Page 18

crítica149_crítica133 sin ilustraciones.qxd 30/05/2012 01:59 p.m. Página 17

EL SUEÑO DE LA ALDEA

ahora hace falta eliminar la palabrería: nada de presentaciones del autor (“Conocen ustedes”, etc.) y nada de explicaciones: si alguien no sabe quién fue Tolstoi lo aprenderá mejor de Guerra y paz o Ana Karenina, de un libro sobre el escritor o de Wikipedia. Y precisamente el sentido de una buena minificción es jugar con lo que su lector ya sabe : el efecto de las relaciones intertextuales llega al máximo posible en la minificción porque apenas hay más que esas relaciones ante la vista del lector. Así que la siguiente revisión podría ser: Un periodista le preguntó a Tolstoi que por qué no intentaba el género del microrrelato. Y Tolstoi, que nunca tuvo pelos en la lengua, contestó: “Porque son muy difíciles.”

Pero todavía no es suficiente. La acotación “que nunca tuvo pelos en la lengua” podría haber servido en la “denuncia” de la minificción que está en el fondo del texto de Ibáñez, porque la frase hecha sugiere que se habla de una persona valiente, que no tiene miedo de incomodar a otros con sus opiniones. A esta altura, sin embargo, la declaración de Tolstoi ya no es un “atrevimiento” en el sentido que pretendía tener en el texto de Ibáñez. La acotación se puede quitar, por lo tanto, y junto con ella puede eliminarse también la mención

explícita del periodista, que tampoco sirve de nada pues la pregunta podría hacerla Turguéniev, Dostoievski, el Dalai Lama, cualquiera. Una nueva iteración podría ser, por tanto: Le preguntaron a Tolstoi por qué no intentaba el género del microrrelato. Él contestó: —Porque es muy difícil.

Pero todavía no es suficiente. Como en este caso la opinión paradójica de Tolstoi se ha vuelto más llamativa que cualquier otra cosa, la intervención del narrador podría eliminarse por completo para que no le estorbe y el texto podría quedar así: —Señor Tolstoi, ¿por qué no intenta el género del microrrelato? —Porque es muy difícil.

O más enfáticamente: —Señor Tolstoi, ¿por qué no escribe minificciones? —¡Porque son muy difíciles!

Tal vez el resultado tampoco es tan bueno. Un lugar común en el que también acierta el texto de Ibáñez es el de que muchos creen que hacer minificción es fácil. Pero aquí, como en el trabajo habitual de la minificción, tal vez todo lo que queda, luego de tantas podas y modificaciones, es tirar el texto 17

/critica_149  

http://revistacritica.com/revistas/critica_149.pdf

/critica_149  

http://revistacritica.com/revistas/critica_149.pdf

Advertisement