Page 9

crítica149_crítica133 sin ilustraciones.qxd 30/05/2012 01:59 p.m. Página 8

Cuando los conquistadores llegaron a México, en Cholula, según Cortés, había alrededor de veinte mil casas; es decir, una población no muy lejana a la de ahora, cien mil habitantes. París, en la misma época, tenía ciento cincuenta mil.

y poblaron, de nueva cuenta, Cholula. Bajo los centinelas negros, los toltecaschichimeas se preguntaron ¿para qué, cuándo se pueden construir tantas otras? Hicieron de Cholula su ciudad sagrada, construyeron cientos de templos y un puñado de pirámides: a ella iban a coronarse los señores del golfo, los valles de México, Morelos y del norte de la mixteca. 8

Los pobladores de las ciudades-estado del valle de México y Puebla provenían de Tula y hablaban la misma lengua, el náhuatl. No por ello dejaban de odiarse. Y cuando el odio es entre hermanos, no hay donde acabar. Con los toltecaschichimecas las pirámides se bañaron en sangre de punta a punta, rojo parejo, con greñas atoradas entre las piedras donde habían lanzado los cuerpos exangües del enemigo, y el pellejo de las víctimas como vestimenta del día a día. De esta guerra, para el siglo XVI, había dos claros vencedores: Tenochtitlán y Cholula, la primera ganó por las armas, la segunda por la religión. La más jodida fue Tlaxcala. Asentada en un valle de tránsito accesible, a diferencia de Huejotzingo, protegida por las barrancas del Iztaccíhuatl, Tlaxcala era el paso obligado en la expansión imperial de los mexicas, la última tribu tolteca-chichimeca en asentarse en el valle que lleva su nombre. Sádicos como pocos, los mexicas se frotaban las manos tramando la estratagema a seguir contra sus hermanos de

/critica_149  

http://revistacritica.com/revistas/critica_149.pdf

/critica_149  

http://revistacritica.com/revistas/critica_149.pdf

Advertisement