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Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior Universidad Bolivariana de Venezuela Dirección de Investigación y Estudios Avanzados Revista Diálogo de Saberes Equipo Editor: Ana Maritza Capote, Karen Silva Aristeguieta, Maurice Brunner Editora del presente número: Haydée Ochoa Henríquez Coeditores del presente número: Karen Silva Aristeguieta y Maurice Brunner Coordinación de Ediciones y Publicaciones: Humberto Gómez García. Diseño de portada y diagramación: Ariadnny Alvarado Distribución: Carla M. Acevedo Editorial e Imprenta: Ediciones Imprenta Universitaria UBV Símbolo: Petroglifo Laja de Piedra Pintada Vigirima (Edo. Carabobo) Revista Diálogo de Saberes / Universidad Bolivariana de Venezuela, Dirección de Investigación y Estudios Avanzados.— Caracas: Ediciones Imprenta Universitaria UBV, 2008. 170 p. ; 23 cm.— (Año 2, Nº 4, Enero-Abril). Depósito legal: pp200802DC2792 ISSN: 1856-8645 Revista Académico-Científica Cuatrimestral Tiraje: 2.000 ejemplares. Papel: Bond 20 Dirección física: Av. Leonardo da Vinci, Edificio Sede UBV, Piso 9, Ofc. CH-12, Los Chaguaramos, Caracas 1040, Venezuela. Teléfonos: (58-212) 606.36.65 – 606.38.09 (telefax) Sitio en la WEB: http://www.ubv.edu.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=166&Itemid=178 y http://dialogosaberes.ubv.edu.ve/index.php Contactos y suscripciones a la versión electrónica: revistadialogodesaberes@gmail.com Se permite la reproducción parcial o total a condición de que no se alteren los textos, no se haga uso comercial de los mismos, se cite la fuente y se envíen dos (2) ejemplares al Equipo Editor. Diálogo de Saberes no suscribe, necesariamente, las opiniones emitidas por los autores. La presente edición es gratuita. Queda prohibida su venta.


sumario EDITORIAL 5| La investigación en la Universidad Bolivariana de Venezuela

PERSPECTIVAS 10| Pensamiento crítico y alternativas de transformación en América Latina – Critical thought and transformation alternatives in Latin America... RAQUEL SOSA 19| Bases conceptuales de un modelo de comunicación para el desarrollo de una economía social – Conceptual basis of a communicational model for the development of a social economy... JOSÉ JAVIER LEÓN 30| Transformaciones del Estado venezolano: El paradigma de la participación – Transformations of the venezuelan State: The participation paradigm... ROSA VIRGINIA NÚÑEZ 39| La educación en el capitalismo tardío – The education in late capitalism... CORIBELL NAVA 48| Sentido de la política pública en el marco del desarrollo endógeno en Venezuela – The meaning of public policies in the context of endogenous development in Venezuela... ALEJANDRO E. OCHOA ARIAS 64| Salud y desarrollo endógeno en Venezuela – Health and endogenous development in Venezuela... ISABEL RODRÍGUEZ Y MARÍA TERESA RINCÓN 87| Poder popular y derechos humanos – Popular power and human rights... TERESA GAMBOA CÁCERES 107| Concepción hegemónica de los derechos humanos: La lucha de los yukpas por su tierra – Hegemonic conception of human rights: the Yukpas’ struggle for their land... MARILUZ GUILLÉN 121| Actitudes de estudiantes wayúu ante el ritual del encierro – Wayuu students’ attitudes before the enclosure rite... LAURA FINOL y SAIDA GUERRA


132| Aproximación a la Corte Malandra del culto de María Lionza - An approach to the Malandra Court in the María Lionza cult... JOSÉ ANTONIO MATOS CONTRERAS

RESEÑAS ÍNDICE ACUMULADO EVENTOS… 148|Primer Congreso Internacional sobre Pensamiento Crítico y Alternativo (Encuentro PRE-ALAS Maracaibo 2009)... Maracaibo, 2 AL 4 DE MARZO DE 2009 150|Primeras Jornadas de Producción y Recreación de Saberes – UBV – Sede Zulia... MARACAIBO, 7 y 8 de Octubre de 2009 152|II Simposio Latinoamericano La Sistematización de Experiencias frente a los Desafíos Político-Pedagógicos en la Construcción de Nuevos Paradigmas... Caracas, Maracaibo, Maturín, Punto Fijo, 10 al 13 de Noviembre de 2009

ÍNDICE ACUMULADO 159| Índice 2008

NORMAS DE LA REVISTA DIÁLOGO DE SABERES PARÁMETROS EDITORIALES... 164| Áreas de conocimiento y secciones 165| Público objetivo y parámetros de evaluación de artículos 165| Criterios específicos para escritos científicos 167| Criterios específicos para divulgación de experiencias


EDITORIAL La investigación en la Universidad Bolivariana de Venezuela

L

a Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), fue creada en 2003; tiene seis años de vida, es una institución muy joven, no obstante tiene potencialidades importantes para constituirse muy temprano en una universidad con una alta producción científica, además con incidencia en la transformación de la realidad. Cuatro atributos contribuyen a la creación de estas potencialidades. 1. La UBV ha desplegado una sostenida e intensa actividad en investigación-acción (no la tiene ninguna otra institución científica del país). A través de la Unidad Integradora Proyecto que se desarrolla en los Programas de Formación de Grado (PFG), todos los docentes y estudiantes, junto con las comunidades, trabajan con la referida estrategia de investigación, contribuyendo a la transformación de éstas y a su propia transformación por la vía de la reflexión crítica sobre la investigación. Es una práctica institucional en la cual la UBV tiene mucho que aportar a la comunidad científica nacional e internacional. Se requiere para ello, esfuerzos de sistematización que la institución lleva adelante por diversas vías, una de ellas es la exigencia de sistematización de experiencias en los concursos de ingreso del personal docente y de investigación; otra es la institucionalización de un evento internacional sobre la materia, desarrollado hasta los momentos por dos años consecutivos con evidentes avances entre uno y otro y, sin ánimo de agotar los esfuerzos en esta materia, hay una preocupación permanente en el tema que se expresa en la realización de eventos diversos para la formación y el debate sobre las experiencias, no obstante, el camino a recorrer no es corto para poner a debate y reproducción tales experiencias. Desarrollar acciones que permitan acortar esta distancia es una cuestión de primer orden en la UBV.


2. En la UBV un gran número de sus docentes se encuentran realizando el doctorado. Como referencia tenemos que en el Zulia, más del 50% de los profesores están cursando el V nivel. Es un proceso en el cual nos hemos involucrado poniendo especial atención en la investigación sobre la cual se levanta el desarrollo del doctorado en dos sentidos, especialmente desde el programa de doctorado en Ciencia para el Desarrollo Estratégico que desarrolla la institución. Por un lado, tomamos previsiones para evitar el llamado síndrome Todo Menos Tesis (TMT) que ha afectado al IV y V nivel de la educación en toda América Latina, de lo cual no ha escapado Venezuela. Como estrategia clave se previó el acompañamiento sistemático desde colectivos organizados sobre las líneas de investigación, lo que supone que una explicación al síndrome es la soledad del estudiante, la cual ha estado reforzada por la ausencia de trabajo en equipo en las instituciones que ofrecen programas de postgrado. Por otro lado, cuidamos con esmero la calidad de la investigación, lo cual para una institución que es bandera del proceso revolucionario implica, por una parte, romper con posiciones acríticas de insumos y productos científicos reproductores de la realidad que se quiere transformar y al mismo tiempo promover la incorporación del pensamiento crítico, vital para el proceso de transformación que se adelanta en el país y, adicionalmente, implica atacar el paradigma lineal de la investigación que supone que el conocimiento debe estar en las revistas científicas internacionales, esperando que la realidad lo encuentre para usarlo. En oposición a este paradigma y siguiendo las políticas científicas del Estado, desde el doctorado, al igual que desde otras instancias se promueve la investigación articulada con la realidad en términos de dar respuesta a su transformación, sin sacrificar la construcción teórica que exige este nivel y la comprensión rigurosa de una realidad inédita en los últimos tiempos, como lo es la venezolana y latinoamericana. 3. Un aspecto fundamental que potencia la investigación en la institución lo constituye el proceso que se lleva adelante en los actuales momentos, de creación de Centros de Estudio, estrategia organizativa definida en el reglamento de la Universidad, para impulsar orgánicamente la formación, la producción del conocimiento y transformación de la realidad sobre la base de las áreas académicas definidas,


que a su vez se articulan con las políticas estatales. Es una estrategia que apenas comienza a desarrollarse y tal como está concebida formalmente, interpretamos que potencia el desarrollo científico en la institución, articulado con las otras dos funciones que la ley le asigna a las universidades. Es un paso importante la creación de esta estrategia organizativa, aprovecharla para la producción de conocimiento científico es un reto de la institución, cuyo logro no es simplemente producto de un decreto, sino de una construcción que se produce en un contexto de lucha entre viejas e innovadoras formas de organizar la investigación. No perder de vista esta forma de organizar la investigación que históricamente es débil en los países subdesarrollados, es también parte del reto. 4. Por último, sin ánimo de agotar las acciones que en la UBV están potenciando el desarrollo científico, hay que destacar que en esta universidad el debate es casi una constante, las condiciones en las cuales se creó la institución han generado una cultura de la discusión, lo cual favorece la problematización de la realidad y del conocimiento, cuestiones que son desde nuestra óptica, claves en la investigación. El debate promueve el trabajo en colectivo, necesario para reproducir la investigación, que tanto se ha frenado por el trabajo de muchos investigadores, individual, solitario y desensibilizado de la necesidad de formar nuevas generaciones. El debate es además imprescindible para la construcción de conocimiento crítico y transformador de la realidad. En la búsqueda de aprovechamiento de este potencial la UBV promueve a través de la organización de eventos científicos, la presentación y discusión con investigadores del resto del país y del exterior, de resultados de las indagaciones de nuestra realidad y reflexiones teóricas, que desde distintos espacios organizativos, mientras se concretan los centros de estudio, realizan sus profesores. Como parte de estos eventos la sede Zulia realizó a comienzos del presente año, el I Congreso Internacional sobre pensamiento crítico y alternativo. Fueron muchos los trabajos con potencial para su publicación, de los cuales hemos seleccionado diez para difundir, después de un proceso de arbitraje externo, en este número de la REVISTA DIÁLOGO DE SABERES, adscrita a la Dirección General de Producción y Recreación de Saberes, hemos


incluido en su mayoría trabajos de la UBV y, atendiendo las recomendaciones de las revistas, científicas hemos escogido trabajos de otras instituciones, también presentados en el referido evento. Los temas que tratan los trabajos aquí publicados, su paradigma explicativo y la realidad estudiada, dan cuenta de una investigación por caminos alternativos, el pensamiento crítico y las nuevas realidades del país están presentes en estos artículos. El trabajo de Raquel Sosa, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), conferencista central del evento, constituye una reflexión sobre el papel de los intelectuales latinoamericanos en las circunstancias de cambio político en América Latina, es un trabajo que convoca a la necesidad del pensamiento crítico en los actuales momentos. Seguidamente, incorporamos tres trabajos de profesores e investigadores de la sede Zulia de la UBV. José Javier León y Rosa Núñez avanzan en su línea de investigación como estudiantes del doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico, José Javier León discute conceptualmente su novedoso planteamiento sobre la comunicación que requiere el desarrollo de la economía social y Rosa Núñez se detiene en una de las dimensiones más importantes de la actual transformación del Estado venezolano, como lo es la participación ciudadana a la luz de los mandatos constitucionales. Coribel Nava, también investigadora de la sede Zulia, discute el papel del conocimiento y de la educación en el capitalismo tardío, concluyendo sobre el rol de éstos en la solución de problemas de fluidez en las relaciones de mercado. Alejandro Ochoa, investigador de la Universidad de los Andes (ULA) y profesor del doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la UBV, explora el sentido de la política pública desde la noción de democracia participativa y protagónica que sirve de marco político a la propuesta de desarrollo endógeno en el país. También en el tema del desarrollo endógeno, Isabel Rodríguez y María Teresa Rincón, investigadoras de la Universidad del Zulia, estudian la articulación de las políticas de salud con el modelo de desarrollo promovido por el gobierno bolivariano.


Dos trabajos abordan el tema de los derechos humanos. Teresa Gamboa, investigadora de la Universidad del Zulia y profesora del doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la UBV, se detiene en el estudio de la relación entre los derechos humanos y las luchas para la transformación social sustentada en el marxismo clásico y desarrollos recientes de esta corriente de pensamiento. Por su parte, Maryluz Guillén, investigadora de la Fundación Juan Vives Suriá, de la Defensoría del Pueblo, cuestiona el uso del paradigma liberal de los derechos humanos por funcionarios del Estado, en oposición a políticas públicas formalmente definidas, en las luchas de los yukpas, indígenas ubicados en la Sierra de Perijá en el Estado Zulia, por recuperar sus tierras. También con el tema indígena, Laura Finol docente de una escuela básica y Saida Guerra, investigadora de la Universidad Experimental Libertador (UPEL), exploran la pérdida de los valores de los indígenas wayuu, también ubicados en el Estado Zulia, en el contexto del programa intercultural bilingüe del gobierno bolivariano, que busca recuperar las costumbres ancestrales de los pueblos indígenas. Finalmente incorporamos un trabajo de José Antonio Matos, Profesor de la UBV de Caracas, en el cual estudia un fenómeno cultural del país, como lo es la resignificación del malandro en el culto a María Lionza. Me correspondió asumir la responsabilidad del montaje de este número de DIÁLOGO DE SABERES, sin embargo, ello fue posible gracias a la participación en distintas etapas de este proceso editorial, de muchos profesores de la sede Zulia de la UBV, especialmente en la evaluación preliminar de las ponencias para identificar el potencial de publicación. Entre éstos profesores se encuentran: Estílita Molero, Liliana Uscátegui, Rosa Núñez, Ruth Jiménez, Nelly Contreras, Iris Argüello, Rosa Mercedes Peña y Tereza Rea. Del personal administrativo de la Coordinación Regional de Producción y Recreación de Saberes, participó Yhoana Paredes y se encargó de la traducción de los resúmenes, Jeefry Borges y el resto del equipo de Idiomas de la UBV Zulia, a todos ellos, nuestro agradecimiento.

HAYDÉE OCHOA HENRÍQUEZ

Coordinadora Regional de Producción y Recreación de Saberes de la UBV en Zulia, Mérida y Trujillo.


DIÁLOGO DE SABERES N° 4 enero-abril/2009 Caracas/pp. 10-18

PERSPECTIVAS

Pensamiento crítico y alternativas de transformación en América Latina1 RAQUEL SOSA ELÍZAGA*

RESUMEN

E

l propósito de este trabajo es parte de una reflexión de más largo alcance, compartida con muchos profesionales latinoamericanos, sobre el papel que las ciencias sociales tienen que cumplir en las circunstancias del cambio político que experimenta América Latina hoy, en particular frente al acoso de la crisis mundial y las nuevas amenazas al movimiento democrático de los países de la región. Se discute: a) La dimensión contemporánea de la lucha por la soberanía, b) La dimensión histórica de los cambios, c) La dimensión colectiva de las transformaciones sociales y d) La dimensión ética de la lu1 Texto de la conferencia dictada en el I Congreso Internacional sobre Pensamiento Crítico y Alternativo, realizado en Maracaibo, organizado por la Universidad Bolivariana de Venezuela, Sede Zulia, del 2 al 4 de marzo de 2009, en el marco del XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS).

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cha social. Se concluye que muchas son las tareas del pensamiento crítico latinoamericano, y afortunadamente, cada vez mayor la base social de quienes están dispuestos a reconocer el valor que tiene la creación crítica de los pueblos para comprender y proyectar respuestas a sus preguntas sobre la vida. Palabras clave: Pensamiento crítico, pensamiento alternativo, transformaciones, América Latina, soberanía.

CRITICAL THOUGHT AND TRANSFORMATION ALTERNATIVES IN LATIN AMERICA ABSTRACT The purpose of this work is part of a reflection of longer reach shared with many Latin American professionals about the paper that the social


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sciences have to fulfill in the circumstances of the political changes that Latin America experiences nowadays, particularly facing the harass of global crisis and the new threats to the democratic movements of the countries in the region. It is discussed: it is argued: a) The contemporary dimension of the fight for sovereignty, b) the historical dimension of these changes, c) The collective dimension of the social transformations and d) The ethical dimension of the social struggle. It is concluded that many are the tasks of the Latin American critical thought, and fortunately, each time greater the social base of those who are willing to recognize the value that has the critical creation of people to understand and project answers to their questions about the life. Key words: critical thought, alternative thought, transformations, Latin America, sovereignty.

1. INTRODUCCIÓN Que yo recuerde, existe una tensión emocional, ideológica y política, en el pensamiento crítico latinoamericano desde los años setenta. Mi generación creció con la indignación a la represión estudiantil en México en 1968 y 1971, y con los trágicos golpes de Estado que destruyeron las conquistas de los movimientos democráticos de Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia durante la década de los setenta. La generación actual se enriquece con los triunfos democráticos en Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador, Brasil, Paraguay y Chile, y ve con preocupación las regresiones que han sufrido México y Colombia. En uno y otro extremo, las orientaciones del

pensamiento tienen que ver con las pulsiones de la vida colectiva. Ser latinoamericanista no ha dejado de significar asociarse y comprometerse con la causa de la transformación por la democracia, la soberanía y la justicia en la región, aunque cada época tiene sus particularidades y, consiguientemente, sus exigencias. Este trabajo es parte de una reflexión de más largo alcance que comparto con muchos colegas latinoamericanos sobre el papel que las ciencias sociales y los profesionistas que nos dedicamos a ellas tienen que cumplir en las circunstancias del cambio político que experimenta América Latina hoy, en particular frente al acoso de la crisis mundial y las nuevas amenazas al movimiento democrático de nuestros países.

2. LA DIMENSIÓN CONTEMPORÁNEA DE LA LUCHA POR LA SOBERANÍA Hace casi doscientos años que el libertador Simón Bolívar denunciaba en su Carta de Jamaica que en nuestra región, una “escala militar de 2,000 leguas de longitud y 900 de latitud en su mayor extensión, 16,000,000 de americanos defienden sus derechos”. Y decía: “Los americanos, en el sistema español que está en vigor, y quizá con mayor fuerza que nunca, no ocupan otro lugar en la sociedad que el de siervos -propios para el trabajo, y cuando más el de simples consumidores; y aun esta parte coartada con restricciones chocantes; tales son las prohibiciones del cultivo de frutos de Europa, el estanco de las producciones que el rey monopoliza, el impedimento de las fábricas que la misma península no posee, los privilegios ex-

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clusivos del comercio hasta de los objetos de primera necesidad; las trabas entre provincias y provincias americanas para que no se traten, entiendan, ni negocien; en fin, ¿quiere Vd. saber cuál era nuestro destino? Los campos para cultivar el añil, la grana, el café, la caña, el cacao y el algodón; las llanuras solitarias para criar ganados; los desiertos para cazar las bestias feroces; las entrañas de la tierra para excavar el oro, que no puede saciar a esa nación avarienta”. Llamaba a este estado de cosas “un ultraje y una violación de los derechos de la humanidad”. Las circunstancias de nuestra América en la actualidad han variado, lamentablemente, poco. De una población de más de 540 millones de personas, más del 62% se debate en la pobreza y la indigencia. Una deuda externa de más de setecientos mil millones de dólares consume parte importantísima del producto bruto de la región. Empresas trasnacionales dominan la mayor parte de las producciones estratégicas de nuestros países, mientras la llamada guerra contra el narcotráfico ha militarizado el subcontinente en niveles no vistos siquiera en la época de las guerras sucias de hace cuarenta años2. América Latina es una de las regiones del mundo que más crisis ha vivido lo largo de las últimas seis décadas. Guerras, dictaduras, procesos revolucionarios se han sucedido en la región, dejando tras de sí cientos o miles de muertos, desaparecidos, presos. Nadie puede afirmar ahora, 2 De acuerdo con la CEPAL (2001 y 2008) y (SIPRI, 2008), los años setenta, ochenta y noventa fueron fundamentalmente de turbulencias económicas. El crecimiento sólo se recuperó en 2003, pero la volatilidad económica domina a la región hasta el presente.

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como no pudo hacerlo Bolívar en su tiempo, que los nuestros sean Estados plenamente consolidados. Sólo que las responsabilidades de este desastre no pueden ser compartidas por las sociedades de la región. Se trata de la continuidad histórica de un modelo oligárquico que se cimentó en la agudización de la desigualdad, en la economía de enclave, en la disputa constante por la soberanía. Las instrucciones que España emitía, corroída por la crisis en tiempos de Bolívar, hoy las emiten por igual y sin reparo el Banco Mundial, la OCDE y el propio gobierno norteamericano, cuyo director nacional de inteligencia, Dennis Blair (2009), afirmó recientemente en el Senado de su país que la mayor amenaza mundial a la seguridad es la crisis económica originada en los Estados Unidos, sin que ello significara que asumiera la menor responsabilidad o dejara de referirse al mundo como esfera incuestionada de la hegemonía política, económica y militar de Norteamérica. Resulta, por ello, urgente, que coloquemos en el centro de nuestras preocupaciones académicas la reflexión sobre el significado de la soberanía en el presente y hacia el futuro de América Latina. Podríamos y debiéramos hacer de nuevo el ejercicio de Bolívar para interrogarnos, ya no sobre los posibles efectos que esta crisis de los Estados Unidos tendrá -algo que ha hecho, entre otros, David Harvey (2009) con extraordinaria inteligencia, sino cómo proyectamos nuestro propio pensamiento sobre qué será de nuestra América, hacia dónde queremos que se dirija su destino, una vez que haya sido derrotado el actual modelo hegemónico que la ha mantenido sometida prácticamente desde su Independencia de España.


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Recuperar nuestra soberanía es una tarea fundamental del pensamiento crítico. Años de vivir sojuzgados al llamado orden internacional nos han legado el uso de un lenguaje, de conceptos y de atribuciones de valores y significados, completamente alejados de nuestra realidad. Un ejemplo de eso son nuestros sistemas educativos, la mayor parte de los cuales juzgan las actividades académicas de acuerdo a certificaciones de competencias y de calidad propias de los requerimientos del mercado, así como de los parámetros impuestos por estos organismos internacionales. En el lenguaje tecnocrático que ellos han diseminado, se habla de capital humano -un término que mucho recuerda la ficción de subordinación de la humanidad al control de una voluntad despótica, descrita por George Orwell-, para referirse a la inversión de recursos destinados a la formación de técnicos y profesionistas. Toda esa jerga, y lo que viene con ella - la reducción de los recursos públicos destinados a la educación, la privatización de nuestros sistemas educativos, el empobrecimiento de nuestros programas de estudio a partir’ de supuestas competencias para el mercado, pretende erradicar el pensamiento asociado al desarrollo, la solución de necesidades básicas de la población” la formación de habilidades y valores adecuados a los fines de una educación concebida como servicio público fundamental. Pensar, en cambio, en: qué necesitamos realmente saber y para qué, implica operaciones enormes de desmontaje de las cadenas de aprendizaje orientadas por las expectativas empresariales, para volver a construirlas, esta vez sobre la base de las demandas efectivas de nuestras sociedades. Podríamos nombrar algunas de ellas:

• Cómo garantizar la dignidad de la vida de los seres humanos que viven en nuestros países (la alimentación, la salud, la educación, el trabajo, la vivienda). • Sobre qué bases establecer un programa de desarrollo que preserve y enriquezca nuestros recursos básicos, sin que ello signifique la destrucción o vulneración de la capacidad de regeneración de nuestros sistemas ambientales. • Cómo construir un sistema de relaciones sociales que impida la agudización de la desigualdad y qué atribuciones debe tener el Estado para garantizar la búsqueda de nuevos equilibrios basados en la justicia, la igualdad y la equidad; cómo reconstruir los espacios públicos y en qué dirección revalorar la intervención del Estado en la vida social, con el objetivo de garantizar la libertad, la tolerancia, el respeto a los otros, la realización de las aspiraciones de la mayoría y, sobre todo, una efectiva soberanía popular en las decisiones públicas. • Qué sistema de intercambios de bienes, servicios y productos debe construirse, de acuerdo con las necesidades y capacidades de la sociedad en su conjunto, así como con los grados de participación de los distintos sectores, públicos y privados, internos e internacionales, que proscriba el abuso, el indebido monopolio y promueva verdadera igualdad en los términos del intercambio. • Qué procesos de conocimiento favorecen la formación de una cultura científica, crítica, humanística para promover la ampliación de ho-

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rizontes de visibilidad y el continuo flujo de ideas, propuestas, visiones, informaciones procedentes de todos los países del mundo, y en particular de aquéllos que, como los latinoamericanos, comparten, como decía Bolívar, origen, lenguas y costumbres. • Qué experiencias de nuestra propia historia alimentan la formulación de soluciones a nuestros problemas actuales y nos permiten vislumbrar hipótesis y orientaciones para enfrentar los problemas futuros de nuestras sociedades, de acuerdo con nuestra identidad y en ejercicio de nuestra voluntad soberana. La recuperación de nuestra soberanía será, en fin, un hecho físico, pero sobre todo el producto de un esfuerzo académico, ideológico, político y cultural para reconstruir nuestro horizonte de visibilidad de acuerdo con nuestra propia mirada.

3. LA DIMENSIÓN HISTÓRICA DE LOS CAMBIOS Las transformaciones ocurridas en los últimos cuarenta años en nuestra región nos obligan a reflexionar sobre el carácter de las confrontaciones que ocurren no sólo dentro de nuestros países, sino a nivel internacional. De acuerdo con Wallerstein (2005), el mundo está viviendo un cambio de época y de sistema cuyos resultados son inciertos e impredecibles. La crisis mundial le presenta a América Latina la rara oportunidad de conquistar, por una parte, su descolonización de un sistema mundo que la ha oprimido por más de quinientos años, pero, sobre todo, que los resultados de dicha descolonización favorezcan, por fin, a las mayorías

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de nuestros pueblos, ausentes de las determinaciones que definieron a muchos de los procesos de independencia que ocurrieron a lo largo del siglo XIX; dolientes ante la magnitud del esfuerzo revolucionario y la pequeñez de los logros en muchos procesos ocurridos a principios y mediados del siglo XX; y aún, inermes ante los procesos de reversión de conquistas sociales que llevaron a cabo las tecnocracias neoliberales de fines del siglo XX. Es indispensable que nos interroguemos a profundidad sobre el estado del mundo actual. Que no descansemos en la simplificada versión de que el mundo se está dirigiendo hacia la izquierda, porque observamos los avances de unos cuantos -aunque muy significativos procesos de transformación. El mundo de hoy se ha vuelto, en todos sentidos, un sitio terriblemente peligroso e inestable. La conjunción de inmensos intereses económicos con un poderío militar tan vasto como ingobernable ponen en riesgo las vidas de millones de seres humanos indefensos. Con qué instrumentos de la inteligencia contamos nosotros, debemos preguntarnos, para derrotar a esta máquina voraz e implacable que gobierna buena parte de nuestros países y toma determinaciones por el conjunto del mundo. De qué manera podemos enfrentar y derrotar la tentación de que aún los gobiernos democráticos se vean arrastrados por la dinámica de esta confrontación y reproduzcan en forma y fondo los mecanismos de que se ha servido el gran poder para asegurar su dominio, con el argumento de que se trata de exterminar los peligros que acechan a una transformación a fondo de nuestras sociedades. Y cómo logramos no perder de vista


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lo fundamental, que es precisamente el modo en que puedan imponerse las aspiraciones de nuestros pueblos a liberarse de todos los yugos que se les han impuesto y que han resultado en un empobrecimiento creciente y cada vez más desesperante, y una falta de justicia que ahoga en frustraciones las mejores propuestas de cambio. Hacia dónde se dirigen y deben dirigirse nuestros esfuerzos, cuáles cambios son posibles en función de los sujetos involucrados en los procesos de transformación, cuáles son los alcances y limitaciones de cada proyecto, en vista de la evolución de la crisis del sistema en su conjunto; de qué manera sortear los peores peligros de una confrontación internacional sin precedentes. No podemos olvidar que las mejores herramientas de que disponemos para entender precisamente el carácter de la confrontación contemporánea están en la historia de nuestros países. Cada crisis, que hace estallar, como decía René Zavaleta (1974 y 1975), un horizonte de visibilidad, recoge las crisis anteriores y sus enseñanzas: las experiencias traumáticas de las que un pueblo sacó lecciones invaluables, que aplica en su relación con los gobernantes y en las formas de participación con las que resiste la dominación.5 Aprender de la lógica, las estrategias de supervivencia, la memoria colectiva, constituye un conocimiento invaluable para explicar los alcances, ritmos y lógica de las determinaciones masivas ante coyunturas críticas, como las que vivimos.

4. LA DIMENSIÓN COLECTIVA DE LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES Una de las derrotas más ominosas

del movimiento progresista, democrático, revolucionario del mundo, ha sido la instalación del individualismo como ideología social dominante, y particularmente, su implantación en los centros de educación superior y en las universidades de todo el mundo. Muy grave es el predominio de esta ideología corrosiva, mientras que en nuestros países, como acabamos de señalar, la lógica de la lucha por la supervivencia obliga cotidianamente a la sociedad a tejer estrategias colectivas. El desconocimiento de esta fuerza de masas, que impulsa los cambios de fondo y desde abajo lleva a que intelectuales y académicos alejados de ellas confundan intenciones, objetivos y alcances de las movilizaciones que observan y pretenden analizar. Resulta, por ello, de singular importancia el reconocer que son las colectividades y no los intelectuales, académicos, especialistas, quienes de hecho y por derecho hacen la historia; que son precisamente ellos quienes recogen y encarnan el conocimiento social de una época y de sus posibilidades, y que sólo sobre la base de compartir sus agravios, temores, aspiraciones y creencias es que nos será posible situarnos objetivamente en el terreno de las transformaciones realmente en curso. Este no es sólo un llamado a abandonar toda soberbia intelectual, toda pretensión de encasillar en conceptos y categorizaciones artificiales las dinámicas de confrontación que rigen a nuestras sociedades, sino más allá, una apelación para que recojamos, no el sentido común, sino como decía Antonio Gramsci, el buen sentido que orienta las luchas sociales en nuestro tiempo.

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Me parece, por ello, verdaderamente difícil que logremos resultados positivos si nos limitamos a observar desde afuera el curso de los acontecimientos, incluso si pretendemos con todo rigor describirlos paso a paso. Algo se escapará siempre de la vida colectiva cuando acudimos a las fuentes documentales, la hemerografía, e incluso, el testimonio colectivo. Las definiciones del movimiento en movimiento sólo pueden ser cabalmente comprendidas para quien las comparte, por así decirlo, desde adentro. Y esto quiere decir la comprensión de un proceso de transformación no puede ser sino producto de que se participa no sólo de los programas o los objetivos generales, sino en los quehaceres cotidianos, los agobios y los desvelos de quienes se empeñan de verdad en realizar cambios a fondo. ¿Quiere esto decir que es indispensable formar parte del movimiento de transformación para comprenderlo cabalmente? La respuesta es sí, desde la posición más modesta incluso, y asumiendo incluso los riesgos, las posibles equivocaciones, los límites del movimiento. Una de las cuestiones más difíciles de entender por quienes se encuentran fuera de la lógica profunda y de las razones de un movimiento es precisamente, lo que explica las determinaciones colectivas. Doy dos ejemplos: qué cambió entre el primer no a las reelecciones sucesivas de Hugo Chávez y el segundo sí, ocurrido apenas tres meses después? ¿De qué manera se ha emprendido un diálogo entre el Comandante y el pueblo de Venezuela que resulta incomprensible y con frecuencia odioso a quienes se oponen a su permanencia en el poder.

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Otro ejemplo: ¿sobre qué bases se ha mantenido la integridad del movimiento revolucionario boliviano, tan acosado por la Media Luna, como por las corporaciones trasnacionales y el gobierno norteamericano? ¿Cómo se procesó la aprobación de la Constitución y cómo vislumbran los actores políticos fundamentales su ubicación en eso que se ha llamado, me parece que con justicia, la refundación de la República de Bolivia? Quiero anotar aquí que hay en curso un esfuerzo intelectual de grandes proporciones, encabezado por colegas tan lúcidos como Boaventura de Souza Santos (2006) y Emir Sader, que plantean a través del Foro Social Mundial la aprehensión del sentido y alcance de los movimientos de transformación. Me parece, en particular, que las contribuciones de miles o decenas de miles de participantes en los encuentros del Foro a este esfuerzo a lo largo de la última década han prestado un servicio invaluable a la causa del pensamiento crítico, que debiéramos apreciar y recoger. Con todo, creo que debemos recoger los planteamientos de Pablo González Casanova (2004), y luego, Hugo Zemelman (2005), cuando afirmaron la necesidad de recoger las transformaciones en el curso de su realización, así como las reflexiones que los propios actores de los procesos realizan para orientar sus determinaciones, como método de trabajo para valorar con justicia tanto el esfuerzo, como los avances y las razones de las limitaciones de cada lucha social. Reflexiones como éstas resultan indispensables, sobre todo en una época en que la apelación a la demo-


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cracia incluye significados a veces tan contrapuestos a la voluntad de las colectividades (no se nos olvide que Bush ordenó la invasión a Irak y a Afganistán en nombre de la democracia) que con frecuencia quedan oscuros los trasfondos de cada experiencia social, a no ser que se la ilumine, como hemos planteado anteriormente, de acuerdo a su dimensión histórica y a su dimensión colectiva. No equivocarse sobrevalorando la experiencia de los pueblos y menospreciando el valor de la democracia sólo puede lograrse si en verdad recogemos estos dos componentes de la explicación social y respondemos, o buscamos responder a la pregunta básica sobre el sentido de una lucha en función de una estrategia, ya no sólo de supervivencia colectiva, sino de transformación de largo alcance. El vínculo entre una y la otra, si bien indisoluble, nos permitirá comprender frente a qué movimiento, qué aspiraciones humanas nos encontramos, y cuáles son las fuerzas que se le oponen.

5. LA DIMENSIÓN ÉTICA DE LA LUCHA SOCIAL Los sistemas de inteligencia norteamericanos se han acostumbrado durante años a hacer uso de las investigaciones sociales que se producen en el mundo, y particularmente, de las de América Latina. Los centros de estudios latinoamericanos en los Estados Unidos existen hoy en prácticamente todas las universidades públicas y privadas de Norteamérica y se alimentan de los trabajos que estudiosos de nuestra región realizan para mejor entender nuestras realidades. Si compartir el conocimiento es uno

de los principios que debieran regir la democracia, no podemos olvidar que el uso del conocimiento forma parte también de la lucha social y que, por tanto, tiene connotaciones e implicaciones que es indispensable asumir. Conscientes de este problema, investigadores norteamericanos han asumido ya códigos de ética para evitar que sus estudios puedan afectar en forma alguna los destinos de las comunidades y los procesos sobre las que han llevado a cabo sus investigaciones. Algo semejante debiera plantearse para las universidades y centros de estudio en América Latina. Y eso significa que no podemos resignarnos a guardar nuestros trabajos en un cajón, pero tampoco que, independientemente de nuestra voluntad y conocimiento, alimenten estrategias contrarias a los de la soberanía de los pueblos de nuestra región. En nuestra opinión, algunos de los principios que debieran contener los códigos de ética de nuestros académicos, y por los que quienes se identifiquen con los principios del pensamiento crítico debieran luchar, son: • El respeto a la integridad de las comunidades, pueblos e individuos involucrados en una investigación. • El reconocimiento del derecho de esas mismas comunidades, pueblos e individuos a conocer, valorar y hacer uso de las investigaciones que sobre ellos y ojalá con ellos se realicen. • El compromiso de que en las investigaciones se ponga el acento en la dinámica de los procesos y no en las características, razones o intimidad de quienes ejercen alguna función de liderazgo. • La búsqueda de esclarecer a

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PENSAMIENTO CRÍTICO Y ALTERNATIVAS DE TRANSFORMACIÓN EN AMÉRICA LATINA

través de las herramientas del conocimiento soluciones propuestas o practicadas a los problemas, demandas y aspiraciones colectivas, y el compromiso de recoger y sistematizar la memoria histórica que sobre ellas existe. • La responsabilidad de compartir con los colegas y con los estudiantes fuentes de información, preocupaciones, hipótesis y, en lo posible, promover la formulación de proyectos colectivos de investigación, para enriquecer el conocimiento general y aportar planteamientos, propuestas, ideas a la solución de problemas colectivos. Muchas son las tareas del pensamiento crítico latinoamericano, y afortunadamente, cada vez mayor la base social de quienes estamos dispuestos a reconocer el valor que tiene la creación crítica de los pueblos para comprender y proyectar respuestas a sus preguntas sobre la vida. Mucho más tenemos que compartir ahora, y en el futuro para aprender qué es en la sencillez, en la modestia, en la capacidad de escuchar, hacer preguntas, en el trato cotidiano con personas y organizaciones a quienes debemos el valor de la resistencia, la persistencia, la paciencia, la entereza de transformar nuestra América. De ellos es, en verdad, el pensamiento crítico.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Blair, D. (2009) Director Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos de América, Annual Threat Assessment of the Intelligence Community for the Senate Select Committee on Intelligence, Oficina del Director Nacional de Inteligencia, Febrero.

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*Profesora de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Expresidenta de ALAS.

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DIÁLOGO DE SABERES N° 4 enero-abril/2009 Caracas/pp. 19-29

PERSPECTIVAS

Bases conceptuales de un modelo de comunicación para el desarrollo de una economía social JOSÉ JAVIER LEÓN *

Recibido: 09/01/2009 Aceptado:10/03/2009

RESUMEN

C

ada vez que desde la academia se habla de “comunicación” se apela a un concepto determinado por un tipo fijo de relaciones societales que definen lo que se conocería como Occidente y modernidad. Hoy la crisis severa del sistema produce esas nociones y, por ende, tiene lugar una crisis del modelo de comunicación, situación que ha de preceder a un nuevo orden de cosas. No se trata, solamente, de que la comunicación centralizada y vertical de los mass media ceda ante las redes; el problema no se ubica sólo ahí, sino que el modelo conocido (de masas o de redes) le sigue sirviendo a la economía (agotada y in extremis) de mercado; de hecho, las redes son en buena medida la flexibilización de relaciones de producción y explotación incluso más terribles. Por los momentos se busca la construcción teórica (con referencia a ejemplos

puntuales), de un modelo de comunicación que acompañe, promueva y garantice un modo de producción propio de una economía social y socialista. En la actualidad, se precisan acciones soberanas al menos en dos dimensiones: el fortalecimiento del Estado-Nación (ante los embates de las trasnacionales y la voracidad del mercado) y la construcción de la autonomía (esto es, la consolidación de las economías locales y las redes socioproductivas, bajo una racionalidad territorial distinta a la trazada históricamente por los intereses del capital, que tanto define las fronteras internas como las internacionales.) Sólo una comunicación verdaderamente social dará cuenta de esta urgencia, de esta necesidad. Palabras clave: comunicación social, autonomía, soberanía, desarrollo comunitario.

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BASES CONCEPTUALES DE UN MODELO DE COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO

CONCEPTUAL BASIS OF A COMMUNICATIONAL MODEL FOR THE DEVELOPMENT OF A SOCIAL ECONOMY ABSTRACT Whenever we speak about “Communication” from an academic point of view, we refer to a concept determined by a fixed type of “societal” relationships which define what is known as “occident” and “modernity”. Now–a–days a severe crisis of the system produces these notions and therefore, a crisis of the communicational model occurs, this situation perhaps precedes a new order of things. It is not only about the fact that vertical and centralized communication of the mass media cedes communicational networks; the problem is not just right there but that the model known as (mass’ or networks’) still serves to the (exhausted an in extremis) market economy. In fact, networks are in a good extent, even more terrible flexibilization of production and exploitation relations. At the moment, a theoretical construction is sought (in reference to punctual examples) of a communicational model which accompanies, promotes, and warranties an own production mode characteristic of a social and socialist economy. At the present time, sovereign actions are needed at least in two dimensions: the strengthening of the state-nation (facing the transnational attacks and the market voracity) and the construction of autonomy (this is the consolidation of local economies and socio-productive network under a territorial rationality different from the one historically drawn by the interests of capital, that deeply define both the inner and international frontiers as well). Only a truly social com-

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munication will make noticeable this urgency, this necessity. Key words: social communication, autonomy, sovereignty, community development.

1. INTRODUCCIÓN Es comprensible la beligerancia de los medios de comunicación en Venezuela en 2002 a raíz de la promulgación de la “Ley de Tierras”. Y más recientemente, cuando la Reforma apuntó a una modificación sustancial en la manera de concebir el Estado, trascendiendo o derivándolas del Estado Nación sin eliminarlo (como el apetecido proyecto del Estado Global Neoliberal)1 sino antes bien, conduciéndolo a formas diferenciadas demasiado locales y territorializadas para ser inteligibles (traducibles, equiparables a lenguaje conocidos, se entiende). Si los medios aguantan (si esto aguanta) hasta que las formas de participación política, las formas de producir, las formas de mantener en circulación los flujos de capital, sean traducibles para los medios, si éstos logran traducir los intereses populares en intereses del mercado, la beligerancia se reducirá hasta límites tolerables y la “gobernabilidad”2 que 1 Las recientes nacionalizaciones de los “gigantes del mercado de los bonos hipotecarios”, el Fannie Mae y el Freddie Mac llevadas a cabo por el gobierno de Bush, añaden un ingrediente bien interesante a los discursos vicarios del neoliberalismo. Según la prédica, la solución no debía ser la nacionalización sino la inyección de “más mercado”. 2 Tal y como la ven las instituciones de Breton Woods y el Consenso de Washington: “desregulación de los intercambios, del comercio y de los sistemas de precios, prioridad dada a los inversionistas privados (individuos y empresas) y la eliminación de la intervención del Estado en materia de otorgamiento de subsidios, me-


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permite, por ejemplo, jugosas inversiones de capital, tendrá acaso otro signo, estará alimentada de otros componentes, será incluso más exótica, pero en definitiva potable, consumible por los medios y sus amos. Será distinto si los mercados son taponados, si deja de correr el dinero. No es lo que está pasando en Venezuela, precisamente. Como sugiere Sader (2004): “el posneoliberalismo puede ser conquistado a contramano de la dinámica del gran capital, imponiendo políticas de desmercantilización, fundadas en las necesidades de la población. En este caso, aun sin romper todavía con los límites del capitalismo, se trata de introducir medidas contradictorias con la lógica del gran capital, que más temprano o más tarde llevarán a esa ruptura o a un retroceso, por la incompatibilidad de convivencia de dos lógicas contradictorias.” Como vemos, los capitales del mundo siguen fluyendo y la dependencia en la economía petrolera (cosa por cierto, que Chávez desmiente) no vaticina un cambio radical en las políticas económicas. Venezuela es atractiva para los capitales del mundo, no para los financieros exclusivamente, sino también y sobre todo, para los vinculados a la inversión productiva. Que hoy sean los capitales financieros especulativos los que dominen la escena mundial, que la era posindustrial torne precarias las formas de didas necesarias para mejorar y fortalecer las políticas neoliberales, sin tocar el modelo social… Semejantes medidas descansan sobre la hipótesis que inversiones y “ayuda” constituyen condiciones esenciales para el desarrollo, ya que la buena gobernabilidad se considera el vínculo entre las dos” (Bendaña, citado por León, 2008).

producción, la desagregue y atomice, situándolas en países dispuestos a poner, a cambio de inversión y “fuentes de trabajo”, el territorio, la mano de obra empobrecida y la ausencia de leyes, hace que democracias capitalistas donde se promueva un tipo de inversión que estimula el trabajo y la producción protegiendo el ambiente y a los trabajadores sean poco atractivas, o de un keynesianismo demodé. La virulencia de los medios se comprende porque son intolerables ante todo vestigio o sombra de “economía política” que suponga una mínima interrupción del free flow del capital y no descansarán hasta reconducir las formas políticas del “poder popular” hacia una participación (el voto en las elecciones) sin posibilidad real de tomar decisiones en los puntos neurálgicos del sistema. Tienen los (dueños de los) medios, con razón, que parecerles demasiado peligrosas las comunas, demasiados “territorializadas”. Saben que los mercados no caminan a sus anchas donde hay “resistencias culturales”, y el gobierno venezolano, en cambio, las promueve. No se nos debe escapar el hecho de que el flujo de capitales exorbitantes traducido en crecimiento en prácticamente todos los sectores y que hacen bailotear de contento a los mercados bursátiles, está irrigado por la producción petrolera, y es en este marco, en este compás, donde se nos permiten ensayar formas distintas de hacer las cosas. Hasta ese punto es tolerable lo que en Venezuela ocurre. En otras palabras, la economía enclave del imperio, la petrolera, permite la existencia, la cohabitación de formas políticas de participación y protagonismo locales, que aún no atentan, ni rozan la macroeconomía.

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Si las comunidades no rompen con la racionalidad socioproductiva del occidente liberal, si las comunidades traducen la crisis de la democracia liberal, creando formas de participación que drenen la angustia de no existir, de individuos sin sueños ni deseos, distintos a los fabricados por el mercado, si no torcemos la ruta del capital, no habrá revolución. “Atacar al neoliberalismo (que no es una política, sino el capitalismo del fines del siglo XX) es atacar el mando del dinero: no de los bancos, no de un grupo de capitalistas financieros, o de un partido o una camarilla política, sino del dinero. Mientras el dinero (capital) no sea atacado, ninguna toma del poder, ninguna victoria electoral eliminará su violencia. Mientras el dinero mismo no sea atacado, ninguna liberación ni nacional ni de otro tipo es posible” (Holloway, 2005: 150).

2. EL PODER POPULAR Y EL PROBLEMA DE LA ALIENACIÓN Para construir el poder popular es preciso desnaturalizar el poder. En otras palabras, destruir las nociones de poder conocidas, fundadas todas sobre la base de la alienación, la separación, la despersonalización. Trabajar en la misma fábrica, en la misma oficina no nos junta. No existimos en el modelo de producción capitalista en tanto que personas sino como entidades que confluyen aleatoriamente en tiempos y espacios creados por el capital para la multiplicación del capital, sin otras consideraciones que la eficiencia y la eficacia en y para la consecución de fines estrictamente plutocráticos. El mercado de trabajo es un rasero donde despunta el “más capaz”, que ha de serlo negando la presencia y a veces la existencia de los otros. La individuación y la com-

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petencia destruyen las “relaciones” personales, porque la relación establecida en términos de competitividad contiene el germen de la separación. En otras palabras se coincide en un tiempo-espacio con nuestro competidor, pero este encuentro es transitorio, fugaz, decisivo y definitivo. Como dice Ovejero (1994: 79) “La condición de funcionamiento del mercado es la explotación de la desigualdad”. Se juntan en cambio las personalidades, lo que somos, en su diversidad haciendo a la vez, juntos, en tiempos y temporalidades necesariamente distintas, porque la conciencia del tiempo es a la vez conciencia del espacio (y más específicamente del territorio), diversas cosas. Somos cuando somos diferentes y hacemos cosas distintas, no atomizados y según exigencias y necesidades que no son las nuestras, sino en función de complementar, cooperar y solidarizarnos en un proyecto común que nos implica a todos, cuando el acuerdo es la pluralidad y el encuentro de lo distinto, cuando somos en la confluencia de ideas, definiciones, imágenes y visiones del mundo. Somos en el conflicto.3 Aceptar la coexistencia de las contradic3 “Aunque no están en permanente estado de guerra, todas las sociedades, humanas y de primates, mantienen conflictos más o menos periódicos que, en ocasiones, toman la forma de unos grupos contra otros. Ahora bien, de ahí no se sigue que la agresividad desemboque ineluctablemente en disgregación, que la conducta agresiva sea necesariamente antisocial. Ante al contrario, con frecuencia «el conflicto es un elemento integrador en las relaciones cooperativas, de tal modo que la dicotomía entre agresividad y comportamiento social positivo se muestra de limitado valor». De hecho hay la suficiente base etológica y neurobiológica para conjeturar que «los comportamientos de ayuda y de antagonismo están recíprocamente relacionados»” (Ovejero, 2002:54).


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ciones no significa irracionalidad, las contradicciones, dice Maritza Montero (2006: 36) no se abordan haciéndolas a un lado sino “aceptándolas como tales e introduciendo modos de lidiar con ellas”: “No se trata de introducir la anarquía como planteaba Feyerabend, sino de tomar en cuenta las paradojas de la vida cotidiana, para plantear una regla paradójica como respuesta; lo cual permite tratar con la parte inesperada del sentido común (…) Se trata entonces de trabajar desde lo (im)–previsto”. Empero, el poder conocido ha levantado falso testimonio, y aboga por un consenso que, según él, anticipa la paz. Ha naturalizado el consenso (que no persigue la abolición de las contradicciones ni ponerlas en crisis ni criticarlas, sino dejarlas tal como están como frutos maduros de una larga historia), explícita en la expresión “win-win”. El poder, pues, ha naturalizado el “consenso” democrático. Ahora bien, hay democracia sólo si diferimos, si nos contradecimos, si nuestra voz y rostro, si nuestra palabra asoma en la diversidad, en el barullo, en el concierto y la polifonía. El poder teme a la diversidad porque ésta es sencillamente incontrolable. Porque no puede individualizar ni despersonalizar. Diversidad es pluralidad. Nada puede el poder contra la diversidad porque no puede dictar ni ordenar. Por ello, ante la diversidad, y porque le teme, habla de desorden. Tenemos que decir, hoy, en tiempos de revolución, que el poder popular, en oposición al Poder de las élites, es profundamente desordenado, díscolo, disidente. El poder popular desafía, por este camino, todo protocolo, vale decir, no

las formas del poder sino más bien sus formalismos. Desafía las formalidades del poder. A la rigidez, le opone la danza, el baile. A la seriedad, la alegría y la risa. El poder es hipócritamente serio. El Poder nada puede contra lo informal. Por eso le importa tanto la apariencia, la superficie, lo visible, ámbitos que el poder uniforma. La prenda escolar que se remonta hasta la uniformidad de las ideas, es una muestra. Poder y uniforme van de la mano. No es necesario repetir que el uniforme es, en los atuendos, el signo de la despersonalización, ni necesario advertir que la moda es la uniformalización de las tendencias y los gustos que dicta el antojadizo mercado. No obstante, se repite con naturalidad que la moda es expresión de lo nuevo, de lo novedoso. La moda, al contrario, es la uniformalización del gusto y para poder ser exitosa, debe prender en el gusto de todos, en todo caso, hacerse “popular”, masiva. (No olvidemos, como advierte Ramonet (2006: 44) que “La publicidad se relaciona con la primera y más grande de las artes: la política, la conducta de los hombres”, o como dice Ernst Dichter (citado por el periodista español), con la “fábrica de mentes”. Mejor lo dice Pedro Susz (2005: 366), refiriéndose a la llamada telepolítica, que teóricos como José Luis Exeni (2005), celebran sin rubor: “La telepolítica sustituye ahora en la práctica a la política, los debates en el estudio reemplazan el lugar donde la política siempre se ejercitó, esto es en el espacio público, y los interlocutores se convierten en público. La opinión pública, desvinculada de las funciones propias de la ciudadanía, es temida como una fiera imprevisible a la que es preciso domesticar. De sujeto político con capacidades de crítica,

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control y legislación, el otrora público raciocinante es ahora concebido como elector irracional –o volátil- a modelar por los políticos, encuestólogos y formadores de opinión”. Esta idea de lo masivo como popular es la naturalización de la masa, esto es, la aceptación sin protesta de la uniformalidad de una población, que por ello ha perdido toda personalidad, todo rasgo distintivo. Se dirá que todos juntos hacemos masa, mas he aquí la naturalización de lo impersonal. Somos juntos siempre y cuando somos personas, cuando somos grupos que no se borran en lo uniforme sino que se reconocen distintos en la diversidad: En otras palabras –decimos con Georgina Alfonso González (2005: 60)-, ·¿qué hacer para que el individuo se convierta en sujeto real de un proyecto de emancipación humana? La respuesta será sobre una construcción colectiva y socialización axiológica de nuevo tipo. No dada «desde arriba», sino pensada, deseada y, sobre todo, hecha «desde abajo». Esto implica, necesariamente un ejercicio del poder con nuevas dimensiones éticas y con una amplitud cultural, una metodología y un espíritu revolucionario radicalmente distintos. Las prácticas políticas de los actuales movimientos sociales dan cuenta de una repolitización desde abajo, local, comunitaria, en la que participan todos los nuevos sujetos, con una nueva conciencia, que incluye a la misma naturaleza” Lo que está en crisis y termina de poner en crisis el poder popular, son las formas de construcción y representación del poder. El poder popular desmantela la democracia construida a partir de la despersonalización, esto es, la construcción mediática de los

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gustos y modas electorales. ¿No explica esto la acción de los medios de comunicación, que actúan simple y llanamente como partidos políticos y no sólo como sus aliados naturales en lo ideológico? El poder popular desafía, como se ve, el poder de los medios. Lo niega cuando afirma su ser plural, su diversidad, complejidad que no admite la racionalidad de la televisión, esa pantalla que necesita para extender su poder, la uniformalidad, la despersonalización, la masa, o bien, el individuo aislado, solo, triunfante. Desafía además, la ética y la estética de los medios, empleando, haciendo suyos los medios: Como explica Orozco (2001: 59-60): “Desde sus mayor o menor consolidados proyectos de intervención política, cultural, social o racial ejercen una influencia creciente en amplios sectores sociales en muchos países. La mayoría de estos proyectos conlleva una alta dosis de uso de medios y en particular de usos de la televisión para subsistir y hacerse visibles, desde sus cosmovisiones y objetivos emanan posicionamientos con respecto a lo mediático. La frase emblemática de los zapatistas mexicanos el 1º de enero de 1994 es ejemplar a este respecto: “No salimos a que nos mataran, sino a hacernos ver y escuchar”. Los medios del poder popular impersonalizan, pero sólo en el sentido de que el interés de uno es el interés de todos: “Las razones aceptables son impersonales, apelan a criterios de interés público. Un argumento que vale para todos está reñido con el interés” (Ovejero, 2002). Los medios populares muestran todas las voces, todos los rostros, esto es, los rostros y las palabras de todos en su diversidad.


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El poder popular lucha por la libertad, pero la libertad es la pluralidad, la diversidad, lo distinto, la diferencia, el conflicto. No hay libertad en la masa ni en la moda, ni en el consenso mayoritario construido mediáticamente, consenso que los medios aplauden. Al poder popular le huelen muy mal los medios y su discurso único y uniformador, su matriz de opinión, su «talla única», como diría Naomi Klein. Hay libertad y comunicación cuando nos afirmamos en nuestra singularidad y hablamos todos desde ese lugar vacío, sin tronos ni templos, donde somos sencillamente «ciudadanos».

3. LOS MEDIOS Y EL SECUESTRO DE LO PÚBLICO Los medios de comunicación, “el arma imprescindible para hacerte oír en el espacio público, están hoy día secuestrados por un puñado de grandes empresas ocupadas, claro está, en la defensa de sus intereses privados; de hecho, existen fortunas particulares que pueden llegar a monopolizar todos los medios de lo que se llama la «opinión pública»” (Fernández, 2007: 85). El poder popular de la comunicación se construye a partir de la desnaturalización que introduce la opinión singular, libre de toda opinión amasada por intereses mediáticos. Voz y rostros propios, que se reconocen en la variedad y la diversidad y que no buscan imponerse a la fuerza, borrando para su beneficio la diferencia, ni dando el portazo irracional de la frase “cada cabeza es un mundo”. La comunicación popular se hace con tiempo, porque las soluciones requieren de la participación de todos, y la comunicación precisamente ha de contribuir a la visibilización equitativa y equilibrada de los argumentos de todos. Poder y comunicación se entrelazan no para

que ésta a través de los medios y la sobresaturación de información sesgada e interesada (en)cubra el accionar del poder, sino para que muestre, vincule y relacione argumentos, informaciones, conocimientos, prácticas, saberes, que nos permitan solucionar nuestros problemas y vivir dignamente. Los problemas del capitalismo son los derivados de la necesidad de acumulación, nuestros problemas son otros, vivir y los que se derivan del vivir. Pero para vivir necesitamos protegernos y resistir al capital, porque ciertamente los intereses de acumulación de riquezas atentan contra la vida (en el planeta). Necesitamos entonces crear instituciones públicas que hagan frente y resistan a la privatización, a la extensión y consolidación de los intereses de grupos (corporativos y trasnacionales) que pretenden convertir los mundos y su diversidad en naderías, postales, reservaciones, áreas de veraneo sofisticado, nostalgias, en fin, testimonios fantásticos de una vida en extinción. El capitalismo necesita de la irrealidad como necesita de la alienación. Comprometer al público en su irrealidad, llegar aun a la interacción, hacerlo participar, es parte del compromiso de los medios con el poder de facto del capital. Los medios, menos entreteniendo que “informando” van configurando la realidad que requiere el capitalismo para actuar y extenderse y copar la superficie entera del mundo (suerte de urbi et orbi económico), hasta crear una única y extensa realidad que no admite afuera, otredad, diferencia4. Medios y capital se funden 4 Como desgrana Ferrarotti (1991: 103-104) en una desilusionada cantinela, que no está, por cierto, en nuestro ánimo, pero que sirve como testimonio de una época en la que el neoliberalismo se pavoneaba en las pasarelas de lo efímero con ínfulas de eternidad. Recuérde-

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en una sola experiencia del mundo. “La lógica de la alienación es un programa estratégico vital para el capitalismo y goza –dice Fernando Buen Abad (2006: 190)- del apoyo de los mass media, que en su doble papel como industrias del entretenimiento y como armas de guerra ideológica ponen a disposición del stablishment sus formas más crudas y oscurantistas de control social y adiestramiento ideológico”.

4. MEDIOS Y (DESTRUCCIÓN DE LA) REALIDAD. Ha habido una poderosa industria del reblandecimiento de la realidad, se, si no, que la tesis de Fukuyama sobre el “fin de la historia” se conoció en 1989: “En una época dominada por los medios de comunicación de masas y por su propia lógica, todo, en cambio pierde nitidez y se ofusca. Tienden a atenuarse las diferencias entre los sexos; caen las diferencias de edad entre los varios grupos; resultan menos netas las diferencias entre los jóvenes y adultos; la adolescencia, esta moderna invención, tiende a prolongarse hasta confundirse en el mundo de los jóvenes adultos y el mundo adulto. Los lugares y los paisajes tienden a equipararse. Los mismos dirigentes, industriales y políticos, los «hombres públicos», se transforman en comparsas de teatro, chatos, pierden el misterio y el prestigio de la distancia, ese margen de «respeto» (respicere: «mirar desde una cierta distancia») que antes garantizaba la estatura, el poder de mando o tal vez, precisamente, la autoridad. Al mismo tiempo, es apresurado concluir que con esto los medios de comunicación de masas han desvestido, desmitificado el poder, que lo han obligado a un irreverente strip-tease. Han simplemente vaciado el problema de la relación entre la historia y lo cotidiano, entre el poder y las masas. Aplastando todo, han hecho más difícil la distinción, en la cantidad indiferenciada de la información, entre lo que cuenta y es importante de lo que lo es menos o nada. En este sentido, han levantado un dique de aparente plausibilidad, hecha de seudoinformativos y de seudorrealismo, que consagra y eterniza la condición social y política existente”.

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operada o justificada sobre todo en la academia, que ha necesitado teorizar sobre un mundo donde las nociones, conceptos, verdades, se encuentran en flagrante disolución. Nada queda firme, todo lo real se disuelve en el aire, todo flota y tiende a desaparecer. Una realidad traslúcida, ingrávida, precaria, que celebra su autodestrucción como si reventara una burbuja. Este pensamiento cundió como sabemos en las ciencias sociales, donde se llegó hasta el paroxismo de negar la existencia misma de las cosas. Sólo es real el texto y el discurso, reactualización de la sofística que hoy se practica con renovado vigor. A una realidad que se soporta sólo en el discurso y cuya única materialidad es el texto, le sigue una realidad sin materia, sin cuerpo. Al respecto, habla Grüner (2002: 140) de un “capitalismo semiotizado” apoyado en la realidad como simulacro, en la lucha política como imagen electrónica, y en la cultura como “puro juego contingente del significante”. Existe, ciertamente, una realidad mediática que, acompañada de los “paraísos fiscales”, de la especulación financiera, de la “realidad virtual”, etc., va configurando un mundo “real” donde sólo parece real la mentira. Afirma Galdón (2002: 60) que “la mayor parte de los medios informativos no sólo no comunican el saber sobre las realidades humanas actuales que los ciudadanos necesitan comprender para ser más libres y solidarios, sino que construyen y comunican una realidad ficticia, artificial y falaz. Que eso sí, se vende con cierta verosimilitud”. Esa apariencia de realidad, revestida de actualidad, chata pero instantánea, irreflexiva y fragmentaria, convierte a la realidad en una pátina


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donde prevalecen deseos y miedos, que el capitalismo necesita mantener en circulación, en (aparente) movimiento. Los medios de comunicación están demasiado atenazados por dos grandes factores: los intereses estructurales (los dueños interconectados que están detrás de los medios) y las “servidumbres de la publicidad” (Reig, 2004: 52). Es comprensible que la comunicación y la información se vean peligrosamente afectadas, y que la sociedad y la vida en sí mismas corran un serio peligro. Se requiere con urgencia educación integral para la convivencia, pero los medios están demasiado ocupados en sus negocios para dedicarse a formar en valores para la solidaridad y la cooperación. En efecto, la cultura mediática crea el “crudo territorio contable” del homo oeconomicus, el sujeto del capitalismo global, egoísta y calculador, competitivo y sin memoria afectiva, el cual, no tiene interés en asumir el coste del cultivo de los valores, [pero] sí lo tiene en beneficiarse de su existencia: Pero claro es, si su conducta se generaliza, los valores y sus beneficios desaparecen. El egoísmo, la mejor estrategia para cual, es la peor para todos. No sólo el mercado no produce la geografía moral que necesita, es que las conductas que el propio mercado alienta socavan esa geografía (Ovejero, 2002: 67). Ahora bien, este poder de manipulación de la realidad se enfrenta, pudiéramos decir, a la dura realidad, cuando ésta no lograr ser distorsionada y trasciende o vence el silencio de los medios. No ocurre con frecuencia, se comprende, pero suele indicar el momento en que se abre un espacio para la verdadera acción política.

Según esto somos sujetos de la política cuando no actuamos de acuerdo a los dictados de los medios y, lo que es acaso más sutil pero determinante, cuando no actuamos de acuerdo a la realidad mediática, que es –según los hemos venido sosteniendo- la realidad que le sirve de texto y contexto al mercado. En otras palabras, somos sujetos políticos, ciudadanos, cuando escapamos de la realidad diseñada por los medios por y para el mercado y propuesta sin fisuras como realidad única. 5. COMUNICACIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Escribo lo que sigue, pensando en el Caracol zapatista La realidad, espacio de acción comunitaria y colectiva que reemplaza las formas occidentales de organización espacio-territorial, fundando un ser y hacer distintos a los propuestos por el capitalismo. En efecto, Occidente ha desarrollado la tesis de que el capitalismo con todo y sus errores, es un tope alcanzado por la humanidad, y que sólo resta perfeccionar sus imperfecciones. Lo que creemos es que no sólo es posible otro mundo sino necesario y urgente. En ese sentido, las reflexiones que siguen apuntan a la necesidad de construir una comunicación que haga posible el desarrollo comunitario, específicamente que articule los proyectos que conforman el Plan de Desarrollo Comunitario (PDC). Para ello, desde las actividades de la Unidad Proyecto en el Programa de Formación Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela Sede Zulia, hemos propuesto la creación en las comunidades de un Centro de Comunicación Integral (CDI), que reciba, procese y produzca información y comunicación necesaria para el desarrollo de

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BASES CONCEPTUALES DE UN MODELO DE COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO

los proyectos que conforman el PDC, que distinga en los proyectos la carga comunicacional y pueda dar respuestas en forma de campañas de comunicación que acompañen el desenvolvimiento de los proyectos a nivel comunitario, mancomunado, comunal, nacional, e internacional. El CDI ha de trabajar (recibir y procesar) la comunicación comunitaria en función de los proyectos, pero debe ser también un catalizador de la información exógena, de modo que se convierta en una suerte de procesador y administrador de la información de interés nacional e internacional. Una comunidad empoderada lo es también y necesariamente en el nivel comunicacional. Por todo lo dicho anteriormente, la comunicación mediática exógena está fabricada con el fin de conectar a la población con los intereses del capitalismo internacional, a través de sus bases locales. La bodega del barrio es una extensión del capitalismo trasnacional, pues la comunidad sencillamente no consume lo que produce. El PDC es lograr la soberanía de las comunidades en mancomunidad, es el país interconectado en función de intereses comunitarios, no trasnacionales ni capitalistas. Es el mercado solidario y complementario, y no la producción y explotación desigual e irracional de productos y recursos en función de expectativas comerciales exógenas. La comunicación que conocemos favorecía este tipo de economía porque lograba fragmentar y en realidad borrar la idea de unidad nacional, de país, toda vez que establecíamos una relación unidireccional con lo intereses (deseos y aspiraciones) capitalistas. Trabajábamos así conectados con el capital, y satisfacíamos necesidades individualmente y a lo sumo, como núcleo familiar (la destrucción de la familia como unidad productiva

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es parte de la avanzada de la economía neoliberal). Los medios, se podía decir, nos hablaban a cada uno de nosotros, en especial y en particular. La comunicación que necesitamos para el PDC es comunitaria porque necesitamos reconocernos, conocer los potenciales y recursos con que cuenta la comunidad y, en comunidad, hacer frente al proyecto de vivir emancipados del capital que nos destruye, desagrega, atomiza, fragmenta y divide. Necesitamos empoderarnos comunicacionalmente, y en ese sentido se requiere la construcción en las comunidades de centros como el aquí propuesto donde sea posible investigar, educar, organizar y comunicar (método INVEDECOR), cuatro movimientos que se integran y complementan y hacen posible el desarrollo de los proyectos comunitarios conducentes a la conquista de la soberanía y la emancipación. De lo que se trata es de poner al descubierto la clave comunicacional que forma parte de los proyectos, para trabajar sobre ella con estrategias y seguimientos mediáticos comunitarios REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Alfonzo González, G. (2005). “¿Otro mundo es posible? Nuevos referentes valorativos en las alternativas emancipatorios latinoamericana”. En: Paradigmas emancipatorios en América Latina. Ciencias Sociales. Pp. 53-69. La Habana. Buen Abad, F. (2006). Filosofía de la comunicación. MINCI. Caracas. Exeni, J. (2005). MediaMorfosis. Plural Editores. La Paz. Fernández Liria, C., y otros (2007)


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DIÁLOGO DE SABERES N° 4 enero-abril/2009 Caracas/pp. 30-38

PERSPECTIVAS

Transformación del Estado Venezolano: El paradigma de la participación ROSA VIRGINIA NÚÑEZ * Recibido: 10/11/2009 Aceptado: 20/02/2009

RESUMEN

L

a participación ciudadana en el contexto de los principios, órganos e instituciones vigentes del Estado venezolano, se plantea como un nuevo paradigma de interpretación que genera importantes consecuencias para la transformación del Estado. El objetivo de la investigación consiste interpretar la relación existente entre la institucionalización de la participación ciudadana y los cambios paradigmáticos del Estado Democrático y Social de Derecho consagrado en la Constitución venezolana de 1999, tomando como guía el giro hacia los principios emancipatorios y la predominancia del principio de la comunidad, esquema de interpretación propuesto por B. de Sousa Santos. Usando como metodología la revisión documental e institucional en esta materia, se obtiene como resultado que la participación ciudadana ha

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impulsado un cambio de paradigma que transforma la estructura axiológica y teleológica del Estado venezolano hacia la consolidación de una tipología basada en lo participativo comunitario. Palabras clave: participación ciudadana, Estado venezolano, paradigma, principios, comunidad.

TRANSFORMATIONS OF THE VENEZUELAN STATE: THE PARTICIPATION PARADIGM ABSTRACT The civil participation in the context of the principles, organs and active institutions of the Venezuelan state, it is stated as a new interpretation paradigm that bears important consequences for the transformation of the state. The aim of this investigation consists in interpreting the


ROSA VIRGINIA NÚÑEZ

existing relation between the institutionalization of the civic participation and the pragmatic changes of the democratic and social state of rights consecrated in the 1999 Venezuelan constitution, taking as a guide the turn towards the emancipation principles and the predominance of the community principle, interpretation scheme proposed by B. de Sousa Santos. Using as methodology a documentary and institutional review in this matter, as a result it is obtained that civic participation has triggered a paradigm change that transform the axiological and theological structure of the Venezuelan state towards the consolidation of a typology based on community participation. Key words: civic participation, Venezuelan state, paradigm, principles, community.

1. INTRODUCCIÓN La participación ciudadana se plantea como un nuevo paradigma de interpretación que impulsa la transformación del Estado venezolano, más aún en el contexto del Estado Democrático y Social de Derecho consagrado en la Constitución venezolana de 1999 (ANC, 2000). La revisión documental e institucional en materia de participación, arrojan resultados concluyentes sobre los cambios operados en la estructura axiológica y teleológica del Estado hacia la consolidación de una tipología basada en lo participativo comunitario. De esta forma, la participación arropa la organización interna de los órganos públicos y sus funciones destinadas al desarrollo social y comunitario. El paradigma de la Constitución de 1961 es el de la representación del

ciudadano, ahora, se transforma en el paradigma de la participación ciudadana. En este sentido, el proceso de cambio institucional está estrechamente vinculado a la ampliación formal de las posibilidades de participación ciudadana y comunitaria, por ello, el derecho a la participación en los asuntos públicos propicia que los ciudadanos participen en la formación de la voluntad estatal, “sirviendo de cauce a la articulación de la soberanía popular que posibilita la legitimación democrática del ejercicio del poder” (Núñez, 2007, 93). Con el referente teórico aportado por Santos (2005), se afirma que el movimiento histórico de la posmodernidad ha promocionado la vigencia de la participación ciudadana, y esta transformación viene sustanciada por la preeminencia de los principios emancipatorios, un camino intermedio entre los principios de regulación y los principios de la comunidad. En Venezuela, podemos verificar cómo las normas positivas van reflejando cambios en los principios que le sirven de base, acercándose más a la lógica de los principios de emancipación.

2. PRELIMINARES DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA La participación ciudadana debe estudiarse en su sentido más profundo, comenzando por uno de sus elementos constitutivos: la intersubjetividad humana (Estrada, 1995), a partir de la cual se construye el complejo multidimensional de la participación política hasta llegar a la objetivación normativa, desde donde el proceso vuelve a su origen subjetivo. Santos aporta valiosas reflexiones

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TRANSFORMACIÓN DEL ESTADO VENEZOLANO: EL PARADIGMA DE LA PARTICIPACIÓN

sobre el cambio paradigmático implícito en la activación participativa de la población, valiéndose de la interpretación histórica de la modernidad y la época posmoderna. En este tiempo, la hegemonía de la racionalidad se tipifica con los principios de regulación y los principios de emancipación. Para Santos (citado por Delgado, 2000a, 96), los “principios de regulación son el mercado, el Estado y la comunidad, y los principios de emancipación son la participación, la solidaridad y el placer felicidad”. Son dos formas de entender el mundo, dos racionalidades sustentadas en paradigmas diferentes, o, incluso, antagónicos; una que privilegia la acción regulada de la sociedad, desde lo colectivo a lo individual, y otra que propugna la actividad emancipadora, esto es, la visión desde lo individual, desde lo subjetivamente propio hacia lo macro colectivo. Sin embargo, los principios emancipatorios se han visto sofocados por el mercado y el Estado, privilegiando la representación en lugar de la participación, el Estado de bienestar en lugar de la solidaridad, para lo cual Santos propone la reelaboración y reinvención de nuevas subjetividades, en cuyo centro “... está el crear nuevas formas de conocimiento basadas en una nueva retórica que promueva la solidaridad y la tolerancia frente al caos, pues es desde este polo ontognoseológico que puede inducirse la transición paradigmática.” (Delgado, 2000a, 116). En efecto, el traslado hacia nuevos principios pasa por definir una verdadera congruencia entre la ciudadanía (Estado) y la comunidad que le haga contrapeso al poderío actual del principio del mercado. Con esto se logra “el proyecto de reinvención solidaria y participativa del Estado” (Santos, citado por Delgado,

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2000a, 333) y la intención está en ver los puntos coincidentes entre los proyectos de transformación socio-histórica del Estado y el jurídico-político del Estado venezolano. Podemos decir que la regulación normativa de la participación ciudadana significa la adopción de un cambio de paradigma que sólo es el primer paso hacia la creación de las nuevas subjetividades necesarias para llegar a la concreción de los principios emancipadores. La necesidad socio política de favorecer la participación ciudadana está asociada a la crisis de representatividad de las democracias liberales, manifiesta a partir de los años ’60 con la declinación de las instituciones mediadoras (Parlamento, partidos políticos) y la conciencia del ascenso de la burocracia estatal, que a la larga significó la “conciencia de la necesidad de perfeccionar y completar la democracia representativa” (Cunill, 1991, 11), dándole un significativo impulso a la participación ciudadana entendida como una alternativa para la construcción de consenso y como un medio para contener la discrecionalidad de la burocracia. Según Cunill (1991: 12), a comienzo de los noventa, la participación ciudadana encuentra fundamento en la crisis de eficacia del Estado, ya que se le asume como un medio para “lograr el involucramiento directo de los ciudadanos en la producción y/o en la gerencia e, incluso, en el financiamiento de ciertos servicios”. Aunado al rol político, propio de la América Latina, de legitimar la ausencia de los canales tradicionales de representación y participación política, o como complemento necesario de aquellos. Siguiendo en este lado del mundo,


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el impulso de la participación ciudadana se traduce en la necesidad de profundizar la democracia, desde la perspectiva de la democratización del Estado. Dicho proceso implica una concepción de desarrollo integral que asume la preeminencia de los valores humanos y privilegia la participación de la población en el proceso de desarrollo económico y social, reivindicando así el papel de los sujetos sociales en la formulación de políticas y programas de acción pública. En otros términos, se busca resolver una serie de exigencias sociales con la articulación de la democracia representativa con la democracia participativa.

3. CONJUNCIÓN ESTADO Y PARTICIPACIÓN El mencionado proceso evolutivo de las relaciones políticas, aunado a la necesidad de estabilidad del sistema capitalista, forjó al llamado Estado social, el cual le da preeminencia al otorgamiento de derechos sociales y la ampliación de los derechos políticos, que dejan de ser meramente negativos, y por ende, pierden su carácter delimitador de la esfera privada autónoma. Asimismo, estos derechos se interpretan positivamente como garantías de participación, referida no sólo al ámbito de su ejercicio (político-económico), sino de sus sujetos (trabajadores, organizaciones comunitarias etcétera.) de tal manera que las oportunidades de participación política con relación al Estado aumentan a niveles jamás conocidos. Para Delgado (2000b, 23), el Estado Social de Derecho se caracteriza básicamente por dos aspectos: primero, el desarrollo de la administración prestacional, en búsqueda de la “procura existencial” o “espacio mínimo vital cónsono con un bien común que

permita el desarrollo y el enriquecimiento de la persona humana”; y luego, el establecimiento de los derechos exigencias, es decir, de los derechos sociales, económicos y culturales. La participación ciudadana viene a formar parte de ambos extremos constitutivos del modelo estatal, en cuanto derecho y a la vez concreción de la justicia social y la dignidad humana. Precisamente, la justicia social alcanza una posición relevante dentro de la naturaleza del Estado social y democrático, pues también debe impulsar la creación de las condiciones prácticas que permitan que la igualdad de oportunidades se concrete y los individuos puedan lograr el desarrollo de su personalidad en función de sus aptitudes. De esta manera, el Estado social y democrático tiene como valores rectores la justicia social y la dignidad humana, además de erigirse en garante del bien común, sustentándose para ello en la participación del pueblo. La definición de Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia tiene un fuerte soporte en la revaloración jurídica de la participación ciudadana, marcada en el abundante articulado, como veremos abajo, o lo que es lo mismo, el Estado sustenta su ejercicio empírico con la inclusión discursiva de todos los sujetos en la fundamentación de las normas, recuperando el “carácter dialogal” (Villalobos, 2001, 30) para la conformación democrática del Derecho y del poder.

4. EL ESTADO VENEZOLANO Y LA PARTICIPACIÓN La consagración de un régimen democrático participativo, como el caso de Venezuela, puede coexistir con la representación democrática de la so-

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TRANSFORMACIÓN DEL ESTADO VENEZOLANO: EL PARADIGMA DE LA PARTICIPACIÓN

beranía, que se ejerce indirectamente por el pueblo a través de la elección de los órganos del Poder Público. La combinación o síntesis de las formas democráticas de participación y representación no son excluyentes, sino que pueden conjugarse en una forma especial de “participación representativa” (Combellas, 2001). A diferencia de la Constitución de 1961, en el régimen constitucional vigente incluye, sin duda alguna, y aquí radica el interés, la figura de la participación ciudadana dentro del sistema jurídico de valores, con todas las connotaciones socio-políticas e históricas que se han comentado. Con el nuevo sentido finalista le imprime a la Constitución Bolivariana un signo distintivo respecto a toda nuestra historia constitucional anterior, pues el giro paradigmático asimilado la acerca por primera vez al eje del sistema directo o participativo de gobierno y lo aleja del sistema indirecto o representativo, tradicionalmente acogido. Por lo menos en la declaración jurídica se acoge el principio emancipador de la participación ciudadana. En este mismo sentido debe entenderse la declaración de los Principios Fundamentales en el Artículo 2 de la Constitución Nacional: “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.” (ANC, 2000) La aseveración de ser un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia no por simple técnica jurídi-

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ca se acompaña de una declaración de valores del ordenamiento jurídico y de la actuación del Estado, orientadores de su vida jurídica. Brevemente, concordado con el resto del articulado de la CRBV (ANC, 2000), cada valor puede interpretarse en el siguiente sentido: • La vida: preservación y protección de la existencia humana, encarnado en el derecho a la vida (artículo 2 y 43). • La libertad: autodeterminación vital de la persona, que implica la posibilidad de desplegar la personalidad en todas las formas de pensamiento y acción. La libertad comprende una larga lista de derechos de ser libre, tales como el libre desenvolvimiento de la personalidad, la libertad personal, libertad de tránsito, libertad de expresión, etcétera. (artículos 2, 20, 44, 50, 57, 59, 61, 62, 98, 112, 299, 326 y 350, entre otros). • La justicia: comprende la realización dinámica y permanente del bienestar social (Preámbulo, Exposición de Motivos, artículos 2, 3, 257, 299 y 326). • La igualdad: equiparación no solo ante la ley sino también materialmente con la generación de condiciones para la igualdad real (artículos 2, 21, 75, 77, 88 y 326). • La solidaridad: consideración de afecto al necesitado y de obligaciones compartidas; valor fundamental para una equilibrada organización social y política (artículos 2, 4, 70, 80, 84, 123, 299 y 326). • La democracia: respeto a la voluntad popular y activación de una democracia participativa como forma de vida y praxis cultural (artículos 2, 6, 95, 102, 299 y 326).


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• La responsabilidad social: obligación del Estado en cuanto Estado social de responder ante los males sociales, cuestión extensible al conjunto social (artículos 2, 4, 6, 29, 30,140, 141 y 259). • La preeminencia de los derechos humanos: jerarquización de los derechos humanos, subordinando el interés público al reconocimiento y protección de tales derechos (artículos 2, 19, 22, 23, 29, 31 y 326). • La ética: en el sentido de moral pública, arraigado como valor al vincularse con otros valores públicos como la honestidad y la transparencia, así como el profundo sustento democrático (artículos 2, 102 y 141). • El pluralismo político: supone la participación de diversos actores políticos tanto en la distribución del poder como en los centros de decisiones (artículos 2 y 6). El aspecto común de esta declaración axiológica se revela al encontrar su eje central; éste es: la protección del ser humano en todo aquello que le es propio. Sin embargo, hace falta mencionar que la consolidación del modelo democrático de convivencia pasa necesariamente por un adecuado proceso de socialización política y democrática, que se materializará a través de diversos medios, entre ellos, la familia, los medios de comunicación y la educación. Estos medios destinados a un fin humanista requieren de la instrumentalización de la construcción de nuevas subjetividades, es decir, nuevos sujetos capaces de comprender y comprometerse hacia tales fines, procurando una “articulación virtuosa entre la lógica de la reciprocidad propia del principio de

comunidad y la lógica de la ciudadanía propia del principio del Estado.” (Santos, 2005, 336). El Estado venezolano ha dado muestras de la búsqueda para la transformación de la ciudadanía hacia un ejercicio efectivo de la reciprocidad, a través del impulso de subjetividades basadas en lo comunitario y participativo, por un lado con la regulación constitucional de la participación y, por otro, con figuras como los Consejos Comunales, las Misiones y el apoyo al cooperativismo, además de estructuras administrativas como Ministerios (Ministerio del Poder Popular para la Participación y Protección Social, ahora para las Comunas y Protección Social), fondos económicos (Fondo Único Social, Fondo de Desarrollo Nacional, Fondo de Compensación Interterritorial) y planes nacionales (Proyecto Nacional Simón Bolívar, Primer Plan Socialista de la Nación) en cuanto a las políticas públicas. Es la transformación paulatina del Estado, desde la base social, desde el fortalecimiento de lo comunitario hacia lo participativo solidario. La Constitución actual, en definitiva y con este mismo sentido de reinvención, consagra muy explícitamente el tema de la participación ciudadana, tratándola tanto como medio, valor, principio y fin, por cuanto el cambio paradigmático introducido por la normativa fundamental comprende la asimilación de la participación como atributo principal de las instituciones y organismos públicos. De esta manera, la participación ciudadana está encarnada en la figura de la democracia participativa y del gobierno participativo, y consecuencialmente, en la justicia participativa, la legislación participativa, la vivienda participati-

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va, la salud participativa, etcétera. La institucionalización de la participación ciudadana tiene entre sus figuras principales y más novedosas a los Consejos Comunales, definidos en Artículo 2 de la Ley Orgánica de los Consejos Comunales como una “instancias de participación” (AN, 2009). Esta definición, bastante particular, deja abierta a la interpretación la naturaleza y clasificación orgánica de esta instancia, y sin dejar de lado la noción preestablecida de mecanismo y medio comunitario para la planificación pública. Más aún, colocándose bajo la figura de “instancia de participación”, amplía su ámbito hacia otras áreas que podrían ser o no de planificación, dándole impulso a la participación ciudadana y a la consolidación de la democracia participativa, por una parte, porque cumple con los requerimientos del desarrollo político de las instituciones participativas, tal como lo solicita el Proyecto Nacional, y por la otra, porque acerca directamente al ciudadano a los espacios públicos donde pueda ser atendida su solicitud, con el único presupuesto de estar organizado previamente en su comunidad. Así, los Consejos Comunales vienen a ser la figura jurídica impulsada por el Estado para fortalecer la participación social y generar poder ciudadano. En este sentido, el ciudadano tiene derecho a participar en la formulación, la ejecución y el control de las políticas públicas, a ejercer la democracia por diferentes mecanismos y las comunidades organizadas a convertirse en nuevos sujetos de descentralización y del cambio social. El sistema participativo supone que el pueblo retiene siempre la soberanía y si bien puede ejercerla a través de

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sus representantes, “...también puede por sí mismo hacer valer su voluntad frente al Estado. Indudablemente, quien posee un poder y puede ejercerlo delegándolo, con ello no agota su potestad...” (CSJ, 1999). Esta jurisprudencia sentó las bases del desarrollo de la participación ciudadana, hasta llegar al Proyecto Nacional, en el cual se expresan con más claridad los postulados de la transformación estatal y social, ligada a la institución democrática: “La democracia protagónica revolucionaria se basa en la defensa, conservación y desarrollo de la vida humana y en la corresponsabilidad solidaria por la vida del otro en comunidad. La sociedad es un tejido comunitario y solidario, guiado por el bien común que tiene en la solidaridad el principal sentido de la vida humana.” (Presidencia de la República 2007, 44). En concordancia con la articulación del principio de comunidad y el principio del Estado, los valores que subyacen a cada uno: “- cooperación, solidaridad, participación, democracia y prioridad de la distribución sobre la acumulación - no se erige en punto de partida sino en el resultado de una esforzada lucha política por la democracia…” (Santos, 2005, 337). La democracia viene a ser el terreno de lucha para el sustento del cambio paradigmático de la participación y protagonismo hasta llegar a la emancipación humana.

5. CONCLUSIONES La Constitución venezolana, vigente desde 1999, consagra muy explícitamente el tema de la participación ciudadana; tratándola tanto como medio, valor, principio y fin, como deber u obligación o como re-


ROSA VIRGINIA NÚÑEZ

quisito procesal, por cuanto el cambio paradigmático introducido por la normativa fundamental comprende la asunción de la participación como atributo principal de las instituciones y organismos públicos. De esta manera, la participación ciudadana está encarnada en la figura de la democracia participativa y del gobierno participativo, y consecuencialmente, en el Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia. La participación se alza como paradigma definitorio del nuevo régimen constitucional, siempre entendida en tanto figura rectora de los fines estatales, tanto desde la organización interna de los órganos públicos como desde sus funciones externas destinadas a la conformación y desarrollo social. Dicha asimilación de la participación ciudadana coincide con la propuesta teórica de Boaventura de Sousa Santos sobre el paso histórico y político de los principios de regulación (Estado, mercado, comunidad) hacia los principios de emancipación (solidaridad, participación, placer felicidad). Esta transición ocurre primeramente con la equiparación entre los principios del Estado y la comunidad, y luego con la preeminencia de la comunidad y su lógica de reciprocidad y distribución, teniendo como valores la participación y la solidaridad hasta que se constituyan en principios fundadores de la interpretación emancipadora de la vida humana. El proceso de cambio institucional que aspira a transformar en profundidad el sistema democrático, está estrechamente vinculado a la ampliación formal de las posibilidades de participación ciudadana y comunitaria. Por ello, el impulso de la participación ciudadana se traduce en la ne-

cesidad de profundizar la democracia. Dicho proceso implica una concepción de desarrollo integral que asume la preeminencia de los valores humanos y privilegia la participación de la población en el proceso de desarrollo económico y social, reivindicando así el papel de los sujetos sociales en la formulación de políticas y programas de acción pública. Tomando esto en cuenta, se crean diversas figuras como los Consejos Comunales, con el fin de fortalecer el derecho a la participación en los asuntos públicos y en la formación de la voluntad estatal, sirviendo de cauce a la articulación de la soberanía popular que posibilita la legitimación democrática del ejercicio del poder. Aunado a ello, el movimiento histórico actual ha promocionado la vigencia de la participación ciudadana, por ello, el Estado venezolano asume la institucionalización de la participación para favorecer la construcción de nuevas subjetividades, entre ellas los mencionados Consejos Comunales, y en otro sentido la declaración del Proyecto Nacional Simón Bolívar y la nueva estructura administrativa del gobierno; todo contribuye a la reinvención de un Estado solidario y participativo, en el marco de una sociedad justa y equitativa en procura de los principios emancipadores.

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TRANSFORMACIÓN DEL ESTADO VENEZOLANO: EL PARADIGMA DE LA PARTICIPACIÓN

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DIÁLOGO DE SABERES N° 4 enero-abril/2009 Caracas/pp. 39-47

PERSPECTIVAS

La educación en el capitalismo tardío CORIBELL NAVA* Recibido: 17/ 02/2009 Aceptado: 15/03/2009

RESUMEN

S

e inicia una hermenéutica sobre el papel del conocimiento y la educación en el capitalismo tardío. En éste el conocimiento y educación responden a necesidades de expansión del mercado, no sólo a través de la producción, sino de la generación de necesidades eo ipso, el producto se desmaterializa y la transacción mercantil ya no se subordina a un objeto sino al placer o al estatus que proporciona, es más una intervención al deseo y la psiquis, convirtiéndose en estrategia para la dominación. Bajo este contexto: a) La universidad no está dirigida propiamente a suplir las necesidades del mercado de trabajo, sino a producir elementos necesarios para la expansión del mercado y, para ello, provoca cambios en los temas o problemas que trata la ciencia y la técnica y en el tipo de instituciones que las producen, b) El conocimiento se

entiende como una intrincada red de información, sujeto a la relación mercantil, más allá del producto tangible. Se concluye que el papel de la educación en el capitalismo tardío es darle herramientas cognoscitivas y actitudinales al hombre para solucionar los problemas de fluidez en las relaciones de mercado. La educación pasa a ser no sólo teleológica sino teleonómica. Palabras clave: Educación, universidad, capitalismo tardío, conocimiento, transacción mercantil.

THE EDUCATION IN LATE CAPITALISM ABSTRACT Hermeneutics begins on the role of knowledge and education in late capitalism. In late capitalism knowledge and education respond to the expansion necessities of market, not

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LA EDUCACIÓN EN EL CAPITALISMO TARDÍO

only through production but the generation of eo ipso needs, the product is dematerialized and the mercantile transaction it is not subordinated to an object but to the pleasure or status that it provides, it is more an intervention to desire and psyche, becoming a strategy for domination. In this context: a) the university is not properly addressed to meet the needs of labor market, but to produce the necessary elements for market expansion and in order to do so, it causes changes on the topics or problems that science and techniques deal with, and also in the types of institutions that produce them, b) knowledge is known as an intricate information web, attached to a mercantile relation, beyond the tangible product. We conclude that education in late capitalism is to provide cognitive and attitude tools for man to solve the fluency problems in market relations. Education becomes not only teleological but teleonomic. Key words: Education, university, late capitalism, knowledge, commercial transaction.

1. INTRODUCCIÓN La educación en la sociedad del capitalismo tardío debe responder a las exigencias de la expansión del capital y, en este contexto, la educación viene a ser una de las formas por excelencia para reproducir el contenido ideológico y político del Estado (Althusser, 1973), permeando ésta hacia todos los intersticios de la red educativa. Ese contenido ideológico que constituye el conjunto de creencias y representaciones que tiene la sociedad sobre sí misma, desconociendo su base material (Marx, 1975), en el capitalismo tardío viene a estar caracte-

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rizado por la expansión del mercado, ya no a través exclusivamente de la producción, sino por la generación de necesidades eo ipso (Delgado, 2003), es decir, necesidades creadas de manera contingente e instantánea. El capitalismo en su desarrollo, construyó dos mercados adicionales al mercado originario de intercambio de productos o mercancías, el mercado de trabajo y el mercado de capitales o financiero. En el capitalismo tardío este último ha tomado dimensiones hiperbólicas en relación al resto de los mercados, debido a su expansión a través de la transnacionalización de capitales, a través de la fetichización del dinero que viene a ser, él mismo, mercancía, la moneda se convierte en su propio referente. El mercado de productos, que en principio representaba la forma de generación de plusvalía, ha pasado casi a un segundo plano, siendo arrastrado por el mercado de capitales. De allí que estemos viviendo una terciarización de la economía (Delgado, 2003), en la cual se reproduce dinero sin una base productiva que lo sostenga. Es un mercado esencialmente especulativo, en el cual es valor no es fijado a través del trabajo invertido, sino a través de otros mecanismos como el estatus, la satisfacción y la acumulación de capital. Al mismo tiempo, la situación del mercado de productos también cambia. El producto se desmaterializa cada vez más, y la transacción mercantil se va constituyendo contingentemente, no en función a una mercancía-objeto, sino al placer o al estatus que proporciona. Es más una intervención al deseo y la psiquis que se convierte en mecanismo de poder y


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dominación (Foucault, 1980).

2. EL PAPEL DE LA UNIVERSIDAD Bajo este contexto, el papel de la universidad estará condicionado por un desarrollo teleológico en todas las actividades que se lleven a cabo en ella, y su objetivo no estará ya dirigido propiamente a suplir las necesidades del mercado de trabajo, es decir, “incorporar” las competencias necesarias para responder a las exigencias del sistema productivo, sino además a producir los elementos necesarios para la expansión del mercado de capitales y, para ello, se vale del conocimiento tanto científico como tecnológico. Con el advenimiento de los sistemas informáticos, se ha abierto un filón importante en cuanto a la presencia humana para el logro de la expansión del mercado, y se ha logrado salvar el obstáculo generado por el hecho de que el conocimiento está incardinado en el hombre, lo cual representaba el problema fundamental de la circulación del conocimiento como producto. Las necesidades del capitalismo tardío son evidentes: el nivel de formación debe elevarse, el proletario se profesionaliza y el profesional se proletariza llevándose a cabo la más radical reificación del hombre al hablar de capital humano. La hipertrofia del tercer mercado, se alimenta a través de los mecanismos que ofrece esta nueva conformación del conocimiento, entendido ahora como intrincada red de información, y que está sujeto a la relación mercantil, más allá del producto tangible. Así, el papel de la educación, en

sentido general y no solamente a nivel de educación superior, en el capitalismo tardío, es darle las herramientas no sólo cognoscitivas, sino actitudinales al hombre para cumplir la tarea de solucionar los problemas de fluidez en las relaciones de mercado. La educación pasa a ser no sólo teleológica sino teleonómica en tanto y en cuanto tiene una finalidad instrumental y una función definida y codificada en los textos legales, así como en las relaciones contractuales contingentes del mercado de capitales que han permeado todas las instituciones y aún más, a las relaciones sociales establecidas en ellas. Esto lleva a una crisis de legitimación del sistema de “producción” del conocimiento, representado fundamentalmente por las universidades, lo cual provoca un reordenamiento tanto en su estructura como en su función. Una institución que había logrado ir más allá de los límites impuestos por el cambio inducido al pasar del modo de producción feudal al capitalista, ha encontrado otra vez límites que le exigen nuevas formas de legitimación, que han cambiado y harán cambiar aún más profundamente la naturaleza y concepción de universidad. “Lo que no había podido hacer la ilustración y el capitalismo industrial, en el sentido de producir la obsolescencia de las corporaciones comunitarias, lo ha logrado la terciarización de la economía y el imperialismo financiero” (Delgado, 2003: 763). ¿Cómo ha respondido la universidad institucionalmente frente a la crisis de legitimación en cual se encuentra inmersa? Para responder a esta pregunta es necesario detenernos un poco en las características que ha adquirido el conocimiento en este

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momento histórico.

3. LAS CARACTERÍSTICAS DEL CONOCIMIENTO El saber ha cambiado de estatus en la concepción posmoderna (Lyotard, 2006) y se ha pasado de un paradigma historicista a un paradigma geográfico (Delgado, 2003). En cuanto a lo primero, puede decirse que el conocimiento se transforma no solamente en su estructura, sino también en la forma en la cual se constituye y circula. Así, el conocimiento se desagrega para ser codificado y transformado en información, lo que no pueda ser convertido en código será puesto de lado al no ser posible su posterior proceso de informatización. Esto implica un nuevo criterio epistémico para establecer el régimen de verdad, como lo denomina Foucault (2001), lo que implica igualmente una transformación de lo que debe ser considerado como enunciado de verdad. Para decirlo con Lyotard (2006: 16), “Con la hegemonía de la información se impone una cierta lógica, y por tanto, un conjunto de prescripciones que se refieran a los enunciados aceptados como «de saber»”. Ésta es una diferencia fundamental con la antigua concepción del conocimiento, que consistía en transformar en conocimiento al conjunto de informaciones, datos o hechos, esto es, el conocimiento compuesto a partir de un conjunto de coligaciones conceptuales, relaciones causa-efecto, entre otras, entre pequeñas unidades de información. En la concepción posmoderna-informatizada el datum en sí mismo se convierte en enunciado de saber y es asumido como conocimiento, es decir, el conocimiento se

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des-estructura en pequeñas unidades para poder circular a velocidades nunca antes vistas. La principal consecuencia de esta des-estructuración es la necesidad de desarrollar conceptos, o categorías unívocas, estáticas, que hagan posible el ordenamiento de enunciados como algoritmos. Pero el conocimiento no solamente cambia en su forma de presentarse y estructurarse, sino que también cambia en dos sentidos: en cuanto a los temas o problemas a los cuales se aboca la ciencia y en cuanto al tipo de instituciones que la producen. La miniaturización (nanotecnología), la ingeniería genética y la biología molecular son los temas centrales, dado precisamente su anclaje en el modelo cibernético, es decir, su capacidad inmanente para ser convertido en lenguaje informático, además de su enorme potencial en el manejo de la constitución biológica de los seres vivos, en especial el hombre. Por otro lado, se comienzan a crear “instituciones híbridas” (“hibrid firm”), fusionándose institutos de investigaciones, centro universitarios e incluso universidades completas con la empresa privada. La oveja Dolly es una resultante de estas nuevas instituciones (Fransman, 2001), cerrándose cada vez más la brecha que separa a las universidades de los sistemas productivos. El proyecto Boloña, propuesta educativa europea, es otro de los intentos de subordinar a las universidades de manera expresa a las necesidades del sistema productivo y del mercado. En cuanto a lo segundo, referido al cambio del paradigma historicista al paradigma geográfico, tiene implicaciones importantes en cuanto a la nueva función asignada a los centros


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de producción de conocimiento y más específicamente a las Universidades. La asunción de progreso, sucesión y continuidad totalizadora propia del pensamiento histórico, se agota para dar paso al pensamiento simultáneo, contingente y local del paradigma geográfico, en este sentido, para Delgado Ocando (2003: 163) “La superación del paradigma histórico significa el fin del modernismo intelectual y el surgimiento del postmodernismo…”. Dentro de la concepción del paradigma geográfico, la universidad se dispersa para dar respuesta a problemas puntuales y locales. El gran claustro se desintegra, conformándose una red difusa, pero inteligible. A través de esta nueva conformación la universidad contribuye a la aceleración de la difusión de ciertos conocimientos científicos y tecnológicos que se han convertido en tareas cotidianas para el sistema productivo como es el caso de las tecnologías de información que son de vital importancia para lograr este objetivo, acelerando “la ubicuidad del capitalismo transnacional y la cancelación de los obstáculos que perturban el juego universal de los mensajes y las transacciones mercantiles (Delgado, 2003: 765). Al cambiar la lógica histórica por la lógica espacial, el funcionamiento del sistema económico va a depender de una organización cibernética de sus componentes relacionales (Delgado, 2003), esto es, deben establecerse interconexiones entre los diversos elementos, que permitan dar respuesta inmediata y constituir las relaciones mercantiles. “La propia noción de mercado empieza a entrar en crisis… No hay mercado; hay más bien construcción (síntesis) del mercado y reproducción anómala de relaciones

mercantiles alrededor de variables que la lex mercatoria no encuentra sino que constituye.” (Delgado, 2003: 769).

4. CRISIS DE LEGITIMIDAD DE LA UNIVERSIDAD Así la educación superior entra en crisis de legitimación, trayendo como consecuencia una dislocación de las funciones de docencia, investigación y extensión. Frente a los cambios gnoseológicos y epistemológicos, se plantea un «relanzamiento» institucional, con el auge y aparición de formas de organizar y operacionalizar la educación superior que difieren de la concepción tradicional del claustro, como lo son la educación a distancia en sus dos modos de presentarse: semi-presencial y a través del uso de la plataforma informática (internet), lo que cada vez toma más espacio en las instituciones universitarias de rancio raigambre. Merece especial mención la municipalización o parroquialización, pues éstas son productos directos del nuevo paradigma geográfico, en el cual el claustro se desarticula para conformar pequeños espacios operacionales, en los que las actividades pedagógicas desdibujan las antiguas funciones de investigación y extensión al quedar éstas, al menos en teoría, subsumidas dentro de la práctica pedagógica misma. En estos centros se pretende propiciar un espacio de aprendizaje a partir de la interacción permanente con el contexto social y político en el cual ésta inmerso el alumno, con la intención de que éste pueda dar respuesta a las necesidades del entorno inmediato en el cual se desenvuelve. En este sentido, la educación superior se convierte en un mecanismo de

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intervención social directo, que permite direccionar tanto las relaciones sociales como las relaciones mercantiles instantáneas. Otra de las formas de legitimación de la educación superior es la inserción en los planes de estudios de manera reiterada, tópicos sobre gerencia e incluso el nacimiento de proyectos educativos completos (como la Universidad Bolivariana de Venezuela) dedicados a la problemática de la gestión. A esta tensión de las relaciones sociales y de las relaciones de producción dentro de las instituciones, contribuye la desmaterialización de la mercancía que genera nuevos condicionantes que hacen que “la explotación económica no exija el proletariado tal como Marx lo entendía” (Delgado, 2003: 769). Ello no significa la desaparición del proletariado. Hoy día esta categoría se hace más laxa, ya no está referida únicamente al trabajador industrial sino también a todo aquél que entra en el juego de las relaciones del capital, es decir, a todo aquel que de forma directa o indirecta participa en la síntesis de mercado.

5. EL PAPEL DE LOS PAÍSES DEPENDIENTES Por otra parte, los países periferia o dependientes, se enfrentan a una imposibilidad material para la generación de relaciones mercantiles instantáneas, dado el escaso desarrollo de capacidades tecnológicas y la poca capacidad para invertir en tecnologías intensivas en capital. Los países periferia se encuentran entonces frente a un mercado eo ipso, generado con una rapidez proporcional a la velocidad de producción de conocimiento

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tecnológico y de la planificación del mercado a través del marketing. Este mercado constituido pero volátil en el cual la característica fundamental es que la información es el producto mismo, está sostenido precisamente por los países dependientes que consumen productos tecnológicos. Bajo esta circunstancia, el papel de estos países en el sistema es el de ser “gestores”, lo cual implica la administración de los medios técnicos que les permitirá producir esencialmente bienes de servicios, la administración de las relaciones mercantiles que establecen las transnacionales, así como la distribución de sus productos tecnológicos. En los países centro, se generan las condiciones para la constitución del conocimiento y se desarrollan refinadas técnicas que garanticen la formación de necesidades instantáneas. En este sentido las TIC han sido fundamentales. En el capitalismo trasnacional y multinacional, los países periferia son considerados «el mercado», por tanto, la educación como aparato ideológico, tendrá como objetivo central tratar de disminuir todo aquello que implique la obstaculización de la constitución de las relaciones mercantiles. Es por ello que el nuevo papel asignado a la Universidad dentro del juego del capitalismo tardío es el de ofrecer el instrumental necesario para fluidificar las relaciones sociales y para el desarrollo de las actividades administrativas que coadyuven a la síntesis del mercado. La formación a nivel superior de un conjunto de profesionales capaces de dar respuesta a la contradicción generada por la plusvalía relativa, es una necesidad imperiosa bajo la eco-


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nomía de la terciarización: “quiere a la vez menos trabajo (para abaratar los costes de producción), y más trabajo para aliviar la carga social de la población inactiva” (Lyotard, 2006, Pg. 10), pero no sólo para aliviar la carga social, sino además para garantizar la constitución del mercado instantáneo. Es por ello que la gerencia y sobre todo la gestión, conceptos que en lengua castellana tienen una frontera difusa, vienen a ser la forma de «racionalizar» las relaciones sociales; y la nueva función del profesional es la de ser mediador en la tensión social generada por la síntesis mercantil. El papel que juega la educación en este contexto es la de proveer la tecnología social necesaria para disminuir los costos sociales y políticos de la “reproducción anómala de las relaciones mercantiles”.

dos importantes consecuencias: 1. El acercamiento inevitable de la Universidad con la realidad social que la circunda, pues al abrirse el “claustro”, las posibilidades de circulación e intercambio social y político se amplían, 2. Se renuncia al juego dialéctico, se acepta la simultaneidad, la multiplicidad y la diferencia, lo cual pudiera llevar a una concepción analéctica (Dussel, 1979), es decir, pensar categorías que se encuentren fuera del pensamiento opresor-oprimido.

Estos modelos organizativos y contenidos cognoscitivos son la adaptación de la universidad al emplazamiento del capitalismo tardío y a su correspondiente expresión cultural, el posmodernismo, comprometiéndose con el paradigma geográfico. Con ello se re-legitima y se adecua al nuevo fin y a la nueva función que le es asignada a la Universidad por el capitalismo tardío, justificando su existencia como aparato ideológico de Estado.

Pero para lograr ello, es necesario iniciar un largo recorrido por el camino de la superación de las relaciones de explotación y dominación y en el caso de la educación, la aceptación de que ésta es un reflejo de la realidad histórica en la cual se desenvuelve, por lo que su potencial como herramienta para la liberación, estará limitado y aún más constreñido por el paradigma dominante de la época. No obstante, bajo esta circunstancia, la crítica como práctica de libertad, puede permitir poner en evidencia los mecanismos de sujeción que vienen aparejados dentro de la práctica pedagógica misma y reconocer el germen del cambio que puede subyacer en ciertas subjetividades que se desenvuelven dentro de los espacios educativos.

En esta concepción, la educación pierde su potencial para la liberación y para la superación del modo de producción capitalista, y provee los criterios de sustentación y reproducción que permiten hacer sostenible la generación de plusvalía relativa.

Es la aceptación de la necesidad y del destino, no como determinación sino como consecuente de las decisiones que día a día tomamos, pero con la firme convicción de que puede ser cambiado, porque el ser es posibilidad.

No obstante, como plantea Heidegger “en el peligro, también está lo que salva”. La asunción del paradigma geográfico trae consigo aparejado

En este sentido, el amor fati nietszcheano y el ser como facticidad heideggeriano, son dos categorías fundamentales para el advenimiento

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de la nueva sociedad.

6. CONCLUSIONES La educación debe dar respuesta a las necesidades del modo de producción que la alberga, de esta forma la introducción de tópicos gerenciales o de gestión cumple la finalidad de proporcionar el instrumental necesario para el manejo y control de las relaciones sociales de producción fundamentales para el desenvolvimiento del mercado contingente propio del momento del capitalismo tardío. Esta tecnología social representa un mecanismo de poder que hace posible el control de las prácticas sociales a través de dos vías: 1. La intervención directa para disminuir los roces sociales, ocultando la lucha de clases, pasándola a un segundo plano, e imputando la conciencia burguesa, que hace posible la hegemonía. 2. Disminución de los costos operativos del Estado referido al mantenimiento de las fuerzas represivas como policía, ejército, entre otras instituciones. Podemos señalar seis consecuencias directas sobre el conocimiento y la educación devenidas de este momento del capitalismo tardío: 1. La des-estructuración del conocimiento lo fragmenta en unidades de información (datum), dispersándolo y dificultando la re-elaboración de relaciones e interconexiones, produciendo nuevas reglas de verdad que han provocado, en sentido general, una especie de crisis epistemológica. 2. El conocimiento, fundamentalmente productivo (tecnológico) transformado en sí mismo como capital, se concentra en pocas manos a través de un ordenamiento jurídico cada vez más eficiente, que impide su libre circulación. 3. os centros de estudio se desarti-

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culan también para dar respuesta a los problemas locales y puntuales originados por el mercado contingente, produciendo así el nuevo paradigma geográfico. 4. Se crean nuevas instituciones para la “producción” de conocimiento como las hibrid firm, producto de la fusión de universidades y empresas. 5. Los temas o problemas abordados también cambian dándose prioridad a aquellos que tienen el potencial para ser transformados en lenguaje informático. 6. Se establece un nuevo mecanismo de legitimidad para las universidades como formadoras de los agentes moduladores de las disfuncionalidades generadas por el desarrollo de mercados volátiles y contingentes.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Althusser, L. (1973). Ideología y aparatos ideológicos de Estado. Notas para una investigación. Ediciones Movimiento. Caracas. Delgado Ocando, J. M. (1995). Filosofía, Universidad y Conocimiento. En: Estudios de Filosofía del Derecho. Colección de Estudios jurídicos. Reeditado en 2003. Tribunal Supremo de Justicia. Caracas. Dussel, E. (1979) Filosofía de la Liberación Latinoamericana. Editorial Nueva América. Bogotá Foucault, M. (1997). Arqueología del saber. Editorial siglo XXI. Madrid Foucault, M. (1980). Microfísica del poder. Ediciones La Piqueta. Madrid. Fransman, M. (2001). Designing Dolly: Interactions between economics, technology and science and the evolution of hibrid institutions. Re-


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search Policy. Vol 30. Pg. 263-273. Elsevier. Londres. Heidegger, M. (1949). La pregunta por la técnica. en HEIDEGGER, M., Conferencias y artículos (1994). Ediciones del Serbal. Barcelona. España. Lyotard, J. F. (2006). La condición posmoderna. Informe sobre el saber. Ediciones cátedra. Madrid. Marx, K. (1975). La ideología alemana. Ediciones Pueblos Unidos. Buenos Aires.

*Licenciada en Biología. Maestrante en Filosofía. Docente de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Sede Zulia. Correo electrónico: coribelljn@yahoo.es

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DIÁLOGO DE SABERES N° 4 enero-abril/2009 Caracas/pp. 48-63

PERSPECTIVAS

Sentido de la política pública en el marco del Desarrollo Endógeno en Venezuela ALEJANDRO E. OCHOA ARIAS* Recibido: 12/03/2009 Aceptado:12/04/2009

RESUMEN

E

l sentido de la política pública es explorado desde una perspectiva fundada en una noción de democracia participativa y protagónica que sirve de marco político para el desarrollo endógeno como propuesta de proyecto integral para una sociedad en crisis. La exploración discute la pertinencia del concepto participativo y protagónico con el propósito de fundar en la crítica al pensamiento liberal, una aproximación a la condición agónica del espacio público como condición necesaria para la construcción de un proyecto de sociedad concebido desde una noción del desarrollo endógeno, entendido como el despliegue del quehacer social en armonía con su entorno. El artículo concluye sugiriendo un plano para la construcción de políticas públicas desde la reconstitución de un sujeto político heterogéneo, plural y en condición de

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vulnerabilidad, que contrasta con la noción de sujeto político con la cual se ha entendido la política pública en la concepción moderna de Estado. Es decir, desde un plano de aprendizaje sobre el ejercicio ciudadano desde una condición de vulnerabilidad, en contraste a la forma de la ciudadanía autónoma de la modernidad. Palabras clave: democracia, desarrollo endógeno, gobierno.

THE MEANING OF PUBLIC POLICIES IN THE CONTEXT OF ENDOGENOUS DEVELOPMENT IN VENEZUELA ABSTRACT The social meaning of public policies is explored from a perspective based on the notion of participative and protagonic democracy conceived as the political framework of endog-


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enous development as a way out for a society in crisis. The exploration discusses the appropriateness of concepts such as participation and protagonic in order to sustain a critique of liberal thought through an approximation of the agonic state of public space as a neccesary condition for the building of a project of society based on endogenous development understood as the unveiling of social practices in armony with their neighbourhoods. This paper concludes suggesting a framework for the building of public policies from a reconstitution of an heterogeneus, plural and vulnerable political actor which contrasts with the political actor typical of a modern conception of State. That is, from a perspective of learning about the exercise of citizenship from a fragile standpoint. Key words: democracy, endogenous development, government.

1. INTRODUCCIÓN El surgimiento del desarrollo endógeno en el marco del discurso político en Venezuela constituyó el surgimiento de un concepto tecno-político sobre el cual se construyó a lo largo del siglo XX los mecanismos institucionales, las políticas y las formas de concebir las relaciones entre las distintas sociedades que se reconocían como tales en el escenario mundial. Sin embargo, su aparición genera una crítica e inflexión en el devenir del discurso que sobre el desarrollo ha venido evolucionando durante décadas desde una postura fundamentalmente centrada en lo económico hasta la búsqueda de un equilibrio de sustentabilidad entre el desempeño económico y el uso de los recursos naturales.

La inflexión que aporta el desarrollo endógeno radica en el cambio de aquello que es objeto y sujeto del desarrollo. Es nuestra convicción, que el desarrollo dé formas de vida que buscan desplegar el quehacer social antes que aprovechar el mismo para las prácticas de acumulación material o simbólica del poder, van a constituir un reto importante a las formas de conocimiento y tecnologías que se han generado en torno a la conducción de los asuntos humanos en el recorrido histórico que se va construyendo en torno a una determinada concepción de libertad. La tarea de dilucidar la relación entre lo que son las tecnologías de gobierno y su influencia en la definición de las políticas públicas supone, en el caso particular de la trayectoria histórica del estado moderno, comprender la aparición de la racionalidad de gobierno y su vinculación con la concepción liberal de ser humano y sociedad. En este sentido, cabría preguntarse hasta dónde la irrupción del desarrollo endógeno y su capacidad de criticar al desarrollo pudiera incidir también en aquello que ocurre a un nivel más profundo en la constitución de las políticas públicas, es decir, en la concepción de la sociedad y del instrumento que históricamente se ha constituido en el más aceptado para la construcción de las sociedades como proyecto: la democracia. La democracia históricamente constituida en torno a la representación se presenta ahora en el discurso contemporáneo más progresivo, como si estuviese fundada sobre una vocación agónica que se desea explorar como concurrente y esencialmente constitutiva de una noción endógena y auténtica de la política. Sobre esta

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vocación se postula que el modo de superar la concepción liberal de gobierno y sus tecnologías yace en el poder salvador de la vocación agónica, en términos de la construcción de una sociedad incluyente y para todos, en claro contraste con una multiplicidad de sociedades que concurren a un mismo espacio geográfico sin la pretensión de reconstituir simbólicamente y políticamente el paisaje social en el cual sus prácticas se insertan. Lo anterior sugiere que la discusión sobre el sentido de las políticas públicas, en el marco del desarrollo endógeno, requiere de una profunda discusión no sólo sobre los invariantes funcionales con los cuales algunas sociedades se ven obligadas a concebir su proyecto de sociedad, sino que además, deberá dedicar enormes recursos y esfuerzos para que la discusión pueda trascender las dicotomías propias de una concepción dualista del mundo político y social.

2. POLÍTICA PÚBLICA, DEMOCRACIA Y TECNOLOGÍAS DE GOBIERNO El tema de la política pública como la concertación de acciones para el bien colectivo que tiene su fuente de legitimidad o capacidad de coerción en términos del ejercicio del poder desde el Estado, ha experimentado en las últimas décadas un proceso acelerado de transformación que tiene que ver, a nuestro juicio, con el desarrollo de dos “discursos” que concurren sobre el tema. Un primer discurso se refiere a la necesidad de articular de forma eficiente y eficaz la gestión de las tareas consideradas públicas al interior de un discurso que reconoce al Estado fundado en la Modernidad, es decir, fundado en el reconocimiento de

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la ciudadanía como un ejercicio centrado en la autonomía y la libertad de los individuos, es lo que pudiéramos establecer como una forma liberal y cuyo referente histórico lo constituye el ordenamiento democrático representativo de la sociedad (Habermas, 1983). El otro discurso, es aquel que se constituye en torno a la necesidad de reconstituir las formas de construcción y definición de las políticas públicas a partir de la denominada sociedad post-materialista y la cual ha tenido como eje fundamental para su constitución, el reconocimiento de la diversidad cultural como el piso fundamental sobre el cual se constituye el ejercicio fundamental de la política pública focalizada a grupos o sectores específicos y a partir del cual se ha constituido una diferenciación de los derechos para cubrir más allá del ámbito universal y la aparición de un aparato del Estado más cercano a las necesidades de los ciudadanos definidos desde una perspectiva individual. Este Estado al cual podríamos denominar posmoderno (Rorty, 1989) se constituye con una variante de la democracia que responde, ya no a la dimensión representativa, sino a una forma de representación sostenida ya no sobre las premisas universalistas sino por la corporativización de lo público a través del ejercicio de los grupos de presión, quienes ya no representan intereses sectoriales de cara a la constitución de la “res-pública” sino el acceso a los bienes públicos para la realización de los proyectos individuales. De lo anterior, se puede afirmar que la definición de las políticas públicas, tanto en su concepción como en la administración de las mismas, ha estado signada por la constitución de estos dos discursos que se han cons-


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truido históricamente a la sombra del discurso de la democracia liberal representativa. En particular, pudiera establecerse que la emergencia de la ya consolidada noción de la Nueva Administración Pública (Christensen y Laegreid) y su enfrentamiento a las formas burocráticas de organización del aparato público tradicionales, y asociadas a las formas de gerencia pública tradicional, son el respectivo correlato a las consideraciones conceptuales de las políticas públicas que hemos esbozado de forma sintética en los párrafos anteriores. En todo caso, un asunto que queda por dilucidar en el presente es el modo cómo la aparición en el discurso político venezolano y latinoamericano de la democracia participativa y protagónica altera o constituye un nuevo espacio de la construcción del discurso de las políticas públicas en el presente. En particular, nos interesa comenzar a articular una discusión sobre la definición de las políticas públicas no sólo en el marco de la definición de una concepción de régimen de gobierno guiado por la participación y el protagonismo, se trata además, de tratar de vincularlo con un nuevo intento por construir una plataforma de legitimación técnica y política que parece al mismo tiempo darle continuidad al desarrollo como concepto aglutinador o directriz de la sociedad pero, por otra parte, con una centralidad en la transformación social y cultural que fueron en el pasado consideradas accesorias en el proceso de desarrollo que se desplegó en los últimos 50 años del siglo XX (Escobar, 2005). Un asunto particularmente relevante para el abordaje que se intenta en este artículo es lo que denominamos tecnologías de gobierno. La ra-

zón de usar este término radica en la forma en que la política pública como concepto y los modos de administrarla se van constituyendo en un complejo entramado en el cual se trata de orquestar la acción humana a partir de una voluntad de control y predicción. No se trata en este caso de la complejidad mecánica de los procedimientos administrativos sino del complejo producto socio histórico en el cual discursos, instrumentos y modos de investigación se entretejen y dan unidad a lo que denominamos “tecnología”. En particular, nos interesa mostrar cómo se conectan en su desarrollo histórico la tecnología y el gobierno en la constitución de lo que denominamos “tecnologías de gobierno” y que se asocian con las formas de conducir a la sociedad en su conjunto: las políticas públicas. Por discurso tecnológico entendemos al conjunto de argumentos que se presentan en torno a los procesos a través de los cuales el ser humano es capaz de ordenar y manipular las cosas y las personas con el propósito de conducirlo a un fin deseable y cuya condición de bondad es indiscutible. Es un discurso que trasciende lo técnico para involucrar además al conjunto de creencias, enfoques de investigación y presupuestos que se hacen acerca del mundo que permite asegurar un espacio para la conducción de lo humano y lo natural fundado en la predicción y el control. Este discurso está inevitablemente atado a un modo de interrogar al mundo. En este sentido, resulta evidente que para poder alcanzar la predicción y control se asume una regularidad e independencia del mundo con respecto al sujeto que lo interroga. Tal separación es clave en el proceso de asegurar que la conducción de las cosas y de

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las personas, pueda estar fundado en principios universales, racionales y que estén alejados de cualquier condición subjetiva. En la medida en que la visión del mundo sea independiente de una voluntad particular, en esa misma medida será posible la construcción de las leyes y regularidades sobre las cuales el control y la predicción serán materializadas. De algún modo, se entendería que la intención directriz, detrás de la predicción y el control, sea la no adjudicación explícita de este poder a un determinado agente o actor. La potencia del poder yace en la habilidad para ocultarse (Foucault, 1991). En el plano de la conducción de los asuntos públicos, el modelo burocrático ha jugado un papel fundamental en este proceso de ocultamiento. Incluso, en las formas impuras de la burocracia que están asociadas a las formas clientelares y corporativistas de conducción que reclaman, en el fondo, la enorme visibilidad del poder, se da un proceso en el cual la condición anónima y el poder ejercido desde la caracterización del rol del funcionario, procuran ocultar el ejercicio del poder, o al menos, su condición ejercida desde una posición que de forma reiterada se sostiene sobre el presupuesto de la neutralidad y la racionalidad procedimental. En este sentido, uno de los aspectos claves sobre los cuales se funda el conocimiento sistemático y racionalmente aceptable, implica la búsqueda de un marco cuya validez no esté asociada a la acción intencional o a la voluntad del ser humano. Por lo tanto, uno de los esfuerzos más importantes es precisamente la separación del conocimiento y la experticia en la conducción de los asuntos colectivos, de sus propias condiciones históricas. Este

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desprendimiento de lo histórico está impulsado por un interés fundamentalmente instrumental (Habermas, 1992). Esta instrumentalización del conocimiento consigue en la definición de las formas de gobierno en el presente, un espacio fértil para su cultivo. Es precisamente la introducción de la economía en la política lo que constituye la piedra angular sobre la cual se desarrolla la noción de gobierno: “Gobierno consiste en la disposición apropiada de las cosas (..) para alcanzar un fin que es “conveniente” para cada una de las cosas que son gobernadas. Esto implica una pluralidad de propósitos específicos” (Foucault, 1991: 95). En estas primeras etapas del gobierno como práctica en el mundo occidental, se van dando los primeros pasos para considerar a la población como el objeto último de la acción del gobierno. La población entendida como una variable biológica en la cual ciertas regularidades se identifican e intentan controlar, tales como la tasa de natalidad, mortalidad, etcétera. Esto permitió la definición de una nueva forma de gobierno: “Interés al nivel de la consciencia de cada uno de los individuos que constituirá la población e interés en la población como unidad independientemente de aquellos intereses particulares que la componen. Éste es el nuevo objetivo y el instrumento fundamental del gobierno de la población” (Foucault, 1991). El gobierno no está dedicado solamente a la búsqueda del mejoramiento de las condiciones comunes para la actividad productiva, sino además, para ejercer el control sobre las condiciones de cada uno de los individuos gobernados. La raciona-


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lidad que subyace en esta forma de gobierno es lo que Foucault denomina governmentality, que nosotros llamamos racionalidad de gobierno, la cual implica los siguientes aspectos: “1. El ensamble formado por instituciones, procedimientos, análisis y reflexiones, los cálculos y las tácticas que permiten el ejercicio de este tipo muy específico pero complejo de poder, el poder que tiene como objetivo a la población, como principal forma de conocimiento a la economía política, y como medios esencialmente técnicos, al aparato de la seguridad. 2. La tendencia, por un largo período de tiempo y en todo Occidente, que se ha extendido a considerar la pre-eminencia de este tipo de poder sobre todas las otras formas de poder, es lo que denominaríamos gobierno. 3. El proceso, o mejor dicho, el resultado del proceso a través del cual el estado de justicia de la Edad Media es transformado en el estado administrativo durante los siglos XV y XVI, los cuales fueron paulatinamente ordenados por la racionalidad del gobierno” (Foucault, 1991: 102-103). De lo anterior, resulta obvio que el énfasis sobre la noción de población como el objeto de gobierno ignora la constitución ética del ser humano. Éste descarta la capacidad de criticar e involucrarse en la definición de las normas que gobiernan la sociedad. El debate político es reemplazado por el conocimiento técnico acerca de la administración de la población como una entidad biológica, por lo tanto, en una variable controlable (Gordon, 1991). El denominado “dispositivo de seguridad” no debe entenderse sola-

mente a la condición represiva o policial legítimo. Éste es mucho más complejo e incluye mecanismos para el control de la conducta de la población tales como programas de salud y asistencia social. El control del comportamiento resulta simultáneamente más complejo y estricto pues el discurso en torno a la población siempre será un discurso técnico en el cual las estadísticas juegan un papel crucial. Los individuos que se distinguen por sus condiciones peculiares son absorbidos bajo categorías que son homogeneizantes (Gordon, 1991). Este modo de gobernar asumiendo como centro las necesidades más comunes, pero al mismo tiempo, aquéllas cuya satisfacción se materializan a nivel individual, dan lugar a mecanismos de control del ser humano más sofisticados, pues se asume que no hay invasión u obstrucción en el ejercicio de sus libertades. En consecuencia, bien pudiera afirmarse que este modo de gobierno se encarna de forma apropiada con una concepción liberal de la sociedad. Es de resaltar que la esencia técnica para el ejercicio del gobierno, fundada en la seguridad, se constituye en un mecanismo de control que permite ocultar su poder a través de su capacidad de promover la libertad. La condición política, entonces, no se refiere a una comunidad de individuos autónomos con la capacidad de desplegar sus propias formas de vida en colectivo sino, más bien, como un agregado de individuos con espacios para el ejercicio de su libertad, definidos a partir de formas sociales históricamente constituidas, tales como el Estado, y que permiten orquestar la búsqueda de intereses específicos. Una condición singular de este modo de concebir a la sociedad es que los patrones de conducta o

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de conducción en el colectivo, tienen a la libertad como el punto de partida y destino final de la sociedad como un todo. El ceder los espacios de libertad en función de garantizar los espacios de seguridad, constituye un modo de ejercicio de gobierno que pudiera entenderse como factor constituyente de la política pública, enmarcada en el plano de una democracia de carácter representativo y liberal. Una pregunta que asalta inmediatamente a la tarea de acercarnos al tema de la política pública en Venezuela, tiene que hacer referencia a la forma en la cual la democracia se ha ejercido y ha evolucionado. Para ello, corresponde ahora dilucidar el modo cómo la democracia se puede explicar en el despliegue histórico contemporáneo. Con este propósito, primero haremos un breve bosquejo histórico de la democracia en nuestro país, para enseguida dirigir la atención a una posible concepción de la política pública, a la luz de un concepto del Desarrollo Endógeno y su incidencia en la concepción de democracia participativa y protagónica.

3. DEMOCRACIA MODERNA, LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA Y EL DEVENIR DEMOCRÁTICO EN VENEZUELA La democratización de América Latina, experimentada de forma accidentada durante el siglo XX, ha estado signada por un proceso sostenido de sustitución de élites que han respondido a las dinámicas económicas impuestas por las fuerzas externas que encontraron en las enormes riquezas naturales de América Latina, la razón para su presencia y control del territorio y sus habitantes. De este modo, no ha sido precisamente la instaura-

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ción de un Estado Moderno y la forma de representación de intereses sectoriales lo que ha privado en la democracia latinoamericana. No es necesario explorar con profundidad en las formas auto limitadas de democracia que se experimentó en toda la región una vez que las formas dictatoriales fueron superadas, o mejor dicho, fueron inservibles a los intereses de los sectores dominantes; para dilucidar que la democracia no se consolidó como forma de ordenamiento político auténtico en estas sociedades (Cohen y Arato, 1992). La democracia representativa devino rápidamente, en la dinámica social y política venezolana, de ser un mecanismo para la resolución de conflicto de intereses para constituirse en un mecanismo para la preservación de los consensos alcanzados históricamente en la coyuntura del derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez. No en balde, la decantación histórica de este período en la historia venezolana denomina al Pacto de Punto Fijo (acuerdo concebido en un espacio privado entre los líderes de varios partidos políticos), como el sustituto del contrato social con el cual se da lugar a una democracia de partidos con un fuerte dominio de la escena política por parte de las representaciones de los partidos políticos y la aparición incesante en cualquier espacio de construcción y definición colectiva (sindicatos, movimientos de género, organizaciones de vecinos, gremios); de las respectivas instancias político-partidistas destinadas a la definición de las líneas de acción en ese espacio que fueran apropiadas para una determinada tolda política. Este tránsito es lo que permitió que una democracia fundada en los parti-


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dos se constituyera en una forma de gobierno legítima a través del discurso político partidista y el de una incipiente sociedad civil, considerados como los espacios de articulación política por excelencia de la modernidad y de la forma de democracia representativa. La pregunta que cabe formularse tiene que ver con la validez de esta forma de constituirse la democracia en Venezuela, de cara a los intereses de los distintos sectores que hacen vida en el país. Mientras más avanzados fueran los mecanismos para la difusión de las formas democráticas como creíbles en los ámbitos de mayor espectacularidad en el discurso, en esa medida, esa democracia ganaba mayor espacio de credibilidad en el orden mundial. La democracia representativa constituyó el mecanismo perfecto para enajenar a los sectores más radicales de la confrontación política y facilitó la exclusión de aquellos sectores con menor capacidad de influencia política. La democracia representativa en Venezuela y en toda América Latina, constituyó desde una perspectiva crítica de la democracia representativa, el tránsito hacia una forma corporativa del Estado y de la sociedad. Esta privatización del Estado significó la exclusión de la mayoría de la población: Una democracia saludable, sin ciudadanos. El intento por re-legitimar la democracia representativa en Venezuela tuvo en la concepción neoliberal del Estado y la sociedad, una última oportunidad antes de ser necesaria la re-fundación de la República como respuesta política ante la creciente pérdida de legitimidad del sistema político venezolano. La intención de esta última oportunidad puede en-

tenderse como orientada hacia la localización de la política para alcanzar la atomización del sujeto político en los debates de mayor trascendencia y envergadura. La fractura de una democracia nacional en una democracia anclada en lo local y en la capacidad autogestora de los ciudadanos, complementada por una democracia formal representativa guiada por la élite económica, es el resultado de lo que se denominó en su momento la reforma del Estado en Venezuela y la cual constituyó el piso político sobre el cual descansaron las estructuras político-partidistas en los años 90. No obstante, en el discurso en torno a la democracia se comenzó a gestar un reclamo hacia una mayor participación. Surgió entonces la figura de una democracia deliberante. En Venezuela, esta figura de una democracia deliberante arriba, de la mano de una propuesta de construir la nación desde una perspectiva que supone la inclusión en el debate de los sectores excluidos. Es una democracia que deja de ser saludable porque reconoce en la condición ciudadana diferenciada una condición de una ciudadanía vulnerada en extremo.

4. DEMOCRACIA DELIBERANTE, DEMOCRACIA POSMODERNA La necesidad de debatir y construir un nuevo proyecto de legitimación de la sociedad venezolana, en el marco de una democracia representativa agonizante, fue capitalizada por las fuerzas progresivas que se aglutinaron en torno a la propuesta de un momento constituyente liderizada por Hugo Chávez y a la cual se le oponía una democracia gerencial anclada en la administración de aquella democracia confinada a lo local y enajenada de lo trascendental. Nace así un proceso

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constituyente que se fundó en un amplio debate que permitió además de la redacción de una nueva constitución, la identificación de espacios de articulación política distintos a los dominantes en la democracia instaurada desde 1958 como acuerdo entre partidos políticos. Estos nuevos espacios y actores políticos hicieron su aparición a pesar de los esfuerzos de los sectores dominantes de la dinámica económica venezolana por impedirlo. Surgió así una democracia deliberante que antes de institucionalizarse en las formas de gobierno local, regional y nacional, se planteó fugazmente en los distintos espacios de participación política. Una democracia que aparecía no en la articulación interesada de los sectores influyentes y que demandaba una política de reconocimiento, de influencia y una política de construcción de nuevos actores políticos. Se supera así la forma moderna de Estado por una pluralidad de poderes locales y de identidades fraccionadas que se dieron cita en una nueva configuración del poder político. Es una democracia posmoderna en cuanto se funda en la aceptación de la pluralidad y la diferencia. No obstante, aquella democracia posmoderna sería sometida a una contorsión histórica anclada en la figura de Bolívar para rescatar la noción de un proyecto de sociedad que brinde sentido y trascendencia a la discusión política y la deliberación democrática. La Democracia Deliberante, definida en términos de la constitución de espacios de concertación de intereses y delimitada por la condición de un conjunto de derechos que se han definido históricamente a partir de la autonomía individual, va a dar paso a una democracia que se va a plantear la pertinencia de los

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derechos a partir de una discusión política sobre el sentido social de los mismos. En oposición a la premisa del concepto “matriz” del derecho: El “derecho” a tener derechos, se postula una suerte de derecho primario. Aquel que garantiza debatir y definir los derechos”, incluso mucho más, se plantea la discusión abierta de lo que constituye una sociedad con un orden político construido desde las bases. En ese proceso, una de las fuentes fundamentales desde las cuales se definen y defienden los derechos requería ser explicado: la propiedad. La discusión política sobre este aspecto apenas está comenzando en Venezuela. No me detendré a elaborar sobre esto, sino de las condiciones de posibilidad que nos han permitido, incluso, un debate político de un concepto intocable en el discurso de la democracia representativa como lo es la propiedad. La Democracia es recreada en la noción de Democracia protagónica y co-responsable como una transgresión a la frontera de la democracia liberal representativa, es decir, moderna.

5. DEMOCRACIA DELIBERANTE, PROTAGÓNICA Y CORRESPONSABLE El tránsito de la democracia desde ser un mecanismo para la toma de decisiones por la mayoría con respeto por la minoría, hasta llegar a ser el mecanismo para la definición colectiva de un proyecto de sociedad, no podía realizarse sin la compleja confrontación de intereses que bien pudiera resumirse como la ruta desde la política del cansancio al cansancio de la política. Es decir, desde la postura intencionada de hacer interminable y estéril el debate hasta lograr mate-


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rializar el cansancio de las formas de articulación pacífica de los intereses. Lo que se anhela de la democracia deliberante, protagónica y co-responsable es mucho más que el ejercicio del poder de la mayoría. Es la posibilidad de construir el proyecto de forma colectiva y eso supone volcar la mirada sobre la condición del protagonismo, la co-responsabilidad y llevar el debate hasta las raíces mismas de la concepción del sujeto político y su ámbito de acción.

la unidad colectiva sin forzar los consensos ni darle prioridad a los procesos de negociación de intereses. Lo protagónico de la democracia podrá entenderse mejor si asumimos a esta última como una práctica social guiada por la excelencia. Antes de dilucidar lo que la democracia protagónica y co-responsable supone para la Venezuela de estas primeras décadas del siglo XXI, es menester entender lo protagónico en la práctica política democrática.

Es protagónica porque deja de lado las formas anónimas y correspondientes a las sociedades de masas, es decir, colectivos uniformes y sin capacidad de argumentación y articulación a distintos niveles de agregación para resolver situaciones particulares de interés específico hasta las situaciones más abstractas y vinculadas a intereses difusos. Adicionalmente, la noción de protagonismo por parte de los ciudadanos en el proceso democrático implica una democracia que va más allá del ejercicio electoral, caracterizado por la condición secreta, igualitaria y uniforme del voto. Es decir, en la capacidad de poder responder, en conjunción con el Estado, en la definición de políticas y en su ejecución. Destaca la tarea de definición de políticas para contrastar con la noción de la política de lo cotidiano con la cual se instauró en el discurso neoliberal, la responsabilidad de los individuos en lugar de las responsabilidades de los ciudadanos. Luego, la democracia adquiere la connotación de auténtico debate y discusión, sin necesidad de finalizar con un proceso electoral. El gobierno del pueblo deja de tener la condición de una forma de toma de decisiones de corte gerencial para constituirse en la forma imperfecta de construir

Protagonista significa quien ocupa un papel principal en una trama. Pero también, tiene referencia por la raíz etimológica de la palabra, aquel quien destaca o es excelso en la agonía. Proto-agónico. Sin embargo, la agonía no se refiere solamente al momento antes de morir como un momento pasivo. Es en realidad, la lucha que se libra ante una situación de competencia. En una condición extrema lo agónico es la lucha para preservar la vida. Con esta acepción, lo proto-agónico en la democracia significaría la lucha vital en el marco de la democracia. Ahora bien, la democracia tendría que ser entendida como una práctica fundamental para que la posibilidad de una lucha vital en referencia a ella fuese posible. Desde esta perspectiva, la Democracia Protagónica es la construcción vital y comprometida de la forma de una vida colectiva capaz de generar un proyecto de sociedad que se construye en agonía. La noción de agonía supone un proceso de compromiso vital en la gesta de la constitución del proyecto de sociedad que contrasta abiertamente con la forma de entender la política que se define desde el ámbito liberal. Este contraste, por cierto, se hace manifiesto en una suerte de arena de construcción aséptica y no comprometida en la

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cual la construcción de la sociedad se hace desde espacios reservados de lo privado. La construcción liberal del proyecto de sociedad se da desde una postura en la cual se reconoce y se sostiene una holgura o espacio en el que la sociedad no tiene injerencia alguna. La agonía, además de la condición de competencia, implica una suerte de compromiso que sugiere una entrega vital comprometida a la realización de la práctica política. En el caso que nos ocupa, la agonía supone una responsabilidad y un destino común y compartido que implica la re-definición del sentido de la organización del Estado en torno a la definición de lo público y lo privado, superando la concepción del respeto a los derechos y el presupuesto de la autonomía en la esfera privada. Es decir, la democracia protagónica es la crítica profunda de una concepción liberal de la sociedad que hace de la justicia el centro en torno al cual se debate la construcción y reconocimiento del ser en sociedad. Esta centralidad de la justicia es la que requiere ahora trastocarse a favor de una construcción que sea consciente de las condiciones socio-históricas sobre las cuales descansa la figura de sociedad y estado moderno, entendiendo su propia construcción como una contingencia socio-histórica.

6. DEMOCRACIA PROTAGÓNICA Y DESARROLLO ENDÓGENO: ¿UNA RELACIÓN ESENCIAL? El proceso de una democracia concebida como un mecanismo de construcción agónica de una sociedad excelente, contrasta con la democracia como un mecanismo de resolución de conflictos. Pero, ¿Dónde radica el

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contraste?. La diferencia radica con la concepción de ser humano con la cual se construye y se sostienen ambas nociones de democracia. En sentido estricto, pudiera entenderse que ambas nociones de la democracia apuntan a la misma tarea. No obstante, la diferencia estriba en la concepción de ser humano que implica cada una. En la segunda, la resolución de conflictos ha supuesto históricamente y desde la postura liberal la separación de los fines con respecto al individuo. Esta separación implica, además de la concebida prioridad del individuo sobre la constitución y definición de fines, la posibilidad cierta de definir fronteras entre lo que se concibe y concilia en el plano público y la inaccesibilidad a la esfera privada consagrada y, al mismo tiempo, determinante de una determinada libertad. Por otra parte, la primera concepción pone el acento en el acto de concurrir al desarrollo de una práctica que se supone es constitutiva del ciudadano en su totalidad. Es decir, se asume una concepción del ser humano que está fundamentalmente lanzada a ser en el mundo desde la perspectiva de la constitución de una cultura agónica, es decir, que se empeña en la construcción de una práctica orientada a la construcción de un proyecto o forma de vida que centra su esfuerzo no en el reconocimiento de pluralidades independientes sino en la construcción colectiva de una unidad de vida. La construcción de una práctica auténticamente política supondría entonces el ejercicio de las virtudes de la sinceridad y la integridad (Owen, 1995), a través de la cual el ejercicio político se sostiene no sobre la negociación de cuotas de poder sino sobre el cultivo de las potencialidades, en virtud de la constitución de un proyecto de sociedad auténtico e integrador. Estas dos


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condiciones puestas sobre el ejercicio político, serán cruciales para sostener la vinculación que corresponde explorar ahora en torno al desarrollo endógeno y la democracia protagónica. El devenir del concepto del “Desarrollo” desde su uso como criterio para calificar las sociedades del mundo hasta el presente puede, en buena medida, entenderse como la historia del agotamiento de la legitimidad del “Desarrollo” como meta de la sociedad y la recurrente elaboración de nuevas formas de presentar al “Desarrollo” como forma universal de aproximarse al mejoramiento de las condiciones de vida en las sociedades (estrategia de acción social). Es precisamente esta doble condición del “Desarrollo” como fin y estrategia desde la cual una sociedad articula sus capacidades, disminuye sus debilidades y aprovecha oportunidades para la construcción de un Estado que se supone los aproxima a esa idea de bienestar social, desde la cual se puede abordar una revisión histórica del sentido del “Desarrollo” hasta el presente. El “Desarrollo Endógeno” podemos entenderlo como una pregunta que se atiende ante la necesidad de contar con una noción de desarrollo que se descentralice con respecto a lo económico y formularlo en torno al hombre. Se postula, entonces, una concepción antropocéntrica del desarrollo y, en consecuencia, se requiere atender el modo cómo se constituye histórica y culturalmente el sujeto del desarrollo, en nuestro caso, el venezolano de comienzos del siglo XXI. La noción de “Desarrollo Endógeno” acá presentada, está inspirada en el tratamiento que hace sobre el problema del Desarrollo el Centro de Investigaciones en Sistemología Interpretativa desde

hace un par de décadas y que encuentra plasmada sus raíces en el trabajo de Ramsés Fuenmayor (2000). Desarrollar es des-arrollar, es decir, permitir que lo que está oculto sea desplegado. Pero, ¿qué es lo que se despliega cuando se trata del hombre? Si reconocemos al hombre como una construcción histórico-cultural, entonces lo que se despliega no es un objeto previamente determinado ni las condiciones o potencialidades de una naturaleza específica del hombre. En realidad, lo que se despliega, lo que se desarrolla, son las posibilidades del quehacer social. Nótese que en la actualidad el quehacer social está limitado a la actividad económica relegando así, otros aspectos vitales para la sociedad. Superar la auto-legitimación de lo económico constituye el primer paso para establecer una relación libre con la economía y permitir el despliegue de posibilidades, es decir, el desarrollo de la sociedad desde sus propias potencialidades y vocaciones. Pero, ¿Qué significa una relación libre con la economía? ¿Por qué es importante una relación libre con la economía? Una relación libre con la economía implica la tarea de entender lo económico como un resultado de complejas relaciones que se dan en la sociedad y no entenderla como una manifestación independiente y dominante del devenir económico de la sociedad. La necesidad de establecer esta relación libre es incluso más urgente en sociedades como la venezolana, en la que sus patrones sociales, económicos y culturales son dependientes de otras sociedades, culturas y economías. De este modo, el problema del De-

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sarrollo definido y asimilado como girando en torno a la definición de un conjunto de pasos para alcanzar los criterios de actuación económica, no constituye la premisa fundamental sobre la cual se debe concebir la aproximación al desarrollo y su planificación. Es precisamente lo contrario, se trata de concebir al desarrollo como una pregunta que interroga a la sociedad desde los aspectos más elementales de su funcionamiento hasta su núcleo de identidad colectiva. Esta problematización debe tener su origen desde el interior de la misma sociedad e involucra a todos los actores, interesados y afectados, sobre una determinada forma de definir y alcanzar lo que se considera bueno para esa sociedad. La condición interna hace referencia a la necesidad de poder descubrir y comprender aquello que hace posible o imposible, la definición de lo que es común para todos a partir del despliegue histórico de cómo se ha llegado a ser y cuáles son las posibilidades que se revelan y aquellas que se ocultan. Estas condiciones constituyen un cierto modo de ser de la cultura, que permitirá a la sociedad proyectar espacios de intervención para realizar lo que se propone como expectativas comunes y en base a lo que puede llegar a ser, sin tener que apelar a la imitación de las formas culturales dominantes en otras sociedades y que se imponen como buenas para todos, tal como lo plantea el modelo desarrollista de mediados del siglo XX. Esta construcción colectiva es lo que denominaremos quehacer social. Con mayor precisión, entendemos por quehacer social la actividad sistemática a través de la cual el hombre construye significados y hace mundo en reunión con otros. En este sentido,

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el quehacer social está fundado en la búsqueda de la vida digna y la realización del bien público (Fuenmayor, 2001). La búsqueda de la vida digna, supone que existe un conjunto de necesidades básicas que necesitan estar atendidas en el proceso de inclusión de todos en ese quehacer social, y la construcción de una identidad colectiva que apuntale una ética que se funde sobre los valores identificados por la propia sociedad como buenos. Estos dos últimos aspectos, la búsqueda de la vida digna y la construcción de una identidad colectiva, son condicionantes del modo como se entiende el quehacer social y la generación de bien-estar colectivo. El concepto fundamental de desarrollo es entonces definido como el despliegue del quehacer social en armonía con su entorno. Por entorno, entendemos al espacio de relaciones espaciales, materiales, culturales, políticas y económicas en donde el hombre construye sentido colectivamente, es decir, donde el hombre hace mundo. En este contexto, un proceso de desarrollo orientado al despliegue de las potencialidades del hombre en su entorno, es decir, del quehacer social exige: 1. La decisión local sobre las opciones de desarrollo. 2. El control local sobre los procesos de desarrollo. 3. La retención de los beneficios del desarrollo en la misma comunidad. (Pilonieta y Ochoa, 2006). A partir de esta definición del de-


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sarrollo endógeno y asumiendo su carácter de ser un concepto que sugiere el debate sobre la necesaria construcción de una unidad de sentido de la sociedad que trascienda los espacios sectoriales de la sociedad y, en particular, la separación de los espacios de la relación social de acuerdo con las diferentes racionalidades dominantes (la económica o instrumental, la comunicativa o propia del mundo de vida y la racionalidad crítica que explora los límites de la aplicación del conocimiento científico desde una plataforma que se considera legítima), entonces es evidente que el modo más apropiado de concebir al ser humano involucrado en la tarea de pensar y pensarse en el espacio del desarrollo endógeno, debe estar impulsado por una concepción que privilegie la práctica de la construcción política del modo como lo hemos esbozado en la condición de una democracia protagónica, mejor aún, en las condiciones socio-culturales de la construcción agónica de la sociedad.

se construye sobre una concepción de desarrollo endógeno, deberá apuntar a dimensiones que superan aquellas asociadas a la búsqueda de la eficiencia administrativa propia del discurso de la nueva administración e incluso deberá transformar los mecanismos de conciliación y definición de los intereses sectoriales de los sectores involucrados y alcanzar los niveles de compromiso y atención que han sido característicos de las formas de negociación política liberal moderna. Ahora bien, es evidente que el proceso sobre el cual descansaría una nueva definición del sentido de la política pública en el marco desarrollado, es aquel que se refiere a un proceso de aprendizaje ciudadano.

7. CONCLUSIONES. POLÍTICA PÚBLICA COMO APRENDIZAJE CIUDADANO.

El asunto es particularmente relevante para el planteamiento en el cual se establece ahora una suerte de conjunción de un discurso del desarrollo que exige y demanda el ejercicio protagónico en la democracia que es, a su vez, una crítica profunda a la postura que en términos filosóficos, políticos e históricos fueron sostenidos por la concepción liberal del ser humano, la sociedad y el Estado.

La exploración anterior nos impulsa a considerar que el punto de partida para la construcción de la política pública desde una democracia protagónica se inicia en la tarea de poder hacer de las ideas de nación, pueblo y comunidad los puntos sobre los cuales se interroga ya no sólo sobre lo que a cada cual le es lícito esperar como individuo, sino lo que le es permitido esperar y construir en tanto que miembro de una sociedad. Es constituir al ciudadano en sujeto y objeto de la discusión política, de su realización y de su evaluación.

De lo anterior, debiera entenderse que si la relación entre el desarrollo endógeno y la concepción protagónica de la cultura y la práctica política es esencial, entonces estaríamos en condiciones de sugerir que las formas de articulación de las políticas públicas, en el seno de una sociedad que

Nótese que el proceso de aprendizaje que hemos venido bosquejando implica la realización de un proceso que supone la apropiación de la aparición, surgimiento y decaimiento del Estado, del concepto de desarrollo como fuente de legitimidad del Estado y de las formas instrumentales del

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conocimiento, desde una perspectiva más comprehensiva, históricamente constituida, que permita la apropiación del quehacer humano desde una plataforma que considere al modo de dar cuenta y actuar en el mundo dominante en el presente, como una forma histórica, contingente y constructora de un espacio de significado básico que se está agotando y requiere en consecuencia, la reconstitución de lo que es el sustrato desde el cual se concibe al ser humano, la sociedad y los modos de acceso al mundo que de ella se derivan. En este sentido, quisiéramos concluir brevemente mostrando la trayectoria de una ruta de aprendizaje que va conduciendo paulatinamente desde la crítica de las políticas sociales en el marco de la noción de Estado Benefactor y Estado Neoliberal, hacia la constitución de formas de producción social alternativas que necesitan entonces de la constitución de un nuevo piso ontológico, es decir, de una nueva onto-epistemología que permita rehacer la noción de hacer sentido del mundo precisamente desde el centro del concepto sobre el cual el Estado y las formas dominantes de conocimiento se han hecho legítimas en el presente. A saber, la superación de la forma instrumental de concebir la presencia del hombre en el mundo por una perspectiva que rescate la vocación de totalidad y sentido del ser humano, a partir del ordenamiento de sus acciones, a la luz de las consecuencias transcendentales de su actuar y no de la consecuencia inmediata y eficiente de su praxis. Es desde esta perspectiva que entendemos que el Desarrollo Endógeno constituye una ventana de oportunidad para revivir las posibilidades de

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una sociedad que se pregunta auténticamente por un proyecto desde una perspectiva históricamente informada, en la cual se revela al pensamiento económico como una tradición histórica que requiere ser comprendida desde sus propias limitaciones y posibilidades históricas. Es desde esta perspectiva que el tema de la tecnología de gobierno, la política pública y el rol del ciudadano es el punto de partida para comenzar a construir lo que hemos denominado acá la cultura agónica.

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*Investigador del Centro de Investigaciones en Sistemología Interpretativa de la Universidad de Los Andes. Docente del doctorado Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela – Sede Zulia.

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DIÁLOGO DE SABERES N° 4 enero-abril/2009 Caracas/pp. 64-86

PERSPECTIVAS

Salud y Desarrollo Endógeno en Venezuela ISABEL RODRÍGUEZ COLMENARES * MARÍA TERESA RINCÓN** Recibido: 09/12/2008 Aceptado: 13/03/2009

RESUMEN

L

os cambios promovidos por la Constitución aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, han dado paso a la instauración de una política en salud orientada a favorecer el modelo de Desarrollo Endógeno que se encuentra en un proceso incipiente de formación. Se adelantó una investigación de tipo exploratoria y documental apoyada en fuentes primarias y secundarias. Los hallazgos demuestran: 1) Adopción de la Atención Primaria en salud como una estrategia del gobierno; 2) Incorporación de una estrategia global de participación protagónica concebida por medio de los Comités de Salud y los Consejos Comunales; profundizando la política de inclusión en salud como un mecanismo coadyuvante del modelo de desarrollo endógeno y 3) Que la política adelantada por el gobierno se convierte en un prerre-

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quisito del modelo de desarrollo endógeno por cuanto la misma atiende a todos los sectores de la población en las áreas de prevención, curación y rehabilitación; busca crear concienciación en los factores de riesgo que existen en el medio ambiente; e incentiva la educación y responsabilidad por el cuido del medio ambiente. Se concluye que ha habido intentos en la promoción de actividades en el área de salud que fomentan el desarrollo endógeno. Palabras Clave: política social, política de salud, desarrollo endógeno.

HEALTH AND ENDOGENOUS DEVELOPMENT IN VENEZUELA ABSTRACT The changes promoted by the Venezuelan Constitution approved in National Constituent Assembly in 1999,


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have granted the instauration of health policy, oriented to favor the Endogenous Development model which is in an incipient formation process. An exploratory and documental type research was carried out, based on primary and secondary sources. The information found shows: 1) Adoption of Primary Health attention as a government strategy; 2) Incorporation of a global participation protagonist strategy conceived through health committees and Communal Councils; deepening the inclusion policy in healthcare as a help mechanism for the endogenous development model. 3) The current policy carried out for the government becomes a pre-requirement for endogenous development model, because it takes care for all society sectors in the prevention, healing, and rehabilitation areas; it pretends to create consciousness in the risk factors that exist in the environment; and stimulate education and responsibility for the care of the environment. In conclusion there have been attempts in the promotion of activities in the healthcare area that promote the endogenous development. Key Words: social policy, health policy, endogenous development.

1. INTRODUCCIÓN En las fuerzas propulsoras del desarrollo se miran las instituciones y a las organizaciones sociales no sólo como instancias de producción de bienes y servicios sino como entes en los cuales los individuos actúan generando estilos de comportamiento, normas, valores y ritos. En síntesis, se crean y aceptan modos de hacer y pensar propios que definen reglas de juego que estructuran y determinan

las relaciones, bien sean económicas, sociales y/o políticas (Vásquez Barquero, 2005: 119), para difundir, preservar o funcionar a lo interno con respecto al resto del conglomerado social. En este sentido, el enfoque de desarrollo endógeno descubre otras formas de ser y pensar que están ancladas en las comunidades, en los diversos grupos sociales, culturales, deportivos, entre otros. Con la puesta en práctica de las políticas de desarrollo endógeno es que se abre una posibilidad real a la equidad. Según Cárdenas (2002: 53) “durante mucho tiempo la equidad se consideró un tema marginal o secundario dentro de los grandes debates sobre el desarrollo” al parecer sólo servía para completar “la retórica y la justificación filosófica”, por no contar con estrategias expresas ni políticas específicas integrales con relación a las de tipo económicas. En el caso del desarrollo endógeno se trata de armonizar lo económico, social, educativo y la participación; por cuanto se reconoce que la actividad económica en general se encuentra inmersa en un conjunto de estructuras sociales, culturales y políticas que pueden favorecer o entorpecer la dinámica económica” (Vásquez Barquero, 2005: 119). Por lo que es necesario tratar de establecer políticas que respondan paralelamente a potenciar lo económico pero interconectadas con lo social, cultural, educativo, salud, habitacional, entre otras, lo que en su conjunto contribuyen al mejoramiento de la calidad de vida y que guardan correspondencia con el ambiente natural. En síntesis, lo que da la idea de un efecto de inter-retroacción dinámica entre los distintos factores que comprenden la vida del ser humano.

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SALUD Y DESARROLLO ENDÓGENO EN VENEZUELA

En el caso de Venezuela se ha pasado de un modelo desarrollista a uno neoliberal. En el primero, se gestaron políticas de tipo universalistas, con grandes subsidios, bajo la responsabilidad por parte de un Estado paternalista y proteccionista. En el segundo de los casos, se dio impulso a la focalización, privatización, inequidad, injusticia social, desregulación; y se promocionó el abandono de las funciones del Estado (Ochoa y Fuenmayor, 2006). Este modelo produjo desequilibrios sociales y económicos en el país. La situación expuesta que sobrellevó a finales de la década de los noventa, a un proceso de transformación política, promovido por Hugo Chávez Frías, quien asume la presidencia liderizando la bandera electoral de llamar a conformar una Constituyente con el propósito de refundar la República y profundizar el proceso democrático y lograr una sociedad más justa, inclusiva, participativa, y consolidar una economía diversificada. En diciembre de 1999, mediante referéndum consultivo se aprueba la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela con alto contenido social (ANC, 1999). Este marco jurídico dio cabida “a un nuevo modelo de desarrollo que trata de generar una ruptura con las viejas prácticas de gestión pública por medio del impulso de la participación ciudadana en los asuntos públicos” (Ochoa y Fuenmayor, 2006), tratando de esta manera de configurar un modelo de gestión en el área social y particularmente en sectores como salud y educación. Esta transformación ha marcado en el área de lo social la diferenciación en el desenvolvimiento de las acciones del Ejecutivo Nacional, par-

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ticularmente en salud ha tenido lugar el emprendimiento del Programa Misión Barrio Adentro, cuyo fundamento esencial es la atención primaria en Salud, erigida en la antigua declaración de Alma Ata a finales de los setenta. Dicho programa se está perfilando como un nuevo modelo de atención y de gestión en salud, que busca contrarrestar la exclusión de los más pobres del Sistema Público Nacional de Salud. Esta misión se conformó de manera paralela a la estructura tradicional del aparato del Estado; y para su consolidación en todo el país, se crea la Coordinación Nacional de Atención Primaria de Salud del MSD1 bajo la adscripción directa al Despacho del Ministro. Barrio Adentro nace como un plan de desarrollo local y se ha convertido en un programa multipropositivo que abarca las áreas de salud, educación popular, economía social, consolidación urbana, seguridad alimentaria, recreación, deporte, cultura y comunicación. Con éste se busca modificar el Sistema Nacional Público de Salud venezolano, siendo su objetivo general garantizar el acceso a los servicios de salud de la población excluida, mediante un modelo de gestión de salud integral orientado al logro de una mejor calidad de vida, con la creación de Consultorios para abarcar un primer nivel de atención: Barrio Adentro I. Este trabajo tiene como propósito explorar de manera documental, la política de salud y su vinculación con 1 El MSDS nace en 1999 con una estructura organizativa conformada por dos viceministerios (1) Salud y 2) Desarrollo Social), y con cuatro direcciones generales: Salud Poblacional; Salud Ambiental; Contraloría Sanitaria; Políticas, Planes, Evaluación y Control. (MSDS, 2001: 4-7).


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la propuesta del modelo de desarrollo endógeno en Venezuela. Para efectos de esta investigación se seleccionó la Misión Barrio Adentro, en su primer nivel de atención en materia de salud.

2. APROXIMACIÓN AL TÉRMINO DESARROLLO ENDÓGENO Desde mediados de la década del ochenta se renueva el interés por los estudios del desarrollo, sobre todo a consecuencia de los fracasos que había experimentado América Latina con la adopción de las políticas de orientación Cepalina, que condujeron a muchos teóricos a llamar esos años la “Década Pérdida”, a partir de entonces se registra la presencia de dos líneas de investigación, que van a dar lugar a la formación del paradigma que se conoce como desarrollo endógeno: una de carácter técnico, que busca diseñar acciones públicas para el desarrollo local y regional; y otra empírica, alimentada por la interpretación de los procesos de desarrollo industrial adelantados en las regiones del sur de Europa (Vásquez Barquero, 1999)2. Para Vásquez Barquero (1999), el desarrollo endógeno es una estrategia para la acción, que permite emprender las transformaciones y los cambios en el marco de la globalización. Cada comunidad posee su particularidad, su identidad, su pasado histórico y su manera de explotar el ecosistema, es decir, tiene sus propios mecanismos 2 Según Vásquez Barquero (1999: 12) “Las propuestas de teoría territorial de desarrollo, del desarrollo auto centrado y del desarrollo desde abajo surgen como una reacción a la insatisfacción que generó el agotamiento del modelo de desarrollo desde fuera, que era la propuesta establecida en los años sesenta y setenta”.

de acción, su modo de producción. Se trata de una aproximación que valoriza los factores de tipo históricos, se caracteriza por una manera específica de entender la organización del espacio. Posee un vínculo muy particular con su territorio. Antropológicamente hablando, es un proceso que se gesta en un espacio donde confluyen la solidaridad, el mito, la idiosincrasia y la territorialidad, además de los factores de tipo económicos. Por su parte, Boisier (2001) plantea que el desarrollo endógeno constituye un enfoque humano, que le permite al hombre su transformación, potenciarse a sí mismo para llegar a reconocerse en su propia humanidad. Para este autor el desarrollo endógeno es una fuerza espiritual, es la voluntad de superar las necesidades en un ámbito de encuentros de prácticas y de valores, cuyo principal requerimiento es lo cognitivo, un individuo abierto al cambio permanente. Este autor, refiere que el desarrollo no lo hace nadie desde un espacio que le es ajeno, lo hace el hombre en su medio, desde su individualidad y en su sociabilidad, es decir desde lo propio. La configuración de este espacio alternativo con potencial endógeno, debe estar constituido por los mismos agentes involucrados, es decir, con la presencia de la participación de los grupos sociales como actores concienzudos de su rol fundamental en la construcción de una sociedad desde adentro, por lo tanto, participar en su diseño, como paso fundacional, es estimular la toma de decisiones y el respeto a los valores de cada quien. También plantea Bosier (2004), que es preciso tener presente en todo momento tres principios que orientan el desarrollo endógeno, los cua-

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les son: la integralidad, la inclusión y la polivalencia. La integralidad se proyecta sobre la base de las potencialidades naturales, humanas, tecnológicas y financieras del territorio, aumentando los niveles de calidad de vida de la población. Con relación a lo inclusivo viene dado por el hecho de tener como centro el desarrollo y los derechos humanos, por lo que este enfoque antepone lo social a lo económico, fundamentándose en la participación protagónica del ciudadano y de los grupos sociales organizados existentes en una sociedad para el logro de tales fines. La polivalencia, porque debe estar centrado en la estimulación al máximo de las capacidades productivas internas en el sector agrícola y pecuario; hidrocarburos, petroquímico y minero; manufacturero; turismo y servicios estratégicos a la industria, creando nuevas redes y circuitos socio productivos. Sin embargo, el término de desarrollo endógeno no puede dejar de vincularse a otros términos, tales como sostenibilidad y sustentabilidad. El desarrollo sostenible3 ha sido incluido entre los llamados «derechos humanos de tercera generación». Se habla así del «derecho al desarrollo sostenible» como uno de los derechos humanos fundamentales del siglo XXI. Este derecho implica el derecho de todo ser humano y de todos los pueblos a una existencia digna en un medio ambiente sano, lo cual se resume en 3 Es un término que la mayoría de los documentos oficiales de las regiones del mundo lo acuñan, pero sus programas y políticas económicas diseñadas para promover el desarrollo sostenible no incorporan explícitamente regulaciones ambientalistas ni consideraciones dirigidas a propiciar mecanismos cónsonos con los saberes autóctonos, ni potenciar los conocimientos que poseen los grupos humano locales para resguardar el ambiente.

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el derecho a la calidad de la vida y el bienestar (Tünnermann, 2003). Por ser un concepto que comprende los derechos humanos fundamentales su principal objetivo es considerar al ser humano en su totalidad, y busca que se capaciten para alcanzar el desarrollo personal y comunitario, transformar sus propios recursos para producir nuevas fuentes de empleo, interactuar con la naturaleza y la tecnología, Preservar el medio ambiente y aprovecharlo correctamente Desarrollar sus regiones y elevar la calidad de vida (UNESCO, 1995). Tünnermann (2003)4 considera que un elemento importante en el concepto de desarrollo sostenible es el de cultura, ya que el verdadero desarrollo tiene que partir del respeto y la promoción de la cultura. Si la cultura y el desarrollo no marchan en la misma dirección, ambos se condenan mutuamente al fracaso. Es, en última instancia, la cultura la que da firmeza al desarrollo y lo hace realmente duradero. El desarrollo debe estar anclado en la cultura de cada pueblo y diferenciarse de acuerdo con las características de los diversos grupos étnicos y culturales. Otro aspecto a considerar es el relacionado con el desarrollo sustentable, al respecto considera Rosene (2003), que la idea del desarrollo sustentable cuando se encumbró en la 4 Este concepto sobre el desarrollo endógeno, humano y sostenible deviene así en compendio de todos los derechos humanos fundamentales si se le asume como el derecho de cada persona de participar y contribuir a un desarrollo humano pleno que reconcilie al hombre consigo mismo, con la sociedad, con su entorno y con las futuras generaciones (Tünnermann, 2003).


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ciencia económica como salvadora de la acción depredadora de la actividad económica del sistema capitalista fue radical, lo que dio rápidamente origen a un debate entre ambientalistas y desarrollistas. Por un lado, los ambientalistas argumentaban que el concepto implica alcanzar un desarrollo “ecológicamente sustentable”, y para poder alcanzarlo habría que frenar el crecimiento económico, acabar con el consumismo exagerado que promovía el capitalismo, y reformar radicalmente la producción industrial. Los desarrollistas, por su lado, enfatizaron la sustentabilidad de la economía argumentando que el sistema capitalista históricamente era capaz de sostener el crecimiento económico en forma ilimitada. Vale destacar, que ambos términos se usan indistintamente pero hacen referencia a aspectos distintos. En el caso del desarrollo sostenible se destacan los factores sociales y ambientales mientras que lo sustentable mira la cara de lo económico. “Desarrollo sostenible” y “sustentable”5 se utilizan para indicar que mediante el uso de la tecnología y el disfrute de todos los recursos, se puede avanzar con el desarrollo pero a la vez preservar el ambiente para las generaciones futuras, y por ende, garantizar el futuro económico aliviando la carga destructiva que la producción y el consumo han provocado sin atender a los requerimientos de cuido sobre el medio ambiente. 5 El desarrollo sustentable es un término acuñado en 1987, en el informe conocido como Informe Brundtland, y se define como aquel (desarrollo) que satisface las necesidades humanas del presente, sin comprometer la capacidad para que las futuras generaciones puedan satisfacer las que les son propias en cada uno de sus momentos de vida en sociedad.

Desde la perspectiva venezolana, Lanz (2004a) como cientista social orgánico, señala que el Modelo de Desarrollo Endógeno Bolivariano, apunta hacia la transformación social, cultural y económica de nuestra sociedad, basada en la reconquista de las tradiciones, el respeto al medio ambiente y las relaciones equitativas de producción, que nos permita convertir nuestros recursos naturales en productos que se puedan consumir, distribuir y exportar al mundo entero. Es darle poder a las comunidades organizadas para que desarrollen las potencialidades agrícolas, industriales y turísticas de sus regiones. “Es incorporar…a los que hasta ahora habían sido excluidos del sistema educativo, económico y social, a todo el proceso para que se beneficien de sus derechos pero cumpliendo con sus responsabilidades. Es construir redes productivas donde todos participen en igualdad de condiciones y accedan fácilmente a la tecnología y el conocimiento. Es poner al servicio de la gente toda la infraestructura del Estado que había sido abandonada (campos industriales, maquinarias, tierras ociosas, entre otros) para generar bienes y servicios”. (Lanz, 2004b). Esta nueva manera permite generar formas de trabajo distintas a las que sólo habían prevalecido en las regiones, abordando y fortaleciendo los sectores agrícolas (prioritario), industria, infraestructura, turismo y servicios, con el objetivo de capacitar a los ciudadanos y generar trabajo. Este nuevo modelo ha dado paso, en el caso venezolano, a los denominados Núcleos de Desarrollo Endógeno Sustentables, que son espacios territoriales donde confluyen colectivos sociales organizados asociativamente y con vocación productiva, activos

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o con capacidad productiva ociosa, subutilizada o no utilizada, tradición de lucha, acervos culturales y procesos formativos para promover el desarrollo colectivo, garantizando la sustentabilidad ecológica y la sostenibilidad económica y cultural. La propuesta del modelo de desarrollo endógeno teóricamente propone una alternativa que integra las fuerzas del desarrollo, esto es: los factores económicos, ambientales, demográficos, territoriales, culturales, éticos y políticos. En este sentido, alcanzar el desarrollo endógeno en la práctica presupone la potenciación de las capacidades y recursos existentes en una comunidad ubicada en un territorio específico, que por medio de los mecanismos de interretroacción psicosocioculturales faciliten el desarrollo y fortalecimiento de las iniciativas individuales y colectivas de tipo productivas, innovativas y comunicativas en pro de la satisfacción de las necesidades, permitiendo al ser humano un amplio proceso de reapropiaciación de lo natural y de lo social con sentido ético y responsable. Ahora bien, como nota crítica destacamos que, en contraposición a este modelo, los anteriores modelos de desarrollo se caracterizaron por sesgos teóricos que condujeron a privilegiar uno de los factores como agente causal determinado del desarrollo como lo fue la discriminación; por ejemplo, del factor económico que dio pie al economicismo al marginar y soslayar la influencia que podían ejercer los otros elementos o factores a la hora de analizar el comportamiento de los actores movidos únicamente por la búsqueda de maximizar la ganancia.

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Esas formas del determinismo teórico cierran el paso a interpretaciones más flexibles y dinámicas de la realidad social, que como constructo histórico, cultural, político y económico es el resultado de las distintas aportaciones contradictorias o no de una diversidad de factores donde el conflicto de intereses siempre está presente expresándose en múltiples formas y comprometiendo la viabilidad histórica de la gestión de las políticas, de allí su carácter complejo y de interretroacción dinámica que se registra entre todos los componentes que comprende la realidad social. Entonces, muy por el contrario a lo que ocurrió en los años de las décadas pasadas, donde fertilizó y prevaleció la idea que el desarrollo se producía a expensas de la movilización únicamente de los grandes proyectos industriales (Vázquez, 2005), al aporte del Estado a la economía o a la influencia ejercida por el mercado, sin contemplar al sujeto, al actor social, a las organizaciones existentes en el medio regional local, donde aparece un enfoque que va recogiendo y nutriéndose teóricamente de las aportaciones de varios intelectuales que persiguen consagrar esos varios factores y elementos en una propuesta alternativa. En función de los planteamientos teóricos y empíricos de los autores anteriormente señalados, entendemos por Desarrollo Endógeno (ambientalmente) sustentable y sostenible (económicamente), la estrategia de acción de los individuos organizados colectivamente para la utilización de los recursos productivos propios para satisfacer sus necesidades en su espacio territorial, donde confluyan principios, valores y creencias, que definen una identidad en la cual ellos se recono-


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cen y buscan como fin fomentar su bienestar, mediante la potencialización de sus capacidades innovativas, creativas, productivas, políticas y culturales, en armonía con el medio ambiente para integralmente generar cambios económicos, políticos, sociales, demográficos y capacidades que vayan orientadas a mejorar la calidad de vida de las comunidades. La definición de este modelo expresa un significativo punto de avance en procura de lograr un desarrollo que satisfaga más integralmente las necesidades individuales y colectivas y no anteponga el interés de lo económico por encima del hombre y del medio ambiente. Para el caso del desarrollo endógeno es necesario considerar la relación con tres vertientes dinámicas que impulsan, en su conjunto, el desarrollo; a saber: La vertiente Económico-Ambiental: Se coloca el énfasis en la incorporación de las restricciones provenientes de la naturaleza en las actividades de producción y la necesaria concienciación sobre las conductas que propendan a la protección ambiental desde las comunidades. Aquí el rol de las organizaciones de base es importante así como la educación ambiental a todos los niveles. No es dejar de producir sino producir para satisfacer necesidades y parte de ellas es la salud y las propias de la naturaleza. La vertiente Político- Económica: Comprende la relación de interdependencia que existe entre los componentes de la esfera política, representada en el Estado y las aspiraciones entre los grupos, actores políticos y los de la esfera económica. Está constituida por los intereses particulares de las ini-

ciativas privadas, que se les reconoce como legítimo en el lucro y la ganancia pero también los intereses de los otros actores sociales. Entre ambos se generan tensiones rivalidades pero a ambos se les debe exigir responsabilidad ética, social y ambiental. La vertiente Socio-cultural y socioeducativa: cuando los elementos de capital social aparecen con fuerza pues están vinculados a las “condiciones contextuales, de comportamiento, habilidades competencias, valores e identidades que de acuerdo con las experiencias, son conductoras de estrategias para el desarrollo sostenible” como afirma Luckesk, (Citado por Castellano, 2005: 46). En síntesis, afirmamos que con el Desarrollo Endógeno se dan los mecanismos que permiten alcanzar la sostenibilidad social en el tiempo, porque se generan las condiciones que permiten la presencia y fortalecimiento de valores destinados al reconocimiento de las necesidades propias y la de los demás en el espacio local en un ambiente ético de respeto y solidaridad.

3. MARCO JURÍDICO SOBRE DESARROLLO ENDÓGENO Y SALUD EN VENEZUELA Las políticas, su diseño y desarrollo no se gestan en un tranquilo y neutro espacio jurídico o administrativo, sino en una arena política en la que convergen, luchan y conciertan las fuerzas políticas, las riñas políticas o de actividad gubernamental; constituyendo arenas reales de poder, cada una tiende a desarrollar su propia estructura política, su proceso político particular, sus élites y sus relaciones de grupo (Aguilar, 1992). Las mismas políticas no impli-

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can una secuencia lineal y estable de eventos bajo la dirección de diseñadores racionales, se registra una gran inestabilidad e intervienen una gran cantidad de variables que no son controladas por un solo tipo de actor, pues las políticas se adaptan a un contexto cambiante; pues no son solamente un proceso de solución racional de problemas, sino de interacción entre múltiples actores con intereses, valores y visiones divergentes. En este sentido, la formulación y aprobación de la Constitución de 1999, se llevó a cabo dentro de un proceso que batalló con vicios del estilo populista de hacer política y en un clima de tensiones ideológicas6. Con fundamento en esta Constitución “El Estado Venezolano intenta construir 6 En 1999, bajo la Coordinación del Dr. Gilberto Rodríguez, quien actuó como coordinador de la Subcomisión de Salud, designó a un equipo de trabajo la responsabilidad de formular una propuesta de Ley Orgánica que garantizara la salud de los venezolanos. Uno de los rasgos más resaltantes del trabajo realizado se erigió sobre la apertura pública, interna e internacional. Se proponía dar un giro respecto a la antigua concepción asistencialista, biologicista y curativa de la salud, la cual debía ser desplazada para ser asumida como un derecho social y humano, con garantía para los ciudadanos (Camacaro, 2006). Esta propuesta fue desestimada por la Dra. María Urbaneja, quien al asumir las riendas del Ministerio, designa un nuevo equipo para trabajar, y se nombra a una Subcomisión de Salud para la Asamblea Nacional, la cual fue responsable de definir la corriente de pensamiento y principios que regirían el nuevo Sistema de Salud Público Nacional (MINCI, 2005). Esta Comisión revisó y estudió todas las anteriores propuestas formuladas, y se consideraron principalmente las propuestas establecidas por la Subcomisión que había sido liderada por Gilberto Rodríguez y la inclusión de la vieja propuesta de derechos de los pueblos indígenas, planteada por el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) en 1987 (MEP, 1987).

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desde el 2003 un modelo de desarrollo que denomina endógeno…, que a pesar de establecerse en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, las bases para el mismo no se aluden en ninguno de sus artículos a una definición concreta” (Ochoa y Fuenmayor, 2006: 185); sin embargo, se asume a nivel del gobierno como “la base de un nuevo modelo económico, radicalmente distinto al anterior modelo de desarrollo, que parte de nuestras necesidades y potencialidades reales, en la búsqueda de una economía más democrática, en la que participen y ganen todos por igual. Se trata de no seguir importando lo que podría producirse en el país, ni continuar produciendo lo que no se necesita, sino producir según las realidades y necesidades del país”. (ANC, 1999). Este intento de formación de un nuevo modelo de desarrollo para el país, jurídicamente encuentra su asidero en varios artículos de la Constitución. El artículo 3, señala que “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”. Se evidencia entre los fines del Estado la intención manifiesta del desarrollo armónico del hombre en pro de alcanzar el bienestar social y económico, teniendo como base que los procesos de socialización formal se lo permitan, tanto en forma individual,


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como en el contexto de su comunidad (ANC, 1999). Según el artículo 87, “Toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar. El Estado garantizará la adopción de las medidas necesarias a los fines de que toda persona pueda obtener ocupación productiva, que le proporcione una existencia digna y decorosa y le garantice el pleno ejercicio de este derecho. Es fin del Estado fomentar el empleo. La ley adoptará medidas tendentes a garantizar el ejercicio de los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras no dependientes. La libertad de trabajo no será sometida a otras restricciones que las que la ley establezca. Todo patrono o patrona garantizará a sus trabajadores o trabajadoras condiciones de seguridad, higiene y ambiente de trabajo adecuados. El Estado adoptará medidas y creará instituciones que permitan el control y la promoción de estas condiciones” (ANC, 1999). Se establece el derecho y el deber de trabajar, se pautan las obligaciones que deben ser cumplidas por parte el Estado, así como las obligaciones de los patronos, se evidencia la intención del fomento del empleo y el diseño de políticas públicas orientadas y adecuadas para que las personas encuentren trabajo adecuado y digno. El artículo 112 de la Constitución, establece que “Todas las personas pueden dedicarse libremente a la actividad económica de su preferencia, sin más limitaciones que las previstas en esta Constitución y las que establezcan las leyes, por razones de desarrollo humano, seguridad, sanidad, protección del ambiente u otras de interés social. El Estado promoverá la iniciativa privada, garantizando

la creación y justa distribución de la riqueza, así como la producción de bienes y servicios que satisfagan las necesidades de la población, la libertad de trabajo, empresa, comercio, industria, sin perjuicio de su facultad para dictar medidas para planificar, racionalizar y regular la economía e impulsar el desarrollo integral del país” (ANC, 1999). El referido artículo plantea una serie de libertades que tratan de establecer un equilibrio entre la iniciativa privada y la libertad de empresas; asimismo señala la regulación de la economía para impulsar el desarrollo del país, con lo que se quiere decir que el Estado sólo intervendrá en aquellos asuntos que regulen el comportamiento desmesurado o desmedido de la iniciativa privada cuando va en perjuicio del interés de la salud de la población, como por ejemplo la prohibición de fumar en espacios públicos, porque afecta la salud de los no fumadores. En el artículo 299 se establece que “El régimen socioeconómico de la República Bolivariana de Venezuela se fundamenta en los principios de justicia social, democracia, eficiencia, libre competencia, protección del ambiente, productividad y solidaridad, a los fines de asegurar el desarrollo humano integral y una existencia digna y provechosa para la colectividad” (ANC, 1999). El régimen socioeconómico consagrado para el país en la Constitución se afinca en principios y fines que evidencian de manera expresa el enfoque humano e integral en beneficio de la colectividad en pleno. El Estado se reserva, según el artí-

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culo 302 “por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico. El Estado promoverá la manufactura nacional de materias primas provenientes de la explotación de los recursos naturales no renovables, con el fin de asimilar, crear e innovar tecnologías, generar empleo y crecimiento económico, y crear riqueza y bienestar para el pueblo” (ANC, 1999). Este artículo refleja la búsqueda por parte del Estado del bienestar colectivo en función del uso de tecnologías que permitan la permanencia y la generación de nuevos empleos en función de crear mayores riquezas que beneficien a un colectivo en general y no a un minúsculo grupo de individuos. Según el artículo 304 de la nueva carta magna, “Todas las aguas son bienes de dominio público de la Nación, insustituibles para la vida y el desarrollo. La ley establecerá las disposiciones necesarias a fin de garantizar su protección, aprovechamiento y recuperación, respetando las fases del ciclo hidrológico y los criterios de ordenación del territorio” (ANC, 1999). Al respecto, el Estado ha creado la figura de las mesas técnicas de agua, apoyado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la Ley Orgánica para la Prestación de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento, la Ley Especial de Cooperativas, esto dio paso a la incorporación de participación de las comunidades7 7 Las modalidades de participación van desde Cooperativas de Servicios, Asociaciones Civiles, las propias Mesas Técnicas del Agua, Hidrocomités, Microempresas comunitarias, entre otras. La mesa técnica era sencillamente el lanzamiento a todas las comunidades de un esquema no solamente diferente en cuanto a la

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en la gestión pública para la satisfacción de sus propios necesidades”. Finalmente, el artículo 306, establece que “El Estado promoverá las condiciones para el desarrollo rural integral, con el propósito de generar empleo y garantizar a la población campesina un nivel adecuado de bienestar, así como su incorporación al desarrollo nacional. Igualmente fomentará la actividad agrícola y el uso óptimo de la tierra mediante la dotación de las obras de infraestructura, insumos, créditos, servicios de capacitación y asistencia técnica.” (ANC, 1999). Con el fomento de la protección de las condiciones ambientales, económicas, de infraestructura y tecnología, el Estado busca brindar al productor un sistema capaz de promover el crecimiento desde adentro, como condición de una nueva política de crecimiento económico y social que busca el beneficio del colectivo. Para darle viabilidad a este nuevo modelo de desarrollo, Chávez (2005) aprueba el Decreto Nº 3.895 sobre desarrollo endógeno y empresas de producción social, el cual establece en el art. 3, que estas empresas son unidades de producción comunitaria, constituidas bajo la figura jurídica que corresponda, y tiene como objetivo fundamental generar bienes y servicios que satisfagan las necesidades básicas y esenciales de la comunidad y su entorno, incorporando hombres y mujeres de las misiones, privilegiando los valores de solidaridad, cooperación, complementariedad, reciprocidad, equidad y sustentabilidad, comprensión del problema sino a la búsqueda de la solución compartida con respecto al suministro de agua y al resguardo de las cuencas (Arconada, 2006).


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ante el valor de rentabilidad o de ganancia. En todo caso, esas unidades económicas deben mantener el equilibrio financiero que permita seguir invirtiendo en el mencionado entorno socio-ambiental, en forma sustentable y sostenible. Para dar impulso en materia de salud a la formación del modelo de Desarrollo propuesto para el país, se han impulsado los denominados Comités de Salud, los cuales serán abordados en el siguiente apartado. Sin embargo no puede dejar de mencionarse que éstos son parte del órgano ejecutivo de los Consejos Comunales, organizaciones de las comunidades que persiguen como “… objetivos articular la organizaciones de base de la comunidad, elaborar proyectos de los planes requeridos para resolver los problemas de la comunidad, y controlar las actividades estatales y comunitarios…” (Rodríguez y Lerner, 2007). El desarrollo ha sido uno de los tópicos discutidos y plasmados en la constitución, pero en ella no se aprecia su relación con el derecho a la salud, materia en la cual se plantearon discusiones, sobre la concepción que debía de privar. Se erigió la tendencia hacia dos corrientes de pensamiento, una de predominio neoliberal y otra prevaleciente de naturaleza progresista, al considerar que la salud está asociada a la condición humana y a la vida, constituyéndose en un derecho a ser garantizado por el Estado (Feo y Cursio, 2004) y de esta manera detener el avance privatizador que ha venido prevalecido en el sector salud a raíz del proceso de descentralización político territorial hincado a finales de la década de los ochenta en el país. Sostienen Feo y Cursio (2004), que

fueron diversos los actores que participaron en la elaboración de la política de salud, formalmente correspondía la responsabilidad a la Comisión de Derechos Sociales y de la Familia, la cual asignó a la subcomisión de salud la responsabilidad de redactar los artículos que iban a formar parte del texto constitucional en esta materia. Dicha subcomisión asumió el predominio de la corriente progresista en virtud del reconocimiento de que “era necesario rescatar el valor de la solidaridad y la dignidad humana, reafirmando el carácter de la salud como derecho social y el papel del Estado como su garante…existió consenso en relación con la salud como derecho social” (Feo y Cursio, 2004: 7), y es bajo esta perspectiva que se reafirma el papel del Estado. Sin embargo, efectuando un análisis de la estrategia seguida para hacer viable el derecho a la salud, advertimos que se estableció una relación significativa, y para ello se recurrió a establecer una política de salud8 la cual fue resultado de situaciones y oportunidades que fueron aprovechadas por los sujetos interesados en impulsar una nueva propuesta de política y ponerla en marcha, para ello se valieron de la argumentación, aspecto clave para algunos autores (Majone, 1997). En el caso venezolano se llegó a consagrar de manera formal una política progresista que descansa en un conjunto de artículos, que serán 8 Compartimos la definición de política de salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) (1991), para ésta es el conjunto de decisiones que se toman en un ente público –gobierno- para formular y ejecutar acciones específicas destinadas al fomento y protección de la salud, así como al tipo, volumen y distribución de los recursos destinados y organizados de acuerdo a los niveles y estructuras del Sistema de salud.

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resumidos brevemente destacando su importancia en relación con la materia en cuestión. La salud es un derecho social, así está establecido constitucionalmente en el artículo 83, cuando se señala que “la salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida. El Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios. Todas las personas tienen derecho a la protección de la salud, así como el deber de participar activamente en su promoción y defensa, y el de cumplir con las medidas sanitarias y de saneamiento que establezca la ley, de conformidad con los tratados y convenios internacionales suscritos y ratificados por la República” (ANC, 1999). Este artículo manifiesta la gratuidad en la prestación de los servicios de salud por parte del Estado y establece los lineamientos para dar paso a la política de gestión en salud como lo es Barrio Adentro I, programa fundamentado en la Atención Primaria de Salud, al considerar la calidad de vida mediante la promoción de la salud de la población del país. El concepto de calidad de vida, lleva implícito una concepción pluridimensional de elementos y factores de los cuales depende la acción humana, por lo cual ésta se presenta como un derecho producto de garantías sociales, económicas y políticas en el sentido del logro de compromiso de los ciudadanos. Para garantizar el derecho a la salud, establece el artículo 84 que “el Estado creará, ejercerá la rectoría y gestionará un sistema público nacional de salud, de carácter intersecto-

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rial, descentralizado y participativo, integrado al sistema de seguridad social, regido por los principios de gratuidad, universalidad, integralidad, equidad, integración social y solidaridad. El sistema público de salud dará prioridad a la promoción de la salud y a la prevención de las enfermedades, garantizando tratamiento oportuno y rehabilitación de calidad. Los bienes y servicios públicos de salud son propiedad del Estado y no podrán ser privatizados. La comunidad organizada tiene el derecho y el deber de participar en la toma de decisiones sobre la planificación, ejecución y control de la política específica en las instituciones públicas de salud (Asamblea Nacional, 1999). Este artículo evidencia los mecanismos y principios por medio de los cuales, en lo sucesivo y de manera formal, se intenta hacer del sistema un todo conjugado por las propiedades de la intersectorialidad, descentralización y participativo, regido por los principios de gratuidad, universalidad, integralidad, equidad, integración social y solidaridad, intentando de esta manera construir una política que garantice el respeto y ejercicio de este derecho por parte del Estado. Por otra parte, se manifiesta que la política debe estar interrelaciona entre sus elementos, como son promoción, prevención, tratamiento (curación) y rehabilitación, permitiendo la reinserción social de los discapacitados. Se reafirma el papel del Estado en garantizar el derecho a la salud cuando se establece en el artículo 85 de la constitución que “es obligación del Estado, que integrará los recursos fiscales, las cotizaciones obligatorias de la seguridad social y cualquier otra fuente de financiamiento que deter-


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mine la Ley. El Estado garantizará un presupuesto para la salud que permita cumplir con los objetivos de la política sanitaria...” (ANC, 1999). A pesar de que los lineamientos generales de la política de salud se encuentran formalmente en la Constitución, aún se adolece de la aprobación del anteproyecto de Ley Orgánica de Salud, el cual tuvo su segunda revisión, por parte de la subcomisión de salud de la Asamblea Nacional, en agosto de 2002. Sin embargo, vale destacar, que esto no se ha constituido en un obstáculo para el establecimiento de cursos de acción en dicha materia. En este sentido, se adelanta una política de gestión de salud fuera de las esferas de la administración pública tradicional, la cual comenzó a ser aplicada a partir de 2003, afincada en la conformación de “…un modelo de desarrollo donde la inclusión y el bienestar social son criterios transversales…” (Ochoa y Fuenmayor, 2006: 158-159). El gobierno venezolano ha promovido el nuevo programa que ha sido denominado Misión Barrio Adentro, el cual intenta dar promoción al desarrollo endógeno sostenible y sustentable, conjuntamente con otras misiones que en su conjunto se constituyen en la base no sólo para alcanzar una estrategia de inclusión social, la cual no puede ser concebida desde una sola arista, sino que es el resultado de la imbricación entre el logro de los objetivos planteados por cada unas de estas misiones, y el efecto en cadena que de todas ellas se produce, de allí la importancia específica de cada una de estas misiones tiene para conquistar la calidad de vida de todos los sectores que fueron excluidos en el pasado. Esta idea de generar acciones en

conjunto bajo el eje articulador del modelo de desarrollo endógeno, rescata un antiguo paradigma que viene de la medicina hipocrática; a la luz de los desarrollos teóricos actuales; en la que la salud era la resultante de un equilibrio entre las influencias ambientales, los modos de vida y los varios componentes de naturaleza humana (Capra, 1985). Esa tradición hipocrática que planteó la relación recíproca entre cuerpo, alma y ambiente fue quedando relegada sobre todo al restarle importancia a las fuerzas ambientales y posteriormente, al producirse la medicalización de la salud. De Miguel y Rodríguez (1990) resumen la situación de la medicina actualmente como un proceso que se desarrolló primero mediante la conquista de las enfermedades infecciosas del siglo XIX que determinó su legitimación como ciencia apoyada en los avances tecnológicos médicos; lo que trajo como resultado que se hicieron ver al nivel de la salud como una resultante de las acciones de los médicos y no como una respuesta a las conductas asumidas por el sujeto y de los factores asociados con el medio ambiente. 5. BARRIO ADENTRO: PROGRAMA EN SALUD HACIA LA PROMOCIÓN DEL DESARROLLO ENDÓGENO La creación del Plan Barrio Adentro a nivel del Municipio Libertador del Distrito Capital, se dio con el apoyo del gobierno cubano en el marco de un Convenio de Cooperación Técnica. Éste se constituye en un Plan

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Integral de Desarrollo Local9 que conjuga una serie de políticas sociales orientadas a mejorar la calidad de vida10, promoviendo la organización y participación social de los sectores populares. Barrio Adentro es un programa que ha sido irradiado a escala nacional, por mandato presidencial, pasando a denominarse Misión Barrio Adentro. Éste ha sido puesto en ejecución con el propósito de garantizar el derecho a la salud por parte del Estado. Con el mismo se busca reivindicar la relación entre el Estado-Individuo y Sociedad, para garantizar la calidad de vida de las personas que habitan en el país de manera conjunta. A partir de Barrio Adentro se renueva en el país el esfuerzo por implementar la Atención Primaria en salud, como estrategia que contribuya al fomento del desarrollo endógeno, al perseguir la inclusión, calidad de vida, bienestar colectivo y el acceso a los servicios, esto revela una po9 Como iniciativa local, se crea el Instituto para el Desarrollo Local (IDEL) adscrito a la Alcaldía del Municipio Libertador, con el objetivo de: fomentar el desarrollo local mediante el diseño, evaluación, impulso y ejecución de políticas públicas dirigidas al mejoramiento de la calidad de vida de los pobladores del Municipio (MPPS, 2007). 10 Según Enzo del Bufalo (1996), “Ningún indicador de crecimiento económico constituye una buena aproximación a la calidad de vida”, porque el concepto de calidad de vida reviste una mayor capacidad integradora de las necesidades humanas y un mayor alcance para formular visiones aalternativas con respecto a los problemas sociales a los que hoy nos enfrentamos (D’ Elia y De Negri, 2006). Para autores como Brock (1998) esta perspectiva tiene que incluir además los componentes de tipo éticos, no sólo en el proceso de toma de decisión de la definición de la política, sino también en la instrumentación de las políticas que van dirigidas a su consecución.

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lítica para la justicia, igualdad e inclusión de los más humildes, lejos de la ideología neoliberal. Esta política de salud que se esta materializando a partir de este programa tiene contenidos de naturaleza redistributiva, pues tiene que ver con el modo en que se distribuye la riqueza, la renta nacional en este caso en las políticas de salud, la cual trata de generar beneficios a amplios sectores de la sociedad. En función de ello se hacen esfuerzos por consolidar un proceso de atención en salud orientado a “… dará prioridad a la promoción de la salud y a la prevención de las enfermedades…”, sin descuidar la parte curativa y rehabilitadora. Esta concepción implica la articulación de elementos físico, mental, social, cultural y ambiental, con lo que se busca desplazar la vieja concepción de salud basada en lo biomédico, para asumir otra de tipo integral, fincada en la vieja propuesta de Alma Ata (OPS/ OMS, 1978) de Atención Primaria en Salud, donde uno de los puntos centrales fue que la mejora de la Salud no era cometido del individuo, como responsable único de su propio destino sino del conjunto de personas de una comunidad de manera conjunta con instituciones del Estado, donde se previeran las condiciones para alcanzar un mejor nivel de vida. Para ello era necesario el abastecimiento de agua potable, la alimentación, las instalaciones sanitarias; la situación habitacional y laboral también debían ser consideradas. Entonces, a partir de allí se entiende la Atención Primaria en Salud como “la asistencia sanitaria esencial basada en métodos y tecnologías prácticas, científicamente fundados y socialmente aceptados, puesta al


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alcance de todos los individuos y familias de la comunidad mediante su plena participación y a un costo que la comunidad y el país puedan soportar, en todas y cada una de las etapas de su desarrollo con un espíritu de autorresponsabilidad y autodeterminación” (OMS, 1980: 106). La declaración de Alma-Ata señalaba que la atención primaria era la base para alcanzar un nivel adecuado de salud para toda la población y recomendaba la aplicación de programas de salud coherentes con la planificación sanitaria como instrumento para el logro del objetivo global (OPS/OMS, 1978). Para la implementación de esta estrategia en el primer nivel de atención se ha dado la constitución de los denominados consultorios populares, los cuales prestan servicios: valoración de las condiciones de salud y enfermedades, visitas domiciliarias para la valoración de riesgos de la familia, actividades de promoción y educación en salud, investigación de las determinantes de salud en el colectivo, seguimiento a las personas con enfermedades crónicas degenerativas y en situación de discapacidad, referencia y contrarreferencia con la red de servicios de mayor complejidad. Desde esos consultorios se ha dado la configuración de los denominados Comités de Salud, los cuales asumen una organización del trabajo contraria a la tradicionalmente establecida (de arriba hacia abajo), es una configuración desde las bases de las comunidades; (de abajo hacia arriba), que facilita la participación de la población en la planificación, ejecución y evaluación de las actividades de salud y calidad de vida. Los consultorios populares son or-

ganizaciones comunitarias líderes y transformadoras de la realidad, que buscan la creación de espacios territoriales de concertación, comunicación, fortalecimiento del sentido de pertenencia (identidad propia), participación, Justicia social y equidad, que impulsan la organización y la participación en la promoción y prevención en materia de salud integral, en función de obtener un desarrollo humano endógeno sustentable y sostenido (Alayon, 2003). Para la OPS (2006:67) “Los territorios sociales permiten articular las capacidades políticas, técnicas y económicas para concretar las estrategias promocionales de calidad de vida y alcanzar sus productos y resultados” (OPS, 2006: 67). Las referidas organizaciones que gestan procesos de cogobierno y corresponsabilidad para mejorar e incrementar la asistencia médica y las condiciones de salud y las ambientales, mediante la promoción de actividades preventivas, tales como: alfabetización, saneamiento ambiental; aprovechamiento del agua y tratamiento de las residuales; disposición de excretas, entre otras. La organización de los comités de salud de Barrio Adentro, han permitido la configuración de Coordinaciones a nivel regional las cuales se constituyen en la máxima expresión de organización comunitaria, dónde no sólo se tratan temas de salud, sino otros relacionados con áreas de seguridad, recreación, cultura, deporte, servicios públicos. Cada comité de salud cuenta con un organigrama funcional; están integrado por un Coordinador general, un adjunto, coordinadores de salud, contraloría social, planificación y proyectos, educación, deporte, cultura, saneamiento ambiental, alimentación, participación ciudadana, seguridad y

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defensa, niño y adolescente, mujer y anciano y secretario de actas. Esta nueva configuración jerárquica permite que se seleccione al coordinador del comité de salud por sectores; luego entre los designados se selecciona al coordinador parroquial; a su vez entre ellos designan al coordinador municipal; y finalmente deberían designar al coordinador de los comités de la región, sin embargo esto queda hasta este nivel, pues en algunos caso como el estado Zulia, la máxima autoridad de Barrio Adentro designa al coordinador regional de los comités, evidenciándose un proceso de cooptación en de la participación en el nombramiento de las autoridades. La función de la coordinación de los comités de salud, es básicamente, llevar una evaluación y control de esos comités y promover que se formen proceso educativos orientados al desarrollo de actividades de prevención y promoción. En la medida en que se fomente la creación de comités de salud, aumenta la organización de las comunidades lo que repercuten en la mejora de los parámetros en el área de la salud, e incluso en las áreas socioeconómicas por que cuentan con herramientas e instrumentos para superarse como comunidad. Estos Comités, se constituyen como parte clave en el primer nivel de atención que fomenta la promoción de la calidad de vida: “más allá de la atención de la enfermedad, se propicia todo lo que tiene que ver con los ejes estructurales de la Misión…, es decir, alrededor de ese núcleo de atención, de ese consultorio popular, se ayuda a que funcione todo lo relacionado con la alimentación estratégica, con

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la cultura popular, con cooperativas y microfinanzas, ayuda a la gente a educarse en salud y aprender a prevenir, mejorando su forma de comer, de beber, de vivir” (Lira, 2005: 7). A partir de estos comités se da el fomento a las denominadas Redes Sociales, las cuales están estructuradas bajo diversas formas de trabajo cooperativo en un ámbito, tiempo y área específica, a través de una organización solidaria e interactiva, constituida por personas naturales y/o jurídicas, de carácter público, privado o mixto, con responsabilidades individuales y compartidas, relaciones definidas y objetivos concertados para la producción de bienes y servicios, generación, asimilación y transferencia de conocimientos y tecnologías en el marco de la conveniencia nacional, soberanía económica, política y estrategia de Estado. En cuanto a la prestación de los servicios de salud, es indiscutiblemente mediante la estrategia de Atención Primaria en Salud que se busca la resolución de las necesidades y problemas de salud concretos de cada comunidad, que deben ser abordados a partir de las actividades de promoción, prevención, tratamiento (curación) y rehabilitación, potenciando de esta manera al mismo tiempo la autorresponsabilidad y la participación comunitaria. Estas actividades han sido definidas por diversas organizaciones de reconocida trayectoria en materia de salud, cuyos basamentos han sido considerados por el gobierno nacional para dar paso a la formación de un nuevo Sistema Público Nacional de Salud que intenta a su vez dar impulso al denominado modelo de Desarrollo Endógeno en Venezuela. A continuación presentamos, las principales actividades que Barrio


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Adentro fomenta: a) Promoción de la salud Se promueve una nueva concepción de la educación en salud, donde las comunidades asumen el rol protagónico de la participación directa para la solución de sus problemas prioritarios, lo que ha hecho necesario todo un proceso educativo en salud integral, con el propósito de generar capacidad de apropiación por parte de las comunidades de los espacios en los cuales habita. Desde el Instituto de Altos Estudios “Dr. Arnaldo Gabaldón”, como órgano ejecutor de la política de formación de Recursos Humanos en Salud, se impulsa el programa Capacitación de Líderes Comunitarios en Salud y Desarrollo Social, con el fin de desarrollar la participación protagónica de la comunidad organizada, en la promoción de salud y calidad de vida; Asimismo, se adelantan Programas de capacitación directa a la comunidad en materia de planificación estratégica, como metodología que permite la identificación, explicación y diseño de alternativas de solución a los problemas por parte del Estado con el apoyo de las comunidades; por ello, las mismas son formadas en esta área para que sean partícipes de manera activa en la identificación y formulación de políticas públicas proclives al beneficio de su medio ambiente y por ende de su salud, para así obtener beneficios de manera generalizada. Entre las principales actividades de promoción se encuentran: Charlas educativas, audiencias y sesiones cara a cara con los médicos, en colaboración con los comités de salud sobre la promoción del suministro

de alimentos y de una nutrición apropiada, un abastecimiento adecuado de agua potable y saneamiento básico; actividades de bailoterapias, jornadas de higienización. Capacitación de promotores deportivos, recreación sana de niños, jóvenes y adultos, desarrollo de programas de orientación de enfermedades bucales especialmente caries, a través de charlas formativas e informativas, sobre el control de dietas, placa bacteriana, creación de hábitos de higiene oral, aplicación del flúor y asesoría a la madre embarazada. b) Prevención en salud La prevención en salud se centra en evitar la presencia de la enfermedad, para lo cual no solamente debe conocerse la historia natural de la misma y su incidencia epidemiológica. Desde el punto de vista de la educación en salud se procura enseñar a los beneficiarios cómo controlar la propagación de algunas enfermedades, trabajando con los vecinos en los denominados clubes de abuelos, embarazadas, adolescentes (Alvarado, 2004). Las actividades de prevención están orientadas: a la Salud integral de las personas, familias y comunidades, control de la embarazada, vigilancia nutricional y contribuir al logro de una alimentación adecuada, educación en salud para el saneamiento ambiental, lucha contra las enfermedades endémicas, inmunizaciones, programas de cultura física, salud y recreación; Escuelas de iniciación deportiva, recreativa y para la salud. Además se realizan actividades de prevención de enfermedades bucales especialmente caries, a través de

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charlas formativas e informativas, sobre el control de dietas, placa bacteriana, creación de hábitos de higiene oral, aplicación del flúor y asesoría a la madre embarazada. Vale referir que las actividades de Promoción y prevención constituyen el eje central del programa Barrio Adentro en sus tres niveles de atención, pero es en el nivel primario, es decir, en los consultorios populares donde se expresan con mayor empuje. En 2008 existían en el país 1602 consultorios, en los cuales se habían realizado 318.731.160 consultas ambulatorias. Las actividades de educación efectuadas en diversas áreas alcanzaron un total de 742.531 para ese año (MPPS, 2008). c) Tratamiento (curación) y rehabilitación La política de atención curativa es parte de las actividades propias de la medicina y se encarga del ataque y estudio de la enfermedad, es decir, la enfermedad como un evento real, asentado en un organismo biológico. La búsqueda de prioridad de las acciones curativas no solamente está asociada al fenómeno de desarrollo, sino también a la influencia que ejerce la ciencia médica en la configuración de una forma de atención que está fundamentalmente dirigida a proveer curación. La curación de los enfermos requiere procedimientos diagnósticos y terapéuticos especiales en el diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato de la lesión a fin de limitar el daño y reintegrar nuevamente al individuo a su ambiente social (Abad, 1999). Las actividades encargadas de realizar el tratamiento de las enfermedades más comunes que ameritan los

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ciudadanos. De manera particular, en lo que a odontología se refiere, se realizan exámenes bucales, extracciones en casos requeridos, limpiezas bucales, restauración del diente afectado; eliminación de caries y restauración con resina y/o amalgama; Detección de lesiones patológicas; Y rehabilitación bucal mediante prótesis dental. Es necesario mencionar que el programa Barrio Adentro fue el inicio de un proyecto municipal que logró alcanzar la esferas nacional; sin embargo, es una misión que traspasó el nivel primario para contribuir en un segundo y tercer nivel de atención, para ello se dio el lanzamiento de laMisión Barrio Adentro II11, que brinda atención de emergencia durante las 24 horas del día, y permite que los casos más cotidianos se resuelvan ese mismo nivel, mientras que los más complejos son referidos a hospitales. Barrio Adentro III incluye el equipamiento y modernización tecnológica de los hospitales; y Barrio Adentro IV, hospitales especializados (MSDS, 2006). Por primera vez, hay un intento de sistematización de implementación 11 Busca extender la cobertura a la población excluida brindando una serie de exámenes de laboratorio y paraclínicos, que permiten un mejor diagnóstico, para ello se han creado los Centros de Diagnóstico Integral (CDI) (Prestan servicios de rayos x y ultrasonido, endoscopias, laboratorio clínico, emergencias y anatomía patológica), Salas de Rehabilitación (Electroterapia y gimnasia pediátrica), Quirófanos (Uno de cada seis CDI posee uno estos, tiene un salón de operaciones, banco de sangre y servicios de transfusiones), Hospitalización (con una sala de ingreso en cada CDI) y Centros de Alta Tecnología (Esta área garantiza tomografía axial computarizada, resonancia magnética nuclear, ultrasonido tridimensional, laboratorio, video endoscopia, rayos x de alta tecnología y electrocardiograma).


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de una política de gestión en materia de salud que busca dar consolidación a la atención primaria en salud en el país para contribuir a mejorar los niveles de calidad de vida de la población; sin embargo, algunos logros alcanzados se encuentran en proceso de consolidación.

6. CONCLUSIONES En ninguna de las propuestas teóricas que se han construido sobre el desarrollo económico fueron consideradas la calidad de vida, la protección al medio ambiente y mucho menos la salud, por lo que si consideramos claves los propósitos de darle respuesta a calidad de vida, disminución de la pobreza y resguardo de los factores del medio ambiente; tenemos que pensar en otro tipo de desarrollo centrado en satisfacer las necesidades del hombre en su multidimensionalidad. El desarrollo social, afincado en una serie de políticas encaminadas a superar los problemas de exclusión, desigualdad e injusticia social, mediante la adaptación abierta y flexible de modelos de gestión en donde se propicie la participación de la comunidad, la constitución de redes, la profundización de mecanismos de horizontalización y de redistribución del poder tiene que convertirse en la propuesta más acorde con el logro de condiciones de salud para todos. Venezuela avanza hacia su propio modelo de desarrollo endógeno económicamente sustentable y sostenido socio-ambiental, basado en una configuración normativa que apunta hacia la integración aspectos tales como lo económico, social, territorialidad, ambiéntales y organizacionales. Barrio Adentro como programa de sa-

lud está orientado a fomentar ese tipo de desarrollo endógeno, sostenible y sustentable en el país, mediante la configuración de un nuevo sistema de organización de las comunidades, las cuales impulsan desde sus propios espacios territoriales y comunitarios actividades arraigadas en la prevención y promoción de la salud, como estrategias claves para lograr alcanzar mejores niveles de calidad de vida y por ende de inclusión social, sin desvalorizar las actividades de tipo curativa y rehabilitadoras. Se asiste a la emergencia de un nuevo estilo de desarrollo, en el cual se trata de armonizar lo económico con lo social, en aras de fortalecer su dimensión humana y garantizar la gobernabilidad democrática. Se percibe una tendencia encaminada a restituir el lugar que debe asumir lo social y particularmente la salud, garantizando la centralidad que le corresponde en todo esfuerzo integral por alcanzar el desarrollo endógeno, sostenido y sustentable. La salud y el ambiente en los que se desenvuelve el hombre son un prerrequisito para el desarrollo endógeno sustentable y sostenido. Sin embargo, un problema real en este tipo de desarrollo respecto a salud es que mucha gente piensa que la salud ambiental es competencia del sector salud cuando la realidad es que se trata de un asunto multidisciplinario que compete a todo el mundo. El sector salud no podrá enfrentar los problemas de salud ambiental por sí mismo. La creación de un ambiente para la salud depende de la participación de todos; no solamente en términos de acciones contributivas de todos los miembros, sino de acciones cooperativas entre los actores en una

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zona de aquí que la educación ambiental no puede quedar restringido a unas cuentas nociones impartidas.

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DIÁLOGO DE SABERES N° 4 enero-abril/2009 Caracas/pp. 87-106

PERSPECTIVAS

Poder popular y Derechos Humanos TERESA GAMBOA CÁCERES* Recibido: 15/0272009 Aceptado: 18/03/2009

RESUMEN

E

l trabajo constituye una reflexión sobre los derechos humanos a partir del marxismo, rescatando las tesis fundamentales que permiten inscribir la lucha por los derechos humanos en el contexto general de la lucha por la transformación social. Se trata de un estudio básicamente documental. La atención se centra en tres ejes, vinculados tanto al marxismo clásico como a los desarrollos del mismo en una perspectiva crítica: en primer lugar la conciencia, la creatividad y el trabajo humano como fuentes de poder; en segundo lugar, la propiedad como eje de la vulneración y vigencia de los derechos humanos; y por último, la discusión sobre la construcción de la democracia participativa, como garantía política para trascender la defensa formal de los derechos humanos y avanzar hacia la construcción de un sistema

de poder popular que controle el aparato burocrático estatal y asegure la vigencia de los derechos sociales. Se concluye que los derechos humanos no serán nunca una dádiva, sino una conquista que requiere lucha sistemática y determinadas condiciones subjetivas y objetivas que los garanticen. Palabras clave: derechos humanos, democracia participativa, poder burocrático, poder popular.

POPULAR POWER AND HUMAN RIGHTS ABSTRACT Work constitutes a reflection on the human rights according to Marxism, rescuing the fundamental thesis that allows enrolling the fight for human rights on the general context of the struggle for social transformation. It is

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basically a documental study. Its attention is center in three axes, linked to classic Marxism and the developments of itself from a critical perspective: on the first place consciousness, creativity, and human work as sources of power; second, the property as an axis of the vulnerability and validity of the human rights; and finally, the discussion about the construction of participatory democracy, as a political guarantee to transcend the formal defense of human rights and to advance towards the construction of a system of popular power which controls the state bureaucratic apparatus to assure the validity of social rights. It is concluded that the human rights will never be a gift but a conquest that requires a systematic struggle and certain subjective and objective conditions that guarantee them. Key words: human rights, participatory democracy, bureaucratic power, popular power.

De allí la importancia de discutir el tema desde un enfoque crítico, a partir del marxismo, y en la perspectiva de la transformación social. En tal sentido se realizó una revisión documental considerando tres ejes temáticos: uno relacionado con las fuentes de poder popular: la conciencia, la creatividad y el trabajo humano; el segundo eje temático se refiere a la propiedad como eje de la vulneración y vigencia de los derechos humanos; y finalmente, se discute la construcción de la democracia participativa, concebida como ejercicio sistemático y cada vez más contundente del poder popular. Ésta es la única posibilidad de trascender la defensa formal de los derechos humanos y avanzar hacia la construcción de un sistema de poder popular que controle el aparato burocrático estatal y asegure la vigencia de los derechos sociales, es decir, la satisfacción de los derechos de la humanidad y de la naturaleza.

1. INTRODUCCIÓN

2. NOCIONES BÁSICAS SOBRE DERECHOS HUMANOS

La lucha por los derechos humanos es una preocupación permanente para los oprimidos dentro de la sociedad capitalista, por las continuas violaciones a los mismos. Igualmente, en un proceso de transición al socialismo, al agudizarse las contradicciones de clase, se incrementa el riesgo de agresiones contra los dirigentes políticos y contra los sectores organizados, especialmente indígenas y campesinos, como ha sido evidente en Venezuela. Pero además, durante la construcción del socialismo, como proceso permanente hacia un mundo de justicia e igualdad, siempre existe el riesgo de desviaciones y de consolidación de un poder burocrático que avasalle al poder popular.

Partimos de algunas concepciones básicas sobre los derechos humanos, entre ellas la tesis de Pérez Almeida (2008) respecto a la enorme brecha entre el discurso y la realidad de los derechos humanos, presentados como universales, pero originados en una sociedad signada por profundas discriminaciones; los derechos humanos fueron diseñados para defender a los propietarios y cohesionar el sistema capitalista; es por ello que históricamente han servido para justificar la violencia contra los no propietarios, contra los países con perspectivas económicas o religiosas no capitalistas, o contra aquellas naciones que se atreven a defender sus riquezas naturales de las garras del imperialismo.

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TERESA GAMBOA CÁCERES

Gallardo (2000,118-120) afirma que los derechos humanos son burgueses. Fueron creados en los siglos XVII y XVIII contra las lógicas monárquica y eclesial consideradas arbitrarias, como ideología de la ganancia y del dinero, y universalizados en el imaginario social como derechos ‘naturales’. Igualmente con Anderson (2004,49) compartimos la falta de consenso sobre los derechos humanos, que son “absolutamente maleables y arbitrarios como toda noción política”. El derecho-obligación de asumir una economía de mercado puede ser exigido por EE UU a otro país como condición para el apoyo financiero o para reducir el alcance de una agresión militar; el derecho al empleo no es considerado en el Norte, pero nunca falta el derecho a la herencia; y en Estados Unidos (Búfalo, 2002), incluye el derecho al porte de armas para defender la propiedad. Por ello, con Perry Anderson consideramos que “en vez de derechos, es siempre preferible hablar de necesidades (alimentación, abrigo, protección contra la tortura): una noción más materialista, y menos equívoca”. Reconocemos con Herrera (2000, 27), que los derechos humanos no son categorías normativas ideales; “se van creando y recreando en el proceso de construcción de la realidad”. El autor reivindica tres tipos de derechos: a) derecho a la integridad corporal, contra toda forma de tortura, muerte violenta o muerte evitable; b) derecho a la satisfacción de necesidades, es decir derechos sociales y económicos; y c) derechos al reconocimiento de diferencias de género, étnicas, culturales. Al margen de la clasificación, el autor menciona los llamados derechos individuales, como el de opinión

o libertad de expresión, que estarían garantizados y libres de cualquier condicionamiento social, posición que no compartimos, porque el monopolio de los medios de comunicación niega el ejercicio de la libertad de opinión. Igualmente, omite los derechos políticos, en los cuales radica la potencialidad de la transformación social, que es nuestra preocupación. Como afirmó Marx en 1843, “los derechos humanos… bajo la forma que les dieron sus descubridores, los norteamericanos y franceses… son derechos políticos, derechos que sólo pueden ejercerse en comunidad con otros hombres. Su contenido es la participación en la comunidad, y concretamente, en la comunidad política, en el Estado”. En cuanto a la transgresión de los derechos humanos, coincidimos con Helio (2000,128): son violados por latifundistas, empresarios, militares, instituciones públicas, políticos, jerarquías eclesiales y particulares; en ellos prevalecen las lógicas dominantes -el patriarcalismo, el orden capitalista, el racismo-, contra las cuales es preciso luchar. Centraremos la atención en la teoría y en la lucha para la transformación de la sociedad, en la perspectiva de Herrera (2000) de recuperar la acción política como vía para lograr el reconocimiento de los derechos y la satisfacción de las necesidades fundamentales, en el actual contexto venezolano y latinoamericano; la lucha tiene como prerrequisitos en primer lugar conciencia basada en el conocimiento crítico de la realidad y su potencial de transformación, y en segundo lugar, capacidad para soñar la utopía de una sociedad justa que

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PODER POPULAR Y DERECHOS HUMANOS

reconozca las diferencias de género, étnicas, multiculturales y para construir continuamente un futuro posible y siempre factible de mejorar.

la lucha contra el azar del nacimiento y contra los privilegios, que la historia… transmitió hereditariamente de generación en generación”.

Discutiremos tesis marxistas relacionadas con la lucha y la transformación, el paradigma latinoamericano crítico, descolonial y contrahegemónico, develando sus relaciones con la satisfacción de las necesidades y los derechos humanos, sus limitaciones y las posibles contradicciones entre los diferentes enfoques.

Lebowitz (2006) precisa que El Capital, la obra cumbre de Marx, trata esencialmente el tema del capital, sus objetivos y sus luchas para lograrlos. Omite a los trabajadores, no considera sus objetivos ni sus luchas, a diferencia de sus obras políticas, en las cuales prevalece la lucha. La obra de Lebowitz, Más allá de ‘El Capital’, vuelve a poner a los seres humanos en el centro del análisis marxista, en un esfuerzo por llenar el vacío que dejó El Capital, obra que formaba parte de un plan más ambicioso, que Marx no alcanzó a terminar; incluía un capítulo sobre el trabajo asalariado, es decir la otra parte de la contradicción, que implica partir de las necesidades de los trabajadores -las cuales, según Marx, “brotan de las condiciones en que viven y se educan los hombres”- y de la lucha por lograr su satisfacción.

4.TEORÍA CRÍTICA PARA CONSTRUIR UNA SOCIEDAD CON DERECHOS Y NECESIDADES SATISFECHAS A pesar de los cambios ocurridos desde su formulación, el marxismo continúa siendo una de las raíces inspiradoras de la lucha por un mundo mejor y de la necesidad de conocer para transformar la realidad. Pero el marxismo y sus distintas interpretaciones también tienen su cuota de responsabilidad en las restricciones a las luchas y en los desaciertos en la construcción del llamado socialismo real. De allí que sólo asumiendo en forma crítica y creativa sus propuestas, es posible revalorarlas y pensarlas desde nuestra propia realidad; e igualmente, reconocer otros aportes generados desde nuestra América, que no se inscriben claramente en una perspectiva marxista, pero sí en un enfoque transformador con sentido de justicia social. Partimos de la tesis de Marx en 1844 Sobre la Cuestión Judía: “La idea de los derechos humanos no… es una idea innata al hombre… la conquista en lucha contra las tradiciones históricas… los derechos no son un don de la naturaleza… sino el fruto de

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Ahora bien, Bonnet y otros (2006) consideran que el marxismo ortodoxo -derivado del determinismo económico subyacente a El Capital- no niega la lucha pero le da un rol subordinado, y deviene en teoría de las condiciones objetivas de la lucha. Al no estimular la lucha, limita la posibilidad de transformación. Por el contrario, en el centro del marxismo abierto está la lucha de clases, la lucha entre los propietarios y los expropiados. No pone el énfasis en la dominación; busca iluminar las potencialidades de cambio. En un sentido similar, según Santos (2003), es indispensable una nueva teoría de la historia, que permita reconstruir el inconformismo y la indignación sociales, poner en tensión


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raíces y opciones, así como acción conformista y acción rebelde. El autor destaca como aspectos básicos a enfrentar, la colonialidad del poder y del saber, el fascismo social, la opacidad del enemigo; y como conceptos fundamentales para avanzar, el paradigma de Nuestra América, la globalización contrahegemónica de la resistencia y la lucha, la teoría de la traducción y la sociología de las ausencias. Cada colectivo necesita claridad sobre sus necesidades, sus aspiraciones, sus derechos y las causas de su situación, para comprender quiénes son los responsables de sus problemas, y quiénes sus potenciales aliados a fin de aunar esfuerzos para superarlos con visión de futuro; es decir, no se trata sólo de buscar paliativos sino de orientarse hacia transformaciones de largo alcance. Ello implica asumir, en forma cada vez más consciente, el análisis de las actividades que realizamos, bien sea como trabajadores asalariados o independientes, como consumidores o simplemente como ciudadanos del mundo, para estar seguros -cada cual desde su trinchera de lucha- de contribuir efectivamente a la construcción de la sociedad donde sea posible satisfacer las necesidades y derechos esenciales: trabajo digno gratificador, organización participativa de la sociedad que garantice la redistribución, reconozca las diferencias, propicie relaciones pacíficas y solidarias entre todos los países y comunidades, y asegure relaciones armónicas con la naturaleza.

5. EL PARADIGMA LATINOAMERICANO CRÍTICO, DESCOLONIAL Y CONTRAHEGEMÓNICO El predominio del pensamiento eurocentrista con un sustrato colonial

incluso en algunas corrientes transformadoras de lucha por los derechos y necesidades, ha generalizado según Lander (2001) el propósito de alcanzar los modelos del Norte y severos límites para la capacidad crítica latinoamericana; por ello es indispensable “la descolonización del imaginario y la desuniversalización de las formas coloniales del saber”. El autor destaca la tesis de Darcy Ribeiro: Europa no se limitó a traer sus técnicas a los pueblos sometidos, también introdujo un sistema conceptual, normas e idiosincrasia para que la población colonial, considerada inferior, asumiera una posición subalterna. En contraposición al saber dominante en América Latina, se inscriben: el pensamiento político y académico de los 60 y 70 –las tesis de la dependencia y las opciones del Sur, los esfuerzos de Orlando Fals Borda con su propuesta militante de investigación-acción y la pedagogía del oprimido o educación liberadora de Paulo Freire, que facilitan reconocer las relaciones de opresión y comprometerse con la liberación. Lander (2001) rescata las contribuciones hechas a la crítica epistemológica de los saberes hegemónicos y recupera opciones alternativas de cinco autores: Dussel, Quijano, Coronil, Mignolo, y Escobar. De Dussel y Quijano reivindica la tarea de desmontar el mito eurocéntrico de la modernidad, contraponiendo 1492, como fecha de origen del sistema-mundo, vinculado a la conquista y “civilización” forzosa de víctimas, consideradas por Europa pueblos atrasados, razas inferiores; la colonización estableció un régimen de saberes hegemónico que resultó más duradero y estable que el colonialismo, como instrumento de dominación. El sistema colonial de saberes, según Mignolo, contribuyó a legitimar el orden colonial, por tanto exige abrir

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posibilidades en diversos lugares de nuestros países para la creación teórica, que permita rechazar o adaptar los diseños globales. Coronil explora el olvido que la teoría social moderna hace del lugar y la naturaleza. Finalmente, Escobar contribuye a la crítica cultural de la economía capitalista, que debe verse como “una institución compuesta por sistemas de producción, poder y significación”, destinada a producir seres humanos y clasificaciones de un cierto tipo. Escobar coincide con Coronil en la exclusión del espacio de la teoría social hegemónica, lo cual hace invisibles formas de pensar y modalidades locales de configurar el mundo, especialmente la relación entre cultura y naturaleza, de gran significación para la construcción integral de paradigmas alternativos de producción, de sustentabilidad y políticos, que permitan satisfacer las necesidades humanas. Santos (2003) propone la sociología de las ausencias para el análisis de las necesidades y aspiraciones, porque ellas se manifiestan como ausencias, difíciles de aprehender cuando son intangibles. Esta concepción de Santos no reduce la realidad a lo que existe, ni a lo relevante; tensiona la realidad para descubrir un campo de posibilidades, donde la variación es posible más allá de lo empíricamente observable, porque los hechos de la realidad no agotan las posibilidades de existencia. Un aspecto relevante de la sociología de las ausencias es que “la experiencia social logra ser forjada a partir de la inexperiencia social”. Por otra parte, la globalización hegemónica –única global- destruye las promesas de progreso, libertad, igualdad; esfuma la propia idea de luchar por tales aspiraciones y deslegitima

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los sueños de futuros alternativos liberadores. A pesar de ello, surgen en todo el mundo iniciativas, movimientos y organizaciones que luchan (Santos, 2005,15). La idea de globalización contrahegemónica de las luchas implica un fuerte componente utópico (Santos, 2003,89), del cual forman parte los derechos humanos que simbolizarían la más alta conciencia emancipadora del derecho y pueden ser reivindicados por las mayorías. A partir de un ensayo de Martí titulado ‘Nuestra América’, síntesis de su pensamiento, Santos (2003,92-96) rescata elementos clave del paradigma contrahegemónico latinoamericano. Este pensamiento, aunque Santos no lo reconoce, coincide con el de Bolívar y su maestro Simón Rodríguez. Las ideas principales son las siguientes: Nuestra América es la antípoda de la América europea, la del Norte. Es la América mestiza, producto de la mezcla no pocas veces violenta de las sangres europea, indígena y africana, fuente de una complejidad infinita, una nueva forma de universalismo que enriqueció al mundo. Sus raíces más profundas están en las luchas que libraron los grupos amerindios contra sus invasores. Nuestra América es capaz de hurgar profundamente en los surcos de sus propias raíces para edificar un conocimiento y un sistema de gobierno propios, no importados, adecuados a su realidad circundante. Para que nuestra América sea edificada sobre sus cimientos más genuinos, requiere un conocimiento auténtico, contextualizado, que atienda a la identidad y la participación en la vida pública, como elementos diferenciadores. Nuestra América lleva consigo un fuerte componente epistemológico; en vez de importar ideas del extranjero, debemos conocer las realidades (y aspiraciones)


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específicas del continente. Ignorar o desestimar este escenario ha ayudado a que los dictadores accedan al poder, y ha cimentado la tendencia arrogante de los Estados Unidos hacia el resto del continente; el desdén del vecino imperial, que no la conoce, es el mayor peligro de nuestra América; y urge que la conozca para que no la menosprecie. En la misma perspectiva trabajó durante varias décadas Fals Borda (2008,22-30) en Colombia, quien nos convoca a construir un socialismo raizal y ecológico, que tome en cuenta la rica y profunda diversidad de nuestros pueblos originarios, como son: a) de los indígenas sus valores de solidaridad (siempre ofrecer), de reciprocidad (siempre devolver), la no acumulación (siempre distribuir) y extraer recursos de la naturaleza sin excederse; b) de los negros libres de los palenques, su gran sentido de libertad y su incansable inventiva en la resistencia, el trabajo en comunidad, la ayuda mutua y las formas de organización; c) de los campesinos y artesanos pobres de origen hispano, su valiente tradición antiseñorial y sus experiencias de gobierno comunal, así como el principio muchas veces prudente de que ‘la ley se obedece pero no se cumple’; y d) de los colonos pioneros internos, sus proezas de colonización, y el desarrollo de formas pacíficas y solidarias de vida y autodefensa, celosos de su autonomía y del autogobierno participativo. Un trabajo similar al de Fals Borda está pendiente por realizarse en Venezuela, para rescatar nuestras raíces más auténticas.

6. LA PROPIEDAD: EJE DE LA VULNERACIÓN Y LA VIGENCIA DE LOS DERECHOS HUMANOS El desarrollo de la propiedad privada se inicia con la domesticación de

animales que permitió el paso de la vida nómada a la pastoril, la posibilidad de acumulación de riqueza controlada por el hombre y la transición progresiva de la apropiación comunal a la apropiación individual. Esto provoca una revolución en la familia, en primer lugar iniciando el sometimiento de la mujer al hombre y el paso del matrimonio entre grupos a la familia sindiásmica y luego monogámica, para asegurar la disposición de las propiedades del hombre por herencia hacia los hijos, pero también la práctica de legados a favor de la iglesia (Engels, 2009), porque la religión empezó a convertirse en instrumento de poder. Siguiendo a Gallardo (2000), los derechos humanos están ligados a relaciones de poder. Vergara (1998:166) cita a Dalh, quien sostiene que el poder económico tiende a transformarse en recursos políticos; en consecuencia, las desigualdades en los derechos de propiedad también se convierten en desigualdades políticas; generalmente, la gran propiedad privada tiene su origen en usurpación indebida o en apropiación de trabajo ajeno. Las desigualdades en la propiedad y en el acceso al poder, reproducen nuevas desigualdades y pérdida de derechos. En sentido contrario, el poder político popular debe transformarse en redistribución, para asegurar la satisfacción de las necesidades materiales y culturales, e igualmente para modificar las relaciones basadas en la propiedad privada, y sus profundas implicaciones en los derechos sociales. Esto contradice la racionalidad liberal, cuya base está en las tesis del “fin de la historia” que eterniza la dominación capitalista, es decir, supone el fin de la lucha de clases; por tanto

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reduce los derechos humanos a derechos de los propietarios en el marco de relaciones mercantiles, donde la libertad de empresa es lo fundamental; el liberalismo niega toda intervención estatal en la economía y toda intervención que reivindique los derechos de seres humanos de carne y hueso, que sufren y sienten necesidades y aspiraciones. Por lo anterior, la oposición venezolana reacciona violentamente contra los cambios en las relaciones de propiedad que impulsa el gobierno bolivariano: expropiaciones de latifundios y asignación de tierra a los campesinos; nacionalización de empresas antes privadas; recuperación de empresas abandonadas; otorgamiento de la titularidad de tierras urbanas en los barrios a quienes las habitan; demarcación de tierras comunales indígenas. Además, básicamente la campaña mediática manipulada en defensa de la propiedad privada, impidió la aprobación de la reforma constitucional de 2007, que incluía diversas formas de propiedad social colectiva. Igualmente la oposición cuestiona el gasto social, que permite financiar las misiones y múltiples programas de beneficio para la población de menores recursos. Lander (1998,202) precisa que el derecho individual fundante de la democracia representativa es el derecho a la propiedad privada, con cuya base excluye y subordina a indios, negros, mulatos, migrantes, campesinos y pobres desde la Colonia. El autor cita a Clavero, para quien, la exclusión puede ser completa, como ocurre con los indígenas mexicanos, quienes no reúnen condiciones para tener derecho constitucional alguno, ni privado ni público.

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Es por ello que Marx (2009) afirmaba en el Manifiesto de 1848, que “los comunistas (pueden) resumir su teoría en esta fórmula: abolición de la propiedad privada”. Y agrega: “Se nos reprocha que queremos destruir la propiedad personal bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano, esa propiedad que es para el hombre la base de toda libertad, el acicate de todas las actividades y la garantía de toda independencia… No, ésa no necesitamos destruirla; el desarrollo de la industria lo ha hecho ya y lo está haciendo a todas horas”. Sin embargo, la transformación de la propiedad privada en estatal, no garantiza cambios fundamentales en las relaciones de producción, como lo prueba la experiencia del llamado socialismo real. Ni los países de la órbita soviética, ni Cuba, cambiaron el modo de producción, aunque sí modificaron sustancialmente la redistribución de la riqueza. Como afirma Pérez Soto (2001,82,83) en una posición extrema pero alertadora: “La burguesía buscó su legitimidad en la ideología de la propiedad privada. La burocracia, como clase dominante, no requiere de ella: puede usufructuar del producto social, y prolongar la enajenación y la estupidización del trabajo humano, sobre la base de la figura, también ideológica de la propiedad social… No es la propiedad lo que le da poder, como tampoco la propiedad es el origen del poder capitalista”. Compartimos con Pérez Soto los riesgos de la propiedad social para la vigencia de los derechos de los trabajadores y la sociedad, pero discrepamos sobre las implicaciones de la propiedad capitalista.


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7. PROPIEDAD Y DERECHO A LA EXISTENCIA Y AL TRABAJO DIGNOS A cada forma de propiedad corresponde históricamente una forma específica de organización y control del trabajo y de distribución de los productos resultantes, que facilita u obstaculiza la satisfacción de las necesidades vitales y la vigencia de los derechos humanos. La propiedad privada lesiona en primera instancia el derecho fundamental del ser humano al trabajo digno, para satisfacer por sí mismo las necesidades materiales y espirituales. En la sociedad capitalista, los hombres y mujeres desposeídos, tienen pocas opciones, pues se ven obligados a vender su fuerza de trabajo al empresario capitalista o al gobierno, o a realizar actividades de subsistencia en condiciones precarias: trabajo productivo campesino, pesquero o artesanal, o actividades mercantiles denominadas informales, que hoy prevalecen sobre el trabajo asalariado. A pesar de la precariedad, el trabajo no asalariado permite al hombre y a la mujer desarrollar sus potencialidades sin las limitaciones del trabajo dependiente. El capitalismo modifica continuamente la tecnología y las formas de organización del trabajo para aumentar su productividad; pero adicionalmente, se propone dominar a los trabajadores y separarlos, para impedir su organización; esto último prevalece sobre la búsqueda de productividad. En esta perspectiva se inscribe la subcontratación, las maquilas en países periféricos, y la conversión de los trabajadores en empresarios, para contratarlos obviando el cumplimiento de responsabilidades laborales.

Uno de los aportes significativos del marxismo abierto (Bonnet y otros, 2006) está en el paso del trabajo asalariado como elemento central de la explotación capitalista, a la comprensión de la práctica humana –cualquier tipo de trabajo- como centro de creatividad y fuente de poder. Esto implica trascender el análisis de la realidad objetiva que nos abruma y limita las luchas, hacia el descubrimiento del potencial que posee la comunidad –laboral, vecinal o culturalpara modificar su situación de vida. Se trata de poner en tensión la dialéctica entre necesidad y posibilidad; si bien las circunstancias del contexto establecen la necesidad de determinadas formas de relaciones sociales, existe la posibilidad de cambiar tales relaciones, de invertir las relaciones de poder y conquistar los derechos conculcados. A pesar de los cambios revolucionarios, siempre está presente el riesgo de mantener la forma de producir del capitalismo, que implica la violación de derechos humanos fundamentales a los cuales se presta poca atención, y la destrucción de la naturaleza. Ambos riesgos están presentes en Venezuela, incluso cuando los trabajadores tienen la posibilidad de participar en las decisiones; por ejemplo, las cooperativas y algunas empresas de propiedad social no pocas veces reproducen la misma forma de organización capitalista del trabajo, y con frecuencia desarrollan también formas de apropiación del trabajo ajeno y búsqueda de ganancia en la comercialización de sus productos o servicios. Por otra parte, la tecnología desarrollada para la producción industrial en masa, responde a una profunda división horizontal y vertical del trabajo, y a la idea de la producción continua con

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tres jornadas diarias; esta es la tecnología dominante, que se está aplicando también en Venezuela, y tiene consecuencias determinantes para la alienación del trabajo y para el desarrollo humano. Por otra parte, Castañeda y otras (2009), plantean a partir de Gorz, Rifkin y de la reflexión sobre los derechos de los trabajadores en Venezuela, que es indispensable disminuir la jornada de trabajo, para dar oportunidad de empleo a más personas. Igualmente demandad reconocer el trabajo socioproductivo más allá de las distinciones tradicionales entre trabajo productivo y reproductivo; se trata de asegurar un salario ciudadano o social, un ingreso de existencia, necesario para acceder a los bienes sin estar condicionado por un empleo; de esta forma, al contar con un ingreso seguro, el trabajador intermitente o dedicado a emprendimientos familiares y comunitarios, tiene la posibilidad de auto realizarse en actividades libres, de disfrute del tiempo personal y compartido, de modo que “el mundo del trabajo se expande a través del flujo de la vida”. En otro orden de ideas, la transformación del modo de producción, en un proceso socialista debe asumir el cambio en las condiciones de vida y trabajo de la mujer, quien ha jugado un papel fundamental en la organización y movilización de las comunidades en América Latina. La explotación de la mujer es mayor que la del hombre y a pesar de ello, ha sido capaz de asumir no sólo la doble jornada, sino la triple; porque además de sus responsabilidades laborales, atiende el hogar con demasiada frecuencia como jefe de familia y asume tareas políticas.

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Por tanto, un proceso revolucionario exige formas de organización de la sociedad que reduzcan el trabajo femenino y le permitan desarrollar sus potencialidades en diferentes campos. Castañeda y otras (2009) retoman los esfuerzos de “la revolución rusa, que se planteó transformar la vida de las mujeres y construir relaciones igualitarias entre hombres y mujeres, como base para una verdadera sociedad comunista. Las medidas concretas fueron variadas pero concentradas en “liberar” a las mujeres del peso del trabajo doméstico… especialmente (mediante) una red amplia y horizontal de cuidados (de niños y ancianos); o múltiples redes colectivas y autogestionadas”.

8. DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y DERECHOS SOCIALES En un contexto, de pérdida progresiva de derechos, caída del bloque soviético, apatía política e imposición de medidas neoliberales, se produjo en 1989 en Venezuela la revuelta popular denominada el Caracazo, primera reacción espontánea y violenta contra el neoliberalismo en el mundo; y durante los años noventa ocurrieron dos rebeliones militares que intentaron sin éxito cambiar el rumbo de la historia. Pero finalizando el siglo XX, la democracia representativa permitió, a pesar de sus limitaciones, que Hugo Chávez Frías, líder de la rebelión de 1992, obtuviera el triunfo electoral y abriera varios frentes de lucha contrahegemónica, mediante la Revolución Bolivariana; ésta se esfuerza por construir una democracia participativa y protagónica, recuperar los precios del petróleo, mejorar la distribución de la riqueza, apoyar procesos similares en otros países de América Latina, favorecer alianzas internacionales entre


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los países del Sur, etc. En la siguiente sección nos aproximamos a la experiencia de democracia participativa, especialmente en el caso venezolano, que se orienta a la construcción creativa del socialismo del siglo XXI. Tal como afirma Santos (2005) la experiencia latinoamericana y en general, la del sur, cuestionan la democracia burguesa de élites y evidencian modelos no jerárquicos de toma de decisiones de interés público que viabilizan procesos de redistribución de recursos. La democracia participativa, aunque todavía es un proceso en construcción, constituye un modelo contrahegemónico, que sólo es posible en procesos revolucionarios o de resistencia. Sus distintas expresiones son promovidas desde el Estado o desde la base organizada, cuestionando la forma tradicional de hacer política y, en consecuencia, son enfrentadas por el modelo dominante, que se resiste a ser desplazado, porque están en juego los intereses y los derechos burgueses a los cuales responde la democracia liberal representativa. Nuestra América, la de Martí y Bolívar, evidencia el resurgir de las utopías y se ha convertido en un ejemplo de profundización democrática y avance en los derechos humanos reconocido internacionalmente, como lo evidencian autores extranjeros, entre ellos Bilbao (2004), Medina (2007), Raby (2008), Ali (2008) y el documental de Oliver Stone “Al Sur de la Frontera”, que participó en septiembre 2009 en la 66º Muestra de Cine en Venecia. Venezuela, Bolivia, Ecuador, y Nicaragua se esfuerzan por construir una democracia participativa, cada uno desde su propia identidad

y en diferentes niveles de desarrollo, donde las grandes decisiones no sean el privilegio de una élite con el apoyo implícito de un pueblo manipulado. Pero esta posibilidad de construcción alcanzada mediante vías pacíficas, de todos modos desata la agresión del imperio y sus lacayos internos. Es así como Venezuela tuvo que enfrentar un golpe militar y un parosabotaje petrolero; Bolivia vivió una fuerte confrontación y la esperanza de Honduras fue diferida -por ahora- con el derrocamiento del Presidente Zelaya, porque este pueblo centroamericano no se rinde. Aunque la unión del Sur se fortalece progresivamente, todavía es insuficiente para vencer las aspiraciones imperiales de controlar los recursos y la población; a pesar de la crisis económica desatada en Estados Unidos con repercusiones en todo el mundo, aún el imperio tiene capacidad para sostener guerras infames en Afganistán e Irak, mantener bases militares en más de cien países e incluso multiplicar las bases en Colombia, poniendo en riesgo la seguridad de toda América Latina. Como afirma Dussel (2006,55), a diferencia de los autores que enfatizan la separación, la política tiene que ver esencialmente con lo social; en último término, el objetivo de la política consiste en la satisfacción de las reivindicaciones sociales, bien sea que ya hayan sido institucionalizadas, o las que aún no han sido resueltas. Cuando los actores toman conciencia de sus reivindicaciones no cumplidas aparece la crisis social, y surge la demanda formal o bajo la modalidad de protesta. La política debe resolver ese “problema social”. Pero lo político,

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como afirma Herrera (2000,29) no se reduce a una gestión de la crisis, es más bien una actividad compartida, creadora de nuevos mundos. Esa actividad compartida se materializa en múltiples formas participativas. Para los procesos revo-lucionarios originales estaba clara la necesidad de la democracia participativa, considerada como democracia de base. Según Rosa Luxemburgo (2009,400), una revolución “debe encarar inmediatamente medidas socialistas, de la manera más enérgica, inflexible y firme, en otras palabras, ejercer una dictadura, pero una dictadura de la clase, no de un partido o una camarilla. Dictadura de la clase significa, en el sentido más amplio del término, la participación más activa e ilimitada posible de la masa popular, la democracia sin límites”. Sin embargo, como también lo vislumbró Rosa Luxemburgo, en un ambiente de represión de la actividad política y negación de las libertades políticas, los propios soviets se paralizarían y la burocracia tomaría el control completo del poder, tal como efectivamente ocurrió, en medio de las presiones de la primera y segunda guerras mundiales. La destrucción de los soviets (consejos de obreros, campesinos y soldados), fue la condición para el proceso de industrialización forzada, dirigido por el estalinismo como vanguardia burocrática revolucionaria. El totalitarismo garantizó llevar inmensos contingentes humanos del atraso feudal a la modernidad, gracias a la violencia política e ideológica; venció así al voluntarismo de los bolcheviques utopistas, que propugnaban la democracia y la libertad mediante el desarrollo de los soviets (Pérez Soto, 2001,59).

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En América Latina, según Sader (2005,571), las experiencias de democracia participativa, se mueven en la contraposición entre derechos formales y su habitual violación en la realidad, en la profundización del acceso de los ciudadanos al poder político, o en el rescate de ‘minorías políticas’. Lo más novedoso está en las propuestas que apuntan hacia la reforma democrática del Estado, cuestionando la separación tradicional entre gobernantes /gobernados, y los sistemas de delegación política que niegan la posibilidad de control y de influencia de los electores sobre sus representantes. Uno de los ejemplos más interesantes es el presupuesto participativo, que promueve la socialización de la política y del poder. La democracia participativa se inscribe en la segunda opción Gramsciana, que considera “dos tipos de políticos: los que luchan para disminuir la separación entre gobernantes y gobernados y los que luchan para superarla”. Las primeras expresiones de democracia participativa fueron de carácter local, como respuesta de una población lesionada por las políticas neoliberales. El profundo sentimiento de ‘exclusión’, producido por la pérdida de derechos, facilitó la cohesión social que buscó nuevas formas de organización y de protesta. Además, los gobiernos locales ofrecieron mayor resistencia al ajuste neoliberal, por su responsabilidad más directa con las políticas sociales. Así, mientras la globalización neoliberal avanzaba en los niveles nacionales y las formas de lucha propias del sistema democrático representativo (parlamento, elecciones, lucha sindical) resultaban impotentes, empezaron a surgir experiencias renovadoras


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de gobiernos locales, de movimientos sociales, de políticas sectoriales (Sader, 2005,569-570). Según Santos (2003,271-272) es necesario reinventar la democracia, cuestionar el contrato social de la modernidad, que se basa, como todo contrato, en criterios de inclusión y exclusión: en primer lugar, sólo incluye a los individuos y sus asociaciones, excluyendo a la naturaleza, que hoy se encuentra en grave riesgo; en segundo término, sólo los ciudadanos son parte del contrato social, pero la ciudadanía tiene un fundamento territorial; al definir la ciudadanía, históricamente se han excluido grupos como las mujeres, extranjeros, inmigrantes y minorías étnicas (que a veces son mayorías). Algunas de las inquietudes de Santos están recibiendo respuesta. La construcción de experiencias de democracia participativa en América Latina se ha fortalecido durante los primeros años del siglo XXI. Más allá de las prácticas locales y municipales rescatadas por Santos (2005), desde fines del siglo pasado, Venezuela (1999), Bolivia (2009) y Ecuador (2009) han avanzado en la formalización constitucional del derecho a la participación y en la construcción práctica, incluyendo los derechos de la naturaleza y ampliando significativamente las posibilidades de participación. Revisaremos a grandes rasgos la experiencia venezolana, donde “Participación no es un concepto único, estable y referido solo a lo político. Es una dinámica mediante la cual los ciudadanos se involucran en forma consciente y voluntaria en los procesos que les afectan directa o indirectamente. Se habla de participación cuando la gente: a) asiste a reuniones;

b) sale a la calle a manifestar a favor o en contra de algo; c) de manera pacífica se niega pública y notoriamente a comprar, hacer o decir algo que la mayoría considera incorrecto; d) vota en los procesos electorales; e) ejecuta determinadas tareas: campañas de alfabetización, de vacunación etcétera; f) hace sentir su voz en una reunión. Todas éstas son, sin duda, formas de participación, pero las principales formas son: la participación en la toma de decisiones que le afectan e involucran a otros y en el control de la ejecución y mantenimiento de las medidas adoptadas” (El Troudi y otros, 2005,15). La ampliación del derecho a participar en Venezuela comienza con la profundización de la democracia representativa mediante la extensión efectiva del derecho al sufragio: automatización del sistema electoral; depuración del registro electoral; incremento del número de centros de votación y del número de mesas; ubicación de centros de votación en los lugares de concentración de votantes; unidades móviles de cedulación para que todos los nacionales y extranjeros residentes dispongan de su documento de identidad; extensión del voto a los militares que antes estaban excluidos, y a los extranjeros para ciertos actos electorales, según el tiempo de estancia en el país. Adicionalmente, la Constitución venezolana de 1999 incluye diversas medidas para que se cumpla la tesis de Dussel (2006,34-36) de “mandar obedeciendo”, que considera la representación como un poder obediencial. Y esto implica que los organismos de dirección de las organizaciones políticas y sus candidatos o candidatas a cargos de elección popular deban ser

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seleccionados en elecciones internas con la participación de sus integrantes; implica también desarrollar la capacidad para escuchar y para rendir cuentas. Una de las medidas es el derecho a revocar el mandato de todos los cargos de elección popular, con la finalidad de asegurar el control democrático sobre las decisiones de los gobernantes, de modo que no se asuman como un poder independiente de los electores. Sin embargo, según Dussel (2006) no es imposible que quien elige la profesión de político usufructúe el ejercicio del poder para sus propios fines, convirtiéndose en profesional de la política; por ello es preciso luchar por una nueva generación de patriotas, que se decidan a reinventar la política para transformarse en servidores de sus comunidades, de sus pueblos, fieles a su vocación, cuyo significado es “ser-llamado” a cumplir una misión por parte de la comunidad, el pueblo. Asimismo, la Constitución venezolana de 1999, establece el derecho a participar en las grandes decisiones nacionales y locales, mediante referéndum consultivo, aprobatorio o derogatorio y ejerciendo el derecho a elaborar propuestas de leyes. Sin embargo, los instrumentos legales y los grandes planes nacionales expresan sólo una posibilidad, que puede desvirtuarse durante la ejecución. La formulación concreta de las políticas, donde ellas adquieren la forma definitiva, se desarrolla en la implementación, en la interacción entre los potenciales beneficiarios y los ejecutores de los proyectos, así como en la evaluación y control durante el proceso. De allí la importancia de otras formas de participación consagradas en

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la Constitución de 1999, en proceso de perfeccionamiento a partir de la experiencia. Entre esas posibilidades están: a) participación de los vecinos en la gestión de su comunidad; b) participación de los trabajadores en la gestión empresarial; y c) evaluación y control de la función pública, mediante la función de contraloría social. Además, es necesario destacar la inclusión constitucional y práctica de sectores y grupos tradicionalmente excluidos, como los indígenas, y las características del Estado como movilizador de la organización popular para la participación. Todo ello ha generado conflicto con las élites tradicionales por la redistribución de la riqueza y del poder. La participación de los vecinos en la gestión de las comunidades constituye una de las experiencias que ha tenido mayor impacto en el desarrollo de la democracia participativa venezolana, a pesar de las deficiencias y obstáculos que enfrenta. Grupos de vecinos organizados en Consejos Comunales elaboran el diagnóstico de su comunidad, establecen las prioridades y los riesgos, formulan proyectos y se involucran en la ejecución, con el apoyo financiero del gobierno en sus diferentes niveles, pero especialmente el nacional. Según Ochoa (2008,88): “Con los Consejos Comunales se construye un sistema de participación directa en la sociedad, en el aparato estatal y en la economía social”, pero hay distancia entre la práctica y el modelo formal. La democracia participativa se ve afectada por la cultura individualista y la corrupción, así como por el burocratismo, un débil sistema de control institucional y una contraloría social que apenas empieza a ejercerse.


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Las diversas formas de intervención ciudadana desarrolladas en Venezuela, especialmente las que corresponden a grupos organizados, sugieren la potencialidad de la democracia participativa para la satisfacción de las necesidades sociales y la vigencia de los derechos humanos, pero aún resultan insuficientes. Sin embargo, prueban la importancia de los derechos políticos para garantizar los derechos económicos y sociales. La democracia participativa es un proceso en construcción, que puede revertirse. Por tanto, es necesario estar atentos a su profundización y evitar los riesgos de desviaciones totalitarias. En este sentido, el factor fundamental es el interés de la población por la política, conjuntamente con el desarrollo de valores solidarios y la correspondiente organización popular, tanto de los sectores que apoyan el proceso revolucionario, como de aquellos que lo adversan, así como la democratización de los partidos políticos. Además, la democracia participativa implica una relación sociedadEstado, por lo cual sólo es posible su profundización con el apoyo efectivo y decidido del Estado revolucionario. A su vez, la población debe ejercer de manera sistemática su función contralora sobre el Estado, que fue concebida como contraloría social en nuestra Constitución de 1999. A partir de la base constitucional, hay un conjunto de responsabilidades del Estado revolucionario orientadas a facilitar la participación: garantizar el desarrollo de la capacidad crítica en el proceso educativo formal e informal; facilitar la formación política; asegurar la libertad de expresión y comunicación de los sectores populares; garantizar la vigencia de los derechos

humanos; institucionalizar las garantías y recursos necesarios para la participación popular; crear condiciones que hagan factible la participación de la mujer y de los indígenas; desarrollar una gestión pública transparente; luchar contra la burocracia pública.

8.PODER POPULAR Y LUCHA CONTRA EL PODER BUROCRÁTICO El Estado burgués se caracteriza por: a) su división formal de poderes que tiene como finalidad impedir la creación de algún gobierno o cuerpo político autónomo de la sociedad civil; b) su legalidad capitalista que protege la propiedad y regula la explotación; c) el derecho al uso ‘legítimo’ de la fuerza para reprimir a quienes se rebelan contra el sistema; d) su poder (aparentemente) temporal y e) su burocracia con poderes delegados, subordinados a la ‘sociedad civil’, aunque la hegemonía es ejercida por la clase capitalista. Dicho Estado es el responsable de la defensa de los derechos burgueses (Gallardo, 2000,124-126). De acuerdo a las tesis marxistas el Estado moderno es un cuerpo político disociado de la sociedad civil. Y la emancipación tiene como propósito transformar el dominio del Estado sobre los ciudadanos, y de algunos individuos y grupos sobre las mayorías, para instaurar el control de los seres humanos organizados, sobre sí mismos (Gallardo, 2000,200). Los procesos de cambio en América Latina, fortalecen la necesidad de un Estado fuerte mientras deba enfrentar a la burguesía nacional e internacional y al imperialismo; pero ese Estado debe ser controlado por los sectores populares, ser una democracia radical, con la mayor participación posible, es de-

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cir, asegurando la apropiación popular del poder. Según Herrera (2000,29) “la dignidad de lo político no reside en la gestión, sino en la creación de condiciones para el desarrollo de las potencialidades humanas”. Sin embargo, es imposible subestimar la importancia de la administración del aparato público en función de la satisfacción de las necesidades humanas y del proceso de desarrollo, porque el aparato estatal es el lugar fundamental donde se ejecutan las políticas, donde se producen las políticas reales. Como afirman los trabajadores en las conclusiones del III Seminario Nacional sobre Gestión Socialista (2008): “Por estar subordinada a los intereses de clase que representa el bloque de poder dominante en la sociedad y en el Estado… la propiedad estatal puede servir para propósitos diferentes, incluso contrarios” a los intereses de las mayorías. Recordemos con Pérez Soto (2001,6063), cómo la burocracia pragmática impuso con extraordinaria violencia en la Unión Soviética la lógica de la revolución industrial, contra la democratización de la gestión económica, política y cultural, que promovía el propio partido dirigente, para concentrarse en las tareas del desarrollo de las fuerzas productivas y en la defensa ante la amenaza exterior. De manera explícita y racional la vanguardia burocrática de la URSS comprimió en 50 años lo que la burguesía europea hizo al azar en 300 años, mientras el conjunto del pueblo padeció como víctima y beneficiario a la vez, puesto que la industrialización buscaba asegurar la base material que hiciera posible el sueño revolucionario de satisfacer los derechos y necesidades sociales. Es lo mismo que la burocracia

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estilo Deng Tsiao Ping hizo en China contra los consejos populares maoístas. No se construyó el socialismo, sino un proceso de socialización y de poder burocrático, que estableció de manera eficaz una nueva forma de dominio. La clave del poder está en el acceso a la toma de decisiones sobre el desarrollo y funcionamiento de la sociedad, que en el capitalismo está determinado por la propiedad sobre los medios de producción; se expresa en las macro decisiones por el control privado del aparato estatal y en las empresas por la cantidad de acciones que posee cada titular, sin importar si el accionista participa o no en los procesos productivos. La lógica socialista debe partir del aporte al trabajo y no del capital (Seminario Gestión Socialista, 2008). En la sociedad venezolana, se desarrolla un proceso de construcción socialista, dentro del capitalismo pero contra el capitalismo, que tiene como soporte material la renta petrolera; esto implica que está presente aún la propiedad privada y se avanza en la instauración de nuevas formas de propiedad. Sin embargo, se reproducen con frecuencia las formas capitalistas de organización, por ejemplo en los modelos de cogestión empresarial en empresas cooperativas o recuperadas. De acuerdo a las conclusiones del III Seminario Nacional sobre Gestión Socialista (2008), todavía se vincula el derecho a intervenir en la toma de decisiones con la participación en la propiedad, olvidando que en la concepción socialista este derecho se origina en el trabajo material o intelectual. Al respecto los trabajadores proponen para el sector público, las empresas mixtas y aquellas que actúen en cadenas de producción, distribución e inter-


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cambio con el Estado, un sistema de dirección múltiple compartido. Aspiran participar en forma equitativa, además de los voceros del Estado, los voceros de consejos comunales, trabajadores, pequeños productores de materia prima (campesinos, pescadores, mineros, etc.), a fin de ejercer un control mutuo de los diferentes grupos de intereses. Pretenden que de esta forma, tomen entre todos las mejores decisiones para satisfacer sus respectivas necesidades y su desarrollo integral, subordinados a los intereses estratégicos de la nación y la humanidad. Lo anterior es clave si se considera que existen riesgos relacionados con el poder burocrático o tecnocrático público; en el aparato estatal actúan funcionarios no electos democráticamente, que frecuentemente proceden de la burocracia anterior al proceso revolucionario (cuyas autoridades respetaron el derecho al trabajo de los empleados públicos existentes al comienzo de su gestión); con demasiada frecuencia surgen obstáculos a la ejecución de las políticas revolucionarias y entorpecen la vigencia de los derechos humanos. El dilema que debemos enfrentar es la construcción del verdadero socialismo, con sus valores de solidaridad, igualdad, libertad y democracia participativa, lo cual implica la necesidad de eficacia, eficiencia y efectividad del aparato público y la neutralización del sabotaje interno en las instituciones públicas. Ochoa (2006), al discutir la relación de la gestión pública con los modelos de desarrollo, muestra cómo no es suficiente definir políticas, pues su implementación se realiza en forma

conflictiva. Los modelos de gestión pública en Venezuela corresponden a los modelos de desarrollo durante el proceso democrático: la gestión burocrático-populista propia del desarrollismo, y la gestión tecnocrática propia del neoliberalismo, son dos modelos en pugna que sobreviven durante el proceso revolucionario y constituyen un obstáculo para el avance de las políticas públicas revolucionarias. A partir del análisis de la experiencia venezolana, la autora propone como claves para avanzar hacia el modelo de gestión pública socialista, las siguientes: a) sistemas inclusivos de selección de los funcionarios con capacidad técnica y compromiso con la transformación del país, aunque no estén relacionados con la estructura de poder; b) capacitación de los funcionarios públicos en función de la transformación; c) sistema de participación ciudadana en las decisiones del aparato estatal y no sólo en las grandes políticas; d) transparencia y acceso popular a la información para el ejercicio de la contraloría social; e) rendición de cuentas para un efectivo control externo de la gestión pública; f) sistema efectivo de control a empresas y organizaciones no gubernamentales que reciben financiamiento y otros recursos del Estado; g) descentralización político-territorial controlada y participativa; h) descentralización administrativa participativa y desconcentrada; i) estrategias organizativas para la articulación sectorial e inter-institucional; j) gobierno electrónico para la transparencia y simplificación de los procesos; k) control de gestión más allá de lo fiscal y legal para lograr el acatamiento de las decisiones adoptadas; l) planificación integral del cambio administrativo.

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9. CONCLUSIONES Desde nuestra perspectiva, las necesidades humanas están directamente relacionadas con la existencia física y espiritual digna e íntegra. Mientras los derechos burgueses responden a las necesidades de los propietarios, la práctica política popular debe centrar su atención en las reivindicaciones sociales de la población, cuya posibilidad de realización está en la profundización sistemática de la democracia participativa, y en la concepción de que no hay un único futuro posible como meta final de la humanidad. La lucha es permanente, y requiere mantener vivo el sueño por una sociedad siempre factible de mejorar. Sólo una organización cada vez más radical del poder popular en la sociedad puede garantizar: distribución y uso social de la propiedad; la igualdad conjuntamente con el reconocimiento de las diferencias de género, étnicas y culturales; la autorrealización del ser humano; el respeto y protección integral y sostenible de la naturaleza; y relaciones pacíficas y solidarias entre todas las comunidades y naciones del mundo. Estas son conquistas revolucionarias, que sólo podrán lograrse mediante la lucha permanente. La vigencia plena de los derechos humanos sólo será posible a medida que construyamos los futuros posibles en todo el mundo, cuando sean invertidas las relaciones de poder, sustituyendo la hegemonía capitalista por el poder popular.

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*Dra. en Ciencia Política, Profesora Jubilada de LUZ. Docente del Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico U.B.V Sede Zulia. Correo electrónico: teresgamboa@gmail.com

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DIÁLOGO DE SABERES N° 4 enero-abril/2009 Caracas/pp. 107-120

PERSPECTIVAS

Concepción hegemónica de los derechos humanos: La lucha de los yukpas por su tierra MARYLUZ GUILLÉN RODRÍGUEZ*

Recibido: 11/02/2009 Aceptado: 27/0372009

RESUMEN

L

os derechos humanos tienen una interpretación múltiple debido a que no poseen un único contenido político ni cultural, de modo que poner al descubierto la intencionalidad ideológica de la propuesta liberal hegemónica de derechos humanos supone un ejercicio de pensamiento crítico, que pretende en un primer momento develar y denunciar los conflictos de intereses que se hayan detrás de ella, y, un segundo momento, identificar y promover estrategias para un cambio de perspectiva tanto en lo formal como en lo real. Ambos momentos evidencian la intencionalidad de este trabajo: la transformación política y social a favor de los sectores excluidos desde un enfoque de los derechos humanos como baluarte revolucionario. Este trabajo tiene la finalidad de evidenciar los límites conceptuales y políticos de la concepción liberal hegemónica de los derechos hu-

manos que en la práctica asumen los funcionarios venezolanos en la tarea de transformar las condiciones de exclusión, tomando como referencia el caso de la recuperación de tierras ancestrales de la etnia Yukpa, en el estado Zulia. Desde un análisis de las prácticas, la relación clave que se aborda es cómo la concepción de derechos humanos de funcionarios influye en la forma como el Estado venezolano afronta el conflicto de tierras liderado por algunas comunidades Yukpa. Palabras clave: Derechos humanos, Yukpas, luchas por la tierra, Zulia, Venezuela.

HEGEMONIC CONCEPTION OF HUMAN RIGHTS: THE YUKPAS’ STRUGGLE FOR THEIR LAND ABSTRACT Human rights have multiple interpretations due to the fact that they

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do not have neither a unique political nor cultural content, so when revealing the ideological intentionality of the liberal and hegemonic proposal for human rights, that implies an exercise of critical thought, in a first moment pretends to show and denounce the conflicts of interests hidden behind it, and in a second moment, to identify and promote strategies for a perspective change in both formal and real as well. Both moments evidence the intentionality in this paper: the political and social transformation in favor of the excluded sectors from human rights focus as a revolutionary bastion. This paper aims to demonstrate the conceptual and political limitations from the liberal hegemonic human right conception which Venezuelan public officials practice in the task to transform the exclusion conditions, taking as a reference the case of the recovery of the Yukpa ethnos’ ancestral lands in the Zulia state. From an analysis of the practices, the key relation boarded is how human rights officials’ human right conception influence the way in which Venezuelan state faces the land conflict led by some Yukpa communities. Key words: Human rights, Yukpas, land’s struggle, Zulia, Venezuela.

1. INTRODUCCIÓN: LA REALIDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS La Declaración Universal de derechos humanos equivale a una ficción cuando le comparamos con la realidad en la cual viven las grandes mayorías a lo largo y ancho del globo terráqueo, son derechos que están en el papel pero que no forman parte de la vida cotidiana de las masas excluidas. De hecho, las convenciones internacionales se multiplican mientras que se

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profundizan las desigualdades y aumentan las injusticias. La población pobre aumenta incluso dentro de los países con mayor poder económico mientras los migrantes sobreviven en condiciones de explotación. Esta distancia entre los derechos formales y la realidad no es casual, por el contrario es muy conveniente para quienes ejercen los privilegios y el poder. La Declaración Universal y todo el entramado del Derecho Internacional de los Derechos Humanos tienen la intencionalidad ideológica de contener las expectativas de los pueblos y, en consecuencia, burocratizar sus luchas, en este sentido funcionan como muro de contención para frenarlas, constituyen una trampa. Esta promesa incumplida legitima el modelo liberal y conservador, que le sirve de sustento. Visto desde esta perspectiva, las violaciones a derechos humanos se esconden tras un aparataje que promueve su vigencia pero que en realidad entumece las luchas a los fines de proteger los intereses del capital. En este sentido, Santos (2004: 104), refiriéndose a la historia de los derechos humanos a partir de la Segunda Guerra Mundial, concluye que “… las políticas de derechos humanos han estado en gran parte al servicio de los intereses económicos y geopolíticos de los Estados capitalistas hegemónicos. El generoso y seductor discurso acerca de los derechos humanos ha consentido atrocidades indecibles”. No obstante, tanto en el escenario local como internacional, existen millones de personas y organizaciones que luchan a favor de los derechos humanos y en defensa de sectores excluidos. Aunque algunas de estas


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organizaciones refuerzan el modelo liberal, muchas de ellas promueven luchas habitualmente anticapitalistas, sea explícita o implícitamente, pues evidencian y confrontan los efectos que tiene el modelo capitalista neoliberal sobre las grandes mayorías, es allí, en esos profundos sentidos de dignidad humana donde está la potencialidad de los derechos humanos como discurso y práctica emancipatoria. En el caso de Venezuela, algunas comunidades pertenecientes a la etnia Yukpa están protagonizando una lucha por el derecho a la tierra, la cual podemos calificar de anticapitalista. Los pueblos Yukpa y Barí, así como los grupos indígenas que les antecedieron, poblaron la Región de Perijá, ubicada en el Estado Zulia. Autores como Aguilar (2008) señalan que luego de siglos de dominación colonial, durante las primeras décadas del siglo XX que se inició un proceso de saqueo de estos territorios indígenas por parte de los agentes locales del Capitalismo Dependiente Latinoamericano: ganaderos, hacendados y empresas petroleras trasnacionales. Casi todas las haciendas ganaderas de Perijá fueron originalmente territorios ancestrales de las etnias Yukpa y Barí, quienes fueron desplazados violentamente. Desde que perdieron sus últimas tierras planas entre 1920 a 1970, los Yukpa han vivido reaccionando contra la invasión y despojo por parte de hacendados, en este saqueo fueron asesinados centenares de indígenas, y los sobrevivientes terminaron por replegarse a las montañas de la Sierra de Perijá Aguilar (2008). La cosmovisión y organización social del pueblo Yukpa es caricaturizada, reducida y humillada de continuo

por familias ganaderas, militares y la sociedad local. En la lucha por recuperar sus tierras, el pueblo Yukpa está acorralado por el hambre, las enfermedades, la falta de agua, y la dura supervivencia entre las infértiles laderas de las montañas donde se han visto cercados. Desde un análisis de la dimensión pragmática, enunciada anteriormente como metodología, nos preguntamos: ¿Qué enfoque de derechos humanos está detrás de las acciones del Estado venezolano frente a los Yukpa? ¿Cómo se transforman los derechos en la relación comunidad-Estado en el marco del proyecto revolucionario? y ¿con qué obstáculos concretos nos encontramos para que los derechos sean respetados y garantizados?

2. DEVELANDO LA TRAMPA La concepción liberal hegemónica de los derechos humanos tiene sus raíces en el derecho natural. Si bien dentro de la concepción iusnaturalista es posible identificar diversas corrientes, su fundamentación más general se encuentra vinculada a un ente abstracto natural y superior a la voluntad de las personas, llamado “Dios” o “Razón Humana”; según este supuesto, los derechos son previos y universales, y se distribuyen entre individuos que se suponen iguales. En tal sentido, los derechos corresponden a una esfera trascendente casi metafísica ubicada en el ámbito de lo ideal, y son parte de un conjunto de aspiraciones éticas cuya realización depende del reconocimiento jurídico, es decir, de la implementación del derecho positivo. Los iusnaturalistas conciben los derechos como una esfera separada y previa a la acción de

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política, en tanto, dados de antemano y al margen de los conflictos sociales.

derechos de las personas y colectivos humanos.

Vida, libertad y propiedad son los derechos que protegen al burgués, pues estos derechos eran los que se peleaban en los conflictos europeos de los siglos XVII y XVIII, cuando los comerciantes, financistas e industriales luchaban contra los privilegios de nobles, reyes y religiosos. Desde un punto de vista histórico, la defensa de los derechos de los que hablamos constituyó un mecanismo de legitimación y reivindicación de la burguesía ante la arbitrariedad de la monarquía. Análogamente, el estado de derecho y la división de los poderes, sustento de la democracia liberal representativa, se asumieron como única forma legítima de gobierno y se constituyeron en el entramado político para su garantía, es así como hemos heredado derechos humanos fragmentarios o de ciudadanía restringida.

La práctica del discurso burgués de derechos está mediada por la acumulación del capital que en sí misma excluye a amplios sectores sociales. Según Flores (2000) el origen de esta aparente contradicción lo tenemos en la imposición, mediante diferentes formas de colonialismo e imperialismo occidental, de la racionalidad del mercado como único modo de ver, entender y actuar en el mundo, en consecuencia toda la vida humana quedó reducida al mecanismo: oferta-demanda-precio. Lo económico se asumió como absolutamente diferenciado de lo social, el individuo egoísta como sujeto y la ganancia como norma de actuación. Estas lógicas amplían las repercusiones del esquema de ganador-perdedor pues aumentan las víctimas estructurales. Según este modelo lo esencial es la apropiación de los medios necesarios para lograr la ganancia, relegando cualquier esfuerzo por crear condiciones de vida digna para todos y todas.

No obstante el origen burgués y europeo de los derechos humanos, éstos se enuncian como universales, convocan a la humanidad, mientras la realidad es que, bajo su enunciado de igualdad se produce la defensa de los intereses y privilegios de la burguesía. Esto no niega la legitimidad de la lucha contra la concentración de poder, sino que pretende hacer ver cómo se invisibilizan los problemas concretos de grandes mayorías vinculados con sus necesidades básicas como alimentación y salud, que no están reflejados en esta visión liberal hegemónica y a los cuales se les niega el estatus de derechos. Esta visión legalista y estática de los derechos está orientada en gran medida a asegurar la primacía de los derechos de propiedad del poder económico y sus derechos corporativos en oposición a los

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Los derechos humanos quedan reducidos a derechos de propietarios que se piensan a partir del mercado, por lo tanto privilegia las libertades individuales y el estado formal de derecho por encima de los derechos sociales y el estado social de derecho, con lo cual genera una visión dualista que separa los derechos civiles de los sociales, en beneficio de los primeros. Asimismo, esta racionalidad liberal también está asociada a la dominación de la naturaleza mediante la implementación de un modelo de desarrollo depredador cuyo único interés es la extracción de recursos para producir riqueza, sin importar las consecuencias en términos de contaminación y miseria. Para la racionalidad liberal, la


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igualdad ante la ley y el hecho de que los derechos se encuentren garantizados en la normativa jurídica se considera suficiente para el respeto y garantía de derechos humanos, en cuyo caso contribuyen a su consolidación de los derechos como instrumentos para la continuidad de las relaciones históricas de dominación y funcionan como contención de la transformación social. En este sentido, autores latinoamericanos, como Helio Gallardo (2006: 85) opinan que el reclamo ante los tribunales no basta para tornar eficaces los derechos, pues se corre el riesgo de ser saboteado por el ejercicio del poder arbitrario: la legislación de excepción, los aparatos secretos de terror de Estado o mediante acción abierta de grupos paramilitares. En definitiva, “…Los tribunales, legislación y casuísticas son simulacros prácticos que desplazan y reemplazan su no factibilidad”. Es relevante destacar, que si bien el progresivo reconocimiento jurídico de la igualdad de derechos significó una conquista en el plano de la formalidad, por cuanto redistribuyó los poderes en el plano de la ley, éste ha sido desvirtuado y distorsionado en la práctica por las mediaciones de los factores reales de poder. El disfrute efectivo de los derechos humanos está condicionado por la desigualdad social, política y económica de nuestros países, así como por factores de injerencia y dominación de unos pueblos sobre otros, por lo tanto no se puede hablar de derechos humanos sin evaluar las relaciones de poder. De hecho, el modelo hegemónico liberal ha sido impuesto a través del ejercicio de múltiples formas de ejercicio del poder, donde mientras las grandes mayorías no cuentan con la

posibilidad de hacer valer sus derechos, los sectores dominantes utilizan todo lo que tengan a su alcance para evitar la aplicación de medidas orientadas a lograr el ejercicio de los derechos en condiciones de igualdad.

3. CONSTRUYENDO UNA MIRADA CRÍTICA Tal como señalan Gallardo (2006) y Santos (2002), occidente no inventó los derechos humanos pero sí creó el discurso que alcanzó hegemonía a través de la expansión colonial y el dominio ejercido más allá de sus territorios por medios bélicos, prácticas contradictorias con el sustento ético les sirve de base. De allí que tenemos que discutir los derechos humanos desde una perspectiva del Sur, que coloque en el centro del debate los intereses y demandas de los excluidos (plano social), y de las naciones explotadas (plano de las relaciones internacionales) a los fines de que el Sur pueda desafiar la perspectiva del Norte que ha dominado hasta ahora y participar en su reconceptualización. La visión de derechos humanos liberal hegemónica asumida por nuestros países más allá de ser una imposición en el contexto latinoamericano constituye un mecanismo que agiganta las perversiones y constituye un obstáculo para concretar la satisfacción real de los derechos, pues hace parecer que se actúa a favor de su garantía pero realmente sus mecanismos sirven para contener demandas legítimas, distrayendo a los sectores sociales en procedimientos legales y administrativos que estancan sus luchas. Cuestionarse la hegemonía de la visión occidental en el desarrollo doctrinario y normativo de los derechos

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humanos en Latinoamérica significa reivindicar la legitimidad de todas las perspectivas de lucha de pueblos y comunidades, específicamente en relación con perspectivas latinoamericanas de lucha contra las relaciones históricas de dominación coloniales y post-coloniales, indígena originarias, y en general, favoreciendo las relaciones sur-sur. En concreto, se trata de recoger la experiencia latinoamericanista y caribeña, desde un profundo carácter anticolonial y a su vez descolonizador, orientado hacia la interculturalidad. A los fines de fortalecer el potencial emancipador de los derechos humanos es indispensable acercar sus nociones a los anhelos, valores y reivindicaciones de los sectores excluidos, a la vez que los distanciamos de los intereses de los poderosos que sólo pretenden usarlos para defender sus privilegios. Se trata de un discurso de derechos humanos que se levanta desde un análisis del poder, a partir de los discursos de la resistencia, y reconociendo las luchas que se articulan desde abajo y que se levantan con una lógica anticapitalista. Esta argumentación convalida la opinión de Gallardo (2006: 79) para quien la teoría de los derechos humanos es popular porque se ocupa de las necesidades sociales reivindicadas en situaciones específicas de vida. Lo popular se refiere en concreto a “…un sector que esta en situación de vulnerabilidad debido a que sufre alguna asimetría o relación constitutiva de imperio/sujeción, también sistémica”. Desde el enfoque crítico, se entiende a los derechos humanos como procesos históricos de lucha, protagonizados por sectores específicos en demanda de sus derechos (visión di-

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námica), en contraposición a su concepción como normas jurídicas derivadas de acuerdos de élites políticas que permiten el mantenimiento del sistema (visión estática). También se parte de la convicción de que los derechos humanos no son algo dado y construido de una vez por todas y trasmitido mediante convenciones internacionales, sino que se trata de procesos y experiencias concretas, es decir, de dinámicas de confrontación y lucha que han resultado de las resistencias de individuos y colectivos frente a la violencia ejercida desde distintas posiciones de poder, ya sean públicas o privadas. Estas luchas buscan la acumulación del poder necesarias para hacerlas valer, el reconocimiento de las demandas de los sectores excluidos como legítimas y la valoración de sus propuestas para avanzar en la transformación de la sociedad. Estos conflictos evidencian las relaciones de poder y la dicotomía entre derechos y privilegios. Los derechos humanos como procesos que se desarrollan en contextos muy específicos están espacialmente situados y dirigidos a un fin concreto y material: superar las condiciones que los niegan y alcanzar la dignidad humana, la cual en la cotidianidad de la gente está vinculada con la satisfacción de sus necesidades: techo, salud, tierra y educación entre, otras, y a su vez, expresa aspiraciones políticas generales tales como: participación política, democracia, igualdad, justicia, paz y libertad. En este sentido, Flores (2000) señala que el análisis del contexto ayuda a confrontar la legalidad, pues permite conocer cuál es el contexto en el que se sitúa la lucha, así como reconocer los cambios y transformaciones que dicho


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contexto impone a los derechos, para desde allí, plantear nuevas formas de lucha, de acción social e incluso cambios normativos que contribuyan en el proceso de cambio. Se actúa recuperando la dimensión política a la cual corresponderá a posteriori una propuesta normativa ajustada a esa realidad. Alinearse con un enfoque crítico de los derechos humanos es comprender que debido a las limitaciones en la efectividad de la democracia liberal para regular el ejercicio del poder y la defensa de los privilegios, existe la necesidad de que la gente ejerza directamente el poder, y en tanto, logre un mayor nivel de participación para luchar contra las desigualdades y los abusos de poder que les afectan. De igual manera, los sectores que los han conseguido deben permanecer alertas para asegurar las condiciones sociales y culturales que potencian su mantenimiento y reproducción. Desde este punto de vista, la profundización de la democracia a través de la participación protagónica se convierte en un reto fundamental en el camino a hacia la vigencia de los derechos humanos. En tal sentido, coincidimos Gallardo (2000), en que no existen derechos sagrados ni respetados por inercia, es decir, que no se trata de acciones puntuales sino de una disposición política permanente hacia la conquista de estos derechos, a acumular mayor poder frente a los sectores que lo ejercen y que excluyen de su ejercicio al resto de la sociedad, el objetivo es transformar las relaciones de poder. Para Gallardo (2000), la clave es lograr que ocurran “transferencias efectivas de poder social”, mediante procesos orientados a un cambio de las

relaciones sociales, asunto que tiene en sí mismo una incidencia cultural de la cual dependen la eficacia política y jurídica de los derechos. Sumando los aportes de los diferentes autores podemos decir que el enfoque crítico de los derechos humanos es dinámico, socio- histórico, contextual y popular. A manera de resumen, desde un enfoque crítico consideramos que: No existe una única concepción de los derechos humanos, porque no existe una sola concepción de la dignidad humana. Los derechos humanos corresponden a la satisfacción de necesidades humanas. • No hay derechos más importantes que otros, los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales están unidos por una relación de interdependencia. • Los derechos humanos son una lucha “contra hegemónica”, “anticapitalista”, “popular”, “en resistencia”, “ancestral” y “revolucionaria”. • Son productos socio- históricos (políticos) y relativos según el contexto, no son naturales, ni eternos, ni absolutos, ni metafísicos o ahistóricos. • Los derechos humanos son un asunto eminentemente político, no solo ético o jurídico, ya que pretende identificar y denunciar las asimetrías en la distribución del poder. No se trata de reivindicaciones jurídicas ante el Estado (casos) sino de la transformación del sistema (revolución). • El fundamento de los derechos

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humanos son las luchas reivindicativas (conflicto) de los sectores sociales excluidos en búsqueda de la justicia social. • Para la conformación de una cultura de derechos se requieren “transferencias efectivas de poder social”. • Es necesario entender los derechos humanos desde su estrecha vinculación entre ellos y las políticas de desarrollo. Plantea una articulación entre los debates sobre derechos humanos- pobreza- “desarrollo”-democracia. • Se reconoce la importancia de lograr la equidad e igualdad de género en todos los aspectos de la vida humana en sociedad, tanto en el ámbito público como en el privado. Ocuparse hoy de la redefinición de los derechos humanos en Latinoamérica y El Caribe significa comprometemos con un programa de lucha que incorpore como sujetos de derecho a los excluidos de siempre: comunidades, pueblos originarios, afrodescendientes, mujeres, e incluso a la propia naturaleza. “Luchar hoy por derechos humanos, implica una defensa integral de la vida, de las historias, territorios, cosmovisiones y culturas de los pueblos y de sus modos de hacer y vivir. Implica superar el capitalismo.” (ECOPORTAL, 2008). Al mismo tiempo, requiere que los derechos ya reconocidos en las leyes sean transformados en planes y programas que los hagan realidad en la vida de los sujetos movilizados y de la sociedad en su conjunto, es decir, que los derechos existan en la formalidad legal y en la práctica.

4. LUCHA POR LA TIERRA

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YUKPA EN VENEZUELA De cara al análisis del conflicto indígena, el enfoque crítico de derechos humanos nos ofrece la posibilidad de, a partir del contexto, visibilizar y decantar los elementos del discurso y práctica liberal hegemónica que siguen presentes en la institucionalidad del Estado venezolano. El objetivo es que, desde la crítica solidaria y responsable se puedan generar propuestas que nos permitan la transformación de las prácticas que afectan los derechos humanos y que pueden constituir un aporte en la tarea de concretar el programa de la Revolución Bolivariana. Reorientar la acción del Estado bajo las orientaciones de un enfoque crítico de los derechos humanos requiere de un ataque sistemático a la visión liberal (técnico jurídica) de éstos, imperante en el aparato “revolucionario” como consecuencia de la visión hegemónica que persiste en sus funcionarios y funcionarias cuya formación ha respondido a ese modelo. En tanto, debemos inclinarnos a la construcción de pensamiento crítico para formar a las nuevas generaciones, generar nueva doctrina, fundamentar los planes y proyectos y redoblar acciones que promuevan la búsqueda y consecución permanente de la justicia. Se propone una aproximación a los derechos humanos como paradigma para el cambio social, y como producto de las luchas sociales en contra de las relaciones de poder, la exclusión y la explotación de unos sectores de la sociedad por otros, que han generado la postergación de los derechos colectivos y los abusos de poder en el marco del Estado de derecho liberal en el país. En Venezuela, la democracia repre-


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sentativa sustentada por el Pacto de Punto Fijo y la Constitución de 1961 se alineó con ese modelo liberal hegemónico de los derechos humanos que hemos venido describiendo (Guillén, 2002). Más recientemente en 1999, las mayorías venezolanas apostaron por un proceso constituyente que generó un vuelco radical a ese ordenamiento jurídico, al orientar la nación hacia la democracia participativa y la justicia social. Los principios y valores que rigen la construcción de un nuevo modelo de país son: la participación protagónica, la corresponsabilidad, el estado democrático social de derecho y justicia, el desarrollo sustentable, relaciones justas de producción, la lucha contra la explotación y la alienación, la economía solidaria, entre otros preceptos conceptuales y políticos. No obstante, el debate crítico de los derechos humanos es muy novedoso y casi inexistente en la academia venezolana, por lo tanto la sustitución de la doctrina liberal hegemónica por una doctrina transformadora, diversa y crítica constituye un gran desafío para potenciar el carácter revolucionario que debe orientar las acciones del Estado a los fines de fortalecer y ampliar el respeto y garantía de los derechos humanos. En el caso de los pueblos indígenas, vale resaltar, que si bien a partir de 1999 se ha producido en Venezuela una reivindicación constitucional de sus derechos, estos no se han traducido en la restitución de los territorios indígenas ancestrales, derecho fundamental para este sector social. De hecho, en el estado Zulia, localidad que posee el mayor porcentaje de la población indígena nacional, no se ha devuelto a la fecha (2009) un solo metro cuadrado de territorio a las co-

munidades indígenas. Esta situación muestra como existe un sesgo que llamaremos liberal en la acción de las instituciones del Estado cuando se limitan a congratularse por las bondades de la normativa a favor de los indígenas en el país, sin evaluar los avances concretos en asuntos vitales como la entrega de sus territorios. Según Aguilar (2008), la materialización del derecho a la diversidad establecido en la normativa nacional e internacional pasa por la concreción de los derechos territoriales indígenas. En específico, en el caso de Venezuela esta situación es doblemente peligrosa porque pone en evidencia una práctica contradictoria con el objetivo político estratégico de la Revolución Bolivariana que exige una transformación política, social y económica a favor de los excluidos como estrategia para el logro de la justicia social, pues de hecho, los indígenas constituyen una población excluida históricamente cuyos derechos siguen siendo postergados. La voluntad del Presidente Chávez, expresada en reiteradas ocasiones, y orientadora de la gran tarea de saldar la deuda histórica contraída con los pueblos indígenas contrasta con el compromiso revolucionario de muchos de las servidoras y servidores públicos que tienen responsabilidad en esta materia y no implementan las políticas destinadas a saldar dicha deuda. Esta realidad hace ver que las instituciones del Estado venezolano no están desafiando el status quo capitalista ni están cumpliendo con el objetivo revolucionario de generar transformaciones a favor de los indígenas. De allí surgen preguntas como: ¿A quién beneficia la Revolución Bolivariana en la zona de Machiques si no es a los indígenas? Siguiendo los enunciados del enfo-

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que crítico de los derechos humanos, nos alejamos de la perspectiva liberal y exploramos, desde este contexto, las relaciones de poder en la zona. De entrada, se pone en evidencia que sectores económicos poderosos vinculados con el latifundio y orientados por los intereses del mercado utilizan todo su poder para sacar a los indígenas de los territorios que les pertenecen. De hecho, la lucha del pueblo indígena Yukpa de las comunidades ubicadas en torno a la cuenca del Río Yaza ha estado marcada por el continuo desplazamiento forzado generado por los ganaderos terratenientes de Machiques, quiénes están agrupados en la organización Ganaderos de Machiques (GADEMA) y acusan a los indígenas de invasores y delincuentes. Vale resaltar que llamándoles invasores o delincuentes, y no indígenas, los ganaderos buscan invisibilizar la legitimidad cultural de su demanda por la tierra, que no está movida por intereses vinculados a la explotación de recursos sino dirigidas a proteger sus vínculos espirituales y su modo de vida ancestral. En este sentido, Gutiérrez (2008), afirma que la toma de estas haciendas no puede ser calificada como una invasión de la propiedad privada sino como la recuperación de territorios que ancestralmente les han pertenecido y que constituyen la base para garantizar su existencia como pueblo. Como los mismos indígenas reiteradamente han dicho y defendido: “La Tierra es la Vida”, sin ella, la cultura indígena (como riqueza en sí misma y como propuesta cultural al resto de la sociedad) corre el riego de desaparecer rápidamente, debido a que, al no contar con seguridad jurídica, no pueden realizar sus actividades ancestrales y tradicionales de vida o de

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subsistencia, no pueden alimentarse, curarse, trabajar, etcétera. Desde el año 2004, la comunidad de Chaktapa ha sido víctima de hostigamiento por parte de los ganaderos de la zona. Esta comunidad ha sufrido reiteradamente desalojos violentos, agresiones físicas y amenazas de muerte por parte de grupos armados supuestamente contratados por los propietarios de las haciendas Tizina y Kusare, donde está asentada la comunidad. De hecho, han ocurrido varios ataques de sicarios enviados por los ganaderos (Sociedad Homo et Natura, 2008). Mientras tanto, las instituciones del Estado limitan su actuación a la aplicación de la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas (LOPCI) que establece un procedimiento para la entrega de títulos a los pueblos indígenas, y según el cual, se establecen comisiones regionales y una Comisión Nacional de Demarcación Indígena. A la fecha este mecanismo se ha aplicado con gran demora y, en tanto, ineficiente, con lo cual los conflictos indígenas tienden a agravarse lejos de resolverse. Vladimir Aguilar (2008) afirma que esta situación es típica de un “Estado conflictual” que es aquel que no cumple con las tareas que históricamente les son asignadas, en cuanto a la función mediadora de conflictos sociales se refiere. Según este autor, distender los conflictos requiere avanzar desde los derechos reconocidos (en la legislación) hacia los derechos ejercidos (apropiados por el destinatario) (Aguilar, 2008, p. 2). A inicios de 2008 y como reacción a esta situación, las comunidades Yukpa de la Cuenca del Río Yaza decidieron recuperar sus territorios


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por cuenta propia, razón por la cual ocuparon varias haciendas ubicadas en lo que ellos reconocen como sus tierras. La ocupación dio inicio a las agresiones de los ganaderos, las cuales dieron como resultado una víctima fatal, en fecha 22 de julio de 2008 fue asesinado a golpes el anciano de 109 años José Manuel Romero, padre de Sabino Romero, Cacique de la comunidad llamada Chaktapa, quien fue víctima de Alejandro Chávez Vargas, dueño de la hacienda Kusare. Como vemos, la incapacidad del Estado en proteger a los indígenas y el retraso en concretar un mecanismo que garantice la titularidad colectiva de las tierras a los pueblos indígenas, ha generado conflictos que ponen en riesgo la vida de los indígenas, aumentando la vulnerabilidad de sus derechos y la exclusión. Funcionarios del Ejército y de la Guardia Nacional, que constituyen una representación del Estado Revolucionario, han tenido expresiones claramente racistas hacia los indígenas y han reaccionado contra las comunidades Yukpa, creando un cerco militar y propiciando un clima de represión contra los indígenas y los grupos sociales que les prestan solidaridad (Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, 2008). El 22 de agosto de 2008 estos funcionarios pretendieron impedir el acceso de un grupo de 42 activistas sociales que llevaban alimentos y medicinas a la comunidad en el marco de una iniciativa cultural denominada “Un Canto a la Paz”. Sus vidas estuvieron en riesgo por el excesivo uso de la fuerza de un contingente de unos cincuenta militares que haciendo uso de sus armas de reglamento, y bombas lacrimógenas pretendían hacer cumplir la orden de no acceso a la zona emanada del Ge-

neral Izquierdo Torres, Jefe de la Brigada 12 Caribes del Fuerte Macoa con sede en Machiques de Perijá. En este contexto se violentaron los derechos a la libertad y a la integridad personal tanto de indígenas como criollos (Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, 2008). Como resultado se detuvieron e imputaron a cuatro activistas sociales, tres mujeres y un hombre. Durante la detención, la Fiscalía Nº 20 de Machiques y la Juez 11 de Control de la Jurisdicción del Estado Zulia impusieron una medida privativa de la libertad, sin tomar en cuenta el contexto de violaciones a derechos humanos en la que ocurrieron las detenciones, en el marco de violaciones al derecho a la vida, así como a la libertad e integridad personal, que fueron en sí mismas arbitrarias (Red de Apoyo, 2008). Esta situación pone de manifiesto la vulnerabilidad del respeto a los derechos humanos en la frontera, específicamente en la zona de Machiques de Perijá, Estado Zulia, por la acción arbitraria de los funcionarios militares, el Ministerio Público y el Poder Judicial, lo cual ampara la criminalización de los activistas sociales y constituye un obstáculo para las reivindicaciones de los indígenas en la zona. Es evidente que las instituciones del Estado, con responsabilidad en materia de protección a los derechos humanos y control de la constitucionalidad, actuaron desde una perspectiva netamente legalista sin un análisis del contexto de los hechos, en este sentido la aplicación de la ley permitió reforzar el status quo de quienes ejercen el poder en la zona: los hacendados, y agredir a los excluidos históricos: los indígenas y los activistas que les apoyan. Esta acción no es ca-

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sualidad sino que pone al descubierto el entramado de relaciones de poder que han construido los hacendados durante décadas y que hacen que la Revolución Bolivariana no llegue al Zulia, a Machiques y menos a las comunidades indígenas. Es evidente que las instituciones del Estado con responsabilidad en materia de protección a los derechos humanos y control de la constitucionalidad actuaron desde una perspectiva donde se observa la ausencia del análisis del contexto socio-político que visualizará las situación de exclusión (a la que han sido sometidos los indígenas) y que, en tanto, orientará la aplicación de la ley como medida de protección y garantía a sus derechos ancestrales, lo cual hubiese significado un avance en términos de justicia. Por el contrario, en las actuaciones privó un sesgo liberal (técnico jurídico) que privilegia el derecho a la propiedad privada sobre los derechos ancestrales indígenas, y que tuvo como consecuencia: 1) Reforzar el status quo de quienes ejercen el poder en la zona: los hacendados; y 2) Legitimó la agresión a los excluidos históricos: los indígenas y los activistas que les apoyan. Esta acción no ocurre por casualidad sino que pone al descubierto el entramado de relaciones de poder que han construido los hacendados durante décadas y que ha perpetuado el sometimiento indígena. En el caso de las políticas públicas de derechos humanos hacia los indígenas resulta particularmente relevante 1) Reconocer que el derecho a la tierra es el derecho fundamental, por constituir el eje de su estructuración cultural y por ser la demanda histórica que ha orientado las luchas de este sector social, la entrega de

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títulos colectivos de propiedad en la formula principal para garantizar el derecho mencionado; y 2) Evitar la imposición de la racionalidad liberal sobre las formas culturales y de acción colectiva propias de los pueblos originarios, pues se corre el riesgo de repetir prácticas coloniales y clientelares que han caracterizado la historia política del país y que este proceso revolucionario se ha comprometido en superar. Según Erick Gutiérrez (2008) la entrega de títulos colectivos a comunidades indígenas ya se ha hecho en otros países, que no poseen ni una Constitución tan avanzada ni un proceso revolucionario como el nuestro, por lo cual afirma que los problemas para realizarla están en el Estado venezolano, y más específicamente, en sus servidoras y servidores públicos, quienes por “prejuicios endocoloniales y desarraigos personales” no entregan el protagonismo de este proceso a los propios pueblos indígenas.

5. CONCLUSIONES Aspiramos que este análisis contribuya con una reflexión sobre la forma en que el Estado Venezolano diseña y ejecuta sus políticas en materia de derechos para superar el sesgo liberal presente y, desde una visión crítica, se avance en las transformaciones sociales y políticas que sirvan para avanzar en la profundización de la Revolución Bolivariana, en este sentido se recomienda: • Reconocer que las políticas implementadas hasta la fecha para atender el conflicto Yukpa se contradicen con los objetivos políticos de la Revolución Bolivariana, en tanto han


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reforzado los sectores privilegiados en la zona y profundizado las condiciones de exclusión de esta población. • Re-diseñar un plan de acción hacia estas comunidades implementando un análisis de contexto desde el enfoque de la visión crítica de los derechos humanos e incorporando las propuestas de las comunidades, actuando, en este sentido, como facilitadores y facilitadoras del ejercicio de la democracia participativa y protagónica de estas comunidades. • Apoyar procesos de formación e investigación, en enfoque crítico de derechos humanos, para las servidoras y servidores públicos con competencias en el área, a los fines de brindarles un marco de reflexión que permita el efectivo cuestionamiento y la sustitución de mecanismos liberales que sirven para estancar las luchas y negar derechos. • Favorecer la defensa colectiva de los derechos humanos, desde la organización solidaria y participativa como clave para el desarrollo de una sociedad de derechos y dignidad para todas y todos.

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* Investigadora de Fundación Juan Vives Suriá. Defensoría del Pueblo. Correo electrónico: manuelita1975@gmail.com

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DIÁLOGO DE SABERES N° 4 enero-abril/2009 Caracas/pp. 121-131

PERSPECTIVAS

Actitudes de los estudiantes wayUu ante el ritual del encierro LAURA FINOL * SAIDA GUERRA** Recibido: 11/01/2009 Aceptado: 17/03/2009

RESUMEN

E

l propósito de este trabajo es: 1) Conocer las actitudes de las adolescentes wayúu ante el encierro de niñas y varones, 2) Identificar el tipo de encierro aplicado a los varones y 3) Explorar las causas de la disminución del encierro en zonas urbanas. La investigación se realizó en una escuela ubicada en Maracaibo, Venezuela, con estudiantes desarraigados de sus pueblos originarios, que están acercándose a sus saberes ancestrales a través de las políticas del gobierno bolivariano con la educación intercultural bilingüe. Los resultados confirman que los padres someten a las niñas al ritual del encierro en forma simbólica durante tres días, y a los varones ocasionalmente, en un acto de la sociedad urbana wayúu que busca reafirmar su identidad y reivindicar los rituales propios de su cultura. Este período no permite cumplir los fines

como sus antepasados. Ante esto y la baja identificación de los jóvenes con esta actividad, corresponde a la escuela rescatar los valores de la cultura wayúu, especialmente en las niñas, por ser transmisoras de los valores de su pueblo matriarcal. Como causas de la disminución del tiempo de encierro están: el calendario escolar, la religión, dificultad para la reclusión en sitios urbanizados, la transculturación y la aculturación de sus padres. Palabras Clave: Ritual del encierro wayúu, Educación Intercultural Bilingüe, valores indígenas.

WAYÚU STUDENTS’ ATTITUDE BEFORE THE ENCLOSURE RITE ABSTRACT The aim of this paper is : To know the Wayuu teenagers attitudes before

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the enclosure rite of girls and boys, 2) To identify the type of enclosure applied to male children, and 3) To explore what causes the enclosure rite diminishment in urban areas. The research was carried out in a school located in Maracaibo, Venezuela, with students taken out from their original people, who are getting closer to their ancestral knowledge through the Bolivarian government politics with intercultural bilingual education. The results show that parents yield female children to the enclosure rite in a symbolic way during three days, and male children occasionally, in an act of urban wayúu society that aims to reaffirm their identity and to claim for their own culture rituals. This short period does not allow to fulfil the goals as their ancestors did. Besides this fact and the lack of identification by young on this activity, it is schools’ task to rescue the wayúu cultural values, especially for female because they are the ones responsible to transmit their people’s values in a matriarchal society. The enclosure time diminishment has been is due to: school calendar, religion, difficulties for reclusion in urban areas, parents’ transculturation and acculturation.

se efectuó un estudio con el objetivo de conocer las actitudes de las estudiantes wayúu de la Escuela Básica San Juan, ante el ritual del encierro aplicado en el medio urbano, ya que habitan en el Municipio Maracaibo del estado Zulia. Entre los objetivos de la investigación se encuentran: 1. Conocer las actitudes de las adolescentes ante el encierro, 2. Identificar el tipo de encierro que se les aplica a los varones en la cultura wayúu. 3. Describir los factores que determinan la disminución del encierro wayúu en las zonas urbanas.

Key Words: Wayúu enclosure rite, intercultural bilingual education, indigenous values.

En la actividad investigativa se emplearon las técnicas participativas de diálogos semiestructurados, la observación participante y las matrices de visualización (Geilfus, 1997) adaptadas a las características de los adolescentes cursantes de la escuela en estudio. Producto de los resultados obtenidos en la investigación, se realizaron un conjunto de actividades de reflexión sobre el encierro, dramatizaciones, proyección de documentales audiovisuales, evidenciando así el nuevo rol que están asumiendo las

INTRODUCCIÓN Los estudiantes y docentes del programa Educación Intercultural Bilingüe de la Universidad Pedagogía Experimental Libertador, están realizando actividades investigativas en pueblos y escuelas indígenas donde se aplica la educación propia y la educación intercultural bilingüe. En tal sentido

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La población investigada estuvo conformada por 115 (58 varones y 57 hembras), estudiantes cursantes del quinto al noveno grado del turno vespertino de la referida escuela. La investigación y reflexión se dirigió a las hembras principalmente por ser las que obligatoriamente, por la tradición wayúu, deben ser sometidas al encierro, sin embargo, se logró captar la atención de los varones y conocer sus actitudes ante el encierro femenino y masculino, este último se realiza cuando el joven está expuesto a peligros inminentes visualizados por sueños, o cuando han ocurrido accidentes o perturbaciones en su vida.


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escuelas bolivarianas al sensibilizar a las nuevas generaciones de indígenas desarraigados de su territorio.

2. EL RITUAL DEL ENCIERRO WAYÚU EN LAS ADOLESCENTES En la cultura de los indígenas wayúu, es una costumbre la aplicación del ritual del encierro a niños, jóvenes y adultos en diferentes etapas de su vida, con disímiles fines. El encierro de la señorita es de gran valor simbólico para el wayúu, diversos investigadores lo han estudiado desde diferentes perspectivas, evidenciando que éste no representa un castigo para la joven, sino un rito que le permite un proceso de aprendizaje para toda la vida. Para Quintero y Macias (2007:187) el encierro en las niñas alude a un período en el que éstas se encuentran próximas a la madurez, es la llegada a la edad fértil con la aparición de la menarquía y en esencia es una actividad de enseñanza de las madres y abuelas a la señorita, quienes se esmeran en darle la formación adecuada para enfrentar una nueva etapa de su vida. Mazzoldi (2004) identifica a la fase de aislamiento y de abandono de actividades cotidianas de la señorita, como un ritual de marginación con fines educativos. Generalmente la edad en la cual se realiza el ritual del encierro oscila entre los doce y los catorce años, la púber es separada en una casita o habitación del hogar. Los ritos del encierro se inician acostando a la niña boca abajo en el suelo y posteriormente un familiar cercano le cuelga un chinchorro templado de manera que ella no pueda bajar ni ser vista por nadie, permanece en posición de dormir mientras tenga la menstruación. Durante ese tiempo,

ella debe evitar rascarse, moverse y escupir. La niña entra en un período de ayuno tomando solo líquidos, entre ellos las medicinas tradicionales como el jawa´pia, pal´ise y wit´oi, plantas a las cuales le atribuyen propiedades para mantenerse joven, les da vigor, purifica el organismo y favorecen la fertilidad. Al finalizar el sangrado menstrual, la bajan del chinchorro y continúan con una serie de rituales como el baño nocturno de la niña sobre una piedra, debajo de un árbol de caujaro, la bañan con las conchas del árbol kutte´ena o indio desnudo hervidas y puestas al sereno, a las cuales se le atribuyen propiedades de purificación y rejuvenecimiento; le cambian de ropa y sólo se le permite tocar cosas nuevas; le cortan el cabello y lo guardan en una tela bien conservado, tienen la creencia que esto le garantiza el éxito en su matrimonio. Ingiere principalmente alimentos de maíz, chicha y caldo de palomas. Watson (1982), estudió el encierro de las niñas desde la mirada a los rituales wayúu de reclusión (asürülaa) y destaca los valores transmitidos. La joven recibe instrucción para la adquisición de habilidades manuales sobre tejidos artesanales, herencia que recibe de su antepasada la mitológica walekeer, la señorita o majayülü convertida en araña. Al salir del encierro se espera que ella sea trabajadora, hacendosa, generosa, fiel, buena esposa y una madre fértil. Anteriormente el encierro de una joven daba más prestigio a la familia, que recibiría por el matrimonio un alto precio en bienes por la educación de su hija. La organización MODEMMUJER (2003) analiza al encierro no sólo como un proceso de formación cultu-

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ral, sino como una actividad de preparación espiritual para la mujer que es el pilar fundamental de su sociedad, y mediante los sueños o lapü guía el destino de los wayúu. El origen del encierro en el pueblo ancestral de los wayúu en la guajira, se le endosa a los famosos “páüsa”, que se les aplicaban a los hijos de los linajes poderosos cuando había grandes conflictos bélicos para evitar su muerte y siguieran el ejemplo de sus acciones; los encerraban durante varios años con muy poco contacto con el mundo exterior, a la vez que aprendían diversos oficios (González, 1973 citado en Amodio 2006). Todos coinciden en señalar las características educativas con fines espirituales, de salud, fertilidad, lozanía, valores autóctonos de la cultura de su pueblo, el valor del trabajo artesanal, sabiduría y, en general, formas de comportamiento en la comunidad y en el matrimonio.

De un total de 57 adolescentes encuestadas, el 87% (46 niñas) reveló que al llegar a la adolescencia, al tener su primera menstruación se les aplicó el ritual del encierro wayúu, denominado por el mundo occidental como blanqueo. En el 72% de los casos (33 niñas) fueron encerradas por período de tres días, mientras que un 28% (13 adolescentes) fueron encerradas en un rango mayor a tres días y menor a 15 días, evocando en una manera simbólica a sus antepasados que encerraban a las adolescentes hasta por cinco años con la finalidad de educarlas a la usanza de los indígenas wayúu. Las jóvenes manifestaron una actitud favorable hacia los períodos muy cortos del encierro wayúu.

3. EL ENCIERRO EN LAS ADOLESCENTES WAYÚU DE LA ESCUELA SAN JUAN

La joven es encerrada en una casita o choza construida para este uso o en un lugar oscuro de la casa. El encierro se le aplicó al 87% de las encuestadas (40 niñas) ubicándoles en una habitación de su casa y en un 13% de los casos en una choza o rancho anexo a la casa. Manifestaron sentir temor ante la novedosa situación de aislamiento que les correspondió vivir.

El tiempo del encierro es establecido en la actualidad por la madre, pero anteriormente, después de ser rapada totalmente, la niña que entraba al rancho salía entre los dos a cinco años mas tarde, convertida en una hermosa majayülü o señorita, con largos y brillantes cabellos, totalmente instruida no sólo en los oficios en los que ha sido educada para sostenerse en la vida, sino también dispuesta para los trabajos que le permitirán desempeñarse con total libertad en las labores domésticas, familiares y conyugales. (Ramírez Boscán, 2005)

Tradicionalmente en el ritual del encierro, una mujer adulta de la familia materna sube a la adolescente a un chinchorro amarrado, pegado al techo de la casa o choza, durante un período de tres días o hasta que la joven deje de sangrar; sin embargo, las adolescentes encuestadas manifiestan que una vez despojada de sus vestidos de niña y vestida con una bata ligera, un 54% permaneció en el chinchorro pegado al techo solamente un día, el 20% se mantuvo en esa posición por dos días y solamente un 26% cumplió con el período de tres días o hasta dejar de sangrar.

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Según la tradición del encierro, la adolescente al iniciarse en este ritual no puede lavarse, bañarse, ni rascarse ella misma, siendo la mujer que oficia el rito quien la limpia con un paño mojado en agua hervida y con conchas de “indio desnudo”, una hierba verde y lisa a la cual se le atribuyen propiedades rejuvenecedoras. Sin embargo, un 50% de las jóvenes encuestadas manifiestan que ellas mismas se bañaban durante el encierro, a un 17,5 % las bañaba una hermana menor por considerarlas puras y a un 4,5% las bañaba la abuela. Las adolescentes fueron sometidas a una dieta estricta, durante los primeros días del período de purificación, consumieron plátano con queso un 6.5% de las estudiantes (alimentación que no es tradicional en el encierro wayúu), un 63% chicha solamente y un 30,5% chicha de maíz y sopa o consomé de palomas. Asimismo, durante este período les suministraron bebidas a base de plantas medicinales propias de la etnomedicina wayúu, el 100% de las estudiantes sometidas al encierro coinciden en señalar que les dieron a tomar Jawa´pia, y Pali´ise, bebedizos vomitivos que contribuyen a mantenerse saludables, con lozanía y juventud. En ese sentido, Amodio (2005) expone que el Jawa´pia (o wilouwi) es una hierba amarga vomitiva, que consume la adolescente en forma de brebaje, el cual sirve para sacar las maldades que ha acumulado durante la infancia, además, el autor plantea que al bajarla de su hamaca la posan sobre una piedra para que sea una persona que piense como una anciana, la bañan debajo de un caujaro para que siempre esté verdecita y al vomitar la fuetean con un Katouwi para alejar los malos espíritus.

Las actividades que se realizan durante el encierro van desde el corte del cabello; en este caso a todas las niñas encuestadas le cortaron el cabello, algunas manifestaron sentir vergüenza ante los varones, porque el corte de cabello es una señal de haber entrado en el período de la menarquía, revelando su condición de señorita. A todas las jóvenes les realizaron prácticas de purificación. A pesar de ser el tejido uno de los elementos más importantes en el mito y los ritos de iniciación del encierro de la adolescente, las estudiantes expresaron que no se les enseñó en profundidad los tejidos y otras costumbres del pueblo wayúu, por lo breve del tiempo de la reclusión, sin embargo durante el encierro, al 17% de las encuestadas (8 niñas) se le reforzó el aprendizaje de actividades artesanales, a un 2% (una niña) aprendió a cocinar y al 81% (37 niñas) conocieron principalmente las reglas y normas de comportamiento del pueblo wayúu, mediante conversaciones y consejos. Cuando los encierros eran por largos períodos, durante el aislamiento las adolescentes wayúu aprendían a hilar como lo hacían sus antepasados y a tejer chinchorros, mochilas, hamacas y algunos accesorios útiles para la familia. Elaboraban los diseños o kanaas propios de sus clanes, aplicándolos artísticamente en los tejidos y bordados indígenas. Estas labores eran enseñadas o transmitidas por un miembro de la línea materna, reforzando la matrilinealidad presente en la cultura wayúu, bien sea la madre, tías o abuela, son ellas quienes les dan obsequios y enseñanzas para propiciar la adquisición de destrezas de la araña tejedora. La mujer some-

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tida al encierro generalmente elabora los chinchorros y prendas artesanales que usarán su marido y demás familiares en el ámbito del hogar. En la actualidad con los breves plazos de encierro a las niñas se les impide aprender las labores artesanales, asumiendo ellas una actitud de indiferencia ante el legado cultural que se transmite a través del tejido. El encierro ha sido empleado tradicionalmente en la cultura wayúu, para facilitar la conversión de la niña en mujer, formándola en los valores de su cultura, en lo pertinente a su forma de comportarse en la comunidad, en las actividades propias del matrimonio y en la familia. En cuanto a los saberes femeninos, las adolescentes mencionan que fueron instruidas brevemente sobre su rol de mujer adulta, y a pesar de no estar encerradas se le ha continuado enseñando a servir y honrar a su familia. Anteriormente, los encierros por largos períodos determinaba que la mujer estuviese apta para el matrimonio, siendo muy cotizada por los hombres wayúu, quienes valoran y prefieren al momento de unirse con una pareja o casarse, que la mujer haya sido objeto del ritual, porque es portadora de un sinfín de valores y conocimientos que la hacen apta para conducir un hogar. En este sentido Mazzoldi (2004: 258) plantea “después de un largo período de iniciación ellas y su familia han adquirido un status por el cual la familia merece una compensación que el prometido deberá reconocer en su unión con la nueva mujer”. Las estudiantes plantearon el valor del ritual del encierro en cuanto a su crecimiento espiritual, durante el cual se les enseñó la importancia de la interpretación de los sueños

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o Lapü, sobre el cual gira la cultura wayúu. El señor de los sueños o Lapü tiene gran influencia en la vida de estos indígenas; los que conforman el mundo terrenal se conectan con lo sagrado o pulasü a través del sueño; y es a la mujer wayúu, como pilar fundamental de su cultura indígena, a quien le corresponde guiar a las nuevas generaciones para mantener viva esa tradición en la cual Lapü dirige y señala el curso del destino de los indígenas wayúu. Al finalizar el encierro se acostumbra a colocarles a las niñas una pulsera denominada kannaspi, con la finalidad de mantener el recuerdo de su encierro durante toda la vida, le sirve de inspiración para el trabajo artesanal, el mantenimiento de las costumbres del wayúu y principalmente les da inteligencia, creatividad, paciencia y no sufrirán nunca de flojera en el desempeño de sus labores. La pulsera se realiza con palitos de un árbol, trenzados con hilos de lana o de algodón multicolor. El Kanaspi es una pulserita que también se la pone la mujer cuando quiere aprender el arte de Kanasü o figuras en el tejido. El uso del kannaspi se le asocia con la producción de sueños mágicos, en los cuales la presencia de la serpiente wui indica que la joven estará facultada para elaborar el kanaás, el arte de tejer con diseños y símbolos muy elaborados y propios de su cultura, mediante el cual imitan objetos de la naturaleza y el medio circundante. En el caso de las adolescentes encuestadas, solamente un 9% (4 niñas) se le colocó el kannaspi, mientras que el restante 91% (42 niñas) desconocían el significado de esta prenda para los indígenas de su pueblo. Al salir del encierro, la joven o majayülü es presentada al pueblo indígena, esto es para el mundo oc-


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cidental como un debut en sociedad, el padre de la señorita la presenta y se realizan una ceremonia festiva, en la cual debe bailar luciendo los atavíos de su grupo étnico, al respecto Ramírez (2005) señala: “Cuando se acerca la fecha de salir del extraordinario recogimiento nuestras tías nos enseñan también a ayonjestain o bailar para que podamos demostrar en la ceremonia de celebración, que una mujer con tres pasos básicos que son de pies juntos, de pies diagonales y pies entrecruzados, pero siempre muy firmes, puede dominar cualquier instinto de los hombres. Se nos compran telas muy vistosas con colores muy vivos para elaborar mantas que serán acompañadas de hermosos y lujosos accesorios, los cuales deben ser nuevos para atraer la buena suerte y colocados en el cuello, las muñecas y los tobillos. Además, también se nos prepara con baños y ungüentos que nos harán lucir bellas, seguras, enérgicas y poderosas”. Respecto a la celebración de la salida del encierro con la yonna, danza típica wayúu, solamente un 4% de las niñas investigadas manifestaron su participación en el baile al salir del encierro y un 96% expresan la carencia de la celebración en su paso de niña a mujer, en señal de la poca importancia asignada por los padres a este ritual. Es necesario destacar que la celebración familiar a la salida del encierro se está realizando en forma muy limitada en zonas urbanas, y es recordada de la siguiente forma: “La salida del encierro es entonces un acontecimiento familiar y hasta podríamos mencionar que es una gran festividad comunitaria en la que una nueva majayura es presentada ante la sociedad Wayúu para que pueda ser pretendida en matrimonio pero

principalmente, para que se sepa que hay en la ranchería una nueva jierr, es decir una mujer. Y es cuando se ofrece una gran fiesta para muchos invitados, mujeres y hombres de otras rancherías y clanes que comerán, beberán y bailarán a ritmo de kasha o tambor durante toda la noche” (Ramírez, 2005). Finalmente, el 78% de las niñas manifiestan que no les gustó el encierro, se sintieron incómodas, con mucho calor, sentían que pasaban hambre y que fue muy traumático para ellas, mientras que un 22% se manifestó a favor del encierro. A pesar de los juicios negativos emitidos en contra del encierro un 37% (17 adolescentes) de las encuestadas señalan que están dispuestas a mantener la tradición del encierro y un 66% (29 adolescentes) expresan que no se lo aplicarían a sus hijas.

3. EL ENCIERRO EN LOS VARONES A la mujer wayúu se le atribuye la facultad de transmitir los mensajes de los ancestros a través del sueño, le corresponde advertir sobre los peligros inminentes y prevenirlos, dependiendo del tipo de sueño se le aplica el ritual del encierro a la persona que presuntamente va a ser afectada. A través de los sueños, a los wayúu se les advierte y revelan los acontecimientos sobre cualquier miembro de la familia que se encuentre en peligro de muerte, accidente y guerras familiares. A los varones wayúu se les encierra con fines espirituales o de protección, para librarlos de peligros que han sido advertidos por lapü mediante sueños y que se presumen ocurrirán inmi-

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nentemente si el afectado no emplea mecanismos de protección espiritual, con bebedizos y baños de plantas. El encierro del varón ocurre en forma similar al de la señorita, se le aísla en una habitación o choza, la madre acompañada de una piache o ouutsu se encargan de prepararle baños y lo soplan con ron para alejarle los males espíritus de su cuerpo. El joven o el adulto es encerrado por tres días, alejado del mundo exterior. No consumen alimentos sólidos durante los días de reclusión, solamente chicha de maíz. Cuando una persona es encerrada al cometer un crimen, sólo puede ser visto por su madre y la persona que realiza el ritual, se le aplican unos baños a base de hierbas que sólo conoce la piche o ouutsu, lo que garantizará que los espíritus del mal saldrán de su cuerpo y de su alma. Segovia (2000) plantea que todo el poder del mal que él llevaba encima ´como un manto´ manipulando a su alma, había que enfrentarlo y tratar de superarlo con la reclusión. El encierro, es la situación álgida y más dramática de la lucha contra el mal, donde el hombre aspira superar las consecuencias de la vulnerabilidad del alma y del cuerpo, para resolver el conflicto que se ha abierto desde el crimen. El rito del encierro con la Contra es una excelente manifestación de asimilación. Una vez que el rito termina, lo cual lo celebran con una comida familiar. El encierro en los varones es diferente y de menor uso en los estudiantes de la escuela objeto de investigación. De un total de 57 niños solamente uno (2%) ha sido encerrado en dos oportunidades, por sugerencias o producto de sueños y por protec-

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ción ante inminentes peligros. Sólo un 11% (6 estudiantes) le da valor al encierro y les gusta como una actividad que tipifica a su grupo étnico. A un 89% (51 niños) no le gusta el encierro por lo tanto no está de acuerdo con su aplicación. Sin embargo, el 16% (9 estudiantes) están dispuestos a mantener la tradición, mientras que un 84% no está dispuesto a ello.

4. FACTORES QUE DETERMINAN LA DISMINUCIÓN DEL ENCIERRO WAYÚU El encierro como práctica cultural es un signo de identificación dentro del pueblo wayúu y quienes lo practican demuestran el orgullo que sienten por su pueblo indígena, sin embargo, su uso como práctica cultural se está perdiendo. En las mujeres, el período del encierro duraba tradicionalmente entre tres y cinco años, dependiendo de la riqueza de la familia, siendo el menor período para las más pobres, que requerían trabajar. Sin embargo este período se ha reducido y en general actualmente ocurren encierros menores o iguales a tres días. La fortaleza del ritual del encierro wayúu ha disminuido debido a la influencia de diferentes factores; entre ellos, los mencionados por Watson y Franke (citados por Mancusso, s.f) quienes señalan que la pérdida del encierro en el medio urbano, se debe a la usencia de las condiciones para desarrollar las actividades de enseñanza de la adolescente, cuyo control tradicionalmente lo ejercía la mujer. Los grandes movimientos migratorios hacia las ciudades, han determinado que los indígenas ubicados en las grandes urbes se alejen de sus tradiciones, disminuyendo o variando sus


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costumbres ancestrales, en detrimento de sus valores tradicionales. En lo que concierne a la parte productiva del encierro, ha disminuido el aprendizaje del tejido y la artesanía en general, ya que la mujer dispone de un tiempo inferior para dedicarse a este trabajo y tiene un menor acceso directo a los canales de venta; la disminución del encierro determina, entre otras consecuencias, la pérdida del principal contexto de aprendizaje de las técnicas de producción ancestrales de los wayúu, que encierra un contenido mitológico de gran valor cultural. Un alto número de mujeres wayúu han adoptado la cultura occidental, en cuanto a la vestimenta, el trabajo salariado y rechazan el ritual del encierro; la transculturación les impide mantener la identidad cultural propia de su grupo étnico, comportándose como las mujeres criollas debido a que han crecido en un ambiente muy diferente al del origen de los wayúu. Asimismo, la adhesión de los indígenas a grupos religiosos, ha incrementado los impedimentos para realizar el encierro, siendo sustituida esta actividad por la oración y adoración a deidades diferentes a las de sus pueblos originarios. Además de la transculturación, las y los adolescentes manifestaron que no deben perder clases o distanciarse de sus responsabilidades escolares para aplicarles el encierro. La carencia de un calendario escolar cónsono con las actividades prioritarias de la cultura wayúu, como el encierro, el segundo velorio, la aplicación de la ley consuetudinaria a través del pütchipü, alejan a la nuevas generaciones wayúu de sus prácticas ancestrales;

la educación ya no se hace en familia, los niños wayúu van a la escuela y allí aprenden la cultura general del país y desconocen su propia cultura. Los calendarios escolares no se adaptan a las costumbres y hábitos de los pueblos indígenas, actualmente se están promoviendo actividades sobre el calendario productivo y cultural de los pueblos involucrados, que pueden contribuir a sensibilizarles, para fortalecer el uso de las tradiciones indígenas. Ante esta situación de aculturación y transculturación de los pueblos indígenas, y en este caso ante las actitudes de rechazo y disminución del encierro en las nuevas generaciones wayúu, las escuelas están asumiendo un nuevo rol, amparadas en el novedoso marco jurídico del gobierno bolivariano que desplazó la ley de misiones de 1915, aplicada con fines de reducción y civilización los aborígenes durante los últimos noventa años. La visión etnocida que se venía aplicando en la educación intercultural Bilingüe evidente en el rechazo, desconocimiento de la cultura costumbres y tradiciones de las nuevas generaciones, está siendo abordado con procesos reflexivos, críticos y con diversas estrategias que están contribuyendo a sensibilizarles y a valorar e identificarse con su cultura ancestral. 5. CONCLUSIONES Producto de las reflexiones con las niñas participantes en la investigación, se concluye que la mayoría de las estudiantes de la escuela San Juan han asumido una actitud de rechazo y de poca identificación con el encierro wayúu, que se les aplicó al presentarse la primera regla (menarquía) o convertirse en señorita (ma-

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jayülü). El encierro no está siendo aceptado por ellas con naturalidad, como lo hacían sus ancestros que encerraban a las niñas hasta por cinco años. Durante el encierro se les enseñaba a alimentarse para conservarse saludable, ingieren pocos alimentos y bebidas depurativas propias de la etnomedicina wayúu como el jawua´pia y el pali´ise, pero el período es tan breve que es difícil aseverar que estas limitadas actividades garanticen los efectos esperados como ocurría con sus antepasados. El encierro actual se centra principalmente en aprender los valores propios del pueblo wayúu, como comportarse, actividad que se realiza en una forma muy superficial por lo breve del tiempo de reclusión.

sin embargo, un pequeño porcentaje de ellos están dispuestos a darle continuidad a esta tradición.

La reflexión con el grupo permitió visualizar la tendencia a la desaparición de la formación en el hogar de las labores artesanales, principalmente el tejido, lo que afecta a las niñas. La artesanía actualmente se elabora muy poco en las grandes ciudades que congregan a los wayúu, observándose una mayor producción artesanal en las zonas rurales o en sus hábitats originarios. A los adultos les atemoriza la pérdida de las actividades ancestrales, y con ello, las riquezas de sus significados principalmente de los laboriosos diseños que imitan la naturaleza, en una evidente matemática propia.

Las nuevas directrices del gobierno bolivariano, con la aplicación de la educación intercultural bilingüe en todas las instancias educativas y los avances en materia jurídica, está contribuyendo a sensibilizar a los estudiantes para valorar sus costumbres, tradiciones y la cultura de sus ancestros.

Para los varones wayúu, tiene mucho valor la majayülü que ha sido sometida a un encierro apropiado, ya que éste les permite lograr un equilibrio mental y emocional que contribuye a educarlas para representar bien a su familia-clan en el acto del matrimonio. Los varones encuestados tienen poca relación con el encierro masculino por sueños o protección,

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Entre los factores que determinan la disminución en la aplicación del encierro wayúu a tres días solamente se debe a que en las ciudades no hay las condiciones para ejecutarlos, la transculturación, las religiones, las actividades escolares sin un calendario ajustado a sus actividades culturales. Es difícil que se pueda aprender los valores de la cultura wayúu en un período tan breve. Los resultados alertan sobre la posibilidad que el ritual del encierro se convierta en un mito en las futuras generaciones de la cultura wayúu.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Amodio E. (2006). Pautas de crianza entre los pueblos indígenas de Venezuela. MED, UNICEF. Caracas. Geilfus, F. (1997). 80 Herramientas para el desarrollo participativo: Diagnóstico, planificación, monitoreo, evaluación. IICA-GTZ. San Salvador. MODEMMUJER (2003). “Género desde la perspectiva de las mujeres indígenas”. Primera cumbre de mujeres indígenas de las Américas [Documento en línea]. Disponible en: htpp:// www.laneta.apc/cgi-big/ . Consulta realizada el 8 de febrero de 2007.


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* Estudiante de la Misión Cultura en Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez-Misión Cultura. Docente de aula en la Escuela Básica San Juan en Maracaibo. Correo electrónico: lauramargot2005@yahoo.es ** Docente e investigadora de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Correo electrónico: saidaguerra2005@yahoo.es.

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DIÁLOGO DE SABERES N° 4 enero-abril/2009 Caracas/pp. 132-147

PERSPECTIVAS

Aproximación a la Corte Malandra del culto de María Lionza JOSÉ ANTONIO MATOS CONTRERAS*

Recibido: 11/02/2009 Aceptado: 23/04/2009

RESUMEN

E

ste trabajo tiene como propósito aproximarse al tema religiosidad, imaginario y memoria popular, teniendo como objeto de estudio la Corte Malandra o Kalé del espiritismo marialioncero, interrogando la resignificación del malandro en ese culto. Gran parte de la información proviene de los devotos y espiritistas de oficio de tiendas esotéricas del centro de Caracas, Cementerio General del Sur y algunos grupos espiritistas marialionceros. La inserción en términos etnográficos, posibilitó observar la variedad de imágenes e iconos, escuchar los relatos y anécdotas, participar en las sesiones espirituales y vivir el fervor popular encarnado en el culto de María Lionza. Esta exploración revela que: a) La Corte Malandra es una expresión cultural que rememora a personajes que optaron por transitar en una zona fronteriza entre la legalidad y códigos locales de sobrevivencia que transgredían la Ley, b) Esta expresión cultural no es una “apología de la vio-

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lencia” que algunos observadores le atribuyen. Al “reconocer la necesidad expresiva de la violencia”, no la niega, c) Al ritualizar la violencia en las ceremonias religiosas, se le previene y se denuncia de raíz y d) La violencia generada por los delincuentes de cuello blanco y las instituciones políticas, es la verdadera responsable de profundizar las polarizaciones en la sociedad venezolana. Palabras Clave: cotidianidad, malandro, religiosidad, imaginario popular, María Lionza.

AN APPROACH TO THE MALANDRA COURT IN THE MARIA LIONZA CULT ABSTRACT This paper aims to approach to the religiosity theme, the imaginary and popular memory, in order to study the Malandra or Kalé court from the malicious spiritualism, questioning about


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the resignification of the Malandro in this cult. A great deal of information was obtained through devotees and spiritualist working at esoteric shops in Caracas downtown, the southern cemetery and some of the malicious spiritualist groups. The insertion in ethnographic terms, make allowed to observe the variety of worship images and icons, listening to stories and anecdotes, and participate in spiritualistic sessions and to experience the popular fervor that takes place in the Maria Lionza’s popular cult. This exploratory research revealed that: a) The Malandra Court is a cultural expression that remember and sanctifies the characters who chose to live in the borderline between legality and survival local codes which transgressed law b) This cultural expression is not an apology to violence which some observers believe. When “recognizing the need to express violence” it does not deny it, c) introducing violence in a rite through religious ceremonies prevent denouncing it, d) Violence caused by white neck criminals and political institutions, is the real responsible for the deepening of polarization in the Venezuelan society. Key Words: daily life, malandro (thug), religiosity, popular imaginary, Maria Lionza.

1. INTRODUCCIÓN En este trabajo me propongo un discernimiento aproximativo al tema religiosidad, imaginario y memoria popular, teniendo como objeto de estudio la Corte Malandra o Kalé1 del espiritismo marialioncero. Mi inten1 En el presente trabajo usaremos indistintamente Malandra o Kalé

ción con respecto a la realización del trabajo es interrogarme sobre el imaginario popular y la resignificación o “dignificación” del malandro en ese culto. Un primer acercamiento a esa faceta urbana de la religiosidad del culto de Maria Lionza fue al dictar la Unidad Vida Cotidiana y Prácticas Culturales del programa Gestión Social del Desarrollo Local, donde se abordan espacios y prácticas culturales de la cotidianidad (incluyendo los espacios religiosos de devocionalidad). Al incursionar en el Cementerio del Sur, altares públicos y tiendas religiosas del centro de Caracas, en esos espacios nos encontramos con la Corte Malandra. Ésta se encuentra conformada por un conjunto de figuras deificadas que durante las décadas de los 60 y 70 eran unos “bandidos generosos”, y en la actualidad son parte de la religiosidad e imaginario popular. Mi interés sobre esa expresión cultural me llevó a interactuar en diversos escenarios urbanos, a escuchar los relatos de sus seguidores y a participar en ceremonias ritualistas del culto. Considerando en la reflexión los testimonios y anécdotas orales de las personas vinculadas al culto de la Corte Malandra y sus representaciones iconográficas (imágenes religiosas). Así como los análisis socioantropológicos relacionados con la devocionalidad del culto2 y aspectos vinculados a la Corte Malandra como la violencia, la memoria e imaginario popular. 2 Son escasos los análisis sobre la Corte Malandra, a excepción del Capítulo VI de “Escenario del Cuerpo” del antropólogo Fernando Ferrandiz. Sin embargo, sobre el culto de María Lionza hay varios análisis como veremos más adelante.

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APROXIMACIÓN A LA CORTE MALANDRA DEL CULTO DE MARÍA LIONZA

2. ESCENARIOS Y PROTAGONISTAS Ante todo diremos que, a grandes rasgos, el Culto de María Lionza es una expresión religiosa no excluyente, donde existe la presencia de entidades espirituales conformadas por negros, indios, personajes marginados por la historia (Negro Felipe, guerrilleros) y moralmente condenados como borrachos y malandros. Esta amplitud es la que posibilita un proceso de identificación popular, a través del cual la gente se ve reflejada en el culto (Matos, 2009). Su flexibilidad y permeabilidad tienen sus mayores expresiones en las denominadas Cortes Espirituales y en sus altares, en donde se reúnen todas las divinidades y los elementos sujetos a adoración. Ambas expresiones (las cortes y los altares) muestran las variadas influencias foráneas que recibe el culto y su constante articulación a los procesos socioculturales de la actualidad. Por otra parte, las cortes espirituales evidencian la integración del vivir venezolano, a no excluir y valorar en ese mundo espiritual el cúmulo de expresiones diversas propias del pueblo. Debido a lo novedoso del tema, a lo escasamente estudiado y a la relevancia que tienen los relatos místicos y anecdóticos de sus seguidores, consideré visitar algunos lugares claves donde pudiera obtener información de personas relacionadas con la Corte Malandra o Kalé. Inicialmente, seleccioné el centro de Caracas y el Cementerio General del Sur, el primero por la cantidad y diversidad de tiendas esotéricas y centros o locales de consultas espirituales que se encuentran en la zona, aunque muchos de estos

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sitios son atendidos por personas que sólo persiguen un interés lucrativo, y empleados con un conocimiento muy básico en lo referente al tema de mi interés. Frente a la posibilidad de poder interrelacionarme con creyentes y apreciar una variedad de productos3 referidos a la Corte Malandra como esencias, amuletos, collares, estampillas y estatuillas representativas de los integrantes de la corte. Abordé durante mi recorrido por el centro a una vendedora informal de las figuras de yeso de los personajes emblemáticos de la Corte, María me manifestó que ha creado una relación espiritual muy especial con estos espíritus, a los cuales les reconoce grandes cualidades para conceder favores de tipo preventivo a sus devotos: proteger de robos, pleitos e incluso librar y orientar a aquellos que van por el mal camino.

Foto 1. Tumba de Ismael Sánchez en el Cementerio General del Sur, Caracas, Noviembre de 2008. Foto realizada por: José A. Matos. 3 Un producto muy curioso es una esencia donde son ilustrados 16 espíritus de la corte malandra. Otro hecho que ha creado polémica y a la vez fascinación en algunos espiritistas, es la iconografía de los personajes de la corte malandra al ser representados con atuendos muy contemporáneos.


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Asegura que es en la actualidad una de las entidades espirituales más buscadas: “ellos son los que dan vida a este puesto. Tengo el Nazareno y a otros, pero siempre los buscan a ellos. He llegado a tener hasta 28 kalé diferentes”. Su experiencia como vendedora de las figuras de los malandros durante varios años en el centro de Caracas, le ha permitido ganar popularidad entre los creyentes e interesados4, conociendo así distintas versiones y relatos sobre los espíritus, e incluso ha llegado a conocer algunos familiares y amistades cercanas a ellos en vida. En medio del ruido ensordecedor de la música de los vendedores y tiendas de CD, de las cornetas de los carros, del frenesí de los transeúntes, del pánico de ser víctima del hampa, de un inesperado tiroteo, del deambular de los recogelatas, de las caminadoras que ofrecen placeres, de los rateros oportunistas, de las doñas que vienen del mercado, del olor a tabaco, a esencias de las tiendas esotéricas, se encontraba el puesto de María con sus Kalé. Es que como dice ella: “ellos no son ajenos a esa realidad nuestra de cada día, por eso la gente los quiere” En la búsqueda por conocer sobre esta faceta del espiritismo marialioncero urbano, visité de manera constante el Cementerio General del Sur (Ver figura 1). A escasos metros del sepulcro de María Francia, entidad espiritual que concede favores a los estudiantes, se encuentran dos sepulcros que contienen, el primero, los restos de Ismael González e Ismaelito Sánchez, y el segundo y más pequeño los de Elizabeth y Miguel Ratón, reco4 En el artículo de El Nacional de noviembre de 2005, titulado “También hay Santos Malandros”, fue entrevistada por Mireya Tabúes.

nocidos como entidades espirituales de la corte malandra. Este lugar significativo para los creyentes del culto, se ha convertido en el “epicentro de devocionalidad” en donde sus seguidores realizan diferentes prácticas devocionales como llevarles ofrendas, cumplir promesas, hacerles rezos e incluso pagar “misiones”5. Además de las acostumbradas ofrendas como velas y flores, se les colocan vasitos de ron y anís o botellas de cerveza, y se les encienden cigarrillos, los cuales se consumen sobre las tumbas. Tuve la oportunidad de conversar con varias personas que frecuentan las tumbas, en especial con dos muchachos que pernoctan el lugar, “El Menor” y “El Chamo Jesús”. El primero se rebusca limpiando las tumbas y poniéndose a la orden de los visitantes a cambio de una modesta recompensa, de la cual utiliza parte para hacerles ofrendas a los espíritus. El Chamo Jesús alega no recibir nada, su tarea es plenamente espiritual, se encarga de limpiar, ordenar el recinto y contribuir con los devotos como ayudar a señoras mayores a encender las velas o acompañar a algunos hasta la entrada del cementerio, etc. Ambos me comentaron que son muy numerosas las visitas. “Aquí viene gente de todo tipo. Se piensa que, como fueron malandros, lo que viene es sólo malandro ¡Tremenda falsedad! Aquí vienen muchas ma5 Pagando una misión: Término con el que se denomina en el espiritismo a la acción de permanecer un Tiempo “X” en un lugar que puede ser un portal ubicado en una casa, o en la montaña de Sorte, y también puede ser en una tumba perteneciente a un ánima milagrosa. En una misión hay un compromiso del misionante en el sentido de dar un mantenimiento al sitio, colaborar con el orden o realizar trabajo espiritual, ya sea por medio de la consulta o ejecutando acciones en beneficio de los creyentes (Báez, 2004, 57).

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APROXIMACIÓN A LA CORTE MALANDRA DEL CULTO DE MARÍA LIONZA

dres pidiéndoles que cuiden a sus hijos en la calle e incluso han venido policías de civil, pidiéndole protección a estos espíritus. Se dice que el techo que tiene la tumba de Ismael fue colocado por un alto funcionario del Gobierno” (Chamo Jesús). El propio Jesús me dijo de una manera muy emotiva que él antes de estar aquí, andaba en malos pasos y que a partir de su misión espiritual en el sitio ha sentido una liberación: “Antes andaba como inquieto consumiendo drogas o haciendo una jugada. Aquí estoy calmado, he conocido gente, me siento que estoy en algo bueno. Por eso quiero mucho a estos panas, aunque hayan hecho cosas no tan buenas. Tuvieron que tener un gran corazón ¿no te parece? Porque si no fuese así, no estaríamos nosotros los que creemos en ello rindiéndoles honores” (Chamo Jesús). Durante el tiempo que estuve frecuentando el sepulcro, constaté lo que me dijeron el Chamo Jesús y “el menor” en cuanto a la variedad y cantidad de personas que visitan el lugar, cuestión que contribuye a que el lugar sea un espacio de “circulación de narrativas”, debido a que las personas que lo visitan se cuentan historias (relatos, anécdotas) referentes al lugar o a las entidades objeto de culto. Estas narrativas giran en torno a historias de la vida de los integrantes de la Corte, en especial de Ismael Sánchez e Ismael González, al parecer los más representativos. También es muy común que se compartan experiencias personales de los devotos, vinculadas con favores obtenidos por la benevolencia de los espíritus o curaciones místicas, enseñanzas y aprendizajes transmitidos por estas entidades a través de los

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médiums6 en ceremonias rituales. En ese contexto de “circulación de narrativas” obtuve la referencia sobre algunos centros marialionceros donde se llevan a cabo sesiones espiritistas. La mayoría de ellos se encuentran diseminados por todas las ciudades de Venezuela, en especial en el caso de Caracas en los barrios. Debido a mi interés especial por la Corte Malandra, fui por referencia de algunos informantes del Cementerio a un Centro Espiritista ubicado en Catia, llamado “La Fuerza del Cacique”, reconocido por realizar sesiones espirituales en donde los médiums en rituales de trance reciben los espíritus malandros, en especial el de Ismael Sánchez. En un primer momento se me informó que los guías espiritistas de “La Fuerza del Cacique” tienen una perfumería esotérica en Pérez Bonalde y que uno de sus principales guías se llama Tibero. Al ubicarlo, pude conversar con él y le planteé mi interés por información sobre la Corte Malandra. Fue muy receptivo, invitándome a visitar los altares que se encontraban en el lugar donde se realizan las sesiones espirituales en el sector “La Cortada de Catia”. A los pocos días, visité los altares y entablé conversaciones con el resto de los espiritistas, comentándoles mis intereses. Además, el lugar funciona como una escuela de enseñanza en las prácticas del espiritismo. Su misión principal, en palabras de sus guías, es “formar practicantes honestos”. Es por eso que en las sesiones realizadas, está siempre presente el factor formativo de sus miembros. Las sesiones tienen lugar cada quince 15 6 Médium o materia, son los practicantes del espiritismo, en nuestro caso el Marialioncero, que en un contexto ritual reciben en sus cuerpos las entidades espirituales.


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días aproximadamente. He asistido a cuatro sesiones, teniendo muestras de recepción, en especial de la entidad espiritual Ismael Sánchez, quien en las últimas sesiones ha solicitado mi presencia a su lado, para que pueda presenciar sus prácticas con las personas que lo consultan. A las sesiones asisten personas con distintos intereses, ya sea consultarse para viabilizar o prevenir, cuestiones que puedan ocurrirle, por salud, prosperidad o referentes a vínculos afectivos. En el caso de las consultas con los espíritus malandros, en su mayoría tienen un carácter preventivo; es decir, previenen de acciones inesperadas de violencia, como de ser víctimas de robos, peleas fortuitas, enemigos y apartarse del mal vivir, aunque tuve la oportunidad de presenciar curaciones místicas y tratamientos de desintoxicación realizados por Ismael (no es común la realización de este tipo de actividades por ello). Una práctica muy constante realizada por estos “hermanos espirituales” es el “cruce”, que consiste en realizar sobre los cuerpos de los que solicitan protección, varios cruces o líneas con un puñal, y luego se procede a colocarle un collar largo cruzado de varios colores, conocido como “las guerreras” (Ver Figura 2).

gas horas. Además, con la particularidad de conocer espíritus malandros propios de Valencia, como “Gurutaco” y “Zapata”. Nos informaron que en el Cementerio Municipal de Valencia se encuentra el sepulcro del “Negro Antonio” y “Gurutaco”, donde al igual que en el Cementerio del Sur, sus tumbas se han convertido en un espacio devocional de encuentro de sus seguidores.

Otro Centro Espiritista que tuve la ocasión de visitar fue en Valencia, junto con un grupo de cuatro personas de Ávila TV, que tenían el interés de realizar un breve documental sobre la Corte Malandra. Estas experiencias con material audiovisual, me permitieron extender mis informantes y ampliar mis referencias. Aunque no proseguí mis contactos con los espiritistas de Valencia, presenciamos una sesión espiritista donde pudimos conversar con varias entidades espirituales de la Corte Malandra durante lar-

La inserción o el acceso en términos etnográficos, nos posibilita observar la variedad de imágenes e iconos, escuchar los relatos y anécdotas, participar en las efervescencias de las ceremonias rituales presentes en las sesiones espirituales y vivenciar el fervor popular encarnado en el culto de María Lionza, expresado en lo que el antropólogo brasileño Roberto Da Matta llama “la tradición cultural de lo popular” o “popularismo”7. “Un

Foto 2 Devoto después de cruzamiento frente al altar Realizada en octubre de 2008 por José A. Matos

Gran parte de la información obtenida sobre esta Corte del espiritismo marialioncero urbano, proviene de los seguidores, devotos y espiritistas de oficio de los escenarios mencionados.

7 Da Matta (1995: 69) no se refiere a “lo popular surgido de la tradición moderna, indivi-

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universo que rechaza efectivamente la indiferencia y la impersonalidad que nacen de la compartimentación y la extrema especialización del conocimiento y mercado (…) He ahí una tradición de lo popular que se resiste a transformarse en cultura de masas, y que protesta igualmente contra la visión aristocrática que viene de arriba. Así es un popularismo que se define como la ideología de los pobres” (Da Matta, 1995, 64). Ahora bien, en cuanto a la Corte Malandra nos interesa indagar sobre las afirmaciones hechas por la mayoría de los devotos y practicantes del espiritismo marialioncero, con quienes conversamos en los escenarios antes descritos, referentes al carácter o “función preventiva y solidaria que caracteriza a esa corte espiritual”. ¿Qué busca esa función preventiva llevada a cabo por los espíritus que poseen los cuerpos de los vivos? Un aspecto significativo es el señalado por Marc Augé, esos “espíritus” que “cabalgan” o poseen los cuerpos de las materias o médiums, buscan denunciar una “situación de violencia generalizada”: “(…) pero también hablan de la solidaridad de los pobres, dicen que los malandros abatidos son víctimas más que culpables, víctimas de una situación cuyos verdaderos responsables siguen impunes; reconcilian por un instante a todos los agredidos o agresores ocasionales, que están sometidos a una violencia mayor” (Augé, 2004, 185). Hay a nuestro parecer en el culto a esos personajes “transgresores de la ley”, la recreación o emergencia de un espacio donde se escuchan las voces dualista y capitalista. De ese populismo que se transformó en cultura de masas”.

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bajas8 o silenciadas por los discursos dominantes que han estigmatizado a los pobladores de los barrios como responsables principales de la violencia generalizada. En ese sentido, nos interrogamos sobre el potencial del imaginario popular y la resignificación del malandro en ese culto.

3. LA CALLE Y LO SAGRADO Un aspecto que el sociólogo argentino Daniel Míguez, al referirse sobre la religiosidad y la canonización popular de delincuentes en la Argentina9, considera de gran relevancia es acudir a los “relatos míticos” que los creyentes relatan sobre esas figuras veneradas: “Los relatos míticos son importantes porque revelan claramente la moral vigente en su sector social. De modo que los relatos no necesitan negar su condición de transgresor de la ley para poder reivindicarlo como santo. Sin embargo, describen un tipo particular de delincuente que lo hace moralmente reivindicable: una vez robaron un camión de La Serenísima y repartieron yogures a todas las familias con pibes, que en la villa son casi todas; robaron un camión con camisa Lacostre, y repartieron por todos lados, la villa se puso cheta. O cuenta la madre de Víctor Vital: cuando yo no estaba, me contaban las vecinas que organizaba un comedor en casa y 8 En cuanto a una propuesta que permite recuperar las voces silenciadas de tantos protagonistas subalternos (mujeres, campesinos, trabajadores) que son generalmente olvidados por la línea dominante del discurso historiográfico. Ver Ranahit Guha (2002), Las Voces de la Historia. 9 Víctor Vital, alias “el Frente”, es uno de los santos populares que, junto con el Gauchito Gil, Bailoreto, conforman el panteón de bandidos popularmente santificados (ver “Robin Hood en la Villa”, pág. 76–79 en “Los Pibes Chorros”.


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traída a la gente para que coma” (Míguez, 2004, 78). En esos relatos se refleja la visión que tienen de esos personajes sus fieles, y se “justifican” moralmente sus acciones transgresoras de la Ley. Al robar para darle a los más necesitados, y al mostrar solidaridad con sus vecinos, los conviertes en figuras emblemáticas de su comunidad. Se trata de alguna manera de resaltar sus valores, códigos de honor y estilos de vida en el presente. Durante la búsqueda de información sobre la Corte Malandra, escuché relatos sobre sus integrantes referidos a algunas figuras en particular o a la Corte en general. Veamos algunos de esos relatos, testimonios o explicaciones de esa expresión de religiosidad urbana. Tuve la oportunidad de conversar con el espiritista y babalao Gonzalo Báez, para quien10 “La Corte Calé surge a mediados de los 80 … Está compuesta por desesperados habitantes de los barrios que, tomando el camino del delito, se convierten en una especie de protectores de sus vecinos. Protectores en el sentido de proveerles a ellos de cosas que les estaba negado por el estado de pobreza en que vivían (…) Se trataba, en términos de Báez, de personas que buscaban un beneficio inmediato a la comunidad, ya que no existían en aquellos tiempos los caminos para la participación de los sectores populares (…)”. Ellos asaltaban camiones de bienes, generalmente alimentos, y los repartían a sus vecinos. Era una solución pragmática a las necesidades básicas de 10 Editor de la revista “Los Orishas”, de aparición mensual. Además parte de la conversación que sostuvimos con Báez aparece en el documental “La Corte Calé” de Ávila TV, editado en 2008.

ciertos sectores urbanos, pero efectiva debido al abandono y a la carencia de condiciones dignas de vivienda en que se encontraban. Figueras (2006:31), investigador del culto y espiritista, subraya ese “carácter solidario” de los integrantes de la Corte Malandra hacia la gente del barrio: “Ellos no robaban, no maltrataban a la gente de su barrio. Ellos protegían a su gente de otras bandas de otros lugares. Ellos, queridos por la gente de su barrio, tenían su propio criterio de la justicia y sólo entendían que la injusta sociedad no le daba oportunidades para estudiar o trabajar, que la sociedad estaba profundamente dividida entre los que tenían y no tenían, y a ellos no les quedaba otro camino que robar para ayudar a su familia y a su barrio”. Una de las figuras más representativas de la Corte Malandra es Ismael11, quien posee cualidades de generosidad y solidaridad que suelen atribuirse a los integrantes de la Corte. En varias sesiones espiritistas tuve la oportunidad de escucharlo a través de algunas de sus materias y presenciar sus trabajos espirituales. Me mencionó que su barrio era el 23 de Enero (aunque también transitaba el Guarataro y Pinto Salinas), lugar donde murió apuñalado por uno de sus conocidos, el malandro “Leo”. Sus anécdotas e historias transmiten cierta sabiduría de la vida, en un lenguaje propio de la calle. Desde el primer momento que pude escucharlo, me dijo “que no había sido ningún santo, había matado, robado y consumía droga, pero no tratábamos de hacer daño a la gente, los vecinos me entienden y 11 Varias personas aseveran que existen 3 Ismael en la corte: Ismael González (“el estricto”), Ismael Sánchez (Ismaelito) e Ismael Solórzano. Aunque esto sigue siendo motivo de discusión y confusión entre los propios espiritistas. Ver para mayor información: Báez (2004).

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regalábamos cosas e incluso dinero a aquellos que lo requerían. Así todo estaba bien, había como quien dice de ambos un respeto…”. Un aspecto que señaló en relación con el sentido de la solidaridad era que dentro de su banda había amistad. “Mira, yo ayudé a chamos que andaban como en un hoyo por causa de la droga. Muchos andaban conmigo en la banda, no se la prohibí porque yo consumía, pero no andaba todo el tiempo así, ido y pegao por querer más. El Ratón era uno, siempre andaba pendiente de consumir”. Las respuestas de Ismael eran directas, cargadas con bastante gestualidad, ambientadas con un fondo musical de salsa vieja, ritmo que seguía al golpear con su cuchillo una botella vacía. Un aspecto curioso es que Ismael y otros espíritus como Freddy, Zapata, José Antonio, Leo, Machera y el “Ratón”, quienes pudimos escuchar a través de algunas de sus materias, insisten que lo principal son las acciones de bien que ellos realizan en las sesiones y a sus creyentes. Estos espíritus cumplen una función “orientadora”, cuestión que se hace explícita en la forma cómo relatan las diferentes historias de las curaciones y orientaciones que han realizado con sus fieles. El “chamo Freddy” dijo que ha prevenido a muchas personas que estaban en peligro: “Chamo, te vienen unos tiros, salte de esas cosas…”, pero muchos no agarran consejo y les ocurre lo inadvertido. Un informante en El Cementerio del Sur, el “Chamo Jesús”, me afirmó que él estaba aquí cumpliendo una misión encomendada por el propio Ismael, para que dejara los vicios: “De hecho, estoy aquí por él (me señala la tumba de Ismael), digamos pagando un cumplido, y desde que estoy aquí haciéndole sus atenciones en la tumba me ha ido bien”.

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Jesús entrelazaba cuando hablaba sus vivencias con relatos de los personajes de la Corte. “Ellos eran unos chamos que tenían una banda y siempre se ayudaban entre sí. Así me dijo un mayor que los conoció, no dejaban morir a ninguno de los suyos. Pana, eso ya no se ve…” Una espiritista del 23 de Enero, la señora Julia, al comentarle mi interés por la Corte Malandra, me explicó que esos espíritus son “ánimas agónicas”, muchas de ellas vagando en pena. Por eso se le considera en el espiritismo una Corte de baja luz. La mayoría han muerto en circunstancias violentas (abaleados, apuñalados) en enfrentamientos entre bandas, efectivos policiales o alguna “culebra pendiente”. Julia afirma que conoció a “Mario”, un joven de la zona que ella misma consultaba, que había mostrado un interés en el espiritismo y en sus últimos años de vida se había alejado de la venta de droga, pero un viejo enemigo lo sorprendió con un tiro en la espalda. “Ahora Mario, después de años de muerto, baja en las sesiones espirituales e incluso no sólo aquí, sino en otros portales espirituales, aconsejando y ayudando en especial a jóvenes con problemas de conducta”. Con rostro de tristeza me enseña una foto de hace aproximadamente 17 años donde aparece “Mario” con otras personas, y me comenta que era un muchacho que se debatía entre seguir en sus andanzas que le proporcionaba el dinero suficiente para mantener a su joven esposa, su hijo y a su madre, o retirarse y aventurarse (debido a su poco grado de instrucción) a la búsqueda (formal) de un trabajo legal. El “menor”, un adolescente de 15 años que con frecuencia visita y lim-


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pia las tumbas de los Calé, nos relató la forma como su fe en estos espíritus aumentó desde que le ocurrió un acontecimiento extraordinario: “Vivo cerca de El Cementario, en el Sector La Quinta, vengo a cuidar las tumbas de Ismael y de Elizabeth y a trabajar limpiando las tumbas de la gente que visita a sus muertos … Con parte del dinero que hago limpiando las tumbas, le compro ofrendas a Ismael y a Elizabeth, porque les tengo mucha fe. Ellos me ayudan bastante, yo vivo con mi mamá y cuatro hermanos pequeños, y los ayudo. Por eso trabajo: aunque siempre he trabajado, antes me lo gastaba fumando marihuana y a veces piedra. Pero ¡te cuento! Una vez me dio esa vaina, una… (Hace gestos de respiración acelerada y mareo) sobredosis. Entonces llegué hasta la tumba de Ismael y me acosté cerca de ahí. Cuando me levanté con el cielo ya oscuro, no sentía ninguna molestia, como si nada ¡Pana! Desde ese día sólo de vez en cuando fumo un tabaquito, estoy seguro de que Ismael me echó una mano. Yo estaba como muerto, nunca me había sentido tan mal. Ahora siempre le coloco su cigarrito, velas y flores. Hace poco fui a una sesión y pude verlo. Me dijo: “ahora eres de los nuestros”. Yo me sentía muy feliz. ¡Hasta lloré!”. Estos relatos contados por los devotos y gente vinculada al espiritismo, expresan la “dignificación” de las figuras de la Corte Malandra. La reconstrucción “mística” de personajes como Ismael y otros, al reconocerse sus actitudes solidarias con la gente de su barrio, ocurre ese proceso de dignificación en donde se emparentan la dimensión religiosa, la ética y el reclamo o denuncia popular. a) Se legitiman ciertas estrategias de sobrevivencia (el robo) como consecuencia de una situación de in-

justicia del orden social. Míguez lo expresa cuando explica la canonización popular de delincuentes. “Estas figuras establecen un orden moral donde la justicia, vista como la distribución equitativa de la riqueza, es superior al valor de la propiedad individual. Por eso, un ladrón puede ser santo si roba para compensar una injusticia mayor” (Míguez, 2004, 78). b) Se asiste a una especie de “nostalgia” o “añoranza” por la existencia de unos códigos éticos del delincuente en el barrio, que posibilitaban ciertas normas de convivencia. Resaltando así, el estereotipo del “buen delincuente” o del “malandro pana”, cuestión cada vez más inexistente, como lo afirma Deisy de 72 años, una espiritista y líder popular de La Pastora: “Ahora los malandros no son como antes, que robaban con amabilidad (risas). Los de ahora para probar que son bravos e intimidar hasta te humillan y en el peor de los casos te matan. Lo que pasa es que las bandas de delincuentes actuales influyen mucho sobre el comportamiento del individuo. Antes o en algunos momentos estaba la comunidad por encima de la banda. Ahora es la banda Los Fulanos hicieron esto y aquello, dominan aquel territorio y aquel otro. Buscan probar su capacidad de poder. Entonces las consecuencias las pagan siempre los más inocentes, cuando se arman verdaderas guerras entre bandas por territorios, ajustes de cuentas o con los policías”. También estos relatos nos muestran algunas de las experiencias del habitante de los sectores populares urbanos, de los llamados por Valera (2006: 10) “los sujetos / as populares, que muchas veces son convertidos en extraños, en excluidos, en parias”, cuyas experiencias de vida nos desvelan un dolor muchas veces silenciado. De ahí, que ocurra un encuentro en-

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tre los creyentes, las figuras sujetas a devoción (entre “vivos y muertos”) al verse reflejados los primeros en unas experiencias marcadas por una “memoria trágica”, producto de una violencia ejercida sobre los más pobres. En ese sentido, Ferrándiz (2004: 194) utiliza la metáfora del “espacio herido de la cotidianidad” para referirse a esas experiencias sociales signadas por la violencia: “Se trata de un modo de estar – en – el – mundo traumático, difícilmente comunicable, raramente verbalizado, con un gran potencial para desestabilizar universos simbólicos y con un ámbito epistemológico poco compatible con naciones absolutistas tales como “verdad” o “falsedad”” Es ese espacio propio de la violencia de la vida cotidiana y de un “modo de estar – en – el – mundo” es el que emerge en los espacios sagrados de las prácticas espiritistas marialionceras. Convergiendo así violencia y espiritismo a través de los campos sensoriales del trance. Los espíritus malandros “ciudadanos trágicos de un espacio herido (…) traen a los cuerpos de sus materias un estado existencial que combina una intensa implicación corpórea con un innegable desparpajo en las acciones ceremoniales” (Fernándiz, 2004: 204). En las sesiones que asistimos, estos espíritus reflejan en sus materias las vicisitudes de las que fueron víctimas y las consecuencias de una vida en exceso. Tal es el caso del malandro José Antonio, que su voz es casi un susurro producto del excesivo consumo de droga o del “Ratón” que de forma paranoica siente acoso por una supuesta presencia policial. Otros, como el caso de Freddy, como señala Ferrándiz, encoge un brazo como consecuencia de un disparo en una riña con policías. Lo que sí es común en la mayoría de estos espíritus es la solicitud de músi-

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ca de salsa vieja y sus respectivas pistolas, puñales, botellas de anís y cigarros12. Otro espacio sagrado donde se colocan esos elementos como ofrendas es en el altar compuesto por las iconografías de los malandros, los cuales en su mayoría se asemejan al estereotipo del look del joven actual, incorporándole utensilios propios del delincuente (pistola y cuchillo) y marcándoles cicatrices. Esta iconografía, aunque fue motivo de inconformidad por algunos fieles y espiritistas al verlas representadas con un look muy contemporáneo y un estilo muy agresivo. Veamos un altar en donde se condensan los objetos propios de la Corte Malandra (gorras, lentes, puñal, pistolas) con sus típicas ofrendas: cigarros, licor y velas (Ver foto 3).

Foto 3. Altar con objetos propios de la Corte Malandra del Centro Espiritual “La Fuerza del Cacique”, Marzo de 2008. Foto realizada por J.A. Matos

Estos espíritus “promueven la continuidad de los espacios sagrados con las calles (…) La llegada de los malan12 Esto viene a ser uno de los elementos novedosos que han introducido los espíritus malandros en el culto marialioncero. En el caso de la droga, la mayoría de los espiritistas evitan dárselas o la sustituyen con productos que se asemejan, como talco por perico, y se entregan cigarros sin filtro que se asemejan al de la marihuana.


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dros al culto entraña una compleja inscripción de los espacios urbanos de violencia en los cuerpos de las materias y fieles, que se producen a través de esta continuidad sensual entre el trance y la intensidad de la vida de los barrios” (2004, 2005). En ese sentido, el culto de María Lionza, al no ser una “práctica anquilosada o enraizada en tradiciones estáticas” (Ferrandiz), articula a través de su “habitus espiritista” espacios diversos (en este caso violentos y dolorosos) de la realidad venezolana actual.

4. LA DIGNIFICACIÓN DEL MALANDRO ¿Qué representan estos personajes de la religiosidad popular que emergen como especie de nuevos héroes urbanos? Héroes o no, el malandro como tal se ha convertido en un personaje central en el imaginario urbano. Su figura ha venido a consolidarse como el genuino representante del “terror cotidiano” (Ferrandiz, 2004) o el “bárbaro” (De Freitas, 1995) de nuestro tiempo. A través de discursos institucionalizados (Estado) y especializados (medios de comunicación), “el malandro” se ha venido prefigurando como el protagonista principal de la violencia urbana. Estos discursos no sólo han contribuido a crear un perfil estereotipado del malandro, sino a delimitar su territorio o fijarlo a un ámbito espacial. En ese sentido, como señala De Freitas (1995: 148), la prensa amarillista, la “proliferación de revistas y programas de televisión” sobre el crimen “han servido para fomentar la idea de que sólo en los barrios se producen hechos violentos y, por ende, que tales hechos violentos son de la autoría exclusiva de quienes habitan esos espacios, lo que ha generado una represión policial carente de cualquier tipo de límites”. Esto contribuyó

a crear un ambiente de legitimación de la denominada “guerra al hampa” con las muy recordadas redadas policiales y estrategias de seguridad urbana llamadas “operativos de profilaxia social”, que se convirtieron en verdaderos laboratorios represivos. El malandro pasó a ser el foco de miradas de los “emprendedores morales”13 (Becker, citado por Kessler, 2004: 76), quienes ven en los habitantes de los barrios los culpables por excelencia de la situación de violencia urbana, desencadenando un intenso proceso de “estigmatización” e “indignación territorial”, activándose unos dispositivos por medio de las “crónicas rojas” y los “discursos policiales” que estereotipan al delincuente. Veamos algunos elementos descriptivos del presunto delincuente: Estereotipo del Malandro (por parte de las autoridades policiales): “Ser “niche” o “moreno”; “Tener cara de choro”; “Caminar como mono”; “Hablar malandro o calé”; “Vestirse como tierrúo: zapatos de baloncesto, chaqueta de jean o de cuero, franela de colores llamativos, gorras y otras prendas con emblemas deportivos”; “Escuchar salsa” (Freitas, 1995). La eficacia de los discursos policiales y de la prensa sensacionalista, llevaron a legitimar una violencia institucional al ampararse en las leyes para reprimir y violentar los derechos humanos de un sector de la población. 13 Los procesos de etiquetamiento, según Becker (Citado por Kessler, 2004: 76), requieren siempre de un “emprendedor moral”, un actor que designe a otro como desviado desencadenando el proceso de estigmatización”. Es muy representativa al respecto, la figura del antiguo Ministro del Interior Ramón Escobar Salom (ver sus declaraciones en el Diario de Caracas, 18 de marzo de 1994).

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El ser un joven proveniente de un barrio significó muchas veces ser blanco constante de la violencia ejercida por las autoridades policiales a través de arrestos masivos. Estos procesos de estigmatización crearon profundas escisiones o brechas en la vida urbana “al demonizar ciertos grupos urbanos fortalece el imaginario de limpieza social que trastoca no sólo el paisaje arquitectónico de las ciudades, sino sus formas de socialidad” (Reguillo, 2001, 79), acentuando las estrategias de distinción o “los códigos de polarización” entre los que están adentro / afuera del barrio. En ese contexto de “crisis urbana”14 de violencia generalizada producto del Estado y sus aparatos represivos y la complicidad de los medios informativos, consolidándose un “sistema de exclusión” que convierte al barrio y a sus pobladores en “indignos”, emergiendo así lo que Pedrazzini y Sánchez (2001) llaman “la cultura de la urgencia” como consecuencia de la: “represión a los marginales en nombre de la defensa del ciudadano. Frente a esta exclusión, la cultura de la urgencia ha respondido con la trampa, que no es sino una forma ingeniosa de darle la vuelta a la exclusión económica (…) La informalidad económica del vendedor ambulante, como la violencia del malandro, no son sino medios de urgencias, puestos en prácticas por obligación y no por gusto y, por tanto, no representan los fines de la cultura de la violencia” (Pedrazzini y Sánchez, 2001, 47). 14 “La crisis urbana de la ciudad se caracteriza por desigualdades sociales, deterioro en las condiciones de vida de los trabajadores y sectores populares y un crítico estado de los servicios colectivos que se podrían evaluar como deficitarios” (Pedrazzini y Sánchez, 2001: 11).

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Esta cultura de lo cotidiano constituida por una serie de estrategias de sobrevivencia aplicadas en la calle, tiene como las expresiones más extremas las figuras del malandro, las bandas y los niños de la calle. Los malandros, como reiteran varios análisis sobre la violencia urbana son “extremadamente representativos de la sociedad contemporánea, o al menos significativos de las mutaciones trágicas que ha conocido esta sociedad desde 1983. Son los signos premonitorios de la nueva forma social, aquella que surge dictada por la dificultad de sobrevivencia en el mundo urbano” (Pedrazzini y Sánchez, 2001: 72). Las bandas y los niños de la calle, a diferencia del malandro, son parte de la violencia más extrema o del “proceso de autonomización de la violencia delincuencial” (Moreno, 2007). Se trata de una violencia desarraigada de los antiguos códigos éticos y valores comunitarios del “control social” que posibilitaban acuerdos de convivencias entre los “antiguos malandros” y la comunidad. “Los “antiguos malandros” estaban sometidos a un control social bastante fuerte y eficaz. Por control social entendemos ahora la opinión de la gente, la manera de tratar de la gente, las condiciones no expresadas pero presentes en las prácticas relacionales para no delatar, no negar el trato, etc.” (Moreno, 2007, 858). El malandro, a pesar de su “actitud individual”, no era individualista, cuestión evidenciada por su trato respetuoso y solidaridad con sus vecinos. Éste, al ser la figura más integrada de la “cultura de la urgencia”, su uso de la violencia no significó un fin en sí mismo. Sus actos delictivos obedecían más a las necesidades de sobrevivencia y de respuesta a un sistema de exclusión social. Ahora bien, según estudios recientes sobre el “delincuen-


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te venezolano violento de origen popular” (Moreno, 2007) se observa en los últimos años la desaparición del “malandro integrado” o de los vínculos societales que regulaban la violencia en la comunidad. “Actualmente (…) el malandro ha roto los únicos límites que respetaba, los de convivencia en la comunidad. Con eso se ha puesto en contra de ella, no tanto porque la agreda sino porque le da lo mismo lo que piensen de él y la actitud que ante él tome la gente. De esta manera, han desaparecido las posibilidades de convivencia” (2007, 864). Volviendo a la Corte Malandra, observamos en las entrevistas realizadas a los informantes que un tema recurrente es la “heroicidad del malandro” o la mistificación del malandro viejo o llamado por los estudiosos “malandro antiguo” (Moreno, 2007) o “integrado” (Pedrazzini y Sánchez, 2001), cuyas cualidades era estar dispuestos a establecer una forma de convivencia o mecanismos de control expresados en algunos acuerdos implícitos entre ellos y sus vecinos, para lograr cierta armonía en la comunidad donde residían e incluso algunos se convirtieron en verdaderos “Robin Hood” al compartir parte de su botín, logrando así el reconocimiento de héroe popular y de leyenda urbana como las que nos cuenta el chamo Jesús, refiriéndose a la Corte Malandra: “Un señor de 70 años que conoció a algunos me dijo que éstos eran unos chamos que subían camiones de comida y lo repartían a la gente del cerro arriba. Hacían una fiesta, ya que colocaban música mientras repartían alimentos, lograban por momentos ayudar a la gente y olvidarse de sus penurias…”. Si bien son escasas o inexistentes las manifestaciones de esas formas de

sociabilidad en la actualidad, se resisten a desaparecer en la memoria popular al ser recreadas por un imaginario popular en los escenarios de religiosidad urbana del espiritismo marialioncero en donde emergen las voces de sus propios protagonistas: los malandros. Se trata de la liberación de “paradigmas culturales y aspectos psicológicos que habían estado adormecidos (…) Aunque la voz que ellos emiten es el reconocimiento y legitimación del bárbaro, no se los reprime, no se los oculta; por el contrario, se los venera y se les pide fuerza, se los tiene de modelo de guerrero y luchador” (Salas, 2007, 4) Esos personajes, al ser deificados como figuras religiosas establecen15 un “continuum” en el plano espiritual de funciones de control social al aconsejar, orientar a sus fieles y ayudar a aquellos que se encuentran insertos en acciones delictivas y en el mal vivir. Sus voces ya no son reprimidas, sino que se convierten en la esperanza de muchos de sus seguidores. Es que, como me dijo un creyente: “ellos no habían muerto, estaban de parranda”.

5. CONCLUSIONES La Corte Malandra es una expresión cultural que rememora a unos personajes que, viviendo en condiciones adversas, optaron por transitar en una zona fronteriza entre la legalidad y unos códigos locales de sobrevivencia que transgredían la Ley. Ellos, al igual que muchos jóvenes de nuestros barrios, fueron víctimas de un sistema social que los excluyó de los procesos productivos, de las formas de participación y que los reprimió con un sistema legal que v por el solo hecho de ser joven y del barrio 15 No existe un patrón definido de los espíritus Kalé, ya que cada vez se incorporan más. Esto lo determinan los practicantes del culto.

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APROXIMACIÓN A LA CORTE MALANDRA DEL CULTO DE MARÍA LIONZA

se era una amenaza. Por eso, la Corte Malandra se convierte en una fuente de energía ética y espiritual a quienes hoy tenemos la esperanza de un mundo más justo y solidario. A nuestro parecer esta expresión cultural no obedece a una “apología de la violencia” que algunos observadores le han atribuido. Esta manifestación religiosa – urbana al “reconocer la necesidad expresiva de la violencia” no la niega al ritualizarla en las ceremonias religiosas, se le previene y se denuncia la violencia de raíz. Aquella generada por los delincuentes de cuello blanco y por las instituciones políticas, verdaderas responsables de profundizar grandes brechas y polarizaciones en la sociedad venezolana.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Ascencio, M. (2007). Las Diosas del Caribe. Ed. Alta, Caracas Augé, M. (2004). ¿Por Qué Vivimos? Por una Antropología de los Fines. Ed. Gedisa. Barcelona. España Báez, G. (2004). “La Corte Malandra”, en Los Orishas, Nº 9. Editorial S/N. Caracas Balandier, G. (2003). El Desorden. La Teoría del Caos y las Ciencias Sociales. Barcelona, Ed. Gedisa. Barcelona. España Barreto, Daisy (1995). “El Mito y Culto de María Lionza: Identidad y Resistencia Popular”, en Historias de Identidad Urbana. Ed. Tropykos. Caracas. Briceño, Y. (2006). Del Mestizaje a la Hibridación: Discursos Hegemónicos sobre Cultura en América Latina, Fundación CELARG. Caracas.

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Da Matta, R. (1995). “El Carnaval como Autointerpretación Brasileña”, en Palabra y Obra en el Nuevo Mundo, Nº 4. Siglo XXI. México. De Freitas, J. (1995). “Bárbaros, Armados y Peligrosos. La Eficacia del Discurso sobre Violencia Popular Urbana”, en Historias de Identidad Urbana. Ed. Tropykos, Caracas. Fernández, A. (2000). El Culto a María Lionza: La Eficacia Simbólica del Poder. Trabajo especial de Grado: Escuela de Antropología, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, UCV. Caracas. Ferrándiz, F. (1996). “Malandros, Africanos y Vikingos: Violencia Cotidiana y Espiritismo en la Urbe Venezolana”, publicado en las Memorias del VII Congreso de Antropología Social: Antropología de América Latina, septiembre. Zaragoza. España Ferrándiz, Francisco (2004). Escenarios del Cuerpo: Espiritismo y Sociedad en Venezuela. Universidad de Deusto. Bilbao. Figueras, J. (2006). “Cómo Nació la Corte Malandra”, en Los Orishas, agosto, Nº 40. Editorial S/N. Caracas. Kessler, G. (2004). “De Proveedores, Amigos, Vecinos y Barberos. Acerca del Trabajo, Delito y Sociabilidad en Jóvenes del Gran Buenos Aires”, en Desacatos, Nº 14, primavera – verano, pp. 60 – 84. México, D.F. Maffesoli, M. y Gutiérrez, D. (2005). Anomia y Tragedia en el Mundo Hispano. Prefacio de la Tajada del Diablo. Siglo XXI. México.


JOSÉ ANTONIO MATOS CONTRERAS*

Matos, J.A. (2009). El Culto a María Lionza: Una Expresión Religiosa del Pueblo Venezolano, en Los Orichas. Nº 78. Noviembre de 2009, pp. 63 – 67. ed. S/N. Caracas. Míguez, D. (2004). Los Pibes Chorros. Ed. Capital Intelectual. Buenos Aires. Moreno, A. (2007). Y Salimos a Matar Gente. Investigación sobre el Delincuente Venezolano Violento de Origen Popular. Tomo II. Zulia, Ed. Universidad del Zulia. Maracaibo. Venezuela. Pedrazzini, Y. y Sánchez, M. (2001). Malandros, Bandas y Niños de la Calle. Ed. Vadell. Caracas. Pollak Eltz, A. (1994). La Religiosidad Popular en Venezuela. Ed. San Pablo. Caracas. Pollak Eltz, A. (1998). “La Religiosidad Popular en Venezuela”, en Venezuela: Tradición en la Modernidad. Ed. Equinoccio. Caracas. Reguillo, R. (2001). “Miedos: Imaginarios, Territorios, Narrativas” en Metapolítica, Vol. 5, Nº 17, enero – marzo. México, D.F. Salas, Y. (2007). “La Dramatización Social y Política del Imaginario Popular: El Fenómeno del Bolivarianismo en Venezuela”, en http://bibliotecavirtual-clacso.org.ar/ar/libros/Junio de 2008.

Valera – Villegas, G. (2006). Relato, Tiempo y Formación. Lectura Antropoética del Paria. Caracas, Fundación CELARG. Wacquant, L. (2001). Parias Urbanos: Marginalidad en la Ciudad a Comienzos del Milenio. Manantial. Buenos Aires.

INFORMANTES CLAVES CITADOS Chamo Jesús y El Menor: Devotos frecuentes de la tumba de Ismael Sánchez. Contactados en marzo de 2008. Tibero: Espiritistas marialionceros, materia principal del Centro Espiritista “La Fuerza del Cacique”. Contactado en enero de 2008. Julia: Espiritista marialioncera, contactada en marzo de 2008. Daisy: Espiritista marialioncera y líder comunitaria en La Pastora, contactada en marzo de 2008. María: Vendedora informal de figuras religiosas, contactada en noviembre de 2007. Gonzalo Báez: Babalao y editor de la Revista Los Orichas, contactado en enero de 2008.

Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) (2003). Documento Rector. Caracas.

* Sociólogo, Docente de la Universidad Bolivariana de Venezuela sede Caracas. Correo electrónico: jmatos007@hotmail.com

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RESEÑAS

EVENTOS ACADÉMICOS

PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE PENSAMIENTO CRÍTICO Y ALTERNATIVO PRE-ENCUENTRO DE L A ASOCIACIÓN LATINOAMERICANA DE SOCIOLOGÍA (ALAS) MARACAIBO, 2 AL 4 DE MARZO DE 2009 PROGRAMA Lunes 2 de marzo Auditorio del Banco Central de Venezuela 04:30 – 06:00 p.m. Acto de instalación Himno Nacional a cargo de la Coral Wayunaiki de la UBV Palabras de Apertura, a cargo de: • Estílita Molero, Coordinadora del Congreso • José Huerta. Coordinador de la UBV – Sede Zulia • Yadira Córdova. Rectora de la UBV 06:00 – 07:00 p.m. Conferencia inaugural América Latina Interrogada, a cargo de: • Jaime Preciado Coronado. Presidente de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) Presenta: Alexis Romero Salazar. Secretario Ejecutivo de la Asociación Venezolana de Sociología 07:00 – 08:00 p.m. Actividad cultural y social

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Martes 3 de marzo UBV- Sede Zulia 07:30 – 08:30 a.m. Inscripción y entrega de materiales en el Salón Vidal Chávez 8:30 – 10:00 a.m. Conferencia Magistral en el Auditorio Karl Marx Pensamiento Crítico y Alternativas de Transformación en América Latina, a cargo de: • Raquel Sosa Elizaga. Profesora de la Universidad Autónoma de México. Expresidenta de ALAS • Moderadora: Haydée Ochoa Henríquez. Coordinadora de Investigación y Estudios Avanzados de la UBV en Zulia, Merida y Trujillo 10:00 – 12:00 a.m. Foro Temático en el Auditorio Karl Marx La Construcción del Poder Popular, a cargo de: • Javier Arrúe. Diputado a la Asamblea Nacional • Santiago Arconada. Promotor de las Mesas Técnicas de Agua • Orlando Yajure. Profesor de la Universidad Central de Venezuela • Emilio Chirinos. Profesor de la Universidad del Zulia • Moderadora: María Alejandra Portillo. Profesora de la UBV – Sede Zulia 12:00 – 01:00 p.m. Receso 01:00 – 04:00 p.m. Presentación de ponencias en Mesas de Trabajo y entrega de certificados a los ponentes Miércoles 04 de marzo Sede UBV – Zulia 08:30 – 10:00 a.m. Conferencia Magistral en el Auditorio Karl Marx El Cambio Social en Venezuela y el Pensamiento Crítico Latinoamericano, a cargo de: • Oscar Battaglini. Profesor de la Universidad Central de Venezuela • Moderadora: Carmen Simona Matute. Profesora de la UBV – Sede Zulia 10:00 – 12:00 a.m. Foro Temático en el Auditorio Karl Marx Universidad y Revolución, a cargo de: • Luis Damiani. Vicerrector de la UBV

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RESEÑAS

• Antonio Castejón. Director de la OPSU • Xiomara Muro. Secretaria de la UBV • Teresa Gamboa. Profesora de la Universidad del Zulia Moderador: José Huerta. Coordinador UBV-Sede Zulia 12:00 – 01:00 p.m. Receso 01:00 – 04:00 p.m. Continuación presentación de ponencias en Mesas de Trabajo y entrega de certificados a ponentes 04:00 – 05:00 p.m. Acto de clausura en el Auditorio Karl Marx Entrega de certificados a participantes en el salón Vidal Chávez

Mesas de Trabajo Comunicación social

Transformación del Estado

Cultura y Religión

Organizaciones y Gestión

Curriculum y Pedagogía

Participación y Poder Popular

Educación

Estudios Políticos y Jurídicos

Educación Superior

Economía y Desarrollo Endógeno

Epistemología

I JORNADAS DE PRODUCCIÓN Y RECREACIÓN DE SABERES- UBV- SEDE ZULIA UNIVERSIDAD REVOLUCIÓN Y CONSTRUCCIÓN DEL PODER POPULAR MARACAIBO, 7 Y 8 DE OCTUBRE DE 2009 Propósito y Metodología Las I Jornadas de Producción y Recreación de Saberes se realizarán por regiones, como antesala a las Jornadas Nacionales de toda la institución. El objetivo es intercambiar experiencias de investigación a través del encuentro y debate entre los miembros de la comunidad académica para aportar a la construcción colectiva de propuestas y fortalecer la producción y recreación de saberes para el poder popular, desde nuevas matrices del pensamiento crítico, alternativo y transformador de la práctica social, política y académica. Se desarrollarán a través de Foros y Mesas de trabajo para discutir ponencias,

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cuyo tema lo constituyen las diez áreas académicas de la Universidad, organizadas en cinco mesas de trabajo. Mesas de Trabajo • Estado, Sociedad, Diversidad Cultural, Derecho Social y Poder Popular • Geopolítica, Integración Regional, Seguridad Integral, Hábitat, Ecodesarrollo y Ordenamiento Territorial • Desarrollo Productivo, Economía Alternativa, Energía y Desarrollo Endógeno • Independencia Científica y Tecnológica, Comunicación y Soberanía, Educación Emancipadora y Pedagogía Crítica • Salud Colectiva y Derecho a la Vida, Soberanía y Seguridad Alimentaria Modalidades de Participación • Como participante: Certificado para quienes asistan al evento • Como ponente: Certificado para quienes presenten ponencias Inscripción y envío de Ponencias Inscripción: Fecha tope: 15 de septiembre de 2009 Resumen: Fecha tope: 15 de agosto de 2009 Ponencia: Fecha tope: 15 de septiembre de 2009 Descarga de formato de inscripción: http://www.ubv.edu.ve Envío de formato de inscripción y de la ponencia con su resumen al correo-e: jornadasubvzulia2009@gmail.com PROGRAMA Miércoles 7 de octubre de 2009 Coordinación de Investigación y Estudios Avanzados 08:00 a 09:00 a.m. Retiro de material 09:00 a 09:30 a.m. Acto de instalación A cargo de autoridades de la Sede Zulia de la UBV 09:30 a 12:00 p.m. Foro: La investigación en la UBV: Realidad y necesidad. • • • • • •

Edgar Figuera: Director Nacional del CESYC -UBV Haydée Ochoa Henríquez: Coordinadora de CIEA- Zulia - UBV Samael Najul Bracho: Coordinador Regional del CESYC Luz Marina Rivas Montero: Directora Nacional del CECSO Francisco Tiapa: Profesor de la UBV, Mérida Moderadora: Profesora Coribel Nava. UBV, Zulia

12:00 a 1:00 p.m. Receso

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RESEÑAS

01:00 a 04:00 p.m. Mesas de Trabajo Jueves 8 de octubre de 2009 09:00 a 12:00 p.m. Foro: Construcción del Poder Popular en Venezuela • • • • • •

Jackeline Suárez: Profesora de la UBV, Zulia Oswaldo Espinoza: Profesor de la UBV, Trujillo Edmundo Nava: Profesor de la UBV, Falcón. Emilio Chirinos: Investigador de la Universidad del Zulia Rafael Morales. Líder comunitario Moderador: José Javier León

12:00 a 01:00 p.m. Receso 01:00 a 04:00 p.m. Mesas de Trabajo Comité de Organización • • • • • • •

Haydée Ochoa Henríquez: Coordinadora del Comité General Iris Argüello: Coordinadora General de las Jornadas Rosa Núñez: Coordinadora de la Comisión Académica Yhoana Paredes: Coordinadora de la Comisión de Inscripción Veronica Pirela: Coordinadora de la Comisión de Promoción Karina Villalobos: Coordinadora de la Comisión de Logística Rosa Mercedes Peña: Coordinadora de la Comisión Memoria del Evento

II SIMPOSIO LATINOAMERICANO LA SISTEMATIZACIÓN DE EXPERIENCIAS FRENTE A LOS DESAFÍOS POLITICOPEDAGÓGICOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVOS PARADIGMAS UBV SEDES DE CARACAS, MARACAIBO, MATURIN Y PUNTO FIJO 10 AL 13 DE NOVIEMBRE 2009

Propósito La Universidad Bolivariana de Venezuela, Casa de los Saberes, con el propósito de impulsar espacios para el diálogo, debate y la reflexión colectiva, se propone realizar el segundo evento sobre Sistematización de Experiencias, bajo las premisas de “Aprender/Investigando” y “Conocer/Transformando”, a fin de contribuir cualitativamente con la generación de propuestas y soluciones para la transformación de la realidad, así como para profundizar en la partici-

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pación directa y protagónica de las comunidades en el escenario de lo público y en la construcción de la nueva hegemonía social. Desde esta perspectiva, se requiere analizar y comprender la realidad actual de Venezuela y América Latina, así como también aprender de las experiencias de la lucha política, social y cultural, lo cual permite sistematizar el conocimiento que de ello se desprende para generar una praxis social transformadora que se origina en las propias exigencias cognoscitivas y existenciales de las comunidades y movimientos sociales de base a través del diálogo de saberes. Esto es fundamental para la reapropiación del saber-poder y la transformación de las relaciones sociales capitalistas hacia unas socialistas. El debate es en torno a una universidad que, comprometida con las luchas sociales emancipadoras, deconstruye el currículo que reproduce las relaciones sociales de dominación sostenidas a través del ocultamiento de la lucha de clases, el divorcio entre la teoría y la práctica y la fragmentación del saber. La sistematización es una herramienta que facilita la reflexión sobre la práctica que, asumida desde una perspectiva dialéctica, guía y orienta la acción transformadora, y también abre la posibilidad de construir un nuevo el andamiaje teórico y metodológico que favorezca el alcance de ese propósito. Invitados Nacionales e Internacionales Sistematización y experiencias de gestión pública para el poder popular • • • •

Carmen Zavalaga (Bolivia) Mariluz Morgan (Perú) Beatriz Borjas (Venezuela) Maritza Capote (Venezuela)

Sistematización y experiencias de movimientos sociales y organizaciones comunitarias • • • •

Pilar Uvilla (Uruguay) Oscar Jara (Costa Rica) Omar Ovalles (Venezuela) Fabiola Alves (Venezuela)

Sistematización y experiencias de interculturalidad • • • •

Gloria Maria Bustamante (Colombia) Esteban Mosonyi (Venezuela) Karen Silva (Venezuela) Alejandrina Reyes (Venezuela)

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Sistematización y experiencias pedagógicas innovadoras y transformadoras • • • • • • •

Sergio Martinic (Chile) Alfonso Torres (Colombia) Alfredo Ghiso (Colombia) Elsa Falkembach (Brasil) Carlos Lanz (Venezuela) Omaira Bolívar (Venezuela) Lezy Vargas (Venezuela) Participantes

• Personal docente y estudiantes de todas las sedes de la UBV • Participantes de otras universidades y organizaciones sociales venezolanas y latinoamericanas • Invitados de otros países latinoamericanos, especialistas en la temática de sistematización de experiencias Objetivo Interpretar críticamente las experiencias significativas en las áreas de Gestión Pública para el poder popular, Movimientos Sociales y organizaciones comunitarias, Interculturalidad, y Procesos Pedagógicos innovadores y transformadores, todo ello en función de la construcción de una nueva praxis emancipadora y contrahegemónica del quehacer sociopolítico. Modalidad Simposio descentralizado en 4 regiones de Venezuela, sedes de la UBV, basado en la constitución de Círculos de Reflexión que van progresivamente construyendo conocimiento desde la discusión de las experiencias y el diálogo de saberes con personas de otros contextos y especialistas. Los Círculos de Reflexión Serán grupos de 15-20 personas, donde los participantes presentarán una reflexión crítica basada en la sistematización de alguna experiencia vivida, relacionada con el eje temático respectivo. A partir del intercambio de dichas reflexiones se construirá un conocimiento colectivo sobre la temática (afirmaciones, dudas, puntos de debate y profundización…), así como sobre la concepción y metodología de sistematización utilizada. Cada círculo de reflexión será coordinado y animado por dos personas de la UBV, quienes elaborarán una relatoría comunicativa de los resultados producidos por el círculo. Estas relatorías se presentarán como aportes a un de-

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DIÁLOGO DE SABERES

bate y a un diálogo con especialistas tanto en la temática particular como en sistematización de experiencias. Una comisión recogerá la relatoría de estos diálogos. Ejes Temáticos • Sistematización y experiencias de Gestión Pública para el poder popular La nueva institucionalidad, como eje central del cambio estructural político que exige el nuevo Estado, remite a una nueva forma de ejercer la ciudadanía. La participación individual y colectiva como mandato jurídico en el ámbito de la administración pública (LOAP, 2008 Art. 1) invoca a crear mecanismos e instancias para promover la participación popular y el control, seguimiento y evaluación de las políticas, planes y proyectos públicos, propiciando así, un quehacer gubernamental revolucionario. Esta tarea institucional de construcción desde el poder popular demanda una sistematización y socialización que contribuya a la generación de nuevos saberes y conocimientos a partir de la interacción estado-sociedad-comunidadciudadano, como base de una nueva práctica sociopolítica. Categorías: Poder popular, participación ciudadana, nueva institucionalidad. • Sistematización y experiencias de Movimientos Sociales y organizaciones comunitarias Reflexionar y profundizar la participación, la organización y la movilización de los sujetos sociopolíticos gestados en la dinámica histórica de estos últimos 10 años en Venezuela y América Latina, nos permite visualizar estrategias, tácticas, acciones y valores comunes que consoliden una acción colectiva regional, nacional y local. Nuevas prácticas integradoras de los movimientos sociales y de las organizaciones comunales para afrontar una realidad compleja y de incertidumbre. Los procesos de organización requieren del encuentro discursivo de la diversidad cultural, del intelecto singular y colectivo, y de nuevas formas éticas en las que el otro pueda actuar con autonomía y en interdependencia. Por tanto, la sistematización en este eje supone una reconstrucción de la trayectoria y la complejidad de las diferentes miradas y saberes de los actores que tengan algo que decir sobre la práctica. Que sea punto de partida y de llegada de la mirada analítico interpretativa de los movimientos sociales y las organizaciones comunitarias, en la medida que contribuyan a mejorar o transformar las propias experiencias. Categorías: Movilización, participación colectiva, organización.

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• Sistematización y experiencias de Interculturalidad La interculturalidad representa un camino hacia el diálogo entre culturas bajo el principio de igualdad, por tanto implica respeto a las diferencias, una posibilidad para concretar la justicia social y un proceso que busca construir otras relaciones sociales, cambios institucionales y estructurales en la sociedad. En este sentido, al estar vinculada su reflexión al tema de la sistematización, la interculturalidad busca, desde el pensamiento y la práctica revolucionaria, intercambiar experiencias, así como analizar y comprender en éstas la imbricada relación entre cultura, sociedad, política, conocimiento y economía. Se trata de enfatizar el papel que tiene la interculturalidad en la construcción de nuevos referentes, de nuevos imaginarios y subjetividades tanto en el plano simbólico como material; y responder a los retos y desafíos de la sistematización en la realidad actual de Venezuela y América Latina, las luchas por la transformación radical y el diálogo intercultural. El diálogo intercultural es un aporte sustantivo para la emancipación y la concreción de propuestas educativas, políticas, sociales, culturales, económicas y ecológicas que supone la transformación de las relaciones sociales capitalistas. Categorías: Participación intercultural, unidad en la diversidad, diálogo intercultural. • Sistematización y experiencias pedagógicas innovadoras y transformadoras En Venezuela y América Latina, se viven actualmente procesos revolucionarios que implican transformaciones profundas en la sociedad, dirigidas hacia estrategias socialistas, contra hegemónicas y emancipadoras. Siendo por ello el cambio educativo una tarea ineludible como un espacio para la construcción del poder popular y la democracia del saber. Es tarea esencial el debate y la deliberación sobre los modos de producir conocimientos, la articulación teoría-práctica, y sus aportes para impulsar la participación integral de las comunidades y la gestación de una subjetividad políticamente comprometida con la transformación de nuestras sociedades. Vinculándose, de ese modo, la sistematización con una Educación emancipadora y una pedagogía crítica. Bajo esta concepción reivindicamos la Educación Popular, a sus educadores y educadoras que, desde hace varias décadas vienen aportando a la lucha de los pueblos indo-afro-iberoamericanos en la construcción de otra educación, de otras escuelas, de otra forma de producir conocimiento, de otras ciencias, y de otra manera de decir y hacer la política.

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Categorías: Producción y recreación de saberes, innovación y creatividad, Educación emancipadora y transformadora. Sedes/ Regiones/ Ejes Temáticos El simposio se llevará a cabo de manera descentralizada en 4 regiones de Venezuela, que cuentan con sedes de la UBV, respondiendo a énfasis agrupados en ejes temáticos particulares: • Zulia: Sistematización y Experiencias de Gestión Pública para el Poder Popular. • Falcón: Sistematización y Experiencias de Movimientos sociales y Organizaciones comunitarias. • Monagas: Sistematización y Experiencias de Interculturalidad. • Caracas: Sistematización y Experiencias pedagógicas innovadoras y transformadoras. Sedes Anfitrionas con Estados Asociados • Zulia: Táchira, Mérida y Trujillo. • Falcón: Yaracuy, Lara, Barinas y Portuguesa. • Monagas: Bolívar, Nueva Esparta, Delta Amacuro, Anzoátegui, Apure, Amazonas y Sucre. • Caracas: Miranda, Vargas, Aragua, Guárico, Carabobo y Cojedes. Comités Regionales Organizadores del Simposio • • • •

Correo-e: Correo-e: Correo-e: Correo-e:

simposiosistematizacioncaracas@gmail.com simposiosistematizacionfalcon@gmail.com simposiosistematizacionmonagas@gmail.com simposiosistematizacionzulia@gmail.com Pautas para la Participación

• Resumen de la experiencia relacionada con el eje temático • Descripción de la experiencia: – Contexto de la situación – Relato Resumido: de lo que se pretendió y de lo que ha ocurrido durante la experiencia, de tal manera que se pueda dar cuenta del desarrollo de la situa-

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RESEÑAS

ción, del proceso llevado a cabo, del rol y relaciones de los diferentes actores involucrados. – Análisis e interpretación crítica: profundizar en la experiencia, su sentido, su lógica, sus tensiones y contradicciones y cómo se enfrentaron y superaron o no. – Aprendizajes: cuáles fueron las principales enseñanzas que nos deja la experiencia. Qué recomendaciones nos haríamos a nosotr@s mism@s y a otras personas a partir de esos aprendizajes. • Sobre la sistematización de esta experiencia: – Por qué el interés en sistematizar esta experiencia. Motivaciones. – Para qué sistematizar esta experiencia. Utilidad y resultados. – Condiciones favorables y desfavorables para sistematizar la experiencia. • Pautas de presentación: – Extensión: cinco (5) cuartillas (máximo) – Fuente: Times New Roman, 12 puntos – Formato: interlineado 1,5 espacios; justificado – Identificación: debe estar encabezado por el título de la experiencia sistematizada o a sistematizar (centrado), seguido del nombre completo del/los autor/es, su dirección de correo electrónico y la institución o comunidad a la cual pertenece(n) (alineado a la derecha). – Presentación en Power Point: quince (15) láminas (máximo) • Lugar y fecha límite de consignación de ponencias y presentaciones: – 16 de octubre de 2009, en el Comité organizador de cada Sede Nota: las experiencias que se ubiquen en un Eje temático diferente al asumido por la Sede anfitriona deberán integrarse a la Sede correspondiente, asumiendo el participante los costos de su movilización y viáticos.

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ÍNDICE ACUMULADO

ÍNDICE 2008

Alves de Melo, Demir; Leitte Fontes, Iedo y Armando de Figueredo Aranha Perspectivas de integración latinoamericana: ALBA, MERCOSUR y Banco del Sur Año 1 No. 1 pp 11-17 Alves, Fabiola y Miguel Ángel Contreras La sistematización de experiencias comunitarias en el proceso de educación superior transformadora Año 1 No. 3 pp 22-32 Arrieta, Dulimarth y Liliana Uzcátegui Proyecto “Educar, desde, en y para las comunidades para transformar realidades” Año 1 No. 3 pp 65-66 Barmechea, María Mercedes; González, Stela y María de la Luz Morgan La producción de conocimientos en sistematización Año 1 No. 3 pp 104-117 Caruso A., Marcelo E. La dimensión política de la sistematización de experiencias Año 1 No. 2 pp 102-109 Castaneda, Nora Semblanza de Jesús Rivero Año 1 No. 3 pp 8-11 Cendales, Lola La sistematización de experiencias Año 1 No. 3 pp 68-73

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ÍNDICE 2008

Coradi Serrano, Eglé; Becerra, Yolanda y José Useche La gestión del conocimiento pedagógico en PFG-Estudios Jurídicos de la UBV Año 1 No. 3 pp 67 De Figueredo Aranha, Armando La Globalización y el ser nacional Año 1 No. 1 pp 18-20 Damiani, Luis La sistematización y su relación con la organización popular como centro del proceso de la revolución venezolana. Año 1 No. 2 pp 19-30 Escobar Cano, Luis Fernando De la sistematización a la investigación pedagógica Año 1 No. 2 pp 38-69 Espinal, Arlenys El mecate histórico: reconstrucción histórica del diálogo de saberes Año 1 N o. 3 pp 42-51 Farías, G.; Farías, J.; Villavicencio, M.; Bolaños, H. y A. Bermúdez Experiencias institucionales pioneras del programa de formación de grado en comunicación social de la Universidad Bolivariana de Venezuela Año 1 No. 1 pp 55-65 Gantiva Silva, Jorge El elogio de la bondad. Orlando Fals Borda: pensador del trópico, socialista raizal (1925-2008) Año 1 No. 2 pp 9-13 Jara Holliday, Oscar Algunas reflexiones en torno a la sistematización de experiencias comunitarias: Riesgos y desafíos Año 1 No. 2 pp 70-89 Jara Holliday, Oscar La sistematización de experiencias y las corrientes innovadoras del pensamiento latinoamericano. Una aproximación histórica Año 1 No. 3 pp 118-129 Lanz Rodríguez, Carlos INVEDECOR y la crítica de la división social del trabajo capitalista Año 1 No. 2 pp 90-101 Leis R., Raúl El silencio activo de Carlos Núñez (1942-2008) Año 1 No. 2 pp 14-18

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DIÁLOGO DE SABERES

López, Johan La endocomunicación o una mirada-acción “otra” para enfrentar a la industria cultural Año 1 No. 1 pp 76-82 Martinic, Sergio El objeto de la Sistematización Año 1 No. 3 pp 130-138 Mejía, Marco Raúl Atravesando el espejo de nuestras prácticas Año 1 No. 2 pp-110-134 Millán Arteaga, Luís Enrique Organización popular, municipalización, investigación y proyecto Año 1 No. 1 pp 83-94 Millán, Luís Enrique y José Antonio Egido In Memoriam Profesor Armando Figueredo Aranha 1967-2007 Año 1 No. 1 pp 21-23 Olivero, Richard Teatro y Voceo Año 1 No. 1 pp 95-100 Palacio, Carlos y Rubmyr Robaina La criptografía como herramienta esencial en la seguridad informática institucional Año 1 No. 1 pp 114-130 Palma, Diego La Sistematización como estrategia de conocimiento en la educación popular. El estado de la cuestión en América Latina Año 1 No. 3 pp 74-103 Peña Maldonado, Alice Aportes de Paulo Freire al pensamiento emancipador y humanista latinoamericano del siglo XX Año 1 No. 1 pp 24-42 Pirela, Verónica Rituales urbanas, la estrategia de compra-venta en el callejón de los pobres (Maracaibo) Año 1 No. 1 pp 66-75 Reyes, Alejandrina y Oscar Rodríguez La sistematización de experiencias y la visión emergente del hecho educativo Año 1 N o.3 pp 52-55

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ÍNDICE 2008

Rivas Freites, Agustín Movimiento Comunal Bolivariano espacio organizacional de las comunas de las comunidades de la Parroquia Sucre Año 1 N o. 3 pp 33-41 Rodríguez, Gilberto R. La energía alternativa y el desarrollo local Año 1 No. 1 pp 106-109 Rondon, José Javier Articulación del colectivo ubevista con los consejos comunales del municipio bolívar del Edo. Barinas, en el marco del fortalecimiento de la conciencia ambiental Año 1 No. 3 pp 66 Serna, Alberto La formación permanente de los profesores asesores del programa nacional de formación de educadores Año 1 No. 1 pp 43-54 Silva, Patricio Muchas historias y una realidad: La Universidad que no fue Año 1 No. 3 pp 66 Silva A., Soiram E. Las tecnologías de Información y comunicación: Herramienta necesaria para la construcción y consolidación de un nuevo modelo de educación superior bolivariano Año 1 No. 1 pp 101-105 Sorondo, Yanitza y Rafael Boscán Retos para la sistematización de la interacción sociocomunitaria (proyecto) de la Universidad Bolivariana de Venezuela Año 1 No. 3 pp 56-63 Torres Carrillo, Alfonso La sistematización de experiencias: aporte de la educación popular para una nueva universidad Año 1 No. 2 pp 31-37 Uzcategui, Liliana y María Matos Educar en Derechos Humanos desde lo comunitario Año 1 No. 3 pp 64-65 Valdez, Julio La Sistematización un reto epistemológico Año 1 No. 3 pp 12-21

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DIÁLOGO DE SABERES

Villalba, Scarlett La tecnología de la información y la comunicación (TIC) como medio de enseñanza Año 1 No. 1 pp 110-113

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NORMAS DE LA REVISTA DIÁLOGO DE SABERES

PARÁMETROS EDITORIALES

L

os parámetros de la revista fueron debatidos en el Taller Nacional sobre Edición de Revistas Académicas, facilitado por el Dr. Alexis Romero de la Universidad del Zulia, en marzo de 2007, bajo el auspicio de la sede UBVBolívar y la DIEA. ÁREAS DE CONOCIMIENTO • Ciencias de la Energía • Desarrollo Endógeno • Desarrollo Local y Poder Popular • Estudios Jurídicos y Políticos • Gestión de Políticas Públicas • Innovaciones Educativas • Ambiente y Hábitat • Agroecología • Salud Pública • Comunicación e Información • Multiculturalidad • Multipolaridad e Integración Regional • Otras

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SECCIONES • PERSPECTIVAS Artículos de avances y/o reportes de resultados de investigaciones; ensayos teóricos, políticos, educativos, divulgación, registro de experiencias pedagógicas, etcétera. que constituyan un aporte en: • Contextos Teóricos-epistemológicos-metodológicos • Contextos políticos y de cambios • Temas por áreas de conocimientos • Organización socio-comunitaria • Otros • A DOS MANOS • Sección dedicada a estimular y mostrar la producción escrita entre actores de diferentes ámbitos, articulados en el desarrollo de proyectos co-


DIÁLOGO DE SABERES

munes (profesores, estudiantes, funcionarios públicos e integrantes de organizaciones comunitarias). • Relatorías, entrevistas, comentarios, propuestas, etcétera. • Sistematización Acción socio-comunitaria, (experiencias de proyecto) • Reseñas • Reseñas y críticas diversas • Eventos • Directorios PÚBLICO OBJETIVO • Comunidad universitaria global • Comunidades de proyectos • Profesionales del sector público • Consejos comunales • Otros interesados PARÁMETROS Y CRITERIOS DE EVALUACIÓN

• Metodología (se da cuenta del qué, cómo, con qué y para qué de la estrategia con la que se resolvió la pregunta de investigación o se llegó a los objetivos; contempla las unidades de análisis, métodos, técnicas, herramientas, procedimientos y límites de la metodología empleada). • Resultados (que pueden presentarse con cuadros, gráficas, esquemas, mapas, etcétera.; siempre y cuando esté debidamente justificado su uso). • Conclusiones. • Las referencias (normas APA).

bibliográficas

• Los anexos son opcionales y su presencia requiere de una justificación en el texto. CRITERIOS ESPECÍFICOS PARA ESCRITOS

CIENTÍFICOS: 1. Formales

El autor debe especificar la sección a la que adscribe su aporte, al igual que la intención de someter su artículo a la revisión de árbitros. La estructura de los trabajos científicos que reportan el inicio, avance o culminación de investigaciones, al igual que el registro de experiencias pedagógicas, debe corresponderse con al menos los siguientes puntos: • Introducción (panorama general del tema o problema abordado, estado de la cuestión o revisión de la literatura, objetivos y justificación).

• Formato académico: El autor deberá indicar su intención de que el texto sea evaluado como artículo científico. El artículo debe contener un resumen inicial con una extensión máxima de 200 palabras, que debe dar cuenta del objetivo, método y principales resultados o conclusiones. Deberán incluirse, por lo menos, tres palabras clave que describan los campos de estudio en los que incide el texto. Muy importante una dirección de correo electrónico y un número de teléfono. Debe contar con introducción, metodología, resultados, conclusiones, referencias bibliográficas y, cuando sean necesarios, anexos.

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NORMAS DE LA REVISTA DIÁLOGO DE SABERES

• Idioma: los artículos deben ser remitidos en español.

herentes, precisos y con el uso correcto de las reglas gramaticales.

• Envío: el artículo debe enviarse por Internet. En el caso de que se opte por el envío postal, se deberá enviar por duplicado y se aportará también la información en soporte informático en un procesador de texto estándar.

• Cuadros, fotografías y/o gráficas pertinentes: deberán adjuntarse al final del texto, numerados por orden y con las correspondientes llamadas y referencias dentro del texto. Las fotos deben enviarse en archivos independientes nombrados correctamente y en formato JPG en alta resolución, no son válidas las que se envíen pegadas en un archivo Word.

• Dirección digital: revistadialogodesaberes@gmail.com • Extensión: el documento debe ser escrito a espacio sencillo, con un máximo de 20 páginas, escrito por una sola cara, y en hoja tamaño A4. La extensión incluye tablas y gráficas y bibliografía. Excepcionalmente, y previa autorización del consejo de redacción, podrá tener el artículo una extensión superior a la indicada. • Letra: doce (12) puntos, Times New Roman, interlineado sencillo, tres (3) cms. a cada lado. • Notas: deben ser numeradas y presentadas al final del texto. • Título: será claro y conciso y podrá ir acompañado de un subtítulo para mayor aclaración.

2. De contenido

• Relación con otras investigaciones del mismo campo: que aborde temas o problemas relacionados con investigaciones relacionadas con estos campos, cuyo resultado se plasme en textos concretos. • Pertinencia teórico-metodológica: que las perspectivas de teorías y métodos respondan a las necesidades de información del objeto de estudio. • Pertinencia temporal: escrito que genera información útil y necesaria para estudiar problemáticas actuales.

• Citas textuales: deben ser introducidas siguiendo el sistema APA (ver archivo adjunto con las normas APA).

• Aportación a estudios ya hechos: que aporte información innovadora, original, que incremente el conocimiento relacionado con las áreas de conocimiento.

• Referencias bibliográficas: deben ser introducidas al final en orden alfabético, se hará atendiendo a las normas de American Psychological Association (APA).

• Análisis y síntesis: el escrito debe integrar la teoría consultada al objeto de estudio construido, al análisis de los resultados y a la discusión o conclusiones.

• Redacción clara: el texto debe escribirse con enunciados claros, co-

• Información de “primera mano”: que genere información original y no-

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NORMAS DE LA REVISTA DIÁLOGO DE SABERES

vedosa, resultante de un proceso de investigación en el que la teoría se construya a partir de su vínculo y relación con el dato empírico.

DIVULGACIÓN

DE EXPERIENCIAS:

1. Formales

• Formato académico: El autor deberá indicar su intención de que su texto sea evaluado como artículo de divulgación y/o experiencias pedagógicas. El artículo debe contener un resumen inicial con una extensión máxima de 200 palabras, que debe dar cuenta del objetivo, método y principales resultados o conclusiones. Deberán incluirse, por lo menos, tres palabras clave que describan los campos de estudio en los que incide el texto. Muy importante una dirección de correo electrónico y un número de teléfono. Debe contar con introducción, argumentos, desarrollo de la experiencia, conclusiones y, cuando sean necesarios, anexos. • Idioma: los artículos deben ser remitidos en español. • Envío: el artículo puede enviarse por Internet y correo postal. En el caso de que se opte por el envío postal, se deberá enviar por duplicado y se aportará también la información en soporte informático en un procesador de texto estándar. • Dirección Digital: revistadialogodesaberes@gmail.com • Dirección Postal: • Extensión: el documento debe ser escrito a espacio sencillo, con un

máximo de 20 páginas, escrito por una sola cara, y en hoja tamaño A4. La extensión incluye tablas y gráficas y bibliografía. Excepcionalmente, y previa autorización del consejo de redacción, podrá tener el artículo una extensión superior a la indicada. • Letra: Letra: doce (12) puntos, Times New Roman, interlineado sencillo, tres (3) cms. a cada lado. • Notas: deben ser numeradas y presentadas al final del texto. • Título: será claro y conciso y podrá ir acompañado de un subtítulo para mayor aclaración. • Citas textuales e interpretativas: deben ser introducidas siguiendo el sistema APA. • Referencias bibliográficas: deben ser introducidas al final en orden alfabético, se hará atendiendo a las normas de American Psychological Association (APA). • Cuadros, fotografías y/o gráficas pertinentes: deberán adjuntarse al final del texto, numerados por orden y con las correspondientes llamadas y referencias dentro del texto. Las fotos deben enviarse en archivos independientes nombrados correctamente y en formato JPG en alta resolución, no son válidas las que se envíen pegadas en un archivo Word. 2. De contenido

• Puesta en práctica comprobada: que aborde aspectos trabajados y desarrollados con los alumnos en las clases.

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NORMAS DE LA REVISTA DIÁLOGO DE SABERES

• Discusión académica: original, argumentada y crítica. • Novedad y argumentación: debe generar nuevo conocimiento y preguntas sobre la temática particular del campo abordado. Deben contener referentes empíricos y teóricos sobre el tema que discuten. • Aportación al desarrollo de la organización popular y comunitaria. • Estructura: debe tener una estructura clara, estar bien escrito y considerar la literatura relevante del tema discutido.

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COORDINACIÓN DE EDICIONES Y PUBLICACIONES / IMPRENTA UBV 1000 ejemplares Enero-Abril 2009


REVISTA DIALOGO DE SABERES Nº 4  

PRE-ENCUENTRO ALAS 2009, ASOCIACION LATINOAMERICANA DE SOCIOLOGIA, UBV MARACAIBO

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