y Medios del 6to. ciclo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación ha sido el espacio de experimentación y planteamiento de nuevos problemas y preocupaciones. A su interior se avanzó en diagnosticar la relación entre televisión, educación formal, familia y vida cotidiana, frente a lo cual se examinaron las diversas alternativas propuestas, desde la posición tremendista que denuncia el poder ¡limitado de la televisión y propone su consiguiente negación, hasta la necesidad de educar a los receptores en una actitud crítica y selectiva frente a los productos televisivos. De igual modo, la problemática de la responsabilidad social y comunitaria frente al poder de informar, entretener y transmitir cultura que ofrece la televisión y la propuesta de una serie de políticas destinadas a impedir que las funciones sociales que cumple la televisión descansen sólo en manos privadas, o en intereses meramente comerciales.


Habría que mencionar como antecedente además, la evaluación que desarrollamos referente al estado actual de la educación escolar, restringida a la enseñanza del lenguaje verbal y que no considera la educación en el lenguaje audiovisual, el cual cobra una creciente importancia. Finalmente, es indispensable destacar el conocimiento de otros proyectos de recepción activa que se vienen difundiendo en América Latina, específicamente el del CENECA de Chile, el cual ha inspirado de manera decisiva la propuesta que viene siendo desarrollada. El año 1985 se diseñó el proyecto de educación para la recepción televisiva con escolares. Fué durante el año escolar de 1986 que pusimos en práctica los primeros talleres de recepción crítica en cuatro colegios de la ciudad de Lima dentro del propio horario escolar. La evaluación de la experiencia está contenida en el No. 8 de Cuadernos CICOSUL, titulado: recepción crítica de televisión. A partir de ella se inicia el trabajo con los maestros, como potenciales reproductores de la recepción crítica en el aula. Durante 1987 se llevó a cabo el primer taller en la Universidad de Lima con maestros de diversos centros educativos. En febrero de 1988, a solicitud de los Equipos Docentes (asociación religiosa de maestros), que realizaron un Taller de Educación Popular se desarrolló una segunda experiencia y a fines del mismo año con los maestros de "Fe y Alegría". (1) 1. ¿DE QUE ESTAMOS HABLÁNDO CUANDO SE PLANTEA LA RECEPCION CRITICA? El debate sobre la influencia de la televisión, sus efectos, la problemática de la educación, las políticas más adecuadas para enfrentar a los medios ha estado centrado durante largo tiempo en una posición que, reduciendo las relaciones de comunicación a los efectos de los mensajes, denunciaba el carácter alienante de éstos, sosteniendo una actitud defensiva y de alerta frente a su influencia. Interpretaciones que desde una concepción funcionalista pretendían una explicación de causa-efecto de lo que venía ocurriendo con la conducta de los receptores o que desde la vertiente marxista, proponían descomponer ideológicamente el mensaje para sancionarlo y evitar la alienación de los receptores. El tema se convierte en un problema gravitante porque en él se condensan alternativas específicas de lo que se debe plantear frente a la televisión, al público, a las familias, en las escuelas, etc., pero lo que nos corresponde es la reflexión en tomo a los presupuestos que subyacen y que pueden conducirnos al planteamiento de políticas adecuadas a nivel comunal y social. Trato de poner de relieve, que el pensar estos problemas, más allá de la mera especulación teórica constituye un compromiso con la realidad de hoy, frente a la cual es indispensable ofrecer propuestas creativas. Se ha pensado que para formar receptores críticos de la televisión se debe, fundamentalmente, denunciar al medio como instrumento comercial develando las estructuras empresariales, dependientes a su vez de las grandes transnacionales de la comunicación; poner en alerta al público sobre el contenido manifiesto y oculto de los mensajes y facilitar un conocimiento técnico y formal sobre el proceso de producción de éstos. Es decir, la actitud crítica demandaría un conocimiento técnico e ideológico de los mecanismos que operan en el emisor. No se trata de reducir la recepción crítica a una denuncia moralista de los "males" de la televisión, porque ésta se limita a establecer un juicio desde fuera, prevaleciendo el ideologismo que sanciona a este medio de comunicación como negativo. Esta constituye una actitud intelectualista, incapaz de entender los mecanismos reales que atan al televidente al "mundo televisivo". De otro lado, tampoco se puede simplificar el problema y suponer que si el receptor conociera todos los mecanismos de producción televisiva y el lenguaje que se emplea, se "desencantaría" de ésta automáticamente. En uno y en otro caso se omite un problema esencial, y es el lugar que ocupa la televisión y la forma en que se integra a la vida social cotidiana. Considero que no es posible negar al medio televisivo por su función alienante con el fin de alejar a sus consumidores de este mal que "destruye las conciencias".


Asimismo, sujetar la recepción crítica al hecho intelectual o al acto cognoscitivo de develar los contenidos ocultos presentes en los programas televisivos (todo lo cual conduciría a desarrollar programas de análisis de mensajes o extremando, de semiótica elemental), supone que la relación del televidente con el medio es puramente racional y que estudiando el lenguaje televisivo y analizando sus contenidos sería posible cambiar o transformar la naturaleza de la relación, a fin de propiciar una actitud crítica. Nada más cerca de la propuesta, heredera de la educación tradicional, que separa los mecanismos espontáneos y afectivos de la actitud cognoscitiva. Si la relación del televidente con el medio es fundamentalmente afectiva, de lo que se trata es de indagar no sólo en lo que siempre ha venido haciéndose, es decir, en "qué transmite la televisión", sino en por qué gusta, por qué logra éxito y audiencia, trasponer la mera referencia inmediata de en qué medida ve el televidente su vida reflejada en los programas, para explicar cuánto de lo que ve tiene relación con lo que imagina, desea, quiere. Durante largo tiempo el esfuerzo central de educadores, científicos, estudiosos de la comunicación y políticos ha sido planteado desde un optimismo de tipo iluminista "... una fe ciega en el poder del contenido del mensaje. Confían en poder operar una transformación de las conciencias transformando las transmisiones televisivas, la cuota de verdad en el anuncio publicitario, la exactitud de la noticia en la columna periodística".(2) En esa misma línea, e invirtiendo el planteamiento, algunos han tratado de incentivar la recepción activa a través del análisis de cada una de las transmisiones televisivas. Esta postura no considera, por un lado, que los televidentes son distintos, que la heterogeneidad del público es expresión del diferente capital socio-cultural que cada uno posee, muestra de la desigual distribución de bienes materiales y simbólicos y específicamente del diferente modo de usarlos, (3) como indican M. y A. Mattelart, "... los géneros hablan a receptores que habitan en una formación social y cultura¡ particular, que están insertos dentro de una formación discursiva determinada. Y que descodifican, semantizan y resemantizan en función de su libertad individual, de su propia historia personal, de su personalidad propia, de acuerdo; pero también, al mismo tiempo, en función de su inscripción en un espacio social global, que envuelve simbologías, lenguaje, géneros y formas expresivas comunes". (4) Por lo tanto, y siguiendo la reflexión de Umberto Eco, "... deberemos ser capaces de imaginar unos sistemas de comunicación complementarios que nos permitan llegar a cada grupo humano en particular, a cada miembro en particular, de la audiencia universal, para discutir el mensaje en su punto de llegada, a la luz de los códigos de llegada, confrontándolos con los códigos de partida". (5) Valerio Fuenzalida, desde la experiencia del CENECA de Chile, sintetiza las propuestas vigentes, indicando que, "... mientras algunas experiencias intentan usar críticamente la televisión para mejorar las relaciones familiares en el hogar, otras se interesan prioritariamente por la contribución de la recepción crítica a las necesidades de liberación del hombre latinoamericano. Mientras algunas acentúan los aspectos valóricos denunciando la alienación que provocaría la TV, otras experiencias presentan un enfoque más fenomenológico apreciando la diversidad cultural de los propios televidentes. Otras experiencias intentan conjugar el fortalecimiento de las mediaciones culturales del grupo con la constitución de un receptor-actor social capaz de demandar e influir en la orientación del medio. En algunos proyectos está ausente la aspiración a una orientación activa de la programación televisiva y tampoco vincula la recepción activa de la TV con una transformación sociocultural. (6) Muchas de las alternativas se han encaminado por la llamada educación participativa, que enfatiza la capacitación de las audiencias para los procesos de comunicación social, entendida básicamente como una capacitación para ser nuevos emisores o emisores alternativos. Esto ligado a una propuesta de democratización de la comunicación, pero donde, como lo sostiene Mario Kaplún, "ha habido una subestimación de la capacidad de la industria cultural para ganar un considerable grado de adhesión de las masas consumidoras". (7) Y añade, "el movimiento democratizador apunta a un modelo comunicacional centrado en la producción de mensajes por parte de las mayorías; en tanto el cultural masivo está construido sobre el mero consumo de los mismos. (8)


Tal como lo hemos venido sosteniendo, los productos simbólicos que la industria cultural ofrece, atienden reales necesidades de las personas: "emocionales, lúdicas, estéticas, de afimentaci6n de la fantasía, de construcción del imaginario, de reconocimiento existencial y social, de comunicación, de búsqueda de identidad, de adaptación sociocultural, de identificación y proyección", (9) necesidades naturales de entretenimiento y de rutina cotidiana, que no pueden ser ignoradas, y que tienen que ver con la distracción y mucho menos o nada con la adquisición sistemática de conocimientos. Por lo tanto, la estrategia alternativa a la de los medios masivos ha ignorado las ligazones naturales que tiene la audiencia con la televisión y ha pretendido sustituirla con mensajes diferentes. Toda propuesta de una recepción crítica deberá volver al punto nodal la relación con el medio mismo. Incluso, llevando más allá esta preocupación, se sostiene que "... a la luz de este nuevo paradigma del placer, el investigador debe preguntarse si una parte de este placer no involucraría finalmente una adhesión a la ideología de estos productos de la cultura de masas. Es decir, que retomaría la lectura ideológica y la rescataría a la luz de este nuevo dato del placer. ¿Este placer, conlleva una adhesión a la ideología reaccionaria que articula los mensajes de la cultura de masas? ... Yo creo que es preciso puntualizar que un efecto perverso de este paradigma centrado en el consumidor puede ser el de hacer olvidar la importancia de seguir teniendo una preocupación por el producto" (10) A partir de la evidencia de que existen diferencias socioculturales desde las cuales se procesa la recepción televisiva, es importante entender, en primer lugar, que es imposible transformar en receptores críticos de la televisión a individuos que no son en primer término críticos de su propia vida cotidiana, es decir de las relaciones de comunicación en las cuales están inmersos, de tipo familiar, escolar, de barrio, etc. Por lo tanto, la recepción crítica deberá incentivar, en primer lugar, la confrontación entre los gustos y preferencias espontáneos, que obedecen a patrones culturales y el develamiento de lo que los medios proponen, explicitando las diferencias que existen entre unos y otros. Al mismo tiempo generar trabajos que le permitan al grupo descubrir y hacer evidente el lugar que ocupa la televisión en su vida diaria y el valor simbólico que ésta representa. Confrontar a la televisión con otras formas de entretenimiento, información y cultura con el fin de ayudar a sacar a luz los mecanismos a través de los cuales se da el reconocimiento con actores, situaciones, historias o personajes de la televisión. Descubrir los ejes narrativos en las series y producciones, abriendo espacios experimentales, donde los receptores puedan construir sus propias historias, confrontándolas con las otras que vienen de los medios masivos. 2.

¿COMO NACE EL PROYECTO DE RECEPCION CRITICA? PRIMERA EXPERIENCIA CON LOS NIÑOS DE LIMA

Un primer acercamiento al universo socio-cultural de los niños peruanos, permite apreciar las significativas diferencias que existen entre unos niños y otros, y por consiguiente, que el peso que presumiblemente tienen los medios, como la televisión y que habría desplazado a la familia y la escuela, es difícil de determinar. Es decir, es necesario caracterizar el conjunto de relaciones de comunicación que conforman los referentes de los niños, justamente porque el vínculo con la televisión no se agota en el que se establece con el medio como instrumento técnico. Esto nos enfrenta al hecho de que los diversos planteamientos que se han esgrimido sobre la relación entre educación formal y medios masivos, son insuficientes para explicar el problema. Es el caso de las interpretaciones que postulan la "escuela paralela", (11) y en esa línea, que Ios medios han adquirido una eficacia socializadora relevante, desplazando en parte la hegemonía funcional de la escuela y que ello resulta, entre otros factores, de la penetración que los medios de comunicación han logrado en la vida privada, de la ilusión de libertad que producen, de la variedad de sus programas, de las fuerzas psicológicas que logran movilizar, de su sustento lúdico antes que pedagógico, y de su carácter permanente. (12) Por otro lado, aquellas que sostienen que la escuela ha sido definitivamente desplazada por los medios electrónicos en la formación del consenso social, que Ia tarea de directriz cultural que ejerce el sistema de enseñanza ha sido sustituida por las nuevas funciones ideológicas de los aparatos de difusión de masas y las nuevas tecnologías de comunicación. (13) Ni unas ni otras dan cuenta del modo diferente como esta relación se articula, de acuerdo a las formas de comunicación específicas de cada sociedad.


Es decir, en la formación de las actitudes, hábitos, valores, en la internalización de pautas de socialización, participan diversas instituciones: la familia, la escuela (los maestros), los medios masivos, los grupos de barrio, y otros. El mayor o menor peso de estas instituciones y específicamente el del aparato escolar o el de la cultura masiva, es explicado por Michele Mattelart, desde el punto de vista de la socialización del niño, de la formación de la sociedad nacional y desde la hegemonía, indicando que: Ias ponderaciones de este equilibrio se definen en la complejidad del juego de los mecanismos de la hegemonía particular de cada formación histórico nacional". (14) Esta otra versión recoge, a nuestro criterio, de forma más adecuada la dinámica real de cada sociedad, y específicamente nos acerca a entender ese complejo de relaciones en el Perú. Por consiguiente, ha sido vital para nosotros entender qué es lo que ocurre con la educación escolar, qué lugar ocupa dentro de la transmisión de saberes y actitudes, para relacionarlo con lo que la televisión ofrece. De allí además, el por qué desarrollarnos una experiencia de educación para la recepción crítica desde la escuela. Sin ánimo de realizar una larga exposición sobre lo que es la educación escolar en el Perú, (15) es necesario indicar que pese a las pretensiones integradoras y homogeneizantes de la educación, coexisten en nuestra nación expresiones culturales diversas, que presentan en la práctica un panorama de gran heterogeneidad. Por ejemplo, existe una jerarquía de lenguas que da preeminencia al castellano en la formación escolar, lo que no permite una educación en igualdad de condiciones en las lenguas de origen de las diversas regiones. La educación literaria no favorece la creatividad de los alumnos, que se reducen a repetir datos sobre biografías de autores o listas de obras. La creación colectiva de las etnias y grupos está ausente, produciéndose un conflicto cultural en los sectores que no participan de la cultura oficial, pues la mayor parte de la enseñanza literaria les habla de valores ajenos a su medio ambiente y la posibilidad de una experiencia literaria, emotiva y estética, les es negada. Los estudiantes terminan siendo meros receptores pasivos de textos, estando ausente la práctica del relato, de la poesía, del ensayo y de la crítica. Grave es entonces el hecho de que el estudiante peruano de zonas rurales y marginales no posea confianza en su herencia cultural, (16) y de que no sean recogidas las experiencias vitales, emotivas y cargadas de afecto que los escolares poseen en su vida cotidiana, sino que por el contrario, se produce una ruptura entre éstas, y la formalización del conocimiento que se convierte en ajeno. La enseñanza de las ciencias sociales y la historia constituyen un pretendido acercamiento a las instituciones y la historia peruana, que es ofrecida como mera suma de hechos convencionales, personajes y fechas, que son presentados corno ajenos a la realidad y a la vida y no permiten afianzar sentimientos de identidad nacional, al queda reducida a ciertos símbolos, carentes de contenido y emoción para el educando. La educación artística es considerada como secundaria y en muchos casos optativa. Se descuida e incluso ignora la formación en el campo del lenguaje no verbal y no se favorecen las potencialidades expresivas y creativas del niño. Su acceso es, sin embargo, un factor importante de diferenciación social, en la medida en que los colegios donde asisten niños de un mayor nivel socio-económico y que deben a su medio social la competencia adquirida a través de una permanente familiarización, se produce una apropiación de la cultura o de la competencia artística, sobre la base del monopolio de los bienes culturales y de los signos institucionales, lo cual legitima las agudas diferencias. La educación escolar peruana se preocupa insistentemente por capacitar al educando en las normas gramaticales de la lengua castellana, es decir circunscribe sus contenidos a aquellos referidos al lenguaje verbalizado, postergando todo el campo del lenguaje no verbal. A la par de esto, se imparte una educación profundamente desafectivizada, que separa drásticamente el aprendizaje del entretenimiento, del gusto, del placer, escindiendo la vida privada y personal, de la escolar social. Pero por otro lado, la escuela continúa siendo el espacio más importante donde los niños pasan 10 años de su vida, durante 8 horas diarias, y que proporciona esos referentes mencionados que continúan siendo parámetros de conducta y de actitudes. El


otro tiempo social de los niños es el que transcurre principalmente al interior de la familia, en relación con la televisión. Su presencia es definitivamente importante, pero su importancia está mediada por las diversas características de las familias, que le otorgan a ésta valores simbólicos diferentes. Bajo estas preocupaciones diseñamos en el año 1986 un conjunto de talleres de recepción crítica para niños de cuatro sectores socio-económicos diferentes, en la ciudad de Lima. Estos se dieron al interior del horario escolar regular y desarrollaron dinámicas grupales en el tratamiento de temas como la publicidad, la telenovela, la teleserie, los programas de concurso, etc. La experiencia desarrollada constituye hoy una de las fuentes más importantes para formular nuestra reflexión. Así, al evaluar el trabajo desarrollado (17) saltan a la vista las características tan diversas de los niños que llegan a las escuelas, producto del origen socio-económico de sus familias, de su universo cultural y las expectativas que poseen. Por consiguiente, cuando llegamos a los colegios inspirados en un modelo educativo ideal, horizontal, con los mejores propósitos para realizar un proyecto que facilitase la formación de niños críticos, descubrimos realidades internas sumamente distintas y diversas tensiones y frustraciones en los niños. La dificultad que enfrentamos fue convocar a los escolares en torno a la realización de determinadas dinámicas en el aula, basadas en juegos, en la medida en que el juego es concebido por los niños como una instancia propia de los momentos extraescolares, y su práctica como la posibilidad del desorden o indisciplina. Por este motivo, les era difícil entender el sentido de las dinámicas, de la relación que los monitores querían establecer con ellos, de la posibilidad de jugar y aprender, de jugar con orden. Por consiguiente, requerían y demandaban directamente el grito y la sanción. Es decir, se ha internalizado de tal modo la ruptura entre el entretenimiento y el conocimiento, que fue necesario proponer formas transitorias que, por medio de fórmulas evaluativas, facilitasen que el niño comprendiera y valorara al taller como un espacio de trabajo colectivo ordenado, sistemático y eficaz. Las dinámicas difícilmente constituyen la instancia expresiva y participativa que se pretende. El temor al resto de los niños, al error o la simple espontaneidad, manifiestan que a nivel escolar la educación se ha caracterizado por una relación unidireccional del profesor hacia el alumno. En la escuela no se fomenta la vinculación entre los niños, y éstos se inhiben de exteriorizarse. Si no se estimulan las relaciones horizontales en el aula desde etapas muy tempranas, que vayan propiciando la tolerancia, regulación y aceptación necesarias, difícilmente un proyecto de talleres podrá tener éxito. Por consiguiente, es indispensable fomentar en los niños la actitud de expresarse y comunicarse, el sentimiento de seguridad en lo que hacen y el reconocimiento de que el error es parte del camino en el trabajo. De este modo las dinámicas grupales deberán poner a prueba y desarrollar las habilidades y destrezas de los niños, crear y recrear situaciones y evaluar el nivel o el grado de participación de sus integrantes. Las motivaciones de los jóvenes escolares para el esfuerzo de interpretación, de crítica, de develamiento de ciertos contenidos es mayor cuando tienen la posibilidad de producir formas de comunicación. Este aspecto adquiere una gran importancia porque imprime un sentido de responsabilidad individual y colectiva al trabajo en el taller. Es posible diseñar, a propuesta de los propios participantes, diversas actividades que se puedan proyectar en el colegio o hacia la comunidad, sean éstos periódicos murales, cartillas educativas, guiones, representaciones, etc. Los niños, a pesar de su necesidad de intervenir, no poseen las herramientas para desenvolver su creatividad y se sienten cohibidos y temerosos de sus propias capacidades, frente a sus compañeros y maestros. Esta situación demanda la urgencia de proponer y diseñar un conjunto de juegos y estímulos variados y alternativos, de acuerdo a cada tipo de centro educativo, con actividades para cada uno de los educandos. Esta actitud y sentimiento de confianza en el valor de su propio esfuerzo deberá facilitarse desde los primeros años, vinculado a cursos como los de lenguaje, a través de la lectura crítica, colectiva y hasta la representación de las obras literarias y la producción propia; en ciencias sociales, proponiendo


acciones comunales y en formación artística sugiriendo el desarrollo de la expresión gestual, corporal y en general, de naturaleza no verbal. El objetivo de propiciar la crítica en los escolares tiene como punto inicial lograr que los niños desarrollen y den cuenta de su percepción, de lo que sus sentidos les indican y manifestar sus sentimientos. Así se tratará de enfrentar el abismo que se ha establecido en la escuela entre el pensar y el sentir. Tanto a su interior, como en la vida familiar y social en general, se descalifica la expresividad, la exteriorización de sentimientos y afectos. Nuestra "cultura" (oficial) pone el énfasis en el pensar y en la razón, ocupando un segundo lugar las experiencias y situación emotivas que puedan vivir o expresar los niños. Se pudo constatar que es posible desarrollar la temática de los medios de comunicación al interior de ciertos cursos básicos en la escuela, considerándolos no como meros instrumentos técnicos, sino como socializadores, confrontándolos con las diferentes experiencias de recepción de los propios escolares. Se trataría así de evitar la permanente fragmentación que se vive entre lo oficial y consagrado y lo coyuntural y lúdico. En ese sentido, el campo del lenguaje de la imagen pasaría a formar parte también de los contenidos escolares. De igual modo, se evaluó que este trabajo podría ser realizado de forma más efectiva por los propios maestros. Por ese motivo, sugerimos la ejecución de talleres integrados por maestros que más adelante pudiesen reproducir esta experiencia con sus estudiantes. 3.

EL MAESTRO PERUANO: SANCIONA LOS CONTENIDOS DE LA TELEVISION PERO SE MARAVILLA FRENTE A SU PODER COMO TECNOLOGIA

La evaluación de la educación en el Perú (no sólo en relación a los contenidos que ofrece, sino en torno a la función social que desempeña) nos permite afirmar que la escuela, representada principalmente por el maestro, continúa siendo una institución de amplio respeto y reconocimiento. El maestro como fuente de credibilidad, de ejemplo, encarna un valor de suma importancia, para el niño y la familia en general, la cual deposita en él muchas expectativas. Cabe señalar sin embargo, que ésta es una constante en la mayor parte de los colegios estatales y de recursos económicos escasos, situación que difiere de la de los centros educativos privados y de mayores recursos, donde la intervención de otros medios educativos (llámese videos, computadoras, etc.) relativizan la función de éste. Por lo tanto, el rol del maestro en el sistema educativo está en correlación directa al estado del desarrollo de la educación y a los medios que se emplean. Considerando que en el Perú la educación tiene grandes carencias, el maestro continúa siendo capital, porque es la figura alrededor de la cual se concentran los objetivos del sistema, es el portador directo de la forma como se entiende el saber socialmente acumulado, y transmite a través de su discurso y su práctica las ideas básicas de lo que "debe" ser el hombre-ciudadano más adelante. Más aún, a través del maestro se movilizan y jerarquizan los conocimientos y los valores. El maestro, desde su formación universitaria o en las normales (centros de formación pedagógica) es capacitado para ponerse siempre en el lugar de quien tiene que dar cuenta de lo que fueron, son y deben ser las "cosas importantes" del mundo, nunca de lo aparentemente banal. En esa medida, debe transmitir el debe ser de las cosas, las normas, lo correcto vs. lo incorrecto, lo bueno vs. lo malo, detrás de lo cual siempre hay un mundo carente de matiz, sin contradicciones, donde las cosas son positivas o negativas, morales o inmorales, científicas o acientíficas, racionales o irracionales. En otras palabras, la vida que transcurre bajo líneas mucho menos fijas y más complejas, no es tomada en consideración, está ausente, porque la norma y el DEBER SER se imponen como características predominantes. Por este motivo, en lugar de que la educación le proporcione herramientas al joven escolar para "mirar" con ojos "más sabios" el mundo que lo rodea, lo Ilena de fórmulas que poco lo ayudan a dar cuenta del conocimiento espontáneo que posee. El maestro, no por responsabilidad personal, sino por formación y por la función que se le asigna, facilita el distanciamiento entre la vida y los conocimientos que proporciona. Sobre el tema y precisamente en torno a cómo se enseña a leer en las escuelas, Paulo Freire afirma la necesidad de acercar la educación a las experiencias espontáneas del educando: Ia lectura del mundo precede a la lectura de la palabra, de allí


que la posterior lectura de ésta no pueda prescindir de la continuidad de la lectura de aquel. Lenguaje y realidad se vinculan dinámicamente. La comprensión del texto a ser alcanzada por su lectura crítica implican la percepción de relaciones entre el texto y el contexto." (18) La televisión implica para el maestro, una fuente de competencia, pero sobre todo se ve obligado a sancionarla porque su acceso significa para los educandos la posibilidad del desorden, del entretenimiento banal, del no-estudio, de la ausencia de valores positivos, de los malos ejemplos, del mal empleo del lenguaje, de la falta de cultura, de temas que no se debieran conocer a edades tan tempranas, etc. El maestro sostiene además que, mientras en la escuela se sientan pautas para una vida social solidaria, positiva, patriota, la televisión inculca el individualismo, la admiración por lo extranjero, la frivolidad. De aquí se desprende, necesariamente, una actitud que tiende a evitar la "mala influencia" de la televisión, o en su defecto de amortiguarla estableciendo medidas de control: ver televisión sólo a ciertas horas o sólo cierto tipo de programas que sean educativos. Pero por otro lado, el maestro no puede sancionar totalmente a la televisión, porque siempre está buscando medios para modernizar su enseñanza y tiene una actitud, especialmente frente a la tecnología, de maravillarse ante las posibilidades de transformación que ésta posee. Pareciera como si ésta última pudiera cambiar por ella misma la vida, hacerla mejor, ser portadora de desarrollo. Se trataría, por lo tanto, de utilizarla como un medio más moderno, es decir de cambiar sus movimientos dentro de un terreno en el que les demandamos que ellos mismos "descubran" lo que pasa, sin proporcionarles una variedad de alternativas. La actitud contraria al autoritarismo lleva a un equivocado espontaneismo, que expresa un peligroso temor a conducir y que soslaya la importancia de dirigir (sin imponer), pero de dirigir con objetivos precisos. De alguna forma, muchas de las técnicas están orientadas a "poner carnadas", para que, en este caso los maestros, se den cuenta de las cosas de las cuales nosotros ya nos dimos cuenta. No se llega a proporcionar conocimientos técnicos, teóricos y prácticos, que los maestros reclaman permanentemente, más aún en el caso de una realidad como la peruana, dramática, porque los maestros carecen de mecanismos de actualización académica, lecturas mínimas, etc. La puesta en práctica de un taller requiere de un conocimiento preciso de las características y experiencias de los convocados, para adaptarlo y responder de una manera mejor y más eficaz a las necesidades de éstos. Es indispensable a su vez, preparar un material, que naturalmente podrá ser mejorado o ampliado por los propios usuarios, pero que pueda más adelante ser utilizado por éstos, por ejemplo en el aula. Es importante abandonar el temor a proporcionar ciertos conocimientos sistemáticos sobre lo que ocurre en el ámbito de la televisión, justamente para desvirtuar una serie de prejuicios. Otro aspecto central radica en no caer en la tentación de que el Taller sea el espacio en el cual se "desmonta" el contenido oculto en los mensajes, porque estaríamos reeditando prácticas anteriores. Hemos podido apreciar la importancia que tiene para el participante de un taller como éste entender el proceso de producción de un programa, llámese éste informativo, serie, telenovela, la publicidad, porque a través de su conocimiento se torna mucho más real lo que se ve. Más aún, este conocimiento no aleja al televidente del "goce" o el disfrute que le pueda producir un programa, sino que le facilita un mejor nivel de integración con el mundo de la ficción o de la representación de la realidad. Un problema, que a todas luces considero el más relevante en la evaluación de la experiencia es el que se refiere al hecho substancial de que todo proceso educativo tiene que afianzarse en las referencias, la comparación, la observación de la realidad concreta. Es decir, educar es facilitar la integración entre el conocimiento espontáneo, la experiencia vital y la teoría que da cuenta de ella. De otro modo es un ritual, pero falso al fin, pasajero. En otras palabras, creo que un taller de educación para la recepción televisiva deberá en primer lugar centrar al maestro en su realidad educativa, en sus dificultades, sacar a luz sus ideas, concepciones, apreciaciones, sin prejuicios, en segundo lugar tratar todo aquello que viene de la televisión, sean historias, en series, telenovelas; programas cómicos, de concurso, informativos, etc., buscando la o las relaciones con lo que ocurre en la vida cotidiana y/o con lo que se "quisiera" o "desearía"


que ocurriera y en tercer lugar, someterlos a la posibilidad de producir, pero pensando en el medio como medio masivo. Todas estas reflexiones sobre experiencias diversas no hacen sino redoblar nuestra actitud de búsqueda de nuevas formas para facilitar la educación en la comunicación. Tenemos prevista una ampliación del proyecto de investigación al interior del país, con el objeto de recoger de realidades escolares evidentemente distintas, diversos casos de recepción televisiva, y poder crear propuestas diferenciadas a nivel local o regional. Referencias 1. Institución católica jesuita fundada en 1966 que tiene a su cargo centros educativos bajo un régimen no-estatal, pero depende económicamente del Estado para el pago del personal docente. Trabaja en zonas marginales y diversas provincias del Perú. 2. Eco, Umberto. La estrategia de la ilusión. Ed. Lumen, Barcelona, 1986, pag. 180. 3. García Canclini, Néstor. Desigualdad cuburaly poder simbólico. Mimeo, México, 1988. Instituto Nacional de Antropología e Historia. 4. Mattelart, Michele y Armand. Entre la continuidad y La ruptura. Entrevista de Mario Kaplún. Revista DIA-LOGOS No. 2 1, Lima, junio de 1988. 5. Eco, Uniberto. Op. cit., pág. 190. 6. Fuenzalida, Valerio. Editor. Educación para la comunicación televisiva. Ed. CENECA/UNESCO, Santiago de Chile, pág. 221. 7. Kaplún, Mario. Comunicación, democratización y hegemonía en la perspectiva del año 2000. Elfactor cultural. 8. Ibid. 9. Ibid. 10.Mattelart, Michele y Armand. Op. cit. 11. UNESCO. Un solo mundo. Voces múltiples. Ed. F.C.E., México, 1980, pág. 56 - 63. 12. Roncagliolo,Rafael y Janus Z., Noreen. Publicidad transnacional y educación en los países en desarrollo. En La educación en materia de comunicación. UNESCO, París 1984. 13. Esteinou Madrid, Javier. Los medios de comunicación y la transformación de la sociedad civil. Cuadernos del TICOM. Universidad Autónoma Metropolitana - Xochimilco, México, 1985. 14. Mattelart, Michele. Educación, televisión y cultura masiva. Revista Comunicación y Cultura No. 12, publicada por la Universidad Autónoma Metropolitana - Xochimilco, México, octubre de 1984. 15. Tema más desarrollado en "La recepción crítica de televisión", por María Teresa Quiroz. Cuadernos CICOSUL No. 8, Universidad de Lima, enero de 1989, pero que a su vez merecerá un trabajo de investigación en el presente año.


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