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JAVIER MUNGUÍA

dales de los otros planos. El título es el mismo de un bolero de Luis Alcaraz, popularizado en voz de Javier Solís, cuyo centro, como el del libro, es la caída en la tentación de un amor prohibido. En esta novela de aprendizaje, Serna dirige sus dardos de nuevo contra la moral conservadora, que pretende normar incluso los ámbitos más íntimos de sus víctimas, y defiende la diversidad sexual con humor y emotividad, sin recurrir nunca al panfleto. La sangre erguida es la novela más reciente de su autor. Como Fruta verde, el libro tiene tres protagonistas que se nos presentan a través de líneas narrativas alternadas: Bulmaro Díaz, un mexicano que ha dejado su estabilidad económica y su país para escapar a España con una voluptuosa dominicana que avasalla su voluntad; el actor porno argentino Juan Luis Kerlow, quien, en una época árida de su carrera, recibe una oferta para filmar una serie de películas en Barcelona y termina enganchado, por primera vez en su vida, en las arteras redes del amor; y el español Ferrán Miralles, que desde prisión nos cuenta cómo, a raíz de una mala experiencia en su juventud, quedó imposibilitado de tener relaciones sexuales normales, por lo cual se convirtió en un solterón frustrado y en un canalla condenado a quince años de cárcel. Los tres tienen en común ser cuarentones cuyas vidas terminan signadas por las hazañas, apetencias o miedos de sus respectivos penes; los tres, inquilinos de la misma ciudad, se cruzarán en más de una ocasión a lo largo del libro. Además de ser una novela jocosa, intrigante, de esas que se leen sin ningún dolor, La sangre erguida invita a la reflexión sobre el lugar preponderante 126

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